~ Nehemías ~


 ~ Nehemías ~

Nehemías= «Jehová consuela».

Reconstrucción de las murallas del Templo por Nehemías (miniatura de Guillaume de Tyr).

Judío de la cautividad y uno de los principes que volvieron de Babilonia, hijo de Hacalías y autor del libro de Nehemías (Neh. 1:1). Como copero de Artajerjes Longimano, rey de Persia, le ofrecía el vino. Dándose cuenta el soberano de la tristeza de Nehemías, le preguntó su causa. Respondió él que Jerusalén, la ciudad de sus antepasados, yacía en ruinas. Nehemías pidió permiso para ir a reconstruir sus murallas (445 a.C.). El rey se lo permitió, y le concedió una escolta de jinetes y cartas de recomendación para los gobernadores de los diferentes distritos que debía cruzar, nombrándolo además gobernador de Judea, como lo había sido Zorobabel (Neh. 1:1-2:9; 5:14).

Nehemías llegó a Jerusalén en el año vigésimo del reinado de Artajerjes (444 a.C.). Esdras, el sacerdote que había llegado de Babilonia hacía trece años con el fin de reconstruir el Templo, se hallaba en Jerusalén a la llegada de Nehemías. Este último hizo una ronda nocturna alrededor de las destruidas fortificaciones. Después anunció al pueblo su intención de reconstruirlas, pidiendo su ayuda. Los judíos asintieron, y cada notable entre ellos se dedicó a reconstruir un sector de las murallas (Neh. 3).

Las tribus paganas vecinas se enojaron y se opusieron a este esfuerzo. Tres de sus jefes, Sanbalat horonita, Tobías amonita y Gesem el árabe se esforzaron en hacer detener la reconstrucción. Pero no lograron ni detener ni intimidar a Nehemías. Para impedir cualquier ataque, los constructores se dedicaron a trabajar con una sola mano, empuñando de continuo un arma en la otra (Neh. 2:10; 4-6). Se tardaron cincuenta y dos días en reconstruir las fortificaciones (Neh. 6:15), en el año 444 a.C., unos 70 años después de la reconstrucción del Templo.

Nehemías se dedicó después a enseñar la Ley al pueblo (Neh. 8). Siguió un avivamiento de la fe, y todos los jefes religiosos y civiles pusieron sus sellos, junto con Nehemías, al pacto por el cual se comprometían a adorar a Jehová (Neh. 8:9; 10). Después de haber gobernado Judá durante 12 años, Nehemías volvió a Susa, en el año 433 o 432 a.C. Pidió entonces una nueva licencia (Neh. 13:6) y volvió a Jerusalén. Este gran reformador se esforzó en llevar a todos aquellos que habían firmado el compromiso a que observaran estrictamente la Ley de Moisés (Neh. 13:8-31).

El historiador Josefo afirma que llegó a una edad avanzada (Ant. 11:5, 8). Nehemías parece haber tenido hasta su muerte el cargo de gobernador de Jerusalén. Bagohi, uno de sus sucesores, era gobernador de Jerusalén en el año 411 a.C. (Papiro de Elefantina).

Fuente:
La Santa Biblia
Libros de Estudio del INSTE
Diccionario Bíblico Ilustrado de Vila Santamaría.-Editorial CLIE.
http://www.adorador.com/hombresdelabiblia/nehemias.htm

Muralla occidental del Templo, hoy (foto: Quinn Norton).

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. pauloarieu
    nov 19, 2008 @ 02:13:08

    Libro de Nehemías
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    (Redirigido desde Nehemías)
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    Reconstrucción de las murallas del Templo por Nehemías (miniatura de Guillaume de Tyr).Nehemías (נְחֶמְיָה, Nəḥemya, “Reconfortado por el Señor”) es un libro del Tanaj, el Antiguo Testamento de la Biblia. En la Biblia católica se encuentra ubicado entre Esdras y Tobit.

    Contenido [ocultar]
    1 Probable biografía de Nehemías
    2 División del libro original
    3 Su autor y fecha
    4 Cronología y temas tratados
    5 Argumento
    6 Valor histórico
    7 Objetivos del libro
    8 Aspectos religiosos
    9 Análisis del libro
    9.1 Triunfa la adoración pura de Yahwéh
    9.2 Permiso para restaurar el Templo
    9.3 Se logra edificar el muro a pesar de la oposición
    9.4 Se revitaliza la adoración verdadera
    9.5 Inauguración gozosa
    9.6 Las Reformas de Nehemías eliminan la inmundicia
    10 Véase también

    Probable biografía de Nehemías [editar]Nehemías es un personaje bíblico, considerado por algunos exégetas autor del libro que lleva su nombre. Perteneció probablemente a la tribu de Judá, y su familia debe haber sido natural de Jerusalén. Vivió durante la dominación persa de Judea, y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para gobernar el país hebreo a fin de solucionar el grave estado del culto. Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.

    División del libro original [editar]En su origen, los libros de Esdras y Nehemías eran una sola obra que fue dividida artificialmente en tiempos posteriores. Ambos libros forman una unidad temática y estilística con I y II Crónicas.

    Su autor y fecha [editar]La tradición atribuye la autoría del libro al propio Nehemías, gobernador de Judea, aunque esta teoría no puede comprobarse por medios técnicos. Es casi seguro que en su origen haya sido escrito por la misma mano que Esdras, aunque cambios de orden, adiciones y sustracciones han desordenado a ambos libros de tal modo que este aserto es también muy difícil de demostrar. Hay partes del libro escritas en primera persona como si las hubiese redactado el propio Nehemías (Neh. 1-7, 12:27-47 y 13), pero también hay capítulos enteros en que se lo menciona en tercera persona (Neh. 8, 9 y 10),

    Se dice tradicionalmente (lo que significa sin evidencia alguna) que Nehemías escribió en primera persona, y que Esdras completó algunos fragmentos (los que hablan de aquel en tercera persona). Admitiendo esto, se sigue especulando que si los redactores fueron ambos, el “coordinador de redacción” fue el mismo Nehemías y se lo reputa responsable del libro completo, salvo Neh. 12:11 y Neh. 12:22-23, de autor y origen desconocido (posiblemente adiciones posteriores). Sí se sabe que el ordenamiento, revisión y corrección del texto ocurrieron en tiempos posteriores a la redacción del libro.

    Si en verdad el autor fue Nehemías, entonces el libro fue redactado entre 431 y 430 a. C., cuando el hombre real había regresado por segunda vez a Jerusalén después de su visita a Persia.

    Cronología y temas tratados [editar]Como queda dicho, I Crónicas, II Crónicas, Esdras y Nehemías constituyen una unidad temática. El autor de los dos primeros no corresponde con el o los de los dos últimos, aunque sí pertenecían a la misma escuela literaria y casi con seguridad formaban parte del personal de servicio del Templo.

    Concretamente, Esdras y Nehemías relatan los hechos acaecidos en un siglo entero, desde 538 a. C. (decreto de Ciro el Grande) hasta el fin de la actividad de Nehemías (432).

    La parte que corresponde a Nehemías trata especialmente de la reconstrucción de Jerusalén (Neh. 1-13).

    En 445 Nehemías llega a la ciudad y se ocupa de reconstruir las murallas. Su mandato como gobernador dura hasta el año 433. Más o menos alrededor de 424 se desarrolla la segunda misión de Nehemías.

