Creación y evolución: varios puntos de vista desde la fe

Creación y evolución: varios puntos de vista desde la fe

¿Pasaron todos esos millones de años que propone el evolucionismo o, por el contrario, todo fue creado en una semana y, por tanto, el mundo sería notablemente reciente? Desde el ámbito de la fe cristiana se han dado diferentes respuestas a esta pregunta. Al analizar todas las propues­tas sugeridas hasta hoy, principalmente procedentes del mundo de habla inglesa, se comprueba que entre el creacionismo literal más conservador y su extremo opuesto, el evolucionismo teísta liberal, existen varios posicionamientos distintos, que en ocasiones también pueden complemen­tarse o relacionarse entre sí.

La mayor parte de las asociaciones que divulgan sus creencias en torno al tema de los orígenes poseen páginas web y pueden encontrarse fácil empezando desde las concepciones más conservadoras, se pueden señalar los siguientes movimientos:

1. Creacionismo de la Tíerra plana.

2. Geocentrismo.

3.  Creacionismo déla Tierra reciente.

4.  Creacionismo déla Tierra antigua.

5.  Teoría del intervalo.

6.  Teoría del día-era.

7. Creacionismo progresivo.

8- Creacionismo del Diseño Inteligente.

9.  Evolucionismo teísta.

10. Evolucionismo materíalista.

La última de tales interpretaciones, el evolucionismo materialista o ateo, no apta la existencia de un Dios Creador y, por tanto, concibe el cosmos como el producto exclusivo de las leyes naturales impersonales, sin propósito alguno. De alguna manera también es una hipótesis hecha desde la fe,aunque desde la fe en la no existencia de Dios. Veamos brevemente los rasgos esenciales que sustentan cada una de tales posturas.

Abanico de interpretación creación y la evolución, hechas desde el ámbito de la fe.

EXPLICACIONES ACERCA DE LOS ORÍGENES

CREACIÓN

Creacionismo de la Tierra plana

Geocentrismo

Creacionismo de la Tierra reciente

Creacionismo de la Tierra antigua

Teoría del intervalo

Teoría del día-era

Creacionismo progresivo

Creacionismo del Diseño Inteligente

EVOLUCIÓN

Evolucionismo teísta

Evolucionismo materialista

Antonio Cruz, La ciencia encuentra a Dios,pp. , ed. Clie

 

La primera semana del mundo

La primera semana del mundo

El Génesis insiste en afirmar que la acción creadora de Dios tuvo lugar en el período de una semana. No una semana de quince mil millo nes de años, como propone el concordismo evolucionista, sino una se días de veinticuatro horas.

Pero, ¿por qué sólo una semana? ¿no está esto en contradicción con los datos de la ciencia? La semana de la creación ha dado muchos quebraderos de cabeza a los teólogos que, ante el triunfo de la teoría de la evolución, creyeron ver cierto paralelismo entre los días de la creación y las enormes eras geológicas requeridas por el transformismo. Aparentemente todo coincidía. Si el primer día era el Precámbrico, el segundo el Cámbrico, el tercero el resto de la Era Primaria, el cuarto la Era Secundaria y el quinto día el Terciario, al Cuaternario le correspondían dos días, durante el primero de los cuales habría aparecido la especie humana.

Es evidente que con este sospechoso método puede hacerse coincidir casi todo lo que se desee. Si además se usa el texto bíblico de 2a Pedro 3: 8, donde se dice que “para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”, se podía quizás, exage los términos, llegar a la conclusión de que un día equivale  mejor. Este tipo de razonamiento está de antemano condenado al fracaso porque no tiene en cuenta la intención del texto bíblico. Ya dijimos que la Escritura no es un libro de ciencia. El autor del Génesis no era un cientí resultaba necesario que se les diera una justificación científica de la creación. Y, en cualquier caso, Dios podría haber creado el mundo en miles de millones de años, en siete días de veinticuatro horas o en una milésima de segundo, pues nada hay imposible para él. Sin embargo, muchos creyentes aceptan hoy la llamada teoría del lapso, que afirma que entre Gn. l:lyGn. 1:2 pudieron haber pasado miles de millones de años durante los cuales el universo y, sobre todo, la Tierra adquirieron las condiciones adecuadas para el sustento de la vida. Y, llegado ese momento, podría haber empeza­do la creación de los seres vivos y del propio hombre, tal como lo relata el Génesis. Veremos este asunto más adelante pero ahora volvamos al tema que nos ocupa.

¿Cuál es el sentido de la semana de la creación tal como aparece en el relato bíblico? El Creador quiso darle al ser humano un ritmo de vida adecuado a sus necesidades biológicas y espirituales. A lo largo de la his­toria se ha demostrado que esta alternancia de seis días de actividad y uno de descanso es la que mejor se adapta a los requerimientos de las sociedades humanas. Las tentativas por cambiar tal sucesión semanal, como las décadas egipcias, las quincenas romanas o el calendario revolucionario francés, no prosperaron y finalmente siempre se impuso la semana de siete días. Desde luego, esto no demuestra el origen divino de la semana, pero sí supone una posible indicación. El marco de la semana es, pues, un medio pedagógico de mostrar al hombre cómo tiene que distribuir su tiempo entre las actividades laborales y el descanso durante el cual debe alabar a Dios.

Una segunda desmitificación importante a la que contribuye el texto bíblico con su insistente seriación día a día es, precisamente, aquella que se refiere a los mitos transformistas. La teoría de la evolución de las especies constituye un mito moderno que explica el origen natural del ser humano a partir de los animales y el de éstos progresivamente a partir de microor­ganismos acuáticos (Cruz, 2001,2004.) No obstante, dicha teoría no apa­reció espontáneamente con el naturalista inglés, Charles Danvin, en el siglo XIX, sino que tuvo sus orígenes más o menos rudimentarios en cier­tos pensadores de la más remota antigüedad.

La cosmogonía egipcia, por ejemplo, suponía que los gérmenes de to­das las cosas existían ya en una masa de agua eterna, llamada Nou, a partir de la cual habrían surgido todos los seres mediante una especie de emana­ción panteísta. Los textos súmenos, por su parte, aceptan un lento proce­so de evolución humana en el que a partir de un régimen netamente animalesco se produjo una hominización hasta la vida salvaje y posterior­mente hacia la vida ciudadana y culta (García Cordero, 1977.)

Entre los griegos y romanos hubo asimismo pensadores que defen­dieron el materialismo, el transformismo biológico y la aparición del ser humano a partir de otros animales. El filósofo griego Anaximandro, que vivió durante el siglo VE a. C., pensaba que los hombres nacieron dentro de los peces y después fueron expulsados del agua y pisaron la tierra (Abbagnano, 1982). En su obra Plutarco se refiere al origen del hombre en estos términos:

“En unprincipio, nació de criaturas de especie distinta, porque los demás seres vivos se ganan la vida enseguidaporsímismosysólo el hombre necesita de una larga crianza;poresta razón, dehabertenidosuforma original desde el principio, no habría subsistido. “(Templado, 1974:3.)

También el poeta latino, Tito Lucrecio Caro, que nació entre los años 99 a 95 a. C., describe en su obra, Dé la naturaleza de las cosas, el origen primitivo y simiesco de la raza humana:

“El uso aún no sabían del fuego, ni el de las píeles, ni cubrirse el cuerpo con despojos defieras;…antes se iban a los bosques, metiendo entre hojarasca sus miembros asquerosos, ni leyes ni morales relaciones entre sí establecer ellos sabían. “(Lucrecio Caro, 1969:222.)

Sin embargo, en contra de todas estas creencias transformistas, el texto bíblico de los orígenes pretende señalar con toda claridad que cada creación es el resultado de un acto independiente de Dios. La Biblia insis­te en ello casi de manera que puede parecer excesiva. Después de cada día de actividad creadora se dice: “y vio Dios que era bueno”. No hay filia­ción evolutiva sino creaciones aisladas. No existe evolución entre unas especies y otras, sino que cada tipo básico es creado separadamente, “se­gún su género” y “según su especie”.

Es evidente que los conceptos bíblicos de género y espede no se refiereí i j lo que hoy entendemos desde el punto de vista de la zoología o la botánica, Aquí no tiene lugar el fijismo decimonónico o la creencia de que las espr cies son fijas y no pueden variar. Dios crea mediante actos separados totlt tu los tipos básicos de organización animal y vegetal que después mediante l.i,i influencias del medio, el cruce selectivo, las mutaciones, el aislamiento, ele., podrán variar y adecuarse al entorno, dando lugar a los millones de especies biológicas existentes. Pero nunca aparece nada nuevo que no estuviera ya prefijado de antemano en el patrimonio genético de cada tipo creado. Se produce microevolución o variación dentro del tipo creado, pero no la ma-croevolución general de la célula al hombre que propone el evolucionismo.

Tampoco, en el texto bíblico, se da lugar al emanacionismo panteísia que lo hacía salir todo por evolución de las entrañas de lo divino. La luz es creada el primer día, la expansión de los cielos el segundo, mientras que en el tercero aparecen el mar, el suelo de tierra y los vegetales. El Sol como lumbrera mayor, la Luna como lumbrera menor y las estrellas surgen el cuarto día. Ni siquiera se escribe el nombre de tales astros para no recordar a los dioses paganos de otros pueblos, como los babilónicos, que fueron también adorados equivocadamente por los propios hebreos en algún momento de su historia (2 Re. 23:11.) Los peces y el resto de animales acuáticos son creados el quinto día. Por último, los animales terrestres y, aparte, el ser humano durante el sexto día. ¿Por qué tanta separación entre unos seres y otros? El relato quiere refutar todas aquellas leyendas que tantas religiones confundían o pretendían explicar de manera errónea a lo largo de la historia.

En algunas creencias antiguas, como el mazdeísmo de los medos y persas o la filosofía de la luz en la teología griega del Pseudodionisos, se proclamaba que la luz era una emanación de carácter divino y, por lo tanto, merecía veneración. Sin embargo, el relato bíblico niega tal creencia afirmando que la luz es sólo una creación más. No es de naturaleza divina. Dios existe antes que la luz. Es verdad que Dios es luz, pero la lux, no es Dios. Según la Biblia, la luz fue creada el primer día de la organización del mundo pero el Sol, sin embargo, no aparece hasta el cuarto. ¿Es que los hebreos no sabían que la mayor parte de la luz que llega a la Tierra proviene del Sol? ¿cómo podía haber luz sin Sol?

 El relato desliga intencionadamente estas dos realidades para distinguir la luz de Dios, fuente de toda vida y de todo bien en la mentalidad hebrea, de la luz física del mundo que era mucho menos importante. La primera demuestra la omnipotencia y soberanía de Dios, mientras que la segunda indica su bondad y la confianza que tiene en el hombre al delegar en él parte de su poder. Uno de los significados de ser imagen de Dios es precisamente éste, el de seguir irradiando su luz divina en el mundo. Por el contrario, el Sol, la Luna y las estrellas no son divinidades como creían egipcios, caldeos, babilónicos, griegos, romanos y tantos otros pueblos, sino simples lámparas mediante las que Dios refleja su luz física sobre la Tierra, por eso se hacen visibles después, durante el cuarto día. Meras luminarias al servicio del ser humano para que éste pueda señalar las estaciones y programar así el año agrícola. Pero ni son dioses, ni ejercen influencia maléfica o benéfica sobre los mortales, ni predicen el futuro humano, ni tiene ningún sentido adorarlos.

El hecho de que aparecieran el cuarto día no significa necesariamente que tales astros fueran creados dicho día. Obsérvese que el versículo 16 dice: “E hizo Dios las dos grandes lumbreras”. Sin embargo, el primero afirma que: “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Se trata de dos verbos hebreos distintos. Hacer no es lo mismo que crear. Cuando Dios crea lo hace siempre a partir de la nada (ex nihiló), pero hacer puede significar también, “poner en orden lo que ya existía”. Por ejemplo, al decir que alguien “hace la cama”, se piensa normalmente en que ordena las sábanas y coloca bien la almohada. No en que construye o crea la cama. Pues bien, según ciertos hebraístas, éste sería también el sentido del texto bíblico. Durante el cuarto día, Dios abrió el telón de espesas nubes de vapor acuoso que existía en las expansión de los cielos, desvelando así las grandes lumbreras que ya habían sido creadas “en el principio” y pronunciando las palabras: “¡Que haya luces en el firmamento!

Adán resulta también notablemente diferente de los primeros hombres de otras concepciones religiosas. No es un hombre salvaje, como el Enkidu que aparece en la epopeya de Gilgamesh, y que vive en la estepa al mismo nivel que el resto de los animales de quienes desciende. Adán es inteligente como lo demuestra el hecho de poner nombre a los animales. Y no sólo de ponérselo sino, sobre todo, de acordarse después de cada nombre puesto. Sin embargo, es humano y no se siente a gusto entre animales. Continúa estando solo junto al resto de los seres vivos. No está completo hasta conocer a Eva, su esposa, varona y carne de su carne. Por el contrario, en la tradición mesopotámica, el primer hombre va adquiriendo poco a poco la inteligencia y, a la vez, perdiendo fuerza física en un extraño proceso de aferrÜnamiento, hasta llegar incluso a tener relaciones homosexuales con el propio Gilgamesh. Esta era una costumbre muy común en la civilización decadente de Mesopotamia.

No obstante, la Biblia rechaza la homosexualidad y defiende el matrimonio entre hombre y mujer, señalando ademas que ésta, al estar hecha a partir del hombre, posee una dignidad humana que es idéntica a la del varón. Nada que ver con aquél despectivo, “animal imperfecto”, con que Aristóteles definía a la mujer. No existe pues parecido sustancial entre el relato mesopotámico de la creación del hombre y el que nos ofrece el Génesis. Resulta interesante señalar aquí que este relato bíblico de la creación de la mujer a partir del hombre, posee otros relatos similares en pueblos tan alejados del Creciente Fértil como pueden ser los aborígenes australianos o ciertos habitantes de Birmania. En efecto, tanto los habitantes de Maori (Polinesia) como los karenos de Birmania creen que la mujer fue hecha del costado del primer hombre (García Cordero, 1977.) ¿Coincidencia casual o transmisión desde los orígenes?

Así pues, puede concluirse que el propósito fundamental del relato de la creación, realizada en el marco de una semana, es el de ofrecer las grandes verdades teológicas que sustentan la revelación dada en la Biblia. Y estas verdades son las siguientes:

1. Dios es eterno y creó el tiempo. Los seres creados estamos sometidos
al paso del tiempo pero el Creador existe desde antes del tiempo. Ante él, pasado, presente y futuro se dan la mano a la vez. Conoce los
acontecimientos futuros como nosotros podemos conocer el pasado.

2. Dios es inmaterial pero creó la materia. La creación tuvo lugar a partir de
la nada. Pero no de una nada material, como la que proponen hoy los físicos de partículas, sino de una nada absoluta. Dios crea pero no genera. Ninguna criatura es de su misma esencia, como propone el panteísmo. Nada le es consustancial o ha emanado de él. Es el auténtico otro, el que está más allá de su creación.

3. Dios es el fundador de la historia. Mediante la semana se ofrece al ser humano un marco temporal para que pueda desarrollarse. La Biblia no apela a ningún tiempo mítico como hacen las cosmogonías de otros pueblos. El tiempo del Génesis es histórico desde la primera semana, por ello no se requiere ningún tipo de reactualización del mito mediante el rito. La historia es un proceso irreversible y lineal, que tuvo un principio y tendrá un fin. No hay lugar para una historia cíclica en la que todo se repite, ni para teorías como la del eterno retorno.

4. Dios crea inmediatamente. Como afirma el salmista: “Porque él dijo, y
fue hecho; El mandó y existió” (Sal. 33:9.) Dios no necesita mediadores para crear, ni incluso el tiempo le resulta imprescindible. No crea una naturaleza en gestación o en transformación lenta para llegar finalmente a lo que se desea, sino un mundo terminado desde el primer momento. Una creación hecha mediante intervenciones separadas en las que los vegetales se distinguen perfectamente de los animales y del ser humano.

5. Dios hace las cosas bien. El relato bíblico repite varias veces que la crea-
ción era buena. A pesar de que hoy se piensa que el ser humano ha progresado mucho desde su aparición en el mundo, debido sobre todo a las ideas evolucionistas y marxistas, la Biblia presenta sin embargo todo lo contrario, un mundo perfecto que degeneró por culpa del pecado y la caída.

