El pastor y las oraciones de Jesús


El pastor y las oraciones de Jesús

Junio 26, 2009 by David Ford

David Ford
Profesor del Nuevo Testamento, Seminario Bíblico de Colombia. Maneja Recursos Teológicos.

David Ford

Es un gran honor de Dios servir como pastor en una iglesia. Pero la carga pastoral es bastante difícil: Están las necesidades de los hermanos (2 Cor. 11:28), las expectativas del púlpito (1 Cor. 2:4) y la batalla contra el mundo, la carne y el diablo (cp. Mat. 4:1; Jn. 1:10; 2 Cor. 7:1).
El modelo máximo del pastorado es el buen pastor, Jesús (Jn. 10:14), ¿Pero como sostenía él su ministerio? ¿Qué pistas hay para el pastor hoy? Él conocía bien su Biblia (Jn. 5:39), dependía del apoyo del Espíritu (Mat. 12:28) pero también estaba mucho en oración a su padre.
Hay nueve oraciones recordadas de Jesús. Además hay como otras ocho ocasiones cuando Jesús oró pero no sabemos el contenido de su oración.
¿Qué lecciones hay para el pastor cuando la labor es tan pesada y su corazón está para quebrantar?
Los datos bíblicos

Las oraciones de Cristo que se encuentran son las siguientes:
Mateo 6.9-13 (NVI) cp. Luc. 11:2-4
Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Mateo 11.25, 26 (NVI)
En aquel tiempo Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los que son como niños. Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad.
Juan 11.41-43 (NVI)
Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: — ¡Lázaro, sal fuera!
Juan 12.27-28 (NVI)
Ahora todo mi ser está angustiado, ¿y acaso voy a decir: “Padre, sálvame de esta hora difícil”? ¡Si precisamente para afrontarla he venido! ¡Padre, glorifica tu nombre! Se oyó entonces, desde el cielo, una voz que decía: «Ya lo he glorificado, y volveré a glorificarlo.
Juan 17:1-26 (NVI)
Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: «Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado. Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera….
Marcos 14.36 (NVI)
Decía: «Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.
Lucas 23.34 (NVI)
—Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.
Mateo 27.46 (NVI)
Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: —Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”).
Lucas 23.46 (NVI)
Entonces Jesús exclamó con fuerza: — ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, expiró.
Examinando estos textos nos ofrecen unas conclusiones.
La confianza en Dios como su padre

Jesús estaba en términos íntimos con Dios como su padre. Tenía la costumbre de comunicarse con él que naturalmente resultaba en el término, “Abba”. Era un término de reverencia y de confianza. El amor paternal de Dios estaba mucho en la mente de Cristo como pastor (Jn. 15:9).
Qué bueno cuando el pastor abatido experimenta la intimidad con Dios. Y cuando puede expresarse como el pastor David, “Tan compasivo es el SEÑOR con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro” (Sal. 103:13,14).
La oración dirigida a situaciones particulares

La oración de Jesús esta enfocado en situaciones particulares. La resurrección de Lázaro (Jn. 11:41-43), el perdón de sus enemigos (Luc. 23:34) y la pena de su muerte (Mat. 27:46). No tenía vergüenza de pedir especialmente por una necesidad especial.
Es una señal de sabiduría cuando el pastor lleva sus problemas a Dios en el primer instante antes de tratar de resolverlos si mismo. Se causa más problemas cuando se hacen cosas sin consultar al Señor. Se recuerda el ejemplo de Nehemías en medio de angustia, “¿Qué quieres que haga? Replicó el Rey. Encomendándome al Dios del cielo, le respondí…”
Una meta: la gloria de Dios

La gloria de Dios y su alabanza de él se encuentran frecuentemente en las citas: Mat. 11.25, 26; Jn. 11.41-43; 12.27-28; 17.1-5. Jesús reconoció las cosas grandes que Dios hizo y siempre buscaba la gloría de su Padre. La mente de Cristo estaba orientada para lo que Dios quería y deseaba.
Esto es lo más difícil para los ministros. Ellos buscan iglesias llenas, finanzas fuertes y aprecio personal. Jesús, el buen pastor, fue rechazado por muchos, despreciado hasta la muerte, además, ¡el tesorero salió con el dinero! Dentro de toda obra él buscaba el honor de su Padre.
Finalmente, ¿Dónde se ora?

Hay un último dato para observar. Los ocho tiempos de oración dónde se recordaba la ocasión no más.
Mateo 14.23 (NVI) cp. Mar. 6:46
Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo …
Mateo 26.36 (NVI)
Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy más allá a orar.»
Marcos 1.35 (NVI)
Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.
Lucas 5.16 (NVI)
Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar.
Lucas 11.1 (NVI)
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.
Otras citas están: Luc. 3:21; 9:18, 28
La conclusión más notable aquí es que el buen pastor tenía la práctica de separarse para orar. Se fue a la montaña, un huerto, o cualquier lugar dónde se puede estar solo.
En las ciudades tan congestionadas en las que viven la mayoría de pastores hoy, tal vez sería a una habitación privada o buscar un lugar más tranquilo, tal vez el templo mismo. Cualquier sitio donde él puede conversar personalmente con su Padre.
Martín Lutero dijo: “De la misma manera que la tarea del sastre es hacer ropa, y la del zapatero remendar zapatos, la tarea del cristiano es la oración.” Mucho más el pastor, como se ve en el caso del buen pastor.

biblia.com

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