Gnosticismo


Gnosticismo

La palabra “gnóstico” deriva del vocablo griego “gnosis”, que significa “conocer”. Se usa en la carta de Pablo a los corintios para referirse al conocimiento de Dios; aunque para referirse, más especialmente al conocimiento divino, a la persona de Dios, a su voluntad y a la naturaleza de Cristo se emplea la palabra “apignosís” que constituye un vocablo compuesto de más profundo significado.

Posteriormente la palabra “gnosis” llegó a tener significado malo, y cuando se la asoció con cultos místicos de varias clases, los cuales afirmaban que el conocimiento, mas bien que la fe, era la clave de la salvación. La teosofía, el Nuevo Pensamiento y la Ciencia Cristiana, constituyen formas modernas del gnosticismo.

No es posible un análisis profundo de las Epístolas de Corintios y de Colosences, sin tener, por lo menos, una información sintética acerca del Gnosticismo.

«Por ejemplo, la Epístola a los Colosenses, escrita por la mano de Pablo, pero inspirada por Dios, fue escrita debido a que en Colosas, a pesar que eran seguidores de Cristo, se empezaron a infiltrar falsas enseñanzas acerca de Jesús y la salvación. Los pensadores griegos empezaron a engañar al pueblo en esta ciudad, diciendo que ellos eran poseedores de gnosis (conocimiento) e iniciaron a pregonar que Jesús no era Dios y que la salvación no podía ser tan sencilla como se estaba enseñando por los seguidores inmediatos de Cristo.

Se infiltró en esta Iglesia la idea del gnosticismo (búsqueda del conocimiento), con la cual se desarrolló la teoría de que Dios no podía haber creado la materia, pues la materia era fuente de pecado, por lo que entonces otras emanaciones debieron haber creado la materia y que Jesús era parte de estas emanaciones, así como los ángeles y los demonios. Por lo tanto el hombre debía rendir tributo a diferentes emanaciones y trabajar por su salvación.

Epafras, quién era un ministro de Cristo en Colosas, viaja hasta Roma, en donde se encontraba Pablo en una cárcel y le cuenta lo que está sucediendo en Colosas. Pablo entonces les escribe la carta, en donde les demuestra quién es Jesús (Colosenses 1: 15-20).

Qué vemos en esa historia? No es lo mismo que sucede hoy día? Claro que sí! Lo vemos en el movimiento de la Nueva Era (New Age), en donde claman que cada uno de nosotros es dios. También lo vemos en el Budismo, en el Hinduísmo, la Cientología, e inclusive lo podemos ver en el Protestantismo y en el Catolicismo, en donde a pesar de que creen en Cristo, enseñan otro evangelio, con ello blasfemando el verdadero camino de la verdad (2 Pedro 2: 2).»(1)

Parece posible que esta enseñanza haya producido la herejía que Pablo menciona en su carta a los Colosenses, donde advierte a sus lectores: “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo” (Col. 2:8).  Al parecer, esta herejía negaba la plenitud de la divinidad de Cristo, convirtiéndolo probablemente en una de esas emanaciones inferiores, o manifestaciones de Dios. Además, el ascetismo patrocinado por ciertas formas de gnosticismo, quizá se refleja en aquellos reglamentos: “No manejes, ni gustes, ni aun toques” (2:21), condenados francamente por Pablo. No es posible identificar absolutamente este error con el gnosticismo, pero tiene afinidades con él”(2)

Del Dr. James M. Gray, transcribirnos:

“El Gnosticismo, bajo cualquier forma que se presentara, se caracterizará por estos tres aspectos:

1.Un espíritu exclusivo.
La palabra “gnóstico”, quiere decir uno que afirma tener conocimientos preeminentes. Se trataba de una casta intelectual cuyos iniciados tenían que prestar juramento.

2.La posesión de dogmas especulativos.
Poseían dogmas especulativos en lo que respecta a la creación, el mal, emanaciones y ángeles. De acuerdo a los gnósticos, la creación no había sido efectuada por el Dios Supremo, desde que no podía tener relación alguna con la materia de suyo mala. Afirmaban que la creación debía haber sido realizada por alguna de las emanaciones angélicas de Dios. Estas eran una serie de “eones” o inteligencias eternas o ángeles, que debían ser adoradas.

3.Prácticas morales.
Practicaban un ascetismo rígido por que decían que la materia era la habitación del mal, o bien vivían en el desenfreno, en virtud del principio de no prestar atención a una cosa_ tan mala como la materia.

Del A.T. Sell transcribimos;
“Esta enseñanza estaba en directa oposición con los más sencillos preceptos morales, por que si la materia era mala y era fuente del mal, entonces el hombre pecaba, no por su propia voluntad sino por que su cuerpo era malo. A estas ideas se unían los estrechos conceptos del ceremonial judío, tales como la insistencia en la práctica de la circuncisión, el ayuno y otros.

La doctrina de la existencia de “seres intermediarios” entre Dios y la materia, fue inventada por los profesores gnósticos a fin de que se acusara a Dios de ser el autor del mal.”

