Alejandro Mackay y la Biblia en Uganda


Alejandro Mackay y la Biblia en Uganda

«Mas o menos el 44% de la población cristiana en África es católica romana. Los protestantes representan la corriente principal de las iglesias coloniales: Anglicana,Bautista, congregacionalista, luterana, metodista y reformada. Muchas iglesias crecen rápidamente, incluyendo algunas de las iglesias independientes africanas. El catolicismo romano es fuerte en las repúblicas centroafricanas que eran gobernadas por regímenes coloniales católicos, tales como el Congo bajo los franceses, Zaire bajo los belgas y Angola bajo los portugueses. De igual manera, el país con la población Protestante más alto es Namibia, una antigua colonia alemana y sudafricana. La fortaleza denominacional también refleja el legado colonial: por ejemplo, la iglesia luterana en Namibia, la reformada holandesa en África del Sur y la Anglicana en el África Oriental. Pero lo complejo del cristianismo africano desafía los patrones exactos. Mientras que los orígenes pueden ser usados como punto de referencia, la religión africana es tan variada y tan cambiante que la descripción de cualquier patrón es de valor limitado. Los cristianos aún constituyen la minoría en África, y el animismo es una de las principales fuerzas religiosas. En algunas iglesias no hay nada de una organización informal, y la doctrina cristiana puede estar entretejida con creencias tradicionales Muchas de las iglesias africanas autóctonas tuvieron su origen en las misiones de las principales denominaciones. Su independencia les ha permitido integrar la enseñanza cristiana con ideas y valores africanos tradicionales. Por lo general son pentecostales, y enfatizan el poder de la sanidad y el exorcismo. Muchas tienen como lider a un profeta carismático, tal como la Kimbanguista en Zaire y la Harris en la Costa de Marfil (en honor a William Harris). Algunas de las iglesias mas grandes y conocidas en África son las Aladura (o “gente de oración”). Es posible que África del Sur cuente con la tradición independiente de mayor éxito. Aquí, al igual que en cualquier parte de África, muchas iglesias se formaron en protesta al control que los blancos ejercían sobre las iglesias históricas tradicionales.»[1]

Alejandro Mackay, joven ingeniero escocés de mucho talento, redujo a forma escrita la lengua de Uganda en 1880 «Mackay llegó a África en1876. En 1876, a los dos años de su llegada, ya había construido con la ayuda  de trabajadores africanos, una carretera de unos 350 km., que iba desde la costa hasta el lago Victoria. Al llegar al lago Victoria, Mackay construyó una embarcación y la cruzó, llegando hasta Entebe, donde se reunió con el rey Mtesa. Aunque fue bien recibido, esto generó oposición de parte de los católicos y de los musulmanes. El rey Mtesa era considerado una persona totalmente indeseable, debido a su carácter airado, habiendo siendo capaz de ejecutar en forma seguida a varios de sus súbditos por faltas triviales. También tuvo muchas esposas. Al respecto en las notas de un portal de Internet llamado “Historia sexual del cristianismo”, se hace el comentario que «si grande era el harén de Salomón, otros señores menos temerosos de Dios lo dejaban atrás: el rey Mtesa de Uganda tenía unas 7.000 mujeres »[2]

Este rey le dio libertad a Mackay para predicar el evangelio a los bagandos, quienes se mostraron deseosos de aprender.

Mackay comenzó a traducir las escrituras. Aunque a pocos años de su llegada la iglesia había crecido considerablemente, también empezaron fuertes problemas de persecución, que se incrementaron al morir el rey y su hijo Mwanga acceder al trono.

El portal católico corazones.org comenta que «al principio la situación de los cristianos mejoró y varios tuvieron posiciones importantes en su corte. Pero el rey, influenciado por el Islam, cayó en la tendencia homosexual. La situación de los cristianos, por no

ceder a sus demandas, se hizo muy difícil.» [3]

En el portal de internet “La curiosa sociedad de los carnotistas”, se relata acerca de un libro titulado “Fin de un Enigma: Las fuentes del Nilo” por el capitán J.H.Speke , quien relatando sus experiencias entre 1860 y 1863, cuenta acerca del rey Mtesa, y lo define como un “tirano absoluto, que manda matar un hombre por probar un rifle, que por nada aplasta el cráneo de la misma con la que se acostó la noche anterior, que ve a sus sirvientes comer lo que se quita de la boca.» [4]

Pueblo de Dios, semanario de la diócesis de Calahorra y La Calzada –escribió una nota bajo el titulo “La lujuria, la mezquindad y la codicia fueron los ingredientes para desatar la mayor persecución contemporánea en África contra los cristianos”, donde comenta esta persecución desde la parte católica:

«Uganda, y con ella su rey, Mtesa, se debatía en torno al año 1878 entre atender a los requerimientos de los Padres Blancos de la misión de Santa María de Rubaga o seguir con el comercio de esclavos.

