Historia de las cosmovisiones (Parte 1)


Historia de las cosmovisiones (Parte 1)

Desde la antigüedad hasta el Renacimiento

Contenido:
La religión y cosmovisión babilónica
Origen histórico de la cosmovisión babilónica
Características de la religión babilónica
Resumen de la cosmovisión babilónica
El camino de la cosmovisión babilónica a través del mundo
Levantamiento y caída de las culturas
La relación entre religión y cultura
Cosmovisión griega
La antigua Roma
La Edad Media – Cosmovisión católico romana
El Renacimiento

(Gran parte de este capítulo se basa en la obra de Alexander Hislop, “The Two Babylons” (Las dos Babilonias), 1858.)

La civilización babilónica es la civilización más antigua conocida por los arqueólogos. Según la Biblia, es la primera civilización que se desarrolló después del diluvio. Desde que la escritura babilónica (escritura cuneiforme) fue descifrada, se sabe mucho acerca de la cultura, religión y cosmovisión de los babilonios antiguos.

Referencias bíblicas importantes acerca de Babilonia

Gén.10:8-10: Nimrod.
“Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová (otra traducción: en contra de Jehová); por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de (en contra de) Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel (Babilonia), Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.” (“Sinar” es también conocido como “Sumer”, y los primeros habitantes de Babilonia como “Sumerios”.)
Hablaremos más adelante acerca del significado de estos versos.

Esta es la historia de la primera rebelión organizada de la humanidad en contra de Dios. Vemos los siguientes aspectos:

  • Dios había mandado a los hombres “llenar la tierra”, o sea, debían extenderse por toda la tierra. En vez de hacer esto, se reunían en un solo lugar y se negaron a “ser esparcidos por toda la tierra”.
  • En vez de adorar a Dios y reconocerle a El como Señor, los hombres querían “subir hasta el cielo” y hacerse iguales a Dios.
  • Hasta el momento de edificar la torre, toda la humanidad estaba unida. Esto significa que los capítulos 1 a 11 de Génesis son la herencia histórica común de toda la humanidad. De hecho encontramos relatos de la creación, de la caída, del diluvio, etc, en las tradiciones y leyendas de muchos pueblos y muchas tribus alrededor de toda la tierra.
  • Desde la torre de Babel, vemos un conflicto fundamental entre dos cosmovisiones: la cosmovisión bíblica, basada en la revelación y verdad de Dios; y la cosmovisión babilónica, que se levanta en rebelión contra Dios. Este conflicto fundamental de cosmovisiones es también una herencia histórica de toda la humanidad. Todas las cosmovisiones posteriores tienen de alguna forma sus raíces allí: o en la revelación de Dios, o en la cosmovisión babilónica. Aunque hoy en día conocemos muchas diferentes religiones, filosofías y cosmovisiones; en el fondo existen solamente dos religiones o cosmovisiones básicas: la cosmovisión bíblica, y la cosmovisión babilónica.

Isaías 14: El rey de Babilonia como símbolo de la rebelión de Lucifer.
Este capítulo empieza con una profecía contra el rey de Babilonia. Pero repentinamente cambia el contexto, y detrás del rey de Babilonia aparece la persona de Lucifer (satanás), el primer rebelde contra Dios: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! … Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono … y seré semejante al Altísimo.” (v.12-14) – Aquí entendemos claramente que la intención de construir “una torre que llegue hasta el cielo”, fue inspirada por el enemigo de Dios.

Jeremías 50:39-40: La eterna destrucción de Babilonia.
En estos versos es profetizado que la ciudad de Babilonia será destruida por siempre, y que nunca más será habitada. Babilonia fue destruida en el año 312 A.C, y es hoy un lugar desierto y abandonado en el país actual de Irak. – Estos versos nos demuestran que las profecías acerca de “Babilonia”, que mencionaremos enseguida, no pueden referirse a la Babilonia histórica.

Apocalipsis 17 y 18: “Babilonia, la gran ramera”, encabeza la rebelión contra Dios y la persecución de los cristianos en los últimos días.
Según lo dicho, “Babilonia” en estos capítulos debe referirse a una ciudad diferente que lleva sus características, puesto que la Babilonia literal no será reedificada nunca más. Apoc.17:9 menciona “siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer”. Esto nos refiere a Roma, la ciudad que desde la antigüedad es conocida como “la ciudad sobre los siete montes”.
(Nota: Incluso los comentaristas católicos romanos, en su mayoría, están de acuerdo con que “Babilonia” en Apocalipsis se refiere en Roma. La diferencia está en que ellos lo aplican solamente al Imperio Romano pagano del pasado, y se niegan a aplicarlo a la Roma actual. El juicio sobre la gran ramera lo interpretan como la caída del Imperio Romano.)


La Biblia nos da la genealogía de Noé – Cam – Cus – Nimrod.

Las tradiciones babilónicas identifican a Cus como fundador de Babel, y probablemente el iniciador para la construcción de la torre. Historiadores antiguos llaman a Cus con el nombre “Bel” = “el que confunde”. Nimrod (que también es conocido bajo muchos otros nombres) fue el posterior edificador de la ciudad, quien continuó la rebelión contra Dios.
Al lado de Nimrod, el rey de Babilonia, se encontraba la reina Semíramis. Las fuentes antiguas no son claras acerca de si Nimrod fue el hijo, o el esposo, de Semíramis. Muy probablemente Nimrod fue ambos, o sea, Semíramis se casó con su propio hijo.

Acerca de Semíramis, se dice que ella fue una mujer muy bella, que llevaba una vida muy inmoral y tenía relaciones sexuales con una gran multitud de hombres.

Es interesante, ante este trasfondo, comparar lo que dice el cronista Guamán Poma de Ayala sobre el origen de los incas:

“El dicho primer Ynga Mango Capac no tuvo padre conocido; por eso le dijeron hijo del sol… Pero de verdad fue su madre Mama Uaco. Esta dicha mujer dicen que fue gran fingidora, idólatra, hechicera, la cual hablaba con los demonios del infierno y hacía ceremonias y hechicerías. Y así hacía hablar piedras y peñas y palos y cerros y lagunas porque le respondían los demonios. Y así esta dicha señora fue primer inventadora las dichas uacas ídolos y hechicerías, encantamientos, y con ello les engañó a los dichos indios. … Y así fue obedecida y servida esta dicha señora Mama Uaco, y así le llamaron Coya y reina del Cuzco. Dicen que se echaba con los hombres que ella quería de todo el pueblo …, según cuentan los dichos muy viejos indios.
… Se llamó Mama Uaco después que se casó con su hijo y entró a ser señora y reina. Se llamó Mama Uaco, Coya y supo por suerte del demonio que estaba enpreñada un hijo y que el demonio le enseñó que pariese el dicho niño y que no lo mostrase a la gente y que lo diese a una ama llamada Pillco Ziza. Que le mandó que lo llevasen al agujero llamado Tambo Toco, que de allí lo sacasen de tiempo de dos años y que lo diesen mantenimiento y que lo publicase que había de salir de Pacari Tambo un Capac Apo Ynga rey [señor poderoso Inca] llamado Mango Capac Ynga, hijo del sol y de su mujer la luna y hermano de lucero.”
(En “Nueva Crónica y Buen Gobierno”.)

Nimrod, el “cazador” (Gén.10:9), fue celebrado como libertador, y esto por dos razones:

a) él libraba al pueblo de las fieras que los amenazaban;

b) él los “libraba” también de la dependencia de Dios, porque se rebeló contra Dios y así llevó la humanidad a la independencia.

Después de la muerte de , Semíramis indujo al pueblo a adorar a Nimrod como a un dios. Esta fue la primera vez en la historia que un hombre fue adorado como dios, y así se cumplió su deseo de “ser como Dios”. Posteriormente, también Semíramis misma fue adorada como una diosa. De allí se origina la adoración de “la madre y el hijo”, que observamos en muchas religiones bajo diferentes nombres:
Isis y Osiris en la religión egipcia; Astarte y Baal en la religión cananea; Fortuna y Júpiter, y Venus y Cupido en la religión romana; y María como “Madre de Dios” en el catolicismo romano. (La adoración de “la virgen” no tiene nada que ver con el cristianismo, sino viene directamente de la religión babilónica.)
La figura de Cupido es especialmente interesante en este contexto: ¿Por qué se le representa con arco y flecha? Si Cupido representa el amor romántico, no podemos comprender qué tienen estas armas que ver con el amor. Pero lo comprendemos fácilmente cuando entendemos que Cupido es también una representación de Nimrod, el cazador. – Otro símbolo de Cupido es el corazón, que también viene de la religión babilónica: El corazón es el símbolo de Bel (Cus), cuyo nombre significa “corazón” en el idioma babilónico. Por tanto, el “corazón flechado”es un símbolo babilónico.

