Predicación para el siglo XXI (I)
24 jul 2009 Comentarios desactivados
Predicación para el siglo XXI (I)
¿Qué Evangelio debemos predicar?
A principios del verano, escribía desde esta página Juan Antonio Monroy uno de los artículos más interesantes que he leído en los últimos tiempos. Colocaba el dedo en la llaga – nunca mejor dicho – para preguntarse sobre lo que deberían predicar los evangélicos, para indagarse sobre si tienen las ideas claras al respecto y para plantearse si las iglesias están preparadas para acoger a las personas que respondieran a esa predicación.
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Desearía en este artículo y en los siguientes detenerme a reflexionar sobre las cuestiones planteadas tan pertinentemente por Monroy.
Lo que deberíamos predicar aparece expresado con notable claridad por el propio Jesús. Es algo que obedece directamente a la acción del Espíritu Santo y que, por ejemplos, encontramos recogido en Juan 16, 8-11: “Y cuando el (el Espíritu Santo) venga, redargüirá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, porque no creen en mi; de justicia porque me voy al Padre y ya no me veréis más y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado”.
Lo primero que, en armonía con la acción del Espíritu Santo, el enviado por el Padre después de la ascensión del Hijo, debe ser predicado es el pecado. En otras palabras, la sociedad que nos rodea debe recibir una predicación clara en el sentido de que ha quebrantado la ley de Dios, de que se encuentra en pecado y de que deberá responder por ese comportamiento que se agrava al no creer en el Hijo de Dios.
Me consta más que de sobrada que semejante inicio puede resultar rechinante para muchos y más si están convencidos de que deberíamos recluirnos en ghettos tan sólo franqueados para recibir (y buscar) las palmaditas de los poderosos (y no tan poderosos) de este mundo o bien de que no deberíamos estropear nunca una buena amistad señalando que el adulterio, la mentira, las prácticas homosexuales, el robo, el rencor, la envidia, la soberbia o el fraude son pecados.
Sin embargo, la Biblia es tan clara al respecto que hay que cerrar los ojos con mucha fuerza para no verlo.
¿Qué es lo primero que anuncia Juan el Bautista? Que la gente es pecadora y que debe arrepentirse y bautizarse en señal de que esos pecados han sido perdonados (Marcos 1, 4). ¿Qué es lo primero que anunció Jesús? Que la gente debía volverse de sus pecados (Mateo 1, 17) ¿Qué es lo primero que anunció Pedro tras Pentecostés? Que sus contemporáneos habían pecado, algo que, por cierto, captaron a la perfección y les causó un profundo impacto (Hechos 2, 36 ss) ¿Qué es lo primero que dejó establecido Pablo a la hora de desarrollar su predicación del Evangelio? Que “tanto judíos como gentiles… están todos bajo pecado” (Romanos 3, 9) y que “no hay diferencia… por cuanto todos pecaron y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3, 23-24).
Por supuesto – a ello me referiré en entregas posteriores – la referencia al pecado es sólo el inicio; por supuesto, no puede opacar el Amor de Dios; por supuesto, no puede cubrir con sus sombras a Jesús. Por supuesto. Pero ni el Amor de Dios, ni la salvación, ni el Evangelio como Buenas noticias es cabalmente comprensible si no dejamos claro desde el mismísimo inicio que todos somos pecadores y que esa circunstancia entraña consecuencias a las que me referiré en la próxima entrega.
(Continuará)
http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=3019
El primer alunizaje de la Biblia, hace 40 años
24 jul 2009 Comentarios desactivados
El primer alunizaje de la Biblia, hace 40 años
MADRID, 23/07/2009 (La Razón,ReL,EFE,P+D/ACPress,net)

De la aventura que supuso la llegada del hombre a la luna se han escrito millones de páginas de alabanza y crítica. Las motivaciones políticas en plena carrera espacial entre Estados Unidos y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el discurso no pronunciado -pero redactado- por el presidente Nixon en el caso de que hubiera sido un fracaso, las teorías sobre si fue un montaje «cocinado» en Hollywood.
Pero de lo que casi no se ha hablado, aunque no es un secreto, es que uno de los dos hombres del Apollo 11 que pisó la Luna -cuyo nombre casi queda en el olvido al ser Neil Armstrong el primero- conmemoró lo que en la fe protestante se conoce como «la cena del Señor» o «santa cena»; esto es, un rito en el que se toman el pan y el vino como símbolo y recuerdo de la muerte y resurrección de Jesús (Los católicos, en la eucaristía, celebran la presencia real -no simbólica- del cuerpo y la sangre de Cristo, que vuelve a ser sacrificado). Lo relata el propio astronauta en el libro que publicó en 1973, «Regreso a la Tierra», y lo ha recordado en estos días en el diario «USA Today» el pastor Mark Cooper, de la parroquia presbiteriana de Webster (Tejas), a la que asistía Aldrin.
LA PRIMERA SANTA CENA LUNAR
Eugene «Buzz» Aldrin, celebró de manera privada esta ritual, con ayuda de una pequeña forma de pan, unas gotas de vino y una copa àd hoc´ que le procuraron en la Iglesia presbiteriana de Webster, en Texas. Según describió Aldrin, «abrí los pequeños envoltorios de plástico que contenían el pan y el vino. Vertí el vino en la copa que me dieron en mi parroquia. En la gravedad de la luna, el vino se rizó lentamente y se deslizó por el borde de la copa. Entonces, leí en la Escritura: ´Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante´. Comí el pan y bebí el vino. Di gracias por la inteligencia y el espíritu que habían llevado a dos jóvenes pilotos al Mar de la Serenidad. Fue interesante pensar: el primer líquido jamás bebido en la luna y el primer alimento comido allí, fueron las especies de la comunión».
Desde entonces, la copa que fue usada en la luna, es guardada en la iglesia presbiteriana de Webster, donde cada año, el domingo más cercano al 20 de julio, celebran el «Día de la comunión lunar». La “Heritage Auction Galleries” subastó la tarjeta, con el versículo escrito por Aldrin; y fue adquirida por 179.250 dólares.
Hubo más hechos religiosos registrados en la misión lunar. Así, en la pequeña placa de silicona que quedó en la Luna, firmado por cuatro presidentes de los EEUU y otros 73 líderes mundiales, siete de ellos hicieron referencias a Dios. Fueron los presidentes de Brasil, Irlanda, Vietnam del Sur y Malasia; el rey Balduíno de Bélgica, el Papa Pablo VI y el Sah de Irán.
IMÁGENES CENSURADAS
La idea del miembro de la tripulación más famosa de la carrera espacial, era haber dejado testimonio gráfico de todas sus expresiones de fe con ayuda de las cámaras de que disponían. Sin embargo, los astronautas se vieron obligados a realizar todas sus prácticas religiosas con una gran discreción, porque la NASA no veía con buenos ojos estos gestos. Un año antes, en 1968, la misión del Apolo 8 había logrado su objetivo de orbitar diez veces la Luna en a lo largo de 20 horas. Era la víspera de Navidad, el 24 de diciembre por la noche, y sus tres tripulantes, Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders, realizaron una sorprendente conexión en directo con los canales de televisión de todo el mundo. «Estamos cerca de la Luna y, para todos los que nos siguen desde la Tierra, la tripulación del Apolo 8 tiene un mensaje que le gustaría compartir: “En el principio, Dios creó el cielo y la Tierra”», comenzó a leer Anders. Era el inicio del libro del Génesis, que prosiguieron leyendo los tres astronautas en turnos hasta el versículo 15. «Y Dios hizo dos lumbreras grandes, la mayor para gobierno del día y la menor para gobierno de la noche», continuaron. «Buenas noches, buena suerte, feliz Navidad y que Dios les bendiga a todos», fue la conclusión de su conexión en directo. Este gesto enfureció a Madalyn Murray O’ Hair, una conocida activista atea, quien demandó a la NASA. El auto fue desestimado por la Corte Suprema, pero la agencia espacial exigió a sus astronautas desde ese momento una mayor «contención» religiosa.
EL SALMO 8, EN EL ESPACIO
El astronauta presbiteriano Aldrin llevaba también un trozo de papel en el que había garabateado algunos versículos del salmo 8: «Cuando veo los cielos, obra de tus manos, la Luna y las estrellas que creaste, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que de él te preocupes?». Aldrin posó el papel sobre la superficie del satélite y regresó a la nave.
El católico Michael Collins, otro de los integrantes del Apolo 11, también quiso dejar constancia de su fe. En una de las paredes internas de la nave dejó escrito: «Nave espacial 107. La mejor creada. Que Dios la bendiga».
En enero de 1971, dos de los tripulantes del Apolo 14, Shepard y Mitchell, depositaron sobre la superficie lunar un paquete que contenía la Biblia en microfilm y el primer versículo del Génesis en 16 idiomas. Seis meses más tarde, durante la misión del Apolo 15, James B. Irwin, tras caminar sobre la Luna, declaró haber «sentido el poder de Dios como jamás lo había sentido antes». En 1998, John Glenn, que regresó al espacio después de 36 años, declaró: «Para mí es imposible contemplar toda la creación y no creer en Dios». Quien sabe, quizás haya que estar en la Luna para encontrarse con el Señor…
Fuentes: La Razón, ReL, EFE, Protestante Digital. Redacción; ACPress.net
Apocalipsis.De cinco razones para creer en la pre tribulacion
24 jul 2009 3 comentarios
in Apocalipsis Etiquetas: pre tribulación
De cinco razones para creer en la pre tribulación
La venida del Señor para recibir a toda su iglesia en las nubes precede al período de los sietre años de tribulación. La iglesia se encuentra en el cielo durante ese período.
Razones para creer en la pre-tribulación
a.Las figuras del A.T lo sugieren
El período de Tribulación refleja la ira de Dios contra el mundo incrédulo. En otras oportunidades el juicio de Dios cayó sobre los impíos.Dios protegía a los suyos. Noe y Lot fueron retirados de la escena antes que el juicio se hiciera efectivo. Enoc fue traslado antes del juicio. Los israelitas estaban sobre tierra firme antes que el Mar Rojo ejecutara el castigo de Dios sobre los egipcios.
b. No hay escritura que indique que la iglesia pasará por la tribulación.
La Iglesia tuvo su comienzo en Pentecostés y finalizará su misión al ser trasladada, de acuerdo a I.Cor. 15.
Extrañamente la iglesia si pasara por la tribulación. Las escrituras no le ofrecen ayuda para sobrevivir los horrores de ese tiempo. En las escrituras se hace evidente que Israel si ha de pasar por la Tribuklación. Para él sí hay palabras de cosnuleo,esperanza y ayuda sobrenatural.
c.No hay mencion de la iglesia en Apocalipsis entre los capítulos 6 y 19.
d. El libro de Apocalipsis coloca (lo insinúa) en el cielo a la iglesia entre los capítulos 6 a 9.
Apocalipsis 4:4 menciona a 24 ancianos de ropas blancas y coronas que hacen pensar en la iglesia. Aparición que ocurre inmediatamente después de las cartas y antes de la descripción de la tribulación. Los ancianos podrían ser reprsentativos del conjunto total de los sacerdotes celestiales, tal vez representados por los doce patriarcas de la Antigua Disepnsación y los doce apostoles de la Nueva.
e.Ningún miembro real de la Iglesia podrá ser juzgado por el pecado.
Ap. 4:2;14:7;16:17;Jn. 5:24
LOS NICOLAITAS
24 jul 2009 23 comentarios
in Apocalipsis
LOS NICOLAITAS
EL NICOLAITISMO
¿Quienes eran los nicolaitas?

“Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco” Apocalipsis 2:6 /15
Al leer estos pasajes del Apocalipsis, la pregunta que surge es: ¿Cuál es la obra de los nicolaítas que tanto aborrece Dios?
Hay algunos tratados que intentan sugerir que los nicolaítas eran una secta que estaba invadiendo a las iglesias cristianas con costumbres antinomianas y que profesaban el libertinaje. No obstante, muchos tratados históricos y responsables que han abordado este tema, descartan tal aseveración.
Para entender la obra de los nicolaítas, es necesario en primer lugar definir el origen de la palabra.
Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo, gente común, seglar o laico. De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO.
En segundo lugar, es importante considerar el mensaje a las siete iglesia de Asia menor detallado en Apocalipsis capítulos 2 y 3.
Históricamente se ha interpretado que el mensaje a las siete iglesias, denota el estado espiritual que ha vivido la iglesia a través de la historia, desde los apóstoles hasta la venida del Señor.
La mención de los nicolaítas, Dios la hace en dos iglesias, Éfeso y Pérgamo. En el caso de Éfeso, es un reconocimiento al rechazo de la obra de los nicolaítas, pero en Pérgamo es una dura reprensión a acoger la doctrina de los nicolaítas. Esto nos permite inferir que en esa iglesia, se había consolidado aquella corriente de pensamiento.
¿Cuál es la obra o doctrina de los nicolaítas?
La carta a Éfeso representa el inicio de la iglesia desde el día de Pentecostés, mientras que la carta a Pérgamo nos muestra la decadencia espiritual de la iglesia. Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”
La deseada iglesia de Cristo había decaído hasta llegar al punto de olvidar su compromiso con su Señor y definitivamente “contraer matrimonio” con otro. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo?
Para responder esta pregunta, es imprescindible considerar lo que El Señor le dice a esta iglesia:
“Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás” (Apoc. 2:13)
La Biblia es sumamente clara en precisarnos que el trono de satanás no esta en el cielo ni en el infierno, sino que en el mundo. El Señor Jesucristo lo dijo con plena claridad:
“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” Juan 14:30
Considerando esto, ya podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que debe estar alejada del mundo y a salir de él. Ella mora en el mundo y mora donde esta el trono del mismo diablo.
Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo. Las convicciones se habían echado por tierra a fin de agradar al mundo por sobre los mandatos del Señor.
Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 dC en pleno gobierno de Constantino, quien por primera vez institucionaliza el concepto de césaro – papismo, osea la presencia de un líder político y religioso, que en la actualidad se conoce como papa.
La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia, destruyendo el armazón horizontal, para levantar uno piramidal. Esa es la obra y doctrina que tanto aborrece El Señor.
Así nace el clero ( Nico ) y el laicado ( Laos ). Una casta clerical con privilegios especiales, fuerte vínculo con el césar y un evidente dominio sobre el resto del pueblo (laicos)
Los nicolaítas comenzaron a dividir al pueblo de Dios en dos grupos. Los Clérigos que eran personas “apartadas”, doctas, espirituales y con privilegios, y los laicos que correspondían al resto del pueblo.
Desde aquel tiempo comienza esa estructura piramidal dentro de la iglesia, aún no teniendo asidero en las santas escrituras. La sencillez de la iglesia, se vio paulatinamente reemplazada por una institución organizada con jerarquías y con moldes seculares y paganos extraídos del romanismo. En otras palabras, era el nacimiento de la iglesia de Roma.
La jerarquía y la Biblia

Desde siempre la organización del hombre ha buscado una estructura piramidal. Recordemos la experiencia de la torre de babel (Génesis 11) o el de la misma solicitud del pueblo en el tiempo de Samuel, cuando se revela un desprecio por la teocracia y un anhelo por la monarquía según el molde mundano.
La Jerarquía es un mal enquistado en el corazón del hombre. Es un molde conforme a la naturaleza pecaminosa. Así lo revela la necia solicitud de la madre de los hijos de Zebedeo (Mateo 20:20-28) ante lo cual nuestro Señor Jesucristo responde:
“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” Mateo 20:25-27
Tal como lo declara nuestro Señor Jesucristo en el pasaje citado, la jerarquía produce un enseñoramiento y El no quiere eso de su pueblo. Las jerarquías son propias del hombre caído y no de la voluntad de Dios.
A Dios jamás le han agradado las jerarquías, de ahí que su sentir frente a la doctrina de los nicolaítas es considerada como aborrecible. La revelación de la escritura nos muestra que el anhelo de Dios es estar en medio y no sobre su pueblo. Ciertamente el pecado lo arruinó todo; cuando Adán y Eva desobedecieron, se creó una gran brecha que mas tarde vino a eliminar nuestro amado Salvador y Señor Jesucristo.
Cuando observamos la casta sacerdotal en el antiguo pacto, parecería que Dios hubiera instituido una jerarquía eclesiástica. El sumo sacerdote era superior al sacerdote. Uno puede entrar al lugar santísimo, pero el otro solo hasta el altar del incienso. No obstante, debemos considerar que el sacerdocio nunca fue la imagen misma de las cosas conforme al pleno agrado de Dios, sino que sombras, emblemas y símbolos de lo que había de venir.
Cristo terminó con eso, rasgando el velo del templo y abriendo el lugar santísimo para darle acceso directo a Dios, a cualquier pecador que transita por medio del sacrificio de la cruz del Gólgota.
En el nuevo testamento, la instrucción de los ministerios y dones del Espíritu Santo expresados en las cartas de Pablo a los Romanos, Corintios o Efesios, y lo dicho por el apóstol Pedro en su primera epístola, de ninguna manera enseñan la jerarquía en la iglesia, por el contrario, se enfatiza la igualdad de importancia en cada uno de los miembros de la asamblea. Es decir, se deja en claro que tanto el obispo como el que sirve a las mesas, tienen la misma importancia, y nos son parte de un escalafón jerárquico como lo vemos en la actualidad.
Nuestro Señor Jesucristo lo enseñó con tanta precisión, veamos:
“…aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” Mateo 23:6-11
El texto es suficientemente decidor. Dios no desea las jerarquías entre los hermanos. Los fariseos eran una casta que se arrogaba el privilegio de servir a Dios y de sentirse mejores o mas importantes que los demás. Cristo condenó abiertamente aquella postura hipócrita y que no dista tanto de lo que pasa en la actualidad en la iglesia evangélica. Parece que pasajes tan categóricos como el citado, se han extinguido de los púlpitos así como por encanto.
Hoy, el término “ministro” es como un grado jerárquico, y la feligresía actúa frente a los tales como si fueran algo así como seres angélicos. Esto es el legado del nicolaítismo. El clero por sobre los laicos.
El apóstol Pedro, tan manipulado por la iglesia de Roma, jamás actuó como los “ministros” de la actualidad, menos como el papa del Vaticano. Recordemos como corrigió aquella recepción dada en la casa de Cornelio:
“ Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” Hechos 10:25-26
La actitud de Cornelio, es propia al de todo ser humano que no tiene conocimiento de Dios. Es la clásica actitud religiosa que pretende hacer “dioses” de los hombres. Desde tiempos remotos, el hombre ha elevado a los altares a individuos que han demostrado rasgos de piedad y de espiritualidad, y no me refiero exclusivamente a la iglesia de Roma, sino que a antiguas religiones y culturas paganas como el budismo, el zoroastrismo, el Islam, etc. etc. Lo triste e increíble, es ver que la iglesia evangélica también muestras aristas muy similares a esta costumbre humana y que Dios aborrece.
La jerarquía dentro de la iglesia evangélica

Muchos de los “ministros” de la iglesia actual no conforme con la herencia del nicolaítismo al dividir la membresía entre clero y laicos, han subdividido los ministerios en rangos jerárquicos.
Por ejemplo, ahora el obispo es superior al pastor. Esto, no solamente es un insulto a la enseñanza bíblica, sino que un atentado al intelecto. En la Biblia, los términos anciano, pastor u obispo indican absolutamente el mismo oficio, y nunca expresan un rango jerárquico. Es una presunción anti bíblica enseñar que entre los ministerios existe un escalafón jerárquico. Esto revela la búsqueda de algunas personas vanidosas que desean estar sobre los demás. Es muy frecuente encontrar a conocidos pastores, y que ahora se proclaman obispos, como si aquello los elevara de rango.
Veamos los que enseña Pedro al respecto:
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros… Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” 1Pedro 5:1-2
Las palabras de Pedro son exageradamente claras. Los ancianos u obispos (es exactamente lo mismo) no están sobre la grey como lo reclama el nicolaítismo, sino que “ENTRE” ellos. La función del pastor no es establecer una dictadura hegemónica e infalible, sino que servir entre los hermanos. Si aún no es suficiente este argumento, sigamos leyendo a Pedro:
“no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1 Pedro 5:3
La palabra señorío ya había sido advertida por el Señor Jesucristo en Mateo 20:25-27, y es una característica propia del mundo y no de la que debiera existir entre los hermanos.
Recordemos la instrucción dada por Dios a Moisés respecto a la construcción del altar:
“No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él” Éxodo 20:26
La palabra jerarquía denota una estructura escalonada y ascendente, que sitúa a personas u otras cosas en un orden según su importancia. El texto de Éxodo, nos revela que Dios prohíbe al hombre subir por gradas en su altar y elevarse por sobre los demás, porque lo único que quedará al descubierto es su desnudez.
Es eso lo que justamente pasa cuando un individuo se pone por sobre sus semejantes; las deficiencias y bajezas quedan al descubierto. Cuando la lupa es fijada en los hombres, solo podremos observar imperfecciones, pero si la fijamos en la persona de Cristo, solo descubriremos impecable perfección. El nicolaítismo pretende eclipsar al único que debe estar sobre nosotros: a nuestro Señor Jesucristo.
Las gradas son la clásica estructura de los templos evangélicos de la actualidad. Muy semejantes a las capillas y catedrales romanistas, exhiben imponentes altares y ostentosos sitiales (Luis XV) para el clero por sobre la altura de los laicos. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta es simple; es el legado del nicolaítismo dentro de la iglesia.
El clero y sus distintivos especiales
No conforme con la organización dividida entre el clero y los laicos, los seguidores del pensamiento nicolaíta, también incorporaron a sus formas, el uso de atuendos que los distinguían de lo seglar.
Se instituye el uso de sotanas, pectorales y de cuello clerical al mas puro ejemplo de la iglesia de Roma. Ellos dicen que aquellas vestimentas los distingue como “siervos de Cristo”, pero en el fondo no es mas que una cómoda conservación de costumbres religiosas y a veces, una vanidosa satisfacción de sentirse distintos a los demás.
Los fariseos ya tenían esta costumbre de distinguirse de los demás utilizando atuendos extravagantes, y justificaban aquella forma de vestir, interpretando literalmente pasajes de la torá. El Señor Jesucristo habló categóricamente al respecto:
“Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas..” Mateo 23:5- 6

Recuerdo una inauguración de un templo evangélico cuyos asientos estaban divididos entre el clero y los laicos. Obispos y pastores en los primeros asientos, diáconos y “el resto” en la galería….¿no es eso justamente lo que El Señor objeta en el texto citado anteriormente?
Un conocido hermano español, dijo una vez: “No existe mas grande título para alguien, que el de hermano”
No obstante, hoy el título de solo “hermano” no satisface, y los nombres deben ir precedidos por prefijos tales como reverendo, obispo, doctor u otro término que lo diferencie de los laicos.
Lo curioso de todo esto, es que a las mismas membresías o “laicos”, pareciera que les fascinara esta forma de organización, pues de ellos mismos salen expresiones tales como: “mi obispo”, “mi pastor”, “ministro”, etc., etc., y sus comportamientos no distan mucho de lo que ocurre en el mundo católico.
Por favor no mal interpretar
Esta observación que es comprobada y avalada por la historia de la iglesia y también por hombres sencillos y fieles al Señor, no persigue el restar importancia a los ministros ni a los diversos ministerios. Por el contrario, nuestra convicción es que el cuerpo de Cristo que es la iglesia, se compone de miembros con diversas funciones, todas con el mismo valor y todas sometidas entre sí. Nadie es mas importante ni nadie es inferior a otro (1 Corintios 12:1-31).
Los pastores cuidan el rebaño, los maestros enseñan, los evangelistas predican la buena nueva, los diáconos sirven, y todos se someten recíprocamente sin necesidad de que exista una jerarquía nicolaíta.
El llamado es a reivindicar el sentir de la iglesia de Éfeso; aborrecer la obra de los nicolaítas y desaprobar el enseñoramiento de algunos que piensan que porque ejercen tal o cual oficio en las iglesia, son mayores que los demás.
Esta reprobación y advertencia, ya estaba analizada en detalle por el apóstol Juan en su tercera epístola, veamos:
“Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia” 3 Juan 9-10

Juan acusa categóricamente a este Diótrefes, revelando su altanería y soberbia osadía al pretender ponerse por sobre los demás. La iglesia de Cristo, siempre ha tenido que ver el surgimiento de hombres que luego de un tiempo se ensoberbecen e implantan una hegemonía destructiva y totalmente alejada de la voluntad de Dios. Esa es la repudiable actitud del nicolaítismo que tanto mal ha traído al pueblo de Dios.
A manera de conclusión
Finalmente, es necesario precisar una vez más que todo este breve estudio no tiene el propósito de fomentar el desorden o de restar importancia a los hermanos que nos presiden en nuestras asambleas, eso sería algo inaceptable. El objetivo es informar acerca del origen extra bíblico del sistema nicolaíta y de cultivar en nuestras congregaciones la sencillez de la iglesia primitiva que tanto se ha perdido en la actualidad.
Hoy existen muchos hermanos sinceros que derraman lágrimas por el trato arrogante de aquellos que se auto proclaman “los ungidos” en cuyas corporaciones existen estas jerarquías eclesiásticas tan aborrecidas por El Señor según lo ya tratado en este estudio.
El deber del creyente que desea agradar a Cristo, es obedecer a los hermanos que nos presiden, a los pastores y líderes, pero aquello no tiene ninguna relación con defender la existencia de jerarquías dentro de la iglesia, aceptando castas clericales y grupo laicos en la membresía.
Que Dios nos ayude a cultivar en nuestras congregaciones aquel sentir que hubo también en Cristo Jesús, es decir, considerar al otro, como superior a uno mismo (Filipenses 2: 3) y no teniendo mas alto concepto de sí, que el que debemos tener (Romanos 12:3)
Que la gracia de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo sea con todos, Amén.
