Archivo paraMarzo 7, 2008

Los testigos de Jehová no aceptan las transfusiones de sangre

Por Juan P. Valles

Charles Taze Russell (1852–1916), dio inicio al grupo anteriormente conocido como “Estudiantes de la Biblia”, que hoy son Los Testigos de Jehova

Los domingos, a eso de las once de la mañana, se organizan, se preparan y se reparten por zonas predeterminadas… Tocan a la puerta de las casas y sacan una revista llamada “La Atalaya”… ¡Son los Testigos de Jehová!

La sangre es, como todos sabemos, una sustancia que circula por nuestro organismo y que es esencial para la vida. Los testigos han dicho y aceptado, además de sus muchas herejías, el de no aceptar ni ofrecer transfusiones de sangre, esto debido a una mala comprensión de las Escrituras.

En una publicación titulada “¿Cómo puede salvarle la vida la sangre?”, la organización Watchtower cita algunos pasajes aduciendo que éstos se refieren al comer sangre.

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Nacen los testigos de Jehová

Los Testigos de Jehová, en contra de lo que pretenden sus dirigentes, no comenzaron su historia hace seis mil años (1).

En realidad, su fundador – o habría que decir más bien uno de sus fundadores – fue Charles Taze Russell. Nacido en una familia presbiteriana, no parece que se sintiera especialmente vinculado a la fe de sus padres. Si creemos lo que el mismo Russell escribió con posterioridad, lo que cambió su forma de pensar de manera radical fue el conocimiento de las doctrinas adventistas.

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Señales apocalípticas

Oiréis de guerras y rumores de guerras:

 

 

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino…” (Mat. 24:6–7 RVA)

 

 

Imagen de una exploción nuclear

 

 

Cada vez que surge la guerra en alguna parte del mundo, especialmente en el medio oriente, predicadores de diferentes religiones empiezan a citar este texto de Mateo 24:6-7 y declaran que ya se está cumpliendo la profecía de Cristo. “Se están cumpliendo las señales del fin del mundo,” nos aseguran. Nos instan a prepararnos para la venida de Cristo porque todo lo que está escrito en la Biblia se está cumpliendo. “Sabemos que Su venida se cumplirá pronto porque todas las señales se están cumpliendo,” nos anuncian. Algunos van al extremo de establecer la fecha exacta en la cual vendrá el Señor. Los profetas de algunas religiones han fracasado tantas veces en cuanto a la fecha del fin que es vergonzoso.

Pero si analizamos la Biblia, vemos que Jesús advirtió acerca de las señales del fin de los tiempos y de su segunda venida.

 

En Mateo capitulo 24 los discípulos le formulan al Señor tres preguntas:
1. ¿Cuando sucederán estas cosas?
2. ¿Cual será la señal de tu venida?
3. ¿Y la señal del fin del siglo?

 

A la primera pregunta de los discípulos, el Señor Jesús nos enseña en su palabra, cuando empezaron a suceder estas cosas y empezaron en el año 70 de nuestra era con la destrucción del templo y de Jerusalén.

¿Porque sucede que fracasan en sus predicciones sobre el fin del mundo?, ¿Porque han puesto fechas y no se han cumplido? La Biblia dice claramente que “el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (II Pedro 3:10). ¿Viene con aviso el ladrón? Claro que no. El Señor no vendrá con ningún aviso anticipado tampoco. Además Cristo Jesús exhortó a sus propios apóstoles con estas palabras en relación a fechas y tiempos del cumplimiento del plan de Dios: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hch. 1:7). Pero ¿qué de las señales? ¿Las guerras y los rumores de guerras? ¿Las pestes y los terremotos? ¿No dice Cristo que estas son las señales del fin del mundo?

 

 

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El testimonio de un ex católico

Pedro Bernal Dominguez

Nací en Algodonales en un precioso pueblecito de la serranía de Cádiz, el día 16 de Septiembre de 1.935. A los 17 años de edad tuve un contagio de tuberculosis en el pulmón izquierdo ocasionado por algunos besos que le di a una chica que estaba enferma, siendo yo ignorante de su situación de enfermedad, de la cual me enteré después. El médico me ordenó reposo absoluto durante un año en cama. Esta preciosa causalidad fue la que el Señor usó para tener un precioso y hermoso encuentro con El.Vinieron a mis manos unos evangelios sueltos, “que no se con certeza si eran católicos o evangélicos” por conducto de una viejecita muy amiga nuestra, y también un libro titulado; El joven cristiano, que este si era católico.

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