¿Son confiables las declaraciones científicas de la Biblia?

¿Son confiables las declaraciones científicas de la Biblia?

Escrito por Impacto
martes, 09 de septiembre de 2008
La Biblia dice: “La suma de tu Palabra es verdad” (Salmos 119:160). El Espíritu… os guiará a toda verdad” (San Juan 16:13).
Respuesta: Si, la Biblia es verdad. El Espíritu Santo, quien dirigió a los escritores de la Biblia, siempre habla la verdad. He aquí algunas declaraciones de la Biblia que han sido confirmadas por la ciencia.
A. “Él… cuelga la tierra sobre nada” (Job 26:7). Este hecho científico proviene de Job, el libro más antiguo de la Biblia.
B. “Él… está sentado sobre el círculo de la tierra” (Isaías 40:22). La Biblia dijo que la tierra era redonda siglos antes de que el hombre se enterara.
C. “Al dar peso al viento…” (Job 28:25). Mucho antes que los científicos lo supieran, Dios dijo que el aire tenía peso.
D. “Todas las cosas en Él subsisten” (Colosenses 1:17). La palabra “subsisten” en este caso significa literalmente “se mantienen juntas”. El verdadero misterio del átomo no es su poder increíble, sino “por qué no se desintegra por sí solo”. La Biblia dice que ese poder proviene del Creador, Dios mismo.

http://www.impactoevangelistico.net/preguntas-y-respuestas/son-confiables-las-declaraciones-cient-ficas-de-la-biblia/

La neurociencia cuestiona el materialismo imperante

La neurociencia cuestiona el materialismo imperante

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Si se puede demostrar que la mente gobierna el cerebro, es que existe una realidad no material

La revista The Global Spiral publica una reseña del último libro del neurólogo canadiense Mario Beauregard. Esta obra revisa las viejas cuestiones sobre la realidad material, la realidad inmaterial y Dios desde la perspectiva de la neurociencia, estableciendo en esta rama científica dos posturas contrapuestas: la materialista (que cree que no hay nada más allá del cerebro) y la no materialista (que cree que mente y cerebro son dos cosas distintas). Experimentos realizados por Beauregard han demostrado empíricamente que la mente puede gobernar y transformar el cerebro lo que, según él, significa que la materia no es lo único que existe. Esa realidad in-material es, para el científico, consistente con la idea de la existencia de Dios. Pero, señala Beauregard, dicha existencia no será nunca constatada sino tan sólo inferida, porque Dios no puede convertirse en objeto de estudio. Por Yaiza Martínez.

La neurociencia cuestiona el materialismo imperante
Mario Beauregard, director del Laboratorio de Investigación Mente/Cerebro (MBRL) de la Universidad de Montreal, en Canadá, ha publicado recientemente, junto a la periodista especializada en religión y ciencia,Denyse O’Leary, el libro The Spiritual Brain: A neuroscientist’s case for the existence of the soul.

La obra, según explica The Global Spiral, publicación del Instituto Metanexus, explora un debate muy antiguo, en este caso llevado a un contexto moderno: el contexto científico.

Desde esta perspectiva, a las viejas preguntas se les dan nuevos matices: ¿somos los seres humanos algo más que materia y energía?; ¿estamos dotados de un aspecto no material llamado espíritu o alma?; ¿qué pasa con las experiencias religiosas?, ¿son reales o, simplemente, fruto de una actividad cerebral anómala?; ¿es el misticismo un estado elevado de conciencia o sólo una alucinación? ¿qué es nuestra conciencia: la reunión de miles de millones de neuronas o algo que conecta con el universo?

Y es que el aún creciente auge del contexto racionalista y científico cuestiona las verdades religiosas e intenta exiliar a Dios de la cultura humana; mientras que las posturas materialistas, por su parte, hacen que se trivialicen los valores morales, señala The Global Spiral.

Posturas contrapuestas

Concretamente, en el terreno de la neurología, existe una gran división respecto a estas grandes y eternas preguntas. La mayoría de los neurocientíficos, los científicos cognitivos y los biólogos, se aferran a la visión científica tradicional, señalando que fenómenos como el alma o Dios no son más que los chispazos de un cerebro complejo, al igual que lo serían otras alucinaciones y fantasías del ser humano.