Pablo J. Espinoza L.,Marzo 2007
fuente:http://iglesiaapologetica.galeon.com/aficiones1670038.html
Características principales de cada iglesia del Apocalipsis
24 jul 2009 Comentarios desactivados
in Apocalipsis
Características principales de cada iglesia del Apocalipsis
“Se ha opinado que la historia de las primeras tres iglesias consecutiva, mientras que las cuatro restantes se superponen, transcurriendo paralelamente hasta el rapto. El elemento divino (sugerido por el número tres) es dominante en el primer grupo de mientras que el elemento humano sugerido por el número cuatro ) domina en el segundo grupo.
En su introducción a la valiosa obra de Cosmades “Las siete Iglesias”, W.Stuart Harris señala:
Cuánto nos entristece el saber que no hay ni un creyente cristiano en Efeso en el día de hoy y que esto se aplica a todas las regiones de las siete iglesias, con la excepción de la iglesia de Esmirna, donde hay ahora unos cuantos cristianos. El candelero ha sido quitado, como Cristo anunció.” [0]
a. Efeso.La iglesia apostólica
“Efeso indica pretensiones eclesiásticas y abandono del primer amor, y caracteriza el final del período apostólico. Esmirna nos hace pensar en el período del martirio, el cual concluyó con la última persecución bajo Diocleciano.” [1]
1. Período apostólico 33-100 D.C
2. Efeso no soportaba a los malos y se cuidaba de los falsos profetas y no había desmayado, pero había perdido su primer amor.
3. El remedio era recordar de donde había caído y arrepentirse
4. Se le advierte que su candelaro sería quitado de su lugar si no se arrepentía
5. Nicolaítas:
No hay testimonio en la historia antigüa sobre una secta llamada así.
Probablemente es una palabra simbólica derivada de los términos griegos “nikao” que significa conquistar y “laos” pueblo o laicos”. Si efectívamente es un simbolismo se referirá al comienzo de la division entre sacerdotes y laicos, procursora del papado. Otros atribuyen esta herejía a un cierto “Nicolás” uno de los siete diáconos elegidos en Jerusalen.
b.Esmirna: La iglesia que era pobre pero rica.
1. Período de la iglesia perseguida. 100 al 325 D.C.
2. No hay acusación contra esta iglesia.Cristo la recuerda a la iglesia caracterizada por el martirio que El estuvo muerto pero vive.
3.Los diez días de tribulacion generalmente se interpretan como una referencia a los diez períodos de persecución bajo los emperadores romanos.
4.Judíos. Acusada por los judaizantes legalistas que mezclaban la gracia y la ley, y que obligaban al cumplimiento de la circuncisión y otros ritos para ser salvos. Esmirna rechazó el galatismo.
5.Sinagoga de Satanás. Sugiere un templo pagano, y señala el conocimiento del cristianismo paganizado que culmina con el catolicismo romano.
6.Esmirna: Actualmente IZMIR. El vocablo griego “smirna” se traduce “mirra”.Tres veces en el N.T
c. Pérgamo:La iglesia relajada.
“Pérgamo revela el empobrecimiento espiritual y el aumento de lo mundano que tuvo lugar durante el gobierno del emperador Constantino, resultado de su patrocinio público a favor de la Iglesia.” [2]
1. Período en que se desarrolló el papado. 313 al 590.
2.Hace amistad con Satanás. Al cesar la persecución vino la transigencia. Sede de su gobierno.
3. Trono de Satanas. Sede de su gobierno. El mundo.
4. Pérgamo significa casamiento
5. Antipas. Fiel pastor martirizado. Siginifica “Uno contra todos”
6.Doctrina de Balaam y Balac. “La manera de corromper a los israelitas era tentarles a tomar por esposa a mujeres paganas. casamiento con el mundo.
7.Doctrina de los Nicolaitas. Lo que era obras en Efeso, llegó a ser doctrina en Pérgamo.
d.Tiatira.La iglesia libertina
“Tiatira representa la Edad Media, con la cruel persecución de los santos de Dios por la Iglesia papal.” [3]
1. El papado en su apogeo 590-1500 D.C.
2. Período de dominació clerical y doctrina corrupta.
3. Gregorio I )Gregorio eñl Grande,590 d.C.) obtuvo reconocimiento mundial
4.“Toleras”, vocablo clave que señakla la condición de la Iglesia.
5. La profetiza “Jezabel” Probablemente una mujer real a quein el Señor llama con el nombre de aquella malvada de Israel. Puede ser también alusion a la roma Papal.
e. Sardis La iglesia sin vida
“Sardis fue la intervención de Dios por medio de la Reforma, cuya luz todavía sigue ardiendo.” [4]
1. El período de la Reforma
2. La Iglesia del Estado:Luterana y Anglicana.
3. Tenía un “nombre” en vez de vida. Ortodoxia esteril
4.Sardis: Significa escapar.
F. Filadelfia. La Iglesia misionera
“Filadelfia está relacionada con el siglo diecinueve y su vasta expansión de actividades misioneras.“[5]
1. Período desde 1750 hasta el fin. Enfasis en las actividades misionera,por medio de sociedades enviados, etc.
2. De las siete iglesias, fue la ultima en caer bajo la influencia mahometana.
3. “Puerta abierta”, Servicio. Dios cierra la puerta cuando no aprovechamos la oportunidad
4. Vengo pronto. “Probable indicación de que esta iglesia verá su venida.
5. Filadelfia. “Significa amor fraternal”
6. Has guardado mi palabra. Contra la ola de modernismo y Alta Crítica.
G.Laodicea. La iglesia infiel
“Laodicea retrata el estado general presente de la Iglesia profesan
te, la cual debido a su tibieza, le produce náuseas a Cristo” [6]
1. Período moderno. Siglo XX hasta el fin.
2. La iglesia rica que era pobre. Materialista y espiritualmente miserable.
3. Es la iglesia que ha dejado a Cristo afuera llamando
4. El principio de la creación de Dios. El comienzo, el Motivador, la fuente de todas las cosas que fueron hechas.
5. “Oro”,Belleza y gloria divina. Valor eterno.
6. “Vestiduras blancas.” Justicia de Cristo en contraste con los harapos de la satisfacción personal.
7. “Colirio”, La unción del Espíritu Santo
8.“Amo” El verdadero amor castiga y disciplina.No cae en la indulgencia perniciosa.
notas
[0] – [6] Hierbert Lockyer,Sr., Apocalipsis El drama de los siglos ,pag. 67,ed. Vida
Apocalipis.Diga cuatro cosas acerca de “Todo ojo le verá”
24 jul 2009 Comentarios desactivados
in Apocalipsis
Apocalipis.Diga cuatro cosas acerca de “Todo ojo le verá”
1.Su venida será personal,visible,real y pública
2. Se cumplirá el proposito de Dios. Que todos vean por lo menos una vez al Hijo.Al verlo, se darán cuenta de sus pecados
3. Su aparición no será simultánea para todos.
4. La iglesia lo recibirá con gozo.
Israel con tristeza
Los inconversos con crujir de dientes
Describa la persona de Cristo según Apocalipsis 1.
… uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, ceñido por una cinta de oro.
Sus cabellos blancos como la lana blanca,como la nieve y sus ojos como llama de fuego. Sus pies semejantes al latón fino, ardientes como un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.
Y tenía en su diestra siete estrellas: y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
¿Como deben interpretarse las iglesias de Apocalipsis?
1.Históricamente: iglesias que existían realmente
2.Típicamente: condiciones existentes en todo período de la historia de la iglesia
3.Proféticamente:bosquejo profético de la historia de la Iglesia
Luna e incultura
23 jul 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia Etiquetas: incultura, Luna
Luna e incultura
Posted: 22 Jul 2009 12:52 PM PDT
Por Martín Bonfil Olivera
Publicado en Milenio Diario, 22 de julio de 2009
El pasado lunes, 40 aniversario de que el humano pisara la luna, los conductores del programa El Weso, en W Radio (del que soy fan) dieron muestra de una lamentable incultura científica.
Ante la pregunta de si el alunizaje fue real —habrá usted oído las tonterías de que fue un montaje filmado en un estudio de TV—, respondieron que ¡“nunca lo sabremos”! Y Fernando Rivera Calderón añadió que ir a la luna “no sirvió de nada” (yo pregunto, admirado Fernando, ¿y la poesía sí sirve de algo? Se trata, más bien, de cuestionamientos mal planteados). Tuvo que ser Rodolfo Neri Vela, primer mexicano en salir al espacio, quien les enmendara la plana.
El problema no son nuestra falta de información y tendencia a creer en complots, que nos llevan a no estar siquiera seguros de uno de los mayores logros científico-técnicos de la historia. Lo grave es constatar que la ciencia sigue ausente de la cultura popular del mexicano, y está siendo suplantada por todo tipo de creencias absurdas.
Más ejemplos: la astróloga Amira, también en W Radio, anuncia: “¿Sabías que la posición de los astros puede influir directamente en tu salud, tus finanzas y hasta en el amor?”. No, señora: sabemos perfectamente que la posición de los astros no influye ni directa ni indirectamente en nada de eso, y propagar estas ideas falsas y además cobrar por ello es una estafa. ¿Por qué la Procuraduría del Consumidor no hace nada al respecto?
El viernes, un columnista de MILENO Diario publicó que el “21 de diciembre de 2012… sucederá un fenómeno astronómico que ocurre cada 26,000 años: el sol se alineará con el centro de la Vía Láctea… donde hay un agujero negro, fabricante y destructor de estrellas”.
Y añade que “Los mayas señalan ese día como fecha final en su calendario”. (Lástima que para hablar de alineación se necesiten por lo menos tres puntos, que los hoyos negros no fabriquen estrellas, y que lo del fin del mundo anunciado por los mayas sea sólo otra tontería).
Como remate, afuera de mi casa apareció un anuncio: “Baje de peso con láser. 100% natural”. (¿Láser100% natural?)
No hay duda: la incultura científica del mexicano es galopante. Los comunicadores de la ciencia haríamos bien en redoblar nuestros esfuerzos.
La Ciencia por Gusto
El fundamento bíblico para misione
23 jul 2009 Comentarios desactivados
Misiones mundiales- julio 2009
El fundamento bíblico para misiones
Artículo escrito por: Dr. Ronaldo Blue
Estimado(a) lector/a:
El propósito de misiones no es sólo salvar a los perdidos. Es para que los salvados puedan alabar a Dios. El propósito divino es que haya adoración de toda nación, de cada tribu, de todo pueblo, y de cada lengua al Rey de reyes y al Dios Omnipotente. En cada vuelta de la tierra el coro comienza. Los japoneses cantan en los cultos matutinos y de repente los chinos se juntan en alabanza en casas esparcidas por el país. Los redimidos en aislados lugares en los países asiáticos dan sus voces hasta que el remanente de creyentes en Europa se junta con miles de nuevos creyentes en las ciudades y las selvas de África. Brinca la música de isla a isla hasta que llegue al gran coro de América Latina, los Estados Unidos y Canadá.
El primer mandato de Dios se repite dos veces. A Adán y Eva el Creador dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra…” (Gn. 1:28). Después del diluvio Dios dijo a Noé y a sus hijos: “Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra” (Gn. 9:1).
Dios llamó a Abram para proveer bendición. “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición” (Gn. 12:1-2). El hombre no engrandece su nombre delante Dios. Dios engrandece el nombre de su siervo obediente. Por medio de Abram y la nación que de él sale Dios promete bendición, “y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gn. 12:3). Se nota la base bíblica para misiones mundiales aun en los primeros capítulos de la Biblia. Nos toca salir. Debemos pensarlo bien. ¿Estamos dispuestos a dejar nuestra parentela, nuestra casa y nuestra tierra en obediencia al llamamiento de Dios? ¿Estamos listos para compartir las bendiciones que Dios nos ha dado a los que esperan un toque de lo alto?
“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo…” (Gálatas 4:4). En medio de la desobediencia de la nación de Israel, Dios preparó el medio de salvación para todo el mundo. El Dios hombre, nacido de la virgen por el Espíritu Santo, hizo puente entre el hombre pecaminoso y un Dios perfecto. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y ¿cómo van a recibir este mensaje revolucionario los pecadores del mundo? Dios sigue usando a sus hijos en esta tarea. Dios podría hacerlo muy bien sin nosotros. Sin embargo, por su gracia Dios nos da la comisión de compartir en todo el mundo este mensaje de vida. En cada Evangelio, Cristo deja instrucciones en cómo hacer esta tarea. La Gran Comisión tiene cuatro partes. Podemos repasar estos pasajes claves que se encuentran al final de cada evangelio. En vez de repasarlos en el orden que se encuentran en la Biblia, seguimos el orden cronológico
La palabra “misiones” viene del vocablo latino “mito” que quiere decir “enviar”. El misionero es un enviado. La palabra en griega es “apostelo”. En un sentido cada misionero es un “apóstol” de Cristo. Cristo explicó claramente el proceso: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Juan 20:21). Como hemos visto, no se puede alcanzar a los perdidos sin salir. Somos enviados fuera de nuestra casa y la seguridad de nuestra familia, como Cristo salió del cielo en sacrificio para nuestra salvación. Al pensar en lo que Cristo ha hecho, lo que nos toca hacer parece poca cosa.
Cristo resucitado habló con dos hombres en el camino hacia Emaús. Cuando estos dos le reconocieron, aunque la hora fue muy de noche, ellos corrieron nuevamente a Jerusalén para contar las buenas noticias a los discípulos en el aposento alto. Mientras ellos contaban lo que había pasado, Jesús se puso en medio de todos. Cristo les dijo: “Estas cosas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” (Lucas 24:4445). Es interesante que Cristo no repasara su experiencia de la resurrección. En vez de contar experiencias personales, repasó las Escrituras. Incluye Cristo todo el Antiguo Testamento para que los discípulos comprendiesen. Así hacemos ahora mismo. No me toca contarles un montón de experiencias. Estudiamos la Biblia. Misiones Mundiales se encuentra en toda la Biblia y lo que Dios nos dice, nos toca cumplir. Nos toca proclamar la salvación. “Y vosotros sois testigos de estas cosas” (Lucas 24:48). Es importante notar que hay un mandato aquí. Es un hecho. Somos testigos. Buenos o malos, somos testigos. Pero no es asunto de simplemente dar testimonio por medio de nuestras vidas, aunque sea fundamental. Nos toca proclamar las buenas nuevas. Cada creyente debe hablar de las buenas nuevas en Cristo Jesús. Este es el mensaje que puede dar vida a los perdidos. ¿Por qué hablamos del tiempo cuando podemos hablar de Cristo?
Antes de subir nuevamente al cielo, Cristo dejó el mandato que incluye el secreto de alcanzar al mundo entero. Después de asegurarnos que él tiene toda potestad en el cielo y en la tierra, Cristo dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28:19). La meta de salir enviado como testigos de Cristo a predicar el evangelio es hacer discípulos. El secreto se encuentra en la multiplicación de obreros. Un discípulo es una persona que se reproduce. Cristo dejó unos pocos discípulos. Y estos salieron en una reproducción que ha llegado hasta nosotros. Y ¿cómo se hace discípulos? Hay que ir primero. Nos toca alcanzar a los de afuera. Misiones requieren movimiento. Cristo ya había dicho, “os envío”. Hay que ir a todas las naciones. Entonces Cristo dijo: “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Hay que arraigar a los nuevos creyentes para que crezcan en las cosas del Señor. El bautismo no es un rito de la iglesia local para que introduzcan nuevos miembros. Es un testimonio del creyente del cambio que ha experimentado e indica que ya pertenece al cuerpo de Cristo. No vuelve atrás. Está arraigado el bautizado en las cosas de Dios. Es un discípulo de Cristo. Finalmente, Cristo dijo: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”. Hay que adiestrar al nuevo discípulo para que cumpla con lo que Dios quiera. El discípulo obedece lo que Dios diga. Hay que enseñar una actitud de obediencia. Y como una promesa maravillosa, Cristo dijo: “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. No nos deja sin ayuda. Cristo mismo promete estar con nosotros en esta tarea que nos parece imposible. La tarea es imposible si no fuera por la obra milagrosa de Cristo a través de nosotros. La obra misionera es obra de Dios. Pero si no entramos en este plan, perdemos la bendición.
No hay ninguna duda. La tarea misionera es una tarea netamente bíblica. No podemos escaparnos de esta responsabilidad y privilegio. Si cumplimos con nuestro deber o no, lo bonito es ver de antemano lo que va a pasar. “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar de todas las naciones, y tribus, y pueblos, y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apocalipsis 7:9-10). Podemos hacer lo que queramos o podemos hacer lo que Dios nos ha mandado. Nuestros deseos personales pueden darnos muchas frustraciones y tristezas, aunque algunos digan que vayamos bien. El plan de Dios nos lleva a las bendiciones y el gozo que viene de la mano de lo alto. Meternos en misiones mundiales es algo tan grande como el mundo y tan seguro como la eternidad. Vamos con misiones mundiales. Cumplamos con nuestro deber. Confiemos en él y nos gocemos de las bendiciones múltiples de su voluntad.
Seamos fieles proclamando el evangelio a todo el mundo,
Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com
Para más recursos sobre este y otros temas, visítenos en: www.ObreroFiel.com
Hechos 4, 5
23 jul 2009 Comentarios desactivados
Hechos 4, 5
Capítulo 04
Mientras Pedro y Juan estaban aún hablando, los sacerdotes (jefes de los sacerdotes), el jefe de la guardia del Templo (el sacerdote siguiente en rango al sumo sacerdote), que mandaba la guardia del Templo, formada por levitas escogidos, y un grupo de sus partidarios saduceos, fueron y les echaron mano de forma súbita e inesperada. Como señala el versículo 3, ya era tarde (alrededor de la caída del sol), y como el milagro tuvo lugar alrededor de las 3 p.m-, Pedro y Juan habían estado habiéndole a la multitud unas tres horas. Sin duda alguna, les explicaron más el evangelio completo, y es probable que tuvieran tiempo para responder las preguntas que les hacían desde la multitud.
El Arresto De Pedro Y De Juan (4:1-4)
Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde- Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.
El sumo sacerdote era saduceo, como muchos de los sacerdotes de Jerusalén. Se proclamaban religiosos, pero no aceptaban las tradiciones de los fariseos, ni consideraban que los libros profetices del Antiguo Testamento o los Escritos (la tercera división del canon hebreo) estuvieran en el mismo nivel que la Ley (la Torah, el Pentateuco). También negaban la existencia de ángeles y espíritus y decían que no había resurrección (Hechos 23:8; Mateo 22:23).
No estaban muy entusiasmados con el milagro, pero estaban resentidos de que hubiera una multitud tan grande alrededor de Pedro y Juan. Estaban resentidos (molestos, muy perturbados, profundamente enojados) porque los apóstoles anunciaran (proclamaran) en Jesús la resurrección de entre los muertos.
Pedro estaba predicando a un Jesús resucitado, y ellos entendían que esto servía de evidencia a la realidad de la resurrección de todos los creyentes. Como esta enseñanza iba contra su doctrina, los saduceos sentían que no la podían tolerar.
Por tanto, les echaron mano a Pedro y a Juan (los arrestaron) y los tiraron a la cárcel hasta el día siguiente. Era de noche ya, muy tarde para reunir al Sanedrín. Pero también era demasiado tarde para impedir que el Evangelio surtiera su efecto. Muchos de los que oyeron la Palabra, creyeron. Podemos estar seguros de que fueron bautizados en agua muy pronto (probablemente al día siguiente), y también en el Espíritu Santo. Se nos da un número de cerca de cinco mil hombres. El griego se podría traducir como “se convirtieron en cerca de cinco mil”, por lo que algunos consideran que esto quiere decir que el número total de los creyentes era ahora de cinco mil. Pero la forma en que aparece aquí indica que el número era tan grande que sólo contaron los hombres. Debe haber habido también un gran número de mujeres que creyeron. Hechos 3:9 dice que todo el pueblo vio al hombre lisiado, y 4:1, 2 indica que le estaban enseñando a todo el pueblo, tanto a hombres como a mujeres.
Se ve con claridad que, aunque los funcionarios ya no se sentían indiferentes ante lo que los apóstoles estaban haciendo, aún eran tenidos en gran estima por el pueblo.
Ante El Tribunal (4:5-12)
Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, y el sumo sacerdote Anas, y Caifás Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel; Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Al día siguiente los gobernantes (los ejecutivos o miembros oficiales del Sanedrín, que era el Senado y Corte Suprema de los judíos), los ancianos y los escribas (maestros de la Ley, expertos en la Ley) que estaban en Jerusalén, tuvieron una reunión. Con ellos se unieron específicamente Anas, Caifás, Juan, Alejandro, y todos los demás parientes del sumo sacerdote que estaban en la ciudad en aquel momento.
Aquí se llama sumo sacerdote a Anas. Oficialmente, fue sumo sacerdote desde el año 6 hasta el 15 d.C. Entonces fue nombrado su hijo Jonatán por unos tres años. Después fue hecho sumo sacerdote oficial Caifás, yerno de Anas (18-36 d.C). Pero Anas siguió siendo el verdadero poder detrás del trono. El pueblo no había aceptado que los romanos lo depusieran, y todavía lo consideraba como el verdadero sumo sacerdote. En el Antiguo Testamento, Aarón había sido nombrado sumo sacerdote de por vida. La Ley no especificaba que los gobernantes seculares pudieran cambiar esto. Por consiguiente, Jesús fue llevado primero a la casa de Anas (Juan 18:13), y después a la de Caifás (quien es probable que ocupara una parte del mismo edificio, junto al mismo patio). Anas y Caifás, junto con algunos familiares más de Anas, formaban en realidad una estrecha corporación que controlaba el Templo.
Es posible que el Juan que se menciona fuera Jonatán, el hijo de Anas. Alejandro debe haber sido uno de los dirigentes de los saduceos.
Hicieron que Pedro y Juan se pusieran de pie en medio del tribunal que se había reunido, que era básicamente el mismo que había condenado a Jesús. (Su lugar de reunión, según Josefo, se encontraba al oeste de la zona del Templo.) Entonces comenzaron su interrogatorio preguntándoles con qué (qué clase) de potestad (dynamis, gran poder) o ¿en qué nombre (esto es, con qué autoridad) habéis hecho vosotros (plural) esto?
La expresión “qué potestad” es usada aquí en forma derogatoria. Estaban tratando de asustar a los discípulos, o incluso espantarlos. Quizá recordaran la forma en que habían huido llenos de miedo cuando Jesús había sido arrestado. El versículo 13 señala que sentían desprecio por ellos, porque no habían sido instruidos en sus escuelas.
Era cierto. Pedro se había rebajado ante una doncella en el patio cuando aquel mismo grupo se hallaba reunido en torno a Jesús. Pero ahora las cosas eran diferentes. Cuando comenzó a hablar, fue lleno del Espíritu Santo. La forma del verbo griego indica aquí una nueva llenura. Esto no significa que hubiera perdido nada del poder y la presencia del Espíritu que había recibido en el día de Pentecostés. En vista de las presiones de aquella situación crítica, el Señor simplemente había aumentado su capacidad y le había dado esta nueva plenitud para satisfacer esta nueva necesidad de poder para testificar.
Aquí podemos ver también una aplicación práctica de las instrucciones y la promesa de Jesús que aparecen en Mateo 10:19, 20 y Lucas 21:12-15. No debían meditar sobre lo que habrían de hablar; el Espíritu de su Padre Celestial hablaría en ellos y por ellos. De esta manera, en lugar de tratar de defenderse a sí mismos, el Espíritu haría de sus palabras un testimonio. Podemos tener la seguridad de que Pedro y Juan durmieron tranquilamente la noche anterior, y se levantaron renovados.
Pedro, lleno nuevamente del Espíritu, no dejó que los líderes judíos lo amedrentaran. Tal como Pablo le diría a Timoteo (2 Timoteo 1:7), Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (una mente que manifiesta autodisciplina). Con cortesía, Pedro se dirigió a los miembros del concilio llamándoles gobernantes (miembros oficiales del Sanedrín) y ancianos. Después, en forma muy correcta, les dijo que si estaban haciendo un examen judicial con respecto a la buena obra hecha a favor de un ser humano débil, para saber de qué manera había sido (y seguía estando) sano (salvado, restaurado), entonces él tenía la respuesta.
A continuación, Pedro proclamó que en (por) el nombre de Jesús, a quien ellos habían crucificado, y Dios había levantado de entre los muertos, por (en) El aquel hombre estaba en presencia de ellos sano (plenamente restaurado en su salud). ¡Qué contraste tan notable hace Pedro entre lo que aquellos gobernantes le habían hecho a Jesús, y lo que Dios le había hecho!
Entonces citó un pasaje que aquellos mismos jefes de los sacerdotes y ancianos habían oído de Jesús anteriormente. En una ocasión habían retado la autoridad de Jesús para enseñar. El les respondió con parábolas y citó después el Salmo 118:22. (Vea Mateo 21:23, 42, 45; 1 Pedro 2:7) Sin embargo, Pedro lo hace personal. Este (enfático) es la piedra reprobada (ignorada, despreciada) por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo (esto es, porque ha sido exaltado a la derecha del Padre). Después Pedro explica lo que significa esto. En ningún otro hay salvación (la salvación que ellos esperaban que trajera el Mesías no se halla en ningún otro), porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres (seres humanos) en que podamos ser salvos.” Podamos” es una palabra enfática. Si no encontramos salvación a través del nombre (la Persona) de Jesús, nunca la encontraremos.
De esta forma, la sanidad del hombre cojo sirvió de testimonio de que Jesús es el único Salvador. Los líderes judíos no creían que Jesús sirviera para nada; sin embargo. Dios lo había elevado a un valor único y supremo. En Él, como lo muestra también el capítulo 53 de Isaías, está la salvación prometida. Sólo hay una salvación; sólo un camino (Hebreos 10:12-22). Nunca habrá otro Mesías enviado por Dios, ni tampoco otro Salvador.
Muchos han afirmado ser mesías o salvadores; muchos han presentado otros caminos de salvación. Pero todos ellos se hallan en oposición a nuestro Señor Jesucristo. Sólo tenemos una decisión que hacer cuando nos enfrentamos a las afirmaciones de Cristo: podemos aceptarlo o rechazarlo. Otros caminos que quizá parezcan derechos, sólo pueden conducir a la destrucción (Proverbios 14:12; Mateo 7:13).
No es popular ser tan exclusivista. La mayoría de los no creyentes que no son ateos quisieran pensar que hay muchas maneras de encontrar a Dios. Algunas sectas hasta tratan de combinar lo que ellos suponen que hay de bueno en diversas religiones. Pero todo esto es en vano. Dios ha rechazado todos los demás caminos. Sólo en Cristo hay esperanza. Esto es lo que pone la pesada responsabilidad de la
Gran Comisión sobre nuestros hombros. Si hubiera alguna otra forma de salvarse, nos podríamos permitir tomar las cosas con calma. Pero no hay esperanza para nadie lejos de la salvación por medio de Cristo.
Pedro Y Juan Hablan Valientemente (4:13-22)
Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenia más de cuarenta años.
Los sacerdotes y ancianos se maravillaban (se asombraban) al ver el denuedo (libertad para hablar) de Pedro y Juan, especialmente porque se daban cuenta de que eran hombres sin letras (sin instrucción, en el sentido de no haber asistido a una escuela rabínica, ni haberse sentado ante un gran rabí como Gamaliel) y del vulgo (hombres no profesionales, laicos). Esto no quiere decir que fueran personas totalmente iletradas. Ellos habían asistido a las escuelas de la sinagoga en sus pueblos natales, pero no eran maestros profesionales, ni conferencistas entrenados, como los escribas y los doctores. Los laicos de ordinario no hablaban con esa autoridad.
Debe haber sido difícil para Pedro y Juan enfrentarse a semejante presunción. Pero la clave de su denuedo y su libertad para hablar era, por supuesto, que habían sido llenos del Espíritu nuevamente. El fue quien les dio las palabras que debían decir.
Entonces, algo más estremeció a estos líderes judíos. La expresión “les reconocían” no significa que les hacían más preguntas. El griego significa más bien simplemente que fueron reconociendo de forma gradual que habían estado con Jesús. Quizá las palabras de Pedro les trajeran a la memoria lo que Jesús había dicho. A medida que pensaban en su enfrentamiento con Jesús, iban recordando que El tenía discípulos consigo. Ahora reconocían que Pedro y Juan se hallaban entre ellos.
Jesús también había hablado con autoridad. Deben haber estado asombrados, porque creían que se librarían de Jesús crucificándolo. Pero ahora los discípulos, entrenados por El, hablaban de la misma forma. Jesús había hecho milagros como señales. Ahora los apóstoles estaban haciendo lo mismo.
A continuación, los ancianos se enfrentaron con algo más. El hombre que había sido sanado se hallaba allí de pie, junto a Pedro y a Juan. De pronto, los sacerdotes y los ancianos se hallaron sin nada más que decir. ¿Qué podían decir contra un milagro así?
Entonces los dirigentes les ordenaron a Pedro y a Juan que saliesen del concilio (el Sanedrín), esto es, del cuarto donde se estaban reuniendo. Después los líderes del Sanedrín conferenciaban entre sí. No sabían qué hacer con Pedro y Juan. No podían negar que una señal manifiesta (una obra reconocida como sobrenatural) había sido hecha por (a través de) ellos, y se hallaba ante la vista de todos los habitantes de Jerusalén.
Esto podría implicar que ellos no negaban la resurrección de Jesús. Lo que les molestaba era el hecho de que los apóstoles la estuvieran usando para enseñar que había una resurrección futura para todos los creyentes. Anteriormente, para salir de este problema, habían sobornado a los soldados para que dijeran que el cuerpo de Jesús había sido robado (Mateo 28:12, 13). Aún hoy hay algunos que discuten que las mujeres y los discípulos fueron a mirar a una tumba equivocada. Pero las mujeres se habían fijado bien en dónde colocaban a Jesús (Lucas 23:55). En realidad, estos dirigentes judíos no eran tontos ni tenían nada de simples. Sabían lo difícil que es deshacerse de un cuerpo. Por lo tanto, hubieran realizado una búsqueda intensiva del cuerpo si no hubieran sabido que El había resucitado de entre los muertos. Pero para ser salvo hace falta más que creer con la cabeza o aceptar mentalmente la verdad de la resurrección de Cristo (Romanos 10:9, 10).
Puesto que no tenían forma lógica de replicarles a Pedro y a Juan, decidieron que el mejor curso de acción era suprimir su enseñanza sobre Jesús y la resurrección. Sabían que no podrían sobornar a los discípulos. Por consiguiente, los amenazarían para que no hablasen más en este nombre (basados en él) a nadie.
Cuando hicieron regresar al cuarto a Pedro y a Juan, les ordenaron que no hablaran (no abrieran la boca ni dijeran una sola palabra) en ninguna manera o enseñaran en el nombre de Jesús. Pero estas amenazas no intimidaron a los dos apóstoles. Cortés, pero firmemente, volvieron a poner en ellos la responsabilidad: les pidieron a los dirigentes judíos que juzgaran (o decidieran) si era justo delante de Dios oírlos a ellos y no a El. Entonces declararon valientemente que no podían dejar de hablar sobre lo que habían visto y oído.
Los miembros del Sanedrín querían encontrar alguna forma de castigar a Pedro y a Juan. De hecho, lo que se sugiere es que trataron por todos los medios. Pero no pudieron por causa del pueblo. Todos estaban glorificando a Dios por lo que se había hecho, especialmente porque este hombre que había nacido lisiado, ya tenía más de cuarenta años. Debido a esto, se limitaron a añadir más amenazas a sus advertencias anteriores y los dejaron ir.
Esto fue un gran error por parte de ellos, porque le hizo saber al pueblo que Dios podía librar del Sanedrín. Dio a conocer que los dirigentes judíos no tenían acusación que hacerles a estos apóstoles, ni tenían forma alguna de refutar su mensaje.
Un Denuedo Renovado (4:23-31)
Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste:
¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.
Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Y ahora. Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu Santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
Tan pronto como fueron dejados en libertad, Pedro y Juan regresaron a los suyos (los creyentes que estaban reunidos, y seguramente estaban orando por ellos). Allí relataron todo lo que el sumo sacerdote y los ancianos les habían dicho, sin callarse nada.
Ellos reaccionaron alzando su voz (aquí voz es singular, con lo que se indica que oraron al unísono) unánimes, con un mismo propósito, en oración a Dios. Sin embargo, es probable que la oración que recoge aquí la Biblia haya sido hecha por uno de ellos que actuara como vocero de todos.
Podemos aprender mucho de esta oración. En primer lugar, como es el caso de la mayoría de las oraciones de la Biblia, reconocieron quién es Dios. Se dirigieron a El cómo Señor (una palabra distinta de la usada en los demás lugares de la Biblia, que significa Dueño, Propietario, Soberano). Después reconocieron que sólo El es Dios, el Creador del universo y de todo lo que hay en él.
A continuación, fundaron su petición en la Palabra inspirada de Dios hablada por el Espíritu por medio de la boca de David. También la mayoría de las oraciones de la Biblia se fundamentan en la Palabra de Dios que ya ha sido dicha. En el Salmo 2:1, 2, vieron Palabra del Señor que se había cumplido en la oposición de estos líderes judíos. El salmo habla de los paganos (la naciones, los gentiles) que se amotinan, y los pueblos (plural) que piensan (planean, elaboran) cosas vanas (vacías, tontas, ineficaces). Los reyes de la tierra y sus príncipes que se reúnen contra el Señor y su Cristo (su Mesías, su Ungido) son también gentiles. De esta manera, esta oración inspirada por el Espíritu reconocía que los dirigentes judíos se hallaban en la misma categoría que las naciones extranjeras que siempre se estaban amotinando, puesto que siempre estaban conspirando contra Dios y contra Jesús. Hay un precedente para esto en los profetas del Antiguo Testamento, que algunas veces usaron la palabra goi (gentil) para Israel, porque se había apartado de Dios.
Herodes (Herodes Antipas), Pilato, los gentiles y el pueblo (pueblos) de Israel, se habían reunido realmente (en forma hostil) contra Jesús, el santo Hijo de Dios. Como anteriormente, santo Hijo significa el Siervo dedicado y consagrado del Señor (como en Isaías 52:13 a 53:12). Sin embargo, sólo podían hacer lo que la mano de Dios (esto es, el poder de Dios) y su consejo habían determinado antes (limitado de antemano) que sucediera. A pesar de esto, eran responsables de sus obras, porque habían decidido realizarlas libremente.
En tercer lugar, los creyentes fundaron su petición en lo que Dios había hecho a través de Jesús. La mano de Dios tenía dominio sobre la situación cuando permitió la muerte de Jesús. El era verdaderamente el Siervo de Dios que había realizado la voluntad divina a favor de ellos. Podían ahora acercarse a Dios fundándose en lo que había sido cumplido a cabalidad a través de su muerte y resurrección (1 Corintios 1:23, 24; 3:11; 2 Corintios 1:20).
Su petición era que el Señor mirara ahora las amenazas del Sanedrín y les diera a sus siervos (esclavos) oportunidades para seguir hablando su Palabra con todo denuedo (y libertad de palabra). Es probable que se sintieran menos seguros ahora, después de haberse marchado del tribunal, que cuando estaban allí; por eso sentirían que necesitaban un denuedo renovado. Aun después de una victoria espiritual, es posible que Satanás nos insinúe que somos tontos; necesitamos orar para que nuestro valor siga en pie. También Abraham sintió temor durante la noche que siguió a su valiente testimonio ante el rey de Sodoma; Dios llegó a tranquilizarlo y darle nueva seguridad (Génesis 15:1).
¿Qué oportunidades tendrían? La sanidad del hombre cojo sólo era el principio. Habría muchas oportunidades más que Dios les proporcionaría al extender su mano para realizar sanidades, señales y prodigios que serían hechos por medio del nombre de su santo Hijo (siervo) Jesús.10
De esta forma oraron pidiendo valor para seguir haciendo lo mismo que había provocado su arresto y las amenazas del Sanedrín. No querían los milagros por ellos mismos, sin embargo, sino como oportunidades para predicar el Evangelio y como señales para que el pueblo reconociera que era cierto que Jesús había resucitado de entre los muertos.
Después de que ellos oraron, el lugar donde estaban reunidos fue sacudido (por el Espíritu, y no por un terremoto), lo cual señala un poderoso acto de Dios. Al mismo tiempo, todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y en su poder, todos siguieron hablando la Palabra de Dios con denuedo (y libertad de palabra). Esta obra del Espíritu fue tan grande como los milagros.
El texto griego señala de nuevo que fueron llenos del Espíritu. Algunos escritores discuten que sólo los nuevos convertidos (los cinco mil mencionados en 4:4) fueron llenos en este momento. Pero el griego no permite sostener esto. Todos los creyentes, incluso los apóstoles, recibieron esta nueva plenitud para poder enfrentarse a la necesidad continua que tenían y a las presiones que se ejercían sobre ellos. El Espíritu Santo llena de nuevo repetidas veces a los creyentes todos, como parte de las cosas maravillosas que Dios tiene dispuestas para ellos.
Abundante Gracia (4:32-37)
Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es. Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles.
El número de creyentes era cada vez mayor, y seguían teniendo un corazón y un alma. Esto es, formaban una comunidad de creyentes que estaban unánimes, con unidad de pensamiento, de intenciones y de deseos. Ninguno de ellos decía: “Lo que tengo es mío, y tengo miedo de que lo pueda necesitar.” En cambio, sentían amor y responsabilidad los unos por los otros, y compartían todas las cosas. Dios satisfacía sus necesidades, y ellos creían que El lo seguiría haciendo. La misma actitud que había surgido después de que habían sido llenos del Espíritu por primera vez en el día de Pentecostés, seguía prevaleciendo (Hechos 2:44, 45). Tampoco ahora se obligaba a nadie. Lo compartían todo, simplemente como expresión de su amor y su unidad de pensamiento y de corazón en el cuerpo único de Cristo. (Compare con Calatas 6:10.)”
Al mismo tiempo, los apóstoles seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. Pero la obra del Espíritu no estaba limitada a los apóstoles, porque abundante gracia era sobre todos los creyentes.
El versículo 34 muestra cómo se expresaba esta gracia. No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que eran dueños de tierras o de casas, las estaban vendiendo, e iban trayendo el precio de lo que vendían. Aquí el texto griego no quiere decir que todos vendieran sus propiedades inmediatamente. Más bien, que de vez en cuando se hacía esto, a medida que el Señor les llamaba la atención sobre las necesidades. Entonces ponían el dinero a los pies de los apóstoles (y bajo su autoridad), y ellos distribuían a cada uno en proporción a su necesidad.
Después de esta afirmación general. Lucas nos da un ejemplo específico, escogido porque les sirve de fondo a los sucesos con los que comienza el capítulo siguiente.
José, a quien los apóstoles le habían puesto el sobrenombre (le habían dado el nombre adicional) de Bernabé, vendió un campo, trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.
No queda en claro si se le dio este nombre por lo que hizo en aquel momento, o por sus obras anteriores. Por lo que vemos posteriormente en Bernabé, tenía una personalidad que cuadraba en el significado de ese sobrenombre, “hijo de consolación” (o de exhortación, de ánimo). La expresión “Hijo” era usada con frecuencia en hebreo y en arameo para señalar el carácter o la naturaleza de una persona. El nombre Bernabé se deriva probablemente de una frase aramea que significa “hijo de la profería o de la exhortación”. Tuvo éxito. Nunca se le vuelve a llamar José.
Bernabé era un levita de Chipre, la gran isla que se halla frente a la costa sur del Asia Menor. Fue un buen ejemplo de los que se preocupan por los creyentes necesitados, y también de mayordomía cristiana.
6.
Comentario a Hechos de los Apóstoles
Capítulo 05
Con el ejemplo de Bernabé ante ellos, dos miembros de la comunidad de creyentes conspiraron para conseguir el mismo tipo de atención que se le daba a él. Aquí se indica claramente que eran creyentes que gozaban de las bendiciones de Dios. Sabían lo que era ser llenos del Espíritu. Escuchaban la enseñanza de los apóstoles, veían los milagros y compartían la comunión.
Es evidente que estaban algo celosos de Bernabé, especialmente porque no era oriundo de la ciudad. De manera que ellos también, como había hecho él, vendieron una tierra, una parcela de terreno. Pero en todo lo demás, lo que hicieron contrastaba fuertemente con lo hecho por él.
Un Rápido Juicio (5:1-10)
“Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías; ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?
Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.
Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido”.
Ananías se guardó para sí parte del precio. Safira lo sabía, y por tanto estaba de acuerdo con él y era igualmente culpable. Después, trajo parte de él y la puso a los pies de los apóstoles, dando la impresión de que había hecho lo mismo que Bernabé.
Pedro, actuando como representante y vocero de los doce apóstoles, supo de inmediato lo que había hecho. No tenía espías que le reportaran las cosas, pero tenía al Espíritu Santo. Quizá esto le fuera revelado a través de uno de los dones de revelación, como la Palabra de Sabiduría o la Palabra de Ciencia.
Le preguntó a Ananías por qué Satanás (el Satanás, el Adversario) había llenado su corazón para que le mintiese al Espíritu Santo y se guardara para sí parte del precio del campo. La pregunta “¿Por qué?” llama la atención sobre el hecho de que su acción era voluntaria; no había excusa para lo que habían hecho. Antes de venderlo, había seguido siendo suyo, y no los estaban obligando a venderlo. Después de venderlo, todavía se hallaba en su poder (autoridad). No había nada que los obligara a darlo todo. Lo que él había concebido en su corazón era una mentira, no para engañar a los hombres, sino a Dios.
Satanás se hallaba detrás de lo que hicieron Ananías y Safira. Parece que a causa de su celo, falta de fe y amor por el dinero, el Espíritu del Señor había sido contristado, y ellos estaban en malas relaciones con Dios. Estas cosas no sucedieron de un día para otro. Pero en el instante en que habían conspirado juntos. Satanás había llenado sus corazones (su ser interior entero) y no había lugar para que el Espíritu Santo permaneciera allí.
Podían haber resistido a Satanás (Santiago 4:7). Pero dejaron que el orgullo, el amor propio y el amor al dinero los poseyeran. El amor al dinero es la raíz de todos (todas las clases de) males (1 Timoteo 6:10). O sea, que una vez que el amor al dinero toma posesión de una persona, no hay mal que no pueda o no esté dispuesta a hacer. Cuando es el amor al dinero lo que la controla, una persona hace cosas que de otra manera nunca hubiera hecho, incluyendo el asesinato y todas las demás clases de pecado. También se ve claramente que si una persona está llena de amor al dinero, no puede amar a Dios (Mateo 6:24).
Guardarse parte del precio de la heredad era también una señal de falta de fe y de confianza plena en Dios. Posiblemente tenían temor de que la Iglesia se desplomara, y pensaban que era mejor que guardaran una buena parte en caso de que esto sucediera.
También se ve claro que al mentirle al Espíritu Santo, que era el que guiaba a la Iglesia, a los creyentes y a los apóstoles, le estaban mintiendo a Dios. Esta comparación de los versículos 3 y 4 hace ver con claridad que el Espíritu Santo es una Persona divina.
Mientras Ananías todavía estaba oyendo a Pedro, “cayó y expiró”. Esto es, exhaló el último suspiro. Esto podrá parecer un castigo muy severo. Ciertamente lo fue. Pero Dios realizó este juicio al principio de la historia de la Iglesia, para que la Iglesia supiera lo que El piensa de la falta de fe, la codicia y la hipocresía egoísta que le miente a El mismo. (Vea 1 Pedro 4:17.) En los tiempos de los comienzos. Dios es más severo con frecuencia. Cuando los hijos de Aarón ofrecieron fuego extraño (extranjero, pagano) ante el Señor, salió fuego del Santo de los Santos y los quemó (Levítico 10:1, 2). Después de aquello, el pueblo fue más cuidadoso al acercarse a Dios, en cuanto a la forma en que El quería que se hicieran las cosas.
Cuando Israel entró por primera vez en la tierra prometida, Acán fue tomado como ejemplo (Josué 7). El primer intento de David para trasladar el arca, fue usando una carreta, como lo habían hecho los filisteos. Hubo una muerte a consecuencia de ello. La segunda vez, tuvo buen cuidado de transportarla a hombros de los levitas, como Dios lo había ordenado.
Debemos destacar también que la mentira de Ananías era premeditada. Cuando él murió, vino un gran temor (terror y espanto) sobre todos los que lo oyeron. Sabían ahora que el Espíritu Santo tenía gran poder. El es ciertamente santo, y no da buenos resultados mentirle. No hay duda de que aquello evitó que otros cometieran el mismo tipo de pecado.
No se esperaba mucho tiempo para enterrar a las personas en aquellos días. Según las costumbres, los jóvenes4lo envolvieron rápidamente en una sábana de lino, lo sacaron de la dudad y lo enterraron.
Unas tres horas más tarde entró Safira, sin saber lo que le había sucedido a su esposo. Es evidente que iba en busca de elogios y alabanza. Pedro respondió a sus miradas inquisitivas preguntándole si ella y su esposo habían vendido la tierra por la cantidad que él había traído. Así le estaba dando una oportunidad para confesar la verdad. Pero ella mintió también.
Pedro fue igualmente severo con ella. Su pregunta indicaba claramente que sabía que ella y su esposo se habían puesto de acuerdo para tentar al Espíritu Santo (ponerlo a prueba). Deliberadamente, estaban tratando de ver lo lejos que podían llegar en su desobediencia sin provocar la ira de Dios. (Compare con Éxodo 17:2; Números 15:30, 31; Deuteronomio 6:16; Lucas 4:12.)
Entonces Pedro le llamó la atención sobre los pies de los jóvenes que entraban por la puerta y regresaban de enterrar a su esposo. Ellos la llevarían a ella también. De esta forma, por el mismo tipo de milagro de juicio divino, Safira cayó de inmediato a los pies de Pedro y expiró. Entonces llegaron los jóvenes, la encontraron muerta, la sacaron y la enterraron junto a Ananías. (Es probable que los pusieran en un nicho dentro de una tumba, ya fuera en una cueva o en una tumba cavada en el costado de una colina.)
Purificada y Creciente (5:11-16)
“Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas. Y por la mano de los apóstoles se hadan muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos, mas el pueblo los alababa grandemente. Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados”.
Una vez más se insiste en que un gran temor vino sobre toda la Iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas. Pero el temor era un temor santo, y no dividió a la Iglesia ni fue obstáculo para la obra de Dios. Algunas personas tienen la idea de que debemos rebajar las exigencias de Dios para que la Iglesia pueda progresar en el mundo de hoy. Sin embargo, esto nunca ha sido cierto. La Iglesia siempre se ha fortalecido cuando ha logrado tener visión de la santidad de Dios.
Los apóstoles continuaron llenos del Espíritu y de poder y haciendo muchas señales milagrosas y prodigios sobrenaturales. Estos milagros nunca fueron hechos por exhibición. Al contrario, todos servían para mostrar la verdad del Evangelio y el hecho de que Jesús tenía interés en los suyos y en sus necesidades.
La Iglesia también continuó unánime, reuniéndose diariamente a las horas de oración en el pórtico de Salomón en el Templo (y probablemente llenando también el patio del Templo que se hallaba junto a ella). El temor que había surgido a consecuencia de la muerte de Ananías y Safira, afectó también a los no creyentes, de tal manera que ninguno de ellos se atrevía a juntarse con ellos. Esto es, los no creyentes no se atrevían a mezclarse con la muchedumbre de los creyentes y fingir que eran del grupo (quizá por curiosidad o quizá en la esperanza de recibir parte de las bendiciones).
Sin embargo, esto no significa que el crecimiento de la Iglesia se hiciera más lento. Cuando el pueblo vio cómo Dios trataba el pecado en medio de los creyentes, se dio cuenta de que la Iglesia toda estaba agradando a Dios y tenía altas normas de honradez y justicia. Por esto la alababa grandemente. El resultado cierto fue que se añadían cada vez más creyentes al Señor (al Señor Jesús, y no sólo a la Iglesia como cuerpo externo), gran número (multitud) tanto de hombres como de mujeres. Se ha sugerido que el número de creyentes era superior a los diez mil en aquellos momentos.
Como los creyentes confiaban en el Señor, traían a los enfermos (entre ellos los lisiados, los cojos y los débiles), los sacaban a las calles (a las calles anchas o a las plazas públicas) y los ponían en camas (reclinatorios, literas) y (lechos colchones, mantas), para que cuando Pedro pasase, al menos su sombra cubriera a algunos de ellos. Es decir, creían que el Señor honraría la fe de Pedro y la de ellos, aun si Pedro no podía detenerse para imponer manos sobre cada uno de ellos.
La noticia de lo que Dios estaba haciendo se corrió por los poblados circundantes de la Judea. Pronto, debido a su fe recién descubierta, comenzó a llegar una multitud procedente de aquellos poblados, trayendo a los enfermos (aquí se incluyen los enfermos, los débiles, los cojos y los lisiados) y a los atormentados (vejados, molestados) de espíritus inmundos.7 Probablemente todos ellos, incluyendo los del versículo 15, fueran sanados. Aquel momento era una circunstancia critica en la historia de la Iglesia, y Dios hacía cosas especiales.
El Arresto De Los Doce Apóstoles (5:17-26)
“Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban.
Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos. Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso, diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. Cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello. Pero viendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo. Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo”.
Una vez más, los saduceos del lugar, entre los cuales estaban el sumo sacerdote y sus amigos más cercanos, estaban molestos. Esta vez, estaban llenos de indignación. La palabra griega (zelóo) puede significar celo o entusiasmo en buen sentido, o puede significar también la peor forma de celos. No es fácil ver cómo se usa esta palabra aquí. También implica espíritu partidista y celo por sus enseñanzas saduceas contra la resurrección. Podemos estar seguros de que detestaban ver que las multitudes se reunían alrededor de los apóstoles.
Aquella indignación celosa hizo que los saduceos se levantaran (se pusieran en acción), arrestaran a los apóstoles y los echaran a la cárcel pública. En realidad, lo que hay aquí es un adverbio que significa “públicamente”. Esto es, aquello fue hecho delante de una multitud que miraba. Es evidente que los sacerdotes y los saduceos se sentían desesperados. Esta vez se atrevieron a arriesgar la desaprobación de la muchedumbre.
Durante la noche, un ángel (el griego no tiene el artículo determinado “el”) del Señor abrió las puertas de la prisión y les dijo a los apóstoles que fueran, y puestos de pie en el Templo, anunciaran al pueblo todas las palabras de esta vida, esto es, las palabras que le dan vida a todo aquel que crea. (Vea Juan 6:68.) El Evangelio es más que una filosofía o un conjunto de preceptos. Por medio de la obra del Espíritu Santo, es capaz de dar vida.
Debido al mandato del ángel, entraron de mañana (al amanecer) en el Templo y comenzaron a enseñar en público. Esto debe haber asombrado a los que habían visto que los habían arrestado y echado a la cárcel la noche anterior. También les debe haber ayudado a ver que Dios seguía con los apóstoles, y apoyando su mensaje.
Aquella misma mañana, algo más tarde, el sumo sacerdote y los que estaban con él, convocaron al concilio (el Sanedrín). Se identifica con más claridad a este concilio como el conjunto o Senado de todos los ancianos de los hijos de Israel.8 Esta expresión parece significar que los setenta miembros se hallaban presentes.
También está diciendo implícitamente que en la ocasión anterior, cuando Pedro y Juan fueron arrestados (y en otras ocasiones, como en el juicio de Jesús), sólo se había llamado a los que eran saduceos controlados por el sumo sacerdote. Como eran la mayor parte del Sanedrín, constituían quorum. Pero esta vez, como sabían que iban en contra de la mayoría del pueblo de Jerusalén, reunieron todo el concilio, esperando que estuviera de acuerdo con su decisión y apoyara el castigo a los apóstoles.
Cuando enviaron a los alguaciles (sirvientes, ayudantes) a la prisión para buscar a los apóstoles, no estaban allí. Al regresar, los alguaciles les reportaron que habían encontrado la prisión todavía cerrada con toda seguridad, o sea, con las puertas todavía firmemente cerradas, y con los guardas de pie junto a las puertas. Pero, cuando abrieron las puertas, no encontraron nadie dentro.
