San Pablo ayuda a entender el significado de la conversión, según el Papa

San Pablo ayuda a entender el significado de la conversión, según el Papa

La conversión “es el camino hacia la unidad de los cristianos”
 CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de enero de 2009 (ZENIT.org).- La experiencia de san Pablo puede ser “un modelo para toda auténtica conversión cristiana”, afirmó hoy Benedicto XVI, durante el rezo del Ángelus con los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.

Gracias a la conversión de Pablo, explicó el Papa, aludiendo a la fiesta de la Conversión de San Pablo que hoy celebra toda la Iglesia, “podemos comprender el verdadero significado de la conversión evangélica”.

Aunque en el caso de Pablo “algunos prefieren no utilizar la palabra ‘conversión’, porque dicen que él ya era creyente y no tuvo que abandonar su fe para adherirse a Cristo”, el Papa recuerda que la experiencia de Pablo maduró en el encuentro con Cristo resucitado”.

“Fue este encuentro el que le cambió radicalmente la existencia. En el camino de Damasco sucedió para él lo que Jesús pide en el Evangelio de hoy: Saulo se convirtió porque, gracias a la luz divina, ‘creyó en el Evangelio’”, explicó.

“Su conversión y la nuestra -observó el Pontífice-, consiste en creer en Jesús muerto y resucitado y en abrirse a la iluminación de su gracia divina”.

En aquel momento, de hecho, “Saulo comprendió que su slavación no dependía de las obras buenas realizadas según la ley, sino del hecho de que Jesús había muerto también por él -el perseguidor- y que estaba, y está, resucitado”.

Según el Papa, “esta verdad, que gracias al bautismo ilumina la existencia de todo cristiano, alumbra completamente nuestra forma de vivir”.

Convertirse, por tanto, significa “creer que Jesús se ha entregado a sí mismo por mí, muriendo en la cruz, y que resucitado, vive conmigo y en mí”.

Confiando en “el poder de su perdón, explicó el Papa, podemos “salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor”.

SALVADOS POR SU MISERICORDIA 

 
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La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.

Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»),

Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención,

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador,

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.

Ro.3:22 II Co.5:21 Ga. 3:13 I Co. 1:30 Tit.3:5,6 Fil. 3:8,9

La doctrina de la guerra justa

Nº 10 – IX JORNADAS LIBERALES IBEROAMERICANAS

La doctrina de la guerra justa

El concepto de guerra justa nace de una terrible y en apariencia insoluble paradoja, la de considerar la guerra como un fenómeno malo y perverso no sólo ética sino también espiritualmente y, a la vez, la de tener que aceptarlo precisamente para evitar males mayores. En ese sentido, se trata de una teoría surgida en el seno de una religión medularmente pacifista como es el cristianismo pero, a la vez, comprometida desde hace siglos en la tarea de defender Occidente de peligrosas amenazas.

Esta circunstancia paradójica sirve por sí sola para explicar porqué la Antigüedad clásica desconoció el concepto de guerra justa. En la antigua Grecia prevalecía fundamentalmente el concepto de supremacía que legitimaba las intervenciones contra los bárbaros inferiores. Semejante visión se halla, por ejemplo, en Platón y Aristóteles y sirvió de soporte legitimador para las conquistas imperiales de Alejandro. El orbe podía verse sometido a una invasión aculturizadora pero era, desde luego, por su bien.

En el caso de Roma prevaleció mucho más un concepto que hoy podríamos denominar de “seguridad colectiva”. Lo que proporcionaba legitimidad a las guerras, primero, de la República y, posteriormente, del imperio era la necesidad de asegurar una zona de estabilidad internacional. Que esa noción no estuvo exenta de intereses bastardos está fuera de duda pero, en cualquier caso, proporcionaba un límite teórico a los conflictos bélicos.

Esta visión de la guerra como un fenómeno explicable por diversas causas pero, desde luego, no demasiado necesitado de legitimación lo encontramos incluso en el antiguo Israel. Ciertamente, Israel brilló por unas alturas éticas sin paralelo completo en la Antigüedad y no es menos cierto que esperaba la llegada de una época de paz inaugurada por el mesías en la que desaparecerían para siempre las guerras [1]. Sin embargo, distó mucho de desarrollar un concepto de guerra justa siquiera porque la realidad de esta situación no permitía mucho espacio para especular ni tampoco colisionaba con los preceptos de la Torah mosaica.

Al respecto, el cristianismo implicó un cambio esencial en estos diversos puntos de vista. La ética de Jesús – calificada, por ejemplo, por John Driver como “ética de exceso” [2]– incluía mandatos tan extremos como el de amar al enemigo, perdonar a los que nos han causado ofensas u orar por los que nos injurian [3]. Resulta difícil conciliar conductas como ésas con la guerra pero es que, por añadidura, el mismo Jesús excluyó expresamente la práctica de aquella de los comportamientos seguidos por sus discípulos. A Pedro le dijo que el recurso a la violencia incluso defensiva resultaba inaceptable [4] y a Pilato que precisamente porque su reino no era de este mundo sus seguidores no combatían [5]. La propia conducta apostólica va en esa misma línea y aparece recogida, por ejemplo, en máximas como la de san Pablo [6] al afirmar que el mal sólo puede ser vencido por el bien.

Durante los tres primeros siglos del cristianismo esta conducta de condena de la guerra sin ningún género de paliativos se expresó en tres vías – la teológica, la canónica y la martirial – de manera clara e innegable. Todos los teólogos hasta inicios del siglo IV de Arnobio a Orígenes, de Tertuliano a Lactancio pasando por un largo etcétera no sólo condenaron la guerra sino que manifestaron que ningún cristiano podía servir en el ejército ni siquiera en tiempo de paz. La opinión teológica se apoyaba, desde luego, en los textos canónicos donde abundaban los listados de trabajos prohibidos para un cristiano. Así, en los cánones de san Hipólito, se podía condenar de la misma manera que un cristiano se dedicara a la prostitución, como al tráfico de esclavos o a servir en el ejército. Semejante posición se vio regada con sangre. Mártires como Julio, un antiguo centurión, o Maximiliano prefirieron morir a entrar en las filas del ejército.

Esta postura se vio amenazada con claridad a inicios del s. IV. Contra lo que suele afirmarse, Constantino no convirtió el cristianismo en religión estatal pero sí otorgó un grado de tolerancia a las iglesias que hasta entonces había sido impensable y el imperio, de manera inesperada, comenzó a convertirse para muchos cristianos no en un lugar de paso sino en algo que se contemplaba como propio. El abandono del pacifismo no fue rápido ni brusco. Todavía en el concilio de Arles de 312 se afirmaba que los cristianos podían negarse a combatir si se producía un choque armado pero ya se admitía su entrada en las legiones. A mediados de siglo, la postura sufriría mutaciones mayores.

Agustín de Hipona no fue ciertamente el creador de la doctrina de la guerra justa como se ha afirmado en ocasiones pero sí fue uno de los primeros teólogos que intentó conciliar las enseñanzas de Jesús con la defensa de un imperio que en buena medida era cristiano y que intentaba sobrevivir al asalto de bárbaros no pocas veces paganos amén de sanguinarios. La síntesis agustiniana – presente también en Ambrosio de Milán y otros padres – admitía el pacifismo privado (todos debemos perdonar a los que nos ofenden y orar por nuestros enemigos), aceptaba el pacifismo total de unos pocos (los monjes llamados a seguir el camino de perfección, por ejemplo) pero indicaba que el imperio no podía incorporar ese punto de vista como política pública y que su defensa era lícita. Aún más, los cristianos debían contribuir a ella como buenos ciudadanos.

El oriente cristiano siguió una evolución similar aunque, curiosamente, puso un mayor empeño en extremar las medidas preventivas que sirvieran para evitar una guerra. Creó así una diplomacia hábil que buscaba mantener la paz y que sería acusada de doblez bizantina. En realidad, como supo señalar Steven Runciman, detrás de muchas de las maniobras bizantinas tan sólo se hallaba un deseo de salvaguardar la paz y evitar llegar a una conducta tan necesaria pero, a la vez, tan anticristiana como era la guerra.

La Edad Media implicó la aparición de nuevos cambios en el proceso de legitimación de la guerra por parte de occidente. De entrada, el islam apareció en oriente y en muy pocos años se extendió como un reguero de pólvora por países históricamente cristianos acabando con cualquier vestigio de libertad y amenazando a los pueblos que aún quedaban libres de su dominio. Esta situación se tradujo en la aparición del concepto de cruzada ajeno al cristianismo original y no surgido hasta casi tres siglos después de que el islam sometiera a occidente a un cerco de sangre y destrucción. Ciertamente fue una reacción tardía pero indica hasta qué punto los reinos cristianos veían la guerra con repugnancia. Finalmente, el imperio quedó atomizado en multitud de reinos que se confesaban cristianos y que necesitaban defensa frente a agresiones externas.

El occidente y el oriente cristianos intentaron en medio de un contexto verdaderamente hostil – al islam no tardó en sumarse la segunda oleada de invasiones procedentes del este en muchos casos – conciliar nuevamente la cosmovisión cristiana con la perentoria necesidad de defenderse. El resultado fue variopinto porque junto al concepto de cruzada ya señalado se mantuvo un pacifismo extremo en ciertos segmentos sociales (como los monjes [7]), se creó el primer derecho humanitario de guerra que mediante instituciones como la paz de Dios o la tregua de Dios intentaron paliar los efectos y la duración de los conflictos armados y, sobre todo, gracias a la Escolástica, se articuló una doctrina más elaborada de la guerra justa.

La doctrina escolástica de la guerra justa giraba, fundamentalmente, sobre tres ejes. El primero era la legitimidad de la defensa propia. Tal y como lo expresaba Tomás de Aquino:

“La acción de defenderse puede entrañar un doble efecto: el uno es la conservación de la propia vida; el otro, la muerte del agresor… solamente es querido el uno; el otro, no” [8]

El segundo eje era la mesura en la respuesta. Demasiado era que se tuviera que privar de la vida a alguien. Por eso, se esperaba que la defensa propia resultara congruente:

“Si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia de manera mesurada, la acción sería lícita… y no es necesario para la salvación que se omita este acto de protección mesurada a fín de evitar matar al otro, porque es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la del otro” [9]

Finalmente, la Escolástica exigía que la respuesta bélica contara con posibilidades de éxito. De hecho, una guerra defensiva sin algún indicio de que podría concluir en triunfo resultaba inmoral en la medida en que implicaba un derramamiento de sangre – propio y ajeno – inútil. Esta circunstancia resultaba de especial relevancia en episodios como podía ser la rebelión, el derecho a la cual fue estudiado meticulosamente por la Escolástica.

El gran revulsivo que para occidente significaron el Renacimiento y la Reforma dejó también su impronta en la doctrina de la guerra justa. Ciertamente, algunos teólogos – como Erasmo en su Quaerella pacis o los anabautistas suizos y holandeses – retornaron a los principios pacifistas del Nuevo Testamento pero, en general, se buscó conciliar el repudio de la guerra con su regulación. A ello obligaba no sólo el fenómeno del descubrimiento de nuevos mundos allende los mares sino también los enfrentamientos entre príncipes surgidos no sólo del final del Medievo sino especialmente de las guerras de religión que ensangrentaron Europa hasta la paz de Westfalia de 1648.

El papel de los juristas teólogos españoles en este desarrollo fue, sin duda, esencial. Francisco de Vitoria, padre del derecho internacional, admitió como guerra justa no sólo la defensiva sino también la punitiva contra un enemigo culpable. Las condiciones para que una guerra fuera justa serían la declaración por la persona con autoridad para ello (comúnmente el príncipe), la inevitabilidad del conflicto para salvaguardar la paz y la seguridad, y el uso mesurado del triunfo.

De manera impecable, Vitoria no consideraba justas las guerras entabladas por disparidad de religión o por deseo de conquista o de gloria. Igualmente condenó la crueldad de los conquistadores españoles en América o la matanza de inocentes y prisioneros. Vitoria incluso llegó hasta el punto de pensar – antes de William Penn en el siglo siguiente – en la conveniencia de que existiera una especie de organización internacional que dirimiera conflictos y evitara las guerras. La mayor diferencia entre ambos estuvo en el hecho de que Vitoria la concebía en clave imperial y Penn como federación de naciones.

A pesar de la importancia de Vitoria, no puede decir que fuera el único interesado en el problema de la guerra justa. También llamó la atención de otros juristas teólogos como Fernando Vázquez de Menchaca, Ginés de Sepúlveda, Domingo de Soto, Baltasar de Ayala, Domingo Bañez, Diego de Covarrubias y Leiva y un largo etcétera y, por supuesto, fue abordado desde la óptica del protestantismo.

Las formulaciones de los reformadores sobre la guerra justa – si exceptuamos a los mencionados anabautistas – fueron claramente tributarias de la teología agustiniana, un hecho que ni católicos ni protestantes gustan de reconocer. De hecho, la enseñanza de Lutero sobre unas normas privadas que deben seguirse en relación con los enemigos y que no tienen porqué coincidir con la conducta seguida por un estado brotan de manera directa del teólogo de Hipona.

Posiblemente, el pensamiento protestante más original fue el surgido de las obras de Hugo Grocio[10]. Las tesis de Grocio acabaron encontrando una cristalización legal en las convenciones del derecho humanitario de guerra de La Haya[11] y Ginebra y resulta lógico que así fuera porque su principal preocupación fue la de moderar la dureza de los conflictos armados. De la guerra justa debía excluirse, por ejemplo, la muerte de los rehenes, la ejecución de prisioneros – salvo que estuviera en peligro la vida del vencedor – la destrucción de bienes materiales de los vencidos y la aniquilación de la libertad de los derrotados especialmente en el terreno religioso.

La Edad contemporánea iba a mostrar hasta qué punto las preocupaciones de Grozio estaban asentadas en la realidad. De entrada, Napoleón implantó un sistema de servicio militar obligatorio que extendió las cargas de los combates a todo el sector masculino del país en una situación que realmente carecía de precedentes. En segundo lugar, las armas conocieron una extraordinaria sofisticación que, difícilmente, hubiera podido ser prevista en la Edad Media o incluso en el barroco. Al aumento de la capacidad letal de la artillería se sumaron, por ejemplo, el uso del gas venenoso desde 1916, el tanque en el mismo año, las ametralladoras, la aviación con fines militares y, como trágico colofón, las armas bacteriológicas y atómicas. No resulta extraño que, por primera vez en la Historia, las guerras se convirtieran en conflictos cuyas víctimas eran fundamentalmente las poblaciones civiles y no los combatientes en el frente y que ni siquiera la distancia del campo de batalla librara a los no militares de sufrir el impacto directo de las armas. Mientras que en la primera guerra mundial el número de civiles muertos no llegó al diez por ciento de la cifra total, en Vietnam superó el ochenta por ciento de las bajas. Las cifras difícilmente pueden resultar más elocuentes.

No puede sorprender, por lo tanto, la preocupación por humanizar las guerras ni tampoco la codificación del derecho humanitario de guerra o la aparición de la Cruz roja. Se trataba simplemente limitar los efectos de formas de matar que cada vez eran más extensivas.

Estos aspectos lógicamente se reflejaron en la doctrina de la guerra justa no cambiando pero sí afinando algunos de sus postulados seculares. Por ejemplo en el Nuevo catecismo de la iglesia católica se consideran como requisitos para que una guerra sea justa:

“Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto.

Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces.

Que se reunan las condiciones serias de éxito.

Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar. El poder de los medios de destrucción obliga a una prudencia extrema en la apreciación de esta condición”.[12]

El último requisito intenta responder a las nuevas condiciones que atraviesa la especie humana y, desde luego, es un eco de la encíclica Gaudium et Spes donde ya se indicaba que “toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes, es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo, que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones” [13]

Lo cierto, sin embargo, es que durante el siglo veinte la doctrina de la guerra justa trascendió ampliamente el terreno del discurso teológico cristiano o de la esfera de influencia en naciones sociológicamente cristianas y penetró profundamente en textos jurídicos nacionales e internacionales. Posiblemente, el más reciente e importante sea la Resolución sobre la pacificación justa (210/1998) adoptada por la Asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas. En este texto se reconoce el derecho a la intervención armada y se intenta sujetarlo a una serie de requisitos concretos:

“La intervención debe responder a una necesidad verdadera y genuina que no puede ser resuelta por otros medios.

Debe tener una posibilidad razonable de aliviar las condiciones que busca superar.

Debe tratarse de un rescate humanitario y no esconder la búsqueda de intereses económicos o de seguridad de los poderes que intervienen.

La intervención, siempre que sea posible, debe tener auspicio internacional para lograr la mayor legitimidad posible.

Debe impulsar el bienestar general de todos los habitantes de la región en cuestión y no debe convertirse en un medio para que las élites poderosas afirmen su poder.

La intervención debe involucrar el grado mínimo de coerción necesaria para lograr los objetivos de la acción.

Una intervención por medio de sanciones punitivas debe estar dirigida en contra de las autoridades y no contra sectores generales de la población”

El texto plantea serios problemas en su aplicación práctica como el de declarar ilegítima las intervenciones armadas en defensa de la “seguridad” – ¿porqué la seguridad debería ser ilegítima? – o el de definir el “grado mínimo de coerción” pero, sin duda, muestra hasta qué punto la doctrina de la guerra justa ha ido adquiriendo carta de naturaleza en terrenos bien distintos de aquellos que la vieron nacer.

