APOLOGETICA CATÓLICA XIV

APOLOGETICA CATÓLICA XIV

EL ROSARIO

LAS ORACIONES Y PLEGARIAS dirigidas en parte a Dios, pero con más frecuencia a la Virgen María, deben repetirse indefinidamente, según el concepto católico-romano de la oración. El rosario es una combinación de estas cortas oraciones con la meditación. Es decir que, mientras los labios musitan las palabras, la mente debe estar ocupada con lo que llaman los “misterios,” que son los principales hechos de la vida de Cristo y de la Virgen María. Estos están dispuestos en tres grupos;

1.      Los misterios gozosos: la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Presentación y el Encuentro del Niño en el templo.

2.      Los misterios dolorosos: la Agonía en el Huerto, los Azotes, la Coronación de Espinas, la Cruz a Cuestas y la Crucifixión.

3.      Los misterios gloriosos: la Resurrección, la Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la Asunción de la Virgen María y su Coronación.

Las tres oraciones esenciales que se deben recitar son el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria Patri. Primeramente se reza el Credo, santiguándose en la frente y en el pecho, a continuación el Padre Nuestro, al que siguen diez Ave Marías y un Gloria. Si se quiere, se pueden añadir otras oraciones. Para ayudarse a contar estas oraciones se usa una cadenita de bolitas engarzadas, que también se llama rosario. Antes de que existiera la iglesia católico-romana estas bolitas eran usadas constantemente para recitar sus oraciones por los budistas en el Lejano Oriente, los brahmanes en la India, los lamas en el Tibet, los antiguos paganos de Roma, los habitantes de Efeso en su culto a Diana (Hechos 19:28), y aun los mahometanos lo hacen hoy día al repetir el nombre de Ala. El rosario que usa el creyente católico ordinario se compone de cincuenta bolitas, divididas en grupos de diez que se llaman “decenas,” que están separadas por cinco bolas un poco más grandes que se llaman “padres,” porque se tienen entre los dedos mientras se recita el Padre Nuestro. Las siguientes diez bolitas se tienen en los dedos y se va pasando una a una a medida que se va diciendo un Ave María. Después de cada “decena” se recita un Gloria. Mientras se hace esto, la mente debe estar fija en el primer Misterio, la Natividad, y así se debe continuar hasta que se han dicho todas las oraciones de los quince misterios, o sea un total de ciento ochenta oraciones, sin contar las oraciones extra. Todo ello lleva entre una y dos horas, pero este tiempo puede dividirse en varios períodos. Las bolitas deben ser bendecidas por el sacerdote antes de ser usadas, y aunque el rosario se puede rezar en cualquier ocasión, sus oraciones tienen especial eficacia cuando se dicen delante del santísimo sacramento. Como es natural, el propósito de estas oraciones es la acumulación de mérito para asegurar las indulgencias. En la página 7 de “The Holy Rosary” (El Santo Rosario) leemos: “Conviene que cada vez que se dice el rosario se haga una intención general de ganar todas las indulgencias posibles,” y a continuación se pone una lista de seis diferentes indulgencias que se pueden ganar durante todo el año y otras cuatro especiales que se pueden ganar durante el mes de Octubre, A éstas se pueden agregar las que se obtienen haciéndose socio de la Confraternidad del Santo Rosario. En capítulos precedentes nos hemos ocupado de los sofismas acerca del mérito, mérito-extra e indulgencias. Baste añadir aquí que la recitación con las cuentas del rosario no tiene lugar en las enseñanzas de nuestro Señor o de los apóstoles, y que esta práctica se opone directa mente al mandato de nuestro Señor, de modo que el orar en esta forma no sólo no tiene mérito, sino que irroga una ofensa al mismo Señor. El dijo: “Orando, no seáis prolijos, como los gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos” (Mat. 6:7, 8). No es necesario decir que con este aviso no se pretendió impedir que el pueblo pasase tiempo en oración verdadera a Dios. Fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Lucas 6:12). Ni siquiera prohibía que se repitiesen las mismas palabras, como hizo nuestro Señor en el huerto de Getsemaní (Mat. 26, 29, 42 y 44), cuando expresan un deseo hondamente sentido en el corazón. Pablo (2 Cor. 12:8), la mujer cananea (Mat. 15:21), y Salomón (I Reyes 8:30, 34, 36, 39, 43, 45 y 49) todos ellos repitieron sus oraciones, pero no eran repeticiones vanas. El usar las bolillas para contar un número determinado de veces las repeticiones es algo mecánico, que carece por completo de la verdadera naturaleza de la oración, que es la de un súbdito para con su rey o de un hijo para con su padre. Las repeticiones del rosario no tienen lugar en esta clase de oración para acercarnos a Dios, como Rey de reyes, o como Padre nuestro en Cristo Jesús. La verdadera oración debe hacerse “en el Espíritu” (Efe. 6:18), no de una manera mecánica. Además, la repetición de oraciones fijas en el rosario produce un estado de ;mínimo que considera como esencial únicamente el acto externo. Nosotros no hacemos cierto número de repeticiones, ni contamos su número con un rosario, cuando hacemos alguna petición a un hombre. Mucho menos lo debemos hacer cuando oramos a Dios.

