No seas como los 56

No seas como los 56.

31 de agosto

“Entre estos jóvenes se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran de Judá.” Daniel 1:6

La elite de los jóvenes del pueblo de Israel había sido llevada cautiva a Babilonia. Eran los adolescentes de la familia real y de la nobleza. Lo mejor de la juventud de Israel fue lo que seleccionó Nabucodonosor para formar parte de su grupo principal de consejeros.
Y el rey de Babilonia los pone a prueba para ver como se adaptaban a sus nuevas responsabilidades.

Dentro de este grupo estaban estos cuatro muchachos. Todos provenían del mismo origen, de la misma clase social, de la misma cultura. Todos conocían muy bien las exigencias de Dios. Dicen los historiadores que este grupo era como de 60 jóvenes. Y a todos ellos, Nabucodonosor les asignó una ración de la comida del rey y un instructor para capacitarlos.

Tenían una oportunidad única en la historia. En lugar de ser esclavos, si aprobaban el examen, podrían ser ejecutivos del reino, tener algún cargo importante, rodearse de influencias y tener un buen pasar. A diferencia de todo el resto del pueblo, estos jóvenes tenían la oportunidad de lograr un futuro mejor.

De este grupo de 60 jóvenes, solo 4 eligieron no contaminarse con la comida del rey, y mantenerse puros. Era una decisión casi suicida. Ellos eran casi niños, y se estaban revelando contra el sistema más
poderoso de la tierra. No solamente podrían perder la oportunidad de lograr un futuro prometedor. Ellos se estaban jugando la vida, por un tema de la comida.

¿Sabes que se sabe de los otros 56 jóvenes? NADA. Aquellos que se adaptaron al sistema, que trataron de ser más abiertos y acomodarse, pasaron por la historia sin dejar rastros, se ahogaron en la mediocridad de la conveniencia.

Solo los cuatro jóvenes que decidieron no comer de la comida del rey, tuvieron éxito, poder, y victoria. Pero no lo obtuvieron por la comida que comieron. Su éxito fue consecuencia de su respeto y temor de Dios. Más allá de las comidas que estaban prohibidas, ellos deseaban agradar a su Dios.

Hoy también tenés que elegir. Tenés que vivir en contra del sistema más poderoso del planeta. Dios te está pidiendo que seas santo y el sistema de este mundo quiere envolverte en la seducción del pecado. Vos tenés que elegir como vivir. La mediocridad y la conveniencia te alejan de Dios. Marcá la diferencia. Viví santo.

REFLEXIÓN – No seas como los 56.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

¿Estamos predestinados?

No nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.
1 Tesalonicenses 5:9

Dios… soportó con mucha paciencia los vasos de ira… y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.

Romanos 9:22-23

¿Estamos predestinados?

La palabra destino, utilizada frecuentemente, oculta cierto malestar en forma de excusa: –Es mi destino, no es mi culpa.
Es cierto que el hombre no tiene poder para dirigir los acontecimientos que debe vivir, pero es responsable de conducirse correctamente a través de lo que le sucede. No es un títere o robot manipulado contra su voluntad. El destino no es inevitable y ciego. Cuando la Biblia habla de “predestinación” da a entender que Dios conoce todo de antemano. Sabe lo que va a influir en el curso de mi existencia y de qué manera me voy a comportar en tal o cual circunstancia. Por ejemplo, Él sabe si voy a aceptar el don que me hace en la persona de Jesucristo, su salvación y la vida eterna, o si prefiero volverle la espalda y merecer su ira. Sin embargo, soy yo el que tiene la responsabilidad de escoger. Mi orgullo me impele a resistir a Dios, pero su amor me impulsa a aceptar a Jesús como Salvador.
Si rehúso ese don de tan gran valor, sufriré las consecuencias: el juicio eterno a causa de mis pecados. Si lo acepto, sumergido por su amor, sólo podré decir: soy salvo por su gracia; pues la salvación es un “don de Dios”.
El cristiano tiene un destino: un hermoso porvenir en la presencia de Dios, la felicidad eterna en la “casa del Padre”.


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Ateos Modernos: Nueva Arma en Afganistán

Ateos Modernos: Nueva Arma en Afganistán

Misión: Convencer al Talibán y Al Qaida de que Alá no existe

Autor:Anónimo

Islamabad, Setiembre 1, 2008 (Reuters)

Las fuerzas aliadas en Afganistán han anunciado un plan para infiltrar las zonas en conflicto de Afganistán y Pakistán con fuerzas especiales integradas por Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Sam Harris, y otros ateos de la “nueva ola”. A este grupo, llamado AAA (Ateos al Ataque) se le unirá un número de filósofos existencialistas franceses, miembros de la brigada Jean Paul Sartre.

La misión de estos será destruir la moral de los militantes del Talibán y Al Qaida al probarles que Alá no existe. El regimiento AAA tendrá como objetivo principal organizar conferencias en las cuales Dawkins y Hitchen concentrarán sus esfuerzos en demostrar que si Alá existiera, éste sería un dios muy cruel ya que permite que todos los afganos nazcan con cara de terroristas, sumidos en la pobreza y con un olor a sobaco insoportable.

Sam Harris, que ha probado ser el más agresivo y burlón de los tres, disertará sobre la repugnante costumbre de beber orines de camello aconsejada por Mahoma a sus seguidores. La disertación, titulada ¿Pichí o no pichí? That is the question, por seguro despertará el rechazo de las poblaciones tribales del área hacia la religión del islam (y sin duda a los orines de camello).

Finalmente, los tres cancerberos del ateísmo moderno intentarán destruir  definitivamente al islam con su teoría “Traseros bien pateados”, la cual sostiene que si Alá realmente existiera los judíos no hubieran derrotado  vergonzosamente a los árabes cada vez que quisieron invadir Israel.

A su vez, los integrantes del temido escuadrón Jean Paul Sartre, conocidos también como los “Chartreuse Berets”, serán infiltrados para difundir desaliento, plantar dudas y confundir al enemigo.

La primera misión de esta experimentada brigada francesa será la de establecer varios café concerts  en puntos estratégicos de las montañas. Allí se beberá café, rodajas de queso camembert, se fumará y se hablará animadamente de la absurda naturaleza de la vida y del terrible aislamiento del hombre en el universo.

Estos soldados intelectuales será acompañados por mujeres despampanantes, las cuales infundirán mas frustración y descontento en el enemigo al introducir su lengua en los oídos de los filósofos cada cinco minutos. Mientras que hacen esto, por supuesto que darán la impresión o tendrán un aire de ser inalcanzables y remotas para los locales que visiten los cafés.

El líder del escuadrón, coronel Marc-Ange Belmondo, informó ayer de su confianza en el éxito de la misión. Belmondo, un graduado de la Sorbona de aspecto descuidado y vestido con un rompeviento negro, encendió un cigarrillo, y luego de una bocanada de humo larga, dijo: “El Talibán se encuentra atrapado dentro de una falacia lógica de dimensiones ridículas. Alá no existe y puedo probarlo. ¡Quita tu lengua de mi oído, Juliette, estoy hablando!”.

Marc Ange se propone también entregar su desapasionada tesis en el tema del nauseabundo pero inescapable libre albedrío del hombre, con referencias especiales a la obra de Foucault, los filmes de Alfred Hitchcock y la existencia de George W. Bush, lo que el llamó “la más grande de todas las absurdidades humanas”.

Sin embargo, varias agencias humanitarias rápidamente denunciaron la operación como inhumana, señalando que los efectos secundarios de los cigarrillos fumados por los comandos franceses podrían causar estragos entre los civiles de la zona.

Hasta anoche se especulaba que los británicos podrían contribuir al esfuerzo arrojando en paracaídas al profesor Stephen Hawking para propagar en Afganistán su teoría non-teísta sobre la creación del universo. El Dr. Hawking no fuma, lo que podría aplacar la protesta de las organizaciones humanitarias.

Información de último momento implica que el pensador ateo argentino, Ladislao Vadas podría unirse a la misión. Vadas acaba de finalizar la traducción al idioma pérsico de sus libros “Razonamientos Ateos”, “El Origen de las Creencias” (donde no explica el origen de su propia creencia), y su reciente obra, “Che boludo que creés en Alá”. Con la venta de este material, Vadas espera asestar un golpe mortal a la religión islámica. <>

SEOL

SEOL

Palabra hebrea que designa el lugar adonde van los muertos (Dt 32.22; Is 14.9, 11, 15). No es el destino solamente de los perdidos, sino el estado intermedio de todos los muertos. La muerte en el Antiguo Testamento lleva consigo el sentido de entrar en un lugar de sombra (Job 38.17), donde el hombre ya no tiene fuerza (Sal 88.3, 4), y donde está olvidado (Sal 88.5). No obstante, los habitantes del Seol tienen conciencia y reciben a los nuevos muertos que entran en el lugar (Is 14.9). El equivalente griego es Hades, palabra con que se traduce Seol en la Septuaginta.

En algunos pasajes bíblicos parece que el Seol es el lugar adonde van los condenados, en contraste con el cielo. Amós 9.2 dice: «Aunque cavasen hasta el Seol … y aunque subieren hasta el cielo». Job 11.8 y Sal 139.8 repiten la misma idea. Sin embargo, estos pasajes no hacen una distinción escatológica de los distintos destinos de los muertos, sino que indican los puntos geográficos opuestos en la dimensión vertical que imaginaba la mentalidad humana de la época (en aquel entonces se conceptuaba la ubicación del Seol como la parte baja de la tierra). Equivale a la oposición horizontal de «oriente y occidente» (Sal 103.12).

Ciertamente algunos textos indican que los malos van al Seol como castigo (Sal 9.17; 55.15; Pr 23.14), pero esto tal vez se explica por la doctrina bíblica de que la muerte es resultado del pecado (Ro 6.23). Parece que el castigo en sí no es ir al Seol sino morir y entrar en el Seol prematuramente.

Se debe distinguir el uso figurado del Seol en muchos pasajes como Sal 116.3 («Me encontraron las angustias del Seol») y Jonás 2.2 (donde el Seol equivale al vientre del pez).

Hay varios sinónimos de Seol en el Antiguo Testamento: «abismo» (Is 14.15), «sepulcro» (Sal 88.4), «Abadón» (Job 26.6), «lugar de corrupción» (Sal 16.10). Ninguno de estos pasajes requiere la interpretación de que sea lugar de castigo.

Es de notar que el Antiguo Testamento no da enseñanza clara sobre las condiciones en el Seol, tampoco acerca de castigo ni de corona. Sin embargo, Dahoad (Psalms III, Anchor Bible, pp. 304–305) sugiere que se encuentra los inicios de la doctrina del infierno en textos como Sal 140.10; Job 15.30; 20.26.

En la literatura judaica posterior al Antiguo Testamento, vemos el desarrollo de la idea de que el Seol está dividido en dos partes, una para los justos y otra para los injustos, dentro del mismo estado preliminar al destino final (Enoc 22.1–14). Es posible que Dn 12.2 refleje este mismo concepto, puesto que los muertos que «duermen en el polvo de la tierra» posteriormente «serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua».

Nunca se usa la palabra Seol en el Antiguo Testamento como la morada de Satanás y de los ángeles caídos.

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Sos eterno, ojo.

Sos eterno, ojo.

29 de agosto

“Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.” Eclesiastés 3:11

Nos acostumbramos a vivir el momento. Solo importa el aquí y ahora. A partir del renacimiento, cuando la figura del hombre se volvió más importante que Dios, el ser humano ha ido desplazando a Dios de las
facetas de su vida, hasta casi olvidarse de Él. Cuando mis padres iban al colegio, era habitual tener alguna materia religiosa. Hoy hablar de religión en algunas escuelas de algunos países está expresamente prohibido.

Cada vez, las personas se vuelven menos creyentes, y cada vez proliferan más los que se denominan ateos. Personas que no creen en Dios. Que solo creen en su existencia presente y que piensan que con la muerte todo se acaba. He tenido un amigo extremadamente ateo y evolucionista. Hoy él sigue pensando que la religión es el opio de los pueblos (como dijo Marx), que solo sirve para darles algo de esperanza a las personas fracasadas, a los débiles, a los que no tienen futuro, a los desvalidos.

La religión no es para los exitosos, para los profesionales, para los adinerados, para los hombres de negocios. Estas personas tienen su confianza en sus logros, en sus estudios, en su dinero, en su influencia o en sus contactos. Y eso los aleja aún más de Dios.

Pero Salomón nos deja esta frase, que rebate todo argumento lógico. Dios puso en la mente del hombre el sentido de eternidad, de tiempo infinito, de algo del más allá. Es un pensamiento que el hombre no puede alcanzar a comprender, que excede su conocimiento y por eso trata de negarlo. Porque le da miedo el más allá. Un famoso ateo del siglo XIX,Nietzsche, dijo antes de morir: “La muerte es un salto al vacio”. A pesar que había predicado toda su vida que después de la muerte no había nada, cuando le llegó el momento, había miedo en su mirada. No sabía a que atenerse.

Hay en el corazón del hombre el concepto de eternidad. Porque el hombre es un ser transcendente que tiene un alma que traspasa el umbral de la muerte. Esta vida dura como mucho 90 años, la eternidad no tiene fin. ¡Que podamos estar preparados para enfrentarla de la mejor manera!

REFLEXIÓN – Sos eterno, ojo.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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Mas allá de la fe ciega

Mas allá de la fe ciega

por Paul E. Little
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Es imposible para nosotros saber si Dios existe o cómo es, a menos que El decida revelarse a sí mismo.

Debemos buscar en el horizonte de la historia para ver si hay alguna pista acerca de la revelación de Dios. Hay una pista muy clara. En una obscura villa de Palestina, casi 2000 años atrás, un niño nació en un establo. Hoy, el mundo entero sigue celebrando el nacimiento de Jesús.

El vivió en la oscuridad hasta los 30 años, y entonces empezó un clero publico que duró 3 años. Está destinado a cambiar el curso de la historia.

El era una persona excepcional y siempre nos han dicho ” La gente común lo ha oído gustosamente.

Y, “El habló como Alguien que tiene autoridad, y no como los maestros de leyes” (Mateo 7:29).

Jesús dijo que El era el hijo de Dios.

Pronto fue evidente, sin embargo, que El estaba haciendo aseveraciones preocupantes acerca de El mismo. El empezó a identificarse como algo superior a un reconocido maestro o un profeta. El empezó a decir claramente que El era Dios. El hizo su identidad el punto central de sus enseñanzas. La pregunta mas importante que El le hizo a sus seguidores fue, “Quién dirías que soy yo?” Cuando Pedro respondió y dijo “Tu eres Cristo, el hijo viviente de Dios” (Mateo 16:15-16, Jesús no estaba en shock, tampoco reprendió a Pedro. Al contrario, El lo alabó.

El hizo la afirmación explícitamente, y sus oyentes tuvieron todo el impacto de sus palabras. Nos dicen “Los Judíos trataron de matarlo arduamente; no solo estaba rompiendo el Sabbath, también estaba llamando a Dios, su propio padre, haciéndose El mismo igual a Dios” (Juan 5:18).

En otra ocasión el dijo, ” Yo y el Padre somos uno”. Inmediatamente los Judíos quisieron apedrearlo. El les preguntó por cual buen trabajo querían matarlo. Ellos respondieron, “No te estamos apedreando por tus acciones sino por tu blasfemia, por que tú, un simple hombre, reclama ser Dios” (Juan 5:18).

Jesús claramente reclama atributos que solo Dios tiene. Cuando un hombre paralítico fue bajado del techo deseoso de ser curado por El, El dijo, “Hijo, tus pecados te han sido perdonados”. Esto causó una gran conmoción entre los maestros religiosos, quienes decían en sus corazones, “¿Por qué El habla así?” El esta blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados sino solo Dios?”.

En el momento crítico en el que Su vida estaba al filo de la muerte, el sacerdote más alto le preguntó a El directamente: “Eres tú Cristo, el hijo del Bendecido”.

“Yo soy”, dijo Jesús. “Y tu verás al hijo del hombre sentado a la derecha del Omnipotente y viniendo de las nubes del cielo.”

El sacerdote desgarró sus ropas. “Por qué necesitamos mas testigos?” El pregunto.”Ustedes han oído la blasfemia” (Marcos 14:61-64).

Tan cercana era la conexión con Dios que adecuó una actitud para El mismo con la actitud que tomaba para con Dios. Por lo tanto, conocerse era conocer a Dios (Juan 12:45, 14:9). Creer en El era creer en Dios (Juan 12:44, 14:1). Recibirlo era recibir a Dios (Marcos 9:37). Odiarlo era odiar a Dios (Juan 15:23). Y honorarlo era honorar a Dios (Juan 5:23).

Hablar es fácil. Cualquiera puede reclamar algo…
Pero para Jesús de Nazareth, no fue tan simple.
El tuvo las pruebas que respaldaron sus aseveraciones.

Solo 4 posibilidades.
Cuando encaramos las aseveraciones de Cristo, solo hay 4 posibilidades. El era un mentiroso, un lunático, una leyenda o la verdad. Si decimos que El no era la verdad, estamos automáticamente afirmando una de las 3 posibilidades restantes, nos demos o no nos demos cuenta.

Una posibilidad es que Jesús mintiera cuando dijo que era Dios – en otras palabras, que El sabia que no era Dios, pero deliberadamente engañó a sus oyentes para darle autoridad a sus enseñanzas. Pocos si no es que nadie, sostuvieron esta posición. Incluso aquellos que niegan Su deidad afirman que El era un gran maestro de la moral. Ellos no pudieron darse cuenta que esas 2 afirmaciones son contradictorias. Jesús difícilmente pudo ser un gran maestro de la moral, en el punto mas crucial de sus enseñanzas – su identidad- el era deliberadamente un mentiroso.

Otra posibilidad es que El haya sido sincero pero se mintiera a sí mismo. Hoy en día tenemos un nombre para las personas que piensan ser Dios. Ese nombre es lunático, y ciertamente ese nombre se aplicaría a Cristo si hubiera sido mentiroso en este tema tan importante. Pero veamos la vida de Cristo, vemos que no hay evidencia de anormalidad o desequilibrio como el que vemos en una persona trastornada. En vez de eso, encontramos la mejor compostura bajo presión.

La tercera alternativa es que todo lo que se habla acerca de sus afirmaciones acerca de ser Dios son una leyenda – o sea, que lo que en verdad pasó fue que sus entusiastas seguidores, en el tercero y cuarto siglo, pusieron palabras en la boca de Jesús, palabras que a El le hubiera trastornado oír. De haber regresado, El hubiera inmediatamente repudiado esas palabras.

La teoría de la leyenda ha sido significativamente repudiada por muchos descubrimientos de la arquitectura moderna. Esto ha mostrado que las 4 biografías de Cristo fueron escritas dentro del tiempo de vida de los contemporáneos de Cristo. Tiempo atrás, el Dr. William F. Albright, famoso arqueólogo ahora retirado de la universidad de Johns Hopkins, dijo que no hay razón para creer que alguno de los evangelios fue escrito después del año 70 después de Cristo. Para una simple leyenda acerca de Cristo, en forma de evangelio, para ganar la circulación y para tener el impacto que tuvo, sin ningún pedazo de papel que lo respaldara, es increíble.

Para que esto pudiera pasar tan fantásticamente para alguien de nuestro tiempo que escribiera una biografía de John F. Kennedy y decir que el afirmó que era Dios, por perdonar los pecados de la gente, y por regresar gente de la muerte. Tal historia es tan extraña que nunca despegaría del suelo porque todavía hay demasiada gente viva que conoció a Kennedy. La teoría de la leyenda no es consistente con la fecha de los manuscritos evangélicos.

La única alternativa es que Jesús haya hablado con la verdad.

Desde mi punto de vista, sin embargo, las afirmaciones no significan mucho. Hablar es barato. Cualquiera puede hacer afirmaciones. Ha habido otros que han afirmado ser Dios. Yo puedo afirmar que soy Dios, y ustedes también pueden, pero la pregunta que todos tenemos que responder es, “Qué pruebas tenemos para respaldar tales afirmaciones?”

En mi caso no te tomaría mas de 5 minutos desaprobar mi afirmación. Y posiblemente no tome mucho tiempo para desacreditar la de cualquier otra persona. Pero tratándose de Jesús de Nazareth no es tan simple. El tenía las pruebas que lo respaldaban. El dijo, “Aunque no me crean, crean la evidencia de los milagros, que ustedes aprendan y entiendan que el Padre esta en mí, y yo soy el Padre” (Juan 10:38).

Las credenciales de Jesús.

Primero, su carácter moral coincidió con sus afirmaciones. Muchos internos en asilos afirman ser celebridades o deidades. Pero sus afirmaciones son creídas por sus caracteres. No fue el caso de Cristo. El fue único – como único es Dios.

Jesucristo no tenía pecados. El calibre de su vida fue tal que podía retar a sus enemigos con la pregunta, “Alguien puede probar que soy culpable de algún pecado?” (Juan 8:46). Fue recibido con el silencio, incluso cuando hizo esta pregunta a aquellos que querían señalar faltas es su carácter.

Hemos leído acerca de las tentaciones de Jesús, pero nunca hemos oído de confesiones de pecados por su parte. El nunca pidió perdón, a pesar de que pidió a sus seguidores que lo hicieran. Esta ausencia de cualquier falta moral por parte de Jesús es impresionante.

Cuanto más se acercan hombres y mujeres a Dios, más agobiados están con sus propias faltas, corrupciones y defectos. Entre más cerca se esté de una brillante luz, más nos damos cuenta que necesitamos un baño. Esto es cierto también para mortales ordinarios.

Es también abrumador que Juan, Pablo y Pedro, los cuales fueron entrenados desde la infancia a creer en la universalidad del pecado, todos hablaron de la ausencia de pecado en Cristo: “El no cometió ninguna falta, y ninguna mentira fue encontrada en su boca” (1 Pedro 2:22).

Pilatos, enemigo de Jesús, dijo, “Qué demonios ha hecho él?” El implícitamente reconoció la inocencia de Cristo. Y el centurión romano que presenció la muerte de Cristo dijo, “Seguramente él fue el hijo de Dios” (Mateo, 27:54).

Cristo demostró poder sobre las fuerzas naturales las cuales solo podían pertenecer a Dios, el Autor de esas fuerzas.

El calmó una tormenta de viento y olas en el mar de Galilea. Al hacer esto, el provocó en la gente de la balsa la pregunta: “Quién es El? Hasta el viento y las olas lo obedecen!” (Marcos 4:41) El transformó agua en vino, alimentó a 5000 personas con 5 panes y 2 pescados, dio a una pobre viuda de regreso a su hijo desde la muerte, y trajo de vuelta a la hija muerta de un padre. A un viejo amigo el dijo: “Lázaro, regresa!” y dramáticamente volvió a la vida. Significativamente sus enemigos no negaron este milagro. Sin embargo, trataron de matarlo. “Si dejamos que siga así” ellos dijeron “todos van a creerle” (Juan 11:48).

Jesús demostró el poder del creador por encima de la enfermedad y la muerte. El hizo que el inválido caminara, que el mudo hablara, y que el ciego viera. Algunas de sus curaciones fueron de problemas congénitos no susceptibles a cura psicosomática. La mas impresionante fue la del ciego la cual está descrita en Juan 9. Aunque el hombre no pudo contestarle a sus especuladores cuestionadores, su experiencia fue suficiente para convencerlo. “Una cosa que se es, yo era ciego y ahora puedo ver!” declaró. El estaba impresionado que sus amigos no reconocieran a este curador como el hijo de Dios. “Nadie ha oído de alguien que abriera los ojos de un hombre que nació ciego”, el dijo (Juan 9:25, 32). Para El la evidencia era obvia.

La mejor credencial de Jesús para autentificar sus afirmaciones de deidad fue la resurrección de la muerte. Cinco veces en el curso de su vida el predijo que moriría y que 3 días después El regresaría de entre los muertos y se aparecería ante sus discípulos.

Seguramente ésta fue la prueba mas grande. Fue una afirmación que era fácil de verificar. Eso iba o no a pasar.

Amigos y enemigos de la fe cristiana han reconocido la resurrección de Cristo como la base de la fe. Pablo, el gran apóstol, escribió, “Si Cristo no hubiera resucitado nuestras plegarias serían inútiles y también la fe” (1 Corintios 15:14). Pablo dejó todo el caso en la sola resurrección de Cristo. El resucitó o no. Si lo hizo, fue el evento más sensacional de todos los tiempos.

Si cristo resucitó, sabemos con seguridad que Dios existe, cómo es y cómo podemos conocerlo en una experiencia personal.

Solo una pieza de museo?

Por otro lado, si Cristo no resucitó, el cristianismo es una interesante pieza de museo – nada más. No tiene validez objetiva o realidad. Solo es un bonito pensamiento, ciertamente no vale la pena involucrarse mucho en esto. Los mártires que fueron cantando hacia los leones, y misioneros contemporáneos quienes han dado la vida en el Ecuador y el Congo llevando este mensaje a otros, han sido unos pobres engañados.

El ataque de la cristiandad por sus enemigos se ha concentrado en la resurrección porque claramente se ve que éste evento es crucial en el asunto. Un ataque sobresaliente fue uno contemplado en la década de los 30 por un joven abogado Británico. El estaba convencido que la resurrección era inventada y era solo fantasía. Teniendo en cuenta que esa era la base de la fe cristiana, el decidió hacerle un favor al mundo exponiendo este fraude y superstición. Como abogado, él sintió que tenía las facultades para mostrar la evidencia y no admitir evidencia que no cumpla con los criterios para ser admitido en una corte de hoy en día.

Sin embargo, mientras Frank Morrison estaba haciendo su investigación, algo sorprendente pasó. El caso no era tan fácil como lo supuso. Como resultado, el primer capítulo de su libro, Quién movió la piedra? se titula, “El libro que se rehusó ser escrito”. En él, él describe cómo, al examinar la evidencia, empezó a persuadirse en contra de este deseo, por el hecho de la resurrección de Cristo.

Muerte y entierro de Jesús.

La muerte de Jesús fue una ejecución pública en una cruz. El gobierno dijo que era por blasfemia. Jesús dijo que iba a pagar por nuestros pecados. Después de ser severamente torturado, las muñecas y los pies de Jesús fueron clavados en una cruz donde quedó colgado, eventualmente muriendo lentamente sofocado. Una espada fue enterrada en un costado para confirmar Su muerte.

El cuerpo de Jesús fue envuelto en lino cubierto por aproximadamente 100 libras de especies húmedas. Su cuerpo fue puesto en una tumba de roca sólida, y un rodado de 2 toneladas fue expandido para asegurar su entrada. Debido a que Jesús había dicho públicamente que iba a regresar de la muerte en 3 días, un guardia de soldados romanos se estacionó en la tumba. Y un letrero oficial romano fue puesto en la entrada de la tumba declarándola como propiedad gubernamental.

A pesar de esto, 3 días después el cuerpo había desaparecido. Solo quedaron los linos, en la forma del cuerpo. El rodado que sellaba la tumba fue encontrado cierta distancia lejos de la tumba.

La tumba vacía

La primera explicación que circulaba era que los discípulos robaron el cuerpo. En Mateo 28:11-15, tenemos el registro de la reacción del sacerdote principal y los ancianos cuando los guardias les dieron las misteriosas noticias de que el cuerpo había desaparecido. Ellos le dieron dinero a los soldados pidiéndoles que dijeran que el cuerpo fue robado por los discípulos que vinieron en la noche mientras los soldados dormían. Esa historia fue tan falsa que Mateo ni siquiera se molestó en refutarla. Qué jurado te escucharía si dijeras que mientras dormías tu sabías que tu vecino vino a tu casa y robó tu televisión? Quién sabe que está pasando cuando se está dormido? Testimonios como éste serían el hazme reír de toda corte.

Además, nos estamos encarando a una imposibilidad ética y psicológica. Robar el cuerpo de Cristo es algo totalmente ajeno al carácter de los discípulos y de todo lo que sabemos de ellos. Querría decir que ellos fueron unos perpetradores de una deliberada mentira la cual fue responsable de la decepción y muerte de miles de personas. Es inconcebible que, siquiera algunos de los discípulos hayan conspirado y llevado a cabo este robo, nunca le hubieran dicho a los demás.

Cada uno de los discípulos encaró la prueba de la tortura y el martirio por sus declaraciones y creencias. Hombres morirán por lo que creen que es cierto, aunque esto pueda parecer falso. Ellos no, sin embargo, murieron por algo que sabían que era una mentira. Si alguna vez un hombre dice la verdad, es en su lecho de muerte. Y si los discípulos tomaron el cuerpo, y Cristo todavía estaba muerto, nosotros tendríamos todavía el problema de explicar sus apariciones.

Una segunda hipótesis es que las autoridades, Judías o Romanas, hayan movido el cuerpo. Pero para qué? Poniendo guardias en la tumba, cual era la razón para mover el cuerpo? También, qué hay acerca del silencio de las autoridades acerca de las oraciones de los apóstoles acerca de la resurrección en Jerusalem? Los líderes eclesiásticos estaban plantando la rabia, y hacían todo lo posible para prevenir la expansión del mensaje que Jesús trajo de la muerte. Ellos arrestaron a Pedro y a Juan y los golpearon y amenazaron, en un intento de cerrar sus bocas.

Pero había una simple solución a sus problemas. Si tenían el cuerpo de Cristo, habían podido hacer un desfile con él por las calles de Jerusalem. Ellos no hicieron eso simplemente porque no tenían el cuerpo.

  • Otra teoría popular ha sido que las mujeres, desconsoladas y abrumadas por el sufrimiento, se perdieron en el camino en la oscuridad de la mañana y fueron a la tumba equivocada.

En su angustia ellas imaginaron que Cristo había resucitado porque la tumba estaba vacía. Sin embargo, esta teoría cae ante el mismo hecho que destruye el punto anterior. Si las mujeres fueron a la tumba equivocada, entonces por qué los sacerdotes y otros enemigos de la fe no fueron a la tumba correcta y obtuvieron el cuerpo? Es mas, es inconcebible que Pedro y Juan sucumbieron en el mismo error, y ciertamente José de Arimatea, dueño de la tumba, hubiera resuelto el problema. En suma, debe recordarse que éste era un cementerio privado, no un panteón público. No había otra tumba cercana que les permitiera hacer ese error.

  • La teoría del desmayo ha sido un avance que explica la tumba vacía. En este punto de vista, Cristo no murió exactamente. El fue erróneamente reportado como muerto, pero se había desmayado por estar exhausto por el dolor y la pérdida de sangre. Cuando lo acostaron en la tumba fresca, El revivió. El salió de la tumba y se les apareció a sus discípulos, quienes equivocadamente pensaron que había resucitado de los muertos.

Esta es una teoría de construcción moderna. Primero apareció a finales del siglo XVIII. Es significativo que ninguna sugerencia de este tipo ha venido de la antigüedad entre los violentos ataques que se han hecho a la Cristiandad. Todos los records anteriores son enfáticos acerca de la muerte de Jesús.

Pero vamos a asumir por un momento que Cristo fue sepultado vivo y desmayado. Es posible creer que El hubiera sobrevivido tres días en una tumba húmeda sin comida ni agua ni ninguna clase de atención? Hubiera tenido la fuerza para quitarse las ropas de la sepultura, mover la pesada piedra de la entrada a la tumba, sobrepasar a los guardias y caminar varias millas con los pies heridos por los clavos? Tal creencia es más fantástica que el simple hecho de la Resurrección misma.

Aún el crítico Alemán David Strauss, quien por ningún motivo cree en la Resurrección rechazó ésta idea como increíble. El dijo:

Es imposible que Uno que hubiera venido de la tumba, medio muerto, débil y enfermo, quien estaba en necesidad de un tratamiento médico, de vendajes, de cuidados tiernos, quien por fin sucumbió al sufrimiento, pudiera haber dado la impresión a sus discípulos que El era un conquistador de la muerte y de la sepultura; que El era el Príncipe de la Vida.

Finalmente, si esta teoría es correcta, Cristo mismo estuvo involucrado en flagrantes mentiras. Sus discípulos creyeron y predicaron que El había muerto pero revivió de nuevo. Jesús no hizo nada para desmentir esta creencia, sino más bien la impulsó.

La única teoría que adecuadamente explica la tumba vacía es la resurrección de Jesucristo de la muerte.

Un Dios que puede ser conocido.

Si Jesucristo regresó de entre los muertos, probando que es Dios, El está vivo hoy en día. El esta deseando más que ser adorado. El esta deseando ser conocido y entrar en nuestras vidas.

Jesús dijo, “Aguanta, Yo estoy en la puerta (de tu corazón) y toco; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en él” (Apocalipsis 3:20).

Carl Gustav Jung dijo, “La neurosis central de nuestro tiempo es el vacío”. Todos nosotros tenemos un gran sentimiento de que nuestra vida tiene significado y profundidad. Jesús nos ofrece una vida con mas significado, abundante el cual viene mediante la relación con El. Jesús dijo, “Yo vine para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Debido a que Jesús murió en la cruz, tomando con El todos los pecados humanos, El ahora nos ofrece perdón, aceptación y una relación genuina con El.

Ahora tú puedes invitar a Jesucristo a entrar en tu vida. Tu puedes decirle algo como: “Jesús, gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te pido que me perdones y que entres a mi vida en este momento. Gracias por darme esta relación contigo”.

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Historia del pensamiento científico

Capítulo segundo

Historia del pensamiento científico

En este breve desarrollo histórico de la ciencia, pretendemos resaltar en particular su finalidad y motivación, así como los efectos que ha producido.

Platón dijo que la ciencia empieza con el asombro y la curiosidad. Es cierto, pero la ciencia siempre ha tenido, además, otra motivación: la búsqueda de seguridad y poder mediante el conocimiento. Estas dos últimas motivaciones, seguridad y poder, tienen sus raíces en la creación y en el mandamiento de Dios a los hombres. Pero al igual que ha sucedido con las demás cosas creadas, la bendición de seguir el mandamiento de Dios ha sido sustituida por la corrupción del pecado. El hombre buscó seguridad y poder por medio de la ciencia con el fin de ser independiente. Buscó el poder sobre la naturaleza y sobre los demás hombres. En este punto concreto quiso ser dueño de sí mismo y no depender de Dios. Sus esfuerzos, en el campo científico, quedaban, por tanto, muy lejos de ser neutrales, a pesar de que tales esfuerzos estaban basados en su creencia en la neutralidad.

Los efectos de la ambición humana de ser independiente, fueron como veremos, de un lado la secularización de la ciencia seguida de una tendencia al ateísmo, y del otro, el fracaso del esfuerzo debido a la alienación del hombre respecto a su instrumento y la creciente debilidad del hombre.
Se observan algunos signos de ciencia en sociedades antiguas, en las que los sacerdotes poseían un cierto conocimiento que usaban tanto para beneficio del pueblo, como para ejercer un poder sobre la naturaleza, el pueblo y, según creían, sus (dolos. Este conocimiento era una curiosa mezcla de mito y aguda percepción de la naturaleza. Su aplicación estaba llena de magia.

El verdadero nacimiento de la ciencia se produce en ia civilización griega. Sus progenitores fueron dos deseos: 1) El deseo de tener un camino a la verdad completamente humano, y a la vez seguro, distinto e independiente de las creencias y mitos de los hombres; y 2) el deseo de elevarse por encima de la fe y pensamiento de la gente común y la vida práctica. La clave de la nueva consecución científica de la verdad y de la nueva independencia respecto a la pseudoreligión y vida práctica, era la creencia de que el conocimiento teorético humano, por sí mismo, puede llegar a la verdad debido a su independencia de toda fe y creencia. Es decir, porque es neutral.

No es muy difícil tener semejante fe en la neutralidad. Hoy día también se da. Si el hombre no basa su seguridad en el Dios y Padre de nuestro Sefior Jesucristo, aunque se eleve por encima de los ídolos y creencias de la gente común, siempre estará hambriento de seguridad en este mundo incierto. Es un ser inestable y pasajero. Pensó que tenía esa seguridad en una razón libre de todos los elementos subjetivos y relacionada a una verdad inconmovible. Pero es mucho más difícil demostrar —aunque la ciencia se ha esforzado en hacerlo mediante la historia— que esta suposición de la independencia del hombre y su acceso a la verdad es correcta.

Los filósofos griegos (en sus días toda ciencia era filosofía) se encontraron con serias dificultades al ponderar esta cuestión. Parménides cortó el nudo gordiano. “El ser es impensable. Todo lo que no puede ser pensado es irreal, aparente.” Cuando Zenón demostró científicamente que Aquiles no podía adelantar a la tortuga (cosa que en realidad sí hizo), la realidad tuvo que reducirse a su “apariencia”. Pero Heráclito adoptó un enfoque contrario. Arguyó que todas las cosas cambian. No es posible bañarse dos veces en el mismo río. Si ello es así, entonces la realidad misma elude siempre el abrazo de la llamada verdad científica, siendo ésta esencialmente constante. Si es así, ¿qué pasa con la filosofía humana y la percepción de la verdad? No interesa a nuestro tema el discutir la forma en que Heráclito consigue salir de este callejón sin salida, ni tampoco mostrar cómo buscó Demócrito una fórmula de compromiso mediante su teoría del átomo, como también hizo Aristóteles con su esquema forma-materia.

Ciencia y cristianismo
Nos interesa tener en cuenta que al final del período griego y principios de nuestra civilización cristiana, permanecía inamovible la creencia en la autonomía y superioridad del pensamiento teórico humano, frente a la religión y el conocimiento práctico, así como el desprecio hacia la práctica en sí. Esa creencia en la ciencia y la razón constituía la base de la seguridad y el poder de la élite. El rasgo más importante de la filosofía y la ciencia, desde entonces en adelante, hasta finales de la Edad Media, fue el compromiso entre la fe cristiana y la idea entonces reinante acerca de la ciencia: hacer al hombre independiente mediante la investigación autónoma y neutral de la ciencia. Con el fin de hacer a la fe y a la razón ¡ndependientes entre sí, fue necesario constituir dos niveles de vida, como Aquino hizo: el natura?, donde la razón domina independientemente de la fe, y por sus propias luces, y el sobrenatural donde la fe marca el rumbo. La filosofía y la ciencia pertenecen al campo de la razón; y su autonomía significa explícitamente neutralidad en relación a la fe y, de hecho, neutralidad en relación a Dios. El pecado es entonces la pérdida de lo sobrenatural, y no una corrupción de la naturaleza y de la razón. La gracia resulta ser no la restauración de la naturaleza y la razón, sino el don de lo sobrenatural. Tal es la postura tradicional de la escolástica. Para ser imparciales hay que decir que la moderna teología del catolicismo romano se aparta algo de ese esquema. Lo que deseamos resaltar es que el esquema “natural-sobrenatural” es e1 prototipo de la apostasía de los hombres a quienes aún consideramos cristianos por su fe personal. Debemos percatamos de que además de las principales apostasías de este tipo (detectable en Barth y en todos los que defienden la neutralidad de la política y la ciencia) todos los creyentes cristianos dejan traslucir de vez en cuando esas tendencias a la apostasía, si bien con frecuencia ni ellos mismos se percatan.

Corrientes modernas del pensamiento científico
Pero aqu( estamos hablando de la ciencia. La ciencia moderna apareció tras el período escolástico. Sin ningún género de dudas vemos que adopté el esquema “natural-sobrenatural”. La neutralidad de la ciencia era algo presupuesto. Esto desembocé en una nueva actitud hacia el hombre y el mundo. El lazo entre la ciencia y la iglesia se rompió tanto a causa del Refrcimiento (humanismo) como de la Reforma. Mientras que la Reforma se oponía a la idea de una naturaleza autónoma y en general a la idea de que algo podía ser independiente de Dios, o intocado por el pecado y capaz de perfeccionarse sin la gracia, al propio tiempo proclamaba la vocación del hombre para servir a Dios en su creación, desarrollándola y dominándola. Ese reto inspiré a los hombres a investigar la tecnología y las ciencias. El humanismo, por el contrario, utilizó la idea de la naturaleza y la razón autónoma para proclamar la independencia del hombre respecto a Dios, engendrando de este modo su seguridad y poder seculares. También esta creencia sirvió de inspiración a la ciencia. Más adelante volveremos a referirnos a esta diferencia. Pero primero debemos fijarnos en el nuevo método que ha hecho que la ciencia sea lo que hoy es.

El desarrollo de la ciencia se aceleré a causa de dos nuevos métodos: el primero es el método experimental, que con su renovada apreciación del esfuerzo práctico, en contraposición al anterior desprecio del mismo, pasó a ser la base de la ciencia. Reemplazó a la especulación. En segundo lugar está el método matemático, que flevó al análisis funcional de los hechos y a la introducción de la ley de causa y efecto, convirtiéndose en la forma exacta del razonar. Estos dos métodos han hecho avanzar la ciencia de forma asombrosa.

No tardó mucho en hacerse notoria la diferencia entre la Reforma y el humanismo en cuanto a las respectivas evaluaciones de la ciencia. Es muy comprensible que la ciencia, en tanto se considerase neutra, estuviera destinada a convertirse en el objeto predilecto del humanismo y en enemiga del cristianismo, pues el humanismo afirmaba que una ciencia autónoma podía entendérselas con una naturaleza autónoma con el fin de llegar a la verdad. Por otra parte, la tendencia de continuidad de la ciencia originó el concepto de un campo en constante crecimiento llamado “naturaleza” en el que la ciencia tiene dominio absoluto, y consecuentemente también de un campo en constante decadencia, la religión, en el que la fe constituía la dirección del hombre.

Claro está que el actual desprecio hacia la religión al principio en la intención de los científicos, Descartes esperaba servir la causa de la religión, y Newton ensalzó el honor divino al explorar las leyes naturales por las que Dios había establecido el orden. Pero esa misma idea de que existen leyes que regulan completamente la naturaleza y que, en principio, están a disposición de la ciencia, no sólo condujo al deismo (el “absentismo” de Dios), sino que produjo, durante el siglo XIX, la noción científica de que podía omitirse toda especulación respecto a Dios. Sin embargo, aunque esta secularización de la vida no molestó al científico en su disfrute de la primera emoción de su revolucionadora victoria, no deja de ser cómico e irónico el pensar que esta “todopoderosa” ciencia, que no tenía lugar para Dios, fue incapaz de hallar un lugar para el propio hombre. La soberanía y libertad de éste, fin supremo del humanismo, fueron barridas por la ciencia. Esta ha producido un alejamiento entre el hombre y los instrumentos con los que ha de construir el poder y la seguridad.

La Ciencia aplicada

En el siglo XIX la ciencia se había convertido ya en un importante factor de la vida humana. Esto era debido al hecho de que a principios de ese siglo la ciencia dio un segundo paso para aproximarse a la práctica. Centró su aplicación en la realidad con el fin de transformarla. Debe recordarse que este enfoque práctico tuvo su origen en la idea bíblica de la vocación del hombre en este mundo. El calvinismo fue el primer movimiento que hizo revivir dicha idea.

La ciencia aplicada alcanzó un gran éxito. Al adelanto en conocimiento siguió una alianza de la ciencia y la tecnología. Por primera vez en la historia esta alianza ofreció a la humanidad un verdadero y rápido desarrollo de la vida práctica. Era el desarrollo de la creación, querido por Dios para bien del hombre. Pero la actitud del hombre no era concordante. El hombre no tenía intención de ser un buen administrador. Su propósito era el de convertirse en duefio y seíior del mundo mediante sus nuevos instrumentos. Comte resumió en una máxima esta creencia: ‘Savoir pour prevoir, prevoir pour gouverner.” La humanidad, dijo, había atravesado con su fe la etapa teológica:
y la etapa metafísica de Kant con las ideas especulativas: y ahora estaba entrando en la etapa final de la industria con una ciencia basada sólo en los hechos.

¡Y todo esto se proclamaba en nombre de la neutralidad! Acto seguido el ateísmo cruzó el umbral. El ateísmo fue el fruto de una ciencia todopoderosa, independiente, que prometía liberar a la humanidad y al mundo mediante una tecnología que estaba en la senda del progreso. Ya no se necesitaba a Dios y su obra de salvación en Cristo. El hombre se podía liberar por sí mismo. En aquella época esta creencia humanista estaba todavía completamente centrada en la ciencia. La era del pragmatismo todavía no había llegado.

El positivismo
Se continuaba creyendo que la ciencia era independiente y neutral, y como tal la única forma segura de conocimiento y dominio del mundo. ¿Pero cómo podía cumplirse esta promesa tras el fracaso del idealismo especulativo? Comte bosquejó la esperanza del futuro. Su positivismo se ocuparía únicamente de los hechos de la realidad. Estos hechos son realmente verdaderos y, desde luego, neutrales. Basándose sólo en ellos, el conocimiento científico sería verdadero e independiente; y si la ciencia obtenía de estos hechos las leyes que los gobernaban, sería capaz de llegar al modelo de las leyes que gobernaban toda la realidad. En este sencillo planteamiento de la postura de Comte se puede reconocer el método con el que muchas ciencias de nuestros días operan. Pero el positivismo fue más allá en su época. En aras de la coherencia y unidad de las ciencias este modelo positivista tenía que convergir en una ley general.

Era de esperar que esta ley general, de acuerdo con el espíritu del siglo XIX, subrayara el progreso. Esto, sin embargo, nos demuestra que la neutralidad no es tan neutra como se pretendía. Estaba claramente basada en una fe presupuesta en el progreso. Este modelo asumido del progreso nunca fue demostrado científicamente, y no obstante se aplicó a diversos campos de la investigación científica. Podemos dar muchos ejemplos. Los más conocidos son la ley general de la evolución, patrocinada por Darwin y Spencer, y la ley del materialismo histórico, proclamada por Marx, quien insistió en la necesaria evolución histórica hacia una sociedad comunista. La ley de la evolución de Darwin afirmaba la continua evolución de la vida, a partir de la materia, y de las formas superiores de vida, partiendo de las inferiores, estando este proceso de desarrollo regulado por leyes físicas y por el azar. La ley de Spencer era más complicada, y esencialmente filosófica, pero también argüía que la realidad estaba regida únicamente por leyes físicas. De este modo la ciencia erigió una imponente estructura de conocimiento, independiente de la religión, superior a la fe, esencialmente neutral, y en principio considerada como “todopoderosa”.

Crítica del positivismo
Antes de que el edificio del positivismo se concluyera, empezó ya a desplomarse. La oposición apareció dentro y fuera. Como sucede con todas las secularizaciones históricas, no se pudo mantener. Dios no tolera ni aun siquiera la intención de alcanzar la autonomía. Podemos contar siempre con el fracaso final de la apostasía. El análisis de este fracaso es, desde luego, de la máxima importancia para el enfoque cristiano de la ciencia. ¿Qué fue entonces Lo que socavó el positivismo? Pueden seña larse cuatro razones principales.
La primera es el relativismo. Si la ley general que se\presupone es la del progreso histórico, la ciencia nunca conocerá una verdad universalmente válida, puesto que los resultados de la ciencia siempre dependerán en alguna medida de la fase evolutiva que el propio científico ocupe. Resulta pues que esta ley general no es ley en absoluto. La tesis del positivismo es destructiva para el propio positivismo, puesto que no admite demostración. Este argumento puede aplica’rse a todas las teorías científicas que fueron influenciadas por el positivismo. Cuando Marx argumentó que el espíritu humano depende del entorno social, nos damos cuenta de que no hay una verdad universal reconocida por tal espíritu. Una cosa será llamada verdad por los capitalistas, en tanto que el proletariado llamará verdad a lo contrario. La ciencia es todo menos neutral cuando interpreta la historia con una suposición indemostrada como esa. Esta fue la conclusión de Sorel tras estudiar a Marx. Cuando Freud afirma que el hombre está gobernado por sus libidos y sus represiones sociales, su teoría cae por la misma razón. No hay una verdad universal en las libido de Freud. La segunda razón se refiere a la pretendida base del sistema. Esta base, según se recordará, es: sólo hechos. ¿Pero cómo llegamos a estos hechos? ¿Puede hacerse de forma neutral? Y, en caso afirmativo, ¿qué podemos hacer con ellos, dado que se desvanecen, varían incesantemente, y se interrelacionan con los demás hechos, para llegar a leyes generales ya estables, universalmente válidas? Estas dos preguntas han minado gravemente la tesis del positivismo. Vamos a ocuparnos únicamente de la primera: ¿Cómo llegamos a los hechos? No los podemos tomar todos. Hay que seleccionarlos, y para poder emplearlos hay que darles un significado e interpretarlos. Sin más explicación, es evidente que el fundamento neutral de la ciencia no puede establecerse con hechos sólo. Hay que hacer algo con ellos antes de que puedan ser el punto de arranque o 5ase de la ciencia. El científico, que es quien elige e interpreta los hechos, se involucra en la cuestión (incluyendo sus gustos y disgustos, sus ideas y prejuicios) al echar los fundamentos de la ciencia. Hay que demostrar primero que el científico que interroga a la realidad que está tratando es a su vez neutral. Téngase en cuenta que la ciencia siempre se verá limitada de ese modo, ya que únicamente se obtienen respuestas acerca de lo que se pregunta, ¡y muy raras veces acerca de lo que no se pregunta! Esperamos demostrar más adelante que el científico no puede ser neutral. Por el momento será suficiente afirmar que la tesis positivista, según la cual la neutralidad de la ciencia puede concluirse de a neutralidad de los hechos, es falaz, dado que no es la realidad fáctica la que determina el punto de arranque o base de la ciencia, sino lo que el científico ha hecho con ella, Nietzsche se percató claramente de que la interpretación de los hechos es decisiva para la ciencia. Esto le convenció de que la ciencia está lejos de ser neutral. La ciencia, según Nietzsche, selecciona lo que el científico puede usar. Este ni tan siquiera busca la verdad, Su interés está —para bien o para mal— en lo que es útil para la vida. No podemos aceptar esta conclusión de Nietzsche. Reconocemos que la ciencia es verdaderamente un sendero hacia la verdad. Pero los principios del positivismo no pueden defenders9 en su propio terreno. Para demostrar que la ciencia es neutral, no sólo debe demostrarse la neutralidad de los hechos, sino especialmente que los fines del científico que hace la selección, son neutrales.
El tercer ataque contra el positivismo vino desde fuera. Según el positivismo la ciencia rio tiene límites. Sus leyes son del mismo tipo que las leyes físicas. Por consiguiente hacen predicción de causa a efecto. ¿Pero qué lugar deja ese determinismo para la libertad humana y la responsabilidad? La postura positivista descuida la libertad del hombre y eso lleva a una contradicción. ¿De qué sirve que Marx escriba su libro El Capital para inspirar a los proletarios si, como él afirma, nuestra sociedad evolucionará hacia el socialismo, según leyes férreas? Limitémonos entonces a esperar sentados a que suceda lo que, sea como sea, ha de suceder. ¿Para qué tenía Spengler que escribir su enorme volumen sobre La Decadencia de Occidente, prediciendo el declive de nuestra civilización, si de todos modos está condenada a morir? Según él se trata de un mero organismo biológico cuyos días están numerados por la lógica de las leyes inexorables de la realidad. Así pues, al admitir únicamente el humanismo un hombre libre y autónomo, convirtió la ciencia en un instrumento que ahora amenaza con destruir al propio humanismo. Cuando se considera que la ciencia es “todopoderosa” no queda lugar para la libertad y soberanía humana. La autonomía de la ciencia ha conducido siempre, a lo largo de la historia, a conflictos internos. Con relación al positivismo, el humanismo tuvo que hacer de nuevo una elección entre la libertad del hombre y la supremacía de la ciencia. Eligió la libertad, dejando a un lado, de momento, su instrumento.
Antes de considerar el declive de la ciencia resultante de la elección que tuvo que hacerse, hay que considerar la cuarta causa de la decadencia del positivismo. Su enfoque de la ciencia estaba basado en la creencia en el progreso. Tal creencia está, desde luego, lejos de ser neutral, Nietzsche atacó esa creencia en el progreso. Lejos de ser progresivo, el siglo XIX fue, según él, un siglo de decadencia. En consecuencia predijo la crisis de nuestra civilización para ei siglo siguiente (el XX). La causa de esta decadencia, dijo, es que Dios está muerto. Dios no existe,
pero la humanidad ha vivido y se ha inspirado en la pretensión de que existe. El hombre acababa de descubrir que no existe nada aparte de este mundo. Todo es absurdo. Esto dio pie al nihilismo. También la verdad se había basado en la idea de que Dios existe. Pero ahora resultaba que no había una verdad general. Esta concepción minó poderosamente los fundamentos de una ciencia neutral e independiente. La ciencia vino a ser considerada únicamente como algo útil para la vida. La verdad se miró simplemente como la mejor forma de servir a la vida de uno mismo. La ciencia se contempló como un instrumento de la vida. El criterio de Nietzsche preparó el camino al pragmatismo.

El irracionalismo: catalizador de nuestro tiempo
A causa de esta crítica, no sólo el positivismo, sino toda afirmación de la verdad científica, fue puesta en duda. Comenzó un período de irracionalismo, con la devaluación y degradación de la ciencia.
Si resumimos nuestro repaso histórico, vemos que la ciencia se desarrollé poderosamente, pero al propio tiempo la idea de una ciencia independiente y neutral produjo, en primer término, una secularización de la vida y el ateísmo. Luego dio origen también a una crisis en los mismos fundamentos de la ciencia, consistente en el alejamiento del hombre y la ciencia, hasta que por último se produjo el derrocamiento de la propia ciencia. No es de extrañar que Kuyper comparara la idea de neutralidad a un asno dando saltos sobre la pata izquierda.
A pesar de que el humanismo renunció a la autonomía de la ciencia en cuanto base de la autonomía e independencia del hombre, no renunció a la autonomía del hombre propiamente dicha. Lo que hizo fue buscar apoyo en alguna otra cosa. Nietzsche lo buscó en una vida regida por el egoísmo. El nihilismo continué en las malignas y egoman(acas obras de Hiitler y Stalin, convirtiendose estos nombres en ley para si mismos mediante esta filosofía.
El existencialismo, en contraste con aquel tipo de nihilismo, intentó salvar al humanismo afirmando que la libertad es la más profunda raíz y base inconmovible de la existencia. Sus discípulos más extremistas subrayaron la postura que Nietzsche había defendido, y que ya había derrotado al positivismo, o sea, lo absurdo de la vida. La vida es yana, dijo Nietzsche. Es absurda, dice Camus. Es estupidez, dice Sartre.


Confusión del pensamiento científico actual
Por extraño que parezca, la propia ciencia, desde Descartes al positivismo, acentuó la cuestión del significado de la realidad, omitiéndola por completo. La neutralidad impide en si cualquier postura que concierna al significado de la realidad, ya que esto sería necesariamente una postura de fe. Y su axioma fundamental elimina cualquier fe y toda fe.
¿Pero cómo quedaban entonces la ciencia y los científicos? En la vida práctica la ciencia se hizo más importante que nunca. Los científicos no podían permitirse un fácil paso al existencialismo. Si la ciencia no podía utilizarse para hacer al hombre independiente mediante su verdad independiente, ¿quedaba por ello anticuada e inútil? Ciertamente, no. Aun a pesar de que la ciencia no podía dar seguridad al hombre a través de la posesión de la verdad, y aun cuando su neutralidad ya no podía defenderse, siguió siendo un poder evidente en la vida práctica. Lo que empezó en el campo de la tecnología, se ha extendido a Otros campos de la realidad con notable éxito. Su aplicación a la sociología, psicología y economía, parecía resolver todos los problemis. I3crthollet ya había dicho: “La
ciencia es superior a todo. Sólo la ciencia proporciona resultados definitivos.” Fue así como la aplicación do la ciencia se convirtió en panacea de todos los males. Para muchos científicos, especialmente en América, esto supuso una válvula de escape. Parecía que siempre se podía demostrar que la aplicación de la ciencia era muy útil en los hechos concretos.
Es digno de tenerse en cuenta que en tanto que Nietzsche y los existencialistas dominaban la mentalidad europea con una visión pesimista, el carácter americano estaba controlado por un pragmatismo optimista. ¿Cuál es la postura del pragmatismo? El pragmatismo dice: No especulemos; no hagamos preguntas inútiles. Si la ciencia afecta a la práctica, en tanto en cuanto tenga ese efecto, debe considerarse verdadera.
Así, como dice William James, si la hipótesis de que el átomo rige la vida es menos útil para nuestra vida presente y futura que la hipótesis de que Dios la dirige, entonces elegiremos a Dios, de otro modo no. ¡Qué incalculable soberbia intelectual! La existencia de Dios se hace depender de si el hombre, ese gusanito superior, lo juzga oportuno o no. Pero analicemos también si el pragmatismo es realmente una salida para la ciencia. ¿Queda la ciencia a salvo reduciéndola a un apéndice de la práctica? En absoluto. Si la verdad es únicamente una verdad de trabajo, si la verdad científica consiste sólo en lo útil, entonces nos enfrentamos a una pregunta: ¿qué es lo ÚtIl? O sea, debemos contestar a esta pregunta fundamental: ¿Qué utilidad es verdadera? ¿Cuál es la verdad respecto a la utilidad? Sorel comprendió perfectamente esta cuestión. Observó que la verdad de la utilidad era, para James, la creencia americana en el progreso. Pero el propio James eludió ingenuamente plantearse y responderse científicamente esta cuestión. Simplemente se limitó a presuponer que era así. El espíritu de esa creencia se parece a lo que Coleridge describió en otra situación diciendo:
“Déjese a la rosa a un lado y declárese vencedora a la coliflor.” Todo parece confirmar que el pragmatismo es una salida fácil. No resuelve el problema científico, y deja incluso sin tocar los verdaderos problemas: ¿Qué es la ciencia? ¿Cómo puede ser la ciencia independiente, o al menos neutral respecto a la fe y las creencias? ¿Cómo puede garantizar la ciencia la seguridad del hombre y su autonomía?
Después de más de dos mil años de luchar con estas preguntas, el hombre moderno no ha recibido mucho aliento; y su intento de excluir la fe de la ciencia, no ofrece base para su actual orgullo por sus logros. La ciencia se ha convertido en un poder formidable; pero hoy está atravesando una crisis muy grande en sus mismas raíces. Al intentar desarrollarse independientemente de Dios y de Sus normas, su espíritu ha conducido la civilización a una crisis respecto al significado de la vida, de la seguridad del hombre y de su libertad.

Capítulo tercero
Poder y crisis de la ciencia

En nuestro anterior recorrido histórico por el campo de la ciencia hemos descubierto algunos hechos notables. La ciencia, nacida del asombro humano y de su deseo de seguridad y poder, mantuvo desde el principio una especial relación con la religión. La mayoría de los hombres buscaron a través de la ciencia una esfera de independencia respecto a la religión. El razonamiento, la percepción teorética y, más tarde, la experimentación, fueron los instrumentos empleados para conseguir ese propósito. Tanto si el pensador científico era modesto y respetaba un limitado campo de fe, como si no, la motivación era la misma: la lucha por la independencia del hombre.
Hemos visto también que la reforma calvinista dio un poderoso ímpetu a la ciencia, abriendo los ojos del hombre para ver el mundo como campo de su vocación. No obstante, desde la Reforma, la ciencia triunfó de tal modo, que gradualmente quedó arraigada la idea en los científicos de que la ciencia podía liberar a la humanidad absolutamente, y proporcionar el poder necesario para dominar el mundo. La ciencia aplicada, en particular, dio la impresión de convertir esto en realidad. Tanto Dios, como su mandamiento a la humanidad, desaparecieron de la visión de estos científicos. Hoy, en casi todas las ciencias y todas las Universidades Dios se ha convertido en un vacío. El hombre de ciencia no sabría, ni siquiera por aproximación, dónde podría introducir en su trabajo la idea de Dios y de fe.
El lado irónico de este desarrollo está en que al mismo tiempo que los sueños de poder e independencia mediante el conocimiento se convertían en realidad, la ciencia atravesaba
una. grave crisis en sus propios fundamentos y en lo relacionado a su poder en la vida práctica. Este poder y esta crisis son los temas de este trabajo.

La crisis actual en el pensamiento científico
Debe quedar claro que ni el tremendo poder de la ciencia, ni su rápido desarrollo, constituyen las causas de la crisis. Es cierto que ambas cosas lo han complicado todo, y nos plantean muchos problemas, pero la crisis tiene otro carácter. Es paralizadora, y sus raíces se adentran muy hondo en el hombre y en la realidad. La causa de la crisis está en la creencia del hombre en su poder independiente y en su dominio del mundo por medio de la ciencia. Están en juego la neutralidad de la ciencia, que es indispensable para esa creencia, y el carácter ilimitado de las posibilidades científicas en cuanto base para el indiscutido poder del hombre sobre la realidad. Con toda razón se puede sospechar que el oscuro trasfondo de esta crisis es la desaparición de Dios del pensamiento y vida del hombre. Dios mismo ha conducido a la humanidad a esta crisis. El no permitirá que se le relegue al olvido. No lo puede permitir por causa del propio hombre. Así, el sueño de independencia, el sueño de un mundo sin Dios y de una redención sin Cristo, se ha convertido en una pesadilla.
Fácil será bosquejar las líneas maestras de nuestro estudio. Nos proponemos demostrar que existe realmente una crisis en la ciencia y en su aplicación a la vida, aun a pesar de que el ámbito de su conocimiento e influencia sigue creciendo. Debemos, por tanto, examinar en primer lugar el actual quehacer científico, y luego fijarnos en su aplicación.

Especialización en el campo científico
Comencemos por una de las principales causas de los actuales problemas de la ciencia. Nos referimos al incremento de la especialización. Debido a su rápido desarrollo, la ciencia ha extendido las fronteras del conocimiento de una forma casi revolucionaria. Esto ha creado graves problemas. El erudito capaz de examinar todo el horizonte del conocimiento es figura del pasado. Es imposible hallar ni tan siquiera un hombre capaz de dominar todo el campo de una sola ciencia. Todo científico está obligado a especializarse. Es muy ilustrativa la anécdota de un profesor a quien se pidió que escribiera un artículo sobre la Reforma en Alemania, en el período 1520-1 525, y que rehusó diciendo que su especialidad era la Alemania de la Reforma entre 1 525 y 1530. Afortunadamente esa situación no es universal. Pero es evidente que la especialización ha ido ya tan lejos que ha roto la cohesión de la ciencia en conjunto. Apenas hay una comunicación entre las diversas ciencias, y en la mayoría de ellas sólo el trabajo en equipo puede garantizar una cierta coherencia. La especialización no hace, por consiguiente, sino producir una especie de crisis en la ciencia.
Pero hay que tener en cuenta que la especialización no es la única causa, y posiblemente ni siquiera la principal causa, de la actual disolución de la ciencia. Fijémonos de nuevo en el concepto de ciencia del siglo XIX. Se creía que el pensamiento científico proporcionaba una poderosa estructura de verdad objetiva que, en principio lo abarcaba todo. La ciencia se dividió en diversos departamentos, quedando entrelazada por la filosofía, la cual generalizaba los resultados de las diversas ciencias.

Problemas acerca de la ¡limitación y la objetividad
Mientras que hasta el presente ese criterio se ha ido defendiendo cada vez más, al mismo tiempo ha surgido una prófunda desconfianza hacia esa idea en sí. El concepto de ciencia se ve asaltado por dos graves dudas, que se refieren a su ilimitacióri y a su objetividad.
La primera duda surgió del siguiente modo. ¿Podrá este conocimiento científico, en constante expansión, solucionar siempre las cuestiones de verdadera importancia? El irracionalista dice que no. La ciencia, debido a su mismo método, se aparta de todos los problemas que son realmente importantes. Este locuaz animal –dice Martin— este charlatán que nunca para, devora la débil inteligibilidad de los hechos visibles. Se pone aquí de manifiesto un vuelco completo de la fe en la ciencia, que la humanidad acariciaba desde los filósofos griegos.
Claro está que esta duda apenas la sienten muchos científicos, particularmente los que se dedican a las ciencias de la naturaleza. Pero de todos modos se ven profundamente afectados por estas dudas, debido al poder del pensamiento filosófico moderno. Whitehead dice correctamente que el científico que cree que su ciencia está libre de la filosofía, se ha rendido ya a una filosofía del azar. La cuestión es que entre la gente influyente de nuestra actual sociedad no hay una confianza en la ciencia en cuanto guía para nuestra civilización. Esto es parte de la crisis de la ciencia. Pero la crisis de nuestra civilización se ha complicado por el hecho de que esta ciencia continua guiando, a pesar de todo, la vida práctica. Por consiguiente la ilimitación de la ciencia ha producido la idea de la prioridad y preeminencia de la ciencia aplicada.

La lucha por la objetividad científica
La primera duda que los científicos tuvieron se refirió a la objetividad y neutralidad de la ciencia. Ya nos hemos ocupado de este asunto un poco más arriba. Incluso los que no aceptaban una ciencia sin límites creían que la ciencia estaba, por lo menos, libre de sentimientos, creencias y fe; o sea, que era neutral. Se la consideraba, por tanto, fuente de la verdad
objetiva, de la verdad libre de todo elemento subjetivo. Pero también eso se duda hoy. Hemos intentado hacer ver anteriormente que este pensamiento autónomo e imperialista, que ni siquiera respetaba o admitía la fe del hombre, su libertad y responsabilidad, produjo un relativismo de cuño propio que hizo tambalear la objetividad.
Para defender el evolucionismo la verdad científica debe depender del nivel biológico del desarrollo conocido por el científico, pero cuando esto se enfoca así, nos quedamos sin una verdad universalmente válida.
En sociología la verdad científica se hace depender de la sociedad y del entorno particular del científico. Pero en ese caso no se puede conseguir una verdad válida para otra sociedad
—cosa que Marx perdió de vista, pero que Sorel entendió perfecta mente.
En psicología, la verdad científica se convirtió en el resultado de los sentimientos dominantes del científico individual. Su postura, en consecuencia, no puede ser la verdad para toda persona. Una vez más nos quedamos sin verdad en este campo. Freud contradice continuamente su propio mensaje.
En historia, la situación histórica del científico concreto determina también lo que i admite como verdad. Pero eso no ha de ser necesariamente verdad en otras épocas y civilizaciones. Hubo un hombre, Husserl, que entendió perfectamente este peligro de la ciencia. Le impresionó hondamente porque supuso que nuestra civilización está basada en la fiabilidad de la verdad científica. Pensó, por tanto, que la crisis de la verdad científica significaba la crisis de nuestra civilización. Husserl dedicó su vida a demostrar la objetividad y neutralidad de la ciencia, pero también fracasó, y Heidegger, su discípulo, se vio obligado a refugiarse en el existencialismo.
Tampoco las proposiciones que el pragmatismo presentaba eran solucón para la ciencia. En realidad eran una huída, fácil y superficial hacia la práctica. El pragmatismo dejó sin contestar la cuestión básica de qué cosa es buena en la práctica, y qué cosa no. Permitía a la ciencia operar sólo en la superficie de las cosas, donde coincide con la vida práctica, dejando siempre en
el olvido los problemas fundamentales. En el curso de una visita a los EE.UU. me percaté de cuántos admiradores tiene allí el pragmatismo entre los científicos, si bien la mayoría de ellos están a oscuras respecto a las cuestiones realmente importantes. El pragmatismo no puede satisfacer al hombre que tenga un poco de asombro científico.
Pareció abrirse después otra vía de escape para los que querían seguir defendiendo la objetividad y neutralidad de la ciencia. Si la afirmación de que la ciencia es objetiva no puede mantenerse en cuanto a la ciencia en conjunto, entonces, se dice, podemos afirmar por lo menos que esta objetividad existe en nuestra ciencia particular, con el fin de dar a nuestro trabajo una validez universal. De este modo el científico se reservaría en su ciencia un área teórica completamente independiente y autosuficiente que garantizara la neutralidad de su ciencia y la objetividad de sus resultados. La física, psicología, economía, sociología, etc. en su aspecto teórico, se consideran de te modo el fundamento de la neutralidad. En la actualidad juegan el tremendo papel que en otro tiempo desempeñara, en el campo del pensamiento científico, aquella filosofía que todo lo abarcaba con su lógica. Es evidente que este concepto de ciencia conduce inevitablemente a la destrucción de su coherencia. Más que la especialización, este nuevo intento de preservar la fe del hombre en la neutralidad, determinó la presente crisis de la ciencia… Pero, según veremos, el problema de la objetividad, aún trastornó más a la ciencia.
Antes de introducirnos en esa cuestión, reflexionemos por un momento en las consecuencias de lo que se acaba dt decir. ¿No es cierto —se puede quizás objetar— que la mayoría de los científicos no experimentan todas esas dudas y problemas? Sí, pero eso no afecta a la validez de lo que se viene diciendo. La crisis existe; influencia a todos, tanto si lo notan como si no. Cuando una empresa comercial está al borde de la bancarrota, muchos de sus empleados no saben ni una palabra de la situación. Por consiguiente siguen trabajando sin ninguna preocupación. Sin embargo, su falta de percepción no afecta para nada a la crisis. Pronto o tarde serán influenciados por ella. Así ocurre con la ciencia. Ya hemos apuntado que Whitehead dice correctamente que el científico que cree que su ciencia está libre de la filosofía, se ha sometido ya a una filosofía del azar. Y lo que es más, cada una de estas filosofías del azar está alimentando la crisis. A menos que la crisis se resuelva, la bancarrota de todo el pensamiento científico es inevitable. No estamos todavía al cabo de los problemas del hombre moderno. Las investigaciones de muchos problemas científicos llevan en sí mismos la semilla que ha de destruir el fundamento de la ciencia, así como su objetividad y neutralidad. Esto se puede ver muy claro en una de las ciencias más avanzadas de nuestro tiempo: la Física. ¡Recuérdese que consciente o inconscientemente, el credo científico del hombre moderno es: la ciencia es neutral, o sea, independiente de la fe y de todos los factores subjetivos. Esto se afirma con el fin de hacer al hombre independiente y dotarle del poder necesario para dominar el mundo.
No tenemos la intención de tratar aquí a fondo la cuestión de la Física, teniendo en cuenta que la mayoría de los lectores no estarán familiarizados con este campo. No obstante será preciso hacer unas cuantas indicaciones con el fin de ilustrar lo que pretendemos decir. La teoría del átomo ha enseñado desde hace largo tiempo (desde los días de Demócrito) que la realidad consiste de átomos que se mueven, o sea de partículas indestructibles e inmutables. El trasfondo de esta teoría se basa en la creencia de que la realidad es inteligible, o dicho de otro modo, que la ciencia la puede comprender y dominar. Se consideraba al mundo como un sistema cerrado y determinado, de átomos que se movían según la ley de causa y efecto. Nietzsche dijo irónicamente que semejantes suposiciones científicas hacían la realidad más barata para poderla comprar. Pero cuando las modernas investigaciones progresaron, esta hipótesis naufragó. Fijémonos en los escollos que le pusieron la teoría de la relatividad y de la física cuántica.
Cuando la universalidad de la teoría mecariicista del siglo pasado —antes descrita— fue relativizada a causa de tener que contar con la ondulación, se pensó que esta ondulación de las ondas eléctricas se podría unir a un sistema realmente fijo. La implicación es fácil de entender. Los hombres insistían en que debía existir algún punto fijo en el que se pudiera depositar plena confianza. Pero Einstein, entre otros, demostró que ese sistema no existe. No existe un éter en un sistema absoluto. Acto seguido Einstein investigó de nuevo la dimensión y el tiempo. Según la idea de un sistema absoluto se suponía que estos factores también eran absolutos. Tiene que ser posible decir que una cosa tiene una longitud fija para todos los observadores. Tiene que ser posible decir que un acontecimiento ocurrió en un tiempo definido, independiente del observador. Pero Einstein demostró que esto no es cierto. El mismo objeto podía tener dos dimensiones para dos observadores. El mismo suceso podía haber acaecido en momentos diferentes para dos observadores. Estas diferencias se producirían cuando los observadores se movieran respecto a su relación entre sí. La dimensión y el tiempo varían según el movimiento del observador con relación al objeto o suceso. En este caso, por consiguiente, la verdad científica ya no es objetiva, sino que depende de factores subjetivos. A pesar de que este problema turbó gravemente a los científicos, se vio la forma de superarlo. El elemento subjetivo podía controlarse y calcularse. Uriicamente sufrieron la conmoción —por ser invenciones de la razón— las ideas de la objetividad absoluta, y del espacio y tiempo fijos. Con la mecánica cuántica y ondulatoria, la física clásica experimentó una fuerte sacudida en sus mismos fundamentos. Fijémonos en algunos ejemplos. Uno de los principios de la física clásica era que cada evento se podía localizar exactamente en términos de lugar y tiempo. Pero Heisenberg demostró que cuanto más exactamente se intenta localizar el lugar de un objeto en movimiento, menor es la exactitud con que se puede fijar su velocidad en ese lugar. También se demostró que lo contrario era igualmente cierto. Esto significó una importante limitación para la ciencia. Otro fundamento era el de la pronosticabilidad del futuro de un suceso por medio de la ley de causa y efecto. Se demostró: sin embirqn, que ya no se puede predecir lo que ft sucederá a un eiFJc!rón en el futuro, aun cuando se conozcan exactamente todas sus características presentes. Sólo queda la probabilidad de que se le pueda encontrar en un cierto lugar en un momento dado. Pero también es posible que no sea hallado nunca más, y que se haya desvanecido y producido una ondulación,
Estos experimentos han sacudido la creencia de que la ciencia es objetiva, y de que es posible aislar el suceso que el observador quiere conocer, El hombre moderno se ha visto forzado a admitir que el observador nunca puede separarse de los hechos. Es decir, nunca podemos llegar al suceso en sí. Sólo conocemos una mezcla consistente del suceso que nos gustaría conocer, aunque no podemos, y la influencia subjetiva que introducimos en el acto de observar y medir. El hombre siempre influencia el proceso de un electrón que se mueve al intentar conocer algo de ese proceso, mientras que el proceso en sí no lo puede conocer jamás. Todo ello se suma a la afirmación de que el hombre, particularmente en física, y en general en toda ciencia nunca pueda llegar a la verdad objetiva. No puede excluir los elementos subjetivos de su conocimiento, y esa es su principal limitación, La hipótesis de la verdad científica objetiva tiene que ser abandonada debido a los resultados de la experimentación humana. Más adelante indagaremos qué clase de subjefiidad es inherente a la ciencia, y cuál no.
Resumamos nuestras reflexiones hasta este punto. Hemos examinado la crisis que la ciencia ha producido. La ciencia ya no puede reclamar una objetividad y neutralidad demostradas. En principio, incluso su conocimiento de la realidad se da con limitaciones. Son precisamente las cuestiones más importantes las que escapan al ojo de la ciencia.
Pero no debemos sacar conclusiones equivocadas de esta situación. No son la ciencia en sí, y la verdad científica, las que están comprometidas en la crisis. Lo que se ha visto sacudido es más bien la largamente acariciada, pero errónea, creencia en una ciencia neutral, objetivá, autosuficiente e ilimitada. La crisis concierne a estas dos supociones: 1) existencia de un campo de investigación, en cuanto campo de hechos, aislado y cerrado, y 2) una ciencia que en cuanto medio neutral y autónomo puede investigar ese campo para llegar a la verdad, libre de todos los elementos subjetivos. Esa crisis ya ha ocasionado la destrucción de la coherencia de las ciencias, y ha producido el entronamiento de una filosofía que se refugió en dI irracionalismo o buscó consuelo en el pragmatismo. Cada rasgo de la presente crisis demuestra que el humanismo tiende a oscilar de un extremo al otro. De la idea de que sólo la verdad científica es digna de confianza, se traslada a la postura de que la ciencia es incapaz de suministrarnos verdad alguna. Como más adelante veremos, ambas posturas son inaceptables. Aunque la neutralidad no existe, hay, sin embargo, lugar para la verdad científica.

El poder de la ciencia aplicada
Tras examinar la crisis de la ciencia, debemos ahora considerar la cuestión de la aplicación de la ciencia. También aquí nos encontramos con una crisis en nuestro tiempo. Se ha originado ésta en la misma fuente que produjo la crisis del pensamiento científico, a saber: la creencia en la ¡limitación y superioridad de la ciencia. Esta convicción determinó también la aplicación de la ciencia a la vida práctica, y produjo una crisis en la misma. Para comprender esto debemos prestar breve atención al desarrollo de la aplicación de la ciencia en la vida. Al igual que todas las demás cosas en el mundo, esta aplicación surgió como fruto tanto de poderes buenos como malos, tanto de la fe bíblica que inspira al hombre en su vocación de dominar y desarrollar la tierra, como del espíritu de iluminación que proclamó la liberación del hombre por el mismo hombre con la instrumentalidad de la ciencia.
Cuando esta última idea se desmoronó tras la Revolución francesa, Comte buscó la explicación de este fracaso en la falta de logros científicos. Debía extenderse la ciencia a la sociología
con el fin de controlar el campo de la sociedad humana. La sociedad debía regirse por las leyes de la ciencia de modo que pudiera desarrollarse sin estorbos. Lo que sucedía era que la importancia del criterio acerca de la función de la ciencia en la realidad se estaba infravalorando lastimosamente. Marx empleó el criterio científico a fondo y afirmó que todo lo que él profetizaba nada tenía que ver con la fe. Sus criterios, dijo, estaban basados sólo en la ciencia. Tanto el comunismo como el socialismo —aunque este último de una forma algo ambigua— proclamaron la superioridad de la ciencia aplicada.
Esta ideología no llegó a florecer totalmente durante el siglo pasado. Los principios de la ciencia aplicada no se utilizaron de lleno hasta que Frederic Taylor los empleó en la gerencia científica de la producción. Su intención era eliminar métodos perniciosos de producción mediante la investigación científica, y con ello incrementar la producción, mejorar las relaciones entre empresario y trabajador, y aumentar tanto los salarios como los dividendos. En líneas generales su propósito era alcanzar una producción teóricamente perfecta, dirigida por la ciencia. Las cadenas de montaje de Ford fueron el primer intento de aplicación de estas directrices científicas. La idea se introdujo gradualmente en otros campos, especialmente en aquellos lugares en que el Gobierno tenía un poder absoluto para hacerlo.

Ciencia aplicada y planificación social
El sistema científico de producción se ensayó principalmente en la Rusia comunista, donde Stalin implantó los planes quinquenales. Durante la crisis económica de los Estados Unidos, Roosevelt realizó todos los esfuerzos posibles para establecer una economía dirigida científicamente para su New Deal. En Europa los socialistas desarrollaron también sus sistemas planificados para la sociedad. No puede negarse, como dice Mannheim, que la era del individualismo ha terminado. Hemos entrado en
una fase colectivista de la sociedad. La esencia de esta transición está en la sustitución del invento por la planificación científica. La sociedad ya no se abandona al azar, la improvisación y la iniciativa individual. Estamos en el tiempo —suponen con alegría los planificadores— en que la sociedad puede tratarse como problema científico. Puede analizarse, y de este análisis se puede extraer una prognosis para el futuro. Sobre tal base se puede implantar un plan científico y se puede organizar la sociedad según ese plan, de tal modo que la antigua búsqueda de la humanidad de una organización social ideal que asegure el bienestar humano y la seguridad, habrá por fin dado su fruto. Como es lógico, esta planificación requiere tanto el control de la sociedad como de los individuos, a fin de que el plan no sufra alteraciones. El individualismo, dice Mannheim, tendré que estar al fin, más o menos, predeterminado, si se quiere que el plan se lleve a efecto. En consecuencia, los salarios, primas, rentas, seguridad social, cuota de producción, elección de profesión, deberán ser dirigidos desde arriba. La ciencia —se sigue argumentando— da una solución universalmente válida que debe determinar la realidad. Por consiguiente, la aplicación del plan requiere instrumentos que empujen al pueblo a la situación social que armonice con el plan nivelador.
Ahora bien, esta planificación económica no es, en modo alguno, el fin de la cuestión. Mannheim revela una profunda percepción cuando dice que la planificación económica conducirá a la sociedad a un sistema totalitario como el que existe en Rusia. Cualquier individuo que no apruebe el plan o no se adapte a él, debe a pesar de todo aceptarlo, o si es necesario se le debe hacer que lo acepte. Por consiguiente es necesario —sigue diciendo Mannheim— incluir también en la planificación los aspectos espirituales de la vida, con el fin de convencer al pueblo de que en esta era de la planificación debe apoyarse plenamente el plan. Es, pues, inevitable que la educación y la información pública por prensa, radio, etc. sea también planificada. También la religión cae en la esfera de esa planificación y debe adaptarse a ella. En nuestros tiempos modernos todo el mundo debe tener una mentalidad planificadora.
Es evidente que estos pensamientos todavía no han cristalizado en la sociedad occidental. No obstante, se está gestando en todas partes, y todos debemos percatamos del hecho de que nunca llegará un momento concreto en el que se dé el paso decisivo e irrevocable. La planificación avanza gradualmente. Cuando se acepta en principio, uno se ve obligado a seguirla en todo. Aun cuando se rechace el desenlace totalitario, cuanto más se defienda la planificación como panacea de los males de la sociedad, tanto más imposible se hace una resistencia final y una liberación de las consecuencias. Todas las libertades, incluyendo la religiosa, tendrán que sacrificarse si se quiere que la sociedad planificada sea un éxito. Por esta razón, los cristianos en particular deben entender cómo funciona en la práctica la planificación. Se empieza por un análisis de la sociedad. Luego sigue la prognosis del futuro y el diseño del plan ideal. A continuación viene la información al público, a modo de aviso. La etapa final es la implantación del plan como regla coercitiva para el pueblo.
En muchos casos, las tres primeras etapas, hasta llegar a la divulgación del plan, pueden defenderse. Pero ¿qué diremos de la cuarta etapa, o sea, del control de la sociedad por una selección de científicos y dirigentes que tienen la ciencia a su disposición? ¿Es eso malo? ¿Por qué? ¿Ha creado ya alguna crisis? ¿Es la cuarta etapa mala también cuando el pueblo no es obligado sino guiado suavemente, según el proyecto de Mannheim? Obsérvese que en este último caso la élite dirigente sólo necesita dar un paso para obtener su propósito influenciando a la masa en el nivel de lo subconsciente. Este sería el método más fácil, y también el más peligroso. Se usa ya con frecuencia en el mundo de los negocios mediante la sutileza de la publicidad, y no hay duda de que también se usará en po1 (tica. En estos casos, el forzar a la masa para hacerla de mentalidad planificadora y seducirla con motivaciones subconscientes, equivale a borrar su responsabilidad. El pueblo no es ganado por la verdad de la cosa, sino por algo muy diferente, algo que no tiene nada que ver con la
verdad, sino con la utilidad para meter a la masa en el molde. Todo esto no es sino una desecración de la personalidad e individualidad humanas. Es así como la ciencia aplicada produce la crisis en la sociedad moderna. Podemos distinguir tres ragos en esta crisis: 1? Pérdida de libertad; 2? secularización, y 3 alienación. De ellos nos ocuparemos en el resto de la obra.

Animales planificados y planificadores
La primera característica de la planificación consiste en la eliminación de la libertad y responsabilidad humanas. Esto es una consecuencia det hecho de que la planificación supone la elaboración científica de las actividades del pueblo en un determinado campo, tanto a nivel individual como en grupo, así como el control de dichas actividades con el fin de comprobar si se ajustan al plan.
¿Cómo se logra esto? Los hombres y las colectividades actuarán cuando estén motivados por una creencia en la necesidad o ventaja de algo, y posean la necesaria libertad para esa actividad. Ser motivado y actuar con libertad sólo es posible sobre una base de conocimiento. Por lo general se tratará de un conocimiento práctico. La mayoría de los individuos se interesa en el aquí y ahora, y se esfuerza por lo que le parece útil. Ahora bien, cuando la ciencia es aplicada, el conocimiento de ella compite con este conocimiento práctico. Esa es nuestra situación actual. Como se comprenderá, en eso radica también nuestro problema. Por el momento no vamos a inquirir cómo debía ser esta competencia. Sólo pretendemos saber cómo es de hecho. Podremos entender esto mejor fijándonos en la gerencia científica que Taylor desarrolló. Para él la ciencia era, en todos los sentidos, la más alta y mejor forma de conocimiento. El conocimiento práctico lo consideraba como algo azaroso y compuesto de piezas reunidas accidentalmente. Pero el conocimiento científico aplicado era para él un todo coherente,
sistemáticamente compilado y universalmente válido. Si se llega a hacer presión con él para forzar su aceptación, entonces sustituirá al conocimiento práctico. Como es lógico, este concepto presupone: 1.1 que sólo el conocimiento de los científicos tiene valor, y que el conocimiento práctico de los obreros puede elirninarse sin ningún perjuicio; 2°) que sólo los hombres de ciencia y aquellos que pueden manejar el conocimiento científico tendrán verdadera responsabi !idad. Los obreros están obligados a seguir ras reglas del plan de producción. De este modo la ciencia determina cada operación individual, y la conexión de todas ellas.
Fijémonos ahora en otro aspecto de esta cuestión. Los filósofos de nuestro siglo han protestado, según hemos visto, contra la preeminencia del pensamiento científico, porque no hace justicia al hombre. Debido a su propia naturaleza este pensamiento sólo puede determinar la realidad por sus resultados. Es por consiguiente incapaz de definir la libertad humana. Jaspers dice: “No hay libertad para el pensamiento científico.” Las consecuencias del ideal científico no estorbaron la libertad de la vida práctica en tanto que la ciencia no fue aplicada. Simplemente invitaba al hombre a creer que no es más que un animal o tal vez sólo una máquina.
Pero esta situación cambia completamente cuando el dictado de la ciencia se aplica a las actividades del hombre. No sólo es entonces excluida la libertad del mundo del pensamiento, como fue el caso en Marx y Freud, sino que además, por medio de la planificación y el control de esta libertad, es también excluida de la conducta en la vida. En el sistema de producción de Taylor el obrero no tiene libertad para elegir o inventar. Tiene que hacer lo que el plan le ha impuesto.
Como resultado de la planificación aC produce, en principio la misma pérdida de libertad en otros campos. Unicamente se dan diferencias de grado. La élite es libre y responsable; el hombre común es obligado a obedecer ciegamente y se ve privado del precioso don que Dios le concedió en cuanto personalidad libre: la capacidad de responder libremente a la vocación de
Dios. Polak denomina al hombre animal planificador. Es esto algo muy sugestivo para su visión del hombre, pero en su entusiasmo por la planificación olvida que para que una pequeña élite realice el ideal del animal planificador, la masa humana es degradada al nivel de animales planificados.
Está claro que siempre quedará una cierta libertad. Pero ésta no será fruto de los principios científicos. Esta libertad permanece sólo a causa de la incapacidad de la ciencia para controlarlo todo. Lo decisivo es el plan. La libertad debe siempre ceder cuando el plan lo requiera. Siegfried apunta a esta crisis de la responsabilidad y de la libertad (que se originó en un falso principio de la ciencia) cuando dice que el rasgo más sorprendente de nuestro siglo, en comparación con el anterior, es su pérdida de libertad.

Secularización de la vida práctica
La segunda característica de la crisis fue la secularización de la vida. Ya no hay lugar para Dios. No pretendemos decir que la ciencia aplicada sea la única causa de este rasgo de la sociedad moderna, aunque sí que es una causa básica. La culpa no es de la ciencia en sí, sino del hombre que ha producido esa ciencia, guiado por principios falsos. La secuiarización, la disociación de la vida respecto a Dios, surge cuando la propia ciencia es secularizada y por su aplicación controla la vida práctica en su totalidad.
Esas dos condiciones se dan en nuestros días Dios ha sido desplazado gradualmente del pensamiento del hombre con la ayuda del espíritu de una ciencia que es considerada neutral, autosuficiente, independiente, y superior a todo. Esa ciencia, aplicada a la vida práctica, especialmente con su visión de una sociedad planeada, va consiguiendo gradualmente el control de la sociedad. ¿Cómo podemos entender la secularización en esa situación? Esta ciencia aplicada nos plantea un grave dilema.
Siempre que la ciencia, motivada por sus presuposiciones, dé la solución definitiva y determinada, no quedará lugar para Dios. No hay lugar para la oración, ni para la gracia divina, ni para la bendición de Dios. Si una sociedad planificada es científicamente correcta, ya no necesita a Dios. Cada paso que se da en esa dirección, hace al mundo más profano y la aisla aún más de Dios. Los salarios y precios, el trabajo, las pensiones, la enfermedad, el gasto del dinero, el tiempo libre, la natalidad, la migración, la elección de profesión, la información educativa y, en definitiva, todo, puede ser controlado por la ciencia sobre la base de una profunda investigación. Sólo ella parece capaz de producir resultados buenos y necesarios. Parece como si la teoría siempre tuviera razón.
La ciencia aplicada parece haber conseguido el dominio del futuro, a menos que se le descubra alguna fisura. Afortunadamente hay por lo menos, dos de ellas. Más adelante las examinaremos, pero puede ser útil mencionarlas ahora: la primera es que la ciencia no es neutral e independiente, y la segunda es que la ciencia aplicada no puede y 1)0 debe intentar controlar la realidad. Pero tengamos en cuenta que el camino para llegar a percibir la debilidad inherente de la ciencia aplicada, con vistas a poder resistir con éxito su impacto totalitario, es largo, duro, y lleno de obstáculos. Parece que incluso el cristiano se ve empujado a confiar en la ciencia, restringiendo su fe al círculo de la familia, la iglesia y tal vez de su propio corazón y el cielo. ¡Al menos eso está fuera de la planificación! La extensión de la planificación —engendrada por el mal (le la ciencia aplicada— persigue a todo aquel que vive sn Dios. Es significativo que Heidegger dijera en una ocasión: “Ser es dar un paso hacia la muerte.”
En esta maligna situación, el cristiano parece forzado a aceptar el esquema “natural-sobrenatural”. Pero esto deja a su llamada vida natural sin Dios. No confiemos jamás en ese esquema. Téngase en cuenta que la secularización siempre tenderá a ensanchar el campo de lo “natural”, y estrechar el de lo sobrenatural. Algunos pueden sentirse tentados a volverle la espalda a la iglesia porque ésta no tenga un mensaje para una vida práctica sin Dios. Sólo el evangelio completo de Dios puede dar esperanza. Este evangelio reta los presupuestos de la ciencia aplicada y se enf renta directamente a ellos, formulando la elección con toda claridad: Cristo o la ciencia. Cristo, el Salvador del mundo, pone al descubierto los problemas del hombre moderno. Sólo El les puede dar solución. El siglo XIX creyó en la rendición mediante el progreso y la tecnología. El siglo XX cree en la redención mediante la ciencia aplicada en una sociedad planificada. Cristo o esa ciencia; he ahí la elección que se nos presenta.


Alienación y aislamiento del hombre
¿Existe alguna otra fisura en la ciencia aplicada? Por cierto que sí. Hay una muy importante, relacionada con la tercera característica de nuestra actual crisis, y estrechamente conectada con el punto anterior. El poder que la ciencia aplicada ha conseguido, se revuelve contra ese hombre que esperaba convertirse, con su ayuda, en amo de la realidad. Es ésta una cuestión muy extensa que aquí sólo podemos tocar brevemente. Dessauer ya ha señalado el hecho de que la tecnología desarrollada por el hombre se está transformando en un poder impersonal, autónomo, que parece haberse independizado del hombre y oponerse a sus mejores intereses. Cualquier persona que trabaje en una organización puede sentir el poder latente que le es característico. No se trata sólo de un poder contra el hombre insignificante, sino que también es, en cierto sentido, algo más allá del control de la élite. A veces hemos habiado con dirigentes de semejantes organizaciones, aconsejándoles para introducir algunas mejoras. Se han encogido de hombros y han dicho: “Su consejo es muy bueno, pero la organización no lo puede incorporar; no olvide que soy tan impotente como Ud.”.
Lo mismo sucede con la planificación en otros campos, incluyendo el de la información pública. Cuando se busca la fuerza en la planificación, lo que en realidad sucede es que uno se convierte en esclavo, aunque se sea el creador del plan. Hitler llegó a un punto de su carrera en el que la guerra ya era inevitable, aunque la hubiera querido impedir. Laski, el teorizante laborista, ha argumentado que cuando el partido de la oposición se hace con el poder en un gobierno que se ha embarcado en un programa laborista planificado, se ve obligado, por el poder de la anterior planificación, a desarrollar el esquema socialista. Esto, dijo, no sólo es bueno, sino también inevitable.
Este punto tiene una aplicación todavía más amplia. El resultado de la ciencia aplicada es la esclavitud y la enemistad. Guardini dice que desde la Edad Media el hombre ha creado varios
campos autónomos de investigación con el fin de convertirse en dueño de la realidad. Mediante esos esfuerzos ha cerrado las puertas a Dios. Parece ser que al católico Guardini se le ha escapado el ver que esta tendencia tiene su origen en la naturaleza autónoma alimentada por Tomás de Aquino. Pero se da cuenta, no obstante, de que esa autonomía conduce a la alienación del hombre de ese mismo campo. Esto es algo que se ha puesto muy de manifiesto en el caso del hombre y la bomba atómica.
Esta alienación se puede observar en nuestra civilización, con sus esfuerzos en busca de la seguridad y el poder a través de la indiscutida y triunfante ciencia. Pero todos los esfuerzos humanos han desembocado en una sorprendente inseguridad. El hombre se da cuenta de que los medios de su poder se e escapan de las manos y se vuelven contra la propia humanidad. El hombre ha luchado por conseguir el dominio de ¡a realidad y así, en cuanto amo, ser igual a Dios. En ese proceso ha perdido a Dios. Al propio tiempo se alienó del mismo poder que había descubierto y pretendido emplear para sus propios fines. Esto le ha ido reduciendo más y más a la esclavitud, convirtiéndose en su enemigo. Al igual que en el caso de Adán, el ansia humana de autonomía revela las consecuencias y naturaleza del
pecado. Dios mismo está castigando a nuestra civilización por este pecado, con la actual crisis de la ciencia y el pensamiento científico. La secularización penaliza al hombre con la pérdida del significado de la vida. El ansia humana de independencia ha provocado este mortífero rebote de la herramienta, produciendo la actual esclavitud.
Hay que tener en cuenta que los instrumentos empleados por el hombre no son verdaderamente independientes de éste. Parecen serlo al alienarse de la vida y esperanza del hombre. Es Dios, en realidad, quien hace que el hombre, con todo su recién estrenado poder, se convierta en impotente. Dios castiga la apostasía del hombre volviendo los instrumentos contra el propio hombre, confrontándole con lo absurdo de su vida, y con una pérdida de la fe, con el resultado de la pérdida de la fe, con el resultado de la pérdida esencial del control de los instrumentos.
Jaspers, aunque no percibe el carácter de la fe, admite que esta pérdida de fe marca la crisis de nuestra civilización. No hay nada que objetar a esa observación. Se puede ver en la inútil lucha de Occidente por contrarrestar al comunismo y recuperar la perdida iniciativa. Se puede también ver en la incapacidad de Europa para encontrar la solución adecuada a sus relaciones con sus antiguas colonias.
Apenas hace cuarenta años que Freud dijo que la Religión y la fe eran una neurosis nacida de frustraciones psicológicas. En nuestros días hay muchos humanistas que se percatan con dolor de que la verdad es precisamente al revés. Se dan cuenta de que nuestra crisis es una neurosis nacida de la falta de fe en el significado de la realidad. He ahí, al descubierto, las raíces de nuestra crisis, tanto en la ciencia teórica como en la aplicada. La única solución está en la recuperación de la fe. Montaigne dijo en cierta ocasión: “No hay brisa para el que no conoce un puerto.” Pero no toda fe es válida y verdadera. La única fe que puede rescatar a nuestra civilización es la que hace al hombre absoluta y completamente dependiente de Dios, pues esa fe abre las puertas de la verdadera libertad en Cristo.

 

La incredulidad del relojero ciego. Parte 4

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DIOS

Autor:Paulo Arieu

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“La trascendencia de la existencia de Dios es inmensa. Si la tesis teísta (la creencia en Dios) es verdadera, sus implicaciones para nuestra vida presente y futura son incalculables” [0]

Blas Pascal escribió ya hace algunos siglos atrás: “Dios nos ha dado evidencia suficientemente clara para convencer a aquellos con un corazón abierto, pero suficientemente vaga de modo que no obligue a aquellos cuyos corazones están cerrados.” [1]

Ya hace un tiempo atrás, las noticias acerca de un sacerdote católico, que había logrado demostrar matematicamente la existencia de DIos, atrajeron mi atención.

«El sacerdote y científico polaco Michael Heller ha ganado por su teoría el premio Templeton, dotado con más de un millón de euros, un premio mayor que el Nobel, sosteniendo que las matemáticas pueden ofrecer evidencias circunstanciales de la existencia de Dios.

Por vez primera en la Historia quedaría demostrada científicamente la existencia de un Ser Supremo, piedra filosofal de cualquier religión. La Fundación americana que concede el cuantioso premio lo tiene claro: “Michael Heller demuestra que la naturaleza matemática del mundo y su inteligibilidad por parte del ser humano constituyen la evidencia de la existencia de Dios”.»[2]

«Dios es la gran presuposición de la teología, es el punto de partida de la reflexión teológica. El que busca conocer a Dios debe creer que El existe.(Heb. 11:6)» [3]

«La Biblia no intenta probar la existencia de Dios ni especular sobre su naturaleza. Da por sentado que «Jehová es el Dios verdadero; Él es Dios vivo y Rey eterno» (Jer 10.10). El insensato que niega a Dios no es un ateo; su negación es de orden ético: vive como si Dios no existiese y juzgase a las personas.

Sal 14.1 “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.”

Sal 53.2 “Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.”

Los milagros y actos poderosos de Dios no se aducen para demostrar su existencia, sino para afirmar la confianza o estimular la alabanza.

Sal 8 “!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!  Has puesto tu gloria sobre los cielos;De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste,Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello,  Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra! “

Sal.19.1–7 “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras.En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor. La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”

Sal.104 “Bendice, alma mía, a Jehová. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido;  Te has vestido de gloria y de magnificencia. El que se cubre de luz como de vestidura,  Que extiende los cielos como una cortina, Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza,  El que anda sobre las alas del viento; El que hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros. El fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida. Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas. A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron; Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste. Les pusiste término, el cual no traspasarán, Ni volverán a cubrir la tierra.Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; Van entre los montes; Dan de beber a todas las bestias del campo; Mitigan su sed los asnos monteses.A sus orillas habitan las aves de los cielos; Cantan entre las ramas. El riega los montes desde sus aposentos; Del fruto de sus obras se sacia la tierra. El hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra, Y el vino que alegra el corazón del hombre,  El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre. Se llenan de savia los árboles de Jehová, Los cedros del Líbano que él plantó. Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos. Hizo la luna para los tiempos; El sol conoce su ocaso. Pones las tinieblas, y es la noche; En ella corretean todas las bestias de la selva. Los leoncillos rugen tras la presa, Y para buscar de Dios su comida. Sale el sol, se recogen, Y se echan en sus cuevas. Sale el hombre a su labor, Y a su labranza hasta la tarde. !!Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios. He allí el grande y anchuroso mar, En donde se mueven seres innumerables, Seres pequeños y grandes. Allí andan las naves; Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen; Abres tu mano, se sacian de bien. Escondes tu rostro, se turban;  Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo. Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra. Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras. El mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean. A Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras viva. Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová. Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, a Jehová. Aleluya.”

Is. 40.25–31

Dios se da a conocer en la creación y en la historia: es por ello el Dios vivo

Jos. 3.10

Sal. 19.1ss;

Os. 1.10;

Ro. 1.19ss;

1 Ti. 3.15

Heb 9.14; 10.31.

En consecuencia, el hombre se allega a Dios prestando oído a su Palabra y obedeciendo su voluntad, y no mediante la especulación

Jer 22.15s

Jn 7.17

Los Nombres de Dios

En el Antiguo Testamento

Diferentes nombres subrayan el carácter personal de Dios. Ello no significa, sin embargo, que se considere al Dios verdadero simplemente como una persona poderosa, como los dioses del medio (1 S 15.29; Is 40.28). Se subraya la diferencia entre Dios y el hombre (Nm 23.19; Ez 28.2; Os 11.9), aunque la Biblia no se niega a hablar de Dios con términos antropomórficos. Dios creó al hombre a su imagen y es lógico que los términos tomados de la experiencia humana sean los más aptos para hablar de Él.

El nombre El, Elohim (traducido en nuestras versiones a veces por «Dios» y otras por «Señor») viene de una raíz que significa «poder» y se refiere a todo lo divino. A veces se combina con otras palabras (Gn 28.19; 33.20). Se usa el plural (Elohim) para referirse al Dios de Israel, no por resabios politeístas, como pretenden algunos, ni en directa referencia a la Trinidad, como dicen otros, sino para intensificar o reforzar la idea expresada: la plenitud de Dios.

Jehová (Yahveh) representa el nombre propio de Dios tal como se ha revelado a Israel en los actos poderosos de liberación (Jehová).

Adonai (traducido por lo general en nuestras versiones por «Señor») es también un plural, que da la idea de soberanía, poder pleno, y se combina a veces en expresiones como «Señor se señores» o «Señor de toda la tierra».

Otros términos («Jehová de los ejércitos», usado 279 veces en el Antiguo Testamento; «Jehová Dios eterno», Gn 21.33; «el Altísimo» y «el Omnipotente», Nm 24.16; o combinaciones con Jehová: Gn 22.8, 14; Jue 6.24; Jer 23.6) representan combinaciones de las designaciones mencionadas, que conmemoran manifestaciones o señales particulares del Dios de Israel.

El templo dedicado a la adoración del emperador romano Adriano en Éteso. Esta forma de idolatría la condenó Jehová Dios, quien declaró: «No tendrás dioses ajenos delantede mi» (Ex 20.3). Foto de Gustav Jeeninga

En el Nuevo Testamento

Al eliminarse en el judaísmo el uso ordinario de Jehová, aparecen muchas designaciones abstractas o indirectas: «el Nombre», «el Eterno», «el Inmortal», «el Todopoderoso», «el Altísimo». El Nuevo Testamento toma las traducciones griegas de estos nombres, que frecuentemente son referidos también al Señor Jesucristo. Dios y Señor (Kyrios) son, sin embargo, los más utilizados y hemos de ver en ellos la traducción de «Jehová Dios» y de «el Señor Dios» del Antiguo Testamento. La paternidad de Dios se enseña en el Antiguo Testamento con respecto al pueblo de Israel y a algunos de sus líderes. En el Nuevo Testamento se caracteriza a Dios como Padre de nuestro Señor Jesucristo y a los creyentes, que han recibido el Espíritu de adopción, como hijos de Dios.

Las características de Dios

Dios es poderoso y ejerce su dominio como Señor (Adonai) y dueño o amo (Baal) de su pueblo y del universo entero (Éx 15.3; Sal 24.8; Jer 32.18), a diferencia de los dioses falsos (Jer 10.11s). Su poder se ha manifestado eminentemente en la resurrección de Jesucristo (1 Co 6.14; Ef 1.20). Dios es santo (Is 6.3; 40.25; Hab 3.3; 1 P 1.16; Ap 4.8), lo que significa que está separado y por encima de todo lo que es ordinario, creado y débil, tanto física como moralmente (Gn 18.27; Job 42.6; Sal 8.5); su santidad se muestra en su justicia (Is 5.6; Ez 28.22), pero también en la fidelidad de su amor (Os 11.9) y en la liberación de su pueblo (Is 41.14; 43.3).

El Amor de Dios está presente en el Antiguo Testamento referido principalmente a Israel (Is 43.4; 54.5–8; Jer 31.3; Os 3.1; 11.1), pero en el Nuevo Testamento es elevado a una afirmación universal (Jn 3.16) y centrado en la obra de Jesucristo (Ro 5.8; 8.32; 1 Jn 4.9). A tal punto se revela el amor de Dios por todos los hombres (Tit 3.4), que es posible describir a Dios mismo en función del amor (1 Jn 4.8); un amor, sin embargo, que debe entenderse a la luz de la revelación divina y no como la divinidad de cualquier forma de amor.

No han faltado quienes hayan creído ver en la Biblia una variedad de concepciones de Dios: desde un politeísmo primitivo hasta una concepción espiritual y ética. Aunque la comprensión de Dios gana en claridad de una sección a otra, hay una notable unidad a través de toda la Escritura en la afirmación de un Dios único, espiritual, todopoderoso, santo, personal y ético en sus relaciones con el hombre; un Dios juez y redentor. La doctrina de la Trinidad no se afirma explícitamente en la Biblia, pero desde el comienzo esta afirma la plenitud y riqueza del ser de Dios, y el Nuevo Testamento amplía las declaraciones sobre la eternidad del Verbo, la preexistencia del Hijo y la divinidad y eternidad del Espíritu.»[4]

Pruebas racionales de la existencia de Dios:[5]

El argumento ontológico: Fue presentado por Anselmo (1033-1109)

Afirmar que un ser perfecto no existe, es negar que sea un ser perfecto ya que carece de la perfección de la existencia.

El argumento cosmológico: Todo cuanto existe en el mundo tiene una causa para sus existencia que a su vez tiene ella misma una causa para existir, y así consecutivamente, a menos que se postule una causa que no sea causada, que tenga en si misma la razón de ser. Esta causa no causada es Dios.

El argumento teleológico: En muchos cosas en el mundo se ve un designio, una finalidad, un propósito que necesariamente está exigiendo que haya un ser inteligente y capaz de producir un mundo de esta naturaleza.

El argumento moral: Es inconcebible para nosotros que haya algún propósito para el universo que no resulte en algún fin moral, lo cual exige un ser interesado en el logro de tal fin.

El argumento histórico o etnológico: Sostiene esta forma de argumento que todos los pueblos de la tierra tienen idea de lo divino, no importa cuan atrasados sean.

Esto señala que pertenece a la experiencia común de los hombres la adoración a Dios y por lo mismo la existencia real del ser divino.

Big Bang.[6] ¿No ha demostrado el “Big Bang” el origen del Universo desde un punto de vista materialista (esto es, sin la necesidad de un Creador)? Para aquellos no muy familiarizados con este concepto les recuerdo lo siguiente. Ésta es una teoría que dice que el universo tal y como lo conocemos hoy comenzó hace 15.000 millones de años, en una gigantesca (“Big”) explosión (“Bang”). De este evento, y respondiendo a leyes de la física, surgieron a lo largo de milenios elementos químicos, galaxias y planetas y, eventualmente, la vida.

Pero, claro está, este concepto no nos explica lo que sucedió antes. ¿Qué fue “eso” que explotó? ¿No presupone esta idea la existencia de “algo” antes que el Big Bang? ¿No es esa idea, entonces, una simple posposición de la pregunta última de los orígenes?

La contestación de los físicos es la siguiente. Antes del Big Bang ocurre se dio una “singularidad”, esto es, unas condiciones únicas, donde ni la materia, ni el espacio ni el tiempo existían. Y esta idea, ¿de donde viene? Es una teoría. Y la definición de singularidad no es tan diferente de cómo a veces se describe a Dios.

De modo que el “Big Bang” no excluye la existencia de un Creador. Antes al contrario, pues demuestra el origen del universo en un momento en el tiempo. Como un caricaturista presentó en un periódico español, “a fin de cuentas pudiera se que esta gran explosión fuera tan sólo el chasquido de los dedos de Dios…”

Argumento Kalam[6]
La palabra “Kalam” viene del vocablo árabe para filosofía o religión. Representa un argumento de la teología islámica en la Edad media y que recientemente ha sido “resucitado”. Podemos resumir su línea argumental de la siguiente manera.

  • Todo lo que comienza a existir debe su existencia a una causa. Hablar de un comienzo “de la nada” y sin causa va contra la ley de No Contradicción de la lógica. ésta establece que un objeto NO puede ser “A” y “No A” a la misma vez y en la misma relación. Para un objeto surgir “de la nada” tiene que, en efecto, crearse a sí mismo, o “ser” y “no ser” a la vez, lo cual es imposible.
  • El universo tuvo un principio. La posibilidad de un Universo que ha existido siempre es una imposibilidad filosófica. Retroceder a partir de un presente hacia un pasado infinito real no es posible, como tampoco lo es llegar al presente añadiendo sucesivamente hasta formar un infinito real o actual
  • Por lo tanto el universo tuvo una causa.

Atributos de Dios:

¿Qué son los atributos de Dios?

Los atributos de Dios «Son las infinitas perfecciones de su Ser divino que nos revelan quien y que es Dios.»[7]

Son aquellas características que distinguen la naturaleza divina y al mismo tiempo son inseparables de la idea de Dios y constituyen el fundamento para sus variadas manifestaciones a sus creaturas. Estos atributos nos sirven para pensar a Dios, nos dan cuenta la totalidad de su persona.

I Pedro 2:9 RV 60 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”

a. Atributos naturales:

1. Infinitud:

¿Qué es la infinitud de Dios? «Que Dios es un Dios de eternal perfección, y que Él está presente en todo tiempo y espacio.»[8]

Salmos 90:2 “Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo,  Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.”

Jeremías 23:23-24 “¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? “

1 Timoteo 1:17 “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

2.Personalidad y libertad
3.Inmutabilidad y eternidad

¿Qué quiere decir que Dios sea inmutable?

“Que Dios nunca cambia en su propio ser o en alguna de sus obras o caminos.” [9]

Malaquías 3:6 ” Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.”

4.Trascendencia e inmanencia

Dios NO es todo-presente en el sentido de existir dentro o en todas las cosas creadas, visibles y no visibles, Dios no está en las mentes, emociones, plantas, vida, materia inanimada y/o diferentes elementos. Su omnipresencia significa que no está enmarcado por restricciones de ninguna clase y puede realizar un número infinito de cosas sin limitaciones de ningún tipo. Por motivo de su naturaleza eterna y existencia infinita, Dios es inmensurable en conocimiento, sabiduría, santidad y bondad.

Esto se comprende mejor cuando estudiamos otro atributo de Dios, Su trascendencia. Esto significa que Dios es enteramente distinto, diferente, y en cierto sentido separado de su Creación, así como el carpintero es diferente de la mesa que construyó.

Transcendencia significa que Dios es:

1. Separado del mundo: Is. 40:22; Hch. 17:24

2. Superior al mundo por contraste: Sal. 102:25-27; 1 Jn. 2:17-17

3. Creador del mundo: Gn. 1:1; Sal. 33:6; 102:25; Is. 42:5; 44:24; Jn. 1:3; Ro. 11:36; He. 1:2; 11:3

Al mismo tiempo que Dios es trascendente, también es inmanente, o sea, involucrado con su Creación e interrelacionándose continuamente con ella, pero nunca Dios es la Creación y viceversa.“[10]

“Inmanente: De “in-manens”, lo que permanece dentro. Hablamos de Trinidad inmanente para referirnos a Dios, tal como es en sí mismo, poniendo entre paréntesis su revelación al mundo a través de la que conocemos su ser interno, su inmanencia.” [11]

Ver Trascendencia

5.Omnipresencia
6.Omnisciencia
7.Omnipotencia

b. Atributos morales:

  1. Bondad
  2. Santidad
  3. Justicia

¿Por qué Dios revela nos sus atributos incomunicables?

“Para que sepamos que Él es altamente exaltado sobre todo y que solo Él merece ser alabado.”[12]

Jeremías 10:6-7 “No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. “

La obra de Dios:

  1. Dios es el creador del mundo
  2. Creación ex – nihilo
  3. Creación por la palabra
  4. Dios es el sustentador del mundo: No solo Dios creó el mundo, sino que además lo cuida.
  5. Dios es el redentor: Dios creó el mundo, cuida de él y también lo redime.

Notas;

[0] http://lasteologias.wordpress.com/2008/08/30/¿existe-dios/

[1] Ibid

[2] Dios existe. Y lo dice y lo premia la ciencia

[3] Resumen de Teología Bíblica y Sistemática

[4] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[5] Resumen de Teología Bíblica y Sistemática

[6] ¿Existe Dios?

[7] Ibid

[8] http://reformadoreformandome.wordpress.com/2008/08/28/atributos-incomunicales-de-di

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] EDUCANDO A MARTIN GIANOLA

[9] Inmanente,http://www.elescoliasta.org/dios/dios09.htm

[10] Ibid

[11] Ibid

[12] Ibid

Aplicación de la cosmovisión cristiana a diferentes áreas de la vida y de la sociedad

Aplicación de la cosmovisión cristiana a diferentes áreas de la vida y de la sociedad

Recomendamos los siguientes estudios:

Abraham Kuyper, “Exposiciones sobre el calvinismo”
Aplicación de los principios de la Reforma a la religión, la política, la ciencia, y las artes.

Cosmovisión cristiana y educación escolar

Preguntas de estudio acerca del tema de la educación escolar:
- ¿Por qué el sistema de educación estatal es una interferencia grave en los derechos de los padres?
- ¿Cuáles son los deberes de un padre cristiano en cuanto a la educación?
- Resume las metas y los métodos de las diferentes corrientes pedagógicas mencionadas.
- Resume las metas bíblicas de la educación.

Coalición para Avivamiento (Coalition On Revival), Documentos de cosmovisión (Enlace externo)


Notas:
Los estudios referidos aquí pueden dar solo unas ideas muy generales acerca de las aplicaciones de una cosmovisión cristiana. Sería necesario que profesionales cristianos sigan estudiando y elabroando más acerca de las consecuencias y aplicaciones prácticas.

 

Aunque los autores de los estudios mencionados hicieron un gran esfuerzo para presentar los principios Bíblicos tan fielmente como pueden, son autores humanos falibles. Por tanto, aun en estos estudios tenemos que “examinarlo todo, y retener lo bueno”. Con todo, que estos trabajos nos incentiven a buscar aun más al Señor y el entendimiento de Su Palabra, en cuanto a los problemas de la actualidad y en cuanto al ejercicio de nuestro propio trabajo.

Particularmente algunos de los documentos de la Coalición para Avivamiento muestran una fuerte influencia cultural de Estados Unidos. Para un contexto latinoamericano pueden necesitar algunas adaptaciones, o algunos estudios adicionales de problemas relevantes en esta región, que no se mencionan en los documentos.

Desafortunadamente casi no existen estudios desde una perspectiva latinoamericana que analicen la sociedad desde una clara cosmovisión cristiana; la mayoría de los autores cristianos están fuertemente influenciados por cosmovisiones no cristianas, especialmente aquellos que se ocupan de campos como la sociología, antropología, política, o educación. En este respecto, de los autores latinoamericanos que pude leer hasta ahora, el único que puedo recomendar con buena conciencia, es Alberto Mottesi.

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/aplicacion.htm

Evaluación y reinterpretación bíblica de los conceptos que encontramos en el mundo

Evaluación y reinterpretación bíblica de los conceptos que encontramos en el mundo

¡No existe ningún pensamiento neutral!

Ya debe ser claro, a estas alturas, que cada pensamiento se basa en presuposiciones específicas y expresa una cosmovisión específica. Cada pensamiento, o es de acuerdo a la Biblia o le contradice. Para decirlo de manera más clara: Cada pensamiento o es verdad o es mentira; o sirve a Dios o sirve al enemigo.

Las siguientes referencias Bíblicas reforzarán este concepto:

Lee 2 Cor. 10:3-5. – ¿En qué consisten las fortalezas del enemigo? – En a___________ y p______________.

¿Qué tenemos que hacer con los pensamientos?

______________________________________________________________________________________

Lee Col.2:2-3. ¿Dónde está la verdadera sabiduría y el verdadero conocimiento?_________________________

Lee Col.2:8. ¿Mediante qué cosa podríamos ser engañados? _____________________________________

Las filosofías nos apartan de Dios, porque son según las t________________ de los h______________, y según los r_________________ de este m____________, y no según C________________.

Lee Stgo. 3:13-17. – Describe en tus propias palabras: La sabiduría humana es

______________________________________________________________________________________

La sabiduría “de lo alto” es ________________________________________________________________

Lee Romanos 12:2. – Debemos renovar nuestro __________________. – No debemos conformarnos con ________________________________. – (“Este mundo” o “este siglo” incluye también las enseñanzas que recibes, por ejemplo, en tus estudios universitarios y profesionales.)

Las personas que te enseñan tienen también cada uno su propia cosmovisión. Esta cosmovisión influenciará siempre en lo que estudian y enseñan, sea consciente o inconscientemente. Por ejemplo, una persona que tiene la cosmovisión de la Nueva Era, va a interpretar todos sus temas de estudio según los principios de la Nueva Era, y entonces va a transmitir estos principios a través de su enseñanza.

Tenemos que analizar incluso las enseñanzas cristianas, porque muchos cristianos tampoco han adquirido una cosmovisión cristiana completa. Quizás aplican principios cristianos en cuanto a su participación en la iglesia, pero al estudiar temas “seculares”, recurren a los principios que aprendieron en sus estudios seculares.

De la misma manera tenemos que analizar los libros que leemos, las noticias que escuchamos, etc.

Cosmovisión y método científico.

La mayor parte de las enseñanzas que recibimos, se basan en alguna rama científica. Por eso haremos un breve análisis del método científico y lo aplicaremos primero a la matemática, después a las ciencias naturales y humanas en general.

A) La matemática

La matemática tiene el nombre de la ciencia más exacta, porque puede llegar a conclusiones universales que no se pueden poner en duda. Es la única ciencia en la cual no pueden existir diferentes teorías que se contradicen: su mismo método comprobará que una teoría es la correcta y las otras falsas. El método matemático para comprobar una teoría o hipótesis, se puede resumir de esta forma:

(Ejemplo:
Hipótesis:
Suma de los ángulos de un triángulo = 180º
Premisa = Axioma de las paralelas.
Argumentación lógica: dibujando una paralela a un lado
a del triángulo, pasando por el punto opuesto A, se forman dos ángulos nuevos que son iguales a los dos ángulos adyacentes al lado a; de manera que ahora tenemos los tres ángulos del triángulo en forma sucesiva en el punto A, y es evidente que su suma es 180º.)

Como premisas se pueden utilizar solamente otras hipótesis previamente comprobadas como correctas, o axiomas (verdades universales que son tan evidentes que no necesitan demostración, entonces son aceptados por fe). ¡De ninguna manera se puede incluir en las premisas la hipótesis que está por comprobar! Si se hiciera esto, resultaría una argumentación en círculo que en realidad no comprueba nada.

(Ejemplo:
Hipótesis: “El perro de mi vecino es un gato.”
Premisa: “Los gatos toman leche de un plato.”
Argumentación: “El perro de mi vecino toma leche de un plato.”
- En la premisa se ha incluido silenciosamente la hipótesis de que todos los animales que toman leche de un plato, son gatos; lo que es falso.)

B) Las ciencias naturales y humanas

Las otras ciencias trataron de adaptar el método matemático para llegar a resultados más exactos. Pero hay una diferencia grande: La matemática se inicia con verdades universales, mientras las otras ciencias necesitan la observación de cosas creadas como base. Estas observaciones, antes de poder sacar conclusiones, tienen que ser interpretadas (este proceso equivale a la argumentación lógica en la matemática). Entonces el método ideal se ve así:

(Ej. Física: Todos los objetos, cuando los soltamos, caen hacia abajo -> Ley de la gravedad.)

Pero este cuadro no es completo. Una misma observación se puede interpretar de diferentes maneras. Un pequeño ejemplo: Un niño asistió por primera vez con su padre a una ópera. Cuando empezó la primera aria, el niño preguntó: “Papi, ¿por qué este señor amenaza a la señora con su palo?” – “El no la amenaza”, respondió el padre, “él es el conductor de la orquesta.” – “Pero entonces, ¿por qué la señora grita tanto?”

El niño interpretó la situación de manera diferente porque sus premisas (o ideas preconcebidas) eran diferentes. Para completar el cuadro, tenemos que añadir las premisas personales del investigador. Cada persona tiene su manera individual de ver e interpretar el mundo, o sea, su cosmovisión. Para las ciencias naturales y humanas, a diferencia de la matemática, no existen axiomas universales. Por tanto, cada científico escoge (consciente o inconscientemente) sus premisas. Algunas de estas premisas pueden ser, por ejemplo:

  • “Las leyes de la física no cambian nunca.”
  • “Lo que no se puede observar, no existe.”
  • “No existe un creador del universo.”
  • “Dios creó el universo con un propósito.”
  • “El hombre puede descubrir la Verdad con su propia razón.”

- Ninguno de estos dichos se puede comprobar “científicamente”. Hay que “aceptarlos por fe”. Pero las premisas que un científico adopta personalmente, influenciarán en gran manera su forma de pensar y de interpretar sus observaciones. Entonces, el cuadro se vería así:

Aquí se ve claramente que las ciencias no son “neutrales”. Cada científico, si lo admite o no, edifica sus argumentos e interpretaciones sobre una serie de premisas básicas que ha aceptado “por fe”. Si nosotros como cristianos argumentamos desde la Biblia, a veces nos critican: “Esto no es científico; ustedes están argumentando desde un prejuicio religioso.” En realidad, estos críticos también se basan sobre “prejuicios religiosos”: La creencia que no hay Dios, o que Dios no se comunica con nosotros, tampoco es “científica” porque no se puede comprobar con los métodos de la ciencia. – Sin embargo, la mayoría de los autores no declaran abiertamente sus presuposiciones, ni están conscientes de su influencia sobre las conclusiones a las cuales llegan.

Un ejemplo:

Los científicos que creen en la evolución, determinan la edad de animales y plantas fósiles según la edad del estrato de tierra en el cual se encontró el fósil (a más profundidad, más antiguo). Si un animal se encontró p.ej. en un estrato de una antigüedad de 3 millones de años, el animal debe haber vivido hace 3 millones de años. ¿Pero cómo saben qué edad tiene el estrato de tierra? En realidad no existe ningún método confiable para determinar la edad de los estratos, aparte de los fósiles que se encuentran en ellos: Si los fósiles predominantes en un estrato se han evolucionado hace 3 millones de años, entonces esta debe ser la edad del estrato.

Se nota claramente que esta es una argumentación en círculo: Lo que se quiere comprobar (la edad de un fósil), ya está introducido en las premisas (el método para determinar la edad de un estrato). La verdadera base de esta argumentación es un “prejuicio religioso”: la creencia de que los seres vivos se evolucionaron durante millones de años. Si yo cambio esta premisa por la premisa de que Dios nos revela la Verdad, entonces encuentro una respuesta muy sencilla acerca de los fósiles: se trata de los animales que murieron en el diluvio y fueron petrificados en las enormes masas de tierra y arena que el diluvio arrastró.

Entonces, cuando escuchamos alguna enseñanza, leemos algún libro, o escuchamos la radio o la televisión, tenemos que hacernos preguntas como las siguientes:

¿Cuál es la base del pensamiento de este autor? (sus presuposiciones, su cosmovisión, lo que es “absoluto” para él) – Puede ser que el autor toma en cuenta la realidad de Dios, pero solo como un factor entre muchos. Entonces para él lo absoluto no es Dios, sino alguna otra cosa. – O puede ser que un autor tenga principios bíblicos, pero su razonamiento no está consistente con estos principios. – Y es claro que muchos autores no tienen principios bíblicos en absoluto, y entonces necesariamente llegan a conclusiones con las cuales no podemos estar de acuerdo.

De lo que expone, ¿cuál es la observación comprobada, y cuál es la interpretación personal del autor? – A veces, las interpretaciones se presentan como “hechos” o “datos científicos”. tenemos que analizar: ¿Es realmente un hecho observado, o es una interpretación de parte del autor?

¿Está tomando en cuenta todos los datos, o escoge solamente aquellos que son favorables para su hipótesis? – Mucha manipulación sucede cuando se presenta solamente una parte de los datos, o cuando los datos se presentan en un contexto diferente. (Por ejemplo, en las noticias en la televisión se combinan imágenes con palabras habladas; pero no podemos saber si las imágenes realmente muestran la cosa de la cual se habla, o si la persona que nos muestran en una foto es realmente la misma persona como la que habla.)

¿Es correcto su razonamiento y sus interpretaciones? ¿Es consistente con sus propios bases? – Algunos autores se contradicen a sí mismos con sus conclusiones.
(Un ejemplo de “Psicología del niño y adolescente”, Distribuidora Chirre S.A.: En la p.26 se afirma que el niño no necesita ser disciplinado, y dice: “La familia es la generadora principal de la violencia social, pues fomenta una fuerte tendencia a la destrucción, que por otra parte no es innata en el ser humano sino que éste adquiere.” En otras palabras, el niño es bueno en sí mismo. – En la siguiente página dice: “El niño debe aprender a dominar los impulsos agresivos que forman parte natural de la personalidad humana.”, y se concluye que el niño necesita ser disciplinado, porque por naturaleza es agresivo. El autor parece no estar consciente de estas contradicciones.)

¿Cómo se interpretarían las mismas observaciones desde una base bíblica? – Puesto que Dios nos revela la Verdad acerca de todas las cosas creadas, debe ser posible encajar cada observación de cosas creadas dentro del marco de referencia que la Biblia nos da. No puede haber contradicciones entre la realidad de este mundo y la revelación de Dios acerca de esta realidad. (Nuestro problema es que somos limitados. No comprendemos completamente la verdad que Dios nos revela, ni sabemos todo acerca del mundo creado. Por eso, siempre puede haber algunos datos que no podemos explicar completamente. Pero esto no debe confundirnos ni desanimarnos; simplemente tenemos que reconocer que no sabemos todo.)

Un método sencillo para hallar principios bíblicos acerca de un tema dado (Estudio Bíblico Temático):

  • Define el vocabulario básico (las palabras claves) de tu campo de estudios. Busca definiciones de estas palabras en un buen diccionario y amplía el vocabulario básico con sinónimos, términos afines, etc. De esta manera, establece una lista de palabras a estudiar.
  • Con la ayuda de una concordancia, busca versículos bíblicos que se refieren a este vocabulario (todas las palabras en la lista). Estudia cada versículo en su contexto para entender su significado en cuanto a tu campo de estudios.
  • Sistematiza los resultados y busca aplicaciones prácticas para los principios que descubriste.
  • Como un paso adicional, se puede estudiar la “historia cristiana” del tema a tratar: ¿Qué posición tenían los cristianos del pasado frente a nuestro tema, y qué principios aplicaron a este campo de estudios? (p.ej. en la iglesia primitiva, en la Reforma, en los avivamientos modernos, etc.)

TAREA: Análisis de textos

Para cada uno de los cinco textos que siguen, responde a las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál es “lo absoluto” para el autor, o sea su base, su punto de partida?
2. ¿Cuáles serían las respuestas del autor a las 4 preguntas fundamentales? (según lo que se puede deducir del texto; quizás algunas preguntas quedarán abiertas.)
3. Describe otras características de la cosmovisión del autor, según se notan en el texto.
4. “Reinterpreta” el texto desde una perspectiva bíblica. (¿Cómo interpretarías los datos mencionados, partiendo desde principios bíblicos?) Menciona tanto puntos en los cuales estás de acuerdo con el autor, como puntos en los cuales estás en desacuerdo.

(Nota: No estamos dando las fuentes de estos textos, para no dar pautas acerca del trasfondo del autor.)

Textos para analizar

A) PIAGET Y EL CONSTRUCTIVISMO MORAL

El aprendizaje de lo moral – valores y reglas sociales – se inicia con la descentración, es decir cuando el niño es capaz de ver las cosas desde el punto de vista de los otros, y de coordinar el propio punto de vista con el de los demás. Ni las estructuras lógicas (clasificaciones, seriaciones, combinatorias e hipotéticas deductivas …) ni las morales (heterónomas y autónomas) se originan a partir de los solos intercambios verbales (actos del lenguaje). Ellas se construyen a partir de las interacciones con el medio. Tanto la moral como la lógica se construyen a partir de la praxis.

Las estructuras morales le sirven al hombre para juzgar si las interacciones entre las personas son o no justas según dichas estructuras, por lo tanto se constituyen en la normatización de las acciones en su dimensión afectiva. De hecho, cuando las estructuras moral y lógica se proporcionan en forma ya elaborada para que las nuevas generaciones las adopten y repitan, se está causando un gran mal al educando: se le está enseñado a ser heterónomo. La comunidad, además, se está causando un gran daño a sí misma: las personas heterónomas no creen en las normas impuestas y a todo momento están buscando burlarlas. En las sociedades donde abundan personas heterónomas, abundan también la violación de las normas y el conformismo pasivo. En efecto, el heterónomo o se vuelve rebelde o se vuelve sumiso. La persona autónoma la que ha participado en la elaboración o en el descubrimiento de una norma o una ley, a pesar de considerar que dicha norma o ley es producto de un acuerdo, por lo tanto modificable, tiende a sentirse regulada por dicha norma o ley. De ahí la importancia de que las nuevas generaciones participen en la toma de decisiones.

(autónomo = obediente a su propia ley, independiente. heterónomo = obediente a una ley ajena.)

B) PSICOLOGÍA CULTURALISTA SEGÚN LEV VIGOTSKY

El niño como organismo y el ambiente como cultura son inseparables. Ambos reaccionan el uno sobre el otro. La cultura le ayuda a llevar a cabo sus potencialidades de desarrollo, le ayuda a aprender, pero el proceso adquisitivo está siempre limitado por el proceso natural del crecimiento del niño. El niño y la cultura entran en conflicto cuando los dos procesos no se equilibran y no se adaptan mutuamente. El aprendizaje es un proceso social donde se desarrollan procesos psicológicos fundamentales: la comunicación,. el lenguaje, el razonamiento y otros. La educación es un proceso de socialización en el que el individuo se convierte en persona humana y se integra a una comunidad asimilando sus formas culturales, lenguaje y características; al mismo tiempo que debe adquirir valores humanos que le permitan desarrollar actitudes básicas de ser humano potencialmente preparados para convertirse en personas, capaces de tener un proyecto de vida.

…Acerca de la formación de los procesos psíquicos superiores del hombre: Cualquier función superior humana, existe primero en forma externa, interpsíquica, y sólo después, en proceso particular de interiorización, se vuelve individual, intrapsíquica. Cualquier conocimiento se genera en un contexto social y culturalmente organizado. Los factores sociohistóricos, en forma de interacción social, moldean los fenómenos psíquicos a lo largo del desarrollo del sujeto. El moldeamiento se produce cuando el sujeto internaliza conocimientos y aprendizajes.

… Toda actividad educadora se realiza sobre la base de la comunidad. El individuo humano aislado es una mera abstracción, lo mismo que el átomo de la física; o en realidad no existe el hombre sino sólo la comunidad humana. … La educación no moldea al hombre en abstracto sino dentro y para una determinada sociedad. La unidad educativa no es nunca el individuo, sino el grupo, el cual puede variar de tamaño, fines y funciones.

(interpsíquico = “entre las almas”, en forma comunitaria, colectiva. intrapsíquico = “dentro del alma”, en forma individual.)

C) ¡LA NATURALEZA, LA PRIMERA PALABRA!

Todos podemos aceptar que Dios en su bondad, puede manifestarse, revelarse de modo diferente en todas las culturas, en todos los pueblos. Por supuesto, Jesús y sólo él ha instituido los siete sacramentos del Nuevo Testamento, pero Dios ha creado un sin fin de signos en la Naturaleza para revelarse a las creaturas, para comunicarse con ellas. Entre ellos, me parece que la hoja de coca tiene un lugar privilegiado entre el hombre y la creación, pues la coca habla, escucha, ve, olfatea y sana; según su sabor interpreta lo que va a ocurrir. Está presente a lo largo de toda la vida del campesino, desde su nacimiento hasta su muerte, y el kacharpariy (despedida en una fiesta, o del alma a los 3 años de fallecimiento); la coca permite que cada campesino sea sacerdote en su mundo, pues es mediante ella que, masticándola, medita; comiéndola, piensa; digiriéndola, planea su vida. Es de admirar la sabiduría andina que nace de la hoja de coca, que nunca está apurada. “Antes de todo, para que todo salga bien, tenemos que hacer nuestra t&rsquoinka, nuestro despacho, tenemos que picchar unas hojas de coca”. El rito que provoca la hoja de coca es un rito religioso, sagrado, de profundo respeto hacia Dios y la naturaleza, es un rito que demuestra claramente que el hombre andino se considera como el inquilino del universo, por lo tanto, todo lo que él hará, él lo hará, previo permiso del Tayta Dios, de los Apus tutelares de su región, de la Pachamama, que le da alimentos y vida.

D) “PONGAMOS QUE HABLO DE JOAQUIN”

(Partes de una entrevista con el cantante español Joaquín Sabina)

“Me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón” ¿Nos vamos a la cama con una persona o nos vamos con un cerebro, con un corazón, con un par de caderas?

Que sepas que el verso que has elegido, que durante un tiempo me gustó, ahora estoy en guerra con ese verso, porque aun cuando uno cree que son sus caderas y no su corazón, pues es mentira, yo no creo que se puedan separar las caderas del corazón. …

Se percibe en tus letras una desconexión, a veces, entre tu corazón y tu cerebro, como un afán de concebir el amor estéticamente, como una buena historia, más allá de vivirlo dejándote ser. ¿Nunca te vas a entregar?

Lo que dices tiene dos partes, la primera, no te imaginas cuán de acuerdo estoy. Mi corazón y mi cerebro no tienen nada que ver, van totalmente por separado, es decir, yo no creo en nada con la pareja, soy profundamente pesimista con la pareja. Sin embargo me río todo el tiempo, soy vitalista y siempre tiro para adelante y soy un sobreviviente nato … ese es mi corazón. No he encontrado el modo de juntarlos, pero así es.

Usabas como lema una frase de Scott Fitzgerald que dice…

“Yo hablo con la autoridad que me da el fracaso.”

¿Cuál es ese fracaso?

pues … la gente cree que el fracaso o el éxito dependen de la cuenta corriente. Pero el fracaso es la vida, la vida es algo que termina mal, siempre, por definición, no se parece para nada la realidad al deseo y la gente inteligente sabe de qué hablo.

¿En qué momento llegó el desencanto, cuándo tomaste conciencia de que no existe el paraíso?

Nunca llegó el desencanto porque nunca estuve encantado. … Yo no quiero el paraíso, yo quiero la vida tal cual es, a condición de que podamos vivirla. Yo no sueño con cosas irrealizables, lo que me parece increíble es que cosas tan razonables como las que uno puede pensar, sean irrealizables.

¿Quien gana en tu juerga: tú o tu alter ego, el personaje de tus canciones?

No sé si tengo un alter ego, si lo tengo no me gustaría, pero … pero … lo único que se me ocurre es que lo de la vida nocturna y la juerga y tal no es una pasión, es un modo de vida, es una rutina. ¿Por qué no tengo derecho? ¿Por qué les molesta? A mí no me molesta que ellos vivan de día. Y tampoco estoy siempre de juerga, me encantaría, ¿eh? pero no puedo porque habría que tener una salud envidiable y otra edad …

… A juzgar por tu filosofía de vida, lo que más te aterra no es la muerte sino la vejez.

La muerte también. Pero por qué perder el tiempo hablando de algo inevitable, ¿no? Pero el deterioro de la vejez, el no poder hacer lo que uno quiera sin depender de la gente, sí, me aterra. …

Dijiste alguna vez que tú eres tu peor enemigo, ¿por que?

Es verdad … Pues porque siempre hay ese alter ego que tú dices, siempre hay uno que me observa.

¿Un desdoblamiento?

Sí, pero no consigo juntar al que me mira, que soy yo, con el que vive.

¿Por una cuestión de autocrítica severa?

Sí, pero no pienso invertir ni una peseta de esos famosos millones en un siquiatra.

(alter ego = “el otro yo”, mi segunda personalidad)

E) EL RECITAL QUEDÓ EN SUSPENSO

(Noticia de agencias del 3 de julio de 2000)

Sidney (DPA) Los carteles ya están pegados por todas partes y decenas de miles de entradas para los conciertos en Sidney y Melbourne están vendidas desde hace días. Pero los fanáticos australianos del rapero estadounidense Eminem aún no tienen certeza respecto de si los esperados recitales realmente tendrán lugar. Y es que la visa para el cantante aún no está confirmada, luego de que las autoridades anunciaran que lo someterán a una “prueba de carácter”.

Políticos conservadores y asociaciones familiares del quinto continente, conocido por su tolerancia y su ambiente relajado, están disparando todas sus municiones contra el rapero. Y lo paradójico es que el tono de las acusaciones se parece cada vez más a los textos del mismo Eminem.

Hasta el primer ministro australiano, John Howard, participa en la acalorada discusión. Los textos del ganador de tres premios Grammy “dan asco y humillan a las mujeres”, opinó el jefe de gobierno. El parlamentario Peter Slipper fue aún más claro: “Aquel que escribe sobre la violación de su madre o el asesinato de su novia embarazada no está bien de la cabeza”, sentenció.

(Pauta para el texto E: Compara las palabras con las cuales el autor del artículo (¡no las personas citadas por él!) describe al rapero, con las palabras con las cuales describe a sus críticos.)

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/reinterpretacion.htm

Historia de las cosmovisiones (Parte 3)

Historia de las cosmovisiones (Parte 3)

El posmodernismo – Conclusiones

Contenido:
El posmodernismo
Precursores filosóficos del posmodernismo
El relativismo
La teología neo-ortodoxa y existencialista
La posmodernidad y las artes
La “Nueva Era”
Perspectivas del presente y futuro
Resumen final: El conflicto de las cosmovisiones


El posmodernismo puede entenderse como una reacción en contra de la ilustración y el modernismo. Esta reacción fue provocada, sobre todo, por el trauma de las dos Guerras Mundiales en la primera mitad del siglo XX. Estas guerras – las más sangrientas de toda la historia – fueron libradas exactamente entre aquellas naciones que se consideraban las más avanzadas del mundo. Este trauma sacudió profundamente el optimismo del modernismo. Fue una demostración práctica de que el modernismo no funcionaba.

Entonces, se observa un cambio del racionalismo al emocionalismo e irracionalismo, del materialismo a una “nueva espiritualidad”, y del optimismo al pesimismo. Sin embargo, este cambio no regresó a las raíces cristianas de la civilización occidental. Su irracionalismo busca todo tipo de “revelaciones”, pero no la revelación de Dios. Su “nueva espiritualidad” es pagana y ocultista, no cristiana. Y su pesimismo solo reconoce que el modernismo está mal, pero no reconoce la pecaminosidad fundamental del hombre ni la salvación por Jesucristo.

Lo que es aun más preocupante: Los cristianos, al parecer, siguen siendo “cola” en estos tiempo. La mayoría de los teólogos y líderes cristianos actuales parecen seguir la cosmovisión posmodernista, con la misma falta de discernimiento que en el siglo XIX siguieron la cosmovisión racionalista y modernista.

Algunas “marcas” históricas, que marcan el comienzo de una influencia posmodernista predominante sobre la cultura occidental, son:

- En 1968, las violentas protestas estudiantiles en Francia y otros países, que eran una expresión de que los estudiantes ya no encontraron significado en sus estudios y sus vidas.
- Al mismo tiempo, el auge del movimiento “hippie” en Estados Unidos, que propagaba el uso de drogas, el “sexo libre” y la música rock, como expresión de un estilo de vida sin valores absolutos.
- En 1973, la sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que legalizó el aborto. Con esto se introdujo “oficialmente” el relativismo, y el rechazo a los valores cristianos.
- 1975 fue el año señalado por los precursores de la “Nueva Era” y del “Nuevo Orden Mundial”, para publicar su ideología abiertamente y a nivel mundial. (Antes de esta fecha, estas ideas se propagaban solo dentro de círculos secretos.)


Francis Schaeffer traza los orígenes del posmodernismo desde las ideas de algunos filósofos influenciales que vivían en el siglo XIX (o incluso un poco antes). Aunque las ideas fundamentales del posmodernismo fueron concebidos en aquel tiempo, esto no significa que ya hubieran influenciado la sociedad de entonces. Debido al “efecto de retraso”, estas ideas están moldeando la sociedad solo desde hace unas pocas décadas.

Schaeffer describe el cambio en la filosofía como un “desplazamiento”: Los filósofos anteriores intentaban encontrar un concepto unificado, coherente, acerca de la realidad. (Podemos decir, una cosmovisión.) Aunque debatían acerca de muchos diferentes conceptos, estaban convencidos de que un tal concepto existía. En otras palabras, estaban convencidos de que una verdad absoluta existía, y que alguien algún día la iba a encontrar.
Pero los filósofos nuevos abandonaron esta esperanza, y declararon básicamente que la verdad no existe. Por tanto, su filosofía es pesimista y destructiva.

Juan Jacobo Rousseau

Veamos la evaluación de Schaeffer acerca de Rousseau:

“Uds. se recordarán que los humanistas del Renacimiento tuvieron el problema de encontrar un sentido en las cosas particulares, al empezar solo con el hombre (y no con Dios). Podemos imaginarnos este problema así:

LO UNIVERSAL que da significado a lo particular 


LO PARTICULAR (a lo cual pertenece cada uno de nosotros como persona) 

Entre estas dos esferas hubo una tensión que los humanistas no pudieron solucionar.

Hasta los tiempos de Rousseau, este problema humanista se había desarrollado más. Rousseau formula el mismo problema de una manera un poco diferente; podríamos expresarlo así:

LIBERTAD AUTÓNOMA 


NATURALEZA AUTÓNOMA 

Hubo dos aspectos en esta nueva fórmula. Primeramente, los pensadores empezaron a darse cuenta de que más y más se consideraba todo como una máquina – incluso los mismos hombres. …
En segundo lugar, Rousseau percibió esta tensión, especialmente en la sociedad, la política y la cultura. Él consideró que el hombre primitivo, el “noble salvaje”, era superior al hombre civilizado. El escribió: “Si el hombre es bueno por naturaleza, como demostré – según creo -, entonces el hombre permanece así, mientras nada que es ajeno a él le corrompa.” En el año 1749, Rousseau llegó a la conclusión de que el hombre, por medio de la Ilustración y su racionalismo, había perdido más de lo que había ganado. Por tanto, abandonó su fe en el “progreso”.
Rousseau y sus seguidores empezaron a despreciar la razón, y consideraban las limitaciones de la civilización como un mal: “El hombre nació libre, ¡pero por todas partes está en cadenas!” Rousseau creía que el hombre primitivo era inocente, y que la libertad autónoma era el bien supremo. La libertad como él la entendía, significaba ser libre de Dios y de la Biblia. Pero más todavía: significaba ser libre de cualquier clase de restricción: libre de la cultura, libre de cualquier autoridad, una libertad absoluta del individuo – una libertad donde el individuo se encuentra en el centro del universo.
Teoréticamente, esta libertad individual se aseguraría por la “voluntad general” en un contrato social. El terror de la Revolución Francesa demostró cuan ilusorio era este concepto: La “purificación por la voluntad general” significaba no solamente la pérdida de toda libertad individual, sino la muerte. – Pero no era necesario esperar esta prueba para reconocer el problema. El problema ya se puede ver en los mismos escritos de Rousseau.
El concepto de Rousseau de la libertad autónoma entró en conflicto con sus propias explicaciones, cuando escribió acerca de la sociedad entera en vez del individuo. En “El contrato social” (1762) escribe: “Para que el contrato social no sea una fórmula vacía, contiene el acuerdo tácito que solo puede dar eficacia a todo lo demás, que cualquiera que se niegue a obedecer a la voluntad general, sea obligado por la sociedad a obedecer. Esto no significa nada menos que ser obligado a ser libre.” – Una vez más, una utopía humanista termina en la tiranía; primero en los escritos de Rousseau, después en el régimen del terror que puso esta actitud en la práctica. Robespierre, el “rey del terror”, era un seguidor estricto de Rousseau y fundamentó sus acciones con las teorías de Rousseau.
… Su concepto de la libertad autónoma llevó al ideal de la vida inconvencional, cuyo héroe es aquel que combate todas las normas, valores y limitaciones de la sociedad. Este ideal era uno de los factores que contribuyeron al surgimiento del movimiento hippie de la década de los 60.”
… Los racionalistas se veían más y más obligados a concluir que todo, incluso el hombre, era una máquina. Pero no era posible creer por un lado, que todo es una máquina, y aspirar por el otro lado la libertad del hombre. Por tanto, era difícil mantener (como los pensadores anteriores) que existía un conocimiento unido de todo. En los tiempos de Rousseau empezó la tendencia de separar diferentes conceptos de la realidad: el uno que dice “todo es una máquina”, y el otro que enfatiza “la libertad autónoma del hombre”.

Como Rousseau tomó “la naturaleza” como fundamentalmente buena, abogó por “derechos naturales”: Lo que es “natural”, es la medida de lo que es bueno y justo. Esta es una teoría muy problemática. Por ejemplo, en la naturaleza, el más fuerte domina sobre el más débil. ¿Es este un principio aceptable para la sociedad humana? ¿No debería la sociedad humana proteger a los débiles? – Como nos demuestra la Biblia, el problema está en que la naturaleza no es buena en sí; está afectada por el pecado (Rom.8:20-21). La naturaleza todavía glorifica la grandeza del Creador con su hermosura, pero a la vez está sujeta a la corrupción y la maldad. Por eso, la naturaleza no puede ser automáticamente la medida de lo que es bueno o malo. Lo que es (en el presente), no es la medida de lo que debe ser; solo Dios puede darnos esta medida.

Un abogado cristiano-judío escribió a Francis Schaeffer, respecto a los procesos de Nuremberg (donde los nazis condenaron injustamente a los judíos): “Entonces yo supe que ni en las hojas del pasto, ni en una gota de agua, ni en las estrellas hay una ley moral escrita. Me di cuenta de la necesidad de la ley de Dios inalterable, como está escrita en la sagrada Torá, que consiste en mandamientos, estatutos, ordenanzas y juicios claros.”

Rousseau es también conocido como autor de libros sobre educación, y muchos educadores modernos se basan en sus teorías. Como Rousseau defiende la libertad absoluta del hombre, él dice que el niño se desarrolla mejor cuando puede hacer todo lo que quiere: “La mejor educación es la ausencia de educación”. De allí se origina la “educación emancipatoria” que tiene mucha influencia en el presente. (Es irónico que el mismo Rousseau no fue capaz de educar a sus propios hijos, y los dejó en un orfanatorio.)

al mismo tiempo, vemos que Rousseau pone a la sociedad, o la “voluntad general”, en una posición de autoridad suprema (lo que significaría una dictadura de la mayoría, y contradice lo que dice anteriormente sobre la libertad absoluta). Esta idea también entró a la pedagogía moderna, en forma de la “pedagogía de la socialización”. Esta corriente, en su fondo contradice la pedagogía emancipatoria. Sin embargo, teorías actuales como el “constructivismo” mezclan las dos corrientes sin notar las contradicciones entre ellas, de la misma manera como lo hizo Rousseau.
(Vea el estudio “Cosmovisión cristiana y educación escolar”.)

Esta contradicción o tensión parece que es inevitable dentro del humanismo: El humanismo pone al hombre como valor supremo y absoluto. Pero en la realidad diaria suceden muchos choques y contradicciones entre hombres. Si cada persona humana es el valor absoluto, ¿como puede un “valor absoluto” contradecir otro “valor absoluto”? – Los humanistas han dado dos respuestas divergentes a este dilema: el individualismo y el colectivismo.

En el individualismo, el valor supremo es la persona individual. Cada persona es su propio absoluto y puede hacer lo que quiere, sin considerar a los demás. La meta del individualista es “realizarse a sí mismo”. En última consecuencia, el individualismo lleva a la guerra de todos contra todos, la anarquía y el caos.

En el colectivismo, el valor supremo es la sociedad, el colectivo. Entonces la persona individual tiene que adaptarse y someterse completamente a la sociedad. Con esto se pierden las libertades personales. En última consecuencia, el colectivismo lleva al estado totalitario, la dictadura.

Rousseau empezó con el individualismo, pero para evitar la anarquía, se vio obligado a introducir el colectivismo, con la idea paradójica de que “el hombre debe ser obligado por la sociedad a ser libre”. Obviamente esta ya no es libertad verdadera; es el intento de obligar a un pájaro a creer que la verdadera libertad consiste en ser encerrado en una jaula.

A lo largo de la historia hubo tanto tiempos de individualismo excesivo, como de colectivismo excesivo. También hubo tiempos en las que se hicieron intentos de “reconciliar” el uno con el otro, sobre la base del humanismo que es la raíz común de ambos.

Durante el siglo XX, los Estados Unidos y Europa Occidental han producido una cultura extremamente individualista, donde ya no existen normas ni valores generalizados. Por el otro lado, los gobiernos comunistas llevaron el colectivismo a un extremo y suprimieron la libertad de la expresión, de la religión y de la conciencia. Desde de la caída de la Unión Soviética, y bajo la influencia de la “Nueva Era”, se hacen nuevamente intentos de “integrar” estos polos opuestos. Por ejemplo, en las últimas décadas, los Estados Unidos se están moviendo más hacia el colectivismo. Las reformas educativas que se promueven a nivel mundial bajo la influencia de la ONU, son una mezcla entre pedagogía emancipatoria y pedagogía de la socialización.

Por lo general, se observa que la historia sigue el camino de Rousseau y de la Revolución Francesa: Se comienza con el individualismo y se prometen libertades sin límite; pero después empieza a dominar el colectivismo, y se termina con una dictadura que suprime las libertades personales. Esto es, cuando la sociedad se construye sobre premisas humanistas; en este caso no hay alternativa entre individualismo (anarquía) y colectivismo (dictadura total).

Con premisas cristianas, como se aplicaron después de la Reforma, sí hay una tercera alternativa: la libertad del hombre redimido por Dios, bajo la Ley de Dios. Por eso dice Schaeffer que solo bajo la influencia de la Reforma fue posible tener libertad sin caos.

Immanuel Kant

“El formuló el problema de su tiempo de una manera diferente de Rousseau, pero seguía siendo el mismo problema:

MUNDO NOUMENAL – los conceptos de significado y valor 


MUNDO FENOMENAL – el mundo que se puede pesar y medir; el mundo exterior; el mundo de las ciencias naturales 

Kant intentó también mantener estos dos mundos juntos. Gran parte del contenido de sus tres obras principales es dedicado al esfuerzo de solucionar este problema. Pero, como Rousseau, no logró llegar a una unidad. Con sus obras, el conocimiento se iba a separar en dos partes que no tenían ninguna relación la una con la otra. El dilema humanista que empezó en el Renacimiento – la pregunta cómo el hombre autónomo, sin tener algo universal, puede dar significado y valor a las cosas particulares – iba a reventar. Empezando con el hombre, era imposible juntar el mundo noumenal (del griego “nous”: mente, razón) con el mundo fenomenal.”(Francis Schaeffer)

Hay otro aspecto de la filosofía de Kant que tuvo consecuencias tremendas para la teología y la ética en la actualidad:

Como humanista, Kant basó su pensamiento sobre el hombre (y sobre este mundo visible que el hombre es capaz de observar). Pero desde allí intentó llegar a un concepto de Dios, y encontró dos “indicios” para la existencia de Dios: “El cielo estrellado por encima de mí, y la ley moral dentro de mí”, eran para Kant las señales de que Dios existe. Entonces, Kant propuso la idea de que existe una ley moral universal; ciertos valores que serían comunes a todos los hombres, y que desde allí se podría construir una ética universal. En otras palabras: lo que los hombres en general consideran correcto, debe ser correcto.

Notemos la diferencia tremenda con la ética Bíblica: Para Kant, el hombre empieza con lo que él, y su sociedad, consideran “lo correcto”. De allí concluye que la existencia de estos valores es un indicio de que Dios mismo dio estos valores; pero en realidad siguen siendo los valores del hombre. La ética Bíblica, en cambio, se basa en valores que son revelados por Dios, y el hombre tiene que aceptarlos, no importa si concuerdan con la “ley moral dentro de él” o no.

En el caso de Kant, los valores de su sociedad eran casi idénticos con los valores Bíblicos. Por eso, Kant concluyó (erróneamente) que toda la humanidad debería llegar necesariamente a los mismos valores. Pero esto no era nada más que una coincidencia histórica: Kant vivía en la Alemania del siglo XVIII, un país que había sido moldeado por los pensamientos de la Reforma durante dos siglos. (Vimos que la vida espiritual en aquellos países alcanzaba su desarrollo máximo en el siglo XVIII.) Los valores que Kant encontró en su alrededor, y los consideraba “comunes a todos los hombres”, eran en realidad la herencia Bíblica de la Reforma. Kant nunca viajó a Papua, donde algunas tribus honraban la traición como suma virtud. (Descrito por Don Richardson en “Hijo de Paz”). Tampoco llegó a la India, donde era la costumbre en la muerte de un hombre casado, quemar viva a su viuda; y donde solo bajo la influencia del cristianismo se abandonó esta costumbre cruel en el siglo XIX. Si Kant hubiera conocido estas realidades, quizás se hubiera dado cuenta de que los valores “humanistas” no pueden existir sin una base Bíblica.

Pero esta idea de Kant, de que los valores son inherentes al hombre y universales, ha sido aceptada por casi todo el mundo occidental. En la “educación de valores” que se promueve actualmente, todos asumen que estos valores son “naturales”, comunes a toda la humanidad, y que no se necesita ninguna revelación divina para conocer los valores verdaderos. (En la realidad, muchos de los valores que se enseñan, contradicen la Palabra de Dios; y mucho más todavía contradicen la vida práctica de las personas que los enseñan.)

Otra diferencia importante es esta: Los valores humanistas de Kant y de sus seguidores son principios abstractos, anónimos. Los valores Bíblicos, en cambio, se basan en la personalidad (el carácter) de Dios. El amor, por ejemplo, no se define en términos abstractos, sino se demuestra en la manera como Dios mismo actúa. Si Dios nos manda amar, no es por algún capricho de El, sino porque el amor es consistente con Su propia naturaleza. Nosotros no tenemos el derecho de definir a nuestra manera qué es el amor; tenemos que mirar al ejemplo de Dios mismo.

La idea de Kant, de que la ley moral se origina en el hombre, llevó más tarde al relativismo.

Hegel introdujo el concepto de la dialéctica:

“El sistema complicado de Hegel enfatiza el proceso de la historia y del Estado. Según Hegel, el universo se desarrolla constantemente, e igualmente se desarrolla el entendimiento humano del universo. Ninguna declaración acerca de la realidad puede realmente reflejar la realidad. En cambio, en el corazón de cada declaración se encuentra su exacto contrario. Donde esto se reconoce, el contrario se desarrolla y se contrapone a la tesis. Pero se encuentra algo de verdad tanto en la tesis como en la antítesis. Donde se reconoce esto, se forma una síntesis, y una nueva declaración describe la verdad de una situación recién reconocida. Pero resulta que esta nueva declaración también contiene dentro de sí su propio contrario, y este proceso continúa ad infinitum. De esta manera, tanto el universo como nuestro entendimiento del universo se desarrollan de manera dialéctica. En resumen, el universo se evoluciona junto con su conciencia que es el hombre.”
Como resultado, se puede relativizar cualquier opinión o actitud. Aunque esta es una simplificación de la enseñanza de Hegel, surgió la idea de que la verdad no se encuentra en la antítesis, sino en la síntesis. La verdad y lo moralmente bueno ya no se buscan en la tesis y antítesis (que ciertas cosas son verdaderas y su contrario es falso), sino en el proceso histórico de una síntesis continua. Este concepto empezó a dominar toda nuestra civilización. Nuestra generación ya no busca soluciones en normas absolutas, sino solamente en una síntesis – no solo en la filosofía, sino también en la política, en el gobierno, y en el comportamiento ético de cada uno. Al aplicar esto de manera consecuente, la verdad, como siempre se entendía, ha muerto.”
(Schaeffer)

Con Hegel, entonces, ya hemos dado un paso más hacia el relativismo. Su concepto dialéctico es muy importante en el pensamiento de la “Nueva Era”, donde se dice que no existen contradicciones, que no existe distinción entre lo bueno y lo malo, que todo es uno y que hay que “integrar” los polos opuestos, considerándolos como facetas complementarias de la verdad.

Otra aplicación de la filosofía dialéctica se hizo en el marxismo. Por tanto, el marxismo tampoco puede aceptar una norma absoluta de la verdad y de la moral, y rechaza a Dios. Su ética dice: “El fin santifica los medios”. Pero, mientras Hegel vio la dialéctica en el progreso de las ideas (el “mundo noumenal” en las palabras de Kant), Marx la vio en el mundo material (el “mundo fenomenal”), en las condiciones sociales y políticas y en la lucha de las clases. Para Marx, eran las condiciones materiales las que producen las ideas y las religiones – un punto de vista puramente materialista.

Como lo describe Schaeffer, Kierkegaard enfatizó “la opinión de que la razón siempre lleva al pesimismo. Esto significa que hay que buscar respuestas optimistas en un “nivel superior”, desconectado de la razón. Por medio de un “salto de fe” hay que intentar encontrar un significado sin la razón.
Kierkegaard formuló nuestro problema de esta manera:

LO IRRACIONAL = Fe, Optimismo 


RAZÓN = Pesimismo

 

Entonces, el optimismo siempre se encuentra en la esfera de lo irracional.”

 

Muchos autores, incluso evangélicos, han considerado a Kierkegaard un “filósofo cristiano”, y han seguido sus pensamientos. De allí entró un concepto fatal en las iglesias evangélicas: la idea de que la fe cristiana es algo “irracional”, y completamente separada del mundo “secular”, de las ciencias, etc. Los cristianos que siguen esta idea, fácilmente aceptan el concepto de las “dos verdades”: que pueda existir una “verdad religiosa”, descrita en la Biblia, y otra “verdad científica” que contradice la Biblia. Como resultado, estos “cristianos existencialistas” ya no se preocupan por aplicar la Biblia al conocimiento “secular”; aceptan cualquier enseñanza equivocada cuando se presenta como “científica”; y creen que al entrar a la iglesia hay que dejar la razón afuera. También creen que el cristianismo no se puede fundamentar ni explicar con argumentos razonables. “Hay que aceptarlo por fe”, significa para ellos: “Es completamente absurdo, pero sin embargo tienes que creerlo.”

De las ideas de Kierkegaard surgió el existencialismo. El postulado básico del existencialismo es que “todo es absurdo”, la vida y la existencia no tiene sentido. (Cuando uno empieza con los valores relativos del hombre, es muy lógico llegar a esta conclusión: Sin una verdad absoluta que abarca todo, las cosas particulares no tienen significado.) Para el existencialista, lo único que puede afirmar o desear es su propia existencia; pero sería absurdo preguntar “por qué” o “para qué” existimos. Lo mejor que puede hacer es dar algún “salto irracional”, desconectarse del mundo real, y esperar que esta experiencia le dé algún sentimiento de satisfacción y significado.

Lo que esto puede significar, lo describe Schaeffer así, ilustrando un pensamiento de Jean-Paul Sartre:

“Cada uno debía abandonar su papel de espectador y empezar a actuar en este mundo sin plan. Pero puesto que, según Sartre, la razón es totalmente separada de esta “realización de sí mismo”, la voluntad puede dirigirse hacia cualquier lado. Desde este punto de vista, la realización de uno mismo puede suceder cuando ayudamos a una anciana a cruzar la pista; pero también cuando pisamos el acelerador de nuestro carro y atropellamos a la anciana. La razón no tiene nada que ver con esta realización de uno mismo, y nada puede proveer una dirección para la voluntad.”

La “realización de sí mismo”, el “salto irracional”, puede tomar muchas formas diferentes: Experiencias inducidas por drogas; prácticas religiosas hinduístas y budistas (meditación oriental); ocultismo; arte moderno; deportes extremos de aventura; etc. etc. – Lo que todas estas experiencias tienen en común, es que están completamente desconectadas del mundo real y de la razón. Schaeffer describe como característica central del existencialismo la dicotomía (separación o división irreconciliable) entre dos mundos: El existencialista no puede reconciliar el mundo real y el pensamiento racional (que es absurdo) con su mundo de experiencias irracionales (que le provee la “realización de sí mismo”). Tampoco hace el intento de reconciliarlo; es simplemente imposible.

La gran pregunta es, si esta cosmovisión puede proveer una base para la vida. ¿Puede alguien realmente vivir con la idea de que todo es absurdo? – La respuesta es No; y muchos existencialistas sacaron la última consecuencia, cometiendo suicidio.

Sin embargo, esta manera de pensar ya está dominando grandes partes de la sociedad; especialmente entre la generación joven. Una señal alarmante de ello es el alto índice de suicidios de jóvenes. Como dice Schaeffer, “la influencia del existencialismo como corriente filosófica ha disminuido. Pero como corriente de pensamiento del hombre común, el existencialismo está aumentando, aun entre personas que ni siquiera conocen la palabra “existencialismo”. Dicen que la razón solo lleva al pesimismo, y actúan de acuerdo con esta idea. Hablan o actúan según la receta: “Intentemos encontrar una respuesta que sea totalmente separada de lo racional.”


Uno de los efectos de esta dicotomía, es el hecho de que muchas personas actualmente viven desconectados de su historia. La manera actual de enseñar historia, nos presenta unos datos aislados del pasado, sin conexión entre sí y muy alejados de la realidad actual. Este es el resultado de la creencia de que no haya significado, ni propósito divino, en la historia. Entonces se cree que la historia del pasado no tiene ninguna influencia sobre el presente, y la generación actual no entiende que los pensamientos del pasado moldearon la realidad actual.

(El propósito de este estudio exactamente este: demostrar que las cosmovisiones de nuestros antepasados sí nos influencian. Entre estas cosmovisiones el pasado y presente hay dos corrientes básicas que se contradicen: la corriente Bíblica, que empieza con Dios, y la corriente humanista, que empieza con el hombre. Tenemos que elegir o la una o la otra.)

Relacionado con esto es la “mentalidad del consumo”: La generación actual desea satisfacción instantánea, “recetas que funcionan”; en cambio no están dispuestos al sacrificio y al compromiso a largo plazo. Es muy difícil, en medio de esta realidad, encontrar a verdaderos seguidores de Cristo que estén dispuestos a aceptar y practicar las palabras de Jesús en Mateo 16:24-26 y Juan 12:24-26. Los cristianos de hoy hemos caído muy lejos de las convicciones inquebrantables de los primeros testigos y mártires, quienes estaban dispuestos a dar hasta su vida por su fe.


Hemos visto que el posmodernismo afirma que “no existen valores o verdades absolutos”; entonces “todo es relativo”. En el relativismo, cada uno puede tener sus propios valores, pero nadie tiene derecho a decir que sus valores son absolutos. “Todo es relativo; tú puedes tener tu verdad y yo tengo mi verdad.” Esto se convierte más y más en la manera común de pensar en el mundo occidental. – Lo paradójico es que el relativista afirma de manera absoluta que no existe la verdad absoluta.

El relativismo es muy hostil contra el cristianismo: puesto que el cristiano afirma conocer la verdad absoluta, el relativista no puede tolerarlo. Esto tiene consecuencias concretas muy tristes: En Estados Unidos existe un movimiento “contra el lenguaje de odio”, que tiene mucha influencia política. Según este movimiento, las declaraciones absolutas del cristianismo (p.ej. los Diez Mandamientos, o que Jesús es el único camino a Dios) constituyen “discriminación” y “lenguaje de odio”. Se hacen esfuerzos para poder castigar penalmente a cualquiera que publique declaraciones cristianas como estas; y en algunos casos, ya hubo sentencias judiciales al respecto. – En las escuelas públicas de Estados Unidos, en la actualidad es prohibido orar, es prohibido usar Biblias u otra literatura cristiana; en ciertos estados incluso es prohibido enseñar que el matrimonio tradicional es mejor que una relación homosexual.


Hemos visto la influencia del racionalismo en la teología. Pero también en la teología llegó la reacción posmoderna: Una teología que critica la Biblia y la trata solo como un libro humano, no puede proveer ninguna base para una fe viva. Por eso, también los teólogos empezaron a decir que “la razón lleva solo al pesimismo”. Pero con todo esto, ¡no estaban dispuestos a abandonar la teología crítica! Más bien, dieron un “salto irracional” a un mundo completamente diferente: la experiencia religiosa irracional. Esta experiencia estaba completamente separada de la investigación racional de la Biblia.

El primer teólogo que introdujo esta dicotomía en la teología, fue Carlos Barth. Schaeffer lo describe así:

“Barth mantuvo hasta el último momento de su vida la Alta Crítica, y por tanto era convencido de que la Biblia contiene muchos errores. Pero él enseñaba que a pesar de ello, una “palabra” religiosa nos alcanza. Esta era la variación teológica del existencialismo. Ahora, también la teología fue llevada a la esfera de lo irracional.
Así surgió la teología existencialista “neo-ortodoxa”, que declara que en la esfera de la razón, la Biblia contiene errores, pero que sin embargo la Biblia puede llevarnos a una experiencia religiosa en la esfera de lo irracional. Los teólogos neo-ortodoxos no esperan que la Biblia nos presente una verdad que se pueda exponer en palabras comprensibles. Particularmente no en asuntos del cosmos y de la historia, o sea, en asuntos que pueden comprobarse científicamente. Y para muchos, la Biblia tampoco contiene normas morales. Estos teólogos no creen en “algo” – solamente creen en su fe.”

Es demasiado fácil ser engañado por esta teología “neo-ortodoxa” (¡que en realidad no es ortodoxa en absoluta!). Esta teología utiliza muchos términos bíblicos como “Palabra de Dios”, “Salvación”, “Conversión”, etc, de manera que podríamos pensar que se trata de una teología genuinamente cristiana. Sin embargo, el significado que estos teólogos dan a estos términos, es muy diferente del significado Bíblico.

Podríamos mencionar aquí también a Rodolfo Bultmann, que no fue neo-ortodoxo, pero que a su manera también hizo uso de la filosofía existencialista. Bultmann, en sus libros teológicos, hablaba mucho más abiertamente que Barth en su crítica de la Biblia:

“El anuncio (del Nuevo Testamento) habla en lenguaje mitológico: …Dios envió a su hijo, un ser divino preexistente, que aparece en la tierra como hombre … Todo esto es lenguaje mitológico, y los distintos motivos se pueden fácilmente reducir a la mitología contemporánea de la apocalíptica judía y del mito gnóstico acerca del redentor. En cuanto ahora es lenguaje mitológico, es increíble para el hombre de hoy, porque para él la cosmovisión mítica es algo del pasado. … ¿Puede la prédica de hoy exigir que el hombre de hoy acepte la cosmovisión mítica como verdad? Esto es sin sentido e imposible. … ¿Cómo puede mi culpa ser expiada por la muerte de un inocente? ¿Qué conceptos primitivos acerca de la culpa y la justicia están en la base una tal imaginación? ¿Qué concepto primitivo acerca de Dios?” (R.Bultmann, “Nuevo Testamento y Mitología”, 1941)

Sin embargo, la prédica de Bultmann y sus seguidores era casi igual como la prédica de un expositor conservador, y solo un oidor muy perspicaz podía darse cuenta de la diferencia. Esto se debía a su propio método que él llamó “interpretación existencial”. Bultmann no creía en la verdad literal de la Biblia; pero él creía que la Biblia expresa en forma mitológica ciertas experiencias y situaciones psicológicas de la existencia humana. Entonces, él quiso quitar el contenido “mitológico” de la Biblia, pero mantener su aplicación a la existencia psicológica del hombre. Según Bultmann, es imposible para el hombre saber algo cierto acerca de Dios, y Dios es tan completamente separado de este mundo que no puede interferir en el mundo. Sin embargo, al leer la Biblia podríamos identificarnos con la “experiencia de fe” de sus autores (tomando la “fe” como nada más que una impresión psicológica).

Entonces, al predicar p.ej. sobre Marcos 4:35-41, un seguidor de Bultmann puede decir que “Jesús calma nuestras tormentas interiores, que en él encontramos paz cuando estamos atormentados”, etc, de la misma manera como lo puede decir un predicador evangélico. La gran diferencia consiste en que el seguidor de Bultmann no cree que Jesús alguna vez hubiera calmado una tormenta real. (Pero esto no lo necesita mencionar en su prédica.) Entonces, ¿en qué se basa su expectativa de que “Jesús nos da paz”? Para el seguidor de Bultmann, la Biblia se convierte en una colección de ideas para la autosugestión psicológica, y Dios existe solo en la imaginación humana. Así no hay ningún fundamento donde nuestra fe podría apoyarse. – Solo si sabemos que Jesús calmó una tormenta real, tenemos una base para creer que él tiene también poder sobre nuestras “tormentas personales”. Pero para Bultmann esto no tiene importancia, porque él aplica la dicotomía existencialista: Aunque en el nivel “inferior”, racional, considera que la Biblia es pura mitología; en un nivel “superior”, irracional, la aplica a su existencia personal para encontrar un significado en la vida.

En las últimas décadas, esta manera de tratar la Biblia ha dado lugar a una multitud de “teologías” que reclaman la Biblia para su propio programa político o ideológico: “Teología de la liberación”, “Teología feminista”, “Teología interreligiosa”, “Teología del Dios muerto”, “Teología deconstruccionista”, “Teología homosexual”, etc. Todas estas “teologías” tienen algo en común: En el fondo consideran la Biblia como nada más que mitología, sin verdad histórica. Entonces, en la “esfera superior” de lo irracional, la Biblia se puede usar para fundamentar cualquier programa o propósito, no importa cuan absurdo sea.

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y el movimiento ecuménico, en las últimas décadas, han dado más y más lugar a prácticas paganas en sus conferencias. Cuando lo importante es “la experiencia irracional”, entonces ya no importa desde qué trasfondo espiritual vienen estas experiencias. Preguntar por la verdad se considera obsoleto.

Esta dicotomía existencialista nos trae un problema grave en la apologética: Con una persona que piensa de manera existencialista, no se puede argumentar de manera racional. La única manera como Dios puede alcanzar una tal persona, es sacudirla en lo más profundo de su propia existencia.


Antes que todo, el mensaje del existencialismo fue expresado por los artistas. Una característica común del arte posmoderno es el surrealismo – un arte que distorsiona la realidad en tal manera que se pierde su significado. Esta es la forma artística de expresar el mensaje de que “todo es absurdo”.

En la pintura, esto comenzó con Pablo Picasso. El descompuso los objetos de sus pinturas en figuras geométricas y los arregló de manera diferente, fragmentada. Así expresó su cosmovsión de que la realidad perdió su unidad; solo se pueden percibir fragmentos (“cosas particulares”) que no tienen relación entre ellos y no significan nada.

Schaeffer señala la inconsecuencia de Picasso:

 “Pero es interesante observar que Picasso no pudo realmente vivir con esta cosmovisión. Cuando estaba enamorado de Olga, y posteriormente de Jacqueline, el no las pintaba en su técnica fragmentada, sino de la manera como eran realmente – como seres humanos. También al pintar a sus hijos pequeños, Picasso se alejó a veces de su técnica de fragmentación.”

(Pablo Picasso, “Retrato de una niña”)

Otro pintor surrealista era Salvador Dalí. El pintaba las cosas como se ven en realidad, pero las transformó y combinó en una manera que no hace sentido.(A la derecha: Salvador Dalí, “La persistencia de la memoria”)Otros artistas produjeron obras de arte con métodos de pura casualidad, o tomaron cualquier objeto que pudieron encontrar (una silla, una taza, una rueda de bicicleta) y lo declararon “un objeto de arte”.El escultor Jean Tinguely construyó máquinas que se mueven constantemente, pero su movimiento no hace sentido; no producen nada.
En la música sucedió lo mismo. Arnold Schönberg inventó el sistema dodecafónico, en el cual ya no existen tonalidades ni armonías. Le siguieron compositores como John Cage, que produjeron una música de pura casualidad. Cage compuso obras musicales usando el método de echar la suerte. En una oportunidad hizo conducir una orquesta por medio de una máquina que producía movimientos aleatorios. Una obra de Cage se llama “4 minutos 33 segundos”, y consiste en 4 minutos y 33 segundos de silencio.

Schaeffer comenta que Cage demuestra la misma inconsecuencia en su cosmovisión:

“Pero también la vida de Cage demuestra que no es posible vivir sobre esta base, porque su concepto de la casualidad no coincide con el universo tal como es. Cage es también un experto en la micología (el estudio de los hongos). El mismo dijo: “Me di cuenta de que muy pronto yo iba a ser un hombre muerto, si yo iba a coleccionar hongos según mi método de casualidad.” Al coleccionar hongos, uno tiene que discernir con mucho cuidado. La teoría de Cage acerca del universo no coincide con la realidad del universo.

… Otra pregunta es si en el caso de Cage se trata realmente de arte. La respuesta es: No. En vez de expresar algo que es el ser humano y que es el esplendor y la grandeza de nuestro mundo, Cage hace solamente una declaración filosófica, intelectual. Cuánto más la música se convierte en una declaración intelectual, se convierte en anti-arte.”

La misma corriente invadió también la poesía y literatura, el teatro y la película. Por ejemplo, del existencialismo francés surgió el “teatro absurdo” – dramas donde cada uno de los actores habla de algo completamente diferente, de manera que no hay ninguna comunicación y el sentido se pierde.

Schaeffer señala el gran contraste entre este tipo de arte (o anti-arte), y las obras de la técnica moderna como p.ej. un avión: “Un avión es construido con mucho cuidado, según un plan exacto, y muchos consideran que el resultado es también estéticamente hermoso. ¿Por qué se construyen los aviones de esta manera, mientras Cage con su música produce solo bulla? – ¡Es que el avión tiene que corresponder a las leyes ordenadas del universo para que vuela!”
El “mensaje filosófico” de un avión es que el universo sí está ordenado y tiene sentido – muy en contraste con el arte surrealista y absurdo.

Preguntas de repaso:
- ¿En qué consiste el posmodernismo?
- Esencialmente, ¿en qué consiste el “desplazamiento” que describe Schaeffer? (Intenta describir el núcleo del asunto en pocas palabras.)
- ¿Qué problemas surgen cuando tomamos la naturaleza como norma de la moral y del derecho?
- Usando el ejemplo de Kant, describe cómo es posible mantener valores cristianos y a la vez rechazar una ética Bíblica.
- ¿Qué es relativismo?
- ¿Por qué la dialéctica de Hegel lleva al relativismo?
- Describe la diferencia entre “fe” en el concepto de Kierkegaard, y la fe Bíblica.
- ¿Por qué dice Schaeffer que el existencialismo está aumentando, aun entre personas que ni siquiera conocen la palabra “existencialismo”? – Menciona ejemplos concretos de tu alrededor.
- ¿Qué mensaje transmite el arte moderno?
- – - ¿Con qué ejemplo refuta Schaeffer este mensaje?
- ¿Cómo es posible para un teólogo como Barth, mantener la teología de la Alta Crítica y sin embargo declarar que por medio de la Biblia nos llega la Palabra de Dios?
- ¿Qué consecuencias para la ética tiene el método de la teología liberal y neo-ortodoxa?

Para reflexionar más:

- En las prédicas que escuchaste en los últimos meses, ¿encontraste señales de la dicotomía descrita por Schaeffer, y de la idea de que el cristianismo no tiene que ver con la razón? – Menciona ejemplos.

- En tu propio pensamiento, ¿hay áreas donde admites la existencia de “dos verdades”? (por ejemplo en tu teoría y práctica profesional; en el debate sobre creación o evolución; en tus opiniones políticas; etc.) – Menciona ejemplos.

- Examina la conexión entre el pensamiento existencialista, y la teoría pedagógica actual del “aprendizaje significativo”.


El movimiento y la cosmovisión de la “Nueva Era” está muy relacionado con el posmodernismo. Pero la “Nueva Era” no comparte completamente el pesimismo posmoderno. Ofrece unas promesas optimistas que atraen a mucha gente. Después de quebrantarse esta cultura obsoleta del modernismo y racionalismo, dicen, se levantará la cultura de una “Nueva Era”, con un “nuevo paradigma” (una nueva forma de pensar), una “nueva espiritualidad”, y una unidad y paz mundial (“Nuevo Orden Mundial”). En otras palabras, la “Nueva Era” promete llenar el vacío que dejaron el modernismo y el posmodernismo.

Se basa en la idea mística de que “todo es uno”. El hombre y el cosmos son uno. Tú y yo somos uno. Todas las religiones son uno. El mundo y Dios son uno. (La “Nueva Era” entiende con “Dios” no el Dios de la Biblia, sino una fuerza impersonal que penetra todo el universo.) No existen contradicciones; hay que reconciliar los polos opuestos y verlos como partes complementarias de la verdad.

Esta idea de “unidad” obviamente es muy atractiva para los posmodernistas desilusionados con este mundo fragmentado. Pero no es la unidad Bíblica. El concepto unificador cristiano comprende todo este mundo bajo los decretos de Dios según la revelación Bíblica. Esta es la “unidad” cristiana que da significado a todo. En esta cosmovisión cristiana hay una distinción clara entre lo que es la voluntad de Dios y lo que no lo es; entre lo bueno y lo malo; entre la verdad y la mentira.

La “unidad” de la “Nueva Era”, en cambio, prohíbe hacer tales distinciones. Para que todos sean “uno”, no se puede tolerar que alguien diga que su religión es mejor que otra, o que la heterosexualidad es mejor que la homosexualidad (para mencionar solo unos ejemplos). – Vea arriba acerca del relativismo.

Entonces, las religiones que se basan en la revelación Bíblica (judíos y cristianos) son percibidos como obstáculos en contra de esta “unidad”. Por el momento, la “Nueva Era” intenta sobre todo infiltrar estas religiones con su “nuevo paradigma”, para que se dejen “integrar” en su “nuevo orden mundial”. Pero si los judíos y cristianos se niegan a abandonar sus valores Bíblicos absolutos, con seguridad enfrentarán mucha hostilidad de parte de la “Nueva Era”.

En el fondo, podemos decir que la “Nueva Era” pretende llevar la humanidad de regreso a Babilonia:
- Una unificación de toda la humanidad, construyendo una nueva “torre babilónica”,
- bajo la dirección de una clase especial de “sacerdotes” con “conocimientos esotéricos”,
- sobre la base del humanismo (porque la “Nueva Era” enseña que el hombre es bueno en sí mismo y tiene un “núcleo divino”),
- con la influencia de la “nueva espiritualidad”, que en realidad es ocultismo y espiritismo.

En otro trabajo aparte se mencionan más detalles acerca de la “Nueva Era”.


Citaré primero algunas partes del análisis de Schaeffer, y añadiré unos comentarios:

Valores degenerados

“A medida que se debilitaban los valores cristianos, la mayoría de las personas aceptaron dos valores miserables: la paz personal y la prosperidad personal.
La paz personal significa que me dejen en paz y que no me molesten con los problemas de otras personas, sea en el mundo o en mi ciudad – una vida con un mínimo de posibilidades para un conflicto. La paz personal significa que yo quiero llevar mi estilo de vida como yo quiero, sin importar las consecuencias posibles para mis hijos y nietos. La prosperidad significa riquezas en aumento – una vida que consiste en cosas materiales, cosas materiales, y más cosas materiales -, y un éxito que se mide según una abundancia material y creciente.
… Cuando los estudiantes preguntaban a sus padres por qué debían estudiar, a menudo recibían la respuesta: “Porque un graduado de la universidad tiene un sueldo mayor.” – Y cuando preguntaban por qué uno debía tener un sueldo mayor, les decían: “Para que tú puedas enviar a tus hijos a la universidad.” – Con esta clase de respuestas (sea explícitamente expresada o tácitamente asumida), ni el hombre ni su formación profesional tiene sentido alguno.”

Estos valores degenerados hacen que la sociedad sea muy fácil de manipular. La gente seguirá cualquier ideología que les promete paz personal y prosperidad personal. Esto se puede observar en toda campaña electoral: La gente elige a sus gobernantes no según sus convicciones, sino según las promesas que hacen en cuanto a la paz personal y prosperidad personal.

Marxismo

“En algunos lugares de Europa y Sudamérica, el marxismo y el maoísmo empezaron a dominar. Pero también el marxismo-leninismo es un salto a la esfera de lo irracional. Los jóvenes seguían el marxismo a pesar de que ya estaba demostrado claramente que la opresión en los tiempos de Stalin no era un exceso, sino un elemento indispensable del sistema comunista.
Alejandro Solshenizyn dice: “Desde la antigüedad, la justicia es un término con dos lados: la virtud triunfa, y el vicio es castigado. … Pero los jóvenes rusos crecen con la convicción de que los malos actos nunca son castigados en esta tierra, al contrario, que traen suerte. … ¡Será incomodo y terrible, vivir en un tal país!” – Esto se aplica no solo a Rusia, sino a todos los países donde el comunismo tiene el poder. En China hay probablemente menos libertad interior que en Rusia bajo el comunismo.
… El materialismo, el fundamento del marxismo-leninismo, no provee ninguna base para la dignidad humana o los derechos humanos. Donde el marxismo-leninismo no tiene el poder, parece atractivo porque habla mucho de la dignidad y del derecho – aunque su fundamento materialista no provee ninguna base para ello. Pero se hace atractivo con su propaganda idealista.
Para entender este fenómeno, tenemos que entender que Marx habló de aquello que es basado en el cristianismo – la dignidad del hombre -, y adoptó este término como uno suyo. En este sentido, podemos considerar el marxismo-leninismo idealista como una herejía cristiana. Sin tener un fundamento cristiano, los marxistas utilizan aquellos términos que solo en el cristianismo tienen un fundamento – hasta que lleguen al poder. Pero en los casos donde el marxismo-leninismo llegó al poder, no se puede nombrar ni un solo ejemplo donde no hubiera habido opresión. Tan pronto como los comunistas tenían el poder, el “deseo de la mayoría” se volvió un concepto muerto.
El hombre vive según las presuposiciones de su pensamiento, de manera más consecuente de lo que él mismo sabe. … Y cuando un estado entero se apoya conscientemente en el materialismo filosófico, entonces un “socialismo con rostro humano” es imposible. … El marxismo no tiene base para la dignidad del hombre; por tanto actúa de manera arbitraria, oportunista.
… Los estados con una base diferente, por ejemplo una base cristiana (o por lo menos el recuerdo de una base cristiana en el pasado), de hecho pueden actuar de manera muy inconsecuente y terrible. Pero si un estado materialista actúa de manera arbitraria y quebranta la dignidad del hombre, entonces este estado es solamente consecuente según sus propios principios.”

Con la caída de la Unión Soviética, el marxismo propiamente dicho ha perdido influencia. Pero la idea básica del colectivismo está ganando influencia, aun en países tradicionalmente “capitalistas” como los Estados Unidos. Y toda la filosofía y política de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es completamente colectivista.

Schaeffer describe como el relativismo lleva a decisiones arbitrarias para manipular la sociedad. De esta manera, la ciencia, el derecho, y los medios de comunicación perdieron su objetividad. En lugar de ello, tenemos ahora una “ciencia sociológica”, un “derecho sociológico” y un “periodismo sociológico”:
Donde existen diferentes teorías científicas acerca de un asunto, se decide a favor de aquella teoría que es “más aceptable” para la sociedad. O sea, ya no son los datos objetivos que deciden, sino la aceptación sociológica.
“Oliver Wendell Holmes (1841-1935) dijo que el derecho se basa en la experiencia. “Verdad es la mayoría de votos de aquella nación que tiene el poder de pegar a todas las otras naciones.” También dijo: “Cuando se llega a establecer un corpus iuris, solo se levanta la pregunta: qué es lo que quieren las fuerzas dominantes de la sociedad, y si lo defenderán con tanto énfasis que todos los obstáculos se pasarán por alto.” – Esta declaración es muy diferente de la base bíblica de Samuel Rutherford, y del cuadro de Paul Roberts donde la Justicia señala a “La Palabra de Dios”.
En el periodismo “está desapareciendo la distinción entre noticias objetivas y comentarios subjetivos. La pérdida de una base filosófica para la verdad, llevó en la práctica a una ciencia sociológica y a medios de comunicación sociológicos, que ambos son propensos a la manipulación. Esto es particularmente peligroso en la ciencia, porque la gente tiene una fe casi “religiosa” en la objetividad de la ciencia y cree en todos sus resultados.”

De esta manera se pueden introducir nuevos valores y verdades “absolutos”, que son completamente arbitrarios.

“Esto significa que se pueden hacer cambios enormes en el rumbo de una nación, y la mayoría los aceptará calladamente. No importa cuán arbitrarios sean estos cambios, o cuánta diferencia exista con el derecho y las opiniones anteriores, la Corte Suprema decidió que cada mujer en los Estados Unidos tiene el derecho de hacer abortar su bebé en los primeros tres meses de su embarazo, sin examen previo. …
Con esta decisión, la corte definió que el niño no nacido no es ninguna persona en el sentido de, y bajo la protección de, el artículo suplementario no.14 de la Constitución. De esta manera, todos los niños no nacidos fueron privados de toda la protección constitucional de su vida, su libertad y sus pertenencias.
Hay mucho que comentar acerca de ello. Primeramente, se estableció un absoluto completamente arbitrario. En primer lugar, es arbitrario desde el punto de vista médico. … El problema consiste en que el óvulo, después de la fecundación, “posee el potencial genético completo de desarrollarse en un ser humano… ¿En cuál etapa del desarrollo se le debe conceder al embrión o feto la calidad de paciente?” Entonces, se considera conceder a un feto de seis días la calidad de paciente.
…Segundo, es también una arbitrariedad legal. La decisión no tomó en cuenta de manera correcta los artículos suplementarios 13 y 14 de la Constitución.
…Con este juicio arbitrario, tanto desde el punto de vista médico como desde el punto de vista legal, la Corte Suprema anuló las leyes de casi todos los estados de EE.UU. acerca del aborto.
…Los absolutos arbitrarios de la Corte Suprema están en contra del consenso de los siglos anteriores, y en contra del derecho anterior. Si la mayoría de los ciudadanos aceptan hoy tales absolutos arbitrarios – a causa de la idea de que todo es relativo -, ¿por qué no aceptarían también otros absolutos arbitrarios en cuanto a limitaciones autoritarias de la libertad, si esto parece sociológicamente ventajoso?

…Cuando desaparece el consenso cristiano, ya no sobran muchas alternativas sociológicas.

  • Una posibilidad es el hedonismo, donde cada uno puede hacer lo que quiere. El intento de edificar una sociedad sobre el hedonismo, lleva al caos.
  • Una segunda posibilidad es lo absoluto de los “cincuenta y un por ciento”. Cuando la cultura era todavía más cristiana, una sola persona con la Biblia en su mano podía enfrentarse con la sociedad y advertirla, y no importaba quien tenía la mayoría – porque existía un absoluto según lo cual uno podía juzgar. Tanto para la ética como par el derecho, existía un absoluto. Pero a medida que desapareció el consenso cristiano, esta posibilidad también desapareció. Recordémonos que Hitler, con una mayoría de “cincuenta y un por ciento”, era completamente legitimado para hacer lo que quería. Sobre esta base, el derecho se convierte en un valor promedio. Sobre esta base podríamos, si la mayoría lo apoyara, matar a los ancianos, los enfermos incurables y los enfermos mentales, y negar la humanidad a otros grupos. Y nadie podría decir algo en contra.
  • Si no hay valores absolutos y no queremos ni el caos del hedonismo ni la mayoría de los “cincuenta y un por ciento”, entonces queda solo una alternativa más: Una persona, o una élite, tiene que establecer normas absolutas arbitrarias, autoritarias.”

