LOS NICOLAITAS


LOS NICOLAITAS

EL NICOLAITISMO
¿Quienes eran los nicolaitas?

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“Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco” Apocalipsis 2:6 /15

Al leer estos pasajes del Apocalipsis, la pregunta que surge es: ¿Cuál es la obra de los nicolaítas que tanto aborrece Dios?

Hay algunos tratados que intentan sugerir que los nicolaítas eran una secta que estaba invadiendo a las iglesias cristianas con costumbres antinomianas y que profesaban el libertinaje. No obstante, muchos tratados históricos y responsables que han abordado este tema, descartan tal aseveración.

Para entender la obra de los nicolaítas, es necesario en primer lugar definir el origen de la palabra.
Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo, gente común, seglar o laico. De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO.

En segundo lugar, es importante considerar el mensaje a las siete iglesia de Asia menor detallado en Apocalipsis capítulos 2 y 3.
Históricamente se ha interpretado que el mensaje a las siete iglesias, denota el estado espiritual que ha vivido la iglesia a través de la historia, desde los apóstoles hasta la venida del Señor.
La mención de los nicolaítas, Dios la hace en dos iglesias, Éfeso y Pérgamo. En el caso de Éfeso, es un reconocimiento al rechazo de la obra de los nicolaítas, pero en Pérgamo es una dura reprensión a acoger la doctrina de los nicolaítas. Esto nos permite inferir que en esa iglesia, se había consolidado aquella corriente de pensamiento.

¿Cuál es la obra o doctrina de los nicolaítas?

La carta a Éfeso representa el inicio de la iglesia desde el día de Pentecostés, mientras que la carta a Pérgamo nos muestra la decadencia espiritual de la iglesia. Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”
La deseada iglesia de Cristo había decaído hasta llegar al punto de olvidar su compromiso con su Señor y definitivamente “contraer matrimonio” con otro. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo?

Para responder esta pregunta, es imprescindible considerar lo que El Señor le dice a esta iglesia:

“Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás” (Apoc. 2:13)

La Biblia es sumamente clara en precisarnos que el trono de satanás no esta en el cielo ni en el infierno, sino que en el mundo. El Señor Jesucristo lo dijo con plena claridad:

“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” Juan 14:30

Considerando esto, ya podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que debe estar alejada del mundo y a salir de él. Ella mora en el mundo y mora donde esta el trono del mismo diablo.
Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo. Las convicciones se habían echado por tierra a fin de agradar al mundo por sobre los mandatos del Señor.
Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 dC en pleno gobierno de Constantino, quien por primera vez institucionaliza el concepto de césaro – papismo, osea la presencia de un líder político y religioso, que en la actualidad se conoce como papa.

La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia, destruyendo el armazón horizontal, para levantar uno piramidal. Esa es la obra y doctrina que tanto aborrece El Señor.
Así nace el clero ( Nico ) y el laicado ( Laos ). Una casta clerical con privilegios especiales, fuerte vínculo con el césar y un evidente dominio sobre el resto del pueblo (laicos)
Los nicolaítas comenzaron a dividir al pueblo de Dios en dos grupos. Los Clérigos que eran personas “apartadas”, doctas, espirituales y con privilegios, y los laicos que correspondían al resto del pueblo.
Desde aquel tiempo comienza esa estructura piramidal dentro de la iglesia, aún no teniendo asidero en las santas escrituras. La sencillez de la iglesia, se vio paulatinamente reemplazada por una institución organizada con jerarquías y con moldes seculares y paganos extraídos del romanismo. En otras palabras, era el nacimiento de la iglesia de Roma.

La jerarquía y la Biblia
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Desde siempre la organización del hombre ha buscado una estructura piramidal. Recordemos la experiencia de la torre de babel (Génesis 11) o el de la misma solicitud del pueblo en el tiempo de Samuel, cuando se revela un desprecio por la teocracia y un anhelo por la monarquía según el molde mundano.

La Jerarquía es un mal enquistado en el corazón del hombre. Es un molde conforme a la naturaleza pecaminosa. Así lo revela la necia solicitud de la madre de los hijos de Zebedeo (Mateo 20:20-28) ante lo cual nuestro Señor Jesucristo responde:

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” Mateo 20:25-27

Tal como lo declara nuestro Señor Jesucristo en el pasaje citado, la jerarquía produce un enseñoramiento y El no quiere eso de su pueblo. Las jerarquías son propias del hombre caído y no de la voluntad de Dios.
A Dios jamás le han agradado las jerarquías, de ahí que su sentir frente a la doctrina de los nicolaítas es considerada como aborrecible. La revelación de la escritura nos muestra que el anhelo de Dios es estar en medio y no sobre su pueblo. Ciertamente el pecado lo arruinó todo; cuando Adán y Eva desobedecieron, se creó una gran brecha que mas tarde vino a eliminar nuestro amado Salvador y Señor Jesucristo.

Cuando observamos la casta sacerdotal en el antiguo pacto, parecería que Dios hubiera instituido una jerarquía eclesiástica. El sumo sacerdote era superior al sacerdote. Uno puede entrar al lugar santísimo, pero el otro solo hasta el altar del incienso. No obstante, debemos considerar que el sacerdocio nunca fue la imagen misma de las cosas conforme al pleno agrado de Dios, sino que sombras, emblemas y símbolos de lo que había de venir.

Cristo terminó con eso, rasgando el velo del templo y abriendo el lugar santísimo para darle acceso directo a Dios, a cualquier pecador que transita por medio del sacrificio de la cruz del Gólgota.

En el nuevo testamento, la instrucción de los ministerios y dones del Espíritu Santo expresados en las cartas de Pablo a los Romanos, Corintios o Efesios, y lo dicho por el apóstol Pedro en su primera epístola, de ninguna manera enseñan la jerarquía en la iglesia, por el contrario, se enfatiza la igualdad de importancia en cada uno de los miembros de la asamblea. Es decir, se deja en claro que tanto el obispo como el que sirve a las mesas, tienen la misma importancia, y nos son parte de un escalafón jerárquico como lo vemos en la actualidad.

Nuestro Señor Jesucristo lo enseñó con tanta precisión, veamos:

“…aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” Mateo 23:6-11

El texto es suficientemente decidor. Dios no desea las jerarquías entre los hermanos. Los fariseos eran una casta que se arrogaba el privilegio de servir a Dios y de sentirse mejores o mas importantes que los demás. Cristo condenó abiertamente aquella postura hipócrita y que no dista tanto de lo que pasa en la actualidad en la iglesia evangélica. Parece que pasajes tan categóricos como el citado, se han extinguido de los púlpitos así como por encanto.
Hoy, el término “ministro” es como un grado jerárquico, y la feligresía actúa frente a los tales como si fueran algo así como seres angélicos. Esto es el legado del nicolaítismo. El clero por sobre los laicos.
El apóstol Pedro, tan manipulado por la iglesia de Roma, jamás actuó como los “ministros” de la actualidad, menos como el papa del Vaticano. Recordemos como corrigió aquella recepción dada en la casa de Cornelio:

“ Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” Hechos 10:25-26

La actitud de Cornelio, es propia al de todo ser humano que no tiene conocimiento de Dios. Es la clásica actitud religiosa que pretende hacer “dioses” de los hombres. Desde tiempos remotos, el hombre ha elevado a los altares a individuos que han demostrado rasgos de piedad y de espiritualidad, y no me refiero exclusivamente a la iglesia de Roma, sino que a antiguas religiones y culturas paganas como el budismo, el zoroastrismo, el Islam, etc. etc. Lo triste e increíble, es ver que la iglesia evangélica también muestras aristas muy similares a esta costumbre humana y que Dios aborrece.

La jerarquía dentro de la iglesia evangélica

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Muchos de los “ministros” de la iglesia actual no conforme con la herencia del nicolaítismo al dividir la membresía entre clero y laicos, han subdividido los ministerios en rangos jerárquicos.
Por ejemplo, ahora el obispo es superior al pastor. Esto, no solamente es un insulto a la enseñanza bíblica, sino que un atentado al intelecto. En la Biblia, los términos anciano, pastor u obispo indican absolutamente el mismo oficio, y nunca expresan un rango jerárquico. Es una presunción anti bíblica enseñar que entre los ministerios existe un escalafón jerárquico. Esto revela la búsqueda de algunas personas vanidosas que desean estar sobre los demás. Es muy frecuente encontrar a conocidos pastores, y que ahora se proclaman obispos, como si aquello los elevara de rango.
Veamos los que enseña Pedro al respecto:

“Ruego a los ancianos que están entre vosotros… Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” 1Pedro 5:1-2

Las palabras de Pedro son exageradamente claras. Los ancianos u obispos (es exactamente lo mismo) no están sobre la grey como lo reclama el nicolaítismo, sino que “ENTRE” ellos. La función del pastor no es establecer una dictadura hegemónica e infalible, sino que servir entre los hermanos. Si aún no es suficiente este argumento, sigamos leyendo a Pedro:

“no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1 Pedro 5:3

La palabra señorío ya había sido advertida por el Señor Jesucristo en Mateo 20:25-27, y es una característica propia del mundo y no de la que debiera existir entre los hermanos.
Recordemos la instrucción dada por Dios a Moisés respecto a la construcción del altar:

“No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él” Éxodo 20:26

La palabra jerarquía denota una estructura escalonada y ascendente, que sitúa a personas u otras cosas en un orden según su importancia. El texto de Éxodo, nos revela que Dios prohíbe al hombre subir por gradas en su altar y elevarse por sobre los demás, porque lo único que quedará al descubierto es su desnudez.
Es eso lo que justamente pasa cuando un individuo se pone por sobre sus semejantes; las deficiencias y bajezas quedan al descubierto. Cuando la lupa es fijada en los hombres, solo podremos observar imperfecciones, pero si la fijamos en la persona de Cristo, solo descubriremos impecable perfección. El nicolaítismo pretende eclipsar al único que debe estar sobre nosotros: a nuestro Señor Jesucristo.
Las gradas son la clásica estructura de los templos evangélicos de la actualidad. Muy semejantes a las capillas y catedrales romanistas, exhiben imponentes altares y ostentosos sitiales (Luis XV) para el clero por sobre la altura de los laicos. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta es simple; es el legado del nicolaítismo dentro de la iglesia.

El clero y sus distintivos especiales

No conforme con la organización dividida entre el clero y los laicos, los seguidores del pensamiento nicolaíta, también incorporaron a sus formas, el uso de atuendos que los distinguían de lo seglar.
Se instituye el uso de sotanas, pectorales y de cuello clerical al mas puro ejemplo de la iglesia de Roma. Ellos dicen que aquellas vestimentas los distingue como “siervos de Cristo”, pero en el fondo no es mas que una cómoda conservación de costumbres religiosas y a veces, una vanidosa satisfacción de sentirse distintos a los demás.

Los fariseos ya tenían esta costumbre de distinguirse de los demás utilizando atuendos extravagantes, y justificaban aquella forma de vestir, interpretando literalmente pasajes de la torá. El Señor Jesucristo habló categóricamente al respecto:

“Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas..” Mateo 23:5- 6

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Recuerdo una inauguración de un templo evangélico cuyos asientos estaban divididos entre el clero y los laicos. Obispos y pastores en los primeros asientos, diáconos y “el resto” en la galería….¿no es eso justamente lo que El Señor objeta en el texto citado anteriormente?

Un conocido hermano español, dijo una vez: “No existe mas grande título para alguien, que el de hermano”
No obstante, hoy el título de solo “hermano” no satisface, y los nombres deben ir precedidos por prefijos tales como reverendo, obispo, doctor u otro término que lo diferencie de los laicos.
Lo curioso de todo esto, es que a las mismas membresías o “laicos”, pareciera que les fascinara esta forma de organización, pues de ellos mismos salen expresiones tales como: “mi obispo”, “mi pastor”, “ministro”, etc., etc., y sus comportamientos no distan mucho de lo que ocurre en el mundo católico.

Por favor no mal interpretar
Esta observación que es comprobada y avalada por la historia de la iglesia y también por hombres sencillos y fieles al Señor, no persigue el restar importancia a los ministros ni a los diversos ministerios. Por el contrario, nuestra convicción es que el cuerpo de Cristo que es la iglesia, se compone de miembros con diversas funciones, todas con el mismo valor y todas sometidas entre sí. Nadie es mas importante ni nadie es inferior a otro (1 Corintios 12:1-31).
Los pastores cuidan el rebaño, los maestros enseñan, los evangelistas predican la buena nueva, los diáconos sirven, y todos se someten recíprocamente sin necesidad de que exista una jerarquía nicolaíta.
El llamado es a reivindicar el sentir de la iglesia de Éfeso; aborrecer la obra de los nicolaítas y desaprobar el enseñoramiento de algunos que piensan que porque ejercen tal o cual oficio en las iglesia, son mayores que los demás.
Esta reprobación y advertencia, ya estaba analizada en detalle por el apóstol Juan en su tercera epístola, veamos:

“Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia” 3 Juan 9-10
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Juan acusa categóricamente a este Diótrefes, revelando su altanería y soberbia osadía al pretender ponerse por sobre los demás. La iglesia de Cristo, siempre ha tenido que ver el surgimiento de hombres que luego de un tiempo se ensoberbecen e implantan una hegemonía destructiva y totalmente alejada de la voluntad de Dios. Esa es la repudiable actitud del nicolaítismo que tanto mal ha traído al pueblo de Dios.

A manera de conclusión

Finalmente, es necesario precisar una vez más que todo este breve estudio no tiene el propósito de fomentar el desorden o de restar importancia a los hermanos que nos presiden en nuestras asambleas, eso sería algo inaceptable. El objetivo es informar acerca del origen extra bíblico del sistema nicolaíta y de cultivar en nuestras congregaciones la sencillez de la iglesia primitiva que tanto se ha perdido en la actualidad.

Hoy existen muchos hermanos sinceros que derraman lágrimas por el trato arrogante de aquellos que se auto proclaman “los ungidos” en cuyas corporaciones existen estas jerarquías eclesiásticas tan aborrecidas por El Señor según lo ya tratado en este estudio.
El deber del creyente que desea agradar a Cristo, es obedecer a los hermanos que nos presiden, a los pastores y líderes, pero aquello no tiene ninguna relación con defender la existencia de jerarquías dentro de la iglesia, aceptando castas clericales y grupo laicos en la membresía.

Que Dios nos ayude a cultivar en nuestras congregaciones aquel sentir que hubo también en Cristo Jesús, es decir, considerar al otro, como superior a uno mismo (Filipenses 2: 3) y no teniendo mas alto concepto de sí, que el que debemos tener (Romanos 12:3)

Que la gracia de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo sea con todos, Amén.

Pablo J. Espinoza L.,Marzo 2007

fuente:http://iglesiaapologetica.galeon.com/aficiones1670038.html

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23 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:32:18

    Nicolaítas
    Este nombre se usa por primera vez en el libro de Apocalipsis, en el mensaje a la iglesia de Efeso (cap. 2: 6), donde la “doctrina de los nicolaítas” se presenta como el equivalente en los tiempos apostólicos de la “doctrina de Balaam”, quien instigó al pueblo de Israel para que cayera en la idolatría y la fornicación en el tiempo de Moisés (cf. Núm. 24; Apoc. 2:14).

    No existe la historia de esa “doctrina”, pero en el mensaje a Tiatira se dice que la mujer Jezabel origina la misma clase de males (Apoc. 2:20) que los que se atribuyen a la “doctrina de los nicolaítas”.

    Escritores cristianos posteriores se ocuparon del término “nicolaítas”.

    Ireneo, el primero que lo trató (Contra herejías i. 26), menciona como el fundador de esa secta a Nicolás, uno de los siete diáconos designados para que cuidaran de la administración de la iglesia primitiva (Hech. 6: 1-3, 5) y descrito como “prosélito de Antioquía”.

    Tertuliano, Hilario, Gregorio Niseno y Epifanio (Contra herejías i. 1, Herejía xxv) concuerdan en que está implicado el tal Nicolás, pero varían en el grado de culpabilidad que le atribuyen.

    Un relato dice que Nicolás celaba muchísimo a su bella esposa, y que para vencer ese mal sentimiento cayó en el pecado peor de defender la promiscuidad.

    Basándose en esto, se supone que un sector de la iglesia, compuesto sin duda de cristianos judaicos, habría caído en pecados semejantes a aquellos en que participaron los hebreos inducidos por el plan de Balaam.

    Debe notarse que las mismas faltas contra las cuales amonestó el Señor en sus mensajes a Pérgamo y Tiatira (Apoc. 2: 12-29), estaban entre aquellas cosas prohibidas por el concilio de Jerusalén: “Que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos… y de fornicación” (Hech. 15:29).

    Parece que el problema causado por los nicolaítas ya había surgido en el tiempo de este concilio, quizá en forma incipiente.

    Pablo, al hacer frente a condiciones similares en Corinto, evidentemente no las consideraba como características de un movimiento definido (1 Cor. 5:16, 8; 10:5-11), aunque se refiere específicamente al caso de Israel con Balaam (1 Cor. 10: 8).

    Pero Pedro (2 Ped. 2:9-22) y Judas (Jud. 4-13) hablaron con dureza acerca de miembros de la comunidad cristiana, que “en las fiestas de amor” (εν ταις αγαπαις en tais agapais – “ágapes” RV 1960) de los primeros tiempos relacionadas entonces con la Cena del Señor eran culpables de los males que se atribuyen a los nicolaítas.

    Es una extraña coincidencia que por instigación de los judíos en la última parte del siglo II y en los comienzos del siglo III, los cristianos fueran acusados de faltas repulsivas relacionadas con sus fiestas. Esas acusaciones, similares a las atribuidas a los nicolaítas, fueron dirigidas por los paganos (Orígenes, Contra Celso vi. 27; Tertuliano, Ad Nationes 1. 14) contra los cristianos.

    Aparte de estas acusaciones, difícilmente puede dudarse de que las transgresiones atribuidas a los nicolaítas no existieran dentro de cierto grupo de la iglesia primitiva. La pregunta que se debe responder es hasta qué punto los nicolaítas constituyeron un movimiento organizado, consciente de su existencia. Acerca de esto sólo hay los indicios dados en las referencias bíblicas citadas.

    http://historiaeclesiastica.blogspot.com/2006/11/1211-nicolatas.html

  2. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:33:15

    LOS NICOLAITAS

    Cuando nuestro Señor Jesucristo caminó entre los hombres, enseñó a sus discípulos a cuidarse de la levadura de los fariseos, a quienes denunció como hipócritas. Entre ellos colocó al sumo sacerdote y a los oficiales del templo junto con los maestros (escribas o profesores) de la sinagoga.

    Jesús declaró cómo estos habían corrompido la verdad de Dios, con las doctrinas y las enseñanzas de los hombres. La verdad, tal como originalmente se les había dado, ya no estaba en ellos. Aquello que ellos llamaban la verdad de Dios, no era tal y les convertía en ciegos y líderes de ciegos haciendo que sus seguidores tropezaran y cayeran.

    Por tanto, y como una advertencia a todos aquellos que se unían a él, el Señor dijo sobre aquellos hombres no espirituales, que hacían largas oraciones simplemente para figurar, dando un espectáculo público, que, si bien parecían tener un contenido de humildad, lo único que querían era, ser vistos por los hombres.

    Lo que en realidad aquellos hombres deseaban era ocupar los asientos más importantes en todas las fiestas; los saludos que recibían en los mercados, de los hombres verdaderamente humildes y sinceros, de los que pretendían ser aceptados como sus superiores y les dirigieran la palabra diciéndoles: rabí, maestro, mi maestro.

    Pero nuestro Señor ordenó:

    Mateo 23

    8 Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.

    9 Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.

    10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

    11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

    Aquí encontramos un doble mandamiento para un doble propósito:

    No permitáis a los hombres que son hermanos en Cristo, y quienes componen la Iglesia de Dios, que, por ningún motivo, te llamen maestro, Pues Uno solo es el Maestro.

    No permitáis ninguno de vosotros ser poseído con el espíritu carnal de querer que aquellos hombres, que son tus hermanos en la Iglesia de Dios, te llamen Maestro.

    También agregó, que además tenían el deseo carnal de querer ocupar el puesto más alto ante los ojos de los que forman el pueblo de Dios.

    A aquellos líderes les acusó de extorsión y de abusos, y también les acusó ser devoradores de hogares y de viudas.

    Jesús les increpó de ser hipócritas, aspirantes de llegar a ser dignatarios de las congregaciones del más alto Dios.

    Estas condiciones tal como las describió Jesús, existen hoy día en las diversas iglesias.

    Pues es cierto que debe haber un orden y Dios aprobó el honor que había de darse a algunos tal como podemos leer en

    I Tesalonicenses 5

    12 Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis á los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan:

    13 Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra.

    I Timoteo 5

    17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada honra; mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

    ¿Por qué predicar y enseñar, o dicho en otras palabras, de guiar y conducir. En lugar de gobernar?

    Pues porque todos aquellos que están sobre nosotros en el Señor son nuestros pastores. Estos deben de guiar y conducir, no dominar.

    Gobernar es la administración de un sistema humano por los humanos.

    Nosotros tenemos un gobernante que está en los cielos y es Jesús, quien, en sus mandamientos nos impone las reglas que todos debemos seguir y nos conduce como lo hace el Buen Pastor.

    No se si ustedes habrán visto alguna vez a los pastores saliendo con sus ovejas.

    Temprano en la mañana, al despertar el alba, los pastores comienzan a preparar a sus ovejas para el día. Con sus alforjas acuestas y rodeados de sus perros, abren los corrales para que estas salgan. Todas se arremolinan alrededor de los pastores alejadas de los perros en espera de la señal de marcha. Esta se dá, cuando el pastor, apoyado en su largo cayado, comienza a caminar por las calles del pueblo. Todas las ovejas le siguen detrás como un río de blanca lana que surca por las esquinas y encrucijadas del aún adormilado pueblo. El lento caminar del pastor con sus ovejas les lleva por fin a las afueras del pueblo; vigiladas por los perros, las ovejas, comienzan a esparcirse un poco más siguiendo al pastor. Hasta que por fin llegan a la verde pradera. En ese momento las ovejas sobrepasan al pastor y éstas caminan hacia el lugar donde encuentran su mejor pasto. Ahora el pastor va detrás, vigilante para no permitir que ninguna se le descarríe. El pastor, dirigiéndolas con la ayuda de los perros, las deja pastar a placer. El regreso a casa, generalmente se hace al revés, ahora las ovejas conocen el camino y ellas van delante y el pastor detrás cuidando que ninguna se le extravíe.

    Esta es la bella analogía que encontramos en la Biblia. No la del domador de circo encerrado con sus fieras en una jaula, a las que domina, doblega y hace obedecer.

    I Pedro 5

    1 Ruego á los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de las afliciciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:

    2 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;

    3 Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey.

    4 Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

    5 Igualmente, mancebos, sed sujetos á los ancianos; y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.

    6 Humillaos pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo

    Los “maestros ciegos” dirán, pero no harán.