- Boruga conmueve con “Dios me ha hecho reír”.

Santo Domingo, República Dominicana – Felipe Polanco “Boruga” presentó su show “Dios me ha hecho reír” en el Coliseo de Boxeo Carlos Teo Cruz, donde realizó la tercera función de su espectáculo en Santo Domingo.

Contó con la participación de Pedro Pagán como director musical, quien luego de que el pastor Freddy Pérez diera la bendición en la apertura del espectáculo, abrió  con los temas “Cantaré y danzaré” y “Alabaré”.

Luego el Pastor Freddy interpretó un medley de las canciones “La gloria de Jehová”, “Los cielos de los cielos no lo pueden contener” y “El León de la Tribu de Judá”.

Un colage de fotografías familiares fue proyectado en las pantallas gigantes del coliseo, musicalizado por el cantante cristiano Jesús Adrián Romero, que sirvió de introducción para que “Boruga” fuera recibido con un aplauso. Interpretó “Me transformó”, entre otras.

Boruga dijo que estaba perdido en el alcohol, pero Dios entró a su vida y lo cambió violentamente.

Un escape de amoníaco en una empresa del Segrià causa un herido y obliga a evacuar a los empleados

25/8/2008 17:32 H LOS BOMBEROS PARAN LA FUGA

Un escape de amoníaco en una empresa del Segrià causa un herido y obliga a evacuar a los empleados

AGENCIAS
LLEIDA

Un escape de amoníaco de un depósito situado en una empresa frutícola de Alcarràs (Segrià) ha causado este mediodía un herido y ha obligado a evacuar a los trabajadores, según han informado los bomberos de la Generalitat. 

Las ocho dotaciones movilizadas, que han trabajado con los equipos de intervención para incidentes químicos, han cerrado el grifo del depósito a las 12.47 horas.

Descartado el peligro para la población

El Centre de Coordinació Operativa de Catalunya (CECAT) ha activado de las 11.53 horas a las 14.37 la fase de alerta del plan de emergencia exterior del sector químico (plasecat) por la fuga, aunque no se ha producido afectación exterior, por lo que se descarta el peligro para la población.

El accidente se ha producido en el recinto de la empresa Fruites Camerol, ubicada en la calle de Josep Vallverdú de un polígono industrial de las afueras del municipio y próximo al campo de fútbol municipal.

Según los datos facilitados por los bomberos desplazados hasta el lugar, no ha habido ninguna persona intoxicada por amoníaco. Sin embargo, un trabajador ha tenido que ser evacuado con quemaduras de primer grado en un pie y el cuello al Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, de donde ya ha sido dado de alta.

Los bomberos aseguran que, acausa del escape, también se ha confinado a las 150 personas de un hogar de gente mayor que se encontraba a unos 600 metros de la empresa afectada, aunque el ayuntamiento de Alcarràs ha asegurado que finalmente no ha sido necesario realizar dicho traslado.

Revuelta en Cachemira contra la India

25/8/2008 14:23 H CRÓNICA DESDE SRINAGAR

Revuelta en Cachemira contra la India

JULI GARZÓN COMAS
Algunos manifestantes desafían el toque de queda dictado en Cachemira. Foto: JULI GARZÓN COMAS
JULI GARZÓN COMAS
SRINAGAR

Mientras en Pekín suena el Amigos para siempre, en Cachemira se decreta el toque de queda. Mientras en Pekín los atletas se despiden del mundo con lágrimas de felicidad en los ojos, en Cachemira la gente llora de desesperación. Y mientras en Pekín los deportistas anhelan con ilusión los próximos Juegos Olímpicos, en Cachemira rezan para que los acontecimientos del último mes y medio no se vuelvan a repetir jamás.