6. Dios crea en absoluta libertad. Los mitos antiguos concebían la creación
del hombre como una necesidad egoísta de los dioses para liberarse de su arduo trabajo. Pero el Creador del Génesis no crea por egoísmo sino por amor. Él no necesita al ser humano, sino que lo crea libremente sabiendo el riesgo que asumía al hacerlo. En efecto, el hombre le dio la espalda pero, a pesar de ello, el amor de Dios proveyó un plan de redención a través de Jesucristo.

7. Dios crea al serhumano a su imagen y semejanza. El hombre es la creación especial de Dios pues, a diferencia del resto de los seres creados, el libre y responsable de sus actos delante del Creador. Tiene conciencia de existencia. Puede pensar, inventar, modificar la naturaleza, reproducir la vida y, en definitiva, ser co-creador con el mismo Dios.

Además posee una dimensión trascendente, una espiritualidad que le permite levantar los ojos a los cielos y comuni­carse con su Creador.

Estas son algunas de las principales verdades contenidas en el relato bíblico de los orígenes, que su autor inspirado por Dios quiso transmitir de generación en generación y que, afortunadamente, nos han llegado a pesar de las vicisitudes de la historia.

Fuente:

Antonio Cruz, La ciencia encuentra a Dios,pp. , ed. Clie

La neuroteología desvela los beneficios de la meditación y la oración

La neuroteología desvela los beneficios de la meditación y la oración

Según Zeiders, ambas técnicas podrían recuperar estructuras cerebrales dañadas por neurotoxinas o por el paso del tiempo

La neuroteología es una nueva rama de la ciencia que promete interesantes descubrimientos. Desarrollada gracias a las últimas tecnologías, que permiten explorar la actividad del cerebro en pleno funcionamiento, ha demostrado, por ejemplo, que la meditación y la oración pueden modificar la estructura del cerebro. El psicólogo Charles Zeiders ha publicado en la revista The Global Spiral un artículo en el que repasa la historia de la neuroteología y le augura un futuro prometedor: esta ciencia demostrará que la meditación y la oración mejoran la capacidad del cerebro para oponerse a los procesos de enfermedad o que podrían invertir la degradación del cerebro, propia de la edad. Por Yaiza Martínez.

Grupo meditando. nhsuccess.org

El psicólogo Charles Zeiders, director clínico del Christian Counseling and Therapy Associates de Estados Unidos, explica en un artículo aparecido en la revista The Global Spiral, del Instituto Metanexus, lo que es la neuroteología, también conocida como bioteología o neurociencia espiritual. 

La neuroteología, escribe Zeiders, es una nueva ciencia que explora cómo los estados del cerebro y del sistema nervioso pueden crear o relacionarse con la vivencia de la experiencia religiosa.

Estas exploraciones han sido posibles gracias a las nuevas tecnologías, y están ayudando a pensadores interdisciplinarios a desarrollar una teología basada en la ciencia, que permita comprender, por ejemplo, la relación entre fe y salud.

Fe y beneficios

El origen de la neuroteología se encuentra en los trabajos de Herbert Benson, un cardiólogo de la Harvard Medical School que estudió a fondo el papel que el sistema nervioso autónomo juega en el proceso de la enfermedad humana.

Benson estableció que el sistema de respuesta al estrés afecta a todo el sistema nervioso. Además, hizo otro interesante descubrimiento: que la meditación con mantras ayuda a relajar el sistema nervioso, a rebajar la presión arterial, a mejorar la salud del corazón, a prolongar la vida, además de dar felicidad y de generar el sentimiento de estar más cerca de una entidad trascendente, entre otras ventajas.

Tras años de investigación, Benson descubrió, por otro, lado que las personas que practicaban la meditación como una forma de oración tendían a tener más salud que aquéllas que la practicaban como mero vehículo de consecución de beneficios fisiológicos y físicos, explica Zeiders.

La creencia en Dios mientras se estimulaba el sistema nervioso parasimpático (que es parte del sistema nervioso autónomo) mediante la meditación basada en la fe, suponía mayores beneficios para mente y cuerpo que la meditación agnóstica o médica, estableció Benson.

Otros estudios posteriores, de los que ya hemos hablado en Tendencias21 se han centrado también en analizar la relación entre oración y salud.

Neuroteología y tecnología

El rumbo tomado por la neuroteología ha venido determinado por los últimos avances tecnológicos, señala Zeiders. Las tecnologías han ampliado la capacidad humana de estudiar cómo el cerebro responde a las experiencias y actitudes religiosas.

En 2001, por ejemplo, los científicos Newberg, D’Aquili y Rouse escribieron un libro sobre los resultados de la exploración con neuroimágenes del cerebro de monjes tibetanos y franciscanos.

Con ellas, los investigadores descubrieron que en la cumbre de la oración, ambos grupos de meditadores experimentaban un incremento del fluido sanguíneo en los lóbulos frontales del cerebro, y una disminución del flujo sanguíneo en los lóbulos parietales.

Por otro lado, durante una experiencia de trascendencia, los cerebros de los monjes mostraron un alto grado de flujo sanguíneo en las áreas del cerebro relacionadas con la atención, pero un bajo grado de fluidos en la áreas neuronales que conectan la mente con el cuerpo.

Este método de estudio de la experiencia religiosa permitió comprender estados subjetivos de conciencia a través de la actividad cerebral. Por tanto, han conectado la experiencia espiritual con la neurología.

Nuevas direcciones de investigación

Según Zeiders, los estudios realizados en los últimos años por la investigadora Sara Lazar, del departamento de psiquiatría de la Universidad de Harvard, podrían indicar el tipo de descubrimientos que cabe esperar de la neuroteología en los próximos años.

Lazar y sus colaboradores analizaron con tomografía por resonancia magnética (IRM), que es una técnica que utiliza el fenómeno de la resonancia magnética para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro, a budistas que practicaban la meditación vipassana, que consiste en una técnica de auto-discernimiento basada en la observación de la mente y de la materia.

Así, pudieron relacionar la práctica de este tipo de meditación con un incremento del grosor cortical del cerebro. Por otro lado, se ha demostrado con procedimientos semejantes que personas que practican otras técnicas de meditación poseen una corteza más gruesa que las personas que no la practican.

Futuros estudios podrían demostrar que diversos tipos de meditación y de oración mejoran la capacidad del cerebro de oponerse a los procesos de enfermedad. Por otro lado, también podría llegarse a demostrar que ambas técnicas de recogimiento resultan útiles para retrasar e incluso invertir la degradación cerebral propia de la edad.

Asimismo, quizá se constate que la meditación y la oración podrían aumentar partes del cerebro que hayan sido menguadas como consecuencia de las neurotoxinas que conlleva el consumo de sustancias químicas.

Estos hallazgos serán sin duda fruto del enorme interés que esta rama científica despierta cada vez más entre los especialistas, tal y como se detalló en el artículo de Tendencias21, Nuevos estudios amplían el conocimiento de la experiencia religiosa, firmado por Óscar Castro García.

Miércoles 04 Febrero 2009

Yaiza Martínez

El diseño creador responde a un diseño evolutivo y es compatible con el darwinismo

El diseño creador responde a un diseño evolutivo y es compatible con el darwinismo

Un artículo de Fiorenzo Faccini del año 2006 aclara la posición del Vaticano ante la polémica sobre evolución y cristianismo

Fiorenzo Facchini, sacerdote y catedrático de biología en la universidad de Bolonia, aportó en el año 2006 un artículo en l´Osservatore Romano que fue considerado por muchos una exposición del punto de vista del Vaticano sobre la polémica, entonces en su punto más álgido, sobre la evolución y el cristianismo. Esta polémica no ha perdido actualidad –como comprobamos en el reciente libro de Dawkins en que su argumentación a favor del ateísmo se funda en la sorprendente afirmación de que el cristianismo no puede aceptar ni acepta el darwinismo–. Por ello, la lectura del artículo de Facchini ofrece, visto desde hoy, una documentación importante que sin duda no ha perdido actualidad. Por Leandro Sequeiros

Imagen de los primeros momentos del Universo después del Big Bang (WMAP, 2001).
En enero de 2006, un prestigioso biólogo y sacerdote jesuita italiano, profesor de la Universidad de Bolonia, Fiorenzo Facchini, publicó en l´Osservatore Romano (16-17 enero 2006, pág. 4) un artículo titulado “Evoluzione e Creazione”. En este artículo se hace eco de la sentencia del Juez federal Jones de Pennsylvania que dictaminó que el Diseño Inteligente no pertenece al mundo de la “ciencia” sino solo al de las creencias. Y por ello, la pretensión de grupos cristianos fundamentalistas de introducir el Diseño Inteligente en los programas educativos al mismo nivel que la evolución biológica, no tiene lugar.    

Algunos han querido ver en este artículo de Facchini un rechazo por parte de la Iglesia Católica del llamado Diseño Inteligente pretensiones científicas.

Creemos que la lectura directa del artículo de Facchini en 2006 puede ayudar a seguir aclarando algunas de las preguntas todavía abiertas en torno a la discusión sobre la posición de la iglesia católica en torno al llamado Diseño Inteligente (concepto introducido en los últimos tiempos por el fundamentalismo cristiano norteamericano).

Contextualización

Antes de entrar en la lectura del artículo de Facchini recordemos algunas circunstancias que nos ayudarán a contextualizarlo. Esta temática, así como algunas cosas que recorderemos a continuación, han sido ya objeto de otros artículos en esta sección de Tendencias21. El artículo de Facchini supondrá una aportación a los materiales ya aportados.

A través de internet, se filtró por Religión Digital el rumor de que Roma abandona a Darwin. Se hacía eco de una información que, en sentido contrario, tomaba lo que había publicado The Guardian bajo el título La Iglesia se prepara para apoyar el Diseño Inteligente. Ambos alarmantes titulares no aportaban ningún dato nuevo a la cuestión que, oficialmente, seguía como lo habíamos expuesto ya anteriormente en ATRIO con un titular menos periodístico Diseño inteligente y evolución.

Todo esto seguía acrecentando el interés por los temas de Fe y evolución. La única novedad que se produjo fue el día 1 de Setiembre de 2006, cuando tuvo lugar en Castelgandolfo una reunión de antiguos alumnos del profesor Ratzinger, a la que habían sido invitados algunos expertos, para estudiar el tema “Evolución y creación”.

Estas reuniones no eran oficialmente convocadas por la Santa Sede, ni representaban un “staff” especial del papa. Pero no carecían de importancia. Eran las habituales Schülerkreis, círculos de estudio anuales para los amigos y colaboradores de un profesor que “crea escuela”. Ratzinger las mantuvo aún después de ser cardenal y había trasladado a Castelgandolfo la que había sido convocada el año anterior, con el mismo tema propuesto antes de ser Papa: “el Islam”. El tema estaba decidido desde hace un año.

Tres acontecimientos han hecho que la discreta y reservada reunión de estudio que se celebró en esos días, de las que no saldrán conclusiones ni documento alguno, saltara a los titulares como si se fuese a producir un cambio en la postura oficial de la Iglesia.

1. La sustitución del jesuita P. Coyne como director del Observatorio astronómico del Vaticano, con sede en Castelgandolfo. El P. Coyne era un defensor acérrimo de la autonomía total de la ciencia respecto a consideraciones filosóficas o teológicas –“yo me imagino a Dios como un Padre del Universo, dándole su empuje y creatividad y dejándole libre para que siga su camino, como hace todo padre”, dice en declaraciones a la NCR– y se opuso claramente a la mezcla de planos que representa la teoría del “diseño inteligente”, una teoría que pretendía ser tan científica como la de la evolución que parecía defender el Cardenal Schönborn en su famoso artículo en el New York Times que había desatado también una amplia polémica. Pero parece ser que el cambio fue por motivos de edad y salud y que la sustitución por otro jesuita no iba a influir en un cambio de la postura oficial. En el mismo sentido de plena autonomía de la ciencia se declaraba entonces otro jesuita, Fiorenzo Fachini, en el artículo de L’Oservatore Romano, reproducido por Chiesa, que aquí ofrecemos para su lectura.

2. La presencia del cardenal Schönborn en el seminario de Ratzinger, del que es participante habitual desde hace mucho tiempo. No parecía sin embargo que el pensamiento de Schönborn, tal como lo expresó en su discutido artículo, fuera a prevalecer. Uno de sus críticos más duros, el profesor alemán Peter Schuster, bioquímico evolucionista (véase su interesante presentación sobre el tema), era uno de los expertos invitados a la reunión e hizo unas declaraciones a John Allen en Nathional Catholic Reporter, dejando bien claro lo que él iba a defender al respecto y cómo era el parecer del 95% de la comunidad científica, sean creyentes o no. Puede verse la manera como él explica, con una presentación en PDF, la evolución que se ha ido produciendo en las teorías de la evolución, para afianzarse definitivamente con las aportaciones de la bioquímica y la biología molecular.

3. La carta dirigida al papa por Dominique Tassot, ingeniero de Minas y presidente de un Centre d’Etude et de Prospectives sur la Science or CEP. Este Centro, montado en Francia el año 1997, contaba con la participación, según ellos, de 700 científicos e intelectuales católicos. Todo apunta a que era una asociación forzada por el interés de que se pudiera presentar en Europa un grupo en apoyo del Diseño Inteligente, que no sería así cosa exclusivamente de Estados Unidos. En la posterior entrevista que se le hizo también en la NCR, y que es la que provocó los alarmantes titulares de The Guardian y Religión Digital, se puede ver el poco relieve de esta asociación, cuyo fundador, desde luego, no ha sido invitado a Castelgandolfo. La asociación se atrevía a dictar lo que allí se debería decidir, incluso criticando a la misma Academia Pontificia de las Ciencias porque en ella había miembros que no se declaraban católicos…

En definitiva, a la ciencia lo que es de la ciencia, con sus enormes avances, con la acumulación impresionante de observaciones, con sus hipótesis explicativas y paradigmas siempre cambiantes ante nuevas posibles observaciones, sin que pueda afirmar ni negar nada sobre el último sentido de la realidad. Y la comunidad científica internacional, por razones y mecanismos que van ya mucho más allá de las que tenían Darwin y Lamarck, sigue siendo unánimemente evolucionista, sin que pueda detectar en esa maravillosa historia natural una prueba de una intervención puntual de Dios necesaria para el mantenimiento del universo como tal.

Y a la fe, pero sobre todo a la fe madura, a la mística que va más allá de formulaciones e imaginarios tradicionales, le corresponde la búsqueda del sentido y la verdad última. Pero la “última”, no la “penúltima”. Creer de verdad en un Dios Creador significa que la ciencia ha ido aportando datos para ir purificándolo de las pequeñeces que le hemos atribuido, al hacerle intervenir como tapagujeros o legitimador de tanta ignorancia y estupidez humana.

Las razones de este resurgir

Durante los últimos meses del año 2005 aparecieron en la prensa mundial y también en la española los ecos del debate suscitado en Estados Unidos a propósito del llamado “Creacionismo Científico” y su versión modernizada del “Diseño Inteligente” (ID, en inglés). Si se analizan un poco a fondo las informaciones publicadas en España se descubre que han solido contener un mensaje oculto que no se explicita del todo: la ciencia y la religión siguen enfrentadas y son incompatibles. Entre ellas hay un conflicto irresoluble. Por ello, un científico, un evolucionista, no puede aceptar los planteamientos del cristianismo y viceversa.

Pero, ¿son realmente incompatibles la aceptación de la fe cristiana y una explicación evolucionista del mundo? ¿Le está prohibido a un cristiano aceptar la evolución biológica? En el fondo de estas preguntas lo que se esconde es una determinada manera de entender lo que es la fe cristiana en la creación y lo que es la comprensión del proceso evolutivo. En este artículo, antes de proceder a la lectura de Facchini, presentamos algunas pautas para un encuentro entre evolucionismo y fe cristiana.

El llamado “darwinismo” es un modo concreto de entender cómo se producen los procesos evolutivos. Surge como alternativa al modelo lamarckista y supone que la evolución es un proceso natural regido por la selección natural que criba las variaciones que surgen en la naturaleza y que por lucha por la supervivencia da lugar a la pervivencia de los más aptos. Este modelo darvinista fue modificado por los ultradarwinistas que hacen sospechar a Pierre Thuillier que “Darwin no era darwinista”.

Los conflictos están hoy lejos de estar superados. Hay actitudes que mantienen una irreductibilidad tanto por parte de científicos como por parte de las religiones (sobre todo, por parte de algunos grupos fundamentalistas e incluso por parte de algunos creyentes cualificados).

Basten unos ejemplos: el grupo SinDioses una actitud hostil ante todo lo que llama fundamentalismo y, en nuestro caso, al Creacionismo. Observamos una postura semejante: los SinDioses atacan a los protestantes y los protestantes a los científicos. Ambos son apologéticos y LUCHAN CONTRA, sin oír y sin intentar comprender.

Por parte católica o cristiana, hay también muchos ejemplos de posturas intolerantes e intransigentes y que niegan la posibilidad de hallar algo de verdad en el “otro”. Tal es el caso del grupo “existe Dios” y la polémica suscitada por los letreros ateos en los autobuses de Londres y ahora de algunas ciudades de España.

El aparente conflicto entre evolución y teología

Pero éste no es un tema que sea sólo objeto de debates en la prensa. Los teólogos de las ciencias (una nueva denominación emergente para los retos que presentan las modernas ciencias de la naturaleza a las formulaciones clásicas de los dogmas teológicos) han publicado desde hace más de 25 años sus trabajos.

En el punto álgido de la polémica saltó a la prensa el fallo del juez Jones en Dover (Pennsylvania, USA) sobre el Diseño Inteligente. La Junta escolar del Distrito de Dover quería imponer un libro creacionista en la Escuela pública. Un grupo de madres denunció a la Junta escolar. Es el famoso juicio Kitzmiller y otros contra la Junta Escolar del Distrito de Dover. La sentencia es ya casi mítica y apareció en un libro de Brockman. Frente a los que defienden que la Biblia es un libro científico y el argumento único de verdad (los creacionistas científicos), los evolucionistas reclaman la autonomía de las ciencias y el diálogo con los creyentes para encontrar pistas de diálogo. Algunas de las pautas propuestas entonces pueden encontrarse en el documentado artículo de Sarah Lancaster (2005), profesora de Teología en Ohio (USA) titulado “Competencia de Dios: Evolución y Nueva Creación” (Theology and Science).

También los científicos han intervenido en este debate. En el año 2001, uno de los grandes filósofos de la biología y que además se profesa ateo, el Dr. Michael Ruse (Universidad de Florida), publicó un libro que se ha difundido mucho entre los grupos interesados en los debates entre ciencia y religión. Su título es pretendidamente provocador: “¿Puede un evolucionista ser cristiano?”. Los ecos de la polémica suscitada han sido recogidos por el mismo autor en un trabajo que acaba de publicar en 2005. Su título en castellano es: “Darwinismo y cristianismo: ¿deben mantenerse en guerra o es posible la paz?”.

El profesor Ruse repasa los argumentos de algunos de los científicos que más defienden que no hay posibilidad de diálogo entre el evolucionismo darvinista y la religión, como Edward Wilson (el padre de la Sociobiología) o Richard Dawkins (el autor de El Relojero Ciego, entre otros trabajos). Sin embargo, Ruse (pese a reconocer su ateísmo) pone en duda el que tengan que ser incompatibles.

La respuesta indirecta de la Santa Sede

A esta polémica, el Vaticano no respondió directamente, ni ha respondido hasta el momento, sino a través de terceras personas. Por eso, en l´Osservatore Romano (16-17 enero de 2006) se publicó un artículo firmado por Fiorenzo Facchini (biólogo y sacerdote, Universidad de Bolonia) bajo el título “Evolución y Creación”. Ofrecemos aquí una traducción nueva a partir del texto original italiano que difiere en algunos puntos importantes de la traducción castellana que ofrece l´Osservatore. Como podrán ver los lectores, la postura oficiosa de la Santa Sede es clara. (Los textos del Catecismo de la Iglesia Católica han sido recogidos de la edición oficial española).


Fiorenzo Facchini
Texto del artículo de Fiorenzo Facchini en 2006    

El encendido debate que se está desarrollando desde hace varias décadas en los Estados Unidos sobre evolución y creación ha llegado a Europa hace algunos años y está inflamando el mundo cultural. Desgraciadamente, se ha contaminado con posiciones políticas, además de ideológicas, lo cual no es una ayuda para poder sostener una discusión serena. Determinadas afirmaciones de los “creacionistas” americanos han suscitado en el ambiente científico reacciones que traslucen un cierto dogmatismo en la defensa de las posturas del neodarwinismo resucitando posiciones científicas más típicas de la cultura del siglo XIX.

Muchas veces se tiene la impresión de que reina una gran confusión. También las vicisitudes de los nuevos programas de ciencias en las escuelas italianas, donde la evolución, después de haber sido eliminada ha vuelto a ser admitida, son signos de una cierta desorientación derivada de un conocimiento poco adecuado del problema. El mes pasado en Pennsylvania, el juez federal Jones se pronunció sobre la no admisibilidad de la enseñanza del Diseño Inteligente (DI) (la versión reciente del creacionismo científico, basada sobre una interpretación literal del libro del Génesis, de la que hablaremos más adelante), considerada como una teoría alternativa a la de la evolución y que habría de enseñarse en las clases de ciencias.

El magisterio de la Iglesia se ha expresado con gran claridad y apertura en varias ocasiones, especialmente a través de las intervenciones de Juan Pablo II. Recientemente, en el año 2004, se publicó, con la aprobación del Cardenal Ratzinger, un documento de la Comisión Teológica Internacional bajo el título: “Comunión y servicio. La persona humana creada a imagen de Dios”.

En el mundo científico, la evolución biológica representa la clave interpretativa de la historia de la vida sobre la Tierra y es el marco cultural de la biología moderna.

Se suele admitir que la vida en la Tierra debió comenzar en un ambiente acuático hace alrededor de 3.500 ó 4.000 millones de años con unos seres unicelulares, los procariotas, desprovistos de un núcleo propiamente dicho. Estos seres se seguirán sucediendo sin aparentes cambios hasta hace dos mil millones de años, momento en que hacen su aparición en las aguas que cubrían el planeta los primeros eucariotas (seres unicelulares con núcleo). Los organismos vivos pluricelulares tardarían todavía en llegar. Desde su aparición, hace mil millones de años, el ritmo evolutivo se realiza todavía de un modo lento y no generalizado. Sólo durante el período Cámbrico, hace entre 540 y 520 millones de años, se desarrollarán de forma casi explosiva las principales clases de seres vivos.

Es presumible que durante mucho tiempo no se dieran las condiciones idóneas sobre la Tierra para la evolución de los animales y los vegetales que hoy viven en ella. Pero todavía está sin resolver el problema de la sucesiva aparición de los peces, los anfibios, los reptiles, los mamíferos y las aves. La gran rapidez con que evolucionan es todavía hoy un problema sin resolver del todo. En los últimos minutos del reloj de la vida se forma la línea evolutiva que lleva a los humanos. Hace alrededor de 6 millones de años se ve aparecer la divergencia: por un lado, la dirección evolutiva que lleva a los monos antropomorfos; y por otra, la que aboca a un conglomerado de formas incluidad en el grupo de los Homínidos. Dentro de éste, hace unos dos millones de años se individualiza la línea evolutiva humana. Antes de que hiciera su aparición la forma humana moderna, cuyas más antiguas expresiones se encuentran hacia alrededor de 150.000 años, existieron otras formas humanas, clasificadas como Homo erectus y, todavía antes, el Homo habilis, con las cuales está emparentado el Homo sapiens.

Tratar de reconstruir esas diversas etapas es el cometido de la paleoantropología. A ella se suman las modernas investigaciones biomoleculares sobre el ADN para descubrir las analogías y diferencias que a nivel genético puedan hacer remontarnos a una ascendencia común.

Por lo que respecta a los factores y modalidades de la evolución, la discusión queda totalmente abierta. La feliz intuición de Darwin y, junto con él, aunque sea menos famosa, la de Wallace, sobre la importancia que tiene el proceso de la selección natural que actúa sobre las pequeñas variaciones dentro de las especies, producidas de modo casual (según la síntesis moderna, los así llamados errores en la réplica del ADN), representa un modelo interpretativo que explica para muchos todo el proceso evolutivo. Otros investigadores lo admiten para la microevolución; pero no consideran adecuado este mecanismo, basado solamente en las pequeñas variaciones al azar (o mutaciones), para explicar la formación en un tiempo relativamente breve de las estructuras demasiado complejas y de las grandes líneas evolutivas de los Vertebrados.

Para buscar otros mecanismos más adecuados, se tienen en consideración hoy los posibles avances de la biología evolutiva en el estudio de los genes reguladores que pueden experimentar sensibles cambios morfológicos. Los experimentos llevados a cabo sobre los genes reguladores que guían el desarrollo embrionario de los Crustáceos permitiría sugerir la hipotética posibilidad de la formación de nuevos planes organizativos por medio de una sola mutación genética. Las investigaciones en esta dirección podrían abrir nuevos horizontes. Pero siempre queda por ver si las causas de estas mutaciones se deben solo al azar o si podrían haber tenido una orientación de tipo preferencial.

En el proceso evolutivo debería siempre que prestar una particular atención a los cambios ambientales. El ambiente puede desempeñar el papel de hacer más lento el proceso, como quizás ocurrió en los primeros miles de millones de años de la vida sobre la Tierra, o el papel de la aceleración evolutiva, como ha podido acontecer en los últimos 500 millones de años. No podríamos estar ahora hablando de estas cosas si, hace unos 20 millones de años no se hubiera producido la formación del Rift africano, con valles y zonas abiertas que permitieron la evolución del bipedismo y de la humanidad. La historia de la vida sugiere que el desarrollo de los seres vivos ha requerido una coincidencia de factores genéticos y de condiciones ambientales favorables en el curso de una serie de acontecimientos naturales.

Al llegar a este punto, pueden plantearse dos preguntas que nos parecen cruciales: ¿puede quedar espacio para aceptar la creación y un proyecto de Dios? La aparición de la humanidad ¿representa un hito del desarrollo necesario en las potencialidades de la naturaleza?

Juan Pablo II en un discurso a un Simposio sobre “Fe cristiana y teoría de la evolución” (1985) afirmaba: “No hay obstáculos en la aceptación de una fe en la creación adecuadamente comprendida y una enseñanza de la evolución rectamente entendida… La evolución supone la creación; es más, la creación aparece a la luz de la evolución como un acontecimiento que se extiende en el tiempo, como una creación continua”.

El Catecismo de la Iglesia Católica observa que “la creación no ha salido de la mano del Creador enteramente terminada” (núm. 302). Dios ha creado un mundo que no es perfecto, sino “en estado de vía hacia una perfección última todavía por alcanzar a la que Dios la destinó. Este devenir trae consigo en el designio de Dios, junto con la aparición de ciertos seres, la desaparición de otros, junto con lo más perfecto lo menos perfecto, junto con las construcciones de la naturaleza también las destrucciones” (núm. 310)

Juan Pablo II en el mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias de octubre de 1996, reconoció que la evolución tiene el carácter de teoría científica, en atención a su coherencia con las observaciones y los descubrimientos de varias ramas de las ciencias. Al mismo tiempo pone de relieve que existan diversas teorías para explicar el proceso evolutivo, entre las cuales no faltan algunas que, por la ideología materialista en que se inspiran, no resultan aceptables para un creyente. Pero en este caso, lo que está en juego no es la ciencia sino una ideología.

El citado documento “Comunión y servicio” da por descontado que se acepta el proceso evolutivo. Lo que sí hay que reafirmar en teología (y también en un correcto razonamiento) es la relación de radical dependencia del mundo respecto a Dios, que ha creado las cosas de la nada; pero no se nos dice cómo.

En este marco puede inscribirse el debate actual sobre el proyecto de Dios sobre la creación. Como es sabido, los partidarios del Diseño Inteligente (DI) no niegan la evolución, pero afirman que la formación de determinadas estructuras complejas no se puede haber producido por acontecimientos casuales, sino que ha requerido intervenciones particulares de Dios en el curso de la evolución y responde a un proyecto inteligente.

Aparte de todo esto, para ellos no sería suficiente para explicar la evolución el hecho de las mutaciones de las estructuras biológicas, porque serían necesarios también los cambios ambientales, que acudirían junto a las intervenciones externas, que tendrían un carácter complementario o correctivo respecto a las causas naturales. De este modo, se introduce una causa superior en los acontecimientos de la naturaleza para explicar cosas que todavía no conocemos pero que en el futuro podríamos conocer.

Pero hay que reconocer que de esta manera no es como se comporta la ciencia. Aquí nos situamos en un plano distinto del nivel científico. Si se considera insuficiente el modelo propuesto por Darwin, que se busque otro; pero no es correcto desde el punto de vista metodológico salirse del campo de la ciencia pretendiendo asimismo hacer ciencia.

Parece, pues, correcta la decisión del Juez de Pennsylvania. El Diseño Inteligente (DI) no pertenece a la ciencia, y no se justifica la pretensión de que sea enseñado como teoría científica junto con la explicación darwinista. Con este proceder, sólo se crea confusión entre el nivel científico y nivel filosófico o religioso. Ni siquiera se requiere una visión religiosa para admitir la posibilidad de un diseño general sobre el universo. Es honesto reconocer que desde el punto de vista científico, el problema permanece abierto. Si uno se sale de la economía divina que actúa a través de las causas segundas (casi retrayéndose de su obra de creador), no se comprende por qué no se han evitado determinados acontecimientos catastróficos de la naturaleza, o linajes o estructuras evolutivas sin significado, o mutaciones genéticas perjudiciales en un diseño inteligente.

Por desgracia, en el fondo de todo se reconoce también una cierta tendencia de los científicos darwinistas a asumir la evolución en un sentido totalizador, pasando de la teoría a la ideología, en una visión que pretende explicar toda la realidad viviente, incluido el comportamiento humano, en términos de selección natural, excluyendo otras perspectivas, como si la evolución considerara superflua la creación y todo pudiera haberse autotransformado y pudiera ser reconducido por el azar.

Por lo que respecta a la creación, la Biblia habla de una dependencia radical de todos los seres respecto a Dios y de un diseño, pero no dice cómo esto se ha realizado. La observación empírica percibe la armonía del universo que se basa sobre leyes y propiedades de la materia y remite necesariamente a una causa superior, no como una demostración científica sino sobre la base en un razonamiento riguroso. Negarlo sería una afirmación ideológica y no científica. La ciencia en cuanto tal, con sus métodos, no puede demostrar, pero tampoco excluir, que se haya realizado un diseño superior, sean cuales sean sus causas, pero que en apariencia parecen casuales o reducirlas exclusivamente a causas naturales. “Incluso el resultado de un proceso natural verdaderamente contingente puede encuadrarse en el plan providencial de Dios mediante la creación”, se afirma en el citado documento “Creación y servicio”.

Lo que a nosotros nos parece casual debía estar ciertamente presente y querido en la mente de Dios. El proyecto de Dios sobre la creación puede realizarse a través de las causas segundas con el curso natural de los acontecimientos, sin que haya que pensar en intervenciones milagrosas que orientan en otra dirección. “Dios no hace las cosas sino que trabaja de manera que se hagan”, observaba Teilhard de Chardin. Y el Catecismo de la Iglesia Católica afirma: “Dios es la causa primera que opera en y por las causas segundas” (núm. 308).

El otro punto delicado está representado por el hombre, que no puede considerarse un producto necesario y natural de la evolución. El elemento espiritual que lo caracteriza no puede emerger de las potencialidades de la materia. Es el salto ontológico, la discontinuidad que el magisterio ha reafirmado siempre para la aparición del hombre.

Esa discontinuidad supone una voluntad positiva de Dios. Maritain observaba que la trascendencia del hombre debida al alma acontece “gracias a la intervención final de una elección libre y gratuita operada por Dios creador que trasciende todas las posibilidades de la naturaleza material”. ¿Cuándo, cómo y dónde Dios quiso que se encendiera la chispa de la inteligencia en uno o en varios Homínidos? La naturaleza tiene la potencialidad de acoger el espíritu según la voluntad de Dios creador, pero no puede producirlo por sí sola. En el fondo es lo que sucede también en la formación de todo ser humano y es lo que marca la diferencia entre el hombre y el animal; una afirmación que se hace fuera de la ciencia empírica y, en cuanto tal, no puede ser ni probada ni negada con la metodología de la ciencia.

Por lo que respecta al momento en que apareció el hombre, no estamos en situación de determinarlo. Con todo se pueden percibir las señales de la especificidad del ser humano, como hizo notar Juan Pablo II en el citado mensaje de 1996. Estos signos pueden reconocerse también en los productos de la tecnología, en la organización del territorio, si revelan intencionalidad y un significado en el contexto de la vida. En una palabra, son las manifestaciones de la cultura las que pueden orientarnos de modo más claro a la hora de personalizar la presencia humana.

Las manifestaciones de la cultura se colocan en un plano o nivel extrabiológico y expresan una trascendencia (como reconocen Dobzhansky, Ayala y otros científicos evolucionistas), son una discontinuidad que a nivel filosófico se considera de naturaleza ontológica.

Según el parecer del que escribe estas líneas no es necesario esperar a la aparición del Homo sapiens, de las sepulturas o del arte. La delimitación del nivel evolutivo a partir del cual puede ser reconocido lo humano, es decir, si tiene 150.000 años como Homo sapiens, o incluso dos millones de años como Homo habilis es una materia que debe ser debatida dentro del nivel científico más que del nivel filosófico o teológico.

Para concluir, en una visión que va más allá del horizonte empírico, podemos decir que no somos hombres por azar, y tampoco por necesidad, y que la aventura humana tiene un sentido y una dirección marcada por un diseño superior”.

Leandro Sequeiros es Catedrático de Paleontología y Profesor de Filosofía en la Facultad de Teología de Granada.

Lunes 02 Febrero 2009

Leandro Sequeiros

Tierra plana

Tierra plana 

 

Adaptación del siglo XV de un mapa O-T. Este tipo de mapamundi medieval ilustra tan solo la parte accesible de una tierra esférica, ya que se creía que nadie podía ser capaz de cruzar el clima tórrido cerca del ecuador para pasar al otro lado del globo.

La noción de una Tierra plana se refiere a la idea de que la superficie habitada de la Tierraes plana, en lugar de ser una tierra esférica curvada. Este artículo se centra en las visiones sobre la forma de la Tierra durante la historia de Europa, en evidencias históricas a favor y en contra de la creencia moderna de que la gente en la Europa Medieval creía que la Tierra era plana, en creyentes modernos en una Tierra plana, y en el uso de la idea de una tierra plana en la literatura y la cultura popular.

Al principio de la antigüedad clásica, la creencia generalizada consistía en que la Tierra era plana. Los filósofos griegos de ese periodo tenían tendencia a sacar conclusiones similares a las de Anaximandro, quien creía que la Tierra era un corto cilindro con una superficie plana y circular.1 Se ha conjeturado que la primera persona en haber defendido la idea de una tierra esférica fue Pitágoras (siglo VI a. C.), pero esa idea contradice el hecho de que la mayoría de los presocráticos pitagóricos consideraban que la tierra era plana2 .Eratóstenes, sin embargo, ya había calculado hacia el siglo III a. C. que la Tierra era una esfera, así como una estimación de su circunferencia.3

En tiempos de Plinio el Viejo, en el siglo I, la mayoría de los estudiosos occidentales aceptaban que la Tierra tenía forma esférica. Más o menos por entonces, Claudio Ptolomeoderivó sus mapas de un globo curvado, y desarrollo el sistema de latitudlongitud, y climas. Sus escritos se convirtieron en la base de la astronomía europea durante la Edad Media, aunque la antigüedad tardía y la Alta Edad Media vieron argumentos ocasionales en favor de una Tierra plana.

El error moderno de que la gente en la Edad Media creía que la tierra era plana se introdujo por primera vez en el imaginario popular en el siglo XIX.

Antigüedad  

 

Mapa esquemático de un manuscrito del siglo XII del Comentario al Sueño de Escipión de Cicerón de Macrobio, mostrando la zona habitada del norte del mundo, separada de las antípodas por un océano imaginario ocupando todo el ecuador.

La creencia en una Tierra plana se encuentra ya en los escritos más antiguos de lahumanidad. En la primera mitología caldea, el mundo se representa como un disco redondo y plano que flota en el océano, y eso formó la premisa para los primeros mapas griegos, como los de Anaximandro y Hecateo de Mileto.

En los tiempos clásicos apareció la idea alternativa de que la Tierra era esférica. Fue defendida por Pitágoras, aparentemente por razones estéticas, ya que también argumentaba que todos los demás objetos astronómicos eran a su vez esféricos. Aristóteles presentó evidencias de la forma esférica de la Tierra mediante sus observaciones,4 apuntando que los viajeros que viajaban hacia el sur veían las constelaciones de ese hemisferio subir su posición en elhorizonte. Eso sólo es posible si dicho horizonte se encuentra formando un ángulo con respecto al horizonte de alguien ubicado más al norte. Por lo tanto, la forma de la Tierra no podía ser plana.5 Además, el borde de la sombra de la Tierra en la Luna durante la fase parcial de un eclipse lunar siempre es circular, sin importar cuan alta esté la Luna sobre el horizonte. Sólo una esfera puede generar una sombra circular en cualquier dirección, ya que un disco circular plano crearía una sombra con forma de elipse en la mayor parte de las direcciones.6

La circunferencia de la Tierra fue medida hacia el 240 a. C. por Eratóstenes. Él sabía que en Siena (hoy Asuán), en Egipto, la luz del Sol caía en perpendicular durante el solsticio deverano, mientras que la sombra creada por el sol en Alejandría estaba en un ángulo aproximado de 1/50o de círculo. Estimó la distancia en línea recta entre Siena y Alejandría en unos 5.000 estadios, lo que le permitió calcular la circunferencia de la Tierra en unos 252.000 estadios, y cada arco de grado en 700 estadios.7 Aunque Eratóstenes empleó aproximaciones bastante amplias, dependiendo de la longitud que aceptemos para un stadion, su resultado está dentro de un margen de entre un 2% y un 20% de los valores calculados hoy en día. Vale la pena comentar que Eratóstenes sólo podía medir la circunferencia de la Tierra asumiendo que la distancia al Sol es tan grande que sus rayos son esencialmente paralelos. Una medición similar, incluida en un tratado matemático chino (el Zhoubi suanjing) del siglo I, fue empleada para medir la distancia hasta el Sol asumiendo que la Tierra era plana.8

Durante este periodo, la Tierra se solía considerar como dividida en zonas de clima, con un clima frío en los polos norte y sur, un mortal clima tórrido cerca del ecuador, y un suave y habitable clima temperado entre ambos. Se pensaba que las distintas temperaturas en las regiones dependían de su distancia hasta el Sol, aunque se equivocaban al creer que nadie podía cruzar la línea del clima tórrido y alcanzar las tierras de la otra mitad del globo. En su día, esas tierras imaginarias y sus habitantes fueron llamados antípodas9

Lucrecio (siglo I a. C.) se opuso al concepto de una tierra esférica, porque encontraba absurda la idea de las antípodas. Pero para el siglo I,Plinio el Viejo se consideraba en posición de afirmar que todo el mundo estaba de acuerdo con la idea de la forma esférica de la Tierra (Naturalis Historia, 2.64), aunque aún siguió habiendo disputas acerca de la naturaleza de las antípodas, y como era posible mantener el océano formando una curva. De forma muy interesante, Plinio considera, como “teoría intermedia”, la posibilidad de una esfera imperfecta, “con forma de piña” (Naturalis Historia, 2.65)

En el siglo II el astrónomo Ptolomeo dio varios argumentos defendiendo la forma esférica de la Tierra. Entre ellos estaba la observación de que al navegar hacia las montañas, parecían crecer sobre el mar, indicando que estaban anteriormente ocultas por la superficie curvada del mar.10

A finales de la edad clásica, enciclopedistas tan renombrados como Macrobio (siglo IV) y Marciano Capella (siglo V) discutieron la circunferencia de la esfera terrestre, su posición central en el universo, la diferencia de las estaciones entre los hemisferios norte y sur, y muchos otros detalles geográficos.11 En su Comentario al Sueño de Escipión de Cicerón, Macrobio describe la Tierra como un globo de tamaño insignificante en comparación con el resto del cosmos12

La Iglesia primigenia  

Desde la antigüedad clásica y los principios de la teología cristiana, el concepto de la Tierra como esfera se había extendido completamente.13Como en la cultura secular, una pequeña minoría defendía la forma plana para la Tierra. También había algún debate acerca de la posibilidad de la existencia de habitantes en las antípodas: la existencia de gente a la que se suponía separada por un clima tórrido mortal era muy difícil de reconciliar con la visión cristiana de una humanidad unificada, descendiente de una misma pareja original y redimida por un solo Jesucristo.

San Agustín de Hipona (354 - 430) argumentó en contra de que hubiera habitantes en las antípodas:

Pero sobre la fábula de que existen los Antípodas, es decir, hombres que viven en el lado opuesto de la tierra, donde el sol se levanta cuando para nosotros se pone, hombres que caminan con sus pies opuestos a los nuestros, eso no es creible en modo alguno. Y, ciertamente, no se afirma que se haya aprendido tal cosa por conocimiento histórico, sino por conjetura científica, basándose en que la tierra está suspendida dentro de la concavidad del cielo, y que tiene tanto espacio en un lado como en el otro: por ello afirman que la parte bajo nosotros también debe de estar habitada. Pero no remarcan que, aunque se supone científicamente demostrado que el mundo tiene una forma esférica y redonda, de eso no se sigue que la otra cara de la tierra esté libre de agua; ni tampoco, aunque estuviera realmente libre de agua, se sigue que esté necesariamente habitada.14

Como esa gente tenían que ser descendientes de Adán, tenían que haber viajado hacia el otro lado del mundo en algún momento; San Agustín continúa:

Es demasiado absurdo decir que algún hombre puede haber tomado un barco y viajado a través de todo el ancho océano, y cruzado desde este lado del mundo al otro, y que por tanto incluso los habitantes de esa lejana región puedan descender de ese hombre primigenio.

Curiosamente, este parágrafo sería empleado siglos después por los colonizadores del Nuevo Mundo y de África para justificar su actitud de desprecio por los indígenas desde una base teológica. En cualquier caso, San Agustín no sólo no niega la idea de una Tierra redonda, sino que describe explícitamente la Tierra como un globo en varios de sus escritos.15

 

Dibujo de la tierra según Cosmas Indicopleustes – tierra plana en un tabernáculo.

Unos cuantos autores cristianos se opusieron frontalmente al concepto de que la Tierra era redonda:

Lactancio (245 - 325), tras su conversión al cristianismo y su rechazo de la filosofía griega, lo calificó de “locura”, al argumentar que la gente en el otro lado del mundo no “obedecería” a la gravedad.16 Se preguntaba,

¿Existe acaso alguien tan insensato como para creer que hay personas cuyas huellas están más altas que sus cabezas? ¿Que las simientes y los árboles crecen cabeza abajo? ¿Que las lluvias y las nieves caen hacia arriba hacia el suelo? No tengo palabras para dar a aquellos que, una vez que han errado, perseveran insistentemente en su locura y defienden una cosa vana tras otra17

San Cirilo de Jerusalén (315 - 386) veía la Tierra como un firmamento flotando en el agua (aunque la cita relevante se encuentra en el curso de un sermón a los recién bautizados, y no está claro si estaba hablando de forma poética o en un sentido más físico) [cita requerida]

San Juan Crisóstomo (344 - 408) creía que una Tierra esférica era contradictoria con el contenido de las sagradas escrituras.18 Diodoro de Tarso (fallecido en 394) también defendía la idea de una Tierra plana basándose en las escrituras; sin embargo, la opinión de Diodoro solo ha llegado a nosotros a través de una crítica de la misma realizada por Focio.19

Severianoobispo de Gabala (fallecido en 408), escribió: “La Tierra es plana, y el Sol no pasa bajo ella durante la noche, sino que viaja a través de las zonas del norte, como si estuviera oculto por un muro”.20

El monje egipcio Cosmas Indicopleustes (547) en su Topographia Christiana, en la que el Arca de la Alianza debía representar el conjunto deluniverso, argumentaba en base teológica que la Tierra era plana, un paralelogramo encerrado por cuatro océanos. Por lo menos un escritor cristiano temprano, San Basilio de Cesarea (329 - 379), creía que el asunto era teológicamente irrelevante.21

Distintos historiadores han mantenido que estos defensores de la Tierra plana fueron, bien influyentes (punto de vista tipificado por Andrew Dickson White), bien relativamente irrelevantes (tipificado por Jeffrey Russell) durante la Edad Media. La escasez de referencias a sus creencias en escritos medievales posteriores convence a la mayoría de los historiadores actuales de que su influencia fue escasa.

La Edad Media 

Alta Edad Media 

 

Mapa T-O del siglo XIIrepresentando el mundo no habitado según descripción de San Isidoro deSevilla en su Etimologías. (cap. 14,de terra et partibus).

Con el fin de la civilización romanaEuropa Occidental entró en la Edad Media con grandes dificultades que afectaron a la producción intelectual del continente. La mayoría de los tratados científicos de la antigüedad clásica (escritos en griego) no estaban disponibles, ocupado su lugar por resúmenes y compilaciones simplificadas. Aún así, la mayoría de los libros de texto de la Alta Edad Media defendían la forma esférica de la Tierra. Por ejemplo, muchos manuscritos medievales de Macrobio incluían mapas de la Tierra que mostraban las antípodas, mapas de zonas mostrando los climas Ptolemaicos derivados del concepto deTierra esférica, y un diagrama mostrando la Tierra (etiquetada como globus terrae, el globo terrestre) como el centro de un conjunto de esferas celestes ordenadas jerárquicamente.22 Se pueden encontrar imágenes de algunas de estas representaciones en el ya citado Sueño de Escipión.

La visión europea de la forma de la Tierra durante la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media se puede expresar mejor mediante los escritos de los eruditos cristianos primigenios:

  • Boecio (480 - 524 adc.), quien también escribió un tratado de teología (Sobre la trinidad), repitió el modelo de Macrobio de la Tierra como punto insignificante en el centro de un cosmos esférico en su influyente y ampliamente traducida obra, De consolatione Philosophiae.23
  • San Isidoro de Sevilla (560 - 636) enseñó en su ampliamente difundida enciclopedia (las Etimologías) que la Tierra era redonda. La interpretación de su descripción es ambigua, y algunos autores sostienen que en realidad se refería a una Tierra con forma de disco; sin embargo, el resto de sus obras dejan claro que consideraba la Tierra como un globo.24 También admitió la posibilidad de que hubiera gente habitando las antípodas, aunque considerándolo como leyenda25 y recalcando que no había pruebas de su existencia.26 Además, la analogía ya comentada de San Isidoro que podía interpretarse como presentando la Tierra como un disco fue usada a lo largo de la Edad Media por autores claramente a favor de una Tierra esférica, como por ejemplo el obispo del siglo IX Rabanus Maurus, quien comparó la parte habitable del hemisferio norte (el clima temperado del norte según Aristóteles de Estagira) con una rueda, imaginada como una sección de la esfera completa.
  • El monje Beda (672 - 735) escribió en su influyente tratado sobre el cálculo de la fecha de Pascua (o computus), El devenir del tiempo, que la Tierra era redonda, explicando la longitud distinta del tiempo de luz diurna con las estaciones por “la redondez de la Tierra, pues no sin razón es llamada el orbe del mundo en las páginas de las Sagradas Escrituras y en la literatura ordinaria. Está, de hecho, situada como una esfera en el centro del Universo.”.27 La gran cantidad de manuscritos supervivientes de esa obra, copiados a fin de alcanzar el requisitocarolingio de que todos los clérigos estudiaran el computus, indica que muchos, si no todos los clérigos estudiaron como cierta la idea de la esfericidad de la Tierra28 Aelfrico parafraseó a Beda en Inglés antíguo, diciendo “Ahora la redondez de la Tierra y la órbita del Sol constituyen los obstáculos a la misma longitud del día en todas las tierras.”29
  • A veces se menciona al obispo Virgilio de Salzburgo (700 - 784) como víctima de persecuciones por haber enseñado “una perversa y pecaminosa doctrina … contra Dios y contra su propia alma” acerca de la forma esférica de la Tierra. El Papa Zacarías decidió que “si fuese claramente establecido que profesa creencia en otro mundo y otras gentes existiendo bajo la Tierra, o en [otro] Sol y Luna, deberéis formar un concilio y privarle de su rango sacerdotal, y expulsarle de la Iglesia.”30 El tema en disputa no era la forma esférica de la Tierra en sí misma, sino si la gente que vivía en las antípodas eran o no descendientes de Adan, y por tanto si eran o no susceptibles de redención. Virgilio logró librarse a sí mismo de esos cargos, fue más tarde ordenado obispo y canonizado en el siglo XIII31

Una pista no literaria y muy gráfica de que la gente en la Edad Media creía en la forma esférica de la Tierra es el uso del orbe (globus cruciger) en la regalía de muchos reinos y del Sacro Imperio Romano Germánico. Su uso está atestiguado desde los tiempos del emperador Teodosio II(401 - 450), a lo largo de la Edad Media; el Reichsapfel, por ejemplo, se usó durante la coronación de Enrique VI del Sacro Imperio Romano Germánico en 1191.

Un estudio reciente de conceptos medievales acerca de la forma esférica de la Tierra indicaba que “desde el siglo VIII, ningún cosmógrafo digno de tal nombre ha cuestionado la forma esférica de la Tierra”.32 Por supuesto, la opinión general de la población no la definen, ni entonces ni ahora, los intelectuales de renombre. Es difícil decir lo que la mayoría de la población pensaba sobre la forma de la Tierra, si es que se lo llegaban a plantear. Puede haber sido tan irrelevante para ellos como el Principio de indeterminación de Heisenberg lo es para la mayoría de nuestros contemporáneos.

Baja Edad Media  

 

Dibujo de una edición de 1550 de “De sphaera mundi“, el libro deastronomía más influyente del siglo XIII.

Hacia el siglo XIEuropa supo de la astronomía islámica. Cerca del 1070 se inició la revolución del siglo XII, que supuso una revitalización intelectual de Europa con fuertes raíces filosóficas y científicas, y un incremento en la afición por el estudio de la naturaleza. Para entonces, abundantes registros sugieren que se eliminó cualquier duda que los europeos pudieran haber tenido hasta entonces respecto a la forma esférica de la Tierra.

Hermann von Reichenau (10131054) fue de los primeros académicos cristianos en estimar la circunferencia de la Tierra siguiendo el método de EratóstenesTomás de Aquino (12251274), el más importante y estudiado teólogo de la Edad Media, creía en una Tierra esférica; e incluso dio por sentado que sus lectores también opinaban que la Tierra era esférica.33 Las lecturas en las universidades medievales solían presentar evidencias de la idea de que la Tierra es una esfera.34 Así mismo, el “De sphaera mundi“, el libro de astronomía más influyente del siglo XIII y de lectura obligatoria para los estudiantes de todas las universidades europeas occidentales, describe el mundo como una esfera.

El libro noruego Konungs skuggsjá, de cerca de 1250, dice claramente que la Tierra es redonda, y que cuando es de noche en el otro lado de la Tierra, es de día en Noruega. El autor también discute la existencia de las Antípodas, y resalta que, si existen, deben de ver el sol al norte de su posición durante el mediodía, así como que sus estaciones serán opuestas a las que se aprecian en el hemisferio norte.

 

Representación artística de una Tierra esférica, (c.1400).

El desarrollo tardío de la literatura en lengua vernácula también ofrece evidencia sobre la idea de que la forma esférica de la Tierra era un conocimiento extendido fuera de los círculos académicos. El conocimiento académico de la época se escribía habitualmente en latín. Por ello, los trabajos en idiomas o dialectos nativos (como el italiano, el español o el alemán) normalmente estaban destinados a audiencias más extensas.

La Divina Comedia de Dante Alighieri, la última gran obra de la literatura de la Edad Media, escrita en italiano, presenta una Tierra de forma esférica. Así mismo, el Elucidarium de Honorius Augustodunensis (1120), un importante manual para la instrucción de clérigos menores que fue traducido a inglés, francés, alemán, ruso, holandés, noruego, islandés, español y varios dialectos italianos, se refiere de forma explícita a una Tierra esférica. Igualmente, el hecho de que Bertold de Ratisbona (mediados del siglo XIII) use la Tierra esférica como ilustración de uno de sus sermones muestra que, por lo menos en su congregación, la idea era ampliamente conocida. El sermón fue escrito y recitado en alemán vernáculo, por lo que no estaba dirigido a una audiencia con estudios.

Reinhard Krüger, profesor de literatura Romance en la Universidad de Stuttgart (Alemania) ha descubierto más de 100 escritores en lenguas latinas y vernáculas desde la antigüedad hasta el siglo XV que estaban convencidos de que la Tierra era esférica como una pelota. Sin embargo, en fecha tan tardía como el siglo XV, el teólogo español Alonso Tostado aún discutía la existencia de habitantes de las Antípodas.35 Desde un punto de vista europeo, la exploración portuguesa de África y Asia, las exploraciones españolas en las Américas durante el siglo XV, y la circunnavegación de la Tierra hecha por Fernando de Magallanes, aportaron las pruebas experimentales necesarias acerca de la forma global de la Tierra.

Mundo musulmán medieval  

Muchos académicos musulmanes, como Ibn Hazm (1069), Abu-al-Faraj ibn Al-Jawzi (1200) e Ibn Taymiyyah (1328) declararon un acuerdo mutuo (Ijma) según el cual los cuerpos celestes son esféricos. La afirmación de académicos posteriores, como as-Suyuti (1505), de que la Tierra es plana, representa una desviación de esa opinión inicial36

Los académicos que defendían el concepto de Tierra esférica lo usaron, de una forma impecablemente islámica, para calcular la distancia más corta entre cualquier punto de la Tierra y La Meca. Eso también les ayudaba a determinar la Alquibla, la dirección hacia la que todo musulmán debe rezar. Los matemáticos musulmanes desarrollaron la trigonometría esférica con el fin de poder realizar estos cálculos.37

Existe así mismo un verso en el Corán [79:30] que en una traducción libre puede interpretarse como “Hizo la tierra con forma de huevo”,38 lo que sugiere que la Tierra no se consideraba como plana. La mayoría de las traducciones (“Y tras esto Él esparció la Tierra”) sugieren que este verso puede apoyar la teoría de la Tierra plana.

Tiempos modernos  

La errónea creencia común de que la gente antes de la Era de los Descubrimientos creía que la Tierra era plana entró en la imaginación popular tras la publicación del libro «La vida y viajes de Cristóbal Colón», de Washington Irving, en 1828. En los Estados Unidos de Américaesta idea incorrecta sigue vigente entre la población, e incluso es ampliamente repetida en libros de texto de gran tirada. Ediciones anteriores del The American Pageant, un popular libro de texto de Thomas Bailey, afirman que «Los supersticiosos marineros … se volvían cada vez más amotinados … porque temían navegar más allá del borde del mundo»; sin embargo, no hay ninguna referencia histórica conocida que afirme tal cosa.39 En realidad, los marineros fueron seguramente los primeros en saber de la curvatura de la Tierra a través de sus observaciones diarias, como por ejemplo el ver cómo los detalles de la costa o los mástiles de otros barcos surgían o se hundían en el horizonte con la distancia.

Véase también 

Notas y referencias  

  1.  Anaximandro, Fragments and Commentary, Arthur Fairbanks, ed. y trad., (Plut., Strom. 2 ; Dox. 579); citado del Hanover Historical Texts Project. [1]
  2.  Burch, George Bosworth. The Counter-Earth. Osirus, vol. 11. Saint Catherines Press, 1954. p. 267-294
  3.  Biblioteca de Bede, The Myth of the Flat Earth[2]
  4.  G. E. R. Lloyd, Aristotle: The Growth and Structure of His Thought, (Cambridge: Cambridge Univ. Pr., 1968), pp. 162-164.
  5.  Aristóteles, De caelo, 297b24-31
  6.  Aristóteles, De caelo, 297b31-298a10
  7.  Albert Van Helden, Measuring the Universe: Cosmic Dimensions from Aristarchus to Halley, (Chicago: Univ. of Chicago Pr., 1985, pp. 4-5. ISBN 0-226-84882-5
  8.  G. E. R. Lloyd, Adversaries and Authorities: Investigations into Ancient Greek and Chinese Science, (Cambridge: Cambridge Univ. Pr., 1996), pp. 59-60.
  9.  Alfred Hiatt, “Blank Spaces on the Earth,” The Yale Journal of Criticism, 15, (2002): 223–250; Michael Livingston, Modern Medieval Map Myths: The Flat World, Ancient Sea-Kings, and Dragons, 2002.
  10.  Ptolomeo, Almagest, I.4, citado en Edward Grant, A Source Book in Medieval Science, (Cambridge: Harvard Univ. Pr., 1974), pp. 63-4
  11.  Macrobio, Comentario al Sueño de Escipión de Cicerón, V.9-VI.7, XX.18-24, trad. W. H. Stahl, (New York: Columbia Univ. Pr., 1952; Marciano Capella, ElMatrimonio de Filología y Mercurio, VI.590-610, trad. W. H. Stahl, R. Johnson, y E. L. Burge, (New York: Columbia Univ. Pr., 1977).
  12.  Macrobio, Commentario al Sueño de Escipion, trad. W. H. Stahl, (New York: Columbia Univ. Pr., 1952), caps. v-vii, (pp. 200-212).
  13.  Como muestra el globus cruciger (esférico) que aparece en monedas de Teodosio II
  14.  De Civitate Dei, Libro XVI, Capítulo 9 — Sobre si debemos creer en las Antípodas, traducido al inglés por Rev. Marcus Dods, D.D.; de la Biblioteca Etérea de Clásicos Cristianos en el Calvin College
  15.  En su comentario sobre la Interpretación literal del Génesis, Agustín considera la Tierra como un globo: “En el momento en que para nosotros es noche, el sol ilumina con su presencia [otras partes del mundo ...]. Durante su circuito de 24 horas, siempre hay un lugar donde es de día y uno donde es de noche.” “Aunque el agua aún cubría toda la Tierra, no había nada que evitase, en la enorme esfera acuosa, en un lado el día por la presencia de luz, y en el otro la noche, por la ausencia de luz.” (San Agustín de Hipona, La Interpretación Literal del Génesis, 30, 33) [3]
  16.  http://www.christiananswers.net/q-aig/aig-c034.html (en inglés) contiene información sobre la correlación entre el concepto de tierra plana y la Iglesia católica; aunque está escrito desde el punto de vista de un punto de vista de apología del cristianismo, la información que se ofrece está basada en hechos.
  17.  Se cita a Lactancio en un libro publicado por Andrew D. White, listado en las lecturas recomendadas (enlace en inglés)
  18.  http://www.newadvent.org/cathen/06447a.htm. Se dice acá que San Juan Crisóstomo era “uno de los propugnadores de este error, refiéndose a la exégesis de las escrituras que se hacía en la época y por la cual los padres de la Iglesia aceptaban la idea de la tierra plana”
  19.  J.L.E. Dreyer, A History of Planetary Systems from Thales to Kepler. (1906); reedición como A History of Astronomy from Thales to Kepler (New York: Dover Publications, 1953).
  20.  J.L.E. Dreyer, A History of Planetary Systems, (1906)
  21.  San Basilio el Grande, Hexaemeron 9 – HOMILIA IX – “La creación de los animales terrestres”, Iglesia Ortodoxa de los Santos Inocentes.en inglés
  22.  B. Eastwood y G. Graßhoff, Planetary Diagrams for Roman Astronomy in Medieval Europe, ca. 800-1500Transactions of the American Philosophical Society, 94, 3 (Philadelphia, 2004), pp. 49-50.
  23.  S. C. McCluskey, Astronomies and Cultures in Early Medieval Europe, (Cambridge: Cambridge Univ. Pr., 1998), pag. 114, 123.
  24.  Isidoro, Etymologiae, XIV.ii.1[4]; Wesley M. Stevens, “The Figure of the Earth in Isidore’s De natura rerum”, Isis, 71(1980): 268-277.
  25.  Isidoro, Etymologiae, XIV.v.17[5].
  26.  Isidoro, Etymologiae, IX.ii.133[6].
  27.  (De temporum ratione, 32).
  28.  Faith Wallis, trad., Bede: The Reckoning of Time, (Liverpool: Liverpool Univ. Pr., 2004), pág. lxxxv-lxxxix.
  29.  Aelfrico de Eynsham, On the Seasons of the Year, Peter Baker, trad. [7]
  30.  MGH, Epistolae Selectae 1, 80, pp. 178-9.[8]; traducción al inglés en M. L. W. Laistner, Thought and Letters in Western Europe: A.D. 500 to 900, 2a. ed., (Ithaca: Cornell Univ. Pr., 1955), pp. 184-5.
  31.  Enciclopedia Católica, [9] (en inglés)
  32.  Klaus Anselm Vogel, “Sphaera terrae - das mittelalterliche Bild der Erde und die kosmographische Revolution,” Trabajo de doctorado, Georg-August-Universität Göttingen, 1995, p. 19.[10]
  33.  Cuando Aquino escribió la Summa, en el principio, la idea de una Tierra esférica es el ejemplo usado cuando quiere mostrar que los campos de la ciencia se distinguen por sus métodos más que por el sujeto de su estudio… “Las ciencias se distinguen por los distintos métodos que usan. Pues el astrónomo y el físico pueden ambos probar la misma conclusión – que la Tierra es, en este caso, redonda: el astrónomo lo demuestra mediante las matemáticas, pero el físico lo demuestra por la naturaleza de las cosas. [11] (en inglés)”
  34.  E. Grant, Planets. Stars, & Orbs: The Medieval Cosmos, 1200-1687, (Cambridge: Cambridge Univ. Pr., 1994), pp. 626-630.
  35.  A. D. White, A History of the Warfare of Science with Theology in Christendom, (New York: D. Appleton & Co., 1896)[12].
  36.  Anonymous, History, Science and Civilization: Early Muslim Consensus: The Earth is Round (en inglés).
  37.  David A. King, Astronomy in the Service of Islam, (Aldershot (U.K.): Variorum), 1993.
  38.  Compared Translations of the meaning of the Quran – 79:30 (en inglés)
  39.  James. W. Loewen, Lies My Teacher Told Me: Everything Your History Textbook Got Wrong, (Touchstone Books, 1996), p. 56

Enlaces externos  

Fuente: Wikipedia

¿Porque los cientificos actuales no aceptan la teoria del Diseño inteligente?

¿Porque los cientificos actuales no aceptan la teoría del Diseño inteligente?

La respuesta nos la da el dr. Carmona (oldearth.wordpress.com), desde su opinión como cientifico español.

El DI tiene dos partes:

(i) Explica los fundamentos de la vida (el ADN, proteínas, etc), Eso ya lo explica la biología y no necesita que venga otra disciplina a explicar lo mismo  y

(ii) La parte que explica que las estructuras complejas han debido ser creadas por un diseñados. Eso es una creencia en tanto en cuanto no puede ser  validada experimentalmente, no se pueden encontrar evidencias en el registro vivo o fósil, no hace predicciones y no es falsable.

Mientra que la evolución hace predicciones (”El origen de las especies” está llena de ellas y se han podido comprobar ya) y se se probar experimentalmente, lo que postula el DI no se puede probar. Decir que una cosa compleja ha de ser creada forzosamente no deja de ser una conjetura. Igual que decir que los del signo de Sagitario son personas alegres y optimistas.

Ysi me equivoco que alguien me muestre alguna evidencia experimental, no basada en la lógica o en las creeencias.

Dr. Manuel Carmona.

Evangelismo en el ciberespacio…un portal de Internet en Francia alcanza a miles para Jesús

 

Evangelismo en el ciberespacio…un portal de Internet en Francia alcanza a miles para Jesús

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Dale Hurd – CBN News – Paris, Francia

La Internet ha sido culpada de un sinnúmero de males sociales. Pero esta red de comunicaciones podría ser el último campo misionero. En Francia un ministerio cristiano está llevando el evangelio al ciberespacio con resultados espectaculares.

Cuando Eric Celerier diseñó su primer sitio Web como pastor de jóvenes, Internet apenas empezaba, él recuerda cuan emocionado estaba de recibir 30 visitas diarias. 

“Yo pensaba, oh 30 personas están viendo nuestro sitio. Increíble”.

Hoy sus sitios Web tienen un millón de visitas al mes. Celerier es fundador de Topchretien.com, un portal para cristianos. El también fundó Connaitredieu.com ó “buscando a Dios” un sitio evangelístico para no cristianos disponible en 13 idiomas.

“Es una presentación paso a paso del Evangelio. Empieza con el amor de Dios… 50 versos de la Biblia sobre el amor de Dios ‘Dios te ama’ y todo eso… y luego llegamos a Jesús y va paso a paso terminando con una oración. Cuando lanzamos eso en 2005 nos sorprendió la respuesta de miles de personas buscando a Dios, viniendo al sitio y diciendo ‘quiero ser Cristiano.’”

Cada día hay 1.300 decisiones por cristo. Y este mes el número de decisiones alcanzó la marca simbólica de un millón.

Y gracias a un añadido disponible en Google Earth usted puede ver las decisiones en tiempo real. Cientos de voluntarios en todo el mundo están listos a responder a esas decisiones en el momento en que ocurren.

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Celerier también compra vínculos a Google y Yahoo para que gente que busca cosas de dios encuentre su página.

“Es lo que hacemos con algunas palabras como Alá, “Dios” en Árabe. Así que cuando alguien en Arabia Saudita escribe Alá en Google, encontrará un anuncio en árabe que dice ‘Alá te ama’, y ‘haga click aquí para saber más’ y así vendrá a nuestra página”.

El también fundó el sitio Web en inglés godrev.com donde puede ver programas como la versión en inglés de mundo cristiano.

En Francia un emprendedor tuvo la visión de usar la Internet para alcanzar al mundo con el evangelio, hoy él está haciendo justo eso.

