Rudolf Karl Bultmann


Rudolf Karl Bultmann

Rudolf Karl Bultmann (20 de agosto de 1884 – †30 de julio de 1976). Teólogo protestante alemán.

El autor más importante de la última etapa de la denominada “antigua búsqueda del Jesús histórico“. Protagonizó el escepticismo histórico que marcó el final de esta etapa. Algunos autores llamaron a esta época de escepticismo, que abarcó casi toda la primera mitad del siglo XX, “la no-búsqueda” (“no-quest”).

Tras ser rechazados como fuentes de acceso al Jesús histórico los evangelios de Juan (por Strauss), Mateo y Lucas (por Weisse y Wilke), y, finalmente, Marcos (por Wrede y Schmidt), Bultmann retoma la idea de Kähler de renunciar al Jesús histórico como alguien del pasado, sin importancia, al que no se puede acceder, y centrarse en el Cristo de la fe, que, según Bultmann, es lo único que importa.

Siguiendo la idea propuesta por varios autores de la Escuela de la historia de las religiones, como Hans-Joachim Schoeps, defiende la teoría de la helenización del judeocristianismo primitivo, que Pablo de Tarso realiza por influencia de las religiones mistéricas y el gnosticismo. Según Bultmann, Pablo desvincula a Jesús de Nazaret de su ámbito profético judío y lo reviste de una divinidad presente en el concepto del redentor de las religiones mistéricas.

Obra

  • Die Geschichte der synoptischen Tradition. (Göttingen, 1921)
  • Jesus (Berlín, 1926)
  • Das Verhältnis der urchristlichen Chirstusbotschaft zu historischen Jesus (Heidelberg, 1960)

Fuente: 

Wikipedia

Rudolf Bultmann

(Wiefelstede, 1884-Marburgo, 1976) Exegeta y teólogo luterano alemán. Fue profesor en Marburgo (1921-1951). Preocupado por las condiciones de credibilidad del mensaje evangélico, se basó en la filosofía de Heidegger para expresar de forma existencial los testimonios del Nuevo Testamento. Esta expresión se basa en una nueva comprensión de sí mismo a la que se puede acceder acogiendo, por una decisión existencial (que da a la vida un fundamento y un sentido nuevos), la Palabra definitiva (escatológica), de la que Jesús de Nazaret fue, en la historia, el primer portador. El hombre, liberado del apego a lo visible y de la preocupación por sí mismo y captado por la viva interpelación del Evangelio (kerigma), puede abrirse al amor y al porvenir.

Con todo, para poder creer y dar este paso, es preciso comprender. De ahí la tarea del teólogo bíblico: liberar el núcleo irreductible del Evangelio del lenguaje cultural que lo hace inadmisible para el hombre contemporáneo. Desmitologizar, pues, se convierte en condición previa indispensable para evangelizar. Esta actualización radical se expresó en una serie de obras que ejercen aún una considerable influencia. Entre ellas, cabe destacar Jesús (1926), Teología del Nuevo Testamento (1948-1953), Creer y comprender (1933-1965) y El Evangelio de Juan (1941).

Fuente: www.biografiasyvidas.com

El legado de Rudolf Bultmann: La desmitologizacíon como acceso al evangelio(1) por Rainer Sörgel

“cercano está y difícil de aprehender, el dios”(2) Fiedrich Holderlin

I. Aproximación

El motivo fundamental que inspiró a Rudolf Bultmann (1884-1976) desarrollar su programa de desmitologización fue el de facilitarle al hombre moderno un acceso a la revelación de Dios, acontecida en Cristo y proclamada en el kerygma del Nuevo Testamento. Motivado por la misma causa preguntamos en el presente estudio por el legado de Bultmann. Para ello presentamos una recepción crítica de su programa de desmitologización y sondeamos las posibilidades de acceso que una comprensión mitológica del evangelio es capaz de ofrecer al hombre contemporáneo.

