Spurgeon y la Biblia II

Julio 4, 2009


Spurgeon y la Biblia II

Julio 3, 2009 by Allan Román

Allan Román
Tiene un Certificado de Teología de Spurgeon’s College, Londres y traduce:www.spurgeon.com.mx

Allan Román
Decíamos en nuestro artículo anterior que hay varios pasajes autobiográficos de Spurgeon que describen su actitud hacia la Palabra de Dios. Incluso antes de su conversión a Cristo, Spurgeon conocía algo sobre el valor de la Biblia:

“Antes de mi conversión yo estaba acostumbrado a leer las Escrituras, a admirar su grandeza, a sentir el encanto de su historia, y a sorprenderme ante la majestad de su lenguaje.”
En el Libro que habla, un sermón predicado en 1871, Spurgeon declaró cómo las Escrituras se habían vuelto cada vez más preciosas para él:
“Muchos libros de mi biblioteca están ahora detrás de mí y por debajo de mí; los leí hace años, con considerable placer; los he releído, después de algún tiempo, con desilusión; no volveré a leerlos nunca, pues no me sirven de nada. Fueron buenos, a su manera, alguna vez, como también lo fueron los vestidos que usé cuando tenía diez años; pero ya no me sirven, y sé más de lo que estos libros enseñan, y sé dónde están sus fallas. Pero nadie supera a la Escritura, el libro que se ensancha y se profundiza con los años. Es cierto que realmente no puede crecer, pues es perfecto; pero lo hace en cuanto a nuestro entendimiento. Entre más profundo caven en la Escritura, más descubrirán que es un gran abismo de verdad.”
La única queja que tenía contra la Versión Autorizada era su división en capítulos y versículos: “Me siento vejado por el individuo que dividió la Biblia en capítulos; me olvido de su nombre en este preciso momento, y tengo la certeza de que no vale la pena recordarlo. Me he enterado que realizó la mayor parte de su obra con su cincel entre Londres y París, y su trabajo resultó ser muy tosco. Seguramente estaba dividiendo el Evangelio de Mateo en capítulos mientras atravesaba el Canal de la Mancha, pues lo dividió en lugares muy extraños.” (Nota: la división de la Biblia en capítulos se le atribuye a Stephen Langton, c.1150/55-1228, Arzobispo de Canterbury. Con muy pocas modificaciones, es la división en uso).
En contraste con ese franco comentario sobre la deficiencia, Spurgeon dijo lo siguiente en un sermón sobre la ‘infalibilidad’: “La Santa Escritura es una arpa eolia a través de la cual el viento bendito del Espíritu está soplando siempre para crear una música mística de tal naturaleza, que los oídos humanos no oirían en ninguna otra parte, ni oirían tampoco allí, a menos que hubieren sido abiertos por el toque sanador del Grandioso Médico.”
La Biblia era la guía infalible de Spurgeon en todas las cosas, en toda circunstancia y en toda situación de la vida: “Si quiero viajar en tren, uso a Bradshaw, y no confío en las habladurías; y si quiero ir al cielo, debo seguir a la Biblia.”
Como para la mayoría de nosotros, hubo momentos en los que la Biblia era un libro ‘árido’ para Spurgeon. Pero, al continuar leyéndolo, revivía (al igual que Spurgeon). “Yo confieso que, con frecuencia, me he alimentado de la Palabra de Dios cuando no he sentido apetito por ella, hasta que he logrado recuperar el apetito. Me he vuelto hambriento en la medida en que me he sentido satisfecho: mi vacío parecía matar mi hambre, pero conforme he sido revivido por la palabra, he anhelado más de ella.”
“Yo diría que ningún bautista debería temer jamás producir el texto correcto, y una interpretación precisa del Antiguo y del Nuevo Testamento. Durante muchos años los bautistas han insistido en el hecho de que deberíamos traducir la Palabra de Dios de la mejor manera posible. Todo lo que necesitamos es la mente exacta del Espíritu, en la medida en que podamos alcanzarla.”
Dando ejemplos del amplio uso que podemos hacer de la Biblia, Spurgeon utilizó una ilustración casera: “Recuerdo un libro que poseía mi padre, titulado Medicina familiar, que era consultado cuando cualquiera de nosotros caía enfermo con enfermedades infantiles. El Libro (la Biblia), es nuestro libro de medicina familiar. Pueden usarlo en los funerales. Pueden usarlo en las bodas. Pueden usarlo en los cumpleaños. Pueden usarlo como una lámpara en la noche. Pueden usarlo como una sombrilla durante el día. Es un Libro universal; es el Libro de los libros que ha proporcionado material para montañas de libros; está hecho de lo que yo llamo biblina, es decir, de la esencia de los libros.”
Concluimos este artículo recomendando a nuestros lectores que hagan de la Biblia, su libro de medicina familiar, al punto que nuestra sangre se convierta en biblina.

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