    El anciano ungido de Dios, dirá y hará, y así será un ejemplo para el rebaño, a quién el pueblo amará y le tendrá en alta estima, por su obra, y por que en su corazón nunca deseará enseñorearse sobre la herencia de su maestro. Es ésta la aspiración de parte de algunos hombres, el convertirse en señores de la herencia de Dios y es esto exactamente lo que Dios odia.

    Hace algún tiempo me impresionó un artículo que leí acerca de los Nicolaitas. La Doctrina de los Nicolaitas no es más que lo que la palabra Nicolaita significa.

    En el libro de la Apocalipsis, Jesucristo representa los hechos o el comportamiento y la doctrina de aquellos en las dos iglesias narradas en el capítulo 2 versículos 6 y 15, las iglesias de Efeso y de Esmirna. El Señor demanda el arrepentimiento por parte de aquellos que mantienen y practican esas cosas y él amenaza, con castigos drásticos, si no le obedecen:

    Apocalipsis 2

    16 Arrepiéntete, porque de otra manera vendré á ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

    El artículo, hablando de la etimología de la palabra, decía que esta, Nicolaitas, estaba compuesta de otras tres palabras griegas. La primera es “Nikos”. Esta palabra significa conquista, victoria, triunfo, los conquistados y por extensión, cualquier dominio sobre el vencido. Hay palabras como Nicopolis que significa “ciudad conquistada” por “polis” ciudad. Otro sería “Andrónicos”. “Andros” significa hombre, será, por tanto, hombre de conquista.

    El segundo término usado en Nicolaitas es la palabra “laos”, cuyo significado es “pueblo”. Nicolás es una contracción de Nicolaos cuyo significado es “victorioso sobre el pueblo”.
    También una palabra griega es “laico” y su raíz es también “laos”.

    La tercera palabra que entra en la construcción de Nicolaítas, es “ton” en la que la letra omega por contracción se convierte en una “a” y que es el genitivo plural del artículo “el”.

    Así pues tenemos Nikos es “el dominio sobre el vencido”. En segundo lugar “laos” el pueblo y en tercer lugar “ton” que nos indica la relación que existe entre las dos palabras “de el”.

    Utilizando los términos eclesiásticos una definición más larga sería “los oficiales de la iglesia (obispos, prelados, pastores, sacerdotes, ministros, etc.) han ganado una victoria triunfal o conquista sobre los laicos”. En otras palabras los de mando en la iglesia han sometido bajo su mandato a los hombres.

    Y esto es exactamente lo que Dios odia.

    La evidencia a esto la encontramos en cualquier diccionario o libro que hable de la jerarquía eclesiástica. De hecho “jerarquía” implica poder y dominio.

    Más evidencia la podemos encontrar en la religión católica cuando en el concilio de Trento se declara: “Si alguno dijere que en la Iglesia Católica no existiere una jerarquía establecida por ordenanza divina, consistiendo ésta de obispos, presbíteros y ministros, sea anatema”.

    ¿Cual es el significado de episcopal? El diccionario lo define como el poder de gobierno que pertenece o es investido en obispos y prelados. Gobierno de la iglesia por medio de los obispos”

    La iglesias, al establecer rangos superiores automáticamente declaran a aquellos otros que no están incluidos en ellos como inferiores.

    Se dan cuenta hermanos de qué manera, sin darnos cuenta, nos desviamos de lo que a Dios le gusta. En el momento que establecemos rangos o clases, automáticamente estamos estableciendo diferencias y en esas diferencias unos estarán situados en los escaños superiores y otros estarán en los inferiores.

    Habrá miembros superiores y miembros inferiores.

    ¿Es acaso eso lo que Cristo predicó?

    ¿Pueden ahora apreciar de donde viene la doctrina de los nicolaítas, la que tanto Dios odia?

    A pesar de todo, quizá no en todas las iglesias se practique las doctrinas de los nicolaítas, pero ¿qué hay de sus actitudes? Ese escondido deseo de enseñorearse de la Iglesia de Jesucristo, la cual, solamente deberá estar sumisa a su divino Maestro.

    La actitud que debe imperar en cualquiera de ellas es simplemente la actitud de servicio de Cristo.

    Esa ha de ser nuestra actitud.

    Mateo 20

    25 Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.

    26 Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;

    27 Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:

    28 Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

    Eloy Garcia Calleja
    fuente:http://es.geocities.com/gamanel/html/nicolaitas.html

  3. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:34:29

    ¿Hay “nicolaítas evangélicos” en nuestras iglesias hoy?
    Autor:Juan Stam

    Juan de Patmos menciona dos veces a un misterioso pero muy peligroso grupo herético que él llama “los nicolaítas” (Apoc 2:6,15). Los cristianos de Éfeso, que tenían mucho discernimiento doctrinal, aborrecían las obras de los nicolaítas. Cristo les felicita, porque él también las aborrece (Apoc 2:6). Pero en Pérgamo esta falsa enseñanza, con su repudiable conducta, había comenzado a infiltrar la congregación (2:15).

    Cualquier cosa que Cristo aborrece debe tomarse muy en serio. Es curioso, y parece contradictorio, que el mismo Jesús que critica a los efesios por haber perdido su primer amor, les felicita por tener este odio, que, de hecho, es un odio que él comparte con ellos. Por eso es importante entender en qué consistía este “nicolaitismo” tan ofensivo al Señor de la iglesia.

    Juan no nos explica la doctrina de los nicolaítas, ni sus obras que deben ser odiadas, ni tampoco por qué se llaman “nicolaítas”. ¿Será un apodo que Juan mismo inventó? ¿Algún “Nicolás” fue su fundador? Los primeros lectores lo entendían, pero hoy no sabemos. De todos modos, lo importante no es explicar el nombre sino descubrir cuál era su enseñanza tan reprobable.

    La mejor clave para descifrar la falsa enseñanza de este secta herética, y casi la única clave que disponemos, es su correlación con dos errores más: la “doctrina de Balaam” (2:14) y las “profecías de Jezabel” (2:20). Todo indica que los tres — nicolaítas, Balaamitas, y Jezabelitas — eran una y la misma herejía. Y de Balaam y Jezabel Juan señala el mismo error grave: enseñan al pueblo de Dios a comer viandas sacrificadas a ídolos y a cometer fornicación.

    Aquí surgen algunas preguntas: ¿Qué tiene de malo comer carne sacrificada a los ídolos, si uno no cree en ellos? Pablo lo permitía, porque los ídolos no son nada (1 Cor 8:1-10). Entonces, ¿por que lo prohibe Juan? Otra pregunta: ¿de qué tipo de fornicación se trata aquí? ¿Sería posible maestros cristianos enseñaran el “amor libre” en las iglesias y que un grupo de cristianos y cristianas lo practicaran? También: ¿Qué tiene que ver Balaam con todo esto?

    El Antiguo Testamento habla de Balaam pero en ninguna parte menciona lo de comidas sacrificadas a ídolos ni fornicación. Pero inmediatamente después del episodio de Balaam, la Biblia cuenta que los israelitas comenzaron a fornicar con las hijas de Moab, a asistir a sacrificios y a comer lo sacrificado. Por eso, Dios ordenó una gran masacre en Baal-peor (Num 25:1-3,9). Los rabinos explican el papel de Balaam en esa tragedia. Cuando no pudo profetizar contra Israel, y temía que iba a perder el pago prometido por Balac, Balaam concibió otra estrategia para cobrar su sueldo: Después del fracaso de su misión profética, Balaam propuso a Balak levantar tiendas con una mujer vieja afuera que invitaba a los isrealitas a entrar a comprar lino. Adentro una jovencita bonita les ofrecía vino amonita, y al quedarse borrachos les seducía sexualmente para hacerles adorar a ídolos y renegar a Dios (Véase Stam, Apocalipsis, Tomo I p. 108-109). Parece que Juan cita esa historia antigua para asociar la doctrina de los nicolaítas con uno de los personajes más repugnantes del Antiguo Testamento.

    La situación en Tiatira era aun más peligrosa, por tres razones: (1) esta nueva teología de acomodo al mundo ya venía promulgada por una dizque profetisa; (2) en Tiatira toda la vida económica estaba organizada en gremios; para prosperar, o aun sobrevivir, era necesario afiliarse al gremio correspondiente, pero las reuniones y fiestas de los gremios siempre incluían actos de adoración al emperador y a los dioses. “Jezabel” les daba el mensaje acomodaticio: no hay ningún problema en compartir esos actos de idolatría. Por eso, (3) en Tiatira el grupo nicolaíta era mucho más grande que en Pérgamo. Parece que en Sardis eran aun más, de modo que los que no cayeron en esa idolatría eran “unos pocos” (3:4).

    Era muy atractiva esa doctrina. Con sólo ir al templo del emperador, quemar incienso y decir “César es señor”, uno quedaba bien con Dios y con el diablo. La vida era mucho más cómoda, con posibilidades de prosperidad y tranquilidad, sin problemas.

    Los nicolaítas “no eran ni chicha ni limonada”. ¿Habrá nicolaítas en nuestras iglesias hoy?

    http://juanstam.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/110/Default.aspx

  4. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:35:34

    Los Nicolaítas

    Intr:
    este es un trabajo escrito por la secta religiosa el recobro.
    Paulo Arieu