Señalaba al principio que la doctrina de la guerra justa es fruto de una considerable paradoja y concluyo ahora mencionando su aporte innegable en el terreno de humanizar un fenómeno tan inhumano como el de la guerra. Seguramente, con ello muestra las graves servidumbres a las que se encuentra sometida la especie humana y la forma en que intenta enfrentarse con ellas airosamente. Quizá pueda expresar con más claridad lo que deseo decir refiriendo una anécdota de la vida de Abraham Lincoln [14]. El presidente norteamericano mostraba un especial aprecio por los cuáqueros. No se trataba sólo de que sus antepasados hubieran sido cuáqueros venidos de Inglaterra sino fundamentalmente de que esta peculiar confesión religiosa vivía un dilema moral con el que – creo sinceramente – él mismo se sentía identificado. Durante el curso de la guerra de secesión, Lincoln recibió a varias delegaciones de ellos en la Casa Blanca y, por regla general, se vio obligado a escuchar sus peticiones para que acelerara el proceso de emancipación de los esclavos. En una de esas ocasiones Lincoln tuvo que indicarles la dificultad de atender a esa súplica y, a la vez, comportarse debidamente en otros sentidos y tomó como ilustración la situación que atravesaban los cuáqueros. Pacifistas y antiesclavistas, deseaban a la vez la libertad de los esclavos y no participar en la guerra. Al estallar ésta, se habían visto atrapados en un dilema moral de enorme envergadura. Si seguían siendo pacifistas, no podrían contribuir a la liberación de los esclavos y si se aferraban a su antiesclavismo sólo podrían consumarlo tomando las armas. Lincoln también sufría ese dilema, el de odiar la guerra y, a la vez, el de tener que librarla para salvar la democracia y la unión nacional, y una tensión similar se percibe en la doctrina de la guerra justa. Surgió en el seno del cristianismo como un intento de conservar su vocación pacifista y, a la vez, enfrentarse con el mal que se cernía sobre los inocentes. Se trataba, sin duda, de una paradoja – como la de los cuáqueros – de difícil solución y posiblemente nos acompañará hasta el final de los tiempos.


[1] Véase al respecto Isaías 2, 4; Zacarías 9, 9-10.

 

[2] J. Driver, Militantes para un mundo nuevo, Barcelona, 1977.

[3] En ese sentido, especialmente el Sermón del monte contenido en Mateo 5-7.

[4] Mateo 26, 52.

[5] Juan 18, 36.

[6] Romanos 13, 31.

[7] O los grupos heterodoxos que estaban dispuestos a vivir como los primeros cristianos. Tal fue el caso de valdenses, hermanos checos o lollardos.

[8] Summa Theologica 2-2, 64, 7.

[9] Summa Theologica, 2-2, 64, 7.

[10] A pesar de todo, Grocio estuvo muy influido por Menchaca, por ejemplo, en cuestiones relacionadas con el derecho del mar.

[11] El papel del zar Nicolás II en la Haya fue francamente extraordinario y en buena medida se le puede considerar el alma de la conferencia. De manera quizá no tan sorprendente su impulso procedía de escrúpulos de conciencia cristianos ante los efectos terribles de las nuevas armas. 

[12] Catecismo de la iglesia católica 2309.

[13] GS 80, 4.

[14] La refiero detalladamente en ¡Oh capitán, mi capitán!. La vida y los tiempos del presidente Lincoln, en prensa.

http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/202

 

Warren/Robinson dos estilos de oración

Warren/Robinson dos estilos de oración

domingo, 25 de enero de 2009

obama-orando.jpgSegún una nota publicada en el Periódico New York Times el pastor anglicano Gene Robinson abiertamente homosexual y casado con un hombre dió acerca de la oración hecha por Rick Warren en el acto de toma de poder de Barack Obama.  Robinson manifestó que “…el dios al que él ha orado no es el Dios que el conoce”.     

Como se sabe el obispo episcopal también hizo una oración en un acto oficial invitado por el mismo Obama en el cual pide entendimiento a Dios que hace que “en nuestra diversidad somos más fuertes”.  son dos estilos de oración totalmente diferentes, pero ambas nos llevan a la reflexión.  Es por ello que transcribimos las dos oraciones y que el lector saque sus propias conclusiones, claro está el foro de comentarios está abierto para la “diversidad” de opiniones

La Oración de Rick Warren

Warren, hizo la oración de investidura mencionándo a Jesús en inglés, en español, en árabe (Isá) y en hebreo (Yeshuá), y concluyó la misma el Padrenuestro, tal y como se lee a continuación.

”      Dios Todopoderoso, Padre Nuestro, todo lo que vemos y lo que no podemos ver existe solo por Ti. Todo viene de Ti, todo te pertenece, todo existe para tu gloria. La Historia es tu historia.

La Escritura nos dice: “Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, Uno es el Señor”. Y Tú eres compasivo y misericordioso y amas a todos los que has hecho.

Ahora, hoy, nos regocijamos. No sólo porque en América ha habido una transferencia de poder pacífica por 43ª vez. Celebramos un punto crucial en la historia con la inauguración de nuestro primer presidente americano-africano de los Estados Unidos. Estamos muy agradecidos de vivir en esta tiera, una tierra de posibilidades sin igual, donde el hijo de un inmigrante africano puede subir al más alto nivel de nuestro liderazgo. Y sabemos hoy que el doctor King y una gran nube de testigos están gritando en el Cielo.
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Da a nuestro presidente, Barack Obama, la sabiduría de dirigirnos con humildad, el coraje de dirigirnos con integridad, la compasión para dirigirnos con enerosidad. Bendice y protégele, a él, a su familia, al vicepresidente Biden, al Gabinete y a cada uno de nuestros líderes libremente elegidos.

Ayúdanos, oh Dios, a recordar que somos americanos. Unidos no por la raza o la religión o la sangre, sino por nuestro compromiso con la libertad y justicia para todos.

Cuando nos centramos en nosotros mismos, cuando nos peleamos, cuando te olvidamos, perdónanos.

Cuando presumimos de que nuestra grandeza y prosperidad es sólo nuestra, perdónanos.

Cuando no tratamos a nuestros compañeros, seres humanos, y a toda la tierra con el respeto que merecen, perdónanos.

Y a medida que afrontamos estos días difíciles, que nazca una nueva claridad en nuestras intenciones, responsabilidad en nuestras acciones, humildad en nuestros esfuerzos y civilidad en nuestras actitudes, incluso cuando diferimos.

Ayúdanos a compartir, a servir y a buscar el bien común de todos. Que todas las personas de buena voluntad se unan para trabajar juntas por una nación más próspera, saludable, justa, y por un planeta pacífico.

Que nunca olvidemos que un día, todas las naciones, todas las personas, estaremos de pie ante Ti para rendir cuentas.

Ahora presentamos a nuestro nuevo presidente, y a su esposa Michelle y a sus hijas, Malia y Sasha, bajo tu amoroso cuidado. 

Lo pido humildemente, en el Nombre de quien cambió mi vida: Yeshuá, Isá, Jesús. Jesús, que nos enseñó a orar:

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre. venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, y perdona nuestras ofensas, como perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por siempre. Amén.”  

La creatividad de Gene Robinson 

El polémico obispo anglicano enfatizó en la diversidad y pidió a Dios bendiciones de ira, lágrimas e inconformidad

Oh Dios de nuestra diversidad de entendimiento, oramos para que …

Nos bendigas con lágrimas – en un mundo en el que más de mil millones de personas subsisten con menos de un dólar al día, donde las mujeres jóvenes en muchos países son golpeadas y violadas por querer una educación, y miles mueren diariamente por mala nutrición, por malaria y por sida.

generobinson2009-2201.jpgNos bendigas con la ira – por la discriminación (tanto aquí como en el extranjero) contra los refugiados y los inmigrantes, las mujeres, las personas de color, los homosexuales, las lesbianas, las bisexuales y las personas transgénero.

Nos bendigas con la incomodidad – ante “respuestas” fáciles y simplistas que hemos preferido escuchar de nuestros políticos, en lugar de la verdad, acerca de nosotros mismos y del mundo que debemos enfrentar si queremos estar a la altura de los desafíos de la futuro.

Nos bendigas con la paciencia – y el conocimiento de que ninguno de nuestros problemas serán “solucionados” rápidamente y con el entendimiento de que nuestro nuevo presidente es un ser humano, y no un mesías.

Nos bendigas con humildad – abiertos comprentder nuestras propias necesidades que deben ir siempre equilibradas con las de el mundo. 

Nos bendigas con la libertad desde la verdadera tolerancia – reemplazándola con genuino respeto y cálido abrazo en nuestras diferencias, y un entendimiento de que en nuestra diversidad somos más fuertes.

Nos bendigas con la compasión y la generosidad – recordando que en toda religión Dios nos juzga por forma como trataos a las persnas más vulnerables de la comunidad humana, ya sea en la ciudad o en el mundo.

Y Dios, te damos gracias por tu hijo Barack, que asume el cargo de Presidente de los Estados Unidos.

Dale sabiduría en estos años, e inspírale con el estilo del liderazgo reconciliador de Lincoln, con la habilidad del Presidente Kennedy para lograr nuestros mejores esfuerzos, y con el sueño del Dr. King por una nación para todas las personas.

Dale un corazón tranquilo, pues el capitán del Estado necesita calma constante en todo tiempo para dirigir.

Dale palabras de impulso porque necesitará inspiración y motivación ante los sacrificios comunes que debemos afrontar en los retos que se nos avecinan.

Hace ciego ante llos colores, recordándole sus propias palabras de que bajo su dirección, no habrán estados rojos ni azules, sino Estados Unidos.

Ayúdale a recordar su propia opresión por ser minoría, su propia experiencia ante la discriminación, pues podria cambiar la vida de las personas que aún son víctimas.

Dale la fuerza necesaria para encontrar el tiempo para la intimidad familiar, y ayúdale a recordar que a pesar de que es presidente, como padre sólo vive una vez la infancia de sus hijas.

Y, por favor, Dios, manténlo a salvo. Sabemos que pedimos mucho a nuestros presidentes, y le estamos pidiendo demasiado a este. Sabemos el riesgo que él y su esposa están tomando por todos nosotros, y te imploro, oh buen y gran Dios, que lo mantengas seguro. Sostenle en la palma de su mano – para que pueda hacer 

el trabajo que hemos asignado, que pueda encontrar la alegría en este llamado, y finalmente nos conduzca como nación a la integridad, a la prosperidad y a la paz.

AMEN.

Escrito por entreCristianos

 Ese, no es mi Dios…

Esta es la frase de todos aquellos que se han alejado de la verdad bíblica. Siempre he escuchado a muchos, inclusive familiares, decir en ocasiones: Ese, no es mi Dios! Por supuesto que ese, el Dios de la Biblia, no es su dios. Esta entrada es el resultado de dos comentarios que leí, uno en un blog, y el otro en un periódico americano.En Seeing Clearly, un comentarista, respondiendo a otro comentariste quien dijo, “Él [Dios] se deleita utilizando las dificultades en nuestras vidas para llevarnos a una mejor adoración suya.” Cierto que su teología de la providencia de Dios no está muy afinada, pero lo que sí me preocupó fue la respuesta a este comentarista. En el siguiente comentario, un hombre escribe, 

“Este no es el Dios al que sirvo. Hay cosas a las cuales debemos decir, “Yo no sé.” No creo en un Dios que se deleita usando las dificultades para llevarnos a Él.Si un padre se deleitara castigando a sus hijos, le llamaríamos un abusador.” [1]

Además, en  US News apareció un reportaje acerca del nombramiento del presidente electo norteamericano, Barack Obama, del obispo episcopal Gene Robinson, un homosexual declarado, diciendo lo siguiente,

“Estoy a favor de que Rick Warren esté en la mesa. Pero no estamos hablando de una discusión; estamos hablando de poner a alguien al frente y centro de lo que será la más vista inauguración en la historia, y pedir su bendición a la nación. Y el Dios al que él [Warren] le ora no es el Dios que yo conozco.”
Un sí para ambos hombres. Tanto el comentarista como Robinson tienen razón de que su dios no es el Dios de los cristianos. Debemos siempre tener presente que nosotros no creamos a Dios, ni podemos conocerle fuera de Su revelación especial. Según Romanos 1, es cierto que todos los hombres tienen la capacidad de conocer a Dios en su revelación general, es decir, la creación, pero esa capacidad ha sido devastada por el pecado. Fue por ello que Dios se reveló en Su palabra, para que los hombres pudieran conocerle.

Muchos tratan a Dios como si fuera un objeto. “Es mío!,” dicen. Dios es eterno. Nosotros somos sus criaturas, y la única manera de conocerle es a través de Su palabra. Pero que ha hecho Robinson? Ha desechado la verdad y autoridad de la Biblia, para adorar a un dios creado a su imágen. Robinson le ora a un dios falso. No es eso lo que dice Romanos 1?
“21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.”Romanos 1: 21-25

Es decir, por rechazar al Dios verdadero, revelado en la creación, Dios los entregó a la inmundicia, “de modo que deshonraron sus propios cuerpos.” Quien es Gene Robinson? Un obispo homosexual que cree que su dios acepta su homosexualidad. Digo yo, ese no es el Dios de la Biblia. Robinson dice: el Dios de la Biblia no es mi dios.

Pero, no dice la Biblia que Dios mismo nos ha concedido el sufrimiento a nosotros los creyentes? Porqué este comentarista cree que si Dios nos hace sufrir es un abusador? Sencillamente porque ha rechazado al Dios de la Biblia. Todo lo que Dios le da a sus hijos adoptados en Cristo, es lo mejor para ellos, y sirve para que Él sea glorificado. Veamos unos ejemplos bíblicos,
“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” Filipenses 1: 29

“12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” 1 Pedro 4: 12-13

Dios no sólo le concede a los creyentes la fe para creer en Cristo, sino que también le concede sufrimientos, para que padezcamos por Cristo, y así sea Él glorificado. No es lo mismo que escribe Pedro? Este sufrimiento que nos es dado por Dios nos conlleva a el eterno gozo.

Este es el Dios de la Biblia. Este es el Dios que está siendo rechazado por millones de personas, que han creado dioses a imágen suya. Por ello es nuestro deber predicar al Dios de la Biblia con fervor, para que el mundo conozca la verdad.

1http://seeingclearly.wordpress.com/2008/03/06/is-the-creation-account-of-genesis-a-poem-as-rob-bell-claims/#comment-1101

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500 Aniversario!

500 Aniversario!

Posted: 01 Jan 2009 08:04 PM CST

Este año para conmemorar los quinientos años del nacimiento de Juan Calvino, se ha organizado una conferencia en Paris y Estrasburgo, Francia, y en Berna y Ginebra, Suiza, en donde se combinará la historia, cultura y la espiritualidad para recordar la vida del Reformador.

Enre los panelistas estarán grandes teólogos como Ligon Duncan, Carl Trueman, Philip Ryken, Joel Beeke, Sinclair Ferguson, Douglas Kelly, Bryan Chapell, Steve Lawson, entre otros.

Pueden visitar el blog de a conferencia para encontrar valiosa información. Además, si desean registrarse, pueden visitar esta página. Háganlo pronto antes de que se agote el espacio. Pueden obtener toda la información del tour aquí.

Institución de la Religión Cristiana: 1.6.1 al 1.8.13

Institución de la Religión Cristiana: 1.6.1 al 1.8.13

Posted: 24 Jan 2009 10:23 AM CST

La semana pasada vimos los primeros cinco capítulos del primer libros de la Institución de Calvino. En esa entrada nos dimos cuenta que Calvino pensaba que la verdadera sabiduría venía del conocimiento de Dios y del hombre.

El reformador demuestra la grandeza y gloria de Dios y la depravación del hombre, causa por la que no puede llegar a conocer a Dios mediante la revelación general, es decir, la creación. Esto, a pesar de que Dios da a conocer sus atributos en ella. Calvino, entonces, nos muestra que el hombre sólo puede llegar al conocimiento verdadero y salvador de Dios a través de las Escrituras. Aquí es donde continúa.

1.6.1-1.6.4 La Necesidad de las Escrituras, como guía y maestro para llegar a Dios como Creador.

Juan Calvino escribe en este capítulo que Dios, para condenar al mundo, le muestra un espejo de su deidad en Su obra, es decir, en Su creación, pero sin embargo, dado que el hombre requiere de otra ayuda, Dios ha “agregado luz en Su palabra para darse a conocer para salvación, y otorgó ese privilegio sobre aquellosa quienes le plació para traerlos a una relación más cercana y familiar con él.

Para Calvino, las Escrituras ponen en orden todas las impresiones de Dios que estaban confundidos en nuestras mentes, “disipando la oscuridad.” Dios le da este regalo a la iglesia, y pone maestros los cuales hablan las palabras de Dios, no sólo para demostrar que debemos adorar a un Dios, sino que también Él es el Dios que merece ser adorado.

La Biblia es un verdadero regalo de Dios, por medio de la cual no sólo conocemos a Dios como Creador, sino como Redentor, en la persona del Mediador, y este conocimiento es necesario para la salvación de un hombre. Muchos hombres, escribe Calvino, cometen el error de no escuchar la palabra de Dios, creyendo que pueden alcanzar este conocimiento por sí mismos, lo cual queda demostrado es imposible, y por ello son endurecidos cada vez más. El hombre debe empezar por la enseñanza celestial, abrazando el testimonio que Dios nos brinda de sí mismo.

Pero, otra de las razones por las cuales Dios nos dio la Biblia es a causa de nuestro pronto olvido, evitando así que pudiera ser corrompida por las mentes humanas. Esto porque el corazón del hombre natural no puede evitar el error, sino hasta que Dios le implante el verdadero conocimiento de Él mismo, pues de no ser así todos los hombres trabajarían en vano y error.

1.7.1-1.7.5 El Testimonio del Espíritu Necesario para Dar Total Autoridad a la Escritura. La Impiedad de Pretender que la Credibilidad de la Escritura Depende del Juicio de la Iglesia.

En este capítulo Calvino combate el error de la iglesia católico romana. Dice el reformador, “La Escritura es el único registro en el que Dios se ha complacido para consignar Su verdad para recordatorio perpetuo, la total autoridad que deben poseer con los fieles no es reconocida, a menos que sean creídas que han venido del cielo, tan directo como si Dios haya sido escuchado hablándolas.” Es decir, la autoridad de la biblia no se debe a que la iglesia las reconozca, sino en que son las palabras de Dios.

