Sobre la Termodinámica


Sobre la Termodinámica

Autor: Jolimu

Los teóricos de la Creación dicen que el conjunto Sol-Tierra, conforma en sí mismo un sistema cerrado, puesto que el Sol actúa sobre la Tierra, pero esta no influye para nada en él; solo recibe, sin dar nada a cambio, sin interactuación. Mas yo prefiero mantenerme al margen de si es abierto, cerrado o entrejunto, pues el resultado siempre dependerá de la óptica usada y de la abstracción; prefiero darte la razón y someterme a la idea de un sistema abierto, intentando razonar desde ese criterio.

Es cierto que, si se considera la tierra como un sistema abierto, la vida deriva de la energía solar; sin embargo, esta puede mudar a energía química solo mediante sistemas de conversión complejos tales como la fotosíntesis en las plantas, y los sistemas digestivos de humanos y animales. Nada existe sin ellos. Ante su carencia, el sol no es más que una fuente de energía agresiva que quema, reseca, y produce mutaciones que culminan en cáncer.

Un medio termodinámico sin mecanismo de conversión energético, no apoya la evolución; sea abierto, cerrado o entrejunto. Una gran dificultad de su ‘teoría sintética’, es el hecho de explicar de forma razonable cómo pudieron surgir por sí mismos esos verdaderos ‘ingenios’: la fotosíntesis vegetal y los distintos procesos animales: digestivos, circulatorios, neuronales, respiratorios, etc, que permiten la vida de cada célula.

La influencia solar no es capaz de producir orden por sí misma. La alta temperatura no asegura que los aminoácidos se unan en ordenadas secuencias. La energía por sí sola no es suficiente para que los aminoácidos creen moléculas complejas como las proteínas ni para que éstas formen las estructuras organizadas de los orgánulos celulares. No hay ninguna ley física, química, matemática, o biológica o de cualquier tipo, que haya demostrado que la vida surge de la no-vida.

Miller consiguió unos pocos aminoácidos, pero JAMÁS logró que interactuaran entre ellos, o que dieran la más leve señal de vida. La teoría evolutiva, pese a sus 25 enciclopedias, es incapaz de demostrar que sus explicaciones tienen fundamento; las palabras se adornan, se visten de Ciencia, se les da una apariencia elegante, honesta y seria, pero no son nadas sin pruebas. A la evolución, igual que todas las religiones, solo se le es posible creer desde una fe ciega en ella.

Los cristianos adoramos a Cristo, al Espíritu Santo y al Dios Padre; los defensores evolutivos (ateos) a una impersonal ‘selección natural’, carente de la inteligencia necesaria para crear información escrita y codificada en el ADN: la verdadera fuente de la vida, incluso a escala mínima: la célula.

Como tú mismo dices, y estoy de acuerdo contigo, ‘La característica fundamental de la vida es que está basada en un sistema de información genética, que permite a las propiedades termodinámicas de la vida existir durante mucho más tiempo de lo que debería si no tuviera la propiedad de copiar las moléculas y reproducir su forma en las siguientes generaciones.’

Pero, tu frase nos lleva de nuevo al punto de partida: ¿Quién inscribió esa información tan precisa sobre la fórmula de la vida? ¿Quién codificó esa información, de forma inteligente, para que ocupara el menor espacio posible, y cupiera en el núcleo de una célula eucariota, o disperso en el citoplasma de la bacteria? ¿No te das cuenta que siempre terminamos reconociendo la necesidad de un factor externo controlando la situación, que una información no se hace ella sola si no hay una inteligencia detrás?

Con respecto a la óptica y sus leyes, debes comprender que son leyes derivadas del hombre; y este no ha sido capaz de crear estrellas, planetas, montañas, agua y todo lo que existe. Siempre dirige sus pasos detrás de lo hecho, investigando; por tanto, no hay por qué decir que sus leyes son definitivas; las respuestas adecuadas las tiene el hacedor.

¿Puede la taza de barro decirle al alfarero cómo tiene que construirla? Ante la ausencia de respuestas sobre lo desconocido, la duda es la respuesta más inteligente. Dios lo hizo todo, y si eres paciente, conocerás la verdad, cuando seas espíritu y corras bien tu carrera en esta vida.

Con todos los otros cuestionamientos ocurre igual: el conocimiento humano siempre está en la carencia, pues cada día le trae una pregunta y una contradicción nueva; pero la filosofía y el conocimiento de Dios está en la abundancia, que es otra Dimensión no visible a los ojos humanos. No te hagas un lío buscando un enemigo en la Biblia, pues no es ahí donde está.

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