NOTAS SOBRE 2 TIMOTEO – CAPITULO 4


NOTAS SOBRE 2 TIMOTEO

Por Bill H. Reeves

(Derechos reservados, copyright, 1991, 1999, 2002)
Publica para la Internet: Valente Rodríguez

CAPITULO 4

4:1 — Pablo sabe que no va a ser libertado esta vez, sino que el fin de su carrera terrenal ha llegado (v.6). Por eso ahora da a Timoteo este solemne encargo final.

–”Te encarezco”. Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 5:21, comentarios. Es decir, solemnemente te encargo (como estando yo en la presencia de Dios y de Jesucristo, y en vista de tres cosas: 1. del juicio venidero de parte de Cristo, 2. de la primera venida de Cristo a este mundo y su obra en él, 3. del reino, o iglesia, de Cristo que él estableció). Este encargo se da en el versículo siguiente: “que prediques la palabra”.

Las versiones ASV., N.M., B.A., P.79, Pop., dicen “encargo”. Otras dicen “requiero” (Mod., 1906, RVA.).

–”delante de Dios y del Señor Jesucristo”. El caso es serio, pues el ojo de ellos nos mira. Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 5:21, comentarios.

–”que juzgará a los vivos y a los muertos”. Considérense 1 Ped. 4:5; 1 Tes. 4:16,17; Jn. 5:22; Hech. 10:42; 17:31; Rom. 2:16; 1 Cor. 4:5; 2 Cor. 5:10; Heb. 12:23. Los juzgará en el “día postrero”(Jn. 6:39,40), cuando suceda la resurrección de todo el mundo de una vez (Jn. 5:28,29). No va a haber un supuesto período de mil años antes de la segunda venida de Cristo (Heb. 9:28), y la resurrección de los malos para el juicio final, según afirman los premilenaristas.

–”en su manifestación (epipha­neia)”. Debe decirse: “por su manifestación y por su reino”, según dicen las versiones ASV., B.A., 1977, B.J., H.A., RVA. Sobre la palabra “mani­festación” (aparición, venida), véanse 1:10, comentarios, Notas Sobre 1 Timoteo, 6:14, comentarios, y Notas Sobre Tito, 2:11, comentarios. Es en parte en vista de la obra que hizo Jesucristo en su primera aparición, o venida a este mundo, que Pablo ahora solemnemente encarga a Timoteo.

–”y en su reino”, o más bien, por su reino. El reino de Cristo es la iglesia de Cristo (Mat. 16:18,19; Col. 1:13; Heb. 12:28). La iglesia, o sea el conjunto de los salvos, es el único pueblo en el mundo que de corazón se somete a la voluntad del Rey, Jesucristo. Ahora, en parte en vista de este reino Pablo está para encargar a Timoteo que predique la palabra (ver. 2). Lo que logró el establecimiento de la iglesia (la predicación de la palabra) es lo que debe seguir predicándose para la salvación de otros ahora y para confirmar la fe de los salvos (véase ver. 3).

Algunos comentaristas aplican esta “manifestación” a la segunda de Cristo (Heb. 9:28), y dicen que entonces él establecerá su reino, pero no es así. Cristo reina ahora, y en la segunda venida va a entregar el reino a Dios (1 Cor. 15:23-26). Ellos se basan en la traducción, “en su manifestación y en su reino”, como si se dijera, “cuando venga la segunda vez y luego establezca su reino’. Pero la traducción correcta no es “en”, sino “por”. (Aunque fuera correcta la traducción “en”, siempre las conclusiones que los premilenaristas sacan son antibíblicas por­que contradicen muchos otros pasajes claros de la Biblia).

4:2 — El ver. 1 da la base del encargo que ahora sigue: el de predicar la palabra. La razón en particular de por qué hacerlo se da en el ver. 3.

–“que prediques“. El verbo griego es kerruso, que significa ser un heraldo, uno que proclama públicamente (y sin miedo) (Mat. 10:27). En Rom. 10:14 aparece la palabra griega en forma de sustantivo (predicador, “quien les predique”), y en el versículo 15 en forma verbal (“predicarán”, o proclamarán).

–”la palabra” (griego, logos). Este versículo se conecta estrechamente con 3:14-17. La razón de por qué predicar la palabra es que ella ha sido inspirada y es totalmente útil para sus propósitos (3:16,17).

Aquí el término “palabra” se refiere a todo el mensaje del Nuevo Testamento, o sea, la doctrina de Cristo (2 Juan 9), porque Pablo en este mismo versículo dice que Timoteo deber hacer eso por medio de emplear doctrina. Se refiere al evangelio de Cristo. Así se usa en Gál. 6:6 y en 1 Tes. 1:6. En Hech. 13:5,7 lo que se llama “la palabra” (logos), en el ver. 8 se llama “la fe”, en el 10 se llama “los caminos del Señor”, y en el 12 se llama “la doctrina del Señor”.

Comenzando con la década de los 60 los hermanos que promueven la unidad con hermanos liberales, y ahora aún con los sectarios, hablan mucho acerca del “evangelio núcleo” (en inglés, “core gospel”). Creen hallar en 1 Cor. 15:3,4 el referido núcleo: la muerte, la sepultura, y la resurrección de Jesucristo. Promueven la Nueva Versión Internacional, porque ella en el ver. 3 dice, “como algo de mayor importancia” (y en inglés, “como de primera importancia”). Para ellos el llamado “evangelio núcleo” es lo que sí importa, y aquello de “doctrina”, no. (Sobre ella puede haber diversidad, dicen). Ahora, se afirma que puede haber unidad con todo el mundo que profese creer en el “evangelio núcleo”, no importando las diferencias de doctrina (prácticas).

También estos mismos señores, como han fabricado una diferencia artificial entre “evangelio” y “doctrina”, afirman que el evangelio se predica, y que la doctrina se enseña. Dicen que no se predica doctrina, que no se enseña el evangelio, que el evangelio se predica a los inconversos, y que la doctrina se enseña a los cristianos.

Pero según este versículo que estamos comentando, Pablo manda a Timoteo que “predique”. ¿Qué cosa le manda predicar? ¿El “evangelio núcleo”? Pablo dice, “la palabra”. Además, dice que al hacerlo hay que redargüir y reprender, ¡haciendo uso de “doctrina”! Esta doctrina es la “sana doctrina” y “la verdad” (ver. 3,4). Pablo no sabía nada acerca del llamado “nuevo movimiento de unidad”. No podemos tener comunión con quien no traiga cierta doctrina, la de Cristo (2 Juan 11). Pablo, al tratar de “doctrina” no dijo, “enseñar”, sino “predicar”.

Notemos estos ejemplos bíblicos de predicadores y de lo que predicaron:

1. Noé (2 Ped. 2:5; Gén. 6:12). 2. Jonás (Mat. 12:41; Jonás 3:4). 3. Juan el bautizador (Mat. 3:1,2; Jn. 1:29). 4. Felipe (Hech. 8:5,12,35). ¿Predicaron solamente algún “evangelio núcleo”?

–”que instes”. El vocablo griego significa estar listo, presente en su lugar, estar en pie a su altura, tomar una posición, perseverar o mantenerse en ello. La Ver. RVA. dice, “mantente dispuesto”.

–”a tiempo y fuera de tiempo”. Las dos palabras griegas aquí forman un juego de palabras: eukairos, y akairos. Literalmente, significan “buen tiempo”, y “no tiempo”. Lacueva dice, “a tiempo, a destiempo”.

La primera de las dos (que son adverbios) se emplea en Mar. 14:11 (oportunidad), pero como adjetivo se emplea en 6:21 (oportuno) y en Heb. 4:16 (oportuno). Como sustantivo se ve en Mat. 26:16 (oportunidad). Como verbo la vemos en 1 Cor. 16:12 (tenga oportunidad).

La segunda palabra se encuentra solamente aquí.

Hay que predicar la palabra cuando conviene, y cuando no; si es cosa bienvenida, o no. No se debe preguntar: ¿es oportuno ahora predicar la palabra? Todo tiempo y lugar son oportunos para predicar la palabra (y no solamente los domingos en el local de las reuniones). ¡Seguramente Satanás no espera “tiempo oportuno” para hacer lo suyo!

–”redarguye”. Aquí la palabra es elegcho. Véase 3:16, comentarios. La palabra inspirada es útil para esto mismo. Se significa convencer, refutar, poner en evidencia. En 3:16 dice Lacueva, “para reproche”. Hay que censurar el pecado o el error en la persona. Es­­to se involucra en el “predicar la palabra”.

Véanse Notas Sobre 1 Timoteo, 5:20, comentarios, y Notas Sobre Tito, 1:9, comentarios.

–”reprende”, epitimao = acusar de mal, censurar. La palabra griega se emplea en Judas 9 (el Señor te “reprenda”). Ella se puede ver empleada en Mat. 8:26 (reprendió); Luc. 17:3 (repréndele). Esto también se involucra en “predicar la palabra”.

–”exhorta”. Hay casos que demandan que se ruegue, o se consuele, para que la persona haga lo que ha aprendido de la palabra predicada. Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 4:13, comentarios. La palabra griega en este caso se emplea en Rom. 12:1,8 (ruego, exhorta). Considérese Hech. 9:31 (fortalecidas).

–”con toda”. Esta palabra va con “paciencia” y con “doctrina”. Al predicar la palabra, hay que instar a tiempo y fuera de tiempo, hay que redargüir, reprender y exhortar, y esto con toda paciencia y toda doctrina.

–”paciencia”. Véase la misma palabra griega en 3:10 (longanimidad). La obra arriba mencionada tiene que ser acompañada de la longanimidad y con­stancia. Teniendo paciencia, el evangelista fiel predica la palabra, haciendo las cosas arriba especificadas. Está bien mo­tivado, y persevera en su deber como predicador.

–”y doctrina”. Aquí la palabra griega es didaken y se emplea en Tito 1:9 (véanse los comentarios allí en Notas Sobre Tito), en 2 Juan 9 (doctrina), y en Hech. 13:12 (doctrina). En Tito 1:9 la traducción debe ser: “reteniendo la palabra fiel que es conforme a la doctrina”. Así dice la ver. B.A.

Nótese que en 2 Tim. 3:10,16 (doctrina, enseñar) la palabra griega es muy semejante, didaskalia.

Muchos hoy en día, aun en la hermandad liberal, dicen que “no queremos doctrina, no queremos dogma; predíquenos solamente el evangelio”. Los tales vienen a ser víctimas “llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (Efes. 4:14) como ésa del llamado “evangelio núcleo” que es para poder comulgar aun a los sectarios. El grito popular de los liberales es que vivimos en tiempos de cambio; que la cultura dicta que cambiemos, que si no, moriremos. Pero el predicador fiel hace caso omiso de todo aquello (pues es una táctica de intimidación), y presta atención a lo que aquí dice Pablo, el apóstol inspirado. Persevera en predicar la palabra, con toda paciencia y doctrina, reprendiendo a los liberales que se interesan más en unirse con sectarios que en retener la forma (el patrón) de las sanas palabras (1:13).

4:3 — “Porque”. Pablo ahora da la razón de por qué hacer lo que mandó en el versículo anterior. Hay que aprovecharse del presente al máximo, antes de que llegue el tiempo aquí profetizado.

–”vendrá tiempo”. Sobre la palabra “tiempo” (kairos), véanse los comentarios en el versículo anterior.

Sobre esta profecía, véanse 2 Tes. 2:3; 1 Tim. 4:1; 2 Tim. 3:1,13. El referido tiempo es un fenómeno repetido en diferentes épocas. Nótese: el mundo no cambia; sino la iglesia. Siempre habrá apostasías, porque siempre habrá quienes se apartan de la sana doctrina. (Pero siempre habrá también un remanente fiel).

–”cuando no sufrirán”, o no aguantarán, no tolerarán. Este verbo en griego aparece en 2 Cor. 11:1,4 (toleraseis, toleráis), en Col. 3:13 (soportándoos), y en Heb. 13:22 (soportéis). La Ver. RVA. dice, “cuando no soportarán”. Compárese Amós 7:10, y también la respuesta de Amós, ver. 14-17.

–”la sana doctrina”. Véanse Notas Sobre 1 Timoteo, 1:10, comentarios, y Notas Sobre Tito, 1:9; 2:1, comentarios. Pablo no se refiere a la enseñanza en general, sino en particular a la doctrina que es sana.

La sana doctrina no tiene defecto alguno; es de cabal salud. De su inspiración y utilidad Pablo acabó de hablar (3:16,17). En cambio la doctrina de los hombres contamina, enferma, y aleja de Dios. La gente quiere una doctrina que les deje cómodos en sus pecados y errores, y en su búsqueda de sus propias filosofías que son según la cultura moderna. Tal doctrina es todo menos sana.

–”sino que teniendo comezón de oír (griego, akoe)”. El Interlineal de Lacueva dice, “sintiendo comezón en el oído”. “Teniendo comezón en las orejas”, dicen las versiones Mod., ASV, JTD. La palabra griega akoe es sustantivo. Se usa en diferentes maneras: el oír (1 Cor. 12:17); lo que es oído, o sea instrucción (Rom. 10:16); un rumor, o fama (Mat. 4:24); y la oreja misma (Mar. 7:35, y aquí en esta frase que estamos comentando).

Pablo habla de hermanos en la fe que desean que se les hagan cosquillas en los oídos, o se los rasquen. Buscan quienes les halaguen, diciéndoles lo que quieran oír. Compárense Ezeq. 33:30-33; Rom. 16:18.

–”se amontonarán maestros”. En el texto griego este verbo se encuentra solamente aquí, aunque en 3:6 (cargadas) aparece uno similar.

De la demanda se origina la oferta. Siempre habrá en abundancia lo que la gente busque. (Hay predicadores “asalariados”, en el sentido de conformarse a la demanda de parte de quienes les sostienen. No tienen convicción). Los hermanos es­pi­rituales siguen celosamente las enseñanzas inspiradas por el Espíritu Santo, 1 Cor. 2:15; Rom. 8: 1; Gál. 5:16, mientras que los hermanos carnales buscan la novedad. Compárese Hech. 17:21.

–”conforme a sus propias concupiscencias”. Ellos oyen solamente lo que satisface sus concupiscencias. Habiendo dejado la sana doctrina, estos cristianos profesos buscan maestros que piensen como ellos. Compárese Isa. 30:10; Jer. 5:31; Oseas 4:6-10; Rom. 16:18.

Hay personas que llegan a la casa de oración solamente para oír, pero no para aprender. Hacen caso del sonido, pero no de la substancia. Se deleitan en la novedad y en la aceptación de la cultura actual, y buscan la paz para su conciencia atribulada sin hallarla porque quieren continuar en sus errores y pecados. Véanse Jer. 6:14; 8:11.

El mundo no cambia, pero ¡la iglesia sí cambia! Los de la iglesia que hoy en día promueven la llamada “nueva hermenéutica” critican y menosprecian la sana doctrina, el patrón del Nuevo Testamento, la iglesia, y el bautismo para perdón de los pecados, mientras abogan fuertemente por “la expansión del papel de la mujer en la iglesia”, la comunión con las iglesias sectarias, y el subjetivismo. Es lo que muchos quieren oír, y buscan maestros conforme a sus concupiscencias que les enseñen de esa manera. Lo que Pablo aquí dice a Timoteo, respecto al tiempo que vendría, es un tiempo que se repite muchas veces en la historia del pueblo de Dios.

4:4 — “y apartarán de la verdad el oído”. El verbo griego aquí es el mismo que aparece en 1:15 (abandonaron) y significa tornar, torcer hacia afuera, hacer girar hacia un lado, o volver la espalda. Dice la Ver. H. A., “tornarán de la verdad el oído”. Así también dice la Ver. ASV. La Ver. POP. dice, “darán la espalda a la verdad”. Este verbo se emplea también en Tito 1:14 (se apartan).

Esta gente va a tornar de la verdad “el oído”, que es el canal por el cual pasa la verdad al corazón del hombre. Sobre “el oído”, véanse los comentarios arriba en el ver. 3.

Véase un ejemplo de esta acción en Hech. 7:57.

–”y se volverán”. El verbo griego aquí es muy semejante al anterior (apartarán). De eso se tornan, para tornar a esta otra cosa. Se emplea en 1 Tim. 1:6 (se apartaron); 5:15 (se han apartado); 6:20 (evitando); Heb. 12:13 (no se salga).

–”a las fábulas”. Este vocablo viene de la palabra griega, muthos. Significa “mito”. Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 1:4, comentarios; Notas Sobre Tito, 1:14, comentarios. La palabra griega aparece también en 2 Ped. 1:16. No sabemos exactamente qué eran estas fábulas en particular, pero sí eran “diferente doctrina” a la apostólica (1 Tim. 1:3), y por eso eran falsas. Sabemos que los judíos a través de los siglos habían juntado una colección de interpretaciones alegóricas, cuentos de milagros, e ideas tradicionales. Los gentiles también tenían sus filosofías y cuentos imaginarios. Pero de todo lo que es de precepto y mandamiento de hombres resulta la adoración vana (Mat. 15:3-9; Col. 2:22,23), porque es de invención humana.

El hombre carnal prefiere la fábula en lugar de la verdad, lo “neo” en lugar de la “doctrina de Cristo”(2 Jn. 9). Hoy en día se oye del “nuevo movimiento de unidad”, de la “nueva hermenéutica”, y del cambio cultural en la iglesia. La palabra clave hoy en día entre los más liberales de la hermandad es la palabra “cambio”–cambiar, o morir, dicen.

La mente carnal (1 Jn. 2:15-17) siempre deja la verdad para tornarse a lo popular y cultural. Los tales dejan de “retener la forma de las sanas palabras” (1:13), y no les queda otra cosa que la fábula. No son como Pablo que no buscaba agradar al hombre (Gál. 1:10), sino que ellos buscan lo popular, y con razón llegan a ser miembros de iglesias con grandes membresía.

Hay maestros dispuestos a rascar el oído del oyente, pero es la gente misma la que se torna de la verdad a las fábulas. Tiene problema con el corazón. Es gente que no presta atención a Prov. 4:23.

4:5 — “Pero tú”. Aquí se introduce un contraste entre la actitud y las actividades de los maestros y los oyentes de los vers. 3,4, y las de Timoteo. Compárese 3:10,14.

También Pablo en el versículo siguiente, el 6, emplea el pronombre personal, “yo”, dando así énfasis a lo de él. Se contrastan aquéllos, primero con Timoteo y luego con Pablo.

–”se sobrio en todo”. El texto griego emplea el imperativo presente, dando a entender “que continúes siendo sobrio” (mientras otros abandonan la claridad de mente para andar tras fábulas, emborrachados con el sensacionalismo, con la novedad, y con la sabiduría humana.

Este mismo verbo aparece en 1 Tes. 5:6,8 (seamos sobrios); 1 Ped. 1:13; 4:7; 5:8 (sed sobrios). La sobriedad es necesaria para la vigilancia; muestra control de sí en toda circunstancia de la vida.

En 2:26 se emplea el mismo verbo, sólo que con el prefijo “ana”, significando “otra vez”; es decir, otra vez sobrio (volver del lazo del diablo a la sobriedad). Véanse los comentarios allí.

–“soporta las aflicciones”. Véanse 1:8; 2:3,9,10, comentarios. Compárense 3:12; Hech. 5:41. Las aflicciones vienen a consecuencia de ser la persona puesta para la defensa del evangelio (Fil. 1:17). Pablo aquí exhorta a Timoteo a no dejar que las aflicciones le quiten la sobriedad.

–”haz obra de evangelista”. El sustantivo griego para decir evangelista se emplea en Hech. 21:8 y en Efes. 4:11. La palabra radicalmente significa uno que anuncia buenas nuevas. En este sentido Pablo era evangelista (1 Cor. 1:17, “a predicar el evangelio”; en griego una sola palabra: “evangelizar”). Felipe también era evangelista (Hech. 8:12, griego, “evangelizando”; ver. 35, griego, “le evangelizó”).

Notemos algunas observaciones generales sobre “evangelista”:

1. Timoteo era evangelista. ¡No era “pastor”, ni “obispo”! Varios comentaristas de entre los sectarios se refieren a él como tal, pero nada más están reflejando su concepto totalmente sectario de las palabras “pastor” y “obispo”. Según las Escrituras, el término “pastor” se refiere al anciano, u obispo, en la iglesia local. Ahora, si en un dado caso el evangelista (predicador) no es a la vez obispo en la iglesia local, ¡no es pastor!

2. Sobre la obra de evangelista, véanse los comentarios dados arriba en el ver. 2 sobre la distinción artificial que algunos hermanos liberales hacen para promover la comunión con los sectarios. Timoteo era evangelista, pero su obra como tal requería que hiciera más que sencillamente anunciar los principios del evangelio a inconversos. Parte de ella consistía en redargüir, reprender, y exhortar con doctrina, y esto a hermanos en la fe. La obra de evangelista no puede ser limitada a la de predicar a inconversos. El evangelista también enseña doctrina a los cristianos.

3. “La supervisión evangelística”, o “el control evangelístico”, es una doctrina que afirma que el evangelista tiene control de la congregación hasta que se nombren en ella ancianos (u obispos, o pastores). Es una doctrina falsa. Véase Notas Sobre Tito, 1:5, comentarios. El evangelista tiene una obra, no un control dictatorial. En las congregaciones donde todavía no se ha podido nombrar ancianos, el evangelista es miembro entre miembros. Se supone que tiene más experiencia, mayormente en la Palabra, y por eso su juicio en ciertos asuntos puede tener mucho valor, pero no es el mandamás en la iglesia local.

4. Muchos hacen distinciones que no son según las Escrituras. Hablan de “ministros” (que éstos radican en un cierto lugar por largo tiempo, predicando en el púlpito), de “evangelistas” (que éstos salen a otros lugares a predicar continuamente en conferencias o series especiales), y de “misioneros” (que éstos cruzan fronteras y océanos para predicar en otras lenguas aprendidas). La Palabra de Dios no hace tales distinciones. No habla de “ministros” en el sentido de predicadores (pues, la palabra significa, servidor), ni habla de “misioneros” (y mucho menos de llamados “misioneros” en el sentido de mandones en toda la hermandad de un dado país).

–”cumple tu ministerio”. El verbo “cumple”, en el texto griego, aparece en el ver. 17, “fuese cumplida”), como también en Hech. 12:25 (cumplido); Rom. 14:5 (plenamente convencido). El mismo verbo griego, con un prefijo agregado, aparece en Luc. 1:1, y según Lacueva se traduce, “(cosas) llevadas a cabo completamente”.

Sobre “ministerio”, véase Notas Sobre 1 Timoteo, 1:12, comentarios. Se hace referencia, no a predicación exclusivamente, sino a servicio, tarea, obra. Hoy en día la palabra “ministerio” lleva cierta idea eclesiástica, y se olvida de su significado radical, que es la de servicio. Pablo le manda a Timoteo ocuparse continuamente en su obra, en vista de la situación venidera (ver. 3) y de las aflicciones venideras (como dice este versículo).

4:6 — “Porque yo”. Se hace contraste con “ellos” (ver. 3), y con “tú” (ver. 5). Pablo no expresa ningún egoísmo, sino un verdadero hecho. Da a Timoteo la razón de por qué le exhorta así en el ver. 5.

–”ya estoy para ser sacrificado”. El verbo griego, correspondiente a la frase “ser sacrificado”, dice “derramar”, lo que apunta a un sacrificio de libación. Véanse Exodo 29:40; Núm. 15:1-10; 28:7,24. Se emplea en el Nuevo Testamento solamente aquí y en Fil. 2:17. En Fil. 2:17 Pablo dice “si” (aunque sea), expresando una posibilidad, porque esperaba más bien ser libertado de la cárcel (ver. 24). Pero ahora dice que ha venido el tiempo de su muerte. Ahora sí está siendo derramado en libación.

Notemos estas versiones sobre la frase “ser sacrificado”: “estoy siendo derramado como libación” (N.M.); “derra­ma­do como una ofrenda de libación” (B.A.); “estoy siendo derramado” (1977, y en el margen: “como una ofrenda de libación”); “estoy siendo ofrecido en libación” (H.A.); “estoy a punto de ser derramado como un sacrificio de libación”(NVI.); “a punto estoy de derramarme en libación” (N.C.).

Pablo dice que el principio del fin de su existencia terrenal ya ha llegado. Como el derramar la ofrenda de libación (la efusión del vino) era el acto final de la ceremonia de sacrificio, así ese tiempo le ha llegado a Pablo.

En un sentido toda la vida de Pablo, en el servicio de Cristo, como apóstol a los gentiles, era un sacrificio agradable a Dios (Rom. 15:16. Siempre en su vida de apóstol se desgastaba (2 Cor. 12:15). Pero ahora se hace referencia a su muerte pendiente.

–”y el tiempo de mi partida está cercano”. Nótese “tiempo” (kairo) en los vers. 2,3.

El sustantivo “partida” es del griego, analusis, del cual viene por transliteración nuestra palabra “análisis”. La palabra griega es compuesta de “otra vez” y “soltar”. Como verbo la misma palabra aparece en Fil. 1:23 (partir). Aquí Pablo usa una metáfora para la muerte, la figura de levar anclas (compárese Hech. 27:12) para un viaje en barco, o de levantar o desarmar la tienda para seguir la marcha de la campaña (compárese 2 Cor. 5:1-10). Pablo habla de la disolución de su vida sobre la tierra para “estar con Cristo” (Fil. 1:23), o para “dormir en Jesús” (1 Tes. 4:14).

No dijo Pablo que el tiempo de su aniquilación había venido, sino de su partida de este mundo. En la muerte el alma se separa del cuerpo para hacer un viaje a las manos de Dios (Gén. 35:18; Ecles. 12:7; Mat. 10:28; 2 Cor. 5:1-10; Fil. 1:23).

En lugar de “está cercano”, las Ver. B.A., H.A., y L.A. dicen más según el verbo griego, en tiempo perfecto, “ha llegado”. La Ver. ASV. dice, “es venido”. Véase este verbo griego en Luc. 21:34 (venga); 1 Tes. 5:3 (vendrá).

(Compárese la declaración de Pedro en 2 Ped. 1:14, referente al abandono de su “tienda”. Véase Notas Sobre 2 Pedro, 1:14, comentarios).

Pablo está diciendo esto: “Vienen problemas (ver. 3,4). Tú tienes que seguir haciendo la obra de evangelista para combatir el error (ver. 5), porque yo salgo del campo de batalla; el Señor en su providencia me llama (ver. 6), y tú, en lo sucesivo, ya no podrás depender de mi presencia”.

Al pasar a mejor vida los evangelistas de mayor edad, los más jóvenes tienen que seguir con la batalla, siendo “sobrios en todo”, y soportando oposiciones al ocuparse de lleno en su servicio al Señor (Col. 3:23,24).

Nótese que en estas palabras de Pablo no hay nada de desánimo, de desaliento. Para él el partir de esta vida no era cosa negativa (compárense 2 Cor. 5:8; 1 Cor. 3:22; Fil. 1:23). Estas palabras son para animar a Timoteo.

Pablo sabe que su muerte es inminente. Pero la muerte para el cristiano es un gran beneficio, una gran bendición (Sal. 116:15; Luc. 16:22; 23:43; Apoc. 14:13). La muerte es nuestra, dijo Pablo (1 Cor. 3:22). Todo cristiano fiel anhela morir con el sentimiento de estas palabras del apóstol.

4:7 — “He peleado la buena batalla”. Aquí Pablo emplea un juego de palabras, como lo expresa la Ver. P.B., “La buena lucha he luchado”. El verbo y el sustantivo son la misma palabra, que transliterados vienen siendo agonizar, y agonía; de esto, agonizar la buena agonía.

Esta misma frase se encuentra en 1 Tim. 6:12 (Pelea la buena batalla). Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 6:12, comentarios.

El verbo griego (agonizomai) aparece en 1 Cor. 9:25; Col. 1:29; 4:12; 1 Tim. 4:10. El sustantivo (agon) se ve en Fil. 1:30; Col. 2:1; 1 Tes. 2:2; 1 Tim. 6:12. El término griego, agon, se asociaba con los juegos olímpicos. En Heb. 12:1 se traduce “carrera”.

–“he acabado la carrera” (de la vida como siervo del Señor). El verbo aquí (teleo) significa terminar, completar, concluir, o acabar. Las Ver. S.A., T.A. dicen, “he concluido la carrera”; la NVI. dice, “he llevado a feliz término mi carrera”; las NTP. y N.C. dicen, “he terminado mi carrera”.

Véase el término griego para decir “carrera” en Hech. 13:25 (carrera); 20:24 (carrera). Sobre la figura de “correr”, véanse Rom. 9:16; 1 Cor. 9:24; Gál. 2:2; 5:7; Fil. 2:16. Compárese Fil. 3:12-14.

La carrera que Pablo se propuso llevar a cabo (Hech. 20:24) ahora la concluye (2 Tim. 4:7).

–”he guardado la fe”. Primero notaremos el verbo (guardar) en esta frase; después, el sustantivo (fe).

El verbo tereo significa guardar (Mat. 27:36), observar (Apoc. 1:3, guardan), proteger (Jn. 17:15, guardes); reservar (1 Ped. 1:4, reservada); cumplir, llevar a cabo (1 Cor. 7:19; 1 Tim. 6:14; Apoc. 3:10); conservar (1 Tim. 5:22, consérvate). Consideremos cómo las versiones siguientes traducen el verbo en este caso: “he observado la fe” (N.M.); “he preservado intacta la fe” (NVI.); “he conservado la fe” (B.J.; N.V); “he mantenido la fe” (POP.). La mayoría de ellas lo traducen, usando el término “guardar”.

Pablo nunca abandonó la fe, como algunos lo estaban haciendo, según el ver. 4. El se mantenía fiel en la guarda de ella (Gál. 2:20).

El sustantivo, “fe”, en la frase “la fe” se usa en el sentido objetivo; es decir, se hace referencia a la fe como un objeto que ser guardado. ¡Es el evangelio de Cristo! Véase 1:14, comentarios. Se usa la palabra “fe” en este sentido en 1 Tim. 4:1; 6:10,12,21; Apoc. 14:12. Es la doctrina de Cristo (2 Jn. 9), la fe que es de él (Apoc. 2:13).

He aquí el ejemplo de Pablo para Timoteo, y para todos: pelear, acabar, guardar. Que no sea yo de los que se apartan de la verdad (ver. 4).

4:8 — “Por lo demás”. Literalmente, para el resto, o, concerniente a lo que queda. En Mar. 14:41, Lacueva traduce, “Dormid lo que resta”. Dice Pablo: De mi carrera ya acabada no resta nada, sino recibir la corona. No hay nada más que hacer sino recibir la corona. “Nada me resta sino aguardar la corona” (Ver. S.A., T.A.). Varias versiones dicen, “Ahora me espera”.

–”me está guardada”. El verbo grie­go significa poner aparte, reservar, depositar. Véase en Luc. 19:20 (guardada); Col. 1:5 (guardada); Heb. 9:27 (establecido).

–”la corona de justicia”. Sobre “co­ro­na”, véase 2:5 (donde aparece en forma de verbo), comentarios. La palabra griega, stephanos, se refiere a la corona de victoria en los juegos; a una guirnalda de hojas.

Es de justicia porque pertenece al justo, como premio por su vida de justicia a través del perdón de Dios en Cristo Jesús.

Pedro expresa el mismo sentimiento que Pablo en 1 Ped. 1:4.

Véanse también 1 Cor. 9:25 (inco­rrup­tible); Sant. 1:12; Apoc. 2:10 (de vida).

–”la cual me dará el Señor”. El verbo griego aquí significa “recompensar”. Aparece en Mat. 6:4,6,18 (recompensará); Rom. 2:6 (pagará); 2 Tes. 1:6 (pagar; Lacueva: retribuir).

–”juez justo”. Véase ver. 1, comentarios. El Juez de toda la tierra es justo (Gen. 18:25). Los jueces que condenaron a muerte a Pablo no lo eran.

–”en aquel día”. Véanse 1:12,18, comentarios; 2 Tes. 1:10.

–”y no sólo a mí sino también a todos los que aman su venida”. Debe leerse, “han amado” (Ver. ASV., P.B., JTD., L.A., H.A., RVA.). La recompensa de la vida eterna es para todos cuantos terminen la carrera cristiana fielmente, amando la venida de Cristo. Es para “el que quiera”, Apoc. 22:17. Por contraste, vemos que hay quienes aman otra cosa (ver. 10).

Sobre “venida”, véase ver. 1, comentarios, como también 1:10, comentarios.

Mi parecer es que aquí se hace referencia a la segunda venida futura de Cristo. Considérense Luc. 12:42-48; 2 Ped. 3:11,12; Apoc. 22:20.

4:9 — “Procura” (spoudazo). Véase 2:15, los comentarios sobre esta palabra. Varias versiones la traducen “haz lo posible” (V.M., P79., NVI.), “Date prisa” (S.A., N.C.), y “Apresúrate” (NTP. , B.J.).

–”pronto”. Véase ver. 21. El proceso del juicio de Pablo evidentemente se prolongaba algo, pero Timoteo no debía aplazar su viaje a Roma.

–”a verme”. Véase 1:4. ¿Por qué deseaba verle? La razón, aparte de que quería llenarse de gozo, fue que se sentía muy solo (ver. 10). Pablo era un apóstol, sí, pero a la vez era un ser humano. Deseaba ver a su “hijo” en la fe (véase 2:1, comentarios; 1 Tim. 1:2,18, comentarios). La visita de Timoteo no solamente serviría de consolación para Pablo, sino también para animar y dar unas últimas instrucciones a Timoteo, para la obra que él seguiría haciendo después del fallecimiento de Pablo.

4:10 — “Porque”. Ahora se da la razón de la petición urgente de Pablo en el ver. 9: Sufría una gran soledad.

–”Demas me ha desamparado”. Se hace mención favorable de Demas en Col. 4:13 y File. 24. El había estado con Pablo durante el primer encarcelamiento, y luego en el segundo. Pero en esta última mención de él, se ve que ha llegado a ser un desertor premeditado.

La misma palabra griega aquí, traducida “desamparado”, aparece también en el ver. 16 (desampararon); Mat. 27:46 (desam­parado) ; Rom. 9:29 (hubiera dejado); 2 Cor. 4:9 (desamparados).

Demás no practicó lo que Pablo dice a Timoteo en el ver. 5.

–”amando este mundo”. La frase griega, aquí traducida “este mundo”, aparece también en 1 Tim. 6:17; Tito 2:12. Véanse los comentarios en esos dos pasajes en las obras, Notas Sobre 1 Timoteo y Notas Sobre Tito.

Literalmente dice la frase: “el ahora siglo”. Varias versiones buenas dicen, “siglo presente”, o “presente siglo”.

La razón por qué Demas desamparó a Pablo se da en esta parte del versículo: amó al presente siglo, que es la vida mundana sobre la tierra. Compárese 2 Jn. 2:15-17. Es el mundo de Luc. 8:14; Mat. 13:22. Es lo contrario del “mundo venidero” (Mar. 10:30).

–”y se ha ido a Tesalónica”. Se supone que era de Tesalónica, por lo que aquí se dice, y porque su nombre se menciona junto al de Aristarco que sí era tesalonicense (Hech. 27:2).

–”Crescente fue a Galacia”. Solamente aquí se menciona este personaje. El, y Tito, mencionado en seguida, salieron en ciertas tareas desconocidas para nosotros, pero sus salidas no llevan censura de parte de Pablo.

Galacia es una región en el centro de Asia Menor, habitada por gente descendientes de tribus galas (de la Francia moderna). Algunos manuscritos dicen, en lugar de “gallatían” (Galacia), “gallían” (Galia), pero algunos creen que aun en estos casos “gallían” es el nombre griego para Galacia que salió más tarde.

En el siglo primero había iglesias de Cristo en Galacia (Gál. 1:2; 1 Cor. 16:1; 1 Ped. 1:1).

–”y Tito a Dalmacia”. Sobre Tito, véase Notas Sobre Tito, Introducción I. Pablo antes le había dejado en Creta (Tito 1:5) y después Tito había de llegar a Nicópolis para pasar el invierno con él (3:12). Luego estuvo con Pablo en Roma en el tiempo de este segundo encarcelamiento. Esta mención en este versículo es la última que se hace de él: había ido a Dalmacia.

Dalmacia quedaba al noroeste de Macedonia, sobre la costa oriental del Mar Adriático, en la tierra que hasta hace poco fuera Yugoslavia. Era parte de Ilírico (Rom. 15:19).

4:11 — “Sólo Lucas está conmigo” (como colaborador en el ministerio, pues Pablo tenía a los hermanos de la iglesia, mencionados en el ver. 21).

Sobre Lucas, debe saberse que es el autor del evangelio según LUCAS, y del libro de los HECHOS. Los pasajes que dicen “nosotros” (o de alguna manera usan la primera persona, plural) indican que Lucas era uno de los personajes de la narración. El primer caso de esto es Hech. 16:10. Estuvo con Pablo en Filipos (20:6), acompañó a Pablo a Jerusalén (21:15), más tarde estuvo con él en Cesarea (27:1), y lo acompañó a Roma (27:2–28:16). Estuvo con Pablo durante su primer encarcelamiento en Roma (Col. 4:14; File. 24).

Se puede preguntar: “¿Dónde estaba Pedro, si según la tradición católica romana él residió 25 años en Roma, siendo el primer “papa” de Roma? No hay evidencia de que estuvo alguna vez en Roma.

–”Toma a Marcos”. Se le manda a Timoteo “recoger” a Marcos, para llevarle consigo a Roma para estar con Pablo. El verbo griego significa, literalmente, “tomar arriba”; es decir recoger para llevar en viaje. Este verbo aparece en Hech. 20:13 (recoger), 14 (tomándole a bordo). Se implica que Marcos estaba en alguna parte entre Asia Menor y Roma, y Timoteo había de recogerle para que hiciera el viaje con él.

Marcos era el hijo de la hermana de Bernabé, o sea su sobrino (Hech. 12:12,15; Col. 4:14). Véanse también Hech. 13:5,13; 15:37-39; File. 24; 1 Ped. 5:13. Es el autor del evangelio según MARCOS. Véase Notas Sobre 1 Pedro, 5:13, comentarios.

–”y tráele contigo” (contigo mismo, dice la traducción de Lacueva).

–”porque me es útil para el ministerio”. Se da la razón por qué traer a Marcos: me es útil. La palabra griega para decir “útil” se emplea en 2:21. Véanse los comentarios allí, y también en Notas Sobre Filemón”, ver. 11.

El que antes no lo era (Hech. 15:38), ahora sí lo es. El que primero falló, ahora está bien recuperado. Compárese File. 11.

Sobre la palabra “ministerio”, véase ver. 5, comentarios. Ella no necesariamente incluye la predicación, pero Hech. 20:24 indica que para Pablo “dar testimonio del evangelio” era la parte principal de su servicio a Dios.

4:12 — “A Tíquico lo envié a Efeso”. Él está mencionado en Hech. 20:4,5; Efes. 6:21; Col. 4:7,8; Tit. 3:12. De estos pasajes aprendemos que era compañero de Pablo; que era de Asia; que era el portador de las cartas a los efesios y a los colosenses, y tal vez de la carta a Filemón); que era “amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor” con referencia a Pablo; que estuvo con Pablo en el primer encarcelamiento; y que tal vez fue enviado por Pablo a Creta. Además sabía confortar corazones y llevar nuevas de Pablo a las iglesias.

Vemos que Demas desamparó, que Crescente y Tito fueron, pero que Tíquico fue enviado.

Algunos creen que la frase “lo envié” (tiempo aoristo primero) debe ser entendido como si fuera “lo estoy enviando”, y que Tíquico está siendo enviado a Efeso para sustituir a Timoteo que ahora tiene mandato de trasladarse a Roma. En este caso Tíquico sería el portador de esta segunda carta a Timoteo.

4:13 — “Trae, cuando vengas”. El viaje no sería directamente por barco de
Efeso a Roma, sino incluiría a Troas, al norte de Efeso, una ruta común para irse a Roma en aquel tiempo.

–”el capote que dejé en Troas”. El capote es una capa (la mayoría de las versiones en español que tengo dicen, capa) ancha con mangas, o un manto grande con un agujero en medio para pasar la cabeza.

Lo había dejado en Troas (¿por tener prisa al salir? preguntamos, pero no hay respuesta), no hacía años que había dejado dicho capote, sino poco tiempo, durante uno (si no el último) de sus viajes entre los dos encarcelamientos. La cronología del último viaje tiene que ser una deducción basada en las referencias en 1 Timoteo, 2 Timoteo, y Tito, pero a mi parecer Pablo había estado últimamente en Mileto (ver. 20), luego en Troas (ver. 13), luego en Corinto (ver. 20), y por fin en Roma de donde escribe a Timoteo, y donde fue muerto. Esta cronología representa el caso de una ruta ordinaria de viajar desde Mileto a Roma.

Se supone que iba a necesitar esta capa debido al frío de la cárcel en el invierno venidero.

Las necesidades físicas de un santo son una consideración importante en la mente de Dios. Por inspiración tenemos esta humilde declaración de Pablo, concerniente a necesitar que se le traiga su capa, y no hemos de menospreciarla, como lo hacen algunos (que niegan la inspiración divina de las Escrituras), diciendo: ¿se necesita inspiración para una cosa tan simple como lo es necesitar una capa? Pero, ¿no mencionó Jesús que no tenía dónde recostar su cabeza (Mat. 8:20)? ¿no dijo: “Tengo sed” (Jn. 19:28)?

–”en casa de Carpo”. El texto griego no dice “casa”, sino literalmente, “al lado de Carpo”, frase que indica “con Carpo”, y así se traduce en varias versiones (B.A., ASV., Mod., N.M.).

Esta persona no se menciona en otra parte del Nuevo Testamento. Probablemente era un amigo, o hermano en la fe, de Pablo, con el cual se hospedaba cuando estuvo en Troas. Su casa servía de depósito para algunos artículos personales de Pablo.

–”y los libros”, del griego biblion. Estos eran pequeños rollos (así lo dice la Ver. RVA.) u hojas hechas de papiro (una planta de Oriente, cuya médula empleaban los antiguos para escribir en ella). Este vocablo griego se emplea en Luc. 4:17,20 (libro); Mat. 19:7 (carta); Apoc. 21:27 (libro).

–”mayormente los pergaminos”. Como los “libros” eran de papiro, estos “pergaminos” eran pieles curtidas de becerro (o de otros animales en el caso de pergaminos menos costosos). El nombre se deriva del de la ciudad Pérgamo, porque allí se fabricaban en cantidades industriales.

Dice Pablo, “mayormente”, o porque valían más en sí, o por la importancia del contenido.

Del contenido de estos libros y pergaminos no sabemos nada. De nada sirve hacer conjeturas. Eran parte del “ministerio” de Pablo; a él le importaban. El no iba a perder tiempo, menos ahora que estaba a punto de ser muerto. Iba a trabajar, ya fuera leyendo, ya fuera escribiendo. El iba a morir, peleando hasta el final.

Compárese 1 Tim. 4:13, “ocúpate en la lectura”.

4:14 — “Alejandro el calderero”. Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 1:20, comentarios. Se menciona tres veces en el Nuevo Testamento el nombre Alejandro (Hech. 19:33; 1 Tim. 1:20; y aquí). El primero era judío, en Efeso, defensor de judíos. El segundo era de Efeso, y Timoteo ya sabía acerca de él por medio de la primera carta de Pablo. Este que se menciona aquí era residente en Roma, y Pablo necesitó identificarle para conocimiento de Timoteo, y advertirle en contra de él. Yo dudo que dos de ellos, o los tres, sean la misma persona.

Un “calderero” era un artesano de metal en general (y no exclusivamente en cobre). La Ver. RVA. dice, “Alejandro el herrero”.

–”me ha causado muchos males”. El verbo griego aquí significa “mostró”, como nuestra versión así traduce la misma palabra griega en 1 Tim. 1:16 (mostrase). Alejandro mostró a Pablo mucho mal al hacerle mucho mal. Varias versiones buenas emplean aquí el verbo “hizo” (me hizo mucho mal, o daño).

–”el Señor le pague”. Se consideran mejores los manuscritos que aquí usan el verbo en el tiempo futuro. Por eso la revisión de Valera, año 1977, dice: “le retribuirá”. Otras muy buenas versiones dicen “pagará”, “recompensará”, o “retribuirá”. El mismo verbo idéntico se emplea en el ver. 8, donde nuestra versión dice “dará”. Véanse los comentarios allí sobre este verbo.

Basándose en nuestra versión que aquí dice “el Señor le pague”, algunos acusan Pablo de querer venganza personal contra Alejandro. Pero no puede ser. Pablo expresa sus sentimientos tocantes a tal caso al decir las palabras finales del ver. 16, “no les sea tomado en cuenta”.

Aquí en esta frase Pablo está profetizando lo que Dios hará a tales individuos. Considérense Deut. 32:35; Sal. 94:1; Rom. 12:19.

–”conforme a sus hechos”. Véanse Sal. 62:12; Prov. 24:12; Jer. 17:10; Mat. 16:27; Rom. 2:6; Apoc. 2:23.

4:15 — “Guárdate tú también de él”. El verbo aquí se emplea como en Luc. 12:15 (guardáos de toda avaricia); es decir, “Manténte aparte”, o “Ten cuidado de él”, dice la Ver. B.A.

Si este Alejandro estaba en Roma al escribir Pablo a Timoteo esta vez (véase ver. 14, comentarios), entonces se le advierte a Timoteo que se cuide mucho de Alejandro al llegar él y Marcos a Roma. (Hombre prevenido vale por dos).

–”pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras”. El mismo verbo griego empleado aquí (se ha opuesto) en 3:8 se traduce “resisten”, como también en Gál. 2:11 (resistí). Este Alejandro resistió en extremo a Pablo, y lo haría a Timoteo también, al presentarse la oportunidad; por eso se le da la advertencia. La Ver. RVA. dice, “ha resistido”.

¿A cuáles “palabras” se refiere Pablo aquí? Algunos entienden que Pablo se refiere a sus predicaciones y enseñanzas, y que Alejandro resistía en gran manera el evangelio.

Otros creen que la referencia tiene que ver con las palabras de defensa que Pablo hizo en la corte romana durante su juicio, y que Alejandro resistió fuertemente esta defensa, siendo él un testigo principal de la acusación.

El uso del vocablo emeteros (pronom­bre posesivo enfático), que en este caso de palabras significaría “las nuestras”, en lugar del pronombre personal para decir “de nosotros”, emon, da fuerza a la segunda interpretación de las dos dadas arriba. De esta manera se entiende que Pablo está hablando acerca de “las palabras de nuestra parte, o de nuestro caso” (en la corte).

Aunque nosotros en este caso no podemos ser dogmáticos en tomar una interpretación o la otra, seguramente Timoteo, por vivir esos tiempos y conocer las circunstancias más en detalle, no tuvo dificultad para comprender a Pablo. Basta que tomemos de este versículo la lección de cuidarnos de los falsos que se oponen a la verdad en cualquier forma que se presente.

4:16 — “En mi primera defensa”. La palabra griega aquí traducida “defensa” es apologia.” En sentido de juicio público se emplea en Hech. 25:16; en sentido de defensa ante personas, en 1 Cor. 9:3; 2 Cor. 7:11; en sentido de defensa contra adversarios, en Hech. 22:1; 24:10; Fil. 1:7,16. Compárese 1 Ped. 3:15.

¿Cuándo sucedió el evento aquí referido? No podemos responder con certeza (pero seguramente Timoteo lo sabía). Probablemente fue en la primera etapa del juicio que ahora tiene a Pablo bajo sentencia de muerte (ver. 6).

–”ninguno estuvo a mi lado”. La frase “estuvo a mi lado” en el texto griego son dos palabras: el pronombre, “a mí”, y el verbo, “ponerse al lado de otro” (como amigo o abogado). paraginomai es compuesta de “para”, al lado de, y “venir”. Este mismo verbo se emplea en Jn. 3:23 (venían; es decir, venían al lado de Juan, y en 1 Cor. 16:3 (haya llegado; es decir, llegado para estar al lado de los corintios).

Nadie tuvo el valor de identificarse con Pablo en esta ocasión; estuvo sólo en su defensa. El tuvo que hacer su defensa sin abogado, o amigo, a su lado. Algunos pudieron haberlo hecho, pero ¡nadie lo hizo!

Como Pablo dijo en 1:7, “no nos ha dado Dios espíritu de cobardía”. No obstante, los cobardes no faltan. Basta con fijarse un poquito.

–”sino que todos me desampararon”. Véase este mismo verbo griego empleado en el ver. 10. Considérense Job 19:13-17, el caso de Job y sus amigos y familiares, y Mat. 26:56, el caso de Jesús y sus discípulos.

–”no les sea tomado en cuenta”. Aquí en el texto griego el verbo es el famoso “logizomai”, el que se encuentra en Rom. 4:3. Véase Notas Sobre Romanos, 4:3, comentarios.

Este verbo significa imputar, tomar en cuenta, atribuir, poner a la cuenta de la persona, pero también considerar, juzgar, pensar. La doctrina calvinista afirma que la vida perfecta de Jesús, la cual vivió en esta tierra, es contada (o imputada) al “creyente” en él (con la fe sola), y ahora aunque peque el creyente, Dios no le atribuye su pecado (torciendo Rom. 4:8). Supuestamente la gracia de Dios cubre ese pecado, y por eso “una vez salva la persona, siempre salva”.

La imputación calvinista es triple: el pecado de Adán es imputado al hombre, los pecados del hombre son imputados a Cristo, y luego la justicia de Cristo (la vida perfecta sobre la tierra) es imputada al llamado creyente (de fe sola).

Pero esta doctrina, la base del protestantismo (de los llamados “evangélicos”), es completamente falsa. Si alguno peca (como, por ejemplo, Adán), Dios no imputa ese pecado a otro (Ezeq. 18:20). Dios no imputa a nadie (o pone a su cuenta) lo que justamente no le pertenece. Al pecador Dios imputa la culpa de su pecado. Si le perdona, ya no le imputa ese pecado (Rom. 4:7,8). Si el pecador cree (que bíblicamente no es cosa de fe sola, sino de obediencia de corazón a la doctrina del evangelio Rom. 6:17,18), entonces Dios atribuye esa fe para (no por) justicia (4:3). Es decir, ya es una persona justa, porque ya no tiene pecado; Dios le perdonó sus pecados.

Aquí en este versículo que estamos comentando, dice Pablo que el pecado de los que le desampararon “no les sea tomado en cuenta”, en el sentido de que Dios les perdone. Él desea el perdón de tales hermanos. No está diciendo Pablo que Dios ignore su pecado, y no les tenga responsables por él. Dios imputa el pecado al que peca. Ahora, cuando le perdona, ya no le imputa ese pecado.

En este mismo sentido dijo Jesús en la cruz, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34). No estuvo pidiendo que Dios en ese momento les perdonara, ignorando su gran pecado, sino que Dios en su providencia les diera la oportunidad de hallar el perdón. Esto pasó, comenzando el día de Pentecostés, cuando se les predicó qué hacer para hallar el perdón de los pecados. A los obedientes Dios les perdonó, y la oración de Jesús se realizó. Véanse Hech. 2:36-41; 3:17-19.

Otro ejemplo de lo mismo lo hallamos en Hech. 7:60, donde Esteban emplea el verbo “logizomai”. Dice: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. ¿Pedía que Dios no inculpara a esos asesinos? ¡Claro que no! Pidió que Dios les perdonara. Para hallar el perdón el hom­bre tiene que arrepentirse. Dios no perdona al no arrepentido. Pero si el pecador obedece los términos del evangelio, Dios le perdona, y ya no le atribuye sus pecados; ya no los pone a su cuenta.

4:17 — “Pero”. Notemos el contraste: los hombres desamparan; ¡Dios no! Considérense Sal. 27:10; Job 5:19; Isa. 43:2.

–“el Señor estuvo a mi lado”. Esta frase, “estuvo a (mi) lado” es una sola palabra en el texto griego. Notémosla en Rom. 16:2 (ayudéis; dice Lacueva, asistáis). Literalmente significa pararse al lado de otro para ayudar.

No sabemos en qué forma exacta el Señor hizo esto en el caso de Pablo. ¿Tuvo Pablo una visión (Hech. 23:11; 27:23,24)? Seguramente entran aquí tales pasajes como Mat. 10:19,20; 28:20; Luc. 21:15. Pablo nos revela el hecho del caso, pero no se extiende a decirnos el modo de operación.

Al cristiano de hoy en día no se le promete ayuda sobrenatural, pero sí que será cuidado, perfeccionado, afirmado, fortalecido y establecido por Dios, al resistir al diablo con firmeza de fe (1 Ped. 5:7-10).

–”y me dio fuerzas”. El verbo griego para decir “dio fuerzas” se emplea en 1 Timoteo 1:12. Véanse los comentarios allí en Notas Sobre 1 Timoteo.

Véase Fil. 4:13. Compárense Hech. 9:22; Rom. 4:20; Efes. 6:10.

–”para que por mí fuese cumplida”. Este mismo verbo griego se emplea en el ver. 5. Véanse mis comentarios allí.

La predicación de Pablo en Roma, cuando sin ayuda humana hizo su defensa, fue la consumación de su ministerio a los gentiles (Hech. 9:15; 26:16-18; Gál. 2:7-9). Fue completamente cumplido.

Compárense Hech. 23:11; 28:31; Rom. 15:19; Fil. 1:12-14.

–”la predicación”. La palabra kerug­­ma (predicación) significa el acto de publicar (en este caso, publicar el evangelio). Normalmente se emplea en una frase como la predicación de Jonás Mat. 12:41), o mi predicación (1 Cor. 2:4). Pero aquí se usa en lo absoluto, como también en 1 Cor. 1:21 (la predicación) y Tito 1:3 (la predicación). Se apunta al mensaje predicado, al evangelio de Cristo.

–”y que todos los gentiles oyesen”. No se hace referencia a que oyera todo individuo hasta el último de ellos, sino representativamente hablando (Rom. 15:19; Col. 1:23). La comisión de predicar a los gentiles que Cristo dio a Pablo se llevó a cabo con esta última kerugma a los gentiles en la corte de Roma. Ya había comenzado con los judíos en Roma durante su primer encarcelamiento (Hech. 28:17-31), como también con los gentiles (Fil. 1:12-14), y ahora completa su tarea.

Los testigos inconversos de esa defensa de Pablo llevarían relatos de ese gran evento a todas partes del mundo romano.

–”Así fui librado de la boca del león”. El texto griego no lleva artículo definido (la) ante la palabra “boca”. No entiendo que Pablo se refiera a cierto león al cual habría sido echado, sino que usa de un proverbio, o figura, para referirse a peligro inminente en general, y sin referencia especial. Véase Sal. 22:21. Dios le libró de una calamidad con “de boca de león”.

El ver. 6 indica que aquí en el 17 Pablo no está hablando de la muerte física. Él sabía que iba a morir pronto. Solo que la sentencia de muerte en la primera etapa del juicio le fue aplazada.

El verbo “fui librado” del texto griego aparece en el próximo versículo, como también en 3:11 (ha librado); 1 Tes. 1:10 (libra); Mat. 6:13 (líbranos). Trae la idea de rescatar. Lo ha rescatado (este versículo) y lo rescatará (el próximo).

Pablo, solo pero no solo, en la capital del mundo de aquellos días, abandonado de sus amigos y hermanos, rodeado de puros inconversos paganos, ante los jueces romanos ¡predica el evangelio! Cum­ple su ministerio.

4:18 — “Y el Señor me librará de toda obra mala”. El verbo es el mismo que en el versículo anterior (fui librado).

¿A qué se refiere Pablo al decir “toda obra mala”?

1. Algunos creen que se trata de alguna cosa como de negar a Cristo. Esta interpretación no me parece que quepa en este contexto.

2. Seguramente Pablo no está haciendo referencia a la muerte. Pablo esperaba morir pronto (ver. 6). Está establecido para el hombre que muera (Heb. 9:27).

3. Pablo confiaba en que Dios le “rescataría” de todo intento humano por hacer callar su boca que anunciaba el evangelio. Padecería mucho por Cristo en dicha obra (Hech. 9:16; Gál. 6:17; Col. 1:24), pero de todo ello el Señor le libraría. Véase 3:1l, comentarios.

Dios siempre le rescataba de tales oposiciones y seguiría haciéndolo hasta el final de su jornada. El hombre no le podría matar ni una hora antes. El punto de Pablo es que Dios lleva el control, no el hombre.

–”y me preservará”. Como lo dicen varias versiones buenas, debe traducirse “me salvará”. El Salvador (Fil. 3:20) siempre salva.

La muerte física no impediría en nada que Pablo gozara del reino celestial. Considérense Fil. 1:21; 1 Cor. 3:22 (la muerte es nuestra); 2 Cor. 5:8. Es una gran bendición morir en Cristo (Apoc. 14:13).

–”para su reino celestial”. Esta frase aparece solamente aquí. Se hace referencia a la vida glorificada futura como en 1 Cor. 15:24,50; Luc. 13:29; 2 Ped. 1:11. De Notas Sobre 2 Pedro, 1:11, cito lo siguiente:

“El reino de Dios, o de Cristo, es su control y expresión de poder. En esta vida la iglesia de Cristo es llamada el reino porque está compuesta de la única gente que voluntariamente se somete a su control y poder. (Pero la palabra “rei­no” es más comprensiva que la palabra “iglesia”; no se limita a la palabra “iglesia”). En este versículo Pedro se refiere al estado eterno del pueblo de Dios, como también Pablo lo hace en 2 Timoteo 4:18, diciendo “reino celestial” (pues Pablo ya estaba en el reino, la iglesia, Col. 1:13).”

–”A él sea gloria”. Omítase la palabra “sea”; no aparece en el texto griego (pero se entiende). Compárense Fil. 4:20; Rom. 16:27.

Aquí esta alabanza se atribuye a Cristo Jesús, quien es Dios (Rom. 9:5), indicando su deidad. Véanse Apoc. 1:6; 5:13.

–”por los siglos de los siglos”, frase que apunta a la eternidad. Véanse Rom. 16:27; Gál. 1:5; Fil. 4:20; 1 Tim. 1:17, donde aparece la misma frase griega.

–”Amén”. Véanse Notas Sobre 1 Timoteo, 1:17; 6:16, comentarios. Esta palabra es una transliteración del vocablo griego, amen. Significa “así es”, o “así sea”. Es una exclamación de veracidad.

4:19 — En este versículo y en el 21 Pablo presenta sus saludos, cosa que solía hacer con su propia mano (2 Tes. 3:17; 1 Cor. 16:21; Col. 4:18).

–”Saluda a Prisca y a Aquila”. Esta pareja era judía, él siendo natural de Ponto en Asia Menor (Hech. 18:2). Su oficio era hacer tiendas (ver. 3). El nombre de ella significa “mujer seria”, y el de él, “águila”. Priscila es la forma diminutiva de Prisca.

Cuando primero tenemos conocimiento de ellos estaban recién venidos de Roma, y ahora se hallaban en Corinto (Hech. 18:2,3). Luego se hallan en Efeso (18:18,19; 1 Cor. 16:19 (escrita desde Efeso). Después se reaparecen en Roma (Rom. 16:3). Cuando Pablo escribió esta carta final, ya se encontraban otra vez en Efeso (2 Tim. 4:19). Esta pareja de cristianos no se estaba estática, ¡qué dinamismo!

En Efeso la primera vez instruyeron a Apolos (Hech. 18:24-26). Tenían congregaciones reuniéndose en su casa (una en Roma, Rom. 16:5; y otra en Efeso, 1 Cor. 16:19).

Muchos hermanos, aparte de Pablo, estaban agradecidos a esta pareja por su amor y sacrificio personal (Rom. 16:3,4).

–”y a la casa de Onesífero”. Pablo saluda, no a él, sino a su casa, probablemente porque Onesífero estuvo ausente de su casa en Efeso en aquel tiempo, y esto Pablo lo ha de haber sabido. (Pudo haber estado en Roma).

Véase 1:16-18, comentarios.

4:20 — Ahora, que Pablo ha comenzado a enviar saludos (ver. 19), menciona los casos de Erasto y Trófimo, para que Timoteo entienda por qué Pablo no envía saludos de estos dos. Luego, en el ver. 21 continúa el envío de saludos. Los eventos que ahora menciona son recientes.

–“Erasto se quedó en Corinto”. Sobre este nombre, véanse Hech. 19:22; Rom. 16:23. ¿Son tres personas distintas, la misma, o dos iguales y otra distinta? No podemos decirlo con exactitud. Sabemos que un cierto Erasto fue enviado por Pablo, en su tercer viaje de predicación desde Antioquía (Hech. 18:22,23), juntamente con Timoteo desde Efeso a Macedonia (19:22).

Rom. 16:23 habla de un cierto Erasto, “el tesorero de la ciudad”. Dado que Pablo escribió a los romanos desde Corinto, se entiende que la ciudad referida es la de Corinto. La carta a los romanos fue escrita por Pablo en su tercer viaje.

Ahora, años después, ya encarcelado Pablo por segunda vez, en 2 Tim. 4:20 se trata de un cierto Erasto que en viaje reciente (pues Pablo informa a Timoteo de eventos desconocidos para él) se quedó en Corinto cuando Pablo salió de esa ciudad.

Yo entiendo que el Erasto de 2 Tim. 4:20 es el mismo de Hech. 19:22, un compañero de Pablo en sus viajes de predicación, desde el tercer viaje de Pablo hasta hace poco cuando por última vez Pablo pasó por Corinto, antes de llegar a Roma donde por segunda vez es encarcelado y ahora espera la ejecución. Si el Erasto de Rom. 16:23 es también esta misma persona, entonces tiene que suponerse que dejó su puesto de tesorero de Corinto para viajar con Pablo.

–”y a Trófimo dejé en Mileto enfermo”. Sobre este personaje tenemos información en Hech. 20:4,5; 21:29. Sabemos, pues, que era efesio. En el tercer viaje de Pablo (de predicación desde Antioquía), Trófimo, juntamente con Timoteo, acompañaron a Pablo a Jerusalén, ayudando a llevar la benevolencia a los santos necesitados en Jerusalén. Luego vemos a Trófimo en Jerusalén con Pablo (21:29).

La historia de Pablo desde ese evento en Jerusalén lleva varios años: está encarcelado en Cesarea dos años (Hech. 24:27), hace el viaje a Roma y está encarcelado allí dos años (28:30). Es libertado y anda por un tiempo predicando, dejando a Tito en Creta (Tito 1:5), a Timoteo en Efeso (1 Tim. 1:3), y llega a Nicópolis (Tito 3:12). ¿Habría ido a España? Si lo hizo, tuvo que haberlo hecho durante este tiempo entre los dos encarcelamientos.

Según 2 Timoteo 4:13,29, antes de su segundo y final encarcelamiento, Pablo había pasado por Mileto (donde dejó a Trófimo), por Troas (donde dejó la carpa), y por Corinto (donde se quedó Erasto), y por fin llegó a Roma por última vez (donde fue encarcelado y ahora escribe acerca de su muerte pendiente). Véase Introducción, VIII.

Trófimo fue dejado enfermo por Pablo en Mileto (sobre Mileto, véase Hech. 20:15-17). La palabra griega para decir “enfermo” puede indicar estado de pobre salud. Seguramente no fue fácil para Pablo dejar atrás enfermo a su compañero de viaje. Pablo había sanado milagrosamente en ocasiones (Hech. 19:11,12), pero era Dios quien lo hacía por él. Pablo podía hacer milagros solamente cuan­do Dios se lo permitía y le daba in­strucciones al respecto.

Pablo no pudo curarse a sí mismo (2 Cor. 12:7-10), ni a Timoteo (1 Tim. 5:23). Véase Notas Sobre 1 Timoteo, 5:23, comentarios, último párrafo.

El don de sanidad (1 Cor. 12:8; Mar. 16:18), no era con el propósito de sanar a todo cristiano enfermo, sino con el fin de confirmar la palabra predicada (Mar. 16:20; Heb. 2:3,4). Los milagros no eran para el beneficio personal de los creyentes, sino para confirmar la kerugma (ver. 17). Esa predicación del evangelio ya ha sido confirmada. Pedir dones milagrosos hoy es pedir que Dios confirme la Palabra ya bien confirmada (Jn. 20:30,31). El don de sanar no era para necesidades personales, ni aun para ayudar a un compañero en el evangelio que estuviera enfermo. Tal no era el propósito de ese don. Muchos sectarios mienten a la gente, prometiéndole en el nombre de Dios algo que Dios no ha prometido; a saber, la sanidad del cuerpo de todo creyente en Cristo.

4:21 — “Procura venir antes del invierno”. Sobre el verbo “procura”, véase ver. 9; 2:15. ¿Por qué antes del invierno? Algunos sugieren que la travesía por barco cesaba en el invierno, debido al mal tiempo; otros, que por el asunto del capote (ver. 13). Pero sea como sea, la muerte de Pablo estaba pendiente, y eso más que nada demandaba prisa de parte de Timoteo, a quien Pablo mucho deseaba ver antes de morir (1:4).

–”Eubulo te saluda y Pudente, Lino, Claudia”. De estos no sabemos nada de seguro. (La tradición católica hace que Lino sea el segundo Papa de Roma, habiendo sucedido a Pedro).

–”y todos los hermanos”. Pablo tenía algún contacto con estos hermanos en Roma, o por conducto de Lucas (ver. 11), o por las visitas de ellos a Pablo, porque ahora manda saludos de ellos a Timoteo. Eran los fieles en Roma en el tiempo de escribir Pablo.

4:22 — “El Señor Jesucristo esté con tu espíritu”. Según los manuscritos buenos, debe omitirse el nombre “Jesucristo”, aunque va por entendido (Gál. 6:18; Fil. 4:23). Tampoco hay verbo en el texto griego, nada más: “El Señor con tu espíritu”. Con estas palabras finales a Timoteo Pablo le anima y fortalece para la obra que está por delante cuando Pablo haya muerto. Si el Señor acompaña nuestro espíritu, todo nos va a salir bien.

–”La gracia sea con vosotros”. Omítase “sea”. La gracia con vosotros, dice Pablo. El pronombre plural, “vosotros”, se refiere a cuántos oigan leída esta carta, y la lean, allí en la región de Efeso.

–”Amén”. Véase ver. 18, comentarios. Se omite en algunos manuscritos buenos. Se omite, pues, en las siguientes versiones: N.M., B.A., P.B., S.A., L.A., H.A., NVI. ,NTP., B.J., N.C., RVA., pero aparece en la Mod. y la ASV.

* * *

Estas son las últimas palabras del apóstol Pablo, de las registradas en los 27 libros del Nuevo Testamento. Pablo las escribió para servir a otros, no para sí mismo, y para el bien espiritual de ellos.

Todo cristiano honra la memoria de Pablo. Pero, ¿será honrada la de usted? ¿lo será la mía?

http://www.amigoval.com/BReeves/2Timhtm/2Tim4.htm

About these ads

Los comentarios están cerrados.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.167 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: