¿Para qué sirven las huellas digitales?

¿Para qué sirven las huellas digitales?

Posted: 18 Jun 2009 07:18 AM PDT

De todos es sábido que cada persona tiene unas huellas digitales propias, lo cual viene de lujo si te acusan de asesinato erróneamente y te libras de pasarte el resto de tu vida en la cárcel por algo que no has cometido. Sin embargo, su razón de ser biológica sigue siendo un misterio.

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De hecho, los nuevos informes científicos desmienten la teoría de que sirven para aumentar la fricción entre nuestras manos y la superficie que estemos tocando. La mejora del agarre era la que se creía la mejor razón para su existencia.

Sin embargo, la experiencia ha desmentido este hecho. En una serie de pruebas para medir la fricción entre un dedo y una pieza de cristal acrílico, gracias a la fuerza que el dedo hiciera contra el cristal. Era de esperar que la fricción aumentara cuando aumentara la fuerza, pero está fricción aumentó de una manera muchísimo menor a lo que se esperaba.

La piel humana no se comporta como un sólido normal, en el que la fricción es proporcional a la fuerza.En lugar de eso, se comporta como una goma, donde la fricción es proporcional al área de contactoentre las dos superficies. Para corroborar este pensamiento, se se varío el área de contacto en el mismo experimento y aquí si tuvieron más éxito.

Las medidas indican que el área de contacto es un 33% menor que si las yemas de nuestros dedos fueran completamente lisas. Así que las huellas digitales no aumentan nuestro agarre, si no que lo disminuyen ya que disminuyen nuestro área de contacto.

Aunque, por ejemplo, podemos pensar que si nos ayuda a agarrarnos en superficies húmedas, ya que hacen de ‘drenaje’. Las huellas digitales siguen siendo un misterio.

“Siempre es bonito derribar un mito con datos”, dijo el Dr. Ennos, líder de la investigación.

Fuente | BBC


Anatema en el Griego Koiné

Anatema en el Griego Koiné

Posted: 19 Jun 2009 05:53 AM PDT

Fuente: HectorLeites.com

Una buena observación de la palabra anatema en el griego Koiné. Debemos de ver dos palabras muy similares, con un cambio en una letra: anathema y anathëma, si se observa es la misma palabra pero con una diferencia muy pequeña y es que una lleva e= épsilon y la otra lleva ë= eta

Hay que saber que la pronunciación es exactamente la misma dado que las dos son letras “e” pero una es larga y la otra es corta en el alfabeto griego.

Anaqema, notese e dedicado a la destrucción.

Anaqhma, nótese h dedicado a Dios o las cosas santas.

αναθεμα [anathema] (Sustantivo Neutro). Cosa maldita, es decir destinada al castigo merecido. Destinado a sufrir la ira de Dios. Consagrado o dedicado a la destrucción. Maldito. Maldición. Espiritualmente denota el estado de aquel que está apartado de Dios por el pecado. Tal como se usa en el N.T., no se refiere a la excomunión eclesiástica como se practicó en siglos posteriores, pero sin duda incluía alguna forma de separación de la iglesia.

αναθεμα [anathema] aparece 6 veces en el NT: anatema 5 y maldición 1.

1. Los Hechos 23:14. – Los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo. – αναθεματι [anathemati] Dat. sing. – (”Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición” αναθεματι ανεθεματισαμεν εαυτους [anathemati anethematisamen heautous] lit: “para maldición nosotros maldijimos a nosotros mismos”).

2. Romanos 9:3. – Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne. – αναθεμα [anathema] Nom. sing.

3. 1 Corintios 12:3. – Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. – αναθεμα [anathema] Nom. sing.

4. 1 Corintios 16:22. – El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. – αναθεμα [anathema] Nom. sing.

5. Gálatas 1:8. – Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. – αναθεμα [anathema] Nom. sing.

6. Gálatas 1:9. – Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. – αναθεμα [anathema] Nom. sing.

Miremos la misma palabra pero con “eta”

αναθημα [anathêma] (Sustantivo Neutro). Ofrenda resultante de un voto.

αναθημα [anathêma] aparece 1 vez en el N.T.:

1. Lucas 21:5. – “Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo:…”

Es una buena curiosidad de la misma palabra que para diferenciarlas en su contenido y significado se le cambia una letra.
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La homosexualidad existe gracias al tabú de la homosexualidad (2/2)

La homosexualidad existe gracias al tabú de la homosexualidad (2/2)

Sergio Parra18 de junio de 2009

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Después de la polvareda levantada por el anterior parte del artículo, voy a centrarme ahora en la visión que tiene la memética acerca de la masturbación y el adulterio.

El tabú de la masturbación es uno de los tabúes sexuales más populares en muchas sociedades y, por tanto, con mayor carga memética. Recordamos que los memes, en muchos casos, pueden tener una influencia en el individuo semejante al que tienen los genes.

Son muchas las generaciones que han crecido pensando que si se masturbaban podrían salir muy mal parados. Pero lo cierto es que el impulso sexual juvenil es muy intenso. Sin masturbación no hay más que dos caminos: masturbarse con un sentimiento de culpa o concentrarse en el sexo vaginal.

Al aumentar el sexo vaginal, se incrementa también el número de descendencia a la cual se podrá transmitir el tabú de la masturbación, y así sucesivamente. El memetista norteamericano Aaron Lynch sugiere una explicación similar para el éxito del meme de la circuncisión, dado que esta práctica dificulta la masturbación pero no así el sexo vaginal.

Los tabúes referidos al adulterio funcionan de forma algo distinta. Se sugiere que está en el interés genético de todo individuo el persuadir a sus congéneres para que NO comentan adulterio mientras ellos sí lo hacen. En este caso transmiten a la vez los memes antiadulterio y los de la hipocresía.

Por esa razón los memes relacionados con el matrimonio son tan intensos y fáciles de interpretar: desde los trajes blancos y vaporosos o los ramos de flores hasta las ceremonias desfloramiento, pasando por los castigos que se infligen por cometer adulterio: todos ellos en aras de la ventaja biológica.

Las ideas y las creencias de la gente tienen mucho que decir acerca del sexo. Porque también es a través del sexo cómo se transmitirán esas ideas y creencias para las generaciones futuras. Esto se puede comprobar en muchas religiones, que a menudo tienen mucho que decir acerca de la intimidad de alcoba de sus acólitos. Tal y como refiere Susan Blackmore:

Una religión que promociona la familia numerosa asume la transmisión memética vertical, con lo cual produce una mayor descendencia para beneficio de dicha religión, y lo contrario sucede con la religión que recomienda limitar el número de hijos. Así, los memes religiosos devienen importantes manipuladores del éxito genético. El tabú del catolicismo acerca del control de natalidad ha resultado ser tremendamente eficaz para llenar el mundo de millones de católicos que educan a sus hijos en la creencia de que los condones y la píldora anticonceptiva son pecado y que Dios quiere que tengan tantos hijos como les sea posible.

Finalmente, aunque peque de perogrullesco, advertir que esta es sólo la visión de la memética. La realidad es más compleja y sólo se puede explicar satisfactoriamente desde una visión poliédrica.

Vía | ‘La máquina de los memes’, de Susan Blackmore

La homosexualidad existe gracias al tabú de la homosexualidad (1/2)

La homosexualidad existe gracias al tabú de la homosexualidad (1/2)

Sergio Parra17 de junio de 2009

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Mucho se ha escrito de la existencia de la homosexualidad, la masturbación o el adulterio desde el punto de visto psicológico, biológico y hasta sociológico.

Pero hoy vamos a analizar el asunto desde una nueva perspectiva: la memética, algo así como la genética de la información y la cultura: virus mentales que arraigan en nuestro cerebro y que hacen lo posible por reproducirse en los cerebros que nos rodean.

Empecemos por la homosexualidad. El tabú sobre la homosexualidad o la homofobia ha sido muy intenso durante siglos. Pero de un tiempo a esta parte se está perdiendo progresivamente el rechazo cultural a la homosexualidad. Paradójicamente, este nuevo respeto por la homosexualidad terminará por conseguir lo que antes pretendían los intolerantes: que la homosexualidad tienda a extinguirse.

Sobre la homosexualidad no existe una explicación generalmente aceptada por la biología. Sin embargo, cada vez hay una mayor evidencia que apunta a una predisposición hereditaria. Suponiendo que este fuera el caso, los tabúes homosexuales favorecieron los genes homosexuales, porque socialmente se forzaba a sus portadores a casarse contra su voluntad y a tener hijos.

Susan Blackmore lo explica así en su libro La máquina de los memes:

Esto sugiere una predicción de futuro interesante. A medida que aumenta la transmisión horizontal del tabú debería perder su fuerza y a la larga desaparecer, como es el caso en muchas sociedades. En este caso, las personas homosexuales están libres para mantener relaciones de larga duración con su mismo género, sin verse obligados a procrear. El efecto a corto plazo da como resultado una conducta homosexual mucho más abierta, una aceptación social mayor pero, a largo plazo, el efecto podría conducir a una disminución de genes homosexuales.

Insisto en añadir que esta visión de Blackmore tiene efectos destacables si partimos de la base de que la homosexualidad existe en gran parte por la herencia genética y si, además, los homosexuales no deciden, por ejemplo, reproducirse alquilando un vientre materno o usando alguna otra tecnología futura.

De todas formas, resulta interesante imaginar que los que antes pretendían hacer desaparecer la homosexualidad de la sociedad deberían haber tomado un camino diametralmente opuesto al del rechazo: bastaba con aceptar socialmente la homosexualidad y el tiempo haría el resto. O dicho de otra forma: apagar el fuego dejando que arda consumiendo todo el oxígeno disponible.

Otro día nos centraremos en la masturbación y el adulterio desde el punto de vista memético.

Vía | La máquina de los memes, de Susan Blackmore

El transexual que dio a luz a una niña fue padre de nuevo

El transexual que dio a luz a una niña fue padre de nuevo

9 de junio de 2009, 10:22 PM

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Foto EFE: El alumbramiento tuvo lugar por parto natural si bien será la mujer de Beatie, Nancy,…

Los Ángeles (EEUU), 10 jun (EFE).- El transexual Thomas Beatie, que saltó a la fama por ser el primer “hombre embarazado” del mundo, dio a luz hoy a un niño apenas un año después de convertirse en padre por primera vez, informó la cadena de televisión ABC.

El alumbramiento tuvo lugar por parto natural si bien será la mujer de Beatie, Nancy, de 46 años, quien se encargará de amamantar al bebé al igual que ocurrió con Susan Juliette, la niña que nació el 29 de junio de 2008 tras una gestación que concentró la atención informativa de todo el mundo.

El pasado mes de noviembre Beatie, de 35 años, anunció que había dejado de tomar hormonas masculinas para poder tener otro hijo.

Beatie creció en Hawai, donde su madre se suicidó cuando él tenía doce años, y decidió cambiarse de sexo a los 24 años, cuando se sometió a una operación para quitarse los pechos y legalmente cambió su género de femenino a masculino.

Posteriormente, comenzó un tratamiento hormonal para aumentar sus niveles de testosterona, pero decidió mantener sus órganos sexuales femeninos a pesar de llevar una vida como si fuera un hombre.

Su aparición la primavera pasada en la revista gay “The Advocate”, con su aspecto varonil, barba y el torso desnudo mostrando su tripa de embarazado, desató la polémica en la sociedad de Estados Unidos y fuera de este país.

Pese a la preocupación de sus familias, Beatie asegura que no tienen miedo a las amenazas que han sufrido desde que su caso se hiciera público y sienten que son una familia tradicional.

A pesar de su condición oficial de hombre, Beatie aceptó quedarse embarazado de sus hijos debido a la incapacidad de su mujer para la gestación.

No hay gen gay según el director del proyecto Genoma Humano

lunes 7 de julio de 2008

No hay gen gay según el director del proyecto Genoma Humano

La influencia genética en la homosexualidad es mucho menor que en otras tendencias, como la propensión a la agresión o a la neurosis.

¿Influye nuestra genética en los rasgos de nuestra personalidad? Sí, tanto como pueden influir las cartas que nos tocan en un juego de azar… pero lo importante es cómo queremos jugar esas cartas.Francis S. Collins es Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica en 2001, por su trabajo en la Secuenciación del Genoma Humano, que hizo pública la secuencia del genoma humano libremente y sin restricciones para beneficio de toda la humanidad (el mayor descubrimiento científico de nuestra época, según Kevin Davies). Es miembro de entidades de prestigio innegable como el Institute of Medicine (Instituto de Medicina) y la National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias) en EEUU.

Químico por la universidad de Yale y médico por la de Carolina del Norte, identificó el gen de la neoplasia endocrina múltiple. También buscó los genes que producen la sensibilidad a la diabetes. Ha investigado la genética relacionada con fibrosis quística, la neurofibromatosis y la enfermedad de Huntington.

Según Collins, hay un componente “inescapable” de heredabilidad en mucos rasgos del comportamiento humano. Por heredabilidad se refiere a la influencia de los factores genéticos en rasgos de personalidad.

Pero la heredabilidad no es 100% segura. A partir de numerosas investigaciones con gemelos idénticos, se observa que incluso rasgos heredados no se desarrollan inevitablemente. Y no siempre se heredan.

Collins incluso ofrece datos de cuán heredable es una serie de rasgos de personalidad:

-buena habilidad cognitiva: 50%
-extroversión: 54%
-tendencia a neurosis: 48%
-personalidad abierta, expansiva: 57%
-tendencia a agresividad: 38%
-tendencia al tradicionalismo: 54%

Y aunque estas tendencias estén ahí, no siempre se desarrollan: hay libre voluntad (Collins está convencido) y también hay factores ambientales.

La genética en la tendencia homosexual

“Un área de interés público especialmente fuerte es la base genética de la homosexualidad. La evidencia en estudios de gemelos demuestra que hay factores heredables que juegan un papel en la homosexualidad masculina. Sin embargo, la posibilidad de que el gemelo idéntico de un hombre homosexual también sea gay es de sólo un 20% (la posibilidad de que un hombre al azar sea gay es entre un 2 y 4%). Esto indica que la orientación sexual tiene influencia genética pero no viene incrustada en el ADN y como quiera que los genes estén implicados es mediante predisposiciones y no predeterminaciones”.

Es decir: influye, pero no determina. La tendencia genética a ser homosexual tiene una fuerza del 20% en los varones… casi la mitad que la tendencia de las personas a ser agresivas por genética.

El articulo completo contiene apreciaciones sobre “El Gen de Dios”.

A propósito reproducimos aquí un video del programa presentado por la Dra. Martínez , en España, con respecto a este tema.

http://ubiamoribioculus.blogspot.com/search/label/Opini%C3%B3n%20de%20expertos

SIMILES Y METAFORAS

Símiles y Metáforas

Hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-historico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios.  Se sigue la interpretación literal de las palabras sin ignorar las figuras literarias y retóricas, las parábolas, la poesía y la profecía.  Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.

SIMILES Y METAFORAS

El Símil

Cuando se hace una comparación formal entre dos objetos, buscando impresionar la mente con algún parecido o semejanza, la figura se llama “símil”. En Isaías 55:10‑11, hallamos un hermoso ejemplo de esto: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá sino que harta la tierra y la hace germinar y producir y da simiente al que siembra y pan al que come: así será mi palabra, que sale de mi boca, no volverá a mí vacía; antes hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié”. Las oportunas y variadas alusiones de este pasaje presentan la benéfica eficacia de la palabra de Dios, y esto en un estilo muy impresionante.

Los símiles ocurren con frecuencia en las Escrituras y teniendo por objeto ilustrar la idea del autor, no envuelven dificultades de interpretación. Cuando el salmista dice: “Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades; velo y soy como el pájaro solitario sobre el tejado” (Salmo 102:6) sus palabras son una vívida descripción de su absoluta soledad. En Mat. 28:3, se dice del ángel que movió la piedra de la puerta del sepulcro, que “su aspecto era como un relámpago y su vestido blanco como la nieve”… En Romanos 12:4, el apóstol ilustra la unidad de la Iglesia y la diversidad de sus ministros individuales por medio de la siguiente comparación: “De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros empero todos los miembros no tienen la misma operación, así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros”. Compárese, también, 1 Cor. 12:12. En todos estos casos, así como en otros, la comparación se interpreta por sí sola, en tanto que las imágenes intensifican el pensamiento principal.

Hallamos un hermoso ejemplo de símil en el final del Sermón del Monte (Mat. 7: 24‑27): “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un varón prudente que edificó su casa sobre la peña”. Tenemos, por un lado, la figura de una casa cimentada sobre la roca inconmovible, a la que ni las tormentas ni los aluviones pueden conmover; por la otra parte tenemos una casa construida sobre movible arena, incapaz de resistir la violencia de los vientos y los aluviones. La similitud así formalmente desarrollada se convierte, realmente, en una parábola y la mención de lluvias, aluviones y vientos, implica que la casa ha de ser probada por el tejado, los cimientos y los costados, ‑techo, fundamento y centro. Pero no debemos imitar a los místicos, tratando de hallar alguna forma especial y distinta de tentación en cada una de estas tres palabras. El gran símil presenta en forma muy impresionante el porvenir seguro que espera a los que creen y obedecen la palabra del Señor Jesús, como asimismo el que espera a los que oyen pero se niegan a obedecer. Compárese este símil con la alegoría de Ezequiel 13:11‑15.

Es común a todos los idiomas una clase de ilustraciones que, con propiedad, podrían llamarsecomparaciones opuestas. Hablando estrictamente no son símiles, metáforas, parábolas ni alegorías. Y, sin embargo, incluyen algunos elementos de todas ellas. Se introduce un hecho o una figura con propósitos ilustrativos y, sin embargo, no se usan palabras formales de comparación; pero el que lee o escucha percibe inmediatamente que se supone una comparación. Algunas veces esas comparaciones supuestas siguen a un símil regular. En 2 Tim. 2:3, leemos: “Tú, pues, sufre trabajos, como fiel soldado de Jesucristo”. Pero inmediatamente después de estas palabras, y conser vando la figura introducida por ellas en la mente del lector, el apóstol añade: “Ninguno que milita se embaraza en los asuntos de la vida; a fin de agradar a aquél que lo tomó por soldado”. Aquí no hay figura de lenguaje sino la declaración sencilla de un hecho plenamente reconocido en el servicio militar. Pero siguiendo al símil del verso 3, está evidentemente empleada como una extensión de la ilustración y toca a Timoteo el hacer la necesaria aplicación de ella. Luego siguen otras dos ilustraciones cuya aplicación también se presume que el lector mismo la hará. “Y aun, también, el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente. El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero”. Estas son declaraciones claras y literales pero se supone, tácitamente, la comparación, y Timoteo no podía dejar de hacer la aplicación apropiada. La profunda consagración del verdadero ministro a la obra que está a su cargo, su sumisión cordial, su conformidad a la autoridad y orden legales y su infatigable laboriosidad, son los puntos que, especialmente, se hacen resaltar por medio de estas ilustraciones.

Un ejemplo parecido de ilustración lo hallamos en Mat.. 7:15‑20. “Guardas de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces”. Aquí tenemos una metáfora atrevida, vigorosa, que nos obliga a pensar en el falso maestro como en un lobo oculto a la vista del público por medio del disfraz que le proporciona el cuero de una oveja. Pero el versículo siguiente introduce otra figura enteramente distinta: “Por sus frutos los conoceréis”; y luego, para dar aún mayor sencillez a la figura, nuestro Señor pregunta: “¿Cojéense uvas de los espinos o higos de los abrojos?” La pregunta exige una respuesta negativa y ella misma constituye una negativa llena de énfasis. En consecuencia, procede a usar la fórmula de comparación: “Así, todo buen árbol lleva buenos frutos, mas el árbol maleado los lleva malos”; y entonces, abandonando la comparación formal, añade: “No puede el buen árbol llevar malos frutos ni el maleado llevarlos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto cortase y échase en el fuego. Así que (en vista de estos hechos tan bien conocidos, innegables, aducidos por mí como ilustraciones, repito la afirmación que hice hace poco), “por sus frutos los conoceréis”. En otro capítulo demostraremos que toda verdadera parábola es un símil, aunque no todos los símiles sean parábolas. Los ejemplos de comparación supuesta que hemos dado, aunque se distinguen tanto del símil como de la parábola propiamente dichos, contienen elementos esenciales de ambos.

La Metáfora

La metáfora es una comparación implicada y en todos los idiomas ocurre con mucha mayor frecuencia que el símil. Se diferencia de éste en ser una forma de expresión más breve y más contundente y en que transforma las palabras, de su significado literal a otro nuevo y notable. El pasaje que se halla en Oseas 13: 8: “Los devorare como león”, es un símil o sea una comparación formal; pero Gén. 49:9: “Cachorro de león es Judá”, es una metáfora. Podemos comparar alguna cosa con la fuerza salva je y la rapacidad del león, o con el vuelo rápido del águila, o con la brillantez del sol, o con la belleza de 1a rosa, ‑y en cada uno de esos casos empleamos las palabras en su sentido literal. Pero cuando decimos “Judá es un león”. “Jonatán era un águila”, “Jehová es un sol”, “mi amada es una rosa”, inmediatamente percibimos que las palabras “león”, “águila”, etc., no están empleadas literalmente sino que con ellas se quiere denotar, únicamente, alguna cualidad o característica de estas criaturas. De aquí que la metáfora, como su nombre lo denota (Griego, metaféro, transportar, o transferir) sea una figura de lenguaje mediante la cual el sentido de un apalabra se transfiere a otra. Este proceso de usar palabras en nuevas construcciones, marcha constantemente y, como hemos visto en capítulos anteriores, el sentido trópico de muchas palabras al fin llega a ser el único en que se usan. Por eso todo idioma es, en gran medida, un diccionario de metáforas desvanecidas.

Las fuentes de donde se extraen las metáforas bíblicas deben buscarse principalmente en el escenario natural de las tierras bíblicas, en las costumbres y antigüedades del Oriente y en el culto ritualista de los hebreos. En Jer. 2:13 hallamos dos metáforas muy expresivas: “Dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas rotas que no detienen aguas”. Una fuente de aguas vivas, especialmente en un país como Palestina, es de valor inestimable, muchísimo mayor que el de cualquier pozo o cisterna artificiales, los que, a lo sumo, sólo pueden recoger y mantener el agua de la lluvia y están expuestos a romperse y perder su contenido. ¡Cuán grande es la demencia del que abandone el manantial, la fuente viva, por la cisterna de resul tados inseguros! La ingratitud y apostasía’ de Israel están notablemente caracterizadas por la primera figura y su pretensión de suficiencia propia, por la segunda.

Las siguientes metáforas fuertes, tienen su base en los hábitos bien conocidos de los animales; “Issachar, asno huesudo, echado entre dos fardos” (Gen 49:14) ; ama el reposo, como la bestia de carga que se acomoda buscándolo. “Neftalí, cierva dejada, que dará dichos hermosos” (Gen. 49:21). Se alude, especialmente, a la elegancia y belleza de la cierva, brincando graciosamente, en goce de su libertad, y denota en la tribu de Neftalí un gusto para dichos y expresiones llenos de belleza, tales como elegantes cánticos y proverbios.

Las siguientes metáforas se basan en prácticas relacionadas con el culto y el ritual dé los hebreos. “Purifícame con hisopo y seré limpio” (Salmo 51:7) es una alusión a la forma ceremonial de dar por limpio al leproso (Lev. 14:6‑7) y su casa (v. 51) y la persona contaminada por haber tocado un cadáver (Núm. 19:18‑19) . Así también, todas las bien conocidas costumbres relacionadas con la Pascua, como el sacrificio del cordero, la remoción cuidadosa de, toda levadura y el uso de pan ázimo, forman la base del siguiente lenguaje metafórico: “Limpiad… la vieja levadura para que seáis nueva masa, como lo sois, sin levadura; porque nuestra Pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros. Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura ni en la de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad” (1 Cor. 5: 7‑8) . Aquí las metáforas son continuas hasta formar una alegoría.

A veces un escritor u orador, después de usar una metáfora notable pasa a elaborar las imágenes que surgen de ella y al hacerlo así construye una alegoría; a veces introduce cierto número y variedad de imágenes juntas; otras veces, dejando de lado toda figura, continúa con lenguaje sencillo y común. Así en Mat. 5:13, el Señor dice: “Vosotros sois la sal de la tierra”. No es difícil deducir la comparación implicada en esta figura, pero inmediatamente después de esta elaborada figura se introduce otra metáfora diferente la cual se lleva adelante con aún mayores detalles: “Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz”. (Mat. 5:14‑16) . Aquí se ofrece a la mente una variedad de imágenes; una luz, una ciudad sobre una montaña, una lámpara, un sostén para lámpara y un almud romano o medida para áridos. Pero en medio de estas imágenes variadas corre la figura principal de una luz cuyo objeto es enviar lejos sus rayos e iluminar todo lo que esté a su alcance. Una metáfora tan extendida siempre se convierte, estrictamente hablando, en alegoría. San Pablo emplea con buen efecto una doble metáfora en Efes. 3:17 donde ruega “que habite Cristo, por la fe, en vuestros corazones; para que arraigados y fundados en amor…” Aquí tenemos la figura de un árbol echando sus raíces en el suelo y la de un edificio basado o fundamen tado sobre cimientos fuertes y profundos. Pero estas figuras se hallan acompañadas, antes y después, con un estilo de lenguaje de un carácter simplísimo y práctico no designado para elaborar las imágenes sugeridas por las metáforas ni aun para adherirse a ellas.

A veces el punto más notable de alusión en una metáfora puede ser asunto de duda o de incertidumbre. En el Salmo 45:1, en el original hebreo es difícil determinar el sentido que se da a la palabra que en castellano se ha traducido por “rebosa”, traducción que quizá no sea perfecta.

El punto exacto de alusión en las palabras “sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo” (Rom. 64) y “sepultados juntamente con él en el bautismo” (Col. 2:12) es asunto disputado. Los amigos de la inmersión insisten en que hay en esas palabras una alusión a la manera en la cual se celebraba el rito del bautismo de agua; y la mayoría de los intérpretes han reconocido que existe tal alusión. Se pensaba en la inmersión del bauti zado como en un entierro en el agua, pero en ambos pasajes el contexto demuestra que el gran pensamiento predo minante en la mente del apóstol era la muerte al pecado. Así, en Romanos se nos dice: “¿No sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Sepultados juntamente con él en muerte por el bautismo… plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte (v. 5) … nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él (v. 6) … morimos con Cristo (v. 8) … Así también vosotros considerad que, de cierto, estáis muertos al pecado mas vivos a Dios en Cristo Jesús” (v. 11) . Ahora bien, en tanto que la palabra “sepultado con” (sundapto)armonizaría naturalmente con la idea de una inmersión en agua, el pensamiento principal es el morir al pecado, cosa que alcanzamos mediante una unión con Cristo en la semejanza de su muerte. Las imágenes no dependen de la manera de la ejecución de Cristo, o de su sepultura, mucho menos dependen de la forma de la administración del bautismo, sino de la semejanza de su muerte (to emoio mati ton danaton auton, v. 5) considerada como un hecho cumplido. El bautismo es en muerte, no en agua; y ora el rito externo fuese celebrado por aspersión o por ablución o por inmersión, en cualquiera de los casos hubiera sido igualmente cierto que fueron “por el bautismo sepultados con él en muerte”. Pudo el apóstol haber dicho: “Por el bautismo fuimos crucificados con él en muerte”, y entonces, como ahora, habría sido el fin realizado, la muerte, no la manera de realizar el bautismo, lo que se haría resaltar. En la forma de expresión más breve que hallamos en Col. 2:12, simplemente dice: “sepultados juntamente con él en el bautismo”. Aquí, sin embargo, el contexto demuestra que el pensamiento central es el mismo que en Romanos 6:3‑11. La sepultura en bautismo (en to baptismati, en el asunto de bautismo) representaba “el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne”; es decir, el despojarse en absoluto y el arrojar de sí la antigua naturaleza carnal. En el asunto que estamos tratando no hay que pensar en el entierro como una manera de colocar un cadáver en una tumba o sepulcro sino como indicando que el cuerpo de pecado está, realmente, muerto. Habiendo así definido claramente el verdadero punto a que alude el pasaje que nos ocupa, no hay por qué negar o disputar el hecho de que la figura mencionada puede incluir, incidentalmente, una referencia a la práctica de la inmersión. Pero al basarse en semejante alusión metafórica, en la que el proceso y la forma de entierro no son puntos esen ciales, para sostener que un entierroen el agua y una resurrección del agua sean esenciales para la validez de un bautismo, nos parece una gran extravagancia.

Pasando ahora de las figuras más comunes del lenguaje llegamos a aquellos métodos trópicos peculiares de trasmitir ideas y de impresionar con la verdad, que tienen especial prominencia en las Santas Escrituras. A estos se les conoce con el nombre de fábulas, acertijos, enigmas, alegorías, parábolas, proverbios, tipos y símbolos.

A fin de apreciar y de interpretar con propiedad estas formas especiales del pensamiento, es de todo punto necesaria una comprensión clara de las figuras retóricas más comunes, de que hemos tratad; pues se hallará que la parábola corresponde con el símil y la alegoría con la metáfora y, asimismo, pueden hallarse rastros de otras analogías en otras figuras. Un análisis y tratamiento científico de estos tropos más prominentes de la Biblia nos obligarán a distinguir y discernir entre algunas cosas que en el lenguaje popular se confunden con mucha frecuencia.

De estas figuras especiales la más ordinaria en dignidad e intento es la fábula. Consiste, esencialmente, en el hecho de introducir en las imágenes del lenguaje a individuos de la creación irracional, así como a la naturaleza, tanto la animada como la que no lo es, como si estuviesen poseídos de razón, y de habla y hasta representándoles como actuando y andando, aunque ello sea contrario a las leyes de su ser. Hay un notable elemento imaginario en toda la maquinaria de las fábulas.

Sin embargo, la moral que con ellas se busca enseñar, generalmente es tan evidente que no hay dificultad .en comprenderla.

La fábula más antigua de la cual exista rastro es la de Jotham (Juec. 9: 7‑20) . Se representa a los árboles como saliendo a buscar y ungir un rey. Invitan a la oliva, la higuera y la vid a venir y reinar sobre ellos, pero todos se niegan, alegando que sus propósitos y sus productos naturales requerían todo su cuidado. Entonces los árboles invitan al escaramujo, el cual no se rehúsa pero con hiriente ironía insiste en que ¡todos los árboles vengan y se refugien bajo su sombra! ¡Que el olivo, la higuera y la vid se acojan a la sombra protectora de una zarza! Y de no hacerlo así, se añade significativamente, entonces “fuego salga del escaramujo que devore los cedros del Líbano”. El mísero, inservible escaramujo, enteramente incapaz de proteger con su sombra ni aun al arbusto más pequeño, podía muy bien, sin embargo, servir para encender un fuego que pronto devoraría hasta los más nobles árboles. De esta manera Jotham, haciendo una inmediata aplicación de su fábula, predice que el débil e inservible Abimelech, a quien los de Sichem tanto se habían apurado a constituir en rey, resultaría una maldita antorcha que quemaría sus más nobles caudillos.

Salta a la vista el hecho de que todas estas imágenes de árboles que hablan, que andan, etc., es pura fantasía. No se fundan en ningún hecho y sin embargo, presentan un cuadro vívido e impresionante de las locuras políticas de la humanidad al aceptar el patrocinio o dirección de caracteres tan indignos como el de Abimelech.

Otra fábula muy semejante a la de Jotham se halla en 2 Rey. 14:9. Los apólogos de Jotham y Jonás son las únicas verdaderas fábulas que aparecen en la Biblia. En su interpretación hay que guardarse del error de querer exprimir demasiado las imágenes. No hay porque suponer que cada palabra y alusión tenga un significado especial. Recordemos siempre que un aspecto distintivo de las fábulas es que no son paralelos exactos de las cosas que están destinadas a aplicarse. Están basadas en acciones imaginarias de criaturas irracionales o de cosas inanimadas y, por consiguiente, jamás pueden corresponder con la vida real. También debemos notar lo bien que el espíritu y propósito de la fábula armoniza con la ironía, el sarcasmo y el ridículo. De aquí que sea tan conveniente para exponer necedades y vicios del hombre. Muchos de los proverbios más útiles no son más que fábulas compendiadas (Prov. 6:6; 30:15, 25‑28). Aunque la fábula pertenece al elemento terreno de moralidad prudencial, aun de ese elemento puede echar mano y valerse la sabiduría divina.

El acertijo difiere de la fábula en que tiene por objeto confundir y poner en perplejidad al que lo oye. Adrede se hace oscuro, a fin de poner a prueba el ingenio y penetración del que se proponga resolverlo. El salmista dice: “Acomodaré a ejemplos mi oído: declararé con el arpa mi enigma” (Salmo 494). “Abriré mi boca en parábola; derramaré enigmas de lo antiguo” (Salmo 78:2) . De modo que los acertijos, los dichos obscuros, los enigmas, que ocultan el pensamiento y al mismo tiempo incitan a la mente inquisitiva a descubrir sus ocultos significados, tienen su lugar en las Escrituras.

El célebre acertijo de Sansón tiene la forma de un pareado hebreo (Jueces 14:14) Del comedor salió comida Y del fuerte salió dulzura.

La clave de este acertijo aparece en los incidentes relatados en los versículos 8 y 9. Del cuerpo de una fiera devoradora procedió el alimento que tanto Sansón como sus padres habían comido; y de aquella osamenta que había sido una encarnación de fortaleza, procedió la dulce miel que las abejas habían depositado allí.

Un ejemplo notable de acertijo en el N. Testamento es el de que hallamos en Rev. 13:18 acerca del número profético de la bestia: “Aquí hay sabiduría. El que tiene más entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis”. (Otra lectura muy antigua, pero que es, probablemente, un error de copista, da el número seis cientos catorce). Este acertijo ha llenado de perplejidad a los críticos e intérpretes a través de todos los siglos desde la época en que fue escrito. “Número de hombre”, muy naturalmente significaría el valor numérico de las letras que componen el nombre de un hombre. Y los dos nombres que más favor han hallado en la solución de este problema han sido el griego Lateinos y el hebreo Nerón Kaiser.Cualquiera de los dos constituye el número requerido y uno u otro se aceptará según la interpretación que uno dé a la bestia simbólica de que se trata.

Uno de los “antiguos obscuros dichos” es el fragmento poético atribuido a Lamech (Gén. 4:23‑24). La oscuridad que rodea a este cántico indudablemente proviene de nuestra ignorancia de las circunstancias que lo originaron. Posible es que todo el cántico fuese un acertijo y que haya ocasionado tanta perplejidad a las mujeres de Lamech como a los intérpretes bíblicos.

Existe un elemento enigmático en el diálogo de nuestro Señor con Nicodemo (Juan 3:1‑13) . La profunda lección contenida en las palabras del versículo 3: “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”, llenaron de perplejidad y confusión al príncipe judío. En lo profundo de su corazón, el Señor, que “sabe lo que hay en el hombre”, descubrió su necesidad espiritual. Sus pensamientos estaban demasiado fijos en las cosas externas, lo visible, lo carnal. Los milagros de Jesús le habían impresionado grandemente y quería hacer averiguaciones de aquel gran obrador de maravillas, como de un maestro comisionado divinamente. Jesús interrumpe todos sus cumplidos y le sorprende con un dicho misterioso que parece equivalente a decir: “No hables de mis obras ni te preocupes de dónde procedo; vuelve tus ojos hacia tu ser interno. Lo que necesitas no es nuevo conocimiento sino nueva vida; y esa vida sólo puede obtenerse mediante otro conocimiento. Y cuando Nicodemo manifestó su sorpresa y maravilla, fue censurado con la observación (v. 10) “¡Tú eres el maestro de Israel y no sabes esto. ¿No había orado el salmista, pidiendo “¡Oh Dios! ¡Crea en mí un corazón limpio!”? (Salmo 51:10). ¿No habían la ley y los profetas hablado de una circuncisión divina del corazón? (Deut. 30:6; Jer. 4:4; Ezeq. 11:19). ¿Por qué, entonces, un hombre como Nicodemo se sorprendía ante los dichos profundos del Señor? Sencillamente porque su vida interna y su discernimiento espiritual eran incapaces, en ese entonces, de comprender “las cosas del Espíritu de Dios” (1 Cor. 2:14) para él resultaba como un enigma.

El mismo estilo de discurso enigmático aparece en los dichos del Señor en la sinagoga de Capernaum (Juan 6:53‑59); también en sus primeras palabras a la samaritana (Juan 4:10‑15) y en su respuesta a los discípulos cuando volvieron y “maravilláronse de que hablaba con la mujer”, y le pidieron que comiera. Su respuesta al respecto fué mal entendida por ellos, como pasó con Nicodemo y con la samaritana. Dice San Agustín: ‑”¿Cómo extrañarnos de que la samaritana no entendiera agua? ¡He aquí que los discípulos aun no entienden comida!” Pensaban si alguien le habría traído de comer durante la ausencia de ellos. Entonces Jesús habló más claramente: “Mi comida es que (ina,indicando un propósito y fin consciente) haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra”. Su éxito con la samaritana era para él de más valor que el alimento corporal porque elevaba su alma a la santa convicción y seguridad de que había de realizar con éxito toda la obra para cuya ejecución había venido al mundo. Y luego, conservando aún e1 tono y estilo de una mezcla de enigma y de alegría, agrega: “¿No decís vosotros que aún hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí, os digo, alzad vuestros ojos y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega. Y el que siega recibe salario y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce y el que siega”. Como si dijera “¡Mirad! os digo, acabo de estar sembrando la palabra y ved ya una cosecha repentina surgiendo y lista para recogerse! ¡Cómo no había de ser esto mi comida y mi gozo! ¡Oh, vosotros, mis segadores, regocijaos conmigo, el sembrador y vosotros también olvidaos de comer!”

Las palabras del Señor en Luc. 22:36 son un enigma. Estando para salir para el Getsemaní se dio cuenta de que la hora del peligro llegaba. Recordó a sus discípulos la ocasión cuando les envió sin bolsa, alforja ni zapatos (Luc. 9:6) haciéndoles confesar que nada les había faltado. y entonces les dice: “Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada”. Quería impresionarles con el sentimiento de que el momento de terrible conflicto y peligro era ahora inminente. Tienen que esperar ser asaltados y deben estar preparados para toda defensa justa. Habían de ver horas en que una espada les sería más útil que una capa. Pero es evidente que el Señor no quiso decir que debían, literalmente, armarse con espada en beneficio de su causa (Mat. 26:52; Juan 18:36) . Querían prevenirles significativamente del amargo conflicto que se acercaba y de la posición a que tendrían que hacer frente. El mundo estaría contra ellos y les asaltaría en muchas formas y, por consiguiente, debían prepararse para la defensa propia y la lucha viril. No es a la espada del Espíritu (Efes. 6:17) que el Señor se refiere aquí sino a la espada como símbolo de ese heroísmo guerrero, de esa confesión audaz e intrépida y ese propósito inflexible de sostener la verdad que pronto sería un deber y una necesidad de parte de los discípulos a fin de defender su fe. Pero los discípulos entendieron mal sus palabras y hablaron de dos espadas que tenían en su poder! Jesús no se detuvo para entrar en explicaciones y cortó esa conversación “en el tono de quien se da cuenta de que los demás aún no están en condiciones de entenderle y que, por consiguiente, sería inútil hablarles más sobre el particular”. Su lacónica respuesta: “¡Bastal” fue una “manera suave de abandonar el asunto con cierto dejo de ironía. Más que vuestras dos espadas no necesitáis!”

Un enigma análogo aparece en Juan 21:18, donde Jesús dice a Simón Pedro: “Cuando eras más mozo, te ce­ñías e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo ex tenderás tus manos y te ceñirá otro y te llevará donde no quieras”. El escritor añade inmediatamente que Jesús dio a entender con eso, (semainon) “con qué muerte había de glorificar a Dios”. Pero es sumamente improbable que en ese entonces Pedro comprendiera el significado de esas palabras. Compárese también Juan 2:19.

Hermenéutica por M. S. Terry

Qué razón hubo para que Caín fundase una ciudad al principio del linaje humano

Qué razón hubo para que Caín fundase una ciudad al principio del linaje humano

Ahora parece oportuno defender la historia para que no parezca increíble lo que insinúa la Escritura: que un, solo hombre fundó una ciudad en la época en que precisamente no había en todo el orbe habitado, más que cuatro, o, mejor dicho, tres, después que un hermano mató al otro, esto es, el primer hombre, padre de todos, el mismo Caín y su hijo Enoch, de quien tomó su nombre la ciudad.
Los que en esto reparan no consideran que el cronista de la Sagrada Historia no tuvo obligación de referir y nombrar todos los hombres que pudo haber entonces, sino sólo aquellos que pedía el objeto de su obra; porque el fin principal de aquel escritor, por cuyo medio hacía aquel histórico análisis de hechos el Espíritu Santo, fue llegar, por la sucesión de ciertas generaciones, desde el primer hombre hasta Abraham y después, por los hijos y descendencia de éste, al pueblo de Dios, en quien, por ser distinto de las demás naciones, se habían de prefigurar y vaticinar todos los sucesos que en espíritu se preveían que habían de acontecer en aquella ciudad, cuyo reino ha de ser eterno, y a su rey fundador Jesucristo; pero sin pasar en silencio tampoco lo que fuese necesario referir de la otra sociedad y congregación de hombres que llamamos ciudad terrena, para que de este modo la Ciudad de Dios, cotejada con su adversaria, venga a ser más ilustre y esclarecida.
Así que como la Sagrada Escritura refiere el número de años que vivieron aquellos hombres y concluye diciendo de aquel de quien va hablando, engendró hijos e hijas y que fueron los días que el tal o el cual vivieron tantos años, y que murió, ¿acaso porque no nombra estos mismos hijos e hijas por eso debemos entender que por tantos años como entonces vivían en la primera edad de este siglo no pudieron nacer muchos hombres, con cuyos enlaces y sociedades se pudieran fundar muchas ciudades? Pero tocó a Dios, con cuya inspiración se escribían estos sucesos, el disponer y distinguir primeramente estas dos compañías con sus diversas generaciones, para que se tejiesen de una parte las generaciones de los hombres, esto es, de los que vivían según el hombre, y de otra las de los hijos de Dios, esto es, de los que vivían según Dios, hasta el Diluvio, donde se refiere la distinción y la unión de ambas sociedades: la distinción, porque se refieren de por si las generaciones de ambas, la una de Caín; que mató a su hermano, y la otra del otro, que se llamó Seth, porque también éste había nacido de Adán, en lugar del que mató, Caín; y la unión porque declinando y empeorando los buenos, se hicieron todos tales que los asoló y consumió con el Diluvio, a excepción de un justo que se llamaba Noé, su mujer, sus tres hijos y sus tres nueras, cuyas ocho personas merecieron escapar por medio del Arca de la sumersión y destrucción universal de todos los mortales.
Por ello, pues, de lo que dice la Escritura: «Que conoció Caín a su mujer, concibió y dio a luz a Enoch, y edificó una ciudad, y llamóla con el nombre de su hijo Enoch», no se sigue que hemos de creer que éste fue el primer hijo que engendró, porque no hemos de pensar así porque dice que conoció a su mujer, como si entonces se hubiese juntado la primera vez con ella, pues aun del mismo Adán, padre universal del humano linaje, no sólo se dijo esto mismo después de concebido Caín, que parece fue su primogénito, sino también más adelante dice la Sagrada Escritura: «Conoció Adán a Eva su mujer, y concibió y dio a luz un hijo, al cual llamó Seth»; de donde se infiere que acostumbra a hablar así la Escritura, aunque no siempre, cuando se lee en ella que fueron concebidos algunos hombres y no precisamente cuando por primera vez se conocieron el varón y la mujer.
Ni tampoco es argumento necesario para que opinemos que Enoch fuese primogénito de su padre porqué llamó a la ciudad con su nombre, pues no sería fuera de propósito que, por alguna causa, teniendo también otros hijos, le amase su padre más que a los otros, como tampoco Judas fue primogénito de quien tomó nombre Judea y los judíos sus moradores. Y aunque el fundador de aquella ciudad tuviese este hijo, el primero de todos, no por eso debemos pensar que puso su nombre a la ciudad que fundó cuando nació, supuesto que tampoco uno solo pudo entonces fundar aquella ciudad (que no es otra cosa que una multitud de hombres unida entre sí con cierto vínculo de sociedad), sino que, creciendo la familia de aquel hombre en tanto número que tuviese ya cantidad considerable de vecinos, pudo entonces efectivamente suceder que fundase una ciudad, y que a la fundada le pusiese el nombre de su primogénito; porque era tan larga la vida de aquellos hombres, que de los que allí se refieren, cuyos años no se omiten, el que menos vivió antes del Diluvio llegó a setecientos cincuenta y tres años, porque muchos pasaron de novecientos, aunque ninguno llegó a mil. ¿Quién hay que pueda dudar que en vida de un hombre se pudo multiplicar tanto el linaje humano que no hubiese gente con que se fundase, no una, sino muchas ciudades?
Lo cual podemos conjeturar fácilmente, puesto que de sólo Abraham, en poco más de cuatrocientos años, creció tanto el número de la nación hebrea, que cuando salió aquel pueblo de Egipto se refiere que hube seiscientos mil hombres jóvenes que podían tomar las armas, sin contar la gente de los idumeos, que no pertenece al pueblo de Israel, la que engendró su hermano Esaú, nieto de Abraham, y otras naciones que descendieron del linaje del mismo Abraham y no por vía de su mujer Sara.

San Agustín, la ciudad de Dios,XV,8, http://www.iglesiareformada.com/Agustin_Ciudad_15.html

¿De dónde apareció la “esposa de Caín”?

¿De dónde apareció la “esposa de Caín”?

Autor: Lic. Dawlin A. Ureña
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)

En Génesis 4:1 la Biblia nos dice que Caín fue el primogénito de la primer pareja. Luego de su nacimiento Adán y Eva tuvieron otro hijo, Abel (Génesis 4:2). Finalmente y después de cierto tiempo la Biblia nos dice que nació Set (Génesis 4:25).

Además la Biblia nos dice… “y fueron los días de Adán después que engendró a Set ochocientos años, y engendró hijos e hijas.” Génesis 5:4

¿Cuántos hijos en total tuvieron Adán y Eva?

La Biblia no nos proporciona el número exacto de hijos e hijas. Solamente nos dice que tuvieron “hijos e hijas”. Para obtener esta cantidad dirijámonos a una de las fuentes más fidedignas de la antigüedad: Flavio Josefo. Este señor fue un historiador judío que vivió alrededor del tiempo de Jesús. En su libro “Antigüedades” de los Judíos, Josefo nos dice que Adán tuvo 32 hijos y 23 hijas. (Josefo. The Complete Works. Antiquity. New York. 1822.)

Es cierto que la Escritura no nos dice cuantos hijos tuvieron Adán y Eva, pero sí nos dice que tuvieron varios; tanto varones como hembras.

Considerando que Adán vivió casi 1,000 años, uno no debe sorprenderse por la cifra proporcionada por Josefo. Además recuerden que Dios dio una orden directa a Adán y a Eva: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra”. (Ver Génesis 1:28)

Tomando en consideración los datos expuestos y basando nuestras conclusiones única y exclusivamente en los datos arrojados por la Biblia, no tenemos otra conclusión a qué llegar que a que Caín y sus demás hermanos, tanto Set como los otros 31 hijos e hijas de Adán tuvieron que necesariamente casarse con sus hermanas y hermanos y con sus sobrinas y sobrinos. De otra forma no hubiese habido más reproducción.

¿Con su hermana? ¿Acaso no es eso pecado?

En la actualidad las relaciones entre familiares cercanos no es aceptable, ya que ha habido degradación en los genes humanos y cuando los hijos, quienes tienden a heredar el mismo juego de genes defectuosos de sus padres, se casan entre sí, esos defectos genéticos tienden a ser excesivamente pronunciados. Es por eso que usted puede notar que los hijos de familiares cercanos son más Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra presente al SEÑOR. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosuraproclives a nacer con graves defectos físicos y mentales. Ambos heredarán los mismos genes defectuosos y ahora al pasar los mismos defectos a sus hijos, ¡los defectos son más visibles y graves!

No obstante, en el principio no fue así, pues los humanos eran perfectos, por lo que no era necesario que Dios proporcionara otro medio para que se cumpliera la orden de multiplicación de los seres humanos. Fue el pecado el que trajo la degeneración en el hombre que a su vez trae como resultado el envejecimiento y las enfermedades, culminando con la muerte física.

¿Pero por qué no dice la Biblia que a Adán le nacieron hijas en el mismo capítulo 4 de Génesis?

Moisés, el escritor de Génesis decidió describir la vida de Caín a partir del capítulo 4. Describió la vida de Caín hasta la séptima generación de su descendencia, sin explicar nada sobre lo que continuó sucediendo en este tiempo en la familia de Adán y Eva.

Sin embargo, cuando alcanzamos el versículo 25 del capítulo 4 Moisés regresa a la historia de la primera familia y se refiere al nacimiento de Set, cuyo nombre significa “sustituto”, ya que Eva recibió a ese hijo como uno que Dios le diera en lugar de Abel.

Esto no significa que entre el nacimiento de Abel y el nacimiento de Set, Adán y Eva no hayan tenido más hijos e hijas. Génesis 5:3 nos dice que la edad de Adán era de 130 años cuando engendró a Set. Eso nos lleva a una pregunta interesante que nos traerá luz…

¿Cuántos años transcurrieron entre el nacimiento de Abel y el de Set?

Es claro que la Biblia no lo dice, pero lo que sí sabemos es que cuando Abel fue asesinado por su hermano, la Biblia parece indicar que Abel ya era un hombre, ya que la Biblia nos dice que como Caín, Abel tenía definido el trabajo de su vida: “Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra” (Génesis 4:2). Pues sería ridículo pensar que cuando ocurrió el incidente entre estos dos hermanos, Caín y Abel eran todavía niños. Lo lógico sería entender que ya eran hombres de entre 25 y 30 años.

Si esto es así, ¿Qué impediría que en estos 25 ó 30 años Adán y Eva tuvieran más “hijos e hijas?” Sería totalmente absurdo negarlo. Esto es consistente con el hecho de que si Adán y Eva tuvieron más hijos e hijas antes de que Abel murieran, ¿Por qué considerar a unos de esos el “sustituto” de uno que todavía no ha muerto? Por esto cuando Set nació su nacimiento y su nombre son mencionados ya que él vino a “sustituir” al que ahora faltaba. ¡Los que ya habían nacido no cumplían con el criterio de sustitutos ya que Abel todavía estaba vivo cuando ellos nacieron!Y habló Caín a su hermano Abel; y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. Génesis 4:8

Si en los 800 años que vivió Adán después del nacimiento de Set, la Biblia nos dice que Adán engendró “hijos e hijas” (notando que la Biblia no incluye ahí a Caín, a Abel ni a Set) ¿por qué especular que Adán no tuvo también más “hijos e hijas” antes del nacimiento de Set?

Caín debió casarse con alguna de sus hermanas menores. Sus hijos e hijas debieron haberse casado con los demás hijos e hijas de sus hermanos y en poco tiempo debió haber en la tierra miles de personas. No fue hasta aproximadamente 2500 años después de estos sucesos que la Ley le fue dada al pueblo de Dios en el que se prohibía el matrimonio entre familiares cercanos. Por un lado porque ya existían suficientes seres humanos como para no hacer imperativa la necesidad de relaciones tan cercanas como estas, y por el otro lado porque Dios sabía de las consecuencias genéticas degenerativas que estas uniones entre familiares traería al pasar el tiempo.

http://antesdelfin.com/esposadecain.html

LA NUEVA CREACIÓN

LA NUEVA CREACIÓN

RUIZ DE LA PEÑA

La doctrina de la resurrección de los muertos plantea, si es pensada coherentemente, la  problemática de una estructura cósmica ajustada a la nueva corporeidad de los resucitados. El hombre, en efecto, no puede ser. concebido, sea cual sea su forma de existencia, fuera del marco de lo mundano; el ser-en-el-mundo es uno de los momentos constitutivos de toda auténtica humanidad. La solidaridad hombre-cosmos está fuertemente subrayada, como veremos a continuación, en la Escritura, pero es además una de las tesis centrales de la antropología extrateológica. El hecho de que la emergencia del fenómeno humano hunda sus raíces en el proceso del devenir de la materia otorga a esta solidaridad una base empíricamente constatable; el hombre no pudo haber nacido al margen del mundo, sino en el mundo; la historia de éste es prehistoria de aquél; esta unidad nativa liga a ambos inseparablemente en cualquiera de las etapas de su existencia.

Si el hombre no puede ser sin el mundo, y si el mundo se polariza dinámicamente hacia el hombre, es claro que la consumación del uno ha de repercutir en el otro; el cosmos alcanza su destino al ser alcanzado por el destino de la humanidad. Tan impensable resulta una consumación autónoma de lo mundano 98 como una consumación acósmica de lo humano; la doctrina de una nueva humanidad entraña la de una nueva creación. Un mundo cristalizado en su figura actual no sería ya el tópos connatural a la humanidad transfigurada; esta no hallaría en él su Lebensraum, su espacio vital, lo que significa que tal humanidad sería, en el más riguroso sentido, utópica.
Cuando, por consiguiente, la fe nos habla de los cielos nuevos y la tierra nueva, no está haciendo otra cosa que formular hasta sus últimas consecuencias la verdad y realidad de la esperanza en la resurrección. No se piense, sin embargo, que sea lícito reducir tales afirmaciones cosmológicas a mero símbolo de las afirmaciones antropológicas; semejante reducción haría involucionar la antropología hacia el dualismo 99. Lo que se quiere decir, mas bien, es que, siendo el hombre expresión y sentido del mundo, y siendo el mundo (según la conocida frase) «el cuerpo ensanchado del hombre», habrá de darse necesariamente una correlación recíproca en el estadio final de ambos. La tierra no es tan sólo el escenario indiferente e inmutable de la historia humana. Como ha participado en la gestación, nacimiento y desarrollo del hombre, participará asimismo en su consumación.

La nueva creación en la Escritura
La solidaridad hombre-cosmos es una de las grandes constantes de la antropología bíblica. Las intervenciones históricas de Dios no se dejan circunscribir a ese sector de su creación que es la especie humana; alcanzan siempre una resonancia cósmica. Al igual que en Gn 3, 17-18 el pecado del hombre contamina la tierra y hace que ésta sea objeto de una maldición divina, de forma semejante la alianza con la humanidad postdiluviana abarca el universo material: Gn 8, 21-22; 9, 9- 13. Las abominaciones del pueblo profanan su mundo ambiente, que ha de sufrir por ello la cólera de Yahvé (Lv 18, 27-28; Jr 7, 20; 9, 10-11; Ez 6, 14; Is 13, 9-11); en justa correspondencia, el mensaje de salvación se dirige también a la tierra, que será beneficiaria de las bendiciones divinas (Ez 36, 1-15; Is 11, 6-9; 30, 23-26; 35, 1-2.6-7; Am 9, 13; etc.) 100. El anuncio profético de la nueva creación (Is 65, 17-21; 66, 22) se inserta coherentemente en este cuadro de una creación a la que Dios trata como totalidad unitaria en el desarrollo de sus designios salvíficos; la consumación escatológica de la historia importa una dimensión cosmológica, plasmada en la promesa del cielo y tierra nuevos.
Aun concediendo que en estas profecías del éschaton hay una buena dosis de recursos imaginativos, cuyo valor simbólico no permite una inteligencia literal de todas y cada una de las afirmaciones, parece excesivo liquidar los contenidos propiamente cosmológicos de
las promesas en pro de una interpretación «espiritual» de las mismas. Hay que dar la razón a G. Gutiérrez 101 cuando, polemizando con P. Grelot 102, protesta por la masiva espiritualización de los oráculos escatológicos del AT. Si no se les reconoce un minimun de realidad, su género literario se convierte en un puro enigma. Para que tengan algún sentido es preciso retener en ellos al menos la aserción de una plenitud final en la que el entero universo está llamado a participar.
La interpretación exclusivamente espiritual de esta escatología cósmica paleotestamentaria queda cuestionada además por el hecho de que también el NT incluye el mundo material en el cuadro de la salvación final. El «nuevo cielo y la nueva tierra» del trito Isaias vuelven a aparecer en 2 P 3, 13 y Ap 29, 1. Según Mt 19, 28 Jesús anuncia para el momento de la parusía una «palingénesis» o regeneración, que puede entenderse en sentido universal si se compara este texto con Hch 3, 21, donde se habla de una «restauración» (apokatástasis) de todas las cosas. Por su parte, Pablo desarrolla sistemáticamente toda una teología en torno a la unidad de creación y redención en Cristo. Este, que es el mediador de la creación (1 Co 8, 6; Col 1, 16-17; cf. Hb 1, 2-3), es igualmente mediador de la salvación, de suerte que su acción salvífica tiene las mismas dimensiones que su acción creadora. Así, Cristo ha de «reconciliar» o «recapitular» todas las cosas (Ef 1, 10; Col 1, 20); puesto que está «por encima de todo» (Ef 1, 21-22), en todo
debe alcanzar una posición «capital» (Col 2, 10.19; Ef 4, 15) 103. Cosmología y antropología encuentran de esta forma en la cristología su ultima síntesis.
Particular trascendencia para nuestro tema reviste el pasaje de /Rm/08/19-23: «Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquél que la sometió, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior, anhelando el rescate de nuestro cuerpo» 104.
Según Lyonnet, en este importante texto se contienen tres afirmaciones: a) la suerte del universo está ligada a la del hombre; este arrastró a aquél en su destino de corrupción (vv. 20-21) y lo hará partícipe de su liberación (v. 21); por eso la creación «desea vivamente la revelación de los hijos de Dios» (v. 19). b) Más concretamente la redención del universo pende del «rescate de nuestro cuerpo» (v. 23), es un corolario de la resurrección; a ésta alude ya el v. 18 cuando habla de «la gloria que se ha de manifestar en nosotros», es decir,
de la transfiguración de nuestra corporeidad a imagen de la de Cristo resucitado; será entonces, en efecto, cuando se revele (v 19) nuestra condición filial, porque nuestros cuerpos reproducirán la gloria del Hijo (cf. v. 29 y 2 Co 3, 18). c) Con todo, la redención del Universo no consiste simplemente en la resurrección de los muertos; atañe al universo mismo, que «será liberado» de lo que hay en el actualmente de vanidad, esclavitud y corrupción (v. 21). El realismo con que se predica de la creación entera esta transformación futura es acentuado enfáticamente por Pablo con la vigorosa imagen del v. 22, que nos presenta un universo gimiendo en dolores de parto; la nueva creación se está gestando ahora y será alumbrada por el mundo presente. A esta aserción, el apóstol le antepone un «sabemos en efecto» (oidamen gàr) que, en el vocabulario paulino, introduce generalmente una doctrina de fe, y no una mera opinión del autor.

La enseñanza del Vaticano II
La significación excepcional del Vaticano II para nuestro tema se comprende fácilmente si se tiene en cuenta que éste nunca había sido abordado antes por el magisterio extraordinario. Ya en LG se encuentran importantes referencias a la nueva creación que corrigen la exposición, demasiado individualista y desencarnada, del textus prior 105. Se habla de «la restauración de todas las cosas»; de «la perfecta instauración en Cristo del universo mundo», tras una clara aserción de la solidaridad hombre-cosmos. Se señala que «la renovación del mundo está irrevocablemente decretada»; en tanto llegan «los nuevos cielos y la nueva tierra», anticipados ya «de un modo real en el presente siglo», «la creación gime y está en trance de dar a luz». Más adelante, la cita de 2 Co 5, 9 («nos esforzamos por agradar al Señor en todo») fue introducida para evitar dar la impresión de que la espera de la nueva creación desinteresase a los cristianos de la construcción del mundo 106.
Este ultimo punto retendrá la atención (reiteradamente) de la Gaudium et Spes 107. Antes y después de su número 39, dedicado íntegramente a la nueva creación, se sale al paso de la acusación de evasión a que podría dar pie la esperanza cristiana en una renovación cósmica: «la esperanza escatológica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que más bien apoya su cumplimiento en nuevos motivos» (n. 21); «el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo, ni los lleva a despreocuparse del bien de la humanidad, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo» (n. 34); «se apartan de la verdad quienes, sabiendo que no tenemos aquí una ciudad permanente, pues buscamos la futura, juzguen que por tanto pueden desdeñar sus obligaciones terrestres, sin percatarse de que por su misma fe están mas obligados a cumplirlas» (n. 43); «los cristianos, peregrinantes hacia la ciudad celeste, han de buscar y gustar las cosas de arriba; lo que en nada disminuye, antes por el contrario incrementa, la importancia de su misión de trabajar junto con todos los hombres para la edificación de un mundo más humano» (n. 57).
El n. 39 se articula en tres párrafos lógicamente concatenados por un discurso progresivo. En el primero se afirma el hecho de la nueva creación («Dios nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia»); la certeza de este hecho es compatible con la incertidumbre acerca del cuándo y el cómo del mismo («ignoramos el tiempo en que la tierra y la humanidad serán consumadas, y no conocemos de qué modo se transformará el universo»). Es esta paladina confesión de ignorancia de las circunstancias lo que separa radicalmente a la auténtica escatología cristiana del apocalipticismo visionario, todavía hoy vigente en ciertas sectas cristianas.
El párrafo segundo repite la advertencia de los números apenas citados: «la expectación de una nueva tierra no debe agotar, sino más bien estimular, la solicitud por perfeccionar esta tierra… Por ello, aunque el progreso temporal ha de distinguirse cuidadosamente del crecimiento del reino de Cristo, sin embargo… interesa grandemente al reino de Dios».
El último párrafo trata, en fin, de mostrar por qué la esperanza cristiana no ha de funcionar como mecanismo de alienación: «en efecto…, los buenos frutos de la naturaleza y de nuestro esfuerzo… volveremos a encontrarlos finalmente limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados». Este párrafo plantea la cuestión de máximo interés: ¿cómo entender la continuidad aquí afirmada entre «los frutos de nuestro esfuerzo» y el mundo futuro?; ¿influye en alguna medida la actual actividad humana en el aventó y configuración concreta de la Jerusalén celestial? Notemos de nuevo que la continuidad manifiestamente sostenida en estas expresiones quiere, en la mente del Concilio, dar razón de la obligatoriedad del compromiso temporal de los cristianos, para desautorizar de esta suerte las imputaciones adversas de desinterés, a las que la constitución ha dedicado, como vimos, no menos de cinco alusiones explicitas. En el fondo se trata de la gravísima cuestión del sentido último del progreso humano, cuestión que se plasmaba al comienzo del capitulo (n. 33) con una serie de interrogantes: «¿que sentido y valor tiene la actividad humana?…
¿A qué fin deben tender los esfuerzos de individuos y colectividades?» Tales interrogantes competen ya a la discusión teológica, en lo tocante a su profundización.