Estas palabras hicieron que el sumo sacerdote y los que estaban con él sintieran una duda (y turbación) que les preocupaba, y se preguntaran en qué vendría a parar aquello. (Aquí se traduce una forma de la palabra griega que se traduce por convertirse, suceder.) También significa que se preguntaban y se preocupaban sobre que sucedería después.
En aquel momento llegó alguien y les informó que los hombres que debían estar en prisión, se hallaban en el Templo de pie, enseñándole al pueblo pública y abiertamente. Entonces el jefe de la guardia (comandante de la guardia del Templo) fue con los alguaciles (sirvientes, ayudantes del Templo) y trajo a los Doce sin violencia (sin uso de fuerza). Fueron cuidadosos, porque tenían miedo de que el pueblo se les rebelara y los apedreara. Había tenido que tratar con multitudes anteriormente y sabían lo que el espíritu y la violencia de las masas puede hacer.
Por supuesto que, en realidad, no tenían necesidad de usar fuerza. Los apóstoles fueron voluntariamente, aunque sabían también que no tenían más que decir una palabra, y la multitud habría apedreado a aquellos alguaciles por blasfemadores de los siervos de Dios y enemigos suyos. Sin embargo, no hay duda de que los apóstoles tenían la esperanza de que aquel arresto se convertiría en otra oportunidad para dar testimonio de su Mesías y Salvador.
El Veredicto: ¡Matarlos! (5:27-33)
“Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste. Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos”.
El sumo sacerdote prefirió no preguntarles a los discípulos cómo había salido de la prisión. Obviamente, se trataba de algo sobrenatural, y posiblemente no quisiera oír hablar de ángeles, puesto que no creía en ellos. Por esto, comenzó por preguntarles a los apóstoles si el Sanedrín no les había mandado estrictamente que no enseñasen en ese nombre (una referencia despectiva al nombre de Jesús). Después los acusó de llenar a Jerusalén con su doctrina (enseñanza), y de querer echar sobre los dirigentes judíos “la sangre de ese hombre”.
La afirmación de que habían llenado a Jerusalén con sus enseñanzas era una gran admisión de la eficacia que tenía el testimonio de los apóstoles. No obstante, el sumo sacerdote entendió mal sus intenciones, probablemente porque, a pesar de sí mismo, se sentía culpable por lo que se había hecho con Jesús. De manera que la declaración de que los apóstoles querían vengar en ellos la muerte de Jesús, no era más que una simple calumnia y era completamente falsa.
Pedro y los apóstoles (siendo Pedro el vocero de todos) no pidieron disculpas. Sin dudar un instante, respondieron: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (los seres humanos).” “Obedecer” es aquí una palabra usada para expresar la obediencia a alguien que se halla en autoridad, como en Tito 3:1. Al estar conscientes de la autoridad de Cristo, estaba diciendo el equivalente a: “Tenemos que obedecer.” Anteriormente, en Hechos 4:19, dijeron: “Juzgad.” Pero el Sanedrín no juzgó que los apóstoles tenían una necesidad dispuesta por Dios, de esparcir el Evangelio. Por tanto, ahora ellos tenían que declararse con toda fortaleza.
Pedro no dudó en recordarles cómo el Dios de sus padres (el Dios que guarda su pacto, el Dios que le había hecho la promesa a Abraham) resucitó a Jesús. Después, una vez más, hizo un contraste entre la forma en que Dios trató a Jesús y la forma en que los dirigentes judíos lo trataron, colgándolo de un madero.
Contrariamente a lo que ellos temían, los apóstoles no deseaban, ni Dios tenía la intención de castigarlos por esto. Más bien. Dios había exaltado a Jesús, el mismo que ellos habían crucificado, con (a) su diestra para que fuera Príncipe (autor, fundador) y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento (es decir, oportunidad de arrepentirse) y perdón de pecados.
Por supuesto que Pedro aquí no tiene la intención de restringir esta ofrenda de perdón a Israel, sino simplemente aplicarla a aquellos con los que estaba hablando. El propósito de Dios era darles perdón y salvación a todos los pecadores. Su culpa sería cancelada si querían arrepentirse. Al exaltar a Jesús, Dios lo había puesto en una posición donde sería fácil arrepentirse o cambiar su actitud con respecto a El.
Como anteriormente, los apóstoles hicieron resaltar que ellos eran los testigos de Cristo y de estas cosas (estas palabras; griego rhemáton, vocablo usado para las “palabras” de esta vida en el versículo 20). Después Pedro añadió que también lo era el Espíritu Santo que Dios había dado (y todavía da, como en el día de Pentecostés) a los que le obedecen (y reconocen su autoridad). El es el Dador (Juan 15:26, 27). Se ve bien claro que el don del Espíritu no estaría limitado a los apóstoles o a su época.
Evidentemente, la mayoría del Sanedrín pensó que las palabras de Pedro significaban que los apóstoles no sólo los consideraban culpables de la muerte de Jesús, sino también de negarse a aceptar la autoridad de Dios y obedecerlo. (De hecho, los apóstoles unieron su testimonio al testimonio del Espíritu.) Por esto, en lugar de aceptar la oferta de arrepentimiento, n se enfurecieron (se sintieron atravesados, tocados hasta la médula con ira, indignación y celos). Inmediatamente comenzaron los procedimientos para matar a los apóstoles. (Se usa la misma palabra para matar aquí, que cuando se habla de matar a Jesús, en Hechos 2:23.)
El Consejo De Gamaliel (5:34-42)
“Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, y luego dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres. Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A éste se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada. Después de éste, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”.
Los primeros en actuar en contra de los apóstoles, fueron los saduceos. Pero esta vez, se había reunido todo el Sanedrín, y en él había algunos fariseos prominentes. Entre ellos se hallaba Gamaliel, doctor (maestro autorizado) de la Ley, altamente estimado por todo el pueblo. En el Talmud judío se afirma que era nieto de Hillel (el maestro más influyente de los fariseos, tenido en gran estima por todos los judíos ortodoxos posteriores). Pablo fue instruido por Gamaliel, y se convirtió en uno de sus estudiantes más sobresalientes.
Levantándose, Gamaliel se hizo cargo de la situación y ordenó que sacaran a los apóstoles por un momento. Entonces procedió a advertirle al Sanedrín que tuviera cautela y mirara (le prestara cuidadosa atención) lo que iba a hacer (o estaba a punto de hacer) a estos hombres.
Con dos ejemplos, les recordó a los miembros del concilio que en el pasado, algunos personajes habían reunido seguidores, pero no habían llegado a nada. El primer ejemplo fue Teudas, quien dijo de sí mismo que era alguien. Teudas era un nombre corriente, y es probable que fuera uno de los rebeldes que se levantaron después de la muerte de Heredes el Grande en el año 4 a.C. (Josefo habla de otro Teudas que surgió después.) A este Teudas se le unieron unos cuatrocientos hombres. Fue asesinado, y todos los que le obedecían (y creían en él) fueron dispersados y reducidos a nada.
Después de Teudas, se levantó Judas el galileo en los días del censo (hecho para preparar los impuestos). Este llevó tras de sí un considerable número de personas. Pero él también pereció, y todos los que le obedecían fueron dispersados.
La conclusión a la que llegó Gamaliel fue que debían apartarse de estos hombres y dejarlos (permitir que se fueran), porque si este consejo o esta obra era de (salida de) los hombres, se desvanecería (sería derrocada, destruida). Pero si era de Dios, no podrían destruirla (ni destruirlos a ellos), “no seáis tal vez hallados luchando contra Dios”.
Debemos recordar que este era un refrán de los fariseos. Es decir, el relato inspirado dice claramente que fue Gamaliel quien dijo esto; las palabras que se recogen aquí como dichas por él, eran las conclusiones de su propio pensamiento, su razonamiento humano, y no una verdad de Dios. Por supuesto que es cierto que lo que es de Dios no puede ser destruido. También es cierto que es absurdo tratar de unir medios físicos para destruir fuerzas espirituales. Pero no es cierto que todo lo que es de los hombres sea destruido pronto y sus seguidores sean dispersados. Hay muchas religiones paganas, doctrinas falsas y sectas modernas que mantienen grupos de seguidores después de muchos años. Los juicios del final de esta época las harán llegar a su fin a todas, y las cosas de Dios continuarán.
Sin embargo, debemos tener cuidado en no llevar demasiado lejos las palabras de Gamaliel. Lo cierto es que surtieron su efecto sobre el Sanedrín, y los gobernantes fueron persuadidos por él.
Después, hicieron entrar a los apóstoles y los azotaron fuertemente (con látigos que les quitaron la piel de la espalda). La palabra griega puede significar en realidad “despellejar”. De esta manera, el concilio aún expresó su rencor y su indignación contra los apóstoles, probablemente con los 39 latigazos acostumbrados. (Vea 2 Corintios 11:24; Deuteronomio 25:3.) (Jesús les había advertido que esto sucedería: Marcos 13:9.) Entonces, el concilio les intimó (les ordenó) que no hablasen en el nombre de Jesús, y se les puso en libertad.
Salieron de la presencia del Sanedrín gozosos por haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Es decir, sufrieron por todo lo que incluye el Nombre de Jesús, y por tanto su personalidad y naturaleza, especialmente su mesianidad, su divinidad, su condición de Salvador y su señorío. (Vea Filipenses 2:9, 10.)
La oposición de los dirigentes judíos se suavizó por un tiempo, y los apóstoles pudieron continuar su ministerio con libertad. Todos los días en el Templo, y de casa en casa, nunca cesaban de enseñar y predicar las buenas nuevas de Jesucristo (el Mesías Jesús). Valientemente, desafiaban las órdenes del Sanedrín, sin prestar atención alguna a sus amenazas.
Autor: Stanley M. Horton -Editorial vida- ISBN 0-8297-1305-0
Francis Collins: “El conocimiento científico complementa la fe en Dios”
22 jul 2009 28 comentarios
in Apologética, Ciencia, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución Etiquetas: Francis Collins
Francis Collins: “El conocimiento científico complementa la fe en Dios”
Francis Collins
Viernes 18 de Julio del 2008
Ciencia y Tecnología
Estados Unidos
WASHINGTON, Estados Unidos (NoticiaCristiana.com) El hecho de que el cerebro tenga la capacidad funcional de producir la experiencia espiritual no niega el significado de dicha experiencia espiritual, declara el genetista y director del Proyecto Genoma Humano, Francis Collins, en la siguiente entrevista concedida al Pew Forum on Religion & Public Life.
Collins, además cristiano evangélico, considera que, a pesar de que la teoría de la evolución tiene ya 150 años, una educación insuficiente y el miedo a que el concepto religioso de la creación desaparezca, hacen que la mayoría de la población estadounidense no lo acepte. La solución pasa por frenar la batalla actual entre científicos y religiosos radicales y abrir paso a las mentes abiertas. De esta forma, los conceptos de la ciencia se extenderían y dejarían de parecer una amenaza.
Para algunas personas, existe un conflicto inherente en la relación entre ciencia y fe religiosa. De hecho, algunos científicos, entre ellos el célebre biólogo evolucionista Richard Dawkins, señalan que el conocimiento del mundo natural conduce, de manera lógica, al ateísmo.
Pero, para Francis Collins, genetista director del Proyecto Genoma Humano y cristiano evangélico, el conocimiento científico complementa la fe en Dios, en lugar de contradecirla. En el bestseller publicado por Collins en el 2006 (The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief), el científico argumentó que los avances en la ciencia suponían “una oportunidad para el culto”, en lugar de un catalizador de la duda.
Usted escribió en su libro “The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief”, que Dios puede ser reverenciado tanto en una catedral como en un laboratorio. Explique, por favor, esta aseveración.
Si se ve a Dios como creador del universo –en toda su asombrosa complejidad, diversidad e impresionante belleza-, entonces, la ciencia, que por supuesto es un medio de exploración de la naturaleza, se convierte en un medio para conocer las habilidades creativas de Dios. Por eso, para mí, como científico y creyente, las investigaciones científicas pueden ser consideradas como oportunidades de reverencia.
Todos conocemos esos relatos de nuestra historia que definen a la ciencia en contraposición con la fe: el juicio de Galileo ante la Inquisición, la condena pública a Charles Darwin por parte de la Iglesia Anglicana, los debates que siguieron a la publicación de su obra “El Origen de las Especies” o el juicio de Scopes. Estos relatos han generado esa impresión de que existe un conflicto inherente entre religión y ciencia. ¿Cree usted que tal conflicto está ahí? Y, si no lo cree, ¿por qué se produce esta falsa impresión?
No creo que haya un conflicto inherente, pero sí que creo que los humanos, en nuestra imperfecta naturaleza, a veces imaginamos conflictos donde no los hay. Vemos algo que amenaza nuestro punto de vista personal, y nos figuramos que debe haber alguna razón por la que esa perspectiva alternativa debe ser errónea, e incluso mala.
En primer lugar, consideremos con atención los conflictos históricos entre ciencia e iglesia para estar seguros de que han sido descritos de manera adecuada. La historia de Galileo resulta interesante, pero creo que sería justo decir que su mayor error fue el ser un poco arrogante en su manera de presentar su perspectiva, insultando al Papa. Éste, anteriormente, se había mostrado bastante comprensivo con las conclusiones de Galileo. Básicamente, el Papa no pudo permitir que Galileo siguiera adelante con sus afrentas.
De igual forma, creo que cuando el libro “El Origen de las Especies” apareció publicado, la iglesia emitió sus objeciones, pero también hubo un amplio segmento de ella que se interesó por la obra, incluyendo a algunos teólogos conservadores, como el pastor presbiteriano Benjamín Warfield que aceptó la nueva perspectiva sobre cómo los seres vivos se relacionaban unos con otros, considerándola una maravillosa comprensión del método de Dios para llevar a cabo su creación.
Quizá el conflicto actual, que parece especialmente intenso, sea difícil de comprender debido a que, después de todo, la evolución ha estado muy a la vista durante 150 años, y la ciencia que respalda las teorías darvinianas se ha asentado cada vez más con el paso de las décadas. Esta evidencia es hoy día particularmente fuerte gracias a nuestra capacidad de estudio del ADN, que nos permite comprobar la manera en que éste refuerza desde abajo la teoría darwiniana. A pesar de ello, hemos presenciado una polarización creciente entre las cosmovisiones científica y espiritual, en gran parte, creo, gracias a aquellos que se sienten amenazados por las alternativas, y son reacios a considerar la posibilidad de que exista armonía entre ambos campos.
Hablemos un poco más sobre la controversia actual entorno a la evolución. Algunos cristianos señalarían que no se puede ser selectivo con las partes de las Sagradas Escrituras que se han de entender literalmente porque, si se pone en duda la literalidad de algunas de estas partes, se pone en duda la verdad literal de todo. ¿Cómo respondería usted, como científico y como cristiano, a esta línea de razonamiento?
Es una buena pregunta. Y ciertamente, como creyente, sería el último en argumentar que podemos debilitar y dividir la Biblia de cualquier forma que queramos, para conseguir sentirnos mejor. Realmente ésta no es una buena forma de acercarse a la fe. Pero admitamos que a lo largo de los siglos, pensadores serios –mucho antes de que hubiera ningún “El Origen de las Especies” para amenazar su perspectiva- se enfrentaron a una enorme dificultad al intentar comprender qué partes del Antiguo Testamento, particularmente del Génesis, eran realmente literales. Toda la hermenéutica –el esfuerzo por intentar comprender las Escrituras y su significado pretendido- requiere de más sofisticación que el afirmar, simplemente, que lo correcto es la interpretación literal de cada verso.
Por ejemplo, uno puede leer el 1-2 del Génesis y darse cuenta de que no hay uno sino dos relatos sobre la creación de la humanidad, y que ambos no coinciden entre sí. Sólo esto debería ser razón suficiente para argumentar que la interpretación literal de cada verso, aislado del resto de la Biblia, no puede ser correcto realmente. Aparte de esto, la Biblia es en sí contradictoria.
Me reconforta mucho mirar al pasado, particularmente volver a los textos de San Agustín, que se obsesionó intentando comprender el Génesis y escribió nada menos que cinco libros sobre este tema. San Agustín concluyó finalmente que no existía un ser humano capaz de interpretar el significado del relato de la Creación. Es cierto que San Agustín podría haber argumentado que las interpretaciones ultra-literales no son requeridas por el texto, y podría haber advertido que una interpretación demasiado rígida podía ser peligrosa para la fe, y potencialmente sujeto de ridiculización. En cierta manera, esta advertencia se está haciendo realidad en las batallas actuales.
Pero si San Agustín, que fue el mayor de los pensadores iniciales sobre las interpretaciones bíblicas que jamás hemos tenido, fue incapaz de averiguar el significado del Génesis hace 1.600 años, ¿por qué deberíamos nosotros insistir hoy en dicho significado, en particular teniendo en cuenta que la interpretación bíblica contradice la amplia variedad de datos que Dios nos ha dado la oportunidad de conocer a través de la ciencia?
¿Así que lo que usted está diciendo es que cuando utilizamos la religión o los textos religiosos para explicar los fenómenos naturales, especialmente claros en nuestra comprensión del mundo natural, nos estamos metiendo en líos?
Absolutamente. Debemos reconocer que nuestra comprensión de la naturaleza ha aumentado década tras década y siglo tras siglo. Pero aún estamos lejos de comprender los detalles de gran parte del universo que nos rodea. Si Dios tenía un plan para crear un universo capaz de dar lugar a criaturas con inteligencia, libre albedrío, el conocimiento de lo correcto y de lo erróneo y el deseo de encontrar a Dios, creo que aún no podemos conocerlo con la escasa cantidad de información con la que contamos.
A pesar de las evidencias presentadas y aceptadas por gran parte de la comunidad científica que señalan que la evolución por selección natural es el mecanismo por el que la vida se desarrolló en la Tierra, un sondeo realizado en agosto de 2006 por el Pew Research Center reveló que sólo alrededor de un cuarto de la población americana acepta realmente la evolución por selección natural. ¿Por qué los científicos no han sido capaces de convencer a la gran mayoría de la población americana acerca de este tema concreto?
Creo que hay al menos tres problemas que han llevado al embrollo en que nos encontramos.
1.Uno es que, por su naturaleza, la evolución es contraria a la lógica. La idea de que un proceso de cientos de millones de años pueda dar lugar a algo tan complejo como el ojo de un vertebrado, por ejemplo, no es algo que parezca natural, normal o creíble para alguien que no esté familiarizado con los detalles. Esto se debe a que nuestras mentes no pueden contemplar algo que sucede tan despacio durante un período tan sumamente largo de tiempo.
2.En segundo lugar, creo que hemos hecho muy pocos esfuerzos en los últimos 150 años por dar a conocer estos conceptos en el marco de las escuelas, de manera efectiva para un gran número de gente de este país. Por tanto, muchas personas nunca han tenido la oportunidad de conocer las evidencias que sustentan la teoría de la evolución. Así que, cuando se une este problema al de la incredulidad natural al escuchar las explicaciones sobre la diversidad de los seres vivos, no es de extrañar que esas personas no acepten inmediatamente las ideas de Darwin.
3.El tercer problema, por supuesto, es que en algunas tradiciones religiosas la evolución se ve como una amenaza a la idea de la creación divina. Yo realmente no veo en la evolución amenaza alguna, sino una respuesta a la pregunta de cómo lo hizo Dios. Pero, ciertamente, algunas iglesias cristianas conservadoras han tenido problemas para aceptar la idea, como si ésta contradijese algunas de sus creencias sobre la aparición de la humanidad. De esta forma, para la gente que alberga un escepticismo natural acerca de todo este proceso, que no ha recibido una educación científica decente que les enseñase por qué la evolución realmente tiene sentido, y que ha escuchado desde los púlpitos que esta teoría amenaza a su fe, resulta muy difícil aceptar, incluso después de 150 años, que la evolución sea cierta.
¿Cómo pueden los científicos –especialmente aquéllos que son creyentes, como usted- hacer una labor más significativa en esta dirección, para llegar a la gente y convencerla de que estos descubrimientos científicos no son una amenaza para sus creencias?
Ése es un desafío muy difícil. Y no creo que debamos subestimar el grado de amenaza que sentirá todo aquel que haya crecido en un entorno creacionista ante estas ideas. Esas personas han escuchado muchas veces, desde que fueron de niños por primera vez a la iglesia, que la perspectiva creacionista es parte de la fe en Dios. Y les han dicho que, si en algún momento flaquean y empiezan a aceptar la posibilidad de que la evolución sea verdad, pueden tomar el camino hacia la pérdida de la fe y, aún peor, hacia la condenación eterna. Así que debemos reconocer que, en estas circunstancias, un argumento lógico simple y la presentación de datos no serían medidas suficientes para transformar sus opiniones. De hecho, encontraríamos una gran resistencia incluso a considerar de cerca toda esta información, debida al miedo a lo que les pudiera hacer creer.
También pienso que los interesados en buscar la armonía entre estos campos deben darse cuenta de que el actual grupo formado por ateos aparentemente enfadados, y que están usando la ciencia para argumentar la irrelevancia de la fe, no los ayudaría. Richard Dawkins, Sam Harris y Christopher Hitchens no representan necesariamente el consenso científico porque el 40% de los científicos creen en un Dios personal. Otros muchos se sienten más bien incómodos con el tema, pero no se identifican con una perspectiva fuertemente atea. En la medida en que se desactivara la retórica incendiaria actual, quizá podríamos abrir un diálogo sobre creación.
¿Qué opina de las personas como Richard Dawkins, científico como usted, y de los argumentos que sostienen no sólo que no se puede encontrar ninguna prueba de la existencia de Dios sino, al contrario, que creen haber encontrado pruebas de su no-existencia? ¿Han traído algo a colación que le parezca a usted que apoyaría esos argumentos?
Creo que el ateísmo radical, del tipo “sé que Dios no existe”, padece de dos grietas lógicas importantes. Y que la conciencia acerca de dichas grietas podría tranquilizar a los creyentes a los que preocupe que estas personas tengan razón realmente.
La primera de estas grietas es la idea de que nadie puede utilizar la ciencia como un punto final a la conversación o el diálogo, con un argumento concluyente respecto a la cuestión de Dios. Si es que Dios tiene algún significado es que se encuentra en parte fuera de la naturaleza (a no ser que seamos panteístas). La ciencia está limitada en tanto en cuanto sus herramientas sólo son apropiadas para la exploración de la naturaleza. La ciencia, por tanto, nunca discutirá la posibilidad de algo más allá de la naturaleza. Hacerlo es, de por sí, un error de categoría, por el uso de unas herramientas inapropiadas para el tipo de cuestión.
En segundo lugar, creo que el error lógico que ateos muy diversos cometen es aquél que ya definió el escritor inglés G.K. Chesterton: “El ateismo es el más atrevido de los dogmas, porque es la afirmación de un negativo universal”. A menudo utilizo una analogía visual para explicar esto. Suponga que se le pide que dibuje un círculo que contiene toda la información, todo el conocimiento que jamás haya existido, dentro y fuera del universo. Bien, éste debería ser un círculo verdaderamente grande. Ahora suponga que, en la misma escala, se le pide que dibuje lo que usted sabe en el momento presente. Incluso la persona más segura dibujaría un círculo más bien minúsculo. Por último, suponga que el conocimiento que demuestra que Dios existe está fuera de su pequeño círculo en la actualidad. Esto parece bastante plausible, ¿no?, considerando la escala relativa. ¿Cómo entonces –teniendo en cuenta este argumento- puede resultar razonable para cualquier persona decir: “sé que no hay Dios?
¿Cree que el conflicto entre ciencia y religión desaparecerá pronto, o piensa que continuará, al menos en el futuro inmediato?
Bien, no se desvanecerá rápidamente. Pero soy optimista. Sólo unas pocas personas insisten actualmente en que el Sol gira alrededor de la tierra, y es con el fin de adaptar sus creencias a lo que dice la Biblia. Me gustaría creer que, en unas décadas, esta batalla se verá como innecesaria y que se habrá resuelto ya a favor de la evidencia de la evolución y de la verdad de Dios. Esto es básicamente lo que intenté argumentar en mi libro: que esta batalla ha sido creada por una cantidad considerable de malentendidos y que, desafortunadamente, ha sido provocada por aquéllos que ocupan posiciones extremas. Mucha gente se encuentra desconcertada por este tumulto y desea comprender cómo podría encontrarse un equilibrio entre ambas cosmovisiones.
Yo tengo un sueño: poder reunir a científicos punteros con mentes abiertas, a teólogos importantes con mentes abiertas, y a pastores líderes que tengan una influencia significativa sobre sus fieles. El objetivo sería dar un paso atrás en la contraproducente batalla actual y desarrollar una nueva teología, una celebración de lo que Dios ha creado y de cómo lo ha hecho. Creo que es posible. Pero una propuesta así no será fácilmente recibida por aquéllos que se han colocado en posturas rígidas, que no ayudan a abrir puertas al diálogo.
Hemos dedicado mucho tiempo a hablar de la evolución porque parece que es un tema central, al menos desde el punto de vista de los conflictos entre los creyentes y la ciencia. ¿Existen, en su opinión, algunas otras áreas en las que se pudieran producir también otros conflictos?
Creo que la evolución es probablemente el área de conflicto más significativa. Pero creo que algunas de las cosas que están ocurriendo ahora en neurociencia podrían albergar un paralelismo. Algunos han argumentado ya que la espiritualidad es, simplemente, una función de los neurotransmisores, y esto podría ser demostrado mediante la toma de imágenes del cerebro. Pero el hecho de que el cerebro tenga la capacidad funcional de producir la experiencia espiritual no creo que sirva para negar el significado de dicha experiencia espiritual.
En este sentido me parece, una vez más, que la ciencia está haciendo realmente bien lo que debe hacer. Es decir, que nos está enseñando algo sobre el cómo y muy poco sobre el porqué. Cómo se produce la experiencia religiosa a través de diversas neuronas y neurotransmisores es una cuestión científica. Pero, ¿por qué se produce? Ésa es una pregunta demasiado difícil para la ciencia.
