El idealismo como solución al problema del ser es un fracaso.


El  idealismo como solución al problema del ser es un fracaso.

Conocimiento idealista metafísico
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«En filosofía, idealismo designa las teorías que —en oposición al materialismo— sostienen que la realidad extramental no es cognoscible tal como es en sí misma, y que el objeto del conocimiento está pre formado o construido por la actividad cognoscitiva.

En un sentido radicalmente distinto, se denomina a veces idealismo a la teoría platónica de que las ideas (la forma inteligible de las cosas, comparable a la esencia en el sentido aristotélico del término) existen separadamente de los objetos en un mundo inteligible.»[1]

«En la historia del transcurso del pensamiento filosófico el idealismo es una variante fundamental de esa historia. Es la actitud del filósofo que no se conforma con lo que en apariencia, “hay”. Postula mejor una realidad superior inextricablemente ligada a la estructura intrínseca de la conciencia humana.

No es en modo alguno la actitud espontánea de la existencia individual. Es una actitud a la que trabajosamente se ha llegado en la historia, y a la que no muchos hombres pueden acceder, chocando con la dificultad de encontrar en la conciencia, un mediador, entre objeto y sujeto.»[2]

Platón

idealismo

(De ideal e -ismo).

1. m. Aptitud de la inteligencia para idealizar.

2. m. Condición de los sistemas filosóficos que consideran la idea como principio del ser y del conocer.

Fuente: Diccionario de la Real Academia Española

Filosofía: Aunque el término ‘idealismo’ es bastante común para referirse a las ideas platónicas y neoplatónicas, desde la perspectiva de la teoría de los universales, los filósofos de inspiración platónica son en rigor, ‘realistas’, por tanto las ideas poseen una existencia ‘real’.

El rasgo central del idealismo es no tomar como punto de partida el ‘mundo exterior’ sino el ‘yo’ (el ‘sujeto’ o la ‘conciencia’). De este modo, la conciencia es entendida como ‘ideadora’.

Para el idealismo, ‘ser’ significa ‘ser contenido en la conciencia’. El idealismo es por lo tanto, un modo de entender el ser. Pero ésto no significa estrictamente reducir la realidad a la conciencia del sujeto. Algunas posiciones idealistas no niegan necesariamente la existencia de la realidad aún cuando la consideren determinada por el sujeto.

Se suele considerar idealistas a Descartes, Malebranche, LeibnizKantFitcheSchelling yHegel.[3]

El  idealismo como solución al problema del ser es un fracaso.

«El Idealismo es una actitud negativa respecto de la existencia del ente real. Es una actitud óntico-gnoseológica, puesto que relaciona la validez del conocimiento humano con la realidad de los objetos. Aquí consideramos el Idealismo desde un punto de vista puramente metafísico, como posición filosófica opuesta al Realismo metafísico.

En el siglo XIV, es decir, en plena Edad Media, Nicolás de Autrecourt (1300-1350) aparece como un precursor del Idealismo de la edad moderna: pone en duda el valor objetivo del principio de causalidad, de las pruebas de la existencia de Dios, del concepto de sustancia. Algunas de sus afirmaciones las propondrán con otras palabras Hume y Kant, idealistas por diversos conceptos. Admite sin vacilación la certeza del principio de (no) contradicción, el cual versa sólo sobre la existencia de las cosas, pero no nos hace conocer su esencia. Los únicos conocimientos ciertos son los que pe reducen al principio de (no) contradicción. En cuanto al carácter de validez de nuestros juicios, la tendrán si son rigurosamente analíticos (en sentido kantiano), es decir, si en ellos el predicado se identifica con el sujeto.

[...] El Idealismo y su hermano gemelo el Fenomenismo son típicas corrientes filosóficas del siglo xviii. Se interesan sólo por las “ideas”, por los “fenómenos de conciencia”, por las “imágenes” elaboradas en nuestro interior, por las “vivencias”. La “realidad” que pueda corresponder a las ideas y a los fenómenos, o no interesa, o es admitida con muchas dudas, o es totalmente negada, o de ella se afirma categóricamente que es imposible demostrarla; porque todos estos matices, y muchos otros, caben dentro del Idealismo fenomenista.

