Paulo Arieu Theologies Web

Mayo 30, 2008

Teología de Lucas

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Teología de Lucas

Dr. Matthew C. Williams

Profesor de Nuevo Testamento

Biola University

Las ideas dominantes en la teología de Lucas incluyen: Dios soberanamente lleva a cabo su plan salvador en la historia, Jesucristo es el agente y el Espíritu Santo es el instrumento de ese plan, y los discípulos continúan la obra de Jesús en el poder del Espíritu. La influencia de esta teología se observa, por ejemplo, en los relatos de la tentación de Jesús (Lc. 4:9-11) y su aparición a los discípulos después de su resurrección (Lc. 24:33-36), y especialmente de su sermón en Nazaret (Lc. 4:16-30).

The dominant ideas in Luke’s theology include: God sovereignly carries out in history his salvation plan, Jesus Christ is the agent and the Holy Spirit is the instrument of that plan, and the disciples continue Jesus’ work in the power of the Spirit. The influence of this theology may be observed, for example, in the accounts of Jesus’ temptation (Lk. 4:9-11) and his post-resurrection appearance to the disciples (Lk. 24:33-36), and especially of his sermon in Nazareth (Lk. 4:16-30).

Cada autor tiene sus propios énfasis y temas. En los Evangelios Sinópticos se puede encontrar estos temas de dos modos: 1) leyendo cada Evangelio para anotar sus énfasis, y 2) leyéndolos todos juntos, comparando las semejanzas y las diferencias que hay entre ellos. En este segundo método es preciso usar una sinopsis de los Evangelios.[1] Si asumimos, como es probable, que Lucas usó Marcos como una fuente,[2] podemos notar los cambios que hizo a partir de Marcos; el análisis de este proceso es lo que estudia la crítica de la redacción. De esta manera se puede observar no solo los propios temas de cada autor, sino también las diferencias que los distinguen.

La teología de Lucas se descubre no solo en los cambios que él ha hecho en los contenidos del Evangelio de Marcos, sino también en el material tomado de Marcos sin cambios y, por supuesto, en el aporte original del propio Lucas. Hablaremos, pues, de todos los temas importantes de Lucas, independientemente de que sean o no compartidos por los demás autores.

LA SOBERANÍA DE DIOS EN LA HISTORIA

Lucas relató los hechos como historias específicas no porque él fuera un historiador, sino porque quería reflejar la actuación soberana de Dios en la Historia.

Continuidad del plan salvador de Dios

Para Lucas es primordial mostrar que el plan de Dios no ha cambiado con la venida de Jesús y de la Iglesia. No hay dos dioses, uno del Antiguo Testamento y otro del Nuevo Testamento, y tampoco hay dos planes, uno para Israel y otro para la Iglesia. Lucas muestra la continuidad mediante dos temas: 1) el ministerio de Jesús y el de la Iglesia cumplen las profecías del Antiguo Testamento, y 2) la salvación de los gentiles estaba predestinada.

Profecías cumplidas

No hay duda de que, para Lucas, el ministerio de Jesús cumple las profecías del Antiguo Testamento. Así Zacarías, el padre de Juan el Bautista, profetizó:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque nos ha visitado y ha efectuado redención para su pueblo, y nos ha levantado un cuerno de salvación en la casa de David su siervo, tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos (1:68-70).[3]

Lucas empieza su narración del ministerio de Jesús con el relato de su lectura del libro del profeta Isaías en la sinagoga de Nazaret (4:16-20). Jesús concluyó esa lectura anunciando: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído” (4:21). De este modo Lucas deja claro que Jesús entendía que había venido para cumplir el plan de Dios. Incluso, registra Hechos, el otro escrito lucano, la muerte de Jesús fue decretada como parte de ese plan divino: “A éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis” (Hch. 2:22-23). Lucas no señala tantas profecías cumplidas como Mateo,[4] pero, aún así, este tema es importante para él.

Misión a los gentiles

La misión a los gentiles también formaba parte del plan de Dios desde el principio. La genealogía de Jesús en Lucas 3:23-38 insinúa que la oferta de salvación se dirige a todos, dado que no empieza con Abraham, como la genealogía en Mateo 1:1-17, sino con “Adán, de Dios” (Lc. 3:38). Es decir, Lucas tiene en mente no solo a Israel, los descendientes de Abraham, sino a todos los pueblos del mundo, los descendientes del primer hombre Adán. Este hilo universal se resalta en dos citas del Antiguo Testamento, uno en labios de Simeón en 2:32 –”luz de revelación a los gentiles”– y la otra en 3:6 –”y toda carne verá la salvación de Dios”.

La misión a los gentiles se aprecia con más claridad después de la muerte y la resurrección de Jesús. En Lucas 24:46-47 el Jesús resucitado explica a sus discípulos:

Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

De manera similar, en Hechos 1:8 les dice que serán “testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. En Hechos una y otra vez los sermones predicados en la evangelización de los gentiles por Pedro y Pablo se basan en las profecías del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Hechos 13:47 cita Isaías 49:6: “Te he puesto como luz para los gentiles, a fin de que lleves la salvación hasta los confines de la tierra”. El llamamiento de Saulo (Pablo) para ser apóstol a los gentiles confirmó la aceptación de ellos: “él me es un instrumento escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles” (9:15).

En Hechos la salvación de los gentiles fue iniciada directamente por Dios. Las conversiones del eunuco etíope (8:26-40) y del centurión Cornelio (10:1-48) empezaron por la voz de un ángel del Señor (8:26; 10:3). La aceptación de los gentiles por Dios fue manifestada por la llegada del Espíritu Santo en casa de Cornelio: “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto” (10:34-35), y después: “Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje” (10:44), a lo que Pedro reaccionó diciendo: “han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros” (10:47).

De allí en adelante la misión consiste no solamente en ser luz entre los gentiles, sino en ir a ellos con las Buenas Nuevas.

Acción soberana del plan de Dios

Se puede ver un desplazamiento geográfico tanto en Lucas como en Hechos. En Lucas la mayor parte de la narración se centra en el viaje de Jesús a Jerusalén, la ciudad de destino (9:51-19:27). Jesús “con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (9:51; cp. 13:22; 17:11; 18:31; 19:28). Lucas usa dei/ “es necesario, se debe” 18 veces en el Evangelio y 22 veces en Hechos (aparece solo ocho veces en Mateo y seis en Marcos) para aludir a los planes predeterminados por Dios, que incluyen las acciones de Jesús y los demás. Un ejemplo lo hallamos en Lucas 9:22: “El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día”. Jesús tiene que ir a Jerusalén porque es en esa ciudad donde consigue ser sacrificado a través de su muerte.

En Hechos, el mensaje del Evangelio se desplaza de Jerusalén a Judea y a Samaria “hasta los confines de la tierra”. Es decir, después del sacrificio de Jesús el mensaje se transmite a todo el mundo. La conclusión de Hechos muestra que la meta se ha cumplido: Pablo está en Roma (“el fin del mundo”) predicando el Evangelio con toda libertad (28:30-31). La última palabra del libro es una señal de esa situación: avkwlu,twj “sin estorbo”.

Lucas deja claro, además, que no solamente el desarrollo del plan de salvación está en las manos de Dios, sino también la historia del mundo en general (cp., por ejemplo, Hch. 17:26, 31).

El “hoy” en el plan escatológico de Dios

Aunque hay elementos del reino de Dios tanto del presente (Lc. 10:11; 21:31) como del futuro (12:38, 45; 13:8), el énfasis de Lucas recae en el día de “hoy”, sh,meron. Esta palabra aparece 20 veces en Lucas-Hechos; las más importantes son Lucas 4:21; 5:26; 19:5, 9; 23:43; Hechos 4:9; 20:26. Es muy probable que haya un mensaje en esa repetición del vocablo “hoy”. Había de haber cristianos para quienes la tardanza de la segunda venida de Jesús representaba un problema. No sabían cómo vivir en el presente. Por eso, Lucas dice: “aunque Jesús va a volver, el ‘hoy’ también tiene un propósito en el plan de Dios; tenemos que conducirnos como cristianos en el presente”. No hay por qué perder la esperanza “hoy” mientras se aguarda el retorno de Jesús.

JESUCRISTO, AGENTE DE LA SALVACIÓN

Jesús es representado en Lucas-Hechos como el agente de la salvación: “Y en ningún otro nombre hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hch. 4:12). Las señales y los milagros que Jesús efectúa señalan que él es el escogido de Dios para ser su agente de salvación (Lc. 4:18-21; Hch. 2:22).

Trascendencia de Jesús

Lucas pone énfasis en la cristología con el fin de dejar claro que Jesús trasciende la mera humanidad. Esto lo entendemos desde el principio de su Evangelio, donde leemos que Jesús nacerá de la virgen María, por el Espíritu Santo, y “será grande, y será llamado el Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin” (1:32-33). Cuando María visita a Elisabet, Juan el Bautista, lleno él mismo del Espíritu Santo, salta en su vientre (1:15, 41). Los pastores y los ángeles anuncian la importancia de Jesús (2:8-20), y tanto Simeón como Ana entienden que, con él, el día de la redención ha llegado (2:22-40). Lucas nos muestra que Jesús tiene una relación muy especial con Dios el Padre (2:49; 3:22; 9:35; 10:21-22; 23:46). Sin embargo, el mayor ejemplo de la trascendencia de Jesús se manifiesta en su resurrección (24:6-7; Hch. 2:24, 32; 3:15, etc.), ascensión (24:51; Hch. 1:9) y exaltación a la diestra del Padre (Hch. 2:33; 5:31).

Títulos de Jesús

En los dos escritos de Lucas varios títulos se aplican a Jesús: Mesías o Cristo (Lucas, 12 veces: 2:11, 26; 3:15; 4:41; 9:20; 20:41, etc.; Hechos, 24 veces: 2:31, 36; 3:18, 20; 4:26; 5:42, etc.), Hijo de Dios (Lucas, 6 veces: 1:35; 4:3, 9, 41; 8:28; 22:70; Hechos, 2 veces: 8:37; 9:20), Hijo del Hombre (Lucas, 25 veces: 5:24; 6:5, 22; 7:34; 9:22, 26, 38, 44, 56, 58, etc.; Hechos, 1 vez: 7:56), Hijo de David (Lucas, 3 veces: 18:38, 39; 20:41), Rey (Lucas, 5 veces: 19:38; 23:2, 3, 37, 38; Hechos, 1 vez: 17:7), Señor (Lucas, 38 veces: 1:43; 2:11; 3:4; 5:8, 12; 6:46; 7:6, 13, 19; 9:54, 59, 61; etc.; Hechos, 107 veces: 1:6, 21, 24; 2:21, 25, 34, 36; etc.), Salvador (Lc. 2:11; Hch. 5:31; 13:23), Siervo (Hch. 3:13, 26; 4:27, 30), Profeta (Lc. 4:24; 7:16, 39; 9:8, 19; Hch. 3:22; 7:37).[5] Otros títulos de menos importancia incluyen el Santo de Dios (Lc. 4:34), Líder (Hch 5:31), Maestro (Lc 3:12; 7:40; 9:38; 10:25; 11:45; etc.), y Juez (Hch. 10:42).

Salvación por medio de Jesús

Como Jesús es todo lo que hemos indicado en los dos apartados anteriores, es el centro del kerigma (proclamación del Evangelio) de Lucas: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hch. 4:12:). Lucas usa el verbo sw,zw “salvar” en un sentido más “espiritual” que los otros evangelistas.[6] Además, usa otros tres términos de la misma raíz griega que no aparecen en los otros Sinópticos,[7] reflejando así la relevancia que el tema de la salvación tiene para él: swth/r “Salvador” (Lc. 1:47; 2:11; Hch. 5:31; 13:23), swthri,a “salvación” (Lc. 1:69, 71, 77; 19:9; Hch. 4:12; 7:25 [traducido “libertad”]; 13:26, 47; 16:17; 27:34 [traducido “supervivencia”]), y swth,rion “salvación” (2:30; 3:6; Hch. 28:28). Como ha dicho I. H. Marshall: “El concepto clave en la teología de Lucas es ‘la salvación’”.[8]

Lucas retrata a Jesús como uno que extiende la mano del perdón a los que están perdidos, y se alegra del arrepentimiento, “porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10; ver también las parábolas de Lucas 15: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo).

Salvación para los marginados

La extensión de la salvación a quienes antes no se incluían entre los “elegidos” de Dios es otro tema relevante en Lucas. Ya hemos comentado cómo Lucas destaca que la salvación traspasó la frontera cultural de Israel para alcanzar a los gentiles. Del mismo modo, la salvación ha cruzado las fronteras sociales para incluir a los pastores (Lc. 2:8-10), los samaritanos (Lc. 10:33; 17:16; Hch. 8:5-13), los recaudadores de impuestos (Leví, Lc. 5:27; Zaqueo, 19:2-10), los “pecadores” (cp. Lc. 5:29-32, sobre los recaudadores de impuestos colegas de Leví, con quienes Jesús comió, con mucho gusto y a propósito, para mostrar que ellos también pueden beneficiarse de la aceptación y perdón de Dios; 7:36-50, sobre la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús; 15:11-32, sobre el hijo pródigo; Hch. 8:9-13, 18-24, sobre Simón el mago), las mujeres (Lc. 7:36-50; 8:2-3; 10:38-42; Hch. 8:12; 9:36-43), los niños (Lc. 18:15), los pobres (Lc. 4:18; 6:20; 16:20; Hch. 2:44-45; 11:28-30) e incluso el malhechor que fue crucificado a la par de Jesús (Lc. 23:43).

El espíritu santo,

instrumento de la salvación

Lucas dice más acerca del Espíritu Santo que cualquier otro autor del Nuevo Testamento, salvo, quizás, Juan. Aunque todos los Evangelios se refieren al Espíritu, solo Lucas se preocupa de iniciar las distintas etapas de su narración señalando la influencia del Espíritu: Lo menciona 36 veces en total, 10 veces en el relato de la infancia de Jesús, 7 veces en los capítulos sobre el inicio de su ministerio y 7 veces al comenzar la narración del viaje hacia Jerusalén (caps. 10-12).

Después de esto, Lucas no usa mucho la palabra “Espíritu” en su Evangelio. Parece que le era muy importante mostrar que el Espíritu Santo actuaba en cada etapa del proceso de la salvación. Podemos entender mejor esta importancia si nos acordamos de la historia judía. Después del último profeta del Antiguo Testamento, Malaquías, los judíos pensaban que el Espíritu se había marchado del pueblo de Israel. Entonces, durante unos 400 años, Dios no habló a través de su Espíritu a Israel; fueron “siglos de silencio”. Ahora, su Espíritu ha vuelto.

No obstante, en Hechos el Espíritu se encuentra por todas partes (la palabra se repite 70 veces), empezando con el día de Pentecostés, cuando descendió sobre los discípulos. De hecho, en vez del título “Los Hechos de los Apóstoles” muchos prefieren “Los Hechos del Espíritu”. El énfasis en el Espíritu se debe a que en esta nueva etapa el Espíritu se da a todos los creyentes, sin importar la raza, género u ocupación, en contraste con la situación en el Antiguo Testamento (Hch. 2:17-18, citando Jl. 2:28-29). En el Antiguo Testamento solo ciertas personas privilegiadas, como los reyes y profetas, recibieron el Espíritu de Dios.[9] Después del día de Pentecostés, sin embargo, el Espíritu está disponible para todos los creyentes: varón y mujer, rey y siervo, judío y gentil.

En Hechos el Espíritu guía a individuos (19:21; 20:22) y a la Iglesia (15:28), llama a misioneros (13:3-4) y llena a creyentes (2:4; 4:8, 31; 6:3, 5; 7:55; 9:17; 11:24; 13:9, 52).[10] Es precisamente a través del Espíritu que los discípulos pueden continuar el ministerio de Jesús, quien también fue lleno del Espíritu y guiado por él (Lc. 3:22; 4:1).

los discípulos,

continUADORES DE la obra de JESÚS

Los que tienen el poder del Espíritu pueden continuar la obra que Dios empezó en su Hijo Jesús.

Paralelos entre Jesús y los discípulos

Algunas investigaciones literarias sobre Lucas-Hechos han descubierto numerosos paralelos entre la descripción del ministerio de Jesús y la descripción del ministerio posterior de sus discípulos.[11] Estos paralelos sirven para mostrar que los discípulos siguieron haciendo la obra de Jesús.

He aquí un ejemplo. Hechos 2:22 habla de “Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio de vosotros a través de Él, tal como vosotros mismos sabéis”. Luego, Hechos 2:43 cuenta que “muchos prodigios y señales eran hechas por los apóstoles”; 5:15 agrega: “a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles, y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos”; y 19:11-12 acota: “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos”.

Lucas traza muchos paralelos entre Jesús y Esteban (Hechos 6-7)[12] y también Pedro (cp., por ejemplo, Lc. 9:58 con Hch. 3:6), pero el paralelo principal se establece entre Jesús y Pablo.[13] Los paralelos con Pablo dan a entender que “Cristo, en la persona de Pablo, lleva la salvación tanto a su pueblo como a los gentiles”.[14] De esta manera, Jesús, aunque concentró su obra entre los judíos, puede cumplir la meta más amplia de su venida: ser luz a los gentiles.

La conversión del discípulo

¿Cómo se puede ser discípulo según Lucas? En primer lugar es imprescindible responder con fe al kerigma, o sea, creer en Jesús (Lc. 7:50; 8:48; 17:19; Hch. 13:38-39; 16:31). Es necesario no solo el asentimiento mental, sino también la obediencia (cp., por ejemplo, Lc. 6:46-49, que empieza con: “¿Y por qué me llamáis ‘Señor, Señor’, y no hacéis lo que yo digo?”). Segundo, hay que arrepentirse (metanoe,w “arrepentirse” aparece 14 veces en Lucas-Hechos, mientras meta,noia “arrepentimiento” aparece 11 veces). Arrepentirse quiere decir cambiar la dirección de la antigua forma de vida y encaminarla hacia Dios.[15] Por último, los que creen son bautizados en el nombre de Jesús (Hch 2:38, 41; 8:12, 13, 16, 36, 38; 9:18; 10:47, 48; 16:15, 33; 18:8; 19:5; 22:16).

Las demandas del discipulado

El discipulado es más que un paso inicial hacia Jesús en fe o en bautismo. Implica un estilo de vida que incluye el seguimiento y la imitación de Jesús (Lc. 5:11). Para Lucas no hay dos niveles de discipulado, sino que cada creyente es también un discípulo. Lucas transmite dos pasajes acerca de las exigencias del discipulado que no tienen paralelo en los otros Evangelios: uno que relata las respuestas de Jesús a tres potenciales seguidores suyos (Lc. 9:57-62), y otro que advierte del alto cos­to de ser discípulo de Jesús (Lc. 14:25-35). De alguna manera el tema también se percibe en Hechos 5:1-11; 8:4-25.

Lucas menciona bastantes acciones específicas que deberían caracterizar la vida de un discípulo, incluyendo las siguientes. (1) El discípulo debe ser testigo o proclamar el Evangelio: “me seréis testigos…hasta los confines de la tierra” (Hch. 1:8). (2) El discípulo debe orar. Lucas tiene 21 referencias a la oración en su Evangelio y otras 25 en Hechos. (3) El discípulo debe hacer uso adecuado de las posesiones: “Vended vuestras posesiones y dad limosnas” (Lc. 12:33); “cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33); “vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme” (Lc. 18:22). En Hechos, la generosidad de Bernabé (4:36-37), Tabita (9:36, 39) y Cornelio (10:2) muestra que “más bienaventurado es dar que recibir” (20:35). Sin embargo, Lucas no quiere decir que sea un pecado tener posesiones, sino que estas pueden llegar a tener más relevancia en el corazón de sus discípulos que las cosas de Dios (Lc. 12:33-34; 20:25). El discípulo puede poseer bienes, pero tiene que entender el peligro mencionado y saber cómo usarlos.[16]

EJEMPLOS DE LA INFLUENCIA DE

LA TEOLOGÍA DE LUCAS EN SU EVANGELIO

Concluimos este ensayo examinando la influencia de la teología de Lucas en tres pasajes de su Evangelio. En Lucas el relato de las tres tentaciones de Jesús termina con la tentación de lanzarse del pináculo del templo en Jerusalén (Lc. 4:9-11), mientras que en la versión mateana esta tentación es la segunda (Mt. 4:5-7). Esta diferencia en el orden de las tentaciones se debe a la importancia que Lucas atribuye a Jerusalén como la ciudad de destino.

Una motivación similar se percibe detrás de la ubicación de la aparición del Jesús resucitado a los discípulos. En Mateo, Jesús se manifiesta a ellos en Galilea (Mt. 28:7, 10, 16-17; cp. también Mr. 16:7), mientras que en Lucas lo hace en Jerusalén (Lc. 24:33-36).

Un texto donde se observas múltiples influencias de la teología lucana es Lucas 4:16-30. Mientras que Mateo y Marcos comienzan sus relatos del ministerio de Jesús resumiendo un tiempo de predicación en Galilea y luego contando el llamado de los primeros discípulos (Mt. 4:12-22; Mr. 1:14-20), Lucas principia con el sermón de Jesús en Nazaret (Lc. 4:16-30). Mateo y Marcos colocan su narración de este evento bastante más adelante (Mt. 13:53-58; Mr. 6:1-7). Lucas sitúa el sermón en Nazaret al inicio del ministerio de Jesús para presentar los temas principales que se desarrollarán a lo largo de su escrito. De modo que, este pasaje resulta siendo “programático” para el Evangelio entero. Observemos, por ejemplo, varios elementos de la teología lucana en estos versículos: v. 17, cumplimiento de profecía del Antiguo Testamento; v. 18, Jesús es el Mesías (cp. Is. 61:1 en su contexto); v. 18, la obra del Espíritu en el ministerio de Jesús; vv. 18-19, el anuncio del Evangelio a los marginados: los pobres, los cautivos, los ciegos y los oprimidos; v. 21, profecía cumplida; v. 21, el “hoy” en el plan escatológico de Dios; v. 24, el título de profeta aplicado a Jesús.

Ahora bien, ¿cuál fue la reacción inicial al mensaje de Jesús según 4:22: buena o mala? Generalmente se interpreta que fue positiva: “todos hablaban bien de El y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca”. Parece que estaban orgullosos del joven de su pueblo. Sin embargo, el v. 22 también puede entenderse de otra manera. “Hablaban bien” es una interpretación del verbo evmartu,roun, literalmente “testificaban”. Esta palabra griega puede entenderse en sentido positivo o negativo, y el pronombre auvtw/| que le sigue puede ser un dativo de ventaja (“a favor de él”) o de desventaja (“en contra de él”, como en Mt. 23:31; ver también Jn. 7:7; 18:23).[17] También evqau,mazon “se maravillaban” puede interpretarse en los dos sentidos. Es decir, el texto griego no deja claro si la reacción inicial fue buena o mala, de modo que hay que acudir al contexto para resolver esta cuestión.

Creo que la reacción es negativa desde el principio, porque Jesús predicó algo que no concordaba con la expectativa judía: la compasión por los gentiles. Si comparamos el v. 19 con Isaías 61:2, el texto citado por Jesús, notaremos que él omitió “y el día de venganza de nuestro Dios”.[18] Mientras que los judíos esperaban el día de la venganza, Jesús llegó con palabras de gracia para con los gentiles. Luego él cita dos ejemplos de una misión a los gentiles en el Antiguo Testamento (4:25-27).

La clave para interpretar la reacción en el v. 22 es la frase “palabras llenas de gracia”. No significa que las palabras de Jesús eran elocuentes, sino que él llevaría gracia al mundo, a los judíos, por cierto, pero también a los gentiles. En el primer siglo los judíos esperaban un Mesías lleno de poder para liberarlos de los romanos. Sin embargo, Jesús no habla de venganza hacia los enemigos de Israel, lo cual claramente era la expectativa, sino de “gracia” para los gentiles; habla “palabras llenas de gracia”. La reacción negativa en el v. 22 de parte de los judíos de Nazaret explica por qué Jesús a continuación señala dos ejemplos del ministerio a los gentiles en el Antiguo Testamento: para enseñar que la salvación de los gentiles formaba parte del plan de Dios desde el principio.

conclusión

Sea que aceptamos la interpretación de una reaccion negativa desde el principio en Lucas 4:16-30 o no, lo importante es que Jesús sí habla claramente de una misión a los gentiles en este pasaje. Como ya se ha mostrado, la teología de Lucas enfatiza la misión a los gentiles. Si Jesús y Lucas hicieron tanto hincapié en esta misión al mundo entero, ¿cómo podemos nosotros no hacerlo en nuestras iglesias? Cambiemos el enfoque de nuestra iglesia, si fuera necesario, para alinearnos con la misión de Jesús a todo el mundo.

A la vez, volvamos al énfasis de Jesús en un discipulado verdadero. Sigamos al Mesías con todo el corazón y con obediencia.


[1] Para una sinopsis del texto griego, véase Kurt Aland, ed., Synopsis quattuor Evangeliorum, 15a. ed. (Stuttgart, Alemania: Deutsche Bibelgesellschaft, 1996). Dos sinopsis del texto en español son P. Benoit; M.-E. Boismard; J. L. Malillos, Sinopsis de los cuatro Evangelios, con paralelos de los apócrifos y de los Padres (Bilbao: Desclée de Brouwer, 1987); y José Alonso Díaz y Antonio Vargas-Machuca, Sinopsis de los Evangelios: Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas con los textos paralelos del Evangelio de Juan, los pasajes concordantes de los evangelios apócrifos y de los Padres Apostólicos, aparato crítico y notas (Madrid: Universidad Pontificia Comillas, 1996).

[2] Véase Grant R. Osborne y Matthew C. Williams, “The Case for Markan Priority”, en Robert L. Thomas, ed., Three Views on the Origins of the Synoptic Gospels (Grand Rapids: Kregel Publications, 2002): 19-96.

[3] Los textos bíblicos citados en este artículo se han tomado de La Biblia de las Américas.

[4] Ver Matthew C. Williams, “Teología de Mateo”, Kairós 36 (enero-junio 2005): 41-42.

[5] Para una definición de los primeros cinco de estos títulos, ver ibid., 43-45. La mayoría de los títulos se explican en George Eldon Ladd, Teología del Nuevo Testamento (Colección Teológica Contemporánea 2; Terrassa, Barcelona: Editorial Clie, 2002): 181-224.

[6] Por ejemplo, solamente en Lucas dijo Jesús a la mujer que ungía sus pies con perfume: “Tus pecados han sido perdonados… Tu fe te ha salvado” (Lc. 7:48, 50).

[7] Y que se hallan solamente dos veces en Juan.

[8] I. Howard Marshall, Luke: Historian and Theologian, 3a. ed. (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1998): 9.

[9] Por ejemplo, los profetas Moisés (Ex. 31:1) y Samuel (1 S. 10:6); los setenta ancianos que ayudaban a Moisés (Nm. 11:25); los jueces Otoniel (Jue. 3:9-10); Gedeón (Jue. 6:34); Jefté (Jue. 11:39) y Sansón (Jue. 13:25; 14:6, 19; 15:14); los reyes Saúl (1 S. 11:6) y David (Sal. 51:12).