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Escrito por ceirberea el 18/07/2008 17:29
Religión en EEUU: católicos dejan su fe y evangélicos su denominación
22 jul 2009 4 comentarios
in Estados Unidos, Temas de actualidad
Religión en EEUU: católicos dejan su fe y evangélicos su denominación

Martes 05 de Mayo del 2009
Sociedad
Estados Unidos
WASHINGTON, Estados Unidos (EFE, Pew Research / ACPress.net) El centro Pew, especializado en el estudio de tendencias religiosas en la sociedad estadounidense, ha llegado a la conclusión que la mitad de los estadounidenses que han crecido en un contexto cristiano, han dejado su fe o han cambiado a otra confesión.
El mayor número de personas que dan la espalda a su fe serían ex católicos, mientras que los protestantes que cambian su visión espiritual tienden sólo a cambiar de denominación pero no de creencias.
Los nuevos datos revelan que la mayoría de las personas que cambia de religión lo hace antes de los 24 años y que muchos de los que cambian de religión, lo hacen más de una vez, aunque en estos cambios se incluirían, por ejemplo, el cambio entre diferentes corrientes del Cristianismo.
Por otra parte, también ha aumentado, del 7% al 16%, el porcentaje de personas que deja su religión y no vuelve a formar parte de ningún credo.
El estudio, que está enfocado en el Catolicismo y el Protestantismo Evangélico, asegura que los católicos han perdido sus creencias gradualmente (en los casos protestantes cambian de denominación), y entre los motivos que alegan para abandonar su fe citan la desilusión con los propios cristianos y las insitituciones.
NECESIDADES ESPIRITUALES NO ATENDIDAS
El 71% de los católicos que ahora se consideran evangélicos o protestantes dan como razón de su cambio el hecho de que sus necesidades espirituales no estaban siendo atendidas. En cambio, tanto entre protestantes como católicos, un 50% de los cristianos que han dejado la fe argumentan que lo hicieron por no estar de acuerdo con las enseñanzas religiosas que recibieron a lo largo de su vida.
DIFERENCIAS ENTRE CATÓLICOS Y PROTESTANTES
El estudio, según el Centro Pew, muestra que “el Catolicismo es la fe que ha perdido más presencia, a causa de los cambios de religión” de los estadounidenses. Además, se da a conocer que el 46% de los que abandonaron la Iglesia Católica se denominan ahora protestantes o evangélicos, mientras que un 38% dicen haber de creer definitivamente.
En cuanto a los evangélicos o protestantes que han cambiado su postura, un 49% afirman que tan solo han cambiado de denominación dentro del propio Protestantismo, mientras que el 30% de los que han cambiado la fe con la que crecieron se consideran ahora no afiliados, es decir, dicen no creer en nada.
En cuanto a los estadounidenses que han cambiado dentro de una denominación protestante a otra, lo han hecho fundamentalmente por motivos familiares como el matrimonio o un cambio de comunidad.
La encuesta se hizo por teléfono a una muestra de 2.800 adultos de todo el país, entre los mayores segmentos de población que indicaron que cambiaron de región en una encuesta previa realizada en el 2007.
Para más datos, puede consultar el artículo en la propia web del centro Pew.
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Nombran a Francis Collins, científico evangélico, director del Instituto de Salud
22 jul 2009 1 comentario
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Nombran a Francis Collins, científico evangélico, director del Instituto de Salud

Dr. Francis Collins.
Lunes 13 de Julio del 2009
Ciencia y Tecnología
Estados Unidos
WASHINGTON, Estados Unidos (El País, ProtestanteDigital/ACPress.net.) La Casa Blanca ha anunciado el nombramiento de Francis Collins como nuevo director del Instituto Nacional de Salud (NIH, en sus siglas en inglés), el poderoso organismo estadounidense de investigación biomédica que cuenta con un presupuesto anual de 30.600 millones de dólares (21.785 millones de euros).
Durante varios meses se ha especulado acerca de esta elección del presidente Barack Obama, tras la dimisión de Collins de su cargo como director del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano. Collins, 59 años, fue el líder del proyecto público del Genoma Humano y es autor del conocido libro ‘El lenguaje de Dios’, en el que reconocilia la investigación científica con su fe.
«El NIH es un modelo de ciencia e investigación. Mi Administración está comprometida con la promoción de la integridad científica y la investigación pionera y confío en que el Dr. Francis Collins liderará el NIH para lograr estos objetivos. Collins es uno de los científicos de más altura en el mundo y su descollante trabajo ha cambiado la manera en que consideramos nuestra salud y examinamos la enfermedad», afirma Obama en un comunicado de prensa hecho público por la Casa Blanca, pese a que el presidente está ausente, en la cumbre del G-8.

Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH).
Collins llegó en 1993 al NIH procedente de la Universidad de Michigan, recuerda la revista Nature, donde realizó avances importantes en genética. Él fue quien descubrió el gen de la fibrosis quística. Posteriormente lideró el proyecto público del Genoma Humano, en clara competición, durante un tiempo, con el proyecto privado dirigido por Craig Venter. En política formó parte del equipo de transición presidencial de Obama.
En el 2006, este genetista sorprendió a muchos con el libro “El lenguaje de Dios” en el que explica cómo él reconcilia sus creencias religiosas como evangélico con la ciencia y la teoría de la evolución, planteamiento que luego ha mantenido abierto en la Fundación BioLogos.
CRISTIANO DESDE QUE LEYÓ A C. S. LEWIS
Francis Collins confiesa en su libro “El lenguaje de Dios”, que el descubrimiento del genoma humano le permitió vislumbrar el trabajo de Dios. Reivindica que hay bases racionales para un Creador y que los descubrimientos científicos llevan al hombre más cerca de Dios.
Collins explica que cuando da un gran paso adelante en el avance científico es un momento de alegría intelectual; pero es también un momento donde siente cercanía con el Creador en el sentido de estar percibiendo algo que ningún humano sabía antes, pero que Dios sí conocía desde siempre.

El científico americano Francis Collins,
fue el descubridor del genoma humano.
Francis Collins fue ateo hasta los 27 años, cuando siendo un joven médico le llamó la atención la fuerza interior de varios de sus pacientes más delicados de salud, que en vez de quejarse a Dios parecían apoyarse en su fe como una fuente de fuerza y consuelo. Luego leyó “Mere Christianity” (Mero cristianismo, Cristianismo nada más, según la traducción del título) del evangélico C. S. Lewis. La obra de este profundo creyente -autor de “Crónicas de Narnia”- le ayudó a volver su corazón a Dios y convertirse.
El científico considera que los milagros son una “posibilidad real” y descartó que la ciencia sirva para refutar la existencia de Dios debido a que está confinada al mundo “natural”.
Collins se une así a una línea de científicos cuyos descubrimientos han contribuido a reafirmar su fe en Dios. Isaac Newton, cuyo descubrimiento de las leyes de la gravedad “reorganizó” nuestra manera de entender el universo, fue uno de ellos. Otro más contemporáneo fue el famoso Albert Einstein.
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Escrito por ceirberea el 15/07/2009 04:03
EDUCACIÓN-EEUU: Juicio del mono sin sentencia firme
22 jul 2009 3 comentarios
in Creacionismo, Diseño inteligente, Estados Unidos, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
EDUCACIÓN-EEUU: Juicio del mono sin sentencia firme
Publicado el Mayo 10, 2008 por bonsaidelainformacion
TAMPA, Estados Unidos, may
Por Mark Weisenmiller (IPS) – La teoría de la selección natural que explica la evolución de las especies biológicas, establecida por el naturalista británico Charles Darwin (1809-1882), es motivo de polémica aun hoy en Estados Unidos.
El más reciente capítulo de esta batalla, aunque seguramente no el último, se escribió en el sudoriental estado de Florida, cuya legislatura debatió dos proyectos de ley que habrían modificado los programas de estudio de ciencias en las escuelas públicas.
El currículo vigente, aprobado hace poco por el sistema escolar, describía la teoría darwiniana como un pilar fundamental de la biología. Pero los proyectos considerados pretendían incluir el estudio del “diseño inteligente”, teoría que no contradice la versión bíblica de la Creación.
Una de las iniciativas propone que los maestros enseñen “análisis crítico científico” sobre la evolución de las especies, mientras la otra apunta a evitar que los directores de escuela sancionen a maestros que emplean “información científica” para cuestionar la teoría de Darwin.
Aunque los proyectos quedaron en vía muerta en las comisiones legislativas, la polémica reaparecerá con fuerza cuando se reanuden las sesiones de la legislatura tras el receso del verano boreal.
Los proyectos son objeto de un “permanente malentendido”, según uno de sus impulsores, el diputado del estado por el gobernante Partido Republicano Alan Hays.
“La mayoría de la gente piensa que queremos impedir la enseñanza de la teoría de la evolución y esto no es cierto. Creen que buscamos imponer el concepto del ‘diseño inteligente’, y esto es falso”, agregó.
Según el “diseño inteligente”, la teoría que esgrime la derecha cristiana para refutar el darwinismo, algunos aspectos del origen del universo y de la vida y sus distintas manifestaciones se explican mejor a través de una “causa inteligente” que de un proceso indirecto, como la selección natural.
En esencia, se trata de defender la versión bíblica del origen de la humanidad: que fue creada por Dios y no el resultado de la evolución de las especies.
Pero la referencia bíblica no puede ser usada en las escuelas, pues la justicia determinó que violaría la separación entre iglesia y Estado consagrada por Primera Enmienda de la Constitución.
La polémica se arrastra desde hace décadas. En 1925, John Thomas Scopes, profesor en el sureño estado de Tennessee, fue llevado a juicio por enseñar a sus alumnos la teoría de Darwin.
Muchos se refirieron irónicamente a ese proceso como “el juicio del mono”, ya que, según el darwinismo, el chimpancé es el pariente más cercano de la especie humana en la escala biológica.
Scopes fue condenado, pero luego absuelto por la Corte Suprema del estado a causa de un “tecnicismo” procesal, que no tomó en cuenta el fondo de la cuestión.
La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos señaló que el “diseño inteligente” y otras explicaciones “sobrenaturales sobre el origen de la vida” contradicen el método científico, pues no son comprobables mediante la experimentación, no generan predicciones y no proponen nuevas hipótesis.
La Asociación Nacional de Profesores de Ciencia y la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia calificaron esas teorías de “pseudociencia”.
Mientras, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, manifestaba su apoyo a la enseñanza del “diseño inteligente”, por entender que “ambas posiciones deben ser enseñadas apropiadamente para que la gente pueda comprender de qué se trata el debate”.
La batalla entre los defensores de la teoría de Darwin y la versión bíblica no se restringe a Florida. Campañas para introducir en las escuelas “otros” enfoques que contradigan la lógica de la evolución natural están en curso en los estados de Alabama, Louisiana, Oklahoma y Texas.
Witold Walczak, director del departamento legal de la Unión para las Libertades Civiles (ACLU) en el estado de Pennsylvania, tiene una considerable experiencia en defender la enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas públicas. Fue, en 2005, uno de los tres abogados de los querellantes en el caso Kitzmiller versus Dover.
El juicio constituyó un frontal desafío a la enseñanza del “diseño inteligente” como alternativa al darwinismo.
El juez John E. Jones III se pronunció a favor de los partidarios de la selección natural. “La evidencia presentada demuestra que el ‘diseño inteligente’ no es nada más que la progenie del creacionismo, la creencia de que Dios creó el mundo y todo lo que está en él”, sentenció.
“Estos dos proyectos en la legislatura de Florida no son los primeros ni los últimos” al respecto, dijo Walczak a IPS. “Se vienen sucediendo desde el juicio contra Scopes. Los argumentos cambian con el tiempo, para lograr que la teoría bíblica se enseñe en las escuelas públicas. El ‘diseño inteligente’ constituye la versión más reciente”, agregó.
Los patrocinantes de los proyectos presentados en la legislatura de Florida, Hays y la senadora también republicana Ronda Storms, son bautistas. Storms argumenta que el amplio abanico de críticas al darwinismo debe ser enseñado en las escuelas públicas.
Harold W. Kroto, profesor de la Universidad de Florida y ganador del premio Nobel de Química en 1996, dijo a IPS: “El problema es que tanto yo como la Academia Nacional de Ciencias no conocemos ninguna falla en la teoría de Darwin que la invalide.”
“La senadora Storms debería escribir un ensayo delineando claramente su análisis crítico, enviarlo para una evaluación de los científicos y presentar sus puntos de vista ante los más eminentes biólogos evolucionistas de la Academia Nacional de Ciencias”, agregó.
Pero los representantes de la derecha cristiana están dispuestos a continuar con su cruzada.
“Los tribunales decidieron que no se puede enseñar la Biblia en las escuelas. Esto puedo entenderlo. Pero los maestros no deben temer represalias por exponer teorías opuestas a la de la evolución. Un verdadero científico expone su tesis y la ofrece al debate. Esto es lo que queremos lograr”, dijo Hays.
La evolución de las especies es una teoría científica, al igual que la ley de la gravedad. Los críticos religiosos de la misma enfatizan en la palabra “teoría” como una táctica para confundir al público y asociar el término con un cierto grado de duda o incertidumbre.
“En el lenguaje cotidiano, ‘teoría’ significa corazonada o especulación”, señaló la Academia Nacional de Ciencias. “No es así en el campo científico, donde el término se refiere a una explicación exhaustiva de un fenómeno importante que está basado en muchas evidencias recogidas a través de los años.” (FIN/2008)
En EE.UU. se debate si niños deben ver teoría de Darwin
22 jul 2009 1 comentario
in Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
En EE.UU. se debate si niños deben ver teoría de Darwin
Enviado el martes, 27 de septiembre a las 23:48:25 por lunarov
Un juicio iniciado el pasado lunes en Harrisburg, Pensilvania, Estados Unidos, podría literalmente “cambiar la historia del hombre”, y con ella el estudio de la ciencia en las escuelas estadounidenses.
Se trata de un debate sobre la historia y origen de la vida: un tema que está enfrentando en los tribunales a partidarios de la Teoría de la Evolución y defensores del concepto del “Diseño Inteligente”.
La trascendencia real del tema es que cuestiona el vínculo entre la religión y el estado, y pone a relucir el peso de las creencias religiosas en la actual sociedad estadounidense.
El año pasado, un grupo de activistas hizo campaña hasta conseguir que el consejo de una escuela de Dover, pequeña comunidad rural de Harrisburg, Pensilvania, obligara a sus profesores a enseñar el concepto del Diseño Inteligente para explicar el origen de la vida, como alternativa a la Teoría de la Evolución, de la que afirmaron “no es un hecho, sino solo una teoría”.
Esto irritó a la comunidad científica estadounidense.
Ahora, un grupo de once padres, apoyados por la Unión Americana de las Libertades Civiles, intenta revertir en los tribunales esa política de enseñanza: argumentan que el Diseño Inteligente es una forma de creencia religiosa y como tal no debe incluirse en los estudios de ciencia.
Si los demandantes fracasan en su objetivo, la enseñanza del Diseño Inteligente podría formar parte de los currículos de Biología de colegios de todo Estados Unidos.
Aunque la mayor parte de la comunidad científica estadounidense se opone al polémico concepto, la explicación tiene poderosos defensores, entre ellos el propio presidente de EE.UU., George W. Bush, quien ha manifestado que las escuelas deberían presentar ambos conceptos.
Además, según una encuesta de opinión realizada el año pasado, la mayoría de los estadounidenses cree que Dios creó a los humanos en su forma actual, idea incompatible con la Teoría Darwiniana de la Evolución de las Especies.
El juicio reabrirá el debate que llevó en 1987 a la Corte Suprema de EE.UU. a prohibir la enseñanza del creacionismo en las escuelas públicas.
En el diario mexicano El Universal, Peter Ward, profesor de Biología y Ciencias de la Tierra y el Espacio de la Universidad de Washington, resaltó el peligro para la enseñanza de la ciencia, de lo que llamó “nuevo creacionismo”.
“Tengo una gran idea. Para mejorar la capacidad académica de nuestros niños, vamos a enseñarles que la Tierra es plana como una tortilla” y que “las leyes de la Física e imágenes desde el espacio mostrando una Tierra redonda han sido mal interpretadas por esos arrogantes científicos”, ironizó Ward.
Agregó que a quienes cuestionen la teoría “les intimidaremos” y diremos que quienes se oponen “son ateos liberales que intentan destruir América, como hizo el representante republicano de Texas, Tom De Lay, al culpar de la tragedia de Columbine a aquellos que enseñan la evolución”.
SOBRE EL ORIGEN DE LA VIDA…
Teoría de la Evolución fue propuesta por Charles Darwin y aboga por la idea de la selección natural de las especies o la supervivencia del más apto, con mecanismos totalmente naturales. Una revisión de esta teoría fue llevada a cabo en la primera mitad del siglo XX (1935-1950), conocida como síntesis moderna, Teoría Sintética de la Evolución o Neodarwinismo.
Diseño Inteligente afirma que la diversidad y complejidad de la vida prueban que tras ella está un “Diseñador inteligente”. Es una hipótesis sin sustento científico, apoyada por grupos religiosos como opción a la Teoría de la Evolución de las Especies de Darwin. La popularizó Phillip E. Johnson en su libro Proceso a Darwin (1991), en él considera falso al naturalismo filosófico.
FUENTE: El UNIVERSO
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Apocalipsis:Métodos de interpretación de este libro.
22 jul 2009 Comentarios desactivados
in Apocalipsis
Apocalipsis:Métodos de interpretación de este libro.
1.Escuela pretérita
2.Escuela futurista
3. Escuela histórica
4. Escuela Alegórica o idealista
5.Método bíblico
Reconoce acontecimientos pasados y presentes en los capítulos 1 a 3y refiere al futuro, el resto del libro.
La mayor parte del libro es simbólica, es inconveniente interpretar literalmente el pasaje.Una interpetación sencilla, evidente que esté en armonía con el resto de las Escrituras.
Apocalipsis. Propósito:
- “Para manifestar a sus siervos las cosas que han de suceder pronto” Ap. 1:1
Acerca de su valor:
Juan dice que será bienaventurado el que ” lee,oye y guarda.”
- “…La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…” Ap.1:1
El título del libro en la Reina Valera 1960:
- “El Apocalipsis de San Juan”
En esta frase encontramos varios errores que haremos bien en señalar y evitar. En primer lugar, este libro no es la “revelación” perteneciente a Juan, ni dada por Juan (Cf. 1:1). Luego, esta revelación no era de Juan.
En segundo lugar la apócope[1] “San” significa “santo”, pero en el sentido en que se usa en el título del libro es incorrecto. ¿Por qué es incorrecto? ¿Acaso no es una verdad bíblica, que los cristianos son “santos”? Efectivamente, los que han obedecido el evangelio son santos (Cf. Romanos 1:7; Efesios 1:1; Filipenses 1:1); pero la palabra “San” se usó en un sentido especial por parte de la Iglesia Católica Romana. Escuchamos de “San Pablo II”, “San Bonifacio”, etc., pero, ¿ya notó que a Timoteo y Tito, por ejemplo, no se les llama “San”? En sus cartas no leemos, “Primera epístola del apóstol San Pablo a San Timoteo”. ¿Por qué no dice “San Timoteo”? Es obvio, ¿verdad? Porque se cree que hay distinción entre cristianos. Pero Juan, aunque era “santo”, como todo cristiano, no era “San Juan”, como se quiso dar a entender en el título del libro. La verdad es que en los textos originales la frase “El Apocalipsis de San Juan” no aparece, siendo una añadidura por parte de los traductores.
- (v. 1a) “…La revelación de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar…”
La palabra “revelación” es traducción del griego “apocalupsis”, de donde procede la palabra “Apocalipsis”. Así pues, el “Apocalipsis” no hace referencia a un evento destructivo, como una guerra o una explosión nuclear. Muchas personas se confunden cuando oyen esa palabra. Es conocido por todos que diversas compañías de cine usan tales palabras para producir películas que muestran toda clase de desastres naturales o de guerra. Pero la palabra en sí no implica destrucción o guerra.
¿Qué implica la palabra “Apocalipsis”? Como su traducción lo indica, la palabra “Apocalipsis” es una “revelación”. Es un “mensaje” que bien puede ser positivo o negativo. Por ejemplo, en Mateo 2:12 encontramos la palabra “revelación”, lo cual hace referencia a la advertencia que recibieron los magos a través de “sueños”. ¿Lo ve? Bien podemos decir que el evangelio es un “Apocalipsis”, es una revelación, es un mensaje que refiere la salvación de los hombres. Desde luego, dicho mensaje implica un contenido oculto, pues por eso mismo es “revelado”.
El resto del versículo uno muestra el camino que siguió la revelación que conocemos como “Apocalipsis”, así como los destinatarios:
· Dios: Revela y da la revelación a Jesucristo.
· Jesucristo: Recibe la revelación y la envía a Juan a través de su ángel.
· El ángel: Entrega a Juan la revelación.
· Juan: El agente humano que recibe la revelación, para escribirla y entregarla a los siervos de Jesucristo.
· Los siervos de Jesucristo: Los destinatarios de la revelación.
Dios quiere “…manifestar…” a sus siervos lo que ha de suceder pronto. La palabra “manifestar” es traducción de “dieknumi”, la cual significa “mostrar”, “exhibir”, y esto explica la naturaleza de la “revelación” dada a Juan. La palabra tiene que ver primeramente con “exhibir” algo. Juan ve con sus propios ojos la “revelación”. No es un mensaje lleno de palabras para que Juan busque la manera de ilustrarlas. No, las imágenes que vamos a leer en el libro no son producto de su imaginación o destreza literaria, sino de algo que Dios le “exhibe”, algo que ve. Esta es la razón por la que el libro es sumamente descriptivo, y simbólico. Esta misma palabra se usa en Mateo 4:8; 8:4; Juan 5:20; 20:20. Así pues, no es extraño que la palabra “vi” aparezca 38 veces en 36 versículos según la Reina Valera 1960 (Ej. 1:12, 17). En los textos, 6:1, 3, 5, 7, se le manda al apóstol a mirar precisamente lo que se “manifiesta”, lo que se “exhibe”. En segundo lugar, esta palabra también implica un mensaje. No es solamente una imagen para que Juan interprete qué significa esto o aquello, sino que con la visión viene también la “explicación” de lo que significa. En Santiago 2:18 y 3:13, encontramos que la palabra tiene que ver con “mostrar” algo a través de pruebas, lo que implica una explicación sobre determinado asunto. Se “exhibe” algo con el fin de “probar”, o “demostrar algo”. Luego, las distintas visiones que son dadas a Juan, tienen el fin de “enseñar”, “declarar”, “demostrar” algo, de ahí que se presente una explicación de las mismas. Como ejemplo consideremos lo que dice 1:20, “…El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias…”. He ahí la visión, la manifestación de la revelación, y esta acompañada de una explicación, la cual aclara la visión y su propósito: Revelar un mensaje a los siervos de Dios para su bien.
¿Por qué es importante considerar todo esto? Para evitar interpretaciones erróneas, pues al ser una revelación a través de símbolos, o visiones, desde luego que Dios provee la explicación, no solamente en el mismo libro, sino a través del resto de las Escrituras. De no ser así, no sería una “manifestación” de cosas que han de suceder. Sencillamente no sería nada, y si existiera el libro, sería producto de locura, drogas, enfermedad mental u alguna otra cosa que no sea una revelación divina. Y es que toda revelación que Dios entrega, por naturaleza, viene acompañada con la explicación. Es por esta razón que Pablo dijo, hablando de la Palabra revelada, “…leyendo lo cual podéis entender…” (Efesios 3:3, 4).
¿Por qué, pues, suele ser tan difícil de entender, no solamente el libro de Apocalipsis, sino también el resto de la Biblia? Por dos razones:
1. Por la influencia de los falsos maestros.
En los años que tengo estudiando la Biblia, me he dado cuenta cuán grave es el sectarismo y la existencia de falsos maestros, los cuales nublan, o dificultan el entendimiento de la Palabra de Dios. Y hablar de los falsos maestros es entrar en un círculo vicioso sumamente complejo. Ellos existen por causa de su propia ignorancia, inconstancia o por motivos carnales.
Por su ignorancia tuercen el sentido de los textos bíblicos, y por consiguiente su mensaje (Isaías 56:10; 1 Pedro 3:16; 2 Pedro 2:12)
Por su inconstancia en el estudio y meditación de las Escrituras, las tuercen, acarreando así confusión y perdición (1 Pedro 3:16; 2 Pedro 3:1-5)
Por motivos carnales, enseñan ligeramente, agradando a los hombres, y en el proceso, alejando a los mismos de la verdad (1 Tesalonicenses 2:3-6; 1 Corintios 15:1, 12; 2 Cor. 11:1-5)
2. Por nuestra ignorancia e inconstancia en la lectura y estudio de las Escrituras (Mateo 22:29; 2 Pedro 3:16; Hechos 13:17; 17:30; Efesios 4:18; 1 Timoteo 1:13)
Otra cosa importante de esta revelación, es que Dios la “dio” a Jesucristo. Según Thayer, una de las acepciones de esta palabra, en griego “didomi”, es “confiar”. En el Nuevo Testamento de Fernando Arcas y Alfonso Fernández, leemos: “…Esta es la revelación que Dios confió a Jesucristo…”. En el Nuevo Testamento Castellano Antiguo, dice, “…Este es el libro de la revelación que Dios confió a Jesucristo…” ¿A quién más podría Dios “confiar” esta revelación? El libro, por su contexto y propósito es sumamente importante. Muchos de los apóstoles han muerto ya, y tal vez Juan es el último que queda de ellos. ¿Qué mejor sello de autoridad puede tener esta revelación? Es Jesucristo, y no Juan, quien revela las cosas. Juan solamente transmite lo que Jesucristo revela. ¿Quién puede negar entonces la autenticidad y autoridad de dicho libro? Sobre todo, ¿quién podría desconfiar de sus promesas? No son promesas que Juan hace, ni tampoco promesas que él cree que se están haciendo. Son promesas que Dios confía a Jesús, para que las revele a Juan. Sí, la revelación es de Jesucristo, la cual le ha sido confiada por Dios.
