Archivo paraAbril 25, 2008

LA PLENITUD DE LA DEIDAD

LA PLENITUD DE LA DEIDAD

A medida que consideremos la Deidad de Cristo, debemos estudiar Colosenses 2:9. Algunos que han estado argumentando que Cristo se despojó de los atributos y características de la Deidad mientras estaba en la tierra están enseñando que este versículo no se refiere a Cristo en la carne. Una posición entre estos partidarios aún dice que este no se refiere a Cristo en absoluto. Esto será revisado más tarde. No podemos reducir al mínimo la seriedad de esta cuestión, especialmente cuando algunos están tratando de persuadirnos que Cristo no podía haber poseído la plenitud de la Deidad en la tierra, diciendo que se despojó de los atributos y características de la Deidad.

Resumen

Colosenses 2:9 nos dice que Cristo es, y siempre ha sido, completamente Dios. Jesús siempre ha sido Deidad.

Nunca ha sido alguna versión paganizada, despojada de la Deidad. Su naturaleza divina, que no puede cambiar, siempre ha sido la misma (Heb. 1:12; 13:8). El no era simplemente la “persona” de Dios, como recientemente ha sido enseñado, sino “Dios”, lo cual incluye necesariamente Sus atributos y características.

Todos los otros pasajes ocupándose del tema de la humanidad de Cristo no deben contradecir este versículo.

Por ejemplo, Filipenses 2:5-9 no enseña que Cristo dejó de poseer la naturaleza El versículo 7 no quiere decir que cuando El se despojó a Sí mismo, se “vació de Sí mismo” de todos los poderes, características y atributos “que eran Suyos como divino”. El pasaje no dice eso.

Todos los argumentos acerca de Jesús siendo la “persona” de Dios sin los atributos de la Deidad no son mas que filosofías hechas por los hombres y huecas sutilezas. Ni la Escritura enseña tal cosa. La “plenitud” de Colosenses 2:9 incluye aquellos atributos y características; y Cristo siempre ha sido la “plenitud de la Deidad”, aun mientras estaba en la tierra.

¿Significa esto que Cristo ejercitó todas las veces todos estos poderes y atributos? No. Pero el hecho de que no pudiera usar un poder en particular todas las veces no quiere decir que está desprovisto de ese poder.

Dios no está usando ahora todo poder disponible para El (seríamos consumidos), pero aún es todopoderoso.

¿Significa esto que Cristo no era realmente hombre? No. Cristo era hombre, aunque no “un simple hombre”.

¿Quiere decir esto que usó estos poderes de la Deidad para vencer el pecado y la tentación? No. El no lo necesitó.1

Si las personas no pueden entender cómo Cristo puede ser completamente Dios en la tierra y al mismo tiempo ser completamente hombre, entonces ese es un problema que ellos tendrán que resolver. Yo acepto esto por fe, no porque pueda entenderlo del todo. La incredulidad hace que los hombres traten de explicar eso en dirección opuesta. de la Deidad (los atributos y características que hacen de El lo que es).

No hay problema en la reconciliación de Filipenses 2:6-8 con Colosenses 2:9. Filipenses 2 enseña que Cristo se despojó a Sí mismo, apareciendo no en la forma de Dios (eso es, la manifestación visible de Su posición y estado legal como Dios), sino que tomó la forma de siervo (eso es, el papel y posición de siervo).Vino como hombre entre los hombres. No obstante, Su aparición en la tierra como hombre en el papel de siervo no cambió Su naturaleza divina. La plenitud de la Deidad entró al cuerpo de carne. No hay contradicción.

Colosenses 2:8-10

Colosenses 2:8-10 dice (Reina-Valera):

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”.

Pablo habla de la “filosofía y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres”, y “conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (v.8). La declaración en el v.9, “porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, fue dada para combatir y contradecir la vana filosofía y dar una base sobre la cual podamos estar completos en Cristo. Una de estas huecas sutilezas era la herejía gnóstica que negaba que Dios ciertamente pudo venir en la carne. Los gnósticos creían que la materia era inherentemente mala, y de esa falsa premisa razonaban que Dios, que es bueno, no puede morar en un cuerpo corpóreo, material.Creían que la plenitud de la Deidad estaba distribuida entre los ángeles, y que Jesús era solamente una emanación de la plenitud de Dios. Juan se dedicó a esto en 1 Juan 4:2 y 2 Juan 7. Negaban que Jesucristo — que es Dios (Juan 1:1) — ciertamente pudo venir en la carne y aún ser la plenitud de la Deidad. Pero si Cristo no era realmente Dios manifestado en la carne (1 Tim. 3:16), entonces ese hombre que se llamó a sí mismo Jesucristo era un fraude. Sin la plenitud de la Deidad morando en ese cuerpo de Jesús, habría sido “simplemente un hombre” y por tanto no nuestro Salvador; no habría sido “Emanuel” (Dios con nosotros). De esta manera, Colosenses 2:9 afirma el hecho de que Jesucristo que vivió en la carne era realmente Dios, eso es, la “plenitud de la Deidad” estaba en el corporalmente. La fe en Cristo como la plenitud de la Deidad es esencial (Comp. Juan 8:24). No permitamos que ninguna filosofía — sea gnóstica, Judía, panteísta, o alguna doctrina moderna acerca de Cristo — lo persuada de otra manera. Cayendo en estas filosofías destruirá la relación que tenemos con Cristo.

El versículo 9 dice: “Porque en el habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Las definiciones legítimas contestarán algún argumento incorrecto y nos ayudará a entender lo que Pablo está diciendo. El “Porque” conecta el versículo 8 con el versículo 9. Como opuesto a estas vanas filosofías, debemos creer que la plenitud de la Deidad está en Jesús, indicando que estas filosofías y huecas sutilezas tienen que ver con la negación de completa Deidad de Jesús. “En” se refiere a lugar. “El” identifica a Cristo como el quien la plenitud de la Deidad habita o vive. El enigma de esta discusión está en las siguientes palabras: “Habitar”, “plenitud”, “Deidad” y “corporalmente”.

Definiciones

“Habita” (katoikei) es de kata, significando “abajo” y oikeo, significando “estar en casa”. Esto indica una permanencia. Bullinger dice que significa “asentarse en una morada fija; habitar fijamente en un lugar”.2Cualquier cosa que “habite”, o esté en casa, “en El”, es permanente, no temporal. “En casa” en Cristo está la plenitud de la Deidad, no simplemente una porción. El verbo es tiempo presente, mostrando acción en progreso, un estado continuo.

El verbo no dice que la Deidad empezó a morar en El en algún punto en el tiempo, tal como cuando fue glorificado. El pasaje no dice cuando (aunque la implicación es que nunca hubo un tiempo cuando no fue Deidad). Más bien, el dónde es a lo que el versículo se dedicó, eso es, “en El”.La plenitud de la Deidad ha estado y aún está morando en El.

Jesús es Deidad en toda la eternidad. El era Dios “en el principio” (Juan 1:1), era Dios en la carne (1 Tim. 3:16), y aún es Dios hoy día. En otras palabras, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8). La plenitud de Su esencia divina entró en el cuerpo de carne y aún permanece con El. Vincent dice que el tiempo presente de “habita” es usado para indicar una característica eterna y esencial del ser de Cristo. La morada de la plenitud divina en El es una característica de El como Cristo, desde todos los tiempos y para todos los tiempos”.3 Robertson comenta, “La plenitud de la Deidad estaba en Cristo antes de la encarnación (Juan 1:1,18; Fil. 2:6), durante la Encarnación (Juan 1:14,18; 1 Juan 1:1-3). Era el Hijo de Dios que vino en semejanza de hombre (Fil. 2:7).Pablo acaba aquí con la teoría Docética de que Jesús no tenía un cuerpo humano también como la separación Cerintia entre el hombre Jesús y el Eón Cristo. El afirma claramente la deidad y la humanidad de Jesucristo en forma corpórea”.4

“Plenitud” (pleroma) significa la “suma total, plenitud, aún (súper) abundancia”.5 Como perteneciente a Colosenses 2:9, significa “la completa deidad”6 o “la completa medida de la deidad”.7 No hay nada faltando en la naturaleza divina de Cristo. Sugerir que se despojó de los atributos y características de la Deidad es hacer a Cristo menos de lo que es. Es caer en las trampas engañosas de la vana filosofía. La “Teoría Kenotica”, sustraída de Filipenses 2:7, es una vana filosofía tan moderna que dice que Jesús, cuando vino a esta tierra, se despojó de todo lo que lo hacía divino (eso es, los atributos divinos) para convertirse solamente en hombre. D.M. Baillie, con juicio crítico a esta teoría, hizo estos comentarios dignos de notar:

En lugar de darnos una doctrina de la Encarnación en que Jesucristo es ambos, Dios y hombre, la Teoría Kenotica me parece dar una historia de teofanía temporal, en la que el que en tiempos pasados era Dios se cambió a Sí mismo temporalmente en hombre, o cambió Su divinidad por humanidad…Porque aunque el Hijo de Dios guarda de esta manera Su identidad personal al convertirse en el sujeto de los atributos humanos que asume, se ha despojado a Sí mismo de los atributos claramente divinos; lo cual implicaría, si el lenguaje significa algo, que al convertirse en humano dejó de ser divino

… El Kenoticismo estará entonces envuelto en decir que El que antes de la Encarnación había sido un Ser divino ahora se convirtió en hombre, con atributos humanos en lugar de divinos, por el tiempo. Había sido Dios, pero ahora era hombre. Si admitimos sus implicaciones, que parecen mas como una historia pagana de metamorfosis que la doctrina Cristiana de la Encarnación, la cual siempre ha encontrado en la vida de Jesús en la tierra a Dios y el hombre en unión simultánea — la Deidad `velada en la carne’ pero no cambiada en humanidad”8 (énfasis de Baillie).

Como opuesto a la idea de que Cristo se despojó de aquellos atributos “claramente divinos”, Colosenses 2:9 niega que Cristo era (y es) algo menos que la Deidad total y absoluta. Baillie estaba en lo correcto al decir que si el lenguaje significa algo, la idea de Cristo despojándose de aquellos atributos divinos, quiere decir que al convertirse en humano dejó de ser divino. Esto es por lo que algunos son acusados de enseñar herejía. Han enseñado que Cristo se despojó de aquellos atributos claramente divinos, y el lenguaje significa algo.

“Deidad” (theotes). Hemos escuchado a algunos tratando de definir “Deidad” para que signifique solamente la “persona de Dios”,9 con o sin los atributos y características divinas. Tal cosa es una suposición sin fundamento,10 un abuso de la definición y la Escritura, hecha así para justificar la idea de que Cristo se despojó de todos Sus atributos, características y poderes (eso es, naturaleza) que eran Suyos como divino. El término no se refiere simplemente a la “persona” de Dios, sino “al estado de ser Dios, Deidad”.11 Es la “esencia divina de la Deidad”12 y “la naturaleza divina y perfecta”.13 Es “eso que es Dios”.14 Trench comenta que Pablo está “declarando que en el Hijo mora toda la plenitud de la Deidad absoluta; no se trataba de meros rayos de gloria divina que le dieron su brillo, iluminando su persona por un tiempo y con un esplendor que no le pertenecía; sino que el era, y es, el Dios absoluto y perfecto; y el apóstol usa theotes para expresar esta Deidad esencial y personal del Hijo”.15

Deidad, entonces, es eso que Dios es. Es el estado de ser Dios. Si Colosenses 2:9 se aplica solamente a Cristo después de Su ascensión, entonces no era Dios mientras estaba en la tierra. Si la plenitud de la Deidad era algo que solamente recibió más tarde, entonces no estaba en la condición de ser Dios en la tierra y era realmente “simplemente un tipo común y corriente”. Si la “plenitud de la Deidad” es algo que recibimos, como notaremos que algunos afirman, entonces nos convertiremos en Deidad. El término “Deidad” es vital para la discusión.

Hay dos alternativas significativas para la palabra traducida “Corporalmente” (somatikos). La primera significa “corporalmente”16 indicando el cuerpo humano de Cristo. La palabra viene de soma que se refiere a un cuerpo; “corporalmente” es un adverbio de soma refiriéndose también al cuerpo. “La palabra se refiere al cuerpo humano de Cristo”.17 Esta palabra afirma la humanidad de Jesús. Realmente era un hombre.

No obstante, aún en Su humanidad, era completamente Dios. En ese cuerpo corpóreo estaba más que un simple espíritu humano, mas que un espíritu despojado de la divinidad y Deidad. “La plenitud de la Deidad” estaba en este. “La plenitud de la naturaleza Divina se encarnó y estuvo morando en el cuerpo del Redentor”.18 Esto es también verdad de El después de la ascensión, porque el cuerpo que tuvo en la tierra es el cuerpo con el que ascendió, y ahora está glorificado. “La plenitud de la Deidad mora en Su persona desde Su nacimiento hasta Su ascensión.

El llevó Su cuerpo humano con El al cielo, y en Su cuerpo glorificado habita ahora y siempre la plenitud de la Deidad”.19 Su carne no vio corrupción (Hch. 2:31). El mismo Jesús que fue crucificado fue resucitado y hecho “Señor y Cristo” (Hch. 2:36). No hubo cambio en Su naturaleza divina. El mismo Jesús que vivió en la tierra está ahora en el cielo. La misma “plenitud de la Deidad” que habitó en El en la tierra continua habitando en El ahora.

De esta manera, el cuerpo físico de Jesús está incluido en esta palabra. “`Toda la plenitud de la Deidad’ = Toda la suma y sustancia de los atributos infinitos que pertenecen a la Deidad y de esta manera constituyen la Deidad. Esta plenitud `mora en Cristo’. Algunos insertan: En vista de su exaltación. Pablo no dice eso. El Kenoticismo está en error. Y de esta manera lo está también el Socinianismo y su descendencia modernista. Cristo es y siempre fue el Dios-hombre”.20Aquellos que se burlan y critican el hecho de que Cristo era simultáneamente Dios y hombre (Dios-hombre) son culpables de blasfemia y niegan la verdad.

Si Jesús no era completamente Deidad mientras estaba en la tierra, entonces Su vida y muerte aquí sería en vano. Vino para redimir y salvar la humanidad del pecado. Ningún simple hombre puede hacer esto. “Lo que Pablo dice aquí se apoya detrás de todas las declaraciones tales como 1 Pedro 2:24 - `Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo’; Colosenses 1:21b-22 - `… os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte …’; Hebreos 10:5 - `me preparaste un cuerpo’, versículo 10 - `la ofrenda del cuerpo de Cristo’; todos aquellos pasajes que hablan acerca de la sangre y la cruz de Cristo”.21 El cuerpo fue preparado para Jesús con el propósito de hacer la voluntad de Dios en la salvación de la humanidad. Si la “plenitud de la Deidad” no estaba en ese cuerpo preparado, entonces ¿lo que Su vida en la carne llevó a cabo para nuestra salvación hasta donde va? Probando que el hombre no “tiene que pecar” no habría sido suficiente para salvar a todos que han pecado (Rom. 3:23). El tenía que probar la muerte y tomar el castigo por el pecado (Heb. 2:9). Hizo esto en el cuerpo humano. La “iglesia de Dios” fue “comprada con Su propia sangre” (Hch. 20:28). Este era Dios manifestado en la carne que derramó Su sangre. Si eso no es verdad, entonces murió un simple hombre — un precio finito con un valor infinito. Eso es imposible.

La otra alternativa para la palabra traducida “corporalmente” es la que significa “encarnado, incorporado” o concentrado en una forma visible, tangible. Hendriksen dice que significa “encarnado, dando expresión concreta, completamente realizado en él”. Además dice, “por tanto, toda la plenitud de la esencia de la morada de Dios de esta manera está completamente concentrada en Cristo, no hay necesidad de o justificación para buscar en otra parte ayuda, salvación o perfección espiritual”.22 Esto estaría diciendo que Cristo es la completa expresión de la Deidad; en otras palabras, El es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” (Heb. 1:3). Ese sentido de la palabra aún incluirá a Cristo en la carne, a medida que apareció en una forma tangible, visible (Juan 1:1,14-18; 14:7-9). Algunos dicen que la palabra significa “total”, o “substancialmente”. Dado que esto fuera verdad, no negaría la verdad eterna y esencial de Colosenses 2:9. Aún estaría diciendo que la plenitud de la Deidad estaba en El; que Cristo siempre ha sido Deidad. En ese caso, significaría que la plenitud de la Deidad estaba realmente en El, como opuesto a figurativamente. La frase del versículo mismo parece ir contra eso, en vista de que los términos “toda” y “plenitud” son ya usados. Pablo no necesitó usar otro término para que significara la misma cosa. Sin embargo, podría ser tomando, la evidencia muestra que el adverbio “corporalmente” incluye el cuerpo físico de Cristo. Una posición que revisaré, no obstante, debe usar el término en tal forma que excluya el cuerpo de Cristo; si “corporalmente” se refiere a incluye un “cuerpo” real, entonces la posición es destruida.

Las correctas definiciones muestran que Colosenses 2:9 incluye a Jesús mientras estaba en la carne.Pablo está hablando acerca de Cristo siendo completamente Deidad, lo cual incluye los atributos y características que son la esencia de la naturaleza divina. Para concluir de otra manera demanda una redefinición de términos.

¿Se Refiere Colosenses 2:9 a las “Bendiciones”?

Una oposición defendida tomó la posición de que Colosenses 2:9 “describe al Cristo glorificado, a su estado después de su resurrección y exaltación”.23 Un año más tarde, el mismo escritor cambia de posiciones, diciendo que esto no se refiere a Cristo en absoluto, sino más bien a la bendiciones espirituales que tenemos en Cristo. En la redefinición de términos, esta posición dice que la “plenitud de la Deidad” se refiere no a la Deidad de Cristo, sino a las bendiciones espirituales de Dios que nos pertenecen. Toda la frase: “En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” es reinterpretada para que signifique “En Cristo están todas las bendiciones espirituales de Dios completamente”.24 La posición está basada en la frase “en El”, diciendo que en vista de que aparece varias veces en el contexto refiriéndose a nuestra relación con Cristo, entonces también debe ser de esta manera aquí. Entonces, “la plenitud de la Deidad” es tergiversada para referirse a las bendiciones de Dios en lugar de la Deidad. “Corporalmente” es definido para que signifique “completa” o “sustancialmente”, y es negado que esto pueda referirse a un cuerpo físico.

“En El”

Primero, la frase “en El” solo necesariamente no significa “relación con”. Lo que la frase signifique en cualquier sentido particular, es determinado por sus modificantes. Nosotros no somos el tema de 2:9; es Cristo (v.8). Los versículos dan consistentemente el sujeto en conexión con “en El”. Nótese las otras apariciones de la frase en Colosenses 2:5-13. Versículo 5: “vuestra fe en Cristo”; v.6-7: “… de la manera que habéis recibido al Señor … andad en él … sobreedificados en él … como habéis sido enseñados …”; v.10: “vosotros estáis completos en él …”; v.11: “En él también fuisteis circuncidados …” El sujeto de la frase es dado siempre. Sin embargo, el versículo 9 no nos da nosotros como el sujeto. Pablo está estableciendo la base para nuestra relación con Cristo, lo cual está en el hecho que no es según la vana filosofía de los hombres, sino en la plenitud de la Deidad a medida que mora en Cristo. La razón para que podamos estar “completos en El” es porque El es completamente Dios. Sin esa verdad acerca de Cristo, entonces lo que tendríamos “en El” es sin valor. La frase “en El” es una preposición modificada por “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Si entendemos lo que es la “plenitud de la Deidad”, y que esta “mora … corporalmente” en alguna parte, entonces sabremos a quien se refiere “en El” en este versículo.

El defensor de la posición bajo revisión declara que “El lenguaje `en él’ nunca es usado para describir para describir el cuerpo físico de Cristo, que siempre es usado con referencia a la relación Cristiana con Cristo”. En el siguiente parágrafo, dice él, “Pablo usa siempre `en él’ para referirse a la relación Cristiana en Cristo y nunca es usado una sola vez para referirse a la persona de Cristo o su cuerpo físico”.25 Nótese como usa confiadamente los términos “siempre … ni una sola vez”. A la luz de lo que él dice acerca de ser un “estudiante cuidadoso de la Biblia”, debe ser mas cuidadoso de sí mismo. En la lista de los versículos que cita donde la frase “en él” es usada, un versículo está claramente desaparecido. Omite Colosenses 1:17, que dice: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”. “Subsisten” (sunistemi) significa “continuar, resistir, existir, apoyar conjuntamente”.26 Cristo es el “radioconductor”, el que hace que todas las cosas se mantengan unidas. Esto es lo que Hebreos 1:3 dice: “… quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder …” Esto no podría estarse refiriendo a nuestra relación con Cristo. Pablo usa claramente la frase “en El” con respecto a la naturaleza y poder que está en Cristo. La idea de que la frase `en él’ nunca es usada para referirse a la persona o naturaleza de Cristo es falsa.

El argumento es hecho para que el contexto remoto no apoye la visión de que Colosenses 2:9 se refiere a la Deidad de Cristo. Esto es donde el defensor se refiere a todos los otros versículos que usan la frase “en El” en Colosenses. Como se notó, sin embargo, Colosenses 1:17 está ausente de su lista. Lea lo que Pablo dice en Colosenses 1:15-22. No hay duda de que Pablo está discutiendo la naturaleza de Cristo, y cómo Su naturaleza es la base para nuestra relación con El. Pablo está estableciendo Su Deidad cuando dice: “Porque en él fueron creadas todas las cosas …” (v.16), “… todas las cosas en él subsisten” (v.17), y “… agradó … que en él habitase toda plenitud” (v.19). Nótese como eso en el contexto de estas declaraciones acerca de la naturaleza de Cristo, Pablo trata con nuestra relación a El. Pablo menciona aún que nuestra relación está basada no sólo en quien es Cristo, sino también en lo que Cristo llevó a cabo “en su cuerpo de carne” (v.22).Por tanto, el argumento de que el contexto remoto de Colosenses no apoya la posición de que Colosenses 2:9 se refiere a la Deidad de Cristo, es falsa. Pablo hace en el capítulo dos lo que hace en el capítulo uno.Discute nuestra relación con Cristo y en la mitad de eso afirma que Cristo es Deidad, lo cual sirve como el fundamento para nuestra relación con El. Esa es la posición contextual armonizable.

No hay razón para asignar cualquier cosa sino un significado literal para la frase “en El” en Colosenses 2:9. “En El … corporalmente” debería ser entendido literalmente, no figurativamente. Una de las reglas básicas de interpretación es que el significado literal toma prioridad sobre lo figurativo. Un versículo debe ser entendido literalmente a menos que haya algo ahí que demande que sea tomado de otra manera — cuando el significado literal de una palabra o frase abarca una imposibilidad o un contrasentido.27 No hay problema en el entendimiento de Colosenses 2:9 literalmente. Esto se ajusta al contexto y coincide con lo que el resto de la Escritura enseña acerca de Cristo.

“Deidad”

El defecto fatal de la posición de las “bendiciones” es el abuso del término “Deidad”. Cualquier posición que use el término acorde a su definición correcta es incorrecta. Ya hemos notado su significado legítimo el es “es el estado de ser Dios”, no bendiciones o persona. Si, en el v.9, “en El” significa “relación con”, entonces el versículo estaría enseñando que cuando estamos en Cristo, estamos en el estado de ser Dios.Tome todas las definiciones legítimas y haga la aplicación para ver si tiene sentido. Toda definición correcta significará que cuando estamos “en El”, de acuerdo a esta interpretación, entonces tenemos completamente la esencia divina de la Deidad, la personalidad de Dios, la naturaleza divina claramente, las perfecciones y atributos, el estado de ser Dios, Deidad, eso que es Dios. etc …. En otras palabras, somos Deidad cuando estamos “en El”. (La única forma de evitar esta conclusión sería redefinir “Deidad”, lo cual es precisamente lo que ha sido hecho”. El pasaje no dice que “en él habita corporalmente toda la plenitud [de las bendiciones de] de la Deidad”, como el equivoquista asigna por mandato. Mas bien, esto es “la plenitud de la Deidad”.Además, la plenitud de la Deidad (el estado de ser) no habita en nuestra relación o comunión con Dios. Si estamos en Cristo o no, no cambia donde mora la plenitud de la Deidad. El completo estado de Deidad no pertenece y no puede pertenecer a nosotros. Decir que “toda la plenitud de la Deidad “significa “todas las bendiciones espirituales de Dios” es una tergiversación de la frase. Si theotes significa el “estado de ser Dios”, entonces “en El” debe referirse a Cristo mismo, porque nosotros no podemos estar en el estado de Deidad.

El escritor declara que la diferencia entre nuestras posiciones “es el correcto entendimiento de `en él’ y el `contenido’ de la `plenitud de la Deidad’, no el significado de `la Deidad’”.28 Como se notó, “en él” es determinado por sus modificadores. Entender “en él” en este versículo es inútil hasta que entendamos lo que es “la plenitud de la Deidad”. Referente a los `contenidos’ de la Deidad, el significado del término es suficiente para conocer la verdad. Es eso que Dios es; toda la suma y sustancia de los atributos infinitos que pertenecen a la Deidad y que de esta manera constituye la Deidad (Lenski). ¿Por qué no se acepta esto por lo que es?

Hay una similitud en las frases “la plenitud de la Deidad” y “la plenitud de Dios” en Efesios 3:19. Aún cuando “Deidad” (theotes) tiene la misma raíz que “Dios” (theos), no se refieren a la misma cosa. “Plenitud de la Deidad”, en Colosenses 2:9, se refiere a la plenitud del estado de ser Dios (Deidad), y “plenitud de Dios”, en Efesios 3:19, no se refiere al estado de Deidad, sino a la plenitud de eso que Dios (el que está en el estado de Deidad) nos comunica a medida que Cristo mora en nuestros corazones por medio de la fe (v.17).Cuando estamos en comunión con Dios, El mora con nosotros y en nosotros (Juan 14:23). Efesios 3:19 dice:“… para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”, posiblemente refiriéndose al templo donde la presencia de Dios estaba, lo cual es usado figurativamente para afirmar la presencia de Dios en Su pueblo (Efesios 2:21-22). Su Espíritu está “en el hombre interior … para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones …” (Col. 3:16-17). Esto habla de la presencia de Dios en los corazones de los creyentes. Aquí, la plenitud no es la “Deidad”. No somos llenados con el “estado de ser Dios”. Vincent anota: “Plenitud de Dioses la plenitud que Dios imparte por medio de la morada de Cristo en el corazón; Cristo, en quien el Padre se agradó que morara toda la plenitud (Col. 1:19), y en quien mora toda la plenitud de la Deidad (Col. 2:9)”.29

La oración que Pablo está haciendo en Efesios 3 apunta a nuestra meta de volvernos mas semejantes a Dios. Su justicia es el modelo que debemos tratar de obtener (Mat. 5:48; Efe. 4:13). Por supuesto, no podemos convertirnos en Dios; pero podemos, tanto como sea posible, volvernos ajustados a la imagen de Jesucristo (Rom. 8:29), y por tanto, volvernos participantes de la naturaleza divina (2 Ped. 1:3-4).Hendriksen comenta: “Pero lo que Pablo ora es que aquellos a quienes se dirigió puedan ser llenados hasta En otras palabras, perfección, también en tales cuestiones como el conocimiento, amor, santidad, debe ser siempre la meta prevaleciente; volverse más y más como Dios, el ideal primario”.30 la plenitud de Dios.

Colosenses 2:9, no obstante, está estableciendo las bases sobre las que podemos tener relación conCristo y estar completos en El: Porque El es el verdadero Dios, no el falso Dios de alguna vana filosofía. En vista de que El es Dios en el sentido mas completo, podemos estar “completos” en El. Efesios 3:19 y Colosenses 2:9 se complementan el uno al otro. Las bendiciones están implicadas, pero la base completa para que nosotros seamos conformados a la imagen de Cristo y estar completos con Sus bendiciones es el hecho de que El es absoluta Deidad. Efesios 3:19 dice, en esencia, lo que Colosenses 2:10 dice, eso es, que estamos completos en El. Esto está mas cercano al versículo 10, no al versículo 9.

Conclusión

Colosenses 2:9 se refiere a la Deidad de Cristo, incluyendo Su tiempo en esta tierra. El contexto muestra que esto es así, y las correctas definiciones retroceden a eso. Cualquier problema que podamos tener con el entendimiento de la Deidad y humanidad completa y simultánea de Cristo no puede ser explicada a no ser por medio de negar aquellas verdades. Debemos aceptar por fe lo que la Biblia dice. Está claramente establecida la Deidad y humanidad de Cristo en la declaración, “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.

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Anotaciones al Pie

1 Aquellos que se han opuesto a la falsa enseñanza sobre la naturaleza de Cristo han sido acusados falsamente de tomar posiciones que nunca han llegado a un cierre. Estas posiciones incluyen:

A. Que Jesús no era hombre. Lea lo que ha sido escrito. Su completa humanidad siempre ha sido afirmada, junto con Su completa humanidad.

B. Que Jesús no fue tentado. He afirmado desde el principio que las tentaciones de Cristo fueron reales (Heb. 4:15). No creo que Jesús deseó hacer lo malo (Juan 8:44). Tal cosa no es necesaria para que una tentación sea real. Jesús fue tentado en todas las áreas en que lo somos nosotros; la diferencia es que todos nosotros permitimos que nuestros deseos nos seduzcan a pecar mientras que Cristo no lo permitió.

C. Que Jesús venció el pecado porque era Deidad. Wayne Gresson, en la edición de Octubre de 1990 de Faith and Facts, me citó como enseñando esto, pero no lo probó. Simplemente dijo que tomé la posición. He declarado muchas veces que Jesús no necesitó usar el poder de Deidad para vencer el pecado.

Tratar de empujarnos a posiciones que no tomamos no es ético. Tales estrategias son impropias aún del mundo. Cualquier acusación debe dar evidencia correcta.

2 Ethelbert W. Bullinger, A Critical Lexicon and Concordance to the English and Greek New Testament, Pág. 239.

3 M.R. Vincent, Word Studies in the New Testament, Vol. III, Pág. 487.

4 A.T. Robertson, Word Pictures in the New Testament, Vol. IV. Pág. 491.

5 William F. Arndt and F. Wilbur Gingrich, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, Pág. 672.

6 Gerhard Kittel and Gerhard Friedrich, Theological Dictionary of the New Testament, compendiado en un volumen por Geoffrey W. Bromiley, Pág. 870.

7 Arndt and Gingrich, Pág. 678.

8 D. M. Baillie, Dios Estaba En Cristo, 1948, Pág. 96-97.

9 Un ejemplo de esto es mostrado en un intercambio entre John Welch y Gene Frost. Welch: “La plenitud de la Deidad estuvo siempre en Jesús”. Frost: “Ahora, ¿qué quiere decir usted por `Deidad’? Defínala”. Welch:“La plenitud de la persona, espíritu, o esencia de Jesús”. Reunión grabada de predicadores, Beaver Dam, KY, Enero 8, 1991.

10 “Nótese el disparate y contrasentido de argumentar que `toda la plenitud de la Deidad’ se refiere a la persona de Dios”. Wayne Greeson, Faith and Facts, Octubre 1991, Pág. 80.

11 Henry Thayer, Greek-English Lexicon, Pág. 288.

12 W.E. Vine, Diccionario Expositivo de Palabras del N.T., Vol. 1, Pág. 392.

13 Edward Robinson, Greek and English Lexicon of the N.T., Pág. 334.

14 Hermann Cremer, Biblico-Theological Lexicon of N.T. Greek, Pág. 281.

15 Richard C. Trench, Synonyms of the N.T., Pág. 8.

16 Bullinger, Pág. 106; Vine, Vol. 1, Pág. 334; Arndt and Gingrich, Pág. 800.

17 Fritz Rienecker, A Linguistic Key To The Greek N.T., Pág. 573.

18 Albert Barnes, Notas de Barnes Sobre el N.T., Pág. 1069.

19 Vincent, Pág. 487.

20 R.C.H. Lenski, Interpretación de Colosenses, Pág. 101.

21 Ibíd, Pág. 100-101.

22 William Hendriksen, New Testament Commentary: Phillipians, Colossians, and Philemon, Pág. 112.

23 Wayne Greeson, Faith and Facts, Octubre 1991, Pág. 92.

24 Wayne Greeson, Faith and Facts, Octubre 1991, Pág. 74.

25 Ibíd, Pág. 81.

26 Arndt and Gingrich, Pág. 791.

27 Véase D.R. Dungan, Hermeneutics, Pág. 195.

28 Wayne Greeson, Faith and Facts, Octubre 1991, Pág. 76.

29 Vincen, Pág. 385.

30 William Hendriksen, N.T. Commentary; Galatians and Ephesians, Pág. 174.

Fuente:http://www.elancladelevangelio.org/menu_1/deidad/001_LaDdelaD/023.htm

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¿ENSEÑÓ ELLEN WHITE

¿ENSEÑÓ ELLEN WHITE UN DIOS DIFERENTE?

Dr. Verle Streifling

Traducción de Román Quirós M.


Relatando su visión de diciembre de 1844, Ellen habla de ella misma y de Jesús diciendo: “En un momento, estuvimos volando hacia arriba…” Viendo esto, y que ella lo llama “Miguel el Arcángel” (Desire of Ages, pp. 99, 379; Spiritual Gifts, Vol. I, p. 158; Prophets and Kings, p. 572), uno se pregunta si en realidad ella no consideraba a Jesús exactamente eso - ¡como un ángel! Y en ese caso, ¿qué sucede con su deidad y su resurrección corporal?

Los Pioneros ASD, Arrianos Durante Más de 50 Años

Arriano: El Hijo no es de la misma sustancia que el Padre, sino que fue creado como agente para crear el mundo. Diccionario de Webster

Es bien sabido que los primeros dirigentes y los fundadores adventistas eran arrianos, que negaban la divinidad de Cristo y la Trinidad. Su artículo “La Doctrina de la Trinidad Entre los Adventistas” [The Doctrine of the Trinity Among Adventists], por Gerhard Pfandi, de su Instituto de Investigación Bíblica [Biblical Research Institute], artículo que de aquí en adelante se llamará “Trinidad”, nos dice en la página 1:

“Joseph Bates y Uriah Smith, dos de los principales fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, eran originalmente miembros de la Christian Connection Church, que rechazaba la doctrina de la Trinidad… Otros adventistas prominentes que hablaron contra la Trinidad fueron J. N. Loughborough, R. F. Cottrell, J. N. Andrews, y Uriah Smith…”

Estos dirigentes ASD negaban la divinidad de Jesús, así como la Trinidad. Joseph Bates, criado en la Iglesia Congregacional, repudió la doctrina de la Trinidad al ingresar a la Christian Connection Church. Bates aprendió la doctrina del sábado de Rachel Oakes, una Bautista del Séptimo Día; sin embargo, Bates no aceptó la doctrina de los Bautistas del Séptimo Día sobre la Trinidad. Así, pues, los primeros adventistas tenían más en común con los Shakers, los cuales, no sólo guardaban el sábado y tenían profetas, sino que también creían en el arrianismo. Sólo a la vuelta del siglo comenzó el adventismo a salir del arrianismo aceptando la divinidad de Jesús, y subsiguientemente, la Tinidad. Esto fue difícil, a la luz de las declaraciones de Ellen White, que abarcaban más de 50 años sosteniendo el arrianismo.

Los Puntos de Vista Arrianos de Ellen White

Ellen a menudo llamaba a Jesús “El Hijo de Dios” en la creación original. Leemos estas palabras sin verlas como lo que son, arrianas, porque evocan la pregunta: “¿Cómo es que era Él ‘el Hijo de Dios’?” Juan 1:1-3 y Hebreos 1:10 muestran que Él era YHVH, el Verbo en la creación, pero vino a ser ‘Hijo de Dios’ e ‘Hijo del Hombre’ a su encarnación (Heb. 1:5-6) cuando el Padre dijo: “Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo” (comp. Luc. 1:35). Los arrianos enseñan que él era el ‘Hijo de Dios’ por haber sido creado o engendrado por el Padre, y que luego Dios creó otras cosas por medio de él. Así que él era sólo una deidad menor, cuya pre-eminencia sobre los ángeles le fue conferida por el Padre. Ellen G. White también sostenía este degradante punto de vista:

“…y sin embargo, Jesús, el Hijo amado de Dios, tenía la pre-eminencia sobre toda la hueste angélica. Era uno con el Padre antes de que fuesen creados los ángeles. Satanás sentía envidia de Cristo, y gradualmente asumió el mando que sólo en Cristo había sido delegado”.

Delegar: Transferir de una persona a otra; entregar. Diccionario de Webster.

“El gran Creador reunió en asamblea a la hueste angélica, para, en presencia de todos los ángeles, conferir un honor especial a su Hijo… El Padre, entonces, anunció que él había ordenado que Cristo, su Hijo, fuera igual a él mismo”. (Spirit of Prophecy, vol. 1, pp. 17, 18. El énfasis es nuestro).

El artículo “Trinity” reconoce que esto implica que “Cristo no era igual al Padre antes de ese momento”, porque el mando de Cristo le había sido ‘delegado’ o entregado por el Padre, y que su igualdad fue ‘conferida’, que era una igualdad posicional, más bien que ser Cristo igual en naturaleza, como es necesario para la verdadera divinidad. (Gál. 4:8).

Avanzando Hacia la Deidad de Cristo y la Trinidad

Walter Rea nos informa que en 1896 W. W. Prescott identificó a Jesús como el “YO SOY” de Juan 8:58 y Éxodo 3:14, comenzando a avanzar hacia la verdadera divinidad de Cristo y la Trinidad. (SDA Forum, Feb. 14, 1982). “Trinity” dice:

“El avance llegó con la publicación del artículo de Ellen White ‘Cristo el Dador de la Vida’ en Signs of the Times en 1897, y el libro The Desire of Ages en 1898… ella dice: ‘En Él la vida era original, no prestada, no derivada’. En Desire of Ages … ella cita la respuesta de Jesús a los judíos en Juan 8:58: ‘De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy’… ‘Él era igual a Dios, infinito y omnipotente… Él es el Hijo, eterno, que existe por sí mismo’” (Ms 101, 1897).

“Trinity” describe estos cambiantes puntos de vista diciendo que “ella recibió más luz” y que “más luz condujo a una mayor comprensión” (pág. 3). En la página 7 dicen: “En 1905, Ellen White respaldó sin ambigüedades la doctrina de la Trinidad”, citando Evangelism, págs. 614-615, donde ella llama al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo “la plenitud de la Deidad” individualmente, diciendo: “Hay tres personas vivientes en el trío celestial…” Sin embargo, en 1919, los dirigentes adventistas no estaban unidos ni sobre la plenaBible Readings for the Home [Lecturas Bíblicas para el Hogar], publicada en 1915, sólo sostenía la “deidad esencial” de Jesús, limitando su igualdad con Dios a la “propiedad” de los ángeles, los santos, etc. (p. 68); ¡pero no enseñaba la Trinidad en absoluto! Esto tenía que ser así porque ¡las palabras de Ellen de 1897, 1898, y 1905 fueron ambiguamente modificadas por sus otras declaraciones! deidad de Cristo ni sobre la Trinidad. (Conferencia Bíblica de 1919, p. 57). Su obra

Densa Niebla Cubre la ‘Luz’

Walter Rea ha mostrado que muchos de los libros y artículos atribuídos a Ellen fueron primero escritos o compuestos por sus secretarias, Fanny Bolton y Marian Davis, que trabajaron en Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes] usando como fuentes las obras de otros escritores cristianos. Así, pues, esas afirmaciones puede que no representen con exactitud la posición de Ellen con respecto a Cristo. Esto se vuelve más evidente a causa de algunas de sus otras afirmaciones durante ese período:

  • 1897 Apoc. 8:3 “El ministerio del ángel en el altar de incienso representa la intercesión de Cristo…” (Ms 15, 1897).
  • 1900 “El ángel poderoso que dio instrucciones a Juan (Apoc. 1:1) era nada menos que la persona de Cristo (Ms 59, 1900).
  • 1903 “El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso” (Ms 150, SDA Bible Commentary, Vol. 5, p. 1129).
  • 1904 “A Cristo le había sido dada una posición exaltada. Él ha sido hecho igual al Padre” (Testimonies, vol. 8, p. 268).
  • 1905 “Las instrucciones … eran tan importantes que Cristo vino… a entregarlas a su siervo…” (Ms 129; Bible Commentary, vol. 7, p. 971).
  • 1905 Apoc. 10:6 “Al jurar por el creador, el ángel que es Cristo juró por sí mismo”(ibid., p. 798).

Estas afirmaciones, junto con su visión de 1844 de Jesús con alas, y el hecho de que repetidamente le llame Arcángel en Desire of Ages y otros libros, ciertamente oscurecen sus afirmaciones de 1897 y 1898 relacionadas con la deidad de Jesús. En su libro Daniel y Apocalipsis, página 341, Uriah Smith identificó al ángel de Apoc. 1:1, etc., como Gabriel. ¡Pero Ellen lo hizo ser Jesús mismo! Su error se manifiesta en el contexto de Apoc. 1:1; además, la palabra griega ‘allos’, usada en Apoc. 8:3, muestra que este ángel es de la misma clase que los siete ángeles del versículo 2. Por otra parte, en Apoc. 19, el ángel reprende a Juan por su intento de adorarle. “Trinity” cita a W. W. Prescott: “Por mucho tiempo creímos … que Cristo fue creado, a pesar de lo que dicen las Escrituras” (Conferencia Bíblica de 1919, p. 62).

D. M. Canright ha mostrado cómo Ellen sintetizó al Jesús resucitado con su posición acerca de él como el ángel Miguel. En su libro Life of Mrs. E. G. White, capítulo 17, página 31, Canright cuenta la teoría del Dr. Kellogg de que el cadáver no resucita, sino que todo lo que queda de una persona a su muerte es un registro de su vida guardado en el cielo, y que un cuerpo de materia nueva se levanta y hace pensar que es la misma persona anterior. Cuando se le preguntó si tenía luz sobre esto, Ellen declaró que el Señor le había mostrado que ni una sola partícula del antiguo cuerpo resucitaría jamás, sino que se formaría un nuevo cuerpo de nuevo material. Canright preguntó: “¿Qué sucedió con el cuerpo de Cristo que resucitó?” Ella respondió: “Se desprendió de él cuando ascendió”. Ella no le reconoció como ‘el hombre Cristo Jesús’ (1 Tim. 2:5 y Heb. 7:24-25); y no reconoció que ‘en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad’ (Col. 2:9).

¿Era Humano También el Padre?

Esto pone en tela de duda su posición “sin ambigüedad” acerca de la Trinidad, de la cual habla “Trinity”. Es también auto-inculpante, pues comienza diciendo: “El Padre es corporalmente toda la plenitud de la Deidad…” (Evangelism, p. 614; The Faith I Live By, p. 39; Testimonies … warning, p. 62; Bible Training School, Mar. 1, 1906). Jesús dijo que “Dios es espíritu” (Juan 4:24) y que “un espíritu no tiene ni carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39). Así que el Padre no puede ser corporalmente toda la plenitud de la Deidad, lo que sólo Cristo es, y Cristo no puede ser un ángel, porque Él no es un espíritu, sino ‘el hombre Cristo Jesús’ resucitado ‘corporalmente’.

Ellen White: Satanás Tiene Cuerpo
“Luego se me mostró a Satanás tal como había sido antes: un ángel excelso y feliz. Después se me lo mostró tal como es ahora. Todavía tiene una regia figura. Todavía son nobles sus facciones, porque es un ángel caído. Pero su semblante denota viva ansiedad, inquietud, desdicha, malicia, odio, falacia, engaño, y todo linaje de mal. Me fijé especialmente en aquella frente, que tan noble fuera. Comienza a inclinarse hacia atrás desde los ojos. Vi que se viene dedicando al mal desde hace tanto tiempo que en él las buenas cualidades están degradadas, y todo rasgo malo se ha desarrollado. Sus ojos, astutos y sagaces, denotaban profunda penetración. Su cuerpo era grande; pero las carnes le colgaban fláccidas en la cara y las manos. Cuando lo vi, tenía apoyada la barbilla(Spiritual Gifts, Vol. 1, p. 27). en la mano izquierda. Parecía estar muy pensativo. Se le entreabrieron los labios en una sonrisa que me hizo temblar por lo cargada que estaba de malignidad y satánica astucia”.

Tal vez Ellen fue afectada tanto por los Testigos de Jehová (que comenzaron como Adventistas) como por los Mormones, que escribieron y profetizaron en su época.
Los Testigos predijeron el regreso de Jesús a principios de la década de 1870 junto con los Adventistas, luego negaron la resurrección corporal de Cristo para permitir su presencia espiritual. Joseph Smith publicó ampliamente sus afirmaciones de que había sido visitado por Dios y por Cristo, según las cuales Dios no era un espíritu, sino una persona de carne y hueso. Esta enseñanza fue la base de su doctrina de la “progresión de Dios”, según la cual Adán se convirtió en Dios, y Jesús, que era hombre, se convirtió en Dios. En 1898, hasta adventistas como Uriah Smith sostenían esta posición hasta cierto punto. En su libro Looking Unto Jesus, Smith escribió: “Con el Hijo, cesó la evolución de la deidad como tal” (p. 13; op. cit. “Trinity”, p. 2). Por todo lo dicho, la posición de Ellen en relación con Dios no era bíblica. Era ‘una Deidad diferente’ con un ‘Jesús diferente’ y un ‘Padre diferente’ del verdadero Jesucristo y el verdadero Padre que se encuentran en las Escrituras.

Peor aún, llamar a Cristo un ángel, a saber, el arcángel Miguel, y afirmar que su cuerpo se desprendió a su ascensión, niega que Él regresará ‘en carne’. El SDA Bible Commentary, Vol. 4, p. 860, y Vol. 7, p. 706, sostiene el punto de vista de ella de que Cristo es el Arcángel que baja del cielo a buscar a sus santos. Aquí debemos notar lo que dice 2 Juan 7:

“Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo”.

Las Escrituras atestiguan la resurrección y la ascensión corporales de Jesús, que Él vendrá ‘del mismo modo’, que Él es corporalmente la plenitud de la Deidad; que Él es ‘el hombre Cristo Jesús’ que está en el cielo hoy; que somos ‘hueso de sus huesos y carne de su carne’; y que, cuando ‘el regrese seremos semejantes a él; recibiendo cuerpos glorificados en la resurrección. Ellen lo está convirtiendo en un ángel, lo hace ser un espíritu, y niega que Él viene en carne, lo cual la convierte en una falsa profeta, y un anticristo contra Cristo mismo.

Obviamente, la luz no se abrillantó para Ellen. Los ASD adoptaron la doctrina de la Trinidad mayormente porque era bíblica, a pesar de las afirmaciones anti-trinitarias que Ellen hizo por años. Y sin embargo, por casi 2000 años la iglesia ortodoxa ha sostenido la Trinidad, mientras que ha combatido herejías en todos los siglos - especialmente en este extremo de la era de la Iglesia, cuando la apostasía es tan rampante. La posición bíblica es tan clara, que desde 1931 se convirtió en la posición oficial de la Iglesia ASD, aunque la posición arriana no fue eliminada de sus libros y los escritos de Ellen. ¡Su posición de que Satanás estaba en plena posesión de las iglesias, de que todas sus oraciones y profesiones de fe son abominación a Dios, se ha mantenido, aunque sus palabras son una clara acusación de la Trinidad!

Los Adventistas del Séptimo Día Son Anti-Trinitarios

“Trinity” (página 5) dice que, en años recientes, ha aparecido en la Iglesia ASD cierto número de publicaciones anti-trinitarias, afirmando que “la iglesia en general rechazó la doctrina de la Trinidad, y no fue sino hasta muchos años después de la muerte de Ellen G. White que la Iglesia Adventista cambió su posición con relación a la Trinidad”. Por la evidencia que antecede, pasaron más de 15 años después de la muerte de ella antes de que se viera una afirmación de fe trinitaria. Y, sin embargo, la denominación ASD respalda a miembros arrianos, y promueve fuertemente la reversión de sus miembros al arrianismo por dos medios en las dos últimas décadas.

Han estado abogando fuertemente por Ellen White como su ‘canónico’ y ‘divinamente inspirado’ intérprete de la Biblia. Así, sus puntos de vista han adquirido más autoridad que las Escrituras mismas. Esto se efectuó más sutilmente en su Comentario Bíblico de 1958, que sostenía la posición de ella y la citaba como la autoridad que la establecía. Así, defendían la posición de que Jesús era el arcángel Miguel, y le sostenían como el ángel de Apocalipsis 1:1; 8:3; 10:6; etc.

Además, su Clear Word Bible 1 ha sido fuertemente promovida desde 1994. En la actualidad, casi la mitad de los hogares adventistas de los Estados Unidos ya están usando esta Biblia adventista para sus lecturas regulares y estudios bíblicos - ¡muchos hasta para estudiar sus lecciones de Escuela Sabática! La Iglesia ASD ha promovido esta Biblia porque las posiciones ortodoxas de la Iglesia han sido incorporadas al texto mismo, incluyendo las patrocinadas por Ellen White. Pero el librito dulce que se volvió amargo en su vientre es que esta ‘Biblia’ sostiene y promueve el arrianismo de Ellen White también: Gén. 1:26; 3:22. Dios habla con su Hijo acerca de crear al hombre luego de la caída del hombre en el pecado. [Las adiciones y los cambios aparecen en cursiva - El traductor].

Gén. 1:28 “Y les bendijeron Dios y su Hijo, y les dijeron: “Os hemos dado…”

Gén. 1:31 “Y vio Dios todo lo que había hecho por medio de su Hijo…”

Apoc. 10:1 “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte… Entonces supe que era el Señor Jesús”

Apoc. 10:5 “Y el ángel que vi el Señor Jesús…”

Apoc. 10:8-9 “Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel, el Hijo de Dios”

1 Tesa. 4:16 “Con voz de mando, con voz del arcángel Miguel …”

Apoc. 12:7 “Miguel, el Hijo de Dios, y sus ángeles luchaban contra el dragón”

Judas 9 “El Señor Jesucristo, también llamado el arcángel Miguel…”

Juan 8:58 “Antes que Abraham fuese, yo existía” (en lugar de “YO SOY”).

Col. 1:16 “Por medio de Él el Padre creó todas las cosas”.

Col. 1:15 “Él tiene derecho a ser puesto sobre toda creación” (en lugar de “Él es el primogénito de toda creación”).

Col. 1:18 “Él es digno de que se le dé el primer lugar” (en lugar de “para que en todo tenga la preeminencia”).

Col. 1:18 “Él existió desde el principio” (en lugar de “él es el principio”).

Col. 1:19 “… agradó al Padre que en él habitase toda plenitud” (le añadieron: “a pesar de su naturaleza humana”).

Heb. 1:10 “Tú existías antes del principio del tiempo. Tú llevaste a cabo nuestro plan y creaste…” (en lugar de: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra …”

Juan 20:28 “¡Señor, estás vivo! ¡Tenían razón! ¡Creo! ¡Tú eres el Hijo de Dios!” (en lugar de “¡Señor mío, y Dios mío!”).

Hechos 2:25 “He visto la presencia de Dios en toda mi vida” (en lugar de “Veía al Señor siempre delante de mí”).

Tito 1:3, 4; 3:4-6; 2:13; 2 Pedro 1:1 ¡Toman la identidad de Dios de Jesucristo, y algunas veces se la dan al Padre!

Juan 10:30 “Yo y mi Padre estamos tan cerca que somos uno” (en lugar de “Yo y el Padre uno somos”).

Apocalipsis 3:14 “el que está a cargo de la creación de Dios” (en lugar de “el principio [origen] de la creación de Dios”.

Romanos 10:9-10 Han omitido las palabras “que Jesús es el Señor”, y cambiado las palabras “serás salvo” por “tendrás la relación que necesitas”.

¡Con los ASD promocionando vigorosamente el infalible y canónico don de interpretación de Ellen, y con esta burda perversión de la Biblia, que tan libre y profusamente re-escribe la ASD para incorporarle los nada ortodoxos puntos de vista de Ellen, incluyendo su negación de la absoluta deidad de Jesús, así como la Trinidad, y con los ASD sosteniendo todavía como miembros a los que niegan estos esenciales artículos de su declaración de fe, destruyéndolos activamente, para sustentar los falsos puntos de vista de Ellen, es sólo cuestión de tiempo antes de que la denominación entera revierta a las posiciones degradadoras de Cristo que una vez sostuvieron durante 60 años!


NOTAS

1. Hay que observar que, mientras que la mitad de los hogares adventistas en los Estados Unidos tienen The Clear Word Bible, la vasta mayoría de los adventistas en todo el mundo o no poseen o no usan este libro. Es una Biblia parafraseada, no una traducción. Lo siguiente se encuentra en los primeros dos párrafos del prefacio:

“Esta no es una nueva traducción, sino una paráfrasis de las Escrituras. No está destinada a ser usada para un estudio profundo ni para ser leída en público en las iglesias. Los que están mejor preparados han dado a los lectores de las Sagradas Escrituras excelentes traducciones para tales propósitos, y sin duda continuarán haciéndolo a medida que salgan a luz manuscritos adicionales.

“Esta paráfrasis tiene el propósito de proporcionar al lector una mejor comprensión del gracioso carácter de Dios, el ministerio viviente del Señor Jesucristo, y las luchas de la iglesia cristiana primitiva para sobrevivir. Se ha escrito con la esperanza de que el Espíritu Santo pueda usarla como instrumento para estimular una nueva experiencia de fe y crecimiento espiritual”. (The Clear Word Bible, Copyright 1994 por Jack Blanco, Review and Herald Publishing Association, 55 West Oak Ridge Drive, Hagerstown, MD 21740).


Fuente: ¿ENSEÑÓ ELLEN WHITE UN DIOS DIFERENTE?

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Viendo a Cristo como la plenitud de Dios

Viendo a Cristo como la plenitud de Dios

Stephen Kaung

Lecturas: Colosenses 1:9-13, 2:9-10.

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”

———————————————–

En la carta a los Colosenses, la intención del Espíritu Santo es revelarnos a Cristo – la gloria de Cristo, la supremacía de Cristo, la plenitud y la completa suficiencia de Cristo. Y, porque Cristo es todo eso, encontramos nuestra plenitud en él.

Hay dos epístolas escritas por el apóstol Pablo que son consideradas gemelas – Efesios y Colosenses. Ambas fueron escritas por él en la prisión romana, en la misma época, y ambas fueron enviadas a través del mismo mensajero, Tíquico.

En la carta a los Efesios, nosotros vemos la gloriosa vocación de la iglesia como el cuerpo de Cristo. En la carta a los Colosenses, vemos la gloria de Cristo como la cabeza y, en él, la iglesia que es su cuerpo, encuentra su plenitud. Estas dos cartas, por tanto, nos revelan a Cristo y la iglesia.

Por lo que sabemos, la carta a los Colosenses fue escrita un poco antes de la carta a los Efesios. Nosotros necesitamos ver a Cristo antes de ver la iglesia, que es su cuerpo.

Tal vez si conocemos un poco del contexto histórico podemos entender mejor esta carta. Colosas era una ciudad pequeña situada en la provincia romana de Asia. Pablo nunca estuvo allí; en cambio, sabemos que permaneció en Éfeso durante tres años. Entre las personas que vinieron a Éfeso y oyeron la palabra de Dios a través de Pablo estaban Epafras, Filemón y otros. Ellos volvieron a Colosas, y de esta manera comenzó la iglesia en esta ciudad.

Mientras el apóstol Pablo estaba preso en Roma, la iglesia en Colosas le envió un mensajero, Epafras. Él fue a Roma a ver a Pablo por dos razones. Primero, para transmitirles los saludos de los santos de Colosas, y en segundo lugar, para relatar el problema que ellos tenían en su ciudad.

El problema en cuestión era la llamada «herejía colosense». A fin de corregir esa herejía, Pablo escribió su carta. Creo que no es necesario saber en detalle qué herejía era ésa, a pesar de ser algo bastante interesante. Cuando el apóstol escribió su carta, en realidad, él no se detuvo en la herejía. Por el contrario, focalizó su atención en Cristo; tomó una perspectiva positiva, presentándoles a Cristo. Si ellos pudiesen ver a Cristo, si pudiesen conocerlo, entonces esa herejía sería automática y rápidamente abandonada.

W. Graham Scroggie dijo cierta vez: «Una verdadera Cristología es la mejor respuesta contra toda la herejía que ya hay y que ha de venir». En otras palabras, una visión de Cristo es la respuesta a todas las falsas enseñanzas y doctrinas.

Tal vez pueda surgir la pregunta: «¿Por qué los creyentes de Colosas cayeron en tal herejía?». Probablemente, por dos razones. Primero, sabemos que somos curiosos por naturaleza. Hay en la naturaleza humana un ansia intelectual: Queremos saber, queremos explicarlo todo.

En vez de creer en Dios con la fe de un niño, nosotros intentamos mirar a nuestro alrededor, tratamos de especular, imaginar y explicar todo lo que nos rodea. Al hacer eso, caemos en la trampa del enemigo.

En segundo lugar, dentro de nosotros hay un deseo por soluciones rápidas y éxito instantáneo. Somos naturalmente impacientes. Creo que por esa razón Eva cayó en el lazo del enemigo. Ella deseaba mucho ser como Dios. El hombre fue creado según la imagen de Dios y, por lo mismo, hay naturalmente dentro de nosotros un deseo de ser conformados a esa imagen, y creo que eso es correcto.

Con todo, el problema es: ¿Cómo seremos conformados a la imagen según la cual fuimos hechos? ¿Lo seremos a través del camino que Dios nos determinó, comiendo del árbol de la vida, recibiendo la vida de Dios en nosotros, y dejando que esa vida crezca en nosotros siendo transformados y conformados a su imagen? ¿O seremos conformados buscando alguna técnica instantánea, sea a través de algo místico o mediante algún ejercicio externo?

Descubriremos que el enemigo vendrá y nos ofrecerá algo: «Basta con que tú seas iniciado en este misterio, entonces estarás completo». O: «Si tú sólo practicas algunas cosas –haz esto, haz aquello; no hagas esto, no hagas aquello– entonces serás perfecto». El hombre cae en esa trampa justamente porque él desea el éxito instantáneo. Creo que probablemente ésas sean las razones por las cuales los creyentes de Colosas cayeron en la herejía.

La herejía colosense

Permítanme hablarles un poco sobre la herejía colosense. Por lo que se sabe, esa herejía es una combinación de dos cosas: gnosticismo ateo y ritualismo judaico; una combinación bastante extraña. En esos días, había personas llamadas ‘gnósticos’; ellos se consideraban personas que estaban «en el conocimiento». Ellos lo sabían todo, sabían cómo había comenzado el universo, cómo todas las cosas habían evolucionado, conocían la jerarquía del mundo invisible, etc. Es una especulación intelectual, un tipo de abordaje místico que, al mismo tiempo, era combinado con el ceremonialismo judaico, esto es, con ciertos rituales y reglas. Si tú tuvieses esas dos cosas, entonces tendrías conocimiento pleno, entonces lo sabrías todo. Tú serías completo y serías perfecto. En pocas palabras, esa era básicamente la herejía colosense.

El conocimiento pleno de la voluntad de Dios

¿Cómo solucionará Pablo ese problema? Creo que la respuesta está en su oración por los colosenses: «Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual» (Col. 1:9).

Los gnósticos siempre hablaban sobre el conocimiento pleno, sobre sabiduría, sobre plenitud. Entonces, aquí Pablo invierte las posiciones y dice: «Voy a hablar sobre plenitud, voy a hablar sobre conocimiento pleno. Voy a hablar sobre cómo podemos ser llenos y de qué debemos ser llenos. Mi oración es que ustedes puedan ser llenos de la plenitud – no sólo un poco, sino completamente llenos. ¿Con qué? Con el conocimiento pleno de la voluntad de Dios.

El pleno conocimiento de la voluntad de Dios significa no sólo que es un conocimiento completo, perfecto, cabal, sino que también es un conocimiento vivo, experimental, de la voluntad de Dios. Creo que realmente es de tremenda importancia que seamos llenos de ese conocimiento. No importa que tú desconozcas otras cosas cuyo conocimiento tal vez te será útil. Sin embargo, si te está faltando el conocimiento pleno de la voluntad de Dios, entonces algo está fundamentalmente errado contigo, y estarás expuesto a todo tipo de engaños.

Esta es la oración de Pablo por los colosenses, y yo creo que es la oración por nosotros en este día: «…que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual».

¿Qué es la sabiduría? Hay diferentes explicaciones para eso, mas si miramos en el Antiguo Testamento, hallaremos a un hombre que pidió sabiduría. Dios le concedió sabiduría, y la sabiduría es un corazón que oye. Nosotros siempre pensamos en ella como algo referido a la mente; sin embargo, la verdadera sabiduría es un corazón que oye la voz de Dios.

El entendimiento es la asimilación consciente del conocimiento. El pleno conocimiento de Dios debe ser en toda sabiduría y entendimiento. No es simplemente algo en tu mente, sino algo que tu corazón oye, algo que fue asimilado conscientemente en tu vida. No es un conocimiento especulativo, sino un conocimiento práctico. La enseñanza gnóstica es especulativa, no afecta a tu vida.

El pleno conocimiento de la voluntad de Dios nos capacita para andar «…como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre…». Afecta a nuestra vida, y este es el conocimiento que debemos tener. Creo que la clave para eso está en Colosenses 2:9-10: «Porque en él (en Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad».

Ese es el pleno conocimiento de la voluntad de Dios. ¿Qué es la voluntad de Dios? La voluntad de Dios está centrada en su Hijo. En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.

¿Qué es la plenitud de la Deidad? Esa plenitud de la Deidad habita. Nosotros sabemos que la palabra habitar significa residir. Son sinónimos, y en el original significan simplemente hacer un lugar de habitación, morar. Toda la plenitud de la Deidad hace su morada en Cristo; no sólo visita, sino permanece, queda, habita, reside, hace morada en Cristo Jesús. Ese es nuestro Señor Jesús. Él es la plenitud de Dios.

Todo lo que tú puedas pensar con respecto a la Divinidad, todo lo que puedas pensar respecto de Dios, cualquiera sea el aspecto –su amor, su santidad, su justicia, su rectitud, su virtud, su poder– toda la plenitud de la Deidad, habita en Cristo Jesús. Él es la plenitud de Dios, y en esa breve carta, Pablo intentó explicar un poco más lo que significa el Señor Jesús.

La imagen del Dios invisible

Primeramente, él dice: «…en él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad…». ¿Cómo? Él es la imagen del Dios invisible. Nosotros sabemos que Dios es espíritu; por tanto, es invisible. Sin embargo, el Hijo es la imagen del Dios invisible. La palabra imagen (eikon) no se refiere aquí a la forma externa, sino a la cualidad interior. Todas las cualidades interiores de Dios están en el Hijo, y él es la completa representación y la plena manifestación de Dios.

Recordemos que nuestro Señor Jesucristo dijo: «A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer» (Juan 1:18). Los discípulos habían estado con él durante tres años, y en aquella última noche que estarían juntos, ellos aun dijeron: «Señor, muéstranos el Padre, y nos basta». Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:8-9).

¿Quién es el Señor Jesús? Él es la imagen del Dios invisible. Hoy, todo lo que sabemos de Dios es a través del conocimiento de Cristo Jesús, porque el Hijo manifestó al Padre. En otro tiempo, Dios habló muchas veces y de muchas maneras a nuestros padres por los profetas, pero en estos postreros tiempos él nos ha hablado por el Hijo (ver Hebreos 1:1-2).

Solamente el Hijo es la plena representación del Padre, y sólo a través de él es plenamente manifestado el Padre. Él es la imagen del Dios invisible, y de acuerdo con esa imagen fue creado el hombre, y es esa la imagen a la cual un día seremos conformados por la gracia de Dios.

El primogénito de toda creación

Toda la plenitud de la Divinidad habita corporalmente en él, porque él es el primogénito de toda creación. La palabra primogénito no se refiere a lo que comúnmente pensamos. En la Biblia, ella tiene dos usos; un uso común y un uso especial. Si en la familia tú eres el primogénito y después de ti hay otros hermanos y hermanas, ese es el uso común de la palabra primogénito.

Sin embargo, en las Escrituras hay un uso especial que no se refiere a ese tipo de relación. Se refiere a la prioridad en relación a algo y soberanía sobre algo. Si tú eres el primogénito, entonces eres anterior a todo lo que sigue. Tú no estás dentro del orden, eres anterior a él; eres antes de él, y tienes soberanía sobre todo lo que viene después.

De esa forma, el primogénito de toda creación, simplemente significa que el Señor Jesús es anterior a toda creación. Creo que eso es explicado aquí, porque está escrito: «Y él es antes de todas las cosas» (1:17). Él no es creado; él es el Creador. Él es antes de todas las cosas. Él es el primogénito de toda creación porque todas las cosas fueron creadas en él, por él y para él.

Lamentablemente, en el versículo 16, los traductores cambiaron la palabra, porque no la entendían, y la tradujeron así: «Porque por él fueron creadas todas las cosas». Y encontramos nuevamente en el mismo versículo: «Todas las cosas fueron creadas por él y para él». Sin embargo, en el original dice que todas las cosas fueron creadas en él, porque él es el arquitecto, él proyectó todas las cosas. Todas las cosas tienen sus características a través de él. Y entonces, todas las cosas fueron creadas por él. Él es el constructor, el ingeniero. Él hizo todas las cosas. Todo fue creado para él; él es el propietario, el heredero de todas las cosas.

Aquí nosotros descubrimos la plenitud de la Divinidad en él. Él es el creador de todas las cosas – todo fue creado en él, proyectado por él, todo tiene su forma a través de él. Todas las cosas fueron creadas a través de él – él las hizo. Todo fue creado para él – él es el propietario, el heredero de todas las cosas. Ese es nuestro Señor Jesús.

La cabeza de la iglesia

«Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia» (Col. 1:18).

Él no es sólo el creador del universo, de toda la creación, sino también el inicio, la cabeza, el fundamento de la nueva creación, que es la iglesia. Él es la cabeza, y de él surge la iglesia. En la cruz, cuando el soldado enterró la lanza en Su cuerpo, manó agua y sangre, y el apóstol Juan dice: «Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad…».

¿Por qué Juan fue tan enfático? A través de la muerte de nuestro Señor Jesús, de su cuerpo partido, fluyó sangre para remisión de nuestros pecados y agua (vida) para que podamos vivir. A partir de los trabajos de parto de su alma, la iglesia, la nueva creación, nació, y eso aconteció teniendo como base la resurrección. Esa no es la vieja creación; es una nueva creación. Por tanto, sucede en base a la resurrección. Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia.

El reconciliador de todas las cosas

Él es el reconciliador de todas las cosas. Después que Dios creó todas las cosas, el hombre cayó y, porque el hombre pecó, toda la tierra fue sujeta a corrupción y a vanidad (ver Romanos 8), no porque ella lo desease, sino como consecuencia de la caída del hombre.

Cuando nuestro Señor Jesús, que es la plenitud de Dios, vino a este mundo y murió en la cruz, él reconcilió no sólo a la humanidad, sino todas las cosas. Todas las cosas se habían desintegrado, habían caído en el caos, habían perdido su propósito. Pero el Señor trajo todo de vuelta hacia la armonía, al significado, al propósito original, a su plenitud. Ese es nuestro Señor Jesús; ese es el pleno conocimiento de la voluntad de Dios. En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.

¿Vemos nosotros a Cristo tan grande como nos lo revela la Biblia, o lo vemos pequeño? Gracias a Dios, nosotros lo vemos como nuestro Salvador. Para nosotros, eso es como el Universo mismo; mas, para Dios, es apenas una pequeña parte, porque en la voluntad de Dios, Cristo, su Hijo, lo es todo. Todos los conocimientos se encuentran en él, todas las sabidurías residen en él, todo está en él.

Si tú miras a la creación, él es el primogénito. Si miras a la nueva creación, él es el principio. Si miras a la reconciliación, ella ocurre a través de él. Si miras a Dios, él es la imagen del Dios invisible.

El pleno conocimiento de la voluntad de Dios es simplemente lo siguiente: Para Dios, Cristo, su Hijo, es todo en todos. Siendo así, ¿por qué procuramos hallar explicaciones y soluciones para nuestros problemas fuera de Cristo?

Completos en él

La gloria de Cristo es no sólo la plenitud de Dios, sino que está escrito: «…estáis completos en él…». Esa palabra es para nosotros los creyentes. Toda la plenitud de la Deidad habita en él, y ahora está escrito que tú estás completo en él. Si Cristo es realmente eso, y tú estás completo en él, ¿por qué buscas algo más?

Antes que el apóstol Pablo conociese la excelencia del conocimiento de Jesucristo, ¡cómo buscaba otro conocimiento, se enorgullecía de otras cosas, valoraba sus avances en cosas que no eran Cristo! Sin embargo, un día, cuando él vio la excelencia del conocimiento de Jesucristo, dijo: «Considero todas las cosas como basura, considero todo como pérdida, por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Conocerle, ese es mi único deseo» (Ver Filipenses 3).

En la historia de la iglesia, hubo un varón conocido como el conde Zinzendorf. Él fue salvo cuando tenía entre 4 y 6 años de edad. Pertenecía a la nobleza, y en su niñez amaba mucho al Señor. Él solía sentarse en una ventana del castillo, y escribía en un papel: «Jesús te ama». Después tiraba el papel por la ventana, esperando que alguien lo hallase. Durante toda su vida, amó al Señor Jesús. Él decía: «Tengo una sola pasión, tengo sólo una pasión: Jesucristo».

Amados hermanos, si nosotros somos realmente llenos con el conocimiento pleno de la voluntad de Dios, si realmente vemos quién es Jesús y lo que él es, yo me pregunto si aun así tenemos más de una pasión. ¿Eso no nos llenaría con aquel deseo, el deseo de conocerle? Pablo dice: «Conocerle, y conocer el poder de su resurrección». «En él estamos completos».

La unión

¿Sabes que algo tremendo ocurrió cuando creíste en el Señor Jesús? Nosotros pensamos con frecuencia que, cuando creemos en él, nuestros pecados son perdonados. Gracias a Dios por eso; es verdad. Cuando creemos en él, recibimos una nueva vida; eso es verdad. Pero, ¿cómo? ¿Por qué tu pecado es perdonado cuando crees en el Señor Jesús? Él murió hace dos mil años atrás y tú has pecado sólo en este siglo. ¿Por qué, cuando creíste en el Señor Jesús, recibiste una nueva vida? Él derramó su vida hace dos mil años atrás. ¿Cómo es que tú la recibes hoy? ¡Algo tremendo ocurrió!

Cuando tú creíste en el Señor Jesús, se produjo una unión. «Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención» (1ª Cor. 1:30). Cuando tú recibes a Cristo, no sólo él viene a morar en tu interior, sino que tú mismo eres puesto por Dios en el Señor Jesús; se produce una unión. Tú estás en Cristo y Cristo está en ti, y a causa de eso, tus pecados son perdonados y tú recibes una nueva vida.

Permítanme ilustrar esto: Dios libertó a los hijos de Israel de Egipto; sin embargo, su propósito no era sólo liberarlos de Egipto y llevarlos al desierto para que muriesen. Su propósito era llevarlos hasta la tierra prometida, tierra que fluía leche y miel. Dios les dio como herencia a los hijos de Israel la tierra prometida de Canaán. ¿Qué tipo de tierra era aquélla?

«Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado» (Deut. 8:7-10).

La tierra que Dios dio a los hijos de Israel como herencia, era una buena tierra, una tierra llena de cosas buenas, y cuando ellos estuviesen allí, comerían, serían saciados, y bendecirían al Señor. Cuando ellos entraron allí, vemos lo siguiente: «Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies…» (Deut. 6:10-11).

Cuando ellos entraron en la tierra, descubrieron que las ciudades ya estaban construidas; no fue necesario ni aun edificarlas. Descubrieron que las casas no sólo estaban hechas, sino también llenas de cosas buenas. Las despensas estaban repletas, los campos ya estaban plantados, los pozos ya estaban dispuestos. Ellos sólo entraron, disfrutaron y quedaron satisfechos.

Esa es nuestra situación. Nosotros estamos completos en Cristo. Cuando creímos en él, Dios nos puso en Cristo. Cristo se tornó nuestra tierra que fluye leche y miel. Él es la grande y buena tierra. Cristo es nuestra herencia y, en él, todo ya está provisto. Todas las bendiciones espirituales en las regiones celestiales en Cristo, ya están a nuestra disposición. Todo es nuestro. Estamos completos en él. No necesitamos cavar un pozo, sólo necesitamos buscar en él. Todo está listo y disponible en Cristo. Él ya hizo todo para nosotros. Todo lo que él hizo es para nuestro bien. Él nos dice: «Vengan y disfruten de mí». Tú estás completo en él.

El perdón de pecados

«…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados» (1:14). «…perdonándoos todos los pecados…» (2:13).

Hermanos, nosotros pecamos terriblemente; nosotros ofendemos a Dios grandemente. Sin embargo, gracias a Dios, en Cristo Jesús, todos nuestros pecados son perdonados. «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana» (Is. 1:18). Todos nuestros pecados son lavados; todas las ofensas, perdonadas, y no sólo perdonadas, sino también olvidadas.

Dios no se acuerda más de tus ofensas contra él. ¡Piensa en eso! Él nos redimió de la maldición de la ley, de modo que no necesitamos más morir, y todo eso es en Cristo. Porque nosotros estamos unidos con él, nuestros pecados son, por lo tanto, perdonados; nuestras ofensas, olvidadas, y somos redimidos de la maldición de la ley. Sin embargo, eso es apenas el comienzo.

La circuncisión

«En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo» (Col. 2:11).

Cuando creemos en el Señor Jesús, no solamente son perdonados nuestros pecados, nuestras ofensas olvidadas, somos redimidos de la maldición de la ley, sino también somos circuncidados no por mano humana. No es algo físico, es una circuncisión del corazón. Es la circuncisión de Cristo. Cuando creímos en el Señor Jesús, él nos dio un nuevo corazón, un corazón dulce y suave, un corazón que oye, un corazón que lo ama. Nuestro corazón fue circuncidado.

Él nos libertó de la esclavitud de la carne, porque cuando él murió, tú y yo morimos en él. Nosotros somos ahora una nueva creación. Está escrito en Colosenses 2:12 que cuando fuimos bautizados, fuimos «sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos». Cristo no sólo murió por nosotros y nosotros morimos con él y en él. Él fue también sepultado. Las cosas viejas pasaron, y cuando nos levantamos del agua, declaramos que desde ese día en adelante es Cristo quien vive en mí. ¿No es eso maravilloso? ¡Hermano, ya no eres tú quien vive!

A veces, tú te aborreces a ti mismo. Es como Pablo dijo: «¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Rom. 7:24). Según la tradición, se dice que en el mundo romano, para castigar a un homicida, se ponía el cuerpo de la víctima cara a cara con el cuerpo del asesino; mano con mano, pie con pie, boca con boca, hasta que gradualmente el veneno de aquel cuerpo en descomposición penetrase en el hombre vivo y éste muriese.

Por eso Pablo dijo: «¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?». ¿No es así que sentimos muchas veces de este cuerpo viejo y corrompido? ¿Por qué él a veces se manifiesta? ¡Oh, que él permanezca enterrado, que permanezca muerto! En verdad, él fue muerto y sepultado, pero todavía tú mismo lo desentierras. Si tú crees, mediante la fe de Jesucristo, que cuando él fue sepultado tú fuiste sepultado con él, y que cuando él resucitó de entre los muertos tú resucitaste de entre los muertos en novedad de vida, entonces todo está hecho.

Una deuda pagada

«…y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz» (Col. 2:14, NVI).

¿Qué significa eso? Antiguamente, cuando las personas pedían una cantidad en préstamo, ofrecían como garantía un documento. Con eso, se podía exigir el retorno del dinero. Y cuando la deuda era saldada, ese papel era clavado en la pared, indicando que la deuda había sido pagada. Cuando el papel es clavado, significa que la deuda está pagada, completamente saldada.

Hermanos, eso es exactamente lo que Cristo hizo por nosotros. Todos nosotros firmamos aquellos documentos. Dios dijo: «Aquí están mis leyes». Nosotros respondimos: «Todo lo que nos ordenaste, obedeceremos». Nosotros, así como los israelitas, dijimos una y otra vez: «Haremos todo lo que Dios nos manda».

Nosotros firmamos el término de compromiso; sin embargo, no somos capaces de pagar nuestra deuda. Nuestra propia firma comprueba nuestra deuda para con Dios. Pero cuando Cristo murió en la cruz, él pagó todo, y el comprobante de pago de la deuda fue clavado en la cruz. ¡Cuánta gracia, cuánta misericordia!

La liberación

«…el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo…» (Col. 1:13).

Nosotros ya no estamos más bajo la autoridad de las tinieblas. El enemigo trata de mantener a las personas en las tinieblas, y tiene autoridad para hacerlo, porque las personas le pertenecen. Pero nosotros pertenecemos al Señor, por tanto el enemigo ya no tiene autoridad sobre nosotros. Dios ya nos libertó de la potestad de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor. Así, todo lo que debemos hacer es obedecer al Hijo del amor de Dios.

La derrota del enemigo

¿Qué le sucedió al enemigo? «…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz» (Col. 2:15).

Cuando Cristo murió en la cruz, él despojó a los principados y autoridades, a todos los poderes de maldad y las huestes espirituales de las tinieblas. Despojó a Satanás y a todas sus huestes y los expuso públicamente en la cruz del Calvario. El diablo fue completamente vencido y, porque Cristo lo derrotó, no hay motivo para que nosotros seamos derrotados hoy. Nosotros podemos reivindicar la victoria de Cristo sobre todas las obras del enemigo.

Estamos mencionando estas pocas cosas para demostrar que nosotros estamos completos en Cristo. No hay nada que necesitemos en términos de conocimiento o de vida que no podamos encontrar en Cristo Jesús. En él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad, y nosotros estamos completos en él. Completos, significa que en él estamos plenos. Si esa es nuestra condición, entonces, ¿cuál debería ser nuestra actitud?

Nuestro andar

«Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias» (Col. 2:6-7).

Siendo así, entonces, ¿qué debemos hacer? Nosotros andamos en él, estamos arraigados en él, edificados en él – creciendo en ello con acciones de gracias. No busques nada fuera de él. No mires hacia ninguna otra cosa, sino a él. Encuentra todo en él y, si haces eso, serás libertado de todas las herejías, como por ejemplo el ceremonialismo judaico – carne, bebidas, fiestas, lunas nuevas, sábados. Esas cosas de la época del Antiguo Testamento fueron dadas por Dios, pero eran sombras, eran una preparación para la realidad que había de venir.

Cuando vino Cristo, la realidad, el cumplimiento, el cuerpo del cual todas estas cosas eran la sombra, entonces las sombras desaparecieron. Ya no hay más necesidad de estos ejercicios externos, porque tú tienes la realidad, Cristo. Siendo así, entonces, no hay necesidad de reglas como: No toques esto, no pruebes aquello… y todas esas cosas místicas y especulaciones. No necesitas de ellas, porque fuiste liberado de las cosas del mundo. Tu vida está ahora escondida con Cristo en Dios. Piensa en las cosas del cielo. Nos hemos transformado en un pueblo celestial; somos libres de todas estas cosas terrenales. Amados hermanos, esa es la voluntad de Dios.

El verdadero ministerio

Finalmente, cuando tú encuentras el ministerio del apóstol Pablo, entiendes realmente lo que es su ministerio.

«Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia» (Col. 1:24). Pero, ¿en qué sentido, al final, Pablo desea sufrir por la iglesia? «…a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre» (Col. 1:28).

El verdadero ministerio tiene sólo este objetivo, esta meta: presentar a todo hombre perfecto en Cristo, y en nada más. Si tú intentas ser perfeccionado en cualquiera otra cosa, estarás intentando obtener la imperfección. Si deseas ser perfecto, habrás de ser perfecto en Cristo, y este es el ministerio del apóstol Pablo.

Él advertía, agonizaba, se fatigaba, oraba, y todo eso tenía un único propósito: presentarnos perfectos en Cristo. Sabemos que ese también era el ministerio de Epafras, porque Pablo menciona esto en su oración: «Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere» (Col. 4:12).

¿Cuál es la voluntad de Dios? La voluntad de Dios es que en él habite toda la plenitud de la Deidad y en él seamos completos. Al estudiar esta breve carta a los Colosenses, podemos ser llenos con el conocimiento pleno de la voluntad de Dios. ¡Oh, que podamos ver a Cristo, la plenitud de Dios, y ser participantes de esta plenitud!

Tomado de Vendo Cristo no Novo Testamento, Tomo III.

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Líder de secta chilena “El profeta de peñalolen” espera su séptima esposa

(video) Líder de secta chilena “El profeta de peñalolen” espera su séptima esposa
Viernes 25 de Abril de 2008
Chile

Hugo Muñoz de 49 años espera que una joven cumpla la mayoria de edad (18 años) para que sea su séptima esposa. A la niña se le ha inculcado desde pequeña cual será su destino, dice su madre.

(NoticiaCristiana.com) “Jacob”, como es conocido Hugo Pablo Muñoz Escobar (49) por los seguidores de la secta “La Tribu del León de Judá”, se hizo conocido en los años 90 como el “Profeta de Peñalolen” por tener un “harem” de 6 esposas. Actualmente vive en una parcela a 60kms al sur de Santiago con sus 6 mujeres y 30 hijos.

Hoy vuelve a la polémica ya que esta vez espera que una joven cumpla la mayoría de edad (18 años) para que sea su séptima esposa.

La crónica la realizó el noticiario de Televisión Nacional de Chile “24 horas”.

En el reportaje se entrevista a la madre de la joven. Elena Barahona asegura que oró para embarazarse de una niña, si eso ocurría prometió entregársela a Muñoz como esposa: “Yo pedí en mi oración una doncella para que sirviera para la obra, una esposa para mi señor, una esposa que fuera limpia, esa es mi hija”.

Mientras que “El profeta de Peñalolen” la recibe con los brazos abiertos y dice que esa joven viene a ser madre. No le importa el que dirán y menos lo que digan las autoridades. A la niña se le ha inculcado desde pequeña cual será su destino, recalca su madre.

El 23 de marzo de 1995, Hugo Pablo Muñoz Escobar, hizo noticia tras ser sorprendido por la policía haciendo vida marital con tres hermanas de 17, 21 y 23 años.

Cayó en las redes policiales porque sedujo a una cuarta hermana, de apenas 14 años, a la que pretendía incorporar a su harem.

Fue tanta la conmoción pública que su casó causó en aquella época que cuando fue trasladado desde un calabozo para que declarara ante el titular del Duodécimo Juzgado del Crimen de Santiago, un gran número de personas se agolpó a la salida del cuartel policial para verlo.

A continuación el video con el completo reportaje:

fuente:noticiascristianas.com

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¿Quien es Dios? ¿Es un misterio?

¿Quien es Dios? Cristo revela el Misterio de Dios

Mucho se habla sobre la existencia de Dios. Muchos debaten sobre quien es él. Se han hecho muchos intentos racionales de explicar su existencia a lo largo de la historia, pero cada generación que viene los encuentra obsoletos y es necesario volver a redefinir estos razonamientos. Pero miremos en la palabra de Dios, que no pasa nunca, que siempre es fresca, siempre es nueva, porque el espíritu santo nos ilumina y nos renueva su misericordia cada mañana.

Cristo revela el Misterio de Dios

El misterio de la Santísima Trinidad es el núcleo central en el mensaje de Cristo.

La revelación de Dios llega a su punto culminante con Jesucristo. Ahora ya no es que Dios hable a unos hombres, más o menos excepcionales, sino que Dios mismo se encarna en el hombre Jesús. De esta manera toda la vida de Jesucristo es una revelación de Dios, como lo expresa el Apóstol en la carta a los Hebreos: «Muchas veces y en muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas; últimamente, en estos días nos habló por su Hijo. (1, 1-2).

Anteriormente la revelación se iba manifestando parcialmente, preparando a los hombres a la gran revelación que es Jesucristo.

Como decía San Juan de la Cruz:

Antes se nos daban palabras de Dios Pero ahora se nos ha dado “la Palabra”

La tarea del cristiano será penetrar en la revelación de Nuestro Señor Jesucristo.

Cristo nos revela la intimidad de la vida divina con un objetivo claro: Hacernos participar de esa vida divina. Esta revelación se puede resumir en una frase: Dios es Uno y Trino. Dios es único, pero en su vida íntima se distinguen tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Sólo por Cristo ha adquirido el mundo la certeza infalible de que en el cielo existe desde siempre un Padre y que ese Padre, desde la eternidad, engendra un Hijo consustancial con El, con quien está unido en eterno amor por el Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad es el núcleo central en el mensaje de Cristo. Pero no han llegado los hombres al Hijo partiendo del Padre; no ha sido primero la fe trinitaria y luego la fe en Cristo, sino al revés. Sólo en el Hijo, en Cristo, adquieren los hombres la certeza del misterio de Dios.

El misterio de Dios, y del Padre y de Cristo”, es el tema más extraordinario de la Biblia, es un tema que revela la Deidad en forma maravillosa, y estamos seguros que aun cuando estos términos se han escuchado con frecuencia, en realidad es un tema que pocos lo entienden.

Desafortunadamente, aunque todo mundo habla de Dios, y la mayoría profesa creer en Dios, sólo algunos creen conocer a Dios, pero la realidad es que son muy pocos los que saben con certeza qué es Dios… quién es Dios… cómo es Dios… Y esto incluye aun a los mismos ministradores de la Palabra de Dios, ya sean pastores, evangelistas, ministros o sacerdotes, quienes al hablar de Dios, pudieran no entender, en la profundidad y amplitud necesarias, qué, quién, y cómo es Dios; de entre los mismos teólogos famosos por sus libros, algunos llegan a decir: “No me diga (o no me provoque a decir) que yo tenga qué hablar de la santísima trinidad, del misterio de Dios, porque… pues… eso no se sabe… eso se acepta por fe.”

Como podemos ver, hablar de Dios, y no saber de Dios, es una verdadera tristeza.

Las Sagradas Escrituras, nos hablan de los misterios relacionados con la esencia Divina y el propósito de Dios para con la humanidad; y de una manera muy elemental, bien pudiéramos definir “un misterio”, como algo que se encuentra oculto; pero aquello oculto, cuando se revela, o queda expuesto a la luz, viene ahora a ser entendible, y deja entonces de ser un misterio, para convertirse en “una revelación”.

Entre los misterios que la Biblia nos marca, se encuentra “El misterio de Dios, y del Padre y de Cristo”, el cual ha venido a ser “una revelación”, “un misterio declarado”, o “un misterio manifestado”.

Colosenses 2.1 al 3, nos dice: “Porque quiero que sepáis cuán gran solicitud tengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron Mi rostro en carne; para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo; en el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.”

Cuando leemos en el verso 3 que dice: “en el cual”, ¿a qué se refiere?

Repasando esa porción del texto del verso 2, leemos: “para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo; en el cual…”, refiriéndose ahora, al misterio, a ese misterio de Dios, y del padre y de Cristo, en el cual… Note que dentro de este misterio, están escondidos entonces, “todos los tesoros de sabiduría y de conocimiento de Dios.”

Esto significa que el creyente que no ha entrado, que no está, que no se encuentra dentro de este misterio, que no tiene la revelación de este misterio, sencillamente, anda,…como “en lo muy superficial del entendimiento”, acerca de la sabiduría y del conocimiento de Dios, cayendo en la triste condición que explicamos, de hablar de Dios, sin saber quién es Dios, sin tener conocimiento ni sabiduría para hablar de Dios.

Por el contrario, entrar en este misterio, es entrar a los tesoros de la sabiduría y del conocimiento de Dios; cualquier creyente que tiene la revelación de este misterio, comienza a experimentar aquello que se pudiera describir como “una explosión divina” que inunda del conocimiento y de la sabiduría de Dios; por eso es que cuando escuchamos, o leemos acerca de personas que no tienen la revelación de este misterio, nos parece que están tan oscuros todavía con el hablar de las Escrituras, pero cuando escuchamos de alguien que está metido en el misterio y le ha sido revelado este misterio, vemos la solidez del conocimiento de Dios con que se declaran las Escrituras. http://www.monitorhispano.com/news.php?nid=819

Quien es Dios? Dios es la divinidad.

a. Miremos como Job nos habla de Dios

“Alcanzaras tu el rastro de Dios? ¿Llegaras tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alto que los cielos: ¿Que harás? Es más profundo que el infierno: ¿Como lo conocerás? Su dimensión es más larga que l