El Papa acierta y se equivoca ¿y nosotros?
23 feb 2009 Comentarios desactivados
in catolicismo romano Etiquetas: Benedicto XVI
viernes, 20 de febrero de 2009
El Papa acierta y se equivoca ¿y nosotros?
Enric Capó, España
Lo que pasa en el Vaticano es cosa de la Iglesia Católica y, en principio, no nos habría de afectar; pero en este mundo globalizado en el que vivimos, todos estamos relacionados con todos y nada de lo que pasa a otro ser humano nos es ajeno. Y esto es especialmente cierto en lo que se refiere a las iglesias cristianas, aquellas que tienen como referente a Jesús de Nazaret. Por tanto, siempre nos preocupa el testimonio cristiano en el mundo, venga de donde venga, ya sea de los evangelicales de los EEUU, como del integrismo, cada vez más acentuado, que nos llega del Vaticano.
Hoy nos referimos concretamente a la reintegración en la Iglesia Católica de los lefrebistas, unas 150 personas, con 49 sacerdotes y 4 obispos. Ellos representan la parte de la Iglesia Católica que se opuso a las declaraciones del Concilio Vaticano II, al acercamiento de la iglesia a la problemática social y a la libertad religiosa. Entre sus postulados encontramos un antisemitismo feroz –especialmente expresado por el obispo Williamson- y la vuelta a las formas antiguas del culto: la lengua latina y la misa de espaldas al pueblo.
El pasado 22 de enero, el Papa alzó la excomunión que pesaba sobre este colectivo que se había separado de la Iglesia Católica en 1988. Obispos, sacerdotes y pueblo han sido reintegrados a la Iglesia Católica y se les ha concedido algunos privilegios. Eso ha provocado fuertes protestas por parte del ala progresista de la iglesia, pero está en línea con la política que el Papa ha mantenido desde que fue elegido para el cargo. Ya en la Declaración Dominus Iesus, del 6 de agosto del 2000, el que entonces era cardenal Ratzinger, menospreció a las iglesias protestantes, negándoles el reconocimiento como tales. También en la línea reaccionaria, el 7 de julio de 2007, el Papa publicó unmotu propio que autorizaba la misa en latín según el misal romano de Pío V, de 1570. Últimamente también ha tratado de re-interpretar, en clave conservadora, el Concilio Vaticano II.
El conocimiento de lo que pasa entre bastidores en el Vaticano nos explicaría en gran parte estas decisiones y este conservadurismo de un teólogo tan acreditado como Ratzinger que fue muy influyente en las sesiones del Concilio Vaticano II. La derecha religiosa, muy conservadora, se está instalando en el Vaticano, el centro de poder de la Iglesia Católica. Y también en otras iglesias. Cuando analizamos quienes son los que organizan y asisten a las grandes concentraciones religiosas, encontramos allí a los cristianos más reaccionarios y fundamentalistas. Ellos pesan mucho entre los grupos de presión que se dan en las iglesias y no es extraño que el Papa –y los que tienen responsabilidades semejantes en otras iglesias- se inclinen hacia este sector más conservador, marginando a los otros –por ejemplo a los defensores de la doctrina de la liberación. Los conservadores son las personas con las que se puede contar.
Por esto, me parece correcto decir que el Papa, con esta decisión de alzar la excomunión a los lefebristas, ha acertado; pero al mismo tiempo decimos que se ha equivocado. Si sólo miramos de cerca, a la conveniencia inmediata, la decisión es acertada. Estamos viviendo tiempos del triunfo de la derecha religiosa. En los EEUU, y también aquí, hay una oleada de conservadurismo que se manifiesta de formas muy diversas, pero que domina todo el panorama religioso. En el campo católico, en nuestro país, donde hay mucha diversidad, los que arman más ruido son los portavoces de la Conferencia Episcopal, encabezada por el cardenal Rouco Varela, y la emisora de radio la COPE. Entre nosotros, los protestantes, después de la llegada masiva de emigrantes y del acceso al poder de dirigentes muy influidos por los evangelicales norteamericanos, se dan actitudes muy rancias. La derecha religiosa da dividendos. Si la consigna es crecer y llegar a ser poderosos e influyentes, entonces la opción es la conservadora e, incluso, la fundamentalista.
Pero, a la larga, esta actitud no tiene futuro, por lo que el Papa también se equivoca. Lo que es falso lo será siempre y, por mucho que dure una mentira o una falsedad, el tiempo llega a ponerla de manifiesto. Más importante que un éxito humano y una inflación religiosa, que tanto gusta a las iglesias, es la honestidad personal y la búsqueda de la verdad última de las cosas. Y en esto, los cristianos de todas las denominaciones deberíamos estar de acuerdo. En la expresión de la fe no hay nada que sea más importante que la autenticidad. Cuando nos movemos a nivel de conveniencias personales o nos ponemos al servicio de la institución, estamos inaugurando un camino que Cristo no caminará nunca con nosotros. Quizás nos dé satisfacciones humanas y nos podremos gloriar de los objetivos alcanzados, pero estaremos lejos del pueblo que Dios escogió para anunciar su evangelio de paz y reconciliación.
Enric Capó
Fuente: Lupaprotestante





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