Problemática teológica
Comencemos por reseñar brevemente una cuestión previa, que en otro tiempo preocupó a los teólogos: el mundo de la nueva creación, ¿sera este mismo, transformado, o bien se tratará de otro mundo que reemplace a éste? A nadie se le ocultan hoy las raíces dualistas de la tesis cataclismática, que se imagina el fin del mundo como destrucción del mundo presente y creatio ex nihilo del mundo futuro.
Este esquema sustitutivo, propio de la apocalíptica, en el que desaparece cualquier rastro de continuidad en favor de una total ruptura, carece en absoluto de viabilidad. Los supuestos antropológico y cristológico de la nueva creación, tal y como los hemos visto contenidos en la Escritura y la fe de la Iglesia, postulan una identidad básica entre el cosmos actual y los cielos y tierra nuevos 108. EI hombre, en efecto, es solidario de este mundo, no de otro; Cristo es creador, salvador y cabeza de este mundo, no de otro. Su humanidad gloriosa, principio renovador de toda la materia, esta biológicamente emparentada con este mundo, no con otro 109.
Es significativo constatar que la teoría de la total ruptura, nacida del pesimismo cosmológico propio de los sistemas dualistas (apocalíptica, gnosis, maniqueísmo, etc.) volvió a encontrar un propicio caldo de cultivo en el pesimismo antropológico de Lutero y la ortodoxia reformada de los siglos XVII y XVIII 110. Superado el trasfondo de esos diversos pesimismos, el esquema annihilatio-creatio ex nihilo ha perdido toda credibilidad.
Supuesta, por consiguiente, una continuidad de base entre el mundo presente y el mundo futuro, la cuestión a solventar es la que versa sobre el alcance escatológico de la actividad humana. El problema viene circunscrito por la reprobación conciliar de dos posturas extremas. Por una parte se condena el escatologismo radical, patrocinador de una fuga saeculi que rehúsa toda participación en el esfuerzo común por edificar la ciudad terrena; en el fondo se trata de una variante de la teoría cataclismática. Hemos visto con cuánta insistencia pone en guardia el Concilio contra esta tentación de evasionismo. Por otra parte se advierte (vid. n. 39, al final del 2.° párrafo), frente a un encarnacionismo igualmente radical, que es preciso distinguir entre progreso temporal y crecimiento del reino; no se puede sostener una relación causa-efecto o una correspondencia de proporción directa entre aquél y este; ello equivaldría a reverdecer el mito de la torre de Babel y liquidaría la índole gratuita y trascendente de la consumación de la historia.
Descartados ambos extremismos, quedan en pie dos posibilidades. Puede afirmarse que la actividad humana ejerce tan sólo un influjo indirecto sobre la nueva creación. Lo que en ésta se conserva (o, como dice el texto conciliar, «lo que volveremos a encontrar») de aquélla no son sus productos tangibles y concretos, las realizaciones mismas del trabajo y la inteligencia, sino «los valores morales (sobrenaturales) desplegados por cumplir ese deber cristiano de luchar por hacer la vida más humana. La fe, la esperanza y la caridad que se ponen en la empresa, es verdaderamente lo que cuenta delante de Dios» 111.
Esta respuesta, que tiene sus antecedentes en la corriente teológica que podríamos designar como «escatologismo moderado» 112, localiza el momento continuidad en un destilado espiritual-sobrenatural de la actividad humana. Esta, en sí misma -considerada objetivamente-, es irrelevante de cara al mundo futuro. Su valor consiste en ofrecer la ocasión de adquirir méritos de orden sobrenatural.
Aun admitiendo que el Concilio (como es usual en el magisterio extraordinario) no quiso
dirimir las cuestiones discutidas dentro de la teología católica, y que, por tanto, esta opinión
es compatible con su doctrina, hemos de preguntarnos si la enseñanza conciliar, tomada en
su contexto, no exigirá más de cuanto tal opinión ofrece. En primer lugar, hemos notado ya
que una de las preocupaciones más notorias de la Gaudium et Spes es responder a la
acusación de que el cristianismo no valora suficientemente las tareas temporales. Si no se
admite una incidencia efectiva de nuestro trabajo presente en el mundo futuro y si los
resultados de ese trabajo no merecen, en sí mismos, ninguna consideración, difícilmente
podrá alcanzar alguna credibilidad ante los no cristianos el compromiso de los creyentes
para la construcción del mundo. La pasión por la obra bien hecha, la dolorosa tensión que
entraña la creatividad, son apenas concebibles cuando no están alimentadas por el amor a
la obra misma. La sola respuesta convincente a la objeción de alienación no creemos que
pueda prescindir del franco reconocimiento de su valor propio, junto con la esperanza o
el anhelo de su permanencia. El ejemplo de la creación artística (reconociendo su
carácter excepcional) es muy iluminador a este respecto. El artista trabaja sostenido por el
ideal de producir algo permanentemente vigente, al margen de los intereses e intenciones
personales y de la valoración que la obra merezca a sus contemporáneos. No parece
aventurado conjeturar que, si le faltase a la humanidad la conciencia colectiva (oscura o
nítida) de estar empeñada en empresas objetivamente valiosas y dignas de perdurar, se
produciría automáticamente un brutal colapso, y sobre el mundo planearía una catastrófica
huelga de brazos caídos.
Si la razón por la que el cristiano debe comprometerse en la edificación del mundo es la misma por la que el arquitecto debe levantar un andamiaje provisorio, es de temer que sus declaraciones de interés por el progreso sean escuchadas con general escepticismo. La
línea argumental del texto conciliar se quiebra en este punto irremediablemente y la objeción capital a la que trata de responder sigue en pie. Cabria preguntarse, incluso, si por «los frutos de nuestro esfuerzo» hay que entender la gracia y las virtudes, qué necesidad tenía el Concilio de advertir que «volveremos a encontrarlos», puesto que la continuidad gracia-gloria está (al menos en este contexto) fuera de discusión.
Por otra parte, la misma Gaudium et Spes sienta dos principios en los que se implica el reconocimiento del valor propio de los frutos del trabajo humano. Ese trabajo es, en primer
termino, cooperación en la creación de Dios; en cuanto tal, «responde al propósito divino»
(n. 34). Nótese que es de este principio de donde el Concilio deduce, en el mismo número, el deber de contribuir a la edificación del mundo. El hombre, con su actividad, es concreador de la tierra. Dios, con su acto creador, no ha hecho una obra acabada y perfecta. La actividad humana acaba y perfecciona la creación. ¿Cómo pensar entonces que tal actividad perfectiva sea desechada cuando Dios imparta a su creación el definitivo acabamiento? Se daría en este caso una clamorosa incoherencia. La salvación no implicaría la consumación de todo lo creado, puesto que buena parte de ello (justamente aquello por lo que el hombre es colaborador del Creador) sería neutralizado, como simple material de derribo. Y en este caso, ¿cómo concebir la operación de rechazo de lo concreado por el hombre, tan profundamente insertado ya en la textura de la creación?
¿Por una aniquilación? Por este camino, desembocaríamos de nuevo en la tesis del catastrofismo cósmico, antes descartada.
Otro de los principios a tener en cuenta es el formulado en el n. 36, «sobre la justa autonomía de la realidad terrena». El orden de la creación (y por tanto el que surge de la actividad creadora del hombre) goza de un valor propio: «las cosas están dotadas de una propia firmeza, bondad y verdad». Si esto es así, ¿por que no habrían de poder participar (naturalmente «limpias de toda mancha, iluminadas y transfiguradas») en la nueva creación? ¿Se respeta hasta el fondo, en la teoría del influjo indirecto, este «valor propio», objetivo, de los frutos del trabajo humano?
A la luz de estas consideraciones creemos mas adherente a la doctrina conciliar la teoría del influjo directo; la tesis teilhardiana de la correlación entre «un cierto punto crítico evolutivo» y la venida del reino 113 no merece las numerosas (y a veces implacables) críticas que se le han dirigido, supuesto que Teilhard no piensa en una relación causa-efecto, sino en una preparación dispositiva. Dado que la doctrina católica de la justificación sostiene la necesidad de que el hombre coopere activamente en la recepción de la gracia, hasta el punto de que tal actividad es conditio sine qua non de la justificación, no se ve por qué la consumación del mundo (don trascendente, es decir, gracia) no haya de requerir ese cierto grado de preparación intramundana. Y si las disposiciones que en el individuo preceden a la gracia son después asumidas y perfeccionadas por ésta, es lícito suponer, a pari, que lo mismo ocurrirá con el dispositivo intramundano de la nueva creación.
En resumen: la esperanza escatológica cristiana escoge un justo medio entre el espiritualismo dualista, para el cual el mundo es malo y debe ser destruido, y el materialismo monista, que ve en el cosmos una fuente de progreso permanente e inmanente y piensa en una humanidad prometeica, capaz de llegar por sí misma al vértice de su consumación. Frente a la tesis espiritualista, el cristiano cree que el mundo y el progreso no están consagrados a la destrucción, sino a una última y definitiva promoción.
Frente a la utopía del progreso indefinido, el cristiano afirma que la consumación supera las
virtualidades inmanentes, es don de Dios. En base a esta trascendencia del éschaton, se
siente autorizado a ejercer una constante función crítica de las realizaciones intramundanas, puesto que ninguna de ellas se identifica con el futuro que le promete su esperanza 114.
Esta «reserva escatológica» 115 no ha de empañar, sin embargo, la sinceridad y operatividad de su compromiso temporal, como repetidamente enseña la Gaudium et Spes; el creyente sabe que el inmenso esfuerzo de transformación del mundo, lejos de caer en el fondo perdido de una pretendida conflagración cósmica, dispone los materiales con que Dios levantará la nueva creación. La dialéctica identidad-diversidad, propia de todo enunciado escatológico, encuentra aquí su más crítico planteamiento, como se evidencia en la paradójica formulación de Schillebeeckx: «el cristianismo radicaliza y relativiza a la vez la construcción de la ciudad humana» 116.
………………………
N O T A S
98. RAHNER, K., SzTh VIII, 594 ss. Greshake ha hecho hincapié acertadamente en este punto.
99. Este es uno de los serios inconvenientes de la escatología de Bultmann, para quien la doctrina de la nueva creación es un simple derivado mitológico eliminable. Por el contrario, ¿no resultará mucho más mítica la idea de una humanidad despojada de toda relación efectiva con lo mundano? Degradar la escatología cósmica a mito es una mera expresión y justificación de una cultura individualista cristiano-burguesa».
(O’COLLINS, G., El hombre y sus nuevas esperanzas, Santander 1970, 70 s.).
100. Vid. BEAUCAMP, E., La Biblia y el sentido religioso del universo, Bilbao 1966, 188-205.
101. Teología de la liberación, Salamanca 1973, 220 ss.
102. Sens chrétien de l’Ancien Testament, Tournai 1962, 392 ss.
103. Para la cristología cósmica de Pablo, vid. GONZÁLEZ RUIZ, J. M., «Dimensiones cósmicas de la soteriologia paulina», en XIV Semana Bíblica Española, Madrid 1954, 79-102; BEINERT, W., Christus und der Kosmos, Freibrug i.B.1974.
104. Vid. GONZALEZ RUIZ, J. M., Gravitación escatológica del cosmos en el Nuevo Testamento», en XIV Semana Bíblica… 103-128 (pp. 125-127); DE LA CALLE, F., La esperanza de la creación según el apóstol Pablo (Rom 8,18-22)», en La esperanza en la Biblia. XXX Semana Bíblica Española, Madrid 1972, 169-
186; DUBARLE, A. M., Les gemissements des creatures dans l’ordre du Cosmos», en RSPhTh (1954),445-465; LYONNET, S., La Redemption de l’Univers», en LV (1960), 43-62; ID., La Storia della salvezza nella lettera ai Romani, Napoli 1966, 221-240. VOEGTLE, A., Das Neue Testarnent und die Zukunft des Kosmos, Dusseldorf 1970, niega todo contenido cósmico a la escatología neotestamentaria, reduciendo sus enunciados cosmológicos a metáforas de genero apocaliptico; vid. Ia crítica a su tesis en MARTELET,
G., L’audelà retrouvé, Paris 1975, 68 y nota 4; RATZINGER, J., Escatología, 155 ss.; SCHILLEBEECKX, E.,Cristo y los cristianos, Madrid 1983, 517 y nota 54.
105. POZO, C., 138 y nota 164.
106. Ibid., 552 s.
107 .Para la doctrina de GS sobre nuestro tema, vid. SCHILLEBEECKX, E., «Fede cristiana ed aspettative terrene», en VV. AA., La Chiesa nel mondo contemporaneo, Brescia 1967, 103-135; este trabajo ha sido reproducido en la obra del mismo autor La misión de la Iglesia, Salamanca 1971, 71-114; FLICK, M.,«L’attività umana nell’universo», en VV. AA., La Costituzione Pastorale sulla Chiesa nel mondo contemporaneo, Torino 1966, 581-631; ALFARO,J., Hacia una teologia del progreso humano, Barcelona
1969, 27-36, 96-104; GUTIERREZ, G., 226-232.
108. El texto príncipe de la tesis cataclismática es 2 P 3, 5-13 (cf. ZEDDA, S., L’escatologia bíblica, Bresda 1975, 289 ss. y nota 8, con bibliografía). Sin insistir en el caracter contingente del lenguaje apocalíptico aquí empleado, al alcance del elemento ruptura -indudablemente muy acentuado en todo el pasaje- se encuentra relativizado ya en el mismo texto, cuando habla (vv. 5-7) de una primera creación destruída (!) por el diluvio, a la que sucedió la creación actual, y presenta esta ruptura en paralelo con la que acontecerá al fin de la historia. Es decir: como la creación postdiluviana no ha sido una creatio ex nihilo, sino una restauración de la primera creación, los cielos y la tierra nuevos serán, a pari, los cielos y la tierra actuales
restaurados. Tratar de legitimar con este texto la opinión de una aniquilación del mundo es extrapolar su sentido.
109. Todavía en 1953, Congar no osaba presentar como común y cierta la tesis de una identidad ontológica entre el mundo presente y el mundo futuro; se limitaba a defender tal identidad como opinión más probable; vid. sus Jalones para una teologia del laicado, Barcelona 1961, 112: «la salvación final tendrá lugar mucho mas por una puesta a flote milagrosa de nuestra embarcación terrena que por un trasborde de los pasajeros a otra nave construida totalmente de piezas divinas». Cf. igualmente ID., Amplio mundo mi parroquia, Estella 1965, 234).
110. ALTHAUS, P., 351-359; cf. MAURY, P., 77 s. Sobre las diferencias entre Lutero y Calvino en este punto, vid. HAMILTON, W., La nueva esencia del cristianismo, Salamanca 1969, 230-233.
111. Así se expresaba POZO, C., en la primera edición de su Teología del más allá, Madrid 1968, 128.112. Vid. una descripción de dicha corriente, con sus más destacados defensores, en NICOLAS, A. de, Teología del progreso, Salamanca 1972, 136-149. Cf. WIEDERKEHR, D., Perspektiven der Eschatologie,Einsiedeln 1974, 235-266.
113. Vid. textos en RIDEAU, E., La pensée du Père Teilhard de Chardin, Paris 1965, 430 ss. Cf. BAUDRY, G.H., «Les grandes axes de l’eschatologie teilhardienne», en MSR (1977), 213-235; (1978), 37-71.
114. Tal futuro no viene, por tanto, ni por evolución técnica ni por revolución social. Vid. METZ, J. B., Teología del mundo, Salamanca 1971; ID., L’Eglise et le monde, en VV. AA., Théologie d’aujourd’hui et de demain, Paris 1967, 139-154; TAMAYO, J. J., Utopías históricas y esperanza cristianas, en VV. AA., El Vaticano II, veinte años después, Madrid 1985, 295-330.
115. CIELO/INFIERNO:Que no siempre ha sabido ser guardada por las tendencias teológicas encarnacionistas, en las que el pathos revolucionario conduce a veces a una tácita identificación del ideal histórico perseguido con el reino de Dios. Convendría recordar a este propósito la amarga reflexión de POPPER, K., A la búsqueda de sentido, Salamanca 1976, 31: «el intento de realizar el cielo en la tierra ha producido siempre el infierno».
116. La misión…, 107; cf. WIEDERKEHR, D., 90 s. No quisiera terminar este tema sin reconocer la justicia de una observación de GUTIERREZ, G. (pp. 232 ss.) a su planteamiento: en él se habla de la relación progreso temporal-nueva creación, y por «progreso» se entiende el conjunto de avances científicos y técnicos. En realidad, el trabajo del hombre, la transformación de la naturaleza, sólo prolonga la creación si es hecho humanamente, es decir, si no está alienado por estructuras socio-económicas injustass (p. 234).
Sería, pues, de desear que la problemática teológica de la nueva creación atendiese no sólo al sentido de una actividad humana considerada en sus efectos, sino además a los supuestos socio-políticos sobre los que se despliega. Creo, con todo, que los aspectos aquí estudiados son los únicos que plantea el n. 39 de la GS y, por consiguiente, a ellos tenían que ceñirse las páginas precedentes.

RUIZ DE LA PEÑA
PRESENCIA-TEOLÓGICA. Págs. 215-226

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2.El cielo, contemplación inmediata de Dios
La unión con Cristo funda la comunidad de vida con el Padre celestial. Sólo cuando el hombre está ante la faz del Padre ha llegado ya adonde debía. Cuando puede contemplar la faz del Padre celestial, puede contemplar la faz de la Verdad y del Amor.

CIELO COMO BANQUETE
La Escritura suele dar testimonio de la unión celestial con Dios bajo el símbolo del banquete. Cristo usa el símbolo con múltiples variaciones. Unas veces habla de la gran cena de un hombre rico (Lc. 14, 16-24), otras de la cena que el Señor que vuelve a casa ofrece a su servidumbre (Lc. 12, 37), otras de un banquete solemne de los pueblos que llegan desde todos los confines de la tierra (Lc. 13, 29; Mt. 8, 11), otras del banquete nupcial de la gente humilde y otras del banquete de una boda de reyes (Mt. 25, 1-12; 22, 1-14).
En todas las ocasiones revela Cristo, bajo símbolos y metáforas, la íntima y familiar comunidad entre Dios y los bienaventurados. Los compañeros de banquete forman una comunidad fraternal. Todos los banquetes terrenos son precursores del banquete celestial, en el que Dios, a pesar de ser el Señor, se sentará entre los invitados como entre iguales y amigos. Se sentará frente a ellos y no será un estar-juntos callado y mudo, sino un vivo diálogo.
Esta comunidad es fuente de alegría. El banquete que Cristo usa como símbolo de la inefable comunidad con Dios, es un banquete de fiesta o un banquete de amigos. Aparece especialmente clara esta relación en el símbolo del banquete nupcial. El banquete de bodas es la fiesta más solemne en la vida del hombre sencillo. Se hace generosamente y se ofrece comida abundante (Mt. 22, 4) y vino hasta saciarse (lo. 2, 1-11). El hecho de que en las bodas de Caná sobren muchas ánforas de vino, simboliza la pródiga abundancia que habrá en el banquete nupcial del cielo. El salón de la fiesta está brillantemente iluminado (Mt. 22, 13; 25, 1-12); se reúnen los invitados, vestidos de túnica nueva (Mt. 22, 11). La música y los cantos de los invitados llenan la ciudad. Sólo la fiesta de siete días puede expresar la alegría incontenible de todos.
VE/BANQUETE:La imagen del banquete nupcial nos representa la vida eterna como ser con Dios, como visión del rostro divino y como intercambio de vida con Dios. Vamos a explicar más detenidamente estos tres puntos. Su importancia se debe a que Dios es la verdad y el amor personales en un modo de existencia trinitario. El ser con Dios se convierte así en vida con el amor personal; la contemplación del rostro divino, en contemplación del amor en persona; el intercambio vital con Dios, en intercambio vital con el amor mismo.

EL CIELO COMO UNIÓN CON DIOS
Por lo que respecta al primer punto, el bienaventurado siente que Dios es el supremo valor, el tú que le hace feliz. El creyente lo sabe ya durante su existencia terrena. Por eso está dispuesto a renunciar a todas las cosas por voluntad de Dios y nada puede saciarle si le falta Dios. La Sagrada Escritura, sobre todo el NT, está llena de testimonios sobre este tema. La valoración más extensa de Dios la encontramos en el /Sal/073 [72]. El historiador de las religiones N. Söderblom ha explicado el salmo desde este punto de vista. El salmista padece bajo la injusticia que llena el mundo y oprime su propia vida. Cierto que Dios es bueno para los que son puros de corazón. Pero ¿no parece regalar su amistad a los orgullosos y malhechores? En realidad les suele ir bien. “Pues no hay para ellos dolores; su vientre está sano y pingüe. No tienen parte en las humanas aflicciones y no son atribulados como los otros hombres. Por eso la soberbia los ciñe como collar y los cubre la violencia como vestido. Sus ojos se les saltan de puro gordos y dejan traslucir malos deseos de su corazón. Mojetan y hablan malignamente, altaneramente amenazan” (v. 4-8).
Se burlan de los piadosos y atacan incluso a Dios. Proclaman su impotencia. Está lejos, ¿qué le importa lo que ocurra entre los hombres? “Esos impíos son, y, con todos, a mansalva amontonan grandes riquezas” (v. 12). Al salmista le asalta la duda de si toda oración es absurda. Pero entonces sufre un cambio. La dicha de los malos es hueca y pasajera. Dios se levantará, y los impíos y malos, por muy poderosos que sean y mucho éxito que tengan, son nada en su presencia. “Son como sueño de que se despierta,, y Tú, Señor, cuando despertares despreciarás su apariencia” p. 20). Pero sobre todo les falta a los impíos, mientras son exteriormente dichosos, la principal felicidad: Dios. Dios es propio de los piadosos, aunque su vida esté sumergida en las aguas del dolor. En las angustiosas preguntas por la justicia de Dios y la injusticia de la historia el salmista se sosiega y apacigua al darse cuenta de la proximidad y amor de Dios. “¿A quién tengo yo en los cielos? Fuera de Ti nada deseo sobre la tierra. Desfallece mi carne y mi corazón; la roca de mi corazón y mi porción es Dios por siempre. Porque los que se alejan de Ti perecerán; arruinarás a cuantos te son infieles; pero mi bien es estar apegado a Dios, tener en Yavé Dios mi esperanza para poder anunciar tus grandezas en las puertas de Sión” (v. 25-28). El salmista no puede penetrar los planes de Dios, pues Dios es demasiado alto, demasiado sobrehumano, demasiado incomprensible. Pero el orante sabe que Dios está cerca.
Entonces se hunde todo lo terreno. No es empequeñecido el dolor, pero pierde su importancia. ¿Qué es dicha, qué es éxito? Dios lo es todo. Aunque el cuerpo y el alma mueran de sed y aunque el infierno de la vergüenza y el tormento se concentren sobre el justo, Dios es su máximo bien. La misma estima de Dios brilla brevemente cuando Abraham se abandona a la promesa: “Yo mismo seré tu recompensa” (/Gn/15/01; cfr. Apc. 21, 7; 22, 12). Toda promesa vivió a través de los siglos en los corazones llenos de Dios. Encuentra su más enérgica expresión en el estar dispuesto a sufrir por Dios, tal como lo vemos en Teresa de Ávila y Teresa de Lisieux. Entre los terribles tormentos de la muerte dice Teresa de Lisieux con noble orgullo: “No me arrepiento de haberme entregado al amor (·TEREN).”

Sin embargo, la comunidad terrena con Dios, por muy íntima y bienaventurada que sea, está oscurecida por el ocultamiento de Dios. Por eso el que tenga la gracia de esa comunidad tiene que esforzarse continuamente por sentir la proximidad de Dios. Tiene que intentar darse cuenta de ella en la noche de la tentación. En el estado del cielo el hombre podrá sentir a Dios inmediatamente como el bien supremo. Entonces desaparecerá lo terreno que le encubre a Dios.

SCHMAUS
TEOLOGIA DOGMATICA VII
LOS NOVISIMOS
RIALP. MADRID 19617.Pág. 534-537

fuente:http://www.mercaba.org/FICHAS/ESCATO/656-5.htm

¿Es posible probar con la ciencia que todos venimos de Eva?

¿Es posible probar con la ciencia que todos venimos de Eva?

Autor: Lic. Dawlin A. Ureña
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS – Creation Research Society)

El gráfico siguiente muestra la raíz común de los idiomas. Los idiomas están relacionados, así como los genes están relacionados. Uno de miles de ejemplos que podríamos citar es la palabra “de”. Esta palabra existe en el Francés (de), en el Italiano (di), en el Español (de), en el Portugués (de) y en el Romano (de). Así que estos idiomas, todos hablados en el área sudoeste de Europa son ramas de un tronco llamado Idiomas Romances (Romances por Roma). Esta rama Romance se une a otra que incluye todos los idiomas que se derivan del Latín. Estos se fusionan con otras ramas, así como la rama Germánica, que incluye el Inglés, en una familia de idiomas llamada “Indo-Europea”. Cuando estos y otros idiomas son rastreados en el pasado, todos tienen algo en común: Todos provienen de las cercanías del Monte Ararat, que es el área donde se piensa (y la Biblia afirma) que el Arca de Noé descansó. Los lingüistas admiten abiertamente que no saben cómo se originan los idiomas, pero una cosa sí saben… cómo se extienden o cómo se distribuyen hacia distintas áreas del mundo.1

Familia biológica vs Familia lingüística

Prácticamente todas las células de los seres vivos (plantas, animales y seres humanos) contienen diminutos filamentos de información codificada a la que llamamos DNA (ADN). El ADN dirige la célula, diciéndole qué y cuándo producir. Por lo tanto, una gran porción de las características de los seres vivos es determinada por el ADN que usted u otro ser vivo heredó de sus padres.

El caso de los humanos

En el caso de las células humanas, el núcleo contiene 99.5% del ADN. La mitad de éste vino de la madre del individuo y la otra mitad vino del padre. Debido a que ambas mitades están combinadas, es difícil identificar cuál padre contribuyó un segmento ínfimamente diminuto determinado. En otras palabras, la mitad de este ADN cambia con cada generación. Sin embargo, cada célula tiene, en la parte externa de su núcleo, miles de diminutos componentes productores de energía llamadas Mitocondrias, y cada una de ellas contiene un filamento circular de DNA. La Mitocondria de ADN (mtADN) viene solamente de la madre. Y ¿De dónde obtuvo ella las suyas? De su madre y así sucesivamente. Normalmente la mtADN no cambia de generación en generación y gracias a este fenómeno se puede rastrear la mtADN.

La mtADN nos permite el rastreo de antepasados

El ADN está escrito con un alfabeto de cuatro letras: A, G, T, y C. Una copia de la mtADN de una persona tiene una longitud de 16,559 letras de largo. A veces ocurren mutaciones en el mtADN que una madre le pasa a su cría. Estos cambios o mutaciones son raros y erráticos, ¡pero ellos les permiten a los genetistas identificar las familias! Por ejemplo, si su abuela experimentó una mutación temprana en su mtADN, sus hijos y los hijos de sus hijas heredarán el mismo cambio en sus mtADN. En otras palabras, esta línea familiar, dependiente de la madre que experimentó el cambio y que lo pasó a sus descendientes, será diferente al resto de la población del mundo, lo que permitiría identificar a todos los descendientes de esta madre.

¿Cómo usar este método de rastreo para nuestros fines?

En el año 1987 un equipo de científicos de la Universidad de California, Berkeley, publicó un estudio en el que comparó el mtADN de 147 personas representantes de todas las localizaciones geográficas del mundo (chinos, hispanos, hindúes, africanos, europeos, indios, aborígenes, etc.) El resultado fue pasmoso. Este estudio resultó en que estas 147 personas… ¡Todos tenían el mismo ancestro femenino! 2 En otras palabras, todos venían de la misma madre. Es a esta “madre” que se ha bautizado con el nombre “La Eva mitocondrial”.

¿De dónde vino esta Eva mitocondrial?

Las investigaciones iniciales concluyeron que esta Eva probablemente vino de África. Es por eso que escuchamos por muchos años que “todos venimos de África”. Sin embargo, estudios posteriores mostraron que el origen más posible de esta Eva había sido Asia o Europa.3
Este cuadro, mi popular en los años 80, explica la posición original del estudio que sugería que todos podíamos rastrear nuestra Eva ancestra a África. Sin embargo, esta posición ha sido refinada por estudios posteriores.

¿Cómo afecta este descubrimiento nuestra noción bíblica del origen de los seres humanos?

Desde la perspectiva bíblica, ¿Sabemos dónde vivía Eva, la esposa de Adán? En realidad no. Recordemos que la Biblia dice que el Diluvio de Noé tuvo una influencia mundial y seguramente la geografía del mundo prediluviano cambió radicalmente, así que no sabemos con seguridad dónde se encontraba el Edén. Sin embargo, lo que sí sabemos, basándonos en el recuento de Génesis, es que todos venimos, más recientemente de las tres esposas de los hijos de Noé y considerando que estas tres mujeres solamente estaban separadas de su madre, Eva, por poco más de doce generaciones, estas damas comenzaron a criar a sus hijos en el área del Monte Ararat, en el extremo oriental de la moderna Turquía… ¡cerca de la frontera entre África, y Europa!

En otras palabras, cada uno de nosotros podemos reclamar a alguna de esta tres Madres como nuestra Abuela. Así que no deberíamos sorprendernos que estos científicos (no-cristianos, por cierto) coincidan en concluir que el origen de esta Eva pudo estar entre Asia, África y Asia y Europa.

¿Podemos rastrear algo más al área de Ararat?

Sí. Cuando se escogen palabras y sonidos similares de los idiomas más ampliamente hablados en el mundo, todos parecen haber tenido su origen en el área del Monte Ararat.4 Lo mismo podemos decir de la Agricultura. De hecho, todas las culturas más antiguas, Sumerios, Egipcios, etc., parecen también haber tenido sus orígenes alrededor del área del área que hoy conocemos como Turquía.

¿Cuándo vivió esta Eva mitocondrial?

Para responder a esta interesante pregunta deberíamos explicar cómo ocurren con frecuencia las mutaciones del mtADN. Los estimados iniciales estuvieron basados en razonamientos defectuosos (científicos ateos/evolucionistas): Nuestros amigos evolucionistas concluyeron que “Los humanos y chimpancés tuvieron un ancestro común, hacer aproximadamente 5 millones de años. Debido a que la mtDNA en los humanos y los chimpancés difería en 1,000 lugares, una mutación debió ocurrir aproximadamente cada 10,000 años” ¿Verdad que suena bonita la conclusión?

Los evolucionistas/Darwinistas asumieron, también defectuosamente, que Australia fue poblada hace unos 40,000 años, el número promedio de mutaciones mitocondriales entre los aborígenes australianos dividida por 40,000 años proporciona otro ritmo extremadamente lento de mutaciones para la mtDNA.

Estos ritmos estimados, basados en la visión de los orígenes sostenida por los evolucionistas (que venimos de formas de vida menos desarrolladas que han ido transformándose al paso del tiempo hasta llegar a los humanos de hoy), hicieron que se llegara a la conclusión errónea de que la Eva mitocondrial había vivido entre 100,000 – 200,000 en el pasado. Note que esta conclusión hoy es afirmada como algo probado, sin embargo, está basada en suposiciones no probadas, y sin embargo, el número arrojado por esta posición no concordó con la posición evolucionista… como ellos esperaban. Todo lo contrario, esta conclusión, aunque errónea, restó millones de años a la posición sostenida anteriormente por la misma religión evolucionista. Hasta el momento los evolucionistas enseñaban en las universidades que el “ancestro común de los humanos era una criatura parecida a los monos que vivió hace aproximadamente 31 millones y medios de años”.

¿Alguna sorpresa adicional para los evolucionistas?

Felizmente sí. La sorpresa de los evolucionistas fue aún mayor cuando en 1997 un grupo de científicos líderes evolucionistas hizo un estudio y concluyó que las mutaciones en la mtDNA ocurren 20 veces más rápidamente que lo ha se había estimado. Los ritmos de mutaciones se pueden determinar, concluyentemente, comparando la mtDNA de múltiples pares de madre-hijo. Usando este nuevo método (propuesto y usado por los evolucionistas) la Eva mitocondrial vivió solamente hace aproximadamente… ¿Listo para esta cifra? 6,000 años.

Todas las fuentes que usamos para este artículo fueron tomadas de materiales puramente evolucionistas

  1. Varias generaciones después del Diluvio, los idiomas se multiplicaron a partir de Babel (Ver Génesis 11:1-9). El nombre Babel es de donde procede la palabra inglesa “babble” que significa “pronunciar sonidos sin significados.” La mayoría de los escolásticos creen que la Torre de Babel estuvo localizada en algún lugar entre el Río Tígris y el Éufrates, entre el área de la antigua Babilonia y el Monte Ararat.
  2. Rebecca L. Cann et al., “DNA mitocondrial y la Evolución Humana,” Nature, Vol. 325, 1 enero 1987, pp. 31-36.
  3. Marcia Barinaga, ” ‘La Eva Africana’,” Science, Vol. 255, 7 febrero 1992, pp. 686-687.
  4. “Nuestro trabajo indica que el protoidioma (el idioma original) se originó hace aproximadamente 6,000 años en la Anatolia oriental (oriente de Turquía)…” Thomas V. Gamkrelidze y V. V. Ivanov, “La historia temprana de los idiomas indoeuropeos,” Scientific American, Vol. 262, Marzo 1990, p. 110.
  5. Robert L. Dorit et al., “Ausencia de Polimorfismo en el Locus ZFY en el cromosoma humano Y,” Science, Vol. 268, 26 Mayo 1995, pp. 1183-1185.

http://antesdelfin.com/mothereve.html

Sedna no es el décimo planeta del sistema solar

16-Mar-2004

Sedna no es el décimo planeta del sistema solar


Numerosos medios de comunicación han cometido varios errores a la hora de describir el último descubrimiento de la NASA.

Entre otras cosas Sedna, un planetoide descubierto por astrónomos del Instituto Tecnológico de California ( Caltech) en cooperación con la NASA, no es un planeta ni tampoco, como se ha dicho, forma parte del cinturón de Kuiper.

El mismo equipo descubrió hace unos días otro planetoide, denominado 2004DW , y este si que forma parte del cinturón de Kuiper. De hecho, por su tamaño de 1600 km de diámetro, su descubrimiento habría sido una gran noticia sino fuera porque Sedna, a pesar de ser de un tamaño similar , tiene la particularidad de ser el primer planetoide situado más allá del cinturón de Kuiper, en una zona que hasta ahora era sólo intuida por la teoría y que se conoce como Nube de Oort.

Sedna está a más del doble de distancia que los objetos más lejanos de nuestro sistema conocidos hasta ahora y tres veces más lejos que Plutón. Por eso es noticia.

En nuestro sistema conocemos el cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter, y un cinturón similar llamado Cinturón de Kuiper que se encuentra más allá de Plutón. De echo muchos astrónomos consideran que Plutón no es en realidad un planeta sino uno de los objetos que forman el Cinturón de Kuiper, ya que su tamaño es relativamente pequeño, su órbita es demasiado inclinada y a diferencia de los demás planetas sigue una trayectoría que hace que en ocasiones no sea el más alejado de la Tierra. Sedna es aún más pequeño que Plutón, su órbita tambien es muy inclinada, y su trayectoria es tán parabólica que sólo lo hemos detectado por casualidad, ya que dentro de unos 70 años volverá a alejarse de nuevo para no regresar y ser visible en las mismas condiciones en los próximos 10,500 años.

Ningún astrónomo calificaría a Sedna como planeta, y muchos dudan que Plutón lo sea, así que difícilmente se puede afirmar que Sedna es el décimo planeta de nuestro sistema. Se trata sólo de una exageración periodística.

Más allá del Cinturón de Kuiper, el estudio de los cometas siempre hizo sospechar de una zona repleta de numerosos cuerpos helados. A esta zona se le donominó Nube de Oort. Cuando estos cuerpos se desestabilizan y se precipitan hacia el interior del sistema solar se convierten en cometas. Resulta muy difícil con los medios actuales detectar cuerpos en esa zona, tanto que Sedna es el primero en ser detectado, porque apenas llega luz del Sol, y han de ser cuerpos muy grandes o muy brillantes para que los puedan captar nuestros telescopios.

En definitiva, es una gran noticia que hallamos podido por fín detectar un cuerpo de la Nube de Oort, el objeto de nuestro sistema más lejano jamás detectado, y que se trate de un cuerpo tan grande (entre 1700 y 2000 kilómetros de diámetro), pero no es un planeta, sino una especie de asteroide gigante helado que promete darnos algunas sorpresas como la posibilidad de que tenga una luna orbitándolo, o su misterioso tono rojizo, similar al de Marte.

Redacción Astroseti

http://www.astroseti.org/vernew.php?codigo=183

Cuestionar a Dios es Fatal!

Cuestionar a Dios es Fatal!


Adán en Edén

Adán en Edén

Una de las características humanas más comunes es el cuestionar todo lo que no entiende. Esto es algo común en todos nosotros, y que inicia muy temprano en nuestras vidas. Los niños son el ejemplo típico de esto, ellos cuestionan todo! Podríamos decir que la palabra más común en su vocabulario es, “Porqué?”

Pero este problema es común en los adultos también. Cuántos de nosotros hemos cuestionado a nuestros jefes cuando nos ordenan hacer algo que no entendemos? Cuántos hemos cuestionado, inclusive, el consejo de personas más sabias que nosotros? Y mi pregunta para el día de hoy es : Qué hemos logrado, en la mayoría de los casos con ello? En la mayoría de los casos, nada!

Pues, la Biblia nos brinda un sabio consejo: Cuestionar a Dios es un error fatal. Es un hecho que comprobaron Adán y Eva en el Edén, y cuyas consecuencias vivió toda su descendencia. En Génesis 2, algún tiempo después  que Dios creara al hombre, le dice,

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;  17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Génesis 2: 16-17

En este pasaje vemos que Dios le da una orden a Adán y a Eva, podrán comer de todo árbol excepto el de la ciencia del bien y el mal, pues de hacerlo morirían. Lo que quiero se pregunten hoy es: qué es lo que no leemos justo después de que Dios les da ese mandamiento? Lo que no leemos es a Adán cuestionando el mandamiento de Dios. Adán no le pregunta a Dios: “Porqué no podemos comer del árbol de la ciencia del bien y del mal?” Porqué? Porque Adán tenía claro que Dios era Dios, el soberano e infinitamente sabio Dios creador de todo el universo. Adán sabia que podía confiar plenamente en que lo que Dios le dijo era verdadero y bueno para él.

