El Avivamiento de Gales


El Avivamiento de Gales

-Por Fernando Sosa-

Evan Roberts fue uno de los jóvenes escogidos por el Espíritu Santo para ser un canal de bendición y avivamiento sobre Gales, un pequeño principado de las Islas Británicas, y así conmocionar al mundo de su tiempo.

Una de las cosas que más me ha maravillado de este avivamiento iniciado en 1904 es que fue con jóvenes y niños, tal vez el de más edad entre todos era el propio Evan Roberts, de solo 26 años.

Cuando tenía 13 años empezó a ir a las reuniones de oración, y por trece años no se perdió ni una de ellas, hasta que el Señor lo visitó.

Dios le dio visiones y sueños. Uno de ellos era que 100.000 personas se volverían al Señor Jesús en arrepentimiento. En otra ocasión vería la boca del infierno tragando a miles, por lo cual oró al Señor pidiendo que por un año tapara la boca del infierno. Por los registros históricos tan impactantes en ese año, creo que Dios se lo concedió. Pero lo mejor de esto fue la visita que el Señor Jesús le hizo en varias noches: la gente veía luz en su rostro y temblor en su cuerpo por esta visitación.

Según puedo analizar, Evan Roberts concibió del Espíritu Santo. Tuvo tal conocimiento de la Tercera Persona de la Trinidad que grandes personajes de su tiempo viajaban para verlo y oírlo predicar. No había ninguna organización: simplemente había dirección del Espíritu. Parecía que Él había venido sobre Gales y había tomado el control de ese país. Las reuniones duraban cuatro o cinco horas. La presencia de Dios era sublime y los grupos de oración estaban llenos, así como las iglesias.

Lo extraordinario es que las cantinas cerraban por falta de clientes, quienes, arrepentidos de sus pecados, ya no asistían. Las cárceles quedaban sin presos porque no había delincuentes durante esos dos años que duró el avivamiento. Los estadios de fútbol quedaban vacíos porque los deportistas estaban predicando de Jesucristo en algún barrio. Algunos llamaron a este avivamiento «el Pentecostés más grande que Pentecostés».

Los artistas y músicos famosos estaban entre el pueblo, entonando himnos. Sencillamente, los cielos se habían abierto para esa nación y eran, prácticamente, los ríos del trono de Dios fluyendo sobre la gente de Gales.

Dan Roberts, hermano de Evan, tenía solo 20 años, así como Sidney Evans, amigo de ellos -quien a la postre fue su cuñado al casarse con su hermana Mary.

Mary formaba parte del grupo de «cantoras», las que tenían entre 18 y 22 años, usadas grandemente en cánticos nuevos e instantáneos, del Espíritu.

En este avivamiento grandes cantidades de jóvenes fueron atraídos por el Espíritu Santo a los pies de Jesucristo. Lo extraordinario es que casi inmediatamente salieron por todas partes enviados a predicar acerca del Reino de Dios. No tuvieron que esperar grandes instrucciones durante dos o cuatro años de formación en un instituto bíblico. El Espíritu Santo los redargüiría, los llenaría de Cristo, pondría fuego en ellos y los capacitaría, dándoles autoridad para tomar la generación de su tiempo. Miles de ellos salieron testificando por todos los rincones, acerca de la gloria de Dios. Fueron valientes y audaces como ninguna otra generación.

Lo tremendo de este avivamiento, a diferencia de otros, es que no solo alcanzó a los jóvenes y adolescentes sino que los niños fueron usados grandemente por el Señor: se los podía encontrar en la calle, en grupos, compartiendo el Evangelio, o en grupos de oración, postrados en intercesión, gritando: «¡Envía al Espíritu Santo, por amor a Jesús!» Los jóvenes entre 16 y 18 años que predicaban por todo el país enfatizaban la vida en el Espíritu y la santidad.

Los periódicos locales anunciaban que toda la comarca parecía estar bajo una fuerza espiritual extraña, y que no había indicios de que esta la soltara.

Creo que en este avivamiento galés el Espíritu Santo liberó una de las mayores demostraciones de poder que jamás país alguno haya experimentado. Se decía que cuando alguien entraba a Gales y daba su primer paso sobre esa tierra, sentía algo extraño y diferente que no podía explicar.

Evan Roberts, joven minero con escasa educación, nació el 8 de junio de 1878 en una casa pequeña y modesta, la misma que el siglo siguiente estaría siendo visitada por miles de turistas y cristianos fervientes, quienes, curiosos, querían ver dónde los cielos fueron abiertos algún día y por si, tal vez, pudieran probar un poco del cielo que empezó en esa humilde casa.

Una de las características de Evan Roberts es que aceptó apasionadamente al Señor Jesús desde muy chico. Su único deseo era servirle y predicar: esto parecía consumirlo. Por años buscó una relación íntima y profunda con el Señor, orando fielmente por una visitación del Espíritu de Dios.

¿Cómo comenzó? Los historiadores lo definen como «La gran reunión de Blaenanerch». Fue el jueves 29 de septiembre de 1904, cuando diecinueve jóvenes y Evan Roberts asistieron a la reunión. Caminando hacia ella, empezaron a cantar: «Está viniendo, está viniendo el poder del Espíritu Santo. Lo recibo, lo recibo, es el poder del Espíritu Santo.»

Estando en la reunión, Evan Roberts empezó a sentir dolores de parto. En ese momento el EspírituSanto le habló, diciéndole: «Esto es lo que necesitas.» Inmediatamente, él gritó: «¡Doblégame, ~oh Señor!»

Después de pasar un tiempo en la reunión, el Espíritu Santo le dijo que lo hiciera públicamente. Con lágrimas sobre sus ojos y mejillas, ~Evan empezó a gritar: ~«¡Doblégame! ~¡Doblégame! ~¡Doblégame … ! ~¡Dobléganos!»

En ese momento el Espíritu Santo intervino sobre él de una forma tan penetrante que desde esa noche la cruz y la salvación de las almas serían el principal enfoque del avivamiento.

Después de esto, en una noche tuvo una visión de todo Gales siendo levantado al Cielo. Entonces, comentando a su amigo Sidney, dijo: «Vamos a ver el avivamiento más poderoso que Gales haya conocido, y el Espíritu Santo está por venir ahora. Debemos estar listos; debemos ir por todo el país, predicando. Entonces, en ese momento le diijo, gritando: ¿Puedes creer que Dios puede darnos 100.000 almas ahora? “»

Evan fue usado para empezar uno de los movimientos más grandes de Dios de todos los tiempos. Él caminó con la visión aun cuando le dijeron que era un loco y un necio, pero no perdió la oportunidad de ver «el Avivamiento de Gales».

El motor que impulsó este avivamiento no fue una doctrina o una organización o personalidad humana, sino el Espíritu Santo, moviendo sus poderosas alas y excitando su nidada en Gales.

¿Qué manifestaciones del Espíritu Santo hubo en este avivamiento?

Gritaron en agonía.

Hubo arrepentimiento profundo.

Lloraron con remordimiento.

Hubo gozo del Espíritu Santo en ellos.

La gente estaba en éxtasis por la cercanía de Dios.

Los servicios de oración estaban llenos de gente desde las primeras horas de la mañana, por no poder dormir por la presencia de Dios sobre ellos.

La gente gritó: «¡Estoy muriendo!», por el peso del Calvario sobre el alma.

Había entusiasmo desbordado.

La oración y la alabanza continuaban por horas, prologándose hasta la mañana siguiente.

La nube de gloria reposaba sobre las reuniones. La gente que venía de lugares lejanos no quería regresar, por la gloria de Dios que estaba ahí. Los comercios de alimentos se vaciaban porque la gente que había venido de largas distancias determinaba que no volvería a sus hogares: sentía la
Gloria de Dios y no la iba a dejar.

Hubo una explosión de adoración, oración y alabanza, alcanzando cimas espirituales increíbles.

La gente comenzó a profetizar.

El alcoholismo fue dejado; las bebidas quedaron en las tabernas sin ser tocadas cuando la convicción y el temor de Dios venía sobre ellos.

Ola tras ola del Espíritu Santo afectó a la sociedad; el tema de la gente era Dios. Las apuestas en los juegos y la obsesión por ellos prácticamente desaparecieron. En esta visitación parecía que a nadie le interesaba las distracciones del deporte o entretenimientos de su tiempo, porque
la gente ahora estaba apasionada por el Señor. Dicen los historiadores que, al parecer, la nación hubiera sido convertida en un día, y no sólo convertida sino transformada. Las cartas que se enviaban unos a otros parecía que llevaban la misma presencia del Señor: cuando eran leídas
por inconversos, estos se salvaban y empezaba un mover del Espíritu Santo también en ellos.

La gente caía al piso, tocada por el Espíritu Santo.

A la gente le temblaba todo el cuerpo por la presencia de la gloria de Dios.

Todos los esquemas y patrones puestos por el hombre en la iglesia fueron derribados; asimismo, todos los principios de crecimiento de la iglesia fueron borrados por la presencia del Espíritu Santo.

La santidad y la obediencia fueron enfatizados, deseando siempre levantar y darle gloria al nombre de Jesús.

Había impulsos del Espíritu Santo, haciendo que, a una, miles de personas se levantaran al unísono para adorar espontáneamente con cánticos nuevos. Había ocasiones en que la gloria de Dios brillaba con tanta intensidad sobre el púlpito que los predicadores huían de él o caían vencidos totalmente. Otros no soportaban el resplandor de la gloria de Dios que venía sobre las
reuniones.

Habiendo muchos grupos de oración o de estudio en diferentes partes de la ciudad, la gente salía al mismo tiempo para cantar o entonar alabanzas, como si fuera dirigida por un director invisible, hasta la madrugada.

Los periódicos, en lugar de sacar escritos de casos malos, empezaron a relatar lo que ocurría en las reuniones.

La multitud caía simultáneamente de rodillas para estar así por un lapso de dos horas.

En algunos lugares, los ministros de capillas intercambiaban púlpitos con la idea de romper el denominacionalismo.

La influencia del Espíritu era a veces tan poderosa que hombres fuertes palidecían y temblaban.
Había efectos tan abrumadores sobre hombres y mujeres que a veces se deshacían en profundo llanto y sollozo. A veces, pecadores tremendos caían golpeándose el pecho.

Había gente que expresaba: «La gente se ha vuelto loca por la religión.»

Había espontaneidad en todo, así como un «desorden» divino.

En las minas tuvieron problemas serios, porque los caballos habían sido entrenados para responder a las maldiciones de los conductores, y ya que ellos no maldecían más, los caballos no podían entender las órdenes.

Las reuniones políticas fueron pospuestas, porque los miembros del parlamento estaban en las reuniones de avivamiento.

Las compañías teatrales desistieron de ir a Gales porque ya nadie asistía a sus espectáculos.

En solo dos meses se reportaron 60.000 nuevos convertidos. Esta noticia salió en los periódicos.

Los convertidos a Cristo caían al suelo/ atormentados con tal desesperación que pedían a gritos la misericordia de Dios, como si tuvieran un dolor físico.

Cuando la gente quería retirarse de las reuniones, a las 2:00-3:00 de la mañana, los nuevos convertidos no podían irse porque continuaban cantando, orando y a veces riendo incontrolablemente, hasta que las reuniones de oración se extendían hasta el amanecer.

Al escribir esto de Gales me emociono mucho, porque pienso que en estos últimos años hemos saboreado parte de lo que aquí describo. ¿Cuál ha sido la diferencia en nuestro tiempo de visitación del Espíritu Santo en nosotros? La diferencia radica en que Gales supo, admitió y creyó que era el tiempo de su visitación; entonces los galeses la recibieron.

Hoy tenemos manifestaciones fuertes del Espíritu Santo pero no las creemos, ni las admitimos. Creo que el Espíritu Santo tiene aún mucho trabajo por delante.

Cada vez que leo la historia del avivamiento en Gales, mi espíritu dice: «Sí, Señor; viene este tiempo en que tú intervendrás, pasando por encima de todo patrón o estructura y solo tú puedes cambiar la sociedad y el corazón del hombre.»

He tenido el privilegio de poder ver algunas manifestaciones del Espíritu Santo en este tiempo, las que se asemejan a lo acontecido en Gales, y me atrevo a decir que la máxima opositora del mover del Espíritu Santo es la gente cristiana. No tanto el inconverso, porque cuando este cae al piso, tocado por el poder del Espíritu Santo que lo redarguye y lo trae a los pies de Cristo, se levanta con un tremendo gozo de Dios. Me ha tocado ver gente que viene a Cristo y, junto con eso, recibe el gozo del Señor o el vino del Espíritu Santo, cayendo fulminada o con gran llanto y compungido con gran quebranto.

He podido observar la gloria de Dios manifestada en nuestras reuniones y oír que en muchas partes de la república mexicana está sucediendo y brotando este mover del Espíritu Santo más rápido de lo que había pensado. Así mismo, he visto congregaciones hermosas en Puerto Rico, Estados Unidos, Costa Rica, Argentina y Canadá, mientras escucho que en diferentes partes del mundo está sucediendo lo mismo.

Este mover del Espíritu Santo no es exclusivo de ningún hombre. En el avivamiento galés Evan Roberts fue usado grandemente por Dios. Él fue un pionero, punta de lanza para su generación; pero en ese tiempo muchos otros corrieron de un lado a otro, llevando ese fuego de avivamiento, aunque cuando Evan Roberts se escondió, el fuego se apagó. Esto quiere decir que los hombres siervos de Dios que Él utiliza en un principio son importantes para seguir manteniendo la flama y avivarla aun más. No quiere decir que el Espíritu Santo se detuvo, aunque ciertamente sí lo hizo en Gales, pero brotó en 1906 en la Calle Azuza, en Los Angeles, California, EE.UU., a través de James Seymore, Frank Bartleman y Smale, en una pequeña sesión de gente de color. Ello S mismos referían continuamente su entusiasmo a Evan Roberts, cuando perseguían la llenura del Espíritu Santo, hasta el grado de repartir 5000 folletos en Los Angeles, titulado El avivamiento en Gales.

Pienso que la temperatura espiritual del siglo ~XX se inició y se elevó en Gales con Evan Roberts, aumentándose aun más en Azuza, y yendo por todo el mundo hasta el día de hoy.

Al finalizar este siglo y comenzar inclusive un nuevo milenio, creo que la Iglesia, en su toda generalidad, está otra vez «baja de grados», espiritualmente hablando, con un poco de fuego por allí y otro por allá. ¡Qué bueno que el Espíritu Santo está poniendo más fuego cada año que pasa! Según creo, a principios del siglo ~XXI Dios conmoverá otra vez no sólo una parte de la Tierra con su Espíritu, sino que todo el Planeta conocerá de un derramamiento sin precedentes del Espíritu Santo.

Tengo 42 años al momento de escribir esto y 20 sirviendo a Dios, pero una de las cosas que le he pedido al Señor, y que es la que me apasiona, es que quiero ver aun más allá de lo que hoy he visto. Anhelo disfrutar más de sus manifestaciones y de la gloria de su presencia.

En verdad, me siento privilegiado de poder ver hoy su mover; y aunque ha sido grande y sorprendente, sé que va a ser mayor en los años por venir.

«Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.»

Querido amigo, este mover sobrenatural de Dios está aquí ahora. No es que Dios no lo pueda hacer más adelante, pero pudiera ser que te pase por encima o que esta ola te golpee y salgas revolcado por ella, haciéndote ella misma alejar.

Hoy el Espíritu Santo nos está dando más sensibilidad, más discernimiento a su mover, para que cuando Él realice algún movimiento, inmediatamente lo podamos captar y meternos en su río.

Si te dijera que algunas de estas manifestaciones que tuvieron en Gales y en otros avivamientos han estado sucediendo entre nosotros, ¿lo creerías? No te conformes con leerlos en algún libro o aun en la misma Palabra de Dios. Pídele a Dios: «Yo lo quiero también.»

Cuando Evan Roberts gritó con dolores de parto: «¡Doblégame!», en ese momento dio a luz uno de los avivamientos más extraordinarios que hayan existido, por el que toda una sociedad fue cambiada. Los fraudes desaparecieron, las personas que debían pagaron sus deudas, el comercio empezó a sanarse, las cárceles estaban vacías, asimismo las tabernas y los espectáculos, los negocios empezaron a ser honestos, los traficantes del vicio se convertían o tenían que dejarlo, porque ya no era negocio.

¡Cómo le pido al Señor que nos permita ver a nuestra sociedad transformada, a nuestro país doblegado ante el poder de su Espíritu!

El Espíritu sólo puede dar a luz lo del Espíritu, y hoy está sucediendo. Muchos «Roberts» se levantarán con dolores de parto, dando a luz las cosas del Espíritu.

Tomado con permiso del libro “Cuando el Espíritu llama a Volar”

Tomado de: Juventud Sion

About these ads

Los comentarios están cerrados.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.167 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: