Los discípulos de Jesús V – Andrés


Los discípulos de Jesús V – Andrés

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Introducción:

«Andrés, era hermano de Simón Pedro. Al igual que éste, era oriundo de Betsaida y vivía en Cafarnaum dedicado a la pesca. Antes de ser discípulo de Jesús, Andrés era discípulo de Juan Bautista. Pero un día lo descubrió al Señor, y entonces decidió abandonar a su primer maestro para seguir a aquél (Jn 1,35). Más tarde, Andrés llevó también a su hermano Pedro y se lo presentó (Jn 1,41). Y así fue como Pedro conoció a Jesús.»(39)

«Era hijo de un pescador llamado Jonás, fue discípulo de san Juan el Bautista; al bautizar éste a Jesús, Andrés exclamó “¡He ahí al cordero de Dios!” y decidió seguir a Jesucristo, siendo el primer apóstol en ser llamado. Según Orígenes, Andrés predicó en Grecia, el Mar Negro y el Cáucaso; fue el primer obispo de Bizancio, un cargo que finalmente se convertiría en el patriarcado de Constantinopla. Por ello, es considerado la cabeza de la Iglesia Ortodoxa, como Pedro lo fuera de la Iglesia Católica Romana. » (40)

El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, dice que «su nombre significa “varonil”»(41)

«Casi todo lo que se sabe de él se encuentra en el cuarto Evangelio» (42)

«Sentada sobre el lago de Genesareth estaba Cafarnaum, y junto a Cafarnaum, Corozaím y Bethsaida. Bethsaida y Corozaím, pequeñas aldeas de pescadores y campesinos, miraban con envidia a Cafarnaum, que poco a poco se había ido convirtiendo en una ciudad populosa y comercial. Situada en el camino de las caravanas que desde Damasco se dirigían al mar, había llegado a ser un punto de cita para artesanos, traficantes, mercaderes, comisionistas, soldados, recaudadores y funcionarios. De los pueblos limítrofes le llegaban sin cesar gentes deseosas de ganarse la vida o de ocupar un puesto en las covachuelas del fisco. Así habían llegado dos pescadores de Bethsaida: Simón, hijo de Jonás, y su hermano Andrés. Pero Simón venía empujado por el amor, pues al llegar a Cafarnaum se había establecido con su mujer en casa de su suegra.» (43)

Preparación mediante el Bautismo:

Según Jn. 1:35, antes de conocer a Jesús y seguirle, era discípulo de Juan el Bautista; seguramente fue bautizado por este.

«Cuando Juan Bautista empieza a bautizar en el Jordán, los dos hermanos se entusiasman con aquel movimiento teocrático, y Andrés, que está más libre, se marcha de casa en busca del Profeta. Es una naturaleza ardiente, un corazón sencillo, un hombre que busca lealmente el reino de Dios. Juan le admite entre sus discípulos.»(44)

Preparación mediante el llamado divino:

El portal de la fe católica Santoral Católico – Historias de Santos de la Iglesia, narra de una manera sencilla y dinámica el proceso del llamado divino que Jesús le realizó a Andrés, y nos narra como este dejó todo para seguir a Jesús: «Una tarde estaba Andrés con su maestro cerca del agua, cuando oyeron ruido de pasos. Delante de ellos caminaba un hombre cuya frente aparecía aureolada por una serenidad divina. El Bautista levantó la cabeza, clavó en el transeúnte una mirada de admiración y respeto, y dijo a su discípulo: “He aquí al Cordero de Dios.”Estas palabras impresionaron tan vivamente al joven pescador, que, dejando a Juan, echó a correr detrás del desconocido.—¿Qué quieres?—preguntó éste, volviendo la cabeza; y había tal dulzura en su voz, que Andrés se atrevió a decirle, como pidiéndole una entrevista; —Rabbí, ¿dónde moras? Y el Rabbí le contestó:—Ven conmigo y lo verás. Este fue el primer encuentro de Andrés de Bethsaida y Jesús de Nazareth. Sin duda, el Señor habitaba entonces algunas de las casitas que se alzaban en las riberas del Jordán, tal vez una choza formada de ramas de terebinto y de palmera, sobre la cual el viajero arrojaba su manto de piel de cabra. Eran las cuatro de la tarde cuando Andrés entró en la morada de Jesús, y se quedó con Él todo el día. “¡Oh día dichoso! —exclamaba San Agustín—. ¡Quién pudiera decirnos lo que en aquellas horas aprendió el afortunado discípulo. Loco de alegría con su descubrimiento, Andrés fue a anunciárselo a su hermano. —He hallado al Mesías—le dijo. Y, cogiéndole del brazo, le llevó a donde estaba Jesús.

El Señor miró al hombre rudo, tostado por los aires y los soles del lago, y viendo en él la roca inmutable sobre la cual construiría su Iglesia, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Jonás; pero en adelante te llamarás Pedro”. Después Jesús se volvió a Galilea, y los dos discípulos siguieron echando sus redes en el agua. Pero al poco tiempo el Profeta de Nazareth estaba de vuelta en Cafarnaum, «su ciudad», como dice San Mateo. Por las tardes solía vérsele a la orilla del lago,viendo llegar las barcas con la vela hinchada por la brisa y saludando a los hombres,que descendían con los pies descalzos,llevando las viejas redes goteando o las cestas donde brillaba la plata de los peces agonizantes. Pero a veces las cestas estaban vacías, y entonces las palabras del Nazareno curaban el mal humor de los corazones, amargados por la brega infructuosa. Y sucedió que un atardecer volvió a ver Jesús a los dos hermanos, que desde su barca arrojaban las redes en el mar; y hablándoles desde la orilla, les dijo: «Venid en pos de Mí, que Yo os haré pescadores de hombres.» Era la vocación definitiva. En el mismo instante, Simón y Andrés dejaron la barca y las redes y siguieron a Jesús.»(45)

Preparación mediante el Espíritu Santo

a. En un lugar donde ellos estaban reunidos

Ver Juan capítulo 20:19-23

b. Pentecostés

Ver Hechos capítulo 2

«La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí. Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo, Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual.

Con el tiempo se le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles (Cf. Hch 2). Gradualmente, se fue formando una fiesta, para la que se preparaban con ayuno y una vigilia solemne, algo parecido a la Pascua.»(46)

Preparación mediante el ministerio:

«Andrés no formaba parte del trío íntimo de Jesús (Pedro, Jacobo y Juan), pero a la larga se le encuentra con las mismas inquietudes de estos tres apóstoles (Mar 13.3). Con Felipe, que con él eran los únicos apóstoles de nombre griego, fue intermediario entre unos griegos y Jesús (Jn 12.22). Movido por su fe práctica, planteó la imposibilidad de sustentar a los cinco mil (Jn 6.8s). Estuvo presente en el aposento alto después de la ascensión (Hch 1.13) y entonces desaparece de la historia bíblica. Según una tradición verosímil, lo crucificaron en Acaya tras una actividad misionera muy fructífera allí ».(47)

«Durante tres años, Andrés recogió los secretos del corazón del Maestro, asistió a sus milagros, escuchó con avidez su doctrina, y fue testigo de su Pasión y muerte. De todos los Doce fue el primero en seguir a Jesús; y aquel primer entusiasmo no desmaya nunca, ni en los caminos de Galilea, ni en los silencios del desierto, ni ante los muros enemigos de Jerusalén. Oye con los demás Apóstoles el mandato divino: «Id y predicad a todas las gentes»; y cuando llega la hora de lanzarse a través del mundo a predicar la buena nueva, deja para siempre su tierra y el lago inolvidable donde había brillado para él la luz de la verdad, y camina a través del mundo romano, enarbolando intrépidamente la antorcha divina: del Asia Menor al Peloponeso, del Peloponeso a Tracia, de Tracia a las regiones del Ponto Euxino. No le detiene el Cáucaso, ni las fronteras del Imperio. Donde ha renunciado a pasar el soldado de Roma, allá llega él armado de la cruz. La región misteriosa de la Escitia, cuna de hordas salvajes y de conquistadores bárbaros, le mira como su primer Apóstol. Los helenos, acostumbrados a la música poética de Sófocles, escuchan ahora con respeto esta voz que tiene rudezas semitas, pero que trae la luz a los espíritus y el calor a los corazones. En Patras, ciudad de Acaia, la multitud rodea al sabio que predica la filosofía de la cruz.»(48)

Preparación mediante la prueba

«La tradición cuenta que fue crucificado en una cruz en forma de “X” (crux decussata), sin clavos sino amarrado, donde estuvo predicando dos días. Sus restos habrían reposado en Patrás, desde donde habrían sido trasladados a Constantinopla.» (49)

«Andrés es un apasionado de la cruz. La cruz es su bandera, su espada y su armadura. Llevado a presencia del prefecto, le dice: “Oh Egeas; si tú quisieses conocer este misterio de la cruz, y cómo el Creador del mundo quiso morir en el madero para salvar al hombre, seguramente creerías en él y le adorarías.” Tal vez Egeas era uno de aquellos hombres escépticos que pululaban en el Imperio romano durante el gobierno de los primeros cesares, y que veían en la religión oficial una tradición de belleza, íntimamente unida con la grandeza de Roma.

Recibió despectivo la invitación del Apóstol y le ordenó que sacrificase a los dioses. Es bellísima la respuesta de Andrés: «Cada día ofrezco a Dios todopoderoso un sacrificio vivo, no el humo del incienso, ni la sangre de los cabritos, ni la sangre de los toros; mi ofrenda es el Cordero sin mancha, cuya carne es verdadera comida, y cuya sangre es verdadera bebida con que se alimenta el pueblo creyente; y, a pesar de esto, después de la inmolación persevera vivo y entero, como antes de ser sacrificado. Estas misteriosas palabras provocaron, como era natural, la cólera del magistrado. Condenado a muerte, Andrés vio levantarse ante sí una cruz en forma de aspa. Era el instrumento del suplicio. Lleno de júbilo, cayó delante de ella, prorrumpiendo en aquellas palabras que la Iglesia ha recogido en su liturgia: « ¡Oh cruz amable, oh cruz ardientemente deseada y al fin tan dichosamente hallada! ¡Oh cruz que serviste de lecho a mi Señor y Maestro, recíbeme en tus brazos y llévame de en medio de los hombres para que por ti me reciba quien me redimió por ti y su amor me posea eternamente!» Así Andrés, «el primogénito de los Apóstoles», como le llama Bossuet, fue elegido para dar al mundo un ejemplo heroico de amor al signo… de la cruz.»(50)

«La tradición popular, no documentada pero muy antigua, le ha asignado un campo de apostolado en Grecia (si bien hay otras versiones, por ejemplo la costa del Mar Negro y el Cáucaso). Habría sido crucificado en Patrás de Acaya, en Grecia, alrededor del año 60… Los “Hechos de Andrés”, apócrifo de los primeros tiempos cristianos, no sólo nos cuentan con detalle la pasión y la muerte del apóstol, sino que conservan incluso muchas de las palabras que habría dirigido a su juez (el procónsul Egeo o Egeas), al pueblo que contemplaba el suplicio, y a la cruz: “¡Oh cruz, instrumento de salud del Altísimo! ¡Oh cruz, signo de victoria de Cristo sobre sus enemigos! ¡Oh cruz plantada en la tierra y que fructificas en el cielo! ¡Oh nombre de la cruz que abarcas en ti al universo! ¡Salve, cruz, que has unido al mundo en toda su extensión!”. En la antífona del Benedictus leemos este texto, procedente de la passio latina: “Salve, oh cruz preciosa, recibe al discípulo de aquel que en ti estuvo clavado, Cristo, mi maestro”

El himno de Laudes, “Captátor olim píscium”, compuesto por San Pedro Damián en el siglo XI, también recoge el tema de la cruz: “Tú, hermano de Pedro, obtuviste su misma muerte, pues la cruz engendró para el Cielo a los que habíais nacido de una misma carne”. Según la tradición, la cruz de su martirio tenía forma de “X” (cruz “aspada”). Esa cruz no sólo se transformó en su atributo iconográfico principal, sino que es conocida popularmente como “cruz de San Andrés”. Es representado siempre con la cruz aspada en sus manos o crucificado en ella.» (51)

Andrés «es considerado cabeza de la Iglesia Ortodoxa, como Pedro lo es de la Iglesia Católica Romana» (52)

Notas:

(39) http://www.lastresnegaciones.org/documentos/otras_profecias.pdf

(40) http://www.planetarios.com/Manual-Cristo-1/losdocediscpulos.html

(41)Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, op. cit.

(42) Ibíd.

(43) http://www.divvol.org/santoral/index.php?s=1130&m=NOVIEMBRE&l=A

(44) Ibíd.

(45) Ibíd.

(46) http://www.rosario.org.mx/liturgia/a_liturgico/pente.htm

(47) Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, op. cit.

(48) http://www.divvol.org/santoral/index.php?s=1130&m=NOVIEMBRE&l=A

(49) http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_el_Ap%C3%B3stol

(50) http://www.divvol.org/santoral/index.php?s=1130&m=NOVIEMBRE&l=A

(51) http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/Revista.nsf/Indice/SanAndres?OpenDocument

(52) http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_el_Ap%C3%B3stol


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