¿Qué versión de la Biblia debo usar?


¿Qué versión de la Biblia debo usar?

Libro prodigioso. . . en que el género humano comenzó a leer. . . siglos ha, y con leer de él todos los días, todas las noches y todas las horas, aún no ha acabado su lectura. Juan Donoso Cortés, Primer Marqués de Valdegamas Escritor y estadista español (1809-1853)

(Debido a las diferencias obvias entre ambos idiomas, este capítulo fue preparado en castellano por Editorial Vida y sustituye a su equivalente en inglés con la aprobación de Here’s Life Publishers, Inc. y del autor, Josh McDowell.)

La Biblia y el idioma castellano

Nuestro idioma, considerado por muchos una de las lenguas más elegantes y flexibles de Occidente, podría trazar a lo largo de su historia y su desarrollo toda una línea casi continua de traducciones parciales o totales de las Escrituras, cada una de ellas con un origen y un propósito definidos.

Han sido numerosos los traductores del amplio ámbito hispano que han trabajado sobre los Libros Santos. Unos lo han hecho tomando como texto básico el texto latino de la Vulgata, versión de la Biblia originada por San Jerónimo, que ha sido durante mucho tiempo el texto oficial seguido por la Iglesia Católica. Otros traductores, tanto del campo evangélico como del católico e incluso del mundo judío sefardita, y en ambas márgenes del océano, han preferido acudir directamente a los mejores textos que han tenido a su disposición en los lenguajes en que la Biblia fue escrita originalmente, es decir, hebreo, arameo y griego.

El que estemos habituados al uso de una de las traducciones más vapliosas y exactas, la de Casiodoro de Reina revisada por Cipriano de Valera, no quiere decir que desechemos las demás, puesto que son esfuerzos valiosos e ilustrativos. Por este motivo, vale la pena que deslicemos al menos la mirada sobre las principales traducciones castellanas completas o casi completas, para comprender que la Biblia tiene también historia propia y fuerte arraigo en la literatura hispana.

Queremos hacer la salvedad de que no es nuestra intención prepsentar una historia detallada de la Biblia en nuestro idioma, sino ofrecerle al lector datos, material e ideas suficientes para que, al final de este capítulo, pueda responder por sí solo la pregunta que se Ie hiciera al principio: ¿Qué versión usar?

1. La Biblia alfonsina. Incluida por el rey Alfonso X el Sabio en su   Crónica General. Data del año 1260, y es la primera traducción al castellano de que tenemos noticia. Comprende casi toda la Biblia. Su texto base fue el texto latino de la Vulgata.

2. En los siglos XIV y XV, los judíos españoles (sefarditas) hicieron por lo menos seis versiones de la Biblia. De éstas se conserva sólo una: la llamada Biblia de Alba, fechada en 1430. Esta notable obra, anterior también a la invención de la imprenta, fue hecha por el rabino judío Moisés Arragel a petición de don Luis Guzmán, Gran Maestre de la Orden de Calatrava. No fue publicada hasta 1922, año en que se sacó en Madrid una tirada de 300 ejemplares en dos tomos, patrocinada por el duque de Alba.

3. En 1553 apareció la Biblia de Ferrara, traducción del Antiguo Testamento hecha “palabra por palabra” en esta ciudad italiana por judíos sefarditas exiliados. Impresa por Yom Tob Ahías bajo el patrocinio del duque de Ferrara, es en realidad una nueva edición de la antígua versión de Abraham Usque. Se hicieron dos ediciones: una destinada a los judíos y la otra a los católicos.

4 El Primer Nuevo Testamento. Aparecido ya en pleno ambiente de reforma y en medio del exilio, este Nuevo Testamento se debe al esfuerzo del insigne reformador búrgales Francisco de Enzinas. Fue impreso en Amberes, Bélgica, en 1543, y le costó a su traductor dos años díe cárcel. Su prisión hubiera sido más larga si no se hubiera logrado escapar. La versión del Nuevo Testamento que publicaría más tarde el reformador andaluz Juan Pérez en Ginebra, es considerada por algunos como una simple revisión de esta traducción.

El mérito de este último Nuevo Testamento se centra en la diminuta figura del valiente Julianillo Hernández, que astutamente burló repetidas veces la vigilancia para introducir subrepticiamente ejemplares en España. Finalmente fue delatado y quemado vivo en Sevilla, después de dar testimonio de su fe ante los verdugos. Debido a su intencion de introducir ejemplares clandestinamente en España,el pie de imprenta es un seudónimo destinado a burlar la vigilancia de la Inquisicón: Juan Philadelpho; Venecia.

5. La Biblia del Oso. Llamada así por el famoso grabado que aparece en la portada de su primera edición. Data del año 1569 y es la primera Biblia completa en castellano. Su autor fue el famoso ex-fraile andaluz y reformador Casiodoro de Reina (1520-1594).

El incansable — y genial — “morisco andaluz” a quien Don Marcelino Méndez y Pelayo se ve obligado a reconocer, tardó numerosos años en terminar su obra debido a lo mucho que tuvo que cambiar de residencia por toda Europa después de huir de España, donde peligraba su integridad física. Se sirvió de la Biblia de Ferrara como poderoso auxiliar, yendo a consultar el hebreo cuando tenía dudas sobre  la exactitud o el sentido de su traducción.

La primera edición, que constaba de 2.600 ejemplares, vio la luz en Basilea, Suiza. Con ella comienza la larga historia de la famosa “Biblia protestante”, el libro más difundido de la lengua castellana, cuyas tiradas han llegado mucho más allá en número y en difusión que las del mismo Don Quijote de Cervantes.

El autor de esta versión, altamente elogiada por Menéndez y Pelayo Gomo un clásico de nuestra lengua, afirma: “Exceptuando el tiempo empleado en viajes y el que estuve enfermo, no se me cayó la pluma de la mano durante nueve años enteros.” Su esfuerzo se ha visto compensado con creces.

6. Cipriano de Valera (1532-1602) publicó en el mismo año de su muerte, después de veinte años de trabajo según él mismo afirma, una segunda edición revisada de la Biblia del Oso. Esta es la forma definitiva de la “Biblia protestante” que, en distintas revisiones, especialmente en la de 1909 y la de 1960, y últimamente en la de 1977, ha llegado hasta las manos ansiosas del pueblo evangélico de habla castellana en más de una veintena de naciones para alimentar y fortalecer su fe.

Así se expresa Menéndez y Pelayo de la labor de Valera: “En general mejoró el trabajo de su antecesor y su Biblia, considerada como texto de lengua, debe tener entre nosotros la misma autoridad que la de Diodati entre los italianos. Al fin y al cabo está hecha en el siglo de oro, por más que no le falten galicismos, nacidos de la familiaridad del traductor con las personas y libros de los calvinistas de Ginebra” (Historia de los Heterodoxos Españoles, tomo II, Cap. X, p. 466).

7. Una vez modificada la legislación de la Iglesia Católica, que desde el siglo XVI había prohibido formalmente la lectura e impresión de la Biblia en la lengua del pueblo, se inicia una nueva era de traducciones. Esta vez serán eruditos católicos los que llevarán el peso del trabajo. La de Felipe Scío de San Miguel, obispo de Segovia y miembro de la Congregación de las Escuelas Pías (escolapios), tiene como texto base el de la Vulgata latina y fue publicada completa en Valencia, entre los años 1791 y 1793. Su significación histórica es la de haber sido la primera Biblia en castellano publicada completa en España.

8. Otra traducción católica de esta época, inspirada también en la Vulgata, fue la de Don Félix Torres Amat, obispo de Barcelona y después de Astorga. Publicada en Madrid entre 1823  y 1824, se considera menos fiel al original. Una edición corregida circuló desde 1853 en México bajo el nombre de “Edición estereotípica”.

9. Por primera vez pasa el océano el interés en el mundo católico por las traducciones de las Escrituras a nuestro idioma. Entre los años 1831 y 1833, vio la luz el primer fruto de estos esfuerzos. Ocho sacerdotes mexicanos trabajaron arduamente en la preparación de esta obra, la primera versión completa de la Biblia que se publicara en la América española, producto del esfuerzo latinoamericano. Constaba de veinticinco tomos, y en ella se incluían el texto latino en que se inspiró y el castellano, además de prefacios introductorios a todos los libros y una serie de estudios sobre temas especiales. En la colección había además un tomo de tamaño mayor con mapas y planos.

10. El reverendo KL B. Pratt, misionero norteamericano de la Iglesia Presbiteriana residente en Colombia, quiso realizar por encargo de la Sociedad Bíblica Americana de Nueva York una nueva traducción al castellano. Buscó para ello un equipo en el que había norteamericanos, españoles e hispanoamericanos. Después de una serie de vicisitudes, terminó por fin su obra, publicada en 1893 bajo el nombre de Versión Moderna. Aunque considerada como muy fiel a los idiomas originales, esta traducción abundaba en anglicismos, nombres arcaicos y faltas de elegancia en sus primeras ediciones. Aún se encuentra en algunas regiones del ámbito hispano. Abundan en su texto las palabras en letra cursiva que han sido añadidas al texto original. Sobre ellas advierte una nota que aparece al principio de la obra y antes de que comience el texto del Nuevo Testamento: “En vez de indicar las palabras enfáticas, designa, al contrario, las menos importantes, introducidas en la traducción para suplir las elipsis del original, y para aclarar el sentido.” Esta obra significa un serio y encomiable esfuerzo por actualizar el lenguaje de las Escrituras para hacerlo más comprensible.

11. Sobre los textos de los idiomas originales, se publicó en Madrid en 1944 una traducción que ha tenido notable difusión en el mundo católico. Es obra de los sacerdotes Eloína Nácar y Alberto Colunga.

12. También teniendo como base los textos en los idiomas originales, José María Bover y Francisco Cantera publicaron su traducción católica en Madrid, año de 1947.

13. La Biblia de Jerusalén, prestigiosa traducción hecha por eruditos católicos, también ha tomado como base los textos mejores en los idiomas bíblicos originales. La edición castellana aprovecha la labor de investigación y redacción de notas realizada para la edición francesa, que fue la primera en aparecer.

Sin embargo, el texto no es traducido del francés, sino de los idiomas originales, “teniendo presentes los actuales avances críticos y exegéticos”.

14.En 1979 aparece la traducción popular Dios habla hoy, de las Sociedades Bíblicas Unidas, cuyo Nuevo Testamento, Dios llega al hombre, se había publicado previamente solo, en 1966.