Pero, que sucedió después? En Génesis 3 leemos acerca de la serpiente. Qué hizo Satanás? Aprovechando que Adán y Eva estaban separados, lo que intenta es engañar a Eva. Cómo? Primero, tergiversa las palabras de Dios. La serpiente le dice a Eva, “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3: 1). Eso fue una mentira! Dios nunca dijo eso. El mandamiento de Dios fue que podrían comer de todos los árboles del Edén excepto uno.

Qué hace Eva? La mujer le añade a las palabras de Dios. Eva dice, “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Génesis 3: 2-3). Eso no fue lo que Dios les dijo. Dios nunca les prohibió tocar el árbol, solamente les prohibió comer de su fruto.

Luego, vemos lo que hace Satanás, es decir, hace que Eva cuestione la palabra de Dios. Satanás le dice a Eva, “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3: 4-5). No moriréis? Ciertamente Dios había dicho que morirían! Pero Eva cuestiona la palabra de Dios y leemos en el verso siguiente,

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3: 6

Adán y Eva cuestionaron la sabiduría y el mandamiento de Dios. Qué les sucedió? Justo lo que Dios les había dicho que sucedería, murieron. Pero, no sólo murieron espiritualmente, sino que esa muerte espiritual a causa del pecado les hizo enemigos de Dios. Desde ese momento ya no podían tener comunió con Dios, por lo cual el Todopoderoso los echó de Su presencia y los maldijo. Y todos conocemos la historia hasta nuestros días.

Cuál es mi punto? Lo que deseo dejar claro es que cuestionar la Biblia, que es la palabra de Dios trae consecuencias fatales. Falsos maestros en la actualidad lo hacen sin temor, cuestionando la doctrina del pecado original; cuestionando la doctrina de la expiación sustitucionaria de Cristo; cuestionando la doctrina de la depravación del hombre; cuestionando la doctrina de la santificación; la doctrina de la elección, etc.

Inclusive hay hombres que cuestionan lo que dice Dios acerca de la creación. Vemos a cristianos cuestionando Génesis 1 y 2, prefiriendo seguir las enseñanzas de hombres falibles que no estuvieron con Dios cuando Él creó el universo. Esta es la estrategia de Satanás, hacer que los hombres cuestionan la palabra clara de Dios. La Biblia es la palabra de Dios, Su revelación de como son todas las cosas, desde la creación del universo, hasta la maldad del hombre, la necesidad de un redentor, la revelación de Cristo como ese medio, y los que sucederá al final de los tiempos. Dios habla claramente, y los hombres aún así continúan cuestionando Su palabra.

Qué es lo que desea Satanás trayendo esas preguntas a la mente de un cristiano? Su destrucción. Satanás desea que los creyentes duden la palabra de Dios, en cualquiera de Sus puntos, para que se aparten de la verdad y se vayan detrás de fábulas y mitos. Todo verdadero creyente temerá a Dios y aceptará Su palabra como verdadera. Algo típico de los falso maestros y falsos creyentes es dudar de la palabra de Dios. no seamos como ellos, y especialmente, no seamos como Adán. Aceptemos la Biblia como la verdad.

sujetosalaroca.org


Hijo de Dios

Hijo de Dios

Hijo de Dios es un concepto teológico utilizado en las religiones judía y cristiana para designar a una persona que tiene una relación directa e íntima con la divinidad. Sin embargo, las características e implicaciones de la expresión son muy diferentes en ambas tradiciones religiosas.

El Hijo de Dios en la tradición judía

En el judaísmo, la expresión Hijo de Dios surge ligada al inicio de la monarquía, a finales del siglo XI a. C.

El pueblo judío necesitaba una figura gobernante que uniera de modo eficaz a las tribus de Israel contra los frencuentes enfrentamientos que mantenían con los pueblos vecinos.

Según puede seguirse en la Historia de Palestina:

1020 a. C. – El pueblo de Israel, dirigido por Samuel, derrota a los filisteos en Mispá, al norte de Jerusalén. Israel pacta con los cananeos para mantener el control contra los filisteos. Se inicia la monarquía en Israel, que nombra rey a Saúl, natural de Gueba, a unos 5 km al norte de Jerusalén, de la tribu de Benjamín. Saúl derrota a la coalición de filisteos y amorreos. Es derrotado y cae muerto en la batalla de Guilmoa por la alianza de filisteos y cananeos.

Sin embargo, el nombramiento de un rey tuvo el rechazo de los más conservadores, que no admitían en Israel la presencia de otro rey que Dios (Jueces 9; 1 Samuel 8).

1000 a. C. – A Saúl le sucede el rey David, de la tribu de Judá. Tras arrebatar Jerusalén a los jebuseos, trasladó a esta ciudad fortificada la corte, que estaba en Hebrón. Trae a Jerusalén el Arca de la Alianza, que se encontraba en Quiryat Yearim. Absalón, hijo de David, se subleva y se erige en rey de Hebrón, aunque es derrotado y muerto por las tropas de David. Israel extiende sus dominios en Palestina derrotando aamonitas y arameos, llegando hasta Damasco. Israel pacta con los sidonios para mantener el control contra los filisteos.

David consolida la monarquía en Israel. Para acallar las protestas de los que se oponían a tener por rey a alguien distinto a Dios, el profetaNatán aporta una fórmula que en realidad ya existía en Egipto o en Babilonia. Durante la consagración del rey, se proclama un oráculo de Dios según la fórmula: “Tú eres mi hijo; yo soy tu Padre”. De este modo, David pasa a tener el título de Hijo de Dios. La dinastía de David tuvo continuidad en el reino de Judá y esto dio lugar a la expresión Hijo de David, equivalente a Hijo de Dios.

El Hijo de Dios en la tradición cristiana

Posteriormente, los Evangelios dan el título de Hijo de Dios, Hijo de David e Hijo del Hombre indistintamente a Jesús de Nazaret. Quizá los primeros discípulos asociaron el título judío de Hijo de Dios con Jesús, lo que reforzaría su imagen mesiánica. En cualquier caso, con el paso de los años y la expansión del Cristianismo en el ámbito helenístico y romano, el concepto de Hijo de Dios dejó de ser sólo un título que hacía referencia a una filiación real judía y adquirió otras connotaciones teológicas sobre la naturaleza divina o semidivina de Jesucristo. En la polémica arriana del siglo IV, se discutió si el Hijo de Dios era consustancial (homoousios) al Dios Padre o si era una criatura creada. En la gran mayoría de iglesias cristianas se identifica actualmente al Hijo de Dios con la segunda Persona de la Trinidad.

El Verbo descendió en Adán, antes de los siglos, dice Clemente de Alejandría.

El Verbo descendió en Adán, antes de los siglos, dice Clemente de Alejandría.

Capítulo IX

En qué consiste el Descenso del entendimiento o un ontologismo aceptable

Artículo 1.º

PRELIMINARES

Prólogo. -En el principio era el Verbo. -Y el Verbo era con Dios. -Y el Verbo era Dios. -Todas las cosas fueron hechas por Él; y nada se hizo sin Él. -Y todo lo que ha sido hecho, era vida en Él. -Tránsito de las criaturas desde el Verbo a fuera del Verbo.

PRÓLOGO

Vamos a ver en este Capítulo cómo las cosas que son «vida en Dios», por ser su esencia misma, al bajar a la realidad fuera del supremo Ser, influyen en el conocimiento humano, y cómo, a la vez, este conocimiento se completa por medio de Dios mismo, que pasó las cosas desde la vida en Dios a la vida por Dios o de Dios.
Partiremos del Evangelio de San Juan, explicado con la sublime transparencia de Rosmini y otros.
Y en el Capítulo siguiente veremos cómo en esta Teoría del Descenso luliano del entendimiento no hay ontologismo, ni innatismo, ni panteísmo.

CREACIONISMO, O EL PELIGRO QUE VIENE DEL… OESTE

CREACIONISMO, O EL PELIGRO QUE VIENE DEL… OESTE (I)

Jordi José y Manuel Moreno
URL:http://www.elpais.es

(Artículo publicado originalmente en “El País”)

Nos separan unos miserables 150 millones de años luz del Sol… Así de rotundo (y de erróneo) se expresaba Arturo Pérez-Reverte en su ejemplar novela “La piel del tambor” (1995). Vivimos en un universo de dimensiones astronómicas… Un entorno en el que las modestas escalas de medida humanas sufren un severo revés para plasmar su verdadera inmensidad.

Los astrónomos, tras siglos de obsesivos esfuerzos, han brindado un complejo corpus de
conocimiento, perfeccionando constantemente merced a nuevos y más ambiciosos  avances (tanto teóricos como experimentales).

El universo no se mide en metros ni en kilómetros: pársec y años luz (o millones de ellos, al hablar del universo en su conjunto) se han erigido en los protagonistas de la escala de (grandes) distancias. Hasta ahora. En esta sociedad que duda de todo existe un creciente sector de tintes
fundamentalistas que intenta socavar las bases de la ciencia moderna.

Paradoja de paradojas: en una sociedad más tecnificada que nunca, los hay que dudan de la ciencia. Y no hablamos de sus posibles aplicaciones, algunas ciertamente cuestionables, sino de sus mayores logros, como la teoría de la evolución o el origen del universo.

Es el caso del denominado Institute for Creation Research, que de la mano de panfletos como “Impact”, está inundando el planeta con doctrinas pretendidamente científicas que se sustentan con la solidez de un castillo de naipes. En una de sus ediciones, estos abanderados de la fe arremetían frontalmente contra la edad del universo, incómodo resultado de la ciencia  ortodoxa que choca frontalmente con una interpretación textual de textos bíblicos.

El artículo, que empieza de forma prometedora definiendo correctamente el año luz como unidad de distancia, pasa rápidamente a cuestionar la existencia de galaxias a millones de años luz de distancia.

¿Por qué?, se preguntarán: pues porque al observar galaxias a, pongamos, 5000 millones de años luz, estamos midiendo fotones emitidos hace 5000 millones de años, lo que se da de bruces con la supuesta antigüedad de 6000 años pretendida por los creacionistas. Dicho sea de paso, el pasado mes de marzo se dio a conocer el descubrimiento de la galaxia Abell 1835 IR1916, el
objeto más lejano jamás encontrado, a unos 132.000 millones de años luz.

La cosa tiene su gracia porque el artículo de “Impact” se permite el lujo de presentar “pruebas” que refutan -en su opinión, claro está- la existencia de galaxias a millones de años luz. En primer lugar, se menciona que las distancias en el espacio no se pueden determinar con precisión (cosa que no deja de ser cierta, aunque incompatible con un “universito” de sólo 6000 años luz de tamaño), para pasar a esbozar una serie de patrañas sin sentido físico.

Destaca la sorprendente “teoría” según la cual la luz podría perder velocidad conforme avanza por el espacio. ¿Cómo y por qué?, se preguntarán: el texto, cual curso práctico de bricolaje, deja ese “pequeño ejercicio” al lector… Como único soporte, el artículo cita una teoría (publicada, claro está, en otra revista creacionista; o el pez que se muerde la cola…) según la cual “podría ser” que la luz se hubiera frenado 500.000 millones de veces en 6000 años. “Podría ser”… La verdad, no es que suene mucho a método científico… Los amantes de la jerga pseudocientífica encontrarán fascinante otra de las hipótesis: la alteración de la permeabilidad y la permitividad del vacío (propiedades que fijan el valor exacto de la velocidad de la luz) justo en la época del diluvio universal, que habrían reducido adecuadamente el valor de la velocidad de la luz…

Y hablando de diluvios: la cosa termina por hacer agua cuando, a modo de prueba final, se cita directamente la Biblia para “demostrar” que, de la misma manera que Dios creó a un Adán adulto, la Tierra y el universo fueron creados a propósito con “aspecto” de viejo. Por supuesto, el texto evita cualquier mención a las técnicas modernas de datación radiactiva que ponen
en jaque esa peculiar visión de un Dios juguetón, al que le gusta gastar bromas y hacer que los objetos -el propio universo- parezcan más viejos de lo que son…

El diario italiano “La Repubblica” en su edición del pasado 15 de marzo publicaba un artículo con los planes de reforma educativa que defiende el Gobierno de Berlusconi: eliminar del programa de ciencia la teoría de Darwin sobre la evolución de los seres humanos. Una idea aberrante que, de confirmarse, colocaría a Italia en la onda de la más aborrecible tendencia creacionista que arrasa los currículos de varios Estados norteamericanos. A este paso, las futuras generaciones sólo sabrán de Darwin por la etiqueta de Anís del Mono… Y es que parece haber mucho experto suelto con ganas de hacer el ídem con el currículo docente.

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¿PRUEBAN LA TERMODINÁMICA LOS TEXTOS BÍBLICOS? (y II)
Por Jordi José y Manuel Moreno

Coincidiendo con el controvertido estreno cinematográfico de La Pasión, dirigida por Mel Gibson, y las vacaciones de Semana Santa, parece oportuno hacer un poco de historia sobre las grandes pasiones que desata la religión, de la mano de la cada vez más influyente corriente creacionista. Corría el año 2000, y un delirante artículo titulado Los ‘lobbies’cristianos de
derechas pretenden revocar la segunda ley de la termodinámica, veía la luz y generaba en la Red toda suerte de indignados comentarios. ¿Qué pretenden estos científicos, enseñar a nuestros hijos?, cuestionaba Ralph Reed, ex presidente de una influyente organización denominada Coalición Cristiana.

“¿Que el universo se expandirá indefinidamente hasta su muerte térmica? Esa es una visión difícilmente optimista de un mundo creado por el Señor”. Otras opiniones vertidas en el mismo artículo no se quedaban atrás: “No me gustaría que mi hijo creciera en un mundo que se dirige a su muerte térmica y a su dispersión en el vacío. Ningún padre decente lo querría”. Y la
puntilla: “Esto es América. Y en este país, Dios nos ha dado el derecho a cambiar las leyes que no sean cristianas”. No se alarmen: el artículo no es más que una patraña publicada en el noticiario satírico The Onion (www.theonion.com).

Impact, boletín oficial del Institute for Creation Research, publicaba en 1991 otro interesante artículo: ‘Los descubrimientos de la ciencia moderna verifican las Sagradas Escrituras’. El texto, esta vez pretendidamente serio, escrito por Duane T. Gish, empieza con toda una declaración de
intenciones: “Todos conocemos ideas, opiniones y teorías de algunos científicos que contradicen porciones de las Escrituras, pero si somos cuidadosos al separar lo que son hechos irrefutables de meras teorías, descubriremos que no hay contradicción alguna entre los hechos científicos y la Biblia”.

El truco, claro está, consiste en catalogar aquello que conviene como “hecho irrefutable” y lo que no como “mera teoría”… Analizaremos en esta entrega la irrefutabilidad de algunas pruebas esgrimidas por Gish en defensa de una Biblia textual, en la que no hay cabida para interpretaciones de las Escrituras, como las que sostienen otras religiones (por ejemplo, el catolicismo).

Ese es, dicho sea de paso, el verdadero talón de Aquiles del creacionismo y su razón de ser… Obviaremos la curiosa interpretación que Gish realiza de los Salmos, en su opinión, verificados por el Segundo Principio de la Termodinámica, para abordar directamente las tesis que el autor esgrime en defensa del Génesis.

Para ello, Gish invoca el Primer Principio de la Termodinámica (que en su formulación más elemental establece que no puede transformarse calor en trabajo mecánico con un rendimiento del 100%): “Si hay un Segundo Principio de la Termodinámica, debe existir por supuesto una Primera Ley”. Sin comentarios… “El Primer Principio establece que la cantidad total permanece siempre igual. Uno no puede obtener algo de nada, de la misma forma que uno no puede tomar algo y hacer nada con ello”. O lo que es lo mismo: con ese enrevesado lenguaje, ¿han entendido algo de nada o nada de algo? Argumentos como éste sirven de prueba irrefutable a Gish -no lo
olviden, un destacado líder creacionista- de que el Génesis es científicamente demostrable: ya saben, la idea de que un Dios creador erigió el Universo en sólo seis días y al séptimo descansó.

En opinión de Gish: “Si pudiera demostrarse que en algún lugar del Universo materia o energía se materializan de la nada, estas afirmaciones bíblicas de una creación finalizada serían falsas. Y recíprocamente. Como lo contrario ha sido verificado, una vez más podemos decir que la Biblia ha superado una evidencia científica”. No intenten que sus hijos empleen argumentos de tan
poco peso en sus exámenes o muy posiblemente no se graduarán (por lo menos en Europa).

Una prueba científica requiere algo más que palabrería. “Aunque la Biblia no sea un libro de ciencia, en todos los casos en los que propone afirmaciones científicamente comprobables, la Biblia ha demostrado ser científicamente precisa”. Claro, siempre que no se invoque al Big Bang, la teoría de la evolución, la datación de la Tierra u otros molestos miles de ejemplos que los creacionistas agrupan en la categoría de “meras teorías”.

El síndrome de la proyección y los creacionistas

El síndrome de la proyección y los creacionistas

Junio 20, 2008

En psicología se llama proyección al acto de acusar a los demás justo de lo que tú mismo haces. Esa es una de las estrategias favoritas de los creacionistas. Ellos acusan a los evolucionistas de que no existe ni una sola prueba científica que valide la teoría de la evolución, cuando ésta cuenta con miles de evidencias a su favor, mientras que la creación que ellos describen es la que no tiene ni una sola prueba validable y por tanto se debe de entender como un milagro.

También se acusa a la evolución de ser una religión, cuando no es más que una teoría científica que intenta explicar la biodiversidad, mientras que lo suyo SI es una religión; cómo prueba está el hecho de que uno de los elementos más frecuentes en sus debates es la introducción de citas bíblicas.

Y además acusan a la ciencia en general de estar revisando continuamente sus resultados, de contradecirse; cuando esa es precisamente una de las fortalezas de la ciencia, que está en constante revisión y análisis.

Como dijo Carl Sagan: “en ciencia la única verdad sagrada que existe es que no hay verdades sagradas”. Pero ellos se presentan como infalibles. Pues a pesar de contar con mensajes teóricamente divinos que proceden del más allá, está claro que no saben interpretarlos. Y por tanto, ¿hemos de creerles cuando basan su conocimiento en experiencias no adquiridas por la observación/experimentación y que son interpretables según la persona que lo hace?

Un ejemplo de lo que digo se presenta en el artículo publicado por Martin Gardner titulado “La Segunda Venida” que se publica en su libro “El ombligo de Adán y Eva”. Os copio aquí un extracto del mismo.

A medida que se aproximaba el año 2000, los fundamentalistas protestantes (incluyo a los miembros de las Iglesias pentecostales y a sectas marginales como los adventistas del Séptimo Día y los testigos de Jehová) se fueron convenciendo cada vez más de que la Segunda Venida del Señor era inminente. Se publicaron, docenas de libros estridentes que demuestran que una correcta interpretación de los libros de Daniel y de la Revelación indica sin lugar a dudas que el arrebato de los creyentes, la batalla del Armagedón y el fin del mundo que conocemos ocurrirán muy pronto.

Cualquiera pensaría que los que creen en la inminencia del retorno de Cristo estarían algo preocupados por el hecho de que, desde que se escribieron los Evangelios, un gran número de cristianos ha interpretado las señales bíblicas del fin del mundo aplicándolas a su generación. Pero la triste historia de estas profecías fallidas no ha dejado huella en los esquemas mentales de los fundamentalistas actuales.

Incluso Billy Graham, que debería estar más avisado, lleva décadas predicando y escribiendo sobre el inminente retomo de Jesús. Reconoce que nadie sabe la fecha exacta, pero cree que todas las señales indican que el gran acontecimiento se nos está viniendo encima.

Se dice con frecuencia que la excitación por la Segunda Venida, centrada en el año 2000, era equiparable al pánico por el fin del mundo que se extendió por toda la Europa cristiana al acercarse el año 1000. A medida que se aproximaba el año 2000, se han hecho en todo el mundo cientos de predicciones acerca de la fecha del retomo del Señor. He aquí algunos ejemplos recientes que resultan especialmente cómicos.

En 1988, Edgar C. Whisenant, de 56 años, ingeniero de cohetes de la NASA retirado y residente en Littie Rock (Arkansas), publicó un librito de bolsillo titulado 88 Reasons Why the Rapture Will Be in 88 (“88 razones por las que el arrebato ocurrirá en el 88”). La editorial, una empresa de Santa Rosa (California), aseguraba haber vendido o regalado más de seis millones de ejemplares.

El libro predecía que el éxtasis tendría lugar el 11, el 12 ó el 13 de septiembre de 1988. Cuando vio que no ocurría tal cosa, Whisenant encontró un pequeño error en sus cálculos, y trasladó la fecha al 1 de septiembre de 1989. Cuando también esta fecha resultó equivocada, Whisenant decidió mantener la boca cerrada de ahí en adelante. Le dijo a un periodista que estaba tomando medicación para combatir la esquizofrenia paranoide, pero que su condición mental no tenía nada que ver con sus cálculos.

El libro de Robert W Faid Gorbachev! Has the Real Antichrist Come? («¡Gorbachov! ¿Ha llegado el auténtico Anticristo?») fue publicado en 1988 por Victory House, una editorial fundamentalista de Tulsa. En la cubierta se presenta a Faid como ingeniero nuclear y autor de A Scientific Approach to Christianity. Vive en Taylors (Carolina del Sur). Aplicando complicados sistemas de numerología, Faid ha descubierto que en uno de dichos sistemas el nombre completo de Gorbachov suma 666, y en otro suma 888, un número que Faid identifica con Jesús. Así queda demostrado que Gorbachov es a la vez la Bestia de la Revelación y el falso Cristo. La Segunda Venida, advierte Faid, tendrá lugar en 2000 o poco después. Una parte de este enloquecido libro se reprodujo en Harper’s Magazine (enero de 1989). No tengo ni idea de si Faid sigue creyendo que el pobre Gorby es la encamación de Satán.

En 1992, en Seúl (Corea del Sur), Lee Jang Rim, dirigente de una de las aproximadamente doscientas iglesias protestantes del país, provocó una histeria a nivel nacional al anunciar que el Apocalipsis tendría lugar el 28 de octubre de 1992. La profecía se basaba en una visión que había tenido un muchacho de 16 años. Veinte mil fundamentalistas coreanos de Corea del Sur, Los Ángeles y Nueva York se tomaron en serio la predicción. Cientos de ellos dejaron sus trabajos y sus familias y se hicieron practicar abortos para prepararse para su viaje al cielo.

La iglesia de Rim pagó costosos anuncios en el Los Angeles Times y el New York Times, exhortando a los lectores a prepararse para el viaje a través de los cielos y a negarse a permitir que se les imprimiera en la frente o en la mano derecha un código de barras con el número 666.
Policías antidisturbios, agentes de paisano y periodistas se agolparon frente a las iglesias coreanas, flanqueados por coches de bomberos, ambulancias y focos. Los creyentes se tomaron con calma el fallo de la profecía y no hubo informes de disturbios. Sólo de tristeza. En diciembre de 1992, Rim fue detenido y condenado a dos años de cárcel por haber estafado 4,4 millones de dólares a su rebaño. ¡Había invertido el dinero en bonos que no daban beneficios hasta el año siguiente!.

En 1992, Harold Camping publicó, en una editorial dedicada a libros de belleza, su obra 19947. En ella predecía que la Segunda Venida tendría lugar en septiembre de dicho año. En 1993 publicó una secuela titulada Are You Ready? En conjunto, los dos libros suman 995 páginas. Camping, que estudió ingeniería civil, dirigió una empresa de construcción con la que ganó dinero suficiente para fundar en 1959 Family Stations, Inc. En poco tiempo, llegó a controlar 39 emisoras de radio. En calidad de estudioso laico de la Biblia, Camping presentaba un coloquio radiofónico nocturno desde su sede central en Oakland (California).Cuando pasó septiembre sin señales del Señor, Camping cambió la fecha al 2 de octubre. Cuando también ese día pasó sin que ocurriera nada, se le agotaron las excusas y decidió no aventurar más fechas.

Entre las sectas protestantes, los adventistas del Séptimo Día siguen siendo los que más vociferan prediciendo la inminente Segunda Venida, aunque ya no señalan fecha para el acontecimiento. Esta Iglesia tuvo su origen en las enseñanzas de un ignorante granjero llamado William Miller. Estudiando la Biblia se convenció de que Jesús regresaría en el año 1843. Al ver que no sucedía tal cosa, cambió la fecha al 22 de octubre de 1844. Cuando vio que también esta predicción fallaba, Miller tuvo la sensatez de dejar de predecir, pero los milleristas, sin amilanarse, decidieron que la fecha correcta era el 22 de octubre de 1845. Más adelante, se cambió a 1851. A partir de aquel año, los líderes adventistas comprendieron sabiamente que tanto señalar fechas estaba dando mala reputación a la secta. En Mateo 24, Jesús describe el oscurecimiento del Sol y la Luna y la caída de estrellas del cielo, como señales de la inminencia de su retomo. «En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todas estas cosas sucedan».

Los estudiosos liberales de la Biblia hace mucho tiempo que están de acuerdo en que «esta generación» se refiere a la generación de los que escuchaban las palabras de Jesús. Puesto que no regresó durante aquella generación, los fundamentalistas de todas las modalidades se han visto obligados a reinterpretar las palabras de Jesús de maneras menos plausibles. William Miller predicaba que el oscurecimiento de la Luna y el Sol tuvo lugar en 1780, y que la predicción de la caída de estrellas se había cumplido en 1833, bajo la forma de una espectacular lluvia de meteoros. La generación que había contemplado aquellos sucesos, sostenía Miller, sería también la generación que vería al Señor regresar en toda su gloria.
Aproximadamente hasta 1933, la literatura de loS adventistas del Séptimo Día defendía estas opiniones de Miller. Los libros adventistas contenían vistosas imágenes del día tenebroso y las «estrellas» que caían. La Iglesia predicaba que, sin duda. Jesús regresaría durante la vida de al menos algunos de los que habían presenciado la lluvia de meteoros de 1833. Cuando resultó embarazosamente evidente que aquello no podía ser, la Iglesia eliminó rápidamente de su literatura todas las referencias al día tenebroso y a la caída de estrellas.

Los testigos de Jehová tienen un historial de predicciones fallidas aun peor que el de los adventistas. Predican que Jesús regresó ya en 1914, pero aquél fue un regreso invisible, espiritual. Sin embargo, también predicaron que en 1914 comenzaría el Armagedón, al que seguiría la destrucción de todas las naciones y el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra. Como esto no sucedió, cambiaron la fecha a 1915. Al pasar aquel año, trasladaron de nuevo la fecha a 1918. Sin dejarse arredrar por el fallo de 1918, eligieron como nueva fecha 1975. Que yo sepa, desde entonces la organización ha dejado de proponer fechas, aunque sigue predicando que se aproxima el final y que millones de los que ahora viven no morirán nunca. Es inútil sacar todo esto a colación cuando un testigo llama a tu puerta, porque casi todos los testigos actuales ignoran la estrafalaria historia de su iglesia y los errores y pecados de Charles Taze Russell, fundador de su secta.

Fuente:

Dr. Manuel Carmona, El síndrome de la proyección y los creacionistas

(http://oldearth.wordpress.com)

3 artículos, 1 libro, 1 video

3 artículos, 1 libro, 1 video

Posted: 16 Jun 2009 10:00 AM PDT
El método histórico crítico Hector Hernán Molano Cortés, artículo sobre la hermenéutica

El Espíritu Santo Edwin H. Palmer, libro completo, 256 páginas

Figuras Literarias en Acción Estudiantes, FUSBC, presentan el hipérbole, el símil y el sinécdoque (YouTube)

Gloria, gracia y verdad: Ratificación del pacto sinaitico en el evangelio de Juan Alexander Tsutserov (Reseña del libro)

El método de la teología de la liberación
Hector Hernán Molano Cortés, este artículo incluye una aplicación

recursosteologicos.org

¿Puede la iglesia oponerse al movimiento gay?

¿Puede la iglesia oponerse al movimiento gay?

Posted: 17 Jun 2009 02:10 AM PDT

Como es de costumbre, he estado discutiendo con algunos homosexuales en Lupa Protestante (no daré el link esta ves, pues ellos consideran que nuestra conversación amerita a darles mas importancia a su causa), y me he quedado asombrado en sus afirmaciones. Por lo visto, estas personas no están dispuestas a oír razón o a ver los hechos, lo único importante para ellos es que la iglesia sea ‘inclusiva’, como Jesús quiere que lo sea.

Jesús se ha hecho en una pelota que estos activistas piensan llevar de un lado a otro. Jesús es un hombre Judío ‘aguado’, que soportaría que hubieran homosexuales entre sus seguidores, a pesar de que el mismo dijo que el matrimonio fue establecido por Dios entre un hombre y una mujer: Mateo 19:5-6 y Marcos 10:8.
Es mas, cuando Jesús habla de ser inclusivo, da un caveat, que es el siguiente:

  • Juan 5:14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.;
  • Juan 8: 10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
Queda claro, que para Jesús, la inclusividad consistía en aceptar a cualquier pecador a la fe, pero no incluía que estos siguieran en los pecados que antes practicaban. De esto, Pablo, el tropezadero de los activistas gays, es consistente con las enseñanzas de Jesús.

En I Corintios, es donde mas claro nos dice que los creyentes no podían seguir viviendo como lo hacían en sus antigua vida:

  • I Cor. 6: 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. 9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Así que afirmo, que la Biblia es afirmante, pero no como los activistas gay la quieren hacer leer, o quieren convencer al mundo de ello.

¿Pero podrá la iglesia parar el movimiento gay? Estoy viendo como el mundo apunta aquellos que se oponen a tales uniones como intolerantes y homofobicos. Ósea, aquellos que queremos mantener el standard bíblico, seremos no solo tachados de intolerantes, sino que también perseguidos y encarcelados, como ha pasado en Suecia y Canadá. Es en la verdadera iglesia de Cristo, aquella que esta dispuesta a sufrir por la fe una ves dada a los santos, que tendrá que oponerse a que el mundo dicte lo que creen y lo que practican.

Lo triste es cuando aquellos que dicen ser la iglesia, son muy prontos en aceptar la agenda gay. Estos, aun después de haber rechazado las enseñanzas básicas del cristianismo, se dicen ser ‘iglesia inclusiva’. Es triste ver como un grupo se puede engañar a si mismo, creyéndose cristianos, pero no incluyendo al Cristo bíblico, por ser este no grato a su ‘tolerancia’.

Les insto a mantenerse firmes ante lo que se viene. Está escrito, que seremos perseguidos por nuestra fe, pero nos espera un gran galardón.

Dios les bendiga.
Luis Alberto Jovel

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BEDELIO

BEDELIO

Una gomorresina fragante, transparente, de color amarillento, savia de los árboles del género Commiphora, apreciada por su uso como perfume. Se la encontraba en la tierra de Havila, cerca de Edén (Gn. 2.12), y su color era igual al del maná (Nm. 11.7).

El heb.heb. hebreo bƒd_oµlah pasó al gr.gr. griego como bdellion. Si bien este préstamo aparece en las traducciones gr.gr. griego posteriores del ATAT Antiguo Testamento, la LXXLXX Septuaginta (vs. gr. del AT) traduce anthrax y krystallos, quizá porque la goma endurecida se parecía a una piedra preciosa, o en razón de las sustancias asociadas en Gn. 2.11s. (Alhajas)

“Una palabra no muy diferente de la hebrea (beddlah), es una resina aromática amarillenta, que parecería no concordar bien con oro y ónice. Puesto que la bedolah era eviden­temente blanca más bien que amarilla (Ñm. 11:7; cf. Ex. 16:31) solamente el sonido de la palabra puede sugerir el bedelio, y la vieja conjetura de que debiera traducirse “perla”43 al menos es plausible. También hay incertidumbre en cuanto a ónice. El hebreo es soham, que reaparece como la piedra sobre la cual se grababan los nombre de las doce tribus para el afod (Ex. 28:9, etc.), y como un objeto de cierto valor (Job 28:16; Ez. 28:13). Hay razones para identificarlo con el lapislázuli, pero no con certeza.”[1]

(del hebreo bedola). La mayoría de los estudiosos aceptan que se trata de una resina aromática, amarillenta, transparente, cerosa y plástica. Otros sostienen que es una piedra preciosa o una perla (así lo interpreta la LXX).
Se menciona dos veces en el Antiguo Testamento: Gn 2.12, en la descripción del Edén, y Nm 11.7 en la descripción del color del maná.

“(del hebreo bedola). La mayoría de los estudiosos aceptan que se trata de una resina aromática, amarillenta, transparente, cerosa y plástica. Otros sostienen que es una piedra preciosa o una perla (así lo interpreta la LXX).

Se menciona dos veces en el Antiguo Testamento: Gn 2.12, en la descripción del Edén, y Nm 11.7 en la descripción del color del maná.” [2]

Segun el Diccionario de la Real Acadamia española:[3]

(Del lat. bdellium, y este del gr. bd³llion).

1. m. Gomorresina de color amarillo, gris o pardo, olor suave y sabor amargo, procedente de árboles burseráceos que crecen en la India, en Arabia y en el nordeste de África. Entra en la composición de varias preparaciones farmacéuticas para uso externo.

Notas

1. Derek Kidner,Genesis,p.73-74,ed. Certeza,1967,The Tyndale Press,Londres,Inglaterra,edic. español impr. en 1985, E.U.

2. Diccionario Nelson

3. D.R.A.E.

Bibliografía:

  • KBKB L. Köhler y W. Baumgartner, Hebräisches una aramäisches Lexicon zum Alten Testament³, 1967; RACRAC T. Klausner et al. (eds.). Reallexicon für die Antike und Christentum, 1941-, 2, pp.pp. página(s) 34f; EJ, 4, pp.pp. página(s) 354.I.H.M.I.H.M. I. H. Marshall, B.A., M.A., B.D., Ph.D., Profesor de Exégesis del Nuevo Testamento, Universidad de Aberdeen, Escocia.(Diccionario Biblico ed. Certeza)
  • D.R.A.E.
  • Diccionario Nelson
  • Derek Kidner,Genesis,ed. Certeza,1967,The Tyndale Press,Londres,Inglaterra,edic. español impr. en 1985, E.U.

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