En busca del planeta perdido del Sistema Solar: Theia
14 abr 2009 Comentarios desactivados
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad Etiquetas: Theia
En busca del planeta perdido del Sistema Solar: Theia
Posted: 13 Apr 2009 01:24 PM PDT
Hace mucho tiempo, en nuestro Sistema Solar pudo haber otro planeta, llamado Theia, nombre de la Diosa griega protectora de la vista. Este planeta se supone que fue el causante de que podamos observar la Luna que disfrutamos desde la Tierra.
Se supone que Theia, un planeta del tamaño de Marte, chocó contra la Tierra durante sus primeros años de vida, provocando que parte de esta se separara y, junto con los restos de Theia, unirse para formar nuestra Luna. Desgraciadamente, no tenemos pruebas, por lo que esto es solamente una teoría, aunque muy aceptada en la comunidad científica, aunque el objeto que colisionó también podría haber sido un cometa o un asteroide.
Lo que si está claro es que la mezcla de rocas que se mezclaron para formar nuestra Luna explicaría la geología lunar, el tamaño de su núcleo y la composición de sus piedras.
Ahora todo esto está de nuevo de actualidad gracias a las sondas gemelas STEREO, que, lanzadas en 2006, están llegando ahora a la zona en la que podrían encontrar restos de aquella colisión que explicaría el origen de nuestra Luna. Hasta ahora, los telescopios terrestres no han podido encontrar trazas de este planeta Theia, pero las sondas STEREO están programadas para entrar en los puntos de Lagrange entre la Tierra y el Sol
Básicamente, los puntos de Lagrange son puntos en los que un cuerpo podría permanecer estacionariamente respecto a otros dos más grandes, influenciado por sus fuerzas de gravedad, permaneciendo “fijo” respecto a ellos.
“Las sondas STEREO están entrando en esas regiones del espacio ahora. Esto nos pone en una buena posición para buscar los restos, del tamaño de asteroides, de Theia”.
¿Podremos conocer, por fin, el origen de nuestro satélite?
Fuente | SPACE |http://espaciociencia.com
Reglas de educación en el blog para realizar comentarios
14 abr 2009 1 comentario
Reglas de educación en el blog para realizar comentarios
No se aceptarán bajo ningun motivo, comentarios que sean agravios, insultos, conductas homofobicas, xenofobicas, racistas, maldiciones, burlas hacia algun participante o lector. Incluso tampoco se aceptaran comentarios que no digan nada concreto. La tolerancia sera cero por ciento a estas actitudes.Tampoco se aceptaran comentarios burlescos hacia los ateos. Tiene derecho de opinar como cualquier otra persona. Cuando violen las reglas, se les aplicará la misma actitud prevista.Estoy en contra totalmente del ateismo como filosofia, por esto tampoco acepto apologetica de la ateologia. No asi el ateo que sinceramente se acerca a realizar comentarios breves, o aportes, o a consultar sobre alguna duda.
Tampoco se aceptarán comentarios despectivos o agraviantes hacia la persona de nuestro Dios, ni hacia la biblia cristiana.
Tampoco insultos ni agravios humillantes hacia los libros sagrados de otras religiones.
El lector que luego de dos comentarios indebidos, sin rectractarse,y que continúe sin demostrar una actitud sincera de arrepentimiento, será expulsado del blog a la tercera vez,no pudiendo ingresar nunca mas.
Gracias y que Dios te bendiga
Paulo Arieu
Administrador
La diversidad de los Homo sapiens surgió en África
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución Etiquetas: Africa, biología, Ciencia, divulgación científica, Evolución, geología, Homo sapiens, paleontología
La diversidad de los Homo sapiens surgió en África
Abril 13, 2009

Puntos de las mediciones tomadas en diferentes cráneos para realizar el trabajo. / PNAS
El Mundo Digital
Los Homo sapiens modernos, una especie que apareció en África hace unos 200.000 años, se diversificaron antes de decidirse por abandonar este continente y extenderse por el resto del planeta en diferentes oleadas.
Aquellos humanos, según concluye una nueva investigación, habrían evolucionado en poblaciones que estaban aisladas geográficamente, lo que hizo que no fueran exactamente iguales en sus genes, una conclusión que ya había apuntado el año pasado el equipo del paleontólogo español Manuel Domínguez-Rodrigo.
Durante una excavación en el Lago Eyasi (Tanzania), encontraron un fragmento de cráneo de H. sapiens que indicaba que no todos los humanos modernos eran idénticos. El trabajo, que se publica esta semana en la revistaProceedings of National Academy of Science (PNAS) ha ido más lejos y da otra vuelta de tuerca a la cada vez más compleja historia humana: Ni hubo una salida, ni hubo una Eva negra genética, sino varias.
Para ello, los investigadores han analizado 486 señales anatómicas de 203 cráneos fosilizados para comparar, mediante métodos de geometría morfológica, las formas de cada uno de ellos, al margen de su tamaño.
En concreto, se han fijado en parte neurocraneal, dado que es la que menos deformaciones sufre a lo largo de la vida. El equipo, dirigido por Gerhard W. Weber, quería comprobar el origen de la variabilidad existente entre los seres humanos que hoy habitan en planeta, demostrada genéticamente. El problema es que no hay datos genéticos de nuestros antepasados hace entre 200.000 y 60.000 años. Tras observar la gran variabilidad dentro de los H. sapiens primitivos, mayor que entre otros homínidos e incluso mayor que hoy, han deducido que vivían en poblaciones aisladas dentro de África, por lo que se fueron diferenciando localmente en el Pleistoceno, antes de emigrar.
Estudio español
Para Domínguez-Rodrigo el estudio “reafirma la conclusión que expusimos en nuestro estudio, que la variabilidad del Homo sapiens se remonta a su origen y que entonces era aún mayor que la actual”, señala.
José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CENIEH), considera que las conclusiones a las que llegan Weber y su equipo (entre ellos, el experto en morfología geométrica Fred Brookstein), son “muy interesantes”. “No entran en conflicto con la idea más aceptada entre los paleontólogos de que hubo un origen africano de la especie, y no multirregional, pero señalan que la salida fue mucho más compleja de lo que se suponía”, argumenta.
Y añade: “Sabemos muy poco de evolución humana, y de hecho también entre los primeros europeos tenemos problemas de diversidad de fósiles similares, que se irán dilucidando a medida que se conozcan más yacimientos”.
Por su parte, Domínguez-Rodrigo recuerda que “algún estudio genético reciente ya ha sugerido que hubo diversidad desde el principio”.
Emiliano Bruner, también del CENIEH y experto en análisis de morfología geómétrica, añade que este articulo “nos recuerda que, a pesar de las informaciones que tenemos sobre moléculas y galaxias, todavía ignoramos muchas cosas de la variabilidad de nuestra propia anatomía básica y que hay muchos detalles del origen de nuestra propia especie que todavía hay que aclarar”.
Considera, no obstante, que “todas las hipótesis que siguen [los autores]son un poco excesivas, se pasan desde luego de la información actual que este análisis puede entregar”.
Fuente: Visto en http://oldearth.wordpress.com/
Importancia y aportes del conocimiento
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Dios, Filosofía, Teología Etiquetas: conocimiento, Padre Nuestro, Santo Tomás de Aquino, TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
Importancia y aportes del conocimiento
Autor: Paulo Arieu
I.Conocer
Conocer, tener conocimiento, es importante ya que es lo que nos permite la comprensión racional de los sucesos que afectan nuestra mente. Los griegos valoraban mucho el conocimiento y dedicaban muchas horas de esfuerzo mental para reflexionar y meditar sobre las cosas del diario vivir. Son los padres de la ciencia filosófica.
La curiosidad es innata al ser humano. Los jóvenes quieren conocer amigos,otros lugares, muchas personas gustan de viajare y conocer otros lugares. Los científicos quieren saber como funciona el mundo, y los filósofos se la pasan criticando el conocimiento de los otros filósofos,por considerarlo inadecuado.
En fin, casi todos procuramos por lo común conocer el porqué de las cosas.
Pero “Conocer no consiste en hacer algo, ni en recibir algo, sino en un existir superior al simple existir como ser puesto fuera de la nada; es una sobre existencia activa inmaterial, por la cual un sujeto existe no ya solamente con una existencia limitada a lo que es como cosa encerrada en un género, como sujeto existente para sí, sino con una existencia ilimitada en la cual es o se convierte, por su propia actividad, en sí mismo y los otros”. (Maritain, Les degrés du savoir, pag. 218 y s.)[0]
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«Santo Tomás (siglo xii) dice en su Suma Teológica: “Los seres dotados de conocimiento se diferencian de los que no lo tienen en que estos últimos no poseen más que su propia forma, mientras que los primeros alcanzan a tener, ademas, la forma de otra cosa, ya que la especie o forma de lo conocido está en el que lo conoce”.(La forma es el principio constitutivo, lo que define a los seres, lo que hace que sean lo que son).
Esa forma, no su materia, es la que está presente en el conocimiento. En el conocimiento, el sujeto posee la forma del objeto conocido. En cierto sentido, puede decirse que el sujeto se convierte en aquello que conoce: conocer algo, es serlo. Santo Tomás cita, por ello, la fórmula de Aristóteles —filósofo en quien se inspira y cuyo pensamiento continúa—, que dice: “el alma, en cierto modo, es todas las cosas”.
El sujeto, sin perder su propia naturaleza, recibe la forma del objeto; pero el objeto sigue siendo lo que es, sin ser afectado por el sujeto que lo conoce. Así como un rayo de luz, aunque atraviese el aire, sigue el movimiento del sol, y no el del aire que atraviesa, el conocimiento obedece a la naturaleza del objeto, y no a la del sujeto en quien se da. El sujeto no modifica al objeto: lo recibe y se lo asimila; no lo altera, ni lo crea. El conocimiento es conocimiento de lo que es como siendo lo que es, y de lo que no es, como no siendo lo que no es.
En el conocimiento está presente el objeto formal, aunque no el objeto material; y está presente de manera tal que el sujeto, puede decirse, es, él mismo, su objeto. Para el sujeto, conocer es una manera de existir; es existir no como él mismo, sino como otro. Las cosas existen simplemente como ellas mismas, porque no conocen ni pueden conocer; el sujeto existe como él mismo y como todo aquello que conoce.»[1]
II.Como conocer a Dios como Padre Nuestro [2]
Cuando usted ora, ¿con qué nombre se dirige a Dios? Aunque todos los excelsos títulos que le hemos dado son correctos, como cristianos tenemos el maravilloso privilegio de llamar “Padre” a Dios.
a.Pero también podemos conocerlo de esa manera.
La posibilidad de tener una relación así con Dios, fue una idea revolucionaria en el primer siglo (Mateo 6:9). El Antiguo Testamento contiene apenas quince referencias a Dios como “Padre”, y éstas se refieren fundamentalmente a Él como el padre del pueblo hebreo; la idea del Señor como un Dios personal de las personas, no es evidente sino hasta el Nuevo Testamento. Sin embargo, ésa fue exactamente la razón por la que Jesucristo vino a la tierra, para morir en la cruz por nuestros pecados y revelar al Padre celestial, para que usted y yo pudiéramos conocerlo a Él más íntimamente.
“Padre”, que aparece 245 veces en el Nuevo Testamento, fue la palabra favorita de Jesús para referirse a Dios; la mencionó catorce veces sólo en el Sermón del monte, y también utilizó este nombre para comenzar a orar (Mateo 5-7). El propósito de Dios es revelar que Dios no es solamente una fuerza trascendente en algún lugar del universo, sino más bien un Padre celestial amoroso y personal que está profundamente interesado en los detalles de nuestra vida.
Muchas personas, incluso los creyentes, no piensan que Dios sea un padre tan cercano, especialmente si se hallan viviendo en desobediencia. Pero la Escritura se refiere una y otra vez a Él como “Padre”. Las cartas de Pablo, por ejemplo, comienzan de esa manera, y el apóstol describe a los creyentes como una casa o una familia de Dios, los llama hijos de Dios y coherederos con Su Hijo Jesucristo (Romanos 8:17).
El privilegio de conocer a Dios como Padre implica más que conocerlo como una persona o un espíritu; va más allá de la simple familiaridad de Su gracia, amor y bondad incomparables, e incluso supera el conocerlo en Su santidad, equidad y justicia. ¡Qué maravilloso es que nosotros, simples criaturas, podemos conocerlo personalmente como nuestro mismísimo padre celestial! Al dirigirse a Él como “Padre”, Jesús reveló Su intención de que nosotros comprendiéramos lo que los santos del Antiguo Testamento no pudieron entender totalmente: que podemos tener la bendición de un parentesco íntimo con el Dios vivo del universo.
En realidad, es a través de la persona de Jesucristo que podemos conocer a Dios de esta manera. Lamentablemente, muchos creen equivocadamente que ese privilegio le pertenece a toda la humanidad. A veces escuchamos frases como “la paternidad de Dios, y la hermandad de los hombres”; estas terminantes palabras expresan la idea equivocada de que Dios es el Padre de todos, y de que todos somos hermanos. Desde luego, por ser Dios el Creador de la vida, pudiéramos en un sentido identificarlo como el padre de la humanidad. Pero la Biblia utiliza el nombre de “Padre” para indicar una relación íntima y personal, que definitivamente no se aplica a toda la humanidad.
Cuando el Señor Jesús dio a sus discípulos un modelo de oración, dirigió Sus palabras al “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6:9). Algunas personas alegan que ésta es una oración que cualquiera puede hacer, pero observe las palabras que siguen: “Santificado sea tu nombre”. Es interesante que, inmediatamente después de la referencia a nuestro Padre celestial, se mencione la santidad de Dios, precisamente el atributo que separa al hombre pecador del Él. Por eso, aunque es verdad que todo el mundo puede pronunciar esta oración, sólo aquellos que verdaderamente pueden llamar a Dios su Padre, tienen el derecho de hacerla.
Por otra parte, Jesús dijo: “Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). El intento de acercarse al Padre prescindiendo del Hijo, equivale a llamar mentiroso a Jesús. La explicación es que la palabra “Padre” implica una relación y el ser parte de una familia. Cristo es la puerta para ingresar a esa familia (Juan 10:9, Gálatas 3:26); por eso, ¿cómo puede un incrédulo decir que es un “pariente” si rechaza la única entrada que hay a la familia de Dios?
Jesús ahonda en el asunto cuando dice a los fariseos incrédulos: “Mi palabra no halla cabida en vosotros. Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre” (Juan 8:37, 38, cursivas añadidas). Por esta razón sabemos que hay dos padres espirituales en el universo. Uno es Jehová, el Padre del Señor Jesucristo. Pero, ¿quién es el otro? Jesús se los explicó claramente: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él… Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis” (vv. 44, 45).
Eso suena duro, pero nuestro Salvador siempre habla la verdad (Juan 14:6a), y por eso Sus palabras son dignas de crédito. Jesús nos dice que, si usted no tiene una relación de fe con Jehová, entonces su padre espiritual es Satanás. Jehová es el Padre espiritual únicamente de aquellos que aman a Jesús y confían en Él como Salvador. Si usted, ha rechazado al Hijo de Dios, ha negado el sacrificio hecho a su favor en el Calvario, y por más difícil que le resulte aceptarlo, su padre es el diablo.
Si no está seguro de a qué familia pertenece, tome un momento para preguntarse lo siguiente ¿Uso de manera irreverente el nombre de Dios, y un minuto después digo que creo en Él?¿Clamo a Él en una crisis, pero no lo tomo en cuenta en otros momentos?¿Amo a Jesús? Recuerde: la Biblia dice que si usted no conoce al Hijo, no puede conocer al Padre (Juan 14:6).
Por esa razón vino Cristo al mundo: para darnos una pequeña muestra de quién es el Padre y de cómo es Él. Como dice Juan 1:18 (NVI): “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito… nos lo ha dado a conocer. Jesús, nos dice: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).
¿Cómo reveló el Hijo de Dios a Su Padre? Él llamó a los niños a venir a Él, y los tomó en sus brazos; sanó a los enfermos; atendió las necesidades de las personas. Hizo todas las cosas que haría un padre.
b.La manera como Dios expresa Su paternidad
Al observar el modelo de paternidad de Dios, comprendemos mejor nuestra relación con Él. Y al obedecer Su dirección, seremos capaces de expresar correctamente la paternidad a nuestros hijos. Teniendo esto en mente, fijémonos en los siete aspectos de Su paternidad hacia nosotros.
Primeramente, Él desea tener una íntima relación con nosotros. La Biblia nos dice que nos dirijamos a Él como “Padre”, no sólo como “Dios”, “Rey soberano”, “Santo” o “Juez”. Aunque debemos conocerlo en todos los aspectos, el Señor quiere que nos acercarnos a Él de manera transparente en todo, incluyendo nuestras necesidades, debilidades y fracasos.
En segundo lugar, Dios anhela comunicarse con nosotros. Mateo 6:6 nos dice que busquemos un lugar apartado para orar a nuestro Padre, “que ve en lo secreto [y que] te recompensará”. Es decir, Dios nos escucha cuando hablamos con Él, y el Señor responde la oración. Él es la clase de Padre a quien podemos hablarle, y aunque es posible que no nos dé todo lo que queremos, el Señor responderá a nuestras peticiones dándonos lo que Él sabe que es lo mejor para nosotros (Mateo 7:7-11).
Dios nos ama a cada uno de nosotros incondicionalmente. La naturaleza de Dios es amar tanto al santo como al pecador, basado exclusivamente en el hecho de que Él es amor (1 Juan 4:8). El incrédulo simplemente se ha colocado en una posición en la que no puede experimentar ese amor, una situación cuyo remedio es confiar en Jesús como Salvador.
Nuestro Padre celestial suple todas nuestras necesidades. La Biblia nos asegura que nuestro Padre celestial conoce todas nuestras necesidades, aun antes de que le pidamos, y que Él las suplirá “conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Mateo 6:8; Filipenses 4:19). Sus recursos son ilimitados, y podemos tener la seguridad de que ninguna de nuestras necesidades dejará de ser satisfecha.
Dios disciplina a Sus hijos (Hebreos 12:5-10). Él no nos castiga por ira, sino con amorosa corrección para nuestro bien. Este castigo es, una evidencia de que somos, en verdad, Sus hijos.
Dios siempre nos guía para que hagamos lo correcto. Jesús dijo que nuestro Consejero el Espíritu Santo, nos guiaría a toda verdad (Juan 14:26; 16:13). Dios nunca nos conduce en la dirección equivocada; el Señor “enderezará nuestras sendas” si confiamos en Él en vez de hacerlo en nuestro propio juicio (Proverbios 3:5, 6).
Nuestro Padre celestial está siempre con nosotros. Mientras que los padres humanos no pueden garantizar que estarán físicamente con sus hijos para siempre, en otro sentido podrán estar con ellos. Nuestro Padre que está en los cielos promete que nunca nos desamparará, ni nos dejará (Hebreos 13:5), y Su Espíritu, que mora en nosotros, está siempre presente para guiarnos e inspirarnos.
III.Conclución:
¿Conoce usted a Dios como su Padre celestial? Si no lo conoce, sepa que Él está listo para adoptarle en Su familia (Romanos 8:15; Gálatas 3:26). Lo único que tiene que hacer, es confiar en Su Hijo Jesucristo como su Salvador personal.
Como dice Juan 1:12: “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
Si ud. aún no ha conocido a Dios, como Su Padre Celestial, aún está tiempo…No deje pasar el tiempo, que el tiempo perdido,no vuelve mas,ni se recupera nunca mas.
Notas y Bibliografia:
0. Vicente Fatone, Lógica e introducción a la filosofía,p. 102,ed. Kapeluz
1. http://www.ciudadredonda.org/subsecc_ma_d.php?sscd=204&scd=3&id=774
El existencialismo, filosofía de nuestra época.
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Filosofía, Teología, teología Natural Etiquetas: existencialismo
El existencialismo, filosofía de nuestra época.
El apogeo del “existencialismo”, de las diferentes tendencias filosóficas y problemas que se incluyen en esta designación, es resultado de la vigencia de un clima espiritual, de una sensibilidad histórica favorables para disposiciones emocionales e intelectuales que encuentran su fundamento en el hombre concreto, en la primacía de las estructuras de su existencia. Pero este clima o estado anímico general, a cuyo advenimiento han contribuido también la poesía, con sus nuevas dimensiones vivenciales, y la literatura y el arte, tiene sus raíces más profundas en la filosofía, en la actitud filosófica del hombre contemporáneo que, en medio de una situación histórica modificada, empieza a vislumbrar en el existir (Dasein), el único acceso a la vida, como peculiar modo de ser.
La visión filosófica, que se había enajenado en la objetividad, en las instancias racionales a que tiene acceso la conciencia cognoscente, el yo abstracto, se desplaza hacia lo inmediato, a la esfera de la emotividad y de los estratos irracionales del sujeto real, es decir, hacia el hombre existente y la peculiar movilidad de sus estructuras temporales. Este desplazamiento se ha venido gestando en el seno mismo de las posiciones racionalistas del idealismo moderno y de las tendencias influidas por éste. Así, Pichte afirma que la realidad que contempla la filosofía va a encontrar su centro en el hombre; la filosofía ha de tener por objeto la existencia del hombre, tomado íntegramente. Schelling, a su vez, prestando atención a la inmediatez de los contenidos existenciales, nos dice que el dato irracional, en el sujeto existente, escapa a las categorías .racionales de la conciencia cognoscente. También Hegel reconoce el momento de la existencia, pero ésta, como lo histórico singular, como sujeto finito, queda, para él, recogida en la razón absoluta, y es “superada” y desaparece en el proceso racional dialéctico.
CARLOS ASTEADA,actas del primer congreso nacional de filosofía, Mendoza, 1949, Tomo I, págs. 349-50.
Fuente: Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, Libreria Huemul, Bs.As., Argentina,1970,p.137-138
Soluciones metafísicas.
13 abr 2009 Comentarios desactivados
Soluciones metafísicas.
Estamos ahora en situación de hacer la crítica del realis mo y del idealismo y de tomar posición en la disputa entre ambos. Como hemos visto anteriormente, el idealismo no logra demostrar que la posición realista sea contradictóría y, por ende, imposible. Mas por otra parte tampoco el realismo consigue abatir definitivamente a su adversario. Las razones que podía hacer valer no eran, como se vio, lógicamente convincentes, sino tan sólo probables. Parece, pues, que no pueda terminarse la disputa entre el realis mo y el idealismo. Esto es lo que ocurre, en efecto, mien tras sólo se emplea un método racional. Ni el realismo ni el idealismo pueden probarse o refutarse por medios pura mente racionales. Una decisión sólo parece ser posible por vía irracional. El realismo volitivo es quien nos ha ense-fiat!o este camino. Frente al idealismo, que quisiera hacer del hombre un puro ser intelectual, el realismo volitivo lla ma la atención sobre el lado volitivo del hombre y subraya que el hombre es en primer término un ser de voluntad y de acción. Cuando el hombre tropieza en su querer y desear con resistencias, vive en éstas de un modo inmediato la realidad. Nuestra convicción de la realidad del mundo ex terior no descansa, pues, en un razonamiento lógico, sino en una vivencia inmediata, en una experiencia de la voluntad. Con esto queda superado de hecho el idealismo.
Pero el idealismo fracasa también en el problema de la existencia de nuestro yo, de la cual estamos ciertos por una autointuición inmediata. Ya San Agustín hizo refe rencia a este punto. Desarrollando sus ideas, formuló pos teriormente Descartes su célebre cogito, ergo sum. En nues tro pensamiento, en nuestros actos mentales —ésta es su idea—, nos vivimos como una realidad, estamos ciertos de nuestra existencia. Como paralelo al principio cartesiano ha formulado más tarde Maine de Biran el principio voló, ergo sum. Ambos principios tratan de expresar, sin em bargo, la misma idea fundamental: que poseemos una cer teza inmediata de la existencia de nuestro propio yo. Pero el uno parte de los procesos del pensamiento y el otro de los procesos de la voluntad. Todo idealismo fracasa nece sariamente contra esta autocertidumbre inmediata del yo.
