Biologia

Biologia

1. Origen de la vida: Teorías científicas a través del pensamiento científico.

Es probable que el cosmos, integrado por todo aquello que pertenece a la realidad, tuviera su origen hace unos 10,000 a 20,000 millones de años. La región específica del cosmos en la que se encuentra nuestro planeta es el universo denominado vía láctea. Por universo se entiende un conjunto formado por millones de estrellas, aunque el vulgo suele aplicar este nombre al cosmos entero. El sol es una estrella de medianas dimensiones situada aproximadamente a dos terceras partes de la distancia entre el centro y la periferia de la Vía láctea. El sol y sus satélites planetarios constituyen el sistema solar. La teoría más aceptada sobre el origen del cosmos establece que éste surgió hace muchos millones de años como resultado de una descomunal explosión de materia densamente condensada: teoría del big bang o de la gran explosión. Los vestigios de esa antiquísima explosión se han estudiado mediante poderosos telescopios que hoy día captan la luz emitida hace millones de años por estrellas muy lejanas.

Quizá nuestro sistema solar surgió como una nube giratoria de gases que acabaron por  condensarse formando el sol y los planetas. La Tierra debió iniciar su existencia como una masa gaseosa, pero después de un tiempo se formó un núcleo de metales pesados como el níquel y el plomo. Por encima de ese núcleo hay un manto grueso y, finalmente, una corteza relativamente delgada que constituye la superficie del planeta. Una teoría postula que en un principio la Tierra era fría, pero que se calentó al generarse colosales fuerzas de compresión durante la sedimentación y la síntesis de los materiales del núcleo. La radiactividad también produjo enormes cantidades de calor. Después de unos 750 millones de años, la Tierra se enfrió lo suficiente para que se formara la actual corteza. Así, puede decirse que vivimos en un planeta relativamente frío.

El universo en el cual nosotros vivimos no es el único en el cosmos y se asemeja a otros tipos de universos.

Asimismo, el Sol no es un tipo especial de estrella. Tampoco es rara su posición y, en cuanto a dimensiones, cabe decir que es de mediana estrella. El planeta Tierra es más grande que Mercurio pro mucho más pequeño que Júpiter o Saturno.

Todas las teorías científicas acerca del origen de la vida exigen que la edad de la Tierra sea de varios miles de millones de años. Se tienen pruebas que apoyan esa suposición. Una de las líneas de evidencia se basa en la observación de otros universos y en los estudios de las atmósferas de nuestros planetas vecinos.

Son dos las principales teorías acerca del origen de la vía. La teoría creacionista, basada en gran medida en la narración bíblica del Génesis, afirma que la Tierra no tiene más de 10,000 años de edad, que cada especie fue creada por separado durante un breve lapso de actividad divina ocurrido hace unos 6,000 años y que cada especie tiene a mantener a través del tiempo su peculiaridad única y bien definida.

El creacionismo científico:

Un replanteamiento reciente de la teoría creacionista postulado por un  grupo de geólogo e ingenieros conservadores, fue causa en Estado Unidos de una serie de infructuosas batallas legales provocadas por los fundamentalistas, quienes se empeñaban en que los sistemas escolares laicos estadounidenses incluyeran la teoría creacionista como parte de las clases de biología, en las que por supuesto se enseña el concepto de evolución.

La otra teoría (evolucionista) afirma que la vida surgió en un punto selecto ubicado en el extremo superior del espectro continuo de ordenamientos cada vez más complejos de la materia. Es decir, que cuando la materia se vuelve suficientemente compleja aparecen las características asociadas con la vida. A pesar de que ésta es una teoría mecanicista, en ella se dio cabida a epifenómenos biológicos como el amor, la conciencia, la moralidad, etc. cualidades que aparecen en las formas biológicas más danzadas; por ejemplo, el ser humano. Los biólogos se inclinan por un origen natural de la vida.     

Hipótesis de Alexandr Ivánovich Oparin

En la teoría mecanicista de la vida se postula que la mejor manera de explicar las complejas reacciones de los seres vivos es recurrir a las propiedades de sus partes componentes, además, se afirma que una ordenada serie de fenómenos de causa y efecto condujo al surgimiento de la vida a partir de conjuntos de sustancias inorgánicas sencillas, las cuales fueron convirtiéndose en macromoléculas orgánicas cada vez más complejas.

A. I. Oparin presentó a sus colegas soviéticos en 1924 una clara y rigurosa explicación de cómo pudo haber acontecido esa evolución de la vida a partir del reino abiótico de la química y la física. Para 1936, sus ideas ya habían sido aceptadas en el mundo entero.

La hipótesis de Oparin principia con el origen de la Tierra hace unos 4,600 millones de años. Es casi seguro que la atmósfera primitiva era reductora, quizá con altas concentraciones de metano (CH4), vapor de agua (H2O), amoniaco (NH3) y algo de hidrógeno (H2). Una atmósfera de esa naturaleza debió promover la síntesis química. Conforme la Tierra se enfrió, buena parte del vapor se condensó para formar los mares primitivos.

La mayor parte del trabajo experimental de Oparin se relacionó con la exploración de las propiedades  de los coacervados y su posible participación en la evolución de las primeras células vivas. En opinión de este científico, desde las primeras etapas del desarrollo de la materia viva debió haber síntesis de proteínas a partir de los aminoácidos.

Stanley Miller dio apoyo experimental a la idea de Oparin de que las condiciones y las moléculas inorgánicas simples de la atmósfera primitiva del planeta tenían  realmente la capacidad de combinarse para formar moléculas orgánicas de los seres vivos. Miller, quien fue discípulo del premio Nobel Harold Urey (University of Chicago), dispuso un aparato de Tesla que producía pequeñas cargas eléctricas en el interior de un sistema cerrado que contenía metano, amoniaco, vapor de agua y un poco de hidrógeno gaseoso. Los resultados de esa estimulación enérgica de una atmósfera parecida a la de la Tierra primitiva fueron asombrosos. Se formaron diversas moléculas orgánicas entre las que se destacaron cetonas, aldehídos y ácidos, pero lo  más importante de todo fue que se sintetizaron aminoácidos. Dado que las proteínas son indispensables para la estructura y el funcionamiento de las células vivas.

Gráfico Origen de la vida

Gráfico Origen de la vida

Fig. 1: Origen de la vida

Origen de las células

Los coacervados complejo pueden mantener su estructura a pesar de que se encuentran en un medio líquido amorfo. Por otra parte, a través de las fronteras del coacervado hay intercambio de sustancias con el medio.

Aunque tales límites parecer  estar constituidos por moléculas de agua orientadas y otras sustancias inorgánicas sencillas, sus propiedades son semejantes a las características de permeabilidad observadas en las células y no sería remoto que fueran la estructura antecesora de la membrana de la primeras células procarióticas. La complejidad cada vez mayor de las sustancias orgánicas del interior del coacervado dependía de la política exterior de éste, la que cada vez era dictada por la membrana externa. Por su parte, la membrana iba aumentando su complejidad conforme llegaban a su superficie las sustancias previamente introducidas en la célula. Aunque la evolución de las primeras células es fundamental para probar un hipótesis mecanicista del origen de la vida, a muchos biólogos también los intriga la transición entre las células procarióticas y eucarióticas.   

La importancia y el origen de los organelos

Desde principios del siglos XX los biólogos advirtieron que hay semejanza entre diversos organelos delimitados por membranas y ciertas bacterias. Es particular, una de las similitudes más notorias es la que hay entre los cloroplastos y las cianobacterias cargadas de clorofila. Asimismo, muchos biólogos notaron el parecido que hay entre las mitocondrias y otras bacterias de vida libre. El hecho de que los cloroplastos y las mitocondrias posean su propio ADN y puedan dividirse en forma independiente del resto de la célula apoya la hipótesis de que estos y otros organelos fueron otrora bacterias independientes que invadieron a las células primitivas y llegaron a establecer una relación permanente con ellas. Se piensa que los invasores fueron simbiontes a los que beneficiaba al hospedero capacidades y talentos de los que éste carecía. Esto significa que los cloroplastos bien pudieron ser cianobacterias que confirieron propiedades fotosintéticas a las células que empezaron a darles alojamiento. Otras moneras, sobre todo las de muy escasas dimensiones, pudieron dar origen de modo similar a otros organelos características de la célula eucariótica. 

Lynn Margulis, de la Universidad de Boston, ha recabado un impresionante número de pruebas a favor de esta teoría acerca del origen de los organelos llama teoría de la endosimbiótica. La teoría ha sido aceptada ya por muchos citólogos y ha dado origen a un buen número de trabajos experimentales encaminados a confirmaría o rechazaría. Hay células de formas y tamaños muy variados. Algunas de las células bacterianas más pequeñas tienen forma cilíndrica de menos de una micra o µm (1 µm es igual a una millonésima de metro) de longitud. En el extremo opuesto se encuentran las células nerviosas, corpúsculos de forma compleja con numerosas prolongaciones delgadas que pueden alcanzar varios metros de longitud (las del cuello de la jirafa constituyen un ejemplo espectacular). Casi todas las células vegetales tienen entre 20 y 30 µm de longitud, forma poligonal y pared celular rígida. 

La Generación espontánea 

Aristóteles creía que los peces, las ranas, los ratones, los gusanillos y los insectos se generaban a partir de un material creador adecuado, procedente del lodo, de materia orgánica en descomposición y de los suelos húmedos. En la edad Media, esta teoría se vio reforzada por la literatura y algunas ideas fantásticas como la que afirmaba que los gansos eran producidos por los “árboles gansos”, bajo ciertas condiciones. En el siglo XVII, Juan van Helmont, un científico belga, construyó un aparato ara generar ratones de las camisas viejas.

En el  siglo XVII, cuando el físico y poeta italiano Francesco Redi refutó, en torno a 1660, la idea imperante de que las larvas de las moscas se generaban en la carne putrefacta expuesta al aire. Francisco Redi (1626–1627), poeta y médico italiano llevó a cabo un experimento de gran trascendencia, motivado por sus ideas contrarias a la generación espontánea. Concluyó, como resultado de su experiencia, que los gusanos no eran generados por la materia putrefacta, sino que descendían de sus progenitores como todos los animales. Redi formuló la llamada teoría de la biogénesis en la que afirmaba que la vida sólo se origina de la vida. En 1768, el naturalista italiano Lazzaro Spallanzani eclesiástico italiano, demostró que si un caldo se esteriliza por medio de calor y se tapa herméticamente, no se descompone debido a que se impide el acceso a los microbios causantes de la putrefacción. Spallanzani empleó en sus experimentos cultivos de vegetales y otras sustancias orgánicas, que después de someter a elevadas temperaturas colocaban recipientes, algunos de los cuales cerraba herméticamente, mientras que otros los dejaba abiertos, lo que dio como resultado que en los primeros no se forma microbio, en tanto que en los abiertos sí. En 1836, el naturalista alemán Theodor Schwann proporcionó pruebas adicionales mediante experimentos más meticulosos de este tipo. La polémica, que duro más de dos siglos y en a que algunos científicos apoyaban la generación espontánea y otros la biogénesis, concluyó con el empleo del “matraz de Pasteur”, inventado por el  químico y microbiólogo francés Louis Pasteur, quien resumió sus hallazgos en su libro Sobre las partículas organizadas que existen en el aire (1862). En caldos de cultivo estériles, que se dejaba expuestos al aire, él encontraba, al cabo de uno o dos días, abundantes microorganismos vivos. El botánico alemán Ferdinand Julius Cohn clasificó a estos organismos entre las plantas (una clasificación vigente hasta el siglo XIX) y los llamó bacterias. Al final, el físico británico John Tyndall demostró en 1869, al pasar un rayo de luz a través del aire de un recipiente, que siempre que había polvo presente se producía la putrefacción y que cuando el polvo estaba ausente la putrefacción no ocurría. Estos experimentos acabaron con la teoría de la generación espontánea.

La panespermia

Existen, además de la generación espontánea, otras teorías que tratan de explicar con ciertas bases científicas el origen de la vida en nuestro planeta. Una de ellas es la panespermia, propuesta en 1908 por Arrhenius, y que afirma que ciertos gérmenes vivientes llegaron adheridos a algunos meteoritos, a los que se les da el nombre de cosmozoarios. Éstos, al encontrar las condiciones adecuadas en los mares terrestres, evolucionan hasta alcanzar el grado de desarrollo que presentan los organismos en la actualidad. 

Origen de la vida en la Tierra

Es una declaración demasiado obvia decir que las condiciones de la Tierra fueron distintas al principio de lo que  son ahora. La superficie del planeta fue quizá lo bastante caliente como para hervir el agua y la atmósfera consistió de gases venenosos. Las condiciones eran inhóspitas para la vida, como la conocemos ahora; sin embargo, bajo estas condiciones austeras, se piensa que la vida se originó hace aproximadamente 3 mil millones de años. La mayoría de los científicos piensan que la vida surgió de sustancias abióticas.

Alternamente, algunos científicos sugieren que la vida, o cuando menos sus precursores, llegó a la tierra como esporas llevadas en meteoritos o que quizá fue sembrada por alguna civilización extraterrestre tecnológicamente avanzada. Sin embargo, estas alternativas sólo dan una respuesta; no explican cómo surgió la vida inicialmente.   

TEORIA DE LYNN MARGULIS

Lynn Margulis, de la Universidad de Boston, ha recabado un impresionante número de pruebas a favor de esta teoría acerca del origen de los organelos llama teoría de la endosimbiótica. Una de ellas, a la que daremos más énfasis, alega que estos orgánulos que forman parte de las células eucariontes, fueron antes de esta era organismos unicelulares capaces de autorreproducirse y de sintetizar la totalidad de sus proteínas.

Contenían y contienen las típicas macromoléculas informáticas y estructurales de la vida. O sea su mensaje genético, su genomio propio. Hoy en día toda célula eucarionte tiene dos mensajes genéticos: el mitocondrial fuera del núcleo y el que reside en el núcleo, inexistente en las formas que hasta ahora hemos visto. Tienen modernamente dos códigos aparentemente diferentes. El mitocondrial tiene un par de instrucciones diferentes con respecto al código “universal”, que es el que se usa para la información en el núcleo. 

Relación de organelos 
Relación de organelos

Relación de organelos que dieron origen a la célula eucarionte, presencia del ADN de cada uno. La teoría ha sido aceptada ya por muchos citólogos y ha dado origen a un buen número de trabajos experimentales encaminados a confirmaría o rechazaría. Hay células de formas y tamaños muy variados. Algunas de las células bacterianas más pequeñas tienen forma cilíndrica de menos de una micra o µm (1 µm es igual a una millonésima de metro) de longitud. En el extremo opuesto se encuentran las células nerviosas, corpúsculos de forma compleja con numerosas prolongaciones delgadas que pueden alcanzar varios metros de longitud. Se piensa que lo más probable es que las mitocomdrias, que fabrican ribosomas parecidos a los de las bacterias de pequeño tamaño y por los detalles de su composición química, provengan de bacterias púrpuras no sulfurosas que eran originariamente fotosintéticas y que perdieron esa capacidad. 

2. Taxonomía y sistemática: Clasificación de los organismos

Organismo de la vida:  El estudio de la evolución es particularmente útil para dividir los organismos en grupos porque revelan cómo esos organismos están emparentados cronológicamente y morfológicamente entre sí. La clasificación de los organismos se denomina taxonomía, (Taxis = orden, rango)  la taxonomía es la rama de la biología que se ocupa de la clasificación de los seres vivos, y su tendencia actual es realizar clasificaciones naturales, la sistemática clasifica a los seres vivos en diferentes categorías taxonómicas.  Los taxónomos utilizan las relaciones evolutivas para crear grupos. Aunque los esquemas de clasificación son por necesidad un tanto arbitrarios, es probable que representen el “árbol genealógico” de las diversas formas actuales. Cada organismo pertenece a uno de los cinco reinos. El reino es la categoría taxonómica más general. Esos cinco reinos son: Monera, Protista, Fungi, Plantae y Animalia. El reino Monera está formado por organismos unicelulares que carecen de núcleo y de muchas de las estructuras celulares de núcleo y de muchas de las estructuras celulares especializadas llamadas organelos. Se dice que tales organismos son procarióticos (pro = antes; karyon = núcleo) y se trata de las bacterias. Los demás reinos están integrados por seres eucarióticos (eu = verdadero), cuyas células contienen núcleo y un repertorio más completo de organelos. Los eucariotes unicelulares pertenecen al reino Protista, el cual abarca los protozoarios y otros protistas vegetaloides y fungoides. Los organismos pluricelulares que producen su propio alimento están agrupado del reino plantae; las flores, los musgos y los árboles son ejemplo.  Entonces se puede decir que la Taxonomía es una ciencia la cual estudia la clasificación de animales y plantas. Es probable que el primer estudio científico sobre plantas consistiera en el intento de catalogarlas. Las primeras clasificaciones del mundo vegetal eran artificiales, debido a los escasos conocimientos sobre la estructura de las plantas. La más antigua establecía tres grupos: hierbas, arbustos y árboles. Estas categorías tan simples y arbitrarias sirvieron, no obstante, como material de partida para una clasificación basada en las relaciones existentes entre los organismos. En época de Linneo se solía emplear tres categorías: la especie, el género, grupo de especies de aspecto similar, y unas categorías superior, el reino. Los naturalistas reconocían tres reinos: vegetal, animal y mineral. El reino todavía es la categoría más alta en clasificación biológica. Entre le nivel del género y el nivel del reino, empero, Linneo y los taxónomos ulteriores colocaron varias categorías más. Así, a los géneros se los agrupa en familias, a las familias en órdenes, a los órdenes en clases, y a las clases en phylum. Estas categorías pueden subdividirse más o integrarse en una cantidad de categorías que se emplean con menos frecuencia, como subfilo o superfamilia. Por convención, los nombres genéricos y específicos se escriben en bastardilla. Mientras que los otros nombres de familias, órdenes, clases y otros taxones cuyas categorías están por encima del nivel de género no, aunque se escriben en mayúscula.

La sistemática

Como mencionamos antes, la sistemática es el estudio de las relaciones entre los organismos. Para Linneo y sus sucesores inmediatos el objetivo de la clasificación era revelar el grande e invariable designio de la creación especial. Después de 1859 se empezaron a contemplar las diferencias y similitudes entre los organismos como consecuencias de su historia evolutiva (filogenia). Así, a los géneros se los vino a considerar más como grupos de especies fraternas que divergieron hace poco, a las familias como géneros divergentes no tan recientes y así sucesivamente. En consecuencia, con la clasificación se procuró cumplir dos funciones distintas: proveer métodos útiles para catalogar los organismos  y reflejar el curso, a veces errático, de los cambios evolutivos. En la actualidad se discute si ambas funciones son compatibles o no. El sistema de clasificación permite hacer generalizaciones. Ya que hay información almacenada en la clasificación de un animal como mamífero, por ejemplo, o de una planta como Anthophyta. Se puede observar que la progresar hacia abajo desde el reino hacia la especie, aumentan los detalles, yendo de lo general a lo particular. En suma, la clasificación jerárquica es muy útil para almacenar información y recuperarla. Como mencionamos antes, a la especie se la puede considerar una realidad biológica, pero las otras categorías sólo existen en la mente humana. Tomemos por caso un grupo familiar: algunos taxónomos, los “unicistas”, agruparían todos los gatos, con excepción de uno, en el género Felis, incluyendo al chita porque no tiene zarpas retráctiles. Otros, los “divisionistas”, reservan la designación Felis para los gatos más pequeños, como el puma, el ocelote y el gato doméstico, y dividen a los otros en gatos más grandes (phantera), incluso el león, tigre y leopardo, y los gatos rabones (Lynx). Los divisionistas más extremos separarían género para el leopardo nuboso (Neofelis) y para el leopardo níveo (Uncia). Nadie discute las características de los animales en sí, sólo la importancia y las similitudes y diferencias. Lo que es familia para un taxónomo, puede ser un orden para otro.

Niveles taxonómicos

Así como se agrupa a los individuos para integrarlos de acuerdo con las semejanzas de sus características en diferentes especies, las categorías taxonómicas se van formando para integrar grupos de organismo que comparten ciertas características comunes. Las especies se clasifican con otras especies semejantes para formar géneros, los que, al agruparse, originan familias que, a su vez, constituyen las órdenes que integran las clases. Las clases forman la fila (phylum) en los animales, y las divisiones, en vegetales. Para concluir, la fila y las divisiones se integran en reinos. Algunos taxónomos incluyen grupos intermedios como subreino, subdivisión, superfamilia, etcétera, por considerar que de esta manera queda más claramente clasificación. El reino es la categoría que incluye un mayor número de especies. Por esta razón se coloca e la parte superior de la clasificación, lo que pone de manifiesto que conforme vayamos descendiendo en ella, el número de especies que comprende un grupo será cada vez más reducido y específico. Hay una ventaja mucho mayor cuando los biólogos trabajan con géneros, que incluyen numerosas especies y subespecies. Por ejemplo, el género Rattus, solamente en Europa y Asia abarca unas 560 especies y subespecies de animales, comúnmente llamados: ratas

Las clasificaciones taxonómicas Modernas

Estas clasificaciones modernas aún se basan en estos mismos criterios naturales, que constituyeron el método ideado por el botánico sueco Carl von Linneo, en el siglo XVIII. Desde entonces, el sistema de Linneo se ha utilizado para clasificar animales y vegetales, y sólo se ha modificado para incluir los nuevos conocimientos sobre morfología, evolución y genética. Los métodos genéticos de clasificación cobran especial importancia en el caso de la taxonomía bacteriana. Además de clasificar a las bacterias en función de sus características morfológicas, fisiología, metabolismo, poder patógeno y necesidades nutricionales, se aplican métodos de taxonomía fenotípica (estudia características fisiológicas que surgen en condiciones ambientales estandarizadas) y de taxonomía genotípica (comparación de la homología entre el ADN de distintas bacterias por métodos de hibridación cromosómica).

El uso de los nombres científicos

Las distancias del planeta determinan la presencia de gran diversidad de especies vegetales y animales, lo que da lugar a que los nombre reciben de éstos dependan del lenguaje que en dichas regiones se usa.  La multiplicidad de nombres vulgares representó durante mucho tiempo un verdadero problema para los científicos del mundo. Esto indujo a los estudiosos a pensar en una forma más práctica de denominarlos. Con tal propósito de optó por una “lengua muerta” para que los nombre no sufrieran cambios posteriores; esta lengua fue el latín. 

En consecuencia, son latinos los nombre científicos con que se denomina a los organismos y por ser únicos tienen validez universal. Los nombre científicos se basan en el Sistema Binominal de Nomenclatura ideado por 

Carl Linneo, el cual toma en consideración tres aspectos fundamentales: 1.- Los nombres científicos deben ser escritos en latín y constan de dos palabras, 2.- La primera palabra corresponde a un género y la segunda que pertenece a la especie, 3.- Las dos palabras que forman el nombre científico deben subrayarse o escribirse en cursivas: Alliun cepa (cebolla).

Categorías taxonómicas modernas

Ejemplo de Clasificación moderna

La Taxonomía es la columna vertebral de la biología, ya que sin una identificación adecuada, la investigación puede llevar a conclusiones erróneas. Las claves taxonómicas se emplean como mapas de caminos para identificar plantas y animales. Se utilizan muchos tipos de características en las claves: forma de la hoja, color de la hoja, número de apéndices, etc. 

El uso de esta nomenclatura en los tiempos lineanos y en épocas sucesivas resulto muy útil, por lo que se extendió con rapidez y adquirió una vitalidad que le ha permitido persistir con éxito hasta nuestros días.

Es evidente que uno de los fines de la nomenclatura es dar un nombre que sea reconocido por todos los zoólogos y que resulte único, universal y distinto a cada taxón. Los mamíferos (Mammalia), los roedores (Rodentina), etc., llevan su propio nombre científico, que es latino o latinizado, de acuerdo con la tradición de Linneo, quien, como todos los hombres de ciencia de su época, escribió en latín. Con el uso del latín se consigue la universalidad de la nomenclatura, evitándose los problemas inherentes a las rivalidades nacionalistas. Pero al pensar en los nombres de los géneros y de las especies, que son cientos de miles de nombre genéricos, y pares de nombres de especies, se comprende que la aplicación de la nomenclatura binominal presente dificultades. Esas dificultades empezaron a surgir a mediados del siglo pasado. Los zoólogos de aquella época esbozaron las primeras reglas de nomenclatura, como fue el caso del “Código Strickland”, publicado por Strickland  cuando era secretario de la Sociedad Zoológica de Londres (1843). Los problemas principales que intentan resolver las regulaciones nomenclatoriales provienen de los siguientes hechos: 

1) De que autores diferentes hayan dado el mismo nombre a géneros o especies que eran distintos. A esto se le llama homonimia.

2) De que un mismo géneros o especie haya sido descrito por autores diferentes, recibiendo distintos nombres, a esto se le llama sinonimia.

3)De que en las descripciones y dibujos de muchos autores, sobre todo de los más antiguos. Resulte difícil reconocer animales y plantas que ellos citaban. De aquí la necesidad de establecer “tipos” representativos (método del tipo).

4) De que diversos autores han podido tener un concepto distinto, desde el punto de vista taxonómico, de un grupo determinado. Esto se ha expresado diciendo que un nombre designa a un taxón nominal, cuyo concepto taxonómico es el taxón taxonómico.

Reino

         Phylum

       Clase

Orden

           Familia

       Género

    Especie

Reino:

Animal

Phylum:

Cordados

Clase:

Mamíferos

Orden:

Ungulados

Familia:

Équidos

Género:

Equus

Especie:                                     Equus caballus

Nombre vulgar: 

Caballo

procariotas Procariotas

5) Y, finalmente, de que la nomenclatura científica debe ser, por principio, universal, un mero instrumento al servicio de la taxonomía, pero sin interferir con ella, por lo cual un nombre científico introducido en cualquier autor entra en competencia con los demás, de tal manera que cumplidos los requisitos técnicos indispensables es un nombre utilizable (criterio de utilidad). Ahora bien, la nomenclatura ha de ser unívoca, por lo cual entre todos los nombres posibles para un taxón sólo debe prevalecer uno, que es válido (criterio de validez). En general el nombre más antiguo es el que prevalece (criterio de prioridad).

Propuesta de los cinco reinos

En el siglo XX empezaron a surgir nuevos datos. Esto se debió en parte a los perfeccionamientos del microscopio fotónico y, con posterioridad, al advenimiento del microscopio electrónico, pero también obedeció a la aplicación de técnicas bioquímicas para estudiar diferencias y similitudes entre los organismos. De este modo aumentó la cantidad de grupos reconocidos como constituyentes de reinos distintos. Por ejemplo, las nuevas técnicas revelaron las diferencias fundamentales entre las células procarióticas y eucarióticas, diferencias lo suficientemente grandes como para justificar la ubicación de los procariotas en un reino aparte, Monera. Otros estudios aportaron nueva información sobre la historia evolutiva de los principales tipos de organismos. Existen evidencias firmes de que distintos linajes de eucariotas unicelulares dieron origen a plantas, hongos, la multicelularidad surgió varias veces. De acuerdo con los conocimientos actuales, esta historia no permite establecer reinos monofiléticos sin que los reinos dejen de reflejar similitudes y diferencias entre los grupos principales de organismos vivos. La mayoría de las proposiciones contemporáneas relativas a los reinos se basa en la historia evolutiva, sino más bien en la organización celular y en el modo de nutrición de los organismos. La proposición que hemos de seguir recomienda cinco reinos: Monera, Protista, Hongos, Plantas y Animales. Los miembros del reino Monera – procariotas – se identifican, por supuesto, por su organización celular y su bioquímica singulares. Los miembros del reino Protista son eucariotas unicelulares autotrótoficos y heterotróficos. En este reino también se incluyen algunos grupos de organismos multicelulares relativamente simples, porque son más similares a las formas unicelulares que a hongos, plantas o animales con los cuales emparentados. A todos los otros eucariotas multicelulares se los divide en tres reinos, en particular sobre la base de su modo de nutrición: los hongos absorben moléculas orgánicas del medio circulante, las plantas las elaboran mediante fotosíntesis y los animales las ingieren en forma de otros organismos. Estos tres grupos de organismos cumplen papeles ecológicos bien nítidos: las plantas suelen ser productoras, los animales son consumidores y los hongos son degradadores. Dos especies de organismos unicelulares móviles pueden ser casi idénticas en la mayoría de los aspectos, salvo que una tiene cloroplastos y la otra no. En algunos casos, la que tiene cloroplastos puede perderlos de vez en cuando sin deja de sobrevivir ni de reproducirse indefinidamente; sin embargo, en una división plantas – animales basada en la capacidad de fotosíntesis, estas dos formas íntimamente emparentadas se separan a nivel del reino. En cambio, no importa que a los organismos se los clasifique en dos, tres o cinco reinos, sus designaciones de género y especie no se afectan, lo mismo sucede con la mayoría de las otras categorías en las cuales se los clasifica en la actualidad.

Plantas    Hongos   

Animales

Algas

Protistas

Plantas    Hongos   

Animales

Algas      protozoarios

Plantas    Hongos 

Animales

Algas

Protozoarios

Todos los organismos se clasifican

          A los procariotas se los considera

Se reconocen cinco

Como plantas y animales

un tercer reino, Monera 

       reinos aparte

Propuesta de los cinco reinos por R.H. Wittaker

Esta clasificación está basada en el esquema de cinco reinos propuestos por R.H. Wittaker, La clasificación lleva hasta el nivel de phylum. 

Reino Monera

Phylum Cyanophyta: algas verdes – azules

Phylum Myxobacteriae: bacterias deslizantes

Phylum Eubacterias: bacterias verdaderas

Phylum Actinomycota: bacterias miceliales

Phylum Spirochaetae: espiroquetas 

Reino Animalia

Phylum Mesozoa: mesozoarios

Phylum Porifera: esponjas

Phylum Cnidaria: celentarios: hidra, medusa

Phylum Ctenophora: peines gelatinosos

Phylum Platyhelminthes: platelmintos (gusanos)

Phylum Nemertea: nemertinos (vermes probos.)

Phylum Acanthcephala: acantocéfalos

Phylum Aschelminthes: asquelmintos: ascárides

Phylum Entoprocta: polizoarios seudocelomados

Phylum Brachiopoda: braquiópodos

Phylum Phoronida: gusanos forónidos

Phylum Mollusca: moluscos: caracoles, almejas…

Phylum Sipunculoidea: gusanos de cacahuate

Phylum Annelida: gusanos segmentados

Phylum Arthropoda: artrópodos

Clase Xiphosura: límulos

Clase Arachnidad: arañas, ácaros, garrapatas

Clase Crustacea: langostino, langostas

Clase Chilopoda: ciempiés

Clase Diplopoda: milpiés

Clase Insecta: insectos

Phylum Pogonophora: pogonófors

Phylum Chaetognatha: quetognatos

Phylum Echinodermata: equinodermos: erizos

Phylum Hemichordata: gusanos bellota

Phylum Chordata: cordados

Subphylum Vertebrata:

Clase Agnatha: agnatos; lampreas

Clase Chondrichthyes: peces: tiburones

Clase Amphibia: ranas, sapos, salamandras

Clase Osteichthyes: peces óseos: perca

Clase Reptilia: tortugas, cocodrilos

Clase aves: aves: gorriones, gaviotas

Clase Mammalia: mamíferos:

Orden Primates: homo sapiens

Orden Artiodactyla: ungulados de dedos

Orden Insectívora: topos musarañas

Orden Chiroptera: murciélago

Orden Lagomorpha: conejos

Orden Marsupialia: marsupiales: canguros

Orden Monotrema: que ponen huevos

Orden Rodentina: roedores: ratas, castores

Orden Tubulidentata: cerdos hormigueros

Orden Edentata: perezosos, armadillos

Orden Proboscidea: elefantes

Orden Carnívora: carnívoros; zorras, tigres

Reino Fungi

Phylum Myxomycota: mohos mucilaginosos plas.

Phylum Acrasiomycota: mohosos mucilaginosos c

Phylum Labyrinthulomycota: mohos

mucilaginosos  celulares reticulares

Phylum Oomycota: hongos de oosferas

Phylum Chytridiomycota: quitridios

Phylum Zygomycota: hongos de conjugación

Phylum Ascomycota: hongos de saco: levaduras

Phylum Basidiomycota: hongos de sombrero: seta

Reino Plantae 

Phylum Rhodophyta: algas rojas

Phylum Phaeophyta: algas pardas: kelpos

Phylum Chlorophyta: algas verdes; Volvox

Phylum Chlorophyta: algas calcáreas

Phylum Bryophyta: musgos, hepáticas

Phylum Tracheophyta: plantas vasculares

Subphylum Psilopsida:  Psilotum

Subphylum Lycopsida: licopodios

Subphylum Sphenopsida: equisetos

Subphylum Pteropsida

Clase filicineae: helechos

Clase Gymnospermeae: coníferas, cicadáceas

Clase Angiospermeae: plantas con flor

Subclase Dicotyledonae: margaritas, arces

Subclase Monocotyledonae: tulipanes, gramíneas 

Reino Protista

Phylum Euglenophyta: organismos euglenoides

Phylum Chrysophyta: algas doradas: diatomenas

Phylum Pyrrophyta: dinoflagelados

Phylum Hypochtridiomycoa: plasmodióforos

Phylum Sporozoa: esporozoarios parásitos.

Phylum Chidosporidia: cnidosporidios

Phylum Zoomastigina: zooflagelados

Phylum Sarcodina: rizópodos: amoeba

Phylum Ciliophora: ciliados y suctorios

Sistema de Clasificación

Desde sus orígenes, el hombre se ha planteado la necesidad de ordenar todo lo que le rodea con la finalidad de ubicar a cada uno de los seres en donde le corresponde. Esta necesidad condujo al establecimiento de las clasificaciones de las cosas. Los distintos sistemas de clasificación han sido diseñados con el afán de ordenar en forma adecuada. Como ejemplo de clasificaciones podemos citar: el orden alfabético de las palabras de un diccionario enciclopédico Quillet o la clasificación de un conjunto de monedas de acuerdo a su tamaño o su fecha de acuñación, el tipo de metal. Es importante señalar que por lo común los sistemas de clasificación obedecen a tres aspectos generales: 1.- Se toma en consideración su utilidad, 2.- Se considera las semejanzas existentes entre los objetos, lo que permite ordenarlos y relacionarlos en grupos de individuos de las mismas características, 3.- Debido a que la valoración es de carácter individual, ningún sistema puede ser considerado perfecto, porque interviene en gran medida la subjetividad del taxónomo (científico que  estudia las clasificaciones científicas de los organismos) A estos aspectos se les conoce como criterios extrínsecos a diferencia de los que se toma en consideración cuestiones de estructura y utilidad, llamados criterios intrínsecos. El hombre ha sido un clasificador desde tiempos remotos. Sin duda alguna, incluso los habitantes de las cavernas dieron nombres a las plantas y animales  y los agruparon como útiles y peligrosos, como Aristóteles, ya que el intento agrupar toda la naturaleza en una forma lógica. Originalmente la Zoología fue el campo de todos los médicos y la botánica estuvo relacionada con el estudio de las plantas y hierbas importantes para la práctica médica. A partir de esos primeros trabajos, se elaboraron esquemas naturales de clasificación basados en similitudes entre los organismos. Las plantas de los pantanos fueron colocadas en un grupo y las plantas de los prados en otro. Cada grupo podría subdividirse en plantas pequeñas, medianas y grandes.  La clasificación en la materia de biología, es una identificación, denominación y agrupamiento de organismos en un sistema establecido. Las numerosas formas de vida que existen deben ser nombradas y organizadas de manera ordenada, de modo que los biólogos de todo el mundo puedan estar seguros de que conocen el organismo exacto que es objeto de estudio. La búsqueda de un sistema de clasificación  se remota a los griegos, pero después de Linneo los biólogos ya sólo se preocuparon por llenarla debido a la facilidad de su uso fue realmente difícil que se remplazara por los modernos sistemas más naturales.  Los métodos actuales de clasificación tratan también de reunir los grupos en categorías, de modo que éstas reflejen los procesos evolutivos que subyacen bajo las similitudes y diferencias que existen entre los organismos. Dichas categorías forman un tipo de pirámide, o jerarquía, donde los distintos niveles representan los diferentes grados de relación evolutiva. La jerarquía se extiende en sentido ascendente a lo largo de varios millones de especies, cada una constituida por organismos individuales estrechamente relacionados, hasta unos pocos reinos, cada uno de los cuales reúne un gran número de organismos, entre muchos de los cuales sólo existe una relación distante. Para conseguir que los métodos de clasificación se correspondan lo más exactamente posible con la naturaleza, los biólogos han examinado y comparado la anatomía, fisiología, genética, comportamiento, ecología y fósiles de tantos organismos como ha sido posible. Se han identificado, y al menos descritos en parte, más de 1,5 millones de grupos diferentes, y aún quedan muchos más por ser estudiados. El sistema de clasificación permite hacer generalizaciones. Ya que hay información almacenada en la clasificación de un animal como mamífero, por ejemplo, o de una planta como Anthophyta. Se puede observar que la progresar hacia abajo desde el reino hacia la especie, aumentan los detalles, yendo de lo general a lo particular. En suma, la clasificación jerárquica es muy útil para almacenar información y recuperarla. Como mencionamos antes, a la especie se la puede considerar una realidad biológica, pero las otras categorías sólo existen en la mente humana. Tomemos por caso un grupo familiar: algunos taxónomos, los “unicistas”, agruparían todos los gatos, con excepción de uno, en el género Felis, incluyendo a la chita porque no tiene zarpas retráctiles. Otros, los “divisionistas”, reservan la designación Felis para los gatos más pequeños, como el puma, el ocelote y el gato doméstico, y dividen a los otros en gatos más grandes (phantera), incluso el león, tigre y leopardo, y los gatos rabones (Lynx). Los divisionistas más extremos separarían género para el leopardo nuboso (Neofelis) y para el leopardo níveo (Uncia). Nadie discute las características de los animales en sí, sólo la importancia y las similitudes y diferencias. Lo que es familia para un taxónomo, puede ser un orden para otro.

Todas las ramas de la biología contribuyen a dichos estudios, pero las especialidades que están implicadas directamente en los problemas de la clasificación son la taxonomía y la sistemática. Aunque las dos disciplinas se superponen, la taxonomía está más centrada en la nomenclatura (denominación) y el establecimiento de los sistemas jerarquizados, y la sistemática en las relaciones evolutivas aún no establecidas. Las clasificaciones naturales son útiles y a veces sugieren incluso relaciones evolutivas, pero pronto se utilizan categorías distintas y muchas características se sobreponen. A medida que el conocimiento del mundo biológico continuó aumentando los esquemas de clasificación llegaron a ser más completos. Se crearon esquemas artificiales en los que se utilizaron características fisiológicas como anatómicas y que pretendían mostrar relaciones evolutivas. Para poder acomodar las cantidades asombrosas de nuevos descubrimientos, se crearon categorías de clasificación:

un phylum consistía de varias clases, una familia de varios géneros, y así sucesivamente. Sin embargo, el vasto número de organismos incluidos creó confusión. Carl Linneo creó lo que ahora se conoce como sistema Binominal (dos nombres) de nomenclatura (asignación de nombres). La primera parte del nombre es el género, y la segunda, la especie. Juntos, el género y la especie, constituyen el nombre científico. El valor del sistema Binominal puede demostrarse al considerar un grupo de plantas como los pinos. Existen muchas clases de pinos, pero todas son miembros del género Pinus. Linneo durante su  vida, él nombró más de 8,000 especies de plantas y 4,000 especies de animales. Ahora se han identificado cerca de 500,000 especies vegetales y 1,000,000 de especies animales. Se estima que quedan aún mas por descubrir cuando menos varios millones de microbios, insectos y organismos tropicales y oceánicos. 

El virus

Por sus características especiales, es difícil ubicar a los virus dentro de cualquiera de los reinos mencionados, pues aún no se determina su origen. Para explicarlo se han propuesto varias teorías. Por ejemplo, se piensa que provienen de la ruptura o desintegración de las células primitivas, quedando en libertad sus moléculas de ácidos nucleicos, las cuales al rodearse de una capa de proteínas, constituyeron los virus. Otra idea es que provienen de organismos más complejos, que al adaptarse a la vida parasita, poco a poco fueron perdiendo estructuras y funciones de la célula huésped, hasta quedar reducidos a pequeños agrupamientos moleculares.

Tanto por su antigüedad como por su baja complejidad, se les podría incluir en el reino Monera, o también se les podría considerar como un grupo independiente el límite entre la vida y la no vida. Los virus son agregados moleculares constituidos por ácidos nucleicos, DNA o RNA, en el centro y por una cápsula de proteínas. A esta cápsula se le conoce como cápside y está formada por una serie de unidades proteicas llamadas capsómeros.Los virus miden alrededor de unas 300 milimicras, por lo que sólo se les puede observar con el microscopio electrónico. Presentan formas muy regulares, generalmente prismáticas; por ejemplo, tienen forma de icosáedros, dodecaedros, cilindros, esferas, etc.

La definición de los virus como seres vivos es difícil, ya cuando se encuentra fuera de las células son completamente inertes y están cristalizados, es decir, no tiene funciones, carecen de metabolismo, no se nutren ni respiran. Sin embargo, cuando penetran en una célula se activan y se multiplican originando nuevos virus. 

Para poder multiplicarse, requieren por tanto de los mecanismos enzimáticos y de los sistemas transformadores de energía de las células; de ahí que les considere como parásitos estrictos- El virus se posa en la membrana e inyecta su molécula de ácido nucleico, que lleva su información genética. La célula toma a esta molécula como un molde o patrón para sintetizar moléculas copia, así como los cápsides, que gracias a la información genética que les fue inyectada, son iguales a la del virus infectante. La multiplicación es muy rápida y termina por hacer estallar a la célula liberándose nuevos virus. Entre las enfermedades que provocan en el hombre podemos mencionar la viruela, sarampión, influenza, parotiditis, rabia, herpes, poliomielitis, verrugas y fiebre amarilla.

Como parásito de plantas esta el virus del mosaico del tabaco, que se manifiesta como las manchas características en las hojas de esta planta. Como parásitos en los animales están los virus que producen la enfermedad Newcastle en las aves de corral. El hecho de que los virus provoquen enfermedades, ha traído consigo la necesidad de intensificar su estudio para buscar métodos de curación y prevención de algunas enfermedades. En el aspecto evolutivo, el estudio de los virus reviste gran importancia, sobre todo si nos remontamos al origen de la vida. Si partimos de la idea de que las células primitivas se fragmentaron dejando en libertad sus ácidos nucleico, los cuales penetraron posteriormente en otras células, tales mecanismos pudo ser una fuente más de variación genética propiciadora de la evolución de las primeras células en diferentes sentidos, generándose la diversidad.

Reino Monera

El reino Monera está integrado por los organismos procarióticos unicelulares. Todos ellos son bacterias que poseen ribosas y una cadena circular de DNA que hace las veces de cromosomas, pero en general carecen de organelos delimitados por membranas; por ejemplo, mitocondrias, lisosomas, peroxisomas, retículo endoplásmico y núcleo verdadero. Se dividen por fisión binaria en vez de hacerlo por mitosis, pero pueden tener recombinación genética. Se han descubierto fósiles de moneras en estratos rocosos que datan de hace 3,500 millones de años. El reino Monera se divide en dos subreinos muy extensos: Archaebacteria y Eubacteria. Las eubacterias son las moneras más comunes y de evolución más reciente.

Las bacterias

(del griego, bakteria, ‘bastón’), son organismos unicelulares cuyo tamaño va de una a tres micras. Son cosmopolitas, o sea, que viven en todos los medios ambientales. Aunque por lo general son células libres, en algunos casos forman agrupaciones con cierto grado de unión. Una célula bacteriana se caracteriza por tener su membrana protegida por una pared celular compuesta químicamente por ácido diaminopimélico, sustancia exclusiva de las células Monera. Las bacterias son muy pequeñas, entre 1 y 10 micrómetros (µm) de longitud, y son muy variables en cuanto al modo de obtener la energía y el alimento. Están en casi todos los ambientes: en el aire, el suelo y el agua, desde el hielo hasta las fuentes termales; incluso en las grietas hidrotermales de las profundidades de los fondos marinos pueden vivir bacterias metabolizadoras del azufre. 

Algunas se encuentran en muchos alimentos y otras viven en simbiosis con plantas, animales y otros seres vivos. En algunas especies se presenta, además, una cápsula gelatinosa de polisacáridos que se relaciona con su actividad patógena, pues las bacterias que la tienen son causantes de enfermedades graves. Son células sencillas que carecen de mitocondrias, cloroplastos, retículo endoplásmico y membrana nuclear; esta última es la característica, por la que se les incluye dentro del reino Monera. Algunas especies presentan movimiento por medio de flagelos.

Hay dos formas de nutrición, la autotrofa y la heterotrofa. La nutrición autotrofa se presenta en el organismo que sintetiza sus alimentos, lo cual puede ser por fotosíntesis o por quimiosíntesis. La diferencia entre estos dos procesos está en el tipo de energía que utilizan. En la fotosíntesis es energía luminosa y en la quimiosíntesis energía química liberada en reacciones de oxidación de diferentes compuestos. Los organismos que tienen nutrición heterotrofa no pueden sintetizar sus alimentos, sino que los consumen ya elaborados. Hay varias modalidades; por ejemplo, el parasitismo, que se da cuando un organismo vive a expensas de otro causándole daño; la simbiosis, que es una relación entre dos organismos, en la cual ambos reciben beneficios; el saprofitismo, que se presenta cuando unos organismos se alimentan de materia orgánica en descomposición. 

Las bacterias presentan casi todas las modalidades, pues las hay fotosintéticas, quimiosintéticas, parásitas, comensales, saprofitas, simbiontes, etc. La respiración de las bacterias son anaerobias y aerobias. Las bacterias se reproducen por bipartición, que es una reproducción de tipo asexual. Algunas especies realizan procesos de sexualidad en donde hay un intercambio de material genético entre dos individuos.La importancia de las bacterias, ya que las bacterias representan un grupo de gran interés, tanto desde el punto de vista científico como de la utilidad que puede representar para el hombre, por ejemplo son de importancia en los siguientes campos: Agrícolas, ya que las quimiosintéticos son bacterias que fijan el nitrógeno de la atmósfera enriqueciendo el suelo son sales minerales. En el campo médico, ya que las parásitas producen enfermedades, y para los farmacólogos, se emplean en la fabricación de vacunas y antibióticos, en la Industrial,se utilizan para la elaboración de productos lácteos y bebidas alcohólicas, las saprofitas, al alimentarse de materias orgánica en descomposición, transforman los restos de los organismos en materia inorgánica cerrando el ciclo de la materia en la naturaleza.    

Las Arquebacterias, como su nombre lo indica (archae significa “antiguo”) y son las archebacterias son probablemente las células vivas más antiguas que se conocen, son organismos simples parecidos a las bacterias; dentro de la clasificación de los seres vivos se incluyen dentro de los procariotas porque carecen de un núcleo bien definido. Su bioquímica difiere, de modo importante, de las otras bacterias, por lo que muchos biólogos las incluyen en un reino aparte. De acuerdo con estas teorías, las arquebacterias podrían ser los antepasados del grupo de los eucariotas, u organismos con núcleo celular bien definido, mientras que las bacterias comunes se cree, que dieron lugar a las mitocondrias y cloroplastos de las células eucariotas.

Las Eubacterias, son uno de los dos grupos principales de Procariontes (células que no tienen el material genético contenido en un núcleo definido con membrana nuclear). Los Procariontes se dividen en eubacterias y arquebacterias. Estos dos grupos principales difieren en la constitución genética básica así como en las estructuras de alguno de sus componentes celulares. El término procarionte se considera, a menudo, sinónimo de bacteria. Dentro de las eubacterias se incluyen la mayor parte de los organismos definidos, como bacterias.

Aunque ciertas eubacterias ocasionan enfermedades en los organismos, la mayoría son inofensivas e incluso beneficiosas. La mayor parte de las bacterias del suelo, el agua y el aire son eubacterias, las cuales producen también muchos de los antibióticos utilizados en medicina. La especie Escherichia coli, microorganismo frecuente en el intestino que se utiliza mucho en ingeniería genética, es una eubacteria.Las cianofitas son organismos unicelulares, aunque se pueden agrupar formando filamentos. La mayoría son acuáticas, pero hay algunas terrestres que viven sobre las cortezas de los árboles; presentan varios pigmentos fotosintéticos como son la clorofila a de color verde, la c ficoeritrina (roja) y la c ficocianina azul, que por su abundancia determinan su nombre de algas verde – azules. Algunas especies presentan una cápsula gelatinosa. Todas son fotosintéticas, pero los pigmentos no se encuentra en los cloroplastos.

Bacterias, la ecósfera y las interacciones humanas

Las bacterias son los principales desintegradores de casi todos los ecosistemas. No sólo se degradan los restos muertos de organismos muchos más grandes, sino además liberan las moléculas y los átomos constituyentes de estos para dejarlos a disposición de otros miembros de la comunidad. La capacidad fotosintética de la mayor parte de las cianobacterias las convierte en excelentes productores primarios de los ecosistemas dulceacuáticos, pero sobre todo los marinos. Es muy probable que ellas sean los principales protagonistas de la revolución del oxígeno que confirió a la biósfera propiedades de aerobiosis hace unos 2,800 millones de años.

Existen diversos tipos de fermentación bacteriana que son muy útiles para el ser humano. El alcohol, el ácido acético (vinagre) y la acetona son sólo algunos de los productos elaborados por bacterias. Además gracias a las bacterias podemos disfrutar productos lácteos como el queso y el yogurt.  La bacteria Escherichis coli es el principal instrumento vivo de la biología molecular. Por otra parte, la ingeniería genética ha permitido a los científicos insertar genes humano en ciertas bacterias. Esas bacterias se multiplican y al hacerlo clonifican el gen insertado, de modo que pueden sintetizar grandes cantidades de proteínas tan importante como la insulina, el interferón y la hormona ce crecimiento. Aunque la mayor parte de las bacterias mejoran la calidad de la vida en los ecosistemas y las comunidades humanas, otro representante de este grupo constituyen un aspecto negativo al funcionar como agentes causales de muchas enfermedades. Los trastornos de origen bacteriano van desde la lepra y la tuberculosis hasta la fiebre tifoidea y la neumonía bacteriana, peor muchas bacterias son fuentes de diversos antibióticos luchan la enfermedad.

Reino Protista

El reino protista está formado por todas las especies unicelulares eucarióticas. Algunos de sus representantes son animaloides (protozoarios), otros son vegetaloides (protistas algáceos) y otros más presentes las características de los hongos. Hay taxónomos que incluyen  en este reino a las formas coloniales y las formas pluricelulares simples, criterio se basa en el hecho de que estos organismos se parecen más a los protistas que a cualquiera de los otros tres reinos pluricelulares. Es ese caso el reino se denomina Protoctista. El reino Protista es el  reino de los organismos más simples con células individuales y eucarióticas. El reino Protista fue propuesto por primera vez por el biólogo alemán Ernst Heinrich Haeckel, debido a la dificultad que entrañaba la separación de los organismos unicelulares animales de los vegetales. En todos los casos las divisiones del 

reino se basan en las relaciones evolutivas, sino que algunas están cimentadas de un modo más práctico en características funcionales. Como sucede con las moneras, la  taxonomía de estos grupos está en constante cambio y no es raro encontrar diferentes sistemas de clasificación en los textos de biología. Los Protistas tuvieron su origen hace unos 1,600 millones de años. Se trata de organismos sumamente complejos; sus células exhiben mayor diversidad que la observada incluso entre las células de los reinos pluricelulares. Su filogenia también es muy compleja y hasta el momento se ignora mucho al respecto. Se cree que de ellos se derivaron los hongos, las plantas superiores y los animales pluricelulares aunque, por supuesto, los ancestros de estas formadas modernas debieron ser protistas muy distintos a los que se representan hoy día al grupo.

Los Protozoarios, son organismos heterotróficos que viven en hábitat importante, alguno de los cuales pueden formar colonias. En la clasificación que se sigue en esta enciclopedia, los protozoos se incluyen en el reino Protista, junto con otros organismos unicelulares cuyo núcleo celular está rodeado de una membrana. Los protozoos no tienen estructuras internas especializadas a modo de órganos, o están muy poco diferenciadas.Dentro de los protozoos se suelen admitir varios grupos: los flagelados del grupo de los Zoomastiginos, con muchas especies que viven como parásitos de plantas y de animales; los ameboides denominados Sarcodinos,que incluyen a los Foraminíferos y Radiolarios, y que son componentes importantes del plancton; los Cilióforos,que son ciliados, con diversos representantes que poseen estructuras especializadas que recuerdan a la boca y el ano de los organismos superiores; los Cnidosporidios, parásitos de invertebrados, de peces y de algunos reptiles y anfibios, y los Esporozoos, con diversas especies parásitas de animales y también de seres humanos.

Se conocen más de veinte mil especies de protozoos, que incluyen organismos tan conocidos como los paramecios y las amebas. En general se reproducen por medios asexuales aunque también recurren a complejos mecanismos sexuales. Los protozoarios han sido divididos en cinco phyla, aunque algunos protozoólogos opinan que existen seis. El reino protista se clasifica en cuatro grupos: Eglenofitas, Crisofitas, Pirrofitas, Protozoarios Euglenofitas. – Son organismos unicelulares, eucariontes, de vida acuática, principalmente de agua dulce. Es un grupo difícil de ubicar taxonómicamente porque representa características tanto de célula vegetal como de célula animal. Por ejemplo, como vegetales tienen clorofila, cloroplastos y hacen fotosíntesis, como animales carecen de pared celular y pueden nutrirse de manera heterotrofa. Son células móviles por medio de flagelos y cuentan con una mancha ocular que les permite detectar cambio de intensidad luminosa. La importancia que llega a tener los Euglenofitas ya que son de interés evolutivo pues, dadas sus características tan peculiares, se  piensa que sus ancestros bien pudieron ser el tronco evolutivo del que derivaron plantas y animales, aunque esto no es claro todavía por carecer de pruebas suficientes. 

Rizópodos (movimientos por pseudópodos)

Flagelos (movimiento por flagelados)

Protozoarios

Esporozoarios (sin órganos de movimiento)

Ciliados (movimiento por cilios)

 

Las Crisofitas. – Son algas unicelulares conocidas comúnmente como algas doradas o diatomeas. Presentan una pared celular o frústula formada por dos valva impregnada de sílice. La nutrición es por fotosíntesis, que realiza gracias a la presencia de pigmentos como las clorofilas a, c y e, la ficoxantina y la luteína, estos últimos les confieren la coloración dorada característica. Su importancia es que la gran mayoría son marinas y cuando mueren las células, las frústulas vacías se depositan en el fondo del mar constituyendo la tierra de diatomeas, de utilidad para el hombre en varios aspectos; por ejemplo se emplean para fabricar detonantes como la diatomita; para pulir lentes de aparatos ópticos, como los microscopios y los telescopios. La sílice se deposita en las frústulas formando múltiples ornamentaciones muy finas, por lo que se usan para medir el poder de resolución de los microscopios. Las diatomeas son de gran importancia porque, al ser microscópicas, son muy abundantes, al grado de que son quienes realizan el mayor volumen de fotosíntesis en el mar, por lo que se les considera como la base de las pirámides alimenticias en ese medio ambiente. 

Crisofita del orden centrales

Crisofita del orden Pennales

Esquema de ceratium como ejemplo de pirrofita

Los Pirrofitas, son organismos unicelulares de vida marina que presentan una pared celular formada por una serie de pequeñas placas que dejan un surco transversal donde se enrollan dos flagelos. Realizan fotosíntesis, pues tiene clorofilas a y c, además de un pigmento café llamado ficoxantina. Algunas especies son luminescentes y son responsables del fenómeno llamado luminiscencia del mar. También producen otro fenómeno llamado marea roja, que ocasiona mortandad de peces económicamente importantes. Estas algas producen sustancias tóxicas y venenosas que tiene graves efectos cuando aumentan su concentración.  

Ejemplos de rizópodos: amiba y foraminífero

Los Protozoarios, son organismos unicelulares que pertenecen al reino Protista por presentar un núcleo bien integrado con membrana nuclear. Su nutrición es por absorción u pueden ser parásitos o de vida libre y, en este último caso, los hay de aguas dulces y marinas. Su clasificación de los protozoarios de cuerdo a sus órganos de locomoción, que pueden ser pseudópodos, cilio o flagelos. Los flagelos y los cilios son estructuras muy delgadas y largas (flagelos) o cortas (cilios), íntimamente están relacionadas por su estructura con el centriolo.

Los flagelos son escasos en una célula; en cambio, los cilios son numerosos y su movimiento es sincrónico y de gran rapidez.

Esquema que muestra la infección de un glóbulo rojo por un esporozoario (Plasmodium vivax)

Los protistas están representados por muchas líneas evolutivas cuyos límites son difíciles de definir. La mayoría de estos organismos son unicelulares y microscópicos, aunque también los hay que forman colonias, como los foraminíferos. Esta organización, ya más compleja, está más cerca de los organismos pluricelulares superiores e indica que éstos evolucionaron a partir de ancestros protistas. Los protistas pueden considerarse un reino intermedio, y agrupan desde los organismos unicelulares eucariotas y las colonias simples, hasta algunas algas superiores y grupos de transición (de clasificación dudosa). Estos últimos son pluricelulares, pero carecen de la organización compleja en tejidos, típica de las plantas, animales y hongos superiores. Aún así, dentro de los grupos de transición hay formas que comparten las mismas características que las plantas, como las algas pardas, verdes y rojas; otras que están más cerca de los animales, como los mesozoos, placozoos y esponjas,y las que son semejantes a los hongos, como los mohos plasmodiales del fango y los quitridiales. Los límites del reino Protista no están establecidos de forma definitiva. Los grupos de protistas se diferencian entre sí en la forma de alimentarse. Algunos se parecen a las plantas porque son capaces de realizar la fotosíntesis; otros ingieren el alimento como los animales y otros absorben nutrientes, como los hongos. Esta diversidad tan amplia hace difícil la descripción de un protista típico. Quizá, el miembro más representativo del reino sea un flagelado, organismo unicelular con uno o más flagelos complejos (para distinguirlos de los flagelos simples de las bacterias) y en algunas ocasiones con uno o más cloroplastos.

Los protistas de tipo micoides, se dividen en dos grupos heterotróficos de mohos deslizantes. La división Myxomycota está integrada por los llamados mohos deslizantes plasmodiales. Se trata de células amiboides intensamente pigmentadas que van alternando su forma de vida entre un conglomerado “pluricelular” y la unicelularidad. Dicho conglomerado se denomina plasmodio. Éste es una enorme masa de citoplasma con numerosos núcleos en su interior, de modo que no se trata de una estrictura realmente pluricelular, sino de un cenocito.

Estructura de un paramecio como ejemplo de ciliado.

Los miembro de la división Acrasiomycota se conocen con el nombre de mohos deslizantes celulares o acrasiales. Se diferencia de los mohos plasmoides en que su fase de aglomeración es pluricelular y no cenocítica. Cuando escasea el alimento, las células individuales se agrupan pero conservan sus membranas de modo que es posible distinguir una de otra. Los ovomicetos y algunas royas y tizones, que integran la división Oomycota, tienen cierto parecido superficial a los hongos verdaderos. Sin embargo, fueron clasificados como protistas porque sus paredes celulares son de celulosa y no de Quintana, Otras diferencias de este grupo respecto a los hongos verdaderos son la presencia de flagelos, la predominancia de la fase diploide en sus ciclos de vida y la formación de óvulos. La roya de la papa que hizo añicos la economía agrícola de Irlanda en 1848 fue ocasionada por un ovomiceto.

Relaciones evolutivas de los protistas

Como resultado del desarrollo, expansión y evolución de las moneras, debieron aparecer las primeras células protistas, las cuales además de contar con un núcleo integrado, quizá fueron flageladas. La diversificación de estas protistas primitivas fue de grande por una evolución en diferentes sentido, pues algunas perdieron su flagelado quedando como células amiboideas y otras inmóviles. También aparecieron formas polinucleadas que al reproducirse  constituían pequeñas agrupaciones celulares. Aunque a la estructura protista básica se conservaba, la diversidad creada significaba también una nutrición variada. La presencia de clorofila permitía hacer fotosíntesis, pero también los había heterótrofos que tomaban sus alimentos por absorción directa del medio o por englobamiento de partículas alimenticias mediante pseudópodos en los amiboideos. Incluso algunas formas podían realizas más de un tipo de nutrición, característica que aún conserva las euglenofitas actuales y que resultaba una ventaja adaptiva para resistir cambios ambientales.

Reino Fungi

Los hongos fueron colocados en un reino aparte, tomando por base algunas características peculiares. Se trata de organismo eucarióticos, heterotróficos y, con excepción de las levaduras, pluricelulares (o multinucleares).

Obtienen su alimento por absorción en vez de por ingestión. Secretan enzimas digestivas en su medio y luego absorben productos digeridos externamente. Casi todos los hongos poseen paredes celulares de quitina, polisacáridos aminado. Todos los hongos carecen de flagelos y se encuentran restringidos en cuanto a movilidad, se cree que las levaduras son hongos unicelulares derivados de ancestros pluricelulares. Los mohos y las setas son otros ejemplos de hongos. Este grupo data por lo menos de hace unos 400 millones de años.

Los  Hongos, son un grupo diverso de organismos unicelulares o pluricelulares que se alimentan mediante la absorción directa de nutrientes. Los alimentos se disuelven mediante enzimas que secretan los hongos; después se absorben a través de la fina pared de la célula y se distribuyen por difusión simple en el protoplasma. Junto con las bacterias, los hongos son los causantes de la putrefacción y descomposición de toda la materia orgánica. Hay hongos en cualquier parte que existan otras formas de vida. Algunos son parásitos de organismos vivos y producen graves enfermedades en plantas y animales. La disciplina científica que estudia los hongos se llama micología. Los hongos figuraban en las antiguas clasificaciones como una división del reino Vegetal (Plantae). Se pensaba que eran plantas carentes de tallos y de hojas que, en el transcurso de su transformación en organismos capaces de absorber su alimento, habían perdido la clorofila, y con ello, su capacidad para realizar la fotosíntesis. Sin embargo, muchos científicos actuales los consideran un grupo completamente separado de otros, que evolucionó a partir de flagelados sin pigmentos. 

Estructura básica de los hongos

Los hongos constan de una masa de filamentos muy ramificados y enmarañados a los que se denomina hifas. Esos filamentos están incompletamente divididos en células por unas paredes (tabiques) dispuestas en ángulo recto respeto a su eje longitudinal de aquellos y esparcidas por toda la maraña hifal. Éstas a menudo están divididas por tabiques llamados septos. En cada hifa hay uno o dos núcleos y el protoplasma se mueve a través de un diminuto poro que ostenta en el centro de cada septo. No obstante, hay un filo de hongos, que se asemejan a algas, cuyas hifas generalmente no tienen septos y los numerosos núcleos están esparcidos por todo el protoplasma. Las hifas crecen por alargamiento de las puntas y también por ramificación. La proliferación de hifas, resultante de este crecimiento, se llama miocelio. Es frecuente en el miocelio de los hongos parasíticos en rápido crecimiento aparezca hifas especializadas llamadas hausturios. Cuando el miocelio se desarrolla puede llegar a formar grandes cuerpos fructíferos, tales como las setas y los pedos o cuescos de lobo. Otros tipos de enormes estructuras de hifas permiten a algunos hongos sobrevivir en condiciones difíciles o ampliar sus fuentes nutricionales. Las fibras, a modo de cuerdas, del miocelio de la armilaria color de miel (Armillariella mellea), facilitan la propagación de esta especie de un árbol a otro. Ciertos hongos forman masas de miocelio resistentes, con forma más o menos esférica, llamadas esclerocios. Éstos pueden ser pequeños como granos de arena, o grandes como melones. En el caso de los hongos que parasitan a las plantas, esas cortas prolongaciones penetran en las células vegetales y absorben en poco tiempo las sustancias nutritivas ahí presentes.

Divisiones de los hongos

Las más de 100,000 especies de hongos conocidas pertenecen a cuatro divisiones básicas. –Tales divisiones son análogas a los phyla, es decir, a los principales grupos del reino animal. Las especies pertenecientes a la división Zygomycota (hongos conjugantes) ocupan un hábitat terrestres, de modo que viven en el suelo y en la materia orgánica en putrefacción. Por lo general forman esporas asexuales en las puntas de una hifas especializadas (esporanglóforos) que asoman en el aire; dichas esporas son arrastradas por el viento hacia nuevos territorios. La división ascomycota (hongos formadores de sacos) está integrada por las levaduras,algunos tizones, el cornezuelo del centeno y el género Penicillium. La división Basidiomycota (hongos en forma de clava) está integrada por las conocidas setas u hongos tipo sombrilla y una gran variedad de bejines. En este caso de hifas esta dividido por tabiques. Un grupo denominado Deuteromycota abarca todas las formas en las que no se ha descubierto ciclo sexual alguno, en resumen los hongos se clasifican en los cuatro filos principales son: Oomicetes (Oomycota), Zigomicetes (Zygomycota), Ascomicetes (Ascomycota) y Basidiomicetes (Basidiomycota) y sus respectivos individuos forman oosporas, zigosporas, ascosporas y basidiosporas. Una gran variedad de especies se colocan, de forma arbitraria, en un quinto filo: Deuteromicetes (Deuteromycota), también llamados hongos imperfectos. 

Estrategias reproductivas de los hongos

La mayoría de los hongos son haploides durante la mayor parte de su ciclo de vida, los hongos se reproducen por esporas, diminutas partículas de protoplasma rodeado de pared celular. El champiñón silvestre puede formar doce mil millones de esporas en su cuerpo fructífero; así mismo, el pedo o cuesco de lobo gigante puede producir varios billones.

Las esporas se forman de dos maneras. En el primer proceso, las esporas se originan después de la unión de dos o más núcleos, lo que ocurre dentro de una o de varias células especializadas. Estas esporas, que tienen características diferentes, heredadas de las distintas combinaciones de genes de sus progenitores, suelen germinar en el interior de las hifas. Los cuatro tipos de esporas que se producen de esta manera (oosporas, zigosporas, ascosporas y basidiosporas) definen los cuatro grupos principales de hongos. Las oosporas se forman por la unión de una célula macho y otra hembra; las zigosporas se forman al combinarse dos células sexuales similares entre sí. Las ascosporas, que suelen disponerse en grupos de ocho unidades, están contenidas en unas bolsas llamadas ascas. Las basidiosporas, por su parte, se reúnen en conjuntos de cuatro unidades, dentro de unas estructuras con forma de maza llamadas basidios.

El otro proceso más común de producción de esporas implica la transformación de las hifas en numerosos segmentos cortos o en estructuras más complicadas de varios tipos. Este proceso sucede sin la unión previa de dos núcleos. Los principales tipos de esporas reproductivas formadas así son: oídios, conidios y esporangiosporas. Estas últimas se originan en el interior de unos receptáculos, parecidos a vesículas, llamados esporangios. La mayoría de los hongos producen esporas sexuales y asexuales.  

 

  Basidiomiceto

Los hongos como amigos y enemigos

Los hongos son, junto con las bacterias, los desintegradores más eficaces de todos los ecosistemas. No sólo atacan la materia muerta, sino también degradan las heces y otros productos elaborados que, de no ser desintegrados, acabarían de sofocar vastas extensiones del medio terrestre. Algunos hongos sostienen estrechas relaciones mutualistas con plantas superiores, invaden las raíces de estas últimas y luego  envían hifas hacia el suelo, incrementando así la capacidad de las plantas para absorber  agua y minerales. Estas asociaciones entre los hongos y la corteza de las raíces se denominan micorrizas;  presencia generalizada aumenta en grado considerable la densidad de las poblaciones vegetales de casi todos los ecosistemas terrestres. Ciertos tipos de hongos  producen antibióticos que pueden ser extraídos y utilizados para combatir infecciones bacterianas.  Las enzimas hidrolíticas de los hongos se utilizan en diversos procesos industriales.

Cuando crecen sobre salvado caliente de trigo o de arroz, algunas especies fúngicas producen una amilasa que se usa en la fermentación alcohólica. Las proteasas que se obtienen de otros hongos se emplean en la fabricación de pegamento líquido. La producción industrial de alcohol etílico (etanol) se realiza por fermentación de melaza de caña de azúcar o de almidón hidrolizado mediante enzimas formadas por otros hongos. En el proceso de elaboración del pan se añade levadura a la masa para producir dióxido de carbono.

Los hongos se utilizan en la producción industrial de ácido cítrico, ácido glucónico y de ácido gálico, el cual todavía se emplea en la fabricación de tintas y colorantes. Las resinas se elaboran a partir de ácido fumárico formado por el moho negro del pan. El ácido giberélico, que provoca aumento del crecimiento de las células vegetales, lo produce un hongo que causa una enfermedad en las plantas de arroz. Grasas y aceites que se utilizan comercialmente se obtienen de especies de varios géneros y una especie es una fuente práctica de proteínas comestibles. El aspecto negativo de los hongos son enfermedades cutáneas como la tiña y el pie de atleta. Las infecciones vaginales ocasionadas por levaduras no son peligrosas, pero sí muy molestas y de difícil tratamiento. Muy de vez en cuando, ciertas infecciones pulmonares ocasionadas por hongos pueden matar a personas vulnerables. Los parásitos micóticos de las plantas causan daños en gran escala a los cultivos. Las royas que atacan al trigo y los tizones que destruyen las partes florales de muchas plantas son basidiomicetos muy nocivos. Por otra parte, una variedad de mohos pudre frutas y verduras almacenadas después de la cosecha.

Reino  Animalia

Los animales son organismo eucarióticos pluricelulares que se caracterizan por sus hábitos alimenticios: se nutren devorando otros organismos vivos. Muchos de ellos cazan otros animales y reciben el nombre de carnívoros. Otros se alimentan de plantas y se les denomina herbívoro. Los seres humanos pertenecen al subphylum Vertebrata del phytum Chordata. Los vertebrados o animales con columna vertebral constituyen un 5% del reino animal, pero tienen un lugar prominente en la vida de los seres humanos. Los demás animales se clasifican como invertebrados. A diferencia de las plantas, que producen nutrientes a partir de sustancias inorgánicas mediante fotosíntesis, o de los hongos, que absorben la materia orgánica en la que habitualmente se hallan inmersos, los animales consiguen su comida de forma activa y la digieren en su medio interno. Asociadas a este modo de nutrición existen otras muchas características que distinguen a la mayoría de los animales de otras formas de vida. La mayoría de los animales han desarrollado un sistema nervioso muy evolucionado y unos órganos sensoriales complejos que, junto con los movimientos especializados, les permiten controlar el medio y responder con rapidez y flexibilidad a estímulos cambiantes.

Al contrario que las plantas, casi todas las especies animales tienen un crecimiento limitado, y al llegar a la edad adulta alcanzan una forma y tamaño característicos bien definidos. La reproducción es predominantemente sexual, y en ella el embrión atraviesa una fase de blástula. Al principio, debido a las grandes diferencias que existen entre plantas y animales, se estableció una división de todos los seres vivos en dos reinos, Vegetal y Animal. Cuando más tarde se investigó el mundo de los microorganismos se observó que algunos eran claramente del tipo vegetal, con células con pared celular y cloroplastos para realizar la fotosíntesis, mientras que otros se parecían a los animales porque se desplazaban (mediante flagelos o pseudópodos) y digerían alimentos. Su nivel de organización va desde tejidos y órganos hasta complicados aparatos y sistemas como el digestivo, circulatorio, esquelético, excretor, nervioso, etc. En cuanto a su reproducción, en la mayor parte es sexual, aunque algunos presentan procesos asexuales como la gemación.

Los órganos reproductores son complejos y su desarrollo implica etapas larvarias y embrionarias.  La clasificación del reino animal atiende a los siguientes criterios básicos: principios de homologías y analogías, número de capas celulares embrionarias, presencias o ausencia de metamerización, presencia o ausencia de celoma y tipo de simetría. Se llaman órganos o estructuras homólogas aquellos que presentan un mismo origen embrionario aunque posteriormente su función sea diferente. Por ejemplo, el ala de un murciélago, la aleta pectoral de una ballena, la extremidad anterior del hombre son homólogos pues se derivan del esbozo del miembro anterior del embrión. Se llaman órganos o estructuras análogas aquellos que cumplen una misma función, pero con origen embrionario diferente, tal es el caso de las alas de un murciélago y las de una mariposa. De acuerdo con lo anterior, se toma como base de la clasificación a los órganos homólogos, que son los que permiten relaciones evolutivas. El murciélago está emparentado directamente con la ballena y con el hombre y no con la mariposa. Durante las primeras etapas del desarrollo embrionario aparecen dos o tres capas de células de las que derivarán todos los tejidos del nuevo organismo. Estas capas embrionarias son el ectodermo (externa), el endodermo (interna) y el mesodermo (intermedia). Los animales se clasifican en dos grupos, aquellos sólo tienen dos capas, ectodermo y endodermo y que reciben el nombre de diblástidos, y los que cuentan con las tres capas o triblásticos. El celoma es la cavidad general del cuerpo donde se alojan algunos órganos importantes. Las paredes del celoma son de tejido mesodérmico. Según este criterio, los animales triblásticos se dividen en tres grupos: acelomados o sin celoma, en los que el mesodermo es compacto y el animal no tiene más cavidad interna que el tubo digestivo; los pseudocelomados o con falso celoma que sí tienen una cavidad interna pero que no está revestida de mesodermo, y los celomados con un verdadero celoma. La metamerización se presenta cuando el animal está formado por varios segmentos que muestran una estructura semejante. En algunos la segmentación es interna y externa; en otros, la externa casi desaparece quedando sólo la interna. De esta manera, hay animales segmentados y no segmentados. Tipo de simetría, de acuerdo con este criterio hay tres tipos de animales: los asimétricos, a los que ningún plano de corte los puede dividir en dos partes iguales; los de

   Cordados (hombre)

simetría radial, que son de vida sésil o sedentaria y n los cuales muchos planos de corte, siempre y cuando pasen por el centro del animal, pueden dividirlos en dos partes; y por último, los de simetría bilateral, en los que un solo plano los corta en dos mitades. 

La clasificación; El reino Animalia comprende entre 20 y 30 grupos porque no hay todavía un acuerdo general en cuanto a la posición taxonómica de algunos. Aquí sólo describiremos a los que cuentan con mayor número de especies y tienen mayor importancia. 

Poriferos; son animales acuáticos, la mayor parte marinos que viven fijos al fondo; son asimétricos y diblásticos. Su cuerpo tiene la forma de un saco o bolsa con una cavidad llamada gastral que se abre por el ósculo, que  es un orificio grande en relación con los poros inhalantes, que son pequeñas perforaciones que atraviesan la pared del cuerpo, y por los cuales conoce comúnmente como esponjas. La pared del cuerpo tiene dos capas embrionarias, ectodermo y endodermo, con una masa gelatinosa intermediaria llamada mesoglea. Cada capa tiene células características que cumplen diferentes funciones.  En el ectodermo se encuentran células de protección (pinacocitos) y una células con una perforación (porocitos) que constituyen los poros inhalantes. En la mesoglea se localizan ameboides (amibocitos que tienen como funciones, formar el esqueleto de la esponja y dar origen a las células sexuales. El esqueleto está representado por espículas, especie de finas agujas de sílice o de carbonato de calcio, o por una red de fibras de una sustancia orgánica llamada espongina. En el endodermo hay células especiales de las esponjas, los coanoctios, que son flageladas. Rodeando al flagelo tiene un collar membranoso a manera de embudo. Todas la funciones de la esponja dependen de la circulación del agua de mar, que penetra por los poros inhalantes, llega a la cavidad gastral y sale por el ósculo. 

Poriferos (esponjas)

Celenterados (corales)

Platelmintos (gusanos planos)

Nematelmintos (gusano redondos)

Reino Animalia

Anélidos (gusanos anillados)

Artrópodos (camarones)

Moluscos (caracoles)

Equinodermos (estrellas de mar)

El Subreino Parazoa: Las Esponjas El reino animal se subdivide intencionalmente en grupos que reflejan las relaciones evolutivas de los linajes más importantes. Las esponjas se encuentran agrupadas en el subreino Parazoa, en tanto que otros animales, derivados supuestamente de rama evolutiva de protistas, integran el subreino Eumetazoa. Las esponjas son organismos sésiles (permanecen fijas e inmóviles) en forma de este phylum proviene de la anatomía de la esponja, pues phylum provine de la anatomía de la esponja, pues en la superficie se observa numerosos poros. El agua absorbida a través de dichos poros circula dentro de la cavidad interna (espongocele) del cuerpo de la esponja y sale a través de un orificio excurrente (ósculo). Las partículas alimenticias suspendidas en el agua son filtradas por células especializadas a las que se denomina coanocitos o células de collar. La mayoría de las esponjas son marinas, pero algunas habitan en agua dulce. Existen más de 10,000 especies de esponjas, las cuales presentan gran variedad de formas y tamaños. Algunas ostentan vistosos colores y adornan los fondos marinos. Dentro del phylum Porifera existen cuatro clases las cuales se dividen con base en características como la naturaleza de las espículas inorgánicas que se depositan en el mesohilo. A pesar de que las esponjas son clasificadas como animales pluricelulares exhiben menor integración y especiación de funciones que otros grupos animales. Carecen de organización tisular y sus células son las unidades primarias  de estructura y función. Su cuerpo consta de dos capas, una epidermis externa y un revestimiento interno forma dos principalmente por coanocitos. A las esponjas se le divide en tres grupos atendiendo a la naturaleza química de su esqueleto. Estos grupos son: Esponjas calcáreas con espículas de calcio, esponjas silicosas con espículas de sílice y esponjas córneas con red de espongina. 

Los Celenterados, son animales acuáticos, la mayor parte marinos; existen formas individuales y coloniales; algunos viven fijos al sustrato y otros son nadadores (forma medusa). Su cuerpo tiene la forma de un saco o bolsa con una cavidad gastral que se abre al exterior por un orificio llamado boca. Son diblástidos y con simetría radial dada por una corona de tentáculo que rodea a la boca. Su estructura;  La pared del cuerpo tiene dos capas embrionarias, ectodermo y endodermo, además de la masa gelatinosa intermedia o mesoglea, que en las medusas se encuentran muy desarrollada, al grado de que el peso de su cuerpo corresponde en un 90 ó 95% al agua. En el ectodermo se localizan tres tipos de células, las mioepiteliales para la protección y movimientos, pues aun cuando muchas formas son fijas, sus tentáculos sí se mueven para capturar el aliento; neuronas, que se encuentran formando una red y unas células especiales, características de los celenterados llamadas cnidoblastos o nematocitos.  Estas células secretan una sustancia tóxica que se libera por un filamento hueco que hace la función de una aguja para inyección al clavarse en los tejidos de algún animal que se acerque al celenterado. Los celenterados se clasifican en tres grupos: Hidrozoarios: su forma predominante es la de pólipo; hay individuos solitarios como la hydra y coloniales como la physalia. Scifozoarios; su forma predominante es la medusa; son individuos solitarios como las medusas. Antozoarios la forma predominante es la de pólipo; hay individuos solitarios (anémonas) o coloniales) corales. 

Los Platelmintos; ya que son animales marino, de agua dulce y terrestre; son gusanos aplanados dorsoventralmente, con simetría bilateral; triblásticos y acelomados. Su nivel de organización es de órganos y ya hay un principio de cefalización, es decir, que se distingue la cabeza con los órganos de los sentidos del resto del cuerpo. Los órganos integran aparatos y sistemas muy simples. Por ejemplo, el aparato digestivo es cerrado, o sea, que sólo tiene boca y carece de ano; el sistema nervioso es ganglionar; los excretos están representado por unas células flamígeras; en cuanto al sistema reproductor, son hermafroditas y en algunos casos con autofecundación. Hay platelmintos de vida libre y parásitos, los platelmintos se dividen en tres grupos; Los turbeláridos, son gusaniux de vida libre, acuáticos; el ejemplo representativo es la planaria, que mide aproximadamente 4 ó 5 cm. En la parte anterior del cuerpo, correspondiente  la cabeza de forma triangular, se localiza dos aurículas, que son estructuras quimiorreceptoras, y dos ocelos u ojos rudimentarios, que le permite captar cambios de intensidad luminosa. La boca se abre en la parte media ventral. Los trematodos, son gusanos parásitos; la especie representativa es la Fasciola hepática, que parasita el hígado de los carneros y ocasionalmente del hombre. La boca se abre en el extremo anterior del cuerpo en una ventana con la que se fija y succiona el alimento de los tejidos del huésped. Los cestodos, son gusanos parásitos que por sus hábitos de vida desarrollan mucho su aparato reproductor. Un ejemplo es la Taenia o solitaria que parasita en el intestino del hombre. Su cuerpo llega a medir varios metros y está segmentado. El primer segmento se llama escólex y está armado de ganchos y ventosas que le permiten adherirse a los tejidos del huésped. Esta especie presenta autofecundación. 

Los Nematelmintos, son los llamados gusanos redondos, algunos son de vida libre y otros parásitos. Tiene simetría bilateral, son triblásticos y pseudocelomados. Su nivel de organización es de órganos, aparatos y sistemas. El Aparato digestivo es abierto (con boca y ano); el aparato reproductor está muy desarrollado; hay machos y hembras, es decir, son unisexuales. El ejemplo característico  es le Ascaris lumbricoides o lombriz intestinal, en la que es muy marcado el dimorfismo sexual, ya que hay diferencias notables entre el macho y la hembra: La forma del cuerpo de la hembra es recta y en el macho el extremo posterior está enroscado cuenta con dos espinas genitales de las que carece la hembra. En cuanto al tamaño, la hembra mide entre 20 y 25 cm y el macho entre 10 y 15 cm. 

Los Anélidos, son llamados gusanos anillados ya que su cuerpo está dividido en una serie de segmentos o metámeros que representan un avance evolutivo, pues cada segmento implica la posibilidad de una especialización para determinadas funciones. Los anélidos son organismos de vida libre aunque los hay ectoparásitos, tienen simetría bilateral, son triblásticos y celomados. Presentan en cada segmento del cuerpo cerdas o quetas, que por coordinación muscular se mueven provocando el desplazamiento del gusaniux. El aparto digestivo es abierto, pero más complejo que en los nematelminto, ya que no es un tubo recto que empieza en la boca y termina n el ano, sino que en la parte anterior presenta ensanchamientos que funcionan como un estómago anterior y un estómago posterior. En este grupo aparece el sistema circulatorio abierto con un vaso dorsal contráctil o corazón. Se llama abierto porque la sangre no está circulando siempre dentro de vasos, sino que sale a las llamadas lagunas sanguíneas. Son hermafroditas, pero la fecundación es cruzada. El sistema nervioso es ganglionar y se encuentra en posición ventral. Los anélidos se dividen en cuatro grupos: Los arquianélios, anélidos primitivos de vida marina, poliquetos, anélidos con muchas quetas; son marinos y el ejemplo característico es el Nereis. Los Oligoquetos, anélidos con pocas quetas,viven en aguas dulces o son terrestres. Ejemplo, la lombriz de tierra o Lumbricus terrestris. Los hirudíneos,no tienen quetas, viven en aguas dulces. El ejemplo representativo es la sanguijuela, que tiene ventosas para fijarse a los organismos que parasita y para succionar su sangre.  

Los Artrópodos, son animales de simetría bilateral, triblásticos y celomados. Presentan segmentación o metamerización que debido al exoesqueleto no es tan evidente como en los anélidos, pero se detecta porque para cada segmento hay un par de patas o apéndices. Es decir que si encontramos tres pares de apéndices en el tórax, significa que esta región del cuerpo está formada por tres segmentos. La clasificación de los artrópodos actuales se clasifican en cuatro grupos: Arácnidos, Miriápodos, Crustáceos, Insectos. Los Arácnidos, su cuerpo está dividido en dos regiones, cefalotórax y abdomen. En la parte anterior del cefalotórax hay un par de patas llamadas quelíceros, que en las arañas tienen glándulas venenosas. A estos apéndices característicos sigue un par de apéndices sensoriales llamados pedipalpos y luego cuatro pares de patas caminadoras. En el abdomen no hay apéndices. Cuenta con glándulas secretoras de seda (hileras) que se localiza en el abdomen. Sólo presentan ojos simples. Los Miriápodos, cuentan con un par de apéndices llamados forcípulas con glándulas venenosas. Se encuentras segmentados con uno o dos partes de patas por cada segmento de su cuerpo. Sólo tienen ojos simples. Son ejemplos de este grupo el ciempiés y el milpiés.

Los Crustáceos, tienen un cuerpo dividido en dos regiones, cefalotórax y abdomen. El esqueleto de quitina está impregnado de sales calcáreas que le dan más dureza. Son acuáticos, marinos o de agua dulce.

Presentan dos pares de antenas, patas torácicas caminadoras y capturadoras de alimento; paras abdominales nadadoras y en le último segmento del cuerpo unos apéndices que hacen la función de timón para dar dirección al movimiento. Los ejemplos más característicos son los camarones, langostas, langostinos, jaibas, cangrejos, etc. Todos explotables para recursos alimenticios.  

Los insectos,  tienen un cuerpo dividido en tras regiones, cabeza, tórax y abdomen. Tienen un par de antenas en la cabeza, así como ojos simples y compuestos. Presentan, así como ojos simples y compuestos.

Presentan aparatos bucales de acuerdo con su forma de nutrición (picadores, succionadores, masticadores,lamedores, etc.) El tórax con tres segmentos con un  de patas cada uno. Con un o dos pares de alas en la parte dorsal del tórax. Presentan desarrollo por metamórfosis. 

Los Moluscos, son animales de simetría bilateral con tendencia a la simetría; son triblásticos y celomados: sus tegumentos secretan conchas o caparazones de diferentes formas que se utilizan como base para la clasificación. Su sistema muscular está alternamente desarrollo, como e el pie de los caracoles o en las estructuras que abre y cierra las conchas de las almejas. Presentan un repliegue llamado manto cubre la masa visceral. La respiración en los acuáticos es por branquias y en los terrestres por una estructura que funciona como pulmón. El sistema circulatorio es abierto. Se les relaciona evocativamente con anélidos ya que sus larvas Veliger tienen semejanzas con la larva trocófa. 

Los Equinodermos, son marinos, de simetría radial aunque en a larva es bilateral, triblásticos y celomados.

Tienen un esqueleto externo formado por placas y espinas calcáreas. Su característica fundamental es presentar un aparato acuífero, que consta de una serie de canales con un conducto común que se abre en una placa finamente perforada llamada madreporita. Los canales se distribuyen radialmente, y representan gran cantidad de protubernacias llamadas pies ambulacrales, que atraviesan las placas calcáreas del esqueleto. Al circular el agua por los canales, los pies se hacen turgentes y les sirven para el desplazamiento. 

Este se divide en cinco grupos: los crinoideos, ellos viven fijos al fondo del mar por un pedúnculo. Ejemplo, tenemos los lirios de mar. Los Asteroideos, ejemplo la estrella de mar, los Oriuroideos, estos tienen un disco central y brazos con movimientos serpentiformes. Ejemplo, las serpientes  de mar. Los Equinoideos, son de forma esférica o circular, sin brazos. Ejemplo, las galletas y los erizos de mar. Los Holoturoideos,alargados, sin brazos y con tentáculos rodeando la boca, ejemplo, el pepino de mar. 

Los cordados son animales acuáticos o terrestres, con simetría bilateral, triblásticos y celomados. Se distinguen por tres características básicas: como la presencia de notocorda, la notocorda es una cuerda media dorsal de tejido mesodérmico, que sirve como eje central del cuerpo. Todos los cordados la presentan, siempre o por lo menos en una parte de su vida. Por ejemplo, en los vertebrados sólo presentan en etapas embrionarias porque después es sustituida por la columna vertebral. Lo único que queda de ella es le núcleo pulposo de los discos intervertebrales. Después otra característica es el sistema nervioso dorsal, los grupos descritos anteriormente se llaman invertebrados y aquellos que presentan sistema nervioso lo tienen en posición ventral. Los cordados se caracterizan por tenerlo en posición dorsal. Después por  presencia de hendeduras branquiales, las bolsas branquiales, en algunos cordados como los peces, permanecen abiertas como órganos para la respiración; en otros, dichas hendeduras sólo permanecen abiertas en etapas embrionarias, pero luego se cierran y se transforman en otras estructuras. Otras características de los cordados son las siguientes: la piel puede formar diferentes derivados (escamas, uñas, pelo, plumas, etc.) el aparato digestivo es complicado, con glándulas anexas. El transporte de gases para la respiración puede ser branquial, pulmonar o cutáneo. El sistema circulatorio cerrado con un órgano central que es el corazón.

Sistema excretor con órganos importantes llamados riñones, aparato reproductor complejo. Son unisexuales y en muchos casos con dimorfismo sexual.    Pueden tener fecundación externa; o fecundación interna. Pueden ser ovíparos o vivíparos. 

