Paulo Arieu Theologies Web

Abril 29, 2008

Inédito: un obispo llegó a presidente

Es monseñor Fernando Lugo, suspendido por el Vaticano para ejercer el ministerio. Se formó en la Teología de la Liberación, cursó estudios en Roma, acompañó las comunidades eclesiales de base. Derrotó al Partido Colorado tras más 60 años en el poder.
El obispo católico Fernando Lugo, suspendido en su ministerio por el Vaticano, ganó hace un par de  domingos atrás, las elecciones de Paraguay en lo que constituye un caso inédito en la historia mundial.
Lugo, ligado a la Teología de la Liberación, cursó estudios en Roma y fue consagrado obispo. Tras permanecer varios años en la diócesis de San Pedro, una de las más pobres del país vecino, se decidió por encabezar una alianza opositora y logró alcanzar el triunfo en lo que significa la primera derrota del Partido Colorado tras más de 60 años en el poder.
“Reconozco el triunfo de Fernando Lugo” ya que “asumimos con dignidad que ya los resultados para la chapa presidencial son a esta altura irreversibles”, dijo Blanca Ovelar, candidata del Partido Colocardo, cuando las proyecciones oficiales ya lo daban ganador, por casi 10 puntos de ventaja, escrutadas 74,8% de las mesas.
Las explosiones de fuegos artificiales y ruido de bocinas de autos, que atronaban en Asunción desde que los primeros sondeos a boca de urna comenzaron a anticipar la victoria a Lugo se redoblaron y alcanzaron un frenesí tras el reconocimiento del resultado por parte de la candidata oficialista.
“Ustedes son culpables de la alegría de la mayoría del pueblo paraguayo en el día de hoy”, había dicho Lugo poco antes a miles de seguidores que festejaban en la sede de su coalición, frente a la estación de autobuses de Asunción.
“Gracias por acompañarnos desde el inicio de esta experiencia de la gente pequeña, de esta experiencia humilde, modesta”, agregó el candidato victorioso de la Alianza Patriótica por el Cambio (APC), quien asumirá el 15 de agosto.
Lugo habría obtenido 40,5% de los votos contra 31,0% de la oficialista Blanca Ovelar, según la última proyección oficial del Tribunal Electoral. Mucho más lejos quedaba el general Lino Oviedo, candidato de la derechista Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace).
Desde temprano casi tres millones de paraguayos colmaron los centros de votación a pesar de las dificultades de movilización ya que las lluvias de los días previos dejaron en estado calamitoso los caminos vecinales no asfaltados.
A pie, montados en maquinarias agrícolas, en carros tirados por caballos, motos o bicicletas, la población de zonas suburbanas y rurales se trasladó hasta los centros de voto.
Lugo fue el primer candidato en votar, en una mesa electoral ubicada en la escuela Talavera Ritcher, en las afueras de Asunción, apenas 11 minutos después de la apertura oficial de los comicios.
El ex obispo -que llegó caminando desde su casa acompañado por la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini- emitió su voto y presentó a la prensa su dedo índice manchado con tinta endeleble, prueba de haber votado.
Inmediatamente después de votar fue a misa a una iglesia cercana. El obispo -que renunció a su cargo en diciembre de 2006 para ser candidato- participó de la misa y comulgó como uno más de los 300 feligreses presentes en el templo.
El ex presidente colombiano Andrés Pastrana, que encabeza la misión de observación internacional IFES, afirmó poco antes del cierre de las mesas que hubo “una gran fiesta democrática”.
Sin embargo, la organización Transparencia Internacional denunció haber comprobado compra de votos, reparto de dinero en locales de votación, y la presencia de representantes del Partido Colorado en “situación intimidatoria”.
“Se comprobó la compra de cédulas y reparto de dinero en los mismos locales de votación”, denunció Pilar Callizo, observadora de Transparencia Internacional, en el canal 4 local.
Fuente:
http://libroarena.blogspot.com/2008/04/miradas-eclesiales.html

La Guerra de las Cosmovisiones

Archivado en: Biblia, Cosmovisiones, Doctrinas Cristianas, Temas de actualidad, Teología — pauloarieu @ 10:51 pm

La Guerra de las Cosmovisiones

Por Stephen McDowell

Con el surgimiento de los ataques contra los Diez Mandamientos en años recientes, Ud. pensaría que estos son de los más recientes enemigos mortales para el bienestar de nuestra nación. El asalto más notable ha sido contra el Juez Roy Moore de Alabama y una placa de los Diez Mandamientos que tiene colgando de una pared en su sala de justicia. Un juez federal falló que era inconstitucional que él exhibiera los mandamientos. Él está peleando, con la ayuda del Gobernador y el apoyo del 88% de los residentes de Alabama, para mantener estos principios eternos en un lugar donde ciertamente puedan ser exhibidos. Después de todo, los Diez Mandamientos forman el fundamento de la ley Americana.

Esto no es, en manera alguna, el único ataque contra los mandamientos. En Charleston, Carolina del Sur, el Concilio del Condado está peleando contra un juez local disponiendo para que quite una réplica de los Diez Mandamientos de una pared que se halla en el exterior de su sala. El Juez John Devine del Distrito de Texas está peleando para mantener los Diez Mandamientos y otros artículos que representan “las raíces y el fundamento de nuestro país” en su corte de Houston. Un abogado levantó una acusación contra él porque afirmó que el décimo mandamiento “predispondría a un jurado en contra de adjudicar cualquier pago monetario por daños a sus clientes.”

Si Ud. piensa que al razonamiento de ese abogado es absurdo, considere un fallo reciente de la Suprema Corte. En 1980, la Corte Suprema falló en el caso Stone vs. Graham[1] que las escuelas públicas de Kentucky no podrían exhibir los Diez Mandamientos en las paredes. La Corte dijo: “Si las copias exhibidas de los Diez Mandamientos han de tener del todo algún efecto, será inducir a los niños de la escuela a leer, meditar en ellos, y quizás venerar y obedecer, los Mandamientos.”[2]

¡Ciertamente, esto sería una situación horrible! Solo imagine si nuestros niños obedecieran los Diez Mandamientos – “No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano…” “Honra a tu padre y a tu madre…” “No matarás.” “No robarás.” “No cometerás adulterio” – por nombrar unos pocos.

¡Ud. puede ver cuán peligroso es esto! Si nuestros ciudadanos obedecieran estos preceptos esto podría resolver todos nuestros problemas.

Alrededor de 1.7 millones de Americanos están tras las rejas hoy – 1 de cada 155. Aprender a no robar o asesinar no sería del todo una mala idea para ayudar a tratar con este problema. Los matrimonios que terminan en divorcio se han incrementado exponencialmente en las últimas tres décadas – a prender a no cometer adulterio parece ser una buena idea. Y podríamos seguir y seguir en cuanto a cómo los mandamientos (y sus corolarios positivos) son exactamente lo que nuestra nación necesita para resolver todos nuestros problemas nacionales.

Mientras algunos piensan que los principios para el vivir contenidos en la Biblia resumidos por los Diez Mandamientos son una amenaza para las libertades y el bienestar de América, la verdad es exactamente lo opuesto. Han sido estos estándares morales de conducta correcta e incorrecta los que han formado el fundamento de libertad y prosperidad en nuestra nación.

¿Puede alguien verdaderamente pensar que es incorrecto asesinar o robar o levantar falso testimonio? ¿Hay muchos que piensen que las familias pueden estar seguras si promueven el adulterio como conducta aceptable? ¿Quiere alguno ser parte de una familia que no cree en honrar a los padres? ¿Es equivocado estimular la adoración de Dios?

¿Entonces, por qué se ha desarrollado tal asalto en años recientes en contra de estos principios?
Cuando Ud. llega a la raíz del conflicto, de lo que estamos siendo testigos es de una guerra de cosmovisiones, entre una que es Cristiana y una que es humanista.

La Cosmovisión Criistiana vs.. la Cosmovisión Humanista

Para entender esta guerra debemos entender primero que toda nación está edificada sobre algún conjunto de presuposiciones, algunas ideas básicas del bien y el mal, que se hallan, en última instancia, arraigadas en la religión de un pueblo. Las leyes de una sociedad van a reflejar estos principios fundamentales.

De un lado de la guerra está la cosmovisión humanista. En esta religión (y todas las cosmovisiones son religiosas), no hay absolutos. El bien y el mal se basan en lo que dice una mayoría o en lo que dice una minoría en el poder; por lo tanto, la ley está evolucionando. La ley es cualquier cosa que la gente, las cortes o los legisladores dicen que es. Esta visión comenzó a ser enseñada en varias escuelas de leyes y universidades alrededor del cambio de este siglo, y las escuelas estatales de educación secundaria siguieron en las siguientes décadas. Con el tiempo esta visión evolucionista de la ley comenzó a impactar las acciones de las cortes. Los jueces comenzaron a ver nuestras leyes como si estuviesen evolucionando. En palabras de Charles Evans Hughes, Presidente de la Corte Suprema de 1930 a 1941: “Nos hallamos bajo una
Constitución, pero la Constitución es lo que los jueces dicen que es.”[3]

La mayoría de la gente no es consciente de cuánto impregna una cosmovisión humanista a nuestra sociedad. Es preponderante en el mercado de las ideas – en las películas, los periódicos, la televisión, las escuelas públicas, el gobierno civil y en la mayoría de los libros incluyendo los diccionarios. Como ejemplo comparemos la definición de inmoral tomada de un diccionario moderno y del primer diccionario exhaustivo de América producido por Noé Webster a principios del siglo XIX y publicado por primera vez en 1828. Webster, como la mayor parte de nuestros fundadores, tenía una cosmovisión Cristiana que se refleja en sus definiciones. Bajo su definición de inmoral escribe: “Es inmoral toda acción que infrinja cualquier precepto divino.” Para él el precepto divino era el estándar para juzgar la inmoralidad.

El moderno Diccionario del Nuevo Mundo de Webster define inmoral como “lo que no está en conformidad con los principios aceptados de una conducta correcta e incorrecta.” ¿Cuál es aquí el estándar para la acción inmoral? Es lo que el consenso de la población piensa. Hoy la inmoralidad generalmente se presenta bajo esta luz, donde el hombre determina la conducta correcta y la incorrecta. Él es su propio dios.

Puesto que el hombre es la fuente de la ley en una sociedad humanista, el hombre es el dios de tal sociedad. Históricamente, cuando el hombre es su propio dios, el resultado no es libertad, sino la tiranía y la destrucción. Reflexione en el fruto de la Revolución Francesa o la decadencia gradual y el colapso del Imperio Romano después que los Césares comenzaran a ser vistos como dioses. En enorme contraste se encuentra la cosmovisión Cristiana, donde hay absolutos, el bien y el mal. Dado que Dios es la fuente de lo que es bueno y de lo que es malo, Él es la fuente de la ley. Para aquellos con una cosmovisión Cristiana, Dios revela Su verdad en la Biblia. Esta fue la visión de la ley en los Estados Unidos durante la mayor parte de nuestra historia. William Blackstone, cuyos Comentarios de las Leyes de Inglaterra (1765) fueron la fuente primaria para aquellos que estudiaban leyes en los Estados Unidos hasta el siglo XX, dijo que “ninguna ley humana tiene validez alguna, si es contraria a la ley de la naturaleza [la cual] es dictada por Dios mismo… [o a la ley de la revelación, que ha de encontrarse únicamente en las santas Escrituras.”[4]

Una cosmovisión Cristiana era la que predominaba en América desde nuestra fundación en el siglo XVII hasta el siglo XX. Durante el siglo XX la cosmovisión Cristiana ha sido gradualmente sustituida por una cosmovisión humanista. A medida que nuestra cosmovisión ha cambiado, nuestro sistema legal también ha cambiado. Este cambio de los sistemas de ley refleja un cambio de religiones.

Algunos se preguntarán “¿Qué diferencia hace si tenemos un fundamento Cristiano o humanista en tanto que yo tenga mis libertades?” Debemos entender que las ideas tienen consecuencias. El fruto que obtengamos está determinado por las semillas que plantemos. El fruto de América ha sido libertad y prosperidad más que cualquier otra nación en la historia. Es importante que entendamos los principios germinales sobre los que fueron edificados los Estados Unidos. Si cambiamos las semillas vamos a obtener resultados diferentes. El estado externo de las naciones hoy, como en toda la historia, ha sido determinado por los principios fundamentales de las naciones. Dado que estos principios fundamentales se hallan principalmente arraigados en la religión del pueblo, debiésemos preguntarnos ¿en cuál religión estaba arraigada la fundación de los Estados Unidos?

Si basa usted su respuesta en lo que se enseña en las escuelas del gobierno, podría pensar que somos producto de la Ilustración Europea secular. Pero si fuese a examinar las leyes, las escuelas, los escritos y las vidas de los primeros Americanos concluiría, como lo hizo la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en 1854, que “el gran elemento vital y conservador en nuestro sistema es la creencia de nuestro pueblo en las doctrinas puras y en las verdades divinas del evangelio de Jesucristo.”[5]

Esta misma visión fue resumida por el Presidente Andrew Jackson cuando dijo el 8 de Junio de 1845, que “la Biblia es la roca sobre la cual descansa nuestra República.” Los primeros Americanos estarían casi universalmente de acuerdo en que la vida religiosa, social, educativa y política de América fue moldeada principalmente por la Biblia.

Nuestros estados fueron colonizados por personas que deseaban adorar libremente al Dios de la Biblia; nuestras escuelas se iniciaron para que todos pudieran ser capaces de leer y entender la Biblia por sí mismos; nuestras universidades fueron fundadas para entrenar ministros entendidos de las Escrituras; nuestras leyes y constituciones fueron escritas basadas en ideas Bíblicas; y nuestros padres fundadores, en mayoría abrumadora, tenían una cosmovisión Bíblica.[6]

En la América del principio estaban aquellos que atacaban el Cristianismo, pues la guerra de las cosmovisiones ha estado sucediendo desde la caída del hombre. Pero eran pocos, e incluso los no Cristianos peleaban en contra de ellos. Hacia el fin de su vida, Benjamín Franklin (quien no era ortodoxo en sus creencias) le escribió una respuesta a Thomas Paine buscando disuadirle de publicar una obra de una tendencia irreligiosa que hablaba en contra de los fundamentos Cristianos. Le dijo a Paine que ningún bien se produciría de la publicación de sus ideas, escribiendo que “Aquel que escupe contra el viento, escupe en su propio rostro.” Franklin le señaló a Paine que “quizás esté usted en deuda con… su educación religiosa, por los hábitos de virtud por los cuales ahora se valora justamente usted mismo… Entre nosotros no es necesario, como entre los Hotentotes, el que un joven, para llegar a estar en la compañía de los hombres, deba comprobar su hombría golpeando a su madre.” Solamente el mal resultaría si las ideas de Paine surtieran efecto, pues como Franklin escribió, “Si los hombres son tan malvados con la religión, ¿qué no serían sin ella?”[7]

Hoy muchos en América están “golpeando a sus madres” cuando buscan extirpar al Cristianismo de nuestra vida pública. El Cristianismo es lo que ha producido la libertad y la prosperidad que le ha permitido al pueblo ir en pos de tal acción insensata.

El ganador de la actual batalla de cosmovisiones en los Estados Unidos va a tener un gran impacto sobre todos en nuestra nación. Si prevalecen las fuerzas del humanismo, el fruto será más pérdida de libertad, más Americanos tras los barrotes, más hogares quebrantados y menos prosperidad. Esto va a afectar a los humanistas lo mismo que a los Cristianos (en realidad debido más a la protección Providencial de Dios sobre Su pueblo), y en ese sentido están “escupiendo en sus propios rostros.”

El Cristianismo ha sido la sangre viva de América. Si prevalece la cosmovisión Cristiana, volverá a alimentar una vez más cada aspecto de la vida de esta nación, produciendo libertad, justicia, prosperidad y vida para todos.

Notas:

1 Stone vs. Graham, 449 US. 39 (1980).
2 Citado en David Barton, Propósito Original, Aledo, TX: WallBuilder Press, 1996, p. 172.
3 Barton, p. 230.
4 Comentarios, p. 41-42.
5 B. F. Morris, La Vida y el Carácter Cristiano de las Instituciones Civiles de los Estados Unidos, Philadelphia:
George W. Childs, 1864, p. 328.
6 Hemos producido numerosos libros, cintas de audio y boletines informativos documentando la historia Cristiana de los Estados Unidos. Vea la página 7 para ordenar algunos de estos o escriba solicitando un catálogo.
7 Jared Sparks, Las Obras de Benjamín Franklin, Boston: Tappan, Whittemore y Mason, 1840, p. 281-282.

Fuente:

Fundación Providencia P. O. Box 6759 Charlottesville, VA 22906 (434) 978-4535 http://www.providencefoundation.com

Copiado de: http://www.contra-mundum.org/castellano/mcdowell/Worldview.pdf

LA COSMOVISION Y El DESARROLLO DE LOS PUEBLOS

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LA COSMOVISION Y El DESARROLLO DE LOS PUEBLOS

Autor:Paulo Arieu

Cosmovisión

Uno de los instrumentos más importantes del conocimiento humano es la analogía. Amplía enormemente nuestras capacidades y da una increible plasticidad a nuestra inteligencia. Se utiliza espontáneamente en todos los ámbitos del conocimiento. Tendemos a trasladar nuestra experiencia de un campo a otros, y así podemos afrontar situaciones y problemas nuevos, aplicando analógicamente lo que sabemos. La aplicación de analogías es un formidable instrumento intelectual, aunque también es el origen de algunos espejismos.

Todos los hombres tendemos a hacernos una idea global del mundo, partiendo de nuestra experiencia particular. Es una aspiración natural. Y en los espíritus más poderosos y atrevidos, es casi una necesidad la que conduce a formular las grandes cosmovisiones teóricas. Simplificando un poco, se puede afirmar que cada cosmovisión está construida desde una perspectiva, desde una experiencia básica. Desde ella, se intenta contemplar y explicar toda la realidad. Se le puede llamar, en términos clásicos, el analogatum princeps; es decir, el analogado principal, el punto de partida o referencia de la analogía.

 

Si preguntas a alguien, “¿Cuál es tu cosmovisión?”, es probable que no pueda responder. Eso se debe a que la cosmovisión funciona a nivel de presupuestos. Para usar el lenguaje informático, la cosmovisión es el sistema operativo, y todo el mundo usa programas que dependen del sistema sin saber nada sobre el sistema mismo. ¿Quién entiende el código de Microsoft Windows? Los especialistas. De la misma manera los especialistas académicos reflexionan sobre la cosmovisión conscientemente, pero la mayoría usa el sistema sin pensar en ello.

La COSMOVISION

Una cosmovisión provee un modelo del mundo que guía a sus adherentes en el mundo, es la lente de lectura de nuestra interpretación de la realidad. Afecta a cómo percibimos y cómo interpretamos nuestras experiencias y la realidad que nos rodea. Es imprescindible que comprendamos lo que es y cómo funciona la cosmovisión, porque la misma fe cristiana es una determinada cosmovisión. Una lectura consciente de la cosmovisión nos ayuda comprender mejor a los demás, clarificar la lectura bíblica, orientar y sacar sentido del culto y proclamar el Evangelio más efectivamente

La cosmovisión de una sociedad o cultura ofrece su visión de los asuntos esenciales de la existencia humana y responde a cuatro preguntas fundamentales:

  1. ¿Quiénes somos?
  2. ¿Dónde estamos?
  3. ¿Cuáles son los problemas con nuestra existencia?
  4. y ¿Cuál es la solución

Es decir, la cosmovisión trata del sentido de la identidad, del entorno o del sentido de la ubicación social, de la comprensión de los problemas de la vida, y una idea de cómo tratar con estos problemas. Todos nosotros tenemos una idea de quiénes somos. En parte sacamos esta idea del entorno y de la red de relaciones, como la familia, la etnia, la nacionalidad, etc. Por nuestro estar en el mundo encontramos obstáculos y observamos problemas. Además tenemos una idea, o quizás, mejor dicho, una esperanza, de cómo afrontar estos problemas y salir adelante.

Aunque la cosmovisión funciona a nivel de los presupuestos y es generalmente inconsciente, tiene expresiones visibles. La cosmovisión se expresa con relatos y símbolos, e incluye una praxis (una práctica).

Por ejemplo, la cosmovisión cristiana tiene su gran relato. La cosmovisión cristiana considera la humanidad como criatura especial, creada a imagen de Dios. Vive en un mundo creado por Dios y declarado bueno, pero está afligido por una rebelión generalizada que funciona casi como un defecto genético, es decir, toda la humanidad es pecadora y está separada de su creador. Dios mismo ha proporcionado una solución al problema del pecado enviando a su hijo, quien murió vicariamente por los pecados y resucitó de los muertos, y así ofrecer la reconciliación con Dios. Este es el gran relato del cristianismo en una forma muy breve. Expresa la cosmovisión y funciona como lente de lectura de la realidad. Responde a las cuatro preguntas esenciales de la identidad, el entorno, el problema con la vida y la solución.

Una cosmovisión, también se podría decir que es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.

El término “cosmovisión” es una adaptación del alemán Weltanschauung (Welt, “mundo”, y anschauen, “observar”), una expresión introducida por el filósofo Wilhelm Dilthey en su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften (“Introducción a las Ciencias de la Cultura”, 1914).

Dilthey, un miembro de la escuela hermenéutica, sostenía que la experiencia vital estaba fundada —no sólo intelectual, sino también emocional y moralmente— en el conjunto de principios de la sociedad y de la cultura en la que se había formado. Las relaciones, sensaciones y emociones producidas por la experiencia peculiar del mundo en el seno de un ambiente determinado contribuirían a conformar una cosmovisión individual.

Todos los productos culturales o artísticos serían a su vez expresiones de la cosmovisión que los crease; la tarea hermenéutica consistiría en recrear el mundo del autor en la mente del lector. El término fue rápidamente adoptado en las ciencias sociales y en la filosofía, donde se emplea tanto traducido como en la forma alemana original.

Una cosmovisión no sería una teoría particular acerca del funcionamiento de alguna entidad particular, sino una serie de principios comunes que inspirarían teorías o modelos en todos los niveles: una idea de la estructura del mundo, que crea el marco o paradigma para las restantes ideas. De este modo, pertenece al ámbito de la filosofía tradicionalmente llamado metafísica (aunque doctrinas tradicionalmente antimetafísicas, como el positivismo o el marxismo puedan constituir una cosmovisión para sus adherentes). Sin embargo, una cosmovisión no es una elaboración filosófica explícita ni depende de una; puede ser más o menos rigurosa, acabada e intelectualmente coherente.

Los sistemas filosóficos, religiones o sistemas políticos pueden constituir cosmovisiones, puesto que proveen un marco interpretativo a partir del cual sus adherentes y seguidores elaboran doctrinas intelectuales y éticas. Ejemplos son el judaísmo, el cristianismo, el Islam, el socialismo, el marxismo, el cientificismo, el humanismo o el nacionalismo. Las cosmovisiones son complejas y resistentes al cambio; pueden, por lo tanto, integrar elementos divergentes y aún contradictorios. La afirmación intransigente y autoritaria de la propia cosmovisión es el fundamentalismo.

Una cosmovisión se definirá como “el marco global de las creencias básicas de uno con respecto a las cosas.” Examinemos con mayor detalle los elementos de esta definición.

Primero que todo, “cosas” es un término deliberadamente impreciso que se refiere a cualquier cosa acerca de la cual es posible tener una creencia. La estoy tomando en el sentido más general imaginable, de modo que abarca el mundo, la vida humana en general, el significado del sufrimiento, el valor de la educación, la moralidad social y la importancia de la familia. En este sentido incluso se puede decir que Dios estará incluido entre las “cosas” sobre las cuales tenemos creencias básicas.

Segundo, una cosmovisión es un asunto de las creencias de uno. Las creencias son diferentes de los sentimientos u opiniones porque estas presentan una “afirmación cognoscitiva” – es decir, una afirmación de algún tipo de conocimiento. Puede que diga, por ejemplo, que “creo” que la educación es el camino para la felicidad humana. Eso quiere decir que estoy aseverando algo con respecto a la manera en que son las cosas, cuál es el caso. Estoy dispuesto a defender esa creencia con argumentos. Los sentimientos no establecen una afirmación de conocimiento, ni pueden ser discutidos con argumentos.

Las creencias tampoco son opiniones o hipótesis. Es verdad que algunas veces usamos la palabra creencia con aquel tipo de sentido más bien débil (“Creo que Juan vendrá a casa hoy un poco tarde otra vez”), pero uso aquí la palabra creencia en el sentido de “credo,” una creencia con compromiso, algo que no solamente estoy dispuesto a respaldar con argumentos, sino también a defender o promover con la inversión de dinero o soportando las dificultades asociadas con ella. Por ejemplo, puede que sea mi creencia que la libertad de expresión es un derecho inalienable en la sociedad humana, o que nadie debiese imponer su religión sobre alguien más. Sostener una creencia puede que requiera sacrificio de mi parte, o soportar el desprecio y el abuso si es una creencia poco popular o no ortodoxa – digamos, que las prisiones debiesen castigar lo mismo que rehabilitar, o que la libre empresa es el azote de nuestra sociedad. Todas esas creencias son ejemplos de lo que incluye una cosmovisión. Tiene que ver con las convicciones de uno.

Tercero, es importante notar que las cosmovisiones tienen que ver con las creencias básicas acerca de las cosas. Tienen que ver con las cuestiones últimas con las que nos vemos confrontados; involucran asuntos de principio general. Yo podría decir que tengo una creencia segura de que los Yankees ganaron la Serie Mundial de 1965, seguro hasta el punto de estar dispuesto a hacer una gran apuesta por ello, pero ese tipo de creencia no es del tipo que constituye una cosmovisión. Es diferente en el caso de profundos asuntos morales: ¿Puede la violencia en alguna circunstancia ser justa? ¿Existen normas constantes para la vida humana? ¿Tiene sentido el sufrimiento? ¿Sobrevivimos a la muerte?

Finalmente, las creencias básicas que uno tiene con respecto a las cosas tienden a formar un armazón, esquema o patrón; se arreglan de una determinada manera. Esa es la razón por la cual los humanistas a menudo hablan de un “sistema de valores.” Todos nosotros reconocemos, al menos en algún grado, que debemos ser consistentes en nuestras perspectivas si queremos ser tomados con seriedad. No adoptamos un conjunto arbitrario de creencias básicas que no tenga coherencia o apariencia de consistencia.

Se ha asumido hasta aquí en nuestra discusión que todos tienen una cosmovisión de algún tipo. ¿Es este, de hecho, el caso? Ciertamente es verdad que la mayor parte de la gente no tendría una respuesta si se les preguntase cuál es su cosmovisión, y las cosas solo se pondrían peores si se les preguntara acerca de la estructura de sus creencias básicas acerca de las cosas.

No obstante, sus creencias básicas emergen lo suficientemente rápido cuando se enfrentan con emergencias prácticas, asuntos políticos de actualidad, o convicciones que chocan con las propias. ¿Cómo reaccionan frente al reclutamiento para el servicio militar obligatorio, por ejemplo? ¿Cuál es su respuesta frente al evangelismo o a la contra-cultura, al pacifismo o al comunismo? ¿Qué palabras de condolencia ofrecen junto a una tumba? ¿A quién culpan por la inflación? ¿Cuáles son sus opiniones con respecto al aborto, la pena capital, la disciplina en la crianza de los niños, la homosexualidad, la segregación racial, la inseminación artificial, la censura de las películas, el sexo extramarital y cosas similares? Todos estos asuntos desencadenan respuestas que proveen indicativos de la cosmovisión de una persona al dejar entrever ciertos patrones (siendo los patrones “conservador” y “progresista” los patrones bastos e informales que la mayor parte de la gente reconoce.)

Por lo tanto, en general, todos tienen una cosmovisión, no importa cuán inarticulada él o ella la puedan estar expresando. El tener una cosmovisión es simplemente parte de ser un ser humano adulto.

¿Qué papel juega una cosmovisión en nuestras vidas?

La respuesta a esto, es que nuestra cosmovisión funciona como una guía para nuestra vida. Aún cuando sea medio inconsciente y poco articulada, funciona como una brújula o como un mapa de carreteras. Nos orienta en el mundo en general, nos da un sentido de lo que está arriba y de lo que está abajo, de lo que es correcto y de lo que es incorrecto en la confusión de eventos y fenómenos que nos confrontan. Nuestra cosmovisión moldea, en un grado significativo, la manera como evaluamos los eventos, asuntos y estructuras de nuestra civilización y nuestros tiempos. Nos permite “ubicar” o “situar” los varios fenómenos que aparecen en nuestro ámbito de acción. Claro que otros factores juegan un papel en este proceso de orientación (el interés propio psicológico o económico, por ejemplo), pero estos otros factores no eliminan el rol rector de la cosmovisión propia; a menudo precisamente ejercen su influencia a través de nuestra perspectiva de la vida

Una de las características únicas de los seres humanos es que no podemos funcionar sin el tipo de orientación y guía que ofrece una cosmovisión. Necesitamos orientación porque somos, ineludiblemente, criaturas con responsabilidad, quienes por naturaleza somos incapaces de tener opiniones puramente arbitrarias o de tomar decisiones totalmente carentes de principios. Necesitamos algún credo por el cual vivir, algún mapa por el cual trazar nuestro curso. La necesidad de una perspectiva de dirección es básica para la vida humana, quizás más básica que el alimento o el sexo.

Las cosmovisiones actuales

Con el objeto de ilustrar la influencia de los poderes la cultura (cosmovisión), incluyo la gráfica siguiente. E gráfica muestra que la cosmovisión se moldea dependiendo de los poderes (espirituales) imperantes sobre una región; lo que tiene a su vez, un impacto directo en el desarrollo de pueblos.

 

Existen muchas diferentes cosmovisiones en el mundo pero básicamente todas pueden clasificarse dentro de grandes temas inclusivos: el animismo, el teísmo y el humanismo secular.

El secularismo ve la realidad como una fundamentalmente física. Para ellos la verdad es empírica. El método científico es su heredero natural. Sólo existe aquello que se puede percibir por medio de los sentidos. No existen los absolutos, por lo tanto, la moral es relativa. El modernismo logró que estas ideas se convirtieran en lo que ahora se llama «humanismo secular». Aquí, la medida del universo es el hombre; el centro del universo es el hombre, el hombre es dios.

El teísmo cristiano proviene de la cosmovisión Judeo-Cristiana. Nace en el Medio Oriente y percibe la realidad como una relación personal con Dios, el Creador de los cielos y la tierra a través de Jesucristo. El cristianismo es el fruto de esa relación personal. Dios existe. Dios tiene un plan que incluye el universo que un día creó y continúa hoy unido a Su creación, pendiente de Su plan, y pendiente de las acciones de Sus «embajadores» en el mundo. La Verdad es una Persona, no un concepto; Su nombre es Jesucristo. Dios, como Creador y poseedor del universo, ha dejado establecidos unos valores morales absolutos.

El animismo, cuya expresión moderna se llama la Nueva Era-y que, a propósito, no tiene nada de nueva-tiene sus raíces en el lejano oriente y se esparció por toda la Tierra a raíz de la salida de Babel. Una salida tan traumática, que forzó al hombre a atravesar montañas, abismos, lagos, ríos y mares, y a enfrentar fenómenos naturales desconocidos, que lo llevaron «pactar» con los poderes con el objetivo de «apaciguarlos»

De allí que todas las culturas antiguas coincidan en el culto a los elementos básicos como el fuego y la lluvia, el rayo, entre otros. Para el animista el mundo depende de los espíritus. La verdad está escondida y es irracional.

Si le preguntamos al animista, ¿Hay un Dios?, podría contestarnos algo así, «Un Dios no… Un millón de dioses».

Si se lo preguntamos al creyente cristiano, nos contestará, «Por supuesto que sí. Hay un Dios: Jehová, el Creador de los cielos y la Tierra».

Y si se lo preguntamos a un humanista secular, nos contestaría algo como esto, «No hay Dios; el hombre es dios.

Y estas posibles respuestas me hacen llegar a la segunda gráfica, en la que ilustramos a los poderes en base al politeísmo, monoteísmo y humanismo. Es decir, muchos dioses, un solo Dios, y ningún dios.

cosmovision

Ahora, si hacemos coincidir las dos gráfica anteriores, y pensamos en el estado de desarrollo de las naciones del mundo, nos encontraremos con algunos descubrimientos interesantes.

En una gráfica de campana, pondremos en el extremo superior a las naciones desarrolladas y veremos que coinciden con la cosmovisión teísta cristiana; las que poseen una cosmovisión donde hay una multitud de dioses o una ausencia de Dios, caen en la lista de naciones subdesarrolladas.

A) Naciones como EE.UU., Alemania, Suiza, Inglaterra, Corea del Sur, los países escandinavos, etc.

B) América Latina y naciones como India, Pakistán,Bangladesh, Tailandia.

C) Naciones como las que se llamaban antiguamente la «cortina de hierro»: Rusia, Chechenia, la antigua Yugoslavia, y tantos países donde el comunismo propagó las ideas humanistas.

Está gráfica indica un proceso, no algo estático. Las culturas son dinámicas y van cambiando, y esos cambios culturales seguramente producirán cambios en su situación natural. Países que comenzaron de una forma, pueden ir variando su cosmovisión y avanzando hacia una cultura y cosmovisión teísta cristiana, o bien, pueden también retroceder, cuando abandonan los valores absolutos.

Naciones desarrolladas como Japón, Taiwán, y Singapur figuran en la lista de naciones desarrolladas” pero no han tenido un gran desarrollo de la religión cristiana. ¿Cómo consiguieron entonces llegar al desarrollo?

El Dr. Harold Caballeros, abogado y pastor principal de la iglesia El Shaddai, de Guatemala C.A., nos cuenta su experiencia: “Me tocó ir a predicar a Japón y Cecilia, mi esposa, me acompañó. Tuvimos una experiencia maravillosa con los creyentes de ese país, que si bien no son numerosos, están profundamente comprometidos con el Señor. Al terminar nuestra conferencia, tuvimos un día libre. Así que decidimos realizar un viaje turístico por la ciudad de Tokio. A medida que conocíamos la ciudad más nos sorprendíamos del nivel de desarrollo de ese país ; mas crecía dentro de mí la inquietud. Súbitamente e inesperadamente encontré la respuesta en los labios de la conductora del viaje turístico. Nos llevó a la torre de Tokio y allí comenzó a explicarnos acerca del Confucionismo y Shintoismo.

Me impresionó cuando dijo que el Confucionismo tiene tres mandamientos: no mentir, no robar y no matar. Y luego dijo, el Shintoismo le añadió dos mas: no beber (licor) y hacer al prójimo lo que el haga contigo. Estas breves frases fueron suficientes para que yo captara que fueron los principios y valores culturales provenientes de la Palabra de Dios, los que levaron a esas naciones orientales al desarrollo.”

Encuentro de cosmovisiones distintas

¿Qué pasa cuando una persona con una determinada cosmovisión entra en contacto con personas de otra cosmovisión? Por ejemplo, cuando un español viaja a la India, se encuentra en otro mundo. La arquitectura, el modo de conducir, la comida, los templos religiosos y la ropa entre muchísimas más cosas son diferentes. ¿Cómo pueden entenderse un español y un indio?

Los dos representan cosmovisiones distintas. La cultura es una expresión social de la cosmovisión. Tiene sus propios relatos, símbolos, respuestas a las preguntas fundamentales y praxis. Además, la cultura actual es resultado de un largo proceso histórico, y es un proceso dinámico. Por ejemplo, la España del 2006 no es la misma que la España del 1976, pero no se puede entender la del 2006 sin una perspectiva histórica de los eventos formativos, como la transición de la dictadura en 1976.

Al principio la persona confrontada por una cosmovisión distinta busca puntos de contacto en común; busca lo familiar. Al fin de cuentas el español y el indio son seres humanos con las mismas necesidades básicas de cobijo, comida, etc. Pero yendo más allá de estos puntos esenciales, hay que estudiar la cosmovisión del otro para descubrir algunos de los relatos fundacionales, para descifrar los símbolos e interpretar la práctica. Comenzando por los puntos de contacto en común se buscan equivalencias entre cosmovisiones, es decir, se procura una fusión de horizontes, como en nuestro ejemplo entre el español y el indio. La comprensión resulta de tal fusión.

La dinámica del encuentro de cosmovisiones diversas no termina con la comprensión. Cuando uno llega a comprender algo del mundo del otro, eso abre la puerta a muchas otras posibilidades. Puede haber un intercambio de perspectivas y valores. Uno puede adoptar elementos de la cosmovisión del otro. A veces es posible elegir elementos sueltos del otro para adoptar y adaptar a su propia cosmovisión, pero en otras ocasiones el conflicto de premisas es tanto que uno tiene que rechazar su propia perspectiva para adoptar la otra. Por ejemplo, cuando una persona acepta la fe cristiana, eso implica un cambio de cosmovisión importante. Según sea su procedencia, podría pasa de una vida egocéntrica a una vida teocéntrica, de una vida cuya prioridad era uno mismo, a una vida comprometida con el prójimo. Uno comienza a orientar su vida conforme a los relatos cristianos fundacionales.

Quizás una experiencia personal esclarezca el encuentro de cosmovisiones distintas. Yo soy de la parte noroeste de Texas. En la época de mi infancia y juventud la mayoría de la población era blanca y anglosajona, con una minoría de 20-25% hispana (casi todos de etnia mexicana) y una población negra escasa. Hubo un racismo anti-mexicano penetrante entre la población anglosajona que se caracterizaba por algunos estereotipos: que los mexicanos eran perezosos, que no querían trabajar, que eran dados a la bebida y no se podía confiar en ellos. Por supuesto estos estereotipos no tomaban en cuenta el hecho de que los anglosajones eran dueños de toda la tierra y casi todas las empresas. Eran los patrones de los trabajadores mexicanos. ¿Está motivado uno a trabajar duro si no hay posibilidad de mejorar? Los anglosajones eran causa de muchas de las presiones sociales que suelen contribuir al alcoholismo.

Ciertas creencias básicas chocan con otras. Por ejemplo, la creencia en el matrimonio como una ordenanza de Dios no está en conformidad con la idea del divorcio fácil. Una convicción de que las películas y el teatro son esencialmente “entretenimientos mundanos” no es muy consonante con el ideal de una reforma Cristiana de las artes. Una creencia optimista en el progreso histórico es difícil de armonizar con una creencia en la depravación del hombre. Esto no quiere decir que las cosmovisiones nunca sean internamente inconsistentes –muchos lo son (de hecho, una inconsistencia puede ser una de las cosas más interesantes acerca de una cosmovisión) – pero sigue siendo cierto que la característica más significativa de las cosmovisiones es su tendencia a ubicarse en patrones claramente reconocibles. Además, la mayor parte de la gente no admitirá una inconsistencia en su propia cosmovisión aún cuando sea muy obvia para otros.

No son solamente nuestras opiniones y argumentos los que son decisivamente afectados por nuestra cosmovisión, sino también todas las decisiones específicas que estamos llamados a tomar. Cuando las cosas se ponen difíciles en un matrimonio, ¿es el divorcio una opción? Cuando el sistema de impuestos es injusto, ¿estafa en sus reportes tributarios?

¿Debiese ser castigado el crimen? ¿Despedirá usted a un empleado tan pronto como sea económicamente ventajoso para usted hacerlo? ¿Se involucrará en la política? ¿Desalentará a su hijo o hija para que no lleguen a convertirse en artistas? Las decisiones que toma sobre estos y muchos otros asuntos son guiadas por su cosmovisión. Las disputas con respecto a ellos a menudo involucran un choque entre perspectivas básicas de la vida.

Una vez más, tenemos que admitir que puede que haya aquí inconsistencia: no solamente podríamos adoptar creencias en conflicto, sino que algunas veces podríamos no actuar en armonía con las creencias que tenemos. Este es un hecho con respecto a nuestra experiencia de todos los días que todos debemos reconocer. ¿Pero quiere decir esto que nuestra cosmovisión no tiene el rol guiador que le estamos atribuyendo? No necesariamente. Una nave puede ser desviada de su curso por una tormenta y aún así hallarse aún rumbo a su destino. Lo que cuenta es el patrón general, el hecho de que el timonel hace todo lo posible para mantener la nave en su rumbo. Si su acción está fuera de tono con sus creencias, tiende a cambiar o sus acciones o sus creencias. Usted no puede mantener su integridad (o su salud mental) por mucho tiempo si no hace ningún esfuerzo por resolver el conflicto.

Esta visión de la relación de nuestra cosmovisión con nuestra conducta es cuestionada por muchos pensadores. Los Marxistas, por ejemplo, sostienen que lo que realmente guía nuestra conducta no son las creencias sino los intereses de clase. Muchos psicólogos miran las cosmovisiones más como dirigidas que como guiadoras, como racionalizaciones para la conducta la que es realmente controlada por la dinámica de nuestra vida emocional. Otros psicólogos sostienen que nuestras acciones son básicamente condicionadas por el estímulo físico que proviene de nuestro ambiente. Sería insensato descartar la evidencia que estos pensadores aducen para confirmar sus perspectivas. De hecho es cierto que la conducta humana es muy compleja y que incluye asuntos tales como los intereses de clase, el condicionamiento y las influencias de los sentimientos reprimidos. La cuestión es qué constituye el factor primordial y decisivo para explicar el patrón de las acciones humanas.

La manera en que contestemos esa pregunta depende de nuestra visión de la naturaleza esencial de la humanidad: es, en sí mismo, un asunto de nuestra cosmovisión.

La cosmovisión del animismo

Desde Génesis al presente, la cosmovisión bíblica ha chocado con la cosmovisión del animismo. El animismo (o religión popular) es una religión que ve un espíritu o una fuerza espiritual detrás de cada suceso, y considera que muchos objetos del mundo físico tienen algún significado espiritual.

En la mayor parte del mundo, el animismo se mezcla con las religiones formales. Entre los seguidores de las principales religiones se encuentran muchas creencias y prácticas animistas. En realidad, las creencias animistas dominan el mundo. La mayoría de los taiwaneses creen en las religiones populares chinas. La mayoría de los hindúes y los musulmanes del centro y sudeste asiático, y la mayoría de los budistas de China y Japón combinan su religión con varias creencias y prácticas animistas. En muchas partes del mundo, el cristianismo no ha desplazado la religión popular local, sino que coexiste con ella en una incómoda tensión.

La cosmovisión animista contiene tanto el mundo observado, o físico, como el no observado, o espiritual. No hay ninguna distinción marcada entre las dos realidades; lo que ocurre en una afecta a la otra. El mundo visible o físico consiste en lo que podemos ver, sentir y experimentar. Incluye las fuerzas de la naturaleza y los seres físicos. En el mundo visible, la tierra juega un papel destacado porque es considerada como una entidad viva, y suele ser adorada como la Madre Tierra. Se considera que la naturaleza está viva. Los montes, las cuevas, las montañas y los lagos suelen ser venerados como lugares sagrados. Los animales pueden ser encarnaciones de espíritus. Muchos son adorados como sagrados, como la vaca y el mono en India.

Las plantas también contienen espíritus, y algunas son adoradas. Los bosques son considerados como lugares donde moran los espíritus. Árboles como el roble, el cedro o el fresno son adorados en Europa. En muchas partes del mundo, existen muchos seres subhumanos que supuestamente viven en lagos, bosques y cuevas. En Europa, por ejemplo, incluyen seres míticos como los duendes, los gnomos y las hadas.

El mundo invisible del animismo comienza por el concepto del “mana”, la fuerza vital que permea todo el universo. Este poder es impersonal y no es adorado. Este poder sagrado se concentra más fuertemente en las deidades y las personas, lugares u objetos sagrados. Este mana gobierna toda la creación y no es controlado por los dioses o el hombre.

También forma parte del mundo invisible el Dios Supremo. Después de él hay una multitud de dioses menores que moran en regiones específicas. Luego de los dioses vienen los espíritus, que suelen morar en la naturaleza y están confinados a una zona específica. Luego están los espíritus de los ancestros, que siguen cumpliendo un papel con los vivos.

Existen, también, fuerzas invisibles que incluyen poderes sobrenaturales como el destino, el orden moral cósmico, el mal de ojo, la magia y la hechicería. Hay, además, fuerzas de energía impersonal en los objetos que dan a esos objetos poder. Se cree que estos objetos dan a una persona poder para hacer el bien o el mal.

En la Biblia, Dios transforma las perspectivas animistas de Israel en una perspectiva bíblica. Les enseña que los otros dioses no son dioses, en realidad (Isaías 43:10). Condena el uso de la magia, la hechicería y la adivinación. Muestra que el sufrimiento no es producto de los espíritus o los dioses sino su acción soberana para traer al pueblo de vuelta hacia Él.

Temas del animismo

¿Alguna vez se preguntó por qué algunos cristianos adoran a sus ancestros? Esto surge del primero de los diversos temas dentro de la antigua religión del animismo.

El primero de estos temas es una vida centrada en la comunidad. Los ancestros, los vivos, y los no nacidos son el centro de la existencia. La vida en el clan es la entidad más importante, porque un individuo tiene significado solo dentro del contexto de una comunidad.

El segundo tema es el papel del mundo espiritual. Los humanos viven en un mundo rodeado de seres y fuerzas sobrenaturales, la mayoría de los cuales son hostiles a los humanos. El mundo de lo visible y el mundo de lo invisible están interconectados. Por esta razón, la gente dedica su tiempo a apaciguar a los dioses, los espíritus y a los ancestros con ofrendas o sobornos. Se tiene sumo cuidado de mantener la armonía entre los dos mundos. Dado que todas las cosas creadas están vinculadas, una simple acción, como comer una fruta del árbol erróneo, puede ocasionar un desastre.

Tercero, está el enfoque en el presente. La principal preocupación es con el aquí y el ahora. Las personas intentan tratar con el éxito y el fracaso, el poder y el conocimiento necesario para controlar la vida.

Cuarto, está el enfoque en el poder. Las personas se ven a sí mismas como luchando constantemente contra espíritus, otros humanos y fuerzas sobrenaturales. Todo lo que ocurre puede ser explicado por los poderes en pugna. La meta es lograr poder para controlar las fuerzas que las rodean.

Quinto, tenemos el pragmatismo. Los animistas no están interesados en la comprensión académica de la verdad espiritual y científica sino en lograr una vida buena y significativa, así como la protección del mal. La prueba de una religión popular es: “¿Funciona?”. Para lograr sus metas, la mayoría de las personas se vuelcan a varios métodos que pueden ser contradictorios, en la esperanza de que uno funcione. Una vez hablaba con una mujer china que sufría de cáncer del pulmón. Si bien ella asistía a la iglesia y oraba al Señor pidiendo sanidad, también acudía al templo budista chino para pedir oraciones de sanidad a los sacerdotes. Los que están en culturas animistas, en tiempos de necesidad, buscarán ayuda de diversas religiones o dioses para lograr un método que funcione.

Sexto, está la transformación y la transportación. Las cosas tal vez no sean lo que parecen ser. Los espíritus pueden asumir la forma de animales o plantas. Los chamanes en trance creen que pueden viajar a lugares distantes y dañar al enemigo. También creen que pueden viajar al mundo espiritual, encontrar información o recuperar almas perdidas.

Séptimo, el animismo asume una visión holística de la vida. La obsesión con invocar la buena suerte y evitar la mala suerte involucra cada aspecto de la vida, desde lo que uno come, dónde uno coloca los muebles (como la moda actual del Feng Shui), o cómo uno duerme. En Al Hambra, Los Angeles, donde hay una gran población de chinos, las casas con el número “4″ en la dirección no se venden. El número cuatro, que se pronuncia “shi” en chino, es la primera letra de la palabra para “muerte”, así que se considera que el número trae mucha mala suerte.

En octavo lugar, está el particularismo. Las personas están atadas a su tierra. Cada comunidad tiene su propio conjunto de dioses y espíritus. Los dioses dieron al pueblo su tierra, y es ahí donde residen sus ancestros. En las batallas, las victorias y las derrotas se atribuyen al poder de los dioses territoriales.

Finalmente, el temor juega un papel importante. En un mundo lleno de espíritus, presagios y hechizos, raramente la vida es segura. Muchos ven el mundo como un lugar hostil y peligroso, lleno de espíritus y fuerzas antagónicos a las personas. Actividades aparentemente comunes, como mover la roca incorrecta, puede traer un desastre potencial. Las personas se vuelven a sus ancestros, dioses y espíritus en busca de protección.

Los dioses en el animismo

Tal vez le sorprenda saber que la mayoría de las religiones animistas enseñan que existe un Ser Supremo. Suele ser descrito como omnisciente, eterno, benéfico, omnipotente y justo. Él es el creador, el dador de la moral, el que castiga al que hace el mal y bendice al que hace el bien.

Sin embargo, este ser se ha distanciado del hombre y no puede ser conocido personalmente. Abundan las leyendas de que una vez estuvo cerca para se enojó con el hombre y se alejó. Dejó a los hombres a sus propios recursos y usó a dioses y espíritus menores para hacer su voluntad y servir como sus embajadores.

Por lo tanto, la mayor parte de la adoración está dirigida a los dioses y espíritus inferiores que están en contacto directo con los humanos. El antropólogo Wilhelm Schmidt estudió numerosas culturas y concluyó que la primera religión del hombre fue el monoteísmo, que luego se corrompió hacia el politeísmo. Esto coincidiría con la secuencia de Pablo del rechazo de Dios que establece en Romanos cap. 1.

Un ejemplo surge de la religión popular de China. Mucho antes que el confucionismo, el taoísmo o el budismo, los chinos adoraban a Shang Ti, el Señor del cielo. Él solo era adorado hasta la dinastía Zhou, que comenzó en 1000 a.C. A partir de entonces, solo se le permitía al emperador rendir homenaje a Shang Ti, y el conocimiento de Shang Ti entre la gente común se perdió. Los chinos, hambrientos de adoración, finalmente abrazaron las religiones del confucionismo, el taoísmo y el budismo, que brindaban conocimiento espiritual y adoración. Abundan numerosas historias como éstas en todo el mundo. En Corea, el Dios supremo se denomina Hananim. El pueblo gedeo, de Etiopía, lo llama Magano. Los misioneros usan esta creencia de un Dios supremo para señalar a la gente el Dios de la Biblia.

Luego del Dios Supremo viene una hueste de dioses menores. Estos seres median entre el hombre y el Ser Supremo, pero primero se les debe rendir homenaje. Los dioses poseen poderes específicos que están localizados en una zona geográfica. Los dioses habitan lugares como ríos, montañas, bosques, océanos, etc. Algunos dioses ejercen poder sobre asuntos humanos (negocios, matrimonio, muerte, etc.), otros ejercen poderes sobre la naturaleza (tormentas, lluvia, etc.). Entre los hawaianos, Lono es el dios de los océanos y controla las nubes y las tormentas. Pele, la diosa del fuego, mora en los volcanes. Muchos todavía honran a estos dioses en Hawai hoy.

La cosmovisión bíblica enseña que un Dios personal, omnisciente, omnipotente y omnipresente gobierna el universo (Colosenses 1:16, 17). Él solo gobierna la creación y no hay otro dios aparte de Él (Isaías 43:10). El Dios de la Biblia no está distante del hombre, pero la humanidad se ha distanciado de Dios. Dios sigue estando involucrado en los asuntos de su mundo, constantemente buscando que los hombres y mujeres reciban su gracia y perdón a través de Jesucristo.

Espíritus y ancestros

¿Alguna vez se preguntó si existen espíritus en los bosques u otros lugares oscuros? ¿Pueden los muertos comunicarse con los vivos? El animismo sostiene la creencia de que numerosos espíritus ejercen su poder sobre lugares donde moran, como montañas, arroyos y ríos. Los espíritus nunca han habitado cuerpos humanos y, dado que pueden ser buenos o malos, deben ser apaciguados constantemente. Por ejemplo, los isleños del Mar del Sur piden perdón por los árboles que cortan para sus canoas, para que los espíritus de los árboles no los dañen.

También existen seres legendarios semidivinos. Algunos son humanos que se convirtieron en dioses. Se considera que algunos dioses se han vuelto humanos. Por ejemplo se creía que el faraón de Egipto y el emperador de Japón eran descendientes del dios sol. Muchos enseñan que estos seres tuvieron un nacimiento sobrenatural y no murieron, sino desaparecieron en el cielo. Se cree que muchos enseñaron a los seres humanos habilidades valiosas como hacer fuego, canoas, casas, plantar frutas, etc.

Es importante, en el animismo, la rememoración de los ancestros. El animismo enseña que las personas tienen almas inmortales. Al morir, el alma está libre para vagar cerca de la tumba, viajar a la tierra o ingresar al mundo de los espíritus. Los espíritus de los ancestros participan en las vidas cotidianas de los familiares. No ocuparse de honrarlos tiene severas consecuencias. Las almas de los que han partido que no vivieron vidas satisfactorias o murieron trágicamente se convierten en fantasmas. Los fantasmas buscan cuerpos para habitar, y suelen provocar daños.

Al morir, uno ingresa en el mundo de los ancestros, que mantienen una relación con la familia. Los ancestros permanecen profundamente interesados en la familia que iniciaron. Se ocupan de ella, la protegen y castigan a quienes quieren dañarla.

Los ancestros son venerados por varias razones. Primero, como fundadores de la familia, permanecen interesados en el cuidado de la familia. Segundo, han contestado la pregunta de lo que viene después de la muerte, así que pueden ayudar a los vivos mediante sueños, nigromantes y visiones. Tercero, algunos han tenido grandes logros, que deben ser celebrados. Cuarto, los animistas creen que ellos protegen a la familia. Quinto, funcionan como mediadores entre Dios y la familia.

La felicidad de uno en la vida después de la muerte depende del cuidado recibido por sus descendientes. Todo el que ha sido proscrito de una familia o tribu se convierte esencialmente en extinto, sin nadie que lo recuerde o que lo cuide.

Como cristianos, estamos de acuerdo con los animistas en que hay un alma inmaterial que existe más allá de la tumba. También otorgamos una importante prioridad a la familia. Uno de los Diez Mandamientos dice que los hijos deben honrar a su padre y a su madre. Sin embargo, no permanece en la tierra ningún alma que ha partido. Según Hebreos 9:27, al morir uno está inmediatamente en el cielo o en el infierno. Segundo, los muertos no tienen contacto con los vivos. En Lucas 16, el rico que sufría en el infierno buscó una forma de comunicarse con su familia viva para advertirle de su destino. Sin embargo, no pudo comunicarse de ninguna forma, ni pudieron los vivos comunicarse con él. Los cristianos celebran y honran la memoria de sus seres queridos, pero no los adoramos ni buscamos apaciguar sus espíritus. Esperamos con gozo y anticipación, sabiendo que seremos reunidos nuevamente en el reino de nuestro Señor Jesucristo.

Prácticas básicas del animismo

En el animismo hay numerosos tabúes y prohibiciones. Las prohibiciones se hacen para preservar la armonía entre el mundo espiritual y el mundo físico. Los lugares o las personas donde está concentrada la fuerza vital están protegidos. Existe una miríada de tabúes, y el violarlos puede producir la maldición de una comunidad, y debe ser expiada mediante sacrificios.

Segundo, hay lugares sagrados. Existen lugares de adoración sagrados para tener comunión con el mundo espiritual. Hay lugares donde se concentra el poder sagrado. En Haití hay un árbol sagrado donde brujos animistas firmaron un pacto con el diablo más de 200 años atrás. A estos brujos les desagradó sumamente que pastores cristianos oraran recientemente sobre el árbol y ordenaran exitosamente que los espíritus lo dejaran.

Tercero, hay cosas sagradas. Hay toda una multitud de objetos que poseen poder y son potencialmente peligrosos. Se considera a menudo que hay piedras que poseen un poder sagrado. Esta es una razón por la que uno puede encontrar fácilmente joyas de cristal y otras piedras semipreciosas a la venta en catálogos y tiendas. Se cree que ciertas plantas e insectos son sagrados y tabú. Se considera que hay imágenes talladas que poseen el espíritu de divinidades.

Cuarto, hay acciones sagradas. La adoración incluye el sacrificio de animales o plantas a las deidades. Los sacerdotes o chamanes realizan los ritos sagrados. Los presagios cumplen un papel esencial; este es el origen de que se diga “¡Salud!” cuando alguien estornuda, para impedir que los espíritus salten dentro de la persona que se encuentra vulnerable de pronto. Las señales en el cielo y ciertos reptiles o animales que se encuentran durante el día (como un gato negro que se cruza en el camino y que augura mala suerte) pueden predecir el futuro de una persona.

Quinto, hay palabras sagradas. Hay muchos juramentos, maldiciones y bendiciones. Los hechizos, tanto de la magia blanca como de la hechicería, son palabras sagradas. Las palabras están cargadas de poder sagrado si son pronunciadas por un sacerdote. Estas palabras poseen el poder sagrado, o mana.

Sexto, hay personas sagradas. Las brujas usan sus poderes para el bien y para el mal. Pueden usar sus poderes para proteger comunidades de sus enemigos. Pueden usar su poder para comunicarse con los dioses y los espíritus. En la mayoría de las sociedades, la brujería y la hechicería son muy temidas. Se cree que las brujas viajan grandes distancias en períodos cortos, matan a la distancia y dominan demonios. Las brujas tienen poderes sobrenaturales para hacer daño a otros. Pueden echar un hechizo sobre otras personas. Pueden inyectar cuerpos extraños en una víctima, causando una enfermedad. Las brujas tienen la capacidad de comunicarse con espíritus de muertos. Muchas sociedades creen que pueden transformarse en animales.

Luego está el chamán o hechicero. Puede curar enfermedades. Dirige ritos con sacrificios y escolta a las almas al otro mundo. Hay momentos en que puede dejar su cuerpo y observar sucesos a la distancia. Hereda el trabajo o lo gana pasando por pruebas y ritos. Está, también, el rey sagrado. Y están los subhumanos, como los duendes y espíritus del agua. Finalmente están los “hombrecitos”, como los leprechaun.

Séptimo, hay ritos sagrados que deben realizarse regularmente. La cabeza de la familia realiza algunos; otros requieren la pericia de los sacerdotes.

Octavo, está la práctica de la magia y la adivinación. El arte de echar hechizos y comunicarse con el mundo espiritual está reservado a los sacerdotes.

El cristiano debe estar consciente de cuándo sus prácticas están influidas por el animismo. A menudo, muchos sienten que decir “amén” o usar una cruz les da protección. Otros usan piedras sagradas o creen que realizar un ritual les traerá fortuna. Un cristiano tiene acceso directo a Dios a través de Cristo, y no necesita confiar en otra persona o en un oficio sagrado. Además, los cristianos tenemos todo lo que necesitamos en Cristo, y no necesitamos poderes del mundo espiritual. Cristo nos ha dado todo lo que necesitamos para vencer.

Cómo vencer el animismo

Como ha revelado nuestro estudio, el temor es la actitud dominante entre los que están en religiones animistas. Hay varias razones para esto. Primero, uno nunca está seguro de si un tabú ha sido roto y si los dioses, los espíritus o los ancestros han sido movidos a ira. Si algunos de estos seres se ha enojado, podrían infligir castigos horribles. En Hawai, hay varias historias aterradoras acerca de los “marchadores nocturnos”, los espíritus de antiguos guerreros que marchan por una senda sagrada cada noche. Se cree que ciertas personas han sido muertas porque estaban en el camino de los marchadores nocturnos.

Una segunda razón para la prevalencia del temor es que el animismo incluye algunas de las prácticas más temidas conocidas por el hombre. La hechicería, la magia y el vudú son algunas de las antiguas artes que aterrorizan el corazón de las personas. Es aterrador saber que un sacerdote o una bruja ha echado un hechizo sobre usted.

A lo largo de la Biblia, y aun hoy, los creyentes se encuentran continuamente con prácticas y pensamientos animistas. En tiempos de crisis, muchos jóvenes cristianos oran a Dios pero también buscan ayuda de su religión animista.

Entre cristianos, las creencias animistas serán desplazadas solo cuando los cristianos transformen sus mentes con la palabra de Dios y se liberen de la vida de temor en el animismo. La transformación tiene lugar cuando los cristianos entienden que la Biblia explica la verdadera naturaleza del universo.

Primero, en contraste con muchos dioses temperamentales del animismo, la Biblia enseña que hay un solo Dios. Isaías 43:10 dice: “Ustedes son mis testigos afirma el Señor, son mis siervos escogidos, para que me conozcan y crean en mí, y entiendan que yo soy. Antes de mí no hubo ningún otro dios, ni habrá ninguno después de mí”. No existe ningún panteón de dioses; solo un Dios verdadero, y todos los demás son dioses falsos.

Segundo, en la Biblia Dios prohíbe las prácticas animistas de la hechicería, la necromancia, la magia y el culto a espíritus extraños. Deuteronomio 18:10 y 11 ordena: “Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos”. Quienes practican estas artes están tratando con espíritus que se oponen a Dios y buscan la destrucción de todo el pueblo

Tercero, los cristianos no tienen que vivir atemorizados por seres espirituales hostiles y hechizos. Cristo, que ama a su pueblo, ha triunfado sobre todos. Colosenses 2:15 dice que “Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal”.

Cristo ha sometido a todas las autoridades bajo su gobierno. No solo eso, sino que nada entra a nuestra vida sin que haya sido filtrado por su mano amorosa. La mano de protección de Dios guarda a su pueblo. David escribió en los Salmos: “El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: ‘Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío’” (Salmos 91:1, 2). Cuando ocurre una tragedia, los cristianos entienden que su propósito no es castigar a los incrédulos sino enseñarnos nuevas cosas acerca de Dios y nosotros, refinando nuestro carácter para hacernos más como Él. Los cristianos pueden ser liberados de una vida de temor y encontrar gozo en una vida de fe en Cristo.

El Panteísmo:

Frente a estas cosmovisiones tristes, en la medida en que son inhumanas, existe otra forma muy antigua de concebir el universo que proviene de las religiones orientales. Está presente en el hinduismo y, de una manera casi filosófica, caracteriza el budismo y el taoísmo. La experiencia básica de esta cosmovisión es la meditación trascendental. Es decir, la penetración en las profundidades de la conciencia.

Cuando se vive esta experiencia, se perciben, de alguna manera, las dimensiones inmensas del universo espiritual, especialmente en la esfera cognoscitiva. Y se cree entrar en contacto con el sustrato más profundo de la realidad. Se percibe un fondo espiritual, que parece común a todas las conciencias y a toda la realidad. Se tiende a afirmar que ese todo (Atmen) es la conciencia universal, presente en todas las conciencias; y la vida presente en todas las formas de vida. Toda la realidad es presencia, emanación, degradación o división del todo espiritual. Y anhela integrarse, de nuevo, en él. Todo es, en el fondo lo mismo: procede de lo mismo y vuelve a lo mismo. Pero aquí se trata de un todo espiritual. Es un panteísmo espiritualista.

Esta intuición llega hasta la filosofía griega a través del orfismo e influye en la filosofía de Platón. Y, posteriormente, en toda la tradición platónica, donde toma muchas formas, especialmente en la medida en que entra en contacto con la revelación bíblica (Filón de Alejandría).

Presenta algunas semejanzas con las religiones telúricas ya mencionadas, que piensan la tierra como la diosa madre. En ambas cosmovisiones podría hablarse de un “alma” del mundo. Pero la diferencia es notable. En las religiones telúricas, la experiencia básica es la de las fuerzas de la vida (el psiquismo inferior), mientras que, en el panteísmo espiritualista, la experiencia básica es la de la autoconciencia (psiquismo superior). En las religiones telúricas el alma es sólo vida, impulso y animación ciega, mientras que en el panteísmo espiritualista, es, sobre todo, conciencia.

Esta cosmovisión recuerda también la filosofía hegeliana, cuando habla del espíritu absoluto. Pero la filosofía hegeliana no parte propiamente de una experiencia de la meditación trascendental. Es un espiritualismo totalmente teórico. Su experiencia básica es el dinamismo de la cultura como saber objetivado; interpretado con las formas de una teología cristiana secularizada. En Hegel no hay meditación trascendental, sino sólo especulación. Su espíritu es el espíritu objetivo de la cultura no el de la conciencia.

Hoy la cosmovisión espiritualista se sigue expresando principalmente en las religiones orientales y en sus derivados. Y están más presentes que nunca en Occidente. Desde hace un siglo, pero con más intensidad en las últimas décadas, el budismo llega con nueva vitalidad y se presenta como alternativa real para satisfacer las necesidades y anhelos espirituales. Aunque se trata de un budismo, o de un hinduismo, fuertemente depurado por su contacto con la tradición cristiana, como sucede, por ejemplo, en la religiosidad hindú de Gandhi, Tagore y también Krishnamurti.

Al acercarse a Occidente, estas religiones pierden en mucha parte la carga supersticiosa y mitológica con que han sido revestidas por la historia. Y tienden a convertirse en técnicas de autoayuda y concentración, con una especie de metafísica panteísta, pero sin una divinidad personal. Hay una conciencia, pero no una persona; es un todo pero no un alguien; en el fondo, son panteísmos sin Dios. No puede haber un interlocutor personal y un diálogo, cuando todo es lo mismo y está llamado a confundirse.

Estas religiones impregnan la mentalidad de muchos nuevos movimientos religiosos, que acogen la inspiración oriental. De manera destacada, el movimiento New Age, que desea hacer una síntesis superadora y ecuménica de todas las religiones, y pierde, por eso, la referencia a un Dios personal. También está presente, de algún modo, en algunas expresiones de la religión islámica que se reciben en occidente, como la espiritualidad sufí. Y, en general, impregna las diversas formas del misticismo natural, que no perciben la alteridad de lo divino, es decir la distinción entre Dios y el mundo.

La cosmovisión espiritualista -el panteísmo espiritual- expresa una verdad, que es la profunda impregnación de inteligencia que tiene el cosmos. Reconoce la misteriosa comunión de todo lo que existe. Y sabe descubrir la hondura de la conciencia humana. Pero, al diluirla en el todo común, destruye el universo personal. Cada hombre es sólo una partícula provisional llamada a disolverse en el todo. Por eso, la historia carece de sentido y de relieve. No tienen interés las personas ni las relaciones entre ellas. No permanecen las distancias ni las diferencias, no destacan las personalidades. Todo está llamado a juntarse. La aspiración final es la confusión: que todo sea lo mismo.

El Panteísmo de la Nueva Era

Se han destacado varias formas de Panteísmo en las culturas orientales durante miles de años. Pero comenzó a tener efecto en nuestra cultura en la década de 1950. Han habido varios intentos de introducir sus enseñanzas con anterioridad, pero esos intentos no despertaron el interés que surgió en esa década. Se lo observa más fácilmente ahora en lo que se denomina el Movimiento de la Nueva Era.

¿Cuáles son las doctrinas básicas de esta cosmovisión? Primero, todo es uno. No hay distinciones últimas entre los humanos, los animales o el resto de la creación. Segundo, como todo es uno, todo es dios. Toda vida tiene una chispa de la divinidad. Tercero, si todo es uno y todo es dios, entonces cada uno de nosotros es dios. Cuarto, los humanos deben descubrir su propia divinidad experimentando un cambio de conciencia. Padecemos de un tipo de amnesia metafísica colectiva. Quinto, los humanos transitan a través de ciclos indefinidos de nacimiento, muerte y reencarnación a fin de sacarse de encima lo que se denomina el “karma malo.” Sexto, los discípulos de la Nueva Era piensan en términos de gris, y no de blanco y negro. Por lo tanto, creen que dos declaraciones contradictorias pueden ser ambas verdaderas.

A nivel popular, estas doctrinas son afirmadas actualmente a través de distintos medios, tales como libros, revistas, la televisión y las películas. Tal vez la maestra más visible sea Shirley MacLaine. Pero estas creencias pueden encontrarse también, cada vez más, entre intelectuales en campos tales como la medicina, la psicología, la sociología y la educación.

El Naturalismo

Si bien el Naturalismo en sus distintas formas es antiguo, usaremos el término para referirnos a una cosmovisión que ha tenido una influencia considerable durante un tiempo relativamente corto dentro de la cultura occidental. Las semillas fueron sembradas en el siglo diecisiete y comenzaron a florecer en el siglo dieciocho. Muchos de nosotros hemos estado expuestos al Naturalismo mediante el Marxismo y lo que se denomina Humanismo Secular.

¿Cuáles son las doctrinas básicas de esta cosmovisión?

Primero, Dios es irrelevante. Esta doctrina nos ayuda a entender mejor el término Naturalismo; está en contraste directo con el Teísmo Cristiano, que está basado en el sobrenaturalismo. Segundo, el progreso y el cambio evolucionista son inevitables. Tercero, el hombre es autónomo, centrado en sí mismo y se salvará a sí mismo. Cuarto, la educación es la guía para la vida; la inteligencia y la libertad garantizan todo el potencial humano. Quinto, la ciencia es el proveedor último tanto del conocimiento como de la moral. Estas doctrinas han impregnado nuestras vidas. Son aparentes, por ejemplo, en los medios, el gobierno y la educación. Debemos estar alertas constantemente a su influencia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el “Postmodernismo” comenzó a reemplazar la confianza del Naturalismo. Con él, llegó la conclusión que no existía la verdad en ningún sentido real. Esta puede ser la próxima cosmovisión principal, o anti-cosmovisión, que infectará la cultura. Actualmente está de moda en muchas de nuestras universidades. Mientras tanto, sin embargo, las últimas décadas nos han traído otra antigua cosmovisión vestida de ropas occidentales

Humanista secular:

. El materialismo constructivista

Se puede considerar que esta cosmovisión está muy extendida entre las personas que tienen una formación científica. Consiste en ver toda la realidad desde la experiencia de la bioquímica y la física atómicas.

Casi todas las personas que tienen una formación científica contemplan el mundo como si fuera una inmensa construcción: un conglomerado material íntimamente ordenado. Existía -y todavía existe- un juego muy popular que se llama “Mecano”. Es un juego de construcción con piezas metálicas, que permite hacer grúas, coches, puentes, etc. Muchas personas con mentalidad científica tienden a contemplar el mundo como si fuera un enorme “Mecano”: un artefacto muy complicado construido con piezas muy sencillas. Todo lo que se construye con él depende absolutamente de las piezas con que se construye. No hay más.

Desde hace dos siglos, las ciencias modernas han descubierto, en sucesivos pasos, la composición del mundo material: tanto de la materia inerte como de la materia viva. Y han llegado a la conclusión de que todo está compuesto de lo mismo. Esta idea ha sido reforzada por la teoría del Big Bang, que habla de un origen común del universo, y de un despliegue de toda la realidad visible a partir de una enorme concentración de energía primitiva (S. Weinberg, Los tres primeros minutos del universo).

Gracias a un formidable empeño científico, sabemos cómo está compuesto casi todo el cosmos visible. Y es muy fácil caer en la tentación de decir que el universo es sólo una inmensa construcción hecha con las piezas elementales que conocemos. Y que todo se puede explicar por las propiedades de esas “piezas” elementales. Exáctamente lo mismo que diríamos sobre un coche construido con el juego del “Mecano”. Podríamos asegurar que sólo es un conjunto de piezas, y que las propiedades del coche se explican por las propiedades de las piezas que lo componen. Pero conviene advertir ya, de pasada, que esto supone una reducción sutil, porque un coche no está hecho sólo con las “piezas” del Mecano, sino también con una “idea” de lo que es un coche. Un coche no es sólo un conjunto de piezas, por la misma razón que el Quijote no es sólo un conjunto ordenado de letras. Pero vayamos por partes.

En esta cosmovisión materialista, el analogatum princeps desde el que se contempla toda la realidad, es decir el punto de partida, son las partículas subatómicas que componen los átomos y las moléculas, tal como nos las describe la física. Se quiere ver toda la realidad desde la física y se da por supuesto que todo se puede explicar acudiendo a las propiedades elementales con las que trabajamos en la física. Una roca, una planta, un perro o un hombre son sólo, en definitiva, un enorme compuesto físico-químico. Y las propiedades del conjunto deben depender de las propiedades elementales.

Esta es la tesis de algunos conocidos científicos que han divulgado sus ideas, como los premios nobel Erwin Schrödinger (Qué es la vida) y Jacques Monod (Azar y necesidad), y los astrofísicos Stephen Hawking (Historia del tiempo) y Carl Sagan (Cosmos). Aplican a todo el universo su conocimiento de la composición de la materia, y lo reducen a lo que les resulta más familiar. Todo lo ven desde algunas propiedades de la materia.

Ciertamente, aportan algo cuando afirman que todo lo visible está compuesto de lo mismo. Es una verdad llena de interés. En cambio, son reductivistas cuando dicen que toda la realidad es “sólo” una composición material compleja.

Primero, olvidan la complejidad de la realidad y, en particular, las ideas que dan la posibilidad y forma de las cosas: “ideas” como la del “coche”, sin la cual no se puede explicar la posibilidad de la construcción. Se conforman con una explicación “material”, pero también la forma de las cosas necesita una explicación. Es evidente que falta algo cuando decimos que el Quijote es sólo un conjunto de letras. También falta algo cuando decimos que un animal es un compuesto físico-químico. Hoy tenemos, además, otro acercamiento al problema, a medida que conocemos mejor la composición de los códigos genéticos. Es evidente que hay en ellos algún tipo de leyes de reordenación; si no la evolución no hubiera podido progresar de manera creciente. Con un Mecano se puede hacer un coche, pero no un caballo, por más piezas que se reúnan. Las piezas del Mecano no tienen las propiedades necesarias para hacer un caballo. El coche está ya en unas piezas que han sido preparadas pensando en el coche, pero el caballo no.

En segundo lugar, al negar que pueda haber algo no material en el universo, reducen todas las dimensiones de la persona humana a fenómenos físicos, aunque todavía -dicen- no podamos explicarlas. Una versión particular de esta tendencia es el intenso debate sobre la inteligencia artificial. Algunos científicos piensan que la inteligencia humana es como la de un procesador complejo (Marvin Mynsky), y que muy pronto todas sus funciones podrán ser imitadas, aunque hoy aparezcan dificultades notables. Esto les lleva a ver al hombre como un mecanismo complejo y a desconocer, de hecho, las complejas funciones intelectuales que se manifiestan en la conciencia. Dan por supuesto que dependen, en definitiva, de la composición, aunque no puedan demostrarlo.

Hay que decir que los ideales materialistas y mecanicistas se han difuminado un poco en los últimos veinte años por las consecuencias epistemológicas del principio de indeterminación de Heisemberg; por el problema de las condiciones de partida (Arecchi); y por la aparición de la problemática del caos (Ilya Prygoguine), que afecta a muchas disciplinas científicas. Somos más conscientes que nunca de los límites de nuestro conocimiento científico. Y ha desaparecido la utopía mecanicista que pensaba que un día podríamos conocer y controlar todo el universo como si fuera un inmenso mecanismo. Basta pensar en las dificultades habituales de los partes metereológicos raya,

El Humanismo Secular es un término que ha sido usado en los últimos treinta años para describir una visión del mundo con los siguientes elementos y principios:

  • Una convicción de que los dogmas, ideologías y tradiciones religiosas, sociales o políticas, deben ser avalados y probados por cada persona de manera individual en lugar de ser aceptados simplemente por cuestión de fe.
  • El compromiso con el uso de la razón crítica, la evidencia factual y el método científico, en lugar de la fe y el misticismo, en la búsqueda de soluciones para los problemas de los humanos y las respuestas para las cuestiones humanas más importantes.
  • Una preocupación primaria con la satisfacción, el desarrollo y la creatividad tanto para el individuo como para la humanidad en general.
  • Una búsqueda constante por la verdad objetiva, teniendo entendido que nuestra imperfecta percepción de esa verdad es constantemente alterada por nuevos conocimientos y experiencias. (N. del T. En realidad los Humanistas Seculares reconocen que “conocer la verdad objetiva” es en si utópico. Sin embargo, es posible realizar una considerable aproximación al conocimiento objetivo, aunque sabemos que éste nunca podrá ser plenamente alcanzado.)
  • Una preocupación con esta vida y un compromiso de dotarla de sentido a través de un mejor conocimiento de nosotros mismos, nuestra historia, nuestras conquistas intelectuales y artísticas, y las perspectivas de aquellas que difieren de nosotros.
  • Una búsqueda de principios viables de conducta ética (tanto individuales, como sociales y políticos), juzgándolos por su capacidad de mejorar el bienestar humano y la responsabilidad individual.
  • Una convicción de que con la razón, un mercado abierto de ideas, buena voluntad y tolerancia, se puede obtener el progreso en la construcción de un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos.

Los humanistas seculares siguen una perspectiva o filosofía llamada Naturalismo, en la cual las leyes físicas del universo no están subordinadas a entidades inmateriales o sobrenaturales como demonios, dioses u otros seres “sobrenaturales” fuera del dominio del universo natural. Los eventos sobrenaturales como los milagros (que contradicen las leyes físicas) y los fenómenos psíquicos, como la percepción extrasensorial, la telekinesia, etc., no son descartados automáticamente, mas son vistos con un alto grado de escepticismo.

Los Humanistas Seculares consideran que quienes hacen afirmaciones extraordinarias deben mostrar evidencias extraordinarias. Son quienes afirman la existencia de algo los que deben mostrar claras y contundentes evidencias.

Los Humanistas Seculares típicamente se describen como ateístas (sin la creencia en un dios y son bastante escépticos en cuanto a la posibilidad de que exista uno) o agnósticos (sin la creencia en un dios y dudan en cuanto a su posibilidad). Los Humanistas Seculares tienen orígenes filosóficos y religiosos bastante diversos, desde el fundamentalismo cristiano ante el sistema de creencias liberales y el ateísmo. Algunas personas encontraron bienestar en una posición humanista secular después de haber pasado un período de deísmo. Los deístas son aquellos que expresan un sentimiento vago o místico de que una inteligencia creativa puede estar, o que estuvo en algún momento, conectada al Universo o involucrada en su creación, más ahora no existe, o no se encuentra más ocupada con su operación.

Los Humanistas Seculares no dependen de dioses o de otras fuerzas sobrenaturales para resolver sus problemas u ofrecer orientación para sus conductas. En lugar de eso, dependen de la aplicación de la razón, de las lecciones de la historia y la experiencia personal para formar un fundamento moral y ético y crear sentido en la vida. Los Humanistas Seculares ven en la metodología de la ciencia como la fuente más confiable de información para poder saber qué es lo falso o lo verdadero sobre el Universo que todos compartimos, reconociendo que nuevos descubrimientos siempre estarán alterando y expandiendo nuestra comprensión de este y, posiblemente, cambiará nuestro abordaje de los asuntos éticos.

El Humanismo Secular como sistema filosófico organizado es relativamente nuevo, mas sus fundamentos pueden ser encontrados en las ideas de los filósofos griegos clásicos como los Estoicos e Epicurianos, y también en el Confucionismo chino. Estas posiciones filosóficas buscaban las soluciones de los problemas humanos en los seres humanos en lugar de los dioses.

Durante la edad de las tinieblas de la Europa Occidental, las filosofías humanistas fueron suprimidas por el poder político de la Iglesia. Aquellos que se atrevían a expresar opiniones en oposición a los dogmas religiosos dominantes eran desterrados, torturados o ejecutados. Fue tan solo en el Renacimiento de los siglos XIV al XVII, con el desarrollo del arte, la música, la literatura y los grandes viajes de navegación, que se pasó a considerar la alternativa de pasar de una existencia centrada en “Dios” a una alternativa humanista. Durante el iluminismo del siglo XVIII, con el desarrollo de la ciencia, los filósofos finalmente comenzaron a criticar abiertamente la autoridad de la Iglesia y a engranar lo que hoy se conoce con el nombre de “Librepensamiento”.

El movimiento librepensador del siglo XIX en América del Norte y Europa Occidental, finalmente volvió posible la renuncia de la fe ciega y la superstición, sin el riesgo de la persecución. La influencia de la ciencia y la tecnología, conjuntamente con los desafíos a la ortodoxia religiosa hecha por célebres pensadores como Mark Twain y Robert G. Ingersoll trazaron los elementos de la filosofía humanista, así mismo para las iglesias cristianas que se tornaban más preocupadas con este mundo y menos con el prójimo.

En el siglo XX los científicos, los filósofos y los teólogos progresistas comenzaron a organizarse en un esfuerzo por la alternativa humanista a las tradiciones y perspectivas puestas en la fe. Esos primeros organizadores clasificaron el humanismo como una religión no-teísta que atendía la necesidad humana de un sistema ético y filosófico organizado para orientar nuestras vidas, una “espiritualidad” sin lo sobrenatural. En los últimos treinta años aquellos que rechazaban el sobrenaturalismo como opción filosófica viable, adoptaron el término “Humanismo secular” para describir su postura de vida no-religiosa.

El Humanismo Secular, es por lo tanto, una filosofía y perspectiva que se centra en los asuntos humanos y emplea los métodos científicos y racionales para lidiar con una gran variedad de asuntos importantes para todos nosotros. Al mismo tiempo que el Humanismo Secular es adverso en muchos puntos a los sistemas religiosos basados en la fe, este se dedica al desarrollo del individuo y de la humanidad en general. Para alcanzar esta meta el Humanismo Secular alienta todo un conjunto de principios que promueven el desarrollo de la tolerancia, la compasión y una comprensión de los métodos de la ciencia, el análisis crítico y la reflexión filosófica.

Pero las posiciones intelectuales no se definen sólo por las adhesiones, sino también por los prejuicios y aversiones. Por eso, si queremos tener en cuenta las opciones intelectuales vigentes en Occidente, es preciso decir algo más. Desde hace tres siglos, existe una fuerte corriente de reacción y emancipación frente al mensaje cristiano, especialmente en los países sociológicamente católicos. Es el movimiento ilustrado o, por lo menos, una parte de él. Sería necesario hacer delicados análisis para advertir hasta qué punto sus quejas y también sus logros pueden ser admitidos. También habría que hacer muchas distinciones para identificar la multiplicidad de sus manifestaciones. Pero no es el momento de intentar un juicio tan complejo. Bastan unas breves pinceladas históricas.

En su inicio, la tradición ilustrada asumió el universo personal creado por la fe cristiana, convirtiéndolo, hasta donde era posible, en filosofía. Era el proyecto racionalista: quería apoyarse en la razón y en la ciencia que parecía el fruto mejor de la razón. De la cultura política inglesa, incorporó los ideales de la democracia parlamentaria y de tolerancia cívica. De la francesa, su amor por el derecho. Desde Kant, una parte considerable de las élites ilustradas asumió el agnosticismo como postura vital, perdió la metafísica, y se sintió liberada de la necesidad de optar por las diversas cosmovisiones. Entonces, se redefinió como una cultura laica, ética y política, sosteniendo todavía valores cristianos, sobre todo éticos, como la dignidad de la persona, la igualdad fundamental de los hombres, la libertad personal, la racionalidad de la ética y de las relaciones de justicia, y la noción de bien común. En los países de tradición católica, sobre todo en Francia, ha tenido una veta laicista y fuertemente crítica frente a la Iglesia. En otros, se ha mantenido en un agnosticismo moderado.

Desde finales del siglo pasado, perdió la iniciativa cultural y fue en parte subsumida por las utopías políticas socialistas, especialmente el marxismo, que también representaba una alternativa fuerte frente al cristianismo. En este final de siglo, al desaparecer el marxismo, se advierte, en todo el Occidente, una curiosa regresión hacia las formas de pensamiento ilustrado. La ilustración de corte laicista es la mentalidad más extendida entre las élites cultas que se resisten a ser cristianas. Se expresa a través de importantes órganos de opinión pública en todos los países de Europa, especialmente en los de mayoría católica. Frente al cristianismo, sostiene una crítica histórica y una ridiculización de su moral, especialmente de la moral sexual. Mientras intenta recuperar, por todos los medios, una ética civil y laica, que sea capaz de sustituir a la cristiana, para configurar la vida ciudadana y dar sentido a las viejas abstracciones (libertad, tolerancia, igualdad, etc.).

Pero no es fácil dar marcha atrás en la historia. El movimiento ilustrado tropieza hoy con la fuerza del reduccionismo materialista o naturalista. Muchos ilustrados con mentalidad científica han optado por alguna de las dos primeras cosmovisiones, materialismo constructivista o naturalismo biológico, y ya no pueden sostener intelectualmente los valores éticos que mantenía la ilustración. Aunque son una minoría, porque es difícil vivir de una manera coherente con esas cosmovisiones.

En cambio, los ilustrados con mentalidad humanista, después de la desaparición del marxismo, parecen haber perdido el vigor de su racionalismo crítico y de su laicismo, y se acercan a la visión espiritualista de las religiones orientales. El budismo o el hinduísmo depurados pueden ser la tentación intelectual del porvenir para las élites de la cultura occidental que son críticas frente al cristianismo. Aparte de otras alternativas folclóricas, como el politeísmo pagano; o religiosas, como el Islam, que son minoritarias.

Florece también, muy debilitado, un nuevo agnosticismo, que no se atreve a afirmar ni a negar nada. Está cansado de los “grandes relatos” y de las utopías; es decir de toda teoría general sobre el mundo, y también de todo proyecto demasiado grande para cambiarlo. Se conforma con observaciones parciales y con pequeños experimentos entretenidos. Se define como “pensamiento débil” y es una de las expresiones de lo que se ha dado en llamar “posmodernidad”. Pero su misma debilidad hace que su vida sea lánguida. No puede suscitar entusiasmos, ni sumar consensos porque no está claro, ni es constante en lo que afirma y lo que niega. Resulta demasiado dependiente de algunas figuras indecisas.

En este contexto cultural, se ofrece la oportunidad de presentar con nuevo vigor la cosmovisión cristiana, que es profundamente coherente con el universo personal que consideramos uno de los grandes tesoros de Occidente. No tiene sentido presentarla en polémica con otras opciones, porque la desgastaría inútilmente. Debe presentarse como plenitud de lo que en otros lugares está incoado. El cristianismo como fe religiosa es capaz de asumir lo que hay de verdadero en otras cosmovisiones y en otras visiones parciales de la realidad. Éste es el enfoque que conviene a una apologética moderna, que ha asumido en profundidad la idea de un Dios creador y redentor para todo el universo. Todo lo naturalmente valioso tiene un lugar en la obra de la redención y consumación en Cristo. Por eso, frente a cada cosmovisión, plena o parcial, es necesario discernir para poner de manifiesto sus reduccionismos y aceptar lo que tiene de válido.

La fuerza de la oferta cristiana se basa en la belleza del universo personal: en su idea de persona y de intimidad, de libertad y de realización humana, de las relaciones personales, de entrega y del amor, de la felicidad y de Dios. Todo este universo no tiene dónde apoyarse en las demás cosmovisiones. Ha nacido de la cultura cristiana y se sostiene sólo dentro de ella. Hay que esforzarse en mostrar su atractivo, que es un signo de su verdad. Pero, como hemos dicho antes, la belleza es sólo un indicio para vencer prejuicios; la puerta de entrada a esta cosmovisión es la fe en Cristo resucitado.

Cosmovisión cristiana:

Desde un punto de vista Cristiano, debemos decir que la creencia es un factor decisivo en nuestras vidas aún cuando nuestras creencias profesadas puedan discrepar con las creencias que son realmente operativas en nuestras vidas. Es mandato del evangelio que vivamos nuestras vidas en conformidad con las creencias enseñadas en las Escrituras. El hecho de que a menudo dejamos de vivir a la altura de este mandamiento no invalida el hecho de que podemos y deberíamos vivir de acuerdo con nuestras creencias. Entonces, ¿cuál es la relación de la cosmovisión con la Escritura? La respuesta Cristiana a esta pregunta es clara: nuestra cosmovisión debe ser moldeada y probada por la Escritura.

Puede guiar nuestras vidas legítimamente solamente si es escritural. Esto significa que en el asunto de la cosmovisión existe una brecha significativa entre aquellos que aceptan esta Escritura como la palabra de Dios y aquellos que no la aceptan así. También quiere decir que los Cristianos deben examinar constantemente sus creencias y cosmovisión verificándolas con las Escrituras, porque dejar de hacerlo será una inclinación poderosa para apropiarnos de muchas de nuestras creencias, incluso las más básicas, tomándolas de una cultura que se ha venido secularizando a un ritmo acelerado por generaciones. Una buena parte del propósito de este libro es ofrecer ayuda en el proceso de reformar nuestra cosmovisión para conformarla cada vez más a la enseñanza de la Escritura.

Como Cristianos confesamos que las Escrituras tienen la autoridad de Dios, que es suprema sobre todo lo demás – sobre la opinión pública, sobre la educación, sobre la crianza de los hijos, sobre los medios de comunicación, y en resumen, sobre todas las poderosas agencias en nuestra cultura por las cuales nuestra cosmovisión está siendo moldeada constantemente. Sin embargo, puesto que todas estas agencias en nuestra cultura deliberadamente ignoran, y de hecho generalmente rechazan de manera rotunda, la autoridad suprema de la Escritura, existe una considerable presión sobre los Cristianos para restringir su reconocimiento de la autoridad de la Escritura al área de la iglesia, la teología y la moralidad privada – un área que ha llegado a ser básicamente irrelevante en cuanto a la dirección de la cultura y la sociedad como un todo. Sin embargo, esa presión es, en sí misma, el fruto de una cosmovisión secular, y debe ser resistida por los Cristianos con todos los recursos a su disposición. Los recursos primordiales son las mismas Escrituras.

Las Escrituras son muchas cosas para el Cristiano, pero la instrucción es algo fundamental a su propósito. No hay ningún pasaje en la Escritura que no pueda enseñarnos algo acerca de Dios y su relación con nosotros. Debemos aproximarnos a las Escrituras como estudiantes, particularmente cuando comenzamos a pensar críticamente sobre nuestra propia cosmovisión. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron,” dice Pablo de las Escrituras del Antiguo Testamento (Rom. 15:4), y lo mismo se aplica al Nuevo Testamento. Esta es la razón por la cual el concepto de “sana doctrina” es tan fundamental en el testimonio apostólico – no doctrina en el sentido de teología académica, sino como instrucción práctica en las realidades de vida o muerte de nuestro caminar en el pacto con Dios. Es por medio de ese tipo de enseñanza que la firmeza y el ánimo que las Escrituras traen nos capacitarán, como Pablo continúa señalando en el mismo pasaje, a no desesperarnos sino a aferrarnos a nuestra esperanza en Cristo. Eso también está involucrado en lo que Pablo llama la “renovación de nuestras mentes” (Rom. 12:2).

Necesitamos esa renovación si hemos de discernir cuál es la voluntad de Dios en el ámbito completo de nuestras vidas – “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta..” El verificar nuestra cosmovisión comparándola y revisándola con la Escritura es parte de la renovación de la mente.

Claro, este énfasis en la enseñanza escritural es un aspecto fundamental de la religión Cristiana. Todas las variedades de Cristianos, a pesar de todas sus diferencias, están de acuerdo en este punto en alguna forma u otra. No obstante es necesario enfatizarla una vez más con referencia a la cuestión de nuestra cosmovisión porque casi todas las ramas de la iglesia Cristiana también concuerdan en que la enseñanza de la Escritura es básicamente a asunto de teología y moralidad personal, un sector privado catalogado como “sagrado” y “religioso,” demarcado del ámbito más amplio de los asuntos humanos catalogado como “secular.” Las Escrituras, según esta visión, ciertamente debiese moldear nuestra teología (incluyendo nuestra “ética teológica”) pero están, en el mejor de los casos, indirecta y tangencialmente relacionadas con asuntos seculares tales como la política, el arte y la erudición: la Biblia nos enseña una visión de la iglesia y una visión de Dios, no una cosmovisión.

Este es un error peligroso. Es cierto que debemos ser enseñados por la Escritura sobre temas tales como el bautismo, la oración, la elección y la iglesia, pero la Escritura le habla fundamentalmente a todo en nuestra vida y mundo, incluyendo la tecnología, la economía y la ciencia. El alcance de la enseñanza bíblica incluye asuntos “seculares” ordinarios como el trabajo, los grupos sociales y la educación. A menos que tales tópicos sean abordados en términos de una cosmovisión basada directamente en categorías primordiales escriturales como la creación, el pecado y la redención, en lugar de eso, nuestra evaluación y valoración de estas dimensiones supuestamente no religiosas en nuestras vidas probablemente se vea dominada por una de las cosmovisiones en competencia en el Occidente secularizado. Por consiguiente, es esencial relacionar los conceptos básicos de la “teología bíblica” con nuestra cosmovisión – o más bien entender estos conceptos básicos como constituyentes de la cosmovisión. En cierto sentido la súplica que aquí se hace por una cosmovisión bíblica es simplemente una apelación al creyente para que tome seriamente la Biblia y su enseñanza para la totalidad de nuestra civilización ahora mismo y no relegarla a alguna área opcional llamada “religión.”

Mientras que las dos primeras cosmovisiones reducen el ser del hombre a sustratos inferiores de la naturaleza, la cosmovisión espiritualista lo difumina en la totalidad espiritual. Para entender la idea de hombre que transmite la cultura occidental es necesario recurrir a otra cosmovisión que la ha inspirado y que todavía está presente como una alternativa real: la cosmovisión cristiana, que es una cosmovisión profundamente personalista.

La cosmovisión cristiana no se basa directamente en una experiencia, sino, según se presenta, en una revelación divina. Se acepte o no la existencia de esa revelación, hay que reconocer que ha permitido mirar las realidades del universo con ojos nuevos. Y que nuestra idea del universo personal, de lo que es el hombre y su dignidad, y de lo que son las relaciones humanas se basa en ella. Es la única cosmovisión -entre las que hemos visto- que permite fundamentar la personalidad humana y el universo de las realidades personales. No hay que olvidar que la palabra “persona” procede de la teología cristiana.

El centro de la vida cristiana, en contraste, es la relación que tienen los creyentes con Dios. La relación de Dios con la humanidad está basada en la gracia y el amor. Dado que Dios muestra su gracia, no necesita ser apaciguado constantemente por los creyentes. Sus leyes están reveladas claramente para nosotros en la Biblia. Cuando desobedecemos, podemos sufrir las consecuencias de nuestro pecado o experimentar su disciplina, que siempre está motivada por su amor y busca llevarnos a una relación correcta con Él. En tiempos de dificultad, no tememos su ira sino que Él nos invita a acercarnos aún más a Él. En 1 Juan 4:16-18 dice: “Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor . . .”. Si bien los creyentes encuentran tragedias y sufrimiento, no vivimos en temor sino en fe, confiando en el carácter de Dios.

La cosmovisión cristiana se basa en tres puntos fundamentales:

a) que Dios es creador, y que ha hecho el mundo cuando ha querido

b) que Dios es Trino, es decir una comunión vital de tres personas

c) que el hombre ha sido hecho a imagen de Dios.

a) Que Dios es creador significa que Dios es un ser personal, alguien y no algo que ha creado el mundo libremente, y que no se confunde con el mundo sino que lo trasciende. Por eso puede actuar en el mundo y en la historia, cuando quiere y como quiere. Dios es el fundamento de todo, pero no se confunde con el todo. Está en el fondo de todo lo que existe, pero no es el fondo de todo lo que existe. Las cosas no son parte de Dios y Dios no es una parte de las cosas. Entre Dios y las cosas creadas hay una distancia, porque las ha creado con su voluntad, no proceden de Él como si fueran los efluvios de un gas caliente.

b) Que Dios es Trino es la gran revelación que nos ha transmitido Jesucristo, al presentarse como Hijo de Dios, lleno de su Espíritu Santo. Por Jesucristo sabemos que en el misterio de Dios hay una comunión de tres Personas. Esta verdad ilumina toda nuestra idea del cosmos y especialmente nuestra idea del hombre, de su capacidad de relación y de la vida social. En la entraña de la realidad, el ser más importante de todos los seres, Dios, resulta que contiene, que es, una comunión de tres personas. Dios no es un ser inerte, ni un espíritu gaseoso con una inteligencia inmutable y perpleja. En el núcleo del misterio de Dios -lo sabemos por Jesucristo- hay una comunión de tres personas.

c) La tercera gran afirmación es que el hombre es imagen de Dios. Hecho a semejanza de Dios y con una huella y parecido de Dios. Esto significa, entre otras cosas, que podemos buscar en el hombre el reflejo de las dos afirmaciones anteriores: que Dios es Creador y que es Trino. Si es verdad que el hombre es imagen de Dios, es la imagen de un Dios creador y de un Dios Trino. Esto tiene consecuencias antropológicas importantísimas, que vamos a intentar mostrar.

- Que el hombre es imagen de un Dios creador y trascendente significa que, a semejanza de Dios, es un sujeto creador. Por un lado, un sujeto, es decir un actor. Por otro, creador, con capacidad de hacer algo nuevo, con capacidades creativas, en definitiva con libertad para poner en la realidad los frutos de su inteligencia. Y precisamente porque hay algo de Dios en cada hombre, los hombres, aunque están dentro del mundo, no se reducen al mundo, lo trascienden. Hay en ellos algo que no viene del mundo, que no es parte del mundo, que no se reduce al mundo. Este es el fundamento de la peculiar dignidad del hombre, de todo hombre, de todo lo que sea hombre.

- La comunión de personas de la Trinidad tiene también una imagen. Se refleja, de algún modo en las comunidades humanas. Es el modelo de las comunidades humanas. Y el hecho de que cada persona divina -el Padre, el Hijo, el Espíritu- exista en relación a las otras, nos da una idea de lo que significa ser persona en Dios. Cada persona de la Trinidad, en cuanto relación subsistente, expresa la máxima realización personal. Y es el modelo de realización de las personas creadas. Por eso, la realización humana consiste “en la entrega sincera de sí mismo a los demás”, como ha querido recordar la constitución Gaudium et Spes. La entrega mutua de las personas divinas es el modelo de comportamiento de la persona humana.

Cada hombre ha sido creado por Dios y para Dios. Por eso, tiene, con respecto al creador, una relación original que lo funda como persona, como ser abierto al diálogo. Y en esa apertura funda su capacidad de relación, de comunicación y amor con otras personas, con otros hombres. A imitación de la Trinidad, los hombres, son naturalmente sociables, y están llamados a comprenderse y amarse.

De Dios se dice que “es amor” (1 Jn 4,8). Por eso, la palabra “amor” es la más importante del universo personal: expresa lo que tiene que ser la comunión entre personas. Las comunidades humanas están llamadas a reflejar la comunión divina. Y, para eso, necesitan participar de algún modo en el Misterio de la Trinidad. La idea cristiana del amor no parte de la experiencia de la amistad o del amor conyugal, sino de la revelación del amor divino.

De esta manera la revelación cristiana permite fundamentar el universo personal: sustentar auténticamente la personalidad de cada hombre, con su propia intimidad y creatividad, y expresar en qué consiste la plenitud de sus relaciones. Esta cosmovisión aporta un ideal de realización y responde a los anhelos de trascendencia y plenitud (plenitud de realización y de amor), del ser humano. La connaturalidad de esos ideales con los anhelos humanos es un indicio de su verdad, pero no es suficiente para demostrarla.

La cosmovisión cristiana parte de la fe y sólo se entra en ella cuando se acepta a Jesucristo como Hijo y revelador de Dios Padre, y redentor del hombre, porque nos ha dado su Espíritu.

Ahora que tenemos una idea general de qué es una cosmovisión, nos resta abordar la pregunta de qué es distintivamente característico en la cosmovisión arraigada en la Reforma. ¿Qué rasgos característicos la distinguen de otras cosmovisiones, tanto aquellas paganas o humanistas como de algunas Cristianas?

Debemos comenzar aceptando el hecho de que existen diferentes cosmovisiones Cristianas, aún dentro de la corriente principal de la ortodoxia Cristiana histórica. Claro, hay un sentido en el que todas las iglesias Cristianas ortodoxas (las cuales, en este contexto entenderemos como aquellas iglesias Cristianas que aceptan los así llamados credos ecuménicos de la primera iglesia) comparten una buena parte de la enseñanza bíblica básica. Todas aceptan la Biblia como Palabra de Dios, creen en un Creador trascendente que hizo todas las cosas, confiesan que el aprieto humano es debido al pecado y que Jesucristo ha venido a ofrecer expiación por ese pecado y redimir a la humanidad de su maldición, afirman que Dios es personal y trino, que Cristo es tanto divino como humano, y así sucesivamente. No debemos minimizar la medida en que la tradición Ortodoxa Oriental, la Católica Romana y los varios tipos de tradiciones Protestantes comparten la misma herencia y confesión.

Sin embargo, somos muy conscientes de las profundas divisiones dentro de la iglesia Cristiana. Estas divisiones reflejan diferencias de cosmovisión lo mismo que diferencias de teología en el estricto sentido de la palabra. Me gustaría identificar brevemente la diferencia básica entre una cosmovisión arraigada en la Reforma y otras cosmovisiones Cristianas. Una manera de ver esta diferencia es usar la definición básica de la fe Cristiana dada por Herman Bavinck: “Dios el Padre ha reconciliado al mundo creado, pero caído, por medio de la muerte de Su Hijo, y lo renueva transformándolo en el Reino de Dios por Su Espíritu.” La cosmovisión arraigada en la Reforma toma todos los elementos clave en esta confesión ecuménica trinitaria en un sentido universal y que lo abarca todo. Los términos “reconcilió,” “creado,” “caído,” “mundo,” “renueva” y “Reino de Dios” son concebidos y sostenidos como cósmicos en alcance. En principio, nada aparte de Dios mismo se ubica fuera del rango de estas realidades fundamentales de la religión bíblica. En contraste, todas las otras cosmovisiones Cristianas restringen el alcance de cada uno de estos términos de una forma u otra. Se entiende que cada uno se aplica solamente a un área delimitada del universo de nuestra experiencia, generalmente llamada la esfera “religiosa” o “sagrada.” Cualquier cosa que se ubique fuera de esta área delimitada es llamada una esfera “mundana,” o “secular,” o “natural” o “profana.” Todas estas teorías de los “dos ámbitos,” como son llamadas, son variaciones de una cosmovisión básicamente dualista, opuesta a la perspectiva integral de la cosmovisión arraigada en la Reforma, que no acepta una distinción entre los “ámbitos” sagrado y secular en el cosmos. Esta es una manera de explicar el carácter distintivo de la cosmovisión arraigada en la Reforma. Otra manera es decir que sus rasgos característicos están organizados alrededor del entendimiento central de que “la gracia restaura la naturaleza” – es decir, la redención en Jesucristo significa la restauración de una creación originalmente buena. (Por el término naturaleza quiero dar a entender, en estos contextos, la “realidad creada.”) En otras palabras, la redención es re-creación. Si examinamos esto más de cerca podemos ver que esta afirmación básica realmente implica tres dimensiones fundamentales: la creación originalmente buena, la perversión de esa creación por medio del pecado y la restauración de esa creación en Cristo. Es claro cuán fundamental llega a ser la doctrina de la creación en tal perspectiva, puesto que el punto total de la salvación es entonces el rescate de una

creación afectada por el pecado. Sin embargo, en las cosmovisiones no arraigadas en la Reforma, la gracia incluye algo añadido a la naturaleza, con el resultado que la salvación es algo básicamente “no-creacional,” súper-creacional o incluso anti-creacional. En tales perspectivas, cualquiera que sea lo que Cristo trae sobre y por encima de la creación pertenece al ámbito sagrado, mientras que la creación original constituye el ámbito secular. En los siguientes tres capítulos examinaremos las tres categorías bíblicas básicas de creación, caída y redención. Hasta aquí hemos hablado más bien de manera abstracta sobre la cosmovisión arraigada en la Reforma con el propósito de ubicarla en el contexto más amplio de las cosmovisiones Cristianas como un todo. Ahora es momento de volvernos más específicos relacionando la cosmovisión arraigada en la Reforma tanto con los temas centrales de la Escritura como con las realidades básicas de nuestra experiencia cultural y social.

Cosmovisión y lectura bíblica

El encuentro de cosmovisiones distintas ocurre, también, cuando leemos la Biblia. La Biblia es un libro con una enorme diversidad. Su elaboración se extiende a través de muchos siglos e involucra muchas culturas distintas. Cuando leemos la Biblia nos encontramos con una miríada de cosmovisiones y no con una sola.

Sin embargo, solemos leer la Biblia conforme a nuestra propia cosmovisión y la manejamos como si tratara de una sola cosmovisión. Es decir, pasamos la Biblia por el filtro de nuestra perspectiva de la realidad, sin prestar atención a las particularidades del texto mismo. Hacemos que el texto quepa dentro de nuestra caja. Por consiguiente, la lectura no es un ejercicio de escucha del texto, sino de forzarlo a encajar. En este caso el texto sirve para legitimar nuestra propia perspectiva y no para transformarnos.

Este estilo de lectura ejerce una violencia tremenda sobre el texto porque hace caso omiso a sus diferencias. En vez de escuchar el texto, uno lo utiliza para apoyar su propia perspectiva. Así que es necesario aplicar algunas técnicas de estudio que faciliten una fusión de horizontes entre el texto y el lector. Estas técnicas tienen que ser coherentes con la naturaleza misma del texto. Como la Biblia es un documento literario, histórico y teológico, hay que llegar a conocer su historia, sus formas literarias y su función dentro de su contexto, y su perspectiva teológica, que es una expresión determinada de la cosmovisión subyacente. Con estas técnicas comenzamos a construir un puente entre el pasado y el presente.

Al principio nos choca la gran diferencia entre el texto y nosotros. Hay un abismo real entre el pasado y el presente, entre el texto bíblico y el creyente actual. Es muy importante prestar atención a estas diferencias, porque a veces la relevancia se encuentra en la diferencia más que en la semejanza. Además, la observación de los contrastes nos ayuda a escuchar el texto por sí mismo, con una aproximación a su contexto. El mensaje del texto está vinculado a su propio contexto antes de conectarse al nuestro. Así que el análisis literario, histórico y teológico nos ayuda a escuchar con más precisión al texto sin imponerle primero nuestra cosmovisión.

Aunque hemos recalcado las diferencias entre el texto y el presente, hay puntos en común. El lector cristiano comparte un par de elementos esenciales en común con el texto. La experiencia humana es un aspecto que comparten el lector y el texto. A un nivel fundamental la experiencia humana traspasa las barreras del tiempo y de la cultura. Además, el Dios del texto es el mismo Dios del lector. Dios, que no está limitado por el tiempo, está presente y vincula el pasado y el presente. Estos dos elementos—la experiencia humana y Dios—son clave para construir el puente entre el texto y el lector, para conseguir una fusión de horizontes.

Hay otro elemento a tomar en consideración. La lectura del texto es de doble sentido. El lector lee el texto, pero también es vital que el texto interpele al lector. Como en el caso del español en la India, que puede modificar su perspectiva basada en su diálogo con el otro, es importante que nos abramos a la cosmovisión del texto y que consideremos nuestra vida a la luz de este filtro. De esta manera el texto puede provocar una modificación de nuestra cosmovisión, que luego afecta nuestra relación a la realidad y nuestra práctica.

No quiero decir que simplemente adoptemos la cosmovisión del texto. ¡Hay muchas cosmovisiones distintas en la Biblia! Entramos en diálogo con el texto para discernir la Palabra viva que nos encuentra. No podemos ni debemos procurar ignorar nuestra propia historia, cultura y actualidad, pero desarrollamos nuestra cosmovisión cristiana actual en conversación con la Palabra que nos viene a través de las Escrituras.

Cosmovisión, culto y proclamación

El culto es otro lugar donde entran en contacto diferentes cosmovisiones. En realidad es una experiencia muy parecida a la lectura de la Biblia. El local, los símbolos y los ritos están basados en unos relatos que expresan la cosmovisión cristiana. Además, cada congregación tiene su propia historia y peculiaridades. Hay que tomar en cuenta también que la cosmovisión cristiana está arropada en una cultura y un contexto concretos también. Por eso, se encuentran diferencias entre iglesias incluso de la misma denominación. Por ejemplo, un culto de la Iglesia Metodista en Inglaterra será diferente de uno de la misma iglesia en las islas Fiji. Las distintas culturas filtran la cosmovisión y le dan un ropaje distinto, sin necesariamente cambiar la esencia.

Es vital que las iglesias edifiquen puentes entre la cultura imperante, la cosmovisión popular, y la cosmovisión cristiana. El culto mismo sirve como un diálogo continuo entre el Evangelio de Jesucristo y el mundo. Un culto tradicionalista que no cambia en décadas destruye enlaces de comunicación y se reduce a una especie de club. Sólo los adeptos podrán descifrar su lenguaje, sus símbolos y comprender sus relatos. Luego si invitamos a un vecino al culto, pensará que está entrando en un universo alternativo desvinculado de su realidad o peor, que es una secta rara. Por eso la Iglesia necesita actualizar el ropaje de su cosmovisión para que sea accesible a la sociedad.

Lo mismo se puede decir de la proclamación. La tarea de la predicación es de interpretar la realidad a la luz de la cosmovisión cristiana, de ayudar a los oyentes orientar sus vidas para que haya coherencia con el Evangelio de Jesucristo. La predicación es una constructora de puentes de enlace. Una buena predicación observa la sociedad y la analiza a través del filtro de la cosmovisión cristiana. Potencia el diálogo necesario para procurar vivir fielmente como un cristiano en el mundo. Además, facilita que el texto sea escuchado, que el texto interpele al oyente y no simplemente pase por el filtro de la acomodación. La proclamación es la edificación de puentes.

El Teísmo Cristiano

Pregunta: ¿Por qué hay algo en vez de nada? Respuesta: Hay un Dios infinito-personal que ha creado el universo de la nada.

Pregunta: ¿Cómo se explica la naturaleza humana? Respuesta: El hombre fue creado originalmente bueno, a la imagen de Dios, pero escogió pecar y, por lo tanto, infectó a toda la humanidad con lo que se llama “naturaleza pecaminosa.” Así que el hombre fue dotado de valor por su creador, pero su comportamiento negativo está asociado con su naturaleza.

Pregunta: ¿Qué le pasa a una persona cuando muere? Respuesta: La muerte es la puerta a la vida con Dios o a la separación eterna de Él. El destino depende de la respuesta que damos a la provisión de Dios por nuestro pecado.

Pregunta: ¿Cómo se determina lo que está bien y lo que está mal? Respuesta: Las pautas para la conducta son reveladas por Dios.

Pregunta: ¿Cómo saber que uno sabe? Respuesta: La razón y la experiencia pueden ser maestras legítimas, pero es necesaria una fuente trascendente. Sabemos algunas cosas sólo porque Dios nos las dice a través de la Biblia.

Pregunta: ¿Cuál es el significado de la historia? Respuesta: La historia es una secuencia lineal y con significado de eventos que conducen a la realización de los propósitos de Dios para el hombre.

El Teísmo Cristiano tuvo una larga historia en la cultura occidental. Esto no significa que todos los individuos que han vivido en la cultura occidental hayan sido cristianos. Simplemente significa que esta cosmovisión fue dominante; fue la más influyente. Y esto fue cierto aun entre los no cristianos. Esto ya no es válido. La cultura occidental ha experimentado una transición hacia lo que se denomina Naturalismo.

Conclusión

En realidad todos los días tenemos experiencias de encuentro de cosmovisiones diferentes. En una sociedad globalizada que incluye grandes movimientos de pueblos, el vecino de al lado muy posiblemente es de otra cosmovisión. Sólo por mencionar mi propio edificiol, hay una viuda de la tercera edad, nosotros, los norteamericanos, y una pareja gay. ¿Compartimos cosmovisiones?

Si yo quiero comunicar el Evangelio a mis vecinos, tengo que entrar en su mundo, dialogar y construir puentes. Ellos ya están leyendo mi cosmovisión en el trato con ellos y cómo me muevo en la comunidad de vecinos. ¿Están viendo a Cristo en mí? Pero puedo invertir eso. ¿Estoy percibiendo a Cristo en ellos?

La cosmovisión es nuestro sistema operativo, y es dinámica. Sin abandonar los fundamentos de la cosmovisión cristiana, estamos en diálogo con nuestro entorno. Necesitamos reconocer que la experiencia de leer la Biblia es una experiencia fluida y abierta que filtramos por nuestra perspectiva, es decir, la interpretamos conforme a nuestra cosmovisión, pero que también la Biblia nos interpreta a nosotros. Nos invita a un encuentro con el Otro.

Marcos Abbott, autor del artículoCosmovisión: Nuestro sistema operativo“, de la Facultad Abierta de Teología, hace la pregunta: ¿mis vecinos están viendo a Cristo en mí.?

Aunque Abott  también entiende que la pregunta puede ser invertida. ¿Estoy percibiendo a Cristo en mis vecinos, aunque tengan cosmovisiones distintas? Si no estoy abierto a descubrir a Dios en mis vecinos, entonces eso es lo mismo que leer la Biblia solamente a través de mi filtro interpretativo. Convierte a la Biblia en herramienta de legitimación propia y deja de ser vehículo de Palabra de Dios que me confronta y me interpela. Dios me puede venir a través de quien es diferente. En el encuentro diario de cosmovisiones distintas, hay oportunidad para descubrir y para compartir a Dios.

Para concluir, cito a Abott, quien ilustra el tema de las cosmovisiones con un ejemplo relacionado con su hijo: “Hace poco mi hijo tuvo que leer un relato corto sobre la llegada de los europeos a Norteamérica. Incluía un dibujo que representaba las diferentes maneras en que los indígenas y los europeos veían los barcos. Para los indígenas los barcos eran como islas flotantes, pero los europeos percibían los barcos tal como los lectores de este artículo los verían. Además, los europeos consideraban a los indígenas como gente salvaje, sin educación.”

Abott, escribe “Ahora sabemos por los estudios antropológicos y arqueológicos que los indígenas tenían una cultura muy desarrollada, y en muchos aspectos hubieran visto a los europeos como maleducados y salvajes. Cada uno interpretaba al otro a través de su cosmovisión respectiva. Veían el mismo objeto, el barco, pero lo interpretaban de maneras distintas conforme a la lente que filtraba la información recibida por los sentidos.” Asi es el tema de las cosmovisiones; es la lente de lectura de nuestra interpretación de la realidad.

Fuentes:

El tramo final del modelo kirchnerista

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 9:26 pm

El tramo final del modelo kirchnerista
http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=1007774
Por Mariano Grondona

Si entendemos por modelo kirchnerista la concentración absoluta del poder económico y político en manos de Néstor Kirchner, hay razones de peso para creer que ha entrado en su tramo final. No sabemos todavía cuándo ni cómo se va a acabar, pero al menos sabemos dos cosas: que nunca fue sustentable en el largo plazo y que la percepción de su no sustentabilidad ya no pertenece sólo a algunos observadores informados sino a a sociedad en general. Kirchner ha llegado a esta situación sin salida a través de tres callejones convergentes.

  • Uno de ellos es económico
  • El otro es político
  • El tercero es comunicacional.

Cuando el ex presidente comenzó su gestión económica hace cinco años, se encontró con dos ventajas extraordinarias. De un lado, la profunda crisis de 2001-2002 había dejado a las fuerzas de la producción agropecuaria e industrial con una formidable capacidad ociosa ya instalada. La devaluación promovida por el presidente Eduardo Duhalde a comienzos de 2002 convirtió al campo otra vez en competitivo después del insostenible tipo de cambio del “uno a uno” que ya se había agotado en los tiempos finales de Menem e impulsó al mismo tiempo a la industria gracias a la protección que le brindaba el nuevo tipo de cambio del “tres a uno” en un mercado interno resucitado. Con la prudente gestión de Roberto Lavagna, el país empezó a crecer a la tasa alucinante del 9 por ciento anual.

Cuano heredó a Lavagna de su antecesor, el nuevo presidente Kirchner tuvo por delante dos opciones. Una era prolongar en forma equilibrada la bonanza que recibía, cimentándola a través de lo que todavía le faltaba: una intensa corriente de nuevas inversiones internas y externas que viniera a reforzar la capacidad instalada en la década de Menem para cuando ésta se colmara, con la idea de generar un proceso ya no de mero crecimiento de corto plazo, de algunos años, sino de verdadero desarrollo aunque con una tasa menos espectacular pero sustentable en el largo plazo de un 5 o un 6 por ciento anual, no por varios años sino por varias décadas.

Este fue el camino que eligieron los presidentes Cardoso y Lula en Brasil, que hoy muestra las primeras señales del desarrollo económico, pero no el que eligió el presidente Kirchner, fascinado como estaba por la cifra mágica del 9 por ciento que parecía prometerle rotundas mayorías rodeado por un núcleo reducido de empresarios en una demostración d manual del llamado “capitalismo de amigos”, que no es el verdadero capitalismo porque en tanto éste se abre a todos los capitales en competencia entre ellos, aquél concentra los recursos económicos en un círculo áureo de favoritos.

El segundo callejón

El poder absoluto económico al que aspiraba Néstor Kirchner se vio acompañado por una segunda aspiración al poder absoluto, esta vez de naturaleza política. Para lograrlo, Kirchner apeló a un recurso que sus antecesores habían descuidado: la utilización de la “caja” de un impresionante superávit fiscal, pero no para consolidar las finanzas públicas sino para doblegar la voluntad de gobernadores, legisladores e intendentes en dirección de un poder político incontrastable. En el orden político habría de ahí en adelante sólo dos categorías de dirigentes: los “réprobos”, aislados e impotentes, y los “elegidos”, que recibirían las dádivas de la concentración económica kirchnerista con la única contrapartida de la obsecuencia.

Pero ese modelo de dominación política absoluta se encontró finalmente con dos obstáculos insuperables. En el terreno económico, el estatismo kirchnerista chocó con el muro de una inflación que ya ha devorado los beneficios del “tres a uno”. En el terreno político se topó además con la creciente rebeldía de muchos venidos de los más diversos lugares, cuyo rasgo común es que no aceptan la sumisión

Esta resistencia estalló en las últimas semanas en un ámbito que el Gobierno no esperaba: entre la gente supuestamente “mansa” del campo y del interior. Urgido por las necesidades de una caja cada día más abrumada por las promesas desbordantes de los subsidios que eran la cara económica del sometimiento político, el Gobierno resolvió ordeñar una vez más al campo sin advertir que la confiscación de sus recursos, que es el verdadero fundamento de la “caja”, había pasado el límite de lo tolerable. Porque el campo no sólo empezó a resistir el “apriete” fiscal. Lo que el Gobierno no percibió a tiempo fue que el campo,además de rechazar las crecientes exacciones, acepta aún menos que se lo “compense” con subsidios que garantizarían su subordinación política porque en tal caso, al igual que los pobres del Gran Buenos Aires y de las zonas marginales todavía sin voz propia, la gente del campo ya no recibiría sus ingresos por la venta legítima de sus productos sino por haberse transformado en una nueva y vasta clientela política.

El tercer callejón
Cuando el Gobierno advirtió que el modelo de dominación económica y política que se había trazado ya no le cerraba, apeló a un discurso encaminado a “tapar” su fracaso mediante el falseamiento de la comunicación. Comenzó entonces un intento que Elisa Carrió calificó de deliberadamente “esquizofrénico” porque, en su transcurso, los dichos se contradecían cada día más con los hechos. Si no se podía controlar la inflación, todavía se podría controlar los índices oficiales de la inflación. ¿Costaba eximir al Gobierno de su responsabilidad por la crisis que se avcinaba? Siempre se podría demonizar al campo como el autor de todos los males, desde el desabastecimiento hasta la caída de la demanda y hasta de los incendios. El campo pasó a sumarse así a la legión de los réprobos, y empezó a acompañar a los militares, a la Iglesia y hasta al periodismo en la lista de los condenados sistemáticamente por la manipulación oficial, una lista que podría extenderse a la propia Corte Suprema si insiste en defender su independencia, como lo hizo en el caso Patti.

En el mundo de los Kirchner ya no hay lugar para terceras posiciones porque, con una serie de discursos inoportunos, la Presidenta se ha sumado briosamente a la campaña. Al quedarse por su parte sin un mínimo margen de maniobra, el propio ministro Martín Lousteau agravó aún más el clima imperante cuando propuso, en un documento inaceptable para Kirchner, que el Gobierno diera algunas señales de realismo.

La desinformación que alimentaba el Gobierno culminó cuando se puso a defender su voracidad frente a a gente del campo en nombre de la distribución de los ingresos en favor de los que menos tienen. Pero aquí hay dos gruesos errores. En el campo teórico, por lo pronto, la distribución no puede reemplazar al verdadero motor del desarrollo, que no consiste en repartir la riqueza que ya está sino en crear la que no está, una prioridad que debe darse con un ojo solidario puesto en los que no pueden competir, pero no de una manera retórica sino real porque lo que estamos viendo es que la inflación y el capitalismo de amigos, lejos de distribuir al menos la riqueza que está, la están concentrando escandalosamente. Al apelar de este modo al doble discurso, lo que Kirchner está logrando es diseminar entre los argentinos el potente virus de la incredulidad. Este, el más oscuro de todos, es el tercer callejón

 

¿CÓMO NACIÓ LA IDEA DE QUE LOS “E.T.” NOS ESTAN VISITANDO?

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 4:20 am

CÓMO NACIÓ LA IDEA DE QUE LOS “E.T.” NOS
NOS ESTÁN VISITANDO DESDE LA PREHISTORIA

Por José Luis Calvo

PARA ENTENDER A LOS EXTRATERRESTRES. Estudio etnológico de una creencia contemporánea. Wiktor Stoczkowski. Traducción de Francisco S. García-Quiñonero Fernández. Acento Editorial. Madrid, 2001.
El etnólogo francés Wiktor Stoczkowski aborda las causas de la aparición y difusión de la teoría de los “astronautas de la antigüedad” defendida por escritores como Erich Vön Däniken. Un análisis de los presuntos hallazgos arqueológicos del que se sirvieron nuevas religiones como la Raëliana.

Con este título se presenta la edición española de la obra “Des hommes, des dieux et des extraterrestres” del etnólogo Wiktor Stoczkowski. Su intención declarada es someter a estudio desde la perspectiva etnológica una creencia contemporánea, la teoría de que la civilización humana surgió como consecuencia de la labor colonizadora de visitantes extraterrestres.

Como fruto de esa perspectiva, el autor realiza afirmaciones polémicas. Si alguien espera una refutación de las obras de Erich Von Däniken, Robert Charroux y compañía este ensayo les defraudará porque no es ése su propósito. Su intención es comprender los porqués, porqué aparece esa teoría, porqué tuvo éxito.

Comienza el autor por poner en duda el tan traído y llevado retorno de lo irracional. Si bien algunas creencias están en expansión, otras se han reducido hasta límites insospechados hace unos años. Hablando de la creencia en visitas extraterrestres, da las cifras de que en 1.982 el 33% de los franceses creía en su existencia, porcentaje que en 1.993 se había reducido a un 18%. Así el autor declara: “En cambio, la irracionalidad siempre existirá, sean cuales fueren sus avatares y caricaturas periodísticas. Porque está ahí, latente, aun cuando la letra impresa no fije en ella su atención: la irracionalidad es parte permanente de nuestra vida cotidiana y del entorno cultural de nuestras sociedades.” (Pág. 21)

Por ello, desecha la posibilidad de que la teoría de los “astronautas en la antigüedad se deba a un clima de irracionalidad fomentado por el cambio de milenio. La irracionalidad está siempre presente, se limita a adoptar unas formas cambiantes según los tiempos. Así, la cuestión es dilucidar qué elementos son los que se combinaron para crear una teoría tan extraña en apariencia. “Cegados por esta convicción, nos creemos que la racionalidad es nuestro modo habitual de ser y que la irracionalidad, agazapada en las lindes siniestras del orbis exterior, solo perturba de manera ocasional el muy razonable funcionamiento de nuestras sociedades.” (Pág. 24) “Estudiar la racionalidad en sí misma significa reconocer que el análisis del pensamiento considerado irracional o paracientífico nos da indicaciones sobre la racionalidad tan preciosas como las que aporta el análisis del pensamiento científico, sin que haya que confundir uno con otro.” (Pág. 31)

Comienza el autor por una breve descripción del éxito popular de la obra de Von Däniken, pero señala que nada de ello explica el porqué de tal aceptación ni nada dice de su inicio. Por ello, inicia la búsqueda del origen de tal teoría. Un primer nombre es el de Robert Charroux, un cartero y periodista francés que se había adelantado al suizo en 5 años.

“Cuando estalló el asunto del plagio, Robert Laffont ya tenía en sus manos la traducción acabada del libro de Von Däniken, y se disponía a publicarlo. Editor sagaz, Laffont sabía que sería más lucrativo publicar la obra de Von Däniken, aunque fuese un plagio, que llevarlo a los tribunales.” (Pág. 41)

Por ello, hay que replantear la pregunta que ya no es porqué Von Däniken creó esta teoría sino porqué lo hizo Charroux. Éste consideraba como sus precursores a Louis Pauwels y Jacques Bergier, autores de “El retorno de los brujos” obra publicada por Gallimard en 1.960 y cuyo éxito dio inicio a una larga serie de secuelas en forma de las publicaciones de la Encyclopédie Planète. Las “pruebas” arqueológicas que supuestamente demostraban las teorías de Von Däniken aparecían en la obra de Charroux y éstas, a su vez, en la de Pauwels y Bergier. Stoczkowski aprovecha esta circunstancia tanto para recordar que dichas “pruebas” han sido refutadas por especialistas competentes como para reflexionar sobre la inutilidad de tal proceder: “Por consiguiente, todo invita a pensar que las pruebas no eran la piedra angular de las ideas dänikenianas, del mismo modo que, antaño, las reliquias cristianas -innumerables clavos de la cruz de Cristo o varios cráneos de san Juan Bautista- no fueron indispensables para la solidez de la fe, pues precisamente era ese fe la que originaba una prodigiosa multiplicación de reliquias.” (Pág. 49)

Por ello propone que se considere que las teorías paracientíficas no surgen de una mala interpretación de la evidencia existente sino que la creencia precede a las pruebas de forma que aun cuando se consiguiera demostrar lo errado de la evidencia aportada por estos autores, la fe permanece incólume. Si nos limitáramos a demostrar la vacuidad de esas evidencias no llegaríamos nunca a comprender la causa de la creencia en sí. A continuación denuncia el error que cometen algunos escépticos al hablar de las pseudociencias y tildar a sus creyentes de imbéciles, locos o ignorantes cuando las cifras estadísticas demuestran que nada de ello es así por sistema. La creencia en los astronautas de la antigüedad estaba más extendida entre las personas con una formación media que entre los que sólo habían cursado estudios básicos. Se impone así el buscar una explicación más amplia que no apunte tanto a cada individuo como a la sociedad en su conjunto. Surge entonces la explicación del mito como forma de eludir las obligaciones que la sociedad no estaba dispuesta a asumir, los extraterrestres vendrían a ser una especie de dioses laicosNi Charroux ni Von Däniken eran ateos ni sus obras eran, precisamente, tranquilizadoras. Charroux consideraba inevitable una guerra nuclear, Pauwels y Bergier consideraban que ese conflicto sería beneficioso al propiciar mutaciones en los supervivientes, Von Däniken hacía responsables a los supuestos visitantes de destrucciones masivas como Sodoma, Gomorra… responsables de la buena marcha de nuestro planeta. Sin embargo, esa explicación tampoco es correcta en este caso.

Por tanto debemos buscar nuevas explicaciones puesto que las ya propuestas son, como hemos visto, cuando menos parciales. Para ello es fundamental la comprensión del cómo se originó esa teoría, investigar sus causas materiales, formales, eficientes y formales. La causa material hay que buscarla entre las ideas existentes en la época, la formal en las distintas formas de intentar explicar el mundo que rigen en cada época (pensamiento mítico, filosófico, científico…), la causa eficiente reside en el individuo que crea una teoría tanto si acepta las teorías ya existentes como si se aparta de lo que denominamos cultura, la causa final es la determinación de qué pretende su autor con la formulación de tal teoría. Para Stoczkowski sólo esta cuádruple explicación podrá dar respuesta a la pregunta planteada.

La causa material es la ciencia-ficción puesto que cumple con las dos condiciones necesarias para ser considerada como tal. La precede temporalmente y presenta elementos comunes con la teoría de los astronautas en la antigüedad. La ciencia-ficción como género literario popular se data en los finales de la década de los 20 y comienzos de la de los 30 con el auge de las revistas “pulp” como Amazing Stories, Weird Tales… por tanto cumple el primer requisito. Un estudio de los cuentos de aquellas publicaciones permite encontrar los mismos elementos presentes en la teoría de Von Däniken. Visitas extraterrestres en la Prehistoria aparecen en narraciones de autores como Barshofsky (1936), Clarke (1950)… Las civilizaciones desaparecidas pese a su gran desarrollo tecnológico fueron otro tema común en las obras de Merritt (1918), Lovecraft (1931)… y de numerosos escritores europeos como Moselli (1925) y Augilard (1923 y 1.931). Incluso las “coincidencias” son aún más evidentes en la obra de Hamilton (1923) en la que se atribuye a los marcianos la erección de los moais de la isla de Pascua o de Carsac (pseudónimo literario del conocido prehistoriador Bordes) que en 1956 imaginó a un extraterrestre aterrizando en la Tierra por un accidente en su astronave y consiguiendo, gracias a sus conocimientos tecnológicos, provocar una evolución cultural acelerada en los Neandertales con lo que debe convivir. Sin embargo, en ningún autor son más evidentes los paralelismos con la teoría de los astronautas en la antigüedad que en la obra del italiano Rapuzzi que en dos novelas “Érase una vez un planeta” (1954) y “Cuando yo era aborigen” (1955) imaginó dos civilizaciones extraterrestres en el sistema solar, la irresponsabilidad de una de ellas provoca la destrucción de su propio planeta (creando lo que hoy se denomina Cinturón de Asteroides) y causando graves daños en Marte cuyos pobladores deben emigrar a la Tierra y Venus. En nuestro planeta se unen con los aborígenes creando una raza nueva muy evolucionada. Sin embargo, con el paso del tiempo surgirán enfrentamientos entre las dos colonias creadas (Mu y la Atlántida) que se destruirán mutuamente por lo que sólo quedará de ellas el recuerdo en forma de mitos. Sin embargo, hace falta un tercer elemento, una conexión entre la ciencia-ficción y los formuladores de la teoría de los astronautas en la antigüedad. Ese nexo es Bergier, lector de los pulp norteamericanos, redactor y asesor en varias revistas francesas de esta temática antes de co-escribir “El retorno de los brujos” obra en la que cita expresamente a varios de los escritores antes citados.

Con ello, podríamos dar por concluido el asunto y considerar que la teoría de los astronautas de la antigüedad es, tan sólo, una derivación corrupta de la ciencia-ficción. Sin embargo, no sólo debemos observar los parecidos sino también las diferencias. La más clara es que además de estos aspectos formales, en las obras de Charroux, Däniken… aparecen elementos propios de las religiones como puede ser una cosmogonía y una soteriología. Esto nos conduce a la causa formal.

Nuevamente, la propia ilógica de tal teoría puede hacernos pensar en una formulación original, sin embargo no es así. Podemos ir observando las teorías teológicas de Däniken y buscar sus antecedentes. Su idea de una evolución humana cuyo fin último es reintegrarse al seno de la divinidad está tomada de Teilhard de Chardin, su panteísmo y su negación de la divinidad del Dios de la Biblia se relacionan con el Gnosticismo de raíz platónica. También aparecen elementos tomados de las religiones orientales.

Sin embargo, esas influencias no se producen de forma directa, es decir, Charroux, Däniken no estudiaron la filosofía Gnóstica ni las religiones orientales en sus fuentes originarias sino que aceptaron las lecturas que de ambas realizó un movimiento ocultista a caballo de los siglos XIX y XX, la Teosofía de madame Helena P. Blavatsky, que, a su vez es deudor de otras creencias pseudocientíficas anteriores como el espiritismo en especial de la lectura que de él hizo Allan Kardec para el que suponía, ni más ni menos, que una teología práctica que ya no debía basarse en la aceptación de una creencia sino que estaba sujeta a experimentación, es decir, que se trataba de una teología científica.

Todo ello fue mezclado por la Blavatsky con otras ideas ocultistas como la existencia de una sabiduría ancestral que se había ido perdiendo con el paso del tiempo para formar su propia religión que intentó sustentar en una serie de pruebas obtenidas de antiguos relatos literarios y de los descubrimientos arqueológicos que se estaban produciendo en esos momentos. Todo ello volverá a presentarse en la teoría de los astronautas de la antigüedad. Así, los libros de Charroux o Däniken no son fruto de su imaginación sino que resultan los últimos exponentes de la tradición esotérica que ha acompañado a la humanidad desde siempre.

Sin embargo, tampoco ello es suficiente para explicar esta teoría. Como causa eficiente debemos hablar de la fiebre platillista que vivió el mundo desde que en 1.947 Kenneth Arnold observara unos objetos volantes encima del monte Rainier. Su relato fue recogido en primera plana de varios periódicos y apoyada incondicionalmente por gente como el editor de ciencia-ficción Raymond Palmer en su revista Amazing Stories. Tanto fue su éxito que en 1.948 Palmer creó una nueva publicación, Fate, en la que el “contactado” George Adamski publicó varios trabajos. Su colaboración con el teósofo inglés Desmond Leslie fue fructífera. Más que fijarnos en los aspectos grotescos de los “contactos” debemos prestar atención a los mensajes en sí. Su carácter es idéntico a las doctrinas teosóficas. Sólo cambia, en principio, el medio. Si los contactados reciben los mensajes vía extraterrestre, los teósofos empleaban la escritura automática, el espiritismo, el mesmerismo o la simple revelación. Esta diferencia no tardaría en diluirse por obra de George H. Williamson, un discípulo de Adamski que comenzó a recibir mensajes telepáticos. No se detuvo allí, sino que comenzó a buscar pruebas arqueológicas de la existencia de visitas extraterrestres en un pasado lejano. Los mismos edificios que para los teósofos habían sido pruebas de la existencia de civilizaciones perdidas poseedoras de conocimientos muy avanzados (pirámides egipcias y mayas, los trilitos de Baalbek, la Puerta del Sol en Tiahuanaco, Stonehenge, la isla de Pascua, la llanura de Nazca…) pasaron a ser el fruto de los contactos con una inteligencia no terrestre.

En Europa, y con diferencia de unos pocos meses, vieron la luz dos teorías similares creadas por personas tan diferentes entre sí como un lord británico, Brinsley Clancarty, y un científico soviético, Modest Agrest.

Este muestrario de personajes impide la existencia de una única causa final. Las motivaciones de cada uno de ellos fue, probablemente, tan diversa como sus propias creencias. Si el conde de Clancarty era un ocultista convencido, Agrest explotó la teoría de que los dioses de las diversas religiones no eran, a fin de cuentas, más que extraterrestres. Lo que sí parece claro es que la motivación en un principio no fue claramente económica. Si bien Palmer sí se lucró con sus revistas, la publicación de los primeros libros fue muy dificultosa puesto que las editoriales no veían futuro comercial a estos escritos. Por ejemplo, las obras de Charroux sólo se vendieron bien a raíz del éxito de Däniken.

Hasta aquí, Stoczkowski ha realizado el análisis de las causas para la aparición de la teoría de los astronautas de la antigüedad. A partir del capítulo 10 intenta explicar la razón de su éxito popular. Comienza por una declaración que puede parecer sorprendente. La refutación de las “pruebas” arqueológicas, míticas… aducidas por estos escritores es casi inútil. La razón para ello es que obedecen a una construcción intelectual completamente distinta a la construcción científica. Si para nosotros las teorías se forman a partir de las pruebas, para ellos la teoría antecede a las pruebas de forma que aunque éstas se demuestren equivocadas eso no supone que la teoría sea incorrecta. Sólo así se explica que Pauwels y Bergier pudieran afirmar que en “El retorno de los brujos” decían muchas tonterías o que Däniken pudiera escribir un libro reconociendo alguno de sus errores pero asegurando simultáneamente que eso no suponía que sus teorías fueran erróneas.

La explicación de la realidad en Occidente tiene tres tradiciones, la religiosa de raíz judeo-cristiana, la científica y la esoterista u ocultista. A ésta es a la que se adscribe la obra de los autores citados. El ocultismo occidental intenta ser una unión de ambas y, a la vez, supone su crítica. Si para los ocultistas la religión no es creíble por cuanto sobre una base real se han acumulado dogmas sin sentido, la ciencia no es más que el camino al ateísmo y al materialismo estéril.

Numerosas personas aceptan ambas premisas lo que supone una primera explicación para el éxito de las obras de los autores citados. La segunda causa hay que buscarla en el ambiente de la época impregnado de la llamada contracultura. Si el ocultismo del S XIX se difundió en ambientes en los que se extendieron simultáneamente ideas como el naturismo, el vegetarianismo y la medicina homeopática, los años 60 fueron los de desconfianza ante la ciencia, la apertura a nuevas formas de espiritualidad, la experimentación con drogas, las comunas…

Un tercer factor fue la mercadotecnia. Los libros se veían “confirmados” por documentales para la televisión, revistas de temática paranormal, colecciones de libros, conferencias e incluso por los medios de comunicación serios que se hacían eco de las mismas historias que éstos narraban.

El libro de Stoczkowski podría concluir en este punto y ya resultaría una lectura obligada por cuanto supone el estudio más completo y riguroso del origen y desarrollo de una teoría pseudocientífica publicado hasta la fecha. Su análisis del dänikenismo y su relación con la ciencia-ficción y la teosofía es ejemplar, está repleto de noticias interesantes, de detalles muy poco conocidos o inéditos de los escritores que la formularon y de reflexiones importantísimas sobre el ocultismo y la pseudociencia. Sin embargo, el autor no se detiene aquí.

Los capítulos 11 y 12 suponen un motivo para la reflexión e incluso la polémica para los escépticos. El autor comienza marcando distancias con el relativismo cultural. Para él es innegable que la ciencia funciona, que es el “racionalismo productivo” y que, por tanto, no puede ser equiparada a la pseudociencia que no ofrece resultados prácticos, pero también advierte que el proceder de muchos científicos incurre en los mismos errores que denuncian, que no quieren ver más que los hechos que confirman sus teorías, lo que, por supuesto, no supone una descalificación de la ciencia en sí.

Tampoco silencia la peligrosidad de creencias que se difunden al amparo del ocultismo como algunas sectas o el racismo antisemita de autores como Charroux. Esto puede hacernos pensar que el autor apuesta por el escepticismo, sin embargo Stoczkowski también señala sus errores: “En realidad, partiendo de la tenaz convicción de que las ‘sectas’ son peligrosas, sus enemigos acérrimos se fijan exclusivamente en las malas acciones de estas, sin prestar mucha atención a los movimientos y miembros que no han cometido irregularidad alguna. La lógica que inspira los ataque contra las ‘sectas’ es idéntica a la empleada por estas mismas ‘sectas’ cuando intentas aportar ‘pruebas’ de sus doctrinas, ocupándose únicamente por las posibles confirmaciones, pero excluyendo de antemano cualquier dato que vaya en su contra.” (Pag. 328) “Los enemigos acérrimos de las paraciencias y las ‘sectas’ se consideran a sí mismos el último baluarte que todavía resiste al azote apocalíptico de la ‘irracionalidad’. Pero, en lo esencial, siguen la misma senda que sus adversarios…” (Pág. 330).

Independientemente de que aceptemos o no dicho análisis (y un error es claro, que Stoczkowski cae en la misma equivocación que denuncia, a saber, meter a todos los escépticos en el mismo saco y citar sólo las obras que sostienen sus afirmaciones) sí hay en esta obra razones de sobra para la autocrítica, la más importante de las cuales es la aceptación de teorías parciales para explicar el éxito del dänikenismo por un excesivo reduccionismo, seguida de cerca por la confusión que sufren algunos escépticos entre la refutación de una teoría errónea y la argumentación ad hominem. Todo ello debiera ser motivo de reflexión para nosotros. Ojalá que así sea.

BIOGRAFÍAS RELACIONADAS

Wiktor Stoczkowski
José Luis Calvo
Erich Von Däniken
Robert Charroux
Louis Pauwels
Jacques Bergier
Cristo, Jesús
san Juan Bautista
Arthur C. Clark
H. P. Lovecraft
Teilhard de Chardin
Helena P. Blavatsky
Allan Kardec
Kenneth Arnold
Raymond Palmer
George Adamsky
Desmond Leslie
George H. Williamson
Brinsley Clancarty
Modest Agrest

Fuente:

Primera publicación: El Escéptico Digital / Edición 2002 – Número 02 – 17 de Marzo de 2002 / Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia © 2000 ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico / ARP-SAPC

http://www.arp-sapc.org/lecturas/extraterrestres.html

La Noosfera

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Noosfera

Vladimir Ivanovich Vernadsky12 de marzo de 1863 -  6 de enero de 1945Teórico de la Noosfera.

Vladimir Ivanovich Vernadsky
12 de marzo de 1863 – 6 de enero de 1945
Teórico de la Noosfera.

Noosfera, o noósfera (Del griego noos, inteligencia, y esfera).

El diccionario de la Real Academia Española [1] lo define como «conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven».

Vladimir Ivanovich Vernadsky elaboró la teoría de la Noosfera como contribución esencial al cosmismo ruso.

En la teoría original de Vernadsky, la noosfera es la tercera de una sucesión de fases del desarrollo de la Tierra, después de la la geosfera (materia inanimada) y la biosfera (vida biológica). Tal como la emergencia de la vida ha transformado fundamentalmente la geosfera, la emergencia de la cognición humana transforma la biosfera. En contraste con las concepciones de los teóricos de Gaia o de los promotores del ciberespacio, la noosfera de Vernadsky emege en el punto en donde el género humano, mediante la maestría en los procesos nucleares, empieza a crear recursos mediante la transmutación de elementos.

La teoría de la Noosfera sería recogida más tarde por el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psíquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noósfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera. También entiende que la noosfera es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento. Está a la altura de las cabezas humanas, interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal. En palabras de Teilhard: «Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal».

Ambos Vernadsky y Teilhard, coinciden en el proceso aunque la última etapa señala objetivos totalmente distintos:[1]

  • Para Vernadsky, la última etapa es una visión del pensamiento científico que acelera, modifica y va tomando el control de la “natural”, y en la cual nunca discute un posible fin de la noosfera.
  • Para Theilhard, el lado psíquico de la materia se vuelve determinante, para apuntar así a la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una super-mente, significando de este modo la realización del espíritu en la Tierra.

El reciente conocimiento de los ecosistemas y del impacto humano en la biosfera ha conducido a un vínculo entre la noción de sostenibilidad con el de “co-evolución” [Norgaard, 1994] y con la armonización de la evolución cultural y biológica. En este contexto, el resultante sistema político será referido entonces como una noocracia.

El teórico americano Ken Wilber trata esta tercera evolución de la noosfera. En su trabajo Sexo, ecología y Espiritualidad (1995), construye varios de sus argumentos sobre la emergencia de la noosfera y la continua emergencia de subsiguientes estructuras evolutivas.

Notas
  1. Levit, George. S. Biogeochemistry, Biosphere, Noosphere: The Growth of the Theoretical System of Vlaidimir Ivanovich Vernadsky. Verlag für Wissenchaft un Bildung, 2001.

Bibliografía

  • Vernadsky, Vladimir Ivanovich. La biosfera, A.Machado Libros, S.A. 1997.
  • Samson, Paul R. The Biosphere and Noosphere Reader: Global Environment, Society and Change. Routledge, 1999.

Enlaces

Conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista.

Conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista.

Autor: Paulo Arieu

El domingo 10 de abril de 2005, se cumplirán 50 años de la muerte del jesuita geólogo, paleontólogo y pensador Pierre Teilhard de Chardin. Falleció súbitamente en Nueva York, en casa de los jesuitas. Era el domingo de Resurrección.

La conmemoración de los 50 años de su desaparición no ha caído en el olvido. Muchas instituciones científicas, culturales y humanitarias de ámbito internacional están organizando homenajes en recuerdo de Pierre Teilhard de Chardin.

El quinquenio Teilhard (2001-2005) se clausurará en Nueva York, París y Clermont- Ferrand con un seminario sobre El porvenir de la Humanidad.

Diversos congresos, simposios, coloquios y mesas redondas se han venido celebrando desde el año 2001 en las ciudades y países donde Teilhard desarrolló su visión científica y religiosa.

De particular interés fue el coloquio de Beijing y la evocación de La Misa sobre el Mundo, texto de gran hondura mística escrito por Teilhard en 1923, poco después de su llegada a China, y que expresa sus vivencias religiosas cuando explora las inmensas y desoladas estepas de Asia.

En el año 2003, los actos académicos alrededor del tema Ciencia y progreso humano: hacia el espíritu de la Tierra y el dominio de la mundialización se celebró en Beijing y Estrasburgo. Con el tema Creer en Dios, creer en el hombre, este año 2004 se celebran en París y en Roma diversos acontecimientos culturales y religiosos patrocinados por diversas instituciones.

Si se consultan los repertorios bibliográficos sobre Teilhard de Chardin (como el del Padre Polgar), [Polgar, L. (1990). Bibliographie sur l´histoire de la Compagnie de Jesús (1901-1980). Archivum Historicum Societatis Iesu, Roma, vol. III, «Les personnes : P. Teilhard de Chardin», pág. 359-363 [tiene 2942 entradas bibliográficas] se constata que, a partir del inicio en 1955 de la publicación de las obras filosóficas y teológicas de Teilhard [en Éditions du Seuil : “Ouvres de Pierre Teilhard de Chardin” (entre 1955-1976)] poco después de su fallecimiento, se produce una enorme difusión por todo el mundo de artículos y libros
sobre la figura y sobre las ideas filosóficas, religiosas, místicas y teológicas de Teilhard.

El interés de los lectores se centra en estos temas, relacionados con los originales de sus obras que se iban publicando por parte del Comité Científico y el Comité General del Alto Patronato de su Majestad la Reina Maria-José,,,

Pero hay un amplio repertorio bibliográfico de Teilhard de Chardin que ha estado olvidado y que medio siglo más tarde se intenta recuperar.

Teilhard,nació en Sarcenat, Francia en 1881 . Entró muy joven en la Compañía de Jesús (1899) y se interesó por la geología. Participó en numerosas expediciones científicas a Extremo Oriente, India, Birmania, Java y África del Sur. En 1951 se trasladó a Nueva York, donde permaneció hasta su muerte.

Es la obra de Teilhard como geólogo, paleontólogo y paleoantropólogo.

La obra científica teilhardiana, reeditada por N. y K. Schmitz-Moorman en 1971, tiene 11 gruesos tomos y casi 5.000 páginas [SCHMITZMOORMANN, N. Y K. edit., Pierre Teilhard de Chardin. L´Oeuvre scientifique. (Walter- Verlag (Olten, Suiza), 1971, prólogo de Jean Piveteau, 11 volúmenes].

Superadas muchas de las ideas filosóficas teilhardianas, y asumidos por el Vaticano II muchos de sus planteamientos teológicos y espirituales, lo que queda de Teilhard medio siglo más tarde es su obra científica.

Recientemente [TEILHARD DE CHARDIN, P., Títulos y trabajos de Pierre Teilhard de Chardin. El Corazón de la Materia (Sal Terrae, Santander. 2002), 169-189] se ha publicado en castellano un currículo que redactó en 1948 para optar a una plaza en París.

Este es hoy un documento de gran interés. Por él sabemos que entre sus título y reconocimientos se contaban los de Doctor en Ciencias por la Universidad de París en 1922; Presidente de la Sociedad Geológica de Francia entre 1922 y 1923; Profesor de Geología en el Instituto Católico de París, entre 1922 y 1928; Consejero del Servicio Nacional Geológico de China, desde 1929;Director del Laboratorio de Geología aplicada al Hombre (Altos Estudios) desde 1938; Director de Investigación del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) desde 1947; Miembro correspondiente del Instituto (Academia de Ciencias) desde 1947; Miembro de la Sociedad Linneana de Londres desde 1947; Oficial de la Legión de Honor, Medalla militar.

Son reconocimientos debidos, sobre todo, a la calidad de sus publicaciones científicas en Europa y en Asia..

El mismo Teilhard comenta en su currículo lo que considera son sus mejores aportaciones científicas plasmadas en sus publicaciones.

El número total de publicaciones científicas seleccionadas por él es de 125, siendo la primera de 1913 y la última de 1948.

El mismo Teilhard define tres fases en su curriculo científico: la fase de investigaciones preliminares en el campo, que llevan desde 1901 hasta 1912; la segunda fase discurre entre 1912 y 1923 y la define como “fase de investigaciones paleontológicas en Europa”; la tercera fase, la más extensa, (1923-1945) se centra en las “exploraciones en Asia Central”.Leandro Sequeiros (Cátedra CTR, Universidad Comillas).

• La biofilosofía de Teilhard de Chardin. [Artículo que aparecerá en Pensamiento (2005), Universidad Comillas].
[Ignacio Nuñez de Castro, Catedrático de Bioquímica, Universidad de Málaga].

• Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), geólogo y paleontólogo. Recuperación histórica de su obra científica [artículo que aparecerá en Pensamiento (2005), Universidad Comillas]. [Leandro Sequeiros, Catedrático de Paleontología (en excedencia), Miembro de INHIGEO (Comisión Internacional para la Historia de la Geología), Profesor de Filosofía de la Naturaleza en Granada].

• Teilhard de Chardin y el diálogo actual entre ciencias y religión [artículo que aparecerá en Pensamiento (2005), Universidad Comillas]. [Agustín Udías es Catedrático de Física en la Universidad Complutense de Madrid].

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) Fue un paleontólogo y filósofo francés que aportó una muy personal y original visión de la evolución. Miembro de la orden jesuita, su concepción de la evolución, considerada ortogenista y finalista, equidistante en la pugna entre la ortodoxia religiosa y científica, propició que fuese atacado por la una e ignorado por la otra.

En esta investigación se recopila su visión filosófica, acerca de la conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista, y además se incluye un apéndice acerca de su importante obra “El Fenómeno Humano”

Según Chardin El punto Alfa es el inicio de la evolución.

La evolución es la manera de crear de Dios, que tiene una finalidad, y que todo tiene una conciencia o interioridad que se incrementa exponencialmente y apunta hacia la conciencia suprema, el Punto Omega, Dios.

El filósofo Teilhard de Chardin en su teoría evolutiva dice que la próxima etapa evolutiva del hombre será, cuando el hombre llegue desde el Alfa hasta el Omega (su cristificación).

La teoría de Teilhard de Chardin sobre la cosmogénesis está basada en la filosofía vitalista de Henri Bergson, particularmente en su libro “La Evolución Creadora”.

La visión de Teilhard combina teología y ciencia en una perspectiva unificadora y coherente que sintetiza la Fe Cristiana y la Teoría de la Evolución.

Para Teilhard la evolución es un proceso dirigido e iniciado por el espíritu de Dios en el Universo, una Creación continua y permanente, que comienza incluso desde el nivel de las partículas subatómicas, ascendiendo a niveles cada vez más altos de complejidad, y paralelamente, desarrollando espacios más profundos de consciencia.

Según esa Ley de Complejidad-Consciencia, las formas de vida emergen como resultado de la asociación de distintos procesos químicos armonizados, los cuales representan a su vez un proceso de cognición o aprendizaje, de acumulación de información adaptativa. Esto forma parte de un esbozo teórico que Teilhard llamó “Hiperfísica”, que estudiaría la energía vital o espiritual en acción dentro de la materia.
La figura de Cristo, la encarnación de Dios en la materia del cuerpo humano, es el símbolo que Teilhard usa para designar el proceso en el que la inteligencia suprema se desarrolla poco a poco en el seno de la materia, en dirección a la completación suprema, el Punto Omega, donde materia y espíritu serán una sola cosa, presente y visible en el mundo

Teilhard de Chardin acepta como validas las dos teorías: Creacionista y Evolucionista, a pesar que era un sacerdote jesuita (que por defecto debe creer en la teoría creacionista) no quiso aceptar que el hombre surgía solo de la teoría creacionista, entonces hizo su investigación para conciliarlas y tomar las dos teorías como ciertas

La conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista es la siguiente:

*Dios es el Alfa (es decir el principio de todo)

*Dios procedió a crear la materia

*Esta materia evoluciona (se transforma)

*Nuevamente Dios vuelve a intervenir, y le da a la materia un alma, entonces con esta alma surge el hombre (surge la vida)

*Después de surgir el hombre, este debe irse perfeccionando poco a poco; y es el punto en el cual converge toda la humanidad en la actualidad

*Cuando este alcance su máximo perfeccionamiento este culminará en el punto máximo de perfeccionamiento (perfeccionamiento de los cosmos) y llegara al final de su perfeccionamiento; es decir el punto Omega que significa el punto final y máximo de perfeccionamiento.

En el siguiente esquema se explica en resumen lo expuesto anteriormente:

Dios interviene tres veces durante el proceso del surgimiento del hombre:

-La primera vez, fue cuando creó la materia

-La segunda vez, fue cuando a la materia le dio un alma, que posteriormente surge la vida (el hombre)

-La tercera vez, será cuando el hombre haya alcanzado su máxima perfección

El proceso evolutivo actúa dos veces durante el surgimiento del hombre:

-La primera fue cuando una vez creada la materia esta evoluciona

-La segunda es que luego que fue creado el hombre a través de una alma (dada por Dios), el hombre continúa evolucionando hasta converger en el punto máximo de perfección (punto de Omega)

La teoría de la Noosfera

La teoría de la Noosfera, de Vernadsky, fue recogida tiempo mas tarde, por el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psíquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noósfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera. También entiende que la noosfera es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento. Está a la altura de las cabezas humanas, interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal. En palabras de Teilhard: «Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal».

Ambos Vernadsky y Teilhard, coinciden en el proceso aunque la última etapa señala objetivos totalmente distintos:[1]

  • Para Vernadsky, la última etapa es una visión del pensamiento científico que acelera, modifica y va tomando el control de la “natural”, y en la cual nunca discute un posible fin de la noosfera.
  • Para Theilhard, el lado psíquico de la materia se vuelve determinante, para apuntar así a la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una super-mente, significando de este modo la realización del espíritu en la Tierra.

La obra de este teologo jesuita, que está centrada en el estudio de las etapas del desarrollo del hombre, formula un evolucionismo optimista y se esfuerza en conciliar las exigencias de la ciencia y los preceptos de la fe católica. Cosmogénesis, biogénesis y noogénesis son los momentos claves de la evolución, en la que Teilhard de Chardin ve una progresiva espiritualización de la materia, en un movimiento de retorno de la creación a Dios, cuya punta de lanza es el hombre. Devolviendo a Jesucristo una dimensión cósmica, aunque sin negar la gracia ni lo sobrenatural, se acercó a posiciones panteístas, lo que le granjeó la manifiesta hostilidad del Vaticano, que en 1962 exhortaba a los responsables de la enseñanza religiosa a que mantuvieran a los jóvenes alejados de las “peligrosas obras” de Teilhard de Chardin. Entre ellas, cabe destacar El fenómeno humano, publicada póstumamente, en 1955.

Teilhard y la Iglesia Católica

Teilhard perteneció a la orden religiosa de los Jesuitas, la cual es una de las órdenes que más enfatizan la importancia del estudio, y no sólo el teológico. Así que Teilhard pudo dedicarse, con el consentimiento de sus superiores, al estudio de las ciencias naturales y convertirse en paleontólogo. Hizo algunos hallazgos de fósiles y dictó clases y ponencias en varias universidades. Sus ideas sobre la evolución de los seres vivientes (que se encuentran resumidas en mi post de 23 de febrero) lo hicieron famoso internacionalmente.

A las autoridades de la Iglesia Católica en el Vaticano, sin embargo, las ideas de Teilhard no les cayeron bien. En 1925 tuvo que retractarse formalmente, lo que hizo para poder quedarse dentro de la orden jesuita, y en 1948, bajo el pontificado del papa Pio XII (a quien encontraremos de nuevo abajo), tuvo que viajar a Roma para explicar sus ideas, sin lograr lo que tanto deseaba: que le fuera permitido publicar sus escrituras (que se publicaron sólo después de su muerte), y aceptar la posición de profesor catedrático en París que le había sido ofrecida.

Creo que es lícito decir que les honra a los superiores jesuitas que hayan dejado a Teilhard llevar a cabo sus estudios, pero que el ambiente conservador que reinaba en el Vaticano en aquellos tiempos limitó seriamente su desarrollo personal y profesional.

 

La Iglesia Católica y la Teoría de la Evolución

Dos papas han escrito explícitamente sobre la teoría de la evolución: primero Pio XII, y más recientemente Juan Pablo II.

Papa Pio XII abrió la puerta a la aceptación por parte de la Iglesia Católica del estudio de la teoría de la evolución, aunque indicó claramente que eso no implicaba a priori la aceptación de la misma. En 1950, en la introducción de su encíclica “Humani generis”[2] (que por ser encíclica tiene rango y fuerza de dogma de la iglesia católica), Pio XII escribió:

“Alcuni, senza prudenza né discernimento, ammettono e fanno valere per origine di tutte le cose il sistema evoluzionistico, pur non essendo esso indiscutibilmente provato nel campo stesso delle scienze naturali, e con temerarietà sostengono l’ipotesi monistica e panteistica dell’universo soggetto a continua evoluzione. Di quest’ipotesi volentieri si servono i fautori del comunismo per farsi difensori e propagandisti del loro materialismo dialettico e togliere dalle menti ogni nozione di Dio.

Le false affermazioni di siffatto evoluzionismo (…) hanno preparato la strada alle aberrazioni di una nuova filosofia che, facendo concorrenza all’idealismo, all’immanentismo e al pragmatismo, ha preso il nome di “esistenzialismo” perché, ripudiate le essenze immutabili delle cose, si preoccupa solo della “esistenza” dei singoli individui.”

O sea, la encíclica considera que la teoría de la evolución (sistema evoluzionistico) no está probada del todo (non essendo esso indiscutibilmente provato), que es temerario afirmar que el universo está sujeto a una evolución continua (con temerarietà sostengono l’ipotesi … dell’universo soggetto a continua evoluzione), que está siendo utilizada por los partidarios del comunismo ateo (fautori del comunismo) y que ha abierto el camino a filosofías “aberrantes” tales como el existencialismo. Obviamente, la encíclica tiene que ser puesta en el contexto de la Guerra Fría de aquel entonces, y del auge de las corrientes filosóficas y psicológicas del post-guerra que enfatizaron el papel del individuo.

En cuanto se refiere a las ciencias en general la encíclica indica en el capítulo 4 que la Iglesia está de acuerdo con las mismas, siempre y cuando se trate de hechos probados (fatti realmente dimostrati) que no contradigan la doctrina católica (la dottrina contenuta nella Sacra Scrittura):

“Non pochi chiedono instantemente che la religione cattolica tenga massimo conto di quelle scienze. Il che è senza dubbio cosa lodevole, quando si tratta di fatti realmente dimostrati; ma bisogna andar cauti quando si tratta piuttosto di ipotesi, benché in qualche modo fondate scientificamente, nelle quali si tocca la dottrina contenuta nella Sacra Scrittura o anche nella tradizione. Se tali ipotesi vanno direttamente o indirettamente contro la dottrina rivelata, non possono ammettersi in alcun modo.”

Acerca de la teoría de la evolución en particular, la encíclica indica en el mismo capítulo 4 que la Iglesia (Chiesa) está de acuerdo con que haya estudios y discusiones entre espertos en el “evolucionismo” y teólogos acerca de que el cuerpo humano tenga un origen anterior al hombre (corpo umano, che proverrebbe da materia organica preesistente), mientras que no se toque el tema del alma puesta que es creación de Dios (le anime sono state create immediatamente da Dio), se deje la última palabra a la Iglesia (sottostare al giudizio della Chiesa) y no se pretenda que ya esté seguro que el cuerpo humano tenga su origen en organismos preexistentes (come fosse già dimostrata con totale certezza la stessa origine del corpo umano dalla materia organica preesistente):

“Per queste ragioni il Magistero della Chiesa non proibisce che (…) sia oggetto di ricerche e di discussioni, da parte dei competenti in tutti e due i campi, la dottrina dell’evoluzionismo, in quanto cioè essa fa ricerche sull’origine del corpo umano, che proverrebbe da materia organica preesistente (la fede cattolica ci obbliga a ritenere che le anime sono state create immediatamente [da] Dio). Però questo deve essere fatto in tale modo che le ragioni delle due opinioni, cioè di quella favorevole e di quella contraria all’evoluzionismo, siano ponderate e giudicate con la necessaria serietà, moderazione e misura e purché tutti siano pronti a sottostare al giudizio della Chiesa, alla quale Cristo ha affidato l’ufficio di interpretare autenticamente la Sacra Scrittura e di difendere i dogmi della fede (…). Però alcuni oltrepassano questa libertà di discussione, agendo in modo come fosse già dimostrata con totale certezza la stessa origine del corpo umano dalla materia organica preesistente, valendosi di dati indiziali finora raccolti e di ragionamenti basati sui medesimi indizi (…).”

En la conclusión de su encíclica, Pio XII indicó la gran limitante que tiene, según la Iglesia, el estudio científico, por importante que sea: la de no cruzar los límites establecidos por la Iglesia en su defensa de la fe y de la doctrina:

“Cerchiamo con ogni sforzo e con passione di concorrere al progresso delle scienze che insegnano; ma si guardino anche dall’oltrepassare i confini da Noi stabiliti per la difesa della fede e della dottrina cattolica.”

El Papa Juan Pablo II fue el primero a explícitamente aceptar la teoría de la evolución, aunque, de nuevo, con ciertas limitantes. En octubre de 1996 escribió en un mensaje a la Pontífica Academia de Ciencias, refiriéndose a la encíclica de Pio XII, arriba mencionada[3]:

“Oggi, circa mezzo secolo dopo la pubblicazione dell’Enciclica, nuove conoscenze conducono a non considerare più la teoria dell’evoluzione una mera ipotesi. È degno di nota il fatto che questa teoria si sia progressivamente imposta all’attenzione dei ricercatori, a seguito di una serie di scoperte fatte nelle diverse discipline del sapere. La convergenza, non ricercata né provocata, dei risultati dei lavori condotti indipendentemente gli uni dagli altri, costituisce di per sé un argomento significativo a favore di questa teoria.”

O sea, se indica que, debido a nuevos descubrimientos (scoperte fatte nelle diverse discipline del sapere), la teoría de la evolución ya no es solamente una hipótesis (una mera ipotesi). Sin embargo, Juan Pablo II enfatiza que existen múltiples explicaciones (spiegazioni) del mécanismo de la evolución: algunas materialistas, otras más espirituales (spiritualistiche):

“A dire il vero, più che della teoria dell’evoluzione, conviene parlare delle teorie dell’evoluzione. Questa pluralità deriva da un lato dalla diversità delle spiegazioni che sono state proposte sul meccanismo dell’evoluzione e dall’altro dalle diverse filosofie alle quali si fa riferimento. Esistono pertanto letture materialiste e riduttive e letture spiritualistiche. Il giudizio è qui di competenza propria della filosofia e, ancora oltre, della teologia.”

Juan Pablo II declara que aquellas versiones de la teoría de la evolución que consideran que el alma (l’anima spirituale) no es sino una consecuencia de la evolución biológica (emergente dalle forze della materia viva), en lugar de considerarla una creación de Dios, son incompatibles con las doctrinas de la Iglesia:

“Se il corpo umano ha la sua origine nella materia viva che esisteva prima di esso, l’anima spirituale è immediatamente creata da Dio (…). Di conseguenza, le teorie dell’evoluzione che, in funzione delle filosofie che le ispirano, considerano lo spirito come emergente dalle forze della materia viva o come un semplice epifenomeno di questa materia, sono incompatibili con la verità dell’uomo.”

Conclusión

Así que, concluyendo, se puede afirmar que la Iglesia Católica acepta ahora la teoría de la evolución como una teoría válida, con tal que el mecanismo de la evolución no sea considerado como algo completamente materialista, sino que haya espacio para Dios en el sentido que se acepte que el alma humana haya sido creada por Dios. En otras palabras, la Iglesia considera que, si bien la raza humana tenga sus orígenes en un proceso evolutivo que incluye antepasados comunes entre nosotros y los simios y otros animales, lo que nos hace únicos en los ojos de la Iglesia, el hecho de tener un alma, es la consecuencia de la acción de Dios. O sea, Dios no creó el hombre como tal, sino su alma.

Con este mensaje de Juan Pablo II, la Iglesia Católica tomó distancia de los creacionistas, que toman la Biblia a pie de letra. Tal como ya escribieron la autoridades católicas en 1948[4], la Biblia, aunque inspirada por Dios y por la tanto más que un mito cualquiera, fue escrita para un público poco educado y de otros tiempos, de manera que contiene verdades fundamentales pero narradas mediante metáforas y con palabras sencillas.

De esta manera una vez mas la iglesia católica niega la capacidad de Dios de hablarle al hombre de hoy.

No es nada nuevo en la igleisa católica su poco respeto a las Escrituras. Siempre pesaron mas sus tradiciones que la Sagrada Escritura, invalidando en muchos casos las enseñanzas de la Palabra de Dios, en otros superponiendolos con sus tradiciones. Y sigue con el reclamo de ser el sucesor de Pedro. En fin, vemos que la iglesia católica es como el refran que dice “El zorro cambia el pelo pero no las mañas”

Teilhard de Chardin habla del Cristo cósmico, el punto Omega de nuestra evolución.

En un interesante artículo, ¿Quién es Jesus? Cristo Cósmico”, nos relata la relación entre Teilhard de Chardín y la New Age:

Dibujo de Alex Grey del Cosmic Christ

alex grey, cosmic christ, COPYRIGHT alexgrey.comInformación de Cristo: arquetipo del nuevo hombre.

La figura que las sectas y religiones intentan imponernos de Jesús -para dominarnos en la ignorancia- toma un sentido trascendente en cada uno de nosotros como experiencia mutante de vida. Además las últimas incursiones a las antipodas del cerebro me inspiraron para trabajar sobre este ser interplanetario.

Jesús el humano “descargó” información galáctica Canalizando al Cristo Cósmico, mensajero de la paz y la hermandad: el amor incondicional.
Un mensaje ubicado –quizá por dios- fuera del tiempo.
Luminosa semilla del nuevo hombre, Jesús Galáctico vuelas sobre el pez fluo y traes la esperanza del cielo en la tierra hoy.

Mutante Cósmico
Arriba un dibujo original de Mutante Cósmico titulado “Jesús galáctico” el mismo tiene poder fluorescente para fiestas de danza y trance.jesus galacticoTeilhard de Chardin hablando sobre el regreso de Cristo en el fin de los tiempos:

“En este acontecimiento único y supremo, en el que lo Histórico (nos dice la Fe) debe fundirse con lo Trascendente, el misterio de la Encarnación culmina y se afirma con el realismo de una explicación física del Universo” (“Trois choses que je vois, 1948, p. 7). Este acontecimiento aliará la Ciencia y la Mística, y permitirá a ambas partes obrar una sobre otra, intercambiar sus atributos, llegando Cristo a ser Cósmico y el Cosmos cristificado a ser objeto de amor”

Teilhard de Chardin habla del Cristo cósmico, el punto Omega de nuestra evolución.

  • La Nueva Era -new age- no es un culto, ni una religión, ni reconoce una cabeza visible. Pero ha redescubierto a Dios en todas partes, sin necesidad de concederle una existencia real fuera de nosotros mismos. Por eso no existe una doctrina formulada sino un contenido de emociones en constante dispersión entre las redes hacia una pragmática evolución planetaria. Una lectura transpersonal del Cristo-hombre (el éxodo del Verbo Encarnado en la historia hacia una entidad ontológicamente diferente: el Cristo Cósmico de Teilhard de Chardin), sería suficiente para hacer las paces y convivir en armonía. Extraña teología donde Jesús no es Dios para los hombres y ni siquiera un Hombre para el hombre, sino tan sólo un Elegido entre otros Maestros de la Sabiduría. El Cristo New Age es nada más que el paradigma de la divinidad intrínseca del hombre, porque sencillamente, Dios es usted (Shirley Mc. Lane).

Ak Kin Dios del Sol. Los mayas, egipcios, incas, aztecas, etc. fueron adoradores del Sol, tomando a este como símbolo del Cristo cósmico, de esa fuerza que hace que vivan los mundos, los soles, las estrellas, el átomo. Es esa fuerza que deberemos encarnar todos a través de vivir el precepto Amor a la humanidad.

Notas:

[1] La paleontología es la rama de ciencia que se dedica al estudio de especies animales y vegetales ahora desaparecidas, cuyos restos – generalmente huesos y dientes – se llaman fósiles. Biografías de Teilhard de Chardin se pueden encontrar en la web, por ejemplo en http://www.teilharddechardin.org.

[2] Los textos mencionados aquí de los papas Pio XII y Juan Pablo II se pueden encontrar, en italiano, en el sito web oficial del Vaticano, www.vatican.va.

[3] Juan Pablo II, 1996. Messaggio di Giovanni Paolo II ai partecipanti alla plenaria della Pontificia Accademia delle Scienze. Libreria Editrice Vaticana.

[4] Carta enviada al arzobispo de París por la Comisión Pontífica para los Estudios Bíblicos (16 enero 1948). Citada por Pio XII en el capítulo 5 de su encíclica Humani generis.

Fuentes:

  • monografias.com
  • http://www.upcomillas.es/webcorporativo/Centros/catedras/ctr/Documentos/TEILHARDSEQART.pdf
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Noosfera
  • http://www.ebiografias.com/128113/Teilhard-de-Chardin-Pierre.htm
  • http://lacomunidad.elpais.com/tiemposdecambio/2008/4/6/la-evolucion-iglesia-catolica-y-teilhard-chardin
  • ¿Quién es Jesus? Cristo Cósmico

Teleología

Teleología

Teleología (Del griego τέλος, fin, y -logía). Dícese del estudio de los fines o propósitos o la doctrina filosófica de las causas finales. Usos más recientes lo definen simplemente como la atribución de una finalidad u objetivo a procesos concretos.

Historia

Origen del término

El origen del término puede rastrearse hasta la Grecia Antigua. Aquí es donde encontramos una caracterización de las cuatro clases de causas existentes, planteadas por Aristóteles:

  • Causa material: Aquello de lo que está compuesto algo.
  • Causa formal: Aquello que da el ser a un objeto (ver doctrina metafísica de Aristóteles).
  • Causa eficiente: Aquello que ha producido (causado) un objeto.
  • Causa final: Aquello para lo que existe un objeto.

Tanto para Aristóteles como para muchos otros autores antiguos la causa final era la más importante en cuanto a la explicación de la Filosofía Práctica, aunque no se debe olvidar que eran necesarias las cuatro causas para la explicación completa del universo.

El uso en la Edad Media

Tras la configuración del cristianismo tal y como se conoce en la actualidad tras el Concilio de Nicea (siglo IV), la explicación por causas finales empezó a considerarse la única explicación que podría servir para acceder a los misterios divinos. Esto es producto de la introducción de la filosofía clásica en contextos filosóficos y teológicos (en la Edad Media eran prácticamente indistinguibles) primero a Platón y luego a Aristóteles. Este movimiento se llamó Escolástica e intentaba comprender la revelación divina con estas herramientas.

La Crisis en la Edad Moderna [

En la Edad Moderna se inicia un cambio de tendencia. Se considera que la explicación por causas finales era antropomórfica, pues del hecho de que el hombre conozca por causas finales no se deriva que el universo funcione con este principio. Es por ello que surge un movimiento, el mecanicismo, que intentará explicar el mundo por causas eficientes. Esto es lo que posibilitará el nacimiento de la ciencia moderna.

La selección natural

Cuando Charles Darwin escribe El origen de las especies una revolución comienza. La tesis básica en su texto apuntaba a que la vida sobre la tierra tal y como la conocemos es producto de la selección natural actuando durante largos períodos de tiempo. Para llegar a tal conclusión se basó principalmente en los textos de Charles Lyell sobre geología en conjunción con una idea de Thomas Malthus en su Ensayo sobre el principio de la población. Podemos parafrasear a Darwin utilizando una terminología más actualizada diciendo que postuló el principio de que “los individuos de una especie que obtienen de una serie de rasgos aleatorios (mutaciones) una superior capacidad adaptativa (eficacia biológica) que otros miembros de la misma especie con los cuales compiten por el alimento serán los que transmitirán su carga genética a las siguientes generaciones, logrando así, a lo largo de mucho tiempo, la variación de las especies sobre la tierra”.

Como puede verse, la explicación de Darwin es naturalista y eficientista. No explica la variación de las especies en base a unos fines determinados los cuales se persiguen. Esto iba en contra de la doctrina creacionista defendida por la iglesia, lo cual provocó el rechazo desde este ámbito. La explicación tradicional, en la que se ridiculiza la pretensión de Darwin de que el hombre procedía del mono, no fue más que una estrategia de la iglesia para ocultar el verdadero punto de ataque contra esta nueva teoría.

Usos contemporáneos

Hoy en día muchos grupos o doctrinas siguen utilizando las explicaciones teleológicas para intentar dar alternativas a las explicaciones de la ciencia. El ejemplo que quizás pueda ser más conocido es el famoso diseño inteligente.

Teleología en la ciencia

Norbert Wiener (1942) llamó sistemas teleológicos a los sistemas cibernéticos cuyo funcionamiento puede describirse como orientado a un fin. Desde entonces el desarrollo del estudio de los sistemas complejos ha convertido las explicaciones teleológicas en científicamente respetables.

Véase también

Referencias

Rosenblueth, A.; Wiener, N.; Bigelow, J. (1943): «Behavior, Purpose and Teleology», en Philosophy of Science, vol. 10, Nº 18-24.

Fuente: Teleología (Wikipedia)

Vladímir Vernadski

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 2:44 am

Vladímir Vernadski

Vladmir Vernadski

Vladímir Vernadski

Vladímir Ivánovich Vernadski Влади́мир Ива́нович Верна́дский) (12 de marzo de 1863, calendario gregoriano 28 de febrero de 1863 calendario juliano – 6 de enero de 1945) fue un científico ruso-ucraniano que contribuyó a la fundación de varias disciplinas modernas, especialmente la geoquímica, y cuyas ideas sobre la noosfera fueron una contribución fundamental al cosmismo ruso.

En 1885 se graduó en física y matemáticas en la Universidad de San Petersburgo, prolongando su formación durante los dos años siguientes en diversas universidades europeas. A partir de 1890 fue profesor de mineralogía y cristalografía en la Universidad de Moscú, donde se doctoró en 1897. Miembro de la Academia Rusa de Ciencias desde 1912, trabajó para esta institución hasta su muerte. A la vez fue fundador (1918) y primer presidente de la Academia Ucraniana de Ciencias. Por éste y otros motivos es considerado tan compatriota por los ucranianos como por los rusos.

Vernadski fue discípulo de Vasili Vasílievich Dokucháyev (1840-1903), fundador de la edafología, quien le transmitió una comprensión integradora de la naturaleza. Eduard Suess, que también había sido influido por Dokuchayev, forjó la palabra biosfera sin llegar a definirla. Vernadski es especialmente célebre por su libro La biosfera (1926), donde presenta a la vida como la fuerza geológica que da forma a la tierra. Vernadsky fue fundador de varias nuevas disciplinas como la geoquímica, la biogeoquímica y la radiogeología. Habiéndole dado al concepto de biosfera su contenido actual, es considerado como uno de los fundadores de la ecología y el padre de la visión moderna del sistema Tierra.

Concebía la Tierra como la superposición de cinco realidades integradas: la litosfera, entendida como esfera sólida de la Tierra; la atmósfera; la biosfera; la tecnosfera, el resultado de la alteración producida por el hombre; y la noosfera, la esfera del pensamiento. A la vez veía la historia del planeta como una evolución autónoma con tres etapas dominadas respectivamente por la evolución geológica, la evolución biológica y la evolución de la cultura. Vernadski observó la dependencia de la composición atmosférica con respecto a la actividad biológica, ofreciendo de la Tierra un concepto muy próximo al propuesto más tarde por James Lovelock con su hipótesis Gaia.

Vladímir Vernadski dejó una nutrida estela de seguidores en la Unión Soviética, la cual constituyó una escuela separada. La influencia de Vernadski en la ecología occidental se ha producido a través de algunos de sus discípulos, y de la traducción al inglés de dos de sus obras: Geoquímica (1924) y La biosfera (1926). Debe destacarse la influencia de sus nociones sobre Teilhard de Chardin, cuyo uso del concepto de noosfera deriva directamente del de Vernadski.

Obra

  • Geochemistry1924
  • The Biosphere 1926.
  • Essays on Geochemistry & the Biosphere

Fuente: Vladímir Vernadski

Pierre Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin S.J. (1881-1955) fue un paleontólogo y filósofo francés que aportó una muy personal y original visión de la evolución. Miembro de la orden jesuita, su concepción de la evolución, considerada ortogenista y finalista, equidistante en la pugna entre la ortodoxia religiosa y científica, propició que fuese atacado por la una e ignorado por la otra. Suyos son los conceptos Noosfera (que toma prestado de Vernadsky) y Punto Omega.

Biografía

Nació en Sarcenat (Auvernia, Francia) en 1881, y muere en 1955 en Nueva York. Es el cuarto hijo de una familia numerosa. Su padre, naturalista aficionado, influye decisivamente en su vocación profesional; y la religiosidad de su madre en su formación espiritual.

Cursa los estudios de ciencias y letras en el colegio jesuita de Mongré (Villefranche-sur-Saône).

El 1899, a los 18 años de edad, ingresa en el noviciado jesuita de Aix-en-Provence. Allí, y más tarde, en 1908, en el colegio jesuita de Hastings (cerca de Piltdown, Gran Bretaña), cursa estudios de teología, tras los cuales es ordenado sacerdote.

Es en esa época, durante su estancia en Gran Bretaña, en 1909, cuando conoce al naturalista Charles Dawson con quien compartirá la afición por la paleontología. Y es en 1912 cuando Chardín se ve envuelto en el escándalo del Hombre de Piltdown. Le une a este escándalo el hecho de ser uno de los primeros en conocer el descubrimiento de su amigo. El descubridor del supuesto hombre de Pitdown fue Charles Dawson, y Dawson junto a Smith Woodward, paleontólogo del Museo Británico de Londres fueron quienes lo presentaron a la Sociedad Geológica de Londres. No obstante, han sido muchos los intentos (después de que Teilhard adquiriera relevancia, no antes) de, con mayor o menor sutileza, unir su figura a aquél fraude, en unas ocasiones insinuando su participación, en otras, el conocimiento del mismo.

En 1912 entra a trabajar en el Museo de Historia Natural de París, trabajando junto a Marcellin Boule, paleontólogo quien había exhumado el primer esqueleto completo de un neandertal. En el Instituto de Paleontología Humana entabla amistad con Henri Breuil y participa con él (en 1913) en excavaciones en la, entonces recientemente descubierta (1903), Cueva de El Castillo de Puente Viesgo (Cantabria, España).

Entre 1914 y 1919, permanece movilizado en el frente como camillero recibiendo la Medalla al Merito Militar y Legión de honor.

En 1916 y 1919, publica sus primeros trabajos : La vida cósmica y El potencial espiritual de la materia. En ellos ya se transluce lo que será el núcleo de su pensamiento.

De 1922 a 1926, obtiene en La Sorbona tres licenciaturas de ciencias naturales: geología, botánica y zoología, y alcanza el doctorado con su tesis Mamíferos del Eocenos inferior francés y sus yacimientos.

En 1923 realiza su primer viaje a China por encargo del Museo de París. Otra vez en París, imparte clases como profesor en el Instituto Católico. Un artículo suyo sobre el pecado original es la causa de sus primeros enfrentamientos con la Ciudad del Vaticano. Se ve obligado a abandonar la enseñanza y regresa a China donde participa junto a Henri Breuil en el descubrimiento del Hombre de Pekín el pariente más cercano del Pithecanthropus, Hombre de Java.

En 1931 participa en la Travesía Amarilla recorriendo el Asia Central. Hasta 1951, que se establece en Nueva York, prosigue una intensa actividad científica marcada por numerosos viajes de estudios: Etiopía (1928), los Estados Unidos (1930), la India (1935), Java (1936), Birmania (1937), Pekín (1939 a 1946), Sudáfrica (1951 y 1953).

En 1951 ingresa en la Academia de las Ciencias de Francia.

Muere en Nueva York, el 10 de abril de 1955, el día de Pascua. Un año antes, durante una cena en el consulado de Francia de esa misma ciudad, confió a sus amigos: “Mi deseo sería morir el Día de La Resurrección”.

Gran parte de su obra fue publicada con carácter póstumo por Jeanne Mortier, a la que nombró su albacea para temas editoriales. Esta obra ocupa trece volúmenes.

Pierre Teilhard de Chardin

(Orcines, 1881 – Nueva York, 1955) Sabio y filósofo francés. Descendiente de una vieja familia aristocrática establecida de antiguo en Auvernia, pasó su infancia en el campo, en la propiedad de sus padres. Terminados sus estudios secundarios en el colegio de jesuitas de Mongré, cerca de Lyon, entró en el noviciado de la Compañía en Aix-en-Provence. La promulgación de las leyes de Combes sobre las congregaciones religiosas le obligó a continuar sus estudios en Inglaterra; estudió Teología en Jersey y fue ordenado sacerdote en Hastings, en 1905.

Paralelamente a la vocación religiosa, la vocación científica de Teilhard de Chardin se había despertado desde la adolescencia. Durante una estancia en Egipto (1905-1908), pudo entregarse a sus primeros estudios de Geología sobre las formaciones numulíticas de Mokattan. Su interés esencial se dirigía, sin embargo, a la Paleontología; de vuelta a Inglaterra participó en las excavaciones emprendidas en el Sussex, que debían dar por resultado en 1912 el descubrimiento del “Foanthropus Dawsoni” de Piltdown (desgraciadamente parece que en esa ocasión los sabios fueron víctimas de una superchería).

Llegado a París en 1912, Teilhard de Chardin fue agregado al laboratorio de Paleontología del Museo, bajo la dirección de Marcellin Boule; sus trabajos hasta la primera guerra mundial se consagraron principalmente a los mamíferos del terciario medio e inferior de Europa. Movilizado en 1914 como cabo-camillero en un regimiento norteafricano, se condujo heroicamente (Medalla militar, Legión de Honor). Incluso en las trincheras de Champagne continuaba sus búsquedas, y sus hallazgos sobre la microfauna de Cernay le dieron el tema para su tesis en la Sorbona.

Titular de la cátedra de Geología del Instituto católico desde 1919, se doctora en Ciencias en 1922. Un año después parte para China, donde residirá casi sin interrupción durante más de veinte años. Tras una pequeña excursión (1923-26) por la Mongolia oriental (Ordos y el desierto de Gobi), Teilhard de Chardin es nombrado en 1929 consejero del Servicio geográfico nacional de China.

En 1930 participa en la expedición del Museo de Nueva York al Asia central, y tendrá parte importante en el descubrimiento del “Sinanthropus”. Desde abril de 1931 a febrero de 1932 acompaña la gran misión transasiática Haardt-Citroën (el famoso “Crucero amarillo”). Director de las excavaciones de Chukutien, cerca de Pekín, en 1932, parte en 1935 hacia la India septentrional y central con la Yale Cambridge Expedition, y en 1936, 1937 y 1938 realiza incursiones en Java (investigaciones en los depósitos originarios del “Pithecanthropus”). Teilhard pasará todo el período de la segunda Guerra Mundial en Pekín y no regresará a Francia hasta 1945.

En 1947 es nombrado director de investigaciones en la Recherche Nationale Scientiphique y, en 1950, elegido miembro de la Academia de Ciencias. Establecido en los Estados Unidos a partir de 1951, en calidad de agregado a la Wenner-Gren Foundation, todavía realizó dos expediciones en África del Sur (1951-1953); contaba más de setenta años.

A lo largo de su vida había publicado numerosos estudios técnicos en revistas especializadas; era un gran cristiano y muy pronto sintió la preocupación de integrar sus descubrimientos dentro de una perspectiva general del “problema humano”, conciliada a la vez con el dogma católico y con las exigencias de la ciencia moderna. Consignó sus meditaciones en gran número de escritos que seguían inéditos en el momento de su muerte.

En 1955 empezó la publicación de las Obras completas, bajo el patronazgo de varias personalidades científicas y filosóficas. Los volúmenes aparecidos hasta 1957 -El fenómeno humano (1955), El grupo zoológico humano (1956), La aparición del hombre (1956), La visión del pasado (1957), El medio divino (1957)- han suscitado inquietud en el Vaticano y levantado vivas oposiciones en ciertos medios teológicos. Pero al mismo tiempo han conquistado fervorosos partidarios en amplios sectores católicos y no católicos del mundo científico. Quedan todavía por publicar numerosos volúmenes. Señalemos también la edición de sus Cartas de viaje (1956-57).

Teilhard de Chardin sostuvo un evolucionismo teleológico; a la concepción materialista del darwinismo y del positivismo, opuso una cosmología que, pese a admitir el evolucionismo, e incluso extendiéndolo a la realidad espiritual, rechazaba una interpretación puramente mecanicista y materialista del cosmos. Así expresó su fe en relación con su concepción del universo: Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo-Universal. La materia originaria, según él, contiene ya en sí la “conciencia” como elemento organizativo, por el que la evolución se configura como un proceso no puramente mecanicista, sino teológico.

Así, la evolución de la pre-vida (mundo inorgánico) a la vida (“biosfera”) tiende a la producción del mundo del hombre y del pensamiento (“noosfera”), como su culminación. Pero el hombre no es el punto final. El universo, el hombre y su historia tienden a un “punto omega”: el Cristo cósmico, punto de unión de toda la humanidad (“cristosfera”). En medio de las visiones pesimistas que se alzaron a lo largo de su siglo, la obra de Teilhard apuesta por la esperanza y la alegría de sentirse hombre.

Al ser obra demasiado amplia y profunda como para dar un resumen de ella por breve que sea, agrego a continuación lo que opinó sobre él un científico contemporáneo suyo, Julián Huxley.

Una opinión sobre el padre Teilhard
Desde mi primer encuentro con el padre Teilhard, en 1946, pude darme cuenta de que había encontrado en él no solamente un amigo, sino el compañero de una aventura intelectual y espiritual. Aunque él contemplaba el problema del destino humano desde el punto de vista de un cristiano y un sacerdote jesuita, y yo desde el de un agnóstico y un zoólogo, nuestros pensamientos habían seguido el mismo proceso y habíamos llegado a conclusiones sorprendentemente parecidas. Es que uno y otro estábamos resueltos a considerar el destino humano – las relaciones del hombre con el cosmos – como un fenómeno que había que observar y estudiar bajo el mayor número de aspectos posibles, pero siempre como un fenómeno y nunca como un problema metafísico, ético o teológico. En tal concepción, el hombre no aparece como una criatura extraña a la naturaleza, sino como un elemento absolutamente esencial del fenómeno de la evolución. El pensamiento y el espíritu no son un epifenómeno incoherente ni una emanación de lo sobrenatural, sino un fenómeno natural de la mayor importancia. La fuerza y la pureza de su pensamiento, unida a la facultad fecunda de comprender y amar todos los valores, han permitido al padre Teilhard dar al mundo un cuadro no sólo de una claridad excepcional. sino además rico en conclusiones irrefutables.

El primer fenómeno que hay que destacar es el de la unidad. El cosmos, con sus dimensiones gigantescas en el espacio y en el tiempo, es uno. Y todo lo que evoluciona es igualmente uno: es la substancia única del universo, con sus propiedades materiales e intelectuales en su combinación necesaria.

El segundo fenómeno es el de la orientación: lentamente, el proceso de la evolución engendra la novedad,
la diversidad, formas superiores de organización. de una manera irreversible. Un aspecto particularmente significativo de esta orientación es la tendencia de las propiedades intelectuales a manifestarse más y a hacerse relativamente más importantes en relación con las propiedades materiales de esa consciencia. Él llama «Omega» a ese foco de atracción trascendente que asegura la irreversibilidad del ascenso de la humanidad.

El tercer fenómeno es la existencia en el proceso de la evolución de puntos críticos donde la substancia del universo adquiere nuevas propiedades, donde nuevos mecanismos de transformación empiezan a intervenir, donde aparecen nuevas formas de organización. Hasta ahora hay dos puntos críticos de ese género: el origen de la vida – el punto en que la materia se hace capaz de reproducirse a sí misma – y el origen en el hombre de la reflexión constante, el punto en el que se puede decir que el espíritu se ha hecho capaz de reproducirse a sí mismo y en el que la evolución cultural o psico-social se ha sobrepuesto a la evolución biológica. Para atenernos a la Tierra – la única parcela del cosmos donde la existencia de estos puntos críticos nos es efectivamente conocida – según el padre Teilhard, se pueden distinguir tres envolturas o esferas sucesivas: en primer lugar, la geoesfera, teatro de las manifestaciones inorgánicas; a ella se superpuso, hace unos dos mil millones de años, la bioesfera, o sistema evolutivo de la vida orgánica; luego, hace centenares de miles de años, la noosfera, que comprende el sistema evolutivo del pensamiento y de
la consciencia humanos y de sus productos.

El cuarto fenómeno es el de la limitación. En el curso de la evolución orgánica los grupos agotan, los unos después de los otros, sus posibilidades de evolución, y sólo progresan las formas cada vez más limitadas de la vida. Hacia el final del plioceno no quedaba más que una forma de vida capaz de progresos importantes: el hombre, o más exactamente la cepa hominiana, Desde hace algunos millones de años el fenómeno del progreso evolutivo se reduce al fenómeno humano.

En su fase humana, el proceso evolutivo adquiere un carácter enteramente nuevo. En el curso de la fase orgánica, prehumana, cada nuevo tipo que consigue sobrevivir se fracciona, se diferencia, se diversifica en una serie de subtipos, los que producen un gran número de formas de vida biológicamente distintas: lo que llamamos las especies. El hombre es un caso enteramente distinto. Tras un breve período de diferenciación inicial – que produjo las grandes razas o subespecies humanas – la divergencia es sustituida por la convergencia, en primer lugar, de las unidades biológicas o razas humanas distintas, y luego de las unidades psicosociales o conjuntos culturales. Por tanto, aunque es un tipo evolutivo dominante de importancia capital, el hombre representa sólo a una especie biológica y, dentro de unos siglos o milenios, está destinado a no formar más que un solo grupo cultural basado en un marco general único de ideas y creencias.

Esto nos lleva al quinto punto: la evolución del hombre que, por ser esencialmente cultural, depende principalmente del conocimiento que tiene del mundo y de sí mismo. El conocimiento es el fundamento de
la representación justa. La representación define la actitud, y la actitud determina y dirige la acción. Puesto que el método científico – que fundamenta y ordena el conocimiento en base a hipótesis comprobadas por la experiencia o la experimentación – es el método más eficaz para aumentar nuestro conocimiento y nuestra comprensión, su aplicación cada vez más extensa a campos de estudios cada vez más numerosos parece ser la condición previa del progreso. Esto en ningún caso significa negar la importancia de la actividad creadora y su expresión en las artes, las letras y las religiones.

Finalmente, como lo ha recalcado el padre Teilhard, existe el fenómeno de la escala. La escala en la que se produce la evolución es gigantesca en el espacio y más todavía en el tiempo. Sólo familiarizándonos con esta vasta escala temporal podemos contemplar eficazmente los cambios de la evolución, en especial en los animales superiores y en el hombre. Estas no pueden ser percibidas y evaluadas sino a lo largo de centenares de millones de años de la historia pasada del mundo. Y las probabilidades igualmente enormes que podrían realizarse en la Tierra no se pueden concebir sino en el término de centenares de millones de años futuros. Sólo si comprendemos que el hombre se halla en el estadio inicial de su evolución, podemos interiorizar esta visión de las posibilidades de la especie, y sólo interiorizando así su porvenir posible, podemos esperar realizarlo en toda su plenitud.

Aunque yo también haya subrayado muchos de estos mismos puntos, el padre Teilhard ha visto más lejos que yo y mostrado más penetración. Pienso particularmente en su brillante concepción de lo que él llama el enroscamiento, que lleva a un psiquismo más intenso. Entiende por tal el hecho de que una parte constituyente del mundo se repliega sobre sí misma para formar una unidad organizada cuyas tensiones internas aseguran la cohesión, formando un sistema cerrado y automáticamente equilibrado. Los átomos, las moléculas, las células, los organismos multicelulares y las personalidades humanas son ejemplos de estos sistemas de enroscamiento, pero cada uno a un nivel diferente de organización. Además el padre Teilhard postula que cuanto más complejo es el sistema, tanto más estrechamente coordinada está su organización y tanto más activos e importantes son su vida interior, sus grados y modos de consciencia.

El padre Teilhard considera que la tendencia a la convergencia cultural, que se ha puesto de manifiesto ya en la historia del hombre, llevará inevitablemente a un enroscamiento de toda la noosfera, y engendrará así un sistema unitario de pensamientos y creencias o – como sin duda hubiera preferido decir – un solo todo pensante y creyente. A causa de su extremada complejidad, ese todo se encontrará en un potencial psíquico extremadamente elevado. Durante su formación se liberarán sin duda fuerzas psico-sociales explosivas; pero, una vez organizado, generará forzosamente un inmenso dinamismo para la evolución futura del hombre. Y el padre Teilhard considera ese futuro estado como el apogeo necesario de lo que llama la «hominización», es decir, el proceso mediante el cual el hombre se hace más verdadero y plenamente humano.

El padre Teilhard nos aporta una visión nueva del cosmos, una revelación vivificante de la manera como procede la realidad. Porque es verdadera, la revelación del padre Teilhard no se limita a vivificar, sino que además libera de muchas angustias el alma y la mente del hombre.

Obras principales

  • El Fenómeno Humano (1955)
  • La Aparición del Hombre (1956)
  • Cartas de un viajero (1956)
  • El grupo zoológico humano (1956)
  • La Visión del Pasado (1957)
  • El Medio Divino (1957)
  • El Futuro del Hombre (1959)
  • La Energía Humana (1962)
  • La Activación de la Energía (1963)
  • El Lugar del Hombre en la Naturaleza (1965)
  • Ciencia y Cristo (1965)
  • Cómo creo (1969)
  • Las Direcciones del Futuro (1973)
  • Escritos del Tiempo de la Guerra (1975)
  • El Corazón de la Materia (1976)

Bibliografía

  • Teilhard de Chardin, Pierre (2008), El Medio divino. Ensayo de vida interior, traducción de Francisco Pérez Gutiérrez. Colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-976-5.
  • — (2005), Lo que yo creo, colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-805-8.
  • — (2004), Himno del Universo, colección: Estructuras y Procesos. Religión. tercera edición. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-127-1.

Véase también

Enlaces externos

Fuentes:

Fritzl confiesa haber matado a uno de los siete hijos que tuvo con su hija

Archivado en: Temas de actualidad — pauloarieu @ 2:30 am

Fritzl confiesa haber matado a uno de los siete hijos que tuvo con su hija

Dos habitaciones del sótano donde estuvo retenida Elisabeth Fritzl 24 años. (Foto: EFE)
El hombre que mantuvo secuestrada a su hija durante 24 años en un sótano ha confesado ser el padre de todos sus hijos y de haber quemado a uno que falleció
Por Efe
Última actualización 29/04/2008@02:14:59 GMT+1
AMSTETTEN (AUSTRIA). La policía del Estado federado de Baja Austria confirmó ayer que el jubilado Josef Fritzl, de 73 años, ha confesado ser el padre de los siete hijos nacidos en un calabozo subterráneo tras violar a su propia hija y de haber quemado el cadáver de uno de ellos que nació muerto.

Franz Polzer, jefe de la policía de Baja Austria, dio a conocer la confesión del acusado, detenido el sábado pasado tras conocerse que había encerrado a su hija Elisabeth durante 24 años en un sótano bajo la casa familiar en Amstetten, a 130 kilómetros de Viena.

El agente precisó que en uno de los partos bajo tierra, la mujer violada, Elisabeth Fritzl, de 42 años, dio a luz a una pareja de gemelos, de los cuales uno murió, por lo que fue quemado por su padre en la caldera de calefacción de la casa.

El acusado reconoció, asimismo, haber golpeado a su hija repetidas veces y de haberla violado numerosas veces, por lo que nacieron hijos “más o menos cada dos años”.

Tres de estos hijos fueron integrados en la familia como supuestos nietos, mientras que los otros tres vivieron hasta hace pocos días en cautiverio.

La versión sostenida por Josef Fritzl ante su esposa y el resto de la familia, fue que Elisabeth desapareció con 18 años de edad para adherirse a una secta.

En el sótano
El sótano no estaba situado directamente debajo del edificio de apartamentos de tres pisos donde Josef Fritzl y su esposa, Rosemarie, tienen su vivienda, sino en el jardín. El acceso al “secreto” de Josef Fritzl estaba muy bien escondido, camuflado detrás de una estantería, a través de una “puerta de acero y cemento con un motor electrónico, que a su vez se abría mediante control remoto con un código”.

La vivienda, sin ventanas, sólo tenía 170 centímetros de alto, contaba con un televisor, un reproductor de vídeo y un receptor de radio, y los agentes la encontraron en un estado “cuidado”.

Muchos habitantes de esta pequeña localidad austríaca se mostraron ayer indignados y consternados por este crimen y manifestaron su sorpresa pero también su horror por lo sucedido durante los últimos 24 años y coincidieron en la existencia de rumores sobre supuestos antecedentes penales del sospechoso por acoso sexual a mujeres, en su mayoría embarazadas, pero estas versiones todavía no han sido confirmadas por las autoridades.

Otros vecinos destacaron que en el pasado les llamó la atención el mal olor que salía de las chimeneas de la casa, un posible indicio de que Fritzl quemaba allí la basura generada por el encierro de su hija y tres de sus hijos. Elisabeth Fritzl desapareció en 1984 y desde entonces la versión oficial era que la joven se había adherido a una secta en un lugar desconocido, donde tuvo varios hijos, algunos de los cuales dejó en la puerta de su casa familiar para que sus padres se ocuparan de ellos.

Natascha Kampusch ofrece su ayuda a Elisabeth

La joven austríaca Natascha Kampusch, conocida por reaparecer en 2006 tras ocho años de cautiverio cerca de Viena, ofreció ayer su ayuda a Elisabeth Fritzl, de 42 años, quien pasó los últimos 24 años en un zulo subterráneo, violada por su padre, de quien tuvo siete hijos. “Tuve este deseo espontáneamente”, dijo Kampusch sobre el caso de los Fritzl que mantiene estupefacta a la población.

Cronología de 24 años de secuestro

1977
Josef Fritzl abusa sexualmente de Elisabeth por primera vez, cuando ésta tiene once años.

Agosto de 1984

Elisabeth desaparece. Ya es mayor de edad, su madre lo denuncia y las autoridades creen que ha abandonado el hogar por voluntad propia. En realidad se escapó, pero regresó a casa y su padre la encerró en el sótano.

1988

Nace Kerstin en el zulo, que tiene una enfermedad genética relacionada con el incesto
1988

Nace Stefan, que al igual que su hermana, probablemente tampoco vio la luz del día hasta ahora.

1992 y 1993

El espacio en el escondite es insuficiente, así que ‘aparecen’ en la puerta de la casa Lisa y Monika.

1996

Nacen gemelos, uno muere al cabo de tres días y su cuerpo es incinerado por Fritzl. Su hermano Alejandro ‘aparece’ en la puerta del hogar.

2003

Nace el último vástago, Félix, que permaneció siempre en el zulo.

2008

19 de abril, la primogénita, Kerstin, se desmaya, es trasladada al hospital y empieza la investigación.

fuente:http://www.elfarodemurcia.info/noticia.asp?ref=100156

Equivocarse el camino, resulta una ‘Decisión Fatal’

Archivado en: Doctrinas Cristianas, Evangelismo, Salvación — pauloarieu @ 1:18 am

Hay caminos que al hombre le parecen rectos pero su fin es camino de muerte (Proverbios)


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Guatemala, Brasil e Indonesia son los países con mayor fervor religioso

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 1:01 am

Miércoles 19 de Diciembre de 2007
Guatemala

(NoticiaCristiana.com) Por el contrario, en Rusia, Tailandia y Francia es donde menos gente considera la religión como un pilar de sus vidas, según el Religion Monitor de la Fundación Bertelsmann.

“La gente profundamente religiosa es aquella para la que las ideas religiosas tienen un papel decisivo en su personalidad”, explica el estudio.

“Para ellos, las experiencias y comportamientos están realmente iluminados por la religión”, precisa.

La encuesta llevada a cabo entre 21 mil personas de 21 países clasificó a los creyentes según su grado de religiosidad.

Sin tener en cuenta la graduación de su fervor, Nigeria, Brasil, India y Marruecos fueron los países donde hay más creyentes (más del 96 por ciento de la población).

En Europa, la mayor tasa se da entre suizos, italianos y polacos, mientras que la menor en británicos y franceses.

En general, los americanos son mucho más religiosos: el 89 por ciento dice tener fe, y hasta el 62% se considera profundamente religioso.

Los autores del informe expresaron su deseo de “fomentar el diálogo entre religiones con nuevos datos científicos”. – AFP

Fuente: Guatemala, Brasil e Indonesia son los países con mayor fervor religioso

El arca del pacto de YHW aún sigue perdida

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:59 am
La nueva novela de Juan Gómez-Jurado, Contrato con Dios (El Andén) es un thriller arqueológico entretenido y con hechuras de best seller que vuelve a poner sobre el tapete la legendaria arca.

Miércoles 19 de Diciembre de 2007
Ciencia y Tecnología
Italia

Italia, (ACPress.net / NoticiaCristiana.com) La nueva novela de Juan Gómez-Jurado, Contrato con Dios (El Andén) es un thriller arqueológico entretenido y con hechuras de best seller que vuelve a poner sobre el tapete la legendaria arca, sobre cuyo destino se han elaborado tantas teorías y fábulas. Según Gómez-Jurado las agencias de seguridad de EEUU tienen un protocolo de actuación por si el arca es hallada, una eventualidad que se cree podría desencadenar la III Guerra Mundial.

La novela, de un aspirante a Indiana Jones, reaviva el enigma de una de las grandes leyendas de la antigüedad: el arca del pacto entre YwH y su pueblo Israel.

Gómez-Jurado reconoce que el origen de su novela está en una inveterada pasión por el film de Spielberg de Indiana Jones “En busca del arca perdida”. El Arca es mencionada únicamente en la Biblia, aunque con profusión a partir del libro de Éxodo, donde el Arca de la Alianza o del testimonio era el mueble sagrado donde se guardaban las tablas de la ley, hechas de piedra.

El arca, cuyo diseño, según la Biblia, se lo dictó el propio Dios a Moisés, estaba hecha de madera de acacia recubierta de oro puro por dentro y por fuera. Incluía unas barras para portarla y sobre ella figuraban dos querubines de oro batido. La Biblia da el nombre de su constructor: Besalel, de la tribu de Judá.

Y el arca forma parte de muchos capítulos impactantes de la Biblia. Por ejemplo, Israel pasa con ellas el río Jordán que se detiene para que pasen en seco, y poco después en el libro de Josué, durante el ataque a Jericó, se la hace dar al pueblo de Israel varias vueltas con ella alrededor de la ciudad, antes de que tocaran las trompetas y se derrumbaran las murallas.

Que era un objeto al menos peligroso en determinadas circunstancias lo sugiere la historia de Oza, hijo de Abinadab: cuando David trasladó el arca a Jerusalén, Oza la tocó –en contra de la orden expresa de la Biblia en este sentido- y cayó muerto en el acto (II Samuel, 6).

En cualquier caso, era un símbolo muy real de la presencia de Dios en medio de su pueblo, de la manifestación de su poder, y a la vez del compromiso y pacto eterno de Dios con el pueblo de Israel. Pero… ¿qué pasó con ella?

¿DESTRUIDA?

El Arca pudo ser fundida o destruida, en tiempo de Nabucodonosor II, durante la destrucción del Templo de Salomón en el 586 antes de Jesucristo. No obstante, no puede descartarse que el arca se hubiera preservado. Aquí, las teorías abundan: en una cámara secreta bajo el monte del Templo (la Explanada de las Mezquitas) en Jerusalén, en una iglesia de Aksum (Etiopía), en una cueva en el monte Nebo en Jordania, en Qumram, en diversos puntos de Egipto como en Tanis (llevada por el faraón Sheshonq tras su campaña en Palestina: la hipótesis Indiana Jones) o en el Valle de los Reyes (una disparatada opinión la coloca en la mismísima tumba de Tutankamón y la identifica con el arcón portátil del ajuar del rey niño)…

Gómez-Jurado se inclina en su libro por la tesis jordana. Cree que el arca sigue existiendo por una razón sentimental pero confía en que no aparezca ya que opina que podría originar un conflicto en Oriente Medio por su valor simbólico.

De hecho, comenta que las agencias de seguridad de EEUU tienen un protocolo de actuación por si el arca es hallada, una eventualidad que se cree podría desencadenar la III Guerra Mundial.

fuente:El arca del pacto de YHW aún sigue perdida

Dios te manifiesta la verdad

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:42 am

Dios te manifiesta la verdad

“Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer,
por su buena voluntad”.

(Filipenses 2:13)

Quizás tu pienses: Realmente me gustaría orar con fe, apoyándome en un mensaje del Señor. Sin embargo, ¿cómo puedo hacerlo? ¿Cómo puedo saber que Dios me está hablando a través de una parte específica de su Palabra para aplicarla a una si tuación particular? ¿Cómo puedo utilizar las promesas hechas en su Palabra para ayudarme a demandar mi victoria en la guerra espiritual? Saldrás victorioso cuando tengas fe en que Dios te ha manifestado la verdad.

Como discípulo de Cristo, tu mayor anhelo es descurbrir y cumplir la voluntad de Dios. ¿Cómo se descubre la voluntad de Dios? en el sentido físico, Jesús ya no pasa caminando junto a nosotros ni te llama para ser su seguidor. Sin embargo, aún tiene el mismo interés en que tu cumplas su voluntad. Te ha dado la Palabra de Dios escrita, la cual se nos revela por medio del Espíritu Santo. A través de su Palabra, Dios te ilumina y espera que tu la obedezcas por fe:

  1. PASO 1: Permanecer en Cristo.
    Primero reconoce que Dios puede obrar en tu problema para tu bien y la Gloria de Él, y que Él realmente lo hará. Romanos 8:28 te recuerda: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las c osas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Eso no quiere decir que todas las cosas sean buenas, sino que con el tiempo Dios hará que todas las cosas obren conjuntamente para producir algo bueno.

    En segundo lugar, reconoce que Dios es soberano, Él ya conocia las circuntancias tuyas ante de que sucedieran. A pesar de que Él no modificó la sucesión de los hechos, es posible que no haya causado los mismos.

  2. PASO 2: Permanecer en la Palabra.
    En Juan 15:7 encontramos un segundo paso para aprender la voluntad de Dios permaneciendo en la Palabra. Cuando tengas un problema, recurre primero a Dios y busca la solución al problema en su Palabra. (Salmos 27:13-14)

    A medida que cumples las condiciones para conocer la voluntad de Dios acerca de un asunto, se te puede manifestar la voluntad de Dios para tu vida y tus oraciones.

    Al permanecer en la Palabra de Dios, ¿cómo puedes permi tir que Dios te hable?
    • Leyendo la Biblia en forma sistemática y dejando que Dios te hable mediante los pasajes que Él trae a tus pensamientos.
    • Buscando principios y verdades específicas, que se apliquen a tu situación actual.
    • Buscando el significado del pasaje bíblico.
    • Estar dispuesto a esperar un mensaje de Dios.

  3. PASO 3: Permitir que el Espiritu Santo te conduzca en la verdad.
    Dios revela su voluntad a través de su Palabra, pero únicamente a quienes permiten que el Espíritu Santo los dirija en la verdad. El Espíritu Santo tiene que obrar tanto para revelarte la verdad de Dios como para ayudarte a recibirla. En Juan 16:13-15 Jesús prometio que el Espíritu Santo te revelaría la de tres maneras diferentes: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glo rificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

    El Espíritu Santo es el maestro en la vida de los creyentes. Bajo su guía, las palabras de la Biblia se vuelven un mensaje de parte del Padre para cada uno de nosotros. Él está presente cuando cada creyente estudia la Palabra.

    Una de las funciones primordiales del Espíritu Santo es revelarte la verdad. Si tu lees la Biblia con un método lógico y analítico, y llegas a la conclusión de que Esto es lo que Dios me está diciendo, se pierde el elemento vital de permitir al Espíritu guiarte e iluminar el pasaje. Cuando tu permites que el Espíritu lo haga, entonces puedes caminar a la luz de esa iluminación.

    Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
    www.iglesialatina.org

¿Quién es Jesús?

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:22 am

¿Quién es Jesús?

Él es JESÚS
¿Quién es él?
En química, él convirtió el agua en vino.

En la biología, nació sin la
NORMAL CONCEPCIÓN;

En física, desmintió la ley de la Gravedad
cuando ascendió al cielo;

En economía, él refutó la ley de la
disminución al alimentar 5000 personas
con sólo dos peces y un pan;

En medicina, él curó a los enfermos y los
ciegos sin administrar una sola dosis de la droga.

En la historia, él es el PRINCIPIO y el FINAL.

En el gobierno, dijo que él sería
llamado maravilloso consejero, el príncipe de la paz;

En la religión, dijo que nadie viene a
al padre sino a través de él;

Entonces, ¿Quién es él?
¡Él es JESÚS!

únete a mí y lo vamos a celebrarlo;
Él es digno.

Los ojos que leen este mensaje
No temerán al mal. la mano que envíe
este mensaje a todo el mundo
no trabajará en vano.
Y la boca que diga amén a esta oración sonreirá por siempre.
Permanece en Dios y buscar su rostro siempre.
AMEN

La Tumba de Cristo está vaca¡ En Dios todo lo encuentro !

El hombre más grande en la historia
Jesús no tenía siervos, y sin embargo le llamaban Señor.
No tenía ningún grado de estudio, sin embargo, le llamaban Maestro.
No tenía medicamentos, pero le llamaban sanador.
Él no tenía ejército, pero los reyes le temen..
Él no ganó batallas militares, y sin embargo Él conquistó el mundo.
Él no cometió delito alguno y, sin embargo, le crucificaron.
Fue enterrado en una tumba, y sin embargo Él vive hoy.
¡Me siento honrado de servir a este líder que nos ama!

Autor: Anónimo

Divorcio exprés: la creación de una nueva desigualdad social

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:19 am

Políticas “sociales” que castigan a los pobres

Divorcio exprés: la creación de una nueva desigualdad social


Si siguen aumentando las tasas de divorcio en España, el matrimonio acabará por ser una cosa de ricos. En países con niveles de divorcio más elevados que el nuestro, como Holanda y Estados Unidos, ya se observa con claridad que se divorcian más los matrimonios de clase baja que los de clase alta. La calidad del matrimonio también es menor entre quienes tienen menos recursos: en sociedades donde se ha destrozado culturalmente el matrimonio se necesitan muchos más recursos y condiciones para que éste prospere.

ANNA GARRIGA
Zapatero se ha pasado toda la campaña electoral recordándonos cuántas políticas sociales ha hecho para los españoles. Ha querido poner en el centro de la agenda la llamada “cuestión social” y la “igualdad”. De hecho, terminó el primer debate con la frase: “No puedo prometer que todas las personas tengan éxito en su vida, pero sí me puedo comprometer a trabajar para que todas las personas tengan las mismas oportunidades para tener éxito”. Por eso no deja de ser curioso que no haya analizado, ni antes de aplicar la ley ni con posterioridad, las consecuencias sociales de sus leyes, en concreto la Ley del Divorcio Exprés. Tampoco deja de sorprender que la oposición tampoco lo haya hecho. Por lo tanto vamos a intentar evaluar las consecuencias sociales de la mencionada ley, utilizando los resultados de las principales investigaciones científicas internacionales sobre dicha temática y los datos de que disponemos hasta ahora.
En primer lugar, como es sabido, la ley del divorcio ha provocado un aumento espectacular del número de divorcios, un 169% entre 2004 y 2006, mientras que el número de separaciones tan sólo se ha reducido en un 82%. El número de nuevas rupturas matrimoniales (divorcio y separación) es de 113.080 en 2006, mientras que en 2004 no se superaban las 82.340 rupturas -esto sin tener en cuenta a aquellos que ya estaban separados y que, con la nueva ley, se han divorciado (Fuente: Instituto Nacional de Estadística)-. En términos comparados, si antes de la ley, en 2004, estábamos, junto con Italia, entre los países de Europa con unas tasas de divorcio más bajas, actualmente estamos entre los países que ostentan las tasas más elevadas, como Francia o Inglaterra.
A pesar de estos datos, uno podría seguir diciendo que este cambio social se habría producido igual sin la ley. Durante los años 70, en Estados Unidos, diferentes Estados adoptaron leyes sobre el divorcio parecidas a la española. Leora Friedberg, (1998) analizando con modelos estadísticos y econométricos el efecto de dichos cambios legislativos en el incremento de la tasa de divorcio en EEUU, concluye que el 17% del incremento de la tasa de divorcio que se ha producido en las últimas tres décadas es debido a la adopción de leyes del estilo de la del divorcio exprés.
En segundo lugar, el incremento del número de divorcios no es importante solamente por sí mismo, sino debido a las transformaciones sociales que implica. Las diferentes investigaciones internacionales nos demuestran que cuando en una sociedad el número de divorcios es bajo, se divorcian principalmente aquellos que tienen más recursos económicos y mayor nivel educativo. Es decir, aquellos que pueden hacer frente de forma más holgada a las consecuencias sociales y económicas de la separación. En cambio, cuando el porcentaje de divorcio es muy elevado, sucede todo lo contrario (Goode, 1993; Hänkönen & Dronkers, 2007).
El matrimonio, cosa de ricos
Debido al gran cambio cultural que se está produciendo en España, y al que la Ley del Divorcio ha contribuido, se están empezando a divorciar personas de todas las clases sociales (Solsona, Houle& Simó, 2000). Esto conlleva que se divorcien más personas con menos recursos económicos y educativos, y que por lo tanto muchas de ellas se vean abocadas, tanto hombres y mujeres, a la pobreza o a unas condiciones económicas bastante difíciles (Flaquer & Garriga, 2007). Ya que, cuando lo poco que hay en una familia se tiene que repartir entre dos casas, al final se queda en casi nada. Y no sólo eso, sino que, como ya demostró Coleman (1988), una familia que permanece casada tiene más probabilidades de ascender socialmente que una que se divorcia.
En tercer lugar, muchos podrían decir, y es lo que diría el señor Zapatero, que este problema se puede solucionar con políticas sociales de ayuda a las “familias monoparentales”. Es decir, atacar a las consecuencias del problema y no a sus causas. Sin entrar a demostrar que este parche no lo soluciona todo, como se está empezando a ver con claridad en los países escandinavos, otra de las consecuencias de la Ley del 2005 y del cambio cultural que vivimos, y que impulsa el PSOE, es que, si siguen aumentando las tasas de divorcio, el matrimonio acabará por ser una cosa de ricos.
En países con niveles de divorcio más elevados que el nuestro, como Holanda y Estados Unidos, ya se observa con claridad que se divorcian más los matrimonios de clase baja que los de clase alta, y no sólo esto, sino que la calidad del matrimonio entre aquellos que siguen casados también es menor entre los que tienen menos recursos (Amato & otros, 2007; Graaf & Kalmijn, 2006). Es decir, en sociedades donde se ha destrozado culturalmente el matrimonio se necesitan muchos más recursos y condiciones para que éste prospere.
Por lo tanto, si seguimos la tendencia marcada por la Ley del Divorcio Exprés, se generará más pobreza –especialmente entre los más pobres-, y el matrimonio y los efectos sociales beneficiosos de una relación pasarán a ser cosa de ricos. En otras palabras, y curiosamente, el modelo propagandístico “social” e “igualitario” de Zapatero encubre unos hechos que llevan la evidencia contraria: el PSOE -antes socialdemócrata- contribuye con sus políticas a la “desigualdad” social.

Podemos seguir sin evaluar las consecuencias sociales de nuestras leyes, que es como mantenernos inconscientes de las consecuencias de nuestros actos. Pero convendría que, tal y como ya han hecho en muchos estados americanos, todo gobierno que tenga una mínima preocupación por las cuestiones sociales y por la igualdad -ya no sólo por cuestiones morales- vaya pensando en cambiar esta ley y dedicarse a promover cultural y políticamente el valor del matrimonio y de la familia. Lo mismo digo para el PP.

Fuente: Divorcio exprés: la creación de una nueva desigualdad social

Sexualidad, educación y violencia: la herencia de mayo de 1968

Archivado en: 1 — pauloarieu @ 12:16 am

Elmanifiesto.com

Tony Anatrella, nacido en 1941, es un autor singular: psicoanalista y sacerdote, especialista en psiquiatría social, es profesor en las Facultades Libres de Filosofía y de Psicología de París (IPC). Ha publicado numerosos libros y artículos, entre los que destacan, además de La diferencia prohibida, El sexo olvidado (1990) y Le règne de Narcisse (2005).
Nunca, ni con tanta fuerza, nuestra sociedad reivindicó para sus miembros el derecho a la diferencia: diferencia de gustos, de culturas y de valores, diferencia de opciones de vida, de formas de amar, de modelos de familia… Nunca, sin embargo, el acceso a una verdadera diferencia ha sido tan difícil. Vivimos en la estela de las aspiraciones fusionales de mayo del 68. Rechazo de la función del padre, insuficiencia de la relación educativa, interioridad en crisis, retorno de los miedos primitivos, son muchos los síntomas de lo que elabora poco a poco una sociedad indiferenciada en la que los roles y los espacios se confunden. El adulto juega a ser niño, la figura paterna desaparece tras la materna, la violencia se banaliza, la intimidad está a la vista de todos, el imaginario sustituye a la realidad, y la sexualidad se dispersa en múltiples orientaciones.
¿De dónde viene el que nuestra sociedad valore tendencias sexuales parciales hasta querer inscribirlas en la ley? ¿Por qué deplora la falta de puntos de referencia que ella misma ha contribuido a hacer desaparecer?
Reconocer la diferencia implica aceptar la diferencia de sexos, de generaciones y de roles en el seno de la familia. Reconocer al otro no es aceptar todo lo suyo ni animarlo en sus conflictos psíquicos, es permitirle efectuar una paciente elaboración personal al final de la cual pueda experimentar una cierta libertad. Ese es el mensaje de La diferencia prohibida. Mayo del 68 no ha liberado a nadie. No es tiempo de nostalgia.

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