El relato bíblico y la ciencia moderna


El relato bíblico y la ciencia moderna parte 1

Autor:Paulo Arieu

Última fecha de actualización: 19-03-2009

Ver Teología Dogmática (I) Nº 2

Ver La creación en la Biblia 

Introducción:

Carlos Rubbia, Premio Nobel de Física, Director del Laboratorio Europeo para la Física de las Partículas, dice: «Hablar del origen del mundo lleva a pensar en la Creación… Para mí está claro que esto no puede ser consecuencia de la casualidad».

Igualmente, la belleza del plumaje de colores de algunos pájaros me hablan del talento del artista que concibió esa armonía de colores.

Donde hay una obra de arte hay un artista. Hasta el blasfemo Voltaire dijo: «No puedo imaginar que haya un reloj sin relojero»

Y André Gide: «Para no creer en Dios es absolutamente necesario abstenerse de mirar la naturaleza y reflexionar sobre lo que vemos»

Por eso «por más que retrocedamos en el tiempo no encontraremos ningún pueblo sin religión, sin creencias, preceptos y ritos cuya finalidad es poner al hombre en relación con la Divinidad».

2. El Creador: ¿Cuál es la idea más importante que se encuentra en el relato de la creación? No es la descripción del proceso de crear, ni la de los detalles acerca del hombre, por más interesantes que sean. Dicha idea es: que hay un Dios, y por él fueron hechas todas las cosas. La frase “en el principio … Dios …” es la respuesta a los errores del politeísmo, materialismo, panteísmo y dualismo. Más allá del universo, hay un ser eterno que es superior a su creación.

La figura de Dios domina el primer capítulo de la Biblia. Su nombre se encuentra treinta y cinco veces, en los treinta y cuatro versículos. El término traducido Dios es Elohim forma plural; sin embargo, cuando se hace referencia a Dios, se usa siempre un verbo singular, el cual nos indica que Dios es uno. En el idioma hebreo, la forma plural expresa a veces inten sidad o plenitud. Así que, la palabra Elohim indica su ma jestad, poder infinito y excelencia. El posee completamente todas las perfecciones divinas.

La segunda parte del relato de la creación (2:4-25) hace hincapié en el hecho de que Dios es un ser personal, pues esa sección muestra al hombre como su objetivo. Se emplea el título Yahvéh-Elohim (Jehová Dios). Aunque el nombre Yhaveh significa que Dios es eterno y tiene existencia ilimitada en sí mismo (Ex. 3:14), también su uso indica que el Dios del pacto, de gracia y misericordia. Su obra creadora indica claramente que El es “Dios de orden, designio y progreso. Saca orden del caos primitivo; todos sus pasos son ordenados y progresivos, y el resultado demuestra  el designio admirable. Así que el Génesis, desde el comienzo, enseña que Dios es único, trascendente, personal y creador.”

3. El relato bíblico y la ciencia moderna

¿Cuántos años tiene la tierra? Los hombres de ciencia han encontrado evidencias de grandes cambios geológicos, estratificación de masas de piedras, y otros indicios que los han hecho llegar a la conclusión de que la tierra es antiquísima. Se crea un conflicto entre ellos, y ciertos cristianos que creen que la Biblia indica claramente que hace sólo seis mil años que Dios creó el universo.

¿Cómo puede resolverse este conflicto?

Según algunos estudiosos de la Biblia, el problema no radica tanto en la contradicción entre el relato bíblico y lo que la ciencia ha descubierto, sino entre la ciencia y el relato mal interpretado. Además, es preciso distinguir entre lo que la ciencia ha descubierto realmente y lo que es mera especulación o teoría que aún no ha sido comprobada. La ciencia pura no consiste en teoría, sino en hechos demostrados y concretos.

El universo tiene aproximadamente catorce mil millones de años

«La ciencia empieza a responder la cuestión de la complejidad de la vida con una línea de tiempo. Ahora sabemos que el universo tiene aproximadamente catorce mil millones de años. Hace un siglo ni siquiera sabíamos cuánto tiempo hacía que llevaba girando nuestro planeta. Pero el posterior descubrimiento de la radiactividad y de la descomposición natural de ciertos isótopos químicos ofreció un medio elegante y ciertamente preciso de determinar la edad de varias piedras en la Tierra. La base científica de este método se describe en detalle en el libro de Brent Dalrymple La edad de la Tierra, y depende de las conocidas y muy largas medias vidas por las que tres elementos químicos radiactivos se descomponen constantemente y se transforman en elementos estables y diferentes: el uranio se convierte lentamente en plomo, el potasio lentamente se convierte en argón y el más exótico estroncio se convierte en un elemento raro llamado rubidio. Al medir la cantidad de cualquiera de estos pares de elementos, podemos estimar la edad de cualquier piedra. Todos estos métodos independientes dan resultados que son sorprendentemente coincidentes, y apuntan a que la Tierra tiene una edad de 4.550 millones de años, con un error estimado de solamente un uno por ciento. Las piedras más viejas que han sido fechadas en la superficie actual de la Tierra tienen aproximadamente cuatro mil millones de años, pero casi setenta meteoritos y un número de piedras lunares han sido fechadas en cuatro mil quinientos millones de años.

Toda la evidencia actualmente disponible sugiere que la Tierra era muy inhóspita durante sus primeros quinientos millones de años. El planeta estaba constantemente a merced del devastador ataque de asteroides y meteoritos gigantes, uno de los cuales de hecho consiguió desgajar a la Luna de la Tierra. No es sorprendente, por lo tanto, que las piedras de hace cuatro mil millones de años o más no muestren evidencia alguna de formas de vida. Sólo ciento cincuenta millones de años después, sin embargo, se encuentran múltiples formas de vida microbiana. Presumiblemente, esos organismos unicelulares eran capaces de almacenar información, quizá usando ADN, y eran autorreplicantes y capaces de evolucionar hacia muchos tipos diferentes.»[1]

«Un creyente no debe temer que esta investigación pueda deshancar a la divinidad; si Dios es realmente Todopoderoso, difícilmente se verá amenazado por nuestros raquíticos esfuerzos por comprender el funcionamiento de su mundo natural. Y como buscadores, posiblemente descubramos en la ciencia respuestas interesantes a la pregunta «¿cómo funciona la vida?». Lo que no podremos descubrir solamente a través de la ciencia son respuestas a las preguntas: «¿Por qué existe la vida, en todo caso?» y «¿por qué estoy yo aquí?»[2]

El cristiano debe reconocer ciertos hechos al interpretar el relato de la creación:

1. En primer lugar, el Génesis no da fechas, y las genealogías primitivas no se pueden tomar en cuenta para calcular pues hay en ellas grandes vacíos.

2. En segundo lugar, la Biblia es primordialmente un libro de religión y no de ciencia. 

Génesis 1 fue escrito no tanto para describir el proceso de la creación sino más bien para mostrar su causa y propósito. Recalca la gran verdad de que Dios es el Creador. Finalmente, es lógico creer que la revelación de Dios a Moisés haya sido dada en conceptos comprensibles a los hombres de esa época y no en altos términos técnicos o científicos comunes a los del siglo XX. Sin embargo, podemos confiar que la Biblia habla correctamente sobre lo que concierne a la ciencia, salvo unos pocos pasajes dudosos, en los que no se sabe si estan mal traducidos o los datos son de acuerdo al concepto cultural de aquella época o estamos interpretando mal el texto bíblico .

Estudiosos cristianos han desarrollado varias teorías procurando armonizar el relato bíblico con los conceptos de los científicos.