Semíramis fue adorada como “la reina de los cielos” (Jer.44:17-19.25).

Desde los primeros días de la humanidad, Dios había dado una promesa acerca del Salvador. El dijo a la serpiente: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Gén.3:15) – La expresión “simiente de la mujer” es interesante. Biológicamente, el portador de la “simiente” (semen) es el varón, no la mujer. Entonces vemos aquí ya una indicación de que el Salvador debía nacer de una virgen, sin intervención de un padre humano. Entonces, esta profecía acompañaba la humanidad desde sus inicios, y se esperaba ansiosamente un Salvador nacido de una virgen.
Nimrod trató de aparecer como este Salvador prometido. Por eso, él se puso también el nombre “Zero-ashta” (“Simiente de la mujer”); de allí viene el nombre del dios persa “Zoroastro”.
De allí Nimrod es también relacionado con la serpiente. En las mitologías alrededor del mundo entero existen leyendas acerca de un héroe que mata a una serpiente o un dragón, pero muere de las consecuencias.
En la cosmovisión babilónica, la serpiente tiene una doble función. Por un lado, aparece como enemigo que es vencido por Nimrod; pero por el otro lado, la serpiente es también adorada como “iluminadora” que lleva al hombre al conocimiento. Nos recordamos de la falsa promesa de la serpiente: “Serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Gén.3:5). (En Roma, se adoraba al dios Esculapio en forma de una “serpiente que enseña a los hombres”; la serpiente de Esculapio es hasta hoy el emblema de los médicos.) – Posteriormente, veremos que muchas cosmovisiones esperan que del conocimiento venga el desarrollo y la salvación de la humanidad.

Sobre la muerte de Nimrod no se encuentra mucho en las fuentes babilónicas; pero lo podemos deducir de las fuentes egipcias acerca de la muerte de Osiris (el nombre de Nimrod en la religión egipcia): Osiris/Nimrod fue descuartizado, y las partes de su cuerpo fueron enviadas a las 14 provincias del reino (de lo que se deduce que fueron 14 partes). Como demuestran paralelas bíblicas (Jueces 19:29, 1 Sam.11:7), el enviar las partes de su cuerpo significa una advertencia solemne a todos los habitantes, a no seguir el camino del hombre que fue ejecutado de esta manera (obviamente como castigo de su rebelión contra Dios). En otras palabras: Nimrod fue ejecutado judicialmente, por un gobierno justo, para castigar su rebelión.

En la religión egipcia, los seguidores de Osiris tienen el deber sagrado de juntar nuevamente los huesos de Osiris, esparcidos por todo el reino, para enterrarlos; y esperan que algún día Osiris vuelva a vivir. – De allí se origina la costumbre, en muchas religiones, de venerar los huesos de “santos” muertos (reliquias), y de hacer procesiones con estas reliquias. – Nuevamente existe una paralela interesante con la mitología incaica, donde también existe la creencia de que los huesos de los últimos incas muertos volverán a unirse.

Otra paralela interesante encontramos en la creencia de que en la Semana Santa, en Cusco, cuando se traen los 14 “santos” de toda la ciudad para reunirlos en la catedral, que en la noche estos “santos” adquieren vida y empiezan a conversar unos con otros. (Estos 14 “santos” representan también los 14 incas; pero también nos recordamos de que el cuerpo de Nimrod fue partido en 14 partes.) – ¿De qué conversan? – La respuesta nos da una tradición babilónica, relatada por el antiguo historiador Maimonides:

“Cuando el falso profeta Tamuz predicó a cierto rey que debía adorar a las siete estrellas y los doce signos del zodiaco, este rey mandó hacerle morir una muerte terrible. En la noche de su muerte, todas las estatuas de todos los confines de la tierra se reunieron en el templo de Babilonia ante la gran imagen dorada del sol que estaba colgada entre el cielo y la tierra. Esta imagen se postró en medio del templo, y lo mismo hicieron todas las otras imágenes alrededor, mientras (la imagen del sol) les contó todo lo que le había sucedido a Tamuz. Las estatuas lloraron y lamentaron toda la noche, y en la mañana volvieron a los confines de la tierra, cada una a su propio templo. Así se originó la costumbre de llorar y lamentar por Tamuz cada año, el primer día del mes de Tamuz.”

(Nota: el primer día del mes de Tamuz cae en la fecha del 24 de junio – la fecha del “Inti Raymi” (fiesta del sol) en Cusco, la antigua capital de los incas.)

Tamuz fue un segundo hijo de Semíramis. Después de la muerte de Nimrod, Semíramis presentó a Tamuz al público como “hijo sustituto” en lugar de Nimrod, o sea, como “reencarnación” de Nimrod. De allí empezó la costumbre de “llorar la muerte de Tamuz” (Ez.8:14), y celebrar su “resurrección” o reencarnación, el día 24 de junio.


Después que Nimrod fue condenado a muerte, su religión pudo extenderse solamente en secreto. Por tanto, sus seguidores inventaron muchas artimañas para mantener sus verdaderas creencias en secreto, y para engañar aun a sus propios seguidores, hasta que hubieran alcanzado “niveles superiores” de iniciación. La religión babilónica es una religión secreta y disimulada, así como también las otras religiones que se derivan de ella.

El sacerdocio juega un papel importante en la religión babilónica. Los sacerdotes son los “iniciados”, los “guardianes del secreto”. Solo ellos conocen el camino de la salvación; nadie lo puede descubrir sin la ayuda de los sacerdotes. Además, era necesario confesar los pecados a los sacerdotes; de esta manera, los sacerdotes conocían los secretos personales de todos. En consecuencia, los sacerdotes tenían mucho poder para manipular a la gente. Ellos levantaron un sistema de abuso espiritual.

Muy importante era la adoración de los astros; especialmente del sol y su imagen. De Babilonia se origina también la astrología (Is.47:13). – La adoración del sol se extendió también a otras religiones, p.ej. la religión incaica. – En el catolicismo romano, la hostia es (según su significado original) una representación del sol. Por eso, la hostia tiene que ser redonda; y la custodia donde se guarda, es una imagen del sol con sus rayos.

Babilonia era también en la antigüedad el centro mundial del ocultismo, de la magia y del espiritismo (Is.47:12).

Otra característica de la religión babilónica fue la “prostitución sagrada”. En sus fiestas importantes, el rey subía al templo principal, donde tenía relaciones con una sacerdotisa, como manera de acercarse a sus dioses. – En general, Babilonia se caracterizaba por la inmoralidad sexual.

La religión babilónica se caracterizaba también por la borrachera, el alcohol y las drogas. “La copa de Semíramis” fue famosa; era una copa gigantesca de oro que pesaba 15 talentos (aprox. 545 kilos) y se encontró en el botín del rey Ciro cuando conquistó Babilonia. De allí podemos entender por qué el Apocalipsis presenta a Babilonia como ramera, ebria, y con una copa de oro en su mano (Apoc.17:4-6).


La diferencia básica entre la cosmovisión bíblica y la cosmovisión babilónica es esta: ¿Empezamos con Dios, o con el hombre? – La Biblia empieza con Dios, mientras la cosmovisión babilónica empieza con el hombre.

La cosmovisión babilónica empieza con el primer hombre deificado. El hombre quiere ser Dios. Esta es la raíz del humanismo de todas las épocas: en la filosofía griega, en el Renacimiento, en la Ilustración, y en la actualidad.

La cosmovisión babilónica enfatiza la unificación de toda la humanidad. Allí está la raíz de la globalización y de la visión de un solo gobierno mundial, que es propagada por el movimiento de la Nueva Era, y por las Naciones Unidas.

La cosmovisión babilónica enfatiza el desarrollo del potencial humano, independiente de Dios, que culmina en la altivez contra Dios (manifestada en la torre de Babel). Esta misma altivez provocó la caída de Lucifer (Is.14).

La cosmovisión babilónica enfatiza la justificación por obras y el esfuerzo propio (“el hombre puede salvarse a sí mismo”).

En la cosmovisión babilónica permanece un conocimiento subyacente acerca del único Dios Creador; pero en la práctica, este Dios no es adorado. (Lo mismo se observa en la religión incaica y andina.)

Otras verdades bíblicas aparecen en una forma falsificada:
- se adora a un falso Mesías;
- la serpiente aparece como “buena”, “iluminadora”, que nos libera al darnos conocimiento.

En la cosmovisión babilónica hay una unión del poder religioso y político, que puede manifestarse en diferentes variaciones:
- el rey es adorado como dios (Nimrod; los emperadores romanos)
- el rey es a la vez el sumo sacerdote (reyes babilonios posteriores; los incas)
- el rey es un súbdito del sumo sacerdote (catolicismo romano); o los sacerdotes son empleados del rey.

En el Antiguo Testamento, en cambio, vemos que el poder sacerdotal y el poder político (reyes) son estrictamente separados (2 Crón.26:16-20); y solo en Jesucristo, el Mesías, se unen estos dos poderes.

La cosmovisión babilónica es sacerdotalista: el hombre necesita un sacerdote como mediador, para poder acercarse a Dios. Personas comunes no tienen acceso a Dios.

La cosmovisión babilónica promueve la adoración de “la madre y el hijo”, del sol y de los astros, la astrología, el ocultismo y espiritismo, y la creencia en la reencarnación.

La cosmovisión babilónica alcanzará su culminación en el reino de la “bestia” como lo describe Apoc.13: Un solo gobierno mundial, el cual controla la política, la economía, y la religión, en el mundo entero; este gobierno se pone a sí mismo en lugar de Dios.


Puesto que la cosmovisión babilónica es una herencia histórica común de toda la humanidad, todas las naciones llevaron consigo elementos de esta cosmovisión. Por eso encontramos hasta en los incas unas paralelas con las tradiciones babilónicas.

Pero en el mundo antiguo, donde existen fuentes históricas escritas desde tiempos muy antiguos, podemos trazar de manera bien definida el camino del “conocimiento” babilónico:

De Babilonia, este “conocimiento” llegó a Egipto, y de allí a Grecia. (Nos recordamos que Grecia fue conocida por su cultura y filosofía.) Por estos países pasó también el sacerdocio babilónico. El sumo sacerdote de la religión babilónica tenía el título “Pontifex Máximus” (“el más grande constructor de puentes”, como el que hace un puente entre los hombres y los dioses). Después de la caída de Babilonia, la sede del sumo sacerdote babilonio fue Pérgamo (Apoc.2:13), que entonces pertenecía a Grecia. Posteriormente, Pérgamo fue conquistado por los romanos. Julio César fue el primer emperador romano que asumió el título de “Pontifex Máximus”, y poco después empezó la adoración del emperador romano como un dios. – El emperador Graciano (375-383) prohibió toda religión pagana y renunció a su título de “Pontifex Máximus”; pero después otorgó este mismo título al obispo de Roma, Damaso. Desde entonces, este es el título del papa romano.
Si más adelante hablamos del Imperio Romano, entonces tengamos presente que el Imperio Romano es el heredero de los babilonios.


Conclución

En Babilonia se manifestó por primera vez abiertamente la lucha entre dos cosmovisiones fundamentales: la cosmovisión Bíblica, que se basa en Dios y Su revelación; y la cosmovisión que se basa en el hombre y que por tanto podemos llamar “humanismo”. Desde entonces han surgido muchas cosmovisiones (algunas de ellas estudiaremos a continuación). Pero en el fondo, todas ellas se remontan a una de las dos corrientes: la que se basa en Dios, o la que se basa en el hombre. Babilonia ya contiene el núcleo de todo lo que vino después; y es por eso que el Apocalipsis llama “Babilonia” al sistema anticristiano de los últimos tiempos. No tenemos que esperar a que este sistema aparezca alguna vez en el futuro; ya existe desde hace más de 4000 años.


Preguntas de repaso:
¿Cuáles son las características de la religión babilónica?
¿Cuáles son las características de la cosmovisión babilónica?
¿Por qué podemos decir que la cosmovisión babilónica anticipa el humanismo?
¿Cómo se explican las similitudes entre tradiciones babilónicas e incaicas?

Para reflexionar más:

¿Cuál sería la respuesta babilónica a las 4 preguntas filosóficas?


Hasta el siglo XIX, prácticamente todos los científicos y arqueólogos eran convencidos de que el hombre se originó en el Medio Oriente (lo que concuerda con la Biblia). Pero la teoría de la evolución produjo un cambio radical en la interpretación de la historia.

La interpretación secular actual tiene un concepto evolucionista acerca del desarrollo de las culturas: la humanidad se estaría desarrollando en una secuencia ininterrumpida desde un estado primitivo hacia culturas cada vez más avanzadas. Por tanto, cuando los arqueólogos encuentran restos de culturas y hombres “primitivos”, creen que estos deben ser más antiguos. Entonces empezó un gran debate sobre el origen del hombre, porque se encontraron restos de hombres “primitivos” en lugares muy distintos de la tierra, como muestra el mapa siguiente:

(Fuente: Arthur Custance, “The Doorway Papers Series”, Zondervan 1975)

Llama la atención que casi todos estos lugares se encuentran muy lejos del Medio Oriente. ¿Realmente puede la humanidad haberse desarrollado en lugares tan distintos de la tierra, para después levantar la primera civilización desarrollada, la babilónica, tan lejos de sus orígenes? – Mucho más probable es la siguiente explicación: Después de la construcción de la Torre de Babel, las diferentes nacionalidades empezaron a separarse y a migrar en distintas direcciones. Durante estas migraciones perdieron poco a poco sus habilidades culturales. Aquellos que llegaron a los lugares más remotos, eran los que degeneraron más. Entonces, los restos de hombres “primitivos” que encontraron los arqueólogos, en realidad no son los más antiguos, sino los más degenerados.

En cuanto al desarrollo cultural, no es cierto que este desarrollo hubiera sido una sola línea ininterrumpida. Al contrario, cada cultura alcanzó su clímax en una etapa bastante temprana. Después empezó a declinar y a dar lugar a una nueva cultura. Así les siguieron a los babilonios los egipcios, los persas, los griegos, etc. La nueva cultura pudo edificar sobre las bases de la cultura anterior, y por tanto llegó un poco más lejos; pero pronto empezó a su vez a declinar, hasta ser vencida por otra cultura más joven.

Todo esto tiene que ver con el marco de referencia, la cosmovisión, que elegimos para interpretar la historia. ¿Tenemos una cosmovisión bíblica o una cosmovisión evolucionista? La cosmovisión Bíblica nos enseña que la humanidad, en su estado presente, es caída y por tanto tiene siempre una tendencia “hacia abajo”. Esto explica perfectamente por qué cada cultura decae y es remplazada por otra.


La ciencia moderna (especialmente la antropología y la sociología) explica la religión como un apecto de la cultura. En una u otra forma, estos científicos asumen que el hombre inventa su propia religión, para satisfacer sus propias necesidades. Dicen, por ejemplo, que el hombre inventó la religión para justificar su ética; para encontrar seguridad y tranquilidad en cuanto a las preguntas fundamentales de la vida; o para mantener la unidad de un imperio. En otras palabras: dicen que primero fue el hombre y su cultura, y después el hombre produjo su religión como un aspecto de la cultura.

Pensamientos como estos se encuentran incluso en libros evangélicos sobre antropología y misión transcultural. Esto es muy extraño, porque esta clase de pensamiento es típico de una cosmovisión que empieza con el hombre, y no con Dios.

Pensando bíblicamente, vemos que lo primero fue la comunión del hombre con Dios, y la revelación de Dios al hombre. De allí surgió la cosmovisión general del hombre, y de esta cosmovisión surgió la cultura. En el inicio de la creación del hombre encontramos a Dios hablando con el hombre (revelándose al hombre): “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla …” (Gén.1:28-29). De allí vino el primer conocimiento de Dios como Creador y propietario de todo lo que existe, y como proveedor de toda su creación. De allí vino también el primer conocimiento del hombre acerca de su propia vocación en el universo: ser un “administrador” de la creación de Dios, cuidarla y gobernarla bajo Dios. (Vea también Gén.2:15: el hombre tenía que “labrar y guardar” el huerto de Edén.) Y de allí surgió la cultura: primero la cultivación de la tierra (note que la palabra “cultura” es derivada de “cultivar”), y enseguida la ciencia y tecnología necesarias para esta tarea.

