APOLOGÉTICA CATÓLICA X

APOLOGÉTICA CATÓLICA X

LA JUSTIFICACION

PARA PREPARAR una de las campañas evangelísticas del Dr. Torrey, se distribuyeron miles de volantes con estas palabras en grandes letras: “Poneos a bien con Dios.” Este es el significado de la palabra justificación en el sentido bíblico, estar a bien con Dios. Porque el pecador no esté a bien con Dios, y la Biblia nos dice que es enemigo de Dios (Rom. 5:10). El hombre se ha apartado de Dios y hecho su enemigo con sus malas obras (Col. 1: 21), en vez de tener la complacencia de Dios y complacerse a su vez en él. El pecado que, cuando entró en el mundo por la desobediencia del hombre, pareció una cosa insignificante, creció y se desarrolló en tal forma que leemos en el Gén. 6:5: “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y arrepintióse Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón.”

La tristeza implica el amor, el amor al pecador, aun cuando haya ira divina contra el pecado. Pero ese amor no pudo hacer nada a expensas de la justicia. Sin expiar y echar fuera el pecado no fue posible restaurar la relación feliz y justa con Dios, y el hombre se hallaba incapacitado para conseguir esta restauración. “¿Y cómo se justificaré el hombre con Dios?” se pregunta Job (Job 9:2). “¿Quién haré limpio de inmundo? Nadie” (Job 14:4). El hombre se encuentra inmundo y reo delante de Dios, y nada le puede volver a esa condición de “santidad, sin la cual nadie veré al Señor” (Heb. 12: 14). Como dijo a David la mujer astuta, cuando le rogó que dejara volver a su hijo Absalón, que había matado a su hermano Amón: “Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra“: y continuó diciendo: “Ni Dios quita la vida, sino que arbitra medio para que su desviado no sea de él excluido” (2 Sam. 14:14). Esto es en parte cierto y en parte falso, porque Dios, antes de ejecutar el juicio, prepara el camino de regreso al pecador, por si éste lo quiera seguir. Si se niega, entonces viene el juicio. Tan pronto como el hombre pecó, Dios instituyó un sacrificio como camino de regreso a él mismo, y cuando el pecador arrepentido presentó la ofrenda prescrita, Dios dijo: “Obtendrán perdón” (Lev. 4:20, 26, 31, 35, etc.) Es cierto que la sangre de los toros y machos cabríos no puede quitar los pecados (Heb. 10:4), pero el sacrificio valía para señalar al que había de venir, que podría, y en realidad deshizo el pecado “por el sacrificio de sí mismo” (Heb. 9:26); cl que se hizo pecado por nosotros, cargado en él el pecado de todos nosotros (Isa. 53:6), para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (su justicia fue puesta a nuestro favor) (2 Cor. 5:21). David permitió que Absalón regresara del destierro, pero éste no se ocupó del pecado, ni hubo arrepentimiento por parte de Absalón, de modo que no pudo haber comunión entre ellos, y la restauración superficial no hizo más que acarrear nueva vergüenza y tristeza. La restauración que hace dios del pecador es algo real, no simplemente que pone una cubierta sobre el pecado, sino que lo borra pagando su castigo en la cruz, y obra luego la regeneración y la renovación de la santidad en el alma. La justificación, que borra el pecado y restaura al pecador en la comunión con Dios, es, por decirlo así, el proceso fundamental en el que se basa la vida cristiana posterior, como ya hemos visto en I Pedro 2:24, 25:

“El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, mas ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”

Para ser justificados o “puestos a bien con Dios,” se requieren dos cosas, una de parte de Dios y otra de parte del hombre, de la misma manera que en la reconciliación deben hacer su parte las partes interesadas. Dios ha hecho lo que estaba de su parte con un amor infinito y a un costo infinito.

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús” (Rom. 3:24). La gracia y la redención son por la parte de Dios. De parte del hombre ¿qué?

“Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 5:1).

Nuestra parte es la fe, por la cual aceptamos la redención que Dios ha provisto por Jesucristo. Al entregarnos a nosotros mismos a la misericordia de Dios con arrepentimiento y fe, Dios nos da la justicia de su amado Hijo, “el cual no hizo pecado; ni fue hallado engaño en su boca” (I Ped. 2:22), y así somos justificados.

El alma justificada puede exclamar con las triunfantes palabras del apóstol Pablo:

“¿Quién acusaré a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenaré? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además esté a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros’ (Rom. 8:33,34).

Debe notarse bien la palabra “gratuitamente” del pasaje Rom. 3:24, que antes hemos citado: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia,” porque es precisamente aquí donde la iglesia de Roma se aparta de la enseñanza clara de la Palabra de Dios. Ella admite que la justificación procede de la gracia de Dios, que nos viene por la redención de Cristo, y aun que es por la fe, pero no admite que es gratuita y sin que el pecador tenga que hacer algo por su parte. La gran verdad que se hizo resaltar en el tiempo de la Reforma fue la justificación por la fe, y por la fe sola, sin la adición de obra o mérito alguno humano; pero Roma no lo aceptó entonces ni lo acepta ahora. El Concilio de Trento, convocado especialmente para contrarrestar las doctrinas de la Reforma, declara:

“Cualquiera que afirme que el pecador se justifica por la fe sola, de modo que se entienda que no se requiere ninguna otra cosa que coopere con la fe para obtener la justificación, y que no es necesario en modo alguno que él se prepare y disponga a sí mismo por el electo de su propia voluntad, sea anatema.” (C. de T., sec. 6.)