II. Concisa presentación del programa de Bultmann

Para poder evaluar la acogida del programa de desmitologización de Bultmann y la crítica más importante que se le hizo relacionado con su concepto del mito, es conveniente comenzar con una presentación de las líneas maestras de su programa.(3)

Bultmann comienza su programa planteando lo que él consideró el problema(4) fundamental, a saber: “La cosmovisión del Nuevo Testamento es mítica”.(5) Es decir, el mundo se imaginó dividido en tres niveles: arriba el cielo como lugar de Dios, abajo – como mundo subterráneo – el infierno y entre medio la tierra. La tierra no solamente sería el lugar que corresponde al hombre, sino además el escenario del conflicto de los poderes que desde arriba y desde abajo invaden el mundo humano. En consecuencia, el hombre no es autónomo, sino que dichos poderes pueden influenciarle, dominarle y hasta poseerle. Luego, la historia no sería otra cosa que el sucesivo desarrollo de este drama. Como es de esperar, el mensaje del Nuevo Testamento va en analogía a esta cosmovisión. Para ello, el kerygma se sirve del lenguaje e imaginario mitológico: Un ser preexistente aparece en el mundo del hombre para salvarle de los poderes del infierno. Lógicamente entra en un enorme conflicto con los demonios. En una batalla final consigue la victoria decisiva. En su lucha por la salvación del hombre queda mortalmente herido, pero no sin ser resucitado finalmente y elevado al trono de Dios mismo, hacia donde miran desde entonces los que siguen su ejemplo y pertenecen a su comunidad. Todo esto es discurso mitológico inspirado en la cosmovisión de aquel entonces. Por cuanto que es discurso mitológico – según Bultmann -, es inaceptable para el hombre de hoy,(6) ya que éste no comparte la cosmovisión de antaño. Además, el anuncio actual del evangelio no puede esperar que el hombre moderno cambie su cosmovisión antes de acceder al mensaje del evangelio. Aunque alguien quisiera volver a la cosmovisión de entonces, no podría. En primer lugar, porque aquella cosmovisión ya está superada y sustituida por la cosmovisión moderna. En segundo lugar, porque no es posible cambiar su cosmovisión por medio de un acto volitivo. Exigirlo equivaldría a rebajar la fe al nivel del mérito.(7) En consecuencia, el hombre moderno ha acabado con las historias del cielo y del infierno, ha acabado con la existencia de demonios, ha acabado con esperar en milagros, porque “no se puede usar la luz eléctrica y la radio, acudir a la medicina moderna en el caso de enfermedad,(8) y al mismo tiempo creer en el mundo de espíritus y milagros del Nuevo Testamento”. Según Bultmann, el hombre moderno se percibe como un ser integral que no está dividido entre, y llevado por, poderes divinos y diabólicos.(9) El hombre moderno ha acabado también con la muerte como castigo del pecado, porque no comprende ya su existencia desde un pecado original. En consecuencia, tampoco puede entender la muerte de Jesús como un sacrificio expiatorio, ni su resurrección como poder salvífico que opere a su favor.(10) Porque el hombre moderno, siendo un ser que piensa biológicamente, no puede percibir a Dios sino en el ámbito de la naturaleza y de las leyes naturales que forman y determinan su mundo.(11)

A partir de la exposición del problema, Bultmann desarrolla lo que considera la consecuente tarea para el quehacer teológico.(12) Postula que “la cosmovisión mitológica sólo puede ser aceptada o rechazada en su totalidad”.(13) Por lo cual, para salvar el mensaje del evangelio sólo queda la posibilidad de desmitologizarlo. Para encontrar el método hermenéutico habría de preguntarse por la intención intrínseca (eigentliche Absicht) que persigue el Nuevo Testamento. Tanto la esencia del mito, como también el hecho de que el mismo Nuevo Testamento ya iniciara el proceso de la desmitologización parece confirmar la tesis del erudito alemán.(14) La mitología no tiene la intención de transmitir una cosmovisión objetiva, sino que pretende explicar la situación del hombre en el mundo, es decir, ofrece una interpretación existencial de la vida. El mito da a entender que el hombre se siente entregado y dependiente de algo mayor. Por tanto, todo desemboca en una interpretación existencial del mensaje mitológico del Nuevo Testamento.

