Arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina de Saba
Develan uno de los mayores misterios de la antigüedad: encuentran el palacio de la reina de Saba
- El hallazgo ha sido responsabilidad de un grupo de arqueólogos alemanes que lleva ocho años trabajando en el país africano.
- Queda desvelado con este decubrimiento uno de los mayores misterios de la antigüedad.
- Los restos datan del S. X antes de Cristo.
Arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina de Saba en la localidad de Axum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la antigüedad.
Los restos fueron hallados bajo el palacio de un rey cristiano. Los arqueólogos creen que Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final, al que habría sido trasladado desde una ubicación anterior.
Allí estuvo el ‘Arca perdida’
En ese palacio pudo estar durante un tiempo el Arca de la Alianza, donde, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Destacan que en ese palacio había un altar en el que probablemente reposó el Arca, que según la tradición era un cofre de madera de acacia recubierto de oro.
Las numerosas ofrendas que los científicos germanos encontraron en torno al lugar donde debió de estar el altar han sido valoradas por los expertos como una clara señal de que la especial relevancia del lugar se ha transmitido a lo largo de los siglos.El equipo, liderado por el profesor Helmut Ziegert, estudia en Axtum desde 1999 la historia de los principios del reino de Etiopía y de la iglesia ortodoxa etíope.
En “La nación”, diario de la República Argentina, en su edición del día 08 de mayo del 2008, comenta que «Un equipo de arqueólogos alemanes descubrió restos de la construcción en el norte de Etiopía, que datan de hace unos 3.000 años. Son los primeros rastros de la famosa reina, citada en el Antiguo Testamento. Se cree que en ese palacio estuvo el Arca de la Alianza, donde se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos.
El Antiguo Testamento la cita con el nombre de Makeda, aunque popularmente se la conocía como la Reina de Saba porque ejercía su dominio sobre ese territorio, ubicado en la antigüedad entre Etiopía y Yemen. Pero hasta ahora no había rastros de su existencia. Un equipo de arqueólogos alemanes de la Universidad de Hamburgo acaba de develar el misterio: encontró restos de su palacio.
El descubrimiento tuvo lugar en la ciudad santa de Axum, en el estado etíope de Tigray, al norte del país africano. La construcción tiene unos 3.000 años de antigüedad y está debajo de los muros del palacio de un antiguo rey cristiano.
“Las investigaciones demostraron que este primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco tiempo después de ser erigido, y nuevamente construido orientado hacia la estrella Sirio”, explicaron los arqueólogos.
El mayor tesoro que albergaba el palacio de la legendaria reina era probablemente el Arca de la Alianza, un cofre de madera de acacia negra recubierto de oro en el que, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí.
El equipo de científicos de Hamburgo presume que Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalem, según la tradición de la iglesia ortodoxa etíope, fue quien ordenó levantar el palacio en su emplazamiento final.
Los últimos resultados de las investigaciones realizadas en Axum indican que, con el arca de la Alianza y el judaísmo, llegó a Etiopía el culto a Sothis, que se mantuvo hasta el siglo VI de nuestra era. Dicho culto, relacionado con la diosa egipcia Sopdet y la estrella Sirius, traía consigo que todos los edificios de culto se orientasen hacia el nacimiento de esa constelación.
La reina de Saba levantó un imperio que abarcó desde Yemen hasta el este de Sudán, controlando el comercio entre África y Asia. El Antiguo Testamento habla de ella: relata que visitó Israel y se impresionó con la sabiduría de rey Salomón, quien la llevó a convertirse al monoteísmo y ensalzar a Yavéh.
La tradición religiosa etíope asegura que de la breve relación entre la reina de Saba y el rey Salomón nació un hijo, que posteriormente sería conocido como Menelik I, rey de Etiopía, quien presuntamente se llevó el Arca de la Alianza desde Israel a su país.»

«El equipo de arqueólogos, que trabaja en la zona desde 1999, basa su anuncio en la aparición de numerosas ofrendas en un templo, fechado en el siglo X antes de Cristo, localizado bajo otro de consagración cristiana. La cantidad de ofrendas y la orientación del templo, en dirección a la estrella Sirius, son los indicios esgrimidos por los arqueólogos alemanes en su escueto comunicado. El hallazgo suscita las dudas de distintos arqueólogos y estudiosos
Los argumentos del equipo alemán, dirigido por el profesor Helmut Ziegert y que estudia en Axum desde 1999 la historia de los inicios del reino de Etiopía parecen, según las informaciones recibidas hasta ahora, poco consistentes. No se habla de ninguna inscripción que pruebe el hallazgo.
Con respecto al palacio, el arqueólogo Helmut Ziegert presume que Menelik I, rey de Etiopía y según la tradición del país hijo de la reina de Saba (Makeda, en el relato etíope) y Salomón, fue quien ordenó construirlo. La familia imperial etíope se consideró siempre según la tradición descendiente de la pareja.
Alrededor de Menelik I se sostiene otra tradición que ha sido muy explotada en tiempos recientes por seudoarqueólogos, según la cual se llevó el Arca de la Alianza desde Israel a su país. En la búsqueda de la legendaria Saba y del Arca han participado numerosos aventureros. Por ejemplo, en 1934, Malraux emprendió una expedición en aeroplano a Yemen y el año pasado otros arqueólogos sugirieron que un templo hallado en Mareb (Yemen) estaba relacionado con la reina.
Ziegert, no obstante, es un arqueólogo veterano que el año pasado sorprendió a la comunidad científica al proponer que la sedentarización comenzó 400.000 años antes de lo previsto
LA REINA DE SABA
La reina de Saba está documentada casi exclusivamente en la Biblia y se la conoce –como hemos adelantado- por su relación con el rey hebreo Salomón, con el que supuestamente según la tradición habría tenido un hijo, Menelik I, y por la riqueza de su reino.