Para el idealista no existen más que las vivencias; vivencias que experimento yo.[...] Todo esto sí tiene sentido, puesto que lo compruebo directamente en mí mismo; más de eso no sé si existe. Vivencias que “objetiven algo”, sí; “objetos reales” que respondan a las vivencias, no.

El ente se reduce al pensamiento: pensamos que hay entes, y como pensamos que hay entes, pensamos que realmente existen esos entes. De que pienso, no cabe duda, dice el idealista; de que hay un contenido al cual se refiere mi pensamiento, tampoco dudo; pero de que realmente exista fuera de, mí, fuera de mí pensamiento, algo que fundamente ese contenido, de eso sí que abrigo mis dudas; o simplemente rechazo la existencia de cualquier ser que no  sea mi ser vivencial,  el ser de mis propias vivencias.

Para Hume la realidad no es otra cosa que impresión o conjunto de impresiones; es decir: no hay realidad: hay impresiones de la realidad. Por eso rechaza, la objetividad del concepto de sustancia, puñado de sensaciones que por su contigüidad en el espacio las traducimos por una realidad objetiva, aunque ficticia. Y rechaza, también el principio de causalidad, lazo puramente psicológico que crea nuestra mente, pero que no responde a nada real.

Hume concluye afirmando que la existencia del mundo corpóreo es un enigma; que no es posible adquirir certeza en las ciencias naturales; que ni siquiera nuestra alma es una sustancia permanente; que es imposible, en fin, demostrar la existencia de Dios.

El idealismo niega rotundamente tal objetividad del concepto de “sustancia”, porque no está fundamentada en ninguna impresión: en consecuencia, no hay sustancias. La idea de sustancia es una pura creación de la mente.

[...] La idea de existencia es otra creación de la mente.

Toda actitud idealista es puramente teórica, no práctica; es una posición intelectual ante el problema del ser (y del conocer), pero no es una posición que regule el comportamiento cotidiano del sujeto que la asume.[...] tenemos que afirmar categóricamente que es imposible vivir de acuerdo con una posición idealista.

El idealismo metafísico, llevado hasta sus últimas consecuencias, elimina de raíz la noción misma de cosa, la noción de realidad en el más auténtico sentido de la palabra…» [4]

Creo que muchos de estos filósofos contemporáneos enloquecieron. Se fueron muy lejos en sus razonamientos.El idealista se verá obligado a vivir como un realista; de lo contrario, o será tenido por loco, o se volverá loco. Afirmamos categóricamente que es imposible vivir de acuerdo con una posición idealista tal como la concibieron estos modernos pensadores. El mundo entero está en tinieblas y son tinieblas espirituales, por lo que es muy difícil ver la luz de la verdad a menos que Jesús los ilumine. Están locos, porque están ciegos. Y están locos y ciegos, porque rehúsan aceptar lo que Dios dice:

¿Donde está el sabio? ¿Donde está el escriba? ¿Donde está el disputador de este siglo? ¿NO HA ENLOQUECIDO DIOS LA SABIDURIA DEL MUNDO? (1 Cor. 1:20)

Hume, y con él otros idealistas, fenomenistas y empiristas, ponían en tela, de juicio hasta la misma existencia del “yo”, ese reducto inexpugnable de la personalidad humana, gracias al cual pensamos, razonamos, reflexionamos, filosofamos (la idea del “yo” es creación de la mente).

Para mi opinión, negar la existencia del yo es cometer una especie de suicidio psicológico. Negar a Dios es un absurdo intelectual. Dios es el gran presupuesto de la teología, decía Berkhof, importante teólogo evangélico. Es muy interesante también ver que la Palabra del Señor da por sentado su existencia, y no procura defender si Dios existe o no. Lo da por sentado.La historia de la filosofía registra varios intentos de demostración de la existencia de Dios. Algunos son válidos;realmente demuestran la existencia de Dios; otros son insuficientes, o por lo menos de muy dudoso alcance científico. Consideremos lo absurdo del ateísmo.

El ateísmo:

«El ateísmo es una doctrina filosófica que niega la existencia de Dios. El ateo negativo es el sujeto que simplemente ignora la existencia de Dios. El ateo “positivo es el que explícitamente niega la existencia de Dios; será dogmático si niega la misma existencia de Dios; agnóstico si rechaza la posibilidad de demostrar la existencia de Dios; escéptico si no se convence intelectualmente con la demostración de la existencia de Dios.

Después de haber estudiado concienzudamente las pruebas de la existencia de Dios, parece increíble que haya personas que positivamente nieguen, en teoría, la existencia de Dios. De todos los sabios y científicos que han contribuido con sus luces al progreso de la humanidad, el 95 % han sido teístas: Platón, Aristóteles, Copérnico, Galileo, Newton, Pasteur, Mendel, Marconi, Volta, Fabre, Kepler...»

Decía Kepler:

«“Llegará un tiempo,  en que se podrá leer a Dios en la Naturaleza con la misma claridad con que se lee en las Sagradas Escrituras. Ese día, vuelvo a repetir, ha llegado ya, y a cada momento que transcurre avanza más esplendoroso hacia el cénit”.»

Volta escribía:

«”He dudado e investigado mucho; ahora ya veo a Dios en todo”. Y el gran entomólogo Fabre afirmaba rotundamente: “No creo en Dios: lo veo”. Y Jellinek, naturalista contemporáneo, dice que “el hombre que no ha llegado al conocimiento de Dios es porque no ha alcanzado todavía el grado de desenvolvimiento espiritual necesario para ello”.»

La incomprensibilidad absurda del ateismo

A pesar de esta evidencia, algunos científicos y muchos hombres adultos no científicos han sido o son ateos. ¿Cómo es posible una actitud intelectual de esta índole? Si el hombre adulto normal se pone a reflexionar seriamente, no puede ser ateo dogmático por mucho tiempo, por cuanto es imposible hallar argumentos en pro de la no-existencia de Dios. En cambio es probable que aun durante mucho tiempo pueda ser ateo agnóstico o escéptico ya que por muy variadas razones puede ocurrir que no á todos se les haga evidente o suficientemente probatoria la demostrabilidad de la existencia de Dios. Comprendemos que alguien diga sinceramente: “No hallo pruebas científicas de la existencia de Dios”: Niego que pueda demostrarse la existencia de Dios”. Pero es incomprensible que una persona adulta afirme rotundamente: “Dios no existe”[5]

Los griegos, la religión y el Dios no conocido

Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos, porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros Adoráis, pues , sin conocerle, es a quien yo anuncio (Hch. 17:22-23).

Podemos citar la opinión del comentarista bíblico Francisco La Cueva, quien comenta a Mattew Henry:

«La Biblia realmente habla de hombres que dicen en su corazón que no hay Dios, pero son “necios”; en otras palabras, prácticamente impíos, que desalojan a Dios de sus pensamientos porque le desechan de sus vidas. Pertenecen al elevado número de ateos prácticos, es decir, los que viven y hablan como si no hubiera Dios. Exceden en mucho al número de los ateos teóricos, es decir, los que afirman aferrarse a la creencia intelectual que Dios no existe. Se ha señalado que la declaración de “no hay Dios” no implica que Dios no exista, sino que no se inmiscuye o interviene en los asuntos del mundo. Al considerar a Dios ausente, el hombre se “corrompe” y procede con abominación (Salmo 14).

“Aquí tenemos un sermón para los paganos que adoraban dioses falsos y estaban en el mundo sin el Dios verdadero; y para ellos el alcance de este discurso era diferente del que el apóstol predicaba a los judíos. En este último caso, su tarea era guiar a sus oyentes por profecías y milagros al conocimiento del Redentor y la fe en Él; en el anterior, era llevarlos a conocer al Creador por las obras comunes de la providencia, y que le adoraran.

El apóstol se refirió a un altar que había visto, el cual tenía la inscripción: “Al Dios no conocido”. Este hecho está atestiguado por muchos escritores. Después de multiplicar al máximo a sus ídolos, algunas personas de Atenas pensaron que había otro dios, del cual nada sabían. ¿Y ahora no hay muchos que se dicen cristianos que son celosos en sus devociones, aunque el gran objeto de su adoración es para ellos un Dios no conocido? -Nótese las cosas gloriosas que dice Pablo aquí de ese Dios al que servía, y deseaba que ellos sirvieran. El Señor había tolerado por mucho tiempo la idolatría, pero ahora estaban llegando a su fin los tiempos de esta ignorancia, y por sus siervos ahora manda a todos los hombres de todas partes que se arrepientan de su idolatría. Toda la secta de los hombres doctos debió sentirse sumamente afectada por el discurso del apóstol, que tendía a demostrar el vacío o la falsedad de sus doctrinas.” » [6]

Séneca escribió hace ya muchos años:

«“Nosotros reverenciamos y adoramos al Hacedor del Universo, Gobernador supremo y mantenedor del mismo. Aquel de quien todas las cosas dependen, mente y espíritu del mundo; de quien todas las cosas han surgido; por cuyo espíritu nosotros vivimos; es espíritu divino, difundido por todas partes. Dios Todopoderoso, Dios siempre presente, Dios sobre todos los dioses, ante Ti nos postramos y te adoramos”  (copiado textual).»[7]

Mamad Hadith un poeta mahometano escribió acerca de Dios:

«“Adora a Dios como si pudieras verle; pues aunque tú no lo veas, El puede verte a ti” . Al margen de lo doctrinal, me asombra la crudeza y simpleza del pensamiento de una persona de quien diríamos a lo mejor despectivamente “debería conocer a Jesucristo”.»[8]

Volvamos ahora al idealismo

Estos filósofos idealistas, no alcanzaron a  entender que lo que Platon intuyó, sin duda fue la existencia del Logos.

Según Platón, podemos distinguir dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible.

1.El mundo sensible:

«Es el mundo al que tenemos acceso a través de los sentidos. En él hay dos tipos de entidades: las sombras e imágenes de los objetos, y los objetos físicos.Los objetos físicos son cambiantes por lo que cualquier conocimiento sobre ellos es relativo y temporal.Este mundo no es verdaderamente real, sino que es el mundo de la multiplicidad, del cambio y el devenir. Como diría Heráclito, pura contradicción.El mundo sensible es una copia defectuosa del mundo inteligible.De acuerdo al pasaje de la línea, este mundo se corresponde con el no-ser y la ignorancia. La imágenes de los objetos materiales dan lugar a una representación confusa (imaginación), mientras que los objetos materiales dan lugar a una representación más precisa (creencia). Ambas formas pertenecen a la opinión (doxa) y no constituyen conocimiento verdadero.»[9]

2.El mundo  inteligible o de las ideas

«Para Platón el mundo de las ideas o mundo inteligible, es el mundo perfecto donde no existe la dualidad y el cambio; es el mundo que realmente es. En contraposición nos encontramos el mundo sensible, o realidad aparente la cual es reflejo del mundo inteligible y en la cual nos hallamos, que no es; sin embargo tiene algo de ser por su participación en lo inteligible.

Las ideas son conceptos, son inteligibles, inmutables, individuales, además son causa del mundo sensible. Los entes no son sino formas (sombras) de las ideas. Con Sombras en verdad nos referimos a imagenes proyectadas sobre la retina ocular (distincion muy importante en los escritos del mismo). Si entendemos formas en el sentido amplio de la palabra podemos caer en la vulgar comprensión de la misma, es decir una Experiencia Vivencial.

Con la  Platón establece la distinción entre dichos mundos:alegoria de la caverna,

  • En el mundo sensible nos encontramos en primer lugar las imágenes de los objetos, a las cuales llegamos a través de nuestra imaginación. En segundo lugar los objetos mismos que no son sino formas de las ideas. Tanto las imágenes como los objetos no producen un conocimiento cierto y seguro (ciencia o Episteme) sino opinión o Doxa (opinión sobre las cosas que no sabemos si son ciertas).

  • Superando el mundo sensible nos encontramos con el mundo inteligible, el mundo de las ideas; en este mundo se encuentran las ideas y además las entidades matemáticas. Las ideas son objeto de conocimiento de la ciencia suprema: la Dialéctica, mientras que las matemáticas son objeto de conocimiento de la razón discursiva

En conclusión, la Física (ciencia que estudia la naturaleza (“Fisis” o “Physis)) no sería ciencia puesto que no tiene por objeto de conocimiento las ideas. Por otra parte nos encontramos a las Matemáticas y a la Dialéctica, ambas consideradas por Platon como conocimiento cierto y seguro. Destacando a la dialéctica dado que en un sentido estricto es la ciencia suprema.

Las ideas son individuales pero múltiples entre ellas, aparecen jerarquizadas y en la cima de todas ellas nos encontramos a la idea de Bien, fuente de ser y de verdad de todas las demás ideas.»[10]

En su reflexión,  San Agustín le aventajó y le superó, ahora como un filósofo cristiano.

«San Agustín creía que mediante Platón se podía articular teológicamente la fe cristiana, como había intentado Filón de Alejandría con el judaísmo.»[11]

«Sin vacilar, Agustín adjudica al cristianismo un puesto en el ámbito de la «teología física», en el ámbito del racionalismo filosófico. Este hecho implica una evidente continuidad de los primeros teólogos del cristianismo —los apologistas del siglo II— respecto al lugar que Pablo adjudica a lo cristiano en el primer capítulo de la Carta a los romanos, que a su vez se basa en la teología de la sabiduría del Antiguo Testamento y, a través de ella, se remonta al escarnio de los dioses de los Salmos.

Desde esta perspectiva, el cristianismo tiene sus preparación anterior en el racionalismo filosófico, no en las religiones. Según Agustín y la tradición se basa en las imágenes e ideas míticas, cuya justificación se endespués de todo en su utilidad política, sino que hace referencia a ese aspecto divino que puede percibir el análisis racional de la realidad. En otras palabras: Agustín identifica el monoteísmo bíblico con las ideas filosóficas sobre el fundamento del mundo que se han formado en sus distintas variantes en la filosofía antigua. A ello se hace referencia cuando, desde el sermón del Areópago de Pablo, el cristianismo se presenta con el propósito de ser la religio vera. Así pues, la fe cristiana no se basa en la poesía ni en la política, esas dos grandes fuentes de la religión; se basa en el conocimiento. Vene fundamento de todo lo que existe, el «Dios verdadero». En el cristianismo, el racionalismo se ha hecho religión y no es ya su adversario.

Partiendo de esta premisa, como el cristianismo se entendió como un triunfo de la desmitologización, como un triunfo del conocimiento y, con ello, de la verdad, debía ser considerado como universal y llevado a todos los pueblos; no como una religión específica que desplaza a otras, no como una especie de imperialismo religioso, sino como verdad que hace superflua la apariencia. Y precisamente por eso, en la amplia tolerancia de los politeísmos ,debe ser considerada como incompatible, incluso como-enemigo de la religión, como «ateísmo»: no se limitó a la relatividad y a la posibilidad de intercambiar las imágenes, con lo que perturbaba sobre todo la utilidad política de las religiones y ponía en peligro los fundamentos del Estado, en cuyo ámbito pretendió ser no una religión entre otras religiones, sino el triunfo del conocimiento sobre el mundo de las religiones.»[12]

PLATÓN,el gran filósofo griego admite que:

Platón en su alusión al Mundo de las ideas.

«a) Admite  que es el objeto el que determina al sujeto.  Éste reproduce en sí las propiedades del objeto.

b) Enseña la existencia, fuera de nuestra mente e independiente de ella, de un mundo suprasensible, constituido por las ideas,que son entes realmente existentes por sí mismas, y que gozan de la verdadera realidad.

c) El espíritu tuvo visión de esas ideas en una existencia anterior a la actual. Pero no tiene ahora conciencia de lo que entonces vio.

d) También enseña la existencia, fuera de nuestra mente e independiente de ella, del mundo material. Las cosas de éste tienen doble principio: la materia indeterminada, y una forma que la determina a ser tal o cual objeto particular. La forma es sólo una impresión de semejanza, que la idea estampa en la materia.

La realidad del mundo material, por consiguiente, es muy relativa. Las cosas no son realmente lo que representan.

Ejemplo: El polígono  material no  es  polígono.  La realidad del polígono se halla en la idea de éste. Cualquier realidad que posea el polígono  material,  estribará en la  semejanza que  tenga  con la idea del polígono.

e) Conocemos el mundo material por medio de la experiencia, de los sentidos. Obtenemos percepciones de las copias materiales de las ideas, por actividad de los sentidos. Estas percepciones sensibles nos ayudan a recordar, por medio de una especie de iluminación intelectual, las ideas cuyo conocimiento poseemos sin tener conciencia de él. El hombre cree que va conociendo las ideas de las cosas por actividad del pensamiento; pero en realidad va recordándolas solamente.»[13]

San Agustín el  gran doctor de la iglesia católica, introdujo un aspecto nuevo a las enseñanzas de Platón:

«a) En vez de conceder existencia real por sí mismas a las ideas eternas de las cosas, les atribuye existencia en la mente divina.

b) De acuerdo con esta opinión, la realidad verdadera no está en un mundo suprasensible, existente fuera de toda mente e independiente de ella, como pensaba Platón, sino en un sujeto,en el pensamiento divino.»

Las ideas eternas son los pensamientos eternos que tiene Dios de las cosas.»[14]

El idealismo,no soluciona nada

a.El idealismo, tal como muchos de estos filósofos lo entendieron, lamentablemente no soluciona nada, solo dificulta entender mejor el tema del conocimiento y lo hace mas confuso.

«no es, estrictamente, una solución al problema del ser: no soluciona nada; deja el problema intacto. No explica el ser, ni la multiplicidad del ser, ni la unidad del ser, ni la génesis del concepto “ser” en la inteligencia humana. Simplemente niega que exista el ser, niega la existencia del mundo, niega el ser real que no sea el propio sujeto cognoscente; y algunos, como Hume, niegan hasta la misma existencia del “yo”, que es el cognoscente. Para un idealista no tiene sentido plantear el problema del ser; no tiene sentido averiguar si existen o no substancias. Y la conclusión idealista —conclusión formal o, por lo menos, tácita— es que “toda metafísica es imposible”. Efectivamente: si “NADA EXISTE”, como afirmó Gorgías Leontino (siglo V a. C.), ¿qué problema podemos plantearnos sobre lo existente?»[15]

«Por otro lado, esta localización de lo cristiano en el cosmos de la religión y la filosofía está relacionada también con el poder de penetración del cristianismo. Ya antes de la aparición de la misión cristiana en los círculos eruditos de la Antigüedad, se había buscado en la figura del «hombre temeroso de Dios» la conexión con la fe judía, que fue considerada como la forma religiosa del monoteísmo filosófico y respondía al mismo tiempo a las exigencias de la razón y a la necesidad religiosa del hombre que la filosofía no podía cubrir por sí sola: no se reza a un dios que solo existe en el pensamiento. Pero cuando el dios que el pensamiento descubre se encuentra en el interior de una religión como dios que habla y actúa, entonces se concilian pensamiento y fe.

En esta relación con la sinagoga, quedaba, sin embargo, un aspecto sin resolver: el no judío solo podía ser entonces un profano y nunca se integraría del todo. Esta limitación queda superada en el cristianismo a través de la interpretación que de la figura de Cristo hizo Pablo. Solo entonces el monoteísmo religioso del judaismo se hizo universal y, con ello, la unión de penasmiento y fe,: la religio vera, a la que todos pueden acceder.»[16]

b.El aporte de Justino Martir.
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Creo que mas positivo para la filosofía cristiana fue el aporte de Justino Martir aunque cayó en la herejía cristológica subordinacionismo, que es «la expresión usada para designar diversas doctrinas relacionadas con la teología trinitaria y que en general niegan la igualdad de las Personas Divinas, afirmando en ellas una subordinación o jerarquía. De entre los Padres de la Iglesia varios dejaron afirmaciones que se pueden considerar subordinacionistas[17]

«Justino, filósofo y mártir —fallecido en 167—, puede ser considerado una figura representativa de esta forma de acceder al cristianismo como vera philosophia. Con su conversión al cristianismo no renunció a sus propias convicciones filosóficas, sino que fue entonces cuando se convirtió verdaderamente en filósofo. La convicción de que el cristianismo era filosofía, la filosofía perfecta, es decir, la filosofía que llega hasta la verdad, se mantuvo vigente más allá de los tiempos de los Padres. En el siglo XIV, esta consideración es evidente en la teología bizantina de Nicolás Cabasilas. Ciertamente la filosofía no se entendía entonces como una disciplina académica puramente teórica, sino también, y ante todo, desde una perspectiva práctica, como el arte de vivir y morir rectamente al que solo se puede llegar a la luz de la verdad. La unión de racionalismo y fe que se produjo en el desarrollo de la misión cristiana y en la construcción de la teología cristiana introdujo también cambios decisivos en la imagen filosófica de Dios, entre los que cabe destacar dos en particular. El primero consiste en que el Dios en el que creen los cristianos y al que veneran es, a diferencia de los dioses míticos y políticos, verdaderamente natura Deus; en esto coincide con el racionalismo filosófico. Pero a la vez también resulta válido otro aspecto: non tamen omnis natura est Deus, «no todo lo que es naturaleza es Dios». Dios es Dios por su naturaleza, pero la naturaleza como tal no es Dios. Existe una separación entre la naturaleza universal y el ser que la fundamenta, que le da origen. Entonces se separan claramente física y metafísica. Solo se venera al Dios verdadero, al que podemos reconocer en la naturaleza a través del pensamiento. Pero Él es más que naturaleza.»[18]

Su visión del Logos

«La idea del Logos siempre le llamaba la atención a Justino. Es demasiado asumir una unión directa con Filón de Alejandria, en este detalle. La idea del Logos era extensamente familiar a hombres cultos, y la designación del Hijo de Dios como Logos no era nueva a la teología cristiana. El significado está claro, sin embargo, en la manera en la cual Justino identifica al Cristo histórico con la fuerza racional vigente en el universo, que conduce hasta la reclamación de toda la verdad y virtud para los Cristianos y a la demostración de la veneración de Cristo, que despertó tanta oposición, como la única actitud razonable.

Es principalmente para esta justificación de la veneración de Cristo que Justino emplea la Idea del Logos.
a.Justino ve al Logos de Dios como un Dios engendrado:
El Logos de la Sabiduría, quien es este mismo Dios engendrado del Padre de todo, Logos, Sabiduría, Poder, y gloria del Engendrador.(Diálogo con Trifón LXI)

b.Considera al Logos un Dios subordinado a Dios, manifestando un claro subordinacionismo:

Yo te persuadiré, desde que tú has entendido las Escrituras,(de la verdad), de que hay, y se dice que existe, otro Dios y Señor subordinado al Hacedor de todo; quien es llamado Angel, porque Él anuncia a los hombres cualquier cosa que el Hacedor de todo, sobre quien no hay otro Dios, desea decirles a ellos.(Diálogo con Trifón LVI)

El siguiente pasaje es motivo de controversia y de interpretación, para entender cuál es el sentido, en el cual, Justino considera a los ángeles semejantes a Cristo y dignos de ser también homenajeados(ver http://es.wiktionary.org/wiki/proskyneo) :

Nosotros confesamos que somos ateos en lo que se refiere a los dioses,pero no con respecto al más grande verdadero Dios, el Padre de la Justicia y la temperanza y de otras virtudes, quien es libre de toda impureza. Pero Él y el Hijo quien proviene de Él y nos enseñó estas cosas y a la hueste de los otros ángeles buenos que le siguen y que son similares a él, y al Espíritu profético, nosotros veneramos y rendimos homenaje.(Primera Apología VI)»[19]

Imágenes

  • http://es.wikipedia.org/wiki/Platón
  • http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/da/Plato_Pio-Clemetino_Inv305.jpg/250px-Plato_Pio-Clemetino_Inv305.jpg
  • http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/8d/Justin_Martyr.jpg/180px-Justin_Martyr.jpg

Notas

1.Idealismo. Wikipedia

2. Ibid

3. http://idoneos.com/index.php/concepts/idealismo

4  Heber R. Vidal, Fundamentos de Filosofía,p. 117-123,Libreria Huemul, Argentina

5. ibid,p. 104-105

6  Comentario bíblico Mattew Henry

7.http://emsia.com.ar/columnistas/ruben/al_dios_no_conocido.htm

8.http://emsia.com.ar/columnistas/ruben/al_dios_no_conocido.htm

9. Mundo sensible,Wikipedia

10. Platonismo, Wikipedia

11. Patricio Hopkins, Filosofía,p.189-190, ediciones Almagro, Argentina

12. Paolo Flores d’Arcais, ¿Dios existe?, Ed. Espasa, Argentina, nov. 2008

13. Ibid,p.190

14. Heber R. Vidal, Fundamentos de Filosofía,p. 123,Libreria Huemul, Argentina

15. http://www.ciudadredonda.org/subsecc_ma_d.php?sscd=204&scd=3&id=774

16. http://www.pensamientocristiano.com/Mes/200703.shtml

17.subordinacionismo,Wikipedia

18. Paolo Flores d’Arcais, ¿Dios existe?, p. 15,Ed. Espasa, Argentina, nov. 2008

19.Justino Mártir.Wikipedia

4 comentarios (+add yours?)

  1. kikoprieto
    may 13, 2009 @ 18:26:43

    UFFFFFFFFFFFF, menudo tema, daría para horas y horas de lectura..

    Solo te linko una noticia que considero importante, para que la publiques si lo ves acertado…
    http://www.abc.es/20090513/nacional-sociedad/hombre-atento-contra-juan-200905131410.html

  2. kikoprieto
    may 13, 2009 @ 18:30:14

    Y de entrada a lo que dices, idealismo no se opone exactamente al materialismo, sino que más bien son dos caras de lo mismo.
    La clave para entender el idealismo-materialismo es la noción de “Intuición intelectual” que no se deduce sino que se intuye, es decir, no se demuestra sino que se hipotetiza…como hace la ciencia por otra parte…

    saludos

  3. pauloarieu
    may 13, 2009 @ 21:34:10

    hola.Te publique el articulo.
    Oye, explicame este tema del idealismo, no entiendo

    “La clave para entender el idealismo-materialismo es la noción de “Intuición intelectual” que no se deduce sino que se intuye, es decir, no se demuestra sino que se hipotetiza…como hace la ciencia por otra parte…”

    Saludos

  4. kikoprieto
    may 17, 2009 @ 17:54:09

    Te comento en dos breves ideas:
    la tesis inicial de Descartes, de quién podemos decir que empieza todo el tinglado, es el cógito ergo sum, es decir: la realidad comienza en mi pensarla. Kant no tendrá ningún problema en decir que las cosas son y las podemos conocer en virtud de los apriori de la razón. Es decir, no afirman que las cosas son con independencia de nuestro pensarlas.
    El máximo esponente del idealismo es Hegel. En esta siguiete sentencia resume su idea: Todo lo real es racional y solo lo racional es real.
    Hegel rompe con algunos primeros princípios, el de no contradicción sin ir más lejos.
    Entonces llegará Marx, pero antes estaba Feuerbach y su “El mundo como voluntad y representación”: la realidad es como tú la conoces. Está anclado en un irreal (ideal) optimismo de la razón, típico de la Ilustración europea. Luego, como dije, llega Marx que trabaja la filosofía-teología de Hegel: el idealismo del Absoluto, y concluye algo así: si Hegel ha postulado que todo es racional, todo es espíritu (Hegel llega a explicar todo -típico de la ilustración enciclopédica- en base a la sola razón; su método: la dialéctica (por eso rompe con el ppio de no contración: en la afirmación de algo se incluye su negación). Así el absoluto (para él, Dios) está dialécticamente opuesto a la nada, y como síntesis de ambos emerge el mundo del espíritu -tengo unos apuntes sobre esto, de una cara a word, que si consigo recuperar, te los paso vía mail- real, pero este como tal, para permanecer en la existencia, debe a su vez cambiar en otro proceso dialéctico. Y así todo, desde la teología y la religión hasta la misma historia, e incluso la historia de la filosofía. Como hemos visto, si Hegel postula la que la realidad es puramente espíritu, de hecho su ética es en realida la ética de las acciones de Dios. Toma la cita de San Pablo “En Cristo somos, nos movemos y existimos” al pie de la letra, incluso la llega a citar para defenderse de sus posturas panteístas.
    Con todo esto, Marx solo tiene que cambiar una cosa, al principio: “Así el absoluto (para él, Dios) está dialécticamente opuesto a la nada, y como síntesis de ambos emerge el mundo de la materia”. Evidentemente, Marx no llama al Absoluto, Dios. Pero en él permanece la idea de el Espíritu de los tiempos, con su escatología y su génesis.
    El materialismo clásico es idealismo porque parte de los mismos presupuestos.

    Saludos.

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