Biblioteca de Assurbanipal


Biblioteca de Assurbanipal

Los autores: Ariel Acosta, Elvia del Castillo, Dayner Acosta y Luis Amador, son estudiantes del Seminario Teológico Adventista de Cuba.

Guardias de Asurbanipal, bajorrelieve de su palacio en Ninive, c. 645 a. C., Museo del Louvre.

El único rey asirio que se enalteció en la literatura, el rey soldado y erudito que se jactaba de su buena y excelente educación, el patrón de las artes y las letras, ese fue Assurbanipal.

Fungió como rey de Asiria entre el 669 a.c. al 627 a.c., último de sus grandes gobernantes, quien fue conocido también como Sardanápalo, tal y como lo nombraron las fuentes griegas. Heredó un gran reino que abarcaba desde el norte de Egipto hasta Persia y hacia el 652 a.c. extendió su dominio hasta el sur de Egipto y oeste de Anatolia. Aunque el imperio asirio alcanzó su máxima plenitud con Assurbanipal, durante su reinado aparecieron los primeros signos de declive de su reino. La literatura y arte asirio llegaron a su apogeo durante su reinado. Fue uno de los pocos gobernantes cultos del antiguo Oriente Próximo. Leía las tabletas de barro de Sumer y el oscuro escrito acadio que es difícil de dominar, y se gozaba en leer las inscripciones en piedra de la época anterior al diluvio. Él mismo expresa en una de sus inscripciones: “Yo, Assurbanipal, aprendí en palacio la sabiduría de Nebo, el arte completo de escribir en tabletas de arcilla de todas clases. Me hice experto en varias clases de escritura… leí las bellas tabletas de arcilla de Sumer y la escritura acadia, que resulta difícil de dominar. Experimenté el gozo de leer inscripciones hechas en piedra, pertenecientes a la época anterior al diluvio”. Era tan grande su interés en la literatura y la erudición, que al subir al trono, reprimió rápidamente, un levantamiento en Egipto, conquistó Lidia y Persia; después de consolidar su reino, se dio a al tarea de la erudición hasta llegar a ser el monarca más poderoso y culto de su época, siendo uno de los más grandes patrocinadores de la literatura del mundo. Envió escribas eruditos a Asur, Babilonia, Cuta, Nipur, Acad, Erec y otros centros estratégicos a lo largo y ancho de su vasto imperio, donde se reunieron y copiaron libros de arcilla. Sus residencias reales, especialmente en Nínive, estaban decoradas con magníficos relieves que representaban escenas de guerra, de la caza de animales salvajes y la vida diaria del palacio. Estos relieves podían verse también en los templos y edificios públicos que construyó. Vemos que a pesar de sus constantes actividades militares dejó un rico legado cultural.

Relieve de Assurbanipal cazando
British Museum.London

Es significativa su dedicación a la literatura. Sostuvo una escuela de escribas que se encargó de preservar la literatura y lingüística de los sumerios y acadianos, ellos reunieron la primera gran biblioteca de la zona, que se convirtió en el monumento perenne de este rey. Estaba reunida allí, cuidadosamente copiada en unas 5000 tablillas, la mayor parte de la extensiva producción literaria del país, todo lo que entonces se consideraba digno de ser conservado y releído. Al completarse la biblioteca llegó a tener cerca de 100 000 volúmenes. En el año 1853 d.c, dando continuidad de sus excavaciones previas con Layard, Rassam desenterró en Nínive el palacio del rey Assurbanipal, en el cual había un bello bajo relieve de gran tamaño que representaba al rey de pie en un carro de guerra, disponiéndose a salir a una expedición de cacería, mientras sus servidores le entregaban las armas para la caza. En dos pisos contiguos de altas cúpulas, se descubrieron amontonadas en los pisos miles de inapreciables tablillas de arcilla, que resultaron ser una gran porción de la Biblioteca de Assurbanipal. Layard también trabajó en este hallazgo, extrajo tablillas de arcilla cubiertas con caracteres cuneiformes. Estas variaban en su tamaño desde 1 hasta 12 pulgadas cuadradas. Las tablillas parecían haber estado organizadas y la biblioteca parecía haber sido un lugar público. Finalmente los restos arqueológicos fueron transportados hacia el Museo Británico de Londres. Se han excavado hasta ahora cerca de 30 000 textos.