Calvino ataca el error de creer que la importancia de la biblia depende de que los hombres la vean como tal, “como si la eterna e inviolable verdad de Dios dependiera de la voluntad de hombres.” Eso, dice Calvino, es un insulto al Espíritu Santo. Calvino lo demuestra diciendo que la iglesia fue fundada sobre el cimiento de los apóstoles y los profetas, es decir, la palabra de Dios, y por lo tanto la iglesia no tiene autoridad sobre la Biblia, sino todo lo contrario. Cómo sabemos lo que es de Dios? La Biblia, dice Calvino, “contiene en su rostro tan clara evidencia de su verdad, como el blanco y negro de su color, dulce y amargo de su sabor.

Nuestra fe en la doctrina bíblica no es establecida hasta que no tengamos una perfecta convicción de que Dios es el autor de las Escrituras. Esa convicción no viene de nosotros mismos, sino del testimonio del Espíritu Santo. Aquí Calvino escribe algo interesante,

“Hombres profanos piensan que la religión descansa solamente en la opinión, y por lo tanto para no creer tontamente, o sobre una base débil, desean e insisten tener probado por el razonamiento que Moisés y los profetas fueron divinamente inspirados. Pero les respondo, que el testimonio del Espíritu es superior a la razón. Pues como Dios sólo puede propiamente dar testimonio a Sus propias palabras, por lo tanto estas palabras no obtendrían el crédito total en los corazones de los hombres, hasta que sean sellados por el testimonio interno del Espíritu. El mismo Espíritu que habló por boca de los profetas, debe penetrar nuestros corazones, para convencernos que ellos dieron el fiel mensaje que les fue divinamente otorgado.”

Estando iluminiados por el Espíritu Santo ya no creemos que las Escrituras son de Dios basádos en nuestro propio juicio, sino por medio de un juicio superior al humano. Este privilegio, Dios se lo otorga a sus elegidos, a los cuales ha separado de la humanidad.

1.8.1-1.8.13 La Credibilidad de la Escritura Suficientemente Probada, entre tanto la Razón Natural lo Admite.

La verdad,” dice Cavino, “es vindicada en oposición a cada duda, cuando, no basándose por ayuda externa, tiene toda su suficiencia en ella misma.” La Biblia contiene la verdad divina, produciéndo en el hombre algo que ninguna obra humana, por más ingeniosa que sea, pueda producir jamás.

Pues la Biblia está repleta de evidencias que demuestran que ninguna mente humana las pudo producir. ningún texto de alguna otra religión ha permanecido posterior a la era de Moisés, como la Biblia. Por ejemplo, si Moisés hubiera escrito la ley, porqué estigmatizó a su propia tribu de Levi como instrumentos de crueldad; o porqué habló en contra de Aaron y Miriam cuando murmuraron contra él, siendo ellos sus hermanos; o porqué no le dio toda potestad a sus hijos en el sacerdocio, sino que les dio lo más bajo; o porqué exaltó a la tribu de Judá, como de quien saldría el Mesías? Si la Biblia hubiera salido de la mente de Moisés, conociendo el corazón de los hombres, lo hubiera utilizado para exaltarse a sí mismo, en lugar de humillarse, como queda claro en las Escrituras.

Además, todos los milagros registrados por Moisés. Cómo pudiera haber engañado a tantas personas haciéndoles creer que tales eventos verdaderamente ocurrieron? Porque tales milagros, en muchas ocasiones se oponían al mismo pueblo de Israel. Cómo Moisés pudo predecir que el hermano menor de una familia de pastores sería ungido tantos años después?

Dios ha preservado Su palabra milagrosamente, utlizando al rey Josías para encontrar de nuevo la Ley. A través de los escribas judíos, induciéndolos a copiar con prontitud las Escrituras, para evitar su destrucción a manos del rey Antiochus Epifanio. Utilizando la lengua griega, pues los judíos, muchos habían perdido el idioma hebreo, y así propagar Su verdad por todo el mundo.

Lo mismo con el Nuevo Testamento, cuya doctrina fue confirmada por la sangre de tanto santos. Estos hombres murieron en su defensa, no locamente, sino por causa de su divino origen. Esto hace de la Biblia algo difícil de refutar como la palabra de Dios. Sin embargo, dice Calvino, “Es tonto intentar probar a los infieles que la Escritura es la palabra de Dios. Esto no puede ser sabido, sino por fe.

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Institución de la Religión Cristiana: 1.1.1 al 1.5.15

Institución de la Religión Cristiana: 1.1.1 al 1.5.15

Posted: 17 Jan 2009 04:00 AM CST

Esta es la primera entrada con respecto a la lectura anual de la Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino. Lo que queda claro de esta primera lectura es la profundidad del pensamiento teológico de Calvino.

El día de hoy vamos a iniciar resumiendo la lectura de la semana correspondiente al 12-16 de enero del 2009, para lograr comprender lo que Calvino dice con respecto al conocimiento de Dios y del hombre.

1.1.1-1.1.3 El Conocimiento de Dios y de Nosotros Mismos Mutuamente Conectados. Naturaleza de la Conexión.

Como un buen teólogo sistemático, el reformador inicia su gran obra argumentando que la verdadera sabiduría proviene del conocimiento de dos opuestos, Dios y el hombre.

Ningún hombre puede llegar a conocerse a sí mismo, sin desconoce al Dios que le dio todo lo que posee. Ningún hombre puede conocer la eterna bondad de Dios, si desconoce su propia pobreza. Para Calvino, no podemos desearle ni apirar a lllegar hasta Dios si antes no nos hemos disgustado de nosostros mismos.

Pero el orgullo humano hace que el hombre se crea justo, sabio y santo. Así, ningún hombre puede contemplar el rostro de Dios, sino hasta que contemple su propia injusticia y maldad. Escribe Calvino, “Tan lejos están tales cualidades dentro de nosotros, que parecen más perfectas, de corresponder a la pureza divina.”

Por lo tanto, los hombres necesitan enfrentarse a la majestad de Dios para poder reconocer su insignificancia.

1.2.1-1.2.2 Qué es Conocer a Dios-Tendencia de este Conocimiento.

Aquí, Calvino no se refiere a la manera en la que el hombre llega a conocer a Dios como Redentor, sino que se refiere a ese conocimiento primitivo que nos muestra la divinidad, ya que Dios se presenta a la humanidad primeramente como Creador y luego como Redentor en Cristo.

No es sino hasta que el hombre reconoce que todo lo que es y todo lo que tiene se lo debe a Dios, que entregará todo su ser en obediencia a Dios. Pero, la ley de la creación obliga al hombre a adorarle, pues el hombre es Su criatura, y le debe todo a Dios.

Para el hombre piadoso, el único Dios que existe es el Dios de la Biblia. Este hombre no se contenta inventando un dios falso, sino que se somete al Dios verdadero. Se somete al Dios que aborrece y castiga el pecado, y que honra y enaltece al justo. El hombre piadoso, aunque no existiera el infierno, odiaría la idea de ofenderle.

“Esta es la religión verdadera,” dice Calvino, “la confianza en Dios junto con el serio temor, que incluye reverencia y trae consigo tal adoración como lo prescribe la ley.”

1.3.1-1.3.3 El Conocimiento de Dios Implantado Naturalmente en la Mente Humana.

Todo hombre que ha existido ha tenido implantado en su mente algún sentido de deidad. la propia conciencia humana es la que le condena, cuando sabiendo que Él es su creador, no le adora como corresponde. No existe, según Calvino, ningúna nación tan bárbara como para no tener ese conocimiento de Dios.

La idolatría de los hombres deja esto muy claro. Calvino escribe, “Cuando él escoje adorar la madera y piedra en lugar de pensar que no hay Dios, es evidente de lo fuerte que es esta impresión de la deidad.” Por lo tanto, para el reformador no hay nada más absurdo que negar la existencia de Dios.

El mundo trabaja constantemente para deshacerse de Dios, ya sea escondiéndose de Su conocimiento, o corrompiendo su adoración. Esto debido a que el hombre es desde el vientre, su propio amo.

1.4.1-1.4.4 El Conocimiento de Dios Corrompido Ignorantemente o Maliciosamente.

El problema que encuentra Calvino en la Biblia es que todos los hombres son tan degenerados, que no hay lugar en el mundo donde se pueda encontrar verdadera piedad. Cuando el hombre intenta buscar a Dios, en lugar de ir hacia arriba para encontrar este conocimiento, lo que hace es medirlo por medio de su “propia estupidez carnal,” buscando siempre vanas especulaciones. esto es lo que lleva a la humanidad a la destrucción, pues en lugar de adorar al Dios verdadero, adoran a un producto de su imaginación.

Dice Calvino, analizando el Salmo 14:1 y 53:1, que cuando David escribe, “Dice el necio en su corazón: no hay Dios,” lo que demuestra es que muy dentro en su corazón reconoce la existencia de Dios, y su único deseo es suprimir ese conocimiento. Pero, por más que esconda su rostro, no puede desechar lo que es un sentido natural en su ser.

Otros, dice Calvino, reconocen que hay un dios, pero con esto roban la gloria del Dios verdadero. Esconden sus mentiras bajo la cobija de la religión, sin saber que la verdadera religión es la que está sometida a la voluntad de Dios. Estos hombres que adoran falsamente, adoran a un dios creado por sus mentes. Aquí Calvino cita a Lactancio cuando escribe, “Ninguna religión es genuina si no está de acuerdo con la verdad.”

Aquel hombre que por temor no se acerca a Dios, lo que en realidad hace es odiarle, escogiendo seguir sus deseos carnales, antes que proseguir buscando al Dios verdadero. Intentan servirle mediante obras frívolas, expiaciones sin sentido, pues en lugar de poner su confianza en Dios, la ponen en sus propias obras.

El hombre, entonces, suprime el verdadero conocimiento que tiene de Dios implantado en su corazón.

1.5.1-1.5.15 El Conocimiento de Dios Conspicuo en la Creación, y Continuo Gobierno del Mundo.

Dios, sabiendo de la bendición que es su conocimiento, ha impuesto en las mentes de todos los hombres la semilla de la religión, pero además ha manifestado Sus perfecciones en toda la estructura del universo. No hay hombre, según Calvino, que no sea un adorador. Todos, desde ateos hasta cualquier otro hombre indeendientemente de la fe que siga, es un adorador.

Debido a ese conocimiento, tanto implantado como manifestado en la creación, ningún hombre tiene excusa, por más vil y despreciable que sea. Los cielos y la tierra, escribe Calvino, muestran innumerables pruebas de la Deidad, y por lo tanto ningún hombre tiene excusa de no discernir la sabiduría creativa y caer de rodillas en admiración por el Creador.

Pero, el hombre no sólo tiene pruebas de la deidad fuera de sí, sin que también su propio ser es una manifestación del poder de Dios. Es por ello que el hombre no tiene que ir muy largo para adorar al Creador, pues su cuerpo demuestra el poder divino. Pero, la ingratitud del hombre es que teniendo todas estas pruebas, prefiere enaltecerse y llenarse de orgullo, en lugar de alabar al Dios Todopoderoso.

Inclusive, muchos son los ingratos que sustituyen la naturaleza por Dios. Muchos, inclusive en nuestros días suprimen el nombre de Dios para clamar a la naturaleza como la que está llena de sabiduría y poder. Qué mayor pecado que este? Otorgarle a la obra de sus manos la adoración que Él merece.

Nosotros debemos, al contemplar Su creación recordar que es Dios quien gobierna todo el universo, y debe ser el objeto de toda nuestra adoración y alabanza, pues aquello que ha sido creado tiene que haber venido a existir de alguien que es eterno. Y este conocimiento nos debería llevar a esperar lo que está reservado para el futuro.

Pero, tan grande es la depravación humana que nadie puede beneficiarse de estas manifestaciones que han sido impuestas por Dios. Ningún hombre vuelve el rostro hacia el cielo y adora al Creador por su poder, y otros suprimen la verdad asegurando que todo es el efecto de la suerte y la evolución ciega.

Todos los hombres erran al interpretar la creación, sustituyendo la verdad con mentiras, las cuales afectan a toda clase de hombres. Y es por ello que queda claro que todos los hombres tienen su propio dios. No hay casi hombres que no tengan algún sustituto de la Deidad, la cual es más evidencia de la ceguera espiritual del hombre.

Si el hombre, dice Calvino, es enseñado por la naturaleza, lo único que aprenderá son principios contradictorios, no porque haya algo errado en la creación, sino por su propia depravación. Por lo tanto, es un grave pecado el adorar a un dios falso, y debido a que el hombre no puede conocer a Dios mediante sus propios métodos, Dios es quien tiene que dar testimonio de sí mismo desde el cielo, ya que la creación no es suficiente para que los hombres lleguen al verdadero conocimiento de Dios.

Solamente por medio de la fe puede un hombre ser iluminado para ver la verdad, mediante la revelación interna de Dios. Pero entonces, por lo que Calvino viene diciendo, nadie puede argumentar ignorancia. Debido a que la creación apunta al Creador, ningún hombre puede escapar diciendo que no tenía la manera de llegar al conocimiento de Dios, ya que lo que hace le hombre es pervertir u oscurecer las obras de Dios, robándole Su gloria y la alabanza que merece.

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EL BUS NIHILISTA

EL BUS NIHILISTA

Posted: 24 Jan 2009 08:10 AM PST

Tras el bus ateo, llega el bus nihilista

FUENTE:

La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte III

La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte III

Ver La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte II

Ver La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte I

PELÍCULA

El «preso», John Scopes, es declarado culpable, y Darrow se ve visiblemente conmovido por esta gran injusticia contra su cliente. Bryan, por otra parte, se muestra vengativo, y se queja acerbamente por la mísera multa de 100 dólares impuesta a John Scopes por un crimen de tal magnitud.

REALIDAD

Una vez más tenemos aquí una total perversión de los hechos. Como Levine dice:

Una condición en la que Bryan estuvo inflexible desde el comienzo de su asociación con la acusación era en la cuestión de la pena. «… no creo que debamos insistir en más que la multa mínima», le dijo él a Sue Hicks, «y le daré al acusado el dinero para pagarla si lo necesita. Es un caso claro, y pondrá fin a toda la controversia.» (Levine, pág. 335).

Bryan no estaba lanzado a ningún tipo de campaña contra Scopes, ni tampoco el resto de los componentes de la acusación. En realidad, la culpabilidad o inocencia de John Scopes no eran la preocupación primaria de ninguno de los participantes en el juicio. Durante el juicio se sabía que todos los gastos de Scopes que tenían que ver con la vista estaban cubiertos por varios intereses creados. Todo el propósito de llevar este caso a juicio era: 1) Declarar inconstitucional la ley Butler, 2) exponer las posturas cristianas «fundamentalistas» acerca del tema de los orígenes al público escarnio de la prensa, y 3) centrar la atención del mundo en la evolución (de Camp, pág. 492). En su autobiografía La historia de mi vida, Clarence Darrow explicaba su estrategia de esta manera:

«Mi objetivo, mi único objetivo, era centrar la atención del país en el programa del Sr. Bryan y de los otros Fundamentalistas de América».

Una condición en la que Bryan estuvo inflexible desde el comienzo de su asociación con la acusación era en la cuestión de la pena. «… no creo que debamos insistir en más que la multa mínima», le dijo él a Sue Hicks, «y le daré al acusado el dinero para pagarla si lo necesita. Es un caso claro, y pondrá fin a toda la controversia».

PELÍCULA

La película se acerca a un clímax ruidoso y caótico cuando Bryan pierde todo sentido de la dignidad y de la mesura, y se lanza a decir unas palabras incoherentes en su intento de leer su larguísimo alegato final. La multitud, aburrida, se va, mientras que la mujer de Bryan mira horrorizada a lo que ha venido a ser aquel que había sido un marido cuerdo y solícito. Aparentemente abrumado por su propio celo enloquecido, Bryan se dobla y se derrumba muerto sobre el suelo de la sala del tribunal.

REALIDAD

Ni Bryan ni Darrow intentaron siquiera pronunciar el acostumbrado alegato final ante el jurado. Una vez Darrow hubo conseguido su propósito de ridiculizar la creencia de Bryan en los milagros bíblicos, reconoció la culpabilidad de Scopes, y con ello evitó toda argumentación final. Bryan había puesto mucho esfuerzo en su alegato final, y esta maniobra de Darrow le arrebató la oportunidad de dar lo que era un argumento científico y religioso sólido contra la teoría de la evolución. Sin embargo, lo único que hizo fue dar brevemente las gracias al tribunal, declarando que «Este caso estimulará más investigación, y la investigación traerá a la luz más información». Bryan estaba muy deseoso de que el texto de su discurso fuese puesto al alcance del público, y lo dispuso así sólo una hora antes de su muerte. Este discurso pasó como apéndice a la transcripción empleada en este estudio, y está por ello a disposición de todos los que tengan deseos de indagar acerca de la postura de Bryan acerca de la educación, de la evolución y de las implicaciones del juicio de Scopes. El discurso está argumentado de manera muy convincente, y difícilmente se podría tomar como el delirio de un loco, a no ser, naturalmente, que todos los cristianos creyentes en la Biblia sean considerados «locos» ya por definición.

Por último, Bryan no murió en la sala del tribunal en medio de un delirio desenfrenado; murió durante el sueño, por causas desconocidas, cinco días después del juicio. Se cree que su muerte puede haberse debido al menos indirectamente a su diabetes, que, de pasada, puede haber sido también responsable de su gran apetito. Al saber por un reportero la muerte de Bryan, que también sugirió que la muerte de Bryan pudiera deberse a que se le hubiera partido el corazón, Darrow contestó: «De corazón partido nada; murió de un reventón de vientre». Poco después Darrow comentaba a sus amigos: «¿No ha sido este hombre un maldito de Dios?» Ni la inoportuna muerte de Bryan pudo aplacar el menosprecio de muchos de sus detractores que le habían llegado a menospreciar por su postura acerca de la creación. En su obituario dedicado a William Jennings Bryan, H.L. Menken dijo que Bryan «fue engañado por una teología infantil llena de un odio casi patológico a toda erudición, a toda dignidad humana, a toda belleza, a todo lo noble y hermoso. Imaginaos un caballero, y habréis imaginado algo que él no era».

