15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Creación, Creacionismo, Doctrinas Cristianas, Temas de actualidad, Teología, Teoría de la Evolución
Etiquetas: CHARLES DARWIN
Creacionistas y evolucionistas, ambos dicen tener la razón
La sociedad victoriana del siglo XIX no aceptaba sus polémicos postulado, hoy en día en algunas escuelas de Estados Unidos se prohibe leer su obra
El Universal
México, DF Miércoles 11 de febrero de 2009
Durante más de dos siglos las investigaciones del científico Charles Darwin, creador de la Teoría de la Evolución han generado polémica entre los que creen que el hombre es obra de Dios y los que aseguran que es descendiente del mono.
Una de las instituciones que se ha opuesto a sus teorías es la Iglesia católica. El papa Benedicto XVI no comparte las teorías que explican la existencia de la Humanidad sólo como resultado del azar, y para Juan Pablo II no bastaba Darwin para explicar el origen del hombre.
Sin embargo, el presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Gianfranco Ravasi, dijo en declaraciones recientes que hay que restablecer el diálogo entre ciencia y fe, ya que ninguna de las dos puede agotar el misterio sobre el ser humano y sobre el universo.
Ravasi hizo estas manifestaciones durante la presentación del congreso internacional que se celebrará en Roma del 3 al 7 de marzo próximo, bajo el lema “Evolución biológica: hechos y teorías. Una valoración crítica 150 años después de El origen de las especies” .
La tesis central de la Teoría de la Evolución publicada en 1859 por Darwin, -validada más de un siglo después por la genética-, y rechazada por la sociedad victoriana de su época, sostiene a grandes rasgos, que no hace falta un poder sobrenatural para explicar el origen de las especies, que todas ellas tienen un antecesor común y se han desarrollado mediante la selección natural.
El naturalista describe cómo aspectos hereditarios de las especies se han desarrollado y adaptado durante millones de años. Para la teoría de la creación de la Iglesia Dios creó el mundo en seis días. El científico descubrió que el hombre desciende del mono, en contraposición a la versión bíblica que dice que Dios lo hizo a su imagen y semejanza a partir de un puñado de arcilla.
En 1860, el obispo Samuel Wilberforce ridiculizó las tesis evolucionistas de Darwin en una sesión en Oxford.
En días recientes, Carl Baugh, director del Museo de Evidencias del Creacionismo en Glen Rose, ubicado al sur de Dallas, afirmó:”creemos firmemente que Dios creó al hombre y todo lo que hay sobre la faz de la tierra, y en mi opinión, es lo suficientemente poderoso como para haberlo hecho en un par de días”. Rose ha trabajado científicamente desde 1985 para demostrar que el mundo fue creado por Dios, algo de lo que tampoco tiene ninguna duda.
El presentador Andries Knevel, una de las caras más populares de una cadena holandesa EO,dijo en su programa que se puede ser un cristiano ortodoxo y no creer que la Tierra fue creada hace miles de años en 6 días. Estas declaraciones llevaron a que algunos miembros de la cadena le retiran su apoyo a la televisora.
El director de EO, Arjan Lock, dijo a través de un comunicado que “la misión de la EO es transmitir que Dios es el Creador y Jesús el Salvador, lo que es un fundamento firme de nuestra fe, aunque ahí caben diferentes opiniones sobre cómo se creó la Tierra”.
En algunas escuelas de Estados Unidos no se permite leer la obra de Darwin. La polémica continua.
Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/notas/576230.html
15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Creación, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
Etiquetas: Darwin, la creación Divina, Lady Elizabeth Reid Hope
BICENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CHARLES DARWIN

El verdugo de la creación Divina
El padre de la biología moderna enfrentó varias críticas por considerar que el hombre desciende del mono y no que es fruto de la imagen de Dios.

El científico británico Charles Darwin, figura capital del pensamiento moderno, representa como pocos el antagonismo entre religión y ciencia.
Muchos religiosos se irritaron ante las ideas de Darwin, conocido como el científico que descubrió que el hombre desciende del mono, en contraposición a la versión bíblica que dice que Dios lo hizo a su imagen y semejanza a partir de un puñado de arcilla.
El científico británico, que nació hace 200 años, consideraba que no hay un escalón insalvable entre humanos y animales. Sostenía que todos procedemos del mismo tronco de la existencia, evolucionando a través de mutaciones que crearon nuevas especies y que condujeron a la extinción a otras en un proceso de cientos de millones de años.
Según la teoría de Darwin, la vida ha evolucionado a través de la selección natural. Para explicar este mecanismo selectivo, detalla en su popular libro “El origen de las especies” que “el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con características menos adaptadas morirán con mayor probabilidad. Aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente”.
El principal artífice de la teoría de la evolución por selección natural estudió para ser clérigo. Por irónico que parezca, Darwin fue y es aun cuestionado porque atribuyó a la naturaleza facultades que muchos consideran exclusivamente divinas.
Nacido en Shrewsbury en el seno de una familia acomodada, Darwin manifestó desde pequeño gran interés por las ciencias naturales. En 1825, siguiendo los pasos de su padre y abuelo, comenzó a estudiar para médico, pero a los dos años lo dejó y a propuesta de su padre decidió estudiar para ser ministro de la Iglesia de Inglaterra.
Comenzó a asistir voluntariamente a las clases del botánico John Henslow, el cual fue una figura decisiva para que llegase a ser quien fue y no un clérigo rural como quería su padre.
Gracias a Henslow, Darwin tuvo a los 22 años la oportunidad de integrarse como naturalista sin paga a la expedición comandada por el capitán Robert Fitzroy a bordo del “HMS Beagle”. El barco zarpó en 1831 y regresó a Inglaterra en 1836.
En ese periplo, Darwin conoció Cabo Verde, las costas de América del Sur (Argentina incluida), las islas Galápagos, Australia y Sudáfrica, entre otros lugares, y comenzó su “segunda vida”, como él mismo la definió, dedicada a la ciencia.
A su regreso a Inglaterra, ya merodeaban en su cabeza algunas de las ideas que años más tarde plasmó en “El origen de las especies” (1859), que le daría fama universal.
Durante varios años se abstuvo de escribir ni siquiera un esbozo. Se cree que por miedo al escándalo, aunque hay también que lo atribuyen a que no quería herir los sentimientos de su esposa, que era una cristiana devota.
En 1859 se publicó “El origen de las especies” y al año siguiente se instaló en plena campiña inglesa, donde nacieron la mayoría de sus diez hijos, de los cuales sólo siete llegaron a la edad adulta.
Tras su muerte en 1882, Lady Elizabeth Reid Hope, una evangelizadora cristiana, afirmó que estuvo con Darwin poco antes de su muerte y que éste estaba arrepentido de sus teorías y reconocía a Jesucristo como el salvador de la humanidad, pero su familia lo negó.
Fuente: http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=327541
15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in ética, Moda, Mujer, Rusia, Temas de actualidad
Etiquetas: Miss Rusia, Sofía Rudneva
Despojan de corona a Miss Rusia por posar semidesnuda
La modelo Sofía Rudneva fue descalificada para representar a Rusia en el certamen de belleza Miss Universo, la joven tuvo una sesión de fotos eróticas cuando era menor de edad
09-04-2009
Sofía Rudieva, quien apenas estrenaba su título Miss Rusia 2009, fue despojada en su país del rol de belleza nacional.
Esto luego de que varios medios rusos dieran a conocer una serie de fotografías eróticas de la joven.
Tal y como lo dio a conocer este diario en fechas pasadas, Sofía se vio involucrada en la polémica, a raíz de dos sesiones que esta modelo, oriunda de San Petersburgo, hizo supuestamente antes de cumplir los 18 años.

Tras posar desnuda siendo menor de edad en la web Perfect 10, ahora tendrá que asumir el costo de las consecuencias, ya que la ahora ex reina de belleza ya no competirá el 23 de agosto en el certamen más importante para estas monarcas de figuras impactantes que es el certamen Miss Universo.
A principios de marzo fue cuando Sofía Rudieva se hizo de la corona. Actualmente cuenta con 19 años y a pesar de que aún era desconocida en el
plano internacional, las
placas,que ya a aparecen en centenares de sitios en Internet, cobraron mayor importancia cuando se supo que la chica era Señorita Rusia 2009.
15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Estados Unidos, Temas de actualidad
Etiquetas: N.A.S.A
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NASA muestra ‘una mano gigante cósmica’
Una fotografía de un grupo presentadas por la agencia espacial de EU muestra una estrella pulsar al momento que forma una figura simplemente espectacular |
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Así luce la imagen dada a conocer por la agencia. (Foto: Cortesía NASA )
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Redacción
El Universal
Martes 14 de abril de 2009
11:26 La NASA dio a conocer varias imágenes donde se pueden apreciar en una de ellas una vasta formación estelar en el espacio en forma de una mano humana.
La imagen, tomada por el telescopio la base-observatorio Chandra, muestra una nebulosa de rayos X a 150 años luz.
En la foto se puede apreciar lo que parecieran dedos fantasmales azules -tres dedos se pueden apreciar claramente, como se ve en la foto, pero el anular y el meñique se confunden-.
La agencia aseguró que la visión de la mano es causada por una joven y poderosa pulsar, conocida por el nombre de PSR B1509-58, informó la cadena estadounidense CNN.
“La pulsar es una estrella neutrón giratoria que se encuentra constantemente arrojando energía alrededor del espacio, creando así complejas y fascinantes estructuras, incluyendo una parecida a una mano cósmica”, dijo la NASA.
La estrella B1509, creada a partir de la quiebra de una estrella, es uno de los más poderosos campos generadores de electromagnetismo en la Galaxia. Las nebulosas son formadas por un torrente de iones y electrones emitidos por el fenómeno de mil 700 años de antigüedad.
Los aparentes dedos son estructuras que fueron causadas por “un nudo de material con cierta energía comprimidos en una nube”, sostuvo la agencia.
jigh
Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/53533.html |
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15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Teología
Enviado por : Liberto Brun Compte
2005-03-07 08:25:00
Buscando los orígenes de la vida: Charles Darwin
Desde el 2 de Septiembre del 2003 la misión para encontrar planetas del tipo Tierra fue denominada así en honor de Charles Darwin, el naturalista británico que entró en la historia por sus teorías de la evolución y la selección natural.
Darwin creyó que toda la vida en la Tierra se desarrolló gradualmente a través de millones de años a partir de unos pocos ancestros comunes. La misión Darwin explorará 1000 de las estrellas más cercanas, buscando planetas pequeños rocosos que son los lugares más probables para que se desarrolle la vida – por lo menos de la manera como nosotros la conocemos.
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| Charles Darwin (1809-1882) |
Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809, en Shrewsbury, Inglaterra. Su padre, era medico, hijo de Erasmus Darwin, un poeta, filósofo y naturista. La madre de Charles, Susannah Wedgwood Darwin, murió cuando él tenía ocho años de edad.
A la edad de dieciséis años, Darwin se fue de Shrewsbury para estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo. Repugnado ante la vista de una cirugía realizada sin anestesia, finalmente se fue a la Universidad de Cambridge para prepararse como sacerdote en la Iglesia de Inglaterra.
Desde 1831 a 1836, Darwin estuvo como naturalista a bordo del Navío Real Británico HMS Beagle, en una expedición científica alrededor del mundo. En América del sur, Darwin encontró fósiles de animales extintos que eran muy similares a las especies modernas.
En las Islas Galápagos en el Océano Pacífico, notó muchas variaciones entre las plantas y los animales del mismo tipo general que los que había en América del Sur. La expedición visitó lugares alrededor del mundo y Darwin estudió las plantas y animales en todas partes a donde fueron, recolectando ejemplares para un estudio posterior.
Cuando regresó a Londres, Darwin llevó a cabo una investigación exhaustiva de sus notas y ejemplares. Varias teorías relacionadas surgieron como resultado de este estudio: que la evolución sí ocurrió, que ésta fue gradual, requiriendo de miles de millones de años, que el mecanismo primario para la evolución fue un proceso denominado selección natural; y que los millones de especies vivas de hoy en día surgieron de una forma de vida única original a través de un proceso de ramificaciones denominado “especialización”.
La teoría de la selección evolucionaría de Darwin, mantiene que las variaciones dentro de las especies ocurren al azar y que la supervivencia o extinción de cada organismo está determinada por la habilidad de ese organismo de adaptarse a su medio ambiente. El lanzó esas teorías en su Libro El Origen de las Especies (1859) Después de la publicación de este libro, Darwin continuo escribiendo sobre botánica, geología y zoología hasta su muerte en 1882. Se encuentra enterrado en la Abadía de Westminster.
El trabajo de Darwin tuvo un gran impacto en el pensamiento religioso. Gran cantidad de gente se opuso fuertemente a la idea de la evolución porque entraba en conflicto con sus convicciones religiosas. Darwin evitó hablar acerca de los aspectos teológicos y sociológicos de su trabajo, pero otros escritores utilizaron sus teorías para apoyar sus propias teorías respecto de la sociedad. Darwin era un estudiante trabajador, tenaz y reservado que se preocupaba de los sentimientos y emociones no sólo de su familia, sino también de los amigos y demás semejantes.
La Misión en sí
Darwin es una flotilla de ocho naves espaciales que buscarán planetas semejantes a la Tierra y analizarán sus atmósferas para descubrir las señales de vida. Seis naves serán telescopios espaciales. La séptima nave combinará la luz de éstas para similar un espejo mucho mayor que el de un solo telescopio. La octava nave se comunicará con la Tierra y con la flotilla.
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| Uno de los seis telescopios de la misión Darwin |
La búsqueda de planetas extrasolares, o sea, planetas que orbitan alrededor de estrellas, es algo muy difícil. Aún para estrellas cercanas, es como tratar de ver la diferencia entre la frágil luz de una vela y una casa iluminada desde un punto a 1000 kilómetros de distancia.
En longitudes de onda ópticas, una estrella sobrepasa el brillo de un planeta tipo Tierra por una diferencia de mil millones a uno. Parcialmente para solventar esta dificultad, Darwin observará en el infrarrojo medio. A estas longitudes de onda, el contraste de estrella-planeta disminuye en un millón a uno haciendo el descubrimiento un poco más fácil.
¿Qué tiene de especial?
Darwin observará en la franja de infrarrojos ya que la vida en la Tierra deja su marca en esta longitud de onda. Sobre la Tierra, la actividad biológica produce gases que se mezclan con nuestra atmósfera. Por ejemplo, las plantas sueltan oxígeno y los animales expelen bióxido de carbono y metano.
Estos gases, y otras sustancias, tales como el agua, dejan sus huellas absorbiendo ciertas longitudes de onda de la luz infrarroja. Darwin separará la luz de un planeta extrasolar en sus constituyentes de longitudes de onda, utilizando un instrumento llamado espectrómetro. Este mostrará la caída de luz ocasionada por gases específicos que se encuentren en la atmósfera, permitiendo que sean identificados. Si son los mismos que producen la vida en la Tierra, en vez de ser por procesos no-biológicos, Darwin habrá encontrado evidencias de vida en otro mundo.
Sobre la Tierra, la atmósfera bloquea las longitudes de onda medianas del infrarrojo que Darwin estará diseñado para observar. A temperatura ambiental, los propios telescopios podrían emitir radiación infrarroja, alterando sus propias observaciones. Sería como utilizar un telescopio normal para llevar a cabo astronomía óptica con toda una pared de luces apuntando hacia él.
Allá en el espacio, hace mucho frío. El telescopio está diseñado para trabajar justo a 40K (-233ºC) mientras que el detector real puede ser reducido en su temperatura aún más hasta sólo 8K (-265ºC) Esto en total hace que el telescopio deje de radiar su propia señal infrarroja y le permite investigar la débil luz de los planetas distantes.
Nave espacial
Darwin consta de ocho naves espaciales separadas – el satélite maestro, la nave nodriza central y seis telescopios.
Inicialmente, la nave central debería haber llevado la antena para comunicarse con la Tierra. Sin embargo, para mover la antena y mantener la Tierra a la vista ocasionarían desajustes a los sensibles sistemas ópticos a bordo de la nave. El satélite maestro de comunicaciones fue entonces diseñado para cubrir estas funciones. Este satélite será un cubo de un metro de lado para manejar todas las comunicaciones de y hacia la Tierra con una antena principal y cuatro sistemas de comunicación de soporte.
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| Los seis telescopios de Darwin, una nave nodriza central y un satélite de comunicaciones (abajo a la izquierda). |
Esta también cumplirá con otra función muy importante. Vigilará a cualquiera de las otras siete naves que pudieran ir a la deriva por encima o por debajo de las otras. Esto es sencillo, pues el satélite maestro se asienta detrás y de cara hacia todos ellos. Estará equipado con pequeños transmisores para enviar órdenes de maniobras a los telescopios y a la nave vértice.
Esa nave central es la que llamamos nodriza. Esta no observa las estrellas por sí misma pero recoge y combina la luz de los seis telescopios que la rodean. Para hacer esto más fácil la nave vértice será de seis lados, de manera que cada lado de la nave espacial central siempre tendrá una cara con vistas a uno de los telescopios en vuelo libre.
La combinación de la luz de esta manera es denominada interferometría. Para cumplir con el objetivo de Darwin de encontrar e investigar los planetas tipo Tierra, esto funcionará bajo el sistema de interferometría de anulación que es un resultado que combina la señal de diferentes telescopios de tal manera que la luz de la estrella central se ve cancelada. La luz que llegue a algunos de los telescopios estará ligeramente retardada antes de que llegue a combinarse y esto ocasionará que la luz de la estrella central sea “cancelada” en los datos resultantes. La luz de los planetas, sin embargo, no se ve afectada por esta manera y puede ser vista. Si no fuese por este efecto de “anulación”, la luz de la estrella inundaría el débil brillo del planeta.
Hay seis naves espaciales telescopio. Los propios telescopios son un diseño estándar, conocido como Cassegrain, similares al utilizado en el Telescopio Espacial Hubble. Las dimensiones totales de cada montaje de un telescopio serán de 2.8 metros de largo por 1.7 metros de ancho.
Para que Darwin funcione, los telescopios y la nave nodriza deben permanecer en rigurosa formación. Una desviación de poco más de milésimas de milímetro arruinaría la observación. Aunque esto suena como un hecho imposible de exactitud, la ESA confía en alcanzar esta meta usando una variación del exitoso Sistema de Posicionamiento Global o GPS que proporciona una gran cantidad de las navegaciones basadas en satélite en Tierra.
La nave espacial probablemente estará equipada con pequeños motores iónicos que solo necesitan cinco kilos de combustible para durar los cinco años completos de la misión. Otra posibilidad es verter gas frío por fuera de los cohetes propulsores. Esta opción podría ser mejor porque los iones son partículas corrosivas que podrían dañar a otras naves en la flotilla.