Veinte años más tarde (1872 d.C.) una de las tabletas causó una gran sensación cuando el asiriólogo George Smith, mientras trabajaba en el Museo Británico, comprendió que la misma contenía un relato acerca del diluvio. La tradujo y publicó, aunque hoy sus traducciones son consideradas algo anticuadas. Al fijar sus ojos en las palabras “la barca descansó sobre la montaña de Nisir”, se sintió muy emocionado, al igual que el Sr. Gladstone, el Decano Stanley y el propietario del periódico London Daily Telegraph. El Sr. Smith fue enviado a Nínive, donde mediante búsqueda diligente halló la otra porción de la tableta que contenía los diecisiete renglones que completaban el recuento caldeo del diluvio. Se le dio a este hallazgo el título de “Epopeya de Gilgamesh”. Más tarde encontró las tabletas de la creación según los babilonios, las cuales publicó en 1876 bajo el título de “Recuento Caldeo del Génesis”, al que también se le denomina Enuma Elish. Entre otras obras encontradas tenemos el descenso de Ishtar al mundo bajo; la leyenda Etana, quien huyó del cielo en un águila; otra leyenda que cuenta que Sargón de Acadia fue salvado al nacer como Moisés, en su cesta de juncos en el río Éufrates, al ser rescatado por la diosa Ishtar; se encontró además gran cantidad de literatura de sabiduría, incluyendo el poema del Justo Sufriente, a menudo descrito como el Job de Babilonia; Himnos; parábolas y cuentos populares.

La estructura y contenido internos de la biblioteca resultan bien interesante si tenemos en cuenta que un libro babilónico o asirio consistía en varios departamentos, formados por tabletas de arcilla cuadradas escritas por ambos lados, cuidadosamente paginadas y apiladas una sobre otra en orden. Muchos de aquellos libros fueron copiados de tabletas babilónicas prestadas, aunque un gran número fueron, evidentemente, compuestas durante el reinado de Assurbanipal. Se prepararon listas completas de plantas. Árboles, metales y minerales. Además, se hizo un catálogo de todas y cada una de las especies animales conocidas, donde se clasificaron en familia y género. Lenormant dice: “Nos quedamos bien asombrados de ver que los asirios ya habían inventado una nomenclatura científica, similar en principio a la de Linneaus”. Se podían encontrar también libros religiosos explicando el nombre, funciones y atributos de cada dios, encantos mágicos con los cuales ahuyentaban los malos espíritus, y poemas sagrados parecidos en estilo a los salmos de David. Estaban las copias de las ya entonces reliquias babilónicas acerca de la Creación, el Diluvio y la Torre de Babel, que son como narrativas del Génesis, aunque fueron escritas cientos de años antes de que Moisés naciera. Había numerosos trabajos sobre gramática pues los asirios hallaron su lenguaje tan complicado que multiplicaron esfuerzos en reproducir léxicos y gramáticas para explicar y simplificar mejor su lengua. Vale decir que dichos libros, escritos para ayudar al aprendiz asirio durante 2500 años en el pasado, han sido encontrados sin valor alguno para el estudiante actual en el propósito de entender mejor dicha lengua. Toda esta vasta colección, recopilada con mucho cuidado por el rey, cayó con el palacio cuando fue destruido por su hijo Saracus; se rompieron la mayoría de los fragmentos. El descubrimiento de la Biblioteca de Assurbanipal ha tenido una notabilísima significación, tal vez este ha sido el descubrimiento más importante de Mesopotamia. A través de ella el hombre moderno puede:

  1. Conocer muchos de los más valiosos textos cuneiformes en tabletas.
  2. Cómo los pueblos del cercano oriente interpretaban presagios que fueron derivados del estudio del hígado y de las entrañas de los animales sacrificados o de los movimientos del hombre, animales, pájaros o cuerpos celestes.
  3. Las listas de reyes y datos astronómicos ayudan a los eruditos a establecer una cronología precisa del mundo antiguo.
  4. Hizo posible el desarrollo de la Asiriología como un estudio serio con lenguaje, escritura y literatura, pues para los asiriólogos es una de las fuentes más ricas y fundamentales de los conocimientos sobre el pensamiento de este país.

Asurbanipal (a veces mencionado como Ashurbanipal, o Assurbanipal), fue el último gran rey de Asiria. Reinó entre el 669 aC y el 627 aC.

Hijo de Esarhaddon y Naqi’a-Zakutu, es famoso por ser uno de los pocos reyes de la antigüedad que sabía leer y escribir. Durante su reinado, la escultura asiria alcanzó su apogeo, lo cual se aprecia en los palacios de Nínive. Era conocido con diversos nombres, algunos textos latinos y medievales lo llaman Sardanapalus, los griegos lo conocían como Sardanapal, y en el Antiguo Testamento, es mencionado como Osnaper (libro de Esdras, 4:10).

En el reinado de Asurbanipal, el esplendor asirio era evidente no sólo en su poderío militar, sino también en su cultura y las artes. Asurbanipal creó la biblioteca de Nínive, la cual era la primera biblioteca que recogía y organizaba material de forma sistemática. En Nínive se recogió toda la literatura disponible en escritura cuneiforme en aquel entonces.

Algunas tablillas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del poema de Gilgamesh, en los lenguajes sumerio y acadio. Otras eran usadas como diccionarios sumerio-acadio, mientras que algunas contenían textos sobre astronomía y astrología.
El juego más grande de tablillas se encuentra en el Museo Británico, en Londres. Se trata de textos “proféticos”, que enseñaban a los escribas a interpretar el significado de lo que presenciaban.

Cuando murió Sin-iddina-apla, el hermano mayor de Asurbanipal, éste último fue coronado príncipe en 672 a. C. Asurbanipal era impopular con la corte y los sacerdotes, por lo que se hicieron contratos con los asirios destacados, miembros de la familia real e inclusive reyes extranjeros, para asegurar la lealtad al príncipe. El rey Esarhaddon murió durante una campaña militar en Egipto en 669 a. C., por lo que Asurbanipal subió al trono, en parte gracias a la tenacidad de su madre Naqi’a-Zakutu.

Al igual que con muchos reyes asirios, los inicios del reinado de Asurbanipal fueron marcados por guerras incesantes. Luchó contra su hermano Shamash-shum-ukin, quien había sido coronado rey de Babilonia y que se había rebelado contra Asiria. Babilonia estaba apoyada por una coalición de pueblos del sur de Mesopotamia y Egipto. A la postre, Asurbanipal reconquistó Babilonia, y desmembró la alianza en el vigésimo segundo año de su reinado. Instaló en Babilonia un gobierno títere bajo el mando del rey Kandalanu. Algunos antropólogos alegan que Asurbanipal y Kandalanu eran la misma persona. El rey asirio sometió también al imperio Elamita, destruyendo a Susa, su capital, y conquistó gran parte de los territorios actualmente árabes.

En la última década de su reinado, Asiria estaba en paz, pero enfrentando un declive importante. La documentación de esos años es muy escasa; inclusive, no se tiene certidumbre sobre la fecha exacta de la muerte de Asurbanipal. Algunas versiones dicen que reinó durante 38 años, mientras que otras hablan de 42.

En cualquier caso, la muerte de Asurbanipal abrió la puerta a las catastróficas guerras fraticidas entre sus hijos Ashur-etil-ilani, Sinsharishkun y Sin-shumu-lishir; y entre ellos y el nuevo rey de Babilonia, Nabopolasar.

Las fechas que se mencionan en este artículo fueron tomadas de referencias en las inscripciones de Harran de la madre de Nabonido.

La popularidad de Asurbanipal es tal que su nombre es frecuentemente usado en los niños de comunidades asirias.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

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  7. Nichol, Francis D. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día. Publicaciones Interamericanas. Pacific Press Publishing Association. 1ra Edición. 1981. Tomo I, págs. 119, 123.
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  9. Thompson, Frank Charles. Biblia de Referencia Thompson. Editorial Vida. Pág 4438.
  10. wikipedia,Asurbanipal

Fuente: http://www.tagnet.org/iasdsc/recursos/arti/05.html

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