La Teoría de la Evolución es Ciencia y no religión

Este artículo ha sido escrito por el Dr. Manuel Carmona, cientifico experto en microbiología.
Seguimos con el artículo de Cornish-Bowden y Cérdenas (2007). Biol Res 40: 113-122.
Los fundamentalistas religiosos, ya sean cristianos o musulmanes, afirman que la teoría de la evolución es esencialmente atea y hostil hacia los pensamientos religiosos. Desde luego, existen biólogos ateos, pero eso no es lo mismo que afirmar que la evolución es incompatible con la religión. En el año 1996 se publicó en L’Osservatore Romano las siguientes palabras de Juan Pablo II: “Los últimos conocimientos científicos han demostrado que la evolución es más que una hipótesis. De hecho es remarcable que esta teoría ha sido aceptada por la mayoría de los científicos, tras obtener toda una serie de datos en varios campos del saber. La convergencia de los resultados obtenidos por vías de trabajo independientes es por sí mismo un argumento de peso a favor de esta teoría”.
La frase del Papa es importante en tanto en cuanto da un argumento valioso: la evolución no es en sí misma una religión. Esta es una afirmación que algunos creacionistas de los USA repiten con frecuencia con la esperanza de pervertir el mandato constitucional que separa la religión del estado.
El evolucionista Theodonius Dobzhansky lo reflejó en 1973 en el título de un artículo leído en la “American Biology Teacher”: “Nada en biología tiene sentido, excepto a la luz de la evolución”. Los biólogos “creen” en la evolución no por razones religiosas, sino por las toneladas de evidencias que se poseen.
El título del artículo de Dobzhansky es referido con frecuencia, pero su contenido es menos conocido. Éste empieza discutiendo como el fundamentalismo islámico ataca el sistema solar copernicano. Ya en 1973, Dobzhansky era plenamente consciente de que había que tener en cuenta cualquier tipo de fundamentalismo: “Yo soy un creacionista y un evolucionista. La evolución es Dios, o la forma natural de la creación. La creación no es un evento que ocurrió en el 4.004 A.C., es un proceso que empezó hace 10.000 millones de años y todavía está en marcha.” Dobzhansky era un cristiano ortodoxo practicante, que pensaba que afirmar que su fé religiosa era incompatible con la evolución era absurdo.
El creacionismo de todas formas no es tan monolítico como aparenta. Esto se puede observar cuando algunos afirman que el modelo evolucionista y el creacionista debe de ser explicado en igual de condiciones en las escuelas, y el que afirma que en el conflicto entre la Biblia y la evolución solamente una de ella puede ser correcta.
Además, esa idea que “venden” los creacionistas en la cual existe homogeneidad frente a las diferentes teorías que manejan los científicos es completamente falsa. Entre los creacionistas encontramos en un extremo aquellos que afirman que la Tierra es plana (Schadewald (1980) The flat out truth: Herat orbits? Moon landings? A Fraud! Says this prophet. http://www.lhup.edu/~DSIMANEK/fe-scidi.htm) o los que afirman que creer en el heliocentrismo pone es escena muchos de los diablos que el mundo ha visto en el pasado (Babinsky et al. (2005) The evils of Copernicanism, hhtp://www.edwardtbabinski.us/babinsky/copernicanism.html).
Estos ejemplos quizá sean poco representativos debido a sus escasos componentes, sin embargo todavía hay grupos incompatibles de creacionistas, que van desde los creacionistas de una tierra joven, que creen que la Tierra no tiene más que unos pocos miles de años, a los creacionistas progresivos, que aceptan que el universo tiene millones de años pero hay intervenciones divinas en cada una de las apariciones de nuevas especies. Las discrepancias se dan entre estos grupos al igual que entre ellos y los evolucionistas.
Así los creacionistas de la Tierra joven afirman que el diseño inteligente es una mezcla de agnósticos y teístas de una gran variedad teológica que nunca se darán cuenta de la importancia del verdadero Dios y de su Palabra (Mortensen, 2004 en Answers in Genesis). Los creacionistas progresivos, sin embargo, están en desacuerdo con los mitos que hacen circular los fundamentalistas cristianos y acusan a Ken Ham, un conocido creacionista, “por mostrarnos su más absoluta ignorancia al ignorar la antigüedad de la Tierra”(Neyman, 2005 en Answers in Creation).
http://oldearth.wordpress.com/2008/04/03/diversidad-del-creacionismo/
Distribución geográfica del creacionismo
Hace poco me encontré con una publicación muy recomendable. La referencia es Cornish-Bowden, A. y Cárdenas, M.L. (2007). “The threat from creationism to the racional teaching of biology”. Biol. Res. 40: 113-122.
Considero que es un interesante trabajo y está dividido en dos partes, en la primera trata acerca de la extensión geográfica del creacionismo y la segunda los tipos de anti-evolucionistas que existen. Hoy voy a resumiros algunos aspectos de la primera parte:
La inmensa mayoría de los biólogos en la actualidad aceptan la teoría de la evolución. En palabras de Medawar, citado por Carroll (2006): “para un biólogo la única alternativa a pensar en términos evolucionistas es no pensar”. Sin embargo esto les hace olvidar que la situación en el mundo es muy diferente, incluso entre los científicos que no son biólogos”. “El peligro que supone el creacionismo para el pensamiento racional y la enseñanza de la biología en USA se está convirtiendo en un serio problema en los últimos años. Esta corriente no solamente está siendo liderada por cristianos fundamentalistas, sino también por fundamentalistas islámicos.”
1. Los USA: Este es el fenómeno mejor documentado, pero el problema quizá esté infravalorado. Existe la creencia de que “el juicio del mono” de 1925 fue una victoria para la enseñanza de la biología en USA, ya que a pesar de que los creacionistas ganaron el juicio, sus portavoces hicieron el ridículo de tal forma que otros estados no se animaron a proponer leyes como las tenía en ese momento Tennessee. Sin embargo, apenas hubo enseñanza de la evolución después de ese año, con lo que no fue necesario promover dichas leyes. Lo único que cambió el panorama fue el lanzamiento del Sputnik por parte de la URSS en 1957, que puso de manifiesto que las diferencias de conocimientos científicos entre la URSS y USA eran superiores de lo que ellos pensaban. A partir de esa fecha se fomentó la enseñanza de las ciencias y la teoría de la evolución, que es esencial en la enseñanza de la biología, volvió a las aulas. Esto supuso una nueva y furibunda oposición por parte de los fundamentalistas cristianos. Empezando en Arkansas, en 1981, algunos estados han propuesto leyes para “balancear” las enseñanzas de biología con las de “ciencias de la creación”. Uno tiende a pensar que en realidad esto es una maniobra de dilación con el objetivo de acabar eliminando del todo la enseñanza de la teoría de la evolución de las escuelas. En el año 2006, la sociedad americana de bioquímica y biología molecular estaba ya lo suficientemente alertada que organizó un simposio que llevó por título “La enseñanza de la teoría de la evolución en ciencias bajo la amenaza de otras visiones alternativas”, completando el simposio con otro acerca de “Temas de actualidad en evolución molecular”.
