Paulo Arieu Theologies Web

Julio 15, 2009

Un grito de ayuda

Archivado en: Devocional cristiano — pauloarieu @ 5:21 am

Julio 15, 2009
Un grito de ayuda

  • “Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!”1

Clark Strand, quien por un tiempo fue un monje budista Zen, compartió como “hace dos años, a bordo de un vuelo que salió de Memphis, Tenn., de pronto me encontré a mis mismo repitiendo las palabras, ‘¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi!’

“Esto no habría sido tan increíble si yo hubiese sido un miembro de la iglesia ortodoxa, que por más que un milenio ha utilizado esa oración como su método preferido de contemplación. Por lo mismo, no habría sido tan sorprendente si yo hubiese sido un cristiano de cualquier religión. Ya que yo era un budista Zen que no profesaba ninguna creencia en Dios, y mucho menos en Jesús, esto me llegó totalmente por sorpresa.

“Regresaba del baño cuando el avión empezó a perder altura. Mis pies se levantaban del piso. Por momentos colgué en forma cómica con piernas de marioneta, y entonces de alguna manera logré llegar de nuevo a mi asiento. Acababa de abrochar el cinturón de seguridad cuando mi esposa que se encontraba del otro lado del pasillo sentaba con nuestros dos niños volteó hacia mí y dijo las cuatro palabras nadie en un aeroplano desean escuchar jamás: ‘¿huele a humo?’ Era el momento que todos nos hemos imaginado. Usted mira las caras de los otros pasajeros (casi todas eran personas) mas se podía leer en todos ellos el mismo pensamiento: “Es esto lo que significa morir.”

“Milagrosamente, minutos después estábamos en tierra firme. El avión, como descubrimos después, había tenido una falla eléctrica en la consola de control, y el piloto, no sabiendo cuánto tiempo él podría controlar el avión, había descendido tan rápidamente como le fue posible, llevando el avión a la mayor velocidad posible, cubriendo los 25 minutos de regreso a Memphis en un poco menos de 10 minutos.

‘Cuando todo parecían perdido, no era a Mu a quien había llamado, ni siquiera a Buda, pero de todas las cosas, a Jesús – a pesar de todo lo que yo había creído o había hecho.

“Solamente más tarde esa misma noche en el cuarto del hotel, con los niños ya en cama, recordé el momento durante el vuelo cuando mi vida espiritual había tomado un giro de 180 grados y, fue como si se regresara de nuevo al puerto.”2

¿Necesito decir algo más?

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a no esperar hasta que esté en medio de una crisis que amenace mi vida para pedirte que tengas piedad de mí y me salves. Ayúdame a hacerlo en este momento. Y que cuando este en una crisis de cualquier tipo, concédeme que automáticamente mi  pedido por ayuda ascienda a ti. Gracias por escuchar y responder a mi oración – y siempre lo haces cuando te lo he pedido. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Marcos 10:47 (NIV).
2. Clark Strand, un antiguo monje budista Zen, “En la raiz de todo,” www.beliefnet.org/story/44/story_4406.html.

Nota: Para asegurarse de estar listo al encontrarse frente a Dios al final del camino de la vida, asegúrese de leer “Como saber que es un Cristiano autentico, sin tener que ser religioso” en:http://www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php.

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