[10] Ver Carlos Calderón, “¿Qué es la llenura del Espíritu Santo en Hechos?”, Kairós 34 (enero-junio 2004): 27-41.

[11] Ver Robert C. Tannehill, The Narrative Unity of Luke-Acts: A Literary Interpretation, 2 vols. (Filadelfia: Fortress Press, 1991, 1994).

[12] Por ejemplo, Hechos 6:8, “Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo”, hace eco de la descripción del ministerio de Jesús en Hechos 2:22: “Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de El”. Para otros paralelos entre Esteban y Jesús, ver Hechos 6:11, 13 (“testigos falsos”); 7:58 (“echándolo fuera de la ciudad”), 60.

[13] De los numerosos paralelos entre Jesús y Pablo, los más obvios son las correspondencias a) entre el encarcelamiento de Pablo al final de su ministerio y la muerte de Jesús, y b) entre Hechos 19:10-11 (“Y Dios hacía milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos”) y Marcos 5:28; Lucas 8:44.

[14] Robert F. O’Toole, The Unity of Luke’s Theology: An Analysis of Luke-Acts (Wilmington, Delaware: Michael Glazier Books, 1984): 68.

[15] Dos ejemplos que muestran la importancia del arrepentimiento son Hechos 3:19 (“arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que haya tiempos de refrigerio que vengan de la presencia del Señor”) y 8:22 (“Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón”).

[16] No podemos desarrollar este tema complejo en este articulo, pero ver Craig L. Blomberg, Ni pobreza ni riquezas: Una teología bíblica de las posesiones materiales (Terrassa: Editorial Clie, 2004): 171-72, 197-202, 230-52; ídem, “Las posesiones materiales en la enseñanza de Jesús según los Evangelios Sinópticos”, Kairós 24 (enero-junio 1999): 13, 24-26; ídem, “Las posesiones materiales en el cristianismo primitivo”, Kairós 25 (julio-diciembre 1999): 7-18.

[17] Ver F. Blass y A. Debrunner, A Greek Grammar of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago: University of Chicago Press, 1961) § 188 (1).

[18] Otros que piensan que la reacción es negativa desde el principio incluyen B. Violet, “Zum rechten Verständnis der Nazareth-Perikope”, Zeitschrift für die neutestamentliche Wissenschaft 37 (1938): 251-71; y Joachim Jeremias, Jesus’ Promise to the Nations (Naperville, Illinois: Allenson, 1958): 44-46. Ver I. Howard Marshall, The Gospel of Luke: A Commentary on the Greek Text (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1978): 185-86.

LA CIENCIA…Y NUESTRA VERSIÓN DEL MUNDO PRECIENTÍFICO

Archivado en: Ciencia, Temas de actualidad — pauloarieu @ 5:40 pm

LA CIENCIA…
Y NUESTRA VERSIÓN DEL MUNDO PRECIENTÍFICO

Existe un detalle de fondo que creo necesario clarificar con el fin de prevenirme de los suspicaces que pueden argumentar en mi contra, afirmando que es imposible deslindar nítidamente mundos de cualquier clase, ya que la misma ciencia parece pertenecer a un mundo diferente del únicamente físico, puesto que se aplica el pensamiento y el raciocinio que muchas veces no va paralelo con la realidad por ser esta oscura. De ahí nacen entonces las distintas hipótesis y teorías que pueden ser luego aceptadas o rechazadas y pertenecer por tanto mas bien a mundo de ficción de las pseudociencias creadas por la mente, que al mundo real.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto sucede en los límites de la investigación; límites que van cediendo. Luego, cuando una teoría se afirma y no se admite ninguna contradicción, pasa del  mundo mental al mundo real porque coincide con la realidad. Esto ha sucedido innumerables veces, y como ejemplo tenemos a la teoría de la evolución de las especies vivientes que, otrora se consideraba como una locura desde el punto de vista creacionista y hoy es una realidad porque ha sido demostrada. Recordemos al teórico Spencer y al práctico Darwin.
No obstante, tal como expresé al principio hay un detalle que parece dejarnos siempre confinados sólo al mundo de la fantasía sin poder alcanzar nunca en plenitud al mundo real.
Nosotros vivimos conectados al mundo a través de nuestros sentidos. Con ellos y nuestro cerebro elaboramos una versión del mundo. Una entre muchas otras posibles. Puesto que percibimos nuestro entorno a través de una ínfima ventanita que son nuestros limitados sentidos, no podemos poseer nunca una visión total de la realidad.
Si ponemos al vuelo nuestra imaginación y nos representamos a ciertos hipotéticos seres extraterrestres inteligentes de alguna lejana galaxia provistos de sentidos diferentes a los nuestros, ¿cómo percibirían el mundo que los rodea?
Supongamos que poseyeran órganos visuales para ver con una gama del espectro electromagnético muy diferente de la que nos permite observar las cosas con “nuestros colores”.  Una gama más amplia con otras longitudes de onda situadas más allá del infrarrojo o más allá del ultravioleta les mostraría otra realidad. Supongamos que “olieran” nuestra luz en lugar de ver con ella; que  “oyeran” los colores, esto es, que los interpretaran como sonidos, que siendo de otra constitución pudiesen penetrar en los sólidos y acomodar su visión a gusto, de modo de percibir objetos lejanos como si estuvieran cerca (especie de zoom) y cosas ultramicroscópicas sin necesidad de artificios, penetrar con la vista la materia haciéndola transparente, ver el aire, y otras, para nosotros, extravagancias, ¿cómo sería el mundo para ellos?
Y si no necesitaran siguiera comer para vivir, como los vegetales que no poseen boca, ni dientes, ni aparato digestivo, ¿cómo sería “su economía” planetaria?
Nosotros vemos con una gama de ondas ínfima del espectro electromagnético, nuestro oído igualmente capta un segmento pequeño de ondas sonoras (nos superan el perro y el murciélago), no podemos ver los microbios, ni el interior de los átomos, ni los quarks, ni los astros lejanos sin aparatos apropiados. Está claro entonces que los humanos sólo extraemos una versión del mundo real que nos rodea, una versión entre infinidad de otras posibles (Véase del autor de esta nota: La esencia del universo, Editorial Reflexión, Buenos Aires, capítulo 1º) y por lo tanto habría que adaptar a la ciencia a “su mundo”, en el ficticio mundo irreal, esto es el producido por la mente, en este caso por el sistema mente -sentidos. Sin embargo no es así. Si tenemos ante nosotros un objeto cualquiera, una figurilla blanca, por ejemplo, y hacemos que la observen diez personas provistas cada una de ellas de anteojos de cristal de colores diferentes, una las verá verde, otra roja, otra añil, otra violeta, etc. Se obtendrán así cuatro colores distintos para el objeto blanco y algo aproximado ocurre con la percepción del mundo, nuestra versión humana es una de ellas, pero el mundo está allí, no es un fantasma, no se trata de una creación como los ángeles, demonios, dioses, devas y avatares, la precognición, los milagros, las brujas la telequinesia, el elan vital o el éter. No, por el contrario, la otra cara de la  Luna fotografiada está allí, con sus cráteres, del otro lado del astro y no es fantasía, y aunque la fotografiemos con placas sensibles a la luz ultravioleta o infrarroja, continuará estando allí. La Tierra es redonda y no cabe duda porque ha sido avistada así desde el espacio y ya no es admisible otra hipótesis como que quizás sea plana, cuadrada o cilíndrica. Los microbios existen, han sido vistos con aumentos y se los puede clasificar pues aparecen siempre bajo el microscopio si se los busca, no son creaciones mentales, ilusiones, fantasías como las almas errantes que según dicen aparecen en los cementerios.
Por lo tanto volvemos a considerar a la ciencia como la actividad humana que más cerca está del mundo real contando con los mencionados límites que se pulverizan en diversas teorías de carácter provisorio y barren con todas las pseudociencias tanto del pasado como del presente.

Lo que aún falta conocer

Los límites mayúsculos para la ciencia están dados sin duda principalmente en dos dimensiones contrapuestas, esto es en lo microscópico en un extremo, y en el otro por lo macroscópico. Es decir la naturaleza íntima de la materia-energía, y los límites del universo hasta la última galaxia.
Física de partículas por una parte y cosmología por otra, encaran los enigmas mayores del momento, y es natural que así sea, ya que el hombre intercalado entre lo infinitamente pequeño y lo inconmensurablemente grande, se ve como navegando en una versión de mundo real muy estrecha. Se halla como encapsulado con su mente relativa, limitada para comprenderlo todo, no obstante lo cual continúa hurgando, tentando salir del encierro y abarcar lo más posible el conocimiento acerca de aquello de lo que está hecho, y sobre el proceso universal que lo rodea.
La física cuántica una vez encarada, fue una verdadera sorpresa tanto para el investigador como para el especulador intelectual, además de un “dolor de cabeza” para el teólogo. Aquello que se creía determinado, fijo, asible, mecánico, que obedecía a leyes rigurosas en un supuesto mundo perfecto, especie de “aparato de relojería”, newtoniano e intransgredible, de pronto se desmoronó. Este efecto demoledor fue percibido cuado se comenzó a estudiar el comportamiento de las partículas subatómicas.
En el ámbito molecular y hasta la dimensión atómica, todo parecía marchar bien, de acuerdo con la física clásica, según las ideas de Newton y Maxwell, pero más allá del átomo, en el reino de las subpartículas y de lo cuantos de energía, las cosas resultaron ser caóticas. Se demostró que las partículas, desafiando toda ley, se comportaban indeterminada e imprevistamente, al punto que el famoso sabio Einstein, en rebeldía ante lo evidente, se vio obligado a pronunciar la célebre frase: Dios no juega a los dados, a lo que Niels Bohr, su polémico interlocutor replicó: No podemos decirle a Dios lo que tiene que hacer! (Véase: Alastair Rae Física cuántica: ¿Ilusión o realidad? Ed. Alianza Madrid, 1988, cap. 4.
Quizás sea dudosa la exactitud histórica de estas frases, pero sin duda, resumen la diferencia entre las posiciones de ambos científicos.
El comportamiento de los elementos subatómicos como los fotones y electrones, por ejemplo, nos indica la incidencia del azar en el fenómeno. Cuando se realizan las experiencias, solo se puede hablar de conductas promedios, de modo que si existiera un dios, como lo pensaron Einstein y Bohr, este, con toda seguridad no haría más que tirar los dados para mantener el mundo tal como se encuentra y esto contradice su cualidad de omnipotente y perfecto, a la par que refuta su misma existencia.
De acuerdo con la ley de Boltzmann, los sistemas evolucionan tendiendo hacia los estados más probables, es decir hacia los estados con distribución homogénea de masa y energía, sin estructuras ni organización. En otras palabras, el sentido de la evolución de los sistemas coincide, en general, con el crecimiento del desorden.
En estas palabras podemos apreciar el contrasentido entre un cosmos sinónimo de orden y el crecimiento del desorden o entropía (según la segunda ley de la termodinámica).
De las experiencias como la interferencia de las dos ranuras (Véase: física cuántica ) se desprende que la luz manifiesta propiedades corpusculares y además ondulatorias, y esto en física se conoce como dualidad onda-partícula, pues cuando la luz atraviesa un par de rendijas es una onda, en cambio cuando incide sobre un detector o una película fotográfica, es un chorro de fotones. (Véase: Alastair Rae, Física cuántica: ¿Ilusión o realidad?).
A esta experiencia debemos añadir otro de los hechos que  van en favor del relativismo cuántico, y es el llamado principio de incertidumbre de Heisenberg, como una de las consecuencias de la dualidad onda-partícula, que consiste en la imposibilidad de medir simultáneamente la posición y la cantidad de movimiento de un objeto cuántico tal como un fotón. Es decir que podemos elegir o bien medir las propiedades ondulatorias de la luz -permitiendo que pase a través de una doble ranura sin determinar por qué rendija pasa el fotón- o bien observar los fotones cuando cruzan las rendijas- sacrificando toda posibilidad de realizar un experimento de interferencia-; pero jamás podremos hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Por otra parte, con los aceleradores de partículas se está tratando de arribar a los últimos elementos componentes de la materia. Los gigantescos artefactos para este fin como el LEP (Large Electron Positron o Gran Colisionador de Electrones y Positrones) que consta de un anillo subterráneo de hormigón de unos 27 kilómetros de circunferencia, sirven para acelerar partículas y hacerlas colisionar. Se ha dicho que “el LEP es la herramienta más reciente y más potente que el hombre posee, puesto en marcha en 1989, para comprender el mundo en que vive, cómo fue creado y cómo se mantiene en pie” según palabras de Neil Calder, vocero del CRN
(diario La Nación, Buenos Aires, 14-11-89, pág. 2).
Hasta el presente se ha arribado al quark como supuesta última partícula. No sabemos aún si es divisible. Este es uno de los límites provisorios de la ciencia. Existen proyectos más ambiciosos para conocer de qué está hecho el universo. El entendido sobre estas cosas está ávido por conocer algo más de nuestra composición y se hace necesario esperar mayores resultados.
Estas son cosas del micromundo. En el otro extremo, en lo inmenso que involucra todo el universo, con su origen, desarrollo y destino, que corresponde al estudio de la cosmología, nos encontramos de cara con otras limitaciones dada nuestra pequeñez y corta vida.
De algunos conocimientos falseados se aferran los pseudocientíficos y los charlatanes para “engrupir” a la gente, por ejemplo con una pseudociencia cuántica que curaría ciertas dolencias, apartándose así de toda la seriedad de los auténticos hombres de  ciencia. Sin escrúpulo alguno, estos charlatanes prometen curaciones con la mira en el signo pesos y ante el fracaso recurren a la remanida frase: “lamentablemente, el tratamiento no ha respondido ante el cuadro clínico del paciente” y… punto.
¡Cuidado con las pseudociencias! Vivamos en el mundo real, nos irá mucho mejor que en manos de los sinvergüenzas que nos pretenden sumergir en un mundo ilusorio.

Ladislao Vadas

LA CAUSA DE LA CIENCIA

Archivado en: Ciencia, Temas de actualidad — pauloarieu @ 5:29 pm

LA CAUSA DE LA CIENCIA Y LA IMPORTANCIA DEL CONOCIMIENTO

Autor:Ladislao Vadas |  periodicotribuna.com.ar 

Después de largo filosofar, el hombre sabio se dio cuenta cabal de que sólo el conocimiento basado en la experiencia podía dilucidar el enigma del mundo y la vida.

De a poco y a escondidas (por hallarse rodeada de un mar de prejuicios y supersticiones al principio) la Reina del conocimiento (léase Ciencia Experimental ) comenzó a avanzar y a expandirse tímidamente al comienzo, pero valientemente después… enfrentando a la colosal mole de prejuicios y creencias tanto religiosas y supersticiosas, como filosóficas de corte espiritualista de toda laya.

Tuvo que afrontar a estos ogros inconscientes nadando en el mar del espiritualismo que la trataba despectivamente de mero materialismo .

¡Le costó emerger! ¡Ya lo creo que sí! Los prejuicios fueron tremebundos, siempre amenazantes, de carácter absoluto por parte de los antaño “dueños de la verdad absoluta”. (Léase prejuicios filosóficos y religiosos).
Le costó emerger y sostenerse, hay que reconocerlo, ¡y contra viento y marea!, pero… a pesar de todos los prejuicios y tenaces oposiciones ¡bendito sea!, ¡aquí estamos!: en el mundo moderno con sus altibajos (por supuesto, inevitables), pero estos últimos no por causa de la noble y sabia ciencia misma, sino por la índole malsana del autoclasificado Homo sapiens en su faceta negativa.

Repito (y repetiré siempre) una vez más como adicto apasionado al conocimiento (y me enorgullezco de serlo), que lo mejor que produjo la mente humana en este, su planeta Tierra, ha sido el “invento” de la Ciencia basada en la noble, “sacrosanta” y sana experiencia, con fines al progreso y bienestar para toda la humanidad.

¿Sus detractores? ¡Allá ellos! Algún día desaparecerán rendidos ante la evidencia de un mundo mejor pregonado por este detractor del oscurantismo y de las pseudociencias que escribe el presente artículo. (También ellos, los detractores, acuden a la ciencia médica cuando se sienten enfermos o perdidos).

El mundo fue y aún continúa siendo, en buena parte, un mayúsculo enigma. Sin embargo, nadie, pero nadie, me puede negar que la Ciencia Empírica no haya sido y es una luz en el camino que apartó y continúa apartando las “diabólicas” tinieblas de la ignorancia con sus pobres víctimas inocentes.

Ya no estamos ubicados en un pozo tan profundo y oscuro como en los albores y avances de las filosofías de antaño. Estamos ciertamente a años luz de los presocráticos, de Sócrates, Platón, Aristóteles y… la legión que vino después con ansias de “esclarecer el mundo” y… no sólo eso, a distancias siderales de las religiones que pretendían (y aún pretenden a su manera) dar una explicación del mundo, la vida y la conciencia.

Si historiamos un poco, comprobamos que la Tierra, como niña mimada, reina del Universo, fue destronada, para ser reducida a un “simple” planeta más, entre los ocho restantes orbitando al “rey” Sol. Entonces claro (pensaron muchos), tenía que ser el Sol el centro de todo el sistema planetario y del universo entero. Sin embargo, más tarde, el mismísimo Sol fue “pateado” de su privilegiado sitial para ser colocado a un costado cualquiera de la colosal Vía Láctea, nuestra verdadera patria “celeste”. Pero a su vez nuestra propia “lechosa” galaxia, fue desalojada de su privilegiado sitial en el Universo, para transformarse en un puntito más “del montón” en el concierto universal.

Así también en el futuro, cuando mediante observaciones de mayor amplitud, se avance más en el conocimiento astronómico, nuestro Universo tenido por único quizás se transforme en un universo más (con minúscula) “del montón”, según mi audaz hipótesis.

Sabemos que hoy por hoy, la montaña de prejuicios contra la Ciencia es colosal, casi aplastante, si no fuera por el estoicismo científico. Más que montaña, se constituye en una verdadera cordillera como muro de contención a los avances del conocimiento empírico. Mitos, religiones, filosofías extraviadas y molestas pseudociencias y otras yerbas, siempre se opusieron al avance de la claridad (léase Ciencia Empírica), al punto de condenar a muerte a los adalides de la verdad.

Reparemos en la historia para caer de bruces en la tristemente célebre Inquisición, inventada por el clero católico de antaño, para tener una idea del horror anticientífico. Las persecuciones, anatemas, hogueras, torturas para retractarse y ejecuciones, por pretender iluminar la realidad del mundo, fueron tristemente célebres en la historia del fanatismo religioso encabezado por los jefes “infalibles” de turno (léase Papas).

¡Pobre de aquel que osara contradecir la “verdad” dogmática afirmando que ¡la Tierra se mueve! (Galieo). O que se atreviera a abrir el vientre de un hombre vivo con fines de estudio, para ver qué había adentro! (Vesalio) o al que se arriesgara a informar al mundo que: ¡existen otros mundos! (Giordano Bruno).

¡Sí! Religiones e ignorancia por ausencia de conocimientos científicos, desde los tiempos más remotos siempre fueron de la mano junto con las pseudociencias ¡como buenos, alegres e inseparables camaradas!
Los detractores de la verdad, son legión. En efecto, vemos cómo los parapsicólogos se dedican al estudio de lo que no existe, a saber: telepatía, levitación, premoniciones, telequinesia y otras fantasías. También tuvimos entre nosotros los alucinados “ovnílogos” (alias platillistas) persiguiendo tenazmente y por todas partes a los escurridizos platos voladores y a sus fantasmagóricos tripulantes alienígenas; mientras que los tramposos espiritistas tratan aún de comunicarse con las almas errantes de sus parientes difuntos, mientras que los cartománticos tarotistas y los “sabios” astrólogos obtienen sus pingües ganancias a costa de los incautos.

Será mejor que nos detengamos aquí, pues la mole de prejuicios y falsedades es inconmensurable, y ocuparse de todos estos temas sería perder vanamente el tiempo y gastar tinta al divino botón. Sólo conviene replicar racionalmente a los detractores de la Ciencia Experimental y sus resultados.

Existen por desgracia muchas corrientes contrarias al avance de la ciencia y la sana tecnología. ¡Con la ciencia y la tecnología están destruyendo el planeta! gritan unos. ¡Rompen el equilibrio biológico! vociferan otros. ¡Nos están ahogando con emanaciones tóxicas braman aún otros y… así por el estilo
No obstante, aquí se hace imprescindible bajar los decibeles al mismo tiempo que poner los puntos sobre las íes.

Para rescatar a la sana ciencia de este marasmo y elevarla victoriosamente al pedestal de la salvación, progreso y futuro dichoso de la humanidad, se hace imprescindible poner de una vez por todas, las cosas en su lugar.

Comencemos: no es lo mismo un científico con sana vocación, que se quema las pestañas investigando en las retortas durante toda su vida para el bien de sus semejantes, que un ambicioso aprovechado, quién sólo desea obtener pingües ganancias empleando malsanamente los descubrimientos de otros.
Tampoco es lo mismo la buena tecnología, hija de la ciencia experimental, que trata de lograr una vida mejor sobre el planeta, que un industrial codicioso y falto de escrúpulos, quien envenena con sus productos el ambiente ecológico.

Sepamos entonces distinguir separando la paja del trigo. Los malos de la película, no son la ciencia y su resultado: la tecnología , que tienden a hacer un mundo mejor en todos los aspectos, sino la ambición desmedida, léase intereses económicos, cuya incidencia en las poblaciones es bárbara.

Aquí no yerra la ciencia, señores, lo que falla es la índole polifacética del Homo sapiens, especie viviente que ahora divido en dos o tres (aunque protesten lo antropólogos y los taxonomistas), a saber: el Homo sapiens prudens (hombre sabio prudente), y el Homo malignus barbarus (hombre malo, fiero y cruel). En el intermedio podríamos ubicar también a la subespecie Homo sapiens imprudens entis (hombre sabio imprudente)… entre muchísimas otras posibles reclasificaciones.

Los alcances de la santa Ciencia Empírica, junto con su aliada, la Tecnología sana, son fabulosos Ambas están destinadas a cambiar radicalmente el mundo, y ¡no solo eso!, también al mismísimo Homo, sea de la “especie” que fuera (según mi reciente reclasificación).

Es de señalar que el huracán del conocimiento científico, barrió con todo un mundo de supersticiones y vanas lucubraciones y toda clase de prejuicios. Equivalió ciertamente a pasar una máquina barredera arrollando todo el colosal mundo de ficción salido de la mente humana, dentro del cual, no obstante, aún se halla sumida la mayor parte de la humanidad nesciente y supersticiosa.

Se hace imperioso difundirla, pero por desgracia, los medios prestan más atención a los chismes, a los personaje de la farándula y a los vaivenes de la politiquería, que a la sacrosanta ilustración.
Hoy se han vencido y se continúa paliando infinidad de enfermedades y somos más longevos. Hoy vivimos más cómodamente en nuestros hogares y podemos viajar por el orbe si disponemos de dinero para ello Hoy nos comunicamos con todo el mundo y tenemos noticias de todas partes de la Tierra e incluso de otros planetas y lunas. Hoy tenemos mayor acceso a la educación y la cultura. Las máquinas nos ahorran múltiples tediosas y pesadas tareas… y la ciencia genética está avanzando a pasos agigantados para el bien de nuestra salud y longevidad…

Soy consciente de que aún falta mucho. Hay regiones del Globo donde aún se vive en pleno atraso, pero es indudable que el avance científico-tecnológico es imparable.
Podemos mejorar nuestro planeta, incluso su clima Nos esperan otros mundos: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. ¿También otros sistemas solares? ¿quién puede expresar un no rotundo?

Y esto aún no es todo, pues finalmente, cual “augur”, pienso que en un futuro, incluso el propio hombre podrá mejorarse genéticamente gracias a la ciencia de avanzada, para dejar atrás terribles dolencias e instintos criminales y todo gracias a la sana Ciencia a años luz de todas las pseudociencias tenidas falsamente por auténticos conocimientos.

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN
ASÍ HA SIDO EL AVANCE DEL MUNDO

El mundo mágico precientífico, ha tenido un tremendo poder de sugestión para el ser humano. Como producto neto de su mecanismo cerebral, obligado éste a elaborarlo con el recurso de la fantasía para darse explicaciones de las cosas y hechos que acompañan al individuo desde su nacimiento hasta su muerte, estaba plasmado en la vida humana, con tanta intensidad inveterado, que todo acto, aun el descubrimiento accidental por experiencia pura, era atribuido a la intervención de algún hado o a la iluminación “posibilitadora” de alguna deidad. De manera que resultaría harto difícil separar netamente lo que pertenecía a una inquietud puramente científica, de aquello que estaba motivado por tendencias mágicas o asimilado a la superstición, si nos situamos muy atrás en el tiempo.

El concepto mágico sobre el mundo estaba extendido por todas las mentes que se formaban en esa atmósfera densa, de gran peso, que dominaba todos los actos. Cada paso, era dado como aprisionado en un marco sobrenatural; cada sonido, cada movimiento, cada fenómeno de dudosa naturaleza u origen, eran tomados como señales de bienaventuranza, si no como anuncios de inevitables catástrofes que se avecinaban.

Pero la humanidad es un abanico. En la constelación humana podemos ver un muestrario de la más variada gama de tipos o personalidades que son heredables; se hallan en los genes apuntadores de derroteros que también en la parte psíquica se identifican con las tendencias innatas, las vocaciones, inclinaciones naturales que sólo esperan ser desencadenadas por el ambiente social en que se desarrolla el individuo. No siempre se desencadenan, claro está, y el individuo puede ser un dibujante eclipsado, un místico frustrado, un actor fracasado…, pero es indudable que cuando la coincidencia se da, la personalidad aflora con toda su fuerza y se puede manifestar contra viento y marea, aun bajo el influjo aplastante de una atmósfera contraria a la índole de dichas manifestaciones.

Así es como a pesar de todo, la espesa bruma del sobrenaturalismo que lo oscurecía todo, comenzó a brillar la tenue lucecita de la ciencia, fundada en el empirismo gracias a esas personalidades típicas que sentían en su interior ardientes deseos de conocer qué es lo que se halla encerrado detrás de las apariencias.

El avance ha sido muy lento y en algunos pueblos, apenas perceptible. Esa tenue lucecita se ha visto palidecer (si no eclipsarse totalmente a veces), frente a la montaña de supersticiones, porque no debemos considerar a la humanidad como un conjunto donde siempre ocurre algo para afianzarse en general, sino que debemos tener clara la idea de que el género humano ha estado fraccionado en diversos pueblos, que algunos de los cuales han progresado hasta cierto nivel para luego decaer; por ello los conocimientos científicos han estado dispersos en las distintas poblaciones, muchas de las cuales no tenían noticias de las otras y se han perdido irremisiblemente como en los casos de los pueblos americanos.

Pero, sin embargo, en virtud del nomadismo propio del hombre, muchas culturas han tenido contactos entre sí, reforzándose mutuamente sus conocimientos.

Pero aún así y todo, en muchos casos, los primeros conocimientos empíricos han estado fuertemente entremezclados con la superstición y era la superstición la que movilizaba la investigación.