    A pesar de la prolijidad de ambos libros y el largo período que ocupan, no contienen ni la más mínima mención al lapso comprendido entre 516 y 448 a.C.

    Argumento [editar]El libro de Nehemías consta de cuatro partes, a saber:

    1) La narración de la reconstrucción de las murallas de Jerusalén y el hecho de que Nehemias había encontrado a aquellos que habían regresado de Babilonia (caps. 1 a 7).

    2) Una descripción de las prácticas religiosas entre los judíos durante este periodo (8-10).

    3) Un censo del crecimiento demográfico de Jerusalén, un recuento de la población adulta masculina, un registro de los nombres de los jefes de familia y las listas de sacerdotes y levitas (11 y 12:1-26).

    4) La dedicación del muro de Jerusalén, el arreglo del templo y las reformas llevadas a cabo por Nehemías (12:27 a 13).

    Este libro concluye la parte de narración histórica estricta del Antiguo Testamento, si es que no se considera al libro de Ester en esta sección. El profeta Malaquías fue posiblemente contemporáneo de Nehemias.

    Valor histórico [editar]El valor histórico de Nehemías es innegable. El autor es un historiador competente y honesto en lo que respecta a la historia de su pueblo, y las fuentes de que echó mano continúan siendo válidas en la actualidad. Si bien tergiversa ligeramente ciertos acontecimientos, ello se debe a su evidente adscripción al partido de los davídicos, pero ello no quita la certeza con que elabora un retrato histórico del período considerado.

    Objetivos del libro [editar]Como empleado del Templo de Jerusalén, el autor de Nehemías intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia.

    Sigue, por tanto, el canon conocido como “Historia deuteronómica” —que ya estaba terminado cuando él comienza a componer Nehemías—, formado por los libros del Deuteronomio, Josué, Jueces, I y II Samuel y I y II Reyes.

    Nehemías pretende perfeccionar y profundizar en la historia deuteronómica subrayando los designios y actividades de Dios en los sucesos que narra. Así, convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

    Deja el autor sin efecto las distinciones raciales y religiosas entre Israel y las tribus del norte, a las que llama en conjunto con un único nombre (“Israel”) para simbolizar con ello la unidad davídica y mesiánica, y remarca la homogeneidad lingüística, histórica y cultural que cohesiona al pueblo de Dios.

    Los aspectos señalados son especialmente visibles en Neh. 11:4 y 12:44.

    Aspectos religiosos [editar]Nehemías es un libro mesiánico, y por lo tanto sigue a los reformadores religiosos judíos que entendían que Dios propone un nuevo paso hacia el Mesías.

    Ninguno de los protagonistas conseguirá restaurar a la Casa real de David, pero se hace evidente que van en la dirección correcta. La autonomía política judía se ha perdido, porque los personajes son fervientes judíos pero también funcionarios leales a sus jefes persas.

    Aquellos que han sido liberados por Ciro de Babilonia donde estaban cautivos, se aglutinan ahora alrededor del Templo y adoptan una actitud aislacionista y legalista. Existe el peligro de caer en el esoterismo, pero los profetas mantendrán el orden y la esperanza

    Se observa en Nehemías un radical ascenso intelectual del pueblo hebreo: mientras los perezosos y mediocres se quejan de la difícil situación, la nobleza judía se acercará a Dios, se abrirán muchas sinagogas, escuelas de escribas que siguen las enseñanazas de los profetas Ezequiel y Esdras y el Sanedrín o consejo de ancianos establecerá una evolucionada reforma judicial.

    Es, desde todo punto de vista, el canto de gloria y unidad de un pueblo que se había visto al borde de la aniquilación por el Helenismo (ver I Macabeos).

    Análisis del libro [editar]
    Triunfa la adoración pura de Yahwéh [editar]La adoración verdadera triunfa mediante la acción decisiva y la firme confianza en Yahwéh. Esa es la esencia del libro de Nehemías. Es un vívido relato de la reedificación del muro de Jerusalén bajo la valerosa dirección de Nehemías. El libro abarca un período decisivo en el que comenzarían las 70 semanas proféticas de años que llevarían a la aparición del Mesías Yehoshúa. (Dan. 9:24-27.) El versículo de apertura y el relato escrito en primera persona identifican claramente a Nehemías como el escritor. Este libro es una continuación de Esdras y recoge la narración unos 12 años después de los sucesos que Esdras registró.

    Al leer este relato, podemos ver cómo Yahwéh dirige los sucesos a fin de efectuar su voluntad y cómo él fortalece y consuela a sus siervos leales. La mala situación de Jerusalén se describe en el Sefer Nejemyáh (1:1–13:31).

    Permiso para restaurar el Templo [editar]Nehemías, el copero del rey persa, se entera de que los muros de Jerusalén todavía se hallan en ruinas y que la gente está “en una situación calamitosa”. Profundamente angustiado, Nehemías desahoga su corazón en oración fervorosa a Yahwéh. El rey se da cuenta de su pesadumbre y por eso le da la oportunidad de viajar a Jerusalén para ver lo que puede hacer para reedificar el muro de la ciudad.

    1:1 ¿En qué año tuvieron lugar estos sucesos?
    Fue en el año vigésimo del rey Artajerjes I (Longimano) (2:1). Puesto que en esta narración primero se menciona el mes de Kislev (noviembre-diciembre) y luego el mes de Nisán (marzo-abril), parece que los reyes persas contaban cada año de su reinado de otoño a otoño, aunque también es posible que lo contaran desde el momento en que ascendían al trono. Tanto la evidencia histórica confiable como el cumplimiento de ciertas profecías bíblicas señalan que el mes de Nisán del año veinte de Artajerjes correspondió al del año 435 a. C. De modo que Nehemías comenzó su relato en el otoño de 456 a. C., y el decreto de reedificar el muro de Jerusalén se emitió en la primavera de 455.

    2:4 ¿Fue esta una oración repentina debido a su desesperación?
    No, pues la condición devastada de Jerusalén había sido tema de las oraciones de Nehemías “noche y día” por algún tiempo (1:4, 6). Cuando se le dio la oportunidad de hablar con el rey Artajerjes acerca de su deseo de reedificar los muros de Jerusalén, Nehemías volvió a orar, como tantas veces lo había hecho antes. La respuesta favorable de Yahwéh resultó en que recibiera la comisión de reedificar los muros de la ciudad.

    2:4 ¿Cómo afrontó Nehemías la ansiedad y las situaciones inesperadas, y que lección puedes sacar de su ejemplo?
    Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, cuando se vio ante una situación inesperada ¿cómo se enfrentó a ella?. Estaba visiblemente preocupado porque se le había informado de las difíciles circunstancias que atravesaban los judíos, y se había enterado de que la muralla y las puertas de Jerusalén se hallaban en ruinas. El rey notó que Nehemías parecía inquieto, así que le preguntó qué le pasaba. Antes de responder, Nehemías oró pidiendo la guía de Yahwéh. A continuación tuvo el valor de solicitar permiso para regresar a Jerusalén y colaborar en la reconstrucción, y Artajerjes se lo concedió (Neh. 2: 1 -8).

