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Mayo 5, 2008

Introduccion a la Espistola de Filipenses

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segundo viaje de pablo misionero

El código secreto de la Biblia y la cábala

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El código secreto de la Biblia y la cábala

Pablo de Felipe
Publicado en la Separata del SEUT (1998) 6-7:33-48 (Cristianismo Protestante, nº. 7-8).

Recientemente fue reseñado en esta revista el libro El código secreto de la Biblia (1/4), que pretende explicar el reciente descubrimiento de un misterioso “código” en la Biblia, que permitiría “conocer” desde el pasado hasta el futuro. Semejantes pretensiones no han dejado de causar cierta inquietud. Aquí examinamos esas presunciones arrancando desde su historia.

BIBLIA Y CÁBALA

El pueblo hebreo no destacó en la antigüedad por su interés en las matemáticas. Pero, en la Biblia, se refleja un gran interés por los números y su uso simbólico, en especial por el 7, que utiliza continuamente; mas sin explicar su significado ni atribuir este interés a nada en particular.

La Kabbalah significa tradición e inicialmente denominaba todos los escritos recibidos a excepción de la Torah (Ley o Pentateuco). En la Edad Media, empezó a restringirse su uso, para referirse al conjunto de doctrinas secretas judías que pretendían explicar el universo en base a una compleja filosofía teosófica que se atribuía a los profetas o patriarcas. Aunque los cabalistas se apoyaban en elementos tradicionales judíos, sus ideas no fueron aceptadas por todos.

Los libros fundamentales de la cábala son el Zohar (s. XIII) y el Jezirah (s. IX); pero sus orígenes se remontan al complejo interaccionar de filosofías místico-ocultistas que estuvieron de moda al final del imperio romano y en especial en la famosa Alejandría. Sin embargo, su apogeo fue en la Edad Media. En el Renacimiento su influencia se extiende al cristianismo, pues muchos creyeron ver reflejadas en la cábala verdades cristianas (la Trinidad, el Mesías, etc.), y algunos cabalistas se convirtieron al cristianismo. El interés por estos estudios llegó hasta los papas (2/17).

LA LENGUA HEBREA

El hebreo, antigua lengua semítica emparentada con el cananeo y fenicio, posee un alfabeto de 22 consonantes (las vocales no se escriben). Como en otras lenguas antiguas, cada letra tiene un valor numérico. Hasta la Edad Media, el hebreo se escribió de forma continua, sin separar palabras ni párrafos. Como otras lenguas antiguas, tiene un reducido vocabulario (unas quinientas raíces y cinco mil palabras) y una elevada polisemia (cada palabra puede tener múltiples significados). En un texto así, es fundamental tener en cuenta siempre el contexto.

TRADICIONES HERMENÉUTICAS Y METODOLOGÍA CABALISTA

La cábala está en conexión con una particular forma de ver el texto bíblico, sin la cual, las metodologías cabalísticas que se aplican a su estudio, no tendrían mucho sentido. Para la cábala, la Biblia es un gran código misterioso en el que tan importante o más que el mensaje es el texto mismo, las palabras, las letras, las formas de los apéndices de las letras, etc. Por ello, el cabalista no puede simplemente leer la Biblia, tiene que descodificarla, desentrañar sus ocultos misterios, mediante una hermenéutica esotérica y de iniciados. El cabalista moderno A. D. Grad afirma:

“- la tradición enseña que el orden de los párrafos de la Biblia no es el verdadero orden, pues éste sólo lo conoce el Amo del Universo, ya que de otro modo todo el que lo leyera podría crear un mundo, dar vida a los muertos y hacer milagros, [...].” (3/68, 69).

De aquí sólo hay un paso para la concepción elitista de dos niveles de lectura bíblica, la superficial de la gente corriente y la profunda de los iniciados como enseña el Zohar (4/35, 36). De esta forma, tenemos las dos ideas fundamentales para comprender la labor cabalista: la Biblia es un gran código y ese código está oculto, desordenado y entremezclado en el texto. Esto último refuerza más el carácter iniciático que la idea de código produce por sí misma. La atención del cabalista no se limita a leer el texto bíblico a un nivel más profundo, sino que lee otro texto que está oculto dentro de la Biblia. Para ello, el cabalista utiliza varios procedimientos: Gematria (cálculo del valor numérico de las palabras), Notaricon (formación de acrósticos con letras iniciales o finales de las palabras de un texto) y Temoura (cambio del orden de las letras de una palabra o descomposición de ésta en otras nuevas) (5/XLIX-LXII).

Una de las cosas que llaman la atención de esta forma de herméutica es que, a diferencia de la hermenéutica usual, no se tiene en cuenta el contexto, ni de los textos, ni de los libros bíblicos, ni de toda la Biblia. El contexto es despreciado completamente. En el fondo, es el gran enemigo, pues remite a la lectura directa y ordenada del texto. Pero el cabalista desprecia la estructura ordinaria de la Biblia, pues la estructura “real” es la oculta. Así, el cabalista no es que no respete el contexto, sino que lo destruye para buscar nuevos significados:

“Dijeron los sabios: «Cuando nació Moisés toda la casa se llenó de luz. Está escrito: Vio que era bueno [Ex. 2:2]; y está escrito: Vio Dios que la luz era buena [Gén. 1:4]».” (6/81).

Los sabios intérpretes no tenían muchos escrúpulos a la hora de manipular el texto bíblico y utilizaron métodos como la Gematria para ajustarlo a sus propias ideas:

“[...]. Así, en Nm. 12:1 leemos que Moisés estaba casado con una «mujer etíope» (en el original, «Cushith»), Onquelos pone en lugar de esto, por «gematría», las palabras «de bello aspecto» siendo el valor numérico tanto de Cushith como «de bello aspecto» de 736. Con esta sustitución se eliminó al mismo tiempo la idea objecionable de que Moisés se hubiera casado con una etíope. [...].” (7/299).

FILOSOFÍA CABALÍSTICA

Los cabalistas crearon también una filosofía que era una mezcolanza de ideas bíblicas y de la filosofía griega de moda en el período medieval. En general, el esquema cabalista era panteísta y emanantista. Todo procede de Dios por medio de emanaciones, de forma que Dios no tenga un contacto directo con el mundo terrestre, pues esto profanaría su perfección (es interesante observar las similitudes de esta cosmología con la aristotélica tan popular en la Edad Media). En este proceso intervienen diez “inteligencias” intermedias denominadas Sephiroth, que provienen jerárquicamente una de otra desde el mismo Dios. En otros esquemas se daba gran importancia a las 22 letras del alfabeto hebreo, que, con los Sephiroth, dan las 32 vías de la Sabiduría (2/15, 16).

La cábala degeneró en una religión sincrética alejada de la doctrina bíblica contenida en la “lectura superficial” de las Escrituras. No sorprende que, tras su auge inicial en la Edad Media, acabara siendo apartada de la corriente principal del judaísmo, máxime en los últimos siglos cuando no sólo su teología era sospechosa, sino que la cosmología en la que se apoyaba fue arruinada por la ciencia moderna.

OCULTISMO Y MAGIA CABALISTAS

El interés de los cabalistas va más allá de la descodificación del texto; para ellos la lengua, y en particular la lengua hebrea, no es un medio de comunicación sin más. Si la Biblia era un misterio lleno de profundos y ocultos significados, el hebreo, la lengua de Adam, también (3/15).

Como la cita anterior de A. D. Grad explica con claridad, todo esto no es sólo teórico, el cabalista es eminentemente práctico y utiliza su conocimiento para actuar como mago y obtener poder. Para ello adoptaron la idea central de la magia: hacer algo “natural” en este mundo, para conseguir que algo “sobrenatural” se active desde otro mundo hacia el nuestro. Así, el mago es el que conoce las secretas “palancas” que en este mundo se pueden mover para forzar al mundo sobrenatural a actuar a favor del mago en la Tierra (en la Biblia esto se llama “tentar” o “poner a prueba a Dios”, Mat. 4:5-7; Luc. 4:9-12; es algo, además de prohibido, absurdo, pues Dios no puede ser controlado por los seres humanos):

“Según la Kábala, todo cuanto existe en la Tierra está formado según el modelo del mundo de Arriba. «No existe ni el menor objeto en este bajo mundo -dice Rabí Ytsjak- que carezca de equivalente en el mundo de Arriba por el que es regido». Igualmente, al poner en movimiento los objetos de aquí abajo, se hacen mover las fuerzas de Arriba que los rigen.” (3/34).

La cábala “práctica” pretendía hacer milagros: curaciones, exorcismos, etc., invocando el nombre de Dios o escribiéndolo en amuletos. La más conocida, y también la más aterradora, leyenda de magia cabalista es la del golem (figura de arcilla a la que con especiales conjuros se daba vida). Finalmente, la cábala se usó para pronosticar el futuro y la venida del Mesías.

CABALISMO INFORMATIZADO O EL CÓDIGO SECRETO DE LA BIBLIA DE MICHAEL DROSNIN

Desgraciadamente, la manía cabalística no acabó en la Edad Media ni en el Renacimiento. Sigue viva hoy en día. Ya vimos como el cabalismo se extendió tanto a judíos como a cristianos. Si los cabalistas medievales buscaban un profundo saber en la cábala, en el Renacimiento se puso de moda entre los cristianos para probar, precisamente contra los judíos, la veracidad del mensaje cristiano. En los últimos siglos, ante las críticas a la Biblia, el principal objetivo de muchos cultivadores de estas ideas es apologético. Pretenden usar estos “descubrimientos” para “demostrar”, a los escépticos, la inspiración divina del texto bíblico. Esto no deja de ser una perversión del primitivo sentido de la cábala. Es porque se creía que el texto era sagrado y divinamente inspirado, por lo que se buscaba en él un conocimiento superior, no al revés.

RABINOS, MATEMÁTICOS Y PERIODISTAS

Y llegamos a la era de la informática. Los ordenadores y la tecnología han revolucionado todo y los cabalistas se han modernizado. Pero no han cambiado las pretensiones de grandeza; como antaño, sueñan con adquirir influencia. El último episodio (de momento) de esta historia tiene que ver con un libro titulado El código secreto de la Biblia, del periodista estadounidense Michael Drosnin (8). El título lo dice todo; como la antigua cábala, contiene las tres palabras fundamentales: “código”, “secreto” y “Biblia”.

¿Cómo se llega a este código? Se convierte el texto de la Ley en una hebra continua de 304.805 letras. Después se indica al ordenador que busque nombres, palabras, etc. que nosotros le proporcionamos. El ordenador empieza la búsqueda por la primera letra y va probando todas las posibilidades, formando palabras mediante saltos de 1, 2, etc. caracteres. Después se repite la búsqueda empezando por la segunda letra, y así hasta la última de las 304.805. Al encontrar una palabra clave formada por la unión de letras con la mínima separación fija posible, el ordenador reorganiza el texto de forma que esa palabra se pueda leer verticalmente y forma una “matriz bidimensional” de letras, cuyas filas tienen como anchura la distancia entre las letras que forman la palabra clave. A continuación se buscan en los alrededores otras palabras relacionadas en cualquier ordenación posible (vertical, horizontal, diagonal, etc.). Las combinaciones por este procedimiento son exorbitantes, según uno de sus inventores, el matemático Rips: “Diez o veinte billones como mínimo. [...].” (8/44).

En los años ochenta, el grupo del físico Doron Witztum, con la participación del matemático Eliyahu Rips, se decidió a estudiar esta idea con la ayuda de la estadística y la informática. Para ello buscaron en el Génesis emparejamientos entre los nombres de una lista de personajes judíos y sus fechas de nacimiento o muerte. Los sorprendentes y exitosos resultados fueron publicados en la revista especializada Statistical Science (9). Aunque Drosnin no lo menciona, no hay que perder de vista que los principales protagonistas de esta historia, Doron Witztum, Eliyahu Rips y el que Drosnin presenta como independiente, Harold Gans, están relacionados (especialmente este último) con la organización religiosa judía Aish HaTorah, que utiliza el “código de la Torah” como parte de su apologética (11). Los seguidores de Witztum mantienen varias páginas en internet (12). Con este grupo, especialmente con Rips, tuvo contacto, a principios de esta década, Drosnin, que se convirtió en un entusiasta del “código de la Biblia”:

“La Biblia tiene la forma de un gigantesco crucigrama. Está codificada de principio a fin con palabras que, al conectar entre sí, revelan una historia oculta. [...].

Hay una Biblia debajo de la Biblia.” (8/24, 25).

Como en la mejor tradición cabalística, no se trata sólo de buscar algún tipo de sabiduría más o menos exotérica y misteriosa. Las aplicaciones “prácticas” están a la vuelta de la esquina:

“Rips extrajo un volumen de su biblioteca y me leyó una cita de un sabio del siglo XVIII llamado el Genio del Vilna: ‘Es regla que todo lo que fue, es y será hasta el fin de los tiempos está incluido en la Torá, desde la primera hasta la última palabra. Y no sólo en un sentido general, sino hasta el menor detalle de cada especie y cada uno de sus individuos, y hasta el detalle de cada detalle de cuanto le ocurra a éste desde que nace hasta que deja de existir.’” (8/18).

Drosnin llega a afirmar:

“No sabemos todavía si todo el pasado y todo el futuro de cada uno de nosotros están contenidos en algún nivel superior y por ahora inaccesible del código secreto de la Biblia. Ello la convertiría, en efecto, en el Libro de la Vida. [...].” (8/45).

El libro empieza con la presentación de un caso sencillo y espectacular, una matriz en la que el nombre de “Itzhak Rabin” en vertical está atravesado horizontalmente por la expresión “asesino que asesinará”. Esta figura aparece en la portada del libro y es explicada con gran detalle en el interior (Fig. 1). Después, y para apoyar la confianza en el “código de la Biblia”, se presentan matrices que contienen el anuncio de eventos internacionales recientes o históricos.

Fig. 1 (tomada de 8/15, 28, también aparece en la portada).

Puesta esta base, Drosnin pasa a la idea central del libro, a lo que es el objeto de su principal interés: el anuncio del Armagedón. En la matriz donde se anuncia el asesinato de Rabin, sobre “asesino que asesinará”, se lee la expresión “todo su pueblo en guerra”. Posteriormente, Drosnin encuentra otras matrices donde se habla de “holocausto de Israel” y la fecha del año judío 5756 (1995/6). Sin embargo, una sombra se desliza ya desde la página 56, las letras que dan esa fecha, también significan “¿lo cambiaréis?”. ¿Es posible cambiar el futuro? En relación con este interrogante, el libro se entrega a fantasiosas elucubraciones sobre las posibilidades de manipular el tiempo y cosas similares, utilizando, como no podía ser menos, las teorías de la física cuántica, relativista… El punto culminante es el descubrimiento de una matriz donde ese inminente desastre se asocia, para 1996, con un viaje del recientemente elegido nuevo presidente de Israel, Netanyahu, en el que éste sería asesinado.

LA “TEOLOGÍA” DE DROSNIN

Algunos creyentes se hicieron ilusiones desde un principio sobre este tema. Creían de forma triunfalista que con esto las multitudes se iban a volcar hacia el cristianismo… (los que eran judíos, hacia el judaísmo):

“Es un golpe mortal dado a la crítica bíblica y al ateísmo. Esto podría conducir a millones de hombres a la fe. Por eso es que hasta ahora difundimos estas cosas con prudencia. Preparamos a la élite del país, para que a su vez ella prepare al pueblo para que acepten psicológicamente las consecuencias que resultan de nuestros descubrimientos. [...].” (Entrevista a un “portavoz de los científicos israelíes” identificado como M. G. 13/12).

La realidad no tiene nada que ver con esto. Drosnin, el autor del libro más difundido sobre el tema, hace gala de su escepticismo religioso. En lo único que cree ahora es en la existencia de un fabuloso código en la Biblia, pero no tiene interés en el Dios de la Biblia (8/97). Según Drosnin, Rips considera que Dios es la explicación de todo, pero él prefiere otras razones. Por ejemplo, las especulaciones del científico Carl Sagan sobre civilizaciones extraterrestres y la novela de Arthur C. Clarke, 2001 (de la que se hizo una famosa película), que presenta la aparición de un misterioso monolito negro en los momentos críticos de la evolución humana. Mezclando todo esto con el código de la Biblia, acaba en una especie de ufología bíblica al sugerir que, “tras los «milagros» del Antiguo Testamento, se esconde una tecnología avanzada.” (8/91). También trae a colación que la Biblia sería una especie de mensaje informático extraterrestre y que incluso las revelaciones a Abraham o Moisés serían “encuentros cercanos” (8/92).

Como vimos, Drosnin llega a afirmar que, por contener el futuro, la Biblia-codificada (no la Biblia corriente) sería el Libro de la Vida. Pero Drosnin va más lejos, enlazando con la referencia del libro de Daniel a un libro sellado (capítulo 12), que también aparece en Apocalipsis (capítulos 5 al 8), concluye que el libro sellado es también la propia Biblia (8/85)…:

“El código de la Biblia es el «libro sellado» secreto.” (8/94).

Más adelante, en otra matriz, Drosnin encuentra que cerca del texto de Daniel 12, donde se habla del “libro sellado”, aparece la fecha 1997…

Pero ¿a qué esta jugando Drosnin? El Apocalipsis afirma claramente que el libro sellado será abierto por el Mesías, por el Cordero, que es el único digno de ello (capítulos 5, 6, 8). ¿Quién se cree este individuo? ¿Es Drosnin nuestro Mesías?

A la vista de todos estos disparates, no debemos olvidar lo que la Torah enseña leyéndola al derecho. Aquel “profeta” que enseñe otros dioses, incluso si anuncia prodigios y se cumplen, no debe ser escuchado (Deu. 13:1-5). ¿Pero es que de verdad se cumplen las profecías de Drosnin?

UNA FORMA SENCILLA DE DESCUBRIR EL ENGAÑO DEL “CÓDIGO DE LA BIBLIA”: ¡HÁGALO VD. MISMO!

Son numerosas las objeciones que se han hecho al “código de la Biblia”, no sólo al presentado por Drosnin en su libro, sino a la obra original del grupo de Witztum, entre ellas la ortografía y la selección de personajes del experimento de Witztum. Pero también se ha señalado que el texto hebreo del Antiguo Testamento (incluida la Torah) no es tan exacto como se suele pretender. El profesor Menachem Cohen recuerda que existen muchas variantes que, si bien suelen ser ortográficas y no afectan a la comprensión del texto, sí afectan al número de letras y otras características implicadas en estos experimentos (14).

Como veremos más adelante, diferentes personas se han dedicado a contrastar las fantásticas afirmaciones de Drosnin (e incluso las originales del grupo de Witztum). Esto ha dado lugar a un acalorado debate, que puede seguirse especialmente por internet (12, 14, 15). Sin embargo, aquí vamos a exponer una forma sencilla de examinar el “código de la Biblia”, sin recurrir al ordenador, ni al texto original completo, etc. Se trata de analizar hasta el final, con un simple lápiz, las matrices de Drosnin.

Su libro se abre con la matriz que anuncia el asesinato de Rabin. Poco después, Drosnin encuentra la predicción de la elección de Netanyahu como nuevo primer ministro. Desgraciadamente, la matriz anunciaba también el asesinato de éste. Todo parecía combinarse para indicar que, el 13 de septiembre de 1996, se desencadenaría una guerra nuclear en Oriente Medio, que sería la chispa del fin del mundo. La tensión va aumentando a lo largo del libro hasta que el clímax se produce cuando Netanyahu anuncia un viaje a Amman, para entrevistarse con el rey Hussein de Jordania. Revisando la matriz donde se hablaba de Netanyahu, Drosnin encuentra la expresión “Julio a Amman”:

“Una vez más, el código bíblico había demostrado estar en lo cierto. Tres mil años antes había previsto que en julio de 1996 Netanyahu iría a Amman. Si el código acertaba con ello, si se mostraba preciso hasta en los más mínimos detalles, entonces era más que probable que también acertara respecto al vaticinado «holocausto atómico», el «holocausto de Israel» y la «guerra mundial». El peligro se perfilaba cada vez más.

Entonces, en el último momento, el viaje de Netanyahu sufrió un aplazamiento inesperado. La noche antes de que el mandatario israelí saliera para Amman, el rey Hussein había enfermado. El primer ministro no fue a Jordania hasta el 5 de agosto.

¿Se había equivocado el código de la Biblia? El «primer ministro Netanyahu» fue «a Amman», tal como estaba anunciado desde hacía tres mil años, pero no en «julio» como aseguraba el código.

Fui a ver a Eli Rips. Le pregunté si el código podía actuar como la física cuántica. Si era así, no lograría precisar a la vez el qué y el cuándo. El principio de incertidumbre lo formula claramente: cuanto más precisamente se mide el qué, con menor precisión podrá medirse el cuándo. Ésa es la razón por la cual la mecánica cuántica no predice uno sino muchos futuros posibles.

Rips no invocó el principio de incertidumbre. En cambio, señaló la palabra que aparecía en el código de la Biblia justo encima de «julio a Amman». La palabra era «postergado».” (8/150).