Su clasificación, su clasifican en dos grupos: protocordados o cordados primitivos y vertebrados, los cuales a su ves se dividen en peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Los peces, son organismos acuáticos; tienen un cuerpo cubierto de escamas. El cuerpo tiene forma aerodinámica que facilita se desplazamiento en el medio ambiente acuático. Se mueven por órganos llamados aletas que generalmente son membranosas,sostenidas por rayos cartilaginosos. Las aletas se denominan de acuerdo con su posición en el cuerpo (dorsales, pectorales, ventrales, caudales). El corazón presenta dos cavidades, una aurícula y un ventrículo.

La captación de oxígeno para la respiración es por medio de branquias. La fecundación es externa. Son poiquilotermos, es decir, que no mantienen una temperatura constante, sino que la cambian según las variaciones del medio ambiente. Como ejemplos de peces cartilaginosos están el tiburón y la mantarraya, y de peces óseos la carpa y el salmón. Los anfibios son organismos de la vida terrestre en la etapa adulta y acuáticos en a etapa larvaria, por lo que reciben  el nombre de anfibios. Las larvas acuáticas tienen respiración branquial y los adultos pulmonar. La piel es desnuda y se protege de la desecación por secreciones de glándulas mucosas. El corazón presenta tres cavidades, dos aurículas y un ventrículo.

Aunque los adultos son terrestres, viven en lugares cercanos al agua, ya que la fecundación es externa y debe hacerse en el agua. Son poiquilotermos. Su desarrollo es por metamorfosis, es decir, que pasan por varios estados larvarios. Ejemplo característico es la rana. Los reptiles son organismos de vida terrestre, aunque hay algunos acuáticos en ciertos momentos de su vida, como las tortugas. Presentan su cuerpo cubierto de escamas gruesas o por placas que pueden llegar a constituir verdaderos caparazones. El corazón presenta tres cavidades, dos aurículas y un ventrículo, excepto  en el grupo de los cocodrilos, que tienen cuatro; la captación de oxígeno es por un sistema pulmonar. Son poiquilotermos. La fecundación es interna y son  ovíparos. Las aves son organismos cuyo cuerpo se encuentra cubierto de plumas; las extremidades anteriores están modificadas como alas para el vuelo. El corazón presenta cuatro cavidades, dos aurículas y dos ventrículos. La captación de oxígeno es por un sistema pulmonar. Son homeoternos, es decir, que regulan su temperatura manteniéndola constante a pesar de los cambios de temperatura del medio ambiente.

La fecundación es interna y son ovíparos. Los mamíferos son los que presentan el cuerpo cubierto de pelo.

Tienen glándulas mamarias para a secreción de leche. El corazón es de cuatro cavidades, dos aurículas y dos ventrículos. La captación de oxígeno es mediante in sistema pulmonar. Son homeotermos. La fecundación es interna y se desarrollan casi siempre dentro de la madre, o sea, que son vivíparos.  

Relaciones evolutivas del reino Animalia

Para establecer las relaciones evolutivas entre diferentes grupos de organismos, se debe contar con el apoyo y pruebas que proporcionan la paleontología. En el caso de los animales, aún hay muchas lagunas para determinar cómo fue su evolución, principalmente porque la mayoría de los grupos aparecieron en la era primaria o paleozoica y de muchos de ellos no se tienen registros fósiles suficientes. Sin embargo, con los datos que se tienen actualmente en el aspecto paleontológico, además de otras pruebas como son la homología y analogía, las semejanzas embriológicas, anatómicas y de comportamiento, etc., se puede afirmar que la evolución de los animales no fue en una línea directa de los más simples a los más complejos, sino en una línea con ramificaciones laterales que originaron varias ramas terminales de la evolución y no una solamente. Es probable que el tronco original del reino animal fueran protozoarios flagelados primitivos, que después de pasar por una forma colonial derivaran en tres líneas: las esponjas, los celenterados y los platelmintos. Todos los grupos animales estudiados son acuáticos  sólo algunos, sin dejar de serlo en su mayoría, tienen representantes terrestres, entre los que mejor se han adaptado a este medio ambiente. Al igual que las plantas, los animales prosperaron en el medio ambiente terrestre sólo después de adquirir ciertas ventajas adaptivas, entre las cuales podemos mencionar como más importantes a las siguientes: la presencia de un esqueleto externo o interno, que en el primer caso les proporciona sostén y puntos de apoyo para la inserción muscular, que les permite mantenerse erguidos y moverse en un medio que les opone mayor resistencia. Por otra parte, adquirieron mecanismos de protección de los gametos, el cigoto y el embrión contra la falta de agua. Por ejemplo, en los anfibios en los que la fecundación es externa, los huevecillos permanecen aglutinados dentro de una sustancia gelatinosa. En las aves y reptiles, a la presencia de huevos con cascarones duros que mantienen al embrión dentro de un medio líquido; en los artrópodos, reptiles, aves y mamíferos una fecundación interna que no expone los gametos a la desecación. También adquirieron mecanismos más complicados de regulación para resistir los cambios ambientales, más bruscos que en el medio ambiente acuático.

Relaciones filogenéticas

Homologías y filogenia

A pesar de los cambios de perspectivas, hasta ahora se han introducido pocas modificaciones reales en la clasificación jerárquica. A los organismos se los sigue agrupando de acuerdo con sus similitudes, morfologías y de otras clases. Desde Aristóteles en adelante, los biólogos reconocieron que las similitudes superficiales no eran criterios taxonómicos útiles; en otras palabras, para emplear un ejemplo sencillo, a las aves e insectos no se los debe agrupar juntos por el mero hecho de que ambos tienen alas. Un insecto sin alas en virtud de su conformación general. Linneo clasificó a las ballenas con los mamíferos y no con los peces, a pesar de sus similitudes externas. En cambio, los sistemáticos posdarwinianos, a diferencia de sus predecesores, se preocupan por el origen de las similitudes o diferencias. Una cuestión relacionada con ésta se plantea en la diferencia entre los organismos: ¿Una diferencia refleja la historia filogenética independiente o, en cambio, se debe a las adapciones de organismos íntimamente emparentados frente a ambientes muy distintos?  Un ejemplo clásico es la extremidad delantera de los vertebrados. El ala de un ave, la aleta de una ballena la pata delantera de un caballo y la mano humana cumplen funciones muy distintas y su aspecto también es muy diferente, pero el estudio detallado de los huesos subyacentes revela la misma estructura que tienen un origen común pero no cumplen necesariamente una misma función son homólogas. Estos son los rasgos ideales para preparar la clasificación posdarwiniana. Por el contrario, otras estructuras que pueden cumplir una función similar y tener un aspecto superficial parecido exhiben antecedentes evolutivos por completo distintos. Se dice que tales estructuras son análogas. Así, las alas del ave y las alas del insecto serían análogas y no homólogas.

Es raro que las decisiones en cuanto a homologías y analogía sean tan simples. En general, los rasgos que mayores probabilidades tienen de ser homólogos – de modo que son útiles para determinar relaciones filogenéticas – son los complejos y detallados, que consiste en una cantidad de partes separadas. Esto rige lo mismo, no importa que el rasgo similar sea anatómico, como en los huesos de la extremidad delantera de los vertebrados, o una vía bioquímica o una pauta de comportamiento. A mayor cantidad de partes separadas que intervienen en un rasgo compartido por varias especies, menor probabilidad de que el rasgo evolucionase independientemente en cada una.

El ideal monofilético

En un plan de clasificación que refleje con exactitud la historia evolutiva, lo ideal es que cada taxón sea monofilético. Esto significa que cada taxón, cualquiera que sea su nivel de categoría, debe incluir una especie ancestral común y también los organismos que descendieron de él. En otras palabras, los taxones tienen que ser unidades históricas reales. Así, un género comprende el antepasado común más reciente y las especies que han descendido de este antepasado. Del mismo modo, una familia debe comprender un antepasado  común más distante y los géneros que descendieron de él y así sucesivamente. Todo taxón que incluye más de una línea ancestral es Polifilético.

Escuelas taxonómicas 

Métodos taxonómicos

La determinación tradicional de la clasificación de un espécimen recién descubiertos requiere varios pasos que entrañan distintos tipos de enfoques. Primero se lo asigna en principio a un determinado taxón de acuerdo con sus similitudes externas generales con los otros miembros de ese taxón, y luego estas similitudes se ensayan en busca de homologías. Se tienen en cuenta fósiles, siempre que sea posible. Por ejemplo, las liebres y los conejos fueron considerados roedores por largo tiempo, pero los primitivos restos fósiles de los lagomorfos y de los roedores revelan que ambos grupos tuvieron orígenes muy distintos. En cambio los osos, en un tiempo considerados un grupo muy distintos de carnívoros, hoy, de acuerdo con la paleontología, se considera que divergieron hace relativamente poco de los perros. También se deben examinar diversas etapas del siglo vital; en suma el juicio, cuando se hace finalmente, refleja la consideración y la importancia de una gran cantidad de factores. Así, no es sorprendente que a veces se propusieron clasificaciones radicalmente distintas para un organismo. Por ejemplo, algunas autoridades agrupan a los flamencos con las cigüeñas y otras las ocas. Hace poco se propusieron dos metodologías que son la fenética y la cladistica, en lugar del método evolutivo tradicional. Los fenecistas y los cladistas están bastante unidos en sus razones para buscar un cambio. Ambos alegan que la metodología tradicional se basa en criterios subjetivos y no objetivos, y ambos sostienen que la metodología tradicional es circular, pues utiliza la filogenia. Ambos afirman que en realidad no puede ser que un esquema de clasificación indique al mismo tiempo la similitud general y la genealogía (patrones de ramificación). Señalan que algunos linajes que se separaron hace mucho tiempo evolucionaron en paralelo y, por lo tanto, continúan semejándose entre ellos en mayor medida que otros organismos que divergieron rápidamente a partir de un antepasado común reciente. No sólo los métodos tradicionales son dudosos, sino que sus objetivos son inalcanzables, según este análisis conjunto. Los remedios que proporciona ambos grupos, empero, son diametralmente opuestos entre sí.  

La fenética numérica sólo se basa en las características observables de la especie. Primero, las características de la especie estudiada se dividen en caracteres unitarios, es decir, en caracteres de dos o más estados que lógicamente no se pueden subdividir más. En este sistema, a cada carácter se le asigna el mismo peso, sin tener en cuenta evaluaciones subjetivas ni conocimientos anteriores. Por ejemplo, el énfasis fenético la posesión de cinco dedos significaría que los lagartos se parecen más a los seres humanos que a las serpientes. No se considera la diferencia entre analogía y homología. Los caracteres que se sabe están más sujetos a presiones ecológicas – como la forma de las hojas – pesan lo mismo de otros caracteres más constantes, como la morfología de una flor. Los fenetistas aducen que tale problemas se resuelven si se tienen en cuenta suficientes caracteres.

Los fundamentos de la clasificación biológica son causa de una de las más grandes controversias en biología, debido a que existen varias formas de pensamiento que difieren en los fundamentos filosóficos que se deben aplicar. A pesar de la gran diversidad de opiniones, las filosofías clasificatorias pueden representarse en cuatro grupos: esencialismo, cladismo, evolucionismo y  feneticismo. El esencialismo esta teoría predominó durante muchos siglos. Está basada en la lógica aristotélica. A pesar de haber sido descalificado por biólogos y filosóficos, existen taxónomos que sostienen y practican algunos de los principios esencialistas. Se caracterizan por sostener que es tarea de la ciencia el descubrimiento de la “verdadera naturaleza” de los objetos, es decir,su realidad oculta o esencial. Dicha esencia, llamada también forma, puede ser descubierta y discriminada con la ayuda de la intuición intelectual. Queda claro que para el esencialismo la clasificación no se construye, sino que se descubre. El Cladismo, o también llamada el cladismo es la más revolucionaria de las metodologías mencionadas. En contraste con la fenética numérica, que basa su exclusividad la clasificación en el grado de similitud general y se basa con exclusividad en a filogenia, esta teoría que la clasificación biológica debe basarse en la filogenia (historia evolutiva) de los organismos; se le conoce también como el enfoque genealógico. La idea básica de esta corriente es que la clasificación debe expresar las relaciones filogenéticas, teniendo en cuenta las ramificaciones del árbol genealógico, por supuesto, es necesario reconstruir previamente a la clasificación. El Evolucionismo, esta teoría posee un enfoque ecléctico, es decir, que combina varios criterios con conformación genealógica. Esta corriente no pretende  que la clasificación exprese la filogenia, sino que se base constantemente en ellas, La diferencia entre el cladismo y el evolucionismo radica, principalmente en que le primero quiere expresar en la clasificación la filogenia, mientras que el segundo sostiene que la clasificación debe ser consistente con la filogenia y representar a su vez, otros factores tales como el grado de diversificación y divergencia, tomando en cuenta la similitud. El feneticismo esta teoría tiene su punto de partida en una serie de trabajos modernos donde los autores pretenden cuantificar el proceso y los procedimientos de la clasificación biológica que da el origen a lo que se conoce como taxonomía numérica. La taxonomía numérica comprende dos aspectos: una filosofía (el feneticismo) y técnicas numéricas que constituyen el camino operativo para aplicar dicha filosofía. Las técnicas pueden aplicarse con la ayuda de “ordenadores digitales”. El feneticismo sostiene los siguientes principios: Las clasificaciones deben llevarse a cabo empleando un gran número de caracteres, tomados de todo el cuerpo de los organismos y de su ciclo vital completo. Todos los caracteres utilizados tienen el mismo peso. La similitud total entre dos entidades es la suma de la similitudes en cada uno de los caracteres utilizados en la clasificación. Los grupos o taxones a formar se reconocen por una correlación de caracteres diferentes.  Finalmente, es necesario señalar que algunos taxónomos han puesto en práctica una especie de “feneticismo atemperado”, no numérico, de pocos caracteres, por lo general morfológicos.

Los más usuales son los artificiales y los naturales. Los sistemas artificiales se basan en características superficiales de los seres, como son: la forma, el color, el tamaño, etcétera. Aristóteles, uno de los primeros hombre de ciencia de la antigüedad, es considerado el “padre de la zoología” por haber elaborado la primera clasificación artificial de animales. Aristóteles clasificó más de 500 especies siguiendo una determinada jerarquía, lo que condujo a la idea de que los animales presentaban un cambio progresivo, una especie de evolución. Muchos años después, el naturalista inglés John Ray (1627 – 1705) hizo la división artificial más importante al dividir las plantas en monocotiledóneas y dicotiledóneas.

                         Fig. 2 Clasificación empírica de los vegetales por su utilidad. 

Grupo 

Utilidad

Ejemplos:

Sacaríferas

Medicinales

Ornamentales

Maderables

Textiles

Azúcares

Curativas

Adorno

Madera

Fibras

Caña de azúcar

Manzanilla

Rosal, bugambilia

Caoba, cedro

Algodón

Carl von Linneo: Primeros niveles jerárquicos

A Carl Von Linneo lo han llamado el naturalista más grande de todos los tiempos modernos.  Los biólogos clasifican a los organismos individuales en el nivel básico de especie, que es la única categoría de esta índole que puede ser considerada en la naturaleza. Las categorías superiores son reuniones de grupos de especies.

Una especie está compuesta por organismos que comparten muchas características importantes. Además, en los organismos con reproducción sexual, las especies están formadas por poblaciones entremezcladas, que de forma ideal no pueden tener descendientes fértiles con miembros de ninguna otra especie. Esta forma de denominación fue establecida en 1758 por el naturalista sueco Linneo, fundador de la taxonomía moderna.

Utilizó nombres en latín debido a que los eruditos de su tiempo se comunicaban en esta lengua. Linneo asignó a los humanos el género denominado Homo (hombre) y a la especie el nombre Homo sapiens (hombre sabio). Para construir la clasificación jerárquica, se agruparon uno o más géneros en familias, las familias en órdenes, los órdenes en clases, las clases en filos, y los filos en reinos. Los grupos de organismos incluidos en estas siete categorías principales, en cualquier nivel de jerarquía, reciben el término de taxones, y cada taxón recibe una definición que abarca las características más importantes compartidas por todos los miembros de un taxón. Para permitir una subdivisión mayor, se pueden añadir los prefijos sub- y super- a cualquier categoría. Además, en clasificaciones complejas, pueden utilizarse categorías intermedias especiales como rama (entre reino y filo), cohorte (entre clase y orden) y tribu (entre familia y género). En cualquier nivel, un taxón indica una base evolutiva común. Todos sus miembros se han desarrollado a partir de un antecesor común. Entonces, se dice que el taxón es monofilético. En los casos en los que en un taxón determinado confluyen dos o más miembros que tienen características en común pero que derivan de líneas ancestrales diferentes, se dice que el taxón es polifilético. Generalmente se intenta dividir y redefinir el taxón de modo que se obtenga una línea monofilética. En 1735, poco después de su llegada a Holanda, publicó su Systema naturae (Sistema natural), el primero de una serie de trabajos en los que presentó su nueva propuesta taxonómica para los reinos animal, vegetal y mineral. En 1738 regresó a Suecia, y fue nombrado médico del Almirantazgo en 1739, convirtiéndose en el principal impulsor de la Academia Sueca de las Ciencias. En 1742 Linneo fue nombrado catedrático de medicina práctica en Uppsala, cargo que cambió por la cátedra de botánica y dietética, que impartió hasta el final de sus días, lo que le permitió dedicarse a la botánica y sus tareas de clasificación. En 1751 Linneo publicó Philosophia botanica (Filosofía botánica), su obra más influyente. En ella afirmaba que era posible crear un sistema natural de clasificación a partir de la creación divina, original e inmutable, de todas las especies. Demostró la reproducción sexual de las plantas y dio su nombre actual a las partes de la flor. Creó un esquema taxonómico basado únicamente en estas partes sexuales, utilizando el estambre para determinar la clase y el pistilo para determinar el orden. También utilizó su nomenclatura binómica para nombrar plantas específicas, seleccionando un nombre para el género y otro para la especie. Este sistema reemplazó a otro en el que el nombre del género iba seguido de una extensa descripción de la especie. En la actualidad se utiliza el sistema de Linneo, pero las especies se clasifican sobre la base de sus relaciones evolutivas, determinadas por la genética, la bioquímica y la morfología.

Linneo también contribuyó en gran medida a la taxonomía animal. A diferencia del sistema empleado con las plantas, su clasificación de los animales recurre a una variedad de características que incluyen observaciones de su anatomía interna. Fue el sistema más generalizado en el siglo XIX. Tras la muerte del hijo de Linneo, su biblioteca y su colección botánica fueron adquiridas por el médico inglés James Edward Smith en 1783. Smith fundó en Londres la Linnaean Society en 1788, que fue la depositaria de la colección original y difundió las ideas de Linneo, cuya taxonomía se convirtió, a principios del siglo XIX, en el sistema de mayor aceptación, en especial en el mundo anglosajón. Entre sus obras destacan: Genera plantarum (Géneros de plantas, 1737) y Species plantarum (Especies de plantas, 1753). Los sistemas naturales emplean criterios que obedecen a las semejanzas entre las estructuras de los órganos de distintos individuos, como su organización anatómica,la conformación de sus extremidades, etcétera. Por otra parte, se basan en los proceso evolutivos de los organismos que dio origen a las distintas especies que conocemos en la actualidad. Antonio L. De Jessieu.

Clasificaciones actuales.

Los últimos veinte años se han caracterizado por una mayor preocupación de los biólogos para perfeccionar los principios de la clasificación. La conclusión a que han llegado los taxónomos es que deben ser sumamente cuidadosos al establecer sus metodologías, así como procurar emplear menos la intuición y hacer más explícita sus fundamentaciones. Para lograrlo, es necesario establecer la diferencia entre lo que se entiende por clasificación y lo que significa determinación. La determinación se define como la ubicación de un objeto específico en la clase o grupo que le corresponda, conforme a una clasificación laborada ex profeso. Un ejemplo podría ser la “margarita”, la cual se ubica en la división angiospermae, clase dicotiledonaea, familia compositae. Jorge Víctor Crisci afirma que: “El objeto de la clasificación biológica es el conocimiento, no de tal o cual organismo en particular, sino de la leyes generales que los rigen y de las relaciones causales entre ellos. De allí que una clasificación biológica será mejor que otra en la medida que sugieran más leyes científicas y contribuyan mejor a la formulación de hipótesis explicativas. Los fundamentos de la clasificación biológica son causa de una de las más grandes controversias en biología, debido a que existen varias formas de pensamiento que difieren en los fundamentos filosóficos que se deben aplicar. A pesar de la gran diversidad de opiniones, las filosofías clasificatorias pueden representarse en cuatro grupos: esencialismo, cladismo, evolucionismo y  feneticismo. El esencialismo esta teoría predominó durante muchos siglos. Está basada en la lógica aristotélica. A pesar de haber sido descalificado por biólogos y filosóficos, existen taxónomos que sostienen y practican algunos de los principios esencialistas. Se caracterizan por sostener que es tarea de la ciencia el descubrimiento de la “verdadera naturaleza” de los objetos, es decir, su realidad oculta o esencial. Dicha esencia, llamada también forma, puede ser descubierta y discriminada con la ayuda de la intuición intelectual. Queda claro que para el esencialismo la clasificación no se construye, sino que se descubre. El Cladismo, esta teoría que la clasificación biológica debe basarse en la filogenia (historia evolutiva) de los organismo; se le conoce también como el enfoque genealógico. 

Bibliografías:

  • ASIMOV ISAAC Fotosíntesis, primera edición, Editorial: Orbis S.A. México 1980, Volumen 6  P.p. 248 
  • CURTIS ELENA, biología, cuarta edición, cuarta reimpresión, editorial: panamericana, México D.F., 1991, P.p 
  • Diccionario Enciclopédico Quillet, decimotercera edición, cuarta reimpresión, Editorial: Cumbre Grolier,México 1989 Tomo II y XI 
  • El mundo  de los  animales Primera edición, Editorial: Noguer y Larousse, México 1968,
  • Tomos I, II, III, IV y VI
  • El mundo y sus porqués, Primera edición, Editorial: Reader´s Digest, México D.F. 1994 Tomo I 268 – 270 P.p.
  • Enciclopedia Autodidacta Quillet, vigesimoséptima edición, cuarta reimpresión, Editorial: Cumbre, Grolier,México 1989 Tomo III 
  • Enciclopedia metódica Larousse en color, Primera edición, sexta reimpresión, Editorial: Larousse S.A. de C.V. México 1987, Tomo VI   2092 – 2162 P.p.  
  • Enciclopedia Encarta 98 Primera edición, Editorial: Microsoft Corporation, Estados Unidos 1998 Tomo I
  • ERENDIRA ALONSO Biología para bachillerato, Primera edición, Editorial: Mc Graw Hill, México D.F. 1992.40 – 45 
  • FRIED H. GEORGE. Biología, Primera edición, cuarta reimpresión, Editorial: Mc Graw Hill series Schaum,México D.F. 1998. 3 – 10 330 – 338 P.p. 
  • JARQUÍN TOPETE GUSTAVO, El hombre en la Naturaleza 2,  Primera edición, Editorial Patria S.A. de C.V,México D.F. 1995 P.p. 13 – 61.
  • LIRA GALERA IRMA Biología 2, Primera edición, Editorial: Patria S.A. de C.V. México 1994, P.p.  39 – 56.
  • MATEOS MUÑOZ AGUSTIN Compendio de Etimologías Grecolatinas del español,  Trigésima séptima edición,  Editorial: Esfinge S.A. de C.V. Naucalpan, Edo. de México 1998 P.p. 366
  • Nueva Enciclopedia Temática, Trigésima segunda edición, cuarta reimpresión, Editorial: Cumbre, Grolier,México D.F. 1988 Tomo IV  
  • OPARIN ALEXANDR IVANOVICH, El origen de la vida, Primera edición, quinta reimpresión, Editorial: editores mexicanos unidos, México D.F. 1992, P.p. 111 
  • OVERMIRE  G. Thomas. Biología, Primera edición, segunda reimpresión, Editorial: Limusa, México D.F. 1995. P.p.508 – 520 
  • REYNA PINEDA MACARIO El hombre en la naturaleza 1 Primera edición. Editorial: Patria S.A. México D.F.1994 83 – 144.

Datos acerca del Autor:

Autor: Iván Escalona M.

Ocupación: Estudiante

Materia: BIOLOGÍA

e-mail: ivan_escalona@hotmail.com

resnick_halliday@yahoo.com.mx

Escuela: Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN)

Ciudad de Origen: México, Distrito Federal 

FUENTE:

http://www.elprisma.com/apuntes/biologia/origendelavida/default.asp

Cómo el darwinismo proporciona seguridad en el trabajo

Cómo el darwinismo proporciona seguridad en el trabajo

David Coppedge

Una cosa se puede decir del darwinismo: proporciona oportunidades sin fin para investigar historias que quedan casi fuera de la posibilidad de prueba.

Un ejemplo de ello aparecía en el número de 18 de diciembre [2003] deNature.1 John R. Hutchinson (Royal Veterinary College, Reino Unido), en un artículo de News and Views [Noticias y Opiniones] acerca de la evolución de las aves, examinaba el nuevo ángulo con el que hubiera podido comenzar el vuelo cuando los dinosaurios terópodos extendían sus extremidades anteriores a modo de estabilizadores o alerones mientras iban lanzados a la carrera cuesta arriba (véase nota de 16/01/2003). Antes que el especialista en morfología de los vertebrados Ken Dial, de Montana, formulase esta hipótesis, había dos ideas en competencia acerca del origen del vuelo que constituían una «dicotomía más bien rancia» según Hutchinson: la hipótesis (corredora) del suelo hacia arriba, en el sentido de que los dinosaurios despegaron hacia el aire, y la hipótesis de árbol abajo (arbórea), de que dinosaurios arborícolas saltaron de los árboles (véase nota de 29/01/2003).

Hutchinson no pretende en absoluto que el problema haya quedado resuelto; como mucho, «este trabajo puede iluminar el origen del vuelo en las aves». Pero al proporcionar un posible uso para unos miembros no voladores, que podrían ir mejorando con el tiempo, elimina un punto inverosímil del guión: «Esta es una solución persuasiva para el rompecabezas evolutivo: “¿Para qué sirve media ala?”» Sin embargo, la mayor parte de la transición de dinosaurios a aves sigue siendo difícil, incluyendo la evolución de las plumas (véase notas para 30/10/200321/08/2001) y la necesidad de una evolución simultánea de muchas otras estructuras especializadas como el pulmón de las aves (véase nota para31/10/2003). Pero para Hutchinson, esto no es un fallo de la historia, sino un punto positivo: «Hay muchas cuestiones por explorar todavía, naturalmente, lo que es bueno para muchos investigadores,incluyendo Bundle y Dial, que admiten esto» (énfasis añadido en todas las citas). En otras palabras, esta nueva hipótesis, que el vuelo comenzó a evolucionar cuando se emplearon las extremidades anteriores como alerones (carrera en pendiente asistida por alas, o WAIR por sus siglas en inglés), abre un nuevo mercado laboral. Ahora los investigadores pueden emprender muchos nuevos ensayos experimentales. Hutchinson nos da algunos ejemplos:

 

  • Física: «Los roles relativos de las fuerzas de inercia y aerodinámicaspermanecen desconocidas, así como los parámetros energéticos de la WAIR».
  • Papel de la cola: «Me pregunto hasta qué punto los cambios de función de las extremidades posteriores entre la carrera a nivel y la WAIR, o hasta qué punto el tercer módulo locomotor, la cola,pudiera haber influido en la WAIR».
  • Papel de los pies: «Si la WAIR es tan importante en la historia natural de las aves corredoras (u otras), y si es vital para las aves generar fuerzas de fricción para mejorar la tracción, ¿podrían sus pies especializarse de manera correspondiente?»
  • Uso del WAIR por parte de las aves actuales: «Del mismo modo, no se sabe hasta qué punto está distribuida y es crucial la WAIR para los miles de especies de aves actuales, especialmente aquellas como el tinamou, los kiwis y avestruces, que retienen muchos rasgos avianos ancestrales (por ejemplo, pasar un tiempo relativamente corto en el nido después de salir del huevo, o pasar más tiempo en medios terrestres que arbóreos), aunque Bundle y Dial proporcionan algunastendadoras especulaciones».
  • Forma y Función: «Finalmente, ¿hasta qué punto están vinculados los rasgos anatómicos específicos de las aves a funciones correspondientes a la WAIR?»
  • Investigación interdisciplinaria: «En la lista de deseos para el futuro se incluiría el establecimiento de vínculos seguros entre forma y función para el grupo —Aves o Neornithes— que incluya a todas las aves existentes y a todas las descendientes de su antecesor común más reciente. Si se pudiera lograr todo est, entonces las cuestiones históricas más difíciles de cómo evolucionó la WAIR se volverían solubles, porque se podrían seguir las relaciones entre forma y función a través de los linajes evolutivos». [Pero véase un informe más reciente que plantea graves dudas acerca de las actuales teorías sobre la actual comprensión de la evolución de las aves].

 

Parece, así, que la nueva hipótesis no es precisamente un freno; es una puerta abierta a las oportunidades, una bocanada fresca de aire que saca la historia de la evolución de las aves de la calma chicha en la que estaba sumida:

En ausencia de este conocimiento más extenso, es incierto el grado en que la WAIR fuese esencial para cualquiera de los miembros extintos del linaje de los terópodos, incluyendo las aves más primitivas. Con todo, este trabajo seguirá estimulando la investigación acerca del vuelo y de su evolución. El debate acerca de si el vuelo se originó en criaturas arbóreas o terrestres tiene siglos de antigüedad. La hipótesis de la WAIR ha proporcionado una alternativa biológicamente verosímil a estadicotomía más bien rancia.


