- Dios cautiva…


- Dios cautiva…

“Dijo luego David: ¿Me entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Y Jehová respondió: Os entregarán” (1 Samuel 23:12)

David recibió la noticia de que Keila estaba siendo atacada por los filisteos y bajo la Guía de Dios se dirigió hacia esa ciudad para liberarla.  Estando allí Saúl decidió sitiar la ciudad para atraparlo.  Fue entonces cuando David consultó al Señor al respecto y su respuesta fue triste y contundente… los vecinos de Keila iban a traicionarlo.  Dolido y defraudado se ocultó en el desierto de Zif donde “lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos” (1 Samuel 23:14).  Fue en ese tiempo de exilio forzado cuando escribió el Salmo 31…

En primer lugar comparte una Afirmación…

  • “En ti, oh Jehová, he confiado, no sea yo confundido jamás;… Porque tú eres mi roca y mi castillo… Pues tú eres mi refugio.  En tu mano encomiendo mi espíritu…” (Salmos 31:1-8)

El Salmo 31 se destaca por la repetición de los pronombres “tú” o “ti” al referirse a Dios.  Esta manifestación de la presencia y compañía de Dios en el canto de David nos demuestra cual era la seguridad que afirmaba su corazón…

Decir acerca de Dios, “tu justicia”, “tu oido”, “se tú mi roca fuerte”, “tu eres mi roca”, “por tu nombre”, “tu eres mi refugio”, “en tu mano”, “tu mes has redimido” y otras mas,  implica reconocer que fuera de Dios no hay nada que pueda brindar seguridad en nuestra necesidad…

Luego expresa su Angustia…

  • “Ten misericordia de mi, oh Jehová, porque estoy en angustia… He venido a ser como un vaso quebrado…” (Salmos 31:9-13)

El impacto de la preocupación y la amargura era evidente en David ya que lo afectaba en cuerpo y alma.  Cuando el dice: “mi vida se va gastando de dolor” expresa un sentimiento profundo que se proyecta en el tiempo; es decir, no es el dolor del momento sino aquel que acompaña hasta el fin de los días…

Más adelante manifiesta su Alivio…

  • “Mas yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios.  En tu mano están mis tiempos… ¡Cuan grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen…!” (Salmos 31:14-20)

Charles Spurgeon escribió en referencia a este texto lo siguiente: “David proclamó en voz alta su decisiva fidelidad a Dios.  No era un creyente de los que continúan cuando todo va viento en popa.  Podía hacer uso de su fe y envolvérsela alrededor del cuello para protegerle y evitar las inclemencias.  El que puede decir lo que dijo David, no tiene por que envidiar la elocuencia de Cicerón. “Tú eres mi Dios” es más dulce que todas las demás palabras que pueda formular el habla humana”

Finalmente aconseja una Aplicación…

  • “Bendito sea Jehová… Amad a Jehová, todos vosotros sus santos… Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón” (Salmos 31:21-24)

Si los santos no aman al Señor… ¿quién lo hará?.  Dice Juan: “Nosotros le amamos El, porque El nos amó primero” (1 Juan 4:19), y es Su Amor lo que llena de aliento a nuestro corazón…

Recordemos: El desierto de la angustia se transforma en el Jardín del Edén por la Presencia de Dios…

DECH
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