2. UK: En abril del año 2006 la Royal Society (que es el equivalente de la academia de ciencias de UK) publicó un manifiesto donde se reconocía que “la evolución es la mejor explicación para el desarrollo de la vida sobre la Tierra, así como para explicar el origen de las especies”, y “ésta forma parte esencial de la biología y de las enseñanzas de ciencias en colegios, institutos y universidades en todo el mundo”. ¿Por qué se hizo necesario este manifiesto?. La respuesta está en una escuela pública de Gateshead, una ciudad situada en el norte de UK. El jefe del departamento de ciencias de esa escuela proclamó: “Si, como Jesús nos dijo, la Biblia es la palabra de Dios, la verdadera ciencia siempre deberá estar de acuerdo con ella”. En otras palabras, la Biblia es el sistema de referencia por la cual una hipótesis científica debe de ser testada. La revista The New Humanist publicó una discusión en el parlamento británico; cuándo se le preguntó al Primer Ministro si estaba de acuerdo en que se enseñara en las escuelas el creacionismo a la vez que la teoría de la evolución de Darwin contestó: “cuanto más diversa sea nuestra escuela mejores resultados obtendran nuestros chicos” (Con dos cojones, esto es una anotación mía; sigo). Según una encuesta realizada por The Guardian en 2006, más del 12% de los estudiantes ingleses preferían el creacionismo sobre otro posible origen de los humanos, mientras que un 19% estaba de acuerdo con el diseño inteligente. En septiembre del año 2006 una organización llamada Truth in Science distribuyó propaganda creacionista entre los jefes de departamentos de las escuelas de secundaria de UK.
3. Alemania: La situación en Alemania no es mucho mejor que en UK. Las ideas creacionistas se están enseñando en dos escuelas de Giessen, en el estado de Hesse, publicándose en un reportaje del canal Arte. Cuando se entrevistó al ministro de educación el estado de Hesse, Karin Wolff, éste afirmó que “la teoría de la creación bíblica debe de ser enseñada en clase de biología al igual que la teoría de la evolución”.
4. Polonia: El Ministro de Educación de Polonia, Miroslaw Orzechowski, dijo en octubre del 2006 que “la teoría de la evolución es mentira; es un error que hemos legalizado como una verdad común”. Maciej Giertych, miembro polaco del parlamento europeo está creando un lobby para incluir el creacionismo en los curricula de biología. Siempre ha negado que la motivación sea religiosa, y afirma que “no se tienen en cuenta las nuevas pruebas científicas en contra de la evolución, como por ejemplo que hay evidencias paleontológicas y arqueológicas de que los dinosaurios coexistieron con los humanos, o que una catástrofe de dimensión mundial ocurrió en tiempos históricos”. Por supuesto, esta persona no dio una sola referencia del origen de la información.
5. Francia: en Francia el problema es mucho menor que en otros países, aunque hay un movimiento creacionista en crecimiento: el Cercle d´Études Historique et Scientifique (CESHE). Esta organización no sólo es hostil a la ciencia sino también a la iglesia católica romana. Por ejemplo, describe la academia pontifícea como “formada por dos tercios de evolucionistas ateos que sabotean la cristiandad”.
6. Turquía: Es quizá el núcleo más importante de propaganda creacionista después de USA. Su radio de acción se extiende también entre los estudiantes musulmanes residentes en Europa. Recientemente han confeccionado un Atlas de la Creación que han repartido sin coste a profesores, escuelas y universidades de diferentes partes del mundo.
Como veis el creacionismo no es ninguna anécdota, sino una corriente anti-científica muy a tener en cuenta. La segunda parte tratará acerca de los modelos de creacionismo existentes, que hay bastantes más de uno, no creais
Este es el tercer y último de los post dedicado al trabajo de Cornish-Bowden y Cárdenas que os comenté en dos artículos anteriores. Esta parte trata acerca de algunos científicos que se oponen a la teoría de la evolución. No se habla apenas del listado de científicos creacionistas que se presentan en sus revistas (por ejemplo Answer in Genesis), eso se tratará en un artículo futuro.
En un esfuerzo por mostrar que la “ciencia de la creación” es una ciencia, sus defensores han confeccionado un listado de científicos con prestigio que acepten firmar la siguiente declaración:
“Yo soy escéptico con la idea de que la mutación al azar y la selección natural explica la complejidad de la vida. Se debe realizar un cuidadoso examen de las evidencias aportadas a favor de las teorías darwinianas”.
Esta declaración es suave: pocos científicos tendrían dificultades en añadir su nombre a la segunda frase, incluso la primera es objetivable, más por sus implicaciones que por lo que realmente dice. No es de extrañar que poco más de 100 científicos firmaran esta declaración (Edward (2001) 100 Scientist, Nacional Poll Challenge Darwinism http://www.reviewevolution.com/press/pressRelease_100Scientist.php).
Lo que más sorprende es que sólo un tercio de ellos, tienen o presumen de tener conocimientos en biología, y 5 de éstos trabajan en la Biola University (antiguo Bible Collage of Los Angeles), una institución no destacada por sus enseñanzas en biología.
Para demostrar la futilidad de agregar personas a un listado (en vez de mostrar un listado de argumentos razonados), cuando la pregunta (que fue llamada Steve, en honor a Stephen J. Gould, y decidida democráticamente por la National Center for Science Education) fue:
“La evolución es un principio vital para la biología, y la multitud de evidencias que se poseen apuntan hacia que todos los organismos compartimos un ancestro común. Aunque existan debates legítimos acerca de los patrones y los procesos de evolución, no hay ninguna razonable duda científica de que la evolución ocurre y que la selección natural es un mecanismo de gran importancia en ella. Es científicamente inapropiado y pedagógicamente irresponsable que la pseudociencia del creacionismo, incluyendo aquí al diseño inteligente, aunque no sólo limitándolo a él, sea incorporado en los currícula de ciencias de nuestras escuelas públicas”.
Esta proclama recibió el apoyo de cerca de 800 nombres (Steve-o-meter, http://www.neseweb.org/resources/article/meter.html).
Uno de los aspectos que más llama la atención es que en la lista creacionista, sólo contiene el nombre de tres personas con algún background ilustre: Michael Behe, William Dembski y Jonathan Wells. De ellos sólo Behe puede ser considerado biólogo, y de él se hablará más adelante. Dembski no tiene publicaciones en ninguna revista de biología del ISI. Wells tiene muy pocas, y aunque una de ellas está en una revista de alto índice de impacto (Rowning et al., 1997, PNAS USA 94:1224-1229), su aportación no tiene relevancia en sus creencias creacionistas. Sin embargo, ha conseguido publicar un artículo creacionista en una revista científica (Wells, 2005. Riv Biol 98:71-86).
Como ya se apuntó anteriormente, a los creacionistas de la Tierra joven les disgusta el diseño inteligente porque engloba a un gran número de diferencias creencias, y en eso (y en poco más) tienen razón. Sin embargo, el diseño inteligente no debe de ser tomado como una anécdota ya que es la única justificación que tienen para hablar de la “ciencia de la creación”. Phillip Johnson, la persona que bautizó el diseño inteligente, es un profesor de derecho retirado de la Universidad de Berkeley, en California, sin credenciales en ciencias. La persona que ha dado alguna credibilidad científica ha sido Michael Behe, que trata de justificar el diseño inteligente en términos de “complejidad irreducible”, la idea de que los organismos dependen de muchos sistemas que solamente pueden funcionar si todos los componentes están presentes simultánea y funcionalmente. Behe tiene publicaciones relevantes en bioquímica relacionadas con la hemoglobina (Behe and Englander, 1979), con la estructura del DNA (Luthman and Behe, 1988), y el plegamiento de proteínas (Behe et al., 1991), y su libro “La caja negra de Darwin” (Behe, 1998 es extensamente citado por aquellos que están desesperados por encontrar literatura científica que ataque la idea de la evolución.
El propio Behe “modestamente” presenta su trabajo como “es tan importante que debe de ser considerados como uno de los grandes logros en la historia de la ciencia. El descubrimiento rivaliza con aquellos obtenidos por Newton y Einstein, Lavoisier y Schrödinger, Pasteur y Darwin”.
Como muchos críticos al libro “La caja negra de Darwin” han notado ya, Behe (al igual que Johnson) es muy cuidadoso para no nombrar en ningún momento al Diseñador, teniendo así coartada para afirmar que su fin es puramente científico, sin ninguna relación con la religión. Pero solamente un lector realmente ingenuo puede llegar a tener alguna duda acerca del Diseñador en el cual se está pensando. Otro punto importante es que Behe afirma que él llega a estas conclusiones mediante el estudio de la bioquímica, dando la impresión a los lectores no bioquímicos de que cualquier bioquímico estará de acuerdo con estas ideas. Esto está tan alejado de la verdad que, en una medida sin precedentes, su propio departamento de la Universidad de Lehigh ha publicado un comunicado en su página web describiendo a Behe como él único disidente de la posición uniforme del departamento que apoya la teoría de la evolución (Brace, 2007 http://www.lehigh.edu/~inbios/news/evolution.htm).
Una de las principales críticas a este libro es la persistente confusión entre la evolución y el origen de la vida. Charles Darwin hizo algunas sugerencias acerca del origen de la vida, pero su fama se debe a la teoría de la selección natural, que concierne a la evolución, no al origen de la vida. De hecho, si en algo coinciden la mayoría de los biólogos es que el origen de la vida todavía no se comprende del todo (de hecho la definición de vida es algo en lo que se está lejos aún de llegar a un consenso), pero en general prácticamente todos consideran que la idea de selección natural es correcta. En el libro de Behe, sin embargo, la idea de la complejidad irreducible se presenta como un argumento contra la selección natural, cuando no hay nada de eso. De hecho se puntualiza en aspectos que una teoría del origen de la vida necesitaría explicar. Para la pregunta que más solivianta a los creacionistas, el grado de parentesco en humanos y primates, la complejidad irreducible no tiene ninguna relevancia. El ejemplo de Behe de la coagulación sanguínea opera exactamente igual para humanos que para chimpancés, y no tiene que decir nada acerca de si los chimpancés y los humanos compartimos un ancestro común.
En el libro de Behe se afirma que no existe ninguna publicación que detalle la evolución de los sistemas complejos. Y eso, a pesar de que la evolución del ciclo de Krebs ha sido más que estudiada (Meléndez-Hevia et al., 1996 J. Mol. Biol. 43: 293-303), y por ejemplo sea extensamente tratado en el libro de Kenneth Miller “Encontrando al dios de Darwin” (Millar, 1999). Es importante darse cuenta que Behe deja una vía de escape al no definir complejidad, así él puede afirmar que el ciclo de Krebs no entra en su definición de complejidad irreducible y no tiene nada que ver (Behe, 2000). Sin embargo se debe asumir que complejo es aquello que todo bioquímico define, por tanto decir que la evolución de sistemas complejos nunca se ha discutido es completamente falso.
En un pasaje que parece haber pasado desapercibido por aquellos que piensan que Behe está en contra de la evolución darviniana, afirma que él encuentra la idea del antepasado común bastante convincente. Él también afirma que, a pequeña escala, la teoría de Darwin ha triunfado…pero es al nivel de la macroevolución… cuando provoca escepticismo. La obra de Behe pareció influenciar incluso a Ratzinger (2003) quien mostró sus dudas acerca de la macroevolución citando frases de Szathmáry y Maynard Smith. Sin embargo esta cita parecía influenciada negativamente por Behe, ya que Szathmáry y Maynard Smith tenían la macroevolución como tema central su colaboración. La diferencia está en que ellos afirmaron:
“No hay razones teóricas para excluir a los linajes evolucionados, para incrementar su complejidad con el tiempo, y no hay evidencias empíricas de que esto sea así. Sin embargo, las células eucariotas son más complejas que las procariotas, los animales y plantas son más complejos que los protistas, etcétera. El incremento de complejidad se puede haber obtenido como resultado de una serie de grandes transiciones evolutivas. Eso implica cambios en el sentido en que esa información es almacenada y transmitida”.
Finalmente los autores de este artículo recomiendan como libros que tratan el tema evolución/creacionismo las obras: “Evolution vs. Creationism (Scout, 2005. University of California Press, Berkeley) y Science and Creationism (Montagu, 1984. Oxford University Press).
Como conclusión indicar que el creacionismo representa en la actualidad una amenaza para el pensamiento racional de biología, no sólo para los USA sino también para otros muchos países.
Fuentes bibliográficas: