Los relatos de la creación en el libro del Génesis.


Los relatos de la creación en el libro del Génesis.

Ver TEOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO – Apéndice (Rudolph Bultmann – EL NUEVO TESTAMENTO Y MITOLOGIA) – Bibliografía General

Reflexiones sobre las discrepancias narrativas de los relatos sobre la creación.

El Problema

Quien lee la Biblia sin estar prevenido, se encuentra con un gran problema ya en la primera página: al comenzar el libro del Génesis no sólo halla dos veces la narración de la creación del mundo, sino que además de manera tan discrepante, que no puede menos que quedar perplejo.

En efecto, Gn 1 cuenta el relato tantas veces oído cuando niños en el catecismo, según el cual al principio de los tiempos todo era caótico y vacío, hasta que Dios resolvió poner orden en esa confusión. Antes de ponerse a trabajar, al igual que cualquier operario, lo primero que hizo fue encender la luz (1, 3). Por eso en el primer día de la creación nacieron las mañanas y las noches.

Luego decidió ubicar un techo en la parte superior de la tierra para que las aguas del cielo no la inundaran. Y creó el firmamento. Cuando vio que el suelo era una sola mezcla barrosa, secó una porción y dejó la otra mojada, con lo cual aparecieron los mares y la tierra firme.

Sucesivamente con su palabra poderosa fue adornando los distintos estratos de esta obra arquitectónica con estrellas, sol, luna, plantas, aves, peces y reptiles. Y por último, como coronación de todo, formó al hombre, lo mejor de su creación, al que moldeó a su imagen y semejanza. Entonces decidió descansar. Había creado a alguien que podía continuar su tarea.

Ésta le había llevado 6 días. Y todo lo había hecho bien.

Pero cuando pasamos al capítulo 2 de Génesis viene el asombro. Parece como si nada de lo anterior hubiera ocurrido. Estamos otra vez en un vacío total, donde no hay plantas, ni agua, ni hombres (2, 5).

Dios, nuevamente en escena, se pone a trabajar. Pero es un Dios muy distinto al de relato anterior. En lugar de ser solemne y majestuoso ahora adquiere rasgos mucho más humanos. Vuelve a crear al hombre, pero esta vez no desde la distancia y con el simple mandato de su palabra, casi sin contaminarse, sino que lo modela con polvo del suelo, sopla sobre su nariz, y de este modo le da la vida (2, 7).

Se detalla luego, por segunda vez, la formación de plantas, árboles y animales. Y para crear a la mujer emplea ahora un método diferente. Hace dormir al hombre, le extrae una costilla, rellena con carne el hueco restante, y moldea así a Eva. Entonces se la presenta y se la da por compañera ideal para siempre.

Llegado a este punto uno se pregunta: ¿por qué si en Génesis 1 tenemos ya el mundo terminado, en Génesis 2 hay que crearlo de nuevo? Es que acaso hubo dos creaciones en el origen de los tiempos?

Pero el problema no es sólo éste. Si comenzamos a hacer una minuciosa comparación entre ambos capítulos encontramos una larga lista de discrepancias que dejan al lector pasmado.

De entrada llama la atención la diferente manera de referirse a Dios en ambos textos. Mientras Gn 1 lo designa con el nombre hebreo de Elohim (= Dios), en Gn 2 se lo llama Yahvé Dios.

El Dios de Gn 2 es descrito con apariencias más humanas, de un modo más primitivo. Él no crea sino que “hace” las cosas. Sus obras no vienen de la nada sino que las fabrica sobre una tierra vacía y árida. El Dios de Gn 1, en cambio, es trascendente y lejano. No entra en contacto con la creación, sino que desde lejos la hace surgir, como si todo lo creara de la nada.

De esta manera, mientras Dios en Gn 1 aparece en toda su grandiosidad, majestuoso, donde al sonido de su voz van brotando una a una las criaturas del universo, en Gn 2 Dios es mucho más sencillo. Como si fuera un alfarero, moldea y forma al hombre (v. 7). Como un agricultor, siembra y planta los árboles del paraíso (v. 8). Como un cirujano, opera al hombre para extraer a la mujer (v. 21). Como un sastre, confecciona los primeros vestidos a la pareja porque estaban desnudos (3, 21).

Mientras en Gn 1 Dios crea el mundo en 6 días y luego en el 7° descansa, en Gn 2 sólo le lleva un día todo el trabajo de la creación.

En Gn 2 Yahvé crea únicamente al varón, y al caer en la cuenta de que está solo y de que necesita una compañera adecuada, después de probar darle los animales por compañeros, le ofrecerá la mujer. En cambio en Gn 1 Dios desde un principio hizo existir al hombre y a la mujer simultáneamente, en pareja,

Mientras en Gn 1 los seres van surgiendo en orden progresivo de menor a mayor, es decir, primero las plantas, luego los animales, y finalmente los seres humanos, en Gn 2 lo primero en crearse es el hombre (v. 7), más tarde las plantas (v. 9), los animales
(v. 19), y finalmente la mujer (v. 22).

La visión del cosmos de Gn 1 es “acuática”. Sostiene que al principio no había más que una masa informe de aguas primordiales, y la tierra al ser creada será un islote en medio de esas aguas. En cambio la cosmología de Gn 2 es “terrestre”. Antes de que se creara el mundo todo era un inmenso desierto de tierra seca y estéril (v. 5), pues no había nada de lluvia. Al ser creada, la tierra será un oasis en medio del desierto.

Haciendo esta lectura comparativa, nos damos la sorpresa de que la Biblia incluye una doble y discrepante narración de la creación.

Tratando de resolver el enigma

Los estudiosos llegaron a la conclusión de que no pudieron haber sido escritas por la misma persona, y piensan más bien que pertenecen a autores diversos y de distintas épocas. Como sus nombres no llegaron hasta nosotros, ni podremos saberlos nunca, llamaron al primero “sacerdotal”, porque lo atribuyeron a un grupo de sacerdotes judíos del siglo VI a.C. Y al segundo autor, ubicado en el siglo X a.C, “yahvista”, porque prefiere llamar a Dios con el nombre propio de Yahvé.

¿Cómo se escribieron dos relatos opuestos? ¿Por qué terminaron incluidos ambos en la Biblia?

El primero que se compuso fue Gn 2, aunque en la Biblia aparezca en segundo lugar. Por eso tiene un sabor tan primitivo, espontáneo, vívido. Durante muchos siglos fue el único relato con el que contaba el pueblo de Israel sobre el origen del mundo.

Fue escrito en el siglo X a.C., durante la época del rey Salomón, y su autor era un excelente catequista que sabía poner al alcance del pueblo en forma gráfica las más altas ideas religiosas.

Con un estilo pintoresco e infantil, pero de una profunda observación de la psicología humana, cuenta la formación del mundo, del hombre y de la mujer como una parábola oriental llena de ingenuidad y frescura.

Los aportes vecinos

Para ello se valió de antiguos relatos sacados de los pueblos vecinos. En efecto, las antiguas civilizaciones asiría, babilónico y egipcia habían compuesto sus propias narraciones sobre el principio del cosmos, que hoy podemos conocer gracias a las excavaciones arqueológicas realizadas en Medio Oriente. Y resulta sorprendente la similitud entre estos relatos y el de la Biblia.

Todos dependen de una concepción cosmológica de un universo formado por tres planos superpuestos: los cielos con las aguas superiores; la tierra con el hombre y los animales; y el mar con los peces y las profundidades de la tierra.

El yahvista recogió estas tradiciones populares y concepciones científicas de su tiempo, y las utilizó para insertar un mensaje religioso, que era lo único que le interesaba.

La gran decepción

Cuatro siglos después de haberse compuesto este relato, una catástrofe vino a alterar la vida y la fe del pueblo judío. Corría el año 587 a.C. y el ejército babilónico al mando de Nabucodonosor, que estaba en guerra con Israel, tomó Jerusalén y se llevó cautivo al pueblo.

Y allá en Babilonia fue la gran sorpresa. Los primeros cautivos comenzaron a arribar a aquella capital y se dieron con una ciudad espléndida, con enormes edificios, magníficos palacios, torres de varios pisos, acueductos grandiosos, jardines colgantes, fortificaciones, y lujosos templos.

Ellos, que se sentían orgullosos de ser la nación bendecida y engrandecido por Yahvé en Judea, no habían resultado ser sino un modesto pueblo de escasos recursos frente a Babilonia.

El templo de Jerusalén, edificado a todo lujo por el gran rey Salomón, y gloria de Yahvé que lo había elegido por morada, no constituía sino un pálido reflejo del impresionante complejo cultual del dios Marduk, de la diosa Sin y de su consorte Ningal.

Jerusalén, orgullo nacional, por quien suspiraba todo israelita, era una ciudad apenas considerable en comparación con Babilonia y sus murallas, mientras su rey, ungido de Yahvé, nada podía hacer frente al poderoso monarca Nabucodonosor, brazo derecho del dios Marduk.

La situación no podía ser más decepcionante. Los babilonios habían logrado un desarrollo mucho mayor que los israelitas. ¿Para qué habían rezado tanto a Yahvé durante siglos y se habían abandonado confiados en él, si el dios de Babilonia era capaz de dar más poderío, esplendor y riqueza a sus devotos?

Aquella catástrofe, pues, representó para los hebreos una gran desilusión. Pareció el fin de toda esperanza en un Mesías, y lo vano de las promesas de Dios en sostener a Israel y transformarlo en el pueblo más poderoso de la tierra.

¿Tal vez el Dios de los hebreos era más débil que el dios de los babilonios? ¿No sería ya hora de adoptar la creencia en un dios que fuera superior a Yahvé, que protegiera con más eficacia a sus súbditos y le otorgara mejores favores que los magros beneficios obtenidos suplicándole al Dios de Israel?

Se desmoronaron, entonces, las ilusiones en el Dios que parecía no haber podido cumplir sus promesas, y el pueblo en crisis comenzó a pasarse en masa a la nueva religión de los conquistadores, con la esperanza de que un dios de tal envergadura mejorara su suerte y su futuro.

Ante esta situación que vivía el decaído pueblo judío durante el cautiverio babilónico, un grupo de sacerdotes, también cautivo, comienza a tomar conciencia de este abatimiento de la gente y reacciona. Era necesario volver a catequizar al pueblo.

La religión babilónico que estaba deslumbrando a los hebreos era dualista, es decir, admitía dos dioses en el origen del mundo: uno bueno, encargado de engendrar todo lo bello y positivo que el hombre observaba en la creación; y otro malo, creador del mal y responsable de las imperfecciones y desgracias de este mundo y del hombre.

Además, allí en la Mesopotamia pululaban las divinidades menores a las que se le rendían culto: el sol, la luna, las estrellas, el mar, la tierra.

Israel en el exilio empezó también a perder progresivamente sus prácticas religiosas, especialmente la observancia del reposo del sábado, su característico recuerdo de la liberación de Yahvé de Egipto.

Nace un capítulo

Aquellos sacerdotes comprendieron que el viejo relato de la creación que tanto conocía la gente (= Gn 2) estaba superado. Había perdido fuerza. Era necesario escribir uno nuevo donde se pudiera presentar una vigorosa idea del Dios de Israel, poderoso, que destellara supremacía, excelso entre sus criaturas. Comienza así a gestarse Gn 1.

Por eso, lo primero que llama la atención en este nuevo relato es la minuciosa descripción de la creación de cada ser del universo (plantas, animales, aguas, tierra, astros del cielo) a fin de dejar en claro que ninguna de éstas eran dioses, sino simples criaturas, todas subordinadas al servicio del hombre (v. 17-18).

Contra la idea de un dios bueno y otro malo en el cosmos, los sacerdotes repiten constantemente, de un modo casi obsesivo a medida que va apareciendo cada obra creada: “y vio Dios que era bueno”, o sea, no existe ningún dios malo creador en el universo. Y cuando crea al ser humano dice que era “muy bueno” (v. 3 l), para no dejar así ningún espacio dentro del hombre que fuera jurisdicción de una divinidad del mal. Finalmente, el Dios que trabaja seis días y descansa el séptimo sólo quería ser ejemplo para volver a proponer a los hebreos la observancia del sábado.

De esta manera la nueva descripción de la creación por parte de los sacerdotes era un renovado acto de fe en Yahvé, el Dios de Israel. Por eso la necesidad de mostrarlo solemne y trascendente, tan distante de las criaturas, a las que no necesitaba ya moldear de barro pues le bastaba su palabra omnipotente para crearlas a la distancia.

Cien años más tarde, alrededor del 400 a.C., un último redactor decidió componer en un libro toda la historia de Israel desde el principio, recopilando viejas tradiciones. Y se encontró con los dos relatos de la creación. Resolvió entonces conservarlos a los dos. Pero mostró su preferencia por Gn 1, el de los sacerdotes, más despojado de antropomorfismos, más respetuoso, y lo puso como pórtico de toda la Biblia. Pero no quiso suprimir el antiguo relato del yahvista, y lo colocó a continuación, no obstante las aparentes incoherencias, manifestando así que para él, Gn 1 y Gn 2 relataban en forma distinta la misma verdad revelada, tan rica, que no bastaba un relato para expresarla.

Dos son poco

En una reciente encuesta en los Estados Unidos, se constató que el 44 % de los habitantes sigue creyendo que la creación del mundo ocurrió tal cual como lo dice la Biblia. Y muchos, ateniéndose a los detalles de estas narraciones, se escandalizan ante las nuevas teorías sobre el origen del universo, la aparición del hombre y la evolución.

Pero el redactor final del Génesis enseña algo importante. Reuniendo en un solo relato ambos textos, aun conociendo su carácter antagónico, mostró que para él este aspecto “científico” no era más que un accesorio, una forma de expresarse.

El redactor bíblico ¿se turbaría si viese que hoy sustituimos esos esquemas por el modelo mucho más probable del Big Bang y el de la formación evolutiva del hombre? Por supuesto que no. Una cosa debe quedar en claro en cualquier hipótesis de trabajo, a saber, que Dios es el origen de todo lo creado, y que el alma humana, hecha “a su imagen y semejanza”, es creación directa de Dios y no un producto del proceso evolutivo natural.

La misma Biblia, por esta yuxtaposición pacífica de diferentes modelos cosmogónicos, ha señalado su relatividad. Los detalles “científicos” no pertenecen al mensaje bíblico. No son más que un medio sin el cual ese mensaje no podría anunciarse.

El mundo no fue creado dos veces. Sólo una. Pero aun cuando lo relatáramos en cien capítulos distintos no terminaríamos de arrancar el misterio entrañable de esta obra amorosa de Dios.

Hugo Bangher

http://apologetica.org

Pbro. Ariel Alvarez Valdéz,”¿Qué sabemos de la Biblia?” Vol. 2 (1994), pp. 15-25., http://www.apologetica.org/creacion-narrativa.htm

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Phosphoros
    ago 06, 2008 @ 18:43:23

  2. J.M.Hernández
    ago 07, 2008 @ 08:50:49

    Muy buen artículo. No entiendo como los fundamentalistas cierran sus ojos a algo tan evidente como la existencia de dos relatos diferentes.sobre la misma historia. Esto demuestra no solamente que el génesis es susceptible de interpretación, sino que en sí mismo es una interpretación y una parábola. También deja claro que un cristiano no debería preocuparse por la explicación científica del fenómeno, que no es más que el medio por el que se produjo.

    Saludos.

  3. pauloarieu
    ago 07, 2008 @ 15:20:59

    A mi se me ocurrió que algo asi podía estar mas cerca de la verdad que el concepto fundamentalista.
    Para mi sorpresa, investigando, encontré este artículo, que si bien no lo comparto 100%, me parece mas realista y lógico, suponer que fue escrito en la época del sacerdote Esdras, y por alguna razón obvia, flotó al principio de todo.
    No comparto la alta critica, ya que si bien intenta utilizar las herramientas científicas al texto, lo único que logra es destruirlo, inutilizarlo, Peor en si, la reflexión me parece muy acertada. Me faltan pruebas de que esto es asi.
    Si esto lograra confirmarlo, el relato del Génesis cobraría fuerza nueva,y ya no chocaría tanto con la ciencia
    Es una interesante hipotesis, y creo que se deberia trabajar en pos de este argumento y no el fundamentalista. Yo lo conversé antes d eayer con un pastor que me esta dando Teologia, y no me dijo nada, sol ose quedo mirandome, y que bueno ,s ia mi me parecía bien esta hipotesis,. palante.,
    bendiciones Hernandez
    Saludos

  4. Phosphoros
    ago 07, 2008 @ 15:59:30

  5. Pablo Santomauro
    ago 08, 2008 @ 06:45:15

    Lo primero que debemos tener en cuenta cuando leemos algo de Chavez, es que este caballero escribe desde la perspectiva liberal. El no cree que el pentateuco haya sido escrito por Moisés y rechaza, entre otras cosas, la historia de la creación del hombre tal como es narrada en la Biblia. No solo rechaza doctrinas ortodoxas del cristianismo histórico, sino que además maneja conceptos aberrantes y disparatados que rayan en la mitología pagana, y el peor de los casos, en la demencia.

    Mientras preparo una refutación a las elucubraciones de Alvarez Valdéz, baste decir por ahora que no existe tal contradicción entre Génesis 1 y 2, sino que Génesis 1 es una narración general y cronológica de la creación, mientras que Génesis 2 es una narración enfocada en el hombre, no en la cronología de los eventos ni en otros aspectos de la creación. En el tema de la creación del hombre en particular, podemos decir sin temor a equivocarnos que Génesis 2:7-8 es una explicación de Génesis 1:26, pero ambos pasajes tratan con el mismo hecho. No hay contradicciones.

    El mejor testimonio de que Génesis 1 y 2 hablan del mismo acto de la Creación, una sola creación, son las palabras de Jesucristo en Mateo 19:4-5. Cuando los judíos le preguntan sobre el divorcio, Jesús contesta: “No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo”. Esta es una referencia clara a Génesis 1:27. Inmediatamente después, Jesús hace mención de Génesis 2:24 (“el hombre dejará a padre y madre … y los dos serán una sola carne”). Es obvio que Jesús consideraba los dos primeros capítulos de Génesis como una sola y armoniosa narración.

    Este “teólogo” es un típico ejemplo de cómo en la iglesia católica (a la que considero piedra de tropiezo para el evangelio) parasitan individuos cuyas enseñanzas son más aberrantes aun que algunas de las doctrinas católicas. Claro que de vez en cuando se le tiene que llamar la atención para que se retraiga o retracte de sus disparates sin peso exegético o validez hermenéutica. Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en el artículo a continuación, donde un clérigo católico refuta lo que Valdéz enseña en el tema del diablo y los demonios. Nótese que cuando la jerarquía católica le llamó la atención, Valdéz decidió retractarse de sus enseñanzas y someterse a la “santa madre iglesia”, no sea cosa de perder el sueldo. Eso de trabajar para ganarse la vida no le debe caer bien.

    He aquí la información:

    ————————————-

    ¿Qué opina usted de lo que dice el Padre Álvarez Valdés sobre el demonio y las posesiones diabólicas?
    Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.

    Pregunta:

    Estimado Padre: Hace un tiempo atrás me dieron a leer un artículo escrito por el sacerdote Ariel Álvarez Valdés donde, según me pareció entender, la Iglesia ya no sostenía más la existencia del demonio y se decía que los casos de posesión diabólica que aparecen en los Evangelios no eran tales sino en realidad enfermedades psicológicas que, en los tiempos de Jesús, se pensaban causados por el diablo. Esto ha dejado tambaleando mis creencias al respecto. ¿Es así, en realidad? ¿Por qué, entonces, la Iglesia no lo dice públicamente para que no sigamos engañados?
    Respuesta:

    Estimado:

    La existencia del demonio es una verdad de nuestra fe; y los casos que en los Evangelios son relatados como posesiones diabólicas y exorcismos realizados por Jesús, son realmente lo que dicen ser. No hay que dejarse llevar por cualquier viento de doctrina ni aceptar acríticamente las opiniones personales de cualquier aventurero teológico, por más títulos que ostente. Tenga en cuenta que la norma de fe es la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, no los teólogos ni los exégetas. Estos se equivocan cada vez que se apartan de la doctrina definida por la Iglesia.

    Respecto al caso que usted menciona, el artículo en cuestión fue publicado en diciembre de 1995 bajo el título: ‘¿El diablo y el demonio son lo mismo?’. Las posiciones sostenidas allí por el autor han sido criticadas por la autoridad de la Iglesia y, en mérito del autor hay que indicar que públicamente se ha retractado de ellas. En efecto, según noticia de Aciprensa 11/09/2001, el P. Álvarez Valdés ha sintetizado sus posiciones erróneas en las siguientes:

    Afirmaciones erróneas
    1. ‘No es posible la posesión diabólica, en el sentido de que un ser personal se introduzca dentro de otra persona, lo posea y lo obligue a tender hacia el mal en contra de su voluntad’.

    2. ‘Los casos de posesión diabólica siempre son enfermedades a las que la ciencia de aquel tiempo no encontraba respuesta natural’.

    3. ‘Jesús vino a enseñar religión, no medicina. En este sentido Jesús permaneció dentro de los límites de la concepción judía de aquel tiempo. Los presuntamente poseídos eran en realidad enfermos, pero como la gente explicaba aquellos trastornos y su curación mediante el lenguaje de ‘posesión’ y ‘exorcismo’, Jesús no tenía porqué hablar con términos distintos de los que eran familiares en aquel tiempo’.

    4. ‘A la altura de nuestros actuales conocimientos, tanto científicos como bíblicos, no es posible seguir creyendo en la existencia de los demonios’.

    5. ‘(La Iglesia) lentamente ha ido abandonando su creencia en las posesiones’.

    6. ‘En 1984 Juan Pablo II publicó el nuevo Ritual Romano en el que elimina definitivamente la ceremonia misma del exorcismo, de la Iglesia Católica’.

    7. ‘En el siglo II la Iglesia preguntó a los científicos de la época por qué ciertas personas tenían comportamientos sumamente extraños y le contestaron: están endemoniados. Ante esto, creó la ceremonia del exorcismo. En el siglo XX la Iglesia vuelve a hacer la misma pregunta a los científicos, y ahora éstos contestan: tienen raras patologías, cuyas causas a medias ya se conocen. Entonces (la Iglesia) suprimió el exorcismo’.

    De estas afirmaciones el Padre Álvarez Valdés ha dicho en una carta pública: ‘Por medio de la presente quiero retractarme de estas afirmaciones, y reconocer que eran erróneas y contrarias a las enseñanzas de la Iglesia Católica, a la que amo y deseo servir fielmente desde mi ministerio. Especialmente a la luz del nuevo Ritual del Exorcismo, recientemente aparecido… Asimismo quiero dejar en claro que me someto, como siempre procuré hacerlo, a todo lo que la Santa Madre Iglesia cree y enseña, y que deseo permanecer siempre unido a ella’.

    Esperamos que el sacerdote cuestionado continúe con la revisión de sus enseñanzas en los demás temas que también sostiene de modo controvertido, como es la historicidad de muchos hechos bíblicos, en particular del Antiguo Testamento y de la infancia de Nuestro Señor, del pecado original, etc.

    —————————————–

    Buena fichita don Ariel Alvarez Chávez. Hasta sus propios correligionarios lo ponen en vereda. La verdad es que el hombre es un falso maestro (aun para la iglesia católica) y los que ven en sus escritos algo de valor deberían reconsiderar.

    Pablo Santomauro

  6. Pablo Santomauro
    ago 08, 2008 @ 06:54:02

    SOBRE LA HIPOTESIS JEDS

    Génesis fue escrito por Moisés o por otro autor?

    domingo, 19 noviembre 2006

    EE.UU., (ORBITA) Por Russell Grigg.- Una hipótesis mortal que niega que Moisés fue el verdadero autor, está basada en un intelectualismo insípido, que se sigue enseñando a los futuros líderes cristianos. Casi todos los institutos bíblicos y seminarios ‘liberales’, al igual que algunos que profesan una doctrina evangélica tradicional tristemente enseñan la ‘hipótesis documental’ como verdad. Ésta también es conocida como la ‘hipótesis JEDSR’.

    ¿De qué trata? Es el punto de vista liberal y crítico que niega que Moisés escribió de Génesis a Deuteronomio. Enseña que varios autores anónimos compilaron estos cinco libros (más otras porciones del Antiguo Testamento) de siglos de tradición oral, hasta 900 años después de que Moisés muriera (si es que existió, como sugieren algunos). A estos narradores anónimos se les designaron letras para identificarlos:

    J — (por lo que la hipótesis documental llama Jahista) supuestamente vivió en 950- 800 a.C.. Él /ella/ellos, se alega, juntaron los mitos y las leyendas de Babilonia y otras naciones y se las añadieron a las historias de’campamento’ de los Hebreos, produciendo los pasajes Bíblicos donde las letras hebreas YHWH (‘Jehová’) se usan para el nombre de Dios.

    E— (por Elohista) supuestamente vivió en 750-700 a.C. en el reino del norte (Israel) y escribió aquellos pasajes donde ‘Elohim se usa como la palabra para Dios.

    D — supuestamente escribió la mayor parte de Deuteronomio, probablemente el libro hallado en el templo de Jerusalén en el 621 a.C. (2 Reyes 22:8).

    S — (P) supuestamente representa un Sacerdote (o sacerdotes) (priests) que vivió (ieron) durante el exilio en Babilonia que habría compuesto un código de santidad para la gente.

    Varios editores R (del alemán Redakteur) supuestamente se encargaron de ponerlos juntos.

    La idea de una múltiple autoría de estos libros fue propuesta por primera vez por Jean Astruc en París en 1753. Sin embargo, el exponente que más sobresale fue Julius Wellhausen (1844-1918), quien ‘reestableció la Hipótesis Documental… en términos de la visión evolucionista de la historia prevalente en los grupos filosóficos de la época’.1, 2

    Él decía que las partes del Antiguo Testamento que trataban sobre la doctrina sofisticada (un sólo Dios, los Diez Mandamientos, el tabernáculo, etc.) no eran verdades reveladas por el Dios viviente, sino que eran ideas que evolucionaron de los niveles inferiores de pensamiento, incluyendo el politeísmo, el animismo, la adoración de ancestros, etc.3 De ahí la ‘necesidad’ de encontrar o fabricar autores tardíos. Uno de los supuestos argumentos es que la escritura no había sido inventada todavía en los tiempos de Moisés.

    Por lo tanto, la hipótesis documental menosprecia la autenticidad de los relatos del Génesis sobre la Creación, la Caída, el Diluvio, así como la historia de los patriarcas de Israel. Presupone que todo el Antiguo Testamento es un fraude literario gigante, y pone en entre dicho, no sólo la integridad de Moisés, sino la confianza digna en la divinidad de Jesús (ver punto cinco más abajo). ¡Con razón los críticos la han abrazado tan calurosamente!

    ¿Era Moisés J, E, D, S ó R? Ninguno de los anteriores. Por el contrario, Moisés fue, tanto el escritor como el editor del Pentateuco, y estos cinco libros fueron compuestos por él cerca de 1400 a.C., no por desconocidos en la época del exilio. Esto no significa que Moisés no haya usado otras fuentes escritas disponibles para él (ver más adelante), o que él haya escrito los últimos versos de Deuteronomio 34 para registrar su muerte. La tradición Talmúdica (rabínico judía) ha sido siempre que estos fueron añadidos, por inspiración divina, por Josué.

    No existe evidencia externa para sustentar a J, E, D, S o R. ¿Cuáles eran sus nombres? ¿Qué más escribieron estos supuestos eruditos literarios? La historia, hebrea o secular, nada saben de ellos. Existen solamente en las imaginaciones fértiles de los inventores de la hipótesis documental.

    Evidencia de que Moisés escribió el Pentateuco

    La evidencia de que Moisés escribió el Pentateuco, a menudo referido en la Biblia como ‘La Ley’ (Hebreo Torá), es asombrosa.

    1. Contrario a las opiniones de Wellhausen y otros, la investigación arqueológica ha establecido que, sin duda, la escritura se conocía en los tiempos de Moisés. La hipótesis JEDS asume falsamente que los Israelitas esperaron muchos siglos después de la fundación de su nación para escribir su historia y sus leyes, aunque sus vecinos ya guardaban registros de su religión e historia antes de Moisés.4

    2. El autor obviamente es un testigo ocular del Éxodo de Egipto, conociendo bien la geografía5, la flora y la fauna de la región6; usa varias palabras egipcias7, y se refiere a costumbres que datan del segundo milenio a.C.8

    3. El Pentateuco afirma en muchos lugares que Moisés es el autor, por ejemplo: Éxodo17:14; 24:4-7; 34:27; Números 33:2; Deuteronomio 31:9, 22, 24.

    4. Muchas veces, en el resto del Antiguo Testamento, afirma a Moisés como autor, por ejemplo: Josué 1:7-8; 8:32-34; Jueces 3:4; I Reyes 2:3; II Reyes 14:6; 21:8; II Crónicas 25:4; Esdras 6:18; Nehemías 8:1; 13:1; Daniel 9:11-13.

    5. En el Nuevo Testamento, Jesús continuamente habló de los escritos de Moisés o la Ley de Moisés, veamos Mateo 8:4; 19:7-8; Marcos 7:10; 12:26; Lucas 24:27,44; Juan 5:46-47; 7:19. Jesús dijo que aquellos que ‘no oyen a Moisés’ no se persuadirán ‘aunque alguno se levantare de los muertos.’ (Lucas 16:31). Por consiguiente, vemos que aquellas iglesias y seminarios que rechazan la historicidad de los escritos de Moisés a menudo también rechazan la resurrección corporal literal de nuestro Señor Jesucristo.

    6. Otros escritores/oradores del Nuevo Testamento dijeron lo mismo; por ejemplo: Juan 1:17; Hechos 6:14; 13:39; 15:5; I Corintios 9:9; II Corintios 3:15; Hebreos10:28.

    ¿Significa esto que Moisés escribió el Génesis sin referencia a ninguna información previa? No necesariamente. Génesis narra eventos históricos que ocurrieron antes de que Moisés naciera. Él pudo haber tenido acceso a registros de los patriarcas y/o a tradiciones orales confiables de estos eventos. En tal caso, esos registros se habrían preservado por escrito (probablemente en tablas de barro) y pasadas de padre a hijo vía la línea Adán-Set-Noé-Sem-Abraham-Isaac-Jacob, etc.

    Hay 11 versículos en Génesis que dicen, ‘Este es el libro de las generaciones de…’ La palabra Hebrea toledoth traducida como ‘generaciones’ también puede significar ‘orígenes’, ‘historia’ e incluso ‘historia familiar’, y cada versículo va siempre antes o después de la descripción de eventos históricos que involucraban a la persona nombrada.9 La explicación más factible es que Adán, Noé, Sem, etc. escribieron un recuento de los eventos que ocurrieron justo antes y durante sus vidas y Moisés, bajo la infalible inspiración del Espíritu Santo, seleccionó, compiló y editó estos para producir Génesis de manera coherente.10

    Génesis no muestra una progresión de la idolatría al monoteísmo, como lo requiere el evolucionismo de Wellhausen. En vez de esto, la Biblia comienza con una revelación original de Dios, que después fue rechazada hasta el punto que la nación Hebrea descendió hasta la idolatría, por lo que fue entregada en cautividad por Dios.

    ¿Por qué se usan diferentes palabras para Dios en estos libros? Consideremos esto en Génesis 1 y 2. La palabra Elohim es usada, para referirse a Dios, 25 veces en Génesis 1:1-2:4.11. Contiene la idea de un Ser asombroso y fiel, que tiene poder creativo y de gobierno, majestad y omnipotencia, que está por encima del mundo material que Él creó. Es un título sublime (= ‘Dios’) y fue la palabra apropiada para que Moisés usara para el primer reporte de las actividades creativas de Dios.12

    En Génesis 2 desde el versículo 4, el hebreo usa las letras YHWH para referirse a Dios. Algunas veces traducido ‘Jehová’, se traduce más a menudo SEÑOR, y es el término más común para Dios en el Antiguo Testamento (6.823 veces). Significa ‘el que fue, es y siempre será’, y es el profundo nombre personal de Dios. Es por lo tanto, usado en sus relaciones y pactos con las personas. Génesis 2:4b es el relato detallado de cómo creó Dios a Adán y Eva, y del lugar que Él preparó para ellos.13 Allí debían vivir y trabajar en un pacto de amor con Dios14 y con el otro. Entonces fue apropiado que Moisés usara YHWH para escribir esta sección de Génesis. En Génesis 2, YHWH se une con Elohim para formar el nombre compuesto YHWH-Elohim (=Jehová Dios o Señor Dios). Esto identifica al Dios del pacto YHWH como uno y el mismo Elohim, el creador todo poderoso. No hay razón lógica (particularmente alguna basada en el término usado para Dios) para adjudicarle este relato a otro(s) autor(es).

    Los mismos principios se aplican en el resto de Génesis y a través de todo el Antiguo Testamento. El sistema JEDS es auto contradictorio, proponiendo la necesidad de partir los versículos en secciones y aún adjudicando partes de frases (que usan más de un término para Dios) a diferentes autores. Tal confusión sería única en la literatura antigua del Medio Oriente. El intelectualismo utilizado para promover la hipótesis documental, sería una burla al aplicarse a cualquier otro libro antiguo.

    Conclusión

    En última instancia, el autor de Génesis fue Dios, obrando a través de Moisés. Esto no significa que Dios usó a Moisés como un ‘digitador’. Por el contrario, Dios preparó a Moisés desde el día en que nació. Cuando llegó el tiempo, Moisés tenía todos los datos necesarios, y fue infaliblemente guiado por el Espíritu Santo tanto en lo que incluyó como en lo que dejó por fuera. Esto es consistente con la historia conocida y con las afirmaciones y principios de la Escritura (2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:20-21).

    Por otro lado, no hay evidencia histórica, ni bases espirituales ni teológicas para sustentar la decepcionante hipótesis JEDS. Su enseñanza es completamente falsa; el intelectualismo que lo promueve no tiene fundamento. Es impulsado por la teoría de la evolución, existe sólo para minar la autoridad de la Palabra de Dios.

  7. J.M.Hernández
    ago 08, 2008 @ 08:24:39

    Interesante…

    Saludos

  8. pauloarieu
    ago 08, 2008 @ 13:32:12

    Pablo Santomauro:
    Yo no niego la inspiración de los textos bíblicos. Discrepo sobre el tiempo de escritura de estos relatos. Mas alla de lo que diga el loco este, yo creo que fueron escritos en el tiempo del sacerdote Esdras,al volver de Babilonia.
    Para mi es una desmitificacion de los mitos babilonicos, traidos por los hebreos durante el destierro.
    Que Jesus haya validado su inspiración y su veracidad, no me valida el autor.
    No dudo que esto es lo que sucedió al principio.No dudo de la inspiración, dudo de que haya sido Moises el autor de estos poemas, o que haya sido el que los compiló.
    Se que es al teoria fundamentlista, pero no me parece acertada,cuando la anlizás friamente.
    No puedo validar tradiciones, debo llevarme por hechos, y a mi modo de entneder, esta “hipotesis”, que no pretendo darle caracter de dogma, es a mi criterio, mas cercana a la realidad que la tradicional.
    De poder probarse, como yo creo que si, ya que hay algunos argumentos , que yo he leído en otros lados sobre la influencia de mitos babilonicos en el relato.
    No pretendo imponer un criterio en pos de otro, pero creo sinceramente que le daria nuevas fuerzas al relato historico del Genesis esta hipotesis, por muchas razones. Ya no seria una guerra a muerte con la ciencia, sino que la fe en el relato recuperaria su lugar.Ante los descubrimientos de la ciencia, no podemos mas que reconsiderar nuestras tradiciones.
    No encuentro sentido en seguir una guerra a muerte con los cientificos y sus descubrimientos, sobre este tema.No se trata de negar su veracidad ni su inspiracion, sino su proposito historico, que es el de refutar las doctrinas erroneas de los hebreos.
    Es para seguir investigando.No quiero cerrarme a ningun dogma, estoy abierto a posibles reinterpretaciones del texto bíblico,no para que encaje con la ciencia necesariamente, sino para devolverle la fuerza al relato que hoy lo ha perdido,lamentablemente, a la luz de todos los descubrimientos modernos.
    Espero tu respuesta.
    DIos te bendiga Pablo
    Paulo

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