Drosnin domina con cierta habilidad la técnica literaria. Introduce lentamente su exposición y, poco antes del final, cuando se ha creado un clímax de intriga total, lanza el jarro de agua fría. El asombrado lector apenas si se lo cree. Después de 150 páginas ¿es todo un cuento? No, no tiene sentido. Así, Drosnin puede conseguir hacer tragar al lector todo el resto de su fantástico código. Encontrada la palabra mágica “postergado” (%%:), ahora resulta que esas tres consonantes hebreas interceptan todas las profecías de muerte encontradas en la matriz que anunciaba el asesinato de Netanyahu. La postergación del viaje de Netanyahu habría trastocado el futuro y ya no se produjo el asesinato en agosto y tampoco la guerra mundial. Para explicar este encadenamiento de causas, se recurre, como no, a la teoría del caos y al “efecto mariposa”…

Astutamente, Drosnin ya había introducido un principio de ambigüedad, mucho antes, deslizando la pregunta: “¿lo cambiaréis?”. Los ejemplos en este nuevo sentido “ambiguo” del código bíblico se multiplican en las páginas finales del libro, que con tanta precisión había comenzado. Así, el libro se cierra con una traca final, en medio de la ambigüedad sobre el futuro próximo (primera década del tercer milenio), para el que se anuncia el fin en una última matriz: en vertical “holocausto atómico”, en horizontal “en el fin de los días” y “código salvará”.

A estas alturas no sorprenderá una pregunta inocente ¿Hubiera rebuscado Drosnin en la matriz para localizar la palabra “postergado” de haberse producido realmente el asesinato de Netanyahu? Es difícil responder a esta pregunta; pero tal vez podamos responder a otra: ¿qué habría pasado de no ser asesinado Rabin?

Así, utilizando el mismo método de Witztum usado por Drosnin (que podríamos bautizar aquí, un tanto barrocamente, como lectura salteada multidireccional), realicé una búsqueda visual sobre la matriz de la portada que anunciaba la muerte de Rabin. Y…, en efecto, allí también se halla la palabra “postergado” (%%:), al menos 11 veces (¡tres de ellas atravesando el nombre del asesino, Amir!), lista para ser esgrimida en caso de fallar la profecía (Fig. 1). Cayendo en la cuenta de cuán fácil era revertir una profecía, he revisado algunas otras matrices. No es difícil encontrar la palabra “postergado” en otras matrices (la que predecía la caída del comunismo ruso, la orden de Roosevelt de introducir a los EE.UU. en la II Guerra Mundial, etc.).

Profundizando en mi curiosidad, me di cuenta que las matrices únicamente se ven como sopas de letras en las que no sólo no percibimos a simple vista las palabras que pueden formarse, sino que no podemos verlas nunca al no conocer el idioma. Para un lector corriente, sólo se destacan de esas letras las que Drosnin ha marcado, y es como si el resto no dijera nada. Pero, si en vertical y en diagonal es difícil encontrar algo coherente, en horizontal tenemos el texto original de la Biblia, en el que todas las líneas pueden leerse, en todas dice algo. Teniendo esto en cuenta, volvamos a la matriz de la portada. En vertical leemos el nombre de Itzhak Rabin y en horizontal “asesino que asesinará”. ¿Qué pone a continuación?. En horizontal tenemos un texto bíblico ¿Cuál? Drosnin, amablemente, nos lo indica, es Deu. 4:42 (8/215):

“para que huya allí el homicida que mate a su prójimo por accidente, sin haberle tenido previamente aversión. Al huir a cualquiera de estas ciudades, podrá salvar su vida.” (16/159).

El contexto se refiere a la institución por Moisés de tres ciudades de refugio, para que la persona que hubiera matado a otra accidentalmente, pudiera huir y estar a salvo de la venganza de los familiares de la víctima. Si seguimos leyendo a la izquierda de “asesino que asesinará” (u “homicida que mate”) encontramos “a su prójimo por accidente, sin haberle tenido previamente aversión” (ver la traducción directa de la Fig. 2). Dos cosas saltan aquí a la vista. Por una parte, la peculiar traducción “asesino que asesinará” resulta claramente forzada. El texto no habla de “asesinos”, sino de personas corrientes que matan por accidente. Más aún, este texto utiliza un lenguaje legal y por ello emplea una casuística de relativo que se traduce correctamente en español por un subjuntivo: “que mate” (16/159) o “que matara” (Fig. 2, 17/742), y no por un indicativo: “que matará” (“o que asesinará”). En segundo lugar, el texto completo desmonta la interpretación de Drosnin; porque está claro que el asesino de Rabin no lo mató “por accidente, sin haberle tenido previamente aversión”. Si Drosnin siguiera traduciendo el texto, se vería el absurdo. Pero no lo hace y es como si las demás letras no dijeran nada. Sin embargo, el resto de la matriz dice justo lo contrario que Drosnin.

Fig. 2 (detalle de la imagen anterior, las palabras hebreas aparecen recuadradas y la traducción, que debe leerse de derecha a izquierda, está tomada de 17/742, 743).

Está claro que una cosa es encontrar objetivamente palabras aisladas y otra cosa es el contexto que se les impone, que siempre es subjetivo. El propio Harold Gans da un claro ejemplo, encontrar las palabras Jesús y Mesías juntas (¿qué cosa podría molestar más a un ortodoxo judío?) no significa que Jesús es el Mesías, podría ser: Jesús pensará que es el Mesías, o mucha gente creerá que Jesús es el Mesías, etc. (11). De igual manera, “Itzhak Rabin” y “Asesino que asesinará” puede significar: “Asesino que asesinará a Itzhak Rabin” o “Itzhak Rabin será asesino que asesinará”, entre otras opciones (11). A la vista de todo esto, no es de extrañar que los propios Witztum, Rips y Gans se hayan desmarcado públicamente del libro de Drosnin (11). También sobre los falsos profetas el Deuteronomio se expresa con claridad (Deu. 18:21, 22)…

EL CÓDIGO BÍBLICO QUE APARECE POR TODAS PARTES

De hecho, la idea divulgada por Drosnin de que los matemáticos del mundo entero están de acuerdo con estas ideas (8/43), es una burla grotesca. Destaca, en especial, el equipo de McKay (del departamento de computación de la Universidad Nacional Australiana), que con el matemático de Jerusalén Dror Bar-Natan, repitió el experimento de Witztum, llegando a conclusiones opuestas (14/Report on new ELS tests of Torah, 20-V-97). Desde entonces, se ha desencadenado una feroz controversia que puede seguirse en internet (12, 14).

Esta polémica se ha agudizado todavía más al presentar el equipo de McKay fenómenos similares a los que el grupo de Witztum ha señalado en la Torah, en el texto hebreo de la novela Guerra y Paz (referencias mesiánicas a Jesús, rabíes famosos, etc.) y en el inglés de Moby Dick (referencias a famosos asesinatos ¡incluyendo el anuncio del asesinato del propio Drosnin!).

Pero hay más, el propio texto bíblico, cuando se le aplica el método de Witztum, puede acabar diciendo cualquier cosa que queramos, mandamientos para usar drogas, cometer incesto, etc., según el propio Witztum, que afirma haber encontrado una matriz prediciendo ¡el asesinato de Churchill (11)!

CONCLUSIONES

A la vista de toda esta triste historia hay que hacer una primera puntualización muy importante: no es posible conocer letra a letra el texto original de la Biblia. Por ello, todos los métodos numerológicos que se basen en contar las letras o palabras del texto no tienen sentido.

Más grave es el concepto de “inspiración”, que está tras esto: un dictado mecánico, en el cual Dios imponía las palabras una a una, hasta su ortografía, llegando a un “deletreo inspirado”.

En tercer lugar, la interpretación cabalista de la Biblia es un sistema elitista y ocultista que se centra, no en el estudio de la Biblia, sino en su utilización para todo tipo de elucubraciones. Como hemos visto, esto no tiene nada que ver con Cristo y su enseñanza directa al pueblo, sin intermediarios. Jesús ya denunció a los dirigentes judíos, que se erigían en intérpretes de la Torah con cuya tradición la manipulaban para invalidarla (Mat. 15:3-9 y Mar. 7:6-13).

La tradición judía no escuchó a Jesús y continuó interponiéndose entre la Torah y el pueblo. En la cábala, esa tradición llegó a degenerar en una religión más pagana que otra cosa. Resulta curioso que quienes se dedican a leer la Biblia al revés, a saltos, hacia arriba, hacia abajo o en diagonal, finalmente no encuentran más que tonterías y se pierden lo verdaderamente importante. A los matemáticos e informáticos dedicados a estas actividades, cuyas teorías algunos siguen ingenuamente, les cuadran como nunca las palabras de Jesús a los dirigentes de su época en Mat. 21:42-44 (Mar. 12:10, 11 y Luc. 20:17, 18).

Para concluir, la validez científica de todas estas elucubraciones es aproximadamente igual a cero. Si alguien desea utilizarlas como base para una apologética dirigida a las mentes científicas y cultivadas, no puede ir más desencaminado. Pero, yendo más allá, ¿qué tipo de “apologética” es ésta? ¿Es razonable creer que podemos demostrar a Dios? ¿Es Dios el resultado final de una ecuación matemática? ¿Es que podemos tener a Dios amaestrado como un monito y silbarle para que se asome a saludar a la puerta? ¿Podemos tener al Creador del universo “en el bote”?

Es una imprudencia para el cristiano arriesgarse por ese camino. Cuando se recurre a tales métodos, nos arriesgamos a acabar predicando “otro evangelio”. La apologética ya ha explorado suficientes falsos caminos como para permitirse más chapuzas y acabar apoyándose en lo que puede terminar siendo una pseudociencia más. Cualquier apologética cristiana debe estar basada en los más rigurosos métodos.

BIBLIOGRAFÍA(en las referencias en el texto, detrás de la barra / se indican las páginas citadas).

  1. Vincent Schmid. Código de la Biblia: un código mal fraguado. Cristianismo Protestante, nº 7, 1998.
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  5. Mariano Viscasillas y Urriza. Nueva Gramática Hebrea. Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1895.
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  7. Alfred Edersheim. Usos y costumbres de los judíos en los tiempos de Cristo. Clie, Terrassa, 1990.
  8. Michael Drosnin. El código secreto de la Biblia. Planeta, Madrid, 2ª ed., 1997.
  9. Doron Witztum, Eliyahu Rips y Yoav Rosenberg. Equidistant letter sequences in the book of Génesis. Statistical Science 9 (3):429-438 (1994). (El libro de M. Drosnin recoge el texto de este artículo en un apéndice).
  10. Robert Kass. Documento de su página web, http://lib.stat.cmu.edu/~kass/biblecodes.
  11. Aish HaTorah’s Discovery Seminar. Página web, http://www.discoveryseminar.org/.
  12. Entre otros:
    http://www.fortunecity.com/tatooine/delany/11/index.html. (Esta página no parece estar actuamente disponible).
  13. Equipo Keren Israel. Unos científicos israelíes afirman: “La Biblia está divinamente inspirada” (Fenómenos numéricos en la Biblia). Keren Israël, Vannes, 1994. Esta asociación francesa preparó este folleto para la asociación conocida como Embajada Cristiana Internacional de Jerusalén, que en España tiene su sede en Toledo.
  14. Jochen Katz. Página web, http://www.math.gatech.edu/~jkatz/Religions/Numerics. (Esta página no parece estar actuamente disponible).
  15. Santa Biblia. Versión Reina-Valera Actualizada, Mundo Hispano, El Paso (Texas), 1989.
  16. Ricardo Cerni (traductor). Antiguo Testamento Interlineal Hebreo-Español. Tomo I, Pentateuco. Clie, Terrassa, 1990.

http://www.centroseut.org/cienciayfe/Codigo_secreto_Biblia_1.htm

Carta sobre “El debate de los orígenes”

Carta sobre “El debate de los orígenes”

Pablo de Felipe, Publicado en Alétheia (1998) 

Señor director:

He venido leyendo con gran interés los artículos publicados en los últimos números deAlétheia en relación al debate de los orígenes. Algunas de mis ideas sobre este interesante tema son recogidas en varios de estos artículos; pero hay ciertos aspectos importantes que creo que no han sido desarrollados suficientemente.

Cuando considero de forma global el Antiguo Testamento, una de las líneas vertebradoras de la predicación profética que más se destaca es la lucha contra la idolatría. Una doble idolatría llenaba el mundo antiguo. Lo más evidente era el mundo de las imágenes religiosas que abarrotaban los templos paganos. Pero todavía peor era la idolatría de la naturaleza que daba lugar a un mundo sacralizado en el que todo era de carácter divino: el cielo, los astros, la tierra, el mar, las tormentas, los ríos, los lagos…

Los profetas denunciaron durante siglos la sacralización de las obras de la creación divina y de la creación artística humana. La crítica profética alcanza altas cotas de ironía en las palabras de Elías a los profetas de Baal (1 R. 18:26-28). Baal, el poderoso dios de las tormentas, de los viajes, ligado a los ciclos de la naturaleza, dormido en invierno y que era despertado en primavera… es ridiculizado por un hombre solitario y de rústico aspecto (1). En Is. 44:9-23, la crítica profética llega a unas insospechadas cotas de elaboración intelectual. Como señaló José Grau hace años (2), el autor marxista Erich Fromm veía en la predicación profética el origen de la descripción y denuncia del fenómeno de la alienación, que tan importante sería en el marxismo (3). En ese pasaje de Isaías, se recoge el proceso por el que un hombre convierte un leño destinado al fuego en una imagen que luego eleva sobre sí y adora como un dios.

Pero la polémica profética no se limitó a la denuncia del sistema idolátrico. La Biblia elaboró un sistema espiritual alternativo. Llaman la atención aquellos personajes dotados de tanta fuerza que fueron capaces de desafiar a los poderosos dioses y sacerdotes que habitaban en Ur, Karnak, Luxor, Tiro, Babilonia, etc. Cuando vemos lo imponente de las ruinas que aún hoy, varios milenios después, subsisten, más apreciamos la fortaleza de los que despreciaron todo aquello para seguir al que no habita en templos hechos de manos.

Para poder crear una cultura alternativa al mundo pagano, la Biblia debió enfrentarse a la elaborada cultura pagana. Aquella teología se articulaba mediante unos complejos ciclos míticos escritos en las primeras lenguas conocidas. Los relatos de los orígenes no eran meros adornos en ese esquema religioso, sino textos clave. En ellos se trazaba el origen genealógico de los dioses (teogonía), se relataba la formación del mundo (cosmogonía) y, finalmente, se describía la estructura y situación actual tanto del mundo material como divino (cosmología). En aquellos textos aparecían integrados gran parte de los conocimientos “científico-religiosos” de la época. El esquema del mundo plano con un techo-cúpula rodeado de un océano aparecía junto a las minuciosas genealogías divinas o a la situación geopolítica de la época en la que el texto era compuesto (4).

¿Qué iban a hacer los profetas ante esa situación? Abraham, Moisés, el pueblo de Israel entero habían salido del paganismo, de ese paganismo que los estuvo siempre rodeando. Y frente a eso, ¿qué? Los relatos del Génesis sobre los orígenes, y muy en especial el Gn. 1, son la respuesta. No son mitos, no son bellas historias poéticas, no son meros cánticos espirituales, no son descripciones científicas que entrevén la ciencia de nuestro siglo XX… La primera página de la Biblia es una declaración de guerra. Sí, de guerra teológica, de guerra contra la poderosa y horrible Tiamat, el abismo primigenio que había vencido el hábil Marduk y con cuyo cuerpo dividido en dos había hecho el cielo y la tierra que así siempre conservarían algo divino. Dios domina el abismo con su palabra en Gn. 1 y no hay allí nadie para oponer resistencia. Sí, de guerra contra los poderosos dioses lunares mesopotámicos, como Sin, adorado en la patria de Abraham. De guerra contra el poderoso Sol, Ra, de Egipto. ¡Y el faraón es el hijo de Ra! ¿De qué? ¿De una lámpara que ni siquiera merece un nombre propio? Declaración de guerra teológica contra las poderosas estrellas que indican el destino humano y que afanosamente observan los astrólogos babilonios. A propósito, el Gn. 1 casi las deja olvidadas y, con un pelín de ironía, las recoge al final: “Hizo también las estrellas”. La guerra teológica alcanza también aquí a Baal y a todos los dioses de la fertilidad tan adorados en Canaán. La fertilidad, tan cara de obtener al precio de sacrificios y prostitución sagrada, es aquí regalada a todos los seres vivos por el Creador. Y tampoco se libran los aterradores monstruos marinos: Leviatán, Rahab, etc. que son creados por Dios. Su clasificación sistemática en el contexto del Gn. 1 les resta grandeza: seres acuáticos, destinados a ocupar las aguas y creados el quinto día. Ni más ni menos.

Al terminar ese breve capítulo, el hombre y la mujer, Adán (Gn. 1:26, 27; 5:1, 2), están solos delante de Dios. La teogonía fue destruida ya en el título, en el primer versículo: “En el principio Dios…”. Todos los elementos constituyentes del universo (el abismo acuoso, la tierra, el mar, el firmamento, los astros y los seres vivos) han sido despojados de cualquier vestigio divino. Con este relato en la mano, la idolatría carece de sentido. No hay sitio para ningún añadido divino, sagrado, etc. Todos los falsos dioses, diosecillos y semidioses que aterraban al mundo antiguo han sido echados a patadas del universo.

Y ahora, nosotros, libres ya de esos tenebrosos poderes, y con la bendición de haber podido desarrollar la ciencia en ese mundo que quedaba todo él para nosotros y nuestro ingenio, nos olvidamos. Nos olvidamos de donde hemos salido, de lo que hemos sido liberados, y vagamos en el desierto. Comparamos ese texto, el primer antimito (5), a los mitos desenterrados ayer de las llanuras mesopotámicas. Miramos con un ojo por el microscopio o al telescopio y con el otro al Génesis e intentamos convencernos de que se ve lo mismo. Intentamos completar un puzzle a martillazos con páginas de la Biblia y del último tratado de física. Contemplamos con paternalismo a aquellos hombres “primitivos” que hablaban de cosas tan absurdas como un cielo duro con ventanas. Nos exprimimos el cerebro para explicar, eso sí, científicamente, dónde están las dichosas columnas de la tierra, o por qué se crearon la luz y las plantas antes que el sol.

El lector moderno no debería perder el tiempo por esos andurriales. No debería buscar a tientas la explicación a una tierra circular (Is. 44:22), a las compuertas del firmamento que lo recubre (Gn. 1:7, 8; 7:11; 8:2; Job 37:18; Is. 24:28), al abismo acuoso que lo rodea todo como un vestido (Gn. 1:6, 7; Sal. 104:6; 148:4), a los cimientos del cielo (2 S. 22:8; Job 26:11) y a los de la tierra (1 S. 2:8; 2 S. 22:16; Sal. 104:5), al subterráneo Sheol (Nm. 16:30-33; Job 17:13-16; Is. 14:9), a los astros colgados del cielo (Gn. 1:14-18), que se mueven alrededor de la tierra (Jos. 10:12, 13; Sal. 19:4-6)… La luz de Dios nos ha iluminado hace milenios y nos ha enseñado lo fundamental respecto al universo: todo él, todas sus partes, fueron creadas. Así que hoy el cristiano debería dejar de pelearse por buscar las cosquillas a los científicos y declarar con firmeza que también ahora el universo con todas sus partes, debe ser visto como creación de Dios. Los planetas, las estrellas, los agujeros negros o las galaxias y todo lo que aún no ha sido descubierto, todo ha salido de las manos del Creador, y nosotros daremos cuenta por lo que hemos hecho con esas obras.

¿Qué fe es aquella que puede sobresaltarse por el último hallazgo científico, cuya fuerza descansa sobre una referencia científica a pie de página? Desterremos, pues, de nuestra apologética, de nuestra doctrina, toda referencia a modelos científicos (creacionistas, evolucionistas, concordistas, etc.), que mañana habrán sido superados por la propia ciencia, con lo que quedaremos nosotros en ridículo y, lo que es peor, la propia Biblia.

Notas:

  1. Vardaman, J. La arqueología y la palabra viva. Casa Bautista de Publicaciones, 5ª ed., 1988, pp. 50-54.
  2. Grau, J. ¿Por qué, Señor, por qué…? Ediciones Evangélicas Europeas, 1984, pp. 131-134
  3. Una traducción del texto completo citado por Grau aparece con el título deAlienación y capitalismo en Fromm, E. y otros. La soledad del hombre. Monte Ávila Editores, s.f.p.
  4. Se pueden encontrar traducciones de los principales textos sobre los orígenes de los pueblos que rodeaban a Israel en: Seux, M.-J. y otros. La creación del mundo y del hombre en los textos del Próximo Oriente Antiguo. Verbo divino, 1982.
  5. Flori, J. Genèse ou l’antimythe. Editions vie et santé, 1980. Existe traducción española, Los orígenes. Safeliz, 1983.

http://www.centroseut.org/cienciayfe/Carta_sobre_origenes.htm

Apuntes para el debate histórico de la cosmología bíblica

Apuntes para el debate histórico de la cosmología bíblica

Pablo de Felipe
Publicado en Alétheia (2000) 17:67-76.

Es comúnmente creído que el Génesis 1 y otros de los primeros capítulos de la Biblia se ocupan exclusivamente de los orígenes; pero no solamente encontramos en ellos el relato de la Creación, sino que al detallar lo creado dan alguna luz sobre la imagen del mundo que los autores hebreos manejaban. No es por ello extraño que el debate de los orígenes desarrollado en los últimos números de Alétheia se haya deslizado hacia la cosmología bíblica. ¿Cómo interpretar el “firmamento”? ¿Qué eran las aguas superiores sobre el firmamento? ¿Y las compuertas de los cielos? ¿Y las columnas de los cielos y de la tierra?

Hay un gran abismo entre la cosmología del Mediterráneo oriental de hace tres milenios y nuestra actual cosmología científica. En estas páginas me propongo tan sólo esbozar brevemente la actitud de los cristianos ante ese cambio y la forma en que la Biblia ha sido utilizada a lo largo de esta historia.

El mundo-caja y el mundo-tienda

La mitología y la literatura de la mayoría de los pueblos antiguos contiene cierto número de referencias cosmológicas. Como ocurre en la Biblia, no suelen ser tratados cosmológicos sistemáticos, sino menciones a veces indirectas. Una antigua adivinanza babilónica comparaba el mundo a una casa. Esta metáfora era un lugar común en la antigüedad. No es una estupidez. ¿Qué es más razonable, al pararse en medio del campo, que pensar en el mundo como una gran habitación con la tierra por suelo y el cielo como techo?

La Biblia no defiende esa idea, simplemente no la cuestiona, no piensa que deba ser criticada. Es la divinización de esos cielos, tierra y ocupantes correspondientes, lo que se machaca sin cesar, los aspectos “científicos” no interesaba discutirlos, y por ello la ciencia de la época sólo aparece tangencialmente (ver mi carta en Alétheia, nº 14, pp. 62-64).

Se ha señalado que la Biblia no concebía el firmamento simplemente como un techo sólido, sino también como una piel. Lo uno no anula lo otro. ¿Contradicción? ¿Paradoja? ¿Absurdo? ¿Y si la Biblia manejase dos modelos diferentes de describir el mundo? Nosotros también tenemos a veces varios modelos para explicar hoy en día un mismo fenómeno. Por una parte, la Biblia concebía el firmamento como suficientemente duro para sostener el abismo acuoso superior, impidiendo el diluvio (Gn. 1:6,7; 7:11; 8:2); pero lo suficientemente flexible como para ser descorrido ante el poder de Dios (Is. 34:4, Ap. 6;14). En cualquier caso, ya se describa el mundo como una sólida caja o como una tienda flexible, se mantiene el paralelismo con la habitación que Dios ilumina, construye con esmero, adorna y finalmente regala a la humanidad (Gn. 1). A pesar de la falta de interés de la mayoría de los textos bíblicos por los detalles “científicos”, hay referencias suficientes (ver mi carta en Alétheia, nº 14, p. 64 para las citas bíblicas) como para hacerse una buena idea de la imagen del mundo entre los hebreos: tierra plana (cuyos bordes eran posiblemente circulares), con columnas por debajo que aseguran su estabilidad y con un cielo como tapa superior (más o menos sólido) apoyado en firmes pilares sobre los bordes de la tierra y por el que se desplazan los astros, un abismo oceánico acuoso rodeando todo el conjunto y compuertas que pueden permitir su irrupción en el mundo tanto a través del cielo como de la tierra.

La Biblia no inventa estas ideas, ni las defiende, ni las ataca, simplemente las usa. Dado que no son divinizadas en las páginas bíblicas, nada impediría que al ser cambiadas según el desarrollo de la cultura, judíos y cristianos continuasen enseñando la fe en el Creador y su obra creadora en el marco de otras cosmologías. Pero ¿qué nos enseña la historia de esto? Los cristianos, no solamente siguieron creyendo durante siglos en la misma cosmología que se refleja en la Biblia literalmente, sino que consideraron que su mantenimiento era un pilar para la fe. Equivocados, convirtieron aquellas referencias cosmológicas dispersas en doctrina. Para muchos, considerar alegorías o metáforas aquellas cosas era un insulto, y no menos el considerar que correspondían a antiguas ideas que no debían ser tomadas en cuenta científicamente. Buscaron la autoridad científica a toda costa, y “consiguieron” la unidad con los científicos por todos los métodos, forzando tanto la ciencia como la Biblia para evitar lo inevitable, el hundimiento de aquel antiguo sistema cosmológico convertido en doctrina cristiana.

Entendimiento y enfrentamiento entre los cristianos y la cultura griega

El consenso universal del mundo como habitáculo, con un cielo apoyado en los extremos de la tierra que mantenía lejos las aguas del océano abismal exterior, y que se mantuvo entre los judíos después del Antiguo Testamento, empezó a cuestionarse pocos siglos antes de Cristo. En Grecia, algunos filósofos y científicos (Anaximandro, los pitagóricos, Platón, Aristóteles, Eratóstenes, etc.) llegaron a la conclusión de que la tierra era curva, tal vez esférica y hasta midieron su radio, e igualmente los cielos que ya no tocarían los bordes de la tierra, siendo también esféricos. Algunos (Heráclides, Aristarco, Seleuco), más audaces, sostuvieron la disparatada idea de que aquella tierra a cuya firmeza cantaron los profetas y salmistas (1 S. 2:8; 1 Cr. 16:30; Sal. 93:1, 96:10) se movía a gran velocidad con varios movimientos. Esta segunda idea no pudo sostenerse con argumentos conclusivos y, dado que además escandalizó a algunos espíritus religiosos del paganismo (por mover el corazón del universo), fue arrinconada, mientras que la esfericidad se abrió camino. Contaba con toda clase de argumentos provenientes de las más variadas ciencias y, en la época del Nuevo Testamento, era parte del saber general de cualquier persona culta.

A los apóstoles no les importaba la forma del planeta, sino su evangelización. Pero el crecimiento de la iglesia permitió la incorporación de muchas personas con toda clase de intereses que se ocuparon de confrontar minuciosamente su fe con la cultura que las rodeaba. Los cristianos, no solamente fueron críticos con los ídolos, las peleas de gladiadores, los ejércitos imperiales, el infanticidio, el aborto o la esclavitud, etc., sino que se plantearon cuestiones de tipo filosófico-científico. Poco a poco se perfilaron dos grandes corrientes. Entre los padres de la iglesia dominaron los que tenían una actitud positiva, desde el respeto hasta el deseo de integración ante la cultura griega, que alimentaba intelectualmente el imperio romano. Justino mártir, Clemente de Alejandría y Orígenes fueron algunos de los cristianos más representativos que, desde el siglo II, transitaron por el camino que había abierto el filósofo judío Filón en el s. I. Platón (s. V-IV a. C.) y Aristóteles (s. IV a. C.) eran los grandes padres de la filosofía y la ciencia, así como de las especulaciones intelectuales sobre la divinidad. En el campo astronómico-cosmológico, Ptolomeo (s. II) sintetizaba siglos de observaciones y teorías sobre el universo en una gran síntesis geocentrista que se mantendría hasta el siglo XVII. La tierra era una esfera formada por tierra, agua, aire y fuego, inmóvil en el centro del universo. Se rodeaba por esferas transparentes en las que se movían el sol, la luna y los planetas, formados todos ellos por un quinto elemento, el éter. Este mundo-cebolla, sólido, compacto, inmutable, nada tenía que ver ya con el pequeño mundo de las culturas precedentes. Fue la primera gran revolución cosmológica. No todos los cristianos estaban dispuestos a aceptarlo.

Una corriente de resistencia se iba formando dentro de la iglesia, en especial en la costa oriental del Mediterráneo. Despreciaban la cultura griega. Renegados de ella, realizaron una crítica feroz hacia la idolatría y allí incluyeron todos los aspectos de esa cultura: desde su religión a su arte, desde su filosofía a su ciencia. Para ellos sólo la Biblia era digna de crédito. En su ataque cometieron un trágico error, saltaron de la teología a la ciencia. Hoy seguimos pagando las consecuencias. Así se expresaba, por ejemplo, Tertuliano (s. II-III):

“¿Qué… tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué concordia hay entre la Academia y la Iglesia? ¿Entre heréticos y cristianos?… ¡Fuera con todos los intentos de producir un cristianismo híbrido de composición estoica, platónica y dialéctica! ¡No queremos extrañas disputas después de poseer a Jesucristo, ninguna indagación después de gozar del Evangelio! Poseemos nuestra fe y no deseamos ninguna otra creencia.” (La prescripción de los herejes. Citado en Francis Oakley. Los siglos decisivos. La experiencia medieval. Alianza Ed., Madrid, 1993, p. 178).

Esta fosa, abierta por Tertuliano, había sido ya trabajada por otros de sus contemporáneos del siglo II. Taciano, en su furibundo Discurso contra los griegos, y Hermias, en su mucho más feroz Escarnio de los filósofos paganos, atacan sin piedad a las glorias del mundo griego. Después de afirmar que “la sabiduría de este mundo tuvo principio de la apostasía de los ángeles” (Escarnio, 1. Ver en Daniel Ruíz Bueno. Padres apologistas griegos (s. II). B.A.C., Madrid, 1954, p. 879), Hermias pasa revista a los más célebres griegos: Empédocles, Anaxágoras, Parménides, Anaxímenes, Protágoras, Tales, Anaximandro, Platón, Aristóteles, Leucipo, Demócrito, Heráclito, Epicuro, Pitágoras… Pero estos mismos personajes, cuyas doctrinas filosófico-religiosas eran aquí parodiadas (en algunos casos con mucha razón), también fueron en algunos casos iniciadores de la nueva cosmología. Finalmente, estos teólogos, Biblia en mano, tomaron por asalto la cosmología. Lactancio (s. III-IV) creía que la idea de la existencia de habitantes en las antípodas era absurda, pues tendrían que vivir cabeza abajo. Para mejor destruir esa idea lanzaba su ataque hacia lo que creía que era el origen de ese disparate, la creencia en la esfericidad terrestre:
“[...]. Y de la aceptación de la redondez del cielo se seguía que la tierra tenía que estar encerrada en la mitad de la cavidad del cielo. Y, si esto es así, también la tierra es semejante a una esfera, ya que no puede suceder que no sea redondo lo que está encerrado en algo redondo. [...]. De esta forma, a partir de la redondez del cielo se descubrió la existencia de esos antípodas colgantes. [...].
No sé qué decir de estos que, tras haber errado una vez, perseveran constantemente en su estolidez y defienden, a partir de un absurdo, otro absurdo; sólo diré que pienso que éstos o bien filosofan por diversión o bien si son inteligentes y conscientes, que han aceptado la defensa de mentiras, como si quisieran ejercer y demostrar su talento con el tratamiento de argumentos absurdos. [...].” (Instituciones Divinas III, 24. Ed. Gredos, Madrid, 1990, pp. 323, 324).

Los argumentos a favor de la esfericidad terrestre eran mucho más sólidos que todo eso; pero muchos escritores cristianos los ignoraron sistemáticamente. El avance del cristianismo y el declive de la cultura griega hizo que poco a poco fueran cayendo en el olvido muchos logros de la ciencia antigua. Ciertos ambientes orientales hacían lecturas cada vez más literales de la Biblia y se fue creando una tradición que recuperaba la idea de un mundo-caja. Finalmente la lucha estalló en el siglo VI.

Cosmas contra Filopón: el debate sobre la herencia cosmológica griega y la síntesis escolástica

Tras la caída del imperio romano occidental, el oriental vive un nuevo esplendor. En la Alejandría del siglo VI quedaba tiempo para las disputas teológicas entre nestorianos, monofisitas y católicos. Filopón era un hombre de amplia cultura, cuyo cristianismo no renunciaba a la filosofía. Sin embargo, se adelantó un milenio a la historia y, en nombre de la Biblia y de la razón, criticó a Aristóteles sin piedad, desacralizando el universo y eliminando los restos divinos que quedaban en el cielo del sistema aristotélico. Todo son criaturas creadas por Dios y el Sol no es más que un fuego (las lámparas de Gn. 1 seguían inspirando filosofía). Mientras los pocos filósofos paganos restantes (como Simplicio) se escandalizaban, para Cosmas eso no era suficiente. Este viajero cristiano sintetiza toda una serie de tradiciones cosmológicas que hemos venido exponiendo (además de los autores antes mencionados, otros más sostenían que la tierra era plana, Cirilo de Jerusalén (s. IV), Diodoro, obispo de Tarso, (s. IV), etc.) en una obra que ha pasado a la historia: Topografía cristiana. ¿Objetivo? Los paganos y los “falsos cristianos” que afirmaban la esfericidad de la tierra. El conflicto estaba servido. Cosmas lanza toda su artillería bíblica contra ellos. Para él el mundo es como una caja de fondo plano y rectangular, rodeado por el océano y con la tapa del cielo (véase la figura adjunta). Esta verdad cosmológica, según Cosmas, fue revelada a Moisés, pues el tabernáculo se inspiraba en la forma del universo. Era su representación revelada por Dios. Un diluvio de citas bíblicas y de varios padres de la iglesia anteriores le avalaban. Frente a ellos, cualquier argumento astronómico de una filosofía y ciencias paganas en retroceso, apenas si podían considerarse rivales relevantes (1). Si las citas que van a continuación consiguen sonrojar en algo al lector, este artículo habrá merecido la pena:
Esquema del mundo según Cosmas. Se puede ver a la izquierda la entrada del Mar Mediterráneo y al norte una gran montaña que estaría situada en Europa. La parte superior del cosmos está curvada dando una forma de cofre al conjunto. En la base de esa tapa curva, Cosmas situaba un cielo plano, el firmamento, que producía así dos espacios superpuestos sobre la superficie terrestre. Tomado de Topographie chrétienne, op. cit., p. 557.

“4. Existen cristianos de apariencia que, sin tener en cuenta la divina Escritura, a la que desdeñan y menosprecian como los filósofos no cristianos, suponen que la forma del cielo es esférica, inducidos al error por los eclipses del sol y de la luna. Por tanto, he dispuesto toda la materia de la obra de forma apropiada en cinco libros. En primer lugar, pensando en dichos cristianos extraviados, he compuesto el libro I, para demostrar que es imposible que cualquiera que tenga la voluntad de ser cristiano se deje extraviar por el error especioso de los no cristianos, mientras que la divina Escritura presenta otras teorías. En efecto, si alguien quisiera escudriñar a fondo las teorías paganas, no encontraría nada más que ficciones y sofismas fabulosos, absolutamente imposibles. 5. Pues, (para responder) a la pregunta del cristiano que necesariamente va a preguntar: una vez extirpados esos errores, ¿cuáles son las verdaderas teorías para sustituirlos?, he escrito el libro II, que presenta las teorías cristianas a partir de la divina Escritura, da a conocer la forma del universo, y (muestra) que algunos de los no cristianos antes tenían nuestra misma opinión. A continuación, suponiendo que alguno objetara, perplejo: ¿Cómo se sabe que Moisés y los profetas dicen la verdad presentando esta clase de ideas?, el libro III demuestra que Moisés y los profetas son dignos de fe, que ellos no hablaron por su propia cuenta, sino inspirados por la revelación divina, y que puestos a prueba en sus obras y en sus hechos, los escritores del Antiguo como los del Nuevo Testamento han presentado las cosas tal como ellos las han visto anticipadamente (por revelación); (este libro explica) además cuál es la utilidad de las formas del universo, y de dónde ha tomado su principio y su origen la hipótesis de la esfera. A continuación, una vez más, dirigiéndome a los que desean instruirse visiblemente sobre el tema de las formas (del universo), he compuesto el libro IV, que es una recapitulación concisa, con ilustraciones, de las teorías expuestas precedentemente, también con una refutación de la esfera y de los antípodas. 6. En fin, para el que busca instruirse sobre las teorías cristianas se ha compuesto el libro V: hay que conocer que esto no se funda en ficciones de nuestra propia invención, ni es en fábulas de invención reciente donde fundamos nuestra exposición y nuestra ilustración, sino en la revelación y en el orden de Dios, demiurgo del universo; porque hemos meditado sobre la imagen del conjunto del universo, es decir, sobre el tabernáculo construido por Moisés, que el Nuevo Testamento concuerda en calificar de copia del universo; partiéndolo por medio de un velo, Moisés hizo, de uno sólo, dos tabernáculos, lo mismo que Dios, en el origen, había partido, por medio del firmamento, el espacio único, que había entre la tierra y el cielo, en dos espacios; en el tabernáculo hay un tabernáculo exterior y un tabernáculo interior; en el universo hay un espacio inferior y un espacio superior; el espacio inferior es este mundo, y el espacio superior es el mundo que vendrá, donde Jesucristo según la carne, resucitado de entre los muertos, entró el primero de todos, y donde los justos entrarán más tarde a su vez.” (Cosmas Indicopleustes. Topographie chrétienne, prólogo, 4-6. Wanda Wolska-Conus (ed.). Les Éditions du Cerf, Paris, 1968, tomo I, pp. 264-268).

“2. Por el contrario, los que están adornados con la sabiduría de este mundo y se fían de los argumentos especiosos de su propia razón, para comprender la forma y la posición del universo, se burlan de toda la divina Escritura catalogándola como un conjunto de mitos; consideran a Moisés, a los profetas, a Jesucristo y a los apóstoles como charlatanes e impostores y, levantando orgullosamente las cejas, como si ellos fueran muy superiores en sabiduría al resto de la humanidad, atribuyen al cielo la forma esférica y el movimiento circular; se esfuerzan en comprender la posición y la forma del universo a partir de los eclipses del sol y de la luna, para reforzar métodos geométricos, cálculos astronómicos, juegos de palabras y engaño profano; engañadores y engañados afirman que estos fenómenos no pueden producirse con otra forma (que no sea la esférica). [...].
“3. Pero los que quieren ser cristianos y desean también adornarse con elocuencia, sabiduría y cosas engañosas de este mundo, cuando ellos rivalizan entre sí para recibir a la vez los principios cristianos y los principios paganos, parece que no difieren en nada a la sombra que se produce por la interposición de un cuerpo delante de la luz; [...]. 4. Dirijo mi discurso a éstos, sobre los cuales la divina Escritura dice que han llegado a ser parecidos a los extranjeros establecidos antiguamente en Samaria: “Ellos temían a Dios al mismo tiempo que adoraban y sacrificaban en los lugares altos.” Uno no se equivocaría llamándoles hombres con dos caras; ellos quieren estar a la vez con nosotros y con los paganos; la renuncia a Satán que proclamaron en el momento de su bautismo, la abjuran ahora y se vuelven a él. [...].” (Idem, I, 2-4, pp. 274, 276).

“100. Puesto que una gran esperanza se presenta a los cristianos, a saber, que los ángeles, los hombres y la creación entera serán cambiados a una condición mejor y dichosa, ¿quién será el malvado e impío capaz de despreciar esta esperanza y apoyarse en la nueva y engañosa vanidad de los no cristianos? El tal oirá en el día terrible las palabras del Juez: «En verdad, os digo, no os conozco. Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad.» Y en verdad es una gran iniquidad desechar las palabras de Dios y, en contra de estas palabras, atribuir al cielo una forma esférica [nota: porque parece imposible colocar el reino de los cielos en una esfera].” (Idem, II, 100, pp. 418).

“4. He aquí el primer cielo en forma de bóveda, creado en el primer día al mismo tiempo que la tierra, referente al cual Isaías dice: «El que levanta el cielo como una bóveda.» (Is. 40:22). Por el contrario, el cielo unido a media altura al primer cielo, el cielo creado en el segundo día, es al que se refiere Isaías diciendo: «Él lo extiende como un tabernáculo para que se habite en él.» (Is. 40:22). Por otra parte, David dice: «Él extiende el cielo como una piel.» (Sal. 103:2) y, explicándose con más claridad todavía, precisa: «Él pone un techo de aguas a sus aposentos superiores.» (Sal. 103:3). 5. Como la Escritura menciona además las extremidades del cielo y las extremidades de la tierra, esto no se puede concebir sobre una esfera. [...].” (Idem, IV, 4, 5, pp. 538, 540).

Por fortuna, Cosmas no fue unánimemente seguido, al menos en la iglesia occidental (tuvo más eco en oriente), que prefirió seguir a Ambrosio de Milán (s. IV), Agustín de Hipona (s. IV-V), Isidoro de Sevilla (x. VI-VII) o Beda el Venerable (s. VII-VIII), que retuvieron diferentes elementos de la cosmología griega, aunque no sin ciertas dudas. Agustín se refería a aquellos que se preguntaban “cuál debe creerse que es la forma y figura del cielo, de acuerdo con la Sagrada Escritura”, y frente a ellos hacía gala de su ignorancia sin complejos, pero afortunadamente, sin condenar ninguna opinión: “Pues, ¿qué me importa a mí si el cielo, como una esfera, rodea por todas partes a la tierra, colocada en el centro del universo, o si la cubre sólo por una parte, desde arriba, como un disco?”. Con el mismo sentido práctico rechazaba entrar en otras polémicas semejantes a propósito de la compatibilidad del movimiento del cielo y de su denominación como “firmamento”. (Sobre el Génesis en sentido literal, II, 9. Citado en Galileo Galilei. Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión [preparado por Moisés González]. Alianza Ed., Madrid, 1987, pp. 71, 72). Pero los temibles precedentes que habían sido ya sembrados no desaparecieron. Algunos mantendrían su desprecio teológico por la ciencia durante siglos, como Pedro Damián (s. IX):
“Platón escruta los secretos de la misteriosa naturaleza, fija los límites de las órbitas de los planetas y calcula la trayectoria de los astros: lo rechazo con desprecio. Pitágoras divide en latitudes la esfera terrestre: le hago muy poco caso (…) Euclides se inclina sobre los embrollados problemas de sus figuras geométricas: también lo mando a paseo; en cuanto a todos los retóricos, con sus silogismos y sus especulaciones sofísticas, los descalifico como indignos de tratar esta cuestión.” (Citado en Pierre Thuillier. De Arquímedes a Einstein. Tomo 1. Alianza Ed., Madrid, 1988, pp. 99-101).

Afortunadamente, otros destacados cristianos denunciaron la herencia de Cosmas. El patriarca de Constantinopla, Focio (s. IX) comentó así la obra de Cosmas:

“Siendo vulgar en la expresión, ignora hasta la sintaxis común; además, expone hechos inverosímiles según la ciencia. También es justo considerar a este hombre como un autor de fábulas más que como un testigo veraz. Los dogmas que él discute son los siguientes: el cielo no es esférico, y tampoco la tierra, pero el primero es como un edificio abovedado, la otra es un rectángulo, y las extremidades del cielo están pegadas a las extremidades de la tierra; todos los astros se mueven porque unos ángeles les aseguran su movimiento, y otras cosas del mismo estilo. [...].
[...]. El profesa también otras cosas absurdas.” (Fotio, Biblioteca, codex 36. Citado en Topographie Chrétienne, op. cit., p. 116).

A pesar de la enorme contradicción entre el modelo bíblico y el griego que estas luchas manifestaban, los escolásticos medievales occidentales se las ingeniaron (silenciando unos textos, forzando otros, etc.) para encajar ambas cosmologías, sin querer renunciar claramente a ninguna. Se aceptó la esfericidad terrestre y celeste. La inmovilidad de la tierra estaba garantizada por los griegos que habían rechazado a sus compatriotas que creían en el movimiento de nuestro planeta. Las referencias a un cielo sólido como tapa de la tierra se aplicaron a las sólidas esferas celestes de Aristóteles. El movimiento de los astros se atribuyó a los ángeles (siguiendo a Cosmas y a autores anteriores, a pesar de Filopón). De las columnas de la tierra o de los cielos nadie se acordó, las aguas superiores se identificaron con las nubes (aunque estas dos cosas eran claramente diferenciadas en el Antiguo Testamento) y el conflicto se fue olvidando. La fe y la razón/ciencia habían llegado a una nueva unidad tras más de mil años de problemas…

Las revoluciones del siglo XVI

El siglo XVI no iba a ser sólo el de la reforma teológica. Varios cometas perturbaron los cielos inmutables de los aristotélicos. ¿Cómo podrían los cometas atravesar las duras esferas? Tycho Brahe y otros astrónomos llegaron a una conclusión espectacular. El cielo no era sólido. De repente los astros se vieron libres. Los orbes cristalinos que los oprimían fueron declarados inexistentes. Aristóteles se agrietaba. ¿Y la Biblia? ¿No se habían usado sus citas mil veces para apoyar esos cielos sólidos? La difícil unidad entre teólogos y científicos se vino a bajo. Los astrónomos y los teólogos se esforzaban en dar una salida a los textos bíblicos sobre el firmamento. Pero antes de que pudiesen encajar este mazazo, los seguidores de Copérnico esparcían por Europa las enseñanzas del maestro que poco antes había removido una tierra que, como los demás astros flotaba ahora libremente en el espacio. El tercer gran modelo cosmológico de la historia estaba naciendo: más trabajo para los apologistas cristianos. Las componendas entre la cosmología bíblica y la nueva ciencia no eran ya posibles. Los científicos rebuscaron la bibliografía cristiana en busca de argumentos que apoyasen la interpretación de los pasajes bíblicos de formas no científicas. Mientras, los teólogos se prepararon para la defensa. Lutero llamó, a Copérnico:

“…astrólogo advenedizo que pretende probar que es la Tierra la que gira, y no el cielo, el firmamento, el Sol o la Luna [...]. Este loco echa completamente por tierra la ciencia de la astronomía, pero las Sagradas Escrituras nos enseñan que Josué ordenó al Sol, y no a la Tierra, que se detuviese.” (Citado en Nicolás Copérnico, Thomas Digges y Galileo Galilei. Opúsculos sobre el movimiento de la Tierra [preparado por Alberto Elena]. Alianza Ed., Madrid, 1986, p. 8).

Melanchton sugirió que las autoridades civiles deberían tomar cartas en el asunto y “deberían poner freno al desencadenamiento de los espíritus.” (Ibídem). Desde la Roma católica, Tolosani, piadosamente escandalizado, escribió un manuscrito (que la muerte le impidió publicar) en el que condenaba a Copérnico. Mientras, los amigos luteranos del canónigo católico Copérnico (entre los que se hallaba su único discípulo, Retico), imprimían sus obras, las estudiaban y exploraban vías de conciliación entre ciencia y fe que no pasaran ya simplemente por una nueva unidad, sino por el reconocimiento de la imposibilidad de reconciliar las ideas bíblicas con la nueva cosmología. Retico escribió un “Tratado sobre la Sagrada Escritura y el movimiento de la tierra”, y el obispo católico Giese tuvo que redactar una obra (perdida) en defensa de su amigo Copérnico.

Poco después Brahe y Rothmann, dos grandes astrónomos protestantes, mantenían un apasionado debate epistolar. El primero había destruido las esferas celestes; pero, con la Biblia en la mano, no se atrevía a mover la tierra. El segundo quería aplicar la misma solución del problema ciencia y fe dado para justificar las referencias al sólido firmamento, a otros campos de la cosmología, como el movimiento de la tierra.

Curiosamente fue Calvino, que nunca profesó el copernicanismo, quien relanzó la vieja tesis, ya utilizada por teólogos como Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, de la teoría de la acomodación, según la cual el Espíritu Santo se acomoda a la mentalidad de cada época en que se revela, especialmente en temas teológicamente sin importancia como es la cosmología. Sorprende que idea tan simple no se haya extendido más. El luterano Kepler y el católico Galileo la aceptaban con entusiasmo (como habían hecho Retico y Rothmann), el segundo la sintetizaba en 1615 citando al cardenal Baronio que había afirmado: “la intención del Espíritu Santo era enseñarnos cómo se va al cielo, y no cómo va el cielo.” (Citado por el propio Galileo en Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión, op. cit., p. 73). Pero el literalismo no había muerto. Para el cardenal Bellarmino, máxima autoridad teológica en Roma, al igual que no podía afirmarse que “Abraham no tuvo dos hijos y Jacob doce” tampoco podría negarse que “el Sol está en el cielo y gira a gran velocidad en torno a la Tierra, y que la Tierra está muy alejada del cielo y está inmóvil en el centro del mundo.” Pues si bien ambos casos no eran “materia de fe”, “lo uno y lo otro lo dice el Espíritu Santo” (Citado en Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión, op. cit., p. 112). Por ello, el copernicanismo fue condenado en 1616 por la Inquisición, en nombre de la filosofía aristotélica y de la inspiración divina de la Biblia. La reincidencia de Galileo en su defensa del movimiento de la tierra le acarrearía una vergonzosa abjuración y la prisión perpetua en su casa desde 1633 hasta su muerte en 1642.

Nuestra herencia

Mientras los astrónomos católicos (especialmente jesuitas) se debatían entre sus propias contribuciones a la ciencia moderna y su filosofía aristotélica protegida por los decretos inquisitoriales, los protestantes publicaban las obras de Galileo y, tras acabar con las resistencias teológicas iniciales, alcanzaban una nueva unidad con la física newtoniana. La nueva paz en ciencia y fe construida en la Inglaterra del siglo XVII acabaría naufragando con las polémicas darwinistas del siglo XIX, y en el siglo XX el “divino” Newton pasaría a la historia de la física. Hoy algunos siguen buscando una falsa solución, encajando a golpes la ciencia actual con la cosmología de la edad de bronce que se refleja en el Antiguo Testamento o estirando la Biblia para recubrir los más recientes descubrimientos científicos. Debemos, pues, comprender que no tiene sentido continuar intentando buscar una explicación para la cosmología bíblica. No es posible seguir forzando la ciencia, la Biblia o ambas para intentar unificar la cosmología bíblica y la de la ciencia actual. No nos es posible “salvar” la cosmología bíblica. Pero esto no debe sorprendernos. Cristo envió a sus discípulos a predicar la buena nueva del Evangelio, no de la antigua cosmología hebrea. Leer en la Biblia sobre las columnas del cielo no nos debería sorprender ni intranquilizar más que leer que los barcos navegaban a vela y no con hélice.

Lo interesante de este enfoque es que, paradójicamente, nos permite hacer una lectura del texto más literal que la de cualquier literalista. No necesitamos estirar el significado de las palabras hebreas para leer en ellas veladas referencias a la ciencia de más “rabiosa” actualidad. Paralelamente, tampoco tenemos que diluir por completo esas palabras para convertirlas en etéreas referencias poéticas o alegorías teológicas sin ninguna relación con la realidad del mundo creado. Podemos aceptar, sin problemas, que el trasfondo de las referencias a las aguas superiores era un océano que literalmente rodeaba la tierra. Que luego esa idea se usara con intenciones más metafóricas que realistas es otro asunto; pero nadie puede hacer una metáfora usando un concepto que desconoce (¿podría alguien que no conoce la existencia del trigo comparar una melena rubia con este cereal?). De esta manera no tendremos que forzar la Biblia y la ciencia para explicar esas aguas como nubes, ángeles, efectos invernadero primitivos, aguas extraterrestres, etc. No deberíamos luchar por mantener la ciencia hebrea del Antiguo Testamento, como no intentamos revivir su agricultura, su ganadería, su arquitectura, su medicina, su metalurgia, su náutica…

De Lactancio a hoy, pasando por Cosmas y la inquisición: casi 2000 años de disparates en ciencia y fe. ¿Dejaremos ya de hacer el ridículo y de poner en peligro la respetabilidad de la Biblia? ¿Continuaremos buscando las aguas sobre el firmamento? ¿Reconoceremos que no es posible ni necesario reconciliar la cosmología bíblica con la ciencia de ninguna época histórica pasada, presente o futura?


“Pues sucede con frecuencia que el cristiano no tiene suficientes conocimientos sobre la tierra; el cielo; los restantes elementos de este mundo; el movimiento; el curso; magnitud e intervalos de las estrellas; sobre los eclipses de sol y de luna; sobre los períodos de tiempo y años; sobre la naturaleza de los animales, plantas y piedras, y sobre otras cosas, hasta el punto que necesita una prueba muy segura o una experiencia. Pero es vergonzoso y pernicioso, y se debe evitar al máximo, que cualquier no creyente al oír a un cristiano hablar de estas cosas de acuerdo con la Sagrada Escritura, pero diciendo tonterías y equivocándose completamente, apenas pueda contener la risa; y no es tan molesto el que un hombre que comete errores sea objeto de burla, pero sí lo es que se crea [por] parte de los que están fuera que nuestros autores sagrados han opinado tales cosas y, con gran daño para aquellos de cuya salvación nos preocupamos, sean censurados y rechazados por incultos. Pues cuando descubren que alguno de los cristianos se equivocan en un asunto que ellos conocen de maravilla y dan una opinión falsa sobre nuestros libros sagrados, ¿cómo van a creer y confiar en aquellos libros en temas como la resurrección de los muertos, la esperanza de la vida eterna y el reino de los cielos si pensaron que se habían escrito cosas erróneas sobre asuntos que pudieron comprobar experimentalmente y percibir con pruebas irrefutables?” (Agustín de Hipona, Sobre el Génesis en sentido literal, I, 18 y 19. Citado por el propio Galileo en Carta a Cristina de Lorena, op. cit., p. 91).

“Cuando Fromondo u otros hayan proclamado que decir que la tierra se mueve es herejía, si las demostraciones, las observaciones y las necesarias verificaciones demuestran que se mueve, ¿en qué dificultad se habrán puesto a sí mismos y habrán colocado a la Santa Iglesia?” (Galileo, en una carta a Elia Diodati de 1633. Citado en Ludovico Geymonat. Galileo Galilei. Ed. Península, Barcelona, 1986, p. 82).

Nota: los textos de Cosmas han sido traducidos del frances por mi padre, Pedro de Felipe, al que agradezco su esfuerzo entusiasta.

(1) Por la misma época, en textos talmúdicos y otros comentarios judíos, se seguían manteniendo las tradiciones cosmológicas que contenían una imagen del mundo muy similar, con la tierra plana y uno o varios cielos como pisos superpuestos hasta llegar a Dios.

http://www.centroseut.org/cienciayfe/Apuntes_cosmologia.htm

El De Revolutionibus de Copérnico: la gestación de un libro que cambió la ciencia y la teología

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El De Revolutionibus de Copérnico: la gestación de un libro que cambió la ciencia y la teología

Pablo de Felipe
Publicado en Historia para el debate (2001) 6:48-56.

Es el mes de mayo del año de Nuestro Señor de 1539. Un viajero cruza las calles de la pequeña ciudad polaca de Frombork. Lleva muchos días de un largo y cansado viaje a sus espaldas; pero ahora sabe que ha llegado a su meta final. El joven matemático de veinticinco años, Georg Joachim von Lauchen Rheticus, graduado de Wittenberg en la promoción de 1536 como maestro en artes, podrá conocer, por fin, al astrónomo más misterioso de Europa. El anciano Copérnico, a sus 66 años, lleva más de 30 años persiguiendo un sueño milenario. Frente a las imperturbables estrellas, cuyas costelaciones se mantienen perpetuamente, los planetas, estrellas errantes, se mueven siguiendo caminos extraños y difíciles de explicar con fórmulas matemáticas simples. El antiguo sabio griego Platón había propuesto a sus discípulos, casi 2000 años antes, encontrar fórmulas que explicasen las observaciones astronómicas de los planetas. Cinco siglos más tarde, Ptolomeo, en la era de Roma, consiguió dar con una buena, aunque compleja, solución. La Tierra sería una esfera situada en el centro del mundo que el Sol, la Luna y los planetas rodearían con complejos movimientos circulares. No era un modelo perfecto, pero ni los demás astrónomos de la antigüedad clásica, ni los musulmanes, ni los europeos medievales habían podido mejorarlo de una manera sustancial.

A principios del siglo XVI, Nicolás Copérnico había sido un joven estudiante polaco, junto a su hermano Andrés, en la brillante Italia renacentista. Enviado allí para completar su formación universitaria por su tío y mentor, el obispo de la región polaca de Warmia, Lucas Watzenrode, estudió leyes y medicina, demostrando gran interés por la astronomía. Tras esto, Copérnico retornó a su tierra natal, en la que había obtenido, mientras estudiaba, los cargos eclesiásticos de la canonjía de Warmia y la escolanía de la iglesia de Santa Cruz de Wroclaw. No volvería a salir de Polonia. El obispo Watzenrode hizo de Warmia una región de gran importancia. Sus buenas relaciones con el Papa permitieron cimentar su posición como señor casi absoluto de Warmia, que dirigía desde el castillo de Lidzbark, frente a las pretensiones de los reyes polacos. Allí, el joven Copérnico trabajó para su poderoso tío (del que sería secretario y médico) y sus sucesores, realizando multitud de tareas técnicas, desde encargarse de las cuentas e investigar problemas monetarios, a preparar la defensa frente a los caballeros teutones que querían dominar aquellas tierras, pasando por labores médicas o la elaboración de mapas. Todo un hombre del Renacimiento digno de su formación universal italiana. Mientras, recorría Polonia con su tío asistiendo a los más variados actos públicos. Todo anunciaba un brillante porvenir para el favorito del poderoso obispo.

Y fue entonces cuando su mente, que nunca había olvidado la astronomía, fue dominada por una idea gigantesca muy alejada de la política y la administración: mejorar el sistema del mundo de Ptlomeo. Y para ello concibió un nuevo sistema, en buena parte ya propuesto por unos pocos sabios griegos antiguos; pero que fue abandonado por resultar totalmente increíble y carente de pruebas. Hacia 1507 las ideas de Copérnico quedaron plasmadas en un pequeño folleto llamado Breve exposición de las hipótesis de Nicolás Copérnico acerca de los movimientos celestes, que circuló en copias manuscritas entre amigos y conocidos[1]. Copérnico proponía una auténtica locura, situar el sol en el centro del mundo, y la tierra y los demás planetas circulando a su alrededor. Y es más, no se trataba de una mera especulación filosófica, sino que prometía una obra más extensa donde se expondrían las pruebas y demostraciones matemáticas correspondientes. A la muerte de su tío en 1512, Copérnico se había instado ya en la ciudad de Frombork, junto a la desembocadura del Vístula en el Mar Báltico, a la que años más tarde denominaría “remotísimo rincón de la tierra” y de la que apenas saldría ya. El astrónomo vería a tres obispos más en Warmia, para los que seguiría trabajando incansablemente; pero él nunca llegaría al obispado.

En 1513, el obispo de Fossombrone, Pablo de Middelburg, escribió a Copérnico para invitarle a participar en la reforma del viejo calendario de Julio César que se hacía ya urgente. Debió comenzar por entonces la redacción de la que sería su gran obra, De revolutionibus (Sobre las revoluciones). Pablo de Middelburg informó al Papa León X, en 1516, de los escritos recibidos en el Concilio de Letrán, incluyendo el de Copérnico, insistiendo en la necesidad de una reforma del calendario.[2] Copérnico, completamente solo, avanzaba lentamente en su gigantesco proyecto. Y, sin embargo, el trabajo se iba completando, a la vez que las noticias iban pasando de boca en boca entre los ambientes cultos europeos. Su fama crecía; pero su gran obra permanecía oculta. Hacia 1530 estaba terminada. La noticia llegaría hasta Roma, dónde el jurista y secretario papal, Johann Albrecht Widmanstadt la expondría al pontífice Clemente VIII en 1533, y éste, en agradecimiento, le regaló un preciado manuscrito griego. Un par de años más tarde, el geógrafo, astrónomo, canónigo de Cracovia y secretario del rey Segismundo I de Polonia, Bernhard Wapowski, visitó a su amigo Copérnico, enviado por el diplomático vienés Herberstein, para conseguir un nuevo almanaque realizado según el nuevo sistema del mundo, que sería de gran utilidad a los astrólogos en sus cálculos astronómicos[3]. En 1536, el gran amigo de Copérnico, Tiedemann Giese (que llegaría a ser obispo de Chelmno en 1538 y de la propia Warmia en 1548), publicó un libro defendiendo a Copérnico en el que se citaba una opinión favorable del influyente Erasmo de Rótterdam, que se manifestó nuevamente de forma favorable a Copérnico antes de su muerte ese mismo año.[4] Un apoyo todavía más significativo vendría de parte del dominico Nikolaus von Schonberg, cardenal de Capua, que ese mismo año le escribió desde Roma para animarle a publicar su obra; pero Copérnico no estaba dispuesto a sacarla a luz de inmediato. Esperaba una gran oportunidad que no llegaba…

Rheticus hace memoria de su viaje mientras se dirige hacia la casa del maestro Copérnico. Hace meses que salió de la Universidad de Wittenberg, con el apoyo del reformador Melanchthon, mano derecha de Lutero, reorganizador de las universidades protestantes alemanas y aficionado a la astronomía. El mismo que le había promocionado a un puesto para enseñar matemáticas y astronomía en la Universidad de Wittenberg a partir de su graduación en 1536. Y fue así como en el otoño de 1538, se dirigió hacia el sur para curzar Alemania y conocer a algunos de los más famosos astrónomos de Europa. En Nuremberg, visitó a Johann Schöner, astrónomo, astrólogo y geógrafo. Schöner estaba ocupado, entre otros proyectos, en la publicación de los manuscritos inéditos de Johannes Müller de Königsberg (Regiomontanus), uno de los más famosos astrónomos del siglo anterior. Para ello contaba con la inapreciable ayuda de Johannes Petreius, uno de los más destacados impresores de la época, entre cuyas publicaciones destacaron libros académicos, científicos, teológicos, etc. A través de Schöner, Rheticus conoció al impresor, y parece que Rheticus hubiese pasado a ser una especie de agente de Petreius, pues en sus siguientes visitas contactó con diferentes autores que habían publicado para él. Pero Rheticus conocería todavía a una persona más, que marcaría su vida, el teólogo luterano y aficionado a la astrología, astronomía y matemáticas, Andreas Osiander, conocido como reformador de Nuremberg[5]. De allí había continuado viaje a Ingolstadt donde se había entrevistado con Peter Apianus. En Tubinga conoció a Joachim Camerarius, que había preparado con Petreius la publicación del gran libro de Ptolomeo sobre astrología (Tetrabiblos). Todavía había continuado su viaje hasta Feldkirch para visitar a uno de sus antiguos profesores, Achilles Pirmin Gasser, un médico interesado en la astrología y la geografía. A partir de allí habían terminado las visitas en territorio alemán a amigos o amigos de amigos y se había dirigido hacia las frías tierras del noreste, con un cargamento de valiosos libros para el maestro Copérnico que incluían textos clásicos, europeos medievales e islámicos (Ptolomeo, Regiomontanus, Apianus, Witelo, Jäbir ibn Aflash, etc.). Por delante tenía doce meses para trabajar con el maestro.

Polonia había sido un campo de batalla durante mucho tiempo para los alemanes. Los polacos conocían muy bien a los caballeros teutones que llevaban siglos intentando hacerse un hueco en aquel lugar con la persistente oposición polaca. De origen alemán, y aparecidos durante la época de las cruzadas, los miembros de la Orden Teutónica llegaron a tierras polacas por iniciativa de sus propios gobernantes, que necesitaban una mano dura para controlar a los paganos que habitaban aquellas lejanas regiones prusianas. Finalmente obtuvieron a cambio tierras en vasallaje y se prepararon para quedarse, con el apoyo papal y del emperador alemán, pese a la animadversión de los polacos. Su centro lo establecieron en la estratégica ciudad de Torún, puerto comercial del Vístula, que llegaría a ser cuna de Copérnico. Pero a las viejas rivalidades de vecinos, ahora se unía una diferencia mayor. Gran parte de Alemania se había pasado a la Reforma Protestante que naciera de las ideas del teólogo Martín Lutero en Wittenberg. Aunque había una cierta influencia luterana en Polonia, el país seguía siendo mayoritariamente fiel al Vaticano, sin embargo, existían contactos. Petreius todavía recordaba al obispo polaco Johannes Dantiscus, que había contactado con los reformadores en Wittenberg, entre ellos Melanchton en 1523, y que había financiado una traducción de los Salmos del hebreo al latín, que salió de su imprenta en 1532. Pero Dantiscus llegó a ser obispo de Warmia en 1536 y su tolerancia empezó a cambiar. Las últimas noticias indicaban un brote de persecución hacia los luteranos tras la publicación en marzo de un mandato “contra la herejía”. Ahora un matemático luterano alemán de la Universidad de Wittenberg iba a visitar a un clérigo católico polaco, empleado de este obispo, y que se había destacado organizando la resistencia frente al asedio de los caballeros teutones…

Finalmente, Rheticus llegó a la casa del maestro. La cálida acogida de éste, aseguró a Rheticus que estaba ante un amigo. La ciencia iba a unir allí donde la nacionalidad y la doctrina religiosa dividían. Copérnico había soñado con este momento durante años. Aislado en aquel confín del mundo, ya casi había perdido la esperanza de poder encontrar a otro colega con quien trabajar en el proyecto de su vida; pero, finalmente, allí estaba aquel joven, lleno de talento y completamente abierto a cualquier nueva idea, deseoso de embarcarse hacia nuevos mundos. Mientras Copérnico acariciaba las páginas de los libros traídos por Rheticus, éste leía con avidez el manuscrito del maestro.

La vida de Rheticus había cambiado para siempre, acababa de embarcarse en la mayor aventura de su vida. El discípulo leyó y leyó sin parar. Era el primer hombre que podía estudiar con detalle el secreto científico mejor guardado de Europa. En tres meses, se había hecho ya una idea de las dimensiones reales de la obra de Copérnico. El entusiasmo era mutuo, Rheticus era el primer copernicano de la historia, y Copérnico podía empezar a soñar con que su obra no quedaría en el olvido y podría ver la luz. Como en visitas anteriores, en las que Rheticus había conocido a los amigos de sus maestros, el maestro Copérnico le presentó a su amigo más entusiasta, el obispo de Chelmno, Tiedemann Giese, que tanto le había animado durante años a proseguir con su trabajo, y a quien visitaron durante unos días de descanso. Giese era una persona de carácter tolerante y pacífico, que pretendía un entendimiento con los luteranos en un libro escrito en 1525, animado precisamente por Copérnico. De hecho, había enviado en 1536 un nuevo libro a Erasmo y Melanchthon pidiendo sus opiniones. Eran los tiempos, anteriores al Concilio de Trento, en los que todavía muchos intelectuales confiaban en encontrar una solución a la división abierta por la Reforma luterana. Más de treinta años después, el sucesor de Giese en el obispado (Stanislaus Hosius) diría que en esa obra se encontraban “herejías horribles” (el paso de la Contrarreforma dejaba sus huellas).

Por fin había llegado la hora de sacar a la luz el saber oculto de Copérnico, y el maestro autorizó a su único discípulo a publicar un resumen introductorio de su obra, que llevaría un título acorde con la longitud y pompa de los de la época: Primer informe a Johann Schöner sobre los Libros de las Revoluciones por el docto caballero y matemático distinguido, el Reverendo Doctor Nicolaus Copernicus de Torun, Canon de Warmia, por cierto joven devoto de las matemáticas[6]. La obra estaba lista en septiembre. Rheticus no fue muy lejos para imprimirla, apareció en Gdansk en febrero de 1540 (y en una segunda edición al año siguiente, en Basilea, a cargo de su amigo médico Achilles Pirmin). Por fin, toda Europa pudo leer con asombro la introducción del discípulo y su famoso lema tomado de Alcinus: “Quien desee entender, debe ser libre en su espíritu”, que no hizo más que incrementar el deseo de poder leer la obra del maestro, nuevamente anunciada. Rheticus envió copias del libro a sus mentores Schöner y Petreius, que quedaron muy satisfechos. Rheticus no había defraudado, había cumplido con creces el objetivo final de su viaje; por fin podían saber qué tenía Copérnico entre manos. Pero Petreius era un hábil empresario, que sabía dónde estaba realmente el tesoro, y mandó un mensaje público a Rheticus. El 1 de agosto de 1540, publicó uno de los antiguos tratados de astrología de la rica colección de manuscritos custodiados por Schöner. Por delante incluyó una carta dedicatoria “A Georg Joachim Rheticus, maestro de artes liberales y muy devoto de las ciencias matemáticas”. Allí recordaba su viaje de hacía un año para ver al sabio Schöner y cómo el deseo de aprender le había llevado al “más lejano rincón de Europa, a un caballero distinguido cuyo sistema, por el cual él observaba los movimientos de los cuerpos celestes, nos relataste en una espléndida descripción. Aunque no sigue el sistema común por el que se enseñan estas artes en las escuelas, sin embargo considero esto un tesoro glorioso si algún día mediante tu insistencia sus observaciones nos fueran comunicadas, como esperamos que ocurra.” Finalmente, el orgulloso ciudadano de Nuremberg, Petreius, se brindaba como impresor para ofrecer las obras de los hombres más doctos, desde su ciudad, al mundo entero.

Pero en Alemania no todos tenían el mismo entusiasmo. A oídos del anciano Lutero llegó la noticia de que “cierto nuevo astrólogo quería probar que la tierra se mueve y no el cielo, el sol y la luna”. El 14 de junio de 1539, en una de sus típicas charlas de sobremesa, el reformador afirmó con desprecio: “Así pasa ahora. Quien quiere llamar la atención no ha de estar de acuerdo con nada de lo que los demás estiman. Tiene que inventar su propia idea. Esto es lo que hace ese individuo que quiere poner patas arriba toda la astronomía. Incluso en estas cosas que están siendo confundidas yo creo a la Sagrada Escritura, pues Josué mandó detenerse al sol y no a la tierra.” Es más, en octubre de 1541, cuando ya empezaban a llegar las noticias de Rheticus, Melanchthon escribió a su amigo Burkhardt Mithobius, en relación con la teoría de Copérnico, que: “los gobernantes, si son sabios, deberían poner freno al desencadenamiento de los espíritus”. Por si fuera poco, se suele considerar que en ese mismo año, una obra de teatro de Gulielmus Gnapheus Hagensis, rector del colegio de Elblag, en la que se ridiculizaba a un aprendiz de astrónomo, era una sátira contra Copérnico.

Sin embargo, los problemas no eran sólo científicos, las cosas se ponían difíciles para los luteranos en la lejana Warmia. En 1540, el obispo había condenado a los poseedores de libros luteranos y ordenado que debían ser denunciados. Y mientras, Copérnico, un destacado servidor del obispo, trabajaba codo con codo, no con un poseedor de los heréticos libros luteranos, sino con uno de los propios herejes…

Era pues hora de dejar el estudio y pasar totalmente a la acción. Rheticus preparó otras dos obras que ayudarían a la difusión de la obra del maestro y que, sin embargo, no llegaría a publicar formalmente, aunque fueron conocidas por varias personas. En una, se defendía el nuevo sistema del mundo frente a las objeciones teológicas, tratando de evitar cualquier contradicción con las Sagradas Escrituras[7]. En la otra, se relataba la vida de Copérnico, un tributo al gran astrónomo, al nuevo Ptolomeo de los tiempos modernos, al hombre que había dignificado nuevamente la ciencia de la astronomía[8].

Pero, para que toda esta actividad literaria tuviese éxito, debía entrar en las gestiones político-teológicas. Y para ello Rheticus comprendió el providencial valor de la confianza depositada en él por los teólogos de Wittenberg, así como de los contactos realizados durante su viaje a Polonia, en especial en Nuremberg. Ellos le habían enviado para conocer la obra de Copérnico, y ahora él iría de parte de su nuevo maestro, para conseguir de ellos la publicación del tesoro que había ido a buscar. Lo más importante era evitar cualquier problema teológico. Esta delicada cuestión obsesionaba al maestro y al discípulo. Para ello, Rheticus echó mano de un contacto de importancia en la ciudad donde estaba el impresor, con quien sería ideal publicar una obra tan especializada de astronomía: Petreius. Así, Copérnico y Rheticus escribieron al teólogo Osiander en julio de 1540. Les interesaba saber si era posible predecir la reacción de filósofos y teólogos. La respuesta de Osiander, demorada hasta abril de 1541, cuando ya se había recibido en Nuremberg el libro introductorio al copernicanismo de Rheticus, era clara: la oposición sería frontal; pero rápidamente añadía un hábil subterfugio (pensado por él o por otros), se podía incluir en la introducción una pequeña nota indicando que lo que se expodría en el libro era una hipótesis especulativa. Se trataba de un modelo que explicaría los movimientos de los astros, pero no de la verdadera descripción del universo; y, si se olvidaba esta última pretensión, los astrónomos y teólogos no considerarían que estos modernos matemáticos se estaban inmiscuyendo en sus ámbitos, y no dirían nada. Como era de esperar, Copérnico y Rheticus rechazaron tal solución. Una vez explorado este campo, Rheticus buscó el apoyo proveniente de la más alta instancia política correspondiente. El duque Alberto de Prusia tenía gran interés en obtener un método fácil para calcular la salida del sol a lo largo del año. Rheticus sabía lo que tenía que hacer: en agosto, le envió una copia de un mapa de Prusia que había preparado y un instrumento para determinar la longitud del día. Después de esto, solicitó lo que quería conseguir: el permiso para publicar la obra de su maestro. El duque respondió favorablemente, animando también a Rheticus a mantener su puesto de profesor.

El maestro envejecía, y Rheticus llevaba con él mucho más del año inicialmente previsto. Se habían hecho todas las gestiones necesarias y todos los tanteos posibles. La gran obra no debía demorarse más. Finalmente, Copérnico autorizó a Rheticus a publicar la obra de su vida. En septiembre, Rheticus volvió a Alemania con parte del manuscrito. Entre los sabios era un hombre respetado y su carrera progresaba, siendo elegido decano de la facultad de artes en Wittenberg. La publicación se retrasaba, y Rheticus publicó allí algunos capítulos, sobre temas matemáticos, que irían abriendo camino. Correspondían a los manuscritos que había traído Rheticus a su vuelta; la obra se titulaba De lateribus et angulis triangulorum (junio de 1542), y estaba dedicada al obispo de Warmia, Dantiscus, el nuevo perseguidor de los luteranos… Urgía ya sacar la obra de Copérnico, y el obispo Giese envío el resto del manuscrito a Rheticus. Éste viajó en mayo de 1542 a Nuremberg con cartas de recomendanción de Melanchton para publicar la obra completa, a pesar de su opinión sobre el copernicanismo de Rheticus. Mientras imprimía una obra propia sobre astronomía y geografía. Petreius podía estar satisfecho, su joven fichaje no le había defraudado. Sin embargo, a los pocos meses, la meteórica carrera de Rheticus volvía a demandar su atención: por medio de Melanchthon y Joachim Camerarius, era nombrado catedrático de matemáticas en Leipzig, inicialmente con el mismo sueldo, pero Rheticus consiguió pronto un aumento del 40%. Rheticus no podía perder esta ocasión y viajó a Leipzig en octubre para el comienzo del curso. Pero la edición de la obra de Copérnico no estaba terminada. El encargado de llevarla a término sería, precisamente, un viejo conocido, Osiander. Finalmente, el anciano y enfermo Copérnico enviaría a Nuremberg la carta dedicatoria al Papa Paulo III, en la que buscaba su protección contra sus potenciales críticos. El anciano maestro tenía miedo:

“[...] fácilmente con tu autoridad y juicio puedes reprimir las mordeduras de los calumniadores, aunque esté en el proverbio que no hay remedio contra la mordedura de un sicofante [sicofante significaba en Atenas y en otras ciudades griegas al delator profesional, en el contexto el significado se acerca a la calumnia].” (3/11).

Por fin, el De revolutionibus salió de la imprenta de Petreius en marzo de 1543. El discípulo había conseguido publicar el libro del maestro, y la vida de éste se fue con la aparición de su obra: murió el 24 de mayo. Paradojas de la historia, en su prefacio, Copérnico, no mencionó en absoluto a Rheticus ni a sus compañeros luteranos que habían apadrinado la edición, ¿desagradecimiento? ¿miedo a mencionar a unos luteranos en un escrito dedicado al Papa y atraerse las iras de su propia iglesia?

Pero algunas amargas sorpresas aguardaban a los amigos del maestro. Cuando Tiedemann Giese tuvo una copia del De revolutionibus no pudo dar crédito a sus ojos. El título original De Revolutionibus (Sobre las revoluciones) había sido cambiado a De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de los orbes celestes), de esta forma, y dado que la Tierra no se consideraba un orbe celeste, sutilmente se limitaba el alcance del libro en su propio título. Pero lo peor estaba dentro, por delante del texto corregido con esmero por Copérnico y Rheticus, había una hoja entera, cuyo contenido advertía al lector de que toda aquella obra debía considerarse como hipótesis matemáticas que explicaban los movimientos planetarios, sin que fuese algo a tomar como una realidad física, evitando así cualquier potencial conflicto teológico. ¡Y aquel miserable prefacio no estaba ni firmado! Afortunadamente, hablaba del autor en tercera persona. El prólogo incorporado al De revolutionibus finalizaba en estos términos:

“[...]. Y no es necesario que estas hipótesis sean verdaderas, ni siquiera que sean verosímiles, sino que basta con que muestren un cálculo coincidente con las observaciones [...]. Está suficientemente claro que este arte no conoce completa y absolutamente las causas de los movimientos aparentes desiguales. [...], sino tan sólo establecer correctamente el cálculo. [...]. Por lo tanto, permitamos que también estas nuevas hipótesis se den a conocer entre las antiguas, no como más verosímiles, sino porque son al mismo tiempo admirables y fáciles, y porque aportan un gran tesoro de sapientísimas observaciones. Y no espere nadie, en lo que respecta a las hipótesis, algo cierto de la astronomía, pues no puede proporcionarlo; para que no salga de esta disciplina más estúpido de lo que entró, si toma como verdad lo imaginado para otro uso. Adiós.” (3/4).

Sin embargo, esto nada tenía que ver con las verdaderas ideas de Copérnico, que en el prefacio dedicando la obra al Papa, desprecia a los que pretendiesen poner objeciones teológicas a su obra:

“Si por casualidad hay charlatanes que, aun siendo ignorantes de todas las matemáticas, presumiendo de un juicio sobre ellas por algún pasaje de las Escrituras, malignamente distorsionado de su sentido, se atrevieran a rechazar y atacar esta estructuración mía, no hago en absoluto caso de ellos, hasta el punto de que condenaré su juicio como temerario. Pues no es desconocido que Lactancio, por otra parte célebre escritor, aunque matemático mediocre, habló puerilmente de la forma de la tierra, al reírse de los que transmitieron que la tierra tiene forma de globo. Y así, no debe parecernos sorprendente a los estudiosos, si ahora otros de esa clase se ríen de nosotros. Las Matemáticas se escriben para los matemáticos, a los que estos trabajos nuestros, si mi opinión no me engaña, les parecerán que aportan algo a la república eclesiástica, cuyo principado tiene ahora tu Santidad. [...].” (3/11).

Finalmente Osiander había conseguido realizar sus planes y hacer lo que había sugerido a Rheticus y Copérnico, aunque, sabiamente, no firmó su escrito. Sólo habría faltado insertar el nombre de un famoso reformador en un libro dedicado al Papa… Osiander y Petreius se aseguraban así el éxito de tan espinoso libro, que saldría con las siguientes características: una obra de un clérigo católico, apadrinada por algunos de los más destacados reformadores protestantes y sus amigos, dedicada al Papa, y que cumplía las exigencias teológico-filosóficas de los intelectuales de la Reforma (y posiblemente también las de los católicos). ¿Manipulación? ¿Cinismo? ¿Conveniencia? ¿Sentido práctico? Rápidamente el obispo Giese mojó su pluma para escribir palabras enfurecidas a Rheticus en Leipzig. Pero Rheticus ya había tenido tiempo de leer la que denominaba “infamia”. Giese llegó incluso a escribir una carta al Consejo de la ciudad de Nuremberg, para que se reparara semejante atropello y se publicaran de nuevo algunas páginas. Es más, llegó a proponer que se debería incluir en las copias todavía no vendidas, la pequeña obra de Rheticus “con la que has vindicado hábilmente que el movimiento de la tierra no es contrario a las Sagradas Escrituras.” Pero las cosas no eran tan fáciles. El manuscrito había pasado por demasiadas manos. Petreius se defendió diciendo que el prefacio había sido entregado junto con el resto del libro y que él no se había puesto a mirar más. Pero una hazaña así no puede ser saboreada en silencio. Osiander comentó su hábil maniobra en privado a algunas personas y pronto el rumor sonó en los oídos de los astrónomos por toda Europa, sobre todo cuando unas generaciones más tarde otro astrónomo alemán, Kepler, tal vez el más brillante copernicano, denunció públicamente a Osiander. Desde entonces, éste ocupa una de las más deshonrosas posiciones en la historia de la ciencia, aunque sus ideas no han dejado de tener algunos seguidores entre los que consideran que la ciencia debe tener objetivos pragmáticos en el conocimiento de la naturaleza, y no la búsqueda más abstracta de la “verdad”. Mientras, Osiander siguió trabajando para Petreius como uno más de los que le buscaban manuscritos interesantes de contenido astrológico, matemático, etc.

De esta manera logró ser publicado el libro que más influiría en la posterior historia de la ciencia con consecuencias dramáticas para el cristianismo. En 1566, se publicó en Basilea la segunda edición del De revolutionibus conjuntamente con la Narratio prima. El copernicanismo era ya imparable.

Muchos años después, el anciano Rheticus, tras numerosos viajes y tras haber añadido a sus muchos conocimientos los estudios de medicina, junto con veinte años de práctica médica, recibe la visita de un joven matemático de Wittenberg, Valentine Otho, interesado en el último gran proyecto del anciano matemático, una obra matemática que utilizaba las seis funciones trigonométricas:

“Habíamos apenas intercambiado unas pocas palabras sobre esto y aquello cuando, conociendo la causa de mi visita, él saltó con estas palabras: ‘Tu vienes a verme a la misma edad que yo tenía cuando visité a Copérnico. Si yo no le hubiera visitado, ninguna de sus obras habría visto la luz.’ ” (7/3).

BIBLIOGRAFÍA(en las referencias en el texto, detrás de la barra / se indican las páginas citadas)

  1. Copérnico, N., Digges, T. y Galilei, G. (1986, reimp.). Opúsculos sobre el movimiento de la Tierra (edición de Alberto Elena). Alianza Editorial, Madrid. Aquí se incluye el texto del Commentariolus.
  2. Hooykaas, R. (1984). G. J. Rheticus’ treatise on Holy Scripture and the motion of the earth. North-Holland Publishing Company, Amsterdam. Se trata de la edición del redescubierto tratado de Rheticus sobre el problema teológico suscitado por la teoría copernicana.
  3. Copérnico, N. (1987). Sobre las revoluciones (edición de Carlos Mínguez). Editorial Tecnos, Madrid.
  4. Galilei, G. (1987). Carta a Cristian de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión (edición de Moisés González). Alianza Editorial, Madrid.
  5. Anabitarte, H. y Lorenzo Sanz, R. (1990). Copérnico. Ed. Castell, Barcelona.
  6. Hooykaas, R. (1972, con correcciones en 1973). Religion and the rise of modern science. Scottish Academic Press, Edinburgh.
  7. School of Mathematics and Statistics. University of St. Andrews, Scotland (U.K.). (1998) Georg Joachim von Lauchen Rheticus. Página en Internet: http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/Biographies/Rheticus.html.
  8. School of Mathematics and Statistics. University of St. Andrews, Scotland (U.K.). (1995). Nicolaus Copernicus. Página en Internet: http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/Biographies/Copernicus.html.
  9. Museo Nicolai Copernici (Frombork, Polonia). Página en Internet: http://www.frombork.art.pl.

Notas

[1] Esta obra, conocida como Commentariolus, nunca fue publicada. La única mención proviene del astrónomo danés Tycho Brahe, de finales del siglo XVI, que en su Astronomiae instauratae progymnasmata (Praga, 11602) hace mención a ella. Según él, la obra se la dio manuscrita el médico del emperador Maximiliano II, Tadeas Hájek, a quien se la había donado el propio Rheticus como parte de su biblioteca al morir. Tycho entregó una copia a su colaborador Christian Sørensen (Longomontanus), así como otras copias a diferentes amigos. Finalmente se perdió el rastro de la obra hasta que en 1877 se encontró en la Biblioteca Imperial de Viena la copia de Longomontanus. Posteriormente han aparecido otras más.

[2] La contribución que Copérnico envió a Roma para la reforma del calendario no se conserva.

[3] La muerte de Wapowski impidió la publicación del almanaque que se ha perdido.

[4] Por desgracia, esta obra también se ha perdido.

[5] Osiander pasaría luego a liderar la Reforma en Königsberg, donde el duque Alberto le consideraría su “padre espiritual”.

[6] Esta obra se conocería como Narratio prima, y tendría varias ediciones.

[7] Afortunadamente esta obra, perdida durante siglos, ha sido redescubierta recientemente por Hooykaas y publicada en 1984 (2).

[8] Por el momento, esta obra permanece perdida.

Las espaldas de Dios

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 7:41 pm

Las espaldas de Dios
Enric Capó, España

Normalmente, nuestra actitud es echar sobre las espaldas de Dios lo que no entendemos o no podemos explicar.

Leyendo ciertos artículos teológicos, oyendo como hablan algunos creyentes o viendo como explican sus relaciones con Dios, se llega forzosamente a la conclusión de que el Dios del cual hablan debe de tener unas espaldas muy anchas para poder soportar todo lo que sus hijos le atribuyen. Me produce profundo estupor comprobar con qué facilidad atribuimos a Dios formas de actuar, voluntades e intenciones que, si se tratara de seres humanos, rechazaríamos de plano horrorizados. Sin embargo, aplicados a Dios no nos produce rechazo alguno. Parece que la explicación que nos damos es que finalmente lo entenderemos. Que “ahora vemos como en un espejo, en oscuridad, pero entonces veremos cara a cara” (1 Co.13).

Ahora bien, si esto es así, y no lo dudo, ¿podemos renunciar a nuestra pretensión de entender nuestro entorno humano y nuestra relación con Dios? Por mucho que nuestra teología evangélica nos avise de las limitaciones de nuestra razón, no hay otra forma de aprehender la realidad ni de interpretarla que no pase por nuestra facultad de razonar. Incluso todo lo que afirmamos de la Biblia y la forma como la entendemos ha pasado por nuestra razón. Por tanto en nuestras relaciones con Dios y con los hombres, el uso de la razón es imprescindible.

Ya sabemos que ésta tiene sus limitaciones y que hay unas esferas del conocimiento en las cuales no es del todo competente. No lo podemos saber todo y, en toda reflexión o investigación de asuntos que van más allá de nuestro diario humano quehacer, hay que dejar un margen a lo desconocido. Hay cosas en las que no entramos ni pretendemos hacerlo. Pertenecen a la esfera de la fe y allí, en esta esfera, las palabras tienen sentidos diferentes. Sin embargo, no podemos abdicar de aquello que es lo más precioso que Dios nos ha dado: la razón.

Pasar por la razón la doctrina cristiana o las afirmaciones bíblicas nos deja en una situación de desamparo. ¿Cómo podemos armonizarlas con nuestra visión de la realidad, nuestro sentido de justicia y hacerlas coherentes con el mundo que nos rodea? Y no se trata solamente de algunos pasajes difíciles del Antiguo Testamento, para los que podemos encontrar respuestas más o menos convincentes, sino que incluso las mismas palabras de Jesús nos plantean unos tremendos interrogantes que no podemos simplemente dejar de lado. ¿Hemos de entender la doctrina cristiana y las historias y enseñanzas de la Biblia de forma literal?

Si las examinamos detenidamente nos daremos pronto cuenta de que es imposible hacerlo si nuestra fe es más que el asentimiento a unas proposiciones que no entendemos y nos negamos a examinar racionalmente. Hablar en este contexto de interpretación literal es totalmente absurdo. Solamente serán comprensibles y aceptables si entendemos que allí hablamos un lenguaje diferente. Es el lenguaje de la piedad, que no responde a los hechos a que nos referimos, sino que los transciende y nos transmite una verdad de orden espiritual que sólo espiritualmente puede ser aceptada. De Dios sólo se puede hablar mediante el lenguaje del símil, la comparación, o el símbolo. Así nos lo dice también Wittgenstein, el filósofo del leguaje que nos habla de la inefabilidad de Dios.

Si de verdad estamos tratando de entender lo que leemos en la Biblia, es preciso recurrir a estas figuras literarias para acercarnos a su último significado. Pretender que lo que se dice en esta esfera de la fe es lenguaje literal y exacto (según nuestras exactitudes) es entrar en una situación tan problemática de la que no nos es posible salir a no ser que lo hagamos por los caminos del absurdo, la mentira o la deshonestidad personal. O, si queremos ser benévolos, aceptemos que algunos salen por el camino de la ignorancia o el miedo a confrontar la realidad. Simplemente, renuncian a pensar. La fe en Dios les lleva a dejar en sus manos lo inexplicable de la vida de la fe, lo cual podría ser una opción acertada, si la razón les permite tomarla, ya que hay cristianos que no pueden conformarse y tratan de ver claro en este mundo espiritual que nos es tan difícil de entender.

Una de los elementos que deberíamos tener en cuenta es que Jesús, al hablarnos del Reino, usa los instrumentos que tiene a mano (nuestras palabras y nuestras imágenes) para explicar lo inexplicable. Si lo que nos dice fuera literal, el mundo futuro, al cual nos llama, no seria el reino de Dios, sino un futuro horroroso e insoportable en el que unos poquitos, viviendo en un paraíso, gozarían sin fin frente a una terrible “realidad” de dolor, destrucción, castigo y condenación eterna, en comparación con la cual Guantánamo seria casi un paraíso. No podemos acercarnos a Dios por este camino. Es intransitable. Nos lleva a actitudes de egoísmo y de crueldad inaceptables.

Normalmente, nuestra actitud es echar sobre las espaldas de Dios lo que no entendemos o no podemos explicar. Un solo ejemplo bastará. Decimos que él es el Señor de la vida y de la muerte por lo que nos escandaliza el suicidio y la eutanasia y condenamos enérgicamente el aborto. Y esto lo hacemos, no a cargo de nuestra responsabilidad, sino por pura obediencia a Dios, tal como la entendemos en nuestra lectura de la Biblia. La frase que usamos con más superficialidad ante la muerte es decir a la familia del difunto es “la voluntad de Dios” o “Dios se lo ha llevado”. Sea quien sea. Está muy claro que en las situaciones límite de la vida, Dios está presente. Lo está en la enfermedad y también en el momento en que abandonamos esta vida. Pero de ninguna manera podemos decir que la enfermedad y la muerte vienen de Dios. Según nuestro lenguaje, parece como si Dios se dedicara cada día a cortar la vida de buenos y malos.

Delante de la muerte no podemos nunca decir que estamos ante la voluntad de Dios. ¿O es que Dios determina la muerte de millones de niños en el tercer mundo que día tras día mueren de hambre? ¿Lo hace Él? ¿No será más bien que somos nosotros con nuestro egoísmo que somos responsables de su muerte? ¿Determina Dios la muerte de los que continuamente caen en los campos de batalla de nuestro mundo? ¿No son nuestros odios y nuestra sed de poder o de venganza que lleva a la muerte a soldados y civiles? Los cientos de miles que han muerto en Irak, ¿están sobre la conciencia de Dios o sobre la de Bush y su camarilla?

La vida es la vida. No podemos modificarla. La hemos recibido así y la hemos de aceptar tal como es y aprovecharla o transformarla para el bien. Pero no son de Dios los males de la vida. No los trae Dios, vienen solos y no nos ayudará en nada cargar esos males sobre la amplia espalda Dios. Dios no es el recurso final para lo que no entendemos ni podemos controlar. Dios no es el paño de lágrimas con el que pretendamos borrar cuanto de oscuro y terrible hay en la vida.

Ahora bien, si esto es así, ¿de qué nos podemos fiar?

Lo reconozco. Yo no tengo soluciones ni las busco. Creo que no las hay. Creer en Dios y ser cristiano no ha sido para mi el resultado de una investigación en la que se me ha demostrado la existencia de Dios y la divinidad de Jesucristo. Tampoco la infalibilidad de la Biblia. Ser cristiano ha sido una opción sin garantías que he tomado libremente, inspirado por Jesucristo, su persona y su mensaje. Creo en Jesús y le creo a Él. Me ha llegado dentro de una tradición de hombres y mujeres que, como yo, han sido sus discípulos (¡Cómo me acuerdo de mis padres, cristianos hasta la médula de los huesos!). Ellos me han dado su testimonio y este testimonio ha sido confirmado por mi propia experiencia personal.

No creo que puedo ni quiero ir mucho más allá. Mi cristianismo es un pacto con Cristo. Es como el título de un antiguo libro devocional: “En sus pasos o que haría Jesús”. Sólo esto. Todo muy subjetivo, muy mío, muy de dentro, pero me sirve. No tengo ningún problema sobre cuestiones de ética, a lo sumo tengo dudas. No me preocupan las investigaciones científicas, ni sus conclusiones, aunque contradigan el relato bíblico de la creación. No voy a buscar en la Biblia textos que confirmen mis ideas. Mi fe está por encima de todo esto. Me dice –y Pablo afirma que los cristianos tenemos la mente de Cristo (1 Co 2,16)- que lo importante, por encima de todo, es amar. A Dios, al prójimo, a todo el mundo. Dios es amor, es la gran definición bíblica. Quizás también podríamos decir que el amor es Dios. Al menos Juan nos dice que “todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios”(1 Jn 4,7).

Enric Capó

GODTUBE APORTARÁ SUS INNOVACIONES EN EXPOLIT 2008

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 7:34 pm

GODTUBE APORTARÁ SUS INNOVACIONES EN EXPOLIT 2008

Video chats interactivos con los expositores, un ciber café, y conferencias sobre el rol de las nuevas tecnologías en la misión

Dallas / Miami, USA. 05 de Mayo de 2008. GodTube.com, el portal de multimedia que marcó record de audiencia por su explosivo crecimiento en su lanzamiento en agosto de 2007, anunció una alianza estratégica con Expolit, el principal encuentro internacional de la industria cultural evangélica latinoamericana, que se realizará en Miami, EE.UU., del 15 al 20 de mayo.

Durante la 15ª edición de este evento, los participantes, entre los que se encuentran destacados oradores, artistas, escritores, medios, líderes, expositores, y el público cristiano en general podrán aprovechar los innovadores servicios que brindará GodTube en el Sheraton Hotel de Miami.

“La contribución que GodTube aporta no sólo a Expolit sino al medio alternativo de más influencia hoy por hoy, Internet, es de valor incalculable. Estamos felices que GodTube se una a Expolit y permitirnos poner al alcance del mundo todos los ministerios representados aquí. Es un recurso maravilloso y una pieza importantísima en la expansión del evangelio. Los resultados serán inmensurables”, dijo María Tamayo, directora de Expolit.

GodTube realizará video chats interactivos en exclusiva con los principales oradores, artistas, productores, y gerentes de editoriales. “Convocamos a un prestigioso panel de invitados para que aborden temas relevantes e informen de sus novedades a los millones de libreros, lectores, fans, pastores, y público en general en todo el mundo hispano que no tienen la posibilidad de llegar a Miami. Las nuevas tecnologías nos permiten estrechar las distancias y experimentar un concepto inexplorado de comunión”, explicó Iván León, Gerente de la División Hispana de GodTube.

Entre otras personalidades, estarán en los video chats de GodTube desde Expolit la cantante Julissa y la banda Alternativa, los conferencistas y escritores Junior Zapata y Jeffrey de León, los editores Larry Downs y Esteban Fernández, el actor Eduardo Verastegui de la película Bella, y el director Pablo Muñiz, a cargo del cortometraje Pasión de Multitudes.

Algunos de los temas que se debatirán en los video chats son la piratería en la música cristiana, el futuro de las publicaciones en la era digital, y la iglesia ante las nuevas generaciones de jóvenes.

Los video chats están programados para los días viernes 16, lunes 19, martes 20, y miércoles 21 de Mayo. Todas las sesiones comenzarán a las 4 PM hora del Este de EE.UU. Para ver la transmisión, ingrese www.godtube.com/event en su explorador de Internet y luego elija Expolit.

Como incentivo para la participación, GodTube anunció que entregará valiosos premios durante cada evento. La condición es enviar anticipadamente preguntas o comentarios inteligentes para los invitados vía correo electrónico a la dirección, mensajes@godtube.com. Es importante aclarar el nombre y país de residencia.

GodTube tendrá a su cargo el patrocinio del lobby de entrada al centro de exhibiciones de la convención. Ese sector se transformará en un moderno ciber café ambientado con cómodos muebles y computadoras portátiles conectadas a Internet donde la gente podrá enterarse de los diversos canales que componen el portal de GodTube, entre ellos el de Expolit – www.godtube.com/expolit .

GodTube también ofrecerá dos sesiones de entrenamiento especializado para educar al pueblo cristiano sobre el fenómeno de las tecnologías Web 2.0 y su implementación para el cumplimiento de la Gran Comisión. “Reflexionaremos sobre la convergencia entre teología y tecnología para evaluar practicas actuales de evangelización y marketing en línea y definir parámetros consistentes al modelo divino”, afirmó León. Los talleres se llevarán a cabo el día Sábado 17 de Mayo a las 11:15 y 12:30 en Fashion 3 sala East C. Los mismos se grabarán para posterior difusión.

Más información sobre GodTube: Dirigirse a www.godtube.com
Más información sobre Expolit: Dirigirse a http://2088.expolit.com

Contactos de prensa

Lindsey Welsh
Coordinadora de Eventos
972-244-04220
lwelsh@godtube.com

Iván León
Gerente de la División Hispana
972-244-0422
ileon@godtube.com

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Que es la calidad de tu trabajo?

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 7:31 pm

Que es la calidad de tu trabajo?

by Robert Tamasy

¿Si alguien le evaluara, basado en la calidad del proyecto pasado que usted terminó, qué puede ser que concluyan? ¡No sé sobre usted, pero para mí es el cambio para dar mi primer esfuerzo en todo que lo hago. Puedo sentirme cansado, careciendo la energía para hacer mi mejor. También hay las épocas en que no me siento tan motivado como debo, con poco o nada de entusiasmo para la tarea actual. O puede ser que no sea convencido del valor de lo que me han pedido hacer.

Un cartel en la pared de mi oficina, sin embargo, me recuerda cómo es importante debe realizarse en mi mejor, no importa qué el trabajo puede ser. El cartel lee, “calidad: Cada trabajo es un self-portrait de la persona que lo hizo. Dar una dedicatoria su trabajo con calidad.”

Siempre que leyera que la declaración él hace una de dos cosas: Cualquiera me inspira, reforzando mi deseo de hacer mi máximo en lo que sucedo trabajar encendido, o me condena, recordándome que me he satisfecho con hacer menos que mi muy mejor. ¿Realmente deseo “dar una dedicatoria” el trabajo inferior al nivel normal?

¡Leí recientemente una cita intrigante de Pearl Buck, el escritor aclamado que creció para arriba en China, recibió el premio de Pulitzer para su novela, la buena tierra, y ganó el premio Nobel en literatura en 1938. La declaración del autor no mencionó “calidad,” pero utilizó un término muy similar: excelencia. “la alegría secreta en trabajo se contiene en una palabra – excelencia del `.’ Saber cómo a hacer algo es bien gozar de él.”

Hay otra razón de hacer el trabajo de alta calidad, además de una buenas reputación y autosatisfacción. Nuestro dios es un dios de la calidad, y espera que mantengamos el mismo estándar. Considerar lo que dice la biblia:

Reflejamos la naturaleza del dios. El dios creó un mundo ideal – con el equilibrio exacto del aire, del agua y de otros elementos que ser conveniente sostener vida. Entonces la humanidad hizo su última creación. “el dios creó tan a hombre en su propia imagen…. El dios vio todos que él había hecho, y era muy bueno “(génesis 1:27,31).

Trabajamos para la aprobación de Dios. ¡Si le invitaron a la perforación! ¿Como una tarea para el líder de su país, o la persona que usted y la mayoría admiran en el mundo entero, cómo afectaría la calidad de su trabajo? “lo que usted lo hace, trabajo en él con todo su corazón, como trabajando para el señor, no para los hombres” (Colossians 3:23).

Seguimos las instrucciones de Dios. En la Biblia , Dios proporciona un manual para la vida diaria, incluyendo en el lugar de trabajo. Con estudio y obediencia apropiados, podemos utilizar la Biblia como nuestra pauta para vivir y trabajar como el creador pensó. “hacer lo mejor para presentarse a Dios como aprobado, trabajador que no necesite ser avergonzado y que maneje correctamente la palabra de la verdad” (2 de Timoteo 2:15).

Realizamos los propósitos de Dios. Aunque puede parecerse al azar, Dios tiene una razón de eliminación de donde trabajamos, la clase de trabajo que nos encontramos satisfechos realizarse, y la gente nos encontramos el trabajar con. ¡”para nosotros somos ejecución de Dios, creada en Cristo Jesús para hacer los buenos trabajos, que el Dios preparó por adelantado para nosotros para hacer “(Ephesians 2:10).

Utilizamos los recursos del dios. Recibimos nuestros talentos, regalos, capacidades, incluso nuestros intereses, según el plan del dios y la voluntad divinos, pues él ve ajuste para distribuirlos. “… para poder equipar a fondo el hombre del dios para cada buen trabajo” (2 el Tmoteo 3:17).

Roberto J. Tamasy es vice presidente de las comunicaciones para Leaders Legacy, Inc., basado en Atlanta, Georgia, los E.E.U.U.. Él es el autor del negocio en su mejor: La sabiduría de Timeless de los proverbios para el lugar de trabajo de hoy (prensa de la ciudad del río) y tiene coauthored con David A. Stoddard, el corazón de Mentoring: 10 principios probados para la gente que se convierte a su capacidad más máxima (NavPress).

¡Reflection/Discus! preguntas del sion

1. ¿Cómo usted definiría “calidad”? ¿Y cómo importante es a usted que los productos que usted compra, o trabajan o los servicios proporcionados para usted, esté de alta calidad?

2. Ser honesto: ¿A qué grado una comisión con la calidad influencia el trabajo que usted hace y cómo usted lo hace él?

3. Es fácil indicar que estamos en el favor de realizar y de proporcionar el trabajo de la calidad. ¿Pero en qué medida se comunica su compañía acentúa el trabajo de la calidad más alta – y cómo eso, positivamente o negativamente?

4. ¿Cuál es su reacción a los pasos de la biblia citados que se relacionan con la prioridad del dios en calidad? ¿Qué impacto, si lo hay, éstos tienen en cómo usted acerca a la calidad de su trabajo en el futuro?

NOTA: Si usted tiene una biblia y la quisiera considerar algunos otros pasos en este asunto, dar vuelta a los versos siguientes del libro del viejo testamento de proverbios:

Proverbios 13:18, 14:4, 16:7, 19:20, 22:4, 22:29, 25:4-5

http://diosadmirableconlared.blogspot.com/

Acerca de la higiene en las cocinas de los restaurantes

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 7:03 pm

05/05/2008

Acerca de la higiene en las cocinas de los restaurantes

¿Confiás cuando consumís algo que no preparaste con tus manos? ¿Alguna vez ingresaste a la cocina donde preparan lo que vas a comer?


Conocer la verdad de las cocinas puede resultar desagradable.

Por Estela para Igooh

Desde mi humilde posición de consumidora, desconfío de los análisis microbiológicos que deben realizarse en los restaurantes y cadenas de comida que se envía a domicilio, una prueba que determina la presencia de bacterias u otros microorganismos poco convenientes en los alimentos.

En España, el laboratorio Quimicral, autorizado por la Comunidad de Madrid para el testado de alimentos ha realizado análisis microbiológicos y físico-químicos a pizzas de las cuatro grandes cadenas de pizzas a domicilio: Telepizza, Pizza Hut, Pizza Móvil y Voy Volando.Tras haber analizado ocho pizzas -dos de cada franquicia- y con los resultados sobre la mesa, la conclusión de los expertos resulta cuando menos inquietante: Las condiciones de salubridad de todas ellas son “inaceptables” afirman los expertos. Ellos indican que esta contaminación podría producirse tanto en la elaboración de las pizzas como a posteriori, y todo pese a que son sometidas a altas temperaturas de cocción que deberían acabar con cualquier tipo de bacteria.

“Los resultados hablan de procesos incorrectos de higiene en algún punto desde que la pizza sale del horno hasta que llega a domicilio”, aseguran desde el laboratorio en el que analizaron los pedidos de las cuatro franquicias de pizza a domicilio. En cualquier caso, en ninguno de los cuatro casos aparecen bacterias patógenas, que son las que pueden causar una enfermedad en los seres humanos con su ingesta, por lo que “no hay lugar para la alarma”, garantizan los expertos, que, eso sí, recomiendan a las franquicias de pizza a domicilio que tomen “medidas correctoras” para garantizar las condiciones higiénicas de los alimentos que elaboran y distribuyen.

Que en el primer mundo se den estos casos me resulta poco alentador. ¿Cuál será la situación en la Argentina? ¿Vos confiás cuando consumis algo que no preparaste con tus manos? ¿Alguna vez ingresaste a la cocina donde preparan lo que vas a comer?

En todo caso esa no es nuestra tarea. Quisiera recibir información confiable de inspecciones realizadas en los restaurantes y cadenas de comida, por más pequeñas que éstas sean. Por mi parte, nunca he obtenido una respuesta satisfactoria y confieso, como con los ojos cerrados.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Iglesia debe vivir renovación para atraer a cristianos alejados, dice Obispo venezolano

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 6:52 pm

América

Nueva Evangelización

Iglesia debe vivir renovación para atraer a cristianos alejados, dice Obispo venezolano

.- Al clausurar el II Sínodo de la diócesis venezolana de San Cristóbal, Mons. Mario Moronta señaló este viernes que la misión de la Iglesia es la de renovarse para atraer a los fieles alejados de la vida eclesial.

El Obispo recordó que la misión de la Iglesia implica anunciar a Jesucristo en la historia y “para poder ser fiel a esta tarea, la Iglesia debe sentirse siempre nueva’. Por eso, siempre ha hablado de su propia renovación, con la cual se enfrenta a los problemas y situaciones que cada época le presenta al ejercicio de su misión”.

Decir que la Iglesia no necesita de renovación es cerrarse a la luz del Espíritu. Peor aún es querer pretender frenar todo proceso de renovación dentro de la Iglesia indicando que quienes así la promueven están rompiendo con la tradición o que estarían guiados por filosofías y hasta sistemas de pensamiento contrarios al espíritu del Evangelio”, advirtió.

Mons. Moronta recordó que en Venezuela “los esfuerzos de la Misión Nacional, de la Misión Permanente y del Concilio Plenario de Venezuela han ido por esas sendas de la renovación eclesial”.

El Prelado destacó que uno de los principales desafíos de este proceso de renovación es “salir al encuentro de todos para invitarlos a ser discípulos de Jesús… Más aún ha de ser la característica principal de esta Iglesia: desde la vivencia del discipulado de Jesús, hacer que muchos se vuelvan a acercar y que quienes no conozcan al Señor sientan el inmenso deseo de identificarse con Él“.

“Sí -destacó-, es necesario que salgamos al encuentro de los demás. Para ello, encontramos la clave y la estrategia pastoral en el relato evangélico que hemos escuchado hace poco: la experiencia de los discípulos de Emaús”.

“Como les sucedió a aquellos discípulos, hoy también nos toca tomar conciencia de que el Señor está con nosotros, que camina con nosotros, que nos da el calor de su Palabra para que arda nuestros corazones, que se nos da a conocer en la fracción del pan”, agregó.

El Obispo de San Cristóbal concluyó: “es la hora de nuestra Iglesia diocesana: los niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos nos esperan para que le hablemos del Señor Jesús. Los profesionales, los obreros y estudiantes nos esperan para que les invitemos a participar en la edificación de la civilización del amor. Los pobres, los excluidos, los desplazados y los más pequeños nos esperan para que les manifestemos nuestra solidaridad y les ayudemos a fortalecer su dignidad, tantas veces mancillada. Los que han seguido otras sendas, como la violencia, el sicariato, el secuestro, el narcotráfico, el materialismo, la prostitución y la corrupción han de sentir que nos acercamos a ellos no tanto para condenarlos sino para invitarlos a que se unan a nosotros y se conviertan de corazón en el nombre de Dios“.

“No hay que esperar para más tarde: hoy es la hora de nuestra Iglesia“, dijo finalmente.

Ascensión del Señor

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 6:51 pm

Ascensión del Señor

Jesús nos acompaña hasta “el fin de los tiempos”, recuerda obispo venezolano

.- El Obispo de San Cristóbal, Mons. Mario Moronta, afirmó que la gran herencia de Cristo es su presencia en la tarea evangelizadora “hasta el final de los tiempos”, la cual nos da la certeza de que nuestra misión tiene un sentido.

El cristiano “no es un discípulo que sigue las ideas de un maestro; no es un simpatizante que sigue las ideas de un líder; no es un curioso que camina por las sendas de alguien que le llama la atención. El cristiano sigue a una Persona, que se presenta como la Palabra de Vida y como el Salvador (…) Más aún, el auténtico cristiano actúa en nombre de Cristo”, indicó.

En ese sentido, Mons. Moronta explicó que “la Ascensión del Señor no fue un mero episodio en la vida de Jesús”, sino la manifestación de un gran acto de confianza, pues “le entregó a sus discípulos y a quienes les seguirían después la misión de continuar su obra de salvación”.

Por ello, afirmó que si algo nos puede ayudar, si algo nos puede dar seguridad aún en medio de las dificultades (…), “es saber que, pase lo que pase, Jesús sigue en medio de nosotros… y hasta el final del mundo”.

El Papa elogia generosidad de guardias suizos

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 6:47 pm

El Papa elogia generosidad de guardias suizos

VATICANO, 05 May. 08 (ACI).-Al recibir este lunes por la mañana a 33 reclutas de la Guardia Suiza Pontificia que prestarán juramento mañana durante una ceremonia en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI elogió la generosidad de quienes se entregan al servicio de este antiguo cuerpo de protección de la Santa Sede.

En su discurso en alemán, italiano y francés, el Papa puso de relieve que cinco siglos después de la fundación del Cuerpo, “el espíritu de fe que impulsa a jóvenes suizos a dejar su tierra para prestar servicio al Papa en el Vaticano, no ha cambiado. Lo mismo se puede decir del amor a la Iglesia Católica, de la que dais testimonio, más que con las palabras, con vuestras personas, que gracias al característico uniforme, son bien reconocibles en las entradas del Vaticano y en las audiencias pontificias”.

“Vuestros históricos uniformes hablan de vuestro compromiso de servir a Dios sirviendo al ’siervo de los siervos’“, agregó.

Benedicto XVI pidió especialmente a los nuevos reclutas que supieran “sobre todo, asimilar el espíritu cristiano y eclesial, que es la base y el motor de todas las actividades que realizaréis”. “Cultivad siempre la oración y la vida espiritual, valorando la presencia de vuestro capellán“, agregó.

“Sed abiertos, sencillos y leales –prosiguió–. Sabed apreciar también las diferencias de personalidad y de carácter que existen entre vosotros, porque debajo del uniforme, cada uno es una persona única e irrepetible, llamada por Dios a servir su Reino de amor y de paz”.

Tras subrayar que la Guardia Suiza “también es una escuela de vida”, el Papa recordó que durante su experiencia en el Vaticano “muchos de vuestros predecesores han podido descubrir la propia vocación: al matrimonio cristiano, al sacerdocio, a la vida consagrada. Este es un motivo de alabanza a Dios, pero también de estima por vuestro Cuerpo”.

El Santo Padre concluyó agradeciendo a todos los miembros de la Guardia Suiza Pontificia la “generosidad y la entrega con la que trabajáis al servicio del Papa” y pidió al Señor que les “recompense y colme con abundantes frutos celestiales”.

Juramento

El martes 6 de mayo, a las 5:00 p.m. en el Patio de San Dámaso del Palacio Apostólico Vaticano, los treinta y tres nuevos reclutas prestarán juramento como miembros de la Guardia Suiza Pontificia en presencia de miembros de la Curia romana, representantes diplomáticos y autoridades civiles y religiosas de Suiza. Los soldados prestarán juramento en cuatro idiomas: 20 en alemán, 11 en francés, 1 en italiano y 1 en romance.

La Guardia Suiza Pontificia fue fundada por Julio II en 1506 como un Cuerpo estable, que dependía directamente de la Santa Sede y cuya misión principal era defender la persona del Romano Pontífice y el Palacio Apostólico.

La jornada comenzará a las 7:30 a.m. con una Misa celebrada por el Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, en la Cátedra de la Basílica Vaticana, a la que asistirán los guardias suizos y sus familiares y amigos. A las 9:00 a.m., el Arzobispo Fernando Filoni, Sustituto para Asuntos Generales de la secretaría de Estado, condecorará militarmente a algunos miembros del Cuerpo y el Comandante de la guardia depositará una corona de laurel en el monumento del Patio de Honor, que conmemora a los guardias suizos muertos en combate.

El 6 de mayo es la fecha elegida para la ceremonia de juramento de los nuevos reclutas porque ese día en 1527, 147 miembros de la Guardia Suiza perdieron su vida durante el “Saqueo de Roma”, cayendo en batalla mientras protegían al Papa Clemente VII del asalto de las tropas del emperador Carlos V.

Para formar parte del cuerpo de la Guardia Suiza –que está formado por 110 soldados– es necesario ser varón, suizo, católico, de edad inferior a los 30 años, soltero, de altura superior a 1,74 y tener título de escuela superior o diploma de formación profesional. Los candidatos deben haber estudiado en la escuela militar suiza. Todos los guardias tienen que vivir en el Vaticano y la duración mínima del servicio es de 25 meses.

Esclavas del sexo

Archivado en: Medicina, Sexualidad, Temas de actualidad — pauloarieu @ 6:43 pm

Esclavas del sexo

Inma Gil
Inma Gil
BBC Mundo

Eva y Fabiola tienen la misma edad, 26 años.

Eva, 26 años, rusa.

Eva salió de Rusia creyendo que iba a trabajar en una cafetería.

Aunque nacieron en Rusia y Brasil siguieron caminos paralelos hasta acabar en el mismo lugar: forzadas a ejercer la prostitución en España.

Eran jóvenes y vulnerables. Dejaron sus países con la ilusión de un trabajo y una vida mejor, pero fueron engañadas.

El dinero que generaban se lo llevaban sus proxenetas y durante un tiempo vivieron amenazadas y encerradas en prostíbulos.

Son mujeres sin identidad, víctimas de la trata internacional con fines de explotación sexual.

Protagonistas invisibles

La mayoría de la gente ni siquiera se imagina las condiciones reales en las que viven personas como Eva, Fabiola o las figuras borrosas de la foto que ven a continuación.

Club de prostitución de Atenas, Grecia, durante una redada policial.

Mujeres en un club de prostitución de Atenas, Grecia, durante una redada policial.

Son personas como usted y como yo, y sin embargo ellas son imperceptibles para las sociedades que las explotan: viven en una especie de ilegalidad consentida, forzadas a la servidumbre sexual.

Por si eso no fuera suficiente, pertenecen a ese desafortunado club de víctimas que no importan a nadie, entre otras razones porque son mujeres, pobres y extranjeras.

A los ojos de un desconocido, no son más que prostitutas.

Y la combinación de estos ingredientes resulta en la fórmula perfecta para un negocio redondo: seres humanos que no importan a nadie y que dan mucho dinero a muy bajo riesgo.

La “nueva” esclavitud

Por la naturaleza misma del negocio no existen estadísticas precisas.

No obstante el departamento de Estado estadounidense calcula que cada año en el mundo unas 800.000 personas caen víctimas de la trata internacional con fines de explotación, que incluye diferentes tipos de abuso, como la explotación laboral y sexual y el tráfico de órganos.

En cuanto a explotación sexual se refiere, Europa Occidental es uno de los grandes destinos de la trata internacional.

Según Naciones Unidas, España está entre los 10 países de la región con una incidencia más alta de este delito.

Pero el mismo tipo de explotación sexual que hay en España se está dando también las 24 horas del día en países como Estados Unidos y Japón.

En efecto, esta forma de esclavitud moderna afecta virtualmente a todas las naciones del mundo, que se clasifican como países de origen, tránsito o destino de las víctimas.

TRATA DE PERSONAS
800.000 víctimas anuales en el mundo
Genera unos US$10.000 millones al año
Tercer crimen más lucrativo

Se estima que este gran negocio global, controlado por las mafias del crimen organizado, mueve unos US$10.000 millones al año.

Los enormes beneficios que genera sitúan a la trata de personas en el tercer puesto dentro del escalafón global del crimen, justo después del tráfico de drogas y de armas.

En estas páginas, BBC Mundo recoge las experiencias de las mujeres olvidadas que caen víctimas de estas redes.

El ‘carcelero de Amstetten’ blindó el calabozo con ocho puertas y varios mecanismos electrónicos

Archivado en: Austria, Caso Josef Fritzl, Familia, Temas de actualidad, Teología Pastoral — pauloarieu @ 6:30 pm

El ‘carcelero de Amstetten’ blindó el calabozo con ocho puertas y varios mecanismos electrónicos

  1. Fritzl empezó a construir el zulo en 1978, cuando su hija tenía 12 años
EFE / HELMUT FOHRINGER
Un fiscal especial sale de la casa de Amstetten donde Fritzl retuvo a su hija, esta mañana. Foto: EFE / HELMUT FOHRINGER
EFE
ZEILLERN (AUSTRIA)

El carnicero de Amstetten blindó el zulo en el que su hija Elisabeth estuvo encerrada durante 24 años con ocho puertas y varios mecanismos electrónicos, según ha informado hoy la policía austriaca.

El jefe de la policía regional de Baja Austria, Franz Polzer, ha explicado en rueda de prensa en Zeillern, cerca de Amstetten, que la principal habitación subterránea –en la que Elisabeth estuvo recluida durante los primeros nueve años– tenía 35 metros cuadrados.

El acusado Josef Fritzl inició la construcción del calabozo en el año 1978 y lo terminó en 1983, ha indicado el jefe policial.

En 1993 y tras el nacimiento del cuarto hijo fruto de las relaciones incestuosas, el acusado amplió el zulo subterráneo debajo de su casa hasta unos 55 metros cuadrados, ha agregado Polzer.

Encerrada desde 1984

Josef Fritzl encerró en 1984 a su hija, que tenía entonces 18 años, y la violó sistemáticamente. A consecuencia de esos abusos nacieron siete hijos, de los que uno murió a los tres días.

Polzer ha precisado que a la primera habitación se accedía durante los primeros nueve años a través de una puerta que pesaba unos 500 kilos, que tuvo que ser reemplazada posteriormente por otra más liviana.

Berthold Kepplinger, médico responsable de la familia, ha explicado hoy que los encerrados tomaron píldoras de vitamina D proporcionadas por el padre y disponían de una lámpara de luz ultravioleta, lo que explica su aceptable estado físico a pesar de la falta de luz.

Estado de salud mejor de lo esperado

El responsable del centro para pacientes especiales de Amstetten-Mauer ha relatado que el estado de Elisabeth y dos de su hijos encerrados es incluso mejor de lo esperado.

Por su parte, Albert Reiter, el médico que atiende a Kerstin, la mayor de las hijas nacidas en el zulo de Amstetten, ha dicho que la paciente sigue en estado estable pero grave, y con pronóstico incierto.

El portavoz de la fiscalía de Baja Austria, Gerhard Sedlacek, ha informado de que la jueza encargada del caso se entrevistará con el acusado por primera vez el miércoles próximo.

Fuente: http://www.elperiodico.com/

La sobrina de Rouco desnuda en ‘Interviú’ ”la hipocresía” de su tío

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 6:26 pm

La sobrina de Rouco desnuda en ‘Interviú’ ”la hipocresía” de su tío

Magdalena Rouco Hernández.
Magdalena Rouco Hernández.

Magdalena Rouco Hernández, sobrina del presidente de la Conferencia Episcopal española, Antonio María Rouco Varela, protagoniza esta semana la portada de Interviú con su desnudo y con su indignación por el desprecio que, asegura, sufre su familia por parte del arzobispo de Madrid. El padre de Magdalena, José Eugenio, fallecido en 2001, era el hermano mayor de Rouco Varela.


Según explica, la relación entre ellos siempre fue excelente, sin embargo, el prelado no acudió al funeral de su hermano ni dio el pésame a su viuda. Desde entonces, no se ha puesto en contacto con su sobrina ni con su cuñada, que residen en Tenerife; y tampoco se pone al teléfono cuando le llama al Arzobispado de Madrid.

CASADA Y CON DOS HIJOS
En la entrevista que publica Interviú, esta canaria de 28 años, casada y madre de dos niños, argumenta así su decisión de posar desnuda: “Es la mejor manera de que mis quejas lleguen a toda España. Sé que algunos me criticarán; no me importa.

El arzobispo de Madrid y flamante (flamígero) cardenal Antonio María Rouco Varela

Me desnudo para desnudar así la hipocresía de mi tío, que no se cansa de alabar a la familia y luego él desprecia y abandona a la suya”. Magdalena cree que el hecho de que su hermano menor cumpla condena por robo y sea toxicómano tiene mucho que ver con este alejamiento. Pero, “¿dónde está su caridad cristiana?”, se pregunta.

Don José Eugenio Rouco Varela falleció a los 69 años en Tenerife el día 17 de febrero de 2001.

Como es lógico, su viuda (cuñada del prenda), doña María Enriqueta Hernández Rodríguez quiso comunicar el fallecimiento de su esposo a su distinguido y santo hermano, por lo que encargó a sus hijos (sobrinos del prenda) José María, Luis Manuel y Magdalena, que se pusieran en contacto con él para transmitirle tan grave pérdida.

Finalmente, la tarea fue encomendada a la hija, Magdalena Rouco Hernández, que localizó al prenda por teléfono y le puso al corriente del doloroso acontecimiento que tan cerca tocaba a Su Eminencia, anunciándole que el cadáver sería enterrado al día siguiente en el cementerio de Santa Lastenia.

¿Saben qué contestó el pío cardenal a su sobrina del alma?

“Que Dios os ampare, Magdalena, pero yo no voy a ir y no puedo hacer nada por vosotros.”

Desde entonces, la cuñada y los sobrinos de Monseñor Rouco Varela -que viven en la pobreza- no han vuelto a saber de él, pese a que han intentado pedirle ayuda una y mil veces.

La canaria Magdalena Rouco, sobrina del cardenal y actual presidente de la Conferencia Episcopal española, Antonio María Rouco Varela, posa desnuda en la portada de Interviú esta semana, y lo hace para denunciar “la doble moral” de su tío.

En un artículo titulado “Sobrina de Rouco Varela desnuda en el interviu”, en el blog http://www.microcaos.net, el autor de este artículo comenta acerca de esta joven que ella «a sus 26 años, reconoce que tras la muerte de su padre, su tío, Antonio María Rouco Varela, no le ha recibido, por lo que ha decido mostrar sus encantos para denunciar ” la doble moral de su insigne familiar “. Según publica el semanario, su familia ha sido siempre “muy religiosa” y asegura que “a través de mi tío he descubierto la hipocresía de la Iglesia que predica una cosa y hace la contraria”.

Por si fuera poco, esta joven canaria le dedica varias ‘perlas’ al Arzobispo madrileño: “Mi tío no se cansa de repetir que la familia es sagrada, que hay que respetarla y luchar por ella, pero luego él desprecia y abandona a la suya”.

Según reconoce en la entrevista, Rouco Varela no acudió al entierro de su propio hermano porque tenía una cita con el Santo Padre, aunque Magdalena lo desmiente, ya que acaba de descubrir que el papa Juan Pablo II no le esperaba aquel día. De su vida privada señala con ironía que se casó a la edad de 16 años porque “la sobrina de Rouco Varela no podía irse a vivir con su novio sin pasar por el altar”.

Ahora que la derecha pura y dura ha ganado las únicas elecciones en que sus posibilidades eran manifiestas, las de la presidencia de la Conferencia Episcopal, con el purpurado Rouco como máximo garante de las esencias tridentinas o similares, la canallesca se ha permitido airear en sus medios dos noticias que abonan el carisma de don Antonio y don Francisco Gil, arzobispos de Madrid y Burgos respectivamente, en lo que atañe a la defensa de la familia cristiana y a los mundanales negocios aquí en la tierra.

Con relación al primero dos son los sobrinos que describen la catadura del desabrido cardenal. El primero es varón, se llama don Alfonso Carrasco Rouco, y gracias a su tío, asiduo huésped del Vaticano, ha sido nombrado recientemente obispo de Lugo. Cierto que, como apostilla Luis, el reciente monseñor viene avalado por una brillante carrera en teología cursada en Alemania.

Doña Magdalena Rouco Hernández, sin embargo, sobrina de don Antonio, no debe a éste más que una declarada indiferencia o expresa desafección, a pesar de los valores cristianos que deberían primar en la propia familia como personal ejemplo del purpurado, tal como el mismo pregona sobre las muchedumbres en las masivas misas/mítines de campaña (30-D).

Asegura Magdalena que su tío Rouco no es buena persona. Para ilustrarlo, la señora Rouco Hernández cuenta que don Antonio no asistió al entierro de su hermano José Eulogio, fallecido el 17 de febrero de 2001, por un compromiso preferente con el pontífice romano. Tampoco mostró especial sensibilidad su eminencia cuando doña Magdalena, que al igual que su marido está en paro, lo llamó por teléfono en solicitud de ayuda, pues el purpurado se limitó a colgar el aparato.

Por si estas confidencialidades pudieran parecer insignificantes por pertenecer al ámbito privado de una personalidad pública, aunque afecten al protagonista en algo que tanto parece incumbirle como es la familia, vaya como colofón más repercusivo la información revelada según la cual los arzobispados de Madrid y Burgos han invertido fondos en empresas como el Laboratorio Pfizer -multinacional fabricante de la Viagra y diferentes tipos de anticonceptivos- por un total de 80.000 euros.

Mientras, don José Antonio Reig Plà, obispo de Murcia-Cartagena, ha dispuesto que jóvenes brigadas de neocatecumenales y opusdeistas patrullen en estas fechas previas al 9-M las calles de la diócesis en defensa de la virginidad hasta el matrimonio y en contra del condón, el aborto y el matrimonio homosexual

Ni una llamada, ni una carta, ni una respuesta. Nada de nada en siete años.

Y es que, ya se sabe, los pobres molestan y dicen que huelen mal.

Fuentes:

Una mujer confiesa haber ocultado los cadáveres de tres bebés suyos en el congelador en Alemania

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 6:14 pm

Una mujer confiesa haber ocultado los cadáveres de tres bebés suyos en el congelador en Alemania

  1. La detenida disimuló los embarazos gracias a su constitución corpulenta
EFE
La casa donde se han encontrado los cuerpos de tres bebés en Wenden (Alemania). Foto: EFE
EFE
BERLÍN

Una mujer de 44 años ha confesado haber ocultado durante 20 años los cadáveres de tres bebés suyos recién nacidos en el congelador de su casa en la localidad de Wenden-Möllmicke, en el oeste de Alemania, según la policía.

La detenida ha explicado a los agentes que las muertes ocurrieron a finales de la década de los 80 y que ocultó los embarazos gracias a su constitución corpulenta, teoría que el jefe de homicidios de la policía alemana de Hagen, Herbert Fingerhurt, cree factible.

Fingerhut, que ha comparecido en rueda de prensa para explicar los detalles del caso, ha informado de que la mujer está acusada de homicidio y se halla en tratamiento psiquiátrico. “La mujer se encuentra en estado de shock. Durante su declaración no ha hecho mas que sollozar y temblar”, ha explicado el comisario.

Según la policía, una de las tres criaturas murió con certeza en 1988, ya que un periódico de ese año fue encontrado junto a su cuerpo. Por su parte, la fiscalía de Siegen, encargada del caso, ha asegurado que los bebés nacieron con vida y que sus cuerpos serán sometidos a una autopsia para conocer detalladamente las causas de sus muertes.

Descubiertos cuando otro de los hijos buscaba una pizza

Los cadáveres fueron hallados casualmente el pasado sábado por el menor de los tres hijos del matrimonio, un adolescente de 18 años, cuando buscaba una pizza para comer.

Tras alertar del macabro descubrimiento a sus hermanos, otro muchacho de 22 años y una joven de 24, todos ellos esperaron hasta el día siguiente a la llegada de sus padres, que disfrutaban de un fin de semana de descanso en la Selva Negra, en el sur de Alemania. Tras revelar a sus padres el descubrimiento, la hija mayor acompañó a última hora del domingo a sus progenitores a la policía para denunciar los hechos.

Los agentes enviados para comprobar lo sucedido encontraron los cuerpos de los bebés envueltos en toallas y metidos en bolsas de plástico en el fondo del arcón congelador, donde estuvieron ocultos los últimos 20 años.

http://www.elperiodico.com

Is Liberal Catholicism Dead?

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:44 pm

Pope Benedict XVI attends a concert to mark the third anniversary of his pontificate.
Evandro Inetti / Zuma
He may not have been thinking about it at the time, but Pope Benedict, in the course of his recent U.S. visit may have dealt a knockout blow to the liberal American Catholicism that has challenged Rome since the early 1960s. He did so by speaking frankly and forcefully of his “deep shame” during his meeting with victims of the Church’s sex-abuse scandal. By demonstrating that he “gets” this most visceral of issues, the pontiff may have successfully mollified a good many alienated believers — and in the process, neutralized the last great rallying point for what was once a feisty and optimistic style of progressivism.

The liberal rebellion in American Catholicism has dogged Benedict and his predecessors since the Second Vatican Council of 1962-65. “Vatican II,” which overhauled much of Catholic teaching and ritual, had a revolutionary impact on the Church as a whole. It enabled people to hear the Mass in their own languages; embraced the principle of religious freedom; rejected anti-semitism; and permitted Catholic scholars to grapple with modernity.

But Vatican II meant even more to a generation of devout but restless young people in the U.S. rather than a course correction, Terrence Tilley, now head of the Fordham University’s theology department, wrote recently, his generation perceived “an interruption of history, a divine typhoon that left only the keel and structure of the church unchanged.” They discerned in the Council a call to greater church democracy, and an assertion of individual conscience that could stand up to the authority of even the Pope. So, they battled the Vaticanus birth-control ban, its rejection of female priests and insistence on celibacy, and its authoritarianism.

Rome pushed back, and the ensuing struggle defined a movement, whose icons included peace activist Fr. Daniel Berrigan, feminist Sister Joan Chittister, and sociologist/author Fr. Andrew Greeley. Its perspectives were covered in The National Catholic Reporter, Commonweal and America. Martin Sheen held down Hollywood, and the movement even boasted its own cheesy singing act: the St. Louis Jesuits. The reformers’ premier membership organization was Call to Action, but their influence was felt at the highest reaches of the American Church, as sympathetic American bishops passed left-leaning statements on nuclear weapons and economic justice. Remarks Tilley, “For a couple of generations, progressivism was an [important] way to be Catholic.”

Then he adds, “But I think the end of an era is here.”

To some extent, liberal Catholicism has been a victim of its own success. Its positions on sex and gender issues have become commonplace in the American Church, diminishing the distinctiveness of the progressives. More importantly, they failed to transform the main body of the Church: John Paul II, a charismatic conservative, enjoyed the third-longest papacy in church history, and refused to budge on the left’s demands; instead, he eventually swept away liberal bishops. The heads at Call to Action grayed, and by the late 1990s, Vatican II progressivism began to look like a self-limited Boomer moment.

Then, the movement received a monstrous reprieve. The priest sex abuse scandal implicated not only the predators, but the superiors who shielded them. John Paul remained mostly silent. A new reform group, Voice of the Faithful, arose; the old anger returned, crystallizing around the battle-cry “They just don’t get it.”

Benedict’s visit, however, changed the dynamic. And that’s a problem for progressives. Says Fr. Thomas Reese, a senior fellow at Georgetown University’s Woodstock Theological Center whom Benedict famously removed from his previous job as editor of America, “Reform movements need an enemy to organize against. As most bishops have gotten their acts together on sex abuse, they have looked less like the enemy and more like part of the solution. Enthusiasm for reform declined. With the Pope’s forthright response, it will decline even more.”

Not everyone agrees. Says Voice of the Faithful spokesman John Moynihan, “That’s funny; I just came from a meeting of COR (Catholic Organizations for Reform), and there were a lot of people very buoyed up. We can now say to people, ‘We have made a difference, and if you stick with us we are going to make a further difference’.” Adds Peter Steinfels, a former editor of Commonweal, now a director of Fordham’s Religion and Culture Center, “I think there is continuity in terms of the issues and the questions about whether Church structures can be altered.” He notes that a social justice group, Catholics in Alliance for the Common Good, formed just three years ago.

But the familiar progressives-versus-Vatican paradigm seems almost certain to be undone by a looming demographic tsunami. Almost everyone agrees that the “millennial generation,” born in 1980 or later, while sharing liberal views on many issues, has no desire to mount the barricades. Notes Reese, “Younger Catholics don’t argue with the bishops; they simply do what they want or shop for another church.” And Hispanic Catholics, who may be the U.S. majority by 2020, don’t see this as their battle. “I’m sure they are happy that the celebration of the Eucharist is in the vernacular,” says Tilley, “but they don’t have significant issues connected to Vatican II.”

And so, unless Benedict contradicts in Rome what he said in New York, the Church may have reached a tipping point. This is not to say that the (over-hyped) young Catholic Right will swing into lay dominance. Nor will liberal single-issue groups simply evaporate. But if they cohere again, it will be around different defining issues. “It’s a new ball game,” admits Steinfels. As Tilley wrote recently in Commonweal regarding his fellow theologians, “A new generation has neither the baggage nor the ballast of mine. Theirs is the future. Let’s hope they remember the Council as the most important event in twentieth-century Catholicism.”

www.time.com

Ex-follower: ‘Messiah’ wanted to bed 7 virgins

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:41 pm

Ex-follower: ‘Messiah’ wanted to bed 7 virgins

CLAYTON, New Mexico (AP) — For 16 years, he followed a man who calls himself Michael, finally settling along with other families on a former ranch in a remote corner of New Mexico.

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John Sayer talks about his experience as a member of an apocalyptic church he left in 2005.

There were red flags along the way, but John Sayer didn’t break away from the apocalyptic church until late 2005.

Michael “said God told him that he was supposed to sleep with seven virgins,” recalled Sayer, 36. Two were to be Sayer’s daughters, then 14 and 15.

“I just told him no. … I’m not in agreement. I don’t see it’s right,” Sayer said.

Sayer, his wife and daughters left the compound, although his daughters returned. His youngest was still living there when she was removed by the state Children, Youth and Families Department last week, Sayer said.

Two girls and one boy, all under 18, were taken from the compound amid allegations of inappropriate contact between minors and the sect’s 66-year-old leader. State officials are investigating. Sayer said he’s spoken with his daughter by phone, but has been advised not to discuss the state custody case.

State District Judge John Paternoster has issued a gag order. Romaine Serna, a spokeswoman for the Children, Youth and Families Department, said she could not discuss the custody status of the three children.

Sayer said Michael Travesser — whose real name is Wayne Bent — did sleep with seven virgins, but all were over 18 and did not include his daughters.

However, Sayer said his daughters “lay naked” with Michael, although they said no sex was involved. He said he doubts his daughters were molested, but “anything’s possible.”

Bent, who said God anointed him Messiah in July 2000, wrote in a posting Wednesday on the church’s Web site: “There was never any child molestation, or adult molestation by anyone, including myself. There has never been `sex with minors’ or anything remotely approaching that.”

District Attorney Donald Gallegos said Thursday the investigation stemmed from a tip.

“I believe it was one of the parents — who no longer are at the compound — had a concern that led to the investigation by the department, which later involved the removal of the children,” he said.

Sayer’s younger daughter, using the name “Healed,” wrote in a December 2007 posting on the church’s Web site: “Michael DID NOT molest me, and my laying with him was not sexual in any way, either. Michael sacrificed himself and was willing to look like a pedophile so that I might be bonded inseparably to the Father in Heaven.”

Bent’s Lord Our Righteousness Church settled in 2000 in northeastern New Mexico near the Colorado line, where flatter ranch land gives way to tree-studded rock outcroppings. Families in the compound live in recreational vehicles, tents and modular buildings scattered across the property.

On Thursday, handwritten “No Trespassing” signs hung on gates to the property, and there were few signs of life. An occasional vehicle kicked up dust on the compound’s roads. A man walking across the property waved at reporters trying to get his attention.

Bent has declined interview requests.

Clayton residents say the sect’s bearded men and women in long denim skirts had a mellow relationship with the town. They came to pick up food — mostly fruits and vegetables — from the Ranch Market, the closest big grocery store.

“They’ve been very nice. … Overall, they’ve been very easy neighbors,” said Brian Moore, who owns the market and has dealt with members of the church since they arrived in the area.

Janet Brawley, the market’s assistant manager, said some compound residents worked outside jobs, with the men doing remodeling or construction and the women doing housework.

“One lady told me they’re not allowed to put what they believe on other people,” Brawley said. “I’ve never heard of them trying to convert anyone.”

Sayer, who worked as a carpenter, said life at the compound called Strong City was hard, although he recalls some happy times.

“There was a lot of going out and walking and being alone,” he said. There were no TVs, but there were computers. Jewelry and makeup were banned, as was meat.

Raised a Seventh-day Adventist and drawn to Bent’s offshoot church when his parents became involved, Sayer said at first The Lord Our Righteousness Church was “normal in my eyes.”

But he said Bent, whom he described as quiet, nice and smart, got weirder around 1999. “He was claiming to be God,” Sayer said.

Sayer, whose mother and sister live at the compound, believes the three children seized by the state were the only minors there. He said Bent told families with small children to leave in 2005 because some youngsters were disobedient — playing with toys, for example, which was not allowed.

He said the community, which numbered around 80 people when it moved to New Mexico from Sand Point, Idaho, is down to about 50.

“They’re in their own heaven on earth,” Sayer said. “They say they’re on the sea of glass. Their lives are transparent. … They do what the Father wants them to do.”

He said Bent has told him God talks to everybody at the ranch. “I can’t judge it,” Sayer said. “Every person’s got their own relationship with God.”

http://www.cnn.com

How Jeremiah Wright Found Religion

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:37 pm

How Jeremiah Wright Found Religion

Tuesday, Apr. 29, 2008 By STEVEN GRAY/CHICAGO

A few weeks ago, after his former pastor, Rev. Jeremiah Wright Jr. of Trinity United Church of Christ in Chicago, first drew headlines for his fiery sermons, Barack Obama responded with a graceful speech on race in America. But Rev. Wright has decided he isn’t about to shut up and launched a series of provocative remarks over the weekend and on Monday. On Tuesday afternoon, Obama denounced Wright, saying “His comments were not only divisive… but I believe that they end up giving comfort to those who prey on hate.” The candidate added, “Whatever relationship I had with Reverend Wright has changed as a consequence of this.” Whether that is enough to quell the controversy is one thing. But it also continues to raise the question about the preacher at the center of the controversy: What exactly does he believe?

Wright, 66, vented on a lot of subjects at his National Press Club appearance in Washington on Monday. But the venting during his question-and-answer session overshadowed an important point: his attempt to articulate the so-called black liberation theology to which Trinity and scores of other mainstream black churches adhere — and to which he owed his fame and reputation.

Wright’s journey to black liberation theology lay through civil rights turmoil and debates about racial identity. He grew up in Philadelphia, the son and grandson of preachers. He enrolled at Virginia Union University, a historically black college in Richmond, during the height of the Civil Rights Movement. In the South, for the first time he saw Christians “who professed faith in Jesus Christ and who believed in segregation, and saw nothing wrong with lynching, saw nothing wrong with Negroes staying in their place,” he told Bill Moyers in a PBS interview last week. That experience moved him to leave college for a six-year military tour — first with the Marines, then the Navy. Eventually, he arrived at the University of Chicago’s Divinity School.

There he was introduced to black liberation theology, which in the late 1960s was emerging as a more rigorous, if not radical, reevaluation of the role of African Americans in the country’s history, with the church as confessional, refuge and bully pulpit. Much of it was a reaction to the Black Power Movement and the Nation of Islam, which questioned the compatibility of blackness with Christianity. “Blacks coming out of the ’60s were no longer ashamed of being black people, nor did they have to apologize for being Christian. Because many persons in the African-American community were teasing us, Christians, of being a white man’s religion,” Wright told Moyers.

In 1972, Wright became head of Trinity, a church on a hardscrabble strip of Chicago’s South Side with barely 90 members. The church adopted the slogan “Unashamedly Black and Unapologetically Christian.” A light-brown-skinned man with an Afro, Wright regularly wore dashikis, and laced his Sunday sermons with a level of political rhetoric that over the years has often proved too political for some African Americans. Nevertheless, Trinity’s congregation grew to some 8,000 (Oprah Winfrey and the rapper Common have attended services there). Wright’s prominence in Chicago soon gained him national attention and won him entry into the White House during the Clinton Administration. Trinity became the largest congregation in the United Church, an overwhelmingly white Protestant denomination. Still, says Dwight N. Hopkins, professor at the University of Chicago’s Divinity School, and an authority on black liberation theology, “Mainstream Americans have no idea of what the black church is.” And, says Hopkins, who is also a Trinity member, “There are just certain people who are looking for an excuse to attack the black church, or black clergy who are prophetic.”

Wright retired from his weekly preaching duties in March. Almost simultaneously, the controversy began. Since then his life has been threatened, as has his church. The media barrage was so intense that some reporters apparently called a hospice in an attempt to speak to a dying Trinity member. And so Wright made up his mind to talk. When he got to the NPC, he had a receptive congregation waiting for him. Many of the people “Amen-ing” were attendees at a two-day conference for black theologians and not journalists, who were largely stuck in the balcony. “I know it’s hard being quiet when you’re attacked,” says Vernon G. Smith, chairman of Indiana’s legislative black caucus, who says he’s known Wright for nearly two decades. Smith, who is concerned about Wright’s effect on the May 6 Indiana primary, says he’d hoped Wright would “bear it, and wait,” before publicly venting his frustration. But, says Smith, “for anybody who’s built a church or institution to try to help the ghettos of the inner cities of America and then have that legacy potentially lost, it’s got to be painful.”

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Más cerca de la vida artificial

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:11 pm

Más cerca de la vida artificial

Con el artículo publicado en al edición online de la prestigiosa revista Science, la biología quedó un paso más cerca de la posibilidad de crear el primer ejemplar de vida artificial en un laboratorio. Los biólogos del Craig Venter Institute armaron -en tubos de ensayo- el primer genoma completo y artificial de la bacteria más simple conocida.

Claro que ahora falta cumplir el próximo paso: deben probar si, transplantándolo, logra darle vida a una bacteria artificial, objetivo que esperan probar a lo largo del 2008.

El genoma fabricado fue una copia del de una bacteria común, el Mycoplasma genitalium que suele habitar como huésped en el organismo humano y es la más pequeña conocida, en términos de genoma.

Para la ocasión se lo bautizó como Mycoplasma genitalium JCVI-1.0.

El nacimiento de Mycoplasma genitalium JCVI-1.0
Para lograr este resultado trabajaron 17 investigadores en el Craig Venter Institute (JCVI), institución dirigida por, justamente, Craig Venter que ha estado implicado en temas de genética como la catalogación del ADN humano, desde hace décadas. Venter fue el gran impulsor en el desarrollo de los delicados métodos y técnicas que ahora puso a punto este equipo y que logró completar el rompecabezas que conforma la estructura de ADN más compleja hasta ahora armada artificialmente. De hecho, el genoma de marras está compuesto por 582.970 pares de bases.

Para hacerlo posible se trabajó durante años, armando y ensamblando cadenas de ADN cada vez más grandes. El trabajo final terminó enganchando 101 casetes con información genética, cada uno conteniendo entre 5.000 y 7.000 pares de bases de código genético.

Además, la manipulación incluyó marcar el ADN sintetizado con secuencias únicas para una vez completado e insertado en una bacteria- poder estar seguros de que es el ADN fabricado el que está funcionando.

Con este paso, el segundo, queda por delante dar y comprobar el tercero y final: transplantar el genoma recientemente sintetizado en el laboratorio a una bacteria natural, a la que previamente- se la despojará de su ADN original. Todo culminará si ésta combinación logra desarrollarse y la bacteria se reproduce en forma normal.

Como ejemplo de lo difícil que fue llegar a este resultado, vale recordar que hasta ahora- la molécula de ADN más grande sintetizada tenía un largo de 32.000 pares de bases. Por lo tanto, lograr el genoma de la M. Genitalium -que tiene más de 580.000 pares de bases- es algo realmente complejo. Sobre todo porque cuanto más grande es más frágil.

Y ahora el paso final
El próximo paso también es posible, aunque llevará su tiempo y no se sabrá su resultado. Pero el instituto Venter ya ha probado que es posible transplantar un genoma de una bacteria a otra y que el organismo funcione normalmente.

La vida artificial, por ahora en forma de bacteria, está cada vez más cerca

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