Del Dr. Heinrich A.W. Meyer transcribimos:
“Estas personas entraron en conflicto especialmente en lo que respecta a la posición eminente de Cristo y de su obra redentora. En efecto, no asignaban a Cristo el rango divino que le correspondía, sino simplemente un lugar en el orden superior de los espíritus, mientras que se exaltaban a los ángeles, a quienes se les atribuían parte en la obra de salvación mesiánica, afirmando que la creación era efectuada por “demiurgos”.

El gnosticismo se proponía colocar a Dios a una distancia infinita del hombre, y luego salvar esta distancia mendiante huestes angélicas en orden escalonado y proporcionar a Cristo un lugar entre los seres superiores de ese sistema.

El gnosticismo ha desaparecido en su forma primaria, pero sobrevive aún en todo esfuerzo para degradar a Cristo y deponerlo de su deidad. Asimismo ha sobrevivido en el deseo, de hacer méritos por medio del ascetismo (profesión o doctrina de la práctica y el ejercicio de la perfección cristiana mediante la penitencia -.-y la mortificación) (“no toquéis, no gustéis”); de considerar al cuerpo y a los deseos naturales del organismo malos e innobles por inherencia y de hacer una religión de formas. La carta a los Colosenses constituye una eterna e irrefutable respuesta a todo esto. En otras palabras, el verdadero cristianismo corre siempre dos peligros: el peligro que se esfume en simples filosofías, o, que caiga en el simple formalismo. Para ambos peligros, Pablo tiene una sola respuesta: CRISTO.”

Del Dr. Scofield transcribimos:

“El apóstol, al saber de los peligros que amenazaban a los colosenses, deseaba fortalecerlos la fe en los puntos que habían sido atacados por los gnósticos.

Mirando más allá de la ocasión inmediata, la mente del Espíritu, deja instrucciones autorizadas con respecto al peligro latente que para la fe, representen la filosofía y el formalismo.”

El principal motivo del gnosticismo era tratar de explicar el origen del presente orden de cosas sin comprometer el caracter del ser supremo. Esto lo hacían negando la revelación. El Antiguo Testamento presenta a Jehova (Elohim), como el Creador del mundo. Luego Jehová a pesar de ser el Creador, era un ser imperfecto y la religión judaica antagónica, la verdadera religion. La fuente mas directa e importante del gnosticismo era la filosofía judía alejandrina, cuyo representante mas distinguido era Filón.

Los gnósticos,sometían todo a la razón,prometiendo la salvación por medio del conocimiento.

Para ellos,Dios era demasiado grande y santo para haber creado el mundo material con tal contenido de bajeza y corrupción. Los gnósticos enseñaban que al crearlo, la suprema Deidad había procedido por una serie de sucesivas emanaciones, o “eones”, como ellos los llamaban.

De este modo la materia se equiparaba con el mal. Si el hombre deseaba obtener salvación, podía lograrlo renunciando al mundo material y bsucando al invisible.

Dos contradictorias concluciones surgieron de este argumento

La primera fue el ascetismo, que afirmaba que puesto que el cuerpo es material, es malo y debe conservársele bajo estricto dominio. Sus apetitos deben desviarse, y sus impulsos despreciarse y suprimirse.

La segunda conclusión se derivó de la pretensión de que el espíritu es real, y el cuerpo irreal. Si el cuerpo es nada más temporal, sus actos no tendrán consecuencias. La plena gratificación de sus deseos no afectará la salvación final del espíritu, el único que ha de sobrevivir.

Conclucion:

“El gnosticismo es una filosofia que refleja una muy antigua debilidad de la mente humana. Incapaz de imaginar otro orden de la naturaleza que el que se le presenta, y convencido desde el principio de que representa el coronamiento de todas las especies vivientes, incluso del universo, el hombre se inclina por naturaleza a considerar los fracasos de sus empresas como injustos. A semejanza del niño, que sólo se preocupa de si mismo, atribuye su infortunio a un poder sobrenatural y maligno, al que define como un dios malvdo. Y en su logica, deduce que, si existe un dios malvado, ha de existir tambien uno bueno. Naturalmente, se identifica con el bueno, al que colma de sacrificios. A veces, por ingenuidad, tambien ofrece sacrificos al malo, a fin de impedir que se sienta celoso. Tambien supone que el dios bueno comparte sus sufrimientos, como se vé con toda claridad en Homero, cuando los héroes dán por sentado que tal o cual dios les es propicio. Y, por último, acaba por pensar que el buen dios está en lucha constante con el malo. Como todos somos mortales e imaginamos la muerte como un accidente absurdo, que no se produciría si reinase el dios bueno, deducimos también que en la Tierra, el dios malo triunfa siempre sobre el bueno. Eso significa que el mundo material es el imperio del dios malo. Pero como tal idea nos resulta insoportable, suponemos también que el dios bueno se toma el desquite en el mundo invisible.” (3)

«Respondió Jesús: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Este texto comúnmente es usado para enseñar que el reino de Dios no va a estar en la tierra, sino más bien en el cielo. Quizás el gnosticismo de los siglos tempranos del cristianismo nunca fue evitado con éxito por la iglesia. Parece que la antigua idea de que la materia es mala y que la existencia “espiritual” incorpórea debe ser preferida. Lamentablemente, este modo de pensar está totalmente en desacuerdo con la Biblia, que habla de una buena tierra que fue diseñada por Dios para ser habitada por gente resucitada. » (4)

«”Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia.” (1 Timoteo 6:20 RVR 1960)

Este único verso es suficiente para mostrar la condena que Pablo hace del gnosticismo. La palabra “ciencia” es la griega “gnosis” y que significa “conocimiento”. La biblia esta en contra de estos falsos argumentos o “conocimientos secretos” de los gnósticos. No necesitamos ser “iniciados” para conocer los misterios del evangelio y acerca de Jesús; porque el amor de Dios ya fue revelado a nosotros.

“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;” (Colosenses 1:24-28 RVR 1960)

Este gnosticismo lleno de misterios y cosas ocultas, no llega a enterarse que el misterio que había estado oculto ya fue revelado a los santos (la iglesia) y este misterio es Cristo en nosotros, la esperanza de Gloria.

Por otro lado para perfeccionarnos, no necesitamos una serie de enseñanzas ocultas y escondidas, y ser iniciados segun los costumbres gnósticas.

¡¡¡No!!! En Cristo Jesús todo hombre es perfecto.

Es decir, al recibir el evangelio de nuestra salvación y confesar a Jesús como Señor de nuestras vidas recibimos la obra completa de Dios en nosotros.

El Apóstol Juan hablando acerca de estas enseñanzas gnósticas dijo:

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. Os he escrito esto sobre los que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.” 1 Juan 2:20-27

La unción, que es Cristo en nosotros a través de la presencia del Espíritu Santo en nuestro interior, nos enseña todas las cosas y nos guía a toda la verdad.

Por eso no necesitamos que estos maestros gnósticos a través de sus “enseñanzas profundas y misteriosas” vengan a enseñarnos el camino para llegar a Dios.

Jesús, “el camino,la verdad y la vida”, ya está en nuestro interior.Así que no caigamos en las mentiras y engaños de los gnósticos.

Nosotros tenemos algo que ellos no tienen: La Verdad.»(5)

El “evangelio de Judas” y las sectas gnosticas [6]

La secta “gnóstica” (gnosis: conocimiento) tiene elementos variados: iranios, mesopotámicos, griegos (platonismo, pitagorismo), de tradición apocalíptica judía… y se extiende por occidente hasta constituir el peligro más grande que ha tenido la fe cristiana, cuando ésta aún era incipiente. Buscan la salvación por un “conocimiento” reservado a algunos, los “espirituales”, y requería un rito de “iniciación”. Su doctrina resumida es: el mundo material es una catástrofe cósmica, donde hay chispas de la divinidad atrapadas en la materia, que desean liberarse, a través de una toma de conciencia (conocimiento) de la esclavitud y del origen divino: es la “gnosis”. Se trata de una “autosalvación”, “autodivinización”, o reencarnación, o panteísmo, con lenguaje esotérico y barniz cristiano, pero sin ninguna idea de Cristo: es como un amalgama de mitos, y difícil de aclarar, pues a semejanza de la hidra, tienen muchas cabezas y siempre van cambiando. Hoy día influye en la literatura New Age, y ahora como entonces atacan la Iglesia. Se presenta como una revisión histórica, y aquí se ve la poca altura científica de los divulgadores de esas noticias, o quizá la ideología que está detrás de esas “promociones”, para vender de paso la película que recientemente se estrenará, con argumento parecido. El título del reportaje, “El Evangelio prohibido de Judas”, ya indica que se aprovecha el sensacionalismo sobre el tema de Jesús (que siempre despierta interés), pero estamos en un mundo de la banalidad, donde interesa lo exótico, más que la verdad. Al igual que hicieron estos divulgadores con una falsa prueba de carbono 14 sobre la sábana santa, hace una docena de años, tienen como armas la mentira (a base de verdades a medias), y algunos ingredientes que tienen éxito, como son lo misterioso y esotérico, ya que eso tiene más acogida que la verdadera historia.

El evangelio “de Judas”, es de la secta “caínica”, seguidores de los asesinos bíblicos, y de aquí las expresiones del papiro: “Apártate de los demás y te contaré los misterios del reino. Es posible que lo alcances, pero será para ti motivo de gran aflicción”. “Tú serás el decimotercero, y serás maldito por generaciones, y vendrás para reinar sobre ellos. En los últimos días maldecirán tu ascensión a la [generación] sagrada”. “Tú serás el apóstol maldito por todos los demás. Tú, Judas, ofrecerás el sacrificio de este cuerpo de hombre del que estoy revestido”. “Y fueron a Judas y le dijeron: Aunque en este lugar no hagas el bien, eres un auténtico discípulo de Jesús. Y él les dijo lo que querían oír. Y lo entregó. Éste es el fin del evangelio de Judas”.