Tenemos un ejemplo de ello en la superstición astrológica. La natural inquietud del hombre por conocer el futuro, y convencidos los antiguos caldeos y asirios de que los astros influían en él, por razones supersticiosas se lanzaron al estudio del cielo donde creyeron ver el Zodíaco, conjunto de constelaciones situadas en la línea del desplazamiento solar aparente y así nació realmente la Ciencia Astronómica que, una vez independizada del mito, alcanzó dimensiones colosales que cambiaron revolucionariamente todos los conceptos que sobre el universo se tenían por clásicos.

En América, los aztecas confeccionaron un complicado pero bien pensado calendario astronómico, inspirados por sus creencias sobrenaturales. Ese calendario fue la médula de la religión y cada período estaba íntimamente ligado a los acontecimientos, fuerzas naturales o animales propios del lugar o a los beneficios que se podían obtener de cierto conocimientos, como los de la agricultura que predominaba en la región.

Pero lo esencial era la ingeniosidad puesta de manifiesto en su confección, de manera tal que llegaron al año de 365 días y, según pruebas, en la zona de Mixteca-Puebla, los sacerdotes observaban al planeta Venus y registraron un año venusino de 584 días ( Véase: George C. Vaillant: La civilización azteca, México, Fondo de Cultura Económica, 1973, págs. 166 y 167) que, si bien no coincide con los registros actuales, este hecho pone en relieve las inquietudes observacionales de seres humanos de todos los pueblos del orbe.

Todo acontecimiento astronómico como lo solsticios, las estaciones del mal tiempo, la caída de los frutos o la caída de las aguas, los relacionaban con sus deidades, pero indudablemente ¡hacían ciencia!. Una ciencia muy mezclada con la superstición, pero… ¡ciencia al fin! si se la separa del mito, igual como aconteció con los asirio-caldeos y la astrología.

Lenta salida de las tinieblas de la superstición

Pero a pesar de la influencia del desvariante mundo sobrenatural como exclusiva creación mental, sobre la misma mente, creadora de mitos, la Ciencia se fue afirmando.

Penosamente al principio, firmemente después, por la ventaja de convencer mejor a causa de la “repetibilidad” de sus resultados en las experiencias.

En efecto, los aventurados vaticinios de los chamanes y brujos acerca de los fenómenos naturales como las lluvias, sequías, erupciones volcánicas, terremotos, tempestades, o sobre el curso de una enfermedad, podían fallar y fallaban realmente a veces, si no en todas.

En cambio la determinación de las estaciones del año y de los períodos aptos para la siembra solían ofrecer mayor seguridad a los pueblos agrícolas, así como ciertos brebajes preparados con hierbas conocidas demostraban su efectividad para las enfermedades en ciertas ocasiones, de manera que la fe se fue volcando más hacia los hechos positivos repetibles con resultados más seguros.

Así se fue afianzando la confianza en el conocimiento práctico.

Los valores “creenciales” se fueron depurando al desgajarse los elementos con los que la sola fantasía adornaba las comprobaciones sensitivas.

La seguridad que emanaba del fantaseo acerca del mundo ofrecido a los sentidos para conformar precientificamente a la mente, se fue desplazando hacia la comprobación de hechos fehacientes que no necesitaban lo mágico para su producción, sino que al revelarse los principios de causa y efecto, siempre era posible ubicar una causa natural ante un fenómeno intrigante, aunque la pugna entre los mutantes positivistas que se atenían a esos principios, con los mutantes místicos que seguían encerrados en el ámbito del sobrenaturalismo, eran lógicas y persistentes, con amplio predominio de estos últimos por sus influencias en las mentes ignorantes, que siempre han sido y son mayoría en la población humana y esto explica el hecho paradójico de que aún hoy, cuando el avance científico se ha vuelto colosal, subsistan las supersticiones en la mayor parte de la masa humana del globo.

No obstante, la diferencia con el pasado es abismal, porque hoy, aquel que desea conocer la realidad de las cosas en su pureza, no tiene más que recurrir a los tratados científicos, libres de toda influencia del sobrenaturalismo; en cambio los científicos del pasado tropezaban siempre con una mezcla de ciencia y superstición, que les hacía difícil ubicarse en la verdadera senda del empirismo emancipado de esas influencias. Fueron siglos de adormilamiento en los que debemos incluir el largo periodo de la Edad Media, llena de brujos y demonios por todas partes que interferían en la vida de todos y la creencia en el valor de los resultados experimentales para la humanidad estaba desprestigiada por la creencia en que, en última instancia, era la mano divina o los demonios lo que podía torcer los acontecimientos, de modo que de nada valía el descubrimiento de una causa o la realidad de un fenómeno repetible, desnudado de su presunto carácter milagroso, tal vez útil si en última instancia su aparición estaba supeditada al capricho de voluntades sobrenaturales dominadoras de los acontecimientos.

Detrás de todo conocimiento, detrás de todo descubrimiento, afloraba la creencia supersticiosa y hasta se tildaba de pactado con los demonios o de brujo a todo investigador que iba más allá de lo que se podía considerar tolerable. Aquel que manipulaba huesos humanos o que se atrevía a disecar cadáveres, era mirado con recelo como un sacrílego que osaba pretender hurgar en aquello que solo competía a un ente creador y conservador del mundo y la vida. Ello era considerado como una verdadera profanación de lo sagrado de la vida, “sabiamente ideado e intocable por su perfección”.

También aquel estudioso que se las había con las especies animales, tenidas por seres de mal agüero por su aspecto repelente o su rareza, era sospechado de alianza con el mal para causar daños.

Pero, no obstante todos los escollos y prejuicios, el mutante investigador, es decir, el tipo humano para quien el principal valor es el resultado de la investigación experimental, se ha destacado y su método ha resistido a los siglos oscuros para proyectarse luego una pléyade de ellos no ya como una tenue lucecita entre la bruma de la ignorancia llena de supersticiones, sino como una poderosa luminaria que lo baña todo con su clara luz, para hacer más comprensible el Universo y la Vida, que durante tanto tiempo permanecieran en la penumbra.

Pero la creencia, como convencimiento fundado en el acto mismo de creer, que consiste en tomar por cierta una cosa que el entendido no alcanza a explicar, que no está comprobada o demostrada, deja de ser tal en el caso de la “creencia” científica, para convertirse en completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos, todo fundado en la repetibilidad de las experiencias, al punto de que ya nadie puede dudar de que las estaciones del año se repetirán y que de la aleación del cobre con el estaño se obtendrá el bronce.

A este artículo lo he denominado como creencia en la Ciencia en el sentido trascendental, es decir, con proyecciones hacia el futuro, porque la convicción de que un hecho experimental daría resultados siempre iguales, aunque se repita millones de veces bajo las mismas condiciones es firme, y en realidad así ocurre, pero no puede hablarse de creencia en cuanto ésta involucra incertidumbre, duda o inseguridad para ciertas mentalidades que no se consubstancian con las creencias que otros abrazan. No obstante, hubo en su tiempo una creencia en el conocimiento científico antes de haberse arribado a los resultados positivos que hoy conocemos en todos los terrenos, a saber: físico-químico-biológicos. A su vez, también hoy existe una creencia en la ciencia, por lo que aun ésta no ha descubierto ni realizado y es posible asegurar, entonces, que se trata de la única “creencia” que está dejando tras de sí, mediante su método experimental, datos, hechos y conocimientos reales y evidentes, palpables, sólidos, repetibles, que ofrecen seguridad y es la misma creencia que va dejando de serlo en la medida en que se van cristalizando sus hipótesis y teorías. Será una teoría entre cien, pero una vez confirmados los hechos ya irrefutables, deja de ser tal para convertirse en una realidad demostrable en todo momento.

Esta fuerza contundente que fluyó desde la oscura ignorancia del hombre del pasado, que comenzó a destellar como una débil lucecita en la penumbra de la superstición, para transformarse en poderoso foco que fue iluminando el mundo, para el ser consciente que lo habita, no podía tener menos éxito que el que tuvo, dado que en su avance ha ido dejando atrás realidades descubiertas, a las que siempre se puede arribar por el método experimental.

Los errores han sido múltiples. Hubo innumerables creencias científicas superpuestas a las creencias supersticiosas, que se desvanecieron por el aporte de nuevos descubrimientos; unas teorías han sido substituidas por otras, pero… este hecho se ve multiplicado en razón directa con la proyección hacia el pasado.

El signo positivo que hoy se revela con evidencia, es que cada vez son menos los errores de apreciación de las cosas en el terreno científico. Otro hecho positivo es que cada yerro acerca más a la realidad, no cunde la desorientación desmoralizante que invade cuando un dogma tambalea frente a argumentos que lo invalidan.

Una vez abandonada una creencia identificada con cierta teoría, ésta nos puede dejar un remanente de nuevas variables teórica que nos acercan aún más hacia la meta fijada, las que a su vez depuradas, nos permiten escoger las más lógicas, las que más se aproximan a los hechos. El desvanecimiento teórico, lejos de constituirse en un fracaso, ve cómo el sabio se reorienta en su búsqueda, apuntando hacia nuevos derroteros, hasta convergir en la máxima positividad posible.

El abandono de las creencias científicas (teorías) en la generación espontánea de los seres vivos; en la existencia de cierto éter como fluido sutil, invisible e imponderable, pero necesario, que llena todo el espacio; en la posición central y fija de nuestro planeta con respecto a los demás astros; en la fijeza de las especies animales y vegetales vivientes y el origen divino del hombre (con un pecadillo a cuestas); en el vitalismo con su principio necesario para sostener la vida, y otras alucinaciones, no han hecho otra cosa que abrir el camino para demostrar fehacientemente que todo ser vivo necesita imperiosamente de otro ser viviente para existir, que la luz no ha menester de un medio para transmitirse por el espacio vacío, que la Tierra no ocupa ningún sitial privilegiado en la galaxia Vía Láctea ni en el universo entero, que las especies y el hombre anexo derivan por transformación evolutiva del primer plasma viviente y que a la luz de la ciencia bioquímica se esfuma el creído principio vital.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3397

Citas de la Biblia en “Del sentimiento trágico de la vida”

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Citas de la Biblia en “Del sentimiento trágico de la vida”

de Miguel de Unamuno
Fernando Blanco Cendón

1. Introducción

Del sentimiento trágico de la vida es una obra que está plagada de pasajes de la Biblia. Esto es un hecho que, dada la problemática tratada en el libro, no puede ni debe sorprender.
Sí sorprende, empero, la diversidad de modos de aparecer dichos textos a lo largo de la obra. Así, algunos textos están debidamente entrecomillados, pero los más de ellos aparecen sin comillas y no pocos se encuentran como fundidos en el texto unamuniano, como si pertenecieran al lenguaje corriente o fueran del dominio público. Por otra parte, algunas citas van acompañadas de la referencia exacta del lugar de donde son tomadas, algunas tienen solo una referencia genérica (se señala solo el libro sagrado a que pertenecen), hay muchas que vienen sin la debida referencia y, finalmente, algunas tienen una referencia equivocada.
En este trabajo se recogen todos los pasajes de los que no consta la referencia exacta y aquellos cuyas referencias son erróneas.
Con ello pretendo ofrecer a los lectores no familiarizados con el tema y a aquellos que proceden de otras coordenadas culturales, una herramienta útil para sus investigaciones a fin de facilitar una comprensión más exhaustiva de la obra filosófica mayor de Unamuno.

En las páginas que siguen el lector encontrará indicado el título del capítulo de Del sentimiento trágico de la vida, dentro de cada capítulo aparece en primer lugar el número de la página, seguido de la cita -más o menos extensa- de Unamuno y, en letra negrita, las referencias bíblicas correspondientes.1)

2. Citas bíblicas en “Del sentimiento trágico de la vida”

CAPÍTULO I: El hombre de carne y hueso

116: “El que quiera salvar su vida la perderá”, dice el Evangelio… Mt 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 24;17, 33
117: ¿Quién no recuerda aquellas palabras del Evangelio: “¡Señor, creo; ayuda a mi incredulidad!”?…Mc 9, 24
119: ni dar coces contra el aguijón… Hch 26, 14

CAPíTULO II : El punto de partida

120: ¿Quién no conoce la mítica tragedia del Paraíso?… Gn 2, 4b-3, 24
tentados por la serpiente, modelo de prudencia para el Cristo… Mt 10, 16
121: Y Jahvé la condenó, por haber pecado, a parir con dolor sus hijos… Gn 3, 16

CAPíTULO III: El hambre de inmortalidad

132: de los que han gustado del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal… Gn 3, 6; 2, 17
134: ¡Vanidad de vanidades!… Qo 1, 2
136: “¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!”, se nos dijo… Lv 19, 18; Mt 22, 39; Mc 12, 31; Lc 10, 27; Rm 13, 9; Gal 5, 15; Stgo. 2, 8
137: Cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que adondequiera que fuese Pablo se concitaban contra él los celosos judíos para perseguirle. Apedreáronle en Iconio y en Listra, ciudades de Licaonia… Hch 14, 5-6.19 3), le azotaron en Filipos de Macedonia… Hch 16, 22-23 4) y le persiguieron sus hermanos de raza en Tesalónica y en Berea… Hch 17, 5-14
Pero llegó a Atenas… Hch 17, 15
138: y unos se burlan de él y otros le dicen: “¡Ya oiremos otra vez de esto!”… Hch 17, 32
139: y dar coces contra el aguijón… Hch 26, 14
142: De ella arranca la envidia, a la que se debe, según el relato bíblico, el crimen que abrió la
historia humana: el asesinato de Abel por su hermano Caín… Gn 4, 1-16

CAPÍTULO IV : La esencia del catolicismo
143: Sin duda que todo aquello de la segunda venida del Cristo, con gran poder, rodeado de majestad y entre nubes, para juzgar a muertos y a vivos, abrir a los unos el reino de los cielos y echar a los otros a la geena, donde será el lloro y el crujir de dientes… Mt 24, 30. 51
144: Véase en… en Juan … XI, 25. 56… Jn 11, 25-26
el dios del pueblo de Israel, revelado entre el fragor de la tormenta en el monte Sinaí… Ex 19, 16-25
Pero era tan celoso, que exigía se le rindiese culto a él solo… Ex 20, 3-6
y era el dios de las batallas… 1S1,3-1
146: y pudo decir aquello de “no vivo en mí, sino en Cristo”… Ga 2, 20
151: Y el Cristo dijo: “Padre, perdónalos, pues no saben lo que se hacen”… Lc 23, 34
El verdadero pecado, acaso el pecado contra el Espíritu Santo, que no tiene remisión… Mt 12, 31-32; Lc 12, 10
152: y nosotros, como los judíos, queremos señales… 1 Cor 1, 22; Mt 12, 38-39; 16, 1-4; Mc 8,11-12; Lc 11, 29; Jn 2, 18; 4, 48; 6, 30

CAPÍTULO V: La disolución racional

166: “comamos y bebamos que mañana moriremos”… Is 22, 13; 1 Cor 5, 32 6)

CAPÍTULO VI: En el fondo del abismo

172: Initium sapientiae timor Domini, se dijo… Pr 1, 7; 9, 10; Sal 111, 10; Si 1, 14
178: Y es que no cabe servir a dos señores… Mt 6, 24; Lc 16, 13
180: En el capítulo IX del Evangelio, según Marcos, se nos cuenta … Y entonces el padre del epiléptico o endemoniado contestó con estas preñadas y eternas palabras: “¡Creo, Señor, ayuda mi incredulidad!” (v. 23)… Mc 9, 16-24)
184: El que, haciéndose propio el vanidad de vanidades del Eclesiastés, o las quejas de Job… Qo 1, 2; Jb 29-31)

CAPÍTULO VII: Amor, dolor, compasión y personalidad

191: al pozo del vanidad de vanidades… Qo 1, 2
199: “¿Y qué es verdad?”, preguntaré a mi vez como preguntó Pilato. Pero no para volver a lavarme las manos sin esperar respuesta… Jn 18, 38; Mt 27, 24 9)
200: Solo así se comprende lo de que en Dios seamos, nos movamos y vivamos… Hch 17, 28

¿No se dice en la Escritura que Dios crea con su palabra, es decir, con su pensamiento, y que por este, por su Verbo, se hizo cuanto existe?… Gn 1; Jn 1, 3

CAPíTULO VIII: De Dios a Dios

208: Dios es Amor… 1 Jn 4, 8
214: y nosotros vivimos, nos movemos y somos en Él… Hch 17, 28
215: La razón repite: “¡Vanidad de vanidades, y todo vanidad!”… Qo 1, 2 el Dios a quien pedimos que sea santificado su nombre y que se haga su voluntad -su voluntad, no su razón- así en la tierra como en el cielo… Mt 6, 9-10
el anhelo del hombre Jacob, cuando luchando la noche toda, hasta el rayar del alba, con aquella fuerza divina decía: “¡Dime, te lo ruego, tu nombre” (Gén. XXXII, 29)… Gen 32,30)
216: Y solo hay un nombre que satisfaga a nuestro anhelo, y este nombre es Salvador, Jesús… Mt 1, 21 12)
218: “Dijo el malvado en su corazón: no hay Dios”… Sal 14, 1; 53, 1

CAPÍTULO IX : Fe, esperanza y caridad

224: ¡Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!… Mt 5, 8
oír en su interior su voz sin palabras que le dice: “¡Ve y predica a los pueblos todos!”… Mc 16, 15
225: pidiéndonos pruebas de la verdad objetiva de la existencia de Dios, pues que pedimos señales… 1 Cor 1, 22; Mt 12, 38-39; 16, 1-4; Mc 8, 11-12; Lc 11, 29; Jn 2, 18; 4, 48; 6, 30
Y tendremos que preguntar con Pilato: “¿Qué es la verdad?”
Así preguntó, en efecto, y sin esperar respuesta, volviose a lavar las manos para sincerarse…
Jn 18, 38; Mt 27, 24 13)
226: Y de esta, de la razón, puede decirse lo que del Cristo, y es que quien no está con ella, está contra ella… Mt 12, 30; Lc 11, 23
230: Este fue el escándalo del cristianismo entre judíos y helenos, entre fariseos y estoicos, y este, que fue su escándalo, el escándalo de la cruz, sigue siéndolo y lo seguirá aún entre cristianos… 1 Cor 1, 23
Quien no conozca al Hijo jamás conocerá al Padre, y al Padre solo por el Hijo se le conoce… Mt 11, 27; Lc 10, 22; Jn 8, 19; 14, 7
233: hasta llegar a ser Él todo en todos, según la expresión de San Pablo… 1 Cor 15, 28

CAPÍTULO X : Religión, mitología de ultratumba y apocatástasis

237: ya que la fe cristiana dice que Dios acabará siendo todo en todos… 1 Cor 15, 28
238: Cuando, en vista de la imposibilidad humana de entrar un rico en el reino de los cielos, le preguntaban a Jesús sus discípulos quién podrá salvarse, respondiéndoles el Maestro que para con los hombres era ello imposible, mas no para con Dios, Pedro le dijo: “He aquí que nosotros lo hemos dejado todo siguiéndote; ¿qué, pues, tendremos?” Y Jesús le contestó, no que se anegarían en el Padre, sino que se sentarían en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mat. XIX, 23-26)… Mt 19, 23-28 14)
239: la concupiscencia terminó en lo que era ya en su fondo: en curiosidad, en ansia de probar el fruto del árbol del bien y del mal… Gn 3, 6; 2, 17
241-242: Cuando Jesús, habiendo llevado a Pedro, Jacobo y Juan a un alto monte, se transfiguró ante ellos …Y al bajar del monte les mandó Jesús que a nadie dijesen lo que habían visto sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. Y ellos, reteniendo este dicho, altercaban sobre qué sería aquello de resucitar de los muertos, como quienes no lo entendían… Mc 9, 2-10; Mt 17, 1-9; Lc 9, 28-36
Y fue después de esto cuando encontró Jesús al padre del chico preso de espíritu mudo, el que le dijo: “¡Creo, ayuda mi incredulidad!” (Marcos IX)… Mc 9, 24

Ni tampoco aquellos saduceos que le preguntaron al Maestro de quién será mujer en la resurrección la que en esta vida hubiese tenido varios maridos (Mat. XXII), que es cuando Él dijo que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos… Mt 22, 23-32
Ni aclara nada el misterio todo aquello del grano y el trigo que de él sale con que el apóstol Pablo se contesta a la pregunta de: “¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?” (I Cor. XV, 35)… 1 Cor 15, 35. 37 15)
247-248: ¿No cayeron, según el relato bíblico nuestros primeros padres por el ansia de probar el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y ser como dioses, conocedores de esa ciencia?…Gn 3, 1-7
251: aquel que fue arrebatado al tercer cielo, donde vio secretos inefables (II Cor. XIII)… 2 Cor 12,24
253: “Será todo en todos”, dice el Apóstol… 1 Cor 15, 28
254: Lo que aquí cabría aplicar son aquellas palabras del Cristo, dirigiéndose a su Padre: “¡Padre,perdónalos, porque no saben lo que se hacen!”… Lc 23, 34
Y recordemos aquello de: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”… Mt 27,46; Mc 15, 34; Sal 22, 2
255: Y no es injusticia no darle lo que no sabe desear, porque pedid y se os dará… Mt 7, 7;Lc 11, 9
Y acaso el pecado aquel contra el Espíritu Santo, para el que no hay, según el Evangelio, remisión, no sea otro que no desear a Dios… Mt 12, 31-32; Lc 12, 10
257: que se abroquela a las veces en aquello de que son muchos los llamados y pocos los elegidos… Mt 22, 14
258: y la sujeción luego de todo ello a Dios, para que Dios, la Conciencia, lo sea todo en todos… 1 Cor 15,28
A ello responde la anacefaleosis, la recapitulación de todo, todo lo de la tierra y el cielo, lo visible y lo invisible, en Cristo, y la apocatástasis, la vuelta de todo a Dios, a la conciencia, para que Dios sea todo en todo… Ef 1, 10; Col 1, 16; 1 Cor 15, 28
259: y el Cristo nos dejó dicho que donde se reúnan dos en su nombre, ahí está Él… Mt 18,20
cuando Dios sea todo en todos… 1 Cor 15, 28
“Somos los cristianos , decía el Apóstol (I Cor. XII, 27), el cuerpo de Cristo, miembros de él, carne de su carne y hueso de sus huesos (Efesios V, 30), sarmientos de la vid.”… 1 Cor 12,27; Ef 5, 30; Jn 15, 5 16)

CAPÍTULO XI : El problema práctico
262: un hombre de contradicción y de pelea, como de sí mismo decía Job: uno que dice una cosa con el corazón y la contraria con la cabeza… Jb 9-10 17)
266: y no en su cabeza, sino en su corazón, dice el impío que no hay Dios… Sal 14, 1; 53, 1
268: el Apóstol exclamó: “¡Soy ciudadano romano!”… Hch 16, 37; 22, 25-28
271: “comerás el pan con el sudor de tu frente”… Gn 3, 19
272: Que no nos dijo el Cristo: “Toma mi cruz y sígueme”, sino “Toma tu cruz y sígueme”… Mt 10, 38; 16, 24; Mc 8, 34; Lc 9, 23
como es perfecto nuestro Padre celestial… Mt 5, 48

Ante todo, cambiar en positivos los mandamientos que en forma negativa nos legó la Ley Antigua. Y así, donde se nos dijo: “¡No mentirás!”, entender que nos dice: “¡Dirás siempre la verdad, oportuna o inoportunamente!”, aunque sea cada uno de nosotros, y no los demás, quien juzgue en cada caso de esa oportunidad. Y donde se nos dijo: “¡No matarás!”, entender:”¡Darás vida y la acrecentarás!”. Y donde: “¡No hurtarás!”, que dice: “¡Acrecentarás la riqueza pública!”. Y donde: “No cometerás adulterio!”, esto: “¡Darás a tu tierra y al cielo hijos sanos, fuertes y buenos!”. Y así todo lo demás… Ex 20, 1-17
El que no pierda su vida, no la logrará… Mt 10, 39; 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 24
273: Y si Caín no hubiese matado a su hermano Abel… Gn 4, 8
empezó siendo el Dios de los ejércitos… 1S1,3
274: El “no hagas a otro lo que para ti no quieras”… Mt 7, 12; Lc 6, 31 18)
y le ocurre lo que al que recibió un solo talento: lo enterró para no perderlo, y se quedó sin él. Porque al que tiene, se le dará; pero al que no tiene sino poco, hasta ese poco le será quitado… Mt 25, 14-30
“Sed perfectos como vuestro Padre celestial lo es” , se nos dijo… Mt 5, 48
275: pues dejemos que los muertos entierren a sus muertos… Mt 8, 22
276: “Sed perfectos como vuestro Padre”, se nos dijo… Mt 5, 48
276-277: y nuestro Padre es perfecto porque es Él, y es cada uno de sus hijos que en él viven, son
y se mueven… Hch 17, 28
y que, al cabo, sujetas todas las cosas al Hijo, el Hijo mismo se sujete a su vez a quien lo sujetó todo para que Dios sea todo en todos… 1 Cor 15, 28
278: “Venga a nos el tu reino”, nos enseñó el Cristo a pedir a su Padre… Mt 6, 10; Lc 11, 2
279: La libertad hay que buscarla en medio del mundo, que es donde vive la ley, y con la ley la culpa, su hija… Rm 5, 13
282: El pueblo, cuando Pilato, el señorito, el distinguido, el esteta, el racionalista si queréis, quiere darle comedia y le presenta al Cristo en irrisión diciéndole: “¡He aquí el hombre!”, se amotina y grita: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”… Jn 19, 5-6

CAPÍTULOX II: Conclusión: Don Quijote en la tragicomedia europea contemporánea
283: ¡Voz que clama en el desierto! (Isaías XL, 3)… Is 40, 3 19)
284: Y tampoco yo, como este Quijote del pensamiento alemán, quiero resistir al Espíritu… Hch 7, 51
Y por esto lanzo mi voz, que clamará en el desierto… Is 40, 3
285: Creo más bien que esa Helena de Fausto era otra, la que acompañaba a Simón Mago, y que este decía ser la inteligencia divina… Hch 8, 9-25
287: Y queda flotando sobre las civilizaciones todas el Eclesiastés, y aquello de “así muere el sabio como el necio” (II, 3)… Qo 2, 16
292: Así es: todo lo hecho se hizo por la palabra y la palabra fue en un principio… Jn 1, 3; 1, 1
293: La tragedia de Cristo, la tragedia divina, es la de la cruz. Pilato, el escéptico, el cultural, quiso convertirla por la burla en sainete, e ideó aquella farsa del rey de cetro de caña y corona de espinas, diciendo: “¡He aquí el hombre!”; pero el pueblo, más humano que él, el pueblo que busca tragedia, gritó: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”… Jn 19, 1-6 20)
298: Su muerte fue su última aventura caballeresca; con ella forzó el cielo, que padece fuerza…Mt 11, 12; Lc 16, 16
301: Pero él no las acepta así, y pide señales… 1 Cor 1, 22; Mt 12, 38-39; 16, 1-4; Mc 8, 11-12; Lc 11, 29; Jn 2, 18; 4, 48; 6, 30
Y si le quisieran hacer a Don Quijote rey, se retiraría solo al monte, huyendo de las turbas regificientes y regicidas, como se retiró solo al monte el Cristo cuando, después del milagro de los peces y los panes, le quisieron proclamar rey… Jn 6, 15

Dejó el título de rey para encima de la Cruz… Jn 19, 19; Mt 27, 37; Mc 15, 26; Lc 23, 38

Clamar, clamar en el desierto… Is 40, 3

3. Observaciones finales
El lector que haya cotejado las referencias bíblicas con las palabras de Unamuno habrá comprobado con harta frecuencia la divergencia de expresión. Ello se debe, en primer lugar, a que está utilizando una versión de la Biblia distinta de la utilizada por Unamuno; pero también a que, en algunos casos, Unamuno adapta la cita al lenguaje en que está escribiendo.

Téngase en cuenta, además, que han transcurrido cien años de fecundas investigaciones bíblicas, que además de haber llegado a una más estricta precisión en la traducción, han contribuido a clarificar la autoría de muchos de los libros de la Sagrada Escritura. Y así, en la página 219, Unamuno, siguiendo la opinión común en su tiempo, atribuye la Epístola a los Hebreos al Apóstol S. Pablo, mientras que actualmente es opinión comúnmente admitida que S. Pablo no es su autor.21)
Finalmente, aunque las referencias bíblicas que aparecen en Del sentimiento trágico de la vida son abundantes, Unamuno se cuida poco de presentar un aparato crítico exhaustivo.

Primero porque no se trata de una obra de teología ni de exégesis bíblica; pero, principalmente, porque está convencido de que en una civilización cristiana, dentro de la cual y para la cual escribe, los lectores saben de qué habla, saben que se trata de pasajes bíblicos aun cuando no conozcan exactamente su procedencia. De donde podemos colegir que el cristianismo ha permeado toda la civilización occidental hasta convertirse, según Unamuno, en “un río soterraño en el espíritu, una fresca corriente de antiguas creencias infantiles, de esperanzas de ultratumba”(p. 281).

NOTAS
(1) La paginación y las citas de Del sentimiento trágico de la vida corresponden a la edición de Manuel García Blanco, Obras completas de Don Miguel de Unamuno, VII Meditaciones y Ensayos espirituales, Editorial Escélicer, Madrid, 1967.
(2) Las abreviaturas que designan los libros bíblicos son las siguientes:

ANTIGUO TESTAMENTO

  • Génesis Gn
  • Éxodo Ex
  • Levítico Lv
  • 1 Samuel 1 S
  • Job Jb
  • Salmos Sal
  • Proverbios Pr
  • Eclesiastés (Qohélet) Qo
  • Eclesiástico (Sirácida) Si
  • Isaías Is

NUEVO TESTAMENTO

  • Mateo Mt
  • Marcos Mc
  • Lucas Lc
  • Juan Jn
  • Hechos de los Apóstoles
  • Romanos
  • 1 Corintios
  • II Corintios
  • Gálatas
  • Efesios
  • Colosenses
  • Epístola de Santiago
  • 1 Epístola de Juan
  • Hch
  • Rm
  • 1 Cor
  • 2 Cor
  • Ga
  • Ef
  • Col
  • St
  • 1 Jn

El punto y coma indica separación de libros o de capítulos de un mismo libro. La coma indica separación
entre capítulo y versículo. El punto indica separación de versículos.

(3) En Iconio no le apedrean (vv. 4-5). En Listra sí (v. 19); lapidación promovida por judíos venidos de Iconio.
(4) No fueron los judíos.
(5) En realidad es el dios de los ejércitos: Yahvéh Sebaot (cf. Nota de la Biblia de Jerusalén). Véase la página
273.
(6) Isaías es un profeta del siglo VIII a.C. Mientras que Epicuro, a quien alude Unamuno es del 341-270
a.C.
(7) La última frase es el versículo 24, y no el 23 como señala Unamuno.
(8) En realidad, todo el libro de Job, pero especialmente estos dos capítulos.
(9) Unamuno aquí funde en una dos escenas: la de Juan y la de Mateo.
(10) Frase que está inspirada en el poeta Epiménides de Cnosos, del siglo VI a. C. (Nota de la Biblia de Jerusalén).
(11) Unamuno usa la numeración de la Vulgata.
(12) “Jesús” (hebreo Yehosúa) quiere decir “Yahvéh salva” (Nota de la Biblia de Jerusalén).
(13) Véase nota 9.
(14) La frase de Pedro es el v. 27, y lo referente a las tribus de Israel el v. 28.
(15) La respuesta del grano de trigo es el v. 37.
(16) Lo relativo a la carne y los huesos es adición de la Vulgata (cf. Nota de la Biblia de Jerusalén).
(17) Todo el libro de Job, en especial los capítulos señalados.
(18) En realidad es una versión negativa de la llamada Regla de oro, que en los Evangelios aparece en forma
afirmativa.
(19) El texto de Isaías es: “Una voz clama: en el desierto…”. La de Unamuno es la versión de los LXX que
es la que citan los evangelistas (Mt 3, 3; Mc 1, 3; Lc 3, 4; Jn 1, 23).
(20) La caña en lugar de cetro no es de Juan sino de Mateo (Mt 27, 29).
(21) No es el caso de cuando en la página 251 dice “San Pablo de Éfeso”, pues sabemos por Hch 9, 11; 21,
39; 22, 3 que S. Pablo era de Tarso. Se trata de un “despiste” que ha pasado desapercibido también a
los editores. De hecho, en la página 145 Unamuno le llama correctamente: Pablo de Tarso.

BIBLIOGRAFÍA

  • ESCUELA BÍBLICA DE JERUSALÉN (Dir.)
  • Biblia de Jerusalén, Editorial Española Desclée de Brouwer, Bilbao, 1969.
  • UNAMUNO, MIGUEL DE, Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, Madrid, 1913 edición de Manuel García Blanco, Obras completas de Don Miguel de Unamuno, VII Meditaciones y Ensayos espirituales, Editorial Escélicer, Madrid, 1967, 109-302.

Obtenido de: http://opac.kansaigaidai.ac.jp:8080/cgi-bin/retrieve/sr_bookview.cgi/DB00000167/Body/link/r083_10.pdf

DE LA FANTASÍA CREADORA…

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:35 pm

Este artículo explica el origen de las creencias desde un punto de vista de la teoría de la evolución. Obviamente,no estoy de acuerdo en absoluto,ya he visto el espíritu racionalista de este autor. Pero fiel a mis principios de no amargarme la vida con los racionalistas, lo publico, no porque me parezca correcta la interpretación que hace este comentarista de las creencias de los hombres, sino proque es la explicación racionalista de la vida que muchos,hoy en dia están creyendo.

Ahora, cuando los problemas los superen, cuando vivan vidas tan amargadas y fracasadas por haber quitado a DIos de sus vidas, quiero ver que nueva teoría inventan para ayudar a una humanidad que lo que mas le hace falta es “El pan de Vida”

San Juan 6:35-40 “ Y Jesús les dijo: Yo soy el PAN QUE DA VIDA. El que viene a mi, nunca tendrá hambre; y el que cree en mi, nunca tendrá sed. Pero como ya les dije, ustedes no creen aunque me han visto . Todos los que el Padre me da vienen a mi; y a los que vienen a mi, no los echare fuera. Porque yo no he venido del cielo para hacer mi propia voluntad sino para hacer la voluntad de mi Padre que me ha envidado. Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda a ninguno de los que me ha dado, sino que los resucite en el día ultimo. Porque la voluntad de mi Padre es que todos los que miran al Hijo de Dios y CREEN en el, tengan vida eterna y yo los resucitare en el día ultimo.”

Paulo Arieu

DE LA FANTASÍA CREADORA…

AL NACIMIENTO DE LAS CREENCIAS

La inmersión del cerebro humano en un mundo de fantasía, evadido de la, a veces ,insoportable realidad, fue un evento comparable en su importancia a la aparición de la función reproductora en nuestros ancestros, pues, gracias a esa facultad, el hombre pudo continuar evolucionando mentalmente; de lo contrario todas las formas psíquicas nuevas hubiesen fenecido, para quedar estanco el proceso en la etapa hominizante primitiva y hoy el planeta quizás estaría poblado sólo de toscos pitecántropos.
Igual que la ostra marina que no ha experimentado cambios evolutivos en las profundidades de los océanos por no encajar ningún mutante derivado de ella en ese medio en que vive y a la cual sólo ella está adaptada en su especie, también el pitecántropo vagaría por el ambiente telúrico mutando continuamente sí, pero también manteniéndose invariable durante todas las generaciones futuras, porque todas las nuevas formas psíquicas más lúcidas estarían destinadas al fracaso al chocar con una realidad procelosa, amenazante y enervante de la voluntad de vivir.

Pero es necesario volver a advertir que la sola posibilidad de fantasear vanamente, no basta para sobrevivir. La mente puede crear seres inexistentes, torcer los acontecimientos desencajándolos de la realidad; idear escapes de la fatalidad; tornar posible lo imposible; triunfar de la idea de las desgracias y de la muerte poniendo al vuelo su imaginación creadora de nuevas posibilidades, pero todo esto no es suficiente. Se hace imperiosamente necesaria otra facultad que se sume a la anterior, que la complemente, que la haga valedera, y este factor es la creencia.

La creencia fue casi unida a la fantasía, pues su nacimiento estuvo fijado en una etapa muy próxima a la mutación que originó la fantasía. Es decir, pudo haber aparecido un poco después, pero no muy distante o quizás en forma simultánea. Resulta ser muy aventurada una recapitulación psicogenética minuciosa. Sólo nos queda el recurso de la especulación, pero lo positivo, lo que fuerza a la razón es la evidencia de una necesidad de creer cuando se trata de un psiquismo elevado, necesidad extensiva incluso a otras posibles formas de vida de aquellas lejanas galaxias, donde según algunos cosmólogos, se debe dar por descontado que existen las mismas condiciones azarosas, fatales, accidentadas, adversas e inseguras, que las que detectamos en nuestro planeta y en sus alrededores, incluidas nuestra galaxia y otras cercanas, cuyo estudio es posible realizar. Dudo que pueda haber psiquismo consciente elevado en condiciones ambientales amenazantes como las que nos rodean, sin la facultad de creer en algo o en alguien protector. Si ese algo o alguien necesario para otorgar seguridad existencial no existe en la realidad, entonces se lo crea mentalmente mediante la posibilidad que da la fantasía, es decir la facultad de combinar vivencias pasadas, abstraerlas de la realidad, proyectarlas mentalmente luego, para creer en ellas como si fuesen otras tantas vivencias con realidad exterior a la psique.

Pienso que si este fenómeno no ocurre en cualquier forma de vida de lejanos mundos, donde faltara una armonía en las relaciones individuo-naturaleza, no puede haber psiquismo elevado frente a lo tenebroso. Creo también que el arribar a esta etapa, es una condición sine qua non para lograr una inteligencia superior en esas condiciones.

Pero es una condición que no implica ninguna ley necesaria desde el punto de vista determinista. Es decir que, según creo, no existe en el Universo tendencia alguna por parte de los procesos llamados vivientes a lograr como corolario de su evolución un ser con inteligencia superior, sino que pueden existir incontables mundos lejanos poblados de seres vivientes, sin que necesariamente sean inteligentes Incluso la vida en muchos de estos mundos puede estar ya extinguida sin haberse alcanzado jamás un ser inteligente. Primero por no haber tendencia hacia ello y segundo porque no hubo formas derivadas de las anteriores que apuntaran casualmente hacia un perfeccionamiento intelectivo, porque se necesita de un azar muy grande para que un ser mute hacia un psiquismo elevado.

Veamos si no, los vegetales de nuestro planeta, formas de vida tan distanciadas de los animales y que, sin embargo, se dieron como episodio viviente terráqueo. Formas que muy difícilmente puedan arribar a una etapa psicógena, a pesar de la existencia de algunas pocas plantas sensitivas (Poseo en mi jardín varias plantitas de la sensitiva Mimosa pudica, cuyos folios se marchitan al menor contacto, para recuperarse al cabo de algunos minutos), que aún así y todo, se hallan abismalmente distanciadas del psiquismo animal.
De tal modo, resulta que lo acaecido en la biosfera de la Tierra debe ser un episodio muy poco probable en el Cosmos y por ende difícilmente repetible, pero, dada la dimensión colosal del Universo, algunos cosmólogos aceptan que hay más inteligencias en lejanas galaxias (uno de ellos fue el extraordinario Carl Sagan), mas lo sin duda imposible, es que un psiquismo en evolución precientífica logre una inteligencia superior, acompañando paralelamente a la realidad que se va revelando cada vez más cruda, como le ocurre al niño que va entrando en la pubertad dejando atrás el mundo de ensueños de la infancia.

Realidad cósmica y psiquismo elevado sin ciencia, son incompatibles porque la insoportabilidad generada conduce al desequilibrio psíquico que termina en locura o arrastra directamente al suicidio. Pero la creencia en algo irreal elaborado por la mente, salva a ésta del descalabro y el psiquismo puede continuar evolucionando por desgajamiento de formas inviables, unas de las cuales son precisamente las carentes de fantasías y creencias. Sólo podrán sobrevivir en esta última condición, supuestos seres inteligentes sin conciencia real del peligro, con mentes inocentes, habitantes de un planeta con superabundancia de recursos y donde se hayan conjugado varios factores que garanticen una protección completa contra los embates de la fatalidad.

El aferramiento a causas y hechos reales o imaginarios supuestamente sólidos que convienen al sostenimiento de la existencia

La creencia supone una adhesión a una idea. El grado de acercamiento hacia la realidad por parte de una idea depende del caudal de conocimientos que posee el individuo; así, de este modo es posible una depuración de las ideas falsas a medida que se sabe más acerca de cómo las creencias cabalgan sobre las ideas, aquellas se van aproximando cada vez más hacia la realidad, a esa realidad que fue abandonada por revelarse insoportable durante el proceso de hominización (transformación del animal primitivo en hombre).
Esto parece ser una paradoja. Primero, el ser consciente huye de la realidad hacia un mundo fantasioso más seguro, luego ese ser a medida que va adquiriendo conocimientos, se aproxima otra vez a la realidad, describiéndose como un arco si trasladamos estos hechos psíquicos a un sistema de coordenadas.

Por ahora voy a hablar de la primera etapa de la evolución psíquica, es decir, de la que ha exigido una huida de la realidad mediante creencias adheridas a ideas fantasiosas muy alejadas de aquélla.

Primero está la elaboración mental, que luego se toma igualmente como objeto. Después está la adhesión a esa idea objetivada, la creencia en ella.

Si esa idea sobre el objeto es saludable, sirve de asidero ante el naufragio psíquico; si la idea que se forma sobre el objeto es de peligrosidad, de posibilidad de causar daño, también surge una creencia saludable de ello, aunque el objeto esté muy lejos de ofrecer peligrosidad alguna, pero desde el momento en que se cree conocer las propiedades de un objeto para no sufrir daño esto ofrece seguridad. Esto viene dado por experiencias anteriores con cosas verdaderamente dañinas que provocaron sufrimiento. Las experiencias de este tipo acumuladas son trasladadas a ideas imaginarias y a su vez a cada hecho nefasto se le opone imaginariamente un antídoto, una creación mental que puede aniquilar el mal como si éste fuera una entidad real palpable, o por lo menos ahuyentarlo. La idea sobre el mal es otra creación mental junto a la idea del bien y el dualismo aparece como una consecuencia lógica de estas tres cosas: primero del daño real experimentado por el ser consciente, luego por la oposición natural de éste, por una rebeldía frente al sufrimiento, y finalmente por la experimentación de bienestar en los momentos felices.

Estas dos elaboraciones mentales, el “bien” y el “mal”, constituyeron las piezas claves de toda creencia primitiva, y la principal preocupación de nuestros lejanos ancestros ha sido el ahuyentar el mal y atraer el bien frente al proceloso y enigmático mundo que los rodeaba.

Toda la ocupación mental en el terreno de la fantasía-creencia se hallaba abocada al aferramiento a causas, hechos y cosas tenidos por sólidos, por seguros, en cuanto a su conveniencia para el sostenimiento existencial.

Así, frente a los peligros que acechaban desde las sombras al primitivo que salía de cacería por la selva, aparece, por ejemplo, el amuleto que le protege. Una piedra, un hueso, una pluma de ave, una ramita de forma caprichosa… todo puede servir de protección frente a las fieras, a los enemigos congéneres, a las enfermedades y accidentes.

Ese aferramiento a cosas diversas implica creencia, no en el objeto en cuanto tal, sino en cuanto se le atribuyen propiedades mágicas, una especie de mana (del lenguaje de los melanesios, palabra adoptada por los antropólogos), algo que está allí contenido, que posee poder.

De esta manera, provistos de objetos con poderes extraordinarios, capaces de realizar cosas fuera de lo común, la rama hominizante pudo afrontar temerariamente los peligros de la naturaleza y luchar con más confianza contra sus propios congéneres enemigos.

Detrás de lo amuletos y talismanes campeaba, como telón de fondo, la idea de un mundo mágico donde todo era posible. Los objetos protectores constituían los poderes para torcer favorablemente los acontecimientos de ese mundo plástico, donde las posibilidades siempre se multiplicaban mediante la fantasía.

Además de ahuyentar los males portando consigo un amuleto, era necesario también conocer las causas de los daños; entonces nacían ideas sobre causas supuestas en las que se creía y de esta manera se podían invocar esas causas casi siempre personificadas por el natural antropomorfismo y aplacar sus iras como si se tratara de entes con voluntad o de lo contrario tratar de destruir o evitar esas supuestas causas tenidas por auténticas, para de esta manera vivir en seguridad. Ejemplos: palabras mágicas como causas de enfermedad o muerte; un animal inofensivo, pero repulsivo por su aspecto, cuya sola presencia podía ser causa de daño; figuras formadas por objetos capaces de atraer desgracias y otras imaginaciones.
También ciertos hechos pueden significar malos augurios y ser tomados como señales de futuros acontecimientos (presencia de aves de mal agüero, mariposas que auguran desgracias, murciélagos que personifican al demonio, como ejemplos de la actualidad).

Ese mundo mágico poblado de existencias fantásticas con posibilidades infinitas también daba lugar a cosas y hechos malignos desconectados de los que necesariamente tenían que ser aceptados para explicar la injusticia. Es decir, que la mente creaba también elementos nocivos gratuitamente, para temerles luego sin necesidad alguna.

Esto se explica por la común y continua deriva de los hechos físicos del Cosmos, que varían sin cesar, apuntando en todo sentido, sin ordenamiento.

También la mente, que es un conjunto de hechos físicos, desvaría en todo sentido, creándose incluso enemigos imaginarios que nunca existieron ni existen, para padecer luego bajo sus influjos.
Pero esto no agrava ni mejora las relaciones psicoambientales del individuo, porque siempre se encuentra actuando la panacea preelaborada: el mundo mágico donde todo es posible; por cuanto aún aquellos enemigos imaginarios pueden ser dominados mediante influyentes palabras, signos, danzas u objetos mágicos que poseen ciertas virtudes.

Pero todas estas cosas son creídas porque existe en el homínido una constante necesidad de creer en algo, aunque este algo sea dañino, porque permite el reaseguramiento frente a lo incierto mediante un conocimiento aunque sea falso, a fin de dar forma a lo tenebroso, a lo desconocido.
Una vez supuestamente conocida la causa del mal, el origen de los hechos, las señales del mal agüero, la psique ya sabe a qué atenerse, porque su mundo es mágico y todo puede ser posible por cuanto la inseguridad cede.

Todo lo dañino puede ser dominado, los acontecimientos futuros, ese destino incierto creador de angustia, enervante para una psique desprovista del mecanismo fantasía-creencia, puede ser previsto mediante señales que permiten evitarlo o puede se desviado mediante poderes desatados por amuletos, palabras o ritos.

Entre las creaciones mentales más eficaces para paliar una de las más martirizantes realidades en que consiste la muerte, es el alma inmortal como ente separado del cuerpo, de lo físico.
Esta idea tuvo que haber nacido en los tiempos primitivos en el homínido, ya que en virtud de la creencia en ella se triunfa de la atroz muerte.

La salida mental de ese inevitable trance se puede considerar un hecho ingenioso si se quiere, en el ciego desarrollo psicogenético. Ingenioso en cuanto apreciado hoy por el hombre, pero que en sí fue un acaecer físico más, como la probóscide de los proboscidios que tuvo éxito, dada su utilidad.

La muerte como transición hacia la nada es una idea atroz, decepcionante, como una posibilidad de caer en el vacío que provoca desesperanza. En cambio la vida futura es un bálsamo que atenúa el horror a la muerte; por ello todos aquellos individuos que poseían la tendencia hacia la creencia en esa creación mental se aferraron a ella, constituyendo esto un común denominador de todos los pueblos de los diversos continentes.

Creyeron desde tiempos remotos en el alma inmortal, tanto los euroasiáticos, como los africanos, amerindios y oceánicos.

Tenemos entonces varias creaciones psíquicas, a las que se ha aferrado el hombre, tomadas como unos objetos más, convenientes a la existencia, cuyas causas surgen en la mente como necesidades para la fuga de la realidad enervante; entre ellos tenemos como relevantes el bien, el “mal” y el “alma”, cuyas representaciones son antropomórficas, es decir se las imagina como seres con figura humana (ángeles, demonios, aparecidos, etc.).

Luego tenemos a los objetos inanimados, los animales y las plantas, a los que se atribuyen poderes para influir en ese mundo mágico maleable, preconcebido.

El afianzamiento en las creencias escogidas por selección de causas y hechos que se adecuan a ellas

De la heterogeneidad de cosas, causas y hechos reales que rodearon al Homo incipiente, junto con las elaboraciones mentales de cosas, causas y hechos de la ficción, fueron elegidos sólo algunos elementos adecuados a las creencias necesarias.

En cada pueblo se fueron seleccionando diversos elementos, cuyas creencias en ellos se fueron incorporando a la tradición, afianzándose de esta manera.

Una vez arraigada una creencia, ya era aceptada luego, sin más, como algo sólido, de existencia indiscutible como el Sol, la Luna, las estrellas, las montañas y los ríos.

Poco a poco fueron naciendo conjuntos de creencias que iban pasando de generación en generación, aunque a través del tiempo se iban sumando nuevos elementos, mientras se perdían otros en el pasado remoto, dado el dinamismo transformativo de todo lo relativo el mundo humano, como la inmortalidad del alma, la magia y los seres representantes del bien y del mal.

El mecanismo de salvación del naufragio psíquico frente a la, a veces, insoportable realidad, consistió entonces en la facultad de crear imaginariamente, mediante combinaciones de vivencia pasadas, un mundo de fantasías donde todo era posible, primer paso de la evasión de la realidad. Luego surge casi concomitantemente a eso, la creencia en esas fantasías mentales, en especial en aquellas que convenían a la seguridad frente a las posibles desgracias.

Estas son las razones de la existencia de tantas pseudociencias del pasado que hasta hoy se arrastran y otras nuevas que se inventan continuamente hoy ya con picardía, para vender libros y revistas, realizar conferencias pagas sobre esos temas y otras “estrategias” con el fin de obtener ganancias monetarias a costa de los creyentes; dinero que, mediante colectas, más valdría otorgárselos directamente a los pobres y enfermos antes de quedar en los bolsillos de los charlatanes.

Ladislao Vadas

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http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3475

EL SUDARIO DE TURIN

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:24 pm

EL SUDARIO DE TURIN
UNA FALSA CREENCIA DESENMASCARADA POR LA CIENCIA

Uno de los “misterios” o “milagro” más famoso y controvertido, ha sido sin duda la imagen del sudario de Turín. La imagen desvaída de un crucificado se halla en una tela de lino de 4,40 por l,40 metros (se citan distintas medidas que varían en centimetraje). Se puede apreciar allí la imagen “siamesa” de dos formas humanas, una frontal y la otra dorsal Se trata de un hombre de 1,80 metros de alto, de unos 30 años de dad -se dijo-, con heridas en las muñecas, pies, frente y costado, con marcas de latigazos en la espalda y piernas. Los entendidos afirman que esas marcas de las heridas se hallan precisamente en los lugares correspondientes a las crucifixiones practicadas por los romanos. ¡No podía tratarse de otra cosa entonces. que de la sábana que envolvió a Jesucristo en el sepulcro de José de Arimatea, el amigo de Jesús, según consta en los evangelios!
Como todas las cosas relacionadas con la religión, el santo sudario está rodeado de misterio.
Parece ser que fue el caballero francés, Godofredo de Charny quien primero lo poseyó. Fue expuesto por primera vez en el año 1357. Luego fue trasladado a Italia para ser también exhibido allí y más tarde vovió a Francia. A raíz de un incendio en 1532 en una capilla de Chambéry, la tela sufrió un ligero daño.
Finalmente fue enviada a Turín donde quedó depositada permanentemente.
Una legión de estudiosos -se calculan unos trescientos- se ocupó de comprobar la autenticidad de esta famosa reliquia. Incluso se realizó en 1951 nada más ni nada menos, que un primer congreso internacional con sede en Turín y Roma para confirmar el relato evangélico sobre la Pasión de Cristo a través de las huellas impresas en la “Sábana Santa”. ¡Bueno… cosas de religiosos de “raza”!
La ciencia no estuvo ausente: químicos, médicos, arqueólogos, sin faltar los fotógrafos, acudieron para develar el “misterio”.
Esta “ciencia” (pseudociencia) investigadora de lo sagrado, se denomina sindonismo.
Pero no sólo eso. Incluso un criminólogo y politólogo suizo (Max Frei) se interesó en el tema y estudió el polen en la tela ( Diario La Nación, Buenos Aires, 23/3/86, 4a. sección, pág. 2) hallando pólenes de Palestina y Turquía. También intervinieron luego técnicos nada menos que de la NASA desde 1978. La imagen fue fotografiada y uno de los trabajos consistió en mediciones biométricas que se emplean para la confección de los trajes espaciales, técnica con la que se obtuvo una vista tridimensional “del Cristo” en la sábana, mediante un barrido con un haz de luz del negativo, línea por línea (como lo hace el haz electrónico en un tubo de televisión) y otras técnicas complejas con intervención de una computadora. De este modo se pudo saber que ¡No existió pincelada alguna que pudiera interpretarse como la obra de un falsificador! (Duda).
En el mes de octubre de 1978, luego de haber sido exhibida la amarillenta sábana, las autoridades del Vaticano la pusieron a disposición de treinta hombres de ciencia y técnicos estadounidenses, quienes la estudiaron durante cinco días llegando a la siguiente conclusión: la imagen era insustancial y se había formado de la degradación de la celulosa de la fibra de lino probablemente por oxidación y deshidratación. (Diario Clarín, Buenos Aires 16-3-82, pág. 23 sección Ciencia y técnica). Las manchas de sangre -Scott Rogo dice en su libro (ob. cit. pág 100), que “no existen manchas de sangre auténtica en el sudario”, y esto es importante para confrontar aquí las distintas versiones que confunden a los lectores-, observan restos de porfirina, sustancia que integra la hemoglobina. Se encontraron además partículas de polen, también óxido de hierro, fragmentos de pintura y seda, vestigios de ropa y carbonato de sodio que ha sido empleado en el Mediterráneo para desecar cadáveres. Es de señalar que no se hicieron pruebas de antigüedad de la pieza con el método del carbono 14 (con un margen de error de 100 años) para no dañar el lienzo.
Bien, hasta aquí, y con el beneplácito de sus adoradores, todo parecía confirmar el milagro del santo “sindón” que permanecía envuelto en el halo del misterio a pesar de las investigaciones científicas. Mas ahora peguemos un salto y pasemos a octubre de 1988. Según un informe procedente de Turín, Italia, “El santo sudario, mencionado por muchos cristianos como el auténtico lienzo con que Jesús fue envuelto después de su crucifixión y muerte, demostró, por pruebas con carbono 14, que data (nada más ni nada menos ) que del siglo XIV, informó hoy la Iglesia” (Diario La Nación, Buenos Aires. 14/10/88, pág. 4)
Esto es, ¡se demostró que no era auténtico!
¡Por fin la prueba del carbono radiactivo! ¡Y se acabó el milagro!
Como todos los casos atribuidos a lo sobrenatural (pura falsedad), la demostración de la “autenticidad” de la imagen de Cristo terminó en un rotundo fracaso.