JOHAN HESSEN,,TEORÍA DEL CONOCIMIENTO, pág. 92-93.
Fuente: Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, Libreria Huemul, Bs.As., Argentina,1970,p.136-137
El idealismo metafísico 4
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Filosofía, Teología, teología Natural
El idealismo metafísico 4
4. Soluciones contemporáneas
Las soluciones contemporáneas referentes a la Onto logía de la existencia siguen el segundo punto de vista indicado en el párrafo anterior; se afronta el estudio del ser a través del análisis fenomenológico de la exis tencia concreta. En contraposición con las corrientes “esencialistas”, que dan primacía a la esencia sobre la existencia, las soluciones contemporáneas ponen el acento en la existencia concreta, es decir, en la existencia del existente.
Edmundo Husserl (1859-1&38), esencialista y fundador de la fenomenología, pero precursor del existencialismo, pone entre paréntesis (“epojé”) el mundo de las cosas, de los hombres, de las mismas ciencias. La “epojé fenomenológica” inhibe el valor existencial del mundo objetivo y, debido a ello, lo excluye totalmente del campo de nuestros juicios. Lo mismo sucede con el valor existencial de todos los hechos objetivamente comprobados por la experiencia externa como por la experiencia in terna. Bochenski resume así los caracteres esenciales de la fenomenología de Husserl:
“El método fenomenológico es un procedimiento especial de conocimiento. Esencialmente consiste en una visión inte lectual del objeto basándose en una intuición. Esta intui ción se refiere a lo dado; la regla principal de la fenome nología reza así: «hacia las cosas mismas», entendiéndose por «cosas» lo dado. Esto requiere, ante todo, una triple eliminación o «reducción», llamada «epojé»: primeramente de todo lo subjetivo: la postura ante el objeto debe ser pura mente objetiva; en segundo término, exclusión de todo lo teórico (hipótesis, demostraciones u otra cualquier forma de saber ya adquirido), de manera que tan sólo entre en cuestión lo dado; y, en tercer lugar, exclusión de toda tra dición, es decir, de todo aquello que se ha venido enseñando hasta el presente sobre el objeto. En el mismo objeto dado todavía hay que llevar a cabo una doble reducción:
1) hay que dejar de lado la consideración de la existen cia de la cosa y centrar la atención exclusivamente en torno a la quididad, a. lo que el objeto es; y
2), después hay que separar de esta quididad todo lo accesorio y analizar sólo la esencia de la cosa.
En todo este proceso hay que tener en cuenta lo siguien te: la reducción fenomenológica no significa lo mismo que negación. Tan sólo se desatienden los elementos excluidos: “se hace abstracción de ellos y se considera únicamente lo que queda” 1.
Husserl distingue tres “yo”:
1) el “yo mundano”: es el “yo” al que se le ofrecen los objetos físicos; es el “yo” gracias al cual vivimos en el mundo y por el cual perci bimos una casa, un cuaderno;
2) el “yo puro”, el cual, mediante la “reflexión natural”, convierte en objeto la percepción misma con que ae captan los objetos físicos; este “yo puro”, distinto del “yo psico-físico”, es el “yo” de las vivencias, la pura conciencia: es el “yo” de la psicología descriptiva, como el primero lo es de las cien cias positivas;
3) el “yo trascendental”, cuyo objeto es la “reflexión natural”: no interesan a este “yo” los objetos físicos(1º), ni la percepción de los objetos físicos (2º), sino el valor del acto trascendental que da sentido de realidad a la percepción de los objetos físicos; es decir, que este “yo trascendental” constituye el mundo.
La Fenomenología se desentiende del problema acerca de la realidad objetiva de los bancos de clase y de los cuadernos que veo: lo único que tiene en cuenta es el fenómeno, la vivencia de que esos bancos y esos cuader nos están en mi conciencia como un dato. Husserl llega a negar la existencia de un mundo físico exterior distinto de la propia conciencia, con lo cual transforma el método trascendental en un idealismo.
Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), también fenomenalista, cambia la orientación de Husserl, pues sostie ne que el análisis reflexivo jamás puede liberar al sujeto empírico de toda exterioridad: “El mundo está ya ahí, antes de cualquier análisis que yo pueda hacer de él; y sería artificial hacerlo derivar de una serie de síntesis que unieran las sensaciones, y después los aspectos perspectivos del objeto, siendo así quizas ,y otros son justamente productos del análisis y no deben ser realizados antes de él. Lo real hay que describirlo, pero no construirlo o constituirlo” (“Fenomenología de la percepción”).
Esta posición heideggeriana no es un idealismo, sino que más bien debe ser definida como un realismo, según su propio defensor. El famoso problema de la existencia del mundo exterior es un pseudo problema; la existencia del mundo no requiere prueba alguna: es inmediata mente evidente, puesto que no puede pensarse en abso luto el DASEIN sin el mundo. El mundo rebasa toda prueba, ya que DASEIN, y mundo son, de modo indiso luble, “el ser-en-el-mundo”. El hombre es el pastor del ser: el que pregunta por el ser, y a quien pregunta por el ser: “¿Quid propinquius meipso mihi?” (¿Qué hay más próximo a mí que yo mismo?), dice Heidegger ctando a San Agustín.
Heidegger, aunque independiente del sistema metafísico de Aristóteles, no desecha del todo en sus escritos los conceptos básicos de la Metafísica. En la “Carta sobre el Humanismo” dice textualmente: “Nuestras palabras posible y posibilidad sólo son pensadas bajo el imperio de la Lógica y la Metafísica en oposición a actualidad, esto es, en una determinada interpretación del ser —en la interpretación metafísica del ser— como actus y potentia, diferencia que es identificada con la de existentia y essentia. Cuando hablo de la silenciosa fuer za de lo posible no me refiero al possibile de una possi-bilitas meramente representada, no a la potentia, como essentia de un actus de la existentia sino del ser mismo, que en cuanto puede tiene poder sobre el pensar y así sobre la esencia del hombre, esto es: sobre su referencia al ser”2.
La filosofía de Heidegger es muy discutida; en parte porque su terminología es muy personal, aunque, preciso es confesarlo, es al mismo tiempo muy profunda en sus alcances etimológicos y semánticos; en parte tam bién porque no evita ciertos equívocos que exigen por lo menos una inmediata explicación. Sin embargo, lo que sí aparece con claridad en su obra es la referencia a la existencia humana, a la “actitud de la existencia humana, libremente adoptada”.
“Todo humanismo, o se funda en una Metafísica, o se convierte a sí mismo en el fundamento de una Metafísica. Toda determinación de la esencia del hombre que supone la interpretación del ente sin la pregunta por la verdad del ser —sea sabiéndolo o no— es metafísica. Por eso se muestra —precisamente en vista del modo en que es determinada la esencia del hombre— lo propio y característico de toda Metafísica en que es «humanista». Por eso todo humanismo es y será metafísico” 3.
Jean Paul Sartre (1906-1980), quizás el existencialista más popularizado en la época actual, debido sobre todo a sus obras de teatro, reduce el existente a la serie de manifestaciones que en él se reflejan. No hay una apa riencia accesible a la observación (exterior) y una na turaleza oculta detrás de ella como detrás de una pan talla (interior), sino que el ser existente es lo que parece: no hay más realidad de la cosa que la objetividad del fenómeno. Lo que el fenómeno es, lo es absolutamente: se muestra tal cual es.
La ontología será, por consiguiente, una descripción del fenómeno, una ontología fenomenológica, en cuanto el ser no es otra cosa que la objetividad del fenómeno. La obra de Sartre “El Ser y la Nada” que, según sus discípulos, es algo así como la “Suma filosófica de Sar tre”, lleva como subtítulo “Ensayo de una ontología feno menológica”. En sus páginas explica su autor cómo entiende el fenómeno, que no responde al concepto del idealismo kantiano. La única realidad es para él el “fe nómeno de ser”, a través del cual descubrirá “el ser del fenómeno”. Ese ser se nos develará por algún medio de acceso inmediato, el hastío, la náusea, etc., y la onto logía será la descripción del fenómeno del ser tal como se manifiesta, es decir, sin intermediario.
Pero Sartre se pregunta: ¿el ser que se devela ante mí es de la misma naturaleza que el ser de los existen tes que se me aparecen? Apartándose de la interpreta ción de Husserl y del mismo Heidegger, sostiene que lo que se nos aparece del ser debe fundarse en algo transfenomenal, que es precisamente el ser del fenómeno. “El fenómeno, en cuanto fenómeno, exige un fundamento que sea transfenomenal. El fenómeno del ser exige la transfenomenalidad del ser”. Aunque estas palabras no dicen claramente en qué consiste la transfenomenalidad, apuntan por lo menos un fondo de realismo metafísico.
En cuanto a la existencia humana, para Sartre es un absurdo, una contingencia pura, increada, gratuita. Dios no existe y la existencia humana es inexplicable. Su tesis respecto del hombre y de Dios la expone así:
“El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, encuentra, surge en el mundo, y que después se define.
El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo”4.
“El Ser y la Nada” explica Sartre que hay una conciencia o “ser-para-sí”, y un “ser-en-sí”; ambos son términos irreductibles, entre los que no hay ninguna acción real. La conciencia inmediata de que se está percibiendo algo está toda entera polarizada por el objeto
Y por el mundo. El “en-sí” es materia, es opaco a sí mismo, precisamente porque está lleno de sí mismo, sin un interior que pueda oponer a un exterior; es inmanencia que no puede realizarse, afirmación que no puede afirmarse, actividad que no puede obrar.
Por qué la existencia humana es un absurdo en la doctrina sartriana? Porque el “para-sí”, que es la conciencia, se identifica con la realidad humana; y ésta no existe sino como fundamento de la nada, como una deficiencia: “La nada es ese agujero del ser, esa caída del “en-sí” hacia el “sí”, por lo que se constituye el “para-s픑… Y sin duda viene al ser por un ser singular, que es la realidad humana. Pero este ser se constituye como realidad humana en cuanto que no es nada más que el proyecto original de su propia nada”.
En la misma línea del existencialismo contemporáneo, pero con una*Visión más optimista de la realidad, el filósofo, músico y dramaturgo francés Gabriel Marcel (1886-1S73) preconiza una concepción espiritualista y religiosa del hombre. En el “Diario Metafísico”, en “Ser y Tener”, en “Prolegómenos a una Metafísica de la esperanza”, y en casi todas sus obras teatrales, Marcel acentúa la realidad de la “existencia encarnada”, que es el hecho concreto de mi existir; a través de una “metafísica de la esperanza” encuentra que el universo tiene un sentido, que hay alrededor de nosotros una finalidad de la que todos participamos y gracias a la cual el destino del hombre tiene que realizarse según todas sus exigencias. La existencia es, para Marcel, “el reducto central de la metafísica”.
Frente a la antinomia de lo uno y lo múltiple del ser, afirma que el universal sólo puede ser captado por la profundidad del singular. En cuanto al enfoque religioso de su filosofía, Marcel afirma que “el existencialismo no es ni cristiano ni no cristiano, pero que la filosofía existencialista auténtica se orienta necesariamente hacia el Cristianismo”; y criticando la frase de Sartre, “no hay Dios para concebir la naturaleza humana”, objeta al autor de “El Ser y la Nada” que se sitúa no estrictamente en un plano existencia!, sino en un plano de ateísmo objetivo y precrítico 5.
Notas
¿Qué significa ser cristiano?
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Teología
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Una particular aplicación de las principales enseñanzas del Sermón del Monte. ¿Qué significa ser cristiano? Vivimos en una sociedad denominada “occidental cristiana”, y llevamos en ese apellido el nombre de Cristo; sin embargo, ¿qué se entiende en esta sociedad por “ser cristiano”? ¿Armoniza ese concepto con las enseñanzas de Cristo? No matarás A los antiguos se les dijo: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero Cristo dijo que cualquiera que se enoje contra su hermano será culpable de juicio. (Mateo 5:21-22). Para Cristo un simple enojo es lo mismo que un homicidio. Sin embargo, en nuestra sociedad cristiana, no sólo el enojo no es censurado, sino que el matar ha llegado a ser un arte que se enseña en las novelas que leen los niños en el Colegio, en los programas de televisión para niños, y se lleva a su máxima expresión en las sórdidas películas de Hollywood, que también ven los niños. De vez en cuando, en algún lugar del mundo, algunos niños exaltados han llevado a la práctica, para horror del mundo entero, lo que allí han aprendido. Pero hay muchas de estas cosas que, por no ser tan espectaculares, no se conocen públicamente. Hay muchos que llevan el nombre de “cristianos” por fuera, pero por dentro están llenos de enojo contra su hermano, y aun de odio; y hay muchos que matarían a su prójimo, de no ser por el castigo que imponen las leyes. El verdadero cristianismo consiste en que Cristo viva en el corazón del hombre, con todo el amor y el perdón para con los demás. No cometerás adulterio Los antiguos dijeron: No cometerás adulterio. Pero Cristo enseñó que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. (Mateo 5:27-28). Para Cristo, la sola mirada impura es tan pecaminosa como el adulterio. Sin embargo, en nuestra sociedad no sólo se propicia el adulterio, sino que se provee de todo lo imaginable para alimentar de impureza las miradas. ¿No es la armonía del matrimonio — según los modelos del cine, la T.V., las revistas y novelas– , considerada un ideal inalcanzable? ¿No es la fidelidad matrimonial una rutina insoportable? ¿No es la promiscuidad sexual, en cambio, una moderna señal de libertad? ¿No es la sensualidad -que destruye matrimonios- propagada a través de los medios de comunicación, especialmente de la publicidad? ¿No es el adulterio “blanqueado” con la expresión excitante aventura extramarital? Esto ocurre porque nuestra sociedad “cristiana” lleva este apellido como un ropaje exterior, pero que no afecta a su corazón. Hay muchos hoy que llamándose cristianos adulteran habitualmente (y su conciencia ya no les reprende), y hay aún muchos más que igualmente adulteran al mirar a una mujer para codiciarla. Ser cristiano de verdad consiste en que Cristo viva en el corazón del hombre y cambie toda su impiedad en pureza. El divorcio Fue dicho a los antiguos: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero Cristo dijo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere. (Mateo 5:31-32). ¿No es eso lo que el cine y la T.V. nos enseñan cada día? ¿No es la estabilidad matrimonial, según esos modelos, un asunto de “nuestros abuelos”? A la menor desavenencia, el marido deja a la mujer o la mujer al marido, y se esgrimen razones tan burdas, que no alcanzan a esconder los motivos de fondo: dar rienda suelta a la sensualidad con diversas parejas. ¿Y cuántas parejas (muchas de ellas personajes públicos) conviven (es decir, fornican) con uno y otro sin el menor escrúpulo? Esto ocurre porque lo que llamamos “cristianos” hoy lo es sólo de nombre, pero no lo es en realidad. El hombre no es capaz, por sí mismo, de erradicar de su corazón los malos deseos, como el de repudiar a su mujer. Muchos cristianos de nombre hacen esfuerzos sobrehumanos para evitar una ruptura matrimonial, pero están siendo derrotados. Sólo Cristo viviendo en el corazón del hombre hace que un marido pueda amar a su esposa cada día más. Sólo Cristo en el corazón del hombre es capaz de transformar el repudio en amor. Los juramentos Fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero Cristo dijo: No juréis en ninguna manera. Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (Mateo 5:33-37). Cristo enseñó que no sólo no se debía jurar, sino que la palabra dada debía ser sin doblez ni engaño. Esto ocurre porque hoy livianamente nos llamamos cristianos, sin saber lo que eso significa, e ignoramos a Cristo y su palabra. Ser cristiano no es simplemente pertenecer a una familia con tradición cristiana. No es, tampoco, cumplir con ciertas tradiciones consideradas cristianas. Ser cristiano es haber nacido de nuevo. Es haber recibido una transformación interior, que hace posible que una persona llegue a ser una nueva persona, y cuya palabra sea confiable. Sólo Dios puede engendrar a un cristiano de verdad. Sin embargo, hay muchos que llamándose a sí mismos “cristianos” engañan a su prójimo, no cumplen sus compromisos, dan respuestas ambiguas, y usan los artificios del lenguaje para cazar a su prójimo. Ser cristiano es algo muy diferente a lo que creemos que es. Ser cristiano consiste en que Cristo viva su vida en un hombre. Y esto es posible hoy, porque Cristo vive, y Él transforma a todo aquel que toca. Actitud hacia el que nos ofende Los días que vivimos son días de mucha confusión. Mucho de lo que parece que es, en verdad no es. Y viceversa. Así ocurre también con el cristianismo. Fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero Cristo dijo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. (Mateo 5:38-39). Cristo enseñó que no sólo la venganza es mala, sino que no hay que resistir al que es malo, que hay que servirle y darle aún más de lo que pide. Esta enseñanza suena hoy, dadas las formas de vida de nuestra sociedad “cristiana”, fuera de lugar y hasta ridícula. Hoy no sólo se da lugar a la venganza, sino que nadie está dispuesto a sufrir el agravio, ni a ser defraudado. Más aún, el ofendido contrata abogados y pleitea en juicio contra su prójimo, aunque se trate de su propio hermano. Las ciencias jurídicas están llenas de fórmulas, no siempre usadas para establecer el derecho, sino para que una cierta postura particular, aunque sea injusta, triunfe. El amor propio y la venganza son viejos huéspedes del corazón humano. Que esto ocurra en sociedades donde son permitidas y aun hasta loables, es comprensible. Pero que ocurra en una sociedad que celebra año a año con fervor la Navidad, es inconcebible. ¿Por qué ocurre así? Esto sucede porque muchos llevan el nombre de “cristianos”, pero no tienen la realidad de tales. Sólo Dios puede producir un verdadero cristiano. Se llega a serlo, no por adoctrinamiento, sino por nuevo nacimiento. Sólo aquél que es nacido de Dios es un cristiano de verdad. Actitud hacia los enemigos Fue dicho a los antiguos: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero Cristo dijo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. (Mateo 5:43-44). Cristo enseñó que no sólo hay que amar al prójimo, sino que también hay que amar al enemigo. No sólo no hay que aborrecerlo: hay que amarlo. Sin embargo, vemos hoy entre nosotros que no sólo no se ama al enemigo, sino que ni siquiera se ama al prójimo. Siendo así, es impensable llegar a amar al enemigo. Más bien, vemos que se busca la forma cómo matarlo, y cómo hundir al prójimo cuando se pone en nuestro camino. Aunque sea triste decirlo, esta sociedad cristiana nunca llegará a ser verdaderamente cristiana (aunque cada hombre o mujer en particular puede llegar a serlo). Amar al enemigo no es algo que pueda hacer un hombre común. Para amar al enemigo se requiere algo sobrenatural: haber nacido de lo alto. Es preciso que Cristo viva su vida dentro del hombre. Sólo Cristo pudo amar a sus enemigos. Y todavía, dentro del hombre regenerado, Cristo lo sigue haciendo. Ser cristiano no consiste en que un manzano dé uvas; sino en que la vid dé uvas. Y la Vid es Cristo. ¿Dónde está el tesoro? Vivimos días de relativa prosperidad económica. Los principios tan amados en otro tiempo, han dejado su lugar a los intereses comerciales. El dinero y la riqueza son dos de las más importantes metas del hombre actual, en esta sociedad “occidental cristiana”. Pero Cristo dijo: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo … porque donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón. (Mateo 6:19-21). Cristo enseñó que los tesoros de la tierra no son seguros, pero aun así vemos que atrapan el corazón. En nuestros días vemos una verdadera locura por mejorar la situación económica. Como si eso fuera el todo del hombre. Y eso que muchos presumen de ser cristianos “observantes”. Pero Cristo dijo: No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24). Ambos caminos son incompatibles. Muchos hay que sirven a las riquezas, porque no conocen a Dios. Esto es, hasta cierto punto, comprensible. Pero también hay muchos que dicen conocer a Dios, y sirven también a las riquezas. Lo cual no es tan comprensible. Sea como fuere, el problema radica en que los que no tienen su tesoro en el cielo, lo intentan hacer aquí abajo. El tesoro de los cristianos es Cristo que está en los cielos, y hacia allá dirigen sus miradas y los más preciados anhelos de su corazón. Arriba hay un lugar inaccesible para la polilla, para el orín y los ladrones. No hay clave capaz de abrir la caja fuerte que Dios tiene arriba, donde guarda el tesoro de sus amados hijos. ¿Quiere Ud. hacer tesoros en el cielo, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios? (Colosenses 3:1). Arrepiéntase de sus pecados, reciba a Cristo en su corazón, y El lo transformará todo en su vida, incluso los afectos de su corazón. Entonces tendrá verdadera seguridad. Como hemos visto, ser cristiano es algo muy diferente a lo que hoy se piensa que es. Usted debe salir del engaño en que está encerrada esta civilización. Usted desde hoy es responsable delante de Dios. La humanidad será juzgada un día ante el divino tribunal, porque está establecido para todos los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27). Para ser verdaderamente cristiano usted tiene que ponerse en las manos de Dios para que Él le transforme en una nueva criatura. ¡Acójase pronto a la gracia, a la salvación que Dios le ofrece en Cristo Jesús! |
El idealismo metafísico 3
13 abr 2009 Comentarios desactivados
El idealismo metafísico 3
3. La ontología de la existencia
¿Cómo se conoce la existencia? ¿Qué se conoce de la existencia? ¿Cuántos tipos de existencia conocemos? Es tas y otras preguntas similares se tiene que formular la Ontología respecto de la existencia de todos los entes concretos existentes, incluido el que formula la pregunta. Una “Ontología de la existencia” es un puente para lle gar al problema del conocimiento, es un atisbo de la problemática gnoseológica.
Se puede estructurar una Ontología del ser desde dos puntos de vista distintos: o partiendo del análisis de los conceptos (aunque forzosamente con una base de realidad captada por los sentidos), o poniéndose frente a la propia existencia, frente a la propia vida para tratar de conocer qué es ella. García Morente expone así estos dos puntos de vista:
“Y para llegar poco a poco y lentamente al corazón mis mo de la ontología, ¿qué métodos vamos a seguir? Se nos ofrecen dos. -Se nos ofrece en primer lugar el método del análisis dialéctico de la noción misma de ser. Nosotros po dríamos tomar la noción de ser, dirigir a ella nuestra aten ción e ir separando, por análisis dialéctico, las distintas significaciones de la noción, para compararlas intuitiva mente con el conjunto de la realidad, y ver hasta qué punto, cómo y en qué sentido cada una de las distintas significaciones de la noción de ser tiene derecho legítimo y está lletia de algún sentido y no es simplemente una palabra . . . Pero digo que podemos seguir un segundo método, una segunda vía, que consistiría en colocarnos ante la realidad, ante el ser pleno, ante el conjunto total de los seres, en la situación en que la vida misma nos coloca. Consistirá este método en arrancar y partir de nuestra vida actual; de nuestra realidad como seres vivientes; de nosotros mismos tal como estamos rodeados de cosas, viviendo en el mundo” 1
El primer punto de vista es justamente el empleado por Aristóteles y los escolásticos. Así, por un proceso de “abstracción” se conoce el “ser” de las cosas; así se comprende que hay dos modos de existir: sustancia y Accidente; que son diez las Categorías ónticas, a las que corresponden otras tantas categorías lógicas.
El segundo punto de vista es también, en cierto modo, un análisis; pero un análisis de mi existencia concreta, de mi vivir, de las cosas que me rodean y de lo que soy yo entre las cosas que me rodean y con las cosas que me rodean. Es un “análisis existencial”, que caracteriza varias corrientes de la Filosofía contemporánea.
¿Cómo se realiza este análisis? La existencia en su totalidad comprende todas las cosas y me comprende a mí que pienso sobre ellas y sobre mí. Pienso sobre mi vida, en mi vida, y me doy cuenta de que soy un ente auténtico y absoluto (en el sentido de que mi existencia es ^dependiente de la existencia de los demás). La vida humana, la existencia auténtica, se conoce a sí misma y tiene seguridad de que existe. Los bancos existen, los árboles existen, los caballos existen, pero no saben que existan. por esta razón, entre todos los entes existentes tienen un valor especial los que viven; y de los que viven, los animales están en una jerarquía especial por su sensibilidad y porque de algún modo tienen conciencia; pero morente en el supremo sitial de esta escala de vivientes están los que se caracterizan por su existencia humana, que es la existencia por antonomasia: la existencia que tiene plena conciencia de sí misma.
En efecto: el existente humano existe, sabe que existe, está seguro de que existe, se interesa por su misma existencia, reflexiona sobre esa misma existencia, se aferra desesperadamente a ella. El existente humano (el hombre, en fin de cuentas) ama con vital interés su propia existencia; la ama por sí misma, aunque sea muy precaria: no por las comodidades, ni por las riquezas, ni por los honores de que tal vez está rodeada. El hombre quiere saber por qué existe, él precisamente, cuando podrían existir oíros que en realidad no existen; quiere saber en qué parará su existencia: si terminará definitivamente con la muerte biológica, o si continuará de algún modo.
El hombre es el único ser existente —en este planeta— que “vive su vida”, que “vive su existencia”. Cuando, en su actitud filosófica, se pone frente a su existencia real, toma conciencia de ella, “vive el drama de su existencia”; drama que algunos existencialistas traducen por “angustia” y otros por “tragedia”.
No todas las corrientes del pensamiento se han preocupado por la “ontología de la existencia”. El positivismo del siglo pasado, que se propagó en todos los ámbitos científicos y culturales de su época, y aun en los comienzos del presente siglo, desconocía tal preocupación metafísica o, por lo menos, le restaba importancia. Comte, “el padre del positivismo francés”, negaba todo valor a la Metafísica por considerarla producto de una imaginación ontológica, que debe ser eliminada por la llegada del espíritu positivo: “Al mismo tiempo que la realización suficiente de la previa descomposición exigía el desuso de las doctrinas puramente negativas que la habían dirigido, una ilusión fatal entonces inevitable, condujo, a la inversa, a conceder espontáneamente al espíritu positivo: Al mismo tiempo que la realizacion suficiente de la previa descomposición exigía el desuso de las doctrinas puramente negativas que la habian dirigido,una ilusion fatal entonces inevitable, condujo, a la inversa, a conceder espontáneamente al espíritu metafísico, el único activo durante este largo preámbulo, la presidencia general del movimiento de reorganización. Cuando una experiencia plenamente decisiva hubo comprobado para siempre, a los ojos de todos, la absoluta impotencia orgá nica de tal filosofía, la ausencia de toda teoría distinta no permitió satisfacer por de pronto las necesidades de orden, que ya prevalecían, sino por una especie de restauración pasajera de aquel mismo sistema, mental y social, cuya irreparable decadencia había dado ocasión a la crisis” (Del “Discurso sobre el espíritu positivo”).
Según James, filósofo y psicólogo pragmatista, “el pragmatismo representa una actitud completamente familiar en Filosofía: la posición empírica… El pragmático rompe de una vez para siempre con una serie de hábitos inveterados de los filósofos. Deja a un lado la abstracción y la insuficiencia, las soluciones verbales, las razones malas a priori, los principios fijos, los siste mas cerrados, los “absolutos” y los “orígenes” (Conferencia segunda sobre el “Pragmatismo”). Y refiriéndose con tono de sátira al filósofo, dice de él que se parece “a un ciego que anda buscando en un cuarto oscuro un sombrero negro que no está en él (De su obra “Algunos problemas de Filosofía”).
Notas
1. Garcia Morente M., Lecciones preliminares de Filosofía, Pag. 345-46.
Fuente: Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, Libreria Huemul, Bs.As., Argentina,1970,p.126-129
Fue por vos.
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Cristo, Cristología, Crucifixión, Devocional cristiano, Doctrinas Cristianas, Jesús de Nazaret, Jesus, Teología
Fue por vos
8 de abril
Lo crucificaron y repartieron su ropa echando suertes. Mateo 27:35 (NVI)
Cruz
NOTA DE CLARIN DEL 08/04/2009
La más primitiva confesión de fe cristiana dice que Jesucristo “murió por nuestros pecados”. Los cristianos, decimos en el “Credo”: “Fue crucificado…”, sin más detalles. Nadie se detiene a describir la forma en que se realizó este terrible acto.
Esta carencia de datos es comprensible. La escena se imagina como la presentan los cuadros renacentistas, con cantidad de personas rodeando al crucificado y a sus verdugos, pero la realidad era muy diferente. Siempre que se procede a la ejecución de un condenado, los curiosos son mantenidos a distancia. Los evangelios dicen que los familiares y los discípulos “contemplaban desde lejos”. Si existe una idea de cómo era una crucifixión, es por lo que dijeron los escritores antiguos.
La crucifixión, “el más cruel y horroroso de los suplicios” (Cicerón), consistía en colgar a una persona de una cruz o del tronco de un árbol, fijándolo con sogas o con clavos, y dejarla así hasta que muriera. Cuando se trataba de una cruz, según las costumbres romanas, la madera transversal (patibulum) era llevada en hombros por el condenado, que recorría desnudo el trayecto entre el tribunal y el lugar de ejecución, donde ya se encontraba fijo el palo vertical (stipes). Se le colgaba al cuello una tabla en la que constaba el delito por el que había sido condenado, y esa tabla quedaba a la vista de todos una vez realizada la crucifixión.
No se conoce cómo era la cruz de Jesús. Podía tener forma de cruz “†”, de “T” o de “X”, u otra. Los tres primeros evangelios no dicen si Jesús fue atado o si se usaron clavos para fijarlo en la cruz. Solamente el evangelio de San Juan hace referencia a los agujeros de los clavos en sus manos.
Al condenado se lo colgaba desnudo porque su ropa y otras pertenencias se repartían entre los que procedían a la ejecución. El arte cristiano representa un paño que cubre el cuerpo de Jesús crucificado. Pero algunos escritores de la Iglesia antigua hablan de su desnudez en la cruz.
Para que todos lo vieran y temieran cometer los mismos delitos, la ejecución se realizaba en un lugar de mucho tránsito. El crucificado quedaba expuesto largo tiempo, durante una agonía que duraba varios días, mientras los soldados romanos custodiaban para que nadie se le acercara a llevarle algún alivio. Después de tan espantoso sufrimiento, el condenado moría de fiebre, o de sed e inanición, o porque estando tanto tiempo suspendido por los brazos, se le comprimía el tórax y moría por asfixia. “Perecían miembro por miembro, y como por una gotera, exhalaban su vida gota a gota” (Séneca).
REFLEXIÓN – Fue por vos.
Un gran abrazo y bendiciones
Dany
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Una de fantasmas
13 abr 2009 2 comentarios
in espiritualidad, Ocultismo Etiquetas: Demonios, escepticismo, espíritus, fantasmas, fotografia, paranormal, PSEUDOCIENCIA
Una de fantasmas
En el blog del Dr. Carmona, encontre este artículo que el publicó con fecha Marzo 28 del 2009, relacionado con el tema del ocultismo y los fantasmas. Hace rato que quería publicarlo acá, pero siempre me olvidaba o estaba ocupado en otra cosa. Aqui les ofrezco hoy este post, que nos deja pensando un poco. Que los demonios existen, la biblia nos habla de ello en muchísimos pasajes. Pero que se manifiestan, solo en el huerto del Eden, Satanás se apoderó de un animal (la serpiente) para tentar al hombre y seducirlos a rebelarse contra Dios.
Bueno, les dejo con sus reflexiones. Uní este artículo a la explicación que da Wikipedia sobre los fantasmas. Espero no se asusten 8) y salgan corriendo y no me dejen ningun comentario interesante. Tampoco me lloren porque busque fantasmas en Wikipedia. Esta bastante completo el articulo de Wikipedia.
Bendiciones
Paulo

Esta es la imagen elegida como la más fantasmal
El Mundo Digital
La silueta de un hombre asomado a la ventana de un abandonado castillo escocés se ha convertido en la imagen más fantasmal de la historia tras ganar un concurso en Reino Unido.
Según informan varios medios británicos como la BBC, Christopher Aitchison visitaba en mayo del año pasado el castillo de Tantallon en North Berwick (Escocia) cuando el ojo de su cámara apuntó hacia una de las ruinosas ventanas del castillo y capturó la silueta de un hombre que les observaba.
Lo que en un principio parecía ser un truco ahora se ha convertido en toda una atracción gracias a la ayuda de un grupo de expertos que ha confirmado su autenticidad. No es una falsificación ni un maniquí, ni un guía turístico: es un fantasma.
“Yo no me di cuenta de que alguien estaba mirando por esa ventana, sólo cuando llegué a casa y miré detenidamente la imagen me di cuenta de que alguien había ahí”, explica su autor.
Pero, el misterio de esta imagen no es sólo su posible protagonista fantasmagórico, sino las especulaciones que sobre ella ya se han empezado a hacer. “Algunos creen que puede ser el reflejo de la luz sobre las piedras del castillo, pero otros apuntan a que podría ser el fantasma del rey Jaime V de Escocia”, cuenta Aitchison.
Más de 250 imágenes se han presentado a este concurso que tendrá su punto algido a principios de abril en la 21ª edición del festival Internacional de Ciencia de Edimburgo donde se podrán ver todas las imágenes elegidas por el público.
¿Que es un fantasma?
Los fantasmas (del griego φάντασμα, “aparición”), en el folclore de muchas culturas, son supuestosespíritus o almas desencarnadas que se manifiestan entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo, tomando una apariencia visible, produciendo sonidos u olores o desplazando objetos —poltergeist—), principalmente en lugares que frecuentaban en vida, o en asociación con sus personas cercanas.
Estudios recientes indican que muchos occidentales creen en fantasmas (en Estados Unidos, una encuesta demostró que el 32% cree en la existencia de fantasmas) y en la vida después de la muerte (Más allá).
Descripción
La creencia en fantasmas, testimoniada desde los primeros textos escritos, sumerios y egipcios, se encuentra extendida por todo el mundo, con variantes muy diversas. Una de las teorías que intentan explicar la religión los derivaría de la tendencia del pensamiento primitivo y prelógico a considerar que el mundo de los sueños forma también parte del real; por tanto, ver en sueños a personas fallecidas indica que no han muerto y que pueden interferir en la vida real. El origen de los fantasmas, pues, no sería distinto al de la religión en general.
En las civilizaciones orientales (como la civilización china y civilización india), mucha gente cree en la reencarnación. Agregada a esta visión y dentro del estudio de la Metafísica, los fantasmas son almas que rehúsan ser ‘recicladas’ dentro del ciclo del Samsara (ciclo de la reencarnación), porque han dejado alguna tarea por terminar. Los perfectos metafísicos, o los exorcistas de diversas religiones, pueden ayudar al fantasma a reencarnarse o hacerlo desaparecer de la existencia sobre de esta dimensión cuaternaria (según la Metafísica). En la creenciachina e india, además de reencarnar, un fantasma puede también optar a la inmortalidad, transformándose en semidiós y poder a través de su elevación espiritual trascender diversos planos, además de servir a los seres humanos, o puede ir al infierno y sufrir por ciclos karmáticos.
Otras religiones orientales, como el Shinto en Japón, reconocen la existencia de espíritus de todo tipo y aceptan la creencia en fantasmas como parte de la vida cotidiana.
En occidente, se concibe generalmente a los fantasmas como almas en pena que no pueden encontrar descanso tras su muerte y quedan atrapados entre este mundo y cosmos. La imposibilidad de encontrar descanso responde a una tarea que el difunto ha dejado pendiente o inconclusa: así, puede tratarse de una víctima que reclama venganza o de un criminal que por alguna causa (haber sido enterrado con símbolos sagrados, por ejemplo) ve diferido su ingreso en el purgatorio o infierno.
En la cultura contemporánea
En la mayoría de las culturas contemporáneas, las apariciones de fantasmas están asociadas a una sensación de miedo. Las apariciones son fuente importante de estudio de recién nacidas pseudociencias, tal es el caso de la parapsicología. Aún es también importante dentro del estudio de ciertas religiones, como el Islam, el Budismo, Jainismo, Hinduismo, Shintoismo, Espiritualismo y Cristianismo, aunque cada una lo estudia de modo diferente.
En las creencias de la Nueva Era, se intenta racionalizar la creencia tradicional afirmando que los fantasmas son cúmulos de energía negativa o que se trata de imágenes holográficas de personas que han dejado impregnado el ambiente con su imagen y sus actividades.
¿Comunicación con fantasmas?
A medida que el hombre moderno ha ido desarrollando nuevas tecnologías de comunicación, los interesados en entablar contacto con los fantasmas han tratado de utilizarlas con este propósito: así, se habla de psicofonías (grabaciones sonoras en las que supuestamente se oye la voz o los movimientos de algún difunto) y de psicoimágenes (imágenes estáticas o en movimiento en las que, presuntamente, puede distinguirse alguna presencia fantasmal). Sin embargo, quienes pretenden justificar la existencia de otro mundo y comunicación con el mismo deben justificar primero por qué casi todas las manifestaciones espirituales suelen ser aplicaciones de la Psicología del engaño o fraudes, como con frecuencia han demostrado magos como Harry Houdini o James Randi. Así, mediante la comunicación, también se ha ido desarrollando el concepto científico sobre este tipo de fenómenos. Se cree que más que alguna manifestación divina o macabra es una liberación de energia del cuerpo, dicho de otra forma, una “evolución” de la vida en el mundo terrenal.
Fantasmas célebres
En el Palacio de Hampton Court ha sido grabado en un vídeo el hipotético fantasma de una de las esposas de Enrique VIII. También ha sido fotografiado varias veces un fantasma en una biblioteca de los Estados Unidos, la conocida como Lady in gray o Mujer de gris. Hay asimismo un par de vídeos desconcertantes que esperan aclaración científica. Por otra parte, hay fenómenos como las teleplastiasde Bélmez o Caras de Bélmez que siguen sin explicación científica alguna.
Fantasmas y literatura
Son muchos los escritores que han tratado el tema, generalmente desde el punto de vista de la creación de cuentos de terror. Empezó el género con el Romanticismo, a fines del siglo XVIII, pero fue en el XIX cuando conoció su máximo auge. Algunos autores: E. T. A. Hoffmann, Edgar Allan Poe,Sheridan Le Fanu, M. R. James, R. L. Stevenson, Henry James, Edith Wharton, Algernon Blackwood,Arthur Machen, M. P. Shiel, etc. (Véase Cuento de terror).
Véase también
- Fraude
- Los cazafantasmas (película)
- Parapsicología
- Espiritismo
- Exorcista
- Ser espiritual
- Doppelgänger
- Ouija
Enlaces externos
Fuentes:
- El Mundo Digital, visto en oldearth.wordpress.com
- Fantasma, Wikipedia
Ovnis ¿mercadotecnia o extraterrestres?
13 abr 2009 45 comentarios
in Temas de actualidad Etiquetas: EXTRATERRESTRES, Objeto Volador No Identificado, OVNIS, PSEUDOCIENCIA, Ufología
Ovnis ¿mercadotecnia o extraterrestres?
Introduccion:
1. ¡Ovni en Argentina!
Durante una jornada de pesca en la laguna de Lezama, Veronica Tomatti tomó una fotografia para retratar el momento, sin saber que más tarde descubriria un extraño objeto presente en ella.
Laguna de Lezama
El analisis realizado muestra un objeto de forma cilindrica que encuadra con las caracteristicas de una nave nodriza o cigarro. El aspecto difuso de la misma se debe muy posiblemente a las condiciones meteorologicas presentes del momento, que hicieron que la toma no sea mas clara. Aunque esto, se pueden apreciar mediante los distintos filtros utilizados los contrastes, bordes y relieves del mismo. Vale agregar que esta nave Cigarro no presentaba movimiento importante al momento del disparo. [1]
2. ¡Ovni en Londes!
Un aficionado, Ahmad Zaigham, fotografió un objeto volador no identificado (ovni) que apareció en el cielo por la zona cercana a su vivienda en South Harrow, al noroeste de Londres.
Zaigham, ingeniero de cómputo de 30 años, pudo captar las imágenes desde su casa e informó a la prensa británica que lo vio mientras miraba televisión.
El aficionado pudo fotografiar el objeto cuando éste permaneció inmóvil por unos segundos en el aire, después de lo cual ascendió y desapareció a una gran velocidad, que no le permitió seguirlo con la cámara.
Otro detalle proporcionado por el casual fotógrafo fue que el objeto emitía un sonido parecido a un silbato y agregó que la luz que despedía era de una naturaleza que no había visto nunca antes.
El avistamiento ocurrió en la noche del martes 31 de marzo de 2009. Zaigham informó que enviará la fotografía a la NASA para su investigación.[2]
II. Objetos voladores no identificados [3]
El término Objeto Volador No Identificado, más conocido por ovni (de las siglas OVNI, traducción del inglés UFO, Unidentified Flying Object), se refiere a un fenómeno descrito como cualquier presunto objeto volante, real o aparente, que no puede ser identificado por el observador y cuyo origen sigue siendo desconocido después de una investigación.
Los avistamientos de fenómenos aéreos inusuales se remontan a la antigüedad, pero el término OVNI se popularizó desde el primer avistamiento, que se dio a conocer en 1947. Desde entonces, decenas de miles de personas en todo el mundo han aseverado que habrían visto ovnis.
Debido a los numerosos informes, algunos grupos ufológicos especulan que sería bastante probable que no se haya informado de muchos otros debido al miedo al ridículo público, dado el estigma social que se ha creado sobre el tema ovni. Esto ya que en la cultura popular en todo el mundo, se usa generalmente el término OVNI para referirse a cualquier hipotética nave extraterrestre, aunque la expresión en sí misma realmente no define la naturaleza del fenómeno. La expresión «platillo volante» o «platillo volador» también es usada como equivalente para describir a un tipo de ovni.
Cuando un ovni es identificado como un objeto conocido (por ejemplo, un avión o un globo-sonda meteorológico), deja de ser ovni y se convierte en objeto volador identificado. En tales casos es inexacto seguir usando el término para describir el objeto.
Historia
El fenómeno ovni en la antigüedad
Lo que actualmente se conoce como el «fenómeno ovni» es fundamentalmente un concepto moderno nacido en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, hay quienes interpretan algunos pasajes de la Biblia y de otras tradiciones originadas de culturas antíguas, como presuntas evidencias de antiguos avistamientos ovni.
Muchos sostienen que, desde el pasado más remoto, el ser humano trató de adaptar lo que veía a su intelecto, relacionando los distintos avistamientos con objetos conocidos, cercanos a él. Así, a partir de este argumento.
Dentro de algunos grupos ufológicos y creyentes en el fenómeno, también existe quienes postulan que muchas de estas referencias antiguas, serían registros de observaciones reales de supuestas naves alienígenas. También señalan que, si estos vehículos aéreos estaban tripulados, se produciría igualmente el contacto con los eventuales seres extraterrestres, quienes transmitirían a los observadores enseñanzas diversas. Según esta teoría, el origen de muchas de las civilizaciones del pasado (Egipto, Babilonia, etc.) radicaría en estos primitivos contactos. Así sostienen que estas supuestas naves habrían recibido distintas denominaciones en documentos antiguos: vehículo de los dioses, carros de fuego, vimanas, discos solares, nubes, nubes de fuego, el Borax Resplandeciente, nubes con ángeles, carro Pushpaka, maruts (todas ellas en el Ramayana hindú); y también escudo que vuela, luces cósmicas, perlas luminosas, discos solares, flechas ígneas, Serpiente de las Nubes, escudo yacente, espadas voladoras, esferas transparentes, y otros cientos de nombres recibidos en distintas culturas, que serían claros ejemplos de las diferentes naves aéreas que surcaban los cielos.
Entre las supuestas “pruebas” que aportan, estarían también la que Pablo Sortino y Fernando Martinez Santos llaman «evidencia atmosférica». Para estos parapsicólogos los halos de santidad que aparecen en las iconografías antiguas, ya sea en la hinduísta, budista, y más tarde en las imágenes de los místicos cristianos beatificados, así cómo en ciertos grabados de los pueblos americanos precolombinos; de la cual postulan que no serán más que una cierta rememoración cultural y religiosa de un aspecto estético de “seres divinos”, que habrían encerrado literalmente sus rostros en cápsulas, seguramente para lograr respirar en nuestra Tierra.
Igualmente en la actualidad se sabe que algunas etnias indígenas, como por ejemplo en las culturas mapuches de Chile, se postula que conocen el fenómeno OVNI desde hace siglos, en los que tienen una denominación específica para tales sucesos y las relacionan con seres que tienen capacidades de transformarse en fenómenos luminosos, tales como la leyenda del Anchimallén. Historias similares se tienen entre culturas chilotas del sur de Chile, que además incluirían fenómenos OVNIs asociados a OSNIs (Objeto Submarino No Identificado), en la leyenda del Caleuche.
Sin embargo, esta hipótesis no deja de ser una explicación ad hoc, ya que las nubes y carros de fuego podrían ser metáforas empleadas en los relatos religiosos y no hay ninguna evidencia de que dichos relatos deban ser interpretados más que de una forma mítica. Así, aunque también cabe señalar que tampoco existe absoluta seguridad científica de que aquellas descripciones sean metáforas religiosas, pues tampoco hay una forma empírica de saber si así ocurrieron los hechos o no; por lo que decir que se trata de naves extraterrestres es solo unargumento desde la ignorancia.
Primeros avistamientos modernos
Antes de que se acuñaran los términos platillo volador u OVNI, queda constancia de una serie de menciones a extraños e inidentificados fenómenos aéreos ocurridos hace años; los cuales ya no serían asociados con creencias, leyendas o mitos, como se presume que podría haber sucedido en la antigüedad. Éstas menciones datan desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX.
Así, los investigadores del fenómeno ovni consideran como el primer avistamiento documentado moderno, el sucedido en Chile en 1868 [2]. Fue publicado en el periódico El Constituyente, de la ciudad de Copiapó y se refería al ovni observado en el mismo como a “un volátil desconocido” y, posteriormente, ese mismo año, como a un grupo de “estrellas filantes” o “bólidos” que cruzaban el cielo. El fenómeno se observó muchas veces en esa zona durante dicho año, y es considerado por los ufólogos como la primera oleada de la que se tiene constancia, y el inicio de los registros que propiamente tal se relacionan al tema ovni.
Avistamientos contemporáneos
La fase definitiva de avistamientos es posterior a la Segunda Guerra Mundial y comenzó en los Estados Unidos con el avistamiento que realizó el hombre de negocios Kenneth Arnold el 24 de junio de 1947 mientras volaba con su avión privado cerca del Monte Rainier, en Washington. Informó haber visto nueve objetos brillantes con una forma parecida a la de un ala delta o a un bumerán, volando sobre una cara del Rainier y dirigiéndose hacia el cercano Monte Adams a una “velocidad increíble”, que estimó en, al menos, 1200 millas por hora, calculando el tiempo que tardaron en viajar entre ambos montes. Marchaban velozmente como una escuadrilla y se movían como lo hace un disco que rebota en la superficie del agua. Los periódicos tergiversaron las palabras exactas de Arnold y describieron los objetos como platillos.
A partir de éste momento, y debido al error de la prensa, empezaron a describirse avistamientos de objetos en forma de «platillo volante» (flying saucer), de modo que esta denominación terminó arraigando en el folclore popular, convirtiéndose en la habitual para referirse a estos objetos en los años sucesivos.
Posteriormente, otros objetos con formas (de huso, triangulares) o de cigarro puro desplazaron progresivamente a los avistamientos clásicos.
Pocos días después del avistamiento de Arnold, se produjo el conocido como Incidente Roswell, donde, supuestamente, una nave tripulada porhumanoides se estrelló en Nuevo México, cerca de una base militar estadounidense. El Gobierno desmintió cualquier intervención extraterrestre en el asunto, a pesar de que fue el responsable de la base de Roswell quien, en un primer momento, declaró a la prensa que elEjército de EEUU había capturado un platillo volante con sus tripulantes, lo que sin duda, acrecentó la confusión. Los restos encontrados se definieron como parte de experimentos militares secretos y recientemente se ha añadido que los supuestos cuerpos alienígenas no eran más que muñecos empleados para pruebas de resistencia corporal (como los crash test dummies usados en las pruebas de choque de los automóviles).
Investigación
Clasificación
Las formas en que se ha observado el fenómeno ovni son muy variadas, además muchos de ellos son solo informes, por lo que se puede verificar; mientras otras son algunos vídeos y fotografías, en las cuales se observa el fenómeno, y no se han detectado pruebas de su falsificación y explicación del fenómeno, por lo que han sido clasificados como OVNI. Entre las formas que se presenta el fenómeno, destacan:
- Foo fighters: Fenómeno, cuyo nombre deriva del idioma inglés y significa en español fantasmas combatientes. Su origen se remonta a laSegunda Guerra Mundial, dado que los pilotos aviadores combatientes de ambos bandos (las potencias del Eje y los Aliados) observaron este fenómeno y su sorpresa fue que los objetos no eran detectados por el radar. Se observaron como luces pequeñas, aparentemente conmasa, aunque en algunos casos las pequeñas luces cruzaban del exterior al interior de las cabinas de los pilotos, su tamaño, según los informes variaba desde los 10 cm hasta 5 m, descritas como bolas incandescentes. En la actualidad se considera que los objetos avistados por los pilotos eran en realidad rayos globulares.
- Esfera: fenómeno que generalmente se observan como cuerpos sólidos y opacos, aunque han sido observados avistamientos de esferastranslúcidos o luminosos, rígidas o flexibles.
- Disco: fenómeno que se observaría con una forma plana, algunas veces abultadas en el centro, luminosas o presentarían un brillo metálico.
- Cigarro/puro: fenómeno que se ha observado como formas cilíndricas o similares a cilindros de gran tamaño (comúnmente mayor a las otras formas descritas), alargada y luminosa, aunque también se han descrito sin luminosidad o brillo.
- Gusano: fenómeno que se presenta con una forma alargada con apariencia tubular, con un movimiento aparentemente similar al de los gusanos. Entre los ufólogos y la criptozoología, es conocido como Rod. Se dice que igualmente expulsarían objetos esféricos en la atmosfera.
- Triángulo o delta: fenómeno en el que han sido observadas posibles naves con forma triangular, generalmente tienen una luz en cadavértice. En esta última descripción se discute su verdadera categoría como ovni; y la mayoría de los investigadores atribuyen su origen como aeronaves terrestres de carácter experimental o secreto, desconocidas solo para el mundo civil.
Posible evidencia física del fenómeno
Existen algunos indicios que indicarían la existencia del fenómeno; aunque no demostrarían o ratificarían su naturaleza.
- Radar
- Pruebas fotográficas, incluyendo fotos, películas y vídeos, que no se ha encontrado explicación, entre las que se encuentran algunos el espectro infrarrojo (raros).*«turistas de otro mundo». Consultado el 29 de junio de 2008.
- Perturbaciones grabadas gravimétricas y magnéticas*«turistas de otro mundo». Consultado el 29 de junio de 2008.
Explicaciones y opiniones
Opiniones a favor de naves extraterrestres
Son muchos los avistamientos del fenómeno, hay una gran cantidad de fotografías y vídeos que muestran objetos voladores no identificados, e incluso documentos e informes militares desclasificados. Se han dado casos de aviones comerciales en las que gran número de pasajeros han visto al mismo tiempo un fenómeno de este tipo, y no se ha podido demostrar que todas estas evidencias sean falsificaciones o producto dealucinaciones. Los defensores de la naturaleza extraterrestre de los ovnis se basan en esto y en el hecho de que, en su opinión, muchos de los postulados de la ciencia carecen también de la necesaria confirmación.
Los creyentes de estos fenómenos igualmente argumentan que en la década de los 50, los servicios secretos americanos en conjunto con los de otras naciones perfilaron la estrategia de ocultación que se haría del fenómeno OVNI. Indican que la metodología de los servicios secretos sería sencilla en un principio, limitándose reiteradamente a negar la veracidad de los testimonios de quienes han tenido algún tipo de avistamiento. Hay quienes dicen que en determinados casos espectaculares se han utilizado métodos de presión más convincentes, sea la extorsión y la amenaza a testigos así como el secuestro y ocultación de pruebas. También la ignorancia pública hacia los ovnis [3].
Este tipo de hipótesis recibe el nombre de hipótesis positivas (ver artículo ufología).
Teoría de la conspiración
Los creyentes de estos fenómenos argumentan una Teoría conspirativa, en la que se indica que en la década de los 50, los servicios secretos americanos en conjunto con los de otras naciones habrían perfilado la estrategia de ocultación que se haría del fenómeno OVNI. Aunque el fenómeno fue ampliamente estudiado por los Estados Unidos en el Proyecto Libro Azul.
Igualmente algunos de los creyentes presentados especulan la eliminación de pruebas en esta teoría conspirativa, indicando que la metodología utilizada para ello se limitaría reiteradamente a negar la veracidad de los testimonios de quienes han tenido algún tipo de avistamiento. Hay quienes dicen que en determinados casos espectaculares y evidentes se habría utilizado métodos de presión más convincentes, sea la extorsión y la amenaza a testigos así como el secuestro y ocultación de pruebas.
Opiniones en contra de que los ovnis tengan relación con naves extraterrestres
Los escépticos suelen emplear un principio básico de la ciencia que dice que “para poder afirmar la existencia de fenómenos extraordinarios se requieren pruebas concluyentes”. Hacen hincapié en que no se han aportado pruebas fiables que respalden la hipótesis de que el fenómeno OVNI tiene relación con naves extraterrestres.
Los escépticos no son los únicos en calificar estos avistamientos o cualquier relación entre los ovnis con seres de otros mundos, como un mero fraude, también la inmensa mayoría de científicos y aficionados al espacio descartan esta posibilidad.
Para los Astrónomos y científicos en general al no dar pruebas consistentes y no respetar el método científico, pero a la vez decir que sus conocimientos son verídicos se puede calificar a la Ufología como pseudociencia.
A través de la historia del llamado fenómeno OVNI se han verificado muchos casos de falsificaciones. Varios científicos han afirmado que cuando los informes de OVNIs se estudian en profundidad, la mayoría de los casos logra ser identificado con certeza, resultando que se trataba de fraudes, alucinaciones, o malas interpretaciones o pareidolias de fenómenos terrestres conocidos (cometas, fenómenos atmosféricos, satélites, basura espacial, aviones, prototipos de naves terrestres, nube lenticular, etc.).
En los demás casos el fenómeno queda como “no identificado” lo que no autoriza a pretender que, por el hecho de no lograrse con certeza su identificación, exista base para sostener que se trata de naves extraterrestres. Incluso en estos casos “no identificados” resulta más admisible y lógico afirmar que se trate de casos similares a los identificados.
Este tipo de hipótesis recibe el nombre de hipótesis negativas (ver artículo ufología)
Falsificaciones
- La serie de fraudes que relacionan los OVNIs con la histórica misión del Apolo 11 basada en señales de audio ficticios hechos por actores para una parodia realizada por la televisión británica el 20 de junio de 1977.
- El video de la autopsia extraterrestre, un engaño que fuera presentada como real por el productor Ray Santilli en Londres en 1995.
- El famoso vídeo de un OVNI en México que se escondía detrás de un edificio y que al ser estudiado mostraba síntomas de ‘pixelización‘.
- Los ovnis de Canarias
- Los fraudes de Billy Meier.
- El fraude de Metepec.
- El caso de Amauri Rivera de 1988.
- El 11 de agosto se creyó haber visto un ovni en Santiago, en Chile, por la noche, pero operativos del canal CHV, descubrieron que solamente era un aviso de propaganda de las baterías Duracell.
Algunos avistamientos de OVNIs en el mundo hispánico
En Argentina
- Entre 1978 y 1994 hubo una serie de avistamientos extraños en las Sierras Cordobesas, de Villa Carlos Paz, mucha gente decía que aparecían pequeños triángulos blancos por las noches. También en Jujuy, en Humahuaca se observaron algunos avistamientos extraños, al igual que en Mendoza y en San Carlos de Bariloche en 1997.
- El 17 de septiembre de 1985 cientos de miles de habitantes de Buenos Aires y alrededores presenciaron el paso de un objeto luminoso durante casi 12 horas. El extraño suceso fue finalmente explicado como originado en el lanzamiento de un globo estratosférico MIR frances desde Sudáfrica dos meses antes.1
- El más espectacular fue en 1988, en el barrio de Villa Urquiza de Buenos Aires, cuando un objeto plateado fue visto por más de 7.500 personas a plena luz del día. El Aeroparque Jorge Newbery, informó que un objeto muy veloz apareció en sus radares a la dirección de laVilla General Paz aquel mismo día.
Formaciones triangulares de ovnis Lenticulares, fueron registradas en Buenos Aires, a partir del año 1999 y durante cuatro años consecutivos el fenómeno anormal se reitero. Los análisis efectuados a las imágenes obtenidas de estos eventos extraordinarios fueron positivos, fueron realizados por fundaciones de renombre internacional y también por serios y experimentados investigadores del fenómeno ovni.
Lo importante de las extrañas apariciones, es que en dos de estos cuatro eventos se registraron severos cortes de energía eléctrica en las zonas de la ciudad por donde se observaba el desplazamiento de las extrañas triangulaciones de lenticulares. El mejor registro obtenido de estas formaciones equidistantes, tal vez sea el del año 2001, que sucedió al anochecer del 26 de diciembre y fue emitido por la televisión nacional una semana después. Es posible que estas manifestaciones tengan relación con una específica época del año, y una determinada posición lunar, dado que los cuatro registros se obtuvieron con fases de luna creciente y con las elípticas más altas que se registran al año. Esto es medianamente así entre Octubre y hasta Diciembre.
Hoy se pueden encontrar imágenes de estos eventos anómalos alojadas en más de 150 páginas de difusión digital por este medio. Varias de estas manifestaciones, precisamente las dos primeras (1999) y (2000), se pueden interpretar como lo que en el lenguaje ufológico se denomina Flotillas Ovni, debido a que las manifestaciones fueron producidas por decenas de Ovnis que parecían estar encadenados de manera prolija, como generando geometrías complejas y siempre equidistantes. La velocidad de estos eventos es más bien de tránsito lento y orbital, aunque otras que comprendían las mismas formaciones lograban velocidades extraordinarias. La altitud aproximada del fenómeno puede oscilar entre los 10 000 m y los 30 000 m.
En Bolivia
Uno de los más importantes es el supuesto hallazgo de una nave extraterrestre en la región de La Mamora, Tarija, el 6 de mayo de 1978. Se piensa que una nave extraterrestre cayó a tierra en la ladera oeste del cerro El Zaire (Argentina) en la mencionada región.2
Se tiene registro que esa tarde un objeto humeante descendió rápidamente por el cielo y que la explosión del impacto pudo ser sentida a 60 km de distancia. Cuando las autoridades se enteraron, iniciaron una búsqueda del objeto indicando que habría sido un satélite. Un equipo de científicos estadounidenses acudieron a verificar el hecho y los informes mencionan que se llevaron un objeto a Estados Unidos, después de eso la búsqueda concluyó sin dar ninguna información sobre si el objeto había sido encontrado o no.3
En Brasil
En 1977 tuvo lugar el conocido incidente OVNI de Colares, en la isla homónima del estado de Pará [4].
En Chile
Caso Valdés, Putre 1977. Una fría y oscura noche de mayo de 1977, un grupo de militares del Regimiento Huamachuco patrullaba el altiplano chileno , en las cercanías de Putre (pampa Lluscuma). La patrulla estaba comandada por el cabo Armando Valdés. Aproximadamente a las 4:00 AM se indica que uno de los guardias habría avistado y alertado a sus compañeros de una luz fluorescente que habría descendido desde el cielo estrellado y ocultado detrás de un cerro a un kilómetro de distancia. Luego, cuando se habría alistado en sus caballos para ir a ver lo sucedido, se dice que apareció una segunda luz, a sólo 500 metros, que los enfrentó. La patrulla se habría atemorizado y desconcertada se habría reunido y tratado de protegerse. En ese momento se menciona que el cabo Valdés avanzó hacia la luz y gritó: “En el nombre de Dios, identifíquense”; las que habrían sido sus últimas palabras antes de indicarse que posteriormente habría desaparecido por minutos y luego habría caído acostado, con la barba crecida, ojos desorbitados, el reloj adelantado cinco días y repitiendo la frase ” ustedes no saben quienes somos, ni de donde venimos”.
En España
En España existen numerosos casos de ovnis documentados. Las Fuerzas Armadas Españolas los investiga a través de la instrucciónconfidencial IG-40-5, del Estado Mayor del Cuartel General del Ejército del Aire.4
- El primer caso conocido en España que se puede asociar al fenómeno ovni ocurrió el 14 de febrero de 1826 en Campo de Criptana, en laprovincia de Ciudad Real. El 6 de marzo, el Diario de Cádiz relató la noticia. La descripción dada por el diario coincide perfectamente con la de un bólido celeste.5
- Años más tarde, en 1851, en la población madrileña de Villaviciosa de Odón, durante la noche del 16 de mayo, se observa en el cielo unacruz luminosa que desaparece tras varios minutos de resplandor ante el asombro de las numerosas personas que la divisaron. Este incidente también fue recogido en documentos de la época. La explicación más plausible es que se tratara de un efecto óptico bastante conocido llamado halo lunar.6
- El primer caso de avistamiento de un platillo volante tuvo lugar durante los primeros días de julio de 1947 en la comarca de Balazote, enAlbacete, donde numerosos vecinos fueron testigos del paso de un objeto oscuro que a las siete de la tarde atravesó el cielo albaceteño.[cita requerida]
- El 22 de junio de 1976 tuvo lugar el famoso incidente OVNI de las Islas Canarias, que duró más de 40 minutos , en este caso quedó claro que eran misiles Poseidón lanzados desde un submarino de EEUU en una prueba balística. Al igual que en los otros avistamientos de similares características que produjeron desde 1974 a 1979.7
- El 11 de noviembre de 1979 se produjo el incidente OVNI de Manises o Caso Manises, que provocó que un vuelo comercial tuviera que hacer un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Manises (Valencia). Posteriormente, un caza persiguió durante un largo rato al citado objeto. Una de las explicaciones más recientes de los hechos afirma que las luces vistas por la tripulación del avión eran en realidad las llamaradas de las torres de combustión de la refinería de Escombreras, junto a Cartagena.8
- En las proximidades de las gigantescas antenas que la NASA y el INTAtienen instaladas en Robledo de Chavela, han sido numerosos los avistamientos de ovnis que se han venido sucediendo a lo largo de los años,910 especialmente en los años setenta y a principios de los ochenta. Igualmente, desde dicha estación espacial se retransmitió, en 1969, la histórica llegada del hombre a la Luna. Un rumor de alcance mundial difundió la historia de que los astronautas del Apolo 11 vieron una serie de gigantescos humanoides y de naves espaciales alrededor de cráteres al llegar al satélite. Según este mito, referido en ocasiones al Apolo 11 o al Apolo 16, se pidió a todos los periodistas que estaban en dicha estación que salieran de la sala de control durante unos minutos. La salida de los periodistas fue confirmada por algunos de ellos que estuvieron allí, entre ellos José Antonio Silva, locutor por la época de Televisión Española y piloto aeronáutico.11 12
En los programas de parapsicología de Iker Jiménez, Milenio 3, y en el antiguo Medianoche, de Antonio José Alés, ambos de la Cadena Ser se ha hablado con frecuencia sobre este tema. - Sin embargo, el por aquel entonces responsable de la NASA en España y director de la estación de seguimiento de Fresnedillas, Luis Ruiz de Gopegui, dio una versión diferente y prosaica: el astronauta John Young del Apolo 16 tuvo molestias estomacales durante la misión, y los astronautas podían tener conversaciones privadas con los médicos si así lo deseaban. Cuando habló con el médico sobre sus síntomas, pidió que la conversación fuera privada, así que en las estaciones de seguimiento se pidió a los periodistas que salieran para que no oyeran la comunicación.13 Las presuntas pruebas de que los astronautas del programa Apolo vieron ovnis en la Luna han sido rebatidas por algunos especialistas.14 La principal prueba consistía en una señal de audio ficticia realizada por actores para un documental de broma de la televisión británica, el 20 de junio de 1977, llamado Alternativa 3. En el momento del paseo lunar del Apolo 11, las imágenes estaban siendo retransmitidas a todo el mundo por las otras dos antenas de la Red del Espacio Profundo (Goldstone y Camberra), no por la antena de Robledo de Chavela, por lo que difícilmente la salida de los periodistas tuvo que ver con supuestos OVNIs. El paseo lunar del Apolo 11 puede verse íntegro en Internet, en la web del Apollo Lunar Surface Journal. Sin embargo, los detractores aducen que este paseo lunar que se puede visionar ha sido manipulado y censurado en buena parte de su metraje (véase Acusaciones de falsificación en los alunizajes del Programa Apolo).
En Uruguay
El día 20 de abril de 1995 según archivos desclasificados por el ministro Otonelli, fueron divisados en una zona uruguaya conocida como El Pinar, unos objetos voladores no identificados. Según el secretario de cartera, Egar Savio, las naves tenían un método de vuelo no convencional, lo que fue verificado por Ismael Aguirre Viejót, ex empleado de la NASA residente en Uruguay. El caso más impresionante es el de la ciudad de Cardona, Soriano. Ciertos técnicos dicen que las corrientes fluviales subterráneas atraen a las criaturas extraterrestres. Aunque el gobierno uruguayo lo niega, la ONU afirma que ya hay más de 20 personas desaparecidas luego de haber tenido encuentros cercanos con OVNIS.
Conclución:
Parece que en estos ultimos tiempos hay una ola de avsitajes de ovnis.Yo me pregunto si acaso no será una estrategia de Marketing, de los yankees, de rusia, de los chinos. O nos estarán visitando de otros planetas?
Suena medio absurdo todo este tema, pero en fin,cada loco con su cuento.
En fin, aca les dejo este artículo sobre el tema, que espero lo disfruten y me cuenten sus opiniones.
Saludos.
Paulo
Notas
- Argentina: OVNI en Laguna Lezama
- Fotografían OVNI en Londres
- Objeto volador no identificado, Wikipedia
Referencias
- ↑ Mejor OVNI en mano que cien volando, Observatorio Astronómico de la Plata. Boletín 154.
- ↑ Boliviahoy.com Noticas del país Bolivia news bolivian news
- ↑ Boliviahoy.com Noticas del país Bolivia news bolivian news
- ↑ Juan José Benítez, «IG-40-5: Normativa secreta de los militares para la investigación ovni»
- ↑ Uno de los primeros casos ovni ocurridos en España
- ↑ Otro “ovni” avistado en el siglo XIX
- ↑ ¿OVNIs o misiles?: Juzgue Vd. mismo.
- ↑ Explicación racional del caso Manises
- ↑ R. de las Nieves, «Los OVNIs que visitan la sierra oeste», El Mundo, 18 de agosto de 1998
- ↑ R. de las Nieves, «Aterrizajes de ovnis en Galapagar y Colmenarejo», El Mundo, 19 de agosto de 1998
- ↑ Juan José Benítez (2002). Terror en la Luna. Barcelona: Planeta-De Agostini. ISBN 84-395-8432-6.
- ↑ Vid. también el capítulo dedicado a «Jesús Hermida» en Julio M. Barroso (2005). Famosos al descubierto. 45 perfiles inéditos de grandes personajes. Madrid: Nowtilus. ISBN 84-9763-145-5. [1]
- ↑ http://the-geek.org/escepticos/200104/msg00126.html
- ↑ ¿Ovnis en la Luna? Análisis crítico de las supuestas pruebas de ovnis lunares.
Bibliografía
- Berlitz, Charles (1977 (agotado)). Sin rastro. Pomaire, S.A.: Barcelona. ISBN 84-286-0217-4/ISBN 84-286-0216-6.
- – (1978 (agotado)). Sin rastro. Mundo Actual de Ediciones, S.A.: Barcelona. ISBN 84-7454-009-7.
- Fundación Anomalía (1997). Diccionario Temático de Ufología. Santander: Fundación Anomalía. ISBN 84-605-6850-4.
- Harpur, Patrick (2006 [2ª edición]). El fuego secreto de los filósofos. Girona: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-934625-3-6.
- – (2007). Realidad Daimónica. Girona: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-935313-3-1.
- Jung, Carl Gustav (2001). Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo (1958). En Obra completa Volumen 10: Civilización en transición. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-403-6.
- Vallee, Jacques (1972, 1976 (agotados)). Pasaporte a Magonia. Plaza & Janés Editores, S.A.: Barcelona. ISBN 84-01-31018-0/ISBN 84-01-47027-7.
Véase también
- Abducción (ufología) · Alucinación · Anillos de hadas · Área 51 · Círculos en las cosechas · El mundo y sus demonios. Libro de Carl Sagan· Encuentro cercano · Fenómeno celeste en Basilea de 1566 · Fenómeno celeste en Nüremberg de 1561 · Incidente ovni · Incidente OVNI de Roswell · Objeto volador no identificado nazi · OSNI · Paranormal · Parapsicología · Pareidolia · Ufología · Vida extraterrestre
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre ovnis.- “Cronica de un OVNI que no fue” completo artículo sobre uno de los más famosos casos de supuesto OVNI ocurrido en Buenos Aires en 1985
- Ufoevidence (en inglés)
- Imágenes del Google Maps de posibles objetos voladores no identificados
- Sitio que ofrece una visión crítica del fenómeno OVNI y de sus promotores, como Jaime Maussan
- Formaciones OVNI
- Ovnis México – Sitio web dedicado a la investigación del fenómeno OVNI y temas de lo paranormal
- México: Video OVNI de Ramiro Valencia
- ¿Hay vida extraterrestre?
El idealismo metafísico 2
13 abr 2009 Comentarios desactivados
in Filosofía, Teología, teología Natural
El idealismo metafísico 2
2.Las teorías positivistas
La tesis anteriormente indicada, “toda metafísica es imposible”, fue apadrinada por el positivismo del siglo xrx, con más apasionamiento quizás que por los mismos idealistas. Se conocen con el nombre de “Teorías positivistas” todas aquellas doctrinas filosóficas (y también psicológicas) que se atienen pura y exclusivamente a los datos “positivos”, entendiendo por datos “positivos” los que nos son suministrados por medio de los sentidos.
Las teorías positivistas niegan el valor de la metafísica : lo único real, objetivo, lo único que se puede afirmar es lo que se percibe por medio de los sentidos.