    El Señor dice en Ap 2.6: “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”.
    La Iglesia de Éfeso aborrece lo que aborrece el Señor: las obras de los nicolaítas.
    Si Ud. desea saber cuales son las obras de los nicolaítas, lea el libro de Watchman Nee titulado “LA ORTODOXIA DE LA IGLESIA”.
    Las obras de los nicolaítas están relacionadas con la JERARQUÍA entre los santos, entre los cuales algunos se convierten en GOBERNANTES de los demás, Esto trajo como consecuencia el CLERO y el LAICADO. (Clero: refiere a jerarquías sacerdotales, sean estos obispos, cardenales, pastores.)
    En la iglesia de Éfeso no estaba presente la doctrina o la enseñanza de los nicolaítas.
    Esta se desarrollo mas tarde. Pero si existían sus obras y actividades, o sea, cierto tipo de jerarquía constituida de clérigos y laicos.
    La palabra nicolitas es una latinización de la voz griega nicolatai, cuya raíz es nicolaos, que a su vez se compone de dos palabras griegas: nico y laos. “Nico” significa conquistar o estar sobre otros. “Laos” quiere decir gente común, seglares o laicos.
    Nicolaos, pues, significa conquistador de gente común, persona que está sobre los laicos. La palabra NICOLAITAS refiere a un grupo de personas que se consideraban a sí mismas superiores a los creyentes comunes, por su grado de autoridad. . Indudablemente esto constitu-
    ye la jerarquía establecida y perpetuada por el catolicismo y el protestantismo, (evangelismo). El Señor aborrece las obras y el proceder de los nicolaítas y nosotros(los hijos verdaderos) debe-
    mos aborrecer lo que el Señor aborrece.
    Dios, en su propósito tiene la intención de que TODOS los SUYOS sean SACERDOTES y le sirvan directamente. En Éxodo 19.6, les mando a los hijos de Israel que fueran “un Reino de Sacerdotes”. Esto significaba que Dios deseaba que TODOS fueran sacerdotes. Sin embargo debido a que los israelitas adoraron al becerro de oro Ex 32.1-6, perdieron el sacerdocio y solamente la tribu de Leví, debido a su fidelidad hacia Dios, fue escogida para reemplazar a toda la nación de Israel en el oficio de sacerdotes de Dios, Ex 13.25-29; Dt 33.8-10.
    Por consiguiente, hubo una clase mediadora entre Dios y los hijos de Israel. Esto se convirtió en un firme sistema dentro del judaísmo.
    En el Nuevo testamento Dios ha vuelto a Su intención original de acuerdo con Su economía, y HA HECHO SACERDOTES A TODOS lo que creen en Cristo, Ap 1.6; 5.10; 1P 2.5,9. “ 6Y
    nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap 1.6.) “10Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.” (Ap 5.10.) “5Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1P 2:5.) “9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
    Pero durante la era de la Iglesia primitiva, desde el siglo primero, surgieron los NICOLAITAS como una CLASE MEDIADORA la cual corrompió el propósito de Dios. De acuerdo con la historia de la iglesia, esto llegó a ser el sistema adoptado por la Iglesia Católica Romana y fue preservado por las iglesias protestantes, (evangélicas).
    Hoy en la Iglesia Católica Romana está el sistema sacerdotal; en las iglesias estatales, el sistema clerical; y en las iglesias independientes, (denominaciones y congregaciones protestantes-evangélicas), el sistema pastoral.
    Todos estos sistemas en SU PRÁCTICA son una clase mediadora, lo cual destruyó el
    SACERDOCIO UNIVERSAL de los creyentes. De manera que tenemos dos clases distintas; el CLERO y el LAICADO, los protestantes o evangélicos, pentecostales y luteranos, bautistas o los Hnos. Libres, Nazarenos y Metodistas, Adventistas,…etc,..etc.. y como se llamen, no están aje-
    nos; pero aún peor, pues creyéndose los poseedores de las verdades eternas, decidieron ser ciegos y no dejar ver; así instauran un sistema de dependencia pastoral jerárquico en los que los fieles son sometidos por sus doctrinas.
    En la VIDA de IGLESIA diseñada por JESUCRISTO no existe esta diferencia, esta división, TODOS son SACERDOTES de DIOS, ¡vean el libro de los HECHOS!.
    La clase mediadora destruyó el sacerdocio universal de la economía de Dios; es por eso que el Señor la aborrece. En Hch 6.5 entre siete que servían había uno llamado Nicolás. No hay indicio alguno en la historia de la iglesia de que este haya sido el primer nicolaíta, pero ellos
    iniciaron el robo más grande de la humanidad: ROBARLE el MINISTERIO a la IGLESIA…
    ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. (Hechos 7:52.)
    Si observamos la historia de la iglesia y meditamos sobre su existencia, constataremos que Dios siempre levantó hombres a los cuales pudo confiar la revelación genuina de Su Palabra. Por eso, a través de los siglos, muchas verdades espirituales han sido recobradas.
    Sin embargo, existe un hecho inquietante: a cada nueva revelación, la edificación de la iglesia avanza, avanza… pero luego se detiene. Ocurre algo que impide la continuidad de ese recobro: divisiones, desánimo, infidelidad, incredulidad, hombres que se exaltan, hombres que
    Dios se encarga de tirar abajo,…etc. ¿Por qué sucede esto? El libro de Nehemías nos trae luz La reedificación de Jerusalén no tuvo éxito debido a la interferencia de los enemigos, que siempre causaban confusión entre el pueblo y la ciudad, y los edificadores, desanimados, se
    Nehemías, cuyo corazón estaba puesto en la casa del Señor, ordenó que los muros de la ciudad fuesen reedificados, impidiendo así la entrada de los intrusos. Los muros protegen y preservan todas las verdades espirituales, y así la edificación no se interrumpe, sino que puede caminar a pasos largos hacia su conclusión.
    LA REEDIFICACIÓN DEL TEMPLO
    El objetivo de este libro es darnos una visión global de lo que el Señor está haciendo hoy en relación a SU OBRA de RECOBRO. Sabemos que la luz que nos concede visión celestial procede de la Palabra de Dios. Es por eso que necesitamos especialmente de los libros de
    Esdras y Nehemías para que nos ayuden a comprender lo que es HOY el recobro de la casa de Esdras trata del recobro del templo de Jerusalén, y Nehemías trata del recobro de los muros de Jerusalén. RECOBRO: significa recuperar el estado original de algo que se había
    perdido. El propósito de Dios es eterno y nadie puede cambiarlo.
    Satanás, su enemigo, entra en escena para destruir lo que Dios realizó. Sin embargo, como nadie logra frustrar el plan de Dios, Él viene nuevamente a rehacer lo que fue destruido,
    restituyendo aquello que había originalmente. Esto es Su recobro.
    Para comprenderlo adecuadamente, necesitamos conocer su VOLUNTAD ORIGINAL, conocer lo que Dios realizó y lo que se perdió, y conocer aún, lo que AHORA Él está RECOBRANDO Tal conocimiento nos dará una visión clara para llegar a saber dónde estamos, qué debe
    mos hacer y cómo hacerlo. Aprenderemos también, a enfrentar las oposiciones exteriores y el desaliento interior, pues la visión celestial del recobro nos orientará en toda situación.
    “Y JESÚS LES RESPONDIÓ: MI PADRE HASTA AHORA TRABAJA Y YO TRABAJO.”
    En este tiempo ÉL SIGUE TRABAJANDO, ÉL esta dispuesto a RECOBRAR lo que se ha perdido, no espera hombres, …los dejará entretenidos en sus CARGOS JERÁRQUICOS detrás de sus pulpitos, alimentando a SUS FIELES con comida contaminada para que terminen muriendo de raquitismo espiritual,…y aún así…. EL sigue llamando a TODOS aquellos que quieran escuchar SU VOZ, la VOZ del VERDADERO PASTOR, el que es capaz de dejar las 99 para buscar a la perdida, EL que no esgrimió excusa para ir como cordero al matadero; Él esta RECOBRANDO LO QUE LE PERTENECE, mal que le pese al sistema jerárquico, sea de la
    religión que sea, los que son SUYOS escuchan su voz y le siguen, los que escuchan su voz abandonan todo, porque nada que este sistema haya pergeñado es comparable con presentarse como VENCEDOR delante de su presencia, aquellos verdaderos REYES y SACERDOTES
    que lo sigan a la ¡¡NUEVA JERUSALÉN.!!
    ¡¡¡MARANATA..!!! CRISTO VIENE PRONTO…

    fuente:

    http://docs.google.com/gview?a=v&q=cache:L21WSrMxZc4J:sapiens.ya.com/edbaeyens/sectas/nicolaitas.pdf+Nicolaítas&hl=es&gl=ar

  5. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:41:06

    NICOLAÍTAS
    VocTEO

    Secta herética, pre-gnóstica, señalada en el Apocalipsis como activa en algunas Iglesias del Asia Menor: Pérgamo, Éfeso y Tiatira. No se sabe nada concreto sobre el nombre de la herejía y su fundador. Los Padres de la Iglesia que hablan de la secta (Ireneo, Tertuliano y otros) atribuyen su paternidad al diácono helenista Nicolás, que se menciona en Hch 6,5. Acusado de ser demasiado celoso de su mujer, para justificarse o humillarse, la habría llevado a la asamblea de los creyentes diciendo: “Puede casarse con ella quien la quiera, porque parachrésthai te sarki dei», expresión griega que significa: hay que abusar de la carne, o bien: hay que maltratar o despreciar la carne.

    Esto, que quizás fue un acto de renuncia al estado conyugal, fue interpretado más bien como un principio de libertinaje: usar del propio cuerpo como uno quiera e incluso de la mujer de otro; en efecto, la fornicación y el adulterio deben considerarse como realidades de poca importancia. Esta hipótesis sobre la identidad del fundador de la secta, que no compartían ya Clemente de Alejandría ni otros Padres, no tiene ningún valor probatorio.

    Una explicación distinta es la que ve en el nombre Nikólaos (en griego = vencedor o dominador del pueblo) la traducción griega del hebreo Bala’am (dominador del pueblo), del nombre del profeta-adivino que provocó, según algunas interpretaciones judías, la desviación moral y religiosa de Israel, que comió de los idolotitos y pecó de fornicación (Nm 25,1-9; 3l,~.16; Jos 13,22). En este sentido, nicolaíta sería sinónimo de persona que pervierte las costumbres morales y religiosas. El ambiente eclesial de la comunidad de Juan combate esta herejía por sus características peculiares: tendencia a la gnosis, falta de valores morales, libre desahogo de las pasiones, desórdenes sexuales, etc. Las cartas de Ap 2 (Ap 2, 6.14-15.20-24) presentan la herejía como un cúmulo de horrores y definen las doctrinas nicolaítas como profundidades de Satanás (Ap 2,24). A pesar de esta fuerte polémica, la herejía sobrevivió hasta finales del siglo II, cuando fue absorbida por la primitiva herejía gnóstica, la ofita, nombre que alude al culto de la serpiente (en griego ophis}.

    Muchos siglos más tarde, durante la Edad Media y más adelante todavía, el término nicolaíta se usó para indicar a los que se oponían al celibato eclesiástico.

    T . Stancati

    BibI.: Nicolaítas, en ERC, y 809-810: E, Peretto, Nicolaítas, en DPAC, 11, 15345: Nicolaites, en DTC, 11, 499-506; EB, Y, 514-515.

    http://www.mercaba.org/VocTEO/N/nicolaitas.htm

  6. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:42:01

    LOS NICOLAÍTAS: ¿QUIÉNES ERAN?

    Por: Silvia Cara de Espinosa
    imagen:

    Los Nicocatólicos Romanos
    (Rosario – Santa Fe – Argentina)
    Nueve capítulos de este libro han sido dedicados a destacar la importancia del discipulado en quienes han sido adquiridos como herencia del justo. Ud. y yo hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, pero hay millones de hermanos que anhelan ser enseñados pero advierten que se generan situaciones que impiden que ellos se enraícen en el Señor.

    Veinte años de mi vida cristiana lo invertí en orar para que mi Padre tocara el corazón de los “lideres” para que estos hicieran lo que había sido mandado.

    El Señor dice en Ap 2.6: “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”.

    La Iglesia de Éfeso aborrece lo que aborrece el Señor: las obras de los nicolaítas.
    Si Ud. desea saber cuáles son las obras de los nicolaítas, lea el libro de Watchman Nee titulado “LA ORTODOXIA DE LA IGLESIA”.

    Las obras de los nicolaítas están relacionadas con la JERARQUÍA entre los santos, entre los cuales algunos se convierten en GOBERNANTES de los demás, Esto trajo como consecuencia el CLERO y el LAICADO. (Clero: refiere a jerarquías sacerdotales, sean estos obispos, cardenales, pastores.)

    En la iglesia de Éfeso no estaba presente la doctrina o la enseñanza de los nicolaítas. Esta se desarrollo mas tarde. Pero si existían sus obras y actividades, o sea, cierto tipo de jerarquía constituida de clérigos y laicos.

    La palabra nicolaítas es una latinización de la voz griega nicolatai, cuya raíz es nicolaos, que a su vez se compone de dos palabras griegas: nico y laos.

    “Nico” significa conquistar o estar sobre otros.

    “Laos” quiere decir gente común, seglares o laicos.

    Nicolaos, pues, significa conquistador de gente común, persona que está sobre los laicos.

    La palabra NICOLAITAS refiere a un grupo de personas que se consideraban a sí mismas superiores a los creyentes comunes, por su grado de autoridad. . Indudablemente esto constituye la jerarquía establecida y perpetuada por el catolicismo y el protestantismo, (evangelismo). El Señor aborrece las obras y el proceder de los nicolaítas y nosotros(los hijos verdaderos) debemos aborrecer lo que el Señor aborrece.

