Falso Cristo en Canada video

Falso Cristo en Canada video

Este Cristo parece salido de la “Vida de Brian”. Debe de ser un actor buscando promoción.

Esto de todas formas plantea una pregunta graciosa: ¿qué pasaría si Cristo bajase hoy día vestido de “paisano” y trasmitiera su mensaje como en el siglo I. Quizás, de nuevo, fuera tomado por un loco.

Hay una novela satírica que lleva por título la “Tournée de Dios”, de un humorista español llamado “Jardiel Poncela” en la que Dios se aparece para hablar a la humanidad. Es tal la bronca que nos pega que la mayoría de la gente se va a mitad de discurso. (Dr. Manuel Carmona)

Los falsos cristos siguen abundando y aparecen uno tras otro, haciendo cumplir las profecías escritas en la Biblia y que advierten al pueblo de Dios sobre estas cosas, que tienen que acontecer, ¡ahora mismo! Y confirman la inminente venida de nuestro señor Jesucristo.

Según el personaje de este video, el es Jesús y ha venido a aprobar leyes para que mucha gente no caiga prisionera. Las diferencias abismales de este falso cristo son terribles, ya que según el, quiere aprobar leyes para legalizar la Marihuana y todo mundo pueda consumirla sin problemas, y no solamente eso también es un cristo que se va de compras, fuma y apoya a los presos que están en prisión por portar Marihuana.

Así mismo este falso cristo anda en campaña por las calles de Canadá ofreciendo publicidad a las personas que ve pasar, para que le apoyen.

¿Con qué fin creó Dios a los Dinosaurios? ¿Por qué no se mencionan en la Biblia?

¿Con qué fin creó Dios a los Dinosaurios? ¿Por qué no se mencionan en la Biblia?

La pregunta pareciera conllevar la idea errónea de que la Biblia negara la existencia de los mismos, como por ejemplo del tan mencionado Tyrannosaurus, entre otros. Pero no es así. Consideremos: 

En el principio, hace millones de años Dios creó el universo con sus miles de millones de galaxias cada una con miles de millones de estrellas, y también nuestro sol, los planetas, la Tierra (Génesis 1:1).

Luego comenzaron periodos cuando la acondicionó, formó los continentes y mares, creó las plantas y vegetales, e hizo otras modificaciones en la atmósfera (Génesis 1:2 -19).

En uno de los períodos de creación creó aves, peces y grandes monstruos (Génesis 1:20 -22).

Entre las aves estaban incluidas las que la Biblia no menciona:
· Vultur gryphus (cóndor andino, actualmente en peligro de extinción)
· Pterodactylus (ya extinto)
· Arqueopterix (ya extinto)
· etc.

Entre los peces estaban incluidos los que la Biblia no menciona:
· pejerrey
· pulpo
· calamar
· anguila
· bagre
· etc.

También otros animales que la Biblia llama “grandes monstruos” algunos de los cuales se extinguieron como los plesiosaurios.

Después, creó otros animales salvajes y animales domésticos(Génesis 1:24-25). Entre esos animales salvajes y domésticos estaban incluidos los que la Biblia tampoco menciona:
· canguros
· jirafas
· patos
· pumas
· tigres
· koalas
· pandas
· gatos
· etc.

Finalmente creó al primer hombre y la primera mujer (Génesis 1:26-28).

La razón por la cual la Biblia no menciona a los dinosaurios y otros animales extintos, al igual que no menciona a muchos existentes, es porque la Biblia no es un Catálogo de Biología.

Es posible que algunos dinosaurios (y pterosaurios) hayan sido creados en el quinto período mencionado en Génesis, cuando la Biblia dice que Dios hizo “criaturas voladoras” y “grandes monstruos marinos”, y otros, en el sexto período. Si se tiene en cuenta la abundancia de vegetación que sin duda existía en el tiempo de los dinosaurios, habría sido muy apropiada la presencia de un número tan elevado de animales con un apetito voraz. (Génesis 1:20-24.)

Puede que los dinosaurios hayan sido una creación temporal y que luego de cumplido su propósito se extinguieran. No obstante, la Biblia no indica acerca de cómo y cuándo se extinguieron.

Pero no vinieron por error, ni fueron producto de la evolución. Su súbita aparición en el registro fósil sin ninguna conexión con algún antecesor fósil y su desaparición sin dejar fósiles de transición, son pruebas en contra de la opinión de que tales animales evolucionaron de forma gradual a lo largo de millones de años.

Por consiguiente, el registro fósil no apoya la teoría de la evolución. Al contrario, armoniza con el punto de vista bíblico de que la vida animal fue creada por Dios.

Y podemos estar seguros de que los dinosaurios fueron creados por Jehová con un propósito definido, aunque de momento no comprendamos cuál fue ese propósito. 

Y cuando en algún museo los observamos nos damos cuenta de su gran capacidad creativa, su gran sabiduría, su gran poder y su Divinidad (Romanos 1:19-20).

El que se estudien para entender su finalidad, provee base firme para creer y/o aumentar nuestro convencimiento del poder y la sabiduría de Dios.

Sin duda Él tiene buenas razones y sabrá con qué fin los creó. 

Fuente:

Orlando Francisco Menéndez,
http://poesiasyvivenciasalgomas.blogspot.com/2008/01/pregunta-con-qu-fin-cre-dios-los.html

Nota

Los versos biblicos tienen una traducción libre del autor del articulo, el Sr. Orlando Francisco Menéndez, que no contradicen en absoluto el sentido del texto bíblico original.

LA “CIENCIA” DE LA CREACIÓN Y LOS “TIPOS” DEL GÉNESIS

LA “CIENCIA” DE LA CREACIÓN Y LOS “TIPOS” DEL GÉNESIS
por Lenny Flank

(c) 1995

Traductor : Hernán Toro

Como todas las partes del creacionismo, su perspectiva acerca del registro fósil está basada directamente sobre la Escritura Bíblica, y se centra alrededor del “tipo” o “clase”, llamado también a veces un “baramin” (de las palabras hebreas bara, o “creado” y min o “tipo”). Esto sale de la descripción de la creación dada en el Génesis, que establece, “Y Dios dijo, produzca la tierra vegetación, hierbas que den semilla ; y árboles frutales que den su fruto, de su especie, con su semilla dentro… Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies …y Dijo Dios : “Produzca la tierra animales vivientes de cada especie ; bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.” Y así fué.” (Génesis 1:12-24)

Así, los creacionistas aseveran :

“Por creación entendemos la traída a la existencia por parte de un Creador sobrenatural de los tipos básicos de plantas y animales por el proceso de creación súbita o decretada.”(Gish, 1978, p. 40)

“El modelo de la creación, de otro lado, postula que todos los tipos básicos de animales y plantas (los tipos creados) fueron traidos a la existencia por los actos de un Creador sobrenatural usando procesos especiales que no están operando actualmente.”(Gish, 1978, p. 11)

“Durante la creación, el Creador creó todos estos tipos básicos de animales y plantas y desde entonces no han aparecido nuevos tipos.”(Gish, 1978, p. 40)

Los creacionistas aquí ni siquiera intentan hacer una pretensión de ciencia, sino que se refieren abiertamente a sus preconcepciones religiosas de que todos los organismos son una parte de estos “baramin” que fueron creados originalmente por Dios.

No obstante, los creacionistas también se dan cuenta de que en la naturaleza existe evidencia apabullante de la transformación de los organismos, tales como las variadas razas de peros que han sido producidas por los criadores, el bien conocido ejemplo de la Polilla moteada británica (Biston betullaria), que se ha visto variar en su color de acuerdo con sus condiciones ambientales, y los muchos ejemplos donde la especiación ha sido observada y descrita de forma evidente en el laboratorio (como el caso de la producción de nuevas especies de plantas y nuevas especies de moscas Drosophila de la fruta). Por lo tanto, a diferencia de los crecionistas del siglo XIX que rechazaban creer que la especiación a cualquier nivel era posible, los creacionistas modernos, en cambio, afirman que cierta “variación” es posible, pero sólo dentro de los límites Divinos impuestos sobre los “tipos creados” originales.

“La variación que ha ocurrido desde el fin de la creación ha estado limitada a cambios dentro de los tipos”(Gish, 1978, p. 40)

“Exceptuando las extinciones, todos los tipos actualmente sobrevivientes de animales y plantas han permanecido fijos desde la creación y la variación genética en los tipos originalmente creados ha ocurrido dentro de límites estrechos.” (ICR Impact, May 1981)

“Estos “tipos” nunca han evolucionado ni han cruzado las líneas de demarcación divinamente establecidas para mezclarse con los otros “tipos”.” (Whitcomb and Morris, 1961, p. 66)

“De acuerdo con esta perspectiva, Dios creó todas las criaturas vivientes “según su tipo”, y sean cuales fueren los cambios que hayan ocurrido desde la creación, han sido dentro de las clases originales o “tipos del Génesis”.” (Clarke, 1977, p. 8)

¿ Y cuál es el mecanismo biológico que proponen los creacionistas para producir todas estas “variaciones” dentro de los “tipos creados” originales ? Sorprendentemente, es la evolución. Como dice Morris : “Los creacionistas modernos reconocemos y aceptamos todos los cambios biológicos observados que los evolucionistas ofrecen como prueba de la evolución. Se pueden desarrollar rápidamente nuevas variedades de plantas y animales por técnicas de selección, pero los creacionistas señalamos que nunca se ha desarrollado un nuevo tipo básico por medio de tales procesos.” (Morris, The Troubled Waters of Evolution, 1977, p. 16) Richard Bliss del ICR hace eco : “Aceptamos un cambio de un uno por ciento. Aceptamos el mismo cambio que el evolucionista esta aceptando, sólo que él lo llama microevolución y nosotros lo llamamos variación.” (Conway and Siegelman, 1984, p. 152)

Así, la hipótesis creacionista básica ha sido, en efecto, que “la evolución ocurre, pero sólo un poquito”. En un esfuerzo de sonar científicos, ellos se refieren a este proceso como “microevolución”, y aseguran que, aunque los mecanismos evolutivos pueden producir microevolución, o cambios dentro de los tipos básicos, la evolución no puede producir “macroevolución” o cambios de un tipo a otro:

“Los creacionistas generalmente aceptan el hecho de que dentro de las limitaciones de género y familia, pueden tener lugar cambios suficientes como para generar el vasto panorama de especies vistas en las plantas y animales presentes. Son los cambios postulados en los grupos mayores – macroevolución – lo que los creacionistas se resisten a creer que haya sido alguna vez posible, porque no hay evidencia que los respalde.”(Clarke, 1977, p. 204)

“Las pequeñas variaciones en los organismos que se pueden observar ocurriendo hoy día … son irrelevantes a esta cuestión, puesto que no hay forma de probar que estos cambios dentro de los tipos actuales puedan eventualmente cambiar los tipos a otros diferentes más avanzados. Ya que las variaciones pequeñas (incluyendo las mutaciones) son de esperarse tanto en el modelo de la creación como en el de la evolución, no tienen ningún valor para discriminar los dos modelos.” (Morris, Scientific Creationism, 1974, p. 5)

De acuerdo con la teoría moderna de la genética (que los creacionistas dicen aceptar), la evolución sucede por medio de la selección natural de las variaciones generadas por las mutaciones genéticas. Al postular que hay ciertos límites más allá de las cuales las mutaciones no pueden proceder, los creacionistas, en esencia, están afirmando que hay algún mecanismo, ya sea bioquímico o biomecánico, que sólo permite aparecer ciertas mutaciones (aquéllas dentro de los límites de los “tipos creados”), y rigurosamente excluye algunas otras mutaciones (aquéllas que llevaran al organismo fuera de estos límites). Pero los creacionistas nunca han sido capaces de producir (o al menos proponer) cualquier mecanismo funcional que efectivamente eliminara algunas variaciones y permitiera existir a otras. No se conoce ningún mecanismo genético o bioquímico que pudiera prevenir que cualquier mutacion procediera más alla de los límites de un “tipo creado”.

De hecho, los creacionistas han sido totalmente obscuros y contradictorios acerca de lo que es un “tipo creado” y nunca han dado una definición consistente del término. No pueden ni siquiera dar una estimación básica de cuántos “tipos” de organismos existen. Cuando el creacionista Wayne Frair del King’s College en New York testificó en el Juicio de Arkansas, se le cuestionó acerca de este punto :

“P : Cuántos tipos creados originales había?

FRAIR: Digamos 10000 más o menos unos pocos miles.

P: Algunos creacionistas creen que tipo es sinónimo de especie, otros de género, otros de familia y algunos otros de orden, ¿no es así?

FRAIR: Los científicos con los cuales estoy trabajando … bien… tienden más hacia la familia. Pero podría ir hasta el orden en algunos casos.

P: Ud. ha estado estudiando tortugas por muchos años, ¿no es así?

FRAIR: Yes.

P: ¿Es una tortuga un tipo creado originalmente?

FRAIR: Estoy trabajando en eso.

Q: ¿Están todas las tortugas dentro del mismo tipo creado?

FRAIR: En eso es en lo que estoy trabajando.” (Transcripción del Juicio, McLean v Arkansas, 1981, citado en Montagu, 1984, pp 295-296)

No es de sorprender que Frair fuera incapaz de decir cuántos “tipos” de tortugas hay, puesto que ningún creacionista ha producido nunca una definición trabajable y consistente de lo que constituye un “tipo”. Duane Gish, el “experto” de los creacionistas sobre el registro fósil, escribe:

“Aquí debemos tratar de definir qué queremos decir por un tipo básico. Un animal o planta básica debería incluir todos los animales o plantas que se derivaron de un tronco común. En términos actuales, se diría que han compartido un acrvo genético común.” (Gish, 1978, p. 32)

Aquí Gish está usando razonamiento circular. El concepto de “todos los animales o plantas que se derivaron de un tronco común” es una buena definición de un “Clade” biológico, que se define como todos los organismos que comparten una ascendencia común. En última instancia, por supuesto, la teoría evolutiva mantiene que todos los organismos constituyen un único clade, puesto que todos ellos se derivan de un único ancestro común. Los creacionistas, de otro lado, argumentan que ciertos “tipos” de organismos no se relacionan con los otros por descendencia. Por lo tanto, usar el criterio de “tronco común” como una definicioón de “tipo” es falaz, puesto que es precisamente la cuestión de la “descendencia de un tronco común” la que está siendo discutida aquí. Así, los creacionistas deben venir con algún criterio para determinar exactamente cuáles grupos de organismos comparten antecesores (y por lo tanto constituyen un “tipo”) y cuáles no loscomparten (y por lo tanto constituyen “tipos” separados). En un intento de clarificar este criterio, Gish cita entonces un ejemplo :

“Hemos definido un tipo básico que incluye todas aquéllas variantes que han sido derivadas de un único tronco… Este tipo básico (que podríamos llamar el tipo perro) incluye no solo todas las especies de coyote, sino también el lobo (Canis lupus), el perro (Canis familiaris) y los chacales, también del género Canis, puesto que todos ellos son fértiles entre ellos, y producen descendencia fertil.”(Gish, 1978, p. 34)

Esta definición – un “tipo” creado consiste de organismos que pueden entrecruzarse y producir progenie fertil – parece ser la más comúnmente citada por los creacionistas :

“Un tipo puede ser definido como un grupo interfertil de organismos que posee genes variantes de un conjunto común de características, pero no se fecundan con otros organismos bajo circunstancias normales. (ICR Impact, “Summary of Evidence for Creation”, May/June 1981)

“Se han desarrollados muchas variedades de perros desde un “tipo” perro ancestral, aunque aún son interfértiles y capaces de revertirse a la forma ancestral.” (Morris, Scientific Creationism, 1974, p. 180)

“La frase a menudo repetida, de que las criaturas de Dios solo generan progenie “según su propio tipo” indicaría fuertemente que las plantas y animales que pueden entrecruzarse y producir descendencia serían del mismo “tipo”. Un corolario de esto sería entonces que la producción de descendencia por apareamiento de dos tipos diferentes sería imposible.” (Hilbert Siegler, CRS Quarterly, Vol. 15, 1978, citado en Godfrey, 1983, p. 168)

Como se enuncia por los creacionistas, esta definición de “tipo” – un grupo de organismos que se entrecruza con otros del mismo, pero que no se entrecruza con aquéllos de fuera del grupo bajo condiciones normales – es idéntica a la definición biológica de especie. (Perros y coyotes son clasificados como especies separadas aunque son capaces de engendrar y producir descendencia viable, puesto que bajo condiciones naturales, normalmente no se entrecruzan. La especie biológica se basa por lo tanto, en el principio de “aislamiento reproductivo” – si los organismos no se entrecruzan bajo condiciones naturales, son considerados como acervos genéticos separados, es decir, especies.)

Si esta definición de “tipo” se aceptara (“plantas y animales que se entrecruzan y producen descendencia fertil”), los creacionistas tendrían que concluír que ninguna especie puede evolucionar nunca a otra especie, puesto que una especie por si misma, sería un grupo de organismos que se entrecruzan y producen descendencia viable. Pero esta afirmación presenta tremendos problemas, puesto que la especiación ha sido observada directamente muchas veces tanto en la naturaleza como en el laboratorio.

La definición que hemos visto de un “tipo” creado es, más aún, intrabajable en sus propios términos. Un caballo y un asno son tomados universalmente por los creacionistas como un único “tipo”, pero un caballo y un asno no pueden producir descendencia fértil. Pueden engendrar y producir crías, pero esta progenie, la mula, es completamente estéril y no puede reproducirse según su “tipo”. Por la lógica de su definición, los creacionistas parecerían estar forzados a concluir que los caballos y los asnos son “tipos” separados. Pero, ya que los caballos y los asnos están tan obviamente relacionados por descendencia evolutiva, los creacionistas no podrían aceptar esto tampoco, ya que establecería la “evolución entre tipos”, que es precisamente lo que están tratando de evitar. (Recuerden que los creacionistas aceptan la existencia de descendencia evolutiva como un mecanismo para producir “variación dentro de un tipo”.)

Así, algunos creacionistas han rechazado el requerimiento de la “interfertilidad”, y han afirmado que cualquier organismo que pueda engendrar con otro y producir descendencia, ya sea fértil o no, constituye un “tipo”:

“Los creacionistas han sentido desde hace mucho la necesidad de una clasificación que pudiera incluír en una categoría consistente todos los organismos que se entrecruzaran bajo cualesquiera sean las condiciones.”(David Menton, “Species, Speciation and the Genesis Kind”, Missouri Association for Creation, October 1994)

Esta definición, sinembargo, también produce problemas. Al noreste de los Estados Unidos, por ejemplo, se encuentran dos especies de ranas arborícolas, Hyla versicolor y Hyla chysoscelis. Las dos son absolutamente idénticas en apariencia, y la única forma de distinguirlas en estudios de campo es por sus levemente diferentes llamados de apareamiento. Una de estas especies es una “poliploide” de la otra, esto es, se desarrolló de la otra especie cuando una anormalidad cromosómica dejó algunos individuos con el doble del número de cromosomas. (La pliploidía es una forma muy común que tienen las plantas para producir nuevas especies – de hecho, la mayoría de las plantas alimenticias domesticadas como el trigo y el centeno son poliploides – pero es comparativamente rara entre los animales.) No hay duda de que las dos ranas comparten una relación de ancestro/descendiente, y que uno evolucionó del otro por poliploidía.

Para los creacionistas, el considerar estas dos ranas virtualmente idénticas como si fueran de diferentes “tipos” sería patentemente absurdo, puesto que son tan parecidas que sólo pueden ser distinguidas en el laboratorio, y obviamente comparten descendencia evolutiva. Así que, naturalmente, los creacionistas desearían juntar estas dos especies como “variaciones” dentro de un “tipo creado”. Pero hay un problema para los creacionistas – las dos especies de Hyla no se entrecruzan, y por causa de sus diferencias cromosómicas, no pueden entrecruzarse. No sólo son incapaces de producir descendencia fertil – ellas son incapaces de producir descendencia de cualquier tipo. El mismo problema surge en conección con las plantas – los descendientes poliploides de plantas particulares no pueden volver a producir semillas viables con el tronco original, y así, no pueden producir ninguna descendencia con la especie paterna. Por consiguiente, los creacionistas, usando el criterio de “entrecruzamiento”, deberían concluir que las dos son “tipos” diferentes, no obstante el que una sea obviamente una descendiente de la otra (las plantas poliploides han sido producidas y criadas exitosamente en el laboratorio – de hecho, mucho de nuestras cosechas alimenticias son descendientes poliploides de las plantas del maíz y el trigo, que ya no pueden entrecruzarse con el tronco original).

Otra vez, los creacionistas deben o admitir la existencia de evolución entre “tipos” o deben cambiar su definición de lo que constituye un “tipo”. Así, finalmente somos conducidos a la siguiente :
“Si dos organismos engendran, incluso aunque sea poco frecuente, ellos son del mismo tipo ; si no engendran pero son claramente del mismo estilo morfológico, entonces son del mismo tipo, por la lógica del axioma que establece que dos cosas iguales a una misma cosa, son iguales entre sí.”(Wysong, citado en Kitcher, 1982, p. 152)

Uno podría alegar precisamente cuán “lógica” es la definición de Wysong (por un lado, los organismos que se entrecruzan son del mismo “tipo” ; por otro lado, los organismos que no se entrecruzan son también del mismo “tipo” si parecen suficientemente parecidos), pero no hay discusión acerca de que incluso esta floja definición causa problemas a los creacionistas. Ahora tenemos qué definir qué constituye un organismo “del mismo estilo morfológico”, Gish señala que “La división en tipos es más fácil mientras mayor sea la divergencia observada.” (Gish, 1978, p. 35)

“Es obvio, por ejemplo, que entre los invertebrados, los protozoos, esponjas, medusas, gusanos, caracoles, trilobites, cangrejos y abejas son todos tipos diferentes. Entre los vertebrados, los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos son obviamente tipos básicos diferentes. Entre los reptiles, las tortugas, cocodrilos, dinosaurios, pterosaurios (reptiles voladores), e ictiosaurios (reptiles acuáticos) deberían ser colocados en tipos diferentes. Cada uno de estos grupos importantes de reptiles podría ser subdividido posteriormente en los tipos básicos que se encuentran en cada uno de ellos. Dentro de la clase mammalia, los ornitorrincos, opposums, murciélagos, erizos, ratas, conejos, perros, gatos, lemures, monos, simios y hombre, son fácilmente asignables a tipos básicos diferentes. Entre los simios, los gibones, orangutanes, chimpancés y gorilas deberían ser incluídos, cada uno, en un tipo básico diferente.” (Gish, 1978, p 35.)

Pero ahora Gish ha confundido el tema aún más. De un lado, Gish lista los “mamíferos” como constituyendo un tipo básico. Ya que la mayoría de los mamíferos no pueden entrecruzarse con los otros, debería asumirste que esto está basado en criterios morfológicos – esto es, todos los mamíferos son suficientemente parecidos en sus estructuras corporales básicas que todos ellos deben haber descendido de los otros (variación dentro del “tipo creado”). Pero en el mismísimo parágrafo siguiente, nos dice que los chimpancés y gorilas, ambos mamíferos, deben ser también “tipos” separados. ¿ Cómo se puede asumir que los mamíferos tengan estructuras que son lo suficientemente similares como para formar un “tipo básico”, y sinembargo, dos de los miembros del grupo, los chimpancés y los gorilas, sean suficientemente diferentes en planes corporales básicos como para constituir tipos separados ? Mas confuso aún, Gish clasifica a los dinosaurios, un enorme grupo de reptiles que diferían profundamente entre sí (ellos iban desde el predador Compsognathus, de tamaño de una gallina, hasta el herbívoro Seismosaurus de 50 toneladas ; algunos dinosaurios caminaban en dos patas, algunos en cuatro ; algunos como Stegosaurus tenían cerebros absurdamente pequeños mientras que otros, como el Troodon, tenían cerebros relativamente grandes para su tamaño corporal ) como un “tipo”, pero separa los chimpancés y los gorilas (que son muy parecidos, y comparten más del 95% de sus códigos genéticos) en dos “tipos diferentes”.

La razón para la arbitraria clasificación de Gish es obvia. Si los dinosaurios están todos relacionados por evolución, no es importante para los creacionistas, pues esta es “sólamente variación dentro de un tipo creado” y no “evolución real”. Pero si los simios antropoides están relacionados por descendencia evolutiva, esto “golpea demasiado cerca de casa” para los creacionistas ; después de todo, si los chimpancés y gorilas son un “tipo” y comparten más del 95% de su DNA, ¿qué deberíamos hacer con los seres humanos, que compartimos más del 98% del código genético con los chimpancés ? La conclusión de que simios y humanos deberían constituír entonces (con base en la similaridad morfológica) un único “tipo creado”, y que por consiguiente, simios y humanos serían variaciones evolutivas uno de otro, es crasamente inaceptable para los creacionistas. Después de todo, el núcleo mismo de su oposición a la evolución es el origen supuestamente divino de los seres humanos. En vez de admitir que los humanos somos sólo una variante evolutiva del “tipo” simio, los creacionistas en cambio, marcan sus separaciones cuidadosamente para evadir tal posibilidad.
En efecto, los creacionistas definen un “tipo” como (1) un grupo de organismos que se entrecruzan, o (2) un grupo de organismos que no se entrecruzan pero que son similares en planes corporales básicos – y entonces dejan de forma extremadamente difusa los lineamientos acerca de lo que constituye la “similaridad en planes corporales básicos”. Esta evasiva deja tanto espacio para la manipulación que es esencialmente inútil. Peces tan diferentes entre sí como las lampreas, los peces pulmonados y las truchas arco iris, pueden ser clasificadas como un “tipo”, mientras que animales tan similares entre sí como los gorilas y los chimpancés son clasificados como “tipos” separados. Un tipo creado, bajo esta definición, no es nada más que lo que cualquier cosa que le provoque al creacionista que lo esté definiendo.

Fuente: http://www.geocities.com/torosaurio/crdebunk/genesis_kinds.htm

Dinosaurios: Preguntas que se hacen los cristianos

Dinosaurios: Preguntas que se hacen los cristianos

El pequeño Mateo estaba como en trance, cautivado por el zoológico de Fort Worth (cerca de Dallas, Texas). ¡Apenas podía creer lo que veían sus ojos! Se hallaba frente a Cera, la dinosauria preferida de su película favorita, La tierra antes del tiempo. Miraba fijamente. Sus padres, algo decepcionados de que prefiriera estar frente una figura animada mecánicamente antes que con animales vivos, insistían en que ya era hora de ir a algún lado, a cualquier lado menos ahí. Sollozando, imploraba más tiempo: “pero me encanta”. Al alejarse en las firmes manos paternas gritó: “Cera, te quiero”. Tal apego infantil a los dinosaurios puede desdibujarse con el paso del tiempo, pero algunos conservan un amor a esas criaturas por toda la vida.