Todo empezó hace no más de 60 días, cuando el Gobierno indio decidió expropiar parte del territorio de Cachemira para cederlo a su hermano forzado, Jammu, con quien comparte el nombre del estado: Jammu y Cachemira. Si bien esto supone un agravio más que considerable –imaginemos que parte de Andalucía se cede a Extremadura, o que parte de Aragón se cede a Catalunya–, el caso en la India es especialmente grave por dos razones. 

La primera, por la obviedad de la zona sensible que Cachemira viene siendo en el transcurso de los últimos 50 años. Y no parece muy astuto quitar la tierra a los musulmanes para dársela a los hindús en un sitio como este. Y la segunda, pero quizá más importante, es que la India no está respetando su propia Constitución. En ella se establece de forma irrevocable que el territorio de Cachemira pertenece a los cachemiranos, y a nadie más. No puede ser expropiado, ni vendido, ni comprado por nadie que no sea habitante de Cachemira.

Así que la India se está haciendo un flaco favor a sí misma adoptando esta actitud, ya que si ni ella misma respeta su propia Constitución, ¿por qué lo van a hacer los cachemiranos, que se sienten independientes? Los indios se aferran con uñas y dientes a la indivisibilidad de la India e incluso a la prohibición de hablar de ello, tal y como promulga su Constitución. Hasta tal punto que en los últimos días se planteaba la posibilidad de meter en prisión a Arundhati Roy –autora, entre otros libros, de El Dios de las pequeñas cosas– por sus declaraciones en relación a Cachemira diciendo que, si los cachemiranos querían, la India debía darles la independencia y, de esta forma, acabar con el problema de Cachemira de una vez por todas.

Movilización al estilo de la Intifada

La India se ha permitido el lujo de, por no hacer caso de sus propias leyes, matar a más de 50 personas a tiro limpio, durante el transcurso de las manifestaciones de los últimos días en Cachemira. A estos manifestantes, al más puro estilo de la Intifada palestina, ya poco les queda en que creer. “Si ahora nos quitan la tierra con toda impunidad sobre unas leyes que ellos han creado, ¿qué más nos harán luego?”, comenta uno de los miles de manifestantes que salen a la calle a diario a jugarse la vida. “Solo nos queda luchar”, acaba el chico.

Y eso es precisamente lo que están haciendo. Hoy han desobedecido el toque de queda dictado, para reunirse todos en la Chowk. La hora H viene dictada por los imanes que, desde los altavoces de las mezquitas, instan a la gente a rebelarse contra las fuerzas indias. Aunque todo el mundo sabe que esto se producirá. Hasta la policía lo sabe. Al preguntar a un agente sobre ello, contesta: “Ellos saben que tienen prohibido salir de casa. Así que si salen y, aun peor, para manifestarse, los tendremos que castigar. Estaremos preparados”. la protesta se ha saldado con tres muertos y decenas de heridos en los choques entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Cachemira está pagando un precio muy alto por pedir ayuda a la India en los años cincuenta, y como país independiente que era, tras sufrir incursiones desde Pakistán. Y uno se pregunta, ¿y mañana, cuántos morirán? ¿Es suficiente?

EXTRACTO DE “UNA CARTA A UN CATÓLICO ROMANO”

EXTRACTO DE “UNA CARTA A UN CATÓLICO ROMANO” 

Usted ha escuchado miles de historias referidas a nosotros, los protestantes, como comúnmente se nos llama. Si usted cree una sola de esas historias, debe tener muy mala opinión de nosotros. Nosotros también nos ha movido a pensar mal de ustedes. Esto ha llevado a que nos encontremos, unos y otros, poco dispuestos a ayudarnos y más dispuestos a lastimarnos. De este modo, el amor fraternal desaparece por completo, y cada una de las partes, al considerar que la otra es poco menos que un monstruo, da rienda suelta a la ira, odio, resentimientos y toda clase de sentimientos negativos, que en varias oportunidades han desembocado en comportamientos tan bárbaros e inhumanos como rara vez se han registrado entre los no-cristianos.

Ahora bien, ¿no podremos hacer algo, aún aceptando que ambas partes mantengan sus propias opiniones, para albergar en nuestros corazones sentimientos más positivos los unos por los otros? ¿no podremos poner freno a esa ola de hostilidad y recuperar aunque sea algo del amor que debemos sentir como vecinos y compatriotas?…” (Juan Wesley) 

Historia de la vida de Juan Wesley

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Juan Wesley nació el diecisiete de junio de 1703, en Epworth, Inglaterra, el decimoquinto de diecinueve hijos de Samuel y Susana Wesley. El padre de Wesley [derecho] era predicador, y la madre de Wesley era una mujer notable en cuanto a sabiduría e inteligencia. Era una mujer de profunda piedad y crió a sus pequeños en estrecho contacto con las historias de la Biblia, contándolas ya alrededor del hogar de la habitación de los niños. También solía vestir a los niños con sus mejores ropas los días en que tenían el privilegio de aprender su alfabeto como introducción a la lectura de las Sagradas Escrituras.

El joven Wesley era apuesto y varonil, y le encantaban los juegos y en particular el baile. En Oxford fue un líder, y durante la última parte de su estancia allí fue uno de los fundadores del “Santo Club,” una organización de estudiantes serios. Su naturaleza religiosa se profundizó con el estudio y la experiencia, pero no fue hasta años después de dejar la universidad y entrar bajo la influencia de los escritos de Lutero que sintió haber entrado en las plenas riquezas del Evangelio.

John Wesley and Count Zinzendorf - 33549 Bytes

Juan Wesley y Conde Nicholas Ludwig von Zinzendorf

El y su hermano Carlos fueron enviados a Georgia por la Sociedad para la Propagación del Evangelio, y allí los dos desarrollaron sus capacidades como predicadores. Durante su navegación se encontraron en compañía de varios Hermanos Moravos, miembros de la asociación recientemente renovada por la actividad del Conde Zinzendorf. Juan Wesley observó en su diario que en una gran tempestad, cuando todos los ingleses a bordo perdieron enteramente la com­postura, estos alemanes lo impresionaron con su calma y total resignación a Dios. También observó la humildad de ellos bajo tratos insultantes.

   Fue al volver a Inglaterra que entró en aquellas mas profundas experiencias y que desarrolló aquellos maravillosos poderes como predicador popular, que le hicieron un líder nacional. En aquel tiempo se asoció asimismo con George Whitefield, de fama imperecedera por su maravillosa elocuencia.

   Lo que llevó a cabo bordea en lo increíble. Al entrar en su año octogésimo quinto, le dio las gracias a Dios por ser casi tan vigoroso como siempre. Lo adscribía en la voluntad de Dios, al hecho dc que siempre había dormido profundamente a que se había levantado durante sesenta años a las cuatro de la mañana y que por cincuenta años predicó cada mañana a las cinco. Apenas en su vida sintió algún dolor, resquemor o ansiedad. Predicaba dos veces al día, y a menudo tres y cuatro veces. Se ha estimado que cada año viajó cuatro mil quinientas millas inglesas, la mayoría a lomo de caballos.

Los éxitos logrados por la predicación Metodista tuvieron que ser alcanzados a través de una larga serie de años, y entre las mas acerbas persecuciones. En casi todas las partes de Inglaterra se vio enfrentado al principio por el populacho que le apedreaba, y con intentos de herirle y matarle. Sólo en ocasiones hubo intervenciones de la autoridad civil. Los dos Wesleys se enfrentaron a todos estos peligros con un asombroso valor, y con una serenidad igualmente asombrosa. Lo más irritante era el amontonamiento de calumnias e insultos de parte de los escritores de aquella época. Estos libros están totalmente olvidados.

Wesley había sido, en su juventud, un eclesiástico de la iglesia alta, y siempre estuvo profundamente adherido a la Comunión Establecida. Cuando vio necesario ordenar predicadores, se hizo inevitable la separación de sus seguidores de la iglesia oficial. Pronto recibieron el nombre de “Metodistas” debido a la peculiar capacidad organizativa de su líder y a los ingeniosos métodos que aplicaba.

La comunión Wesleyana, que después de su muerte creció hasta constituir la gran Iglesia Metodista, se caracterizaba por una perfección organizativa casi militar. Toda la dirección de su denominación siempre en crecimiento descansaba sobre el mismo Wesley. La conferencia anual, establecida en 1744, adquirió un poder de gobierno sólo a la muerte de Wesley. Carlos Wesley hizo un servicio incalculable a la sociedad con sus himnos. Introdujeron una nueva era a la himnología de la Iglesia de Inglaterra. Juan Wesley dividió sus días entre su trabajo de dirigir a la Iglesia, su estudio (porque era un lector incansable), a viajar, y a predicar. Wesley era incansable en sus esfuerzos por diseminar conocimientos útiles a través de su denominación. Planificó la cultura intelectual de sus predicadores itinerantes y maestros locales, y para escuelas de instrucción para los futuros maestros de la Iglesia. El mismo preparó libros para su uso popular acerca de historia universal, historia de la Iglesia, e historia natural. En esto Wesley fue un apóstol de la unión de la cultura intelectual con la vida cristiana. Publicó también los más madurados de sus sermones y varias obras teológicas. Todo esto, tanto por su profundidad y penetración mental, como por su pureza y precisión de estilo, excitan nuestra admiración. Juan Wesley era persona de estatura ordinaria, pero de noble presencia. Sus rasgos eran muy apuestos, incluso en su ancianidad. Tenía una frente ancha, nariz aquilina, ojos claros y una complexión lozana. Sus modales eran corteses, y cuando estaba en compañía de gentes cristianas se mostraba relajado. Los rasgos más destacados de su carácter eran su amor persistente y laborioso por las almas de los hombres, la firmeza, y la tranquilidad de espíritu. Incluso en controversias doctrinales exhibía la mayor calma. Era amable y muy generoso. Ya se ha mencionado su gran laboriosidad. Se calcula que en los últimos cincuenta y dos años de su vida predicó más de cuarenta mil sermones. Wesley trajo a pecadores al arrepentimiento en tres reinos y dos hemisferios. Fue obispo de una diócesis sin comparación con ninguna de la Iglesia Oriental u Occidental. ¿Qué hay en el ámbito de los esfuerzos cristianos -misiones foráneas, misiones interiores, tratados y literatura cristiana, predicación de campo, predicación itinerante, estudios bíblicos y lo que sea que no filera intentado por Juan Wesley, que no fuera abarcado por su poderosa mente mediante la ayuda de su Divino Conductor?

A él le fue concedido avivar la Iglesia de Inglaterra cuando había perdido de vista a Cristo el Redentor, llevándola a una renovada vida cristiana. Al predicar la justificación y renovación del alma por medio de la fe en Cristo, levantó a muchos de las clases más humildes de la nación inglesa desde su enorme ignorancia y malos hábitos, transformándolos en cristianos fervorosos y fieles. Sus infatigables esfuerzos se hicieron sentir no sólo en Inglaterra, sino también en América y en la Europa continental. No sólo se deben al Metodismo casi todo el celo existente en Inglaterra por la verdad y vida cristiana, sino que la actividad agitada en otras partes de la Europa Protestante podemos remontarla, indirectamente al menos, a Wesley.

Murió en 1791, después de una larga vida de incesantes labores y de desprendido servicio. Su ferviente espíritu y cordial hermandad siguen sobreviviendo en el cuerpo que mantiene afectuosamente su nombre.

Fuente:

Historia de la vida de Juan Wesley, El Libro de los Mártires,Capítulo XX,http://gbgm-umc.org/umw/wesley/foxwesleysp.stm

La verídica historia del predicador y las bragas

La verídica historia del predicador y las bragas

28.09.08 | blogs.periodistadigital.com

(AE)
Kisii, Oeste de Kenia… hace unos cuantos días:
Los feligreses de aquella iglesia que se había congregado al aire libre no daban crédito a sus ojos. En medio de un encendido sermón bajo un sol de justicia, el pastor sudaba profusamente, por lo que a los pocos minutos de comenzar su exhortación se le notaba ya castigado tanto por el arrebato de su oratoria como por el acaloramiento de hacerlo expuesto a los rayos solares. En ese momento y movido por una necesidad de alivio, metió su mano en la chaqueta buscando un pañuelo salvador que pudiera borrar las múltiples perlitas de sudor que habían comenzado a poblar su frente y su rostro.

Una vez estaba la mano en el bolsillo buscando la ansiada prenda, la reconoció inmediatamente por la suavidad de su tacto. Ni corto ni perezoso, la sacó de su cobijo y se la pasó por aquellas zonas donde los poros habían hecho más estragos. Hasta este momento, el pastor no notó nada y después de la necesaria pausa de un par de segundos para ese misericordioso ejercicio de elemental higiene, retomó ardorosamente el hilo de su prédica.

Sin embargo, la perspectiva visual y cromática de los fieles les permitió ver algunos detalles de esta acción que eran cuando menos atípicos. Por un momento parecía – y la gente se preguntaba si esto era una ilusión óptica por estar todos medio aturdidos o amodorrados en pleno sol – que lo que el reverendo había utilizado para enjugarse el sudor no era un pañuelo, blanco e inmaculado. Para su desgracia, el pastor no devolvió la tela al bolsillo sino que la mantuvo en su puño, quizás inspirado a hacer como si fuera un Pavarotti del púlpito… y por obra de los azares del destino – o del demonio meridiano del que tradicionalmente se dice que tentaba a los más probados santos varones – toda la parroquia allí reunida pudo comprobar fehacientemente que la suave tela que él había sacado de su bolsillo y que blandía ahora a la vista de todos en su mano no era otra cosa que unas bragas (de señora, obvia decir, pero no está de más resaltarlo).

Ni que decir tiene que la fervorosa grey allí congregada ya no escuchaba las palabras del sermón. Los murmullos y cuchicheos llenaron el lugar de un incómodo ruido de fondo que se extendió más rápido que la misma velocidad del sonido. La confusa situación quedó mucho más esclarecida cuando un piadoso parroquiano tuvo a bien aplicar aquella obra de misericordia espiritual de “enseñar al que no sabe” y ni corto ni perezoso avanzó al estrado, subió las escaleras, murmuró algo al oido del reverendo poniéndole al tanto de la infeliz circunstancia; éste, al darse cuenta del meollo del asunto… perdió la fluidez de su parla, el hilo de voz y casi la presencia de espíritu. De pronto las perlitas de sudor – que por la sobredosis de adrenalina reaparecieron a un ritmo exorbitante – amenazaban con convertirse en desbordados arroyitos de exudada vergüenza.

Para más inri, la esposa del reverendo estaba presente en el sermón… y obviamente, una vez descubierto el pastel (o quizás debido al tono pastel de la íntima prenda), todos los ojos se posaron sobre ella. Como siempre pasa en estos casos, el demonio hace hervir el agua pero no hace las tapas para cubrir las ollas y por tanto, si la cosa estaba ya mal, se terminó de complicar del todo porque la sofocada señora tuvo que aceptar la evidencia que su marido blandía en sus manos unas bragas que – curiosamente – no eran parte de su ajuar…. horreur, se mascaba la tragedia: solo faltaban redobles de tambores y música de fondo. Dicen los que vieron la escena que el maromo, en cuanto recibió el providencial aviso – que, obvia decir, tuvo el mismo efecto que una revelación celestial -, cortó por lo sano su sesión de oratoria, bajó raudo del pedestal y se fue a un habitáculo aparte no lejos del estrado seguido sin dilación por una diligente esposa urgida por algún asunto importante que probablemente tenía que discutir con el menda. Desgraciadamente, y a pesar de los esfuerzos hechos para recabar información al respecto, no ha trascendido lo que hablaron los dos en el secreto de su provisional reclusión.

Después de esta penosa situación y una vez que esta embarazosa (pero para la el populacho obviamente morbosa y suculenta) situación se hizo pública, los medios de comunicación han hecho el resto, se han encargado de poner los puntos sobre las íes y han arrojado luz en los aspectos más sombríos del asunto. Han confirmado que la noche anterior al celebrado sermón el pastor le había dicho a su mujer que iba a una kesha, unas oraciones que hay en ciertas iglesias protestantes y que duran toda la noche. Todo apunta a que el pastor pasó la noche no precisamente en una iglesia, rodeado de fieles devotos en vela y sumergido en profunda oración, sino en los brazos de algún alma caritativa que le proporcionó el consuelo y solaz al que todo hijo de vecino aspira de vez en cuando. Ya puestos, los periodistas, que como se saben van por ahí como buitres en busca de carroña, no han parado hasta que han dado con la identidad de la amante, que para rizar el rizo del morbo resulta que tiene marido e hijos.

El escándalo, como bien ven ustedes, no tiene desperdicio alguno; tiene todos los elementos de morbo, engaño y picaresca necesarios para una buena historia digna de los más celebrados programas de “periodismo de investigación” que pueblan las televisiones occidentales, muchísimo más avanzadas en estos trascendentales temas que sus hermanas africanas.

Hombre, es que con historias así de verídicas ¿quién necesita culebrones o reality shows?

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