Tolerancia vs intolerancia parte 1


Tolerancia vs intolerancia parte 1

Introducción:

a. El porqué de este artículo:

En muchos sitios cristianos veo comentarios sobre que la tolerancia no es de Dios.Creo que debemos reflexionar un poco mas sobre esto.No me parece que la intolerancia sea lo correcto tampoco. Debemos reflexionar mejor sobre aquellos aspectos del diario vivir en el que debemos ser tolerantes y de que cosas no. O sea, conocer los límites. A todos nos gusta el respeto, la libertad de expresión,la libertad de culto, la libertad de conciencia, los derechos humanos. ¡Sin embargo, los cristianos parece que están pidiendo intolerancia!

Creo que este artículo es mas filosófico que teológico, pero viene en una ocasión propicia, ante el derrumbe de los valores cristianos en occidente,ante el avance del ateísmo y del islam fundamentalista, y el crack económico y financiero que padece el mundo capitalista actual. ¿Sera que ya estamos cansados los cristianos de democracia?

El otro problema que se da es que aquellos hermanos que afirman erróneamente que la tolerancia no es la voluntad de Dios, sin reflexionar bien a que se refiere esta expresión, son los que mas pretenden que sus opiniones sean las respetadas, pero ellos son los que mas censuran las opiniones del otro cuando estas no se dan como ellos pretenden, por mas que no sea una opinión que afecte realmente la comunión del cuerpo de Cristo. En opiniones triviales, se olvidan de las enseñanzas del Señor de no contender sobre doctrinas, y el respetar las opiniones del otro, sobre temas secundarios.Tienen celo de las cosas del Señor, pero es un celo nocivo, que afecta la comunicación, y se alegran de ser intolerantes. Creo que es una comprensión errónea de lo que debe ser el buen y sano fundamentalismo cristiano.

Otra razón que me llevo a escribir este artículo, es que una hermana  en la fe del Señor, en su blog,escribió esta reflexión (cito solo una parte):

«Hay muchos que piensan que la tolerancia es una virtud, pero están equivocados. En el Reino de Dios no hay tolerancia, Dios es exclusivo por razones importantes.

Todo el que espere tolerancia en un mundo Justo está engañado por su propio corazón, y no conoce la Luz. El que quiere tolerancia, es porque quiere libertad para pecar a su antojo y que nadie le corrija o reprenda.

De todas formas, no existe la tolerancia. Dios no lo permite, sus leyes lo confirman.

La Biblia dice: “Pues todo lo que el hombre sembrare, esto también segará”.
La tolerancia trae un sin numero de consecuencias que revela la imposibilidad de que pueda existir de forma permanente. Su naturaleza lleva a la destrucción.»[1]

b. La tolerancia del Cristianismo y el Edicto de Milan

Busto de Constantino I, uno de los impulsores del edicto por el cual se declara la libertad de culto.

En el año 313, se firmó lo que se conoce como históricamente como El Edicto de Milán (313), conocido también como La tolerancia del cristianismo.

Este «fue un edicto promulgado en Milán que estableció la libertad de religión en el Imperio Romano, dando fin a las persecuciones dirigidas por las autoridades contra ciertos grupos religiosos, particularmente los cristianos. El edicto fue firmado por Constantino I y Licinio, dirigentes de los imperios romanos de Occidente y Oriente, respectivamente.

En el momento de la promulgación del edicto, existían en el Imperio cerca de 1.500 sedes episcopales y al menos de 5 a 7 millones de habitantes de los 50 que componían al imperio profesaban el cristianismo.1 Luego de la aprobación, se inició según se conoce por los historiadores cristianos, la Paz de la Iglesia.

Anteriormente, en el año 311 el emperador Galerio había emitido en la ciudad un edicto conocido como el “Edicto de Tolerancia de Nicomedia”. En él se concedía indulgencia a los cristianos y se les reconocía su existencia legal y libertad para celebrar reuniones y construir templos para su Dios por lo que la persecución de los mismos finalizaría.El edicto de Milán no sólo significó el reconocimiento oficial de los cristianos sino que trajo como consecuencia profundos cambios dentro del Imperio Romano, así como el comienzo de la expansión de la Iglesia. El ejercicio del edicto devolvió a los cristianos sus antiguos lugares de reunión y culto, así como otras propiedades, que habían sido confiscadas por las autoridades romanas y vendidas a particulares: “las propiedades habrán de ser devueltas a los cristianos sin exigir pago o recompensa de ningún tipo, y sin admitir ningún tipo de fraude o engaño”. Esto le brindó al cristianismo (y a cualquier otra religión) un estatus de legitimidad junto con el paganismo, y en efecto, depuso al paganismo como la religión oficial del imperio romano y de sus ejércitos.

Todavía no se han recuperado registros en piedra del edicto. Las citas que se le conocen provienen de los capítulos 35 y 48 del documento histórico De mortibus persecutorum (latín: “Sobre la muerte de los perseguidores”), escrito por el sacerdote católico Lactancio.»[2]

«Dicho edicto estaba destinado a terminar con las cacerías y luchas en contra de los cristianos.edicto-de-milan.jpg

Si bien la religión cristiana será distinguida de las creencias arrianas a partir del Concilio de Nicea en el 325, y oficializada por Teodosio I a través del Edicto de Tesalónica (380), el fin del acosamiento perseguía la reunificación y fortalecimiento del poder, amenazado por el constante crecimiento del cristianismo.

Galerio terminó con las persecuciones infligidas a los cristianos a través del “Edicto de Tolerancia Nicomedia”. Aún así, existía un constante enfrentamiento entre los dos emperadores cuyo objetivo era unificar el poder del Imperio en una sola persona. Es así como Licinio había permitido a su milicia la persecución de cristianos, desobedeciendo el edicto promulgado por Galerio. La finalidad de Licinio era la de ganar el favor de su ejército. La consecuencia directa fue la conversión de algunos soldados y la pérdida de la vida de muchos cristianos.

Cuando se establece el edicto, el Imperio contaba con, aproximadamente, siete millones de habitantes (sobre cuarenta y cinco, aproximadamente) que profesaban el cristianismo, sumando a ello, mas de mil sedes religiosas.

Lo acordado en Milán llega al presente en virtud de las cartas enviadas a los gobernadores provinciales por Licinio en Oriente.

En la primera parte se establece la libertad de religión, y por ende, el derecho de los cristianos a ejercer esa libertad. Cabe aclarar que el edicto no es privativo para los cristianos, sino que autoriza a la libertad de religión dentro del Imperio.

En segundo lugar, se les devuelve a los cristianos sus lugares de reunión y culto, como así también los edificios confiscados. Desde el punto de vista del cristianismo, la legalización de su credo proveyó a las iglesias de las mismas ventajas económicas que otras religiones.

De esta manera, el paganismo deja de ser la religión oficial de estado, contribuyendo a un paulatino fortalecimiento de la Iglesia que comenzó a expandirse, logrando su máximo poderío a lo largo de toda la Edad Media.»[3]

c.Edicto de Nantes

El 13 de abril de 1598, se firmó el Edicto de Nantes, que constituye un jalón pionero en la larga historia de la conquista de las libertades públicas e individuales. La promulgación de este edicto se ha convertido en una referencia intelectual universal.

Este edicto de tolerancia, único en Europa, tenía por objeto lograr que coexistieran dos confesiones, la católica y la protestante, con los mismos derechos, en el seno de un Estado católico. Se hicieron muchas concesiones a los protestantes, que, además de la libertad de conciencia, gozaban de libertad de culto. En el plano jurídico, una amnistía devolvió a los protestantes todos sus derechos civiles. En el aspecto político, tenían derecho a desempeñar todos los empleos y a formular advertencias u observaciones (remontrances) al rey. Como signo de buena voluntad, se les concedió asimismo un centenar de plazas de seguridad.

[El acta original, firmada el 30 de abril de 1598, ha desaparecido. El texto que se conserva en los Archivos Nacionales de París es un documento más corto, sellado a principios de 1599, después de haber sufrido algunos retoques impuestos por el clero y el Parlamento de París. Conocemos el contenido del edicto primitivo gracias a una copia que se conserva en Ginebra].[4]


d. Conclusión a esta primera parte

1.Ser realistas en nuestras reflexiones

«En un intento por reintegrar el imperio romano bajo una sola autoridad, Licinio se armó en contra de Constantino. Como parte de su esfuerzo para ganarse la lealtad del ejército, Licinio eximió al ejército y los funcionarios públicos de la práctica de la política de tolerancia que imponía el edicto, permitiéndoles continuar la persecución de cristianos. Como consecuencia de esta orden, algunos cristianos perdieron sus propiedades y hasta la vida. De ese entonces sobrevive una leyenda, que cuenta de 40 cristianos en Sevaste, al negarse a ofrendar vino a los dioses paganos, fueron torturados y encarcelados. Al rehusar aún participar en el rito, fueron obligados a mantenerse de pie desnudos sobre el hielo del invierno hasta la congelación. Unos cuantos cedieron y aceptaron renunciar al cristianismo con tal de acompañar a los soldados en las fogatas, al mismo tiempo que un número igual de soldados decidieron confesar su hasta entonces secreta devoción al cristianismo y se unieron a aquellos en el hielo. Cuenta la tradición que descendieron del cielo ángeles, quienes colocaron coronas en las cabezas de los mártires.

En el año 324 se reanuda la guerra entre ambos imperios. Constantino logra vencer el 3 de julio de ese año al ejército de Licinio en la Batalla de Adrianópolis cercándolo dentro de las murallas de Bizancio. Por otro lado, gracias a la victoria que consigue el primogénito de Constantino,Flavio Julio Crispo, sobre la flota de Licinio, obliga a este a retirarse a Bitinia donde pierde su último puesto el 18 de septiembre durante laBatalla de Crisópolis. Constantino entonces ganó la sola posesión del imperio, y ordenó que Licinio fuera internado en Tesalónica, donde intentó alzarse en armas y fue ejecutado por traición.»[5]

Aunque muchos cristianos tienen una reflexión de tipo idealista, comentando que no fue ningún beneficio para la iglesia esta paz que Constantino decretó, ya que comenzó el proceso de romanización de la iglesia, yo creo que es un error pensar asi. Pienso de manera mas realista y no me parece que sea una bendición exactamente el vivir bajo persecución.Creo que esa época tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas.

Consideremos a Estados Unidos, que fue un país que se benefició con la llegada de cientos de inmigrantes cristianos de diferentes credos que escapaban de las persecuciones en Europa. Lamentablemente, E.U se dirige hacia una apostasía hoy en dia.

 

Si fuera una bendición ser perseguidos, vivir bajo regímenes de intolerancia,porque no se quedaron en Europa siendo masacrados por la inquisición?

 

Acaso todos en el fondo no deseamos tener libertad para poder expresar libremente nuestra adoración a Dios?

 

Como podemos leer en este comentario de lo que la hermana reflexionó, aunque no lo aclara, parece referirse a la intolerancia de Dios con respecto al pecado y la intolerancia en contra de doctrinas erróneas que entran a la iglesia y dividen el cuerpo de Cristo.

 

Y en eso estamos de acuerdo, pero creo que muchos cristianos están yéndose mas allá de este tema, dejando volar la mente hacia alturas peligrosas.

 

2.¿ Que estamos reflexionando?

Hace mucho tiempo en una pequeña aldea [o así cuenta la historia] había un lugar conocido como la casa de los mil espejos. Un pequeño perro, escuchó sobre este lugar y decidió visitarlo. Cuando él llegó, felizmente saltó en las escaleras al umbral de la casa. Él miró a través de la puerta con sus oídos en alto y meneaba su cola tan rápidamente como él podría.

Para su gran sorpresa, él se encontró de frente con otros 1,000 que felices meneaban sus colas tan rápidamente como la suya. Él les mostró una gran sonrisa, y le respondieron con 1,000 sonrisas tan amistosas como la suya. Al salir de la casa, él pensó, “este es un lugar maravilloso; volveré y lo visitaré a menudo.”

En la misma aldea otro pequeño perro, que no era tan feliz como primer, visitó la casa. Él subió lentamente las escaleras y bajó la cabeza mientras que él miraba a través de la puerta. Cuando él vio a los 1,000 perros antipático que le miraban fijamente, él les gruñó y se horrorizó al ver que los 1.000 pequeños perros le gruñían a él. Al salir de la casa pensó “este es un lugar horrible, nunca volverá aquí otra vez.”

Todas las caras en el mundo son espejos. ¿Qué clase de reflexión vemos en las caras de la gente que conocemos? ¿Y qué clase de cara ven ellos en usted y en mí? ¿ Que estamos reflexionando?(1 Cor. 13: 1-7; 13)

 

3.Nota:

En esta primera parte no recibiré comentarios. Cuando termine, si, asi reflexionamos mejor sobre este tema

 

Continúa…

Ver Tolerancia vs intolerancia parte 2

Notas:


1. http://logos77.wordpress.com/2009/04/04/la-tolerancia-no-es-de-dios/

2. Edicto de Milán,Wikipedia
3.Edicto de Milán,Wikipedia
4. http://www.laguia2000.com/edad-antigua/roma/edicto-de-milan
5. Edicto de Milán, wikipedia
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