1John R. Hutchinson, «Biomechanics: Early birds surmount steep slopes»,Nature 426, 777 – 778 (18 December 2003); doi:10.1038/426777a.

¡Atrapados con las manos en la masa! Este es un importante principio que se debe comprender acerca del darwinismo, y por qué ha alcanzado tanto éxito en el mundo intelectual. Ya no importa si una hipótesis es cierta o no, sino si mantiene a unos perezosos científicos en sus prestigiosas sinecuras como cuentacuentos. La ciencia evolucionista ha quedado liberada de la reproducibilidad, susceptibilidad a la refutación, y capacidad de observación. La palabra clave ahora es verosimilitud, lo que, traducido, significa que la ciencia se ha convertido en ficción. A fin de cuentas, cualquier buena novela o historia corta es verosímil, ¿no? (Y debido a que no existen Leyes de Verosimilitud, al menos será verosímil para alguien, especialmente para el cuentacuentos.)

Para que los darwinistas que estudien la evolución de las aves a partir de los dinosaurios llevasen a cabo realmente su trabajo de manera rigurosa, tendrían que identificar cada mutación benéfica o duplicación génica vincularla con una ventaja funcional real, y seguir su extensión a través de una población. Tendrían que encontrar cada fósil de transición, conocer su edad con exactitud, seguir el desarrollo de todo el hardware orgánico y el software genético relacionados con el vuelo (incluyendo las plumas, las patas especializadas para posarse en ramas, los huesos huecos, los pulmones especiales de las aves, órganos especializados, el cerebro modificado, el tamaño del cuerpo, la tasa metabólica, los músculos y tendones especializados, y los instintos conductuales, como saber cómo emprender el vuelo, aterrizar, usar corrientes térmicas), explicar cómo estos cambios morfológicos proceden desde el embrión hasta el adulto, y muchas cosas más. Evidentemente, todo esto es imposible. Además, tendrían que desvelar, mediante experimentos, nuevas leyes naturales que creen crecientes niveles de complejidad e información en contra de la inexorable presión de la entropía. Incluso si pudiesen realizar estos imposibles experimentos en algún país de Siempre Jamás, nunca sabrían si esto concordaba con la prehistoria sin entrar en una máquina del tiempo y contemplar cómo se desarrollaba toda la historia.

Como esto es demasiado difícil, los evolucionistas han cambiado las reglas. No les gusta hacer ciencia a la manera antigua, a la manera en que la hacíanJouleFaraday Mendel. Es mucho más fácil echarse cómodamente en el sofá y especular. Cuando la Fundación Nacional de las Ciencias comienza a inspeccionar cómo se están gastando los fondos aportados, el darwinista puede enseñar el álbum de fotografías de las últimas vacaciones en las Bahamas (véase nota para el 3 de dic. [2003]), o enseñar un clip de video doméstico de polluelos de perdiz corriendo pendiente arriba en el laboratorio, o exhibir los últimos juegos informáticos (véase nota para el 8 de mayo [2003]); con esto ya parecerá que está bien ocupado. Y es así que Eugenie Scott puede baladronar acerca de toda la literatura científica que respalda el evolucionismo, cómo el darwinista puede hacer que sus estudiantes postgraduados escriban con una jerga especializada paraNature, o Science o National Geographic, acabando con la típica doxología acerca de todas las maravillosas historias a las que abre paso el nuevo giro en el guión.

Llamando al buen criterio frente a las falacias lógicas. Es hora de despertar y examinar el pelaje. Nos han dado gato por liebre. Los llamados biólogos evolutivos han estado tratando de intimidar a sus críticos con el cuento de que no comprenden lo que es la «ciencia» y que para hacer «ciencia» tenemos que actuar según «las reglas». Lo que no explican es que las reglas cambiaron cuando el Partido Darwinista acaparó el poder. El buen Charles Darwin era muy astuto. Tenía una vívida imaginación y mucha retórica, y en lugar de demostrar sus historias, venía a decir: «Esto es verosímil, ¿verdad? ¡Demostradme que estoy equivocado!» De modo que nos tragamos el anzuelo y emprendimos el camino de una empresa imposible, intentar demostrar una negativa universal, en lugar de poner a descubierto su bravata y obligarle a él a demostrar que estaba en lo cierto. Mientras estábamos distraídos, reunió a los Famélicos Cuentacuentos, les dio batas blancas de laboratorio y llegó a ser su santo patrón. Y desde entonces le han estado en deuda.

Los antievolucionistas han sido llevados al aprieto de intentar demostrar que este o aquel pretendido dinosaurio emplumado no es realmente el antecesor de las aves, o que no se puede extrapolar sin fin este o aquel cambio microevolutivo, sin darse cuenta de que están tratando de ganar en un juego en el que el adversario tiene la potestad de ir haciendo las reglas al paso. El que establece las reglas controla el juego.

La razón de que los miembros del Partido Darwinista sean tan vehementes contra sus críticos es que sus puestos de trabajo están en juego. Losverdaderos padres fundadores de la ciencia declararon su independencia frente a las especulaciones estableciendo una constitución no escrita que exigía que los resultados científicos debían ser observables, susceptibles de ensayo y reproducibles. Pero posteriores dirigentes, cediendo a las presiones de grupos de presión con intereses creados que encontraban que esto era demasiado trabajo, comenzaron con programas de dotaciones económicas como la Gran Sociedad de los Cuentacuentos. Esta gran sociedad irrumpió en los laboratorios, eliminó las redomas y los amperímetros, y montó divanes alrededor de mesas de comida llenas de «fascinantes especulaciones» (véase comentario para el 18 de sept. [2003]). A su debido tiempo, la Ciencia Oficial devino una engordada burocracia dedicada a distribuir fondos a más y más banquetes de cuentacuentos, mientras que aquellos resistentes individualistas que seguían creyendo en los principios fundamentales de la ciencia se veían llenos de cargas para el mantenimiento de un creciente estado intervencionista. Los pocos que llamaron al juego limpio fueron acusados de discurso de odio y ridiculizados como irracionales, oscurantistas supersticiosos que sencillamente no entendían qué era la «ciencia».

Si la gente se despertase y se diese cuenta de que los darwinistas no están contribuyendo de manera justa, que la verdadera ciencia está subvencionando la interminable búsqueda de los darwinistas por un buen cuento, habría gente que perdería unos puestos injustificables. Pero la ciencia misma seguiría en marcha. La buena ciencia que construye estaciones espaciales y que descubre motores moleculares, que explora Marte y que exhuma huesos de dinosaurios y clasifica colibríes, seguiría en pie y en marcha. La medicina seguiría avanzando, y los telescopios se seguirían vendiendo, y se seguirían acumulando verdaderos descubrimientos. Pero si el público exigiese responsabilidades, todos los programas inútiles, de distracción y parásitos promovidos por el Partido Darwinista se desvanecerían. Habría muchos que ahora parecen muy imponentes que tendrían que dedicarse a contar historias en las fiestas mayores de los pueblos.


Fuente: Creation·Evolution Headlines – How Darwinism Produces Job Security 22/12/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris -www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -www.sedin.org

Buscando al Dios de Darwin

Buscando al Dios de Darwin

Para los creacionistas no es posible aceptar la evolución y al mismo tiempo creer en un mundo creado.  Sin embargo, esta forma de pensar no es solo errónea – opina un profesor de biología que además es cristiano – sino que elimina la posibilidad de creer en seres humanos creados con libertad para elegir entre el bien y el mal.  De hecho las teorías de Darwin, dice, pueden ayudarnos a tener una fe más profunda en un Creador

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Buscando al Dios de Darwin (I)

Introducción

El gran vestíbulo del centro de convenciones Hynes, en Boston, no se parece en absoluto a una iglesia.  Aún así, yo me senté allí, sonriente entre una audiencia de científicos, moviendo mi cabeza y riéndome de mí mismo al recordar otra charla impartida hace mucho tiempo en una iglesia y dirigida a una audiencia de niños.

Sin aviso previo, acababa de experimentar uno de esos momentos del presente en los que conectamos con nuestros recuerdos perdidos del pasado.  Los psicólogos nos dicen que estas cosas pasan todo el tiempo. Cinco mil dias de infancia quedan almacenados, no en orden cronológico sino más bien en pequeños fragmentos unidos por medio de palabras, sonidos, o incluso olores que nos hacen recordarlos sin razón aparente cuando algo ‘refresca’ nuestra memoria.  Y de la misma forma unas pocas palabras, pronunciadas en la conferencia sobre biología del desarrollo, me habían trasladado al dia antes de mi primera comunión.  En esa época yo tenía ocho años y estaba sentado junto a los chicos en el lado derecho de nuestra pequeña iglesia (las chicas se sentaban en el izquierdo), y nuestro pastor estaba hablando.

Dando los últimos retoques a un año de preparación para el sacramento, el Padre Murphy intentó impresionarnos haciendo referencia a la realidad del poder de Dios en el mundo.  Apuntó al altar, cuya superficie de marmol brillaba con el sol, y nos aseguró fírmemente que Dios mismo lo había moldeado.  ‘Sí, hombre’, susurró el chico que yo tenía al lado.  Sin embargo, preocupado de que pudiera haber un hijo o hija de cortador de marmol entre la audiencia, el Padre Murphy echó marcha atrás.  ‘Bueno, el no construyó el altar ni lo trajo aquí ni puso el cemento… pero Dios mismo creó el marmol hace mucho tiempo, y lo dejó para que alguien lo encontrara y lo transformara en parte de nuestra iglesia’.

No estoy seguro de si nuestro pastor percibió que esa descripción de Dios como artesano estaba provocando cierto escepticismo, pero no importa. Tenía otro truco bajo la manga, un argumento que nunca le había fallado y que no podía fallar.  Se acercó al altar y cogió una flor del florero.

‘Mirad la belleza de esta flor’, comenzó.  ‘La Biblia nos dice que ni siquiera Salomón con toda su gloria fué vestido como una de ellas.  Y, ¿sabeis qué? No existe nadie en este mundo que nos pueda decir qué es lo que provoca que una flor nazca.  Todos esos científicos en sus laboratorios, todos esos que pueden dividir átomos y construir aviones y televisores… bien, ni uno solo puede decirnos cómo de las plantas pueden nacer flores’.  Pero, ¿por qué deberían poder hacerlo?  ‘Las flores, como nosotros mismos, son la creación de Dios’.

Yo quedé impresionado.  Nadie discutió ni intentó pasarse de listo.  Todos salimos de la iglesia como buenos chicos y chicas, listos para nuestra primera comunión al dia siguiente.  Y yo no volví a pensar en ello hasta esta conferencia sobre biología de desarrollo.  Allí, entre medias de dos conferenciantes encargados de hablar de temas más de moda como el desarrollo animal, se encontraba Elliot M. Meyerowitz, científico de plantas de Caltech.  Algunos de mis compañeros, nada interesados en el tema de las plantas, se levantaron para estirar las piernas antes de la charla final, pero yo me quedé en mi sitio con una sonrisa de oreja a oreja en mi cara.  Tomé notas con muchas ganas; dibujé los diagramas que nos enseñó en la pantalla y escribí mis propias anotaciones en los márgenes.  Meyerowitz, como podéis imaginar, nos había explicado cómo nacían las flores de las plantas.

Las cuatro partes fundamentales de una flor – sépalos, pétalos, estambres, y pistilos – son todas hojas modificadas.  Esta es una de las razones por las que las plantas pueden producir células reproductivas en cualquier parte, mientras que los animales están limitados a ciertos órganos reproductivos muy específicos.  Tu dedo meñique no va a comenzar a generar células reproductivas de un momento a otro.  Pero cuando llega la primavera, el extremo de cualquier rama de un manzano puede florecer y comenzar a desprender polen.  Las plantas pueden producir nuevas flores en las mismas zonas donde pueden crecer nuevas hojas.  Sin embargo, las plantas deben poseer una forma de ‘decir’ a un grupo de hojas corriente que deben transformarse en flores.  Esto es precisamente lo que la investigación de Meyerowitz intentaba explicar.

Después de varios años de paciente estudio genético había conseguido aislar un grupo de mutantes que podían dar lugar solamente a dos o tres de esas cuatro partes de la flor.  Combinando los distintos mutantes, su equipo había conseguido identificar cuatro genes que tenían que ser activados o desactivados siguiendo distintos patrones para producir una flor normal. Cada uno de estos genes manda señales que dice a un nuevo extremo si debe desarrollarse formando un sépalo o un pétalo en lugar de una hoja ordinaria.  Los detalles son extraordinarios, y las interacciones entre los genes fascinantes.  Para mí, sentado entre la audiencia treinta y siete años después de mi primera comunión, aquellos detalles científicos eran la guinda de mi pastel.  Y su mensaje era, ‘Padre Murphy, estabas equivocado’.  Las flores no las produce Dios. Las producen los genes de inducción floral.

El error de nuestro pastor, un error común que se repite mucho, fue intentar buscar a Dios en aquello que la ciencia aún no había descubierto.  El suponía que es mejor encontrar a Dios en aquel territorio que aún desconocemos, en las esquinas oscuras que no han visto aún la luz del conocimiento.  Sin embargo, da la casualidad de que esos son precisamente los lugares equivocados para buscar

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Buscando al Dios de Darwin (II)

Buscando entre las sombras

Al apuntar al proceso de la creación de una flor como evidencia de la realidad de Dios, el Padre Murphy estaba abrazando la idea de que Dios tiene la necesidad de paralizar la naturaleza.  Según él, para que el nacimiento de un narciso tenga lugar no vale un universo material auto-suficiente sino que hace falta la intervención directa de Dios.  Por tanto, podemos encontrar a Dios en aquellas cosas que nos rodean y que no tienen explicación material y científica.  En lo elusivo e inexplorado de la naturaleza encontraremos la acción de nuestro Creador.

Los creacionistas que se oponen a la evolución utilizan argumentos similares.  Para ellos, la existencia de vida, la aparición de nuevas especies, y, sobre todo, los orígenes de la humanidad aún no han sido y no pueden ser explicados por medio de la evolución o cualquier otro proceso natural.  Al negar la auto-suficiencia de la naturaleza, buscan a Dios (o, al menos, un ‘diseñador’) en aquellas partes de la ciencia que parecen deficientes.  El problema es que la ciencia suele ser capaz, dejando pasar el tiempo suficiente, de explicar incluso las cosas más sorprendentes.  Una estrategia recomendable para los creacionistas sería procurar no decir a los científicos qué cosas nunca van a poder explicar.  La historia está en contra de ellos. Hablando de forma general, la realidad es que entendemos cómo funciona la naturaleza.

Y la evolución forma una parte fundamental de este entendimiento.  Ella consigue explicar justo aquellas cosas que sus críticos dicen que no puede. Argumentos en contra de la antiguedad de la tierra, de la validez del registro fósil, y de la suficiencia de los mecanismos evolutivos se desvanecen cuando son analizados de cerca.  El patrón debería estar claro incluso para los más fervientes anti-evolucionistas – sus ‘huecos’ favoritos están siendo llenados: ya son bien entendidos los mecanismos moleculares de la evolución, y el registro histórico de la evolución se está volviendo cada vez más convincente.  Esto significa que la ciencia puede responder de una forma obvia a los que desafían la evolución: mostrando el registro histórico, analizando los datos, revelando los mecanismos, y poniendo énfasis en la convergencia existente entre las teorías y los hechos.

Sin embargo, hay un problema más profundo causado por los oponentes a la evolución, un problema para la religión.  Al igual que hacía nuestro sacerdote, ellos han basado su búsqueda de Dios en la premisa de que la naturaleza no es auto-suficiente.  Por medio de esa lógica sólo Dios puede producir una especie, de la misma forma que Padre Murphy creía que sólo Dios podía producir una flor.  Dado que ambas afirmaciones apoyan la existencia de Dios sólo mientras siguen siendo verdad, cuando son probadas falsas aparecen problemas religiosos serios.

Si aceptamos la falta de explicación científica como prueba de la existencia de Dios, la propia lógica nos dice que cualquier explicación científica satisfactoria se convertiría en una argumento contra

Dios.  Esta es la razón por la que el razonamiento creacionista, en último término, es mucho más peligroso para la religión que para la ciencia.  El excelente trabajo de Elliot Meyerowitz sobre la inducción floral se convierte de repente en una amenaza contra lo divino, incluso cuando el sentido común nos dice que no debería ser así.  Al decir, como hacen los creacionistas, que la naturaleza no puede ser auto-suficiente en la formación de nuevas especies, los creacionistas crean una unión lógica entre los límites de los procesos naturales para producir cambio biológico y la existencia de un diseñador (Dios).  En otras palabras, muestran a los que apoyan el ateísmo la manera en la que pueden argumentar contra la existencia de Dios – una vez que pruebes que la evolución funciona, entonces se puede derrumbar el templo.  Este es un ofrecimiento que los enemigos de la religión aceptan encantados.

Para decirlo sin rodeos, los creacionistas han buscado a Dios en la oscuridad.  Aquello que aún no hemos encontrado o que no hemos comprendido se convierte en su mejor – de hecho su única – evidencia para lo divino.  Como cristiano, encuentro esta linea de razonamiento particularmente deprimente.  No sólo nos enseña a tener miedo de adquirir conocimiento (ya que podría en cualquier momento probar que nuestra fe está equivocada), sino que sugiere que Dios habita únicamente en las sombras de nuestro entendimiento.  Yo quiero sugerir que, si Dios es real, debemos ser capaces de encontrarle en otro sitio – en la luz brillante del conocimiento humano, espiritual y científico.

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Buscando al Dios de Darwin (III)

Fe y razón

Para cada una de las grandes tradiciones occidentales monoteístas, Dios es verdad, amor y conocimiento.  Esto debería querer decir que todos y cada uno de nuestros pasos hacia un mayor conocimiento del mundo natural son pasos hacia Dios y no, como mucha gente supone, pasos que nos alejen de Dios.  Si tanto la fe como la razón son regalos de Dios, entonces deberían complementarse en lugar de enfrentarse en su papel de ayudarnos a comprender el mundo que nos rodea.  Como científico y como cristiano, eso es exáctamente lo que creo.  El conocimiento verdadero viene a través de la combinación de la fe y la razón.

Un no creyente, por supuesto, pondrá su confianza en la ciencia y no encontrará ningún valor en la fe.  De hecho, yo estoy de acuerdo en que la ciencia permite investigar el mundo natural tanto al creyente como al no creyente a través de las lentes de la observación, el experimento y la teoría. La habilidad de la ciencia para trascender las diferencias culturales, políticas e incluso religiosas contribuye a su genialidad y es parte de su valor como medio para el conocimiento.  Lo que la ciencia no puede hacer es otorgar significado o propósito al mundo que explora.  Esto lleva a algunos a la conclusión de que el mundo que la ciencia nos ofrece carece de sentido y de propósito.  Esa conclusión es errónea.  Al contrario, lo que esto nos muestra es que nuestra tendencia humana a buscar significado y valor debe ir más allá de la ciencia y, en último término, provenir desde fuera de ella.  Por tanto, el resultado es una ciencia que puede ser enriquecida y complementada por sus contactos con los valores y principios de la fe.  El Dios de Abrahám no nos dice qué proteínas controlan el ciclo celular.  Pero sí que nos da una razón para preocuparnos, para valorar ese conocimiento y, sobre todo, para preferir la luz del conocimiento antes que la oscuridad de la ignorancia.

Como más de un científico ha dicho, la cosa más admirable del mundo es que tiene sentido.  Las partes encajan, las moléculas interactuan, ¡todo ello funciona!.  Para aquellos que tienen fe, lo que la evolución dice es que la naturaleza está completa.  Su Dios moldeó un mundo material en el que seres verdaderamente libres e independientes pueden desarrollarse.  Dios acertó a la primera.

Para algunos, la cruel realidad de la naturaleza humana prueba que Dios está ausente o muerto.  El mismo razonamiento podría ser usado para justificar la creencia de que Dios no aparece en ninguna de las impredecibles ramas del arbol evolutivo.  Pero la verdad es más profunda.  En ambos casos, un dios que decidiera establecer un mundo verdaderamente independiente de sus caprichos, un mundo en el cual criaturas inteligentes pudieran tomar auténticas decisiones entre el bien y el mal, tendría que ser capaz de diseñar una realidad material distinta de sí mismo, y dejarla correr.  Ni una naturaleza auto-suficiente, ni la realidad de la maldad en el mundo indican que Dios no existe.  Es más, para una persona religiosa ambas apuntan a una verdad muy distinta – la fuerza del amor de Dios y la realidad de nuestra libertad como creación suya.

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Buscando al Dios de Darwin (IV)

Las armas de la incredulidad

Nos gusta considerarnos como la mejor especie y la más brillante.  Nosotros somos las criaturas especiales, primarias e intencionadas de la creación. Estamos sentados en la cima del arbol evolutivo como los productos finales de la naturaleza, auto-proclamados y conscientes de ello.  Nos gusta pensar que el propósito de la evolución fué producirnos a nosotros.

Sin embargo, desde un punto de vista puramente biológico, esta visión reconfortante de nuestra posición en la naturaleza es falsa, un producto distorsionado y exagerado por las propias imperfecciones de los espejos que usamos para mirar la vida.  Sí, es verdad que objetivamente estamos entre los animales más complejos, pero no en todos los sentidos.  Entre todos los sistemas de nuestro cuerpo, sólo somos los claros ganadores en complejidad fisiológica en uno de ellos – el sistema nervioso – e incluso ahí un no-primate (el delfín) puede llegar a rivalizar con nosotros.

Yendo al grano, cualquier estudio fiable del proceso evolutivo muestra que la idea de la existencia de una especie que ha evolucionado por encima de las demás es incorrecta.  Todos los organismos, incluso todas las células que viven hoy, son descendientes de una larga linea de ganadores, de antepasados que utilizaron estrategias evolutivas satisfactorias una y otra vez, y que por tanto han vivido para contarlo – o, al menos, para reproducirse.  La bacteria que está posada en el borde de mi taza de café ha llegado hasta ahí a través de tanta evolución como yo.  Yo tengo la ventaja del tamaño y de la consciencia, que es importante cuando escribo acerca de la evolución, pero la bacteria tiene la ventaja del número, la flexibilidad, y, sobre todo, la velocidad de reproducción.  Esa pequeña bacteria, dadas las condiciones adecuadas, podría literalmente llenar el mundo con sus descendientes en unos pocos dias.  Ningún ser humano, ningún vertebrado, ni ningún animal podría jactarse remotamente de algo tan impresionante.

Lo que la evolución nos dice es que la vida se expande a través de ramificaciones y caminos sin fin partiendo de cualquier punto inicial.  Uno de esos puntos iniciales ha llevado, con el paso de los años, hasta nosotros. Aunque nosotros nos maravillamos y nos preguntamos cómo es posible que ocurra algo así, si somos justos y miramos al árbol de la vida veremos que nuestra ramita se hace muy pequeña en comparación con el gran número de otros muchos miles de ramas que se han expandido en todas las direcciones. Nuestra especie, Homo sapiens, no ha ‘triunfado’ en la lucha evolutiva más que, por ejemplo, una ardilla, un diente de león, o un mosquito.  Todos estamos aquí ahora, y eso es lo que importa.  Todos hemos seguido distintos caminos para llegar al presente.  Todos somos vencedores en el juego de la selección natural – los ganadores actuales, deberíamos recalcar.

Este, para muchos, es exactamente el problema.  Entre todos esos miles de ramas y caminos, ¿cómo podemos estar seguros de que alguno de ellos llevaría de forma histórica e inevitable hasta nosotros?  Considerad esto: los mamíferos ocupamos hoy día, en la mayoría de los ecosistemas, el papel de grandes y dominantes animales terrestres.  Sin embargo, por mucho tiempo los mamíferos estuvieron limitados a hábitats donde sólo criaturas muy pequeñas podían sobrevivir.  ¿Por qué?  Porque existía otro grupo de vertebrados que dominaba la tierra – hasta que, como Stephen Jay Gould ha mostrado, el impacto cataclísmico de un cometa o un asteroide provocó la extinción de esos gigantes.  ‘De una forma muy literal,’ escribe Gould, ‘debemos nuestra existencia como animales grandes y pensadores a las estrellas de la suerte’.

Así que, ¿qué habría pasado si el cometa hubiera fallado?  ¿Qué habría pasado si nuestros antepasados, y no los dinosaurios, hubieran sido los extinguidos?  ¿Qué habría sido de nosotros si durante el período Devoniano la pequeña tribu de peces llamados ‘rhipidistians’ hubiera sido eliminada? Entonces se habría evaporado cualquier posibilidad de vida para los tetrápodos.  Puede que los animales vertebrados nunca hubieran luchado para conseguir llegar hasta la tierra, dejándola, en palabras de Gould, para siempre ‘bajo el dominio absoluto de insectos y flores’.

Esto parece indicar que la aparición del ser humano en este planeta no fue pre-ordenada, que no estamos aquí como el producto inevitable de una procesión de éxitos evolutivos, sino más bien como algo que no estaba planeado, un detalle mínimo, algo que ocurrió pero que podía no haber ocurrido de igual manera.  La conclusión que tanto creyentes como no creyentes sacan de este razonamiento es normalmente aceptada por todos los bandos – que ningún Dios podría haber usado un proceso así para moldear sus queridas criaturas.  ¿Cómo podría haber estado seguro que, dejando el trabajo en manos de la evolución, todo habría funcionado de la forma ‘correcta’?  Si de verdad era la voluntad de Dios el producirnos, entonces al mostrar que somos el producto de la evolución Dios habría quedado en una posición ambigua.  He ahí el peligro o el valor de la evolución.

Pero, ¡no tan rápido!  La explicación biológica acerca del conjunto de sucesos afortunados que han tenido que ocurrir en la historia para que nosotros apareciésemos en este planeta es, sin duda, muy precisa.  Pero no se puede sacar la conclusión de que, por el simple hecho de percibir que cualquiera de las partes del proceso podía no haber ocurrido, eso significa que es incompatible con la voluntad de Dios.  Sacar esta conclusión subestima seriamente a Dios, incluso si al hablar de Dios nos referimos a aquél en el que creen las religiones más convencionales de Occidente.

Es cierto que la diversificación explosiva de la vida en este planeta fue un proceso impredecible.  Tan impredecible como la aparición de la civilización Occidental, el colapso del imperio Romano, y los números ganadores de la lotería de anoche.  Normalmente no creemos que el hecho de que existan eventos indeterminados en la historia humana no puede coexistir con la existencia de un Creador; ¿por qué entonces deberíamos considerar eventos similares de la historia natural de forma distinta?  Yo creo que no hay razón alguna para hacer eso.  Si podemos entender los eventos indeterminados que han ocurrido en nuestras familias y que nos han moldeado en las personas que somos hoy como consistentes con la existencia de un Creador, entonces también podemos hacer lo mismo con la cadena de circunstancias que han producido nuestra especie.

La otra alternativa es un mundo donde todos los eventos tienen conclusiones predecibles, donde el futuro no está abierto a cualquier posibilidad ni a cualquier acción humana independiente.  Un mundo en el que la evolución de nuestra especie hubiera estado predeterminada únicamente por medio de leyes naturales fijas habría sido a la vez un mundo en el que no habríamos podido ser libres.  Para un creyente, la particular historia que ha dado lugar a nuestro ser muestra que somos realmente sorprendentes, que el regalo de la consciencia es ciertamente muy extraño, y que la oportunidad que tenemos para entender todo esto es preciosa.

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Buscando al Dios de Darwin (V)

Certeza y fe

Uno se inclinaría a pensar que las ideas científicas, incluyendo la evolución, deberían poder mantenerse en pie o caer con solo mirar las evidencias, a favor o en contra.  Si eso fuera verdad, la evolución habría pasado ya en la mente pública de ser controvertida a ser sentido común hace mucho tiempo, que es exactamente lo que ha sucedido en la comunidad científica.  Pero este, desafortunadamente, no es el caso – la evolución continúa siendo, en la mente de muchos americanos, una idea peligrosa, y para muchos de los que enseñan biología una fuente de constante lucha.

Yo creo que gran parte del problema se encuentra, dentro de la propia comunidad científica, en aquellos que utilizan de forma rutinaria los hallazgos de la biología evolutiva para sacar conclusiones acerca de sus propias ideas filosóficas.  A veces dichas afirmaciones toman la forma de serias y solemnes frases acerca del sin-sentido de la vida.  En otras ocasiones se nos intenta enseñar que nuestra afortunada presencia en este planeta invalida cualquier sentido de propósito que podamos tener.  Y a menudo se nos dice que la cruda realidad de la naturaleza elimina la autoridad de cualquier sistema de moralidad humano.

Como criaturas moldeadas por la evolución estamos, como el biólogo E. O. Wilson ha dicho, llenos de comportamientos instintivos que son importantes para la supervivencia de nuestros genes.  Algunos de estos comportamientos, aunque favorecidos por la selección natural, nos pueden meter en problemas.  Nuestros deseos de comida, agua, reproducción, y estatus, nuestros instintos de lucha, nuestras tendencias a reunirnos formando grupos sociales, todos pueden ser interpretados como medios que ayudan a asegurar nuestro éxito evolutivo.  La sociobiología, que estudia las bases biológicas de los comportamientos sociales, nos cuenta que en ciertas circunstancias la selección natural favorecerá los instintos de cooperación y cuidado – genes ‘buenos’ que nos ayudan a aceptarnos unos a otros.  Sin embargo, en otras circunstancias predominarán comportamientos más agresivos y egoistas que pueden ir desde la competitividad sana hasta el homicidio.  ¿Podrían estas crueldades Darwinianas ser parte del plan del Dios de amor?

 

Pues sí, podrían.  Para sobrevivir en este planeta, los genes de nuestros antepasados, como los de cualquier otro organismo, tuvieron que desarrollar ciertos comportamientos orientados a proteger, cuidar, defender y asegurar los éxitos reproductivos de los individuos que los portaban.  No debería sorprendernos el hecho de ser portadores de tales pasiones, y la biología Darwiniana no puede ser culpada por darnos una explicación de su presencia.  De hecho, la Biblia misma nos provee de una amplia documentación que muestra tales tendencias, incluídos el orgullo, el egoísmo, la lujuria, la ira, la agresividad y el homicidio.

Darwin apenas puede ser criticado por mostrar los orígenes biológicos de dichas tendencias.  La evolución es malinterpretada demasiado a menudo por mostrar las fuentes de nuestros ‘pecados originales’ y fijar las razones por las que nuestra especie posee dichas tendencias, y es utilizada para justificar los peores aspectos de la naturaleza humana.  En el mejor de los casos, esta actitud muestra una lectura errónea de las lecciones científicas derivadas de la sociobiología.  En el peor, supone un intento muy equivocado, en nombre de la biología, para eliminar cualquier sistema significativo de moralidad.  Puede que la evolución explique la existencia de nuestros deseos y tendencias más básicos, pero eso no implica que sea adecuado seguirlos.  La evolución me ha provisto de ganas de comer cuando mis recursos nutritivos se están agotando, pero la evolución no justifica que yo te propine un garrotazo en la cabeza para quedarme con tu almuerzo.  La evolución explica nuestra biología, pero no nos dice que es lo que está bien, o es correcto o moral.  Por muy informados que estemos acerca de nuestra biología, para obtener esas respuestas debemos buscar en otro sitio.

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Buscando al Dios de Darwin (VI)

¿Qué tipo de mundo?

Nos guste o no, los valores que aplicamos a nuestra vida diaria han sido afectados por el trabajo de Charles Darwin.  Sin embargo, la gente religiosa tiene una pregunta especial para el retraído naturalista de Down House.  ¿Se podría decir que su trabajo sirvió para contribuir a la gloria de Dios, o para poner el destino y la naturaleza humana en manos de una clase de profesionales científicos profundamente hostiles a la religión?  El trabajo de Darwin, ¿fortalece o debilita la idea de Dios?

La sabiduría convencional afirma que, independientemente de lo que creamos acerca de su ciencia, la existencia del señor Darwin no ha ayudado mucho a la religión.  La idea general es que la religión ha sido debilitada por el Darwinismo y ha sido forzada a modificar su idea y sus doctrinas acerca del Creador para acondicionarlas a las demandas de la evolución.  Como Stephen Jay Gould explica triunfantemente, ‘¡Ahora las conclusiones de la ciencia deben ser aceptadas a priori, y las interpretaciones religiosas deben ser ajustadas para encajar con los impecables y magistrales resultados del conocimiento natural!’.  Es decir, la ciencia toca la melodía, y la religión danza al son de la música.

Este triste espectro de un Dios marginal y debilitado fomenta la continua oposición contra la evolución.  Es por esta razón que el Dios de los creacionistas requiere que se pruebe, sobre todo, que la evolución no funcionó en el pasado y tampoco está funcionando hoy.  Para liberar a la religión de la tiranía del Darwinismo, los creacionistas necesitan una ciencia que demuestre que la naturaleza está incompleta; necesitan una historia de la vida cuyos eventos sólo puedan ser explicados por medio de procesos supernaturales.  Dicho de forma clara, los creacionistas tienen la misión de encontrar un permanente e intratable misterio dentro de la naturaleza.  Para mentes así, ni siquiera el ser más perfecto que podamos imaginar habría sido lo suficientemente perfecto como para idear una creación en la que la vida pudiera originarse y evolucionar por sí misma.  La naturaleza debe tener necesariamente imperfecciones, debe ser estática, y para siempre inadecuada.

La ciencia, sobre todo la ciencia evolutiva, nos da una imagen muy distinta. Nos revela un universo dinámico, flexible, y lógicamente completo.  Nos presenta con la visión de una vida que se expande a través del planeta con una variedad infinita y una belleza compleja.  Nos sugiere un mundo en el que nuestra existencia material no es una ilusión imposible surgida gracias a la magia, sino más bien un artículo genuino, un mundo en el que las cosas son exactamente lo que aparentan ser.  Un mundo en el que hemos sido formados, como el Creador nos dijo en cierta ocasión, del polvo mismo de la tierra.

Se ha dicho a menudo que un universo Darwiniano es aquél en el que la aleatoriedad no puede ser reconciliada con el significado.  Yo no estoy de acuerdo.  Un mundo verdaderamente sin significado sería aquel en el que un dios tirara de los hilos de cada marioneta humana, es más, de cada una de sus partículas materiales.  En un mundo así, tanto los eventos físicos como los biológicos estarían cuidadosamente controlados, la maldad y el sufrimiento podrían ser minimizados, y el resultado de los procesos históricos sería estrictamente regulado.  Todas las cosas se moverían hacia cada uno de los objetivos claramente establecidos del Creador.  Sin embargo, el precio que hay que pagar para tener tanto control y capacidad de predicción es la pérdida de independencia.  Por el hecho de tener siempre el control, un Creador así eliminaría la posibilidad de que sus criaturas realmente le conocieran y alabasen – ya que el auténtico amor requiere libertad y no manipulación.  Dicha libertad está provista de la mejor forma en la abierta eventualidad de la evolución.

Hace ciento cincuenta años puede que fuera imposible no emparejar a Darwin con un determinismo oscuro y sin sentido, pero hoy las cosas son distintas.  La visión de Darwin se ha expandido y ha conseguido englobar un nuevo mundo de biología en el que los vínculos entre moléculas y células y entre células y organismos se están aclarando.  La evolución prevalece, pero lo hace proveyéndonos de una riqueza y sutilidad tales que el propio originador de la teoría podría haber encontrado sorprendentes y no podía haber anticipado. 

Por ejemplo, gracias a la astronomía podemos saber que el universo tuvo un comienzo.  Gracias a la física sabemos tanto que el futuro está abierto como que es impredecible.  Por medio de la geología y la paleontología conocemos que la vida misma ha consistido en un proceso de cambio y transformación. Por último, gracias a la biología sabemos que nuestros tejidos no son reservas impenetrables de magia vital sino una sensacional estructura de complejas maravillas, explicables a través de la bioquímica y la biología molecular.  Este conocimiento nos permite ver, quizá por primera vez, las razones que podría tener el Creador para permitir que el proceso de la evolución nos moldeara.

Si él lo hubiera querido así, el Dios que la mayoría de las religiones occidentales enseñan podría haber creado cualquier cosa, incluídos nosotros, de la nada, con solo haberlo deseado.  Quizá en nuestra infancia como especie esa era la única forma en la que podíamos imaginar el cumplimiento del deseo divino.  Pero hemos crecido y algo maravilloso ha sucedido: hemos comenzado a comprender las bases físicas de la vida misma.  Si hubiera sido necesaria una línea constante de pequeños milagros en cada parte del ciclo celular o en cada parpadeo de un cilium, la mano de Dios habría estado escrita directamente en cada ser viviente – sería imposible no percibir su presencia en el borde mismo de la caja de arena humana.  Y aunque eso confirmaría nuestra fe, también pondría en duda nuestra independencia.  ¿Cómo podríamos elegir entre Dios y el hombre si la presencia y el poder divinos fueran tan obvios y controlaran de forma tan absoluta el mismo aire que respiramos?   Nuestra libertad como criaturas de Dios requiere un poco de espacio e integridad.  Y en el mundo material requiere auto-suficiencia y coherencia con las leyes de la naturaleza.

La evolución no es ni más ni menos que el resultado de haber respetado la realidad y la coherencia del mundo físico a través del tiempo.  Para moldear seres materiales que posean una existencia física independiente, cualquier Creador habría tenido que producir un universo material independiente en el cual la evolución habría podido ser una posibilidad.  Aquél que cree en lo divino puede aceptar que el amor de Dios y el regalo de la libertad son genuinos – tan genuinos que engloban la posibilidad de elegir el mal y, si así lo deseamos, enviarnos a nosotros mismos al infierno.  No todos los creyentes aceptarán las crudas condiciones de esta oferta, pero nuestra libertad para actuar necesita una base física y biológica.  La evolución y sus ciencias hermanas, la genética y la biología molecular, proveen dicha base. En términos biológicos, la evolución es la única forma en la que un Creador podría haber moldeado criaturas como nosotros – seres libres en un mundo lleno de auténticas posibilidades morales y espirituales con verdadero significado.

Aquellos que le piden a la ciencia un argumento final, una prueba decisiva, una posición irrefutable desde la cual podamos decidir el asunto de Dios, siempre quedarán insatisfechos.  Como científico, no puedo proclamar nuevas pruebas, ni datos revolucionarios, ni siquiera una mayor profundidad de entendimiento tal que me permita inclinar la balanza en una dirección y otra respecto al tema.  Pero sí que puedo proclamar que para un creyente, incluso hablando en el sentido más tradicional de la palabra, la biología evolutiva no supone en absoluto el obstáculo que muchas veces imaginamos.  De hecho, en muchos aspectos la evolución es la clave que nos permite entender nuestra relación con Dios.

Cuando tengo el privilegio de dar una serie de conferencias sobre la biología evolutiva a mis estudiantes de primer año, normalmente concluyo mencionando el impacto que la teoría evolutiva ha tenido en muchos otros campos, desde la economía hasta la política pasando por la religión.  Intento encontrar una manera de dejar claro que para mí la evolución, entendida correctamente, no está en contra ni de la religión ni de la espiritualidad.  La mayoría de mis estudiantes parecen apreciar estos comentarios.  Sin duda muchos piensan que lo que estoy intentando es ser un tipo justo, seguramente agnóstico, que quiere dejar un mensaje contundente acerca de la evolución sin ofender al capellán de la universidad.

Siempre hay algunos que me buscan después de la charla e intentan que deje las cosas claras.  Entonces me preguntan: ‘¿Cree usted en Dios?’.

Y yo respondo: ‘Sí’.

Y, confusos, vuelven a preguntar: ‘¿Qué tipo de Dios?’.

A lo largo de los años he intentado encontrar una respuesta sencilla pero precisa a esa pregunta.  Y, al final, la he encontrado.  Creo en el Dios de Darwin.

http://www.lupaprotestante.com/blogs/textoseideas/?p=16

¿Puede la evolución sobrevivir sin el darwinismo?

¿Puede la evolución sobrevivir sin el darwinismo?

David Coppedge

29 agosto 2008 — Charles Darwin y la teoría de la evolución parecen cosas equivalentes. Sin embargo, muchos biólogos evolutivos han observado que han sucedido muchas cosas en biología evolutiva desde la muerte de Darwin. Algunos incluso critican a los creacionistas por usar el término «darwinismo» para referirse a la evolución, aunque con frecuencia es también la costumbre de los evolucionistas (p. ej., Genome Research: «Genomics and Darwinism»). Pero últimamente hay un movimiento para eclipsar al viejo Darwin y eliminar totalmente su nombre de la teoría de la evolución. Algunos incluso consideran su principal idea, la selección natural, como un impedimento para el progreso en este campo.

En una carta a Science del 29 de agosto, U. Kutschera de la Universidad de Kassel, en Alemania, sugería la sustitución de «darwinismo» por «biología evolutiva», un término acuñado por Julian Huxley. Esto se debe a que la teoría de la evolución se ha expandido mucho más allá del limitado dominio de Darwin a otras disciplinas como la geología y la informática. También observaba, no obstante, que «necesitamos otra actualización de nuestros conceptos acerca de los mecanismos de la evolución»,sugiriendo con ello que la selección natural es inadecuada.

Un ejemplo distintivo de la actitud de arrinconar a Darwin se vio claramente en una entrevista del 24 de agosto realizada por Susan Mazur a Stuart Newman en The Scoop, una agencia independiente de noticias de Nueva Zelanda. Mazur preguntaba a Newman acerca de su reciente participación en una conferencia a puerta cerrada de 16 biólogos evolutivos en Altenberg, Austria, el pasado julio (véase «Rebelión en el bando darwinista» con fecha de 7/03/2008 y el anticipo que hace Mazur de cuestiones polémicas en The Scoop con fecha de 6 de julio; para una lista de participantes y su declaración pública de los resultados de la reunión, véase el blog Rationally Speaking de fecha de 17 de julio). Algunos de los participantes querían formular una «síntesis evolutiva extendida» con menos selección natural y más de las nuevas perspectivas que han ido cuajando recientemente, como la autoorganización y epigenética. Algunos de ellos contemplan la selección natural como un mero filtro de eliminación selectiva después que otros mecanismos generasen las novedades que llevasen al origen de especies y de planes corporales. Estas ideas siguen siendo polémicas.

Newman describía por qué la autoorganización podría llegar a estructuras complejas. Para evitar malos entendidos, prefiere el término de «plasticidad fenotípica» —

La plasticidad no está solamente asociada con laautoorganización. El automontaje molecular puede también ser plástico. Se reconoce actualmente que muchas proteínas no poseen una estructura tridimensional intrínseca —sus formas y funciones cambian dependiendo de su microambiente, incluyendo otras proteínas que puedan estar presentes o no. La estructura y lafunción de los complejos macromoleculares pueden por ello cambiar de manera espectacular a lo largo del curso de la evolución con un cambio genético mínimo, o como efecto secundario de otros cambios, no impulsados por la adaptación.Esto es muy pertinente para la evolución de estructuras muy complejas como el flagelo bacteriano, un problema en el que insisten constantemente los fastidiosos proponentes del «Diseño Inteligente».

Newman nos dice aquí que las estructuras complejas compuestas de muchos componentes que los científicos del Diseño Inteligente considerarían como de complejidad irreducible, podrían aparecer espontáneamente, así —sin ninguna «fuerza evolutiva» de adaptación o de selección natural que impulse el proceso. Evidentemente, estas ideas suscitarán la sorpresa de los biólogos formados en el darwinismo tradicional.

Newman y Mazur se quejan de que los biólogos del sistema establecido no dan buena acogida a las nuevas ideas de autoorganización. Lo más interesante en el artículo de Mazur es la descripción vitriólica que hace ella de la «industria darwinista» que sigue vendida al tradicional adaptacionismo darwinista. Dice ella que aborrecen el concepto de autoorganización por miedo a que los miembros de la comunidad del diseño inteligente se aprovechen de la situación. Y expresa ella un desdén particular por el NCSE [por las siglas en inglés del Centro Nacional en pro de la Educación Científica, una organización materialista con una postura cerradamente (neo)darwinista], que «orienta a las escuelas en América acerca de qué libros de texto son apropiados».

La directora del Centro Nacional en pro de la Educación Científica,Eugenie Scott, me dijo que su organización no da soporte a la autoorganización porque se confunde con el diseño inteligente, esto es, «diseño independiente de leyes» —como lo describe Michael Behe, un bioquímico de la Universidad de LeHigh. El NCSE también paga unos lucrativos honorarios a los oradores en conferencias que mantienen bien cerrada la tapa de la autoorganización batiendo el tambor de la selección natural darwinista. El NCSE y sus compinchesdemonizan a la comunidad del diseño inteligente, incluso a aquellos que están de acuerdo en que hubo una evolución.La religión no es el blanco, porque incluso la Academia Nacional de las Ciencias admite la religión. De modo que parece que el verdadero blanco son aquellos que no se arrodillan ante la teoría darwinista de la selección natural e impiden el adicional engorde de la solitaria enquistada de la industria darwinista.

La NAS [Academia Nacional de las Ciencias de los EE. UU.] y la NASA/NAI en sus respectivas publicaciones Science, Evolution and Creationism, y Astrobiology Primer también dejan de lado toda mención de la autoorganización. ¿Cuál es su respuesta ante esto?¿Cuál es, a su parecer, la razón de que estas organizaciones sigan alimentando con desinformación al público a costa del erario público?

Algo sorprendido por esta manera tan directa de plantear la cuestión, Newman se mostró de acuerdo, pero con la limitación de que «Yo puedo no usar todos los términos que usted ha usado». Observó Newman que en el juicio de Dover, por ejemplo, se reforzó en la mente del público la idea de que «si crees en la evolución, crees en la teoría de la evolución según Darwin, porque es, se supone, lo mismo. Y si no crees en la teoría de Darwin, has de creer en algo sobrenatural». Mazur citaba luego en negritas su siguiente declaración:

Esto no es válido en absoluto y me parece que es un gran error porque sabemos que existen mecanismos no lineales y lo que yo designaré como saltacionales de desarrollo embrionario que pudieron haber contribuido —y estoy prácticamente seguro de que contribuyeron— a la evolución. Fue Darwin que dijo que si se demuestra que cualquier órgano se ha formado no por pequeños incrementos sino por saltos, su teoría sería por ello errónea. [énfasis en el original].

Newman parece estar dando a entender que, por el mismo criterio de Darwin, la teoría de la selección natural ha quedado refutada. Dice que es una «ortodoxia darwinista» que «todo tenga que ser incremental», incluyendo «algo muy complejo como el flagelo bacteriano o la columna vertebral segmentada, ellos afirman que tuvo que haber surgido de forma incremental». El automontaje y la autoorganización, cree Newman, pueden explicar estas cosas sin selección natural. «Me parece que es un desafortunado error el que están cometiendo algunos defensores de la evolución al adherirse de manera tan fuerte a este dogma ingrementalista darwiniano», que más adelante atribuía a unos «mecanismos inverosímiles e incorrectos». Mazur reaccionó calificando esto como una «ciencia mediocre impuesta sobre el público», y un «desperdicio de fondos públicos en un momento de una grave crisis económica en América».

Newman y Mazur pasaron luego a intercambiar opiniones acerca de cómo la financiación puede ser utilizada para perpetuar un consenso, incluso si el consenso es falso, y cómo el consenso controla la comunicación con el público. «Realmente mina la confianza en la ciencia si se somete constantemente a la gente a lo que llamamos un argumento gesticulantede que toda la complejidad tuvo que tener un origen incremental.» Sin embargo, el mismo Newman, cuando describe cómo la autoorganización podría producir un flagelo, parecía también limitarse a gesticular con las manos.

Esta no es la primera vez que los saltacionistas han atacado a los gradualistas. Forma parte de un tira y afloja periódico que sale a la superficie cada década o dos, porque los criados en el darwinismo y pertenecientes a los círculos académicos cerrados saben que el gradualismo por vía de la selección natural es «inverosímil e incorrecta». El Partido de Darwin se aferra a este gradualismo porque sabe que si el gradualismo se hunde, todo se pierde. No importa cómo se presente el saltacionismo, si con los nombres de equilibrio puntuado o de plasticidad fenotípica o de automontaje, todo esto equivale a milagros naturalistas. ¿Puede alguien creer de veras que un motor fuera borda compuesto por 40 piezas esenciales se automontó sin diseño? Esta fe evoca visiones de tornados en chatarrerías y de explosiones en imprentas. Los darwinistas saben que a los miembros del movimiento del diseño inteligente y a los creacionistas les encantan estas cosas. Facilita mucho su trabajo. Un dinosaurio pone un huevo, y sale un ave. ¡Fantástico!

Es cuestión de reflexionar y de no dejarse arrastrar por la teoría darwinista de la selección natural. ¡No permitamos que siga engordando la tenia de la industria darwinista! (¡Gracias, Susan, por esta pintoresca metáfora!) Por lo que respecta a los que no pertenecemos a la Iglesia de Darwin, y que usamos el cerebro y no la imaginación, preferimos aceptar nuestros milagros del Diseñador inteligente que tiene a la vez el propósito y el poder de realizarlos.

Fuente: Creation·Evolution Headlines – Can Evolution Survive Without Darwin? 29/08/2008

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para Boletín de SEDIN el 9/03/2008 08:34:00 PM

Diversos científicos denuncian fraudes en investigación

Diversos científicos denuncian fraudes en investigación

David Coppedge

 

Un comentario titulado «Hacia la reparación de la integridad científica», publicado en el número de 18 de junio de Nature1 causó sensación. Tres cartas al director en el número de 31 de julio afirmaban que el problema era peor de lo que indicaban Titus, Wells y Rhoades, cuando dijeron que muchas actividades fraudulentas en investigación no se comunican, y sugirieron principios para arreglar el problema.

Las cartas al director eran inquietantes. Dos investigadores brasileños declararon que el fraude está ampliamente extendido en su país: «Si alguna vez se presentan alegaciones sobre mala conducta profesional, las declaraciones oficiales son generalmente vagas y las investigaciones pueden exigir varios años», dijeron. «Los que denuncian estas situaciones son frecuentemente relegados por sus colegas y directivos en sus instituciones».

Una carta de un científico croata decía que la integridad es más común en Estados Unidos que en otros lugares. «Miremos Europa, donde —con la excepción de Escandinavia, Alemania, el Reino Unido y, hasta cierto punto, Francia— hay poca o ninguna regulación para controlar la mala conducta científica. Por ello, los casos individuales de fraude puedenesconderse con más facilidad y pueden ser mucho más comunesque en países con normas establecidas.»

Una carta de dos americanos fue quizá la más preocupante. Opinaban ellos que la falta de honradez es endémica de arriba abajo. «Lascompensaciones académicas y económicas de una deshonestidad calculada y cautelosa por parte de algunos dirigentes científicosson, nos parece, cosas demasiado evidentes para los científicos jóvenes a los que supervisan», decían ellos. «Ninguna cantidad de enseñanza, ni una supervisión más estricta, ni cursos de ética en investigación, arreglarán este problema.»

Bien, posiblemente lo que necesitan los científicos es un cierto temor de Dios.


1. Titus, Wells and Rhoades, «Repairing research integrity», Nature 453, 980-982 (19 junio 2008) | doi:10.1038/453980a.

Es necesario recordar que esto se da en la cultura que nos anuncia que el darwinismo es un hecho de la ciencia. Que se nos diga desde el darwinismo de dónde surgió el concepto mismo de integridad. La ciencia necesita de la moralidad bíblica, tanto si lo reconoce como si no. No puede existir ningún criterio de integridad sin referencia al Dios vivo y verdadero.


 

Lectura adicional:

Jerry Bergman, reseña de la obra de William Broad y Nicholas Wade:Traidores a la Verdad: Fraude y engaño en los salones de la Ciencia (Betrayers of Truth; fraud and Deceit in the Halls of Science —Simon and Schuster, New York, 256 págs.)


Fuente: Creation·Evolution Headlines – Scientists Bemoan Research Fraud 2/08/2008

 

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -www.sedin.org

Inquisición Científica – El Caso Velokovsky

Inquisición Científica – El Caso Velokovsky

Por Lamberto García del Cid

En 1950, Immanuel Velikovsky conmocionó a la comunidad científica de los EE.UU. con su libro Words in Collision (Mundos en colisión), libro que venía a subvertir las teorías científicas y sociológicas de su tiempo. Los conceptos cosmológicos e históricos vertidos en él, constituyeron un violento asalto a ciertas teorías establecidas dentro de los campos de la astronomía, la geología y la biología histórica, poniendo en entredicho a los genios consagrados de tales especialidades, entre ellos Newton y Darwin. El establishment científico se alzó en armas y lo hizo no sólo contra las nuevas teorías vertidas, que hubiera sido en cierto modo normal, sino principalmente contra su lucubrador. Y así, no escatimaron esfuerzos para impedir la diseminación de tales teorías, incluso penalizando a quienes las apoyaban, fueran éstos universidades, sociedades científicas, editoriales, o medios de difusión. El establishment científico consiguió finalmente erigir un muro de hostilidad alrededor del investigador.

Immanuel Velikovsky

El argumento central del libro que causó semejante revuelo podía resumirse así: entre los siglos XV y XVIII antes de Jesucristo, la tierra experimentó una serie de importantes catástrofes naturales. Parte de su superficie se calentó hasta llegar a fundirse y hubo mares que hirvieron y se evaporaron. Surgieron nuevas cadenas montañosas mientras otras desaparecieron. Se elevaron continentes, que causaron inundaciones de ámbito intercontinental e incluso la tierra cambió sus polos magnéticos. Velikovsky apoyaba su descubrimiento con un rico bagaje de noticias escritas, cuyas fuentes se remontan a la Biblia hebrea, los Vedas hindúes, mitos griegos y romanos, y otras leyendas de pueblos antiguos. También aportaba evidencias tomadas del campo de la geología y la paleontología. Lo que causó las referidas catástrofes fue, según Velikovsky, una serie de sucesos astronómicos de extraordinaria importancia. En ese tiempo debió ocurrir una colisión, o casi colisión, de planetas dentro del sistema solar y la tierra fue rozada por la cola de un cometa que terminó por convertirse en el planeta Venus. Estos sucesos, de acuerdo con Velikovsky, ocasionaron un cambio en la órbita terrestre, que es la causa de la actual inclinación de su eje.

CRONOLOGÍA DE LA POLÉMICA

I) Velikovsky firmó el contrato para su libro Mundos en colisión con la editorial Macmillan en 1946. En 1950 el libro estaba listo para ser publicado. En Enero de ese año la revista Harper’s Magazine publicó dos artículos condensando distintos pasajes del libro, bajo el título: “El día que el sol se detuvo”. La edición se agotó. Diversos periódicos de los EE.UU. volvieron a publicar los artículos, a los que siguieron nuevas divulgaciones e incluso una versión para el Readers’ Digest. La mayoría de estas crónicas exageraban las sorprendentes novedades hasta límites sensacionalistas; tanto es así que el mismo Velikovsky amenazó con no hacerse responsable del contenido de los mismos si no se moderaba el tono. Cuando estas sensacionales historias hubieron calado en la imaginación popular, el establishment científico reaccionó. Poco antes de ser lanzado el libro, Macmillan recibió una carta de un tal Harlow Shapley, profesor de astronomía de la Universidad de Harvard, manifestando su asombro porque una casa tan seria como Macmillan se aventurase en el mercado de la mistificación científica. Recomendaba a la editorial que investigase primero el curriculum y los datos personales del Dr. Velikovsky ya que era muy probable que el libro constituyera un “fraude intelectual”.

Harlow Shapley

II) En Febrero de 1950, la revista Science News Letter, editada por el mismo Harlow Shapley, lanzó un ataque contra las teorías de Velikovsky por medio de cinco autoridades científicas pertenecientes a los campos de la arqueología, los estudios orientales, la antropología, la geología y el propio Shapley defendiendo el punto de vista de la astronomía. Este artículo fue publicado para coincidir con la salida al mercado del libro de Velikovsky, libro que, todo sea dicho, ninguno de sus detractores había visto todavía. Si Velikovsky se hubiera contentado con dar al asunto un tratamiento superficial, quizás los académicos le hubieran ignorado por considerar su obra una mera fantasía. Pero Velikovsky basaba sus teorías en investigaciones muy detalladas que abarcaban diferentes disciplinas: historia, antropología, geología, astronomía, biología, etc.

III) A los pocos meses de la publicación del libro, todos los periódicos del país recogían comentarios en contra de las teorías expuestas en él, ataques provenientes de las plumas de renombrados científicos y sus ladradores lebreles. Pero pocos de estos autores se centraban en los hechos expuestos por Velikovsky, sino que sus ataques iban dirigidos a ridiculizar a su autor. Por ejemplo, Paul Herget, director del observatorio de la Universidad de Cincinati afirmaba que las ideas astronómicas del libro de Velikovsky eran “dinámicamente imposibles”, pero no ofrecía ninguna explicación de por qué. El físico californiano H.P. Robertson, por su parte, escribió que el libro era tan ridículo que no merecía refutación, ahorrándose así el tener que exponerla. El físico nuclear Harrison Brown informó a los lectores del Saturday Review of Literature aunque evitó especificar uno sólo de ellos. Que los errores tanto de hecho como de concepto que contenía el libro de Velikovsky podrían llenar treinta folios,

IV) Martin Gardner contra Velikovsky. Traemos a colación este apartado porque Martin Gardner persiguió a Velikovsky (también lo haría con Wilhelm Reich y otros heterodoxos) durante mucho tiempo con su diatribas y porque conforma, junto con Carl Sagan, el tipo de fundamentalista científico contra quienes va dirigido este artículo. Gardner mantuvo desde el principio que el libro de Velikovsky era únicamente una defensa de la interpretación judía ortodoxa del Antiguo Testamento, una burda tentativa de explicar el milagro de Moisés cuando abrió las aguas del Mar Rojo o el de Josué cuando detuvo el sol y la luna. En ningún momento se refiere a las teorías científicas expuestas en el libro, teorías en su mayor parte verificables como veremos más adelante.

Carl Sagan

Siguiendo su conocida táctica de desprestigio, Gardner incluye en los artículos donde ataca a Velikovsky a tipos como Wilbur Glenn Voliva, quien creía que la tierra tenía forma de bizcocho, Frank Scully, autor de un libro titulado “Más allá de los platillos volantes” y que sostenía que éstos venían hacia nosotros pilotados por habitantes de Venus. También mezcla a Velikovsky, sin venir a cuento, con L. Ron Hubbard, el creador de la Cienciología, un credo bajo sospecha de conformar una secta y que posee ideas peculiares sobre el universo. Este método de desprestigio lateral llega al siguiente extremo. Como Velikovsky cita en su apoyo ciertos datos del geólogo George McCready Price, Gardner rebate su fuente de la siguiente manera: “Price comenzó su carrera como conserje y chico de los recados en un colegio adventista de Loma Linda, California, donde ayudaba a poner ladrillos para levantar edificios”. Con este comentario, sin mayor explicación, zanja la autoridad de Price como geólogo. Como puede apreciarse, una forma muy “científica” de rebatir cualquier argumento.

En uno de sus muchos artículos contra Velikovsky, Gardner nos da quizás la clave de por qué los ataques se centran más sobre la persona de Velikovsky que contra sus teorías: “Tanto para los astrónomos como para los físicos, sin excepción, el escenario de Velikovsky resulta tan loco que la mayoría de ellos no han encontrado ninguna razón para perder el tiempo leyéndole”. ¿No es increíble? ¿Cómo puede atacarse, o considerar loca, una teoría que no se ha tenido la delicadeza de leer primero? Y es que debe ser penoso, por lo visto, leer “Mundos en colisión”, pues añade Gardner: “Carl Sagan se molestó no solamente en leer a Velikovsky…” La palabra significativa es “molestó”. ¿Lo habrá leído Gardner? Da lo mismo. Eso no le hubiera impedido emitir el siguiente juicio: “El hecho de que se produjera una catástrofe sísmica mundial a la escala requerida por la teoría de Velikovsky (aprox. 1500 años a. d. C.) está tan absolutamente descartada por la evidencia geológica que ni un solo geólogo “respetable” (el entrecomillado es mío) ha tomado semejante idea en serio”. Claro que nos imaginamos lo que entiende Mr. Gardner por geólogo (o científico) “respetable”.

Como puntualiza R. A. Wilson: “Gardner posee un método infalible para reconocer la ciencia verdadera y la pseudo-ciencia. Ciencia verdadera es aquella que se adapta a su Ídolo y pseudo-ciencia la que lo desafía”. Todos (el subrayado es mío) los geólogos y astrónomos del país. ¿Todos? ¿Del país? La primera afirmación es falsa, pues algunos científicos pertenecientes a esas ramas apoyaron a Velikovsky; la limitación geográfica nos remite a una idea provinciana de la ciencia que parece poseer Gardner y que no va con la reconocida universalidad de ésta. En otro lugar Gardner afirma que el libro de Velikovsky constituye tal entramado de absurdos que así lo han reconocido

V) A pesar de las campañas de desprestigio (o quizás con su ayuda) el libro “Mundos en colisión”Doubleday, editorial que, al carecer de libros de texto, estaba exenta de la presión de las autoridades académicas. permaneció en la lista de los libros más vendidos durante 20 semanas consecutivas. No obstante, cuando más se estaba vendiendo el libro, Velikovsky fue llamado a las oficinas de Macmillan. La editorial le comunicó que los profesores de ciertas universidades importantes se negaban a recibir a sus vendedores, lo que suponía una grave contrariedad para ellos, pues los libros de texto constituían una parte importante de su negocio. Esta circunstancia les obligaba a ceder los derechos de publicación del libro a otra editorial,

Martin Gardner describe este incidente de la siguiente manera: “Bajo la presión de algunos científicos, Macmillan traspasó el libro a Doubleday”. Y añade que las editoriales no deberían publicar libros de este tipo sin la evaluación previa a cargo de científicos competentes. ¿Y quienes serían, deberíamos preguntar al señor Gardner, estos científicos competentes? ¿No se estaría así impidiendo el acceso al público, junto con pseudo-ciencia basura que todos admitimos que existe, de nuevos posibles “paradigmas”, en terminología de Kuhn, que normalmente tardan lustros en ser aceptadas por el establishment científico?

Martin Gardner

Pero ahí no acabaron los problemas en Macmillan. James Putnam, el editor que contrató el libro de Velikovsky, y que llevaba 25 años en la casa, fue despedido sin previo aviso. Macmillan todavía tuvo que realizar otros actos conciliatorios, como patrocinar conferencias y convenciones científicas, para aplacar la ira académica y conservar el negocio de los libros de texto.

LOS HECHOS CIENTÍFICOS

En la época en que Velikovsky escribió su libro, los astrónomos creían que Venus era un planeta viejo y que la temperatura de su superficie era tan fría como la de la Tierra. Se suponía también que su atmósfera se componía en gran medida de vapor de agua o bióxido de carbono. En 1946, repasando el texto de su libro, Velikovsky trató de conseguir la ayuda de científicos que estuvieran en posición de contrastar experimentalmente sus teorías. Para ello hizo públicas tres predicciones sobre el planeta Venus, todas verificables por medios experimentales:

1) Si Venus, como sus teorías conjeturaban, era un planeta relativamente nuevo, la temperatura de su superficie tendría que ser todavía muy alta.

2) Derivado de lo anterior, su atmósfera estaría compuesta principalmente por nubes de hidrocarbono (restos de la cola del cometa).

3) El planeta debería poseer un movimiento de rotación anómalo, perturbación debida a su reciente puesta en órbita.

En 1953, durante una conferencia a los alumnos de la Universidad de Princeton, Velikovsky añadió dos nuevos fenómenos que se derivaban de sus teorías, también susceptibles de verificación:

1) El campo magnético de la Tierra alcanzaría hasta la órbita de la Luna.

2) El planeta Júpiter (del que, según él, se originó el cometa que daría origen a Venus) emitiría en un rango de frecuencia de radio dentro del espectro electromagnético.

¿Qué tienen que ver estos retos científicos expuestos por Velikovsky con la reiterada afirmación de Martin Gardner de que las teorías de éste sólo tratan de restablecer la precisión histórica del Antiguo Testamento de cara a católicos, protestantes y judíos?

Estas predicciones fueron tomadas por los científicos de la época como una prueba de la ignorancia o demencia de Velikovsky, o quizás de ambas. Harlow Shapley se negó a involucrarse en cualquier experimento tendente a probar dichas afirmaciones, aduciendo que algunas de ellas violaban las leyes de la mecánica y que de tener razón Velikovsky, el resto de los científicos tenía que ser una pandilla de ignorantes.

Sin embargo, en poco más de una década desde la publicación de “Mundos en colisión”, todas las predicciones hechas por su autor fueron confirmadas. La nave Mariner, en 1963, determinó que la temperatura de la superficie de Venus rondaba los 800 grados Fahrenheit y que su gruesa atmósfera se componía de pesadas moléculas de hidrocarbono.

En abril de 1955, los doctores B.F. Burke y K.L. Franklin anunciaron a la Sociedad Astronómica Americana el descubrimiento accidental de una señal de radio emitida por Júpiter. En 1962, el Laboratorio de Investigación de la Marina en Washington y la Estación de Seguimiento de Goldstone, en el sur de California, anunciaron que observaciones radiométricas mostraban que la órbita de Venus tenía un ligero movimiento de retracción.

En el mismo año, el satélite Explorer detectó el campo magnético de la Tierra a una distancia de al menos 22 radios terrestres. En 1965 este campo fue detectado en las cercanías de la Luna.

Y ahora de nuevo demos la palabra a Mr. Gardner: “Estoy dispuesto a admitir que Velikovsky no siempre está equivocado”. Pero añade: “Por cada predicción trivial (nótese el desprecio) de Velikovsky que ha sido confirmada hay cientos de ellas que han resultado falsas”. ¿Triviales las predicciones mencionadas? ¿Y dónde están las falsas? Por supuesto, no las nombra.

Resulta interesante, y aleccionador, examinar el comportamiento de algunos de los vociferantes críticos de Velikovsky durante y después de la controversia. El director del Observatorio del Colegio de Harvard, Donald Menzel, trató de refutar las teorías astronómicas de Velikovsky afirmando que si éste tuviera razón, el sol tendría que tener una potencia de 10 billones de billones de voltios, lo cual, en opinión de Menzel, era imposible y, por lo tanto, Velikovsky estaba equivocado.

Por una casualidad extraordinaria, en 1960, V.A. Bailey, profesor emérito de física de la Universidad de Sydney, Australia, anunció el descubrimiento de que el sol poseía carga eléctrica y que en su superficie ésta alcanzaría una potencia de 10 billones de billones de voltios, exactamente la cantidad calculada por Menzel.

Donald Menzel

Menzel, a quien este descubrimiento le dejaba como un tonto, respondió al profesor Bailey en el Harper’s Review, aportando en su defensa una retahíla de cálculos y pidiendo al profesor australiano que se retractase de lo dicho. Bailey contestó por medio de la citada revista, mostrando un error en los cálculos de Menzel que invalidaban sus argumentos, y ratificándose Bailey en sus propios cálculos.

Este mismo Menzel, sobre la predicción de que Júpiter emitiese en ondas de radio dentro del espectro electromagnético, adujo que el acierto de Velikovsky se debía a mera casualidad. En cuanto a la alta temperatura de la superficie de Venus, Menzel argumentó que lo de “alta temperatura” era un término relativo. Olvidó mencionar que él, en 1950, había estimado esta temperatura en aproximadamente 120 grados Fahrenheit, en vez de los 800 detectados por el Mariner. Sobre la extensión del campo magnético de la Tierra, Menzel sostuvo en su día que éste no excedería la distancia de varios diámetros terrestres. El satélite Explorer confirmó que el campo magnético de la Tierra llegaba hasta la Luna.

LOS DEFENSORES

Pero hubo también científicos que tomaron en serio el libro de Velikovsky. Bernard Cohen, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Harvard, escribió con simpatía y entusiasmo sobre “Mundos en colisión” (cambió luego drásticamente de opinión, supuestamente presionado por la institución que le contrataba).

También apoyó a Velikovsky el profesor de la Universidad de Princeton H. H. Hess. En 1962, el físico de Princeton Valentin Bargmann y el astrónomo de la Universidad de Columbia, Lloyd Motz, escribieron conjuntamente una carta al editor de Science dejando constancia de que fue Velikovsky el primero en predecir las altas temperaturas de Venus, las emisiones de radio de Júpiter y la gran extensión del campo magnético de la Tierra. El editor de Science, sin embargo, no quiso publicar esta carta. En su lugar insertó un artículo del novelista Paul Anderson satirizando los descubrimientos del Velikovsky. La revista Scientific American también dejó entrever por qué 50 años antes se había reído de los hermanos Wright. Esta revista no sólo se negó a incluir publicidad del libro “Mundos en Colisión”, sino que en 1956 publicó un duro artículo contra Velikovsky escrito por el físico Harrison Brown, y cuando Velikovsky quiso utilizar sus páginas para responder, le negaron este derecho aduciendo que Velikovsky ya había obtenido demasiada publicidad para su libro en otros medios de comunicación.

En relación a los ataques contínuos de Martin Gardner a Velikovsky, para quien el libro (no se cansa de repetirlo) solo trata de respaldar la historicidad de los milagros del Antiguo Testamento, Velikovsky tuvo también sus defensores. Lynn E. Rose, profesor de filosofía de la Universidad del Estado de Nueva York en Búfalo, en una carta al New York Review of Books de Octubre de 1979, defendía a Velikovsky del calificativo “fundamentalista” acuñado por Gardner en esa misma revista. Tras traer a colación palabras del propio Dr. Velikovsky: “No soy fundamentalista en absoluto, y me opongo al fundamentalismo”, Rose añade que Gardner no conoce los puntos principales de la teoría sobre la que está hablando. En la misma publicación y fecha, Daniel L. Kline, del Centro Médico de la Universidad de Cincinati, se pregunta: “¿Es posible que Velikovsky haya dado con el origen de parte de nuestras tradiciones aun cuando su explicación carezca de base científica? Algunos científicos sensatos están empezando a reconsiderar la teoría cósmica de Velikovsky y se están preguntando, como científicos objetivos, si una idea tan estimulante (el subrayado es mío) podría ser modificada de forma que no resultaran violadas las leyes básicas de la naturaleza.” Y trae Kline en su apoyo la opinión del matemático Dr. Michael Robinson aparecida en Nature, quien sugiere que tales revisiones son posibles.

CONCLUSIÓN

Como puede apreciarse, la “inquisición científica” no sólo está formada por honorables profesores con puestos relevantes en las instituciones científicas, sino que parte de este intransigente tribunal lo forman las revistas encargadas de transmitir al público los hallazgos y conquistas científicas, así como varios free-lancers de la apología científica como Martin Gardner y Carl Sagan.

Velikovsky es sólo una muestra, quizás la más documentada y clarificadora, pero hay más víctimas. Porque como señaló el Dr. Ray Hyman de la Universidad Estatal de Washington en su disertación sobre “Ciencia patológica” en la Conferencia de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, celebrada en 1980, la conspiración para suprimir los libros del Dr. Velikovsky fue más patológica que las herejías del propio Dr. Velikovsky. Y es que resulta difícil de explicar cómo una microscópica “blasfemia”, si tal fuera, pudo desencadenar semejante esfuerzo persecutorio por parte del establishment científico.

Porque es cierto que Velikovsky examinó los mitos bíblicos (entre otros) y especuló sobre la posibilidad de que éstos contuvieran algunos sucesos reales, sucesos exagerados y distorsionados quizás por múltiples transmisiones orales, pero hechos que pudieron acontecer realmente. Quizás la nueva inquisición tema que si un hecho bíblico se confirmase, incluso parcialmente, retornase la superstición religiosa a dominar el planeta. Newton también pensaba que su modelo de universo reconciliaba la ciencia y la Biblia y ahí está, convertido en un símbolo de la Ciencia. La nueva casta sacerdotal, los científicos, han creado una nueva inquisición e inmolan sin piedad a quienes osan salirse del estrecho sendero de conocimientos que ellos defienden, o comprenden.

¿Podéis imaginaros lo que estos modernos paladines de la objetividad y el conocimiento empírico hubieran hecho con Giordano Bruno, Galileo o Miguel Servet? Si tuvieran poder para inmolar en hogueras, el mundo científico actual olería a chamusquina. De hecho el olor a quemado de los libros de Wilhelm Reich todavía permanece en el ambiente.

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Darwin no tuvo en cuenta a Dios

Darwin no tuvo en cuenta a Dios

Los creacionistas se presentan en España para rechazar la teoría sobre la evolución de las especies establecida en el siglo XIX | Uno de sus representantes califica de “charlatanería” la ciencia evolutiva actual

 

                                  Thomas Woodward muestra una reproducción de aminoácidos en cadena durante su conferencia en Barcelona.

Thomas Woodward muestra una reproducción de aminoácidos en cadena durante su conferencia en Barcelona.

Ainhoa Gomà

 

 

Se han presentado en España sin estruendos. Sus teorías: la humanidad no puede ser producto de la evolución de las especies, del tiempo y de la casualidad, como demostró el biólogo británico Charles Darwin en el siglo XIX.

Thomas Woodward, doctorado en Filosofía por la Universidad del Sur de Florida (EEUU), acompañado por el doctor Antonio Martínez, ha desglosado sus teorías sobre las supuestas carencias de la evolución en una conferencia en la Fira de Barcelona, ante un aforo de un centenar depersonas.

Pese a presentarse con voluntad didáctica, Woodward, autor de Darwin contraataca, se ha enfrascado en una extensa explicación sobre las evoluciones de la polilla moteada del abedul y de los pinzones de Galápagos, estudiados por Darwin, junto a supuestas pruebas de algún tipo de inteligencia, como los rostros del Viejo de la Montaña, la silueta que parece dibujarse en una cima de New Hamsphire (EEUU).

Woodward ha sostenido que, lejos de tratarse de una evolución de las especies, el hombre y las otras formas de vida aparecieron “abruptamente”. Fósiles como Lucy, el homínido descubierto en Etiopía en 1974, son, según Woodward “simios”, no relacionados con el hombre.

En los últimos días han sido canceladas las conferencias antidarwinistas previstas en la Universidad de Vigo y León, tras las quejas de la AsociaciónEspañola de Biología Evolutiva (SESBE), por la falta de rigor científico de los actos. Para el oftalmólogo Antonio Martínez se trata de un “intento de inquisición por parte de quién detenta el poder científico”.

Las conferencias se mantienen para el día 19 en el Hotel Puerta Málaga, el 21 en el Centro de Convenciones Mapfre de Madrid y el 25 en el Centro Social Caixanova de Vigo.

Implicaciones metafísicas

Pese a “no ser el objeto de las conferencias”, tanto Woodward como Martínez ha admitido implicaciones metafísicas en sus teorías. El primero ha señalado en el turno de preguntas que “aceptaba” el diluvio y el arca de Noé y el segundo ha afirmado que “la evolución no es la respuesta porque el azar no puede explicar lo que existe” sino “una inteligencia superior”.

Martínez ha explicado, además, que las teorías antidarwinistas no están vinculadas “a la ultraderecha protestante en EEUU”, país donde existe un fuerte debate sobre cómo enseñar la evolución en las escuelas.

Las alternativas presentadas al darwinismo han sido numerosas. Las corrientes con más adeptos, ligan la aparición del hombre al diseño inteligente, algún tipo de panteísmo o simplemente a la creación de Dios. La más variopinta, presentada también por el profesor Woodward, la presencia de extraterrestres en el proceso de aparición de la humanidad, aunque se trate de “la posibilidad estadísticamente más improbable.” 

http://iesblasinfante.foro.ws/5_Bachillerato_303913/Darwin_es_el_enemigo_416.html

Los anti-Darwin no tienen sitio en la Universidad

Los anti-Darwin no tienen sitio en la Universidad

Un grupo estadounidense contrario a las teorías de la evolución inicia una gira por España

DIEGO BARCALA – 17/01/2008 12:12

Negar las teorías evolucionistas de Darwin en un foro universitario parece algo más que un acto de libertad de expresión. Así lo entendió el decano de la Facultad de Biología de la Universidad de León, José Carlos Pena. “No aportaba nada a la labor académica de la facultad”, explica. El decano decidió suspender la conferencia que la entidad estadounidense PSSI (Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica, en sus siglas en inglés) pretendía dar en el aula magna del centro el 23 de enero.

El mensaje que trata de propagar este grupo autodenominado científico en varias ciudades españolas es nítido: “Las teorías de Darwin no responden a la complejidad de los avances científicos en algunas materias como la genética”, reproduce de memoria Antonio Martínez, representante de PSSI en España. Este grupo tiene actos programados en Barcelona (hoy), Madrid (19 de enero), Málaga (21), León (23) y Vigo(25).

Martínez, médico oftalmólogo en León, niega cualquier contacto con el creacionismo (creencias religiosas que atribuyen la creación de cualquier cosa a una fuerza divina). “Nosotros sólo estamos en contra de Darwin, pero no damos otra respuesta. No es cierto que seamos creacionistas. Por ejemplo, uno de los ponentes es judío y agnóstico”, responde.

Sin embargo, la página web de la PSSI está plagada de alusiones a la teoría del diseño inteligente y este grupo goza de un gran apoyo entre las posturas ultraconservadoras de la sociedad de EEUU. El candidato a las primarias del partido republicano Mike Huckabee ha declarado su apoyo a que las posturas creacionistas sean enseñadas en las escuelas como una teoría científica. El presidente de la Sociedad Española de la Biología Educativa, Manuel Soler, advirtió en una carta al decano de las verdaderas intenciones de la PSSI. “Detrás de esos que se llaman científicos está el fundamentalismo ultraconservador”. El decano decidió negarles sus instalaciones, al igual que la Universidad de Vigo.

Creacionismo en España

En España, la Iglesia católica, a través de centros de enseñanza de su órbita, como la Universidad San Pablo CEU -de la asociación católica de propagandistas-, difunde posturas cercanas al creacionismo. Los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia católica que el CEU obliga a estudiar a cada uno de sus alumnos atribuye a la mano divina la creación de la inteligencia humana, sin llegar a negar todos los conceptos probados empíricamente por Charles Darwin.

GURÚS ANTI-EVOLUCIÓN
Médicos cercanos a los foros ultracatólicos

> Geoffrey Simmons
Médico con larga experiencia que ha escrito nueve libros contra las teorías de Charles Darwin. Su título más destacado es ‘What Darwin didn’t know’ (‘Lo que Darwin no sabe’). Es miembro del Discovery Institute, una entidad muy criticada en EE UU por propugnar teorías metafísicas de fuerte contenido religioso como la del diseño inteligente. A pesar de ello, Antonio Martínez le define paradójicamente como judío y agnóstico. Es uno de los conferenciantes de la PSSI.

> Thomas E. Woodward
Ha escrito dos libros contra el darwinismo: ‘Darwin contraataca’ y ‘Dudas sobre Darwin’. Tiene un programa de radio al más puro estilo de los telepredicadores estadounidenses donde difunde posturas creacionistas.

> Isaac Lorenzed
Experto en bioquímica y biotecnología que trabaja como desarrollador de sistemas informáticos en la compañía de software Compaq, según datos de la Sociedad Española de Biología Evolutiva. El presidente de esta sociedad, Manuel Soler, duda del carácter científico de Lorenzed.

> Antonio Martínez
De profesión médico oftalmólogo, es el representante de la PSSI en España. Asegura que es el único miembro de esta asociación en el país desde que ésta se fundó en 2006. Martínez entró en contacto con las creencias anti-evolución durante sus estudios de medicina. La PSSI le fichó después.

SUS IDEAS

Las premisas defendidas desde el creacionismo

>Los ortodoxos rechazan hasta los fósiles
Los seguidores del creacionismo clásico no sólo rechazan la aplicación de las explicaciones de Darwin sobre la evolución del hombre y el resto de especies biológicas, sino que tampoco creen en pruebas científicas como los fósiles. Su interpretación de la Biblia es literal y atribuyen el origen de las especies al Diluvio Universal explicado en el Génesis.

> El contemporáneo trata de crear teorías contra la evolución
Otra versión del creacionismo menos radical que la anterior trata de elaborar teorías científicas en contra de las desarrolladas por Darwin. Niegan la evolución de manera parcial. Son los seguidores del “diseño inteligente” que relacionan la evolución intelectual del hombre con un impulso divino.

> La doctrina social de la iglesia es creacionista pro-evolutiva
Las teorías adoctrinadas en las universidades católicas españolas basan su crítica a Darwin desde el reconocimiento de sus teorías para la evolución larga y natural de los seres vivos, pero con la figura de un Creador.

http://www.publico.es/espana/038085/antidarwin/sitio/universidad/creacionismo

 Lo que Darwin no sabía´: conferencias sobre diseño inteligente presentadas en el Colegio de Periodistas de Catalunya

 

BARCELONA, 25/12/2007 (ACPress.net)

El pasado miércoles tuvo lugar el acto informativo en rueda de prensa sobre las conferencias “Lo que Darwin no sabía” que se harán durante el próximo mes de enero en diversas ciudades de España. Las conferencias tratan sobre el cuestionamiento del neodarwinismo desde la teoría del diseño inteligente y estarán a cargo de científicos europeos de gran nivel.  

El Colegio de Periodistas de Catalunya acogió el pasado miércoles una veintena de personas en el acto de presentación de las conferencias sobre el diseño inteligente(video, 4 Mb), que se harán a partir del próximo mes de enero en diferentes puntos del Estado.  

La presentación contó con dos ponencias a cargo del doctor y miembro de la Asociación de Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica (PSSI), Antonio Martinez, y el doctor y bioquímico de Zurich, Isaac Lorencez. Ambos hablaron sobre las realidades estructurales de la vida y la complejidad irreductible en los mecanismos de la vida biológica.

A los asistentes se les obsequió con una copia del documental “La Clave del Misterio de la Vida”, que explica a través de diversos expertos términos como “la complejidad irreductible” o la hipótesis del diseño inteligente de una forma argumentada e ilustrativa. Estos términos, y en esta línea va el contenido de la conferencia, consiste en ofrecer argumentos científicos sólidos que muestran que la creación –dada su complejidad- es imposible achacarla a un proceso evolutivo como defendía Darwin, y en cambio sí apoyan que se trate de una realidad “diseñada” de manera inteligente.

CONFERENCIAS “LO QUE DARWIN NO SABÍA”
Las diferentes conferencias que habrá a partir del 17 de enero contarán también con las ponencias del doctor Geoffrey Simmons, autor del libro “Lo que Darwin no sabía”; y el doctor Thomas Woodward, autor de libros como “Darwin contraataca” o “Dudas sobre Darwin” (Doubts About Darwin). En las plenarias habrá también tiempo de coloquio y preguntas para los asistentes.

CALENDARIO DE LAS CONFERENCIAS
Barcelona: Jueves 17 de enero de 2008. Lugar: Pabellón 2, Sala 2.33 – Fira de Barcelona / Gran Vía, C. de la Botànica 62, HOSPITALET
Bus 79 – FGC estación Europa/Fira (primera estación desde FGC de Plaza Espanya)

Málaga: Sábado 19 de enero de 2008. Lugar: Hotel Puerta Málaga. Primera sesión a las 11.00 y segunda sesión a las 19.00.

Madrid: Lunes 21 de enero de 2008. Lugar: Centro Convenciones Mapfre. Primera sesión 12.30. Segunda sesión 19.00.

León: Miércoles 23 de enero de 2008. Primera sesión 13.00 (Aula Magna de Facultad de Biología, Universidad de León), segunda sesión 20.30 (Salón de Actos del Colegio de Médicos).

Vigo: Viernes 25 de enero de 2008. Primera sesión a las 12.30 (lugar: Aula Magna, Escuela Superior de Ingenieros de Telecommunicaciones, Universidad de Vigo). Segunda sesión a las 20.00 (lugar: Centro Social Caixanova).

Para inscribirse u obtener más información pueden visitar la página web:www.loquedarwinnosabia.com.

MULTIMEDIA
Pueden ver aquí un video de la presentación en rueda de prensa en Barcelona de esta serie de Conferencias (video, 4 Mb). 

http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticia.php?n=8106

Richard Dawkins dice que el Islam está importando el creacionismo

Queja

Richard Dawkins dice que el Islam está importando el creacionismo

El conocido científico británico Richard Dawkins se ha quejado de que el Islam esté “importando el creacionismo” en las escuelas del Reino Unido.

EFE Dawkins, etólogo y biólogo evolutivo británico, además de declarado ateo y humanista, critica también al Gobierno británico por permitir que se enseñen esas teorías, contrarias a la ciencia, en las aulas de este país.

“La mayoría de los musulmanes devotos son creacionistas así que en las escuelas, muchos hijos de padres musulmanes se limitan a repetir lo que les han enseñado”, denuncia el científico, citado hoy por el diario “The Daily Telegraph”.

Según el profesor de la Universidad de Oxford, el Gobierno laborista “podría hacer más” contra ese fenómeno, pero no lo hace por su defensa “fanática del multiculturalismo y de la necesidad de respetar las diferentes tradiciones de las que proceden esos niños”.

Para Dawkins, autor de libros como “El espejismo de Dios”, “El relojero ciego” o “El gen egoísta”, la ciencia está amenazada en las escuelas porque el Gobierno acepta que se discutan en ellas las teorías nada científicas sobre el “diseño inteligente” como “uno entre varios puntos de vista sobre la evolución”.

“El Gobierno considera estupendo que los niños se eduquen de acuerdo con sus religiones tradicionales, pero yo llamo a esto lavado de cerebro. Parece que a los profesores les da miedo que los tachen de racistas” si lo critican, señala el científico.

“Es prácticamente imposible decir nada contra el Islam en este país porque si uno lo hace se ve inmediatamente acusado de racista o de fobia antiislámica”, se lamenta el biólogo, que acaba de realizar un programa de televisión sobre el tema para el cual entrevistó a escolares de quince años en una escuela secundaria de Londres.

“Me asustaron las barreras que encontré al aprendizaje. Yo les mostraba las pruebas (a favor de la teoría de la evolución), pero los muchachos me respondían que no era eso lo que enseñaba el libro sagrado”, explica el científico.

Dawkins cree que todo eso facilita la labor de los fanáticos: “Creo que nos enseñan a respetar demasiado la religión frente a otro tipo de opiniones”, reflexiona.

El biólogo critica también el creacionismo de base cristiana: “No basta con decir que se trata de dos teorías: una llamada evolución, y la otra, génesis”.

“Si nos ponemos así, ¿por qué no hablar entonces de la tribu nigeriana según la cual el mundo se creó a partir del excremento de las hormigas?”, se pregunta Dawkins.

http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008080400_18_163056__CienciayTecnologia-Richard-Dawkins-dice-Islam-esta-importando-creacionismo

Neandertales y homo sapiens, igual de inteligentes

Estudio

Neandertales y homo sapiens, igual de inteligentes

 

La extinción de los neandertales no se debió a que fueran menos inteligentes que el homo sapiens, el antepasado directo del hombre, asegura un estudio realizado a las herramientas que usaron ambos grupos primates.

EFE Los resultados de la investigación publicados hoy por la revista “Journal of Human Evolution” son una nueva prueba que refuta la supuesta superioridad intelectual de los homo sapiens y que ha sido sustentada durante más de 60 años, según los científicos.

Esta investigación se agrega a otros estudios según los cuales los neandertales eran tan buenos cazadores como los homo sapiens.

También afirman que no existían diferencias notables entre ambos grupos en su capacidad de comunicación.

Los neandertales usaban herramientas de piedra que eran principalmente romas, en tanto que los homo sapiens usaban piedras más afiladas que, para muchos arqueólogos, eran prueba de su intelecto superior.

Esas herramientas fueron producidas por el homo sapiens durante la colonización de Europa, aproximadamente hace 40.000 años.

Hasta hace un tiempo se creía que con esas herramientas o armas los antepasados del hombre habían superado y terminado por expulsar a sus rivales de la Edad de Piedra.

Sin embargo, los científicos de la Universidad de Exeter, de la Universidad Metodista del Sur y de la Universidad Estatal de Texas, dicen que no existe diferencia en la eficacia de ambas tecnologías y, más aún, es posible que las herramientas usadas por los neandertales hayan sido mejores que las del homo sapiens.

Los neandertales, que serían una especie diferente al homo sapiens, surgieron durante la glaciación europea, en tanto que los antepasados del hombre aparecieron en África y se propagaron al resto del mundo hace entre 40.000 y 50.000 años.

Se cree que los neandertales se extinguieron hace unos 28.000 años, lo que sugiere al menos 10.000 años de posible interacción con los homo sapiens.

Según Metin Eren, estudiante de arqueología experimental de la Universidad de Exeter y autor principal del estudio, éste pone en tela de juicio viejas presunciones de que los homo sapiens eran superiores a los neandertales.

“Es hora de que los arqueólogos comiencen a buscar otras razones de la extinción de los neandertales y la supervivencia de nuestros antepasados”, señaló.

Para Eren “tecnológicamente hablando no existe diferencia entre una herramienta y otra. Cuando pensamos en los neandertales, necesitamos dejar de pensar en términos como ‘estúpido’ o ‘menos avanzado y pensar en que eran ‘diferentes'”, manifestó.

http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008082600_19_172559__Ciencia-Neandertales-homo-sapiens-igual-inteligentes

El Origen Evolutivo de la Comunicación Vocal Es Muy Antiguo

Biología
El Origen Evolutivo de la Comunicación Vocal Es Muy Antiguo

15 de Septiembre de 2008.

Robert Barker/Cornell UniversityLas conexiones nerviosas que, con la evolución, condujeron al lenguaje humano, probablemente ya estaban establecidas cientos de millones de años atrás.

Al hacer un mapa de las neuronas en desarrollo en larvas de peces Porichthy recién salidas del cascarón, y compararlas con otras especies, Andrew H. Bass, profesor de Neurobiología y Conducta en la Universidad Cornell, y sus colegas Edwin Gilland de la Universidad Howard y Robert Baker de la Universidad de Nueva York, descubrieron que la red neuronal que subyace en la producción de sonidos en los vertebrados puede rastrearse hacia atrás en la historia evolutiva, hasta una época ubicada mucho antes de que los primeros animales se aventuraran en tierra firme.

Bass utilizó tintes fluorescentes para identificar grupos distintos de neuronas en los cerebros de larvas de peces Porichthy, conocidos por los fuertes zumbidos que los machos adultos generan con sus vejigas natatorias para atraer a las hembras a sus nidos.

Utilizando microscopía de escaneo láser confocal, el equipo de investigación observó conjuntos de células en cierta parte del cerebro en desarrollo de las larvas mientras formaban sus conexiones y crecían para formar las redes que controlan la vocalización en los peces maduros.

La microscopía confocal hace posible la observación de diferentes poblaciones de neuronas al mismo tiempo, y esto permite precisar de manera fiable su ubicación entre sí.

Los investigadores descubrieron que las neuronas en ciertos compartimientos del cerebro, los cuales se supone que controlan los patrones de generación vocal de los vertebrados, dan lugar a la circuitería del núcleo del motor vocal (el sistema neurológico que gobierna los zumbidos emitidos por los peces).

Al comparar el sistema con la circuitería neurológica subyacente en las vocalizaciones de anfibios, aves, reptiles y mamíferos, incluidos los primates, los investigadores descubrieron que aunque las redes varían en complejidad, sus atributos fundamentales se conservan.

El estudio también brinda el marco adecuado para que los neurocientíficos y los biólogos evolutivos que estudian la conducta social de distintas especies profundicen en esta línea de investigación. Y también muestra la importancia de este grupo de animales para comprender, desde la perspectiva evolutiva, la conducta, el sistema nervioso y cuán importante es la comunicación social entre los animales, no sólo entre los humanos.

Información adicional en:


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¿Ateísmo o pereza?

Autor: Máximo Álvarez Rodríguez | Fuente: Catholic.net 

¿Ateísmo o pereza?

  Nos hemos vuelto muy cómodos y por eso no queremos complicarnos la vida buscando a Dios ni que Él nos la complique a nosotros  
¿Ateismo o pereza?
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Una de las acciones que más me reconfortan es recordar con especial intensidad que Dios es mi Padre, aunque pienso que si cada vez es mucho mayor el número de ateos, quiere decir que son muchas las personas para las que esto no significa nada y podría ocurrir, que aquellos que siempre hemos puesto toda nuestra confianza en Dios, nos sintiéramos contagiados y desanimados ante el aumento de la increencia.

Generalmente el ateísmo se ha considerado casi siempre muy unido a la soberbia. El hombre llega a creerse tan importante que se permite eliminar a Dios, prescindir de él o decidir que no existe. No deja de ser un gran atrevimiento, porque uno podría llegar a decir: Señor, no te veo, no te entiendo, no te comprendo… Pero pasar de ahí a negarlo es un salto demasiado grande, teniendo en cuenta lo poco que somos.

La ignorancia también tiene mucho que ver con la negación de Dios. Pero, ojo, que ser ignorante no quiere decir que se carezca de títulos o de estudios. Una persona puede tener carrera universitaria con muy buenas notas en esa especialidad y ser un ignorante en otras materias como filosofía, historia, religión… En efecto, la teología, la religión… requiere muchas horas de estudio si uno quiere tener algo de idea. Hemos de reconocer que la ignorancia religiosa es muy grande tanto en hombres de ciencia como en cristianos de buena voluntad. En todo caso hay una sabiduría muy profunda que no la dan sólo los libros y que brilla bastante por su ausencia.

Quizá por todo ello habría que añadir a la soberbia y a la ignorancia, compañeras inseparables del ateísmo, la pereza. La pereza mental de no pararse a reflexionar, a buscar, a leer, a investigar. Se habla a la ligera sin tomarse la molestia de formarse ni informarse, ni siquiera pensar seriamente. Escribo estas lineas tras una ardua jornada intentando combatir en las aulas la ignorancia religiosa. Pero el cansancio y el estress no viene del hecho de tener que hablar y explicar a los alumnos, sino de la indiferencia, la falta de interés y de acogida, del desprecio a cuanto se ha vivido, investigado o escrito sobre Dios.

En el fondo nos hemos vuelto muy cómodos y por eso no queremos complicarnos la vida buscando a Dios, ni que Él nos complique la vida. Es la vieja táctica del avestruz que esconde la cabeza bajo el ala pensando que así se aleja el peligro. Para no enfrentarnos con el tema de Dios lo aparcamos a un lado. Por eso si hubiera que clasificar a los ateos en varios grupos y quedarse con alguno, me quedaría con los que lo son después esforzarse en buscar a Dios… porque, además, llegarán a encontrarlo. 

http://es.catholic.net/temacontrovertido/326/2779/articulo.php?id=3381

La Clave del Misterio de la Vida

 La Clave del Misterio de la Vida

La Clave del Misterio de la Vida 

Sinopsis:

En 1859, Charles Darwin publico El Origen de las Especies. En esta obra, argumentaba el que toda la vida en la tierra era producto de procesos naturales sin dirección. Tiempo, azar y selección natural.
A partir de Darwin, los biólogos se han valido de estos procesos para explicar el origen de los seres vivos. Pero en la actualidad este mecanismo se está poniendo en tela de juicio como nunca en el pasado.
La Clave del Misterio de la Vida cuenta la historia de científicos coetáneos que están proponiendo una potente idea, pero objeto de mucho debate-la teoría del designio inteligente.
Utilizando animaciones fruto de los últimos avances de la técnica de sistemas computacionales. La Clave del Misterio de la Vida le transportará al interior de la célula viva para explorar sistemas y máquinas que dan una evidencia inequívoca de diseño. Motores giratorios que dan vueltas a 100.000 rpm. Un sistema biológico de tratamiento de información más potente que ninguna red de computadoras. Y una molécula en forma de hebra que almacena instrucciones para construir los componentes esenciales de cada organismo viviente sobre la tierra.
Este convincente documental examina una idea que tiene la capacidad de revolucionar nuestra comprensión de la vida…. y de desvelar el misterio de su origen.

Ver Videos sobre este tema 

Fuente.

http://www.divxtotal.com/la-clave-del-misterio-de-la-vida-descargar-torrent-14318.html

Dimite el científico británico que defendió la enseñanza del creacionismo en las aulas

Dimite el científico británico que defendió la enseñanza del creacionismo en las aulas

EL MUNDO y AGENCIA EFE
MADRID.- La defensa que Michael Reiss, un destacado miembro la Royal Society británica, hizo del creacionismo le ha costado el puesto. Reiss ha dimitido tras la polémica originada, y las críticas recibidas por parte de la comunidad científica.

Lo ha hecho menos de una semana después de que abogara en una reunión científica porque se impartiera el creacionismo como una “idea sobre el mundo” y no como una “teoría errónea” en las aulas británicas. En esa intervención, que realizó en el Festival de la Ciencia en Liverpool, añadió también que era contraproducente desterrar de las escuelas las teorías alternativas sobre el origen de la vida y del universo, basándose en que carecen de base científica.

Reiss se marcha tras la polémica generada por sus palabras y las críticas recibidas por parte de sus colegas que entendieron que la defensa del creacionismo ponía en entredicho la reputación de la entidad. El premio Nobel de Medicina Richard Roberts describió las opiniones expresadas en público por su colega de “escandalosas” y escribió una carta al presidente de la Royal Society, lord Rees of Ludlow, en la que exigía el despido de Reiss.

El premio Nobel de Química Harry Kroto, miembro también de la Royal Society, escribió por su parte otra carta recordando que había advertido en su día del peligro de nombrar a un religioso (hay que recordar que compatibiliza su labor en esta institución junto con su cargo de pastor anglicano) como Reiss director de educación de esa institución.

Tras la polémica originada, la Royal Society publicó un comunicado en el que explicaba que los comentarios del profesor Reiss, que se había expresado en su condición de directivo de esa entidad, podían fácilmente “malinterpretarse”. “Aunque no era ésa su intención, se ha dañado la reputación de la Sociedad”, señala el comunicado.

Según esta institución, “el creacionismo carece de base científica y no debería formar parte del currículo científico. Y si un joven suscita el tema del creacionismo en una clase de ciencia, los profesores deberían poder explicar por qué la evolución es una teoría de sólida base científica, lo que no es el caso, de modo alguno, del creacionismo”.

Muchos miembros de la Royal Society, entre ellos también el biólogo y divulgador científico Richard Dawkins, han expresado su preocupación por la proliferación de escuelas religiosas en el Reino Unido y la influencia creciente de la fundación Templeton, de Estados Unidos, que trata de establecer vínculos entre ciencia y religión.

Harry Kroto pone como ejemplo de lo que puede suceder si no se le pone coto a tiempo lo que ocurre en Estados Unidos, donde la derecha fundamentalista religiosa cada vez ejerce mayor control sobre la política, la judicatura, la educación y los medios de comunicación.

“Bastaría que saliese elegido presidente John McCain y que fuese víctima de un ataque cardíaco para encontrarnos al frente del país más poderoso del mundo a Sarah Palin, una partidaria del creacionismo”, advirtió Kroto.

Vaticano: Evolucionismo no es irreconciliable con la Iglesia

Vaticano: Evolucionismo no es irreconciliable con la Iglesia

 

Al menos, “a priori”, según destacó el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, quien, además, no consideró necesaria una disculpa póstuma.

El Vaticano no cree que haya razón para pedir una disculpa póstuma al británico Charles Darwin por las controversias religiosas generadas por su teoría de la evolución, de 150 años, según reveló este martes el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, el arzobispo Gianfranco Ravasi.

“Su teoría de la evolución no es a priori irreconciliable con la doctrina de la Iglesia católica y con el mensaje de la Biblia”, dijo Ravasi en la presentación de un congreso que se realizará en marzo de 2009 sobre la obra de Darwin.

El arzobispo hizo este comentario después de que el jefe de asuntos públicos de la Iglesia anglicana dijera el lunes que la institución debería disculparse porque no supo comprender la teoría de Darwin en su momento.

Según Ravasi, a diferencia de muchos cristianos protestantes, la Iglesia católica nunca condenó a Darwin o a su obra sobre el origen de las especies, publicada en 1859, y agregó que su libro nunca fue puesto en una lista de obras desacreditadas.

“Quizás deberíamos perder ese costumbre de disculparnos”, consideró el arzobispo, quien cree que la historia no puede ser vista como un “tribunal” eterno. Sin dudas la teología y la ciencia trabajan en terrenos diferentes, añadió.

Darwin escribió sobre la evolución de las especies y por lo tanto de los hombres en un período de cientos de miles de años, mientras que según la Biblia Dios creó al mundo en siete días.

Este será el tema de discusión que tratarán expertos internacionales en marzo en Roma patrocinados por el Consejo Pontificio para la Cultura.

Fuente: radiocristiandad.wordpress.com

El creacionismo en los países islámicos

El creacionismo en los países islámicos

Dr. Manuel Carmona | oldearth.wordpress.com

islam
En un reciente número de la revista Science (vol 322: 1637-1638 ) Salman Hameed explica el fenómeno del islamismo en un artículo titulado “Bracing for Islamic Creationism”. Reproduzco aquí algunos aspectos que considero relevantes de este artículo.

Salman Hameed

La evolución biológica es un concepto demasiado nuevo para la mayoría de los musulmanes, y entre ellos todavía no se ha producido un significativo debate. Se espera que en las próximas décadas, con el incremento de las enseñanzas en ciencias biológicas, que se están empezando a producir, el debate aparezca.

Visión de la evolución por parte del profesorado

Igual que no existe un Islam monolítico, no hay una postura “oficial” acerca de la evolución. De hecho hay versos del Corán que hablan de la creación del universo, así como de todos los seres vivos de la Tierra, pero los detalles no quedan muy claros.
Por ejemplo, la narración del Corán incluye una creación en 6 días, pero no deja claro cuál es la longitud de un día. Un día se define como “los miles de años que tú cuentas” (32:5) o cómo “un día cuya longitud es de 50.000 años” (70:4). Esta ambigüedad deja abierta la posibilidad de una Tierra muy vieja. De hecho, los creacionistas de la Tierra joven no existen en el mundo musulmán, y un universo de miles de millones de años de antigüedad es comúnmente aceptado.

Desde el punto de vista de la evolución biológica, los alumnos islámicos presentan una amplia gama de opiniones que representan su amplio político y cultural, desde la secular Turquía, a la monarquía conservadora de Arabia Saudita o los musulmanes emigrados a Europa o los Estados Unidos.

La oposición a la evolución, a menudo, no se centra en ningún verso particular del Corán, sino a un miedo cultural y social que algunos musulmanes poseen hacia esa teoría. Adnar Optar presenta su “ciencia” desde el Institute for Creation Research y, más recientemente, desde el movimiento del Diseño Inteligente. Su organización, localizada en Turquía, produce documentos, panfletos y libros anti-evolución que están disponibles de forma gratuita en Internet. Como la idea de una Tierra anciana no contradice su religión, él no tiene problemas en presentar un creacionismo biológico en un universo de miles de millones de antigüedad. En lugar de eso, su ideario coloca a la evolución como un concepto materialista y ateo del mundo.

Algunos destacados profesores islámicos también rechazan la evolución. Por ejemplo Seyyed Hossein Nasr, un profesor de estudios islámicos de la George Washington University, que considera la evolución una ideología, no una teoría científica. Similar punto de vista comparte Muzaffar Iqbar, un bioquímico, editor de la revista canadiense Islam and Science: Journal of Islamic Perspectivas on Science. En un reciente editorial escribió cuáles eran las implicaciones lógicas de la evolución: lleva a la destrucción de la santidad de las especies. Concluye afirmando: no solamente cada especie preserva sus características, sino que además reciben las órdenes divinas…y actúan de acuerdo a como nos dice el Corán. La hormiga y la abeja siempre han sido hormiga y abeja, y siempre lo serán en el futuro”.

Sin embargo, otros muchos aceptan la evolución. A menudo esa aceptación viene justificada en el contexto del Corán o por aspectos que conciernen a ideas de filósofos musulmanes medievales. Por ejemplo el filosófo del Sudeste asiático Mohammad Iqbal, informa acerca de que el filósofo del siglo IX Al-Jahiz ya había apuntado hacia la posibilidad de una evolución, y que Ibn-Maskwaith, en el siglo XI puede ser considerado como el primer pensador musulmán que hizo un boceto acerca de la evolución. De hecho, algunos filósofos musulmanes de la Edad Media elaboraron teorías acerca de ancestro comunes, pero ninguno de ellos elaboró algo parecido al concepto de selección natural.

La evolución humana, sin embargo, es excluida de este esquema. Algunos pensadores han llegado a postular alternativas creativas con el fin de reconciliar el Islam con la evidencias del origen humano a partir de los homínidos. Por ejemplo, Maurice Bucaille es famoso en el mundo islámico por un libro en el que apunta que muchos de los descubrimientos realizados por la ciencia moderna ya habían sido mencionados en el Corán; acepta la evolución animal hasta los homínidos, pero después apunta a que sólo un grupo “especial” de homínidos dio lugar a los humanos. Esta idea esta lejos de ser aceptada por la comunidad científica.

También hay muchos biólogos y médicos musulmanes que aceptan la evolución en los mismos términos en los que se acepta por parte de los creyentes de los países occidentales. Aunque su número es bajo, su educación y posición social presenta un importante papel en decisiones políticas.

 

 

Opinión de la población en general

No hay mucha información acerca de la ciencia, en general, en los países musulmanes. Un reciente estudio sobre la aceptación de la evolución en el mundo, incluyó un país musulmán (Turquía). Este estudio mostró que alrededor del 25% de los adultos entrevistados estaba de acuerdo con la fraselos humanos tienen su origen en organismos más primitivos, un valor bastante por debajo del valor obtenido en EEUU (donde esa frase es aceptada por el 40%).

Un reciente estudio sociológico efectuado en diversos países musulmanes (Indonesia, Paquistán, Egipto, Malasia, Turquía y Kazastán, incluyó preguntas relacionadas con sus ideas religiosas.

A la pregunta de si estaban de acuerdo o en desacuerdo con la teoría de la evolución de Darwin, sólo el 16% de indonesios, el 14% de paquistaníes, el 8% de egípcios, el 11% de malayos y el 22% de turcos estaban de acuerdo. El dato más sorprendente lo ofreció Kazastán, dónde sólo el 28% de los kazajos toma la evolución como algo falso, valor mucho más bajo que el de los EEUU, donde el 40% de la población adulta piensa que la evolución es falsa.

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El mayor problema en estos países es el concepto que tienen de evolución. Muchos de los musulmanes entrevistados confunden el concepto de evolución con ateísmo, por lo cual sólo puede aceptado como anti-religioso.

La docencia de la evolución

La evolución se incluye en los curricula de las enseñanzas medias de muchos países musulmanes. De hecho las fundaciones de ciencias de 14 países musulmanes, que incluyen a Paquistán, Irán, Turquía, Indonesia y Egipto, recientemente firmaron un acuerdo con el Interacademy Panel (IAP, una red académica de ciencias) que apoya la enseñanza de la evolución, incluyendo la evolución humana. Sin embargo, en general, la biología se enseña en un ambiente altamente religioso. Por ejemplo en Paquistán, donde no existe una separación entre el estado y la religión, uno de los objetivos de la enseñanza de biología es “capacitar a los alumnos para que aprecien que Alá…. es el creador y sostén del universo”. Los libros de texto incluyen relevantes versículos del Corán acerca del origen y de la creación de la vida. En los libros de biología de Paquistán, la biología es presentada como un hecho científicamente demostrado, pero introducen la frase del Corán que dice “y es Él quien ha creado todas las formas de vida”. Además, pese a que la evolución es presentada como un hecho, la evolución humana no está presente en los libros de texto. El resto de capítulos de la evolución no se extienden en su docencia, sino en explicar aspectos prácticos de la biología relacionados con la salud, medio ambiente o biotecnología.

Asgar y Alters entrevistaron recientemente 18 profesores en las localidades paquistaníes de Karachi y Lahore. Todos ellos se mostraron de acuerdo con usar explicaciones religiosas para explicar el origen de la vida, sin embargo enseñaban tanto la idea religiosa, como la evolución. La mayoría (14 de 18 ) aceptaban la evolución de los organismos como posible, pero 15 de 18 rechazaban la evolución humana. Todos coincidían en que no hay contradicciones entre el Islam y la ciencia.

Divulgación de la evolución

Para acercar la evolución a los habitantes de los países musulmanes hay que enfatizar en sus aspectos prácticos, en sus aplicaciones y enseñar que es una de las piedras angulares de la biología moderna. La academia de ciencias musulmanas ha de tener en cuenta tanto la realidad política como cultural en cada uno de los países. La religión en muchos de estos países juega un papel muy importante en la sociedad y en la cultura, y éste es un aspecto muy importante a lo hora de la divulgación científica. Como científicos, debemos presentar la mejor ciencia posible. Las ideas acerca de la evolución humana presentarán problemas, pero es posible encontrar un acomodo pacífico a estas teorías en el mundo musulmán. Sin embargo, la correlación entre la evolución y el ateísmo han de ser eliminada de raíz del debate.

El dr. Manuel Carmona, un prestigioso cientifico español,  editó en su blog esta nota y  concluyó este interesante artículo con una reflexión de Salman Hameed, autor del artículo de Science, traduciéndolo al español. 

Hay un gran prestigio hacia la ciencia y los científicos en el mundo islámico. Los científicos, y especialmente los biólogos, deben de aprovechar esta circunstancia para escribir artículos en revistas, periódicos y otras publicaciones musulmanas, ofreciendo docencia en ciencias en general y de evolución en particular. Harun Yahya es la voz que más fuertemente se oye acerca de la evolución en el mundo musulmán, no podemos dejar que los creacionistas islámicos lleven la iniciativa.

¿Los seres humanos no inventaron la agricultura?

¿Los seres humanos no inventaron la agricultura?

Posted: 21 Jan 2009 03:14 AM PST

Las hormigas Atta, también llamadas hormigas arrieras o cortadoras de hojas, son un ejemplo paradigmático de mente colmena y de laborioso trabajo en grupo. Bajo tierra construyen ciudades con una densidad demográfica que supera las grandes ciudades humanas. De varios metros de profundidad y de hasta 20 metros de circunferencia.

Al trabajar todas juntas, en la superficie parecen un ancho y bullicioso río de color verde, pues son capaces de transportar en sus fauces fragmentos de hoja que superan en mucho su tamaño y su peso. Desde arriba parece que las hojas se mueven solas, como pequeñas alitas mercurianas, porque las hormigas, en comparación, son diminutas respecto al pedazo de hoja que llevan encima. Imaginaos la siguiente equivalencia: miles de seres humanos avanzando en tropel, cada uno transportando en su espalda un árbol entero. Todas llevando diligentemente el cargamento a una metrópolis subterránea dividida en miles de cámaras conectadas entre sí por un dédalo de túneles. La imagen asusta.

Pero lo más curioso de todo es que las hormigas, en realidad, no se alimentarán de estas hojas (sólo de su savia), sino que las masticarán y las convertirán en una especie de papilla con la que abonarán los huertos de hongos del hormiguero. Sí, habéis leído bien. Las hormigas Atta son una especie de minúsculos pero fortachones agricultores (o micocultores) que luego se alimentan de unas pequeñas protuberancias redondeadas que nacen en los hongos. Al alimentarse sólo de esta parte, llamada gongylidia, efectúan de paso una poda del hongo que también evitará que éste complete su desarrollo.

Resumiendo: las hormigas en realidad transportan abono para cultivar hongos bajo tierra, un tipo de hongo que ya se ha aclimatado de tal modo a la vida en la metrópolis subterránea que sólo crecen correctamente en el interior de los hormigueros y bajo el cuidado atento de las hormigas. Las Atta fueron agricultoras que no se comían las semillas y esperaban una gratificación diferida antes que nosotros lo fuéramos, cuando aún andábamos por el mundo como cazadores-recolectores.

Tan fundamentales son estos hongos para la supervivencia de la colonia que, si la reina quiere fundar otra nueva colonia, siempre volará hacia su nuevo destino cargada con un cultivo de hongo con el que sembrar la primera cosecha. De la misma manera que lo hicieron durante la Segunda Guerra Mundial Florey, Chain y sus colegas de Oxford: viendo que la invasión alemana era inminente, transportaron en secreto el valioso cultivo del hongo de la penicilina que acababan de descubrir infectándose con él la ropa.. Como hormigas antropoides huyendo del oso hormiguero llamado Hitler.

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El mito de la testosterona

El mito de la testosterona

Posted: 21 Jan 2009 03:48 PM PST
Se habla a menudo de la testosterona, sobre todo para justificar los comportamientos violentos, las ansias de conquista territorial o los arrebatos de ambición de un tiburón de Wall Street; todas ellas, claro, facetas puramente masculinas, pues el hombre es el que posee mayores concentraciones de testosterona en su sangre. Una mujer con testosterona suena, no sé… ¿masculino?

Pero las cosas no son tan sencillas como parece. En el hombre hay continuas fluctuaciones de la testosterona. Por la mañana, por ejemplo, se produce el pico más elevado; luego desciende por la tarde; y asciende de nuevo por la noche, antes de irse a la cama. Pero si se extirpa la mayor fuente de testosterona en el hombre, sus testículos, tal y como se hacía años atrás con los eunucos o los castrati, podemos observar cambios, por supuesto, pero el hombre no se vuelve necesariamente menos agresivo de lo que lo era antes.

Un castrati tiene una voz más aflautada, si acaso, pero el pitufo castrati mantiene su mala leche. En la antigua China, algunos eunucos de la corte fueron sanguinarios asesinos, combatieron como soldados o fueron estupendo estrategas. No tenían testosterona, pero mantenían sus conductas testosterónicas.

Los delincuentes sexuales, por ejemplo los pederastas, que han sido sometidos a la castración química en Estados Unidos, ya no sólo siguen acosando a sus víctimas, sino que su frustración les ha llevado incluso a asesinarlas: la pérdida de los andrógenos testiculares atenuó su impulso sexual, pero su instinto agresivo permaneció intacto.

Es más, se ha comprobado que un descenso acusado de testosterona (así como un ascenso brusco) puede provocar agresividad e irritación, tal y como ocurre con los cambios bruscos de otras hormonas de nuestro organismo: tiroideas, esteroides, cortisol, etc.

Según un estudio realizado con reclusas, cuanto más elevados eran los niveles de testosterona más posibilidades había de que hubieran cometido delitos violentos; pero otro estudio indicó todo lo contrario. No hemos de olvidar, por ejemplo, que las mujeres con una alta concentración de testosterona también son más jóvenes, y la juventud es lo que tiene: más agilidad, más músculos, todavía puedes tener una idea de la muerte como algo ajeno o excitante.

La conclusión, pues, es que la testosterona está sobrevalorada, se habla demasiado de ella, que se usa demasiado como justificación para muchas cosas diferentes, desde la razón de un crimen hasta la aparente actitud pacífica de una mujer respecto a un hombre. Este último tema, por cierto, merecerá un post especial que está por llegar: una comparativa entre la violencia masculina y la violencia femenina.

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Evangélicos en Ecuador defienden a Israel, por ser la nación bendita de Dios

Evangélicos en Ecuador defienden a Israel, por ser la nación bendita de Dios

Fecha: January 21, 2009

La Iglesia evangélica del Ecuador se encuentra orando por Israel y los demás países árabes que están en conflicto. Es así que el pastor Francisco Loor lamenta el sufrimiento del pueblo palestino, pero defiende a Israel, por ser la nación bendita de Dios, y “aunque actualmente es blanco de polémica debido a la ofensiva en contra de Gaza, sabemos que esta actuando en defensa de sus territorios”.

“Desde que Israel fue establecida como nación el 14 de mayo de 1948 por la Organización de las Naciones Unidas ONU, este país ha sufrido una serie de ataques de parte de árabes y palestinos, el primero fue el 15 de mayo del mismo año, es decir, un día después de que regresaron a sus tierras. Desde entonces los enfrentamientos han sido permanentes, pero esto es bíblico” Expresó el pastor

Así mismo el pastor Nelson Zavala afirma que todo el conflicto entre el Estado Judío y el Estado Árabe, es bíblico, iniciándose con Abraham y sus dos hijos Isaac (hijo de Sara, su esposa) e Ismael (hijo de Agar, concubina de Sara), a quienes Dios prometió hacer grandes naciones, pero siempre estarían en conflicto debido a su naturaleza.

Finalmente el pastor Francisco Loor, indicó que se realizará este domingo una jornada masiva de oración a favor de la paz en Israel, en el parque Centenario, hasta llegar al Consulado de Israel.

(NoticiaCristiana.com)

Cuando ya no estás en la cima: el Haplochromis burtoni

Cuando ya no estás en la cima: el Haplochromis burtoni

Posted: 20 Jan 2009 12:53 AM PST

Hay que saber aceptar que no siempre estarás en la cima. Todos queremos ser Brad Pitt o Angelina Jolie, pero ¿cuántos asumiríamos con juicio y serenidad la pérdida de ese estatus a causa de las primeros indicios de arrugas o los primeros fracasos en taquilla? En esto nos gana por goleada el Haplochromis burtoni, un ejemplo de plasticidad hormonal y neuronal envidiable.

El Haplochromis burtoni es un pez cíclido que habita en el lago Tanganica, en África. En esta especie, sólo dominan el lago unos pocos macho dominantes o machos alfa. Pero ser macho alfa tiene su precio: presentan colores brillantes, los cuales son muy llamativos para posibles depredadores. El resto de machos y las hembras, sin embargo, son del color de la arena y pasan más desapercibidos. En los humanos sucede lo mismo: los más gallitos son los que se exponen a más conductas de riesgo.

La diferencia entre estos extraños peces y los humanos radica en que los primeros saben bajarse del burro cuando toca. Los machos alfa de esta especie son los únicos que poseen gónadas funcionales, y también los únicos con derecho a fecundar a las hembras. Pero en el instante en que uno de estos machos rutilantes pierde su posición a favor de otro macho con más brío, entonces, de una forma rápida y espectacular, el macho se transforma en un pardillo como los demás para dejar de estar expuesto a los depredadores.

Su cerebro se modifica, sus gónadas dejan de producir semen y se encogen, con lo cual también se reduce la fuente de su testosterona. Sus escamas de estrella de Hollywood se apagan. Se vuelve pasivo, apenas se pavonea, apenas sale de su escondite. Se vuelve razonable: acepta que ya han pasado sus mejores años y es hora de retirarse (muchos deberían tomar buena nota y dejar de hacer el ridículo).

Eso sí, si el pez logra vencer a otro macho alfa, entonces recuperará por ensalmo su autoestima, sus escamas volverán a brillar, volverá a fluir la testosterona y el semen, volverá a fardar frente a los demás y a copular todo cuanto pueda. Volverá a ser Brad Pitt, lo que dure.

Más información | Pezerologo

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