Schaeffer dice que “la mayoría aceptará la pérdida de sus libertades sin levantar su voz, mientras su estilo de vida personal no se ve afectado.” Tenemos que añadir que la mayoría vive en una ilusión de libertad, e incluso considera como bendición la pérdida de sus libertades.

Aplicándolo al Perú, basta un ejemplo: Durante la última década, los padres peruanos perdieron la libertad fundamental de poder educar a sus propios hijos, ¡y nadie protestó! Actualmente, todos los niños a partir de los tres años obligatoriamente tienen que ser educados en una escuela y bajo el control del Ministerio de Educación – lo que significa, bajo el control de una cosmovisión humanista y anticristiana. Los padres cristianos, y los líderes cristianos, no se han dado cuenta de que esto significa la pérdida de una de las libertades más fundamentales: la libertad de un padre cristiano para dar una educación cristiana a sus hijos.
Algo muy parecido podemos decir acerca del sistema de salud: El ciudadano común no tiene la libertad de hacerse tratar por un médico de su elección; excepto las personas adineradas que pueden pagar a un médico particular.
En estas dos áreas se manifiesta claramente el deseo creciente de vivir a expensas del estado, y la mayoría no se da cuenta de que esto significa la pérdida de sus libertades.

Schaeffer describe las posibilidades de manipulación por medio de la televisión:

“Un ejemplo para la manipulación es la influencia del subconsciente. Es posible introducir en una película o en la televisión un mensaje repetidamente a una velocidad tan alta que el espectador no sabe que lo ha visto, pero sin embargo queda influenciado. En un experimento, se avisó de esta manera al público de un cine que comprasen una bebida determinada. La gente no sabía que habían visto estos mensajes; pero después de terminar la película, las reservas de esta bebida se agotaron en las tiendas alrededor del cine. … No tenemos ninguna posibilidad de darnos cuenta cuando se empiece a emitir mensajes subconscientes en la televisión.

El espectador ya es manipulado por la manera usual como funciona la televisión. Muchos televidentes asumen que lo que ven en la tele, lo vieron con sus propios ojos. El espectador piensa que él mismo estuvo allí. Lo “sabe”, porque sus propios ojos lo vieron. Pero esto es muy equivocado. No olvidemos que cada minuto del programa fue redactado. El espectador no ve los sucesos, sino una versión redactada de los sucesos. Uno se imagina una objetividad y verdad; pero aun si los operadores fueran completamente neutrales, nunca podríamos ver toda la verdad. Si la cámera se moviera tan solamente cinco metros más hacia la derecha o hacia la izquierda, tendríamos una “representación objetiva” muy diferente.

Y además, los operadores y redactores tienen su propia opinión que influencia en la película. Cuando vemos a un político en la televisión, no vemos a la persona como es en realidad; más bien vemos la imagen que ellos quieren que veamos.”

Una anécdota personal acerca de la manipulación de la cual es capaz la televisión: Una vez, entre amigos, vimos una noticia acerca de cierto país africano, donde supuestamente se había cometido un masacre en una ciudad. Se mostraron imágenes de una plaza donde mucha gente estaba tendida en el suelo. Por casualidad, uno de mis amigos había regresado de un viaje a aquel país pocas semanas antes. El se enojó y dijo: “¡Qué mentira! Yo mismo he caminado sobre esta plaza y he visto a esta gente tendida allí. ¡Estos no son muertos! Ellos simplemente tienen la costumbre de dormir su siesta allí.”

Los redactores de televisión tienen posibilidades ilimitadas de mezclar imágenes y comentarios de la manera que quieren. El televidente no puede saber si en realidad existe alguna conexión entre las imágenes que ve, y los comentarios del locutor.

Aparte de la manipulación activa, la prensa ya tiene mucho poder al escoger qué cosas publica y qué cosas no. Particularmente llama la atención que las influencias positivas del cristianismo, los milagros de Dios, o los cambios sociales que se producen bajo la influencia de valores cristianos, casi nunca se convierten en “noticia”.

“Cuando una élite define absolutos arbitrarios, entonces no solo la televisión, sino todo el aparato de los medios masivos puede difundir la manipulación. No se necesita ningún acuerdo secreto y ninguna conspiración; lo único que se necesita es que la cosmovisión de la “élite” coincida con la cosmovisión de los medios de comunicación más importantes. … Muchos de aquellos que están en posiciones de influencia, y muchos de aquellos que definen las noticias, defienden unidos la cosmovisión humanista moderna que hemos examinado con tanto detalle.

Entonces es natural que actúen de acuerdo con esta cosmovisión; solo que no todos están conscientes de ello y no siempre saben exactamente quién utiliza a quién. Pero su cosmovisión es como un filtro por donde tienen que pasar todas las informaciones.”

¡Cuánta necesidad tenemos en este tiempo, de estar fundamentados firmemente en nuestra cosmovisión, para ser capaces de “examinar todo”!

Otras formas de manipulación incluyen la manipulación psicológica y biológica (genética). La manipulación psicológica funciona sobre todo en el sistema educativo. Desde una edad muy temprana, los alumnos están siendo moldeados a “funcionar” de la manera que el “nuevo orden mundial” requiere. Aun los profesores que participan en esta gigantesca empresa de reeducación, normalmente no se dan cuenta de que están siendo usados para acelerar el “cambio de paradigma” a nivel mundial. Más bien creen que simplemente están “mejorando la calidad de la educación” y “aplicando reformas educativas”.

se basa en el darwinismo, y la idea básica es que “el hombre controle su propia evolución futura”. Existen programas políticos para “mejorar la herencia genética de la humanidad”. El biólogo renombrado Francis Crick escribe:

“Hemos visto que la discusión de la pregunta cuántas personas deben vivir en la tierra, ya no está fuera de lo común. Pero la discusión acerca de la pregunta quiénes deben ser los padres de la próxima generación, quienes deben nacer y quienes deben tener hijos, todavía no se considera como normal. Se cree que si todos somos amables unos con otros y cada familia tiene dos o tres hijos, todo marchará bien. Yo no creo que esto sea correcto. Por buenas razones genéticas, …esta sería una situación biológica malsana. Algún grupo debería decidir que algunas personas deberían tener más hijos y otros menos. … Tenemos que decidir quiénes deben nacer.”

Notamos que la manipulación genética se presenta como la continuación lógica de la planificación familiar. Primero se acepta la idea de limitar artificialmente la población de la tierra; después se va un paso más allá y se acepta el hecho de que el gobierno determine qué clase de personas deberían vivir en la tierra. Esto hace recordar mucho al nazismo, y de hecho la raíz de la idea es la misma. Jim Keith, en “The Depopulation Bomb”, demuestra que los programas de “planificación familiar”, inventados en Estados Unidos y exportados a través de entidades de las Naciones Unidas, tienen el objetivo directo de reducir la población del “Tercer Mundo”, y especialmente la población indígena, nativa.

Las siguentes citas dicen mucho acerca de la motivación de estos “planificadores” (note que se está refiriendo a la población del “Tercer Mundo”):

“Aquellos que son menos adaptados para correr en la carrera, se multiplican más rápidamente … Los fondos que deberían usarse para elevar el estándar de nuestra civilización (norteamericana), están siendo desviados para mantener a aquellos que nunca deberían haber nacido.” (Elsah Droghin, citado por Margaret Sanger, Fundadora de “Paternidad Planificada”).
“La esterilización debe aplicarse a un círculo cada vez más amplio de socialmente desechados; empezando con los criminales, los discapacitados y mentalmente enfermos, y gradualmente extendiéndose a los tipos que llamamos débiles, y quizás últimamente a tipos raciales de valor inferior.” (Madison Grant, co-fundador de la Sociedad Eugenésica Americana)

Hoy podemos encontrar a predicadores evangélicos que dicen que el mandamiento “Fructificad y multiplicaos” (Gén.1:28) ya no se aplica. ¿Existe alguna razón Bíblica que nos permitiría anular este mandamiento?
Es una cosa (que puede ser justificada) si una familia decide, por razones económicas o personales, ya no tener más hijos de los que tienen. Pero es una cosa muy diferente si se enseña que es un deber de las naciones y de los gobiernos, limitar su población.

Es apropiado citar aquí una conclusión de la Coalición para Avivamiento, que dice:

“Afirmamos que el nacimiento de nuevos seres humanos debe recibirse con alegría y gratitud porque ellos llevan la imagen de Dios y tienen la capacidad de enriquecer a otros, tanto espiritualmente como materialmente; que no existe ninguna relación causal consistente entre la densidad de la población (o tasa de crecimiento) y su bienestar económico; y que la idea de “sobrepoblación” planetaria es un mito, aunque el amontonamiento local de personas lleva algunas economías locales a su límite (Sal.127:3-5, Juan 16:21, Gén.1:26-28).
Negamos que altas tasas de nacimientos necesariamente debiliten la economía; que la cantidad de riquezas materiales en el mundo sea estática; que una población más numerosa exija divisiones más pequeñas de las riquezas del mundo; que se deba frenar o parar el crecimiento de la población; que la inmigración, mientras el mercado de bienes y servicios permanece libre, sea dañina para una economía o para los ciudadanos de la sociedad anfitriona; y que la capacidad de Dios de proveer por la población pueda alguna vez ser sobrepasada.” (“La cosmovisión cristiana acerca de la economía”, Art.14)

En cuanto a la afirmación de que “no existe ninguna relación causal consistente entre la densidad de la población y su bienestar económico”, podemos ver los siguientes ejemplos: Japón, Alemania, Inglaterra, entre otros, son países sumamente poblados, pero a la vez muy desarrollados. – Perú, Ecuador, Bolivia, y otros, son países escasamente poblados, pero pobres.


Todas estas tendencias tenemos que ver en el contexto de los planes de la “Nueva Era” y de la ONU, de crear un mundo unificado bajo un único gobierno. Un tal gobierno mundial sería totalitario: controlaría todas las áreas de la sociedad. Y con una sociedad tan manipulable como la actual, no se levantará mucha resistencia en contra de un gobierno totalitario.

Es importante entender que este gobierno mundial no se levantará de un día al otro. El mundo está siendo preparado para ello poco a poco, en pequeños pasos de “cambio de paradigma” y de “integración”.

Se dice que es posible cocinar un sapo vivo, si se le pone en una olla con agua tibia y se calienta el agua poco a poco. Si pusiéramos el sapo de frente al agua caliente, se escaparía. Pero cuando se le calienta poco a poco, el sapo no se va a dar cuenta del cambio de la temperatura, hasta que se muere. – Lo mismo sucede en la sociedad actual (e incluso con los cristianos): Los cambios en la cosmovisión suceden poco a poco, de manera que no nos damos cuenta. Muchos cristianos se adaptan a los valores de la sociedad, y no se dan cuenta de cuán lejos ya estamos de los principios Bíblicos. Es necesario discernir este “cambio de la temperatura”, antes que seamos “cocinados vivos”!

Todavía tenemos la posibilidad de presentar una alternativa: una cosmovisión bíblica-cristiana, como fue desarrollada desde la base de la Reforma.
Hoy en día, los países del “Tercer Mundo” miran a los países industrializados y desean tener el mismo desarrollo, la misma prosperidad. Entonces quieren importar e imitar todo lo que hacen los países industrializados, porque piensan que así tendrían los mismos resultados. ¡Pero este es un error! Como hemos visto, la prosperidad de los países industrializados es como un árbol que creció a través de muchos siglos, bajo la influencia de una cosmovisión cristiana. En la actualidad, los países industrializados siguen cosechando frutos de este árbol, pero a la vez están muy ocupados cortando sus raíces: se están esforzando para eliminar los últimos restos del cristianismo Bíblico. Por eso, este árbol pronto dejará dar fruto: los países industrializados experimentarán una fuerte caída económica dentro de los próximos cincuenta años.
Entonces, si el Tercer Mundo importa el relativismo, el posmodernismo y la “Nueva Era”, el resultado no será prosperidad. Solo seremos “integrados” en un sistema de control mundial. La única alternativa sería volver a una cosmovisión cristiana.

En Sudamérica, esto requerirá un esfuerzo bastante grande, porque no existen precedentes históricos donde se hubiera puesto en práctica una cosmovisión cristiana. Aun peor, con los conquistadores españoles se había introducido una falsificación del cristianismo; y aun las iglesias evangélicas todavía mantienen muchas ideas y costumbres que provienen de esa falsificación. Pero lo mismo podríamos decir de Europa en la Edad Media; y sin embargo, la Reforma fue posible.

Un niño que crece en una familia disfuncional, está convencido de que su familia es normal, porque no conoce otras familias y no sabe qué es realmente normal. De la misma manera, una persona que ha crecido en una sociedad disfuncional, cree que esta sociedad es normal y no se puede imaginar una manera diferente de vivir. El estudio de la Reforma y de sus resultados debe habernos abiertos los ojos para ver que la sociedad actual no es “normal”, según criterios cristianos, y que podría funcionar de manera muy diferente si aplicara principios Bíblicos. Si la Reforma trajo estos resultados para Europa en el pasado, ¿no podrá traer los mismos resultados para Latinoamérica en el siglo XXI? En cierta manera, la situación de Latinoamérica es comparable con la situación de Europa poco antes de la Reforma: Se están difundiendo pensamientos cristianos, hay cierto número de creyentes evangélicos, pero su pensamiento todavía no se ha reformado. Cuando suceda esta reforma del pensamiento en un número significativo de cristianos, estos cristianos podrían causar cambios verdaderos en la sociedad.

Preguntas de repaso:
Según Schaeffer, ¿cuáles son los valores predominantes de la sociedad actual?
¿Por qué el comunismo se contradice a sí mismo cuando habla acerca de los derechos humanos y de la dignidad del hombre?
¿Cuál cambio decisivo en la cosmovisión es ilustrado por la sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos referente al aborto?
¿Qué consecuencias tenemos que esperar para el futuro, de este cambio en la cosmovisión?
Cuando los valores absolutos de la Biblia ya no son aceptados en una sociedad, ¿cuáles tres alternativas existen para establecer valores en la sociedad?
Explica la conexión entre la ayuda de parte del estado, y la pérdida de las libertades personales.
- ¿Por qué probablemente la mayoría no protestará contra el surgimiento de un sistema totalitario?

Para reflexionar más:
¿En qué otras áreas puedes observar que el pueblo está dispuesto a abandonar sus libertades, si a cambio recibe beneficios de parte del estado?
- Describe síntomas de la idea de que “el estado es responsable de solucionar todos los problemas”, según lo que observas en tu alrededor.
- Describe ejemplos de manipulación que observas en tu alrededor.
- ¿Qué harás ahora en aplicación del mensaje de este libro a tu vida personal?


Hemos estudiado muchas cosmovisiones, pero en el fondo hemos trazado la historia del conflicto entre solo dos sistemas de pensamiento: el pensamiento Bíblico, que empieza con Dios; y el pensamiento humanista, que empieza con el hombre. Desde Babilonia hasta hoy, es este mismo conflicto que se manifiesta en toda la historia, bajo diferentes formas.

Conocí a muchas personas (sobre todo en los países industrializados, y en los círculos intelectuales), que creen que el humanismo es algo como una rama del cristianismo: “Amar al prójimo, hacer lo bueno y ser tolerante, esto lo tenemos todos en común.” Después de los estudios realizados, no debe quedar duda de que en realidad el humanismo es exactamente lo contrario del cristianismo.

Lo que significa el humanismo realmente, fue claramente expresado en el “Segundo Manifiesto Humanista”, por la Asociación Humanista Americana (American Humanist Association, AHA):

“No encontramos suficiente evidencia a favor de la creencia en la existencia de los sobrenatural; es algo sin sentido o irrelevante a la cuestión de la sobrevivencia y la realización de la raza humana. Como ateos, comenzamos con el humano, no con Dios; con la naturaleza, no la deidad. … No podemos descubrir ningún propósito divino o providencia para la especie humana … Los humanos son responsables de lo que somos o nos volveremos. Ninguna deidad nos salvará; nosotros debemos salvarnos a nosotros mismos.”

La gran mayoría de nosotros, en nuestra formación escolar, hemos sido moldeados por una cosmovisión humanista. Por eso, aun muchos cristianos nacidos de nuevo tienen mucha dificultad de discernir los fundamentos humanistas en su propio pensamiento, y de sustituir estos pensamientos por una cosmovisión bíblica.

Por tanto, como resumen final de esta sección, quiero brevemente contrastar los rasgos básicos de estas dos cosmovisiones:

- El punto de partida, para el pensamiento humanista, es el hombre: su razón, sus pensamientos, sus valores. “El hombre es la norma de todo.” – El punto de partida para la cosmovisión Bíblica es Dios: El, y Su comunicación revelada con el hombre, es la norma de todo.

- El humanismo confía ciegamente en el hombre, mientras cuestiona a Dios. – La cosmovisión Bíblica conoce a Dios como completamente digno de confianza, pero cuestiona al hombre.

Vimos que Descartes, el precursor del racionalismo, basó su pensamiento sobre “la duda metódica”. Pero Descartes nunca se preguntó si su “confianza en su propia duda” era justificada: era una confianza ciega.

La cosmovisión Bíblica se basa en la convicción de que podemos conocer a Dios y confiar en El. Jesús dijo: “Si alguien quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la enseñanza es de Dios, o si hablo por mi propia cuenta.” (Juan 7:17). Entonces, aquí también empezamos con un paso de fe y obediencia. Pero esta fe se puede comprobar: Quien se compromete con ella, “conocerá”.

Desde este trasfondo, no es correcto hablar de un conflicto entre “ciencia y fe”. El racionalismo empezó también con una fe, y paradójicamente, con “la fe en su propia duda”. Cada científico tiene que empezar con un fundamento de fe (creencias), desde donde construye su edificio mental. Ninguno de todos los posibles fundamentos de fe es “más científico” que algún otro. Cada uno escoge los fundamentos de su pensamiento, sus creencias básicas, sin poder comprobarlas. Esto es lo que llamamos “fe”; sea la fe en la razón humana o la fe en la Biblia.

- El humanismo cree que el hombre es “bueno en sí”. La cosmovisión Bíblica describe al hombre como caído en pecado, y por tanto incapaz de hacer lo bueno por sí mismo (Romanos 3:9-23).

- El humanismo culpa a Dios de lo malo. La cosmovisión Bíblica busca la culpa en el hombre mismo.

El humanismo considera que lo malo en el hombre es un “resto de imperfección”, que será vencido con el desarrollo de la humanidad. “Solo dennos tiempo hasta mañana”, dicen los humanistas – desde 4000 años. El humanista cree que el hombre puede superar la maldad con sus propios esfuerzos. O, como alternativa, se abandona completamente el concepto de “lo malo” (relativismo moderno).
Entonces será muy difícil explicar por qué exactamente el siglo XX entró en la historia como el siglo más sangriento de todos los tiempos. Algunos humanistas se apoyan en la explicación de Rousseau: “El hombre es bueno hasta que la sociedad le corrompa.” Pero esto no es satisfactorio para un humanista realmente consecuente: La sociedad consiste también en personas humanas, que supuestamente son “buenas en sí”. Por eso, otros acusan a Dios: “Si Dios existe, ¿por qué permite todo el sufrimiento en el mundo?”

La cosmovisión Bíblica es realista en cuanto al hombre: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Esta es una explicación mucho más obvia para la maldad en el mundo; y quien se examina honestamente a sí mismo, estará de acuerdo.

- es dominado por la idea del progreso constante y de la evolución. – La cosmovisión Bíblica interpreta al mundo en el marco de la creación, la caída, y la redención.

Esta es una diferencia fundamental. El humanismo asume básicamente que este mundo se mueve constantemente desde un estado imperfecto y “primitivo” hacia un estado perfecto y “desarrollado”; tanto en el reino vegetal y animal, como también en la sociedad humana. Se asume que la fuerza para este progreso viene de las leyes naturales de la materia muerta, o del hombre mismo, o del mundo espiritual (Nueva Era).
Estos pensamientos acaso no son nuevos. En la Grecia antigua ya hubo filósofos que creían que el mundo había surgido de la interacción casual de los átomos; y otros creían que el hombre, por medio de la educación filosófica, podía alcanzar un estado de virtud. Los hinduistas creen desde los tiempos antiguos en un “alma del mundo” (Brahman) que desarrolla el universo desde sí misma. (Solo que en la creencia del hinduismo, el universo nunca alcanza un estado perfecto, sino se deshace periódicamente y vuelve a desarrollarse.) Y la construcción de la Torre de Babel ya se basaba en la idea de que “el hombre se engrandece a sí mismo”.

La Biblia nos presenta una cosmovisión muy diferente. Aquí hay en el principio una creación ordenada y perfecta (“Todo fue muy bueno”). Después, el hombre fue seducido a cuestionar a Dios, a desconfiar de El, y finalmente desobedecerle. Desde entonces, este mundo se mueve “hacia abajo”: La delincuencia, las enfermedades y la muerte aumentan; la expectativa de vida disminuye; especies animales se extinguen. El hombre, que sigue siendo “imagen de Dios”, todavía tiene la capacidad de crear cosas nuevas y así producir ciertos períodos de progreso material (las culturas avanzadas de la antigüedad y modernas); pero estas culturas avanzadas también decaen pronto y tienen que dar lugar a una cultura nueva.
Un cambio decisivo sucede con la venida de Jesucristo (lo que testificamos hasta hoy con la manera como contamos los años). Por medio de Su muerte redentora, el hombre tiene la posibilidad de reconciliarse con Dios y volverse una “nueva criatura” (2 Corintios 5:17). Esta reconciliación y nueva creación es la esperanza no solamente de la humanidad, sino del universo entero (Romanos 8:19-23). – Por tanto, desde entonces hubo muchos ejemplos de progreso material y moral bajo la influencia del cristianismo; especialmente en los tiempo modernos como consecuencia de la Reforma. Pero aun esta influencia cristiana no cambia nada en la tendencia general “hacia abajo” en la creación y la humanidad. Solo el Señor mismo, en Su segunda venida, producirá con Su poder un estado perfecto, comparable con el principio. Esto en la naturaleza y también en la humanidad.

Una diferencia significativa existe en la interpretación de la muerte. Según la teoría de la evolución, la muerte (y aun la extinción de especies enteras) es necesaria para el desarrollo. Entonces, la muerte se considera “natural” e incluso “buena”. – Según la Biblia, no hubo muerte antes de la Caída; y también en la nueva creación no habrá muerte. Entonces, la muerte es un enemigo, una maldición, y por tanto no es natural. La primera de las dos creencias tiene consecuencias devastadoras. Nos recordamos que en 1973, la Corte Federal Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto. En la actualidad, en ese país se discute la posibilidad de legalizar aun el matar a bebés ya nacidos, si estos tienen alguna discapacidad grave. Si la muerte de seres “no aptos para vivir” sirve al desarrollo, entonces no hay argumento en contra. – Esta es una paralela espantosa con la década de los 30 en Alemania: Hitler no empezó de frente a matar a los judíos, sino él empezó su programa de “eutanasia” con introducir sutilmente una distinción entre “vida que merece vivir” y “vida que no merece vivir”.

Creo que este punto ilustra de manera particular cuán importante es distinguir entre la cosmovisión cristiana y la cosmovisión humanista. Estos no son detalles marginales, sino se trata del marco de referencia general para nuestra interpretación del mundo entero. La decisión acerca de este marco de referencia tiene resultados concretos en la política y la sociedad.

- El humanismo es contradictorio en cuanto al valor del hombre: por un lado proclama que el hombre es el máximo valor; pero por el otro lado enseña que el hombre es solo un animal entre muchos. – La cosmovisión bíblica fundamenta el valor del hombre con su creación en la imagen de Dios.

El problema para el humanista es este: Cuando afirmo que el hombre es el máximo valor, no puedo fundamentar esta afirmación. “Valor” se basa en que algo o alguien afuera de mí me otorgue este valor, me “valore”. Cuando el hombre se otorga valor a sí mismo, entonces intenta apoyarse sobre sí mismo en medio del vacío. Por eso, de allí se llegó muy pronto y de forma lógica al materialismo: Si no puedo fundamentar mi propio valor, entonces tampoco tengo una razón para decir que un hombre vale más que un animal o una piedra. (Esto interfiere también en la discusión acerca del aborto y la eutanasia.)

- Según el humanismo, Dios no interfiere en el mundo visible. – La cosmovisión Bíblica nos muestra a Dios como El dirige todos los sucesos, tanto los “naturales” (por medio de las leyes naturales que son creadas y hechos eficaces por Dios) como los “sobrenaturales” (que llamamos “milagros”).

- El humanismo cuenta con “dos verdades”: La “verdad religiosa” y la “verdad científica” son separadas una de la otra. – En la cosmovisión Bíblica existe una sola verdad indivisible: aun la economía, el trabajo, la ciencia, la política, etc, están bajo la verdad de Dios; y la Palabra de Dios se aplica a todas las áreas de la vida y del conocimiento.

Fuente:

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia3.htm

Historia de las cosmovisiones (Parte 2)

Historia de las cosmovisiones (Parte 2)
La Reforma – La Ilustración

Contenido

Más que todo, la Reforma fue un intento de volver al cristianismo original, basado únicamente sobre la Palabra de Dios. (Mirando desde la perspectiva histórica, tenemos que decir que la Reforma quedó muy lejos de restaurar el cristianismo original. Pero si tomamos en cuenta el estado corrompido de la iglesia en aquel tiempo, vemos que probablemente se hizo todo lo que se pudo hacer en aquellas circunstancias.)

Los principios básicos de la Reforma se han resumido en las tres “Sola” de Lutero:

- “Sola Scriptura”; solo las Escrituras son la norma de la Verdad.

Esto incluye que podemos saber la verdad acerca de Dios, y la verdad acerca del hombre; Dios nos la reveló. No estamos en oscuridad en cuanto a nuestro origen y nuestro destino. Específicamente, podemos saber la razón por qué y para qué las cosas existen; podemos conocer su significado.

Veremos más abajo que este principio tenía una influencia muy importante en el desarrollo de la ciencia moderna:

- “Sola Fide” y “Sola Gratia”; solo por la fe, y solo por la gracia de Dios, podemos ser salvos; no por nuestras obras. Esto implica un entendimiento correcto acerca de la caída del hombre: La caída afecto todo el ser del hombre, de manera que el hombre natural no es capaz de hacer lo bueno sin la ayuda de Dios. – Con esto, la Reforma se opuso tanto a Tomás Aquino como a Erasmo.

Podemos añadir dos otros principios de la Reforma que fueron igualmente importantes:

- La soberanía de Dios como principio dominante de la fe cristiana. (Este punto fue elaborado especialmente por Calvino, aunque también Lutero lo mantenía.)
Esto implica que todas las esferas de nuestra vida están bajo el dominio de Dios; y por tanto, estamos obligados a cumplir la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestra vida. (Profundizaremos más en este tema al estudiar las “Exposiciones sobre el calvinismo”.)
Cuando se trata de la aplicación práctica de este principio, notamos que las diferentes corrientes de la Reforma hicieron aplicaciones diferentes (vea abajo).

- El sacerdocio general, cada cristiano es un sacerdote.
(Vea en las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”, Nos. 56-60)

Este principio tiene dos aplicaciones igualmente importantes:

  • a) Cada cristiano tiene acceso directo a Dios, sin la mediación de un sacerdote (Hebr.4:14-16). Con esto se rechaza el sacerdotalismo de la iglesia católica romana (que es, como vimos, una herencia de la religión babilónica). Cada cristiano, por tanto, tiene también el derecho de asumir responsabilidades espirituales. (Aunque los reformadores no fueron consecuentes en la aplicación de este principio en la iglesia.)
  • b) No hay separación entre “actividades religiosas” y “actividades seculares”: incluso nuestro trabajo diario, si es hecho para Dios, es una actividad “religiosa” y “sacerdotal”. (Vea la cita de Lutero en la sección sobre el trabajo, en la Introducción.)

En el ámbito político, el acceso directo a Dios llevó al concepto de la libertad de la conciencia. Una persona que está sujeta a un sistema sacerdotal, está con su conciencia atada a este sistema. No puede permitirse pensar de manera diferente del sacerdote, porque de otro modo tendrá que temer el castigo de Dios (según la enseñanza de los sacerdotes). Pero si el creyente tiene acceso directo a Dios, entonces su conciencia no está sujeta a nadie sino a Dios. La libertad de la concienca, en el sentido de la Reforma, no significa que cada uno pueda establecer sus propias normas (esto sería relativismo); pero que cada uno tiene su propia responsabilidad ante Dios, sin la interferencia de terceras personas.

Abraham Kuyper comenta sobre este tema:

“La conciencia nunca es sujeta a un hombre, sino siempre y solamente al Dios Todopoderoso. … La soberanía de la iglesia encuentra su límite natural en la soberanía de la persona libre. … Y dondequiera que ocurriera una transgresión de su poder, en violación de este principio, el gobierno tiene que proteger a cada ciudadano. La iglesia no puede ser obligada a tolerar entre sus miembros a alguien a quien se siente obligada expulsarlo; pero por el otro lado, ningún ciudadano del estado puede ser obligado a permanecer en una iglesia la cual su conciencia le obliga abandonar.
Lo que el gobierno exige de parte de las iglesias en este respecto, lo tiene que practicar él mismo, dando a cada ciudadano la libertad de conciencia, como el primer e inajenable derecho de todos los hombres.
… Y aun si estoy obligado a admitir que nuestros padres, en la teoría, no tenían la valentía de llegar a las conclusiones que siguen de esta libertad de la conciencia: la libertad de la expresión, y la libertad del culto; aun si estoy consciente de que ellos hicieron un esfuerzo desesperado para impedir la propagación de literatura que no les gustaba – todo esto no anula el hecho de que la libre expresión del pensamiento, por la palabra hablada y escrita, alcanzó su victoria por primera vez en la Holanda calvinista. … Tan temprano como en 1649, se declaró que la persecución por causas de la fe era “un asesinato espiritual, un asesinato del alma, una rabia contra Dios mismo, el más horrible de los pecados.”
(“Exposiciones sobre el calvinismo”, Exposición 3)

Otra expresión política del sacerdocio general fue la igualdad ante Dios; Dios no hace acepción de personas. Por tanto, los países de la Reforma desarrollaron formas cada vez más democráticas de gobierno.


De la Reforma, encontramos tres corrientes importantes.

Estas tres corrientes tienen ciertas diferencias en cuanto a la aplicación de una cosmovisión Bíblica:

- La corriente luterana. Lutero enseñó que existen “dos reinos”, el reino de Dios que se manifiesta en la iglesia, y el “reino secular”. Según Lutero, el “reino secular” no es gobernado directamente por la Palabra de Dios, sino por la razón del hombre. Por tanto, Lutero no es consecuente en su aplicación de una cosmovisión cristiana. El mantiene todavía una cierta separación entre una “esfera espiritual” y una “esfera secular”, y considera que la “esfera secular” es buena, aun cuando la Palabra de Dios no se aplica claramente en ella. En consecuencia, las iglesias luteranas son dependientes del gobierno civil (en algunos lugares hasta el punto que el gobierno paga a los pastores).

- La corriente calvinista. Calvino es muy claro en que la soberanía de Dios se extiende a todas las áreas de nuestra vida. Entonces, la voluntad de Dios tiene que realizarse no solo en la iglesia, sino también en la vida personal, en el estado, en la economía, etc. Esto no significa de ninguna manera un gobierno de la “iglesia” sobre el estado; pero cada cristiano, en su responsabilidad que ejerce en la sociedad, debe verse como un enviado de Dios en su esfera de la sociedad. Por esta razón, el calvinismo es más consecuente en la aplicación de una cosmovisión cristiana.

- La corriente anabaptista. En cierto sentido, los anabaptistas eran los más consecuentes en la aplicación de principios bíblicos (por ejemplo, eran los únicos en aquel tiempo que se opusieron al bautismo de infantes). Por eso, a veces se les llama “la Reforma radical”. Los anabaptistas insistieron en una aplicación estricta de la Palabra de Dios, pero dentro de su propio círculo cerrado, separado del “mundo”. Por tanto, su idea era similar a la idea de los monjes: ellos consideraron al mundo secular como completamente malo, y se retiraron del mundo. En consecuencia, perdieron su influencia en la sociedad. Como Lutero, hablaron de “dos reinos”; pero a diferencia de Lutero, para ellos el “reino secular” no era bueno, sino malo.


Vimos que el Renacimiento y el humanismo se concentraban en las “cosas particulares”, y en el hombre (que también es un “particular”). Por tanto perdieron de la vista los “universales”, y comenzaron a perder el significado de las cosas particulares.

La Reforma no tenía este problema, porque la Reforma tenía un marco de referencia absoluto en la revelación de Dios. Por tanto, todas las cosas particulares tenían su significado como creación de Dios. La Reforma pudo prestar atención a las cosas particulares sin perder su significado.

 

Francis Schaeffer hace una comparación entre las obras de arte de la Reforma, y el arte del Renacimiento. Ambos pusieron un nuevo énfasis en la naturaleza, y las cosas creadas. Pero a diferencia del Renacimiento, la Reforma interpretó la naturaleza como creación de Dios. Por tanto, su arte nunca desbordó en el desenfreno y la inmoralidad, como sucedió con el Renacimiento. Los artistas de la Reforma estaban conscientes de que Dios había creado todas las cosas para Su propia gloria; entonces también sus obras de arte debían glorificar a Dios.

En el tiempo de la Reforma surgieron muchos nuevos cantos de alabanza. Lutero mismo escribió coros, y Teodoro Beza (el sucesor de Calvino) adaptó los Salmos para ser cantados en la iglesia. Antes de la Reforma, era prohibido para los laicos cantar en la iglesia. Ahora, como señal de su acceso directo a Dios, se permitió nuevamente a los laicos (por primera vez después de muchos siglos) participar en el canto en el culto

.Los pintores de la Reforma pintaron, igual como los del Renacimiento, paisajes y personajes muy realistas. Pero lo hicieron – a diferencia del Renacimiento – para resaltar la creación de Dios y glorificar al Creador. Muchas de sus obras tenían un mensaje cristiano directo. Schaeffer menciona un ejemplo:”El ejemplo más claro lo encontramos en Rembrandt (1606-1669). El era un verdadero cristiano que creía en el significado de la muerte de Cristo para él personalmente. En 1633 pintó “El levantamiento de la cruz”. Un hombre con la boina azul de un pintor levanta a Cristo a la cruz. Este hombre es Rembrandt; es un autorretrato. Con ello, Rembrandt testificó ante todo el mundo que eran también sus propios pecados los que llevaron a Cristo a la cruz.”

(A la derecha: Recorte de “El levantamiento de la cruz”. El hombre a los pies de Jesús es Rembrandt.)

A menudo se escucha decir que los reformadores eran en contra de las artes, porque hicieron destruir muchas obras de arte en las iglesias. Schaeffer contradice este prejuicio:

“Pero la Reforma no estaba en contra de las artes en sí. Para la gente de aquel tiempo, las estatuas eran objetos de adoración. Los reformadores reconocieron que la Biblia enseña claramente que hay un solo mediador entre Dios y los hombres – Jesucristo. Por tanto destruyeron las imágenes – no como obras de arte, sino como imágenes religiosas que contradecían la enseñanza bíblica de Jesús como único mediador.”

(Este tema se discute con más profundidad en Abraham Kuyper, “El calvinismo y las artes”).

Preguntas de repaso

- Resume en tus propios palabras los principios de la Reforma.

- ¿De dónde viene el significado de las cosas particulares, para la Reforma?

- ¿Por qué se dice que los reformadores eran en contra del arte; y qué responde Schaeffer a esta crítica?

- Describe las diferencias entre el catolicismo y la Reforma, en su concepto acerca del arte.

Para reflexionar más:

- ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la Reforma y el catolicismo?

- ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la Reforma y el humanismo?


 

En 1644, el presbiteriano escocés Samuel Rutherford publicó un libro titulado: “Lex rex” (“La ley es rey”). El libro trata de este debate: ¿Quién es superior, el rey o la ley? ¿El rey tiene que someterse a la ley, o tiene una autoridad por encima de la ley? – Este es, básicamente, el mismo asunto como entre Lutero y el papa: ¿Quién es superior, el papa o la Palabra de Dios? ¿El papa tiene que someterse a la Palabra de Dios, o tiene una autoridad por encima de ella? La respuesta de la Reforma era clara: La Ley de Dios es superior, y cada autoridad humana tiene que someterse a ella. Este mismo principio, Rutherford lo aplicó a la política y al Estado: El Estado tiene una ley fundamental, una Constitución; y el gobierno tiene que someterse a la Constitución.

Esta es la idea básica de lo que hoy llamamos “el Estado de Derecho moderno”. “Estado de derecho” significa, básicamente, que la ley está por encima del gobierno; un gobernante no puede hacer decisiones arbitrarias por el solo hecho de ser gobernante. Esta idea vino de los principios de la Reforma. ¡Los pensamientos de la Reforma colocaron la base para el Estado de derecho moderno! – Las ideas de Rutherford tenían gran influencia más adelante en la redacción de la Constitución de los Estados Unidos.

Además, Rutherford enfatizó que la ley del Estado tiene que estar de acuerdo con la Palabra de Dios. Entonces, si el Estado tiene leyes, pero estas leyes no concuerdan con la Ley de Dios, entonces tampoco podemos hablar de un “estado de derecho” en el sentido de Rutherford.

El principio del Estado de Derecho ya está en la Biblia, solo fue “re-descubierto” en la Reforma:

“Y cuando (el rey) se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en el reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” (Deut.17:18-20)

“¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravio bajo forma de ley?” (Sal.94:20)

La idea del Estado de Derecho se complementó con el principio de la separación de poderes. Este principio se considera algo bastante moderno, pero en realidad ya está anticipado en el Antiguo Testamento: Is.33:22 menciona los tres poderes “juez” (judicial), “legislador” (legislativo), y “rey” (ejecutivo). Además, este verso enfatiza que los tres poderes están en la mano de Dios. – Como punto adicional podemos mencionar la estricta separación entre el poder religioso y el poder civil, que se mantenía en la Israel del AT.

Aquí tenemos por primera vez un ejemplo claro del poder transformador de la cosmovisión cristiana, cuando se aplica de manera consecuente a una sociedad entera. Los países reformados asumieron muy pronto un gobierno constitucional, mientras al mismo tiempo en Francia se desarrollaba el absolutismo que más adelante llevó a la sangrienta Revolución Francesa.

Francis Schaeffer dice que solo por el regreso a la enseñanza Bíblica, la sociedad pudo tener libertad sin caos. Bajo el catolicismo de la Edad Media hubo orden, pero no hubo libertad. El Renacimiento, y más adelante la Ilustración, trajeron libertad, pero a la vez trajeron caos con las revoluciones y el desenfreno moral (lo que a menudo llevó a una nueva dictadura con pérdida de la libertad). Solo en los países influenciados por la reforma se produjo verdadera libertad, bajo un gobierno ordenado, pero limitado en su poder.

El evangelista argentino Alberto Mottesi describe las diferencias entre los gobiernos de los países reformados, y los gobiernos de los países latinoamericanos que nunca experimentaron una Reforma:

“En general el gobernante hispanoamericano no se sujeta a la ley, particularmente si es una ley de su propia hechura. Nuestra filosofía de gobierno es de corte maquiavélico: el gobernante es el que hace la ley. Se inspira en el iluminismo francés que cambia el absolutismo de la monarquia (“l’Etat c’est moi”, el Estado soy yo) por el de la rebelión contra el orden establecido. La Revolución Francesa no reconocía, según Bakunin, “ni Dieu ni maitre”, ni Dios ni amo.

Aunque nuestros países usan la forma constitucional norteamericana, no se ha comprendido el espíritu que la anima. Por eso nuestras imitaciones no han funcionado. … Entre nosotros tanto los gobernantes como los gobernados suelen violar la ley si no hay una vigilancia y una amenaza de castigo de por medio. Es que creemos que la ley es de hechura humana, que el gobierno otorga derechos. No debe extrañar que veamos al gobernante como a un potentado que debe aprovecharse lo más posible de la oportunidad, mientras la tenga.

En los países avanzados se suelen usar máquinas en el cobro del peaje, sin que operen barreras físicas para contener a los violadores. En una ciudad extranjera que visité, el 92% de los automobilistas pagaban su cuota sin que nadie los vigilara ni los obligase. ¿Qué porcentaje pagaría el peaje en nuestras capitales si no hubiese quien los obligase?”

(Alberto Mottesi, “América 500 años después”)

(… Kuyper, Soberanía en su propia esfera…)

Resumen de la historia de Europa y Norteamérica desde la Reforma

 

El siguiente cuadro representa el desarrollo espiritual de Europa y Norteamérica:

 

Con la Reforma empezó un regreso al cristianismo Bíblico. La Biblia se difundía muy rápidamente, el conocimiento de la Palabra de Dios aumentó, y con ello el nivel espiritual en general. Así vemos que la curva sube durante los siglos XVI y XVII.

El nivel más alto de espiritualidad se alcanzó en el siglo XVIII. Durante ese siglo hubo grandes movimientos de avivamiento en Europa (sobre todo Inglaterra y Alemania) y en Norteamérica. Grandes partes de la población se convirtieron a Jesucristo.

De estos avivamientos surgió también un movimiento misionero. Después de muchos siglos, los cristianos europeos empezaron nuevamente a asumir su responsabilidad de alcanzar a todas las naciones con el Evangelio. (Como consecuencia de este movimiento misionero, llegaron también los primeros misioneros al Perú durante el siglo XIX. Las primeras iglesias evangélicas peruanas son “bisnietos espirituales” de los avivamientos en Inglaterra.)

Poco a poco, los avivamientos perdieron su fuerza. A la vez surgió otro movimiento, la “ilustración”. Las personas “ilustradas” poco a poco dejaron de lado la fe en Dios y la sustituyeron por la fe en la ciencia y en el pensamiento humano. Desde entonces vemos que la curva de la espiritualidad baja.

Todavía hubo algunos avivamientos en el siglo XIX, pero ya no alcanzaron la misma fuerza como los anteriores. En general, el número de cristianos y su nivel espiritual bajó. Hoy día, el nivel espiritual de Europa es posiblemente más bajo que antes de la Reforma. (En Suiza y Alemania – ambos países de la Reforma – hay actualmente menos de 3% de cristianos nacidos de nuevo, mientras en Perú se dice que hay alrededor de 10%).

El desarrollo moral (o de la ética)

Cuando aumenta el conocimiento de la Palabra de Dios, es de esperar que la gente empiece también a actuar según esta palabra y a cambiar sus principios morales. Se renueva la ética personal de los cristianos, y con el tiempo, la ética de toda la sociedad en general.

No sucede de un día al otro. Tenemos que entender que aquí hay un efecto de retraso. Para que la ética de una sociedad pueda cambiar (según la Palabra de Dios), se necesita:

  • un número significativo de cristianos comprometidos
  • y que estos cristianos realmente vivan según lo que creen; en otras palabras, que tengan una cosmovisión cristiana. (!!)

Por eso vemos que durante los siglos XVI y XVII el nivel ético de Europa todavía permanece bajo. Todavía hay mucha violencia, delincuencia y guerras donde se cometieron atrocidades terribles. Pero poco a poco empieza a subir el nivel de la ética y moralidad. (Como ejemplo: El libro “Lex Rex” fue escrito más de cien años después de Reforma. Este fue el tiempo que las ideas de la reforma necesitaban para penetrar en el ambiente de la política.) Por eso, la curva de la ética empieza a subir en los siglos XVII y XVIII. La gente se vuelve más responsable, más justa, hay más amor al prójimo, etc. 

 

Podemos ver la cumbre de este desarrollo durante el siglo XIX. Un buen ejemplo es la abolición de la esclavitud en Inglaterra: Después de los grandes avivamientos hubo un gran número de cristianos, y poco a poco los cristianos pudieron ingresar en puestos de mucha influencia en la sociedad. A inicios del siglo XIX ya hubo un buen número de congresistas cristianos que realmente se esforzaron para hacer una política de acuerdo con la Palabra de Dios. Uno de ellos, William Wilberforce, luchó especialmente contra la esclavitud. Esto no era fácil, porque los amos de esclavos eran generalmente de la clase alta y de mucha influencia. Pero Wilberforce ganó esta lucha porque había también una fuerte influencia cristiana en la sociedad. En el año 1807, el tráfico de esclavos y la esclavitud en general fueron prohibidos en Inglaterra.

El nivel ético bajó rápidamente durante el siglo XX. ¿Por qué? ¡Porque la base espiritual faltaba! Cuando la sociedad europea se alejó de la Biblia, se quitó el fundamento sobre el cual estaba edificada su ética.

Pero tenemos que tomar en cuenta otra vez el “efecto de retraso”. Los pensamientos de la ilustración no tenían un efecto inmediato sobre la ética. El efecto vino unos cien años después. El ejemplo más claro son las dos guerras mundiales, las guerras más sangrientas de toda la historia. ¡Estas guerras se libraron justamente entre aquellas naciones que eran consideradas las más avanzadas del mundo!

Podemos decir que Europa y Norteamérica viven todavía de una ética heredada de la Reforma, aunque rechazaron las mismas bases de esta ética. Por eso, podemos prever que esta herencia pronto se agotará.

Preguntas de repaso:
- Explica el principio “Lex Rex”.
- ¿Por qué dice Schaeffer que solo la ética Bíblica puede darnos “libertad sin caos”?
- ¿Por qué podemos decir que ciertas innovaciones de los siglos XVII y XVIII se basan en la Reforma que ocurrió en el siglo XVI?

Para reflexionar más:
Schaeffer dice lo siguiente acerca de un gobierno basado en una cosmovisión cristiana: “El ciudadano puede levantarse en cualquier momento y declarar, a base de la enseñanza bíblica, que la mayoría está equivocada.” – Describe las diferencias entre este concepto, y el concepto actual de “democracia”. Después responde a la pregunta: ¿Qué consecuencias tienen estas diferencias para las democracias actuales?


 

Al hablar de la Reforma, estamos también en la época de la Conquista. Los conquistadores eran contemporáneos de los Reformadores. Por tanto, es apropiado examinar ahora lo que sucedió en Sudamérica en ese tiempo.

Al inicio citamos al cronista Guamán Poma de Ayala, y vimos que los incas aseguraron su poder con un mito religioso que ni ellos mismos creían: que eran hijos del sol. Se sabe de las crónicas antiguas, que por lo menos un inca (Inca Yupanqui, según la mayoría; Pachacutec, según otros) reunió a los sacerdotes para instruirlos que el sol no era un dios, sino un ser creado, y que por tanto no debían adorar al sol; pero que mantuviesen este conocimiento en secreto. – Podemos decir que un elemento importante en el poder de los incas era el engaño religioso.

También es notable que en la religión incaica, los dioses no son legisladores, ni se someten a alguna ley; son dioses arbitrarios. Por eso, el seguidor de la religión andina vive en un miedo constante a algún “golpe” imprevisto de parte de los dioses. Esto, a su vez, tiene consecuencias para el gobierno: Si los dioses deciden de manera arbitraria, el gobierno hace lo mismo. En el gobierno incaico, el rey es superior a la ley. (Como ejemplo: Para el pueblo había castigos drásticos en casos de incesto; pero para el inca se consideraba ventajoso casarse con su propia hermana.) Puesto que el inca era considerado un semidiós, él también era temido como los dioses.

Los conquistadores eran católicos romanos. Quizás nos sorprenderá encontrar elementos muy parecidos a los mencionados, en la cosmovisión católica romana.

En la captura de Atahuallpa, una persona clave fue el sacerdote Vicente Valverde. El justificó la Conquista con una “comisión divina” y se dirigió a Atahuallpa con las siguientes palabras:

“…Los papas … gobiernan el género humano. …Un Papa ha dado a los reyes de España todos estos países para pacificar a los infieles y traerlos al dominio de la Iglesia Católica fuera de la cual nadie puede salvarse. … Debéis, pues, señor, reconoceros tributarios del Emperador, abandonar el culto del sol y todas las idolatrías … Si así lo hacéis, Dios os dará el premio y los españoles os protegerán contra vuestros enemigos.”

Aquí tenemos otra vez el engaño religioso. De alguna manera, Pizarro se había enterado de que los incas creían en una antigua “profecía”, de que algún día llegarían unos extranjeros desde la parte del mar para traerles bendición. Entonces, los conquistadores pudieron apoyarse en esta creencia y decir que eran enviados de Dios.

La cosmovisión católica romana contiene también el elemento de la arbitrariedad. La iglesia católica (y sobre todo el papa que es considerado “infalible”) puede promulgar cualquier doctrina nueva y declarar que está contenida en la Biblia de manera “implícita” (aunque contradiga lo que la Biblia enseña de manera explícita). De esta manera, hay una autoridad, un “rey” arbitrario, que está por encima de la Ley.

Ignacio de Loyola – también contemporáneo de la Reforma y de los conquistadores – dijo en sus “Ejercicios espirituales”: “Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina.” – En otras palabras: la iglesia católica romana se atribuye el derecho de alterar y manipular la verdad, y nadie la puede cuestionar.

Se ha escrito mucho sobre el “enigma histórico” de que un imperio tan grande como el incaico, pudo sucumbir tan rápidamente ante un número tan pequeño de invasores. Considero que un factor importante eran las similitudes entre la cosmovisión incaica y la cosmovisión católica romana; una cosmovisión que predispuso a los incas a entregarse a la esclavitud.

(Este tema está detallado en mi libro “Las ovejas del Perú”.)

 

Francis Schaeffer demuestra que las presuposiciones cristianas (redescubiertas en la Reforma) eran necesarias para dar inicio a las ciencias modernas:

“Los comienzos de las ciencias modernas no estaban en conflicto contra la Biblia. Muy al contrario, en un punto crítico la revolución científica dependía de la Biblia. Tanto Alfredo North Whitehead (1861-1947) como Roberto Oppenheimer (1904-1967) señalaron que las ciencias modernas surgieron desde la cosmovisión cristiana. Según sé, estos dos científicos no eran cristianos; pero ambos reconocieron plenamente que las ciencias modernas surgieron del cristianismo.
Whitehead declaró que el cristianismo es la madre de las ciencias, por causa de “la enseñanza medieval sobre la racionalidad de Dios”. Whitehead mencionó también la confianza en “la racionalidad entendible de un ser personal”. En sus exposiciones declaró que a raíz de la racionalidad de Dios, los científicos tempranos tenían “una fe inconmovible de que cada acontecimiento particular se relaciona con los acontecimientos anteriores en una manera que expresa principios generales. Sin esta fe, los esfuerzos increíbles de estos científicos no hubieran tenido esperanza.” En otras palabras: Puesto que estos científicos eran convencidos de que el mundo fue creado por un Dios racional, creían que era posible descubrir datos verdaderos sobre la naturaleza y el universo, con la ayuda de la razón.
… Su convicción de que el mundo había sido creado por un Dios racional, les dio a los científicos la confianza de que iba a ser posible descubrir datos verdaderos sobre el mundo, basándose en observaciones y experimentos. Este era su fundamento epistemológico – el fundamento filosófico sobre el cual podían estar seguros de que el conocimiento es posible. Puesto que el mundo era creado por un Dios racional, no les sorprendió a los científicos que encontraron una relación entre ellos mismos, como observadores, y los objetos que observaban. Esta base depende de un marco cristiano, y es necesario trabajar dentro de este marco cristiano para observar la naturaleza. Sin esta base cristiana, las ciencias modernas no hubieran sido posibles.
… En Londres se fundó en 1662 la “Royal Society for Improving Natural Knowledge” (Sociedad Real para el mejoramiento del conocimiento natural). En sus primeros años, casi todos sus miembros confesaron el cristianismo. George M. Trevelyan escribe: “Roberto Boyle, Isaac Newton y los otros miembros de la Sociedad Real eran hombres religiosos. Ellos acostumbraron el pensamiento de sus paisanos al principio de una ley natural del universo, y a los métodos científicos para descubrir la verdad. Se creía que estos métodos nunca podían llevar a conclusiones incompatibles con la Biblia y con la religión sobrenatural. Newton vivió y murió en esta fe.
…Los griegos, los musulmanes y los chinos perdieron finalmente su interés en las ciencias naturales. Como mencionamos antes, los chinos tenían muchos conocimientos acerca del mundo. Joseph Needham explica por qué los chinos nunca desarrollaron sus conocimientos hacia una ciencia completa: “No tenían ninguna esperanza de poder descifrar alguna vez el código de las leyes naturales, porque no tenían ninguna certeza de si existía un ser divino, racional, que hubiera formulado alguna vez un tal código, de manera que nosotros lo podríamos leer.”

Tenemos aquí un ejemplo de como los cristianos bien fundamentados en una cosmovisión Bíblica, en siglos anteriores, realmente eran “cabeza y no cola”. Las innovaciones más importantes de los siglos XVI y XVII (el Estado de Derecho y los descubrimientos científicos) se debían a cristianos que pensaban bíblicamente. Más tarde, el mundo no creyente se apropiaba de estas innovaciones; pero los pioneros habían sido los cristianos. – Algo muy parecido sucedió también en las áreas de la educación y de la salud: los primeros y mejores hospitales y escuelas fueron fundados por cristianos con convicciones Bíblicas; pero más tarde fueron secularizados.

Las presuposiciones cristianas eran necesarias para poder formular “leyes naturales”. Profundizaremos este punto:

Un científico que no tiene esta base cristiana, ¡en realidad no tiene ninguna base para afirmar que algo así como “leyes de la naturaleza” realmente existen! – Un científico secular puede observar, por ejemplo, que un objeto, cuando se lo suelta, siempre cae hacia abajo. Incluso podría medir el tiempo que el objeto necesita para llegar al suelo, y observaría que cada vez cae con la misma velocidad. Pero aún después de hacer la misma observación mil veces, ¡nuestro científico no tiene ninguna base segura para afirmar que la milésima primera vez va a suceder lo mismo! – ¿Por qué no? – Es que el científico solamente pudo hacer observaciones acerca del presente y pasado. Hablando en un sentido estrictamente científico, esto no fundamenta de ninguna manera una declaración acerca del futuro. Si la ciencia se limita a lo que se puede medir y observar, entonces no puede hacer ninguna declaración acerca del futuro, porque el futuro no se puede observar.

Si el científico de nuestro ejemplo quiere establecer una “ley universal” (en este caso la ley de la gravedad), que le permita predecir que lo mismo ocurrirá en todos los lugares y en todos los tiempos, entonces tiene que introducir un elemento más: la uniformidad del universo. En otras palabras, para establecer su “ley”, el científico tiene que asumir que las leyes de la física son las mismas en todo lugar del universo, y en todos los tiempos. Esta es una presuposición que el científico tiene que aceptar por fe, pues no es posible comprobarla científicamente. (¡Nadie tiene la posibilidad de viajar a todos los lugares del universo y por todos los tiempos, para comprobar si las leyes de la física realmente son las mismas allí!)

Además, nuestro científico tiene que asumir que es posible hacer observaciones y conclusiones verdaderas acerca del universo; que existe alguna conexión entre la estructura de nuestra mente y la estructura del universo. (No existe ninguna razón por qué debería existir una tal conexión, excepto si ambos fueron creados por el mismo Creador.) Por eso, las ciencias naturales en la actualidad no tienen ningún fundamento epistemológico. (La mayoría de los científicos ateos prefieren ignorar estos problemas filosóficos. Ellos siguen trabajando con los métodos de antes porque “funcionan”, pero no pueden explicar por qué funcionan.)

(Nosotros hoy estamos acostumbrados a ver p.ej. leyes de la física expresadas en fórmulas matemáticas. Pero en los siglos XVI y XVII, ¡esta fue una idea completamente novedosa y no le había ocurrido a nadie antes! Por fin, las leyes de la matemática, construidas dentro de nuestra mente, son algo completamente diferente de los movimientos de la creación de Dios alrededor de nosotros. ¿A quién le ocurriría que podría haber una conexión entre los dos? Fue Isaac Newton quien por primera vez expresó claramente la idea de que las leyes de la naturaleza podrían expresarse por medio de la matemática – y él llegó a esta idea desde sus convicciones cristianas.)

Si nuestro científico fuera un cristiano y tuviera una cosmovisión cristiana, entonces el asunto sería muy diferente. ¡Es que la cosmovisión cristiana nos explica por qué podemos contar con la uniformidad del universo! – Cuando hablamos de “leyes”, tenemos que hablar también acerca del Legislador. Como cristianos, podemos saber que este mundo fue creado por Dios, y que Él mismo estableció sus leyes. Sabemos que Dios procede de manera ordenada, y que por tanto también este universo creado por Él debe ser ordenado. La Biblia expresa este hecho, por ejemplo, en el pacto de Dios con Noé (en términos de “leyes” que la gente de aquel tiempo pudo observar), cuando dice: “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” (Gén.8:22) – Entonces, como cristianos, entendemos que la “uniformidad del universo” tiene su base en los atributos de Dios: en Su fidelidad y Su veracidad.


Uno de los pocos científicos de aquel tiempo que no mantuvieron presuposiciones cristianas, fue René Descartes (1596-1650). Podemos considerar a Descartes como el precursor del racionalismo (la filosofía dominante en la ilustración más tarde). Su frase célebre, “Cogito ergo sum”, es a menudo traducida con: “Pienso, entonces soy.” Pero el significado fundamental, en el propio pensamiento de Descartes, es: “Dudo, entonces soy.” – Descartes se había propuesto encontrar un fundamento seguro para su pensamiento. Entonces empezó a dudar de todo lo que podía dudar: de Dios, del mundo, de su propia existencia. Por fin encontró que existía una sola cosa de la cual no podía dudar: su propia duda. Entonces, Descartes edificó su cosmovisión sobre su propia duda. Podemos decir que el racionalismo es la cosmovisión que duda de todo, excepto de la razón del hombre. – Pero Descartes nunca se preguntó si su “confianza en su propia duda” era justificada: era una confianza ciega.
Es también interesante observar que a pesar de este fundamento “ateo”, Descartes nunca abandonó realmente su fe en Dios. En su obra principal, “Discurso del Método”, Descartes pretende incluso demostrar racionalmente que Dios existe. (Por supuesto que este es un punto de partida equivocado: Descartes pone la razón por absoluto, y desde allí intenta comprobar la existencia de Dios – entonces su “Dios” ya no es absoluto, porque depende de la razón humana. Pero un “Dios” que no es absoluto – que depende de alguna otra cosa -, ya no puede ser el Dios de la Biblia. Esta objeción tenemos que levantar contra todos los intentos de “demostración” racional de Dios.)

Las siguientes citas demuestran el trasfondo cristiano de algunos de los primeros científicos:

“Los seis planetas primarios giran alrededor del sol en círculos concéntricos, y en la misma dirección, y casi en el mismo plano. Diez lunas giran alrededor de la tierra, Júpiter, y Saturno, en círculos concéntricos con ellos, en la misma dirección, y casi en los planos de las órbitas de estos planetas. Pero es inconcebible que causas meramente mecánicas hubieran dado origen a tantos movimientos regulares, puesto que los cometas se mueven por todas las partes del cielo y en órbitas muy excéntricas … Este sistema tan hermoso del sol, los planetas, y cometas, puede proceder solamente del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso. …”
(Isaac Newton, “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica”)

“Quizás parezca extraño que la geometría no defina ninguno de sus objetos principales; pues no puede definir el movimiento, ni los números, ni el espacio; y sin embargo, es de estas tres cosas que la geometría trata en particular, y según la investigación de cada uno de ellos toma los diferentes nombres de mecánica, aritmética, y geometría…

Pero esto no nos sorprenderá si notamos que – puesto que esta ciencia admirable se preocupa solo de las cosas más sencillas – esta misma calidad que los rinde dignos de ser sus objetos, los rinde incapaces de ser definidos; de manera que la ausencia de una definición es más una perfección que un defecto, porque no se debe a su oscuridad, sino al contrario a su notoriedad y claridad, que es tal que aunque no tenga la convicción de demostraciones, tiene toda certeza. Por tanto se supone que sabemos qué es la cosa que entendemos con las palabras movimiento, número, espacio; y sin detenerse para definirlos sin propósito, (la geometría) penetra su naturaleza y descubre sus propiedades maravillosas.

Estas tres cosas que comprenden el universo entero, según las palabras: “Dios ha hecho todas las cosas en peso, número y proporción”, tienen una conexión recíproca y necesaria. Pues no podemos imaginar el movimiento sin un objeto que se mueva; y este objeto, siendo uno, esta unidad es el origen de todos los números; y por último, el movimiento no puede existir sin el espacio; y así vemos estas tres cosas incluidas dentro del primero.” (Blas Pascal, “Del espíritu geométrico”)

“La primera (máxima) fue obedecer las leyes y costumbres de mi país, adhiriendo firmemente a la Fe en la que, por la gracia de Dios, fui educado desde mi niñez, …

Habiéndome así provisto de estas máximas, y habiéndolas puesto en reserva junto con las verdades de la Fe, que siempre han ocupado el primer lugar en mi creencia, llegué a la conclusión que ahora podía con libertad empezar a despojarme de lo que quedaba de mis opiniones.”(René Descartes, “Discurso del método”)

“Grande es la naturaleza absoluta de las armonías, con todos sus detalles como expuestos en mi tercer libro, todo se encuentra entre los movimientos celestiales, de hecho no de la manera como yo me imaginaba, pero de otra muy diferente, y sin embargo la más perfecta y excelente. … Robé los vasos de oro de los egipcios, para construir un tabernáculo para Dios lejos de los confines de Egipto. … La suerte está echada, el libro está escrito; para ser leído ahora o por la posteridad, no me importa cual; podrá bien esperar un siglo por un lector, si Dios ha esperado seis mil años por un observador.”
(Juan Kepler)

En la siguiente cita vemos que algunos científicos mantuvieron esta herencia cristiana hasta tarde en el siglo XIX:

“Si entonces queremos obtener estándares de la longitud, el tiempo, y la masa, que sean absolutamente permanentes, tenemos que buscarlos no en las dimensiones, o movimientos, o la masa, de nuestro planeta, sino en la longitud de onda, el período de vibración, y la masa absoluta de aquellas moléculas imperecibles, inalterables, y perfectamente similares.
Cuando encontramos que aquí, y en las estrellas del cielo, hay innumerables multitudes de pequeños cuerpos de exactamente la misma masa, tanto y no más, y vibrando en exactamente el mismo tiempo, tantas veces por segundo y no más; y cuando contemplamos que ningún poder en la naturaleza puede alterar ni en lo más mínimo ni la masa ni el período de alguno de ellos, entonces parece que hemos avanzado por el camino del conocimiento natural a uno de estos puntos donde tenemos que aceptar la guía de aquella fe por la que entendemos que ‘lo visible no fue hecho de cosas que aparecen’ (Hebr.11:3)”.
(James Clerk Maxwell, Discurso ante las secciones de Matemática y Física de la Asociación Británica, Liverpool, 15 de Setiembre de 1870)


¿No es el desarrollo científico, técnico y económico un resultado de la ilustración?

Así nos enseña la interpretación humanista de la historia, y muchos lo creen. La idea parece convincente porque la industrialización de Europa empezó poco después de la ilustración. Pero el hecho de que una cosa sigue a otra cronológicamente, ¡todavía no significa que la primera haya causado la segunda!

En primer lugar, tenemos que entender que el desarrollo industrial y técnico no hubiera sido posible sin los fundamentos científicos necesarios. Pero estos fundamentos fueron colocados por científicos como Newton, Bacon, Pascal, Kepler, y otros, que vivían antes de la ilustración, y que en su gran mayoría eran cristianos nacidos de nuevo.

En segundo lugar, un factor importantísimo era la “ética protestante del trabajo”. Este es un hecho reconocido por muchos historiadores, no solamente los cristianos.

Basado en 1 Cor.7:24, Lutero enseñó que el trabajo de cada persona es un llamado de Dios. Entonces cada uno debe esforzarse también para hacer su trabajo de una manera que agrada a Dios (Col. 3:17. 23-24). Esto significa que cada cristiano que trabaja, no importa en qué trabajo, puede ver su trabajo como un servicio para Dios. Esto significa también que debe ser cumplido y honesto en su trabajo, y hacer un trabajo de buena calidad. Esto fue un gran cambio frente al pensamiento de la Edad Media. Ahora los cristianos tenían una nueva motivación para su trabajo, porque entendían que era una manera de servir a Dios. Así mejoró también la calidad de los trabajos que se realizaban.

En tercer lugar, tenemos que tomar en cuenta nuevamente el “efecto de retraso”. El desarrollo científico tiene su base en la ética renovada, pero esta nueva ética no produce resultados inmediatos. Se necesita cierto tiempo desde el momento cuando una sociedad aprende a trabajar de una manera más responsable y eficaz, hasta que se vean los resultados visibles de este cambio. Por eso vemos el gran auge de la ciencia y de la industria recién en el siglo XIX, que podemos llamar “el siglo de los inventores”. En ese siglo se inventaron por ejemplo los motores eléctricos y de gasolina, la luz eléctrica, la locomotora, el automóvil, etc.

La cumbre de este desarrollo podemos ver aproximadamente en la segunda mitad del siglo XX. Pero el fundamento ético sobre el cual se ha construido este desarrollo, está desapareciendo. Por eso es de esperar que el desarrollo de estos países llegará a su fin. ¡Ningún árbol puede seguir produciendo fruto cuando su raíz está cortada! En los últimos años ha disminuido la capacidad económica de los países industrializados, y muy probablemente sufrirán una caída mucho más fuerte todavía en los próximos 50 años.

En cuanto a la ilustración, los verdaderos resultados del racionalismo aparecieron recién en el siglo XX, en forma de la tremenda caída moral de la civilización occidental.

Preguntas de repaso:
- ¿Cuáles eran las presuposiciones del pensamiento de la Reforma que hicieron posible la ciencia moderna?
- ¿Por qué es un anacronismo decir que la ilustración produjo el desarrollo científico y técnico?
- ¿Por qué la ciencia actualmente no tiene ningún fundamento epistemológico, o sea, ninguna base racional para la adquisición de conocimientos?


La filosofía dominante de la ilustración fue el racionalismo. La razón humana fue el valor absoluto para los hombres “ilustrados”. Ellos rechazaron la revelación de Dios, y creían poder encontrar toda la verdad por medio de su propio razonamiento. Schaeffer menciona que esto fue expresado públicamente durante la Revolución Francesa, cuando los revolucionarios en la catedral de París proclamaron “la diosa de la razón”, representada por una actriz que fue cargada sobre los hombros de unos hombres en vestimentas romanas.

Casi paralelamente estallaron dos revoluciones en continentes diferentes: En América la independencia de los Estados Unidos, en 1776, y en Europa la Revolución Francesa, en 1789. En las clases de historia, a menudo se habla de los dos eventos juntos, como si se trataría del mismo fenómeno. En realidad, los dos movimientos fueron motivados por espíritus muy opuestos.
En Estados Unidos predominaron principios cristianos, desde la herencia de la Reforma y de los puritanos. La Revolución Francesa fue básicamente un movimiento ateo, en contra de la iglesia y en contra del cristianismo en general.
Tan diferentes fueron también los resultados: En Estados Unidos, un estado ordenado que dio una verdadera dignidad, y mucha libertad, a sus ciudadanos. En Francia, un gran derramamiento de sangre que culminó en una nueva dictadura bajo Napoleón.
Por tanto, la Revolución Francesa no es ninguna paralela de la independencia norteamericana. La Revolución Francesa es más bien comparable con la Revolución Rusa en 1917, que fue también una revolución atea. La Revolución Rusa también causó grandes matanzas y llevó a una dictadura.

Inglaterra ya había pasado por una revolución un siglo antes. En 1688 se introdujo un gobierno constitucional y parlamentario, pero sin abolir la monarquía completamente. De hecho, era un cambio tan pacífico que los historiadores lo llaman “la revolución sin sangre”. Esta revolución también se basaba en los principios cristianos de la Reforma.
Voltaire (o Voltario), uno de los pensadores más influenciales de la Ilustración y de la Revolución Francesa, fue profundamente impresionado por la forma inglesa de gobierno. Schaeffer dice:

“Voltaire (1694-1778), a quien se llama “el padre de la Ilustración”, se impresionó mucho por los resultados de esta “revolución sin sangre” cuando se encontró en Inglaterra en el exilio (1726-1729). Particularmente le impresionó la libertad de la expresión. En sus cartas sobre la nación inglesa escribió: “Los ingleses son la única nación en la tierra que ha logrado limitar el poder de los reyes, oponiéndose a ellos; y que en una serie de disputas establecieron por fin un gobierno sabio donde el rey tiene todo el poder de hacer lo bueno, pero se le impide hacer lo malo … y donde el pueblo participa en el gobierno sin que esto lleve a la confusión.”

Pero cuando la revolución Francesa intentó reproducir las condiciones de Inglaterra, sin tener la base de la Reforma (solamente en base a la ilustración humanista de Voltaire), el resultado era una matanza terrible y un quebrantamiento rápido.”

Tenemos aquí otro ejemplo donde los cristianos eran “cabeza y no cola”. Su sistema de gobierno era tan sobresaliente que hasta los ateos lo tomaron como ejemplo e intentaron reproducirlo. Solo que la reproducción atea no funcionó, porque le faltaba la base cristiana.

Es importante notar la gran diferencia entre la teoría del derecho que surgió de la Reforma, y la teoría del derecho que surgió de la ilustración. En la Reforma, el derecho es basado en Dios; por tanto trajo una libertad verdadera. En la ilustración, el derecho es basado en el hombre; por tanto trajo la dictadura del hombre sobre el hombre.

Abraham Kuyper señala como la Declaración de la Independencia, de los Estados Unidos, fundamenta los derechos del hombre en el derecho de Dios, y la igualdad de los hombres ante Dios:

“Se expresa en tantas palabras en la Declaración de Independencia, por John Hancock, que los americanos se aseguraron “por la ley de la naturaleza y del Dios de la naturaleza”; que actuaron “como provistos por el Creador con ciertos derechos inajenables”; que apelaron “al Juez Supremo del mundo en cuanto a la rectitud de su intención”, y que publicaron su Declaración de Independencia “con una firme confianza en la protección de la Providencia Divina”.”
(Abraham Kuyper, “El calvinismo y la política”)

Los “derechos humanos” proclamados por la Revolución Francesa, en cambio, no trajeron ninguna libertad verdadera, porque se basaron en un Estado omnipotente, absoluto. Francis Schaeffer dice:

“Los miembros de la Asamblea Nacional juraron establecer una Constitución a base de una teoría humanista de los derechos. Ellos redactaron también su declaración de los derechos humanos. Esto sonó muy bien, pero no hubo ninguna base sobre la cual podrían haberse apoyado. En la declaración de los derechos humanos, se entendió con “el ser supremo” lo mismo como con “la soberanía de una nación”: la voluntad general del pueblo. Esto era un fuerte contraste contra la revolución inglesa, y también contra la Declaración de Independencia de los Estados Unidos trece años antes de la Revolución Francesa.”

Esta perspectiva de los derechos humanos lleva al totalitarismo (el Estado controla la sociedad totalmente). – Las declaraciones y convenciones actuales de la ONU siguen la línea de la Revolución Francesa: Los derechos humanos dependen del Estado (resp. de la misma ONU) quien es soberano para garantizar estos derechos, o limitarlos. Cuando no se reconoce a Dios como autoridad soberana, el gobierno del Estado se vuelve soberano y absoluto, y se pone a sí mismo en lugar de Dios. Lo mismo sucedió y sucede también en los países comunistas. Esta es la esencia del totalitarismo.

Schaeffer hace la siguiente evaluación:

“Al observar el contraste entre los países de la Reforma y los países del sur y este de Europa, no podemos minimizar las riquezas que creó la reforma para el gobierno y la sociedad. Incluso donde los resultados de la Reforma no eran tan consecuentes como deberían haber sido – los hombres como Shaftesbury, Wilberforce y Wesley pudieron decir que los males y las injusticias que combatían eran absolutamente malos. Aunque tenemos que confesar que en muchos casos los cristianos se callaron donde debían haber hablado – en cuanto a la discriminación racial y la falta de misericordia -, ellos tenían la posibilidad y el mandato de levantar la voz, en base a las claras direcciones de la Biblia.
En contraste, para el humanista no es posible declarar con certeza que ciertas cosas son correctas y que otras son equivocadas. Para el humanista, la realidad absoluta (el universo impersonal) es neutral y calla ante justicia o injusticia, crueldad o misericordia. El humanismo no puede establecer normas absolutas. Como resultado, la moral personal y política se vuelve un asunto completamente arbitrario.”


La independencia de los países sudamericanos fue mayormente inspirada por la corriente de la ilustración. (Tenemos que tomar en cuenta que los gobiernos coloniales, bajo la presión de la iglesia católica, cerraron sus países herméticamente contra cualquier influencia de la Reforma. Un protestante que se atrevía a entrar en una de las colonias españoles, ya estaba condenado a muerte. Por tanto, no hubo posibilidad que los pensamientos fundamentales de la independencia de los Estados Unidos pudiera influenciar de alguna manera en las colonias españolas.)

Es interesante analizar ante este trasfondo la Constitución Política del Perú (1993). Aunque el preámbulo contiene una invocación de Dios, el Artículo 1 dice: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.” Después sigue una enumeración de los derechos humanos. Esto revela el carácter puramente humanista de la Constitución:

  • El hombre está en el centro; Dios y Su voluntad quedan al margen. (En el preámbulo, Dios es solo “invocado”, pero el mandato del pueblo es “obedecido”.)
  • Se revela una tendencia hacia el totalitarismo cuando dice: “el fin supremo de la sociedad y del Estado”, lo que insinúa que el Estado es quien reglamenta todos los aspectos de la sociedad, e incluso dicta su cosmovisión. (La Constitución de un Estado puede declarar legítimamente cuál es el fin supremo del Estado, pero no tiene injerencia en dictar el fin supremo de la sociedad.)

Regresaremos a estos asuntos al estudiar las “Exposiciones sobre el calvinismo”“El calvinismo y la política”.


Comenzó un cambio con la Ilustración.

Como vimos arriba, los primeros científicos modernos eran cristianos con convicciones Bíblicas. Para ellos, las leyes de la creación podían investigarse y describirse de una manera racional, porque el universo fue creado por un Dios racional. Sin embargo, en su trabajo científico se limitaban a investigar lo que se puede observar y medir (o sea, las cosas visibles), y a sacar conclusiones de estas observaciones. Ellos no aplicaron su método a las cosas invisibles del mundo sobrenatural, porque su enfoque fue en las ciencias naturales. Para investigar las cosas de Dios, existían otras ciencias “sobrenaturales” (p.ej. la teología) que tienen otros métodos. Podemos decir, en este sentido, que las ciencias naturales se limitaron a sí mismas a la observación de las cosas visibles y que se pueden medir.

Pero los científicos racionalistas de la Ilustración fueron un paso más allá. Puesto que para ellos la razón humana era lo absoluto, todo lo que estaba más allá de la razón no tenía derecho de existir. En vez de decir: “Nos limitamos a la investigación de lo que se puede observar y medir”, ellos dijeron: “Lo que no se puede observar y medir, no existe.” – Desde entonces, muchos racionalistas y materialistas han abusado de las ciencias naturales para “comprobar” el ateismo: “Si Dios existiera, los científicos le hubieran encontrado.” Quien dice esto, no toma en cuenta que las mismas ciencias naturales, por su método inherente, se han limitado a no investigar las cosas de Dios – o sea, por sus propias presuposiciones, no pueden encontrarle. Es como si alguien intentara captar ondas de radio con un barómetro, y después dijera: “Mi experimento ha comprobado que las ondas de radio no existen.”

(Acerca del “conflicto científico”, vea también en “El calvinismo y la ciencia”.)

El racionalismo tuvo otro efecto más en las ciencias: Los métodos de las ciencias naturales empezaron a aplicarse en campos donde nada tienen que ver: en la sociología, la psicología, la política, etc. Cuando la razón humana es absoluta, ¡todo tiene que someterse a ella! – En realidad, el alma humana (psicología), o las relaciones sociales humanas (sociología), no se pueden observar directamente ni medir. En otras palabras, no pueden ser objeto de investigación de las ciencias naturales, porque no pueden ser observados según el método de las ciencias naturales.

Al aplicar estos métodos a las “ciencias humanas”, ocurrió un cambio en la manera de interpretar estas áreas de la vida. Anteriormente, las ciencias naturales habían hecho posible describir matemáticamente las leyes que gobiernan las cosas inanimadas del universo: la física, la química, etc. Entonces se podían describir estas partes del universo como una máquina inmensa que ejecuta constantemente los movimientos prescritos para los que está programada – cada astro, cada grano de arena, cada molécula era una parte de esta máquina. Pero no era posible describir los seres vivos en estos términos – ni mucho menos los pensamientos, emociones y acciones de los seres humanos. Era claro que el hombre no era una máquina; no era “programado”. También era claro que Dios podía interferir de manera soberana en el universo, y en las acciones y la historia de los hombres.

Pero al aplicar el método de las ciencias naturales a las “humanidades”, los científicos empezaron a describir también al hombre en términos de una máquina. Los psicólogos, por ejemplo, no podían observar el alma de una persona; solo podían observar y medir su comportamiento externo. Entonces empezaron a describir la psicología ya no como “el estudio del alma”, sino como “el estudio del comportamiento humano”. (De allí nació la “psicología del comportamiento”, resp. “behaviorismo” o “conductismo”. En su última consecuencia, esta rama de la psicología considera al hombre como una máquina, cuyas reacciones pueden ser programadas y manipuladas de manera completamente previsible.) – Nos damos cuenta de que esta es una reducción del hombre: el alma está siendo reducido al aspecto del comportamiento exterior, y se pasan por alto otros aspectos (como las emociones, motivos, decisiones, la dimensión espiritual, etc.). Ya no vale el dicho de Blas Pascal: “El corazón tiene sus razones que la razón no conoce.” – Algo parecido sucedió en los otros campos de humanidades. Este reduccionismo, al final de cuentas, reduce al hombre a una mera máquina, o a un conjunto de sustancias químicas.

¡Cuán diferente es el concepto Bíblico que nos presenta al hombre creado en la imagen de Dios!


El siglo XIX;

el racionalismo llegó también a dominar la teología; primero en Alemania, pero poco a poco en toda Europa y en otros países. Los “teólogos modernos” empezaron a investigar la Biblia según las presuposiciones racionalistas: “Lo sobrenatural no existe; por tanto, la Biblia no puede ser revelación de Dios. Tenemos que considerar la Biblia como un libro escrito por humanos, que contiene muchos mitos, leyendas, y errores científicos. Tenemos que leer la Biblia con una actitud crítica, y tenemos que distinguir entre lo que puede ser verdad histórica, y lo que es solo mitología.”
Así surgió el “método histórico-crítico” en la teología (también conocido como “teología liberal”, “Alta Crítica”, “Ciencias bíblicas”, y muchos otros nombres más). Los teólogos críticos descartan de la Biblia todo lo que es sobrenatural o “históricamente improbable”.
Por ejemplo, a lo largo del siglo XIX hubo muchos intentos de descubrir y describir al “Jesús histórico” – un Jesús que era solo hombre (aunque un hombre extraordinario), que no hizo milagros, que nunca pretendía ser el HIjo de Dios, que murió en la cruz pero no resucitó – en breve, un Jesús que encajaba en las presuposiciones del racionalismo. (Estos intentos eran poco convincentes. Albert Schweitzer demostró que lo sobrenatural es tan entretejido con la vida de Jesús, que no es posible separar a un “Jesús histórico” por un lado, y lo sobrenatural por el otro lado.)

También hubo muchos intentos de reconstruir la historia de Israel de una manera “históricamente más probable”: Puesto que es “extremamente improbable” que varios millones de israelitas hubieran pasado cuarenta años en el desierto, la historia del Éxodo es descartada como “leyenda”. Igualmente las historias de milagros sobrenaturales, y de profecías cumplidas. Para todo esto se intentaba encontrar explicaciones racionales, naturales; y donde esto no fue posible, descartar estas historias como “mitos” y “leyendas”.

Como resultado, se establecieron muchas teorías acerca del origen de los mismos libros Bíblicos: Los teólogos modernistas creen que los libros Bíblicos son colecciones de leyendas antiguas que posteriormente fueron juntados y alterados por “redactores” desconocidos. Entonces descartan lo que los mismos libros dicen acerca de sus autores, y descartan la inspiración de Dios.

El “método histórico-crítico” sigue siendo dominante hasta hoy. Esta teología se enseña actualmente en la mayoría de las universidades y facultades teológicas de nivel superior, como la única “teología científica”. También está siendo difundida por medio de muchos comentarios bíblicos, Biblias de estudio, y manuales de estudios bíblicos.

Este es un ejemplo de como los cristianos se han convertido en “cola”, en lugar de ser “cabeza”: En vez de tener una cosmovisión bíblica firme y dar un ejemplo al mundo, la mayoría de los teólogos del siglo XIX se dejó llevar por la filosofía predominante del mundo secular, que era el racionalismo. En vez de ser “sal y luz” y de enseñar al mundo, los cristianos se dejaron enseñar por los incrédulos.

(Vea también: “La teología crítica de la Biblia”)


La Ilustración puso la base para la cosmovisión que llamamos también modernismo. Se caracteriza por: 

  • el humanismo y el racionalismo. Se cree que el hombre es lo absoluto, el centro del universo, “la norma y medida de todas las cosas”. Se cree que el hombre con su razonamiento puede descubrir toda la verdad y descifrar todos los secretos del universo.
  • la indiferencia o hasta hostilidad hacia Dios. El hombre moderno cree que no necesita a Dios, que la idea de Dios es irrelevante o incluso dañina.
  • Algunos sectores del modernismo se inclinan hacia el materialismo (no el hombre, sino la materia es lo absoluto). Para el materialista, absolutamente todo es efecto de causas puramente materiales: la vida y el hombre evolucionaron por casualidad desde la materia muerta, e incluso nuestros pensamientos y sentimientos son solo reacciones químicas y eléctricas en nuestro cuerpo. – Siguiendo esta corriente, ya no hay base para afirmar que el hombre tiene valor; y así, estas ideas ya prepararon el camino para el posmodernismo.
  • el optimismo. El modernista cree que el hombre es bueno en sí, y que el hombre mismo puede solucionar todos los problemas del mundo. De allí la confianza orgullosa en un desarrollo científico, técnico y económico ilimitado, que prevalecía durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX.
  • el evolucionismo. La teoría de la evolución biológica fue solo una de la muchas expresiones de esta creencia optimista en el desarrollo ilimitado. Evolucionismo es la creencia generalizada de que el mundo se está desarrollando constantemente hacia lo mejor, desde lo primitivo hacia lo más complejo y avanzado. (La teoría de Darwin no hubiera sido tan bien recibida, si este no hubiera sido el pensamiento predominante de su época.) Ya en el tiempo de Darwin, el pensamiento evolucionista fue aplicado a la filosofía, la historia, la sociología, la política, y muchos otros campos que en sí no tienen relación con la teoría de la evolución biológica.
    (Notamos aquí que la Biblia no sostiene ningún principio evolucionista; no en la biología, pero tampoco en la historia humana ni en otros campos. Vea abajo.)

Preguntas de repaso:
- ¿Por qué Inglaterra logró instituir un gobierno constitucional, mientras la Revolución Francesa no lo logró?
- Explica el gran contraste entre la revolución inglesa y norteamericana por un lado, y la revolución francesa y rusa por el otro lado. a) en la cosmovisión que estaba en su base; b) en los resultados que produjo.

Para reflexionar más:
- ¿Cómo evaluaríamos la Declaración de los Derechos Humanos, desde una base Bíblica?
- Ante lo dicho sobre la revolución rusa, reflexiona sobre el dicho que Dostoievski puso en la boca de uno de sus personajes: “Si Dios no existe, todo es permitido.”

Fuente:

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia2.htm

Historia de las cosmovisiones (Parte 1)

Historia de las cosmovisiones (Parte 1)

Desde la antigüedad hasta el Renacimiento

Contenido:
La religión y cosmovisión babilónica
Origen histórico de la cosmovisión babilónica
Características de la religión babilónica
Resumen de la cosmovisión babilónica
El camino de la cosmovisión babilónica a través del mundo
Levantamiento y caída de las culturas
La relación entre religión y cultura
Cosmovisión griega
La antigua Roma
La Edad Media – Cosmovisión católico romana
El Renacimiento

(Gran parte de este capítulo se basa en la obra de Alexander Hislop, “The Two Babylons” (Las dos Babilonias), 1858.)

La civilización babilónica es la civilización más antigua conocida por los arqueólogos. Según la Biblia, es la primera civilización que se desarrolló después del diluvio. Desde que la escritura babilónica (escritura cuneiforme) fue descifrada, se sabe mucho acerca de la cultura, religión y cosmovisión de los babilonios antiguos.

Referencias bíblicas importantes acerca de Babilonia

Gén.10:8-10: Nimrod.
“Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová (otra traducción: en contra de Jehová); por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de (en contra de) Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel (Babilonia), Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.” (“Sinar” es también conocido como “Sumer”, y los primeros habitantes de Babilonia como “Sumerios”.)
Hablaremos más adelante acerca del significado de estos versos.

Esta es la historia de la primera rebelión organizada de la humanidad en contra de Dios. Vemos los siguientes aspectos:

  • Dios había mandado a los hombres “llenar la tierra”, o sea, debían extenderse por toda la tierra. En vez de hacer esto, se reunían en un solo lugar y se negaron a “ser esparcidos por toda la tierra”.
  • En vez de adorar a Dios y reconocerle a El como Señor, los hombres querían “subir hasta el cielo” y hacerse iguales a Dios.
  • Hasta el momento de edificar la torre, toda la humanidad estaba unida. Esto significa que los capítulos 1 a 11 de Génesis son la herencia histórica común de toda la humanidad. De hecho encontramos relatos de la creación, de la caída, del diluvio, etc, en las tradiciones y leyendas de muchos pueblos y muchas tribus alrededor de toda la tierra.
  • Desde la torre de Babel, vemos un conflicto fundamental entre dos cosmovisiones: la cosmovisión bíblica, basada en la revelación y verdad de Dios; y la cosmovisión babilónica, que se levanta en rebelión contra Dios. Este conflicto fundamental de cosmovisiones es también una herencia histórica de toda la humanidad. Todas las cosmovisiones posteriores tienen de alguna forma sus raíces allí: o en la revelación de Dios, o en la cosmovisión babilónica. Aunque hoy en día conocemos muchas diferentes religiones, filosofías y cosmovisiones; en el fondo existen solamente dos religiones o cosmovisiones básicas: la cosmovisión bíblica, y la cosmovisión babilónica.

Isaías 14: El rey de Babilonia como símbolo de la rebelión de Lucifer.
Este capítulo empieza con una profecía contra el rey de Babilonia. Pero repentinamente cambia el contexto, y detrás del rey de Babilonia aparece la persona de Lucifer (satanás), el primer rebelde contra Dios: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! … Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono … y seré semejante al Altísimo.” (v.12-14) – Aquí entendemos claramente que la intención de construir “una torre que llegue hasta el cielo”, fue inspirada por el enemigo de Dios.

Jeremías 50:39-40: La eterna destrucción de Babilonia.
En estos versos es profetizado que la ciudad de Babilonia será destruida por siempre, y que nunca más será habitada. Babilonia fue destruida en el año 312 A.C, y es hoy un lugar desierto y abandonado en el país actual de Irak. – Estos versos nos demuestran que las profecías acerca de “Babilonia”, que mencionaremos enseguida, no pueden referirse a la Babilonia histórica.

Apocalipsis 17 y 18: “Babilonia, la gran ramera”, encabeza la rebelión contra Dios y la persecución de los cristianos en los últimos días.
Según lo dicho, “Babilonia” en estos capítulos debe referirse a una ciudad diferente que lleva sus características, puesto que la Babilonia literal no será reedificada nunca más. Apoc.17:9 menciona “siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer”. Esto nos refiere a Roma, la ciudad que desde la antigüedad es conocida como “la ciudad sobre los siete montes”.
(Nota: Incluso los comentaristas católicos romanos, en su mayoría, están de acuerdo con que “Babilonia” en Apocalipsis se refiere en Roma. La diferencia está en que ellos lo aplican solamente al Imperio Romano pagano del pasado, y se niegan a aplicarlo a la Roma actual. El juicio sobre la gran ramera lo interpretan como la caída del Imperio Romano.)


La Biblia nos da la genealogía de Noé – Cam – Cus – Nimrod.

Las tradiciones babilónicas identifican a Cus como fundador de Babel, y probablemente el iniciador para la construcción de la torre. Historiadores antiguos llaman a Cus con el nombre “Bel” = “el que confunde”. Nimrod (que también es conocido bajo muchos otros nombres) fue el posterior edificador de la ciudad, quien continuó la rebelión contra Dios.
Al lado de Nimrod, el rey de Babilonia, se encontraba la reina Semíramis. Las fuentes antiguas no son claras acerca de si Nimrod fue el hijo, o el esposo, de Semíramis. Muy probablemente Nimrod fue ambos, o sea, Semíramis se casó con su propio hijo.

Acerca de Semíramis, se dice que ella fue una mujer muy bella, que llevaba una vida muy inmoral y tenía relaciones sexuales con una gran multitud de hombres.

Es interesante, ante este trasfondo, comparar lo que dice el cronista Guamán Poma de Ayala sobre el origen de los incas:

“El dicho primer Ynga Mango Capac no tuvo padre conocido; por eso le dijeron hijo del sol… Pero de verdad fue su madre Mama Uaco. Esta dicha mujer dicen que fue gran fingidora, idólatra, hechicera, la cual hablaba con los demonios del infierno y hacía ceremonias y hechicerías. Y así hacía hablar piedras y peñas y palos y cerros y lagunas porque le respondían los demonios. Y así esta dicha señora fue primer inventadora las dichas uacas ídolos y hechicerías, encantamientos, y con ello les engañó a los dichos indios. … Y así fue obedecida y servida esta dicha señora Mama Uaco, y así le llamaron Coya y reina del Cuzco. Dicen que se echaba con los hombres que ella quería de todo el pueblo …, según cuentan los dichos muy viejos indios.
… Se llamó Mama Uaco después que se casó con su hijo y entró a ser señora y reina. Se llamó Mama Uaco, Coya y supo por suerte del demonio que estaba enpreñada un hijo y que el demonio le enseñó que pariese el dicho niño y que no lo mostrase a la gente y que lo diese a una ama llamada Pillco Ziza. Que le mandó que lo llevasen al agujero llamado Tambo Toco, que de allí lo sacasen de tiempo de dos años y que lo diesen mantenimiento y que lo publicase que había de salir de Pacari Tambo un Capac Apo Ynga rey [señor poderoso Inca] llamado Mango Capac Ynga, hijo del sol y de su mujer la luna y hermano de lucero.”
(En “Nueva Crónica y Buen Gobierno”.)

Nimrod, el “cazador” (Gén.10:9), fue celebrado como libertador, y esto por dos razones:

a) él libraba al pueblo de las fieras que los amenazaban;

b) él los “libraba” también de la dependencia de Dios, porque se rebeló contra Dios y así llevó la humanidad a la independencia.

Después de la muerte de , Semíramis indujo al pueblo a adorar a Nimrod como a un dios. Esta fue la primera vez en la historia que un hombre fue adorado como dios, y así se cumplió su deseo de “ser como Dios”. Posteriormente, también Semíramis misma fue adorada como una diosa. De allí se origina la adoración de “la madre y el hijo”, que observamos en muchas religiones bajo diferentes nombres:
Isis y Osiris en la religión egipcia; Astarte y Baal en la religión cananea; Fortuna y Júpiter, y Venus y Cupido en la religión romana; y María como “Madre de Dios” en el catolicismo romano. (La adoración de “la virgen” no tiene nada que ver con el cristianismo, sino viene directamente de la religión babilónica.)
La figura de Cupido es especialmente interesante en este contexto: ¿Por qué se le representa con arco y flecha? Si Cupido representa el amor romántico, no podemos comprender qué tienen estas armas que ver con el amor. Pero lo comprendemos fácilmente cuando entendemos que Cupido es también una representación de Nimrod, el cazador. – Otro símbolo de Cupido es el corazón, que también viene de la religión babilónica: El corazón es el símbolo de Bel (Cus), cuyo nombre significa “corazón” en el idioma babilónico. Por tanto, el “corazón flechado”es un símbolo babilónico.

Semíramis fue adorada como “la reina de los cielos” (Jer.44:17-19.25).

Desde los primeros días de la humanidad, Dios había dado una promesa acerca del Salvador. El dijo a la serpiente: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Gén.3:15) – La expresión “simiente de la mujer” es interesante. Biológicamente, el portador de la “simiente” (semen) es el varón, no la mujer. Entonces vemos aquí ya una indicación de que el Salvador debía nacer de una virgen, sin intervención de un padre humano. Entonces, esta profecía acompañaba la humanidad desde sus inicios, y se esperaba ansiosamente un Salvador nacido de una virgen.
Nimrod trató de aparecer como este Salvador prometido. Por eso, él se puso también el nombre “Zero-ashta” (“Simiente de la mujer”); de allí viene el nombre del dios persa “Zoroastro”.
De allí Nimrod es también relacionado con la serpiente. En las mitologías alrededor del mundo entero existen leyendas acerca de un héroe que mata a una serpiente o un dragón, pero muere de las consecuencias.
En la cosmovisión babilónica, la serpiente tiene una doble función. Por un lado, aparece como enemigo que es vencido por Nimrod; pero por el otro lado, la serpiente es también adorada como “iluminadora” que lleva al hombre al conocimiento. Nos recordamos de la falsa promesa de la serpiente: “Serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Gén.3:5). (En Roma, se adoraba al dios Esculapio en forma de una “serpiente que enseña a los hombres”; la serpiente de Esculapio es hasta hoy el emblema de los médicos.) – Posteriormente, veremos que muchas cosmovisiones esperan que del conocimiento venga el desarrollo y la salvación de la humanidad.

Sobre la muerte de Nimrod no se encuentra mucho en las fuentes babilónicas; pero lo podemos deducir de las fuentes egipcias acerca de la muerte de Osiris (el nombre de Nimrod en la religión egipcia): Osiris/Nimrod fue descuartizado, y las partes de su cuerpo fueron enviadas a las 14 provincias del reino (de lo que se deduce que fueron 14 partes). Como demuestran paralelas bíblicas (Jueces 19:29, 1 Sam.11:7), el enviar las partes de su cuerpo significa una advertencia solemne a todos los habitantes, a no seguir el camino del hombre que fue ejecutado de esta manera (obviamente como castigo de su rebelión contra Dios). En otras palabras: Nimrod fue ejecutado judicialmente, por un gobierno justo, para castigar su rebelión.

En la religión egipcia, los seguidores de Osiris tienen el deber sagrado de juntar nuevamente los huesos de Osiris, esparcidos por todo el reino, para enterrarlos; y esperan que algún día Osiris vuelva a vivir. – De allí se origina la costumbre, en muchas religiones, de venerar los huesos de “santos” muertos (reliquias), y de hacer procesiones con estas reliquias. – Nuevamente existe una paralela interesante con la mitología incaica, donde también existe la creencia de que los huesos de los últimos incas muertos volverán a unirse.

Otra paralela interesante encontramos en la creencia de que en la Semana Santa, en Cusco, cuando se traen los 14 “santos” de toda la ciudad para reunirlos en la catedral, que en la noche estos “santos” adquieren vida y empiezan a conversar unos con otros. (Estos 14 “santos” representan también los 14 incas; pero también nos recordamos de que el cuerpo de Nimrod fue partido en 14 partes.) – ¿De qué conversan? – La respuesta nos da una tradición babilónica, relatada por el antiguo historiador Maimonides:

“Cuando el falso profeta Tamuz predicó a cierto rey que debía adorar a las siete estrellas y los doce signos del zodiaco, este rey mandó hacerle morir una muerte terrible. En la noche de su muerte, todas las estatuas de todos los confines de la tierra se reunieron en el templo de Babilonia ante la gran imagen dorada del sol que estaba colgada entre el cielo y la tierra. Esta imagen se postró en medio del templo, y lo mismo hicieron todas las otras imágenes alrededor, mientras (la imagen del sol) les contó todo lo que le había sucedido a Tamuz. Las estatuas lloraron y lamentaron toda la noche, y en la mañana volvieron a los confines de la tierra, cada una a su propio templo. Así se originó la costumbre de llorar y lamentar por Tamuz cada año, el primer día del mes de Tamuz.”

(Nota: el primer día del mes de Tamuz cae en la fecha del 24 de junio – la fecha del “Inti Raymi” (fiesta del sol) en Cusco, la antigua capital de los incas.)

Tamuz fue un segundo hijo de Semíramis. Después de la muerte de Nimrod, Semíramis presentó a Tamuz al público como “hijo sustituto” en lugar de Nimrod, o sea, como “reencarnación” de Nimrod. De allí empezó la costumbre de “llorar la muerte de Tamuz” (Ez.8:14), y celebrar su “resurrección” o reencarnación, el día 24 de junio.


Después que Nimrod fue condenado a muerte, su religión pudo extenderse solamente en secreto. Por tanto, sus seguidores inventaron muchas artimañas para mantener sus verdaderas creencias en secreto, y para engañar aun a sus propios seguidores, hasta que hubieran alcanzado “niveles superiores” de iniciación. La religión babilónica es una religión secreta y disimulada, así como también las otras religiones que se derivan de ella.

El sacerdocio juega un papel importante en la religión babilónica. Los sacerdotes son los “iniciados”, los “guardianes del secreto”. Solo ellos conocen el camino de la salvación; nadie lo puede descubrir sin la ayuda de los sacerdotes. Además, era necesario confesar los pecados a los sacerdotes; de esta manera, los sacerdotes conocían los secretos personales de todos. En consecuencia, los sacerdotes tenían mucho poder para manipular a la gente. Ellos levantaron un sistema de abuso espiritual.

Muy importante era la adoración de los astros; especialmente del sol y su imagen. De Babilonia se origina también la astrología (Is.47:13). – La adoración del sol se extendió también a otras religiones, p.ej. la religión incaica. – En el catolicismo romano, la hostia es (según su significado original) una representación del sol. Por eso, la hostia tiene que ser redonda; y la custodia donde se guarda, es una imagen del sol con sus rayos.

Babilonia era también en la antigüedad el centro mundial del ocultismo, de la magia y del espiritismo (Is.47:12).

Otra característica de la religión babilónica fue la “prostitución sagrada”. En sus fiestas importantes, el rey subía al templo principal, donde tenía relaciones con una sacerdotisa, como manera de acercarse a sus dioses. – En general, Babilonia se caracterizaba por la inmoralidad sexual.

La religión babilónica se caracterizaba también por la borrachera, el alcohol y las drogas. “La copa de Semíramis” fue famosa; era una copa gigantesca de oro que pesaba 15 talentos (aprox. 545 kilos) y se encontró en el botín del rey Ciro cuando conquistó Babilonia. De allí podemos entender por qué el Apocalipsis presenta a Babilonia como ramera, ebria, y con una copa de oro en su mano (Apoc.17:4-6).


La diferencia básica entre la cosmovisión bíblica y la cosmovisión babilónica es esta: ¿Empezamos con Dios, o con el hombre? – La Biblia empieza con Dios, mientras la cosmovisión babilónica empieza con el hombre.

La cosmovisión babilónica empieza con el primer hombre deificado. El hombre quiere ser Dios. Esta es la raíz del humanismo de todas las épocas: en la filosofía griega, en el Renacimiento, en la Ilustración, y en la actualidad.

La cosmovisión babilónica enfatiza la unificación de toda la humanidad. Allí está la raíz de la globalización y de la visión de un solo gobierno mundial, que es propagada por el movimiento de la Nueva Era, y por las Naciones Unidas.

La cosmovisión babilónica enfatiza el desarrollo del potencial humano, independiente de Dios, que culmina en la altivez contra Dios (manifestada en la torre de Babel). Esta misma altivez provocó la caída de Lucifer (Is.14).

La cosmovisión babilónica enfatiza la justificación por obras y el esfuerzo propio (“el hombre puede salvarse a sí mismo”).

En la cosmovisión babilónica permanece un conocimiento subyacente acerca del único Dios Creador; pero en la práctica, este Dios no es adorado. (Lo mismo se observa en la religión incaica y andina.)

Otras verdades bíblicas aparecen en una forma falsificada:
- se adora a un falso Mesías;
- la serpiente aparece como “buena”, “iluminadora”, que nos libera al darnos conocimiento.

En la cosmovisión babilónica hay una unión del poder religioso y político, que puede manifestarse en diferentes variaciones:
- el rey es adorado como dios (Nimrod; los emperadores romanos)
- el rey es a la vez el sumo sacerdote (reyes babilonios posteriores; los incas)
- el rey es un súbdito del sumo sacerdote (catolicismo romano); o los sacerdotes son empleados del rey.

En el Antiguo Testamento, en cambio, vemos que el poder sacerdotal y el poder político (reyes) son estrictamente separados (2 Crón.26:16-20); y solo en Jesucristo, el Mesías, se unen estos dos poderes.

La cosmovisión babilónica es sacerdotalista: el hombre necesita un sacerdote como mediador, para poder acercarse a Dios. Personas comunes no tienen acceso a Dios.

La cosmovisión babilónica promueve la adoración de “la madre y el hijo”, del sol y de los astros, la astrología, el ocultismo y espiritismo, y la creencia en la reencarnación.

La cosmovisión babilónica alcanzará su culminación en el reino de la “bestia” como lo describe Apoc.13: Un solo gobierno mundial, el cual controla la política, la economía, y la religión, en el mundo entero; este gobierno se pone a sí mismo en lugar de Dios.


Puesto que la cosmovisión babilónica es una herencia histórica común de toda la humanidad, todas las naciones llevaron consigo elementos de esta cosmovisión. Por eso encontramos hasta en los incas unas paralelas con las tradiciones babilónicas.

Pero en el mundo antiguo, donde existen fuentes históricas escritas desde tiempos muy antiguos, podemos trazar de manera bien definida el camino del “conocimiento” babilónico:

De Babilonia, este “conocimiento” llegó a Egipto, y de allí a Grecia. (Nos recordamos que Grecia fue conocida por su cultura y filosofía.) Por estos países pasó también el sacerdocio babilónico. El sumo sacerdote de la religión babilónica tenía el título “Pontifex Máximus” (“el más grande constructor de puentes”, como el que hace un puente entre los hombres y los dioses). Después de la caída de Babilonia, la sede del sumo sacerdote babilonio fue Pérgamo (Apoc.2:13), que entonces pertenecía a Grecia. Posteriormente, Pérgamo fue conquistado por los romanos. Julio César fue el primer emperador romano que asumió el título de “Pontifex Máximus”, y poco después empezó la adoración del emperador romano como un dios. – El emperador Graciano (375-383) prohibió toda religión pagana y renunció a su título de “Pontifex Máximus”; pero después otorgó este mismo título al obispo de Roma, Damaso. Desde entonces, este es el título del papa romano.
Si más adelante hablamos del Imperio Romano, entonces tengamos presente que el Imperio Romano es el heredero de los babilonios.


Conclución

En Babilonia se manifestó por primera vez abiertamente la lucha entre dos cosmovisiones fundamentales: la cosmovisión Bíblica, que se basa en Dios y Su revelación; y la cosmovisión que se basa en el hombre y que por tanto podemos llamar “humanismo”. Desde entonces han surgido muchas cosmovisiones (algunas de ellas estudiaremos a continuación). Pero en el fondo, todas ellas se remontan a una de las dos corrientes: la que se basa en Dios, o la que se basa en el hombre. Babilonia ya contiene el núcleo de todo lo que vino después; y es por eso que el Apocalipsis llama “Babilonia” al sistema anticristiano de los últimos tiempos. No tenemos que esperar a que este sistema aparezca alguna vez en el futuro; ya existe desde hace más de 4000 años.


Preguntas de repaso:
¿Cuáles son las características de la religión babilónica?
¿Cuáles son las características de la cosmovisión babilónica?
¿Por qué podemos decir que la cosmovisión babilónica anticipa el humanismo?
¿Cómo se explican las similitudes entre tradiciones babilónicas e incaicas?

Para reflexionar más:

¿Cuál sería la respuesta babilónica a las 4 preguntas filosóficas?


Hasta el siglo XIX, prácticamente todos los científicos y arqueólogos eran convencidos de que el hombre se originó en el Medio Oriente (lo que concuerda con la Biblia). Pero la teoría de la evolución produjo un cambio radical en la interpretación de la historia.

La interpretación secular actual tiene un concepto evolucionista acerca del desarrollo de las culturas: la humanidad se estaría desarrollando en una secuencia ininterrumpida desde un estado primitivo hacia culturas cada vez más avanzadas. Por tanto, cuando los arqueólogos encuentran restos de culturas y hombres “primitivos”, creen que estos deben ser más antiguos. Entonces empezó un gran debate sobre el origen del hombre, porque se encontraron restos de hombres “primitivos” en lugares muy distintos de la tierra, como muestra el mapa siguiente:

(Fuente: Arthur Custance, “The Doorway Papers Series”, Zondervan 1975)

Llama la atención que casi todos estos lugares se encuentran muy lejos del Medio Oriente. ¿Realmente puede la humanidad haberse desarrollado en lugares tan distintos de la tierra, para después levantar la primera civilización desarrollada, la babilónica, tan lejos de sus orígenes? – Mucho más probable es la siguiente explicación: Después de la construcción de la Torre de Babel, las diferentes nacionalidades empezaron a separarse y a migrar en distintas direcciones. Durante estas migraciones perdieron poco a poco sus habilidades culturales. Aquellos que llegaron a los lugares más remotos, eran los que degeneraron más. Entonces, los restos de hombres “primitivos” que encontraron los arqueólogos, en realidad no son los más antiguos, sino los más degenerados.

En cuanto al desarrollo cultural, no es cierto que este desarrollo hubiera sido una sola línea ininterrumpida. Al contrario, cada cultura alcanzó su clímax en una etapa bastante temprana. Después empezó a declinar y a dar lugar a una nueva cultura. Así les siguieron a los babilonios los egipcios, los persas, los griegos, etc. La nueva cultura pudo edificar sobre las bases de la cultura anterior, y por tanto llegó un poco más lejos; pero pronto empezó a su vez a declinar, hasta ser vencida por otra cultura más joven.

Todo esto tiene que ver con el marco de referencia, la cosmovisión, que elegimos para interpretar la historia. ¿Tenemos una cosmovisión bíblica o una cosmovisión evolucionista? La cosmovisión Bíblica nos enseña que la humanidad, en su estado presente, es caída y por tanto tiene siempre una tendencia “hacia abajo”. Esto explica perfectamente por qué cada cultura decae y es remplazada por otra.


La ciencia moderna (especialmente la antropología y la sociología) explica la religión como un apecto de la cultura. En una u otra forma, estos científicos asumen que el hombre inventa su propia religión, para satisfacer sus propias necesidades. Dicen, por ejemplo, que el hombre inventó la religión para justificar su ética; para encontrar seguridad y tranquilidad en cuanto a las preguntas fundamentales de la vida; o para mantener la unidad de un imperio. En otras palabras: dicen que primero fue el hombre y su cultura, y después el hombre produjo su religión como un aspecto de la cultura.

Pensamientos como estos se encuentran incluso en libros evangélicos sobre antropología y misión transcultural. Esto es muy extraño, porque esta clase de pensamiento es típico de una cosmovisión que empieza con el hombre, y no con Dios.

Pensando bíblicamente, vemos que lo primero fue la comunión del hombre con Dios, y la revelación de Dios al hombre. De allí surgió la cosmovisión general del hombre, y de esta cosmovisión surgió la cultura. En el inicio de la creación del hombre encontramos a Dios hablando con el hombre (revelándose al hombre): “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla …” (Gén.1:28-29). De allí vino el primer conocimiento de Dios como Creador y propietario de todo lo que existe, y como proveedor de toda su creación. De allí vino también el primer conocimiento del hombre acerca de su propia vocación en el universo: ser un “administrador” de la creación de Dios, cuidarla y gobernarla bajo Dios. (Vea también Gén.2:15: el hombre tenía que “labrar y guardar” el huerto de Edén.) Y de allí surgió la cultura: primero la cultivación de la tierra (note que la palabra “cultura” es derivada de “cultivar”), y enseguida la ciencia y tecnología necesarias para esta tarea.

De la misma manera, la cultura babilónica empezó con un conocimiento distorsionado acerca de Dios: un hombre – Nimrod – fue adorado como un dios. Como vimos arriba, surgió de esta (falsa) religión toda la cosmovisión y cultura babilónica. La construcción de la torre de Babel fue una consecuencia de esta religión equivocada. Obviamente, la idea religiosa fue primera, y la construcción de la torre fue una consecuencia de esta idea.

En resumen: Pensando bíblicamente, entendemos que la religión es el fundamento de la cultura (no solo un aspecto de ella). Sobre la religión se edifica la cosmovisión, y sobre la cosmovisión se edifica la cultura. Por tanto, para comprender una cultura en lo profundo, tenemos que comprender primero su religión, y después su cosmovisión o “filosofía” básica.


Los griegos antiguos enfatizaban el desarrollo máximo del potencial del hombre. Ellos se esforzaban para destacar, entre otros, en la filosofía, la matemática, la arquitectura, la lógica, la retórica, y el deporte. Para ellos, el hombre ideal era aquel que tenía desarrollado al máximo todas las posibilidades de su ser. Su cosmovisión era en el fondo humanista: empezaba y terminaba con el hombre; y puso al hombre en lugar de Dios.

Ellos eran convencidos de que el conocimiento mejora el carácter del hombre. (Este es un postulado clave del humanismo hasta hoy día.) Por tanto, la persona ideal para ellos era el filósofo. – Al fondo de este concepto está la idea humanista de que el hombre en sí es bueno, y que puede mejorarse a sí mismo.

¿Qué dice la Palabra de Dios a esto?

La Biblia nos dice que por naturaleza, todos somos inclinados hacia el mal. (Jer.17:9, Rom.3:9-23) ¡La educación no cambia esta inclinación mala! Cuánto más una persona desarrolla su potencial (se “educa”), más crece también su potencial para hacer lo malo.

Incluso una “educación de valores”, una “educación moral”, no mejora automáticamente el carácter del hombre. Este era el concepto de la filosofía griega, de que el conocimiento de principios morales debe llevar al mejoramiento de la persona y de la sociedad en general.

El apóstol Pablo refuta decididamente este concepto (vea Rom.7:18-21) – Todo el conocimiento del bien no puede lograr que el hombre realmente haga este bien que sabe. Ni siquiera la decisión firme de hacerlo (“queriendo yo hacer el bien”), puede lograrlo. El hombre por sí mismo, sin la intervención de Dios, tiene que llegar a la conclusión de que “el mal está en mí”. ¡No importa cuánta “educación” tenga!

En el primer capítulo de Romanos, Pablo se refiere claramente a la filosofía griega, donde habla de la corrupción de este mundo (Rom.1:21-23. 28-29). – La cultura griega, en aquel tiempo, era considerada la cumbre de la educación y sabiduría; pero a la vez era una de las culturas más idólatras e inmorales. La filosofía griega estaba inseparablemente unida con la idolatría y con desviaciones sexuales, especialmente la homosexualidad. (La idea de desarrollar su potencial al máximo, especialmente en el deporte, los llevó a la adoración del cuerpo humano; y del cuerpo masculino todavía más que del femenino. Llama la atención que muchas estatuas griegas representan cuerpos desnudos. Nuestra palabra “gimnasio” se deriva del griego “gymnos”, “desnudo”.)

De la misma manera, en 1 Corintios, Pablo demuestra que la sabiduría de este mundo es necedad para Dios (1 Cor.1:19-25, 3:18-20, vea también Stgo.3:13-17).

- Nota: Los libros de filosofía normalmente se centran en el pensamiento “abstracto” de los filósofos y omiten, por ejemplo, las numerosas referencias a los dioses que se encuentran en las obras de Platón y otros filósofos. Pero tenemos que entender que su adoración de los dioses (ídolos) era una parte integral de su filosofía.


El filósofo enseñaba que todos los fenómenos visibles de este mundo se originan en ideas abstractas, universales. Por un lado, esto tiene una paralela bíblica: Dios creó el mundo por Su Palabra; y antes de la creación existía un decreto, una “idea”, en la mente de Dios. Esta idea era antes de las cosas creadas. Pero las “ideas” de Platón son abstractas, no tienen personalidad; mientras Dios es una persona.

La enseñanza de Platón llevó a un dualismo entre espíritu y materia. El espíritu, las “ideas”, se consideraba superior, y la materia se consideraba inferior. Este dualismo podía tener dos consecuencias muy diferentes:

a) el ascetismo, el retiro completo de este mundo material, a la esfera del “espíritu” (estoicismo; ermitaños).
b) el libertinaje: si “la materia no importa”, entonces puedo cometer cualquier pecado con mi cuerpo, y esto no va a afectar mi espíritu. (epicúreos)

Este dualismo entró también en la iglesia cristiana primitiva y causó bastantes problemas. Por ejemplo, algunos empezaron a enseñar que Cristo no se había realmente encarnado en un cuerpo humano, sino que su cuerpo era solo una ilusión; o que el hombre “Jesús” y el espíritu “Cristo” eran dos personas diferentes (1 Juan 4:2-3). – Bíblicamente, tenemos que entender que tanto el mundo espiritual como el mundo material es creación con Dios, y que Dios valora el mundo material (por eso resucitaremos con nuestro cuerpo, 1 Cor.15:35-44). Por el otro lado, lo “espiritual” (o intelectual, abstracto) no es bueno en sí; la Biblia nos advierte contra la realidad de los malos espíritus, y condena la sabiduría de este mundo (Stgo.3:13-17).

Preguntas de repaso:

¿Cuál era el ideal que los antiguos griegos intentaban alcanzar?
¿Cuál era para ellos el camino de alcanzar su ideal?
¿Qué responde la Biblia a estas ideas?
Describe tanto las similitudes como las diferencias entre la filosofía de Platón y la cosmovisión Bíblica.

Para reflexionar más:
¿Qué elementos de la filosofía griega encontramos nuevamente en la pedagogía moderna?

(Nota: A partir de aquí, este estudio incluye muchos pensamientos de la obra “How should we then live?” (¿Cómo viviremos entonces?), por Francis Schaeffer. Las referencias a Schaeffer se refieren siempre a esta obra.)

Roma conquistó a Grecia en el sentido militar, pero podemos decir que Grecia conquistó a Roma en el sentido cultural. La cosmovisión griega seguía dominando en el Imperio Romano, y los dioses romanos son, en su mayoría, los mismos dioses griegos bajo otro nombre.

cuanto a la religión, los dioses griegos y romanos eran antropomórficos, o sea, la gente se imaginaba a los dioses en forma de hombres. Francis Schaeffer dice: “Los griegos – y más adelante los romanos – intentaron también fundamentar su sociedad sobre sus dioses. Pero estos dioses no eran lo suficientemente grandes, porque eran finitos y limitados. Incluso todos sus dioses juntos no eran infinitos. Los dioses en el pensamiento griego y romano eran en realidad como hombres sobredimensionados, que no se distinguían fundamentalmente de seres humanos. Un ejemplo de miles, que podríamos citar, es la estatua de Hércules borracho y orinando.”

Esta observación demuestra algo más profundo: En la cosmovisión griega y romana no existe el concepto de lo “infinito”.

El científico griego Arquimedes descubrió la “ley de la palanca”: Cuando se apoya una palanca en un punto fijo, de manera que un extremo es mucho más largo que el otro, una carga que reposa sobre el extremo corto puede levantarse con muy poco esfuerzo, apretando sobre el extremo largo; porque hay una proporcionalidad inversa entre la fuerza requerida y la longitud de la palanca. Impresionado por su descubrimiento, Arquimedes exclamó: “¡Denme un punto fijo, y moveré el mundo entero!” – De verdad, si uno tuviera una palanca lo suficientemente grande, podría desviar todo el globo terráqueo. El único problema es: ¿dónde puedo apoyar la palanca? Este “punto fijo” no puede estar en la tierra misma; tiene que estar afuera de ella.

Esto lo podemos comparar con el intento del hombre de encontrar valores absolutos, empezando consigo mismo: es como el intento de mover la tierra, apoyándose en ella misma. ¡Esto no puede resultar! Así como necesitamos un punto fijo fuera de la tierra para moverla, así necesitamos un punto de referencia fuera de nosotros mismos para poder llegar a valores absolutos. Solo la revelación de Dios nos da este “punto fijo” donde podemos apoyarnos.

Puesto que los griegos y romanos no conocían a un Dios infinito, no tenían este “punto fijo”. Como dice Schaeffer: “(Los romanos) no tenían ninguna base satisfactoria para su pensamiento. Ellos no conocían nada que hubiera sido lo suficiente grande, o que duraría el tiempo suficiente, para servir como punto de referencia para su pensamiento o su vida. Por tanto, su sistema de valores no era lo suficientemente fuerte para soportar las cargas de la vida, sea en el ámbito individual o en la sociedad.”

Por esta misma razón, los romanos no conocían valores y verdades absolutos. Puesto que su cosmovisión empezó con el hombre y no con el Dios absoluto, ellos conocían solamente valores y verdades establecidos por hombres. Pero los hombres pueden fallar, pueden contradecirse, o pueden cambiar su opinión. Los hombres no son infinitos ni eternos; los hombres son finitos. Por eso, las verdades establecidas por hombres no pueden ser absolutos, y no pueden ser eternos. Esto se parece mucho a la situación actual, donde el humanismo está ganando más y más influencia, y las verdades y los valores se consideran relativos.
Empezando con lo finito, nunca se puede llegar a lo infinito. (Un número finito, no importa cuántas veces es multiplicado por sí mismo, nunca llega a ser un número infinito.) No podemos mover la tierra entera con una palanca, mientras intentamos apoyar la palanca en la misma tierra.

Alrededor del tiempo de Jesús, los romanos intentaron establecer un valor “absoluto” en la persona del emperador (César): el emperador empezó a ser adorado como un dios. (¿Nos recordamos de Nimrod?) Más tarde, esta adoración al emperador (y el ofrecer sacrificios en adoración a él) fue obligatorio en todo el Imperio Romano.

Esta fue una de las razones por qué los cristianos fueron perseguidos en el Imperio Romano. Schaeffer describe el conflicto entre el Imperio Romano y los cristianos en dos puntos:

1. Los cristianos tenían un Dios único y absoluto. El Imperio Romano toleraba muchas religiones diferentes: cualquier forma de religión era permitida, mientras uno adoraba también al emperador. Los seguidores de casi todas las otras religiones no tenían ningún problema con ello, porque sus religiones tenían solo verdades relativas. Entonces podían seguir adorando a sus dioses, y añadir al emperador como un dios más. Pero el Dios cristiano es absoluto; por eso los cristianos se negaron a adorar al emperador. Esto fue considerado traición contra el emperador y el Estado.

2. Los cristianos tenían valores y verdades absolutos. – “Ninguna autoridad totalitaria, ningún estado autoritario puede tolerar a aquellos que poseen una norma absoluta según la cual juzgan a este Estado y sus actos. Los cristianos tenían una tal norma absoluta en la revelación de Dios. Puesto que ellos tenían una norma absoluta, de vigencia universal, y juzgaron según esta norma no solamente la ética personal sino también el comportamiento del estado, por tanto, ellos fueron considerados como enemigos de la Roma totalitaria y fueron echados ante las fieras.”

Aquí vemos claramente el conflicto entre una cosmovisión que empieza con el hombre (la cosmovisión griega y romana), y una cosmovisión que empieza con Dios (el cristianismo).


El Imperio Romano decaía más y más, en cuanto a su cultura y su moral. Schaeffer dice: “La caída de Roma no se debía a fuerzas externas como por ejemplo la invasión de los bárbaros. Roma no tenía ninguna base interior suficiente; los bárbaros solamente completaron la caída, y Roma se convirtió en una ruina.”

Un aspecto de esta decadencia me parece muy importante: “Cuando la economía empezó a decaer, con una inflación fuerte y un gobierno lujoso, el señorío del estado se volvió cada vez más autoritario para contrarrestar la apatía. Puesto que nadie más estaba dispuesto a trabajar voluntariamente, el estado tuvo que intervenir mucho más, y se perdieron las libertades personales. Por ejemplo, se promulgaron leyes que obligaban a los campesinos pequeños a quedarse en su tierra.”

Este es un tema de mucha actualidad: Aun entre cristianos, la mayoría cree hoy en día que es tarea del Estado, ayudar a los pobres, construir hospitales y escuelas, y “crear trabajo”. La Biblia no nos da ninguna indicación de que esto fuera tarea del Estado. Durante casi toda la historia, fueron la iglesia y personas privadas que asumieron estas tareas. El “Estado de ayuda social”, al final de cuentas lleva al totalitarismo: Si espero que el Estado me provea trabajo, entonces pierdo mi libertad en cuanto al trabajo, y me convierto en un esclavo del Estado. Si espero que el Estado me ayude económicamente, entonces ya no soy libre en la administración de mi dinero. Si espero que el Estado provea por mi salud, entonces ya no soy libre en la elección de un médico y de un tratamiento. Si espero que el Estado provea escuelas para mis hijos, pierdo el derecho y la libertad de educar a mis hijos; los niños se convierten en propiedad del Estado. Cuanto más disminuye la responsabilidad personal, más aumenta el totalitarismo de parte del Estado.


El profeta Daniel profetizó dos veces acerca de cuatro reinos sucesivos que iban a gobernar antes de la venida del Reino de Dios. (Daniel cap. 2 y cap.7). Estos cuatro reinos son los Babilonios, Persas, Griegos y Romanos. Si la profecía dice que el imperio romano es el último, entonces nosotros nos encontramos todavía en la época del imperio romano. A primera vista, esto parece que no coincide con la realidad actual. Pero los siguientes puntos nos ayudarán a ver que Roma todavía gobierna, en un sentido cultural y de cosmovisión: 

  • Los idiomas que se hablan en toda Latinoamérica (español y portugués), y en gran parte de Europa (incluido el francés, italiano, y otros), son derivados del latín, el idioma del Imperio Romano.
  • La iglesia católica romana ha ejercitado una influencia religiosa y cultural a nivel mundial, desde sus comienzos hasta hoy.
  • Hasta los inicios del siglo XIX, la figura de integración de casi toda Europa Occidental era el emperador alemán, quien a su vez fue coronado por el papa en Roma. Este “Santo Imperio Romano de Nación Germana” terminó solo con la Revolución Francesa y las subsecuentes conquistas de Napoleón.
  • Francis Schaeffer constata que el pensamiento actual y los desarrollos sociales actuales son muy parecidos a lo que sucedió antes de la caída del Imperio Romano antiguo. El dice que “Roma es el antepasado directo del mundo moderno occidental”.

(Nota: Los comentaristas liberales sostienen que los cuatro reinos de Daniel son Babilonia, Media, Persia, y Grecia. Pero esto no coincide con la verdad histórica:
- Nunca existía un reino independiente de los medos.
- El tercer reino de Daniel tiene “cuatro cabezas”, o sea, es repartido en cuatro partes (Dan.7:6), lo que sí sucedió con Grecia, pero no con Persia.
La razón verdadera por qué los teólogos liberales llegan a esta interpretación, es que ellos no creen en la inspiración de Dios para profetizar eventos futuros. Por tanto, ellos alegan que el libro de Daniel fue escrito en el período griego, por un autor desconocido, que describió solamente lo que ya había pasado hasta aquel entonces. Esta interpretación surge de la presuposición errónea de que la Biblia sería solo una obra humana. – Para refutar esta idea, es suficiente señalar que Daniel profetizó también con exactitud el año de la crucifixión de Jesús (Dan.9:25-26). Ningún teólogo se atrevería a decir que el libro de Daniel fue escrito después de la crucifixión.)


Preguntas de repaso
¿Cuál era la característica común de todos los dioses griegos y romanos, en contraste con el Dios verdadero?
¿Qué consecuencias tenía esto para el sistema de valores de aquellas culturas?
¿Cuál fue la razón principal por qué los emperadores romanos perseguían a los cristianos?
¿Por qué podemos decir que en cierto sentido nos encontramos todavía en el imperio romano?

Para reflexionar más:

Menciona algunas áreas de la sociedad actual, donde los valores absolutos del cristianismo van en contra de las normas de la sociedad y del Estado.


Cosmovisión católico romana

Durante la Edad Media, la cosmovisión dominante en Europa fue la cosmovisión católico romana. Analizaremos algunos aspectos básicos de esta cosmovisión:

- En el primer siglo, era claro que los apóstoles eran la autoridad suprema de la iglesia en la tierra, y sus enseñanzas eran la medida de la verdad. Pero cuando los apóstoles ya no estaban, ¿quién iba a ejercer la autoridad? Al inicio parece haber sido claro que la máxima autoridad la tenían las Sagradas Escrituras, porque allí estaba la enseñanza autoritativa de los profetas antiguas y de los apóstoles. Nadie podía enseñar algo diferente de las Escrituras; cada líder en la iglesia tenía que someterse a lo que dicen las Escrituras. (Esto corresponde a la cosmovisión que empieza con Dios: El hombre depende de la revelación de Dios para conocer la verdad.)
Pero pronto surgió otra corriente que puso la autoridad en líderes humanos. Según ellos, el oficio de los apóstoles debía continuar en sus sucesores (sucesión apostólica). Estos sucesores (los obispos) debían tener la misma autoridad como los apóstoles. Más tarde se dijo también también el obispo de Roma era el sucesor del apóstol Pedro, y por tanto debía tener autoridad sobre los otros obispos. (Por lo menos hasta la mitad del siglo III, casi todos los escritores cristianos y “padres de la iglesia” se opusieron a esta idea.)

Nota: La idea de que el obispo de Roma sería sucesor de Pedro, tiene muy poco apoyo histórico en los primeros siglos. La Biblia ni siquiera menciona alguna presencia de Pedro en Roma (excepto si interpretamos “Babilonia” en 1 Pedro 5:13 como Roma; pero esto ya fue hacia el final de la vida de Pedro). No hay ningún testimonio antiguo de que Pedro hubiera instituido sucesores. Solo a partir del siglo III empiezan a surgir listas de los “obispos de Roma” sucesivos desde Pedro – en un tiempo cuando obviamente algunos círculos ya tenían un interés en defender la idea de que la iglesia de Roma tenía autoridad sobre las otras iglesias. Fue preservada una carta de Clemente de Roma, el tercero en estas listas; esta carta en ninguna parte presenta a Clemente como sucesor de Pedro. Aunque menciona de manera general que los apóstoles instituyeron “obispos”, hay que tomar en cuenta que en el lenguaje del Nuevo Testamento, y aun hasta la mitad del siglo II, la palabra “obispo” es sinónimo de “anciano”. (Vea las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”, No.49) Ningún escritor de los primeros siglos interpreta las palabras de Jesús a Pedro (Mat.16:18-19) como una promesa para sucesores de Pedro; algunos (como Tertuliano) se oponen fuertemente a esta idea.

La idea general detrás de esta enseñanza es la de colocar la autoridad y la verdad en los hombres (la iglesia), en lugar de la revelación de Dios. La enseñanza de la infalibilidad del papa fue proclamada muy tarde en la historia (1870); pero muchos siglos antes ya se creía en la infalibilidad de la jerarquía de la iglesia, y de los concilios; y antes en la infalibilidad de la iglesia en conjunto. Esto corresponde a la cosmovisión que empieza con el hombre; “el hombre (por pertenecer a la iglesia) puede saber la verdad”. (Una de las razones por qué Lutero fue condenado por la iglesia, fue su dicho: “Aun los concilios pueden equivocarse.” Lutero fue consecuente en poner las Escrituras por encima de toda autoridad humana.)

- De alllí viene también el de la iglesia católica. El creyente católico tiene acceso a Dios solo por medio del sacerdote – una autoridad humana tiene que interponerse entre él y Dios. No puede confesar sus pecados directamente a Dios; tiene que confesarlos al sacerdote. No puede ser bendecido directamente por Dios; tiene que recibir la bendición del sacerdote. No puede comprender la Biblia por sí mismo; tiene que comprenderla según la interpretación del sacerdote. (Vea en cambio 1 Tim.2:5.) Y aun donde se le permite al “laico” rendir algún servicio a Dios por sí mismo, siempre tiene que ser en la forma aprobada por la jerarquía.

- Podemos decir que en la cosmovisión católico romana, la iglesia misma es el valor absoluto. Aunque en la teoría la iglesia se fundamento sobre Dios, sobre Cristo y sobre las Sagradas Escrituras; en la práctica la iglesia puede proclamar de manera “infalible” doctrinas que contradicen las Escrituras, sobre la base de que son “parte de la tradición de la iglesia” y que estén “implícitas” en las Escrituras. (Pregunta: ¿Podrían las Escrituras enseñar “implícitamente” algo que contradicen explícitamente?). Entonces, en la cosmovisión católico romano, la revelación de Dios es relativa, y la iglesia es absoluta. (Esto se refleja también en el dicho conocido: “Fuera de la iglesia no hay salvación.” – la salvación ya no es por Cristo solo, sino por Cristo, representado por la iglesia católica.)

- De allí podemos comprender que en la Edad Media, la iglesia católica se esforzaba por dominar todas las áreas de la sociedad. La iglesia dominaba sobre la política y los gobiernos, la educación, la ciencia, la ayuda social, etc.
Según la interpretación católica, el milenio (el reino de Cristo durante mil años en la tierra, Apoc.20:1-6) es la época actual, la época de la iglesia. La iglesia católica romana, como institución, sería encargada de ejecutar el gobierno de Cristo en la tierra. Bajo esta perspectiva, se comprende que la idea católico romana acerca del gobierno tiene que ser totalitaria – la iglesia tiene que dominar la sociedad totalmente; porque lo que está fuera del dominio de la iglesia, estaría fuera del dominio de Cristo.
Entonces, durante muchos siglos, la sociedad europea se identificaba a sí misma con el reino de Cristo. Por supuesto que esto era una gran ilusión. Aunque se practicaban muchas ideas cristianas, la iglesia se había metido en campos que no le correspondían, y eso mismo corrompió a la iglesia. La jerarquía vivía en grandes lujos, mientras la mayoría de la población era pobre. Los papas se dedicaron a intrigas políticas y guerras, igual como lo hacían los gobernantes mundanos. Muchos líderes de la iglesia vivían en fornicación. Grandes partes de la población eran ciegos frente a la corrupción de la iglesia, porque su dominio era total y no existían alternativas.

- Otra característica de esta cosmovisión es la separación entre el “mundo religioso” y el “mundo secular”. Francis Schaeffer señala como este cambio se expresó en un cambio del estilo artístico:

“La pintura romana era llena de vida. También el arte temprano del cristianismo era lleno de vida. En las paredes de las catacumbas encontramos figuras simples, pero muy realistas. … representaban a los hombres como hombres verdaderos en un mundo verdadero. … Líderes como Ambrosio de Milán y Agustín enfatizaban un cristianismo verdadero, bíblico.
Más tarde, la iglesia se alejó más y más de la enseñanza de las Escrituras, y esto fue acompañado por un cambio en el arte. Hubo una transición desde el realismo naturalista hacia una preferencia por lo fantástico e irreal. Hacia el fin del siglo VI se habían abandonado los últimos vestigios del realismo. El arte bizantino se caracterizaba por mosaicos y retratos formalistas, estilizados y simbólicos. Lo positivo consistía en que estos artistas hicieron sus obras como un testimonio cristiano para el público. Pero tenemos que evaluar como negativo el hecho de que ellos, en su concepto de espiritualidad, dejaron de un lado la naturaleza y no reconocieron el significado de lo humano.
… los hombres no fueron representados como verdaderos hombres, sino solamente como símbolos. … La representación de la naturaleza fue abandonada, y el elemento vivo humano fue eliminado.”

Podemos decir que esta separación entre “lo natural” y “lo espiritual” es una influencia del dualismo platónico, que mencionamos antes.

Siguiendo esta línea, podemos observar que durante toda la Edad Media hubo una separación entre el “mundo religioso” y el “mundo secular”. Si alguien quería ser realmente “espiritual”, tenía que separarse físicamente del “mundo secular” y retirarse en un monasterio. Por el otro lado, las personas del “mundo secular” no veían ninguna necesidad de ser espirituales ellos mismos: los monjes oraban “por ellos”, estudiaban la Biblia “por ellos”, y llevaban una vida de virtud “por ellos” – entonces las personas “seculares” ya no necesitaban hacer todas estas cosas. Así, la vida y el pensamiento de la gente fueron divididos en una “esfera religiosa” y una “esfera secular”. La religiosidad estaba separada de la vida diaria, y la Palabra de Dios no tenía nada que decir para la vida diaria y profesional. Ya vimos en la introducción que la Reforma empezó a romper con este dualismo falso, y empezó a aplicar nuevamente la Palabra de Dios a todas las áreas de la vida y de la sociedad. Pero este concepto ha vuelto a perderse en la mayoría de las iglesias evangélicas modernas; por lo cual tenemos muchos “cristianos convertidos” que pasan completamente por alto la Palabra de Dios en lo que se refiere a su vida diaria, sus estudios y su profesión.

- Un último aspecto también tiene que ver con una influencia humanista (o sea, de una cosmovisión que empieza con el hombre en vez de Dios): La cosmovisión católico romana considera al hombre como “no completamente caído”.
Schaeffer menciona como ejemplo a Tomás (1225-1274), uno de los teólogos y filósofo más influenciales:
“Aquino creía que el hombre se había rebelado contra Dios y por eso había caído; pero su entendimiento de la caída era incompleto. El pensaba que la caída había afectado solamente una parte del hombre. Según su idea, la voluntad humana estaba caída y corrompida, pero el intelecto humano no. Por tanto, los humanos pueden confiar en su propia sabiduría humana, y por tanto eran libres para mezclar las enseñanzas de la Biblia con las enseñanzas de los filósofos no cristianos.”

Este concepto tenía dos consecuencias. La primera es que se cree que el hombre tiene dentro de sí la capacidad de salvarse (o por lo menos, de pensar o desear lo bueno, y así encontrar a Dios). Esto lleva a la idea de la salvación por obras: Si el hombre puede contribuir algo a su propia salvación, ¡por supuesto que tiene que hacer todo lo que puede!

La segunda consecuencia es la que menciona Schaeffer: La enseñanza cristiana fue mezclada con enseñanzas de filósofos paganos. Tomás Aquino dio a Aristóteles la misma autoridad como a la Biblia. Entonces, la teología empezó a dar igual valor al razonamiento humano, como a la revelación divina. Y a lo largo de la historia vemos que el catolicismo romano tiene siempre una tendencia hacia el sincretismo (la mezcla de diferentes religiones).

El apóstol Pablo también usó de vez en cuando una cita de un filósofo o poeta griego; y algunos escritores de los primeros siglos hacían lo mismo. Pero hay dos grandes diferencias:
- Nunca citaron a estos autores paganos como “autoritativos”; solo usaban sus dichos para ilustrar algún punto de la enseñanza cristiana.
- No permitieron que su pensamiento fuera influenciado por estos autores paganos; “examinaban todo y retenían lo bueno”. En las palabras de Glenn Martin: Estos cristianos tempranos sabían muy bien lo que creían, y por qué lo creían; y también sabían muy bien lo que no creían, y por qué no lo creían. Tenían una cosmovisión cristiana firmemente establecida, y por tanto no fueron desviados al leer literatura pagana.

Como señala Schaeffer, en la Edad Media, la situación fue muy diferente. La fe cristiana estaba debilitada; la gente se apoyaba sin cuestionar en las tradiciones de la iglesia, pero no examinaban la verdad por sí mismos. Ya se habían abierto para elementos de una cosmovisión que empieza con el hombre en vez de Dios. Entonces, cuando los cristianos de la Edad Media empezaron a exponerse a la filosofía griega, muy pronto su cosmovisión se volvió más griega que cristiana.

Aquí se trata otra vez una pregunta de mucha actualidad: ¿Puede un cristiano exponerse a la erudición pagana, o sea, la educación secular? La respuesta se puede resumir así: Depende de cuán fuerte es su fe. Por eso, el apóstol Pablo no comprometió su fe al usar citas de autores paganos. Sus convicciones eran lo suficientemente fuertes para leer y usar estas obras sin ser influenciado por ellas. Pero los teólogos de la Edad Media sí fueron desviados por la lectura de filosofía pagana.

El mismo problema se plantea hoy en día. En ciertos círculos evangélicos se enseñaba que los jóvenes no debían ir a las universidades, por el temor (muy justificado) de que allí podrían perder su fe. En consecuencia, hubo una gran escasez de profesionales cristianos. – Otros, en cambio, enfatizan que un cristiano debe recibir una buena educación; pero no examinan el contenido de esta educación, y entonces mezclan su cristianismo con cosmovisiones anticristianas. (Las carreras que son especialmente vulnerables a estas influencias dañinas, son las “ciencias sociales” y “ciencias humanas”: psicología, sociología, antropología, educación, etc.) – La respuesta correcta sería formar a cristianos jóvenes con convicciones fuertes; en otras palabras, con una cosmovisión cristiana bien arraigada. Entonces estos cristianos fuertes deberían ser animados a estudiar carreras universitarias. (Cada cristiano joven debería estudiar y asimilar los principios de una cosmovisión cristiana, antes de ingresar a un estudio secular.)

Además, deberíamos tener mucho más temor en cuanto a la escuela primaria y secundaria. Un niño o adolescente se deja todavía influenciar mucho más, y no tiene el discernimiento suficiente para distinguir entre un pensamiento cristiano y uno que es solo pseudo-cristiano. ¡Pero la cosmovisión humanista y anti-cristiana se introduce en los niños desde los primeros años escolares! Allí habría mucho más razón de proteger a nuestros hijos y velar para que reciban una educación cristiana.


Preguntas de repaso:
¿Cuál es el valor absoluto de la cosmovisión católico romana?
¿Qué consecuencias tenía esta cosmovisión en la religión, la sociedad y la política de la Edad Media?
¿Cómo se expresó el dualismo en el arte, y en la cosmovisión, de la Edad Media?
¿Cuál problema surgió del concepto de la Edad Media en cuanto a la relación entre iglesia y estado?
¿Qué es necesario para que un cristiano pueda exponerse a la educación secular sin sufrir daño espiritual?

 

El fin de la Edad Media es marcado por dos movimientes muy diferentes, pero ambos en oposición contra la cosmovisión de la Edad Media: el humanismo y el Renacimiento por un lado, y la Reforma por el otro lado.

Podemos decir que el humanismo y el Renacimiento fue un “regreso al hombre”, en contra de la espiritualidad alejada del mundo que prevalecía en la Edad Media. Y la Reforma fue un “regreso a Dios”, en contra de los elementos humanistas que se habían mezclado con el cristianismo católico romano.

Hemos mencionado que Tomás Aquino introdujo nuevamente el pensamiento de Aristóteles. Con esto, el pensamiento del fin de la Edad Media empezó a alejarse del énfasis exagerado en lo espiritual que había tenido antes. Aristóteles había descrito muchas observaciones de la naturaleza, de animales y plantas. Así la filosofía volvió a prestar atención a las cosas materiales. (Esto podría haber sido un desarrollo positivo, si las cosas materiales se consideraban como creación de Dios, creadas para Su gloria.) De allí surgió el Renacimiento.

El nombre “Renacimiento” indica, sobre todo, la idea de hacer “renacer” la cultura griega y romana de la antigüedad. Esa fue una cultura muy dedicada a lo material, a las cosas de este mundo, y al hombre. (Hemos visto como los antiguos griegos y romanos describieron hasta sus dioses como humanos.)
En el arte, el Renacimiento volvió al realismo: En vez de pintar a los hombres solo como símbolos, los artistas del Renacimiento volvieron a pintar a los hombres como hombres verdaderos, y pintaron retratos de personas realmente existentes. También se dedicaron a pintar paisajes, y otros motivos de la naturaleza. Además volvieron a descrubrir la perspectiva, para dar a sus cuadros un aspecto tridimensional – una técnica que había sido olvidada desde de la caída del Imperio Romano.

La gran pregunta es: ¿De qué manera interpretaba el Renacimiento al hombre, y a la naturaleza? Viniendo desde el trasfondo de una filosofía con muchos elementos cristianos, podrían haber interpretado al hombre, y a la naturaleza, como creación de Dios; y podrían haber realizado sus obras de arte para glorificar al Creador. Pero nos recordamos que durante toda la Edad Media existía un fuerte dualismo entre lo espiritual y lo natural. Así como la espiritualidad de la Edad Media se separaba de todo lo material y natural, así también el Renacimiento separaba ahora al hombre, y a la naturaleza, de las cosas espirituales. Entonces, mientras la gente del Renacimiento empezó a valorar nuevamente las cosas creadas, a la vez olvidaba más y más al Creador.

El arte del Renacimiento glorifica al hombre, no a Dios. Los artistas del Renacimiento volvieron a producir, como los antiguos griegos, estatuas muy realistas de hombres y mujeres (y muchos de ellos desnudos). Así expresaron el postulado humanista de que “el hombre es la norma y medida de todas las cosas”. El hombre fue su valor supremo, su “dios”.

Hemos visto que según Tomás Aquino, el intelecto del hombre era “bueno” y no afectado por la caída; y esto dio lugar a los errores del humanismo en el Renacimiento. – tarde, contemporáneo con la Reforma, surgió otra corriente humanista, que algunos llaman “humanismo cristiano”. Su representante más conocido fue Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Erasmo incluía dentro del “Renacimiento” al cristianismo temprano (por fin, el cristianismo también fue una influencia importante en la antigua Roma). Por tanto, Erasmo publicó el texto del Nuevo Testamento griego; y Lutero usó este texto para su traducción al alemán.
Erasmo también pensaba en una reforma de la iglesia, pero solo una reforma limitada, eliminando los abusos más sobresalientes. La base de su pensamiento fue humanista, y por tanto Erasmo no pudo imaginarse un regreso radical a la iglesia original, únicamente con la Palabra de Dios como guía.
En cuanto al hombre, Erasmo tenía una idea similar a la de Tomás Aquino. Solo que Erasmo buscaba el “núcleo bueno” del hombre no en el intelecto, sino en la voluntad. Según Erasmo, el hombre, aunque caído, todavía sería capaz y libre de hacer buenas decisiones. El expresó esta idea en un libro con el título: “Del libre albedrío”; al cual Lutero contestó tajantemente con otro libro, titulado “Del siervo albedrío – Que el libre albedrío es una nada.”


Un problema filosófico muy discutido hacia el fin de la Edad Media fue la relación entre “los universales” y “las cosas particulares”. (A veces se llamaba también “el conflicto entre naturaleza y gracia”.)

Francis Schaeffer lo resume de la siguiente manera:

Gracia, lo superior:
Dios el Creador; el cielo y las cosas celestiales; lo invisible y su influencia sobre la tierra; la unidad o los universales o lo general, lo que provee un significado para la existencia y la moral.


Naturaleza, lo inferior:
Lo creado; la tierra y las cosas terrenales; lo visible y lo que suicede normalmente en el universo condicionado por causa y efecto; lo que hace el hombre como hombre en la tierra; la diversidad o las cosas particulares, o las acciones particulares de los hombres.

Se puede describir también como la tensión entre Platón y , como fue ilustrado gráficamente por Rafael en su cuadro “La escuela de Atenas”. Citamos nuevamente la descripción de Schaeffer:

“Rafael representó a Platón con un dedo señalando hacia arriba; esto significa que él señala hacia los ideales absolutos. Al contrario, a Aristóteles le representó con los dedos bien separados señalando hacia la tierra. Con esto quiso decir que Aristóteles enfatizó lo particular. Con “lo particular” queremos decir las cosas concretas a nuestro alrededor: una silla es una cosa particular, al igual como cada molécula que compone la silla. Cada persona también es un particular – ¡entonces usted también!”Entonces, con introducir el pensamiento de Aristóteles, Tomás Aquino introdujo un nuevo énfasis en las “cosas particulares”. Ahora viene el problema: Observando solo las cosas particulares, ¿cómo podemos llegar a “universales”? ¿Cómo podemos llegar a un principio unificador que dé sentido y significado a las cosas particulares?
La respuesta es que simplemente no podemos. Empezando con lo finito, nunca llegaremos a los infinito. Empezando con lo relativo, nunca llegaremos a un absoluto. Empezando con el hombre, nunca llegaremos a la verdad de Dios.

Lo podemos ilustrar con el siguiente gráfico:

Estas son algunas “cosas particulares”. Podemos describir su forma, su tamaño, su color. Pero observándolos así, uno por uno, no encontramos ningún significado en ellos. Es que nos falta la idea “universal”, el marco de referencia, dentro del cual colocar estas cosas particulares. Solo observando las cosas particulares, no podemos decir cuál es este marco de referencia.

Pero cuando añadimos el marco de referencia correcto, veremos como éste da significado a nuestras cosas particulares:

(Pauta: No te fijes en las partes coloradas; fíjate en las partes que quedan en blanco, y podrás distinguir unas letras.)

Este concepto será importante más adelante, cuando estudiaremos el racionalismo y el existencialismo.


La última consecuencia del humanismo es el pesimismo

Francis Schaeffer ilustra en el ejemplo de Leonardo da Vinci (1452-1519), que este énfasis en el hombre y en las cosas particulares, lleva finalmente al pesimismo y la desesperación:

“A Leonardo se le reconoce como el primer matemático en el sentido moderno. Sus conocimientos de la matemática no eran solamente abstractos, sino él los aplicó a todo tipo de problemas técnicos. Con su genio se dio cuenta de que al acercarse a las matemáticas de forma humanista, uno se queda estancado en la esfera de lo particular. Cuando el hombre parte de sí mismo y pasa de manera lógica y racional por el campo de la matemática, nunca llegará a lo general; solo encontrará fenómenos aislados y no podrá darles sentido alguno; por tanto, no llegará más allá de la pura mecánica. Al perseguir este pensamiento, Leonardo llegó hasta el punto donde se encuentra nuestra generación hoy: Todo, incluso el hombre mismo, es una máquina.
Al reconocer esto, Leonardo pensó que quizás el pintor, como persona sensible, podría encontrar un significado. Entonces intentó pintar “el alma” – no el alma en el sentido cristiano, sino “lo general”, “lo absoluto”. … Pero nunca logró pintar “lo general” desde una base humanista – igual como el matemático no pudo hallar “lo general” desde una base humanista. Leonardo, el hombre humanista (que solo tenía a sí mismo como base) fracasó como matemático y como artista en el intento de representar lo general, basado en la observación de lo particular. Los humanistas estaban firmemente convencidos de que el hombre, basándose en sí mismo, era capaz de resolver cualquier problema. El humanista decía: “Puedo hacer todo lo que quiero; solo denme tiempo hasta mañana.” Pero Leonardo, el pensador brillante, reconoció al fin de su vida la derrota venidera del humanismo.
La teoría de Leonardo no se pudo aplicar a la práctica. Ni en la matemática ni en la pintura pudo él encontrar un sentido o un principio general. En su vejez, cayó en profunda desesperación. Como piensa el hombre, así es él – y el humanismo ya había demostrado que su conclusión natural es el pesimismo. ¡Podríamos decir que fuimos a visitar la Florencia del Renacimiento, y encontramos allí al hombre moderno!”


Preguntas de repaso:
¿Cuál fue el lado positivo del Renacimiento (y por qué fue positivo, desde un punto de vista Bíblico)?
¿Cuál fue el desarrollo negativo que tomó el Renacimiento?
Explica en tus propias palabras: ¿Qué son “universales”, qué son “cosas particulares”, y cuál fue el énfasis diferente que Platón y Aristóteles dieron a cada uno de ellos?
¿Por qué la conclusión natural del humanismo es el pesimismo? (Nota que tiene que ver con los conceptos de “universal” y “particular”.)

Fuente: 

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia1.htm

 

Introducción a la cosmovisión Bíblica-cristiana

Cosmovision Cristiana – Introducción

Cosmovision Cristiana

Introducción

 Tres referencias Bíblicas nos mostrarán la importancia de este estudio:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” (Mateo 5:13-15)

Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, pero tú no te conviertas a ellos.” (Jeremías 15:19)

Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.” (Deut.28:13)

Estos tres pasajes expresan la misma idea: Como Pueblo de Dios, somos llamados a influenciar el mundo, sin ser influenciados por él. Somos llevados a llevar la delantera, a ser los innovadores y pioneros; no a cojear detrás del resto de la sociedad. Esto es lo que en realidad sucedió en Europa y Norteamérica durante varios siglos: Los cristianos eran los precursores del Estado de Derecho moderno; eran los primeros en idear sistemas de salud, de educación, y de ayuda social; eran los pioneros en muchas áreas de las ciencias. El resto de la sociedad fue influenciado por ellos y les seguía. Así surgió una sociedad que aplicaba principios cristianos en muchas áreas de su vida. (Estudiaremos esto en detalle más adelante.)

Pero hoy en día, las cosas están al revés: La sociedad no cristiana marcha adelante, y los cristianos le siguen. Hoy en día, los incrédulos enseñan a los cristianos cómo deben curar a sus enfermos, cómo deben educar a sus hijos, cómo deben ejercer una profesión; y los cristianos se dejan influenciar por ellos. De cabeza, nos hemos convertido en cola.

Lo que sucede es que los cristianos contemporáneos, en su mayoría, dividen su mundo en dos esferas: una “esfera religiosa” y una “esfera secular”. Podríamos dibujarlo así:

Para ser un buen cristiano, uno tiene que retirarse del “mundo secular” y pasar la mayor parte del tiempo en la “esfera religiosa” (o sea, la iglesia). Por el otro lado, en el “mundo secular” gobiernan las leyes de este mundo, y la Palabra de Dios no se aplica al trabajo diario, a los estudios, etc.

De esta manera, los cristianos no son ninguna influencia cristiana en la sociedad; y además se dejan influenciar por la sociedad en todo lo que no tiene que ver con su “vida religiosa”. Se considera que Dios gobierna solo sobre la “esfera religiosa” – pero ¿quién gobierna entonces sobre la “esfera secular”? – En realidad, al pensar así, abandonamos toda la “esfera secular” al poder del enemigo. Y con el tiempo, este “pensamiento secular” está invadiendo también la iglesia.

Los pasajes Bíblicos que leímos al inicio, nos presentan un cuadro diferente; lo podríamos dibujar así:

Dios es el Señor sobre el todo de nuestra vida y de la sociedad. Entonces, Su Palabra se aplica a todos los aspectos de nuestra vida y de la sociedad.

Como cristianos somos enviados al mundo; no para vivir como vive el mundo, sino para ser diferentes. (Vea también Juan 17:15-18). Esto significa que debemos ser conocidos en el mundo como personas que tienen normas diferentes en cuanto a la vida entera; o sea, que tienen una cosmovisión diferente. Y no solo esto: Dios espera, y nos promete, que nuestra cosmovisión será más fuerte que la cosmovisión del mundo que nos rodea; que “ellos se conviertan a nosotros, y no nosotros a ellos”.

Esto requiere que nosotros mismos “nos convirtamos” y “obedezcamos los mandamientos de Dios”. Nosotros mismos debemos primeramente corregir nuestras convicciones más profundas, para que sean de acuerdo con la voluntad de Dios. Después debemos actuar de manera consistente con estas convicciones. A menudo, esto requiere pagar un precio alto, porque en muchas oportunidades actuaremos en contra de lo que la sociedad espera de nosotros.

¿Qué es una cosmovisión?

“Cosmovisión”, literalmente, significa “la manera de ver el mundo”. La cosmovisión es el conjunto de presuposiciones y conceptos básicos que una persona tiene acerca del mundo. Podemos decir que la cosmovisión es como un par de lentes, a través de los cuales miramos e interpretamos el mundo. Personas con diferentes cosmovisiones pueden observar el mismo hecho, pero interpretarlo de manera muy diferente.

En la India, todo el mundo come con las manos. Un misionero inglés había vivido bastante tiempo en la India, y había ganado la amistad de cierto hombre muy culto y educado. Un día, el misionero preguntó a su amigo: “¿Cómo es que usted, con toda la educación que tiene, sigue comiendo con las manos como todos los demás? ¿No le preocupa que esto puede ser poco higiénico?” – El hombre respondió: “De mis manos yo sé que no han estado en la boca de nadie más que la mía. Pero los cubiertos que usted usa, ¿en las bocas de cuántas otras personas han estado?”

Este ejemplo demuestra que el mismo hecho puede ser interpretado de manera muy diferente, según la cosmovisión que uno tiene.

Durante este estudio descubriremos que Dios nos ha revelado una cosmovisión entera, una manera particular de interpretar el mundo. Esta cosmovisión Bíblica y cristiana es lo que hace la diferencia entre un cristiano comprometido, y todo el resto del mundo. Muchos cristianos han aceptado el cristianismo como un sistema religioso o una forma de vida personal; pero muy pocos han aceptado el cristianismo como cosmovisión.

Para llegar a tener una cosmovisión cristiana, tenemos que examinar primero nuestra propia cosmovisión y desechar todo lo que no está de acuerdo con la Palabra de Dios. Esto no es fácil porque se trata de las bases más profundas de nuestra pensamiento. Descubriremos que mucho de lo que creíamos, e incluso creíamos que era “cristiano”, en realidad no lo es.

Francis Schaeffer dice: “La gran mayoría de las personas asimilan las presuposiciones de su familia y de la sociedad que les rodea, en una manera muy parecida como un niño se contagia con sarampión. Pero las personas con un horizonte más maduro se dan cuenta de que tienen que escoger sus presuposiciones con mucho cuidado, dependiente de la cosmovisión que consideran ser la correcta.”

Este estudio ayudará a comprender las diferencias entre la cosmovisión cristiana, y otras cosmovisiones.

Jesús dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30). Examinar cosmovisiones requiere mucho trabajo intelectual. Pero lo haremos, no como un pasatiempo filosófico, sino como un acto de “amar a Dios … con toda nuestra mente”. Mientras nuestra mente sigue siendo guiada por cosmovisiones que no son cristianas, no podemos decir que amamos a Dios con toda nuestra mente.

Acerca de la clasificación de este estudio:

Este estudio, en sí, cubre contenidos de filosofía, de apologética, y de ética. Sin embargo, ninguna de estas clasificaciones lo describe adecuadamente.

Los cursos de filosofía, por lo general se limitan a una descripción de diferentes filosofías, sin analizarlas bíblicamente y sin demostrar sus consecuencias concretas en la historia y sociedad. Una tal manera de estudiar filosofía no debería tener lugar en un currículo teológico, porque es una manera de pensar que Dios condena. En la Biblia aparece la palabra “filosofía” (resp. “filósofo”) solo dos veces, y ambas veces en un sentido negativo (Hechos 17:18, Col.2:8). (Más adelante en el curso veremos que la Biblia contiene más referencias a la filosofía, e incluso una clara refutación de la filosofía griega.) – Por tanto, si estudiamos filosofía en este curso, la estudiamos desde una perspectiva Bíblica; y examinamos las consecuencias concretas que tienen las ideas y cosmovisiones.

Los cursos de apologética por lo general se limitan a examinar doctrinas que tienen una injerencia directa en el campo de la teología. Pero si hablamos de “cosmovisión cristiana”, entonces hablamos de aplicar la Palabra de Dios a todas las áreas de la vida y de la sociedad; y entonces tenemos que refutar también doctrinas erróneas en el campo de la historia, política, educación, etc. Una falsa doctrina no es menos peligrosa si se propaga afuera de la iglesia; al contrario, los cristianos caen más fácilmente en estas doctrinas porque parecen “científicas”, y porque las iglesias no se preocupan por refutarlas.

Los cursos de ética se preocupan por la aplicación práctica de la Palabra de Dios. Este es también un aspecto de nuestro curso; pero el énfasis principal está en los pensamientos, y en las bases de los pensamientos (la cosmovisión), que nos impulsan a actuar en una manera determinada y no en otra.

Es suficiente con la naturaleza?

Es suficiente con la naturaleza?

Ángel Manuel Rodríguez

Podría mencionar algunos pasajes bíblicos que muestren que Dios se revela en la naturaleza?

      Podría dar un buen número de pasajes, pero después de pensarlo, decidí que este tema está mejor reflejado en el Salmo 19. Allí encontraremos lo que pides, y mucho más. El salmo puede ser dividido en tres grandes secciones.
      
1. La revelación en la naturaleza (Sal. 19:1-6). La naturaleza es personificada y dotada con la capacidad de declarar la gloria de Dios. La naturaleza habla acerca del creador, no de sí misma. )Qué es lo que ella dice acerca de Dios? De acuerdo con el salmo, dice muy poco. Declara la gloria de Dios (vers. 1 y 2); señala más allá de sí el misterio y la inescrutabilidad de la mente divina que la trajo a la existencia. La naturaleza habla pero, sorprendentemente, su discurso en algún grado es inaudible: “No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz” (vers. 2). La naturaleza revela algo de la gloria de Dios, pero no es capaz de desentrañarla para nosotros. Al observarla, sólo podemos preguntarnos por el poder que se encuentra detrás de ella, el Dios que la trajo a la existencia. Por lo tanto, es imposible desarrollar una teología desde la naturaleza que desvele la verdadera naturaleza de Dios.
      
Los teólogos generalmente llaman a la revelación de Dios en la naturaleza “revelación general”, porque es extremadamente vaga y poco concluyente. La naturaleza no puede revelar la voluntad de Dios para nuestra vida. Se necesita la segunda parte del salmo.
      2. La revelación en la Torá (Sal. 19:7-11). La palabra
“Tora” designa no sólo los materiales legales que Dios le dio a su pueblo (la Ley), sino también la instrucción divina en su totalidad. Nos da a conocer el Dios del que la naturaleza testifica. Contrastada con la naturaleza como un medio incompleto de revelación, la Torá es “perfecta” (vers. 7). Se declaran varias cosas importantes acerca de esta revelación.
      
Primero, la ley convierte el alma (vers. 7); restaura nuestra vida. El Dios revelado en la Torá es quien da el poder de revivir a los pecadores muertos. Para poder entender cómo Dios salva a los pecadores, los israelitas no debían mirar la naturaleza, sino el santuario, a través del que Dios ilustró la belleza de su plan de salvación en Cristo.
       Segundo, la revelación especial de Dios hace sabio al sencillo; es decir, a quienes no tienen discernimiento y que consecuentemente se conducen por la vida sin propósito (vers. 7). La Torá los afirma espiritual, moral y éticamente al ponerlos en contacto con la verdadera fuente de sabiduría .
       Tercero, la revelación especial de Dios nos trae el gozo de la salvación y la realización personal (vers. 8). Una vida de gozo se consigue en humilde sumisión a la voluntad del que revive nuestra alma. Este conocimiento no es provisto por la revelación en la naturaleza, sino por su especial revelación en la Torá.
       Cuarto, esa revelación es más valiosa que los materiales nobles (vers. 10 y 11). La vida es enriquecida en maneras que van más allá de nuestra imaginación, por medio de la revelación de Dios en su Torá, ya que nos lleva a una relación personal con nuestro creador.
      
3. El impacto de la revelación de Dios (Sal. 19:12-14). El salmo nos ha llevado desde la revelación de Dios en la naturaleza hasta una revelación muy persona y específica en la Torá.
      
En primer lugar, el salmista dice que oírlas a ambas debería llevarnos a reconocer nuestra necesidad de perdón (vers. 12). Confrontados por la majestad y el amor de Dios, los hombres nos percibimos tal como somos: pecadores necesitados de gracia. El pecado no es perdonado a través de la obediencia a la Torá, sino por medio de la gracia salvífica de Dios revelada en ella.
      En segundo lugar, nos damos cuenta de que necesitamos poder (vers. 13). La grandeza de Dios nos hace conscientes de que somos débiles. No sólo necesitamos la gracia perdonadora de Dios, sino también su gracia sustentadora.
       Y finalmente, la revelación de Dios posibilita que nos aproximemos a él con la seguridad de que nos aceptará y que nos llevará hacia él (vers. 14).
       La revelación de Dios en la naturaleza es vaga, poco específica. Es en su revelación especial de su Palabra (encarnada y escrita) que llegamos a un conocimiento de su carácter y sus intenciones amorosas hacia nosotros, manifestadas de una manera especial y única en Cristo. Es bueno mirar la naturaleza y encontrar allí el poder y la majestad de Dios, pero mejor y más significativo es oír la Palabra para poder conocerlo

http://www.adventistbiblicalresearch.org/preguntasbiblicas/suficiente%20con%20naturaleza.htm

Apologética Evidencialista. ¿Qué tan efectiva?

Apologética Evidencialista

¿Qué tan efectiva?

Por Pablo Santomauro

Los conceptos compilados en este ensayo provienen mayormente de apuntes tomados durante talleres presentados por el Dr. Robert Morey, director del California Biblical University and Seminary, y en material escrito del mismo autor en la Enciclopedia del Cristianismo Práctico (título traducido del inglés) y The Trinity – Evidences and Issues. Algunas nociones fueron libremente adaptadas de los escritos de Greg Bahnsen y Cornelius Van Til. Yo sólo agrego algunos de mis comentarios propios sobre el final del ensayo. Es mi deseo que este escrito sirva para esclarecer a grandes rasgos la controversia existente en el campo de la apologética, a fin de equipar a los cristianos interesados en la defensa de la fe.

 

Una de las razones por la que la apologética evidencialista ha ganado terreno es que el método inductivo ha sido dominante en la teología cristiana desde los tiempos en que Tomás de Aquino lo introdujo.

Su adopción y defensa de la epistemología de inducción aristotélica provocó un cambio fundamental en la historia de la iglesia así como en la sociedad occidental. No sólo sigue Tomás de Aquino siendo el filósofo “oficial” del catolicismo romano, sino que su aproximación a la verdad es la base filosófica de la apologética evangélica moderna, y la ciencia moderna también.

Aquino reemplazó la metodología deductiva que siguieron los padres de la iglesia primero y luego los reformistas. La razón por la cual los reformistas del siglo 19 como Hodge y Warfield sucumbieron ante el método inductivo, fue que ellos quisieron que la teología fuera aceptada por el mundo académico como una ciencia legítima, tal como las matemáticas o la biología.

Lamentablemente abrieron las puertas para que los teólogos liberales socavaran la inspiración de la Biblia. Al convertir la experiencia humana en el origen de la verdad, en lugar del Dios de la Biblia, convirtieron al hombre en el juez de Dios, cuando en realidad Dios es el juez de los hombres.

Permítanme explicar brevemente la diferencia entre el método inductivo y y el deductivo:

METODO INDUCTIVO

Seguido por las ciencias empíricas, también llamado “sintético” y “a posteriori”, el método inductivo comienza con la experiencia humana y de ahí se mueve hacia todas las cosas, incluyendo a Dios.

El método inductivo pretende ir:

1.de las partes al total.

2.de lo particular a lo universal.

3.de lo finito a lo infinito.

4.de la experiencia humana a la verdad.

5.de los efectos a la causa.

6. de las evidencias a Dios.

A este método también se le llama “sintético” porque los científicos combinan una serie o número de experiencias y las sintetizan en una “ley” universal. Luego de varias veces de repetir el mismo experimento se obtienen los mismos resultados, y los científicos “sienten” que pueden enunciar una ley universal que se dará en todos los experimentos similares en el futuro. Esto es llamado una “ley” científica. Repito, comienzan con las experiencias personales y luego saltan a la ley universal.

El método se conoce también con la designación de “a posteriori” porque la conclusión se alcanza luego de los experimentos.

Es “inductivo” porque nada conclusivo puede probarse. Todo lo que el científico puede concluir lógicamente desde la inducción es cierto grado de probabilidad. La llamada “ley’ o concepto tiene una baja, mediana, o alta probabilidad de ser verdad.

En lógica, si uno quiere tener un universal en la conclusión, se debe por lo menos tener un universal en la premisa. Por consiguiente, no se puede saltar a una verdad necesaria, no importa cuántas experiencias particulares se han acumulado. Cómo el método inductivo comienza sólo con experiencias humanas particulares, sus conclusiones son sólo “probablemente” verdaderas hasta cierto grado.

METODO DEDUCTIVO

Contrariamente al método inductivo aristotélico adoptado por Aquino y usado en la teología cristiana, el presuposicionalista usa el método analítico, a priori o deductivo, el cual se mueve:

1.del total a las partes.

2.del universal al particular.

3.del infinito a lo finito.

4.de la verdad a la experiencia humana.

5. de la causa a los efectos.

6. de Dios a las evidencias.

El popular principio evangélico que dice, “nunca interpretar la Biblia de acuerdo a la experiencia, sino la experiencia de acuerdo a la Biblia”, es la médula del método de razonamiento deductivo a priori. La medida de todas las cosas es Dios y no lo contrario. Debemos comenzar con Dios y razonar desde Dios.

El primer principio, o principio fundacional, o la presuposición de apertura, o el axioma de partida, es: Dios existe. A partir de esta base se construye el sistema y se deducen los detalles del sistema. Si las deducciones son verdaderas en su demostración, el axioma de partida también es verdadero.

La geometría, por ejemplo, comienza con conceptos no probados de donde el resto de la geometría es deducido. La existencia de Dios es a priori porque no se origina en la experiencia humana, sino en la revelación especial (la Biblia).

Cualquier concepto de Dios que se origine en la experiencia humana debe ser propiamente llamado antropología o psicología, pero nunca teología.

El método que proponemos es deductivo en el sentido de que las premisas y las conclusiones están relacionadas de modo que si una es verdad, la otra, necesaria y conclusivamente es verdad.

Un argumento deductivo es válido o inválido, mientras que un argumento inductivo es meramente probable o improbable.

RAZONAMIENTO DEDUCTIVO EN LA BIBLIA

Los autores bíblicos no comienzan con la experiencia humana para probar que Dios existe. En el comienzo de la Biblia se presupone que Dios existe (Gn. 1:1). La existencia de Dios nunca es cuestionada. Los autores de la Escritura comienzan con Dios como la explicación para la existencia del hombre y no viceversa. Para ellos, Dios es la medida de todas las cosas, incluyendo el hombre.

Cito a Carl Henry:

“El empiricismo está en boga en la teología evangélica moderna ….. donde se promueve una aproximación teológica comenzando en los particulares yendo en busca de lo universal, en lugar de postularse un principio universal explicativo sujeto al análisis. Por lo tanto, cualquier exposición deductiva del cristianismo es desalentada”.

La pérdida moderna de interés en la historia de la doctrina juega un papel principal en el descrédito de la teología deductiva. Muchos seminarios evangélicos no ofrecen ningún curso en teología histórica. Debido a ello, la mayoría de los cristianos conservadores no conocen que la teología primitiva del cristianismo comenzó con Dios como el axioma básico, y desde este principio derivó el contenido de la religión cristiana.

Desde el principio de la era cristiana el método usado para la teología sistemática ha sido deductivo. Agustín y Anselmo son los máximos promotores de la deducción teológica. Fue recién en el siglo 12 que Aquino propuso una alternativa empírica y el método deductivo fue seriamente desafiado” (Carl Henry, Toward a Recovery of Christian Belief, 37-38).

Más adelante, Henry continúa diciendo que toda teología o filosofía tiene un punto de origen que le permite desarrollarse de ahí en adelante. La obra clásica de Euclides, Elementos, escrita ca. 300 AC, estipula los cinco postulados de principios no probados concernientes a líneas, ángulos, y figuras de los cuales se deduce la geometría.

Lo que diferencia los axiomas cristianos de los axiomas rivales, NO es que los axiomas son a priori; todos los axiomas lo son. Si los secularistas tienen el privilegio de basar sus teoremas en axiomas, los cristianos tenemos también ese derecho. Si los paganos rechazan nuestros axiomas, no pueden lógicamente protestar cuando nosotros rechazamos los de ellos.

Alvin Plantinga lo pone de esta forma:

“El filósofo cristiano tiene derecho a comenzar con su creencia en Dios ….. tiene derecho a dar por garantida la existencia de Dios y desde allí partir y crear su obra filosófica, de la misma forma que otros filósofos dan por sentada la existencia del pasado, o sea, de otras personas, o los postulados básicos de la física contemporaria”.

CONCLUSION:

El razonamiento apologético evidencialista es, obviamente, inductivo.  ¿Es posible comprobar la existencia del Dios DE LA BIBLIA partiendo de una roca? ¿Es posible derivar principios éticos y valores morales trazando una línea desde una piedra, un árbol, un planeta, el DNA?  ¿Es posible comprobar la existencia de Dios promoviendo el Diseño Inteligente? ¿Es posible conocer que es inmoral tener relaciones sexuales con la madre de uno contemplando el universo?

Es más, ¿Es posible deducir al Dios DE LA BIBLIA partiendo de algo finito? O sea, ¿es posible deducir lo infinito de lo finito? ¿lo ultradimensional de lo dimensional?

Todos los métodos de razonamiento que pretenden comprobar la existencia del Dios DE LA BIBLIA partiendo de la observación de la naturaleza nos llevan invariablemente a deducir una causa o deidad finita. En otras palabras, todo lo que se necesita para explicar un universo finito, es un origen o principio, o causa finita en sí misma, algo o alguien más grande que el universo. Es por ello que ante la pregunta “¿Quién creó a Dios?” no tenemos más remedio que decir que Dios es eterno, lo que es una presuposición (una buena presuposición ya que fue revelada especialmente).

Es por ello que ciertos apologistas modernos tienen problemas para poder diferenciar el Dios que buscaba Aristóteles (quien era un politeísta), Maimonedes (judío), o Al Gazali (islam), del Dios de la Biblia cuya existencia pretenden demostrar.

Todos los sistemas inductivos que pretenden probar la existencia del Dios de la Biblia se quedan cortos, como cuando el taxista nos deja antes de llegar al aeropuerto, el viaje no se completa. Donde estos sistemas nos dejan es frente a un Dios lo suficientemente poderoso pero finito, o una causa finita, no frente al Dios de la Biblia.

Una efecto finito no requiere necesariamente una causa infinita; una causa finita es suficiente. Es por esto que algunos científicos pueden darse el lujo de decir que Dios está muerto. <>

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Apéndice

Hace algunos años, cuando yo participaba activamente en un foro cristiano de debate, un forista “posteó” un artículo en favor de la apologética evidencialista. Parte del artículo era dedicado a criticar el presuposicionalismo, como era de esperarse. El autor es el conocido Roger Smalling, toda una autoridad en la materia. Cito aquí parte del escrito.

Problemas Con El Presuposicionalismo

Los críticos han señalado algunos debilidades devastadoras en el Presuposicionalismo. Teólogos reformados muy respetados, tales como R.C. Sproul, John Gerstner, Gordon Clark y otros han lanzado argumentos letales que los Presuposicionalistas no han podido refutar.’ Entre estos ataques están los siguientes:

1. Apologética Presuposicional es una premisa auto-contradictoria. La palabra “Apologética” se refiere a la defensa de una posición tornada. Pero una “presuposición”, por definición, es una posición tomada previamente a la evidencia. Como el Dr. Gordon Clark dijo a Van Tíl un día, “Seré feliz de escuchar una defensa de su posición … ¡tanto como ud. no me dé una buena razón para ella!” El Dr. Clark quiso decir que en el momento en que un Presuposicionalista le dé evidencia cualquiera de su posición, entonces el dejaría de ser un Presuposicionalista, y llegaría a ser un Evidencialista. Los Presuposicionalistas todavía no han encontrado la forma para salir de este dilema.

2. Otra forma para exponer este mismo dilema ha sido preguntar al Presuposicionalista por qué ellos presuponen la existencia del Dios Cristiano y no otra clase de dios. Invariablemente ellos se refieren a las evidencias de la existencia de Dios y Su naturaleza como revelada en la creación. Pero los Evidencialistas señalan que esto es robar evidencias del campo Evidencialista para apoyar la posición Presuposicionalista.

3. Los críticos señalan que es un razonamiento circular presuponer la existencia de Dios afín de comprobar la existencia de Dios.

4. Los críticos afirman que los Presuposicionalistas acusan a otros de lo que ellos mismos hacen, i. e., principiando con el razonamiento humano como punto de partida. Tenemos que comenzar con nuestra propia mente, no importa cual sea el acercamiento que escojamos. Aun si empezamos con la presuposición de la existencia de Dios, es todavía nuestra propia mente que toma la decisión de hacerlo así. De hecho, si hacemos esto es normal porque tenemos en mente algunas razones para hacerlo así. Si uno tiene una preferencia por el Presuposicionalismo, en lugar del Evidencialismo, es porque tiene razones para ello.

Por lo tanto, el Presuposicionalista empieza con tanta autonomía como el Evidencialista, sea que lo admita o no.

El Evidencialista afirma que no es pecaminoso empezar con una posición autónoma, porque no hay otra forma de empezar. No tenemos otro punto con que comenzar que con nuestra propia mente. La autonomía llega a ser pecaminosa cuando la evidencia nos dice que existe un Creador, y rehusamos someternos a El.

5. Finalmente, los Evidencialistas sefialan que las Escrituras mismas, que los Presuposicionalistas creen, toma una posición Evidencialista sobre la materia. El Apóstol Pablo argumentó la responsabilidad del hombre desde la evidencia inherente en la creación que muestra la existencia de Dios y Su naturaleza. (Ro. 1: 18-22)

Ante estas afirmaciones nos dedicamos a contestar respondiendo de la siguiente forma.

Estimado amigo:

Gracias por traer tan interesante tema. Se trata de una vieja polémica que no tiene miras de cesar en mucho tiempo.

Tomo para comenzar este párrafo del artículo que expusiste:

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“Los Presuposicíonalistas afirman que este acercamiento es el único que no principia con la autonomía del hombre. Ellos afirman que cualquier acercamiento que principia con el razonamiento humano como autónomo es un fundamento corrupto que conduce, eventualmente, a una autonomía pecaminosa. Así la única forma de evitar esta autonomía, es empezar sin autonomía, i.e., con la presuposición de que Dios existe. Visto que Dios es la realidad final, la base de toda existencia, es un error empezar razonando sobre cualquier otra base que no sea la presuposición de Su existencia.”

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Respuesta:

La cita de Roger Smalling describe honestamente la posición del presuposicionalista. En realidad, pienso que la posición llamada presuposicionalista sería mejor llamada “revelacionista”. La razón es que el énfasis está en la revelación de Dios como el fundamento sobre el cual la apologética debe ser edificada.

La escuela revelacionista o fideista afirma que la apologética debe tener su ancla principal en la verdad de Dios y no en la experiencia o razonamiento humano. Considera que los evidencialistas no toman en serio la depravación humana. En síntesis, si el pecado imposibilita que la revelación general hable al corazón del hombre, es imposible el desarrollo de una teología natural o evidencialista. La apologética debe comenzar con la redención de Dios y la Palabra de Dios en la revelación especial.

Es claro que el evidencialista considera que la existencia de Dios puede probarse a partir de la creación y la razón humana. De ahí a que se pueda convertir a un incrédulo siguiendo el método evidencialista, hay una gran distancia.

He visto que el evidencialista, en algunos casos, acusa al revelacionista de basarse sólo en la fe. El asunto no es entre fe y razón (esta es una dicotomía creada por el humanismo). El asunto es entre Dios o el hombre, i.e., entre la Revelación de Dios o la razón, la experiencia, las emociones o la fe del hombre.

Siempre se me hizo curioso que el evidencialista, al decir que se debe comenzar a partir de la revelación general de Dios encontrada en la naturaleza, siempre se apoya en Romanos 1 y el Salmo 19. Esto para mi es un razonamiento circular o autorrefutable, ya que para justificar su posición alude a la revelación especial, o sea, la Biblia.  A decir verdad, sin la Biblia no tendría ni idea de lo que es revelación general.

Otro punto interesante en el artículo es el que propone preguntar al presuposicionalista cual es el Dios que presupone, ¿porqué el Dios cristiano y no otro dios?

La misma pregunta se le puede hacer al teólogo natural (evidencialista). ¿La existencia de cuál Dios está tratando de probar? ¿El Dios de la Biblia, el del Corán, las Vedas, o el de los mormones?

La verdad es que no tienen más remedio que comenzar con el Dios que se reveló en la Biblia. Quiérase o no, el evidencialista está tan saturado con las ideas de Dios, el pecado, la creación, la revelación, etc., que no puede empezar a razonar sin la Biblia.

Los únicos que podrían hacer esos son los paganos que nunca escucharon acerca de la Biblia. Serían los que viven en las partes más remotas donde los misioneros nunca llegaron, aislados totalmente del judaísmo, el cristianismo, o de cualquier religión que toma material prestado de estos.

La verdad es que cuando observamos a aquellos que caen dentro de esta categoría, concluímos que todo lo que han deducido con su razón a partir de la observación de la naturaleza, es idolatría e inmoralidad de las más viles.  La idea evidencialista de que el hombre puede llegar a conocer a Dios meditando sobre la creación no ha dado resultados en el pasado, ni lo dará en el futuro.

Es importante tener en cuenta que la idea de que a partir de la razón humana es posible derivar teología, filosofía y apologética, ha producido en muchos promotores de la teología natural el fruto de la apostasía (no estoy haciendo culpabilidad por asociación, por favor).

Allí tenemos a Clark Pinnock, otrora un gran defensor de la inerrancia de la Escritura, hoy se unió al partido comunista de Canadá y es uno de los principales exponentes del Teísmo Abierto.

Franky Schaeffer es otro. Este deshonra hoy la memoria de su padre, el gran filósofo cristiano Francis Schaeffer.

Una vez que estos hombres dan el salto de fe en la oscuridad, y creen que el hombre puede descubrir la existencia, la naturaleza y los atributos de Dios partiendo de la razón humana, aparte de la Revelación encontrada en la Escritura, desarrollan una apologética natural o evidencialista basada en la razón humana. El hombre es ahora la medida de todas las cosas.

Desde allí, todo es cuesta abajo. Si el hombre puede conocer a Dios sin la Escritura, entonces puede llegar al cielo sin la Biblia. Si no se necesita la Biblia, el arrepentimiento no es necesario, y fe en Dios y Jesucristo tampoco.  Por lo tanto, los paganos no están perdidos y no necesitan escuchar el evangelio. La teología natural lleva inevitablemente a una salvación natural, no sobrenatural.

En fin, son muchos los aspectos de este tema. Creo que recién empezamos a tirar de unos pocos hilos. Hay muchos más.

Bendiciones en Cristo,

Pablo.

PD: El presuposicionalista no niega el uso de la razón, simplemente le adjudica otro lugar y derrotero en su sistema apologético.

 

Perdonar no siempre es bíblico. 2da. parte

Perdonar no siempre es bíblico

2da. parte

Pablo Santomauro

Debido a que mi primer artículo en el tema ha suscitado una serie de objeciones de parte de algunos lectores, nos vimos motivados a hacer un seguimiento a los efectos de aclarar dudas y confirmar lo ya dicho en el tópico del perdón bíblico. Nuestros amigos presentan su desacuerdo con las conclusiones alcanzadas en la primera parte, basados en algunos pasajes bíblicos.

Algunos cristianos que no han sido discipulados y que no están acostumbrados al análisis bíblico riguroso, siempre recurren a las palabras de Jesús en Mateo 16:22 y Lucas 23:34, así como a las palabras de Esteban en Hechos 7:60. Analicemos estos tres pasajes a continuación.

1) Jesucristo en la cruz dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. El pasaje parece sugerir que es posible ser perdonado por Dios sin condiciones previas. El error de interpretación es anulado fácilmente cuando tenemos en cuenta dos puntos:

a. Hace ya algún tiempo un adepto a la Cienciología trató de insinuar de que la ignorancia es “bliss” (felicidad) como dicen los americanos. Con esto quiso decir que no saber es lo mismo que ser inocente (en ref. a “perdónalos porque no saben lo que hacen”). Yo le expliqué que en la Biblia, la ignorancia nunca es un justificativo o razón para ser perdonado. La ignorancia en la Palabra de Dios siempre está relacionada con el endurecimiento del corazón (1 Ti. 1:13; Ef. 4:18; 2 P. 3:5). Estos pasajes nos indican que respecto a las cosas de Dios, la ignorancia es una ignorancia culpable.

b. Dios Padre parece haber contestado la oración de Jesús cuando en Hechos se nos dice que muchos que estuvieron presentes en el monte Calvario se arrepintieron y fueron perdonados (Hch. 2:23; 37-42). Nótese que el perdón de estos hombres, sacerdotes incluidos con toda seguridad, fue basado en el arrepentimiento.

2) Sobre el pasaje de Mateo 18:22, donde Jesús contesta la pregunta de Pedro acerca de cuántas veces se debe perdonar al hermano que peca contra uno, diciendo que “setenta veces siete”, basta con recordar que el pasaje paralelo es Lucas 17:3-4. Este pasaje cualifica o condiciona el “setenta veces siete”, ya que dice así:

Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Una vez más, el arrepentimiento es la condición. Si nosotros estuviéramos obligados a perdonar sin la previa condición impuesta por Jesús, entonces Mateo 18 no tiene ningún sentido en lo relacionado con la disciplina dentro de la iglesia. Bien haríamos en quitar el pasaje de la Biblia.

3) El pasaje de Esteban en Hechos 7 requiere un examen más detallado. Esteban, a punto de morir, expresa “no les tomes en cuenta este pecado”,  refiriéndose a sus ejecutores.

Análisis:

a. ¿Significa esto que Dios puede perdonar sin arrepentimiento de por medio? Para empezar, lo que debemos tener en cuenta para contestar esta pregunta es que la primera regla de hermenéutica o interpretación bíblica dice que “La Escritura interpreta la Escritura”. Esto significa que el pasaje debe ser analizado a la luz de los demás pasajes que enseñan el arrepentimiento antes del perdón.

b. Esteban no les gritó a sus verdugos que él los perdonaba. Esto debe quedar bien en claro. Esteban pidió por el perdón de ellos directamente a Dios (lo mismo hizo Jesús desde la cruz). El perdón sólo pudo ser alcanzado mediante el arrepentimiento de estos hombres para salvación.

c. ¿Acaso Esteban pidió por la salvación de sus agresores? En vista de que no tiene mucho sentido que Dios haga la vista gorda de un pecado en particular solamente, la inferencia es que sí, Esteban oró por la salvación de sus verdugos.

d. La Biblia nos informa que al menos una persona recibió ese perdón solicitado a Dios por Esteban. El apóstol Pablo, quien estuvo presente durante la ejecución de Esteban prestando su consentimiento (Hch. 7:58), fue salvo camino a Damasco (Hch. 9:6). De él conocemos la historia porque fue un hombre clave en la historia del Nuevo Testamento. De otros, la Biblia no nos habla, pero teniendo en cuenta el precedente del capítulo 2 de Hechos mencionado anteriormente, es razonable deducir que otros que tomaron parte en la muerte de Esteban, conocieron la salvación de Dios.

De una cosa podemos estar seguros, antes de que la persona sea salva, debe haber arrepentimiento de su parte. No hay salvación sin este requisito.

El perdón de Dios no es incondicional

¿No es increíble que se nos pida por parte de un líder de la iglesia que perdonemos a alguien, y que lo hagamos en forma incondicional? Esto se debe a la falta de preparación doctrinal de muchos pastores en estos días. Otro factor es la noción distorsionada de amor con la que hemos sido indoctrinados por el mundo y que lamentablemente se ha filtrado en la iglesia. Un servidor trata con este tópico en el artículo “Apologética y Amor Agape”; sugiero que el lector le de un vistazo.

Para el indocto se escucha mucho más amoroso y espiritual, perdonar sin condiciones o requisitos previos. En la superficie, esto parece ser mucho más “cristiano” que “reprender” (señalar la falta) y esperar que haya arrepentimiento antes de perdonar. Pero esto no es lo que la Biblia dice. La Palabra de Dios expresa:

Sed benignos unos a otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Ef. 4:32)

Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros … De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Col. 3:13)

Nótense las palabras subrayadas, ellas son de carácter condicional. La forma o manera en que debemos perdonar es similar a la forma en que recibimos el perdón de Dios como respuesta a nuestro arrepentimiento. Otros pasajes que se pueden examinar son 2 Crónicas 7:14, Lucas 13:3b y 1 Juan 1:9.

El riesgo de perdonar incondicionalmente

Los cristianos que promueven el perdón incondicional, por lo general lo hacen pensando sinceramente que se identifican con Cristo más que aquellos que siguen el precepto bíblico. Ellos no son concientes de su propia inmadurez ni del daño que pueden causar a otras personas en particular o a una congregación en general.

El amor incondicional que ofrecen puede ser muy destructor y causar daños irreparables. Supongamos que en la iglesia hay un hermano que ha ofendido o causado mal a otros hermanos, o bien cometido pecado en su vida personal. Los líderes de la iglesia no toman medidas buscando el arrepentimiento del ofensor y éste continúa congregándose, y si ocupa una posición ministerial sigue ejerciendo. Al tiempo, la persona vuelve a cometer la misma ofensa o a violar la moral bíblica (sea cual fuere el caso) y otra vez, ya sea por conservar la paz (lo que es temor en realidad) y/o expresar el “amor de Cristo”, no se toma para con la persona ninguna medida disciplinaria, es decir, se le perdona incondicionalmente otra vez. ¿No estamos aquí frente a un caso donde se está fomentando el pecado? ¿No es la falta de corrección apropiada la causante de que una persona continúe su conducta nociva? ¿No se convierten los perdonadores en cómplice del pecado?

La actitud pasiva del liderazgo en este caso, en lugar de ser un acto de amor, es en realidad una violación de los principios del amor bíblico que 1) perjudica  el desarrollo normal de la vida de iglesia y comunica a otros que es posible pecar contra un hermano o conducirse inmoralmente, sin consecuencias, y 2) es un obstáculo serio que impide  al hermano en falta poder crecer hacia la madurez en Cristo.   

Conclusión

Entendiendo que el verdadero arrepentimiento bíblico requiere que la persona no solamente sienta un dolor genuino por su pecado, sino que también muestre un cambio de mente y conducta, así como un deseo sincero de reparar el daño o la ofensa, concluimos que una persona que no se ha arrepentido no llena los requisitos para que se le perdone.

Perdonar a alguien que nos ha lastimado requiere amor y coraje, ya que nuestro perdón potencialmente conlleva el riesgo de que el ofensor vuelva a pecar contra nosotros, pero no tenemos otra opción ante el mandato bíblico que perdonar. Cuando la persona se arrepiente, nuestro perdón debe ser inmediato porque la Biblia no da mandamiento. Sin embargo, no hay mandamiento bíblico que diga que debemos olvidar la ofensa. La persona debe saber que llevará un tiempo ganar nuestra confianza de nuevo. Es nuestra responsabilidad conservarnos en una posición donde no seamos vulnerables otra vez.

El perdón incondicional es una afrenta a nuestro sentido básico de justicia y una muestra de desconocimiento de la gravedad del pecado y su crueldad. En un mundo abusivo y pecaminoso, no se debe perdonar incondicionalmente. <>

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