    Dios, en su propósito tiene la intención de que TODOS los SUYOS sean SACERDOTES y le sirvan directamente. En Éxodo 19.6, les mando a los hijos de Israel que fueran “un Reino de Sacerdotes”. Esto significaba que Dios deseaba que TODOS fueran sacerdotes. Sin embargo debido a que los israelitas adoraron al becerro de oro Ex 32.1-6, perdieron el sacerdocio y solamente la tribu de Leví, debido a su fidelidad hacia Dios, fue escogida para reemplazar a toda la nación de Israel en el oficio de sacerdotes de Dios, Ex 13.25-29; Dt 33.8-10.

    Por consiguiente, hubo una clase mediadora entre Dios y los hijos de Israel. Esto se convirtió en un firme sistema dentro del judaísmo.

    En el Nuevo testamento Dios ha vuelto a Su intención original de acuerdo con Su economía, y HA HECHO SACERDOTES A TODOS lo que creen en Cristo, Ap 1.6; 5.10; 1P 2.5,9.

    “6 Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap 1.6.)

    “10 Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.” (Ap 5.10.)

    “5 Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1P 2:5.)

    “9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (1P 2:9.)

    Pero durante la era de la Iglesia primitiva, desde el siglo primero, surgieron los NICOLAITAS como una CLASE MEDIADORA la cual corrompió el propósito de Dios. De acuerdo con la historia de la iglesia, esto llegó a ser el sistema adoptado por la Iglesia Católica Romana y fue preservado por las iglesias protestantes, (evangélicas).

    Hoy en la Iglesia Católica Romana está el sistema sacerdotal; en las iglesias estatales, el sistema clerical; y en las iglesias independientes, (denominaciones y congregaciones protestantes-evangélicas), el sistema pastoral.

    Todos estos sistemas en SU PRÁCTICA son una clase mediadora, lo cual destruyó el SACERDOCIO UNIVERSAL de los creyentes. De manera que tenemos dos clases distintas; el CLERO y el LAICADO, los protestantes o evangélicos, pentecostales y luteranos, bautistas o los Hnos. Libres, Nazarenos y Metodistas, Adventistas,…etc,..etc.. Y como se llamen, no están ajenos; pero aún peor, pues creyéndose los poseedores de las verdades eternas, decidieron ser ciegos y no dejar ver; así instauran un sistema de dependencia pastoral jerárquico en los que los fieles son sometidos por sus doctrinas.

    En la VIDA de IGLESIA diseñada por JESUCRISTO no existe esta diferencia, esta división, TODOS son SACERDOTES de DIOS, ¡vean el libro de los HECHOS!.

    La clase mediadora destruyó el sacerdocio universal de la economía de Dios; es por eso que el Señor la aborrece. En Hch 6.5 entre siete que servían había uno llamado Nicolás. No hay indicio alguno en la historia de la iglesia de que este haya sido el primer nicolaíta, pero ellos iniciaron el robo más grande de la humanidad: ROBARLE el MINISTERIO a la IGLESIA…

    ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. (Hechos 7:52.)

    Si observamos la historia de la iglesia y meditamos sobre su existencia, constataremos que Dios siempre levantó hombres a los cuales pudo confiar la revelación genuina de Su Palabra.

    Por eso, a través de los siglos, muchas verdades espirituales han sido recobradas.
    Sin embargo, existe un hecho inquietante: a cada nueva revelación, la edificación de la iglesia avanza, avanza… pero luego se detiene. Ocurre algo que impide la continuidad de ese recobro: divisiones, desánimo, infidelidad, incredulidad, hombres que se exaltan, hombres que Dios se encarga de tirar abajo,…etc. ¿Por qué sucede esto? El libro de Nehemías nos trae luz sobre este asunto.

    La reedificación de Jerusalén no tuvo éxito debido a la interferencia de los enemigos, que siempre causaban confusión entre el pueblo y la ciudad, y los edificadores, desanimados, se detenían.

    Nehemías, cuyo corazón estaba puesto en la casa del Señor, ordenó que los muros de la ciudad fuesen reedificados, impidiendo así la entrada de los intrusos. Los muros protegen y preservan todas las verdades espirituales, y así la edificación no se interrumpe, sino que puede caminar a pasos largos hacia su conclusión.

    http://www.yeshuahamashiaj.org
    http://www.elevangeliodelreino.org
    http://www.apologista.wordpress.com

  7. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:43:11

    ALGUNOS DATOS MÁS QUE USTED DEBE SABER SOBRE LOS LLAMADOS “NICOLAÍTAS” DE APOCALIPSIS 2:6,15

    imagen: http://apologista.files.wordpress.com/2009/03/139_eucaristia3_d.jpg?w=301&h=182

    Sobre el vocablo “Nicolaítas” el Diccionario Americano Webster de 1828 del idioma inglés, dice: “Una de una secta en la iglesia cristiana antigua, así llamada de Nicolás, un diácono de la iglesia de Jerusalén.
    El ‘Manual de la Biblia de Halley‘ Página 702 dice: “Nicolaítas, se cree, fue una secta que propuso la licenciosidad como la forma de vida correcta”.
    Podría el Señor Jesucristo estar intentando contarnos a los cristianos algo a través del uso de este término “Nicolaítas”? Cuando separamos los componentes “griegos” de la palabra, encontramos el término “nikao” que quiere decir “vencer, conquistar, prevalecer”, y el término “Laos” que quiere decir “personas”. Así, la palabra española “laicado” se deriva de la palabra griega “Laos”.
    (b.) ¿Podría significar el término “Nicolaítas” un grupo de clérigos, dentro de un sistema clerical rígido, quienes usan ese mecanismo jerárquico para “regir vigorosamente y forzadamente” sobre los laicos dentro de ese sistema religioso?
    (c.) O, como el autor James Lloyd nos dice en “la Controversia del Rey Jaime” (1998; Página 9): “Esta elevación del clero para el estatus de intérprete de la Santa Biblia para todos nosotros, los “laicos” tontos, es llamada como la doctrina de los Nicolaítas en el libro de Apocalipsis”.

    fuente:http://apologista.wordpress.com/2009/03/14/algunos-datos-mas-que-usted-debe-saber-de-los-llamados-“nicolaitas”-de-apocalipsis-2615/

  8. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:44:18

    ¿Quiénes eran los Nicolaítas?
    Resulta que hice una investigación personal, pero tanto los autores y diccionarios bíblicos no estan seguros de quiénes eran.
    La mayoría explica que se trataba de una secta que mezclaba inmoralidad sexual, idolatría y cristianismo, al igual que la doctrina de Balaam. El problema que encuentro es que al referirse a ellos, el Señor se limita a mencionarlos y a distinguirlos de dichas prácticas pues al mencionarlos, dice literalmente así:

    “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolosy a cometer fornicación.
    Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”. (Ap. 2:14-15)

    Este pasaje distingue claramente la doctrina de Balaam de la de los nicolaítas.
    Todas las Biblias, comentarios, y diccionarios los señalan como iguales, excepto la Biblia Scofield, quien es el único que alude a la etimología del término para explicar que se trata de un grupo que pretendía dividir la Iglesia entre una casta especial o sacerdocio o ministerio, y otra ordinaria: los laicos.

    En palabras traducidas de la Biblia Anotada de Scofield.
    Del griego, “nikao”, ” conquistar, ” y griego, “laos”, ” a la gente, ” “o laicado”. No hay ninguna autoridad antigua que afirme la existencia de una secta llamada Nicolaitas. Si la palabra es simbólica, esto se refiere a la forma más temprana de la noción de una orden sacerdotal, “o el clero”, que más tarde dividió una hermandad igual (Mat_23:8) en “sacerdotes” “y laicado”. Lo que en Efeso era “hechos” (Rev_2:6) se había hecho en Pergamos ” una doctrina (Rev_2:15).

    Lo que me extraña es la ausencia de otra fuente similar al respecto.

    El hecho de que los autores no estén de acuerdo y de que la Biblia no lo mencione, me hace sospechar de una conspiración de silencio para dar validez “legal” a la autoridad tanto de sacerdotes como de ‘ministros’ (sic) evangélicos de dominar sobre el resto de los creyentes.

    Copio este un comentario de Alberto Colunga sober el texto en cuestión, en el expresa que los que mantienen las doctrinas de Balac y los nicolaítas son los mismos, sin embargo admite que no hay certeza en ello.

    Carta a la iglesia de Pergamo, 2:12-17.
    12 Al ángel de la Iglesia de Pérgamo escribe: Esto dice el que tiene la espada, la espada de dos filos, la aguda: 13 Conozco dónde moras, donde está el trono de Satán, y que mantienes mi nombre, y no negaste mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi fiel, que fue muerto entre vosotros, donde Satán habi-ta. 14 Pero tengo algo contra ti: que toleras ahí a quienes siguen la doctrina de Balam, el que enseñaba a Balac a poner tropiezos delante de los hijos de Is-rael, a comer de los sacrificios de los ídolos y fornicar. 15 Así también toleras tú a quienes siguen de igual modo la doctrina de los nicolaítas. 16 Arrepiénte-te, pues; si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada en mi boca. 17 El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. Al que venciere le daré del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce sino el que lo recibe.

    Pérgamo, otra de las grandes ciudades de Asia Menor, estaba a unos 70 kilómetros al nor-te de Esmirna y a unos 30 del mar. Su grandeza y prosperidad databan del año 282 a. C., en que fue constituido el reino de los Atálidas, que duró hasta el año 133 a. C. En este año, el rey Átalo III se sometió al dominio de Roma. Estaba situada sobre una solitaria colina de unos 300 metros de altura, desde la que dominaba el amplio valle del Caico. Los reyes de Pérgamo habían fundado en ella una gran biblioteca, que competía con la de Alejandría. Esto dio origen al desarrollo de una industria, la del pergamino, que sustituía al papiro para la composición y escritura de los libros. Fue famosa por sus monumentos religiosos, entre los cuales descollaba el santurario de Zeus Soter, en el que los reyes de Pérgamo habían levantado un altar colosal, en uno de cuyos lados estaba representada la Gigantomaquia, o sea la lucha de los gigantes con los dioses. También era notable el cul-to de Esculapio, a cuya sombra nació el cultivo de la medicina. De sus escuelas salió el insigne Galeno. Pérgamo fue la sede de un Augusteum, o templo dedicado al emperador Augusto, y otro dedicado a la diosa Roma48. Sobre los orígenes del cristianismo en Pér-gamo nada sabemos.
    Después de la invitación a escribir, común a todas las cartas, Jesucristo se presen-ta empuñando la espada de dos filos (v.12) 49. El contexto de la carta indica claramente que se trata del poder irresistible de la palabra divina 50. La palabra de Cristo es penetran-te como una aguda espada de dos filos. Los que no sean fieles a la doctrina cristiana serán combatidos por el mismo Jesucristo con la espada de su boca (cf. v.16).
    Cristo alaba la fe y la fortaleza de la Iglesia de Pérgamo, porque, aun morando donde está el trono de Satán, ha mantenido firme la fe recibida. Pérgamo podía ser llama-da con mucha propiedad trono de Satán (v.13), a causa de sus templos, de los cultos pa-ganos y de su colegio sacerdotal. El templo de Zeus Soter dominaba, desde la acrópolis, los valles que rodeaban la ciudad. Además, era el centro del culto imperial oficial, por lo cual venía como a dominar sobre todos los demás templos de Asia Menor.
    El Señor hace el elogio de su constancia por su fidelidad en una ocasión determi-nada, probablemente en una explosión del furor pagano, en que sufrió la muerte el mártir Antipas.Nada sabemos de él fuera de lo que nos dice este pasaje del Apocalipsis, Los Bo-landistas lo colocan en el 11 de abril, y afirman que padeció martirio bajo Domiciano, quemado dentro de un buey de bronce. Antipas tal vez haya sido martirizado por rehusar el culto al emperador de Roma, es decir, por no querer reconocer el título de Kyrios, Se-ñor, al emperador, reservándolo únicamente para Cristo. Los cristianos se opusieron te-nazmente ya desde un principio a dar al César el título de Kyrios (Καίσαρ Κύριος: “César es el Señor”), porque lo consideraban como un título divino, que no era lícito dar a nin-guna persona humana. En el Martirio de San Policarpo se lee que los jueces incitaban a este ilustre santo a pronunciar el César Kyrios como una formalidad cualquiera, con lo cual se libraría de la muerte. Pero el santo rehusó, pues teniendo en cuenta el significado que se le atribuía, constituía una grave blasfemia.
    A pesar de la fidelidad demostrada por la Iglesia de Pérgamo, el Señor tiene sus quejas contra ella: tolera en su seno a los que siguen las doctrinas de Balam y de los ni-colaítas (v.14-15). El v.15 parece identificar — según opinión de la mayoría de los intér-pretes — los nicolaítas con los secuaces de Balam. Este famoso adivino fue llamado por Balac, rey de Moab, para que maldijera a los israelitas, que amenazaban su reino. Balac esperaba que la maldición tuviese como efecto la destrucción de Israel. Pero Balam en lugar de maldecir, es obligado por Yahvé a proferir sobre Israel magníficas bendiciones 51. Sin embargo, por Núm 31:16 sabemos que las mujeres moabitas y madianitas induje-ron a los israelitas, por consejo de Balam, a tomar parte en los cultos idolátricos de Baal Fogor. Así lo afirma también un comentario haggádico judío, añadiendo que fue Balam el que dio este perverso consejo al rey de Moab, A esta interpretación parece aludir nues-tro pasaje. Balam quedó en la literatura judaica como el prototipo del inductor al mal.
    A semejanza de Balam, hay en la Iglesia de Pérgamo falsos doctores que con sus doctrinas erróneas inducen a los fieles al mal. Es probable que San Juan mire aquí a algún falso doctor que no tenía reparo en enseñar ser lícito tomar parte en los banquetes de los ídolos, en los sacrificios paganos o también dejarse llevar del desenfreno moral. El pro-blema de los idolotitos preocupó ya desde un principio a los apóstoles. San Pablo había tenido que intervenir en este asunto para dar normas concretas a las cuales debían atener-se los fieles52. Según esto, la fornicación de que nos habla el v.14 hay que entenderla de la connivencia con la idolatría. Es muy frecuente en los profetas del Antiguo Testamento el considerar la idolatría como una fornicación 53. La razón de esto está sin duda en el he-cho de que Israel era considerado por esos mismos profetas como la esposa de Yahvé. Al darse a la idolatría venía como a prostituirse a un extraño, faltando así a la fidelidad debi-da a su esposo Yahvé. Sin embargo, es también posible que haya que tomar la expresión fornicar de nuestro texto en sentido propio, pues las fiestas religiosas de Pérgamo, en las cuales tal vez participaban algunos cristianos, solían llevar consigo desórdenes morales.
    Cristo exhorta a la Iglesia al arrepentimiento y a la corrección. De lo contrario vendrá pronto a ella y peleará contra los corruptores con la espada de su boca (v.16). Es-ta espada no designa otra cosa que el fallo de su justicia pronunciado por su boca. Cristo, en cuanto juez, condenará con terrible castigo a los falsos doctores que se esfuerzan por seducir a los fieles de Pérgamo.
    Al vencedor en los combates de la fe le promete, en cambio, dos cosas: el mana escondido y una piedrecita blanca (v.11). En el maná hay una clara alusión al Éxodo, du-rante el cual Dios alimentó a su pueblo con este alimento caído del cielo 54. Por el libro del Éxodo 55 también sabemos que una muestra del maná se conservó escondida en el ar-ca de la alianza. La tradición rabínica también consideraba como algo característico de la era mesiánica la reaparición del maná, escondido en el tercer cielo 56. La mención del maná en este pasaje tal vez haya sido sugerida por la alusión a Balam y a los recuerdos del Éxodo, o bien por contraposición a los idolotitos de los que ha hablado en el v.14. El maná, junto con el árbol de la vida 57 y el agua de la vida58, vendrán como a formar el alimento de inmortalidad para los elegidos. En el cuarto evangelio, el maná es símbolo de la Eucaristía 59. También aquí San Juan parece referirse al alimento espiritual que es la Eucaristía, como reconocen casi todos los intérpretes. La Eucaristía es el alimento que da la verdadera vida, y se opone a los idolotitos que dan la muerte 60. Hay algunos autores, sin embargo, que piensan que la Eucaristía no es el premio aludido, porque los fieles de Pérgamo ya la poseían. El premio prometido al vencedor sería más bien de tipo escatoló-gico. Se referiría a la visión beatífica, que sacia totalmente las ansias y deseos del bien-aventurado. En este sentido hablaría el arcángel Rafael cuando decía a Tobías: los ángeles “se sustentan de un manjar invisible y de una bebida que los hombres no pueden ver.”61
    La piedrecita blanca — el blanco es color de victoria y de alegría — es una ima-gen tomada probablemente de los billetes de entrada — tessera — a los teatros, a los banquetes, o bien de los talismanes protectores, que solían llevar un nombre mágico gra-bado. Esta piedrecita blanca dada a los cristianos fieles simboliza el billete para entrar y tomar parte en el banquete celestial, en el reino de los cielos. La literatura rabínica tam-bién refiere que con el maná cayeron del cielo piedras preciosas 62. No es del todo impro-bable que el autor del Apocalipsis haga referencia a esta opinión rabínica. Otra hipótesis muy sugestiva es la que identifica la piedrecita blanca del Apocalipsis con el símbolo (σύνθημα) que Arístides de Esmirna recibió de Esculapio de Pérgamo como consolador auxilio moral63. El nombre nuevo, que va escrito sobre la piedrecilla, alude probablemen-te a un nombre de Cristo 64. Solamente el que posee ese nombre conoce su sentido, y úni-camente será gustado por los fieles que han triunfado.
    Con esto se quiere poner más de realce, posiblemente, un lazo mucho más íntimo entre Cristo y el alma del cristiano. Sería la experiencia íntima y personal que el cristiano tenga de Jesucristo. Sólo aquel que la sienta podrá darse cuenta de ella: es un nombre nuevo, que nadie conoce sino el que lo recibe (v.17). También podría interpretarse el nombre nuevo como equivalente a santo y seña, con el que se facilitaría al agraciado la entrada al banquete celeste65.
    fuente:http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php?t=37437

  9. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:45:21

    Quizás la mejor explicación que yo encontré en estos años con referencia a los nicolaítas es este artículo y siempre me quedará que tiene que ver con
    la jerarquía entre los santos , pero puesta por el hombre en reemplazo de los ministerios de Dios y resistiendo al Espíritu Santo.
    Ejemplo de ellos es la Iglesia Católica y muchas congregaciones evangélicas están arrastradas en esta hipocresía en que saben que no tiene el aval de Dios
    para ocupar esos cargos pero igual se convierten en falsos pastores y falsos profetas por el poder y la gloría que sienten sobre esos cargos.

    Articulo completo :

    http://www.tiempodevictoria.com.ar/…ciones/x015.htm

    “Las obras de los nicolaítas están relacionadas con la JERARQUÍA entre los santos, entre los cuales algunos se convierten en GOBERNANTES de los demás, Esto trajo como consecuencia el CLERO y el LAICADO. (Clero: refiere a jerarquías sacerdotales, sean estos obispos, cardenales, pastores.)
    En la iglesia de Éfeso no estaba presente la doctrina o la enseñanza de los nicolaítas. Esta se desarrollo mas tarde. Pero si existían sus obras y actividades, o sea, cierto tipo de jerarquía constituida de clérigos y laicos.
    La palabra nicolaítas es una latinización de la voz griega nicolatai, cuya raíz es nicolaos, que a su vez se compone de dos palabras griegas: nico y laos.
    “Nico” significa conquistar o estar sobre otros.
    “Laos” quiere decir gente común, seglares o laicos.
    Nicolaos, pues, significa conquistador de gente común, persona que está sobre los laicos.
    La palabra NICOLAITAS refiere a un grupo de personas que se consideraban a sí mismas superiores a los creyentes comunes, por su grado de autoridad. . Indudablemente esto constituye la jerarquía establecida y perpetuada por el catolicismo y el protestantismo, (evangelismo). El Señor aborrece las obras y el proceder de los nicolaítas y nosotros(los hijos verdaderos) debemos aborrecer lo que el Señor aborrece.
    Dios, en su propósito tiene la intención de que TODOS los SUYOS sean SACERDOTES y le sirvan directamente. En Éxodo 19.6, les mando a los hijos de Israel que fueran “un Reino de Sacerdotes”. Esto significaba que Dios deseaba que TODOS fueran sacerdotes. Sin embargo debido a que los israelitas adoraron al becerro de oro Ex 32.1-6, perdieron el sacerdocio y solamente la tribu de Leví, debido a su fidelidad hacia Dios, fue escogida para reemplazar a toda la nación de Israel en el oficio de sacerdotes de Dios, Ex 13.25-29; Dt 33.8-10.
    Por consiguiente, hubo una clase mediadora entre Dios y los hijos de Israel. Esto se convirtió en un firme sistema dentro del judaísmo.
    En el Nuevo testamento Dios ha vuelto a Su intención original de acuerdo con Su economía, y HA HECHO SACERDOTES A TODOS lo que creen en Cristo, Ap 1.6; 5.10; 1P 2.5,9.
    “6 Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap 1.6.)
    “10 Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.” (Ap 5.10.)
    “5 Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1P 2:5.)
    “9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (1P 2:9.)
    Pero durante la era de la Iglesia primitiva, desde el siglo primero, surgieron los NICOLAITAS como una CLASE MEDIADORA la cual corrompió el propósito de Dios. De acuerdo con la historia de la iglesia, esto llegó a ser el sistema adoptado por la Iglesia Católica Romana y fue preservado por las iglesias protestantes, (evangélicas).
    Hoy en la Iglesia Católica Romana está el sistema sacerdotal; en las iglesias estatales, el sistema clerical; y en las iglesias independientes, (denominaciones y congregaciones protestantes-evangélicas), el sistema pastoral.
    Todos estos sistemas en SU PRÁCTICA son una clase mediadora, lo cual destruyó el SACERDOCIO UNIVERSAL de los creyentes. De manera que tenemos dos clases distintas; el CLERO y el LAICADO, los protestantes o evangélicos, pentecostales y luteranos, bautistas o los Hnos. Libres, Nazarenos y Metodistas, Adventistas,…etc,..etc.. Y como se llamen, no están ajenos; pero aún peor, pues creyéndose los poseedores de las verdades eternas, decidieron ser ciegos y no dejar ver; así instauran un sistema de dependencia pastoral jerárquico en los que los fieles son sometidos por sus doctrinas.
    En la VIDA de IGLESIA diseñada por JESUCRISTO no existe esta diferencia, esta división, TODOS son SACERDOTES de DIOS, ¡vean el libro de los HECHOS!.
    La clase mediadora destruyó el sacerdocio universal de la economía de Dios; es por eso que el Señor la aborrece. En Hch 6.5 entre siete que servían había uno llamado Nicolás. No hay indicio alguno en la historia de la iglesia de que este haya sido el primer nicolaíta, pero ellos iniciaron el robo más grande de la humanidad: ROBARLE el MINISTERIO a la IGLESIA…
    Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. (Hechos 7:52.) “

    fuente:http://www.antesdelfin.com/foro/showpost.php?p=305373&postcount=4

  10. Renton
    jul 24, 2009 @ 11:45:57

    La entrada es buenísima, y los comentarios -que no puedo leerlos ahora todos por falta de tiempo- parecen un excelente complemento.

