Paulo Arieu Theologies Web

Mayo 23, 2008

MANIFIESTO – Diseño inteligente: fe contra evidencia científica

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:52 pm

MANIFIESTO – Diseño inteligente: fe contra evidencia científica

Desde la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) queremos hacer constar nuestra preocupación ante la exportación interesada del falso debate entre Evolución y “Diseño inteligente” a nuestro país.

Desde la publicación de El Origen de las especies de Charles Darwin (a finales de noviembre de 1859), la Teoría de la evolución de las especies por selección natural ha constituido la base de la biología moderna. Nuestra comprensión de la vida y de los fenómenos naturales está indisolublemente fundamentada en la denominada síntesis moderna, que complementa las ideas de Darwin y Wallace con los mecanismos hereditarios descubiertos posteriormente por Mendel y otros. Los avances científicos posteriores han establecido categóricamente que todos los organismos vivos, lejos de haber sido creados de manera simultánea, descienden de un antepasado común mediante modificación.

El conocimiento científico se basa en inferencias de la evidencia empírica y en la realización de ensayos que validan o descartan hipótesis falsables. Como toda teoría científica, el evolucionismo cambia según se van conociendo nuevos datos o éstos se analizan a la luz de nuevos descubrimientos. El hecho central de la teoría (la existencia de un antepasado comú a todos los seres vivos y la posterior generación de diversidad por selección natural) no sólo se ha mantenido invariable durante casi 150 años, sino que cada año que pasa las pruebas científicas lo refuerzan más, siendo un hecho científico probado fuera de toda duda razonable.

El camino recorrido para llegar hasta aquí ha sido largo, muy largo. Por centrarnos en hechos totalmente contrastados pongamos que hace unos 4.600 millones de años se formó un gran remolino de gas y polvo que dio lugar al Sistema Solar. Poco después se estrelló contra la Tierra un objeto del tamaño de Marte, que dio lugar a la Luna. Durante 500 millones de años la joven Tierra sufrió otros impactos cósmicos que a su vez generaron condiciones en las que se hizo posible el inicio de la vida, tal y como hoy la conocemos. Aunque parezca lo contrario, la Tierra sigue siendo hoy un planeta peligroso: se cree que el 99% de las especies que algún día existieron se han extinguido a causa de cambios climáticos, colisiones de asteroides, actividad sísmica y volcánica,deriva continental, etc. Un ejemplo famoso es la frontera KT (entre el periodo Cretácico y el Terciario, hace 65 millones de años), donde desapareció aproximadamente el 75% de las especies del registro fósil, incluyendo los célebres dinosaurios.

Los últimos 400 millones de años han sido igualmente agitados: la vida salió del medio acuoso para adaptarse a tierra firme, evolucionando en todas direcciones hacia organismos de mayor o menor complejidad. El resultado: el mundo maravilloso, frágil y complejo que habitamos hoy. Esta extraordinaria sucesión de hechos ha permitido que en las últimas décadas, seres inteligentes como nosotros hayamos reconstruido la historia natural de este proceso y lo hayamos sustentado en hipótesis falsables, según el método científico. En este punto, es importante resaltar que la Teoría de la evolución ni da la explicación al origen de la vida ni tiene por qué hacerlo, ya que para que haya evolución debe haber vida preexistente. Lo que sí hemos probado, en definitiva, es que la vida humana surgió así. Este hecho, de por sí, es un hallazgo de primera magnitud. Sabemos quiénes somos y de dónde venimos. A dónde vayamos, es otra historia.

Pero hemos recorrido un largo camino. Por eso resulta cuando menos frustrante que, a estas alturas, un grupúsculo de investigadores que intenta conciliarse con sus creencias haya abandonado el método científico para postular la denominada teoría del Diseño inteligente como una innovación teórica que ofrece una explicación más adecuada al origen de la diversidad de organismos vivos que la teoría de la evolución. En respuesta a estas afirmaciones, asociaciones científicas de prestigio como la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) y la Sociedad americana de Historia de la Ciencia (HSS) han denunciado la existencia de errores conceptuales significativos en su formulación, la ausencia de evidencias científicas creíbles y la utilización errónea de hechos probados científicamente, así como los recientes esfuerzos para eliminar la enseñanza de la evolución del currículo de la escuela secundaria, lo que impedirá a los estudiantes apreciar el proceso histórico de la ciencia como búsqueda intelectual y el entendimiento de su papel en la sociedad.

El llamado Diseño inteligente postula la existencia de una complejidad irreductible en determinados procesos biológicos, lo que a su juicio implicaría la necesidad de la existencia de un Diseñador (del que nada sabemos) ante la supuesta imposibilidad de explicar dichos sistemas complejos por mera selección natural. Para ello, ignora y malinterpreta gran parte de la evidencia existente, sin plantear hipótesis falsables ni presentar una explicación mecanística que sea más acorde con los hechos que la actualmente aceptada. De hecho, no puede ni siquiera calificarse de Teoría, en el sentido que esta palabra tiene en ciencia, pues no constituye un marco teórico acorde con evidencias experimentales y expuesto a la falsabilidad. El desarrollo de esta falsa teoría requiere en último término de explicaciones sobrenaturales, seres de inteligencia y voluntades inescrutables y, en definitiva, conduce a aceptar como ciencia hechos blindados, conceptualmente, al conocimiento científico.

Entre otros errores de bulto del Diseño inteligente, podemos destacar los siguientes:
(a) Llamada a la ignorancia. Aluden a datos que no están disponibles como si fueran pruebas. Es más, algunas de estas afirmaciones ya han sido refutadas aunque ignoren los datos correspondientes: caso del flagelo bacteriano y el sistema de secreción tipo III.
(b) La ausencia de ciertas evidencias es considerada como evidencia de que existe un diseñador. ¿Quién diseñó al diseñador? El Diseño inteligente no entra en ese tema, lo que es inaudito en una teoría científica. Si fuera una teoría científica buscaría evidencias de ese diseñador y se preguntaría sobre su origen. No lo hacen porque es una puerta trasera hacia la religión.
(c) Las lagunas que denuncian en la Teoría de la evolución no son tales. El corpus teórico darwinista (o neodarwinista, o sintético de la evolución), lejos de ser una colección de dogmas inamovibles es una aventura humana en pos del conocimiento que se va contínuamente refinando según se van acumulando nuevas pruebas. Esto, lejos de constituir una debilidad de la Teoría como pretenden convencernos desde el Instituto Discovery, está en el mismo fundamento del conocimiento científico y afecta a todos los hechos probados que normalmente asumimos como verídicos.

El Diseño inteligente, por tanto, no puede ni debe ser calificado de teoría científica sino que es un acto de fe, y como tal debe juzgarse. Es pues materia para clases de religión y teología, y no debe formar parte de los estudios de ciencias y menos como alternativa a la teoría de la evolución. La polémica generada recientemente en los Estados Unidos se explica fácilmente si se considera que la religión no se enseña en las escuelas públicas de ese país por el imperativo constitucional de neutralidad religiosa. Es más, en 1987 el Tribunal Supremo de los EE.UU. prohibió la enseñanza del creacionismo (creation science), una relectura pseudocientífica del Génesis inventada en los años 60. Desde entonces, los creacionistas han evolucionado su doctrina hasta el actual Diseño inteligente en un intento proselitista de expandir una determinada visión del cosmos mediante supuestas evidencias científicas. En ese sentido, la victoria del sentido común en la reciente sentencia del caso Kitzmiller contra Dover ha sido de gran importancia para que la enseñanza de la ciencia en EE.UU. y en el resto del mundo siga haciendo honor a lo que siempre ha sido: la versión de los hechos más ajustada a la realidad que hemos podido generar.

Desde la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) queremos hacer constar nuestra preocupación ante la exportación interesada del falso debate entre Evolución y Diseño inteligente a nuestro país. En los últimos años, hemos tenido noticia de episodios de revisión creacionista del currículo educativo en países como Italia, Brasil y Serbia. Algunos artículos recientes en prensa en los que nuevamente se presenta el Diseño inteligente como teoría científica alternativa al darwinismo han hecho saltar nuestras luces de alarma. Lejos de querer restringir la libertad de expresión de cualquier tipo de ideas, incluyendo las no basadas en la evidencia, estamos a favor de llamar a las cosas por su nombre: mientras el Diseño inteligente no siga escrupulosamente las reglas del método científico, tampoco debe gozar de la respetabilidad asociada al conocimiento generado mediante el mismo.

El presente documento ha sido elaborado coletcivamente por los socios de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Ctrítico, a partir de un texto original de Ander Izeta.

La teoría del Diseño Inteligente es religión, no es ciencia, dicen los evolucionistas

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:39 pm

La teoría del Diseño Inteligente es religión, no es ciencia, dicen los evolucionistas

Por Ardea Skybreak

En los últimos 10 años se ha dado un importante cambio en el mundo creacionista. La vieja escuela tradicional de “creacionistas científicos” de Duane Gish y el Institute for Creation Research sigue en sus andanzas: tratando de sembrar dudas sobre la validez científica de la evolución; de hacer creer que la creación divina es una “teoría alternativa” a la evolución que debe tener “igualdad de oportunidad” en las clases de ciencias; de colarse en juntas educativas; de cambiar los libros de texto y las leyes estatales que reglamentan la educación de ciencias; y de pleitear en los tribunales para que el gobierno ordene a los maestros de ciencias de las escuelas públicas enseñar una serie de creencias religiosas (la “ciencia de la creación”) en franca violación de la separación constitucional de la iglesia y el estado, etc. Pero esta escuela, que sostiene que toda palabra del Génesis es verdad, está bastante desprestigiada porque la han confrontado científicos de todos los campos que han declarado públicamente una y otra vez que la “ciencia de la creación” es una pseudociencia, que la evidencia científica de la evolución es sólida, que los creacionistas no siguen los métodos científicos y que su teoría es religión, no ciencia.

Los creacionistas tradicionales hicieron grandes campañas en las dos décadas pasadas y lograron ciertos éxitos, pero también sufrieron derrotas importantes en varios pleitos destacados. Por ejemplo, en un caso de 1982 conocido como McLean et al vs. Arkansas Board of Education, prominentes científicos de muchos campos, ganadores del premio Nóbel y evolucionistas conocidos (como Stephen Jay Gould y Francisco Ayala) fueron al tribunal a explicar que la evolución es un hecho científico perfectamente establecido y que la “ciencia de la creación” no tiene absolutamente nada que ver con la ciencia. También fueron especialistas en religión y filósofos de la ciencia a explicar las diferencias entre ciencia y religión, y a poner en claro por qué la “ciencia de la creación” no debe enseñarse en las clases de ciencias. El resultado fue un revés para los creacionistas. Otra derrota importante sucedió en 1987 en el caso Edwards vs. Aguillard de Louisiana, cuando la Suprema Corte declaró que era inconstitucional ordenar la enseñanza de la “ciencia de la creación” al lado de la evolución en las clases de ciencias (una ley que los creacionistas hicieron adoptar en el estado de Louisiana) porque eso implica enseñar en las escuelas estatales una creencia religiosa específica (que una fuerza sobrenatural creó los seres humanos) y la Constitución lo prohíbe. A pesar de esas derrotas, los creacionistas tradicionales que creen en la Biblia al pie de la letra no han colgado la toalla y siguen sembrando confusión, y han logrado que unas editoriales pongan “advertencias” en los libros de texto de biología de secundaria de que la teoría de la evolución está aún por decidirse y que los estudiantes deben mantenerse abiertos (!) a teorías alternativas (obviamente religiosas).

Los creacionistas no están satisfechos con los éxitos que han tenido a nivel municipal y estatal, y quieren imponer la enseñanza de su dogma religioso en todo el país. Para lograr eso, especialmente con las derrotas que han tenido en los tribunales y con las fuertes críticas de la comunidad científica, necesitan una nueva estrategia: necesitan nuevos argumentos para convencer al público general, que está más informado y desconfiado de la “ciencia de la creación”; y necesitan una nueva estrategia legal para que los tribunales aprueben la enseñanza obligatoria en las escuelas públicas de lo que a fin de cuentas es religión.

Por eso entra en escena la nueva generación de creacionistas de Diseño Inteligente.

La escuela de Diseño Inteligente es más pulida que la vieja escuela tradicional de “creacionistas científicos” que creen en la Biblia al pie de la letra, y por lo tanto tiene más potencial de crear confusión entre gente relativamente bien educada. Se dedican a minar la ciencia de la evolución y a meter teorías religiosas en las clases de ciencias de secundaria, ¡y han logrado colarse en algunas universidades!

El principal ideólogo de este movimiento es Philip Johnson, profesor de derecho de Berkeley. Conocedor del derecho y de la Constitución, Johnson entiende que la estrategia legal de las dos décadas pasadas de los “creacionistas científicos” (que presentan la creación bíblica como verdad textual ) tiene pocas probabilidades de cambiar las leyes federales, y está modernizando la labia creacionista. Dice que hay que dejar de hablar de la Biblia, el Génesis, Adán y Eva, Noé y de que Dios creó todo en seis días porque hace fácil cerrarle las puertas de las clases de ciencias a la teoría de la creación divina con argumentos de que es un punto de vista religioso específico (¡le cayó el veinte!). Johnson entiende que los creacionistas bíblicos textuales del Institute for Creation Research y similares han perjudicado la causa porque la impresión que dan es que son unos dogmáticos fanáticos irracionales.

¿Qué hacer? Bueno, ¿por qué no dar la impresión de que es al revés? Que los evolucionistas son unos dogmáticos cerrados y testarudos, ¡y que han convertido la ciencia de la evolución y el “naturalismo científico” prácticamente en una nueva religión estatal! Y dar la impresión de que la nueva escuela de Diseño Inteligente es gente mucho más amplia y razonable, abierta a todas las posibilidades, pero a la que le parece que la evolución no se ha probado y que ve buenas razones para pensar que es más probable que un poder divino creó la vida biológica. Johnson dice que eso se puede hacer sin hablar del Génesis, y que de esa forma es mucho más factible convencer al Congreso y a la Suprema Corte de que sería “discriminación de un punto de vista” no dejar presentar la teoría científica “alternativa” de Diseño Inteligente en las escuelas o en otros lugares públicos.

Ese razonamiento creacionista tiene dos problemas:

1º. Montones de evidencia científica concreta confirman de manera concluyente el hecho de que la evolución ocurrió (y continúa), y han demostrado una y otra vez los mecanismos por los cuales se produce (como la selección natural). Así que la teoría de la evolución no es un “punto de vista” sin comprobar que podría ser cierto o falso.

2º. La teoría de Diseño Inteligente efectivamente es un “punto de vista” alternativo, pero es un punto de vista religioso y es falso decir que es una ciencia alternativa.

En realidad, como veremos, el Diseño Inteligente tiene la misma falta de base científica que las versiones anteriores de creacionismo científico. Pero puede sembrar más confusión (a más gente) por estas razones:

Los “creacionistas científicos” de la vieja escuela tradicional son un grupo rústico con un aire de fanatismo irracional y profundamente ignorantes de los principios científicos más básicos. Pero los creacionistas de Diseño Inteligente son un grupo fino con profesores universitarios y gente educada; tienen doctorados en derecho, filosofía, matemáticas, ingeniería, y hasta bioquímica y biología molecular. Admiten que creen en un dios sobrenatural y en la creación divina, pero afirman que ellos son los científicos auténticos porque no tienen el cerebro nublado por los prejuicios seculares institucionalizados de la ciencia moderna, a diferencia de los evolucionistas. Philip Johnson propone remplazar la ciencia secular (la ciencia que explora los mecanismos naturales de los procesos naturales sin referencia a seres sobrenaturales ) con una ciencia teísta:¡un método que incorpore la idea de Dios en el proceso científico! Con esa posición filosófica la escuela de Diseño Inteligente es más profundamente reaccionaria que la vieja escuela de “creacionistas científicos”, quienes dicen que tienen “evidencia científica” de que la evolución es incorrecta pero no llegan al extremo de querer meter la idea de Dios en toda la ciencia.

Pero no mucha gente se da cuenta de lo que se proponen los creacionistas de Diseño Inteligente. “Debaten” cortésmente con los evolucionistas en foros académicos; hablan como si supieran ciencia; y en general no parecen fanáticos religiosos. De hecho, a la mayoría no les gusta que los llamen “creacionistas”, precisamente porque no quieren que los confundan con sus hermanos más rústicos que dicen que toda palabra de la Biblia es verdad. (En general dicen que para ellos la Biblia es una guía moral y ética escrita en metáforas). No hablan de que Dios creó toda la vida en 6 días de 24 horas hace unos pocos miles de años; no creen textualmente en los relatos de Adán y Eva, el Arca de Noé y el diluvio universal. La mayoría acepta que es ridículo pensar que todos los millones de especies que vemos hoy son descendientes directos de los pares de animales que Noé empacó en el arca. A fin de cuentas, son gente educada y entienden que esos relatos bíblicos los escribieron seres humanos hace 2,000 años (o más) a fin de explicarse cosas que no entendían.

Pero a pesar de eso, no hay ninguna duda de que los defensores de la “Teoría de Diseño Inteligente” son, en realidad, creacionistas, gústeles el nombre o no: como todas las otras variedades de creacionistas, creen que es imposible explicar todas las características de la vida en este planeta por procesos evolutivos naturales completamente inconscientes que se desenvolvieron a lo largo de miles de millones de años. Creen que, de una forma u otra, tuvo que intervenir la mano de un ser sobrenatural.

Aunque admiten que no lo pueden comprobar definitivamente, se han convencido de que la vida es “demasiado compleja” para explicarla con procesos meramente naturales como la evolución. Por lo tanto, piensan, la única alternativa posible es que una fuerza superior, un “artífice o diseñador inteligente” -que por definición es imperceptible en el mundo natural y por definición no está sujeto a las leyes y limitaciones naturales–tiene que haber intervenido en algún punto del proceso para que la vida sea como es hoy. ¡Que no digan que no es un punto de vista religioso!

La teoría de Diseño Inteligente en realidad no es nueva y el “argumento de diseño” es muy viejo. Por ejemplo, a principios del siglo 19 el reverendo William Paley se hizo famoso en Inglaterra por argumentar que solo un diseñador divino podría haber creado algo tan complejo como el ojo humano. Charles Darwin conocía bien esos argumentos, que fueron populares a lo largo de todo el siglo 19, y dedicó mucha atención a explicar en El origen de las especies que, con el suficiente tiempo, el simple mecanismo enteramente natural de la selección natural pudo haber formado y moldeado características complejas, como el ojo humano. Los biólogos modernos dedicados al estudio de la evolución hoy saben que Darwin tenía razón y pueden detallar (a un nivel que Darwin nunca imaginó) el desarrollo paso a paso de las modificaciones evolutivas que llevaron a la complejidad de los ojos de los mamíferos. Pero ya en 1860 Darwin entendía el mecanismo básico, lo que no se puede decir de la escuela moderna de Diseño Inteligente que anda resucitando el viejo y trillado argumento de William Paley.

Por otra parte, la escuela de Diseño Inteligente está “modernizando” el viejo “argumento de diseño”. Además de aceptar que la Biblia no es la palabra textual de Dios (lo que enfurece a los creacionistas tradicionales por “traicionar” la Biblia), en general acepta el hecho de que los organismos de este planeta han experimentado cierta cantidad de evolución biológica, y que esta continúa (esto también enfurece a los creacionistas tradicionales).

La escuela de Diseño Inteligente no habla con una sola voz, pero podemos resumir así su oposición a la teoría de la evolución:

1) Oposición filosófica y metodológica:

Un ataque común, en particular de Philip Johnson (el principal ideólogo), es que los científicos modernos han caído en un error fundamental al adoptar el “naturalismo científico”, que postula que para entender los fenómenos naturales se deben investigar exclusivamente procesos naturales (¡los únicos procesos que se pueden investigar!). Johnson dice que es un error no dar cabida a que una fuerza sobrenatural ordene y guíe los procesos naturales y todo el universo. El “naturalismo científico” es el método de trabajo de toda la ciencia moderna y es el método por el cual se hacen avances científicos. A pesar de eso, Johnson sostiene que la comunidad científica es prejuiciada y cerrada porque no da cabida a Dios y porque no inserta esa idea dentro del proceso científico. La mayoría de los científicos, inclusive los que creen en Dios, dirán que si se abandonan los métodos seculares de la ciencia y se empieza a investigar el mundo natural con un método y una cosmovisión que parten de la base de que existe un reino sobrenatural (que por definición no obedece a las leyes de cambio y desarrollo del mundo material y que no se puede investigar ni verificar), ¡eso llevaría a la destrucción total del proceso científico y pararía en seco los avances científicos y el desarrollo del conocimiento! Más adelante examinaremos de nuevo estos ataques filosóficos.

2) Oposición “científica”:

La escuela de Diseño Inteligente afirma que los científicos que se sacuden el prejuicio del “naturalismo científico” y se “abren” a la idea de Dios verán que en el mundo hay evidencia de un poder superior, de una inteligencia consciente. Los ataques a la evolución que posan de científicos se centran en la idea de “filtro de diseño” (o “inferencia de diseño”) de William Dembski y, especialmente, en la idea de “complejidad irreducible” de los sistemas naturales de Michael Behe.

A continuación resumimos esos argumentos pseudocientíficos:

El “filtro de diseño” de Dembski:

William Dembski, matemático y filósofo asociado con el Discovery Institute de la escuela de Diseño Inteligente, sostiene que debemos aplicar un “filtro” a todo carácter o fenómeno de la naturaleza y hacernos una serie de preguntas: primero, ¿se puede explicar con nuestro conocimiento actual de las leyes y procesos naturales? Si no, ¿se puede explicar como un incidente al azar, la desviación ocasional de las leyes de la naturaleza? Si la respuesta es no, dice, nos toca admitir que tuvo que ser diseñado por alguna forma de inteligencia consciente.

Esta lógica no es muy lógica: primero, el hecho de que no entendamos todavía todos los pasos de un proceso natural no implica que no los entenderemos más adelante. Nuestro conocimiento de los procesos naturales (por ejemplo de los procesos evolutivos) aumenta continuamente.

Segundo, como hemos recalcado tantas veces en esta serie, la evolución no es “apenas un proceso al azar”. Muchos de los mecanismos que generan cambios evolutivos (en particular la selección natural) no son procesos al azar (o aleatorios). En la producción de la variación genética que tienen todas las poblaciones de plantas y animales (que es la materia prima de la evolución) entran procesos al azar (como las mutaciones genéticas); pero la selección natural “selecciona” esa variación genética a lo largo de muchas generaciones en una relación muy estrecha con un ambiente dado, así que esa parte del proceso evolutivo no es al azar.

En una población puede aparecer un carácter o rasgo por puro azar (como una mutación o “error de copiado” del ADN), pero la selección natural solamente lo propagará a más individuos en las siguientes generaciones si ofrece una “ventaja reproductora” (si ayuda a producir más descendientes que a su vez producirán más descendientes). Sin embargo, el hecho de que un nuevo carácter ofrezca tal ventaja reproductora no es una ocurrencia al azar; eso depende de las características específicas del ambiente de un organismo, y de la interacción de los organismos con los rasgos físicos de ese ambiente y con otros individuos de su especie y de otras especies. Dependiendo de las circunstancias, un nuevo carácter puede ofrecer una ventaja y ser “favorecido” por la selección natural o no. Por eso no se puede decir que esta parte del proceso ocurre al azar.

Dembski (y los creacionistas en general) no entienden que los evolucionistas no dicen que la evolución natural es “un proceso accidental al azar”. Los evolucionistas simplemente afirman que la evolución es una propiedad básica de todos los organismos; que ocurre a lo largo de generaciones en toda población de individuos con variación genética por medio de una combinación de cambios al azar del material genético y de procesos altamente selectivos (no aleatorios) como la selección natural; que los cambios que pueden ocurrir en cualquier momento dado los limita y canaliza la historia de cambios evolutivos pasados, pero que el cambio futuro no tiene que proceder en una dirección predeterminada; y que el cambio evolutivo procede automáticamente por su cuenta, sin necesidad de que intervenga una “inteligencia” externa.

O sea que el “filtro de diseño” de Dembski es completamente inútil porque es posible que un rasgo o proceso del mundo natural a) no se pueda explicar todavía con nuestros conocimientos de los procesos naturales y b) no se pueda explicar como un proceso exclusivamente al azar, sin que eso constituya evidencia de que nunca podremos entender los procesos evolutivos en cuestión y cómo los han moldeado componentes no aleatorios. El “filtro de diseño” de Dembski no da una gota de evidencia de que tuvo que intervenir una inteligencia consciente ni razón lógica para llegar a esa conclusión.

La “complejidad irreducible” de Behe

Michael Behe es un bioquímico de Lehigh University interesado en los procesos biológicos que se dan al nivel molecular, es decir, dentro de las células. Behe es de los creacionistas que no rechazan toda la teoría de la evolución; por ejemplo, acepta la evidencia de cambios evolutivos de pequeña escala que se dan continuamente con el paso de las generaciones en las poblaciones de cualquier especie a partir de la selección de mutaciones y recombinaciones genéticas que ocurren naturalmente. Pero ve un problema con la teoría de la evolución al nivel de las moléculas, el nivel que más conoce. Lo asombra la complejidad de los sistemas moleculares que funcionan dentro de las células para producir, digamos, la cadena de reacciones bioquímicas que permiten que el flagelo (la cola) de un espermatozoide se mueva, o la cascada (reacción en cadena) de pasos químicos coordinados que permiten que la sangre se coagule. Behe afirma que esos sistemas moleculares altamente complejos no pueden ser simplemente el resultado de procesos evolutivos naturales (que, como Dembski, también llama “procesos al azar”) y que, por lo tanto, la existencia de tal complejidad es en sí “evidencia” concreta de “diseño inteligente”, es decir, de que una inteligencia consciente (básicamente un poder sobrenatural) intervino en algún punto para crear esos procesos complejos.

Behe y otros de la escuela de Diseño Inteligente han llevado más lejos ese razonamiento y afirman que unos sistemas biológicos son “irreduciblemente complejos”. Un sistema biológico de múltiples partes es “irreduciblemente complejo”, dicen, si se desploma o deja de funcionar cuando le falta una sola de sus partes. Behe da ejemplos del campo de la bioquímica de sistemas (reacciones bioquímicas) que no pueden realizar sus funciones actuales si les falta aunque sea un componente y después declara que para él eso es prueba de una inteligencia consciente (o sea, Dios). ¿Por qué? ¿Por qué el hecho de que un sistema bioquímico no pueda realizar su función actual a menos que todas sus partes funcionen bien es automáticamente prueba de “diseño inteligente”? Porque, dice Behe, la evolución biológica natural no pudo haber creado todas esas partes necesarias (y con un funcionamiento tan complejo y coordinado) de una sola vez . Los evolucionistas contestan que sabemos que la evolución es perfectamente capaz de generar sistemas complejos en un proceso gradual a lo largo de mucho tiempo, no de un tirón. Pero Behe no cree que la evolución haya podido construir procesos bioquímicos complejos paso a paso porque un sistema que no tenga todas sus partes no funcionaría (o podría desplomarse); por lo tanto no podría ofrecer a un organismo una ventaja reproductora y, por lo tanto, la selección natural no favorecería ese desarrollo evolutivo gradual ni permitiría que un sistema incompleto e inoperante se propagara de una generación a otra. Pero como veremos, la única razón por la cual Behe y colegas no entienden cómo procesos evolutivos relativamente sencillos y bien conocidos han podido generar sistemas tan complejos sin la intervención de seres sobrenaturales es que a) no entienden cómo opera la evolución y b) ni siquiera entienden bien la naturaleza de la complejidad biológica. Sin embargo, como Michael Behe es uno de los miembros más influyentes de la escuela de Diseño Inteligente, y como el hecho de que es un bioquímico profesional puede ser suficiente para llevar a pensar que sabe de lo que habla, vale la pena examinar y refutar sus argumentos a fondo.

Michael Behe y la complejidad irreducible como “evidencia” de diseño inteligente

La influencia de Behe no proviene de ningún descubrimiento importante en su campo sino del simple hecho de que, como es un bioquímico profesional, puede hablar elocuentemente de los intrincados detalles de los procesos moleculares que se dan dentro de las células. Behe realmente no añade nada nuevo al viejo argumento de “complejidad”; simplemente lo ha llevado al nivel subcelular. El problema de Behe es que puede que sepa mucho de la organización e interacción de moléculas para realizar funciones complejas (como la coagulación), pero no sabe mucho de la evolución. Conoce bien las partes y procesos bioquímicos, pero no entiende los mecanismos por medio de los cuales la evolución puede formar nuevas partes y procesos a partir de variación genética existente. Es más, abriga ciertos errores serios sobre los aspectos más básicos de la teoría de la evolución. Por ejemplo, dice que la evolución es un proceso “al azar”, cuando hasta los libros de biología de secundaria explican que el cambio evolutivo ocurre por medio de procesos aleatorios (al azar) que alteran la variación genética disponible en una población (como mutaciones, recombinación genética, deriva genética, etc.,) combinados con mecanismos selectivos no aleatorios (como la selección natural), que con el paso de generaciones seleccionan ciertas modificaciones evolutivas y propagan diferencialmente las que dan a los organismos ventajas reproductoras en un ambiente determinado (de modo que esta parte del proceso no es aleatoria ). Al igual que Dembski y casi todos los creacionistas, Behe no capta que la selección natural dista mucho de ser algo al azar.

Es importante entender que ningún biólogo dirá que los sistemas moleculares subcelulares que Behe menciona no son sumamente complejos , pero cualquier biólogo especializado en evolución dirá que los mecanismos evolutivos naturales pueden generar mucha complejidad, en todo nivel de organización, y que no hay motivos para pensar que la complejidad de los sistemas moleculares que funcionan en el interior de las células sea el resultado de algo más que esos procesos evolutivos naturales, de la mano de ningún “diseñador”.

Puede que Behe sepa escribir fórmulas químicas complicadas en un pizarrón, pero esos son puros malabarismos. Sus métodos no son muy diferentes de los de los creacionistas bíblicos tradicionales: ya sea por ignorancia crasa de los principios evolutivos o porque se hace el ciego ante lo que contradice sus nociones preconcebidas de intervención divina, Behe tergiversa el conocimiento actual sobre los mecanismos de la evolución y comete el mismo error metodológico de todos los creacionistas: incapaz de “imaginar” cómo se formaron las maravillas del mundo natural sin un dios, trata de imponerle a la realidad su noción preconcebida de un “diseñador inteligente”, para lo cual busca procesos de la vida que todavía no se han descrito o entendido totalmente y dice que lo que todavía no entendemos es prueba de la intervención de un dios.

Si esto suena conocido, es porque no es diferente del razonamiento de los “creacionistas científicos” de vieja guardia que atacan la evolución porque en el registro fósil (o en el conocimiento humano) hay “lagunas”… y cuando esas lagunas se resuelven buscan otra cosa que todavía no se entienda y repiten el mismo argumento.

Adentrémonos un poco más en los argumentos de Behe.

Behe empieza el libro Darwin’s Black Box (y suele empezar sus presentaciones) diciendo: “para que la teoría de la evolución sea verdad, tiene que explicar la estructura molecular de la vida”. Eso es cierto y todo biólogo evolutivo lo acepta. Pero a continuación Behe dice que el propósito del libro es “demostrar que no la explica”.

Behe no cumple su grandilocuente propósito: los ejemplos de sistemas bioquímicos subcelulares complejos que supuestamente son “evidencia” de diseño no prueban nada; ninguna de sus explicaciones lleva a pensar que los mecanismos de la evolución no pudieran generar esa complejidad.

El argumento básico de Behe es que la evolución puede ser responsable de las características de la vida en todos los niveles de organización, con excepción del nivel molecular subcelular. A diferencia de otros creacionistas, como los de Tierra joven, Behe reconoce que el universo tiene miles de millones de años y que las especies están emparentadas porque descienden de antepasados comunes. “La idea de ascendencia común (que todos los organismos comparten un antepasado común) me parece convincente y no tengo razones para dudar de ella”, escribe Behe.

El bioquímico evolucionista Ken Miller, que ha debatido personalmente con Michael Behe en varias ocasiones, comenta que este dice que no le molesta en absoluto la idea de que los seres humanos y los simios descienden de un antepasado común. (¡Ahora sí lo van a matar los creacionistas tradicionales!). Bueno, si acepta la evidencia concreta de la evolución y de la ascendencia común, ¿con qué aspectos de la teoría de la evolución es que no está de acuerdo? Behe ve evidencia de diseño divino en los complejos sistemas biológicos del interior de la célula pues no cree que hayan podido generarse por medio de los mecanismos conocidos de la evolución biológica.

Como bioquímico, Behe conoce bien esos sistemas. En parte, el problema es que está demasiado inmerso en su propio rincón del universo biológico (las reacciones bioquímicas subcelulares) y no ve que en todos los niveles de organización de la materia hay “sistemas biológicos complejos” (inclusive en niveles donde no dice que haya “diseño”).

Behe destaca ciertos sistemas moleculares complejos de la maquinaria interna de las células (los sistemas que mediante una multitud de “pasos” químicos producen enzimas, anticuerpos, agentes de coagulación, etc.,) y dice: “Estos sistemas son supremamente complejos. ¡Es imposible que los formara la evolución biológica!”. No le cabe en la cabeza que la evolución pudiera producir reacciones en cadena tan complejas por su cuenta, y entonces dice que por fuerza hay que reconocer que algún “diseñador inteligente consciente” (bien podría decir “dios”) los tuvo que haber creado tal como los vemos hoy.

A Behe personalmente “no le cabe en la cabeza” que la evolución pudiera producir esos sistemas, pero eso no quiere decir que haya encontrado evidencia de diseño.

A manera de paréntesis, tengo que comentar que me gusta que los detalles maravillosamente intrincados de las reacciones bioquímicas maravillen a Behe, y me imagino que incluso cuando los biólogos descifren por completo todos los aspectos esenciales de esos procesos nos seguirán pareciendo increíblemente maravillosos. Pero el hecho de que algo sea maravilloso (y que no lo entendamos bien todavía ni conozcamos cómo se desarrolló) no justifica saltar a la conclusión de que lo creó un ser sobrenatural. A lo largo de la historia humana hasta el presente, mucha gente dice que ha dicho que vio un “milagro” cuando observó algo que no podía explicar o colocar en su debido contexto). Por ejemplo, como no sabían lo que eran, en la antigüedad pensaban que los rayos eran mensajes de los dioses; pero pensar eso no hace que sea realidad.

Uno se da cuenta de que Michael Behe no entiende los procesos de la evolución cuando explica cómo supone que un “diseñador inteligente consciente” pudo diseñar las reacciones bioquímicas complejas. Dice que el diseñador posiblemente tomó las primeras células vivas hace unos 4 mil millones de años y les empacó toda la información molecular necesaria que iban a necesitar para producir todos los sistemas bioquímicos complejos que vemos en diferentes organismos hoy. Esto es absurdo y no tiene sentido desde el punto de vista científico. Es tan absurdo que otros biólogos no se molestarían en contestarlo si no fuera porque Behe es el vocero consentido del movimiento de Diseño Inteligente.

¿Cómo es posible que toda la información molecular necesaria para todos los procesos bioquímicos “futuros” (de organismos que evolucionaron cientos de millones de años después de la aparición de la vida, como admite Behe) estuviera ya en las primeras células (que no usaban esos procesos) hace miles de millones de años? Behe dice que no puede probarlo, pero que especula que la información genética “preformada” (que no se necesitaría por cientos de millones de años) debe haber estado latente gracias al control de un gen regulador (como los que encienden y apagan muchos sistemas subcelulares) que permaneció apagado por muchísimo tiempo.

¡Esto no tiene el menor sentido desde el punto de vista científico! Efectivamente en las células hay genes reguladores que apagan ciertas funciones moleculares por un tiempo. Pero es ridículo decir que los genes que codifican todas las funciones subcelulares que “después” aparecieron ya estaban presentes en estado latente (“apagados”) en las primeras células y que pasaron de generación en generación, completamente intactas, por miles de millones de años. Como dice Ken Miller, la visión de Behe es “una fantasía genética imposible de genes ‘preformados’ a la espera de que aparezcan gradualmente los organismos que los necesiten”.

Cualquier genetista dirá que los genes “apagados” no pueden permanecer intactos, sin cambiar, por cientos de millones de años. Cuando los genes se transmiten de generación en generación, con el tiempo se acumulan toda clase de mutaciones al azar (“errores de copiado”) que a la larga cambian las instrucciones genéticas básicas. Eso se aplica a cualquier conjunto de genes. Además, se ha demostrado en el laboratorio que los genes inactivos (“apagados”) tienden a acumular mutaciones a mayor velocidad que los genes activos. Esto tiene sentido a la luz de la teoría de la evolución porque la selección natural no puede eliminar cambios genéticos que ocurren en sistemas latentes que todavía no tienen ningún efecto en un organismo, ya que esos cambios no dan a los individuos ventajas ni desventajas reproductoras; por lo tanto, nada previene o restringe la acumulación de mutaciones genéticas. Esto explica por qué los genes inactivos cambian más rápido que los genes activos.

O sea que si, como propone Behe, un “diseñador inteligente” hace 4 mil millones de años empacó en las primeras células todas las instrucciones químicas que necesitarían y después dejó que procediera la evolución natural, es imposible que la información genética necesaria para los sistemas moleculares posteriores (como el mecanismo de coagulación sanguínea de los mamíferos) se hubiera conservado en su estado original. Pero para Behe precisamente la compleja estructura de los sistemas moleculares hoy es “evidencia” del “diseño inteligente” inicial que ocurrió hace miles de millones de años. Esta es una enorme falta de coherencia lógica del argumento central de Behe, para la cual no tiene respuesta.

Dejemos de lado por el momento la absurda idea de que la vida empezó con células diseñadas por un poder sobrenatural con instrucciones preformadas para todas las funciones celulares posteriores, y veamos los problemas del argumento fundamental de Behe: que si un sistema biológico es sumamente complejo no puede ser resultado de la evolución.

Esto simplemente no es verdad. Todos los biólogos saben que hay muchos sistemas biológicos altamente “complejos”, ya sea dentro de las células o a cualquier nivel de organización, como las partes del cuerpo, organismos enteros, poblaciones o comunidades ecológicas. La definición de “complejo” es que tiene muchas partes o componentes interrelacionados e interdependientes (y muchos biólogos y gente en general opina que la belleza y la maravilla de la vida radica en su gran diversidad, que en sí es una forma de complejidad). Inclusive se podría pensar que las células son complejos “ecosistemas” en miniatura de moléculas bioquímicas trabadas en interrelaciones complejas. Por ejemplo, las células siguen muchos pasos para metabolizar (procesar) las fuentes de energía, reproducir su maquinaria genética, producir mecanismos defensivos, repararse, interactuar con otras células para realizar funciones complejas como coagular la sangre, etc., etc. Pero decir que un sistema es “complejo”, solo quiere decir que no es “simple”: que tiene muchas partes que operan en un proceso integrado. La complejidad no es en sí algo misterioso o inexplicable por procesos naturales.

Para ilustrar otro ejemplo de complejidad biológica pensemos en un terreno de una compañía maderera sembrado con una sola especie de pino y comparémoslo con un terreno de bosque natural. El pinar diseñado por la compañía maderera para que crezca rápido no tiene mucha variedad: por todos lados hay fila tras fila de una sola especie de árbol y esa uniformidad a su vez produce poca variedad de alimento y otros recursos que puedan aprovechar otras especies. Así que la diversidad de los animales del pinar también es poca. (Es más, a pesar de la cantidad de árboles, el pinar es una especie de baldío biológico). Es un sistema muy simple . Por contraste, pensemos en una selva tropical o en un bosque mixto de América del Norte, donde se encuentran montones de especies distintas de árboles, arbustos, hongos y plantas con flores, y todo eso crea una colcha compleja de hábitats que aprovecharán miles de especies de insectos, aves, anfibios, reptiles, mamíferos, etc.

De una forma u otra, directa o indirectamente, los componentes de ese sistema (todas las especies de plantas y animales) interactúan y se interconectan de formas complejas. En tales sistemas una gran cantidad de especies son interdependientes: no pueden funcionar plenamente ni sostenerse saludablemente una sin la otra. Tal es el caso de las interacciones que entrelazan a los polinizadores (insectos, aves, murciélagos, monos) y las plantas con flores que polinizan; o de las aves de rapiña y sus presas. Esas interacciones son tan importantes para la salud general del ecosistema que se ha visto que si se elimina una parte (por ejemplo, matando demasiados insectos y aves con pesticidas o causando la extinción de un depredador de la parte superior de la cadena alimenticia), puede derrumbarse toda una población biológica y a veces todo un ecosistema.

Así que todo sistema biológico complejo, ya sea al nivel molecular o al nivel de ecosistema, está compuesto por una red de eslabones entrelazados e interpedendientes de diferentes organismos. La gran cantidad y variedad de eslabones suele dar a los sistemas complejos más estabilidad de la que tienen los sistemas simples. Pero si se trastornan muchos eslabones o si se trastorna un eslabón especialmente central (como la eliminación de un depredador importante), hasta un sistema complejo puede derrumbarse, y en ese caso suelen “caer duro”. (Tristemente, esto es lo que está pasando en la gran mayoría de las selvas tropicales del planeta, donde, en una escala monumental, la intervención humana está trastornando y trastocando ecosistemas crucialmente complejos). ¿Por qué hablar de los ecosistemas complejos en una discusión de la propuestas de Behe de Diseño Inteligente al nivel subcelular? En parte, para mostrar que la complejidad biológica no es exclusiva del nivel subcelular. Sin embargo, Behe no argumenta, que yo sepa, que esos otros niveles de complejidad biológica también son “evidencia” de un diseñador divino. Esto encierra una incoherencia lógica. Si Behe entiende cómo la evolución desarrolló un alto nivel de complejidad al nivel de ecosistema, ¿por qué no entiende que la evolución pudo desarrollar un alto nivel de complejidad al nivel de las moléculas biológicas?

La “gran objeción” de Behe a la evolución es que unos sistemas biológicos son tan complejos que se puede decir que son ” irreduciblemente complejos”, o sea, que requieren un mínimo de partes para funcionar y si no tienen una sola de esas partes dejan de funcionar. Para Behe esa “complejidad irreducible” es la verdadera evidencia de Diseño Inteligente porque, dice, la evolución jamás podría producir todas esas partes de una sola vez. Por ejemplo, si un sistema necesita 50 pasos químicos sincronizados para cumplir una función, no puede haber evolucionado de un sistema que tiene 48 ó 49 pasos porque ese precursor no funcionaría; asimismo, es inconcebible que ocurran suficientes mutaciones al azar para desarrollar un sistema tan complejo “de una sola vez”. Además, añade Behe, la evolución no puede producir sistemas “irreduciblemente complejos” en etapas, con el paso del tiempo, porque la selección natural solo favorece sistemas que son “totalmente” funcionales. Un sistema que no tenga todas las partes necesarias no funcionará y la selección natural lo eliminará, afirma Behe. Ese es el meollo de su argumento contra la evolución-

¿Tiene algo de verdad el argumento de que la “complejidad irreducible” de ciertos procesos bioquímicos es evidencia de diseño?

No. Veamos por qué.

Los conocimientos actuales de la evolución demuestran que los sistemas complejos (con nuevas funciones) pueden evolucionar de sistemas menos complejos y probablemente con funciones diferentes , como veremos en los ejemplos de más adelante. El argumento de Behe (y de sus predecesores del siglo 19) es incorrecto porque la selección natural pudo haber favorecido y preservado los componentes “preliminares” de cualquier sistema biológico (las partes que evolucionaron antes) cuando tenían funciones distintas a las que desempeñarán más adelante como parte de un sistema altamente evolucionado. La evolución produce nuevos caracteres a partir de la variación genética que existía en las generaciones previas de una población (por medio de mutaciones y otras recombinaciones genéticas al azar, como vimos). Pero eso no quiere decir que la variación genética de una población generara necesariamente partes y caracteres que eran “menos funcionales” en una forma dañina; la variación genética de un tiempo anterior puede haber generado funciones limitadas pero ventajosas para los organismos (como una versión simple o “primitiva” de lo que más adelante sería un carácter complejo), o pudo haber generado caracteres que cumplían funciones enteramente distintas.

Behe no concibe cómo puede evolucionar un sistema complejo con múltiples partes mediante un proceso de modificaciones evolutivas de partes y sistemas preexistentes, que desempeñaban funciones distintas (pero no dañinas). Behe ilustra la “complejidad irreducible” con el ejemplo de una trampa para ratones de cinco piezas (una plataforma, un resorte, un anzuelo y demás); dice que es “irreduciblemente compleja” porque necesita todas las cinco piezas en buen funcionamiento al mismo tiempo para atrapar ratones. Una trampa que no tenga una de las piezas será inútil. Con esta analogía Behe quiere decir que un sistema biológico que requiere todas sus partes para funcionar no puede haber evolucionado de un sistema que no tenía todas esas partes porque el sistema incompleto no sería funcional y sería perjudicial, y la selección natural lo habría eliminado. Pero como refuta bromeando el evolucionista Ken Miller, la trampa puede funcionar sin todas las piezas… como otra cosa. Miller agarra una trampa, le quita un par de piezas ¡y hace un clip que funciona perfectamente bien! Con ese chiste quiere ilustrar el hecho de que el precursor evolutivo de un sistema “irreduciblemente complejo” (al nivel bioquímico o a cualquier otro nivel de organización) pudo haber sido “funcional” en una línea antepasada con menos partes (o que interactuaban de otras formas), pero en una función diferente.

Otro ejemplo favorito de Behe de “complejidad irreducible” es la serie de reacciones bioquímicas que permite el movimiento de los cilios o los flagelos celulares (pelillos que tienen células como los espermatozoides). Esas reacciones bioquímicas se realizan dentro de tubos microscópicos en los cilios o los flagelos. Si se interrumpe uno de los pasos, no se mueven. ¿Es este un sistema bioquímico complejo? Claro que sí. ¿Sabemos absolutamente todo lo que se puede saber sobre esos procesos? No, todavía no. ¿Pero creen los biólogos que inclusive las más complejas de esas estructuras (que Behe considera “irreduciblemente complejas”) pueden haber evolucionado naturalmente y sin intervención divina a partir de estructuras preexistentes más simples presentes en especies anteriores? Sí. Ken Miller (también bioquímico) da ejemplos de la vida real de muchas estructuras similares, compuestas de una cantidad menor de túbulos (y por lo tanto “más simples”) que no tienen toda la gama de funciones de las estructuras más complejas; pero tienen algunas estructuras y algunas partes, y funcionan (de modo más limitado). Estos sistemas más simples todavía existen en organismos actuales, y la selección natural obviamente no los ha eliminado como algo “defectuoso”.

Si en uno de esos sistemas precursores aparecen mutaciones genéticas y ofrecen nuevas capacidades funcionales que dan a los organismos una “ventaja” reproductora en determinado ambiente (por ejemplo, espermatozoides que nadan mejor), la selección natural tenderá a propagar esas modificaciones en las generaciones siguientes. Esto ocurre automáticamente (sin necesidad de intervención divina); de ese modo la evolución puede “construir” nuevas estructuras y producir nuevas funciones o funciones mejoradas a partir de las partes que estaban presentes (cumpliendo funciones diferentes o limitadas) en generaciones anteriores y en especies antepasadas.

¿Por qué no es “evidencia” de diseño divino la gran complejidad del ojo humano y de otros mamíferos (ojos con visión estereoscópica), como afirman los defensores del “diseño inteligente” desde el siglo 19? Porque no hay motivos para pensar que los mecanismos evolutivos usuales no sean suficientes para desarrollar estructuras tan complejas con el tiempo ( mucho tiempo), en una serie de modificaciones con la mezcla usual de mutaciones y recombinaciones genéticas al azar (que ocurren constantemente en toda población) combinada con la selección natural no aleatoria. Cuando apareció una capacidad primitiva y muy limitada de detectar la luz, formas o movimiento en una línea antigua de organismos, es fácil imaginar que la selección natural tendería a propagarla. La evolución de los primeros “ojos” primitivos (grupos de pocas células que detectan luz de modo muy limitado y que todavía se observan en organismos hoy) le dio a los animales que los tuvieran una enorme ventaja en cualquier ambiente con luz. Basta pensar en la gran ventaja reproductora de los animales que pueden detectar movimiento y evadir a los predadores.

Desde el siglo 19 los creacionistas preguntan “¿para qué sirve medio ojo?”. La respuesta es: “¡para mucho!”. La selección natural favoreció las modificaciones genéticas de los descendientes de esos individuos que mejoraron la capacidad de ver, y produjo mejores ojos con más campo de visión.

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Lo que ilustran estos ejemplos, una vez más, es que las estructuras y sistemas biológicos pueden evolucionar de lo simple a lo complejo (y a veces en sentido contrario) en un proceso gradual a lo largo de mucho tiempo. La evolución de mayor complejidad no ocurre “de una vez”: los sistemas y caracteres menos complejos y “parciales” de las líneas evolutivas anteriores pueden ser todavía perfectamente funcionales, en diferente grado o de otra forma.

Publicado originalmente en el Obrero Revolucionario #1220, 23 de noviembre, 2003.

http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/direligion.html

Acceso 21 días después de la catástrofe en Myanmar

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:32 pm

Acceso 21 días después de la catástrofe en Myanmar

Sólo algunas organizaciones internacionales han tenido acceso limitado en las regiones afectadas.

Pie de foto: Sólo algunas organizaciones internacionales han tenido acceso limitado en las regiones afectadas. (Keystone)

La ayuda internacional –que hasta ahora ha llegado sólo a cuentagotas en las áreas más afectadas por el ciclón Nargis en la otrora Birmania- recibe nuevos bríos con el anuncio de la junta militar de que permitirá el acceso a los trabajadores humanitarios.

Un paso político que aún requerirá de trámites administrativos. La Cruz Roja Suiza está a la espera de que sus enviados, ahora en Bangkok, puedan finalmente cumplir su labor. Y no son los únicos en esas condiciones.

Si bien es una “buena” noticia, la cautela prevalece entre los representantes de la ayuda de emergencia a las víctimas de la catástrofe natural en Myanmar, que según los últimos cálculos ha provocado un total de 134.000 personas muertas o desaparecidas.

En visita excepcional a Birmania, en búsqueda de caminos para poder asistir a las 2,4 millones de personas desamparadas tras el paso del ciclón que castigó el área hace tres semanas, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, llegó al acuerdo con el supremo de la junta, Than Shwe, tras una reunión de más de dos horas en la remota capital de Naypyidaw.

Ban agregó que Than Shwe también accedió a permitir el uso del aeropuerto en Yangón como centro logístico para la distribución de ayuda. Y gracias al consentimiento del régimen, el primero de diez helicópteros del Programa Alimenticio Mundial llegó a la zona de la tragedia.

“Que las promesas se traduzcan en hechos”

La noticia de mayor flexibilidad por parte de los militares birmanos es bienvenida por las organizaciones humanitarias, aunque muestran cierta prudencia.

“Hay que decir que se trata de una buena noticia, aún cuando llega tarde; pero habrá que ver si esas promesas se traducen en actos”, declara Karl Schuler, portavoz de la Cruz Roja Suiza (CRS), organismo que tiene en Bangkok a tres delegados en espera de visa de entrada a Myanmar.

“Esperamos que nuestros delegados entren en Birmania en los próximos días. (…) Si realmente hay una apertura para el personal internacional habrá una gran operación de seguridad”, considera Schuler, no obstante, “hasta ahora no ha habido una confirmación de visa de entrada”.

“Aumentaremos el volumen de la ayuda una vez que tengamos la certitud de que tendremos gente en el lugar de la Cruz Roja Suiza para que nos comuniquen sobre las posibilidades de asistencia y en función de ello, aumentemos nuestra contribución, que justo hasta ahora ha sido de 110.000 francos”.

La CRS tomará decisiones sobre su tarea en Myanmar en coordinación con el cuerpo de Ayuda en caso de Catástrofes de Suiza, con el que tiene contacto cotidiano, según explica Schuler.

Por su parte, Fabienne Wydler, portavoz de la ayuda humanitaria por parte de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) indicó que tendrá detalles de los siguientes pasos a seguir luego de que el domingo tenga lugar una conferencia internacional de donantes en Myanmar.

Refugios y agua potable, entre las prioridades

“Por el momento hemos recibido 200.000 francos en donativos, más la contribución de las autoridades helvéticas. Haremos un llamado para recaudar más donativos y decidiremos pronto si aún hay que enviar socorristas o si financiaremos el transporte de los bienes en el lugar, porque seguramente será importante respaldar el aspecto logístico”, menciona Schuler ante la dificultad para llegar a las zonas de difícil acceso.

Hasta ahora 25 toneladas de ayuda de la CRS han sido enviadas a la región afectada a través de la coordinación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que cuenta con 20 delegados en Myanmar, quienes laboran con decenas de voluntarios locales.

“Ya aterrizaron en Yangón 25 aviones de la Cruz Roja y la Media Luna Roja con 302 toneladas de suministros de socorro esenciales. En los vuelos de esta semana se enviarán al país otras 230 toneladas, como mínimo, indica Igor Dmitryuk, jefe de la unidad regional de logística de Kuala Lumpur, quien afirma que “en grandes zonas del país, las necesidades de los damnificados siguen siendo agudas”.

El refugio de emergencia y el acceso al agua potable son las necesidades prioritarias, coinciden Dmitryuk y Schuler. El portavoz de la Cruz Roja Suiza subraya los “obstáculos reales” -destrucción de caminos y puentes- a la hora de distribuir la ayuda, luego de que se haya librado el obstáculo político del acceso.

No obstante, Karl Schuler recuerda que “con frecuencia la ayuda internacional olvida el desempeño de la solidaridad local, que es la más importante en el primer momento de todas las catástrofes. Se comparten las provisiones de arroz, el techo, lo que explica que pese a esa situación tan difícil, hay aún cientos de miles que esperan la ayuda del exterior luego de haber sobrevivido tres semanas después del paso del ciclón”.

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Obama promete cambios en la política hacia Cuba y ataca a McCain

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:27 pm

Obama promete cambios en la política hacia Cuba y ataca a McCain

MIAMI (Reuters) – El demócrata Barack Obama dijo el viernes que escogería el momento y el lugar para celebrar conversaciones diplomáticas con Cuba y criticó al republicano John McCain por aferrarse a políticas fallidas.

Obama, senador por Illinois que supera a la senadora por Nueva York Hillary Clinton en la carrera para la nominación del partido a la Casa Blanca, está bajo presión por decir que quería reunirse con líderes de países hostiles a Estados Unidos, como Cuba e Irán.

McCain, criticó el martes en Miami las propuestas de Obama y prometió mantener un embargo económico estricto sobre cuba hasta que su gobierno comunista libere a los prisioneros políticos, garantice las libertades fundamentales y celebre elecciones con observadores internacionales.

Ambos candidatos están cortejando a la influyente comunidad cubano-americana de Florida, en un estado que será crucial para la victoria en las elecciones generales de noviembre.

Obama dijo que McCain había distorsionado su postura.

“John McCain ha ido por el país hablando de lo mucho que quiero reunirme con Raúl Castro, como si estuviera buscando una reunión social”, declaró Obama.

“Eso no es lo que dije. John McCain lo sabe”.

Obama dijo que McCain había adoptado las políticas del presidente, George W. Bush, que no avanzarían en la libertad en Cuba.

El senador por Illinois pidió diplomacia directa con la isla comunista y, sin decir con quién se reuniría, prometió liderar ese cambio como presidente.

“Es el momento de perseguir la diplomacia directa, con amigos y enemigos del mismo modo, sin precondiciones. Habrá una preparación cuidadosa. Estableceremos una agenda clara”, afirmó. “Desearía liderar esa diplomacia en el momento y el lugar de mi elección, pero sólo cuando tengamos la oportunidad de avanzar en los intereses de EEUU”.

Obama dijo que mantendría el embargo sobre Cuba pero ofrecería comenzar a normalizar las relaciones con el país comunista si liberara a los prisioneros políticos.

También prometió levantar las restricciones para los viajes familiares y transferencias de dinero a la isla.

Por Jeff Mason


http://www.swissinfo.ch/spa/noticias/internacional/Obama_promete_cambios_en_la_politica_hacia_Cuba_y_ataca_a_McCain.html?siteSect=143&sid=9128873&cKey=1211577132000&ty=ti

El senador Edward Kennedy tiene un tumor cerebral maligno

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:25 pm

El senador Edward Kennedy tiene un tumor cerebral maligno

WASHINGTON (Reuters) – El senador estadounidense Edward Kennedy tiene un tumor cerebral maligno, dijeron sus médicos el martes, de un tipo considerado potencialmente muy peligroso.

Kennedy, senador por Massachusetts, tiene un glioma y probablemente necesitará quimioterapia y radioterapia, informaron en un comunicado el neurólogo Lee Schwamm del hospital general de Massachusetts y el doctor Larry Ronan, médico de atención primaria.

El senador, de 76 años, ha estado hospitalizado desde que tuvo una convulsión el sábado. Fue trasladado por vía aérea al Hospital General de Massachusetts el sábado por la mañana tras haber llegado en ambulancia a un hospital local cerca del complejo de vacaciones de su familia, Cape Cod.

El tumor maligno es activo, al contrario de los benignos que normalmente, aunque no siempre, son inofensivos.

Según la Sociedad de Neurociencia, unos 20.000 estadounidenses sin diagnosticados con glioma cada año, y más de la mitad mueren a los 18 meses.

“A lo largo de los últimos días hemos hecho una serie de chequeos al senador Kennedy para determinar la causa de su convulsión”, dijeron Schwann y Ronan en el comunicado.

“No ha tenido más convulsiones, sigue en buena condición general y está levantado y caminando por el hospital”.

Varias pruebas fueron poco concluyentes, agregaron.

Sin embargo, los resultados preliminares de la biopsia del cerebro identificaron la causa de la convulsión como un glioma maligno que el lóbulo parietal izquierdo. El curso normal de tratamiento incluye una combinación de radiación y quimioterapia”, señaló el comunicado.

“Las decisiones relativas al mejor curso de tratamiento para el senador Kennedy se determinarán después de más pruebas y análisis. El senador Kennedy seguirá en el Hospital General de Massachusetts durante un par de días más según el protocolo rutinario. Sigue de buen ánimo y lleno de energía”.

Un demócrata tradicional y voz liberal destacada en la política estadounidense, Kennedy es el hermano más joven del fallecido presidente John Kennedy, asesinado en 1963, y del senador Robert Kennedy, muerto en 1968.

Es senador desde 1962 y ahora es el segundo miembro más antiguo del Senado
http://www.swissinfo.ch/spa/noticias/internacional/El_senador_Edward_Kennedy_tiene_un_tumor_cerebral_maligno.html?siteSect=143&sid=9114120&cKey=1211317894000&ty=ti

¿Diseño inteligente o diseño maligno?

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:21 pm

¿Diseño inteligente o diseño maligno?

Miercoles 26 de Octubre de 2005
Por: José Sarukhan
Este año se cumplen 80 de la celebración de un famoso juicio llevado a cabo en Dayton, Tennessee. Este juicio ha sido quizá uno de los más publicitados y discutidos casos legales del siglo veinte en los Estados Unidos, y del cual se produjo al menos una versión cinematográfica que fue muy famosa. John T. Scopes, profesor de ciencias en la educación básica en esa localidad, estaba acusado de violar una ley estatal que prohibía la enseñanza en las escuelas públicas del Estado de cualquier teoría que fuese contraria a o negase la historia de la creación divina, contraviniendo lo escrito en la Biblia.
Detrás de la consignación del profesor Scopes estaba el movimiento fundamentalista protestante del Estado que, grandemente alarmado por la amenaza que veía en la enseñanza de la teoría evolucionista, recurrió al mencionado proceso legal para asegurar la prohibición y el castigo de tales enseñanzas. Justamente por esas épocas, la teoría de la evolución a través de la selección natural, propuesta por Darwin en la segunda mitad del siglo anterior, pasaba por un renacimiento debido a la “Nueva Síntesis” de la teoría de la evolución que, impulsada por varias ramas de las ciencias biológicas, en especial por el desarrollo de la genética como ciencia, incorporaba a las ideas de Darwin elementos que las robustecían y las convertían en el elemento unificador de las modernas ciencias biológicas. Para acortar una larga historia, el juicio fue perdido por el profesor Scopes, a pesar de que se reconoció años más tarde la forma improcedente del juicio. Sin embargo, la opinión pública tuvo una sólida enseñanza sobre ciencia y evolución y la importancia de separarla de las creencias religiosas.
A pesar de ello, la inercia social y los intereses religiosos en Tennessee fueron suficientemente poderosos para mantener la ley vigente hasta 1967, año en el que se derogó. En buena parte de la segunda mitad del siglo pasado, hubo varios intentos de revivir el “juicio Scopes” sobre las mismas bases; en mayor o menor medida esos intentos fallaron, fundamentalmente por lo manido del argumento del apego a la interpretación literal —y debo remarcar, una especial interpretación— del relato del Génesis en la Biblia.
Sin embargo, y a pesar de esta historia de intentos fallidos para desacreditar las ideas sobre evolución orgánica e impedir, o al menos contrarrestar su enseñanza en las escuelas con argumentos religiosos o seudo-científicos, ochenta años después del juicio, una parte de la población de ese país —con su actual presidente a la cabeza— no parecen haber aprendido la lección y han emprendido una nueva campaña de ataque al evolucionismo, astutamente orquestada y fuertemente apoyada en lo económico y lo político en varios estados de la Unión Americana.
El resultado de la ineficacia del literalismo bíblico en los juicios legales, fue la improvisación de una nueva modalidad de expresión del fundamentalismo cristiano, consistente en aceptar que, después de todo, sí han ocurrido cambios que podrían interpretarse como evolutivos, pero que todos esos cambios obedecen a un plan perfectamente construido y concebido, a un “diseño inteligente” del planeta que incluye el desarrollo de la vida en el mismo y especialmente el de la especie humana, siguiendo lo que solamente se puede interpretar como un “designio divino”.
El argumento central que fundamenta esta postura por parte de los fundamentalistas es que la trama de la vida es tan compleja, que solamente un ser supremo pudo haberla diseñado. La estrategia es astuta: donde las ideas del “creacionismo científico” fallaron en su pretensión de no ser indoctrinación religiosa, la propuesta del “diseño inteligente” ha resultado más exitosa al insistir en que existe un debate científico donde no lo hay.
El propósito es sembrar dudas sobre la existencia de la evolución orgánica basada en los principios de la aleatoriedad de los millones de posibilidades de las recombinaciones genéticas que ocurren permanentemente en las cadenas de ADN de todos los organismos vivos en el proceso de reproducción, y posteriormente en la selección que diferentes factores ambientales ejercen sobre la progenie.
Da la impresión de que esta “nueva” (¡vieja!) corriente cristiana ultra conservadora y fundamentalista, está tratando de regresar a, y recoger, las enseñanzas del teólogo y pastor anglicano William Paley, nacido en 1743, que fueron brillantemente expresadas en su Teología Natural, obra que sostenía la idea de la creación divina de la Tierra y los organismos que la habitan, basándose en que los atributos del comportamiento y el diseño que poseían los organismos vivos no podían haber sido sino producto de la intervención divina.
Cito un breve pasaje de la Teología Natural de Paley: “Las marcas del diseño son demasiado fuertes para ignorarlas. El diseño debe haber contado con un diseñador. Ese diseñador tiene que haber sido una persona. Y esa persona es DIOS”.
Paley es famoso por su analogía de la aparición de un organismo perfectamente formado en un medio nuevo y extraño (que equivaldría a la creación del hombre en medio de la naturaleza), con la de encontrar un reloj en medio de la nada, lo que llevaría a deducir que ese reloj habría sido el producto de un creador y diseñador inteligente, que existe aunque no lo conozcamos.
Haré mención más adelante sobre este autor y sus ideas, tanto porque representan el punto de partida de los “nuevos” fundamentalistas, como por el hecho de que la reacción a los argumentos de Paley estimularon en buena medida el desarrollo de las ideas evolucionistas, especialmente en Carlos Darwin, quien tuvo que estudiar a Paley durante su formación universitaria en Cambridge.
¿Pero por qué es precisamente con la evolución y no con otras ramas o ideas de la ciencia (por ejemplo el principio de incertidumbre de Heisenberg o la teoría de la relatividad) con la que se ha dirigido la artillería más pesada de los grupos conservadores (cristianos o no)? Creo que la razón es muy sencilla: ninguna religión se siente cuestionada en sus fundamentos (por lo menos ninguna religión abrahamica) de la misma manera por la evolución que por, digamos, la teoría electromagnética.
Y de ahí que Darwin y su propuesta revolucionaria, no nada más de las ciencias biológicas, sino del pensamiento teológico y de la filosofía misma, se hayan convertido en un blanco predilecto de varias religiones, pero en especial de aquellas que se basan en interpretaciones más o menos literales del Antiguo Testamento.
Todo lo anterior, no pasaría de los niveles de atención pública y consecuencias sociales que poseyó el famoso “juicio Scopes”, o los juicios similares que le siguieron han tenido, si no fuese porque detrás de este nuevo movimiento de los grupos más retardatarios de los Estados Unidos existen poderosos intereses económicos y políticos, involucrados en “desacreditar” todo tipo de ciencia que representa, por sus resultados, una amenaza a sus intereses.
Un ejemplo de ello es el “Discovery Institute” (ninguna relación con el canal de televisión dedicado a programación de la naturaleza) respaldado económicamente por fuentes ultra-conservadoras. Tampoco sería muy importante si esto ocurriese en un país sin la capacidad de influencia política, económica y militar de los Estados Unidos.
El caso de los intentos de desacreditación del enorme cuerpo de evidencia existente sobre calentamiento global y cambio climático, por parte tanto de la administración del presidente Bush como de ciertas áreas de la industria, especialmente la petrolera, es un claro ejemplo —pero no el único— de ello.
Por las anteriores razones, este artículo es el primero de varios que escribiré sobre el tema del “diseño inteligente”. Esta propuesta es un nuevo —y bastante peligroso— embate contra el conocimiento científico sólido y sistemático, evaluado por la misma comunidad científica, y que pretende sustituirlo por una seudo-ciencia que encaminaría al mundo, sutil pero eficazmente, a que el conocimiento, en vez de ser liberador de los individuos, se convirtiera en una peligrosa herramienta de manipulación y dominación de las sociedades.

*Investigador del Instituto de Ecología, UNAM
*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias
eflorescano@prodigy.net.mx

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=209104

El “diseño inteligente” y sus consecuencias

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:14 pm

El “diseño inteligente” y sus consecuencias

El presidente George W. Bush es partidario de enseñar en las escuelas tanto la evolución como el “diseño inteligente”, a fin de que la gente pueda darse una idea sobre la índole del debate.

Para quienes lo proponen, la teoría del diseño inteligente se basa en la noción de que el universo es demasiado complejo para haberse desarrollado sin la ayuda de un poder superior a la evolución o a la selección natural.

Para sus detractores, el diseño inteligente es creacionismo, la interpretación literal del libro del Génesis en una forma levemente distinta, o simplemente vacua, algo tan interesante como el “no conozco”, que ha sido siempre verdad en la ciencia antes de que se obtuviese el conocimiento. En consecuencia, no puede haber “debate”.

La enseñanza de la teoría de la evolución ha sido durante largo tiempo dificultosa en Estados Unidos. Ahora ha surgido un movimiento que promueve en las escuelas la enseñanza de la teoría del diseño inteligente.

El asunto ha salido a la superficie en la sala de un tribunal de Dover, Pensilvania, donde la junta directiva de una escuela exige a los estudiantes que escuchen en una clase de biología las hipótesis sobre el diseño inteligente. Aquellos padres conscientes de la separación constitucional de la Iglesia y el Estado han iniciado juicio contra la junta directiva.

A fin de ser imparciales, tal vez las personas que escriben los discursos del presidente deberían tomarlo en serio cuando le hacen decir que las escuelas necesitan tener mente amplia y enseñar todos los puntos de vista.

Por ahora, el currículo no ha abarcado un punto de vista obvio: el diseño maligno. A diferencia del diseño inteligente, para el cual la evidencia es cero, el diseño maligno tiene toneladas de evidencia empírica, mucho más que la evolución darwiniana. Su criterio se basa en la crueldad del mundo. Sea como sea, el telón de fondo de la actual controversia evolución-diseño inteligente constituye el generalizado rechazo de la ciencia, fenómeno con profundas raíces en la historia de Estados Unidos que ha sido cínicamente explotado para obtener mezquinas ganancias políticas durante el último cuarto de siglo.

La teoría del diseño inteligente suscita la pregunta sobre si es inteligente desechar las evidencias científicas acerca de asuntos de suprema importancia para la nación y el mundo como el calentamiento global.

Un conservador chapado a la antigua cree en el valor de los ideales del iluminismo: racionalidad, análisis crítico, libertad de palabra, libertad de investigación y trata de adaptarlo a la sociedad moderna. Los padres fundadores de Estados Unidos, hijos del iluminismo, defendieron esos ideales y dedicaron muchos esfuerzos para crear una Constitución que apoyara la libertad religiosa, y al mismo tiempo garantizara la separación de la Iglesia y el Estado. Estados Unidos, a pesar de mesianismos ocasionales de sus líderes, no es una teocracia.

En nuestros tiempos, la hostilidad de la administración de Bush a la información científica está poniendo al mundo en riesgo de una catástrofe ambiental. Y sin importar si usted piensa que el mundo se desarrolló solamente desde el Génesis o hace millones de años, eso es algo demasiado serio como para ignorarlo.

A mediados de este año, durante la preparación de la cumbre del Grupo de los Ocho, las academias científicas de todas las naciones integrantes de esa organización (incluyendo la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos), acompañadas por las de China, India y Brasil, pidieron a los líderes de las naciones ricas que tomaran acciones urgentes a fin de impedir el calentamiento global de la atmósfera.

“El conocimiento científico del cambio climático es ahora bastante claro como para justificar una acción inmediata”, dice la declaración. “Es vital que todas las naciones identifiquen pasos que puedan tomarse ahora, para contribuir a una reducción sustancial y de largo plazo de los gases causantes del efecto invernadero”.

En su principal editorial, The Financial Times refrendó este “toque de atención” mientras observaba: “Hay, sin embargo, alguien que se mantiene en la negativa, y lamentablemente se encuentra en la Casa Blanca: George W. Bush insiste en que todavía no sabemos lo suficiente sobre este fenómeno de cambio (climático a escala) mundial“.

El rechazo de la evidencia científica en materia de supervivencia es algo rutinario para Bush. Hace pocos meses, en la reunión anual de la American Association for the Advancement of Science, destacados investigadores del clima de Estados Unidos dieron a conocer “la evidencia más convincente hasta ahora” de que las actividades humanas son responsables del calentamiento global, según The Financial Times.

Ellos predijeron efectos climáticos importantes, incluyendo reducciones severas en las reservas de agua en las regiones que dependen de los ríos alimentados por nieve derretida y glaciares.

En la misma reunión, otros investigadores importantes proveyeron evidencia de que el derretimiento de los mantos de hielo en el Artico y Groenlandia está causando cambios en el balance de salinidad del mar que amenaza “cerrar el cinturón de transmisión oceánica”, encargado de transferir calor desde los trópicos hacia las regiones polares mediante corrientes como las del Golfo de México. “Estos cambios pueden traer reducciones de temperatura significantes a Europa del norte”, señaló el informe.

Como la declaración de las academias nacionales en la cumbre del Grupo de los Ocho, la publicación de “la evidencia más convincente hasta ahora” tuvo escasa difusión en Estados Unidos, pese a la atención que se le prestó por los mismos días a la implementación de los protocolos de Kyoto, en el cual el más importante gobierno rechazó formar parte.

Es importante enfatizar “el gobierno”. La información estándar de que Estados Unidos es casi el único en rechazar los protocolos de Kyoto es correcta solamente si la frase “Estados Unidos” excluye a su población, la cual favorece totalmente el pacto de Kyoto (73 por ciento, según una encuesta del Program on International Policy Attitudes).

Tal vez sólo la palabra “maligno” puede describir el fracaso en reconocer, y todavía menos en confrontar, el asunto absolutamente científico del cambio climático. Así es como la “claridad moral” del gobierno de Bush extiende su displicente actitud hacia el destino de nuestros nietos.

© 2005 Noam Chomsky

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2005/11/27/029a1mun.php

10 supuestas mentiras de los creacionistas

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:02 pm

Este un video donde se explica desde el punto de vista evolucionista 10 supuestas mentiras de los creacionistas.

Darwin bajo el microscopio

“El más maravilloso sistema del sol, planetas y cometas, solamente podría proceder de la determinación y dominio de un ser inteligente y poderoso.Sir Isaac Newton (murió en 1727)

Poco tiempo después de la publicación de “El Origen de las Especies” en el 1859, la llamada Teoría de la Evolución comenzó un proceso de transformación de la Ciencia. Hoy en día, es imposible tocar el tema científico sin hacer referencia a la Evolución. Ésta se enseña en colegios , institutos y universidades como si de un hecho probado se tratase. Se nos ha enseñado a creer en ella como una ley y no como una teoría.

En el siguiente artículo, escrito por el Dr. Michael Behe, bioquímico, se pone en duda el que la Evolución sea la mejor explicación para el origen de la vida. Su argumento es tan sencillo como contundente.

Los organismos vivos tienen multitud de estructuras y sistemas marcadamente complejos. La Teoría de la Evolución, argumenta el Dr. Behe, es incapaz de mostrar cómo se originaron. Una mejor explicación lo sería que son el producto de un agente inteligente.

La reciente declaración del Papa Juan Pablo II en el sentido de que la evolución es “más que solamente una teoría”, no es noticia para un científico Católico Romano como yo.Crecí en una familia católica y siempre he creído en Dios. Pero comenzando en la escuela parroquial se me enseñó que Dios podía usar los procesos naturales para producir la vida. Contrario a la opinión general, por mucho tiempo la religión se ha acomodado a la ciencia. Pero según la Biología descubre la sorprendente complejidad en la vida, la pregunta es, ¿puede la ciencia “hacer espacio” para la religión?”

En su declaración, el Papa fue cuidadoso en señalar que es mejor hablar de “teorías de la evolución” en lugar de referirse a ella como sólo una teoría. La distinción es crucial. De hecho, hasta que no completé mis estudios doctorales en bioquímica, yo creía que el mecanismo darviniano (la mutación al azar acompañada de la selección natural) es la explicación correcta para la diversidad de la vida. Sin embargo ahora encuentro que esa teoría es incompleta.

De hecho, el complejo diseño de la célula me ha llevado a asumir un punto de vista marcadamente minoritario entre los científicos sobre qué causó la evolución. Yo creo que el mecanismo de Darwin para la evolución no explica mucho de lo que se ve bajo el microscopio. Las células son demasiado complejas como para haber evolucionado al azar; se requirió inteligencia para producirlas.

Quiero ser explícito sobre lo que estoy cuestionando y lo que no estoy cuestionando. La palabra “evolución” conlleva muchas asociaciones. Usualmente significa descendencia común, la idea de que todos los organismos vivos y muertos están relacionados por una ascendencia común. No lucho con la idea de ancestros comunes, y continúo pensando que dicha idea explica similitudes entre las especies. Por sí misma, sin embargo, la ascendencia común no explica la vasta diferencia entre las especies.

Es ahí donde los mecanismos de Darwin entran en acción. “Evolución” también implica en ocasiones que las mutaciones aleatorias y la selección natural propulsaron los cambios en la vida. La idea evolucionista es que, por ejemplo, por azar un animal podría nacer siendo un poco más rápido o fuerte que sus hermanos. Sus descendientes heredarían el cambio y eventualmente ganarían la contienda por la supervivencia sobre los descendientes de otros miembros de la especie que no tuvieran dicha ventaja. La evolución sostiene que, pasado el tiempo, la repetición de estos procesos resultó en grandes cambios —y, de hecho, en animales completamente diferentes.

Esa es la teoría. Una dificultad práctica, sin embargo, es que no podemos comprobar esta teoría con los fósiles. Para verdaderamente probar esta teoría uno tendría que observar cambios de las criaturas en su estado natural o en el laboratorio, o al menos reconstruir una vía detallada en el registro fósil que pueda haber conducido a la adaptación.

La teoría darviniana explica con éxito una variedad de cambios modernos. Los científicos han logrado demostrar que el tamaño promedio del pico de unos aves en las Galápagos cambió en respuesta a patrones del clima. De la misma manera, la proporción de las “polillas moteadas” en Inglaterra cambió cuando, por la contaminación, las de color claro se hicieron más visibles a los depredadores que las de color oscuro. Bacterias mutantes han sobrevivido cuando se han hecho resistentes a los antibióticos.

Todos estos son ejemplos de la selección natural en acción. Pero estos ejemplos incluyen sólo una o pocas mutaciones y el organismo mutante que resulta no es muy diferente de su ancestro. Pero para que la evolución explicara todos las formas de vida, una serie de mutaciones tendría que producir tipos de criaturas muy diferentes. Esto aún no ha sido demostrado.

La teoría de Darwin encuentra sus mayores dificultades en cuanto a la explicación del desarrollo de la célula. Muchos sistemas celulares son lo que yo llamo “irreductiblemente complejos”. Esto quiere decir que necesitan de varios componentes antes de que pueda funcionar adecuadamente. Un ejemplo sacado de la vida cotidiana y que ilustra la complejidad irreductible lo es la ratonera, que está construida con varias piezas (plataforma, resorte, etc.). Un sistema como éste no podría formarse del modo darviniano, desarrollando gradualmente su función. Usted no podría atrapar a un ratón sólo con la plataforma y luego cazar varios más al añadir el resorte. Todas las piezas deben estar en su lugar antes de que usted logre cazar algún ratón.

Un ejemplo de un sistema celular irreductiblemente complejo lo es el flagelo de la bacteria: un propulsor rotatorio, activado por el flujo de ácido, que la bacteria usa para nadar. El flagelo requiere de varias partes antes de funcionar —rotor, estabilizador y motor. De hecho, estudios genéticos han demostrado que se requieren cerca de 40 clases de proteínas para producir un flagelo funcional.

El sistema de transporte intracelular es también bastante complejo. Las células de plantas y animales están divididas en compartimientos muy concretos. Los suministros, incluyendo las enzimas y las proteínas, tienen que ser transportados entre dichos compartimientos. Algunos de estos suministros son empacados en “camiones moleculares”, y cada camión tiene una “llave” que sirve sólo para el cerrojo en su destino particular. Otras proteínas actúan como estaciones de carga, abriendo el camión y permitiendo que el contenido entre en el compartimiento de destino.

Se podrían citar otros ejemplos. El punto central es que la célula, la base misma de la vida, es marcadamente compleja. Pero, ¿no afirma la ciencia que tiene respuestas, o respuestas parciales, sobre cómo estos sistemas se originaron? No. Como escribió James Shapiro, un bioquímico de la Universidad de Chicago, “No existen explicaciones detalladas de la evolución de sistema bioquímico o celular fundamental alguno, sólo una variedad de especulaciones.”

Algunos científicos han sugerido teorías no-darvinianas para explicar la célula, pero yo nos las encuentro convincentes. Más bien, yo considero que los sistemas complejos fueron diseñados, arreglados con propósito por un agente inteligente.

Siempre que observamos un sistema interactivo en el mundo cotidiano (como la ratonera), asumimos que es producto de actividad inteligente. Deberíamos extender este razonamiento a los sistemas celulares. No conocemos otro mecanismo, incluyendo los de Darwin, que produzca tal complejidad. Sólo la inteligencia es capaz de hacerlo.

Por supuesto, se podría demostrar que estoy errado. Si alguien demostrara que, por ejemplo, un tipo de bacteria sin flagelo podría producir este sistema gradualmente, o producir cualquier estructura compleja nueva comparable, mi idea sería demostrada incorrecta. Pero no creo que eso suceda.

El diseño inteligente puede querer decir que la última explicación de la vida va más allá de la explicación científica. Esa aseveración es prematura. Pero aún si fuera cierta, esto no me perturbaría. Yo no deseo la mejor explicación científica para los orígenes de la vida; quiero la explicación correcta.

El Papa Juan Pablo habló de “teorías de la evolución”. Ahora mismo tal pareciera como si una de esas teorías tenga que ver con el diseño inteligente.

Por Michael J. Behe

El Dr. Behe, Profesor Adjunto de Bioquímica en la Universidad de Lehigh, es autor del libro “Darwin’s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution” (La caja negra de Darwin: El desafío bioquímico a la evolución).

Copyright © 1997 Michael Behe. Todos los derechos reservados. Derechos internacionales reservados.

© Traducción Dr. José R. Martínez-Villamil.

Usado con permiso de ARN (URL http://www.arn.org/)

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_darwin.htm

Diseño Inteligente. Hacia una teoría

Ante Dios todos somos igualmente sabios,e igualmente locos” Albert Einstein.

“Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que podemos percibir con nuestra frágil y débil mente”.Albert Einstein.

Recientemente el evolucionismo ha sido enfrentado a una de sus críticas más contundentes. Desde el mismo seno de la ciencia ha surgido un sólido movimiento. Se le conoce como el “Movimiento del Diseño Inteligente”. Para muchos científicos, la complejidad de la vida, especialmente al nivel celular y molecular, sugiere diseño y no azar. Por esta razón cada vez se habla más del “Movimiento del Diseño Inteligente”. Este artículo nos introduce a este fascinante tema y a sus principales conceptos

De entre las muchas acusaciones hechas en contra de las teorías no-evolucionistas sobre el origen y la diversidad de vida, una de las más firmes sostiene que tales teorías no llevan a ninguna parte. Esta objeción dice que una teoría de creación (o diseño) nunca se ajusta realmente al mundo biológico, sino que meramente intenta cubrir (con la intervención de un Creador) los problemas sin resolver en la historia de la vida.

¿Por qué, preguntó Darwin, algunos pájaros que raramente o nunca van cerca del agua tendrían que poseer membrana interdigital como algunos pájaros que son totalmente acuáticos?“Aquél que cree en actos de creación separados e innumerables dirá que en estos casos le ha complacido al Creador hacer un ser de un tipo para sustituir uno de otro tipo; pero esto me parece una reiteración del hecho en lenguaje sofisticado. (1)

Según esta objeción, el diseño pone todas las preguntas interesantes detrás de la opaca pantalla de la voluntad soberana del Creador. Las cosas son de la manera que son porque Dios quiso que fueran así. La Teoría del Diseño parece hacer del mundo un lugar estático e inescrutable, repleto de fenómenos inconexos, en los cuales toda investigación científica colisiona directamente con una acción divina.

Esta objeción es grave. No obstante, podemos disponer de ella con una aseveración semejante. Por definición las explicaciones científicas sólo se refieren a “causas puramente físicas y materiales”.(2) Puesto que una causa inteligente no es puramente física ni material, no puede ser invocada en una explicación científica. A priori se elimina la posibilidad de un Diseñador.

Considere el caso del origen del Sistema Solar. Newton decía que el sistema solar fue creado por Dios. Pero esto no era suficiente.

Como Lyttleton destaca (1958, p.5), los científicos “no pueden realmente relajarse del todo” hasta que tengan la certeza de que “las leyes de la Física son lo suficientemente completas como para explicar que el sistema solar pueda producirse” —exigimos que el origen del sistema solar sea explicado sin invocar ningún acontecimiento sobrenatural.(3)

Pero es posible que el sistema solar fuera creado, algo que podríamos descubrir viendo que las leyes de la Física son de hecho insuficientes “para permitir que el sistema solar pueda producirse”. Nuestros métodos de inferencia nos deben permitir considerar esa posibilidad —y no tendríamos que pensar que la meta de la ciencia es permitir que los científicos se relajen.

No obstante, cualquier ciencia del pasado que excluya la posibilidad del diseño o creación a priori deja de ser una búsqueda de la verdad y se convierte en un sirviente (o esclavo) de una doctrina filosófica problemática, el Naturalismo.

Nunca debemos acceder al reclamo de que las explicaciones científicas se refieren sólo a causas físicas o materiales. La práctica científica (y explicativa común) nos indican lo contrario.

Pero admitir la posibilidad del diseño no significa que tengamos todas las herramientas para dar sentido a la noción [bajo estudio]. Invocar al diseño como causa es un asunto difícil, en el cual resulta común encontrar explicaciones raras que nos parezcan erróneas, aunque nos sea difícil explicar porqué. William Paley, por ejemplo (quien fue galardonado con un premio importante en la Universidad de Cambridge por sus habilidades matemáticas), se maravilló del diseño de la insipidez del agua, una maravillosa cualidad negativa que:

… lo hace el mejor de toda menstrua (líquido). Careciendo de sabor propio, se convierte en el vehículo de cualquier otro. Si el agua tuviera un sabor, sea cual fuere, hubiera infectado todas las cosas que comemos o bebemos, con una repetición inoportuna del mismo sabor.(4)

William Whewell —otro gran filósofo— sostenía que “la rotación diurna de la Tierra estaba diseñada para los hábitos de sueño del hombre: si la Tierra tardara más de lo que tarda para girar sobre su eje, indudablemente dormiríamos más de lo que nos conviene por la noche.”

¿Cuál es la diferencia entre estas explicaciones y el comentario de Abraham Lincoln que decía que “tendríamos que estar asombrados de ver que nuestras piernas son de la medida perfecta para alcanzar el suelo? “¿Cómo podemos utilizar el diseño como una explicación sin desviarnos del conocimiento verdadero y hacia lo absurdo o la confusión?

(Nota: Próximamente publicaremos más artículos sobre el interesante tema del “Diseño Inteligente”.)

Notas:
1. Charles Darwin, On the Origin of Species, 1st edition, Cambridge, Mass.: Harvard University Press.
2. Richard Dickerson, “The Game of Science: Reflections After Arguing With Some Rather Overwrought People,” Perspectives on Science and Christian Faith 44 (1992): 137-139; p. 137.
3. Stephen Brush, “Theories of the origin of the solar system 1966-1985,” Reviews of Modern Physics 62 (1990): 43-112.
4. William Paley, Natural Theology, Houston, Texas: St. Thomas Press [1802] 1972, p. 283.

Por Michael. Behe (Doctor en Bioquímica y autor de libro “La caja negra de Darwin”).
Adaptado de “Towards a Theory of Intelligent Design”.
Copyright © 1995 Access Research Network. All rights reserved. International copyright secured.

Mas sobre el diseño inteligente…

Diseño inteligente. Origen del Movimiento

La Teoría de la Evolución está siendo duramente criticada recientemente. Para sorpresa de muchos, la crítica no proviene de los círculos religiosos sino del mismo mundo de la ciencia.Para muchos científicos, la complejidad de la vida, especialmente al nivel celular y molecular, sugiere diseño y no azar. Por esta razón cada vez se habla más del “Movimiento del Diseño Inteligente”.

Este artículo explica el origen de tan revolucionaria tendencia y nos habla de sus protagonistas.

Científicos encuentran evidencia de DiosInsight en las noticias, 19 de Abril, 1999

por Stephen Goode

La hegemonía darwinista en las ciencias naturales puede estar amenazada por un movimiento revolucionario y vanguardista que observa un diseño inteligente en la naturaleza… ¡y un Diseñador!

El químico Charles Thaxton se sorprendió cuando, hace 15 años, “El Misterio del Origen de la Vida”, libro que escribió juntamente con otros dos científicos sobre la evolución química, obtuvo una respuesta muy positiva entre los científicos del país. Thaxton, que visitaba la Charles University en Praga como profesor asistente, esperaba una reacción negativa, si es que el libro (que desde entonces ha llegado a ser considerado como una de las obras pioneras en lo que ha sido llamado el Movimiento del Diseño Inteligente) hubiera llegado a ser digno de atención.

Al fin y al cabo, “El Misterio del Origen de la Vida”, que se había convertido en uno de los textos universitarios más vendidos, sugería la posibilidad de un diseño inteligente en la naturaleza y señalaba errores graves en el Darwinismo. Tales opiniones eran consideradas como impensables y definitivamente acientíficas por la amplia mayoría de los científicos de la época, no sólo porque la teoría del Diseño Inteligente sugiere que la evolución no es el proceso casual y al azar que la mayoría de los biólogos creían que era, sino también porque (cosa incluso más inaceptable) indicaba la probable existencia de un diseñador, ó quizás Dios, que sería el responsable del diseño. La idea de que un diseñador pudiera ser el responsable de la naturaleza, era un concepto que ningún científico que se preciara a sí mismo querría llevar al curso científico de las cosas.

No pensaba que este libro tuviera ninguna aceptación. Cuando lo escribimos, fue como ser un lobo solitario allí afuera”, cuenta Thaxton a Insight. “Los materialistas empedernidos no van a tolerar inteligencia en la naturaleza”, dice. “Entonces recibí muchas llamadas de científicos y matemáticos que sí lo hicieron”, hombres y mujeres de una gran variedad de campos de la ciencia que estaban llegando a las mismas conclusiones que Thaxton había descrito en “El Misterio del Origen de la Vida”. Ellos (al igual que Thaxton y sus coautores) estaban descubriendo diariamente información en sus laboratorios y búsquedas científicas que ya no podían ser explicadas por el modelo estándar de la evolución darwiniana. Dicha información podía ser mejor —y más científicamente— entendida, argumentando que ciertas entidades altamente complejas en la naturaleza, la molécula de DNA, por ejemplo, habían sido diseñadas para hacer lo que hacían y no evolucionaban al azar, por accidente, que es como la evolución darwiniana explica su origen.

Uno de los que se pusieron en contacto con Thaxton fue William Dembski. Dembski, un hombre joven con un doctorado en matemáticas de la Universidad de Chicago, un segundo doctorado en filosofía de la Universidad de Illinois en Chicago y un máster en teología del Princeton Theological Seminary, tuvo la firme convicción de que Thaxton no solamente tenía razón sino que también estaba en algo que iba a revolucionar la manera en que el hombre miraría a la naturaleza y la manera en que los biólogos abordarían su campo. Él quería tomar parte en esa revolución.

Recientemente, Dembski ha publicado su propia aportación al crecimiento continuo del Movimiento del Diseño Inteligente, un libro de argumentos contundentes que él llama “La Inferencia del Diseño”, en el cual Dembski (cuya lista impresionante de títulos llevó a un amigo a describirle como “el estudiante perpetuo”) emplea sus conocimientos de lógica simbólica y matemáticas para argumentar a favor del diseño en la naturaleza. El libro de Dembski es una de las más recientes e impresionantes contribuciones que adornan los estudios de Diseño (nombre que utilizan sus partidarios), que es una rama de la ciencia que ha crecido y está cada vez más sofisticada desde la contribución de Thaxton, hace 15 años.

Entre el libro co-escrito de Thaxton y la reciente contribución de Dembski, el Movimiento del Diseño Inteligente ha llegado muy lejos. Y más desarrollos están en camino, prometen sus partidarios. Ahora el Diseño Inteligente tiene su propia revista profesional, Origins & Design. Muchos de los que lo apoyan pertenecen a un grupo de expertos, el Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura en el Discovery Institute de Seattle, aunque muchos de los asociados con el centro están localizados en otra parte: Dembski, por ejemplo, está en Dallas, y Thaxton, permanece en Praga. Además, el movimiento tiene su propia revista para no científicos, el vistoso cuatrimestral Cosmic Pursuit, en el que científicos como Thaxton y Dembski presentan sus ideas para el lector general.

Y, ¿cuáles son esas ideas?

Primero, argumentan que su defensa del Diseño surge directamente de la información empírica que han observado como científicos, más que de ninguna noción teológica o filosófica que puedan mantener. “Los descubrimientos en matemáticas y en biología están abriendo camino para un Diseño y un Diseñador,” dice Thaxton.

b.Y Michael Behe, un bioquímico de la Universidad de Lehigh que es el autor de uno de los textos más importantes del Movimiento del Diseño Inteligente, “La Caja Negra de Darwin” (1996), dice a Insight, “el Diseño Inteligente fluye directamente desde la información que está actualmente disponible”.

Lo que hace que esta afirmación sea muy significativa es que da una visión del Diseño Inteligente como un fenómeno que debe ser tratado y estudiado científicamente más que como un tópico dejado para la religión u otros propósitos. Su afirmación lleva directamente al otro argumento principal del los defensores del Diseño Inteligente: la ciencia actual no es adecuada para tratar con el descubrimiento de un diseño inteligente en la naturaleza a causa de la manera en que está constituida en estos momentos, porque la ciencia está demasiado atada a las interpretaciones materialistas y naturalistas de lo que es la naturaleza.

Esta afirmación es revolucionaria. Lo que está en la base del argumento, dice Dembski, es una controversia sobre “la naturaleza de la naturaleza”. Dembski piensa que la ciencia natural está “empobrecida” a la hora de abordar el tema del diseño inteligente. ¿Por qué está empobrecida? Porque el materialismo y el naturalismo asumen que las explicaciones naturales son suficientes para explicar cualquier pregunta que surja en la ciencia, y esto sencillamente no basta a la hora de tratar el fenómeno del Diseño. (En efecto, cualquier defensor del Movimiento del Diseño Inteligente te dirá que entender cómo tratar científicamente con el diseño en la naturaleza es uno de los problemas más importantes del movimiento.)

El Diseño Inteligente no argumenta a favor de ninguna teología específica. “La palabra ‘Diseñador’ no significa forzosamente el Dios del Génesis”, dice Thaxton (aunque no lo excluye). “Mi opinión es que desde la información empírica no podemos hacer la afirmación de una deidad. Es la posibilidad de una deidad a la que llegamos”. Thaxton explica que es un “diseño genérico del que hablamos en el Diseño Inteligente. Cuando las personas quieren ir más allá de eso, allí es donde entra su visión particular de Dios”.

Lo que hace que el Movimiento del Diseño Inteligente sea tan revolucionario es que va totalmente en contra de la sabiduría perceptible de la ciencia, y particularmente de la biología. El darwinismo impregna cada aspecto de la civilización occidental, observa Dembski. Y los darwinistas argumentan que no hay diseño en la naturaleza, ninguno que pueda llevarnos a pensar en un diseñador. Todo lo que hay en la naturaleza, dicen los darwinistas, es resultado de una evolución casual, no hay ningún diseño que pueda sugerir dirección o planificación.

Así es como uno de los principales darwinistas, Richard Dawkins de la Universidad de Oxford, describió su visión del mundo en su libro de 1995, “Río que sale del Edén (River out of Eden): una visión darwinista de la vida”, un ataque directo a la posibilidad de un diseño en la naturaleza: “El Universo que observamos tiene precisamente las propiedades que esperamos que tenga si no existe, en el fondo, ningún diseño, ningún propósito, ni bien ni mal, no hay nada más que una indiferencia ciega, despiadada”.

La posición darwiniana fue puesta en palabras incluso más duras por Peter Atkins en su libro “La Segunda Ley” (The Second Law), que apareció en 1984, el mismo año en que Thaxton y sus coautores publicaron “El Misterio del Origen de la Vida”: “Somos los hijos del caos, y la profunda estructura del cambio es la degeneración. En el fondo, solamente hay corrupción y el flujo imparable del caos. El propósito se ha desvanecido; todo lo que queda es la dirección. Esa es la frialdad que tenemos que aceptar al mirar profunda y desapasionadamente en el corazón del Universo.”

En contra de la visión darwiniana dominante, el argumento de Thaxton a favor del Diseño Inteligente, reducido a los términos más simples es éste:

La molécula de DNA, la base de la vida, es un mensaje, dice él. Es información codificada en una doble hélice. No es como un mensaje; es el mensaje. La molécula misma es un diseño elaborado y complejo que es un mensaje.

Nosotros los humanos sabemos por experiencia que, cuando hay un mensaje, es una inteligencia la que ha creado ese mensaje, dice Thaxton. Ninguna otra explicación sería suficiente para dar razón a la existencia del mensaje. No recibimos cartas de un remitente inexistente, al azar, sin propósito, por ejemplo. “Sabemos por experiencia que cuando hay un diseño, hay un diseñador.”

Behe toma el darwinismo desde un ángulo diferente. Un Doctor en Bioquímica de la Universidad de Pennsylvania, Behe argumenta que la vida, en lo más fundamental, es “irreductiblemente compleja”, una frase que ha añadido al debate del Diseño Inteligente. Para explicar lo que quiere decir con irreductiblemente compleja, Behe habla de una ratonera, una construcción humana hecha de una base, un martillo, un muelle y una barra de sujeción. Cada una es necesaria para que la ratonera funcione. Sin uno de estos elementos, la ratonera no funcionaría.

También la naturaleza tiene ejemplos de complejidad irreductible, el sistema en una célula que capta proteínas para enviarlas a compartimentos subcelulares, por ejemplo. Casi cada uno de los componentes que conforman este sistema son necesarios para que el sistema funcione. Sin uno de estos componentes, las proteínas no serían enviadas a su correcto destino.

Behe argumenta que el desarrollo de un sistema tan elaborado y complejo en términos evolucionarios darwinianos, consistente en un pequeño paso después de otro, no serviría porque durante cualquier paso previo al de todas las partes complejas trabajando juntas, el sistema no funcionaría. ¿Cuál es la probabilidad de que todas esas partes que tienen que trabajar juntas hubieran empezado a trabajar conjuntamente en un momento determinado? Igual que la complejidad irreductible de una ratonera indica un diseño que da la posibilidad de que todos sus elementos trabajen juntos, así la irreductible complejidad del sistema celular del envío de proteínas indica un diseño.

A Behe le gusta citar a Darwin mismo para mostrar la importancia de la complejidad irreductible en cuanto a la teoría darwiniana. En el Origen de las Especies, Darwin escribió: “Si pudiera ser demostrado que cualquier órgano complejo existiera que no fuera posible que se hubiera formado por numerosas y sucesivas ligeras modificaciones, mi teoría quedaría destruida”. Behe piensa que la existencia de dicho organismo complejo ya ha sido demostrada.

Es muy importante que los argumentos de científicos como Thaxton, Behe y otros del Movimiento del Diseño Inteligente sean reconocidos como científicos. En efecto, Thaxton, un cristiano, estuvo mucho tiempo preguntándose, “¿estoy fuera de los límites de la ciencia?” y finalmente concluyó que no lo estaba, pero añade que es el deber de los que apoyan el Diseño Inteligente que “lleguemos a una comprensión realista de lo que es el movimiento sin destruir la integridad de la ciencia.

Thaxton toma cierto consuelo en el hecho de que el Movimiento del Diseño contemporáneo no está introduciendo algo nuevo en la ciencia. El gran físico Sir Isaac Newton (que murió en 1727), por ejemplo, escribió, “El más maravilloso sistema del sol, planetas y cometas, solamente podría proceder de la determinación y dominio de un ser inteligente y poderoso.”

A Dembski le gusta mencionar al teólogo inglés William Paley que publicó su Teología Natural en 1802, en la cual hizo su famoso argumento de que si nos encontráramos un reloj en un campo, asumiríamos que fue fabricado por una inteligencia, porque sus diversas partes están dirigidas hacia un objetivo: decir la hora. (Paley también tenía mucho que decir sobre la complejidad del ojo del mamífero, que parecía indicar un diseño. Darwin, que estaba igualmente maravillado de la complejidad del ojo humano, concluyó que a pesar de su complejidad, el ojo podría haber evolucionado poco a poco a través del tiempo.)

Behe es optimista con respecto al futuro del Movimiento del Diseño Inteligente: “No sé si van a ser dos años o veinte, pero allí es hacia dónde se dirige la información de la ciencia”, dice. “Los científicos notan que hay algo que no encaja del todo. Hay nuevas ideas para las que se necesitan nuevas definiciones.

A Dembski, cuyo reciente libro La Inferencia del Diseño presenta con gran detalle cómo el argumento del Diseño Inteligente satisface la lógica y la probabilidad, le gusta comparar la influencia del movimiento sobre la ciencia con el efecto en la Europa del este que tuvieron los movimientos de libertad y democracia. La crítica al darwinismo ahora amenaza la hegemonía del mismo modo, dice, que el paso hacia la libertad hizo temblar al imperio soviético.

Dembski enfatiza que el Movimiento del Diseño Inteligente ha de demostrar su constitución científica, aunque ve posibilidades más amplias hacia donde nos podría llevar la idea del Diseño Inteligente: “Las cuestiones de moralidad podrían, al parecer, ser añadidas”. También es posible “la renovación de toda la noción de la Ley Natural”.

Thaxton, que dirigirá un seminario sobre “Detectar Diseño en la Naturaleza” en la asamblea anual de la Afiliación Científica Americana en julio[de 1999], compara la situación actual del Diseño Inteligente con la situación de la Física Cuántica hace un siglo. Max Planck, el teórico de la física cuántica, perdió la esperanza de que su teoría fuera aceptada por sus compañeros físicos, destaca Thaxton. Concluyó que para que su teoría ganara respetabilidad, tendría que morir toda una generación de científicos y ser reemplazados por hombres y mujeres más jóvenes y con mentes más abiertas, preparados para avanzar en la dirección donde les llevara su información, que sería hacia la hipótesis de la Física Cuántica. Lo que se ha de hacer para que el Diseño Inteligente sea aceptado, concluye, “es superar la inercia de la edad”.

Fuente:

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_dintelorig.htm

     

New York exhibe tres biblias impresas por Gutenberg antes de descubrirse América

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New York exhibe tres biblias impresas por Gutenberg antes de descubrirse América

NEW YORK, 23/05/2008 (EFE/ACPress.net)
Tres biblias impresas por Johannes Gutenberg en el siglo XV y un libro de plegarias de Claudia de Valois -creado en 1517 para su coronación como reina de Francia- protagonizan las dos nuevas exposiciones de la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York. La fecha de impresión es anterior al descubrimiento de América

´Tres biblias de Gutenberg´ es el título de la exposición que se puede disfrutar en la Gran Manzana hasta el 28 de septiembre, mientras que el libro de plegarias de la reina francesa (1499-1524) forma parte de la exhibición permanente como nueva adquisición de la prestigiosa institución neoyorquina.

“Somos el único lugar del mundo que tiene tres de estas biblias al mismo tiempo”, ha dicho el comisario de la muestra, John Bidwell, mientras que el director del Museo Morgan, William Griswold, ha indicado que se sentían “muy afortunados por haber reunido esta colección sin igual del gran trabajo que hizo Gutenberg”.

Asimismo, Griswold ha explicado que cada una de ellas “tiene características que la hacen diferente de las demás, pero reunidas ofrecen una fascinante visión de los ambiciosos planes que Gutenberg tenía para su obra impresa”.

GUTENBERG, BIBLIA E IMPRENTA
El herrero alemán Johannes Gutenberg (1398-1468) fue el inventor de la imprenta en Europa, hacia 1450, que desarrolló mediante la invención de la técnica de tipos metálicos móviles y con una composición de letra por letra y línea a línea. Con ella las páginas podían ser impresas en papel y en pergamino (vellum).

Los expertos de la Morgan explicaron que en las tres copias, propiedad de la institución, se observan las diferentes técnicas utilizadas por el inventor y los artistas, que “al realizar un libro muy bello también iniciaron un nuevo capítulo en la historia de la comunicación visual”.

Los bibliógrafos creen que Gutenberg y sus sucesores llegaron a imprimir en papel entre 120 y 135 copias de la Biblia, y entre 40 y 45 en pergamino, pero de todas ellas sólo unas 50 obras impresas han resistido el paso del tiempo y la mayoría en no muy buen estado.

En ellas se pueden ver importantes diferencias del que fue el primer libro impreso en Europa occidental, así como las innovaciones en el arte del diseño gráfico de la época.

BIBLIAS IMPRESAS ANTES DE DESCUBRIR AMÉRICA
“Cada una de las tres copias que hay aquí tiene una historia especial que contar sobre el diseño y la producción de este famoso libro”, ha afirmado Griswold. El comisario de la muestra ha subrayado que “estas biblias se imprimieron muchos años antes del descubrimiento de América y representan el libro más importante de Occidente”.

De esas preciosas posesiones del museo neoyorquino, una está impresa en papel y en buen estado de conservación y, aunque le faltan dos hojas, “se puede ver la composición de las páginas tal como las veía el inventor”, según los expertos.

La segunda copia en papel del museo contiene el Antiguo Testamento en 22 páginas y con un solo tipo de letra, pues, según los expertos, podría haber sido confeccionada con los restos del papel de las imprentas, “como un trabajo de último minuto sobre páginas que faltaban o estaban incompletas”.

Esta copia se le atribuye a Johann Fust (1400-1466), un artesano que decoró buena parte de las primeras impresiones hechas por Gutenberg en Maguncia y a quien ayudó a financiar las impresiones cuando el inventor de la imprenta estaba endeudado.
El museo neoyorquino exhibe otra de sus adquisiciones: un bellísimo, raro y delicado manuscrito de la época renacentista que perteneció a Claudia de Francia.

La tercera está realizada en papel pergamino, contiene algunas iniciales decoradas y bordes ornamentales, de los que algunos habrían sido eliminados y reemplazados en el siglo XIX con facsímiles, que estaba tan bien confeccionados que -en palabras de los expertos del museo- engañaron a más de un erudito incauto.

Esa copia de la Biblia de Gutenberg pasó por diferentes manos, pues estuvo a cargo de un artesano alemán del área de Maguncia y, cuando la retomó otro, cambió el estilo incluyendo elaboradas iniciales en dorado, motivos botánicos y unos bordes muy complejos que se atribuyeron a un taller de la localidad belga de Brujas.

El manuscrito de Claudia de Francia es el más importante de la Morgan. Se une a estas valiosas biblias que el museo neoyorquino exhibe como otra de sus adquisiciones estrellas. Es un bellísimo, raro y delicado manuscrito de la época renacentista que perteneció a Claudia de Francia.

“Es el manuscrito decorado más importante adquirido por la Morgan en los últimos 25 años”, ha asegurado Griswold de este libro-joya que mide poco más de 5 centímetros y que está ilustrado con 132 escenas de la vida de Jesús, la Virgen María, los apóstoles y numerosos santos.

El ejemplar -propiedad del neoyorquino Alexandre Rosenberg, cuya viuda lo ha donado al centro- incluye un ex-libris diseñado por Pablo Picasso y se expone junto a otro libro de plegarias que perteneció a otra reina de Francia, Ana de Bretaña, madre de Claudia y esposa de Carlos VIII y Luis XII.

Zapatero recibirá al padre de Mariluz con 500 mil firmas pidiendo cadena perpetua para los pederastas

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 2:25 am

Zapatero recibirá al padre de Mariluz con 500 mil firmas pidiendo cadena perpetua para los pederastas

MADRID, 22/05/2008 (Agencias/ACPress.net)
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibirá el próximo lunes al pastor gitano y padre de la niña Mari Luz Cortés, quien le informará de que ya cuenta con las firmas suficientes para pedir una reforma de la ley para que los pederastas asesinos cumplan cadena perpetua.

Fuentes del Gobierno y el propio Juan José Cortés informaron de la celebración de esa reunión en la que el pastor de la Iglesia de Filadelfia (iglesia evangélica gitana) y padre de la niña asesinada explicará al jefe del Ejecutivo el resultado de la campaña que promueve para reclamar la modificación legal y que ha logrado ya recoger las 500.000 firmas que, como mínimo, son necesarias para ello.

Cortés no ha querido desvelar más detalles sobre los contenidos de la reunión con Zapatero, salvo que solicitará en el escrito que adjunte con las firmas la prisión preventiva para los acusados de pederastia y la publicación de la lista de pedófilos con sentencia firme.

El jefe del Ejecutivo ya se había puesto en contacto telefónico meses atrás con el padre de Mari Luz y le había garantizado que le mantendría informado sobre cómo se iban a depurar todas las responsabilidades por el cúmulo de errores judiciales que se cometieron en torno al asesinato de su hija.

EL TRÁMITE DE LAS FIRMAS
El medio millón de firmas es lo que se precisa para promover en el Parlamento el inicio de los trámites para un psoible cambio legal que implante la cadena perpetua revisable para los pederastas en España.

La petición será tramitada como una iniciativa legislativa popular y será discutida en el Parlamento aunque, «al final, son los políticos los que deciden y, si hay intención, creo que se puede cambiar la ley», aseguraba el padre de Mari Luz, Juan José Cortés. «Si ellos quieren, se hará, y si no quieren, recuerden que cada cuatro años hay votaciones y que nosotros, si no es con nuestras firmas, sí lo podemos cambiar con nuestros votos porque es la voz de un país la que está pidiendo un cambio legal», dijo.

FIRMA FINAL EN MADRID
La caravana de recogida de firmas estará en la Puerta del Sol de Madrid entre los días 24 y 27 de mayo.

El nombre de las estrellas

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 2:21 am

El nombre de las estrellas

Víctor Puente

Constelación de OriónDesde las civilizaciones más antiguas, las estrellas se han considerado agrupadas en constelaciones, cada una con un nombre especial. Los griegos y los romanos designaron con nombres propios a las estrellas más brillantes del cielo. La mayoría de estos nombres hacen referencia a dioses y héroes, pero también encontramos seres fantásticos y objetos diversos, la mayoría de ellos relacionados con la mitología (Sirio, Arturo, Polaris, etc).

Durante la Edad Media, los astrónomos más importantes fueron los árabes y denominaron en su lengua a las estrellas más brillantes, también con nombres propios (Aldebarán, Rigel, etc).

El elevado número de estrellas hizo necesario un sistema más práctico de denominación. Así, en 1603, el alemán Johannes Bayer, publicó un atlas de mapas estelares en el que se indicaban las estrellas de cada constelación utilizando letras del alfabeto griego, a las que seguía el genitivo del nombre latino de la constelación en la que se hallaba. El orden que utilizó fue el de los brillos dentro de cada constelación: denominó α a la estrella más brillante de la constelación, β a la siguiente, y así sucesivamente (γ,δ,ε,…). El uso del sistema de Bayer resulta muy práctico porque permite conocer la constelación en que se encuentra cada estrella y el lugar que ocupa por su brillo.

Sin embargo el elevado número de estrellas dificultó la denominación de Bayer, al no ser suficientes las 24 letras griegas. Por ello, en 1712 el astrónomo inglés John Flamsteed recurrió al empleo de números en lugar de las letras. Este número, asignado a cada estrella, correspondía con una de sus coordenadas celestes.

En ambos sistemas, a las letras o números, les sigue el genitivo latino del nombre de la constelación. Por ejemplo, la estrella Aldebarán, la más brillante de la constelación de Tauro, se conoce como α Tauri en el sistema de Bayer, y 87 Tauri en el sistema de Flamsteed.

Más información | Wikipedia, Wanadoo

http://www.genciencia.com/2008/05/22-el-nombre-de-las-estrellas

Capturan muerte de una estrella

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:49 am

Capturan muerte de una estrella

Por primera vez se pudo observar y registrar el estallido de una estrella, lo que ayudará a resolver varios misterios.

Un equipo de astrónomos logro capturar y grabar los primeros momentos del estallido de una enorme estrella.

Tras décadas de búsqueda, con la ayuda de los mejores telescopios del mundo, los investigadores observaron el extraordinario evento.

Previamente, los científicos no habían podido más que estudiar a estas supernovas varios días después de que estallaran.

Los resultados, publicados en la revista Nature, muestran que durante las dos primeras horas después de la explosión una bola de fuego gigante lanzó desechos radiactivos al espacio.

Las estrellas que explotan, o supernovas, son uno de los eventos más espectaculares del universo y producen una cantidad de energía comparable a la detonación de billones de bombas nucleares simultáneamente.

Normalmente, el fenómeno ocurre cuando una enorme estrella -más de ocho veces mayor que el Sol- se queda sin “combustible” y colapsa para formar un vestigio ardiente llamado estrella de neutrones.

Su brillo extremo permite que se vean desde galaxias lejanas.

Pero los observadores sólo pueden ver esta emisión óptica varias horas o días después de la explosión, por lo que los primeros momentos de una supernova son todo un misterio.

Muerte y nacimiento

Esta vez, lo que ocurrió en la constelación de Lynx fue capturado por pura casualidad.

Alicia Soderberg, de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey, Estados Unidos, y sus colegas estaban utilizando el telescopio espacial Swift para observar la galaxia espiral NGC2770.

Ellos vieron una explosión de Rayos X extremadamente luminosa en un área del cielo que no había mostrado señales de ningún tipo dos días atrás.

“Estuvimos en el momento preciso, en el lugar preciso, utilizando el telescopio preciso”, manifestó Soderberg.

Muere una estrella

Las observaciones iniciales fueron ampliadas por algunos de los mayores telescopios del mundo, que estudiaron el fenómeno por más de 30 días para asegurar que se trataba en efecto de una supernova.

“Pudimos observar cómo evolucionaba la explosión desde el mismo comienzo”, aseveró Edo Berger, de los Observatorios Carnegie, de California.

Entretanto, Kim Page, de la Universidad de Leicester, quien dirigió el análisis de los Rayos X, declaró: “Esta observación es el mejor ejemplo logrado hasta ahora de la muerte de una estrella y el nacimiento de una estrella de neutrones”.

Los astrónomos dicen que las supernovas son parte de la historia de la formación del universo debido a que sus grandes explosiones crearon muchos de los elementos que componen los planetas.

La captura de la muerte de la estrella ayudará, según los expertos, a resolver algunos misterios del nacimiento de las estrellas de neutrones y los agujeros negros.

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Una joven se desnuda en respuesta a los silbidos de los obreros

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:47 am

Una joven se desnuda en respuesta a los silbidos de los obreros

Una joven hace un 'striptease' ante la mirada de varios hombres el 12 de mayo de 2006 en Leganés (Madrid), durante el festival erótico Exposex.

Una turista israelí dejó estupefactos a unos obreros de la construcción que le silbaron en Nueva Zelanda haciendo un ’striptease’ completo en plena calle, al parecer cansada de que se repitiera el episodio desde que llegó al país oceánico, informó este jueves la policía neozelandesa.

La escena tuvo lugar la semana pasada en la calle principal de Kerikeri, una ciudad del norte de Nueva Zelanda. La joven estaba esperando para sacar dinero de un cajero automático cuando los obreros a silbarle. Ella decidió entonces quitarse toda la ropa. Después de sacar dinero, se volvió a vestir tranquilamente y siguió su camino, dejando boquiabiertos a los silbadores.

“La chica explicó que había pensado: ‘Os voy a mostrar lo que os perdéis’”, declaró el agente de policía Peter Masters, quien dijo que la joven aseguró estar harta de que “los hombres la importunaran en Nueva Zelanda”. La policía advirtió a la turista de que su comportamiento no estaba autorizado en Nueva Zelanda.

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La “Teoría de la Brecha”

Archivado en: Teología, Teoría Creacionista, Teoría de la Evolución, teología Natural — Etiquetas: — pauloarieu @ 12:21 am

La “Teoría de la Brecha”

Acerca del Capítulo Uno de Génesis

por: Jack C. Sofield

Traducido por Luis Quirindongo

Prefacio

Cuando esta obra se escribió originalmente en el 1975, el libro Sin Forma y Sin Habitantes de Weston W. Fields no había sido publicado aún. Si lo hubiera sido, es dudoso que esta obra jamás se hubiera comenzado. Sin embargo, el trabajo del Dr. Fields es el resultado de su tesis doctoral, y está escrita para un alto nivel académico. Esta presentación está diseñada para el nivel de comprensión de la persona común y corriente. Su servidor está agradecido de que su tesis original haya sido apoyada por una obra tan erudita como aquella. Sin embargo, todavía es cierto que cuando a la mayoría de los cristianos se les pide su opinión sobre la “Teoría de la Brecha”, su contestación es algo como “¿Qué teoría es esa?” Esta contestación indica que a pesar de todo lo que se ha escrito acerca de la evolución teísta hasta la fecha, muy poco se ha enseñado en las Escuelas Dominicales o desde el púlpito sobre este tema. Esto es aún más peculiar, ya que esta teoría era una parte integral de las Anotaciones a la Biblia de Scofield. Ya que los versos iniciales de la Biblia son tan fundamentales para la comprensión y la aplicación correcta del resto de las Escrituras, nos incumbe el tener una comprensión correcta tocante al asunto de los orígenes del mundo (de aquí en adelante “los orígenes”) relatado allí.

Mi propósito al producir una obra de este tipo es de naturaleza doble. Por un lado, mi entrenamiento científico me motiva a ello, y por otro lado mi compromiso hacia la Biblia como la Palabra verbalmente inspirada e infalible del Dios vivo me sirve como un fuerte incentivo. Como persona entrenada en las ciencias que soy, he investigado tan exhaustivamente como me fue posible las alegaciones de la ciencia en el área de los orígenes y de la evolución. He encontrado que el concepto evolucionista del origen natural y el desarrollo de toda la materia en el universo está destituido de cualquier prueba científica verdadera y que no tiene tan siquiera una respuesta filosófica para explicar el origen, propósito y destino del hombre. La conectividad entre la evolución y la teoría de la brecha se hace evidente en los alegatos de la teoría que demuestran un deseo de proveer para los extensos períodos de tiempo, o “edades” y “eras”, requeridas para los conceptos evolutivos y de armonizar estas eras con la narración bíblica de la creación. Mi rechazo científico de las premisas básicas y del razonamiento que hay detrás de la teoría de la brecha es una razón para este esfuerzo.

En cuanto a la Palabra de Dios, la Biblia, quizás la mejor manera de resumir mis sentimientos es el referir al lector a un pasaje muy citado de la Escritura, 2da. de Timoteo 2:15. “Estudia para mostrarte aprobado ante Dios, como obrero que no tiene por qué avergonzarse, trazando correctamente la Palabra de verdad” (VKJ). Este verso señala tres facetas muy importantes al tratar con la Palabra de Dios:

Primero, la Palabra debe ser estudiada “apasionadamente” y con “entusiasmo”, que es lo que la palabra estudiar implica. La Palabra debe ser más que sólo “leída”, ya que el estudio implica aprendizaje, y el aprendizaje solo nace de la comprensión. Es cierto que uno tendrá que invertir más esfuerzo y profundizar seriamente para llegar a esta comprensión, pero este esfuerzo proveerá una base sólida para cualquier acción resultante.

Segundo, yo debo de emprender este estudio con el propósito de agradar a Dios y no para satisfacer las demandas de los hombres, ni para lograr que exista un detente entre las declaraciones de un Dios todopoderoso y omnisciente y el relativismo de las filosofías seculares y humanistas. Este propósito del estudio bíblico debe ser reconocido siempre, y no solo en el estudio personal, sino también en el estudio en grupo.

Tercero, se me amonesta de que debo trazar la Palabra correctamente. La idea es que debo usar una línea recta en mi caminar a traves de las Escrituras y no un camino tortuoso que pueda llevar a la confusión y al malentendido. Es evidente que este verso de Timoteo implica que hay muchos que trazan la Palabra incorrectamente, y de este error debemos guardarnos.

El permitir que una teoría secular decida el significado de muchos pasajes y versos importantes de la Escritura no es consistente con la amonestación antedicha. Este verso en 2da. de Timoteo es la segunda causa por la que he escrito.

Tengo confianza en que lo siguiente será comprensible, útil y significativo en su estudio de la narración bíblica acerca de las acciones de Dios durante la creación.

Definición

La teoría de la brecha postula que existe un lapso indefinido de tiempo entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2. Este lapso de tiempo usualmente se entiende como uno bastante extenso (millones de años) y también se dice que abarca las llamadas “eras geológicas.” Los proponentes de la teoría de la brecha postulan que un juicio cataclísmico fue decretado sobre la Tierra como resultado de la caída de Lucifer (Satanás) y que los versos subsiguientes de Génesis capítulo 1 describen una re-creación o reformación de la Tierra a partir de un estado caótico y no un esfuerzo inicial de creación por parte de Dios.

Historia y Propósito

La teoría de la brecha no es una de origen reciente, sino que se remonta hasta el principio del siglo XIX cuando la nueva disciplina de la geología estaba entrando en la escena del mundo científico. Los teólogos no estaban en una posición intelectual para discutir, desde una base científica, las alegaciones de los geólogos de que los procesos responsables por la formación de los rasgos físicos de la superficie terrestre estaban ocurriendo en forma casi imperceptible como siempre lo habían hecho en el pasado (el principio de uniformidad). En vez de aceptar la acusación de que la narración bíblica ahora era inválida a la luz de los alegatos “científicos”, ellos escogieron acomodar la presentación escritural a las nuevas teorías geológicas. Un lugar había que encontrar para las amplias eras del pasado, mucho más allá de las narraciones acerca del primer hombre y su ambiente como se registra en la Biblia, y el lugar más cómodo para hacerlo era entré los dos versos antedichos del Génesis.

Aunque la teoría de la brecha (o la teoría de reconstrucción de ruinas, como en ocasiones se le llama) no es el único esfuerzo de hacer este tipo de ajuste, es la teoría más popular entre aquellos que entienden que la narración bíblica de los orígenes merece su atención. Aún hay algunos que han propuesto la colocación de la brecha antes de Génesis 1:1, pero insisten en que haya una “brecha” de todas maneras.

Es la opinión de este su servidor que aunque estos esfuerzos por reconciliar la Biblia con los postulados geológicos son muy entusiastas y sinceros, son con todo innecesarios. El Texto, como está dado, es lo suficientemente capaz de mantenerse en pie ante toda la crítica que pueda ser engendrada por los llamados “argumentos científicos” e interpretaciones teológicas. Debemos tener en mente un hecho importante al considerar la teoría de la brecha. Esta interpretación de Génesis y de los pasajes asociados de la Escritura no se desarrolló en un esfuerzo de resolver problemas aparentes con el Texto. No fue alguna dificultad con la caída de Satanás o la condición de la Tierra durante los seis días lo que precipitó el advenimiento de la teoría. Fue y todavía es un esfuerzo para resolver el problema del tiempo. El tiempo de la formación de la Tierra, según las ciencias naturales, es extremadamente largo y tendido, mientras la narración de la Biblia describe una formación relativamente reciente y rápida. Habían, y todavía hay, muchos que son bastante reacios a hacer una elección definitiva entre estas dos versiones y, por tanto, se refugian en la teoría de la brecha.

Las Edades Geológicas y la Evolución

Como se ha señalado previamente, la teoría de la brecha, junto con otras teorías de acomodación, es un intento de reconciliar una edad sumamente grande para la Tierra, según es profesada por los geólogos, con la edad relativamente corta del registro bíblico. Ya que muchos proponentes de la teoría de la brecha negarían su creencia en un proceso evolutivo para la historia de la Tierra, nos es pertinente evaluar las “edades geológicas” para determinar si pueden, de hecho, ser separadas de la teoría de la evolución,.

Las edades geológicas representan la escala de tiempo de la columna geológica clásica. Esta llamada “columna” se compone de restos fósiles de animales y plantas encontrados en capas de roca sedimentaria e ígnea. Estos restos se organizan en capas y son interpretados por los geólogos y paleontólogos como un registro de secuencias de desarrollo gradual que se proponen demostrar el cambio evolutivo gradual de la vida vegetal y animal de formas sencillas hasta formas diferentes y más complejas. El registro de la ascendencia se entiende como que empieza con formas elementales en tiempos muy antiguos y sigue hasta las formas más complejas en los tiempos modernos. La Figura 1 muestra un diagrama simplificado de la columna geológica con las formas de vida que encierra y sus edades y eras de existencia. Lo más importante es entender que en la “columna geológica” las edades de las varias capas son determinadas por la forma de los restos fósiles encontrados en ellas. Niveles más antiguos en la columna son “antiguos” sólo porque contienen lo que se piensa son organismos más sencillos, más primitivos, menos desarrollados o no del todo evolucionados. Se presume que los invertebrados evolucionaron primero, seguidos de los peces, anfibios, reptiles y mamíferos, en ese orden. Debe ser obvio que la base de la estructura y el arreglo de la columna geológica es el concepto de organismos que evolucionan lentamente, lo que en realidad y hecho es la TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN según planteada por Carlos (Charles) Darwin en el 1859.

Uno puede fácilmente negar su adherencia a, o su creencia en, la evolución, pero la aceptación de la columna geológica con sus “edades” dependientes contradice esta afirmación. La situación es una de exclusión mutua entre ambas. Como correctamente expresa el viejo refrán: “dos leones machos no caben en la misma cueva”.

Problemas Científicos

Los teóricos de la brecha sostienen que la necesidad de una neo-creación, como dicen en su interpretación de Génesis capítulo uno, se basa en la pérdida de las plantas, la vida animal y los rasgos topográficos de la alegada creación anterior a causa de un juicio mundial, total y catastrófico decretado sobre la Tierra a causa de la caída del ser llamado “Lucifer”. El alegado juicio se vería como tan absoluto que aún causaría la pérdida de la luz en la superficie de la Tierra. Esto, por supuesto, implica que todo el sistema solar, si no todo el universo, fue destruido. No cabe duda de que tal acto judicial también tendría un efecto serio, si no desastroso, sobre los rasgos topográficos y geológicos de la Tierra entonces existente. La mayoría de los defensores de la brecha colocan este juicio catastrófico justo antes del esfuerzo neo-creativo. Sin embargo, su colocación en referencia al tiempo geológico, al principio o al final, no elimina el gran problema mencionado a continuación.

La teoría de la brecha existe con el propósito de permitir las “edades” geológicas según propuestas por la maqueta dada en la columna geológica. Esos geólogos que creen en la veracidad de esta “columna” en cuanto a su testimonio del desarrollo de la Tierra y de la vida no creen ni aceptan una causal catastrófica para las formaciones encontradas allí. Estos geólogos, siendo uniformitarios, rechazan de plano la teoría de la brecha como carente de validez alguna en describir la Tierra del pasado. Este es el primer problema. La teoría es rechazada por los mismos individuos a los que desea aplacar.

La Columna Geológica y las Edades Geológicas1

ERAS PERÍODO CARACTERÍSTICAS AÑOS QUE HAN PASADO
Cenozoica Cuaternario Plantas modernas, animales y el hombre 25,000 a 975,000
Terciario Surgen los mamíferos y las plantas más avanzadas 12,000,000 a 70,000,000
Mesozoica Cretáceo Insectos modernos y la extinción de los dinosaurios 70,000,000 a 200,000,000
Jurásico Primeros pájaros reptilianos
Triásico Primeros dinosaurios y corales modernos
Paleozoica Permio Reptiles primitivos
Pennsylvanio Primeros insectos
Mississípico Surgen los anfibios
Devonio Primeras plantas de semilla, peces con esqueleto cartilaginoso 200,000,000 a 500,000,000
Silurio Primeros animales terrestres y peces
Ordovicio Primeros vertebrados y plantas terrestres
Cámbrico Sólo invertebrados, vida marina pequeña
Proterozoica Plantas y animales acuáticos primitivos 500,000,000 a 1,000,000,000
Arqueozoica Vida desconocida 1,000,000,000 a 1,800,000,000

Figura 1

El segundo problema es que los efectos de un evento catastrófico de tal magnitud en la historia de la Tierra, según lo postula la teoría de la brecha, pone en duda la supervivencia de los mismos fenómenos geológicos que la teoría trata de explicar. Una fuerza destructiva como para dejar la Tierra “desordenada y vacía” (terminología de la teoría de la brecha) en su totalidad de seguro alteraría o destruiría cualquier evidencia usada para tan siquiera aducir la columna geológica o las edades geológicas.

Si, como afirman algunos teorístas de la brecha, este juicio fue el responsable de la formación del registro fósil, entonces la columna geológica debió de haberse formado rápidamente contrario a la opinión de los geólogos evolucionistas. Entonces no hubieron ningunas edades geológicas extensas en primer lugar. Sin importar qué camino trate de emprender la teoría de la brecha en cuanto al juicio catastrófico usado para castigar a “Lucifer” antes o después de las edades geológicas, la teoría se niega a sí misma. O sea, el mismo concepto que la originó es eliminado por ella. A esto se le puede llamar un concepto “suicida”. A pesar de este impase en lógica y la presencia de problemas tan imponentes, se cree que la teoría de la brecha es apoyada por referencias de la Escritura. Esto parece contradecir la misma naturaleza y carácter del Dios que dice “…razonemos juntamente…”

Pruebas de la Teoría de la Brecha

Ya que muchos defensores de la teoría de la brecha creen en la validez de las Escrituras, hacen un esfuerzo por sustanciar las alegaciones acerca de la “brecha” apelando a estudios textuales y referencias bíblicas conexas a los comentarios y frases encontradas en la narración del Génesis. Estas referencias no son muy numerosas, y podemos esencialmente discutirlas todas en este artículo.

La primera “prueba” ofrecida es usualmente un esfuerzo para generar una distinción impenetrable entre las palabras “crear” y “formar” mencionadas en el primer capítulo del Génesis. El argumento es entonces que solo la palabra “crear” (bará en hebreo) puede significar el generar algo de la nada y por consiguiente las palabras “hacer” o “formar” (asah en hebreo) deben ser interpretadas como indicando una “remodelación” o el formar algo a base de material preexistente. La teoría de la brecha supone que este material preexistente es la sustancia o el escombro que quedó luego de que la Tierra sufriera el juicio divino que hemos descrito anteriormente. Aunque es cierto que las dos palabras en cuestión no son iguales y pueden tener significados separados y distintos, también se usan como sinónimos a través de las Escrituras. De hecho, “bará ” no siempre es usado para describir el formar de la nada. La palabra es usada en Isaías 65:18 como referente a una Jerusalén restaurada y no a la creación original de esta ciudad. La distinción hecha en apoyo de la brecha es artificial y forzada en el mejor de los casos. El que ambas palabras son usadas para expresar el mismo concepto en cuanto a las capacidades creativas de Dios se puede ver comparando a Génesis 1:1, que usa “bará ” con los siguientes versos (todos de la VKJ) que usan “asah.”

Génesis 1:31; 2:2-4
Éxodo 20:11
2 Reyes 19:15
2 Crónicas 2:12
Nehemías 9:6
Salmos 33:6; 96:5; 115:15; 121:2; 124:8; 134:3; 136:5; 146:6
Proverbios 8:26
Eclesiastés 3:11
Isaías 37:16; 44:24; 45:12, 18
Jeremías 10:12; 27:5; 32:17; 51:15

De los veintiséis versos mencionados arriba, todos usan la palabra “asah” (formar) y no “bará ” (crear) para describir las mismas acciones de Dios en Génesis 1:1, donde se usa “bará“. Mientras lee estos versos, notará usted que la mayoría de los pasajes citados se refieren explícita y marcadamente a la “creación” de los cielos como se menciona en la narración de Génesis 1:1. Claramente las dos palabras son sinónimas al momento de describir las acciones creativas de Dios. Las dos palabras en cuestión, “crear” y “formar,” también se usan con el mismo propósito y significado cuando los animales y el hombre son creados. Compare Génesis 1:21 con el 1:25, y luego el 1:26 con el 1:27. No es debatible que el verso 1:21 solo se refiere a “vida consciente,” aún cuando el cuerpo físico de los animales también está incluido en el acto mencionado. Así que es imposible concluir que hay suficiente distinción entre “bará ” y “asah” como para interpretar esta última en un sentido que la restrinja solamente a un significado de “remodelación” en la narración del Génesis. Cada palabra puede ser y es usada para describir los actos creativos “ex nihilo” (“de la nada”) de Dios

Una segunda “prueba” propuesta para sostener la teoría de la brecha es la declaración de que la palabra “estaba” en Génesis 1:2 debe traducirse “se volvió”. Esto, por supuesto, se hace para permitir que ocurra un cambio de estado entre el verso uno y el verso dos. O sea que la creación inicial y perfecta del verso uno “se volvió” desordenada y vacía, indicando que hubo una transición. Es cierto que la palabra usada aquí en el texto de Génesis puede ser traducida como “estaba” o “se volvió”, pero es el contexto del pasaje el que indica cual palabra debe usarse. Esto significa que la trancisión o cambio de estado debe entenderse claramente desde el principio a base de la imagen (o contexto) general que se presenta en el pasaje. Quizás con unos pocos ejemplos será suficiente. Pasajes como Génesis 3:22; 19:26; 21:20 y Éxodo 7:19; 8:17; 9:10 demuestran el uso correcto de “se volvió” en su contexto.

En cada caso se observa un cambio de estado. Adán llega a ser como Dios; la esposa de Lot se vuelve una estatua de sal; Ismael se vuelve un arquero; el agua se convierte en sangre; el polvo de la tierra se convierte en piojos; las cenizas se vuelven una úlcera. “Volverse” es obviamente la palabra correcta en cada uno de estos pasajes ya que ninguno de los sujetos existía originalmente en la condición mencionada. De hecho, estos pasajes representan en su totalidad el uso de “volverse” como traducción de la palabra en cuestión a través de todo el Pentateuco. Un paralelo gramático exacto de Génesis 1:2 se encuentra en Jonás 3:3 donde leemos, “Y Jonás se levantó y fue a Nínive . . . y Nínive era una ciudad grande en extremo.” (VKJ). Es obvio que Nínive no se volvió una gran ciudad cuando Jonás entró en ella, sino que su grandeza describe su condición existente en el momento de su entrada. Este es el caso en Génesis 1:2. La Tierra estaba, desde el evento creativo descrito en el verso uno, en una condición descrita como “desordenada y vacía.” Esta era la condición presentemente existente y no representa un cambio de estado o condición. No hay palabras en el texto inmediato o circundante que guiarían al lector a ver la condición de la Tierra en un contexto que exija el uso de la frase “se volvió” en lugar de la palabra “estaba.” La traducción “estaba” ocurre varios cientos de veces en el Pentateuco, cada vez en el contexto de un estado existente. El “y” o el “ahora pues” que da apertura al verso dos parece tener un propósito doble. Uno, el de hacer una trancisión suave y fluida desde el verso uno, o sea, mantener el diálogo fluyendo sin interrupción; y el otro es el dirigir nuestra atención de la creación de Dios que todo lo abarca, cielos y tierra, y dirigirla a una perspectiva más específica, la tierra misma. El resto de la discusión, y de hecho la mayoría de la Biblia misma, trata con eventos que incumben a la Tierra. Por tanto, la afirmación de que la Tierra “se volvió” y que no “estaba” en realidad no puede usarse para apoyar los postulados de la teoría de la brecha. Sí logra, con todo, al igual que otros de estos llamados “textos prueba”, añadir peso al conocido dicho de que “un texto fuera de contexto es un pretexto.”

Apoyo adicional para la teoría de la brecha se recluta, o mejor dicho, se conscribe, de la frase “desordenada y vacía.” Se hace un llamado a considerar otros textos bíblicos donde se encuentran estas dos palabras juntas y se señala que estos pasajes, Isaías 24:1 y Jeremías 4:23, expresan juicio en cuanto a carácter y contexto. Esta alegación solo es cierta si se limita el contexto a los versos, porque cuando son considerados en su contexto completo el apoyo empieza a desvanecerse. En ambos de los pasajes citados el juicio decretado es para el futuro y no es una mención de una acción de Dios en el pasado. Los sujetos del juicio son Israel y Edom y no toda la Tierra. No solo es un juicio futuro limitado a pueblos específicos, sino que el juicio mencionado es en sí mismo limitado, no un juicio absoluto y mundial como el requerido por la teoría de la brecha. Tanto Isaías como Jeremías, en el contexto de los juicios individuales, muestran que habrán supervivientes en la tierra (o la nación) que ha de ser dejada “desordenada y vacía.” Esto definitivamente no sería cierto para la condición propuesta como consecuencia de la catástrofe mundial.

Estos dos versos no son los únicos que contienen estas dos palabras en el Antiguo Testamento. Son usadas en muchos lugares y traducidas como varias palabras diferentes. Sin entrar en un análisis exhaustivo de estos versos, es suficiente decir que todos se traducen satisfactoriamente usando el hebreo “tohu” y “bohu” (sin forma, vacío) como “desértico” y “sin vida”. Usualmente la implicación es la de un lugar inapropiado para la vida, como un desierto, por ej. Esta condición puede ser el resultado de la ejecución de un juicio, pero nuevamente, el contexto debe demostrar que ese sea el caso. Es difícil, si no imposible, exegetar un contexto de juicio divino a partir de Génesis capítulo uno. Es claro a partir del texto que las cualidades necesarias y deseables de una Tierra que fuera apta para la vida humana estaban ausentes en Génesis 1:2, sin embargo, esto no justifica la interpretación de “desordenado y vacío” como arruinado, caótico o juzgado.

Una apelación adicional es hecha por los teóricos de la brecha a Isaías 45:18 sonde se dice que la Tierra no fue creada en “vano” (tohu). Ellos reclaman que como esto es así en Isaías, el “tohu” de Génesis 1:2 imposibilita el que la acción de Génesis 1:1 sea contigüa. Pero cuando se considera el resto de Isaías 45:18 el contexto se hace claro. El verso continúa señalando que “Él (Dios) la formó (la Tierra, asah) para que fuese habitada.” La palabra opuesta a “vano” es “habitado”, así que permite la interpretación de “tohu” como inhabitado. El verso, por ende, no habla de una condición, sino de una intención o propósito. No era el propósito de Dios el crear la Tierra para seguir deshabitada y el resto de la narración de Génesis cuenta de como Dios logró Su fin deseado, una creación completa habitada por aquellos creados a Su propia imagen. El concepto de “desierto” o “vacío” todavía es válido. Por tanto, la frase “desordenada y vacía” no indica un estado caótico, sino que la Tierra está en orden y esperando instrucciones subsiguientes de Dios.

Algunos teóricos de la brecha continúan en el verso dos del primer capítulo de Génesis interpretando la palabra “tinieblas” como describiendo una condición maligna o inmunda. Esto, sin embargo, es un significado forzado de la palabra a causa de la teoría y no el significado del texto. Si procedemos al verso cinco nos encontramos a las tinieblas recibiendo un nombre, “noche”, y siendo consideradas como parte del día de veinticuatro horas como definen las palabras “tarde” y “mañana”. No hay nada en el texto que indique el que las tinieblas materiales, y esto es lo que tenemos en perspectiva aquí, tenga cualquier connotación maligna. De hecho, el Salmista declara en el Salmo 104:20: “Tú (Dios) creas las tinieblas . . . ” y luego continúa en el verso 24, todavía en contexto, a declarar “Oh Señor, cuan admirables son tus obras, en sabiduría las has hecho todas” (VKJ). La referencia, por supuesto, es a las tinieblas materiales o la noche, y no hay connotación maligna implicada. El decir que existe una condición maligna en Génesis 1:2 a causa de las tinieblas materiales es darle un significado a la palabra que no se encuentra en ninguna otra parte de las Escrituras. Las tinieblas espirituales son otro asunto por completo, pero no hay causa para hacer este tipo de inferencia a partir del verso de Génesis analizado.

Otro lugar a donde frecuentemente se dirige la atención es a la palabra “llenad” en Génesis 1:28, que algunos interpretan como “re-llenar” o “restaurar” en un esfuerzo por apoyar el postulado de la teoría de la brecha de que esta es la segunda oportunidad para la vida en la Tierra. Al buscar en un léxico hebreo bastante comprensivo, fui incapaz de encontrar una sola palabra que denotara “restaurar” o “volver a llenar.” Solo la palabra “llenar” se menciona y nuevamente el contexto del pasaje es el que debe determinar si debe entenderse una llenura inicial o subsiguiente. Dentro del verso en cuestión no hay causa textual para usar la frase “volver a llenar”, como sí podría hacerse en Génesis 9:1 cuando Noé y sus hijos tienen el trabajo de empezar nuevamente. No puede dejar de enfatizarse la importancia de la consideración contextual al investigar el significado, uso o implicación de palabras o frases en las Escrituras.

Quizás la “prueba” más usada que se ofrece a favor de la teoría de la brecha está en la especulación de que la “brecha” provee un lugar excelente para insertar cronológicamente la caída y juicio de Lucifer en la historia de la Tierra. Se evocan detalles muy elaborados para visualizar la creación perfecta en el verso uno damnificada por un juicio cataclísmico sobre el pecado en el verso dos que fue consecuencia de la actitud soberbia de Lucifer hacia Dios y el castigo (de Lucifer) que siguió a esto. Este argumento es probablemente el más impresionante de todos ya que Satanás (Lucifer) es una realidad viable para aquellos que creen en las Escrituras, y su actitud hacia Dios y la actitud de Dios hacia él se revela claramente. Los textos de “prueba” que se ofrecen en esta ocasión son, por supuesto, Isaías 14:12 al 15, y Ezequiel 28:12 al 19. Estos textos han sido citados con el fin mencionado anteriormente tantas veces que hemos desarrollado una tendencia de aceptarlos como tales. Sin embargo, es aparente que un estudio muy cuidadoso de todo el contexto y de las palabras usadas en los textos antedichos nos muestra una imagen un tanto diferente. Primero considere el pasaje en Isaías. Para completar el contexto, lea por lo menos desde el capítulo 13 y lea hasta el verso 23 del capítulo 14. Uno inmediatamente notará que el objeto de todo el juicio declarado en este pasaje es el reino de Babilonia. La profecía se declara como concerniente a Babilonia (capítulo 13:1) y su juicio, y en el capítulo 14 se menciona por primera vez la restauración de Israel, y entonces la porción bíblica desde el verso 4 hasta el 23 se le llama un “proverbio” o “discurso de escarnio” (VKJ, nota marginal). Esto ha de ser un “refrán”, por decirlo así, de Israel acerca de su enemigo y antiguo conquistador durante la cautividad. Con Israel, el reino pisoteado, ya restaurado en los versos 1 y 2 y Babilonia la grande totalmente destruida, Israel puede jactarse ante las otras naciones del favor (el de Israel) delante del Señor (quizás como una advertencia) y han de hacerlo con el pasaje en consideración. El verso 12 del capítulo 14 no empieza con un nuevo comentario acerca del tema, sino que es una parte integral de una narración fluida que describe a Babilonia como vencida y demolida. Quizás es la palabra “Lucifer” del verso 12 que hace que este verso se saque de su contexto y se use para describir un evento totalmente distinto. Las palabras hebreas que se traducen “Lucifer” significan literalmente nada más que “estrella de la mañana”, “el brillante” o “el sol del amanecer,” y se usan para describir al rey de Babilonia. Los babilonios le atribuían mucha credibilidad a la astrología y quizás hay alguna implicación de esto en este pasaje. El lenguaje usado en el texto es uno que el rey de Babilonia con toda probabilidad usaría para describirse a sí mismo, y por tanto se vuelve aún más cáustico (el propósito del refrán) al compararse con su aciago final. El lenguaje de los versos 13 y 14 también reflejan el pensar extremadamente egocéntrico que usualmente permea la mente de un monarca absolutista y tiránico. El propósito de tales descripciones es el de establecer un contraste muy vivo y marcado entre las dos condiciones del reino de Babilonia, desde las alturas de la grandeza y la prosperidad hasta las profundidades del infierno eterno.

El pasaje continúa describiendo algunas de las acciones del rey, como “hacer temblar los reinos” y “destruir ciudades”. Esto, por supuesto, requeriría que una civilización (humana) estuviera presente en el momento, y al juicio de tales personas. Si la brecha existe, presenta unos problemas teológicos muy difíciles en cuanto a su destino eterno, que no se discutirán en este artículo. El rey también es descrito como uno que “. . . a sus cautivos nunca abrió la cárcel”. Esto sin duda, se refiere a la cautividad de Israel en Babilonia y no a una acción del mismo Satanás. El texto continúa describiendo reyes que han muerto antes de la caída del monarca en cuestión, (versos 18-20) y que no fueron destruidos en un juicio mundial. Un hecho adicional debe señalarse para establecer que el sujeto del pasaje es un rey humano y no Satanás. El verso 22 declara que Dios evitará que cualquier pariente del depuesto monarca jamás vuelva a ocupar el trono del reino. Dios dice, en efecto, que Él va a terminar la dinastía. Ciertamente no hubiera habido necesidad de tal acción si Satanás hubiera sido el monarca en cuestión. Los ángeles del cielo no tienen descendencia. La conclusión, entonces, es que el pasaje que analizamos se refiere de una manera bastante explícita a un gobernante humano que vive, reina y muere luego de los eventos de Génesis capítulo uno.

En cuanto al pasaje de Ezequiel, quizás hay más debate en cuanto a la aplicación de este texto que en cuanto al mismo pasaje de Isaías a causa del lenguaje que se usa. Sin embargo, el texto mismo nos dice a quien debe ser aplicado el mensaje: “una lamentación sobre el rey de Tiro”. De hecho, el contexto de este pasaje se remonta hasta el principio del capítulo 26 donde comienzan las profecías en contra de Tiro. También debe notarse que la sección de Ezequiel que comienza con el capítulo 19 y continúa hasta el capítulo 39 consiste de una serie de profecías contra varias naciones y ciudades-estado, específicamente Israel, Jerusalén, Samaria, Babilonia, Amón, Tiro, Egipto, Seir, Gog, Magog y otros individuos y lugares. Todas estas profecías están dirigidas al futuro de reinos reales, terrenales y humanos, y no hay ninguna sugerencia de que a Ezequiel se le haya encomendado decir una profecía contra ninguna criatura celestial. Aunque se argumenta que el lenguaje del capítulo 28:12-17 no puede ser aplicado a ningún rey terrestre, sino que debe referirse a uno que posea cualidades angélicas, también puede decirse que se está desarrollando el mismo contraste que en el pasaje de Isaías. Aunque el lenguaje es altamente simbólico y figurado, es un esfuerzo por demostrar que la elegancia de la posición y posesión de autoridad no debe irse a la cabeza del que la tiene. No importa cuan exaltado sea el lugar o la persona ante los ojos del hombre, siempre hay una responsabilidad hacia Dios ligada a la condición bendecida. Toda autoridad es dada por Dios (Romanos 13:1) y por tanto la autoridad es responsable ante Dios. Cuando el líder de una nación o cualquier autoridad comienza a verse a sí misma como la fuente de tal autoridad y se llena de un amor propio inmerecido, usualmente es derribada de manera humillante.

Lenguaje similar al del capítulo 28:12-17 se encuentra en el capítulo 31:3-17 donde los ya caídos asirios se describen como la envidia de “todos los árboles del Edén que estaban en el jardín de Dios”. Su caída a causa de su arrogancia se describe en el verso 10 de este pasaje. El verso 18 indica que se está usando simbología referente a todos los árboles del Edén ya que se dice que fueron “cortados” y “echados en las partes más oscuras de la Tierra”. Es este mismo tipo de simbología que se usa durante todo el discurso de Ezequiel, y no puede ser ligada firmemente a la descripción de una caída previa de Satanás y la entrada del pecado al universo. Cómo Satanás llegó a ser lo que es, es un completo misterio, pero el juicio y la caída del cielo se describe y es un evento futuro, no historia del pasado. Satanás todavía tiene acceso al cielo según la narración de Job 1:6,7 indica claramente. Satanás también se presenta como parado delante del trono celestial acusando a los hermanos. Apocalipsis 12:7 al 13 describe esto y la caída de Satanás a la Tierra. Apocalipsis 20:10 describe el juicio impuesto sobre Satanás. El comentario de Jesús en Lucas 10:18 solo puede interpretarse como una declaración profética a la luz de los versos de Apocalipsis. No hay otros versos en toda la Biblia que impongan una interpretación histórica, contrario a una profética, de estos versos.

Los versos de Génesis capítulo 1 definitivamente describen el principio del universo material (el tiempo, la materia/energía, y la dimensión) apropiado para ser habitado por el hombre. Job 39:7 da lugar a la inferencia de que hubieron seres espirituales presentes durante este evento. Por supuesto, sabemos que todas las cosas fueron creadas (Col. 1:16, Juan 1:3), pero la cronología de los seres espirituales creados no es dada. Debe de notarse que aunque Satanás ya estuviera “caído” antes de la creación del universo físico, al universo físico todavía podía llamarse “muy bueno”. Uno puede especular que cuando “cantaban las estrellas del alba” y “los hijos de Dios gritaban de alegría”; Satanás, viendo la creación de la Tierra y de los habitantes de ella, quiso gobernar sobre ellos. Esto, por supuesto, no apoyaría el postulado de la Teoría de la brecha de una “caída” entre los versos 1 y 2 de Génesis. El encontrar a Satanás en su estado degenerado en Génesis 3 siempre ha sido un acertijo teológico.

Regresando por un momento a los textos “prueba” de Isaías y Ezequiel, no encontramos en estos textos ninguna fraseología o comentarios que impliquen o expresen que el juicio decretado sobre los varios reyes y reinos fuera mundial en escala o efecto. Así que aún si se fuera a permitir un paralelo entre estos versos y la caída de Satanás, no hay justificación textual para estipular un juicio mundial y cataclísmico sobre todo la Tierra en tiempos antiguos. El único juicio de tal naturaleza hasta la fecha se encuentra en Génesis capítulo 7 y este evento es sucesivo al de Génesis 1:1 y 2.

En cuanto al hecho de la caída de Satanás y la “brecha” del Génesis, puede hacerse la pregunta: “Si la brecha es un intervalo de tiempo necesario durante el cual sucede la “caída”, cuanto tiempo toma el lograr tal “caída” y el juicio subsiguiente?” Uno en realidad no puede contestar esta pregunta. Sin embargo, las descripciones de la caída (Lucas 10:18 y Apocalipsis 12:19) implican definitivamente un descenso rápido, y el juicio (Apocalipsis 20:20) no aparenta ser un evento duradero. Así que si permitimos, para efectos del análisis, que este evento futuro sí ocurriera entre Génesis 1:1 y el 1:2, no hay necesidad de postular edades extensas de tiempo, fuera de permitir las edades geológicas de las suposiciones evolutivas.

Problemas de Armonía Textual

Ya hemos examinado en algún detalle los versos citados por los teóricos de la brecha en apoyo de su postura. Hay muchos otros problemas escritúrales que la teoría de la brecha también debe enfrentar. Al entender la Palabra de Dios debemos considerar cada parte del texto revelado en relación a cada otra parte. O sea, las Escrituras deben presentarse como un todo unido, que no es contradictorio y es comprensivo en todas sus partes. Cada precepto y doctrina es apoyado por cada parte pertinente de la Biblia y cuando ocurren conflictos, debemos cuestionar nuestra interpretación o entendimiento del objeto en cuestión. La teoría de la brecha debe ser analizada de la misma forma. Las afirmaciones descriptivas promulgadas en apoyo de la teoría debe ser comparadas con toda la Escritura, no solo con los textos “prueba” que ya hemos considerado. Con esto en mente le ofrecemos lo siguiente para su análisis.

La secuencia del desarrollo de la creación (seis días) no solo debe entenderse en un sentido cronológico, sino que también debe considerarse como un evento cumulativo. O sea, las condiciones que existieron al final del día uno todavía están presentes en el día dos, y los resultados al final del día dos en realidad representan la suma de las acciones del día uno y dos, y así sucesivamente a través de la semana. Los teóricos de la brecha tienen a Satanás caído a la Tierra antes del día uno, pero todavía presente en la semana subsiguiente. Ellos postulan, por ejemplo, que el día dos no se describe como “bueno” porque la atmósfera fue hecha en ese día, y Satanás es el “príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2). Hay dos problemas que enfrenta este razonamiento. Primero, Satanás también es conocido como “el príncipe de este mundo” tres veces solamente en el Evangelio de Juan, y la Tierra (mundo) es con todo llamada “buena” en Génesis 1:10. Segundo, si Satanás esta presente –y todos estamos de acuerdo que él es la encarnación de todo lo que es malo e inmundo ¿porqué la oración de resumen en Génesis 1:31 declara que todo lo que Dios había hecho durante esa semana no era solo “bueno” sino “muy bueno”? Por casualidad, este verso también incluye los actos creativos del segundo día, cuando la atmósfera fue hecha, así que también ella es considerada “muy buena”. Se supondría que habrían condiciones presentes en la Tierra (el registro fósil) sucesivas al juicio de la teoría de la brecha y durante la semana de la creación que darían testimonio explícito a la muerte y destrucción de la supuesta ira de Dios. Como pudieran estas condiciones, que todavía estarían presentes en el “registro fósil”, ser llamadas “muy buenas” con la causa (Satanás) de la destrucción todavía rondando libremente por la Tierra; es difícil de entender.

Los teóricos de la brecha desean que creamos que hubo un gran quiebre cronológico entre Génesis 1:1 y 1:2 y luego en el verso tres la semana de la “neo-creación” comienza. Este razonamiento separaría la “creación de los cielos y la Tierra” del resto de la semana por un período de tiempo indefinido, y entonces por esto, con su propio razonamiento, la creación de los “cielos y Tierra” no se pueden considerar parte de la semana neo-creativa que sigue. Hay algunas Escrituras que están en desacuerdo con esta lógica, específicamente Génesis 2:1 al 4 y Éxodo 20:11 y 31:17. Estos versos claramente incluyen la creación o la formación de los “cielos y Tierra” dentro de los seis días creativos. El insistir en una creación de “cielos y Tierra” separada de los seis días mencionados anteriormente es hacerle una gran injusticia a estos textos. Cabe señalarse que la afirmación de Génesis 1:1 es la única afirmación creativa en todo el primer capítulo que hace referencia a los “cielos”. Si van a entenderse las palabras de los versos del Éxodo en el sentido de su significado claro y sencillo y en su uso usual y ordinario entonces debemos concluir que el primer día comenzó con Génesis 1:1, y por tanto no hubo brecha.

El juicio postulado del mundo pre-Adámico, según los teóricos de la brecha, es un trato total y catastrófico del pecado como resultado de la caída de Satanás. Este juicio se presenta como destruyendo una Tierra perfecta y a todos sus habitantes. Se asume que esta destrucción culminó en la muerte de aquellos seres primitivos que poblaban la Tierra en aquel entonces. Ya que obviamente estamos tratando con la Tierra y no con todo el universo, nace un conflicto severo entre la teoría y las demás Escrituras. Un estudio del capítulo quinto de Romanos revela que la muerte no apareció en la tierra antes de la transgresión de Adán. Además de esto están las afirmaciones de 1ra. de Corintios 15:21 y 22 de que “por un hombre vino la muerte” y “en Adán todos mueren”. Puede verse fácilmente a base de estas Escrituras que la muerte en la Tierra no precedió al pecado de Adán, sino que fue una consecuencia de él. El insistir en que cualquier cosa murió antes del juicio de Adán es estar en contradicción con estos pasajes de. Romanos y Corintios. Recordemos que una de las razones para tener una teoría de la brecha en primer lugar es acomodar las edades geológicas con sus extensos registros fósiles. El registro fósil que se dice fue desarrollado a través de los siglos y las eras testifica clara y elocuentemente de la muerte y la destrucción, y si se permite que estas se encuentren antes de la caída de Satanás o de Adán como reclaman los adherentes de la teoría, entonces la lógica nos lleva a concluir que la muerte no es el resultado del pecado de nadie, sino que debe ser parte del diseño y propósito de Dios en Su alegada creación “original”. Este raciocinio es bastante contrario a la personalidad y el carácter de Dios. En un contexto de juicio y muerte merecida (Ezequiel 18:32 y 33:11), Dios declara “No tomo ningún placer en la muerte de aquel que muere” (VKJ, énfasis mío).

Parece a base de los alegatos de la teoría de la brecha que el registro fósil puede explicarse en una de dos formas.

Primero, el concepto evolutivo clásico de la formación y desarrollo gradual a base de procesos que se observan en el presente (?) actuando en escalas presentes (uniformitarismo), o como resultado del mencionado cataclismo por el juicio de Satanás. El primer concepto, que necesita las “edades” geológicas y es creído por una gran parte de la humanidad, lo rechazamos como un concepto a todas luces anti-científico para explicar la muerte súbita y la preservación de las partes blandas de las estructuras animales.

El segundo concepto permite un cambio abrupto en el ambiente que pudiera lograr el resultado deseado. Hay, sin embargo, un problema significativo con este concepto ya que ubica la catástrofe mundial antes del gran diluvio universal en los tiempos de Noé, que en realidad es la verdadera explicación para la mayoría del registro fósil. Si el evento ruinoso de Génesis 1:2 es la causa del registro fósil que vemos hoy día, que efecto tuvo la inundación de Génesis capítulo 7 sobre la Tierra? En un esfuerzo por resolver este problema, muchos teóricos de la brecha han propuesto una de dos visiones del diluvio. El primero, y el más absurdo, es el de un diluvio “tranquilo”. En este concepto el agua que cubrió la Tierra subió y bajó con poco más que unas olas pequeñas. Se presume que la caída de las aguas fue tan suave que no tuvo efecto alguno sobre la superficie de la Tierra. Esto imposibilita el efecto del oleaje, así que la luna, cuya atracción de gravedad es responsable por el oleaje marino, no debía de haber existido tampoco.

También, el solo observar una gran tormenta de lluvia refuta este concepto. La segunda y más empleada visión es que el diluvio del tiempo de Noé fue un diluvio “local” y no mundial en alcance ni efecto. Esata idea está en conflicto con muchos pasajes de la Escritura descriptivos del diluvio, pero el problema más serio que crea se encuentra al leer las afirmaciones de Dios hechas en Génesis 8:21 y 9:15. Dios dice en estos versos, que Él nunca más inundará la Tierra como lo hizo en los días de Noé. Ahora pues, si Su acción fue solamente el causar una inundación local en el valle de Mesopotamia, entonces la promesa de no volver a hacer tal cosa jamás ha sido rota una y otra vez en los siglos siguientes. ¡Esta explicación del diluvio no hace nada más que poner en tela de juicio la veracidad de Dios!

Como un último ejemplo de la incapacidad de la teoría de la brecha de armonizar con el contenido entero de las Escrituras, veamos un momento un verso particularmente importante, Romanos 14:12. Este verso habla de la responsabilidad individual del hombre delante de Dios. Yo no soy responsable por el pecado de usted ni usted lo es del pecado mío. Mi pecado es un acto de mi voluntad y expresa mi naturaleza corrupta que he heredado de Adán. De todas maneras, soy yo solo quien debo rendir cuentas por mi relación con Dios. Puedo reclamar la sangre de Jesucristo como pago por mis pecados y ser tenido por aceptable para entrar en la presencia de Dios o, como muchos han hecho, rechazar la misericordiosa provisión ofrecida por Dios.

El punto es que es un acto y decisión individual de cualquier forma. Este concepto no está escondido en textos bíblicos oscuros que requieran interpretaciones complicadas para descifrar, sino que es la afirmación explícita de todas las Escrituras. Con este pensamiento en mente, es difícil concebir la venida de un juicio desastroso sobre la Tierra y todos sus habitantes por el pecado de un ángel cuyo hogar no era la Tierra para comenzar.

Esto parece ser contrario a las acciones judiciales perfectas de Dios como se registran a través de la Biblia. Abraham lo expresó muy bien cuando estaba rogando (en realidad negociando) con Dios para que no destruyera a Sodoma. En Génesis 18:25 leemos, “Lejos sea de ti el hacer tal cosa, matar al justo junto con el impío: . . . ¿No hará el Juez de toda la Tierra lo que es justo? (VKJ)” El haber matado a todos los que habitaban en la Tierra por la mala conducta de un ángel sería caprichoso en el mejor de los casos. No hay versos que declaren que toda la Tierra se volvió pecaminosa luego de una “caída” de Satanás. Cada ángel es responsable por sus propias acciones ante el Dios que lo creó, como lo soy yo.

Conclusiones

Las secciones anteriores de esta obra han procurado demostrar que la llamada “teoría de la brecha” es inaceptable desde diferentes puntos de vista. Desde una perspectiva científica no hay apoyo ni de los hechos de la ciencia ni de los postulados evolucionistas de las “edades geológicas.”

En cuanto a la relación de la teoría con el contenido escritural, se ha demostrado que las “pruebas” reclamadas son superficiales y mayormente contradictorias al contexto inmediato y general de los versos aplicados.

Estos problemas no son inesperados, y la aceptación incompleta de esta teoría por la comunidad bíblica no es sorprendente al considerar que el propósito principal de la teoría es un intento de reconciliación con la ciencia humanista.

Este pacto de paz debe rechazarse en cualquier forma que se presente, ya que solo puede distraer la atención de las Sagradas Escrituras y no añade nada a ellas. No hay nada en el texto evaluado de Génesis que requiera un concepto como la teoría de la brecha. Nuestro entendimiento de la Palabra de Dios es importante y vital tanto en el testimonio cristiano como en la conducta de nuestra vida personal.

Es de importancia entender que esta presentación no esta encaminada a atacar a los proponentes de la teoría de la brecha, sino solo a la teoría misma. Esta teoría, originándose como lo hizo, cae dentro de la categoría de doctrina engañosa que puede tener un efecto adverso sobre aquellos que la crean. Es en este contexto que debemos hacer caso a la advertencia dada por el apóstol Pedro (2da. de Pedro 3:17-18):

“Vosotros pues, amados, puesto que ya sabéis estas cosas, guardaos con temor, no sea que arrastrados por el error de los inicuos caigáis de vuestra firmeza. Sino creced en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (VKJ).

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Jack C. Sofield es Presidente de Servicios Científicos Sofield, Inc. y ha sido un físico consultor por muchos años. Jack es un activo exponente y conferenciante de Creación vs. Evolución en iglesias, escuelas superiores, debates, etc.


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