El método del positivismo consiste en estudiar las leyes empíricas de los fenómenos, dejando de lado expresamente el estudio de las causas y de la esencia de las cosas. El “empirismo” es otra forma de positivismo: acepta sólo aquellos conocimientos que se originan en la “experiencia” sensible. El positivismo (Augusto Comte, John Stuart Mili, Herbert Spencer) es una especie de empiris mo fenomenista (no interesan más que los fenómenos que se ofrecen a la experiencia sensible); renuncia a bus car la solución de problemas del universo, que cree insolubles y completamente inútiles: si hay un sustrato de los fenómenos, si existen las cosas en si, son cuestiones inútiles y sin importancia.
Comte sostenía que el espíritu humano pasa por tres estados sucesivos: el teológico, que explica los hechos me diante agentes sobrenaturales; el metafísica, que trata de buscar razones abstractas, meras explicaciones verbales; y el positivo, que se atiene al dato real y trata de explicar, sin recurrir a la metafísica, el orden y la regularidad de los fenómenos observados. En el “Discurso sobre el espíritu positivo” escribe Comte:
“Según esta doctrina fundamental, todas nuestras espe culaciones, cualesquiera, están sujetas inevitablemente, sea en el individuo, sea en la especie, a pasar sucesivamente por tres estados teóricos distintos, que las denominaciones habituales de teológico, metafísico y positivo podrán calificar aquí suficientemente, para aquellos, al menos, que hayan comprendido bien su verdadero sentido general. Aunque, desde luego, indispensable en todos los aspectos, el primer estado debe considerarse siempre, desde ahora, como provisional y preparatorio; el segundo, que no constituye en realidad más que una modificación disolvente de aquél, no su pone nunca más que un simple destino transitorio a fin de conducir gradualmente al tercero; en éste, el único ple namente normal, es en el que consiste, en todos los géneros, el régimen definitivo de la razón humana” 1
Para el positivismo de Comte lo que caracteriza la virilidad de la inteligencia humana, es decir el estado de madurez intelectual que se exige para la investiga ción científica, no es el afán de determinar las causas propiamente dichas (tarea inútil, por lo menos), sino la simple búsqueda de las leyes, la indagación de las constantes relaciones entre los fenómenos observados.
En la línea del positivismo están Stuart Mili y Spencer. El primero de ellos expone en su ensayo “Utilitarismo” el sentido y el alcance de esta doctrina, que aplica sobre todo a la Lógica, a la Psicología y a la Moral Spencer, no tan original, en su obra “Un sistema de Filosofía sintética”, construye un positivismo basado en una concepción evolucionista materialista; “Lo que persiste invariable en cantidad, pero modificándose siempre en su forma bajo esas apariencias sensibles que nos presenta el Universo, rebasa la concepción y el conocimiento hu manos: es un poder desconocido e inconocible que nos vemos obligados a reconocer como sin límites en el espacio y sin principio ni fin en el tiempo”2.
El Positivismo nació, floreció y se propagó en el siglo XIX, paralelamente con el avance de las Ciencias Positivas, que le dieron impulso. Todo lo que tiene de “positivo” es filosóficamente aceptable; en efecto: los datos y las experiencias sensibles son la base de todo el saber humano.
Las deficiencias filosóficas del Positivismo las encontramos en sus aspectos negativos: en que proclama los hechos de la experiencia sensible como los únicos objetos científicos; en que declara incognoscible lo metempírico y lo abstracto (las esencias, las sustancias, las relaciones, las causas, etc.); en que afirma abiertamente la imposibilidad de toda Metafísica.
Fuente:
Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, Libreria Huemul, Bs.As., Argentina,1970,p.123-126
notas
1 marías J., La filosofía en sus textos, 2, pág 1007 Ed Labor, Barcelona, 1963.
2 marías J., O. C., pág. 1053.
Una nueva obra descubre el itinerario científico y espiritual de Georges Lemaître
12 abr 2009 Comentarios desactivados
in Teología
Una nueva obra descubre el itinerario científico y espiritual de Georges Lemaître
Autor del artículo que sentó las bases de la cosmología moderna, Lemaître (1894-1966) concilió en su persona la relación entre ciencia y religión
Dominique Lambert ha publicado en Bruselas en 2008 una obra fundamental, Un atome d´Univers (Un átomo de Universo) en la que aporta datos inéditos para comprender la evolución del pensamiento de Lemaître y su concepción de las relaciones entre ciencia y religión. Esta obra expresa el reconocimiento de la importancia de uno de los más eminentes científicos del siglo XX, ya que fue el primero en proponer, en dos artículos de 1927 y 1931, la primera formulación de lo que con el tiempo se denominaría “el modelo estándar” de la cosmología moderna, modelo que ha sido confirmado en sus análisis, los cálculos y la síntesis. La obra responde a una pregunta: ¿cómo una misma persona pudo ser un eminente científico, fuertemente racional en sus trabajos de astronomía, y a la vez ser un sacerdote fervoroso? Por Leandro Sequeiros.
Pero pocos han oído hablar de Georges Lemaître, el padre de las teorías actuales sobre el origen del universo. Lemaître nació en Charleroi (Bélgica) el 17 de julio de 1894, y murió el 20 de junio de 1966. No fue un sacerdote que se dedicó a la ciencia ni un científico que se hizo sacerdote: fue, desde el principio, las dos cosas. Un libro publicado en 2008, trae a la actualidad la figura y la obra en ciencia y religión de Georges Lemaître.
Georges Henri Joseph Édouard Lemaître fue sacerdote católico y científico belga. Nació en Charleroi en 1894. En 1911 fue admitido en la Escuela de Ingenieros. En verano de 1914 pensaba pasar sus vacaciones yendo al Tirol en bicicleta con un amigo, pero tuvo que cambiar las vacaciones por la guerra en la que se vio envuelto su país hasta 1918. Después de servir como voluntario en el ejército belga durante la Primera Guerra Mundial, empezó a estudiar física y matemáticas, incluyendo la teoría de la relatividad de Albert Einstein.
Después volvió a la Universidad de Lovaina y cambió su orientación: se dedicó a las matemáticas y a la física. Como seguía con su idea de ser sacerdote, tras obtener el doctorado en física y matemáticas ingresó en el Seminario de Malinas y fue ordenado sacerdote por el Cardenal Mercier, el 22 de septiembre de 1923. Ese mismo año le fueron concedidas dos becas de investigación, una del gobierno belga y otra de una Fundación norteamericana, y fue admitido en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) como investigador de astronomía.
Físico, matemático, astrónomo y sacerdote
Después de un año en la Universidad de Cambridge con el astrónomo Arthur Eddington y otro en Cambridge, Massachusetts con Harlow Shapley, regresó a su Universidad. Desde octubre de 1925, Lemaître fue profesor de la Universidad de Lovaina. Abierto y simpático, tenía grandes dotes para la investigación y era un profesor nada convencional. Ejerció una gran influencia en muchos alumnos y promovió la investigación en la Universidad. Además, en 1930 se hizo famoso en la comunidad científica mundial y sus viajes, especialmente a los Estados Unidos, fueron ya una constante durante muchos años.
Lemaître se hizo famoso por dos trabajos que están muy relacionados y se refieren al universo en su conjunto: la expansión del universo, y su origen a partir de un «átomo primitivo». El profesor Mariano Artigas lo ha estudiado en profundidad.
En 1927 publicó un informe en el que resolvió las ecuaciones de Einstein sobre el universo entero (que Alexander Friedman ya había resuelto sin saberlo Lemaître) y sugirió que el universo se está expandiendo, según una de las soluciones; por ello Slipher y Wirtz habían observado un corrimiento hacia el rojo de la luz de las nebulosas espirales. En 1931, propuso la idea que el universo se originó en la explosión de un «átomo primigenio» o «huevo cósmico» o hylem. Dicha explosión ahora se llama el Big Bang.
En los años siguientes desarrolló la teoría y participó en la controversia científica y religiosa sobre el origen del universo. Según su estimación, el universo tiene entre 10 y 20 mil millones de años, lo cual corresponde con las estimaciones actuales.
Al final de su vida se dedicó cada vez más a los cálculos numéricos. Su interés en los computadores y en la informática terminó por fascinarlo completamente.
Lemaître y la expansión del universo
Las ecuaciones de la relatividad general, formuladas por Einstein en 1915, permitían estudiar el universo en su conjunto. El mismo Einstein lo hizo, pero se encontró con un universo que no le gustaba: era un universo que cambiaba con el tiempo, y Einstein, por motivos no científicos, prefería un universo inalterable en su conjunto. Para conseguirlo, realizó una maniobra que, al menos en la ciencia, suele ser mala: introdujo en sus ecuaciones un término cuya única función era mantener al universo estable, de acuerdo con sus preferencias personales. Se trataba de una magnitud a la que denominó «constante cosmológica». Años más tarde, dijo que había sido el peor error de su vida.
Otros físicos también habían desarrollado los estudios del universo tomando como base la relatividad general. Fueron especialmente importantes los trabajos del holandés Willem de Sitter en 1917, y del ruso George Friedman en 1922 y 1924. Friedman formuló la hipótesis de un universo en expansión, pero sus trabajos tuvieron escasa repercusión en aquellos momentos.
Lemaître trabajó en esa línea hasta que consiguió una explicación teórica del universo en expansión, y la publicó en un artículo de 1927. Pero, aunque ese artículo era correcto y estaba de acuerdo con los datos obtenidos por los astrofísicos de vanguardia en aquellos años, no tuvo por el momento ningún impacto especial, a pesar de que Lemaître fue a hablar de ese tema, personalmente, con Einstein en 1927 y con de Sitter en 1928: ninguno de los dos le hizo caso.
Para que a uno le hagan caso, suele ser importante tener un buen intercesor. El gran intercesor de Lemaître fue Eddington, quien le conocía por haberle tenido como discípulo en Cambridge el curso 1923-1924. El 10 de enero de 1930 tuvo lugar en Londres una reunión de la Real Sociedad Astronómica. Leyendo el informe que se publicó sobre esa reunión, Lemaître advirtió que tanto de Sitter como Eddington estaban insatisfechos con el universo estático de Einstein y buscaban otra solución. ¡Una solución que él ya había publicado en 1927!
Escribió a Eddington recordándole ese trabajo de 1927. A Eddington, como a Einstein y por motivos semejantes, tampoco le hacía gracia un universo en expansión; pero esta vez se rindió ante los argumentos y se dispuso a reparar el desaguisado. El 10 de mayo de 1930 dio una conferencia ante la Sociedad Real sobre ese problema, y en ella informó sobre el trabajo de Lemaître: se refirió a la «contribución decididamente original avanzada por la brillante solución de Lemaître», diciendo que «da una respuesta asombrosamente completa a los diversos problemas que plantean las cosmogonías de Einstein y de de Sitter». El 19 de mayo, de Sitter reconoció también el valor del trabajo de Lemaître que fue publicado, traducido al inglés, por la Real Sociedad Astronómica. Lemaître se hizo entonces famoso.
La fama de Lemaître se consolidó en 1932. Muchos astrónomos y periodistas estaban presentes en Cambridge (Estados Unidos), en la conferencia que Eddington pronunció el día 7 de septiembre en olor de multitud, y en esa conferencia Eddington se refirió a la hipótesis de Lemaître como una idea fundamental para comprender el universo (Lemaître estaba presente en la conferencia). El día 9, en el Observatorio de Harvard, se pidió a Eddington y Lemaître que explicasen su teoría.
El átomo primitivo
Si el universo está en expansión, resulta lógico pensar que, en el pasado, ocupaba un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento original, todo el universo se encontraría concentrado en una especie de «átomo primitivo». Esto es lo que casi todos los científicos afirman hoy día, pero nadie había elaborado científicamente esa idea antes de que Lemaître lo hiciera, en un artículo publicado en la prestigiosa revista inglesa «Nature» el 9 de mayo de 1931.
El artículo era corto, y se titulaba «El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica». Lemaître publicó otros artículos sobre el mismo tema en los años sucesivos, y llegó a publicar un libro titulado «La hipótesis del átomo primitivo».
En la actualidad estamos acostumbrados a estos temas, pero la situación era muy diferente en 1931. De hecho, la idea de Lemaître tropezó no sólo con críticas, sino con una abierta hostilidad por parte de científicos que reaccionaron a veces de modo violento. Especialmente, Einstein encontraba esa hipótesis demasiado audaz e incluso tendenciosa.
Llegamos así a una situación que se podría calificar como «síndrome Galileo». Este síndrome tiene diferentes manifestaciones, según los casos, pero responde a un mismo estado de ánimo: el temor de que la religión pueda interferir con la autonomía de las ciencias. Sin duda, una interferencia de ese tipo es indeseable; pero el síndrome Galileo se produce cuando no existe realmente una interferencia y, sin embargo, se piensa que existe.
En nuestro caso, se dio el síndrome Galileo: varios científicos (entre ellos Einstein) veían con desconfianza la propuesta de Lemaître, que era una hipótesis científica seria, porque, según su opinión, podría favorecer a las ideas religiosas acerca de la creación. Pero antes de analizar más de cerca las manifestaciones del «síndrome Galileo» en este caso, vale la pena registrar cómo se desarrollaron las relaciones entre Lemaître y Einstein.
Einstein y Lemaître
El artículo de Lemaître de 1927, sobre la expansión del universo, no encontró mucho eco. Desde luego, Lemaître no era un hombre que se quedase con los brazos cruzados. Convencido de la importancia de su trabajo, fue a explicárselo al mismísimo Einstein.
El primer encuentro fue, más bien, un encontronazo. Del 24 al 29 de octubre de 1927 tuvo lugar, en Bruselas, el famoso quinto congreso Solvay, donde los grandes genios de la física discutieron la nueva física cuántica. Lemaître buscó hablar con Einstein sobre su artículo, y lo consiguió. Pero Einstein le dijo: «He leído su artículo. Sus cálculos son correctos, pero su física es abominable».
Lemaître, convencido de que Einstein se equivocaba esta vez, buscó prolongar la conversación, y también lo consiguió. El profesor Piccard, que acompañaba a Einstein para mostrarle su laboratorio en la Universidad, invitó a Lemaître a subir al taxi con ellos. Una vez en el coche, Lemaître aludió a la velocidad de las nebulosas, tema que en aquellos momentos era objeto de importantes resultados, que Lemaître conocía muy bien y que se encuentra muy relacionado con la expansión del universo. Pero la situación se volvió bastante embarazosa, porque Einstein no parecía estar al corriente de esos resultados. Piccard decidió huir hacia adelante: para salvar la situación, ¡comenzó a hablar con Einstein en alemán, idioma que Lemaître no entendía!
Las relaciones de Lemaître con Einstein mejoraron más tarde. La primera aproximación vino a través de los reyes de Bélgica, que se interesaron por los trabajos de Lemaître y le invitaron a la corte. Einstein pasaba cada año por Bélgica para visitar a Lorentz y a de Sitter, y en 1929 encontró una invitación de la reina Elisabeth, alemana como Einstein, en la que le pedía que fuera a verla llevando su violón (tocar el violón era una afición común a la reina y a Einstein): esa invitación fue seguida por muchas otras, de modo que Einstein llegó a ser amigo de los reyes.
En una conversación, el rey preguntó a Einstein sobre la famosa teoría acerca de la expansión del universo, e inevitablemente se habló de Lemaître; notando que Einstein se sentía incómodo, la reina le invitó a improvisar, con ella, un dúo de violón. Ya llovía sobre mojado.
Otra aproximación se produjo en 1930, en una ceremonia en Cambridge, donde Einstein encontró a Eddington. De nuevo salió en la conversación la teoría del sacerdote belga, y Eddington la defendió con entusiasmo.
Reconocido por Einstein
Einstein tuvo varios años para reflexionar antes de encontrarse de nuevo personalmente con Lemaître, en los Estados Unidos. Lemaître había sido invitado por el famoso físico Robert Millikan, director del Instituto de Tecnología de California. Entre sus conferencias y seminarios, el 11 de enero de 1933 dirigió un seminario sobre los rayos cósmicos, y Einstein se encontraba entre los asistentes.
Esta vez, Einstein se mostró muy afable y felicitó a Lemaître por la calidad de su exposición. Después, ambos se fueron a discutir sus puntos de vista. Einstein ya admitió entonces que el universo está en expansión; sin embargo, no le convencía la teoría del átomo primitivo, que le recordaba demasiado la creación. Einstein dudó de la buena fe de Lemaître en ese tema, y Lemaître, por el momento, no insistió.
En mayo de 1933, Einstein dirigió algunos seminarios en la Universidad Libre de Bruselas. Al enterarse de que Hitler había sido nombrado Canciller de la República Alemana, fue a la Embajada alemana en Bruselas para renunciar a la nacionalidad alemana y dimitir de sus puestos en la Academia de Ciencias y en la Universidad de Berlín. Einstein permaneció varios meses en Bélgica, preparando su porvenir de exiliado. En esas circunstancias, Lemaître fue a verle y le organizó varios seminarios.
En uno de ellos, Einstein anunció que la conferencia siguiente la daría Lemaître, añadiendo que tenía cosas interesantes que contarles. El pobre Lemaître, cogido esta vez por sorpresa, pasó un fin de semana preparando su conferencia, y la dio el 17 de mayo. Einstein le interrumpió varias veces en la conferencia manifestando su entusiasmo, y afirmó entonces que Lemaître era la persona que mejor había comprendido sus teorías de la relatividad.
De enero a junio de 1935, Lemaître estuvo en los Estados Unidos como profesor invitado por el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En Princeton encontró por última vez a Einstein.
Ciencia y religión en Lemaître
A Einstein le costó aceptar la expansión del universo, aunque finalmente tuvo que rendirse ante ella, porque sus ideas religiosas se situaban en una línea que de algún modo podría calificarse, con los debidos matices, como panteísta. Por tanto, al otorgar de algún modo un carácter divino al universo, le costaba admitir que el universo en su conjunto va cambiando con el tiempo. Los mismos motivos le llevaron a rechazar la teoría del átomo primitivo. Un universo que tiene una historia y que comienza en un estado muy singular le recordaba demasiado la idea de creación.
Einstein no era el único científico que sufría los efectos del síndrome Galileo. El simple hecho de ver a un sacerdote católico metiéndose en cuestiones científicas parecía sugerir una intromisión de los eclesiásticos en un terreno ajeno. Y si ese sacerdote proponía, además, que el universo tenía un origen histórico, la presunta intromisión parecía confirmarse: se trataría de un sacerdote que quería meter en la ciencia la creación divina. Pero los trabajos científicos de Lemaître eran serios, y finalmente todos los científicos, Einstein incluido, lo reconocieron y le otorgaron todo tipo de honores.
Lamaître jamás intentó explotar la ciencia en beneficio de la religión. Estaba convencido de que ciencia y religión son dos caminos diferentes y complementarios que convergen en la verdad. Al cabo de los años, declaraba en una entrevista concedida al New York Times: «Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión». Georges Lemaître falleció en Lovaina poco después de oír la noticia del descubrimiento de la radiación de fondo de microondas cósmicas, la prueba de su teoría.
Dominique Lambert ha publicado en Bruselas en 2008 una obra fundamental, Un atome d´Univers (Un átomo de Universo) [el título completo es: L´itinéraire spirituel de Georges Lemaître. Suivi de “Univers et atome” – Textes inédits de G. Lemaître. Bruxelles, Lessius, coll. “Au singulier”, número 16, 2008, 224 pág.], en la que aporta datos inéditos para comprender la evolución del pensamiento de Lemaître y su concepción de las relaciones entre ciencia y religión.
Esta obra expresa el reconocimiento de la importancia de uno de los más eminentes científicos del siglo XX, ya que fue el primero en proponer, en dos artículos de 1927 y 1931, la primera formulación de lo que con el tiempo se denominaría “el modelo estándar” de la cosmología moderna, modelo que ha sido confirmado en sus análisis, los cálculos y la síntesis.
Si bien esta obra se refiere sobre todo al estudio de su pensamiento científico sin ignorar que G. Lemaître había tenido una vida espiritual muy rica, la de un sacerdote católico fervoroso, todos los elementos de las relaciones entre ciencia y religión de esa época no habían estado todavía explicitados hasta ahora.
La presente obra, L´itinéraire spirituel de Georges Lemaître, trata de responder a esas cuestiones todavía poco conocidas. Este estudio refleja los contenidos de un coloquio sobre Lemaître en el que se aportan elementos nuevos debidos al descubrimiento de nuevos documentos inéditos.
Esta obra se presenta como una biografía espiritual, vivida por el eminente cosmólogo desde su formación universitaria hasta el final de su vida en la que fue presidente de la Academia Pontificia de Ciencias. La obra responde a una pregunta: ¿cómo una misma persona pudo ser un eminente científico, fuertemente racional en sus trabajos de astronomía, y a la vez ser un sacerdote fervoroso?
“Queremos mostrar, -escribe Lambert– que Lemaître no es solamente esa estrella de la cosmología contemporánea a quien se cita y se redescubre cada vez más hoy día. Lemaître fue también un hombre de fe y un sacerdote católico excepcional al que la ciencia no había ocultado nunca una fe simple y profunda. [...] Es también una estrella que, como aquella de los Reyes Magos, ayudó a más de uno a encontrar el camino pobre y escondido que lleva al Emmanuel” (pág. 18).
Espiritualidad y ciencia: Lemaître
El primer capítulo (“La estrella de la cosmología contemporánea”) resume la obra científica de Lemaître. Este capítulo está escrito de modo muy pedagógico, muestra las opciones y las conclusiones de su trabajo científico y lo sitúa en su contexto. Esto le permite concluir que “Lemaître es una de las figuras centrales de la historia de la física contemporánea” (Página 18).
El segundo capítulo contiene informaciones muy interesantes procedentes de archivos inéditos. Éstos se refieren sobre todo a la correspondencia de Lemaître con un compañero durante la guerra, Joris van Severen, un hombre poco simpático, nacionalista flamenco de los primeros tiempos que se comprometió con los ocupantes nazis durante la Segunda Guerra mundial. Las relaciones entre Lemaître y este hombre político se limitan al tiempo en que fueron compañeros de armas durante la Primera Guerra. Los avatares de la guerra les había acercado, y su correspondencia muestra la amistad que se fraguó entonces. Las cartas permiten encontrar las primeras intuiciones de Lemaître.
Dominique Lambert, en la obra que comentamos, hace resaltar dos elementos. El primero es que por medio de su amigo Joris, Lemaître tuvo contactos con Léon Bloy, y quedó seducido por el radicalismo de sus posturas y el valor que le daba a la pobreza y a la abnegación. El segundo elemento es que ya aparece en la correspondencia de Lemaître la pasión por unir una visión científica del universo tal como la presenta la física y los textos de la Escritura. Lo hace a partir del texto latino del libro del Génesis según el cual al principio creó Dios la luz. El fiat lux es la primera palabra del Creador y ésta hace reflexionar a Lemaître sobre la luz, ya que como lector de Poincaré, ésta es la que unifica la visión del mundo.
Estos dos elementos están conectados, ya que la exégesis simbólica de Bloy permite a Lemaître unificar las dos perspectivas. De esta correspondencia amistosa y confiada brotan los elementos más importantes que proporcionan un retrato espiritual de lo que vivía Leamaître en aquella época. El ingeniero que había llegado a ser investigador en matemáticas manifiesta que deseaba consagrar a Dios su vida y hacerse sacerdote.