El viaje
En vez de ponerlo en órbita alrededor de la Tierra, la ESA planea colocar a Darwin a una distancia mayor, más allá de la Luna. A una distancia de 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, en la dirección opuesta al Sol, es un punto especialmente favorable, conocido como L2. Darwin operaría desde ahí.
El lanzamiento de Darwin depende del desarrollo de un nuevo cono para la nariz del cohete Ariane-5 que tenga el espacio suficiente para toda la flotilla Darwin. En la nariz del cono, los seis telescopios van acomodados en dos hileras de tres. Encima de la primera hilera, se asienta la nave nodriza. El satélite maestro se coloca sobre la segunda hilera. Las hileras son entonces colocadas una encima de la otra y aseguradas en la punta del cohete Ariane y rodeadas de una envoltura. Todas las naves estarían sujetas a un solo punto de apoyo para mantenerlas firmes durante el lanzamiento.
El lanzamiento colocaría a Darwin de inmediato en su curso de trayectoria para alcanzar el punto L2. Le tomaría entre 100 y 200 días dependiendo de la trayectoria utilizada para que Darwin alcance su destino final.
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| Los cinco puntos Lagrange Sol-Tierra vistos desde encima del hemisferio norte de la Tierra, no está a escala. (Adaptado de la NASA) |
Lo antes posible, después que la etapa superior del cohete haya dejado de funcionar, las ocho naves se separarán del punto de enganche y navegarán como un grupo suelto. Cuando alcancen el punto L2 y disparen los cohetes para mantenerlos en posición, los telescopios serán organizados en una figura hexagonal, con la nave nodriza en el centro y el satélite maestro siguiéndoles detrás. Cuando se logre esto, podrán comenzar las observaciones.
Historia de la misión
La idea para esta misión fue propuesta en 1993. Las metas de Darwin (misión) eran detectar planetas del tipo de la Tierra orbitando estrellas cercanas y establecer restricciones sobre la posibilidad de la existencia de vida, como la conocemos, en estos planetas.
Desde entonces, las metas se han expandido a la posibilidad de la obtención de imágenes, diez veces más detalladas que el James Webb Space Telescope (JWST), una misión conjunta de la ESA/NASA programada para lanzamiento alrededor del año 2009. Que precisamente sería colocado en el punto L2.
Desde mediados de los 1990’s, la ESA ha estado trabajando en un diseño viable. Los científicos y los ingenieros han rediseñado la flotilla y han encontrado maneras muy ingeniosas para reducir la demanda de requerimientos técnicos de las diferentes naves. Aún hoy en día, la Esa continua investigando la forma de si es factible alcanzar los mismos resultados científicos utilizando sólo cuatro telescopios libres en lugar de los seis.
Sociedades
La NASA también está considerando realizar una misión similar a Darwin. Su misión se denomina el Buscador de Planetas Terrestres (Terrestrial Planet Finder por su nombre en inglés) y es objeto de muchos estudios en la actualidad. Dada la naturaleza ambigua de ambos proyectos, la NASA y la ESA, podrían colaborar en la misión final, construyendo un Darwin/TPF que lanzarían y manejarían conjuntamente. Otros países como Rusia y Japón han mostrado igualmente su interés en contribuir en la misión.
Artículo de ESA
Aportación de Liberto
Para: 
http://www.astroseti.org/imprime.php?codigo=1040
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15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Teología
Yo, Charles Darwin
12 Febrero 2009
12 de febrero.
Al final, por las fechas en que estamos, hablar de Charles Darwin resulta inevitable. El día 12 de febrero de 1809 nace en Shrewsbury, West Midlands, Inglaterra. De él depende una parte de la concepción del mundo de la que hoy somos herederos. Pero no es sólo una concepción: es una explicación científica. Si sólo fuera una concepción, entonces ésta se basaría en la certidumbre y en la conjetura, en la constatación y en la fe. Una concepción es un marco general a partir del cual se inviste de sentido lo que se ve. Pero en el caso de Darwin su concepción es una teoría científica. Ha pasado, pues, el examen de la observación sistemática, de la recopilación de datos, de su contraste; el examen del laboratorio, por decirlo así; el examen de las pruebas que recopila.
Pero el científico no es un observador ordinario, alguien que se afana por mirar como los demás; es alguien que mira de un modo excepcional con el fin de explicar precisamente lo ordinario, eso que por estar a vista de todos resulta invisible. ¿Qué es una mente científica?, se pregunta en cierta ocasión Charles Darwin. Su respuesta es entrañablemente decimonónica. Es científica aquella mente que intenta “universalizar su conocimiento bajo leyes generales”, se contesta Darwin. Es ésta una respuesta que no habría disgustado a Auguste Comte o a Karl Marx, por citar sólo a dos autores tan alejados de la investigación del naturalista inglés. ¿Autores? ¿He dicho autores?
Charles Darwin escribió una célebre Autobiografía cuya lectura actual resulta simplemente deliciosa, aleccionadora, una escuela de ironía y de observación, precisamente. Aunque dice escribirla sin haberse “esmerado nada en cuanto al estilo”, la obra es franca, incisiva y entretiene como pocas: es tan sutil en la descripción de tipos y situaciones como la de su contemporáneo John Stuart Mill, que es un modelo autobiográfico para el Ochocientos. Como dice Janet Browne enLa historia de El origen de las especies’ de Charles Darwin, “por encima de todo lo demás, fue indiscutiblemente un autor”. ¿Un autor? Calificar así a un científico no es precisamente el mayor elogio que puede hacérsele. Pero ustedes me permitirán.
Releo la Autobiografía de Darwin, editada póstumamente. Digo releo y me corrijo. La nueva edición que ahora se presenta en castellano por Martí Domíngezen la editorial Laetoli (20o9) no es exactamente la versión que yo había leído tiempo atrás, un texto amputado y aligerado por los retoques de Francis Darwiny Emma Wedgwood, hijo y viuda de Charles. “Resulta muy interesante analizar de qué manera recortaron, recondujeron y, sencillamente, manipularon laAutobiografía de Darwin, con el objeto de presentarla con el aspecto menos polémico posible”, precisa Martí Domínguez. Echemos un vistazo, releamos las partes ya conocidas y examinemos con inocencia lo que ignorábamos. El País adelantaba el pasado día 8 de febrero unos pasajes de esta edición con nueva traducción. Es preferible leer todo el volumen, las ciento y pico páginas que nos llevan directamente al Ochocientos.
El niño. El niño parece robusto y con ese punto de picardía que nunca perderá. Su familia y su entorno lo ven como un jovencito bien despierto, atento observador desde fecha temprana, amante de la naturaleza. Hacia 1876, cuando escribe la Autobiografía, recuerda su infancia con cierto detalle, su afán coleccionista, sus cacerías de animales, las clases de su hermana Caroline, las lecciones en la escuela local, la inocencia traviesa de aquel muchachito. La madre fallece tempranamente, cuando el joven Charles cuenta ocho años, y las evocaciones del adulto son tiernas y compasivas e irónicas.
Se sorprende siempre corriendo, convencido entonces de que sus habilidades motoras son una gracia de Dios; se sorprende también de la crueldad y de la compasión infantiles de que es capaz, robando nidos, matando lombrices, golpeando algún cachorro que no llega a aullar; se sorprende, en fin, doliéndose de sus punibles acciones, con sentimiento de culpa. No era tan travieso, pues. Eso sí: tenía mal acomodo en el colegio. Las primeras clases en las aulas fueron para él “un mero espacio vacío”, un lugar en el que forzaban a los muchachos con aprendizajes memorísticos de cosas inútiles. Leen, sí, recitan versos de Virgilio u Homero, disfrutan con odas deHoracio, pero sus avances son irrelevantes. “Cuando dejé el colegio no era ni avanzado ni retrasado para mi edad; creo que todos mis maestros y mi padre me consideraban un muchacho corriente, más bien por debajo del nivel intelectual normal”, admite. “Para mayor mortificación mía, mi padre dijo una vez: `Lo único que te interesa es la caza, los perros y cazar ratas, y vas a ser una desgracia para ti y para toda tu familia´…” ¿Qué decir de dicho diagnóstico? ¿Qué decir del futuro que le espera a ese muchacho?
El padre.
Esas preguntas tienen fácil respuesta si las leemos en clave paterna. En realidad, algunas de las páginas más divertidas de laAutobiografía son las que el naturalista dedica a Robert Waring Darwin, su padre. Lo recuerda voluminoso, con una corpulencia intimidatoria. Lo menciona con ironía y ternura. “Medía 1,88 metros, era de espaldas anchas y muy corpulento: nunca vi un hombre más grande”, precisa. “La última vez que se pesó llegó a los 152 kilos, pero después aumentó mucho de peso”, admite resignadamente. ¿Demasiada humanidad? ¿Y qué significa eso?
De su padre –médico de profesión– admiró su capacidad para acercarse a los demás, para ponerse en el lugar del enfermo, para ganarse su confianza. Tanto era así, que la palabra de Robert Waring Darwin parecía tener efectos terapéuticos. Como un psicoanalista avant la lettre, lo primero que hacía era dejar hablar a los pacientes: a las pacientes, precisa el hijo. Así se desahogaban y, muy frecuentemente, lo que en principio parecían dolencias físicas acababan diagnosticadas como padecimientos psíquicos. Darwin dedica páginas de admiración a esta habilidad que tanto bien hizo, añade. ¿Bien? ¿No sería acaso la treta de un hábil manipulador? No, responde el hijo. En Robert Waring Darwin había la entrega humana del médico rural y una particular capacidad de observación. Sabía conjeturar a partir de lo meramente superficial y sabía predecir el curso de la enfermedad valiéndose de su aguda mirada.
La observación. Y eso fue también Charles: un finísimo observador dispuesto a ver las maravillas del mundo, dispuesto a viajar para aprender, para coleccionar estableciendo series. El coleccionismo fue una práctica habitual entre los burgueses del Ochocientos, pero ese juego solía limitarse al placer que procura el tesoro acumulado. En cambio, en Darwin, las piezas se interpelan y lo reclaman, creando cadenas y contextos que ya no existían o que eran invisibles. Se formó en la Universidad de Edimburgo y en la de Cambridge, cursado estudios de medicina y teología, materias que no le dispensaban gran satisfacción. En realidad, “ninguna de mis dedicaciones”, dice, “fue, ni de lejos, objeto de tanto entusiasmo ni me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos”. ¿Podemos imaginar algo así? Una tarea aparentemente irrelevante es el principio de un habilidad científica.
El viaje en el Beagle (1831-1836), surcando mares, recalando en islas y costas remotas, anotando sus registros, que más tarde publicará, descubriendo lo inesperado; la aparición de El origen de las especies (1859), que tanto escándalo provocará; la realización de diferentes investigaciones sobre el mundo natural, con minucia erudita y entusiasmo poético…, todo ello nos muestra a un científico tenaz: un observador atento a lo minúsculo. Del indicio extrae información general, de la huella obtiene datos circunstanciales, del resto saca noticia de otro tiempo que ha sobrevido hasta hoy. Lo pequeño deviene grande, ley general, ley de funcionamiento. “Al examinar por primera vez una comarca, nada parece menos prometedor que el caos de las rocas; pero al registrar la estratificación y la naturaleza de rocas y fósiles en numerosos puntos, razonando y prediciendo siempre lo que se encontrará en otros lugares, no tarda en proyectarse luz sobre el terreno, y la estructura del conjunto se vuelve más o menos inteligible”, dice Darwin en un pasaje de su Autobiografía.
Dios. Selección naturaly supervivencia de los más aptos son algunas de las fórmulas expresivas que resumen la teoría evolucionista. No puedo extenderme en ello porque mi competencia en este ramo es escasa. Para nuestros fines, es más interesante detenerse en el papel que finalmente le reservamos a Dios a partir de Darwin. ¿Qué dice el naturalista a este propósito? ¿Dios nos mira?
Conviene recordar la censura, las censuras que amputaron la primera edición de Autobiografía. No fueron las únicas, desde luego: los familiares de Darwin consideraron que las ironías o los sarcasmos que el naturalista se permitía para enjuiciar a sus contemporáneos eran expansiones indebidas. Muchas descripciones de colegas o de amigos o de coetáneos simplemente desaparecieron para no herir sensibilidades o susceptibilidades, según. ¿Coetáneos? Las menciones que hace a la figura de Dios –nuestro eterno coetáneo, digamos– son las más censuradas.
En la Autobiografía, Darwin manifiesta incredulidad y escepticismo, entendiendo por tales la duda acerca de las verdades reveladas y el racionalismo frente a los prodigios. Llega a ello poco a poco, tras sus observaciones, tras sus investigaciones. ¿Un Dios irascible, un Dios benevolente, un Dios diseñador? Admite lo increíble que es el Antiguo Testamento, “versión manifiestamente falsa de la historia del mundo, con su Torre de Babel, el arco iris como signo” o con una Providencia dominada por “los sentimientos de un tirano vengativo”. Por eso, no admite la evidencia de los milagros, su supuesta obviedad: “cuanto más sabemos acerca de las leyes fijas de la naturaleza más increíbles resultan éstos”, unos milagros que sólo pueden aceptarse por seres humanos ”ignorantes y crédulos”. Pero no menos dudosa es la historia del Jesucristo: es un Dios bondadoso, sí, pero desmentido permanentemente por el sufrimiento del mundo. “Por más hermosa que sea la moralidad del Nuevo Testamento, apenas puede negarse que su perfección depende en parte de la interpretación que hacemos ahora de sus metáforas y alegorías”.
En conjunto, admite Darwin, los Evangelios son literatura, bella literatura que explota y explora lo sublime, con un Dios que hace del prodigio su modo de manifestarse. Se cree en Dios contra toda evidencia, añade, porque hemos sido educados en el hábito de creer. “No debemos pasar por alto la probabilidad de que la introducción constante de la creencia en Dios en las mentes de los niños produzca ese efecto tan fuerte”. El naturalista está convencido de ello. Es tan constante y tan duradera esa enseñanza en los niños, “que deshacerse de su creencia les resultaría tan difícil como para un mono desprenderse de su temor y odio instintivos a las serpientes”.
La moral. Entonces, si no hay Dios, ¿qué nos frena o qué nos justifica? Si no hay castigo eterno o recompensas definitivas, ¿cuál puede ser la regla de vida? Podría pensarse que ya no hay nada que detenga el carácter depredador o avasallador de los humanos, regidos por ”la norma de seguir únicamente sus impulsos e instintos más fuertes”. ¿Es así? Darwin niega ese ciego destino, ese comportamiento puramente pulsional.
“El ser humano”, dice, “mira al futuro y al pasado y compara sus diversos sentimientos, deseos y recuerdos”. El ser humano es capaz de demorar su satisfacción más primitiva y, por tanto, es capaz de seguir “los instintos sociales”. ¿Y qué es eso? El freno que nos impone la civilización y que aceptamos para vivir en común y para sobrevivir: el pago inmaterial que recibimos de los demás, la ayuda, el reconocimiento. El individuo no es sólo un ser egoísta: también tiene sentimientos altruistas, nos dice Darwin. “Si actúa por el bien de los demás, recibirá la aprobación de sus prójimos y conseguirá el amor de aquellos con quienes convive; este último beneficio es, sin duda, el placer supremo en esta Tierra. Poco a poco le resultará insoportable obedecer a sus pasiones sensuales y no a sus impulsos más elevados, que cuando se hacen habituales pueden calificarse casi de instintos”.
Si le quitamos esa visión victoriana –la prevención que el naturalista manifiesta ante las “pasiones sensuales”–, la conclusión de Darwin es la de la moral laica. Para él y para tantos otros después, la ética no empieza con Dios, sino con los individuos estableciendo relaciones humanas: justamente cuando de los demás esperan respeto y buen trato, justamente cuando a los demás dispensan reconocimiento.
Fuente:http://justoserna.wordpress.com/2009/02/12/yo-charles-darwin/
15 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Creacionismo, Filosofía, Teología
Etiquetas: Darwin, Evolución
Así nos crearon
Este es un articulo de la revista MuyInteresante, con fecha Miércoles, 01 de Diciembre de 2004. No necesariamente debo estar de acuero con el contenido de la informacion de la revista ni la opinion del autor del artículo, Enrique M. Coperías

¿Somos los seres vivos producto de la evolución o de una intervención divina? Las nuevas corrientes creacionistas dicen que la Teoría de la Evolución es una patraña que debería retirarse de las escuelas.
La cruzada contra Darwin va viento en popa. Amparadas por unos supuestos argumentos científicos, las nuevas generaciones de creacionistas intentan dinamitar los cimientos de la Teoría de la Evolución para imponer lo que han bautizado como ciencia de la creación, que explica las adaptaciones y la diversidad de los organismos terrestres mediante una intervención de un Creador sabio. Principalmente en Estados Unidos y Australia, aunque también en Brasil, Italia, Turquía y otros países desarrollados, los antievolucionistas tratan de sembrar en la opinión pública dudas sobre la validez científica de la evolución, de hacer creer que la creación divina es una teoría alternativa a la planteada por Darwin y que, por consiguiente, debe ser explicada en las clases de ciencias e incluida en los libros de texto; y de pleitear en los tribunales para que el Gobierno imponga a los maestros de ciencias de las escuelas públicas la enseñanza de los nuevos postulados creacionistas.
El analfabetismo alcanza la universidad
En los últimos años, el movimiento creacionista ha librado campañas tan agresivas contra la evolución que a las universidades de EE UU les preocupa el creciente analfabetismo científico que impera en el país: cada año aumenta el número de estudiantes que cree que “la comunidad científica está dividida sobre la evolución” y que la “evolución es una teoría sin verificar”. Desde la comunidad científica se advierte que la ciencia de la creación es, en realidad, una pseudociencia, que la evidencia científica de la evolución es sólida como el granito y que los antievolucionistas desprecian y manipulan los métodos científicos y los debates entre investigadores para defender sus principios religiosos y aspiraciones políticas. “El ascenso del creacionismo no es más que, pura y simplemente, política; representa un punto –y no mucho menos la principal preocupación– de la resurgente derecha evangélica”, advirtió el recientemente fallecido Stephen Jay Gould en Dientes de gallina y dedos de caballo (1984).