De la monarca sabemos poco, sustancialmente lo que cuenta la Biblia en 1 Reyes, 10: la reina viajó a Jerusalén para probar la sabiduría de Salomón con enigmas. Parece que hicieron buenas migas e intercambiaron regalos, pero luego se volvió a su casa (donde quiera que estuviese), sin más. La imagen de una mujer de bandera que seduce a un rey poderoso y listo no procede, pues, de la Biblia, aunque haya tenido un inmenso éxito en el arte, la literatura y el cine (y en otras tradiciones). De hecho, para muchos la reina de Saba tiene las hechuras de la voluptuosa Gina Lollobrigida en “Salomon and Sheba” (1959), de King Vidor.
DUDAS DE LOS EXPERTOS
Tres expertos españoles mostraron su sorpresa, su escepticismo e incluso su incredulidad respecto al anuncio, dado que la reina de Saba y su reino están ubicados en Yemen, al otro lado del mar Rojo. Se sabe que los sabeos atravesaron el estrecho de Bab El Mandeb, en el mar Rojo, y se asentaron en la actual Etiopía, donde establecieron un judeocristianismo que pervive. Pero ese viaje fue hacia el siglo VI a. C, esto es, cuatro siglos después de la fecha en que se sitúa dicho templo, descubierto esta primavera.
El comunicado de los arqueólogos es poco preciso, pero no parece que se hayan localizado inscripciones, “y la cultura sabea es epigráfica, de modo que es raro que no detallaran que aquel edificio era tan importante”, advierte un experto arqueólogo catalán. El catedrático emérito de filología semítica de la Universitat de Barcelona Gregorio del Olmo pone “en tela de juicio” el hallazgo mientras “no aparezca un friso explicativo”. “La reina de Saba posiblemente existió – añade-, pero dudo que el templo hallado sea el del personaje bíblico, aunque puede que los sabeos de Etiopía, en su tradición, lo establecieran en honor de aquel personaje”.»
El relato bíblico
«Según el Antiguo Testamento, la anónima reina de la tierra de Saba acude a Israel habiendo oído de la gran sabiduría del rey Salomón, llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas (1° Reyes 10:1-13,2º Crónicas 9:1-12). El episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina; según esta versión, la reina quedó tan impresionada por la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo, entonando una alabanza al dios Yahvé; el rey entonces la recompensó con otorgarle “cualquier cosa que desease” con tal de que la reina volviese a su reino. La reina regaló 4,5 toneladas de oro al rey de Israel.
La Reina de Saba vuelve a aparecer en Mateo 12:42, así como en Lucas 11:31, en donde Jesús afirma que, el día del juicio universal, ella y los habitantes de Nínive se levantarán para condenar a los hebreos que los habían rechazado, pues “ella acudió desde los confines del mundo a alabar la sabiduría de Salomón”.
Otros relatos
En la tradición de la Iglesia ortodoxa etíope, se señala que Salomón tuvo un hijo con la reina de Saba, llamado Menelik I, quien sería futuro rey de Etiopía; y quien la tradición dice que sacó el Arca de la Alianza de Israel, llevándosela a su reino.
Otros indican que Menelik fue hijo del arquitecto del templo Hiram y precursor de los constructores.»
«Makeda, la reina de Saba, referida en los libros Reyes y Crónicas de la Biblia, el Corán, y en la historia de Etiopía, fue la gobernante de Reino de Saba, un antiguo reino en el que la actual arqueología presume que estaba localizado en el actual territorio de Etiopía y Yemen. Sin ser nombrada explícitamente en el texto bíblico, ella es llamada Makeda en la tradición de Etiopía, mientras que en la islámica es conocida como Bilqis o Balkis (aunque no en el Corán). Otros nombres asociados a ella son Nikaule o Nicaula. Según algunos autores la reina de Saba tiene origen búlgaro.»
«La Reina de Saba, personaje bíblico, que además pertenece a la tradición islámica con el nombre de Bilqis y que según una leyenda etíope fundó la primera dinastía real como Makeda, esposa del rey Salomón. El libro de los Reyes de la Biblia (I Reyes:10) relata su visita a la corte de Salomón, en Jerusalén, con una caravana de camellos cargados de especias, oro y joyas, movida por la esperanza de impresionar al rey con su riqueza. Sin embargo, el esplendor de la corte de Salomón la abrumó, atribuyendo su prosperidad y la de sus súbditos al dios hebreo Yahvé. La reina acosó a Salomón con preguntas difíciles (que no aparecen citadas) y quedó sorprendida ante el conocimiento revelado por sus respuestas. Si la reina de Saba (una región que suele localizarse al suroeste, y a veces al norte de Arabia) fue un personaje histórico, lo más probable es que hiciera el largo viaje a Jerusalén por razones diplomáticas y comerciales más que por curiosidad. La prosperidad de Israel se atribuye a la expansión del comercio, sobre todo de metales, gracias al control de las rutas comerciales por tierra de Saba hacia el norte.
Una de las leyendas árabes en la que aparece como Bilqis relata cómo los espíritus guardianes de Salomón, para que no se enamorara de ella, le dijeron que la exótica reina tenía las piernas velludas y pezuñas de burro. Cuando Bilqis se acercó al trono del rey confundió con agua el suelo transparente de cristal y se levantó el vestido revelando sus piernas efectivamente velludas.»
Fuentes:
- http://diosadmirableconlared.blogspot.com/
- http://www.clarin.com/
- Revista Protestante digital
- La Reina de Saba
- http://es.encarta.msn.com