De la exégesis al átomo
El capítulo siguiente (“De la exégesis al átomo: el doble origen de una hipótesis cosmogónica”) es un estudio riguroso de un texto de Lemaître escrito en la época en la que era seminarista. El texto, publicado anteriormente en el coloquio Georges Lemaître, sabio y creyente, se analiza aquí críticamente y se relaciona con los documentos citados en el capítulo anterior. El análisis de este texto muestra que no se trata simplemente de un trabajo escolar de un estudiante de teología, sino la expresión de una voluntad de unir estrechamente ciencia y teología bíblica.
Con un buen conocimiento de la teoría de Einstein, Lemaître ahonda su reflexión con rigor científico: su deseo de unificación le lleva a preguntarse sobre el origen del universo y sobre el estado inicial de la materia. Este capítulo muestra la unidad profunda del pensamiento de Lemaître, ya que gracias a esta visión podrá, años más tarde, proponer una solución rigurosa a los problemas que plantean a la fe, tanto las ecuaciones de la relatividad como la interpretación, en términos de expansión del universo, las observaciones cosmológicas sobre la luz que procede de las galaxias.
La hipótesis expresada en 1931, en el artículo que se considera fundador de la cosmología moderna, tiene en su trasfondo el intento de solución entre el texto bíblico de la creación y los datos de las ciencias. De igual modo, los debates ulteriores de la cosmología, la cuestión del mundo infinito será habitual en las reflexiones de Lemaître sobre el infinito en matemáticas y en física.
El capítulo IV (“Un camino de interioridad: Lemaître y los “Amigos de Jesús””) describe de forma detallada, la fundación de una asociación de sacerdotes, los “Amigos de Jesús”, muy querida por el cardenal Mercier. Esta asociación nace y se desarrolla en Bélgica y en ella se incorporó Lemaître. La espiritualidad de esta fraternidad está inspirada en los textos de Ruysbroek a los que Lemaître dedica una parte de su tiempo para leerlos y meditarlos.
Los tiempos dedicados a la oración y al retiro espiritual son momentos muy importantes en la vida interior de Lemaître para buscar focos de unificación entre la experiencia de fe y los datos de las ciencias. Estos momentos densos alimentan a Lemaître en los tiempos en que más intensamente se dedica a la elaboración científica, como cuando prepara sus trabajos de 1927 y de 1931 que marcan la historia de la ciencia.
Es necesario insistir en que Lemaître no tuvo una sólida formación teológica (entendida como reflexión crítica y sistemática sobre la doctrina de la Iglesia), sino un modo de vivir su experiencia interior que le permite articular la ciencia y la fe y de este modo explicar por qué en “un mundo científico particularmente hostil o indiferente a las cuestiones teológicas, Lemaître era absolutamente contrario a vivir de forma separada su vida de fe y su vida como científico” (p. 87). Para Lemaître, el comienzo natural del mundo (postulado por el modelo de universo que él mismo propone) no puede ser confundido con “una creación cualquiera en el sentido teológico del término” (p. 89).
Fe y ciencia en Lemaître
El capítulo V (“Una vida apostólica: Lemaître discípulo del P.Lebbe”) estudia las relaciones de Lemaître con los misioneros belgas en China, y sobre todo, Vincent Lebbe. El profesor de Lovaina tuvo un papel importante en la recepción de jóvenes estudiantes chinos en Europa que incidieron luego en la reconstrucción de la Iglesia en China.
Los capítulos VI (“¿Poner la fe a resguardo de la ciencia? Los dos caminos hacia un Dios escondido”), y VII (“¿Poner la ciencia a resguardo de la fe? El caso Un´ ora”) desarrollan la postura de Lemaître en la época de su madurez. Hay un momento muy importante en la biografía de Lemaître, la del conflicto con el papa Pío XII. Se sabe que en un discurso célebre, el papa había recogido la idea de un universo en expansión –en los años en que esta teoría no había sido confirmada como lo fue veinte años más tarde- para identificar el “punto cero” de la historia del universo y las primeras palabras del Génesis. Pío XII había seguido la interpretación concordista y apologética de Edmund Whittaker
Lemaître expresa su desacuerdo basado en dos argumentos: el primero se fundamenta en su concepción de la vida intelectual. Los discursos científicos y bíblicos no tienen por qué coincidir, pero hay una unidad que procede de la misma naturaleza del espíritu humano: “La unidad no se fundamenta en una síntesis conceptual, concordista, que él rechaza, sino en una dimensión propiamente religiosa de la investigación científica. La ciencia es una investigación de la verdad” (pág. 124).
El segundo argumento de Lemaître hunde las raíces en su formación tomista, que defiende que la cuestión de la eternidad del mundo es un problema abierto en filosofía. Para Lemaître hay “dos caminos”, dos posibilidades. Esta postura, que ya está presente en sus escritos de 1931, puede considerarse la postura de la Academia pontificia de ciencias de la que fue presidente desde 1960 hasta su muerte.
“Parece que –según el autor de este libro – la Iglesia se fue inclinando progresivamente hacia el modelo de Lemaître que es más respetuoso con la autonomía específica de las ciencias” (pág. 172). Esta postura está bien expresada en el anexo (“Universo y átomo”), en el que Lemaître distingue bien entre la singularidad inicial del modelo estándar (que no es el “punto cero” de la historia cósmica) y la noción de creación específicamente teológica.
El conflicto con el papa Pío XII
Un hecho resulta especialmente significativo en este contexto. El 22 de noviembre de 1951, el Papa Pío XII pronunció una famosa alocución ante la Academia Pontificia de Ciencias. Algún pasaje parece sugerir que la ciencia, y en particular los nuevos conocimientos sobre el origen del universo, prueban la existencia de la creación divina.
Lemaître, que en 1950 fue nombrado Presidente de la Academia Pontificia de Ciencias, pensó que era conveniente clarificar la situación para evitar equívocos, y habló con el jesuita Daniel O’Connell, director del Observatorio Vaticano, y con los Monseñores dell’Acqua y Tisserand, acerca del próximo discurso del Papa sobre cuestiones científicas. El 7 de septiembre de 1952, Pío XII dirigió un discurso a la asamblea general de la Unión astronómica internacional y, aludiendo a los conocimientos científicos mencionados en el discurso precedente, evitó extraer las consecuencias que podían prestarse a equívocos.
Lemaître dejó clara constancia de sus ideas sobre las relaciones entre ciencia y fe. Uno de sus textos resulta especialmente esclarecedor:
«El científico cristiano debe dominar y aplicar con sagacidad la técnica especial adecuada a su problema. Tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu, al menos si la idea que se hace de las verdades religiosas está a la altura de su formación científica. Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus creaturas. La actividad divina omnipresente se encuentra por doquier esencialmente oculta. Nunca se podrá reducir el Ser supremo a una hipótesis científica”.
“La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe. Incluso quizá tiene una cierta ventaja sobre su colega no creyente; en efecto, ambos se esfuerzan por descifrar la múltiple complejidad de la naturaleza en la que se encuentran sobrepuestas y confundidas las diversas etapas de la larga evolución del mundo, pero el creyente tiene la ventaja de saber que el enigma tiene solución, que la escritura subyacente es al fin y al cabo la obra de un Ser inteligente, y que por tanto el problema que plantea la naturaleza puede ser resuelto y su dificultad está sin duda proporcionada a la capacidad presente y futura de la humanidad”.
“Probablemente esto no le proporcionará nuevos recursos para su investigación, pero contribuirá a fomentar en él ese sano optimismo sin el cual no se puede mantener durante largo tiempo un esfuerzo sostenido. En cierto sentido, el científico prescinde de su fe en su trabajo, no porque esa fe pudiera entorpecer su investigación, sino porque no se relaciona directamente con su actividad científica».
Estas palabras, pronunciadas el 10 de septiembre de 1936 en un Congreso celebrado en Malinas, sintetizan nítidamente la compatibilidad entre la ciencia y la fe, en un mutuo respeto que evita indebidas interferencias, y a la vez muestran el estímulo que la fe proporciona al científico cristiano para avanzar en su arduo trabajo.
Lemaître, Teilhard y Pascal
El capítulo VIII (“Lemaître, Teilhard y Pascal: convergencias y divergencias”) sitúa claramente la filosofía de Lemaître en contraste con los otros dos autores, que también se preguntan por las relaciones entre las ciencias y la religión. Si la visión cósmica de Teilhard de Chardin se suele comparar con la de Lemaître, es necesario diferenciar netamente sus perspectivas. Teilhard es un apóstol de la convergencia entre la ciencia y la fe. Lemaître no procede de esta manera: diferencia siempre que son dos caminos diferentes paralelos.
Por otra parte, las semejanzas con Pascal son más clarificadoras. Uno y otro comparten el mismo estilo de vida científica y espiritual: la observación, la geometría, el cálculo en ciencia y, en la vida espiritual, la oración, la entrega, la renuncia. Uno y otro comparten la misma manera de poner de acuerdo la ciencia y la fe: para Lemaître y Pascal el tema de fondo es “el Dios escondido”, para respetar la trascendencia de Dios y la gracia de su revelación. Pero hay una diferencia: la actitud con respecto al infinito. Para Pascal, la percepción del infinito nos sumerge en un mar de terror; para Lemaître, nos empuja hacia la admiración.
El último capítulo pretende hacer una síntesis de la profunda coherencia de la evolución del pensamiento de Lemaître. Es necesario reconocer que hay una evolución en la manera de unificar la ciencia y la fe, pero no hay una ruptura en este proceso. Más aún: las ideas que presiden la construcción del modelo de universo y la búsqueda de una respuesta termodinámica a la expansión del universo, están ligadas a una convicción nacida de lo que la Biblia dice de la luz.
De este modo, el cambio de una actitud de tipo concordista a una distinción racional no es el reconocimiento de un error, sino el fruto de una mejor comprensión de la revelación y de la especificidad del lenguaje bíblico. La luz del Verbo está presente en los dos caminos. De este modo, D. Lambert puede concluir su estudio con estas palabras: “La estrella de la cosmología contemporánea no puede aparentar ser doble. El padre del Big Bang y el Amigo de Jesús no han cesado jamás de ser la misma estrella” (pág. 192).
Leandro Sequeiros, Catedrático de Paleontología, es profesor en la Facultad de Teología de Granada y colaborador de la cátedra CTR
Descubren las bases neurológicas de la sabiduría
12 abr 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Filosofía Etiquetas: Sabiduría
Descubren las bases neurológicas de la sabiduría
Definida desde la religión y la filosofía durante siglos, ahora se sabe que está asociada al sistema límbico y a la corteza prefrontal.
La sabiduría, entendida como una virtud humana asociada a la empatía, la compasión o el altruismo, está relacionada con la actividad de ciertas partes del cerebro, según una investigación de la Universidad de California en San Diego. La investigación determinó que la corteza prefrontal del cerebro se activa con la regulación emocional o la capacidad de relativizar; que la corteza prefrontal lateral facilita la toma de decisiones razonadas; y que la corteza prefrontal media está implicada en el equilibro emocional y la actitudes pro-sociales o socialmente positivas. Aunque éste es sólo el inicio de un largo camino de investigaciones, la neurobiología promete explicar e incluso fomentar esta misteriosa virtud, hasta hace poco asociada únicamente a la filosofía y a la religión. Por Yaiza Martínez.
Científicos de la Universidad de California en San Diego (UCSD), Estados Unidos, han analizado por vez primera –revisando todos los estudios relacionados con el tema- la neurobiología de la sabiduría, un fenómeno de la conciencia humana normalmente estudiado desde la religión o desde la filosofía. Los encargados de esta revisión de documentos han sido los especialistas Dilip V. Jeste y Thomas W. Meeks, del Departamento de Psiquiatría de la UCSD y del Stein Institute for Research on Angig, y los resultados obtenidos han aparecido recientemente publicados en la revista especializada Archives of General Psychiatry.Según declaró Jeste en un comunicado emitido por la UCSD, “a pesar de que existen muchas similitudes en la definición de sabiduría en las diversas épocas y culturas, dicha definición es más bien subjetiva”.
Desde la perspectiva de la neurobiología el científico señala que “nuestra investigación sugiere que habría una base neurobiológica en las características más universales de la sabiduría”.
Preguntas sin respuesta
La sabiduría es una capacidad psicológica única que se ha mencionado desde la antigüedad, que se ha discutido desde diversas disciplinas del conocimiento desde siempre, y que sólo recientemente ha sido analizada por la psicología y la sociología.
Por otro lado, la sabiduría ha sido definida a lo largo de los siglos y en el transcurso de las civilizaciones como un cúmulo de elementos psicológicos.
Los componentes más comúnmente señalados dentro de esta virtud humana han sido la capacidad de empatía, la compasión o el altruismo, la estabilidad emocional, el auto-conocimiento; y algunas actitudes pro-sociales, como la tolerancia hacia los valores ajenos.
Pero, según Jeste, ciertas preguntas siempre han quedado sin respuesta: ¿es la sabiduría universal o tiene una base cultural?; ¿es una virtud únicamente humana, relacionada con la edad?; ¿depende la sabiduría de la experiencia o, por el contrario, puede ser enseñada?
La investigación empírica a este respecto es algo relativamente novedoso. Meeks y Jeste señalan que en los años 70 del siglo pasado sólo se publicaron 20 artículos relativos a la sabiduría, pero que desde el año 2000 ha habido ya 250 publicaciones sobre el tema.
Áreas del cerebro implicadas A pesar de este interés científico en alza, los investigadores no encontraron en su revisión ningún estudio anterior al suyo en el que la palabra “sabiduría” haya sido relacionada con términos como neurobiología, neuroimágenes o neurotransmisores, aseguran.Con el fin de determinar si existen circuitos cerebrales específicos responsables de la sabiduría de los humanos, los científicos examinaron los artículos, publicaciones y documentos existentes para seis de los atributos más comúnmente incluidos en la definición de sabiduría, y para los circuitos cerebrales asociados con dichos atributos.Revisados estos documentos, se recogieron todos aquellos datos que los investigadores consideraron potencialmente relevantes para definir la neurología de la sabiduría.
Meeks y Jeste se centraron inicialmente en los estudios en los que se había utilizado la técnica de neuroimagen funcional, que permite medir los cambios en el flujo sanguíneo del cerebro o las alteraciones en éste –ambos en relación a determinadas actividades cerebrales-, así como en investigaciones sobre el funcionamiento de los neurotransmisores.
Así descubrieron, por ejemplo, que el ejercicio del altruismo activa la corteza media pre-frontal, mientras que la toma de decisiones requiere una combinación de las funciones racional (corteza prefrontal dorsolateral, que juega un papel en la atención y en la memoria de trabajo), socio-emocional (corteza prefrontal media); y de detección de conflictos (corteza cingulada anterior, también asociada con el llamado “sexto sentido”).
Curiosamente, señalan los científicos, diversas áreas del cerebro parecen estar relacionadas con diferentes componentes de la sabiduría. En el artículo aparecido en Archives of General Psychiatry se especifica: la corteza prefrontal del cerebro se activa con la regulación emocional o la capacidad de relativizar; la corteza prefrontal lateral facilita la toma de decisiones calculadas o basadas en razonamientos; y la corteza prefrontal media estaría implicada en el equilibro emocional y la actitudes pro-sociales o socialmente positivas.
Equilibro entre cerebro antiguo y cerebro nuevo
Por otro lado, el neurocircuito de la recompensa (cuerpo estriado ventral y núcleo accumbens) también parece importante para la promoción de actitudes pro-sociales; y la actividad monoaminérgica (especialmente serotoninérgica y dopaminérgica) –que está influenciada por diversos polimorfismos genéticos- resulta esencial para ciertos subcomponentes de la sabiduría como la regulación emocional (incluido el control de los impulsos), la toma de decisiones o las actitudes pro-sociales.
En definitiva, según sugieren los investigadores de la UCSD, la neurobiología de la sabiduría podría implicar un equilibrio óptimo entre las regiones del cerebro más primitivas (sistema límbico) y las más nuevas (corteza prefrontal del cerebro).
Entre las posibles aplicaciones de un conocimiento profundo de los mecanismos neurobiológicos subyacentes a la sabiduría estaría la posibilidad de desarrollar, en el futuro, intervenciones destinadas a fomentarla, aseguran los científicos.
Por otro lado, según Jeste, “la comprensión de la neurobiología de la sabiduría tendría una especial significación clínica, por ejemplo, para el estudio de ciertos trastornos o lesiones cerebrales traumáticas que pueden afectar a los caracteres vinculados con esta capacidad”. La presente revisión sería, señala el investigador, tan sólo el primer paso de un largo proceso de investigaciones.
Martes 07 Abril 2009
Yaiza Martínez | tendencias21.net
Meeks y Jeste se centraron inicialmente en los estudios en los que se había utilizado la técnica de neuroimagen funcional, que permite medir los cambios en el flujo sanguíneo del cerebro o las alteraciones en éste –ambos en relación a determinadas actividades cerebrales-, así como en investigaciones sobre el funcionamiento de los neurotransmisores.
Así descubrieron, por ejemplo, que el ejercicio del altruismo activa la corteza media pre-frontal, mientras que la toma de decisiones requiere una combinación de las funciones racional (corteza prefrontal dorsolateral, que juega un papel en la atención y en la memoria de trabajo), socio-emocional (corteza prefrontal media); y de detección de conflictos (corteza cingulada anterior, también asociada con el llamado “sexto sentido”).
Curiosamente, señalan los científicos, diversas áreas del cerebro parecen estar relacionadas con diferentes componentes de la sabiduría. En el artículo aparecido en Archives of General Psychiatry se especifica: la corteza prefrontal del cerebro se activa con la regulación emocional o la capacidad de relativizar; la corteza prefrontal lateral facilita la toma de decisiones calculadas o basadas en razonamientos; y la corteza prefrontal media estaría implicada en el equilibro emocional y la actitudes pro-sociales o socialmente positivas.
Equilibro entre cerebro antiguo y cerebro nuevo
Por otro lado, el neurocircuito de la recompensa (cuerpo estriado ventral y núcleo accumbens) también parece importante para la promoción de actitudes pro-sociales; y la actividad monoaminérgica (especialmente serotoninérgica y dopaminérgica) –que está influenciada por diversos polimorfismos genéticos- resulta esencial para ciertos subcomponentes de la sabiduría como la regulación emocional (incluido el control de los impulsos), la toma de decisiones o las actitudes pro-sociales.
En definitiva, según sugieren los investigadores de la UCSD, la neurobiología de la sabiduría podría implicar un equilibrio óptimo entre las regiones del cerebro más primitivas (sistema límbico) y las más nuevas (corteza prefrontal del cerebro).
Entre las posibles aplicaciones de un conocimiento profundo de los mecanismos neurobiológicos subyacentes a la sabiduría estaría la posibilidad de desarrollar, en el futuro, intervenciones destinadas a fomentarla, aseguran los científicos.
Por otro lado, según Jeste, “la comprensión de la neurobiología de la sabiduría tendría una especial significación clínica, por ejemplo, para el estudio de ciertos trastornos o lesiones cerebrales traumáticas que pueden afectar a los caracteres vinculados con esta capacidad”. La presente revisión sería, señala el investigador, tan sólo el primer paso de un largo proceso de investigaciones.
La Naturaleza de Dios
12 abr 2009 Comentarios desactivados
in Dios, Filosofía, Teología, teología Natural Etiquetas: Naturaleza de Dios
La Naturaleza de Dios
Autor: Paulo Arieu
«La Biblia no intenta probar la existencia de Dios ni especular sobre su naturaleza. Da por sentado que «Jehová es el Dios verdadero; Él es Dios vivo y Rey eterno» (Jer 10.10). El insensato que niega a Dios (Sal 14.1; 53.2) no es un ateo; su negación es de orden ético: vive como si Dios no existiese y juzgase a las personas. Los milagros y actos poderosos de Dios no se aducen para demostrar su existencia, sino para afirmar la confianza o estimular la alabanza (Sal 8; 19.1–7; 104; Is 40.25–31). Dios se da a conocer en la creación y en la historia: es por ello el Dios vivo (Jos 3.10; Sal 19.1ss; Os 1.10; Ro 1.19ss; 1 Ti 3.15; Heb 9.14; 10.31). En consecuencia, el hombre se allega a Dios prestando oído a su Palabra y obedeciendo su voluntad, y no mediante la especulación (Jer 22.15s; Jn 7.17).»[0]
- Ver mas en La Naturaleza de Dios
Reglas para realizar aportes bibliográficos en el blog
12 abr 2009 26 comentarios
in Teología
Reglas para realizar aportes bibliográficos en el blog
Ante el éxito inesperado por mi en este primer año del blog, donde el número de artículos visitados fue alrededor de un millón (1.000.000) de paginas visitadas, y unos 9.000 comentarios realizados y debido al caracter interdenominacional, y del aporte de varias cristianos de las tradiciones cristianas que se han acercado a colaborar con el blog, es que deseo comunicarles mi intención de mejorar el nivel intelectual tanto de los artículos como de los comentarios.
1. aportes teológicos
A partir de ahora se lo pido a todo el mundo, que realizan aportes bibliográficos de manera constante. La intención es poder aprovechar la información que aportan, para que pueda ser utilizada por otros lectores.
La tengo que poner como regla. Aunque menguen los comentarios (desearia que no), los que se realicen, serán un aporte teológico. Deseo levantar el nivel intelectual del blog, y su seriedad, y necesito la colaboración de todos.
Cuando citen bibliografia, necesito la descripción. No lo hago por molestar. Pero sino,no se pueden aprovechar los comentarios para trabajos posteriores.
Creo que esta es la mejor manera de levantar el nivel del blog, la calidad de los artículos espero mejorarlas también. Por eso he estado investigando mas aun, para que los artículos incorporen referencias a otros pensadores.
Yo los invito a sumarse a este proyecto. No les pido que piensen como nosotros, ni que necesariamente estén de acuerdo con nosotros en todo. Quiero que sigan siendo los mismos que son, y en lo que no estemos de acuerdo,veremos en la medida de lo posible si podemos ponernos de acuerdo debatiendolo. Asi con el tiempo, todos los que lean el blog, podrán aprovechar los comentarios. Serán aportes teológicos y no debates tipo monólogos, donde cada uno defiende su versión y se tira por la cabeza contra el otro con su tradición o interpetación “correcta”.
Aca leen católicos,protestantes,pentecostales, judíos,musulmanes y ortodoxos griegos.
Esto no es una obligación tipo ley marcial. Este item, es parte de las reglas del blog, aunque en general, mas que nada es para con los conocidos, los que colaboran con el blog. Poco a poco iremos aprendiendo a trabajar con mas profesionalidad.
La teología es una ciencia, una profesión de alcances infinitos y una disciplina del conocimiento. Si nos ponemos “las pilas” todos, podemos convertir este blog en un blog de calidad.
Yo no quiero dar ordenes. Quiero sumar cerebros a este esfuerzo. No lo hagan solo porque se los pido. En ultima instancia uno usa su autoridad, pero si lo reflexionan, veras que tengo razón. (Al menos eso creo yo) Al menos mi intencion es noble. Si todos nos exigimos un poco, este blog en el futuro, se puede transformar en un sitio de calidad.
Habra que contantemente mejorar artículos. Yo lo he hecho con algunos que han tenido errores o han estado muy incompletos.
Por eso los invito a sumarse a este esfuerzo en pos de la teología. Si ven las webs teologicas, no hay articulos sin sus bibliografias.Creo que asi debe de ser. Es para que el blog tenga un nivel aceptable de informacion y de seriedad.Para que no seamos considerados un grupo de locos sueltos. Y en el futuro, podrán utilizar la informacion de aca por su seriedad “cientifica”.
¡Es un aporte a la humanidad! ¿sere premiado por la UNESCO? (jejeje)
2. Extensión de los comentarios.
Dada la dificultad que presentan algunos comentarios, solicito que tengan a bien fraccionar el comentario.