Los estadounidenses están a favor del creacionismo
Pero el aviso de los científicos queda ensordecido ante la propaganda de los creacionistas que, sin duda alguna, han logrado sembrar la confusión en quienes no tienen claro qué dice y qué representa la teoría de la evolución. La mayoría de la gente cree en algún mito o superstición en torno a la aparición de la vida. Así lo constata una encuesta realizada en 2001 por The Gallup, una organización que desde hace 70 años estudia la naturaleza y el comportamiento humanos. En ella puede leerse que casi la mitad de los estadounidenses cree en el creacionismo. El 45 por 100 de los encuestados piensa que Dios creó el ser humano hace no más de 10.000 años, una idea muy próxima a las tesis creacionistas. Y aunque casi la otra mitad acepta que nuestra especie es el resultado de un proceso evolutivo que se dilató durante millones de años, el 37 por 100 de las personas de este grupo está convencido de que el dedo divino intervino en algún momento. La encuesta también dejó claro que hay más estadounidenses que creen en Satanás que en la evolución. Ciertamente, diabólico. Hay una gran cantidad de pruebas que atestiguan que el planeta azul ha tenido una dilatada existencia, y que todas las criaturas, incluidos los humanos, han aparecido de formas más primitivas en el curso de la historia terrestre. Esto significa que todas las especies proceden de otras especies y, por tanto, que todas ellas albergan antepasados comunes en un pasado lejano. Para los científicos, el hilo conductor que une las formas de vida, actuales o fósiles, es la evolución.
La manera en que opera este maravilloso proceso de cambio en el tiempo la explicó hace 146 años Charles Darwin en su obra El origen de las especies. Según el padre de la teoría de la evolución, en cualquier población de individuos existen variaciones entre cada uno de ellos, y algunas de estas diferencias pueden ser heredadas. La interacción de estas variaciones personales con el ambiente juegan un papel trascendental para determinar cuáles serán los individuos que sobrevivirán y se reproducirán, y cuáles no lo harán. Si esto ocurre, algunas variaciones capacitan a ciertos individuos a vivir más y a dejar mayor descendencia que otros. Darwin llamó a estas variaciones favorables y argumentó que las variaciones hereditarias positivas tendían a ser más frecuentes de una generación a otra. Este proceso por el que la naturaleza elige los supervivientes lo denominó selección natural. Es el motor de la evolución. Dado un tiempo suficiente, la selección natural puede producir una acumulación de cambios que hagan diferenciar dos organismos entre sí, hasta convertirse en especies diferentes e incompatibles desde el plano reproductivo. Como no podía ser de otra manera, el Origen de las especies irrumpió en el mundo teológico como un arado en un termitero, pues ponía en solfa la historia de los orígenes de la vida que relata el Génesis de la Biblia. La obra darwinista, al interponer la selección natural a la Mente Creadora, fue tachada de “una enorme impostura” y “una tentativa para destronar a Dios”.
La Iglesia considera la Biblia como alegórica
La Iglesia católica no puso sus miras en la delación, sino que estableció organizaciones científico-religiosas para combatir estas ideas. Los protestantes siguieron sus pasos y la Sociedad para la Promoción de los Conocimientos Cristianos editó un libro en el que se declaraba la evolución “abiertamente opuesta a la doctrina fundamental de la Creación”. Cuando Darwin publicó en 1871 su Origen del Hombre, estalló otra vez la batahola. Hasta el crítico del Times condenó el libro como “una hipótesis completamente insostenible”.
Sin embargo, la Iglesia, desbordada por las evidencias científicas a favor de la teoría de la evolución, empezó a admitir gradualmente que el darwinismo quizá no era incompatible con la creencia religiosa. En la encíclica Humani Generis, publicada en 1950, Pío XII admitía de mala gana la evolución como hipótesis legítima que consideraba tentativamente apoyada y potencialmente incierta. Pero casi medio siglo después, en 1996, el papa Juan Pablo II emitió un comunicado en el que invitaba a los cristianos a que consideraran el proceso evolutivo como un hecho efectivamente probado. A pesar de que la mayor parte de la jerarquía católica considera la Biblia como alegórica, existen diversas sectas protestantes y algunas católicas que mantienen un creacionismo tan pretendidamente científico como literalista, esto es, admiten al pie de la letra relatos como el de Adán y Eva, el Arca de Noé y el Diluvio Universal. Se trata de una creencia que hoy en día es marginal entre las principales religiones occidentales, y de una doctrina que, como ya señaló Gould en su obra de 2000 Ciencia versus religión, “sólo está bien desarrollada en el contexto distintivamente norteamericano del pluralismo de la Iglesia protestante. Ésta se ha diversificado en un rango de sectas único por su riqueza, que abarca toda la gama de formas concebidas de adoración y credo”.
Con el pastel de manzana y el Tío Sam
En palabras de este eminente paleontólogo, la controversia del creacionismo es tan estadounidense como el pastel de manzana y el Tío Sam. De hecho, ha sido en este país donde se ha atacado con más fiereza el darwinismo. Primero lo intentaron con la Biblia y versiones de ésta, como la que publicó en 1909 Cyrus Scofield para popularizar la idea del doctor inglés Thomas Chalmers de que existe una gran brecha temporal entre los versículos 1 y 2 del primer capítulo del Génesis, dejando así todo el tiempo necesario que requerían las ciencias de la Tierra entre un primer acto de creación y destrucción, y una segunda creación. Hoy, el grupo creacionista Tierra Vieja incluye en sus postulados esta trasnochada “solución creativa”. Otras facciones antievolucionistas optaron por ridiculizar a Darwin con argumentos aparentemente sólidos de la geología y la paleontología. El primero en intentarlo fue George McCreay Price, adventista del Séptimo Día, pero fue tachado de ignorante por la comunidad científica. Aún así, el movimiento fundamentalista se movilizó con gran éxito, sobre todo después de obtener el respaldo político del candidato presidencial y charlatán preeminente William Jenning Bryan.
A su amparo, los antievolucionistas lograron en los primeros años de la década de 1920 que 37 estados aprobaran decretos para prohibir la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas. Ésto dio lugar en 1925 al famoso Juicio del mono en Tennessee, que condenó a un profesor llamado John Thomas Scopes por enseñar la teoría de la evolución. La condena fue revocada, pero no porque los científicos lograran desacreditar a los antievolucionistas, sino sobre la base de un tecnicismo que impidió, como hubiesen deseado los liberales norteamericanos, poner a prueba la inconstitucionalidad de la Ley de Tennessee, que declaraba que era un crimen enseñar “que el hombre descendía de un orden inferior de los animales”.
Nacen las asociaciones antievolucionistas

QUIEREN DESUNIR NUESTRA FAMILIA
En su libro El triunfo de la evolución y el fallo del creacionismo, Niles Eldredge califica de patética la postura de los creacionistas ante la evidencia fósil de la evolución humana. Los antievolucionistas sostienen que los fósiles de los primeros homínidos, como los de los australopitecos, que vivieron hace unos 4 millones de años, pertenecen a meros monos extinguidos. Tampoco aceptan las formas intermedias entre estos homínidos y el hombre actual, como el Homo habilis, el Homo ergaster y el Homo erectus; y dicen que los fósiles que se parecen al hombre moderno no tienen la antigüedad confirmada de 100.000 años.
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A pesar de todo, la derrota en el juicio de Scopes empujó a los creacionistas a cambiar de estrategia. Su nuevo objetivo estaba ahora en difundir sus postulados en los medios de comunicación y crear sus propios institutos bíblicos para exponer al público las tesis creacionistas. De este modo, nacieron numerosas asociaciones antievolucionistas a lo largo y ancho del país que estudiaban las pruebas científicas sobre los orígenes utilizando a la vez la ciencia y la revelación. En un alarde de pirueta mental, los creacionistas empezaron a presentar la creación como una teoría científica alternativa a la evolución. Se aferraron a ella como a una tabla de salvación, sobre todo después de la abolición de las leyes antievolucionistas que, dicho sea de paso, violaban flagrantemente la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, aprobada en 1791, que señala que “el Congreso no deberá promulgar ninguna ley que esté encaminada a imponer una religión o que prohíba profesar libremente una religión.”
A la cabeza del incipiente creacionismo científico se situaron el profesor de ingeniería hidráulica Henry M. Morris y el bioquímico Duane Gish, fundadores en 1970 del Institute for Creation Research (ICR), de San Diego. Sus miembros se hacen llamarcreacionistas de Tierra Joveny son los que han lanzado campañas para integrarse en las juntas escolares, para presionar a los tribunales con el fin de incorporar la ciencia creacionista en las escuelas públicas de estados como Luisiana, Arkansas y Ohio; y para difamar a los darwinistas.
Cómo hicieron el ridículo en los tribunales
En las dos décadas pasadas, los creacionistas de Tierra Joven lograron ciertos éxitos, pero también sufrieron importantes descalabros en varios pleitos destacados, como el caso de 1982 conocido como McLean et al vs. Arkansas Board of Education, donde premios Nobel, evolucionistas, filósofos y teólogos prestigiosos dejaron en evidencia el sesgo acientífico de sus tesis creacionistas y la imposibilidad de equiparar en los colegios la ciencia de la creación con la teoría de la evolución. Los antidarwinistas también tuvieron que morderse la lengua en el caso Edwards vs. Aguillard de Louisiana, en 1987, cuando la Corte Suprema declaró que era inconstitucional ordenar la enseñanza de la ciencia antievolucionista en las clases de ciencia.
A pesar de los reveses, los creacionistas que creen lo que pone en la Biblia al pie de la letra no han tirado la toalla y siguen sembrado la confusión desde sus instituciones de investigación, museos, páginas de internet, libros y panfletos. Su eslogan favorito es insistir en que “la teoría de la evolución es incorrecta” y que “tienen pruebas científicas para rebatirla”. Mienten descaradamente cuando dicen que la teoría de Darwin está en crisis en la comunidad científica, pero aún así recogen sus frutos envenenados. De hecho, el presidente Reagan se hizo eco de esta propaganda ante un grupo de evangélicos de Dallas cuando manifestó, al referirse a la evolución que “bueno, es una teoría. Es sólo una teoría científica y en los últimos años ha sido puesta en tela de juicio en el mundo de la ciencia; esto es, la comunidad científica ya no piensa que sea tan infalible.” Incluso, el reelegido presidente George W. Bush y miembros de peso del Gobierno como John Ashcroft –secretario de Justicia– y Tom Delay –líder de los congresistas republicanos– se jactan abiertamente de ser creacionistas.
Constituye la teoría más documentada de la ciencia
Es cierto que la evolución es una teoría, la más documentada de toda la ciencia. Aunque ha pasado más de un siglo desde la publicación del Origen de las especies, el concepto original de Darwin constituye todavía el marco global de compromiso del proceso evolutivo. Todo lo que se ha descubierto desde entonces ha confirmado y reforzado lo correcto de la teoría darwiniana. “Los avances de la genética y de la biología molecular han proporcionado un cuerpo sólido a las nociones vagas de herencia y variabilidad con que él y sus contemporáneos tenían que contentarse. Actualmente, hablamos en términos de replicación y de mutaciones del ADN, y comprendemos los mecanismos que hay implicados. El resultado es lo que a veces se denomina lateoría de la evolución sintética o neodarwiniana”, explica el premio Nobel de medicina Christian de Duve en su libro La vida en evolución.
La mayoría de los científicos está en completa sintonía con los hechos y mecanismos básicos de la evolución, como por ejemplo que la vida terrestre lleva evolucionando desde hace unos 3.500 millones de años y que sigue haciéndolo en la actualidad, que la selección natural es un mecanismo central con que opera el cambio evolutivo a lo largo de múltiples generaciones, que todas las especies están emparentadas porque descienden de antepasados comunes desde las primeras formas de vida y que el hombre es una especie única descendiente de una larga serie de primates bípedos. Como sucede en cualquier otro campo de la ciencia, los científicos debaten la teoría darwiniana para profundizar en los mecanismos y los procesos evolutivos que han diversificado la vida terrestre. Por ejemplo, mientras que ningún biólogo cuestiona la importancia de la selección natural, muchos dudan de su ubicuidad. En efecto, hay evolucionistas que argumentan que existen cantidades sustanciales de cambio genético que pueden no estar sometidas a la selección natural y que pueden extenderse al azar a través de las poblaciones. Otros expertos dudan de la ligazón que Darwin estableció entre la selección natural y el cambio imperceptible, a través de todos los grados intermedios. Éstos arguyen que la mayor parte de los sucesos evolutivos pueden acontecer mucho más deprisa de lo que suponía el padre de la evolución.
Ahora bien, ningún científico duda de que la evolución por selección natural darwiniana no sucedió o de que no es un mecanismo clave y actual de la evolución viviente. Pero estos necesarios, saludables y no menos apasionantes debates científicos son pervertidos y caricaturizados por los creacionistas. Ésta es su táctica favorita, tergiversar lo que dicen y publican los científicos serios para que parezca que la teoría de la evolución tiene los pies de barro. Sobran los ejemplos de esta vil manipulación: hace unos años, Stephen Jay Gould y Niles Eldredge observaron que las grandes líneas evolutivas a menudo aparecen súbitamente en el registro fósil y propusieron que el cambio evolutivo a gran escala se desenvuelve posiblemente de forma gradual en unas épocas geológicas, mientras que lo hace más rápidamente en otras. Este modelo, que se conoce como equilibrio puntuado, contrastaba con la hipótesis de que la evolución era un proceso gradual y lento. Pues bien, a pesar de que Gould y Eldredge no cuestionaron los principios básicos constatados de la evolución darwiniana, los creacionistas no tardaron en difundir un panfleto con el siguiente titular: “Científicos de Harvard afirman que la evolución es una patraña”.
Unas biomoléculas que juegan a crear vida
Y hace poco, los antievolucionistas pusieron el grito en el cielo porque en la serie de televisión Evolution no se hacía mención de la investigación de Stuart Kauffman, bioquímico de la Universidad de Pennsylvania que investiga cómo los sistemas biológicos complejos se pueden autoorganizar a partir de componentes sencillos. Algunos creacionistas sugieren que este don molecular representa una alternativa a la selección natural, con lo que dan a entender que Kauffman cree que la selección natural no es válida y que, por ende, probablemente está en sintonía con los antievolucionistas. Nada más lejos de la realidad, puesto que el trabajo de este investigador muestra que es altamente probable que las primeras formas de vida –organismos autorreplicantes– surgieran por cuenta propia de la que se conoce como sopa primordial. Pero este dato anticreacionista no tienen ningún interés en divulgarlo los conspiradores de Darwin.
Al frente de los críticos a Evolution se halla Michael J. Behe, bioquímico de la Universidad de Pennsylvania y uno de los principales ideólogos de una nueva e influyente estirpe creacionista bautizada como diseño inteligente (DI). La vanguardia de este movimiento se atrinchera en el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura del Instituto Discovery, en Seattle. El núcleo ideológico de esta corriente neocreacionista está integrado por biólogos, bioquímicos, químicos, físicos, filósofos e historiadores de diferentes creencias religiosas: católicos, protestantes, judíos, ortodoxos, agnósticos… No les gusta que les llamen creacionistas, nunca ponen la Biblia como respuesta y a su Diseñador divino no le llaman Dios. La novedad en su estrategia antievolucionista está en argumentar en lenguaje científico por qué los procesos de la naturaleza no pueden explicarse en términos evolutivos y sí, si se introduce la figura de un diseñador inteligente que, dicho de paso, podría ser incluso de origen extraterrestre. Para ello, no escatiman medios económicos y se desenvuelven en el mundo mediático con una soltura inquietante. Sus elaboradas argumentaciones científicas, que en realidad no lo son, difícilmente pueden ser rebatidas por los no duchos en evolución, bilogía y matemáticas. De hecho, el pasado mes de septiembre, los científicos no daban crédito al comprobar que uno de los miembros de ID, Stephen Meyer, había colado uno de sus artículos antievolucionistas en la revista Proceedings of the Biological Society of Washington. Los biólogos serios advierten que el diseño inteligente no es más que un movimiento sociopolítico de cristianos conservadores cuyos representantes ignoran o malinterpretan, a veces intencionadamente, la ciencia de la evolución.
La prueba concluyente está en la coagulación
Sus argumentaciones antievolucionistas han sido sistemáticamente rebatidas, pero los ID hacen oídos sordos y denuncian la intransigencia de la ciencia oficial. Por ejemplo, uno de sus pilares antievolucionistas se centra en la idea de la complejidad irreductible de los sistemas naturales propuesta por Behe. Según éste, existen sistemas altamente complejos a nivel molecular, como el flagelo de las bacterias y el mecanismo de coagulación sanguínea, que es imposible que hayan evolucionado por su cuenta, lo que en sí son evidencia de diseño. Y William A. Dembski, matemático de la Universidad de Baylor y defensor del diseño inteligente, invoca que la biodiversidad no se explica por el azar evolutivo –la evolución, para empezar, no es un proceso enteramente aleatorio, según los científicos– y sostiene que “la acción de la inteligencia creadora deja tras de sí una seña o evidencia característica que se puede filtrar y detectar”. Estas ideas están siendo escuchadas en varios círculos políticos y educativos de al menos 37 estados de EE UU. El panorama no resulta nada alentador.
Enrique M. Coperías | MuyInteresante.es
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Teología
Las cuarenta sendas hacia la iluminación.
Así titula Richard Dawkins el capítulo de su libro “Escalando el monte improbable”, donde habla de la evolución del ojo, ese problema que producía escalofríos en Darwin, según propia confesión.
Dawkins siguiendo las teorías ortodoxas sobre el tema, en particular el clásico articulo de Salvini- Plawen y Mayr nos explica que la visión ha evolucionado de manera independiente y por separado de cuarenta a sesenta veces en el reino animal y que se han reconocido nueve tipos básicos y distintos de ojos.
La primera conclusión a la que llega Dawkins y cualquier hijo de vecino, es que si la visión ha evolucionado tantas veces de manera independiente es porque es algo fácil. Esto lo repite por activa y por pasiva.”Un mensaje fundamental de este capítulo es que los ojos evolucionan fácil y rápidamente, sin mayores problemas”.
Dawkins nos lo muestra en cincuenta amenas páginas con bonitos dibujos. Es un maestro. Los pequeños problemas y objeciones que podrían plantearse los resuelve con elegancia y algún toque humorístico: “el diafragma del iris no es una barrera evolutiva más impenetrable de lo que pueda serlo el esfínter anal”.
Ojos tipo cámara con lente, ojos compuestos, de aposición y de superposición, la imaginación darwinista desbordada. No hay fósiles de transición porque según los estándares geológicos, “la tasa de evolución es más o menos instantánea”.
Esta confianza en la selección natural que produce órganos tan complejos con tanta rapidez y abundancia, me parece algo parecido a la fe, una fe inquebrantable que resiste las evidencias contrarias como veremos más adelante.
Solo al final del extenso articulo Dawkins se enfrenta a los experimentos recientes que ponen en cuestión sus tesis, el gen eyeless de la Drosophila, puede, aplicando ingeniosos tratamientos, expresarse en antenas, alas y patas, y estas moscas manipuladas tienen ojos ectópicos completamente funcionales, y el gen small eye de los ratones indujo ojos ectópicos en la Drosophila, pero no ojos de ratón, sino ojos compuestos como corresponde a un insecto.
