Paulo Arieu Theologies Weblog


La virginidad

1 Corintios 7:1-2, 1 Tesalonicenses 4: 2 a 5 (4). 1 Corintios 6:9, 13 y 18- 2 Timoteo 2:22. S. Juan 8:10. Proverbios 5:22. Un padre creyente amonesta a su hijo contra la impureza.

La virginidad, principalmente entre las mujeres siempre fue algo muy valorado, hasta hace algunas décadas, donde entro el liberalismo sexual y todo se estropeó.

Puedo citar el caso de mi matrimonio, en el cual, mi esposa, se casó virgen. Para ella era de suma importancia el acto sexual y siempre entendió correctamente que estaba reservado al matrimonio.

Estoy de acuerdo con lo que explica la autora del articulo “Virginidad”,del portal consultoriosexual.com de Mexico: «el evento de tener relaciones sexuales por primera vez, sobre todo para el caso de las mujeres, tiene un significado social, además del significado propio de las emociones, sensaciones y sentimientos que existen para que una joven decida tener relaciones sexuales.»

Hoy en dia, es un tema común entre los jóvenes el relacionado con la virginidad. Tanto los hombres, como las mujeres a menudo quieren saber qué hacer y cuánto esperar para tener por primera vez relaciones sexuales (es decir, penetración pene-vagina).

La Virginidad, es el estado, un estado virgen, generalmente en el que un proceso se mantiene como en su origen sin haber sufrido alguna alteración en su origen, en forma de pureza.

La Virginidad en la sexualidad es cuando no se ha tenido relaciones sexuales. En el caso del varón se habla también de castidad para señalar la ausencia de relaciones sexuales. El significado preciso de esto varía entre culturas, religiones, e incluso entre individuos con estos valores similares.

Los factores de excitación erótica se han multiplicado en nuestra moderna sociedad que es permisiva y pluralista.

Permisiva: quiere decir que lo permite todo: se resume en “haz lo que quieras”.

Pluralista: que cree en cualquier cosa: se resume en “cree en lo que quieras”.

La publicidad en revistas, la televisión, el cine, las modas y costumbres, la relajación moral, todo esto como consecuencia de conceptos éticos disolventes, allanan el camino a la pornografía y al libertinaje sexual. Ahora modernamente se han añadido otros elementos tecnológicos que Satanás usa para corromper la vida de los hombres, especialmente de la juventud: videos, CD y DVD pornográficos, Internet. En cualquier Cyber café los jóvenes pueden ver las más aberrantes inmoralidades sexuales que envenenará su vida y acelerará su destrucción moral.

Los jóvenes especialmente en las grandes ciudades de todo el mundo, son al blanco, el objeto de un bombardeo casi constante que tiende a destruir toda resistencia moral y provocar su rendición a la inmoralidad, al “Eros” más vulgar. (Eros: Conjunto de tendencias e impulsos sexuales de la persona).

Las normas morales de la sociedad permisiva y pluralista en que vivimos, se vuelven cada vez menos rígidas, pierden su carácter absoluto y tienden a adaptarse más a los impulsos primarios del ser humano que a principios permanentes, es decir, las normas se están adecuando a las pasiones e impulsos descontrolados que tiene el ser humano, si Cristo por su Espíritu no lo controla, en lugar de adecuarse a los principios permanentes de ética, de conducta, que deben regir la vida de una sociedad gobernada por Dios.

Se mira con simpatía creciente cualquier extravío sexual: relaciones prematrimoniales, relaciones extramatrimoniales, promiscuas, la homosexualidad, el lesbianismo, bisexualidad y trisexualidad, travestismo y transexualidad, pederastia y todo otro tipo de parafilias (desviaciones sexuales donde el placer se alcanza con prácticas anormales de conducta).

Todos estos extravíos sexuales ya se consideran normales, en muchos casos aconsejables y en varias partes del mundo son legales. Todo puede ser lícito y conveniente si contribuye a acabar con las “represiones sexuales”, que algunos dicen falsamente que es causa de desequilibrios psíquicos.

«Este evento en la vida de una persona, esta en medio de los valores familiares, religiosos, sociales, etc., que en muchos de los casos son como frenos que impiden el libre ejercicio del placer de la sexualidad.

Estos mismos valores son lo que hace que una joven se cuestiones ¿cuándo será el mejor momento? ¿con quien lo debo hacer? ¿ estaré traicionando a mis padres? ¿me van a notar que ya no soy virgen? ¿ya no voy a poderme casar? Etc.»

La virginidad femenina

«Socialmente una virgen es una mujer que no ha permitido a ningún hombre introducir su pene dentro de su vagina y esto es lo que se esperaría que no pase hasta el momento de que se case.

Otros definen una virgen como cualquier mujer que no ha tenido ninguna clase de contacto sexual con otra persona, ni que tampoco haya explorado su propio cuerpo, lo cual se traduce en no haberse masturbado o no haber tenido fajes profundos.»

«En gran parte de las culturas donde la virginidad tiene importancia, se refiere a la virginidad de la mujer, para la cual se suele usar como discriminante la existencia de un himen intacto o no.

Las costumbres sociales de la familia, de la comunidad, y de la sociedad de cada chica determinan probablemente cuándo se le permite volverse sexualmente activa

Existen lugares que podemos llamar “más liberales” donde el valor de la virginidad se empieza a diluir. Actualmente, mucho jóvenes de las grandes ciudades ya no buscan a una mujer virgen para poder mantener un noviazgo formal con fines de matrimonio. Empiezan a tomar forma y mayor peso en la relación otros valores como el amor, la comprensión, el apoyo, el respeto, la incondicionalidad, la confianza, la comunicación, la inteligencia, el proyecto de vida a futuro, lo intereses y las aficiones, etc., y se empiezan a dejar atrás el valor de la pureza y la castidad de la mujer, como uno de lo pre requisitos para el matrimonio.

A pesar de lo descrito, siguen existiendo las doctrinas religiosas estrictas y las familias seguidoras de estos principios, que quieren que las vírgenes se abstengan no solamente del sexo físico, sino también de los pensamientos sexuales. Se sigue insistiendo en que una virgen es una mujer que tiene el himen intacto.»

Existen, entonces, dos definiciones frecuentemente usadas para la virginidad para la mujer: el no haber tenido relaciones sexuales, y el tener un himen intacto. Para la primera se encuentra el problema de definir qué es una relación sexual: para algunos significa exclusivamente coito vaginal, mientras para otros cualquier contacto que involucre los genitales.

Usando la definición del himen intacto, una mujer puede participar del