Ante un Dios bueno (cristiano) los gnósticos tienen un dios que ha creado el mal y un mundo caótico. Pero Dios nunca quiere el mal, su voluntad en todo caso lo permite (deja que las cosas pasen, aunque al saberlo todo, porque está fuera del tiempo, sabe qué pasará), y lo que “permite”, pues ya dijo Jesús sobre el traidor que “más le valdría no haber nacido”, pues aunque estuviera “previsto” (en el sentido de que Dios sabe lo que pasará) no significa esto que todo sea bueno por igual.

Gracias a san Ireneo de Lyon conocemos mucho de estas sectas, su análisis es sereno y honrado; cuenta que para ellos Judas sería “el único de los discípulos que ha poseído el ‘conocimiento’ (gnosis) de la verdad”. De ahí que él “ha llevado a término el ‘misterio’ de la traición” y por eso han “fabricado un escrito a quien llaman Evangelio de Judas”. En síntesis, la idea sería que sólo Judas es el iluminado por la “nube luminosa”, el modelo, el elegido, etc., por llevar a cabo su misión: “Tú excederás a todos los demás, pues tú sacrificarás al hombre que encarno”, dicen algunos en la traducción, pero mejor sería traducir “el hombre que me reviste”, como señala Armand Puig, pues esta secta no cree en que Jesús se encarne, en realidad no es Jesús sino una apariencia (para ellos Dios no puede hacerse hombre, aquel cuerpo es sólo un envoltorio. Recordemos la visión platónica de que el cuerpo es la cárcel del alma, y así Judas al quitar el cuerpo de Jesús lo ha liberado. La cruz es un teatro sin realidad, como también ocurre en la fábula del Código Da Vinci: pintan un Jesús inventado, que no muere en la Cruz.

Vemos ahí dos elementos comunes a otros textos similares: decir que el iniciado es “el elegido”, y la sospecha de la iglesia oficial, como si hubiera una conspiración, y una vía secreta auténtica. Pero ya nos advierte la Biblia: “ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios” (2 Pe 1,20). Recordemos lo que cuenta también el Nuevo Testamento de Simón el Mago, que pregunta a San Pedro sus “secretos”, en lugar de reconocer con humildad la fe; sería el prototipo de “gnosis”.

Lo penoso es que la ignorancia en materia de cultura religiosa es cada vez más grande, eso hace a la gente vulnerable frente a noticias descontextualizadas (libros, revistas, sectas, conferencias, películas) donde la religión se pone al mismo nivel que la ficción (la película de hace pocos años “Los otros” es un ejemplo, o ahora “El Código Da Vinci”). Raniero Cantalamessa recordó estos días en su predicación en el Vaticano aquello de San Pablo: «Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas», y se refería a los que llevan con “hábiles retocadores de antiguas leyendas a creer que Jesús de Nazaret nunca fue, en realidad, crucificado… Personas que jamás se molestarían en leer un análisis serio de las tradiciones históricas sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, son fascinadas por cada nueva teoría según la cual Él no fue crucificado y no murió, especialmente si la continuación de la historia incluye su fuga con María Magdalena hacia La India… [o hacia Francia, según la versión más actualizada]…» Y aprovechó para “actualizar” el mensaje: «Se habla mucho de la traición de Judas, y no se percibe que se está repitiendo: Cristo sigue siendo vendido, ya no a los jefes del Sanedrín por treinta denarios, sino a editores y libreros por miles de millones de denarios». Además, es una «ola especulativa… Estamos en la era de los medios de comunicación, y a los medios más que la verdad les interesa la novedad».

Notas

1. Dr. Edurdo Flores, Contradicciones (Parte 8): Catolicismo

2. Merrill C.Tenney, Nuestro Nuevo Testamento – Estudio panorámico del Nuevo Testamento,ed. revisada y aumentada,pp. 98, ed. Portavoz, 1989.

3. El hombre que se convirtió en dios. Gerald Messadié.1988, http://putoloco.wordpress.com/2008/09/25/el-gnosticismo/

4. http://apologista.wordpress.com/2008/05/17/mi-reino-no-es-de-este-mundo/

5. http://esteblognoesparati.wordpress.com/2007/12/09/pablo-condeno-claramente-el-gnosticismo/

6. http://www.churchforum.org/evangelio-judas-sectas-gnosticas.htm

Fuentes:

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. El Ciberpastor
    feb 03, 2009 @ 23:56:22

    Le doy las gracias por incluir un artículo de mi blog Este Blog No es Para Ti en su muy interesante blog.

    Espero que ayude a gente a entender los peligros del gnosticismo y salir de esa falsa doctrina.

    Mi nombre es Ricardo Botto, soy pastor, y me conocen en la red como El Ciberpastor.

    Que Dios le siga bendiciendo

  2. pauloarieu
    feb 05, 2009 @ 12:13:45

    Pastor Ricardo Botto
    Gracias pastor.
    Dios lo bendiga
    Paulo

    El gnosticismo es un complejo sistema sincretista de creencias provenientes de Grecia, Persia, Egipto, Siria, Asia Menor, etc. Es de notar la influencia platónica. Por su complejidad, la cantidad de sectas gnósticas y la diversidad de sus creencias, es muy difícil de entender o de sintetizar el gnosticismo.

    Se les llama “gnósticos” por la “gnosis” (conocimiento), ya que afirmaban tener conocimientos secretos obtenidos de los apóstoles y no revelados sino a su grupo elite, los iluminados capaces de entender esas cosas. Enseñaban conocimientos secretos de lo divino mientras que la doctrina del cristianismo ortodoxo era asequible a todos.

    Muchos grupos gnósticos se tenían por cristianos, por lo que causaban una enorme confusión. Es por eso que la Iglesia tuvo que confrontar los errores del gnosticismo y diferenciarlos del cristianismo auténtico. Desde sus orígenes, las creencias gnósticas fueron rechazadas por los cristianos por ser una peligrosa falsificación del Evangelio. Entre los numerosos escritores cristianos de los primeros siglos que combatieron el gnosticismo están: San Ireneo, Orígenes, Justino, Hipólito y San Agustín.

    Los “evangelios” gnósticos más tarde se llamaron “evangelios apócrifos”. Entre ellos: el “Protoevangelio, de Santiago”, “Evangelio de primera infancia, de Tomás”, que contiene las supuestos milagros de Jesús en su infancia. Estos textos tienen algunos relatos semejantes a los cristianos pero suelen contener fantasías que no concuerdan con la fe cristiana. Tienen poca o ninguna narrativa sobre la vida de Jesús. No fueron aceptados por la Iglesia como parte de las Sagradas Escrituras.

    El descubrimiento en 1945-1947 de textos gnósticos en Nag Hammadi, Egipto hizo posible un mayor conocimiento de sus creencias. Casi todos estos textos eran desconocidos hasta entonces. (No están relacionados con los “manuscritos del Mar Muerto” que son textos judíos).

    En la actualidad los escritos gnósticos son objeto de gran interés. Su antigüedad y la pretensión de representar una corriente alternativa al cristianismo ortodoxo ha servido los intereses de novelas como “El Código Da Vinci” que buscan eliminar las doctrinas cristianas. Esta novela, aunque cita fuentes gnósticas, suplanta las fe cristiana con creencias paganas que son muy diferentes a las gnósticas. De la misma manera, algunas feministas pretenden justificarse con usando fuentes gnósticas, cuando en realidad el gnosticismo concibe a la mujer como un ser inferior al hombre.

    Las creencias generalmente sostenidas por los gnósticos:

    1- La posibilidad de ascender a una esfera oculta por medio de los conocimientos a los que sólo una minoría selecta puede acceder por vía de una iluminación no asequible a otros. Conocer esas creencias sería suficiente para salvarse, sin necesidad de una práctica de moral. Cree en revelaciones secretas y en el esoterismo.

    2- Mezcla las doctrinas de diversas religiones, cambiando el significado que tenían originalmente según la iluminación gnóstica. Así pretende poseer un conocimiento intuitivo de los misterios divinos superior a la doctrina de la Iglesia Católica. El gnosticismo se parece al New Age moderno en que abarca creencias que van cambiando y aumentando según salen nuevos escritos formando una amalgama con poca coherencia. Tiene gran popularidad porque hoy no menos que en la antigüedad, a muchos les interesa la novedad y no la verdad.

    3- Hay dos principios: el buen dios que creó el mundo espiritual y el perverso el cual es responsable por la creación del mundo (la materia y el cuerpo).

    Nuestro cuerpo, como en el pitagorismo heredado por Platón, era, para los gnósticos, la cárcel en la que estaba presa nuestra alma como consecuencia de una caída original del ámbito del pleroma del que realmente procede nuestra alma. En nuestra liberación de la materia, la iluminación gnóstica era necesaria para lograr la salvación.

    Yahvé es un Dios del mal, culpable por haber realizado la creación del mundo material.

    4- Existe una enorme jerarquía de seres. Las Personas de la Trinidad serían diferentes seres de relativo bajo rango en dicha jerarquía. La divinidad esta compuesta de una multitud de seres espirituales.

    El tiempo gnóstico estaba marcado por los envíos de eónes, y gran variedad de niveles cósmicos, muchos de ellos generalmente correspondientes a las esferas celestiales, típicas de la cosmología de aquel entonces.

    5- Al creer que la materia es una prisión, la procreación es también vista como algo perverso. Atrapa a las almas inmortales en la cámara de tortura que es el universo. El matrimonio es también perverso porque conduce al sexo.

    6- Las mujeres, por su propia naturaleza, son formas de vida espiritualmente inferiores porque son ellas las que encuban a los prisioneros. Ellas cooperan con una diosa que atrapa a las almas inmortales para encarcelarlas en cuerpos humanos. El evangelio gnóstico de Tomás, por ejemplo, dice que las mujeres no pueden salvarse si no llegan a ser como hombres.

    7- Jesús no es ni dios ni hombre sino un ser espiritual que solo aparentó tomar cuerpo y vivir entre nosotros para darnos los conocimientos secretos necesarios para liberarnos de la prisión que es nuestro cuerpo. Por lo tanto, nos salvamos al adquirir conocimiento y no por la obra de redención de Cristo. Se trata de auto-divinización.

    Jesús estaba asociado al dios bueno. La mayoría creían que Jesús era un auténtico mediador entre nosotros y nuestra verdadera vida, más allá de la materia, en el dios bueno.

    8- Niegan la muerte expiatoria de Jesús (ya que no tenía verdadero cuerpo propio y porque no hace falta la redención cuando se tienen los conocimiento gnósticos). Rechazan la resurrección del cuerpo.

    9- Rechazo a las tradiciones y Biblia judía

    ¡Cuanta verdad en las enseñanzas de San Pablo!:

    “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio” -II Timoteo 4, 2-5

    fuente bibl:http://www.corazones.org/diccionario/gnosticismo.htm

  3. pauloarieu
    may 08, 2009 @ 14:41:01

    LA IGLESIA INTERIOR
    Origen de la Iglesia Interior: Supuestamente, seis años tras la muerte del Salvador, el apóstol Pablo se convirtió al Cristianismo, por una visión de camino a Damasco. Hasta aquel momento, los cristianos eran una secta más entre los judíos que se encontraban en las sinagogas de la diáspora y un grupo proporcionalmente más grande, en el Templo de Jerusalén. Pablo era un judío helenizado, de la secta de los fariseos, una secta muy helenizada e influenciada por la filosofía estoica de la época. Pablo dirigió varias comunidades cristianas, que adoptaron el nombre helenizado de ekklêsía, es decir, el nombre de las asambleas de las polis griegas. Pero estas ekklêsías o asambleas de cristianos, que en tiempos de Pablo se reunían en las sinagogas o en el Templo de Jerusalén, tenían una serie de particularidades, en ellas pasaban cosas “extrañas”, practicaban el bautismo o purificación de los judíos y practicaban la cena ritual, pero no atendían a todas las normas de pureza y exigencias de la Ley mosaica. Los gentiles eran admitidos en estas asambleas, pero además, el Espíritu Santo (pneûma hagío) se manifestaba en los distintos miembros de la asamblea: “Porque a uno, mediante el Espíritu, le es dada la palabra de sabiduría (lógos sophías), a otro palabra de conocimiento conforme al mismo Espíritu (lógos gnôseos katà to autò pneûma), a otro fe en el mismo Espíritu (pístis en tô autô pneümati), y a otro dones de curación en el único Espíritu (jarísmata iamátôn en tô henì pneúmati), a otro realización de milagros (energêmata dynámeôn); a otro profecía (profêteía), a otro, discernimiento de espíritus (diakríseis pneumátôn); a otro, géneros de lenguas (gene glôssôn), a otro interpretación de lenguas (hermêneía glôssôn), pero todas estas cosas efectúa el único y mismo Espíritu, distribuyendo en particular a cada uno, conforme le place.” (I Cor. 12: 4-11). Este Espíritu Santo es el Espíritu del Cristo, que transmite a quien lo recibe algunos de los poderes que aquél tenía. Pues bien, esta extraña comunidad asamblearia de personas capaces de hacer milagros, profetas, interpretes de lenguas, gente con el don de curación, según un único Espíritu Santo, el Espíritu del Cristo, es la verdadera Iglesia fundada por Pablo en la diáspora, no en Jerusalén. Esta es la Iglesia Interior o la Iglesia del Espíritu Santo que a lo largo de los siglos se irá distanciando, primero de la Iglesia de Jerusalén, después de la Iglesia Imperial, continuadora del Imperio Romano.

    Formación de los Misterios Cristianos: Tras la desaparición de Pablo y los Apóstoles el testimonio de la vida de Jesús, el Cristo (el rey), se recogió en los distintos Evangelios (de euaggélion, prefijo eu – buen y aggélion o angelion que significa mensaje, tal como ángel ággelos significa mensajero, Evangelio sería el buen mensaje), donde se narraban las cosas que había hecho el Cristo y los Apóstoles por medio del Espíritu Santo. Marcos es el primer Evangelio, luego Mateo y Lucas, y por último Juan y su misterioso Apocalipsis, un libro en la más pura tradición profética, como los grandes profetas de Israel, donde se recoge la manifestación del Cristo al final de los tiempos profanos, y la apoteosis de las Iglesias, es decir, de los discípulos del Cristo. En estos textos sobre la vida de Jesús destaca el episodio de la Transfiguración o Metamorfosis de Jesús, y la Resurrección en un cuerpo inmortal, así como la relación de los hechos maravillosos que le permitía el poder del Espíritu del Cristo. Estos serán algunos de los Misterios del Cristianismo, en el más puro estilo helenístico, donde Metamorfosis o Apoteosis (de meta-morfê trans-formar y apo-theosis divinizar, en el mundo clásico a un héroe), constituían las transformaciones y exaltaciones de la naturaleza humana, junto a la bienaventuranza (makários) que recibía el iniciado que, tras su muerte, era capaz de recordar la senda que conducía a los Campos Elíseos, a los lugares de la bienaventuranza y de la vida eterna. Los Misterios Cristianos tendrán los mismos objetivos que los Misterios Paganos, divinizar al hombre, pero la iniciación cristiana tomará de las reglas de pureza de la Ley mosaica, sus catarsis y purificaciones (esto se verá claro en los escritos de los Padres Apostólicos, como la Didaché o El Pastor de Hermas), son las condiciones necesarias para recibir el Espíritu Santo procedente del Cristo y del Dios único, el Padre. Sin embargo, el Cristianismo primitivo no será ni mucho menos homogéneo, durante los primeros siglos muchos colectivos y sectas distintas se moverán entre dos tendencias, una primera helenizante, que busca distanciarse de la Ley mosaica y se abre a los gentiles, y una segunda más judaizante, que tiene como manifestaciones más radicales el ebionitas y los elcasaitas.

    El dualismo de la Iglesia Interior: El Evangelio de Juan es el Evangelio del Lógos, la Palabra y la Razón divina, que viene al mundo de las tinieblas, pero que procede de Dios y conserva su pureza. Esto llevó a algunos grupos de cristianos a afirmar el docetismo (de dóxa o apariencia) del cuerpo del Señor (Hechos de Juan 93, 1-3: “Otro hecho glorioso os contaré, hermanos: una vez cuando quise tocarlo sentí un cuerpo material y sólido. Pero otras, al palparlo, era su ser sin sustancia, incorpóreo y como inexistente. Cuando algunos de los fariseos lo convidaban y aceptaba la invitación, íbamos con él. A cada uno se le daba un pan, y también él recibía uno. Mas él lo bendecía y lo repartía entre nosotros. Cada uno de nosotros se sentía satisfecho con esa porción, y nuestros panes quedaban intactos, de tal modo que los anfitriones se admiraban. Muchas veces, caminando con él, quise ver si dejaba huellas visibles sobre el suelo, pues había visto que se elevaba sobre la tierra. ¡Y nunca vi ninguna!”). El docetismo será una solución para todos aquellos que quieren salvar la pureza y perfección del Logos, mientras que el drama del Dios hecho carne será la solución más popular con la que la que una mayoría se podrá identificar. El Gnosticismo llevará al extremo el docetismo, los pneumáticos o espirituales serán los únicos poseedores de la Gnosis y por tanto de la liberación, ellos explicarán de forma dualista las dos naturalezas hílica o carnal y pneumática o espiritual. Ello les permitió construir una mitología basada en dos realidades, que encarnan dos Dioses, un Demiurgo perverso y creador del mundo, y un Padre perfecto escondido en un más allá, denominado Plêrôma o Plenitud, rodeado de sus Eones (este esquema es similar al que se deduce de los diálogos de Platón: un Demiurgo artesano del Alma del Mundo, un Hiperurano donde se encuentran las Ideas, y por encima de todas, el Bien). El Gnosticismo será una verdadera Iglesia pneumática o del Espíritu Santo, que aparece como Gnosis.

    Sin embargo, este Gnosticismo será rechazado por una ortodoxia más popular, que no acepta el docetismo ni el dualismo gnóstico, por lo que comenzará a producir una teología alegórica, para explicar el drama de Jesús Dios y Hombre, que le llevará a formulas cada vez más absurdas y difíciles de argumentar por medio de los tradicionales conceptos filosóficos, este es el origen de toda la producción teológica, que mantendrá ocupadas a las mentes más lúcidas de la ortodoxia. Y que finalmente, con la cristianización del Imperio Romano, recibirá su sanción definitiva. Durante los primeros siglos de Iglesia Imperial, presbíteros, obispos y patriarcas mantendrán interminables disputas sobre la relación entre las distintas personas (hipóstasis) de la Trinidad divina, y sobre la naturaleza del Cristo (Cristología), fundamentalmente contra las tesis de los teólogos neo-origenistas, que asumieron una cierta subordinación entre el Padre y el Hijo, sin tener ya muy claro, el papel del Espíritu Santo, en todo este lío especulativo. Por otra parte, la Iglesia oficial rechazará toda magia, oráculos, profecías, y otras manifestaciones de los dones del Espíritu, en su lucha por erradicar el paganismo y sus demonios, dejando estas cuestiones como una anécdotas históricas, y potenciando así el culto personal a la figura del Jesús histórico y sus santos.

    El Maniqueísmo o la Iglesia de la Luz: Sin embargo, la Iglesia Interior tomará nuevas formas. En Persia vemos aparecer a Mani, el Apóstol de la Luz, que inspirado por el Gnosticismo y el ascetismo de distintas sectas cristianas de Asia Menor, funda, bajo la influencia y dirección de su gemelo espiritual (sýzygos), una especie de doble espiritual (como el ángel de la metanoia o el arrepentimiento), una Iglesia que tomará de la tradición religiosa persa, el conflicto entre la Luz y las Tinieblas, en un dualismo materialista, del que abominará primero la Iglesia ortodoxa, bajo la estricta crítica de Agustín de Hipona, que en su juventud había formado parte de la secta, y luego la Iglesia Imperial, transformándose en la bestia negra de la Iglesia antigua y medieval. Agustín de Hipona también utilizará por primera vez el nombre de “cátaros” o puros, para designar a un grupo de cristianos estrictos, que se negaron a admitir de nuevo en sus comunidades y rehabilitar a aquellos que habían renunciado a la fe cristiana, para evitar las persecuciones de Diocleciano, y que tras la llegada de Constantino al poder, pretendían rehabilitarse. Estas sectas puristas propias de los siglos III y IV. Estos cátaros fueron conocidos también como novacianos, por ser seguidores de Novaciano, un amigo del ascetismo extremo y de la pureza de la fe. Pero mientras estos últimos fueron aceptados por la gran Iglesia, los Maniqueos fueron perseguidos en todo el Imperio Romano, y también en el Imperio Persa, por lo que la Iglesia Maniquea emigrará hacia Oriente por las Rutas de la Seda. El Maniqueísmo compartía el ideal de pureza y de extremo ascetismo de las comunidades más consagradas, los elegidos o perfectos, que llevaban una vida errante, aunque con reglas monásticas. La misión de los maniqueos era la de formar parte de las huestes de la Luz, para colaborar en la victoria definitiva sobre las Tinieblas, el mundo de la carne, con el que se habían mezclado las diversas hipóstasis o emanaciones de la Luz, entre las que destaca el Hombre Primordial, verdadero arquetipo del Hijo de la Luz, que realiza el sacrificio de mezclarse con las Tinieblas para redimirlas. Los mitos maniqueos serán recuperados por los movimientos dualistas de la alta Edad Media.

    La Iglesia del Paráclito y la Leyenda del Santo Grial: El Maniqueísmo influirá en algunas sectas dualistas que se fundaron y desarrollaron en los territorios pertenecientes al Imperio Bizantino, donde todavía reinaba el Emperador de Oriente, y en el que también existía un segundo Papa, el Patriarca de Constantinopla, cabeza de una Iglesia cada vez más desconectada de la Iglesia Occidental, pero que aún formaba parte de la gran Ecumene Católica. Este Patriarca era el último superviviente de una época en la que habían existido cinco Papas o Patriarcas, bajo el poder del Emperador, que era el verdadero sucesor del Cristo. Todo ello dentro ya de la Iglesia Imperial, la Iglesia del poder. Pues bien, en los, cada vez más, reducidos dominios del Emperador bizantino, la Iglesia Oriental sufrió toda la disputa iconoclasta y otras discusiones con un trasfondo teológico. En dicha disputa participó, del lado de los iconoclastas, una secta dualista, llamada de los Paulicianos, de marcada influencia maniquea. Los Paulicianos se extendieron por la Europa Oriental, y se hicieron muy fuertes, hasta el punto de amenazar al Emperador, que en el siglo IX fueron perseguidos y paulatinamente exterminados. Sin embargo, en Bulgaria surgió un nuevo movimiento dualista, los Bogomilos, continuador de los Paulicianos, que llegó a tener una gran organización en la administración de sus Iglesias. Estos Bogomilos al igual que los Maniqueos, eran personas muy ascéticas, que buscaban una perfección y pureza muy grande, a fin de poder recibir el Espíritu Santo.

    En Occidente, también encontramos grupos de cristianos partidarios de la pureza y la pobreza, como preparación para recibir al Espíritu, destaca la comunidad fundada en España por Prisciliano de Ávila, que fue acusado de Gnóstico y Maniqueo. Pero también, a los albores del siglo IX aparecen en las tierras occitano-catalanas, grupos de cristianos que aspiran a una perfección, de una forma similar a los puros y perfectos de las Iglesias de Oriente. Recibieron el nombre genérico de Albiguenses. Pero de entre ellos destacó una comunidad cristiana, en torno a unos hombres llamados bons homes o perfectos, que llegó a estar organizada como grupo de Iglesias, tal como nos muestra el acta del Sínodo de San Félix de Caraman, donde la Iglesia de los Cátaros, se organiza en obispados, y los obispos y fieles reciben el Consolamentum del Patriarca Bogomilo Nicetas, la transmisión del Espíritu Santo. Los Cátaros llamaban a su comunidad la Iglesia del Paráclito, la verdadera Iglesia Interior, de los Santos y Perfectos, en el Espíritu del Cristo. El Catarismo se extendió por toda Europa durante la baja Edad Media, hasta el inicio de su persecución.

    Junto con el movimiento Cátaro, asistimos en Europa Occidental a la formación de los Mitos y Leyendas del Cristianismo. Chretien de Troyes, un trovador de la corte de Champaña, traductor y conocedor de los mitos clásicos, en particular de las Metamorfosis de Ovidio, compone relatos de caballeros cristianos, e incorpora la historia de Percival y el Santo Grial. Pronto la Comunidad del Santo Grial se convertirá en uno de los mitos y leyendas más importantes del Cristianismo Medieval, y la Comunidad del Castillo del Santo Grial, el referente espiritual para distintas Ordenes de Caballeros, como los Templarios y sus órdenes derivadas, como los Fideli d’Amore o la Fede Santa, entre los que encontramos a otro gran trovador medieval: Dante Alighieri, un hombre comprometido con la causa de los Hohenstaufen o gibelinos, partidarios de restaurar la Monarquía del Sacro Imperio, y terminar con el creciente poder del Papado Romano, y sus pretensiones de ser la cabeza de la Iglesia Universal.
    Fuente: http://heterodoxiacristiana.blogspot.com/2009/02/la-iglesia-interior.html

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