Aunque el cristianismo le cautivaba, sus mayores ingresos provenían de esta práctica y ésta fue la causa de expulsar a los misioneros de su territorio. Muerto Mtesa, su hijo Muanga volvió a permitir la presencia de los Padres Blancos, y el cristianismo creció de forma considerable. Es más, comenzó a apoyarse en los cristianos tras conocer una conjura para derrocarlo, aunque las intrigas del primer ministro – celoso por el ascenso de los cristianos-, y las conspiraciones de los políticos – temerosos de quedarse fuera del poder-, ayudaron al comienzo del declive de aquellos. Sin embargo, la causa principal del rechazo a los cristianos, fue la nueva postura del monarca en su comportamiento sexual. Influenciado por ciertas costumbres musulmanas, aborreció las relaciones con las mujeres y pretendió que los jóvenes cristianos que estaban cerca de él compensaran sus nuevos caprichos. Y como para complacer sus antojos era necesaria una gran suma de dinero, la censura de los cristianos al comercio de esclavos fue la gota que colmó el vaso. La irritación del rey provocó que decretara, en 1886, una violenta persecución contra “todos los que hicieren oración”. Incitada por este edicto, la soldadesca se dedicó a masacrar personas, con lo que no es posible conocer el número de mártires. Tan sólo conocemos la historia de trece de ellos, cuatro pajes de palacio de no más de veinte años, como Carlos Lwanga, favorito del rey, y nueve más pocos días después, entre los que destaca Matías Kalemba, juez de 52 años al que dejaron morir a su suerte después de haberle cortado las manos, los pies y la carne de la espalda, la cual asaron en su presencia; para que su muerte fuera más lenta, vendaron su cuerpo y lo abandonaron en el desierto.»[5]

«Tiempo después el rey asesinó a un paje cristiano y ordenó que todos los empleados reales que profesaran la religión de los padres blancos ya no podrían salir del palacio. Aquella misma noche, Carlos logró bautizar a cuatro de los catecúmenos. A la mañana siguiente, quince jóvenes comparecieron ante el rey,quien les preguntó si querían seguir profesando la fe cristiana. La respuesta fue:”Hasta la muerte”. Tenían entre 13 y 25 años. El rey mandó matarlos según su rito pagano: quemándolos vivos. En la fiesta de la Ascensión del año 1886, fueron atados de pies y manos y acostados en hilera, con algunos otros cristianos, sobre el enorme altar de leña. Aquellos heroicos cristianos sufrieron el horrible tormento del fuego, alabando a Dios e invocando, hasta el último suspiro, el nombre de Jesús.»[6]

Las tensiones llegaron al máximo cuando comenzó una guerra civil entre indígenas católicos y protestantes, lo cual terminó con la sangrienta batalla de Mengo, con la intervención militar británica. Muchas veces Mackay había logrado evitar ser expulsado de la zona, pero en 1878, los árabes convencieron a Mwanza a que lo expulsara. Mackay continuó desarrollando su ministerio en Tanganica en el extremo sur del lago Victoria, donde continuó con la traducción e impresión de la Biblia y ministrando a los refugiados cristianos de Uganda. En 1890, a los 40 años, murió de Malaria. Su muerte no acabó con el esfuerzo por llevar el evangelio a Uganda. La Sociedad Misionera envió a Alfredo R. Tucker, un piadoso obispo anglicano, quien con la ayuda de los evangelistas africanos levantó una iglesia de 65.000 miembros. Tucker tuvo que luchar mucho a favor de la igualdad racial, hasta que al fin sus ideales triunfaron y la iglesia en Uganda progresó grandemente.»[7]

Mackay fabricó tipos de madera e imprimió porciones de su nueva traducción de las Escrituras. No obstante la persecución que ocasionó la matanza del obispo Hannington en octubre de 1885, el mes siguiente Mackay imprimió 350 copias de las primeras hojas del evangelio de Mateo. La Biblia completa se terminó en 1896, seis años después de la muerte de Mackay. En Uganda la palabra “lector” ha llegado a significar “cristiano.”

Notas

1.Hacia una teología de avivamiento, Dorothy Bullòn, p.53-, Editorial Clie, 1998

2. http://ar.geocities.com/salvorhardin2001/Historia_sexual_del_cristianismo/notas.htm

3. http://www.corazones.org/santos/carlos_luanga.htm

4. http://carnotistas.blogspot.com/2006/09/de-la-mesade-saldos-ii.html

5. http://www.iglesiaenlarioja.org/Populus/n262.pdf

6. http://www.iglesia.org/liturgia/calendario_junio-04.php

7. Resumen Extraído de “Hasta lo último de la Tierra”, Ruth A.Tucker, Editorial Vida, Pág. 180-182

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