En Resumen: El libro de Apocalipsis debe ser entendido, pues es una “revelación” de algo que era un “misterio”, algo que había estado oculto. Ahora se pone al descubierto a través de visiones que se hacen acompañar de los elementos necesarios para comprender dicho mensaje, el cual es trasmitido por medio de Juan a la hermandad. No, Juan no es al autor, ni el interprete de dicha revelación. Es Jesucristo quien revela lo que Dios le confió, para que fuera exhibido y entregado a la iglesia atribulada.
(v. 1b) – “…a sus siervos…”
Estos son los destinatarios principales. ¿Son estos los “ángeles” de las “siete iglesias”? Es probable, aunque ya hemos visto que el libro no se limita a tales congregaciones, y desde luego, tampoco a determinados obreros del Señor. Así pues, la palabra “siervos” hace referencia a todo cristiano (2:20; 7:3; 19:2; 22:3). Desde luego, los “siervos” de Dios en los días de Juan eran los más afectados con las cosas que se mencionan en el libro, pues es a ellos a los que les estaba afectando la tribulación que el imperio romano estaba trayendo sobre la iglesia en aquellos días. De ahí la frase, “…las cosas que deben suceder pronto…” Sí, ellos más que nadie necesitaban conocer las cosas que se avecinaban, todo lo cual sin duda alguna pondría a prueba su fe (Cf. 1 Pedro 1:6-9; 4:12, 13).
La palabra “siervos” es traducción de “dulos”, la cual significa literalmente “esclavos”. Esta palabra se usaba de varias maneras. Por un lado era un término general para un siervo (Mateo 8:9), pero también era usada para señalar a la escala más inferior de la servidumbre; así como a uno que se entregaba a la voluntad de otro (Cf. 1 Corintios 7:23; Romanos 6:17, 20).
En la actualidad la palabra “siervo” no tiene el mismo impacto que tenía en los días del Nuevo Testamento, pues la “esclavitud”, al menos en nuestro continente, no es cosa común. En los días de Juan había esclavitud, lo cual vemos desde periodos muy antiguos en las páginas de la Biblia (Cf. Gn. 15:3). Los esclavos eran comprados (Levítico 22:11), y una vez así, el amo debía ocuparse por la buena salud de él, según la ley de Dios (Levítico 22:11). El cristiano ha sido comprado por Cristo (1 Corintios 6:20; 7:23), pero a pesar de eso, somos esclavos voluntarios del Señor. Somos, pues, como Pablo, Juan y el resto de apóstoles, esclavos de Cristo (Romanos 1:1), perteneciendo al amo que todo esclavo desea, Jesucristo, nuestro Señor, quien nos provee de todo lo que necesitamos, y aún más, nos provee de la vida eterna, siendo objetos de su gran amor.
(v. 1c) – “…las cosas que deben suceder pronto…”
Muchas de estas “cosas” que el Señor tiene aquí en mente serán “manifestadas” en el libro. Pero, ¿cuándo deben suceder? “…pronto…”.
1. El NT Arcas Fernández: “los inminentes sucesos”
2. La Biblia al Día: “lo que sin demora tiene que suceder”
3. RV1909: “las cosas que deben suceder presto”
4. TNM: “que tienen que suceder dentro de poco”
En griego leemos “…en takhei…”, que literalmente significa “…en, o con, velocidad…” (Cf. Hechos 12:7). Todo lo cual es una evidencia irrefutable contra aquellos que aplican muchas cosas del Apocalipsis para tiempos modernos o nuestro futuro. La palabra “pronto” no puede incluir 1000 o 2000 años después. En tal caso el texto diría, “…las cosas que deben suceder dentro de muchos años…”, pero, ¿dice tal cosa el texto? No, sino “…pronto…”.
¿Por qué “…deben suceder pronto…”? ¿Por qué es necesario que sucedan rápidamente? Por la necesidad de la revelación. La iglesia en esta época está sufriendo una realidad visible bastante desalentadora en la que ni siquiera pueden encontrar una explicación o un consuelo en las cartas que ya tenían. La situación política y social de sus días es bastante aterradora y difícil. ¿Dónde está nuestro Dios? ¿Qué será de nosotros? ¿Se nos hará justicia? ¿Vale la pena lo que hemos de sufrir por nuestra fe? Todas las interrogantes que vienen a la mente de los creyentes en este tiempo son contestadas en la revelación. Dios “des oculta” la realidad espiritual, la cual, desde luego, nadie conoce: Que los creyentes, pobres y martirizados, vivirán, recibirán consuelo y justicia ante sus abusadores. Que los abusadores recibirán un castigo por sus pecados, blasfemias y abusos contra el hombre de fe.
(v. 1d) – “…y la declaró…”
La palabra griega aquí es “…semaino…”, la cual significa “…dar una señal, indicar… dar a entender…” (Vine). Notemos cómo se usa en el Nuevo Testamento (Jn. 12:32, 33).
Otras versiones:
1. TNM: “… [la] presentó en señales…”
2. Las Sagradas Escrituras: “…las indicó por señales…”
3. NT Arcas Fernández: “…por medio de signos…”
4. Latinoamericana 1995: “…lo transmitiera en forma de visiones…”
La palabra “semaino” se deriva de “semeion”, la cual significa “señal”, todo lo cual explica la naturaleza del libro. Tomando en cuenta la palabra “manifestar” y “declaró”, entendemos que Dios iba también a exhibir diversas imágenes por medio de los cuales entregaría el mensaje que quiso revelar. Desde luego, el libro mismo proporciona la interpretación o explicación de dichas “señales” o “símbolos”. ¿Hay cosas literales en el libro? Sí, y Juan es un ejemplo de ello, así como la “isla” en donde él estaba. ¿Qué será, pues, simbólico? ¿Cómo distinguirlo de lo literal? Bueno, creo que aquí el texto da la respuesta: Lo simbólico es lo que se “declara” en la revelación. Lo que Cristo dice a Juan que vea, es precisamente lo que es simbólico, así como el contenido de dicha “indicación” o “declaración”.
(v. 1e) – “…enviándola por medio de su ángel…” (Cf. 22:6, 8)
La palabra ángel no es una traducción, sino una transliteración; como la palabra “bautismo”, por ejemplo. La palabra ángel significa “mensajero”. En la Biblia se usa para hablar de seres celestiales como de hombres que llevan un mensaje. En este versículo es evidente que se trata de un ser celestial.
Este ángel no es, pues, ningún ser humano. En la secta religiosa “La Voz de la Piedra Angular”, se distribuyen folletos o libritos en los que se insinúa que el profeta de la secta, William Soto Santiago, es este ángel. En los folletos aparece la foto de William, y en un costado el texto del capítulo 22, versículo 16. Este último pasaje hace referencia al ángel de 1:1, pero no a William Soto Santiago. ¿Cómo sabemos esto? Porque el “ángel” mencionado en estos pasajes es quien entrega la revelación a Juan, el apóstol. ¿Entregó William Soto Santiago el Apocalipsis a Juan? Usted sabe que William Soto Santiago aún no era concebido, pero la revelación que este ángel entrega a Juan ya se había dado. Es por demás absurdo creer que el “ángel” de estos pasajes pueda ser un hombre, y muy especialmente un hombre de la era moderna.
En el Antiguo Testamento muchas revelaciones fueron dadas por medio de ángeles (Daniel 7:16; 10:5-21; Cf. Ex. 3:2; Jue. 6:11-26). La palabra “ángel” aparece 53 veces, en 52 versículos.
En el libro de Daniel, el cual es otro libro apocalíptico, vemos que también un ángel explica al profeta muchas de las visiones que tiene (Daniel 8:15-21; 9:20-23; 10:19-20). Esta misma ayuda tendrá Juan en las cosas que verá (10:1-9; 17:1; 21:9-17; 22:1-9).
Además de que Jesucristo va a manifestar lo que hay revelado en el libro, hay muchas cosas que este ángel dirá a Juan para que escriba (Ap. 19:9). De hecho en todo el libro encontraremos muchos ejemplos donde los ángeles declaran, muestran o explican el mensaje que Juan ve u oye.
(v. 1f) – “…a su siervo Juan…”
El nombre Juan, acompañado del adjetivo “siervo”, evidentemente identifica de quién se trata. Aquí Juan es identificado como “profeta” (Cf. 10:7; 11:18; Am. 3:7). Aquí tenemos, pues a Juan, el profeta. La manera en que Dios identifica aquí a Juan, es una prueba suficiente de que se trata del apóstol, en primer lugar por mencionarlo por nombre “Juan”, y al identificarlos como “profeta”. ¿Dudaría alguien de la persona que recibe la revelación? Sin duda que no, como no lo han hecho incluso diversos estudios y comentaristas a través de los años, pues en muy pocos casos, no se ha cuestionado de manera contundente el hecho de que Juan, el apóstol, sea el autor del libro.
________________________
[1] Apócope. Del latín “apocope”, y este del griego “apokope”, de “apokoptein”, cortar. En gramática es la supresión de algún sonido al fin de un vocablo; por ejemplo, en “primer” por “primero”. Real Academia de la lengua española.
Apocalipsis. Bosquejo
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in Apocalipsis
Apocalipsis. Bosquejo
Las tres partes principales del bosquejo son:
1.Capitulo 1.Las cosas que has visto
2.Capitulos 2 y 3. Las cosas que son
3.Capítulos 4 a 22. Las cosas que han de ser
Esta última, a su vez está dividida en:
a. Capítulos 4 y 5.Visión introductiva
b.Capítulos 6 a 19. Juicios preparatorios
c. Capítulos 19.5 a 22.5. Consumación de la Victoria del Señor y toma del Poder.
4. Capítulo 22:6-21. Conclución
Comentario a Hechos de los Apóstoles Capítulo 02
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Comentario a Hechos de los Apóstoles Capítulo 02
Los ciento veinte perseveraron en la oración y la alabanza por diez días después de la ascensión de Jesús, hasta el día de Pentecostés. Este era el festival de la cosecha para los judíos. En el Antiguo Testamento era llamado también la Fiesta de las Semanas (Éxodo 34:22; Deuteronomio 16:16), porque había una semana de semanas (siete semanas) entre Pascua y este día. Pentecostés significa “quincuagésimo”, y recibía este nombre porque en el quincuagésimo día después de haber sido mecida la gavilla de los primeros frutos (Levítico 23:15) se mecían dos panes de primicias (Levítico 23:17).
Cuando llegó el día (2:1)
- “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.”
Ahora se estaba completando Pentecostés, lo que llama nuestra atención hacia el hecho de que el período de espera estaba llegando a su fin, y las profecías del Antiguo Testamento estaban a punto de ser cumplidas. Los ciento veinte estaban aún unánimes y juntos en el mismo lugar. No faltaba ninguno. No se nos dice dónde se hallaba ese lugar, pero generalmente se considera que fuera el Aposento Alto que era su lugar de reunión (Hechos 1:13). Hay quienes, en vista de la declaración de Pedro de que era la hora tercera del día (9 a.m.), creen que estaban en el Templo, probablemente en el patio de las mujeres. Ya hemos visto que los creyentes se hallaban de ordinario en el Templo a las horas de oración. Uno de los pórticos o columnatas cubiertas que se hallaban en los extremos del patio, hubiera proporcionado un buen lugar para que se reunieran y oraran en común. Esto ayudaría a explicar la multitud que se reunió después del derramamiento del Espíritu.
Viento y fuego (2:2, 3)
- “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.”
De repente, sin advertencia alguna, llegó del cielo un sonido como el de un viento recio y poderoso (violento) o un tornado. Pero fue el sonido el que llenó la casa y los hizo sobrecogerse, y no un viento real.
El viento les recordaría las manifestaciones divinas del Antiguo Testamento. Dios le habló a Job desde un torbellino (Job 38:1; 40:6); un poderoso viento del este secó el camino a través del mar Rojo, permitiéndoles a los israelitas escapar de Egipto sobre suelo seco (Éxodo 14:21). El viento fue también un símbolo frecuente del Espíritu en el Antiguo Testamento (Ezequiel 37:9, 10, 14, por ejemplo). Jesús mismo usó el viento para hablar del Espíritu (Juan 3:8).
El sonido del viento les indicaba a los presentes que Dios estaba a punto de manifestarse a sí mismo y a su Espíritu de una manera especial. El hecho de que fuera el sonido de un viento poderoso también les recordaba el poder prometido por Jesús en Hechos 1:8, un poder destinado a servir.
De forma igualmente súbita, unas lenguas repartidas como lenguas de llamas o de fuego, aparecieron. Esto es, algo que parecía una masa de llamas apareció sobre todo el grupo. Entonces se dispersó, y cada una de las llamas, que parecían como lenguas de fuego, se fue a colocar sobre la cabeza de cada uno de ellos, tanto hombres como mujeres. Por supuesto, no había ningún fuego real, y nadie se quemó. Pero el fuego y la luz eran símbolos comunes de la presencia divina, como en el caso de la zarza ardiente (Éxodo 3:2), y también la aparición del Señor en medio del fuego en el Monte Sinaí después de que el pueblo de Israel aceptara el Pacto Antiguo (Éxodo 19:18).
Algunos suponen que estas lenguas constituyeron un bautismo de fuego que traía consigo purificación. Sin embargo, la mente y el corazón de los ciento veinte ya estaban abiertos al Cristo resucitado, ya estaban purificados, y estaban llenos de alabanza y gozo (Lucas 24:52, 53); ya respondían a la Palabra inspirada por el Espíritu (Hechos 1:16), y ya se hallaban unánimes. Más que purificación o juicio, aquí el fuego significaba que Dios aceptaba el Cuerpo de la Iglesia como templo del Espíritu Santo (Efesios 2:21, 22; 1 Corintios 3:16), y después, que aceptaba a cada uno de los creyentes como templo del Espíritu también (1 Corintios 6:19). Con esto, la Biblia aclara que la Iglesia ya existía antes del bautismo pentecostal. En Hebreos 9:15, 17 se nos muestra que fue lamuerte de Cristo la que instauró el Nuevo Pacto. Desde el día de la resurrección, cuando Jesús sooló sobre los discípulos, la Iglesia quedó constituida como Cuerpo de un nuevo pacto.
Es importante notar que estos signos precedieron al bautismo pentecostal o dones del Espíritu. No fueron parte de él, ni se repitieron en otras ocasiones en que el Espíritu se derramó. Por ejemplo, Pedro identificó el derramamiento sobre los creyentes en la casa de Cornelio con la promesa de Jesús de que serían bautizados en el Espíritu, diciéndoles que era el mismo don (Hechos 10:44-47; 11:17). Pero el viento y el fuego no estuvieron presentes. Parece que sólo fueron necesarios en una ocasión.
Llenos del espíritu santo (2:4)
- “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”
Después de reconocer a la Iglesia como el nuevo Templo, Dios derramó su Espíritu sobre ella. Jesús habló de bautismo; ahora se habla de plenitud, es decir, experiencia plena. La Biblia usa diversos términos para expresar esta realidad. Es derramamiento del Espíritu, tal como profetizara Joel (Hechos 2:17, 18, 33); recepción activa de un don (Hechos 2:38) y descendimiento del Espíritu (Hechos 8:16; 10:44; 11:15). En Hechos 10:45 es de nuevo derramamiento del don, y venida del Espíritu sobre los creyentes. Son tantos los términos usados, que no hay por qué suponer que el bautismo sea algo distinto de la plenitud. El Espíritu es una persona. Por tanto, se trata de una experiencia que crea una relación. Cada uno de los términos lo que hace es revelar alguno de sus aspectos.
Puesto que estaban reunidos todos unánimes, cuando se dice que fueron llenados “todos”, se está hablando de los ciento veinte. Hay quienes suponen que sólo fueron llenos los doce apóstoles. Sin embargo, fueron más de doce las lenguas que se hablaron. Más tarde, Pedro diría que Dios les había concedido a los gentiles “el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo”. Esto nos sugiere que el Espíritu descendió de la misma forma, no sólo sobre los doce, sino sobre los ciento veinte y también sobre los tres mil que creyeron aquel día. Fue y es una experiencia para todos, aunque en el Antiguo Testamento sólo había sido para algunos.
Tan pronto como fueron llenos, los ciento veinte comenzaron a hablar en otras lenguas. Como en Hechos 1:1, la palabra “comenzaron” muestra que continuaron haciéndolo después, lo que indica que las lenguas eran el acompañamiento normal del bautismo en el Espíritu Santo. Era el Espíritu quien les daba que hablasen (les seguía dando a hablar). Esto es, ellos eran quienes hablaban, pero las palabras no venían de su mente. El Espíritu se las daba y ellos las decían valientemente en voz alta, y con una unción llena de poder. Esta es la única señal del bautismo en el Espíritu que se repetiría.
Atónitos Y Maravillados (2:5-13)
- “Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, ” cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? ” Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.”
Jerusalén era un centro cosmopolita al cual volvían muchos judíos de la dispersión para establecerse en él. “Moraban” (versículo 5) generalmente quiere decir algo más que una visita o una permanencia temporal. Sin embargo, puesto que era la fiesta de Pentecostés, podemos estar seguros de que había muchos judíos procedentes de todos los rincones del mundo conocido en Jerusalén en aquel momento. Estos eran personas devotas y temerosas de Dios, sinceras en su adoración a Dios. En realidad, es probable que hubiera mayor número de ellos en Jerusalén en aquel momento, que durante la Pascua, puesto que la travesía del mar Mediterráneo era más segura en esta estación que en los meses anteriores.
A medida que el sonido de los ciento veinte que hablaban en lenguas se hizo más alto y audible, se fue formando una multitud de personas que llegaban de todas las direcciones. Todos se sentían confundidos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. La palabra “propia” es enfática aquí, y significa su propio lenguaje, el que usaba de niño. Lengua significa aquí un lenguaje diferente. No estaban hablando simplemente en una variedad de dialectos galileos o arameos, sino en diversos idiomas totalmente diferentes.
El resultado fue que se sintieron maravillados. Estaban confusos. Se sentían llenos de asombro y de temor, porque reconocían, probablemente por la forma en que vestían, que aquellos ciento veinte eran galileos. No podían comprender cómo cada uno de ellos los oía hablar su propio lenguaje, aquél en el que había nacido.
Hay quienes consideran que el versículo 8 significa que los ciento veinte hablaban todos el mismo lenguaje en realidad, y que gracias a un milagro en la audición, los que componían la multitud oían aquello en su lengua materna. Pero los versículos 6 y 7 son demasiado específicos para aceptar esto. Cada uno los oía hablar en su propio dialecto, sin acento galileo alguno. No se hubieran sorprendido si los ciento veinte hubieran hablado en arameo o en griego.
Otros han supuesto que los ciento veinte hablaron en lenguas en realidad, pero que nadie los entendió. Proponen que el Espíritu interpretó las lenguas desconocidas en los oídos de quienes los escuchaban, para que entendieran su propio idioma. Pero los versículos 6 y 7 desechan esta suposición también. Hablaron idiomas reales, y estos fueron comprendidos realmente por una serie de personas procedentes de lugares distintos. Esto serviría de testimonio sobre la universalidad del Don y la universalidad y unidad de la Iglesia.
Los lugares nombrados aquí como lugares natales de estos judíos devotos, se hallaban en todas las direcciones, pero también siguen un orden general (con algunas excepciones), comenzando en el nordeste. Partía se hallaba al este del Imperio Romano, entre el mar Carpio y el golfo Pérsico; Media estaba al este de Asiria; Elam, al norte del golfo Pérsico en la parte sur de Persia; Mesopotamia era la antigua Babilonia, casi totalmente fuera del Imperio Romano. Babilonia tenía una gran población judía en la época del Nuevo Testamento, y más tarde se convirtió en centro del judaísmo ortodoxo (1 Pedro 5:13).
Se menciona la Judea porque los judíos de allí hablaban hebreo aún, y deben haber estado asombrados con la falta de acento galileo. También es posible que Lucas incluya con la Judea toda Siria, de hecho, todo el territorio de David y Salomón, desde el río Eufrates hasta el río de Egipto (Génesis 15:18). Capadocia era una gran provincia romana en la parte central del Asia Menor; el Ponto era otra provincia romana en el norte de Asia Menor, sobre el mar Negro; Asia era la provincia romana que comprendía el tercio occidental de Asia Menor; la Frigia era un distrito étnico, parte del cual se hallaba en la provincia de Asia, y parte en la Galacia. Años después. Pablo fundaría muchas iglesias en esta región.
La Panfilia era una provincia romana situada en la costa sur del Asia Menor; Egipto, al sur, tenía una abundante población judía. El filósofo judío Filón afirmó en el año 38 d.C. que había cerca de un millón de judíos allí, la mayoría en Alejandría. Cirene era un distrito de África al oeste de Egipto, junto a la costa mediterránea (Hechos 6:9; 11:20; 13:1).
Había otros presentes en Jerusalén que eran extranjeros (de paso, residentes temporales) en la ciudad, ciudadanos de Roma, tanto judíos como prosélitos (gentiles convertidos al judaísmo). Había también otros procedentes de la isla de Creta y de la Arabia, el distrito situado al este y sureste de Palestina.
Todos ellos estuvieron oyendo en sus propios idiomas las maravillosas obras (los actos poderosos, magníficos y sublimes) de Dios. Esto puede haber sido en forma de expresiones de alabanza a Dios por estas obras maravillosas. No se señala aquí que hubiera discursos o predicación, aunque con toda seguridad la predicación hubiera causado la salvación de algunos (1 Corintios 1:21). Sin embargo, no hay memoria ahora ni en ningún otro momento, de que el don de lenguas haya sido usado como medio para predicar o enseñar el Evangelio.
En cambio, los oyentes estaban maravillados (asombrados) y atónitos (perplejos, sorprendidos, completamente incapaces de comprender) sobre lo que significaba todo aquello. “¿Qué quiere decir esto?” sería literalmente “¿Qué será todo esto?” Su pregunta expresa una confusión total, así como un asombro extremo. Comprendían el significado de las palabras, pero no su propósito. Por esto se hallaban confundidos con lo que oían.
Había otros en la multitud que evidentemente no comprendían ninguno de aquellos lenguajes, y tomaron todo aquello como algo ininteligible. Entonces, como no podían comprender su significado, se apresuraron a deducir que aquello no tenía sentido alguno. Por consiguiente, se dedicaron a burlarse y a expresar gran mofa, diciendo que estos hombres (esta gente; aquí se incluían hombres y mujeres) estaban llenos (repletos, saturados) de mosto (vino dulce, vino nuevo). La palabra “mosto” traduce el griego gléukous, del que derivamos nuestra palabra “glucosa” o azúcar de uva. No es la palabra ordinaria para nombrar al vino nuevo, y probablemente represente a un vino embriagante hecho de una uva muy dulce. Pasaría algún tiempo hasta que comenzara la cosecha de la uva en agosto, y el jugo de uva estuviera disponible de nuevo.
El texto griego indica que estaban haciendo gestos de burla, además de proferir palabras. Algunos bebedores se ponen escandalosos, y es posible que esto fuera lo que pensaban quienes se burlaban de ellos. No debemos suponer que hubiera señal alguna de las que marcaban las licenciosas borracheras de los paganos. Su emoción principal seguía siendo el gozo. Habían estado dándole gracias a Dios y alabándolo en su propio idioma (Lucas 24:53), y ahora el Espíritu Santo les acababa de dar nuevos idiomas con los cuales alabarlo. Estamos seguros de que su corazón seguía dirigiéndose a Dios en alabanza, aunque no comprendieran lo que estaban diciendo.
La Explicación De Pedro (2:14-21)
- “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
Cuando Pedro y los otros once apóstoles (entre ellos Matías) se pusieron de pie, los ciento veinte cesaron de hablar en lenguas inmediatamente. Entonces, toda la multitud se dispuso a escucharlo. Todavía bajo la unción del Espíritu, alzó la voz y les habló. La palabra usada para el gesto de querer hablar de Pedro en este momento es la misma usada para la manifestación en lenguas en Hechos 2:4. Con esto sugiere que Pedro habló en su propio idioma (arameo) según el Espíritu le daba que hablase. En otras palabras, lo que sigue no es un sermón, en sentido ordinario de la palabra. Por supuesto que Pedro no se sentó a estudiar los tres puntos del sermón. Al contrario; su prédica es una manifestación espontánea del don de profecía (1 Corintios 12:10; 14:3).
El discurso de Pedro iba dirigido a los judíos y a los que habitaban en Jerusalén. Esta era una forma educada de comenzar, que seguía sus costumbres, pero no echaba a un lado a la mujeres. Igual sucedería en los versículos 22 y 29.
Se puede notar que, a medida que los ciento veinte continuaban hablando en lenguas, las burlas iban aumentando, hasta que la mayoría se estaban mofando de ellos. Hasta es posible que algunos de los que comprendían los idiomas se les hayan unido. Pedro no llamó la atención al hecho de que algunos los comprendieran. Sólo les respondió a los que se burlaban.
No estaban ebrios, como suponía la multitud, porque sólo era la hora tercera del día, esto es, alrededor de las nueve de la mañana. En realidad, ni el mismo mosto era muy fuerte. En aquellos tiempos, no había formas de destilar alcohol o de hacer más fuertes las bebidas. Sus bebidas más fuertes eran el vino y la cerveza, y tenían la costumbre de diluir el vino con varias partes de agua. Hubiera hecho falta gran cantidad para que se embriagaran a horas tan tempranas. También podemos estar seguros de que cualquiera que estuviera bebiendo no estaría en un lugar público a esa hora. Así fue como demostró que las palabras de los que se burlaban eran absurdas.
Entonces Pedro declaró que lo que ellos veían y oían (2:33) era el cumplimiento de Joel 2:28-32 (Joel 3:1-5 en la biblia hebrea). Como el contexto de Joel sigue hablando sobre el juicio por venir y el final de los tiempos, algunos creen hoy que la profecía de Joel no se cumplió en el día de Pentecostés. Un escritor llega a decir que Pedro no quiso decir “Esto es lo dicho”, sino más bien “Esto se parece a lo dicho”. En otras palabras, el derramamiento pentecostal sólo se parecía a lo que sucederá cuando Israel sea restaurada al final de los tiempos.
Sin embargo, lo que Pedro dijo fue: “Esto es lo dicho”. Joel, como los demás profetas del Antiguo Testamento, no vio el tiempo que transcurriría entre la primera venida de Cristo y la segunda. Hasta es probable que el mismo Pedro no viera el tiempo que habría de transcurrir. Sin embargo, sí vio que se acercaba la era mesiánica, y probablemente tuviera la esperanza de que llegaría muy pronto.
Pedro hace un cambio evidente en la profecía. Bajo la inspiración del Espíritu, especifica que la palabra “después” de Joel 2:28 significa que el derramamiento tendrá lugar “en los postreros días”. Con esto reconocía que los últimos días habían comenzado con la ascensión de Jesús (Hechos 3:19-21). Con esto podemos ver que el Espíritu Santo reconoce que toda la época de la Iglesia comprende los “postreros días”. Estamos en la última época antes del rapto de la Iglesia, la restauración de Israel y el reino milenario de Cristo sobre la tierra; la última época antes de que Jesús venga en fuego a tomar venganza en aquellos que no conocen a Dios y rechazan el Evangelio (2 Tesalonicenses 1:7-10).
La primera parte de la cita de Joel tiene una aplicación obvia a los ciento veinte. Los muchos idiomas señalan con claridad la intención de Dios de derramar su Espíritu sobre toda carne. En hebreo, “toda carne” significa de ordinario toda la humanidad, como vemos en Génesis 6:12.”Carne” nos puede hablar también de fragilidad, y esto se encuadra dentro de la realidad de que el bautismo en el Espíritu es una experiencia que da poder. El Espíritu quiere darnos poder y hacernos fuertes.
No sabemos si hubo sueños o visiones mientras ellos hablaban en lenguas. Es posible que los hubiera. Pero en lo que se insiste repetidamente (versículos 17 y 18) es en que el Espíritu se derramaba para que aquellos que quedaran llenos de él pudieran profetizar. Evidentemente, Pedro, por medio del Espíritu, vio que las lenguas cuando son comprendidas, equivalen a la profecía (1 Corintios 14:5, 6). En la Biblia, profetizar significa hablar a nombre de Dios, como vocero o “boca” suya. (Compare con Éxodo 7:1 y Éxodo 4:15, 16.)
“Toda carne” se especifica ahora mencionando “vuestros hijos y vuestras hijas”. No habría distinción en la experiencia pentecostal con respecto al sexo. Esto es otra indicación de que los ciento veinte fueron bautizados en el Espíritu, tanto hombres como mujeres.
Los jóvenes verían visiones y los ancianos soñarían sueños. No existiría división con respecto a la edad. Tampoco parece haber distinción real alguna entre los sueños y las visiones. La Biblia usa indistintamente ambas palabras con frecuencia. Son por lo menos paralelas. (Vea Hechos 10:17; 16:9, 10; y 18:9, como ejemplos de visiones).
Hasta sobre los esclavos, tanto hombres como mujeres (que es lo que significan realmente las palabras “siervos” y “siervas”) Dios derramaría su Espíritu. En otras palabras, el Espíritu no tendría en cuenta las distinciones sociales. Aunque probablemente no hubiera esclavos entre los ciento veinte, en el Imperio Romano había muchas regiones donde los esclavos componían hasta el ochenta por ciento de la población. Ya llegaría el cumplimiento de esta parte de la profecía.
También es posible tomar el versículo 18 como una declaración resumida: “Sobre mi iglesia de esclavos”, paralela a los esclavos israelitas librados de Egipto por el grandioso poder de Dios. Todas las epístolas se refieren a los creyentes llamándolos siervos (literalmente, esclavos), más que discípulos. No pedían nada para sí mismos, no reclamaban derecho alguno, y lo daban todo al servicio de su Amo y Señor. Hasta los hermanos de Jesús, Jacobo (o Santiago) y Judas, se llaman a sí mismos siervos (esclavos) del Señor Jesús (Santiago 1:1; Judas 1).
Muchos interpretan simbólicamente los versículos 18 y 19. Otros suponen que de alguna forma fueron cumplidos durante las tres horas de tinieblas que tuvieron lugar mientras Jesús colgaba de la cruz. Más bien parece que la mención de las señales indica que el derramamiento y las profecías continuarían hasta que estas señales llegaran, al final de la era. Pedro también quiere decir que se pueden esperar estas señales con igual confianza que las ya cumplidas.
Podemos ver también el don del Espíritu como las primicias de la era futura (Romanos 8:23). El corazón y la mente sin regenerar del hombre, no pueden concebir las cosas que Dios ha preparado para aquellos que lo aman. Pero “Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu” (1 Corintios 2:9, 10). La herencia que será totalmente nuestra cuando Jesús venga, no es ningún misterio para nosotros. Ya la hemos experimentado; al menos, en cierta medida. Como señala Hebreos 6:4, 5, todos los que han probado (experimentado realmente) el don celestial y han sido hechos partícipes del Espíritu Santo, ya han gustado de la buena palabra (promesa) de Dios y los poderes (poderes extraordinarios, milagros) del siglo (la época) por venir.
Algunos ven también en el fuego y el humo una referencia a las señales de la presencia de Dios en el monte Sinaí, como lo relata Éxodo 19:16-18; 20:18 y miran al día de Pentecostés como el momento en que fue dada una nueva ley o fue renovado el nuevo pacto. Sin embargo, como lo indica Hebreos 9:15-18, 26, 28, la muerte de Cristo fue la que hizo efectivo el nuevo pacto, y no hay necesidad de nada más.
Entre las señales se incluye aquí la sangre (versículo 19), lo que hace referencia al aumento en el derramamiento de sangre, las guerras y el humo de las guerras que cubrirá el sol y hará que la luna se vea roja. Estas cosas tendrán lugar antes del día grande y notable (manifestó) del Señor. Forman parte de la época presente. En el Antiguo Testamento, el día del Señor incluye tanto los juicios sobre las naciones del presente, como la restauración de Israel con el establecimiento del reino mesiánico. Pero a Pedro no le interesan estas profecías como tales en este momento. Lo que él quiere es que sus oyentes comprendan que el poder pentecostal del Espíritu continuará derramándose a través de toda esta época. La época de la iglesia es la época del Espíritu Santo; el don del Espíritu seguirá disponible aun en medio de las guerras y el derramamiento de sangre que tendrán lugar.
El versículo 21 señala el motivo del derramamiento. A través del poder que traerá consigo, la labor de convicción del Espíritu será hecha en el mundo, no solamente al final, sino durante toda la época, hasta el mismo momento en que llegue el gran día del Señor. Durante este período, todo el que invocare (pida ayuda para su necesidad, esto es, pida salvación) el nombre del Señor, será salvo. La expresión griega es fuerte: “todo aquel”. Pase lo que pase; sean cuales sean las fuerzas que se opongan a la Iglesia, la puerta de la salvación seguirá abierta. El texto griego también indica que podemos tener la esperanza de que muchos responderán y serán salvos.
La exaltación de Jesús (2:22-36)
- “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza; porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia.Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis. Dios le ha hecho Señor y Cristo.”
El cuerpo del mensaje de Pedro se centra, no en el Espíritu Santo, sino en Jesús. El derramamiento pentecostal llevaba en sí la intención de dar un testimonio poderoso de Jesús (Hechos 1:8; Juan 15:26, 27; 16:14).
Pedro llamó primero la atención sobre el hecho de que los habitantes de Jerusalén conocían a Jesús, el hombre de Nazaret, y sabían cómo Dios lo había aprobado a beneficio de ellos con milagros (obras poderosas) y prodigios, y señales. Estas son las tres palabras usadas en la Biblia para referirse a los milagros sobrenaturales. Se refirieron a los diversos milagros que hizo Jesús, especialmente en el Templo en las fiestas (Juan 2:23; 4:45; 11:47).
Este Jesús, continuó diciendo Pedro, vosotros lo prendisteis y matasteis por manos de inicuos (manos de hombres sin ley, hombres fuera de la Ley; esto es, los soldados romanos). Pedro no dudó en hacer responsable de la muerte de Jesús a la población de Jerusalén, aunque también dejó en claro que Jesús había sido entregado a ellos por el determinado consejo (la voluntad específica) y anticipado conocimiento de Dios. Compare con Lucas 24:26, 27, 46. Si habían entendido a los profetas, deberían haber sabido que el Mesías tendría que sufrir. No obstante, Pedro no está tratando de hacer menor su culpa al decir esto.
Se debe señalar también que Pedro estaba habiéndoles ahora a judíos de Jerusalén, muchos de los cuales habían gritado también:
“¡Crucifícale!” La Biblia nunca lanza este tipo de responsabilidad sobre los judíos en general. Por ejemplo, en Hechos 13:27-29, Pablo, al hablarles a los judíos de Antioquía de Pisidia, les atribuye cuidadosamente la crucifixión a los que habitaban en Jerusalén, y dice “ellos” en lugar de decir “vosotros”.
Pedro añade rápidamente: “Al cual Dios levantó”. La resurrección hizo desaparecer el estigma de la cruz y anuló la decisión de los líderes de Jerusalén, al mismo tiempo que era también una indicación de que Dios había aceptado el sacrificio de Jesús. También por la resurrección. Dios liberó a Jesús de los sufrimientos (dolores) de la muerte, porque no era posible que ella lo pudiera contener. “Dolores” significa generalmente “dolores de parto”, de manera que la muerte es vista aquí como el acto de dar a luz. Así como se alivian los dolores del parto al nacer el niño, también la resurrección hizo llegar el fin de los dolores de muerte.
Puesto que la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), algunos dicen que la razón por la que la muerte no pudo retenerlo, era porque no tenía pecado propio que pudiera reclamar la muerte. Sin embargo, Pedro no razona así en este punto. Todo su razonamiento está fundamentado en la Palabra de Dios, en las Escrituras proféticas. Bajo la inspiración del Espíritu, dice que David hablaba de Jesús en el Salmo 16:8-11. La tradición judaica de aquellos tiempos también aplicaba estas palabras al Mesías.
El punto central es la promesa de que Dios no dejaría (abandonaría) su alma en el infierno (en griego, hades, el lugar más allá de la vida, traducción de la palabra hebrea sheol), y no permitiría que su Santo viera corrupción (putrefacción).
Pedro declara que era correcto que él dijera libremente (libre y abiertamente) del patriarca (padre y jefe o gobernante ancestral) David que el salmo no se le podía aplicar a él. No sólo estaba muerto y enterrado, sino que su tumba se hallaba allí, en Jerusalén. Era evidente que la carne de David sí había visto corrupción. Pero la de Jesús no. Aunque Pedro no lo dijo, estaba declarando implícitamente que la tumba de Jesús estaba vacía.
Puesto que David era profeta (vocero de Dios), y puesto que sabía que Dios había jurado que Uno del fruto de sus lomos se sentaría en su trono, pudo prever la resurrección del Cristo (el Mesías, el Ungido de Dios) y hablar de ella. Aquí se está haciendo referencia al pacto davídico. En él, Dios le prometió a David que siempre habría un hombre de su simiente para el trono. Esto fue dicho primeramente con respecto a Salomón (2 Samuel 7:11-16). Pero reconocía que si los descendientes de David pecaban, tendrían que ser castigados como cualquier otro. Sin embargo. Dios nunca le volvería la espalda al linaje de David para sustituirlo, como había hecho en el caso del rey Saúl. Este pacto fue confirmado nuevamente en los Salmos 89:3, 4; 132:11, 12.
Como los reyes del linaje de David no siguieron al Señor, al final Él tuvo que hacer terminar su reinado y enviarlos al exilio de Babilonia. Su propósito al hacerlo fue librar a Israel de la idolatría. Pero la promesa hecha a David seguía en pie. Todavía habría Uno que se sentaría en el trono de David y lo haría eterno.
Con esto, Pedro declara que Jesús es el Rey mesiánico. Porque Dios lo levantó, no fue dejado (abandonado) en el hades, y su carne no vio corrupción. Además de esto, tanto Pedro como los ciento veinte eran testigos todos de su resurrección.
Sin embargo, la resurrección de Cristo sólo era parte de un proceso mediante el cual Dios, por su poderosa diestra, alzó a Jesús a una exaltada posición de poder y autoridad a su derecha. (Habla de las dos formas: “por la diestra de Dios” y “a la diestra de Dios”.) Este es también el lugar del triunfo y la victoria. Al pagar todo el precio. Jesús ganó para nosotros la batalla contra el pecado y la muerte. Por esto permanece a la derecha de Dios durante toda esta época. (Vea Marcos 16:19; Romanos 8:34; Efesios 1:20, 21; Colosenses 3:1; Hebreos 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; 1 Pedro 3:22.)
En Cristo, nosotros también nos hallamos sentados a la derecha de Dios (Efesios 2:6). Puesto que ésta es nuestra posición en Cristo, no necesitamos nuestras propias obras de justicia para reclamar su promesa. Nada que podamos hacer nos daría una posición más alta de la que ya tenemos en Cristo.
A continuación, Pedro usa la exaltada posición de Cristo para explicar la experiencia pentecostal. Al estar ahora a la derecha del Padre, Él recibió del Padre la promesa del Espíritu Santo y derramó a su vez ese Espíritu; la multitud podía ver y oír el resultado de su acción: los ciento veinte hablando en otras lenguas.
Jesús había dicho que le era necesario irse para que el Consolador pudiera venir (Juan 16:7). Así, aunque el bautismo en el Espíritu Santo es la promesa del Padre, Jesús es el que lo derrama. El Padre es el Dador, pero Jesús es el Bautizador.
El derramamiento del Espíritu también era evidencia de que Jesús había sido exaltado realmente a la derecha del Padre. Esto significa algo para nosotros, los que ahora creemos y recibimos el bautismo en el Espíritu. Este bautismo se convierte para nosotros personalmente en evidencia de que Jesús está allí, a la mano derecha del Padre, aún hoy, para interceder por nosotros. De esta forma podemos ser testigos directos sobre el lugar donde está Jesús, y lo que está haciendo.
Con otra cita de las Escrituras, se evidencia más aún que nada de esto era aplicable a David. David no ascendió a los cielos, como lo había hecho Jesús, pero había profetizado esa exaltación en el Salmo 110:1. Una vez más, no podía estar hablando de sí mismo, porque dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies (con lo que indicaba una victoria completa y definitiva, como en Josué 10:24).” Jesús hizo referencia a esto también en Lucas 20:41-44, reconociendo que David llama Señor a su hijo más importante. (Vea también Mateo 22:42-45; Marcos 12:36, 37).
La conclusión que Pedro saca de esto es que toda la casa de Israel necesitaba saber ciertísimamente que Dios había hecho a este Jesús, al que los habitantes de Jerusalén habían crucificado. Señor y Cristo (Mesías).
De esto deducimos que, en cumplimiento de la profecía de Joel, Jesús es el Señor al cual todos debemos acudir en busca de salvación. Pablo reconoce también que Dios lo ha exaltado grandemente y le ha dado un nombre que está por sobre todo otro nombre (Filipenses 2:9). “El Nombre” en el Antiguo Testamento hebreo siempre es una expresión usada para hablar del Nombre de Dios. (El hebreo tiene otras maneras de referirse al nombre de un ser humano sin usar la palabra “el”.) La expresión El Nombre representa la autoridad, persona, y especialmente la personalidad de Dios en su justicia, santidad, fidelidad, bondad, amor y poder. “Señor” fue la expresión que el Nuevo Testamento usó para el Nombre de Dios. La misericordia, la gracia y el amor son partes de la santidad, el nombre santo por el cual Jesús es reconocido como Señor, la revelación plena de Dios al hombre. Aquí hallamos también la seguridad de que Jesús está en el cielo, y en pleno dominio de todo. Dios cuidará que su plan sea realizado, pase lo que pase en este mundo.
Se añadieron tres mil a la iglesia (2:37-42)
- “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan yen las oraciones.“
La reacción ante estas palabras proféticas fue inmediata. Se compungieron de corazón (fue perforado su corazón). Ya no siguieron diciendo: “¿Qué significa esto?” Las palabras de Pedro, inspiradas por el Espíritu Santo, se clavaron en su conciencia. Clamaron a él y a los otros apóstoles (que evidentemente, todavía estaban de pie junto a él): Varones hermanos, ¿qué haremos?
Sin embargo, no se sentían totalmente desechados. Pedro los había llamado hermanos, y ellos respondieron llamando hermanos a los apóstoles. Su pecado al rechazar y crucificar a Cristo era grande, pero su clamor mismo demuestra que creían que había esperanza, que podrían hacer algo.
Pedro les respondió con un llamado al arrepentimiento, esto es, a cambiar su pensamiento y sus actitudes fundamentales aceptando la voluntad de Dios revelada en Cristo. Como en Romanos 12:1, 2, este cambio exigía una renovación de la mente acompañada de un cambio de actitud con respecto al pecado y a sí mismo. La persona que se arrepiente de veras, aborrece el pecado (Salmo 51). Se humilla, reconoce que necesita a Cristo, y se da cuenta que no hay en él bondad alguna que le permita permanecer delante de Dios.
Después, los que se arrepintieran podrían declarar ese cambio de mente y corazón haciéndose bautizar en el nombre (en griego, por el nombre) de Jesucristo, esto es, por la autoridad de Jesús. Lucas no da más explicaciones, pero con frecuencia no explica lo que en algún otro lugar aparece con claridad. La autoridad de Jesús señala hacia su propio mandato que aparece en Mateo 28:19. O sea, que el acto mismo de bautizar era hecho en el nombre (para la adoración y el servicio) del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Este bautismo sería también “para” la remisión (el perdón) de sus pecados. ¡Qué maravilloso! ¿Qué rey de la tierra ha perdonado a un traidor? Sin embargo Cristo lo hizo y aún lo hace. Esto es gracia pura y amor sin igual. (Vea Romanos 5:8, 10.) “Para perdón de los pecados” estaría mejor traducido “debido a la liberación de vuestros pecados y el perdón de ellos”. Nuestro pecado y nuestra culpa son apartados de nosotros tan lejos como el este lo está del oeste (Salmo 103:12). No sólo están perdonados, sino que se han ido realmente; se han ido de nuestra existencia para nunca más ser alzados contra nosotros.
“Debido a” es mejor que “para”, puesto que es el mismo tipo de construcción griega usado cuando Juan bautizaba en agua “para” arrepentimiento (Mateo 3:11). Está claro que Juan no bautizaba a nadie para producir arrepentimiento. Cuando los fariseos y saduceos venían a él, les exigía que produjeran fruto digno de arrepentimiento (que demostrara un verdadero arrepentimiento). Esto es, tenían que arrepentirse primero, y entonces él los bautizaría. Somos salvos por gracia por medio de la fe, no por medio del bautismo (Efesios 2:8). Después del arrepentimiento, el bautismo en agua se convierte en la respuesta o testimonio de una buena conciencia que ya ha sido purificada por la sangre y por la aplicación de la Palabra relativa a la resurrección de Cristo por el Espíritu (1 Pedro 3:21; Romanos 10:9, 10).
Hay quienes alegan equivocadamente que no había agua suficiente en Jerusalén para bautizar a tres mil por inmersión. Sin embargo, la piscina de Betesda sola era una gran piscina doble, y se han excavado los restos de otras piscinas. En realidad, las posibilidades de bautismo por inmersión eran mucho mayores en Jerusalén entonces que ahora.
Después, Pedro habló de la Promesa. Los creyentes recibirían también al Espíritu Santo, como un don diferente después del perdón de sus pecados. Este don del Espíritu Santo es, por supuesto, el bautismo en el Espíritu Santo. Debe ser distinguido de los dones del Espíritu, que son dados por el Espíritu (1 Corintios capítulos 12:14). Eldon del Espíritu es entregado por Jesús, el poderoso Bautizador.
A continuación, Pedro sigue insistiendo en que esta promesa del bautismo en el Espíritu no se limitaba a los ciento veinte. Seguiría estando a disposición, no sólo de ellos, sino también de sus hijos (incluyendo todos sus descendientes), y de todos los que estuvieran lejos, y todos cuanto el Señor nuestro Dios llamara a sí. O sea que la única condición para recibir la Promesa del Padre es el arrepentimiento y la fe. Por tanto, sigue estando hoy a nuestra disposición.
El “llamado” podría referirse a Joel 2:32, pero no puede limitarse a los judíos. En Isaías 57:19, Dios habla paz al que está lejos, y Efesios 2:17 aplica esto a la predicación del Evangelio a los gentiles. Hechos 1:8 habla también de los confines de la tierra. Aunque es posible que Pedro no haya comprendido esto completamente hasta su experiencia en casa de Cornelio, se ve claramente que quedan incluidos los gentiles. También queda en claro que mientras Dios esté llamando seres humanos hacia sí, el bautismo en el Espíritu prometido seguirá a disposición de todos los que vengan a Él.
Lucas no recoge el resto del testimonio y la exhortación de Pedro. Pero en esta exhortación, es posible que Pedro haya estado ejercitando otro de los dones del Espíritu (Romanos 12:8). Pedro se convirtió en el instrumento a través del cual el Espíritu Santo llevó a cabo la labor predicha por Jesús en Juan 16:8.
La esencia de la exhortación de Pedro era que debían salvarse a sí mismos (o mejor, ser salvos) de esta perversa (malvada) generación. Es decir, debían apartarse de la perversidad y la corrupción de los que los rodeaban y rechazaban la verdad sobre Jesús. (Vea las palabras de Jesús en Lucas 9:41; 11:29 y 17:25.) No hay ningún otro antídoto a la perversidad y la corrupción de la sociedad contemporánea.
Los que recibieron (le dieron la bienvenida) a la palabra (el mensaje) de Pedro, testificaron entonces de su fe haciéndose bautizar en agua.
Por el Espíritu, también habían sido bautizados en el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13). Dios nunca nos salva para que andemos solos y errantes. Por esto, los tres mil no se esparcieron, sino que permanecieron juntos, y perseveraban en la doctrina de los apóstoles (su enseñanza), en la comunión, en el partimiento del pan y en las oraciones.
Con esto vemos que la nueva evidencia de su fe era este deseo persistente de recibir enseñanza. Al aceptar a Cristo y el don del Espíritu, se abrió para ellos una comprensión totalmente nueva del plan y los propósitos de Dios. Llenos de gozo, se sentían hambrientos y querían aprender más. Esto nos muestra también que los apóstoles estaban obedeciendo a Jesús al enseñar (hacer discípulos), tal como El había ordenado en Mateo 28:19. También nos muestra que el discipulado incluye esta especie de deseo ferviente por aprender más sobre Jesús y sobre la Palabra de Dios.
Había comunión en la enseñanza. No era simplemente el hecho de reunirse. Era compartir los propósitos de la Iglesia, su mensaje y su obra. Como en 1 Juan 1:3, la Palabra, tal como había sido testificada por la enseñanza de los apóstoles, creó esta comunión, una comunión que no sólo era con los apóstoles, sino también con el Padre y con el Hijo.
Algunos creen que la partición del pan sólo significa la Cena del Señor, pero también incluye la comunión en la mesa. No podían observar la Cena del Señor en el Templo, de manera que lo hacían en las casas, primeramente en relación con una comida (puesto que Jesús la había instituido al final de la cena de Pascua).
Seguramente se reunirían a diario en el Templo a las horas de oración, costumbre que todos seguían practicando, además de tener reuniones de oración en las casas.
La iglesia crece (2:43-47)
- “Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y seriales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, ” alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
El testimonio constante de los apóstoles sobre la resurrección de Cristo produjo un temor reverencial (que incluía un sentido de pavor en presencia de lo sobrenatural) en toda persona que oía. Esto se puso más de relieve aún por los numerosos prodigios y señales hechos por los apóstoles. (Esto es, hechos por Dios a través de los apóstoles.) El griego indica que eran agentes secundarios. El que hacía la obra realmente era Dios. (Compare con 1 Corintios 3:6.)
Más tarde, Dios haría milagros a través de muchos otros. Pero ahora, los apóstoles tenían la enseñanza de Jesús y el respaldo de que su fe había sido alentada por Él. Los milagros no eran para exhibición, sino más bien para confirmar la Palabra, la enseñanza. (Vea Marcos 16:20.) También ayudaron para que la fe de los nuevos miembros de la iglesia de Pentecostés se afirmara en la Palabra y en el poder de Dios. (Vea 1 Corintios 2:4, 5.)
Los creyentes permanecieron juntos y tenían todas las cosas en común (las compartían). Muchos vendían tierras suyas y propiedades personales; el dinero era distribuido a todos aquellos que tuvieran necesidades. “Según la necesidad de cada uno” es una declaración clave: no vendían las propiedades mientras no hubiera una necesidad.
Esto no era comunismo, en el sentido moderno de la palabra, ni siquiera vida comunal. Simplemente era el compartir cristiano. Todos se daban cuenta de la importancia de fundamentarse en la enseñanza de los apóstoles (que nosotros tenemos hoy en la Palabra escrita). Algunos de los que eran de fuera de Jerusalén se quedaron sin dinero pronto, así que los que pudieron, simplemente vendieron lo necesario para que se pudieran quedar. Más tarde Pedro aclararía que nadie estaba obligado a vender nada ni a dar nada (Hechos 5:4). Pero la comunión, el gozo y el amor hacían fácil compartir cuanto tenían.
De manera que el cuadro es el de un amoroso cuerpo de creyentes que se reunían unánimes a diario en el Templo con un mismo pensar, un mismo propósito, y compartían la comunión de la mesa en sus casas (“de casa en casa”, por familias). Cada casa se convirtió en un centro de comunión y adoración cristiana. El hogar de la madre de Marcos era uno de dichos centros. Sin duda alguna, el hogar de María y Marta en Betania era otro. Jerusalén no tenía capacidad para una multitud así, y seguramente muchos se quedaban en los poblados de los alrededores.
La comunión en la mesa era muy importante también. Comían con regocijo (deleite y gran gozo) y con sencillez de corazón. No había celo, ni críticas, ni contiendas; sólo gozo y corazones llenos de alabanza a Dios. Podemos estar seguros de que la alabanza encontraría su expresión también en salmos, himnos y cánticos espirituales que salían de sus corazones (Colosenses 3:16).
La consecuencia fue que encontraron favor con todo el pueblo (de Jerusalén). Así el Señor seguía añadiendo día tras día a aquellos que habían de ser salvos. Podemos estar seguros también de que la Iglesia los aceptaría llena de gozo.
Debemos notar aquí que la última parte del versículo 47 no pretende hablar de la predestinación de las personas. La expresión griega es una simple declaración de que cada día eran salvos algunos, y de que los salvos eran añadidos a la Iglesia. Note también que no se presionaba fuertemente sobre los demás. Las personas veían el gozo y el poder y abrían el corazón a la Palabra, a la verdad sobre Jesús.
Autor: Stanley M. Horton -Editorial vida- ISBN 0-8297-1305-0
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Capítulo 03
Es frecuente que Lucas haga una afirmación general para dar después un ejemplo específico. En Hechos 2:43, declara que muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Ahora procede a dar un ejemplo para ilustrar lo dicho y al mismo tiempo mostrar cómo esto ocasionó un crecimiento mayor en la Iglesia.
En esta ocasión, Pedro y Juan subían la colina del Templo para entrar en él y unirse a los demás en la hora de oración vespertina, la hora nona (alrededor de las 3 p.m.). Al mismo tiempo, los sacerdotes ofrecían sacrificios e incienso.
Un regalo de sanidad (3:1-10)
- “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.”
Entre el patio de los gentiles y el patio de las mujeres había una bella puerta de bronce labrado, de estilo corintio, con incrustaciones de oro y plata. Era más valiosa que si hubiera sido hecha de oro puro.
En la Puerta Hermosa, Pedro y Juan se encontraron con un hombre cojo de nacimiento al que llevaban a diario y dejaban fuera de ella para que pidiera limosnas (regalos de caridad). Más tarde leemos que el hombre tenía más de cuarenta años. Jesús pasó por allí muchas veces, pero es evidente que el hombre nunca le pidió sanidad. También es posible que Jesús en la providencia divina y sabiendo los tiempos perfectos, dejó a este hombre para que se pudiera convertir en un testigo mayor aún cuando fuera sanado más tarde.
Cuando este hombre les pidió una limosna, Pedro, junto con Juan, fijó sus ojos en él. Qué contraste este momento con los celos que los discípulos se mostraban mutuamente antes (Mateo 20:24). Ahora actúan en conjunto, en completa unidad de fe y de propósito. Entonces Pedro, como vocero, le dijo: “Míranos”. Esto hizo que el hombre pusiera toda su atención en ellos, y suscitó en él la esperanza de recibir algo.
Sin embargo, Pedro no hizo lo que él esperaba. El dinero que tenía, muy probablemente ya se lo había dado a los creyentes necesitados. Pero sí tenía algo mejor que darle. Su declaración: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy”, exigió fe de su parte. No hay duda de que lo dijo bajo el impulso del Espíritu Santo, que le había dado un regalo (un don) de sanidad para este hombre (1 Corintios 12:9, 11).
Entonces Pedro, en forma de mandato, le dijo: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Al mismo tiempo, puso su fe en acción, al tomar al hombre por la mano derecha y levantarlo. Inmediatamente, los pies y los tobillos de aquel hombre recibieron fortaleza (se le afirmaron). Es muy posible también que la fe de aquel hombre recibiera una sacudida al ser mencionado el nombre de Jesús, Mesías de Nazaret. Quizá alguno de los tres mil que fueron salvos en Pentecostés ya le había testificado. Con seguridad habría oído de otros que habían sido sanados por Jesús.
Cuando los pies y los tobillos de aquel hombre se llenaron de fortaleza, Pedro no tuvo que seguirlo levantando. El hombre saltó, se puso en pie por un instante y comenzó a caminar. Puesto que era cojo de nacimiento, nunca había aprendido a caminar. No hay sacudida psicológica capaz de realizar esto.
Ahora que el hombre estaba sanado, podía entrar al Templo. Puesto que no se les permitía a los impedidos entrar, ésta sería la primera vez en su vida. Entró caminando normalmente con Pedro y Juan, daba unos cuantos pasos y saltaba de puro gozo, gritando continuamente las alabanzas de Dios. Dios lo había tocado y no podía contener el gozo y la alabanza.
El versículo 11 indica que todavía sostenía la mano de Pedro, y también tomó la de Juan. Qué escena tan maravillosa debe haber sido la del hombre aquel que entraba caminando y saltando en el patio del Templo, y arrastrando a Pedro y a Juan consigo.
Toda la gente que lo veía, lo reconocía como el hombre que había nacido cojo y estaba siempre sentado pidiendo limosna en la Puerta Hermosa. Por consiguiente, su sanidad los llenó de asombro (no la palabra ordinaria, sino otra que está relacionada con el terror) y de espanto (implica también perplejidad). Estaban atónitos y sobrecogidos.
El autor de la vida (3:11-21)
- “Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentios y convertios, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”
Ya en este momento, el inválido sanado, todavía tomado de las manos con Pedro y Juan, se hallaba en el Pórtico de Salomón, un pórtico techado que se hallaba a un lado del patio del Templo. Desde todos los patios del Templo, la gente corría y se aglomeraba para verlos. Fácilmente pueden haberse reunido diez mil personas en el Templo a la hora de la oración.
Esta era la oportunidad que esperaba Pedro, y respondió con prontitud a las preguntas sin formular que se veían en sus caras maravilladas. Su mensaje sigue el mismo esquema general dado por el Espíritu en el día de Pentecostés, pero adaptado a esta nueva situación.
Dirigiéndose a ellos como a “varones israelitas” (era la costumbre, aunque había mujeres en la multitud), les preguntó por qué se maravillaban de esto y por qué ponían sus ojos en él y en Juan, como si la capacidad de aquel hombre para caminar tuviera su fuente en el poder o la piedad (santidad) de ellos.
A continuación, Pedro dio testimonio de Jesús. Aquel a quien las Escrituras describen como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de sus padres (Éxodo 3:6, 15), había glorificado a su Hijo (Siervo) Jesús.
Nuevamente les recuerda que eran responsablesb por el arresto de Jesús y por haberlo negado ante Pilato, aun cuando éste había decidido ponerlo en libertad. Aquel a quien habían negado era el Santo y Justo. Nuevamente, está haciendo una referencia al Siervo sufriente de Isaías (Isaías 53:11; cf. Zacarías 9:9). Pero se habían apartado de El tan completamente, que habían pedido que se les liberara a un homicida en su lugar. (Vea Lucas 23:18, 19, 25.)
Eran culpables de la muerte del Autor de la vida. ¡Qué contraste! Le habían dado muerte a Aquél que les había dado vida a ellos. La palabra griega traducida Autor es arjegón, una palabra que generalmente significa originador, fundador. En Hebreos 2:10 y 12:2 también está traducida como autor. Se refiere a la participación de Jesús en la creación Juan 1:3 dice de Jesús, la Palabra viva: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” En otras palabras, el Jesús preencarnado era la Palabra viviente que pronunció los mundos y existieron, y por medio de El, Dios inspiró la vida en el hombre que había formado (Génesis 2:7). Este Jesús, la fuente misma de la vida, y por tanto, de la sanidad, era el que ellos habían matado. Pero Dios lo había levantado de entre los muertos. Pedro y Juan habían sido testigos. La sanidad de aquel hombre también era testimonio de que Jesús estaba vivo.
Note la repetición del Nombre en el versículo 16. Por la fe (fundado en la fe, con base en la fe) en su Nombre, este hombre que ustedes ven y conocen, su Nombre lo ha hecho fuerte. Y la fe que es por (a través de) Él (Jesús) le ha liberado de su defecto corporal en presencia de todos ustedes.
El Nombre, por supuesto, se refiere a la personalidad y naturaleza de Jesús como el Sanador, el gran Médico. La sanidad apareció al haber fe en Jesús y en lo que El es. Pero no era la fe de ellos en sí misma la que había obrado la sanidad. Era el Nombre, esto es, el hecho de que Jesús es fiel a su naturaleza y personalidad. Él es el Sanador. Claro que la fe había tenido una gran participación, pero era la fe por medio de Jesús. La fe que el mismo Jesús les había impartido (no sólo a Pedro y a Juan, sino también al hombre) le dio libertad completa de su defecto a este hombre lisiado delante de sus propios ojos. Jesús había sanado al cojo; todavía estaba sanando a los lisiados a través de sus discípulos.
Pedro añade que sabía que por ignorancia, ellos y sus gobernantes habían matado a Jesús. Pablo confesaría más tarde que él perseguía a la Iglesia por ignorancia y en incredulidad (1 Timoteo 1:13). Esto quiere decir que ellos no sabían en realidad que Jesús fuera el Mesías, ni tampoco que fuera el Hijo de Dios. Esta ignorancia no hacía menor su culpa. Hasta en el Antiguo Testamento siempre había perdón disponible para los pecados hechos en ignorancia. Jesús mismo exclamaría: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
Los sufrimientos y la muerte de Jesús fueron también el cumplimiento de profecías que Dios había revelado por la boca de todos sus profetas; esto es, por el cuerpo de profetas en pleno. Su mensaje total, tenía uno de sus focos en la muerte de Cristo. Así y todo, esto no hacía menor la culpa de los jerosolimitanos tampoco.
Como en el día de Pentecostés, Pedro los exhortó entonces al arrepentimiento, al cambio de pensamiento y de actitudes con respecto a Jesús. Que se convirtieran (se volvieran hada Dios) para que sus pecados (incluso el pecado de rechazar y matar a Jesús) fueran borrados (limpiados, tachados, destruidos) y para que vinieran de la presencia (faz) del Señor tiempos (estaciones, ocasiones) de refrigerio. A quienes se arrepintieran. El les enviaría el Mesías Jesús designado para ellos, que los cielos debían recibir hasta los tiempos de la restauración (restablecimiento) de todas las cosas, de las que habló Dios por la boca de sus santos profetas desde tiempo antiguo (desde el comienzo de la edad). Esta última expresión es una paráfrasis que podría significar “desde la eternidad” o “desde el principio de los tiempos”. El sentido es “todos los profetas que han existido”.
Gracias a este pasaje vemos que el arrepentimiento y la conversión hacia Dios, no sólo traen consigo que los pecados son borrados, sino también tiempos de refrigerio que nos da el Señor. No tenemos que esperar hasta que Jesús regrese para poder disfrutar de estos tiempos. El pasaje indica, especialmente en el texto griego, que podemos tenerlos ahora, y hasta el momento en que Jesús venga.
Son demasiados los que ponen toda su energía en advertencias sobre los peligrosos tiempos que se avecinan y en la declaración de que habrá caídas (2 Timoteo 3:1; 2 Tesalonicenses 2:3). Estas cosas llegarán. Las caídas, por supuesto, pueden ser caídas espirituales, aunque la palabra griega significa de ordinario revueltas, revolución y guerra. Aunque las advertencias son necesarias, el cristiano no tiene por qué hacer de esto el punto central de su atención. El arrepentimiento (cambio de pensamiento y de actitud) y la conversión hacia Dios, seguirá trayéndonos tiempos de refrigerio desde la presencia misma de Dios. El día de la bendición espiritual, el día de los milagros y del avivamiento no ha pasado. En medio de tiempos peligrosos, aún podemos poner nuestros ojos en el Señor, y recibir derramamientos refrescantes y poderosos de su Espíritu.
Los tiempos de restauración son una referencia a la edad por venir, el Milenio. Entonces Dios restaurará y renovará, y Jesús reinará personalmente sobre la tierra. La restauración profetizada incluye un nuevo derramamiento del Espíritu en el reino restaurado.
Algunos sacan de contexto la restauración de todas las cosas, y tratan de hacer que incluya hasta la salvación de Satanás. Pero “todas las cosas” es una expresión que debe ser tomada junto con otra: “que habló Dios”. Sólo aquellas cosas que ha sido profetizado que serán restauradas, lo serán realmente.
Los profetas también señalan que el reino llegará a través del juicio. Daniel 2:35, 44, 45 presenta la imagen de Babilonia, que representa todo el sistema mundano desde Babilonia hasta el final de los tiempos. Hasta que no sea golpeada en el pie (en los últimos días de esta época), el presente sistema mundial no será destruido y reducido a polvo. Hasta lo bueno que haya en el sistema mundial actual tendrá que ser destruido para dar paso a las cosas mejores del reino futuro, que llenará la tierra después de que Jesús venga de nuevo.
No sabemos cuándo sucederá. Pero lo importante es que no tenemos que esperar a que venga el Reino para experimentar las bendiciones y el poder de Dios. El Espíritu Santo nos trae las arras, un primer anticipo de las cosas por venir. Y podemos tener estos tiempos de refrigerio prometidos aun ahora, si cumplimos con las condiciones del arrepentimiento y la conversión hacia Dios.
Un profeta como Moisés (3:22-26)
- “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, corno a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente. Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.”
Ahora Pedro regresa a Moisés y cita Deuteronomio 18:18,19, donde Dios promete levantar un profeta como él. (Vea también Levítico 26:12; Deuteronomio 18:15; Hechos 7:37.) Esta era la promesa en la que pensaban también los que le preguntaron a Juan el Bautista si él era “el profeta” (Juan 1:21, 25). Algunos opinan que Deuteronomio tiene un cumplimiento parcial en Josué (un hombre en el que está el Espíritu; Números 27:18), Samuel y la línea de profetas del Antiguo Testamento. Pero tuvo su cumplimiento total en Jesús.
¿En qué aspectos era Jesús como Moisés? Dios usó a Moisés para instaurar el Pacto Antiguo; Jesús trajo el Nuevo. Moisés sacó a la nación de Israel de tierras de Egipto y la llevó a Sinaí, donde Dios la atrajo a sí mismo (la hizo entrar en una relación de pacto con El). (Vea Éxodo 19:4.) Jesús se convirtió en el camino nuevo y viviente por el cual podemos entrar en lo más santo de la presencia misma de Dios. Moisés le dio a Israel el mandato de sacrificar un cordero; Jesús es el Cordero de Dios. Moisés fue usado por Dios para realizar grandes milagros y señales; Jesús realizó muchos milagros y señales; más, pero la mayoría eran señales de amor, más que de juicio. (Vea Hebreos 3:3-6, donde se proclama la superioridad de Cristo con respecto a Moisés.)
Moisés le advirtió al pueblo que sería desarraigado todo aquel, que no recibiese y obedeciese a este Profeta. O sea que, aunque Dios es bueno, hay un castigo para aquellos que no se arrepientan. Pedro hizo hincapié en el significado de la advertencia de Moisés. Serían desarraigados del pueblo. Esto es. Dios no destruiría a su pueblo como tal sino que serían los individuos los que se podrían perder.
Samuel fue el más grande de los profetas después de Moisés (1 Samuel 3:20). Desde aquel momento, todos los profetas hablaron de estos días, o sea, de los días de la obra que Dios realizaría a través de Cristo. Aunque algunos no hayan dado profecías específicas en sus escritos, todos dieron profecías que señalaban hada estos días, o preparaban para ellos.
Los judíos a los que Pedro se estaba dirigiendo, eran los descendientes verdaderos de los profetas, herederos también del pacto abrahámico con su promesa de que en la simiente de Abraham (Cristo) todas las familias de la tierra serían bendecidas (Génesis 22:18; Calatas 3:16).
Esa bendición prometida a todas las familias de la tierra, llegó en primer lugar a estos judíos de Jerusalén. ¡Qué privilegio! Sin embargo, no se trataba de un favoritismo por parte de Dios. Era su oportunidad para recibir la bendición arrepintiéndose y apartándose de sus pecados (obras malas o perniciosas). También era una oportunidad de poder servir.
En realidad, alguien tenía que ser el primero en llevar el mensaje. (Compare con Romanos 1:16; 2:9, 10; 3:1, 2.) Pablo siempre iba a los judíos primero, porque ellos tenían las Escrituras y la cultura, y conocían la Promesa. Pero no podían llevar el mensaje y la bendición a los demás, sin arrepentirse primero y experimentar la bendición en ellos mismos. Dios había preparado a los judíos para esto. Todos los primeros evangelistas (esparcidores de las Buenas Nuevas) eran judíos.
Autor: Stanley M. Horton -Editorial vida- ISBN 0-8297-1305-0
seminarioabierto.com
¿Qué hacemos con un abusador?
22 jul 2009 1 comentario
in etica ministerial, Pecado Etiquetas: Abuso sexual
Respondiendo de manera Bíblica a los conflictos- julio 2009
¿Qué hacemos con un abusador?
Para escuchar este artículo en formato mp3 ir a este enlace.
Artículo escrito por Roger Oliver
Estimado(a) Lector/a:
¿Por qué pedir a una persona que ha abusado sexualmente a otros deje de congregarse en la iglesia? Normalmente hay dos posturas. Algunos se preocupan por la protección de los hermanos en la iglesia. Otros se preocupan por el perdón y la restauración de un hermano caído. La pregunta teológica en el perdón y la restauración de tales personas es ¿cómo se relacionan la santificación y la justificación en la vida de la iglesia y la recepción y gobernación de sus miembros?
Por un lado, no recibirles es equivalente a negar la justificación del evangelio para todos nosotros. Sin embargo, tiene que afirmar el temor del riesgo de caer otra vez. La santificación del evangelio es un proceso que aplica a todos nosotros. El amor del evangelio no elimina la sabiduría del evangelio y la necesidad de discernir.
Para la mayoría de los que batallan con el pecado sexual es difícil superar sus hábitos destructivos. Si nadie los ayuda, es probable que tarde o temprano van a lastimar a otros. En otras palabras, si nosotros en la iglesia esquivamos a estas personas, estamos incrementando la probabilidad de que otros salgan lastimados eventualmente.
Veamos estas situaciones como oportunidades de romper el ciclo destructivo del pecado sexual, por lo menos en la vida de una persona, y aumentar la probabilidad que jamás va a lastimar a otra persona. Creemos que la mejor manera para lograr este cambio es ofrecerle la amistad genuina, proveerle un cuidado efectivo, y ayudarle cambiar las actitudes y hábitos destructivos que le guiaron a caer en este tipo de ofensa.
Tenemos que entrar en este tipo de relación con los ojos abiertos. Reconociendo la seriedad de sus ofensas y nos afligimos por eso. Además, nos consta que hay un riesgo de que caiga otra vez.
A pesar del riesgo, tenemos esperanza. Hemos visto el poder de Jesús para rescatar a la gente de sus pecados y transformar sus vidas radicalmente. Hemos experimentado este perdón y cambio en nuestras vidas y oramos que Jesús nos use para ayudar a estas personas encontrar la misma libertad.
Gálatas 6:1, “Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.”
Adaptado de un estudio de caso real escrito por Alfred Poirier, pastor y autor
Para más recursos sobre este y otros temas, visítenos en: www.ObreroFiel.com
Rogelio Oliver
Director del Seminario Bíblico de Puebla
El Seminario Bíblico de Puebla ofrece educación y capacitación para apoyar a la iglesia en el avance del reino.
Te invitamos a que seas parte de nuestra familia.
www.SeminarioBiblicodePuebla.org
Teléfono 2222 481155
¿Qué significa Misionológia?
22 jul 2009 Comentarios desactivados
in Teología Etiquetas: Misionología
¿Qué significa Misionológia?
Julio 22, 2009 by Osías Segura

Osías Segura
Teólogo costarricense y profesor adjunto en el Seminario ESEPA, y en Fuller Theological Seminary en Pasadena, California.
Me he asombrado al notar que muchos misioneros no tienen la más mínima idea sobre lo que misionología significa. Algunos misioneros detestan el concepto y ven a misionólogos como yo, como teóricos sin practica (algo que no es verdad). Y debo reconocer que he descubierto algunos misioneros haciendo su práctica con poca teoría. Se jactan de haber tenido su experiencia viviendo en un país extranjero (tal vez musulmán) por un periodo de un año o más, pero al pedirles que cuenten sus experiencias, estas fueron pobres pues no dispusieron de suficiente entrenamiento previo para haber aprovechado al máximo tal experiencia. Por tanto, incapaces de sistematizar sus experiencias, algunos pocos, cayeron en prácticas teológicas poco bíblicas, y hasta sincréticas. Espero que llegue el día en que misioneros entiendan que misionólogos se han sacrificado, como muchos otros creyentes, para ser enviadores en vez de enviados al campo misionero.
Pero la pregunta de este blog se mantiene. ¡Es decir, qué es misionología? Misionología es esa disciplina teología que estudia el participar de la iglesia en la misión de Dios. En otras palabras es en la práctica ministerial donde se hace la reflexión bíblica, siempre y cuando haya reflexión tanto del texto bíblico, como del contexto donde se ubica el misionero. ¿Y qué es misión? Misión se refiere a todo lo que el Dios trino desea cumplir en el mundo, para que Su nombre sea glorificado y Su reino se expanda universalmente en todo grupo étnico. Misión es esa relación dinámica entre Dios y el mundo: Dios se envía a sí mismo, en Cristo, en el Espíritu Santo, y al cuerpo de Cristo: la iglesia como agente del Reino. Misión no es solamente algo en que la iglesia co-participa en otros paises, pero tambien en sus propios barrios.
Por tal razón, algunos como Khaler hablan que la misión es la madre de todas las teologías. Es decir, el quehacer teológico empieza con el quehacer del Espíritu Santo llamándonos (a la iglesia) a la misión del Reino, y de allí empieza la reflexión bíblica, y el estudio del contexto sociocultural. En otras palabras, para hacer teología debemos no solamente reflexionar sobre el texto bíblico sino también abrirnos a una experiencia transcultural, entrando en la experiencia de vida de la otra persona. ¡Pues sabemos que Cristo es la respuesta, pero cuál es la pregunta? Debemos en nuestra proclamación teológica aprender a escuchar a aquellos del contexto, para que luego escuchen al texto, la narrativa del evangelio, y la iglesia agente transformador del Reino de Dios en la tierra.
El asunto es que hemos conocido el quehacer teológico desde una perspectiva de teología sistemática solamente. Pero también encontramos varias ramas teológicas como la teología bíblica, teología política, teología de género, etc. Así la misionología como disciplina también teológica, se alimenta de otras disciplinas teológicas, lo mismo que de las ciencias sociales para comunicar el evangelio del Reino en un lenguaje y practicas que puedan ser comprendidas en el contexto sociocultural donde queremos impactar. Veamos un par de ejemplos de teólogos sistemáticos que empezaron como misionólogos.
Tomas Aquino, por ejemplo, considerado un gran teólogo sistemático, escribió su obra “Summa Contra Gentiles” para responder al reto del Islam en el siglo XI. Otro ejemplo, Agustín escribió su obra “La Ciudad de Dios” en respuesta a una carta de uno de sus obispos pidiéndole guía para encarar el fallecimiento del Imperio Romano, y la subsiguiente confusión secular. Ambos documentos, mirándolos no solamente como tratados teológicos puros, sino en su respuesta al contexto social de la época, fueron documentos contextuales. Ambos autores estaban preocupados por construir una teología que respondiera a los retos de su entorno sociopolítico y religioso.
De esta manera, la misionología busca constantemente preguntarle a la iglesia ¿Estamos siendo culturalmente relevantes? Debemos estar dispuestos a ser enviados al mundo, y no ser simplemente una iglesia atraccional, que espera que el mundo venga.
Para empezar a pensar teológicamente desde la misionología, debemos primero entrar en la historia de la cultura en la cual el evangelio se esta comunicando. Es decir, entender las formas de pensamiento, y sus paradigmas. De esta manera, el teólogo que hace misionología re-cuenta esa historia de la cultura agregando la labor del Dios trino en toda su creación. Así se logra que haya una identificación donde las personas escuchan el evangelio del Reino en su lenguaje, forma de pensar, y así ellos mismos que aceptan el mensaje puedan reproducirlo a otros. Así es como los paradigmas de la historia de la cultura pueden ser redimidos para re-contar la historia del evangelio, diciendo el misionero sí a la historia local añadiendo “pero…han considerado esto…? Déjenme explicarles… .”
Por tanto, la misionología también nos recuerda que (1) toda teología o teologías son culturalmente condicionadas. Podemos leer otras teologías y aprender de ellas, pero siempre recordar que no hay teología se sea universal. Los africanos que en su teología de la danza tienen tanto que enseñarnos en su reflexión, como los escritos de Bonhoeffer para la iglesia latinoamericana. Ambas teologías son diferentes, tal vez una más simple que la otra, pero ambas son igualmente validas. (2) Recordemos que la sociedad cambia y esto afecta las diferentes culturas que la integran. Por ello, el proceso teológico es constante para cada generación, genero, subcultura, clase social, y política. La iglesia debe siempre tener un mensaje revelante a las constantes necesidades presentadas en un mundo cambiante. (3) Misionólogos siempre tendemos a ver “teologías” y la historia en las que estas se encuentran. Algunas pueden ser contradictorias, otras complementarias. El asunto esta en evaluarlas si se esta siendo fiel a las Escrituras y fiel al contexto sociocultural que se pretende responder. Si hay un fallo en ambas partes podríamos estar atendiendo un caso de sincretismo. Por ejemplo, el caso de la teología de la prosperidad que busca dar una respuesta bíblica al problema de la pobreza en nuestra cultura, pero en realidad no están siendo totalmente fieles al texto bíblico, ni al contexto, pues el problema de la pobreza es multifacético y no se puede reducir a lo puramente espiritual de “un pacto con Dios” y “la ley de la siembra y la cosecha” que busca manipular a Dios.
El hacer teología misionológicamente, como hemos visto, es todo un reto profético para que la iglesia pueda responder al mundo, sus preguntas, y paradigmas. ¿Estamos reflexionando en las Escrituras, para responder a la sociedad en que vivimos? Eso es teología práctica. ¡Allí esta la clave!
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