Los niños dentro de la comunidad cristiana no son excepción. Sin embargo, en el ámbito de las denominaciones más conservadoras surgen preguntas basadas en la teología, que se vuelven más problemáticas a medida que los niños maduran. Se las puede resumir en una sola: ¿Cómo encajan los dinosaurios dentro de una concepción bíblica del mundo?

En la actualidad hay una creciente base de datos sobre los dinosaurios que incluye huesos, dientes, huellas, embriones, marcas dejadas por la piel, y estiércol. Aparentemente, estos animales terrestres existieron en todos los tamaños y formas. La información que tenemos sugiere poblaciones activas y reproductivas a escala global.1 En base a evidencias en aumento, es difícil negar que los dinosaurios hayan existido. Hay quienes toman esa posición, no porque crean que los científicos hayan inventado esas criaturas para engañarnos, sino porque no pueden reconciliar la existencia de los dinosaurios con su comprensión de la naturaleza de Dios. De ese modo, los cristianos necesitan plantearse la trascendencia de estos animales dentro de la visión bíblica de la historia del planeta.

A menudo se expresa este dilema diciendo “No puedo creer que Dios pusiera un tiranosaurio rex en el jardín del Edén”. Otros comentan que los dinosaurios “eran muy feos”. No pueden creer que un Dios amante y compasivo, crease tan feroz “máquina de matar”, pero se hallan perfectamente cómodos frente al hecho de que Dios creara leones. Esto nos lleva a preguntar: ¿Qué diferencia hay entre un tiranosaurio y un león? Claro que hay muchas diferencias, pero aquí se trata de animales de presa en el jardín del Edén; ambos son carnívoros. Aunque los cristianos seguidores de la Biblia creen que Dios creó un género de felino, suponen que los felinos eran herbívoros en el Edén, al menos hasta el pecado de Adán y Eva. Pareciera lógico aplicar el mismo argumento a los dinosaurios. Pero esta cuestión aparentemente simple se complica bastante al tratar las consecuencias. Examinemos esto mediante las siguientes preguntas.

¿Existieron realmente los dinosaurios?

Unos pocos huesos dispersos no alcanzaría para llegar a la conclusión de que los dinosaurios realmente existieron. Sin embargo, el registro de huesos de dinosaurios es bastante extenso, y la variedad nos permite comprender mejor a estas criaturas. Sus bien preservadas huellas, huevos y embriones nos indican que vivían, andaban y se reproducían.2 Las huellas son los argumentos más poderosos de su existencia.

El registro en rocas de todo el mundo nos provee información fascinante. Los científicos encontraron grandes depósitos de huesos de dinosaurio que se mineralizaron y de esta manera fueron preservados para que pudiéramos verlos. Estos huesos petrificados se conocen como fósiles. Si hay suficiente material fósil, los científicos pueden reconstruir el animal. Por 1990 los científicos habían logrado reconstruir ya 197 esqueletos completos de dinosaurios.3 Al presente existen muchos más.

Al estudiar estos huesos los científicos desarrollaron un sistema de clasificación basado en una cantidad de estructuras óseas que son peculiares a este grupo de animales. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que el cráneo de los dinosaurios presenta orificios que no se encuentran en los reptiles ni mamíferos; la articulación del tobillo es simple; y las vértebras difieren de las de otros organismos.4 El examen de la estructura interna de los huesos sugiere que se trata de un grupo distintivo de animales, muy diferente de los mamíferos y reptiles. Una gran parte de la estructura ósea exhibe sustitución [por minerales] y preservación de cada célula en el proceso de fosilización.5 Este fino detalle de la fosilización implica que podemos observar líneas y vesículas de crecimiento en los huesos. Esta combinación de características no se encuentra en los reptiles ni mamíferos y es peculiar a los dinosaurios, aunque algunos sostienen que hay semejanzas entre los dinosaurios celofísidos y las aves.

Los dinosaurios han sido clasificados en dos grupos distintos sobre la base de la estructura de su pelvis. En el primero están los terópodos o dinosaurios carnívoros, y los saurópodos de estructura grande como si fueran puentes colgantes con largos cuellos y colas y pelvis similares a los reptiles. El segundo grupo engloba a todos los otros dinosaurios que tienen caderas semejantes a la de las aves. Sin embargo, a pesar de estas coincidencias con otros animales las estructuras pélvicas son peculiares a los dinosaurios.6

Los problemas en la clasificación de los dinosaurios surgen de la dificultad de distinguir géneros y especies. En 1990, de 285 géneros de dinosaurios, el 45% fue identificado por un solo hueso. Muchos son escépticos respecto a tales identificaciones. La clasificación también preocupa a los investigadores por el hecho de que muchos géneros constan de una sola especie. Sospechan que algunos de estos géneros son en realidad especies comprendidas en uno solo de los géneros descriptos.7 A pesar de estas dificultades, hay suficiente material como para concluir que existió una amplia variedad de dinosaurios.

Las características aquí comentadas sugieren que los dinosaurios eran criaturas peculiares y que, como tales, bien podrían representar uno de los “géneros” creados, como lo registra el Génesis. La variedad, distribución y combinación de características sugieren que la hibridación es posible, como es el caso de las flores y los perros en la actualidad. No obstante, la variación de las especies es mucho más factible que la variación que se encuentra entre las familias de dinosaurios así como lo es también el surgimiento de nuevas clases de organismos.

Para quienes piensan que los huesos de dinosaurios son fraudes, hay información adicional que sugiere lo contrario. Parte del material óseo se encuentra superpuesto a la impronta dejada por la piel del animal. Estos fósiles suministran información adicional sobre la apariencia de estos organismos. Si los huesos fuesen fraudulentos, alguien se habría tomado mucho trabajo extra para incluir también la impresión de piel fósil en el depósito sedimentario.

Si fueran fraudes, el falsificador habría también creado las huellas. La información aportada por las huellas es de lo más interesante8 ya que aparecen en una gran variedad de tamaños y formas. Cuando la hilera de huellas se suficientemente larga, se puede calcular el largo del paso y la postura del animal. La mayor parte de estas huellas muestra que los dinosaurios caminaban, no corrían, y hasta parecen haber andado cojeando. Es difícil determinar la razón. Pueden haberse lastimado o haber estado llevando crías o comida. Cualquiera sea la explicación, la presencia de huellas confirma que los dinosaurios vivieron realmente, moviéndose a través del terreno. Es interesante que los investigadores no hallaron todavía dinosaurios “muertos junto a sus pisadas”. Se encuentran capas de huesos por encima y por debajo de las huellas pero no con estas últimas.

Algunos de los rastros tienen huellas grandes que rodean a otras más pequeñas.9 Esto sugiere una manada de dinosaurios. Algunos investigadores suponen que estas manadas seguían una ruta natural de migración a través de la región, mientras que otros disienten. Dentro del contexto de una historia bíblica del planeta, el movimiento de los dinosaurios puede reflejar respuestas de supervivencia y de tensión debidas a una tierra cambiante con aguas diluviales en ascenso y descenso.

Por último, existen evidencias de poblaciones reproductivas de dinosaurios. Se han informado nidos, huevos, embriones y crías.10 Hay más de 200 yacimientos de huevos en todo el mundo. No abunda la evidencia de nidos in situ y los embriones y crías son bastante raros. La existencia de estos depósitos indica que por lo menos algunos de estos dinosaurios se reproducían.

No siempre los investigadores pueden decir qué dinosaurios pusieron cuáles huevos. A principios del siglo XX se pensó que los huevos encontrados en Mongolia habían sido puestos por protoceratops, el dinosaurio herbívoro dominante en la región.11 A fines del mismo siglo se encontró otra nidada con los huesos de un pequeño depredador, ovirraptor, superpuesta a los huevos. Estos depósitos de Mongolia plantean muchos interrogantes. ¿Por qué se habría quedado en la nidada un ovirraptor mientras una tormenta de arena lo sepultaba? ¿O es que se ahogó en una laguna entre médanos durante un aguacero repentino? ¿Se quedaba el ovirraptor en la nidada empollando porque tenía sangre caliente? ¿Cuántos ovirraptores empollaban los huevos?

¿Cuántos nidos había? Hay muchas preguntas sobre las características de los dinosaurios, aún sin respuesta, pero el gran cuerpo de datos disponible nos confirma que ciertamente existieron.

¿Cuándo existieron los dinosaurios?

No es tan clara la evidencia de cuándo existieron los dinosaurios. Aparecen en los estratos mesozoicos (“vida media”) del registro rocoso (columna geológica). Las fechas radiométricas para la ceniza volcánica y la lava asociada con ellos indicarían que vivieron entre 65 y 225 millones de años atrás, mucho antes de las edades bíblicamente aceptables. (De acuerdo al fechamiento radiométrico, la tierra tendría entre 4.600 y 4.700 millones de años).

Los huesos de dinosaurios más antiguos en el registro rocoso aparecen en la misma unidad del período triásico (Carniano), en cuatro de los continentes.12 Esta aparición difundida y diversa de los dinosaurios en el registro fósil es difícil de explicar de acuerdo a la teoría evolucionista corriente. Raras veces se presenta esta dificultad al público, lo que no es difícil de entender, porque a nadie le gusta hablar de cosas que no sabe.

Es importante recordar que las fechas radiométricas no son datos (hechos reales), sino cálculos basados en la distribución de materiales radioactivos en las rocas.13 El tiempo transcurrido no se mide directamente, sino que es un exponente en la fórmula que describe la pendiente de la línea generada por la distribución de los isótopos. Esta distribución se basa en propiedades físico-químicas dentro del cuerpo rocoso fundido. En consecuencia, el relato bíblico de la historia de la tierra es igualmente legítimo como fuente de datos respecto del tiempo.

En resumen, así como los científicos creen que tienen un medio confiable de medir los períodos de tiempo en el registro rocoso, muchos cristianos creen que tienen una fuente confiable de información (la Biblia) respecto a la edad de la tierra. En consecuencia, fijar la edad de los dinosaurios es asunto polémico.

¿Vivieron juntos dinosaurios y humanos? ¿Cómo?

La creencia en que humanos y dinosaurios vivieron al mismo tiempo en esta tierra, no se basa en evidencias científicas (no las hay) sino en la confianza en la palabra inspirada de Dios. La creencia de que Dios creó todas las cosas y que éstas eran buenas, así como la creencia de que no había “derramamiento de sangre” (depredación) en la tierra hasta después del pecado del hombre, llevan a muchos a creer que humanos y dinosaurios pueden haber vivido juntos pacíficamente.

Es importante observar que no todos los dinosaurios pertenecían a las variedades grandes y carnívoras.14 La mitad de las familias de dinosaurios tenían el tamaño de una jirafa adulta (unos 7 metros) o menos, y algunos eran del tamaño de un perro grande o un pavo. Además la mayoría eran herbívoros.

¿Es Satanás de algún modo responsable por el origen de los dinosaurios?

¿Alteraría Satanás de alguna forma el DNA de los animales para producir los dinosaurios? ¿Son los seres humanos responsables de ese origen? ¿Habrían manipulado genéticamente los primeros dinosaurios? En mi opinión, la respuesta a todas estas preguntas es “no”. Los dinosaurios eran organismos peculiares que tenían estructuras y trazos propios. Esto indica que su origen requirió más que una mezcla o alteración; requirió nueva información, una actividad creadora que la mayoría de los cristianos cree que reside únicamente en el poder de Dios.

¿Eran los dinosaurios cruza de otros tipos de animales?

El cruzamiento que algunos cristianos sugieren para dar origen a los dinosaurios exige crías viables a partir de una mezcla de mamíferos y reptiles, dos tipos zoológicos distintos. En nuestro mundo no es posible entrecruzar tipos. La cruza de especies es bastante común, aunque hay límites a este tipo de reproducción.15

¿Entonces crió Dios realmente a los dinosaurios?

¿Por qué habría de crear un Dios de amor al tiranosaurio? ¿Vivía el tiranosaurio en el Edén? Es razonable suponer, en base a los datos (hechos firmes) que poseemos, que Dios creó alguna clase básica de dinosaurios, o varias. Algunos terópodos, que pueden haber incluido al tiranosaurio, podrían haber existido en el Edén.

Sin embargo, dada la perspectiva teológica de la mayoría de los creyentes en la Biblia, sería difícil creer que los animales del Edén eran carnívoros. La alteración de su régimen alimentario pudo haber ocurrido tras la caída, así como los cardos y espinas aparecieron tras el pecado de Adán y Eva.

¿Qué mató a los dinosaurios?

Se han propuesto muchas teorías para explicar esta desaparición:16 (1) un cambio drástico en el clima debido al impacto de un asteroide, y/o un aumento de la actividad volcánica; (2) una ruptura en la cadena de alimentación; (3) o la transformación de los dinosaurios en aves. Muchos cristianos no creen que se transformaran en aves, y la evidencia de una ruptura en la cadena alimentaria ha sido difícil de documentar. La destrucción de los dinosaurios por el diluvio del Génesis encaja bien, dentro de la perspectiva bíblica sostenida por muchos cristianos. Más allá de la cuestión del tiempo, la sepultura de dinosaurios en todo el mundo dentro de sedimentos depositados por agua17 es consistente con el relato bíblico. Además, dada la complejidad del diluvio del Génesis, los impactos de asteroides y el aumento del vulcanismo pueden haber jugado un papel importante en la destrucción de la tierra y sus organismos vivos.

Si los dinosaurios fueron creados por Dios, ¿por qué se han extinguido?

Muchos organismos que los cristianos creen haber sido creados por Dios, se han extinguido. Los sistemas marinos han cambiado drásticamente desde la era antediluviana. Las poblaciones de insectos, anfibios, reptiles y mamíferos son radicalmente distintas. No todo lo que creó Dios ha sobrevivido hasta el presente. Esa probablemente no fue la voluntad divina sino el resultado del pecado humano. Dios actuó continuamente durante el diluvio del Génesis para salvar vidas. Desafortunadamente, no todo lo que se salvó pudo sobrevivir en el mundo postdiluviano.

¿Había dinosaurios en el arca?

Al menos la mitad de las familias de los dinosaurios pudo estar en el arca dado que eran suficientemente pequeños. Es importante recordar que no fue necesario que todas las especies estuviesen allí. Sólo se necesitaban clases o tipos básicos representativos porque reconocemos que existe variación por lo menos dentro de los géneros de seres vivos. Sin embargo, es importante recordar que no hay datos científicos que apoyen esta idea. La creencia en que los dinosaurios estuvieron en el arca de Noé es una afirmación de fe.

Conclusión

Algunos pueden pensar que estas preguntas son ridículas. Sin embargo, los cristianos las plantean porque desean una explicación de la naturaleza que tenga sentido dentro del relato bíblico de la historia de la tierra. Si bien las respuestas aquí ofrecidas pueden dejar algo insatisfechos a algunos, por lo menos suministran una base para comentar e investigar más sobre el tema.

Aún quedan muchas maravillas de la creación de Dios, tanto previas como posteriores a la entrada del pecado, que pueden ser investigadas. Tenemos la promesa de que conoceremos misterios a través del Maestro eterno en la Tierra Nueva. Mientras tanto, como cristianos, debemos estudiar la historia de la tierra con la asistencia divina, a través de la orientación bíblica y la inspiración del Espíritu Santo.

 

Elaine Graham-Kennedy (Ph.D., University of Southern California) es una geóloga que concentró su investigación en el Gran Cañón de Arizona y en Patagonia, Argentina. Al presente está estudiando un depósito de huesos en Wyoming y trabaja como profesora adjunta de geología en Southwestern Adventist University en Keene, Texas. La Dra. Kennedy ha publicado recientemente Dinosaurs: Where Did They Come From . . . And Where Did They Go? (Boise, Idaho: Pacific Press Publishing Association, 2006), disponible a través de: http://www.adventistbookcenter.com. Email: elainegkennedy@gmail.com.

REFERENCIAS

1. K. Carpenter, K. Hirsch, and J. Horner, Dinosaur Eggs and Babies (Nueva York: Cambridge University Press, 2000), p. 372.

2. M. Lockley, Tracking Dinosaurs (Nueva York: Cambridge University Press, 1991), p. 238.

3. D. Lambert y el grupo Diagram, Dinosaur Data Book (NuevaYork: Avon Books, 1990), p. 320.

4. A. Romer, Vertebrate Paleontology (Chicago: University of Chicago Press, 1966), p. 468.

5. A. Chinsamy-Turan, The Microstructure of Dinosaur Bone (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2005), p. 216.

6. Romer, pp. 148-163.

7. P. Dodson, “Counting Dinosaurs: How Many Kinds Were There?” Proceedings of the National Academy of Sciences 87 (1990), pp. 7608-7612.

8. Lockley, pp. 61-70.

9. Ibid., pp. 71-82.

10. Carpenter, et al., p. 372.

11. http://www.dinosaur-world.com/feathered_dinosaurs/oviraptor_philocerataops.htm.

12. A. Hunt, «Synchronous First Appearance of Dinosaurs Worldwide During the Late Triassic (Late Carnian: Tuvalian),» Geological Society of America, Abstracts with Program(1991), p. A457.

13. G. Faure, Principles of Isotope Geology (Nueva York: John Wiley and Sons, 1986), p. 608.

14. Lambert, et al., p. 320.

15. http://origins.swau.edu/papers/evol/gibson/default.html: Ponencia de J. Gibson, “Creation and Evolution: A Look at the Evidence” (1999).

16. http://www.priweb.org/ed/ICTHOL/ICTHOL04papers/04.htm: Opúsculo anónimo que resume una variedad de explicaciones para la extinción de los dinosaurios.

17. Lambert, et al., pp. 230-261.

La Controversia Acerca de los Dinosaurios

Apologetics Press :: Creación vs. Evolución

La Controversia Acerca de los Dinosaurios

por Bert Thompson, Ph.D.

 INTRODUCCIÓN
Un descubrimiento muy inusual en el país de Inglaterra—más de 150 años atrás—envió a los científicos a corretear por respuestas para las preguntas que nunca antes habían sido hechas. En 1822, Gideon Mantell, un doctor de medicina y un coleccionista aficionado de fósiles, fue con su esposa, Mary Ann, a visitar a un paciente enfermo. Mientras que el Dr. Mantell se ocupaba de sus deberes, la Sra. Mantell decidió dar un paseo, y mientras lo hacía pasó por un montón de piedras al costado del camino. Al mirar hacia abajo, ella vislumbró algunos objetos bastante raros—que parecían ser inmensos dientes fosilizados—incrustados en algunas piedras. Ella informó del hallazgo a su esposo, y juntos fueron de camino a la cantera cercana de donde las piedras aparentemente habían tenido su origen. Allí ellos encontraron no solamente más dientes idénticos al primero, sino también varios huesos fosilizados.

El Dr. Mantell creía que los dientes y huesos eran los restos de una criatura no descubierta hasta el momento. Él los mostró a varios científicos, y aunque ninguno de ellos pudo identificar los fósiles, cada uno de ellos rechazó rotundamente creer que estos fueran de alguna criatura misteriosa y no-conocida del pasado. Frustrado, el Dr. Mantell envió sus hallazgos al famoso francés experto en fósiles, Baron Cuvier, quien (incorrectamente) identificó los dientes como los de un rinoceronte, y los huesos como los de un hipopótamo extinguido. Más tarde, el Dr. Mantell mostró los huesos a un amigo familiarizado con la iguana, un lagarto que vivía tanto en Méjico y América del Sur. Aunque los dientes fosilizados eran mucho más grandes, su amigo declaró que estos lucían exactamente como los dientes de la iguana. Convencido de que él había descubierto los restos de un animal como-reptil gigante herbívoro, el Dr. Mantell lo llamó Iguanodonte (“iguana-diente”). Mientras tanto, inmensos huesos y dientes eran desenterrados en Oxfordshire, Inglaterra, y se concluyó que habían venido de Megalosaurio, un animal como-lagarto. Para 1842, suficiente de estas clases de fósiles habían sido descubiertos como para convencer al destacado anatomista británico, Don Richard Owen, que un grupo completo de reptiles inmensos como-lagartos habían vivido en el pasado. En una conferencia en ese mismo año, él creó el nombre “dinosaurios” (de las palabras griegas deinos y sauros—“lagartos muy grandes”) para describirlos.

Pronto los cazadores de fósiles de América se unieron en la búsqueda de fósiles adicionales de estas criaturas sorprendentes. El clímax llegó en marzo de 1877 cuando dos profesores, Arthur Lakes y O.W. Lucas, separadamente dieron con huesos colosales que se proyectaban de las rocas en dos diferentes áreas de Colorado. Lakes llevó su hallazgo al paleontólogo bien-conocido, Othniel Marsh. Lucas compartió su descubrimiento con el amargo rival de Marsh, Edward Cope. Juntos, Marsh y Cope llegaron a ser los más famosos “cazadores de dinosaurios” en los Estados Unidos. Cope finalmente fue responsable de nombrar 9 géneros nuevos de dinosaurios; Marsh describió un total de 19. Como resultado de su trabajo, y del trabajo de científicos en otros países, nadie que estudiaba la evidencia dudaba nunca más de la existencia de los dinosaurios.

LOS DINOSAURIOS, LA CREACIÓN, Y LA EVOLUCIÓN
Hoy, la controversia entre los evolucionistas y los creacionistas se centra en el asunto de cuándo los dinosaurios se extinguieron. Existe un abismo entre estos dos grupos que nunca será puenteado—mientras que cada lado mantenga su punto de vista presente. Los evolucionistas defienden que los dinosaurios evolucionaron de algún reptil antiguo 200 millones de años atrás, y que estos llegaron a extinguirse alrededor de 65-70 millones de años atrás. El hombre (en alguna forma) presuntamente evolucionó solamente 2-3 millones de años atrás y por ende estuvo separado de los dinosaurios por aproximadamente 65 millones de años de tiempo geológico. Los creacionistas que aceptan el registro de Génesis como un relato exacto e histórico de la actividad creativa de Dios se oponen a tales reclamaciones, y en cambio sostienen que los dinosaurios fueron creados por Dios dentro de los seis días literales descritos en el registro bíblico. Por ende, el hombre y los dinosaurios hubieran sido creados en esencialmente el mismo tiempo y hubieran vivido juntos como contemporáneos sobre la Tierra.

¿Por qué es la Controversia Acerca de los Dinosaurios tan Importante?
Los dinosaurios constituyen maravillosas herramientas de enseñanza. Es raro el adulto—e incluso más el niño—que no tiene un interés intenso en los dinosaurios. Estas bestias magníficas con nombres polisilábicos capturan nuestra atención cuando nos fijamos en su tamaño gigantesco, su piel como de lagarto, o en el terror que ellos aparentemente pudieron crear mientras que vagaban por la Tierra. Desde la escuela inicial hasta la secundaria, los dinosaurios a menudo son usados como una herramienta para adoctrinar a los estudiantes en cuanto al “hecho” de la evolución orgánica. En la mayoría de escuelas públicas, institutos y entornos universitarios, cuando los dinosaurios son tratados es dentro del contexto de su origen evolutivo, desarrollo y extinción. Los estudiantes son informados que estos animales maravillosos evolucionaron de algún reptil antiguo en lo que ahora conocemos como pájaros. En tal entorno, es común usar a los dinosaurios para instruir simultáneamente sobre la naturaleza antigua de la Tierra y/o el Universo.

¿Qué efecto tiene esta clase de enseñanza sobre las mentes jóvenes? Ya que casi todo joven tiene una fascinación con los dinosaurios, y ya que los maestros están entre los adultos más confiables de todos, los chicos a menudo aceptan sin cuestionamiento el dogma evolutivo y su concepto ligado de una Tierra antigua. ¿Con qué resultado? Si el testimonio de muchos de los mismos evolucionistas puede ser aceptado como valor nominal, el estudio de dinosaurios sería el factor decisivo en su conclusión de abandonar su creencia en Dios y aceptar en su lugar la evolución orgánica. Los evolucionistas como Stephen Jay Gould, Robert Bakker, y otros han sido registrados declarando que fue su estudio (a una edad joven) de los dinosaurios lo que les fijó en su camino de toda la vida como evolucionistas. El Dr. Bakker incluso comentó sobre este hecho en el prefacio de su libro inmensamente popular sobre dinosaurios, The Dinosaur Heresies—Las Herejías Acerca de los Dinosaurios (1986, p. 9).

Edward O. Wilson, quien es reconocido extensamente como el padre de la disciplina científica conocida como la sociobiología, una vez comentó que cuando tenía quince años de edad, él tenía un “gran fervor e interés en la religión fundamentalista; Yo lo abandoné a los diecisiete cuando llegué a la Universidad de Alabama y oí acerca de la teoría evolutiva” (1982, p. 40). Henry Morris, ex profesor y jefe de departamento en el Instituto Politécnico de Virginia, declaró que él “pasó más de veintiocho años enseñando en universidades seculares y observó esta triste historia repetirse en muchas vidas” (1984, p. 113). Ya que estos son fascinantes para los niños, ya que estos son una ayuda de enseñanza tan efectiva, y ya que estos generalmente son usados para enseñar la evolución, los dinosaurios representan una herramienta formidable que puede ser empleada para robar a los estudiantes de todas las edades de su fe en Dios y en la Biblia como Su Palabra. Esto hace a la controversia acerca de los dinosaurios extremadamente importante.

La Biblia y los Dinosaurios
A menudo es hecha la pregunta, “Si los dinosaurios son tan importantes, ¿por qué la Biblia no los menciona?”. Existen varias maneras de responder a tal pregunta.

Primero, la palabra “dinosaur” (“dinosaurio”) incluso no entró al lenguaje inglés hasta 1842, mientras que la Biblia en inglés fue traducida mucho más antes (por ejemplo, la versión en inglés King James fue imprimida tan temprano como en 1611). ¡Uno nunca esperaría encontrar una palabra en un libro publicado más de dos siglos antes que la palabra incluso se originara!

Segundo, es importante notar que numerosos organismos no son mencionados por nombre en la Biblia, aunque tal omisión no proyecta duda acerca de su creación o su existencia. La Biblia no menciona a los gatos, canguros, o bacterias. No obstante, exactamente como las cosas que son mencionadas por nombre, es obvio, que estas cosas fueron creadas por Dios. Aunque la Biblia habla fielmente sobre todos los temas con los cuales trata, ésta nunca fue intencionada a servir como un libro de texto de taxonomía. Como un ejemplo, el propósito del libro de Génesis no fue catalogar a cada organismo que alguna vez vivió, sino en cambio presentar un resumen general-aunque-preciso de los eventos históricos que realmente ocurrieron durante la semana de la creación.