De la misma manera, la cultura babilónica empezó con un conocimiento distorsionado acerca de Dios: un hombre – Nimrod – fue adorado como un dios. Como vimos arriba, surgió de esta (falsa) religión toda la cosmovisión y cultura babilónica. La construcción de la torre de Babel fue una consecuencia de esta religión equivocada. Obviamente, la idea religiosa fue primera, y la construcción de la torre fue una consecuencia de esta idea.

En resumen: Pensando bíblicamente, entendemos que la religión es el fundamento de la cultura (no solo un aspecto de ella). Sobre la religión se edifica la cosmovisión, y sobre la cosmovisión se edifica la cultura. Por tanto, para comprender una cultura en lo profundo, tenemos que comprender primero su religión, y después su cosmovisión o “filosofía” básica.


Los griegos antiguos enfatizaban el desarrollo máximo del potencial del hombre. Ellos se esforzaban para destacar, entre otros, en la filosofía, la matemática, la arquitectura, la lógica, la retórica, y el deporte. Para ellos, el hombre ideal era aquel que tenía desarrollado al máximo todas las posibilidades de su ser. Su cosmovisión era en el fondo humanista: empezaba y terminaba con el hombre; y puso al hombre en lugar de Dios.

Ellos eran convencidos de que el conocimiento mejora el carácter del hombre. (Este es un postulado clave del humanismo hasta hoy día.) Por tanto, la persona ideal para ellos era el filósofo. – Al fondo de este concepto está la idea humanista de que el hombre en sí es bueno, y que puede mejorarse a sí mismo.

¿Qué dice la Palabra de Dios a esto?

La Biblia nos dice que por naturaleza, todos somos inclinados hacia el mal. (Jer.17:9, Rom.3:9-23) ¡La educación no cambia esta inclinación mala! Cuánto más una persona desarrolla su potencial (se “educa”), más crece también su potencial para hacer lo malo.

Incluso una “educación de valores”, una “educación moral”, no mejora automáticamente el carácter del hombre. Este era el concepto de la filosofía griega, de que el conocimiento de principios morales debe llevar al mejoramiento de la persona y de la sociedad en general.

El apóstol Pablo refuta decididamente este concepto (vea Rom.7:18-21) – Todo el conocimiento del bien no puede lograr que el hombre realmente haga este bien que sabe. Ni siquiera la decisión firme de hacerlo (“queriendo yo hacer el bien”), puede lograrlo. El hombre por sí mismo, sin la intervención de Dios, tiene que llegar a la conclusión de que “el mal está en mí”. ¡No importa cuánta “educación” tenga!

En el primer capítulo de Romanos, Pablo se refiere claramente a la filosofía griega, donde habla de la corrupción de este mundo (Rom.1:21-23. 28-29). – La cultura griega, en aquel tiempo, era considerada la cumbre de la educación y sabiduría; pero a la vez era una de las culturas más idólatras e inmorales. La filosofía griega estaba inseparablemente unida con la idolatría y con desviaciones sexuales, especialmente la homosexualidad. (La idea de desarrollar su potencial al máximo, especialmente en el deporte, los llevó a la adoración del cuerpo humano; y del cuerpo masculino todavía más que del femenino. Llama la atención que muchas estatuas griegas representan cuerpos desnudos. Nuestra palabra “gimnasio” se deriva del griego “gymnos”, “desnudo”.)

De la misma manera, en 1 Corintios, Pablo demuestra que la sabiduría de este mundo es necedad para Dios (1 Cor.1:19-25, 3:18-20, vea también Stgo.3:13-17).

- Nota: Los libros de filosofía normalmente se centran en el pensamiento “abstracto” de los filósofos y omiten, por ejemplo, las numerosas referencias a los dioses que se encuentran en las obras de Platón y otros filósofos. Pero tenemos que entender que su adoración de los dioses (ídolos) era una parte integral de su filosofía.


El filósofo enseñaba que todos los fenómenos visibles de este mundo se originan en ideas abstractas, universales. Por un lado, esto tiene una paralela bíblica: Dios creó el mundo por Su Palabra; y antes de la creación existía un decreto, una “idea”, en la mente de Dios. Esta idea era antes de las cosas creadas. Pero las “ideas” de Platón son abstractas, no tienen personalidad; mientras Dios es una persona.

La enseñanza de Platón llevó a un dualismo entre espíritu y materia. El espíritu, las “ideas”, se consideraba superior, y la materia se consideraba inferior. Este dualismo podía tener dos consecuencias muy diferentes:

a) el ascetismo, el retiro completo de este mundo material, a la esfera del “espíritu” (estoicismo; ermitaños).
b) el libertinaje: si “la materia no importa”, entonces puedo cometer cualquier pecado con mi cuerpo, y esto no va a afectar mi espíritu. (epicúreos)

Este dualismo entró también en la iglesia cristiana primitiva y causó bastantes problemas. Por ejemplo, algunos empezaron a enseñar que Cristo no se había realmente encarnado en un cuerpo humano, sino que su cuerpo era solo una ilusión; o que el hombre “Jesús” y el espíritu “Cristo” eran dos personas diferentes (1 Juan 4:2-3). – Bíblicamente, tenemos que entender que tanto el mundo espiritual como el mundo material es creación con Dios, y que Dios valora el mundo material (por eso resucitaremos con nuestro cuerpo, 1 Cor.15:35-44). Por el otro lado, lo “espiritual” (o intelectual, abstracto) no es bueno en sí; la Biblia nos advierte contra la realidad de los malos espíritus, y condena la sabiduría de este mundo (Stgo.3:13-17).

Preguntas de repaso:

¿Cuál era el ideal que los antiguos griegos intentaban alcanzar?
¿Cuál era para ellos el camino de alcanzar su ideal?
¿Qué responde la Biblia a estas ideas?
Describe tanto las similitudes como las diferencias entre la filosofía de Platón y la cosmovisión Bíblica.

Para reflexionar más:
¿Qué elementos de la filosofía griega encontramos nuevamente en la pedagogía moderna?

(Nota: A partir de aquí, este estudio incluye muchos pensamientos de la obra “How should we then live?” (¿Cómo viviremos entonces?), por Francis Schaeffer. Las referencias a Schaeffer se refieren siempre a esta obra.)

Roma conquistó a Grecia en el sentido militar, pero podemos decir que Grecia conquistó a Roma en el sentido cultural. La cosmovisión griega seguía dominando en el Imperio Romano, y los dioses romanos son, en su mayoría, los mismos dioses griegos bajo otro nombre.

cuanto a la religión, los dioses griegos y romanos eran antropomórficos, o sea, la gente se imaginaba a los dioses en forma de hombres. Francis Schaeffer dice: “Los griegos – y más adelante los romanos – intentaron también fundamentar su sociedad sobre sus dioses. Pero estos dioses no eran lo suficientemente grandes, porque eran finitos y limitados. Incluso todos sus dioses juntos no eran infinitos. Los dioses en el pensamiento griego y romano eran en realidad como hombres sobredimensionados, que no se distinguían fundamentalmente de seres humanos. Un ejemplo de miles, que podríamos citar, es la estatua de Hércules borracho y orinando.”

Esta observación demuestra algo más profundo: En la cosmovisión griega y romana no existe el concepto de lo “infinito”.

El científico griego Arquimedes descubrió la “ley de la palanca”: Cuando se apoya una palanca en un punto fijo, de manera que un extremo es mucho más largo que el otro, una carga que reposa sobre el extremo corto puede levantarse con muy poco esfuerzo, apretando sobre el extremo largo; porque hay una proporcionalidad inversa entre la fuerza requerida y la longitud de la palanca. Impresionado por su descubrimiento, Arquimedes exclamó: “¡Denme un punto fijo, y moveré el mundo entero!” – De verdad, si uno tuviera una palanca lo suficientemente grande, podría desviar todo el globo terráqueo. El único problema es: ¿dónde puedo apoyar la palanca? Este “punto fijo” no puede estar en la tierra misma; tiene que estar afuera de ella.