La conformidad o falta de ella de la aserción anterior con las Escrituras depende en gran parte de la interpretación que se dé a “coopere con la fe” y “se prepara y disponga a sí mismo por el efecto de su propia voluntad.” Si quiere decir solamente “arrepentimiento hacia Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21), estamos conformes, porque estas cosas son esenciales; pero ninguna de ellas es meritoria, de modo que no pueden forma parte de la razón por la que Dios acepta al pecador. Ni el arrepentimiento de sus pecados, ni la fe en Cristo representa mérito alguno para el hombre. El no arrepentirse y no confiar en Cristo es un nuevo pecado, porque no se cree en el testimonio de Dios acerca de su Hijo, y hace a Dios mentiroso (1 Juan 5:10), lo que es la ingratitud más vil y prueba de la dureza del corazón, como se nos dice en Juan 3:18, 19:

“El que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.”

Pero lo que Roma significa es algo más que el arrepentimiento y la fe, como lo dan a entender otras declaraciones del Concilio:

“Si alguno dijere que los hombres se justifican solamente por la imputación de la justicia de Cristo . . . con exclusión de la gracia y la caridad, que es derramada en sus corazones y mora en ellos; o que la gracia por la que somos justificados es solamente un favor de Dios, sea anatema.”

“La gracia y la caridad derramada en el corazón e inherente” se unen aquí con la justicia de Dios como base para la justificación; pero en el corazón de un hombre no regenerado no hay “gracia y caridad” inherentes. Leamos la descripción que se halla en Efe. 2:

“Vosotros . . . estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en que en otro tiempo anduvisteis conforme a la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.”

El escritor inspirado de la carta no encuentra huella de la verdadera gracia o caridad inherentes en el corazón del hombre no regenerado para cooperar con los méritos de Cristo.

¿Qué podemos, pues, ofrecer a Dios? Nada, sino nuestros pecados.

Tal como soy, sin más decir

Que a otro ya no puedo ir,

Y tú me invitas a venir:

Bendito Cristo, vengo a ti.

Tal como soy, sin demorar,

Del mal queriéndome librar,

Me puedes sólo tú salvar:

Bendito Cristo, vengo a ti.

Tal como soy, tu grande amor

Me vence, y con grato ardor

Servirte quiero, mi Señor:

Bendito Cristo, vengo a ti.

El Espíritu Santo derrama en verdad el amor de Cristo en el corazón, pero es en el corazón del que ha sido justificado, como se halla claramente establecido en Rom. 5:1-5:

“Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo . . . y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios…. Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios esté derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.”

Las buenas obras no son la raíz de la justificación, sino el fruto. En Efe.2:8-10 dice:

“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.” “No por obras . . . para buenas obras.”

Los romanistas citan la epístola de Santiago en apoyo de la necesidad de las obras: “La fe, si no tuviere obras, es muerta en si misma,” (Sant. 2:17), y se dan Abraham y Rahab como testigos. Esto es cierto, porque una fe que no se traduce en obras es muerta, pero no en el sentido en que lo toma Roma. La fe de Abraham, de que Dios podría resucitar de los muertos, si fuera necesario, al hijo por medio del cual solamente se podrían cumplir las promesas, le hizo obedecer la extraordinaria orden de Dios; su obediencia era la fe en ejercicio. Lo mismo aconteció con Rahab, cuando ocultó a los espías que vinieron a su casa de Jericó. En Hebreos 11 se mencionan Abraham y Rahab como casos en que las obras fueron la evidencia de la fe. Solamente la fe que obra es fe viva, y lo que hicieron evidenció la fe que había en ellos. El apóstol Santiago escribió a algunos que se decían cristianos, pero que no daban pruebas de ello, que pudieron de hecho decir a un hermano que estaba hambriento: “Id en paz, calentaos y hartaos,” pero no le daban la ayuda que necesitaba. A los tales dice: “Yo te mostraré mi fe por mis obras” (Sant. 2:14-26). Lo que hace ver el argumento de Santiago es que la fe que no consiste más que en palabras, y no se manifiesta en actos es espuria; pero esto no quita que sea la fe la que justifica.

El Espíritu Santo, que mora en el alma regenerada, produciré en ella el fruto del Espíritu: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gál. 5:22, 23), cosas que llegan a ser algo inherente a los impulsos normales de la nueva naturaleza que ha recibido. Ella tiene que hacer por su parte que estos nuevos impulsos espirituales hallen su expresión exteriormente en todo cuanto dice o hace. Pablo, escribiendo a Tito, dice:

“No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, . . . para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:5, 7).

Y luego continúa diciendo:

“Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen a Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres” (Tito 3:8). En esto esté la evidencia de las buenas obras.

Las buenas obras caracterizarán indudablemente la vida del alma justificada, pero son el resultado, no la base de la justificación. La salvación, que es una palabra que se usa con frecuencia en la Escritura, nos viene por la plena y libre gracia de Dios, que se nos hizo asequible por la muerte de nuestro Señor por nosotros en la cruz. Esto incluye el perdón, la limpieza, la justificación (o sea, el ponernos a bien con Dios), la regeneración o nuevo nacimiento (que da una nueva naturaleza), la santificación (que nos hace santos en la vida práctica), y finalmente la glorificación (porque cuando él aparezca, seremos como él, porque le veremos como él es) (I Juan 3:2). Por parte del hombre, se recibe la salvación en toda su plenitud por el arrepentimiento y la fe. Pablo dijo a los ancianos de Efeso:

“Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a los judíos y a los gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:20, 21). Y así en otras muchas ocasiones: “Séaos pues notorio, varones hermanos, que por éste os es anunciada remisión de pecados; y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere” (Hechos 1:38, 39).

“La justicia no puede dos veces demandar,

Primero de la sangrante mano de mi Seguridad,

Y después también de la mía

Búsqueda en fuentes externas a la Biblia de las evidencias de la permanencia de Israel en Egipto previas al Exodo (I)

Búsqueda en fuentes externas a la Biblia de las evidencias de la permanencia de Israel en Egipto previas al Exodo (I)

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Egipto

Introducción:

Comence este artículo buscando evidencias externas (arqueológicas e históricas) de las evidencias de la permanencia de Israel en Egipto, pero ante la falta de evidencias suficientes, me introduje en la historia del Antriguo Testamento, que es la historia del pueblo de Israel, para ir probando no solo en las evidencias externas, sino también en los relatos del pueblo de Israel, que se relacionan directa o indirectamente con el tema del Éxodo (evidencias internas). Luego de haber leido el relato, cosnultado varios libros y comentaristas,en lo personal no me qudan dudas de la veracidad del relato del Éxodo, aunque no hayan suficientes evidencias arqueológicas. La arqueologia, ciencia a la cual le debmos muchas de los descubrimientos actuales, no es una ciencia exacta, a diferencia de la Biblia, que si es un libro inspirado por Dios, hecho este del cual no tengo ninguna duda.

La búsqueda de evidencias arqueológicas

Ladislao Vadas,un filósofo argentino, comenta que “He leido toda la historia de Egipto, en tres voluminosos tomos, sin hallar historia bíblica alguna, a pesar de que …. trate de convencernos de la fidelidad del Antiguo testamento. Ni el cautiverio ni la pretendida piedad del pueblo egipcio supuestamente inclinado hacia el hebraísmo, ni la salida de Moisés con su pueblo, son hallables en dicha historia.(Jacques Perenne,Historia del Antiguo Egipto, Océano,Baeceloma 1980, citado en Ladislao Vadas, “Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?”, pp. 21,Ed. Reflexiones,Bs.As.)

Pablo Hoff, aunque reconoce que faltan evidencias conclusivas en cuanto a la fecha exacta del Éxodo, no tiene duda alguna de que Israel salió de Egipto en el lapso comprendido entre 1450 y 1220 a.C., ya que por el 1220 a.C., ya estaban radicados en Canaán, pues un monumento levantado por Faraón Merenptah hace alusión al combate entre egipcios e israelitas en Palestina en aquella fecha.

Se ha escrito que Merenptah era el faraón mencionado en el texto bíblico del Éxodo, quien trató de impedir la salida de los hebreos y sufrió las diez plagas, pero no hay pruebas históricas que lo confirmen, pues la única referencia es que bajo Merenptah se menciona por primera vez al posible pueblo de Israel, como ysriar, en la llamada Estela de Merenptah, aunque se comenta su “total destrucción”.

Estela de Israel

Estela de Israel o de Merenptah

La Estela de Merenptah, llamada también Estela de la Victoria o Estela de Israel, es una losa de granito gris, erigida por el faraón egipcio Amenhotep III e inscrita más tarde, en el reverso, por el faraón  Merenptah para conmemorar su victoriosa campaña militar en tierras de Canaán hacia 1210 a. C.

mención a Israel

Fragmento: mención a Israel

Esta estela fue descubierta en 1896 por Flinders Petrie en el templo funerario de Merenptah, en la región de Tebas). La piedra ha alcanzado gran notoriedad porque el texto grabado incluye la primera mención conocida a Israel (o a los israelitas), en la penúltima línea, dentro de la lista de pueblos derrotados por Merenptah. Por esta razón, muchos académicos las denominan “Estela de Israel”.

Texto de la Estela de Merenptah o Estela de Israel en donde se menciona por primera vez al pueblo de Israel

Texto de la Estela de Merenptah o Estela de Israel en donde se menciona por primera vez al pueblo de Israel

Todos los pueblos mencionados en la estela llevan el determinativo de tierra extranjera, pero Israel es mencionado de diferente manera, al utilizar el determinativo como un gentilicio: se habla de ‘las gentes de Israel’, mostrando que para los egipcios de esa época, Israel no era considerado un país. Este importante primer documento extra-bíblico apoya la idea de que estamos ante un origen multi-étnico.

Lo que si se acepta, es que hay considerables dificultades para determinar el itinerario preciso de este viaje que no es lo mismo a decir que el Éxodo no existió. 

Los milagros que llevó Moisés a cabo tuvieron lugar en Zoán, o Tanis: “Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán” (Sal. 78:12).
Ramesés se hallaba en las cercanías de esta capital. De allí, los israelitas pasaron a Su-Cot “Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.” (Ex. 12:37)
Este lugar o bien se corresponde con Pitón o se hallaba cerca de estos parajes. Esta localidad está ocupada en la actualidad por Tell el-Maskhutah, en el oasis Tumi-lat, a unos 51 km. al sursureste de Tanis y a 18 km. al oeste de Ismailía.
Para llegar a Palestina, los israelitas no tomaron la ruta más corta, que atravesaba el país de los filisteos, sino el camino del desierto, hacia el mar Rojo “Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.” (Ex. 13:17, 18).
Después de Sucot, su primer campamento fue Etam. Este lugar no ha sido identificado, pero se sabe que se hallaba en la linde del desierto (v. 20). De allí, los israelitas retrocedieron y acamparon entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón, en Pi-hahirot.  “Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar.”(Ex. 14:2)
“Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot, que está delante de Baal-zefón, y acamparon delante de Migdol” (Nm. 33:7)
No se ha podido determinar la situación de este campamento. Estaba en la orilla occidental del mar Rojo; es por este sitio que atravesaron a pie el mar para llegar al desierto de Shur. “Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército;  Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo, E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.” (Ex. 15:4, 22)
Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara.” (Nm. 33:8);
Después se dirigieron hacia el monte Sinaí siguiendo la costa del mar Rojo (“Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. (Ex. 16:1)
“Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo. 
Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.” (Nm. 33:10, 15).
Mesopotamia

Mesopotamia

Pablo Hoff comenta que hay dos opiniones respecto a este problema:

  1. Que el éxodo dataría alrededor del año 1440 a.C
  2. Que tuvo lugar entre 1260 y 1240 a.C durante el reinado de Ramses II.

Si aceptamos como salida la primera fecha, Totmes III, el gran conquistador y constructor fue el opresor de Israel y Amenhotep II fue el faraón del éxodo.

Hay evidencias de que Tutmosis IV el sucesor de Amenhotep II no fue el hijo primogénito de este, un hecho que coincidiría con la muerte del primogénito del faraón del éxodo.

Es posible que los invasores durante el s.IXX (los habim) en los documentos históricos no sean otros que los hebreos, que bajo Josué invadieron Palestina.

En las famosas cartas de Tel-el-Amarma escritas por jefes de las ciudades estados de Canaán dirigidas a los faraones Amenhotep III y Amenhotep IV en el s.IVX hay indicaciones de que Palestina estaba en peligro de perderse en mano de los habiru. Los jefes cananeos clamaron por ayuda egipcia pero Amenhotep IV estaba tan ocupado estableciendo el culto a su dios Atón que desoyó sus ruegos

La primera mitad de la primera dinastía egipcia fue testigo de la opresión israelita y el éxodo.

Set I y Ramses II, impulsaron el trabajo de construcción de edificios en la zona este del delta del Río Nilo. Esto fue la razón que produjo la opresión hebrea ya se vieron obligados a contar con mano de obra fuerte y económica. Esta opresión culmina en la obra de Pitón y Ramses descripta en Éxodo 1:8-11

“Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.  Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,4 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor. Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera.Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias. Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.” (Éxodo 1:11-22) 

En este pasaje, se relatan algunos detalles de la condición de esta esclavitud y del contexto social en el que se produjo la labor de los hebreos que fueron obligados a construir ladrillos.

Respecto de la crianza de Moisés no hay nada de extraño en este relato. No es algo inverosímil o absurdo el hecho de que un semita del oeste haya sido criado en círculos reales en Egipto posiblemente en un “harim” en alguna residencia en el Delta. Los faraones tenían varios harim en distintas partes (cf. Yoyotte en G,. Posener Dictionary of Egiptian Civilization, 1962.

A partir del reinado de Ramses II en adelante hubo asiáticos que se criaron en los harim reales para que luego ocuparan cargos oficiales (v. S. Sauneron y J.Yoyotte Rene d Égiptología 7,1950,pp. 67-70)

Podemos citar tres ejemplos de esto:

  1. Ben ozen de Sur – Basan (Roca de Basan), semita puro, fue copero real de Meneptah (J.M.A.Janssen,Chronique d’Egipte 26,Nº 51,1951,pp.54-57 y fig. 11)
  2. Pen-Hasu[ri] (el de Azor), otro copero semita suyo (cp. Sanneron y yoyotte,op. cit. P. 68,nº 6)
  3. Un egipcio de ca. 1170 a.C., reprende a su hijo por unirse en hermandad de sangre con asiáticos en el Delta (J.Ceny,JJNEs 14,1995,pp.161ss)

Por lo tanto la crianza egipcia de Moisés en Ex. 2 es enteramente aceptable.

“Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.  Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río. Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería. Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste. Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió. Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué. En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián. Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas. Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas. Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma. Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés. Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena. Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.” (Exodo 2)

Historia y leyenda

Estrella de David flanqueada de leones en un amuleto de protección procedente de Ucrania. Arte popular del siglo XIX. Basilea, Museo Judio Suizo.Estrella de David flanqueada de leones en un amuleto de protección procedente de Ucrania. Arte popular del siglo XIX. Basilea, Museo Judío Suizo.

El judaísmo es una de las religiones de mayor antigüedad de las que aún se practican. Tiene más de tres milenios de historia. Pero el que haya perdurado tanto tiempo y que muchos judíos actuales se identifiquen, por ejemplo, con los que vivieron en la época del rey David, hacia el año 1000 a.e.c., no quiere decir que esta religión no haya experimentado transformaciones.

Diferentes circunstancias históricas han marcado al judaísmo, que en la actualidad tiene unos dieciséis millones de fieles, concentrados principalmente en Estados Unidos y el Estado de Israel.

El judaísmo tuvo una gran influencia en el cristianismo, la religión con mayor número de fieles en el mundo. El cristianismo surgió de la predicación de un maestro judío, que fue Jesús de Nazaret.

Para los judíos, la Biblia es un libro revelado, y la parte más sagrada la forman los cinco primeros libros, que llaman Torá. En ellos aparecen una serie de relatos que comienzan con la creación del mundo y terminan en la época de Moisés. Parecen narraciones históricas, y, de hecho, forman la parte principal de lo que se ha denominado «historia sagrada». Gracias a ellos, puede entenderse una parte de la cultura judía y de sus señas de identidad. Son relatos muy bellos y conocidos, como el del diluvio, el de la torre de Babel, el de la huida de Egipto o la entrega a Moisés de las tablas con los diez mandamientos en el monte Sinaí.

Muchas personas han creído que estos textos reflejaban lo que realmente había ocurrido, aunque resultase difícil de aceptar en algunos casos. Hoy se tienen en cuenta los distintos géneros literarios que hay en la Biblia, y la intención de sus autores de transmitir un mensaje religioso.

En la actualidad, la ciencia plantea puntos de vista muy diferentes de los que, durante mucho tiempo, los creyentes en los relatos bíblicos aceptaron como ciertos, como la narración sobre el origen del mundo y del ser humano. Además, el valor que tienen las explicaciones científicas equivale al que en el pasado tenían las explicaciones religiosas: la ciencia forma nuestra cosmovisión, es decir, el modelo mediante el cual se explica el origen y el funcionamiento del universo.

Conclución a la parte I

14). Fabricación de ladrillos en un bajorre¬lieve   egipcio   en   una   tumba   de   Tebas.   Los   rasgos   de   muchas   figuras   son   semitas.

...y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo servicio, al cual los obligaban con rigor

Es cierto que la Arqueología moderna y las investigaciones más serias no demuestran la verosimilitud histórica del Pentateuco, pero también no es menos cierto que tampoco demuestran lo contrario de forma global ni definitiva.

La Ilíada de Homero también fue considerada ficción hasta que Heinrich Schlieman descubrió Troya a finales del siglo XIX.

Ramses y Ramses II según la historia judía y la biblia, fueron contemporáneos de moises. No hay suficiente evidencia histórica. Hay muy poca, casi nula, pero hay, aun asi no es suficiente para sustentarlo científicamente. Se dice que Ramses II mandó a eliminar cualquier mención de Ramsés o de los judios por que al ser derrotados, tenerlo en la historia era una verguenza.

Pero en fin, es parte es historia, pero en parte es cuestión de fé.

En cualquier caso, el pueblo judío no puede adjudicarse la tierra de la Palestina actual como la suya propia en el sentido de originaria. Los primeros habitantes establecidos allí sedentariamente fueron los cananeos, sin lugar a dudas. Los judíos se atribuyen el Canaán como “La Tierra Prometida por el Señor a Abraham”

Creo que la última palabra sobre el tema bíblico, a nivel de la Arqueologia, no está dicha aún, ya que aún siguen apareciendo huellas.

Hoy en día, en muchas de las religiones “del libro” ya no creen fielmente que la Biblia es una narración histórica. Por tanto, lamentablemente, la «historia sagrada» ya no es historia para ellos, solo son relatos legendarios, y mas legendarios aún cuanto más antigua sea la época que describen.

Esta aplicación racionalista del metodo cientifico ha traído apostasía en muchas de las corrientes religiosas que antaño tenían fe en el relato bíblico.

Bibliografia

Dame un segundo de tu tiempo (I)

Dame un segundo de tu tiempo (I)

24 Sep 2008 | Genciencia

DefinicionSegundoEgipto

Hablar de la historia del segundo es hablar inevitablemente de astronomía. Y más concretamente, de la rotación de la Tierra (causa de la duración de los días) y la forma que tuvieron nuestros antepasados de intentar dividirla en fracciones más útiles para nuestra vida cotidiana.

De hecho, la primera civilización de las que tenemos datos sobre algún tipo de clasificación de los días son los egipcios. Cerca del 2000 a.C., ya subdividían el ciclo en doce horas de día, y doce de noche. Como se puede suponer, estos tiempos variaban con las estaciones, pero aún así fue una primera aproximación hacia nuestro querido segundo.

Llegamos a los babilonios (300 a.C.), y aquí podemos ver que el tiempo ya se subdividía de una forma sexagesimal. Por lo tanto, ya empezaron a utilizar conceptos como el año (aunque era unos días más corto que el actual, hablamos de unos 360), que les servía para saber con cierta exactitud cuándo llegarían las estaciones.

DefinicionSegundoBabilonio

¿Y del segundo, nadie decía nada? Pues hasta que no pasaron unos años, nuestra querida unidad de tiempo aún no había sido ni imaginada. Pero entonces llegó una nueva forma de clasificar el tiempo a través de las lunas.

Fue en el año 1000, cuando al-Biruni creó un calendario que, a partir de las lunas nuevas, daba tiempos específicos a las semanas, clasificándolas con un número de días, horas, minutos, segundos… ¡Ya lo tenemos aquí!

Pero no nos hagamos ilusiones, el segundo existía conceptualmente, pero no existía la forma de medirlo. Se tuvo que esperar cerca de medio siglo.

Y es que entre el 1577 y el 1580, un señor llamado Taqi al-Din creó el primer reloj que podía medir segundos. Se trataba de un mecanismo que mediante tres manecillas mostraba las horas, los minutos y los segundos.

DefinicionSegundoTaqi

En cuanto a su uso, era una especie de reloj astronómico, y servía para medir la ascensión de las estrellas.

Ya tenemos el concepto de segundo, y un primer instrumento capaz de medirlo. ¿Pero cómo conseguimos medirlo de una forma más precisa?

Fueron necesarios los relojes de péndulo para lograrlo.

Concretamente en 1657, Huygens (lo recordaremos por ser el primero que creó un patrón del metro) creó un reloj de péndulo, y tres años más tarde William Clement añadió un péndulo segundero.

DefinicionSegundoHuygens

Pero si os habéis fijado, aún no hay definición oficial para el segundo. ¿Cuánto tardarían en dar una?

Lo sabremos en la segunda parte, por supuesto.

Más información | Historia del Tiempo

Warren, Obama y McCain (II)

 

EEUU y España: evangélicos-sociedad

Warren, Obama y McCain (II) 

Señalaba yo la semana pasada cómo las entrevistas a Obama y McCain desarrolladas por el pastor Rick Warren dejaban de manifiesto hasta qué punto la situación política y, sobre todo, espiritual es diferente en España y en Estados Unidos.

 

Prescindiendo del mensaje más netamente político de cada uno de ellos y del juicio que pueda merecernos, lo cierto es que ambos realizaban esfuerzos notables por acercarse a los votantes evangélicos y, en general, a los de cualquier confesión cristiana; no escatimaban elogios para la obra social llevada a cabo por ellas y además se mantenían a años de luz de cualquier soflama laicista, simplemente porque una visión como ésa no entraba –afortunadamente- en sus parámetros

En estos días, McCain ha escogido además como candidata a vicepresidenta a la señora Palin que es una pentecostal muy convencida y que tiene unos antecedentes como pro-vida y anti-corrupción verdaderamente encomiables. Semejante decisión ha tenido en Estados Unidos una repercusión extraordinariamente positiva. Me temo que en España sólo hubiera servido para que se despellejara desde los medios al que adoptara una medida semejante y que entre los despellejadotes mayores se encontrarían algunos evangélicos, pero no nos desviemos.

Las entrevistas de Warren ponían de manifiesto, entre otras cosas, que la invitación de un pastor evangélico como él no puede ser desdeñada por un candidato aunque el personaje en cuestión sea conservador políticamente –apoyó a Bush en las últimas elecciones– y mucho menos porque sea creyente. En otras palabras, que si en cuestión de candidatos estamos a años luz de lo que sucede al otro lado del Atlántico, en la de consideración la distancia se mide en docenas de galaxias. ¿Por qué esa diferencia?

La respuesta facilona y simplista consiste en indicar que la culpa de todo la tiene la iglesia católica y las hogueras de la Inquisición que han impedido el testimonio evangélico durante siglos.

No seré yo –que he escrito seis novelas sobre la Inquisición abordando temas como la ejecución del último ejecutado en España, un evangélico, o la persecución de Francisco de Enzinas– quien minimice el siniestro impacto del Santo Oficio en la Historia de España.

Sin embargo, me temo que intentar explicar todo lo que nos sucede remontándonos al s. XVI es una bobada tan grande como la de señalar que el hecho de que actualmente no nos haga nadie caso en el plano internacional se debe a la leyenda negra de Felipe II o al franquismo. Seamos –siquiera por una vez– maduros y afrontemos nuestras responsabilidades sin cargar todo al vecino.

Sin ánimo de ser exhaustivos, permítaseme dar algunos ejemplos:

1.- El uso de la libertad. Por mucho que se pueda matizar esta cuestión, lo cierto es que llevamos tres décadas de libertad religiosa. Es más, si creemos a los que incensaron los acuerdos que en su día firmó la FEREDE, los términos de esa libertad han sido la pera limonera. Yo he tenido ocasión de ver cómo han aprovechado la libertad los evangélicos norteamericanos en medios no pocas veces muy hostiles. ¿La hemos aprovechado nosotros también o hemos andado entretenidos en otras cuestiones?

2.- La convicción bíblica. Se puede pensar lo que se quiera de los evangélicos norteamericanos, pero si hay algo que los caracteriza es el amor a la Biblia y la convicción real de que es la Palabra de Dios.

No sólo eso. Saben de sobra que el modernismo teológico es un veneno espiritual capaz de acabar con las iglesias y las denominaciones más robustas. Acéptese que alguien cuestione la autoridad de la Palabra de Dios y no tardará en verse la muerte espiritual y esto lo mismo va referido a cuestiones meramente dogmáticas vg: la inerrancia de las Escrituras o la doctrina de la divinidad, como éticas vg: aberraciones como los matrimonios de homosexuales o el aborto.

No es que no se hayan dado casos así en Estados Unidos. Es simplemente que es de conocimiento general que acaban en el desastre. Las reacciones de regreso a la Biblia vividas por los presbiterianos o los bautistas son, al respecto, paradigmáticas.

Posiblemente el caso de los bautistas sea el más cercano a nosotros. Pues bien, en Estados Unidos llegaron a la conclusión hace tiempo de que apartarse de la Biblia en cuestiones como el matrimonio de homosexuales sólo acabaría con las iglesias bautistas y actuaron en consecuencia. El resultado no ha podido ser más positivo.

Por lo que se refiere a los presbiterianos, tras el desastre de los años setenta, han comenzado a levantar la cabeza en el momento en que se han vuelto al Sola Scriptura con el entusiasmo de sus antepasados de la Reforma.

Temo que en España, por el contrario, no se es consciente de cómo esa levadura mínima numéricamente se ha ido incrustando en algunos organismos de decisión y de la misma manera que leudó algunas denominaciones en el pasado, acabará leudando a otras en el futuro (I Corintios 5, 6-8; Gálatas 5, 9).

3.- La responsabilidad individual. Si hay algo que caracteriza a la sociedad norteamericana es la idea de la responsabilidad individual y el ansia de que ningún poder superior se ponga a ordenar la vida de nadie.

Personalmente, creo que la base bíblica de esa conducta es obvia y si no basta recordar la manera en que Samuel advirtió a Israel que iban a pagar las bondades de “papá Estado” (I Samuel 8). En cualquier caso, en el área espiritual eso se traduce en la convicción de que no hay que esperar a que otros hagan las cosas relacionadas con el Reino de Dios sino que uno debe hacerlas y hacerlas ya.

No sólo eso. Debe actuar movido por el Espíritu y no por lo que decida un comité cuya finalidad fundamental es perpetuarse a si mismo y está formado por personajes que están en otros treinta comités. Eso ha proporcionado una pujanza extraordinaria a las iglesias independientes, pero también a las distintas denominaciones.

Temo, sin embargo, que el caso en España es muy diferente y que incluso estamos asistiendo a intentos crecientes de reducir a todo el pueblo evangélico a la férula de un comité de “representantes” cuya representatividad es muy discutible y cuya eficacia no es discutible. Simplemente brilla por su ausencia.

4.- La conciencia de una misión. Finalmente, el episodio de Warren arranca de la conciencia que tienen los evangélicos norteamericanos de tener una misión –una vida con propósito que diría Warren. Lo suyo no es vegetar en la iglesia, ni dejarse amoldar por los valores del mundo que los rodea, ni callarse ante la deriva de la sociedad, ni mucho menos echar la culpa de todos los males a la iglesia católica o a la proliferación de sectas. Lo suyo es cumplir con la Gran Comisión que ordena ir y predicar el Evangelio a toda criatura (Mateo 28, ) y

5.- La fe en Dios. Todo lo anterior es incomprensible sin hacer referencia a una fe firme en la acción del Señor en la Historia. Pocas veces he escuchado a un creyente norteamericano preguntarse por el qué dirán, por el “a ver si nos van a confundir”, por el “tampoco hay que exagerar” o por “eso no vamos a poder hacerlo”. Si acaso, los he visto ubicarse en el otro extremo con enorme despreocupación. Sin duda, es cuestión de gustos, pero yo personalmente prefiero a una iglesia que predica “a tiempo y a destiempo” (2 Timoteo 4,2) que una que se arrebuja en los bancos a la espera de tiempos supuestamente mejores, quizá porque estoy convencido como el apóstol de que pueden venir tiempos peores en los que no estarán dispuestos a escuchar nada (2 Timoteo 4, 3).

De esas circunstancias, entre otras, surge la situación actual en Estados Unidos y una influencia creciente de los evangélicos en las últimas décadas a pesar de que la afluencia de católicos –forman la conferencia episcopal que más ayuda a la Santa Sede en todo el mundo- haya sido creciente e ininterrumpida desde finales del s. XIX.

Arranca también un episodio –nada excepcional, por otra parte- como el del diálogo de Warren con Obama y McCain. Sería interesante reflexionar sobre la manera en que un hecho así hubiera transcurrido en España. Pero de eso me ocuparé, Dios mediante, la semana que viene.

Continuará

Artículos anteriores de esta serie:
     
  1   Los dos candidatos y Rick Warren  

 

César Vidal es escritor, historiador y teólogo

© C. Vidal, ProtestanteDigital.com (España, 2008).

Stephen Hawking: “El futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio”

(c) Libertad Digital SA Juan Esplandiu 13 – 28007 Madrid
Stephen Hawking: “El futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio”



El científico Stephen Hawking, divulgador y cosmólogo conocido por su trabajo en el campo de los agujeros negros, ha afirmado en una rueda de prensa que las leyes en las que se basa la ciencia para explicar el origen del Universo “no dejan mucho espacio ni para milagros ni para Dios”. 

  El científico británico Stephen Hawking afirmó este miércoles en Santiago de Compostela que las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del Universo “no dejan mucho espacio para milagros o para Dios”, y consideró que el futuro del ser humano está en el espacio.   

LD (EFE) En una conferencia de prensa, Hawking, profesor de física teórica de la universidad británica de Cambridge, indicó que “la ciencia está contestando cada vez más preguntas que solían ser dominio de la religión” y expresó su confianza en que los progresos científicos permitan “proveer pronto una respuesta definitiva a cómo empezó el Universo”.   

En ese sentido apuntó que “observaciones recientes de supernovas lejanas sugieren que la energía oscura está de hecho provocando una aceleración de la tasa de expansión del Universo”.

Respecto al gigantesco experimento que se lleva a cabo en el Laboratorio europeo de partículas (CERN) en Ginebra, recordó que ha apostado cien dólares a que no se logrará demostrar la veracidad de la teoría desarrollada por el físico escocés Peter Higgs sobre la manera en que las partículas adquieren masa, demostración que permitiría descifrar la clave del misterio de la formación del Universo.

“Creo que será mucho más interesante que no se encuentre el Higgs. Nos mostraría que algo está mal y que necesitamos volver a pensar sobre ello”, dijo, aunque señaló que tanto ese experimento como los programas de carácter espacial son “vitales si la raza humana no quiere hacer el ridículo y, eventualmente, perecer”.

Respecto a los temores expresados por algunos sectores acerca de que el experimento del gran colisionar de hadrones (en inglés LHC) pueda llevar a una catástrofe, no descartó que pueda producir un “microagujero negro”, aunque lo consideró “improbable”, pero señaló que en tal caso “simplemente se evaporaría de nuevo, produciendo un patrón característico de partículas”.

Hawking, que se declaró admirador de Galileo y Einstein, apuntó que “el futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio”, ya que “será muy difícil evitar un desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años, no ya en los próximos mil o millón de años”.

El astrofísico, que en abril del año pasado participó en un vuelo especial para experimentar la ingravidez, expresó su deseo de viajar al espacio y de “alentar los vuelos espaciales tripulados”, en los que espera tomar parte.

Autor de varios libros y conferencias en las que elabora sus teorías sobre la formación del Universo y la composición de los agujeros negros del espacio, indicó que “la materia ordinaria de la que están hechos los seres humanos y las estrellas constituye sólo el 5 por ciento de la masa total del Universo”.

Añadió que “otro 25 por ciento de la masa del Universo se presenta en la forma de materia oscura, que no se puede ver, pero cuya presencia se puede detectar debido a la gravedad”. El restante 70 por ciento lo constituye la “energía oscura, una misteriosa forma de energía que provoca que la expansión del universo se acelere, en lugar de frenarse”, comentó el físico.

Pronosticó que los avances para descodificar completamente la secuencia del genoma humano “permitirán durante el próximo siglo descubrir cómo modificar la inteligencia o instintos tales como la agresividad”.

Añadió que eso podría generar que “algunos no sean capaces de resistir a la tentación de mejorar características humanas como el tamaño de la memoria, la resistencia a enfermedades o la duración de la vida”, pero advirtió que con la aparición de esos “superhumanos” podrían surgir “problemas políticos graves con los humanos no mejorados, incapaces de competir”.

El científico británico, que ha sido invitado a Galicia por la Universidad de Santiago de Compostela (USC), tiene previsto recibir el próximo sábado el premio Fonseca que atribuirá por primera vez esa institución académica.

 

 

 

Rouco: “¿Duro? Asi como pinta de boxeador no tiene uno”

Rouco: “¿Duro? Asi como pinta de boxeador no tiene uno”

24.09.08 | Periodistadigital

 

No tiene nada que ver con la imagen de “duro” que de él nos habían vendido. El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, se mostró, en los desayunos de Europa Press, como siempre ha sido: un obispo templado, hasta tímido en ciertos momentos, sumamente dialogante con el Gobierno, tendiendo puentes sin cesar y muy alejado de los “talibanes”, que lo han convertido en su santo y seña. Y que lo quieren acaparar. Un Rouco en su más puro estilo y siempre muy gallego.

La platea llena. Con muchos alzacuellos. Entre los más significativos, el Nuncio de Su Santidad, el obispo auxiliar Fidel Herráez o el de Jaca y Huesca, Jesús Sanz, al que algunos colocan en Alcalá, cerca de Rouco y lejos de la Confer. Y la plana mayor de los fontaneros de Añastro y de la Pasa. Y la Cope casi en pleno, menos César Vidal y Losantos, que actuaba a esa misma hora.

Con presencias políticas de segundo rango: Alvarez del Manzano, Juan José Lucas…y poco más. Y por el lado socialista, sólo el director general de Asuntos religiosos, José María Contreras, y el asesor de la vicepresidente para asuntos religiosos, Carlos García de Andoin.

Rouco comenzó alabando la “laicidad positiva” que acaba de poner de moda Sarkozy con el Papa en París. Y como apoyatura de fondo, el cardenal recurrió al magisterio de Habermas y Ratzinger, en su célebre debate celebrado en Munich en 2004.

Laicidad positiva como “el mejor camino actual” en las relaciones Iglesia-Estado. Relaciones que, a su juicio, “están mejor que en Francia“, pero pero que en Alemania.

Rouco tendió la mano en todo momento al Gobierno. Ni siquiera amenazó con salir a la calle por el aborto. Cree que la EpC se puede resolver y asegura que “no hay choque” con el Ejecutivo, sino sólo diferencias dialécticas.

Eso sí cree que el crucifijo es “un signo cultural e histórico” y no le gusta la Ley de la Memoria histórica, por creerla “innecesaria”.

Señaló que los obispos tienen la “obligación de llevar la Cope lo mejor que podamos” y no soltó prenda sobre el nuevo secretario de la Conferencia episcopal.

Según sus afines, “una buena faena”. Según los menos incondicionales, tan sinsorgo como siempre. A los angelitos, le ha parecido que el cardenal ha estado en su sitio. Templando y mandando. Abriendo una nueva etapa en las relaciones con los socialistas. Y sin dejarse “domesticar” por los talibanes. Lo cual ya no es poco en los tiempos que corren.

El Papa dice que el cristianismo no nace de un mito o de una idea

El Papa dice que el cristianismo no nace de un mito o de una idea

RD/Efe |Periodistadigital
Miércoles, 24 de septiembre 2008
El papa Benedicto XVI saluda a los fieles a su llegada a la catedral de Albano Laziale, en la provincia de Roma, Italia, el pasado domingo

El papa Benedicto XVI dijo hoy que Cristo sigue viviendo en la Eucaristía y que el cristianismo no nace de un mito o de una idea, sino del encuentro con Jesús resucitado.

El Pontífice hizo estas afirmaciones antes más de 15.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano para la audiencia pública de los miércoles, cuya catequesis dedicó a los escritos de San Pablo de Tarso, con motivo del Año Paulino que conmemora los 2.000 años de su nacimiento.

El Obispo de Roma manifestó que Pablo no conoció a Jesús, pero que tras la visión en el camino de Damasco sintió la necesidad de consultar a los primeros discípulos, especialmente Santiago, Juan y Pedro, “a los que consideraba las columnas de la Iglesia, para que le informaran sobre la vida terrena del Resucitado”.

A Pablo, precisó el Papa, las palabras que más le impresionaron de Jesús fueron las que dijo en la Última Cena, con la institución de la Eucaristía, su muerte, sepultura y resurrección y apariciones.

A este respecto, el Pontífice manifestó que Jesús “no sólo “fue” resucitado, sino que sigue viviendo en la Eucaristía y en la Iglesia y así, pues, nuestra fe no nace de un mito o una idea, sino del encuentro con Cristo resucitado y vivo en la vida de la Iglesia”.

Benedicto XVI agregó que la Resurrección “es un evento histórico que no se agota en la historia, sino que continúa también hoy“.

Concluida la audiencia, y como es habitual, el Papa saludó en diferentes idiomas a los fieles presentes. En español tuvo palabras de afecto para asistentes de España, Puerto Rico, Argentina, México, Panamá, El Salvador y Venezuela.

Después Benedicto XVI regresó a la residencia de Castel Gandolfo, a unos treinta kilómetros al sur de Roma, donde permanecerá hasta finales de septiembre.

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