  11. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:46:12

  12. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:47:42

    Nicolaítas
    [X]
    San Juan Evangelista atribuye a estos herejes una doctrina, a la que llama “profundidades de Satanás” (Apoc. 2, 24), la cual, con el especioso pretexto de que conviene maltratar a la carne, fomentaba la inmoralidad y quitaba todo carácter de impureza a la fornicación. Según San Ireneo y San Clemente de Alejandría, el maestro y la cabeza de los nicolaítas fue Nicolás, uno de los siete diáconos ordenados por los apóstoles; perdidamente enamorado de una mujer, pero convencido y reprendido por los apóstoles, Nicolás acabó sus días dedicado a una vida ascética de expiación.

    http://www.staedler.org/aa/cataros/iglesia/definiciones/nicolaitas.html

  13. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:48:07

    EXISTE ESTA DOCTRINA DE LOS NICOLAÍTAS EN ESTOS TIEMPOS

    Apocalipsis 2:6 y 15 hablan de la doctrina de los nicolaítas. ¿Existe esta doctrina en estos tiempos? Por favor una explicación.

    Vamos a leer el texto que se encuentra en Apocalipsis 2:6 donde dice: “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”

    El contexto de lo que leemos en este versículo tiene que ver con el mensaje de Jesucristo a la iglesia en Efeso.

    Esta era una iglesia con muchas cosas positivas, pero con una cosa negativa, haber dejado su primer amor. Entre las muchas cosas positivas que tenía esta iglesia era el rechazo total a lo que el apóstol Juan ha llamado: Las obras de los nicolaítas.

    Antes de intentar una explicación sobre lo que son las obras de los nicolaítas, es necesario reconocer que era algo que Jesucristo también lo rechazaba. Dice el texto que lo aborrecía. Podemos por tanto decir con total seguridad que era algo negativo para la iglesia, algo contrario a la voluntad de Dios y algo que debía rechazarse con firmeza.

    ¿Pero qué son las obras de los nicolaítas? En honor a la verdad, no se sabe mucho sobre ello porque la Biblia no provee mayor información en cuanto a eso. Yo me limitaré a citar lo que dice sobre esto John MacArthur en su comentario sobre la obra de los nicolaítas. Dice él lo siguiente: Esta herejía era similar a la herejía de Balaam. El nombre Nicolás significa “el que conquista al pueblo”. Ireneo, quien fue uno de los llamados padres de la iglesia, escribió que Nicolás, uno de los diáconos que aparece en Hechos capítulo 6, fue un falso creyente quien posteriormente llegó a ser un apóstata.

    Debido al respeto que se había ganado en el pasado, se infiltró sin problema en muchas iglesias para arrastrarlas en su error. Como Balaam, Nicolás llevó a la iglesia a la inmoralidad y a la maldad. Los nicolaítas, seguidores de Nicolás, se entregaron a la inmoralidad y asolaron a la iglesia con tentaciones sensuales. Clemente de Alejandría dice que los nicolaítas se abandonaron totalmente a los placeres como animales salvajes, llevando una vida de total auto indulgencia. Su enseñanza pervirtió la gracia y transformó la libertad en libertinaje. Hasta aquí la cita de John MacArthur sobre las obras de los nicolaítas.

    Ahora leamos Apocalipsis 2:15 donde dice: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”

    Este texto es parte del mensaje de Jesucristo a la iglesia de Pérgamo. Jesucristo reprendió a esta iglesia por soportar en su seno a algunos que no solo hacían las obras de los nicolaítas sino que la habían transformado en doctrina.

    Note que las obras de los nicolaítas en la iglesia de Efeso es ahora la doctrina de los nicolaítas en la iglesia de Pérgamo. Vemos un progreso en maldad. La doctrina de los nicolaítas tenía que ver con que no hay problema que un creyente ande en inmoralidad, como fornicación, adulterio, homosexualismo, prostitución, robo, mentira, engaño, peleas, etc.

    Los maestros nicolaítas probablemente enseñaban que como ya somos salvos no importa vivir en el pecado, porque ya hemos sido perdonados de todos los pecados. Transformaron la libertad que tenemos en Cristo en licencia para pecar.

    También probablemente enseñaban que no importa si un creyente peca de cualquier manera, porque después puede confesar su pecado y Dios se ha comprometido a perdonar sin problema. Hoy en día existen muchos maestros entre comillas que sin usar el nombre de nicolaítas, enseñan la doctrina de los nicolaítas, cuando son tolerantes con el pecado en ellos mismos o en los demás. Son lobos vestidos de ovejas que desprecian la santidad de Dios e inducen a los demás a una vida licenciosa.

    Todo maestro que no exhorte a los creyentes a vivir en santidad y que él mismo no viva en santidad es muy semejante a los maestros nicolaítas de antaño.

    http://www.labibliadice.org/consult/consult.php?tipo=vida&tema=417

  14. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:48:30

  15. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:49:25

  16. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:50:19

    NICOLAÍTAS

    Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; Hechos 6:5

    Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. Apocalipsis 2:6

    Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Apocalipsis 2:15

    Los nicolaítas tienen como maestro a un cierto Nicolás, uno de los primeros siete diáconos ordenados por los Apóstoles (Hech 6,5-6). Estos viven laxamente. El Apocalipsis de Juan expone ampliamente quiénes son. Enseñan que no hay dificultad alguna en fornicar y en el comer las carnes ofrecidas a los dioses (Ap 2,14-15). Por eso dice de ellos la Palabra: «Tienes en tu favor haber odiado las acciones de los nicolaítas que yo también odio» (Ap 2,6). Ireneo (180 d.C.)

    Juan, el discípulo del Señor, predicó la misma fe, pues con su Evangelio quiso erradicar [880] el error sembrado entre muchas personas por Cerinto, y mucho antes que él, por los llamados nicolaítas (los cuales son una versión de la falsamente llamada gnosis), a fin de confundirlos y probarles que hay sólo un Dios que creó todo por medio de su Verbo. Ireneo (180 d.C.)

    http://laiglesiaprimitiva.com/nicolaitas.html

  17. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 11:52:00

    Gracias Renton.
    Estoy con Apocalipsis. Poniendo una secuencia de preguntas respondidas e investigando lo que no es muy conocido.
    saludos

  18. logos77
    jul 24, 2009 @ 15:52:24

    Paulo,

    Excelente artículo. No lo he leido todo tampoco sino por encima porque es muy largo, pero me ha gustado mucho. Es muy completo.

    Nunca había pensado en el Capítalismo de esa forma pero voy a meditar en ello, y a orar para saber si eso es cierto.
    De todas formas, todos los sistemas politicos de este mundo tienen grandes fallos porque el pecado lo contamina todo.
    Esto es lo que ha dicho Dios sobre los humanos y el pecado:

    Romanos 3:10
    “No hay justo ni aún uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inutiles, no hay quien haga lo bueno, ni siquiera uno”.

    Jeremias 17:9
    “Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

    Bendiciones

    Ana/Logos77

  19. pauloarieu
    jul 24, 2009 @ 18:21:46

    si, esta bueno.!!!
    Saludos

  20. Renton
    jul 24, 2009 @ 23:41:59

    En otras palabras los de mando en la iglesia han sometido bajo su mandato a los hombres.

    Y esto es exactamente lo que Dios odia

    Exacto, nosotos hemos de ser luz del mundo, pero nunca imponer nuestra perspectiva o voluntad sobre personas no creyentes…

    Los artículos de los comentarios son buenísimos.
    :|

  21. pauloarieu
    jul 25, 2009 @ 00:35:49

    ;)

  22. Renton
    jul 25, 2009 @ 02:29:41

    La tradición rabínica también consideraba como algo característico de la era mesiánica la reaparición del maná

    Exacto, el maná de la era mesiánica fue la Palabra de Dios: Jesús.

    El alimento del cual nos nutrimos los creyentes.
    :|

  23. pauloarieu
    jul 25, 2009 @ 09:01:07

    ¿Quiénes eran los Nicolaítas?

    “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. . . . . . . . . . . Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”. – Apocalipsis 2:6 /15.

    Al leer estos pasajes del Apocalipsis, la pregunta que surge es: ¿Cuál es la obra de los nicolaítas que tanto aborrece Dios?

    Hay algunos tratados que intentan sugerir que los nicolaítas eran una secta que estaba invadiendo a las iglesias cristianas con costumbres antinomianas y que profesaban el libertinaje. No obstante, muchos tratados históricos y responsables que han abordado este tema, descartan tal aseveración.

    Para entender la obra de los nicolaítas, es necesario en primer lugar definir el origen de la palabra. Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo, gente común, seglar o laico. De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO.

    En segundo lugar, es importante considerar el mensaje a las siete iglesia de Asia menor detallado en Apocalipsis capítulos 2 y 3.

    Históricamente se ha interpretado que el mensaje a las siete iglesias, denota el estado espiritual que ha vivido la iglesia a través de la historia, desde los apóstoles hasta la venida del Señor.

    La mención de los nicolaítas, Dios la hace en dos iglesias, Éfeso y Pérgamo. En el caso de Éfeso, es un reconocimiento al rechazo de la obra de los nicolaítas, pero en Pérgamo es una dura reprensión a acoger la doctrina de los nicolaítas. Esto nos permite inferir que en esa iglesia, se había consolidado aquella corriente de pensamiento.

    ¿Cuál es la obra o doctrina de los nicolaítas?

    La carta a Éfeso representa el inicio de la iglesia desde el día de Pentecostés, mientras que la carta a Pérgamo nos muestra la decadencia espiritual de la iglesia. Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”

    La deseada iglesia de Cristo había decaído hasta llegar al punto de olvidar su compromiso con su Señor y definitivamente “contraer matrimonio” con otro. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo?

    Para responder esta pregunta, es imprescindible considerar lo que El Señor le dice a esta iglesia: “Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás”. – Apoc. 2:13.

    La Biblia es sumamente clara en precisarnos que el trono de satanás no esta en el cielo ni en el infierno, sino que en el mundo. El Señor Jesucristo lo dijo con plena claridad: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. – Juan 14:30.

    Considerando esto, ya podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que debe estar alejada del mundo y a salir de él. Ella mora en el mundo y mora donde está el trono del mismo diablo.

    Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo. Las convicciones se habían echado por tierra a fin de agradar al mundo por sobre los mandatos del Señor.

    Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 dC en pleno gobierno de Constantino, quien por primera vez institucionaliza el concepto de césaro – papismo, o sea la presencia de un líder político y religioso, que en la actualidad se conoce como papa.

    La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia, destruyendo el armazón horizontal, para levantar uno piramidal. Esa es la obra y doctrina que tanto aborrece El Señor.

    Así nace el clero (Nico) y el laicado (Laos). Una casta clerical con privilegios especiales, fuerte vínculo con el césar y un evidente dominio sobre el resto del pueblo (laicos). Los nicolaítas comenzaron a dividir al pueblo de Dios en dos grupos. Los Clérigos que eran personas “apartadas”, doctas, espirituales y con privilegios, y los laicos que correspondían al resto del pueblo.

    Desde aquel tiempo comienza esa estructura piramidal dentro de la iglesia, aún no teniendo asidero en las santas escrituras. La sencillez de la iglesia, se vio paulatinamente reemplazada por una institución organizada con jerarquías y con moldes seculares y paganos extraídos del romanismo. En otras palabras, era el nacimiento de la iglesia de Roma.

    Desde siempre la organización del hombre ha buscado una estructura piramidal. Recordemos la experiencia de la torre de babel (Génesis 11) o el de la misma solicitud del pueblo en el tiempo de Samuel, cuando se revela un desprecio por la teocracia y un anhelo por la monarquía según el molde mundano.

    La Jerarquía es un mal enquistado en el corazón del hombre. Es un molde conforme a la naturaleza pecaminosa. Así lo revela la necia solicitud de la madre de los hijos de Zebedeo (Mateo 20:20-28) ante lo cual nuestro Señor Jesucristo responde: “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo”. Mateo 20:25-27.

    Tal como lo declara nuestro Señor Jesucristo en el pasaje citado, la jerarquía produce un enseñoramiento y El no quiere eso de su pueblo. Las jerarquías son propias del hombre caído y no de la voluntad de Dios.

    A Dios jamás le han agradado las jerarquías, de ahí que su sentir frente a la doctrina de los nicolaítas es considerada como aborrecible. La revelación de la escritura nos muestra que el anhelo de Dios es estar en medio y no sobre su pueblo. Ciertamente el pecado lo arruinó todo; cuando Adán y Eva desobedecieron, se creó una gran brecha que mas tarde vino a eliminar nuestro amado Salvador y Señor Jesucristo.

    Cuando observamos la casta sacerdotal en el antiguo pacto, parecería que Dios hubiera instituido una jerarquía eclesiástica. El sumo sacerdote era superior al sacerdote. Uno puede entrar al lugar santísimo, pero el otro solo hasta el altar del incienso. No obstante, debemos considerar que el sacerdocio nunca fue la imagen misma de las cosas conforme al pleno agrado de Dios, sino que sombras, emblemas y símbolos de lo que había de venir.
    Cristo terminó con eso, rasgando el velo del templo y abriendo el lugar santísimo para darle acceso directo a Dios, a cualquier pecador que transita por medio del sacrificio de la cruz del Gólgota.

    En el nuevo testamento, la instrucción de los ministerios y dones del Espíritu Santo expresados en las cartas de Pablo a los Romanos, Corintios o Efesios, y lo dicho por el apóstol Pedro en su primera epístola, de ninguna manera enseñan la jerarquía en la iglesia, por el contrario, se enfatiza la igualdad de importancia en cada uno de los miembros de la asamblea. Es decir, se deja en claro que tanto el obispo como el que sirve a las mesas, tienen la misma importancia, y no son parte de un escalafón jerárquico como lo vemos en la actualidad.

    Nuestro Señor Jesucristo lo enseñó con tanta precisión, veamos: “…aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo”. – Mateo 23:6-11.

    El texto es suficientemente decidor. Dios no desea las jerarquías entre los hermanos. Los fariseos eran una casta que se arrogaba el privilegio de servir a Dios y de sentirse mejores o mas importantes que los demás. Cristo condenó abiertamente aquella postura hipócrita y que no dista tanto de lo que pasa en la actualidad en la iglesia evangélica. Parece que pasajes tan categóricos como el citado, se han extinguido de los púlpitos así como por encanto.

    Hoy, el término “ministro” es como un grado jerárquico, y la feligresía actúa frente a los tales como si fueran algo así como seres angélicos. Esto es el legado del nicolaítismo. El clero por sobre los laicos.

    El apóstol Pedro, tan manipulado por la iglesia de Roma, jamás actuó como los “ministros” de la actualidad, menos como el papa del Vaticano. Recordemos como corrigió aquella recepción dada en la casa de Cornelio: “ Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre”. – Hechos 10:25-26.

    La actitud de Cornelio, es propia al de todo ser humano que no tiene conocimiento de Dios. Es la clásica actitud religiosa que pretende hacer “dioses” de los hombres. Desde tiempos remotos, el hombre ha elevado a los altares a individuos que han demostrado rasgos de piedad y de espiritualidad, y no me refiero exclusivamente a la iglesia de Roma, sino que a antiguas religiones y culturas paganas como el budismo, el zoroastrismo, el Islam, etc. etc. Lo triste e increíble, es ver que la iglesia evangélica también muestras aristas muy similares a esta costumbre humana y que Dios aborrece.

    La jerarquía dentro de la iglesia evangélica

    Muchos de los “ministros” de la iglesia actual no conformes con la herencia del nicolaítismo al dividir la membresía entre clero y laicos, han subdividido los ministerios en rangos jerárquicos.

    Por ejemplo, ahora el obispo es superior al pastor. Esto, no solamente es un insulto a la enseñanza bíblica, sino que un atentado al intelecto. En la Biblia, los términos anciano, pastor u obispo indican absolutamente el mismo oficio, y nunca expresan un rango jerárquico. Es una presunción antibíblica enseñar que entre los ministerios existe un escalafón jerárquico. Esto revela la búsqueda de algunas personas vanidosas que desean estar sobre los demás. Es muy frecuente encontrar a conocidos pastores, y que ahora se proclaman obispos, como si aquello los elevara de rango.

    Veamos lo que enseña Pedro al respecto: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros… Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros”. – 1 Pedro 5:1-2.

    Las palabras de Pedro son exageradamente claras. Los ancianos u obispos (es exactamente lo mismo) no están sobre la grey como lo reclama el nicolaítismo, sino que “ENTRE” ellos. La función del pastor no es establecer una dictadura hegemónica e infalible, sino que servir entre los hermanos. Si aún no es suficiente este argumento, sigamos leyendo a Pedro: “no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”. – 1 Pedro 5:3.

    La palabra señorío ya había sido advertida por el Señor Jesucristo en Mateo 20:25-27, y es una característica propia del mundo y no de la que debiera existir entre los hermanos.

    Recordemos la instrucción dada por Dios a Moisés respecto a la construcción del altar: “No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él”. – Éxodo 20:26.

    La palabra jerarquía denota una estructura escalonada y ascendente, que sitúa a personas u otras cosas en un orden según su importancia. El texto de Éxodo, nos revela que Dios prohíbe al hombre subir por gradas en su altar y elevarse por sobre los demás, porque lo único que quedará al descubierto es su desnudez.

    Es eso lo que justamente pasa cuando un individuo se pone por sobre sus semejantes; las deficiencias y bajezas quedan al descubierto. Cuando la lupa es fijada en los hombres, solo podremos observar imperfecciones, pero si la fijamos en la persona de Cristo, solo descubriremos impecable perfección. El nicolaítismo pretende eclipsar al único que debe estar sobre nosotros: a nuestro Señor Jesucristo.

    Las gradas son la clásica estructura de los templos evangélicos de la actualidad. Muy semejantes a las capillas y catedrales romanistas, exhiben imponentes altares y ostentosos sitiales (Luis XV) para el clero por sobre la altura de los laicos. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta es simple; es el legado del nicolaítismo dentro de la iglesia.

    El clero y sus distintivos especiales

    No conforme con la organización dividida entre el clero y los laicos, los seguidores del pensamiento nicolaíta, también incorporaron a sus formas, el uso de atuendos que los distinguían de lo seglar.

    Se instituye el uso de sotanas, pectorales y de cuello clerical al mas puro ejemplo de la iglesia de Roma. Ellos dicen que aquellas vestimentas los distingue como “siervos de Cristo”, pero en el fondo no es mas que una cómoda conservación de costumbres religiosas y a veces, una vanidosa satisfacción de sentirse distintos a los demás.

    Los fariseos ya tenían esta costumbre de distinguirse de los demás utilizando atuendos extravagantes, y justificaban aquella forma de vestir, interpretando literalmente pasajes de la torá. El Señor Jesucristo habló categóricamente al respecto: “Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas”. Mateo 23:5- 6.

    Recuerdo una inauguración de un templo evangélico cuyos asientos estaban divididos entre el clero y los laicos. Obispos y pastores en los primeros asientos, diáconos y “el resto” en la galería. ¿No es eso justamente lo que El Señor objeta en el texto citado anteriormente?

    Un conocido hermano español, dijo una vez: “No existe mas grande título para alguien, que el de hermano”- No obstante, hoy el título de solo “hermano” no satisface, y los nombres deben ir precedidos por prefijos tales como reverendo, obispo, doctor u otro término que lo diferencie de los laicos.

    Lo curioso de todo esto, es que a las mismas membresías o “laicos”, pareciera que les fascinara esta forma de organización, pues de ellos mismos salen expresiones tales como: “mi obispo”, “mi pastor”, “ministro”, etc., etc., y sus comportamientos no distan mucho de lo que ocurre en el mundo católico.

    Por favor no mal interpretar

    Esta observación que es comprobada y avalada por la historia de la iglesia y también por hombres sencillos y fieles al Señor, no persigue el restar importancia a los ministros ni a los diversos ministerios. Por el contrario, nuestra convicción es que el cuerpo de Cristo que es la iglesia, se compone de miembros con diversas funciones, todas con el mismo valor y todas sometidas entre sí. Nadie es mas importante ni nadie es inferior a otro (1 Corintios 12:1-31).

    Los pastores cuidan el rebaño, los maestros enseñan, los evangelistas predican la buena nueva, los diáconos sirven, y todos se someten recíprocamente sin necesidad de que exista una jerarquía nicolaíta.

    El llamado es a reivindicar el sentir de la iglesia de Éfeso; aborrecer la obra de los nicolaítas y desaprobar el enseñoramiento de algunos que piensan que porque ejercen tal o cual oficio en las iglesia, son mayores que los demás.

    Esta reprobación y advertencia, ya estaba analizada en detalle por el apóstol Juan en su tercera epístola, veamos: “Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia”. – 3 Juan 9-10.

    Juan acusa categóricamente a este Diótrefes, revelando su altanería y soberbia osadía al pretender ponerse por sobre los demás. La iglesia de Cristo, siempre ha tenido que ver el surgimiento de hombres que luego de un tiempo se ensoberbecen e implantan una hegemonía destructiva y totalmente alejada de la voluntad de Dios. Esa es la repudiable actitud del nicolaítismo que tanto mal ha traído al pueblo de Dios.

    A manera de conclusión

    Finalmente, es necesario precisar una vez más que todo este breve estudio no tiene el propósito de fomentar el desorden o de restar importancia a los hermanos que nos presiden en nuestras asambleas, eso sería algo inaceptable. El objetivo es informar acerca del origen extra bíblico del sistema nicolaíta y de cultivar en nuestras congregaciones la sencillez de la iglesia primitiva que tanto se ha perdido en la actualidad.

    Hoy existen muchos hermanos sinceros que derraman lágrimas por el trato arrogante de aquellos que se auto proclaman “los ungidos” en cuyas corporaciones existen estas jerarquías eclesiásticas tan aborrecidas por El Señor según lo ya tratado en este estudio.

    El deber del creyente que desea agradar a Cristo, es obedecer a los hermanos que nos presiden, a los pastores y líderes, pero aquello no tiene ninguna relación con defender la existencia de jerarquías dentro de la iglesia, aceptando castas clericales y grupo laicos en la membresía.

    Que Dios nos ayude a cultivar en nuestras congregaciones aquel sentir que hubo también en Cristo Jesús, es decir, considerar al otro, como superior a uno mismo (Filipenses 2: 3) y no teniendo mas alto concepto de sí, que el que debemos tener (Romanos 12:3)

    Que la gracia de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo sea con todos, Amén.

    Pablo J. Espinoza L.
    copiado de http://amen-amen.net/eninternet/?p=123

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