Citas de la Biblia en “Del sentimiento trágico de la vida”


Citas de la Biblia en “Del sentimiento trágico de la vida”

de Miguel de Unamuno
Fernando Blanco Cendón

1. Introducción

Del sentimiento trágico de la vida es una obra que está plagada de pasajes de la Biblia. Esto es un hecho que, dada la problemática tratada en el libro, no puede ni debe sorprender.
Sí sorprende, empero, la diversidad de modos de aparecer dichos textos a lo largo de la obra. Así, algunos textos están debidamente entrecomillados, pero los más de ellos aparecen sin comillas y no pocos se encuentran como fundidos en el texto unamuniano, como si pertenecieran al lenguaje corriente o fueran del dominio público. Por otra parte, algunas citas van acompañadas de la referencia exacta del lugar de donde son tomadas, algunas tienen solo una referencia genérica (se señala solo el libro sagrado a que pertenecen), hay muchas que vienen sin la debida referencia y, finalmente, algunas tienen una referencia equivocada.
En este trabajo se recogen todos los pasajes de los que no consta la referencia exacta y aquellos cuyas referencias son erróneas.
Con ello pretendo ofrecer a los lectores no familiarizados con el tema y a aquellos que proceden de otras coordenadas culturales, una herramienta útil para sus investigaciones a fin de facilitar una comprensión más exhaustiva de la obra filosófica mayor de Unamuno.

En las páginas que siguen el lector encontrará indicado el título del capítulo de Del sentimiento trágico de la vida, dentro de cada capítulo aparece en primer lugar el número de la página, seguido de la cita -más o menos extensa- de Unamuno y, en letra negrita, las referencias bíblicas correspondientes.1)

2. Citas bíblicas en “Del sentimiento trágico de la vida”

CAPÍTULO I: El hombre de carne y hueso

116: “El que quiera salvar su vida la perderá”, dice el Evangelio… Mt 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 24;17, 33
117: ¿Quién no recuerda aquellas palabras del Evangelio: “¡Señor, creo; ayuda a mi incredulidad!”?…Mc 9, 24
119: ni dar coces contra el aguijón… Hch 26, 14

CAPíTULO II : El punto de partida

120: ¿Quién no conoce la mítica tragedia del Paraíso?… Gn 2, 4b-3, 24
tentados por la serpiente, modelo de prudencia para el Cristo… Mt 10, 16
121: Y Jahvé la condenó, por haber pecado, a parir con dolor sus hijos… Gn 3, 16

CAPíTULO III: El hambre de inmortalidad

132: de los que han gustado del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal… Gn 3, 6; 2, 17
134: ¡Vanidad de vanidades!… Qo 1, 2
136: “¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!”, se nos dijo… Lv 19, 18; Mt 22, 39; Mc 12, 31; Lc 10, 27; Rm 13, 9; Gal 5, 15; Stgo. 2, 8
137: Cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que adondequiera que fuese Pablo se concitaban contra él los celosos judíos para perseguirle. Apedreáronle en Iconio y en Listra, ciudades de Licaonia… Hch 14, 5-6.19 3), le azotaron en Filipos de Macedonia… Hch 16, 22-23 4) y le persiguieron sus hermanos de raza en Tesalónica y en Berea… Hch 17, 5-14
Pero llegó a Atenas… Hch 17, 15
138: y unos se burlan de él y otros le dicen: “¡Ya oiremos otra vez de esto!”… Hch 17, 32
139: y dar coces contra el aguijón… Hch 26, 14
142: De ella arranca la envidia, a la que se debe, según el relato bíblico, el crimen que abrió la
historia humana: el asesinato de Abel por su hermano Caín… Gn 4, 1-16

CAPÍTULO IV : La esencia del catolicismo
143: Sin duda que todo aquello de la segunda venida del Cristo, con gran poder, rodeado de majestad y entre nubes, para juzgar a muertos y a vivos, abrir a los unos el reino de los cielos y echar a los otros a la geena, donde será el lloro y el crujir de dientes… Mt 24, 30. 51
144: Véase en… en Juan … XI, 25. 56… Jn 11, 25-26
el dios del pueblo de Israel, revelado entre el fragor de la tormenta en el monte Sinaí… Ex 19, 16-25
Pero era tan celoso, que exigía se le rindiese culto a él solo… Ex 20, 3-6
y era el dios de las batallas… 1S1,3-1
146: y pudo decir aquello de “no vivo en mí, sino en Cristo”… Ga 2, 20
151: Y el Cristo dijo: “Padre, perdónalos, pues no saben lo que se hacen”… Lc 23, 34
El verdadero pecado, acaso el pecado contra el Espíritu Santo, que no tiene remisión… Mt 12, 31-32; Lc 12, 10
152: y nosotros, como los judíos, queremos señales… 1 Cor 1, 22; Mt 12, 38-39; 16, 1-4; Mc 8,11-12; Lc 11, 29; Jn 2, 18; 4, 48; 6, 30

CAPÍTULO V: La disolución racional

166: “comamos y bebamos que mañana moriremos”… Is 22, 13; 1 Cor 5, 32 6)

CAPÍTULO VI: En el fondo del abismo

172: Initium sapientiae timor Domini, se dijo… Pr 1, 7; 9, 10; Sal 111, 10; Si 1, 14
178: Y es que no cabe servir a dos señores… Mt 6, 24; Lc 16, 13
180: En el capítulo IX del Evangelio, según Marcos, se nos cuenta … Y entonces el padre del epiléptico o endemoniado contestó con estas preñadas y eternas palabras: “¡Creo, Señor, ayuda mi incredulidad!” (v. 23)… Mc 9, 16-24)
184: El que, haciéndose propio el vanidad de vanidades del Eclesiastés, o las quejas de Job… Qo 1, 2; Jb 29-31)

CAPÍTULO VII: Amor, dolor, compasión y personalidad

191: al pozo del vanidad de vanidades… Qo 1, 2
199: “¿Y qué es verdad?”, preguntaré a mi vez como preguntó Pilato. Pero no para volver a lavarme las manos sin esperar respuesta… Jn 18, 38; Mt 27, 24 9)
200: Solo así se comprende lo de que en Dios seamos, nos movamos y vivamos… Hch 17, 28

¿No se dice en la Escritura que Dios crea con su palabra, es decir, con su pensamiento, y que por este, por su Verbo, se hizo cuanto existe?… Gn 1; Jn 1, 3

CAPíTULO VIII: De Dios a Dios

208: Dios es Amor… 1 Jn 4, 8
214: y nosotros vivimos, nos movemos y somos en Él… Hch 17, 28
215: La razón repite: “¡Vanidad de vanidades, y todo vanidad!”… Qo 1, 2 el Dios a quien pedimos que sea santificado su nombre y que se haga su voluntad -su voluntad, no su razón- así en la tierra como en el cielo… Mt 6, 9-10
el anhelo del hombre Jacob, cuando luchando la noche toda, hasta el rayar del alba, con aquella fuerza divina decía: “¡Dime, te lo ruego, tu nombre” (Gén. XXXII, 29)… Gen 32,30)
216: Y solo hay un nombre que satisfaga a nuestro anhelo, y este nombre es Salvador, Jesús… Mt 1, 21 12)
218: “Dijo el malvado en su corazón: no hay Dios”… Sal 14, 1; 53, 1