Las secuencias de DNA de estos genes de vertebrado e insecto son casi idénticas, el llamado PAX 6, lo que demuestra un origen común, y que el remoto antepasado común del que descienden moscas y ratones ya poseía este gen y posiblemente ojos, y que esta secuencia génica posee una enorme estabilidad temporal. Dejando aparte el problema que supone para el darwinismo que los artrópodos y cordados, incluyendo vertebrados, aparecen brusca y simultáneamente en el Cámbrico inferior junto al resto de phyla bilaterales sin antecedentes fósiles divergentes, este primitivo antecesor común, ¿el mítico Urbilateria?, ya poseía un magnífico manual de instrucciones de como fabricar ojos, multiuso y adaptable a las circunstancias, que produce, junto con otros genes, los ojos más adecuados a cada animal . Un diseño inteligente, desde luego.
Dawkins es un charlatán desvergonzado que después de esta evidencia es capaz de escribir: “¿Nos equivocamos al pensar que los ojos se han desarrollado cuarenta veces de forma independiente? No lo creo así [ ] La conclusión no se tambalea por la demostración de que el antepasado común de todos estos animales probablemente poseía ojos de algún tipo, y que el desarrollo embrionario de todos los ojos parece tener suficientes rasgos comunes para ser inducible por la misma secuencia de DNA.”
Un científico es aquel que intenta ver como llegó a existir este enorme bloque de información con fases intermedias darwinianas, pero al parecer han renunciado, en estas cuestiones, están callados y prefieren los cuentos de hadas.
http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2008/04/las-cuarenta-sendas-hacia-la-iluminacin.html
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
Etiquetas: Samuel Wilberforce, Thomas Huxley
Una elección simiesca.
En la junta de la sociedad Británica de Oxford que se celebró en 1860, el obispo anglicano Samuel Wilberforce, contrario a la teoría evolutiva, se dirigió a Thomas Huxley y le preguntó:
“¿Pretende Darwin descender del mono por línea de su abuelo o de su abuela?”
Huxley musitó a la persona que tenía su lado: “El Señor me lo ha puesto en las manos”.
Dicho esto, el naturalista se levantó y tomó la palabra:
“Si lo que me pregunta es si opto por abuelo entre un miserable mono y un hombre tan altamente dotado por la naturaleza, poseedor de grandes recursos e influencia pero que, sin embargo, emplea esas facultades y esa autoridad con el mero propósito de introducir el ridículo en una importante discusión científica, proclamo sin vacilar mi preferencia por el mono.”
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Creacionismo, Temas de actualidad, Teología, Teoría de la Evolución
¿Existe Dios Científicamente?
Teoría de la Brecha: El entorno, posición y problemas de la teoría de la Brecha. Evidencia de las escrituras en contra de la teoría. Las inconsistencias doctrinales de la teoría.
Edad de la Tierra: ¿El Modelo de una Tierra Joven o de una Tierra Vieja? Revisión histórica de la opinión mayoritaria. Fechado Radiométrico. Los cronómetros naturales apuntan hacia una Tierra Joven.
Catastrofismo: Lo opuesto al Uniformitarismo y a la Escala de Tiempo Geológico. Evidencia a favor de un cataclismo en la tierra. El Diluvio de Noé. Las Implicaciones.
Pruebas de la existencia de Dios: ¿Qué podría constituir una evidencia de la existencia de Dios? Usando la metodología de detección de diseño fundamental, !chequee la increíble evidencia a favor de un Diseñador ahora!
La Escala de Tiempo Geológico: Su explicación, algunos conceptos erróneos y problemas más comunes en relación a la supuesta prueba de la teoría de la evolución.
Dios el Creador: Una versión lírica del comienzo del tiempo y de cómo Dios creó el universo y todo lo que hay en él.
El Hombre de Piltdown: El descubrimiento. El presunto eslabón perdido. El engaño. Los perpetradores. Dawson, Woodward y Chardin. Una advertencia para todos nosotros.
El Diluvio: La historia bíblica del Génesis. Las tradiciones universales provenientes de todo el mundo. La dramática evidencia física que cambia la vida.
Evidencias de la Evolución: Los insostenibles íconos de la evolución enseñados aún en los libros de texto de hoy, incluyen homología, embriología, selección natural observada, y los registros de fósiles.
Edad de la Tierra: ¿Por qué es importante la edad de la Tierra? ¿Cuáles son las dos opiniones mundiales? ¿Estamos siendo educados o adoctrinados?
Uniformitarismo: El paradigma geológico dominante por más de ciento cincuenta años. ¿Cuáles son las afirmaciones? ¿Cuáles son las evidencias?
Existencia de Dios: En base a la evidencia científica, ¿se ha convertido el ateísmo en un mayor acto de fe que el teísmo? ¡Chequee la evidencia a favor de la existencia de Dios aquí!
Creación y Evolución: Las definiciones. El debate. La Evidencia. El Reto. Una revisión de la evolución cósmica, química, estelar, planetaria, orgánica, micro y macro.
Fechado Radiométrico: Un método cuestionable para la determinación de la antigüedad de rocas. Las bases poco confiables de la Escala de Tiempo Geológico de la Tierra.
Evolución y Creación: El Gran Debate sobre el Modelo de los Orígenes: Las teorías, controversias, y la evidencia. La falta de evidencia y la resolución.
El Origen del Universo: Los mecanismos ateístas para todo lo que vemos. Las Teorías del Big Bang y de Inflación del Universo. Las Teorías Evolucionistas. Una Crítica.
Todo Sobre la Creación: Estudie la evidencia acerca de cómo comenzó nuestro mundo. ¿Cómo encaja la ciencia en el relato del Génesis? Investigue los hechos.
Dinosaurios Fósiles: Primitivas definiciones y descubrimientos. El proceso de fosilización, controversiales métodos de fechado, la columna geológica, y las teorías de extinción; ¿más joven de lo que pensamos?
La Extinción de los Dinosaurios: Revise la considerable evidencia de esta teoría de la reciente extinción de los dinosaurios. Los hechos apuntan abrumadoramente hacia su veracidad.
Evolución Humana: Fraudes y errores de la evidencia fósil han llevado a la formación de la teoría de la evolución humana. Revise los hechos ahora.
¿Cuántos años tiene la Tierra?: Pensamientos históricos y evidencia moderna. Unformitarismo y la teoría evolucionista. Evidencia de ADN y fósil. Los cronómetros naturales apuntan hacia una Tierra Joven.
Evidencia de la Creación: Evidencia que desacredita la teoría de la evolución. Falta de mecanismo natural. Falta de fósiles transicionales. Limitaciones de tiempo. Modelos inaceptables bajo las reglas científicas.
Edad de la Tierra: Tierra Joven versus Tierra Vieja. Un estudio de Factores Limitantes. Campo Magnético. Rotación de la Tierra. Distanciamiento de la Luna. Joven no es irrazonable.
Historia de los Dragones: Relatos universales y representaciones de dragones en culturas antiguas. Evidencia a favor de los dinosaurios siglos antes de que existiera la ciencia de la paleontología.
Fuente:
http://www.allaboutgod.com/spanish/does-god-exist-scientifically–spn-954d.htm
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad
Etiquetas: Marte
Crónicas de la tundra marciana
Exposición total
| viernes, 22 de agosto de 2008 |
| Planicies árticas, Sol 84. Son las 6 de la mañana y el ártico marciano amanece cubierto por una fina capa de escarcha. Hace frío. Más frío que en Antártica, que en Siberia. Bajo la luz horizontal del sol, que apenas asoma 22 grados por encima del horizonte, la filigrana de los cristales de hielo semeja una alfombra plateada. Las rocas cubiertas de hematita roja proyectan largas sombras. Tienen unos cuantos centímetros de altura. Pero en este paisaje ajeno y caótico a escalas minúsculas, bien podrían alcanzar cien metros.Los pedruscos de todos los tamaños, la arena, el polvo, las arcillas y los sedimentos de este mundo oxidado, están expuestos a una constante y elevada dosis de radiación cósmica. Como balas invisibles, las partículas atraviesan una atmósfera delgada y poco efectiva, y nunca llegan a ser repelidas por el escudo de un campo magnético.
Esa radiación es nuestro Everest en Marte. Y se perfila como el mayor enemigo de cualquier misión cuyos tripulantes contengan ADN en los núcleos de sus células. Las partículas de radiación espacial son distintas de la radiación electromagnética (rayos X o luz ultravioleta). Por un lado están las partículas de alta energía, emitidas por el sol durante sus intensas tormentas, que son disparadas a razón de millones de kilómetros por hora. Estar expuesto a ellas -incluso con un traje espacial- es como estar desnudo. Y sus efectos sobre el cuerpo -a muy corto plazo- son devastadores.
Las otras partículas preocupantes son los rayos cósmicos. Provienen de fuentes galácticas no determinadas y suponen un riesgo mayor de cáncer, cataratas y defectos reproductivos a largo plazo. Estas partículas son especialmente peligrosas porque sus núcleos atómicos carecen de electrones y son capaces de penetrar muchos centímetros de materia sólida. De hecho, son más energéticas que sus primas solares. La atmósfera terrestre protege contra ambas clases de partículas. La atmósfera marciana, que tiene apenas el uno por ciento de la densidad de la terrestre, logra detener las partículas de una tormenta solar, pero no los rayos cósmicos.
La exposición combinada a partículas solares y cósmicas se mide en algo llamado sieverts. Contando con la exposición durante los trayectos de ida y regreso, más los 18 meses de estancia en Marte, un astronauta estaría expuesto a un total de 1 sievert. Los límites de exposición a la radiación impuestos por la NASA varían entre 1 y 3 sieverts, según la edad y el sexo del tripulante. Y eso son muchas vidas de rayos X en la silla del dentista.
Los expertos del instrumento MARIE, a bordo del orbitador Mars Odysssey, que está encargado de medir la radiación del suelo marciano, dicen que es una “dosis manejable”, aunque muy cerca del límite. La idea, pues, sería organizar las misiones para que coincidan con los períodos de calma solar, cada 11 años. Pero hay un problema: aunque ese calendario supondría menos radiación solar, también significaría más radiación galáctica, porque, tristemente, estas partículas mega-energéticas se intensifican cuando el sol duerme.
Es decir: ¿prefiere usted vainilla o chocolate? La respuesta al dilema tendrá que ser una combinación de materiales repelentes a la radiación y bases enterradas muchos metros bajo tierra. Y quizás usar la materia prima del suelo marciano, como por ejemplo el magnesio, para pulverizarlo y formar una especie de hormigón que, aplicado en gruesas capas pueda darles más aislamiento. La protección durante el trayecto consistiría en colocar a los astronautas en medio de los tanques de agua de su nave espacial, pues los expertos han descubierto que el hidrógeno en el agua es uno de los mejores protectores contra la radiación de las partículas.
Con circuitos electrónicos en lugar de ADN, el robot Phoenix es ajeno a estas preocupaciones. Sus redondos paneles solares recogen ávidamente la luz de este amanecer, que ya baña el regolito con tonos cobrizos. Es hora de comenzar otra jornada.
Ángela Posada-Swafford
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14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Ciencia vs Fe, Física
Etiquetas: ARTHUR COMPTON
ARTHUR COMPTON
(1892 – 1962)

Arthur Compton
Premio Nobel de física 1927, por su descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X
«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe porqué el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de ‘la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”…»’
Arthur Holly Compton
(Wooster, 1892 – Berkeley, 1962) Físico estadounidense, descubridor del efecto que lleva su nombre, cuya explicación desempeñó un papel decisivo en el desarrollo y formulación de la teoría cuántica. Hijo de un ministro presbiteriano que era profesor de Filosofía en Wooster, realizó sus estudios en su ciudad natal y en la Universidad de Princeton, donde se doctoró en 1916.
Después de trabajar como docente en la Universidad de Minnesota (1916-1917) y como investigador para la Westinghouse Lamp Corporation (1917-1919), pasó un año en Gran Bretaña, en el laboratorio dirigido por Rutherford en la Universidad de Cambridge. En 1920 se incorporó a la Washington University de St. Louis como profesor de Física y director de su departamento, y tres años más tarde fue nombrado profesor de Física en la Universidad de Chicago. En 1945 regresó a la Washington University como rector, ocupando dicho cargo hasta 1954.
Interesado por los rayos X desde los comienzos de su carrera como investigador, en 1923 estudió experimentalmente la difracción de este tipo de radiaciones al atravesar un bloque de parafina, y puso de manifiesto que los rayos difractados poseían una longitud de onda superior a la de los incidentes y que, en consecuencia, su nivel de energía era inferior; este efecto, que no poseía una interpretación adecuada en el marco de la teoría ondulatoria de la luz, fue explicado por Compton y por P. J. W. Debye como consecuencia del choque elástico entre fotones integrantes de la radiación electromagnética y electrones libres o débilmente ligados de la materia, con cesión de energía de los primeros a los segundos.
Compton estableció una fórmula que relacionaba la variación de la longitud de onda con el ángulo de difracción y detectó, en una cámara de Wilson, el retroceso en las trayectorias de los electrones al colisionar con los fotones. Los resultados de la investigación quedaron recogidos en dos artículos publicados ese mismo año en la Physical Review: “Una teoría cuántica de la difracción de los rayos X por elementos ligeros” (“A Quantum Theory of the Scattering of X-Rays by Light Elements”) y “El espectro de difracción de los rayos X” (“The Spectrum of Scattered X-Rays”).
Consecuencia fundamental del efecto descubierto por Compton y de su explicación fue la de hacer patente que a la radiación electromagnética podían atribuírsele características corpusculares, lo cual confirmaba la atribución hecha por Einstein de energía y momento a los fotones, y abría el camino a la hipótesis del dualismo onda-partícula en el comportamiento de la materia, formulada por L. de Broglie en 1925. La investigaciones de Compton lo hicieron merecedor en 1927 del Premio Nobel de Física, que compartió con C. T. R. Wilson.
Durante la década de 1930, Compton se dedicó al estudio de los rayos cósmicos, defendiendo su naturaleza corpuscular contra la opinión -expresada por R. A. Millikan- de que se trataba de mera radiación desprovista de carga; junto con sus colaboradores, diseñó y perfeccionó una cámara de ionización para medir su intensidad y, en 1933, organizó un estudio a escala mundial en el que intervinieron sesenta y nueve estaciones de observación provistas de equipamientos similares, con el objeto de confirmar la variación de la intensidad de la radiación cósmica recibida en función de la latitud geomagnética, poniendo así de manifiesto su desviación por el campo magnético terrestre. También mostró que la intensidad de los rayos cósmicos varía a lo largo del día y del año, con la rotación del Sol y con el tiempo sidéreo, variación esta última que atribuyó al hecho de que la radiación penetraba en la Galaxia procedente del exterior.
En 1941 Compton fue nombrado miembro de un comité gubernamental encargado de estudiar la viabilidad de la fabricación de una bomba atómica, atribuyéndosele la responsabilidad de la producción del plutonio necesario, que se inició en Chicago bajo su dirección en 1942. Su profunda fe religiosa le hizo aceptar sus obligaciones con renuencia sólo mitigada por el convencimiento de que la guerra no tendría un rápido desenlace más que recurriendo al arma nuclear.
Fue autor de diversos libros, entre los que cabe citar Los rayos X y los electrones (X-Rays and Electrons, 1926); The Freedom of Man (La libertad del hombre), 1935; Los rayos X en la teoría y en la práctica experimental (X-Rays in Theory and Experiment, 1935), escrito en colaboración con S. K. Allison; Human Meaning of Science (El significado humano de la ciencia), 1940, y Atomic Quest: A Personal Narrative (La búsqueda atómica: un relato personal), 1956. En 1967 se publicó póstumamente una recopilación de sus textos e intervenciones públicas con el título The Cosmos of Arthur Holly Compton (El cosmos de Arthur Holly Compton).
Ver Arthur Compton
Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/compton.htm
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad
Etiquetas: Marte, Phoenix
Phoenix mete el dedo en la llaga: hay agua en Marte
| viernes, 01 de agosto de 2008 |
Sorpresas: la tierra es inesperadamente pegajosa… Y la NASA extiende la misión otro mes.Fosa Blanca Nieves. Sol 60 de la presente misión. Las pruebas de laboratorio abordo del Phoenix acaban de identificar la presencia inequívoca de agua. El brazo del robot vertió una muestra de regolito, un conjunto de materiales sueltos, dentro del instrumento que identifica los vapores producidos al calentar los granos de tierra. “Tenemos agua”, dijo William Boynton, de la Universidad de Arizona. “El mes pasado observamos trozos de hielo que se derretían sobre el suelo. Pero esta es la primera vez que el agua marciana ha sido palpada… probada”. Con resultados tan portentosos, y puesto que el robot está en perfecto estado, la NASA no pudo menos que extender la misión cuatro semanas más de lo programado, hasta el 30 de septiembre.
La muestra de tierra provino de un agujero de unos 4 centímetros de profundidad excavado por los instrumentos del Phoenix hace varios días. Fue difícil penetrar porque el subsuelo estaba tan congelado que la pala raspaba sin obtener nada. Entonces se decidió dejar esa tierra congelada expuesta a los elementos durante dos días. Así, al derretirse un poco sería más fácil recoger una muestra. El Planeta Rojo está jugando con los científicos… y éstos, como no podía ser de otra forma, están encantados.
“Marte nos está dando sorpresas”, dice Peter Smith, el investigador que se encuentra al frente de la misión. “Estamos muy emocionados ya que precisamente de estas cosas inesperadas vienen los grandes descubrimientos. Es especialmente llamativo cómo se está comportando el regolito, la tierra. Las capas ricas en hielo se pegan a la pala recogedora cuando se las deja reposar al sol sobre el puente. Es muy distinto de lo que ocurría en nuestras simulaciones. Esa “pegajosidad” ha supuesto un reto a la hora de verter las muestras en los hornos, pero estamos descubriendo formas de hacerlo y a la vez estamos recibiendo montañas de información que nos ayuda a entender el suelo marciano”.
La misión está examinando no sólo la tierra, sino también el cielo. Un instrumento canadiense está usando un rayo láser para estudiar el polvo y las nubes. “Si lo pudiéramos observar directamente, veríamos un espectáculo de haces verdes”, dice Victoria Hipkin, de la Agencia Espacial canadiense.
Además, Phoenix también ha completado la toma de imagen panorámica a color del área de amartizaje, hecha con instantáneas tomadas con las cámaras estéreo del dispositivo Surface Stereo Imager. Las fotos muestran el terreno marciano de las altas latitudes árticas, el cual, según se aprecia en la captura de arriba, es bastante plano, con pocas rocas, y con montículos y depresiones que indican la presencia de hielo subterráneo. “Esencialmente es un terreno dominado por el hielo”, confirma Mark Lemmon, de la Universidad Texas A&M.
Agua en el Planeta Rojo: No está nada mal como regalo de cumpleaños para la NASA.
Ángela Posada-Swafford
http://www.muyinteresante.es/ciencia-natura/phoenix-mete-el-dedo-en-la-llaga-hay-agua-en-marte.html |
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad
Etiquetas: Marte
Marte | Es como raspar una acera
| martes, 15 de julio de 2008 |
-Fosa Blanca Nieves. Sol 49. Temp. máxima: -34C. Temp. mínima: -78C.“Excavar en este hielo es como intentar raspar una acera”, dicen los científicos que manejan el robot Phoenix por control remoto a los 320 millones de kilómetros de distancia que separan actualmente a Marte y la Tierra (la distancia cambia rápidamente debido que el planeta rojo tiene una órbita muy ovalada). La semana pasada, las palas raspadoras del Phoenix lograron crear algunos montículos de tierra y trozos de hielo en la trinchera de Blanca Nieves, que fue creada por ellos mismos en la tundra ártica.
Pero los fragmentos eran demasiado pequeños como para recolectarlos con la cuchara recogedora del aparato. “Era como tratar de recoger polvo con una pala, pero sin la ayuda de una escobilla”, añaden los ingenieros en la Tierra. Ahora Phoenix se prepara para usar una perforadora que permita sacar el hielo en trozos más gruesos y echarlos al analizador térmico de gases TEGA. La operación debe hacerse en menos de una hora para evitar que el hielo se derrita.
Y como no todo es perfecto en la vida, TEGA ha sufrido un cortocircuito que podría amenazar su funcionamiento. Al parecer, el problema se presentó cuando el brazo del Phoenix depositó en el analizador la primera palada de regolito (tierra marciana), hace varios días. Los granos estaban pegajosos y formaban cúmulos, por lo que los operadores pusieron a Phoenix a vibrar durante varios días seguidos para deshacerlos. Esas vibraciones podrían haber causado el corto.
Si el horno sufre otro cortocircuito, esta sería la última muestra de tierra que analiza. Así que el equipo entero del Phoenix está tratando arduamente de identificar problemas potenciales antes de proceder.
Otra cosa que está haciendo el robot es usar un microscopio de fabricación suiza para determinar la forma de pequeñas partículas de tierra. Este microscopio de fuerza atómica construye una imagen de la forma de la superficie de una partícula haciendo pasar una finísima punta de alambre sobre los contornos de la partícula. Es capaz de ofrecer detalles de hasta 100 nanómetros, una longitud 100 veces menor que el grosor de un cabello humano.
Hasta ahora, y a pesar del cortocircuito, los resultados de la misión han sido estelares. Por ejemplo, que el terreno marciano es sorprendentemente rico en nutrientes, que recuerdan a los que se usan en la Tierra para cultivar espárragos. Este hallazgo de la semana pasada contribuye a las pruebas de que el agua líquida existió en Marte alguna vez en su pasado. La misión de Phoenix durará un total de 90 días, de los cuales ya lleva más o menos la mitad.
http://www.muyinteresante.es/ciencia-natura/es-como-raspar-una-acera.html |
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia
Etiquetas: N.A.S.A
Hágase la NASA
Autora: Angela Posada-Swafford

El decreto de ley que creó la
Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio, NASA, salió el Senado estadounidense exactamente hoy hace 50 años. Pero la agencia comenzó operaciones el 1ro de octubre. Por eso su “cumpleaños” en grande se celebra ese mes. El motor detrás de la creación de la agencia espacial, fue naturalmente el lanzamiento del satélite soviético
Sputnik, el 4 de octubre de 1957, seguido de sucesores más pesados. En medio de la Guerra Fría, un país que aspirara a la supremacía global no podía dejar pasar desapercibido semejante reto. Estados Unidos ya tenía sus propios planes de enviar satélites al espacio, dentro del
Año Geofísico Internacional. Pero los eventos en Rusia lo que hicieron fue acelerar esos planes, hasta convertirlos en una carrera memorable, y poner el acelerador en la creación de una agencia espacial.Con estos 50 años termina esa primera era espacial. La era en que aprendimos a romper la tiranía de la gravedad, a vivir en órbita, a reparar lo que se daña, a entender cómo funciona nuestro planeta visto desde el espacio, y a inventar tecnologías que han revolucionado nuestra calidad de vida en la Tierra. (El simple hecho de estudiar algo en la ausencia de gravedad produce los descubrimientos más inusitados en su estructura, comportamiento y evolución; eso ha significado avances radicales en medicina, ingeniería, biología y farmacéutica -tecnologías que la agencia espacial llama
‘spinoffs’). Desde noviembre de 2000 -algo de lo que no muchos se dan cuenta- hemos estado viviendo en forma permanente en el espacio, turnándonos períodos de cuatro y más meses en órbita.El resto es historia: las visitas a la Luna, la exploración interplanetaria, los pasos de gigante en la astronomía, la observación terrestre de fenómenos ambientales, las transmisiones por satélite, la exploración marciana.
La gente que trabaja con el espacio -ingenieros, técnicos, funcionarios de prensa, entrenadores, guardias de seguridad- tiene en común la pasión por la exploración. He entrenado a su lado en aviones que producen microgravedad y en cámaras de altitud, y he pasado largas horas escuchando de ellos cosas maravillosas sobre el olor del espacio, el silencio en el espacio, el miedo en el espacio; me han hablado de sus familias y de sus seguros de vida; de sus clases de ruso y de la falta que hace un buen vino tinto a bordo del shuttle.
No todo es rosado en la NASA. El presupuesto (US$57 dólares anuales por cada persona que paga impuestos en EE.UU.) se ha ido encogiendo, dándole paso a la filosofía de “más barato, más rápido, mejor”. Y sólo el futuro dirá si nuestro romance con el espacio producirá otra magnífica aventura como la que comenzó hace medio siglo. El nuevo esfuerzo de ir a la Luna y a Marte es una brisa refrescante, pero el proyecto también podría apagarse por falta de una Guerra Fría que le ponga leña -y dinero- al fuego.
http://concienciangela.blogspot.com/2008/07/hgase-la-nasa.html
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia
Experimento de las esferas de Magdeburgo
Posted: 11 Sep 2008 12:11 PM CDT

En 1654, en la ciudad de Magdeburgo, el físico alemán Otto von Guericke realizó ante la Dieta Imperial de Ratisbona un célebre experimento con dos semiesferas que, tras ser juntadas y hecho el vacío en su cavidad interior, no pudieron ser separadas aún utilizando dos grupos de ocho caballos tirando en sentidos opuestos.
Si estos dos hemisferios tenían un diámetro de 50 centímetros, calcular la fuerza que ejerció la presión atmosférica (1013 milibares) sobre el conjunto.
Esperamos que no os dé pereza este sencillo problema y que os animéis a resolverlo.
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia
La Naturaleza
de Wikipedia, la enciclopedia libre
El volcán Galunggung en 1980, mostrando una combinación de fenómenos naturales.
Una visión más estable de la naturaleza: Hopetoun Falls, Victoria, Australia. Se ha prestado mucha atención a la conservación de la flora y de otras características naturales de este lugar, al mismo tiempo que se ha permitido un mayor flujo de visitantes.
La naturaleza , en su sentido más amplio, es equivalente al mundo natural, universo físico, mundo material o universo material. El término “naturaleza” hace referencia a los fenómenos del mundo físico, y también a la vida en general. Por lo general no incluye los objetos artificiales ni la intervención humana, a menos que se la califique de manera que haga referencia a ello, por ejemplo con expresiones como “naturaleza humana” o “la totalidad de la naturaleza”. La naturaleza también se encuentra diferenciada de lo sobrenatural. Se extiende desde el mundo subatómico al galáctico.
La palabra “Naturaleza” proviene de la palabra latina natura, que significa “el curso de las cosas, carácter natural.”[1] Natura es la traducción latina de la palabra griega physis (φύσις), que en su significado original hacía referencia a la forma innata en la que crecen espontáneamente plantas y animales. El concepto de naturaleza como un todo —el universo físico— es un concepto más reciente que adquirió un uso cada vez más amplio con el desarrollo del método científico moderno en los últimos siglos.[2] [3]
Dentro de los diversos usos actuales de esta palabra, “naturaleza” puede hacer referencia al dominio general de diversos tipos de seres vivos, como plantas y animales, y en algunos casos a los procesos asociados con objetos inanimados – la forma en que existen los diversos tipos particulares de cosas y sus espontáneos cambios, así como el tiempo atmosférico, la geología de la Tierra y la materia y energía que poseen todos estos entes. A menudo se considera que significa “entorno natural”: animales salvajes, rocas, bosques, playas, y en general todas las cosas que no han sido alteradas sustancialmente por el ser humano, o que persisten a pesar de la intervención humana. Este concepto más tradicional de las cosas naturales implica una distinción entre lo natural y lo artificial (entendido esto último como algo hecho por una mente o una conciencia humana).
La Tierra
Vista de la Tierra, tomada en 1972 por la tripulación del
Apollo 17. Esta imagen es la única de su clase hasta la fecha, en la que aparece un hemisferio completamente iluminado por el sol.
La Tierra es el quinto mayor planeta del Sistema Solar y el tercero en orden de distancia al Sol. Es el mayor de los planetas telúricos o interiores y el único lugar del universo en el que se sabe que existe vida.
Los rasgos más prominentes del clima de la Tierra son sus dos grandes regiones polares, dos zonas templadas relativamente estrechas y una amplia región ecuatorial, tropical y subtropical.[4] Los patrones de precipitación varían enormemente dependiendo del lugar, desde varios metros de agua al año a menos de un milímetro. Aproximadamente el 70 por ciento de la superficie terrestre está cubierta por océanos de agua salada. El resto consiste en continentes e islas, situándose la gran mayoría de la tierra habitable en el hemisferio norte.
La tierra ha evolucionado mediante procesos geológicos y biológicos que han dejado vestigios de las condiciones originales. La superficie externa se halla fragmentada en varias placas tectónicas que se van desplazando muy lentamente a medida que avanza el tiempo geológico (si bien al menos varias veces en la historia han cambiado de posición relativamente rápido). El interior del planeta permanece activo, con una gruesa capa de materiales fundidos y un núcleo rico en hierro que genera un potente campo magnético. Las condiciones atmosféricas han variado significativamente de las condiciones originales por la presencia de formas de vida, que crean un equilibrio ecológico que estabiliza las condiciones de la superficie. A pesar de las grandes variaciones regionales del clima por la latitud y otros factores geográficos, el clima global medio a largo plazo está regulado con bastante precisión, y las variaciones de un grado o dos en la temperatura global media han tenido efectos muy importantes en el equilibrio ecológico y en la geografía de la Tierra.
Pediastrum boryanum. El
plancton ha formado parte de la naturaleza de la Tierra durante al menos 2.000 millones de años
[5]
Basándose en las pruebas disponibles, los científicos han recabado información detallada acerca del pasado del planeta. Se cree que la Tierra se formó hace aproximadamente 4.550 millones de años a partir de la nebulosa protosolar, junto con el Sol y otros planetas.[6] La Luna se formó relativamente poco después (aproximadamente 20 millones de años más tarde, hace 4.530 millones de años). Al principio fundida, la capa exterior del planeta se enfrió, dando lugar a la corteza sólida. Las emisiones de gases y la actividad volcánica formaron la atmósfera primordial. La condensación del vapor de agua, junto con el hielo de los cometas que en aquella época impactaban con la Tierra, crearon los océanos.[7] Se cree que la química altamente energética produjo una molécula que se autoduplicó hace aproximadamente 4.000 millones de años.[8]
Los continentes se formaron, se separaron y se volvieron a unir durante cientos de millones de años, combinándose en ocasiones para formar un supercontinente. Hace aproximadamente 750 millones de años, el primer supercontinente conocido, Rodinia, comenzó a fracturarse. Más tarde, los continentes se volvieron a unir para formar Pannotia, que se dividió hace aproximadamente 540 millones de años. El último supercontinente que conocemos es Pangea, que comenzó a romperse hace aproximadamente 180 millones de años.[9]
Las
plantas terrestres y los
hongos han sido parte de la naturaleza de la Tierra durante aproximadamente los últimos 400 millones de años. Han tenido que adaptarse y moverse, tantas veces como se desplazaban los continentes y cambiaba el clima.
[10] [11]
Hay pruebas significativas, aún discutidas entre la comunidad científica, de que una severa era glacial durante el Neoproterozoico cubrió gran parte del planeta con una gruesa capa de hielo. Esta hipótesis se ha llamado la “Tierra bola de nieve“, y es de especial interés, ya que precede a la explosión cámbrica en la cual comenzaron a proliferar las formas de vida pluricelulares, hace 530-540 millones de años.[12]
Desde la explosión cámbrica se han registrado cinco grandes extinciones en masa.[13] La última extinción masiva tuvo lugar hace aproximadamente 65 millones de años, cuando probablemente el choque de un meteorito causó la extinción de los dinosaurios y otros grandes reptiles, pero no la de los animales pequeños como los mamíferos, que por aquel entonces se asemejaban a las musarañas. A lo largo de los 65 millones de años siguientes, los mamíferos se diversificaron.[14]
Hace varios millones de años, una especie de pequeño mono africano adquirió la habilidad para ponerse de pie.[15] El advenimiento posterior de la vida humana y el desarrollo de la agricultura y, más tarde, de la civilización, permitió a los humanos repercutir en la Tierra más que cualquier otra forma de vida anterior, en un lapso de tiempo relativamente corto. Las acciones humanas influyen tanto en la naturaleza como en la cantidad de las otras formas de vida, así como en el clima global.
Una encuesta llevada a cabo por el Museo Americano de Historia Natural en 1998, reveló que el 70% de los biólogos veían la era actual como parte de una acontecimiento de extinción masiva, la extinción masiva del Holoceno, que sería la más rápida de todas las conocidas. Algunos expertos, como E. O. Wilson, de la Universidad Harvard, predicen que la destrucción humana de la biosfera podría causar la extinción de la mitad de todas las especies en los próximos 100 años.[16] [17] [18] No obstante, el alcance de esta extinción actual está aún siendo investigado, discutido y calculado por biólogos.[19]
Tiempo atmosférico y clima
La atmósfera terrestre es un factor clave que sustenta el ecosistema planetario. Esta fina capa de gases que envuelve la Tierra se mantiene en su sitio gracias a la gravedad del planeta. Está compuesta por un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y trazas de otros gases. La presión atmosférica disminuye con la altitud. La capa de ozono de la Tierra desempeña un papel esencial en la reducción de la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie. Ya que el ADN puede verse fácilmente dañado por esta radiación, la capa de ozono actúa de escudo que protege la vida en la superficie. La atmósfera también retiene calor durante la noche, reduciendo por tanto las temperaturas extremas diarias.
Las variaciones del tiempo atmosférico tienen lugar casi exclusivamente en la parte baja de la atmósfera, y actúa de sistema convectivo para redistribuir el calor. Las corrientes oceánicas son otro factor importante para determinar el clima, especialmente la circulación termohalina submarina, que distribuye la energía calorífica de los océanos ecuatoriales a las regiones polares. Estas corrientes ayudan a moderar las diferencias de temperatura entre el invierno y el verano en las zonas templadas. Es más, sin las redistribuciones de energía calorífica que realizan las corrientes oceánicas y atmosféricas, los trópicos serían mucho más cálidos y las regiones polares mucho más frías.
El tiempo puede tener a la vez efectos beneficiosos y perjudiciales. Los fenómenos meteorológicos extremos, como los tornados o los huracanes, pueden emplear grandes cantidades de energía en su trayectoria y arrasar con todo lo que encuentren a su paso. La vegetación superficial ha desarrollado una dependencia de la variación estacional del tiempo, y los cambios repentinos, aunque sólo duren algunos años, pueden tener un efecto devastador, tanto en la vegetación como en los animales que dependen de ella para alimentarse.
El clima planetario es una medida de la tendencia del tiempo atmosférico a lo largo del tiempo. Pueden influir en él varios factores, como las corrientes oceánicas, el albedo superficial, los gases de efecto invernadero, las variaciones en la luminosidad solar y los cambios en la órbita del planeta. Basándonos en los registros históricos, hoy sabemos que la Tierra ha sufrido drásticos cambios climáticos en el pasado, incluso glaciaciones. El clima de una región depende de una cierta cantidad de factores, como la latitud. Una franja latitudinal de la superficie con características climáticas similares conforma una región climática. En la Tierra, existen varias de estas regiones, que van del clima tropical en el Ecuador al clima polar en los polos. En el tiempo también influyen las estaciones, que resultan de la inclinación del eje de la Tierra con respecto a su plano orbital. De esta forma, en cualquier momento dado durante el verano o el invierno, hay una parte del planeta que está más directamente expuesta a los rayos del Sol. Esta exposición se va alternando al tiempo que la Tierra va describiendo su órbita. En todo momento, sin importar la estación, los hemisferios norte y sur experimentan condiciones climáticas opuestas.
El tiempo es un sistema caótico que puede modificarse fácilmente con sólo pequeños cambios en el entorno, por ello las previsiones meteorológicas exactas sólo se limitan a algunos días. En conjunto, están sucediendo dos cosas a nivel global: (1) la temperatura está aumentando por término medio; y (2) los patrones del tiempo están cambiando y volviéndose cada vez más caóticos.
Vida
Una pata con sus patitos. La
reproducción es esencial para la perpetuación de la vida.
El hecho de que las formas más básicas de vida vegetal comenzaran a realizar la fotosíntesis fue clave para la creación de condiciones que permitiesen el desarrollo de formas de vida más complejas. El oxígeno resultante del proceso se acumuló en la atmósfera y dio lugar a la capa de ozono. La relación de simbiosis entre células pequeñas y otras mayores dio lugar al desarrollo de células aún más complejas llamadas eucariotas.[20] Las células se agruparon en colonias y comenzaron a especializarse, dando lugar a auténticos organismos pluricelulares. Gracias a la capa de ozono, que absorbe las radiaciones ultravioletas nocivas, la vida colonizó la superficie de la Tierra.
Aunque no existe un consenso universal sobre la definición de la vida, los científicos, por lo general, aceptan que la manifestación biológica de la vida se caracteriza por los siguientes factores o funciones: organización, metabolismo, crecimiento, adaptación, respuesta a estímulos y reproducción. De manera más sencilla, podemos considerar la vida como el estado característico de los organismos. Las propiedades comunes a los organismos terrestres (plantas, animales, hongos, protistas, archaea y bacterias) son las siguientes: son celulares, tienen una organización compleja basada en el agua y el carbono, tienen un metabolismo y capacidad para crecer, responder a estímulos y reproducirse. Por ello, se considera que una entidad que reúna estas propiedades está viva. Sin embargo, no todas las definiciones que hay sobre la vida consideran esenciales todas estas propiedades: también se puede considerar que las formas de vida análogas creadas por el hombre son vida.
La biosfera es la parte de la capa más externa de la Tiera —que comprende el aire, la tierra, las rocas superficiales y el agua— dentro de la cual tiene lugar la vida, y en donde, a su vez, se alteran o se transforman los procesos bióticos. Desde el punto de vista geofísico, la biosfera es el sistema ecológico global que integra a todos los seres vivos y sus relaciones, incluyendo su interacción con los elementos de la litosfera (rocas), la hidrosfera (agua), y la atmósfera (aire). Actualmente, se estima que la Tierra contiene cerca de 75.000 millones de toneladas (unos 6,8 x1013 kg) de biomasa (la masa de la vida), que vive en diversos entornos dentro de la biosfera.[21] Cerca de nueve décimas partes de la biomasa total de la Tierra es vida vegetal, de la que depende estrechamente la vida animal.[22] Hasta la fecha, se han identificado más de 2 millones de especies de plantas y animales,[23] y las estimaciones realizadas sobre la cantidad real de especies existentes varían entre unos cuantos millones y cerca de 50 millones.[24] [25] [26] La cantidad de especies individuales oscila constantemente: aparecen especies nuevas y otras dejan de existir, en una base continua.[27] [28] En la actualidad, la cantidad total de especies está experimentando un rápido descenso.[29] [30] [31]
Vista de una
granja de
Pensilvania, confluencia entre un entorno “natural” y uno “artificial”.
La diferencia entre la vida animal y la vegetal no es tan tajante como pueda parecer, ya que hay algunos seres vivos que reúnen características de ambas. Aristóteles dividió a todos los seres vivos en plantas, que por lo general no se mueven, y animales. En el sistema de Carlos Linneo, éstos se convirtieron en los reinos Vegetabilia (más tarde Plantae) y Animalia. Desde ese momento se vio que el reino Plantae, como estaba definido originalmente, incluía varios grupos sin relación alguna, por lo que se eliminó a los hongos y a varios grupos de algas para moverlos a reinos nuevos, si bien a menudo se siguen considerando plantas en algunos contextos. En la flora, está comprendida a veces la vida bacteriana,[32] [33] tanto es así que ciertas clasificaciones utilizan los términos flora bacteriana y flora vegetal de manera separada.
Una de las muchas formas de clasificar las plantas es por floras regionales, que, dependiendo del propósito de estudio, pueden incluir también a la flora fósil, que son restos de vida vegetal de eras pasadas. Muchas personas de varias regiones y países se enorgullecen de su flora característica, que varía ampliamente a través del globo debido a las diferencias de climas y suelos. La flora regional se suele dividir en subcategorías como la flora nativa y flora agrícola y de jardín (éstas últimas son las que cultiva el hombre intencionadamente). Algunas clases de “flora nativa”, en realidad han sido introducidas hace siglos por emigrantes de una región o continente a otro, y con el paso del tiempo se han convertido en parte de la flora nativa o natural del lugar en el que se introdujeron. Éste es un ejemplo de cómo la acción humana puede desdibujar el límite de lo que se considera naturaleza. Otra categoría de plantas es la de las “malas hierbas”. Aunque el término ha perdido uso entre los botánicos como manera de designar a las plantas “inútiles”, su uso informal (para describir a las plantas que estorban y que se deben eliminar) ilustra perfectamente la tendencia general de las personas y las sociedades de pretender alterar el curso de la naturaleza. Del mismo modo, los animales se suelen clasificar como domésticos, de granja, salvajes, plagas, etc. según la relación que tengan con la vida humana.
Los animales como categoría tienen varias características que los diferencian de los otros seres vivos. Los animales son eucarióticos y normalmente pluricelulares (véase Myxozoa, sin embargo), lo que los distingue de las bacterias, los archaea y la mayor parte de los protistas. Son heterótrofos, y generalmente digieren la comida en un órgano interno, lo que los diferencia de las plantas y las algas. También se distinguen de la plantas, las algas y los hongos en que carecen de paredes celulares. Con unas pocas excepciones, especialmente en las esponjas (Phylum porifera), los animales tienen un organismo compuesto por varios tejidos, que comprenden músculos, capaces de contraerse y controlar la locomoción, y un sistema nervioso, que envía y procesa señales. En la mayoría de los casos, tienen un aparato digestivo interno. Las células eucariotas que tienen todos los animales están rodeadas por una matriz extracelular característica, compuesta por colágeno y glicoproteínas elásticas. Se puede calcificar para formar estructuras como conchas, huesos, y espículas, en las que la célula se desplaza y reorganiza durante su desarrollo y maduración, y que soportan la compleja anatomía necesaria para la locomoción.
Aunque, en la actualidad, los humanos componen sólo la mitad del uno por ciento del total de la biomasa viva en la Tierra,[34] los efectos de sus acciones sobre la naturaleza son desproporcionadamente grandes. A causa del alcance de la influencia humana, los límites entre lo que consideramos como naturaleza y “entornos artificiales” no están del todo claros, excepto en los extremos. E incluso en los extremos, los entornos naturales que no están afectados de manera perceptible por las acciones humanas está disminuyendo cada vez más rápido, y según algunas personas, han desaparecido ya.
Ecosistemas
EL ecosistema es un sistema dinámico relativamente autónomo, formado por una comunidad natural y su ambiente físico. El concepto, que empezó a desarrollarse entre 1920 y 1930, tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos (plantas, animales, bacterias, algas, protozoos y hongos, entre otros) que forman la comunidad y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.
Todas las formas de vida tienen la necesidad de relacionarse con el entorno en que viven, y también con otras formas de vida. En el siglo XX, esta premisa dio lugar al concepto de ecosistema, que se pueden definir como cualquier situación en la que hay una interacción entre organismos y su entorno. Los ecosistemas constan de factores bióticos y abióticos que funcionan de manera interrelacionada.[35] Los factores más importantes de un ecosistema son: suelo, atmósfera, radiación solar, agua y organismos vivos. Cada organismo vivo tiene una relación continua con todos los demás elementos de su entorno. Dentro del ecosistema, las especies se relacionan y dependen unas de otras en la llamada cadena alimentaria, e intercambian materia y energía tanto entre ellas mismas como como con su entorno. Michael Pidwirny, en su libro Fundamentals of Physical Geography, describe el concepto así:[36]
Los ecosistemas son entidades dinámicas compuestas por una comunidad biológica y un entorno abiótico. La composición abiótica y biótica de un ecosistema y su estructura viene determinada por el estado de una cantidad de factores del medio relacionados entre sí. Cualquier cambio en alguno de estos factores (por ejemplo: disponibilidad de nutrientes, temperatura, intensidad de la luz, densidad de población de una especie…) resultará en cambios dinámicos en la naturaleza de estos sistemas. Por ejemplo, un incendio en un bosque caducifolio templado cambia completamente la estructura de ese sistema. Ya no hay árboles grandes, la mayor parte de los musgos, hierbas y arbustos que poblaban el suelo del bosque han desaparecido y los nutrientes almacenados en la biomasa se liberan rápidamente al suelo, a la atmósfera y al sistema hidrológico. Después de un corto periodo de recuperación, la comunidad que antes eran grandes árboles maduros, ahora se ha convertido en una comunidad de hierbas, especies herbáceas y plántulas.
Todas las especies tienen límites de tolerancia a los factores que afectan a su supervivencia, su éxito reproductivo y su capacidad de continuar creciendo e interactuando de forma sostenible con el resto de su entorno. Éstas a su vez pueden influir en estos factores, cuyas consecuencias pueden extenderse a otras muchas especies o incluso a la totalidad de la vida.[37] El concepto de ecosistema es, por tanto, un importante objeto de estudio, ya que dicho estudio nos proporciona la información necesaria para tomar decisiones sobre cómo la vida humana puede interactuar de manera que permita a los variados ecosistemas un crecimiento sostenido con vistas al futuro, en vez de expoliarlos. Para tal estudio se toma una unidad más pequeña llamada microecosistema. Por ejemplo, un ecosistema puede ser una piedra con toda la vida que alberga. Un macroecosistema podría comprender una ecorregión entera, con su cuenca hidrográfica.[38]
Los ecosistemas siguientes son ejemplos de los que actualmente están sometidos a estudio intensivo:
Se puede realizar otra clasificación de los ecosistema atendiendo a sus comunidades, como en el caso de un ecosistema humano. La clasificación más amplia (sometida hoy a un amplio estudio y análisis, y también objeto de discusiones sobre su naturaleza y validez) es la del conjunto entero de la vida del planeta vista como un único organismo, la conocida como hipótesis de Gaia.
Relación del ser humano con la naturaleza
El desarrollo de la tecnología por la raza humana ha permitido una mayor explotación de los recursos naturales y ha ayudado a paliar parte de los riesgos de los peligros naturales. No obstante, a pesar de este progreso, el destino de la civilización humana está estrechamente ligado a los cambios en el medio ambiente. Existe un complejísimo sistema de retroalimentación entre el uso de la tecnología avanzada y los cambios en el medio ambiente, que sólo ahora se están comenzando a entender, aunque muy lentamente.
Los humanos emplean la naturaleza para actividades tanto económicas como de ocio. La obtención de recursos naturales para el uso industrial sigue siendo una parte esencial del sistema económico mundial. Algunas actividades, como la caza y la pesca, tienen intenciones tanto económicas como de ocio. La aparición de la agricultura tuvo lugar alrededor del noveno milenio antes de Cristo. De la producción de alimentos a la energía, no cabe duda de que la naturaleza es el principal factor de la riqueza económica.
Los seres humanos han empleado las plantas para usos medicinales durante miles de años. Los extractos vegetales pueden tratar calambres, reumatismos y la inflamación pulmonar.[39] Mientras que la ciencia nos ha permitido procesar y transformar estas sustancias naturales en píldoras, tintes, polvos y aceites,[40] la economía de mercado y la posición de “autoridad” que se le atribuye a la comunidad médica han hecho menos popular su uso. El término “medicina alternativa” se emplea con frecuencia para designar el uso de plantas y extractos naturales con propósitos curativos.
Las amenazas a la naturaleza provocadas por el hombre son, entre otras, la contaminación, la deforestación, y desastres tales como las mareas negras. La humanidad ha intervenido en la extinción de algunas plantas y animales.
Zonas vírgenes
Una zona virgen es un entorno natural de la Tierra que no ha sido modificado directamente por la acción del hombre. Los ecologistas consideran que las áreas vírgenes son una parte del ecosistema natural del planeta (la biosfera).
La expresión “zona virgen” evoca inmediatamente la idea de “naturaleza salvaje”, es decir, que los humanos no pueden controlar. Desde este punto de vista, es la virginidad o estado salvaje de un lugar la que la convierte en una zona virgen. La mera presencia o actividad humana no necesariamente implica que una zona deje de ser virgen. Muchos ecosistemas que son, o han sido, habitados o influidos por las actividades humanas pueden considerarse como “vírgenes”. Este punto de vista incluye las áreas en las que los procesos naturales discurren sin interferencias humanas notorias.
La noción de “naturaleza salvaje” ha sido un tema importante en las artes visuales durante diversas épocas de la historia mundial. Durante la Dinastía Tang (618-907) se dio una temprana tradición de pintura paisajística. Esta tradición de representar la naturaleza tal cual se convirtió en uno de los objetivos de la pintura china y tuvo una influencia significativa en el arte asiático.
En el mundo occidental, la idea de “zona virgen” (naturaleza salvaje, etc.) como valor intrínseco apareció en los años 1800, especialmente en las obras del movimiento romántico. Artistas británicos como John Constable y Joseph Mallord William Turner se dedicaron a plasmar la belleza del mundo natural en sus cuadros. Antes, las pinturas habían sido sobre todo de escenas religiosas o de seres humanos. La poesía de William Wordsworth describe las maravillas del mundo natural, que antes se veía como un lugar amenazador. Cada vez más, la valoración de la naturaleza se fue convirtiendo en un aspecto de la cultura occidental.[41]
La belleza en la naturaleza
Eclosión de un huevo de
salmón. Una de las raíces originales de la palabra latina
natura era
natus, que a su vez procede de la palabra
nasci, cuya traducción es “nacer”.
[42]
La belleza de la naturaleza es un tema recurrente en la vida moderna y en el arte: los libros que la ensalzan llenan grandes estanterías de bibliotecas y librerías. Esa cara de la naturaleza, que el arte (fotografía, pintura, poesía…) tanto ha retratado y elogiado revela la fuerza con la que muchas personas asocian naturaleza con belleza. El porqué de la existencia de esa asociación y en qué consiste ésta constituyen el campo de estudio de la rama de la filosofía llamada estética. Más allá de ciertas características básicas de la naturaleza en cuya hermosura coinciden la mayoría de filósofos, las opiniones son prácticamente infinitas.[43]
Muchos científicos, que estudian la naturaleza de forma más específica y organizada, también comparten la idea de que la naturaleza es hermosa. El matemático francés Jules Henri Poincaré (1854-1912) dijo:[44]
El científico no estudia la naturaleza porque es útil, sino porque le cautiva, y le cautiva porque es bella.
Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena conocerla, y si no valiera la pena conocerla, tampoco valdría la pena vivir. Por supuesto, no me refiero aquí a la belleza que estimula los sentidos, la de las cualidades y las apariencias; no es que la desdeñe, en absoluto, sino que ésta nada tiene que hacer con la ciencia. Me refiero a la belleza más profunda, la que procede del orden armonioso de las partes y que puede captar una inteligencia pura.
Una idea clásica de la belleza del arte involucra la palabra mímesis, es decir, la imitación de la naturaleza. En el dominio de las ideas sobre la belleza de la naturaleza, lo perfecto evoca la simetría, la división exacta y otras fórmulas y nociones matemáticas perfectas.
Materia y energía
Los primeros
orbitales atómicos del
átomo de
hidrógeno. Aquí se muestran como secciones transversales cuyos colores indican la probabilidad de densidad electrónica.
Algunos campos de la ciencia ven la naturaleza como “materia en movimiento”, obedeciendo a ciertas “leyes naturales” que la ciencia se encarga de descubrir y entender.
Se suele definir la materia como la sustancia de la que se componen los objetos físicos, y constituye el universo observable. Según la teoría de la relatividad especial, no existe ninguna distinción inalterable entre la materia y la energía, dado que la materia se puede convertir en energía (véase aniquilación), y viceversa (véase creación de la materia). Ahora se piensa que los componentes visibles del universo constituyen únicamente un 4 por ciento de la masa total, y que lo restante consiste en un 73 por ciento de materia oscura y un 23 por ciento de materia oscura fría.[45] Aún se desconoce la naturaleza exacta de estos componentes, que están siendo investigados a fondo por los físicos.
El comportamiento de la materia y la energía en el universo observable parece corresponderse con leyes físicas bien definidas. Éstas se han empleado para crear modelos cosmológicos que explican satisfactoriamente la estructura y la evolución del universo que podemos observar. Las expresiones matemáticas de las leyes físicas emplean un conjunto de veinte constantes físicas que, a través del universo observable, parecen estáticas. Sus valores se han conseguido medir con gran precisión, pero la razón de por qué tienen esos valores específicos y no otros sigue siendo un misterio.
La naturaleza más allá de la Tierra
NGC 4414, una típica galaxia espiral en la constelación
Coma Berenices. Tiene unos 56.000 años luz de diámetro y está aproximadamente a 60 millones de años luz de nosotros.
El espacio exterior, también llamado espacio a secas, designa las regiones relativamente vacías del universo fuera de las atmósferas de los cuerpos celestiales. Se añade el adjetivo exterior para distinguirlo del espacio aéreo. No existe ningún límite definido entre la atmósfera terrestre y el espacio, puesto que ésta se va atenuando gradualmente a medida que aumenta la altitud. El espacio cósmico ubicado dentro de los límites del Sistema Solar se conoce como espacio interplanetario, cuyo límite con el espacio interestelar es lo que conocemos como heliopausa.
Aunque el espacio exterior es de por sí muy amplio, no está vacío. En él existen, aunque repartidas de manera muy dispersa, varias docenas de moléculas orgánicas descubiertas hasta la fecha gracias a la espectroscopia rotacional, la radiación de fondo de microondas y la radiación cósmica, formada por núcleos atómicos ionizados y diversas partículas subatómicas. También hay algo de gas, plasma, polvo cósmico y pequeños meteoros. Además, los seres humanos han dejado restos de su actividad en el espacio exterior, a través de materiales procedentes de los lanzamientos tripulados y no tripulados. A todos estos objetos se les ha llamado “basura espacial” y constituyen un riesgo potencial para las naves espaciales. Algunos caen a la atmósfera periódicamente.
El planeta Tierra es actualmente el único cuerpo celeste conocido dentro del sistema solar en el que existe vida. Sin embargo, los recientes hallazgos sugieren que, en el pasado lejano, el planeta Marte tenía masas de agua líquida en la superficie. Durante un breve periodo en la historia de Marte, podría haber sido capaz de albergar vida. Sin embargo, en la actualidad la mayor parte del agua de Marte está congelada. Si aun así existiese vida en Marte, lo más probable es que estuviese situada bajo tierra, donde todavía podría haber agua líquida.[46]
Las condiciones existentes en los otros planetas telúricos, Mercurio y Venus, parecen ser demasiado hostiles como para que allí se pueda desarrollar la vida tal cual la conocemos. Pero se ha conjeturado que Europa, la cuarta mayor luna de Júpiter, pueda poseer un océano subterráneo de agua líquida, y sería posible que existiese vida en él.[47]
Notas y referencias
- ↑ Harper, Douglas. Nature. Online Etymology Dictionary. Consultado el 23 de septiembre de 2006.
- ↑ El título del libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton (1687), por ejemplo, se traduce por “Principios Matemáticos de la Filosofía Natural”, y refleja el uso frecuente, en aquella época, del término “filosofía natural“, que equivale a “estudio sistemático de la naturaleza”.
- ↑ La etimología de la palabra “física” revela su uso como sinónimo de “natural” a mediados del siglo XV: Harper, Douglas. Physical. Online Etymology Dictionary. Consultado el 20 de septiembre de 2006.
- ↑ Se puede encontrar una excelente reseña del clima global en: World Climates. Blue Planet Biomes. Consultado el 21 de septiembre de 2006.
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- ↑ “The mid-Holocene extinction of silver fir (Abies alba) in the …” pdf
- ↑ Véase, p.ej. [2], [3], [4]
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- ↑ Las estimaciones que incluyen la masa total de la materia vegetal y animal muerta (“biomasa seca”) elevan este número a cerca de 1.100.000 millones de toneladas métricas, o más. Cabe señalar que no se están teniendo en cuenta las estimaciones de la cantidad de combustibles fósiles que en su día estuvieron vivos, pero que han adquirido su composición actual debido a las condiciones extremas de calor y presión.
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- ↑ El dato “la mitad de un uno por ciento” tiene en cuenta lo siguiente (véase, por ejemplo, Leckie, Stephen (1999). “How Meat-centred Eating Patterns Affect Food Security and the Environment”, For hunger-proof cities : sustainable urban food systems. Ottawa, Canadá: International Development Research Centre. ISBN 0-88936-882-1., que estima el peso global en unos 60 kg de media.), la biomasa humana total es el peso medio multiplicado por la población humana actual, de aproximadamente 6.500 millones de personas (véase World Population Information. U.S. Census Bureau. Consultado el 28 de septiembre de 2006.): Tomando 60-70 kg como la masa humana media, la estimación de la masa humana global total es de entre 390.000 y 455.000 millones de kg. La biomasa total de todas clases en la Tierra se estima en unos 6,8 x1013 kg. Según estos cálculos, la parte humana de la biomasa total sería aproximadamente del 0,6%.
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Véase también
Enlaces externos
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
Etiquetas: cromosomas
Cómo los cromosomas consiguen empaquetarse sin estallar
David Coppedge
24 agosto 2008 — Cuando se prepara para dividirse, una célula tiene que copiar con exactitud todo su ADN y empaquetarlo en cromosomas. Un profesor en la Universidad de Chicago explicaba a Science Daily que es «como compactar toda la ropa de tu armario en una caja de zapatos». Además, la célula se encuentra con otra dificultad en este proceso de compactación: el ADN, al estar cargado negativamente, se resiste al empaquetado.
Los eucariontes vencen la resistencia al neutralizar la carga negativa con histonas. El ADN se enrolla alrededor de las histonas, y forma nucleosomas, que luego se arrollan y superenrrollan para formas los conocidos cromosomas. Una clase de algas marinas, los dinoflagelados, usa un método diferente: neutralizan el ADN cargado negativamente con iones de calcio y magnesio, de carga positiva. El equipo de la Universidad de Chicago se sintió perplejo ante esta excepción a la regla. Se preguntaban si «este puede haber sido el primer y muy eficiente paso hacia el objetivo de neutralizar el ADN, mucho antes que entrasen en juego las histonas». Pero esto era sólo una sugerencia. No explica por qué los dinoflagelados tienen mucho más ADN nuclear que los seres humanos. Pero una observación fue espectacular. Cuando los investigadores eliminaron los iones de carga positiva del ADN de estas algas, los cromosomas reventaron.
¿Acaso encontraron una secuencia que llevase de la neutralización mediante iones positivos a la neutralización mediante histonas? No: su creencia en la evolución dicta que deben emplear la imaginación y la especulación para inventar historias que enlacen diferentes organismos mediante una descendencia común. Desde luego, aquí hay enigmas que piden una respuesta. ¿Por qué un alga marina ha de tener mucho más ADN que un ser humano? ¿Por qué ha de usar un método diferente para neutralizar el ADN? Sin embargo, estos enigmas no deberían dejar la pregunta principal en un segundo plano, la de cómo surgió la información genética que luego se podría copiar de manera sistemática y exacta, luego condensada por diversos órdenes de magnitud hasta ocupar un espacio diminuto. Si alguna vez consigues resolver el problema de cómo compactar todo tu guardarropa en una caja de zapatos, una cosa es segura: no lo habrás hecho mediante un proceso evolutivo.
Fuente: Creation·Evolution Headlines – How Chromosomes Pack Without Exploding 24/08/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris – www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 – www.sedin.org
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in Ciencia, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
Etiquetas: mutaciones
Mutaciones
1. Introducción
Aunque la replicación del ADN es muy precisa, no es perfecta. Muy rara vez se producen errores, y el ADN nuevo contiene uno o más nucleótidos cambiados. Un error de este tipo, que recibe el nombre de mutación, puede tener lugar en cualquier zona del ADN.
Las mutaciones fueron descritas por primera vez en 1901 por uno de los redescubridores de Mendel, el botánico holandés Hugo De Vries.
Si esto se produce en la secuencia de nucleótidos que codifica un polipéptido particular, éste puede presentar un aminoácido cambiado en la cadena polipeptídica. Esta modificación puede alterar seriamente las propiedades de la proteína resultante. Cuando se produce una mutación durante la formación de los gametos, ésta se transmitirá a las siguientes generaciones. La mayoría de las mutaciones genéticas son perjudiciales para el organismo que las porta. Una modificación aleatoria es más fácil que deteriore y que no mejore la función de un sistema complejo como el de una proteína. Por esta razón, en cualquier momento, el número de sujetos que portan un gen mutante determinado se debe a dos fuerzas opuestas: la tendencia a aumentar debido a la propagación de individuos mutantes nuevos en una población, y la tendencia a disminuir debido a que los individuos mutantes no sobreviven o se reproducen menos que sus semejantes. Varias actuaciones humanas recientes, como la exposición a los rayos X con fines médicos, los materiales radiactivos y las mutaciones producidas por compuestos químicos, son responsables de su aumento.
Por lo general, las mutaciones son recesivas, sus efectos perjudiciales no se expresan a menos que dos de ellos coincidan para dar lugar a una situación homocigótica. Esto es más probable en la procreación consanguínea, en el apareamiento de organismos muy relacionados que pueden haber heredado el mismo gen mutante recesivo de un antecesor común. Por esta razón, las enfermedades hereditarias son más frecuentes entre los niños cuyos padres son primos que en el resto de la población.
2. Mutaciones génicas.
Son las verdaderas mutaciones, porque se produce un cambio en la estructura del ADN. A pesar de todos los sistemas destinados a prevenir y corregir los posibles errores, estos pueden serlas mutaciones puntuales, que son el cambio de una de las bases de un par en el ADN, un cambio en una base nitrogenada puede alterar la estructura completa de la proteína.
Tirosina arginina metionina
AUG GCU UAC
Tirosina glutamina metionina
AUG GUU UAC
De vez en cuando se produce alguno en la réplica, bien por colocarse una Citosina (C) en lugar de una Timina (T), o una Adenina (A) en lugar de una Guanina (G); o bien porque el mecanismo de replicación se salta algunas bases y aparece una “mella” en la copia. O se unen dos bases de Timina, formando un dímero.
Aunque se trate de un cambio de un nucleótido por otro, supondrá una alteración en la secuencia de un gen, que se traduce posteriormente en una modificación de la secuencia de aminoácidos de una proteína.
Al transcribirse la mutación, al menos un triplete del ARNm , se encuentra modificado y su traducción da lugar a que se incorpore un aminoácido distinto del normal en la cadena polipeptídica. Es un cambio que aunque la mayoría de las veces va a ser perjudicial, en contadas ocasiones puede provocar que mejore un gen y gracias a esta característica se sintetice una proteína distinta , que tenga propiedades distintas o participe en la formación de estructuras más eficaces.
En estos casos raros, pero esenciales para la evolución de las especies , los individuos portadores de la mutación poseen ventajas adaptativas respecto a sus congéneres , por lo que el gen mutado es posible que con el tiempo, y gracias a la selección natural, sustituya al gen original en la mayoría de los individuos que componen la población
3. Mutaciones cromosómicas
La sustitución de un nucleótido por otro no es el único tipo posible de mutación. Algunas veces se puede ganar o perder por completo un nucleótido. Además, es posible que se produzcan modificaciones más obvias o graves, o que se altere la propia forma y el número de los cromosomas. Una parte del cromosoma se puede separar, invertir y después unirse de nuevo al cromosoma en el mismo lugar. A esto se le llama inversión. Si el fragmento separado se une a un cromosoma distinto, o a un fragmento diferente del cromosoma original, el fenómeno se denomina translocación. Algunas veces se pierde un fragmento de un cromosoma que forma parte de una pareja de cromosomas homólogos, y este fragmento es adquirido por el otro. Entonces, se dice que uno presenta una deleción o deficiencia (dependiendo si el fragmento que se pierde es intersticial o terminal, respectivamente) y el otro una duplicación. Por lo general, las deficiencias o deleciones son letales en la condición homocigótica, y con frecuencia las duplicaciones también lo son. Las inversiones y las translocaciones suelen ser más viables, aunque pueden asociarse con mutaciones en los genes cerca de los puntos donde los cromosomas se han roto. Es probable que la mayoría de estos reordenamientos cromosómicos sean la consecuencia de errores en el proceso de sobrecruzamiento.
4. Errores de dusyución
Este tipo de mutaciones afectan a la dotación cromosómica de un individuo, es decir, los individuos que las presentan tienen en sus células un número distinto de cromosomas al que es propio de su especie. No son mutaciones propiamente dichas, porque no hay cambio de material genético, sino una aberración, la cual suele ser el resultado de una separación anormal de los cromosomas durante la meiosis, con lo que podemos encontrarnos individuos triploides (3n), tetraploides (4n), etc.
Cuando en la meiosis fracasa la separación de una pareja de cromosomas homólogos. Esto puede originar gametos —y, por lo tanto, cigotos— con cromosomas de más, y otros donde faltan uno o más cromosomas. En el hombre, existen varios síndromes provocados por la no separación de una pareja de cromosoma homólogos durante la meiosis, con lo cual permanecen unidos y se desplazan juntos a un mismo gameto provocando lo que se denomina trisomía, es decir un individuo con un cromosoma triplicado.
Los individuos con un cromosoma de más se denominan trisómicos, y aquellos en los que falta uno, monosómicos. Ambas situaciones tienden a producir incapacidades graves. Por ejemplo, las personas con síndrome de Down son trisómicas, con tres copias del cromosoma 21.
En la meiosis fracasa a veces la separación de un grupo completo de cromosomas; es decir, se origina un gameto con el doble del número normal de cromosomas. Si dicho gameto se une con otro que contiene el número normal de cromosomas, el descendiente tendrá tres grupos de cromosomas homólogos en lugar de los dos habituales. Si se unen dos gametos con el doble del número normal de cromosomas, el descendiente estará dotado de cuatro grupos homólogos. Los organismos con grupos adicionales de cromosomas reciben el nombre de poliploides. La poliploidía es el único proceso conocido por el cual pueden surgir especies nuevas en una generación única. Se han observado poliploides viables y fértiles casi exclusivamente en organismos hermafroditas, como la mayoría de las plantas con flores y algunos invertebrados
Por lo general, las plantas poliploides son mayores y más robustas que sus antecesoras diploides Estos poliploides así formados son genéticamente muy interesantes en las plantas cultivadas, y hoy en día la mayoría de variedades gigantes de fresones, tomates, trigo, … que existen en el mercado, tienen este origen.. Algunas veces se originan fetos poliploides en la raza humana, pero fallecen en una fase precoz del desarrollo fetal y se produce un aborto.
En los siguientes esquemas, tenemos las trisomías más frecuentes tanto en los autosomas, como en los cromosomas sexuales.
Alteraciones En Los Autosomas
| SÍNDROME |
TIPO DE MUTACIÓN |
Características y síntomas de la mutación |
| Síndrome de Down |
Trisomía 21 |
Retraso mental, ojos oblicuos, piel rugosa, crecimiento retardado
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| Síndrome de Edwars |
Trisomía 18 |
Anomalías en la forma de la cabeza, boca pequeña, mentón huido, lesiones cardiacas.
|
| Síndrome de Patau |
Trisomía 13 ó 15 |
Labio leporino, lesiones cardiacas, polidactilia.
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Alteraciones En Los Cromosomas Sexuales
| Síndrome de Klinefelter |
44 autosomas + XXY |
Escaso desarrollo de las gónadas, aspecto eunocoide.
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Síndrome del duplo Y
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44 autosomas + XYY
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Elevada estatura, personalidad infantil, bajo coeficiente intelectual, tendencia a la agresividad y al comportamiento antisocial.
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Síndrome de Turner
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44 autosomas + X
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Aspecto hombruno, atrofia de ovarios, enanismo.
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Síndrome de Triple X
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44 autosomas + XXX
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Infantilismo y escaso desarrollo de las mamas y los genitales externos.
|
5. Causas de las mutaciones
En 1929 el biólogo estadounidense Hermann Joseph Muller observó que la tasa de mutaciones aumentaba mucho con los rayos X. Más tarde, se vio que otras formas de radiación, así como las temperaturas elevadas y varios compuestos químicos, podían inducir mutaciones con frecuencia las mutaciones resultan en la esterilidad o en la carencia de desarrollo normal de un organismo.
Si las mutaciones ocurren en los gametos humanos, pueden causar defectos de nacimiento. Si ocurren en las células somáticas, pueden desencadenar un cáncer. La tasa también se incrementa por la presencia de alelos específicos de ciertos genes, conocidos como genes mutadores, algunos de los cuales parece ser que producen defectos en los mecanismos responsables de la fidelidad de la replicación de ADN.
6. Bibliografía
Biología, La Dinámica De La Vida
Biggs, Alton
Editorial: Mc Graw Hill
Año:2000
Enciclopedia encarta 2000
Microsoft corporation
Trabajo enviado por:
Ana Puerto
www.monografias.com
14 abr 2009
by Ricardo Paulo Javier
in biología, Ciencia, Temas de actualidad, Teoría de la Evolución
Filogenia
El estudio de las relaciones que pueden existir entre los organismos, ha sido objeto de interés, por parte de científicos evolucionistas, dichas relaciones de similitud y diferencias se han establecido mediante comparaciones a través de distintas técnicas y procedimientos.
A pesar de que existe una gran diversidad de organismos en la naturaleza con características diferentes, pueden encontrarse muchos aspectos comunes entre ellos, por ejemplo, el oxígeno, el hidrógeno y el carbono son elementos químicos presentes en la totalidad de los seres vivos, así como también lo son cuatro tipos de macromoléculas como proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos grasos.
La información genética de todos los organismos se encuentran en la estructura de doble hélice del ADN, y los procesos de transcripción y traducción, así como el código genético, son en esencia uniformes en los mismos. Todas estas similitudes compartidas pueden ser útiles en la clasificación y caracterización de algunos grupos de individuos y a su vez distinguirlos de otros, este argumento lo refiere Dobzhansky y colb.
Las diferencias y similitudes presentes en los organismos supone, que los mismos comparten un ancestro común del que han heredado sus características y a partir del cual se ha generado la diversidad de formas de vida con diferentes modificaciones adaptativas, las cuales han radiado y ramificado en el transcurso del tiempo, en tal sentido, el estudio ha sido orientado al descubrimiento de las líneas de origen de los organismos mediante la filogenia, con el objeto de reconstruir las relaciones antepasados – descendientes entre los grupos de seres vivos y extinguidos. Este planteamiento lo refieren autores como Ayala y Valentine y Berovides y Alfonso.
Dada la dificultad que implica establecer relaciones de parentesco entre los diversos organismos, Las líneas de origen pueden ser reconstruidas en árboles filogénicos, cladogramas y dendogramas, mediante la aplicación de múltiples pruebas que comprenden técnicas y métodos experimentales y anatómicas.
Un método directo para la determinación de filogenias, es la reconstrucción de series fósiles que muestran semejanzas entre ellos y que “indican una secuencia de cambios desde una forma ancestral a una descendencia” de esta manera se establecen relaciones morfológicas entre fósiles por sus edades relativas, sin embargo este método sería verdaderamente efectivo si se contara con una gran cantidad de evidencia fósil en registro continuo, lamentablemente son muy pocos los organismos que se conservan fosilizados, es por ello que deben utilizarse métodos indirectos de reconstrucción filogenética, este planteamiento es expuesto por Ayala y Valentine.
Existen métodos indirectos en la determinación filogenetica, como los aportados por la anatomía comparada, embriología comparada y fisiología comparada, tales métodos consisten en contrastar estructuras existentes en organismos vivos, así como también su funcionamiento orgánico y embriones, con la finalidad de establecer posibles relaciones entre ellos, lo que permite inferir que muchos de ellos provienen de una ancestro común. (Berovides y Alfonso, 1995)
Sin embargo los métodos anatómicos, embriológicos, etológicos y ecológicos, no son los únicos métodos indirectos aplicados en la determinación filogénica, los mismos pueden ser complementados con los aportes de otras ciencias, como la genética, la citología y la biología molecular, las cuales permiten establecer relaciones entre especies a través de comparaciones cromosómicas, semejanzas entre las hélices de ADN nuclear, estimadas por hibridación de ADN, proteínas codificadas por el mismo locus en diferentes especies, mediante técnicas de electroforesis, inmunología, determinación de secuencias de aminoácidos en las proteínas y determinación de secuencias de ADN mitocondrial la cual también permite realizar comparaciones.
El presente trabajo tiene como objetivo analizar la aplicación y resultados de dos técnicas citológicas y moleculares en la determinación de filogenia de animales y del hombre, mediante la utilización de investigaciones realizadas en el área.
2. Marco Teórico
Las nuevas tecnologías en la determinación de filogenias en los seres vivos, permiten la construcción de dendogramas y genealogías, incorporando aportes importantes que permiten la comparación entre especies relacionadas o no, las técnicas citológias y moleculares se han utilizado para tales fines en las últimas décadas. A continuación se realizará una breve descripción de algunas y posteriormente se profundizará en dos de ellas.
Las técnicas inmunológicas, entre las cuales se pueden mencionar, inmunoelectroforesis, inmunodifusión, fijación del microcomplemento y precipitación cuantitativa, consisten en inyectar sangre de una especie en otra especie y ante la presencia de antígenos se crean anticuerpos, un ejemplo clásico podría ser el conejo al cual se le inyecta sangre humana y el mismo genera anticuerpos antihumanos, a partir de allí se estimará un porcentaje de relación entre mamíferos, tal técnica es descrita por autores como Berovides y Alfonso, Ayala y Valentine y Dobzhansky y colb.
El análisis de secuencias de aminoácidos de algunas proteínas, permite comparar y establecer semejanzas y diferencias entre moléculas homólogas de dos especies, entre los compuestos más utilizados se encuentran el citocromo c hemocianina, compuestos blancos y amarillos relacionados con el ácido úrico, enzimas y pigmentos (antocianinas). Por ejemplo, el citocromo c humano solo difiere de citocromo c del macaco en la posición 66, posición, en que el hombre posee isoleucina y el macaco treonina. (Dobzhansky y colb, 1983 y Berovides y Alfonso, 1995).
Las secuencias del ADN mitocondrial, son analizadas para establecer comparaciones entre especies, dicho ADN tiene ventajas sobre el ADN nuclear, ya que sólo codifica 37 genes y el ADN nuclear codifica al menos 100.000. Importantes estudios se han empleado para la determinación de filogenias en el hombre y han permitido comparar secuencias de ADN mitocondrial del hombre y chimpancé. Estos trabajos han sido realizados y reseñados por investigadores como Thorne A. y Wolpoff y Wilson A. y Cann R. en 1992, publicados en la revista Investigación y Ciencia.
Una de las técnicas más utilizadas para la determinación de filogenias en animales es la electroforesis sobre diversos soportes al respecto Berovides y Alfonso, (1995), plantean que la técnica “consiste en someter una muestra de algún fluido corporal (plasma principalmente) a una diferencia de potencial eléctrico, sobre un soporte adecuado. Como las proteínas del fluido que están diferenciadas, poseen diferentes cargas, se mueven en este campo según sea la naturaleza de la carga”, de manera tal, que podrán compararse proteínas pertenecientes a especies emparentadas o no y establecer relaciones filogenéticas.
Los mismos autores, refieren que esta técnica depende tanto del soporte utilizado como de la naturaleza de la proteína, su carga y su tamaño lo que permite que, “sólo las proteínas que difieren en su carga eléctrica neta pueden separarse mediante técnicas de electroforesis en gel. No todos los cambios de aminoácidos en la estructura primaria pueden ser detectados por electroforesis, sólo los que dan lugar a diferencias de cargas y ocasionalmente los que cambian de conformación” (estructuras secundarias y tercearias). (Dobzhansky y colb, 1983, p. 284).
Las especies pueden ser comparadas a través de electroforesis, asumiendo que el grado de similitud que muestran sus patrones de bandas es proporcional a su semejanza genética, a partir de este respecto las especies se pueden agrupar en un patrón de semejanza electroforética que debe estar muy próximo a su patrón filogenético, este planteamiento lo expone Ayala y Valentine y Berovides y Alfonso.
Las diferencias genéticas que pueden ser detectadas mediante técnicas electroforéticas son independientes de las diferencias morfológicas entre especies. En los últimos años se ha utilizado esta técnica para medir la diferenciación genética de especies morfológicamente similares y que se encuentran íntimamente emparentadas en diversos grupos de individuos, plantas, invertebrados y vertebrados como reptiles, peces, anfibios y mamíferos, estos estudios han aportado datos valiosos a cerca de relaciones filogenéticas. Dobzhansky y colb. refieren este planteamiento.
El mismo autor explica que la electroforesis se utiliza para realizar estimaciones sobre diferenciación genética en dos poblaciones naturales, realizando un estudio de cierto número de proteínas que se eligen sin conocer si son o no distintas en ambas poblaciones, de manera que el grado de diferenciación genética observada en las proteínas estudiadas indicará el grado de diferenciación en las poblaciones, esto se podrá ser extrapolado a todo el genoma.
Por otra parte, la obtención de datos por electrofoeresis son frecuencias genotípicas y génicas de los alelos las cuales pueden ser comprobadas mediante la utilización de los diversos métodos estadísticos disponibles, los estadísticos más utilizados son: la identidad genética (I) y la distancia genética (D), sin embargo muchos otros métodos estadísticos pueden ser empleados para tales fines, por ejemplo análisis de varianzas y diversos software.
En una investigación realizada por Arranz, Poli, Bayon, San Primitivo y Holgado, en la Universidad de León, España, Instituto de Genética “Ewald Favret”, Argentina y CER leales, establece las relaciones genéticas mediante el análisis de componentes principales entre razas bovinas españolas (Avileña Negra Ibérica, Morucha y Sayaguesa y el bovino criollo argentino), utilizando como raza de referencia la Brown Swiss.
El estudio se efectuó a partir de la variación genética detectada en nueve sistemas polimórficos proteicos. La diferenciación se estableció mediante el análisis de componentes utilizando varias técnicas electroforéticas para cada marcador genético, tales son HBB (Braend, 1971) CA (Monge et al, 1975), ALB, GC, TF y PTF2 (Gahne et al, 1972) y utilizando como soporte geles de agarosa y almidón.
La metodología estadística se llevó a cabo mediante el módulo “Factor Analysis” del programa estadístico Statistica for Windows, versión 4.5
El estudio se realizó a través del análisis de las proteínas de la leche y muestras de sangre (plasma) en cada una de las especies, sometiéndolas a diferentes pruebas electroforéticas. Los resultados de la investigación, según la evidencia experimental, separa de forma muy contundente en un 90% a la raza Brown Swiss del resto de los grupos, tanto del bovino español como criollo argentino, los cuales se observaron claramente diferenciados genéticamente con un 5% de variabilidad.
La investigación también permitió establecer relaciones filogénicas, encontrándose una clara proximidad entre bovinos criollos argentinos y bovinos españoles (Avileña Negra Ibérica, Morucha y Sayaguesa), los cuales habitan simpátricamente sin cruzarse, concluyéndose que los bovinos españoles, dieron origen a los criollos argentinos, asimismo se determinó que el bovino Brown Swiss se encuentra separado en su totalidad del resto de las especies, lo que indica que filogenéticamente no está íntimamente relacionado con los mismos, lo que es lógico porque este último es una especie europea pero no española.
Otra técnica utilizada para la determinación filogénica, es la hibridación del ADN, la cual permite medir el grado de diferenciación genética entre dos especies, con base en la proporción de pares de nucleótidos que difieren en el ADN de las mismas (Dobzhansky y colb, 1980, p. 276).
Según Ayala y Valentine (1983), esto puede ser posible porque a medida que dos especies sufren evolución diferencial, las secuencias de ADN de ambas se hacen menos similares.
En 1960, Doty y sus colegas descubrieron que filamentos de ADN de distintos organismos pueden, disociarse y reasociarse in vitro con el fin de obtener moléculas híbridas formadas por filamentos de dos especies distintas. Posteriormente se utilizó dicho procedimiento para determinar el grado de relación filogenética entre especies.
La técnica consiste en el marcaje con un radioisótopo, como el tritio, del ADN de una de las especies para finalmente medir la radioactividad del apareamiento obtenido y estimar el número de segmentos de ADN que son similares en las dos especies. Este procedimiento lo plantean Ayala y Valentine 1983.
Berovides y Alfonso (1995), describen la técnica, tomando en cuenta que cuando el ADN de simple cadena de dos especies diferentes se combina e incuba a 60°C se formará el ADN híbrido de doble cadena solamente entre las secuencias de bases homólogas: secuencias heredadas de un ancestro común de las dos especies. Sólo las secuencias homólogas tienen suficientes pares complementarios para formar dobles cadenas (dúplex) técnicamente estables a 60°C.
Un dúplex híbrido de ADN de diferentes especies presentará bases no apareadas, debido a que las dos líneas han incorporado distintos grupos de mutaciones, desde la última diversificación a partir de un común antecesor.
Debido a que la temperatura de disociación del dúplex es proporcional al número de enlaces de hidrógeno entre las dos cadenas, las regiones de no apareamiento provocaran un descenso en la temperatura de disociación de ADN híbrido, con respecto a la temperatura requerida para la disociación de una doble cadena de bases perfectamente apareadas.
Posteriormente se realizará una curva a diferentes temperaturas y grado de disociación de ADN híbrido, que muestra que cantidad de híbrido se disoció, de tal manera que la diferencia media entre la curva de similitudes y diferencias de ADN, es la medida de similitud genética entre especies. (Berovides y Alfonso, 1995).
En los últimos años, la técnica de hibridación del ADN, se ha perfeccionado con el fin de obtener información más precisa sobre filogénias, apareando filamentos sencillos de ADN aunque los mismos no sean exactamente iguales, si se disocian de nuevo, se medirá la taza de separación que será inversamente proporcional a su similaridad, este planteamiento es expuesto por Ayala y Valentine.
Cabe destacar también, que las secuencias de ADN son extraídas del núcleo de la célula y separados de otros componentes nucleares, se cortan en pequeños fragmentos de aproximadamente 500 nucleótidos y se proyectan a todo el genoma.
Este método molecular es uno de los más efectivos, ya que compara directamente el genoma de dos especies, a través del análisis de nucleotidos que constituyen las unidades genéticas funcionales básicas, además permite la comparación entre especies lejanas y entre las cuales no puede existir hibridación, estas ideas son consideradas por Berovides y colb.
En contraposición, según Ayala y Valentine (1983), esta técnica presenta inconvenientes derivados sobre todo, de la enorme cantidad de secuencias presentes en casi todos los organismos y la imposibilidad de revisar globalmente todas las secuencias, sólo se utilizan fragmentos de ADN de cada una de las especies y luego se realizaran proyecciones de todo el genoma.
Sin embargo algunos científicos confieren a la técnica una importante confiabilidad en la determinación de filogénias del hombre, tal es caso de Charles Sibley y Jon Ahlquist los cuales publicaron un trabajo realizado en la Universidad de Yale en 1984, en donde se utilizó la técnica de hibridación del ADN, para comparar en genoma del hombre y el chimpancé, los resultados sorprendieron a la comunidad científica. (R. Leuvin, 1989).
Los análisis comparativos indicaron que el chimpancé está, más relacionado con los humanos que con los gorilas, así mismo concluyen que los gorilas evolucionan desde un antecesor común entre los humanos y los monos africanos.
Los autores del trabajo plantean que el método de hibridación del ADN, efectivamente permite comparar todo el genoma de una especie con el genoma de la otra y sus interacciones y que el análisis de una secuencia puede ser trasladada dentro de una distancia genética, los mismos proponen también que la técnica tiene una fuerza potencial elevada, pero que sin embargo no puede medir cuánto exactamente a cambiado el ADN de las dos especies bajo la comparación.
En 1987, cuatro años después, estos investigadores triplican la cantidad de pares de bases de ambas especies y determinan que los resultados eran prácticamente idénticos a los anteriores e incluso confirmaban más los mismos, ya que las diferencias no eran significativas entre un análisis y otro. Sin embargo algunos investigadores, anatomistas y morfologistas cuestionan los datos obtenidos con la técnica, porque a su criterio, no representa un análisis global de ambos genomas.
A pasar de los cuestionamientos, también Jeffrey Powell en la Universidad de Yale y en el mismo año, presenta resultados de un análisis comparativo entre humanos y chimpancé, en el que utilizó la técnica de hibridación de ADN, que confirman el trabajo de Sibley y Ahlquist.
Con respecto a la estrecha relación que guardan el chimpancé y el hombre, los anatomistas consideran que es poco probable que un mono africano que realice caminata con nudillos, y el humano con marcha bípeda, compartan un mismo antecesor común. Una respuesta de quienes presentan evidencia molecular, puede ser, que la caminata con nudillos es una adaptación que pudo haberse perdido en la línea de los hominidos (homo), por lo tanto los resultados moleculares son contundentes.
Por otra parte, los trabajos realizados con análisis de ADN híbrido, por estos años, conjuntamente con resultados estadísticos, sugieren que existe una relación de 2:1 entre el hombre y el chimpancé y de 3:1 entre el chimpancé y el gorila, lo que indica que el chimpancé esta más relacionado con el hombre que con el gorila, sin embargo en la reconstrucción del árbol filogenético los tres pueden ubicarse muy cercanos compartiendo un mismo ancestro común.
Al respecto, Ayala y Valentine, (1983), indican que en un análisis realizado utilizando la técnica de hibridación del ADN, se concluyó que el chimpancé y el hombre, difieren sólo en un 2,4 % de sus nucleotidos, lo que los ubica muy cercanos y que el gibón y el hombre difieren únicamente en un 10% de sus nucleótidos.
La evidencia molecular e intensos análisis anatómicos y morfológicos, permitió la elaboración de un árbol filogenético o dendograma de las relaciones de primates y se concluyó que el hombre, chimpancé y gorila, éste último un poco más lejano, forman un grupo natural con la familia de los homínidos, mientras que el orangután podría pertenecer a la familia de los pongidae. (Leuvin, 1989, p. 28).
Igualmente, existe una relación entre el humano y los monos africanos, el hombre, el chimpancé y el gorila pueden ser una subfamilia de los homininae y el orangután pertenece a la familia de los ponginae, las dos subfamilias forman entonces la familia de los hominidae.
El tiempo de divergencia entre dos o más linages, esta relacionado con el reloj molecular, el cual puede ser interpretado como el momento en un espacio de tiempo en el que dos especies pueden haberse separado tomando vías distintas en la evolución. Con respecto a esto ha habido diferencias entre científicos, paleontólogos y anatomístas sin embargo la evidencia molecular plantea que el árbol de los hominidos, habla de la primera separación de los gibones 20 millones de años atrás, luego los orangutanes a 15 millones de años, dejando a los humanos, chimpancé y gorila en una solo vía entre 5 y 7 millones de años atrás.
En un trabajo experimental realizado por Peter J. Waddell y David Penny, en la Universidad de Chicago en 1995 y en donde se utilizó la técnica de hibridación del ADN con análisis de secuencias apareadas, se puso en evidencia la fuerte relación chimpancé, hombre y gorila y en menor grado el orangután. La importancia de esta investigación se centra precisamente, en que se logró estimar el tiempo de divergencia de linages entre el chimpancé y el humano en 6.5 millones de años, con un error estándar de 1 millón de años.
Durante muchos años también se había pensado que el fósil Rhamapithecus, estaba estrechamente relacionado con los humanos, dejando a los monos africanos y asiáticos en otra vía y que el tiempo de divergencia entre Rhamapithecus y humanos era cercano a los 15 millones de años.
Posteriormente, la evidencia molecular, a través de varias técnicas concluye que Rhamapithecus está más relacionado con monos asiáticos que con los humanos y monos africanos, los cuales sí esta estrechamente relacionados como se mencionó con anterioridad. La evidencia se ve fortalecida con el hallazgo de caras fósiles de sivapithecus, el cual relaciona más aún a Rhamapithecus con los monos asiáticos, es entonces cuando la comunidad científica viene a aceptar los 5 millones de años como tiempo de divergencia entre monos africanos y hombre, el planteamiento es expuesto por Leuvin, 1989.
Las evidencias moleculares proporcionan un aporte importante en la determinación de filogenias de todos los organismos y complementan hallazgos del registro fósil, proporcionando información genética detallada, útil para establecer relaciones génicas de parentesco, diferencias y similitudes entre ellos.
3. Conclusiones
A pasar de que existe una gran diversidad de organismos, éstos tienen muchas cosas en común desde los elementos químicos esenciales, hasta grandes macromoléculas, como proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos. La similitud de la conformación del ADN se encuentra en todos los organismos en doble hélice y los procesos de transcripción, traducción y el código genético son básicamente los mismos en todos los seres vivos.
La filogenia de los organismos vivos esta guardada en sus genes, es por ello que el análisis del genoma, a través de sus secuencias y proteínas puede aclarar dudas en cuanto al origen de los mismos. El registro fósil no puede reconstruir con claridad y certeza los árboles genealógicos y dendogramas, ya que son muchos los organismos que probablemente no se mantuvieron fosilizados por millones de años.
Es por ello, que las nuevas tecnologías conjuntamente con los avances científicos incorporan elementos que puedan ser útiles en la determinación filogenética de los seres vivos, ya que el estudio de moléculas y del propio genoma no puede llevarse a cabo a simple vista.
Para el análisis filogenético de especies, se requiere la aplicación de técnicas moleculares o citológicas experimentales que sean útiles en la determinación de relaciones entre ellas, a través de las comparaciones, similitudes y diferencias, dichas técnicas se han utilizado en las últimas décadas y son principalmente, métodos electroforéticos, inmunológicos, secuenciación de ADN y proteínas, hibridación del ADN, comparaciones cromosómicas, entre otras.
Todas las técnicas empleadas, requieren un procedimiento experimental detallado, donde, deben ser aislados elementos moleculares como proteínas y ADN nuclear o mitocondrial con el uso de materiales, soportes, reactivos adecuados y equipos especializados, así mismo se deben tomar en cuenta los aportes de la anatomía comparada y paleontología debido a que las decisiones acerca de filogenias requiere de toda la información de la que se disponga.
Las similitudes y diferencias entre especies, tomando en cuenta la evidencia molecular, permiten reconocer si todas ellas provienen de un mismo antecesor común, las relaciones e interacciones entre ellas y también pueden establecerse tiempos de divergencia entre una especie y otra.
El tiempo de divergencia se relaciona con el reloj molecular, uno de los principales factores que son tomados en cuenta por la teoría neutralista de la evolución, la cual establece que existe una tasa de mutación en las especies y en función de esto y con base en la evidencia molecular se puede determinar un tiempo estimado de separación de dos especies en el tiempo.
Los aportes de las nuevas tecnología citológicas y moleculares han permitido realizar importantes hallazgos en filogenia de animales y las características que los ubican cercanos o lejanos con base en la similitud de sus genomas y proteínas. Con respecto a filogenias en el hombre han facilitado la elaboración de árboles genealógicos y la corrección de conceptos errados de sus vías evolutivas.
En tiempos pasados no podía concebirse la relación cercana, por ejemplo, del chimpancé con el hombre, lo único que podía establecerse eran comparaciones óseas, anatómicas y morfológicas. Actualmente, aún cuando existe gran resistencia, no cabe duda que el chimpancé conforma una familia muy cercana con el hombre, esto puede ser posible gracias a importantes pruebas moleculares que indican que el hombre difiere del chimpancé sólo en 2,4 % de la totalidad de su genoma.
4. Bibliografía
Ayala, F, G. Valentine J, W, (1983). La Evolución en Acción. Alhambra Universidad. Edición Española.
Arranz, J.J y otros (1998). Estudio de las Relaciones Genéticas Mediante el Análisis de Componentes Principales entre las Razas Bovinas Españolas Avileña Negra Ibérica, Morucha y Sayaguesa y el Bovino Criollo Argentino. http//C: /Mis documentos/bovino.htm.
Berovides, V y Alfonso, M (1995). Biología Evolutiva. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de la Habana, Cuba
Dobzhansky, T, Ayala F, Stebbins, L, Valentine (1980). Evolución. Universidad de California Ediciones Omega S.A.
Leuvin, R. (1989) Human Evolution. Second Edition Blackwel Scientific Publicatios. Boston Oxford London.
Waddell, P y Penny, D(1998) Evolutionary tree of apes and humans fron DNA Sequences, Paleonanthropology. http://www.massey.ac.nz./Alock/hbook/section1.htm.
Wilson, A y Cann, R (1992), “Origen Africano Reciente en los Humanos”. Revista Investigación y Ciencia.
Trabajo enviado por:
Claudia T. Ceballos
www.monografias.com
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