Lo paradójico clama a gritos: luego de haber sido comprobada para muchos su autenticidad, incluso por la presencia de polen palestino en el lienzo ¡prueba entonces irrebatible!. pues se confirmaba que la pieza había estado en la patria de Jesucristo; y después de haberse especulado sobre el modo sobrenatural en que se habría fijado la imagen del dios “cocreador” del universo hecho hombre, ¡todo resultó ser una falsificación! ¡El “santo” sudario no es auténtico! ¡El presunto milagro, una mentira!
Viene al caso mencionar que, gracias a las corridas de sangre estampadas, también se ha querido ver allí, como en una película, incluso los movimientos del cuerpo expirando en la cruz con sus convulsiones. Se dice que Jesús murió de asfixia porque el peso de su cuerpo suspendido cerró poco a poco sus pulmones (aunque no se explica por qué durante el breve tiempo del suplicio que padecieron las tres personas, no murieron también los dos ladrones crucificados con Cristo), y las impresiones de las corridas de sangre del sudario mostraron que varias veces se irguió para recuperar aliento. Esto dijeron los especialistas anteriormente al análisis con carbono radiactivo. ¡Qué golpe para ellos habrá sido el resultado del análisis! ¡Qué hábil tuvo que haber sido el fraguador del lienzo! ¡En qué ridiculeces caen los devotos por causa de la fe ciega!
¡Pero los místicos no dan brazo a torcer! ¿Saben amigos lectores escépticos, qué dicen ahora los creyentes?
Que a pesar de todo existe un misterio, pues el problema es el origen de la imagen y su conservación. Incluso se ha sugerido que, aunque la impresión date del siglo XIV. no importa ¡hay que aceptar el milagro de su aparición en la tela por causas naturales! Es como si alguien se preguntara por el origen de las pinturas de Rubens o las fotografías del planeta Marte, sin conocer a los autores, para concluir que fue algo sobrenatural.
Si bien los exámenes de tres laboratorios -de Inglaterra, Estados Unidos y Suiza- demostraron con una certeza del 95% que el paño databa de entre los años 1260 y 1390, los funcionarios del Vaticano dijeron que era digno de veneración: “Esencialmente tenemos un objeto incomprensible, extraordinario Ahora conocemos su antigüedad pero no su origen” dijo el profesor Luigi Gonnella, consejero del cardenal de Turín, Anastasio Ballestrero custodio de la famosa reliquia. Estas expresiones llevan implícita la idea de que la existencia de la imagen impresa continúa siendo un milagro, un hecho sobrenatural obrado por el mismo dios judeocristiano. De todos modos ¡el prodigio está ahí, a la vista: sólo las generaciones futuras, después de XIV siglos de la Pasión, tuvieron el privilegio de conocer la imagen de Cristo sepultado en Jerusalén antes de resucitar, y esto por obra y gracia de “los poderes superiores”.
Pero hay más. Ante el fracaso de las prueba de su autenticidad, no ha faltado quien comparara este “milagro” con la teoría del origen del universo en un big-bang, para preguntarse sobrecogido: “¿Habrá estado expuesto el Síndrome de Turín a una especie de moderno big-bang hace unos 2000 años? Este big-bang pudo haber tenido características energéticas únicas, no entrando acá a discutir consideraciones religiosas o teológicas”. (Véase: diario La Nación, Buenos Aires 7-12-88 “Cartas de lectores”, con el titulo: “Impresión enigmática”.
También se ha insinuado que el “fenómeno” de la impresión de la imagen, sin bien una obra divina, ha sido producida por un proceso natural, de tipo radiactivo que ha cambiado la naturaleza de las fibras de lino.
En un artículo de Claude Pierre-Utard, aparecido en el diario La Nación, de Buenos Aires el 23/3/86 (4a. sección, pág. 2) titulado La ciencia examina el Santo Sudario, se dice: “El padre Mosé, en una de sus emisiones: Entre la fe y la duda, evocó las características de la explosión atómica cuyas imágenes están grabadas en nuestra mente tanto como en las paredes y veredas de Hiroshima. Después del Congreso del 78. en Pasadena. en la NASA siguieron las investigaciones y llegaron a la conclusión de que todas las marcas del Sudario son superficiales, son unas quemaduras ligeras como el resultado de una chispa intensísima de una duración infinitesimal, una explosión de vitalidad sobrehumana que desplazó la piedra de la entrada del sepulcro, mientras el cuerpo del Señor se ‘deslizaba’ a través de las telas, recuperando íntegramente su Ser, hasta el más mínimo coágulo de sangre -no se encontró ninguno- dejando toda su mortaja ‘en el lugar anterior’…
“El profesor Hovelacque que había dicho a su discípulo, el doctor Barbet manifestó: ‘… pero entonces, en rigor de verdad, Cristo resucitó… ‘Después de oir en Pasadena a los técnicos Jackson y Jumper, un periodista, un tal Volpe, miró a los sabios que callaban, miró el rostro del lienzo y preguntó si entonces estas marcas eran resultado de una explosión de energía atómica, de tanta fuerza que había transferido al lienzo la imagen del cuerpo. Contestaron que sí. Entonces Volpe concluyó: “Este sudario testimonia un acontecimiento de porte increíble, pues aquel hombre era Dios y resucitó: aquí está la prueba’…”. (La bastardilla me pertenece).
¡En fin! Repetimos: ¡hay de todo en la viña del “Señor”! Y cuando lo sobrenatural ya deja de convencer, se echa mano de la ciencia para explicar infructuosamente los “milagros”.
Lástima que, la alianza entre religión y ciencia represente un peligro de naufragio de aquella, pues el peor enemigo de la religión es precisamente ¡la ciencia! que se distancia cada vez más de ella y el resultado final ha sido la desmitificación del Santo Sudario.
Si bien algunos sostienen que en nuestros días religión y ciencia se aproximan apelando a las modernas teorías del big-bang que nos hablan de una creación de la nada, y a ciertos hechos desconcertantes en el micromundo de la física cuántica, no parecen advertir que en estos casos, lejos de constituir hechos demostrados – quizás para quedar bien con el Génesis bíblico – que mañana pueden desaparecer reemplazadas por otras interpretaciones del universo, la materia y la energía, de acuerdo con el avance de las observaciones.
Pero a pesar de todo, la Iglesia dice que: “así y todo es incomprensible cómo pudo haber aparecido en el lienzo una imagen que no es pintura, ni tiene pigmento. Sabemos que las manchas rojas son de sangre, pero no conocemos ningún mecanismo de la Edad Media con el que se pueda poner sangre en una tela y simular tan complejos detalles” (Según Luigi Gonnella, asesor científico del arzobispado de Turín). (Diario La Nación, Buenos Aires, 14-10-88).
Ante esta intrigante aseveración, ¿qué tal si yo propongo la explicación que sigue?: Algún fanático de la Edad Media, con deseos fervientes de demostrar fraudulentamente que la resurrección de Cristo fue auténtica, decidió allá por en los tiempos del caballero francés Godofredo de Charny, impregnar su propio cuerpo con algún ungüento y manchar sus manos, pies, costado, cara y espalda con sangre, para simular las heridas de Cristo, envolverse en una sábana, transpirar allí, y desenvolver el lienzo para obtener de este modo las marcas que durante casi 700 años mantuvieron intrigados a los fieles judeocristianos.
Existen libros editados hace muchas décadas, que en sus hojas amarillentas presentan toda clase de manchas, efectos acentuados del manoseo. Tengo en mi poder una Biblia editada en 1917 que presenta esas particularidades. También es sabido que los velos de novia, al cabo de los años muestran marcas marrones en las partes que tocaron las manos, la frente y la nariz de la desposada. La transpiración, la grasitud del cuerpo, los ungüentos y lociones, pueden imprimir marcas indelebles en los objetos, sobre todo si son de origen celulósico, que se va acentuando con el tiempo ¡Y esto es todo el milagro!

Nota:

El autor de este artículo, opina que «El milagro es un imposible, no existe ni aquí en la Tierra, ni en rincón alguno de la Vía Láctea, ni puede existir en ninguna parte de ninguna otra galaxia a millones de años luz de nuestro planeta. Todo es natural en el Universo, lo confirman la astronomía y la cosmología. » Entiendo que este hombre es un ultrafundamentalista ateo, incrédulo acérrimo, antisobrenatural al máximo!!!

El culto a las reliquias de verdad que es un absurdo, formo parte de las creencias del catolicimso del medioveo y sigue hasta nuestros días.

Pero todos esos excesos, fruto de la ignorancia y del abandono del estudio de las sagradas escrituras, no deben hacernos dudar de la autenticidad de Cristo. El culto a las reliquias, no esta decretado por el Señor en ninguna parte de las escrituras, y  no nos hablan de Cristo para nada, solo de la superstición del hombre, que en su ignorancia, adora lo que no conoce.

Me alegro que se haya descubierto el fraude de la sabana santa, asi la  gente no cree en estupideces.

Paulo Arieu

Autor del Artículo: Ladislao Vadas,

TEOSOFÍA (II)

Archivado en: Ocultismo, Sectas, Temas de actualidad — Etiquetas:, — pauloarieu @ 3:50 pm

TEOSOFÍA II
SI DE DOCTRINAS EXTRAÑAS SE TRATA…

Hubo personas que han creído ver en el mundo entero un dechado de armonías. En la naturaleza, innumerables leyes de las que participamos y un motivo teleológico (de los fines) en la existencia, es decir, metas excelsas a ser alcanzadas por nosotros según cierto plan Divino.
Han imaginado un panteísmo emanantista unos, e inmanentista otros. Los primeros idearon una serie jerárquica de divinidades menores provistas de conciencia y libertad situadas entre el principio primordial de todos los seres (Dios con mayúscula) y el hombre, emanadas de aquel primer principio a quien lo interpretan y representan.

Leer el resto de la entrada…

TEOSOFÍA (I)

Archivado en: Sectas, Temas de actualidad — Etiquetas:, — pauloarieu @ 3:48 pm

TEOSOFÍA
HISTORIA DE UNA PSEUDOCIENCIA IRRACIONAL

 

Existen muchos libros sobre cierta supuesta ciencia llamada Teosofía desparramados por el orbe; incluso un diccionario completo bastante grandecito sobre esta pseudociencia, y las ventas en el mundo entero son importantes.
Veamos un poco las bases de esta pretendida “sabiduría adquirida por el estudio de la vida y la forma” -según una de sus definiciones- o “conocimiento profundo de la Divinidad”.
Aún tratándose de una metafísica, la incluyo aquí porque sus sostenedores, con insólitas veleidades de sabiduría, dicen basarse en la ciencia.
“La Teosofía es en cierto modo una revelación, pero una revelación de conocimiento -se dice- por aquellos que lo han adquirido. Al principio se presenta como hipótesis, y sólo por el experimento y la experiencia se convierte en conocimiento personal”. (C. Jinarajadasa en su libro:
Fundamentos de la Teosofía, Kier, Buenos Aires, 1982, Introducción, pág. 18).
“No hay más que una ciencia -nos dice Jinarajadasa- mientras no cambien los hechos: lo estrictamente científico es teosófico y lo verdaderamente teosófico se halla en armonía con todos los hechos y, por tanto, es lo más encumbrado de la Ciencia”. (Ob. cit. pág. 21).
“La Teosofía se define como la sabiduría adquirida por el estudio de la evolución de la vida y la forma”. (Ob.cit.pág. 17).
Adhiriéndose a la filosofía alejandrina, los teósofos nos hablan de un 
logoscomo el espíritu intermediario entre lo humano y lo divino.
“Los Maestros de la Sabiduría, agentes del Logos, dirigen el proceso evolutivo… Constituyen la Gran Jerarquía o Gran fraternidad Blanca. Ellos son los que guían la construcción y destrucción de las formas por mar y tierra; los que dirigen el encumbramiento y la decadencia de las naciones, dotándolas de la Sabiduría Antigua, a cada una en la medida de asimilación”. (Ob. cit. pág. 41).
No vamos a entrar en el laberinto de las especulaciones teosóficas porque sería una pérdida de tiempo. Sólo vamos a describir una de sus “conclusiones” fruto de sus incursiones en la ciencia, según dicen.
Los disparates abundan, y el dislate mayor es haber tomado como base los conocimientos científicos de fines del siglo XIX para edificar sobre ellos toda una metafísica ficticia.
Para ofrecer pruebas de que la teosofía es pura invención mental, basta dar sobre ella un somero vistazo a vuelo de pájaro con el fin de conocer a grandes rasgos qué clase de temas se barajan en su construcción.
Si este “conocimiento de la Divinidad” se hubiese avenido a dejar abierta la posibilidad de modificar su metafísica para adaptarla a nuevos conocimientos científicos, quizás hubiese obrado con inteligencia. Flexibilizando su dogma, hubiese obtenido la posibilidad de amoldarse a los nuevos descubrimientos científicos y salir airosa con su concepción central. Pero resulta que esta concepción medular del mundo y la vida ha hincado tan profundo en muchos supuestos científicos tomándolos como piedras angulares, los ha tomado tan al pie de la letra para elaborar su sistema, que hoy ya no queda nada de su edificio.
Nos habla, por ejemplo, de un sistema solar con doce cuerpos (cuando hoy sabemos que en realidad son nueve (con el planetoide Plutón), y si contamos también sus lunas podemos redondear la cifra en 40 cuerpos espaciales que rodean al Sol) pues añaden al planeta Vulcano y uno más allá de Plutón (¡Quizás por las dudas, por si llegan a ser descubiertos algún día!) y también incluyen a Eros, uno de los asteroides.
Nos informan acerca de ciertos tipos de evolución humana y dévica (hombre perfecto y “Angel”) etc.; de tipos humanos según sus tendencias (ritual filosófico, ejecutivo, devoto); de una clasificación del hombre del tipo 
lemur, atlante y ario. El lemur proviene de Lemuria, del tiempo cuando la tierra emergente, hace más de un millón de años, ocupaba áreas totalmente diferentes de las actuales. Los atlantes son oriundos, por supuesto, del continente Atlántida (hoy Océano Atlántico), que se hundió y los teósofos, siguiendo a Platón, lo aceptan como cuna de una raza humana. Finalmente la tercera raza es la de Asia (aria) de modo que la Lemuria, la Atlántida y el Asia, según estos macaneadores, fueron la cuna de las tres razas cuyos descendientes pueblan hoy la Tierra.
Basta comparar estos datos que nos brinda la teosofía de antaño con la moderna antropología, para darnos cuenta de que esta gente navega en el siglo XIX y sólo en los “mares” de algunas hipótesis escogidas, hoy ya definitivamente abandonadas.
Por supuesto que para añadir más dramatismo a la creación del mundo, creen en el “diluvio universal” bíblico (mito que también mencionan los sumerios), evento que jamás existió a escala universal, según lo han demostrado la geología y la paleontología actuales.
Y para añadir más misterios, aceptan las “leyes de la encarnación”, nos describen los tipos de almas que se reencarnan (¡como si las hubiesen visto!) a saber: 
tipo no desarrollado (una subraza antes de pasar a la siguiente y que necesita reencarnarse muchas veces); tipo sencillo, el tipo cultivado (que reencarna dos veces en el mundo celestial; el tipo en el sendero (que se reencarna inmediatamente bajo la direccion del Maestro) y el adepto (que ya no necesita reencarnarse). (Ver: Obra citada, pág. 62)
Aceptan también la ley del Karma tomada quizás del brahmanismo y del budismo según la cual “los señores del kama cual benéficas Inteligencias actúan de árbitros del Karma según el plan del Logos”. (Véase Obra citada, pág. 82).
Ese Karma ayuda a dar un paso más en la evolución, se dice.
Los teósofos saben que hay “mundos invisibles” cuya deducción de su existencia sacan, por ejemplo, de las fotografías obtenidas del Sol mediante cámara fotográfica comparada con el espectroheliógrafo. ¡Claro! Si la galaxia Andrómeda es fotografiada con placa común es una cosa. Si con luz infrarroja parece ser otra. Esto para los teósofos indica que “hay mundos invisibles”. ¡Claro que hay cosas invisibles a simple vista dada la relatividad de nuestra visión! Pero los teósofos colocan en “esos mundos” que reducen a tres: mental, astral y físico, a ciertos habitantes. Nunca los han visto, pero la imaginación lo puede todo.
En el mundo 
físico, sólido, líquido y gaseoso, colocan la “vida mineral”.
En el mundo etéreo, superetéreo subatómico y atómico, colocan a los hombres y fantasmas de los cementerios.
En el mundo 
astral primero están los cuerpos astrales
desechados o “cascarones”, formas de pensamiento elementales, espíritus de la naturaleza, silfos. Encima, hombres, animales (durante el sueño y temporalmente después de la muerte), kama-devas.
En el 
cielo inferior están situados los filósofos, artistas, filántropos, devotos y afectuosos, arupa devas.
Estas ingenuidades se repiten a lo largo de todo el dogma que así no es siquiera metafísico sino sólo cuento de hadas.
Mientras dormimos -dicen- vivimos en nuestro cuerpo astral. De este modo es como explican el sueño. Cuando despertamos -añaden- los cuerpos físicos y los superiores se vuelven a unir y dejamos de ser habitantes del mundo astral.
Claro está que, para aquel que no sabe nada de física, química, astronomía, biología y psicología, estas cosas pueden parecerle fascinantes, incluso ser confundidas con un manojo de sabiduría profunda, en cambio para el conocedor auténtico, sólo se trata de una sarta de dislates, fruto de una ilimitada ingenuidad e ignorancia pedante extrañamente amalgamadas.
A su vez los 
cuerpos astrales desechados son diferentes de los físicos también desechados, porque retienen en sus partículas astrales cierta cantidad de la conciencia del alma que los ha abandonado.
¿Cómo saben todo esto? ¿Por revelación? Ya sabemos que las supuestas “revelaciones” son mitos.
¿Quién que posea elementales nociones de física, química, bioquímica y biología, puede aceptar que existan “habitantes temporales (del mudo físico), que se desintegran a las pocas semanas o meses, que son las contrapartes etéreas de los cuerpos físicos llamados 
dobles etéreos, que flotan sobre las sepulturas en que están enterrados los cuerpos físicos “más densos”? Puesto que estos dobles etéreos tienen la forma de sus contrapartes más físicas y se componen también de materia física, las gentes sensitivas los ven algunas veces en los cementerios y los confunden con las almas de los difuntos”. ( Ob.cit. pág. 105).
¿Es esto algo así como una física novedosa que obliga a tirar a la basura a la que se estudia en las universidades del mundo y a cerrar todas las facultades de física y reemplazarlas por cátedras de teosofía?
Sabemos, dicho sea de paso, que suele verse en algunos cementerios, de noche, sobre algunos lugares de enterramiento, ciertos resplandores
fantasmagóricos, que no son otra cosa que productos de ciertas bacterias fosforescentes sobre los cadáveres superficialmente enterrados. (Otro ejemplo lo tenemos también en los troncos de árboles en putrefacción que fosforecen en las noches muy oscuras debido a las mencionadas bacterias, “luces malas” que han asustado a más de un gaucho supersticioso de las pampas).
También nos aclaran los teósofos que nuestro cuerpo físico al morir es desechado para vivir por un tiempo en el mundo astral. Del mismo nos separamos del cuerpo astral para pasar al mundo mental.
Pero, puesto que “sabemos” que 
los cuerpos astrales desechados, son diferentes de los físicos puesto que en sus partículas se halla retenida una cantidad determinada de la conciencia del alma que de ellos ha huido, por este motivo dichos cuerpos contienen “muchos recuerdos”. Y puesto que retienen temporalmente una extraña vitalidad, son capaces de imitar hábitos y expresiones de los entes que abandonaron . Estos son los llamados fantasmas, y los espíritus de los muertos que aparecen durante las sesiones espiritistas, atraídos por las invocaciones de los vivos. Pero se trata de simples simulacros. (Véase Ob. Cit. pág. 105 y 106).
¡Buena explicación del fenómeno espiritista! ¡Les ganaron a los parapsicólogos! Lástima que los tres: espiritistas, parapsicólogos y teósofos, sólo van a la caza de fantasmas, creen en ellos y pretenden hacer ciencia con lo inexistente en el mundo real, esto es de las 
fantasmagorías.
Hablan también de las tres naturalezas del hombre: mental, astral y física y del hombre en vida y en muerte para continuar con una ingenua evolución de los animales donde se describen almas grupo como los cánidos: lobos, zorros, perros y chacales y félidos: leones, tigres y gatos. Cada forma que muere aporta a su Alma grupal sus experiencias y tendencias según donde han vivido.
Pero si nos fijamos en dos gatos -dicen- veremos diferencias. El que nace en una casa donde se le ofrece cariño, responde a “vibraciones (?) de orden superior” que percibe procedentes de los pensamientos y sentimientos de sus amos. Se sabe “a ciencia cierta” que antes de morir este gato favorecido producirá una nueva 
especialización en el Alma grupal simplemente para mezclarse con las demás sin aportar ningún progreso al grupo. (Comentario aparte: es evidente que para estos pseudocientíficos no existe límite alguno para echar al vuelo sus dotes de fantasía y… ¡su ignorancia!).
¡Genial explicación de la evolución de los animales a partir de la nesciencia! ¡Lástima que el genial Darwin no supiera nada de estas cosas!
Leyendo Teosofía, uno no acierta a veces a distinguir si esta gente habla en serio, o pretende parangonar a la ciencia con sus invenciones para ridiculizarla o nos toma por tontos a los que abrevamos en las Ciencias Naturales. A tal punto sube la fantasía que el ocasional lector conocedor de las ciencias se siente tentado a pensar que todo el edificio teosófico ha sido inventado por niños traviesos fundándose en pinceladas científicas, totalmente distorsionadas luego a capricho para explicar grotesca e ingenuamente el mundo y captar mentes muy simples con fines a la diversión. En efecto, de pronto se advierte a través de la lectura, que los constructores de la teosofía han echado mano de todo a su alcance. Tanto de las 
mónadas de Leibniz, como del éter de los antiguos cual fluido imponderable que transmite la luz, hoy totalmente desechada por los físicos, sin olvidarse del trillado Logos del no menos trillado Génesis bíblico, de elementos del budismo, y de los átomos de la física clásica pero positivos formados con espirales y también negativos. Se pasa luego, sucesivamente, a los reinos de la vida en evolución, desde la primera esencia elemental hasta la humanidad, a la Cadena Planetaria con siete globos en distintos planos y a una química sui generis.(Ob. cit. págs. 143 y151).
Para explicar la evolución de la vida echan mano de elementos indios como los Avatares de Vishnú cuya secuencia es: pez, tortuga, jabalí (animal); hombre -león (transición), enano (eslabón perdido), gigante destructor (hombre primitivo), Rama el Rey (hombre ideal), Krishna (Dios como hombre) y Kalki (Dios como hombre por venir).
Luego se pasa a la evolución de la conciencia desde lo físico hasta lo
nirvánico sin descuidar la mención del bautismo con agua de Juan el Bautista y el realizado por Cristo con el Espíritu Santo y fuego (pruebas de pura invención de gente muy ignorante), para finalizar con “la Gran Fraternidad Blanca” y “el llamado de Dios que es ¡evolución! (No creación). (Ob. cit. pgs. 143, 151 y 198).
Como hemos podido apreciar, si queremos volar en alas de la más pura fantasía disfrazada de sabiduría, no hay nada mejor que incursionar en la
Teosofía, un alto exponente del mundo de ficción creado por la fructífera mente para luego navegar en él en alas de la fantasía, a la par del ciego, tenebroso, traicionero y enigmático mundo real.
Este mundo real, paradójicamente es el que ha creado al mundo irreal desde una estructura cerebral humana. Allí se ha generado todo y se vive en ese ámbito mientras se tengan noticias de él y mientras se piense en él. Luego, se esfuma no bien deja de existir el informado que posee grabado en sus neuronas ese mundo o mas bien una fracción del mismo. Digo fracción, porque cada ser humano que aparece en el planeta Tierra recoge un mundo artificial particular según el ámbito de su nacimiento y desarrollo (budista, confuciano, judaico, cristiano, etc.) y según el folclore y cosmogonía del lugar. Además en estos tiempos del auge de la información, es fácil que cualquier ciudadano del mundo obtenga un libro o noticias de otros lejanos lares con sus creencias, filosofías y cosmogonías, para adherirse a ellas. Me refiero al occidental, por ejemplo, que adquiere noticias acerca del budismo y se adhiere a esta religión o viceversa, un oriental que, Biblia en mano, se convierte al cristianismo.
Realmente, si nos propusiéramos recopilar y almacenar en computadoras todas las fantasías humanas escritas y transmitidas oralmente, quizás no nos alcanzarían los días para conocerlas todas. El mundo de ficción a la par del real, es inmenso, fruto de este, recluido en un punto de la Vía Láctea, a su vez un punto del Cosmos, pero inmenso en su variedad. Los átomos lo han formado.
Los átomos componentes de nuestras neuronas han inventado este mundo inabarcable como fenómeno de escape del mundo real por razones puramente biológicas, más precisamente de supervivencia, de una especie animal consciente, inteligente que, sola, enfrentada con el mundo real, no podría soportarlo hasta tanto no lo conociera, lo dominara y mejorara. Sólo entonces podría abandonar el 
mundo ilusorio, sin necesitarlo más.

En esto, justamente, anda la ciencia.

Ladislao Vadas

El chiste del soldado miedoso

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El chiste del soldado miedoso

Un soldado miedoso se niega a subir en el avión. Ante su negativa, el comandante le dice:
-¿Tienes algún motivo especial para o querer subir al avión?
-sí, lo tengo. ¡Nunca he viajado en algo de lo que tarde o temprano no haya tenido que bajarme para empujar!

JUANA DE ARCO

JUANA DE ARCO

Canonización de la heroína francesa Juana de Arco, que había sido quemada en la hoguera en Rouen en este día ( 30 de mayo de 1431).