Celerier se considera un “pionero del evangelismo con nuevas tecnologías”. También puede ser un emprendedor evangelista y su campo de misión es el ciber-espacio.

“Así es como vemos a la Internet, como un campo misionero donde podemos alcanzar a gente para Cristo y funciona. De verdad funciona”. 

Los chilenos celebran centenario del avivamiento pentecostal con actividades en todo el país

Los chilenos celebran centenario del avivamiento pentecostal con actividades en todo el país

Gerson González –Mundo Cristiano – Santiago, Chile.

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La iglesia metodista episcopal de Valparaíso fue el escenario que en 1909 dio inicio a cien años de avivamiento pentecostal en Chile. La historia registra miles de sanados, restaurados y transformados por el evangelio de Jesús. La iglesia chilena festeja esta fecha con actividades que recorren todo el país.

Con algarabía cerca de 3 millones de evangélicos han comenzado a celebrar el centenario del avivamiento pentecostal, uno de los acontecimientos más importantes para el cristianismo en Chile.

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Pedro Chacón, encargado de proyectos centenario pentecostal dice “la idea es hacer varias actividades que golpeen un poco la sensibilidad de la población, y a la vez la ciudadanía se de cuenta que los evangélicos en este país son bastantes, y han hecho un gran aporte al desarrollo de este país”.

Inició a las fiestas de celebración un concierto juvenil en el que participaron miles de jóvenes. 

Días después, un evento de saturación evangelística proyectó la celebración a las calles.  Más de 500 esquinas en el centro de la capital, fueron testigos de la alegría y el fuego pentecostal.

La gente no cristiana se sintió sorprendida.  Sorprendida al ver el mensaje que estábamos entregando, en uno de los grupos le gente solicitaba a los automovilistas que estaban de acuerdo que tocaran la bocina; y en esa esquina toda la gente pasaba y tocaban la bocina”, dice Chacón.

Y los pentecostales chilenos tienen razón para celebrar, ya que en 1907, antes del avivamiento, la población protestante en el país no superaba el 1%, y estaba compuesta en su mayoría por inmigrantes; mientras que hoy los evangélicos son el 20%

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Domingo González, Investigador Pentecostal señala, “en estos 100 años que se cumplen del pentecostalismo –y que se va a dar durante todo este año un trabajo fuerte y serio de reflexión de que es lo que somos, de lo que hemos hecho—  mirando con respeto el pasado, pero no quedándonos en el pasado sino que proyectarnos en el futuro para que la iglesia tenga participación en cada uno de los estamentos de la sociedad”.

Los datos son ciertos: En 100 años los evangélicos han pasado de minoría marginal en una sociedad conservadora y católica, a tener una activa presencia en la sociedad chilena.

En el juego de mirar el pasado para proyectar el futuro, es interesante conocer lo que sueña el pastor de la iglesia pentecostal más antigua y numerosa del país.

“En 100 años más, vamos a tener con la ayuda del Señor, empresarios, científicos, investigadores, rectores de universidades.  Tendrán mucho que decir, tendrán mucho que aportar en el Chile evangélico que todos esperamos”, dice Eduardo Durán C., Catedral Evangélica Metodista Pentecostal.

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Por su parte Eduardo Durán, de la Corporación para el Desarrollo dice, “yo vería dos áreas en que me gustaría que la Iglesia Evangélica tuviera un desarrollo.  Uno precisamente en el área política.  Por el bien del país, por el bien de leyes que se van a promulgar y por salvar a nuestro país de estas cosas Y otro sueño que yo pienso sería en el ámbito interno de la Iglesia, en lo que es el liderazgo de la Iglesia, poder ver un liderazgo mas unido, esos son mis sueños para los próximos 100 años”.

En los próximos meses las celebraciones del centenario pentecostal continuarán con una “maratón bíblica” que recorrerá Chile de norte a sur. 

Finalmente,  el 12 de septiembre los ojos del mundo estarán puestos en el Estadio Nacional de Fútbol de Santiago, donde se congregarán 60.000 pentecostales para recordar el avivamiento.

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Hay en este momento una gran cantidad de europeos –de centros de estudios europeos—que tienen puestos los ojos en Chile para ver como se va a celebrar este centenario, porque el es hecho más importante en Sudamérica en este año; no hay otro”, concluye González.

Pese a que el avivamiento provoco un fuerte crecimiento de la población evangélica en Chile, existe una fragmentación importante. Se estima que hay más de mil denominaciones diferentes y cada año surgen muchas más. Por eso los líderes cristianos piden a Dios por unidad y reconciliación.(1)

Avivamiento

«La revelación bíblica y el conocimiento de lo ocurrido en la historia son elementos indispensables para la comprensión de los fenómenos contemporáneos. Muchos de las polémicas y discusiones que se suscitan en la iglesia, podrían evitarse con un mayor conocimiento de la Palabra de Dios y el aprovechamiento de la experiencia vivida por otros cristianos en la historia.

A través de los siglos, la historia registra que la Iglesia ha experimentado extraordinarios avivamientos espirituales que han producido resultados magníficos, como la renovación de su compromiso con Cristo, grandes cosechas de almas, milagros, sanidades, vidas llenas del Espíritu Santo, etc; al punto de verse sacudidas ciudades y naciones. En los verdaderos avivamientos, se ha derretido el hielo de la indiferencia y la monotonía de las liturgias religiosas, para despertar a la preocupación de los valores eternos y la verdadera adoración al Dios vivo, en un culto santo, agradable, poderoso, de ardiente alabanza y profundo agradecimiento a Aquel que todo lo merece.
La Iglesia siempre clama por este tipo de movimientos y son el sueño de todo siervo de Dios: que un avivamiento venga sobre su territorio. Por otro lado, cuando uno de estos movimientos viene, también se hacen presentes modalidades, actitudes y comportamientos que llaman la atención y hasta crean cierta reacción adversa en algunos. Hay quienes ignoran Las manifestaciones, otros hacen doctrina de ellas; pero también hay creyentes que en su celo por proteger la obra de Dios y mantenerla libre de prácticas poco comunes, la han entorpecido y, en ocasiones, hasta han llegado a frenarla completamente.
Los tiempos de avivamiento frecuentemente se prestan para confusión, extremos insanos y abusos peligrosos que terminan envileciendo lo grandioso de la obra de Dios.
Es sabido que para algunos creyentes hoy, el estado de gracia alcanzado a través de un avivamiento espiritual es algo utópico, algo que no puede ocurrir mas. A este pensamiento, se suman los discípulos del fatalismo, quienes dicen que a pesar de que la iglesia de hoy pueda experimentar un avivamiento espiritual, de nada serviría, porque, según ellos, la iglesia está pasando por una etapa irreversible e inevitable de su historia. Es decir, nadie es responsable por el sufrimiento y decadencia de la iglesia hoy, y nadie puede hacer algo capaz de cambiar el curso de los acontecimientos. Por otro lado, existen creyentes que creen no sólo en la posibilidad, sino en la necesidad de un avivamiento hoy, y sostienen que ese despertar vendrá antes del glorioso día del arrebatamiento de la iglesia.
 
Por su parte, el autor, rechaza la opinión del primer grupo, ya que no hay argumentos suficientes que lo convenzan de que la iglesia ha sido destinada a sufrir cambios, influenciada por los altibajos de la historia humana. A la luz de Mateo 16:18 Jesús es el fundamento, fundador y Señor de una iglesia victoriosa; si ella no se muestra así, es responsabilidad de cada cristiano. Además, en Mateo 16:33 el “Reino de Dios”, del cual la iglesia es parte inseparable, es comparado a una pequeña porción de levadura que una mujer introduce en tres medidas de harina. El pasaje no dice que la harina (el mundo) ejerce influencia sobre la levadura (el Reino de Dios), sino que la levadura ejerce influencia sobre la harina.» (2)

Fuente:

  • 1. mundocristiano.tv
  • 2. Avivamiento, bendicion o confucion, Ruben Kassabian, ed. unilit,p.11,13-15

 

¿Isaías dijo que la tierra era redonda o esférica?

¿Isaías dijo que la tierra era redonda o esférica?

Profeta Isaías, obra de Miguel Ángel

Hay quienes opinan que Isaias escribió que la tierra era una esfera, basados en que la palabra hebrea era  khug y otros que era un  circulo,basados en la palabra

1. La palabra hebrea por “círculo” aquí también puede traducirse “esfera.” (A Concordance of the Hebrew and Chaldee Scriptures, por B. Davidson)“Él está sentado sobre el círculo de la tierra” (Isaías 40:22). El término hebreo que Isaías empleó para “círculo” es la palabra khug, que indica una esfera que es redonda—como opuesta a algo plano, cuadrado, o rectangular.

La palabra hebrea usada (que es chugw, no khug) significa círculo. No es el único lugar en la biblia donde la Tierra aparece como un círculo, parte desde el mismísimo Génesis.

Al hablar de Dios, el profeta Isaías declaró: “El está sentado sobre el círculo de la tierra” (Isaías 40:22). El término hebreo que usó Isaías para “círculo” es la palabra khug, que indica una esfera que es redonda – como opuesto a algo plano, cuadrado o rectangular. ["El es el que está sentado sobre la redondes de la tierra" (Isaías 40:22 - Biblia de las Américas)]. Por supuesto, las personas de los días de Isaías (y por muchas generaciones después de eso) enseñaban que la Tierra era plana.

No obstante, ¿la Biblia contenía presciencia científica que estuvo siglos antes de su tiempo? ¿Cómo supo Isaías que la Tierra era redonda y no plana como lo sugería la opinión popular? ¿Fue su exacto avalú o simplemente buena suerte?

2.Isaías 40:22 declara que la tierra es redonda, conocimiento raro en su época, pero que difundió el filósofo griego Anaximandro (610 a. C.-545 a.C) y que probablemente compartieron en el siglo Siglo VI a. C. solo algunos sabios egipcios y babilonios.

The Old Testament Hebrew Lexicon

 Strong’s Number:  2329 gwx
Original Word Word Origin
  gwx   from (02328)
Transliterated Word Phonetic Spelling
  Chuwg   khoog  
Parts of Speech TWOT
  Noun Masculine   615a
 Definition
       

  1. circle, circuit, compass
  2. (BDB) vault (of the heavens)

 

 

 

 

 

 Translated Words
  KJV (3) – circle, 1; circuit, 1; compass, 1;NAS (3) – circle, 2; vault, 1;     

 

 

 

 

 

 Verse Count
KJV NAS
 
Job 1
Proverbs 1
Isaiah 1
 
Job 1
Proverbs 1
Isaiah 1

La certeza es el factor fundamental de todo trabajo científico serio, a despecho de quienes no creen que sea posible el descubrimiento de la verdad. El yo y la realidad. La evidencia, fruto de diversos indicios que convergen.

En el mundo occidental se predica desde hace años que la certeza no es posible para el hombre. La sombra de la duda debe atenuar necesariamente todo conocimiento o juicio acerca de la realidad – incluída la afirmación de que la propia realidad existe – si queremos ser verdaderamente “hombres contemporáneos” de aquellos que se han liberado finalmente de antiguas categorías algo presuntuosas como son la “verdad”, la “objetividad”, lo “absoluto”, la “evidencia” y otras “ingenuidades” por el estilo. Así, en este fin de siglo, cuanto más instruídos son los hombres, tanto más tienden a mirar el mundo como si debieran continuamente “esforzarse para no creer en lo que creen”, como decía Charles Peguy.

No es una excepción el mundo de la ciencia; aunque quizás la concepción “débil” del conocimiento ha alcanzado sus expresiones más dignas al reflexionar sobre el fenómeno científico. A través de la ciencia, se dice, no somos capaces de alcanzar ninguna certeza acerca de la realidad: podemos sólo poner a prueba los modelos que construímos de vez en cuando. Una cierta hipótesis o teoría nunca puede llegar a ser verdadera: incluso después de mil experimentos que “corroboran” nuestra hipótesis deberemos admitir la posibilidad de que el milésimoprimer experimento dé un resultado que la contradiga y así la condene a ser descartada por “falsa”. No se puede decir nada definitivo sobre “el estado de las cosas”. Todo lo más, el científico podrá producir, de vez en cuando, una certeza en sentido negativo: cuando una observación contradiga nuestra hipótesis, podremos afirmar con certeza que “las cosas no son así”.

Karl Popper ha expresado con precisión esta concepción que todavía domina la escena epistemológica: «Las teorías son invenciones nuestras, ideas nuestras: no se imponen por encima de nosotros; son nuestros instrumentos de pensamiento, que hemos hecho nosotros mismos (…) Pero algunas de estas teorías nuestras pueden chocarse contra la realidad; y cuando chocan sabemos que existe una realidad, que existe algo, que nos recuerda que nuestras ideas pueden ser equivocadas».

La realidad física, según esta concepción, sólo se asoma a la experiencia en cuanto que pueda contradecir lo que pensamos sobre ella: no es legítima ninguna certeza positiva. Así, paradógicamente, la “razón medida de todas las cosas” que ha pretendido exaltar a la ciencia como única vía de conocimiento autorizado, es incapaz de calificar como cierta ni la más mínima afirmación positiva que se obteniene de ella.

Cuestión de sombras

En el corazón de una bella noche griega, cinco siglos antes de Cristo, un joven fija la mirada en el cielo. Es una noche particular. La intensa luz blanca de la luna llena se oscurece lentamente con una sombra enorme: es un eclipse lunar, un fenómeno que miles de generaciones han contemplado antes que él. Aquél muchacho, de nombre Parménides, imagina la Tierra como un disco plano rodeado de las aguas del río Okeanos, según la descripción que le daban sus maestros, desde Anaximandro a Tales de Mileto. Pero aquella noche Parménides quedó impactado por un particular: el borde de la sombra que engullía a la luna mostraba un perfil levemente curvo. Basándose en este indicio, le tocó a él ser el primero en conjeturar la forma esférica de la Tierra.

Cerca de trescientos años después, en la ciudad de Alejandría, en el calor de un verano egipcio, un hombre llamado Eratóstenes estaba absorto plantando una estaca en el suelo. Aquel gesto no era para construir una empalizada ni tampoco para buscar agua: era para conocer la forma del mundo. Él sabía que aquél mismo día (era el 21 de junio) en la ciudad de Aswan el sol a mediodía iluminaba completamente el fondo de un profundo agujero: en Aswan el sol se encontraba directamente sobre la vertical. La estaca plantada en Alejandría, quizá bajo la mirada perpleja de algún viandante, proyectaba su sombra sobre el suelo con un cierto ángulo. Eratóstenes midió aquel ángulo: cerca de 7 grados. Sabiendo que Aswan estaba apenas a 800 km al sur de Alejandría, con sus nociones de geometría fue capaz de evaluar con buena precisión el diámetro de la tierra en unos 12,000 km.

En la antigua Grecia la idea de la Tierra esférica era una hipótesis científica prometedora; desde entonces una cantidad desorbitante de indicios se han acumulado: desde las grandes navegaciones hasta las imágenes de nuestro planeta tomadas desde el espacio, que muestran el globo terráqueo en un solo golpe de vista. Hoy un hombre sano y razonable afirma la esfericidad de la tierra no como posibilidad, sino como un hecho, como certeza positiva. Con permiso de los escépticos más encarnizados, se diría que la disputa milenaria sobre la forma de la tierra ha llegado a su fin.

¿Esfericidad perfecta?

Sin embargo es cierto que sabemos que la Tierra no es una esfera perfecta: la afirmación de su “esfericidad” contiene un cierto grado de aproximación. Se han hecho medidas cada vez más precisas de las pequeñas asimetrías del globo, y podemos imaginar que no se acabe nunca: toda medida puede ser mejorada y corregida. Siempre existirá un margen de provisionalidad e incertidumbre en la definición cuantitativa de la realidad: ¿qué sentido tiene entonces hablar de “certeza” en el ámbito científico?

El gran éxito del método experimental está ligado a la identificación de cantidades medibles, a la matematización de las leyes, al rigor de los procedimientos. Sin embargo no hay que identificar el método con el fin. En la ciencia cada paso cuantitativo aspira últimamente a iluminar una cierta cualidad del mundo físico. El método científico, con su incidencia estrictamente cuantitativa, es el extraordinario proceso de aproximación que permite al investigador darse cuenta de aquello que busca más profundamente: ciertas propiedades “cualitativas”, simples y básicas del objeto, como existencia, estructura, forma, función, naturaleza física, relación con el universo: es precisamente en relación a estas propiedades sobre las que, en el tiempo, con prudencia y humildad, le será dado de vez en cuando llegar a la certeza.

El acelerador y la partícula

De hecho esta es la dinámica que mueve los proyectos de investigación. En el año 2005 el acelerador Large Hadron Collider (LHC) del CERN producirá colisiones entre protones con una energía de 14 TeV (14 billones de electronvoltios), un gran paso adelante respecto a la energía hoy alcanzable de 1-2 TeV. Pero el motivo de este salto cuantitativo es el hacer posible discriminar situaciones cualitativamente distintas, que se diferencian tan sólo a energías por encima de una cierta energía umbral; en este caso se trata de verificar la existencia de la partícula de Higgs, hipotetizada como explicación de la masa de todas las demás partículas.

Tal vez en el futuro los científicos del CERN podrán estar seguros de la existencia de la partícula de Higgs tal como ahora lo estamos de la existencia del electrón o del neutrón, aunque sus propiedades cuantitativas sean siempre conocidas sólo de forma aproximada. Hoy sabemos con certeza que las estrellas que adornan nuestro cielo son objetos de la misma naturaleza que el Sol, y ésto también gracias al hecho de que sabemos medir las enormes distancias que hay entre ellas con una buena precisión. Sin embargo, a un astrofísico no le interesa demasiado conocer si la distancia a una cierta estrella, por ejemplo Alkaid de la Osa Mayor, 812,24 años luz en vez de 812,23; a menos que se identifique una cualidad física significativa que requiera, para poder ser medida, aquella precisión de medida, y así el esfuerzo (también económico) necesario para obtenerla quede justificado.

Conocimiento positivo

Por tanto, teniendo en cuenta la aproximación que implica, estamos seguros al afirmar que la tierra es redonda en el sentido sencillo, positivo y fundamental de dicha afirmación. Y no se trata simplemente de un conocimiento negativo (del tipo: “la tierra no es piramidal”) sino de la descripción adecuada de una cierta realidad física. Análogamente, por la ciencia tenemos la certeza de que el agua está constituída por hidrógeno y oxígeno, de que los dinosaurios han existido, de que la velocidad de la luz en el vacío es una constante, de que los átomos tienen un núcleo rodeado de electrones, y de una multitud de otros datos que se han aclarado en relación al mundo físico. El caracter cualitativo de afirmaciones como éstas, no disminuye en absoluto su contenido de verdad; al contrario, la demuestra. «Lo que me interesa son los pensamientos de Dios, el resto son detalles», decía Einstein.

La tierra es redonda. Pero, ¿de dónde y cómo surge esta certeza? Ni de la aguda observación de Parménides, ni del ingenioso experimento de Eratóstenes, ni tampoco, consideradas individualmente, de ninguna de las observaciones que vinieron después....vertiginoso el papel que le ha sido confiado al ser humano dentro del gran escenario de la Creación

Aproximaciones infinitas

En las ciencias experimentales la certeza, cuando sucede, normalmente es el fruto de muchos resultados convergentes; nace de la acumulación de numerosas e independientes observaciones a lo largo del tiempo; es el resultado de indicios diversos, ninguno de los cuales es definitivo por sí sólo sino que la conjunción de todos ellos pone a la razón delante del nacimiento de una propiedad específica de lo real. En este sentido, para un investigador cada experimento es la búsqueda de un signo. Existe un punto en el cual la razón frente a la complejidad de los “signos” acumulados en relación a un cierto fenómeno, puede reconocer positivamente “cómo son las cosas” o más exactamente “cómo han sido hechas”: desde luego no con la absurda pretensión de definir exhaustivamente el objeto, sino con el estupor agradecido por la toma de conciencia de un fragmento de la realidad creada.

Pero, incluso frente a una multitud de signos, el brote de la certeza no está fijado mecánicamente y no está escrito en un algoritmo. La capacidad de reconocer como único sentido razonable aquel punto sobre el cual converge el conjunto de todos los indicios, es propia sólo del yo humano. El conocimiento científico, como todo conocimiento, consiste en un encuentro entre el nivel supremo de lo real, el sujeto humano autoconsciente, con otro aspecto de la realidad natural (una piedra, un abedul, la tierra, otro ser humano). Sin el sujeto de conocimiento no existe conocimiento: es verdaderamente vertiginoso el papel que le ha sido confiado al ser humano dentro del gran escenario de la Creación. Por ello, toda concepción que reduzca el campo de la razón y debilite u olvide el yo humano, está condenada al final a la duda sistemática y al rechazo de toda forma de certeza y por lo tanto de toda conquista real.

Conclución

Por lo que parece Isaías dijo que la tierra era redonda.

Fuentes:

La evolución de las especies

La evolución de las especies

Para la ciencia es un hecho que la biodiversidad actual es producto de tas transformacio­nes que con el tiempo ocurrieron en formas de vida más primitivas, es decir, de la evolución biológica. Pero, para que la comunidad científica considerara la evolución como un hecho, fueron necesarias variadas pruebas o evidencias.

Pruebas o evidencias de la evolución biológica

EL REGISTRO FÓSIL    

Los fósiles constituyen una “ventana” a través de la cual se pueden “observar” organismos, comportamientos, ambientes y relaciones de un pasado muy lejano. La paleontología es la disciplina científica que se ocupa del estudio de la vida pasada, y tiene en los fósiles su principal objeto de análisis.

Los fósiles tienen un importante valor desde el punto de vista visual: no dejan de sorprender a quienes los observan en un museo. Mas allá de eso, son una de las más fuertes evidencias de la evolución biológica y geológica. Permiten estudiar formas de vida del pasado, las características del medio donde habitaban y determinar condiciones y cambios ambientales pretéritos.

Hace ya mucho tiempo que el hallazgo de fósiles o evidencias de formas vida que existieron en épocas pasadas ha despertado el interés de la humanidad y puesto en discusión el origen de la diversidad biológica. Sin embargo, los fósiles no siempre fueron considerados pruebas de la evolución. Para los antiguos griegos eran piedras con formas animales o vegetales “impresas*. Simplemente eran producto de caprichos o juegos de la naturaleza (ludus naturaé).

Durante el siglo XVIII, los científicos comenzaron a comprender que los fósiles pertenecían a gigantes, unicor­nios, cíclopes y dragones.

El gran salto conceptual sobre la procedencia de los fósiles lo dio George Cuvier (1769-1832), conocido como el “padre de la paleontología”. Entre sus estudios, analizó restos de un organismo encontrado en el actual territorio de la Argentina, específicamente en el río Arrecifes, en Buenos Aires, al que denominó Megatheríum y relacionó con los actuales perezosos.

Los fósiles son muy diferentes y variados. Generalmente, lo único que se conserva de los organismos son sus partes duras. Sin embargo, las partes blandas también pueden quedar “registradas” y constituir fósiles.

Los procesos que llevan a los organismos a su fosilización pueden ser de diferentes tipos: 

I conservación de la materia original: las partes blandas se descompusieron y queda-] ron solo las duras o calcáreas, como tos huesos, las valvas, el caparazón y los dientes;

I sustitución del material original: se descompusieron las partes blandas y las moléculas constituyentes de las partes duras fueron reemplazadas por moléculas de minerales del sedimento que cubre al organismo, como el sílice. Por ejemplo, los troncos “petrificados”;

I reemplazo de las moléculas de hidrógeno y de oxígeno por carbono: es común en  fósiles de vegetales y artrópodos;

I relleno de las partes porosas por un mineral: es la más común en los dinosaurios por la porosidad de sus huesos. En este caso, después de la descomposición de las partes oíjm das, los huesos fueron cubiertos por sedimentos y los poros se rellenaron con sus minerales; 

I fósiles incluidos en ámbar: en algunas ocasiones, la resina de las coniferas cajé, sobre insectos, arañas o pequeños anfibios y reptiles, que quedaron atrapados y presentados con sus partes blandas.

I disolución de restos orgánicos en un sedimento consolidado: por ejemplo, se descompusieron las partes de un mejillon y sus valvas, que caen en el fondo de un cuerpo de agua, se degradan y dejan una marca en el sedimento. También puede ocurrir que el lado interno de la valva se rellene de sedimentos y quede como molde.

I icnitas: son los rastros de la actividad de algún organismo, por ejemplo, las huellas de dinosaurios, anidaciones, túneles dejados por gusanos, coprolitos o materia fecal fosilizada, y los gastrolitos o piedras del estómago de algún animal, pulidas por los jugos gástricos.

Para reconstruir la historia de un ambiente a partir de los fósiles, es fundamental conocer la antigüedad del mismo. La datacíón, nombre que recibe la técnica, puede ser relativa o absoluta.

La datación relativa se calcula por la profundidad en que se encuentran los restos. Los fósiles de formas más antiguas se encuentran a mayor profundidad que los restos de las más recientes. A pesar de no ser muy rigurosa, los paleontólogos, usan frecuentemente esta técnica de datadón.

La datación absoluta es un procedimiento más complejo que brinda una información bastante precisa de la antigüedad del fósil. El más cono­cido y usado es el del

carbono-14 (14C), que sirve para estimar la antigüedad de restos orgánicos de hasta 50 000 años.

Prácticamente no hay regiones en nuestro país (Argentina) en la que no se hayan encontrado fósiles de gran interécientífico. Algunos de estos lugares son:

-Valle de los dinosaurios, Neuquén: se hallaron grandes dinosaurios del período Cretácico.

-Villa El Chocen, Neuquén: se encontraron restos del dinosaurio carnívoro más grande conocido hasta el momento, el GigantosauruscaroUnii, y huellas de otros representantes de este grupo de reptiles.

- Ischigualasto o Valle de la Luna, San Juan: se descubrieron fósiles de plantas y animales que vivieron antes de la aparición de los dinosaurios.

- Talampaya, La Rioja: se hallaron dinosaurios que datan de más de 250 millones de años.

- Sierra de las Quijadas, San Luis: se encontraron fósiles de plantas de más de 280 millones de años y uno muy particular de una araña gigante.

En 1947, el químico estadounidense Willard Frank Libby descubrió que una pequeña proporción del carbono de la atmósfera, contenido en las moléculas del gas dióxido de carbono (C02), es un isótopo radiactivo, el carbono-14 (14C). Con el tiempo, estos átomos se desintegran y se vuelven no radiactivos.

El C02 que las plantas utilizan para la síntesis de glucosa, también es incorporado por los organismos heterótrofos cuando se alimentan de ellas. Por lo tanto, todos los orga­nismos contienen una proporción de carbono radiactivo en su cuerpo.

Cuando un organismo muere, ya no hay incorporación de estos átomos y aquellos que constituyen su cuerpo, comienzan a desintegrarse.

En cualquier organismo, se estima que por cada 1015 átomos de carbono no radiactivos hay 1000 radiactivos. Entonces,si mediante técnicas específicas se establece que cierto fósil contiene 500 átomos radiactivos por cada 1015 no radiactivos, se calcula que su antigüedad es de 5700 años. Si, en cambio, la cantidad de átomos radiactivos es de 60 por cada 1015 entonces la edad del fósil es de 22 800 años.

Cuando la cantidad de átomos de carbono-14 en un fósil es inferior al 1%, el margen de error aumenta y ya no se considera fiable la técnica. Por esto la datación con 14C sirve para medir solo hasta 50 000 años de antigüedad.

Para edades superiores se usan técnicas de datación absoluta que también se basan en la desintegración de materiales radiactivos. Ciertos materiales radiactivos se transforman en otros en un período conoddo, al que se denomina vida media. Por ejemplo, el isótopo uranio-235 (235U) se transforma en plomo-207 (207Pb) en 713 millones de años. El potasio-40 (40K), en cambio, se transforma en argón-40 (40Ar) en 1300 millones de años.

Si se mide la cantidad de 235U o de 40K que tiene un fósil o una roca, es posible esti­mar su antigüedad.

Anatomia comparada

Pocas personas asegurarían que un delfín y una vaca son parientes cercanos. Sin embargo, al analizar los esqueletos de sus extremidades se observa que hay una cantidad de piezas óseas muy similares entre sí. Este dato permitiría inferir orígenes comunes en los seres vivos y determinar lejanías entre ellos.

La correspondencia entre las extremidades delanteras de los vertebrados, como tam­bién la de otros órganos, se denomina homología. Algunas estructuras pueden ser muy diferentes entre sí, como la pata de una vaca y la aleta de un delfín. Sin embargo, su origen es el mismo. Se denominan estructuras homologas aquellas que, aunque tienen los mismos orígenes, intervienen en actividades diferentes.

El plan estructural de las extremidades de los vertebrados se interpreta como una con menos durante cierto periodo de tiempo. Desde esta interpretación, las homologías son evidencias importantes a favor de una teoría del parentesco entre espedes.

Una golondrina y una mosca tienen alas, pero entre ellas no hay parentesco. Las alas de estos organismos tienen idéntica función, pero su origen y estructura son muy diferentes. Se denominan estructuras análogas las que participan en actividades similares, pero tie­nen orígenes distintos.

En ciertos organismos quedan restos de estructuras que en sus antecesores pudieron haber intervenido en alguna actividad, los órganos vestigiales. Por ejemplo, los científicos han encontrado restos de patas en las ballenas. Con este dato pudieron concluir que estos animales derivan de grandes organismos aeroterrestres con patas.

Embriologia comparada

Los resultados de los estudios comparativos entre las distintas formas de desarrollo embrionario de los vertebrados resultó otro aval para la teoría de la evolución.

Estos patrones comunes de desarrollo son prueba del parentesco de las especies. Es decir, la posibilidad de que diferentes especies hayan descendido de un antepasado común.

Pruebas bioquimicas

Otra evidencia de las relaciones entre las especies la aporta el análisis de sus constituyentes químicos. Todos los seres vivos están conformados y usan en su metabolismo los mismos tipos de sustancias químicas. Pero de todas ellas, la principal para determinar líneas de parentesco entre los organismos es el ADN. El hecho de que todos los organismos posean un ADN constituido por los mismos cuatro tipos de nucleótidos y que el código para su funcionamiento sea único, es un indicio convin­cente del origen común de la vida.

Los medios tecnológicos desarrollados en el siglo XX permitieron determinar las secuencias de los genomas de muchos seres vivos.

La comparación de esos estudios permitió preci­sar muchísimas relaciones de parentesco entre las especies.

Selección natural

Si bien desde tiempos muy remotos los pastores, agricultores y ganaderos realizaron cruzas intentando mejorar su producción, las técnicas no fueron siempre iguales.

Como los jardineros, en muchas ocasiones los científicos cruzaron plantas de parentesco cercano y obtuvieron híbridos vegetales, es decir, organismos que no pueden dejar descen­dencia. Lo asombroso es que en algunos de esos trabajos experimentales se usaron sustancias químicas que estimularon la duplicación de los cromosomas, de modo que fuera viable la reproducción de los híbridos. Entonces, los individuos de la segunda generación podían tener descendencia pero, como eran cromosómicamente incompatibles con sus “abuelos”, no podían cruzarse entre sí: se había formado una nueva especie.

Con esta evidencia los científicos interpretaron que puede aparecer una nueva especie a partir de otra preexistente.

Origen de nuevas especies

Los individuos de las especies Prímula vertiríllata y Prímula floribunda poseen 18 cromosomas en sus células. Los científicos cruzaron individuos de esas dos especies y se obtuvo Prímula kewensis, un híbrido polipioide de las anteriores (contiene 36 cromosomas en sus células) que puede dejar descendencia: una nueva especie. Prímula kewensis fue ia primera especie híbrida creada en laboratorio.

Esta técnica es muy usada hoy en día en agricultura y floricultura. Se estima que la mayor parte de las plantas con flor se originaron por procesos evolutivos naturales similares a este.

Fuente: Biologia ES.6,Gabriela Caro, La Plata:Direccion general de Cultura y educacion de la prov. de Buenos Aires. Programa textos Escolares para Todos Diagonal 73 Nº 1910,La Plata pcia. Bs.As. Argentina,1 ed. Julio del 2007 , ISBN 978-987-1417-07-0

La Iglesia Local de Witness Lee ¿Sectaria u Ortodoxa?

La Iglesia Local de Witness Lee
¿Sectaria u Ortodoxa?

Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

por Pablo Santomauro

La más reciente controversia que se ha suscitado en medios apologéticos tiene su origen en el cambio de dirección que ciertos apologistas de renombre han tomado respecto a la Iglesia Local. Muchas enseñanzas de esta iglesia son consideradas heréticas y/o controversiales por muchos académicos reconocidos, lo que automáticamente la clasifica como una secta. La iglesia se caracteriza por asediar y aterrorizar a sus críticos mediante recursos legales que le permiten enjuiciar a aquellos que basados en la doctrina del grupo lo ubican fuera del cristianismo ortodoxo. El más reciente caso fue el juicio contra John Ankerberg y Harvest House Publishers por haber listado a la Iglesia Local como una secta en su Enciclopedia de Sectas y Nuevas Religiones. La iglesia de Witness Lee demandó por 136 millones de dólares. El Tribunal Supremo de Texas falló, felizmente, en contra de la Iglesia Local y su rama publicadora, Living Stream Ministries. El tribunal ratificó el derecho de llamar “secta” a un grupo.

De acuerdo con la revista Christianity Today, “Dos notables críticos han cambiado de idea sobre el controversial movimiento de las ‘iglesias locales’ que siguen las enseñanzas de Watchman Nee y Witness Lee” (http://www.christianitytoday.com/ct/2009/januaryweb-only/104-11.0.html). Los críticos son Hank Hanegraaff, presidente del Christian Research Institute (CRI), y Gretchen Passantino Coburn, directora de Answers in Action (AIA). El artículo hace referencia al tratado en el cual ambas personas contribuyeron a la defensa de la Iglesia Local, publicado en Noviembre de 2008. El tratado fue publicado por The Defense and Confirmation Project (un grupo pro-Iglesia Local), y se titula “La Iglesia Local: Creyentes genuinos y hermanos miembros del Cuerpo de Cristo”
(http://www.contendingforthefaith.com/eBooks/Hanegraaff-Passantino-Fuller.pdf). El tratado o librillo incluye testimonios de Hanegraaff, Passantino Coburn, y Richard Mouw, presidente del Seminario Teológico Fuller en Pasadena.

El punto principal del artículo de Christianity Today (“Cult Watchers Reconsider: Former detractors of Nee and Lee now endorse ‘local churches’”) es que tanto Hanegraaff como Passantino Coburn cambiaron su opinión respecto a la Iglesia Local. Hanegraff ya había introducido un expediente legal en el Supremo Tribunal de Texas a favor de la Iglesia Local en Agosto de 2006  (http://www.apologeticsindex.org/docs/HanegraaffSupportsLocalChurch.pdf). Cuando esto ocurrió, varios eruditos evangélicos y miembros de ministerios anti-sectas quedaron estupefactos. En Enero de 2007, unos 60 académicos firmaron una Carta Abierta pidiendo que la Iglesia Local demostrara su ortodoxia teológica retractándose específicamente o rechazando varias declaraciones en los escritos de Witness Lee (http://www.open-letter.org/pdf/OL_PressRelease.pdf). En esta carta, también se pidió a la Iglesia Local que ya no usara métodos de litigación para silenciar la crítica teológica de escritores y editoriales cristianas. La lista de firmantes de esta carta incluyen presidentes y decanos de ocho seminarios evangélicos, el ex-director de IRR (Institute for Religious Reseach), ex miembros de CRI Craig Hawkins y Paul Carden, otros académicos especializados en sectas como James Bjornstad, Don Veinot, y F. Calvin Beisner – otro ex-miembro de CRI y hermano de Gretchen Passantino.

Al siguiente mes, Febrero de 2007, Passantino publicó en su página de internet un artículo muy similar al tratado de Noviembre de  2008, titulado “Conclusiones apologéticas Reconsideradas — Un Caso Preciso: La Iglesia Local y Ministerios Living Stream” (http://www.answers.org/news/article.php?story=20070223165418855), en donde dice que tanto Hanegraaff como ella acababan de finalizar una reevaluación de la Iglesia Local donde concluyeron que ésta era teológicamente ortodoxa. Para información del lector, hace dos décadas aproximadamente, Passantino junto con Walter Martin, concluyeron en su trabajo de investigación que el sistema doctrinal de Iglesia Local era por lo menos, contrario a la ortodoxia cristiana en muchos aspectos. Por años, CRI mantuvo vigente una declaración posicional afirmando los mismos puntos críticos planteados por  Passantino y Martin.

El más reciente comentario en la controversia viene de Robert Bowman, actual director de IRR, quien hace apenas algunos días (Enero 28, 2009) decidió intervenir en el debate (http://www.religiousresearcher.org/blog/?p=293). Bowman, un graduado del Fuller Seminary, trabajó en CRI desde 1984 hasta 1992, ocasión en la cual alega que fue despedido arbitrariamente cuando se negó a escribir anónimamente para Hank Hanegraaff, quien posaría como autor de los libros. A este tipo de autor escondido se le llama, en inglés, escritor-fantasma. La última comunicación entre Bowman y Hanegraaff ocurrió en 2001, ocasión en la cual Bowman se refirió al tema del plagio llevado a cabo por Hanegraaff de la obra del Dr. James Kennedy, “Manual de Explosión Evangelística”. Hanegraaff nunca se molestó en contestar.

Dejando atrás los trapos sucios de Hanegraaff, Robert Bowman pasa a analizar los testimonios del folleto mencionado en el artículo de Christianity Today. Bowman aclara desde un principio que su enfoque no está en la salvación, o la condición espiritual, ni tampoco en la ortodoxia de la gente que pertenece a la Iglesia Local. Su análisis se centra en los “testimonios” de los autores tal como aparecen en el folleto, señalando que él no está cerrado a cualquier nueva información y/o reevaluaciones bien razonadas que contradigan antiguas conclusiones. Desafortunadamente, los testimonios tanto de Hanegraaff como de Passantino no ofrecen nada de lo anterior.

Bowman expresa que en el caso de Passantino, ella dedica varias páginas (13-18) para narrar su trayectoria espiritual y sus credenciales. En efecto, la señora Passantino comienza declarando que ella es uno de los apologistas evangélicos más destacados en el campo de las sectas (14). Hablando de su conversión, ella manifiesta “Mis profesores fueron profundadamente desilusionados cuando uno de sus más brillantes y articulados jóvenes académicos decidió desperdiciar su mente en la histeria de la religión” (15). De su carrera en apologética, la señora expresa que ésta consistió en “una combinación de su voraz sed por conocimiento y su devoción por la fe cristiana” (17).  Sobre el final de su testimonio, Passantino reclama que su organización, AIA (Answers in Action), “es una de los más antiguos y respetados ministerios apologéticos”, y que ella es uno de los autores de libros y artículos en apologética, religiones mundiales y teología más respetados” (28).

Esta humilde oda a su persona tiene por objetivo conducir al lector a confiar en su criterio sobre la ortodoxia y sana aproximación cristiana de la Iglesia Local. En otras palabras, “cree lo que yo te digo porque sé de lo que hablo”. Irónicamente, dice Bowman, esto es lo que un buen apologista y un responsable académico nunca hace. La labor de un apologista es presentar los elementos de prueba junto con una bien razonada interpretación de la información para apoyar sus conclusiones. Nuestro trabajo, agrega Bowman, es compartir la evidencia con otros de tal modo que ellos sean equipados para alcanzar la misma conclusión, no basada en nuestra integridad, años de experiencia, brillantez intelectual o devoción por la verdad, sino basada en la propia percepción y entendimiento de las personas. Cuando un apologista dice “confía en mí”, ya ha perdido el argumento.

Hoy, la señora Passantino reclama que luego de todos estos años, ha realizado una evaluación mucho más rigurosa, completa y acertada de la Iglesia Local. Esta nueva interpretación es, aparentemente, superior a la que ella hizo en el decenio de los setenta junto a su primer esposo. En sus propias palabras, ella reconoce que otros colegas apologistas aun continúan clasificando a la iglesia de Witness Lee como herética en sus enseñanzas y prácticas, y lo hacen basados en el mismo trabajo incompleto que ella presentó hace más de treinta años. Esto no es verdad. No todos los que sostienen que la Iglesia Local está fuera de la ortodoxia cristiana se basan en la antigua investigación de Passantino. Muchos han hecho su propia investigación. En segundo lugar, Passantino afirma que su nueva investigación es el resultado de un análisis de la información superior al del pasado. Sin embargo, a dos años de haber anunciado su reevaluación, aun no ha presentado ninguna documentación al respecto.

Es interesante que para cualquier observador objetivo, su primer trabajo sobre la Iglesia Local contiene una documentación muy amplia sobre las enseñanzas de la iglesia tomada de las fuentes primarias. El apéndice del libro “The New Cults” (por Walter Martin y Gretchen Passantino (1980, pp. 379-406) presenta infinidad de citas de Witness Lee y otras publicaciones de la iglesia. La masiva documentación presentada es suficiente para contradecir el nuevo reclamo de Passantino que alega que la investigación fue incompleta. Por contrapartida, el testimonio de 16 páginas contenido en el comunicado del DCP, Noviembre 2008, no presenta ni una sola cita de ninguna publicación de Living Stream Ministries, ni una frase de Witness Lee, referencia, nota de pie de página, etc. En lugar de ello, Passantino le pide al lector que simplemente confíe en ella.

Hacia la conclusión del documento, Passantino anuncia que está en el proceso de contribuir en una reevaluación en varias partes de las doctrinas y prácticas de la Iglesia Local, que será publicada en el Christian Research Journal (28). Aparentemente, esta reevaluación se viene gestando por algún tiempo, ya que en Febrero de 2007 ella también anunció la publicación de este trabajo con estas palabras: “AIA y CRI publicarán su análisis en el Christian Research Journal sobre el final de este año”. Dos años más tarde, el artículo aun no ha aparecido. Cuando aparezca debe ser leído y analizado cuidadosamente por los apologistas evangélicos. Lo que valdrá serán los argumentos objetivos y bien investigados, no los “testimonios”. Bowman concluye: “Gretchen, estamos interesados en tus investigaciones, no tu curriculum”.

Un breve muestrario de las enseñanzas de Witness Lee

Escudriñando en mi modesta biblioteca encontré un pequeño tesoro que había estado enterrado por más de una década. Se trata de un librillo producido por el Living Stream Ministries, publicado en Marzo de 1995, y titulado La Manera Viva y Práctica de Disfrutar a Cristo, por Witness Lee (traducido del inglés al español). A continuación presento algunas citas con breves comentarios míos, ya que las citas hablan por sí solas. Yo sólo contribuyo separando las citas en secciones de acuerdo al tema.

Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo

@ “¿Quién es Dios? Tenemos que decir que Jesús es Dios …. Jesús, el agua viva, Dios y El espíritu Santo son cuatro títulos que se refieren a una misma entidad …. El Hijo es el Padre …. Algunos dicen que Jesús es simplemente el Hijo de Dios, que El no es ni el Padre ni el Espíritu”. (13-14)

@ “Isaías 9:6 dice que un niño nos es nacido cuyo nombre es el Dios fuerte y que un hijo no es dado cuyo nombre es el Padre Eterno. Esto demuestra que Jesús es tanto el Hijo como el Padre”. (14)

@ “El [Jesús] no es  solamente el Hijo y el Padre, sino también el Espíritu (1 Co. 15:45) … El [Jesús] es Dios, hombre, el Hijo, el Padre y el Espíritu”. (14)

@ [Hablando con los discípulos] “Como el Hijo, puedo estar aquí entre ustedes, pero no puedo estar dentro de ustedes. Así que, necesito convertirme en el Espíritu de realidad. Vendré como el Espíritu, para permanecer con ustedes y estar en ustedes …”. (15)

@ “En la resurrección de Cristo, El fue transfigurado en Su forma para llegar a ser el Espíritu vivificante … Hoy día, Jesús es tal Espíritu vivificante”. (17)

Comentario: Si esto no es Modalismo en esteroides, ¿qué es?

Salvación

@ “Lo recibimos [a Cristo] invocándole … lo que usted necesita hacer no es ejercitar su mente para entender, sino ejercitar su boca. Si abre su boca e invoca: ‘Señor Jesús’, El entrará en usted”. (34-35)

@ “Pero cuanto más trata de convencerlos [a los no creyentes], más tendrán ellos sobre qué razonar. Esa es la manera equivocada. Lo que usted necesita es hacer que ellos abran sus bocas e invoquen: ‘¡Señor Jesús!’. La manera de recibir al Señor es invocar su nombre”. (35)

@ “Cuando usted dice “Señor Jesús”, El entra en usted y lo llena”. (48)

Es obvio que sin cualificaciones o explicaciones de los términos usados, esta declaraciones son por lo menos, confusas y/o aberrantes.

No hay necesidad de doctrina, no piense

@ “El cristianismo de hoy tiene muchas enseñanzas, pero no necesitamos esas enseñanzas doctrinales”. (48)

@ “Hoy en día, en la vida de la iglesia no nos interesa nada más. No nos interesa el entendimiento de las enseñanzas doctrinales. Sólo nos interesa el disfrute de Cristo”. (63)

@ “Hermano, olvídese de su mente. Vuélvase a su espíritu … No confíe en sus sentimientos. No confíe en su entendimiento. Simplemente vuélvase al espíritu [suyo]“. (61)

Comentario: Obvia combinación de anti-intelectualismo, misticismo, gnosticismo, y epicurianismo.

Deificación del hombre

@ “El cristianismo le ha dado a usted la impresión equivocada de que necesita enseñanzas doctrinales. Todos tenemos que decir: ‘No necesitamos enseñanzas doctrinales. Necesitamos nutrimento’. Necesitamos a Jesús, no de una manera objetiva, sino de una manera muy subjetiva. Necesitamos asimilar a Jesús para que El entre en nosotros. Necesitamos asimilar a Jesús para que El pueda ser nuestras células y nuestros tejidos orgánicos …. nuestra misma esencia y elemento …. Seamos uno con El, y El será uno con nosotros de una manera orgánica”. (50)

No debemos imitar a Jesús

@ “La vida cristiana no es un asunto de imitar a Jesús. No debemos tratar de aprender a ser humildes tal como lo fue Jesús”. (49)

Mantra “power”

@ “Quizá no sea muy feliz con ciertas cosas en la iglesia local, pero si ejercita su espíritu y dice por 15 minutos: “Oh Señor Jesús, Oh Señor, Amén, Aleluya’, se sentirá contento con todas las cosas en la iglesia local. Todo lo que la iglesia local haga será maravilloso para usted”. (61)

El cristianismo: La Gran Ramera

@ “El cristianismo está bajo …. castigo. Las denominaciones no hablan la misma cosa, ni se entienden la una a la otra …. Esta situación de división y confusión es un castigo de parte de Dios …. las iglesias locales no están confundidas como Babel, sino que están unidas en un solo cuerpo …. Todos estos puntos aun permanecen con el cristianismo, porque éste ha llegado a ser la Babilonia de hoy”. (54-55)

@ “Los que estuvimos en el cristianismo podemos testificar con respecto a su hipocresía y falsedad”. (56)

@ “A los ojos del Señor, el cristianismo de hoy es la gran ramera”. (58)

@ “Todo el cristianismo de hoy es la gran Babilonia en el principio de una ramera”. (58)

Como vemos, Hanegraaff y Passantino tienen una montaña muy alta que escalar. ¿Serán reivindicados en el final, o seguirán hundiéndose en el pantanal de su ya avanzado desprestigio? <> 

Cuándo tuvo el hombre aproximadamente conocimiento del movimiento cíclico de las lluvias?

Cuándo tuvo el hombre aproximadamente conocimiento del movimiento cíclico de las lluvias?

Es decir, la lluvia que cae, se evapora, se convierte en nube y vuelve a llover..

Isaías se expresa asi:

Is. 55:10 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo
y no vuelven a él sin haber empapado la tierra,
sin haberla fecundado y hecho germinar,
para que dé la semilla al sembrador
y el pan al que come

Descienden del cielo y no vuelven a él…”

Isaías data del 700 y pico antes de Cristo y el asunto me ha sorprendido.

Respuesta:

El dr. Manuel Carmona, (oldearth.wordpress.com) un prestigioso científico español, un especialista en el area de la biologia, ha respondido amablemente, asesorandonos y esta es su respuesta:

El hombre conoce el ciclo del agua desde muy antiguo, concretamente desde el Neolítico (posiblemente unos 10.000 años a.C.). Era la base de la agricultura y de su éxito. Sin embargo no acabaron de entenderlo hasta bastante después. Así por ejemplo la civilización mesopotámica tenía unos grandes y eficientes sistemas de riego, pero unos pobres sistemas de drenaje. Esto provoca un aumento de la salinidad del suelo y pérdida de fertilidad. Hay quien apunta esto como una de las causas del declive del imperio mesopotámico.

La frase bíblica que me indicas es, a grandes rasgos correcta. Resume el ciclo del agua y no es más que fruto de la observación por parte de los agricultures. En esa época Asia Menor y el norte de Africa vivian de la agricultura y dependian del caudal de sus rios y de la lluvia que caía.
Posiblemente otras civilizaciones como la China o las precolombinas también conocían este ciclo, pero yo no sé nada de ello.<>

Gracias Dr. Carmona. 

¡Dios lo bendiga!

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