Tercero, aunque la palabra “dinosaurio(s)” no es mencionada en la Biblia, existe evidencia convincente que los dinosaurios, y criaturas como-dinosaurios, son descritos, directa o indirectamente, en la Palabra de Dios. Entre los pasajes que pueden ser considerados están Job 40:15-24 y Job 41:1-34.

No obstante, el pasaje que contiene las implicaciones más serias en este asunto es Éxodo 20:11. Al dar a conocer, “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay”, la Biblia clarifica que la totalidad de la creación física de Dios fue traída a existencia durante aquellos seis días. El apóstol Juan escribió que “todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3). Si Dios creó la Tierra, los cielos, los mares, y todo en ellos en seis días, ¿qué exactamente omite eso? No omite absolutamente nada. Añádase a esto el enunciado encontrado en Génesis 1:31 y 2:1, y el caso es fortalecido considerablemente. En Génesis 1:31, cuando consideró todo lo que había hecho, Dios lo proclamó “bueno en gran manera”—la frase hebrea que representa tanto terminación y perfección. En Génesis 2:1, Él entonces declaró que la creación fue “acabada”, indicando una acción completada una vez por todas, sin continuación en el futuro.

Por ende la información presentada puede ser resumida como sigue: (a) Dios creó todo en seis días; (b) esa creación fue completa y perfecta; y (c) la creación fue acabada. Las implicaciones de esta enseñanza son claras. De acuerdo con el registro del Génesis, ningún animal fue creado antes del día cinco, tiempo en el cual Dios creó las criaturas que habitan en el agua y los pájaros (Génesis 1:20-23). En el día sexto (Génesis 1:24,25), Dios creó las “cosas que se arrastran” y las “bestias de la tierra”—descripciones que de hecho incluirían a los dinosaurios. Ya que el hombre igualmente fue creado en el día seis (Génesis 1:26,27), la conclusión ineludible es que los hombres y los dinosaurios vivieron en la Tierra como contemporáneos.

A través de los años, han sido hechos numerosos intentos de introducir en el registro bíblico la idea de una Tierra antigua para que así los conceptos evolutivos (tales como la separación de los hombres y los dinosaurios por millones de años de tiempo evolutivo) pudieran ser aceptables para los creyentes en la Biblia. Estos intentos (generalmente en la forma de la Teoría del Día-Edad o la Teoría de la Brecha) han fallado, ya que las premisas sobre las cuales éstas han sido desarrolladas son falsas. Yo he examinado y refutado cada una de estas teorías en otros tratados (Thompson 1994a; 1994b; 1999; 2000). Aunque la conclusión de que los hombres y los dinosaurios cohabitaran la Tierra esté reñida con el pensamiento evolucionista actual, ésta es la única conclusión que respeta la inspiración de la Biblia. Por consiguiente ésta es la posición que nosotros defendemos, y que propugnamos que sea enseñado a nuestros hijos.

¿DÓNDE SE FUERON LOS DINOSAURIOS?
Muchas teorías han sido sugeridas para explicar la extinción de los dinosaurios, pero ninguna calza toda la evidencia disponible o es probable. En su libro, Earth’s Most Challenging Mysteries (Los Misterios Más Desafiantes de la Tierra), el fallecido Reginald Daly documentó más de veinte explicaciones para la desaparición de los dinosaurios (1972, pp. 29 et.seq.), y desde la publicación de su trabajo varias teorías adicionales han sido también incrementadas. La idea sugerida más a menudo para explicar la desaparición de los dinosaurios se centra sobre un repentino cambio climático sobre la Tierra—un cambio tan drástico que los dinosaurios nunca más pudieron sobrevivir. El ganador del premio Nobel Luís Álvarez y su hijo Walter sugirieron, por ejemplo, que los dinosaurios perecieron en un periodo de tiempo relativamente corto 65 millones de años atrás (por escalas evolutivas de tiempo) cuando un objeto como-asteroide impactó con la Tierra, despidiendo polvo y hollín que bloquearon los rayos del Sol y causaron que las plantas mueran—lo cual a su vez causó que los herbívoros murieran, lo cual a su vez causó que los carnívoros murieran (vea: Hoffman, 1982, pp. 58-63; Discover, 1984, pp. 21 et.seq.; Alvarez y Asaro, 1990, pp. 78-84). Aunque esta teoría particular tiene muchos partidarios, y aunque ha sido popular por varios años, ésta también tiene un número de detractores creíbles (vea Courtillot, 1990, pp. 85-92). De hecho, la portada de la edición de junio del 2002 de la revista Discover contenía lo siguiente en letras grandes y enfáticas: “¿Qué realmente mató a los dinosaurios? Puede ser el tiempo de parar de culpar a ese asteroide”. El artículo principal por Edwin Dobb, “¿What Really Wiped Out the Dinosaurs?” (“¿Qué Realmente Aniquiló a los Dinosaurios?”), bosquejaba en gran detalle muchos de los problemas de la teoría rápidamente decreciente del “impacto del asteroide” (2002, 23[6]:36-48).

Los creacionistas generalmente creen que la extinción de los dinosaurios puede estar ligada, a lo menos en parte, al Diluvio global de Génesis 6-8 (vea, por ejemplo, Gish 1977, pp. 55-60; 1990, pp. 73-75). Existe evidencia convincente para indicar que el mundo pre-diluviano fue mucho más diferente que el mundo pos-diluviano (vea Dillow, 1981; Gish, 1990, pp. 74-75). Los efectos devastadores de diluvios locales son bien documentados. Entonces, ¿qué clase de daño puede esperarse de un Diluvio global que cubrió muy literalmente “todos los montes de toda la tierra” (Génesis 7:19)? Muchos científicos creacionistas creen que los dinosaurios sobrevivieron por un tiempo después del Diluvio, pero a causa de las condiciones ambientalmente hostiles, finalmente perecieron.

Algunos han cuestionado que si el arca de Noé fue suficientemente grande para dar cabida a todos los animales, incluyendo a los dinosaurios, que tenía que llevar. Existe un número de parámetros importantes que deben ser considerados al responder esta pregunta. Los lectores interesados en información adicional sobre este tema pueden desear examinar el tratado intensivo de John Whitcomb y Henry Morris sobre estos asuntos en su texto clásico, The Genesis Flood—El Diluvio del Génesis (1961), o el tratado más reciente (e incluso más exhaustivo) de John Woodmorappe en su libro, Noah’s Ark: A Feasibility Study—El Arca de Noé: Un Estudio de la Viabilidad (1996). No obstante, un resumen breve puede incluir lo siguiente.

Primero, ya que Dios mismo designó y creó las criaturas que componían el reino animal, es lógico concluir que Él fue capaz de diseñar una embarcación lo suficientemente grande para llevar una porción de esos animales a lugar seguro. Afirmar lo contrario es impugnar tanto la naturaleza y la integridad de Dios.

Segundo, el arca tenía alrededor de 450 pies de largo, 75 pies de ancho, 45 pies de alto, con un poco más de 100,000 pies cuadrados de espacio de carga. Noé fue instruido a traer a bordo a los animales que habitan en la tierra y respiran aire (Génesis 6:19,20; 6:8,9; cf. 7:22). Hoy en día el número de especies de animales que calzan esa descripción es alrededor de 20,000. Asumiendo que otras 20,000 especies hayan llegado a extinguirse desde ese tiempo, Noé hubiera tenido que albergar aproximadamente 80,000 animales en el arca. Se ha calculado que el tamaño promedio de esos animales es aproximadamente el de una oveja (vea Gish, 1990, p. 75). Por ende, alrededor de 50,000 pies cuadros de espacio en la embarcación estarían llenos, dejando otros 50,000 disponibles para productos alimenticios, habitaciones, etc. [NOTA: Las “especies” bíblicas no son necesariamente lo mismo que las “especies” de los biólogos, sino puede ser una clasificación mucho más amplia. Vea Major, 1993; Thompson y Major, 1986].

Tercero, puede ser que Dios le permitiera a Noé algo de latitud con respecto a los animales que fueron llevados a bordo. Por ejemplo, tal vez no fue necesario que Noé llevara a bordo animales adultos; en cambio animales inmaduros pueden haber viajado con él. Esto hubiera ahorrado espacio, reducido la cantidad de productos alimenticios necesitados, y posiblemente prevenido problemas reproductivos potenciales durante el viaje.

Cuarto, es posible que Dios pudiera haber colocado a algunos, o a todos, los animales en hibernación, por ende haciendo más fácil su cuidado. El punto es que el Diluvio fue iniciado y controlado por Dios desde el comienzo hasta el final. Esto envolvía tanto la intervención providencial y milagrosa de Dios. Ninguna de estas debería ser menospreciada en importancia al interpretar el relato histórico de Génesis 6-8.

CONCLUSIÓN
El registro mosaico de la creación es inexhaustiblemente sublime. En éste, nosotros aprendemos de la creación de los cielos y la Tierra por un Dios Todopoderoso. Por medio de fíat divino, la luz fue formada y la atmósfera fue forrada alrededor de este planeta. Los grandes mares fueron reunidos juntos y separados de la tierra seca. El mundo de la botánica milagrosamente floreció y las luces se encendieron en los cielos. Las aguas rebosaban con criaturas vivientes y los pájaros volaban a través del aire prístino. Variedades de animales domésticos y bestias fueron también creados. Finalmente—el ápice, el pináculo, el cenit de la creación de Dios—se paró orgulloso sobre el seno de la Tierra. Y el dinosaurio—una de las criaturas más majestuosas de Dios—se paró con él. Sin duda ellos consideraban la existencia del otro.

Hoy, nosotros continuamos considerando a estos animales intrigantes. Y qué gran herramienta de enseñanza ellos constituyen para nuestros hijos y nietos, los cuales necesitan entender que el mismo Dios Quien creó estos impresionantes gigantes de igual manera les creó. Vamos a aprovechar cada oportunidad para enseñar estas lecciones urgentes a nuestros jóvenes. Si nosotros no les enseñamos la veracidad del relato del Génesis de la creación, e inculcamos en ellos la importancia de, y reverencia por, la Palabra inspirada de Dios, alguien más puede socavar su fe joven al enseñarles el error de la evolución orgánica—usando a los dinosaurios para lograr esta tarea.

REFERENCIAS
Alvarez, Walter and Frank Asaro (1990), “An Extraterrestrial Impact,” Scientific American, 263[4]:78-84, October.

Bakker, Robert T. (1986), The Dinosaur Heresies (New York: William Morrow).

Courtillot, Vincent E. (1990), “A Volcanic Eruption,” Scientific American, 263[4]:85-92, October.

Daly, Reginald (1972), Earth’s Most Challenging Mysteries (Nutley, N.J.: Craig Press).

Dillow, Joseph (1981), The Waters Above (Chicago, IL: Moody).

Dobb, Edwin (2002), “What Wiped Out the Dinosaurs?,” Discover, 23[6]:36-48, June.

Discover (1984), “The Great Dyings,” 5[5]:21-24,26-32, May.

Gish, Duane T. (1977), Dinosaurs: Those Terrible Lizards (San Diego, CA: Creation-Life Publishers).

Gish, Duane T. (1990), The Amazing Story of Creation from Science and the Bible (El Cajon, CA: Institute for Creation Research).

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Morris, Henry M. (1984), The Biblical Basis for Modern Science (Grand Rapids, MI: Baker).

Thompson, Bert (1994a), “Popular Compromises of Creation—The Day-Age Theory,” Reason & Revelation, 14:41-47, June.

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Thompson, Bert and Trevor J. Major (1986), “How Many Clean Animals Did Noah Take into the Ark—Seven, or Fourteen?,” Reason & Revelation, 6:49-50, December.

Whitcomb, John C. and Henry M. Morris (1961), The Genesis Flood (Grand Rapids, MI: Baker).

Wilson, Edward O. (1982), “Toward a Humanistic Biology,” The Humanist, Sept./Oct.

Woodmorappe, John (1996), Noah’s Ark: A Feasibility Study (Santee, CA: Institute for Creation Research).

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Los dinosuarios y la biblia

Los dinosaurios y la biblia

por Ken Ham
Derechos de copia: Ken Ham, 1993

¿Existe algún misterio cierto acerca de los dinosaurios?

Un aura de misterio envuelve a los dinosaurios. ¿De dónde salieron? ¿Evolucionaron? ¿De veras vivieron hace millones de años? ¿Qué les pasó? ¿Hay algunos vivos hoy? ¿Algún ser humano alguna vez vio un dinosaurio vivo?

Niños y también adultos están totalmente fascinados por estos monstruos misteriosos. Muchos libros y películas han sido producidos para satisfacer un hambre aparentemente insaciable por información acerca de estas criaturas desconocidas. En verdad, no hay ningún misterio una vez que Ud. Tenga la información clave, la cual no es conocida generalmente y ha sido retenida del público.

Venga conmigo mientras tomamos un paseo por la historia y destapamos unos hechos asombrosos que contestarán muchas de sus preguntas acerca de estos “lagartos terribles”. ¿En realidad existieron los dinosaurios?

Los dinosaurios, sin duda, vagaban por la tierra en el antiguo pasado. Los fósiles de los dinosaurios han sido descubiertos en todo el mundo y sus huesos son exhibidos en museos para que todos los vean. Los científicos han podido reconstruir muchos de sus esqueletos, y es por esto que sabemos cual era su supuesta apariencia. ¿Donde fueron encontrados los dinosaurios?

La historia de su descubrimiento empieza en el año de 1820, cuando Gideon Mantell, un doctor inglés, encontró unos raros dientes y huesos en una pedrera. El Dr. Mantell se dio cuenta que había algo muy diferente en estos restos animales, y creía que había encontrado un grupo de reptiles totalmente nuevo. Cerca del año 1841, nueve tipos diferentes de estos reptiles habían sido descubiertos, dos de ellos se llamaban megalosaurio e iguanodón. En ese tiempo, un famoso científico británico (creacionista), Dr. Richard Owen, inventó el nombre “dinosaurio”, que significa “lagarto terrible”, porque ésto fue lo que le recordaron los huesos gigantescos.

¿Qué hace a los dinosaurios ser “diferentes”?
Más que el tamaño grande de algunos de los dinosaurios, la característica mayor que realmente distingue a los dinosaurios de los otros reptiles (como el cocodrilo), es la posición de sus miembros. Los dinosaurios tenían una postura que fue totalmente recta, similar a la de los mamíferos. Casi todos los otros reptiles tienen los miembros en una posición extendida. Por ejemplo, compare como “camina” una vaca y, como “camina” un cocodrilo. Los dinosaurios se movían como una vaca, con los miembros soportando el cuerpo. Los cocodrilos “anadean” porque sus miembros se proyectan hacía los lados de sus cuerpos.

¿Qué tan grandes eran los dinosaurios?
Algunos eran tan chicos como las gallinas, y otros eran aún más chicos. Claro, algunos dinosaurios eran muy grandes, pesando aproximadamente ¡80 toneladas y midiendo 13 metros de altura! El tamaño promedio de los dinosaurios fue probablemente como el de un caballo chico.

¿Cuándo vivieron los dinosaurios?
La historia que hemos oído en las películas, la televisión, los periódicos, la mayoría de las revistas y los libros de la escuela, es que los dinosaurios vivieron hace millones de años. Según los evolucionistas, los dinosaurios “gobernaron la tierra” por 140 millones de años, y desaparecieron hace como 65 millones de años. Sin embargo, los científicos nunca han desenterrado algo marcado con esas edades. Sólo desentierran dinosaurios muertos (es decir, sus huesos), y sus huesos no tienen etiquetas pegadas indicando cuantos años tienen. La idea de millones de años de evolución simplemente es la leyenda de los evolucionistas acerca del pasado. Ningún científico estaba allá para ver a los dinosaurios vivir por esa supuesta época de dinosaurios. En realidad, no hay ninguna prueba de que la tierra y sus capas de fósiles tengan millones de años. Ningún científico observó morir a los dinosaurios. Los científicos sólo encuentran los huesos en el presente, y porque muchos de ellos son evolucionistas, tratan de acomodar la historia de los dinosaurios a su manera y desde su punto de vista.

Otros científicos, llamados científicos creacionistas, tienen una ideal diferente de cómo y cuándo vivían los dinosaurios. Creen que pueden solucionar cualquiera de los supuestos misterios de dinosaurios y mostrar cómo la evidencia concuerda maravillosamente con sus ideas acerca del pasado, creencias que vienen de la Biblia. La Biblia, el especial libro de Dios (actualmente, una colección de libros), declara que cada escritor fue inspirado sobrenaturalmente a escribir exactamente lo que el Creador de todas las cosas quiso que escribieran para nosotros, para que supierámos de dónde venimos nosotros (y los dinosaurios), porqué estamos aquí y cuál será nuestro futuro. El primer libro en la Biblia (Génesis), nos enseña muchas cosas acerca de cómo el universo y la vida llegaron a existir. Génesis nos dice que Dios creó todas las cosas (la tierra, las estrellas, la luna, las plantas, los animales y las primeras dos personas, Adán y Eva).

Aunque la Biblia no nos dice exactamente cuánto tiempo hace que hizo Dios el mundo y sus criaturas, podemos hacer un buen cálculo de la fecha de la creación mediante la lectura de la Biblia de principio a fin y fijarnos en algunos pasajes interesantes:

(1) Dios creó todas las cosas en seis días. Lo hizo así, para fijar una norma para la humanidad, que ha llegado a ser nuestra semana de siete días (como está descrita en Exodo 20:11). Dios trabajó durante seis días y reposó uno, como modelo para nosotros. Además, estudiosos de la Biblia nos dicen que la palabra hebrea “día” como está usada en Génesis capítulo uno, sólo puede, en este contexto, significar un día normal.

(2) Nos dice que Dios creó al primer hombre y la primera mujer (Adán y Eva) en el sexto día. Muchos datos acerca del nacimiento de sus hijos y los hijos de sus hijos son dados en Génesis. Estas genealogías son registradas en todo el antiguo testamento, hasta el tiempo de Cristo. Ciertamente no fueron cronologías que duraron millones de años, Sumando todas las fechas y aceptando que Jesucristo, el Hijo de Dijos, vino a la tierra hace como 2,000 años, llegamos a la conclución de que la creación de la tierra y los animales (incluyendo los dinosaurios) ocurrió hace sólo unos miles de años (¡tal vez sólo seis mil años!). De este modo, si la Biblia tiene la razón (¡y la tiene!), los dinosaurios debieron haber vivido durante los pasados miles de años.

¿De dónde vinieron los dinosaurios?

Los evolucionistas sostienen que los dinosaurios evolucionaban durante millones de años. Se imaginan que un tipo de animal, lentamente cambió durante un período de tiempo largo para llegar a ser un diferente tipo de animal. Por ejemplo, creen que los anfibios se convirtieron en reptiles (incluyendo a los dinosaurios) por este proceso gradual. Esto indicaría, por supuesto, que tuvieron que haber existido millones de criaturas durante ese tiempo que serían “intermedios”, mientras los anfibios evolucionaban para llegar a ser reptiles. La evidencia de estas “formas transicionales”, como son llamadas, debe ser abundante. Sin embargo, muchos expertos en el estudio de fósiles reconocen que no se ha encontrado en ninguna parte una forma transicional entre cualquier grupo de criaturas. Si los dinosaurios evolucionaron de los anfibios, debe ser, una evidencia de animales que son parte dinosaurio y parte otra cosa. Sin embargo, no hay ninguna prueba de ésto en ningún lugar.

Si visita Ud. Algún museo verá los fósiles de dinosaurios que son 100% de dinosaurio, no algo intermedio. No hay 25%, 50%, 75%, ni aún 99% de dinosaurio. ¡Todos son 100% de dinosaurio!

La Biblia nos dice que Dios creó a todos los animales terrestres en el sexto día de la creación. Como los dinosaurios eran animals terrestres, tuvieron que haber sido hechos en ese día, junto con Adán y Eva, quienes fueron también creados en el sexto día (Génesis 1.24-31). Si Dios diseñó y creó los dinosaurios, tuvieron que haber sido totalmente funcionales, y hubieran sido 100% dinosaurio. Esto concuerda exactamente con la evidencia del registro fósil.

Los evolucionistas dicen que ningún hombre vivió jamás junto con los dinosaurios. La Biblia, no obstante, hace claro que los dinosaurios y la gente debieron haber vivido juntos. Como pronto veremos, hay mucha evidencia a favor de ésto.

¿Qué comian los dinosaurios?
La Biblia enseña (en Génesis 1:29-30) que los primeros animales (y los humanos) fueron mandados ser vegetarianos. No había comedores de carne en la creación original. Además, no había muerte. Era un mundo sin mancha, con Adán, Eva y los animales (también los dinosaurios) viviendo en armonía perfecta, comiendo sólo plantas. Tristemente, no fue así por mucho tiempo. Adán se rebeló contra su Creador, trayendo el pecado al mundo (Génesis 3:1-7; Romanos 5:12). Por causa de esta rebelión, Adán y, en este caso, todos sus descendientes (Ud. y yo) entregaron el derecho de vivir con un Dios santo y justo (sin pecado). Dios entonces juzgó el pecado con muerte. La Biblia enseña claramente desde Génesis hasta Apocalípsis, que no había la muerte de animales ni de seres humanos antes que Adán pecara. Después del pecado de Adán, los animales y la gente empezaron a morir. Ahora era un mundo diferente, un mundo de muerte y conflicto. Un mundo que en una ocasión era hermoso, y ahora sufría bajo la maldición puesta sobre él por el Creador Génesis 3:14-19). Pero fue dada una promesa (Génesis 3:15), que Dios proveería una manera para pagar por el castigo del pecado con el fin de que el hombre tuviera camino para volver a Dios.

¿Por qué encontramos fósiles de dinosaurios?
En Génesis capítulo seis, leemos que toda carne (los hombres y los animales) había corrompido su camino sobre la tierra (Génesis 6:12). Quizá la gente y los animales se estubieron matando unos a otros; tal vez los dinosaurios empezaron a matar otros animales y a los seres humanos. De todos modos, la Biblia describe el mundo como “malo”. Por causa de esta maldad, Dios advirtió a un hombre piadoso llamado Noé que iba a destruir el mundo con un diluvio (Génesis 6:13). Por eso, Dios le mandó a construir una gran nave (el arca) para que pudieran sobrevivir a bordo todos los tipos de animales terrestres (que tuvieron que haber incluido a los dinosaurios) y la familia de Noé, mientras el diluvio destruyera de una forma poderosa toda la tierra (Génesis 6:14-20). Algunas personas piensan que los dinosaurios fueron demasiado grandes, o hubieron muchísimos de ellos para caber en el arca. Sin embargo, no había muchos diferentes tipos de dinosaurios. Ciertamente hay cientos de nombres de dinosaurios, pero muchos de estos fueron dados a sólo un pedazo de hueso o a esqueletos encontrados en otros países. También es razonable suponer que los diferentes tamaños, variedades, y sexos de los mismos tipos de dinosaurio hayan llegado a tener diferentes nombres. Por ejemplo, mire a todas las diferentes variedades y tamaños de perros, son todos el mismo tipo. ¡El tipo perro! Probablemente, hayan sido menos de 50 tipos de dinosaurios.

En el arca, Dios envió dos de cada animal terrestre (siete pares de algunos) (Génesis 7:2-3, 8-9). No había excepciones. Entonces, los dinosaurios debieron haber estado en el arca. Aunque había espacio adecuado en esa nave enorme para animales grandes, tal vez Dios envió adultos jóvenes en el arca que todavía tenían lugar para que crecieran. Bueno, ¿Qué les pasó a todos los animales terrestres que no entraron en el arca? Sencillamente, se ahogaron. Muchos habrían sido cubiertos con toneladas de lodo cuando las aguas bramantes cubrieron la tierra (Génesis 7:11-12, 19). Por causa de este rápido entierro, muchos de los animales hubieran sido preservados como fósiles. Si esto hubiera sucedido, esperaríamos encontrar la evidencia de miles de millones de cosas muertas enterradas en estratos de piedra (formados de ese lodo) en toda la tierra. Esto es exactamente lo que encontramos.

El diluvio probablemente ocurrió hace poco más de 4,500 años. Los creacionistas creen que este evento formó muchas de las capas fósiles alrededor del mundo. Capas adicionales fueron formadas através de otros diluvios mientras que la tierra se tranquilizaba depués del gran diluvio. Así, los fósiles de dinosaurios, que fueron hechos como resultado de ese diluvio, fueron probablemente formados hace como 4,500 años, y no hace millones de años.

¿Han vivido los dinosaurios en tiempos mas recientes?
Si los diferentes tipos de dinosaurios sobrevivieron el diluvio, entonces debieron haber salido del arca y vivido en el mundo.

En la Biblia, en el libro de Job, capítulo 40:15-24, Dios le describe a Job (quien vivió después del diluvio una gran bestia de la cual Job tenía conocimiento. Este gran animal, llamado “behemot”, es descrito como “el jefe de los caminos de Dios”, tal vez el más grande animal terrestre que Dios hubiera creado. De modo poderoso, movía su cola ¡como un árbol cedro! Aunque algunos comentarios bíblicos dicen que éste, probablemente, haya sido un elefante o hipopótamo, la descripción realmente queda mejor a un dinosaurio como el braquiosaurio. Los elefantes o hipopótamos, ciertamente no tienen colas ¡como los árboles cedro!

En verdad, muy pocos animales son nombrados en la Biblia con tal descripción. Al contrario de lo que piense, los que ahora conocemos como dinosaurios se nombran mas en la Biblia que la mayoria de los animales. Es por esta razón que los dinosaurios (todos los diferentes tipos) debieron haber vivido junto con la gente después del diluvio.

¿Son mencionados los dinosaurios en la literatura antigua?
Interesantemente, la palabra “dragón” es usada algunas veces en el antiguo testamento. En varias ocasiones, la palabra “dinosaurio” podria sustituir a la palabra “dragón” y quedaría muy bién. Cientificos creacionistas creen que los dinosaurios fueron llamados dragones antes de que fuera inventada la palabra “dinosaurio” en el año 1841. No esperaríamos encontrar la palabra “dinosaurio” en las Biblias como la versión de 1602, que fue traducida mucho antes que la palabra “dinosaurio” fuera jamás antes usada. También, en varias bibliotecas en todo el mundo existen muchos libros muy antiguos de la historia, que contienen anotaciones detalladas acerca de los dragones y sus encuentros con la gente. Sorprendentemente (y no tan sorprendentemente para los creacionistas), muchas de estas descripciones de los dragones concuerdan con las descripciones que los científicos modernos dan a los dinosaurios, aún el tiranosaurio. Desafortunadamente, esta evidencia no es tomada en cuenta como válida por los evolucionistas. ¿Por que? Sólo porque su creencia es que el hombre y los dinosaurios ¡nunca vivieron al mismo tiempo! Sin embargo, mientras más investigamos la literatura histórica, más nos damos cuenta de que hay evidencia irresistible de que los dragones eran verdaderas bestias, muy parecidas a las modernas reconstruciones de dinosaurios. También su evidencia ha sido registrada por mucha gente diferente, aún hace unos pocos de años.

¿Qué les pasó a los dinosaurios?
Los evolucionistas usan su imaginación en gran manera para contestar esta pregunta. Debido a su creencia de que los dinosaurios “gobernaban el mundo” por millones de años, y desaparecieron millones de años antes de que supuestamente el hombre evolucionó, tuvieron que adivinar para explicar esta desaparición misteriosa. Al leer la literatura evolucionista, Ud. Se quedará sorprendido de la cantidad de ideas con respecto a su supuesta extinción.

Lo siguiente es solo una breve lista de estas teorías: Los dinosaurios se murieron de hambre; se murieron por comer con exceso; fueron evenenados; fueron cegados de cataratas y no pudieron reproducirse; los mamíferos se comieron sus huevos. Otras causas incluyen: el polvo volcánico, los gases venenosos, los cometas, las manchas solares, los aerolitos, el suicido masivo, el estreñimiento, los parásitos, el encoger del cerebro (provocándoles hacer tonterías), los discos descoyuntados, los cambios en la composición del aire, etc; etc; etc.

Es obvio que los evolucionistas no saben qué ocurrió y están poniendo cualquier pretexto. En un nuevo libro evolucionista acerca de los dinosaurios, el escritor hizo este comentario: “Ahora tocamos la pregunta importante: ¿Qué causó todas estas extinciones en solo un punto en el tiempo , hace aproximadamente 65 millones de años? Docenas de razones han sido sugeridas, algunas serias y sensibles, otras muy locas, y otras sólo como bromas. Cada año, la gente hace surgir otras nuevas teorias sobre este arduo problema. Tenemos que encontrar una sola razón que toma en cuenta a todos los datos. Tendría que explicar la muerte (todos a la misma vez) de animales viviendo sobre la tierra y de animales viviendo en el mar; pero en ambos casos, de solo algunos de los animales, porque muchos de los habitantes de la tierra y muchos de los moradores del mar siguieron viviendo felices en la siguente época. Tristemente, no existe tal explicación.” (Una Nueva Investigación de Los Dinosaurios, Alan Charig, pág. 150 )

Pero, tal explicación SI EXISTE. Si ud. pone a un lado el sistema evolucionista, elimina millones de años, y toma la Biblia seriamente, entonces encontrará una explicación que se queda con los datos y se entiende perfectamente:

En el tiempo del diluvio, murieron muchas de las criaturas del mar, pero algunas sobrevivieron. También, murieron todas las criaturas terrestres fuera del arca, pero los representantes de todos los tipos que sobrevivieron en el arca vivían en el nuevo mundo después del diluvio. Esos animales terrestres (incluyendo los dinosaurios) encontraron el mundo nuevo muy diferente de lo que era antes del diluvio. Fue debido a: 1) más competencia por la comida que ya no era tan abundante, 2) otras catástrofes, 3) el hombre casaba para comer y tal vez por diversión, 4) la destrucción de moradas naturales, etc.

Pasando el tiempo murieron muchas especies de animales. El grupo de animales que llamamos “los dinosaurios” también se murió. En realidad, cada año un gran numero de animales se extingue. Parece que la extinción es la norma en la historia de la tierra y no la formación de nuevos tipos de animales como espera la evolución.

¿Veremos algún día un dinosaurio vivo?
La respuesta es tal vez no. Pero ¿ Quién sabe? Algunos científicos creen que hayan sobrevivido unos pocos dinosaurios en selvas remotas. Todavía están descubriendo nuevas especies de animales y plantas en las áreas que han sido demasiado difíciles de explorar. En ciertos países, los nativos describen bestias que suenan ser como los dinosaurios.

Por supuesto, los creacionistas no serían sorprendidos si alguien encontrara un dinosaurio vivo. Sin embargo, los evolucionistas tendrían que explicar porqué hicieron las declaraciones dogmáticas de que el hombre y el dinosaurio nunca vivieron al mismo tiempo. Sospecho que dirían algo como: “Este dinosaurio, de alguna manera sobrevivió porque estaba atrapado en un área remota que no ha cambiado durante millones de años.” ¿Lo ve? No importa lo que sea encontrado, o qué tan contradictorio sea a las ideas evolucionistas, siempre podrán inventar “una respuesta” porque la evolución es una creencia. ¡No es la ciencia! ¡No es un hecho!

¿Que lecciones podemos aprender de los dinosaurios?
Cuando vemos los huesos de los dinosaurios, podemos recordar que la muerte no era parte de la creación original. Actualmente, la muerte es un resultado que entró cuando el primer hombre desobedeció a Dios. La Biblia nos dice que también hemos pecado porque somos descendientes de Adán. “Por lo tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, asi la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Necesitamos reconocer que la maldad que hay en el mundo está alli por causa del pecado, porque se rebeló el hombre en contra de Dios.

Podemos recordar que Dios, quien hizo todas las cosas y los dinosaurios, es también el Juez de toda Su creación. Juzgó la rebelión de Adán con la maldición de la muerte a todo el mundo. Adán fue advertido acerca de lo que pasaría si desobedeciere el mandamiento de Dios de no comer la fruta de cierto árbol. “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17).

También los dinosaurios pueden recordarnos que Dios juzgó la rebelión en los días de Noé. Destruyó con agua al mundo malo, causando la muerte de millones de criaturas. Nos enseña la Biblia que El juzgará al mundo otra vez, pero la próxima vez con fuego: “Pero el dia del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10)

También podemos recordar que después de este juicio por fuego, Dios hará un cielo nuevo y una tierra nueva: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2Pedro 3:13). “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apocalípsis 21:4).

Pero también somos advertidos que a muchos no les será permitido entrar en esta tierra nueva sino que sufrirán por la eternidad: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalípsis 21:8). Los seres humanos, que son pecaminosos por sus propios pecados, no pueden vivir con el Dios Santo, y son condenados a ser separados de Dios. Pero, Dios provió un maravilloso medio de liberación del pecado. La Biblia enseña que Dios ofreció el necesario sacrificio perfecto para pagar la consecuencia por el pecado del hombre. El mismo Hijo de Dios, de hecho El que creó el mundo (Colosenses 1:16), vino a la tierra como un hombre, como descendiente de Adán, para sufrir la penalidad de muerte por el pecado. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (I Corintios 15:20-22).

El Señor Jesucristo murió en la cruz, pero al tercer día resucitó, conquistando la muerte, para que cualquiera que cree en El y lo recibe en su vida, puede volver a Dios y vivir por la eternidad con el Creador. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda madad” (I Juan 1:9).

Hay una advertencia para las personas que no reciben por fe lo que Cristo ha hecho para ellas y no recononcen su actitud pecaminosa ni su necesidad de redención. La Biblia les dice a tales que vivirán para siempre, pero separados de Dios en un lugar de tormento que se llama el infierno. Pero para los que encomiendan sus vidas al Señor. ¡Qué buena esperanza! ¡Qué maravilloso Salvador! ¡Qué completa salvación en cristo el Creador!


Answers in Genesis (Respuestas en Génesis) busca darle Gloria y honor a Dios como Creador y a la vez afirmar la verdad del registro Bíblico del origen real y la historia del mundo y la humanidad.

Parte de esta historia real es la mala nueva de que la rebelion de Adan trajo muerte, sufrimiento, y separacion de Dios a este mundo. Vemos los resultados a nuestro alrededor. Mas las buenas nuevas son de que Dios ha hecho algo para remediar esta condición.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Cristo Jesús el Creador, aunque totalmente sin pecado, sufrió la pena de muerte y separación de Dios para satisfacer las demandas justas de la santidad y justicia de Su Padre. Así que: El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado; porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:18)

(Para más informacion en lo que dice la Biblia en relación con recibir la vida eterna, por favor escriba o llame a la oficina de Answers in Genesis (Respuestas en Génesis) mas cercana a usted)

El Diluvio de Noé

17 agosto

El Diluvio de Noé

Autor: Lic. Dawlin A. Ureña 
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica 
CRS – Creation Research Society)

Un amigo cristiano estuvo visitándome, aquí en Grand Rapids, Michigan, a principios del 1998. Como recién convertido a la fe, yo me le acerqué y le conté de mis dudas y mis reservas con respecto a ciertos relatos bíblicos. Recuerdo haberle dicho:

“El problema es que la Biblia contiene muchísimos relatos que parecen ser imposibles. Porque no me vayas tú a decir que en el mundo hubo un diluvio; Que Moisés partió el Mar Rojo; Que Dios creó al hombre hace 6 mil años solamente… cuando la ciencia me dice claramente, que todo eso es imposible. Existen fósiles (huesos) y vestigios de animales, tal como los dinosaurios, los cuales vivieron hace ´millones de años´, y la Biblia claramente me dice que el mundo fue creado por Dios hace solamente 6 mil años. ¿Cómo es posible que haya habido un diluvio mundial, si no existe agua en el mundo como para que las aguas sobrepasaran por encima de las montañas más altas, tal y como lo registra la Biblia? Dime, ¿cómo es posible todo eso?” Recuerdo la expresión de confución en el rostro de mi amigo, al tiempo que me respondía palabras las cuales yo no quería escuchar; especialmente de parte de él, a quien me había acercado precisamente en busca de respuestas. Me dijo: “Bueno, los cristianos tenemos que creerlo, porque nos lo dice la Biblia. Por fe nosotros creemos…”

Esas palabras me cayeron como un balde de agua fría. ¿Por qué? Porque en ese instante yo quería creer ciegamente en la Biblia, no obstante, existía una lucha constante en mi mente. Una lucha entre lo que me había enseñando la ciencia, sí, esa misma ciencia que es responsable por el descubrimiento de la televisión, el teléfono, los vehículos, los aviones, la computadora, la medicina moderna, y lo que me decía la Biblia, la cual alega ser la Palabra de Dios. ¡Qué lío!

Pero los días pasaron. No obstante, de la misma forma en que Dios me trajo hasta donde hoy estoy, de esa misma forma El obró para que me enterara de las respuestas a esas interrogantes que yo tenía, y que de seguro la gran mayoría de ustedes también tienen.

Estoy tan emocionado con las cosas de las cuales me he enterado, que no deseo continuar estudiando profecías, sin antes dedicarme a compartir con ustedes, amados hermanos y amigos, las asombrosas respuestas con las cuales me he encontrado, ahora que me he dedicado a buscar respuestas a esas preguntas. ¡Mis más recientes descubrimientos han afianzado mi fe! – ¡”La mía también”!, agrega mi amigo.

Este estudio nos servirá para mostrar que si todos los sucesos históricos relatados en la Biblia en realidad sucedieron, ¿Por qué no han de suceder también los pocos acontecimientos proféticos que faltan por suceder, y que fueron anunciados por los profetas y por Juan el Revelador? Además, esto le servirá a ustedes como un instrumento para poder sentarse en las salas de las casas de los escépticos y no creyentes, y demostrarles con “HECHOS CONCRETOS” que sucesos tales como el Diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra, y la partición del Mar Rojo, sí sucedieron. Que los dinosaurios no existieron hace millones de años, como dicen los evolucionistas, sino hace apenas 5 ó 6 mil años. Que Dios sí creó al hombre del barro y que el Edén fue y es un lugar real. Que la Torre de Babel fue donde Dios creó los idiomas, y muchas otras repuestas más. Les demostrarán a los amigos “ateos” que nuestra Biblia es en efecto la palabra inequívoca del Dios vivo. Que si la ocurrencia de todos esos acontecimientos de hace 3, 4 ó 5 mil años, hoy han sido comprobados por la ciencia, las profecías que por igual nuestra Biblia anuncia, sucederán al pie de la letra y que muy pronto veremos a nuestro Señor Jesucristo llamándonos en las nubes.

Noé y el Diluvio. ¿Sucedió o no sucedió un diluvio?

Bueno, vamos a comenzar el análisis de este acontecimiento mostrando algo que la Biblia declara, lo cual nos servirá para traer luz con respecto a la interrogante que hasta yo mismo tenía. Si en realidad hubo un diluvio…¿De dónde salió agua como para que sucediera lo siguiente? : “Y fue el diluvio 40 días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 15 codos más alto, subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes…” Génesis 7:17-20.

Después de haber investigado en numerosas fuentes, hemos encontrado lo siguiente:

I. LA TEORÍA DE LA ENVOLTURA

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(A la envoltura a que nos referimos es como si usted metiera una pelota de softbol en una vejiga aventada o en un globo de mayor diámetro. La pelota quedaría completamente envuelta por un forro, que aunque no toca la superficie de la pelota, la cubre de cualquier agente externo que quiera ponerse en contacto con la pelota. No obstante, la envoltura a que aquí nos referimos no era sólida, como el material plástico de la vejiga, sino gaseosa. Formada por nubes.

Esta teoría declara que antes del diluvio de Noé, la atmósfera de la tierra contenía una tremenda cantidad de vapor de agua, mucho mayor que en el presente. Esta teoría es válida, apoyada en varias fuentes:

A. LA BIBLIA: Varias escrituras apoyan directa e indirectamente esta teoría; 
B. LAS TRADICIONES DE LOS ANTIGUOS: Recuentos históricos haciendo alusión a este fenómeno son numerosos entre los registros más antiguos del hombre; 
C. LA CIENCIA: existen muchas áreas de la ciencia que se relacionan con esta teoría.

DETALLES DE CADA UNA DE LAS FUENTES

II. EVIDENCIA BIBLICA PARA LA TEORÍA DE LA ENVOLTURA

A) En Génesis 2:5 y 6 leemos: ” …porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.”

1) Estos versos puede que sean explicados por la “Teoría de la envoltura” 
2) Es concebible que mucha del agua que hoy se encuentra en los océanos se encontrara, antes del diluvio, almacenada en esta envoltura de vapor que rodeaba el planeta. 
3) Una envoltura de vapor alrededor del planeta no está más allá de las posibilidades naturales, ya que existe una envoltura similar hoy en día alrededor del planeta Venus.

¿Qué efectos tiene una envoltura como ésta alrededor del planeta Venus?

1) La superficie de Venus está escondida de los rayos directos del sol. 
2) La nube envolvente alrededor de Venus consiste principalmente de ácido hidroclórico de dióxido de carbono además de vapor de agua, en una atmósfera de dióxido de carbono. 
3) La base de la envoltura está a una altura de unos 32 kilómetros de la superficie del planeta. 
4) Las temperaturas en los polos de Venus son las mismas que en el Ecuador.

B) En Génesis 1:6-9 leemos: “Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión cielos. Y fue la tarde y la mañana del día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco.”

DETALLES

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1. Que haya expansión en medio de las aguas. (Ver ilustración más adelante.) 
2. Que separen las aguas de las aguas. 
3. Así que Dios hizo el cielo (1) y separó las aguas (2) de las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas (3) que estaban sobre la expansión.  

EL MUNDO EN LOS TIEMPOS DE GÉNESIS

A) En 2 de Pedro 3: 3-7 leemos: “Tengan en cuenta primeramente esto, que en los últimos días vendrá gente que se burlará de las cosas sagradas, viviendo de acuerdo con sus propios deseos malos, y preguntarán – ‘qué pasó con la promesa de que Cristo iba a venir? Pues desde que murieron nuestros antepasados, todo sigue igual que desde que el mundo fue hecho.’ Es que ellos no quieren darse cuenta de que desde tiempos antiguos los cielos existían y también la tierra que por mandato de Dios salió del agua y se mantiene por medio del agua, y que el mundo de aquel entonces fue destruido por las aguas del diluvio. Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están guardados para el fuego, por el mismo mandato de Dios. Ese fuego los quemará en el día del juicio, cuando los malos serán destruidos.”   

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En otra versión autorizada para ser distribuida en el mundo católico, 2 Pedro 3: 5-6 dice : “Ellos olvidan deliberadamente este hecho: que Dios sí destruyó el mundo con una poderosa inundación, mucho tiempo después de que El hizo los cielos, al pronunciar la palabra, mediante una orden, y ha usado las aguas para formar la tierra y rodearla.” The Living Bible Parafraseada. Versión Católica. 1978.

B) En el verso 6 Pedro nos dice: “El mundo de aquel entonces fue destruido por las aguas del diluvio”, además éste se refiere a un cielo nuevo y una tierra nueva: “… los cielos y la tierra que existen ahora” o sea, que los que existen ahora son diferentes a los que antes existían. Además fíjese en cuán claro queda explicada la teoría de la envoltura en la versión católica parafraseada de la Biblia. Aquí expresa claramente que esa “envoltura” sí existía: “…ha usado las aguas para formar la tierra y rodearla.”

C) Quizás sea una especulación, pero parece ser que Pedro hace aquí una distinción entre los cielos que existían antes y los que existen ahora.

D) Basado en las explicaciones que ofrezco a continuación, lo que hasta ahora puede que sea un poco especulativo, resultará como algo más claro y conciso.

E) En Job 26:8 dice: “El (Jehová) ata las aguas en las nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas.”

F) Esto parece ser una posible referencia a una situación existente antes del diluvio, de la cual Job estaba enterado. Recuerden que Job es uno de los libros más antiguo de toda la Biblia.

III- EVIDENCIA CIENTÍFICA:

El efecto Invernadero

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(Invernadero: Esto es como cuando se le pone una malla fina y con orificios encima a los “viveros” para evitar que las gotas de agua caigan directamente sobre las plantitas, que por ser recientes, quizás puedan ser dañadas o hasta sacadas de la tierra. Además, esta protección mantiene una temperatura cálida y más o menos constante en el interior del espacio donde se encuentran las plantitas. Si esto fuera cierto:

A) De polo a polo habría una temperatura uniforme. 
B) La radiación que viene del sol la cual calienta la tierra, de esta manera irradiaría el calor hacia arriba, quedando atrapado en la envoltura, lo que produciría una temperatura uniforme de polo a polo, así como sucede en el planeta Venus hoy en día. Un ejemplo sencillo sería lo que sucede cuando uno cierra las ventanillas de un carro en un día nublado. La temperatura en el interior del carro sería mucho más cálida que en el exterior, porque el calor queda atrapado en el carro. 
C) La temperatura del aire al nivel del mar sería:

LATITUD/GRADOS TEMPERATURA ANTES 
DEL DILUVIO
TEMPERATURA HOY
0 (En el Ecuador) 88 (grados Fahrenheit) 82 F
20 (En Miami) 84 77
40 (En N.Y.) 73 61
60 (En Churchil (Canadá) 57 39
En Anchorage (Alaska) 48 3.2
En el Polo Norte 45 -4

D) Por lo tanto, existiría vegetación abundante y hasta vegetación subtropical hasta en los polos, y esto queda expresado por los miles de ramas verdes pertenecientes a árboles subtropicales, tales como palmas, frijoles, etc. que se han encontrado petrificados y congelados en los polos.

1) Los fósiles muestran que la tierra una vez estuvo cubierta en su totalidad por vegetación exuberante. 
2) Cerca del Cairo, la capital de Egipto, se encuentran cientos de muestras de hojas verdes petrificadas, lo cual indica que lo que hoy es un desierto, antes estaba cubierto por vegetación frondosa. Además de la muestra de que antes existía un clima húmedo y placentero. Hoy, el promedio de agua lluvia caída sobre esa zona es de apenas 3 ó 4 pulgadas por año. 
3) Un bosque completo ha sido encontrado petrificado a solamente millas del Polo Sur. 
4) Escuchen este descubrimiento asombroso: Se necesita de 10 a 14 pies de despojos de tejido vegetal (madera), para producir un grano de carbón de 1 pie de grueso. Sin embargo en Canadá, un país que hoy se mantiene 90 por ciento congelado, tiene una capa de carbón de ¡13,000 pies de grueso! 
5) Hojas de palmas han sido petrificadas en puntos distintos alrededor de todo el Polo Norte. Lo cual demuestra la existencia de un bosque subtropical en esa zona en el pasado. 
6) Las rocas revelan árboles fosilizados tales como roble, laurel, almendra, palma, guineo, uva, zanahoria, y otros árboles y frutos los cuales se encuentran “en abundancia” alrededor de todo el mundo, incluyendo las regiones polares y las regiones de Siberia. 
E) Los dinosaurios (los cuales, nosotros los creacionistas, creemos vivían en el momento del diluvio y después, y acerca de los que hablaremos en el próximo volumen de Antes del Fin), solamente podían sobrevivir con vegetación abundante en “todo” el planeta. Un dinosaurio adulto necesitaba varios cientos de libras de vegetación para comer diariamente. 
F) Animales fosilizados tales como leones, tigres, elefantes, camellos, rinocerontes, etc., también han sido encontrados en “abundancia” alrededor de todo el mundo, y no solamente en las zonas desoladas del mundo donde hoy se encuentran. 

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G) Arrecifes de corales que solamente pueden sobrevivir en aguas cálidas han sido encontrados en el subsuelo del Polo Norte, así como en el continente de Antártica.

Estos son sólo algunos ejemplos y muestras que resultan “convincentes” y que hemos seleccionado de los cientos que se muestran en todos los libros científicos que se han investigado, para que los que “no están convencidos” y necesitan “más pruebas” verifiquen que tales condiciones y tales fenómenos explican la existencia de un sistema atmosférico en la tierra, el cual está perfectamente acorde con el relato bíblico.

IV. EVIDENCIAS HISTÓRICAS

Si el relato de una inundación universal o un diluvio es cierto, entonces todas las sociedades que existen hoy nacieron o son procedentes de Noé y sus hijos, tal y como lo dice la Biblia. Pues acompáñenme a analizar los datos disponibles, y veamos hasta qué punto esto que asumimos es cierto:

A) Relatos numerosos de la ocurrencia de un “diluvio” y de “una bóveda celestial” son reportados desde la parte oriental de Asia. 
B) Los coreanos de Borneo creen que “el agua del gran diluvio” provenía de la “bóveda celestial”. 
C) En el recuento de la creación según los babilonios, existen muchas referencias a un “océano celestial”. 
D) En el recuento de la creación según los budistas, se encuentra una mención de una “nube creativa” desde la cual se “vació el agua que comenzó a caer para que se llenaran los mares.” 
E) En el antiguo Egipto se hace referencia a que antes “existía un océano en los cielos, paralelo con el océano de la tierra…” 
F) La mitología griega incluye el recuento de un “océano celestial” que existía paralelo al de la tierra. Los recuentos hebreos y griegos son tan similares, que es fácil concluir que ambos tuvieron la misma fuente: Noé y sus hijos, padres de todos los humanos a partir del diluvio, los cuales pasaron la noticia de la ocurrencia del diluvio a sus hijos, y éstos a sus hijos… 
G) La literatura de la India hace referencia a un “mar en los cielos” el cual se desplomó. 
H) En el libro sagrado de los persas, el “Zend-Avesta”, se hace referencia a leyendas de un “diluvio que ocurrió después de transcurridos los primeros 900 años después de que el primer hombre fue creado”. 
I) Las tradiciones de los habitantes de las islas de Polinesia, en el Pacífico Sur están llenas de referencias que mencionan una “inundación mundial que cayó de las cataratas del cielo” 
J) En la civilización más antigua conocida por el hombre, la civilización de los Sumerios, también encontramos la mención de una “catarata celestial”. Además su versión de la creación incluye cómo las “aguas de abajo fueron separadas de las de arriba.”

No intentamos sugerir que todos estos recuentos históricos son veraces. Lo que sí queda demostrado es que el hecho de que todos coincidan en la ocurrencia de un diluvio, de un “océano en los cielos” y de una “inundación mundial”, nos lleva a concluir que todas esas sociedades tomaron esa información de una fuente común: NOÉ Y SUS HIJOS. Los cuales tendrían que ser los fundadores de cada una de esas civilizaciones subsecuentes.

Bueno licenciado, pues si hubo un diluvio, entonces ¿Queda comprobado con esto que

¿Son ciertos el recuento bíblico de Noé y su Arca?

Para no ser demasiado sensacionalista y “fanático”, déjenme decirles que el Departamento de Defensa de Estados Unidos acaba de hacer públicos datos que demuestran, muestran y requete demuestran la existencia del Arca de Noé en el mismo lugar donde la Biblia dice el Arca reposó después del diluvio… en EL MONTE ARARAT.

Ya tengo en mi posesión el vídeo que ha sido publicado donde no solo se muestran innumerables fotografías del arca, sino que se entrevistan a las personas que han estado al lado y encima del arca. Un niño, un piloto norteamericano, un copiloto del avión del ex-presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, varios doctores en arqueología de universidades de fama mundial como Harvard y Oxford. Numerosos testigos, los cuales no tienen ningún motivo religioso para salir con una historia la cual hoy “los hombres inteligentes” no creen. Ahora me río. Aquí ahora se encuentra mi conmigo y le decía: “Mira todo lo que hoy los científicos están descubriendo y nosotros seguimos viviendo en la oscuridad. A no ser que tú hubieses venido ayer de Nueva York, quizás nunca te hubieses enterado de las cosas que te estoy mostrando ahora. Y sin embargo esas informaciones están tan disponibles para mí como para otras personas”. Sin embargo, para el que no desea admitir ante Dios que es un “pecador” y que necesita de Dios para que le perdone de sus pecados, la presentación de todos estos descubrimientos que demuestran más allá de toda duda que los relatos bíblicos son fieles, no será más que un entretenimiento. Porque son como aquellos que:

“Siempre están aprendiendo, pero nunca llegan al conocimiento de la verdad.” 2 de Timoteo 3:7.

 

EL ARCA DE NOÉ

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El hecho de que el mismo departamento de Defensa de Estados Unidos haya admitido haber estado enterado de la existencia del Arca de Noé desde hace muchos años, (de hecho desde la instauración de los satélites para las funciones de expiación), me evita tener que abundar mucho en este tema. Ya ese es un “barco” ampliamente conocido por todo el que está interesado en admitir que así como Dios destruyó al hombre con un diluvio hace más de 4,000 años, también destruirá al hombre de hoy. Pero ya no con un diluvio, sino que “los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” 2 Pedro 3:7. (Y pensar que hay uno que vino para que “…todo aquel que en El cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna” Juan 3:16.

Continuar hablando sobre la veracidad de la existencia del arca es algo innecesario. Así que pasemos al próximo punto del estudio que estamos haciendo. Ahora pasemos a explicar, de manera científica el por qué de los gigantes de que nos habla la Biblia en aquellos días, además de investigar cómo la teoría de la envoltura explica la existencia de hombres de un tamaño que hoy consideraríamos gigantesco.

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Con amor en Cristo, 
Lic. Dawlin A. Ureña 
Michigan, USA.

http://antesdelfin.com/diluviogenesis.html

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