CONCLUSIÓN

No se puede evitar la conclusión de que los guionistas de la película La herencia del viento nunca tuvieron la intención de escribir un relato preciso del juicio de Scopes, ni quisieron describir a los principales personajes y sus creencias de una manera imparcial y precisa. Pero algunos podrán argumentar que las críticas del tipo que se presentan en este estudio son inapropiadas para un «docu-drama», porque la exactitud histórica es sólo la víctima involuntaria de los intentos de «agilizar» el argumento. Es cosa típica, por ejemplo, introducir un idilio ficticio en las «historias de Hollywood». Sin embargo, la evidencia sugiere que las inexactitudes que se dan en la película La herencia del viento son sustanciales, intencionales y sistemáticas. Es en realidad muy fácil ver una sistemática en las inexactitudes, y de ahí se pueden hacer suposiciones razonables en cuanto a su motivación. Los cristianos fundamentalistas, y en particular William Jennings Bryan, son constantemente satirizados calumniosamente a lo largo de toda la película, mientras que los escépticos y los agnósticos son constantemente presentados como inteligentes, amables e incluso heroicos.

¿Quiénes, podríamos preguntar, son estos vituperados fundamentalistas, y por qué deberíamos dedicarnos tanto a ofenderlos? Hoy día oímos a los medios de comunicación aplicar el término «fundamentalista» no sólo a cristianos, sino también a ciertas sectas musulmanas. El término «fundamentalista» parece ahora ser empleado por los medios de comunicación sólo en un sentido peyorativo para etiquetar a los que son considerados como sumamente celosos, inflexibles e intolerantes en sus creencias religiosas o filosóficas. Pero una definición tan generalizada de «fundamentalismo» podría aplicarse también a algunos evolucionistas. Históricamente, el términoFundamentalismo se aplicó a una coalición informal de cristianos influenciados por una serie de libros llamados Los Fundamentos que se publicaron a comienzos de 1909. El Fundamentalismo fue un intento de volver a las enseñanzas fundamentales de la fe cristiana que habían comenzado a ser erosionadas en algunas iglesias por la tendencia crecientemente «modernista» de alrededor de comienzos de siglo. Los «fundamentos» incluían cinco doctrinas básicas: la inerrancia de las Escrituras, la deidad de Cristo, la expiación vicaria de Cristo, la resurrección corporal de Cristo, y la venida de Cristo en gloria. Se debería observar que estas creencias no son simplemente el credo de una minoría fanática e insignificante de la cristiandad, como sugieren algunos, sino que son compartidas por la mayoría de los cristianos creyentes en la Biblia en el mundo. Aunque la creación divina milagrosa no era uno de los «fundamentos», también es claramente enseñada en la Biblia y creída por la mayoría de los cristianos. Una encuesta Gallup relativamente reciente (1982) mostraba que el 44 por ciento de todos los americanos creen que «Dios creó al hombre en una forma muy como la actual en algún tiempo dentro de los últimos 10.000 años». Otro 38 por ciento creen que Dios condujo el proceso de la evolución, y sólo un 9 por ciento creen que Dios no tuvo una parte activa en el proceso. En resumen, las creencias de los muy insultados fundamentalistas de Dayton, Tennessee en 1925 no son muy diferentes de las de casi la mitad de los estudiantes en las clases de las escuelas públicas en la actualidad en los EE. UU. ¡Y es a estos a quienes se escarnece con la película La herencia del viento! [En Europa la situación es enormemente diferente, con un ateísmo práctico reinante y una progresiva desmoralización y desmoronamiento de la sociedad.]

Históricamente, el término Fundamentalismo se aplicó a una coalición informal de cristianos influenciados por una serie de libros llamados Los Fundamentos que se publicaron a comienzos de 1909. El Fundamentalismo fue un intento de volver a las enseñanzas fundamentales de la fe cristiana que habían comenzado a ser erosionadas en algunas iglesias por la tendencia crecientemente «modernista» de alrededor de comienzos de siglo. Los «fundamentos» incluían cinco doctrinas básicas: la inerrancia de las Escrituras, la deidad de Cristo, la expiación vicaria de Cristo, la resurrección corporal de Cristo, y la venida de Cristo en gloria. Se debería observar que estas creencias no son simplemente el credo de una minoría fanática e insignificante de la cristiandad, como sugieren algunos, sino que son compartidas por la mayoría de los cristianos creyentes en la Biblia en el mundo.

¿Cuál es, entonces, el propósito de mostrar la película La herencia del viento en las clases de historia, de estudios sociales o de ciencia? Como historia, no sólo es inexacta, sino sumamente engañosa. Como estudio social, es sumamente parcial contra una clase determinada de personas y sus creencias religiosas. Como ciencia, no tiene nada que ofrecer. En toda la película, la única escena que sugiere siquiera remotamente una evidencia científica es aquella en la que Darrow sostiene un fósil y pregunta acerca de su edad. Si los maestros se sienten impulsados a involucrarse en la controversia Creación/Evolución en sus clases, tienen un material mucho más actual a su disposición. Recientemente ha habido muchos y electrizantes debates acerca de este tema, por ejemplo, entre científicos calificados bastante sofisticados acerca de sus evidencias científicas. No se tiene que recurrir a abogados y a juicios de hace casi 70 años, a no ser que uno esté principalmente interesado en leyes o historia. Los científicos creacionistas han sustentado su argumento muy bien en estos debates; en realidad, algunos evolucionistas admiten que los creacionistas generalmente ganan estos debates. Después de un debate televisado a escala nacional en los EE. UU. entre el creacionista doctor Duane Gish y el evolucionista doctor Russell Doolittle, un editor de la revista Science admitió que el doctor Gish había «lanzado en desbandada» al doctor Doolittle. Hay disponibles, de diversas fuentes, casettes en audio y video de debates y conferencias, así como numerosos libros sobre las evidencias científicas relativas a la controversia creación/evolución.

Finalmente, se debe añadir que las observaciones sumamente críticas de la película La herencia del viento que aquí se presentan son congruentes con las de otros que han comparado la película con la evidencia histórica. En su biografía definitiva en tres volúmenes acerca de la vida y obra de William Jennings Bryan, Paolo Coletta decía:

«La imagen de Bryan fue muy dañada no tanto por la obra teatral de Jerome Lawrence y Robert E. Lee La herencia del viento como por la película del mismo título. En la película, Frederick March representa a Bryan como un comparsa de última fila, Gene Kelly representa a un irreconocible Mencken, y Spencer Tracy, como Darrow, sale como el héroe. La película también ataca la postura fundamentalista sin sustituir de una manera satisfactoria la fe y experiencia religiosa por la ciencia».

Y la nueva versión para televisión, de 1988, juega exactamente el mismo papel, con un Kirk Douglas que personifica a un William Jennings Bryan torvo, fanático, duro, implacable, fuera de control, transmitiendo a las masas una imagen falsa de lo que sucedió, de cómo era Byran, de lo que se dijo en el juicio, y de las creencias y actitudes de los cristianos conservadores en general. Éste es el escándalo de La herencia del viento.

Bryan había ciertamente preparado un argumento final elocuente. Entre otras cosas, hubiera querido exponer el efecto de las filosofías ateas sobre las mentes de las personas citando las mismas palabras de Darrow cuando, defendiendo a Leopold y Loeb en Chicago, intentaba disculpar sus crímenes por cuanto les habían enseñado la filosofía de Nietzsche en la universidad. Esto lo quiso decir en el año 1925. En 1945, Europa salía de la pesadilla nazi en la que Hitler, aplicando las mismas filosofías, había intentado «acelerar el proceso evolutivo» impulsando la raza superior aria y destruyendo a los infrahombres», unos ocho millones de ellos. La doctrina de la evolución ha servido de base a todas las concepciones que justifican la irresponsabilidad última del individuo, sin Dios ante quien dar cuenta de sus actos, y la lucha y la contienda y la discordia social como pretendido motor de progreso. Y esta doctrina es la que ahora está desviando a toda la nueva generación y apartándola de todo conocimiento de y obediencia a Dios, con todos los amargos frutos de derrumbamiento personal individual de personas sin rumbo. Un rumbo que no debieran haber perdido. Verdaderamente, por sus frutos es conocido el árbol. «El que turba su casa heredará viento» (Libro de los Proverbios, 11:29).


BIBLIOGRAFÍA

The World’s Most Famous Court Trial, Cincinnati, Ohio: National Book Company, 1925.

Darrow, Clarence: The Story of My Life, New York, Charles Scribner’s Sons, 1965.

de Camp, Sprague L.: The Great Monkey Trial, Garden City, New York: Doubleday & Company Inc., 1968.

Coletta, Paolo E.: William Jennings Bryan III. Political Puritan 1915-1925, Lincoln, Nebraska: University of Nebraska Press, 1969.

Levine, Lawrence W.: Defender of the Faith — William Jennings Bryan: The Last Decade 1915-1925. New York: Oxford University Press, 1965.

Morris, Henry M.: History of Modern Creationism, San Diego, CA.: Master Book Publishers, 1984.

Los lectores interesados en acceder a la transcripción del juicio pueden solicitar información para su adquisición bajo el título de The World’s Most Famous Trial a la siguiente dirección:

Santiago Escuain

SEDIN
Servicio Evangélico – Documentación – Información
Apartado 126
17244 CASSÀ DE LA SELVA
(Girona) ESPAÑA

http://www.sedin.org/propesp/X0070_07.htm

La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte II

La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte II

Ver La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte I

Se puede decir que las dos principales causas de la percepción totalmente distorsionada que se tiene en general de lo que sucedió realmente en el juicio de Scopes, de sus antecedentes, naturaleza, argumentaciones y protagonistas, son: (1) La versión unilateral y partidista que dio en sus crónicas el columnista H. L. Mencken, que desde siempre había sido un acerbo oponente del cristianismo organizado, y (2) La película que nos ocupa.

 

… hay considerables evidencias que apuntan a que la película no es simplemente inexacta en el sentido en que lo son «las historias de Hollywood», sino que es realmente perversa en sus intenciones. Las inexactitudes históricas resultan sistemáticas y de un tipo que presenta un prejuicio de proporciones calumniosas contra una clase determinada de personas y sus creencias.

En las observaciones que siguen se presentan segmentos de la línea general del relato de la película en un orden básicamente cronológico bajo el encabezamiento «PELÍCULA»; inmediatamente a continuación, bajo «REALIDAD», viene una consideración del dicho segmento de la película a la luz de la transcripción del juicio de Scopes junto con otras fuentes históricas.

 

PELÍCULA

Comienza con un cántico desafinado del espiritual negro «La vieja fe» repetido por diferentes grupos. Suenan los tambores de manera ominosa mientras unos hombres siniestros (clérigos y hombres de negocios) se reúnen para hacer maldades en nombre de Dios. Irrumpen en la clase de biología, donde John Scopes es sorprendido enseñando evolución con entusiasmo y convicción, y allí acusan a Scopes de quebrantar la ley contra la enseñanza de la evolución. Scopes es de inmediato encarcelado y queda en la cárcel a lo largo de todo el juicio. Atemorizado, Scopes envía una carta a un diario pidiendo ayuda, suponiendo, por lo que parece, que siempre se puede confiar en los medios de comunicación para defender el buen nombre del evolucionismo. El notorio H. L. Menken se lanza al rescate y contrata la ayuda del famoso abogado Clarence Darrow. [En la versión de 1960 se muestra que ello tiene lugar de manera muy oportuna, porque los cristianos fundamentalistas odian a John Scopes y se reúnen fuera de la ventana de su celda para echarle objetos y corear que le van a linchar].

 

REALIDAD

Nadie irrumpió en la clase de Scopes. Scopes no era profesor de biología. Scopes sólo actuó durante dos semanas cerca del final del curso escolar para sustituir al profesor de biología, Mr. Ferguson, que estaba enfermo. Scopes no tenía siquiera un título universitario de ciencias (tenía un título medio en leyes por la Universidad de Kentucky), pero de todas maneras había sido contratado para enseñar ciencia general y para entrenar al equipo de fútbol. El equipo fue mejorando durante el año que entrenaron con Scopes y por lo general era del agrado de la gente del Condado Rhea. No parece que nadie fuera de su escuela supiera ni se preocupara de qué era lo que Scopes enseñaba en la escuela. Scopes siempre ha mantenido que él nunca enseñó evolución durante las dos semanas que estuvo como sustituto del profesor de biología, sino que dio repaso a los estudiantes para su examen final. En el libro de Sprague de Camp, The Great Monkey Trial (El gran juicio del mono), se registra una notable conversación entre Scopes y el informador William K. Hutchinson, del International News Service (Servicio Internacional de Noticias), que tuvo lugar durante los últimos días del juicio; Scopes dijo:

«Hay algo que debo decirle. Me ha preocupado. Yo no violé la ley… Nunca enseñé aquella clase de evolución. Me la salté. Estaba haciendo otra cosa el día que debía enseñarla, y pasé por alto toda la lección acerca de Darwin, y no la enseñé nunca. Aquellos chicos a los que presentaron como testigos no podían recordar lo que yo les había enseñado hacía tres meses. Habían sido instruidos por los abogados». «Honradamente, me he sentido asustado durante todo el juicio temiendo que los chicos pudieran recordar que no dimos aquella lección. Tenía miedo que en el momento de testificar dijeran que yo no había enseñado aquello, y que todo el juicio se fuera al cuerno. Si esto hubiera sucedido, ¡me hubieran echado fuera de la ciudad emplumado!» Cuando Hutchinson contestó que esto sería un gran reportaje, Scopes dijo: «¡No, no! Ni una palabra de esto hasta que el Tribunal Supremo vea mi apelación. Mis abogados me matarían.» (De Camp, pág. 432).

Hutchinson sí afirmó que oyó a Clarence Darrow enseñar a los estudiantes qué era lo que tenían que decir, pero a pesar de esta instrucción sólo uno de los estudiantes implicó claramente que Scopes había enseñado evolución. Hasta el día de hoy la prensa está guardando su pequeño secreto: Clarence Darrow, que se suponía estaba defendiendo a su cliente de una ley que prohibía la enseñanza de la evolución, ¡instruyó a los estudiantes de su cliente para que cometieran perjurio pretendiendo que John Scopes había enseñado evolución, cuando de hecho no era así!

 

Se debería enfatizar que, en contra de lo que muestra la película, Scopes nunca fue encarcelado por enseñar evolución.

Debido al hecho de que John Scopes era un popular entrenador de fútbol en Dayton que nunca enseñó evolución ni tenía intensos sentimientos acerca de esta cuestión, ¿cómo llegó a ser acusado de violar una ley de Tennessee que prohibía enseñar la evolución del hombre?

Los que presentaron la acusación contra John Scopes de haber enseñado evolución fueron la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de la ciudad de Nueva York y George Rappleyea, un facultativo de minas local de Dayton. La ACLU estaba deseosa de lograr un caso de prueba en Tennessee para poderlo emplear para que fuera derogada o anulada la ley Butler. Esta ley prohibía a los maestros de escuelas públicas en el estado de Tennessee negar el relato bíblico literal del origen del hombre y enseñar en su lugar la evolución del hombre procedente de animales inferiores. Como ya se ha mencionado, la ley no prohibía enseñar la evolución de ninguna otra especie de vida, plantas o animales. George Rappleyea leyó un comunicado de prensa de la ACLU en un diario de Chattanooga, The Daily Times, que en parte decía:

«Buscamos un maestro de Tennessee que esté dispuesto a aceptar nuestros servicios para someter a prueba esta ley en los tribunales».

El comunicado prometía servicios legales sin costo alguno, e implicaba que el Ku Klux Klan y «sociedades patrióticas profesionales» eran las «inspiradoras» de esta ley. Rappleyea tenía aparentemente sus propios motivos para tratar de poner en entredicho a los cristianos fundamentalistas de Tennessee desafiando y quizá anulando una ley que favorecía la enseñanza del relato bíblico de la creación del hombre. Durante el juicio de Scopes, George Rappleyea contó a la prensa sus razones para poner en marcha el juicio de Scopes. Rappleyea estaba aparentemente ofendido por un predicador fundamentalista que, según él, había dicho que un muchacho que había muerto sería arrojado a «las llamas del infierno» porque no había «confesado a Cristo» ni estaba bautizado. Esto aparentemente no concordaba con las opiniones religiosas de Rappleyea, y prometió que «ajustaría las cuentas» a los «fundamentalistas», que él creía eran los que estaban detrás de la ley antievolucionista (de Camp, págs. 6-7). Rappleyea dijo: «Decidí que se lo mostraría al mundo».

Rappleyea, a quien de Camp describe como un hombre «intenso, amante de la polémica, verboso», no perdió el tiempo, y fue a encontrarse con John Scopes para presionarle a que aceptara la oferta de la ACLU. Scopes no tenía ganas de meterse en aquello y le dijo a Rappleyea que él en realidad no había enseñado evolución. Rappleyea insistió que por cuanto el texto de biología la enseñaba, esto ya se aproximaba bastante, y con la desganada autorización de Scopes escribió allí mismo un telegrama a la ACLU que decía:

«El profesor J. T. Scopes, enseñante de ciencia en Instituto Condado Rhea, Dayton, Tenn., será arrestado y acusado de enseñar evolución. Consentimiento de superintendente de educación para caso prueba a defender por ustedes. Manden telegrama a cobro revertido si desean cooperar y se dará el arresto».

Parece que Rappleyea ni siquiera esperó a la respuesta de la ACLU sino que se dirigió acto seguido a un juez de paz para pedir una orden para el arresto de Scopes. Sue Hicks, una abogado local, cumplimentó una orden provisional para el arresto mientras que Rappleyea juraba su declaración y firmaba la orden. Luego fue a buscar un sheriffy pidió el arresto de John Scopes. Scopes fue arrestado y puesto en libertad bajo una fianza de 1.000 dólares. Se debería enfatizar que, en contra de lo que muestra la película, Scopes nunca fue encarcelado por enseñar evolución. Al presentar a Scopes como «preso», la película evidentemente intenta suscitar simpatías hacia Scopes como un hombre perseguido por sus creencias por parte de fundamentalistas acechantes. En su libro, Sprague de Camp destruyó lo que él llamó «el extendido mito» del consagrado maestro de escuela perseguido por unos fundamentalistas lanzados a «la quema de brujas» a causa de su valerosa postura en favor de la evolución:

«El juicio no fue “una caza de brujas”, como se ha dicho, porque el acusado y sus defensores —las “brujas”— eran en realidad los cazadores, acosando la ley con la intención de anularla, o al menos de hacer que perdiera su fuerza». (de Camp, pág. 490.)

 

PELÍCULA

A lo largo de la película se describe a William Jennings Bryan como un hombre pomposo, estúpido, intolerante, hipócrita, insincero, y glotón. Mientras el juicio va avanzando, Bryan se vuelve virtualmente obsesionado con su misión de perseguir a John Scopes y de mantener el evolucionismo fuera de las escuelas. Hasta la mujer de Bryan llega a darse cuenta gradualmente de que su marido es un zelota, y parece lamentar no haber llegado a conocer mejor a Clarence Darrow en sus años jóvenes. Incluso se arroja fango sobre la reputación de Bryan como orador, pues en la película se le describe como un hombre lleno de vanidad y arrogancia, sin contenido alguno, cuyo estilo y sentido del humor sólo atrae a la gente ignorante (o sea, a los cristianos fundamentalistas). Es difícil contemplar la película sin desarrollar un sentimiento de desprecio contra William Jennings Bryan y contra los cristianos fundamentalistas que por alguna razón encuentran algo que admirar en este hombre.

 

REALIDAD

En su libro The Great Monkey Trial (El gran juicio del mono), Sprague de Camp repudia el cristianismo conservador de Bryan y no pierde oportunidad alguna de criticar sus posturas científicas, y sin embargo la honradez le impulsa a dar crédito a Bryan por al menos algunas de sus innegables virtudes:

«Como orador, Bryan irradiaba una sinceridad llena de buen humor. Pocos de los que le escuchaban podían impedir sentir simpatía por él. Era poderoso y enérgico de personalidad, y terco, pero genial, amable, generoso, atractivo y encantador. Mostraba una tolerancia digna de encomio para con los que estaban en desacuerdo con él. Bryan fue el mayor orador americano de su tiempo, y quizá de cualquier tiempo» (de Camp, pág. 37).

Éste no es evidentemente el hombre descrito en la película, pero la descripción que hace de Camp del carácter de Bryan es totalmente congruente con las principales biografías de Bryan (véase Levine, 1965, y Coletta, 1969). Sin embargo, muchos de los enemigos de Bryan insistían en que, a pesar de sus muchas virtudes, era un ignorante e incluso peligroso cuando se trataba de cuestiones científicas o factuales. El registro histórico no sustenta esta acusación. Bryan no era un mero «hombre común», como incluso a él le gustaba describirse, sino que fue también un político inmensamente productivo y progresista que fue el líder reconocido del Partido Demócrata durante 30 años, y que fue tres veces designado por su Partido como su candidato a Presidente de los Estados Unidos. Aunque Bryan nunca fue elegido presidente, sí que sirvió como Secretario de Estado bajo Woodrow Wilson, y durante este tiempo dedicó la mayor parte de su atención a negociar tratados con países extranjeros en un esfuerzo por impedir el estallido de la Primera Guerra Mundial. Durante su carrera política, Bryan luchó intensamente por la legislación más progresista de su tiempo, incluyendo la elección popular de los senadores, un impuesto sobre la renta, la acuñación libre e ilimitada de plata, requerimientos para la publicación de la circulación y propiedad de los diarios, la creación del Ministerio de Trabajo, y el sufragio femenino. Bryan atraía a una amplia capa de la población, incluyendo a aquellos cuyas posturas políticas eran decididamente liberales. Clarence Darrow mismo hizo campaña en favor de Bryan cuando presentó su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. Pero muchos de los «progresistas» que habían apoyado a Bryan pasaron a menospreciarle por sus abiertas convicciones cristianas, en particular cuando osó hablar contra el darwinismo.

 

PELÍCULA

Se presenta a la gente cristiana conservadora de Dayton, Tennessee, como un atajo de ignorantes, cerriles, descorteses e incluso amenazantes hacia los abogados de la defensa, los reporteros y los forasteros en general.

 

REALIDAD

La transcripción del juicio de Scopes demuestra que esto es precisamente contrario a la realidad:

Darrow: «No sé si he estado nunca en mi vida en una comunidad donde mis ideas religiosas hayan diferido tan ampliamente de la gran masa como he visto desde que estoy en Tennessee. Pero llegué aquí como un perfecto extraño, y puedo decir lo que he dicho antes, que no he encontrado de parte de nadie —de ningún ciudadano de aquí en esta ciudad o fuera de ella— la menor descortesía. He sido tratado mejor, más amablemente y con más hospitalidad que imaginaba que habría sido el caso en el norte» (transcripción, págs. 225-226).

Reportero de Toronto: Quisiera «expresar mi gran aprecio por la abrumadora cortesía que se nos ha mostrado tanto a mí como a mis colegas de la prensa tanto por el tribunal como por los ciudadanos de Dayton. Me llevaré conmigo un mayor aprecio por la gran república hacia la que hemos sentido tanto aprecio, y cuyas instituciones tanto alabamos y admiramos» (transcripción, pág. 315.)

 

PELÍCULA

En la sala del tribunal sólo se le llama «Coronel» a Bryan, pero no a Darrow, porque le habían otorgado solamente a Bryan el grado de Coronel honorario de la milicia estatal de Tennessee. Darrow, comprensiblemente, se resiente ante esta enorme exhibición de parcialidad y el Estado designa con desgana a Darrow como «Coronel honorario provisional» en un esfuerzo desmañado para ocultar su evidente parcialidad en favor de Bryan.

 

REALIDAD

«Coronel» era un título honorario usual empleado en el tribunal, y se extendió a todos los abogados implicados en el caso de Scopes. No tenía nada que ver con el estamento militar ni con favoritismos. Tanto Darrow como Bryan, y desde luego todos los abogados en la causa, fueron frecuentemente designados como «Coronel» durante el juicio. Por otra parte, Bryan, a diferencia de Darrow, era realmente un Coronel del Ejército de los Estados Unidos.

 

PELÍCULA

Darrow objeta al anuncio de una reunión de oración vespertina al terminar el primer día de juicio.

 

REALIDAD

Jamás se hizo tal anuncio durante el juicio, pero Darrow y los otros abogados de la defensa objetaron repetidamente a la apertura de cada sesión del tribunal con oración, como era costumbre en Tennessee y sigue siéndolo en el propio Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

 

PELÍCULA

Darrow lleva a Bryan a la admisión de que está totalmente opuesto al empleo del libro de Darwin El linaje del hombre en la clase de biología del Instituto del Condado Rhea a pesar de que nunca ha leído el libro de Darwin ni tiene la intención de leerlo. Darrow le pregunta a Bryan si está familiarizado con El Origen de las Especies de Darwin, y tiene lugar el siguiente diálogo:

Bryan: No estoy interesado en lo más mínimo en las hipótesis paganas de este libro.

Darrow: ¿Nunca lo ha leído?

Bryan: Ni pienso leerlo jamás.

 

… fue Bryan, y no Darrow, quien empleó la obra de Darwin El linaje del hombre como evidencia en el juicio y citó de ella … También demostró estar familiarizado con T. H. Huxley.

 


REALIDAD

El anterior diálogo es una pura invención. Jamás se hizo tal pregunta ni se dio tal respuesta. De hecho, no era el libro de Darwin el empleado en la clase, sino el de Hunter, Civic Biology (Biología cívica), del cual citó Bryan. Y fue Bryan, y no Darrow, quien empleó la obra de Darwin El linaje del hombre como evidencia en el juicio y citó de ella (transcripción, pág. 176). Bryan demostró, por ejemplo, que Darwin había afirmado que el hombre descendía de un mono, extremo éste que la defensa había tratado de negar. También demostró estar familiarizado con T. H. Huxley. Uno de los biógrafos de Bryan, Lawrence W. Levine, afirma que ya había leído El Origen de las Especies en 1905 —¡20 años antes del juicio de Scopes! Aunque las reservas de Bryan acerca de la teoría de la evolución estaban desde luego influenciadas por creencias religiosas, había escrito muchos artículos bien argumentados que constituían una crítica de la evidencia científica empleada en sus tiempos para defender la teoría de la evolución. Bryan había también mantenido una larga correspondencia acerca del tema de la evolución con el famoso evolucionista Henry Fairfield Osborn. Y como lego, el conocimiento que tenía Bryan de la evidencia científica en pro y en contra de la evolución era inusualmente grande. En comparación, la transcripción del juicio muestra que Darrow dio la impresión de tener una comprensión muy deficiente tanto del significado como del supuesto mecanismo de la evolución. Parecía que Darrow descansaba su creencia en la evolución en base de la «autoridad» científica, que aceptaba de manera incuestionable, y en su total rechazo de todos los milagros de la Biblia, incluyendo, desde luego, el relato de Génesis de la Creación.

 

No participó mujer alguna en el juicio. … Los guionistas de La herencia del viento … implican falsamente en el juicio a la joven, supuestamente hija de un fanático reverendo al que ella finalmente abandona. Esto es muy eficaz como golpe de efecto, pero es calumnioso. Bryan fue cortés en todo momento en su trato a los testigos, como lo demuestra el examen de la transcripción del juicio.

 


PELÍCULA

La bella y tierna prometida de Scopes, «Rachel Brown», es llamada como testigo y es tratada desconsideradamente por Bryan, que la obliga a testificar contra su propio prometido. Bryan, siempre el fanático, pierde el dominio de sí mismo, y se vuelve cruel y monstruosamente implacable en su interrogatorio de la joven.

 


REALIDAD

No participó mujer alguna en el juicio. Scopes no tenía ninguna novia en especial ni prometida en aquel tiempo, aunque había salido con varias muchachas de Dayton, y la razón de haberse quedado aquel verano era para poder citar a una atractiva rubia. Los guionistas de La herencia del viento transforman esto en un romance formal, e implican falsamente en el juicio a la joven, supuestamente hija de un fanático reverendo al que ella finalmente abandona. Esto es muy eficaz como golpe de efecto, pero es calumnioso. Bryan fue cortés en todo momento en su trato a los testigos, como lo demuestra el examen de la transcripción del juicio. En cambio, Darrow fue en ocasiones arrogante y menospreciativo en su trato de los testigos, juristas, abogados del campo contrario, e incluso con el Juez. De hecho, Darrow fue citado a comparecer, acusado de desacato y menosprecio al tribunal, por interrumpir e insultar repetidamente al Juez Raulston. Tras haber presentado sus excusas, a lo que fue persuadido por sus compañeros de la defensa, el Juez Raulston revocó la acusación. Darrow persiguió tan implacablemente a Bryan por sus creencias religiosas, cuando lo llamó al estrado de los testigos, que algunos han sugerido que Darrow realmente aceleró la muerte de Bryan. Esta posibilidad la tenía indudablemente en mente H.L. Menken cuando, al saber de la muerte de Bryan pocos días después del juicio, comentó: «Bien, hemos matado a aquel hijo de perra». El trato de Darrow hacia Bryan fue tan deplorable que incluso llevó a muchos miembros de la ACLU a ejercer una presión eficaz que le impidió representar a Scopes cuando el caso fue después apelado al Tribunal Supremo Estatal. Los clérigos liberales que apoyaban a la ACLU mantuvieron que Darrow había logrado volver a muchos teólogos «moderados» contra la evolución y contra la ACLU por su actitud evidentemente hostil contra el cristianismo y contra Bryan. En la película vemos otra notable perversión de los hechos cuando Darrow amenaza frustrado con abandonar la causa, cuando de hecho luchó en contra de ser excluido de la causa por la ACLU.

 


PELÍCULA

La defensa no puede obtener permiso para emplear a sus varios testigos expertos porque Bryan tiene miedo de su testimonio y lo considera irrelevante. Uno por uno, Darrow llama a sus distinguidos científicos al estrado, pero cada vez, gracias a un juez ignorante y parcial, Bryan sólo tiene que decir «objeción —irrelevante», y ahí se acaba todo.

 


REALIDAD

Técnicamente, el único punto a tratar en el juicio era si John Scopes había enseñado evolución o no, por lo que naturalmente los abogados de la acusación cuestionaron la relevancia del testimonio de los testigos expertos. Sin embargo, el testimonio de los evolucionistas reunidos por la defensa quedó impedido porque Darrow rehusó obstinadamente que sus testigos científicos fueran interrogados a su vez por la acusación (transcripción, págs. 206-208). Bryan había pedido y recibido el derecho a interrogar a su vez a los testigos expertos, pero Darrow estaba tan opuesto a permitir que sus expertos fueran interrogados, ¡que no llamó a ninguno de ellos al estrado! Bryan observó que bajo las condiciones exigidas por Darrow, los evolucionistas podrían acudir al estrado de los testigos y meramente expresar sus especulaciones y opiniones sobre la evolución sin temor a incurrir en perjurio ni a ser contradichos.

A pesar de todo esto, el Juez Raulston no impidió el testimonio; sólo rehusó entonces que fuera dado ante el jurado. Los expertos leyeron sus testimonios para que constara en las actas, mientras el jurado se retiraba. Porque el punto que se debía determinar no era si el evolucionismo era bueno o malo, cierto o falso, sino si Scopes había enseñado evolución o en una institución pública en violación de la Ley Butler. Aquel testimonio experto podía ser relevante para determinar la constitucionalidad o no de aquella ley, pero la constitucionalidad de la ley no era algo que le pertenciera al jurado determinar, sino al juez y a los tribunales superiores de apelación. Cualquier juez consciente habría actuado como lo hizo el Juez Raulston (Levine, pág. 347).

Aquí vale la pena destacar que todos los «expertos» de Darrow se apoyaron en parte en el Hombre de Piltdown, el supuesto «eslabón perdido» que resultó ser un fraude: un cráneo humano con la mandíbula de un mono con los dientes limados, los cóndilos rotos para que no pudiera identificarse la no correspondencia de la mandíbula con el cráneo, y todo ello teñido con dicromato potásico para dar apariencia de antigüedad (véase Malcolm Bowden, Los Hombres-Simios: ¿Realidad o Ficción?, CLIE, Terrassa 1984, págs. 13-71).

La sabiduría de esta posición quedó ampliamente demostrada por las confusas y retorcidas opiniones del único científico al que se le había permitido testificar antes para la defensa. A través del juicio la definición de evolución fue expresada de una manera tan confusa por la defensa y sus testigos que parece improbable que ninguno de los miembros del jurado hubiera podido saber exactamente qué es la evolución, y qué no es. La evolución, por ejemplo, fue repetidamente confundida con la embriología, ¡e incluso con el envejecimiento humano! Uno de los abogados de la defensa, Dudley Field Malone, es un ejemplo de ello:

«El embrión se transforma en un ser humano cuando nace. La evolución nunca se detiene desde el comienzo de una célula hasta que el ser humano vuelve en la muerte a polvo sin vida. Queremos poner delante de ustedes evidencias de este tipo a fin de destacar la importancia de la teoría de la evolución». (Transcripción, pág. 116.)

Otro abogado de la defensa, Arthur Garfield Hays, añadió caos a la confusión al decir:

«Sé que en el vientre de la madre la primera cosa que aparece es una célula y que aquella célula crece y se subdivide y crece hasta llegar a ser un ser humano y nace un ser humano. ¿Acaso esta declaración, como el muchacho ha dicho desde el estrado, de que le enseñaron de que el hombre viene de una célula —es ésta una teoría de que el hombre descendió de un orden inferior de animales? No lo sé, y me atreveré a decir que vuestra señoría tiene algunas dudas acerca de esto. ¿Tenemos derecho a encontrar si lo es o no al presentar este caso al jurado?» (Transcripción, pág. 156.)

El mismo Darrow dio la impresión de que casi no tenía comprensión del significado del término evolución. Cuando el Juez Raulston, que comprensiblemente quedó confuso con todas las ambigüedades acerca del tema de la evolución, le preguntó a Darrow si él creía que toda la vida provenía de una célula, Darrow le contestó:

«Bien, no lo tengo tan claro, pero creo que sí». «Toda la vida humana proviene de una célula. Usted vino de una y yo vine de una —nada más que una sola célula». (Transcripción, pág. 189.)

Incluso el doctor Maynard M. Metcalf, zoólogo de la Universidad John Hopkins, cometió este mismo error en su testimonio «experto», y luego pasó a oscurecer la definición de evolución hasta hacerla irreconocible. Primero el doctor Metcalf aseguró al Tribunal de sus cualificaciones como evolucionista afirmando:

«Siempre he estado particularmente interesado en la evolución del organismo individual desde el huevo, y también la evolución del organismo como un todo desde el comienzo de la vida, siempre ha sido una especie de interés mío pecular». (Transcripción, pág. 136.)

Cuando Darrow le pidió que explicara qué era lo que significaba por «el hecho de la evolución», el doctor Metcalf respondió así:

«La evolución, pienso yo, significa el cambio; en último análisis creo que significa el cambio de un organismo de un carácter a un carácter diferente, y por carácter me refiero a su estructura, o a su comportamiento, o a sus funciones o a su método de desarrollo desde el huevo o cualquier otra cosa —el cambio de un organismo desde un conjunto característico que lo caracteriza a una condición diferente, caracterizada por un conjunto de características diferentes, bien estructurales o funcionales, podría ser denominado de manera apropiada, creo yo, evolución como siendo la evolución de aquel organismo; pero el término en general significa la serie entera de tales cambios que han tenido lugar durante cientos de millones de años que han producido desde humildes comienzos la naturaleza de los cuales no se comprende en absoluto de manera plena a organismos de un carácter mucho más complejo, cuya estructura y función seguimos estudiando, porque no hemos comenzado a aprender lo que tenemos que saber acerca de ellos». (Transcripción, pág. 139-140.)

Hasta ahí en cuanto al hecho de la evolución. Uno sólo puede imaginar qué preguntas habría hecho Bryan al doctor Metcalf si Darrow hubiera permitido que interrogara a sus testigos expertos. Bryan estaba evidentemente consciente de la confusión que estaba introduciendo la defensa con su definición de evolución, y señaló que incluso uno de los niños de la escuela que habían testificado parecía tener una mejor comprensión de la evolución que los abogados de la defensa:

«Aquel pequeño sabía de lo que estaba hablando, y para sorpresa mía los abogados no parecían comprender la significación de la teoría de la evolución —él pensaba que aquel muchacho estaba hablando de individuos proviniendo de una célula». Bryan enfatizó que la evolución era «No el desarrollo de un individuo de una célula, sino el surgimiento de toda la vida desde una célula». (Transcripción, pág. 173.)

Bryan señaló que incluso la Asociación Nacional de Educación estaba confundida acerca del tema, y, como resultado, el intento de ellos de emitir una declaración oficial condenando a Tennessee por «ignorancia y fanatismo» quedaba frustrado por su incapacidad de llegar a un acuerdo acerca de la definición de evolución (transcripción, pág. 173). Quizá lo más significativo de todo es que la película La herencia del vientoescogió ignorar virtualmente todos los comentarios y testimonios científicos que se presentaron durante el juicio, incluyendo el del doctor Maynard Metcalf. Mientras que esto puede haber sido por las razones que acabo de exponer, la película desde luego no exhibe un «triunfo de la ciencia sobre el dogma religioso». En cuanto a dogma, la transcripción del juicio demuestra que había dogma en abundancia a ambos lados de la disputa.

 


PELÍCULA

Bryan admite que acepta todas las palabras de la Biblia literalmente.

 


REALIDAD

En la transcripción (pág. 285) leemos:

Darrow: «¿Afirma usted que todo en la Biblia debe ser interpretado literalmente?»

Bryan: «Creo que todo en la Biblia debería ser aceptado tal como se da en ella; algunos pasajes de la Biblia se dan a guisa de ilustración. Por ejemplo: “Vosotros sois la sal de la tierra”. No insistiría yo en que el hombre es materialmente sal, o que su carne está hecha de sal, sino que se emplea en el sentido de sal como salvación del pueblo de Dios».

 


PELÍCULA

Darrow le pregunta acerca del sexo en la Biblia, y Bryan contesta a ello que todo sexo es pecaminoso, y que la actividad sexual constituyó «el pecado original».

 


REALIDAD

Nada se habló acerca del sexo en el juicio. Por lo que se ve, Hollywood no pudo resistir la tentación de introducir un poco de sexo en la película, y de insinuar que Bryan era un mojigato. Además, la concepción de la relación sexual entre Adán y Eva como «el pecado original», cosa que Hollywood pone calumniosamente en boca de Bryan, no es la postura bíblica. Ésta es que tras la creación Dios manda a Adán y a Eva quecrezcan, y se multipliquen, y llenen la tierra. La enseñanza bíblica es que el pecado original fue una desobediencia a Dios con respecto a una limitación que Él impuso, de comer el fruto de un árbol, y no en absoluto que lo fuera la relación sexual dentro de la institución del matrimonio, establecida por Dios.

 

Nada se habló acerca del sexo en el juicio. Por lo que se ve, Hollywood no pudo resistir la tentación de introducir un poco de sexo en la película, y de insinuar que Bryan era un mojigato.

 


PELÍCULA

Entre otras cosas Darrow interroga a Bryan acerca de Jonás y de la ballena que se lo tragó. Bryan dice que la Biblia dice «gran pez», y Darrow afirma que es «ballena».

 


REALIDAD

Este intercambio sí tuvo lugar, pero tanto Bryan como Darrow ignoraban parte de la cuestión. El Libro de Jonás emplea el término «gran pez» (Jonás 1:17; 2:1, 10) mientras que en Mateo 12:40, en las versiones antiguas, aparece «ballena». Sin embargo, tanto el término hebreo da’g como el griego ketos pueden ser traducidos como criatura o monstruo marino.

 


PELÍCULA

A continuación se presenta un duelo sobre el día largo de Josué. Aquí está cómo aparece la discusión en La herencia del viento:

Darrow: Si se dice que el sol se detuvo, se debe tener el concepto de que el sol se mueve alrededor de la tierra. ¿Piensa acaso que esta es la naturaleza de las cosas? ¿O no cree que la tierra se mueve alrededor del sol?

Bryan: ¡Yo tengo fe en la Biblia!

Darrow: No tiene mucha fe en el sistema solar.

Bryan (terco): El sol se detuvo.

 


REALIDAD

Lo que Bryan realmente respondió es que la Biblia emplea un lenguaje «fenoménico» en aquel relato, describiendo el acontecimiento tal como se presentó a los israelitas:

Darrow: ¿Cree usted que quienquiera que la inspiró creía que el sol iba alrededor de la tierra?

Bryan: Creo que fue inspirada por el Omnipotente y que pudo haber empleado un lenguaje para ser entendido en aquel tiempo, en lugar de emplear un lenguaje que no habría sido comprendido hasta que Darrow naciera. (Transcripción, pág. 294).

 


PELÍCULA

Bryan pretende que conoce la edad de la tierra, calculada de manera precisa por el Obispo Ussher, que situó la fecha de la creación a las 9 de la mañana del 23 de octubre del 4004 a

 


REALIDAD

Para empezar, Ussher jamás sugirió un mes, día ni hora en su estimación de la fecha de la creación. Y lo que es más, Bryan no afirmó saber la antigüedad de la tierra. Leemos en la transcripción del juicio (pág. 296):

Darrow: «Sr. Bryan, podría decirme usted qué edad tiene la tierra?»

Bryan: «No señor, no podría».

Darrow: «¿Y no podría darme una aproximación?»

Bryan: «No me atrevería. Posiblemente podría aproximarme tanto como los científicos, pero preferiría tener más exactitud antes de hacer una suposición».

 


PELÍCULA

Al acercarse el juicio a su fin, Darrow lucha valientemente, aunque, ¡ay!, sin éxito, para establecer la inocencia de su cliente John Scopes.

 


REALIDAD

Después de pasar mucha parte del séptimo día del juicio acosando y ridiculizando sistemáticamente a Bryan por su creencia en numerosos milagros de la Biblia, ¡Darrow dio un fin brusco al juicio pidiendo al Tribunal que indicara al jurado que declararan culpable a su cliente (Transcripción, pág. 306)! Esta increible concesión, junto con la decisión del juez de eliminar el testimonio de Bryan de las actas, fue para gran beneficio personal de Darrow, porque impidió que él quedara sometido al mismo tipo de interrogatorio al que él acababa de someter a Bryan. Bryan había accedido a pasar al estrado de los testigos para responder a preguntas acerca de sus creencias cristianas con el buen entendido de que Darrow también debería pasar al estrado a responder a preguntas acerca de sus propias creencias agnósticas y evolucionistas (transcripción, pág. 284). Tanto el Juez Raulston como Darrow habían accedido a esta condición. Cuando Bryan preguntó si el mismo Darrow conocía las preguntas a algunas de sus preguntas más peregrinas (por ejemplo: «¿Sabe usted cuánta gente vivía en la tierra hace 3.000 años?») Darrow respondió así: «Espere a que me toque a mí». A pesar de la creciente hostilidad de las preguntas de Darrow, Bryan rehusó repetidos intentos de sus colegas para detenerle.

Bryan: «Quiero que se tome toda la latitud que quiera. Porque yo voy a tener alguna latitud cuando le toque a él».

Darrow: «Podrá usted tener latitud y longitud» (Transcripción, pág. 288).

Es bien improbable que Darrow tuviera la más mínima intención de darle a Bryan «latitud y longitud». Después de todo, se había negado de plano a permitir que Bryan interrogara ni siquiera a sus testigos expertos acerca de sus presuposiciones religiosas y evolucionistas. ¡Cuánto menos iba a estar dispuesto a someterse él mismo a tal interrogatorio después de lo que él había hecho pasar a Bryan! El resultado, naturalmente, es que Bryan no tuvo en absoluto la oportunidad de hacerle sus preguntas a Darrow. En la película, Darrow es presentado empleando estas mismas palabras, «latitud y longitud», pero en un contexto totalmente diferente (una perorata filosófica al jurado) ¡que no indica en absoluto la manera engañosa en la que fueron realmente empleadas!

 

Bryan había accedido a pasar al estrado de los testigos para responder a preguntas acerca de sus creencias cristianas con el buen entendido de que Darrow también debería pasar al estrado a responder a preguntas acerca de sus propias creencias agnósticas y evolucionistas (transcripción, pág. 284). Tanto el Juez Raulston como Darrow habían accedido a esta condición.

Ver La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte III

La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte I

David Menton, Ph.D.

La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte I

« La película no es más que eso: una película basada en una obra de teatro. No es un documental. Y en el guión está la firma de lo que quería decir el autor. Es un drama para denunciar una situación. Lo mismo ocurre en la obra de Brecht Galileo Galilei, no se ajusta a la realidad histórica, sino con un argumento literario efectúa una denuncia de la situación de la ciencia en la época.» Dr. Manuel Carmona [1]

Drama / SINOPSIS: Las contrapuestas teorías del darwinismo y el creacionismo son los dos polos opuestos que enfrentan en una explosiva batalla de creencias al abogado Henry Drummond (Tracy) y al líder ultraconservador Matthew Harrison Brady (March) en una pequeña ciudad de Tennessee en la que se juzga a un profesor por enseñar la teoría de la evolución a sus alumnos. (FILMAFFINITY) [2]

Aclamadísimo drama judicial en el que un profesor de biología es llevado ante la justicia por divulgar y enseñar la teoría de la evolución de Charles Darwin. Insuperable e intenso duelo actoral entre Spencer Tracy y Fredric March. (FILMAFFINITY) [3]

Crónica de una manipulación cinematográfica

herencia del viento

Herencia del viento

En su libro History of Modern Creationism el popular orador creacionista doctor Henry M. Morris comenta que mientras estaba en una gira de conferencias por Nueva Zelanda descubrió que «ciudad tras ciudad, bien durante mi visita o inmediatamente después, los canales de televisión gubernamentales iban mostrando la película acerca del juicio de Scopes La herencia del viento, una y otra vez». El doctor Morris concluía que es una indicación de la pobreza de los argumentos científicos de los evolucionistas que se siga empleando esta película de 30 años de antigüedad, basada en una obra teatral de hace 40 años, que a su vez se basa en un juicio de hace 65 años, para argumentar el caso de la evolución contra el de la creación. Es sorprendente la continuidad y frecuencia con que se pasa esta película en vista de su mediocre calidad dramática. Es indudable que el atractivo de La herencia del viento descansa principalmente en la relevancia que se le atribuye en la creciente controversia Creación/Evolución.

En tanto que la película no es, desde luego, un documental, se considera como un «docu-drama» del famoso juicio Scopes de 1925, que enfrentó a William Jennings Bryan contra Clarence Darrow en un clásico enfrentamiento acerca de la enseñanza de la evolución o de la creación en las escuelas públicas. Se tomaron considerables libertades teatrales en el desarrollo del guión, pero ocasionalmente se usaron literalmente algunas de las discusiones de la transcripción taquigráfica del juicio de Scopes. Desafortunadamente, el montaje resultante ha sido ampliamente considerado como esencialmente un relato histórico del juicio. La verdad es que La herencia del viento está incluso siendo empleado como una película «educativa» en clases de ciencia, historia y estudios sociales. Hay profesores que afirman que la película enseña «el triunfo de la ciencia sobre el dogma religioso». Pero, ¿acaso esta película, o siquiera el mismo juicio de Scopes, muestra el triunfo de la ciencia (evolucionismo) contra el dogma religioso (creación específica)? Más importante aún: ¿Es esta película una descripción veraz y precisa de la gran batalla de ideas y creencias que tuvo lugar en el tribunal del Condado Rhea en Dayton, Tennessee? Las respuestas a estas preguntas son importantes en vista del impacto que una película de este tipo tendrá probablemente sobre las actitudes y creencias de los estudiantes y que tiene en las actitudes de los televidentes españoles o de cualquier otro país y lengua en que se difunda, careciéndose como se carece en general del conocimiento de los verdaderos antecedentes del caso, y de lo que verdaderamente sucedió y se dijo y qué actitudes y quienes las mostraron durante el juicio.

El propósito de este estudio es el de comparar cuidadosamente la película La herencia del viento con la transcripción real del juicio de Scopes, así como con varios relatos biográficos e históricos del juicio y de los que participaron en él. Se empleó una cinta de video comercial de toda la película La herencia del viento (CBS Fox Video, © 1960; United Artists) y fue contrastada [por Santiago Escuain] también con la más reciente producción de 1988 dirigida por David Green, difundida por la Segunda Cadena de Televisión Española el viernes 2 de febrero de 1990 en el programa «A Través del Espejo», mediante un video, para poder examinar de manera repetida la película en su integridad, o partes de la misma. Ambas versiones tienen realmente el mismo contenido. Este contenido fue contrastado en buca de una exactitud literal, contextual e histórica con la transcripción del juicio y otros registros históricos que se indican en la bibliografía. La transcripción del juicio de Scopes está disponible en microfilm en la mayor parte de las bibliotecas de las facultades de Derecho de las universidades americanas, pero para más comodidad en este estudio se ha empleado una reimpresión de la transcripción original publicada íntegramente en la época del juicio en el libro The World’s Most Famous Court Trial (véase bibliografía al final). Todas las referencias de páginas a la «transcripción» en este estudio se corresponden con este libro. Cosa curiosa, la película La herencia del viento, a diferencia de otros «docu-dramas» como Gandhi o Patton, no emplea los verdaderos nombres ni de los participantes ni de los lugares que representa. Yo he decidido emplear los nombres propios para evitar confusiones, por cuanto nunca ha habido duda alguna acerca de quiénes son los principales personajes que se pretenden representar en la película.

Creemos que las siguientes observaciones harán evidente que hay profundas discrepancias entre la película y la evidencia histórica pertinente. Estas diferencias no son inesperadas, excepto por el grado en que esto se da. Lo que es más significativo, sin embargo, es que hay considerables evidencias que apuntan a que la película no es simplemente inexacta en el sentido en que lo son «las historias de Hollywood», sino que es realmente perversa en sus intenciones. Las inexactitudes históricas resultan sistemáticas y de una forma que presenta un prejuicio de proporciones calumniosas contra una clase determinada de personas y sus creencias. Específicamente, aquellas personas que creen en una interpretación natural de la Biblia, y especialmente en el registro bíblico de la creación, son descritas de una manera insultante hasta lo grotesco. Por otra parte, a los que son críticos o virtualmente incrédulos con respecto a los milagros de la Biblia se les presenta como personas eminentemente razonables que tienen que sufrir los insultos, amenazas e ignorancia de los cristianos fundamentalistas a su alrededor.

 

 

Edificio del tribunal de Dayton, Condado Rhea, Tennesse

 


Ver La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte II

Ver La historia según Hollywood del Juicio Scopes Parte III

Notas

[1] El dr. Manuel Carmona, es un cientifico español, su especialid es la microbiología (http://oldearth.wordpress.com)

[2]

[3]

Teoria del gen egoísta Richard Dawkins

Teoria del gen egoísta Richard Dawkins

Contexto histórico:

Para ver el contexto histórico visualizar:http://www.teacuerdas.com/nostalgia-1976.htm

El autor: Richard Dawkins

Clinton Richard Dawkins (conocido como Richard Dawkins; nacido el 26 de marzo de 1941) es un eminente etólogo británico, teórico evolutivo y escritor de divulgación científica que tiene la cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia en la Universidad de Oxford.

Nació en Nairobi en 1941 de padres británicos. Su familia volvió a Inglaterra en 1949. Fue educado en Oxford y realizó su doctorado bajo la tutela del Premio Nobel Nikolaas Tinbergen. Desde 1967 hasta 1969 fue profesor adjunto en la Universidad de California en Berkeley.

Dawkins ganó fama con su libro El gen egoísta, publicado en 1976, que popularizó la visión de la evolución enfocada desde los genes, e introdujo los términos meme y memética en el vocabulario. En 1982 hizo una contribución original a la ciencia de la evolución con la teoría presentada en su libro El fenotipo extendido, que dice que los efectos fenotípicos no están limitados al cuerpo de un organismo, sino que pueden extenderse más allá en el ambiente, incluyendo los cuerpos de otros organismos. Desde entonces ha escrito varios libros muy populares sobre la evolución, y ha aparecido en varios programas de la televisión británica sobre biología evolutiva, creacionismo y religión.

Dawkins es ateo, humanista, escéptico, prominente miembro del movimiento bright y –como comentarista de ciencia, religión y política– está entre los intelectuales públicos más conocidos del mundo en lengua inglesa. En referencia al epíteto de “bulldog de Darwin” que se le daba a Thomas Huxley, la defensa apasionada de Dawkins de la evolución le ha ganado el apelativo de “rottweiler de Darwin”.

Resumen de la teoría:

En 1976, el etólogo Richard Dawkins publicó un revolucionario libro, “El gen egoísta”, en el que se divulgaban las tesis de la sociobiología sentadas anteriormente por E. O. Wilson en su “Sociobiología” de 1975.

En 1989, Dawkins sacó de nuevo su libro, con dos nuevos capítulos y notas finales a los capítulos originales, en las que se hace pequeñas autocorrecciones y se defiende de los ataques sufridos tras la primera edición. Vamos a pasar a ver, agrandes rasgos, qué supone esta nueva aportación a la teoría moderna de la evolución.

El propósito de Dawkins es examinar la biología del altruismo y del egoísmo. Demuestra que el factor importante en la evolución no es el bien de la especie o grupo, como tradicionalmente se entiende, sino el bien del individuo o gen. Para él y sus seguidores, los individuos no son más que máquinas creadas por los genes para su supervivencia. En palabras del biólogo americano Butler , la gallina no es más que un invento del huevo para poder producir más huevos”.

Existe, siempre según Dawkins, una interpretación errónea del altruismo: este se da, según las ideas tradicionales, por el bien de la especie, lo que se conoce como teoría de selección de grupos, que viene a decir que la selección natural actúa sobre la especie. Un individuo no sería más que un “peón” que se sacrificaría por el bien de la especie.

La alternativa es la selección de genes (o selección de individuo): los individuos altruistas llegan a extinguirse en beneficio de los egoístas, que predominarán en el grupo. Los genes han construido una gran variedad de “máquinas” para prosperar explotándolas, de modo que un gen puede ser considerado como una unidad que sobrevive a través de un gran número de cuerpos sucesivos e individuales. Así, un gen es definido como una porción de material cromosómico que, potencialmente, permanece durante suficientes generaciones como para servir como una unidad de selección natural. El individuo es demasiado grande y efímero como para ser considerado unidad de selección. Un gen es considerado bueno, es decir, que permanece muchas generaciones, si vela por sí mismo, si es egoísta. La evolución será el proceso por el que algunos genes se hacen más numerosos y otros disminuyen en el acervo genético.

Todos los genes controlan el comportamiento de su máquina de supervivencia, no de manera directa, sino indirectamente. Los genes preparan la máquina con antelación, y luego esta se haya bajo su propia responsabilidad. Los genes obran a largo plazo mediante la síntesis proteica, pero se trata de un proceso lento. Por tanto, los genes construyen su máquina por anticipado, de la mejor forma posible y programándola con antelación.

Por tanto, el comportamiento está regido por el egoísmo de los genes de cada organismo, y no por el altruismo de cada individuo con respecto a los demás miembros de su especie. Dawkins se encarga de demostrar esto a lo largo de todo el libro con numerosos comportamientos particulares.

En cuanto al hombre, para él es el único organismo capaz de hacer frente y llevar la contraria a los dictados de los genes egoístas, gracias a nuestra consciencia: “sólo el hombre puede revelarse contra la tiranía de los replicadores egoístas”. La mayoría de las características que resultan inusitadas en el hombre se deben a la cultura, que Dawkins también pretende tratar como una unidad de transmisión, aunque con unos mecanismos particulares.

En sus propias palabras, para una comprensión del hombre moderno se debe descartar al gen como única base de nuestras ideas sobre la evolución, también estaría la cultura; el darwinismo es una teoría demasiado amplia como para ser confinada en el estrecho contexto del gen. La cultura actúa como un replicador que se instaura en el cerebro y persiste generación tras generación parasitándolo.

En uno de los nuevos capítulos de su libro, resume su posterior obra, “The Extended Phenotype”. Desde su punto de vista, la selección darwiniana no actúa directamente sobre los genes. Aquí es donde entra el concepto de fenotipo ampliado: los efectos fenotípicos de un gen deben considerarse como todos los efectos que tiene sobre el mundo, efectos sobre sí mismo, sobre otros genes, sobre la maquinaria que los porta, sobre otros organismos e, incluso, sobre el mundo inerte, como Dawkins se encarga de ilustrar en múltiples casos reales. El efecto de un gen depende de una cascada determinada de síntesis de proteínas que, al final, desemboca en el fenotipo deseado.

Fuente: Teoria del gen egoísta Richard Dawkins

La Teoría de la Evolución: Darwin y el transformismo inglés

La Teoría de la Evolución: Darwin y el transformismo inglés

La publicación de las teorías de Darwin se vio acelerada por una circunstancia extraordinaria que le decidió a exponerse precozmente a los ataques de los creacionistas. Había comentado sus ideas con algunos amigos (Hooker, Lyell), pero no había pasado de ahí hasta el día en que recibió una carta procedente del archipiélago malayo, en la que un tal Sir Alfred Wallace resumía, en veinte páginas, una teoría similar a la que el mismo tenía en curso de elaboración. Después de alguno titubeos, sus trabajos y los de Wallace fueron presentados ante la Sociedad Linneana de Londres en 1858. Un año después publica El Origen de las Especies.

Alfred WallaceCharles DarwinEs interesante señalar que, además de Wallace, otros antes de Darwin han presentados ideas semejantes.

Así, en 1813, tres médicos británicos desarrollan una teoría de la evolución basada en la selección natural, en la que rechazan la idea de la herencia de los caracteres adquiridos. Dos de estos médicos, Prichard y Wells, no son muy conocidos en su época. El tercero, en cambio, provoca un auténtico escándalo en la Inglaterra puritana: en Lectures of Physiology y Zoology and Natural History of Man, Lawrence afirma que todas las razas humanas provienen de mutaciones del mismo tipo que las que se dan en las camadas de conejos. La cría puede mejorar o arruinar la raza. Según él, las familias reales son un buen ejemplo.

En 1831, el botánico escocés Patrick Matthew publica ideas aún más próximas a las que publicará Darwin, y este último admite haber conocido el libro tras la publicación de El Origen…

Sea como fuere, esto patentiza que las ideas de Darwin no eran tan originales como habitualmente se piensa. 

http://www.evolutionibus.info/transformismo.html

LAS CREACIONES

LAS CREACIONES

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, Colosenses 1:15

INTRODUCCIÓN:

Durante mucho tiempo la ciencia ha hecho descubrimientos, que en opinión de los científicos, son evidencia de que la “Biblia es mentira”; algunos de estos descubrimientos son los hombres Neandertal que se ha comprobado científicamente que vivieron en Europa y parte de Asia hace 100,000 años; o como los famosos dinosaurios que vivieron en la tierra durante 100 millones de años y que hace 60 millones de años se extinguieron, lo cual contradice totalmente a la tradición “cristiana” que afirma que la creación tiene únicamente 6000 años de existencia, pero dada la veracidad de estos descubrimientos, sería una necedad negarlos y mayor aun utilizar la Biblia para tales propósitos.

DESARROLLO:

La Biblia nos enseña que Dios por medio de su Palabra ha creado los universos y todo lo que en ellos hay, es decir mundos, estrellas, galaxias, constelaciones, etc. (Jn. 1:3; He. 11:3; Ap. 4:11), por eso está escrito: “El (Jesús) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15); esto nos muestra que Dios no ha creado solamente una vez sino varías veces, y por tal razón la ciencia ha realizado descubrimientos que aparentemente contradicen a lo que está escrito en la Biblia, pero lejos de ello, lo único que hacen es confirmar la Verdad eterna de Dios.

La Biblia enseña a lo largo de sus capítulos, por lo menos siete creaciones que Dios ha hecho sobre la tierra y es importante tomar en cuenta que el libro de Génesis es un resumen de lo que sucedió en el pasado, por tal razón, de un verso a otro, hay millones de años de por medio. Veamos a la luz de la Palabra cada una
de estas creaciones,

1. LA CREACIÓN DE GENESIS 1:1:

La Biblia nos muestra que esta fue la primera creación que Dios hizo sobre la tierra, ya que el contexto Bíblico nos enseña que Dios es Dios de orden, por tal razón, El no creó la tierra como se describe en Génesis 1:2: Desordenada y Vacía; esto lo respalda el profeta Isaías cuando dice: “Porque así ha dicho Jehová el que ha creado los cielos, él es Dios; el que formó la tierra y la hizo, él la estableció; no la creó para que estuviera vacía, sino que la formó para que fuera habitada: “Yo soy Jehová, y no hay otro ( Is. 45:18 ) y lo mismo dice el profeta Jeremías: “Miré la tierra, y he aquí que estaba sin orden y vacía. Miré los cielos, y no había en ellos luz. Miré las montañas, y he aquí que temblaban; todas las colinas se estremecían. Miré, y he aquí que no había hombre, y todas las aves del cielo habían huido. Miré, y he aquí que la tierra fértil era un desierto. Todas sus ciudades habían sido devastadas ante la presencia de Jehová, ante el ardor de su ira. ” La Biblia deja ver que esta creación fue destruida a causa del pecado por un diluvio que Dios envió, por eso está escrito que el Espíritu se movía sobre la faz de las aguas

2. LA CREACIÓN PREADAMICA,

Gn. 1:2: Estudiando cada verso del capitulo uno y dos de Génesis entendemos que esta fue la creación que Dios ordenó en siete días (luego del diluvio ocurrido entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2), esta creación tenía características muy especiales, algunas de ellas son:

a. Tercer día, Gn. 1:11,12:
La tierra produce hierba verde, hierba que de simiente, árboles que den fruto.

b. Quinto día, Gn. 1:2022: Las aguas producen reptiles y Dios crió los grandes dragones, grandes serpientes, grandes animales marinos, grandes ballenas (He. Tanniyn) y los bendice diciendo: Fructificar y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves se multipliquen el la tierra.

Es en esta creación en donde seguramente Dios crió a todos los géneros de dinosaurios que la historia y la ciencia han descubierto que vivieron hace millones de años sobre la tierra.

c. Sexto día, Gn. 1:24: La tierra produce bestias (He. Behemah) y reptiles (He. Remes: cosas que se arrastran, cosas que se mueven)

Utilizando el significado de las palabras hebreas podemos ver que Dios creó un genero humano en parejas para que gobernaran sobre la tierra, no eran hombres y mujeres sino machos (He. Zacar) y hembras (He. Neqebah), eran seres inteligentes capaces de gobernar sobre las bestias que Dios había creado sobre la tierra, porque El mismo cuando los bendijo les dice: fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se muevan sobre la tierra (Gn. 1:27)

Otra característica importante de esta creación, es que los humanos y los animales no comían carne sino que eran era herbívoros (Gn. 1:2930), contrario a lo que actualmente sucede con los animales y los hombres.

3. LA CREACIÓN ADAMICA, Gn. 2:47:
Esta es la creación que seguramente tiene seis mil años de estar sobre la tierra ya que aquí es donde Dios crea a Adán y a Eva. El orden en que Dios hizo esta creación tiene grandes diferencias con la de Génesis 1:1:

a. Dios formó a Adán de la tierra, Gn. 2:7:

Dios primero forma a Adán del lodo que estaba sobre la tierra y le sopla en la nariz dándole vida, convirtiéndolo un alma viviente.

b. Dios plantó un huerto, Gn. 2:815:

Dios plantó un huerto en Edén, el cual tenía árboles, hiervas y el árbol del conocimiento del bien y del mal en medio, y puso en él a Adán para que lo labrara y lo cuidara; ¿de qué debía cuidar el huerto?, lo debía cuidar del remanente del genero humano que logró sobrevivir del diluvio que Dios había enviado sobre la creación anterior y fue del mismo remanente de donde Caín tomó a su esposa

c. Dios formó de la tierra todas las bestias, Gn. 2:19:

A diferencia de la creación anterior, Dios crió a los animales después de que formó a Adán. La Biblia nos deja ver que los animales de esta creación al igual que los de la anterior, eran inteligentes capaces de comunicarse con los hombres, esto lo entendemos porque cuando la serpiente se acercó a Eva y le habló y ella no se sorprendió ni se asustó sino que le siguió la platica, esto porque para ella era normal que los animales le hablarán; al mismo tiempo es interesante leer que cuando Dios hizo los animales de esta creación, no hizo reptiles, por ello la serpiente que se le presentó a Eva, era de la creación anterior (Gn. 3:15)

d. Dios formó a Eva, Gn. 2:2124:

En la creación anterior Dios formó desde el inicio al género humano en parejas, pero en esta primero formó a Adám y luego lo hizo caer en un profundo sueño para hacer a Eva de la costilla que le había sacado.

4. LA CREACIÓN POSDILUVIANA,NOÉ; Gn. 8:1,17; 9:1,7:

La Biblia enseña de que a causa de la maldad de los hombres y porque los pensamientos de su corazón eran continuamente hacer el mal, Dios se arrepintió de haberlos creado y por tal razón envió un diluvio sobre toda la tierra, destruyendo todo lo que había sobre ella. Noé era un hombre perfecto en sus generaciones (Genética, Gn. 6:9) y Dios lo escogió para hacer por medio de él una nueva creación; esto lo demuestra la Biblia cuando leemos que Dios bendijo a Noé de la misma forma como bendijo a las creaciones anteriores: Y BENDIJO Dios á Noé y á sus hijos, y dijo les: Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra: Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces del mar: en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y hiervas, os lo he dado todo.

5. LA CREACIÓN EN ABRAHAM, Gn. 17:17;
22:17: Luego de que Dios había apartado su comunión de la humanidad a causa del pecado y la desobediencia que continuamente practicaban, empezó a trabajar con un Abraham dirigió su comunión hacia toda la humanidad en Noé y esta no quiso entender

6. LA CREACIÓN EN ISRAEL, Gn. 35:611:
Cuando Dios llamó a Jacob tenía planes de hacer con él una nueva creación ya que por medio de él

7. LA NUEVA CREACIÓN, LA IGLESIA; 2 Co. 5:17:

Biblia nos enseña que es por medio de Jesucristo que somos parte de esta nueva creación, porque está escrito: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

CONCLUSIÓN:

La Biblia enseña que es en Jesucristo y por medio de El que se han creado todas las cosas, las visibles y las invisibles y por medio de El subsisten por eso leemos en Apocalipsis: “Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el origen de la creación de Dios, dice estas cosas…” (Ap.
3:14)

http://www.ebenezer.org.gt/spanish/archivo_temas_pdf/devocionales/c/creaciones.pdf

El concepto de la creación en la iglesia primitiva – Segun la teologia de Origenes

El concepto de la creación en la iglesia primitiva – Según la teologia de Origenes

Orígenes (185-254) es considerado un Padre de la Iglesia, destacado por su erudición.Hijo de San Leonidas, nació en Alejandría, y fue discípulo de Clemente de Alejandría y de Ammonio Saccas. Orígenes enseñó el cristianismo a paganos y cristianos.

    Critica apologetica del libro Una vida con proposito, de Rick Warren

    Critica apologética del libro Una vida con propósito, de Rick Warren

    Autor: Renton

    Introducción:

    Este es una breve reflexión sobre algunos errores doctrinales importantes en el libro una-vida-con-proposito,de Rick Warrren, el pastor que oró en la ceremonia de asunción del Presidente norteamericano Barack Obama.

    Su autor es un catalán cuyo nick es Renton, que siempre colabora con el blog. y que a partir de ahora, comenzará a colaborar son sus notas también, y que se congrega en la Iglesia Evangelica De Hermanos De Santa Coloma, en España

    Paulo Arieu

    Reflexión crítica, pero apologética, del libro.

    Más adelante si queréis ahondaré más en el tema pero para que veais qué quiero decir, en el libro -el cual pretende explicarte el evangelio y cómo aplicarlo a tu vida- no se menciona para nada el arrepentimiento

    El arrepentimiento es fundamental en la vida del cristiano, recordemos que el E.Santo es quien nos da a conocer la Convicción de Pecado.

    Una vez el creyente se da cuenta de su naturaleza pecadora, renace de nuevo y se compromete a llevar una vida lo má alejada posible de su pasada existencia pecadora.

    Es entonces cuando se inicia el camino hacia la santificación, ahora bien, cómo dar los primeros pasos hacia Dios sin el arrepentimiento?

    Tampoco habla del por qué de la cruz, de la resurrección (de Jesús y de la nuestra en vida), de la naturaleza del pecado, de la autonegación…

    Es un Evangelio que evita las partes más escabrosas para hacerlo más digerible a las masas de americanos consumistas.

    El modo mismo de presentar el Evangelio es parecido a esos programas de autoayuda y de adelgazamiento: un plan de días.

    Por otro lado se enseña a confiar en las propias fuerzas a la hora de avanzar hacia Dios lo cual es justo lo contrario de lo que enseña la Bíblia!

    En definitiva, la idea que se hace alguien de lo que es Dios y el Evangelio en ese librito es absolutamente engañosa y falsa, y ya sabes qué dice la Bíblia de los falsos evangelios: anatema!

    Poco después Warren escribió un método para hacer que las iglesias crecieran… veis a dónde quiero ir a parar?

    El objetivo de predicar la Palabra no es hacer que las iglesias se llenen porque el Evangelio no es una corporación o una multinacional…

    Continúa—

    DTB

    Renton.<>

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    Salvador Gómez Dickson: La Utilidad de los Dones en la Iglesia

    Salvador Gómez Dickson: La Utilidad de los Dones en la Iglesia

    Posted: 27 Oct 2008 05:00 AM CDT

    Continuamos el día de hoy con la tercera parte de la conferencia “Conociendo a Dios,” la cual se llevó a cabo en la iglesia Bautista Reformada de los Lagos de Heredia, Costa Rica. Este año la iglesia tuvo la bendición de contar con el pator Salvador Gómez, de la Iglesia Bautista del Señor Jesucristo de República Dominicana, y quien desarrolló el tema de la iglesia tomando como base el texto de Efesios 4: 1-16. El día de hoy veremos lo que el pastor dijo con respecto a los versículos 7 al 10.

    “7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.”

    El pastor inició su enseñanza con un cuento muy conocido acerca de cuatro personas llamadas Todos, Algunos, Cualquiera y Nadie. Y nos contó que, “una vez cuatro individuos, Todos, Algunos, Nadie y
    Cualquiera. Había un trabajo importante para hacer en la iglesia, Todos tenía que hacerlo, pero no se preocupaba porque estaba seguro de que Algunos lo haría. En realidad Cualquiera podía haberlo hecho pero finalmente Nadie lo hizo. Cuando NADIE lo hizo, Algunos se puso nervioso porque Todos tenía el deber de hacerlo. Al final de cuentas, Todos le echó la culpa a Algunos cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho en la iglesia.”

    Primero: El pastor Gómez pregunta Qué es la iglesia? Un edificio? La respuesta que nos brinda es un no rotundo. La iglesia es la comunidad de los santos, una unidad basada en la diversidad. Este pasaje, dice el pastor, habla de dones, los cuales son dados para la edificación de la iglesia. Estos dones son diversos como lo dice el pasaje de 1 Corintios 12: 4-6, pero vemos aquí al igual que en este capítulo de la epístola a los Efesios que hay un sólo Espíritu, un sólo Señor, y un sólo Dios.

    Esa diversidad explica porque el apóstol habla de la iglesia como un cuerpo. Un cuerpo con diferentes miembros, haciendo cosas distintas pero con una meta común. Gómez nos aclara que la introducción en el verso 7, “Pero a cada uno de nosotros…” Pablo da la idea de que a pesar de que tengamos que estar unidos, no todos tenemos que hacer la misma función en la iglesia.

    Todo creyente ha sido equipado por Cristo con algún don, para desempeñar una función específica en la iglesia. No hay creyente inútil, aclara el pastor Gómez. Sin importar el trasfondo, todo cristiano tiene al menos un don. Es por ello un error que un cristiano piense que no tiene algo que hacer en la iglesia. Pero debemos saber que Dios administra esos dones soberanamente, y los otorga según su placer.

    Segundo: Existe una amplia diversidad de dones. Cada creyente es capacitado de una manera diferente, es decir, dice el pastor, hay individualidad en esa unidad. Hay un encargo que cada uno de nosotros debe realizar particularmente. Por ejemplo, Pablo escribe,

    3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.” Romanos 12: 3-8

    7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.  8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” 1 Corintios 12: 7-11

    Tercero: Dios es quien reparte los dones como Él quiere (1 Corintios 12:11, 18; Romanos 12:3). Se trata de un don, es decir un regalo. No es algo que nosotros poseamos. Pero porqué Dios repartió los dones? Sencillamente debido a que conociendo nuestra naturaleza, todos escogeríamos los dones más llamativos.

    Cuarto: La distribución de esos dones manifiestan a Cristo como el gran conquistador que venció la muerte con su ascención. Pablo nos permite ver, dice el pastor, que Cristo como conquistador tiene el derecho de repartir los dones como Él quiera. El énfasis del versículo 9 es que Cristo fue victorioso no sólo en su ascensión sino en su encarnación, cuando descendió a la tierra. Cristo ascendió y repartió los dones como Él quiso para el avance de Su reino.

    Dios nos otorga dones para que beneficiemos a la iglesia. El pastor concluye con la idea de que en la iglesia no deben haber expectadores, sino trabajadores, obreros por la causa de Cristo. Obreros utilizando los dones que Dios les ha dado para el avance y crecimiento de la iglesia, y no para su uso personal. Cómo cuál personaje del cuento del inicio del sermón seremos?

    sujetosalaroca.org

    La Iglesia Primitiva y la Creación

    La Iglesia Primitiva y la Creación

    Posted: 05 Nov 2008 03:59 AM CST

    Las doctrinas de la iglesia no son doctrinas personales o individuales. Es decir, lo que la iglesia cree lo cree como iglesia, y aquellas doctrinas que se salen de lo que es normalmente creído por ella, son herejías. Por ejemplo, cuando escribí acerca del Dispensacionalismo, comenté que nunca antes en la historia de la iglesia, se había creído en esta doctrina, la cual fue desarrollada y pulida hasta mediados de los años 1800 por John N. Darby. Pero la iglesia nunca creyó este sistema escatológico.

    Qué ocurrió con la doctrina de la deidad de Cristo? Pues, durante la iglesia primitiva la iglesia creía que el Padre era Dios, que Cristo era Dios, y que el Espíritu Santo era Dios, sin que tuviera una doctrina de la Trinidad totalmente desarrollada. Lo que sabía era que las tres personas eran Dios. Sin embargo, existían hombres, aisladamente que enseãban que Cristo no era Dios, pues Dios era uno. Uno de estos hombres era Arius. Cuando sus enseñanzas estaban esparciéndose en el mundo antigüo, se dieron conflictos que llevaron al concilio de Nicea, en donde los líderes de la iglesia dejaron claro que la iglesia creía en la deidad de Cristo. De ahí salió el credo que demostraba la creencia de la iglesia como un todo.

    Debemos tener claro que si alguno de nosotros cree algo que no ha sido creído por la iglesia a través de su historia, entonces esto indica que nosotros estamos equivocados. Con esto, que creía la iglesia primitiva con respecto a la creación? Es que creía que Dios creó todo el universo en largos períodos de tiempo? Es que creía que Dios utilizó la evolución como medio de su creación?

    Es obvio que en la antigüedad la ciencia no era tan avanzada como en la actualidad, pero el lenguaje siempre ha sido el mismo. Los apóstoles eran judíos, y podían comprender lo que sus padres les enseñaban acerca del libro de Génesis. Estos escribieron en griego, y sus enseñanzas fueron aceptadas por generaciones posteriores que comprendían el uso del lenguaje que ellos emplearon. Qué es entonces lo que estos padres de la iglesia enseñaron con respecto a la creación?

    Cuando la iglesia primitiva estaba creciendo en el mundo greco-romano, los apóstoles y los padres de la iglesia predicaron a hombres que creían en la evolución. En Atenas, Pablo se encontró con filósofos epicúreos y estoicos, quienes eran también científicos, que se dedicaban a observar el mundo y explicar su naturaleza y origen. Sus opiniones acerca del origen del mundo eran todas evolucionarias. [1]

    Uno de estos filósofos, Lucretius (98 a.C) escribió acerca de los orígenes en su libro, “Acerca de la Naturaleza de las Cosas” (On The Nature Of Things). Este hombre creía que la tierra había espontáneamente generado todas las formas de vida, “Queda, entonces, que la tierra merce el nombre de madre, que ella posee, pues de la tierra todas las cosas han sido producidas, y ella creó la raza humana.” [2]

    El famoso médico, Galeno, expresó opiniones estoicas acerca de la creación, y creía que la materia era eterna. Este médico de la antigüedad escribió,

    “Es precisamente este punto en que nuestra opinión y la de Platón y otros griegos que siguieron el método correcto en la ciencia natural difieren de la posición tomada por Moisés. Para éste último parece suficiente decir que Dios simplemente deseó el arreglo de la materia y que esto ocurrió por su orden; pues él cree que todo es posible con Dios, aún si él [Dios] quisiera crear un toro o caballo a partir de cenizas. Nosotros, sin embargo, no mantenemos esto; decimos que ciertas cosas son imposibles por naturaleza y que Dios no intenta tales cosas del todo, sino que él escoge la mejor posibilidad para que las cosas lleguen a ser.” [3]

    El apóstol Pablo le enseñó a los atenienses, “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él,” y “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres” (Hechos 17: 24-26). Y antes, en Liconia, este hombre de Dios enseñó lo siguiente, “convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay” (Hechos 14: 15).

    Pablo y los padres de la iglesia predicaron a Cristo, a través de quien todas las cosas fueron hechas, “as que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles” (Colosenses 1:16). Y a los nuevos creyentes se les advirtió, “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres” (Colosenses 2: 8).

    Entre estos nuevo creyentes estaban hombres como Justino el Mártir, un filósofo, que escribió que cuando escuchó el evangelio, “una llama fue encendida en mi alma; y el amor a los profetas, y aquellos hombres que eran amigos de Cristo, me poseyó…Encontré sólo a esta filosofía ser segura y provechosa.” [4]

    Los padres de la iglesia, como Justino, cambiaron su visión evolucionaria por la visión de los orígenes que narra la Biblia.  Ellos creyeron la Biblia y que Dios creó todas las cosas de la nada en el espacio de seis días, hace unos pocos miles de años.

    En la Biblia, estos padres d ela iglesia podían leer acerca del Dios que, “da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17). Uno de estos era Teófilo, quien, de acuerdo con Eusebio fue un obispo en Antioquia en 169 a.C. Entrenado en literatura griega y convertido al cristianismo en su edad adulta, Teófilo defendió la fe en una apología, “A Autólico.” Esta apología contiene una extensa visión de la creación, y según algunos historiadores, fue ejemplo a otros padres. Con respecto a la visión griega de los orígenes, escribió,

    “Algunos estoicos niegan absolutamente la existencia de Dios…Otros dicen que todo ocurre espontáneamente, que el universo no fue creado y que la naturaleza es eterna…que Dios es simplemente la conciencia individual. Platón y sus seguidores dicen que la materia es tan antigua como Dios. Pero si Dios es eterno y la materia es eterna, entonces de acuerdo a los platonistas Dios no es el Creador del universo.” [5]

    Para Teófilo, Dios creó lo existente de lo no existente, y explicó que los filósofos hablaban cosas que nacían de la sabiduría humana y no de acuerdo a la verdad.  Según este hombre, Dios envió profetas para proclamar y enseñar a la raza humana las cosas de Dios. A Atólico le instaba a buscar en las Escrituras para descubrir esa verdad. El Espíritu Santo, escribió, “bajo a los profetas y habló a través de ellos acerca de la creación del mundo y todo lo demás.” [6]

    Los diez mandamientos registran que “en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay” (Exodo 20: 11). De acuerdo con Eusebio, algunos padres de la iglesia escribieron comentarios acerca de los seis días de la creación. Basilio, quin nació alrededor del año 330 d.C, pastor en Cappadocia, predicó acerca de los seis días de la creación. En sus sermones dijo,

    “Escuchemos…las palabras de la verdad expresadas no en lenguaje persuasivo de sabiduría humana sino en las enseñanzas del Espíritu, cuyo fin no es la alabanza de los que escuchan sino la salvación de aquellos a los que enseña…Los sabios de los griegos escribieron muchas obras acerca de la naturaleza, pero no hay un solo relato entre ellos que quede sin alterar o firmemente establecido, pues una visión más reciente siempre conquista a la que le precede.” [7]

    La posición de Basilio con respecto a la creación quedan claramente expuestas en su exposición de Génesis 1: 5, donde dice,

    “Y fue la tarde y la mañana un día.” Porqué dice “un día” y no “primero”? Él dijo “uno” porque estaba definiendo la medida del día y la noche, pues veinticuatro horas llenan el intervalo de un día.” [8]

    En general, los padres de la iglesia consideraron los días de la creación como días ordinarios correspondientes a días solares. Pero, por ejemplo, vemos que además estos padres de la iglesia crían también en una creción reciente. En el evangelio de Lucas, el médico amado, registró 75 generaciones desde Jesús hasta Adán. Utilizando los números en el Antiguo Testamento, Teófilo y otros sumaron los días desde la creación del mundo. Teófilo concluyó,

    “No hay dos miriadas de miriadas de años, a pesar de que Platón dijo que tal período había pasado entre el diluvio y su propia vida…El mundo no es eterno ni existe producción espontánea de todo, como Pitágoras y otros han balbuceado; por el contrario el mundo es creado y providencialmente gobernado por Dios que creó todo. Y todo el período de tiempo y los años pueden ser demostrados a aquellos que desean aprender la verdad…El total de años desde la creación del mundo es de 5,698.” [9]

    Teófilo reconocía que, “si un período se nos escapa, digamos 50 o 100 o hasta 200 años, de cualquier manera no son miriadas, o miles de años como dice Platón y el resto de aquellos que escribieron mentiras. Puede ser que no sepamos con exactitud el número total de años simplemente porque los meses adicionales y días no están registrados en los libros sagrados.” [10]

    Otro de los padres de la iglesia, Origen, el gran teólogo de las iglesias griegas, defendió el relato contado por Moisés, enfatizando que la tierra “no tenía ni siquiera diez mil años, sino mucho menos de esto.” [11] Y Agustín con respecto a la edad del hombre y de la tierra escribió,

    “Algunos mantienen la misma opinión acerca de hombres que la de la tierra, que siempre han existido. Y cuando les preguntan, cómo?, responden que la mayoría, sino todas las tierras, eran tan desoladas por intervalos por el fuego y las inundaciones, que los hombres eran reducidos grandemente en número, y en ocasiones había un nuevo inicio. Pero ellos dicen lo que piensan, no lo que saben. Ellos están engañados por aquellos documentos que profesan dar la historia de miles de años, a pesar de reconocer por los libros sagrados, que ni 6000 años han pasado.” [12]

    Es claro entonces, que los padres y la iglesia primitiva creían en una creación producida por Dios en seis días literales de 24 horas, y en una creación reciente, y no, como decían los griegos muchísimos años antes de Darwin, una creación de millones de años.

    En las próximas entradas estaré escribiendo acerca de la respuesta cristiana a los hallazgos científicos de una aparente creación antigua.

    ___________________________________________________
    [1] Joyce Puglia. The Origin of Life: A History of Ancient Greek Theories

    [2] Lucretius. On The Nature of Things. Libro V.

    [3] Robert L. Wilken. The Christians as the Romans Saw Them.

    [4] Justino el Mártir. Dialogue with Trypho. 1.198

    [5] Teófilo. To Autolycus. Libro II, capítulo 4.

    [6] Ibid. Libro 2, capítulo 10.

    [7] Basilio. The Hexamerón. Homilía 1.1.2

    [8] Ibid. Homilía 2.8

    [9] Teófilo. Libro 3. 24, 28

    [10] Ibid 3.29

    [11] Origen. Against Celsus. Libro 1. 19

    [12] Agustín. The City of God. 12.10

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    John MacArthur y la Evolución

    John MacArthur y la Evolución

    Posted: 05 Nov 2008 04:00 AM CST

    Introducción:

    Este es un articulo del conocido teólogo reformado estadounidense John McArthur, sobre el tema de la Evolución. 

    Un error muy común que comete, es que intenta refutar la teoría de la evolución refutando la abiogenesis.

    La abiogenesis fue refutada por Pasteur. La T.E.es una teoría cientifica, mucho mas antigua que lo que comunmente se conoce, ya que los antiguos filósofos griegos ya la conocían, y si bien contradice las escrituras en el Génesis, negando la creación del hombre por el Creador, todavia no ha podido ser refutada desde la ciencia. Aún hay teoria de la evolución para rato, aunque los debates son continuos.No deja de ser interesante y apasionante su estudio dada sus implicancias en la actualidad.

    Aqui expongo un articulo del Dr. Eduardo Flores, administrador de un blog de teologia reformada.

    DTB

    Paulo Arieu

    John MacArthur y la Evolución

    He estado leyendo muchos comentarios y estudios con respecto al libro de Génesis, y me encontré este comentario de uno de los grandes hombres de Dios en la actualidad. John MacArthur dice lo siguiente acerca de la evolución.

    “La evolución no es razonable. La evolución es imposible e irracional. Hemos dicho que no hay ninguna prueba de que la materia a cualquier nivel químico pueda o vaya a organizarse por sí solo. Aún cuando es energizado, y menos organizarse por sí mismo hacia arriba a una vida viable y continuamente mayor, y finalmente llegando a la vida humana, nunca ha habido ninguna evidencia de que la materia, lo haga, o pueda hacerlo.

    Fue hace casi cien años que Louis Pasteur probó que la biogénesis espontánea no puede ocurrir. Una célula no puede aumentar su complejidad. Una célula no puede sumar información necesaria e su ADN, o a su código genético, para llevarse a un nivel superior. Eso es imposible. Nunca se ha hecho, y nunca se ha visto.

    Nada muta hacia arriba. De hecho, la selección natural, que fue una frase en la que Darwin se apoyaba, o el proceso de cambio o mutación es siempre hacia abajo, nunca hacia arriba. Las vidas individuales que varían mucho del centro de las especies va hacia abajo, esto es la ley de la entropía. Por lo tanto, mutantes no mejoran la especie, sino declinan. Inevitablemente mueren a nivel celular. La selección natural entonces, es sólo hacia abajo, no hacia arriba, y la selección natural previene que la evolución ocurra. Ninguna especie es capaz de mejorar. Puede ir hacia abajo por algún evento inotrópico que lo envía hacia la desorganización, pero no puede aumentar lo que es porque no puede obtener nueva información.” [1]

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    [1] John MacArthur. The How, When, and Why of Creation: Part 1.

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    Ray Pritchard: Génesis o Evolución?

    Ray Pritchard: Génesis o Evolución?

    Posted: 06 Nov 2008 04:00 AM CST

    A quien le vamos a creer? A la Biblia o a la ciencia? Ray Pritchard, en un sermón en 1997, nos brinda un punto muy importante con respecto a como el cristiano reconcilia los hallazgos científicos con lo que dice la Biblia. Pritchard dice,

    Si Génesis 1:1 es verdad, entonces todo el debate sobre la creación y la evolución debe iniciar con la pregunta, “Qué dice la Biblia?” Creo que aquí es donde muchos cristianos se meten en problemas. Habiendo sido lavados sus cerebros para creer que la evolución es cierta, se sienten intimidados por aquellos que dicen que el universo debe tener billones y billones de años y que Dios creó la vida en la tierra a través de un proceso de desarrollo lento a través de millones y millones de años. Puedo decir simplemente que nunca debemos subrayar la palabra nunca, simplemente por leer la Biblia. Las personas que creen tales cosas no obtuvieron sus ideas de la Biblia. Las obtuvieron de algún otro lugar y las importaron al texto bíblico.
    Sé que existe un gran debate en estos días sobre la edad de la tierra. Si me preguntan a mí que tan antigua es la tierra, voy a decir que no sé porque la Biblia no nos brinda una fecha exacta. Sí creo que hay espacio para una discusión razonable sobre el tema. Sin embargo, no creo que el mundo sea necesariamente tan antiguo como dicen algunos. Dios pudo haber creado al mundo hace algunos miles de años si así lo quisiera. Pudo haber creado un universo maduro, funcionante desde le primer momento. No existe ningún problema con este concepto.” [1]

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    [1] Ray Pritchard. What About Creation and Evolution?

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    El Libro de Génesis: Mito o Verdad?

    El Libro de Génesis: Mito o Verdad?

    Posted: 06 Nov 2008 04:00 AM CST

    Como he dejado notar, no son pocos los cristianos los que creen en el creacionismo progresivo, el Big Bang, y/o la evolución. Es claro que para poder expresar sus creencias, deben recurrir a la ciencia para que ésta les brinde las explicaciones con respecto al inicio del universo.

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