CAPÍTULO IX : Fe, esperanza y caridad

224: ¡Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!… Mt 5, 8
oír en su interior su voz sin palabras que le dice: “¡Ve y predica a los pueblos todos!”… Mc 16, 15
225: pidiéndonos pruebas de la verdad objetiva de la existencia de Dios, pues que pedimos señales… 1 Cor 1, 22; Mt 12, 38-39; 16, 1-4; Mc 8, 11-12; Lc 11, 29; Jn 2, 18; 4, 48; 6, 30
Y tendremos que preguntar con Pilato: “¿Qué es la verdad?”
Así preguntó, en efecto, y sin esperar respuesta, volviose a lavar las manos para sincerarse…
Jn 18, 38; Mt 27, 24 13)
226: Y de esta, de la razón, puede decirse lo que del Cristo, y es que quien no está con ella, está contra ella… Mt 12, 30; Lc 11, 23
230: Este fue el escándalo del cristianismo entre judíos y helenos, entre fariseos y estoicos, y este, que fue su escándalo, el escándalo de la cruz, sigue siéndolo y lo seguirá aún entre cristianos… 1 Cor 1, 23
Quien no conozca al Hijo jamás conocerá al Padre, y al Padre solo por el Hijo se le conoce… Mt 11, 27; Lc 10, 22; Jn 8, 19; 14, 7
233: hasta llegar a ser Él todo en todos, según la expresión de San Pablo… 1 Cor 15, 28

CAPÍTULO X : Religión, mitología de ultratumba y apocatástasis

237: ya que la fe cristiana dice que Dios acabará siendo todo en todos… 1 Cor 15, 28
238: Cuando, en vista de la imposibilidad humana de entrar un rico en el reino de los cielos, le preguntaban a Jesús sus discípulos quién podrá salvarse, respondiéndoles el Maestro que para con los hombres era ello imposible, mas no para con Dios, Pedro le dijo: “He aquí que nosotros lo hemos dejado todo siguiéndote; ¿qué, pues, tendremos?” Y Jesús le contestó, no que se anegarían en el Padre, sino que se sentarían en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mat. XIX, 23-26)… Mt 19, 23-28 14)
239: la concupiscencia terminó en lo que era ya en su fondo: en curiosidad, en ansia de probar el fruto del árbol del bien y del mal… Gn 3, 6; 2, 17
241-242: Cuando Jesús, habiendo llevado a Pedro, Jacobo y Juan a un alto monte, se transfiguró ante ellos …Y al bajar del monte les mandó Jesús que a nadie dijesen lo que habían visto sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. Y ellos, reteniendo este dicho, altercaban sobre qué sería aquello de resucitar de los muertos, como quienes no lo entendían… Mc 9, 2-10; Mt 17, 1-9; Lc 9, 28-36
Y fue después de esto cuando encontró Jesús al padre del chico preso de espíritu mudo, el que le dijo: “¡Creo, ayuda mi incredulidad!” (Marcos IX)… Mc 9, 24

Ni tampoco aquellos saduceos que le preguntaron al Maestro de quién será mujer en la resurrección la que en esta vida hubiese tenido varios maridos (Mat. XXII), que es cuando Él dijo que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos… Mt 22, 23-32
Ni aclara nada el misterio todo aquello del grano y el trigo que de él sale con que el apóstol Pablo se contesta a la pregunta de: “¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?” (I Cor. XV, 35)… 1 Cor 15, 35. 37 15)
247-248: ¿No cayeron, según el relato bíblico nuestros primeros padres por el ansia de probar el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y ser como dioses, conocedores de esa ciencia?…Gn 3, 1-7
251: aquel que fue arrebatado al tercer cielo, donde vio secretos inefables (II Cor. XIII)… 2 Cor 12,24
253: “Será todo en todos”, dice el Apóstol… 1 Cor 15, 28
254: Lo que aquí cabría aplicar son aquellas palabras del Cristo, dirigiéndose a su Padre: “¡Padre,perdónalos, porque no saben lo que se hacen!”… Lc 23, 34
Y recordemos aquello de: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”… Mt 27,46; Mc 15, 34; Sal 22, 2
255: Y no es injusticia no darle lo que no sabe desear, porque pedid y se os dará… Mt 7, 7;Lc 11, 9
Y acaso el pecado aquel contra el Espíritu Santo, para el que no hay, según el Evangelio, remisión, no sea otro que no desear a Dios… Mt 12, 31-32; Lc 12, 10
257: que se abroquela a las veces en aquello de que son muchos los llamados y pocos los elegidos… Mt 22, 14
258: y la sujeción luego de todo ello a Dios, para que Dios, la Conciencia, lo sea todo en todos… 1 Cor 15,28
A ello responde la anacefaleosis, la recapitulación de todo, todo lo de la tierra y el cielo, lo visible y lo invisible, en Cristo, y la apocatástasis, la vuelta de todo a Dios, a la conciencia, para que Dios sea todo en todo… Ef 1, 10; Col 1, 16; 1 Cor 15, 28
259: y el Cristo nos dejó dicho que donde se reúnan dos en su nombre, ahí está Él… Mt 18,20
cuando Dios sea todo en todos… 1 Cor 15, 28
“Somos los cristianos , decía el Apóstol (I Cor. XII, 27), el cuerpo de Cristo, miembros de él, carne de su carne y hueso de sus huesos (Efesios V, 30), sarmientos de la vid.”… 1 Cor 12,27; Ef 5, 30; Jn 15, 5 16)

CAPÍTULO XI : El problema práctico
262: un hombre de contradicción y de pelea, como de sí mismo decía Job: uno que dice una cosa con el corazón y la contraria con la cabeza… Jb 9-10 17)
266: y no en su cabeza, sino en su corazón, dice el impío que no hay Dios… Sal 14, 1; 53, 1
268: el Apóstol exclamó: “¡Soy ciudadano romano!”… Hch 16, 37; 22, 25-28
271: “comerás el pan con el sudor de tu frente”… Gn 3, 19
272: Que no nos dijo el Cristo: “Toma mi cruz y sígueme”, sino “Toma tu cruz y sígueme”… Mt 10, 38; 16, 24; Mc 8, 34; Lc 9, 23
como es perfecto nuestro Padre celestial… Mt 5, 48

Ante todo, cambiar en positivos los mandamientos que en forma negativa nos legó la Ley Antigua. Y así, donde se nos dijo: “¡No mentirás!”, entender que nos dice: “¡Dirás siempre la verdad, oportuna o inoportunamente!”, aunque sea cada uno de nosotros, y no los demás, quien juzgue en cada caso de esa oportunidad. Y donde se nos dijo: “¡No matarás!”, entender:”¡Darás vida y la acrecentarás!”. Y donde: “¡No hurtarás!”, que dice: “¡Acrecentarás la riqueza pública!”. Y donde: “No cometerás adulterio!”, esto: “¡Darás a tu tierra y al cielo hijos sanos, fuertes y buenos!”. Y así todo lo demás… Ex 20, 1-17
El que no pierda su vida, no la logrará… Mt 10, 39; 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 24
273: Y si Caín no hubiese matado a su hermano Abel… Gn 4, 8
empezó siendo el Dios de los ejércitos… 1S1,3
274: El “no hagas a otro lo que para ti no quieras”… Mt 7, 12; Lc 6, 31 18)
y le ocurre lo que al que recibió un solo talento: lo enterró para no perderlo, y se quedó sin él. Porque al que tiene, se le dará; pero al que no tiene sino poco, hasta ese poco le será quitado… Mt 25, 14-30
“Sed perfectos como vuestro Padre celestial lo es” , se nos dijo… Mt 5, 48
275: pues dejemos que los muertos entierren a sus muertos… Mt 8, 22
276: “Sed perfectos como vuestro Padre”, se nos dijo… Mt 5, 48
276-277: y nuestro Padre es perfecto porque es Él, y es cada uno de sus hijos que en él viven, son
y se mueven… Hch 17, 28
y que, al cabo, sujetas todas las cosas al Hijo, el Hijo mismo se sujete a su vez a quien lo sujetó todo para que Dios sea todo en todos… 1 Cor 15, 28
278: “Venga a nos el tu reino”, nos enseñó el Cristo a pedir a su Padre… Mt 6, 10; Lc 11, 2
279: La libertad hay que buscarla en medio del mundo, que es donde vive la ley, y con la ley la culpa, su hija… Rm 5, 13
282: El pueblo, cuando Pilato, el señorito, el distinguido, el esteta, el racionalista si queréis, quiere darle comedia y le presenta al Cristo en irrisión diciéndole: “¡He aquí el hombre!”, se amotina y grita: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”… Jn 19, 5-6