15. En ese mismo año aparece también La Biblia al día, versión castellana de la famosa paráfrasis The Living Bible.

La lista se haría interminable, y nos llevaría hasta personajes de la categoría literaria y humana de un Fray Luis de León, si incluyéramos en ella todas las traducciones de menor alcance o de tendencias sectarias, además de los Nuevos Testamentos y las versiones particulares de libros o grupos de libros.

Lo ya expuesto le bastará al lector para dar por válido nuestro argumento y comprender cuan amplia y extensa es la relación entre nuestro idioma y la Palabra de Dios. Veamos a continuación con más detalle las traducciones que más circulan por nuestros países. De esta manera, aunque sea de forma muy somera, podremos poner en sus manos suficientes datos para tomar su propia decisión sobre la traducción (o las traducciones) que debe usar.

La versión Reina-Valera

El titánico trabajo de traducción y consulta llevado a cabo por Casiodoro de Reina en medio de tantos obstáculos y persecuciones ha ido recibiendo a través de los años una serie de revisiones que han tenido siempre la intención de actualizar su lenguaje para hacerlo más comprensible a las personas de habla castellana en las distintas épocas de nuestra lengua.

Desde la más famosa de todas sus revisiones, la que hiciera Cipriano de Valera en 1602, se pueden encontrar listas de ediciones y revisiones que llegan a enumerar veintiuna de ellas.

Esto atestigua dos cosas. En primer lugar, lo viva y dinámica que es la lengua castellana. En segundo lugar, y de mayor importancia para nuestros propósitos, que esta versión, por su fidelidad a los textos originales y por su sonoridad que la convierte en un clásico de nuestra literatura, ha sido desde su publicación la favorita del pueblo evangélico de habla hispana.

Aun hoy, después de tantos adelantos, y después de tantos descubrimientos de textos cada vez más antiguos y por tanto má cercanos a los originales, vamos comprobando cómo esta versiór hecha por sólo dos hombres, faltos de materiales e instrument idóneos para hacer su labor y oprimidos por la persecución, supera e muchos puntos a otras traducciones famosas contemporáneas con el! e incluso posteriores.

Al respecto, escribía en 1923 el conocido escritor evangélico argentino Daniel Hall: “En una respetable cantidad de casos, hemos hallado que — hasta donde el que escribe es capaz de juzgar —• nuestra versión Reina-Valera… es superior a la ‘Authorized Versión’ inglesa y a la ‘Revised’ a pesar de la cantidad de eruditos que en éstas tomaron parte y de las innumerables ventajas de toda índole que tuvieron sobre aquellos dos pobres perseguidos españoles…”

Después de haber aparecido tantas versiones nuevas, sigue siendo la favorita del pueblo evangélico, además de haber penetrado notablemente el mundo católico. En el momento actual, además de las numerosas impresiones realizadas con el texto solo, se están haciendo otras con auxiliares de estudio.

De la Biblia Reina-Valera hemos de decir que, no obstante las numerosas revisiones, y debido en gran parte a su esfuerzo por guardar la mayor fidelidad posible a los textos originales, su lectura no es siempre de fácil comprensión para el hombre de hoy, y en especial para las personas más sencillas. Esto no ha sido obstáculo para que reciba justos elogios incluso de personas como el religioso oratoriano P. Bernardo Lamy, que hablando en su “Apparatus ad Biblia Sacra” de las versiones de Enzinas, Pérez y Reina afirma: “Estas tres… son muy excelentes en el concepto de los hombres doctos que las han examinado… Están tan bien desempeñadas que hacen un grande honor a la nación española y la colocan por esta razón en grado superior a todas las naciones cultas de Europa…”

Tanto la revisión de 1909 como la de 1960 son publicadas con notas en las cuales se hace referencia a otros versículos bíblicos que ayudan a explicar o completar el sentido de los textos. Además, se incluyen una serie de notas aclaratorias referentes a las traducciones. Estas notas aparecen en una columna central en la revisión de 1909 y al pie de página en la de 1960.

Se acaba de publicar en España una revisión fechada en 1977, que ha tenido presente la versión original de 1569, cotejándola con los originales. La intención de esta revisión ha sido actualizar el texto “de acuerdo con las normas que rigen el castellano vivo de nuestros días. Se ha conservado su fondo, así como la belleza y cadencia de su forma castellana, sacrificando sólo las palabras arcaicas y las formas en desuso, para la claridad del lenguaje actual”. Los revisores también  pudieron consultar en su labor los descubrimientos bíblicos mas recientes y los textos más actualizados en los idiomas originales, en lo cual llevan ventaja sobre las limitadas posibilidades y fuentes con que se tuvo que hacer el trabajo original.

Volviendo a las dos revisiones más usadas, las de 1909 y 1960, hay de ellas diversas publicaciones, entre las que se encuentran varias utilizadas por la Editorial Vida, que incluyen notas introductorias a los diversos libros. La Biblia de Estudio Vida ha sido hecha con el propósito de poner una pequeña biblioteca de consulta elemental en in.inos del creyente y del ministro. En ella hay, además de las introducciones y bosquejos de los libros, una sección con la famosa y ampliamente utilizada Concordancia Breve hecha por Don Carlos P. Denyer en Costa Rica a base del texto Reina-Valera de 1960, y otros auxiliares más que pueden favorecer y orientar el estudio bíblico personal y en grupo. Don Carlos Denyer, de origen inglés, vivió en dicha nación centroamericana desde los 14 años y fue el secretario coordinador del comité de revisores que trabajó en la revisión de 1960. A él se debe en gran parte también que el texto de esta revisión esté tan libre de erratas y haya significado un gran paso de mejora lingüística con respecto a la revisión de 1909.

La Editorial Vida acaba de publicar además una nueva Biblia de Estudio Ampliada. Este valioso esfuerzo editorial, también con el texto Reina-Valera de 1960, pone en manos del creyente de habla hispana, además de todos los auxiliares de estudio anteriores, un ensayo sobre cómo estudiar la Biblia, un diccionario bíblico, una cronología, un índice temático, un atlas histórico-geográfico y numerosos artículos más. Esto equivale a reunir en un solo tomo una verdadera biblioteca de referencia inmediata, estudio y orientación sobre las Escrituras.

La Biblia anotada de Scofield

Aunque el texto que aparece en esta Biblia es el mismo de la versión Reina-Valera en su revisión de 1960, es necesario mencionarla aparte por tratarse de un trabajo muy especial.

La labor fundamental fue realizada en los Estados Unidos hacia el año 1909 por el reverendo C. I. Scofield, D.D., asistido por un amplio grupo de consultores. Se publicó en castellano por primera vez en 1966.

En primer lugar, las referencias “cruzadas” de unos versículos bíblicos a otros se hallan agrupadas en forma temática, tratando de seguir por toda la Biblia el rastro de los grandes temas de la fe. Al final de cada línea de referencias temáticas se hace un resumen analítico del asunto tratado.

También se reúnen los resultados de numerosas investigaciones y labores bíblicas en notas, resúmenes y definiciones, tratando de rechazar las novedades y las interpretaciones personales.

Cada libro de la Biblia lleva su introducción y su análisis, que se desarrolla a través de todo el texto a base de subtítulos.

No obstante, como siempre que se trata de explicar la Biblia, el autor tiene que hacer referencias a su propio cuerpo doctrinal. En este caso, nos encontramos con una interpretación dispensacionalista de la historia de la Salvación. No todos los puntos que el autor expone son compartidos por personas de otros fondos doctrinales. Al hablar de su punto de vista en la introducción a su obra, Scofield cita a San Agustín: “Distinguid las edades y las Escrituras armonizarán.”

Por supuesto, este punto de vista hace que reciban una notable importancia los pactos divinos centrales y el estilo de relaciones entre Dios y el hombre que éstos inauguran.

De gran utilidad y hecha con amor y dedicación, los puntos controvertibles que presenta esta obra hacen que no sea aceptada por todos. Sin embargo, no se pueden negar ni su gran mérito ni su utilidad.

Dios habla hoy

La Biblia “Dios habla hoy”, cuyo texto es llamado “Versión popular”, corresponde en castellano en cuanto a esfuerzo y motivación a la llamada “Good News Bible” en inglés.

Publicada igualmente por las Sociedades Bíblicas Unidas, la anima un mismo propósito: hacer una versión fácilmente legible de la Biblia que todos puedan comprender. Los traductores han evitado con toda intención las palabras y expresiones del idioma que se emplean raramente o que han caído en desuso, para sustituirlas con un lenguaje que quieren que sea natural, claro, sencillo y sin ambigüedades.

El principio utilizado en su traducción es el de la llamada “equivalencia dinámica”. Esto quiere decir que, en lugar de utilizar el método ordinario de traducción, que es pasar al nuevo idioma lo que el autor dijo, tratan de hacer una “equivalencia”, al traducir lo que el autor quería decir. La meta final es que el lector pase por las mismas experiencias que los lectores originales del texto.

En su afán por hacer comprensible el texto bíblico, los traductores hacen cambios interesantes. Por ejemplo, la clásica y conocida palabra “centurión” ha sido traducida por la expresión “capitán de batallón”. Cuando la Biblia hace referencia a los “publicanos”, nos encontramos la descripción de su oficio: “los que cobraban impuestos para Roma”.

Además de resultar muy comprensible el texto, los ya famosos dibujos de Mlle. Annie Vallotton, que lo acompañan y explican con su •rncillez llena de vida tan característica, lo ayudan notablemente.

Sin embargo, hemos de advertir que este trabajo tiene serias limitaciones. En primer lugar, el concepto de “equivalencia dinámica” es altamente discutible como sistema para traducir las Escrituras. Cuando un traductor intenta dar el significado de un original, más que sus palabras; lo que el autor quería decir, más que lo que dijo realmente, se está yendo más allá de sus atribuciones, puesto que ya no es un traductor, sino más bien un intérprete, con todas las limitaciones humanas y doctrinales del caso.

De esta forma, la exactitud es sacrificada en aras de la facilidad de lectura. Además, el lector puede llegar a quedarse con la impresión de que lo traducido por “equivalencia dinámica” es lo que dice realmente el texto.

Los editores señalan en la introducción general el motivo que los ha llevado a trabajar así: “Las lenguas en que se escribió la Biblia tenían, como todas las lenguas, formas propias y a veces peculiares de expresarse. Cuando éstas se traducen al pie de la letra, con frecuencia se oscurece y hasta se pierde el significado de los escritos en sus lenguas originales. Por lo tanto, a veces ha sido necesario usar otras formas de expresión con tal de conservar con toda fidelidad el significado. Además, el trabajo de traducción se ha hecho a la luz de los mejores conocimientos que hoy se tienen sobre los escritos bíblicos originales. Por todo ello, esta versión puede resultar, en su manera de traducir, diferente de otras versiones.”

Afirman además que la traducción se ha hecho en el Antiguo Testamento teniendo como base el texto masorético de la Biblia Hebraica de Kittel y cuando estuvo ya disponible, el de la Biblia Hebraica Stuttgartensia. En algunos casos, afirman, sigue a la Septuaginta, la siríaca, o la latina, o adopta un “texto probable” reconstruido conforme a la opinión que prevalece entre las autoridades bíblicas. Para el Nuevo Testamento la base fue la tercera edición del Nuevo Testamento Griego publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas, aunque en algunas ocasiones se aparta de él y así lo señala en notas al pie de página, exponiendo el motivo.

Es necesario tener cuidado con las simplificaciones, que pueden resultar excesivas o incluso proporcionar terreno propicio para que el lector se forme ideas doctrinalmente erróneas.

Tomemos por ejemplo el famoso texto de Juan 3:16, donde se traduce: “Para que todo aquel que cree en él no muera.” La palabra “muera” no es totalmente inexacta. Es una de las traducciones posibles; la más débil de todas. El original griego apóletai es una forma de un verbo que se puede traducir “perderse, perecer, ser ejecutado”, además de morir.

Esta traducción, en manos de una persona desconocedora, puede convertirse en argumento para las ideas extrañas a la Biblia que siempre andan tratando de capturar la mente de los creyentes, como la de que los condenados serán totalmente aniquilados.

Por todo lo expuesto, creemos que esta Biblia resulta una buena manera de introducir al esquema básico de las Escrituras a alguien que no lo conozca, pero no debería ser utilizada como Biblia fundamental de estudio. Tampoco debe servir de fuente o de autoridad para aclarar puntos doctrinales.

Se han hecho de esta Biblia ediciones especiales con los libros apócrifos (llamados deuterocanónicos por la Iglesia Católica) colocados entre ambos Testamentos, y con la aprobación eclesiástica del Celara, Consejo Episcopal Latinoamericano de dicha Iglesia.

Tiene al final un glosario, un índice de materias, una tabla cronológica de la Biblia y otros artículos menores, mapas y planos.

La paráfrasis “La Biblia al día”

Publicada por Living Bibles International, apareció primeramente el Nuevo Testamento en 1973, para aparecer después toda la Biblia en 1979. Corresponde en castellano a la famosa paráfrasis en inglés llamada “Living Bible” (Biblia Viviente).

La sección del Nuevo Testamento se publicó primeramente bajo el nombre de “Lo más importante es el amor”. Algunas de sus ediciones, publicadas por la Liga Bíblica Mundial del Hogar, son “ediciones subrayadas”, preparadas para ir llevando a la persona a conocer directamente a Cristo y a aceptarlo como Señor y Salvador.

Los mismos editores de este Nuevo Testamento definen la labor de parafrasear como “decir lo que un escritor presentó con anterioridad, usando palabras diferentes”. Al ser publicada la Biblia completa, prefirieron decir que es “expresar el pensamiento de un autor en palabras más comprensibles a las empleadas por él originalmente”. La historia de la Biblia Viviente nació hace varias décadas con una idea de Kenneth Taylor, su autor principal, quien entonces era director de la Misión de Literatura de la Editorial Moody. Taylor sentía vivamente la necesidad de poner en manos del hombre moderno una Biblia que estuviera en un idioma comprensible. Entonces decidió utilizar el tiempo que tenía disponible en sus idas y venidas al trabajo en el tren para producir una edición de las Escrituras en inglés moderno.

En 1962 se publicaron las epístolas del Nuevo Testamento, bajo el nombre de “Epístolas Vivientes” (Living Letters). Después fueron viendo la luz pública las Profecías Vivientes (Living Prophecies, 1965), los Evangelios Vivientes (Living Gospels, 1966), el Nuevo Testamento Viviente (Living New Testament, 1967), los Salmos Vivientes (Living Psalms, 1967); poco después, Lecciones Vivientes de Vida y Amor (Living Lessons of Life and Love, 1968), los Libros Vivientes de Moisés (Living Books of Moses, 1969) y en 1970, la Historia Viviente de israel (Living History of Israel). La Biblia Viviente completa (Living Bible) fue publicada por primera vez en inglés en 1971.

El propósito de la obra es simplificar las palabras y las expresiones para que aparezcan en el lenguaje que le habla con eficacia al hombre contemporáneo. También se usa de la amplificación en términos técnico como “justificación”, “redención” y “santos”, para que el lector pueda captar de forma más completa el significado de cada uno de ellos. Se hizo esto para que la Biblia fuera más comprensible, y la meta final es llevar al lector a una relación más profunda e íntima con Dios.

Ken Taylor sabía que hay peligro en las paráfrasis, como hizo notar en el prefacio de la primera edición de las Epístolas Vivientes: “Hay peligros en las paráfrasis, como también hay valores. Siempre que no se traducen las palabras exactas del autor en el idioma original, existe la posibilidad de que el traductor, por honrado que sea, le esté dando al lector de habla inglesa algo que el escritor original no quiso decir. “Por este motivo, una paráfrasis no se guía solamente por la habilidad del traductor para simplificar, sino también por la claridad con la que comprenda lo que el autor quiso decir y por su teología. Cuando el griego o el hebreo no es claro, entonces el traductor debe guiarse por su teología, unido a su sentido de la lógica, o exponerse a que la traducción no tenga claridad ninguna en su sentido. La teología que ha guiado este libro ha sido la de una rígida posición evangélica.”

Lo que hace única a “La Biblia al día” es que se puede considerar la presentación más legible y comprensible del relato bíblico que tenemos en la actualidad. Es una paráfrasis simplificada de las Escrituras que puede ser comprendida por personas de todas las edades y de todos los niveles de instrucción.

Las declaraciones que chocan con la mentalidad actual son puestas en forma educada, de tal manera que ayudan a hacer más aceptables las Escrituras. Hay una notable excepción en 1 Samuel 20:30, donde el rey Saúl insulta groseramente a su hijo Jonatán y la Biblia al día lo repite de forma muy gráfica.

La Biblia Viviente ha experimentado una gran circulación desde que fue publicada por primera vez en 1971, e incluso ha sido traducida a varios idiomas, entre los que se encuentra el castellano. Su gran valor se funda en que tiene la capacidad de comunicar el mensaje de la Biblia de forma notablemente comprensible. Es una forma excelente de introducir las personas al relato bíblico.

Sin embargo es necesario que notemos ciertas dificultades de esta paráfrais, lo cual equivale a decir que es un comentario. No es una biblia de estudio, ni para que sea estudiada. Usa altamente de la interpretación como instrumento en sus paráfrasis, y a veces no  responde en su interpretación a la realidad de los textos originales.

Taylor tuvo que añadir y omitir algunas cosas para aclarar una serie de pasajes. Por supuesto, la base para estas adiciones y comisiones es el criterio personal del propio Taylor con respecto a significado del pasaje. Por lo tanto, hallamos insertada en él una expresión de la teología personal de Taylor, y hasta pudiera no ser del todo correcta.

Esto motiva que el lector, lamentablemente,no tenga la oportunidad de escoger por si mismo, puesto que se halla encerrado en la terologia y el juicio de valores del autor de la paráfrasis. La Biblia al Dia se debería utilizar solamente para lectura devocional, y nunca como Biblia de estudio, o como fundamento para establecer  doctrinas bíblicas o aclararlas.

La Biblia de Jerusalén

El valor de la Biblia de Jerusalén se halla en dos cosas: en primer lugar, que es una traducción fácil de leer. En segundo lugar, en sus notas, que son una gran ayuda para comprender las Escrituras Sin embargo, debemos hacer resaltar que es una Biblia católica. Por este motivo, las notas tienen una clara inclinación hacia la teología del catolicismo romano.

Aunque no son tan objetables para el mundo evangélico como lo han sido las notas de otras Biblias católicas, es razonable quecontengan enseñanzas con las que las iglesias nacidas de la Reforma están en respetuoso desacuerdo. Entre ellas hemos de señalar doctrinas como el Purgatorio, la primacía de Pedro, y la perpetua virginidad de María (véanse, por ejemplo, las notas sobre 1 Corintios 3:15, Mateo 16:19 y Mateo 1:25).

 

Debido a todo esto, en la mayoría de los casos, las personas de otras iglesias no encontrarán satisfactoria esta traducción. Podría ser para consultar textos e incluso notas, en el caso de que las personas, especialmente aquella puesta en autoridad y ministerio sobre su iglesia, tenga los conocimientos bíblicos y teológicos suficientes para discernir la interpretación correcta de la simple opinión teológica de grupo. No sería prudente ponerla en manos de quienes no tengan conocimientos suficientes para esto, por la confusión que podrían provocar. En cambio, los miembros de la Iglesia Católica la han recibido con los brazos abiertos, y es mucho el bien que ha realizado en medio de ellos, al servirles de instrumento y medio para comenzar un estudio personal de las Escrituras que se ha convertido en un encuentro personal también con el Espíritu Santo y con Cristo mismo.Siempre hemos de poner de relieve el excelente trabajo de los autores, realizado dentro de su contexto teológico de grupo.

Ellos afirman: “La presente versión ha puesto particular empeño en reflejar esta unidad (de las distintas partes de las Escrituras entre sí). Este empeño ha exigido una minuciosa compulsación de tos textos Y una constante labor de equipo, tratando de unir la variedad de estilos con la identidad de fórmulas…”

Las exigencias pastorales han pedido que se procure aquella corrección, claridad y pulcritud del idioma castellano que vienen exigidas por un lector moderno… La versión ha tenido también en cuenta a los lectores latinoamericanos evitando algunas expresiones que disuenan del modo de escribir usado en Hispanoamérica.”

Nos felicitamos por tan notable esfuerzo escriturístico en el campo católico y sabemos que el Espíritu Santo está utilizando grandemente esta versión en aquel medio.

La “Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras”

¿Por qué traemos a colación la “biblia verde” de los Testigos de Jebová? Porque estamos tratando de orientar al creyente, y precísamente una de las peores cosas que le pueden suceder es que le caiga en las manos un texto torcido. En especial si este texto pretende, no sólo ponerse a la par de las obras eruditas logradas tras numerosos años de amoroso esfuerzo y estudio, sino constituirse en la única “traducción correcta”.

En el momento actual, este grupo de extrañas ideas, que tanto se complace en confundir y ridiculizar las doctrinas cristianas ortodoxas, está presente en todos nuestros países con agresivos programas de «estudios bíblicos” y “visitación casa por casa”. Su “biblia verde” ya no es verde, sino negra, como suelen ser las nuestras. Su meta no es tanto “convertir” al incrédulo, sino “instruir”, “iluminar” al que ya ha creído- Los Testigos de Jehová y su pretendida “biblia” son una amenaza, especialmente para quienes aún son infantes débiles en la fe- Estos son su objetivo favorito.

¿Qué le sucede a esta traducción? El lector se preguntará: ¿Por qué es un ataque frontal? En Apocalipsis 22:18,19 encontrará la respuesta. Las traducciones de las que hemos hablado anteriormente, podrán ser más o menos acertadas, y depender de principios más o menos eficaces, pero siempre han tratado de ser honradas, como corresponde a la manera de tratar el texto más sagrado que el hombre tiene en estas manos: la Palabra del mismo Dios.

Felizmente, su “traducción” no lleva el nombre de Biblia. Tampoco se conocen ni los nombres ni el grado de preparación lingüística e intelectual de los miembros del “comité de hombres dedicados” que hízo la traducción, con excepción del actual presidente del grupo, Federick W. Franz, quien tuvo que representarlo en un proceso legal.

Esta obra apareció completa primeramente en inglés en el año 1961. Posteriormente fue traducida del inglés al español, “pero consultando fielmente los antiguos textos hebreo y griego”.

La calidad de su  castellano es deplorable desde todo punto de vista. Es un texto dificil, farragoso, lleno de tedio y poco comprensible. SI esto fuera todo, aún tendría excusa.

Lo mas terrible de esta “traducción” es que en muchos pasajes ha sido amañada para que sirva a las ideas difundidas a través de Atalaya y otras publicaciones similñres de la Watchtowe Bible and Tract Society”. Es un texto bíblico hecho para explicar sus doctrinas y no viceversa.

Podríamos poner muchos ejemplos, pero hay muy buenas obras sobre el tema. Bástenos  por muestra con uno que es clásico y les sirve de maravila para eliminar los posibles estorbos a la doctrina del grupo sobre los muertos. El texto de Lucas 23:43 está traducido así: “Y el le dijo: Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”. La Biblia Reina-Valera, revisión de 1960 traduce: “Entonces Jesús le dijo:De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso.”   La Biblia de Jerusalén traduce “Jesús le dijo: Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraiso”. En el griego original no hay nada que autorice el cambio de puntuación que trae a su vez un cambio completo de sentido.

De esta forma tan sencilla y sutil, con un signo de puntuación, se elimina la posibilidad de que el ladrón arrepentido entrara en aquel mismo día memorable a la Gloria acompañando a su Salvador. ¿Por que? Basta con rebuscar un poco en sus doctrinas oficiales “…Los informes bíblicos… muestran que murieron y que en la muerte estaban inconscientes como dormidos y que serán despertados del sueño de la muerte al debido tiempo de Jehová”. Esto está tomado de uno de sus libros básicos, “Sea Dios Veraz”, cap. XXI, La resurrección, pag. 271, párrafo segundo.

El creyente, sobre todo el recién llegado a la novedad de vida, ha descubierto el valor de la Palabra y está ansioso de conocerla, de profundizar en  ella; de beber el agua de vida.

Los dirigentes de la Iglesia necesitan hacer un esfuerzo especial y cuidar de las ovejas mas débiles para que no sean engañadas con promesas de estudios bíblicos maravillosos. Esto sería, en el contexto bíblico, al equivalente a que un pastor que no es el legítimo pastor las robe del rebaño y las saque de las fuentes de agua viva para conducirlas a charcos de aguas estancadas e infectadas.

Por supuesto, no nos podemos quedar con la simple prohibición de que no asistan a este tipo de estudíos heréticos. Es necesario que les brindemos agua fresca y el alimento abundante, implementando en nuestras iglesias unos estudios bíblicos profundos y llenos de vida. A su vez, es necesario que los cristianos estén cosncientes de algo: la Palabra de Dios adulterada es como el agua que antes servía para  beber y ahora está corrompida. Lo mejor es apartarse de ella y de los que la utilizan como arma de captación y proselitismo.

Por fin, ¿qué traducción usar?

Después de unas cuantas páginas, aún no hemos respondido directamente a la pregunta que las originó. Hemos preferido exponer lo más notable y conocido de la actualidad en todo el ámbito hispano, para que el lector sepa a qué atenerse. Hemos evitado intencionalmente las traducciones de acceso difícil o limitado a una zona geográfica, o aquellas traducciones que han sido hechas con propósitos expresos de mentalización, que lamentablemente existen y descarrían a muchos por senderos que parecen de luz y no lo son, manifestando ideas y tendencias teológicas pseudocristianas en sus notas especialmente… “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

La única excepción ha sido el desastre literario y bíblico de la traducción de los Testigos del inglés al castellano, y se ha debido a la difusión que ha logrado en nuestros medios.

Es posible que ya en su mente se haya suscitado otro interrogante: Si el texto es uno, ¿por qué tantas traducciones? ¿Qué sentido y qué utilidad tienen?

Debemos tener en cuenta una realidad: todo aquel que ha de traducir, necesita tomar una decisión. Cada idioma tiene su propio genio. La distancia mental se hace muy grande con el tiempo y las diferencias étnicas y ambientales. A veces las palabras y los giros de un idioma, o son casi intraducibies al nuestro, o tienen diversos sentidos que, en nuestra propia genialidad castellana — o en este momento peculiar del idioma — suenan muy diferentes entre sí. Aquí es donde el traductor debe tomar partido por una sola de las traducciones. Ahora bien, desde el mismo momento en que se decide por una de ellas, está renunciando automáticamente a todas las demás, que muy bien podrían ser tan valiosas como ella, e incluso más.

Esto es cierto cuando se traduce de un idioma occidental moderno a otro. Mucho más si se ha de traducir del hebreo antiguo o del griego “koiné” a idiomas tan distantes a ellos en el tiempo y en el espacio como el castellano del siglo XX.

Con esto queremos decir que no es posible que exista una traducción totalmente perfecta. Creemos sinceramente que el Señor ha protegido su Palabra incluso en las traducciones más honradas de ella que se han hecho.

Sin embargo, esto no quiere decir que hayamos de limitarnos a una sola traducción y desechar las demás como espurias o corruptas. No sería una posición inteligente en un cristiano que quiera adentrarse

¿Qué versión de la Biblia debo usar?

Después de unas cuantas páginas, aún no hemos respondido directamente a la pregunta que las originó. Hemos preferido exponer lo mas notable y conocido de la actualidad en todo el ámbito hispano, para que el lector sepa a que atenerse. Hemos evitado intencionalmente las traducciones de acceso difícil o limitado a una zona geográfica, o aquellas traducciones que han sido hechas con propósitos expresos de mentalización, que lamentablemente existen y descarrían a muchos por senderos de luz y no lo son, manifestando ideas y tendencias teológicas pseudo cristianas en sus notas especialmente… “Y no es maravilla , porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”(2 Corintios 11:14)

La única excepción ha sido el desastre literario y bíblico de la traducción de los Testigos del inglés al castellano, y se ha debido a la difusión que ha logrado en nuestros medios.

Es posible que ya en su mente se haya suscitado otro interrogante: Si el texto es uno, ¿por qué tantas traducciones? ¿Qué sentido y qué utilidad tienen?

Debemos tener en cuenta una realidad: todo aquel que ha de traducir, necesita tomar una decisión. Cada idioma tiene su propio genio. La distancia mental se hace muy grande con el tiempo y las diferencias étnicas y ambientales. A veces las palabras y los giros de un idioma, o son casi intraducibies al nuestro, o tienen diversos sentidos que, en nuestra propia genialidad castellana — o en este momento peculiar del idioma — suenan muy diferentes entre sí. Aquí es donde el traductor debe tomar partido por una sola de las traducciones. Ahora bien, desde el mismo momento en que se decide por una de ellas, está renunciando automáticamente a todas las demás, que muy bien podrían ser tan valiosas como ella, e incluso más.

Esto es cierto cuando se traduce de un idioma occidental moderno a otro. Mucho más si se ha de traducir del hebreo antiguo o del griego “koiné” a idiomas tan distantes a ellos en el tiempo y en el espacio como el castellano del siglo XX.

Con esto queremos decir que no es posible que exista una traducción totalmente perfecta. Creemos sinceramente que el Señor ha protegido su Palabra incluso en las traducciones más honradas de ella que se han hecho.

Sin embargo, esto no quiere decir que hayamos de limitarnos a una sola traducción y desechar las demás como espurias o corruptas. No sería una posición inteligente en un cristiano que quiera adentrarse con sinceridad en el sentido más profundo de la Palabra, y no de una versión determinada, por perfecta o venerada que ésta sea.

Quienes, por causa de sus estudios, tienen la posibilidad de consultar los mejores textos griegos del Nuevo Testamento, o incluso los hebreos del Antiguo Testamento, tienen la suerte de contar con una poderosa arma de comprensión y profundización.

Esto no se halla al alcance del creyente común, pero sí puede tener a mano las mejores traducciones disponibles, ya sea porque las vaya adquiriendo bajo la orientación de sus maestros en la Palabra, o porque la iglesia local organice algún tipo de biblioteca de consulta.

Siempre sigue siendo necesario que en los estudios bíblicos se use como base el texto de una de las traducciones. Hoy por hoy, parece ser la Reina-Valera la más acertada y utilizada para esto. Sin embargo, arrojará también mucha luz sobre el texto bíblico el tener la posibilidad de leer las diversas formas en que otros traductores han vertido las palabras originales al castellano, o incluso a otros idiomas, si se halla al alcance de algún miembro de la comunidad consultar traducciones a otros idiomas.

Lo que acabamos de decir es válido para el estudio personal, pero también nos parece una buena sugerencia para los círculos de estudio bíblico.

Nuestros pastores y maestros, por razón misma de la vocación a la que fueron llamados, tienen la obligación de estar al día en cuanto a material bíblico y a traducciones de la Biblia. No sólo dependen de ello su predicación y su enseñanza, sino también la orientación que les puedan dar a los miembros de la comunidad cristiana para ayudarlos en la empresa más fascinante que puede emprender un ser humano: la lectura y el estudio de la Palabra de Dios.

Lic. Ángel A. Carrodeguas

Fuente:

Josh McDowell – Don Stewart, Razones – ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy? , edit.Vida, pp.39-55,4ª impresión, 1992,Deerfield,Florida

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