Esto lo podemos comparar con el intento del hombre de encontrar valores absolutos, empezando consigo mismo: es como el intento de mover la tierra, apoyándose en ella misma. ¡Esto no puede resultar! Así como necesitamos un punto fijo fuera de la tierra para moverla, así necesitamos un punto de referencia fuera de nosotros mismos para poder llegar a valores absolutos. Solo la revelación de Dios nos da este “punto fijo” donde podemos apoyarnos.

Puesto que los griegos y romanos no conocían a un Dios infinito, no tenían este “punto fijo”. Como dice Schaeffer: “(Los romanos) no tenían ninguna base satisfactoria para su pensamiento. Ellos no conocían nada que hubiera sido lo suficiente grande, o que duraría el tiempo suficiente, para servir como punto de referencia para su pensamiento o su vida. Por tanto, su sistema de valores no era lo suficientemente fuerte para soportar las cargas de la vida, sea en el ámbito individual o en la sociedad.”

Por esta misma razón, los romanos no conocían valores y verdades absolutos. Puesto que su cosmovisión empezó con el hombre y no con el Dios absoluto, ellos conocían solamente valores y verdades establecidos por hombres. Pero los hombres pueden fallar, pueden contradecirse, o pueden cambiar su opinión. Los hombres no son infinitos ni eternos; los hombres son finitos. Por eso, las verdades establecidas por hombres no pueden ser absolutos, y no pueden ser eternos. Esto se parece mucho a la situación actual, donde el humanismo está ganando más y más influencia, y las verdades y los valores se consideran relativos.
Empezando con lo finito, nunca se puede llegar a lo infinito. (Un número finito, no importa cuántas veces es multiplicado por sí mismo, nunca llega a ser un número infinito.) No podemos mover la tierra entera con una palanca, mientras intentamos apoyar la palanca en la misma tierra.

Alrededor del tiempo de Jesús, los romanos intentaron establecer un valor “absoluto” en la persona del emperador (César): el emperador empezó a ser adorado como un dios. (¿Nos recordamos de Nimrod?) Más tarde, esta adoración al emperador (y el ofrecer sacrificios en adoración a él) fue obligatorio en todo el Imperio Romano.

Esta fue una de las razones por qué los cristianos fueron perseguidos en el Imperio Romano. Schaeffer describe el conflicto entre el Imperio Romano y los cristianos en dos puntos:

1. Los cristianos tenían un Dios único y absoluto. El Imperio Romano toleraba muchas religiones diferentes: cualquier forma de religión era permitida, mientras uno adoraba también al emperador. Los seguidores de casi todas las otras religiones no tenían ningún problema con ello, porque sus religiones tenían solo verdades relativas. Entonces podían seguir adorando a sus dioses, y añadir al emperador como un dios más. Pero el Dios cristiano es absoluto; por eso los cristianos se negaron a adorar al emperador. Esto fue considerado traición contra el emperador y el Estado.

2. Los cristianos tenían valores y verdades absolutos. – “Ninguna autoridad totalitaria, ningún estado autoritario puede tolerar a aquellos que poseen una norma absoluta según la cual juzgan a este Estado y sus actos. Los cristianos tenían una tal norma absoluta en la revelación de Dios. Puesto que ellos tenían una norma absoluta, de vigencia universal, y juzgaron según esta norma no solamente la ética personal sino también el comportamiento del estado, por tanto, ellos fueron considerados como enemigos de la Roma totalitaria y fueron echados ante las fieras.”

Aquí vemos claramente el conflicto entre una cosmovisión que empieza con el hombre (la cosmovisión griega y romana), y una cosmovisión que empieza con Dios (el cristianismo).


El Imperio Romano decaía más y más, en cuanto a su cultura y su moral. Schaeffer dice: “La caída de Roma no se debía a fuerzas externas como por ejemplo la invasión de los bárbaros. Roma no tenía ninguna base interior suficiente; los bárbaros solamente completaron la caída, y Roma se convirtió en una ruina.”

Un aspecto de esta decadencia me parece muy importante: “Cuando la economía empezó a decaer, con una inflación fuerte y un gobierno lujoso, el señorío del estado se volvió cada vez más autoritario para contrarrestar la apatía. Puesto que nadie más estaba dispuesto a trabajar voluntariamente, el estado tuvo que intervenir mucho más, y se perdieron las libertades personales. Por ejemplo, se promulgaron leyes que obligaban a los campesinos pequeños a quedarse en su tierra.”

Este es un tema de mucha actualidad: Aun entre cristianos, la mayoría cree hoy en día que es tarea del Estado, ayudar a los pobres, construir hospitales y escuelas, y “crear trabajo”. La Biblia no nos da ninguna indicación de que esto fuera tarea del Estado. Durante casi toda la historia, fueron la iglesia y personas privadas que asumieron estas tareas. El “Estado de ayuda social”, al final de cuentas lleva al totalitarismo: Si espero que el Estado me provea trabajo, entonces pierdo mi libertad en cuanto al trabajo, y me convierto en un esclavo del Estado. Si espero que el Estado me ayude económicamente, entonces ya no soy libre en la administración de mi dinero. Si espero que el Estado provea por mi salud, entonces ya no soy libre en la elección de un médico y de un tratamiento. Si espero que el Estado provea escuelas para mis hijos, pierdo el derecho y la libertad de educar a mis hijos; los niños se convierten en propiedad del Estado. Cuanto más disminuye la responsabilidad personal, más aumenta el totalitarismo de parte del Estado.


El profeta Daniel profetizó dos veces acerca de cuatro reinos sucesivos que iban a gobernar antes de la venida del Reino de Dios. (Daniel cap. 2 y cap.7). Estos cuatro reinos son los Babilonios, Persas, Griegos y Romanos. Si la profecía dice que el imperio romano es el último, entonces nosotros nos encontramos todavía en la época del imperio romano. A primera vista, esto parece que no coincide con la realidad actual. Pero los siguientes puntos nos ayudarán a ver que Roma todavía gobierna, en un sentido cultural y de cosmovisión: 

  • Los idiomas que se hablan en toda Latinoamérica (español y portugués), y en gran parte de Europa (incluido el francés, italiano, y otros), son derivados del latín, el idioma del Imperio Romano.
  • La iglesia católica romana ha ejercitado una influencia religiosa y cultural a nivel mundial, desde sus comienzos hasta hoy.
  • Hasta los inicios del siglo XIX, la figura de integración de casi toda Europa Occidental era el emperador alemán, quien a su vez fue coronado por el papa en Roma. Este “Santo Imperio Romano de Nación Germana” terminó solo con la Revolución Francesa y las subsecuentes conquistas de Napoleón.
  • Francis Schaeffer constata que el pensamiento actual y los desarrollos sociales actuales son muy parecidos a lo que sucedió antes de la caída del Imperio Romano antiguo. El dice que “Roma es el antepasado directo del mundo moderno occidental”.

(Nota: Los comentaristas liberales sostienen que los cuatro reinos de Daniel son Babilonia, Media, Persia, y Grecia. Pero esto no coincide con la verdad histórica:
- Nunca existía un reino independiente de los medos.
- El tercer reino de Daniel tiene “cuatro cabezas”, o sea, es repartido en cuatro partes (Dan.7:6), lo que sí sucedió con Grecia, pero no con Persia.
La razón verdadera por qué los teólogos liberales llegan a esta interpretación, es que ellos no creen en la inspiración de Dios para profetizar eventos futuros. Por tanto, ellos alegan que el libro de Daniel fue escrito en el período griego, por un autor desconocido, que describió solamente lo que ya había pasado hasta aquel entonces. Esta interpretación surge de la presuposición errónea de que la Biblia sería solo una obra humana. – Para refutar esta idea, es suficiente señalar que Daniel profetizó también con exactitud el año de la crucifixión de Jesús (Dan.9:25-26). Ningún teólogo se atrevería a decir que el libro de Daniel fue escrito después de la crucifixión.)


Preguntas de repaso
¿Cuál era la característica común de todos los dioses griegos y romanos, en contraste con el Dios verdadero?
¿Qué consecuencias tenía esto para el sistema de valores de aquellas culturas?
¿Cuál fue la razón principal por qué los emperadores romanos perseguían a los cristianos?
¿Por qué podemos decir que en cierto sentido nos encontramos todavía en el imperio romano?

Para reflexionar más:

Menciona algunas áreas de la sociedad actual, donde los valores absolutos del cristianismo van en contra de las normas de la sociedad y del Estado.


Cosmovisión católico romana

Durante la Edad Media, la cosmovisión dominante en Europa fue la cosmovisión católico romana. Analizaremos algunos aspectos básicos de esta cosmovisión:

- En el primer siglo, era claro que los apóstoles eran la autoridad suprema de la iglesia en la tierra, y sus enseñanzas eran la medida de la verdad. Pero cuando los apóstoles ya no estaban, ¿quién iba a ejercer la autoridad? Al inicio parece haber sido claro que la máxima autoridad la tenían las Sagradas Escrituras, porque allí estaba la enseñanza autoritativa de los profetas antiguas y de los apóstoles. Nadie podía enseñar algo diferente de las Escrituras; cada líder en la iglesia tenía que someterse a lo que dicen las Escrituras. (Esto corresponde a la cosmovisión que empieza con Dios: El hombre depende de la revelación de Dios para conocer la verdad.)
Pero pronto surgió otra corriente que puso la autoridad en líderes humanos. Según ellos, el oficio de los apóstoles debía continuar en sus sucesores (sucesión apostólica). Estos sucesores (los obispos) debían tener la misma autoridad como los apóstoles. Más tarde se dijo también también el obispo de Roma era el sucesor del apóstol Pedro, y por tanto debía tener autoridad sobre los otros obispos. (Por lo menos hasta la mitad del siglo III, casi todos los escritores cristianos y “padres de la iglesia” se opusieron a esta idea.)

Nota: La idea de que el obispo de Roma sería sucesor de Pedro, tiene muy poco apoyo histórico en los primeros siglos. La Biblia ni siquiera menciona alguna presencia de Pedro en Roma (excepto si interpretamos “Babilonia” en 1 Pedro 5:13 como Roma; pero esto ya fue hacia el final de la vida de Pedro). No hay ningún testimonio antiguo de que Pedro hubiera instituido sucesores. Solo a partir del siglo III empiezan a surgir listas de los “obispos de Roma” sucesivos desde Pedro – en un tiempo cuando obviamente algunos círculos ya tenían un interés en defender la idea de que la iglesia de Roma tenía autoridad sobre las otras iglesias. Fue preservada una carta de Clemente de Roma, el tercero en estas listas; esta carta en ninguna parte presenta a Clemente como sucesor de Pedro. Aunque menciona de manera general que los apóstoles instituyeron “obispos”, hay que tomar en cuenta que en el lenguaje del Nuevo Testamento, y aun hasta la mitad del siglo II, la palabra “obispo” es sinónimo de “anciano”. (Vea las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”, No.49) Ningún escritor de los primeros siglos interpreta las palabras de Jesús a Pedro (Mat.16:18-19) como una promesa para sucesores de Pedro; algunos (como Tertuliano) se oponen fuertemente a esta idea.

La idea general detrás de esta enseñanza es la de colocar la autoridad y la verdad en los hombres (la iglesia), en lugar de la revelación de Dios. La enseñanza de la infalibilidad del papa fue proclamada muy tarde en la historia (1870); pero muchos siglos antes ya se creía en la infalibilidad de la jerarquía de la iglesia, y de los concilios; y antes en la infalibilidad de la iglesia en conjunto. Esto corresponde a la cosmovisión que empieza con el hombre; “el hombre (por pertenecer a la iglesia) puede saber la verdad”. (Una de las razones por qué Lutero fue condenado por la iglesia, fue su dicho: “Aun los concilios pueden equivocarse.” Lutero fue consecuente en poner las Escrituras por encima de toda autoridad humana.)

- De alllí viene también el de la iglesia católica. El creyente católico tiene acceso a Dios solo por medio del sacerdote – una autoridad humana tiene que interponerse entre él y Dios. No puede confesar sus pecados directamente a Dios; tiene que confesarlos al sacerdote. No puede ser bendecido directamente por Dios; tiene que recibir la bendición del sacerdote. No puede comprender la Biblia por sí mismo; tiene que comprenderla según la interpretación del sacerdote. (Vea en cambio 1 Tim.2:5.) Y aun donde se le permite al “laico” rendir algún servicio a Dios por sí mismo, siempre tiene que ser en la forma aprobada por la jerarquía.

- Podemos decir que en la cosmovisión católico romana, la iglesia misma es el valor absoluto. Aunque en la teoría la iglesia se fundamento sobre Dios, sobre Cristo y sobre las Sagradas Escrituras; en la práctica la iglesia puede proclamar de manera “infalible” doctrinas que contradicen las Escrituras, sobre la base de que son “parte de la tradición de la iglesia” y que estén “implícitas” en las Escrituras. (Pregunta: ¿Podrían las Escrituras enseñar “implícitamente” algo que contradicen explícitamente?). Entonces, en la cosmovisión católico romano, la revelación de Dios es relativa, y la iglesia es absoluta. (Esto se refleja también en el dicho conocido: “Fuera de la iglesia no hay salvación.” – la salvación ya no es por Cristo solo, sino por Cristo, representado por la iglesia católica.)

- De allí podemos comprender que en la Edad Media, la iglesia católica se esforzaba por dominar todas las áreas de la sociedad. La iglesia dominaba sobre la política y los gobiernos, la educación, la ciencia, la ayuda social, etc.
Según la interpretación católica, el milenio (el reino de Cristo durante mil años en la tierra, Apoc.20:1-6) es la época actual, la época de la iglesia. La iglesia católica romana, como institución, sería encargada de ejecutar el gobierno de Cristo en la tierra. Bajo esta perspectiva, se comprende que la idea católico romana acerca del gobierno tiene que ser totalitaria – la iglesia tiene que dominar la sociedad totalmente; porque lo que está fuera del dominio de la iglesia, estaría fuera del dominio de Cristo.
Entonces, durante muchos siglos, la sociedad europea se identificaba a sí misma con el reino de Cristo. Por supuesto que esto era una gran ilusión. Aunque se practicaban muchas ideas cristianas, la iglesia se había metido en campos que no le correspondían, y eso mismo corrompió a la iglesia. La jerarquía vivía en grandes lujos, mientras la mayoría de la población era pobre. Los papas se dedicaron a intrigas políticas y guerras, igual como lo hacían los gobernantes mundanos. Muchos líderes de la iglesia vivían en fornicación. Grandes partes de la población eran ciegos frente a la corrupción de la iglesia, porque su dominio era total y no existían alternativas.

- Otra característica de esta cosmovisión es la separación entre el “mundo religioso” y el “mundo secular”. Francis Schaeffer señala como este cambio se expresó en un cambio del estilo artístico:

“La pintura romana era llena de vida. También el arte temprano del cristianismo era lleno de vida. En las paredes de las catacumbas encontramos figuras simples, pero muy realistas. … representaban a los hombres como hombres verdaderos en un mundo verdadero. … Líderes como Ambrosio de Milán y Agustín enfatizaban un cristianismo verdadero, bíblico.
Más tarde, la iglesia se alejó más y más de la enseñanza de las Escrituras, y esto fue acompañado por un cambio en el arte. Hubo una transición desde el realismo naturalista hacia una preferencia por lo fantástico e irreal. Hacia el fin del siglo VI se habían abandonado los últimos vestigios del realismo. El arte bizantino se caracterizaba por mosaicos y retratos formalistas, estilizados y simbólicos. Lo positivo consistía en que estos artistas hicieron sus obras como un testimonio cristiano para el público. Pero tenemos que evaluar como negativo el hecho de que ellos, en su concepto de espiritualidad, dejaron de un lado la naturaleza y no reconocieron el significado de lo humano.
… los hombres no fueron representados como verdaderos hombres, sino solamente como símbolos. … La representación de la naturaleza fue abandonada, y el elemento vivo humano fue eliminado.”

Podemos decir que esta separación entre “lo natural” y “lo espiritual” es una influencia del dualismo platónico, que mencionamos antes.

Siguiendo esta línea, podemos observar que durante toda la Edad Media hubo una separación entre el “mundo religioso” y el “mundo secular”. Si alguien quería ser realmente “espiritual”, tenía que separarse físicamente del “mundo secular” y retirarse en un monasterio. Por el otro lado, las personas del “mundo secular” no veían ninguna necesidad de ser espirituales ellos mismos: los monjes oraban “por ellos”, estudiaban la Biblia “por ellos”, y llevaban una vida de virtud “por ellos” – entonces las personas “seculares” ya no necesitaban hacer todas estas cosas. Así, la vida y el pensamiento de la gente fueron divididos en una “esfera religiosa” y una “esfera secular”. La religiosidad estaba separada de la vida diaria, y la Palabra de Dios no tenía nada que decir para la vida diaria y profesional. Ya vimos en la introducción que la Reforma empezó a romper con este dualismo falso, y empezó a aplicar nuevamente la Palabra de Dios a todas las áreas de la vida y de la sociedad. Pero este concepto ha vuelto a perderse en la mayoría de las iglesias evangélicas modernas; por lo cual tenemos muchos “cristianos convertidos” que pasan completamente por alto la Palabra de Dios en lo que se refiere a su vida diaria, sus estudios y su profesión.

- Un último aspecto también tiene que ver con una influencia humanista (o sea, de una cosmovisión que empieza con el hombre en vez de Dios): La cosmovisión católico romana considera al hombre como “no completamente caído”.
Schaeffer menciona como ejemplo a Tomás (1225-1274), uno de los teólogos y filósofo más influenciales:
“Aquino creía que el hombre se había rebelado contra Dios y por eso había caído; pero su entendimiento de la caída era incompleto. El pensaba que la caída había afectado solamente una parte del hombre. Según su idea, la voluntad humana estaba caída y corrompida, pero el intelecto humano no. Por tanto, los humanos pueden confiar en su propia sabiduría humana, y por tanto eran libres para mezclar las enseñanzas de la Biblia con las enseñanzas de los filósofos no cristianos.”

Este concepto tenía dos consecuencias. La primera es que se cree que el hombre tiene dentro de sí la capacidad de salvarse (o por lo menos, de pensar o desear lo bueno, y así encontrar a Dios). Esto lleva a la idea de la salvación por obras: Si el hombre puede contribuir algo a su propia salvación, ¡por supuesto que tiene que hacer todo lo que puede!

La segunda consecuencia es la que menciona Schaeffer: La enseñanza cristiana fue mezclada con enseñanzas de filósofos paganos. Tomás Aquino dio a Aristóteles la misma autoridad como a la Biblia. Entonces, la teología empezó a dar igual valor al razonamiento humano, como a la revelación divina. Y a lo largo de la historia vemos que el catolicismo romano tiene siempre una tendencia hacia el sincretismo (la mezcla de diferentes religiones).

El apóstol Pablo también usó de vez en cuando una cita de un filósofo o poeta griego; y algunos escritores de los primeros siglos hacían lo mismo. Pero hay dos grandes diferencias:
- Nunca citaron a estos autores paganos como “autoritativos”; solo usaban sus dichos para ilustrar algún punto de la enseñanza cristiana.
- No permitieron que su pensamiento fuera influenciado por estos autores paganos; “examinaban todo y retenían lo bueno”. En las palabras de Glenn Martin: Estos cristianos tempranos sabían muy bien lo que creían, y por qué lo creían; y también sabían muy bien lo que no creían, y por qué no lo creían. Tenían una cosmovisión cristiana firmemente establecida, y por tanto no fueron desviados al leer literatura pagana.

Como señala Schaeffer, en la Edad Media, la situación fue muy diferente. La fe cristiana estaba debilitada; la gente se apoyaba sin cuestionar en las tradiciones de la iglesia, pero no examinaban la verdad por sí mismos. Ya se habían abierto para elementos de una cosmovisión que empieza con el hombre en vez de Dios. Entonces, cuando los cristianos de la Edad Media empezaron a exponerse a la filosofía griega, muy pronto su cosmovisión se volvió más griega que cristiana.

Aquí se trata otra vez una pregunta de mucha actualidad: ¿Puede un cristiano exponerse a la erudición pagana, o sea, la educación secular? La respuesta se puede resumir así: Depende de cuán fuerte es su fe. Por eso, el apóstol Pablo no comprometió su fe al usar citas de autores paganos. Sus convicciones eran lo suficientemente fuertes para leer y usar estas obras sin ser influenciado por ellas. Pero los teólogos de la Edad Media sí fueron desviados por la lectura de filosofía pagana.

El mismo problema se plantea hoy en día. En ciertos círculos evangélicos se enseñaba que los jóvenes no debían ir a las universidades, por el temor (muy justificado) de que allí podrían perder su fe. En consecuencia, hubo una gran escasez de profesionales cristianos. – Otros, en cambio, enfatizan que un cristiano debe recibir una buena educación; pero no examinan el contenido de esta educación, y entonces mezclan su cristianismo con cosmovisiones anticristianas. (Las carreras que son especialmente vulnerables a estas influencias dañinas, son las “ciencias sociales” y “ciencias humanas”: psicología, sociología, antropología, educación, etc.) – La respuesta correcta sería formar a cristianos jóvenes con convicciones fuertes; en otras palabras, con una cosmovisión cristiana bien arraigada. Entonces estos cristianos fuertes deberían ser animados a estudiar carreras universitarias. (Cada cristiano joven debería estudiar y asimilar los principios de una cosmovisión cristiana, antes de ingresar a un estudio secular.)

Además, deberíamos tener mucho más temor en cuanto a la escuela primaria y secundaria. Un niño o adolescente se deja todavía influenciar mucho más, y no tiene el discernimiento suficiente para distinguir entre un pensamiento cristiano y uno que es solo pseudo-cristiano. ¡Pero la cosmovisión humanista y anti-cristiana se introduce en los niños desde los primeros años escolares! Allí habría mucho más razón de proteger a nuestros hijos y velar para que reciban una educación cristiana.


Preguntas de repaso:
¿Cuál es el valor absoluto de la cosmovisión católico romana?
¿Qué consecuencias tenía esta cosmovisión en la religión, la sociedad y la política de la Edad Media?
¿Cómo se expresó el dualismo en el arte, y en la cosmovisión, de la Edad Media?
¿Cuál problema surgió del concepto de la Edad Media en cuanto a la relación entre iglesia y estado?
¿Qué es necesario para que un cristiano pueda exponerse a la educación secular sin sufrir daño espiritual?

 

El fin de la Edad Media es marcado por dos movimientes muy diferentes, pero ambos en oposición contra la cosmovisión de la Edad Media: el humanismo y el Renacimiento por un lado, y la Reforma por el otro lado.

Podemos decir que el humanismo y el Renacimiento fue un “regreso al hombre”, en contra de la espiritualidad alejada del mundo que prevalecía en la Edad Media. Y la Reforma fue un “regreso a Dios”, en contra de los elementos humanistas que se habían mezclado con el cristianismo católico romano.

Hemos mencionado que Tomás Aquino introdujo nuevamente el pensamiento de Aristóteles. Con esto, el pensamiento del fin de la Edad Media empezó a alejarse del énfasis exagerado en lo espiritual que había tenido antes. Aristóteles había descrito muchas observaciones de la naturaleza, de animales y plantas. Así la filosofía volvió a prestar atención a las cosas materiales. (Esto podría haber sido un desarrollo positivo, si las cosas materiales se consideraban como creación de Dios, creadas para Su gloria.) De allí surgió el Renacimiento.

El nombre “Renacimiento” indica, sobre todo, la idea de hacer “renacer” la cultura griega y romana de la antigüedad. Esa fue una cultura muy dedicada a lo material, a las cosas de este mundo, y al hombre. (Hemos visto como los antiguos griegos y romanos describieron hasta sus dioses como humanos.)
En el arte, el Renacimiento volvió al realismo: En vez de pintar a los hombres solo como símbolos, los artistas del Renacimiento volvieron a pintar a los hombres como hombres verdaderos, y pintaron retratos de personas realmente existentes. También se dedicaron a pintar paisajes, y otros motivos de la naturaleza. Además volvieron a descrubrir la perspectiva, para dar a sus cuadros un aspecto tridimensional – una técnica que había sido olvidada desde de la caída del Imperio Romano.

