19 de mayo
“Se le hará sufrir la misma sentencia que él quería para el otro. Así acabarán con la maldad que haya en medio de ustedes.” Deuteronomio 19:19
En Argentina la justicia es bastante lenta y muy parcial. Si tenés plata o sos famoso, la justicia es más indulgente, pero si sos un desconocido sin plata, se te aplica todo el rigor de la ley. Hubo hace poco, un caso resonante de un violador serial, y gracias a Dios, cuando atraparon a este sujeto, en el juicio oral, el juez le dio la máxima pena posible. Es lo que la prensa llamó una condena ejemplar, para desalentar a los que deseaban imitarlo, por la aplicación de una condena tan dura.
En el pueblo de Israel, Dios había determinado un procedimiento similar para evitar los abusos. Por ley, una persona podía ser condenada si dos o más testigos la acusaban de un delito. El problema de esta ley, era que si tres personas malintencionadas mentían sobre un caso, podían condenar a un inocente, mintiendo.
Por eso Dios, que está siempre un paso adelante y sabe todo lo que pensamos, hacemos y escondemos, determinó esta otra ley para evitar que algún testigo pensara en mentir al momento del juicio. La
consecuencia para un testigo falso era recibir la condena que merecía el que fue condenado por su testimonio falaz. Si se comprobaba que estaba mintiendo, recibiría el castigo que iba a ser aplicado sobre el supuesto culpable.
En un ejemplo numérico, si un testigo mentía sobre el asesinato de un hombre y culpaba a un inocente, al descubrirse la mentira el testigo mentiroso, iba a tener que cumplir la condena de 25 años de prisión, si se aplicara la ley Argentina. No por haber matado sino por haber mentido. Dios sabia que los seres humanos somos muy mentirosos, y Él detesta la mentira. Así que diseñó una ley extremadamente dura, para los mentirosos en un juicio.
Dios no ha cambiado su forma de ser y de pensar. Él sigue detestando la mentira. Porque Satanás el es padre de la mentira. Hoy no se aplica la regla de Deuteronomio, pero le sigue provocando la misma reacción tus mentiras. Causa efecto. Si mentís, recibís la consecuencia de tus actos. Tal vez pienses que tu mentira no te
causará ningún perjuicio. Pero no te confundas, Dios sigue siendo el mismo.
REFLEXIÓN – Ojo con tu mentira.
Un gran abrazo y bendiciones
Dany



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