¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?


domingo, 29 de junio de 2008
¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?
Reynaú Omán S. Marroquín, México

I. Lectura del evangelio:

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.”

Según Mateo 16: 13- 20.

 

II. Sección poética1:

Jesús,

eres el más subversivo

de los hombres,

Libre,

enteramente libre

de los poderes

que intentaron seducirte,

y que te cercaron.

Libre para destrabarte

de toda cadena,

de todo yugo,

para ofrendarte

siervo,

acusado de malhechor.

III. Comentario pastoral:

Llegamos al último domingo del primer semestre del año 2008. La presión y las preocupaciones se hacen fuertes en más de una familia. La despedida de las niñas y niños que concluyen su educación primaria, de los adolescentes que concluyen su educación secundaria y de los jóvenes que concluyen el bachillerato y sus estudios universitarios, resulta inevitable.

Las hermanas y hermanos que desarrollan sus actividades en el magisterio se les recuerda mantener la calma en la fase final del calendario escolar.

El periodo vacacional que se aproxima hay que recibirlo con alegría. A los hijas e hijas que pasarán más tiempo en casa se les invita a colaborar con Mamá y Papá en las actividades hogareñas sin descuidar la lectura de buenos libros, las actividades recreativas y la participación en las actividades de la iglesia.

Las actividades de clausura, graduaciones, inscripciones y reinscripciones, como todos sabemos, generan gastos inevitables. Tengamos el corazón y los ojos abiertos a las familias más necesitadas y nos solidaricemos con ellos como una muestra de gratitud a Dios por concedernos trabajo e ingresos salariales quincenales o mensuales.

La lectura bíblica correspondiente a este día tiene como punto de partida una pregunta que Jesús dirigió a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Las respuestas dadas, engendran otra pregunta en Jesús: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Estas dos preguntas se han hecho a lo largo de la historia y ahora llegan hasta nosotros en espera de una respuesta sentida y congruente con nuestras actitudes.

Jesús llegó de Galilea a la región de Cesarea2 de Filipo, hermosa localidad al pie del monte Hermón, sobre la fuente principal del río Jordán. Le seguían multitud de hombres, mujeres, niños y niñas. Antes de llegar a Cesarea de Filipo había dado de comer a más de cuatro mil personas. Siempre que Jesús salía de un lugar para dirigirse a otro punto geográfico, lo hacía ligero de equipaje, sin preocuparle el lugar donde pasaría la noche. No hacía reservaciones de lugares caros y suntuosos antes de llegar a determinado lugar. Su estilo de vida era totalmente diferente al de los líderes religiosos y políticos de su época. Al parecer, ese estilo de vida ha sido olvidado por los predicadores evangelistas- evangelistos, defensores de una teología de la prosperidad.

En Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Como era de esperarse, las respuestas fueron acordes a la pregunta: Unos dicen que Jesús es Juan el Bautista, aquel que dijo: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto. Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías; otros dicen que Jesús es el profeta Elías, el profeta que fue sustentado por varios días por una viuda de la ciudad de Sarepta que revivió al hijo de ésta cuando había fallecido; otros defienden que Jesús es Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamín; otros dicen que Jesús es alguno de los profetas que ha revivido.

¿Quién tenía la razón? ¿Los que decían que Jesús era Juan el Bautista? ¿Qué era Elías? ¿Jeremías? ¿Otro profeta? Al respecto, Emilio Castro recuerda que hasta el día de hoy se puede plantear la misma interrogante. ¿Quién dicen los pueblos, y quién dicen las opiniones humanas qué es, fue y será Jesús? Nietzche decía que la venida de Jesús al mundo había sido una desgracia para la humanidad, porque había levantado categorías como la humildad y la sumisión al nivel de virtudes supremas. José Enrique Rodó, escritor uruguayo, decía que Jesús fue aquel que “liberó la caridad en el mundo”, que abrió la conciencia humana a la potencialidad del amor3. Ricardo Arjona, Cantautor guatemalteco dice que “Jesús es verbo y no sustantivo.” Los teólogos de la prosperidad defienden que Jesús es Rey. En las teologías de la liberación vemos a Jesús como el subversivo y libertador, que acompaña a su pueblo en su lucha por la justicia.

Al escuchar las distintas opiniones humanas referentes a su identidad, Jesús le da un giro a su pregunta. Dirigiéndose nuevamente a los discípulos, pregunta: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Las opiniones de los demás son válidas y hay que escucharlas, Jesús así lo hizo, solo que le interesa la respuesta de cada uno de sus hijos e hijas. Esa es la razón de la naturaleza de su segunda pregunta. El primero en responder fue Simón Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”

La respuesta que Simón Pedro dio a Jesús es conocida como la confesión de fe más extensa en los evangelios del Nuevo Testamento. El evangelista Marcos dice: “Tú eres el Cristo”4, Lucas dice: “el Cristo de Dios”5. En la respuesta que encontramos en Mateo se encuentran las respuestas que encontramos en Marcos y en Lucas.

Jesús, según la respuesta de Pedro, es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Ambas expresiones tienen un trasfondo veterotestamentario. El calificativo “Cristo” equivale al hebreo “Mesías” y al castellano “Ungido”. Mesías, en el Antiguo Testamento era utilizado como título oficial de la figura central de la esperanza. En el Nuevo Testamento, esa esperanza se concretiza en Jesús, la luz que viene a las tinieblas con una propuesta de vida y salvación integral. La frase “Dios viviente” aparece en el Antiguo Testamento: “Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva.”6 Esta frase se utiliza para describir al Dios verdadero en contraposición a los reclamos de divinidad de los emperadores romanos.7 

La confesión de Pedro es atrevida, valiente y confrontativa en un contexto en que el emperador exigía para sí esos calificativos. La respuesta de Jesús a la confesión de Pedro fue contundente: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos.” La interpretación de las palabras que siguen al reconocimiento de la identidad de Pedro por parte de Jesús es una de las más discutidas y debatidas entre católicos y protestantes. Jesús responde a la confesión de Pedro con una declaración que juega con el sentido griego del nombre propio “petros” y la palabra griega para roca “petra”. En la lengua hablada por Jesús (arameo) no hay diferencia entre las palabras. La discusión radica en, si el sentido de la frase “edificaré mi iglesia” se refiere a que Pedro es el fundamento de la iglesia o si la iglesia está fundada sobre “la roca” refiriéndose a Jesús.

El énfasis de nuestra reflexión no está en los versículos 18 y 19 de Mateo 16 sino en las preguntas: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?

Unos dicen que Jesús es el médico por excelencia, al grado que, sólo se acercan a él cuando están enfermos y cuando ya se sienten sanos, se olvidan de él; otros dicen que Jesús es una súper estrella al estilo de un actor de cine o televisión de manera que optan por cargar una medalla o amuleto con un rostro asexuado de un Jesús de piel blanca, labios rojos, cutis suave y mirada romántica. Hay quienes prefieren a un Jesús con naturaleza de Rey, rico, con sus servidores, comilón y bebedor (pachanguero), por lo que sus hijos e hijas deben vivir como reyes y reinas.

Las canciones calificadas de cristianas y espirituales ven más a un Jesús entronizado en el cielo, que merece de sus hijos e hijas de la tierra, honra, gloria, alabanza y poder.

Jesús, es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Pide no solamente que le conozcamos y que sepamos quién es él sino que también sigamos su ejemplo y testimonio de vida, amor, servicio, justicia y cuidado.


1 “Jesús” es el título de la poesía. Su autora, Julia Esquivel, teóloga y poetisa guatemalteca.

2 Herodes el Grande edificó allí un templo de mármol dedicado al emperador Augusto César. Posteriormente, Felipe, el tetrarca, le dio el nombre de Cesarea en honor a César. El agregado “Filipos” era para distinguirla de la Cesarea costera. (Hehos 8: 40). Nuevo diccionario bíblico.

3 Las preguntas de Dios. La predicación evangélica en América Latina. Kairos: Buenos Aires. 2004. Pág. 111.

4 8: 29.

5 9: 20.

6 Deuteronomio 5: 26;

7 Ver: David Cortés- Fuentes. Mateo. Pág. 110.

http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1206

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