Por otro lado, también existen pensadores, entre ellos científicos, que no ven así las cosas. Es el caso de Beauregard, neurólogo que, hace unos años por ejemplo, investigó a un grupo de monjas carmelitas, recopilando según él evidencias de que las experiencias religiosas tienen un origen no-material y que no provienen del cerebro.

Como él, algunos científicos creen que la mente es algo más que las macromoléculas, y que la dimensión espiritual del ser humano existe aunque no contemos con el método apropiado para conocerla.

El libro escrito por Bauregard y O’Leary explora los intentos más recientes por parte de la ciencia de localizar el “gen de Dios”, y defiende que nuestro cerebro está estructurado para la religión y que, por tanto, los intentos para reducir las experiencias espirituales a un fenómeno puramente material están mal enfocados.

Materialismo insuficiente

Según los autores, muchos científicos ignoran evidencias que desafían a los prejuicios materialistas que les impelen a pensar que nuestras experiencias son explicables sólo por causas materiales, y que el mundo físico es la única realidad.

Pero ese materialismo científico no puede explicar por sí solo fenómenos irrefutables como la intuición, la fuerza de voluntad, el efecto placebo en medicina o las experiencias cercanas a la muerte, señalan los científicos.

The Spiritual Brain explora, en definitiva, las últimas investigaciones neurológicas al respecto de todos estos fenómenos más allá de la materia, en un intento de contradecir la perspectiva más extendida, la materialista.

Para ello, los autores han vertido en la obra numerosas citas de autoridades en la materia y han presentado argumentos, según The Global Spiral, bastante persuasivos, sobre lo inadecuado del paradigma materialista actual para la interpretación y el conocimiento de diversas materias.

Neurociencia y Dios

Todas estas ideas las expresó Beauregard en una entrevista publicada por HarperCollins. En ella, el neurólogo explicaba cómo la neurociencia no científica demuestra que la mente es real y puede cambiar el cerebro.

El neurocientífico afirmó haber demostrado, con otros neurocientíficos, cómo la mente influye en el cerebro a través de técnicas de registro de imágenes de la actividad cerebral. Estas técnicas demostraron el poder de la voluntad sobre el cerebro, con participantes que controlaron sus pensamientos tristes o las respuestas eróticas ante imágenes estimulantes en este sentido.

En cuanto a la pregunta sobre si la neurociencia puede demostrar la existencia de Dios, Beauregard señaló que no, porque Dios no puede convertirse en un objeto de la investigación científica, pero el científico opina que determinados fenómenos que ocurren en la mente, como la telepatía, pueden ser consistente con la creencia en una realidad más allá de la materia, y esta creencia podría ser consistente a su vez con la creencia en la existencia de Dios.

En Tendencias21 ya publicamos un artículo en 2007 sobre los estudios de Beauregard y otros neurocientíficos canadienses acerca de las redes neuronales implicadas en las experiencias místicas de las monjas carmelitas.

Fuente:

miércoles 17 Septiembre 2008

El cerebro está profundamente implicado en las experiencias místicas

El cerebro está profundamente implicado en las experiencias místicas

Se producen gracias a una red neuronal distribuida por todo el cerebro, según un estudio

Descargar ( Experiencias-místicas-se-producen-gracias-a-una-red-neuronal-distribuida-por-todo-el-cerebro-segun-un-estudio.pdf )

Un nuevo estudio realizado por neurocientíficos canadienses ha descubierto que las experiencias místicas se producen gracias a una red neuronal que se encuentra distribuida por todo el cerebro. Un grupo de monjas carmelitas participó en diversas pruebas mientras sus cerebros eran analizados con imágenes de resonancia magnética, poniendo al descubierto la gran cantidad y diversidad de regiones cerebrales implicadas en las experiencias místicas. No existe por tanto una región específica del cerebro para la espiritualidad, pero en cambio se confirma que cualquier cerebro está preparado para vivir experiencias místicas, según los autores de la investigación. Por Vanessa Marsh.

Una de las monjas carmelitas durante el experimento. Universidad de Montreal.
Los neurocientíficos Mario Beauregard y Vicent Paquette, de la universidad de Montreal, en Canadá, han realizado un estudioen el que se ha utilizado la técnica de imágenes de resonancia magnética (fMRI), que permite registrar la actividad cerebral, para identificar los cambios en el cerebro cuando un individuo atraviesa una experiencia mística. El estudio se realizó con la colaboración de monjas carmelitas.    

El estudio lo publicó en 2006 la revista Neuroscience Letters (pero Beaugerard acaba de publicar un libro, titulado The Spiritual Brain, en el que desarrolla los resultados de la investigación con las monjas carmelitas y plantea que con sus trabajos ha quedado comprobado que las experiencias místicas pueden ser documentadas y que tienen un origen inmaterial. La revista World Magazine acaba de publicar asimismo una entrevista con Beaugerard y la coautora del libro, la periodista Denyse O’Leary. 

Durante la investigación, se midió la actividad cerebral de un grupo de monjas de la orden de las Carmelitas cuando éstas se sentían en un estado subjetivo de unión con Dios. Se descubrió así que la experiencia implicaba diversas partes del cerebro, como la corteza orbitofrontal central, el lado derecho de la corteza temporal media, los lóbulos parietales inferior y superior derechos, la corteza izquierda prefrontal media o la corteza cingulada anterior izquierda, entre otras. 

Según informa al respecto Scientific American en su edición del 3 de octubre, de este estudio se desprende que los estados místicos profundos, o la experiencia religiosa, implican una amplia gama de regiones cerebrales, más de las que anteriores estudios habían establecido. 

La investigación tenía como principal objetivo verificar una hipótesis formulada en la Universidad de California en San Diego hace una década, conocida como “punto de Dios”. Esta hipótesis situaba la experiencia mística en el lóbulo temporal y se basa en el estudio de numerosos enfermos de epilepsia del lóbulo temporal, que con frecuencia relatan experiencias místicas. 

Según la investigación de Beaugerard, sin embargo, el “punto de Dios” no existe en el cerebro, ya que cuando una persona vive una experiencia mística, todo su cerebro se ve implicado, señalaNature, si bien queda de manifiesto que el cerebro tiene la capacidad de vivir experiencias místicas y que por tanto cualquier persona, independientemente de si comparta o no una fe religiosa, es susceptible de vivir estas experiencias. 

Para definir las funciones cerebrales implicadas en la experiencia mística fueron analizados los cerebros de 15 monjas carmelitas durante tres estados mentales diferentes. En dos de ellos, las monjas debían cerrar los ojos y recordar una experiencia social intensa. En un tercero, debían revivir una experiencia intensa de relación con Dios que hubieran tenido anteriormente. 

Durante el experimento, fueron recogidas imágenes de resonancia magnética de cortes transversales del cerebro cada tres segundos, y del cerebro completo cada dos minutos. Una vez registrada la actividad cerebral, los científicos compararon los patrones de activación en las distintas situaciones (el recuerdo social y el místico), descubriendo las áreas del cerebro que se activaban con más fuerza durante la experiencia mística que en los otros casos. 

Todo el cerebro implicado 

De esta forma descubrieron que la memoria espiritual vigoriza varias regiones cerebrales durante estos recuerdos, como el núcleo caudado, que es la región del centro del cerebro relacionada con el aprendizaje, la memoria o el enamoramiento (de ahí, tal vez, la sensación de amor incondicional a la que aluden los místicos). 

También descubrieron otra zona cerebral activada, la corteza insular o ínsula, vinculada a las emociones y a los sentimientos, y que podría estar en el origen de las emociones agradables que suelen asociarse a las conexiones con lo divino. 

Por último constataron que también se activó el lóbulo parietal del cerebro (relacionado con la conciencia espacial), lo que podría explicar la sensación de hallarse inmerso en algo mucho mayor que nosotros mismos típica de este tipo de experiencias. 

Según los investigadores, la cantidad (una docena) y diversidad de regiones cerebrales implicadas apunta a que el fenómeno de la espiritualidad es altamente complejo en el ser humano. De hecho, estos estados se producen gracias a una red neuronal que se encuentra distribuida por todo el cerebro, asegura Beauregard. 

Beauregard explica sobre los resultados de su investigación que anteriores estudios neurológicos se han centrado en la relación entre la meditación y la oración, pero no sobre la experiencia mística en sí misma, por lo que eligieron a las monjas carmelitas contemplativas debido a su tradición mística. Los estudios neurológicos anteriores sobre estos procesos se han desarrollado con monjes budistas, practicantes de la meditación, y franciscanos, practicantes de la oración, por lo que la investigación de Beaugerard constituye un desarrollo de las investigaciones anteriores. 

Necesidad de comprender 

El interés por definir el papel del cerebro en la experiencia mística ha ido aumentando con la llegada de nuevas tecnologías de medición de la actividad de las neuronas. Conocer lo que sucede durante la oración o la meditación o durante episodios inspirados de fervor religioso a nivel neuronal podría ayudar, señalan los científicos, a inducir este tipo de experiencias de manera artificial, dado el efecto positivo que parecen tener en el ser humano. 

Por otro lado, a los científicos les resulta importante comprender mejor las bases neuronales de un fenómeno que ha jugado siempre un papel central en todas las culturas y tiempos, de la misma forma que les interesa conocer las bases neuronales de la emoción, la memoria o el lenguaje. 

Tal y como explica Mario Toboso en otro artículo de Tendencias21, el descubrimiento de las facultades espirituales en el cerebro ha suscitado todo un debate científico. Mediante modernos sistemas de análisis de imágenes cerebrales se han ido identificando en laboratorio las regiones del cerebro que incrementan o disminuyen su actividad en las experiencias religiosas. 

Se han realizado asimismo estudios que implicaban ejercicios de meditación profunda, basada en el uso de imágenes mentales, o de oraciones, dando lugar a una nueva ciencia denominadaneuroteología, que estudia la neurología del sentimiento religioso y de la espiritualidad. 

Voluntarios de diversas confesiones religiosas han sido analizados en sus momentos de meditación, en investigaciones realizadas por especialistas como James Austin (del Instituto Tecnológico de Massachussets) o Andrew Newberg y Eugene D’Aquili, de la Universidad de Pennsylvania

Capacidad trascendente del cerebro 

Estos últimos descubrieron por ejemplo que, en el estado de meditación profunda, se desactivan regiones del cerebro reguladoras de la construcción de la propia identidad, lo que permite que el sujeto pierda durante su práctica el sentido del propio yo individual, que establece la frontera entre él mismo y todo lo demás, y se sienta así integrado en una totalidad única transcendente. 

Asimismo, las imágenes cerebrales obtenidas por medio de la tomografía computerizada por emisión de un solo fotón (SPECT), sobre voluntarios en meditación, han revelado una actividad inusual de la región prefrontal dorsolateral y un decaimiento de la actividad del área de orientación del lóbulo parietal, que procesa la información sobre el espacio y la ubicación del cuerpo en el mismo: determina dónde termina el propio cuerpo y comienza el espacio exterior. 

En conclusión, de este conjunto de investigaciones, que todavía no pueden considerarse concluyentes, se desprende que el cerebro alberga la capacidad de conectar con una realidad que transciende la de los objetos, tanto físicos como mentales, percibida habitualmente, lo que confirma una experiencia común descrita por las diferentes tradiciones religiosas. 

Al mismo tiempo, estas investigaciones ponen de manifiesto únicamente lo que realmente podemos saber, es decir, las reacciones cerebrales ante determinadas experiencias, pero en ningún caso pretenden establecer el carácter espiritual o místico de estas experiencias, ni mucho menos explicar o demostrar una realidad trascendente más allá de la percibida ordinariamente. 

Fuente:

Domingo 14 Octubre 2007
Vanessa Marsh

Hacia una posible telepatía artificial

Hacia una posible telepatía artificial

Descargar (hacia-una-posible-telepatia-artificial.pdf )

(NC&T) Si la investigación logra avances significativos, permitiría desarrollar un sistema de comunicación que beneficiaría a los soldados en el campo de batalla, y también a personas aquejadas por parálisis derivadas de derrames cerebrales y de algunas otras dolencias o lesiones, según Michael D’Zmura, catedrático del Departamento de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine.

La interfaz cerebro-ordenador usaría una tecnología no invasiva similar a la electroencefalografía para lograr que dos personas intercambiasen sus pensamientos.

Por ejemplo, un soldado “pensaría” un mensaje a ser transmitido y un sistema de reconocimiento computerizado de señales neurológicas asociadas al habla descifraría las señales del electroencefalograma.

Los pensamientos descifrados, en esencia ondas cerebrales traducidas, se transmitirían usando un sistema que apuntaría en la dirección del objetivo.

Telepatia artificial
Michael D’Zmura. (Foto: UC Irvine)

Este sistema requeriría de cada usuario seguir un entrenamiento extensivo previo, tanto para aprender a enviar mensajes como para aprender a recibirlos.

Al principio, la comunicación se basaría en un conjunto limitado de palabras o frases reconocidas por el sistema en el pensamiento de los sujetos, para, poco a poco, ir abarcando más áreas del lenguaje complejo y del habla a medida que la tecnología se desarrollase.

D’Zmura colaborará con Ramesh Srinivasan, Gregory Hickok y Kourosh Saberi, profesores de ciencias de la cognición en la Universidad de California en Irvine. En el equipo también trabajarán los investigadores Richard Stern y Vijayakumar Bhagavatula de la Universidad Carnegie Mellon, y David Poeppel de la Universidad de Maryland.

Los debates ‘violentos’ entre evolucionistas y creacionistas, deberían de cesar.

Nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la Evolución”
Theodosius Dobzhansky

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.”  (Rom 15:4)

 y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros’ (1ª  Pe. 3:15)

Los debates ‘violentos’ entre evolucionistas y creacionistas, deberían de cesar.

En este año 2009, continuamos con los artículos que investigo sobre la Teoria de la Evolución, por que es el año del bicentenario del nacimiento de Darwin.

La evolución ha hecho inclusive notables incursiones en la teología cristiana, poniendo en tela de juicio la historicidad del relato de la creación registrado en Génesis.

Paul Jewett observa que “pocos de los que confiesan la doctrina cristiana de la creación supondrán que el mundo fue formado en una semana hace unos 6.000 a 10.000 años.

Los descubrimientos de las ciencias naturales señalan borradores de tiempo de una magnitud vastamente diferente. La cosmovisión científica ha llevado a un acuerdo con la ciencia al interpretar el registro del Génesis. Algunos teólogos evangélicos creen que existió la muerte en la raza humana antes de la caída, lo que socava el concepto bíblico de la muerte como la paga del pecado, y destruye en ultima instancia la necesidad de expiación.  

elohim-y-adanElohim creando a Adán, de William Blake (1757-1827). Sobre un fondo que representa el sol con sus rayos, se destaca la figura del Dios creador que se desplaza velozmente sobre el barro del cual, según el Génesis bíblico, emerge su criatura.

La verdad que estos debates dialecticos en forma violenta me cansan.Yo he podido conversar con varios cientificos evolucionistas siendo yo cristiano y creyendo que Dios creó todas las cosas, de lo mas bien, sin fanatismos de ninguna bando; claro, al principio me costó, no entendía nada, pero con el tiempo pude ir bajando la guardia y no sentirme a la defensiva y respetar el pensamiento del otro y valorarlo también y considerarlo como una opción válida para mi cosmovisión cristiana.

Yo creo que la vida surge sólo de la vida y todas las especies vivas son una prolongación de sí mismas y se reproducen de generación en generación. Este hecho, demostrado a perpetuidad, ofrece sin embargo la variante de una transformación paulatina de los seres, evolutiva podría decirse, a tenor de sus actividades desarrolladas en un medio ambiente determinado. No es menos cierto, por otra parte, que en cada generación sobreviven y se reproducen los individuos más adaptados, mejor que los débiles o enfermizos, produciéndose una «selección natural» de los mismos. Por lo que se refiere al ser humano, un factor especial, la inteligencia -—o si se quiere, la complicación creciente del sistema nervioso— contribuye a seleccionar y a mejorar sus condiciones de vida en el planeta.

Esto no tiene ningún misterio, es comprensible y lógico, palabras mas o palabras menos. Dicen que actualmente lo que se discute es como se realizó esta adaptación al medio de las especies.

Hasta ahi no hay problemas. Los problemas se sucitan con el literalismo bíblico del Genesis, con los antecesores de la raza homo sapiens, el neandertahl, el cromagnon, el Australiano, y yo que se que nombres mas difíciles les pusieron, a ese árbol evolutivo que hoy la ciencia considera como antecesores, entre lo que consideran el primate del que evolucionaron los monos por un lado y el hombre actual por el otro lado. Que misterio. Ahí se terminan todos los amigos y empiezan las peleas, de un bando y del otro. Unos son de Adán y otros del primate antecesor común y ya nadie se entiende y empiezan las contiendas. Se excomulgan mutuamente. Y encima hoy hay evangelsitas ateos, como Dawkins que si pudiera, destruiría todo vestigio de “religión” en la humanidad por considerarla innecesaria y cosas del populacho, no del hombre culto,racional, adaptado al pensamiento cientifico moderno.

¡Que lio barbaro!

Las raices del conflicto

Cuando uno busca las raices del actual enfrentamiento dialéctico entre evolucionistas y creacionistas, debe uno obligadamente remontarse al año 1925, lo que se llamó el juicio de Scopes, en Estados Unidos.

1. Del lado creacionista

John Scopes en 1925.

Un profesor de biología llamado John Thomas Scopes, inconsciente de lo que sucedería en poco tiempo mas, les enseñó a sus alumnos sobre la teoría de la evolución de Darwin.

El territorio de EE.UU. estaba mayormente poblado por cristianos creacionistas bíblicos. Pero un día, los niños dijeron a sus padres que les estaban enseñando que la creación no debía ser tomada tal como decía el libro de Dios; que en realidad, la vida sobre el planeta había evolucionado luego de un lento proceso de desarrollo de miles de millones de años, a partir de cuerpos unicelulares que dieron lugar a todo ser vivo. Según su profesor, uno de estos, un tipo de mono, evolucionó hasta convertirse en el hombre actual.

Los dóciles granjeros de Dayton no pudieron permanecer impasibles ante lo que ellos consideraron una provocación en contra del Creador. Las noticias acerca de un maestro enseñando a sus hijos que los humanos descendían de los monos, se esparció como la pólvora, y su efecto fue la responsable respuesta de los creyentes. La alarma llegó hasta la misma cámara de legisladores de E.U., y uno de sus miembros, John Washington Butler, alzó su voz, pronunciándose sobre la ilegalidad en la que caía el profesor de Biología de una escuela pública de Tennessee. El 21 de marzo de 1925, la ley ‘Butler’ se convirtió en estatuto constitucional. 

Clarence Darrow

El cargo era “enseñar una teoría que niega la historia de la Creación Divina del hombre tal y como la expone la Biblia, y enseña en cambio que el hombre desciende de un bajo orden de los animales”.

Pero este profesor continuó enseñando la teoría de la evolución, quebrantando asi la ley estatal. Fue arrestado y acusado de desmoralizar la paz y la dignidad del estado“. El incidente del tranquilo pueblo tomó significado nacional, con la entrada en el caso de dos de los hombres más prominentes del país: William Jennings Bryan y Clarence Darrow; fiscal y defensa, respectivamente. Bryan era un fogoso adepto de la Palabra de Dios, que había sido tres veces candidato democrático para la presidencia de EE.UU., perdiendo en las tres ocasiones.

Darrow, por su parte, era un notorio abogado defensor que, ayudado por la Unión Americana de Libertades Civiles, se puso de parte de Scopes y se enfrentó a la mayoría cristiana. El año anterior había logrado la plenitud de su gloria, salvando de la silla eléctrica a una pareja acusada de homicidio sobre un adolescente de Chicago, en una causa que adquirió tinte nacional: el caso de Leopold y Loeb.

Bryan, tenía gran demanda debido a su buena oratoria. El juicio se convirtió en una batalla de la ciencia vs. religión, porque en realidad se intentaba juzgar entre la infalibilidad de Dios vs. el falible y pretencioso ser humano.

Lo que se conoció como juicio del ‘mono’, se inició el 10 de julio del 1925.

El diseño del defensor consistió en que la Biblia no era una obra única, sino que se nutría de 66 libros cuya autoría abarcaba miles de años; algunos escritos muy tempranamente y otros, mucho más tarde. Hizo énfasis en que constituía en sí mismo un tratado sobre religión y moral; que no era un libro de ciencia y que no instruía acerca de cómo construir una vía de tren o un barco de vapor ni  cómo hacer avanzar a la civilización. Concluyó exponiendo que las Sagradas Escrituras contenían muchas ideas que en el pasado se habían considerado teorías científicas universales y que luego fueron tenidas como incorrectas por la ciencia, aludiendo, por ejemplo, a la edad geológica de la tierra.

Cuando le tocó el turno al fiscal, este empleó 79 minutos en explicar cómo, desde su punto de vista, el enseñarles a los niños sobre la evolución, era robarles su fe en Dios.

Esto afectó a la Cristiandad hasta el día de hoy, pues periodistas de todo el mundo, presentes en la sala, escucharon y trasmitieron el diálogo al día siguiente en todos los periódicos

Darrow derrotó a su rival, dado de que Bryan confesó no poder responder las hábiles preguntas del fiscal, y el defensor ahondó su estocada, llevándole a admitir que Dios pudo haber necesitado más de 24 hs. en hacer la Tierra..

A los ocho días, concluyó la vista: Scopes fue penado con la sanción mínima legal: 100 dólares, Darrow emergió como ganador ‘no oficial’ y continuó defendiendo otros casos impopulares; se apeló sobre un tecnicismo y la Corte Suprema de Tennessee revocó la decisión del jurado, pero estimó que la ley Butler, en sí misma, era inconstitucional

Su juicio en Dayton, Tennesee, en 1925, podríamos decir que cambió el futuro de la historia del cristianismo en Estados Unidos y en gran parte del mundo occidental.

Pero los cientificos darwinistas no demuestran ser mas tolerantes que los granjeros americanos.¡Tiran la piedra y esconden la mano, en nombre de la ciencia!

¿La venganza de Darwin?

¿Será esta la venganza de los radicales darwinistas?

La Iglesia Anglicana acaba de disculparse públicamente (20/09/2008) por haber rechazado hace 150 años las teorías evolucionistas de Charles Darwin, pero la venganza darwinista ha sido rápida: la “Royal Society” (RS), la Academia de las Ciencias británica, hizo dimitir a su director de Educación, el biólogo Michael Reiss, por defender la evolución, pero también el creacionismo.

Claro que Reiss, aparte de científico, autor de veinte libros y profesor en la Universidad de Londres, es pastor anglicano, función que conocía la nada espiritualista RS cuando le encargó dirigir su área educativa. 

Reiss dijo en una reciente conferencia que los evolucionistas no deben despreciar a quienes, además de la evolución, apoyan el creacionismo, porque para él hay evidencias que compatibilizan la ciencia y la creación divina.

La prensa varió el sentido de sus palabras –reconoció The Times— al asegurar que había solicitado que se enseñaran conjuntamente evolución y creación, lo que provocó una reacción furibunda entre miembros de la RS que exigieron su destitución.

Michael Reiss

Tras la hostilidad de muchos cristianos a la evolución, ahora poco influyentes, han cambiado las cosas y los que persiguen a quienes resaltan los huecos físicos y especialmente metafísicos de su teoría son los darwinianos radicales.

Los evolucionistas más militantes son ya tan doctrinarios como los antievolucionistas anglicanos anteriores a Reiss, aunque no pueden explicar la existencia de un espíritu humano superior a la progresión de una ameba o de un mono.

Sorprendentemente, la Iglesia Católica, que persiguiera a Galileo por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol, nunca prohibió los escritos de Darwin, acaba de convocar para marzo del 2009 un congreso internacional en Roma bajo el lema: “Evolución biológica: hechos y teorías”.

El profesor Reiss podrá denunciar allí, ante el Vaticano, la inquisición darwinista, ¡quién lo diría!

Conclución:

A. Pluralidad momentánea  de comsogonías

Parece la guerra entre israleitas y palestinos. Nadie quiere dejar de disparar misiles de un lado y del otro. Y todo llamado a la paz y al dialogo fracasan. Bueno, cada uno se cree dueño de la verdad y asi nunca podrán entenderse las distintas cosmoviones.

Todavia no hay un consenso general entre los cristianos sobre este tema, y está todo confuso, no hay claridad en el pensamiento y en la reflexión, unos defienden el literalismo del génesis y la continuación de sus tradiciones históricas (la mayoria de los evangélicos) y otros son mas moderados y están en un diálogo con la ciencia tratando de entender que es lo que ha pasado (los católicos y algunos grupos evangélicos)

La ciencia está viviendo un momento de gran auge, de gran prestigio, de notables descubrimientos,de gran popularidad.

Por otro lado, el cristianismo como sistema religioso está viviendo un momento de gran crisis. ¡ Quizás la crisis mas fuerte que le ha tocado sobrellevar en la historia.!

Pero yo soy optimista; creo que si logró salir victorioso de los debates con los filósofos griegos, si logró superar las persecuciones del imperio romano, si logró superar la Edad Media, si pasó la época de la Reforma, donde tuvo que reformular muchas de sus doctrinas, y si hoy está navegando por las tumultuosas aguas de la posmodernidad, que amenazan hundir el aparente débil barquito de la fe cristiana, yo creo igual que sobrevirá este dificil momento histórico.

B.El camino lógico para ir a Dios es la fe.

El camino lógico para ir a Dios es la fe. Pero vamos a ver cómo también la ciencia lleva a Dios. La ciencia confirma la fe.

No es que creamos sólo por lo que dice la ciencia. Creemos porque Dios nos ha hablado. Pero nos alegramos de que la ciencia moderna nos confirme las cosas que ya sabíamos por fe.

Me voy a fijar en una frase que dijo Pío XIl en un Congreso Internacional de Hombres de Ciencia: «La ciencia moderna descubre a Dios detrás de cada nueva puerta que abre».i Precioso!

El hombre progresa, el hombre investiga, el hombre va descubriendo más verdades, va profundizando en la ciencia; y según el hombre va profundizando en la ciencia va encontrando a Dios. La ciencia me proporciona datos que confirman la fe. Antes de seguir adelante he de advertir que cuando hablo de ciencia, hablo de verdadera ciencia. No hablo de una hipótesis de trabajo que puede hacer un científico, que todavía no es ciencia definitiva, porque no tiene una comprobación experimental suficiente. Hablo de la ciencia ya comprobada y confirmada, de las verdades científicas definitivas. No hablo de hipótesis científicas, porque las hipótesis científicas pueden ser pasajeras, y lo que hoy es hipótesis, mañana puede arrumbarse en el olvido.

En cambio la verdadera ciencia vale lo mismo hoy que hace mil años, que dentro de mil años. El principio de Arquímedes, como verdadera ciencia, es inmutable. Lo mismo hoy, que 300 años antes de Cristo, cuando Arquímedes dijo que «todo cuerpo sumergido en un fluido recibe un empuje hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja». Lo mismo vale este principio para la flotación de los galeones del lmperio Romano que para los grandes superpetroleros de hoy.

En el siglo pasado se decía que la Ciencia se oponía a la Fe. Los nuevos descubrimientos científicos y el vertiginoso avance de la técnica perturbaron a algunos. Con la euforia de los nuevos descubrimientos quisieron que la Religión se arrodillara ante la Ciencia. La Ciencia era el dios del futuro. Creyeron que la Religión era algo ya superado. El progreso técnico trajo a la vida un cambio tan grande que se quedaron perplejos.

Tengamos en cuenta que la revolución técnica es cosa de cien años.Max Planck, un hombre de ciencia contemporáneo. Premio Nobel de Física. Uno de los hombres de ciencia más notables de nuestro tiempo, por su teoría cuántica, dice esta frase: «Jamás puede haber oposición entre la Religión y la Ciencia, porque una es complemento de la otra». Es interesante que un hombre de ciencia hable así; la Religión no se opone a la Ciencia.

Es más, la Religión, la fe, ayuda a la Ciencia. Porque como no puede haber oposición entre Fe y Ciencia, cuando la Ciencia tiene en cuenta la Fe, tiene la suerte de no desviarse por caminos equivocados. Es como las vías del tren que lo conducen por su camino. Le ayudan. Le impiden salirse del camino. Eso no es obstaculizar, es facilitar el camino. El tren, fuera de la vía no da un paso.

Sigo creyendo que los debates ‘violentos’ entre evolucionistas y creacionistas, deberían de cesar; pero tengo la impresion que lamentablemente, nadie quiere ceder el paso al diálogo.

Dios te bendiga mucho y si sos un analista de la Teoria de la Evolución, Feliz año 2009, del bicentenario del nacimiento de Darwin, que el Señor te bendiga mucho y te ayude en tu profeción y puedas ser un canal de bendición para la humanidad desde tu puesto de trabajo, sea en el laboratorio, sea en la universidad, o donde sea.

Paulo Arieu <>

Fuentes:


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