Paulo Arieu Theologies Web

Mayo 25, 2008

El fundamentalismo y el relativismo son dos caras de una misma moneda

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 1:50 pm

El fundamentalismo y el relativismo son dos caras de una misma moneda

Peter Berger desvela en el Pew Forum on Religion & Public Life las conclusiones de su último trabajo

Peter Berger ha vuelto al Pew Forum on Religion & Public Life norteamericano para un encuentro con pensadores y periodistas en el que comentó algunos de los resultados de uno de sus proyectos de investigación, desarrollado en el marco del Institute on Culture, Religion and World Affaire. Dicho proyecto ha intentado responder a la siguiente cuestión: ¿se puede encontrar un camino intermedio entre fundamentalismo y relativismo? Ambas formas de comprensión de la realidad hunden sus raíces en la modernidad, asegura el investigador: las dos son respuestas a la desaparición de las sociedades cerradas, donde todo quedaba establecido. Ni el relativismo ni el fundamentalismo –religioso o secular- ayudan sin embargo a las sociedades a sobrevivir: el primero porque desvalora los preceptos morales y el segundo porque se impone mediante la intolerancia agresiva. Por Yaiza Martínez.



The Pew Forum.
El eminente sociólogo de la religión Peter Berger, autor de libros como “La construcción social de la realidad” o “El dosel sagrado. Elementos para una sociología de la religión”, obra considerada un referente en la sociología de la religión, se preguntó hace unos años: ¿cambiarían mis convicciones morales si, un día, me convierto en ateo?

Esta cuestión, muy sorprendente para el pensador, le condujo a liderar un proyecto de investigación que implicó a diversos pensadores judíos y cristianos, y que ha culminado con la publicación de dos libros, uno de ellos a finales de este mismo año. Una de las reflexiones vertebradoras de este proyecto ha sido la preocupación por encontrar una vía intermedia entre el fundamentalismo y el relativismo, publica el Pew Forum on Religion & Public Life.

Dos caras de una misma moneda

El Pew Forum estadounidense, que es una organización independiente fundada en 2001 para promover una comprensión más profunda de aquellos temas en que se cruzan la religión y los asuntos públicos, invitó recientemente a Berger a compartir los descubrimientos derivados de su investigación con periodistas y académicos como Seyyed Hossein Nasr, profesor de estudios islámicos de la Universidad George Washington, o David Brooks, periodista del New York Times, entre otros. Posteriormente, ha publicado una transcripción de dicho encuentro.

En el evento, Peter Berger explicó en primer lugar que su proyecto, titulado “Between Relativism and Fundamentalism” (Entre el relativismo y el fundamentalismo”) ha sido recientemente culminado en el Institute on Culture, Religion and World Affairs, que el propio Berger dirige en la Universidad de Boston.

Este proyecto ha intentado definir, utilizando recursos de diferentes ramas de la tradición judeo-cristiana, una posición que eluda los extremos: el relativismo que afirma que cualquier aseveración de verdad es irrelevante o inasequible, y el fundamentalismo, cuyas alegaciones de verdad son propuestas con actitudes de una intolerancia agresiva.

En el encuentro organizado por el Pew Forum, Berger afrontó la cuestión de esta dicotomía desde la dimensión moral y política. Según él, aparentemente fundamentalismo y relativismo no tienen nada que ver entre sí, pero eso no es cierto: ambos son las dos caras de una misma moneda y las raíces de ambos se encuentran en el mismo fenómeno moderno.

Respuestas a la modernidad

La modernización ha minado progresivamente las comunidades cerradas en las que los humanos hemos vivido a lo largo de la historia; ese tipo de comunidades en las que había un alto grado de consenso sobre el conocimiento y las normas acerca de la realidad. Bajo las condiciones modernas, sin embargo, este consenso es más difícil de conseguir.

El relativismo, según Berger, puede describirse como una visión del mundo que reconoce la ausencia de consenso y, además, la celebra. El fundamentalismo, por el contrario, responde a la misma situación de escasez de certezas pero, en este caso, buscando certezas absolutas para cada aspecto de su propia concepción del mundo. El fundamentalismo puede ser tanto religioso como secular.

Por otro lado, tanto el relativismo como el fundamentalismo amenazan el orden básico de la moral, advierte el sociólogo, sin el que no puede existir sociedad alguna, y menos que ninguna una sociedad democrática.

El relativismo es una amenaza porque convierte la moral en un juego caprichoso, y el fundamentalismo es peligroso para la sociedad porque la transforma en un campo de batalla en el que se enfrentan las diversas corrientes.


The Pew Forum.
Búsqueda de equilibrio

Pero, ¿cómo encontrar el equilibrio entre ambas concepciones de la realidad? O, ¿dónde está el centro entre ambas?, preguntó el periodista David Brook en el encuentro.

Un discípulo de Berger, Os Guiness (autor de más de 30 libros y colaborador del sociólogo en el proyecto “Between Relativism and Fundamentalism”) respondió que, en su opinión, el camino entre fundamentalismo y relativismo “es materia de la integridad individual”.

Esta “integridad individual”, según él, debería ser mostrada a la vida pública, en un contexto en que la gente pueda sincerarse sobre sus diferencias e incluso negociar con otros puntos en común, de manera cívica. Sin este intercambio, sin esta puesta en común para buscar términos medios, observó Guiness, la vía intermedia, “desaparecerá continuamente”.

El proyecto dirigido por Berger ha reunido a religiosos, a cristianos y judíos, durante un periodo de dos años. Posteriormente, entre estos pensadores fueron escritos los libros de próxima publicación anteriormente mencionados, en los que los convocados han descrito desde su perspectiva la manera en que se puede no ser ni relativista ni fundamentalista al tiempo que se es luterano, católico, cristiano ortodoxo o judío practicante.

Y, en cuanto a la pregunta inicial que dio lugar a este proyecto: “¿cambiarían mis convicciones morales si, un día, me convierto en ateo?”, Berger señaló en otro momento del encuentro organizado por el Pew Forum: no cambiarían en nada.

Peter Berger es teólogo luterano. En Tendencias21 hemos publicado otro artículo sobre una de sus conferencias más recientes, en la que explicaba que la religión ha evolucionado actualmente hacia el pluralismo, y no hacia el secularismo.

Fisiopatología de la muerte de Jesucristo

Archivado en: Cristo, Cristología, Jesus — pauloarieu @ 9:13 am

Fisiopatología de la muerte de Jesucristo

Jesús una persona Politraumatizada

Rubén Dario Camargo R.
Medicina Interna – Cuidados Intensivos.
Barranquilla, Colombia 2003.

INTRODUCCIÓN

Los estudios médicos que tratan de explicar la causa de la muerte de Jesucristo, toman como material de referencia un cuerpo de literatura y no un cuerpo físico. Publicaciones sobre los aspectos médicos de su muerte se reportan desde el siglo I.

Hoy día, con base a los conocimientos de la fisiopatología del paciente traumatizado, se puede llegar a inferir los cambios fisiológicos padecidos por Jesucristo durante su pasión y muerte. Los relatos bíblicos de la crucifixión descritos a través de los evangelios y documentación científica al respecto, describen que padeció y sufrió el más cruel de los castigos. El más inhumano y despiadado de los tratos que puede recibir un ser humano.

Descubrimientos arqueológicos relacionados con las practicas romanas de la crucifixión. Proveen información valiosa que da verdadera fuerza histórica a la figura de Jesús, y a su presencia real en la historia del hombre.

Históricamente este acontecimiento se inicia durante la celebración de la pascua judía, en el año 30 de nuestra era. La última cena se realizó el jueves 6 de abril (nisan 13). La crucifixión se llevo a cabo el 7 de abril (nisan 14). Los años del nacimiento y la muerte de Jesús permanecen en controversia.


HUERTO DE LOS OLIVOS (GETSEMANI)

Los escritores sagrados describen la oración de GETSEMANI con enérgicas expresiones. Lo vivido por Jesús antes de ser tomado como prisionero, lo refieren como una mezcla indecible de tristeza, de espanto, de tedio y de flaqueza. Esto expresa una pena moral que ha llegado al mayor grado de su intensidad.

Fue tal el grado de sufrimiento moral, que presentó como manifestación somática, física; sudor de sangre (hematihidrosis o hemohidrosis). “sudor de sangre, que le cubrió todo el cuerpo y corrió en gruesas gotas hasta la tierra”. (Lc 22, 43).

Caso no usual en la practica médica. De presentarse está asociado a desordenes sanguíneos. Fisiológicamente es debida a congestión vascular capilar y hemorragias en las glándulas sudoriparas. La piel se vuelve frágil y tierna.

Después de este primera situación ocasionada por la angustia intensa. Es sometido a un ayuno que durara toda la noche durante el juicio, y persistirá hasta su crucifixión.

FLAGELACIÓN

La flagelación era un preliminar legal para toda ejecución Romana. A la víctima le desnudaban la parte superior del cuerpo, lo sujetaban a un pilar poco elevado, con la espalda encorvada, de modo que al descargar sobre esta los golpes, nada perdiesen de su fuerza y golpeaban, sin compasión, sin misericordia alguna.

El instrumento usual era un azote corto (flagrum o flagellum) con varias cuerdas o correas de cuero, a las cuales se ataban pequeñas bolas de hierro o trocitos de huesos de ovejas a varios intervalos.

Cuando los soldados azotaban repetidamente y con todas sus fuerzas las espaldas de su víctima, las bolas de hierro causaban profundas contusiones y hematomas. Las cuerdas de cuero con los huesos de oveja, desgarraban la piel y el tejido celular subcutáneo.

Al continuar los azotes, las laceraciones cortaban hasta los músculos, produciendo tiras sangrientas de carne desgarrada. Se creaban las condiciones para producir perdida importante de líquidos (sangre y plasma).

Hay que tener en cuenta que la hematidrosis había dejado la piel muy sensible en Jesús.

Después de la flagelación, los soldados solían burlarse de sus víctimas. A Jesús, le fue colocada sobre su cabeza, como emblema irónico de su realeza una corona de espinas. En Palestina abundan los arbustos espinosos, que pudieron servir para este fin; se utilizó el Zizyphus o Azufaifo, llamado Spina Christi , de espinas agudas, largas y corvas.

Le fue colocada una túnica sobre sus hombros (un viejo manto de soldado, que figuraba la púrpura de que se revestían los reyes, “clámide escarlata”), y una caña, parecida al junco de Chipre y de España como cetro en su mano derecha.


CRUCIFIXIÓN

El suplicio de la cruz es de origen oriental. Fue recibido de los persas, asirios y caldeos; por los, griegos, egipcios y romanos. Se modifico en varias formas en el transcurso de los tiempos.

En principio fue un simple poste. Luego se fijo en el remate una horca (furca), de la que se suspendía el reo por el cuello. Después se adiciono un palo transversal (patibulum), tomando un nuevo aspecto. Según la forma en que el palo transversal se sujetara al palo vertical, se originaron tres clases de cruces:

La crux decussata. Conocida como cruz de San Andrés, tenia la forma de X.

La crux commissata. Algunos la llaman cruz de San Antonio, se parecía a la letra T.

La crux immisa. Es la llamada cruz latina, que todos conocemos.

Se obligo a Jesús, como era la costumbre a cargar la cruz; desde el poste de flagelación al lugar de la crucifixión. La cruz pesaba más de 300 libras (136 kilos) sólo llevo el patíbulo que pesaba entre 75 y 125 libras. Fue colocado sobre su nuca y se balanceaba sobre sus dos hombros.

Con agotamiento extremo y debilitado, tuvo que caminar un poco mas de medio kilómetro (entre 600 a 650 metros) para llegar al lugar del suplicio. El nombre en arameo es Golgotha, equivalente en hebreo a gulgolet que significa “lugar de la calavera”, ya que era una protuberancia rocosa, que tenia cierta semejanza con un cráneo humano, hoy se llama por la traducción latina calvario.

Antes de comenzar el suplicio de la crucifixión, era costumbre dar una bebida narcótica (vino, con mirra, e incienso) a los condenados; con el fin de mitigar un poco sus dolores. Cuando presentaron a Jesús este brebaje, no quiso beberlo. ¿Que podría mitigar un dolor moral y físico tan intenso, cuando su cuerpo, todo policontundido, sólo esperaba enfrentar su último suplicio, sin alivio alguno, con pleno dominio de sí mismo?

Con los brazos extendidos, pero no tensos, las muñecas eran clavadas en el patíbulo. De esta forma, los clavos de un centímetro de diámetro en su cabeza y de 13 a 18 centímetros de largo, eran probablemente puestos entre el radio y los metacarpianos, o entre las dos hileras de huesos carpíanos, ya sea cerca o a través del fuerte flexor retinaculum y los varios ligamentos intercarpales. En estos lugares aseguraban el cuerpo.

El colocar los clavos en las manos hacia que se desgarraran fácilmente puesto que no tenían un soporte óseo importante.

La posibilidad de una herida periosea dolorosa fue grande, al igual que la lesión de vasos arteriales tributarios de la arteria radial o cubital. El clavo penetrado destruía el nervio sensorial motor, o bien comprometía el nervio mediano, radial o el nervio cubital. La afección de cualquiera de estos nervios produjo tremendas descargas de dolor en ambos brazos. El empalamiento de varios ligamentos provoco fuerte contracciones en la mano.

Los pies eran fijados al frente del estípete por medio de un clavo de hierro, clavado a través del primero o segundo espacio intermetatarsiano. El nervio profundo peroneo y ramificaciones de los nervios medianos y laterales de la planta del pie fueron heridos.

¿Se clavaron ambos pies con un solo clavo o se empleo un clavo para cada pie? También esta es una cuestión controvertida. Pero es mucho más probable que cada uno de los pies del salvador estuvo fijado a la cruz con clavo distinto. San Cipriano que, más de una vez había presenciado crucifixiones, habla en plural de los clavos que traspasaban los pies. San Ambrosio, San Agustín y otros mencionan expresamente los cuatro clavos que se emplearon para crucificar a Jesús.

San Meliton de Sardes escribió: “los padecimientos físicos ya tan violentos al hincar los clavos, en órganos por extremo sensibles y delicados, se hacían aun más intensos por el peso del cuerpo suspendido de los clavos, por la forzada inmovilidad del paciente, por la intensa fiebre que sobrevenía, por la ardiente sed producida por esta fiebre, por las convulsiones y espasmos, y también por las moscas que la sangre y las llagas atraían”.

No han faltado quienes dijesen que los pies del salvador no fueron clavados, sino simplemente sujetos a la cruz con cuerdas; pero tal hipótesis tiene en contra, tanto el testimonio unánime de la tradición , que ve en el crucificado Jesús el cumplimiento de aquel, celebre vaticinio: “han taladrado mis manos y mis pies” (sal 21); como en los mismos evangelios, pues leemos en San Lucas (Lc 24, 39-40) “ved mis manos y mis pies; yo mismo soy; palpad y ved..Y, dicho esto, les mostró las manos y los pies”.

Dice Bosssuet: ¿como describir los padecimientos morales que soportó nuestro Señor Jesús Cristo durante su horrorosa agonía? Cuando una muchedumbre de gente se saciaba sus ojos con el espectáculo de aquella agonía, acompañando con todo tipo de ultrajes que le colmaron hasta el último momento. Sufría al ver la mirada abnegada de su madre y sus amigos, a quienes sus dolores tenían sumidos en profunda tristeza. Todo Él era, digámoslo así, un tormento en sus miembros, en su espíritu, en su corazón y en su alma.

De todas las muertes la de la cruz era la más inhumana, suplicio infamante, que en el imperio romano se reservaba a los esclavos (servile suppliciun) .

Después de las palabras en Getsemaní vienen las pronunciadas en el Gólgota, que atestiguan esta profundidad, única en la historia del mundo. Dios mío, Dios mío, ¿por que me has abandonado?” Sus palabras no son sólo expresión de aquel abandono, son palabras que repetía en oración y que encontramos en el salmo 22.


INTERPRETACION FISIOPATOLOGICA DE LA MUERTE DE JESUCRISTO

En la muerte de Jesús varios factores pudieron contribuir. Es importante tener en cuenta que fue una persona politraumatizada y policontundida; desde el mismo momento de la flagelación, hasta su crucifixión.

El efecto principal de la crucifixión, aparte del tremendo dolor, que presentaba en sus brazos y piernas, era la marcada interferencia con la respiración normal, particularmente en la exhalación.

El peso del cuerpo jalado hacia abajo, con los brazos y hombros extendidos, tendían a fijar los músculos intercostales a un estado de inhalación y por consiguiente afectando la exhalación pasiva. De esta manera la exhalación era primeramente diafragmatica y la respiración muy leve. Esta forma de respiración no era suficiente y pronto produciría, retención de CO2 (hipercapnia).

Para poder respirar y ganar aire Jesús tenia que apoyarse en sus pies, tratar de flexionar sus brazos y después dejarse desplomar para que la exhalación se produjera. Pero al dejarse desplomar le producía igualmente una serie de dolores en todo su cuerpo.

El desarrollo de calambres musculares o contracturas tetanicas debido a la fatiga y la hipercapnia afectaron aún más la respiración. Una exhalación adecuada requería que se incorporara el cuerpo empujándolo hacia arriba con los pies y flexionando los codos, aductando los hombros.

Esta maniobra colocaría el peso total del cuerpo en los tarsales y causaría tremendo dolor.

Más aún, la flexión de los codos causaría rotación en las muñecas en torno a los clavos de hierro y provocaría enorme dolor a través de los nervios laceradas. El levantar el cuerpo rasparía dolorosamente la espalda contra la estípe. Como resultado de eso cada esfuerzo de respiración se volvería agonizante y fatigoso, eventualmente llevaría a la asfixia y finalmente a su fallecimiento.

Era costumbre de los romanos que los cuerpos de los crucificados permaneciesen largas horas pendientes de la cruz; a veces hasta que entraban en putrefacción o las fieras y las aves de rapiña los devoraban.

Por lo tanto antes que Jesús muriese, los príncipes de los sacerdotes y sus colegas del Sanedrín pidieron a Pilato que, según la costumbre Romana, mandase rematar a los ajusticiados, haciendo que se le quebrasen las piernas a golpes. Esta bárbara operación se llamaba en latín crurifragium (Jn 20, 27).

Las piernas de los ladrones fueron quebradas, más al llegar a Jesús y observar que ya estaba muerto, renunciaron a golpearle; pero uno de los soldados para mayor seguridad quiso darle lo que se llamaba el “golpe de gracia” y le traspaso el pecho con una lanza.

En esta sangre y en esa agua que salieron del costado, los médicos han concluido que el pericardio, (saco membranoso que envuelve el corazón), debió ser alcanzado por la lanza, o que se pudo ocasionar perforación del ventrículo derecho o tal vez había un hemopericardio postraumático, o representaba fluido de pleura y pericardio, de donde habría procedido la efusión de sangre.

Con este análisis que si bien es conjetura, nos acercamos más a la causa real de su muerte.Interpretaciones que se encuentran dentro de un rigor científico en cuanto a su parte teórica; más no demostrables con análisis ni estudios complementarios.

Los cambios sufridos en la humanidad de Jesucristo, se han visto a la luz de la medicina, con el fin de encontrar realmente el carácter humano, en un hombre que es llamado el hijo de Dios, y que voluntariamente acepto este suplicio, convencido del efecto redentor y salvador para los que crean en ÉL y en su evangelio.

REFERENCIAS

1. Sermo de Passione
2. San Justiniano, Dial, c, Tryph, 97,98,104, y apol, 135; Tertuliano, adv. Marc,
3. Camargo Rubén. Diario el heraldo. B/quilla, Col 1990
4. Rev. Med. Jama 1986;255;1455-1463
5.
Fragm, 16
6. Tractac in Joan, 36,4 – De obitu Theodos, 47 y 49
7. Séneca,Epist,101; Petronio, Sat 3,6; Eusebio, Hist,eccl,8,8
8. Carta Apostólica Salvifici Doloris 1984
9.Louis Claude Fillion. Vida de Nuestro Señor Jesucristo. Tomo III

Rubén D Camargo R .MD

E-mail. rcrubio@alumni.unav.es

http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura407.htm

SOBRE LA MUERTE FISICA DE JESUCRISTO

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:13 am

SOBRE LA MUERTE FISICA DE JESUCRISTO

por William Edwards ; Wesley Gabel ; Floyd Hosmer – (traducción : Luis Simpson)

Jesús de Nazaret pasó por el juicio judío y el romano, fue azotado y sentenciado a muerte por crucifixión. La flagelación produjo laceraciones en forma de rayas y considerable pérdida de sangre, y probablemente contribuyó al shock hipovolémico, como se evidencia por el hecho de que Jesús estaba demasiado débil para cargar la cruz (patíbulum) hasta el Gólgota. En el lugar de la crucifixión, sus muñecas fueron clavadas al patíbulum, y, luego que el patíbulum fuera alzado hasta el poste (estípite), sus pies fueron clavados al estípite.

El mayor efecto patológico de la crucifixión era la interferencia con la respiración. Así la muerte resultaba básicamente de shock hipo-volémico y asfixia. La muerte de Jesús fue asegurada por una punzada de lanza en su costado. La interpretación médica moderna del evento histórico indica que Jesús estaba muerto cuando fue bajado de la cruz.

(JAMA 1986; 255; 1455-1463)


La vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret han formado la base para una de las principales religiones mundiales (el cristianismo), han influido apreciablemente en el curso de la historia de la humanidad, y, en virtud de una actitud compasiva hacia los enfermos, también han contribuido al desarrollo de la medicina moderna. La eminencia de Jesús como figura histórica así como el sufrimiento y la controversia asociados con su muerte, nos han estimulado a investigar, de manera interdisciplinaria, las circunstancias que rodearon su crucifixión. En este tenor, es nuestra intención presentar, no un tratado teológico, sino más bien un recuento médico e histórico preciso de la muerte física de Jesús.

FUENTES

El material de referencia relativo a la muerte de Cristo se compone de un cuerpo de literatura y no de un cuerpo físico o sus restos. En este tenor, la credibilidad de cualquier discusión sobre la muerte de Jesús será determinada básicamente por la credibilidad de las fuentes. Para este repaso, el material de referencia incluye los escritos de antiguos cristianos así como autores no cristianos, los escritos de autores modernos y el Sudario de Turín. Utilizando el método histórico-legal de investigación científica, los eruditos han establecido la confiabilidad y precisión de los manuscritos antiguos.

Las descripciones más extensas y detalladas de la vida y muerte de Jesús han de ser encontradas en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los otros 23 libros del Nuevo Testamento soportan pero no amplían los detallados registros de los evangelios. Algunos autores contemporáneos cristianos, judíos y romanos proveen información adicional sobre los sistemas legales judíos y romanos del Ier siglo así como detalles sobre flagelación y crucifixión. Seneca, Livy, Plutarco y otros se refieren a las prácticas de la crucifixión en sus trabajos. Jesús es mencionado por los historiadores romanos Cornelius Tacitus, Plinio el Menor y Suetonio, por los historiadores no romanos Thallus y Phlegon, por el sátiro Luciano de Samosata, por el Talmud judío, y por el historiador judío Flavius Josephus, a pesar de que la autenticidad de porciones de este último es cuestionable.

El Sudario de Turín es considerado por muchos como la tela con que envolvieron a Jesús, y varias publicaciones sobre los aspectos médicos de su muerte sacan sus conclusiones de esta suposición. El Sudario de Turín y descubrimientos arqueológicos recientes proveen información valiosa sobre las prácticas romanas de crucifixión. La interpretación de escritores modernos, basados en conocimientos científicos y médicos desconocidos en el primer siglo, podría arrojar más luz en cuanto a los posibles mecanismos de la muerte de Jesús.

Cuando se toman en conjunto ciertos datos -el testimonio extenso y contemporáneo tanto de proponentes como oponentes del cristianismo, y su aceptación universal de Jesús como una verdadera figura histórica; la ética de los escritores de los evangelios, y el corto intervalo de tiempo entre los eventos y los manuscritos; y la confirmación del recuento de los evangelios por historiadores y por descubrimientos arqueológicos- aseguran un testimonio confiable para elaborar una interpretación médica moderna de la muerte de Jesus.

GETSEMANI

Luego que Jesús y sus discípulos celebraron la Pascua en el aposento alto de una casa ubicada en el suroeste de Jerusalén, viajaron al Monte de los Olivos, al noreste de la ciudad. (Debido a varios ajustes del calendario, los años del nacimiento y la muerte de Jesús permanecen controversiales. Sin embargo, es muy probable que Jesús naciera en el 4 o el 6 AD y que muriera en el 30 DC. Durante la celebración de la Pascua en el 30 DC, la Ultima Cena se habría observado el jueves 6 de abril [Nisan 13], y Jesús habría sido crucificado el viernes 7 de abril [Nisan 14].) En el cercano Getsemaní, Jesús, aparentemente sabiendo que el tiempo de su muerte se acercaba, sufrió una enorme angustia mental, y, como describe el médico Lucas, su sudor se volvió como gotas de sangre.

Aunque es un fenómeno muy raro, el sudor sangriento (hematidrosis o hemohidrosis) podría ocurrir en altos estados emocionales o en personas con desórdenes sanguíneos. Como resultado de hemorragias en las glándulas sudoríficas, la piel se vuelve frágil y tierna. La descripción de Lucas

soporta el diagnóstico de homatidrosis en lugar de cromidrosis ecrina (sudoración amarillenta-verdosa o marrón) o estigmatización (sangre brotando de las palmas de las manos u otro lugar). Aunque algunos autores sugieren que la hematidrosis producía hipovolemia, concordamos con Bucklin que la pérdida real de sangre que experimentó Jesús fue mínima. Sin embargo, en el aire frío de la noche pudo haber producido escalofríos.

LOS JUICIOS

Juicios Judíos

Poco después de la medianoche, Jesús fue arrestado en Getsemaní por los guardias del templo, y fue llevado primeramente ante Anas y luego ante Caifás, el sumo sacerdote judío ese año. Entre la una de la mañana y el amanecer, Jesús fue juzgado ante Caifás y el Sanhedrín político, y fue hallado culpable de blasfemia. Luego los guardias lo vendaron, le escupieron, y le pegaron en el rostro con sus puños. Poco después del amanecer, presumiblemente en el templo, Jesús fue juzgado ante el Sanhedrín religioso (fariseos y saduceos), y de nuevo fue hallado culpable de blasfemia, un crimen castigable con la muerte.

Juicios Romanos

Debido a que el permiso para una ejecución tenía que provenir de los romanos gobernantes, Jesús fue llevado temprano en la mañana por los guardias del templo al Pretorio de la Fortaleza Antonia, residencia y asiento de gobierno de Poncio Pilato, el procurador de Judea. Sin embargo, Jesús fue presentado a Pilato, no como un blasfemo, sino como un rey autoproclamado que rechazaría la autoridad romana. Pilato no presentó ningún cargo contra El y lo envió a Herodes Antipas, tetrarca de Judea. Herodes tampoco presentó ninguna acusación oficial y lo devolvió a Pilato. De nuevo Pilato no pudo encontrar base alguna para un cargo legal contra Jesús, pero la gente demandaba la crucifixión con persistencia. Pilato finalmente cedió a su demanda y entregó a Jesús para ser flagelado y crucificado. (McDowell ha revisado el clima político, religioso y económico prevaleciente en el tiempo de la muerte de Jesús, y Bucklin ha descrito las varias ilegalidades de los juicios judíos y romanos.)

La Salud de Jesús

Los rigores del ministerio de Jesús (esto es, sus viajes a pie a través de la Palestina) habrían excluido cualquier enfermedad física de importancia o una constitución débil. En este sentido, es razonable suponer que Jesús gozaba de buen estado de salud antes de su caminata a Getsemaní. Sin embargo, durante las 12 horas entre las 9 pm del jueves y las 9 am del viernes, El sufrió una enorme tensión emocional (como se evidencia por la hematidrosis), abandono de sus más cercanos amigos (los discípulos) y el castigo físico (luego del primer juicio judío). Además de esto, en el escenario de una noche traumática y desvelada, El había sido obligado a caminar más de 4 kilómetros de uno a otro local donde se celebraron los juicios. Estos factores físicos y emocionales podrían haber dejado a Jesús particularmente vulnerable a los efectos adversos y hemodinámicos de la flagelación.

FLAGELACIÓN

Prácticas de Flagelación

La flagelación era un preliminar legal para toda ejecución romana, y solo las mujeres, los senadores romanos y los soldados (con excepción de casos de deserción) estaban exentos. El instrumento usual era un azote corto (flagrum o flagellum) con varias tiras de cuero sencillas o entrelazadas, de diferente longitud, en las cuales se ataban pequeñas bolas de hierro o trocitos de huesos de ovejas a varios intervalos. Ocasionalmente se utilizaban barrotes. Para la flagelación, el hombre era desnudado, y sus manos eran atadas a un poste. Las espaldas, las nalgas y las piernas eran azotadas, bien sea por dos soldados o por uno que alternaba la posición. La severidad de la flagelación dependía de la disposición de los verdugos y su objetivo era debilitar a la víctima a un estado próximo al colapso o la muerte. Después de la flagelación, los soldados solían burlarse de sus víctimas.

Aspectos Médicos de la Flagelación

Cuando los soldados azotaban repetidamente y con todas sus fuerzas las espaldas de su víctima, las bolas de hierro causaban profundas contusiones, y las tiras de cuero y huesos desgarraban la piel y el tejido subcutáneo. Al continuar los azotes, las laceraciones cortaban hasta los músculos, produciendo tiras sangrientas de carne desgarrada. El dolor y la pérdida de sangre usualmente creaban las condiciones para un shock circulatorio. La cantidad de sangre perdida podía muy bien determinar cuánto tiempo sobreviviría la víctima en la cruz.

La Flagelación de Jesús

Jesús fue severamente azotado en el pretorio. (Aunque la severidad de la flagelación no se describe en los cuatro evangelios, queda implícita en una de las epístolas [1 Ped 2:24]. Un estudio detallado del antiguo texto griego indica que la flagelación de Jesús fue particularmente fuerte.) No se sabe si el número de azotes se limitaba a 39, de acuerdo a la ley judía. A este hombre debilitado que reclamaba ser rey, los soldados comenzaron a escarnecer colocando una túnica sobre sus hombros, una corona de espinas sobre su cabeza, y un palo como cetro en su mano derecha. A seguidas le escupían y le golpeaban en la cabeza. Más aun, cuando le arrebataron la túnica, probablemente reabrieron las heridas.

La flagelación severa, con su intenso dolor y apreciable pérdida de sangre, probablemente dejaron a Jesús en un estado casi de shock. Más aun, la hermatidrosis había dejado su piel muy sensible. El abuso físico y mental descargado por los judíos y los romanos, así como la falta de alimentos, agua ydescanso, también contribuyeron a su estado general de debilidad. Por tanto, aún antes de la crucifixión, la condición física de Jesús era por lo menos seria si no crítica.

LA CRUCIFIXION

Prácticas de Crucifixión

La crucifixión probablemente comenzó entre los persas. Alejandro el Grande introdujo la práctica en Egipto y Cartagena, y parece ser que los romanos aprendieron de ella de los cartaginenses. A pesar de que los romanos no inventaron la crucifixión, la perfeccionaron como forma de castigo y tortura diseñada para producir una muerte lenta con máximo dolor y sufrimiento. Fue uno de los métodos de ejecución más crueles y degradantes, y se reservaba únicamente para esclavos, extranjeros, revolucionarios y los más viles criminales. La ley romana usualmente protegía a los ciudadanos romanos de la ejecución, con excepción tal vez de los soldados desertores.

En su forma inicial en Persia, la víctima era atada a un árbol o a un poste, usualmente para evitar que sus pies tocaran tierra santa. Luego se comenzó a usar una verdadera cruz. Esta se caracterizaba por un poste (estípite) y un travesaño (patíbulum), y tenía algunas variaciones. A pesar de que las evidencias arqueológicas e históricas indican fuertemente que la cruz baja tipo Tau era preferida por los romanos en la Palestina en el tiempo de Jesús, las prácticas de crucifixión variaban frecuentemente en una región geológica particular y de acuerdo con la imaginación de los verdugos, y la cruz Latina y otras formas pudieron haber sido usadas.

Se acostumbraba obligar al hombre condenado a cargar su propia cruz desde el poste de flagelación al lugar de la crucifixión fuera de los muros de la ciudad. Este usualmente iba desnudo, a menos que fuera prohibido por las costumbres locales. Debido a que la cruz pesaba más de 300 libras (136 kilos), solo se llevaba el travesaño. El patíbulum, que pesaba entre 75 y 125 libras (34 a 57 kilos), era colocada sobre la nuca de la víctima y se balanceaba sobre sus dos hombros. Usualmente se ataban los brazos extendidos al travesaño. La procesión al lugar de la crucifixión era precedida por una guardia romana completa, comandada por un centurión. Uno de los soldados cargaba un letrero (titulus) en el cual se exhibía el nombre y el crimen del condenado. Más adelante el titulus sería colocado sobre la cruz. El guardia romana no dejaría a la víctima hasta estar segura de su muerte.

Fuera de los muros de la ciudad estaban localizados, de manera permanente, los pesados estípites de madera sobre las cuales se asegurarían los patíbulum. En el caso de la cruz tipo Tau, esto se lograba mediante una junta de muesca y espiga, con o sin refuerzo de sogas. Para prolongar el proceso de crucifixión, un travesaño o viga horizontal frecuentemente se fijaba a mitad del estípite, sirviendo así como asiento (sedile o sedulum). Solo raras veces, y probablemente luego del tiempo de Cristo, se empleó un bloque de madera adicional (suppedaneum) para la transfixión de los pies.

En el lugar de la ejecución, por ley se le daba a la víctima un trago amargo de vino mezclado con mirra como leve analgésico. El criminal era luego tirado al suelo sobre sus espaldas, con sus brazos extendidos a lo largo del patíbulum. Las manos podían ser clavadas o amarradas al travesaño, pero el clavado era preferido por los romanos. Los restos arqueológicos de un cuerpo crucificado, encontrados en un osario cerca de Jerusalén y fechados para el tiempo de Cristo, indican que los clavos pinchos de hierro de punta agudizada de aproximadamente 5 a 7 pulgadas (13 a 18 centímetros) de longitud con sección cuadrada de 3/8 pulgadas (1 centímetro). Más aun, los descubrimientos de osarios y el Sudario de Turin han documentado que comúnmente los clavos atravesaban las muñecas en vez de las palmas de las manos.

Luego de fijar los brazos al travesaño, el patíbulum y la víctima eran levantados juntos al estípite. En una cruz bajita, cuatro soldados podían lograr esto con relativa facilidad. Sin embargo, en una cruz alta, los soldados utilizaban ganchos de madera o escaleras.

A seguidas de esto, los pies eran fijados a la cruz por medio de clavos o sogas. Los descubrimientos de osarios y el Sudario de Turin sugieren que el clavado era la práctica preferida por los romanos. A pesar de que los pies podían ser fijados a los lados del estípite o al descanso de madera (suppedaneum), usualmente eran clavados en el lado frontal. Para lograr esto, habría sido necesario flexionar las rodillas, y las piernas dobladas podían ser rotadas lateralmente.

Cuando se completaba el clavado, el títulus era fijado a la cruz, por clavos o cordones, sobre de la cabeza de la víctima. Los soldados y los espectadores a menudo hacían burla y escarnio al condenado; y los soldados acostumbraban a dividirse las ropas entre sí. El lapso de supervivencia generalmente fluctuaba desde tres a cuatro horas hasta tres o cuatro días, y parecía inversamente proporcional a la severidad del flagelo. Sin embargo, aun cuando la flagelación pudiera haber sido leve, los soldados romanos podían apresurar la muerte al partirle las piernas debajo de las rodillas (crurifragium o skelokopia).

Era común que insectos se aposaran y se metieran dentro de las heridas abiertas o los ojos, oídos y nariz de la víctima moribunda, y que las aves de rapiña desgarrarían las carnes en esos lugares. Más aun, era costumbre dejar los cadáveres colgados de la cruz para ser devorados por animales salvajes. Sin embargo, según la ley romana, la familia del condenado podía tomar el cuerpo para ser enterrado, luego de obtener permiso del juez romano.

Como no se suponía que nadie sobreviviera la crucifixión, el cuerpo no era entregado a la familia hasta que los soldados romanos estuvieran seguros de que la víctima estaba muerta. Se acostumbraba que uno de los guardas romanos clavara el cuerpo con una espada o lanza.

Tradicionalmente esto se había considerado como una herida de lanza al corazón a través del lado derecho del pecho -una herida fatal enseñada a la mayoría de los soldados. El Sudario de Turín documenta esta forma de herida. Más aun, la lanza estándar de infantería, de unos 5 a 6 pies (1.5 a 1.8 Mts) de longitud, podía fácilmente alcanzar el pecho de un hombre crucificado en la acostumbrada cruz baja.

Aspectos Médicos de la Crucifixión

Con conocimientos de anatomía y de prácticas antiguas de crucifixión, uno podría reconstruir los aspectos médicos probables de esta forma de ejecución. Cada herida tenía la intención de producir intensa agonía y las causas que contribuían a la muerte eran múltiples.

La flagelación antes de la crucifixión servía para debilitar al hombre condenado, y, si la pérdida de sangre era considerable, producir hipertensión ortostática y aún shock hipovolémico. Cuando la víctima era lanzada al suelo sobre sus espaldas, las heridas del azote se reabrirían y se contaminarían con lodo. Más aun, con cada respiración, las dolorosas heridas de las espaldas rozarían contra la tosca madera del estípite. Como resultado de esto, la pérdida de sangre de las espaldas continuaría probablemente durante la crucifixión.

Con brazos extendidos, pero no tensos, las muñecas eran clavadas al patíbulum. Se ha demostrado que los ligamentos y huesos de la muñeca pueden soportar el peso de un cuerpo colgando de ellos, pero no las palmas de las manos. De esta forma, los clavos eran probablemente clavados entre el radius y los carpales o entre las dos hileras de huesos carpales, ya sea cerca o a través del fuerte flexor retinaculum y los varios ligamentos intercarpales. A pesar de que un clavo en cualquiera de los dos sitios en la muñeca podría pasar entre los elementos óseos y así no producir fractura alguna, la posibilidad de una herida periósea dolorosa es grande. Más aun, el clavo penetrado destruiría el largo nervio sensorial motor. La afección de este nervio produciría tremendas descargas de dolor en ambos brazos. Aunque la laceración del nervio resultaría en parálisis parcial de la mano, las contracciones isquémicas y el empalamiento de varios ligamentos por los clavos podría provocar fuertes contracciones de la mano.

Comúnmente, los pies eran fijados al frente del estípite por medio de un clavo de hierro clavado a través del primer o segundo espacio intermetatarso, justo al lado de la junta tarsometatarso. Es probable que el profundo nervio peroneo y ramificaciones de los nervios medianos y laterales de la planta serían heridos por el clavo. A pesar de que la flagelación producía considerable pérdida de sangre, la crucifixión por sí misma era un procedimiento poco sangriento, ya que ninguna de las arterias principales, excepto tal vez la del arco de la planta, pasaban a través de los sitios anatómicos favoritos de la transfixión.

El efecto principal de la crucifixión, aparte del tremendo dolor, era la marcada interferencia con la respiración normal, particularmente con la exhalación. El peso del cuerpo, jalando hacia abajo por los brazos y hombros extendidos, tendía a fijar los músculos intercostales en un estado de inhalación y por consiguiente afectando la exhalación pasiva. De esta manera, la exhalación era primariamente diafragmática, y la respiración muy leve. Es probable que esta forma de respiración no sería suficiente y que pronto se produciría la hipercarbia. El desarrollo de calambres musculares o contracciones tetánicas, debido a la fatiga y la hipercarbia, afectarían aun más la respiración.

Una exhalación adecuada requería que se incorporara el cuerpo empujándolo hacia arriba con los pies y flexionando los codos y aductando los hombros. Sin embargo, esta maniobra colocaría el peso total del cuerpo en los tarsales y causaría tremendo dolor. Más aun, la flexión de los codos causaría rotación en las muñecas en torno a los clavos de hierro, y provocaría enorme dolor a través de los nervios lacerados. El levantar el cuerpo rasparía dolorosamente las espaldas contra el estípite. Los calambre musculares y la parestesia de los brazos abiertos y doblados agregarían al malestar. Como resultado de esto, cada esfuerzo de respiración se volvería agonizante y fatigoso, y eventualmente llevarían a la asfixia.

La causa real de muerte por crucifixión era multifactorial y variaba en cada caso, pero las dos causas más prominentes eran probablemente el shock hipovolémico y asfixia por agotamiento. Otros factores contribuyentes incluían la deshidratación, arritmia causada por tensión, y paro cardíaco causado por congestión con rápida acumulación de efusiones pericardias o pleurales. La crucifractura (quebrando las piernas debajo de las rodillas), si se ejecutaba, resultaba en muerte por asfixia en pocos minutos. La muerte por crucifixión era, en todo el sentido de la palabra, intolerable.

La Crucifixión de Jesús

Cerca de las 9 am, luego de la flagelación y el escarnio, los soldados romanos volvieron a poner las ropas a Jesús y le llevaron a El y a los dos ladrones para ser crucificados. Aparentemente Jesús

estaba tan debilitado por la flagelación que no podía cargar el patíbulum desde el pretorio al lugar de la crucifixión, a un tercio de milla (600 a 650 metros) de distancia. Simón de Cirene fue llamado a cargar la cruz de Cristo, y el procesional se dirigió al Gólgota (o Calvario), un lugar establecido para crucifixión.

Una vez allí, se le removió la ropa a Jesús, con excepción de un taparrabo de lino, de esta manera reabriéndole las heridas de azote. Luego se le ofreció un trago de vino mezclado con hiel, pero, luego de probarlo, lo rechazó y no quiso beber. Finalmente Jesús y los dos ladrones fueron crucificados. A pesar de que se hacen referencias bíblicas de clavos en las manos, estas no contradicen las evidencias arqueológicas de heridas de muñecas, ya que los antiguos solían considerar la muñeca como parte de la mano. El títulus fue colocado sobre la cabeza de Jesús. No esta muy claro si Jesús fue crucificado en una cruz tipo Tau o en una cruz latina; los descubrimientos arqueológicos favorecen la última, y la antigua tradición la primera. El hecho de que a Jesús más tarde se le ofreció un trago de vinagre en una esponja colocada en una vara de una planta de hisopo (unas 20 pulgadas o 50 cms de largo), fuertemente sugieren que Jesús fue crucificado en una cruz baja.

Los asistentes civiles escarnecían a Jesús durante la crucifixión, y los soldados echaron suertes sobre sus ropas. Cristo habló siete veces desde la cruz. Debido a que el habla ocurre durante la exhalación, estas frases cortas deben haber sido particularmente difíciles y dolorosas. A eso de las 3 pm del viernes, Jesús clamó a gran voz, inclinó la cabeza y murió. Tanto los soldados como los testigos presentes reconocieron el momento de su muerte.

Como los judíos no querían que los cuerpos permanecieran en la cruz después del atardecer, el comienzo del día de reposo, pidieron a Poncio Pilato que adelantara la muerte de los tres crucificados. Los soldados quebraron las piernas de los dos ladrones, pero cuando se acercaron a Jesús y vieron que ya estaba muerto, no le partieron las piernas. En lugar de esto, uno de los soldados le atravesó el costado, probablemente con una lanza de infantería, lo cual produjo un flujo repentino de sangre y agua. Más tarde, ese mismo día, el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y colocado en una tumba.

LA MUERTE DE JESUS

Dos aspectos de la muerte de Jesús han sido causa de una gran controversia. Uno es la naturaleza de la herida en el costado, y el otro es la causa de muerte luego de solo varias horas en la cruz.

El evangelio de Juan describe la herida en el costado de Jesús y enfatiza la súbita efusión de sangre y agua. Algunos autores han interpretado la efusión de esta agua como ascites u orina, de una perforación de la vejiga a nivel abdominal medio. Sin embargo, el término griego (pleura) usado por Juan claramente denota lateralidad y frecuentemente implica las costillas. Por tanto, parece probable que la herida fue en el torax y muy distante a la línea media abdominal.

A pesar de que el lado donde se produjo la herida no fue indicado por Juan, tradicionalmente se ha mostrado en el lado derecho. En apoyo a esta tradición esta el hecho de que una gran efusión de sangre es más viable con una perforación del atrium o ventrículo derecho distendido. A pesar de que el lado de la herida nunca podrá ser establecido con seguridad, el derecho es más probable que el izquierdo.

El escepticismo en aceptar la descripción de Juan ha surgido por la dificultad de explicar, con precisión médica, la efusión tanto de sangre como de agua. Parte de esta dificultad se crea al asumir que la sangre apareció primero, y luego el agua. Sin embargo, en el griego antiguo, el orden de las palabras generalmente denotaba prominencia y no necesariamente secuencia en el tiempo. Por tanto, parece probable que Juan estaba enfatizando la prominencia de la sangre en lugar de su aparición antes del agua.

Por consiguiente, el agua probablemente representaba fluido pleural y pericardial, y habría precedido la efusión de sangre, siendo también menor en volumen que esta. Tal vez, en la generación de la hipovolemia y el inminente paro cardíaco, se habrían desarrollado efusiones pleurales y pericardias y habrían agregado al volumen del agua aparente. La sangre, por contraste, podría haberse originado del atrium o ventrículo derecho, o tal vez del hemopericardium.

La muerte de Jesús luego de solo tres a seis horas en la cruz sorprendió hasta Poncio Pilato. El hecho de que Jesús clamara a gran voz y luego inclinara la cabeza y muriera sugiere la posibilidad de un evento catastrófico terminal. Una explicación popular es que Jesús murió de ruptura cardíaca. En el escenario de la flagelación y la crucifixión, con estados asociados de hipovolemia, hipoxemia y un estado coagulable alterado, se habrían formado vegetaciones trombótica no infectivas en la válvula aórtica o mitral. Estas podrían haberse filtrado por la circulación coronaria, produciendo así una aguda infarción transmural del miocardio. Aunque poco común, podría haber ocurrido una ruptura de la pared libre ventricular en las primeras horas luego de la infarción.

Sin embargo, hay otra explicación más probable. La muerte de Jesús pudo haberse precipitado sencillamente por su estado de agotamiento y por la severidad de la flagelación, con su consecuente pérdida de sangre y estado preshock. El hecho de que El no pudo cargar su patíbulum apoya esta interpretación. La causa real de la muerte de Jesús, así como la de otras víctimas de crucifixión, pudo haber sido multifactorial y relacionada primariamente a shock hipovolémico, asfixia por agotamiento, y agudo paro cardíaco. Una arritmia cardíaca fatal pudo haber sido la causa del evento catastrófico terminal.

Por tanto, no se puede dejar por sentado si Jesús murió de ruptura cardíaca o falla cardiorespiratoria. Sin embargo, el hecho a resaltar no es cómo El murió, sino si murió. Esta claro que el peso de las evidencias históricas y médicas indican que Jesús estaba muerto antes de producirle la herida en su costado, y soporta el punto de vista tradicional que la lanza clavada entre sus costillas derechas, perforó no solo el pulmón derecho sino también el pericardio y el corazón, asegurando así su muerte. Por consiguiente, las interpretaciones basadas en la suposición de que Jesús no murió en la cruz parecen estar en contraposición con los conocimientos médicos modernos.

Fuente: http://tododegracia.150m.com/muertefisica.htm

“Un Doctor en el Calvario” – Observaciones del Dr. Pierre Barbet, acerca de la Pasión de Jesucristo, según la Santa Sábana.

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:53 am

“Un Doctor en el Calvario” – Observaciones del Dr. Pierre Barbet, acerca de la Pasión de Jesucristo, según la Santa Sábana.

El doctor Pierre Barbet, cirujano del Hospital de San José, en Paris, es quien a hecho hasta ahora el estudio medico más completo de la pasión de Cristo, según se deduce de la Sábana Santa (Cf. La Passione di N. S. Gesu Cristo secondo el chirurgo, L. I. C. E. Torino). En la imposibilidad de abarcar todos los aspectos, extractamos los que nos parecen de mayor interés.

a) Lesiones sufridas en el vía crucis

Barbet descubre en la santa sábana lesiones provocadas por las caídas de Jesús en el vía crucis. Son llagas en la cara anterior de la rodilla, sobre todo en la derecha. Esta ultima presenta excoriaciones de forma y tamaño diverso, de bordes recortados y situadas exactamente en la región rotuliana. Hacia arriba y afuera se observan dos llagas redondas de dos centímetros de diámetro. Las lesiones son menos evidentes y numerosas en la rodilla izquierda.

Las huellas de la cruz sobre la espalda, se acusan con nitidez en la imagen dorsal de la silueta de la reliquia. Sobre el hombro derecho, en la parte externa de la región supraescapular, es visible una extensa zona escoriada hacia abajo y adentro, que ofrece la forma de un rectángulo de 10 centímetros de largo pop 9 de ancho. Mas abajo en la región escapular, se observa otra zona escoriada que presenta los mismos caracteres (forma redonda con un diámetro de 14 centímetros), exactamente situada en la región subescapular, en la punta del omóplato izquierdo.

b) Topografía de las llagas de las manos

Merced a las observaciones del profesor Barbet sobre la santa sábana, completadas luego con detenidas experiencias anatómicas, se ha podido localizar la topografía exacta de las llagas que produjeron los clavos en las manos de Jesús al ser crucificado. Los clavos no atravesaron la palma, como vulgarmente se cree, sino el carpo o región del pulso, esto es, la muñeca, precisamente por el espacio libre, llamado de Destot, limitado por los huesos semilunar, pirami­dal, grande y ganchoso. En efecto, en la santa sábana se descubre en la mano izquierda, que es la más visible, una llaga redonda, muy neta, en la altura del carpo, de la cual parte un reguero de sangre que se irradia oblicuamente hacia arriba y hacia la derecha hasta alcanzar el margen cubital del antebrazo.

c) La lanzada y la llaga del costado

Es creencia muy común el de situar el corazón a la izquierda del tórax, pero esta localización no es exacta. El corazón ocupa una posición mediana y anterior y reposa sobre el diafragma, detrás de los pulmones y del peto óseo esternocostal, en el mediastino anterior. Solo su punta queda situada netamente a la izquierda, mientras su base supera por la derecha el esternón.

Seguramente como consecuencia de aquella opinión popular que ubica el corazón a la izquierda del pecho existe una tradición de opi­niones que colocan el golpe de lanza como asestado en el costado izquierdo de Jesús. No todas, sin embargo. San Agustín, por ejem­plo, habla en La Ciudad de Dios de latere dextro, flanco derecho, y asimismo San Francisco de Asís. Según Barbet, la santa sabana ha venido a dilucidar con su objetivo testimonio este problema, como tantos otros. La silueta del lienzo, con la manifestación clara de la herida, prueba que el cadáver de Cristo sufrió la lanzada en el cos­tado derecho y no en el izquierdo. Observase así en la imagen ante­rior de la sabana un enorme coagulo de sangre en el lado derecho, que se extiende hacia arriba unos seis centímetros y desciende en una dimensión de 15. Su margen interno aparece dentellado con re­cortadura redondeada. Esta mancha de sangre resalta en la sabana, vista a pleno día, por su tonalidad carmín. La parte superior del coagulo, la mas próxima a la llaga, es la más espesa y la más ancha, y en ella se distingue netamente una huella oval, que es evidente­mente la impronta de la llaga del costado. Esta llaga mide 4,4 centímetros de largo por 1,5 de ancho.

Barbet deduce que la herida fue abierta por una lanza actuada por un soldado de infantería desde el suelo, la cual penetró por el quinto espacio intercostal derecho, atravesó la pleura y el pericardio e hirió la aurícula derecha. La sangre que broto de la lanzada pro­venía de dicha aurícula, y el agua, del pericardio, por virtud de la agonía extraordinariamente penosa del Salvador.

Textos sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:52 am

Textos sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús

La Resurrección de la Carne

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:51 am

La Resurrección de la Carne

Autor: Paulo Arieu

Como consecuencia del pecado original, nuestra vida en la tierra termina con la muerte. Adán pecó y entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte.

Pero no todo termina con la muerte. El alma, que es inmortal, se separa del cuerpo, pero sigue viviendo y recibe de Dios el premio o castigo merecido por sus obras hechas durante su vida terrena. Al fin del mundo resucitarán nuestros propios cuerpos y se unirán a sus almas. Entonces nuestro Señor Jesucristo vendrá con gloria y majestad a juzgar a todos los hombres, unidas ya las almas a sus propios cuerpos, para nunca más morir.

¿Qué es la muerte?

La muerte es la separación del alma y del cuerpo.

¿Qué quiere decir resurrección de la carne?

Resurrección de la carne quiere decir que, como Cristo resucitó, así también nosotros resucitaremos al fin del mundo, volviendo a unirse nuestras almas con nuestros propios cuerpos, para nunca más morir.

¿Para que resucitará nuestro cuerpo?

Nuestro cuerpo resucitará para ser juzgado juntamente con nuestra alma y recibir el premio o castigo eterno según hayan sido las obras que hiciera el hombre con su cuerpo y su alma.

El Plan de Reconciliación: El Señor Jesús

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:50 am

El Plan de Reconciliación: El Señor Jesús

Después del pecado de Adán y Eva, ellos y todos sus descendientes quedaron en poder del demonio. Nosotros también. Dios tuvo compasión de los hombres y prometió un Redentor que nos reconciliaría, sanando las rupturas. Este Reconciliador nacería de una Mujer que aplastaría con su pie la cabeza de la serpiente infernal que había engañado a Adán y Eva.

Por esto, todo el pueblo de Israel esperaba al Salvador. Los Patriarcas y Profetas del Antiguo Testamento iban recordando al pueblo elegido la promesa de Dios.

Se cumplió la promesa hecha por Dios de Adán y Eva cuando la segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre en las purísimas entrañas de la Virgen María por obra del Espíritu Santo; y cuando este Dios y Hombre verdadero – Jesucristo – murió en la Santa Cruz para pagar por todos los pecados del mundo, reconciliándonos así con Dios, con nosotros mismos, con los hermanos humanos y con toda la creación.

¿Tuvo Dios compasión de los hombres después del pecado de Adán y Eva?

Si, Dios tuvo compasión de los hombres después del pecado de Adán y Eva, y para salvarnos prometió un Redentor.

¿Quién es el Redentor y Reconciliador de los hombres?

El Redentor y Reconciliador de los hombres es Jesucristo.

¿Quién es el Señor Jesús?

El Señor Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, que nació de la Virgen María, murió en la Cruz para salvar a todos los hombres y resucitó al tercer día.

¿Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre?

Si, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre en la unidad de una sola Persona que es divina.

¿Desde cuándo existe Jesucristo?

El Señor Jesús, como Dios, existe desde siempre porque es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; y como hombre, existe desde la Encarnación.

¿Qué es la Encarnación?

La Encarnación es el misterio de la unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única Persona de Dios Hijo.

¿Cómo se realizó la Encarnación del Hijo de Dios?

La Encarnación del Hijo de Dios se realizó cuando el Espíritu Santo, de las purísimas entrañas de la Virgen María, formó un cuerpo perfecto, sin pecado, y un alma nobilísima que unió a aquel cuerpo; en el mismo instante, a este cuerpo y alma se unió el Hijo de Dios y de esta manera el que antes era sólo Dios, sin dejar de serlo, quedó hecho hombre, igual a todos los hombres en todo, menos en el pecado.

¿Se podría decir que en Cristo hay dos personas?

Nunca, en Jesucristo hay una sola Persona que es divina, con dos naturalezas: la divina y la humana.

Algunas observaciones del profesor Barbet, acerca de la pasión de Jesucristo, según la Santa Sábana

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:49 am

Algunas observaciones del profesor Barbet, acerca de  la pasión de Jesucristo, según la Santa Sábana

El doctor Pierre Barbet, cirujano del Hospital de San José, en Paris, es quien a hecho hasta ahora el estudio medico más completo de la pasión de Cristo, según se deduce de la Sábana Santa (Cf. La Passione di N. S. Gesu Cristo secondo el chirurgo, L. I. C. E. Torino). En la imposibilidad de abarcar todos los aspectos, extractamos los que nos parecen de mayor interés.

a) Lesiones sufridas en el vía crucis.

Barbet descubre en la santa sábana lesiones provocadas por las caídas de Jesús en el vía crucis. Son llagas en la cara anterior de la rodilla, sobre todo en la derecha. Esta ultima presenta excoriaciones de forma y tamaño diverso, de bordes recortados y situadas exactamente en la región rotuliana. Hacia arriba y afuera se observan dos llagas redondas de dos centímetros de diámetro. Las lesiones son menos evidentes y numerosas en la rodilla izquierda.

Las huellas de la cruz sobre la espalda, se acusan con nitidez en la imagen dorsal de la silueta de la reliquia. Sobre el hombro derecho, en la parte externa de la región supraescapular, es visible una extensa zona escoriada hacia abajo y adentro, que ofrece la forma de un rectángulo de 10 centímetros de largo pop 9 de ancho. Mas abajo en la región escapular, se observa otra zona escoriada que presenta los mismos caracteres (forma redonda con un diámetro de 14 centímetros), exactamente situada en la región subescapular, en la punta del omóplato izquierdo.

b) Topografía de las llagas de  las manos

Merced a las observaciones del profesor Barbet sobre la santa sábana, completadas luego con detenidas experiencias anatómicas, se ha podido localizar la topografía exacta de las llagas que produjeron los clavos en las manos de Jesús al ser crucificado. Los clavos no atravesaron la palma, como vulgarmente se cree, sino el carpo o región del pulso, esto es, la muñeca, precisamente por el espacio libre, llamado de Destot, limitado por los huesos semilunar, pirami­dal, grande y ganchoso. En efecto, en la santa sábana se descubre en la mano izquierda, que es la más visible, una llaga redonda, muy neta, en la altura del carpo, de la cual parte un reguero de sangre que se irradia oblicuamente hacia arriba y hacia la derecha hasta alcanzar el margen cubital del antebrazo.

c) La lanzada y la llaga del costado.

Es creencia muy común el de situar el corazón a la izquierda del tórax, pero esta localización no es exacta. El corazón ocupa una posición mediana y anterior y reposa sobre el diafragma, detrás de los pulmones y del peto óseo esternocostal, en el mediastino anterior. Solo su punta queda situada netamente a la izquierda, mientras su base supera por la derecha el esternón.

Seguramente como consecuencia de aquella opinión popular que ubica el corazón a la izquierda del pecho existe una tradición de opi­niones que colocan el golpe de lanza como asestado en el costado izquierdo de Jesús. No todas, sin embargo. San Agustín, por ejem­plo, habla en La Ciudad de Dios de latere dextro, flanco derecho, y asimismo San Francisco de Asís. Según Barbet, la santa sabana ha venido a dilucidar con su objetivo testimonio este problema, como tantos otros. La silueta del lienzo, con la manifestación clara de la herida, prueba que el cadáver de Cristo sufrió la lanzada en el cos­tado derecho y no en el izquierdo. Observase así en la imagen ante­rior de la sabana un enorme coagulo de sangre en el lado derecho, que se extiende hacia arriba unos seis centímetros y desciende en una dimensión de 15. Su margen interno aparece dentellado con re­cortadura redondeada. Esta mancha de sangre resalta en la sabana, vista a pleno día, por su tonalidad carmín. La parte superior del coagulo, la mas próxima a la llaga, es la más espesa y la más ancha, y en ella se distingue netamente una huella oval, que es evidente­mente la impronta de la llaga del costado. Esta llaga mide 4,4 centímetros de largo por 1,5 de ancho.

Barbet deduce que la herida fue abierta por una lanza actuada por un soldado de infantería desde el suelo, la cual penetró por el quinto espacio intercostal derecho, atravesó la pleura y el pericardio e hirió la aurícula derecha. La sangre que broto de la lanzada pro­venía de dicha aurícula, y el agua, del pericardio, por virtud de la agonía extraordinariamente penosa del Salvador

La Misión del Señor Jesús

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:47 am

La Misión del Señor Jesús

Los cuatro Evangelios nos cuentan la vida del Señor Jesús, que todo cristiano debe conocer.

En resumen, la vida de Jesús fue de esta manera: Jesús nació en Belén y fue puesto en un pesebre, envuelto en pañales; allí fueron a adorarlo los pastores, y los ángeles cantaron: “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Después fueron a adorarlo los Mangos de Oriente. El rey Herodes quiso matar al Niño, y San José y la Virgen huyeron con Él a Egipto. Más tarde regresaron a Nazaret en donde Jesús creció y trabajó como artesano en el taller de José, dándonos ejemplo de santificar la vida de familia y el trabajo que debe ser bien hecho y grato a Dios.

Después, durante tres años, predicó su doctrina, la que nos enseñó de parte del Padre Celestial, y pasó haciendo el bien, con muchos milagros, demostrando que era Dios y que venía a salvarnos. Porque nos amó, instituyó la Sagrada Eucaristía e hizo sacerdotes a los Apóstoles, y luego comenzó su Pasión dolorosa hasta morir clavado en la Cruz; así nos redimió o sea, pagó al Padre celestial con el precio de su sangre y de su vida, por todos los pecados de Adán y Eva y de sus descendientes, que somos todos los hombres y mujeres del mundo.

Muerto Jesús, fue puesto en un sepulcro, pero al tercer día resucitó y se apareció vivo y glorioso a las santas mujeres y a los Apóstoles; a los cuarenta días subió al Cielo, prometiendo que les enviaría al Espíritu Santo.

¿Dónde nació Jesús?

Jesús nació en Belén.

¿Por qué los Pastores de Belén y los Magos de Oriente fueron a adorar al Niño Jesús?

Los Pastores de Belén y los Magos de Oriente fueron a rendir homenaje al Niño Jesús porque sabían que era el Salvador que había sido prometido.

¿Por qué Herodes quiso matar al Niño Jesús?

Herodes, que era muy malo, quiso matar al Niño Jesús porque temía que le quitara el reino.

¿Quién avisó a San José de que Herodes quería matar al Niño Jesús?

Avisó a San José un ángel que le dijo en sueños: Levántate, coge al Niño y a su Madre, y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo.

¿Adónde fue la Sagrada Familia cuando regresó de Egipto?

Cuando regresó de Egipto la Sagrada Familia fue a vivir a Nazaret.

¿Qué hacía en Nazaret?

En Nazaret Jesús crecía y obedecía a su Madre y a San José, y los tres nos dieron ejemplo de amarse y de trabajar bien para el Padre celestial.

¿Qué valor tenía la vida ordinaria y sencilla de Jesús?

La vida ordinaria y sencilla de Jesús tenía un valor redentor y, además, era un ejemplo para todos nosotros, que tenemos que santificarnos por medio del trabajo.

¿A que edad comenzó Jesús su predicación y milagros?

Jesús comenzó su predicación y milagros sobre los treinta años de edad.

¿En que consistió la predicación de Jesús?

La predicación del Señor Jesús, hecha de obras y palabras, consistió en establecer el Reino de Dios, que es la Iglesia; EN DAR A CONOCER LA VIDA DE Dios y nuestra filiación divina, junto con su santa Ley.

¿Qué son los milagros?

Los milagros son hechos que no se pueden explicarse por las leyes naturales, sino solamente por el poder de Dios.

¿Para que el Señor Jesús hizo milagros?

Jesús hizo milagros para demostrar su amor a los hombres, para confirmar su doctrina y para mostrarse como Dios y como el Mesías prometido.

¿Cómo nos reconcilió el Señor?

El Señor Jesús nos reconcilió cumpliendo el plan de Dios hasta morir en la Cruz y resucitar gloriosamente.

¿Para que nos reconcilió Jesús?

El Señor Jesús nos reconcilió para librarnos de nuestros pecados y obtenernos el perdón y la amistad con Dios.

¿Por quienes padeció y murió Jesús?

Jesús padeció y murió por todos los hombres.

¿Cuándo resucitó Jesucristo?

Jesucristo resucitó del sepulcro al tercer día de estar muerto.

¿Cómo resucitó el Señor?

Jesucristo resucitó uniendo de nuevo su alma al cuerpo y saliendo vivo y glorioso del sepulcro.

¿Quiénes fueron los primeros en ver a Jesús resucitado?

Los primeros que vieron a Jesús resucitado fueron las santas mujeres, que fueron de madrugada al sepulcro, lo encontraron vacío, unos ángeles les dijeron que había resucitado, y después el mismo Jesús se les apareció glorioso.

¿Vieron los Apóstoles a Jesús resucitado?

Sí, los Apóstoles vieron a Jesús resucitado; primero se apareció a San Pedro, y después a todos los Apóstoles en varias ocasiones, y una vez, a más de quinientas personas juntas; vieron sus llagas gloriosas e incluso llegaron a comer con El.

¿Qué día resucitó el Señor?

El Señor Jesús resucitó en el amanecer del domingo, y por eso la Iglesia santifica el domingo – día del Señor- con el precepto del descanso dominical y la obligación de asistir a la Santa Misa.

¿Cuánto tiempo permaneció en la tierra Jesús resucitado?

Jesús resucitado permaneció en la tierra durante cuarenta días, para estar con los Apóstoles, que eran los cimientos de la Iglesia Católica fundada por Él.

¿Cuándo subió Jesús a los cielos?

Jesús subió a los cielos a los cuarenta días de resucitado, después de instruir a sus discípulos sobre la Iglesia.

¿Por qué demoró Jesús cuarenta días para ir al cielo?

El Señor Jesús demoró cuarenta días, porque quiso instruir a sus Apóstoles para que fueran testigos de su Resurrección, los encargados de enseñar a todas las gentes y de gobernar su Iglesia.

¿Qué les dio el Señor Jesús a sus Apóstoles para cumplir esta misión?

Jesús dio a sus Apóstoles sus poderes divinos y la seguridad de estar con ellos siempre hasta la consumación del mundo.

¿Qué entendemos al decir que Jesús está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso?

Al decir que Jesús está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso entendemos que Jesucristo, en cuanto Dios, tiene igual poder y gloria que el Padre, y que, en cuanto hombre, participa plenamente de este mismo poder y de esta misma gloria.


Gloriémonos en la Cruz de Cristo

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:47 am

Gloriémonos en la Cruz de Cristo

San Agustín

Sermón Güelferbitano 3

La pasión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo es una prenda de gloria y una enseñanza de paciencia. Pues, ¿qué dejará de esperar de la gracia de Dios el corazón de los fieles, si por ellos, el Hijo único de Dios, coeterno con el Padre, no se contentó con nacer como un hombre entre los hombres, sino que quiso Incluso morir por mano de aquellos hombres que él mismo había creado?

Grande es lo que el Señor nos promete para el futuro, pero es mucho mayor aún aquello que celebramos recordando lo que ya ha hecho por nosotros. ¿Dónde estaban o quiénes eran, aquellos impíos por los que murió Cristo ? ¿Quién dudará que a los santos pueda dejar de darles su vida, si él mismo entregó su muerte a los impíos? ¿Por qué vacila todavía la fragilidad humana en creer que un día será realidad el que los hombres vivan con Dios?

Lo que ya se ha realizado es mucho más increíble: Dios ha muerto por los hombres.

Porque ¿quién es Cristo, sino aquel de quien dice la Escritura: En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios? Esta Palabra de Dios se hizo carne y acampó entre nosotros. El no poseería lo que era necesario para morir por nosotros si no hubiera tomado de nosotros una carne mortal. Así el inmortal pudo morir, Así pudo dar su vida a los mortales: y hará que más tarde tengan parte en su vida aquellos de cuya condición él primero se había hecho participe. Pues nosotros, por nuestra naturaleza, no teníamos posibilidad de vivir, ni él por la suya, posibilidad de morir. Él hizo, pues, con nosotros este admirable intercambio, tomó de nuestra naturaleza la condición mortal y nos dio de la suya la posibilidad de vivir.

Por tanto, no sólo no debemos avergonzarnos de la muerte de nuestro Dios y Señor, sino que hemos de confiar en ella con todas nuestras fuerzas y gloriarnos en ella por encima de todo: pues al tomar de nosotros la muerte, que en nosotros encontró, nos prometió con toda su fidelidad que nos daría en si mismo la vida que nosotros no podemos llegar a poseer por nosotros mismos. Y si aquel que no tiene pecado nos amó hasta tal punto que por nosotros, pecadores, sufrió lo que habían merecido nuestros pecados, ¿cómo después de habernos justificado, dejará de darnos lo que es justo? Él, que promete con verdad, ¿cómo no va a darnos los premios de los santos, si soportó, sin cometer iniquidad, el castigo que los inicuos le infligieron?

Confesemos, por tanto, intrépidamente, hermanos, y declaremos bien a las claras que Cristo fue crucificado por nosotros: y hagámoslo no con miedo, sino con júbilo, no con vergüenza, sino con orgullo.

El apóstol Pablo, que cayó en la cuenta de este misterio, lo proclamó como un título de gloria. Y siendo así que podía recordar muchos aspectos grandiosos y divinos de Cristo, no dijo que se gloriaba de estas maravillas –que hubiese creado el mundo, cuando, como Dios que era, se hallaba junto al Padre, y que hubiese imperado sobre el mundo, cuando era hombre como nosotros–, sino que dijo: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

Examen forense al “cuerpo” de Jesús

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:45 am

Examen forense al “cuerpo” de Jesús

El forense José Antonio Lorente ha analizado para el Magazine de El Mundo, a raíz de la polémica desatada por la película de Mel Gibson La Pasión, las agresiones recibidas durante las últimas ocho horas de la vida de Cristo muestra que le causaron un sufrimiento indescriptible y que tenían un propósito criminal.

Con el respeto y admiración que siempre me ha causado la figura de Jesús, especialmente marcada por mi condición de católico creyente, analizo desde una perspectiva estrictamente profesional y en base a datos objetivos, cuál podría haber sido, a la luz de los conocimientos de hoy, el resultado de la autopsia médico-forense de una persona que hubiese muerto tras sufrir las lesiones infligidas a Jesús. Todos los datos en los que me baso han sido obtenidos (por José Manuel Vidal, corresponsal religioso de El Mundo) de las Sagradas Escrituras, por lo que nada se deja a la improvisación ni a la imaginación de los autores.

La autopsia forense va encaminada a determinar la causa de la muerte y las circunstancias de la misma, cuestiones a veces muy complejas de establecer, como veremos a continuación tras una breve introducción genérica a la autopsia médico-legal.

La causa de la muerte, en el contexto médico-legal, es de dos tipos, ambos estrechamente relacionados entre sí: la causa inmediata y la causa fundamental. La vida tiene un trípode vital (ya descrito por Bichat) que hace que la misma exista por el funcionamiento coordinado de las funciones cardiaca, respiratoria y nerviosa; el motivo por el cual cesa al menos una de estas tres funciones y acaba la vida es la causa inmediata de la muerte. Esta causa inmediata está a su vez basada en una serie de alteraciones generales más graves y genéricas, que es la causa fundamental. Así, por ejemplo, una persona que fallece por un infarto de miocardio tiene como causa inmediata la isquemia cardiaca con necrosis miocárdica, y como causa fundamental, por ejemplo, una grave ateroesclerosis con reducción drástica de la luz o diámetro de una serie de arterias coronarias. Estas causas se recogen siempre en los certificados médicos de defunción y en las declaraciones o informes de autopsia.

Las circunstancias de la muerte tratan de explicar básicamente si la misma ha sido criminal (homicida), accidental o suicida, ya que este tipo de conclusiones son básicas para la investigación judicial. Para ello, el médico forense estudia minuciosamente el cadáver, primero la parte exterior (examen externo), y posteriormente las cavidades y órganos internos ubicados en el cráneo, en el tórax y en el abdomen.

Se usan cuantas técnicas complementarias o auxiliares sean necesarias (histopatológicas, toxicológicas, genéticas, etcétera), ya que de estos datos no sólo se puede deducir si la muerte es homicida o accidental, sino que a veces se consiguen datos sobre los autores del crimen o de ciertas lesiones (por ejemplo, recuperando semen del cuerpo de una víctima que puede servir para identificar al autor) y en otras ocasiones sirve hasta para identificar a un cadáver previamente no identificado (por ejemplo, observando cicatrices o tatuajes).

He aquí, pues, la declaración de autopsia que podemos deducir con rigor de las descripciones encontradas en las Sagradas Escrituras, con mínimas licencias formales de estilo, nunca de contenido.

La autopsia. Sobre la mesa de autopsia se encuentra el cadáver de un varón, de aproximadamente 30 a 35 años de edad, identificado por un nutrido grupo de seguidores como Jesús de Nazaret, del que aseguran que tiene 33 años, hijo de José y de María, crucificado tras ser condenado.

En el examen externo se aprecia un buen estado físico, pese a las lesiones que ha sufrido. En la cabeza destacan múltiples pequeñas heridas punzantes (pinchazos), incisas (cortes) e inciso-contusas (cortes unidos a golpes o cortes producidos por instrumentos no cortantes), de disposición en forma de coronal o de circunferencia, que abarca la parte superior de la frente y se continúa hacia atrás por ambos lados de la cabeza, afectando a los huesos parietales, temporal y al occipital.

Las heridas son profundas, afectando a toda la galea capitis (cuero cabelludo) y llegando hasta la tabla externa de los huesos mencionados. Los pabellones auriculares se hallan igualmente perforados por la acción de instrumentos punzantes (pinchos). A consecuencia de las profusas hemorragias provocadas por las múltiples heridas, es de mencionar que casi todo el cabello se encuentra, en toda su longitud, empapado en sangre húmeda o con costras originadas al secarse. Todas las lesiones sufridas son compatibles con las que produciría una corona de espinas como la que se describe que llevó el finado.

En el tronco, tanto en su parte anterior (pecho) como en la posterior (espalda) se aprecian múltiples lesiones, donde predominan las contusiones en forma de equimosis, equimomas y hematomas (cardenales), algunas de ellas de carácter longitudinal en forma figurada que reproducen los objetos que las produjeron, muy probablemente por una o varios flagrum (especie de látigo de correas o tiras). Por la violencia de los golpes y/o por la reiteración de los mismos en ciertas zonas, se han producido soluciones de continuidad, apareciendo heridas contusas longitudinales, erosiones (arañazos superficiales) y excoriaciones (arañazos profundos, donde aparece sangre).

En algunos puntos del cuerpo las heridas contusas son especialmente profundas, produciendo un gran desgarramiento muscular y también hemorragias profusas. Todas estas lesiones predominan sobre todo en la parte posterior del tronco. Finalmente, en la zona costal derecha, anterolateralmente, destaca una herida incisa profunda, con evidentes signos de haber producido una abundante hemorragia.

En ambas extremidades superiores, casi a la altura de las manos, en la zona carpiana, se aprecia una herida punzante transfixiante (que atraviesa), con bordes contusos y signos de desgarramiento por haber soportado gran peso, probablemente el del cuerpo. En las manos, en la palma y en la eminencia tenar, se aprecian erosiones y excoriaciones, compatibles con las producidas al apoyarse en el suelo tras una caída. En las extremidades inferiores se aprecia, en ambos pies, una herida punzante transfixiante de bordes contusos. Las rodillas aparecen con erosiones y excoriaciones, probablemente por haberse caído y golpeado sobre las mismas.

En el examen interno (podemos deducir) se apreciarían signos propios de una hipoxia-anoxia, hemorragia masiva, shock hipovolémico, con palidez de mucosas y de órganos internos como los pulmones, el hígado y los riñones. Además se encuentra una cantidad muy limitada de sangre en cavidades cardiacas y en los grandes vasos arteriovenosos. Existirían signos de asfixia en cerebro y pulmones, todo ello compatible con una agonía prolongada.

Es necesario ahora realizar una serie de razonamientos (llamados consideraciones médico-legales) antes de concluir con las circunstancias de la muerte.

Comenzamos constatando que no se han descrito lesiones mortales, o sea, aquéllas que por afectar a un órgano o función vital, son causa inmediata y fundamental de muerte. Todo ello nos lleva a considerar la muerte de Jesús de Nazaret como el resultado de un largo proceso agónico.

Desde las nueve de la noche del jueves 12 (al acabar la Última Cena y ser detenido) hasta las tres de la tarde del viernes 13 en que murió, transcurren un total de 18 horas. Desde el momento de su detención, parece que no ingirió ningún tipo de alimento o líquido. Los castigos (excepto el bastonazo propiciado por un criado de Caifás poco después de su detención) comenzaron sobre las siete de la mañana del viernes, por lo que hasta el momento de la muerte transcurren unas ocho horas. Las otras lesiones proceden de la flagelación, y son múltiples latigazos en el pecho y la espalda. Estas lesiones provocan hemorragias que en principio no tienen por qué ser muy profusas al no ser profundas y por tanto no afectar a grandes arterias y venas.

Sin embargo, al ser una extensión muy amplia del cuerpo (pecho y espalda) la pérdida sanguínea se va acumulando y puede ser significativa, pudiendo producir (a lo largo de las más de ocho horas de castigo) la pérdida de uno o dos litros de sangre y plasma (sinceramente no creemos que se pudiese perder más, ya que esas lesiones en vasos de diámetro pequeño y mediano tienden a cerrarse per se).

Una hemorragia produce una pérdida del volumen de sangre (que se denomina volemia), por lo que la pérdida de sangre se llama hipovolemia. Una gran hipovolemia origina una crisis o shock en el funcionamiento del organismo, que en este caso se llama shock hipovolémico.

Paralelamente, habida cuenta la gran cantidad de golpes que impactan en los mismos lugares, se producen una serie de graves lesiones similares a las de un aplastamiento o machacamiento, lo que se conoce en medicina como síndrome de aplastamiento (crush syndrome) y que implica la liberación de sustancias al interior de la sangre, entre ellas mioglobina procedente de los músculos, que provoca alteraciones en los procesos renales de filtración.

Tan masiva cantidad de golpes en el tórax es también causa de un gran dolor, enorme e incalificable sufrimiento. Entre los mecanismos de defensa que de modo automático o inconsciente utiliza el organismo está el de reducir la movilidad al mínimo (cuando, por ejemplo, una persona se hace daño en un dedo, lo primero que hace inmediatamente después es cogerlo con la otra mano y no moverlo); la reducción de la movilidad en el tórax se traduce en respiraciones superficiales que originan una hipoxia (falta de oxigenación de la sangre por no respirar adecuadamente), que se asocia a una hipercapnia (exceso de dióxido de carbono por el mismo motivo) y a una serie de alteraciones del equilibrio ácido-base.

A esto hay que unir que, por la postura existente en la cruz, donde el cuerpo cuelga literalmente de las extremidades superiores a través de una tensión que se transmite al tórax y a sus músculos, que ven dificultada sus funciones, entre ellas la de facilitar los movimientos respiratorios.

Las graves lesiones traumáticas en el tórax bien pudieron producir una irritación de las membranas que rodean los pulmones (pleuras), ocasionando una pleuritis con una acumulación de líquido llamado exudado en el espacio interpleural. Esto puede explicar perfectamente por qué salió “sangre y agua” al pinchar en el lado derecho de su costado: sangre de las lesiones propias de las arterias y venas de la zona, y “agua” que sería el exudado acumulado entre las pleuras (interpleural).

Las lesiones producidas por los clavos en ambas manos (zona carpiana) y en los pies no deben estar en principio relacionadas con la causa de la muerte, ya que no afectan órganos vitales y una posible infección grave no se desarrolla en tan corto plazo de tiempo. La única posible influencia –no descrita en las Sagradas Escrituras– es la producción de una gran hemorragia porque se hubiesen afectado arterias o venas de gran calibre, lo cual hubiese redundado en el posible shock hipovolémico mencionado.

Las lesiones producidas por la corona de espinas en la cabeza no están probablemente relacionadas con la causa de la muerte (no afectan órganos vitales al no penetrar en el cerebro ni producen gran hemorragia).

Una nota final para destacar que la posición en la cruz (ortostática, de pie) hace difícil la llegada de oxígeno al cerebro, ya que la sangre tiende a acumularse en las partes inferiores del organismo (por efecto de la gravedad), sobre todo cuando el corazón funciona débilmente, por lo que la oxigenación del órgano que más lo necesita (el cerebro o sistema nervioso central) es deficiente.

Conociendo la lenta agonía y el mantenimiento de la conciencia casi hasta el último instante, en base a todas las consideraciones anteriormente expuestas, obtenemos las siguientes conclusiones médico-legales como las más probables:

Causa inmediata de la muerte: hipoxia-anoxia (hipoxia es disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, y anoxia es la ausencia total de oxígeno en la misma) cerebral consecuencia de hipovolemia (disminución del volumen de sangre) post-hemorrágica, de insuficiencia respiratoria mecánica (incapacidad para respirar adecuadamente por falta de movilidad) por graves lesiones en músculos intercostales, y de insuficiencia cardiaca.

Causa fundamental de la muerte: múltiples heridas inciso-contusas, equimosis, erosiones, excoriaciones y hematomas en la parte anterior y posterior del tronco.

Origen de la muerte: criminal.

El doctor José Antonio Lorente Acosta es especialista en Medicina Legal y Forense y profesor titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada.

http://www.aciprensa.com/Semanasanta/forense.htm

Evidencias de la Crucifixión

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:44 am

Evidencias de la Crucifixión


por: Frank L. López

  • La cruz, como objeto religioso
  • La cruz, como instrumento de muerte
  • Evidencias Internas
  • Evidencias Externas
  • Encubrimiento de la verdad

En muchas de las ilustraciones de la literatura antigua de la Sociedad Watch Tower, fue usado el emblema de la cruz, como también por muchos años formó parte de la portada de su revista oficial, La Atalaya. ¿ Por que este cambio tan radical ? ver: |doc.1||doc.2|Con esta innovación “La Sociedad”, le da énfasis a su singularidad con relación a la cristiandad. Además de crear una barrera psicológica en la mente de los ‘testigos’. Les ha afirmado en sus mentes otra aversión al cristianismo. Sí un testigo de Jehová intentará visitar una Iglesia Cristiana prácticamente el ‘testigo’ se sentiría sucio, traidor a la organización y a Dios al pisar un lugar donde se encuentra tal emblema “pagano”.

I- La Cruz, como objeto religioso

Históricamente es una verdad innegable que el uso de la cruz se remonta a mucho tiempo antes del cristianismo, por pueblos gentiles, ajenos a la revelación de Dios. La cruz era adorada como símbolo religioso en Babilonia mucho antes de la era cristiana. Era un símbolo místico TAU de los caldeos. Su forma (T) por la primeraletra de Tammuz. El libro La Cruz en Tradición, Historia y Arte e Historia, por William Wood Swymour dice: Con respecto a Egipto: «Aquí hallamos, en su forma intacta a través de miles de años y por medio de los jeroglíficos más sagrados, a la cruz en diversas formas, pero en especial la conocida como “la cruz de Egipto” o cruz de Tau, en su forma de T, frecuentemente con un círculo o redondel sobre ella. Aunque este símbolo místico no era peculiar en esta nación, sí era un objeto de reverencia en Caldea, Fenicia, México y todas las otras naciones antiguas de ambos hemisferios.» (p.2, 3). Con respecto a China:« la cruz era reconocida como uno de los objetos más antiguos; es representada en sus pagodas, pintada sobre las lámparas usadas para iluminar los más sagrados sitios de sus templos.»(p. 13). Con respecto a Oriente: «Veneraban el símbolo del crucifijo siglos antes de que el Señor se hiciera presente en la tierra.» (p. 10) En el libro, Historia de la Conquista de México por William H. Prescott, de cuando llegaron por primera vez los Españoles a México, el autor dice: «No podía ocultar su sorpresa al ver la cruz, el símbolo sagrado de su propia fe erigida como objeto de adoración en los templos de Anahuac. Los españoles no comprendían que la cruz era un símbolo de adoración de gran antigüedad y era usado por muchas naciones paganas en las cuales la luz de la cristiandad no había brillado.» En el libro, Babilonia Misterio Religioso, por Ralph Woodrow, p. 81 «A través de los siglos fue usada como un símbolo religioso hasta los días del pagano Imperio romano. En el año 46 antes de Cristo, monedas romanas muestran a Júpiter portando un largo cetro que terminaba en una cruz». Se podría decir más, pero estas son unas pocas referencias como muestra, en el uso religioso. Pero veamos ahora su uso como instrumento de muerte.

II- La Cruz, como instrumento de muerte.

Evolución o desarrollo de la palabra STAUROSLa palabra griega primaria para cruz es « STAUROS ». Los antiguos persas, fenicios, griegos y hebreos usaban un palo vertical para ejecutar a los condenados este procedimiento de empalar fue costumbre ellos por mucho tiempo. Los romanos y griegos le agregaron el palo horizontal o el patíbulo. Es decir primitivamente denotaba un palo o estaca derecha pero posteriormente, mucho antes del nacimiento de Jesús de Nazaret, los romanos le añadieron un palo horizontal (patibulum) para mayor suplicio de los condenados. La palabra griega «STAUROS»puede significar igualmente “palo” o “cruz”, según piases y épocas. El estudio de las costumbres romanas de la época indica que Jesús murió en una cruz. De ningún modo pudo ser empalado, pues esta forma de cruz no era usada por los romanos de la época. Como ejemplo ilustrativo, podemos ver el uso y evolución de otras palabras. Muchos objetos y cosas han evolucionado o desarrollado en el aspecto exterior pero han conservado sus nombres originales. Los carros o coches antiguos, originalmente era tirados por caballos, estaban hechos de grandes ruedas de madera y hierro, y corrían a una velocidad lenta. Pero su función principal era el transporte de personas y carga. Hoy día el aspecto exterior de los carros o coches, es completamente diferente, además ya no es llevado por caballos sino por potentes motores, sus ruedas son de caucho y corren a altas velocidades, etc. pero su función principal o objetivo continua siendo el mismo el transporte de personas y carga. De esta forma sucede con muchas cosas. Con la palabra «STAUROS» no ha sucedido algo diferente, el stauros para los antiguos persas, fenicios y hebreos había variado en su forma exterior, pero mantenía su propósito principal, es decir, el de ejecutar a los condenados. El Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado por Samuel Vila y Santiago Escuain dice bajo el encabezamiento, CRUCIFIXION, p. 222: «Pena capital ejecutada mediante la fijación del reo a una cruz. Se ataba las manos y los pies o, de manera más cruel, se usaban clavos, traspasando manos y pies. Numerosas naciones de la antigüedad practicaban la crucifixión o un suplicio análogo. Primitivamente se empleaba un solo madero (de empalizada o de fortificación), o un palo aguzado en su parte superior.bien conocido por los asirios, persas, cartaginenses y egipcios.Los israelitas sabían bien lo que era «colgar [a alguien] de un madero» (Num. 25:4; Josué 8:29; 2 Samuel 21:9).Los griegos y romanos modificaron a su tiempo el primitivo madero, añadiéndole un madero transversal (patibulum). Es de ellos que los judíos aprendieron la crucifixión propiamente dicha.» La Enciclopedia francesa Larousse du XXme. Siècle dice sobre la cruz: «Este género de suplicio, desconocido entre los hebreos, fue introducido en Palestina cuando ésta fue convertida en provincia romana; y se aplicaba frecuentemente a los ladrones y malhechores que no poseían la calidad de ciudadanos romanos.Entre los antiguos romanos, los criminales y los esclavos eran atados a una horca o palo vertical; más tarde, se le agrego un madero transversal, y se fijaba al condenado con clavos o bien se lo ligaban con cuerdas.»El Nuevo Diccionario Internacional de la Teología del Nuevo Testamento dice la siguiente explicación:”… La crucifixión romana fue así: El condenado tuvo que arrastrar su propio stauros (el patíbulo – Juan 19:17) al lugar del castigo donde el otro stauros estaba hundido en la tierra. Los brazos de la víctima eran extendidos en el patíbulo que él llevó al lugar y un clavo era metido en cada mano [...] La viga transversal (el patíbulo) era levantada, con el cuerpo sujeto, a la viga vertical y era sujeto con un clavo largo. Finalmente, los pies del condenado eran clavados a la viga vertical.” (New International Dictionary of New Testament Theology, Vol. I, p.39)El uso de la cruz como instrumento de muerte es tan antiguo como pagano. El libro « Las Dos Babilonias » por Alexander Hislop, p. 199 dice al respecto: «La cruz fue usada en tiempos pasados como medio de castigo por crímenes notorios en Egipto, Asiria, Persia, Palestina, Cartagena, Grecia y Roma … ». En el Nuevo Testamento se usan dos palabras griegas para referirse a la cruz, son «stauros» como hemos dicho y « xulon », que denota la materia (madera ó madero) sin determinar su forma o figura. El Imperio Romano, al igual que en muchos otros pueblos, había establecido la crucifixión como medio de castigo y muerte por crímenes notorios. Durante tiempo del ministerio de Jesús, este medio de muerte estaba establecido en todo el Imperio Romano, incluyendo la Palestina como parte de este imperio. Evidentemente Jesucristo murió en una cruz pagana, pues era el sistema de dar muerte establecido por los romanos en palestinas. Pero a partir de su crucifixión, muerte y resurrección la cruz dejo de ser un símbolo pagano para los cristianos, convirtiéndose en un símbolo o emblema cristiano. Si se examinan detenidamente las costumbres de los pueblos, observaremos que casi todo tiene un origen pagano, como los nombres de los días de la semana, los meses del año|ver origen pagano del calendario|,hasta la corbata es de origenpagano|ver artículo «El origen de la corbata»|. Hay un principio en las Escrituras el cual enseña que lo que realmente tiene valor, es la motivación. Al cristiano nada le es prohibido en sí, si lo hace por fe, más « todo lo que no proviene de fe, es pecado » (I Corintios 10: 19-32; Romanos 14). Pero además, el apóstol Pablo dijo: «Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo» Gálatas 6:14 «A predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios»I Corintios 1:17, 18 El verdadero cristiano no adoran la cruz, si no al crucificado. Se usa la cruz en los techos de las Iglesias, en los púlpitos, y otros muchos lugares, pero no es objeto de nuestra adoración, solamente es un símbolo del cristianismo. Como puede ser símbolo el logo de una organización para su organización (como el caso de la Torre para la Sociedad Watchtower). Nuestra fe cristiana esta basada en el crucificado y en lo que realizó él en la cruz . Y por medio de esta fe en él y su obra conocemos el pleno perdón de nuestros pecados. El “Nuevo Diccionario Bíblico” por J.D. Douglas y N. Hillyer p.327, editorial Certeza, comenta al respecto: «El interés que demuestran los escritores neotestamentarios en la cruz no es ni arqueológico no histórico, sino cristológico. Les interesa el significado eterno, cósmico, soteriológico de lo que ocurrió, una vez y para siempre, en la muerte de Jesucristo, el Hijo de Dios, en la cruz. Desde el punto de vista teológico, la palabra “cruz” se utilizó como descripción sumaria del evangelio de salvación, de que Jesús “murió por nuestros pecados”. De modo que la “predicación del evangelio” es “la palabra de la cruz”, la “predicación de Cristo crucificado” (1 Co. 1:17ss). Por ello el apóstol se gloría “en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”, y habla de sufrir persecución “a causa de la cruz de Cristo”. Resulta claro que la palabra “cruz” representa aquí el anuncio completo y jubiloso de nuestra redención por medio de la muerte expiatoria de Jesucristo.» Como dice un viejo himno cristiano:
Herido, triste, a Jesús mostrole mi dolor;
perdido, errante, vi su luz, bendíjome en su amor.
En la cruz, en la cruz, do primero vi la luz
y las manchas de mi alma yo lavé;
Fue allí por fe do vi a Jesús
y siempre feliz con él seré.
Sobre una cruz mi buen Jesús su sangre derramó;
por este pobre pecador, a quien así salvó,
venció a la muerte con poder y el Padre le exaltó;
confiar en él es mi placer. Morir no temo yo.
Aunque él se fue conmigo está el gran Consolador;
por él entrada tengo ya al reino del Señor.
Vivir en Cristo me da paz; con él habitaré;
ya suyo soy, y de hoy en más a nadie temeré.

III- Evidencias Internas

Por evidencia interna, me refiero a la prueba o el testimonio de las Escrituras, en este caso el Nuevo Testamento. Hay dos textos concretos y definitivos que son de claridad meridiana. El primero es Juan 20:24,25 «Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos,y metiere mi dedo en el lugar de los clavos , y metiere mi mano en su costado, no creeré.» Juan 20:24, 25 (Versión Reina – Valera)«Pero Tomás, uno de los doce, que se llamaba El Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Por consiguiente los otros discípulos le decían: “¡Hemos visto al Señor!” Mas él les dijo: “A menos que vea en sus manos la impresión de losclavosy meta mi dedo en la impresión de los clavos y meta mi mano en su costado, de ninguna manera creeré.”»Juan 20:24, 25 (Traducción del Nuevo Mundo)El texto en cuestión es bien claro incluso en la traducción de la Biblia de la Sociedad Watchtower, manosy clavosen plural, para esto se requirió un clavo para cada mano. Tomás había sido uno de los testigos oculares de la crucifixión de Jesús, el lo había visto en la cruz con un clavo en cada mano, y para creer el pedía ver su cuerpo con esta señal. La única posición que se requiere para esto (un clavo en cada mano),es que haya sido crucificado, y no empalado.A continuación muestro una de las clásicas ilustraciones que la SWT hace en su literatura de la crucifixión de Jesús, podemos observar que lo dibujan incorrectamente con un clavo atravesando las dos manos, y eso no es lo que declaran las Escrituras. (Tomado del libro “El Conocimiento que LLeva a la Vida Eterna” ed. 1995, p. 67)En segundo texto en cuestión Mateo 27:37, dice al respecto:«Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: Este es Jesús, El Rey de los judíos.» (Mateo 27:37)Para que esto hubiera podido haber sucedido, se necesitaba espacio suficiente para poner un letrero, visible a todos. El letrero estaba sobre su cabeza y no sobre sus manos como pretende la Sociedad. Y entre su cabeza y manos indiscutiblemente no había tal espacio. Para que el letrero pudiera estar sobre su cabeza como indica el texto bíblico, era necesario, que sus brazos estuvieran extendido en forma de ” T “.

IV- Evidencias Externas

Por evidencia externa me refiero, al testimonio de la arqueología y otros documentos corroborativos. El “Nuevo Diccionario Bíblico” por J.D. Douglas y N. Hillyer editorial Certeza, dice bajo el encabezamiento CRUZ, CRUCIFIXIÓN, páginas 326 y 327:«En el verano de 1968 un equipo arqueológico dirigido por V. Tzaferis descubrió cuatro tumbas judaicas en Givatha-Mivtar (Ras el-Masaref), cerca de Jerusalén, en las que se encontró un osario que contenía los únicos huesos existentes de un hombre (joven) que fue crucificado, y que datan probablemente de entre el 7 y el 66 d.C., [.] Los brazos (no las manos) del joven fueron clavados al patibulum, la viga transversal lo que podría indicar que en Lc. 24:39; Jn. 20:20, 25, 27 debería traducirse “brazos” [.]Un clavo de hierro (que todavía permanece en su lugar) atravesaba ambos talones, con el pie derecho encima del izquierdo. Un fragmento indica que la cruz era de madera de olivo. Ambas piernas habían sido quebradas, presumiblemente por un fuerte golpe, como lo que se hizo con los dos que murieron con Jesús en Juan. 19:32».La página 326 muestra el siguiente gráfico y texto:«Dibujo que indica la posición del cuerpo durante la crucifixión, basado en el esqueleto encontrado cerca de Jerusalén».En el “Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado”, por Samuel Vila y Santiago Escuain, y también en la “Enciclopedia Ilustrada de la Historia de la Iglesia” por Samuel Vila y Darío A. SantaMaría, ambos del editorial CLIE, muestran, un dibujo y una inscripción, hallado en 1856 en una pared de las habitaciones usadas por guardias romanos en las ruinas de los palacios imperiales. Es una representación de la crucifixión, a modo de sátira de los soldados romanos contra un colega cristiano. De la Cruz en forma de ” T “pende un asno. Enfrente está un hombre con los brazos abiertos que contempla la cruz. Una inscripción griega dice “Alexamenos venera a su Dios “. Esto era lo que los paganos pensaban de la religión cristiana en el siglo II.En la Literatura Universal los clásicos griegos interpretaban la palabra «stauros» como la cruz que conocemos hoy. Eugenio Danyans exégeta y estudioso de la Biblia y erudito del idioma griego comenta en su libro « Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová» pag.229:«Luciano de Samosata, casi contemporáneo con el apóstol Juan, es el principal clásico griego del siglo II de nuestra era..Una de sus primeras obras (escrita hacia el año 140) es El Juicio de las Vocales, en cuyo párrafo 12 se haya la palabra “stauros” y “xulon”, con los valores respectivos de “cruz” y “madero”, según la traducción de sus Obras completas hechas por D. Cristóbal Vidal y F. Delgado, catedráticos de Lengua Griega en la universidad de Sevilla (publicada en Madrid en 1901) y es como sigue:«12.- Así injuria a los hombres (la letra T) en cuanto a las palabras; y de hecho, ¡cómo los ultraja! Lamentándose los hombres, deploran su desgracia y maldicen a Cadmo por haber introducido la Tau en el Gremio de las letras. Dicen que los tiranos la tomaron por modelo e imitaron su FORMA para labrar bajo el mismo tipo los maderos y crucificar en ellos a los hombres; y que de esta máquina infame proviene su nombre infame. Yo creo que no puede imponérsele en justicia otra pena menor que condenarla al suplicio de sí misma, para que en su propia FIGURA expíe su delito, YA QUE LA CRUZ SE FORMO POR ELLA y por ella también la llamaron así los hombres » (en griego clásico: «s-TAU’ros»)Uno de los Primeros Apologistas del segundo siglo, Justino nació en año 100 en Nablus, antes Siquen en Samaria y murió decapitado en el 165 como uno de los primeros Mártires del cristianismo. Se hizo cristiano en el año 132. Los Primeros apologistas defendieron el cristianismo y explicaron a los romanos y judíos cuales eran las creencias y practicas de los cristianos. De la primera de Justino Mártir presentamos un fragmento:Los Demonios no imitaron La Cruz«Sin embargo, los demonios no representaron cualquiera de esos dioses místicos e hijo de Júpiter como siendo crucificados. La razón es que ellos no entendieron las profecías acerca de crucifixión de Cristo, porque que estas profecías se presentaron simbólicamente. Aún, cuando fue predicho por los profetas, la cruz es ahora el símbolo el más grande del poder de Dios y gobierno. De hecho, todos nosotros podemos observar que la forma de la cruz es esencial a nuestros asuntos rutinarios de la vida. Por ejemplo, usted utiliza la cruz cada vez que usted navega [en un velero]a través del mar, el mástil y travesaño forma una cruz. El arado del granjero es de esta misma forma, como es la mayor parte de las herramientas usadas por mecánicos y trabajadores. Además, mira la forma del cuerpo humano y cómo difiere de que de los animales irracionales. Diferimos de los animales en el hecho que nosotros nos paramos erguidos. Y cuando nuestros brazos se extienden formamos la figura de la cruz. Finalmente, miren sus propias banderas y los estándares militares. Estos también tienen la forma de una cruz. »
[Traducción al español, del original redactado en inglés contemporáneo (paráfrasis) por Marcus Dods, D.D. de su libro We Don't Speak Great Things - We Live Them!, editado por Scroll Publishing] Nota: Para una traducción en inglés clasico literal visite el WEB- PAGE http://ccel.wheaton.edu/fathers/ANF-01/just/justap1index.html (Y diríjase al Capitulo LV.- “Simbols of the Cross”).

VI- Encubrimiento de la verdad, por la SWT

Los líderes de la Watchtower, no ha sido honestos al presentar información sobre este tema a sus seguidores, ha ocultado deliberadamente todos estos hechos, además de mentir presentado una información falseada y fuera de su contexto, veamos.En el apéndice de La Traducción Interlineal de las Escritura Griegas, edición 1969 (en Inglés), publicada por la SWT, en las páginas 1155, 1156. El Cuerpo Gobernante plantea que Justus Lipsius erudito Católico del siglo XVI, en su libro « De Cruce Liber Primus » dijo que Jesús no fue clavado en una cruz, ellos declaran con relación al libro de Lipsius:«No hay prueba de lo contrario. Nosotros presentamos con esto una copia fotográfica de su ilustración de la página 647, columna 2, de su libro De Cruce Liber Primus. Esta es la manera en la cual Jesús fue empalado.»Ciertamente en la pagina 647 no hace mención de Jesucristo, más bien habla de la forma en que fueron empalados (en estacas o postes) los criminales por pueblos de la antigüedad como comenté anteriormente. Sin embargo, en la pagina 661 (14 páginas mas adelante) hay impresos que muestran a un hombre colgando en una cruz. Y esta vez Justus Lipsius si nombra al Señor Jesucristo.Este libro se encuentra disponible en el “Department of Special Collection (The Berlin Collection), The Joseph Regenstein Library, The University of Chicago” 1100 E. 57 th Street, Chicago, Illinois 60637. teléfono (312) 962-8705. La Universidad de Chicago tiene en su Web Page el curriculum de Justus Lipsius en: http://www.lib.uchicago.edu/LibInfo/Libraries/SpCl/
ExhibitionCatalogues/BerlinCollection/classica.html (Y diríjase al número 41)Aquí presento una traducción parcial en Español de la pagina 661, del libro de Lipsius (Escrita originalmente en Latín) :«Yo no se si se debe hacer referencia a las palabras de Inocencio respecto a este tema: ‘en la cruz del Señor había cuatro piezas de madera. La viga perpendicular, el travesaño, el tronco de un árbol (pedazo de madera) puesto por debajo, y el título (inscripción) puesto por encima’. “También nos relata (este recuento por) Ireneo: La propia construcción de la cruz tiene cinco extremos, dos verticales y dos horizontales, y una en el medio donde la persona prendida con clavos era apoyada”. “Ellos dividen la cruz la cruz en cinco extremos (Tertuliano les llama ‘puntos’), los cuatro que se conocen (familiares) y se extienden hacia afuera; y el quinto el cual ellos colocan a mitad de la cruz, en donde la viga transversal corta y cruza la viga fija. Con esto en consideración, hay cinco extremos; y este poste (corte, no obstante) hace tres cada uno. En cuanto a lo que dicen acerca de ser cargado y apoyado es cierto. El cuerpo se reclina en el tablón como si fuese sostenido por detrás. San Agustín escribe en este sentido (con ese significado): ‘la viga vertical de la cruz que asciende del terreno en el cual el cuerpo estaba enganchado.’ ¿Tiene al cuerpo entero? Claro está que solamente los pies estaban al fondo: pero el entiende o bien “adjunto” o “apoyado”, y no sé si el escribió ‘apoyado’. No obstante, he oído que en dibujos y esculturas antiguas indicios de éste tablón son evidentes: Yo no lo rechazaría precipitadamente, indudablemente no de la cruz de Cristo; pero de otros lo haría con más osadía. ¿Pues qué trazas (hacer entender) hay en las antiguas Escrituras?

He traducido éstos pasajes lo más correctamente posible y a mi mejor entender
Marie Tseng- asistente Docente
Universidad del Sur de California 10-3-76

Nota: La traducción original de este documento es del latín al inglés. Yo, Ali Casielles, traductora oficial, he traducido el texto anterior del inglés al castellano. 2-9-91. De acuerdo a la investigación de Justus Lipsius , Jesús no fue clavado en un poste vertical sino en una cruz, él documenta su pesquisas citando de los Padres de la Iglesia Primitiva. La Sociedad Watchtower miente intencionalmente acerca de la investigación de Justus Lipsius.Evidentemente la Sociedad no es consecuente con sus propias normas, tal parece que son normas para otros pero no desean aplicárselas a ellos mismos. En el libro “Capacitado para ser Ministros” dijeron:« Ejerza mucho cuidado para ser exactos en todas las declaraciones que usted haga. Use la evidencia honradamente. Al citar a otros, no tuerza el significado de un escritor u orador ni use citas parciales para dar un pensamiento diferente del que la persona propuso.Cuando haga referencias a las escrituras o a cualquier otra autoridad, sea preciso.» (Capacitado para ser Ministros, ed. 1958, pag. 200). Ahora bien, después de esto la Sociedad declara en otros de sus libros:«Al saber estas cosas, ¿que hará usted? Es obvio que el Dios verdadero, el mismo que es “el dios de verdad” y que odia las mentiras, no mirará con favor a personas que se apegan a organizaciones que enseñan falsedad.Y, en realidad, ¿quisiera usted estar asociado con una religión que no hubiera sido honrada con usted?» (¿ Es Esta Vida Todo Cuanto Hay? Ed. 1974, pag. 46). Más Jesús dijo:«Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado» Mateo 12:37

http://www.aciprensa.com/crucifixion/evidencias.htm

¿Por qué la Cruz?

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:43 am

¿Por qué la Cruz?

“Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre” (Mt 24,30). La cruz es el símbolo del cristiano, que nos enseña cuál es nuestra auténtica vocación como seres humanos.

Hoy parecemos asistir a la desaparición progresiva del símbolo de la cruz. Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos, y desaparece sobre todo del corazón de muchos hombres y mujeres a quienes molesta contemplar a un hombre clavado en la cruz. Esto no nos debe extrañar, pues ya desde el inicio del cristianismo San Pablo hablaba de falsos hermanos que querían abolir la cruz: “Porque son muchos y ahora os lo digo con lágrimas, que son enemigos de la cruz de Cristo” (Flp 3, 18).

Unos afirman que es un símbolo maldito; otros que no hubo tal cruz, sino que era un palo; para muchos el Cristo de la cruz es un Cristo impotente; hay quien enseña que Cristo no murió en la cruz. La cruz es símbolo de humillación, derrota y muerte para todos aquellos que ignoran el poder de Cristo para cambiar la humillación en exaltación, la derrota en victoria, la muerte en vida y la cruz en camino hacia la luz.

Jesús, sabiendo el rechazo que iba producir la predicación de la cruz, “comenzó a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho…ser matado y resucitar al tercer día. Pedro le tomó aparte y se puso a reprenderle: ‘¡Lejos de ti, Señor, de ningún modo te sucederá eso!’ Pero Él dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!¡…porque tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres!” (Mt 16, 21-23).
Pedro ignoraba el poder de Cristo y no tenía fe en la resurrección, por eso quiso apartarlo del camino que lleva a la cruz, pero Cristo le enseña que el que se opone a la cruz se pone de lado de Satanás.

Satanás el orgulloso y soberbio odia la cruz porque Jesucristo, humilde y obediente, lo venció en ella “humillándose a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”, y así transformo la cruz en victoria: “…por lo cual Dios le ensalzó y le dio un nombre que está sobre todo nombre” (Flp 2, 8-9).

Algunas personas, para confundirnos, nos preguntan: ¿Adorarías tú el cuchillo con que mataron a tu padre?

¡Por supuesto que no!

1º. Porque mi padre no tiene poder para convertir un símbolo de derrota en símbolo de victoria; pero Cristo sí tiene poder. ¿O tú no crees en el poder de la sangre de Cristo? Si la tierra que pisó Jesús es Tierra Santa, la cruz bañada con la sangre de Cristo, con más razón, es Santa Cruz.

2º. No fue la cruz la que mató a Jesús sino nuestros pecados. “Él ha sido herido por nuestras rebeldías y molido por nuestros pecados, el castigo que nos devuelve la paz calló sobre Él y por sus llagas hemos sido curados”. (Is 53, 5). ¿Cómo puede ser la cruz signo maldito, si nos cura y nos devuelve la paz?

3º. La historia de Jesús no termina en la muerte. Cuando recordamos la cruz de Cristo, nuestra fe y esperanza se centran en el resucitado. Por eso para San Pablo la cruz era motivo de gloria (Gál 6, 14).

Nos enseña quiénes somos

La cruz, con sus dos maderos, nos enseña quiénes somos y cuál es nuestra dignidad: el madero horizontal nos muestra el sentido de nuestro caminar, al que Jesucristo se ha unido haciéndose igual a nosotros en todo, excepto en el pecado. ¡Somos hermanos del Señor Jesús, hijos de un mismo Padre en el Espíritu! El madero que soportó los brazos abiertos del Señor nos enseña a amar a nuestros hermanos como a nosotros mismos. Y el madero vertical nos enseña cuál es nuestro destino eterno. No tenemos morada acá en la tierra, caminamos hacia la vida eterna. Todos tenemos un mismo origen: la Trinidad que nos ha creado por amor. Y un destino común: el cielo, la vida eterna. La cruz nos enseña cuál es nuestra real identidad.

Nos recuerda el Amor Divino

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna”. (Jn 3, 16). Pero ¿cómo lo entregó? ¿No fue acaso en la cruz? La cruz es el recuerdo de tanto amor del Padre hacia nosotros y del amor mayor de Cristo, quien dio la vida por sus amigos (Jn 15, 13). El demonio odia la cruz, porque nos recuerda el amor infinito de Jesús. Lee: Gálatas 2, 20.

Signo de nuestra reconciliación

La cruz es signo de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los humanos y con todo el orden de la creación en medio de un mundo marcado por la ruptura y la falta de comunión.

La señal del cristiano

Cristo, tiene muchos falsos seguidores que lo buscan sólo por sus milagros. Pero Él no se deja engañar, (Jn 6, 64); por eso advirtió: “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí” (Mt 7, 13).

Objeción: La Biblia dice:”Maldito el que cuelga del madero…”.

Respuesta: Los malditos que merecíamos la cruz por nuestros pecados éramos nosotros, pero Cristo, el Bendito, al bañar con su sangre la cruz, la convirtió en camino de salvación.

El ver la cruz con fe nos salva

Jesús dijo: “como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado (en la cruz) el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna” (Jn 3, 14-15). Al ver la serpiente, los heridos de veneno mortal quedaban curados. Al ver al crucificado, el centurión pagano se hizo creyente; Juan, el apóstol que lo vio, se convirtió en testigo. Lee: Juan 19, 35-37.

Fuerza de Dios

“Porque la predicación de la cruz es locura para los que se pierden… pero es fuerza de Dios para los que se salvan” (1 Cor 1, 18), como el centurión que reconoció el poder de Cristo crucificado. Él ve la cruz y confiesa un trono; ve una corona de espinas y reconoce a un rey; ve a un hombre clavado de pies y manos e invoca a un salvador. Por eso el Señor resucitado no borró de su cuerpo las llagas de la cruz, sino las mostró como señal de su victoria. Lee: Juan 20, 24-29.

Síntesis del Evangelio

San Pablo resumía el Evangelio como la predicación de la cruz (1 Cor 1,17-18). Por eso el Santo Padre y los grandes misioneros han predicado el Evangelio con el crucifijo en la mano: “Así mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos (porque para ellos era un símbolo maldito) necedad para los gentiles (porque para ellos era señal de fracaso), mas para los llamados un Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Díos” (1Cor 23-24).

Hoy hay muchos católicos que, como los discípulos de Emaús, se van de la Iglesia porque creen que la cruz es derrota. A todos ellos Jesús les sale al encuentro y les dice: ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? Lee: Lucas 24, 25-26. La cruz es pues el camino a la gloria, el camino a la luz. El que rechaza la cruz no sigue a Jesús. Lee: Mateo 16, 24

Nuestra razón, dirá Juan Pablo II, nunca va a poder vaciar el misterio de amor que la cruz representa, pero la cruz sí nos puede dar la respuesta última que todos los seres humanos buscamos: «No es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría lo que San Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación» (JP II, Fides et ratio, 23).

http://www.aciprensa.com/Catecismo/lacruz.htm

Crucifixión

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 5:38 am

Crucifixión

Crucifixión de San Pedro, Caravaggio

Crucifixión de San Pedro, Caravaggio

Es un método antiguo de ejecución, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera y es dejado allí hasta su muerte.

Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma Antigua y en culturas vecinas del mediterráneo; métodos similares fueron inventados por el Imperio Persa.[1]
La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta el año 337 DC, después de que le religión cristiana fue legalizada en el impero romano en el 313 DC, favorecida por el emperador Constantino, pero antes de que se convirtiera en la religión oficial del imperio. Sin embargo, la crucifixión es utilizada en varios lugares hasta nuestros días.

Detalles de la crucifixión

La crucifixión raramente se utilizaba por razones simbólicas o rituales fuera de la cristiandad, era usualmente utilizada para exponer a la víctima a una muerte particularmente lenta, horrible (para disuadir a la gente de cometer crímenes parecidos) y pública, utilizando todos los medios necesarios para su realización. Los métodos de la crucifixión variaban considerablemente con el lugar y el tiempo donde se efectuaban.

Las palabras griega y latinas que corresponden a “crucifixión” se aplicaban a formas diversas de ejecución dolorosa, desde empalar en una estaca, clavarlos en un árbol, o en poste (lo que algunos llaman “crux simple” o “cruz simple) o la combinación de un poste y una viga transversal (en latín “patíbulo”).[2]

Si se utilizaba una cruz de madera, el condenado era obligado a cargarla en sus propios hombros, los cuales seguramente se encontrarían heridos por la flagelación hasta el lugar de la ejecución. Una cruz completa se estima que pesaría alrededor de las 300 libras (135 kilogramos) pero la viga transversal solo pesaría entre 75 y 125 libras (entre 35 y 60 kilogramos). El historiador romano Tácito documenta que la ciudad de Roma tenía un lugar específico para llevar a cabo las ejecuciones, situado afuera de la puerta de Esquilino y tenía un área especialmente destinada para la ejecución de esclavos por crucifixión. Presumiblemente los postes estaban arreglados para que permanecieran permanentemente en el lugar y el travesaño, con el condenado posiblemente ya clavado a ella, era atada al poste.

La persona ejecutada muchas veces era atada a la cruz por medio de cuerdas, pero el uso de clavos se documenta por varias fuentes, como en el caso de Flavio Josefo, donde sostiene que en la Gran Revuelta Judía (70 DC) “los soldados enfurecidos, clavaban a los que eran capturados, unos tras otros a las cruces” y en el evangelio de Juan 20:25. Algunos objetos, como los clavos, que se utilizaban en las ejecuciones eran vistos como amuletos.

La forma de la cruz

La forma del instrumento empleado en las crucifixiones podía ser de distintas formas. Josefo describe múltiples torturas y posiciones en que Tito crucificó a los rebeldes durante la revuelta de Jerusalén.

En ocasiones el patíbulo era tan sólo una estaca vertical, llamada en latín “cruz simplex” o “palus”. Esta era la construcción disponible más sencilla de torturar y matar a los criminales. Sin embargo, frecuentemente se utilizaban travesaños de madera atados en la parte superior del poste o estaca formando una T (crux commissa) o justo debajo de la parte superior, como la forma más familiar entre los cristianos (crux immissa). Otras formas comunes eran en forma de X o de Y.

Los escritos más antiguos que relatan la crucifixión del Cristo describen la forma de la cruz en la forma de la letra T (la letra griega tau) o compuesta de un poste, con un travesaño vertical, sujetada por medio de una clavija en la parte superior.

Localización de los clavos

En la cultura popular existe la creencia (posiblemente derivada de leer literalmente la descripción del evangelio de Juan de que las heridas del Cristo estaban “en las manos”), de que el condenado era clavado en las manos, sin embargo documentos históricos refieren que los clavos estaban en las “manos”, palabra que generalmente se traduce como mano del griego”χείρ”, que se refiere desde brazo hasta mano, mientras que si se quiere describir específicamente la mano se escribe “ἄκρην οὔτασε χεῖρα”.

Una posibilidad que no requiere que además hubiese sido atado es de que los clavos se insertaron justo debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo (el radio y el cúbito). Los clavos también pudieron haber sido colocados a través de la muñeca, en el espacio entre los cuatro huesos carpio. La palabra utilizada en los evangelios χείρ traducida como “mano” es utilizada también en Hechos 12:7 donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos” siendo que éstas debieron de estar colocadas en sus muñecas. Esto muestra que el uso semántico de χείρ es mucho más amplio que el español “mano” o el inglés “hand”, y puede que los clavos estuviesen localizados en la muñeca.

Un experimento realizado por un documental del canal de National Geographic titulado “Quest For Truth: The Crucifixión” (búsqueda de la verdad: la crucifixión) mostró que una persona puede ser suspendida por la palma de su mano. Clavar los pies a un lado de la cruz libera esfuerzo en las muñecas depositando la mayor parte del peso en la parte baja del cuerpo. Otra posibilidad sugerida por Frederick Zugibe es de que los clavos pudieron haber sido colocados entrando en la palma, en la base del dedo pulgar y salió por la muñeca, pasando por el túnel carpiano.

Un descansa pies atado en la cruz, probablemente para quitar el peso del cuerpo de las muñecas es incluida constantemente en representaciones de la crucifixión de Jesús, pero esto no es mencionado en fuentes antiguas. Éstas sin embargo documentan un pequeño asiento en la parte frontal de la cruz.

Causas de Muerte

El tiempo necesario para alcanzar la muerte va de horas hasta varios días, dependiendo exactamente del método empleado, el estado de salud de la persona crucificada y circunstancias ambientales.

Una teoría atribuida a Pierre Barbet establece que la causa típica de la muerte es la asfixia. Cuando todo el peso del cuerpo es soportado por los brazos estirados, el condenado tendría severos problemas para inhalar, debido a la hiper-expansión de los pulmones. El condenado tendría entonces que empujarse hacia los brazos para facilitar la respiración. En efecto, los verdugos encargados de la ejecución podían romper las piernas de los condenados después de que estos estuvieran algún tiempo en la cruz para agilizar la muerte. Una vez desprovistos del soporte de las piernas e imposibilitados a levantar su cuerpo, los condenados morían en cuestión de minutos. Si la muerte no venía por asfixia, podría venir por múltiples razones, como shock físico causado por los azotes que precedían la crucifixión, el mismo enclavamiento, deshidratación, cansancio extremo, etc.

Experimentos realizados por Frederick Zugibe han revelado que, cuando alguien se encuentra suspendido con los brazos de 60° a 70° desde la vertical, los individuos no tienen dificultades para respirar, solamente un dolor e incomodidad que crece rápidamente. Esta correspondería a la crucifixión empleada por los romanos como método para propinar una prolongada, agonizante y humillante muerte. Zugibe asegura que romper las piernas para agilizar la muerte tal como se menciona en Juan 19:31-32 era utilizado como “golpe de gracia” causando un shock traumático severo o causando embolia grasa. La crucifixión realizada en una estaca, con los brazos sobre la cabeza, precipitaría la asfixia si no se tuviese algún apoyo o una vez que las piernas fuesen rotas.

Era posible, sin embargo, sobrevivir a la crucifixión y existen registros de algunos sobrevivientes. El historiador Josefo describe que encontró a dos de sus amigos crucificados. Él rogó por ellos y se les concedió el indulto, uno de ellos murió y el otro logró recuperarse. Josefo no brinda detalles del método o duración de la crucifixión antes del indulto.

Evidencia arqueológica de crucifixiones antiguas

Además de las referencias de la crucifixión que nos brinda el historiador Flavio Josefo, así como otras fuentes, sólo existe un solo descubrimiento arqueológico de un cuerpo crucificado que data del Imperio Romano alrededor de la época de Jesús, descubierto en Jerusalén en 1968. No es de extrañar que sólo se haya encontrado un descubrimiento, ya que los cuerpos de los sentenciados se mantenían en la cruz y por lo tanto no se preservaban. La única razón por lo que se conservó este cuerpo fue gracias a que la familia del sentenciado le dio a este individuo en particular un entierro tradicional.

Los restos fueron encontrados accidentalmente en osario con el nombre del crucificado en él, “Yehohanan, hijo de Hagako I”. El profesor Nicu Haas, un antropólogo de la Universidad Médica Hebrea en Jerusalén, examinó este osario y descubrió que un clavo atravesando el talón en uno de sus costados, indicando que el hombre había sido crucificado. La posición de la perforación del clavo, en uno de sus costados indica que sus pies se clavaron a la cruz por los costados. Algunas opiniones son que los pies se clavaron juntos y de lado al frente de la cruz o que se clavaron uno al lado izquierdo de la cruz y el otro al lado derecho. La punta del clavo tenía fragmentos de madera de olivo indicando que había sido ejecutado en una cruz hecha de madera de olivo o sobre un árbol de esta misma especia. Dado que los árboles de olivo no son muy altos, esto sugeriría que esta persona fue crucificada a la altura de los ojos del observador. Adicionalmente, una pieza de madera de acacia fue encontrada entre los huesos y la cabeza del clavo, presumiblemente utilizada para mantener los pies clavados y que éste no los pudiera deslizar a través del clavo. Sus piernas fueron halladas rotas, seguramente para acelerar su muerte. Se piensa que en tiempos del Imperio Romano el acero era bastante caro, por lo que se removían los clavos de los muertos para reducir costos, lo que ayudaría a explicar porque sólo se encontró un clavo, que se encontraba doblado de la punta de tal manera que no pudiese ser removido.

El profesor Haas también encontró un rayón en la cara interior del radio del brazo derecho, cerca de la muñeca. Dedujo por la forma del rayón en el hueso, así como que los huesos de la muñeca se encontraban intactos que el clavo fue introducido en el antebrazo de esa forma.

Historia de la Crucifixión

Antes de Roma

Probablemente se originó con los Asirios y los Babilonios, fue utilizado este método sistemáticamente por los Persas durante el siglo 6 AC. Alejandro Magno copió este sistema y lo introdujo en los países del este del Mediterráneo en el siglo 4 AC y los Fenicios lo introdujeron a Roma en el siglo 3 AC. El uso de éste método era prácticamente nulo antes de la era pre-helénica. La crucifixión en alguna de sus variantes también se utilizaba en el Imperio Aqueménida Persa, los griegos, Cartagineses, los Macedonios. Hay evidencias de que los piratas capturados eran crucificados en el puerto de Atenas alrededor del siglo 7 DC.

Algunos teólogos cristianos, empezando por Pablo de Tarso han interpretado una alusión a la crucifixión en Deuteronomio 21:22-23, aquí se refiere a “ser colgado de un árbol”, pero puede también ser asociado con linchamiento o ahorcamiento tradicional. Sin embargo, la ley judía antigua permitía cuatro métodos de ejecución: apedreamiento, hoguera, estrangulamiento y decapitación. La crucifixión estaba prohibida en la ley antigua judía.

Se cree que Alejandro Magno ejecutó a 2000 sobrevivientes del sitio de la ciudad fenicia de Tiré, así como al doctor que no pudo salvar la vida de su amigo Hephaestion. Algunos historiadores aseguran que Alejandro también crucificó a Callisthenes, su historiador y biógrafo oficial por objetar la adopción de la ceremonia persa de adoración real por parte de Alejandro Magno.

En Cartagena, la crucifixión fue establecida como método de ejecución, que pudo haber sido aplicada a los generales que sufrían una gran derrota.

Imperio Romano

De acuerdo a algunas personas, se pudo haber desarrollado de la antigua costumbre del arbori suspendere, colgar de un arbor infelix (árbol infortunado) dedicado a los dioses del mundo de las tinieblas, pero el profesor William A. Oldfather escribió un detallado estudio refutando la idea que este castigo no involucraba ninguna forma de ahorcamiento o de cualquier otro para causar la muerte, además de que asegura que el “arbor infelix” era dedicado a dioses particulares. Tertuliano menciona en el siglo primero DC algunos casos donde los árboles eran usados en la crucifixión, pero Séneca el Joven utilizó antes la frase infelix lignum (madera infortunada) para referirse al patíbulo o a la cruz completa.

De acuerdo a otras personas, tal parece que los romanos aprendieron la crucifixión de los cartagineses.

La crucifixión era utilizada para esclavos, rebeldes, piratas y para enemigos y criminales odiados. Es por esto que la crucifixión era considerada como la forma más vergonzosa y desafortunada de morir. Los ciudadanos romanos condenados usualmente estaban exentos de morir crucificados (como los nobles estaban exentos de morir colgados, que morían más honorablemente por decapitación) excepto por crímenes mayores en contra del estado, tal como alta traición.

Crucifixiones masivas notorias se llevaron a acabo durante la Tercera Guerra Servil en el 73-71 AC (la rebelión bajo el liderazgo de Espartaco), otras guerras civiles romanas en el siglo segundo y primera AC y en la destrucción de Jerusalén en el 70 DC. Josefo narra a romanos crucificando a la gente en las paredes de Jerusalén, cuenta también que los romanos se sorprendían unos a otros crucificando a los criminales en distintas posiciones. En la crucifixión al estilo romano los condenados sufrían una muerte lenta por sofocación. El cuerpo era mantenido allí para que fuera devorado por los buitres y otras aves.

La meta de la crucifixión romana no era solamente para matar al criminal, sino también para mutilar y deshonrar el cuerpo del condenado. En culturas antiguas, una muerte honorable requería del entierro, dejar el cuerpo en la cruz así como mutilar y evitar su entierro era una gran deshonra.

Bajo la práctica penal de la Roma antigua la crucifixión también exhibía en estatus social bajo del criminal. Era la peor muerte imaginable, reservada originalmente para esclavos, de ahí que Séneca lo llamaba “supplicium servile” y más tarde extendido a libertos de las provincias (“humildes”). Los ciudadanos de la sociedad romana casi nunca eran sujetos a penas capitales, sino que eran apresados o exiliados. Josefo menciona que judíos de alto rango también eran crucificados, pero era para mostrar que su estatus elevado había sido quitado. El control sobre el propio cuerpo era vital en culturas antiguas. La pena capital quitaba ese “auto control” al mismo tiempo que denotaba la pérdida del estatus y el honor. Los romanos continuamente rompían las piernas de los condenados para acelerar su muerte y evitar su entierro.

Un cruel preludio eran los azotes, que ocasionaban que el condenado perdiera una gran cantidad de sangre y tuvieran un estado de shock. El convicto usualmente tenía que cargar el travesaño horizontal (el patíbulo en latín) al lugar de la ejecución, pero no necesariamente la cruz completa. La crucifixión era generalmente llevada a cabo por brigadas especiales, que consistía en un centurión y cuatro soldados. Cuando la ejecución se efectuaba en el lugar establecido, el travesaño vertical (o poste) generalmente se encontraba clavado en el piso permanentemente. Generalmente los condenados eran desnudados.

Los clavos eran de acero, con puntas de 5 a 7 pulgadas de largo aproximadamente (entre 13 y 18 centímetros) con una cabeza cuadrada de 3/8 de ancho (1 centímetro aproximadamente). En algunos casos los clavos eran recogidos y utilizados como amuletos para sanar enfermedades. El emperador Constantino, abolió la crucifixión en el Imperio Romano al final de su reinado.

Crucifixión en Japón

La crucifixión se utilizó en Japón antes y durante el Shogunado Tokugawa. Era llamado “haritsuke” en japonés. El condenado (usualmente un criminal sentenciado) era atado a una cruz en forma de “T”. Al final de la ejecución, terminaban con su vida clavándole lanzas. El cuerpo era dejado allí por un tiempo antes del entierro. En 1597, 26 cristianos fueron clavados en cruces en Nagasaki, Japón. Entre los ejecutados se encontraban Paul Miki y Pedro Bautista, un franciscano español que había trabajado cerca de 10 años en Filipinas. Estas ejecuciones marcaron el comienzo de una larga historia de persecución a los cristianos en Japón, que siguió hasta que los Estados Unidos y otros aliados vencieron a Japón en 1945, finalizando la Segunda Guerra Mundial. La aclamada novela histórica “Silence” (silencio) del autor japonés Shusaku Endo da un recuento de la persecución del siglo 17 basado en las historias transmitidas oralmente de las comunidades Kakure Kirishitan.

Crucifixión como castigo en tiempos modernos

Sudán

En la 50 Sesión de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU (1994), obispos locales reportaron varios casos de crucifixión a sacerdotes cristianos. El código penal de Sudán, basado en la interpretación del gobierno de la Shari’a, contempla la ejecución por crucifixión. La sentencia ha sido aprobada en fechas recientes, donde en el 2002 se reportan 88 personas condenadas.

Yemen

En Yemen se establece la crucifixión no letal de los criminales, aunque este castigo aparentemente también está reservado para aquellos condenados a muerte.

Otras

Durante la Primera Guerra Mundial, existían fuertes rumores de que soldados alemanes crucificaron a un soldado canadiense en un árbol o en la puerta de un granero con bayonetas o cuchillos de combate. El suceso fue reportado primeramente en 1915 por el soldado George Barrie de la primera división canadiense. Siempre se ha especulado que pudiese ser propaganda por parte de los Aliados, sin embargo en el 2002 un programa llamado “Secret History” (historia secreta) identificó al soldado como Harry Band, lo que le ha dado credibilidad a la historia.

Crucifixión como práctica devocional

Desde mediados de los 1800’s, un grupo de católicos flagelantes en Nuevo México llamados “Hermanos de la Luz” realizan representaciones de la crucifixión de Jesús durante la Semana Santa, donde el penitente es atado (no clavado) a una cruz. Algunos otros ejemplos son las realizadas en Iztapalapa en la Ciudad de México, la cual data desde 1833. Crucifixiones devocionales también son comunes en Filipinas, donde incluso se utilizan clavos reales para clavar las manos. En muchos casos la personificación de Jesús es sometido primero a la flagelación y usa una corona de espinas sobre su cabeza.

Crucifixiones famosas

• Los soldados rebeldes de la Tercera Guerra Servil: entre 73 y 71 AC, un grupo de esclavos (eventualmente contados cerca de 120,000) bajo el liderazgo (al menos parcial) de Espartaco contra el Imperio Romano. La revuelta fue eventualmente aplastada. Se cree que el propio Espartaco murió en la batalla final. Se estima que cerca de 6000 de sus seguidores fueron crucificados a lo largo de 200 kilómetros en el camino entre Capua y Roma , como advertencia para otras revueltas.

• Jesús de Nazaret, el caso más conocido de crucifixión, fue condenado a morir en la cruz (lo más probable entre el 30 y el 33 DC) por Poncio Pilatos, el gobernador romano de la provincia de Judea. De acuerdo al Nuevo Testamento, esto fue por presiones por parte de los líderes judíos, que estaban escandalizados pues aseguraba ser el Mesías. El cargo fue declararse “Rey de los judios”.

• Arzobispo Joachim: se reportó crucificado de cabeza, en las puertas reales de la catedral de Sevastopol, Ucrania en 1920.

Referencias importantes

• Haas, Nicu. “Anthropological observations on the skeletal remains from Giv’at ha-Mivtar” (Observaciones antropológicas en los restos de esqueletos de Giv’at ha-Mivtar), Israel Exploration Journal 20 (1-2), 1970: 38-59.

• Tzaferis, Vassilios. “Crucifixion — The Archaeological Evidence” (Crucifixión – La evidencia arqueológica), Biblical Archaeology Review 11, February, 1985: 44–53.

• Zias, Joseph. “The Crucified Man from Giv’at Ha-Mivtar: A Reappraisal” (el hombre crucificado de Giv’at Ha-Mivtar: Una reevaluación), Israel Exploration Journal 35 (1), 1985: 22–27.

• Hengel, Martin. Crucifixion (Augsburg Fortress, 1977). ISBN 0-8006-1268-X.

Véase también

Notas

  1. “Las primeras instancias registradas de crucifixión se encuentran en Persia, donde se creía que, por cuento la tierra era sagrada, el entierro del cuerpo de un notorio criminal profanaría el suelo. Las aves de arriba y los perros abajo se encargarían de los restos”
    Smith, Damian Barry, The Trauma of the Cross: How the Followers of Jesus Came to Understand the Crucifixion, p. 14. Paulist Press: Mahwah, New Jersey, 1999.
  2. Séneca el Joven escribió: “Veo cruces en ese lugar, no todas del mismo tipo, sino construidas de distintas maneras por unos y otros: hay quienes cuelgan a sus víctimas cabeza abajo, otros las empalan, otros extienden los brazos sobre el patíbulo…”
    “Dialogo de consolación a Marcia” 6.20.3.
http://es.wikipedia.org/wiki/Crucifixi%C3%B3n

Sudario de Turín

Sudario de Turín

“Negativo” de la cara del Sudario de Turín

El Sudario de Turín —también conocido como la Síndone de Turín, la Sábana Santa o el Santo Sudario— es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión, junto a otros totalmente atípicos, pero acordes con los hechos relatados en la Pasión.

Actualmente, se encuentra en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín (Italia). Muchas personas creen que se trata de la misma tela que cubrió a Jesús de Nazaret en el sepulcro, y que durante su resurrección su efigie quedó grabada de algún modo en las fibras. Los escépticos arguyen que el sudario es un fraude o falsificación medieval. El origen del sudario y sus imágenes es todavía fuente de intenso debate entre científicos, creyentes, historiadores y escritores.

Las evidencias y argumentos a favor de la autenticidad del sudario incluyen análisis materiales y textiles que fechan su origen en el siglo I; las propiedades inusuales de la imagen, que según algunos no pudo ser obtenida con ninguna técnica de formación de imágenes conocida antes del siglo XIX; por otra parte, análisis y argumentos en contra que incluyen una carta de un obispo medieval al Papa de Aviñón alegando conocimiento personal de que la imagen fue astutamente pintada para sacar dinero de los peregrinos, la datación radiométrica de 1988, y análisis químicos sobre las manchas de Walter McCrone, que concluye que las supuestas «manchas de sangre» no son más que un mero pigmento[cita requerida].

La máxima discusión gira en torno a su datación por el método del carbono 14 llevada a cabo en 1988, que apuntaba a un origen medieval del paño. Para algunos, esta datación ha zanjado para siempre el asunto demostrando que el sudario es una falsificación del siglo XIV (aún pendiente de determinar cómo se realizó). Por otra parte, los detractores del C-14 argumentan que la datación por este sistema es errónea, ya que la tela está muy contaminada y no sabemos hasta qué punto la formación de la imagen, o los tres incendios por los que pasó el lino, pudieron afectar a su composición química.

El diálogo es muy difícil, puesto que tanto escépticos como defensores tienden a adoptar posiciones muy cerradas sobre la causa de la formación de la imagen. Por ello, es posible que nunca se encuentre una explicación al hecho que sea del agrado de todos.

Observaciones generales

El sudario es rectangular y mide aproximadamente 4,40 x 1,10 metros. Está compuesto por fibras de lino, entretejidas en punto de escapulario con fibras de algodón. En él aparecen las vistas frontal y dorsal de un hombre desnudo, cubriendo su ingle con las manos. Las dos vistas poseen direcciones opuestas, y están alineadas sobre el plano medio del cuerpo. La cabeza converge hacia el centro del paño en ambas vistas, hasta casi encontrarse. Las vistas se corresponden con la proyección ortográfica de un cuerpo humano, pero vea el Análisis artístico.

El Hombre del Sudario lleva barba y bigote, y su cabello —que cae a la altura de los hombros— está peinado con raya en medio. Es musculoso y bien proporcionado, y bastante alto (1,85 m) tanto para un hombre del siglo I (época de la muerte de Jesús) como para los del Medievo (posible momento de la creación del sudario, y de la primera noticia indiscutible de su existencia). En la tela se perciben manchas de color rojo oscuro, sangre de tipo AB (según últimas investigaciones), que muestran diversas heridas:

  • Una gran herida circular en una al menos de sus muñecas (la otra queda oculta por la disposición de las manos), como si hubiera sido perforada.
  • Otra herida en el costado, también por perforación.
  • Varias heridas más alrededor de la frente.
  • Señales que asemejan latigazos en las piernas y el torso.

El 28 de mayo de 1898, el fotógrafo italiano Secondo Pia realizó la primera fotografía del sudario, llevándose una sorpresa al examinar el negativo de su obra: en el negativo, la imagen tenía todo el aspecto de un positivo, lo que implica que la imagen marrón amarillenta mostrada en el sudario sería en realidad alguna clase de negativo.

Los observadores del negativo fotográfico han notado a menudo un espectacular aumento del relieve y detalle del hombre del sudario, causando un efecto inesperado. El negativo de Pia intensificó el interés por el sudario y renovó los esfuerzos en pos de determinar su origen.

Un objeto imposible

Es una sábana de lino, de 4,36m de largo y 1,10m de ancho. Sobre ella se ven enseguida, además de las dos líneas oscuras y de los triángulos blancos, signos de quemaduras (un incendio en 1532), las huellas de una imagen – frontal y dorsal – de un hombre muerto por crucifixión.

La historia

Desde 1578 la Sábana Santa està conservada en la Catedral de Turín, cuando llegó de Chambéry, antigua capital del Ducado de Saboya. Desde la mitad del siglo XIV hay testimonios históricos de la Sábana Santa seguros y sin más interrupciones: en aquella época el Lienzo es presente en Lirey (Francia); una posible historia precedente vió la Sábana Santa en Oriente (Edesa, Costantinopla), de donde habría sido transportada en Europa durante las Cruzadas.

En 1453 fue cedida a los Saboyas y siguió a la familia real cuando trasladó la capital en Piamonte. Desde 1694 està guardada (a parte breves interrupciones) en la maravillosa capilla que Guarino Gaurini construyó entre la Catedral y Palacio Real.

Desde 1983 la Sábana Santa es propriedad de la Santa Sede, dejada en herencia por Umberto II de Saboya al Papa.

En los últimos cuatro siglos la Sábana Santa ha sido expuesta varias veces; la ostensión más reciente es de 1978, para los 400 años del traslado A Turín.

La ciencia

La Sábana Santa empezó a “sorprender” hace un siglo cuando, por primera vez, fue fotografiada por Secondo Pia, en1898: el negativo de la fotografía monstró en detalle y con una evidencia mucho mayor que el “positivo”, todos los “signos” que la Sábana Santa guardaba.

¿Como se formó la imagen de la Sábana?

La ciencia no ha dado todavía explicaciones plausibles. Los resultados de las investigaciones efectuadas en este siglo son los siguientes:

· la imagen no es una pintura y ha sido dejada por el cadáver de un hombre fustigado y crucificado. La elaboración del ordenador ha revelado que ella posee propiedades tridimensionales, que no pertenecen ni a las pinturas ni a las normales fotografías;

· sobre el Lienzo se hallaron pólenes de flores que han ofrecido fuertes indicios de una presencia de la Sábana Santa no sólo en Europa, sino también en el cercano Levante;

· las análisis de las huellas de sangre han indicado la presencia de sangre humana, del tipo AB. Sobre la Sábana no hay huellas de pigmentos colorantes;

· en 1988 ha sido efectuada, sobre un fragmento de la Sábana Santa, la “prueba de datación” con el método del Carbono 14: los resultados dieron al tejido una datación entre el 1260 y el 1390 d.C. Estos resultados son hoy mismo objeto de discusión al interior de la misma comunidad científica; estudios experimentales más recientes han abierto otra vez el problema.

Datación, adecuada conservación, formación de la imagen: en torno a estos problemas la cienca moderna sigue interrogándose.

Mapa de la Tela

Que es la Sábana Santa de Turín

Es una sábana de lino, tejida a espina de pescado, larga cm 436 y ancha cm 110 incluida la lista longitudinal de cerca de cm 8.

Sobre un solo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales de un hombre muerto después de haber sido crucificado.

Guía a la lectura de la Sábana Santa

La imagen de la figura humana debe de ser leída como si fuera reflejada en un espejo: lo que se ve a la derecha se encuentra en realidad a su izquierda y viceversa. La huella del cuerpo humano es una imagen negativa, las impresiones y las huellas de sangre son en positivo.

Que es la Sábana Santa de Turín

Es una sábana de lino, tejida a espina de pez, de 436 cm de largo y 110 cm de ancho incluida la lista longitudinal de cerca de cm 8.

Sobre un solo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales de un hombre muerto después de haber sido crucificado.

Guía a la lectura de la Sábana Santa

La imagen de la figura humana debe de ser leída como si fuera reflejada en un espejo: lo que se ve a la derecha se encuentra en realidad a su izquierda y viceversa. La huella del cuerpo humano es una imagen negativa, las impresiones y las huellas de sangre son en positivo.

El Museo de la Sábana Santa

El Museo de la Sábana Santa recorre las etapas de la historia de la Sábana y de los estudios científicos que han indagado sobre su imagen.
Ya los primeros estudios de la Sábana Santa, que se emprendieron a partir de mitades del siglo XVI, bien documentados aquí, dan fe de los largos estudios que la han involucrado hasta nuestra época. Una atención especial se merecen las planchas oficiales de las tomas fotográficas realizadas en 1898 por Secondo Pia y las efectuadas en 1931 por Giuseppe Enrie.
A partir de ellas comenzaron todos los estudios científicos posteriores que quedan documentados en el museo. De hecho, se ha dedicado un amplio espacio a los estudios realizados sobre la Sábana sobre el tejido y su textura, sobre los microrresiduos (pólenes…), sobre los estudios forenses, sobre las huellas de las monedas, sobre el análisis iconográfico, hasta el procesamiento tridimensional del rostro del Hombre de la Sábana Santa.

Una sección especial trata de la historia hipotética y segura de la Sábana Santa y de su veneración, muy viva en Turín y en Piamonte a partir de la segunda parte del siglo XV, cuando la Sábana Santa pasó a ser propiedad de la Casa Savoya. El centro de dicha veneración, que se manifiesta en las Ostensiones públicas periódicas, bien documentadas con mucho material fotográfico, era – y sigue siendo – precisamente la Confraternidad de la Sábana Santa.

El museo dispone de una librería especializada sobre la Sábana Santa.
Para los estudiosos también están a disposición el archivo, la biblioteca y el banco de imágenes sobre la Sábana Santa.

La máquina fotográfica con que Secondo Pia, en 1898, hizo la primera fotografía oficial de la Sábana Santa

La caja con la que se transportó la Sábana Santa de Chambéry a Turín en 1578

Historia

Posible historia anterior al Siglo XIV: La Imagen de Edesa

Esta imagen del siglo X muestra a Abgaro de Edesa exhibiendo la Imagen de Edesa. La pieza oblonga que aqu� se muestra es poco habitual en ilustraciones de la imagen, lo que lleva a pensar que el artista tuvo que haber visto la Sábana.

Esta imagen del siglo X muestra a Abgaro de Edesa exhibiendo la Imagen de Edesa. La pieza oblonga que aquí se muestra es poco habitual en ilustraciones de la imagen, lo que lleva a pensar que el artista tuvo que haber visto la Sábana.

Existen numerosos informes, de origen desconocido y previos al siglo XIV, sobre lugares en donde se veneró la mortaja de Jesús o una imagen de su cabeza (ver Humberto, 1978). No obstante, no se ha podido conectar con certeza ninguno de ellos con la tela que actualmente reside en la catedral de Turín. Ninguno de los informes de los hasta 43 posibles «sudarios genuinos» hace mención de una imagen de un cuerpo, salvo el de la Imagen de Edesa.

Se cuenta que la Imagen de Edesa (también llamada Mandylion) contenía la imagen del rostro de Cristo, y existen noticias fiables de su existencia desde el siglo VI. Algunos ven una correlación entre el Sudario de Turín y la Imagen de Edesa. Ninguna leyenda relativa a la imagen lleva a pensar que contuviera la imagen de un Jesús malherido, sino que mencionan que la imagen fue transmitida a la tela por el propio Jesús. Suele describirse como una mera representación del rostro de Jesús, no del cuerpo entero. Los defensores de la teoría de que la imagen de Edesa y el sudario son el mismo objeto, liderados por Ian Wilson, creen que siempre estuvo plegado de manera que sólo mostraba la cara.

Se citan tres muestras principales de evidencia para identificarla con el sudario. Juan de Damasco menciona la imagen en su obra anti-iconoclasta Sobre las imágenes santas [1], describiéndola como una «cinta» o tela oblonga, en lugar de un cuadrado, como sostienen otras notificaciones de la tela de Edesa.

Imagen de un manuscrito húngaro proveniente de 1192-1195. Los partidarios del sudario suelen usarla como prueba de su existencia previa al siglo XIV, señalando que el parche en forma de L cerca de las manos se corresponde con los huecos por quemaduras de la reliquia, y la semejanza entre el poco usual tejido de la sábana y el de la tela, en panel inferior.

Imagen de un manuscrito húngaro proveniente de 1192-1195. Los partidarios del sudario suelen usarla como prueba de su existencia previa al siglo XIV, señalando que el parche en forma de L cerca de las manos se corresponde con los huecos por quemaduras de la reliquia, y la semejanza entre el poco usual tejido de la sábana y el de la tela, en panel inferior.

Con motivo del traslado de la sábana a Constantinopla en 944, Gregorio Refendario, arcediano de la Hagia Sophia (Constantinopla), dio un sermón sobre el artefacto. Dicho sermón se perdió, pero volvió a aparecer en los archivos del Vaticano, y en 2004 fue traducido por Mark Guscin [2]. El sermón informa de que la tela de Edesa no contenía sólo la cara, sino una imagen de cuerpo entero, que se atribuía a Jesús. También menciona manchas de sangre de una herida en el costado. Desde entonces, han aparecido otros documentos en la Biblioteca del Vaticano y en la Universidad de Leiden (Países Bajos) que lo confirman. «[Non tantum] faciei figuram sed totius corporis figuram cernere poteris» (‘No sólo puede verse el contorno de una cara, sino también la figura completa de un cuerpo’). (En latín: [3].) (Cf. Códice Vossianus Latinus Q69 y Códice de la Biblioteca Vaticana 5696, p. 35.)

En 1203, un cruzado llamado Robert de Clari asegura haber visto la tela en Constantinopla: «Donde estaba el sudario en el que nuestro Señor fue envuelto, y que cada viernes se alzaba bien alto para que uno pudiera ver en él la figura de nuestro Señor».

En 1205, tras la cuarta cruzada, Teodoro Angelos (sobrino de uno de los tres emperadores bizantinos que fueron depuestos) envió la siguiente misiva al Papa Inocencio III, protestando por el ataque a la capital. Sacado del documento, con fecha de 1º de agosto de 1205:

«Los venecianos se repartieron los tesoros de oro, plata y marfil, mientras que los franceses hicieron lo mismo con las reliquias de los santos y, lo más sagrado de todo, el lino en el que nuestro Señor Jesucristo fue envuelto tras su muerte y antes de su resurrección. Sabemos que esos saqueadores han guardado los objetos sagrados en Venecia, Francia, y otros lugares, estando el sagrado lino en Atenas.» (Códice Chartularium Culisanense, fol. CXXVI (copia), National Library Palermo)

Salvo que se trate del Sudario de Turín, ya que la imagen de Edesa también se le conocía como Tetradiplon que significa en griego doblado cuatro veces,[1] la Imagen de Edesa se halla en paradero desconocido desde el siglo XIII.

Siglo XIV

La historia documentada de la tela ahora guardada en Turín como tal empieza en 1357, cuando la viuda del caballero francés Geoffroy de Charny la expuso en una iglesia en Lirey, Francia (diócesis de Troyes). Los escudos de armas del caballero y su viuda pueden verse en el Museo Cluny de París, en un medallón peregrino que también muestra una imagen del sudario de Turín.

A lo largo del siglo XIV, el sudario fue expuesto públicamente a menudo, aunque no de forma continua, puesto que el obispo de Troyes (Henri de Poitiers) había prohibido venerar la imagen. A los treinta y dos años de este pronunciamiento, la imagen volvió a exponerse, y el rey Carlos VI de Francia ordenó que se llevara de Troyes, citando la impropiedad de la imagen. Los comisionados fueron incapaces de llevar a cabo la orden.

En 1389, el obispo Pierre D’Arcis denunció en una carta al papa de Aviñón que la imagen era un fraude, indicando que ya había sido denunciada anteriormente por su predecesor Henri de Poitiers, al que le extrañaba que no fuera mencionada en las Sagradas Escrituras.

Según D’Arcis, «Un examen riguroso descubrió eventualmente cómo la imagen había sido astutamente pintada, siendo la verdad corroborada por el propio pintor, esto es, que fue producto de la mano del hombre y no fue forjada ni se formó milagrosamente». (En alemán: [4].) En la carta no se nombra al artista.

La carta de D’Arcis menciona también el esfuerzo del obispo Henri por eliminar la veneración, pero que la tela fue rápidamente escondida «unos 35 años», lo que concuerda con los detalles históricos antes mencionados. La carta ofrece una descripción precisa de la sábana:

«Tras dibujar con audaz maña la imagen a doble cara de un hombre, es decir, vista frontal y dorsal, declaró falsamente y pretendió que se trataba del sudario en el que nuestro salvador Jesucristo fue envuelto en el sepulcro, y sobre el que la figura completa de nuestro salvador ha permanecido por ello impresa junto a las heridas que portaba».

Si lo expuesto en esta declaración es cierto, sería coherente con la datación del carbono 14 del sudario (ver más abajo). Desde el punto de vista de los escépticos, ésta es una de las pruebas más sólidas de que la sábana es una falsificación.

Pese a las declaraciones del obispo D’Arcis, Clemente VII (primer antipapa del Gran Cisma de Occidente) prescribió indulgencias a los que peregrinaran al sudario, por lo que la veneración continuó, aunque no se le permitió el título de «Verdadero Sudario». [5]

Siglo XV

En 1418, tras casarse con la nieta de Charny, Humberto de Villersexel (Conde de la Roche, Señor de Saint-Hippolyte-sur-Doubs) trasladó la sábana a su castillo en Montfort, Francia, para protegerlo de las bandas de malhechores. Posteriormente, fue llevada a Saint-Hippolyte-sur-Doubs. Tras la muerte de Humberto, los canónigos de Lirey llevaron a la viuda a los tribunales para forzarla a retornar la tela, pero el parlamento de Dôle y la corte de Besançon otorgaron la tela a la viuda, que la presentó en varias exposiciones, notoriamente en Lieja y en Ginebra.

La viuda vendió la imagen en 1453 a cambio de un castillo en Varambon, Francia. El nuevo propietario, Luis de Saboya, la guardó en su capital, Chambéry, en la recién construida Capilla Santa, que el Papa Pablo II erigió a continuación a mayor honra de una iglesia colegial. En 1464, el duque acordó pagar una tasa anual a los canónigos de Lirey a cambio de que dejaran de reclamar la propiedad de la tela. A partir de 1471, la sábana se desplazó por varias ciudades de Europa, residiendo brevemente en Vercelli, Turín, Ivrea, Susa, Chambéry, Avigliana, Rivoli y Pinerolo. Por esos días, dos sacristanes de la Capilla Santa describieron que el sudario estaba guardado en un relicario «envuelto en una cortina de seda roja, y guardada en una caja cubierta de terciopelo carmesí, decorada con clavos bañados en plata, y cerrada con llave de oro».

En 1506 el Papa Julio II, consciente de la veneración pública del Sudario, establece el 4 de mayo “Ineuco Crucis”, solemne día de veneración y oficio de la reliquia. A partir de aquí se inicia la tradición de replicar la Sagrada Tela. De hecho se conocen varias copiasalrededor del mundo.

Siglo XVI a nuestros días

Este cartel anunciaba la exhibición del sudario de 1898.

Este cartel anunciaba la exhibición del sudario de 1898.

En 1532, el sudario resultó dañado en un incendio en la capilla donde se guardaba. Una gota de plata fundida del relicario le dejó una marca dispuesta simétricamente entre las diversas capas de la tela doblada. Las monjas clarisas trataron de reparar el daño con parches. Se ha sugerido que también hubo daños causados por el agua usada para apagar el fuego. El sudario volvió de nuevo a su actual residencia en Turín en 1578.

El estudio científico sobre el lienzo comenzó en 1898 durante la ostensión del sudario con motivo de la boda de Víctor Manuel III. Un abogado italiano llamado Segundo Pía pidió permiso para realizar una serie de fotografías a la reliquia, petición que se aprobó no sin reticencias desde el obispado de Turín. Cuando Pía reveló las fotografías, se dio cuenta de que los negativos eran en realidad “positivos”, lo que convierte a la Sábana en un negativo fotográfico.

Fue propiedad de la Casa de Saboya hasta 1983, cuando se otorgó a la Santa Sede. En 1988, la Santa Sede permitió pasar la prueba del Carbono 14 a la reliquia, para lo que se retiró un trozo pequeño de una esquina del sudario, que fue dividido y enviado a los laboratorios. Otro incendio, probablemente provocado, amenazó al sudario en 1997, pero un bombero fue capaz de sacarlo de su mostrador y prevenir desgracias mayores, tras atravesar con un martillo las capas de cristal que lo protegían. La Santa Sede restauró el sudario en 2002. Se retiró la cubierta de la sábana y treinta parches. Esto permitió fotografiar y escanear el reverso de la tela, que estaba oculta a la vista.

La última ostensión o exhibición pública del sudario fue durante el Gran Jubileo del año 2000. La próxima ostensión está programada para 2025.

La controversia

Se ha discutido vivamente el origen de la reliquia. Los que creen que se usó en el entierro de Cristo, han acuñado el término «sindología» (del griego σινδων— síndon, palabra utilizada en el Evangelio según san Marcos para referirse a la tela que José de Arimatea compró para usarla de sábana mortuoria). De aquí que también se denomine a la reliquia Síndone, término que no suelen emplear los que dudan del origen místico de la reliquia.

Puede que sea imposible cerrar del todo la controversia sobre la tela, porque varios defensores están dispuestos a aceptar explicaciones sobrenaturales al origen de la imagen (lo que es indemostrable), mientras que la mayoría de los escépticos las descartan. Tres pruebas independientes de radiocarbono (a partir de una misma y controvertida muestra) la han datado entre 1260 y 1390.

Teorías sobre la formación de la imagen

La imagen en la tela es enteramente superficial. No penetra en las fibras bajo la superficie, por lo que las fibras de lino y algodón no tienen color. Así, la tela no fue tintada, aunque se han sugerido otras explicaciones a la creación de la imagen, tanto naturales como fantásticas.

Formación milagrosa

Varios creyentes consideran la imagen como un efecto secundario de la resurrección de Jesús, sugiriendo efectos seminaturales que pudieron haber sido parte del proceso. Estas teorías son inverificables y pueden darse como explicación a cualquier anomalía que vaya contra la autentícidad del sudario, así que desde un punto de vista científico no son una explicación válida, algo en lo cual los escépticos se basan para descartar estas teorías de antemano. Se ha sugerido que el sudario colapsó a través del cuerpo glorificado de Jesús. Quienes apoyan esta teoría señalan ciertas impresiones de dientes y huesos al estilo de los rayos x. Otros sugieren que la radiación provocada por el evento milagroso pudo haber grabado a fuego la imagen en la tela.

Capa de hidratos de carbono

Vista microscópica de contraste fasado de una fibra de la imagen del sudario de Tur�n. La capa de hidratos de carbono es visible a lo largo del borde superior, pero desaparece en el borde inferior derecho. Esta capa puede arrancarse o retirarse con adhesivo

Vista microscópica de contraste fasado de una fibra de la imagen del sudario de Turín. La capa de hidratos de carbono es visible a lo largo del borde superior, pero desaparece en el borde inferior derecho. Esta capa puede arrancarse o retirarse con adhesivo

Una teoría científica que no descarta la relación del sudario con Jesús, implica a los gases que escapan de un cadáver en las primeras fases de descomposición. Las fibras de celulosa que componen la tela están revestidas por una fina capa de fécula, con fragmentos de almidón, azúcares y otras impurezas. Esta finísima capa (180 a 600 nm) fue descubierta al utilizar un microscopio de contraste fasado. La imagen muestra su parte más fina, la que carga con el color, mientras que la prenda subyacente está sin colorido. La capa de hidratos de carbono sería en esencia incolora salvo en algunos sitios donde un cambio químico le ha otorgado un color pajizo. La reacción implicada es similar a la que tiene lugar al calentar el azúcar para producir caramelo.

R. N. Rogers y A. Arnoldi proponen esta explicación natural en un artículo titulado El Sudario de Turín: una reacción amino-carbonila (reacción de Maillard) podría explicar la creación de la imagen (ver Referencias), que no descarta una invocación sobrenatural ni una intensificación de un proceso natural. Según ella, los aminoácidos del cuerpo humano reaccionan pronto con la capa de hidratos de carbono, antes de que los líquidos producto de la descomposición manchen o dañen la tela. Los gases de los cuerpos muertos son extremadamente reactivos químicamente y al cabo de un par de horas, en entornos como los sepulcros, el cuerpo empieza a producir aminos más fuertes en sus tejidos, como pudriscina y cadaverina. Esto provocaría el color observado en la capa de hidratos de carbono, pero crea preguntas sobre por qué ambas vistas de la imagen son tan fotorrealísticas y por qué no fueron destruidas por posteriores productos de la descomposición (una pregunta obvia si hubo resurrección, o si se retiró el cuerpo de la tela en el momento requerido).

Auto-oxidación

Christopher Knight y Robert Lomas (1997) sostienen que la imagen de la sábana es la de Jacques de Molay, último Gran Maestro de la Orden de Caballeros Templarios, arrestado por herejía en el Templo de París por el rey Felipe IV de Francia el 13 de octubre de 1307. De Molay fue torturado bajo los auspicios del Inquisidor en Jefe de Francia, William Imbert. Sus brazos y piernas fueron claveteados, posiblemente a una gran puerta de madera. Tras la tortura, según Knight y Lomas, de Molay fue postrado en una cama blanda, sobre un trozo de tela; se pasó lo que sobraba de la tela sobre su cabeza para cubrir su cuerpo y se le abandonó unas 30 horas, en estado de coma. El que usaran un sudario se explica porque el Templo de París guardaba sudarios para usos ceremoniales.

De Molay sobrevivió a la tortura, pero fue llevado a la hoguera el 19 de marzo de 1314 junto a Geoffroy de Charney, preceptor templario de Normandía. Jean de Charney, su nieto, murió en la batalla de Poitiers. Tras su muerte, su viuda, Jeanne de Vergy, se halló en posesión del sudario y lo tuvo expuesto en una iglesia de Lirey.

Knight y Lomas basan sus hallazgos en parte en las pruebas del carbono 14 de 1988 y en la investigación de Mills en 1995 acerca de una reacción química llamada auto-oxidación, y argumentan que su teoría concuerda con los datos conocidos sobre la creación de la tela y de los resultados de la datación por radiocarbono.

Reproducción fotográfica

Algunas personas encuentran un enorme parecido entre este autorretrato de Leonardo da Vinci y el Hombre del Sudario.

Algunas personas encuentran un enorme parecido entre este autorretrato de Leonardo da Vinci y el Hombre del Sudario.

De los métodos propuestos por los escépticos sobre la creación de la imagen en la Edad Media, hay quien no duda en considerar al sudario como la primera fotografía del mundo, atribuyendo su autoría a Leonardo da Vinci. Según ellos, la imagen habría sido producida con la ayuda de una linterna mágica, un dispositivo de proyección simple y compuestos de plata sensibles a la luz aplicados sobre la tela. Esta teoría se apoya en el parecido que algunos encuentran entre el famoso autorretrato de Leonardo y la imagen del sudario, pese a que Leonardo nació varios siglos después de la primera aparición documentada de la sábana, si consideramos que la sábana de Turín es la misma que la de Edesa, cosa que algunos expertos dudan.

Pintura

En 1977, un equipo de científicos elegidos por el Gremio del Santo Sudario desarrolló un programa de pruebas sobre la tela, denominado STURP (Shroud of Turin Research Project, Proyecto de investigación del sudario de Turín). El cardenal Ballestrero, arzobispo de Turín, otorgó su permiso pese a los desacuerdos internos. Los científicos de STURP dirigieron durante cinco días sus pruebas.

En 1979, un miembro del equipo llamado Walter McCrone concluyó, tras analizar las muestras de las que disponía, que la imagen estaba compuesta por miles de millones de pigmentos de menos de una micra. Los únicos fibrilos disponibles para el estudio de las manchas fueron aquellos que quedaron pegados a una cinta adhesiva hecha a medida que se aplicó a treinta y dos secciones diferentes de la imagen (hecho así para evitar dañar la tela)[cita requerida].

Según McCrone, los pigmentos son una mezcla de témperas rojo ocre y bermellón. Su grupo de óptica electrónica publicó en cinco artículos los resultados de estos estudios en revistas revisadas por científicos: Microscope 1980, 28, 105, 115, 1981, 29, 19; Wiener Berichte uber Naturwissenschaft in der Kunst 1987/1988, 4/5, 50 y Acc. Chem. Res. 1990, 23, 77-83. Tras conocer la noticia, STURP confiscó las muestras a McCrone y le reemplazaron por otros científicos[cita requerida]. En palabras de McCrone, le «expulsaron» de STURP, y es ahora uno de los mayores defensores de la teoría de que el Sudario es una farsa, y sigue defendiendo sus análisis. A fecha de 2005, ningún otro estudio independiente ha confirmado los resultados de McCrone[cita requerida].

Otros análisis microscópicos de las fibras parecen indicar que la imagen se limita estrictamente a la capa de hidratos de carbono, sin capas adicionales de pigmentos a la vista. Los partidarios de la autenticidad del sudario replican que ninguna técnica conocida de pintura a mano puede aplicar un pigmento con semejante nivel de control sobre una superficie de fibras nanométricas.

Máscara solar (teoría de la sombra)

En marzo de 2005, Nathan Wilson, profesor del Nuevo Instituto de San Andrés y sindologista aficionado, hizo público en un artículo de la revista Libros y Cultura que había fabricado un símil de la imagen de la sábana exponiendo lino negro al sol durante diez días, bajo una lámina de cristal sobre la que se había pintado una máscara del positivo. Su método, aunque rudo y preliminar, atrajo, sin embargo, la atención de varios sindologistas, especialmente del Dr. Raymond Rogers, del equipo STURP original, y del Dr. Antonio Lombatti, fundador del diario escéptico sobre el sudario Approfondimento Sindone. El método de Wilson destaca porque no requiere conjeturas sobre técnicas medievales desconocidas y por ser compatible con las afirmaciones de que no hay pigmentos en la tela. No obstante, el experimento no se ha repetido, y las imágenes deben pasar todavía por análisis químicos y microscópicos. Surgen también dilemas sobre la disponibilidad de un cristal medieval lo bastante grande para crear la imagen, el coste desmesurado que tendría y la compatibilidad del método con la afirmación de Fanti de que la imagen original es de doble cara.

Segunda imagen en el reverso de la tela

Durante la restauración de 2002, la vista de atrás de la tela fue fotografiada y escaneada por primera vez. El diario del Instituto de Física de Londres publicó un artículo contrastado por científicos sobre este tema el 14 de abril de 2004, escrito por Giulio Fanti y Roberto Maggiolo, de la Universidad de Padua (Italia). Describen la imagen del reverso como mucho más tenue, formada principalmente por la cara y las manos. Como en la imagen frontal, es enteramente superficial, estando la coloración limitada a la capa de hidratos de carbono. Las imágenes se correlatan con las del otro lado de la tela. No se detecta ninguna imagen en la sección correspondiente a la vista dorsal de la sábana.

Los que apoyan la teoría de la reacción Maillard, argumentan que es menos probable que los gases penetraran toda la tela por la parte dorsal, ya que el cuerpo estaría depositado en una repisa de piedra. La segunda imagen hace al mismo tiempo menos probable la teoría fotográfica.

Análisis del Sudario

Imagen completa del sudario

Datación radiométrica

En 1988, la Santa Sede permitió a tres centros de investigación independientes realizar exámenes de radiocarbono sobre un trozo de una esquina del sudario. Tanto las Universidades de Oxford, como la de Arizona y el Instituto Federal de Tecnología de Suiza coincidieron en datar la tela entre los siglos XIII y XIV (1260-1390), aunque algunos análisis químicos recientemente publicados (ver más abajo) indican que la muestra utilizada no era válida. La comunidad científica ha pedido a la Santa Sede que autorice más muestras, incluyendo de la parte de la tela que lleva la imagen, pero han sido denegadas. Una posible explicación sería que, si la imagen es genuina, el proceso de datación estaría cometiendo un sacrilegio al destruir las muestras. Otra explicación es que se tengan reticencias a que se date definitivamente la sábana.

En condiciones típicas, la datación por radiocarbono es una ciencia muy precisa, y puede datar materiales de hasta 2000 años de antigüedad con un margen de error de un año. Sin embargo, no está exenta de errores. Se desarrolló principalmente para aplicarlo a objetos recién desenterrados y protegidos del contacto humano hasta el inicio del examen[cita requerida], lo que no sucede con la sábana. El director del laboratorio suizo que examinó la tela (el Dr. Willi Wolfli) declaró que «El método del C-14 no está libre de resultados terriblemente imprecisos cuando existen problemas no evidentes en las muestras examinadas. Constantemente surgen errores significativos de carácter indeterminado».

Residuos bacterianos

Se han citado varios fenómenos que harían posible una datación errónea. Los partidarios de la formación milagrosa de la imagen señalan que el evento en sí de la resurrección podría haber trastocado la proporción de Carbono 14 en la tela de modo inusitado, pero los partidarios del uso de la ciencia como método de obtener respuestas opinan que si se recurre a una explicación milagrosa para explicar cualquier anomalia sobre lo descubierto, entonces es absurdo seguir recurriendo a la ciencia para investigar el Sudario, incluida la datación radiométrica, y solo es cuestión de fe creer que el Sudario sea auténtico, eso sí, sin ninguna explicación científica que avale dicha creencia. Otras explicaciones incluyen partículas de humo del incendio de 1532, y residuos bacterianos que los métodos del equipo de examinadores no habrían podido borrar.

Probablemente, el argumento más poderoso sea el de los residuos bacterianos, ya que hay varios ejemplos de textiles antiguos cuya datación resultó horriblemente inexacta, especialmente en los orígenes de la radiometría. El caso más notable se dio en 1970, cuando se dataron los huesos de una momia del Museo Británico unos 800–1000 años antes que su envoltura. Hay que tener en cuenta también que la esquina utilizada en la datación habría sido más manoseada que el resto de la tela, subiendo el riesgo de contaminación por bacterias y otros residuos. Las bacterias y sus desechos (bacterias muertas y subproductos) contienen carbono, lo que acercaría a nuestros días la fecha radiométrica.

El físico nuclear Harry E. Gove, de la Universidad de Rochester, que diseñó el examen de radiocarbono que se utilizó, declaró que «hay una cubierta bioplástica en varias fibras, tal vez en la mayoría». Según Gove, si esta cubierta es lo bastante gruesa, haría «que la muestra pareciera más joven de lo que debiera». Rodger Sparks (neozelandés experto en radiocarbono) y otros escépticos han opinado que para que una contaminación bacteriana medieval produjera un error de trece siglos, haría falta una capa bioplástica del doble del peso de la muestra. Ya que esto puede detectarse fácilmente, se examinaron varias fibras en el Centro Nacional de Excelencia de la Fundación de Ciencias de Espectrometría de Masas en la Universidad de Nebraska. El examen piro-másico-espectrométrico no detectó ningún tipo de polímero bioplástico en las fibras, ya fueran éstas de la imagen o de otras zonas del sudario. A su vez, el análisis de micro-sondas láser Raman efectuado en Instruments SA, Inc. en Metuchen (NJ), arrojó también un resultado negativo.

Propiedades químicas de la muestra

En un estudio llevado a cabo por Anna Arnoldi (de la Universidad de Milán) y Raymond Rogers (miembro retirado del Laboratorio Nacional de Los Álamos de la Universidad de California) se lanzó otro argumento en contra de los resultados de los exámenes radiométricos.

Por medio de un análisis del espectro de fotografías ultravioletas determinaron que el área del sudario del que se extrajeron las muestras difiere químicamente del resto de la tela. Mencionan la presencia de tintes de raíz Madder y óxido de aluminio (un agente fijador) exclusivamente en dicha esquina, y concluyen que esa parte fue cosida a la sábana en algún momento de su historia. Estas reparaciones habrían sido hechas con materiales recientes, con mayor concentración de carbono que la tela original.

En un estudio del año 2000 basado en los rayos X, Joseph Marino y Sue Benford hallaron posibles marcas de un parche que recorre diagonalmente el área de la que se extrajeron las muestras. Por ello, concluyeron que las muestras examinadas por los tres laboratorios estaban contaminadas por ese intento de reparación. Más adelante comentan que los resultados de los laboratorios muestran un sesgo angular correspondiente a la costura: el primer muestreo en Arizona la fechó en 1238, el segundo en 1430, cayendo entre ellos los resultados de Oxford y Suiza. A esto conviene añadir que la desviación de los resultados de C-14 de los tres laboratorios se sale de los límites del test chi-cuadrado de Pearson, una discrepancia para la que se requieren explicaciones adicionales[cita requerida].

Los exámenes microquímicos del área también hallan rastros de vanilina, ausentes en el resto de la tela. La vanilina se origina por la descomposición térmica de la lignina, un polímero complejo integrante del algodón. Este producto suele encontrarse en materiales medievales, pero no en prendas más antiguas, ya que disminuye con el tiempo. Por ejemplo, no se halló vanilina en los envases de los Manuscritos del Mar Muerto.

Raymond Rogers, en un artículo del 20 de enero de 2005 de la revista contrastada por científicos Thermochimica Acta, ofrece una aparente prueba química de que la muestra cortada del Sudario en 1988 no era válida. En el mismo artículo, su resolución de la cinética de la pérdida de vanilina apunta a que el sudario tiene entre 1300 y 3000 años de antigüedad.

Probablemente sólo podrá zanjarse este aspecto de la controversia con más exámenes radiométricos, que actualmente la Santa Sede prohíbe por el sacrilegio que supone dañar la reliquia. Rogers sugiere en su artículo de 2005 que para la datación podría utilizarse el carbón de las piezas chamuscadas que se extrajeron en la restauración de 2002, si se lavaran con ácido nítrico concentrado.

Análisis histórico de materiales

Gran parte de la investigación reciente se ha centrado en las marcas de agua y quemaduras. Las quemaduras más grandes provienen claramente del incendio de 1532 (hay otras menores en forma de L que debieron originarse en algún momento anterior), y se supone lo mismo para las marcas de agua.

Sin embargo, en 2002, Aldo Guerreschi y Michele Salcito presentaron un escrito [6] en París durante el IV Simposio Científico Internacional, opinando que muchas de esas marcas debían de ser más antiguas, porque las simetrías se corresponden más con el plegado que se requiere para guardar la tela en una jarra de barro (como las muestras de tela en Qumram) que para hacerlo en el relicario que la hospedó en 1532.

Según la experta restauradora de textiles MechThild Flury-Lemberg de Hamburgo, hay un zurcido en la sábana idéntico a un tejido del siglo primero, que era exclusivo de la fortaleza de Masada junto al Mar Muerto. Su patrón de hilado, un entretejido 3:1, es el propio del diseño sirio de la época, según la apreciación de Gilbert Raes, del Instituto Ghent de tecnología textil en Bélgica. Flury-Lemberg expuso que «la tela de lino del Sudario de Turín no exhibe técnicas de tejido ni costuras que contradigan su origen como producto de gran calidad de los obreros textiles del siglo primero».

Estudio forense médico y biológico

Detalles de la técnica de la crucifixión

La perforación de las muñecas en vez de las palmas va en contra de la iconografía tradicional cristiana, sobre todo la medieval, pero varios estudiosos modernos creen que los condenados a la cruz eran clavados habitualmente por las muñecas, e incluso algunos entre el cúbito y el radio, como reveló un esqueleto descubierto en Tierra Santa; no era algo de común conocimiento en la Edad Media.

Los partidarios de la autenticidad del sudario sostienen que es improbable que un falsificador medieval estuviera al tanto de los detalles técnicos de un método de ejecución abandonado casi por completo desde hacía siglos.

Manchas de sangre

En la sábana se localizan varias manchas rojizas que asemejan sangre. El químico Walter McCrone (ver arriba) las identificó como meros pigmentos e informó de que ninguno de sus exámenes de las muestras encontró presencia de sangre. Otros investigadores, como Alan Adler (químico especializado en el análisis de porfirinas) identificaron sangre de tipo AB en las manchas.

La tonalidad de rojo de estas supuestas manchas de sangre plantea serias dudas. Normalmente, las manchas de sangre se decoloran en relativamente poco tiempo hasta adquirir en su totalidad un tono parduzco, mientras que las del sudario abarcan del rojo puro al marrón habitual. Los defensores del sudario contestan que las manchas no provinieron de heridas abiertas, sino del líquido exudado por coágulos.

En casos de traumas graves (como el del hombre del sudario), este líquido estaría compuesto por bilirrubina y hemoglobina oxidada, la cual permanecería por siempre roja.

Adler y John Heller [7] hallaron bilirrubina y albúmina en las manchas. Sin embargo, se desconoce si las manchas se produjeron al mismo tiempo que la imagen, que tanto Adler como Heller atribuyen al envejecimiento prematuro del lino (véase Heller y Adler, 1980).

Granos de polen

Los investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén informaron de la presencia de granos de polen en las muestras, pertenecientes a especies primaverales de Palestina. No obstante, los investigadores Avinoam Danin y Uri Baruch trabajaron con muestras provistas por Max Frei, un criminólogo de la policía suiza que ya había sido censurado anteriormente por falsificar pruebas. Una revisión independiente descubrió que, de los 26 filamentos, uno contenía bastante más polen que los demás, por lo que podría existir manipulación.

Los investigadores israelíes también detectaron siluetas de distintas flores en la tela. Basándose en las especies identificadas, han sugerido que deben provenir del entorno de Jerusalén, en los meses de marzo o abril. En el área frontal, la que correspondería a la corona de espinas, hallaron vestigios de Gundelia tournefortii, que en el área de Jerusalén es exclusiva de este periodo del año. Este análisis está basado en la interpretación de varios patrones en el sudario como plantas particulares. Aunque los escépticos aducen que, debido a lo confuso de las imágenes disponibles, no es posible decantarse inequívocamente por una especie concreta de planta.

Sudario de Oviedo

En la ciudad de Oviedo se guarda un pequeño paño de lino manchado de sangre, venerado como una de las prendas funerarias descritas en Juan 20:7. San Juan menciona un «sudario» (σουδαριον) que cubría la cabeza, y una «prenda de lino» o «vendajes» (οθονιον—othonion) cubriendo el cuerpo. Se cuenta que el sudario de Oviedo (conocido también por pañolón de Oviedo) fue la prenda que cubrió entonces la cabeza de Jesús.

En España, se puede constatar la existencia y estancia del pañolón en Oviedo desde el siglo VII. Su localización en fechas anteriores es más incierta, aunque algunos estudiosos lo sitúan en el Jerusalén del siglo I.

El análisis forense de las manchas de sangre en la sábana y pañolón llevan a creer que ambas prendas debieron cubrir la misma cabeza en momentos muy próximos. Siguiendo los patrones de las manchas, el hombre estaba en posición vertical cuando se colocó el pañolón sobre su cabeza, tal vez mientras colgaba de la cruz. Esta prenda se habría retirado posteriormente antes de extender la sábana.

Un estudio de 1999 por Mark Guscin [8], miembro del equipo de investigación polifacética del Centro Español de Sindología, investigó la relación entre ambas prendas. Basándose en la historia, patología forense, composición sanguínea (supuestamente de tipo AB, como la de la sábana) y patrones de las manchas, concluyó que ambas prendas cubrieron la misma cabeza en dos momentos distintos, pero próximos entre sí. Avinoam Danin (ver arriba) asintió con este análisis, añadiendo que los granos de polen del pañolón coinciden con los de la sábana.

Los incrédulos sostienen que el argumento es espurio. Puesto que niegan las manchas de sangre en la sábana, las del pañolón son irrelevantes. El argumento sobre el polen está también muy debilitado por el descrédito del trabajo de Danin sobre la sábana, ya que posiblemente trabajó con muestras contaminadas. El polen de Jerusalén podría haber llegado al sudario por muy diversas vías y, en todo caso, sólo indicaría la procedencia de la tela, no su fecha de creación. [9]

Procesamiento digital de la imagen

Varios estudiosos han aportado multitud de nuevos detalles al utilizar técnicas de procesamiento digital sobre la imagen.

En 1978, los investigadores de la NASA Jackson, Jumper y Stephenson aseguraron haber detectado impresiones de monedas en los dos ojos. Según su estudio, la derecha pertenecería a una moneda de cobre romana realizada en Jerusalén entre los años 29 adC y 30 dC, mientras que la izquierda asemeja una moneda de lituus del reinado de Tiberio.

En 1979, Piero Ugolotti dijo haber hallado caracteres griegos y latinos próximos a la cara, que fueron estudiados posteriormente en 1997 por André Marion y su alumna Anne Laure Courage, del Institut d’Optique Théorique et Appliquée d’Orsay (Instituto de Óptica Teórica y Aplicada de Orsay).

En el lado derecho encontraron las letras ΨΣ ΚΙΑ, que ellos interpretaron como ΟΨ—ops ‘cara’ + ΣΚΙΑ—skia ‘sombra’, aunque no aparece la primera letra. El problema de esta interpretación es que es gramaticalmente incorrecta, pues en griego «cara» debería aparecer en genitivo. A la izquierda hallaron las letras in nece (parte tal vez de in necem ibis, ‘irás a la muerte’), y ΝΝΑΖΑΡΕΝΝΟΣ— nnazarennos (una forma penosa de escribir ‘nazareno’). Los científicos detectaron otras muchas «inscripciones», pero según Mark Guscin [10], solamente una de ellas podría estar escrita en griego o latín: ΗΣΟΥ que es el genitivo de «Jesús», a falta de la primera letra.

Sus oponentes rechazan frontalmente estas afirmaciones, por estar los textos plagados de errores ortográficos (cf. Antonio Lombatti [11]). Guscin concuerda con ellos en que estos detalles se han extraído de interpretaciones claramente subjetivas, muy al estilo de un test de Rorschach.

Para el siglo I se volvía tradicional poner monedas al cerrar los ojos a los muertos, razón que explicaría la cuestión de las monedas. El error ortográfico (C en vez de K) de las monedas se ha encontrado en varios ejemplares para nada ligados con la sábana.

El Sudario, fotografiado en Alta Resolución (HD)

En Febrero de 2008 se ha hecho público que, a petición del Vaticano, la empresa HAL9000, experta en fotografía de alta resolución, ha digitalizado la imagen del Sudario. Por medio de la fotocomposición de 1300 fotografías, se ha generado una gigantesca imagen de 12′8 gigapíxeles, que según los técnicos que la han revisado permitirá un análisis excepcionalmente detallado de la misma, permitiendo a simple vista analizarla como si se estuviees mirando a través de un microscopio.

Como el proceso de toma de los cientos de imágenes resultó complejo, con la participación de personas y equipamiento de alto perfil tecnológico, la BBC se encargó de registrarlo en video; este material se difundirá en un documental que la cadena emitirá en Sábado Santo de la Semana Santa de 2008.

Crítica de los textos

Esta imagen del descenso de la cruz de Giulio Clovio muestra a Jesús envuelto en una sábana similar a la de Tur�n.

Esta imagen del descenso de la cruz de Giulio Clovio muestra a Jesús envuelto en una sábana similar a la de Turín.

A veces se cita el Evangelio de San Juan como prueba de que la sábana es falsa, dado que en algunas traducciones se habla de «fajas», «lienzos», o «vendas» que cubren el cuerpo: «Tras él llegó Simón Pedro, que entró al sepulcro, y encontró en el suelo las vendas de lino [othonia]; y el sudario [sudarium] que había estado sobre su cabeza, no yacía junto a las vendas, sino que estaba recogido en un lugar aparte» (Jn 20:6-7). Según los partidarios del sudario, los «lienzos» o «vendas» serían la Sábana de Turín, mientras que el «sudario» sería el Sudario de Oviedo.

El Evangelio de San Juan dice también «Llegó Nicodemo [...] y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos y aromas, según la costumbre judía de sepultar» (Jn 19:39-40). No se han encontrado rastros de especias en el sudario. Frederick Zugibe, inspector médico, informó [12] que el cuerpo del hombre del sudario parecía haber sido lavado antes de envolverlo. Es raro que esto suceda después de la unción, por lo que algunos defensores sugieren que éste habría sido una prenda preliminar que fue reemplazada posteriormente para la unción, ya que debido al Sabbath no quedaba tiempo suficiente para ello. Sin embargo, no hay pruebas palpables que respalden estas teorías. Otros han supuesto que las imágenes de pétalos detectadas por Danin podrían ser de hierbas que se habrían arrojado sin más sobre el cuerpo por la falta de tiempo de preparación que narra el Nuevo Testamento, con la llegada el domingo de las mujeres, supuestamente para completar los ritos de unción del cuerpo.

Análisis artístico

Hay muchas similitudes entre la imagen de la sábana y las representaciones pictóricas tradicionales de Jesús. Aqu� se muestra el mosaico de Cristo Pantocrátor de la iglesia de Daphni, en Atenas.

Hay muchas similitudes entre la imagen de la sábana y las representaciones pictóricas tradicionales de Jesús. Aquí se muestra el mosaico de Cristo Pantocrátor de la iglesia de Daphni, en Atenas.

Mucha gente que ve el sudario se sorprende de la corrección anatómica que ofrece la imagen del Hombre del Sudario, cuya apariencia es a menudo descrita como tridimensional. Algunos concluyen que no puede ser un fraude medieval, puesto que la simulación de la perspectiva en dos dimensiones no fue desarrollada hasta más tarde. Los críticos destacan lo mucho que mejoraron los artistas en los inicios del Renacimiento. También se pueden encontrar murales con una perspectiva perfecta en las ruinas de Pompeya. Se demuestra así que, aunque este arte pudo perderse o abandonarse durante largo tiempo, el conocimiento de la perspectiva data de mucho antes de la Edad Media.

Como representación de Jesús, la imagen del sudario coincide con la de la iconografía cristiana a lo largo de su historia. Por ejemplo, la imagen del Pantocrátor en Daphni (Atenas) se le parece asombrosamente. Los críticos atribuyen el parecido a que estos iconos se realizaron teniendo a su disposición la Imagen de Edessa, mientras que las posteriores obras (incluyendo el Sudario) habrían copiado de allí el aspecto de Jesús.

En su contra se expone que las perforaciones en las muñecas del hombre del sudario no se corresponden con las interpretaciones artísticas de la crucifixión de hasta tiempos muy recientes. De hecho, fue considerada un fraude en el siglo XIV por este mismo motivo, ya que la Biblia Vulgata dice que los clavos habían sido colocados en las palmas de Jesús, y el arte medieval sitúa las heridas invariablemente en las manos.

Las traducciones recientes de la Biblia consideran esto como un error de traducción del griego en los Evangelios. Además, la ciencia médica moderna ha desvelado que los huesos metacarpianos no son capaces de aguantar el peso de un cuerpo crucificado y que, contrariamente a la creencia universal en el siglo XIV, los clavos tenían que haber sido colocados en las muñecas de la víctima, como aparece en el Sudario.

En humanos actuales, la distancia entre ojos y coronilla es prácticamente la misma que la que dista entre los ojos y la barbilla: los ojos están casi a mitad de cara. En el Sudario de Turín, por otro lado, la proporción entre la mitad superior y la inferior de la cara es casi de 1 a 3. Se han dado cuatro posibles explicaciones a esto:

  1. El proceso de impresión alteró de algún modo la perspectiva, de forma que la mandíbula, nariz y boca se vean más grandes, y la frente se vea reducida.
  2. La interpretación y medida de las proporciones de la imagen del sudario pueden ser imprecisas.
  3. Jesús poseía una deformación craneana muy por encima de lo habitual en personas modernas y registros fósiles.
  4. La sábana es un fraude realizado por alguien con un conocimiento superficial de la anatomía facial humana. Hay que indicar que reducir la frente y alargar la parte inferior de la cara es un error muy común en artistas con poca experiencia; es también una faceta característica del arte medieval y de principios del Renacimiento. Lo que se contradice con el perfecto conocimiento anatómico que se demuestra en el resto del cuerpo (que sería reproducido por el hipotético pintor).

Análisis de perspectiva óptica

Una objeción más a la sábana gira en torno al llamado asunto de la proyección de Mercator. La sábana muestra una imagen tridimensional proyectada sobre una superficie bidimensional plana, como las pinturas y fotografías. Una auténtica sábana mortuoria, en cambio, tendría una disposición casi cilíndrica sobre la superficie tridimensional de la cara, o aún más irregular, si cabe. La imagen resultante presentaría una distorsión lateral antinatural, con un brutal ensanchamiento a los lados, en vez de la típica imagen fotográfica que cualquier observador esperaría; y menos aún una imagen tan excesivamente alargada como la de la tela.

Los investigadores estodounidenses Stevenson y Habernas en su libro “Dictamen sobre la Sábana Santa” ofrecían un análisis comparado de las distintas teorías de formación de la imagen de acuerdo con lo observado en el lienzo[2]

Característica/Teoría Pintura
tinte
polvo
Contacto directo Vaporigrafía Vapor y calor Radiación
(luz o calor)
Superficialidad no no no no
Pormenorización no no no posible posible
Estabilidad térmica no posible no posible
Ausencia de pigmentos no posible no posible
Tridimensionalidad no no no no
Negatividad si posible posible posible
No direccionabilidad posible posible
Estabilidad química posible posible no no
Estabilidad al agua posible posible no no

El Sudario en la Iglesia Católica

La Iglesia Católica, propietaria del sudario, no ha afirmado públicamente que se trate de la sábana mortuoria de Cristo, ni de que no se trate de un fraude. Esta cuestión se ha dejado a la decisión de cada uno. En 1998, el papa Juan Pablo II declaró que, “Puesto que no es una cuestión de fe, la Iglesia no debe interceder en estas lides. A los científicos corresponde la tarea de continuar investigando, para alcanzar respuestas adecuadas a las preguntas unidas a este sudario.” Él mismo mostró estar profundamente motivado por la imagen del sudario, organizando exhibiciones públicas en 1998 y 2000.

Como la imagen en sí es motivo de oración y meditación para muchos creyentes, es improbable que ni siquiera una prueba rotunda de que la imagen no procede del siglo I pudiera acabar con su devoción. La sábana se convertiría entonces en un símbolo de la crucifixión. El papa Juan Pablo II la llamó “el símbolo del sufrimiento de los inocentes de todos los tiempos”.

La Casa de Saboya otorgó el Sudario a la Iglesia Católica en 1983. Algunos han comentado que, de demostrarse finalmente la igualdad entre el Sudario y la Imagen de Edesa, la Iglesia no tendría ninguna autoridad moral para retenerlo, y se vería obligada a devolvérselo al Patriarca Ecuménico, o alguna otra corporación Ortodoxa oriental; ya que, en ese caso, sería el mismo que fue robado a los Ortodoxos en algún momento de las Cruzadas. Algunos ortodoxos rusos opinan que con la caída de Constantinopla, el título de Emperador pasó a pertenecer a Rusia, lo que les otorgaría derechos preeminentes sobre el sudario.

Conclusión

El estudio y datación del Sudario de Turín han hecho correr ríos de tinta. Para algunos la datación del carbono 14, que debería haber zanjado este asunto de una vez al demostrar que el sudario data del siglo XIV. No obstante, en caso de ser una falsificación, sigue aún pendiente de determinar cómo se realizó este en la Edad Media, sin técnicas fotográficas y con una información tan precisa sobre las técnicas de crucifixión. Por otro lado, algunos aspectos, como el de la nula distorsión geométrica de la imagen, contradicen la idea de que esta se formara mientras envolviera a alguien.

Los detractores de las pruebas C-14 de 1988 se aferran a otras pruebas que adjudican al sudario una fecha de fabricación hacia el siglo I. Las peticiones de realizar más pruebas radiométricas sobre áreas de la tela que llevan la imagen han sido rechazadas por la Santa Sede. Habiendo expresado su preocupación por la naturaleza destructiva de los métodos de datación actuales, es poco probable que esta reticencia cambie en un futuro próximo. Los críticos acusan al Vaticano de querer evitar una prueba definitiva de su falsificación. En todo caso, la devoción por la imagen del Sudario causa que todo debate sobre este tema sea muy acalorado. Debido a lo arraigado de las creencias que esta pieza de tela genera, puede que nunca se encuentre una respuesta completa sobre su autenticidad que sea del agrado de todos.

En resumen: por un lado, los creyentes y algunos científicos concluyen diciendo que su antigüedad, las muestras de polen recogidas y la cantidad de detalles que posee son más que suficientes para demostrar su veracidad, y por el otro, los no creyentes y algunos científicos que apoyan sus argumentos en el ocultamiento que sufrió la sábana durante dos siglos.

Aun así, en al año 2000, la escritora Vittoria Haziel aseguró que la sábana estaba realizada por Leonardo da Vinci utilizando un pirograbador (un hierro al rojo vivo), con lo que quemaba superficialmente la tela mientras dibujaba la figura[cita requerida].

Referencias

  1. Enciclopedia Catolica
  2. E. Stevenson Kenneth – DICTAMEN SOBRE LA SÁBANA DE CRISTO- Segunda Eición- Ed. Planeta- México, 1983.
    Julio Marvizón Preney. “La Sábana Santa ,¿milagrosa falsificación?” Ed .Giralda, Sevilla, 1996
  • Guscin, Mark: “The ‘Inscriptions’ on the Shroud” British Society for the Turin Shroud Newsletter, Noviembre de 1999.
  • Heller, J.H. y Adler, A.D.: “Blood on the Shroud of Turin” Applied Optics 19:2742-4 (1980).
  • Humber, Thomas: The Sacred Shroud. Nueva York: Pocket Books, 1980. ISBN 0-671-41889-0
  • John Damascene: On Holy Images [13]
  • Lombatti, Antonio: “Doubts Concerning the Coins over the Eyes” British Society for the Turin Shroud Newsletter, Número 45, 1997.
  • Marino, Joseph G. y Benford, M. Sue. “Evidence for the Skewing of the C-14 Dating of the Shroud of Turin due to Repairs”. Conferencia Sindone 2000, Orvieto, Italia. [14]
  • Mills, A.A: “Image formation on the Shroud of Turin” Interdisciplinary Science Reviews, Vol. 20, 1995
  • Nickell, Joe: “Scandals and Follies of the ‘Holy Shroud’” Skeptical Inquirer, Septiembre de 2001. [15]
  • Picknett, Lynn, y Prince, Clive: The Turin Shroud: In Whose Image?, Harper-Collins, 1994 ISBN 0-552-14782-6
  • Rogers, R.N, y Arnoldi, A.: “The Shroud of Turin: an amino-carbonyl reaction (Maillard reaction) may explain the image formation”. En Ames, J.M. (Ed.): Melanoidins in Food and Health, Volumen 4, Registro de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, Luxemburgo, 2003, pp. 106-113. ISBN 92-894-5724-4
  • Rogers, Raymond N.: “Studies on the radiocarbon sample from the shroud of turin“. Thermochimica Acta, Volumen 425 Número 1-2 (20 de Enero de 2005), páginas 189-194.
  • Zugibe, Frederick: “The Man of the Shroud was Washed” Sindon N. S. Quad. 1, Junio de 1989.

Véase también

Enlaces externos

Páginas que creen que el sudario es de origen natural o sobrenatural

Páginas que creen que el sudario es manufacturado, o no está asociado con Cristo

Fuente:

  • http://es.wikipedia.org/wiki/Sudario_de_Tur%C3%ADn
  • http://www.sindone.org/es/scient/oggetto.htm

Blog de WordPress.com.