Finalmente, Bultmann ofrece la “realización de la desmitologización en sus líneas básicas”.(15) Para ello, el teólogo alemán comienza preguntando por el carácter de la existencia cristiana (christliche Seinsverständnis). Por naturaleza, el hombre se siente entregado al mundo y a sus poderes. Aunque la Biblia no presenta una concepción negativa con respecto a la materia(16), sí percibe la vida humana como algo perecedero que ocurre bajo la sombra de la muerte. El término sarks (carne) habla de la esfera de lo visible, de lo pasajero y fugaz. De ahí la constante preocupación del hombre que intenta asegurar su situación vital, y como no lo consigue le asalta la angustia. Así es como Bultmann describe la existencia humana fuera del marco de la fe. Pero esta situación cambia, si el hombre entra con su existencia en el ámbito de la fe y del espíritu. Ahí, el hombre es capaz de soltar todas las supuestas (y por eso falsas) seguridades. La gracia de Dios le hace confiar, y con su obediencia se abstiene de buscar seguridades en el marco de la sarks. De esta manera es capaz de vivir una existencia escatológica, liberado de sí mismo, abierto al futuro y a su prójimo.(17)

A continuación plantea Bultmann la pregunta de si tal existencia (cristiana) también se podría vivir sin Cristo. Es decir, si una vez que el hombre haya entendido que la superación de la angustia sólo se consigue por medio de un abstenerse de construir sus propias seguridades, sería posible que pudiera vivir tal existencia prescindiendo de Cristo.(18) Bultmann admite un paralelo importante entre filosofía y NT, que consiste en que ambos están de acuerdo en que el hombre sólo puede llegar a ser lo que ya es.(19) Pero mientras que la filosofía es más optimista, y cree que el hombre puede entrar en su nueva existencia por el mero hecho de demostrárselo, el evangelio sostiene que el hombre solo jamás puede entrar en un nuevo estado de existencia, si no es por medio de un acto divino.

Es este acto divino que el kerygma narra de forma mitológica. Y es ahí, es decir en el kerygma, donde aparecen los aspectos mitológicos e históricos extrañamente entremezclados.(20) Bultmann no tiene respuesta a este fenómeno y propone “si el discurso mitológico no tiene simplemente el motivo de destacar la importancia del personaje (histórico) de Jesús juntamente con su historia por cuanto que es el protagonista redentor y el acontecimiento de salvación”.(21) En otras palabras: la intención del mito no sería la verificación histórico-empírica, sino resaltar la importancia de la salvación para el hombre de todos los tiempos. Esta importancia queda representada en la cruz, en cuanto que es acontecimiento salvífico, y en la resurrección, en cuanto que convierte la cruz en un acontecimiento sobre-histórico, o sea, cósmico. Porque, la cruz en sí no sería significativa si no fuera la resurrección la que convierte la cruz en un objeto de fe, dándole así una relevancia escatológica. En definitiva, es la fe la que posibilita acceso a la existencia escatológica, anunciada por el kerygma mitológico.

Continúa: III. La recepción del programa

Alternativa: ABRIR EL ARTÍCULO COMO ARCHIVO DE IMPRESIÓN .pdf


1. El presente artículo se impartió como conferencia el lunes, día 26 de marzo de 2007 en la Facultad Teológica del SEUT/El Escorial. [volver]

2. En alemán: “Nah ist und schwer zu fassen der Gott”. [volver]

3. Fue en el año 1941 cuando Bultmann presentó en su artículo “Neues Testament und Mythologie” en Beiträge zur evangelischen Theologie, München: Evangelischer Verlag. Tanto este artículo como las aportaciones más importantes a la discusión posterior están recogidos en Kerygma und Mythos, Vol. I-V. [volver]

4. Kerygma und Mythos I, pp. 15-21.[volver]

5. Kerygma und Mythos I, p. 15. [volver]

6. Kerygma und Mythos I, p. 16. [volver]

7. Kerygma und Mythos I, p. 17. Este argumento corresponde al espíritu de una fe reformada. [volver]

8. Kerygma und Mythos I, p. 18. [volver]

9. Más tarde veremos que esto no puede sostenerse así. El hombre moderno sí que percibe su existencia dividida, pero ya no interpreta esta división echando mano de la mitología de entonces, sino echando mano de otros recursos interpretativos, por ejemplo de la psicología. [volver]

10. Kerygma und Mythos I, p. 20. [volver]

11. Esta observación quedaría confirmada por lo que dijo el filósofo alemán Peter Sloterdijk: “El hombre se encuentra más radicalmente que nunca »en el mundo« (…) porque estar-en-el-mundo hoy por hoy siempre significa ser-del-mundo”. Véase en la introducción a William James, Die Vielfalt religiöser Erfahrung, Frankfurt am Main, 1997; p. 19. [volver]

12. Kerygma und Mythos I, pp. 21-27. [volver]

13. Kerygma und Mythos I, p. 21. Según Bultmann no sería correcto (por ejemplo) rechazar la posibilidad de bautizarse por los muertos, y mantener el valor espiritual de la Eucaristía, porque las dos cosas derivan de la misma cosmovisión mitológica. [volver]

14. Kerygma und Mythos I, pp. 23-26. Bultmann entiende las tensiones concepcionales que aparecen en el NT como proceso de desmitologización. Por ejemplo, dos conceptos tan distintos sobre la muerte de Jesús, entendido por un lado como sacrificio y por otro lado como acontecimiento cósmico, relativizarían mutuamente los respetivos trasfondos mitológicos. Además, expone que los intentos anteriores de desmitologizar la Biblia (la crítica del siglo XIX, la interpretación alegórica, la teología liberal, la escuela de la historia de la religión, etc.) fracasaron básicamente porque no consiguieron salvaguardar la verdad del kerygma para el hombre-no-mitológico (p. 26). [volver]

15. Kerygma und Mythos I, pp. 27-48. [volver]

16. Como es el caso en ciertas ramas de gnosticismo y del platonismo. [volver]

17. Kerygma und Mythos I, pp. 27-31[volver]

18. Kerygma und Mythos I, p. 33. Bultmann remite a Kierkegaard, Dilthey, Jaspers y Heidegger, diciendo, que con respecto al dilema de la existencia humana, la filosofía ya ha descubierto por su cuenta lo mismo que detecta el NT. Aunque evidentemente reconoce el legado cristiano en tal filosofía (p. 32). [volver]

19. Kerygma und Mythos, I, p. 34. Bultmann encuentra aquí un aspecto que es fundamental: El problema de cómo puede el hombre llegar a la fe, que frente a la tensión entre la “gracia” por un lado y el “llamado a la fe” por el otro, parece que no tiene respuesta, y que tanto se ha discutido en la historia de la teología, finalmente no es un problema propiamente teológico, sino que subyace a la estructura fundamental de la existencia humana. Es por eso que el concepto de la fe puede ser secularizado por medio de la filosofía (p. 33). [volver]

20. Kerygma und Mythos I, p.41. El problema que Bultmann tiene aquí son los diversos conceptos teológicos pertenecientes a diferentes tradiciones de pensamiento. Según él, la preexistencia (Juan) contradice al relato virginal (Lucas), etc. Por cuanto los aspectos históricos son entretejidos entre los elementos mitológicos, parece imposible, si no se quiere crear una fragmentación del mensaje bíblico, recuperar el acceso al Jesús histórico. [volver]

21. Kerygma und Mythos I, p. 41. [volver

Fuente: http://www.centroseut.org/articulos/varios006_1-2.htm

C.)  R. Bultmann (+1976) 

Discipulo y colaborador de Dibellius, más radical que éste, publicó ya en 1922 su “Historia de la tradición sinóptica”, que propugna un distanciamiento aún mayor entre el Jesús histórico y las narraciones evangélicas. Sostiene Bultmann, que la fe apostólica aparece en el momento en que existe un kerigma, es decir una fórmula de fe con la que la primera comunidad cristiana anuncia a Jesucristo como salvador. De antes de esto, no sabemos nada  seguro. Por tanto, no es posible conocer con certeza el origen de ese kerigma. Lo único que el kerigma fundamenta es la existencia de Jesús. Pero no podemos saber nada seguro sobre el Jesús histórico; lo que hizo o dijo, nos resulta inaccesible. Es inútil tratar de saberlo.

Por otra parte, añade, carece de importancia alcanzarlo o no; lo que resulta relevante es lo que dice el kerigma primitivo para mí.

En 1948,  con una famosa  conferencia titulada ”Kerygma y mito” inició un nuevo ataque al contenido e interpretación del mensaje de Jesús. Según Bultmann, para entender el kerigma (que no olvidemos sólo expresa la fe apostólica, no sabemos si tiene su origen en Jesús)  es necesario tener en cuenta el “lenguaje” religioso en que ese kerigma está expresado. En el Evangelio,  ese lenguaje religioso, dice,  es “lenguaje mítico”, con las ideas e imágenes religiosas propios del hombre de aquella época. Así pues, para entender el Evangelio hay que someterlo a un proceso de “desmitificación”, de cambio de lenguaje. Y por tanto de cambio de contenidos. Expresarlo en la cultura del hombre moderno

Esta postura equivalía practicamente a negar la posibilidad de conocer nada que fuese significativo sobre Jesucristo. No es de extrañar, por tanto,  que sus propios discípulos se quedaran desolados

 Uno de ellos, Käsemann, no aceptó esta destrucción; que fuese imposible conocer nada de Jesús con certeza. Opina que en el Evangelio, en la tradición apostólica, hay hechos y palabras que son con certeza de Jesús. Y propone establecer unos ”criterios de historicidad” que, al aplicados a los textos, nos puedan certificar en su caso si aquello se puede afimar o no como verdaderamente histórico. Al menos por este camino “nos salvaremos” de la destrucción causada por Bultmann, su maestro.

Durante la decada de los 70, se generalizó el uso de tales “criterios de historicidad” y por tanto de “seguridad histórica”. Incluso en el campo de la teología católica. Se convirtieron en una a modo de “aduana” por la que había que pasar para poder dar por cierto un contenido del Evangelio.  Ridículo.


 

Hay Mitos en la Biblia, Bultmann tenía razón.

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Rudolf Bultmann (1884-1976) fue un teólogo alemán, reconocido como uno de los mayores eruditos del Nuevo Testamento del Siglo XX. Él desarrolló su programa de desmitologización con el objetivo de facilitarle al hombre moderno un acceso a la revelación de Dios, acontecida en Cristo y proclamada en el Nuevo Testamento.

Él propuso que el Nuevo Testamento era nada más que la fe de los primeros cristianos y no la revelación de Dios aunque esta estaba contenida en partes de NT.

En este artículo el doctor Augustus Nicodemus argumenta en contra del liberalismo teológico y dice: “Equiparar las narrativas bíblicas a los mitos paganos es validar la mentira y la falsedad en nombre de Dios; es adoptar una mentalidad pagana y no cristiana”

Augustus NicodemusLos liberales siempre tuvieron la razón. Hay muchos mitos en la Biblia. Los mitos eran abundantes en el mundo religioso del Antiguo Oriente alrededor de Israel, también en las religiones en la época de la Iglesia apostólica del primer siglo. Por consiguiente, los escritores bíblicos registraron varios de ellos en sus obras.

En el Antiguo Testamento encontramos varios de esos mitos. Está la creencia de los cananeos de que existían dioses llamados Astarot, Renfán, Dagón, Adramelec, Nibhaz, Asima, Nergal, Tartac, Milcom y Baal. Sobre este último, existe el mito de que podía responder con fuego al ser invocado por sus sacerdotes. Existe también un mito egipcio de que el Nilo, el sol y el propio Faraón eran divinos; el mito filisteo del rey-pez Dagón; y que el Dios de Israel necesitaba una ofrenda de tumores y ratones de oro para ser apaciguado. Para no hablar del mito cananeo de la Reina de los cielos, que exigía incienso y tortas de los adoradores (Jeremías 44.17-25).

Otro mito en la Biblia es que el sol, la luna y las estrellas era dioses, mito que siempre fue popular entre los judíos y radicalmente combatido por los profetas (2 reyes 23.5,11; Ezequiel 8.16). Elo mito pagano de monstruos y serpientes marinas es mencionado en Job, Salmos e Isaías, en contextos de lucha contra el Dios de Israel, en que ellos representan los poderes del mal, los pueblos enemigos de Israel (Job 26.10-13; Salmos 74.13-17; Isaías 27.1).

La lista es enorme. Hay muchos mitos esparcidos por los libros del Antiguo Testamento.

El libro de Job cita mitos de otros pueblos, como Rahab y Leviatán, pero no podemos imaginar que el autor, por esto, estuviera diciendo que los acepta como verdad. Los profetas, apóstoles y autores bíblicos se esforzaron por mostrar que los mitos eran conceptos humanos, falsos, y por llamar al pueblo de Dios a someterse a la revelación de Dios que se manifestó poderosa y sobrenaturalmente en la historia. Ellos siempre estuvieron empeñados en separar mitología de historia real, e invenciones humanas de la revelación de Dios. Elías desmitificó a Baal en lo alto del Carmelo. Moisés también desmitificó al Nilo, al sol y al propio Faraón, probando, con las plagas que cayeron, que la divinidad de ellos era sólo un mito. Y cuando él quemó el becerro de oro y lo redujo a cenizas, desmitificó la idea de que fue el bovino dorado quien sacó al pueblo de Israel de Egipto. El propio Dios se encargó de derrumbar el mito de Dagón, rei-pez de los filisteos, cuando su imagen cayó de bruces delante del Arca del Señor con la cabeza cortada (1 Samuel 5.2-7).

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo se refiere cuatro veces a los mythoi (griego). Los mitos son historias profanas inventadas por viejas (1 Timoteo 4.7), que promueven las controversias en vez de la edificación del pueblo de Dios en la fe (1 Timoteo 1.4). Entre los mismos judíos había muchas de esas fábulas, historias fantasiosas (Tito 1.14). Ya que las personas prefieren los mitos a la verdad (2 Timoteo 4.4), Timoteo y Tito, a quien Pablo escribió esos pasajes, deberían advertirlas, ellos mismos deberían abstenerse de dejarse envolver en esos mitos. La advertencia era necesaria, pues los cristianos de las iglesias bajo la responsabilidad de ellos venían de una cultura permeada por mitos.

El mismo Pablo se encontró varias veces con esos mitos. Una de ellas fue en Listra, cuando la multitud lo confundió, junto a Silas, con los dioses del Olimpo y querían hacerles sacrificio (Hechos 14.11). Otra vez fue en Éfeso, cuando tuvo que enfrentar el mito local de que una estatua de la diosa Diana había caído del cielo, de parte de Júpiter, el jefe de los dioses (Hechos 19.35). En todas esas ocasiones, Pablo procuró separar a las personas de los mitos y traerlas a la fe en la resurrección de Jesucristo. De acuerdo con Pablo, los mitos son creaciones humanas, oriundas de la negativa del hombre de aceptar la verdad de Dios. Al rechazar la revelación de Dios, los hombres inventaron dioses e historias de esos dioses para sí, lo que son las religiones paganas (Romanos 1.17-32).

Pedro también estaba perfectamente conciente de lo que era un mito. Cuando él escribe a sus lectores acerca de la transfiguración y de la resurrección de Jesucristo, hace la cuidadosa distinción entre esos hechos que él testificó personalmente de mithoi, “fábulas artificiosas” (2 Pedro 1.16). Él sabía que la historia de la resurrección podría ser confundida con un mito, algo inventado expertamente por los discípulos de Jesús. A lo que parece, Pablo y Pedro, juntamente con los profetas y autores del Antiguo Testamento, estaban perfectamente conscientes de la diferencia entre una historia real y otra inventada. Decir que los autores bíblicos crearan mitos significa decir que ellos sabían que estaban mintiendo y engañando al pueblo con historias expertamente inventados por ellos. Sus escritos muestran claramente que ellos estaban concientes de la diferencia entre una historia inventada y hechos reales. A través de la Historia, los cristianos han considerado el mito como algo a ser reemplazado por la fe en la revelación bíblica, que registra los poderosos actos de Dios. Equiparar las narrativas bíblicas a los mitos paganos es validar la mentira y la falsedad en nombre de Dios. Es adoptar una mentalidad pagana y no cristiana.

Existe, naturalmente, una diferencia entre el mito neoliberal y los cuentos que aparecen en la Biblia. Hay varias historias en la Biblia, creadas por los autores bíblicos, que claramente nunca acontecieron. A pesar de eso, ellas nunca son presentadas como una historia real, como hechos reales sobre los cuales el pueblo de Dios debería poner su fe, sino como comparaciones intentando ilustrar determinados puntos de fe, o lenguaje figurado. Son las parábolas, los cuentos, como aquella historia del olivo hablante contada por Jotam (jueces 9.7). Existe también la poesía, cuando se dice que las estrellas cantan de júbilo, que Dios cabalga en querubines y viaja en las alas del viento. Los salmos contienen mucho de eso. Cuando los neoliberales dejan de reconocer la diferencia entre mitos y géneros literarios que usan licencia poética y lenguaje figurado, hacen una gran confusión.

Ya dije que la actitud de los profetas, apóstoles y autores bíblicos en relación al mito fue desmitificado. Yo se que decir eso es anacrónico, pues fue solamente en el siglo pasado que Rudolph Bultmann propuso su famoso programa de desmitificación de la Biblia. Él encontraba que había mitos en la Biblia u que era necesario separarlos de la verdad. Pero, antes de él, los mismos profetas, apóstoles y autores bíblicos ya habían manifestado esa preocupación. Es claro que ellos y Bultmann tenían conceptos diferentes. Mas se el fin del mito es una historia de carácter religioso que no tiene fundamento en la realidad y que se destina a transmitir una verdad religiosa, ellos no son, de forma alguna, una preocupación exclusiva de los teólogos modernos.

Vea, entonces, que el programa de desmitificación comenzó mucho antes de Bultmann. Comienza en la misma Biblia, que nos llama a separar la verdad del error.

Fuente: Hay Mitos en la Biblia, Bultmann tenía razón.

Conclución

«El pensamiento de este hombre está matando las iglesias evangélicas europeas y también muchas en América. Este liberalismo teológico es un parásito que no debemos apoyar en nuestras iglesias sino que luchar contra él. Su programa de desmitologización de la Biblia nos deja sin Biblia… o a lo menos sin lo mas importante de ella: La creación, el nacimiento virginal, la divinidad de Cristo, su resurrección, su muerte expiatoria. Si eso no tenemos cristianismo ni salvación. El pensamiento de este hombre es venenoso.»(Marcelo Sanchez Avila)

«La posición de Bultmann fue paulatinamente rechazada por los teólogos más importantes en esta materia. No sólo católicos. El protestante J. Jeremías, eminente especialista en esto,  se pasó varios años en Palestina estudiando a fondo el tema, y fruto de ello es su obra “El Jesús histórico”, en la que con gran autoridad científica rechaza radicalmente las tesis de Bultmann. Y entre los especialistas católicos más recientes,  se pueden destacar: Schnakenburg; Schürmann; Grelot; Gnilka. Y tantos más. »

http://conocerbienajesucristo.wordpress.com/page/2/

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7 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Marcelo Sánchez Ávila
    feb 04, 2009 @ 13:54:51

    Hola Paulo

    El pensamiento de este hombre está matando las iglesias evangélicas europeas y también muchas en América. Este liberalismo teológico es un parácito que no debemos apoyar en nuestras iglesias sino que luchar contra él.

    Su programa de desmitologización de la Biblia nos deja sin Biblia… o a lo menos sin lo mas importante de ella: La creación, el nacimiento virginal, la divinidad de Cristo, su resurrección, su muerte expiatoria. Si eso no tenemos cristianismo ni salvación. El pensamiento de este hombre es venenoso.

    En mi blog subí algo sobre Bultmann… te mando el link Bultmann tenía razón del Rev. Augustus NIcodemus Lopes

    Chau

  2. pauloarieu
    feb 04, 2009 @ 15:54:31

    Hola,gracias por tu reflexión.Ya la añadi.Y ademas agregué tu articulo.Muy interesante. Saludos.
    DTB

  3. pauloarieu
    feb 05, 2009 @ 01:01:59

    che,Marcelo, estas en Brasil?
    Que bueno,contame como te va,
    Saludos

  4. Marcelo Sánchez Ávila
    feb 05, 2009 @ 03:08:46

    Hola Paulo… si estoy en Brasil vine a estudiar aquí

    El próximo lunes comienzan las clases en el seminario… hasta el momento va todo bien… ;)… tengo harto apoyo de la iglesia y los hermanos.

    Dios te bendiga

  5. pauloarieu
    feb 05, 2009 @ 10:07:15

    Marcelo. Me alegro mucho que tus proyectos se esten dando como habias planeado. Que el Señor te bendiga mucho
    COmo te la arreglas con el protugues?
    Saludos

  6. Marcelo Sánchez Ávila
    feb 05, 2009 @ 13:31:55

    Hola Paulo, te dejé un comentario en mi blog ;)

    Yo tuve algunos profesores brasileños cuando estaba en el seminario en Chile, ahí tuve que leer libros en portugués, también lo hacía desde unos años antes desde que comencé a accesar al sitio http://www.monergismo.com, todos los artículos ahí están en portugués. Así que el entender el portugués no me ha sido difícil aquí. Claro, expresarme en portugués es más difícil, pero mi anterior estadía aquí, de agosto a noviembre del año pasado, me ayudó mucho, por lo menos ya me entienden casi todo.

    Bendiciones

  7. pauloarieu
    feb 05, 2009 @ 14:07:25

    Me alegro que estes bien. Cualquier cosa que este a mi alcance, cuenta conmigo.
    Saludoooooooooos!!!

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