La gran pregunta es: ¿De qué manera interpretaba el Renacimiento al hombre, y a la naturaleza? Viniendo desde el trasfondo de una filosofía con muchos elementos cristianos, podrían haber interpretado al hombre, y a la naturaleza, como creación de Dios; y podrían haber realizado sus obras de arte para glorificar al Creador. Pero nos recordamos que durante toda la Edad Media existía un fuerte dualismo entre lo espiritual y lo natural. Así como la espiritualidad de la Edad Media se separaba de todo lo material y natural, así también el Renacimiento separaba ahora al hombre, y a la naturaleza, de las cosas espirituales. Entonces, mientras la gente del Renacimiento empezó a valorar nuevamente las cosas creadas, a la vez olvidaba más y más al Creador.

El arte del Renacimiento glorifica al hombre, no a Dios. Los artistas del Renacimiento volvieron a producir, como los antiguos griegos, estatuas muy realistas de hombres y mujeres (y muchos de ellos desnudos). Así expresaron el postulado humanista de que “el hombre es la norma y medida de todas las cosas”. El hombre fue su valor supremo, su “dios”.

Hemos visto que según Tomás Aquino, el intelecto del hombre era “bueno” y no afectado por la caída; y esto dio lugar a los errores del humanismo en el Renacimiento. – tarde, contemporáneo con la Reforma, surgió otra corriente humanista, que algunos llaman “humanismo cristiano”. Su representante más conocido fue Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Erasmo incluía dentro del “Renacimiento” al cristianismo temprano (por fin, el cristianismo también fue una influencia importante en la antigua Roma). Por tanto, Erasmo publicó el texto del Nuevo Testamento griego; y Lutero usó este texto para su traducción al alemán.
Erasmo también pensaba en una reforma de la iglesia, pero solo una reforma limitada, eliminando los abusos más sobresalientes. La base de su pensamiento fue humanista, y por tanto Erasmo no pudo imaginarse un regreso radical a la iglesia original, únicamente con la Palabra de Dios como guía.
En cuanto al hombre, Erasmo tenía una idea similar a la de Tomás Aquino. Solo que Erasmo buscaba el “núcleo bueno” del hombre no en el intelecto, sino en la voluntad. Según Erasmo, el hombre, aunque caído, todavía sería capaz y libre de hacer buenas decisiones. El expresó esta idea en un libro con el título: “Del libre albedrío”; al cual Lutero contestó tajantemente con otro libro, titulado “Del siervo albedrío – Que el libre albedrío es una nada.”


Un problema filosófico muy discutido hacia el fin de la Edad Media fue la relación entre “los universales” y “las cosas particulares”. (A veces se llamaba también “el conflicto entre naturaleza y gracia”.)

Francis Schaeffer lo resume de la siguiente manera:

Gracia, lo superior:
Dios el Creador; el cielo y las cosas celestiales; lo invisible y su influencia sobre la tierra; la unidad o los universales o lo general, lo que provee un significado para la existencia y la moral.


Naturaleza, lo inferior:
Lo creado; la tierra y las cosas terrenales; lo visible y lo que suicede normalmente en el universo condicionado por causa y efecto; lo que hace el hombre como hombre en la tierra; la diversidad o las cosas particulares, o las acciones particulares de los hombres.

Se puede describir también como la tensión entre Platón y , como fue ilustrado gráficamente por Rafael en su cuadro “La escuela de Atenas”. Citamos nuevamente la descripción de Schaeffer:

“Rafael representó a Platón con un dedo señalando hacia arriba; esto significa que él señala hacia los ideales absolutos. Al contrario, a Aristóteles le representó con los dedos bien separados señalando hacia la tierra. Con esto quiso decir que Aristóteles enfatizó lo particular. Con “lo particular” queremos decir las cosas concretas a nuestro alrededor: una silla es una cosa particular, al igual como cada molécula que compone la silla. Cada persona también es un particular – ¡entonces usted también!”Entonces, con introducir el pensamiento de Aristóteles, Tomás Aquino introdujo un nuevo énfasis en las “cosas particulares”. Ahora viene el problema: Observando solo las cosas particulares, ¿cómo podemos llegar a “universales”? ¿Cómo podemos llegar a un principio unificador que dé sentido y significado a las cosas particulares?
La respuesta es que simplemente no podemos. Empezando con lo finito, nunca llegaremos a los infinito. Empezando con lo relativo, nunca llegaremos a un absoluto. Empezando con el hombre, nunca llegaremos a la verdad de Dios.

Lo podemos ilustrar con el siguiente gráfico:

Estas son algunas “cosas particulares”. Podemos describir su forma, su tamaño, su color. Pero observándolos así, uno por uno, no encontramos ningún significado en ellos. Es que nos falta la idea “universal”, el marco de referencia, dentro del cual colocar estas cosas particulares. Solo observando las cosas particulares, no podemos decir cuál es este marco de referencia.

Pero cuando añadimos el marco de referencia correcto, veremos como éste da significado a nuestras cosas particulares:

(Pauta: No te fijes en las partes coloradas; fíjate en las partes que quedan en blanco, y podrás distinguir unas letras.)

Este concepto será importante más adelante, cuando estudiaremos el racionalismo y el existencialismo.


La última consecuencia del humanismo es el pesimismo

Francis Schaeffer ilustra en el ejemplo de Leonardo da Vinci (1452-1519), que este énfasis en el hombre y en las cosas particulares, lleva finalmente al pesimismo y la desesperación:

“A Leonardo se le reconoce como el primer matemático en el sentido moderno. Sus conocimientos de la matemática no eran solamente abstractos, sino él los aplicó a todo tipo de problemas técnicos. Con su genio se dio cuenta de que al acercarse a las matemáticas de forma humanista, uno se queda estancado en la esfera de lo particular. Cuando el hombre parte de sí mismo y pasa de manera lógica y racional por el campo de la matemática, nunca llegará a lo general; solo encontrará fenómenos aislados y no podrá darles sentido alguno; por tanto, no llegará más allá de la pura mecánica. Al perseguir este pensamiento, Leonardo llegó hasta el punto donde se encuentra nuestra generación hoy: Todo, incluso el hombre mismo, es una máquina.
Al reconocer esto, Leonardo pensó que quizás el pintor, como persona sensible, podría encontrar un significado. Entonces intentó pintar “el alma” – no el alma en el sentido cristiano, sino “lo general”, “lo absoluto”. … Pero nunca logró pintar “lo general” desde una base humanista – igual como el matemático no pudo hallar “lo general” desde una base humanista. Leonardo, el hombre humanista (que solo tenía a sí mismo como base) fracasó como matemático y como artista en el intento de representar lo general, basado en la observación de lo particular. Los humanistas estaban firmemente convencidos de que el hombre, basándose en sí mismo, era capaz de resolver cualquier problema. El humanista decía: “Puedo hacer todo lo que quiero; solo denme tiempo hasta mañana.” Pero Leonardo, el pensador brillante, reconoció al fin de su vida la derrota venidera del humanismo.
La teoría de Leonardo no se pudo aplicar a la práctica. Ni en la matemática ni en la pintura pudo él encontrar un sentido o un principio general. En su vejez, cayó en profunda desesperación. Como piensa el hombre, así es él – y el humanismo ya había demostrado que su conclusión natural es el pesimismo. ¡Podríamos decir que fuimos a visitar la Florencia del Renacimiento, y encontramos allí al hombre moderno!”


Preguntas de repaso:
¿Cuál fue el lado positivo del Renacimiento (y por qué fue positivo, desde un punto de vista Bíblico)?
¿Cuál fue el desarrollo negativo que tomó el Renacimiento?
Explica en tus propias palabras: ¿Qué son “universales”, qué son “cosas particulares”, y cuál fue el énfasis diferente que Platón y Aristóteles dieron a cada uno de ellos?
¿Por qué la conclusión natural del humanismo es el pesimismo? (Nota que tiene que ver con los conceptos de “universal” y “particular”.)

Fuente: 

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia1.htm

 

About these ads

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Horacio R. Piccardo
    feb 03, 2009 @ 03:29:34

    Estimado Paulo,
    Estuve revisando por arriba sólo tu blog, y tu “historia de las cosmovisiones”. Como estoy trabajando en el tema, me detuve un poco en ellas, y me saltó a la vista un punto, por lo cual sugiero que leas:
    Mondolfo, R. (1971). El infinito en el pensamiento de la antigüedad clásica. Buenos Aires, Argentina: EUDEBA.
    ¿Y la segunda parte?
    Bendiciones
    Horacio

  2. pauloarieu
    feb 03, 2009 @ 15:17:55

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.893 seguidores

%d personas les gusta esto: