Paulo Arieu Theologies Web

Abril 30, 2008

- Iglesia Pentecostal de Brasil condena la Religión Afrobrasilera Umbanda.

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 11:28 pm

noticiascristianaspuntonet_umbanda_abril27.jpgElnuevoherald.com / NoticiasCristianas.net – Antes de que empezaran los tambores y los cantos, la modista retirada Rosa Silvia Cardoso parecía una gentil octogenaria cualquiera, sentada en su silla plegable, saludando a gran cantidad de personas que venían a darle sus parabienes al fondo del centro de culto que ella dirige.

Eso cambió en cuanto el templo de la religión afrobrasilera Umbanda estalló en frenética actividad. Con los tambores tocando a un ritmo cada vez más hipnótico, Cardoso cayó en trance, y luego de un rápido cambio de atuendo, empezó a girar sobre el piso de madera con un vestido rojo y negro de pliegues. Los presentes decían que estaba poseída del espíritu de una gitana.

Desde que la Umbanda empezó hace un siglo, millones de brasileños han experimentado posesiones parecidas en la práctica de la religión folclórica más popular de este país, con templos en casi cualquier barrio.

Algunos personifican a dioses africanos, a héroes folclóricos brasileños e incluso figuras infernales según los estimulan los tambores y el incienso. Y van a esos templos a recibir los valiosos consejos que según se sabe emiten esas entidades.

En el templo de Cardoso, los asistentes se quejaban y se retorcían, poseídos por el travieso espíritu de Exu. Un individuo alto y delgado instantáneamente se convirtió en malandró, o pícaro, y empezó a pavonearse con un sombrero de paja mientras fumaba un cigarrillo.

”Cuando baja el ente me siento sin aliento, como si me desmayara”, dijo Cardoso después de la ceremonia. “Sólo tengo que abrirle la puerta y dejarla entrar”.

La Umbanda le ha venido como anillo al dedo a este país en el que muchos creen en presagios y en la presencia de espíritus. Lo que ha captado la atención de académicos internacionales es el tono indudablemente brasileño de la religión, que ha adquirido reputación por ser la única fe religiosa netamente brasilera.

El enfoque nacional de la Umbanda es obvio en su panteón, que incluye figuras folclóricas populares tales como el pícaro, que aquí es una institución cultural; el esclavo liberto conocido como el pretovelho (viejo prieto), y un guerrero indígena conocido como el caboclo, que puede manifestarse con su penacho de plumas, arco y flechas.

Los fieles también pueden verse poseídos por alguien del estado nordeste de Bahía, o de algún vaquero del sur del país o un ranchero pobre.

En su uso de mitología folclórica brasileña, esto podría ser como si los creyentes de Estados Unidos estuvieran poseídos por vaqueros, astronautas o cantantes de blues.

”Se desarrolló mientras crecía el nacionalismo cultural brasileño, y la gente se empezó a interesar en lo que quería decir ser brasileño”, dijo Diana Brown, una profesora adjunta de Antropología de Bard College en Annandale-on-Hudson, Nueva York, que ha estudiado la Umbanda. “Hubo un esfuerzo por convertirla en una religión brasilera”.

Según la creencia folclórica, Umbanda adquirió vigencia cuando un espíritu indígena conocido como Caboclo das Sete Encruzilhadas, o Indio de las Siete Encrucijadas, se poseyó en un adolescente de cerca de Río de Janeiro en 1908.

Eso inició lo que habría de convertirse en una potente mezcla de religiones africanas, catolicismo y las enseñanzas del espiritista Allan Kardec, del Siglo XIX. La religión ahora dice tener posiblemente 8 millones de devotos y más de 100,000 templos en todo Brasil.

Este año hay muchos templos que tienen ceremonias especiales para celebrar el centenario de la religión, que tiene tanto que ver con supervivencia como con espiritualidad.

Durante los principios del Siglo XX, los gobiernos de Brasil, alarmados con las intensas ceremonias de la religión, prohibieron su práctica, obligando a muchos fieles a practicarla a puertas cerradas. Aunque ahora la Umbanda es legal, la fértil Iglesia Pentecostal de Brasil todavía la condena rutinariamente, además de otras religiones afrobrasileras, tildándolas de obra del diablo.

Armando Fernandes, presidente del templo de un barrio pobre de Río de Janeiro, dice que esa persecución muestra una falta de entendimiento de la religión y sus ceremonias. Hablaba mientras estaba poseído de un espíritu indígena conocido como el Indio de las Siete Flechas.

”Hemos sufrido una gran discriminación, pero la gente simplemente tiene que entendernos”, dijo Fernandes, con un acento característico del espíritu del indígena. `”Estamos ayudando a las comunidades necesitadas de sanarse espiritualmente”.

Fuente:- Iglesia Pentecostal de Brasil condena la Religión Afrobrasilera Umbanda.

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