Ceferino Namuncurá. Parte II


Ceferino Namuncurá. Parte II

A Ceferino,le tocó vivir tiempos muy dificiles luego de que los indios fueron derrotados por los soldados y sus tierras erradicadas. En sus notas, se vislumbra la piedad religiosa, donde cita su veneración por María.Lamentablemente, esto es algo nada extraño dentro de los círculos católico romanos.

El vivió «angustias en carne propia, al lado de su padre viejo y humillado. Por eso en 1897, cuando todavía estaban en Chimpay, Ceferino “lagrimeaba al ver la miserable condición de los indios … ante el apremio del padre imposibilitado de aliviar los necesidades de su gente hambrienta”, y entonces dijo a su padre:

“Papá, ¡cómo nos encontramos después de haber sido dueños de esta tierra! Ahora nos encontramos sin amparo. ¿Por qué no me llevas a Buenos Aires a estudiar? … Y yo podré estudiar y ser un día útil a mi raza .[0]

Tiempo después, el día que llegó a Buenos Aires y un grupo de indígenas fue a recibirlo a la estación de tren, Ceferino les dijo con contundencia: “Vengo a estudiar para bien de los de mi raza” »[1]

Esta actitud solidaria y generosa nunca desapareció del corazón de Ceferino. Varios testimonios resaltan el afecto que le tenía a su padre y a su familia: 

“Lo que varias veces llamó mi atención fue el cariño tan especial que demostraba a su anciano padre” [2].

“¡Cuánto amaba a su querido y anciano padre, a su buena madre, hermanos y hermanas y a toda la gente de su tribu!”[3]
En una carta, le dice a su padre Manuel: 
“Quisiera en estos momentos encontrarme a su lado y manifestarle el deseo de mi corazón … Yo nunca me olvido de usted y familia … Recuerdos a toda la familia
 (carta del 22108/1904). 

A Mons. Cagliero Ie agradece porque “me quiere a mí, a mis parientes y a toda la gente de mi tribu” (carta del 26/08/1903).

Cuando su padre le mandaba buenas noticias de la familia, le respondía: “Me causó un inmenso júbilo y alegría saber que todos están bien de salud”  (carta a su padre, del 2710417905). 

¿Quién era la madre de Ceferino? Esta es otra herida en el corazón del indiecito bueno. Se llamaba Rosario Burgos. Los testimonios indican que era una indígena o mestiza chilena y que Manuel Namuncurá la había raptado en un malón en 1879, cuando ella tenía unos 18 años. Pero luego Manuel tomó otra esposa más joven con la cual se casó en 1900. Su hijo Aníbal cuenta que “una vez que el cacique Manuel se casó ante el civil y ante la Iglesia con doña Ignacia, entonces doña Rosario pasó a la tribu de Yanquetruz … Allí se casó con un tal Francisco Coliqueo y con él se fue a Comallo”[4]

«En el corazón de Ceferino se mezclaban el cariño y la admiración que sentía por su padre, y el dolor que le habrá provocado pensar en su madre abandonada por otra mujer y errante con otro hombre.

Poco antes de morir le manda a su madre una tarjeta postal. De un lado le dice: “A mi querida mamá Rosario … ¡Felicidad!. Del otro lado le habla de su “amor, cariño y gratitud”, y le pide a Dios y a la Virgen que “le concedan felicidad’. Dos veces le desea “felicidad” a esa madre que había llevado una vida tan sufrida, como esperando que al menos en sus últimos años gozara de un poco de consuelo.»[5]

Pero la idolatría hacia su persona no tiene nada que ver con política,ni con la crisis de los indios, ni siquiera con la figura de este joven piadoso indígena, sino con la falta de conocimientos bíblicos, y los dogmas de las religiones de los  hombres.

«Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, más no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen mas no oyen, tienen narices, mas no huelen, manos tienen, mas no palpan. Semejantes a ellos son los que los hacen y cualquiera que confia en ellos».(Sal.115)

«Todo hombre se ha infatuado, y no tiene ciencia; se averguenza todo artífice de su escultura, porque mentira es su idolo, no tiene espíritu» (Jer. 51:17)

Todo estas prácticas paganas, se iniciaron en Roma en el siglo cuarto, y no tienen nada de cristianas.Roma ya era pagana en los tiempos del Señor Jesús.

«Con el desarrollo de la preponderancia militar y sus consecuentes contactos con la civilización griega, se produjo una fusión de deidades bajo la influencia dominante del panteón griego. Júpiter, el dios del cielo, se identificó con el Zeus griego; Juno, su esposa, con Hera; Neptuno, el dios del mar, con Poseidón; Plutón, el dios de los infiernos, con Hades, etcétera. Toda la lista de las deidades homéricas se fusionó con sus similares romanas. Gobernando Augusto se erigieron nuevos templos y se establecieron nuevas clases de sacerdotes. Había muchos adoradores fieles a los antiguos dioses, romanos o griegos, a los que rendían homenaje.
La adoración de los dioses griegos había empezado a declinar en el tiempo que apareció Cristo. Sus vulgares inmoralidades e insignificantes riñas, que los presentaban como hombres y mujeres superiores nada más, los exponían a la burla de los satíricos y al escarnio de los filósofos. Platón, más de tres siglos antes de Cristo, había afirmado que las historias de los dioses deberían excluirse del Estado ideal porque tendían a corromper a la juventud con sus males ejemplos. Los sabios filósofos no dejaron lugar para los dioses en el cuadro de cosas que idearon, y notoriamente los convirtieron en objeto de burla. No cabe duda que todavía quedaban muchos devotos adoradores de esas deidades, pero su número, más que crecer, decrecía.»[6]

La idolatría en la Iglesia Católica Romana

Si el creyente, le reza a Ceferino Namuncura, al gauchito Giles, a la difunta Correa,a San Expedito o a María, la madre del Señor , es idolatría.

Asi lo  explica el filósofo argentino Ladislao Vadas, desde un correcto punto  de vista antropológico.

«…pero si el creyente reza a la Virgen y a los santos de toda laya, en lugar de dirigirse directamente al Dios Unico, se convierte en un politeísta en la práctica, aunque en teoria la iglesia sostenga lo contario. El catolicismo es un politeísmo perfecto en la práctica,porque se adora y se reza al dios Padre, al dios Hijo, al dios Espíritu Santo, a la diosa Virgen María y a todos los santos cual diositos menores, y nadie me puede contradecir es este aspecto de las creencias desde el punto de vista antropológico.»[7]

Escrito esta en la palabra de Dios.

“Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” (Tito 1:13-14)

“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.” (Tito 2:15)

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2° Tim. 4:1-5)

continúa…

Notas.

0.Confidencia del primo de Ceferino y secretario de su padre, llamado Juan Coñuel, al padre Pagliere: Testimonios, serie primera, p. 90., citado en http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

1 Ibidem

2. Testimonios, serie primera, p. 52.,Ibidem

3. Testimonios, serie segunda, pp. 20ss.,Ibidem

4. Testimonios, serie segunda, p. 92.,Ibidem

5. Ibid

6. Merril C.Tenney,  ”Nuestro Nuevo Testamento“,ed. Portavoz, p.89,USA 1989.

7.Ladislao Vadas , ¿Dios creo al hombre o el hombre creó a Dios?, editorial reflexiones, Buenos Aires,p.143-144

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