Integridad
11 mar 2009 Comentarios desactivados
in ética, Devocional cristiano
Integridad
6 de marzo
“La recubrió de oro puro por dentro y por fuera y le hizo una cornisa de oro alrededor.” Éxodo 37:2
Dios había mandado hacer los utensilios del templo con lujo de detalles. Le indico a Moisés como hacer cada cosa del tabernáculo. Desde las telas de la carpa hasta las bases para sostener los parantes, desde el altar para el holocausto hasta la pequeña cuchara del sacerdote, todo estaba perfectamente explicado. Estos capítulos del libro son algo densos de leer con tantos detalles, números y colores. Dios fue muy específico con lo que pretendía y Moisés cumplió con todos los requerimientos divinos.
Me llamó la atención este detalle. El arca de Dios era un cajón de madera. Nadie iba a poder abrirlo Era un tesoro sellado por Dios para guardar un mana, las tablas de la ley y la vara de Aarón que reverdeció. Una vez que Moisés guardó estos elementos en el arca del pacto nunca más se abrió la tapa sagrada. Nadie volvió a tocar el arca. Incluso para moverla de lugar, le pasaban unas varas por las argollas de los extremos para levantarla sin tocarla.
Por eso llama tanto la atención el pedido de Dios para que el cajón estuviera recubierto de oro puro por dentro y por fuera. El trabajo y el enorme costo de este proceso, solo se justificaba si podia verse. ¿Qué sentido tiene cubrir de oro el interior del arca que jamás será abierta? Dos generaciones después de Moisés ya nadie se acordaba si el orfebre había recubierto el interior del arca con oro puro, con bronce o con nada. Entonces, ¿Para que Dios pidió hacer el arca de ese modo?
Leyendo este pasaje nuevamente, entendí el por que. Para Dios hay que serlo y también parecerlo. No es solamente la apariencia exterior. Hay que tener esencia. Dios exige integridad absoluta. No solo la apariencia. Dios exige integridad en lo oculto.
Hoy vivimos días de apariencias y maquillajes. Pero con ausencias de fundamentos. Se ve muchos cristianos que se llaman de esa manera pero que no representan a Cristo. Son solo arcas con cobertura, pero sin baño interior. Son solo fachadas que parecen pero no son. Hoy Dios te desafía a que vivas un cristianismo integro. Que desde lo profundo de tu corazón pueda verse el baño de la unción divina, que modifica actitudes conductas y personalidades. Viví un cristianismo integro.
REFLEXIÓN – Tenés que serlo y también parecerlo.
Un gran abrazo y bendiciones
Dany
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