Creo que una manera correcta, si es extensivo, podría ser la siguiente:
Citar una parte, y poner al final continua el comentario, entonces, yo lo leo, le doy entrada, y luego continuan citando el resto. Esto es cuando realicen comentarios que sean aportes teologicos.
Cuando no sea un aporte, por favor, cortenlen las puntas al comentario, y dejen el núcleo,bien sabroso.
3. reglas de educación:
No se aceptarán bajo ningun motivo, comentarios que sean agravios, insultos, conductas homofobicas, xenofobicas, racistas, maldiciones, burlas hacia algun participante o lector. Incluso tampoco se aceptaran comentarios que no digan nada concreto. La tolerancia sera cero por ciento a estas actitudes.Tampoco se aceptaran comentarios burlescos hacia los ateos. Tiene derecho de opinar como cualquier otra persona. Cuando violen las reglas, se les aplicará la misma actitud prevista.Estoy en contra totalmente del ateismo como filosofia, por esto tampoco acepto apologetica de la ateologia. No asi el ateo que sinceramente se acerca a realizar comentarios breves, o aportes, o a consultar sobre alguna duda.
El lector que luego de dos comentarios indebidos, sin rectractarse,y que continúe sin demostrar una actitud sincera de arrepentimiento, será expulsado del blog a la tercera vez,no pudiendo ingresar nunca mas.
4. Saludos y agradecimiento
Saludos y no lo tomen a mal,please que sin uds el blog no funciona. Espero sinceramente que todos los que participen sean de bendición no tanto a mi, sino a todos los lectores que nos visitan.
Este blog no es sectario, tampoco “ecumenico”, sino teológico.Respeto a otras tradiciones cristianas, no me interesa convertir a evangelico a nadie.
Y las reglas tambien van para mi. Si no las cumplo, tirenmen de las orejas,por favor, y se los agradeceré muchisimo.
Con todo mi gratitud hacia uds. Muchas gracias por sus aportes.
Paulo
PD: Por favor, quisera pedirle a cada uno que lo lea, que deje al menos su nick, asi se quien leyo y quien no.
El formato para las referencia bibliografica,será el siguiente:
autor, titulo, paginas, editorial, fecha de publicación, ciudad de impresion,pais.
Cuando sea una cita referente a un pasaje biblico, solo deberan poner la version de traducción utilizada en el pasaje.
(Ej: “Porque de tal manera amo ..” Juan 3:16 RV 1960, NVI,BA, etc)
Otra forma posible es poner el enlace del pasaje biblico a las paginas:
Por ej: Jn. 3:16
Bendiciones a todos
Paulo Arieu
Administrador
Sus Nombres…
11 abr 2009 Comentarios desactivados
in Teología
Sus Nombres…
La Biblia nos presenta al Señor Jesucristo, “nuestra Pascua” de diferentes maneras y con muchos nombres, títulos y características.
Leamos Isaías 9:6…
-
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”
Veamos lo que significa cada uno de estos títulos:
Admirable: Digno de admiración o respeto por su cualidad de bueno o hermoso.
Cristo lo es, como vemos en 1 Pedro 2:9 y Apocalipsis 4:11…
-
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”
-
“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra, y el poder; porque tu creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas”
Consejero: Es aquel que le dice a otro lo que debe hacer.
Cristo nos enseña, como vemos en Efesios 4:20-21…
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“Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por el enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús”
Dios Fuerte:
Cristo lo es, según vemos en Apocalipsis 5:12, 2 Timoteo 4:17 y Efesios 6:10…
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“Y decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”
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“Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas…”
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“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”
Padre Eterno:
Cristo es el Dador de la Vida Eterna, como vemos en 1 Juan 1:2
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“(Porque la vida eterna fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó)”
Príncipe de Paz:
Cristo lo es, como vemos en 1 Pedro 5:4 y Hebreos 7:1-3
-
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”
-
“Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también rey de Salem, esto es, Rey de paz”
Si cada nombre por separado nos pareciera insuficiente, en este pasaje reunimos tal demostración de Su Deidad que no nos puede caber la más mínima sombra de duda acerca de quién es Nuestro Señor…
Recordemos: Los nombres de nuestro Salvador lo colocan en el más alto lugar a nuestra vista… Que también ocupe ese lugar en nuestro corazón…
Mail: info@daresperanza.com.ar
Teléfono: (Exterior) 54-11-4464-4583
Teléfono: (Argentina) (011) 4464-4583
Mecánica, ciencia y principios. Una interpretación desde Polo
11 abr 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Filosofía, teología Natural Etiquetas: epistemología, filosofía de la ciencia, filosofía de la naturaleza, filosofía de las matemáticas, gnoseología, Leonardo Polo, mecánica, Newton, TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
Mecánica, ciencia y principios. Una interpretación desde Polo

AUTOR:Francisco Rosello
Resumen:
La física que nació en el siglo XVII se constituyó pronto como paradigma científico. La clave de su éxito fue el uso que Newton hizo de las matemáticas. Sostengo que el análisis de la mecánica newtoniana encerraba los motivos de la crisis que atravesó en el siglo XIX, y también los recursos para superarla. Estudiamos en este artículo las razones de carácter epistemológico que explican estos avatares desde la gnoseología poliana.
Introducción
La situación actual de la ciencia en general, y de la física en particular, dista mucho de ser el lugar tranquilo y sin sobresaltos, el paisaje completamente explorado y conocido, que esperaban los científicos y pensadores del siglo XIX. El nacimiento de la mecánica cuántica y de la teoría de la relatividad vinieron a resolver problemas nacidos entonces en el seno de la misma ciencia, pero abrieron también nuevos territorios hasta entonces completamente ignotos, plantearon nuevos interrogantes y rompieron las expectativas de tranquilidad que descansaban sobre la consolidada física newtoniana.
Hoy nadie se atreve a poner fechas, como se hiciera antaño, a la consecución del antiguo ideal de unificación del saber, que ahora se llama teoría unificada, o bien, teoría del todo. Hemos aprendido la lección que nos enseñó la llegada del siglo XX. Actualmente la ciencia ciertamente constituye el tipo de racionalidad más prestigioso. Se podría decir que ella en solitario sostiene a muchos en la esperanza de un futuro mejor. Pero el predominio del pensamiento científico no es capaz de ocultar también grandes sombras que se proyectan sobre el porvenir y que tienen como telón de fondo las experiencias que la humanidad ha vivido durante el siglo XX y que han sido posibles por los avances de la ciencia.
Es lógico que los cambios que el nuevo siglo trajeron consigo empujaran a la filosofía a fijar su mirada en la ciencia. Se puede decir que en esos años nace una nueva rama de la filosofía que se ha ocupado desde entonces de comprenderla: dónde reside el poder tan asombroso de ese modo de conocimiento nacido en el siglo XVII y que no ha parado de progresar hasta nuestros días, qué productos pueden llevar la etiqueta de científico, cuál es su alcance, hasta dónde nos podemos fiar de ella,… son algunas de las muchas cuestiones que se han planteado y que en gran medida quedan por contestar. No son pocos los que piensan que la filosofía misma está herida de muerte por la ciencia, al ser aquélla acorralada por la ciencia en un rincón que cada vez será más angosto.
En la lectura de la obra de Polo he encontrado importantes y numerosas indicaciones que permiten afrontar la comprensión de la ciencia misma, su éxito y sus limitaciones, o cómo ha tenido que ver con el curso mismo de la historia desde su aparición. Me parece que la aportación de Polo constituye una ayuda valiosísima en la tarea que la filosofía de la ciencia se propuso desde sus inicios. En su teoría del conocimiento se contiene una filosofía de la ciencia de gran calado que me atrevo a calificar de innovadora.
Cuando Polo explica las diversas operaciones de la inteligencia, busca en la historia un refrendo de sus ideas. Es muy interesante comprobar cómo sus afirmaciones sobre la abstracción, y sobre el resto de las operaciones del entendimiento, permiten ver como desde un palco lo que ocurre en los albores de la filosofía. Pienso que es también posible asomarse con gran fruto al balcón de la historia de la ciencia desde la luz que proyecta sobre ella la epistemología poliana. No se trata por supuesto de explicar la historia colocándola en los estrechos moldes de una teoría. No es esto lo que él hace cuando ilumina el nacimiento de la filosofía con sus averiguaciones sobre el incoar del pensamiento. Lo que ofrece son argumentos que permiten ver la coherencia y oportunidad de sus propuestas. Si las indicaciones que nos ofrece en su epistemología son verdaderas, también tendrían que ser contrastables con la historia del pensamiento que está implicada en el desarrollo, consolidación y crisis de la ciencia.
Lo que trato de hacer en este trabajo es rastrear esas indicaciones que me parecen claves para una mejor comprensión de la ciencia y su historia. La extensión de este trabajo me obliga a abordar esta tarea desde la brevedad de unas pocas páginas. Esto condicionará indudablemente la estructura del trabajo. Pienso que lo que Polo ha dejado ya escrito sobre estas cuestiones permitirá abordar estudios mucho más extensos y profundos. Lo que viene a continuación es una interpretación propia en la que la fuente de inspiración son los escritos de Polo. A él debo, por tanto, los aciertos que puedan quedar aquí escritos. Las carencias interpretativas, tanto de la historia de la ciencia como de la filosofía de Polo, expuestas en este trabajo son de mi exclusiva responsabilidad.
1. Newton derrota a Aristóteles
Parece que hay acuerdo en señalar que la ciencia experimental comienza su recorrido en sentido propio en el siglo XVII. La mecánica de Newton es la teoría científica que consigue para la ciencia el prestigio que ha ostentado desde entonces. Es cierto que Newton mismo reconoció que llegó tan alto porque fue “a hombros de gigantes” que le precedieron (Copérnico, Kepler, Descartes, Galileo, etc.), pero no se le puede negar a Newton el haber conseguido formular y poner las bases de lo que la ciencia (y no sólo la física) es hoy en día. Aunque su obra más importante, Los principios matemáticos de la filosofía natural, contenga en el título el nombre de filosofía, su modo de pensar se mueve en una órbita bien distinta y puede considerarse ya estrictamente ciencia en el sentido moderno de la palabra, lo cual fue avalado pronto por los éxitos y el progreso que la acompañaron hasta nuestros días.
En el comienzo de la modernidad existe el sentimiento generalizado, entre los pensadores más importantes del momento, de que están dando inicio a un nuevo modo de pensar. La filosofía griega había explorado una gran extensión del mundo de las ideas y descubierto gran parte de los problemas que han sido recurrentes a lo largo de la historia del pensamiento, pero no inició la ciencia, aunque algunos de sus representantes pensaron en términos científicos. Se puede decir que los griegos ejercieron la mayor parte de los métodos1, sin embargo, lo pensadores griegos no dieron origen a la ciencia tal como hoy la entendemos, aunque sí ejercieran actos intelectuales propios de la ciencia. En realidad se hace más justicia con la ciencia si se trata de entender como una actividad en lugar de sólo como método. Y se trata, además, de una actividad de extraordinaria complejidad, que exige el ejercicio de una pluralidad de actos intelectuales, que posee características propias y exige también una actitud peculiar en quienes la practican y desarrollan2.
Con la madurez de la ciencia que representa Newton, el pensamiento de Aristóteles parecía definitivamente desplazado. Ciertamente, los elementos de la obra aristotélica que podríamos llamar científicos habían quedado ampliamente superados, en particular su visión del universo o cosmovisión. El pensamiento de Aristóteles estaba apoyado, en gran parte, por el conocimiento que podían aportar los sentidos desnudos de instrumentos y carente del bagaje de experimentación que se había acumulado ya en el comienzo de la modernidad. Pero la capacidad de Aristóteles de leer en esa experiencia es difícilmente superable. En Aristóteles se daban la mano elementos que ahora consideramos científicos (representaciones de carácter observacional, por ejemplo) y elementos que pueden ser considerados puramente filosóficos. La filosofía aristotélica no es un tipo de racionalidad que parte de un nivel completamente separado de la experiencia común o, con las limitaciones de entonces, de la experiencia de carácter científico, sino que estaba firmemente afianzada en el conjunto de los conocimientos disponibles en su tiempo. Sus conclusiones de carácter filosófico pueden tener plena validez hoy en día, aunque sus elementos científicos sean caducos, superados e incluso falsos. En cualquier caso no parece sensato rechazar a priori su filosofía por el sólo hecho de que su ciencia esté superada. Pero los pensadores que iniciaron la modernidad rechazaron el pensamiento aristotélico globalmente3, lo cual pienso que no ha dejado de tener consecuencias desde entonces hasta nuestros días: trataremos de poner de manifiesto algunas de ellas.
Aunque el inicio de la revolución que llevó a la sustitución de la ciencia aristotélica por la moderna pueda llevar el nombre de Copérnico, se puede decir también que fue Newton quien la llevó a su triunfo definitivo. El cambio obrado en el pensamiento en ese momento de la historia iba a condicionar drásticamente su futuro y encerraba ya, en germen, las crisis que ha tenido que afrontar, como la ya mencionada de finales del siglo XIX. Pienso que también en esos años podemos rastrear la causa de la extraña mezcla de sentimientos que podemos experimentar al considerar la extraordinaria eficacia de la ciencia junto con su, tantas veces cuestionada desde comienzos del siglo XX, relación con la verdad. Paradójicamente, me parece que podríamos afirmar que el poder y eficacia de la ciencia y su extraña relación con la verdad están vinculados, en cierta manera, con el relativismo.
2. Los logros de la mecánica
La mecánica newtoniana consiguió importantes logros, como se desprende del hecho de su eficaz uso y aplicación hasta nuestros días. Su triunfo fue tan importante que también indujo un modo de ver globalmente la realidad material, una cosmovisión, que fue dominante durante casi tres siglos4. Sus logros podríamos resumirlos en los siguientes dos apartados:
1. Unificación del mundo estelar con el mundo sublunar aristotélico. A partir de entonces ya no era necesario el recurso a un quinto elemento, el éter, que hiciera posible el peculiar y más perfecto movimiento circular de los cuerpos astrales. Aunque, paradójicamente, después hubo que recurrir nuevamente a la hipótesis de la existencia de otro tipo de “éter” para salvar la coherencia de la teoría mecánica frente a los fenómenos de propagación de la luz. Ya no era necesario recurrir a la existencia de dos mundos con movimientos distintos entre sí. Se habían roto las barreras que separaban la armoniosa región celeste de la correspondiente a nuestro mundo, escenario de continuos movimientos “violentos”.
2. Unificación de la experiencia ordinaria con las matemáticas. Dicho de otra manera, consiguió cuantificar la realidad material con la que nos tenemos que enfrentar a diario. Curiosamente los mayores logros matemáticos entre los pensadores griegos se habían visto impulsados por la aspiración a una descripción de los movimientos astrales. Fue precisamente esta compleja descripción la que siglos más tarde propició que se viniera abajo el edificio ptolemaico. Con Newton no sólo se alcanzó a describir y calcular los movimientos astrales sino que, con los mismos principios matemáticos, se podía calcular, por ejemplo, las trayectorias de los proyectiles. Era lógico que la cosmovisión aristotélica quedara hecha añicos en manos de la nueva mecánica.
Las consecuencias positivas que estos logros trajeron consigo fueron, por una parte, alcanzar una comprensión general y coherente de toda la realidad material. La simplicidad en la formulación de las teorías, sobre todo si aumenta su capacidad descriptiva, siempre ha sido una aspiración y un indicio claro de corrección. La segunda unificación mencionada dio la posibilidad de ejercer un efectivo control experimental sobre los movimientos que ocurren a nuestro alrededor. Esto último fue, a mi juicio, lo que hizo posible el verdadero inicio de la ciencia experimental. La clave de la nueva ciencia está en la posibilidad efectiva de experimentación. Pero dicha posibilidad está sustentada en el alto grado de conocimiento de las matemáticas alcanzado. Fueron, pues, las matemáticas la verdadera clave del cambio.
En Newton se da una auténtica opción por las matemáticas, por lo que en la realidad podemos describir matemáticamente. Importa menos lo que las cosas son en sí que la descripción matemática que se pueda hacer de las cosas. Esto ya es patente en el título de su obra más importante: Principios matemáticos de la filosofía natural. El título responde realmente a su contenido en el que, cuando se refiere a los términos que supuestamente son conocidos por todos como: tiempo, espacio, lugar, y movimiento, señala que el vulgo concibe esas magnitudes respecto a lo sensible y que eso comporta ciertos prejuicios que necesitan ser destruidos mediante su distinción en “absolutas y relativas, verdaderas y aparentes, matemáticas y vulgares”5.
Se puede decir, ciertamente, que la novedad aportada por la nueva ciencia procede de su método hipotético deductivo que culmina con la contrastación experimental. Pero eso sólo es posible por la peculiar unificación que se alcanza entre las matemáticas y la experiencia ordinaria6. Se puede enfatizar la importancia del experimento, pero el experimento alcanza su valor, es realizable en el sentido moderno, porque se encuentra un modo de experimentar en el que se recurre, directa o indirectamente, al número. En virtud de las nuevas herramientas de cálculo se puede experimentar en el mundo que a mí me interesa desde el punto de vista práctico, no en el alejado mundo de las esferas celestes, sino en el que podemos construir artefactos. La nueva física además permitirá con el tiempo construir artefactos que sirvan para ejercer nuestro control también en el mundo celeste. Pero la clave del experimento está en el número. Verificar experimentalmente en la ciencia que nace con Newton, directa o indirectamente, se resuelve en un ajuste de números. Este nuevo planteamiento da lugar a una auténtica revolución científica7 pero, curiosamente, en esa unión de número y experiencia está ya implícita la crisis que vendrá unos siglos más tarde y, al mismo tiempo, en la opción neta de Newton por las matemáticas se encuentra el recurso para que dicha crisis pueda ser, al menos en parte, superada.
Los logros conseguidos por la mecánica descansan sobre la base de un nuevo método en el que las matemáticas constituyen la piedra angular y el experimento la confirmación de que nuestras hipótesis son acertadas. Según Polo, junto con lo anterior, el éxito de la mecánica descansa sobre dos postulados que, en rigor, no son comprobables: la isotropía del espacio y la isocronía del tiempo. Ninguno de estos postulados es de carácter matemático pero su asunción es necesaria para que los principios matemáticos formulados por Newton sean aplicables y el experimento tenga sentido.
Donde Newton se juega la eficacia del conjunto teórico que expone es en su análisis de la realidad, es decir, en las simplificaciones que introduce y a través de las cuales va a entender la realidad material y sus movimientos, que son los que se pretenden controlar. Las nociones principales que resultan de su análisis son la masa, la fuerza, el espacio y el tiempo. Estas objetivaciones son para Newton magnitudes fundamentales. Es decir, en ellas se resuelve la descripción de la realidad material8 -son fundamentales- y, además, son magnitudes porque ha conseguido cuantificarlas, asignarles números. De esta manera ha logrado un modo de cuantificar la totalidad de la realidad material y sus movimientos. El éxito del análisis dependerá de que los experimentos confirmen las distintas hipótesis que sobre la realidad física se formulen. Newton ha hecho una especie de “bosquejo” de la realidad, pero cuando comparamos el bosquejo con el modelo al que representa (el experimento) el resultado es de un asombroso parecido: los números daban la razón a Newton.
3. Comprender el cambio desde la jerarquía
En toda simplificación o análisis hay una parte en la realidad analizada que se mantiene, y otra que omitimos porque no se considera relevante para los objetivos que se persiguen. El análisis conseguido por Newton constituyó un método eficaz para tratar el movimiento de la realidad física que se presenta a nuestra experiencia ordinaria. El desarrollo experimentado por la física desde entonces y el acierto en las predicciones hechas respecto a los movimientos entonces observables de los cuerpos celestes, y también de los que están más cerca de nosotros, convirtió a la mecánica en paradigma de la ciencia: un ejemplo a imitar por cualquier disciplina que aspire a ser científica y, con el tiempo, una aspiración de todo tipo de racionalidad. El ideal de poder comprobar con certeza la verdad de lo que se afirma parecía haber sido alcanzado por la física. El dominio sobre el mundo material estaría entonces garantizado y, con él, también el progreso. En este contexto, en el siglo XIX, muchas voces pronosticaron el agotamiento de lo que en el mundo físico quedaba por descubrir. Esta especie de euforia científica comenzó a ensombrecerse a finales del siglo XIX y pareció disiparse completamente durante el XX. Durante el siglo pasado, a pesar de los muchos interrogantes que suscitó la crisis de la física newtoniana y su sustitución, o mejor, corrección por parte de la física cuántica y relativista, la ciencia empírica no ha dejado de progresar hasta nuestros días. A la vez, los interrogantes sobre la verdad de lo que llegamos a conocer con la ciencia física, no han disminuido9. Paradójicamente, podría decirse que esos interrogantes y cuestiones abiertas al pensamiento por la física crecen al ritmo del progreso y los logros que ha ido cosechando.
ûfCómo explicar los cambios a los que se ha hecho alusión en los párrafos anteriores? Me refiero al que se produce en el siglo XVII, con el periodo de bonanza que le sigue, y las tormentas que se levantaron en el mar de la ciencia y de la filosofía de la ciencia en los siglos XIX-XX, cuyas turbulencias se mantienen hoy día e incluso, en algunos aspectos, podría decirse que han aumentado. Para tratar de responder a esta pregunta recurrimos ahora a la gnoseología poliana. Como mencionábamos al principio, la coherencia de su teoría del conocimiento con los hechos expuestos significaría una cierta confirmación del acierto de sus propuestas.
Considero que una de las aportaciones más originales de Polo es la distinción de una pluralidad de operaciones que, como sabe cualquiera que haya trabajado en su gnoseología, se distribuyen en dos líneas operativas (racional y generalizante)10, cada una de las cuales constituye una jerarquía operativa distinta. La explicitación temática de las distintas operaciones, así como de la doble línea operativa, no sólo no rompe con la tradición gnoseológica de la filosofía clásica, sino que constituye una notable ampliación que aporta importantes novedades. Solamente haremos uso de ella en la medida que nos sirva para alcanzar el propósito de este artículo.
4. Matemáticas e imaginación frente a frente
La apuesta que Newton hace por las matemáticas es la clave del éxito del análisis propuesto en su mecánica. ¿Por qué? Las matemáticas se corresponden con un tipo de operaciones del entendimiento que Polo denomina logos11. Estos actos cognoscitivos consiguen unificar gradualmente -según la jerarquía de las dos líneas operativas-, mediante actos intelectuales operativos, los objetos de las dos líneas señaladas. Aunque no entremos en los detalles, podemos resumir las características de este tipo de objetos diciendo que son objetos a los que Polo llama “puros objetos” o propiedades relacionales12, su tipo de intencionalidad es hipotética13 y, esto es lo más importante para nosotros en este momento, son los únicos objetos mentales que versan directamente, aunque sin dejar de ser objetos intencionales, sobre lo real físico. Esto último exige una explicación algo más amplia.
Para Polo existen realmente los números físicos. La realidad material tiene números a los que Polo llama números físicos. Estos números son el modo en el que los principios físicos (las cuatro causas descubiertas por Aristóteles) concausan entre sí, por eso podemos decir que la realidad “tiene” números. Polo afirma que “el número físico es el éxito de la concausalidad”14. Pero el modo en que nosotros conocemos el número físico es mediante el número pensado, que versa sobre el número físico con un tipo de intencionalidad que es precisamente la hipótesis. No conocemos los números como conocemos los principios. Estos últimos, para Polo, no se conocen intencionalmente, es decir con actos operativos, sino mediante actos que son hábitos. El conocimiento de los principios físicos, de las causas, es un conocimiento de lo real físico, pero no es eficaz en orden a su control. Un conocimiento que es operativo o intencional y que además versa sobre lo físico sí nos permite ejercer un control sobre la realidad material ya que las operaciones del logos no versan intencionalmente sobre el abstracto, cómo ocurre con los otros objetos de la inteligencia, sino sobre lo que la realidad tiene, es decir, sobre los números de la realidad. Pero conviene insistir en que los números pensados no son los números físicos: hay más números físicos que los que podemos pensar. El modo en que referimos el número pensado al número físico es precisamente, para Polo, la hipótesis. Esta es posible como hipótesis precisamente porque hay más números físicos que pensados. Las hipótesis, por tanto, son números pensados, pero que versan, son intenciones, sobre los números físicos a los que no agotan15.
Entre otras cosas, lo que Polo está haciendo en este punto, desde la perspectiva de su gnoseología, es poner de manifiesto el por qué los objetos matemáticos parece que son puras invenciones o novedades que se dan en nuestra mente y que son “a priori” respecto del mundo físico: de hecho no son pocos los matemáticos o físicos, incluso algunos muy importantes, que se consideran platónicos16. Los objetos matemáticos son tan “puros”, o puramente pensados, que parecen tener vida propia independiente de la realidad física, una vida que solamente es descubierta por nuestro intelecto. Pero por otra parte, Polo da cuenta de la eficacia del número sin apartarse del realesmo aristotélico, sin tener que admitir una especie de armonía preestablecida por Dios, que sería el creador tanto del mundo de las ideas como de la compleja realidad de los cambios físicos. Los objetos matemáticos son intencionales, no ideas en sí, pero su intencionalidad es hipotética en el sentido antes mencionado.
Este modo de afrontar la matemática ilumina también el problema de la verificación y la falsación de las hipótesis. Con una nueva hipótesis no se falsea una hipótesis anterior, ya que cada hipótesis tiene una coherencia que le es propia. Una hipótesis puede sustituir a otra pero sin que la primera sea propiamente falsada. Simplemente con unos números podemos alcanzar a pensar mejor o peor los números que tiene la realidad y de ello dependerá el efectivo control que ejerzamos sobre ella. Dicho de manera sencilla: el cinco no sustituye al tres porque tan número es uno como el otro. El problema es si la realidad que nosotros queremos describir tiene tres o cinco: pensando tres o cinco nosotros hacemos una hipótesis sobre la tenencia de la realidad.
Parece claro que el análisis de Newton tuvo el acierto de pensar los números con los que podemos describir el movimiento de lo físico que conseguimos conocer en nuestra experiencia ordinaria, lo que conocemos directamente con nuestros sentidos, por ejemplo. Se puede decir que el éxito de Newton, y el periodo de bonanza en la ciencia que le siguió, se debieron a la armonía entre lo que las matemáticas nos decían y lo que la experiencia común nos mostraba. Los números parecían ser un refrendo, una confirmación de la realidad física observable y experimentable. Esta fue la unificación de matemáticas y realidad conseguida por Newton.
No voy a tratar aquí de justificar el acierto de Newton porque su mismo éxito lo justifica. Lo que hemos hecho ha sido indicar, desde Polo, por qué ese éxito es posible; hemos tratado de poner de manifiesto que es la apuesta por las matemáticas, junto con el análisis de la realidad que permite su uso en ese momento, lo que hace posible el triunfo de Newton al conseguir controlar el movimiento. El problema es que el movimiento que con la mecánica se consigue capturar no parece que sea el único movimiento que podemos conocer en el mundo natural y, por otra parte, todo análisis comporta una simplificación. Las objetivaciones resultantes de dicho análisis nos permiten contemplar la realidad, en este caso, con una finalidad -aunque no sea la única- de control. La visión de la realidad que tenemos a través del análisis previo no nos permite ver la realidad completa: hay ámbitos que han quedado fuera. Si constituimos ese análisis como paradigma de conocimiento y no tenemos experiencia o noticia de los ámbitos que han quedado fuera de él, no encontraremos problemas. Tropezaremos con ellos cuando alcancemos a experimentar en esas regiones que el análisis había excluido. En la insuficiencia del análisis newtoniano se escondía, como hemos dicho, el germen de la crisis que se desencadenó a finales del siglo XIX.
El experimento de Michelson-Morley, los problemas para explicar la naturaleza de la luz, la teoría de la relatividad y, sobre todo, los experimentos que dieron lugar al nacimiento de la mecánica cuántica provocaron la ruptura de la tranquilidad y del optimismo en el que habían vivido los científicos durante los últimos siglos, en particular los físicos. Lo que produjo desconcierto en el cambio de siglo, y todavía lo sigue produciendo en muchos, lo que llevó a cuestionarse algunos principios filosóficos sólidamente establecidos y que entonces parecía que comenzaban a tambalearse (el principio de no contradicción, por ejemplo), fue la ruptura entre lo que nos dicen las matemáticas, cada vez más sofisticadas y difíciles de “comprender” pero que permiten la contrastación experimental, y lo que nos presentan los sentidos en el nivel del conocimiento ordinario, es decir, el que muchos adscriben al denominado sentido común17. Este nivel cognoscitivo del mundo físico es el que se corresponde más directamente con lo que nos da a conocer la imaginación. El ajuste entre el nivel de conocimiento en el que se mueve el logos -está en un plano netamente intelectual-, y el nivel en el que se mueven los objetos de la imaginación es el que no alcanza a dar cuenta de lo que ocurre en los nuevos experimentos. Se produce una ruptura o falta de ajuste que ya no es salvable como consecuencia de la enorme distancia jerárquica entre los objetos de uno y otro nivel cognoscitivo.
Los físicos y matemáticos pueden seguir “inventando” números. Dichos números son hipótesis sobre los números reales cuya correspondencia con ellos es contrastada por los experimentos. El desarrollo de la física es una confirmación de la oportunidad de este planteamiento y de la eficacia que encierra optar por las matemáticas, como hizo Newton, cuando lo que se quiere es controlar el movimiento. El reto para el científico está en inventar nuevas hipótesis, nuevos números que nos proporcionen conocimiento -puramente intelectual en este caso- sobre la tenencia de lo real físico: sobre los números físicos. La dificultad es que la imaginación se encuentra en un nivel de conocimiento sensible y, consiguientemente, inferior al del logos que es puramente intelectual, es decir, los objetos del logos no versan sobre objetos abstractos ni son la elevación de un fantasma al nivel del intelecto, como ocurre con la abstracción. Por esto podemos hablar con propiedad de invención al referirnos a los números. La imaginación no nos da a conocer la tenencia de lo físico sino que se trata, como ocurre con el conocimiento objetivo no matemático, de un conocimiento que Polo llama aspectual. Además, la imaginación sólo nos ofrece conocimiento de formalidades sensibles de la realidad, por muy elaboradas que sean. Esas formalidades son los aspectos que configuran, en su mayor parte, nuestro conocimiento ordinario del mundo físico18. La experiencia de lo que ha ocurrido y ocurre con la física pone de manifiesto que, efectivamente, nuestro conocimiento de la realidad material parece que se aparta cada vez más de lo que admitimos como perteneciente al sentido común. Es por esto por lo que nos encontramos ante la extraña situación de darnos cuenta que alcanzamos un control cada vez más efectivo sobre lo físico y, a la vez, parece que nos encontramos cada vez más lejos de entender la realidad que controlamos.
Decíamos que el análisis newtoniano encerraba ya la crisis con la que se tendría que enfrentar antes o después y, también, los recursos para salir de ella. La crisis proviene de la insuficiencia del análisis. Los recursos residen en la opción por la matematización de la realidad. Salir de la crisis en realidad significa la aceptación de que lo que nos dicen las matemáticas no podemos representarlo imaginativamente y, por tanto, que tenemos que dejar atrás en ciertos ámbitos de la física el “sentido común” que es aportado por el nivel cognoscitivo de la imaginación.
5. La insuficiencia del análisis newtoniano
¿Donde está la insuficiencia del análisis newtoniano? En realidad se trata de una insuficiencia grande porque introduce simplificaciones que llevan a capturar un ámbito del movimiento muy reducido. Un tipo de movimiento del que incluso cabe dudar que sea físicamente real19. El movimiento objetivado por Newton se corresponde precisamente con el tiempo que se objetiva en el nivel de la imaginación. Ni siquiera es, por tanto, un tiempo físico en sentido estricto, ni tampoco un tiempo objetivado por los sentidos externos. Se trata de un tiempo que ostenta ya un alto grado de formalidad pero no es tampoco el tiempo entendido en el nivel intelectual. Es el mismo tiempo, y también el espacio, que se corresponde con las formas a priori de Kant. La simplificación ciertamente permite la matematización: la formulación de hipótesis sobre la realidad física. Pero la objetivación del tiempo y del espacio empleado pertenece al conocimiento que la imaginación nos proporciona de ellos. Esto permite dar cuenta del éxito de la mecánica de Newton en relación con la experiencia ordinaria y, también, de la ruptura que más tarde se produce entre esa experiencia y la física.
Otra noción importantísima en la mecánica newtoniana es la de masa, que se relaciona estrechamente con la noción de fuerza por estar objetivadas en un mismo nivel. Polo señala que en un primer nivel de objetivación de la física newtoniana -en el que se llega a formular el principio de inercia- lo que es inercial es el mismo movimiento. En un segundo nivel -el de la 2ª ley de Newton: f=m.a- lo propiamente inercial es la masa, es decir, la masa expulsa fuera de si la aceleración y se hace posible de esta manera la cuantificación de la fuerza -la otra noción clave de la mecánica- y su relación con el tiempo. La masa es también la noción que sirve para vincular el tiempo con el espacio ya que en la ley de gravitación universal la masa se refiere a las distancias y también incluye la fuerza. La masa juega por tanto un papel clave en la unificación y puesta en funcionamiento de los distintos elementos producto del análisis newtoniano: espacio, tiempo, fuerza. Su constancia -su inercialidad- es la clave para conseguir la síntesis que permite que el sistema funcione. Es crucial también, para conseguir esa unificación, sacar a la masa del espacio dejándola así reducida a un punto. Es decir, la relación entre los cuerpos depende exclusivamente de sus masas y su distancia. Pero ahora los cuerpos no son extensos y lo que asume la consideración de la espacialidad o extensión es la pura distancia. La masa captura la materialidad de la realidad física, de los cuerpos físicos, pero de un modo peculiarmente reductivo: por una parte expulsa fuera de sí el movimiento y, por otro, también la extensión. La cuantificación de la experiencia se ha cobrado un precio muy alto.
Podríamos resumir muy brevemente las implicaciones de la objetivación o análisis de lo físico presente en Newton diciendo lo siguiente:
1. Hay una separación entre materia y movimiento conseguida a través de la noción de masa. La materia es inerte o inercial, un factor constante que permite unir espacio, tiempo y fuerza. Esto obligará después a adoptar un principio dinámico que será la energía. Pero la energía será también exterior a la materia que mantiene su constancia en cualquier caso.
2. Hay una separación entre espacio y tiempo. Por el espacio no pasa el tiempo y el tiempo fluye al margen del espacio que recibe una consideración, como el tiempo, absoluta20. Se puede decir que hay una sustancialización del espacio y del tiempo. Esta mutua exclusión es la que permite su al espacio y al tiempo ser unificados con lo material, a través de la masa, de una manera matemáticamente sencilla. Pero se trata de una unificación a posteriori. Podríamos decir que se trata de una unificación que llega muy tarde respecto a la consideración estrictamente física del espacio y el tiempo.
Se ha conseguido una visión unificada y cerrada de la realidad física. La objetivación que se ha hecho de lo material y, en particular del movimiento, dio importantes frutos mientras lo experimentado se mantuvo en el ámbito en el que el peso cognoscitivo recae sobre la imaginación. Las fracturas fruto de este análisis son las que después pasarán factura a finales del siglo XIX y las que habrá que remediar mediante otras objetivaciones que superen las del análisis mecánico.
Podríamos preguntarnos ahora ¿qué deja fuera de su consideración la objetivación del movimiento newtoniano? Para empezar, se olvida del movimiento vital. Aunque no discutamos esto ahora, es claro que la vida no se deja encerrar en el estrecho análisis ideado por Newton. Querer abordar el estudio de los seres vivos con un método que fuera heredero de los planteamientos mecánicos sería un grave obstáculo para la comprensión de la vida. Un planteamiento de este estilo sería el que llevara a considerar los seres vivos como estructuras que son sedes de intercambios de energía, o dicho de otra manera, sistemas de optimización y aprovechamiento energético, por ejemplo21.
También se excluye completamente la consideración de la causa final aristotélica. En estricto sentido, el movimiento inercial de Newton no es causado. La objetivación de la masa junto con las otras simplificaciones introducen importantes reducciones en la comprensión de las causas: la finalidad, por ejemplo, queda completamente eliminada. La clave de esta supresión, como ya se ha señalado, está en la noción de masa y la reducción en la consideración de los tipos de movimientos que esta supresión introduce. Paradójicamente, el hecho de no dejar lugar para la consideración de la causa final conduce al determinismo que es característico en la física de Newton.
La mecánica newtoniana modifica sustancialmente la comprensión de las causas descubiertas por Aristóteles. En el esquema aristotélico la eliminación de cualquiera de las causas altera notablemente la comprensión de las otras y de sus relaciones. El análisis efectuado por Newton impide entender la causa final como causa física del mundo. Dentro de la mecánica, si se mantiene la finalidad, es como algo externo al mundo. Es imposible entender, desde Newton, la causa final de una manera distinta a finalidad intencional, es decir, sin antropomorfizarla.
Junto con esta importante eliminación, la comprensión del resto de las causas también se ve modificada de una manera notable. En la tradición aristotélica las causas material y formal son consideradas como causas intrínsecas a la sustancia. La causa eficiente es, en cambio, extrínseca en los movimientos físicos transitivos. Otra de las alteraciones importantes introducida por el análisis newtoniano es hacer de la causa formal una causa extrínseca a la sustancia y, a la vez, entender la causa material y la eficiente como las causas intrínsecas22.
Consideraciones conclusivas
Un problema que se desprende de lo dicho hasta el momento consiste en qué admitimos como comprensión de la realidad física. El planteamiento aristotélico ampliado por Polo nos ayuda también a afrontarlo. Entender la realidad física es entender sus principios, pero no se alcanza un conocimiento ajustado de los principios mediante un conocimiento objetivo. En cambio, sí podemos conocer objetivamente algo que la realidad física tiene: se trata de un conocimiento hipotético (números pensados) del modo de tenerse las causas entre sí, es decir, de las concausalidades (número físico). Este tipo de conocimiento permite el control del movimiento. Pero el conocimiento de los principios físicos (las causas) no es objetivo ni, consiguientemente, es útil en orden al control de la naturaleza sino a su contemplación. Aquí estriba para Polo la diferencia entre la física matemática y la física filosófica (o filosofía de la naturaleza).
Platonismo científico, problemas en la demarcación de la ciencia, dificultades en la interpretación de los resultados de la mecánica cuántica, la aspiración a una teoría unificada que dé la explicación del todo, entender la ciencia como una especie de hermenéutica de la naturaleza, tendencias fisicalistas en la biología, etc., son algunos de los problemas que serían clarificados si se contemplaran a la luz de las distinciones a las que nos hemos aproximado en este trabajo.
La coherencia entre lo que la historia de la ciencia nos presenta y las propuestas de lo que podríamos llamar la epistemología poliana, indica que dichas propuestas pueden constituir una aportación muy valiosa para entender la ciencia de hoy y poder enmarcarla en el conjunto de los saberes: la manera de controlar a la misma ciencia.
Notas
(1) En esta ocasión empleo la noción de método en el sentido en que la expone Polo: “Método es una noción equivalente a la de acto intelectual”, Curso de teoría, II, Eunsa, Pamplona 1989, 216. “Método equivale a acto intelectual”, Antropología, I, Eunsa, Pamplona, 2003, 103.
(2) Un estudio sistemático y detallado de lo que supone la actividad científica con todas sus exigencias y características se pueden encontrar en: M. Artigas, Filosofía de la Ciencia Experimental, Eunsa, Pamplona, 1999 (3ª ed.). En la primera página de este volumen se afirma lo siguiente: “En 1687, Isaac Newton publicó sus Principios matemáticos de la filosofía natural, donde se encuentra la primera teoría física en el sentido moderno”.
(3) Cfr. J. M. Posada, La física de causas en Leonardo Polo, Eunsa, Pamplona, 1996, 57-64.
(4) Esa cosmovisión recibe el nombre de mecanicismo, el cual constituye a la mecánica como paradigma de conocimiento en el mundo físico, dando de ella una formulación dogmática. Uno de los artífices de la instauración de una visión mecanicista del mundo es el físico matemático de finales del siglo XVIII Pierre Simon Laplace (1749-1827). La cosmovisión mecanicista tiene pocos rivales hasta finales del siglo XIX. Sostengo que, en sus aspectos nucleares, no nos hemos desembarazado todavía de ella.
(5) I. Newton, Principios matemáticos de filosofía natural. En A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía. Edición comentada de Stephen Hawking, Crítica, Barcelona, 2003, 655.
(6) Así también parece que lo piensa Polo cuando dice: “Leibniz (…) pensó que si descubría una relación definida en un intervalo muy pequeño de una curva, conocería cómo es la curva entera. Esto dio lugar al cálculo diferencial, un gran avance en la matemática de su tiempo que permitió la física de Newton”, Introducción, Eunsa, Pamplona, 1995, 208.
(7) Hay autores que no admiten tan fácilmente la existencia de una auténtica revolución científica en el siglo XVII. Por ejemplo Steven Shapin comienza su libro La revolución científica. Una interpretación alternativa diciendo “La revolución científica nunca existió, y este libro trata de ella”, 16. Lo que en cualquier caso no se puede negar es la consolidación de este nuevo tipo de racionalidad del que Newton representa su expresión ya madura.
(8) Estrictamente fundamentales son sólo tres. Cualquiera de las cuatro se podría derivar de las otras tres.
(9) Es bien conocida la frase de uno de los científicos que más ha contribuido al desarrollo de la física cuántica durante el siglo XX y premio Nobel de física en 1965 Richard P. Feynman (1918-1988): “Creo poder decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”.
(10) “Propongo la siguiente tesis: la prosecución operativa sigue una doble línea. Existen dos tipos de prosecución: la generalización por negación, y la razón. Estos dos tipos son distintos por cuanto divergen (a partir de la operación incoativa) y sus objetos versan de distinta manera sobre los objetos abstractos. En cambio, no versan entre sí”, Curso de teoría, II, 307-308.
(11) “Llamo logos a la unificación de los objetos de las operaciones prosecutivas, que se logra a tenor de sus distintos modos de compensar. De acuerdo con esto, la razón se refiere, pero no antes de la explicitación de las causas, sino desde sus compensaciones, a las ideas generales y a sus determinaciones. La índole peculiar de los objetos matemáticos se explica así”, Curso de teoría, IV, Eunsa, Pamplona, 2004, 53.
(12) “La matemática es la ciencia de las formas que son puros objetos. Las formas puras son propiedades relacionales”, Curso de teoría, IV, 480.
(13) Aquí lo hipotético no se refiere a lo probable, a un postulado, o a una opinión o conjetura, sino al modo preciso en que el número se refiere intencionalmente a la realidad física. Este tipo de intencionalidad es una novedad cognoscitiva que sólo cabe descubrir ejerciéndola, cosa que ocurre al pensar, por ejemplo, tres objetos cualesquiera.
(14) Curso de teoría, IV, 487.
(15) “En suma, los números pensados son intenciones sobre el modo de tenerse entre sí las causas en las concausalidades. Llamo a esa tenencia (que de ninguna manera comporta consolidación de la concausalidad) número físico. Los números físicos se descubren intencionalmente de modo hipotético, porque por pertenecer a las concausalidades, más que conocerse se descubren: lo conocido son los números pensados, intencionalmente hipotéticos sobre los números físicos. Con un juego de palabras diré que la hipótesis permite sentar la tesis de la contenencia causal, que se conoce sólo hipotéticamente en tanto que es un descubrimiento”, Curso de teoría, IV, 486.
(16) Así se considera, por ejemplo, Heisenberg, que ve en la matematización de la mecánica cuántica la victoria del platonismo frente al materialismo de Democrito y Leucipo. Cfr. W. Heisenberg, La estructura de la materia, Folia Humanistica, Tomo VII, nº 82; Octubre de 1969. Constituye también un testimonio importante el siguiente: «La concepción platónica es la única sostenible. Con ello me refiero a la concepción de que la matemática describe una realidad no sensible, que existe independientemente tanto de los actos como de las disposiciones de la mente humana, y que solo es percibida por ella, aunque probablemente de forma incompleta. Esta concepción es más bien impopular entre los matemáticos, aunque algunos de los grandes la han adoptado, por ejemplo Hermite, que escribió una vez lo siguiente: “Existe, si no me equivoco, todo un mundo que es el conjunto de la verdades matemáticas, al que no tenemos acceso más que por la inteligencia, al igual que existe el mundo de las realidades físicas; ambos son independientes de nosotros y de creación divina”», K. Gödel, Ensayos inéditos, edición a cargo de F. Rodríguez Consuegra, Mondadori, Madrid, 1994, 169.
(17) Aquí no nos referimos, como es lógico, al significado específico que la expresión “sentido común” tiene en la filosofía aristotélico-tomista. En ella es el segundo nivel de conocimiento sensible que se corresponde con la percepción. Aquí nos referimos, como ha quedado dicho, a lo que en el lenguaje común significa tener sentido común.
(18) Es ilustrativo en este contexto lo que Heisenberg dice en la siguiente frase: “Al fin y al cabo, también la ciencia debe confiar en el lenguaje corriente, porque es el único en el cual podemos estar seguros de comprender realmente los fenómenos”, Heisenberg, W. “La estructura de la materia”, Documento consultado en línea en http://www.arvo.net/pdf/la%20estructura%20de%20la%20materia(1).htm [Consulta: 18/11/2006].
(19) “En mi propuesta, las limitaciones de Newton se afrontan admitiendo diversos tipos de movimiento y, por tanto, de tiempo, distintos de los que Newton objetiva”, L. Polo, Nietzsche, 249. “Lo mismo [que con el espacio] debe decirse del tiempo de Newton: tampoco es físico”, Curso de teoría, IV, 424. Que no sea físico no quiere decir que no haya una correspondencia con la realidad física. Polo coloca esa correspondencia en el nivel formal de la imaginación.
(20) “El tiempo absoluto, verdadero y matemático en sí y por su naturaleza, y sin relación a algo externo, fluye uniformemente (…) El espacio absoluto, por su naturaleza y sin relación a cualquier cosa externa, siempre permanece igual e inmóvil”, I. Newton, Principios matemáticos de filosofía natural, 655.
(21) Este modo de concebir la vida no es tan ajeno a cómo algunos la entienden en la actualidad. Un ejemplo puede ser el texto siguiente: “Este flujo de energía es la esencia de la vida. Puede comprenderse mejor una célula como un complejo de sistemas para transformar energía. En el otro extremo de la escala biológica, la estructura de la biosfera, o sea, la totalidad del mundo vivo, está determinada por los intercambios de energía que ocurren entre los grupos de organismos que se encuentran en ella. De modo similar, la evolución puede ser vista como una competencia entre organismos para el uso más eficiente de los recursos energéticos”, H. Curtis ; N. Sue Barnes, Biología, Editorial Médica Panamericana, Buenos Aires, 1993 (5ª edición), 38.
(22) “La causa eficiente (…) en concausalidad doble con la materia es la noción de fuerza”. (…) “Pensar que la materia puede ser animada por la eficiencia, ser concausal con ella, sin la concausalidad formal es mecanicista”, L. Polo, El orden, 150-151.










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