Algunas son:

a) Teoría del vacío o del arruinamiento y re-creación: sucedió una catástrofe universal entre Génesis 1:1 y 1:2, que tiene que ver con la caída de Satanás y el juicio consiguiente de Dios. Como resultado, la tierra llegó a estar “desordenada y vacía”. Dios re-creó la tierra en seis días literales. Podrían haber transcurrido millones de años entre la creación original y la re-creación.

b) Teoría de la creación progresiva: se interpreta el relato poéticamente.Los días representan períodos en un lapso indefinido en los cuales Dios realizó su obra creadora. Se hace notar que la Biblia no declara la duración de cada día, y que el término “día” no se refiere siempre a un período de veinticuatro horas. Su uso en 2:4: “el día que Jehová hizo la tierra” puede referirse a un período de tiempo corto o extenso en que cierta actividad se lleva a cabo. Se señala que los descubrimientos de la ciencia confirman el orden de la creación descrito en el Génesis.

c) Teoría de la alternancia día-era: los días fueron períodos de veinticuatro horas, o cortos lapsos de tiempo, separados por vastas eras geológicas. En estos períodos cortos, llamados días, tuvo lugar la actividad creadora.

d) Teoría de la catástrofe universal causada por el diluvio: los días de la creación eran de veinticuatro horas. Se explican los cambios geológicos, fósiles, yacimientos de carbón, como consecuencias del diluvio en la época de Noé. No obstante, debemos ser cautos en el intento de armonizar el relato de la creación con las teorías actuales de la ciencia y no apresurarnos en aceptar estas teorías. La ciencia está descubriendo aún nuevos datos, rechazando teorías anteriores y sacando nuevas conclusiones. No debemos correr el riesgo  de identificar nuestra posición con algo tan cambiante como las teorías científicas. Por otra parte, podemos poner la confianza de que los descubrimientos futuros, bien interpretados, eliminarán muchas de las supuestas concluciones de hoy y arrojarán más luz sobre el testimonio bíblico.

e) La creación del universo. Génesis 1:1-25: Es posible que Génesis 1:1 afirme que Dios creó la materia en un acto. El vocablo “bara”, traducido “creó”, se usa solamente en conexión con la actividad de Dios y significa crear de la nada, o crear algo completamente nuevo, sin precedentes. La palabra bara” se halla en Génesis 1:1, 21, 27, y se refiere a la creación de la materia, de la vida animal y del ser humano. En otros casos, se usa “asa” que corresponde a “hacer”. “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía” (Heb. 11:3). La ciencia nos enseña que se puede transformar materia en energía, pero parece que Dios convirtió energía en materia. Luego, el relato nos enseña que la creación fue realizada progresivamente, paso a paso. Moisés uso una palabra para describir la participación del Espíritu, que sugiere el acto de un ave volando sobre el nido en el cual están sus polluelos (1:2). El Espíritu cobijaba la superficie de la tierra, caótica y sin forma, dándole forma y orden. Así Dios siempre saca orden del desorden.

Los días sucesivos de la creación fueron:

  • Primer día: aparición de la luz (día y noche). 
  • Segundo día: cielo, atmósfera y mares.
  • Tercer día: surgimiento de los continentes y aparición de vegetación.
  • Cuarto día: aparición de los cuerpos celestes que alum bran la tierra.
  • Quinto día: los animales del mar y las aves. 
  • Sexto día: los mamíferos y el hombre.

Dice el arqueólogo W. F. Albright “El relato de la creación refleja un punto de vista adelantado y monoteísta con una serie de frases tan racionales que la ciencia no lo puede mejorar si se la limita al mismo lenguaje y alcance de ideas para presentar sus conclusiones”.

Notas

1.  Dr. Francis Collins, “Como habla Dios“,pp.99-100,ed. Temas de Hoy, 2007, España

2. Ibid

Fuente: Pablo Hoff, “El Pentateuco“,pag. 22-26,ed. Vida,15ª impresion,

 

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Porsivalelaobservacion
    mar 18, 2009 @ 20:43:14

    A todos les falta terminar de corregir

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