    2:10 ¿Qué hacer para no sucumbir a las intrigas?
    Cuando Nehemías regresó a la ciudad de Jerusalén, aún sin fortificar, en el siglo V a. C., la encontró prácticamente indefensa, y los judíos repatriados estaban desorganizados, desanimados e impuros a los ojos del Altísimo. Pese a que contaba con la autorización del rey Artajerjes para reconstruir las murallas de Jerusalén, Nehemías se dio cuenta enseguida de que a los gobernadores de los países cercanos les desagradaba su misión. Aquellos opositores extranjeros hicieron cuanto estuvo en su mano por detener la obra de Nehemías, para quien sus amenazas, mentiras, calumnias e intimidación debieron de ser como persistentes espinas en la carne (2 Cor. 12:7). ¿Sucumbió a las intrigas de sus enemigos? No. Puso toda su confianza en Dios y no flaqueó. De ese modo, cuando por fin se finalizaron las murallas de Jerusalén, estas constituyeron un testimonio perdurable del respaldo amoroso de Yahwéh a Nehemías (Neh. 4:1-12; 6:1-19).

    Se logra edificar el muro a pesar de la oposición [editar]
    Muralla occidental del Templo, hoy (foto: Quinn Norton).3:1–6:19 Las burlas y los enojos
    Cuando comienzan la edificación del muro, los adversarios se burlan y se mofan. Más tarde, amenazan con atacar. Pero intrépidamente Nehemías exhorta a los trabajadores: “acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos…” (4:14). La mitad de ellos hacen guardia con lanzas y arcos, mientras que los demás trabajan con sus armas preparadas. ¡A pesar de las amenazas e intrigas, los judíos completan el muro en 52 días!

    Un camino que a través del terreno montañoso de Judá conduce hacia Jerusalén, la ciudad de la Torre de David. A la izquierda de se lee: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí” (Sal. 122:3). En la parte inferior del sello leemos la leyenda: “A Jerusalén ha redimido” que corresponde a una cita del libro de Isaías (52:9). Este sello se emitió en recuerdo de la lucha por la independencia de Israel en 1948. La ciudad estaba sitiada y el transporte de abastecimiento era imposible, hasta que el general Moshé Dayan, que era arqueólogo, descubrió los vestigios de un antiguo camino romano para su ejército, a través de los terrenos montañosos, pero que estaba enterrado bajo las arenas del desierto. 8.000 militares limpiaron ese camino en pocas semanas y los 60.000 egipcios se vieron sorprendidos por el ejército israelí. La bandeleta de éste sello lleva la cita de Isaías 49:11: “Y convertiré en camino todos mis montes”.

    3:5 ¿Quiénes fueron los “grandes” o “majestuosos”?
    Eran judíos prominentes de entre los habitantes o anteriores residentes de Tecoa, una ciudad ubicada a unos 16 kilómetros (10 millas) al sur de Jerusalén. Probablemente estos “grandes” eran muy orgullosos para humillarse bajo el mando de los intendentes que Nehemías había nombrado (compárese con Jer. 27:11.)

    4:14 ¿Cómo estamos armados en el día actual?
    Los opositores a veces recurren a las amenazas de violencia. Esto es lo que experimentaron los constructores de las murallas de Jerusalén. Pero Nehemías no se dejó intimidar, sino que armó a los trabajadores para hacer frente a los ataques enemigos y les fortaleció la fe diciéndoles las palabras citadas. Al pueblo verdadero de Yahwéh también se nos equipa para seguir con la edificación espiritual a pesar de fuerte oposición, al igual que sucedió en los días de Nehemías.

    4:17 ¿En qué sentido trabajaron con una sola mano?
    Los albañiles tendrían que utilizar ambas manos a fin de efectuar su trabajo. Por eso llevaban las armas en la cadera (4:18). Los que llevaban las cargas podían fácilmente sostener una espada en la mano y a la vez cargar receptáculos de tierra o escombros sobre el hombro o la cabeza. (Gén. 24:15, 45.)

    5:7 y 12 ¿Por qué estaba mal exigir “interés” de los hermanos judíos?
    Era una violación directa de la ley de Yahwéh, Torá. (Lev. 25:36; Dt. 23:19.) “La centésima”, si se cobraba mensualmente, ascendería a un 12% al año (5:11). El pueblo ya estaba en un terrible aprieto debido a la escasez de alimento y a la elevada tributación persa (5:3, 4). Y aún así, los ricos cobraban despiadadamente altos intereses de sus hermanos pobres. De esto derivamos nosotros una lección muy valiosa: la de ser generosos con toda la hermandad mundial en la fe y otras personas azotadas por la adversidad. Como en los tiempos de Nehemías, este comportamiento de no explotar al prójimo suscita muchos comentarios de agradecimiento y alabanza al Señor Yahwéh.

    5:16 ¿Cómo ser un buen líder espiritual?
    El religioso que goza del respecto de sus hermanos también hará su parte en la obra encomendada de edificación espiritual, como Nehemías, quien trabajó personalmente en la reconstrucción de los muros de Jerusalén.

    6:5 ¿Por qué le enviaron una “carta abierta” en mano?
    Las cartas confidenciales se solían colocar en bolsas selladas cuidadosamente. Por consiguiente, Sanbalat pudo haber enviado una “carta abierta” a Nehemías a modo de insulto. O, puesto que otros podrían leer la acusación presentada en esa “carta abierta”, quizás esperaba que Nehemías saliera de Jerusalén para defenderse de las acusaciones que se habían levantado contra él. También es posible que Sanbalat haya esperado que la carta alarmara tanto a los judíos que como resultado abandonarían la obra.

    Se revitaliza la adoración verdadera [editar]7:1–10:39 Restaurando la verdadera religión
    Todo ese trabajo tiene un propósito en mira: restaurar la adoración verdadera. Después de un censo, el pueblo se congrega para escuchar a Esdras y a otros levitas mientras estos leen y exponen la Toráh. Así, después de “adquirir entendimiento en la lectura” observan gozosamente la Fiesta de las Cabañas (Sucot). El pueblo ayuna y confiesa sus pecados y da pasos para corregir tales errores.

    7:6 ¿Por qué difiere esta lista de la de Esdras?
    Ambos relatos concuerdan con el hecho de que, aparte de los esclavos y cantores, la cantidad total de los que regresaron fue de 42.360. (Esd. 2:64-65; Neh. 7:66-67.) Pero existe una diferencia en el número de los que regresaron según las familias en particular. Es muy probable que Esdras y Nehemías hayan utilizado diferentes métodos para compilar sus listas. Por ejemplo, es posible que uno haya alistado a los que se registraron para regresar, mientras que el otro sólo a los que realmente regresaron. Algunos sacerdotes, y posiblemente otras personas, no pudieron demostrar su linaje (7:64). Esto pudiera explicar por qué la suma total de las listas individuales no corresponde con el total general de 42.360.

    8:8 ¿De qué manera “se puso sentido” a la Torá?
    Parece que, además de leer con énfasis y una buena pronunciación, Esdras y sus ayudantes expusieron y aplicaron los principios de la Ley de manera que el pueblo pudiera entenderlos mejor. En nuestro día moderno cuando damos testimonio bíblico sobre el Mesías a otras personas o bien nos reunimos con nuestros hermanos de fe también “le ponemos sentido (a la Ley) y entendimiento en la lectura de la Palabra de Dios.

    8:10 Optimismo y pesimismo?
    Muchas cosas pueden verse positiva o negativamente, según la actitud del observador. A los israelitas se les suministró el maná de forma milagrosa cuando vagaban por el desierto. Debieron haber mirado a su alrededor, a las estériles llanuras, y agradecer profundamente a Yehowáh el sustento que les proporcionaba. Esa hubiera sido una actitud positiva. No obstante, recordaron la gran variedad de alimentos que tenían en Egipto y se quejaron porque el maná era poco apetitoso. (Núm. 11:4 -6). Una actitud positiva y alegre nos ayuda a mantenernos fuertes y promueve la paz y la unidad en la congregación del nuevo Israel (Rom. 15:13; Fil. 1:25).

    Nehemías es un gran ejemplo de la forma positiva de ver los asuntos. Él ayudó a alcanzar el debido estado de ánimo con palabras edificantes y positivas. El pueblo de Dios puede aprender mucho de este relato. Aquellos quienes se concede la prerrogativa de participar activamente en asamblea deben tener presente lo ya citado. Aunque a veces se ofrezca consejo correctivo que es necesario, en tales ocasiones deben destacarse los beneficios que se obtienen al cumplir con los requisitos divinos. Hay que dar encomio por las buenas obras realizadas y ánimo para perseverar. El pueblo de Dios debería salir de estas reuniones con un corazón alegre por la edificante instrucción recibida de las Escrituras (Heb. 10:24, 25)

    9:1 ¿Por qué los israelitas se vistieron de cilicio o saco y se echaron tierra sobre sí?
    El que se vistieran de cilicio —una prenda de vestir de color oscuro hecha de tejidos de pelo de cabra— era una señal de tristeza. De manera similar, el poner tierra o ceniza sobre su cabeza o cuerpo significaba gran lamento o humillación. (1 Samuel 4:12; 2 Samuel 13:19.) Los judíos lo hicieron para demostrar el reconocimiento doloroso y humilde de sus pecados. Después de esto hicieron un ‘contrato’ de confesión firmado por los príncipes de Israel y por los levitas y sacerdotes, “una fiel promesa” (9:38). Del mismo modo, deben reconocerse debemos reconocer y confesarse los pecados para poder conservar la relación con Dios. (1 Jn. 1:6-9.)

    9:6 ¿Quienes son los ejércitos de los cielos que adoran a Yahwéh?
    La Biblia informa que en otro ámbito existen criaturas poderosas que no pueden verse, criaturas espirituales que adoran o rinden servicio sagrado a su Creador. Si tales seres poderosos e invisibles existen, ¿no es verosímil que la precisión manifiesta en todo el universo proceda de una Inteligencia poderosa?

    10:34 ¿Mandaba la Ley hacer ofrendas de leña?
    No, pero se necesitaba mucha leña para el fuego del altar. No debía haber muchos netineos —personas no israelitas que eran esclavos del templo y “recogedores de leña”— entre los que regresaron a Jerusalén. (Jos. 9:23, 27.) De modo que, para asegurar que siempre hubiera suficiente leña, se echaron suertes a fin de determinar qué división tribual debería proveerla durante cierto tiempo en particular.

    Inauguración gozosa [editar]11:1 ¿Por qué trajeron uno de cada diez israelitas para vivir en la ciudad santa de Jerusalén?
    La “fiel promesa” escrita y sellada en los días de Nehemías preparó al pueblo de Dios de tiempos antiguos para el día de la inauguración del muro de Jerusalén (Neh. 9:38). Pero había otro asunto urgente que requería atención. Jerusalén ya tenía un gran muro con doce puertas a su alrededor, pero necesitaba una población mayor para continuar como centro de la adoración verdadera. Aunque algunos israelitas vivían allí, “la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas” (Neh. 7:4). Para resolver ese problema, se adoptó la medida que dice el texto y aparte de los que se ofrecieron de voluntarios, se escogió por sorteo una persona de cada diez de las que moraban fuera de la ciudad para mudarse a la ciudad. Hubo una respuesta muy favorable, y el pueblo bendijo “a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para morar en Jerusalén” (Neh. 11:2).

    11:2 ¿Por qué se “bendijo” a los que se ofrecieron voluntariamente?
    El dejar sus posesiones hereditarias y mudarse a Jerusalén pudo haber resultado en gastos y ciertamente en desventajas. Además, los que moraban en la ciudad tal vez estaban expuestos a diversos peligros. Bajo tales circunstancias, el resto del pueblo consideró que estos voluntarios eran dignos de encomio y, sin duda, oraron para que Dios los bendijera.

    12:27 ¿Cuándo se inauguró el muro?
    El muro quedó completado el día 25 del sexto mes (Elul) del año 455 a. C. y, al mes siguiente, se celebraron grandes reuniones (6:15; 8:2; 9:1). La inauguración probablemente fue el punto culminante de aquella ocasión gozosa.

    Las Reformas de Nehemías eliminan la inmundicia [editar]13:1-31
    Al regresar de un viaje que hizo a la corte persa, Nehemías se inquieta por lo que ha ocurrido durante su ausencia. Inmediatamente se dispone a corregir los problemas que han surgido.

    13:3 ¿Quiénes componían los “mezclados con extranjeros”?
    Parece que los “mezclados” se componía de extranjeros, como los moabitas y los ammonitas, y de los hijos de los israelitas que se habían casado con extranjeras (13:1, 2). Anteriormente los judíos habían despedido a las esposas extranjeras junto con sus hijos. (Esd. 10:44.) Nuevamente los judíos habían tomado esposas extranjeras, y por eso hubo la necesidad de excluir a dichas mujeres y a sus hijos de la comunidad nacional judía, y así del privilegio de adorar con el pueblo de Yahwéh Elohím. (Neh. 13:23-31.)

    wikipedia

  2. pauloarieu
    nov 19, 2008 @ 02:15:36

    NEHEMIAS: LA RECONSTRUCCION DE LA MURALLAS

    por Ray C. Stedman

    Durante mucho, mucho tiempo lo único que sabía acerca de Nehemías era que se suponía que era el hombre más bajo de la Biblia, por causa de un chiste en inglés acerca de su estatura “knee-high-miah. (un hombre que solo llega a la altura de las rodillas.) Me alegra haber descubierto mucho más acerca de este hombre a lo largo de estos años y espero que usted también lo haya descubierto porque es uno de los más importantes personajes del Antiguo Testamento, pero quizás no tan conocido como algunos otros.

    Esdras y Nehemías son un solo libro en las escrituras hebreas, porque son parte del mismo relato. De hecho, los libros de Esdras, Nehemías y Ester corresponden todos ellos al mismo período general de la historia de Israel. En nuestras Biblia han sido invertidos en el orden cronológico en el que sucedieron. En otras palabras, de hecho Ester aconteció cuando Dios comenzó a moverse en medio de la cautividad de Israel con el fin de hacer que la nación regresase a su tierra. Eso fue poco después de la mitad de los setenta años, que había profetizado Jeremías que duraría la cautividad. Dios hizo que Ester, una joven doncella judía, ascendiese al trono de Persia como reina. Fue su esposo, el rey Asuero de Persia, el Artajerjes que se menciona en los primeros capítulos de Nehemías. Este rey pagano dio la orden de que Nehemías regresase a Jerusalén a construir las murallas de la ciudad. Tal vez eso justifique el interesante paréntesis que se produce en este libro en el capítulo 2, versículo 6, cuando Nehemías acudió al rey: “Entonces el rey (y la reina estaba sentada junto a él) me preguntó… Creo que esa reina debió ser Ester, la joven judía, que había alcanzado ese destacado lugar por la gracia de Dios.

    Ni Artajerjes ni Asuero son los nombres de este rey, por lo que resulta muy confuso. Estos son en realidad títulos. Artajerjes quiere decir “el gran rey y Asuero significa “el padre venerable. De modo que ese no era el nombre del rey. Puede que sea de ayuda o puede que no, saber que este Artajerjes y Asuero es también Dario el Meda, que se menciona en el libro de Daniel. Y para añadir aún más a la confusión, el Artajerjes del libro de Nehemías no es el mismo Artajerjes del libro de Esdras. ¿He conseguido confundirle por completo?

    Sea como fuere, en la historia de este pueblo, Ester, como instrumento de la gracia de Dios, fue enviada a ocupar el trono de Persia y conmovió de ese modo el corazón de su marido, el rey, que permitió a Nehemías, su copero, volver a Jerusalén. Nehemías comienza a reconstruir la ciudad de Jerusalén y unos veinticinco años después Zorobabel regresó con unos cincuenta mil cautivos procedentes de Babilonia, como se relata en el libro de Esdras.

    Dios ha invertido este orden en las escrituras. En lugar de Ester, Nehemías y Esdras, se da la vuelta a estos libros y nos encontramos con Esdras, Nehemías y Ester. A las Escrituras no les preocupa simplemente la cronología, sino la enseñanza de cada uno de los libros. En estos tres libros encontramos la historia de la salida de la cautividad, para regresar a Dios. El libro de Esdras empieza con la contrucción del templo. La restauración de la casa de Dios es siempre la primera cosa para regresar a Dios. Luego viene la construcción de las murallas, como veremos en el libro de Nehemías, lo cual cubre la necesidad de seguridad y de fortaleza. Finalmente, el libro de Ester viene a ser la revelación del propósito de todo ello en la vida de la persona. Esa es una panorámica de estos tres libros.

    El libro de Nehemías se divide en dos partes. Los primeros seis capítulos tratan acerca de la reconstrucción de la muralla, mientras que el resto de los capítulos, hasta el 13 tienen que ver con la reconstrucción del pueblo. Con estas dos tenemos el libro completo. ¿Qué es lo que simboliza una muralla? Uno de los lugares más famosos de nuestro mundo actual es la muralla de Berlín, que divide la ciudad en dos, pero normalmente una muralla simboliza la fortaleza y la protección. En las ciudades antiguas el único medio verdadero de defensa eran las murallas. Babilonia, como se cuenta en la historia de Daniel, eran de unos 380 pies de grueso y más de 100 pies de alto, unas murallas realmente masivas. Por lo tanto, la ciudad de Babilonia se consideraba a salvo.

    ¿Qué quiere decir, entonces, reconstruir las murallas de nuestra vida? Nehemías es el relato de la reconstrucción de las murallas de Jerusalén y a su vez Jerusalén es un símbolo de la ciudad de Dios, el lugar donde él habita y el centro de la vida para el mundo. Por lo tanto, en la vida de la persona, la reconstrucción de las murallas sería una imagen del restablecimiento de la fortaleza en esa vida. Todos hemos conocido a personas cuyas defensas se han desmoronado. Se han convertido en vagos, que van de un lado a otro por las calles de nuestras grandes ciudades, sin esperanza y completamente impotentes, pero con frecuencia Dios, en su gracia, extiende su mano y toca las vidas de algunas de estas personas y las trae con el fin de reconstruir las murallas. Esta es la imagen de la manera en que las murallas en cualquier vida, en cualquier iglesia local, en cualquier comunidad, en cualquier país, puede ser reconstruida a fin de convertirse en potencia y para que vuelva a tener un propósito.

    El primer paso en este proceso aparece en el capítulo 1, versículo 4, que comienza con el interés por las ruinas. Nehemías dice:

    “Cuando escuché estas palabras, me senté, lloré e hice duelo por algunos días. Ayuné y oré delante del Dios de los cielos.”

    Usted no logrará nunca construir las murallas de su vida sin que antes le preocupe enormemente las ruinas. ¿Se ha fijado usted detenidamente en alguna ocasión en las ruinas de su propia vida? ¿Se ha detenido usted alguna vez el tiempo suficiente como para meditar en lo que podría llegar usted a ser bajo la dirección de Dios y lo ha comparado con lo que es usted? ¿Ha examinado usted las posibilidades que Dios le ha concedido en su vida y se ha dado cuenta de lo mucho que se ha desviado de ese potencial? Al igual que Nehemías, ha recibido usted una palabra, en una forma u otra, acerca de la desolación y la ruina que existe. Cuando Nehemías escucha este informe acerca de Jerusalén, llora y ora durante días enteros, mostrando su profunda preocupación. Usted no logrará reconstruir las murallas de su vida hasta que no haya usted llorado primero por las ruinas.

    A esto sigue la confesión. En el capítulo 1 hallamos la preciosa oración de Nehemías al confesar que la nación entera ha abandonado a Dios y reconoce la justicia del trato de Dios para con ellos. A eso le sigue de inmediato la entrega. El versículo 11 del capitulo 1 dice:

    “Oh Jehová…esté atento tu oído a la oración de tu siervo y a la oración de tus siervos que quieren reverenciar tu nombre. Prospera, por favor, a tu siervo hoy…”

    ¿Para hacer qué cosa? Como ve usted, este hombre ha estado urdiendo un plan en su mente, mientras ha estado orando, acerca de cómo reconstruir las murallas. Tiene algo concreto que desea pedir. Pide:

    “…prospera, por favor a tu siervo [Nehemías] hoy, concédele gracia ante aquel hombre.”

    ¿Qué hombre? Lo vemos en el próximo versículo:

    “Entonces yo servía de copero al rey.”

    De modo que aquí tenemos el caso de un hombre que por su preocupación y después de haber confesión de corazón, se entrega de lleno a un proyecto. Pide a Dios que comience a actuar en el corazón del rey y así es como debe de empezar cualquier regreso a la gloria de Dios. Debemos de sentir preocupación y a continuación debemos confesar. Luego nos comprometemos a la acción y también le pedimos a Dios que actúe a nuestro favor, porque invariablemente en una empresa como esta hay factores sobre los cuales no tenemos ningún control y Dios tiene que ocuparse de ellos.

    Hace algún tiempo, en una conferencia para hombres, un hombre contó como en los primeros tiempos de su experiencia cristiana alguien le animó a orar acerca de aquellas cosas que estaban relacionadas con su trabajo, con la relación que tenía con su jefe y con sus otros compañeros de trabajo. Dijo: “Al principio no creí que orar fuese lo indicado, pero lo intenté y me di cuenta de que funcionaba. Creí que era aprovecharse injustamente de aquellos pobres paganos, pero funcionó tan bien que me di cuenta de que Dios había provisto la oración para nosotros. Nehemías es plenamente consciente de esto, de que es preciso que Dios se mueva en los diferentes aspectos en los que Nehemías no podía hacerlo. De modo que ora acerca de la posibilidad de ir a ver al rey. Cuando se encuentra ante su presencia, el rey se da cuenta de la tristeza reflejada en el rostro de Nehemias y le pregunta que qué desea. Se trata del mismo rey que se había casado con la que se convertiría en la reina Ester y es un hombre que siente ya una gran preocupación y conoce los problemas de los judíos, por lo que se muestra receptivo a la súplica de Nehemías para que les permita regresar a Jerusalén.

    El próximo paso necesario en el programa de reconstrucción es el valor. En el versículo 9 del capítulo 2 leemos:

    “Entonces fui a los gobernadores de Más Allá del Río, y les entregué las cartas del rey. El rey había enviado conmigo jefes del ejército y jinetes. Pero cuando lo oyeron Sanbalat el horonita y Tobías el siervo amonita…”

    ¿Reconoce usted estos nombres? Cuando leemos acerca de los amonitas, amoritas, amalequitas, hititas, jebusitas, perizitas y otros “itas tenemos una imagen del enemigo de Dios, es decir, la carne. Esta agencia satánica en el hombre se resiste inevitablemente a la obra, la voluntad y los caminos de Dios. Aquí tenemos esta misma enemistad; cuando los enemigos de Dios…oyeron esto, se disgustaron en extremo de que alguien viniese para procurar el bien de los hijos de Israel.

    El valor se necesita de inmediato. Siempre que un hombre como Nehemías dice: “me levantaré y edificaré Satanás contesta siempre “entonces yo me levantaré y me opondré. Satanás hace las cosas difíciles cuando nos proponemos regresar a Dios.

    Vemos además la necesidad de la cautela. Cuando Nehemías regresa a Jerusalén y cabalga por la ciudad de noche, no se limita sencillamente a colocar ladrillos uno encima de otro. No sale apresuradamente y hace que se sientan todos emocionados por edificar las murallas. De haberlo hecho hubiese caído en una profunda trampa tendida por sus enemigos. Lo primero que hacer es levantarse de noche, cuando nadie lo sabe, cabalga alrededor de las murallas de la ciudad y examina las ruinas, anotando con exactitud lo que es preciso hacer y realiza una inspección honesta. Estos tres principios de la reconstrucción, la muestra de preocupación, la confesión y el compromiso, así como el valor precavido, son básicos para hacer posible la reconstrucción. En el capítulo 3 nos enteramos de cómo llevó a cabo esta tarea de reconstrucción. Si las murallas de su vida están rotas, si sus defensas se han desmoronado, de modo que el enemigo le está atacando a usted por todas partes, y cae usted fácilmente en la tentación. Sugiero que preste usted una especial atención al proceso de la reconstrucción que encontramos en el libro de Nehemías. Lo primero de lo que nos enteramos es de que el pueblo estaba dispuesto a trabajar. En segundo lugar, que pusieron manos a la obra y comenzaron de inmediato a hacer algo al respecto. Nehemías, con la sabiduría que Dios le dio, hizo que cada uno de ellos se pusiera a trabajar en la parte de la muralla que estuviese más cerca de sus casas, de modo que participasen de manera personal en el trabajo. El resto del capítulo describe cómo realizaron la construcción. Todo ello giraba alrededor de las diez puertas de la ciudad de Jerusalén. Se asignaba a las personas una cierta porción de la muralla, definida por las puertas que permitían el acceso a la ciudad. Al leer este capítulo, encontrará usted el nombre de las diversas puertas y los nombres hebreos son sumamente importantes. Quisiera describirlos rápidamente para su propia edificación y al mismo tiempo podemos sacar una lección de cada una de ellas.

    En primer lugar tenemos la Puerta de las Ovejas. Esta era la puerta a través de la cual se traían las ovejas a la ciudad para ser sacrificadas en el altar. Como es natural, la Puerta de las Ovejas representa al Cordero de Dios, cuya sangre fue derramada en la cruz por nosotros y, por lo tanto, revela el principio de la cruz. Ese es siempre el punto de partida para fortalecer su vida. Es preciso que reconozca usted el principio de la cruz, el hecho de que Dios va a moverse en su vida de tal manera que anule totalmente su propio ego, sus planes y su interés propio. La cruz es el instrumento del programa de Dios que sirve para hacer morir el ego y es a partir de ahí donde tenemos que construir para que tengamos fortaleza.

    El relato habla a continuación acerca de la Puerta del Pescado. ¿Qué le sugiere a usted “la Puerta del Pescado? ¿Recuerda usted que el Señor Jesús le dijo a sus discípulos “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.? (Mar. 1:17) Esto representa el testimonio del cristiano. ¿Se ha derrumbado la puerta en su vida? ¿Se ha desmoronado la muralla alrededor de la Puerta del Pescado? Si es así, es preciso volver a construir esta puerta de defensa y la muralla, porque el Señor Jesús dijo que todo cristiano debía de dar testimonio de él. Si esta muralla se ha derrumbado, se encontrará usted con que a través de ella entrará una y otra vez el enemigo. Si no ha dicho usted nunca ni una palabra a favor de Cristo, si no hay nunca ningún testimonio en su vida, entonces la muralla está rota y es preciso volver a reconstruir la Puerta del Pescado.

    La próxima puerta es la Puerta Antigua, que encontrará usted en el versículo seis. ¿Qué simboliza esta puerta? Yo sugiero que representa la verdad. En la vida de muchos cristianos esta puerta está rota, porque ya no se basan en la verdad. La verdad es siempre algo antiguo y es sobre todo lo antiguo que lo nuevo ha de basarse. Alguien ha dicho muy acertadamente: “Todo lo que es verdad no es nuevo y lo que es nuevo no es verdad. Vivimos tiempos en los que la antigua verdad está siendo olvidada y en los que los hombres están eliminando todo lo que la iglesia representaba, diciendo que ya no necesitamos esas cosas. Pero si permitimos que esa antigua verdad sea eliminada, nos encontramos con que la muralla se derrumba y los enemigos tienen libre acceso a nuestra alma. La próxima puerta es la Puerta Antigua, que encontrará usted en el versículo 6. ¿Qué simboliza esta puerta? Yo sugiero que representa a Dios. La verdad no cambia jamás, fue verdad cuando fue transmitida y continuará siéndolo de aquí a mil años.

    Pienso con frecuencia en la historia de un hombre que un día fue a visitar a un anciano músico. Llamó a su puerta y dijo: “¿Qué buena noticia tiene usted para hoy? Pero el músico no le contestó. Se dio la vuelta, cruzó la habitación y se acercó a donde estaba colgado un diapasón. Cogió un martillo y golpeó el diapasón de tal modo que la nota retumbó por toda la estancia.

    Entonces el músico dijo: “eso, amigo mío, es un “la. Fue un “la ayer y lo fue hace cinco mil años y continuará siéndolo dentro de otros cinco mil años. Y entonces añadió, “el tenor que vive al otro lado del pasillo canta desentonando. La soprano que vive arriba no llega bien a las notas agudas y el piano que está en la habitación de al lado está desafinado. Golpeó el diapasón de nuevo y dijo: “Ese es un “la y eso, mi buen amigo, es la buena noticia hoy. Eso es verdad. La verdad es siempre igual, no cambia jamás. Necesitamos reconstruir la antigua puerta de la verdad.

    La próxima puerta es la Puerta del Valle y vemos de inmediato lo que sugiere. Es el lugar de la humildad ¿no es cierto? Es un lugar de humildad mental y de corazón. Dios ha dicho en todas las páginas de las Escrituras que está en contra del orgullo del hombre. El busca a los humildes y contritos, a aquellos que han aprendido que no son indispensables, que han aprendido a tener una baja opinión de sí mismos y una alta opinión de Dios. Lo que él busca es esta actitud. Esta Puerta del Valle necesita con frecuencia ser reparada.

    A continuación está la Puerta del Manantial. Ese nombre nos recuerda de inmediato las palabras que le dijo el Señor Jesús a la mujer que estaba junto al pozo: “…el agua que yo le daré será en él una fuente de agua, que salte para vida eterna. (Juan 4:14) Esta es una imagen del Espíritu Santo, que es un río de vida que corre en nuestro interior, es decir, el Espíritu que fluye en nuestras vidas y nos permite obedecer a su voluntad y a su palabra.

    A esta sigue la Puerta del Agua, que es siempre el símbolo de la palabra de Dios. Lo interesante acerca de esta Puerta del Agua (contrariamente a la que se encuentra en el capitolio de la nación) es que no necesitaba reparación y era evidentemente la única parte de la muralla que aún se mantenía en pie. Menciona a las gentes que vivían junto a ella, pero no dice nada en cuanto a que necesitase ser reparada. La Palabra de Dios nunca se avería, por lo que nunca necesita ser reparada y lo único que necesita es ser nuevamente habitada.

    Luego está la Puerta del Este. La Puerta del Este estaba en dirección a donde el sol sale y es la puerta de la esperanza. Es la puerta de la anticipación de lo que ha de venir cuando todas las pruebas y las luchas de esta vida terminarán y el glorioso sol nuevo saldrá sobre el nuevo día de Dios. Esta es una puerta que tiene que ser reconstruida en muchos de nosotros, que nos dejamos llevar por el espíritu de pesimismo de estos tiempos y nos sentimos desmoralizados por la desesperación de nuestra época.

    A continuación encontramos la Puerta de los Caballos. En las Escrituras el caballo es un símbolo de la guerra o, en este caso, de la necesidad de batallar contra las fuerzas de las tinieblas. “porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne nos dice el apóstol, “sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales. (Efesios 6:12) ¡Esa es la batalla!

    La novena puerta es la Puerta de la Inspección o, literalmente, “la puerta de la investigación. Este es, evidentemente, el lugar en el cual se llevará a cabo el juicio. De vez en cuando necesitamos detenernos a examinarnos a nosotros mismos, a volver a evaluar lo que estamos haciendo.

    Esto nos vuelve a situar, en la última parte del capítulo, en la Puerta de las Ovejas, que es la puerta de la cruz. La cruz debe de estar al principio y al final de cada vida. De esta manera tan maravillosa, el libro de Nehemías, nos enseña lo que necesitamos hacer para fortalecer las murallas de nuestra vida.

    Los próximos capítulos, del cuatro al seis, relatan la persecución que se produjo cuando estaban siendo edificadas las murallas de la ciudad. Como ya he sugerido, cuando empiece usted a reconstruir la fortaleza de su vida se encontrará usted con que de inmediato surgirá una fuerza, tanto de su interior como del exterior, que se resistirá a la obra de Dios en su vida, ejerciendo toda la influencia que puede ejercer en contra de usted. La persecución que se revela aquí puede resumirse con tres palabras: desdén, conspiración y sagacidad. Los enemigos intentaron burlarse o desdeñar lo que Dios estaba haciendo y cuando fracasaron, intentaron una conspiración. Se esforzaron por que los israelitas se vieran envueltos en un complot para echar abajo este trabajo y cuando no lo consiguieron intentaron distraer a Nehemías de su labor mediante toda clase de estratagemas sagaces, que se les pudo ocurrir, pero cuando llegamos al capítulo 6, versículo 15, nos encontramos con esta maravillosa frase:

    “La muralla fue terminada el 25 del mes de Elul, en cincuenta y dos días.”

    ¡Un récord extraordinario!

    En la última parte del libro, en los capítulos 7 al 13, nos encontramos con la historia de una nueva instrucción y así es cómo se mantiene la fortaleza una vez construida. En el capítulo 8 nos encontramos con la importante reunión de todo el pueblo, convocada por Esdras, el sacerdote, que se nos cuenta además en el libro que lleva su nombre. Veamos los pasos que sigue. Comienza con la lectura de la ley, en el capítulo 8:5-6:

    “Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo [así es como se predica] porque él estaba más alto que todo el pueblo. Y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie. Entonces Esdras bendijo a Jehová, el gran Dios; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: –¡Amen! ¡Amen! Luego se inclinaron y adoraron a Jehová con el rostro a tierra.”

    Y leyeron del libro, de la ley de Dios, claramente, dándole sentido, para que el pueblo pudiera entender lo que se estaba leyendo.

    Esto no es otra cosa que una predicación de exposición, que era el primer medio de retener la fortaleza que representaban las murallas.

    Después de esto, el pueblo celebró la Fiesta de los Tabernáculos, cuando Israel tuvo que habitar en cabañas construidas con las ramas de los árboles para recordarles que eran sencillamente extranjeros y peregrinos en la tierra. A continuación está el recordatorio de las lecciones del pasado y en el capítulo 9 nos encontramos con la impresionante oración hecha por Esdras, en la que cuenta lo que Dios había hecho en la vida de este pueblo. Es siempre bueno que nos paremos a meditar en lo que Dios nos ha enseñado en el pasado y es una manera segura de conservar la fortaleza que Dios nos da. Después de esta oración, el pueblo firmó un pacto y acordaron hacer lo que les exigía la ley. Hicieron un pacto, disponiéndose a dar el paso de obediencia. Puedo decirles, basándome también en mi propia experiencia, que usted no podrá nunca conservar la fortaleza que Dios le da hasta que no esté usted dispuesto a obedecerle en lo que él le diga. Es preciso que le obedezca cuando le oiga y sepa usted lo que él quiere.

    En el capítulo once está el reconocimiento de los dones entre el pueblo. Están los levitas, los encargados de vigilar las puertas, los cantores y otros diversos ministerios que se llevaban a cabo en el templo. De manera semejante, se nos dice en el Nuevo Testamento que descubramos los dones que nos ha concedido el Espíritu y que los pongamos por obra. “…aviva el don de Dios que está en ti le escribió Pablo a Timoteo (2ª Tim. 1:6) Si quiere usted conservar su fuerza, comience a usar lo que Dios le ha dado.

    El capítulo 12 relata la dedicación de las murallas, la reunión del pueblo que marchó alrededor de ellas con instrumentos, cantando y gritando, tocando los instrumentos y regocijándose, clamando con gran gozo. No hay nada que pueda añadir más a la fuerza que tenemos en el Señor que expresar el gozo del Señor en nuestra vida.

    El libro termina con una advertencia para que resistamos al mal. Podremos mantener nuestra fortaleza si adoptamos la actitud que adoptó Nehemías con respecto a Dios, que estuvo dispuesto a decir: “¡No! a las fuerzas que podían destruir lo que estaba haciendo Dios en su vida. Fíjese bien en lo que tuvo que hacer. En el capítulo 13, versículo 7, habiendo regresado a Babilonia y después a Jerusalén, dice:

    “y cuando regresé a Jerusalén, comprendí el mal que había hecho Eliasib en atención a Tobias [a este hombre se le menciona por primera vez al comienzo del libro como un enemigo de los judíos], preparándole [al enemigo de Dios] una cámara en los atrios de la casa de Dios.”

    ¡Había permitido a Tobias que se trasladase al templo! ¿Qué hizo Nehemías al respecto? Dijo:

    Me puso terriblemente furioso y tiré todos los muebles de Tobias de la cámara.

    Tiró los muebles de Tobias a la calle, pero eso no es todo. Se encontró con que habían engañado a los sacerdotes, por lo que restableció el dinero que les pertenecía. A continuación descubrió que por toda la ciudad la gente estaba haciendo caso omiso del sábado, trayendo mercancía y vendiéndola por las calles y en el versículo 19 dice:

    “Sucedió, pues, que cuando oscurecía a las puertas de Jerusalén antes del sábado, ordené que fueran cerradas las puertas y que no las abriesen hasta después del sábado.”

    Les mantuvieron fuera de la ciudad, pero luego descubrió que algunos de ellos estaban esperando fuera de noche, junto a las puertas, con la esperanza que saliese alguien y de ese modo pudiesen hacer algo de negocio. ¿Qué hizo entonces? “Por lo que les amonesté diciendo: ¿Por qué permanecéis toda la noche frente al muro? ¡Si lo hacéis otra vez os echaré mano!,

    Pero entonces descubrió otro problema más. El pueblo seguía casándose con las razas de alrededor, con las que les estaba prohibido hacerlo. Entonces Nehemías actuó de manera violenta. En el versículo 25 nos dice:

    “Reñí con ellos, los maldije, golpeé a algunos de ellos, les arranqué los pelos [¡qué hombre! ]; y les hice jurar por Dios diciendo: ¡No daréis vuestras hijas a sus hijos, ni desposaréis sus hijas con vuestros hijos ni con vosotros!”

    Pero tampoco acabó ahí la cosa. Se encontró con que uno de aquellos hombres, que era uno de sus principales enemigos, había hecho más que ningún otro para oponerse a que fuese edificada la muralla, era Sambalat el horonita. Leemos en el versículo 28:

    “Uno de los hijos de Joyada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sambalat el horonita; [así que, ¿qué hizo con él?] por lo que le ahuyenté de mi.”

    Es posible que considere usted que Nehemías fue demasiado severo, pero en este caso, como verá, tenemos a un hombre que sabe que no se puede llegar a acuerdos con lo que está mal y que ha aprendido una de las más importantes lecciones que jamás puede enseñar el Espíritu de Dios a ninguna persona: a decir que no cuando es preciso hacerlo.

    Fue precisamente sobre esta nota que el Señor Jesús comenzó su ministerio en Jerusalén. Al entrar en el templo y encontrar que estaba lleno de cambistas, que estaban profanando la casa de oración, hizo un látigo de cuerdas y les echó del templo. ¡No hay nada de moderado en esa actitud! Aquí tenemos a un hombre que se sentía muy furioso, que echaba chispas por los ojos, pero que con todo y con eso está perfectamente justificado en lo que hace porque está diciendo muy claramente que no a lo que profana el templo de Dios. Aquellos que han llevado la marca de Dios a lo largo de toda la historia de la iglesia han sido los que han aprendido a decir que no y lo han dicho en el momento oportuno. Leemos relatos de personas que han hecho pactos, como Martin Lutero, John y Charles Wesley, aquellos que han adoptado una postura contra el mal cometido por el mundo, y han sido siempre hombres y mujeres que han aprendido a decir que no y que han luchado en contra de todo cuanto profana el templo de Dios.

    Así es cómo también nosotros mantenemos la fortaleza en nuestra vida. Al llegar al final de este libro, vemos que las murallas de Jerusalén se yerguen de nuevo y el testimonio de Dios queda nuevamente establecido en esta ciudad.

    Oración

    Padre nuestro, te damos gracias por permitirnos leer una vez más tu palabra, por poder encontrarnos con la verdad que afecta a nuestras vidas. Te pedimos que también nosotros podamos aprender, como lo hizo Nehemías, a ser disciplinados, valientes, confiados en ti, y a que estemos dispuestos a decir que no, a ser absolutamente implacables en contra de las fuerzas que minarían y debilitarían la vitalidad de nuestras vidas en ti. En el nombre de Cristo, amen.

    Nº de Catálogo 216

    Nehemías

    Decimosexto Mensaje

    http://www.pbc.org/files/messages/3047/0216sp.html

  3. pauloarieu
    nov 19, 2008 @ 02:41:45

    El Antiguo Testamento

    Los Libros Históricos

    Esdras y Nehemías

    Los dos libros de Esdras y Nehemías que originariamente formaron un todo, constituyen la continuación de los Paralipómenos, retomando en su primer capítulo el edicto de Ciro, con el cual termina el segundo libro de los Paralipómenos.

    El libro de Esdras relata en primer lugar (caps. 1-6) el regreso de los judíos (tribus de Judá y Benjamín) de la cautividad babilónica bajo Zorobabel, y la reconstrucción del Templo del Señor (536-516 a. C.); pasa después a describir (caps. 7-10) el regreso de otro grupo de cautivos, asimismo de aquellas tribus, bajo Esdras, y las medidas reformatorias adoptadas por éste con el fin de restablecer la Ley (458 a. C.).

    El libro de Nehemías, o segundo de Esdras, narra en su primera parte (caps. 1-7), la llegada de Nehemías y la fortificación de Jerusalén (453 a 445 a. C.); en la segunda (caps. 8-10) las reformas de carácter religioso y moral; en la tercera (caps. 11-13) las reformas político-religiosas, destinadas a la restauración de la comunidad del pueblo de Dios.

    El fin que el autor de los dos libros se propone, es mostrar las disposiciones de la divina Providencia en favor del pueblo escogido y el cumplimiento exacto del vaticinio del Profeta Jeremías que había anunciado la liberación de Israel al cabo de 70 años (Jr. 25, 11-12; 29, 10).

    Algunos creen que el autor de ambos fue el mismo que escribió los libros de los Paralipómenos; otros, empero, opinan con razón que su autor fue Esdras, sacerdote, “el príncipe de los doctores de la Ley”, descendiente de la familia de los Sumos Sacerdotes, que se sirvió de sus propios apuntes y de los de Nehemías; sin embargo, varios párrafos han de considerarse adiciones posteriores, como p.e. la genealogía de Eliasib (Neh. 12, 10 ss.), que alcanza la época de Alejandro Magno, hecho que algunos expositores modernos aprovechan para remitir la composición al siglo IV, pero sin dar razones convincentes. Además, tal teoría es contradicha por los papiros de Elefantina (Egipto) que han arrojado nueva luz sobre la época de Esdras.

    El 1o. de estos libros abarca un periodo de 82 años; el 2o., uno de 31 años.

    Hay otros dos libros llamados de Esdras (3o. y 4o.) que no están en el canon de la Biblia, aunque se los incluye, por su importancia, como apéndice en las ediciones latinas de la Vulgata, junto con la Oración de Manasés (II Par. 33, 10-13) y, a veces, el llamado Salmo 151. Son, sin embargo, apócrifos.

    http://www.aciprensa.com/Biblia/esdras.htm

  4. pauloarieu
    nov 19, 2008 @ 02:53:01

    children.calvarychapel.com/site/Span_Old/ESP124.pdf
    http://es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=249

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