SANTA JUANA DE ARCO, Virgen Fiesta: 30 de Mayo (1412-1431) Patrona de Francia y Doncella de Orleáns

Juana De Arco, llamada la ‘Doncella de Orleáns’, heroína nacional y santa patrona de Francia. Unió a la nación en un momento crítico de su historia.

Su protagonismo en la historia la ubica durante los largos años que conformaron la famosa Guerra de los Cien Años (nombre habitual que se da a los diversos conflictos armados, interrumpidos por treguas y tratados de paz, iniciados en 1337 y que finalizaron en el año 1453, entre las dos grandes potencias europeas de la época: Inglaterra y Francia. El pretexto inmediato para la ruptura de hostilidades fue la pretensión de los reyes de Inglaterra de ocupar el trono de Francia.) el pueblo francés confiaba en la llegada de una joven virgen que les salvaría de la miseria en que se hallaban sumidos.

Un seis de enero de 1412 nace en Domremy, hija de campesinos, desde niña sintió gran devoción por la oración; en esos años de niñez un ataque inglés, destruyo por completo su aldea y asesino a sus padres y hermana, por lo que fue enviada a vivir con unos parientes a otra aldea cercana, cuando tenía trece años creyó que había oído la voz de Dios, que se repetía en numerosas ocasiones. Más tarde, confesó haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida, desde ese momento Juana, siente que tenía un destino escrito ya por Dios y, aunque suene a historia novelada, lo cierto es que el papel de Juana de Arco en la gesta de lo que es hoy Francia como nación fue más que fundamental.

SITUACIÓN POLÍTICA

En 1422 murieron Enrique V y Carlos VI. Tras la muerte de su padre, el delfín se proclamó rey de Francia con el nombre de Carlos VII, pero los ingleses reclamaron el trono francés para Enrique VI, entonces menor de edad, por lo que Juan de Lancaster, duque de Bedford, actuaba como regente. Carlos VII fue reconocido como rey de Francia en los territorios al sur del Loira mientras que Enrique VI controlaba el territorio al norte de este río. Durante la invasión del sur de Francia, ocurrida en 1428, el ejército inglés puso sitio a la ciudad de Orleáns, última plaza fuerte que poseían los franceses. A principios de 1429, en plena guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleáns, las voces que guiaban a Juana la exhortaron a ayudar al Delfín. Éste aún no había sido coronado rey debido tanto a las luchas internas como a la pretensión inglesa al trono de Francia.

EL GRAN SECRETO DEL ENCUENTRO

El encuentro de Juana con el delfín, fue sin dudas el comienzo de los suceso inexplicados de la vida de esta joven. Se cuenta que el Delfín temiendo que tal vez esta Doncella fuera una espía inglesa, con intenciones de asesinarle, organizo una recepción muy importante, en la que hizo pasar a uno de sus generales por él, así, si era realmente enviada por Díos, ella se daría cuenta que no era el Delfín. Cuando llego Juana fue enviada ante el supuesto delfín, al pararse frente a él, lo miro a la cara y le dijo, Usted, es un buen hombre, pero no es quién yo debo ver. Inmediatamente otro de los generales le confirmo el engaño pero le sometió a una segunda prueba, que ella misma encontrara al Delfín entre todos los presentes.

Fue así que Juana comenzó a mirar uno por uno hasta mirar a Carlos VII, se arrodillo ante él y le beso la mano diciéndole, estoy en presencia del Rey de Francia.

Esto realmente dejo consternado a todos, esta fue sin dudas una de las pruebas más importantes a la que fue sometida, como se sabe en esa época, el pueblo no conocía a sus gobernantes, por lo que Juana ignoraba completamente la fisonomía del Delfín.

Según cuenta la historia, después de esto Juana se acerco a Carlos VII, Y le susurro al oído, alguna frase importante, ya que este cambio la expresión de su rostro completamente, hizo pasar a Juana a una habitación apartada, y allí a solas Juana le convenció de su mandato divino de salvar a Francia. Quizás el misterio más grande de esta historia es saber que dijo Juana al Delfín para convencerlo de poner en manos de esta joven el porvenir de Francia. Un grupo de teólogos aprobaron sus peticiones y se le concedieron tropas bajo su mando. Juana supo ganarse el respeto de los Generales franceses, quienes debieron acatar sus ordenes y enseñarle sobre el manejo de las armas y la estrategia militar. Esta decidió vestir uniforme de hombre y cortar sus cabellos, para no ser subestimada por los soldados.
Así condujo al ejército francés a una victoria decisiva sobre los ingleses en Patay, al tiempo que liberaba Orleáns, con esto se cumplió lo que Juana había anticipado, Carlos VII, fue coronado Rey, en la ciudad de Reims, uniendo al pueblo francés y poniendo fin a los sueños ingleses de imponer su hegemonía sobre Francia.

Cuando Juana se dio a la tarea de presentarse frente al Delfín de Francia, realizó un largo viaje desde la pequeña aldea de Domrémy hasta Chinnon, donde el príncipe se resguardaba de un ineludible avance del ejercito inglés atascado increíblemente en los límites de la ciudad de Orleáns, la cual se hallaba sitiada por ellos. Este era una de las más importantes metas de Juana para lograr llevar al Delfín hasta Reims para ser coronado en la Catedral: liberar a Orleáns y advertir así a los ingleses sobre los designios de Dios…

Guiada por Dios por medio de locuciones interiores, Santa Juana conduce al ejército francés a liberar el país. Finalmente, traicionada, muere en la hoguera. Ella se mantiene siempre fiel a Jesús y la Iglesia. Santa Juana de Arco nació en día de la Epifanía de 1412, en Domrémy, pequeño pueblecito de Champagne, a orillas de la Mosa, Francia. Su padre, Jacobo d’Arc, era un hacendado de cierta importancia, hombre bueno, frugal y un tanto huraño. La madre de Santa Juana, que amaba tiernamente a sus cinco hijos, educó a sus dos hijas en los quehaceres domésticos. Santa Juana declaró más tarde: “Sé cocer e hilar como cualquier mujer”. Pero nunca aprendió a leer ni a escribir. Los vecinos de la familia, en el proceso de rehabilitación de la santa, dejaron testimonios conmovedores de la piedad y ejemplar conducta de la joven. Tanto los sacerdotes que la conocieron como sus compañeros de juegos, atestiguaron que le gustaba ir a orar a la Iglesia, que recibía con frecuencia los sacramentos, que se ocupaba de los enfermos y era particularmente bondadosa con los peregrinos, a los que más de una vez, cedió su lecho.

Según uno de los testigos “era tan buena, que todo el pueblo la quería.” Por lo que parece Santa Juana tuvo una infancia feliz, aunque un tanto turbada por los desastres que asolaban el país y por el constante peligro de un ataque armado sobre la población de Domrémy, situada en la frontera de Lorena. Antes de emprender su gran empresa, Santa Juana tuvo que huir, por lo menos una vez, con sus padres, a la población de Neufchatel, a trece kilómetros de distancia, para escapar de las manos de los piratas borgoñones que saquearon Domrémy. Santa Juana era todavía muy niña cuando Enrique V de Inglaterra invadió Francia, asoló Normandía y reclamó la corona de Carlos VI. Francia se hallaba en aquel momento dividida por la guerra civil entre los partidarios del duque de Borgoña y el duque de Orleáns, de suerte que no había podido organizar rápidamente la resistencia. Por otra parte, después de que el duque de Borgoña fue traidoramente asesinado por los hombres del delfín, los borgoñeses se aliaron con los ingleses, que apoyaban su causa. La muerte de los monarcas rivales, ocurrida en 1422, no mejoró la situación de Francia. El duque de Bedford, regente del monarca inglés, prosiguió vigorosamente la campaña y las ciudades cayeron, una tras otra, en manos de los aliados. entre tanto, Carlos VII, o el delfín, como se insistía en llamarle, consideraba la situación perdida sin remedio y se entregaba a frívolos pasatiempos en su corte.

A los catorce años de edad, Santa Juana tuvo la primera de las experiencias místicas que habían de conducirla por el camino del patriotismo hasta la muerte en la hoguera. Primero oyó una voz, parecía hablarle de cerca, y vio un resplandor; más tarde, las voces se multiplicaron y la joven empezó a ver a sus interlocutores, que eran , entre otros, San Miguel Arcángel, Santa Catalina y Santa Margarita. Poco a poco, le explicaron la abrumadora misión a que el cielo la tenía destinada: ¡Ella, una simple campesina debía salvar a Francia! Para no despertar la cólera de su padre, Santa Juana mantuvo silencio. Pero, en mayo de 1428, las voces se hicieron imperiosas y explícitas: la joven debía presentarse ante Roberto de Baudricourt, comandante de las fuerzas reales, en la cercana población de Vaucouleurs. Santa Juana consiguió que un tío suyo que vivía en Vaucouleurs, la llevase consigo. Pero Baudricourt se burló de sus palabras y despidió a la doncella, diciéndole que lo que necesitaba era que su padre le diese unas buenas nalgadas.

En aquel momento, la posición militar del rey era desesperada, pues los ingleses atacaban Orleáns, el último reducto de la resistencia. Santa Juana volvió a Domrémy, pero las voces no le dieron descanso. Cuando la joven respondió que era una campesina que no sabía ni montar a caballo, ni hacer la guerra, las voces le replicaron: “Dios te lo manda.” Incapaz de resistir a este llamamiento, Santa Juana huyó de su casa y se dirigió nuevamente a Vaucouleurs. El escepticismo de Baudricourt desapareció cuando recibió la noticia oficial de una derrota que Santa Juana había predicho; así pues, no sólo consintió en mandarla a ver al rey, sino que le dio una escolta de tres soldados. Santa Juana pidió que le permitieran vestirse de hombre para proteger su virtud.

Los viajeros llegaron a Chinon, donde se hallaba en monarca, el 6 de marzo de 1429; pero Santa Juana no consiguió verle sino hasta dos días después. Carlos se había disfrazado para desconcertar a Santa Juana; pero la doncella le reconoció al punto por una señal secreta que le comunicaron las voces y que ella transmitió sólo al rey. ello bastó para persuadir a Carlos VII del carácter sobrenatural de la misión de la doncella. Santa Juana le pidió un regimiento para ir a salvar Orleáns. El favorito del rey, la Trémouille, y la mayor parte de la corte, que consideraban a Santa Juana como una visionaria o una impostora, se opusieron a su petición. Para zanjar la cuestión, el rey decidió enviar a Santa Juana a Poitiers a que la examinara una comisión de sabios teólogos.

Al cabo de un interrogatorio que duró tres semanas por lo menos, la comisión declaró que no encontraba nada que reprochar a la joven y aconsejó que el rey se valiese, prudentemente, de sus servicios. Santa Juana volvió entonces a Chinon, donde se iniciaron los preparativos para la expedición que ella debía encabezar. El estandarte que se confeccionó especialmente para ella, tenía bordados los nombres de Jesús y de María y una imagen del Padre Eterno, a quien dos ángeles le presentaban. de rodilla, una flor de lis. La expedición partió de Blois, el 27 de abril. Santa Juana iba al a cabeza, revestida con una armadura blanca.

A pesar de algunos contratiempos, el ejército consiguió entrar en Orleáns, el 29 de abril y su presencia obró maravillas. Para el 8 de mayo, ya habían caído los fuertes ingleses que rodeaban la ciudad y, al mismo tiempo, se levantó el sitio. Santa Juana recibió una herida de flecha bajo el hombro. Antes de la campaña, había profetizado todos estos acontecimientos, con las fechas aproximadas. La doncella hubiese querido continuar la guerra, pues las voces le habían asegurado que no viviría mucho tiempo. Pero La Trémouille y el arzobispo de Reims, que consideraban la liberación de Orleáns como obra de la buena suerte, se inclinaban a negociar con los ingleses. Sin embargo, se permitió a Santa Juana emprender una campaña en el Loira con el duque de Alencon. La campaña fue muy breve y dio el triunfo aplastante sobre las tropas de Sir John Fastolf, en Patay. Santa Juana trató de coronar inmediatamente al delfín. El camino a Reims estaba prácticamente conquistado y el último obstáculo desapareció con la inesperada capitulación de Troyes.Los nobles franceses opusieron cierta resistencia; sin embargo, acabaron por seguir a la santa a Reims, donde, el 17 de julio de 1429, Carlos VII fue solemnemente coronado. Durante la ceremonia, Santa Juana permaneció de pie con su estandarte, junto al rey. Con la coronación de Carlos VII terminó la misión que las voces habían confiado a la santa y también su carrera de triunfos militares.

Santa Juana se lanzó audazmente al ataque de París, pero la empresa fracasó por la falta de los refuerzos que el rey había prometido enviar y por la ausencia del monarca. La santa recibió una herida en el muslo durante la batalla y, el duque de Alencon tuvo que retirarla casi a rastras. La tregua de invierno que siguió, la pasó Santa Juana en la corte, donde los nobles la miraban con mal disimulado recelo. Cuando recomenzaron las hostilidades, Santa Juana acudió a socorrer la plaza de Compiegne, que resistía a los borgoñones. El 23 de mayo de 1430, entró en la ciudad y ese mismo día organizó un ataque que no tuvo éxito. A causa del pánico, o debido a un error de cálculo del gobernador de la plaza, se levantó demasiado pronto el puente levadizo, y Santa Juana, con algunos de sus hombres, quedaron en el foso a merced del enemigo. Los borgoñeses derribaron del caballo a la doncella entre una furiosa gritería y la llevaron al campamento de Juan de Luxemburgo, pues uno de sus soldados la había hecho prisionera. Desde entonces hasta bien entrado el otoño, la joven estuvo presa en manos del duque de Borgoña. Ni el rey ni los compañeros de la santa hicieron el menor esfuerzo por rescatarla, sino que la abandonaron a su suerte. Pero, si los franceses la olvidaban, los ingleses en cambio se interesaban por ella y la compraron, el 21 de noviembre, por una suma equivalente a 23,000 libras esterlinas, actualmente. Una vez en manos de los ingleses, Santa Juana estaba perdida. Estos no podían condenarla a muerte por haberles derrotado, pero la acusaron de hechicería y de herejía. Como la brujería estaba entonces a la orden del día, la acusación no era extravagante. Además, es cierto que los ingleses y los borgoñeses habían atribuido sus derrotas a conjuros mágicos de la santa doncella.

Los ingleses la condujeron, dos días antes de Navidad, al castillo de Rouen. Según se dice sin suficiente fundamento, la encerraron, primero, en una jaula de acero, porque había intentado huir dos veces; después la trasladaron a una celda, donde la encadenaron a un poyo de piedra y la vigilaban día y noche. El 21 de febrero de 1431, la santa compareció por primera vez ante un tribunal presidido por Pedro Cauchon, obispo de Beauvais, un hombre sin escrúpulos, que esperaba conseguir la sede arquiepiscopal de Rouen con la ayuda de los ingleses. El tribunal, cuidadosamente elegido por Cauchon, estaba compuesto de magistrados, doctores, clérigos y empleados ordinarios. En seis sesiones públicas y nueve sesiones privadas, el tribunal interrogó a la doncella acerca de sus visones y “voces”, de sus vestidos de hombre, de su fe y de sus disposiciones para someterse a la Iglesia. Sola y sin defensa, la santa hizo frente a sus jueces valerosamente y muchas veces los confundió con sus hábiles respuestas y su memoria exactísima. Una vez terminadas las sesiones, se presentó a los jueces y a la Universidad de Paría un resumen burdo e injusto de las declaraciones de la joven. En base a ello, los jueces determinaron que las revelaciones habían sido diabólicas y la Universidad la acusó en términos violentos.

TRAICIÓN

Carlos VII se opuso a realizar campaña militar alguna contra Inglaterra. Tras ello Juana, sin el apoyo real, dirigió en el año 1430 una operación militar contra los ingleses en Compiègne, cerca de París. Fue capturada por soldados borgoñones (estado neutral en este momento de la guerra) quienes ofrecieron a los dos bandos, la posibilidad de rescatar a Juana.

Según los registros de la época se sabe que en Francia se hizo una colecta entre muchos generales y nobles para pagar el rescate, la suma recaudada fue entregada al Rey, quien nunca envió el pago (se supone que Carlos VII, deseaba que Juana fuera capturada por los inglese, ya que había tomado mucha popularidad y la creía un elemento ahora peligroso para su reinado).

Los inglese deseosos de capturar y juzgar a la Doncella que los había humillado pagaron lo pedido y les fue entregada. Éstos la condujeron ante un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó de herejía y brujería. Tras catorce meses de interrogatorio sin que se le pudiera acusar de absolutamente nada, fue acusada de maldad por vestir ropas masculinas y de herejía por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica.

El tribunal la condenó a muerte, pero al confesar y arrepentirse de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. Sin embargo, cuando regresó a la prisión volvió a usar vestidos de hombre por lo que de nuevo fue condenada, esta vez por un tribunal secular, y el 30 de mayo de 1431, enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruán por relapsa (herética reincidente).

Uno de los puntos más polémicos en la historia de Juana de Arco fue su relato acerca de las voces y visiones que le guiaron a realizar la hazaña por la cual se convirtió en la heroína más grande de la Historia Universal.
En los registros que se conservan del juicio que se le siguió ha quedado sentado que ella, de alguna manera, se negó siempre a dar detalles sobre estos mensajes. Poco ha sido lo que se ha logrado esclarecer al respecto, pero una pequeña reflexión podría arrojar algo de luz: si Juana, a pesar de su ignorancia y de su humilde origen, mantuvo la ferviente voluntad de no irrespetar lo que Dios le había transmitido a través del Arcángel San Miguel y de las Santas Catalina y Margarita, al negarse a emitir ningún tipo de juicio o consideración al respecto, nos debe llevar a un sólo punto, Juana se consideró siempre un medio y no un fin. Si deseamos llamarla “mensajera”, pues únicamente será apropiado mientras conservemos el mismo respeto al mensaje que la propia Juana dio.

Santa Margarita, Gaspare Traversi (1758), Santa Catalina, Bernardo Ciavallino (h.1630). Estas dos Santas estuvieron presentes en las visiones de Juana de Arco, pero… ¿Por qué ellas dos?…

Santa Margarita de Antioquía fue virgen y mártir, cruelmente torturada al negar casarse con el Prefecto de Antioquía, quien la encerró en un calabozo posteriormente…

Santa Catalina de Alejandría, fue también virgen y mártir. Siendo de ascendencia real, al convertirse al Cristianismo huyó al desierto y allí realizó su matrimonio místico con Cristo. El emperador Majencio la pretendió como esposa sin éxito, por ello ordenó su tortura con unas ruedas especiales provistas de puntas de hierro, pero, según la leyenda “un rayo del cielo las destruyó antes de que ella sufriera algún daño”. Sin embargo, fue decapitada y sus restos trasladados por los ángeles a un convento cercano. Ambas Santas, además de poseer las mismas condiciones de virgen y mártir que posteriormente distinguirán a Juana, fueron sacadas en 1969 del calendario católico por insuficiencia en las bases históricas de sus vidas. Mientras que Juana de Arco fue declarada Santa por el Vaticano en mayo de 1920, casi 500 años después de ser quemada en la hoguera, acusada de herejía, manteniendo su mirada en un crucifijo y pronunciando el nombre de Jesús…

De acuerdo con las declaraciones de Juana, también el Arcángel Miguel estuvo presente en sus visiones y fue una de las voces que le habló. La presencia de San Miguel es bastante lógica, pues es él quién asume los asuntos militares en las huestes celestiales. De hecho, el resguardo de las puertas de el Paraíso han quedado a su cargo. Con seguridad debió ser él quien instruyera a Juana acerca de los asuntos de batalla o quien sirviera de medio para Proporcionar a Juana la gran intuición militar que demostró en las campañas emprendidas para hacer de Francia una nación unida.

En la deliberación final el tribunal declaró que, si no se retractaba, debía ser entregada como hereje al brazo secular. La santa se negó a retractarse a pesar de las amenazas de tortura. Pero, cuando se vio frente a una gran multitud en el cementerio de Saint-Ouen, perdió valor e hizo una vaga retractación. Digamos, sin embargo, que no se conservan los términos de si retractación y que se ha discutido mucho sobre el hecho. La joven fue conducida nuevamente a la prisión, pero ese respiro no duró mucho tiempo. Ya fuese por voluntad propia, ya por artimañas de los que deseaban su muerte, lo cierto es que Santa Juana volvió a vestirse de hombre, contra la promesa que le habían arrancado sus enemigos. Cuando Cauchon y sus hombres fueron a interrogarla en su celda sobre lo que ellos consideraban como una infidelidad, Santa Juana, que había recobrado todo su valor, declaró nuevamente que Dios la había enviado y que las voces procedían de Dios.

Según se dice, al salir del castillo, Cauchon dijo al Conde de Warwick: “Tened buen ánimo, que pronto acabaremos con ella”. El martes 29 de mayo de 1431, los jueces, después de oír el informe de Cauchon, resolvieron entregar a la santa al brazo secular como hereje renegada. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, Santa Juana fue conducida a la plaza del mercado de Rouen para ser quemada en vida. Cuando los verdugos encendieron la hoguera, Santa Juana pidió a un fraile dominico que mantuviese una cruz a la altura de sus ojos. Murió rezando. Invocaba al Arcángel San Miguel, al cual siempre le había tenido gran devoción e invocando el nombre de Jesús tres veces, entregó su espíritu al Señor. La santa no había cumplido todavía los veinte años. Sus cenizas fueron arrojadas al río Sena. Más de uno de los espectadores debió haber hecho eco al comentario amargo de Juan Tressart, uno de los secretarios del rey Enrique “¡Estamos perdidos! ¡Hemos quemado a una santa!”

Veintitrés años después de la muerte de Santa Juana, su madre y dos de sus hermanos pidieron que se examinase nuevamente el caso, y el Papa Calixto III nombró a una comisión encargada de hacerlo. El 7 de julio de 1456, el veredicto de la comisión rehabilitó plenamente a la santa. Más de cuatro siglos y medio después, el 16 de mayo de 1920, Juana de Arco fue solemnemente canonizada por el Papa Benedicto XV.

Fuentes:

  • http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20071116120450AACx3yf&show=7
  • http://mariavision.com/modules/news/article.php?storyid=993

DE CÓMO CONSEGUIR CONTRASEÑAS DE HOTMAIL

Archivado en: Tecnología, mitos — Etiquetas:, , — pauloarieu @ 2:57 pm

LEYENDAS URBANAS II
DE CÓMO CONSEGUIR CONTRASEÑAS DE HOTMAIL

La leyenda urbana es un fenómeno que no se detiene. Tiene que ver con mitos que poseen su dinámica propia y que están relacionados con el relato que construyen ciertas sociedades. Siempre se trata de construcciones falaces e irracionales y su procedencia es de dificultoso rastreo. Aparecen en cualquier tiempo y lugar, y suelen ser contados con leves “retoques” relacionados a la “instrucción” e “inserción social” de quien las cuenta. Jamás le han sucedido a quien las relata, sino —supuestamente— a otros, lo cual hace complicado indagar sobre el origen de ellas.
Asimismo, su motivación es variada: puede haber interés de “competencia” comercial —como ha sido el caso de la falsa acusación contra aguas Dasani—, de “robar” cuentas de correo electrónico de terceros o simplemente divulgar la leyenda misma.
A las ya conocidas —las hay por docenas—, en los últimos meses ha comenzado a proliferar una nueva historia falsa que tiene que ver con una supuesta metodología para “conseguir contraseñas” de terceros. La misma asegura que, a efectos de poder obtener los datos secretos de alguien más, sólo basta hacer lo siguiente:
a) en el campo ‘to’ o ‘para’, enviar un mail a la siguiente dirección: contrasenasistema@hotmail.com
b) en el campo ’subject’ o ‘asunto’, escribir tu nombre o tu seudónimo.
c) en el campo de mensaje: En el primer renglón escribe el correo de la victima.
En el segundo renglón escribe tu correo.
En el tercer renglón escribe tu contraseña
Listo, le das enviar.
Por las dudas, se asegura que “tarda de uno a tres días, pero es efectivo”.

No hace falta ser demasiado brillante para detectar la falsedad de este e-mail, el cual circula indiscriminadamente por la red. Es evidente que, lejos de conseguir la contraseña de otra persona, si hacemos lo que allí se dice, alguien se hará de nuestro password y podrá ingresar a nuestro correo electrónico.
Según el filósofo Jean Pierre Vernant, el mito siempre se ha definido por una doble oposición: “a lo real, por una parte —el mito es ficción—, y a lo racional, por otra —el mito es absurdo—”. En el caso de la mencionada leyenda se dan ambas características: esta no sólo es irreal —cualquiera que lo intente podrá comprobarlo—, sino que no tiene sentido alguno. Sinceramente, ¿por qué habría de funcionar semejante estupidez?
Es como aquel hoax —sinónimo de leyenda en la web— que asegura que al reenviar un e-mail a ocho personas, una conocida empresa de teléfonos celulares nos regalará un aparato nuevo. Este mito es más absurdo aún ¿Cómo sabe la firma que uno ha enviado ocho mensajes?. Por otro lado, ¿por qué una empresa estaría interesada en regalar algo por el mero reenvío de correos electrónicos?

Concluyendo

A pesar de la inverosimilitud de sus postulados, la leyenda urbana crece y se reproduce día a día. Es parte del folclore de cada pueblo, pero también una postal del lamentable retroceso del pensamiento crítico.
Si cada uno de los receptores de este tipo de correos electrónicos indagara en su posible —y probable— veracidad en lugar de reenviarlo irresponsablemente, se evitarían muchos spam (correo no deseado), preocupaciones en vano y hasta hackeos de cuentas de e-mail.
Por ahora es una utopía de difícil desarraigo social. Pero es trabajo de cada uno trabajar para reconstruir el sano escepticismo. Redundará en el bien de todos.

Christian Sanz

EL PSICOANÁLISIS HA DESTRUIDO A LA PSICOLOGÍA ARGENTINA

Archivado en: Psicología, Temas de actualidad — Etiquetas:, , — pauloarieu @ 2:52 pm

EL PSICOANÁLISIS HA DESTRUIDO A LA PSICOLOGÍA ARGENTINA
DESOPILANTE ENTREVISTA A MARIO BUNGE

Mario Bunge es físico, epistemólogo y filósofo. Acumula quince doctorados honoris causa, el premio Príncipe de Asturias, y ha escrito cinco decenas de libros. Centurión de una generación perdida, carga con 88 años, un apellido tradicional y sus ojos ya no tan azules. Resiste en graduarse de viejo, y alterna con gusto su prédica de vedette literaria con sus pregones políticos a mansalva. Un púgil de buen gancho. En 1960 cosechó fama con La ciencia, su método y su filosofía. Sin embargo, fue su monumental y ambicioso Treatise on Basic Philosophy (Tratado de filosofía básica) el que lo catapultó como filósofo a escala planetaria. Ocho tomos escritos en inglés entre 1984 y 1989; ninguna traducción aún al castellano, aunque Editorial Gedisa promete el primer tomo (Semántica 1. Sentido y referencia) para la Feria del Libro.
Siete años pasaron de su última visita al país, y ahora, invitado por la Feria del Libro, prepara las valijas para desembarcar nuevamente en Buenos Aires. Antes del arribo, Bunge, torrente infatigable de razonamientos y quebrantos, accedió a esta entrevista exclusiva.

—¿Qué expectativas tiene de su regreso?

—Buenas. Ansioso por ver viejos amigos y serle útil a los jóvenes, indicándoles caminos de investigación, inquietarlos para que vayan al exterior por un tiempo a especializarse en alguna rama de la ciencia que no se cultive en la Argentina. Porque la última vez que estuve advertí que mucha gente está atrasada de noticias. Siempre recuerdo un curso para profesores de Ciencias Sociales que di en la UBA en el ’95 donde me encontré que, salvo por uno o dos, la información se paraba en 1960. No tenían acceso a las principales publicaciones, y eso por un motivo sencillo: las bibliotecas argentinas están desnudas, ya no se suscriben a revistas, y si uno no lee revistas y sólo lee libros, no está al día. Sumado, claro, a que no se investiga. Por ejemplo, en la Facultad de Psicología de la UBA no hay un solo laboratorio de psicología experimental, están como en la Edad Media. Sólo se guían por libros, y no los mejores.

—¿Y por qué ocurre esto?

—Por el ansia de hacer dinero de la psicología mercantil, que promueve entenderlo todo con cuatro fórmulas fáciles: las psicoanalíticas. El psicoanálisis ha destruido la poca psicología que había en la Argentina. Y en cuanto a las ciencias sociales, las dictaduras destruyeron la escuela que había creado Gino Germani. A las dictaduras les molestan mucho las ciencias sociales; toleran la repetición sistemática de teorías ya apolilladas como la microeconomía neoclásica, pero no les gusta la investigación empírica de problemas sociales actuales.

—Pero hace casi tres décadas que en la Argentina hay democracia, y no se aprecian mejoras en ese campo.

—Tiene razón, pero también es cierto que los gobiernos democráticos surgidos desde 1952 no reforzaron la ciencia. Actualmente, el presupuesto dedicado a ciencia básica es 0,4% del PBI, mientras Brasil asigna el 1%, y acaba de duplicarlo. Países como los Estados Unidos o Alemania asignan seis veces más que la Argentina; China, diez veces más.

—¿Qué se puede esperar de un país que no invierte en investigación?

—Es un país que no va a ningún lado. La Argentina no está yendo a ninguna parte.

Mario Bunge nació en Buenos Aires el 21 de septiembre de 1919. Hijo del médico y diputado socialista Augusto Bunge y de la enfermera alemana María Schreiber, se graduó en la Universidad de La Plata en 1952 con un doctorado en Físico-Matemáticas. Fue allí donde comenzó a dar clases de Física Teórica y Filosofía, hasta que en 1963 optó por emigrar debido al convulsionado clima político de entonces. Su tour migratorio lo llevó por los Estados Unidos, México y Alemania, hasta que finalmente, en 1966, echó raíces en Canadá, para dar clases de Lógica y Metafísica en la Universidad McGill.

—¿Cómo pasa sus días en Montreal?

—Muy a gusto. Por lo general me despierto a las 6, desayuno, leo el diario y después me pongo a trabajar, lo que significa estudiar, escribir y responder correspondencia; luego almuerzo y duermo una siestita. Puede ser que después tenga que salir, ir a la biblioteca, dar una clase. Más tarde miro el noticiero de la BBC y el de la ABC norteamericana, y luego, si hay una linda película, la veo. Antes de dormirme leo entre media y una hora.

—¿Qué está leyendo?

—El pez en el agua, la novela autobiográfica de Mario Vargas Llosa. Es muy interesante, pero lamentablemente Vargas Llosa insiste en hacer propaganda derechista, conservadora, tal vez para blanquear su pasado izquierdista. En todo caso, los argumentos que da no son muy persuasivos, porque evidentemente no ha estudiado muchas ciencias sociales. El cree que el libre mercado, principalmente en América latina, donde se está sometido a unas pocas grandes corporaciones, es la vía de la salvación. Igualmente, es siempre inteligente, provocador y escribe maravillosamente.

—Imagino que sus bibliotecas estarán bien nutridas.

—Ah sí, tengo varios miles de libros. Tenemos bibliotecas en muchas habitaciones. En mi estudio tengo tres, en el pasillo, en la habitación, en el sótano. Nunca hay espacio para tanto. De vez en cuando debemos regalar, donar o tirar a la basura; ésa es la suerte de los malos.

—Doy por supuesto que no tiene ninguno sobre psicoanálisis…

—Es que psicoanálisis no se lee en ningún lugar del mundo. A Lacan, por ejemplo, fuera de la Argentina y Francia, no lo conoce nadie ni se estudia; puede ser que en España, después de la invasión de psicoanalistas argentinos en los 70. Yo estoy en contacto con algunos psicólogos muy buenos y nunca oyeron hablar de Lacan. Esa es una aberración típicamente argentina: estar siempre atrasado en las noticias.

—¿Por qué cree entonces que el psicoanálisis está tan arraigado en este país?

—Mire, ése sería un buen tema de investigación. ¿Por qué? Bueno, porque el psicoanálisis es un muy buen negocio, entonces hay interés en que no progrese la psicología auténtica, porque de ese modo reemplazarían a los charlatanes que viven de él. Es muy fácil constituirse en analista profesional, es muy difícil convertirse en psicólogo científico.

Además de acabado sistemista, Bunge es un tenaz proselitista de esa Argentina que pudo ser pero no. Por eso, siempre, por las grietas de su discurso se escurre la retórica nostálgica de un tiempo que fue hermoso. La economía floreciente, la universidad y su “edad de oro”, lo posible y también lo ingrato. Silencio en las gradas: habla Bunge.

—En su libro “Crisis y reconstrucción de la filosofía”, señalaba que la filosofía estaba enferma. ¿Ha muerto definitivamente?

—No, yo no creo que vaya a morir alguna vez. La filosofía cuestiona ideas recibidas y construye visiones del mundo, y sin una visión del mundo sería difícil vivir. El problema es que la filosofía hoy no está en manos de generalistas, sino de especialistas… Estoy bajando las escaleras al sótano para ver si encuentro algún libro del escritor francés… Bueno, prosigo: la filosofía se ha profesionalizado. Cuando yo era muchacho, iba a las librerías de la calle Corrientes y me encontraba con títulos interesantísimos de filosofía que no habían sido leídos por profesores de filosofía, sino por aficionados. Y hoy quedan muy pocos amateurs, se ha profesionalizado, y cuando se profesionaliza no importa tanto el interés y la pasión, sino conseguir un puesto, una promoción, y entonces se produce mucha hojarasca.

—¿Entre esos libros de juventud estaba Heidegger?

—Heidegger no es filosofía, es macaneo puro, pero a diferencia del macaneo psicoanalítico, ni siquiera es divertido.

—Ah, encima es aburrido.

—(Se ríe) Y sí, es aburrido porque nadie entiende nada. Por ejemplo, decir que el tiempo es la maduración de la temporalidad o que el ser es ello mismo… Si se dice en castellano uno se muere de risa, pero dicho en alemán parece muy profundo. Claro que no todo lo que dice Heidegger es macaneo, sino que mucho de lo que dice es simplemente falso. Sus frases pueden dividirse en dos clases: las que tienen sentido y son falsas, y las que no tienen sentido, por lo tanto no son falsas ni verdaderas, que son las características del existencialismo, tanto de Heidegger como de Sartre. Es macaneo puro, y todo el mundo tiene derecho al macaneo, tendría que permitirse el existencialismo para todo consumo, pero sin obligar a nadie. Al masoquista, si le interesa lastimarse, que se lastime, pero después que no vaya al hospital pidiendo que lo curen (…).

Alejandro Bellotti
Diario Perfil

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3721

EXTRATERRESTRES AL RESCATE DEL SER HUMANO

Archivado en: Temas de actualidad — Etiquetas:, , — pauloarieu @ 2:49 pm

EXTRATERRESTRES AL RESCATE DEL SER HUMANO
OTRO DE LOS MITOS ARRAIGADOS

Según esta creencia difundida por los fantasiosos autores de ciencia ficción y “platillistas” que pretenden dominar una auténtica ciencia acerca de supuestos habitantes inteligentes de otros planetas, sino de nuestro sistema solar, de más allá, en otras galaxias, (con lo cual estuvo de acuerdo incluso el gran Carl Sagan), estos alienígenas habrían crecido también moralmente, incapaces de causar daños al casi “salvaje” Homo sapiens, sino por el contrario, dispuestos siempre a ayudarle, aunque respetando su libertad sin sojuzgarlo jamás, ni política ni biológicamente. De lo contrario ¿cómo se explicarían los hechos del pasado en que florecieron las civilizaciones en diversos puntos distantes del globo, inspirados por los extraterrestres que, dado su poderío superior, bien pudieron haber esclavizado a toda la humanidad?
Si esto no ha ocurrido y continuamos siendo vigilados en la actualidad, ello hace presuponer a muchos que algún día volverán a nuestro planeta esas inteligencias que nos visitaron en el pasado, quizás para impedir esta vez una tercera conflagración mundial, que sería de fatales consecuencias, no sólo para el hombre, sino para la estructura del sistema solar, que se vería afectada por una reacción nuclear en cadena destructiva del globo terráqueo.
Esta idea sobre la vigilancia desde el espacio por parte de superinteligencias, infunde seguridad con proyecciones hacia el futuro y puede muy bien transformarse en una pancreencia que, incluso, podrá reemplazar, aunque sólo sea en el plano subconsciente, a la creencia de un dios universal protector
Todos los casos registrados por la crónica durante las famosas “oleadas” de avistamientos de décadas atrás, sin la puesta en evidencia ante todo el público de los seres de otros mundos a partir del año 1947 cuando un piloto civil estadounidense creyó divisar desde su avión en pleno vuelo, nueve discos sobrevolando el monte Rainier de 4.394 m en el estado de Washington, hicieron historia para la ufología. A partir de entonces se multiplicaron las observaciones por todo el mundo. Esa ha sido la chispa que encendió las luces de una nueva pseudociencia que tuvo su auge durante varias décadas. A los escépticos, nos parece ser que esa batahola sólo obedecía al negocio de la venta de libros sobre el tema con seguro éxito de best sellers, pues las ediciones platillistas inundaron el orbe y hubo tiradas que se agotaron y obligaron a hacer reediciones.
Por de pronto, en aquellos tiempos pareció ser que esos alienígenas de vaya a saber que planeta o sistema solar, no tenían interés alguno en entrometerse en los asuntos humanos, respetando así nuestro libre albedrío, hasta tanto no se produjera un motivo suficientemente serio para tal intervención con el fin de salvar al género humano de su propia iniquidad y garantizar la continuidad de la estructura y proceso planetario del sistema solar, considerado en peligro por el descubrimiento y afirmación en aquellas décadas coincidentes con los avistamientos por parte de la traviesa criatura que es el hombre: la energía nuclear.
De esta manera, los supuestos seres extraterrestres se constituyeron en los verdaderos dioses naturales para la humanidad, que velan por ella y quizás ¡los mismos sembradores de vida sobre nuestro planeta, o, por lo menos los que han puesto los rimeros hombres sobre su faz. (¡La imaginación no tiene límites, es evidente!).
Para esta neocreencia no existen barreras. De nada valen las objeciones de la ciencia astronómica, de la biología, de la genética, de la paleontología, de la evolución de las especies confirmada, porque la imaginación humana puede lograr siempre alguna escapatoria a la cuestión, al margen de la ciencia, claro está, pero esto no obsta para que el crédulo continúe aceptando cosas no evidentes para lo investigadores, que no se pueden demostrar mediante pruebas contundentes, pero cuya vigencia se explica por la necesidad imperiosa del ser consciente de obtener seguridad en la existencia.
De este modo se desplaza también el enigmático problema del origen de la vida.
En lugar de ser nuestro planeta, con sus elementos y condiciones físicas que reinaron hace nada menos que millones de años, el formador del primer plasma viviente, éste habría sido traído de otro cuerpo planetario para desarrollarse aquí, en nuestro globo terráqueo.
Así, el origen de la vida se perdería en el pasado remoto, dando esto a su vez motivos para especular extensamente, imaginando mil explicaciones distintas.
No importa (para el caso) el lugar del Cosmos habitado por esas inteligencias, que se interesaron por lo que hace el hombre sobre su planeta que denomina Tierra, cuando casi toda su superficie es agua.
Pueden hallarse asentadas sobre alguno de los restantes planetas de nuestro sistema solar o en alguna luna perteneciente a ellos, o poblar otros sistemas solares de nuestra galaxia o de otros conglomerados estelares.
Así, si la astronáutica llegara a descubrir que ninguno de los ocho restantes globos planetarios que se trasladan alrededor del Sol posee vida inteligente alguna, la imaginación trasladaría de inmediato el habitáculo hacia otros soles; si esto la astronomía lo niega con pruebas basadas en el cálculo de probabilidades, entonces la fecunda imaginación humana trasladaría a la supercivilización a otras galaxias lejanas, para ponerse a tono con la posición que acepta la astronomía, pero el choque, esta vez, será con la ciencia física, que no admite una velocidad superior a la de la luz, poniendo en serias dificultades la idea de que ciertos seres de otras galaxias puedan visitarnos yendo y viniendo a lo largo de los milenios, desafiando los millones de años luz que separan estos cuerpos.
El argumento desafiante a la física, surge de inmediato: si se trata de inteligencias superiores con muchos milenios de adelante con respecto a la humanidad, deben haber superado la velocidad de la luz con sus naves y nuestros conocimientos de física son aún incipientes y también equivocados en muchos aspectos con respecto a los de ellos.
La escapatoria especulativa siempre es posible en materia de creencias, por cuanto ni siquiera la Ciencia Experimental resulta ser un obstáculo para que una creencia razonada sin datos serios continúe vigente.
De esta manera, todos los dioses de la antigüedad, fueron extraterrestres, todos los personajes sobresalientes divinizados fueron benefactores provenientes de otros mundos que desearon ayudar a los seres humanos. Todas las construcciones antiguas de todos los continentes, desde esta óptica, fueron al menos inspiradas si no hechas por visitantes extraterrestres, y ante la encrucijada en que se encontraba la sociedad humana, años atrás, por razones ideológicas (tensión este oeste), circunstancia en que la mitad de la humanidad se hallaba potencialmente preparada para embestir a la otra mitad y viceversa, muchos creyentes depositaron sus esperanzas en el regreso de los “dioses” del espacio. Seres como nosotros de carne y hueso, pero de inteligencias formidables y técnicas asombrosas, que hicieron que en la remota antigüedad el hombre creyera estar en presencia de divinidades encarnadas que luego volvieron a su estado espiritual, sin poder comprender cómo del cielo podían descender “humanos” o “humanoides”, cuando no se poseía noción alguna sobre planetas, soles y galaxias.
El regreso de esos “dioses”, significaría para muchos la puesta del punto final a la carrera armamentista del hombre que marchaba hacia su autodestrucción, habida cuenta de la supuesta experiencia que habrían tenido estas inteligencias extraterrestres cuando la destrucción por una explosión nuclear, del supuesto planeta que falta entre las órbitas de Marte y Júpiter, convertido hoy en un enjambre de asteroides, como evento ejecutado por cierta civilización semejante a la del hombre, que habría llegado a la misma encrucijada que éste.
Para impedir otro evento parecido estaríamos siendo vigilados por escrutadores ojos de extraterrestres, por seres listos para rescatar a la humanidad de otra hecatombe cósmica provocada.
Incluso en el terreno científico, eminentes astrónomos como Carl Sagan, y Fred Hoyle creían que la vida era un fenómeno común en el universo.
Sagan, por ejemplo, —si bien no hablaba de humanoides— creía que las civilizaciones extraterrestres se cuentan por millones tan sólo en nuestra galaxia Vía Láctea.
Esta es una prueba de cómo se enciende la imaginación del hombre ante el deseo de hallarse acompañado en el Cosmos.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3614

EL PREDOMINIO DEL EMPIRISMO

DOGMATISMOS Y PSEUDOCIENCIAS
EL PREDOMINIO DEL EMPIRISMO

No obstante los continuos ataques a la Ciencia Experimental, provenientes de los dogmatismos filosóficos, religiosos e, incluso del ocultismo sobreviviente en nuestros días, la investigación objetiva continúa imperturbable, porque la humanidad en su conjunto no es un supercerebro compuesto de unidades cerebrales que dirigen a ese supuesto psiquismo global hacia alguna meta de perfección, sino que se trata de una verdadera dispersión ideológica formada por diversos tipos humanos con sus tradiciones y tendencias propias, agrupadas por sus afinidades. Estos grupos afines prosiguen su camino propio, encerrados en sus creencias particulares, porque la organización genética heterogénea, en que consiste el proceso hominal con su historia, así lo exige, de modo que a un científico experimental, por más que se lo trate de adoctrinar, pretendiendo imponerle “a golpes” la aceptación de cierto dogma, por más que se le machaque la idea, continuará creyendo en el valor de la Ciencia Empírica, en sus proyecciones hacia el futuro, y también de nada valdría pretender transformar en un investigador libre de influencias dogmáticas a una personalidad con fuerte predisposición a aceptar o elaborar explicaciones metafísicas sobre el universo y la vida.
Lo grave es cuando un grupo de crédulos (valga esta vez la denominación igualmente para ciertos empiristas), ataca a otro grupo de crédulos, o cuando un grupo se cree atacado por otro que jamás tuvo intención alguna de hacerlo.
El primer caso es el de los dogmáticos que atacan a la ciencia y el segundo es el avance exitoso de ésta, que arrasa sin quererlo a los dogmatismos.
Pero en estos tiempos que estamos viviendo, existe ya una ventaja para el esclarecimiento del universo y la vida mediante el experimento basado en la moderna tecnología y es la que permite a este método aplicarse sin trabas.
Aunque surja un nuevo Galileo, no será procesado y obligado a retractarse por haber cometido la inconcebible herejía de afirmar que la Tierra se mueve, ni un nuevo Darwin será ya criticado y atacado con furia y desesperación desde posiciones creacionistas clericales por haber descubierto la no fijeza de las especies vivientes, sino que hoy, dada la evidencia de los descubrimientos científicos de última generación, son los dogmas los que humildemente, bajando la cerviz, deben amoldarse a la realidad.
Así el dogma judeocristiano, por ejemplo, se ve obligado a cambiar sus conceptos creacionistas. El mundo ya no pudo haber sido hecho en seis días y se comienza a hablar de períodos, y el hombre no apareció sobre la Tierra en una primera pareja, sino que según el nuevo dogma esta pareja fue “elegida entre los homínidos primitivos medio brutos para ser transformada en auténticos seres humanos” y los mismos que defienden las creencias en la sabia naturaleza, acuden a la ciencia médica para que les corrija las anomalías congénitas, producidas por los yerros de la misma naturaleza.
Es decir, que las creencias se hallan repartidas, cada grupo con las propias que lo identifican continúa en su fe y una de ellas, la que cree en los resultados de la Ciencia Empírica también prosigue su labor, haciendo caso omiso de las demás creencias que, en cambio, la siguen de cerca y están como al acecho para comprobar dónde se halla el lado flaco del conocimiento científico.
Pero he aquí que las supuestas barreras esperadas no aparecen en ningún frente y los límites para la Ciencia siempre retroceden. A medida que las distintas disciplinas se relacionan, se apoyan y complementan, más claras se vislumbran las cosas y el conocimiento científico crece a pasos agigantados distanciándose abismalmente de las pseudociencias de todo cuño, que deben conformarse con debatirse en sus propios círculos viciosos encerradas en la sola razón especulativa.
Así lo objetivo, aquello que se plasmado en resultados a la vista, producto de tanta investigación trasladada a la técnica, que ha transformado la faz del orbe, satisface a la índole humana y la causa de la Ciencia es un proceso irreversible; se hallaba oculto potencialmente en la mente humana y es en la actualidad cuando se manifiesta con su mayor fuerza.
Pero debemos advertir, que el hombre actual no es más inteligente que el de hace cinco mil años, sino que es el mismo intelecto el cual se aplica a la diversidad de elementos que hoy se tienen a mano; lo demás, el progreso, es un agregado que se hace a la síntesis científica.
Si desaparecieran los conocimientos descubiertos, se esfumaría la ciencia y las mentes quedarían otra vez reducidas a sus concepciones fantásticas sobre el mundo, necesarias para evadirse de una realidad desconocida y amenazante como lo era en tiempos remotos sumido el hombre en la bruma de la nesciencia.
Pero en virtud del éxito del resultado práctico del conocimiento basado en la experiencia a la que es aplicado al máximo el mecanismo mental, que hace a la aceptación de la creencia en lo objetivo, y al conocerse y ser distinguido lo verdaderamente dañino, de lo inofensivo y de lo beneficioso, ésta creencia se vuelve sólida, desplazante de otras creencias, porque se deja de temer a la naturaleza al tornarse ésta conocida y en buena parte dominable. Ya no son necesarias las concepciones de un mudo mágico precientífico para influir en él con ciertos supuestos poderes y manejarlo ilusoriamente para apartar los males para la salud, por ejemplo, sino que éstos son evitados mediante la vacuna, la alimentación balanceada, la cirugía, los modernos medicamentos o mediante la previsión tecnológica de la economía.
El miedo a lo desconocido ha cedido gracias a la Ciencia.
Este factor difiere de todas las creencias pseudocientíficas en el sentido de que siempre hay una disposición a aceptar cambios conceptuales. Las teorías no suelen ser fijas; una vez demostradas sus falencias deben ser abandonadas, so pena de transformarse en dogmas que ya nada tienen que ver con las experiencias futuras con nuevas posibilidades abiertas. Ninguna ortodoxia puede ser válida en este caso, porque el científico posee conciencia clara que tiene en sus manos un universo que se revela complejo al grado superlativo y va de sorpresa en sorpresa ante las revelaciones que le permite realizar cada vez más el moderno instrumental, lo cual le va dando la pauta de cuan alejados de la realidad se hallaban aquellos que se creían dueños de la verdad, con sus conceptos pseudocientíficos sobre las cosas y hechos que hasta hoy se arrastran.
El universo simple, formado de materia y espíritu, se ha transformado en un maremagnum mayor incoherente, accidental, de colosales dimensiones que es el universo en términos absolutos, pero ello no quita que la Ciencia pueda producir un supercerebro artificial, con capacidad multiplicada para entender lo que nosotros apenas atisbamos.
La creencia en la Ciencia apunta hacia la posibilidad de crear, a la par de nuevo instrumental científico, una trama inteligente artificial que deje muy atrás al cerebro humano actual. Luego se podrá entender mejor el universo, su naturaleza íntima y sus posibilidades aún no aprovechadas.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3634

EXTRATERRESTRES Y CRÁNEOS PERFORADOS

Archivado en: Ciencia, Nueva Era, Sectas — Etiquetas:, , , — pauloarieu @ 1:19 pm

OTRA VEZ LA PSEUDOARQUEOLOGÍA
EXTRATERRESTRES Y CRÁNEOS PERFORADOS

Si bien la “fanta-arqueología”, “pseudoarqueología” o arqueología fantástica no pertenece al ámbito científico, es menos racional cuando se imbrica con la llamada “Nueva Era”: pirámides, continentes desaparecidos, control mental, levitación, astrología, reencarnación, curaciones psíquicas, talismanes y cristales mágicos, Cristo, Buda, Krishna, cábala, sufismo, misticismo, espiritismo, canalización, ángeles, meditación trascendental, archivos akáshicos, mantras, yoga, etc. La Biblia junto al calefón. Un poco de aquí, un poco de allá. Tomo este fragmento y le agrego este. Un sincretismo que cada consumidor arma a su gusto. Una espiritualidad para clase media, media alta y alta.
Como no me canso de reiterar: conozco bien al monstruo porque estuve en sus entrañas.

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Dios es la fuente de la verdadera paz y felicidad dice el Papa

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:27 pm

Vaticano

Audiencia General

Dios es la fuente de la verdadera paz y felicidad dice el Papa

.- Durante la catequesis de este miércoles que dedicó a la figura del Papa San Gregorio Magno (540-604), el Papa Benedicto XVI señaló que, como lo demostró este gran Padre de la Iglesia, que tuvo a su cargo gobernarla en tiempos tormentosos, la verdadera paz y felicidad provienen de Dios.

Gregorio, afirmó el Santo Padre, “fue realmente un gran Papa y un gran Doctor de la Iglesia”. Nació en Roma en el 540, en el seno de una familia rica, noble, que se distinguía por su “fe cristiana y por sus servicios a la Sede Apostólica”.

El Pontífice recordó también que San Gregorio entró en la administración pública y “en el 572 llegó a ser Gobernador de Roma. Sin embargo, esta vida no le satisfizo y al poco tiempo decidió dejar este cargo civil y se retiró a su casa para iniciar la vida monacal”. De este modo, “adquirió un profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia, del que se sirvió después en sus obras”.

Debido a su experiencia y a sus cualidades, el Papa Pelagio II lo nombró diácono y lo envió como su embajador a Constantinopla, “con el fin de superar los últimos residuos de la controversia monofisita y sobre todo obtener el apoyo del emperador para contener la presión de los longobardos”. Tras varios años, “el Pontífice lo llamó a Roma y lo nombró su secretario”. Cuando Pelagio II murió, Gregorio le sucedió en la Sede de San Pedro. Era el año 590″.

El Santo Padre señaló que del pontificado de Gregorio “se conserva una amplia documentación gracias al Registro de sus cartas, unas 800“.

“Entre los problemas que afligían en aquel tiempo Italia y Roma había uno de particular relieve, tanto en ámbito civil como eclesial: la cuestión de los longobardos”. Para afrontarla, “estableció con ellos relaciones de fraternidad en vista de una paz futura fundada en el respeto recíproco y en la convivencia serena entre italianos, imperiales y longobardos”.

Tras afirmar que la negociación con el rey longobardo Agilulfo “desembocó en un período de tregua que duró unos tres años (598-601), después de los cuales fue posible estipular en el 603 un armisticio más estable”, el Papa resaltó que esto se debió también “gracias a los contactos paralelos que mantenía Gregorio con la reina Teodolinda, que era bávara y católica”. Ella “consiguió conducir poco a poco al rey al catolicismo, preparando así el camino a la paz. La historia de esta reina constituye -aseguró- un bonito testimonio sobre la importancia de las mujeres en la historia de la Iglesia“.

“San Gregorio -continuó- también fue un activo protagonista de una variada actividad social. Con las rentas del patrimonio conspicuo que la Sede romana poseía en Italia, especialmente en Sicilia, compró y distribuyó grano, socorrió a los necesitados, ayudó a sacerdotes, monjes y monjas que vivían en la indigencia, pagó rescates de ciudadanos hechos prisioneros por los longobardos, compró armisticios y treguas”.

El Papa puso de relieve que “San Gregorio desarrolló esta intensa actividad a pesar de su precaria salud, que le obligaba a menudo a guardar cama“. “No obstante las condiciones dificilísimas en las que tuvo que actuar, logró conquistar, gracias a la santidad de la vida y a la rica humanidad, la confianza de los fieles, consiguiendo para su tiempo y para el futuro resultados realmente grandiosos”.

Era un hombre inmerso en Dios: en el fondo de su alma estaba siempre vivo el deseo de Dios, y precisamente por eso estaba siempre muy cercano al prójimo, a las necesidades de la gente de su tiempo. En un tiempo desastroso, es más, sin esperanza, supo crear paz y dar esperanza“.

“Este hombre de Dios nos muestra dónde están las verdaderas fuentes de la paz, de dónde viene la verdadera esperanza y de este modo es una guía también hoy para nosotros”., concluyó el Papa.

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=21349

La meta suprema de Pablo

La meta suprema de Pablo

Autor:Paulo Arieu

Filipenses 3:10-14 (Reina-Valera 1960)

“10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

I. Introducción

1 La meta:

a. Ganar el premio para el que Dios lo ha llamado (el galardón)

b. Adquirir Conocimiento.

1. Conocer a Cristo

2. Conocer el poder de la resurrección

c. Alcanzar la resurrección

II. El ejemplo de Pablo.

a.Actitudes firmes

1. Olvidar el pasado

2. Pensar en el futuro

b.No detenerse

1. Para alcanzar la meta

2. Para obtener el galardón

III Conclusión

I Introducción

Pablo siempre había sido un hombre de propósitos claros, que sabía lo que quería. Y siendo de personalidades fuerte (temperamento colérico)

Persiguió la iglesia durante un buen tiempo, sin dudar, estando persuadido que estaba en lo correcto, dando muerte, encarcelando, castigando a los cristianos, hasta que Cristo se le apareció en el desierto de Damasco, cambiando así su vida para siempre. (Hch. 9:1-19a, NVI)

Luego de su conversión, ni se preocupó por hablar inmediatamente con los apóstoles, ni pedirles permiso para hablar de Cristo. Estaba firme en la fe recién adquirida. Estaba seguro de su experiencia, de su conocimiento de Cristo.(Hch. 9:19b-31, NVI)

Pablo era imparable, realmente.

Ro. 8:35-39 RVA35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. “

«Cuando don Miguel de Unamuno, leyendo su Nuevo Testamento en griego llegó a Filipenses 3:8, exclamó: Pablo era Cristo.»[1]

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor; por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo…”

Después de hacer una lista de las cosas por las cuales se podía estar orgulloso, sale el v.8 como una gran declaración de un llamado por el Señor.

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor; juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:6-8).

I. La meta de Pablo

Y tenía objetivos claros

A. Pablo tenia una meta bien definida.

Predicar a Cristo: “¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!” (I Corintios 9:16, RVA).

“Además os declaro, hermanos, el evangelio…Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:1, 3, 4).

Este era su propósito principal, para eso el vivía. ”Un solo y único objetivo ocupa continuamente el pensamiento del corredor en la carrera: el continuar hacia la meta para ganar el premio. No puede permitir que nadie lo distraiga. Su propósito es definido, bien definido” [2]

Hendriksen explica que se necesitan dos requisitos para mantener la concentración: [3]

1. El apartar de la memoria la parte del recorrido que el corredor ya ha cubierto, El corredor ni mira atrás. Sabe que si lo hace perderá velocidad, se saldrá de la pista, y fracasará en su intento de ganar. Además, el volver la cabeza mientras se corre es sumamente peligroso.

2. Avanzar sin vacilar. Esto es un requisito indispensable para una eficaz concentración.

Pablo continúa: “y extendiéndome a lo que está adelante.”

Hendriksen explica que «El verbo empleado en el original es muy gráfico. Pinta al corredor con todos sus músculos y nervios tensos, corriendo con todas sus fuerzas hacia la meta, la mano extendida como si quisiera agarrarla»[4]

«La concentración de pensamiento, el olvido, y la progresión, son, por lo tanto, la clave del empeño espiritual que produce en la perfec­ción. Es por estos medios que uno prosigue hacia la meta» [5]

A Nehemías pretendieron hacerle daño, pero Nehemías, siguió firme en sus planes, en sus objetivos.

“Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal.” Nehemías 6:2 (NVI).

Cuando Nehemías y los israelíes había casi terminado de reconstruir las paredes de Jerusalén varios siglos después de Cristo, los enemigos se oponían a sus progresos y buscaron al manera de engaña a Nehemías para deshacerse de él. Ellos trataron de alejarlo de su trabajo y lo invitaron a reunirse con ellos en los planos de Ono.

Pero Nehemías respondió, “¡O no!” El sabía que las historias eran prefabricadas y que ellos mentían. Y él no se dejo engañar, de otra manera lo hubieran destruido y se hubiese frustrado el trabajo de Dios. Nehemías se concentró en el trabajo que Dios le había comisionado hasta que lo terminó y las paredes fueron reconstruidas. El no permitió que lo distrajeran.

B. Pero además de esto, Pablo buscaba conocimiento de Cristo

“Si escalo al cielo, allí estás tú, si me acuesto en el abismo, allí te encuentro…Por que ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día; para ti las tinieblas son como luz” (Sal 138, 8.12).

a. Conocer a Cristo: “Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte.” (Fil. 3:10, NVI)

Dice el apóstol Pablo, que el había pensado que muchas cosas que el tenía o había logrado eran importantes: yo nací como ciudadano romano, fiel cumplidor de todas las leyes de los israelitas, estudié con el maestro más renombrado de la época (Gamaliel).

«Todas esas cosas tenía en la carne, lo tenía en el mundo. Son grados que muchos envidiarían, mas dice: Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Sí, cuando encontró a Jesús Cristo. O mejor dicho: cuando Jesús le encontró y le llamó desde el cielo, pudo darse cuenta que todo cuando había luchado y había obtenido no era nada en comparación a lo que Jesús le ofrecía. Y este trabajo que le dio, de llevar el evangelio a todos los hombres es lo más grande e importante de su vida. Tal es así que aún con tantos sufrimientos, por azotes, por prisiones, por naufragios, hambres. Aún así no lo cambia por nada.»[6]

1. No es que no lo hubiese conocido, sino que el anhelaba estar con Cristo, lo cual consideraba mejor

“7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, “

2. Conocer el poder de la resurrección de Cristo

Fil. 3:10b “y el poder de su resurrección,”

3. participación de sus padecimientos

“y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, “

«Cuando escribe esta carta a los filipenses, se supone que por ese entonces el apóstol Pablo ya tenía unos 60 años y por lo menos hacía 5 a 6 años que estaba preso en la cárcel de Roma.»[7]

«¿Cuál era el secreto del apóstol Pablo? Porque él sí tenía una meta. Él sí sabía hacia donde se iba, y así nos dice el versículo 14: prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. El sólo hecho de que Dios le haya elegido, que le haya dado la fe y no solamente eso, de poder predicar a Jesús resucitado y poder sufrir por el nombre de Jesús. Todo esto le llena de tan grande gozo que no puede cambiar por nada del mundo» [8]

Yo sé que aún teniendo muchos problemas, mas si uno vive con la meta puesta en Jesús, si puede ver el Reino de Dios y que está incluido en el, puedo alegrarme. Puedo hasta cantar alabanzas en medío de la aflicción.

Como dice Romanos 8:18 Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse,»

4. Conocer la resurrección

Fil. 3:11 “si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.”

Esta es la esperanza de todo cristiano I Pedro 1:3-9 NVI

 

“20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Fil. 3:20-21)

“Los hombres mueren una sola vez y después viene para ellos el Juicio”: (Hebreos 9:27)

“los que hicieron bien saldrán y resucitarán para la vida, pero los que obraron mal resucitarán para la condenación” (Juan 5:28-29)

«Dios nos da testimonio que “la resurrección de Cristo nos da una esperanza viva.” Y tenemos confianza que esta esperanza vale porque Cristo es la base de nuestra esperanza, y porque el Espíritu Santo nos sostiene con la esperanza.» [9]

LA RESURRECCIÓN DE JESÚS Y LA NUESTRA

«El acontecimiento que constituye la garantía y la promesa de nuestra propia resurrección es la resurrección de Jesús. Esta es la fe que anima a las primeras comunidades cristianas: “Aquél que resucitó al Señor Jesús nos resucitará también a nosotros con él” (2 Cor 4:14). La fe de las primeras comunidades no ha surgido como desarrollo de las especulaciones apocalípticas del judaísmo tardío. No es tampoco una certeza de orden metafísico que se deduce racionalmente de la antropología semita. No proviene tampoco de una especie de revelación que Jesús habría descubierto a sus discípulos sobre la suerte del hombre después de la muerte. (El creyente no está mejor “informado” sobre los acontecimientos, los lugares, y las situaciones del futuro). Tampoco se trata de un optimismo sin fundamento alguno o de una rebelión irracional contra el destino brutal del hombre que parece acabar definitivamente en la muerte.

La fe cristiana en la resurrección se funda en la resurrección de Cristo de entre los muertos. Es una actitud de confianza y esperanza gozosa que ha nacido de la experiencia vivida por los primeros discípulos que han creído en la acción resucitadora de Dios que ha levantado al muerto Jesús a la Vida definitiva. El punto de partida de la fe cristiana es Jesús experimentado y reconocido como viviente después de su muerte. El Crucificado vive para siempre junto a Dios como compromiso y esperanza para nosotros.

Los primeros cristianos nunca han considerado la resurrección de Jesús como un hecho aislado que sólo le afectara a El, sino como un acontecimiento que nos concierne a nosotros, porque constituye la garantía de nuestra propia resurrección.

Si Dios ha resucitado a Jesús, esto significa que no solamente es el Creador que pone en marcha la vida. Dios es un Padre lleno de amor, capaz de superar el poder destructor de la muerte y dar vida a lo muerto. Si Dios ha resucitado a Jesús, esto significa que la resurrección que los judíos esperaban para el final de los tiempos ya se ha hecho realidad en El.

Pero Jesús es sólo el primero que ha resucitado de entre los muertos. El primero que ha nacido a la vida. El que ha abierto el seno de la muerte y se nos ha anticipado a todos para alcanzar esa Vida definitiva que nos está reservada también a nosotros. Su resurrección no es sino la primera y decisiva fase de la resurrección de la humanidad.

Uno de los nuestros, un hermano nuestro, Jesucristo, ha resucitado ya, abriéndonos una salida a esta vida nuestra que termina fatalmente en la muerte. Por eso, la meta de nuestra esperanza no es simplemente nuestra resurrección, sino la comunión con el Señor resucitado. Cuando los cristianos confesamos nuestra esperanza, vinculamos nuestro destino al de Cristo resucitado por el Padre.

La resurrección de Jesucristo es, por consiguiente, el fundamento, núcleo y eje de toda esperanza cristiana. El es quien “tiene las llaves de la muerte” (Apocalipsis 1:18).»[10]

Conocimiento:

« (1) En el NT, “conocimiento” (gr. epignosís) no es simplemente conocimiento en el intelecto sino comprensión espiritual en el corazón. Se refiere a la revelación de Dios conocida por experiencia propia e implica el tener una relación personal con Dios en vez de tener cierto conocimiento intelectual acerca de Dios (vv. 10,11; Ef. 3:16-19).

(2) Así que, conocer la Palabra de Dios (cf. Ro 7:1) o la voluntad de Dios (Hch 22:14; Ro 2:18) es tener un conocimiento que se expresa mediante la obediencia y la cercanía a Dios y la comunión con El (Jn 17:3; 1 Jn 4:8). El conocimiento de las verdades teológicas (1 Ti 6:3; Tit 1:9; véase Gá 1:9, nota) tiene, como meta el amor a Dios y la libertad del pecado (Ro 6:6). “Profundidad de conocimiento” significa que el creyente, mediante el amor y el conocimiento, discierne lo bueno y lo malo.» [11]

Reflexión: «Nunca antes ha habido tanto aprendizaje, no obstante tan poco conocimiento de la verdad.»[12]

b. Ganar el premio (el galardón):

Fil. 3:12,13ª,14 12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado… 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Apocalipsis 22:12 “Y he aquí, yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar á cada uno según fuere su obra.”

Mateo 16:2- “Porque el hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada hombre de acuerdo a sus obras.”

1 Corintios 3:8 Ahora, el que siembra y el ue riega son uno: y cada uno ha de recibir recompensa de acuerdo a su labor

1 Corintios 4:5 Por lo tanto no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que el Señor venga, quien traerá las cosas escondidas a la luz, y hará manifiesto los deseos de los corazones: y entonces cada hombre recibirá gloria de Dios.

c. Cristo lo había llamado: Hechos 9:15 — ¡Ve! —insistió el Señor—, porque ese hombre es mi instrumento escogido para dar a conocer mi nombre tanto a las naciones y a sus reyes como al pueblo de Israel.

Cuando hablamos de llamamientos no podemos pasar por alto a Nehemías. Este varón se encuentra bien remunerado en la casa real de Persia (445 A.C.). El pregunta por los que habían quedado después de la cautividad babilónica; el remanente de entre sus hermanos judíos. Recibe esta respuesta:

“El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derrumbado y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” Nehemías 1:3-4

Prosigo hacia la meta:

Cuanto más alto coloque el hombre su meta, tanto más crecerá.(Johann Christoph Friedrich von Schiller)

«El corredor nunca olvida el premio (1 Co. 9:24, 25; 2 Ti. 4:8; He. 12:2).»[13]

Su amor permanece; es incondicional, constante y garantizado, “…porque para siempre es su misericordia” (Salmos 136:1b).

«El amor del Señor reposa en “hormigón armado”; ¡no tiene fisuras! ¡Y éstos son los cimientos sobre los que puedes construir tu vida!»[14]

II El ejemplo de Pablo

a. Actitudes firmes:

1. Olvidar el pasado

(a). Olvidando que había sido perseguidor de la iglesia. Eso debía traumatizarlo, seguramente, en mas de un momento, vendría a su mente y se lamentaría.

(b). Olvidando todo lo que le habían hecho sufrir los judaizantes.

El mundo retrocede en cada hombre que mata y estalla como primavera cada vez que dos hombres que se creían adversarios se dan la mano. J.L. Martin Descalzo

(c). Olvidando que al llegar a Roma, pocos le habían prestado ayuda. Sin duda tendrían miedo del poder romano. Hasta que después de un tiempo Dios había comenzado a obrar en los Filipenses y habían empezado a perder el temor y se estaban animando a predicar de Cristo.

«¿Qué es lo que Pablo olvida o desprecia: sus experiencias precristianas o el camino recorrido desde que es cristiano? Si tenemos que hacer una elección, el contexto (véase especialmente los vv. 7 y 8) parece favorecer el primero; pero la lógica y la aplicación consistente de la figura de la carrera cristiana apoyan el segundo Mas, ¿es en verdad, necesario hacer una distinción? ¿No es posible que Pablo este diciendo simplemente que, en su carrera hacia la perfección, relega al olvido sus logros pasados de cualquier índole que fuesen; en otras palabras, que para ganar la carrera se han de poner los ojos en la meta y avanzar decidida y firmemente hacia ella?» [15]

2. Pensar en el futuro:

Pablo sabía que si el Señor no se lo llevaba (los romanos lo mataban), el debía seguir predicando de Cristo. Ya había ganado seguramente a muchos de entre los guardias, pero debía continuar.

El sentía que iba a quedar libre pronto, como respuesta a las oraciones (Fil. 1:10)

Además el juicio había terminado, estaba esperando el veredicto y el sabía que el señor no lo iba a avergonzar (Fil. 1:20)

Además una vez libre podría ir a visitarlos (Fil.1:25) y agradecerles personalmente y ya no por carta sus ofrendas misioneras que le habían enviado.

b.No detenerse

Pablo no pensaba detenerse: Ya comentamos que eso, no iba con la personalidad de Pablo. Muchos tenían miedo por su suerte y por el futuro del desarrollo del evangelio si acaso Pablo moría, pero Pablo ya vimos que el pensaba salir libre y seguir. El pensaba ir a España.

“El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante.”(Samuel Johnson)

1. Para alcanzar la meta

Seguir avanzando hacia la meta. En la carrera espiritual esa meta es Cristo

«Por eso Pablo continúa: prosigo hacia la meta. Por derivación, la palabra traducida meta es aquello hacia lo que uno dirige su mi­rada, el objetivo. La vista de aquella columna que había al final de la pista animaba al corredor durante toda la carrera, haciéndole redo­blar sus esfuerzos. Corría recto hacia la meta, es decir, siguiendo la línea que unía sus ojos con la meta.

En la carrera espiritual esa meta es Cristo, es decir, la perfección ético-espiritual en él (véase FU. 3:8, 12). El apóstol anheló con todo su corazón ser completamente librado del pecado. Buscó ardorosa­mente la gloria de Dios por todos los medios a su alcance, particular­mente como testigo a todos los hombres (Hch. 22:15, 21; 26:16-18), para que por todos modos pudiera salvar a algunos (1 Co. 9:22).»[16]

2. Obtener el galardón

Que es el Galardón:

a. En la época de Pablo.

Hendriksen explica porque Pablo continúa «hacia el galardón de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús. Al final de la carrera, el corredor que tuvo éxito fue llamado desde la arena del estadio al palco pre­sidencial para recibir el premio, que consistía en una corona de lau­rel. En Atenas, desde los tiempos de Solón, el vencedor olímpico reci­bía también la suma de 500 drachmai. Además, su manutención co­rría a cargo del tesoro público y se le concedía un asiento de primera fila en el teatro.»[17]

b. Sentido bíblico

«Lo que se recibe como justo pago por algún acto o servicio positivo (Galardón). Su sentido es semejante al de Retribución, pero esta generalmente corresponde solo a un acto negativo. Sin embargo, la recompensa puede tener un sentido negativo y otro positivo; por ejemplo, en Salmo 91.8; Mateo 6.5, y en 1 Corintios 9.17 y Colosenses 3.24.

Dios ofrece recompensa o galardón solamente a los redimidos. A los perdidos ofrece en primer lugar salvación. Esta es un don gratuito (Ro 6.23), mientras la recompensa es algo merecido por obras (Mt 10.42; 1 Co 3.14). A veces a la recompensa se le llama “premio” (1 Co 9.24) o “Corona” (1 Co 9.25; 2 Ti 4.7, 8). La salvación es una posición que ya se tiene (Jn 5.24), mientras que la recompensa se recibirá en la vida venidera (Mt 16.27; 2 Ti 4.8).

Ante el “tribunal de Cristo” (2 Co 5.10), cada hijo de Dios un día será juzgado de acuerdo con las obras que haya hecho desde su conversión hasta su muerte. No debe confundirse este tribunal con el juicio del pecado (Ro 5.1). Es más bien una evaluación del servicio que cada creyente haya prestado a la causa de Cristo. El uso de los dones espirituales que Dios ha dado a cada uno será juzgado de acuerdo con los principios establecidos en la parábola de los talentos (Mt 25.14–30). Por tanto, el anhelo de cada creyente debe ser llegar a escuchar las palabras: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré” (Mt 25.21). Para el servicio pobre, simbolizado por “madera, heno, y hojarasca”, no hay recompensa; pero para el que es tan valioso como “oro, plata y piedras preciosas” hay amplia recompensa en el tribunal de Cristo (1 Co 3.12–15).

El que resiste la tentación recibirá corona (Stgo 1.12), como también los pastores fieles (1 P 5.4), y los que permanecen firmes hasta la muerte (Ap 2.10). Es posible perder la recompensa (2 Jn 8), o por lo menos no recibir tanta recompensa en el caso de faltar en esta vida el fiel ejercicio de la mayordomía cristiana (Mayordomo).» [18]

«Probablemente todos estos detalles estaban en el fondo del pensa­miento de Pablo cuando declaró que corría hacia la meta, hacia el ga­lardón de la soberana vocación de Dios en Cristo. Sin embargo, la fi­gura ilustrativa y el significado espiritual no se corresponden comple­tamente aquí—¿acaso no sucede siempre así?—pues aunque el pre­mio en ambos casos es concedido al final de la carrera, la vocación soberana de que el apóstol habla aquí fue hecha ya en su conversión y, por tanto, no solamente al final de la prueba. Aquí, pues, como en otros lugares de los escritos de Pablo, se habla del llamamiento eficaz del evangelio. Es un llamamiento celestial, un llamamiento santo, un llamamiento para vivir en santidad. De esta forma, Pablo es llamado continuamente por Dios para mirar hacia arriba.»[19]

III. Conclusión:

Este miércoles, Benedicto XVI, destacó la figura del Papa San Gregorio Magno (540-604).

«Benedicto XVI señaló que, como lo demostró este gran Padre de la Iglesia, que tuvo a su cargo gobernarla en tiempos tormentosos, la verdadera paz y felicidad provienen de Dios.

Gregorio, afirmó el Santo Padre, “fue realmente un gran Papa y un gran Doctor de la Iglesia”. Nació en Roma en el 540, en el seno de una familia rica, noble, que se distinguía por su “fe cristiana y por sus servicios a la Sede Apostólica”.

El Pontífice recordó también que San Gregorio entró en la administración pública y “en el 572 llegó a ser Gobernador de Roma. Sin embargo, esta vida no le satisfizo y al poco tiempo decidió dejar este cargo civil y se retiró a su casa para iniciar la vida monacal”. De este modo, “adquirió un profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia, del que se sirvió después en sus obras”.

El Papa puso de relieve que “San Gregorio desarrolló esta intensa actividad a pesar de su precaria salud, que le obligaba a menudo a guardar cama“. “No obstante las condiciones dificilísimas en las que tuvo que actuar, logró conquistar, gracias a la santidad de la vida y a la rica humanidad, la confianza de los fieles, consiguiendo para su tiempo y para el futuro resultados realmente grandiosos”.

Era un hombre inmerso en Dios: en el fondo de su alma estaba siempre vivo el deseo de Dios, y precisamente por eso estaba siempre muy cercano al prójimo, a las necesidades de la gente de su tiempo. En un tiempo desastroso, es más, sin esperanza, supo crear paz y dar esperanza“.

“Este hombre de Dios nos muestra dónde están las verdaderas fuentes de la paz, de dónde viene la verdadera esperanza y de este modo es una guía también hoy para nosotros”, concluyó el Papa.» [20]

Al igual que Pablo, demostró que tenía como meta suprema agradar a Dios

Hoy en día, que tanto se busca el éxito, deberíamos tener en mente el ejemplo de Pablo de lo que es el verdadero éxito de la vida: agradar a Dios, conocer a Cristo y el poder de su gloria inmensa

Este hombre, Gregorio, no se aferro a sus riquezas ni a su alto estándard de vida, sino que se entregó para servir a Dios.

También Pablo, a pesar de su status, sacrifico toda su vida, desde que conoció a Cristo, para servirle, no teniendo en cuenta sufrimientos, ni necesidades, sin oque se convirtió en un hombre imparable. Solo el hacha del verdugo, pudo detenerlo. Creo que ese es el verdadero éxito de la vida y del ministerio del Apóstol Pablo. Y cual era el secreto de Pablo, mas allá de su personalidad fuerte, de ser una persona imparable, tenaz, decidida?

 

¡Que el tenía los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe! (Heb. 12:2)

Por eso pudo decir: (Ro: 8:37) ”Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Notas:

[1] http://www.foroekklesia.com/showthread.php?t=8161

[2] Hendriksen, Filipenses Comentario del Nuevo testamento,Libros Desafío CRC World Litearure Ministries Pag 192

[3] ibid, pp. 193-194

[4] ibid, Pag 194

[5] ibid, p.195

[6] http://www.evangelio123.org/pdevida_3/123pv012.htm

[7]ibid

[8] ibid

[9] http://www.wels.net/s3/uploaded/81833/IPedro13-9-La_resurreccion.pdf

[10] http://www.mercaba.org/LITURGIA/T-Pascual/rs_de_jesus_y_la_nuestra.htm

[11] Nota pp.435, Biblia de estudio Pentecostal, editorial Vida

[12] http://home.inreach.com/bstanley/index2.htm

[13] Filipenses Comentario del Nuevo testamento,op. cit. p. 195

[14] Seguro en el amor de Dios

[15] Filipenses Comentario del Nuevo testamento, op. cit, Pág.194

[16] ibid, p.195

[17] ibid, p. 195

[18] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[19] Filipenses Comentario del Nuevo testamento, op. cit. p. 195

[20] http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=21349

Garfield se cree bonito

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sp-garfield

viernes 30 de mayo de 2008

“La verdadera hermosura y la gala mas preciosa de la mujer es el hablar escaso.” — Demócrito

“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” Proverbios 31:30

Today's Cartoon

Today's Cartoon

Aunque clara es mi poesía,

No te hace más hermosa.

Eres como el espejismo de

Agua en el desierto, pura y dulce;

Solo imaginarte me hace

Pecar de un deseo intenso

Y te veo, no te puedo culpar

Culpo a la creación y al destino

Perversos por ponerte

En mi camino, como el aire

Que respiro, que necesito y que

No puedo tocar.

Tú, como su esencia

De vida y asesina

Me atas a tus cabellos

No dejas mis noches, las

Transformas en proverbios

Que intento descifrar

En donde solo encuentro

El misterio que necesito

La creación de mi todo

En donde todo mi universo

Está lleno de cosas bellas

En donde solo hay palabras

Hermosas

Más tú sobrepasas a todas…

¿No lo ves?

Aunque no quieras

Ya eres parte de mí

Y yo un poco de ti

Te he dado mi vida resumida

En prosas y no las has comprendido;

Te he regalado un pequeño

Universo de fantasía

Escrita en versos

Pero ya lo has olvidado

De lo cual deduzco

Una sola cosa

Tú y yo sólo somos

Ilusiones, producto del misterio

La gracia, el arte y la inspiración.

He recogido mi mirra y mis aromas…

By Gerardo Reyes G. G. [0]

Notas:

[0] http://nabucodonosorsirmorfeo.spaces.live.com/blog/cns!33632490934A6568!1482.entry

Un arma al alcance de todos: la oración

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:59 am
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:6-7

Un arma al alcance de todos: la oración

En Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, en una aldea donde se escondían hombres de la resistencia, los tres hijos de una familia cristiana habían sido apresados en una redada. Conducidos a la cárcel, interrogados y maltratados, fueron encerrados en la misma celda. Torturados por el hambre, se arrodillaron y suplicaron al Señor que interviniera a su favor. Apenas terminada su oración, el postigo de la puerta se abrió y un pan de gran tamaño cayó a sus pies.
Aun después de su liberación, los tres jóvenes nunca supieron de dónde vino este pan, o más bien, cuál fue el «instrumento» del que Dios se sirvió para alimentarlos. En un tiempo de hambruna Dios escogió a unos cuervos para llevar pan y carne al profeta Elías (1 Reyes 17).
Cuando todo socorro parece faltarnos, busquemos la liberación junto a Aquel que nos ama y es todopoderoso. Él siempre está dispuesto a escucharnos. La oración es un arma que no se gasta y está al alcance de todos. No nos desalentemos, aun cuando la divina respuesta parezca tardar o se revele contraria a nuestro pedido.
Una cristiana decía: –Dios no me dio nada de lo que le pedí, pero todo lo que me dio superó mis esperanzas. Aguardemos con confianza y paciencia las respuestas de Dios.


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