CAPÍTULOX II: Conclusión: Don Quijote en la tragicomedia europea contemporánea
283: ¡Voz que clama en el desierto! (Isaías XL, 3)… Is 40, 3 19)
284: Y tampoco yo, como este Quijote del pensamiento alemán, quiero resistir al Espíritu… Hch 7, 51
Y por esto lanzo mi voz, que clamará en el desierto… Is 40, 3
285: Creo más bien que esa Helena de Fausto era otra, la que acompañaba a Simón Mago, y que este decía ser la inteligencia divina… Hch 8, 9-25
287: Y queda flotando sobre las civilizaciones todas el Eclesiastés, y aquello de “así muere el sabio como el necio” (II, 3)… Qo 2, 16
292: Así es: todo lo hecho se hizo por la palabra y la palabra fue en un principio… Jn 1, 3; 1, 1
293: La tragedia de Cristo, la tragedia divina, es la de la cruz. Pilato, el escéptico, el cultural, quiso convertirla por la burla en sainete, e ideó aquella farsa del rey de cetro de caña y corona de espinas, diciendo: “¡He aquí el hombre!”; pero el pueblo, más humano que él, el pueblo que busca tragedia, gritó: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”… Jn 19, 1-6 20)
298: Su muerte fue su última aventura caballeresca; con ella forzó el cielo, que padece fuerza…Mt 11, 12; Lc 16, 16
301: Pero él no las acepta así, y pide señales… 1 Cor 1, 22; Mt 12, 38-39; 16, 1-4; Mc 8, 11-12; Lc 11, 29; Jn 2, 18; 4, 48; 6, 30
Y si le quisieran hacer a Don Quijote rey, se retiraría solo al monte, huyendo de las turbas regificientes y regicidas, como se retiró solo al monte el Cristo cuando, después del milagro de los peces y los panes, le quisieron proclamar rey… Jn 6, 15

Dejó el título de rey para encima de la Cruz… Jn 19, 19; Mt 27, 37; Mc 15, 26; Lc 23, 38

Clamar, clamar en el desierto… Is 40, 3

3. Observaciones finales
El lector que haya cotejado las referencias bíblicas con las palabras de Unamuno habrá comprobado con harta frecuencia la divergencia de expresión. Ello se debe, en primer lugar, a que está utilizando una versión de la Biblia distinta de la utilizada por Unamuno; pero también a que, en algunos casos, Unamuno adapta la cita al lenguaje en que está escribiendo.

Téngase en cuenta, además, que han transcurrido cien años de fecundas investigaciones bíblicas, que además de haber llegado a una más estricta precisión en la traducción, han contribuido a clarificar la autoría de muchos de los libros de la Sagrada Escritura. Y así, en la página 219, Unamuno, siguiendo la opinión común en su tiempo, atribuye la Epístola a los Hebreos al Apóstol S. Pablo, mientras que actualmente es opinión comúnmente admitida que S. Pablo no es su autor.21)
Finalmente, aunque las referencias bíblicas que aparecen en Del sentimiento trágico de la vida son abundantes, Unamuno se cuida poco de presentar un aparato crítico exhaustivo.

Primero porque no se trata de una obra de teología ni de exégesis bíblica; pero, principalmente, porque está convencido de que en una civilización cristiana, dentro de la cual y para la cual escribe, los lectores saben de qué habla, saben que se trata de pasajes bíblicos aun cuando no conozcan exactamente su procedencia. De donde podemos colegir que el cristianismo ha permeado toda la civilización occidental hasta convertirse, según Unamuno, en “un río soterraño en el espíritu, una fresca corriente de antiguas creencias infantiles, de esperanzas de ultratumba”(p. 281).

NOTAS
(1) La paginación y las citas de Del sentimiento trágico de la vida corresponden a la edición de Manuel García Blanco, Obras completas de Don Miguel de Unamuno, VII Meditaciones y Ensayos espirituales, Editorial Escélicer, Madrid, 1967.
(2) Las abreviaturas que designan los libros bíblicos son las siguientes:

ANTIGUO TESTAMENTO

  • Génesis Gn
  • Éxodo Ex
  • Levítico Lv
  • 1 Samuel 1 S
  • Job Jb
  • Salmos Sal
  • Proverbios Pr
  • Eclesiastés (Qohélet) Qo
  • Eclesiástico (Sirácida) Si
  • Isaías Is

NUEVO TESTAMENTO

  • Mateo Mt
  • Marcos Mc
  • Lucas Lc
  • Juan Jn
  • Hechos de los Apóstoles
  • Romanos
  • 1 Corintios
  • II Corintios
  • Gálatas
  • Efesios
  • Colosenses
  • Epístola de Santiago
  • 1 Epístola de Juan
  • Hch
  • Rm
  • 1 Cor
  • 2 Cor
  • Ga
  • Ef
  • Col
  • St
  • 1 Jn

El punto y coma indica separación de libros o de capítulos de un mismo libro. La coma indica separación
entre capítulo y versículo. El punto indica separación de versículos.

(3) En Iconio no le apedrean (vv. 4-5). En Listra sí (v. 19); lapidación promovida por judíos venidos de Iconio.
(4) No fueron los judíos.
(5) En realidad es el dios de los ejércitos: Yahvéh Sebaot (cf. Nota de la Biblia de Jerusalén). Véase la página
273.
(6) Isaías es un profeta del siglo VIII a.C. Mientras que Epicuro, a quien alude Unamuno es del 341-270
a.C.
(7) La última frase es el versículo 24, y no el 23 como señala Unamuno.
(8) En realidad, todo el libro de Job, pero especialmente estos dos capítulos.
(9) Unamuno aquí funde en una dos escenas: la de Juan y la de Mateo.
(10) Frase que está inspirada en el poeta Epiménides de Cnosos, del siglo VI a. C. (Nota de la Biblia de Jerusalén).
(11) Unamuno usa la numeración de la Vulgata.
(12) “Jesús” (hebreo Yehosúa) quiere decir “Yahvéh salva” (Nota de la Biblia de Jerusalén).
(13) Véase nota 9.
(14) La frase de Pedro es el v. 27, y lo referente a las tribus de Israel el v. 28.
(15) La respuesta del grano de trigo es el v. 37.
(16) Lo relativo a la carne y los huesos es adición de la Vulgata (cf. Nota de la Biblia de Jerusalén).
(17) Todo el libro de Job, en especial los capítulos señalados.
(18) En realidad es una versión negativa de la llamada Regla de oro, que en los Evangelios aparece en forma
afirmativa.
(19) El texto de Isaías es: “Una voz clama: en el desierto…”. La de Unamuno es la versión de los LXX que
es la que citan los evangelistas (Mt 3, 3; Mc 1, 3; Lc 3, 4; Jn 1, 23).
(20) La caña en lugar de cetro no es de Juan sino de Mateo (Mt 27, 29).
(21) No es el caso de cuando en la página 251 dice “San Pablo de Éfeso”, pues sabemos por Hch 9, 11; 21,
39; 22, 3 que S. Pablo era de Tarso. Se trata de un “despiste” que ha pasado desapercibido también a
los editores. De hecho, en la página 145 Unamuno le llama correctamente: Pablo de Tarso.

BIBLIOGRAFÍA

  • ESCUELA BÍBLICA DE JERUSALÉN (Dir.)
  • Biblia de Jerusalén, Editorial Española Desclée de Brouwer, Bilbao, 1969.
  • UNAMUNO, MIGUEL DE, Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, Madrid, 1913 edición de Manuel García Blanco, Obras completas de Don Miguel de Unamuno, VII Meditaciones y Ensayos espirituales, Editorial Escélicer, Madrid, 1967, 109-302.

Obtenido de: http://opac.kansaigaidai.ac.jp:8080/cgi-bin/retrieve/sr_bookview.cgi/DB00000167/Body/link/r083_10.pdf

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