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¿ Que es la Mikvé ?
La Mikve es el lugar donde se realizan los baños de purificación que prescribe el judaísmo.
Se trata de un contenedor de agua donde una persona pueda sumergirse completamente. La Mikve no puede estar llena con agua estancada, sino que tiene que ser agua corriente.» [1]
«Rabbí Akiba dijo: Tú, sí eres feliz, Israel ¿Ante quién te purificas? ¿Quién te purifica? ¡Tu Padre que está en el cielo! Así como está escrito (Ezequiel 36:25): “Y rociaré agua pura sobre vosotros y seréis puros… ” Y está escrito (Jeremías 14:8): “Dios (HaShem) es la Mikveh de Israel. Al igual que la Mikveh purifica al impuro, del mismo modo Dios purifica a Israel”. Mishná Yoma 8:9 (85b)
Aun cuando hemos investigado bastante profundamente el concepto de la Mikveh, la exposición del Rabbí Akiba parece todavía muy enigmática. ¿De qué manera debemos entender su manifestación en cuanto a que “Dios es la Mikveh de Israel? Además la palabra Mikveh, en este versículo, significa “esperanza”, y no una Mikveh llena de agua. Por lo tanto, la verdadera traducción del pasaje citado es: “Dios es la esperanza de Israel”. ¿Qué es lo que en realidad nos está transmitiendo Rabbí Akiba?
Para encontrar la respuesta a este interrogante, primero debemos comprender la importancia del nombre Dios. Observamos que en la Torá, Dios se lo invoca más habitualmente a través de dos nombres. El primero es “Elokim” generalmente traducido como “Dios”. El segundo es el tetragráma que se lee “Adonay o HaShem”, y que a menudo se traduce como “El Señor” o “El Eterno”. Cada uno de estos nombres posee una especial significación.
El Nombre “Elokim” lo representa a Dios como el soberano del Universo. El mismo término -Elokim- se emplea, asimismo, para calificar a los jueces y a los ángeles. El significado de “Elokim” se interpreta como amo de todo poder”, indicando que la relación que existe entre Dios y el universo es una constante interacción, brindándole al mismo tiempo la posibilidad de su existencia. Cuando el Nombre “Elokim” se emplea para expresar la relación de Dios con el hombre indica que El está actuando con estricta justicia.
Por otra parte, el Nombre de “Hashem” lo representa a Dios como la fuente primordial de toda la existencia, muy por encima del universo y de sus leyes. Interpretamos este Nombre como si Dios “fue, es y será”. El Nombre lo representa a El como que existe completamente más allá del espacio y el tiempo. Para Dios, “El pasado y el futuro son exactamente iguales que el presente y, por cierto, El observa de un solo “vistazo”, la extensión total del tiempo”. Por ello, cuando invocamos el Nombre de “HaShem”, estamos diciendo realmente que Dios. “fue, es y será todo a la vez”. El pasado y el futuro son para El, exactamente lo mismo que el presente.
El Nombre de HaShem está también asociado con el atributo de misericordia de Dios. Esto está relacionado con el concepto de su existencia fuera de la dimensión del tiempo.
Una de las más importantes enseñanzas del Judaísmo es la relativa al arrepentimiento. No interesa cuán censurable pudo haber sido la transgresión cometida por una persona. Si su arrepentimiento ante Dios es sincero, podrá borrarse el pecado para comenzar nuevamente. Esto es, en esencia, el concepto de Misericordia Divina. Sin embargo se plantea un difícil interrogante respecto a esta idea del arrepentimiento. Tomemos el ejemplo de una persona que cometió un asesinato o bien un daño irreparable. ¿Cómo puede su arrepentimiento reparar el daño que ya ha sido hecho? Podemos , quizás ver, de qué modo se puede perdonar el pecado, pero ¿cómo se puede borrar todo lo cometido, para comenzar de nuevo desde cero?
El autor de “Sefer Haikkarim” (R. losef Albo s. XV) nos brinda una respuesta muy profunda a este problema. La culpabilidad de todo acto delictivo depende en sumo grado de la motivación que lo acompaña. Por ejemplo, hay una gran diferencia entre el individuo que mata por odio y el que lo hace accidentalmente.
Por cierto que hay ocasiones en que se puede justificar un homicidio, y hasta puede considerarse virtuoso, tal como sucede cuando es necesario detener a un asesino que está por cometer el hecho. Existen motivaciones concebibles que podrían mitigar actos que de otra manera serían considerados pecaminosos.
En consecuencia, si bien no se puede reparar el daño en sí mismo, se podría reconsiderar la motivación. Cuando una persona se arrepiente, lamenta el perjuicio cometido. Se considera en este caso, al arrepentido como la motivación que lo llevó a cometer el hecho delictivo. El Talmud nos enseña que “el arrepentimiento es grandioso, puesto que puede hacer que se consideren como accidentales, las transgresiones realizadas con premeditación”.
Esta respuesta no nos aclara aún completamente el interrogante. ¿De qué modo se puede transferir el arrepentimiento que siento en este momento, al delito que cometí hace mucho tiempo? ¿Cómo podemos liberamos de la barrera del tiempo que separa el arrepentimiento del hecho cometido?
Por supuesto, no podemos llevarlo a cabo dado que estamos limitados por el tiempo. Pero Dios puede. Dios está completamente al margen del tiempo, y puede simplemente superar al margen del tiempo, y puede simplemente superar el obstáculo del tiempo que existe entre el hecho cometido y el arrepentimiento para considerarlos a ambos conjuntamente.
Este es el concepto de misericordia Divina. Al borrar un pecado se considera que Dios se encuentra por encima del tiempo, reuniendo de este modo el pasado y el presente. Ambos